Wednesday 29 March 2017 | Actualizada : 2017-03-03
 
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Pero decir que «la libertad es lo que nos hace verdaderos», mire usted, al margen del cuento, depende. Porque la libertad puede hacernos responsables de quemar un bosque de millares de hectáreas con vida humanas dentro. La libertad puede hacernos verdaderos si somos verdaderos, si partimos de la verdad o al menos si estamos abiertos a la verdad, porque si no, la libertad nos hace más falsos que Judas, nos hace verdaderos mentirosos, verdaderos cínicos, verdaderos irresponsables, verdaderos criminales, verdaderos estúpidos, verdaderos soberbios, y otras muchas cosas, que el cuento sería interminable.

 

Moraleja, que para esto hemos estado contando cuentos –mentiras, según algunos-: para ser libres, para vivir la libertad y crecer en ella, hay que partir de la verdad, hay que estar informado sobre unas cuantas verdades, hay que conocer, mediante la experiencia propia o ajena, las consecuencias más relevantes de nuestros actos. Porque si no, al primer acto de libertad se seguirá la frustración de la libertad, la abolición del hombre, o comoquiera decirse. O sea, que diga lo que diga el genio del cuento, la verdad es que la verdad nos hará libres y no al revés. La información sobre la verdad es imprescindible - condición sine qua non - para la libertad de las personas y para la libertad de los pueblos.

 

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Sin información –sin verdad- no hay libertad real.

La manipulación de la información, sesga la verdad, anula la libertad. 2005.

 

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…de pedófilos, pedofilía y enfermedad...

La pedofilía es enfermedad y un enfermo es el pedófilo.

 

Presentan una carencia de «materia gris»

Un equipo de investigadores de la Universidad de Duisburg-Essen, en Alemania, ha encontrado un vínculo directo entre la pedofilia y el desarrollo cerebral. Los resultados de su investigación, publicados en la revista especializada «Journal of Psychiatric Research» y recogidos en la edición de ABC del pasado 22 de agosto, reflejaban que una de las claves para este comportamiento criminal reside en la escasa concentración -comparados con individuos normales- de neuronas, o de «materia gris», en las regiones cerebrales relacionadas con el aprendizaje, y con la capacidad para razonar y tomar decisiones.

Entre los pedófilos estudiados mediantes técnicas de resonancia magnética, todos ellos presentaban entre un 2 y un 4 por ciento menos de materia gris en la zona orbitofrontal. Es un hecho comprobado que las lesiones en esta región del cerebro originan una conducta social desinhibida o inadecuada, así como diversas irregularidades emocionales. 2007-09-25

http://www.abc.es/20070925/sociedad-ciencia/presentan-carencia-materia-gris_200709250305.html

 

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El cerebro de los pedófilos presenta menor actividad neuronal en el hipotálamo

 

La relación entre el cerebro, tanto en su morfología como en su actividad, y la conducta criminal o antisocial es materia de estudio desde hace más de un siglo. La búsqueda de una explicación biológica de la criminalidad ha ocupado volúmenes y volúmenes escritos por forenses, psiquiatras, neurólogos y, más recientemente, genetistas... hasta el punto de que se puede hablar de una «neurobiología del crimen».

En cuanto a la conducta sexual del individuo, durante la última década se han tratado de explicar las desviaciones de la «normalidad» desde el punto de vista de la actividad neuronal en el cerebro. Ello ha originado agrias polémicas, principalmente en la sociedad estadounidense, sobre la posibilidad de contemplar la homosexualidad como una enfermedad susceptible de ser tratada. Los defensores de que la atracción por el mismo sexo es una opción tan válida y «sana» como la heterosexualidad jamás admitirían un tratamiento mediante drogas para poner remedio a esta diferencia.

En cuanto a la pedofilia, sin embargo, no cabe la polémica. Cuando el objeto de deseo sexual es un niño o una niña, un menor en cualquier caso, y ese deseo se sacia estamos hablando de un delito cometido sobre una persona indefensa, y que por ello se beneficia de la especial protección en cualquier código de justicia.

El «tumor del pedófilo»

Hace cinco años, en octubre de 2002, los doctores Russell Swerdlow y Jeffrey Burns, de la Universidad de Virginia, dieron el banderazo de salida para el estudio de la pedofilia como un «desarreglo biológico» del cerebro, como una enfermedad. Describieron el caso un varón de 40 años cuyos comportamientos pedófilos, acreditados desde hacía tiempo, desaparecían al serle extirpado de la región orbitofrontal del cerebro un tumor del tamaño de un huevo. Algo relacionado con dicho tumor -la presión intracraneal, la interacción química...- provocaba la pedofilia. Por si quedaba alguna duda, al individuo en cuestión se le reprodujo años después el tumor en la misma región cerebral, y con él reaparecieron las tendencias pedófilas.

Después de varios trabajos con experiencias poco concluyentes durante los últimos dos años, un equipo interdisciplinar de las universidades de Yale (EE.UU.) y Magdeburgo (Alemania), dirigido por Geof Northoff, asegura haber hallado sensibles diferencias en la actividad cerebral de un grupo de pedófilos con respecto a otro grupo testigo de individuos «sanos». La técnica utilizada fue la obtención de imágenes por resonancia magnética, capaz de revelar el índice de actividad neuronal en distintas regiones del cerebro ante determinados estímulos. La toma de imágenes se sucede a intervalos fijos de tiempo, mostrando la secuencia de «cómo el cerebro piensa».

El estudio, publicado en la revista especializada británica «Biological Psychiatry», apunta diferentes grados de actividad -sensiblemente más baja en el caso de los pederastas- en el hipotálamo y en la corteza prefrontal entre ambos grupos a estudio. Esencialmente, estas diferencias revelan un modelo de pensamiento distinto.

Cuando el grupo de voluntarios con tendencias pedófilas reconocidas fue «escaneado» por resonancia magnética mientras visionaba en una pantalla escenas de alto contenido erótico entre adultos, algo así como una película X, registraron índices de actividad neuronal en el hipotálamo muy inferiores a las presentadas por los individuos normales. A esa menor actividad correspondía una liberación hormonal también inferior. La misma actividad reducida se registraba también en la corteza prefrontal.

En opinión del doctor Northoff, estos resultados «deben ser vistos como un primer paso hacia el establecimiento de una neurobiología de la pedofilia, que en última instancia puede contribuir al desarrollo de terapias para el tratamiento de este desorden». Se trataría, en este sentido, de utilizar drogas capaces de producir un mayor índice de actividad en esas regiones «frías» del cerebro de los pedófilos. En definitiva, de acercar sus respuestas cerebrales ante el sexo entre adultos al estándar considerado normal.

Lo que no queda claro es absoluto, declaraba ayer a la BBC el psiquiatra forense Keith Ashcroft, es «si la pedofilia deriva en una menor actividad en el hipotálamo o si, por el contrario, es esa deficiencia cerebral la que causa las tendencias pedófilas». Qué fue antes, el huevo o la gallina... 2007-09-25 S. BASCO. MADRID.

http://www.abc.es/20070925/sociedad-ciencia/cerebro-pedofilos-presenta-menor_200709250306.html

 

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Cadena televisiva norteamericana

denuncia supuesto “escándalo”...

distorsionando documento vaticano.

 

La manipulación de la información, sesga la verdad, anula la libertad.

 

WASHINGTON DC, 8 Ago. 2003 (ACI).-La cadena norteamericana CBS sorprendió a su audiencia esta semana con un “reportaje” que denunciaba una supuesta “maniobra de encubrimiento” del Vaticano en torno a los casos de pedofilia... en base a la interpretación equivocada –por ignorancia o malicia- de un documento vaticano de 1962 que nada tiene que ver con la pedofilia.

 

En el reportaje sensacionalista del pasado 6 de agosto, el noticiero “Evening News” de CBS señaló haber descubierto un documento “secreto” del Vaticano que “demostraría” que las autoridades vaticanas habrían aprobado – e incluso exigido- una política de encubrimiento de los actuales abusos sexuales de sacerdotes.

 

La Instrucción citada por CBS, efectivamente, existe, y fue enviada a los obispos en marzo de 1962 por el Carde! nal Alfredo Ottaviani, entonces Prefecto del Santo Oficio, actualmente conocido como la Congregación para la Doctrina de la Fe.

 

El documento, en efecto, instruye que determinados casos de abusos sexuales en la iglesia se traten “del modo más reservado posible”, “con la obligación del silencio perpetuo”; y que  todos los involucrados -incluida la presunta víctima-, debían observar el máximo secreto so pena de excomunión”.

 

Lo que CBS no reveló ni explicó en su reportaje, es que el documento supuestamente “descubierto”, estaba referido exclusivamente para los casos calificados canónicamente como “solicitación”, es decir, utilizar el confesionario y el contexto mismo del sacramento de la Confesión, para tentar a los penitentes a un intercambio sexual.

 

Por tanto, las exigencias de sigilo, que CBS presentó como “pruebas” del supuesto intento de “encubrimiento” del Vaticano a los actuales escándalos, se aplican única y exclusivamente a la solicitación, considerando que este grave pecado se produce en Confesión; un sacramento que, por el bien del penitente, está protegido por la Iglesia con el secreto absoluto de parte del sacerdote, bajo pena de e! xcomunión.

 

El documento, por otro lado, no sólo no se refiere a posibles inconductas sexuales, sino que explícitamente señala su sentido, desde su título en latín: “Instrucción: Sobre el modo de proceder en casos del crimen de solicitación”.

 

El documento, por lo demás, luego de referirse al sigilo necesario, señala que graves penas deben ser aplicadas al culpable, a la vez que debe ser apartado del ejercicio del ministerio sacerdotal; dejando en evidencia que de lo que se trata es de proteger el secreto del sacramento, y no al sacerdote que es culpable de inconducta sexual.

 

Más aún, la penalidad pedida por el Cardenal Ottaviani es que el sacerdote que cometa el crimen de solicitación, sea suspendido indefinidamente del sacerdocio y despojado de cualquier derecho como sacerdote; penas que actualmente solicitan los medios de comunicación solamente para los pedófilos.

 

El documento del Cardenal Ottaviani extiende además a cualquier forma de solicitud asociada a la Confesión, aún cuando la solicitud haya sido hecha poco antes de la confesión, inmediatamente después, en una falsa confesión o en el lugar donde habitualmente se realizan las confesiones.

 

Por otro lado, el documento deja en claro que un fiel que desea acusar a un sacerdote de inconducta sexual, puede hacerlo, en un proceso separado del caso de solicitación. En otras palabras, una presunta víctima podría acusar al perpetrador tanto de solicitación –un procedimiento protegido por el secreto- como de inconducta sexual, que no está obligada al secreto.

 

Por lo demás, el mismo documento señala que “todo católico tiene el solemne deber” de presentar cargos canónicos contra cualquier sacerdo! te que comete el pecado de solicitación.

 

Según Phil Lawler, director de la agencia católica norteamericana “Catholic World News”, “ningún lector cuidadoso dejaría de reconocer que se trataba de un documento especializado, que proporcionaba un conjunto de procedimientos para un delito particular.” “¿Por qué entonces CBS sacó una conclusión general amplia de un documento tan específico? ¿Por qué la cadena televisiva omitió distinguir entre el crimen eclesiástico de la solicitación y la ofensa pública de la pedofilia?”, se pregunta Lawler. “Estas preguntas ameritan consideración”, concluye el experto.

 

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"Los periodistas saben de todo un poco pero con un centímetro de profundidad; o sea, mucho humo intoxicante y poco fuego para alumbrar".

 

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El documento de 1962 “no afecta directamente al abuso de menores, sino al mal uso del sacramento de la confesión”. El otro documento, el emitido por la Congregación para la Doctrina de la Fe, en 2001, sobre crímenes particularmente graves, “aclaró el derecho de la Iglesia para asegurar que la Santa Sede sea informada de cada caso de abuso de menores y que cada caso sea afrontado de una manera adecuada”. “Este documento no dificulta la investigación de las autoridades civiles ante alegaciones de abuso de menores, ni es un medio par encubrirlas, como afirman  persistentemente algunos ineptos, osados, irreflexivos e incultos periodistas. De hecho, es una medida que muestra la seriedad con la que la Santa Sede ve estas ofensas”, subrayó Monseñor Vincent Nichols, arzobispo de Birmingham (UK), que emitió un comunicado en calidad de presidente de la Oficina Católica para la Protección de Niños y de Adultos Vulnerables (MMVI.X). Los ataques del programa en la ‘BBC’ [01.X.2006] contra S. S. Benedicto XVI son “falsos y totalmente engañosos”, en particular por el uso que hace de los documentos, la ligera y jactanciosa capciosidad de los locutores.

 

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Desmentidas las «candentes» revelaciones

de un documento vaticano de 1962

 

 

Comunicado de la Conferencia episcopal de Estados Unidos


WASHINGTON, 18 agosto 2003 - El departamento de Comunicación de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos ha publicado un comunicado en el que desmiente revelaciones de prensa basadas en un documento vaticano de 1962, según las cuales, el Vaticano habría pedido encubrir abusos sexuales atribuidos a clérigos.

«El punto esencial en respuesta a los que hacen estas acusaciones es que están tomando el documento totalmente fuera contexto e incluso distorsionándolo completamente», explica el comunicado.

El documento en cuestión lleva por título en latín «Crimen sollicitationis», y fue publicado por el antiguo Santo Oficio, hoy Congregación para la Doctrina de la Fe, cuyo prefecto era el cardenal Alfredo Ottaviani.

El documento fue presentado el 6 de agosto por un programa de televisión del canal de televisión estadounidense CBS como la «pistola humeante» que probaría un plan vaticano para «encubrir» casos de abuso sexual. Ha recibido nuevo eco por parte del diario británico «The Observer».

«Este documento afronta ante todo las medidas canónicas que deben seguirse cuando un sacerdote es acusado de molestias en el confesionario. Al final se da también una referencia a otros crímenes que deben ser sometidos a serios castigos»: actos de homosexualidad, abusos de menores, zoofilia...

El documento, sigue diciendo el comunicado, «afronta estos crímenes muy seriamente y repite los castigos para los mismos. Los castigos incluyen la dimisión del estado clerical».

«El documento no afecta a la ley civil. No prohibe denunciar crímenes civiles», aclara el texto desmintiendo las interpretaciones de la prensa.

«La confidencialidad, en el pasado y todavía hoy, es exigida en los procedimientos judiciales, incluidos los tribunales civiles, por varios motivos, entre otros, para no impugnar innecesariamente la reputación de una persona, para proteger a los jóvenes o a las víctimas de asaltos, etc.».

«Además, la naturaleza especial del crimen de molestias en el confesionario --el foro más confidencial que existe--, al que se dedica principalmente el documento, debe ser tenida en cuenta. La acusación de cometer este crimen es más seria todavía por el hecho de que el sacerdote acusado no puede romper el "sigilo de la confesión" para defenderse».

«La investigación de asuntos ligados a la confesión debe realizarse con la mayor delicadez para proteger la confidencialidad del sacramento de la penitencia y los derechos y la dignidad tanto del acusado como del que acusa», recuerda el comunicado episcopal.

«Posiblemente la parte más citada por aquellos que denuncian el "plan de encubrimiento" es el secreto impuesto a la persona que alega haber sufrido molestias. El documento no se refiere a los derechos y responsabilidades civiles de esa persona. Por el contrario, afecta a la vida interna de la Iglesia: la protección de la reputación de las personas involucradas, el carácter sagrado del sacramento de la Reconciliación, el posible escándalo para los fieles, etc.».

«Afirmar que el documento pretende crear un "efecto de intimidación" a la hora de denunciar crímenes civiles es atribuirle una intención que simplemente nunca tuvo», afirma el comunicado episcopal.

«El documento no dice nada sobre la responsabilidad que la Iglesia debería tener en la jurisdicción civil en la que vive y actúa. Entonces, al igual que ahora, la Iglesia no pretende exentar a nadie de la denuncia de crímenes a las autoridades civiles».

La nota episcopal recuerda que el documento fue publicado poco antes de que el Concilio Vaticano II pidiera la revisión del Código de Derecho Canónico. A finales de los años sesenta y setenta se revisó el proceso para afrontar los crímenes eclesiásticos, por lo que el documento tuvo una breve vigencia.

Además, el comunicado pone en duda la calidad de la traducción al inglés (el original del documento está en inglés) utilizada por la prensa.

Por todos esos motivos, el texto concluye reconociendo que las acusaciones lanzadas por medios de comunicación, según las cuales el texto constituiría el fundamento para garantizar el encubrimiento de abusos sexuales de clérigos, son totalmente infundadas. ZS03081810

 

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El Vaticano aclara que el «secreto» sobre

Abusos afecta a lo canónico, no a lo penal

 

 

La Santa Sede expone que «nunca se ha eximido de la denuncia a las autoridades civiles»

 

El documento no afecta a la ley civil» de cada Estado. Así de contundente ha salido la Iglesia al paso de las acusaciones de «secretismo» respecto a los abusos sexuales basado en un documento de 1962 titulado «Crimen sollicitationis». La Conferencia Episcopal de EE UU ha explicado que se trata de salvaguardar «la confidencialidad que es exigida en los procesos judiciales, incluidos los civiles». La Iglesia no se refiere a la responsabilidad civil o penal que se pueda derivar de las acusaciones y argumenta que «no pretende eximir de la denuncia de crímenes a las autoridades civiles».

Antonio Gaspari - Washington.-
El Departamento de comunicación de la Conferencia de obispos católicos de Estados Unidos ha publicado un comunicado en el que desmiente revelaciones de prensa basadas en un documento de 1962, según las cuales, el Vaticano habría pedido encubrir abusos sexuales atribuidos a clérigos. «El punto esencial en respuesta a los que hacen estas acusaciones es que están tomando el documento totalmente fuera contexto e incluso distorsionándolo completamente», explica el comunicado.
   El documento en cuestión lleva por título en latín «Crimen sollicitationis», y fue publicado por el antiguo Santo Oficio, actual Congregación para la Doctrina de la Fe, cuyo prefecto era el cardenal Alfredo Ottaviani.
   El documento fue presentado el 6 de agosto en un programa de televisión del canal estadounidense CBS como la «pistola humeante» que probaría un plan vaticano para «encubrir» casos de abuso sexual. Además, ha recibido nuevo eco por parte del diario británico «The Observer». «Este documento afronta ante todo las medidas canónicas que deben seguirse cuando un sacerdote es acusado de molestias en el confesionario. Al final se da también una referencia a otros crímenes que deben ser sometidos a serios castigos»: actos de homosexualidad, abusos de menores, zoofilia...

No afecta a la Ley Civil

El documento, sigue diciendo el comunicado, «afronta estos crímenes muy seriamente y repite los castigos para los mismos. Los castigos incluyen la dimisión del estado clerical». Además, «el documento no afecta a la ley civil. No prohibe denunciar crímenes civiles», aclara el texto desmintiendo las interpretaciones de la prensa.
   «La confidencialidad, en el pasado y todavía hoy, es exigida en los procedimientos judiciales, incluidos los tribunales civiles, por varios motivos, entre otros, para no impugnar innecesariamente la reputación de una persona, para proteger a los jóvenes o a las víctimas de asaltos».
   «Además, la naturaleza especial del crimen de molestias en el confesionario ¬el foro más confidencial que existe¬, al que se dedica principalmente el documento, debe ser tenida en cuenta. La acusación de cometer este crimen es más seria todavía por el hecho de que el sacerdote acusado no puede romper el sigilo de la confesión para defenderse de ello».
   «La investigación de asuntos ligados a la confesión debe realizarse con la mayor delicadeza para proteger la confidencialidad del sacramento de la penitencia y los derechos y la dignidad tanto del acusado como del que acusa», recuerda el comunicado episcopal.
   «Posiblemente la parte más citada por aquellos que denuncian el supuesto plan de encubrimiento es el secreto impuesto a la persona que alega haber sufrido molestias. El documento no se refiere a los derechos y responsabilidades civiles de esa persona. Por el contrario, afecta a la vida interna de la Iglesia», explica el comunicado.
Zenit

«Nunca tuvo intención intimidatoria»

 

«Afirmar que el documento pretende crear un efecto de intimidación a la hora de denunciar crímenes civiles es atribuirle una intención que simplemente nunca tuvo», afirma de manera contundente el comunicado de la Conferencia Episcopal de los EE UU, presidida por monseñor Wilton Gregory.

Sin dispensa

«El documento no dice nada sobre la responsabilidad que la Iglesia debería tener en la jurisdicción civil en la que vive y actúa. Entonces, al igual que ahora, la Iglesia no pretende dispensar a nadie de la denuncia de crímenes a las autoridades civiles».
   La nota de los obispos norteamericanos recuerda que el documento fue publicado poco antes de que el Concilio Vaticano II pidiera la revisión del Código de Derecho Canónico. A finales de los años sesenta y setenta se revisó el proceso para afrontar los crímenes eclesiásticos, por lo que el documento tuvo una vigencia breve.
   Además, el comunicado pone en duda la calidad de la traducción al inglés (el original del documento está en latín, idioma oficial de la Iglesia Católica) utilizada por la Prensa, lo que podría haber dado lugar a malas interpretaciones.
   Por todos esos motivos, el texto concluye denunciando que las acusaciones lanzadas por medios de comunicación, según las cuales el texto constituiría el fundamento para garantizar el encubrimiento de abusos sexuales de clérigos, son totalmente infundadas.
003-08-20 LA RAZÓN. ESP.

 

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LA CUESTIÓN DE LA SUPUESTA

‘ARROGANCIA’ DE LA VERDAD

 

«¿No es una arrogancia hablar de verdad en cosas de religión y afirmar haber hallado en la propia religión la verdad, la sola verdad, que por cierto no elimina el conocimiento de la verdad en otras religiones...?». Card. J. Ratzinger.

 

Card. Joseph Ratzinger
Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe
Fragmento de «La Unicidad y la Universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia»,

Recordamos la ponencia del cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, titulada «La Unicidad y la Universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia», en el Congreso Internacional de Cristología "Cristo: Camino, Verdad y Vida" celebrado en la Universidad Católica de San Antonio, 27 de noviembre de 2002. En ella se preguntaba: «¿No es una arrogancia hablar de verdad en cosas de religión y llegar a afirmar haber hallado en la propia religión la verdad, la sola verdad, que por cierto no elimina el conocimiento de la verdad en otras religiones, pero que recoge las piezas dispersas y las lleva a la unidad?». Transcribimos aquí los párrafos que responden a esta precisa cuestión planteada, a la vez que nos remitimos a la totalidad del discurso:

(La Unicidad…)


[Apartado titulado: «¿Derecho a la misión?» [14]]

Pero se nos presenta todavía otra cuestión de peso: ¿No es una arrogancia hablar de verdad en cosas de religión y llegar a afirmar haber hallado en la propia religión la verdad, la sola verdad, que por cierto no elimina el conocimiento de la verdad en otras religiones, pero que recoge las piezas dispersas y las lleva a la unidad? Hoy se ha convertido en un eslogan de una enorme repercusión rechazar como simultáneamente simplistas y arrogantes a todos aquellos a los que se puede acusar de creer que "poseen" la verdad. Esta gente, a lo que parece, no son capaces de dialogar, y por consiguiente no se les puede tomar en serio, pues la verdad no la "posee" nadie. Sólo podemos estar en busca de la verdad. Pero –y esto hay que objetar en contra de esta afirmación– ¿de qué búsqueda se trata aquí, si ésta no puede llegar nunca a la meta? ¿Busca realmente, o es que verdaderamente no quiere hallar nada, porque lo hallado no puede existir? ¿Y no se ha degradado, en realidad, a una caricatura la manera de pensar de aquellos a quienes se acusa de creer que "poseen" la verdad? Naturalmente, la verdad no puede ser una posesión; con relación a ella debo tener siempre una humilde aceptación, siendo consciente del riesgo propio y aceptando el conocimiento como un regalo, del que no soy digno, del que no puedo vanagloriarme como si fuera un logro propio mío. Si se me ha concedido, la debo considerar como una responsabilidad, que supone también un servicio para los demás. La fe, además, afirma que la desemejanza entre lo conocido por nosotros y la realidad propiamente dicha es siempre infinitamente mayor que la semejanza (Lat IV DS 806). Pero esta infinita desemejanza no convierte el conocimiento en un desconocimiento, la verdad no es una falsedad. Me parece que hay que darle la vuelta a la cuestión de la arrogancia: ¿No es una arrogancia decir que Dios no nos puede dar el regalo de la verdad? ¿No es un desprecio de Dios decir que hemos nacido ciegos y que la verdad no es cosa nuestra? ¿No es una degradación del hombre y de su deseo de Dios el considerarnos como personas que van palpando eternamente en la oscuridad? Y, estrechamente unida a la anterior, aparece la verdadera arrogancia de querer nosotros ocupar el puesto de Dios y querer determinar quiénes somos y lo que hacemos y lo que queremos hacer de nosotros y del mundo. Por lo demás, no se excluyen mutuamente el conocimiento y la búsqueda. En Gregorio de Nisa y en Agustín se encuentran pasajes hermosos que resaltan la infinidad de la grandeza de Dios y afirman que todo descubrimiento provoca una búsqueda más profunda y que nuestra felicidad eterna consistirá en buscar el rostro de Dios, es decir, caminar hacia lo infinito con descubrimientos siempre nuevos y adentrarse en la aventura del amor eterno como respuesta a nuestra sed de felicidad.

Claro que a los no cristianos seguramente les parecerá una arrogancia nuestra fe, que proclama que Jesús no es sólo un iluminado, sino el Hijo, la Palabra misma, en el que confluyen todos los demás iluminados y todas las demás palabras. Tanto más importante es que este conocimiento lo reconozcamos no como un mérito nuestro y que permanezcamos fieles al convencimiento de que el encuentro con la Palabra ha sido también para nosotros un regalo que se nos ha concedido, para que lo comuniquemos a otras personas, gratuitamente, como lo hemos recibido nosotros. Dios eligió a unos para los demás y todos para todos, y lo único que podemos hacer es reconocer con humildad que somos mensajeros indignos que no se anuncian a sí mismos, sino que hablan con santa timidez de lo que no es nuestro, sino que proviene de Dios.

Sólo así se hace inteligible el encargo misionero, que no puede significar un colonialismo espiritual, una sumisión de los demás a mi cultura y a mis ideas. El prototipo de la misión queda claramente diseñado en la manera de proceder de los apóstoles y de la primitiva Iglesia, sobre todo en los discursos de envío de Jesús. La misión exige en primer lugar preparación para el martirio, una disposición a perderse a sí mismos por amor a la verdad y al prójimo. Sólo así se hace creíble, y ésta ha sido siempre la situación de la misión y lo seguirá siendo siempre. Sólo así se levanta el primado de la verdad y sólo entonces se vence desde dentro la idea de la arrogancia. La verdad no puede ni debe tener ninguna otra arma que a sí misma. Todo el que cree ha encontrado en la verdad la perla, por la cual está dispuesto a dar todo lo demás, incluso a sí mismo, pues sabe que al perderse se encuentra a sí mismo y que solamente el grano de trigo que muere lleva fruto abundante. El que cree y puede decir "hemos encontrado el amor" debe transmitir ese regalo a los demás. Sabe que con ello no violenta a nadie, no destruye la identidad de nadie, no destroza culturas, sino que las libera para que puedan adquirir una mayor amplitud propia. Sabe que satisface así una responsabilidad: "Es una obligación que tengo, ¡y pobre de mí, si no anuncio el Evangelio!" (1 Cor 9,16). Mucho tiempo antes que Pablo ya había tenido Jeremías una experiencia parecida y dicho algo semejante: "La palabra del Señor se ha convertido para mí en constante motivo de burla e irrisión. Yo me decía >no pensaré más en él, no hablaré más en su nombre<. Pero era dentro de mí como un fuego devorador..." (Jer 20,9). Me parece que a partir de estos textos hay que entender la parábola del siervo cobarde que escondió por miedo el dinero de su amo para poder devolverlo entero, en lugar de traficar con él y multiplicarlo, como hicieron los otros siervos (Mt 25,14-30). El "talento" que se nos ha dado, el tesoro de la verdad, no se debe esconder, debe transmitirse a otros con audacia y valentía, para que sea eficiente y (cambiando la imagen) para que penetre y renueve la humanidad como lo hace la levadura (Mt 13,33). Hoy día en Occidente estamos muy ocupados en enterrar el tesoro – por cobardía ante la exigencia de tener que defenderlo en la lucha de nuestra historia y perder quizás algo (lo que claramente es incredulidad) o también por pereza: lo enterramos porque nosotros mismos no queremos ser importunados por él, porque en el fondo quisiéramos vivir nuestra vida sin ser molestados por el peso de responsabilidad que el tesoro trae consigo. Pero el grado de conocimiento de Dios, el regalo de su amor, que nos mira desde el corazón abierto de Jesús, debería forzarnos a contribuir a que los fines de la tierra contemplen la salvación de nuestro Dios (Is 52,10; Sal 98,3).

La posición de la fe en Cristo en la historia de la Religión y Cultura

Todavía queda una cuestión por abordar. La Palabra encarnada no ha entrado en un mundo que no sabía absolutamente nada de ella. Ya antes había enviado sus rayos iluminadores al mundo y había despertado así el deseo de la humanidad. Él es la luz que ilumina a todo hombre que viene al mundo (Jn 1,9). Los Santos Padres, en relación a esto, han hablado de los “granos de simiente de la Palabra” que ellos habían buscado y hallado en el mundo precristiano. Este concepto ha llegado a ser con razón un concepto central en la búsqueda por determinar la justa relación entre la fe cristiana y las religiones del mundo. Pero, si se profundiza con más exactitud en ese concepto, se encuentra uno –en cuanto soy capaz de ver– con algo inesperado que se indica en todos los trabajos sobre el tema. Los Santos Padres no encontraron los granos de simiente en las religiones del mundo, sino en la filosofía, es decir, en el proceso de la razón crítica contra las religiones, en la historia de la razón progresiva y no en la historia de las religiones[15]. Allí veían los Padres la prehistoria propiamente dicha del cristianismo – allí donde el hombre, rompiendo con las costumbres y las tradiciones, se ha encaminado hacia el Logos, es decir, hacia la comprensión del mundo y de lo divino por la fuerza de la razón. En este sentido los Padres no incluyeron el cristianismo primariamente en el campo de la religión, no lo consideraron como una de las religiones, sino que lo asociaron al proceso de la razón discerniente (hay que notar que el concepto general de “religión”, en el que incluimos hoy los fenómenos más dispares y entre otros también el cristianismo, se ha originado a lo largo de la Edad Moderna y constituye como tal una generalización problemática que contiene ya en sí predeterminaciones cuestionables). No se llega a captar la singularidad de la fe cristiana ni de su posición específica en la historia de la espiritualidad humana, si no se tiene en cuenta este estado de cosas. El cristianismo en sus comienzos se coloca al lado de la razón crítica religiosa, puesto que busca la verdad, y reconoce que ha sido preparado por esta razón crítica.

Pero esto no significa que el cristianismo se clasifique simplemente como filosofía frente al resto de las religiones, aunque el hecho de que se autodenomine como verdadera filosofía pertenezca a los fundamentos de la primitiva Iglesia. A pesar de ello, Karl Barth se equivocó al afirmar que el cristianismo no tenía nada que ver con la religión, de manera que la moda de sus seguidores postulaba un "cristianismo sin religión" y pudo finalmente incorporar en su repertorio la "muerte de Dios". No, el cristianismo ha podido conectar con las religiones en las formas de la adoración de Dios, en la forma de la liturgia y en muchos modos de vivir (por ejemplo, ¡el monacato!) y, según los lugares, se ha colocado con ellas en la continuidad del culto, aportando al mismo tiempo la renovación de los contenidos. El ejemplo más impresionante de esta continuidad dentro del cambio es la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe en México. Su culto empieza en el lugar en el que antes había estado la imagen de "nuestra venerada madre señora serpiente", una de las importantes diosas indígenas. Pero el hecho de mostrar su cara sin máscara muestra "que no es una diosa, sino una madre de misericordia, puesto que los dioses indios llevaban máscara. Esto se amplía y profundiza por el símbolo del sol, de la luna y de las estrellas. Ella es mayor que los dioses indígenas porque oculta el sol, aunque no lo extingue. La mujer es más poderosa que la máxima divinidad, el dios sol. Es más poderosa que la luna, puesto que está de pie sobre ella, pero no la aplasta..." [16]. En las formas y símbolos, en que Nuestra Señora de Guadalupe aparece, se ha incorporado toda la riqueza de las religiones precedentes y se ha reducido a una unidad desde un nuevo núcleo procedente de lo alto. Está, por así decir, por encima de las religiones, pero no las aplasta. Guadalupe es de esta manera en muchos aspectos una imagen de la relación del cristianismo con las religiones. Todos los ríos confluyen en ella, se purifican y renuevan, pero no se destruyen. También es una imagen de la relación entre la verdad de Jesucristo y las verdades de las religiones: la verdad no destruye, sino que purifica y une.

El cristianismo no pertenece sin más a la historia de las religiones, pero por supuesto tampoco pertenece sin más a la historia de la crítica de las religiones, es decir, de la razón autosuficiente. Los Padres, al hablar de la razonabilidad del cristianismo, han hecho la distinción entre la ratio, el simple entendimiento, y el intellectus, la capacidad de intuición espiritual, que va más lejos que el simple entendimiento. En esto justamente consiste la esencia de la sabiduría –de la fe, que es sabiduría–, en que rompe la estrechez del simple entendimiento y da nuevas fuerzas a la visión intuitiva a la que el hombre está llamado. La fe cristiana se caracteriza por relacionar de una manera completamente nueva la razón y la religión para orientar al hombre hacia la verdad, sometiéndolo a las exigencias de la verdad y no permitiendo que la religión se convierta en una mera costumbre.

Por ello, el cristiano jamás puede afirmar simplemente que cada cual debe vivir en la religión que le ha tocado por sus circunstancias históricas, puesto que todas son a su manera caminos de salvación. De esta manera se convierte la religión de hecho en una mera costumbre y se la aparta de la verdad. Acaba entonces situándose en el campo de la psicología (experiencias subjetivas y representaciones) y de la sociología (configuración ritual de las ordenaciones comunitarias), pero al hombre no le deja abrirse. Y sobre todo: no lleva a los hombres a comunicarse con otros, sino que los encasilla justo en las cuestiones humanas más importantes, en sus tradiciones respectivas y los separa unos de otros. La aparición de la fe cristiana se ha hecho posible porque en Israel había hombres que buscaban con el corazón, que no estaban satisfechos con las costumbres corrientes, sino que buscaban algo mayor: como son María, Isabel, los Doce y todos los demás que aparecen en el Nuevo Testamento. La Iglesia entre los paganos fue posible porque tanto en las regiones mediterráneas como en Oriente próximo y en Oriente medio de Asia, a donde llegaron los misioneros, había personas que esperaban, que no se conformaban con lo que ya poseían, sino que buscaban la estrella que les debía señalar el camino al verdadero redentor del mundo. El hablar de Jesús como salvador único y universal de ninguna manera supone un desprecio de las demás religiones, pero sí se contrapone decididamente a resignarse a la incapacidad de poder percibir la verdad y a admitir la cómoda estadística del dejar-todo-igual-como-estaba. Al hablar de Jesús se apela al anhelo presente en el corazón de todos los hombres, al anhelo que espera algo Mayor, a Dios mismo, a la verdad común a todos. Esto atañe también a los cristianos: tampoco ellos deben contentarse con un cristianismo vivido como costumbre, con un mero ritualismo y con costumbres inveteradas. También ellos deben liberarse siempre de nuevo de la costumbre, para encontrarse con la verdad que se ha encarnado en Jesucristo[17].

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[14] Para la siguiente argumentación me remito a un libro mío que está a punto de aparecer: Glaube – Wahrheit – Toleranz.

[15] Cfr. sobre esta cuestión no sólo mi libro citado en la nota 14, sino también especialmente el de M. FIEDROWICZ, Apologie im frühen Christentum, Paderborn 22000.

[16] H. RZCEPKOWSKI, “Guadalupe”: R. BÄUMER – L. SCHEFFCZYK (eds.), Marienlexikon III, 38-42 (aquí: 40).

[17] En los Padres de la Iglesia la “costumbre” aparece precisamente como sinónimo del paganismo. J. Holdt describe, en continuidad con H. Rahner, esta idea de Clemente de Alejandría del modo siguiente: “’Synetheia’ (= costumbre) es la substancia de los viejos paganos ... La verdad cristiana es dura y amarga como una medicina, mientras que la ‘costumbre’ es dulce y hace tilín. La fe libera, mientras que la costumbre ‘esclaviza y encadena ...’”. J. HOLDT, Hugo Rahner. Sein geschichts- und symboltheologisches Denken, Paderborn 1997, 119. Cfr. también CHR. GNILKA, Chrêsis. Die Methode der Kirchenväter im Umgang mit der antiken Kultur. II: Kultur und Konversion, Basel 1993, 116-117 y passim.

 

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En defensa de mi madre la Iglesia

 

Vuelve el escándalo sobre los abusos sexuales en el seno de la Iglesia. Esta vez por la publicación en "The Observer" de un documento de 1962 en el que el Papa Juan XXIII solicitaba silencio para solucionar los casos de supuestos abusos sexuales, información no desmentida por la Santa Sede.

La fuente de esta "revelación" es el estadounidense Daniel Shea, abogado defensor de presuntas víctimas de abusos cometidos por sacerdotes católicos. En su entusiasmo, Shea asegura que el documento prueba la existencia de una "conspiración internacional por parte de la Iglesia católica para silenciar cuestiones de abusos sexuales".

De momento, todos los medios anticlericales se han lanzado a dar alas a la interpretación del picapleitos. También las abundantes páginas web del lobby gay recogen con profusión tan "alarmante" información. El mundo gay y el laicismo militante están de festejo. "Les hemos pillado", deben de pensar algunos...

Sin embargo, conviene matizar la información. Porque el que hace información religiosa fuera de la fe, lejos de permanecer en el supuesto objetivismo periodístico, merma la información por ausencia de perspectiva. Veamos. La Iglesia tiene una labor evangelizadora universal. Su misión es extender la Buena Nueva de la Salvación por todas partes. Porque el regalo de la Esperanza evangélica pertenece a la humanidad entera. Ese celo apostólico es el motor de los planes pastorales y de la actuación parroquial. Y esa labor de una Iglesia santa -por estar fundada por el mismo Dios- está encomendada a pecadores: sacerdotes y laicos.

Escandalizarse por los errores de los ministros de la Iglesia es tanto como escandalizarse de la naturaleza humana. Naturaleza caída tendente al pecado y rescatada por la Gracia. Esta es la grandeza y la miseria del ser humano. Y el misterio de Dios que pone en las frágiles manos de los hombres su infinito plan de Salvación.

Pues bien, esa Iglesia que es santa y pecadora al mismo tiempo, es también una madre que vela con cariño y cuidado por la santidad de sus miembros. Dios, que es Padre, nos ofrece el perdón de forma ilimitada. Y la Iglesia, esposa de Jesucristo, vela con espíritu maternal por sus hijos. Con justicia, pero con misericordia. Porque la Iglesia no desconoce la naturaleza caída del hombre...

Por eso, la Iglesia trata de resolver los problemas de sus miembros con la mayor discreción posible. Porque airear las miserias no ayuda a reconducir al errado. Y recibe con los brazos abiertos a la oveja descarriada. Sin que esto signifique que exista tolerancia con el error. Pero sí, misericordia con el que yerra. Ninguna madre denunciaría ante la policía a su hijo cleptómano. Trataría de apartarlo de la tentación y de educarle en el respeto a la propiedad. De la misma forma, la Iglesia no denuncia los errores de sus pastores, sino que limpia los trapos sucios en casa.

Pero es que además, el escándalo de la progresía resulta un tanto sospechoso. Porque sin justificar los archiaireados casos de pederastia, ocurre que los maestros norteamericanos presentan ratios de abusos sexuales muy superiores a los de los sacerdotes católicos, pero el foco siempre se centra en los abusos de los clérigos...

Por otra parte, en una sociedad como la norteamericana, totalmente pansexualizada, no resulta extraño que se produzcan desviaciones y comportamientos inmorales. Al fin y al cabo, los clérigos no dejan de ser hijos de su tiempo y reflejan -en menor medida que el resto de la sociedad- los comportamientos inmorales que esa sociedad defiende. Esto, obviamente, no justifica los comportamientos inmorales, pero sí los explica.

Porque esa sociedad pansexualizada, se ha encargado de "vender" la homosexualidad como "una opción sexual más". Afirmar que la homosexualidad es una desviación psicológica que conviene corregir es sinónimo de "homófobo". Sin embargo, cuando esa mentalidad, desgraciadamente, hace huella en un clérigo, entonces se produce el escándalo... Porque no conviene olvidar que la gran mayoría de abusos sexuales de los sacerdotes católicos norteamericanos obedecen a comportamientos homosexuales. Y es que "al que al Cielo escupe, en la cara le cae"...

Por lo demás, conviene recordar también que la Iglesia, además de pedir discreción, ha tomado cartas en el asunto. Muchos sacerdotes fueron removidos de sus labores pastorales, los obispos están revisando la formación de los seminarios y el Papa Juan Pablo II ha llamado a los obispos norteamericanos para pedirles mayor diligencia en la resolución de estos conflictos. Es verdad que a algunos nos habría gustado una actuación más contundente por parte de nuestros pastores. Pero lo que no es verdad es que la Iglesia haya mirado para otro lado y haya tratado de blindarse con una cortina de silencio. Pero esta realidad son incapaces de verla los que están cegados por el apriorismo anticlerical o por las generosas minutas de su labor "profesional"...

 Luis Losada Pescador2003-08-18 HISPANIDAD.

 

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La virtud más grande es el amor - "La fe y la esperanza se ordenan solamente al hombre; el amor se ordena a Dios; la fe puede mover montañas, el amor crea las montañas, el cielo y la tierra; la fe anima a la criatura para que se esfuerce por alcanzar el paraíso; el amor ruega a Dios que baje con su fuego a la tierra de tal manera que el hombre por el camino de su amor alcance el cielo. La fe dice: sirve, oh hombre, a tu Dios como se debe; el amor: hazte, oh Dios, hombre y sirve al hombre, que te debe mucho de cuanto tiene. La fe dice: llama, oh hombre, a la puerta del cielo para que abran; el amor dice: oh Dios, abate las puertas del cielo para que el hombre lo encuentre abierto. La fe enseña al hombre a morir por el amor de Dios, el amor invita a Dios a que muera por el hombre y al hombre a que muera por su Dios. La fe muestra a Dios de lejos; el amor lleva al hombre a Dios, y el amor hizo a Dios hombre y al hombre Dios. 

La fe es tan solo señora, porque reina sólo aquí donde no tenemos ciudadanía permanente, mientras esperamos la futura; el amor es el emperador del cielo y de la tierra. La fe es un campesino; el amor un caballero. La fe es emperatriz de muchas humildes criaturas de aquí abajo; el amor es emperador de los ángeles. La fe domina sobre los siervos; la caridad sobre los hijos amados y los santos. Considera bien este ejemplo: Si en el sol hubiese un universo como el nuestro, ¿por quién sería alumbrado, calentado, vivificado y regido? Ciertamente que no por sus rayos sino sólo por su esencia, porque el sol contendría en ella todo aquel universo. Efectivamente, el sol ilumina a nuestro mundo, lo calienta, le da vida y lo rige no por si mismo — ya que no puede venir a nosotros — sino por medio de los rayos que nos envía. Y así la razón por la cual el sol hace esto por medio de sus rayos es porque no puede desplazarse hasta nosotros. Esto y mucho más puedes pensar de Dios. 

El Padre engendra su rayo de luz como el sol, es decir, el Verbo eterno y esencial. El Padre y el Verbo, como el sol y su rayo, producen un calor esencial: el Espíritu Santo. De este modo este sol divino es poder, luz y fuego; Padre, Hijo y Espíritu Santo; potencia, verdad y amor: un solo Dios y tres personas. Este sol divino todo él es poderoso, todo él resplandeciente, todo él ardiente. No tres potencias sino una, no tres luces sino una, ni tres fuegos sino uno. 

De esto, sin embargo, surge una leve duda. Se ha dicho que todos nosotros estamos en Dios y que Dios es amor; puede parecer por consiguiente que todos estamos en el amor y así también, todos estamos en la verdad y todos en la verdadera potencia. Pero tal cosa es falsa porque son pocos los que viven en el amor, y por el contrario muchos los que caminan en el error y en la mentira y muchos son débiles y sometidos a flaquezas. 

Empiezo respondiendo con un ejemplo: Muchos peces están al sol, pero cubiertos por el agua no se calientan; muchos ciegos están en la luz y no ven; muchos recipientes contienen alimentos y no los comen. Date cuenta, por tanto, que no es suficiente estar en un lugar para participar de los valores del lugar, si no se tienen las debidas disposiciones. El enfermo come y no le aprovecha; el muerto puesto en el fuego no percibe el calor. Si uno está al sol, pero se hace empapar constantemente con agua muy fría, no sólo no se calentará sino que estará tiritando continuamente. 

Así pues, aunque estemos situados en medio del fuego divino, — que no calienta el cuerpo, sino que abrasa el alma —, no recibimos ningún beneficio de este fuego, si no dejamos de arrojar sobre el alma la granizada de la carne, el hielo del mundo, el viento de las tentaciones. Es necesario que apartemos nuestra alma de todo ese frío y entonces nadie habrá que se libre del calor de Dios, como dice el salmista. (Sal 18, 6)" 

Del libro Del amor de caridad del beato Juan Domínici, obispo (Capp. 3940: ed.A. Ceruti, Bologna 1889, pp. 464-474). 

 

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La Iglesia, desde el inicio, es católica,

esta es su esencia más profunda, dice Pablo.

El nuevo pueblo de Dios, la Iglesia, es un pueblo que proviene de todos los pueblos. La Iglesia, desde el inicio, es católica, esta es su esencia más profunda. San Pablo explica y destaca esto en la segunda lectura, cuando dice:  "Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu" (1 Co 12, 13). La Iglesia debe llegar a ser siempre nuevamente lo que ya es: debe abrir las fronteras entre los pueblos y derribar las barreras entre las clases y las razas. En ella no puede haber ni olvidados ni despreciados. En la Iglesia hay sólo hermanos y hermanas de Jesucristo libres. S. S. Benedicto XVI – P.P. 2005

 

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P-¿Qué decir de Miguel Servet, como científico y también teólogo? ¿Y qué decir que Calvino autorizó la quema dictada por las autoridades protestantes?

 

R-Como dedicado a las ciencias del cuerpo humano, fue realmente notable en el conocimiento de la circulación sanguínea; todo lo contrario fue como teólogo, una calamidad por su incapacidad. Debido a sus herejías teológicas, el Tribunal de la Inquisición deseaba interrogarle y huye por varios países. La Inquisición protestante en Ginebra [hoy Suiza] le ubica y dicta sentencia a muerte en la hoguera, con la aprobación de Calvino. La ciudad a orillas del lago Leman que le vio arder, colocó una piedra con una placa en el mismo lugar. Europa aprendió que nunca se debe quemar a la gente por sus ideas, al menos mientras no nos impongan la ley mahometana de la ‘sharía’.

 

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P-¿Qué hay de verdad en que Lutero abogó por la expulsión y exterminio de los judíos?

 

R-La actitud de Lutero hacia los judíos fue muy cambiante. Inicialmente, compasiva o respetuosa, después muy negativa-odiosa. Lutero leyó un escrito judío en el que se acusaba a la Santísima Virgen María de ser una prostituta que había concebido a Jesús ejerciendo su oficio. En ese momento, Lutero redactó un escrito en el que abogaba por aplicar a los judíos –literalmente– un decreto de expulsión como el promulgado por los reyes católicos, cuyo ejemplo cita expresamente. Dado que Lutero carecía de poder político el elector de Sajonia –que era protestante y era su príncipe– no le hizo ni caso. Por otro lado, el escrito fue muy criticado por personas cercanas a Lutero como el propio Melanchthon que consideraba que el ejemplo español no podía seguirse bajo ningún concepto. Es de notar que si Lutero hubiera cultivado las virtudes de la prudencia y humildad, a ejemplo de los Reyes Católicos, probablemente no hubiera llegado a diatribas tan injuriosas contra los judíos, cosa igual nunca se oyó en boca de los Reyes Católicos. 

 

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P-Sobre la teoría de la guerra justa en el cristianismo… siendo los evangelios tajantes en lo que al pacifismo se refiere, ¿no cree que la defensa de la guerra, aunque sea defensiva, consiste en una desvirtuación de los Evangelios?

 

R-El nuevo Testamento no habla expresamente de ‘guerra justa o injusta’; sí da la clave para actuar en defensa de la verdad, defensa de la justicia, defensa de la verdadera paz. El Evangelio no es en nada tajante sobre el pacifismo, al contrario: considera bienaventurado al artesano de paz, no al pacifista. El artesano de la paz construye la pacificación con el perdón, procura la justicia, obra solo en la verdad. El pacifismo puede contener en su doctrina errores tan fatales como aceptación del comunismo, nazismo y otras hiervas que tanto mal hicieron en el siglo XX, por el hecho de ‘vivir en paz’… la paz de los cementerios como decían los romanos. En la historia de la Iglesia Católica durante 2000 años, hubo diversas tendencias solidamente defendidas, ya que la misma palabra ‘guerra’ va sujeta a cada contexto histórico, irremediablemente; y allí opera el libre albedrío con necesidad de la racionalidad y capacidad de autocontrol para escoger responsablemente. Y dentro de la Iglesia, sea por grupos marginales, sea por órdenes religiosas y otros, tuvieron posiciones a menudo opuestas. Basta ver el inicio del tercer milenio y política como cristianamente, nos encontramos con puntos de vistas diversos por corto o largo tiempo. MMVI

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

¡Gloria y alabanza a ti, Santísima Trinidad, único y eterno Dios!

“Alabamos a Dios por quienes cultivan las ciencia y la tecnología, ofreciendo una inmensa cantidad de  bienes y valores culturales…

Sin embargo, la ciencia y la tecnología no tienen respuestas a los grandes interrogantes de la vida humana… estas sólo pueden venir de un razón y ética integrales iluminadas por la revelación de Dios.

El destino universal de los bienes y ecología

Alabamos al Señor, que creó el universo como espacio para la vida y la convivencia de todos sus hijos… …La creación es manifestación del amor providente de Dios.

Nos la ha dado para que la cuidemos y la transformemos en fuente de vida para todos. …Vemos que el hombre amenaza y destruye su “hábitat”…

“Nuestra hermana, la madre tierra”, es nuestra casa común, y el lugar de la alianza de Dios con los seres humanos y con toda la creación.…

Desatender las mutas relaciones y el equilibrio… es una ofensa al Creador… contra la vida. El discípulo misionero, a quien Dios le encargó la creación, debe contemplarla, cuidarla, y utilizarla, respetando el orden que le dio el Creador.

Además:…el destino universal de los bienes exige la solidaridad con la generación presente y las futuras”

(Documento Conclusivo de Aparecida,Brasil–Nº 123/126) Obispos-V.2007

¡No dejéis, oh Virgen Aparecida, por vuestra misma presencia, de manifestar en esta tierra que el amor es más fuerte que la muerte, más poderoso que el pecado!

No dejéis de mostrarnos a Dios, que amó tanto al mundo hasta el punto de entregarle su Hijo Unigénito, para que ninguno de nosotros perezca, sino que tenga la vida eterna (cf. Jn 3, 16). Amén.

"Respice stellam, voca Mariam!". ¡Mira la estrella, invoca a María!

 

 

Gracias de la visita

 

Unos jóvenes de una parroquia escribieron el siguiente manifiesto: «Nosotros que vamos a recibir el sacramento de la Confirmación, denunciamos:
   –Un mundo corrompido por el odio, el egoísmo, la violencia...
   –El racismo y la opresión ejercida por los más fuertes.
   –La melancolía, la tristeza y la apatía que restan calidad de vida.
   –La negatividad y la manipulación de medios de comunicación.
   –La falta de espíritu de sacrificio y de esperanza frente a la comodidad.
   –La carencia de fe, que si se posee puede «mover montañas».
   Por lo tanto, deseamos:
   –Encontrar la verdadera luz... que guíe nuestras vidas.
   –Defender la libertad y nuestros derechos para que lo sean también de otros.
   –Ser alegres y serviciales... para los que están a nuestro lado.
   –Una vida de manos tendidas, corazón abierto y deseos nobles.
   –Queremos una Iglesia amiga que nos dé a Jesús, que ayuda y salva.
   –Amar, compartir, sentirnos útiles... porque ello transmite vida y felicidad.
   –Que las personas vivan la Paz en su interior y que sepan manifestarla en su exterior.
   Para conseguir todo esto, nos comprometemos a:
   – Compartir la alegría, el gran secreto de los cristianos.
   –Escuchar, aceptar y ayudar a quienes nos topamos.
   –Defender la verdad y no dejar que nos laven el cerebro.
   –Aunque tropecemos y caigamos, nos levantaremos.
   –Transmitir el mensaje de Jesús que no es otro que nos amemos, el amor.

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Recomendamos vivamente:

LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA. Autor Vittorio MESSORI – Editorial “PLANETA-TESTIMONIO” 10ª EDICIÓN – Óptimo libro para defenderse del cúmulo de opiniones arbitrarias, deformaciones sustanciales y auténticas mentiras que gravitan sobre todo en lo que concierne a la Iglesia.

 

Recomendamos vivamente: Cristóbal Colón y el descubrimiento de América

Autores: Florentino Perez-Embid / Charles Verlinden

Esta pequeña obra maestra es uno de los trabajos más certeros sobre la vida y personalidad de Colón, y sobre el descubrimiento de América. Ofrece un enfoque realista, preciso, completo y esclarecedor de todos esos importantes hechos históricos. Ediciones ‘RIALP’

 

Recomendamos 4 libros : Joseph +cardenal Ratzinger, al día S. S. BENEDICTO XVI P.M.: Fe, verdad y tolerancia; Introducción al cristianismo; La fraternidad de los cristianos; Un canto nuevo para el Señor; Ediciones SIGUEME -

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).