Thursday 27 April 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
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El rostro de Cristo resplandece con luz más intensa en los santos y testigos de la fe, puesto que en ellos, en virtud de su docilidad al Espíritu, se ha hecho más nítida la identificación con Jesús recibida en el bautismo:  han llegado a ser, por decirlo así, más ipse Christus en la participación en su vida y en su misión.

 

 

 

Pero el rostro de Cristo que se refleja en los santos, y que ellos han mostrado al mundo, es el del Señor muerto y resucitado, del que habla el Papa en la Novo millennio ineunte. Al respecto dice:  "Como en el Viernes y en el Sábado santo, la Iglesia permanece en la contemplación de este rostro ensangrentado, en el cual se esconde la vida de Dios y se ofrece la salvación del mundo. Pero esta contemplación del rostro de Cristo no puede reducirse a su imagen de crucificado. ¡Él es el Resucitado! Si no fuese así, vana sería nuestra predicación y vana nuestra fe (cf. 1 Co 15, 14). (...) La Iglesia mira ahora a Cristo resucitado. (...) En el rostro de Cristo ella, su Esposa, contempla su tesoro y su alegría. "Dulcis Iesu memoria, dans vera cordis gaudia"" (n. 28).

Es precisamente lo que han hecho los santos. En la variedad de sus carismas y en la pluralidad de sus vocaciones, han tenido la humilde audacia de fijar su mirada en el rostro de Cristo resucitado, viviendo su radicalismo evangélico como una fascinante aventura del Espíritu. Han alcanzado las más altas metas de la santidad, contemplándolo con amor.

Esta es, ciertamente, la tarea fundamental de todo cristiano. Está llamado a ser, ante todo y sobre todo, un contemplador del rostro de Cristo. Lo subraya con vigor Juan Pablo II en su recentísima carta apostólica
Rosarium Virginis Mariae
, firmada, como se sabe, en la plaza de San Pedro durante la audiencia general del pasado 16 de octubre. En ella el Papa es sumamente claro y categórico:  "Fijar los ojos en el rostro de Cristo, descubrir su misterio en el camino ordinario y doloroso de su humanidad hasta percibir su fulgor divino manifestado definitivamente en el Resucitado glorificado a la derecha del Padre es la tarea de todos los discípulos de Cristo; por tanto, es también la nuestra" (n. 9). Los santos son los que han comprendido a fondo, y han vivido con más intensidad, esa tarea como una auténtica exigencia de su bautismo. Han sido los contempladores por excelencia del rostro del Señor crucificado y resucitado.

Y, contemplando el rostro de Cristo, se han abierto "a acoger el misterio de la vida trinitaria, para experimentar de nuevo el amor del Padre y gozar de la alegría del Espíritu Santo" (ib.).
Al actuar así, los santos han hecho que se cumplieran en ellos las palabras de san Pablo:  "Reflejando como en un espejo la gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez más:  así es como actúa el Señor, que es Espíritu" (2 Co 3, 18; cf.
Rosarium Virginis Mariae, 9).

 

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Sólo si hay Otro que cambie las reglas del juego, o mejor aún, que sea el dueño de las reglas del juego de la vida. Si no, ¿qué explicación tienen aquellos sucesos que la ciencia no sabe darles explicación? Ante un milagro sólo caben dos actitudes, la de ignorarlo ante la imposibilidad de comprenderlo o la de abrirse al Misterio y buscar Qué o Quién es el responsable. El cristianismo ve con naturalidad los milagros, porque cada día se pregunta ¿por qué el todo y no la nada?

 

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EL MÁS ANTIGUO MILAGRO EUCARÍSTICO

VISTO POR LA CIENCIA MODERNA

 

STEFANÍA FALASCA

 

En HUMANITAS Nro.14

 

 

 

Carne y sangre. Verdadera carne y verdadera sangre humana. Pertenecen al mismo grupo sanguíneo: AB. En la carne están presentes, en sección, el miocardio, el endocardio, el nervio vago y, por el notable grosor del miocardio, el ventrículo cardíaco izquierdo: se trata, pues, de un corazón completo en su estructura esencial. En la sangre están presentes las proteínas normalmente fraccionadas con el mismo porcentaje que hallamos en el cuadro sero-proteico de la sangre fresca normal.

No es una lección de anatomía, sino el resultado de los análisis realizados en 1970 en dos reliquias eucarísticas conservadas en un cáliz y un ostensorio desde hace doce siglos en la antigua iglesia de san Francisco en Lanciano, en la región de Abruzzo (Italia). Y sin embargo, se trata de anatomía: Odoardo Linoli, jefe médico de los hospitales reunidos de Arezzo, docente de Anatomía, Histología patológica y Microscopía clínica, encargado de llevar los exámenes de las reliquias, no daba crédito cuando constató los resultados clínicos. No cabía ninguna duda: excluida la posibilidad de fraude “profide” en la antigüedad, aquella carne y aquella sangre, pese a haber sido dejadas en estado natural, sin ningún tipo de conservación o momificación durante doce siglos, y expuestas a la acción de agentes físicos, atmosféricos y biológicos, ¡presentan las mismas características de la carne y la sangre extraídas el mismo día a un ser vivo!


En las manos de un monje no muy anclado en la fe


El milagro eucarístico de Lanciano, que se remonta al siglo VIII, es el más antiguo de los milagros eucarísticos conocidos en el mundo. Desde entonces hasta hoy, los casos en que el pan y el vino consagrados se han demostrado también a los sentidos carne y sangre, son veinticinco. De estos veinticinco, diez se dieron en Italia, siete en España. Menos conocido que el de Bolsena de 1263 -tras el cual la Iglesia instituyó la fiesta del Corpus Christi-, el milagro de Lanciano es el más completo de todos, y el único que ha sido sometido a rigurosos análisis científicos. Ha llegado incluso a interesar al Consejo superior de la Organización Mundial de la Salud, que nombró una comisión específica para comprobar las conclusiones del médico de Arezzo. Los trabajos duraron quince meses, con un total de quinientos exámenes, y se publicaron en 1976 en Nueva York y Ginebra. Los análisis, que confirmaron y ampliaron las primeras conclusiones, fueron repetidos en 1980.


Como en Bolsena, el milagro ocurrió en las manos de un sacerdote que durante la celebración de la misa dudaba de la presencia real de Jesucristo en la eucaristía.


La narración de lo ocurrido consta en un documento de 1631: “En esta ciudad de Lanciano, hacia el año 750 de Nuestro Señor, se halló, en el monasterio de San Legonziano, donde vivían monjes de san Basilio, hoy llamado de san Francisco, un monje que, no bien anclado en la fe, literato en las ciencias del mundo, pero ignorante en las de Dios, dudaba cada vez más de que en la hostia consagrada residiera el verdadero cuerpo de Cristo, y de que en el vino estuviera su verdadera sangre. Sin embargo, no abandonado por la divina gracia de la oración, constantemente rogaba a Dios que le arrancase del corazón esta llaga, que le estaba envenenando el alma. Cuando el benignísimo Dios, Padre de misericordia y de todo consuelo, se complació en sacarle de aquella brumosa oscuridad, le hizo la misma gracia a la que ya asistiera el apóstol Tomás”. Sigue diciendo el anónimo autor del texto: “Mientras una mañana, durante el sacrificio, tras proferir las santísimas palabras de la consagración, se hallaba inmerso como nunca en su antiguo error, vio convertirse el pan en carne y el vino en sangre. De tan estupendo y grandioso milagro se quedó aterrorizado y confuso; pero, al final, cediendo el temor a la alegría del espíritu que le llenaba los ojos y el alma, con rostro jocundo y bañado por las lágrimas, se volvió hacia los presentes y dijo: “Oh, dichosos asistentes, a quienes Dios Bendito, para confundir mi incredulidad, ha querido revelarse en este Santísimo Sacramento y hacerse visible a vuestros ojos. Venid, hermanos, y mirad a nuestro Dios que se ha acercado a nosotros. He aquí la carne y la sangre de nuestro amadísimo Jesús”.


No se conoce el nombre ni los demás datos del monje. Sólo sabemos que pertenecía a un modesto núcleo de monjes orientales basilianos que habían llegado a Lanciano como prófugos, tras el incremento del flujo migratorio de monjes orientales a Italia, en la época del emperador León III el Isáurico, bajo el cual, a partir del 726, se desencadenó con virulencia la lucha iconoclasta -la lucha contra el culto de las imágenes sagradas- que obligó a muchos monjes de Oriente al exilo. A estos monjes, el pueblo de Lanciano, como señal de hospitalidad, les entregó la pequeña iglesia de san Legonziano. Aquí fue donde, durante la celebración de la eucaristía en rito latino (el monje usaba, como los latinos, una hostia grande en forma redonda y no como los griegos, una hostia cuadrada, de pan fermentado) ocurrió el milagro. El documento de 1631 que reevoca los hechos acaecidos es el documento más antiguo sobre el milagro. Un antiquísimo códice de pergamino escrito en griego y latín, que contenía todo el episodio, fue robado durante el siglo XVI.

 

 

- 11 Junio 2000 -

 

La conservación de las reliquias

Los monjes basilianos custodiaron las preciosas reliquias hasta el año 1176, en que pasaron a los benedictinos. En 1252, como en tantos otros monasterios de Italia, ocuparon el lugar de los benedictinos los franciscanos conventuales, que conservan aún hoy las reliquias. Los frailes franciscanos construyeron sobre la antigua iglesia de san Legonziano un nuevo santuario donde, en 1258, colocaron las reliquias eucarísticas. El milagro fue colocado, en un primer momento, en una capilla al lado del altar mayor, y desde 1902 se guarda tras el tabernáculo del altar monumental, que fue erigido por los lancianeses en el centro del presbiterio. La hostia, convertida en carne, como puede observarse hoy, conservada en un ostensorio de plata, tiene el tamaño de la hostia grande actualmente usada en la Iglesia latina. Es ligeramente oscura y se vuelve rosada si se observa en transparencia. El vino convertido en sangre, contenido en un cáliz de cristal, está coagulado en cinco glóbulos de diferente tamaño.


Durante los siglos las reliquias fueron objeto de gran devoción por parte del pueblo. Durante circunstancias especiales se llevaban en procesión por las calles de la ciudad. Fueron sometidas a cuatro reconocimientos eclesiásticos: en 1574, en 1637, en 1770 y en 1886. En el primero de estos reconocimientos ocurrió un fenómeno extraordinario. El testimonio lo ofrece un epígrafe que todavía puede leerse en la capilla que está a la derecha de la nave, donde durante tres siglos habían estado guardadas la carne y la sangre en una custodia de hierro forjado. En el epígrafe se lee: “La carne está todavía entera y la sangre dividida en cinco partes desiguales que pesan todas juntas lo mismo que cada una de ellas por separado”. ¿Qué había pasado? Durante aquel reconocimiento, tras el Concilio de Trento, que a diferencia del Concilio Lateranense IV de 1215, se había mostrado más tolerante frente a quienes hicieran propaganda de reliquias antiguas, el arzobispo Rodríguez quiso pesar ante las autoridades presentes la sangre coagulada y constató, ante el asombro de todos, que el peso total de los cinco glóbulos de sangre equivalía exactamente al peso de cada uno de ellos.


Una vez más, a once años de la clausura del Concilio de Trento, donde había habido una gran polémica sobre la cuestión de la transubstanciación, con el peso igual de los cinco coágulos de sangre de Lanciano, Jesús quiso dar una nueva señal de su presencia real en el misterio eucarístico: en cada gota de vino y cada trozo de hostia consagrados está presente todo su cuerpo y toda su sangre. Pero las “sorpresas” sobre el milagro eucarístico de Lanciano no terminan aquí. Tras el Concilio Vaticano II los franciscanos, para eliminar definitivamente cualquier duda, decidieron que había llegado el momento de someter al examen de la ciencia moderna las reliquias. De esta manera, en 1970 se lo encargaron a uno de los docentes de Anatomía más apreciados. El profesor Odoardo Linoli y su equipo comenzaron las pruebas en noviembre de aquel mismo año. La relación final fue redactada en marzo del 71. Los resultados fueron asombrosos. Aquellos fragmentos sacados del antiguo ostensorio resultaron ser no sólo tejido orgánico humano, sino que, por sus componentes miocárdicos, endocárdicos, vasculares, hemáticos y nerviosos, se estableció que se trataba de un corazón, un corazón completo. Al analizar el aspecto morfológico del mismo se nota que la hostia-carne está caracterizada por una amplia cavidad central. Los estudiosos concuerdan en considerar que esta cavidad se debe precisamente a la contracción del músculo cardíaco. Alrededor de la hostia-carne además se habían observado también minúsculos agujeros para el paso de clavos. Esto se explica porque el corazón, siendo un músculo, se contrajo en el rigor mortis, que interviene normalmente en el corazón del cadáver humano. Este rigor mortis hizo que el corazón se cerrara, por lo que los antiguos monjes, testigos del milagro, lo extendieron y lo clavaron en una tabla de madera. De este modo, el corazón que tenía que concentrarse de alguna manera en alguna dirección, al no poderlo hacer hacia el centro, se retrajo hacia la periferia. De todo ello se deduce que el corazón aparecido milagrosamente un lejano día del siglo VIII en el altar de una pequeña iglesia estaba vivo y, como tal, sujeto a la rigidez cadavérica.


Los exámenes realizados además en los fragmentos amarillo-marrón contenidos en un cáliz no sellado han demostrado su naturaleza hemática y su pertenencia al grupo sanguíneo AB, idéntico al del tejido cardíaco. Han comprobado además la presencia de los minerales normalmente presentes en la sangre humana, excluyendo la posibilidad de que se haya utilizado cualquier técnica de conservación. Pero hay más: la carne y la sangre están vivas. Se realizó, en efecto, un análisis de la sangre: la electrofóresis, que permite separar las proteínas en el suero fresco, siendo un examen que no puede realizarse con una muestra de sangre de tres o cuatro días, ya que daría resultados viciados. El análisis de la sangre de Lanciano dio un resultado normal, denunciando la presencia de todas las fracciones proteicas y en la cantidad normal de cualquier persona sana.


Este tejido orgánico y esta sangre habían respondido, pues, a todas las reacciones clínicas propias de los seres vivos.


“Nunca hubiera creído que iba a ver en esos fragmentos orgánicos de hace doce siglos lo que he visto”, afirma el profesor Linoli. “Ante estos prodigios inexplicables la ciencia se rinde, y al hacerlo no puede por menos que confirmar...”.


Nada más concluir las investigaciones envió un brevísimo telegrama a los franciscanos: “In principio erat Verbum et Verbum Caro factum est”.

 

 

2003-10-07

 

 

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 El Papa recuerda el milagro

 eucarístico de Lanciano

 

La hostia se convirtió en un corazón humano y el vino en sangre, según la tradición

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 07 noviembre 2004 .- A inicios del Año de la Eucaristía, Juan Pablo II ha recordado uno de los milagros «eucarísticos» más sorprendentes que ha transmitido la historia, acaecido en la localidad italiana de Lanciano, en el siglo VIII.

En una misiva dirigida al arzobispo de Lanciano-Ortona (Italia), monseñor Carlo Ghidelli, el pontífice confiesa: «Deseo vivamente que, durante el Año de la Eucaristía, cada comunidad diocesana renueve públicamente su acto de fe en Jesús presente en el Sacramento del Altar e inspire toda su vida y su acción pastoral en la espiritualidad eucarística que emerge tan claramente en los relatos evangélicos».

El milagro al que se refiere el Santo Padre se remonta al siglo VIII, aunque las investigaciones sobre el mismo han tenido lugar a inicios de los años (1970) setenta del siglo pasado.

Según la tradición que cuenta el milagro, parece ser que en Lanciano, en la iglesia dedicada a san Legonziano, un monje basiliano que celebraba la misa en rito latino, tras la consagración, empezó a dudar de la presencia real de Cristo bajo las sagradas especies.

En ese momento, el sacerdote vio cómo la sagrada hostia se transformaba en carne humana y el vino en sangre, que posteriormente se coaguló. En la catedral se custodian estas reliquias.

El 18 de noviembre de 1970, el doctor Edoardo Linoli sometió a análisis los restos de «carne y sangre milagrosas» y dedujo que eran tejido de miocardio humano y sangre auténtica, respectivamente.

«Para nosotros cristianos, la Eucaristía es todo: es el centro de nuestra fe y la fuente de toda nuestra vida espiritual», explica el Papa en su carta, subrayando que esto vale «en modo peculiar» para la comunidad de Lanciano, «custodia de dos milagros eucarísticos que, aparte de ser muy queridos por los fieles del lugar, son meta de numerosas peregrinaciones de Italia y de todo el mundo». ZS04110708

 

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El milagro eucarístico de Lanciano según el científico que comprobó su autenticidad


Habla el doctor Edoardo Linoli

ROMA, jueves, 05 mayo 2005.- Verdadero tejido cardíaco sostuvo el doctor Edoardo Linoli en sus manos, como él mismo reconoce a Zenit-- cuando analizó años atrás las reliquias del milagro eucarístico de Lanciano (Italia), el más antiguo de los conocidos.

El fenómeno se remonta al siglo VIII. En Lanciano, en la iglesia dedicada a san Legonciano, un monje basiliano que celebraba la misa en rito latino, tras la consagración, empezó a dudar de la presencia real de Cristo bajo las sagradas especies.

En ese momento el sacerdote vio cómo la sagrada hostia se transformaba en carne humana y el vino en sangre, que posteriormente se coaguló. En la catedral se custodian estas reliquias.

Profesor de Anatomía e Histología Patológica, de Química y Microscopia Clínica, y ex jefe del Laboratorio de Anatomía Patológica en el Hospital de Arezzo, el doctor Linoli ha sido el único que ha analizado las reliquias del milagro de Lanciano. Sus resultados han suscitado un gran interés en el mundo científico.

En noviembre de 1970, por iniciativa del arzobispo de Lanciano, monseñor Pacifico Perantoni, y del ministro provincial de los Conventuales de Abruzzo, contando con la autorización de Roma, los Franciscanos de Lanciano decidieron someter a examen científico las reliquias.

Se encomendó la tarea al profesor Linoli, ayudado del profesor Ruggero Bertelli --de la Universidad de Siena--. Con la mayor atención, el profesor Linoli extrajo partes de las reliquias y sometió a análisis los restos de «carne y sangre milagrosas». El 4 de marzo de 1971 presentó los resultados.

Evidencian que la carne y la sangre eran con seguridad de naturaleza humana. La carne era inequívocamente tejido cardíaco, y la sangre era verdadera y pertenecía al grupo AB.

Consultado por Zenit, el profesor Linoli explicó que «por lo que respecta a la carne me encontré en la mano con el endocardio. Por lo tanto no hay duda alguna de que se trata de tejido cardíaco».

En cuanto a la sangre, el científico subrayó que «el grupo sanguíneo es el mismo del hombre de la Sábana Santa de Turín, y es particular porque tiene las características de un hombre que ha nacido y vivido en las zonas de Oriente Medio».

«El grupo sanguíneo AB de los habitantes del lugar de hecho tiene un porcentaje que va del 0,5 al 1%, mientras que en Palestina y en las regiones de Oriente Medio es del 14-15%», apuntó.

El análisis del profesor Linoli reveló además que no había en la reliquia sustancias conservantes y que la sangre no podía haber sido extraída de un cadáver, porque se habría alterado rápidamente.

El informe del profesor Linoli fue publicado en «Quaderni Sclavo di diagnostica clinica e di laboratorio» (1971, fasc.3, Grafiche Meini, Siena).

En 1973, el consejo superior de la Organización Mundial de la Salud (OMS) nombró una comisión científica para verificar las conclusiones del médico italiano. Los trabajos se prolongaron 15 meses con un total de medio millar de exámenes. Las conclusiones de todas las investigaciones confirmaron lo que había sido declarado y publicado en Italia.

El extracto de los trabajos científicos de la comisión médica de la OMS fue publicado en diciembre de 1976 en Nueva York y en Ginebra, confirmando la imposibilidad de la ciencia de dar una explicación a este fenómeno.

El profesor Linoli participa este jueves en el Congreso sobre los milagros eucarísticos que ha organizado el Master en Ciencia y Fe del Ateneo Pontificio Regina Apostulorum (Roma), en colaboración con el Instituto San Clemente I Papa y Mártir, con ocasión del Año Eucarístico que celebra la Iglesia universal hasta octubre.

«Los milagros eucarísticos son fenómenos extraordinarios de distinto tipo», explicó el director del Congreso, el padre Rafael Pascual LC, en «Radio Vaticana»: «por ejemplo, está la transformación de las especies del pan y del vino en carne y sangre, la preservación milagrosa de las Hostias consagradas, o algunas hostias que vierten sangre».

«En Italia hay varios lugares donde han ocurrido estos milagros eucarísticos --aclaró--, pero también los hallamos en Francia, Alemania, Holanda, España» y algunos «en América del Norte». ZS05050502

 

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El milagro eucarístico de Daroca

(Zaragoza, España - 1239)


Autor: n/a
Fuente: corazones.org

 

Introducción

La pintoresca ciudad de Daroca está situada a unas 50 millas de Zaragoza. Es la primera población española, y quizás del mundo, que estableció una fiesta pública en honor al Santísimo Sacramento.

Fue escogida por Nuestro Señor Jesús para ser la custodia del Milagro Eucarístico. Contra una gran lucha y oposición, el Señor escogió este lugar, y lo hizo todo a Su manera.


Historia del Milagro Eucarístico

Los hechos transcurrieron así: Los Musulmanes, quienes siglos antes habían conquistado casi toda la península ibérica, tenían control de Valencia. Las tropas cristianas de Aragón se unieron para defender sus tierras y reconquistar lo perdido.

Las tropas Cristianas de Daroca, Teruel y Calatayud se disponían a conquistar a los moros el Castillo de Chío, Luchente, distante tres leguas de Játiva, el día 23 de febrero, de 1239.

El Capellán D.Mateo Martínez, de Daroca, celebraba momentos antes misa en la que consagró seis formas destinadas a la comunión de los seis capitanes de aquellas tropas: Don Jiménez Pérez, Don Fernando Sánchez, Don Pedro, Don Raimundo, Don Guillermo, y Don Simone Carroz. Un ataque sorpresivo del enemigo obligó a suspender la misa, ocultando el capellán las formas que ya estaban consagradas, envueltas en los corporales en un pedregal del monte.

Rechazado el ataque del que salieron los cristianos victoriosos, los comandantes pidieron al sacerdote que les diera la Comunión en acción de gracias al Señor por la victoria. El Padre Mateo fue al lugar donde las había escondido y se encontró a las seis hostias empapadas en sangre y pegadas a los Corporales.

Los comandantes se regocijaron ante lo que vieron. Tomaron esto como una señal de Jesús de que iban a ser victoriosos. Hicieron que el sacerdote levantara el corporal manchado de sangre en un marco, como un estandarte. Volvieron a batalla contra los Moros, y el castillo de Chio fue recapturado. El mérito de esta batalla triunfal, se le dio al Milagro Eucarístico bondadosamente otorgado por el Señor. Los seis comandantes eran todos de diferentes regiones de España. Cada uno de ellos creía que el sagrado corporal debía de ir a su ciudad, para ser honrado en la Catedral. Lo que empezó como una discusión sobre donde se colocaba el corporal. Decidieron hacer un sorteo. Tres veces, la ciudad de Daroca fue escogida para ser el hogar del Milagro Eucarístico. Pero dos comandantes no estaban de acuerdo. El general principal, propuso como solución un compromiso. Pondrían el corporal en la espalda de una mula Arabe, cogida en la conquista. La mula nunca había pisado tierra Cristiana antes del ataque Arabe a España. El plan era dejar que la mula vagara como quisiera, hasta que encontrara un lugar donde parar. En donde se detuviera sería el lugar escogido por el Señor para que se quedara allí el corporal. El plan se llevó a efecto.

La fecha era el 24 de Febrero de 1239. La mula dejó el cerro de Codol, y empezó su jornada. Iba seguida por la asistencia cercana de sacerdotes con velas encendidas, y soldados. El primer camino que la mulo tomó fue hacia Valencia, pero nunca entró en esa ciudad. La mula continuó cruzando una quebrada que va de Catarroja a Manizes, tocando Segorbe, Jerica y Teruel. Pero no entró en ninguna de esas ciudades. La mula viajó durante 12 días una distancia de más de 200 millas antes de doblar las rodillas y caer muerta enfrente a la Iglesia de San Marcos, en la ciudad de Daroca (hoy Iglesia de la Trinidad). El corporal estuvo en esta iglesia hasta que se trasladó a la iglesia de Santa María.

 


La fecha fue el 7 de marzo, que se convertiría en la fiesta de Santo Tomás de Aquino, un gran defensor de la Eucaristía. ( En la época del milagro, 1239, Santo Tomas tenía 14 años. Después de su muerte, a mitad del siglo catorce, fue nombrado protector del Milagro Eucarístico de Daroca ).

Hay tradiciones y leyendas atadas al viaje de la mula. Se dice que durante los 12 días sucedieron muchas cosas milagrosas, como música y cantos angelicales, furia de demonios que abandonaban almas que habían poseído, muchas conversiones de pecadores. Pero no hay ninguna documentación sobre esto. Estas son historias locales que se han desarrollado a través de los años. Hay sin embargo, documentación sobre el Milagro Eucarístico de Luchente, del peregrinaje de la mula, y de la elección celestial de Daroca como la ciudad escogida para que el corporal fuera venerado.

Una hermosa Iglesia fue construida para ser el hogar de este regalo especial al pueblo de Daroca. Un relicario majestuoso fue creado en 1385. Esculturas representando los hechos que conducían al milagro fueron colocadas en la Iglesia, como por ejemplo la Batalla de Luchente, al Padre Don Martínez levantando el corporal como un estandarte de batalla, el viaje de la mula, y la llegada a Daroca.

En 1261, personas de Daroca fueron a Roma para informarle al Papa Urbano IV sobre el Milagro Eucarístico de Daroca. El Papa Urbano IV, Santiago Pantaleón, era contemporáneo de la Beata Juliana de Liege, la monja que se pasó su vida tratando de instituir un día de fiesta para el Santísimo Sacramento. El Papa Urbano IV fue quien declaró que el Milagro Eucarístico de Bolsena era auténtico, y un año después instituyó la Fiesta de "Corpus Christi". Se cree que el Papa Urbano IV, aceptó las noticias del Milagro Eucarístico de Daroca como una señal más del Señor de que El quería que esta fiesta fuese instituida.

En 1444, el Papa Eugenio IV concedió un año de Jubileo para Daroca, cada 10 años. Este fue el mismo Papa que hizo auténtico el Milagro Eucarístico de Walldurn, Alemania, y el Milagro Eucarístico de Ferrara, Italia. Fue durante ese tiempo que la ciudad de Daroca escogió a Santo Tomás de Aquino como el Protector del Milagro Eucarístico. El Papa Sixto IV también le concedió un jubileo al Milagro de Daroca, cada 6 años.

La sangre en el corporal ha sido analizada, y ha sido determinado que es de origen humano. No hay ningún dato sobre el tipo de sangre.

Una Iglesia fue construida en Daroca, especialmente para los Sagrados Corporales. En el siglo 15 y 16 la Iglesia fue agrandada. Hoy es conocida como Iglesia de Santa María Colegiata. En la pared, donde esta la capilla de los Sagrados Corporales, se puede observar las escenas del milagro. Este Milagro de Daroca, es conocido por todo el mundo y fue documentado oficialmente en el año 1340.

Imagen: Lápida a la entrada de la Iglesia de la Trinidad donde "encontró Daroca el Tesoro inestimable de sus Sagrados Corporales"
pues aquí cayó muerta la mula que los traía.

 

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Los esposos, atónitos, contemplan la Eucaristía que emana

una brillante luz mientras ángeles la adoran. (Ver historia, abajo)

 

 

Milagro Eucarístico de Santarem, Portugal.


Ocurrido en 1247, el milagro continúa...762 años mas tarde la sangre sigue fresca.  

Santarem está situada a mitad de camino entre Lisboa y Fátima, 65km al norte de Lisboa, 60km al sur de Fátima.  Ciudad natal de Santa Irene y del San Fernando rey de Portugal. - 2008

 

El Maravilloso Milagro Eucarístico de Santarem en el que se puede ver con claridad la Sagrada Hostia con la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, 762 años después del milagro. Es, por tanto, un milagro que continúa...

Contempla la Sagrada Hostia, consagrada 245 años antes del descubrimiento de América.
Contempla a tu Señor Eucarístico que ha querido permanecer en este milagro de Santarem para invitarnos a redescubrir su Real Presencia.

Es el mismo Jesucristo que te espera en el tabernáculo de tu parroquia.

 

Historia del Milagro Eucarístico de Santarém
-SCTJM

 

Fecha del milagro

Varios historiadores del siglo XV afirman haber leído el documento original, hoy desaparecido, en el cual se data el milagro ocurrido el 16 de febrero, de 1247. Otros documentos datan el milagro al año 1266, la fecha registrada en la copia comisionada por el rey Alfonso IV en 1346. La disparidad de fechas puede muy bien deberse al conocido hecho de que la  misma Hostia ha sido causa de innumerables milagros en diferentes años.

 

El primer milagro

Entre los años 1225 y 1247 vivía una mujer en Santarém que era muy infeliz pues estaba convencida de que su esposo le era infiel. Utilizó toda la astucia de la que ella era capaz para atraer a su esposo, pero no tuvo ningún resultado. Desesperada ante su situación, visitó a una hechicera del pueblo, la cual le prometió que su esposo volvería a amarla como antes con la condición de que le llevara como paga una Hostia Consagrada.

Esto atemorizó grandemente a la mujer, pues sabía que aquello sería un gran sacrilegio, pero finalmente accedió. Al recibir la Comunión en su iglesia parroquial de San Esteban, no la consumió sino que salió de la iglesia inmediatamente, se sacó la Hostia de la boca y la puso en un nudo de su pañuelo de cabeza.

Por el camino a la casa de la hechicera, la Sagrada Hostia comenzó a sangrar. La mujer no se dio cuenta de lo que ocurría hasta que se lo comunicaron otros transeúntes, pensando que era ella la que sangraba. El pánico estremeció el corazón de la mujer. Se fue a su casa y puso la Hostia, envuelta aun en el pañuelo, en el fondo de un baúl de cedro donde guardaba sus pertenencias en su habitación. Allí se quedó, con gran temor, todo el día hasta que anocheció.

 

Cuando su esposo llegó a la casa tarde esa noche, se fueron a dormir, aunque lo mas seguro es que ella no haya descansado mucho. La culpa de su pecado la atormentaba, y también la duda de saber si la Hostia continuaba sangrando.

 

En la plena oscuridad de aquella habitación, aconteció otro gran milagro. Salieron del baúl brillantes rayos, haciendo que la pareja se despertase. Vieron entonces una espectacular visión de ángeles adorando la Hostia sangrante. La mujer no pudo más y confesó el gran pecado a su esposo. Los dos se arrepintieron y pasaron el resto de la noche arrodillados en adoración y reparación ante la Hostia Milagrosa.

Por la mañana informaron al sacerdote de la parroquia, el cual fue a la casa y escuchó la historia relatada por la mujer. El sacerdote regresó la Hostia a la iglesia de San Esteban en solemne procesión, acompañado por muchos del clero y laicos. La Hostia continuó sangrando por tres días. Finalmente se decidió ponerla (aún sangrando) en un relicario de cera de abeja. Allí permaneció la Sagrada Hostia por mucho tiempo hasta que ocurrió un segundo milagro.

 

Segundo Milagro (1340?)

El sacerdote encerró la Sagrada Hostia en un envase de cera y lo colocó en el tabernáculo. Fue entonces que ocurrió otro milagro. Cuando el sacerdote abrió la puerta del tabernáculo, el envase de cera se había roto en muchos pedazos. En su lugar había un envase de cristal que contenía la sangre de la Hostia mezclada con la cera. Esta se puede aun contemplar junto al relicario mayor que es del 1782.  En la actualidad la Sagrada Hostia se mantiene en un trono Eucarístico del siglo XVIII, sobre el altar mayor. La Iglesia de San Esteban es también conocida como el  Santuario del Santo Milagro.

 

Los milagros continúan

A través de los siglos, la Hostia ha emitido nuevamente sangre y en ella se han visto aparecer varias imágenes de Nuestro Señor Jesucristo. Entre los testigos está San Francisco Javier, el apóstol de las Indias, quien visitó el santuario antes de irse en misión y un arzobispo de Lisboa quien llegó hasta romper el cuello de la ampolla de cristal en su afán de detener el flujo de Sangre.

 

Procesiones con el Santísimo

Desde que ocurrió el milagro hasta la actualidad, todos los años, en el Segundo Domingo de abril, El Milagro Eucarístico sale en procesión desde la casa
de los esposos donde ocurrió el milagro, en la Vía delle Stuoie hasta la Iglesia del Milagro.  La casa ha sido capilla desde 1684.

 

El Milagro Eucarístico de Santarém, es considerado el mas importante después del de Lanciano.

Se han comisionado estudios e investigaciones canónicas, las mas importantes siendo las de 1340 y 1612, las cuales probaron sin lugar a dudas la autenticidad y antigüedad del Milagro Eucarístico.

El Milagro Eucarístico de Santarém solo dejó la ciudad una vez, cuando las tropas de Napoleón invadieron a Portugal en 1810. Por temor a que el Milagro fuese profanado en manos de los franceses se llevaron y terminó en Lisboa, en la Iglesia de Pacao.  Mas tarde, al no ser devuelto el Milagro a Santarém, los ciudadanos de esa ciudad hicieron una protesta en masa. El Milagro Eucarístico fue regresado a Santarém en gran secreto, para evitar que la resistencia de los capitalinos a quienes no se les comunicó del traslado hasta el 2 de diciembre, 1811.

El santuario fue restaurado por D. Antonio Francisco Marques, obispo de Santarém y abrió sus puertas solemnemente el 7 de marzo, de 1996.  Hoy cuenta con un pequeño museo tras el altar mayor. El Milagro de Santarém es expuesto cuando peregrinos lo piden con anticipación. Entonces lo pueden contemplar muy de cerca. La Sangre sigue en estado líquido, 762 años después de que ocurrió el milagro.

 

La antigua Hermandad Real del Sacratísimo Milagro aún existe.

 

Papas que han concedido Indulgencias Plenarias al Milagro Eucarístico de Santarém:

 

Papa Pío IV: (1559- 1565) Concedió Indulgencias a los peregrinos que visiten la Iglesia.

Papa San Pío V y Papa Pío VI: Confirmaron los privilegios a los peregrinos que visitan la Iglesia.

Papa Gregorio XIV (1590-1591): Concedió Indulgencias Plenarias a todos los miembros de la hermandad del Santo Milagro en su día de entrada a la hermandad y en el día de su muerte.

 

Santos que están de alguna manera vinculados con Santarém y el Santo Milagro

 

Santa Irene: Santarém es portugués para "Santa Irene", patrona de la ciudad. Esta es una mártir del año 653. En la Iglesia de Santa Irene se encuentra el Crucifijo Milagroso de Monteiraz. Los documentos cuentan que el Cuerpo de Nuestro Señor tomó vida (como el Cristo de Limpias) se desprendió y abrazó a una niña pastorcita en la época del Milagro Eucarístico. El Crucifijo que es del siglo XII, todavía se puede venerar hoy. Pertenecía a una comunidad de 12 Monjes Benedictinos (Abadía de los 12 apóstoles).

San Esteban -Protomártir, patrón de la Iglesia del Santo Milagro.

Santa Leonor Alfonso: Hija del Rey D. Alfonso, quién se hizo religiosa de la Orden de las Clarisas y está enterrada en el Monasterio de Santarém.

San Francisco Javier: Visitó la mayoría de los santuarios en Portugal. También visitó la Iglesia del Santo Milagro y dio testimonio de las gracias que recibió ente El, las cuales le ayudaron a descubrir su vocación de misionero antes de ser enviado a la India por el Rey de Portugal. La imagen de San Francisco Javier se venera en la Iglesia del Milagro.

Santa Isabel de Portugal: La Mayoría de lo Reyes de Portugal desde aquella época, han visitado el Milagro Eucarístico. Pero las mas famosas visitas fueron las dos que hizo la Reina Santa Isabel (Isabel de Aragón), en 1295 y en 1322.

Su primera visita ocurrió cuando estaba en camino hacia Coimbra y coincidió con la fiesta de Santa Irene. La segunda visita fue para pedir ante el Milagro Eucarístico la paz entre su esposo el Rey Dionisio y su hijo, el futuro Alfonso VI, que estaban en guerra. Pidió que la Hostia Milagrosa fuese llevada en procesión por las calles. Ella misma acompañó la procesión, despojada de sus insignias reales, de su corona y joyas. Se cubrió de cenizas, caminando descalza, con una soga alrededor de su cuello. Este acto penitencial de la Reina fue muy agradable al Señor, quien le concedió la gracia de la paz y reconciliación entre su esposo y su hijo.

 

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El milagro eucarístico de Florencia 23 de mayo del 2003 

20 OCTUBRE, 2013 AT 17:00 /



 

Hoy presentamos a nuestros lectores el testimonio y estudio científico del milagro eucarístico ocurrido en Florencia el 23 de Mayo del año 2003 

 

Antes de empezar es importante subrayar que la Iglesia no se ha pronunciado a día de hoy sobre este milagro. Esto quiere decir que no se trata de ningún dogma de fe como la Resurrección de Cristo o la Inmaculada Concepción de María. A falta de confirmación por la Iglesia (que no está obligada a probarlo), este hecho es ante todo una “caricia” de Jesús Sacramentado hacia el sacerdote Gian Paolo Faroni y una muestra de fe para millones de católicos. 

 

Testimonio 

 

Yo Gian Paolo Faroni, Sacerdote de la congregación Salesiana Don Bosco, declaro que el día viernes 23 de mayo del 2003, a la hora tres postmeridiana, en un “Encuentro de Oración” en provincia de Florencia – Italia, vi la Hostia contenida en el ostensorio que se ruborizó de sangre. 

 

Estupefacto, caí de rodillas y fui invadido por una emoción profunda. Tembloroso y sacudido por un llanto convulso, quedé con los ojos fijos sobre el milagro, en extática adoración hacia Jesús sangrante. Delante de mis ojos la hostia se ruborizaba cada ves más con la Sangre de Cristo. La hostia se presentó vestida de Sangre en su parte anterior y llena de sudor en la parte posterior. De la parte posterior caian dos vetas que descendían de lo alto en bajo. Tocando el vidrio del pequeño ostensorio pude constatar que estaba tibio, por el calor de la Sangre que salia copiosamente de la hostia. La partícula aparecia como una pieza de carne seccionada y encarcelada entre los dos vidrios del ostensorio; aquel anterior se presentó mojado de sangre, mientras aquel posterior resultó al mismo tiempo salpicada a causa del sudor. La luz hizo asemejar a aquellas gotas de sudor en tanto pequeños diamantes. De la parte opuesta la sangre dejó sobre el vidrio una huella al rojo vivo y con el pasar del tiempo fue acumulándose en la parte inferior de la vitrina formando una capa con forma elíptica. Muchos testigos estuvieron presentes sobre el lugar al momento de la constatación. Rápidamente, fueron informados los restantes miembros del grupo de oraciòn y en poco tiempo, unas treinta personas llegaron al lugar del Milagro Eucarístico, para ser de ello testigos presenciales. Ellos lo vieron, se arrodillaron y lo adoraron. Vieron con sus propios ojos el “Regalo” ofrecido por Dios a la pequeña comunidad y al mundo entero. 

 

Yo Gian Paolo Faroni Sacerdote de la congregación Salesiana Don Bosco declaro verdadero este extraordinario Milagro Eucarístico. La Santísima Trinidad y María Santísima explican a través de Las Revelaciones dadas a Conchiglia que el Milagro ha sido concedido y donado para que se haga conocer como signo y como severa advertencia para todo el mundo. 



 

Análisis científico 

 

Hoy 24 de diciembre del año 2003, Nochebuena, el Movimiento de Amor San Juan Diego ha recibido todos los datos de los resultados de los análisis ejecutados sobre la hostia grande Consagrada que se ha llenado de Sangre en las manos de Gian Paolo Faroni Sacerdote Don Bosco durante la Adoración Eucarística el dia 23 de mayo del año 2003 a la hora 15.00 en una casa de Oración ONLUS de Florencia. Estos resultados son oficiales y han sido  proporcionados por el Instituto de Medicina Legal de fama internacional en Padova, Italia. 

 

Los análisis han permitido obtener los siguientes resultados: 

 - se trata de sangre humana masculina 

- el grupo sanguíneo es AB Rh+ 

- es sangre del mismo tipo de aquella de Lanciano y del SANTO SUDARIO 

- han sido hechos todos los análisis posibles sobre el DNA 

Toda la documentación está a disposición de los Organismos que componen la Santa Iglesia.

http://www.infovaticana.com/el-milagro-eucaristico-de-florencia/ 

 

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Te adoro, Creador incomprensible

Creador incomprensible, yo te adoro. Soy ante ti como un poco de polvo, un ser de ayer, de la hora pasada. Me basta retroceder sólo unos pocos años, y no existía todavía...

Las cosas seguían su curso sin mi. Pero tú existes desde la eternidad.

¡Oh Dios! Desde la eternidad te has bastado a ti mismo, el Padre al Hijo y el Hijo al Padre. ¿No deberías también poder bastarme a mí, tu pobre criatura.. En ti encuentro todo cuanto puedo anhelar. Me basta si te tengo...

¡Dáteme a mí como yo me doy a ti. Dios mío! ¡Dáteme tú mismo! Fortaléceme, Dios todopoderoso, con tu fuerza interior; consuélame con tu paz, que siempre permanece; sáciame con la belleza de tu rostro; ilumíname con tu esplendor increado; purifícame con el aroma de tu santidad inexpresable; déjame sumergirme en ti y dame de beber del torrente de tu gracia cuanto puede apetecer un hombre mortal, de los torrentes que fluyen del Padre y del Hijo: de la gracia de tu amor eterno y consustancial.  (Obispo de la Iglesia Católica y Cardenal: Newman)

 

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«En este Año de la Eucaristía [2005] los cristianos se han de comprometer más decididamente a dar testimonio de la presencia de Dios en el mundo. No tengamos miedo de hablar de Dios ni de mostrar los signos de la fe con la frente muy alta. La «cultura de la Eucaristía» promueve una cultura del diálogo, que en ella encuentra fuerza y alimento. Se equivoca quien cree que la referencia pública a la fe menoscaba la justa autonomía del Estado y de las instituciones civiles, o que puede incluso fomentar actitudes de intolerancia. Si bien no han faltado en la historia errores, inclusive entre los creyentes, como reconocí con ocasión del Jubileo, esto no se debe a las «raíces cristianas», sino a la incoherencia de los cristianos con sus propias raíces. Quien aprende a decir «gracias» como lo hizo Cristo en la cruz, podrá ser un mártir, pero nunca será un torturador.

27. La Eucaristía no sólo es expresión de comunión en la vida de la Iglesia; es también proyecto de solidaridad para toda la humanidad. En la celebración eucarística la Iglesia renueva continuamente su conciencia de ser «signo e instrumento» no sólo de la íntima unión con Dios, sino también de la unidad de todo el género humano.[25] La Misa, aun cuando se celebre de manera oculta o en lugares recónditos de la tierra, tiene siempre un carácter de universalidad. El cristiano que participa en la Eucaristía aprende de ella a ser promotor de comunión, de paz y de solidaridad en todas las circunstancias de la vida. La imagen lacerante de nuestro mundo, que ha comenzado el nuevo Milenio con el espectro del terrorismo y la tragedia de la guerra, interpela más que nunca a los cristianos a vivir la Eucaristía como una gran escuela de paz, donde se forman hombres y mujeres que, en los diversos ámbitos de responsabilidad de la vida social, cultural y política, sean artesanos de diálogo y comunión.»

 

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En la antigüedad, después de la puesta del sol, al encenderse los candiles en las casas, se producía un ambiente de alegría y comunión. También la comunidad cristiana, cuando encendía la lámpara al caer la tarde, invocaba con gratitud el don de la luz espiritual. Se trataba del "lucernario", es decir, el encendido ritual de la lámpara, cuya llama es símbolo de Cristo, "Sol sin ocaso". En efecto, al oscurecer, los cristianos saben que Dios ilumina también la noche oscura con el resplandor de su presencia y con la luz de sus enseñanzas. Conviene recordar, a este propósito, el antiquísimo himno del lucernario, llamado Fôs hilarón, acogido en la liturgia bizantina armenia y etiópica:  "¡Oh luz gozosa de la santa gloria del Padre celeste e inmortal, santo y feliz, Jesucristo! Al llegar al ocaso del sol y, viendo la luz vespertina, alabamos a Dios:  Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es digno cantarte en todo tiempo con voces armoniosas, oh Hijo de Dios, que nos das la vida:  por eso, el universo proclama tu gloria". También Occidente ha compuesto muchos himnos para celebrar a Cristo luz.

 

 

 

S. S. Pablo VI, P. P. [Pontífice Papa] (1963+1978)
Exhortación sobre la alegría cristiana, l975

 

“Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.” (Mt 16,18) -        En este Año Santo nos os hemos invitado a cumplir, materialmente o en espíritu y por la intención, un peregrinaje a Roma, al corazón de la Iglesia católica. Con todo, es demasiado evidente que  Roma no constituye el término de nuestro peregrinaje en el tiempo. Ninguna ciudad santa de aquí abajo es nuestra meta. Ésta está oculta más allá de este mundo, en el corazón del misterio de Dios, todavía invisible para nosotros... Para los apóstoles Pedro y Pablo, Roma ha sido este término, donde los santos han derramado su sangre como último testimonio.
        La vocación de Roma estriba de los apóstoles; el ministerio que nos toca ejercer desde aquí es un servicio a favor de la Iglesia universal e incluso de toda la humanidad. Es un servicio irremplazable, ya que, según el beneplácito de su sabiduría, Dios colocó Roma, la ciudad de Pedro y de Pablo en el itinerario que conduce a la Ciudad Eterna, porque confió a Pedro las llaves del Reino de los cielos. Pedro unifica en su persona el colegio de todos los obispos. Lo que queda aquí en Roma, no por la voluntad del hombre, sino por una providencia libre y misericordiosa del Padre, del Hijo y del Espíritu, es la “solidez de Pedro”, como la define San León Magno: Pedro no cesa de ocupar su sede; conserva una participación plena en el ministerio de Cristo, Soberano Pontífice. La estabilidad propia de la piedra que él ha recibido de la piedra angular que es Cristo (1Cor 3,11), una vez establecido como Pedro-Piedra, (Mt 16,16) la transmite a todos sus sucesores.

 

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«Duc in altum» (Lc 5,4) dijo Cristo al apóstol Pedro en el Mar de Galilea.

Tras una noche de dura fatiga sin ningún resultado, Jesús invita a Pedro a remar mar adentro y a echar de nuevo la red. Aun cuando esta nueva fatiga parece inútil, Pedro se fía del Señor y responde sin dudar: «Señor, en tu palabra, echaré la red» (Lc 5,4). La red se llena de peces, hasta el punto de romperse. Hoy, después de dos mil años de trabajo en la barca agitada de la Historia, la Iglesia es invitada por Jesús a «remar mar adentro», lejos de la orilla y las seguridades humanas, y a tirar de nuevo la red. Es hora de responder de nuevo con Pedro: «Señor, en tu palabra, echaré la red».

 

 

El problema de la convivencia cívica, y el de la convivencia entre personas de diferentes creencias religiosas, tradiciones culturales, etc., es un problema real, en todo tiempo y de modo especial en la época contemporánea. Pretender resolverlo postulando la separación programática entre política y religión es condenarse a hacerlo insoluble, ya que es .precisamente el reconocimiento de la dimensión religiosa del hombre lo que lleva a fundamentar radicalmente la trascendencia de la persona y, por tanto, a poner de relieve la necesidad del respeto a la intimidad de las conciencias y los consiguientes límites de toda autoridad estatal (cfr. Conc. Vaticano II, Declaración Dignitatis humanae, 1-3).

 

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Carta I de San Pablo a los Corintios 15,1-8. - Hermanos, les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles. Por ella son salvados, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano. Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura. Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura. Se apareció a Pedro y después a los Doce. Luego se apareció a más de quinientos hermanos al mismo tiempo, la mayor parte de los cuales vive aún, y algunos han muerto. Además, se apareció a Santiago y de nuevo a todos los Apóstoles. Por último, se me apareció también a mí, que soy como el fruto de un aborto.

 

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«El que no sirve para servir, no sirve para amar». La Madre Teresa lo afirmó y lo vivió.

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).-

“En la grandeza y hermosura de las criaturas, proporcionalmente se puede contemplar a su Hacedor original… Y si se admiraron del poder y de la fuerza, debieron deducir de aquí cuánto más poderoso es su plasmador...; si fueron seducidos por su hermosura, ... debieron conocer cuánto mejor es el Señor de ellos, pues es el autor de la belleza quien hizo todas estas cosas”.

 

La fe es como una noche, una noche oscura, diseminada de estrellas. En efecto, San Juan de la Cruz - aquél gran místico de la cristiandad - justamente hablaba de la noche oscura de la fe en la vida espiritual. ¿No es verdad, sin embargo, que durante la noche se ve mucho más? Durante el día, es verdad, vemos con claridad, con más precisión (hasta podemos tocar las cosas, medirlas), a pesar de esto, vemos poco porque vemos lo que nos circunda ya que nuestro campo visivo es muy limitado. Durante la noche, también es verdad que vemos con menos claridad, sin precisión, sin embargo, podemos ver más plenamente, vemos más lejos y podemos ver las lejanas estrellas que están a miles de años luz, así podemos ver nuestra pequeña vida en el contexto del inmenso universo, en el contexto de la totalidad de la creación.

 

 

 

 

Por venir a visitarnos, nuestro agradecimiento.

Anno Domini 2007 - "In Te, Domine, speravi; non confundar in aeternum!".

Mane nobiscum, Domine! ¡Quédate con nosotros, Señor!

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La belleza de ser cristiano y la alegría de comunicarlo - «Nada hay más hermoso que haber sido alcanzados, sorprendidos, por el Evangelio, por Cristo. Nada más bello que conocerle y comunicara los otros la amistad con Él» (Benedicto XVI,).

Dar razón de la belleza de Cristo en los escenarios del mundo contemporáneo.

2000 años en que la Iglesia-cuna de Cristo, muestra su belleza al mundo.

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 “El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).

"Marana tha, ven, Señor Jesús" (Ap 22, 20).

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In Obsequio Jesu Christi.

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Mahometanos - ¿Puede el Islam ser autocrítico? ¿Pueden sus líderes condenar y marginar a los extremistas, o está condenados los musulmanes a ser rehenes de las pasiones de aquellos que consideran el asesinato de inocentes un acto agradable a Dios? ¿Puede Occidente recuperar su compromiso con la razón y así ayudar a los reformadores del Islam? Estas son las grandes preguntas que el Papa Benedicto XVI ha puesto en la agenda del mundo. 2006.IX.

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Recomendamos: ‘GUIA POLÍTICAMENTE INCORRECTA DEL ISLAM’

(y de las cruzadas) - Autor: Robert SPENCER - Editorial: Ciudadela

 

Recomendamos vivamente un libro fundamental ‘Islam para adultos’ Autor: Antonio López Campillo. Prólogo del doctor César VIDAL -Editorial ‘Adhara publicaciones’.-

† Al Jesús histórico, Pablo lo conoció a través de la primera comunidad cristiana, es decir, por la mediación de la Iglesia Católica. †

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).