Wednesday 3 September 2014 | Actualizada : 2014-08-20
 
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Parecen, éstas, palabras «inocentes» - «María es mucho más bienaventurada porque ha creído en Cristo que por haberlo engendrado físicamente»- y, sin embargo, llevan dentro un carga inmensa de fe, de razón, de vida y de siglos, que bien podría causar un encendimiento de amor en un corazón abierto. Juan Pablo II, Vat. 2003-12-08

 

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María en el Protoevangelio

 

1. "Los libros del Antiguo Testamento describen la historia de la salvación en la que se va preparando, paso a paso, la venida de Cristo al mundo. Estos primeros documentos, tal como se leen en la Iglesia y se interpretan a la luz de la plena revelación ulterior, iluminan poco a poco con más claridad la figura de la mujer, Madre del Redentor" (Lumen gentium, 55).

Con estas afirmaciones, el concilio Vaticano II nos recuerda cómo se fue delineando la figura de María desde los comienzos de la historia de la salvación. Ya se vislumbra en los textos del Antiguo Testamento, pero sólo se entiende plenamente cuando esos textos se leen en la Iglesia y se comprenden a la luz del Nuevo Testamento.

En efecto, el Espíritu Santo, al inspirar a los diversos autores humanos, orientó la Revelación veterotestamentaria hacia Cristo, que se encarnaría en el seno de la Virgen María.

2. Entre las palabras bíblicas que preanunciaron a la Madre del Redentor, el Concilio cita, ante todo, aquellas con las que Dios, después de la caída de Adán y Eva, revela su plan de salvación. El Señor dice a la serpiente, figura del espíritu del mal: "Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar" (Gn 3, 15).

Esas expresiones, denominadas por la tradición cristiana, desde el siglo XVI, Protoevangelio, es decir, primera buena nueva, dejan entrever la voluntad salvífica de Dios ya desde los orígenes de la humanidad. En efecto, frente al pecado, según la narración del autor sagrado, la primera reacción del Señor no consistió en castigar a los culpables, sino en abrirles una perspectiva de salvación y comprometerlos activamente en la obra redentora, mostrando su gran generosidad también hacia quienes lo habían ofendido.

Las palabras del Protoevangelio revelan, además, el singular destino de la mujer que, a pesar de haber precedido al hombre al ceder ante la tentación de la serpiente, luego se convierte, en virtud del plan divino, en la primera aliada de Dios. Eva fue la aliada de la serpiente para arrastrar al hombre al pecado. Dios anuncia que, invirtiendo esta situación, él hará de la mujer la enemiga de la serpiente.


3. Los exegetas concuerdan en reconocer que el texto del Génesis, según el original hebreo, no atribuye directamente a la mujer la acción contra la serpiente, sino a su linaje. De todos modos, el texto da gran relieve al papel que ella desempeñará en la lucha contra el tentador: su linaje será el vencedor de la serpiente.

¿Quién es esta mujer? El texto bíblico no refiere su nombre personal, pero deja vislumbrar una mujer nueva, querida por Dios para reparar la caída de Eva: ella está llamada a restaurar el papel y la dignidad de la mujer, y a contribuir al cambio del destino de la humanidad, colaborando mediante su misión materna a la victoria divina sobre Satanás.

4. A la luz del Nuevo Testamento y de la tradición de la Iglesia sabemos que la mujer nueva anunciada por el Protoevangelio es María, y reconocemos en "su linaje" (Gn 3, 15), su hijo, Jesús, triunfador en el misterio de la Pascua sobre el poder de Satanás.

Observemos, asimismo, que la enemistad puesta por Dios entre la serpiente y la mujer se realiza en María de dos maneras. Ella, aliada perfecta de Dios y enemiga del diablo, fue librada completamente del dominio de Satanás en su concepción inmaculada, cuando fue modelada en la gracia por el Espíritu Santo y preservada de toda mancha de pecado. Además, María, asociada a la obra salvífica de su Hijo, estuvo plenamente comprometida en la lucha contra el espíritu del mal.

Así, los títulos de Inmaculada Concepción y Cooperadora del Redentor, que la fe de la Iglesia ha atribuido a María para proclamar su belleza espiritual y su íntima participación en la obra admirable de la Redención, manifiestan la oposición irreductible entre la serpiente y la nueva Eva.


5. Los exégetas y teólogos consideran que la luz de la nueva Eva, María, desde las páginas del Génesis se proyecta sobre toda la economía de la salvación, y ven ya en ese texto el vínculo que existe entre María y la Iglesia. Notemos aquí con alegría que el término mujer, usado en forma genérica por el texto del Génesis, impulsa a asociar con la Virgen de Nazaret y su tarea en la obra de la salvación especialmente a las mujeres, llamadas, según el designio divino, a comprometerse en la lucha contra el espíritu del mal.

Las mujeres que, como Eva, podrían ceder ante la seducción de Satanás, por la solidaridad con María reciben una fuerza superior para combatir al enemigo, convirtiéndose en las primeras aliadas de Dios en el camino de la salvación.

Esta alianza misteriosa de Dios con la mujer se manifiesta en múltiples formas también en nuestros días: en la asiduidad de las mujeres a la oración personal y al culto litúrgico, en el servicio de la catequesis y en el testimonio de la caridad, en las numerosas vocaciones femeninas a la vida consagrada, en la educación religiosa en familia...

Todos estos signos constituyen una realización muy concreta del oráculo del Protoevangelio, que, sugiriendo una extensión universal de la palabra mujer, dentro y más allá de los confines visibles de la Iglesia, muestra que la vocación única de María es inseparable de la vocación de la humanidad y, en particular, de la de toda mujer, que se ilumina con la misión de María, proclamada primera aliada de Dios contra Satanás y el mal.

JUAN PABLO II - AUDIENCIA GENERAL- Miércoles 24 de enero de 1996

 

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La Virgen ha traído la alegría al mundo, porque ha traído al Príncipe la Paz, al que va a redimir a la humanidad, porque no somos seres condenados a la nada, somos seres llamados por nuestro Padre Dios a la vida eterna. Y eso es lo que el Niño que nace en Belén trae a la humanidad. En gran parte –no todo, no hay que ser pesimista- el mundo está triste, está desanimado, muchas personas están angustiadas, deprimidas,  porque se están apartando de Dios, porque se olvidan de Él, porque no saben tomar en sus brazos al Niño de Belén y darle un beso. Son días de alegría, está el mundo alegre porque Cristo ha nacido, la Virgen nos ha traído al Hijo de Dios, ha bajado del Cielo a esta tierra que a veces parece tan pobre y se enriquece inmensamente en esta noche santa de Navidad. Descubrir  las verdaderas raíces de la alegría: están en la concepción religiosa de la existencia humana, por lo tanto si alguno está triste que recupere las razones de la esperanza, que estén alegres, que el futuro es de los que creen en Dios.

Por Cardenal Julián Herranz -Radio Vaticano- 24.12.2005

 

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THEO - (Del  θεός, dios)

tocología. (Del gr. τόκος, parto, y  -logía).1. f. obstetricia.  - Theo-tocos


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“En toda época y en todo lugar, quien tiene la gracia de conocer a Jesús, especialmente a través de la lectura del santo Evangelio, se queda fascinado con él, reconociendo que en su predicación, en sus gestos, en su Persona Él nos revela el verdadero rostro de Dios, y al mismo tiempo nos revela a nosotros mismos, nos hace sentir la alegría de ser hijos del Padre que está en los cielos, indicándonos la base sólida sobre la que edificar nuestra vida” (Benedicto XVI, 6 de marzo de 2011).


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«Con Cristo sois sepultados en el Bautismo,
con él también habéis resucitado» (cf. Col 2, 12)


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La formulación de la fe en Jesucristo:
definiciones conciliares (II) THEOTOKOS

 

1. Los grandes Concilios cristológicos de Nicea y Constantinopla formularon la verdad fundamental de nuestra fe, fijada también en el Símbolo: Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, consubstancial al Padre en lo que concierne a la divinidad, de nuestra misma naturaleza en lo que concierne a la humanidad. Al llegar aquí, en nuestra catequesis, es necesario hacer notar que, después de las explicaciones conciliares acerca de la verdad revelada sobre la verdadera divinidad y la verdadera humanidad de Cristo, surgió el interrogante sobre la comprensión correcta de la unidad de Cristo, que es, al mismo tiempo, plenamente Dios y plenamente hombre.

La cuestión estaba en relación directa con el contenido esencial del misterio de la Encarnación y, por consiguiente, con la concepción y nacimiento humano de Cristo en el seno de la Virgen María. Desde el siglo III se había extendido el uso de dirigirse a la Virgen con el nombre de Theotokos = Madre de Dios: expresión que se encuentra, por otra parte, en la más antigua oración mariana que conocemos: el "Sub tuum praesidium": "Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios...". Es una antífona que la Iglesia ha venido recitando con mucha frecuencia hasta el día de hoy: el texto más antiguo de esta plegaria se conserva en un papiro encontrado en Egipto, que se puede datar en el período a caballo entre los siglos III y IV.

2. Pero precisamente esta invocación, Theotokos, fue objeto de contestación por parte de Nestorio y sus discípulos, a comienzos del siglo V. Sostenía Nestorio que María puede ser llamada solamente Madre de Cristo y no Madre de Dios (Engendradora de Dios). Esta posición formaba parte de la actitud de Nestorio con relación al problema de la unidad de Cristo. Según Nestorio, la divinidad y la humanidad no se habían unido, como en un solo sujeto personal, en el ser terreno que había comenzado a existir en el seno de la Virgen María desde el momento de la Anunciación. En contraposición al arrianismo, que presentaba al Hijo de Dios como inferior al Padre, y al docetismo, que reducía la humanidad de Cristo a una simple apariencia Nestorio hablaba de una presencia especial de Dios en la humanidad de Cristo, como en un ser santo, como en un templo, de manera que subsistía en Cristo una dualidad no sólo de naturaleza, sino también de persona, la divina y la humana; y la Virgen María, siendo Madre de Cristo-Hombre, no podía ser considerada ni llamada Madre de Dios.

3. El Concilio de Éfeso (año 431) confirmó, contra las ideas nestorianas, la unidad de Cristo como resultaba de la Revelación y había sido creída y afirmada por la tradición cristiana —"sancti patres"— (cf. DS 250-266), y definió que Cristo es el mismo Verbo eterno, Dios de Dios, que como Hijo es "engendrado" desde siempre por el Padre, y, según la carne, nació, en el tiempo, de la Virgen María. Por consiguiente, siendo Cristo un solo ser, María tiene derecho pleno de gozar del título de Madre de Dios, cómo se afirmaba ya desde hacía tiempo en la oración cristiana y en el pensamiento de los "padres" (cf. DS, 251).

4. La doctrina del Concilio de Éfeso fue formulada sucesivamente en el llamado "símbolo de la unión" (año 433), que puso fin a las controversias residuales del post-concilio con las siguientes palabras: "Confesamos, consiguientemente, a Nuestro Señor Jesucristo Hijo de Dios unigénito, Dios perfecto y hombre perfecto compuesto de alma racional y de cuerpo, antes de los siglos engendrado del Padre según la divinidad, y el mismo en los últimos días, por nosotros y por nuestra salvación, nacido de María Virgen según la humanidad, el mismo consubstancial con el Padre en cuanto a la divinidad y consubstancial con nosotros según la humanidad. Porque se hizo la unión de dos naturalezas (humana y divina), por lo cual confesamos a un solo Señor y a un solo Cristo" (DS, 272).

"Según la inteligencia de esta inconfundible unión, confesamos a la Santa Virgen por Madre de Dios, por haberse encarnado y hecho hombre el Verbo de Dios y por haber unido consigo, desde la misma concepción, en María, el templo que de ella tomó" (DS, 272). ¡Estupendo concepto de la humanidad-templo verdaderamente asunta por el Verbo en unidad de persona en el seno de María!

5. El documento que lleva el nombre de "formula unionis" fue el resultado de relaciones ulteriores entre el obispo Juan de Antioquía y San Cirilo de Alejandría, los cuales recibieron por este motivo las felicitaciones del Papa San Sixto III (432-440). El texto hablaba ya de la unión de las dos naturalezas en el mismo y único sujeto, Jesucristo. Pero, puesto que habían surgido nuevas controversias, especialmente por obra de Eutiques y de los monofisistas —que sostenían la unificación y casi la fusión de las dos naturalezas en el único Cristo—, algunos años más tarde, se reunió el Concilio de Calcedonia (año 451), que, en consonancia con la enseñanza del Papa San León Magno (440-461), para una mejor precisión del sujeto de esta unión de naturalezas, introdujo el término "persona". Fue ésta una nueva piedra miliar en el camino del dogma cristológico.

6. En la fórmula de la definición dogmática el Concilio de Calcedonia repetía la de Nicea y Constantinopla y hacía suya la doctrina de San Cirilo, en Éfeso, y la contenida en la "carta a Flaviano del prelado León, beatísimo y santísimo arzobispo de la grandísima y antiquísima ciudad de Roma... en armonía con la confesión del gran Pedro... y para nosotros columna segura" (cf. DS, 300), y, finalmente, precisaba: "Siguiendo, pues, a los santos Padres, unánimemente enseñamos a confesar a un solo y mismo Hijo: el Señor Nuestro Jesucristo..., uno y mismo Cristo Señor unigénito: en dos naturalezas, sin confusión, inmutables, sin división, sin separación, en modo alguno borrada la diferencia de naturalezas por causa de la unión, sino conservando, más bien, cada naturaleza su propiedad y concurriendo en una sola persona y en una sola hipóstasis, no partido o dividido en dos personas, sino uno solo y el mismo Hijo unigénito, Dios Verbo, Señor Jesucristo, como de antiguo acerca de Él nos enseñaron los profetas, y el mismo Jesucristo, y nos lo ha transmitido el símbolo de los Padres" (cf. DS, 301-302).

Era una síntesis, clara y vigorosa, de la fe en el misterio de Cristo, recibida de la Sagrada Escritura y de la Sagrada Tradición ("sanctos Patres sequentes"), que se servía de conceptos y expresiones racionales: naturaleza, persona, pertenecientes al lenguaje corriente. Posteriormente, sobre todo a raíz de dicha definición conciliar, estos términos se verán elevados a la dignidad de la terminología filosófica y teológica; pero el Concilio los asumía según el uso de la lengua corriente, sin referencia a un sistema filosófico particular. Hay que hacer notar también la preocupación de aquellos Padres conciliares por la elección precisa de los vocablos. En el texto griego la palabra "πρόσωπον", correspondiente a "persona", indicaba más bien el lado externo, fenomenológico (literalmente, la máscara en el teatro) del hombre, y, por esta razón, los Padres se servían, junto con esta palabra, de otro término: "hipóstasis" (ύπόστασις), que indicaba la especificidad óntica de la persona.

Renovemos también nosotros la profesión de la fe en Cristo, Salvador nuestro, con las palabras de aquella fórmula venerada, a la que tantas y tantas generaciones de cristianos se han remitido, obteniendo de ella luz y fuerza para un testimonio, que los ha llevado, a veces, hasta la prueba suprema del derramamiento de la sangre. 16.III.1988

 

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La Virgen Santísima en las Escrituras

Citas de la Sagrada Escritura

 

1. Santa María Virgen
- El Señor mismo os dará por eso la señal: He aquí que la virgen grávida da a luz, y le llama Emmanuel. !s 7, 14.
- Eres jardín cercado, hermana mía, esposa, eres jardín cercado, fuente sellada. Cant 4, 12.

2. Madre del amor
- Yo soy la madre del amor hermoso, del temor, de la ciencia y de la santa esperanza. Venid a mi cuantos me deseáis, y saciaos de mis frutos. Porque recordarme es más dulce que la miel, y poseerme, más rico que el panal de miel. Eclo 24-26.
- Amo a los que me aman, y el que me busca me hallará. Prov 8, 17
- Y cantarán saltando de júbilo: «En ti están mis fuentes todas». Sal 86, 7.

3. Veneración a María
- Tú, orgullo de Jerusalén; tú, gloria de Israel; tú, honra de nuestra nación; por tu mano has hecho todo esto, tú has realizado esta hazaña en favor de Israel. Que se complazca Dios en ella. Bendita seas tú del Señor omnipotente por siempre jamás. Amén. Jdt 15,10.
- Muchos hijos han hecho proezas, pero tú a todas sobrepasas. Prov 31, 29.
- ¿Quién es ésta que se levanta como la aurora, hermosa cual la luna, resplandeciente como el Sol, terrible como un ejército en orden de batalla? Cant 6, 10.

4. Peticiones a través de María
- Bienaventurado quien me escucha y vela a mi puerta cada día, guardando las jambas de mis puertas. Prov 8, 34.
- Y una tienda como sombras de dia contra el calor, y como refugio y abrigo contra el turbión y el aguacero. Is 4, 6.
- Entonces el creador de todas las cosas me dio una orden, y el que me creó reposó en mi tienda, y me dijo: Pon tu tienda en Jacob, y sea tu heredad en Israel. Eclo 24, 12.
- Es tu cuello cual la torre de David, adornada de trofeos, de la que penden mil escudos. Cant. 4, 4.

5. Inmaculada
- (Pondré enemistad) [...J entre tu linaje y el suyo; Este te aplastará la cabeza, y tú le acecharás el calcañal. Gen 3, 15.
- Eres del todo hermosa, amiga mía, no hay mancha en ti. Cant 4, 7.
- Antes que los abismos fui engendrada yo, antes que fuesen las fuentes de abundantes aguas. Prov. 8, 24.
- Tus testimonios son verídicos en grado sumo, conviene a tu casa la santidad. ¡Oh Yahvé!, por el transcurso de los días. Sal 92, S.

 

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La Sagrada Escritura fuente de sabiduría, porque es un Libro que permanece siempre abiereto, pues habla de lo eternamente presente.


´Aprender a conocer el corazón de Dios en las palabras de Dios´  San Gregorio Magno - Pontífice de la Iglesia Católica.


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...El Señor aborrece los labios mentirosos, y se complace en los que dicen la verdad Prov.12-,22.

 

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«Con Cristo sois sepultados en el Bautismo,
con él también habéis resucitado» (cf. Col 2, 12)


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Biblia 1015 ca. España

 

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Por toda esta evidencia bíblica repetimos con Isabel "Bendita seas Maria". Lc 1,48

 

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Verdades de la fe católica:

LA VIRGEN MARÍA EN LA BIBLIA

 

Cuántas veces nos hemos escuchado a los evangélicos y demás cristianos acusar a los católicos de adorar a «María« como si fuera una «Diosa», desobedeciendo así el primer mandamiento de la ley de Dios dado a Moisés en el monte Sinaí, que dice: "Adorarás al señor tu Dios y sólo a él darás culto". (Deuteronomio 6,13), "no tendrás otros Dioses a parte de mi" (Exodo 20, 3).

Hay que tener en cuenta que la Iglesia Católica ha aceptado fielmente este decreto divino en la persona de «Dios Padre» y en «Jesucristo» quien "es la imagen visible de Dios, que es invisible", (colosenses 1, 15). "El es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es" ( Hebreos 1,3). Que quede claro que los católicos no «adoramos» a María, sino que la «veneramos» (Respeto especial), porque es ella la mujer escogida por el Padre Eterno, para que fuera la madre de su «hijo unigénito» pues "la mujer dio a luz un hijo varón, el cual ha de gobernar a todas las naciones con cetro de hierro" (Apocalipsis 12, 5), ( Lucas 1, 32- 33).

Por esta razón, el ángel San Gabriel recalca que María es "la favorecida de Dios" (Lucas 1, 28), y su prima Santa Isabel la llama "Bendita entre todas las mujeres" (Lucas 1, 42); es también la «nueva Eva» , anunciada desde el principio en el libro del Génesis después de la desobediencia de nuestros primeros padres en e paraíso, cuando "Dios el Señor" le dijo a la serpiente: "Haré que tu y la mujer sean enemigas, lo mismo que tu descendencia y su descendencia" (3, 15). Por otra parte , de la vida de María sabemos que era una joven de raza Judía de unos 15 años de edad, que vivía en el pequeño pueblo de Nazaret (Israel), y estaba comprometida en matrimonio con José, descendiente del rey David ( Lucas 1, 26 …“ 27), hombre «justo» o «santo» (Mateo 1,19). Igualmente, las Escrituras nos aportan una valiosa información sobre las virtudes en ella, como la obediencia absoluta al mandato de Dios, al responder al ángel "Hágase en mí según tu palabra", y su humildad llamándose así misma como la "esclava del señor" (Lucas 1, 38). La concepción del Hijo de Dios, es fruto del Espíritu Santo y el poder del Dios Altísimo, que descansó sobre ella como una nube (Lucas 1,35); tal cómo sucedía cuando Yahvé descendía en la Tienda del Encuentro del Santuario, construido por Moisés (Exodo 40,35). Por eso, la Virgen María es llamada por los teólogos como el «nuevo Santuario». También se destaca La pobreza en que vivía con su esposo, ya que "sucedió que mientras estaban en Belén, le llegó a María el tiempo de dar a luz. Y allí nació su primer hijo, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en el establo, porque no había alojamiento para ellos en el mesón" (Lucas 2, 6 …“ 7). Asimismo, en la presentación del niño en el templo con el humilde sacrificio de un par de tórtolas o dos pichones de paloma (Lucas 2,24). Su angustia al encontrar después de tres días de desaparecido a Jesús de doce años, sentado entre los doctores de la ley en el santuario de Jerusalén (Lucas 2, 48), guardando todas estas cosas en su corazón (Lucas 2, 51). La fidelidad a su Hijo en la bodas de Caná, al indicarle a los que estaban sirviendo el vino, "Hagan todo lo que el les diga" (Juan 2,5); y en el Pentecostés, cuando recibe el Espíritu Santo en forma de llamas de fuego, en compañía de los once apóstoles, los parientes de Jesús y otras mujeres (Hechos 1, 12 …“ 14).

 

Del mismo modo, el dolor de toda buena madre al ver a Cristo clavado en la cruz lleno de heridas y golpes en todo el cuerpo (Juan 19, 25; Isaías 52, 13…“14), hasta el punto que era como si una espada le traspasara su alma. Cumpliéndose así la profecía de Simeón, cuando el pequeño Jesús fue presentado por sus padres en el templo de la Ciudad Santa según la ley mosaica ( Lucas 2,22-35; Juan 19,31-34). Sin embargo, y a pesar del agotamiento físico y la cruel agonía en el madero, el Mesías antes de Morir sacó fuerzas suficientes para encomendar el cuidado de su madre, a Juan, el «discípulo amado», quien «la recibió en su casa» (Juan 19, 26-27).

 

Por todos estos argumentos bíblicas, la Iglesia Católica reconoce que María es la «madre del Señor» (Lucas 1,43), quien tomó la naturaleza humana al nacer de su vientre para traer la salvación a toda la humanidad (Gálatas 4,4; Filipenses 2,6-8). Como si fuera poco, la Santísima Virgen proclama que todas las generaciones la llamarán «Bienaventurada» porque el Todopoderoso ha hecho en ella grandes cosas (Lucas 1,48 …“ 49); y en el último libro de la Biblia, llamado el Apocalipsis (o Revelación), la muestra como una «reina radiante» pues "Apareció en el cielo una gran señal: una mujer envuelta en el sol como en un vestido, con la luna bajo sus pies y una corona de dos estrellas en la cabeza" (12, 1). www.buzoncatolico.com

 

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Biblia del 1015-20 ca. España

 

Si nos damos cuenta, la Virgen María siempre aparece en momentos muy puntuales pero claves. Aparece, como es lógico, antes de la encarnación, después de quedar embarazada y en el alumbramiento. Luego aparece (Luc 2,41-52) cuando Cristo cumple la mayoría de edad espiritual para los judíos (12 años) haciéndole observaciones que más parecen una reprimenda de una madre asustada que otra cosa. Cuando Jesús le responde, ella, a pesar de no entender bien, guardó todo en su corazón. Por cierto que Jesús se sujetó tanto a ella como a José cuando regresaron de Jerusalen. También aparece en el comienzo del ministerio de Cristo cuando le pide que realice el milagro de la conversión del agua en vino. Otra vez la responde Cristo de una manera que parece cortante pero ¡mirad qué curioso!.... al final accede a lo que ella le había pedido y realiza el milagro (Juan 2,1-11) que, ¡¡curiosamente!!, es descrito por Juan como el "principio de señales" de Cristo. También aparece en la cruz, donde ya sabemos lo que pasó. Pensemos que Juan fue el único apóstol que permaneció fiel a Cristo estando a su lado en la cruz. Pedro le había negado poco antes. El resto andaban escondidos. En cierta forma Juan representa a todo discípulo amado que es fiel al Señor en medio de los momentos más difíciles. El que en ese momento Cristo le entregue María a Juan como madre y, no se nos olvide, entregue Juan a María como hijo...... pues es una de esas cosas que, siguiendo el propio ejemplo de la virgen, hay que guardar en el corazón para meditar sobre ellas. Desde luego, como bien sabemos, nada está en la Biblia por casualidad. Algo quiso mostrar el Señor con ese gesto. Y lo hizo justo en el momento en que estaba ofreciéndose como sacrificio propiciatorio por nuestros pecados, así que sea lo que sea aquello que quiso mostrar con esa entrega de su madre, desde luego ha de ser muy importante.
Y para completar sus apariciones en momentos claves, la tenemos en Pentecostés. Conviene recordar que ella ya había sido llena del Espíritu Santo para poder concebir a Cristo en su seno.
Su unión con el Espíritu Santo fue de tal magnitud que concibió al Hijo de Dios y yo me pregunto, ¿acaso no es eso lo que debe de ocurrir en la vida de los cristianos de manera que nuestra comunión con el Espíritu Santo haga que Cristo crezca en nosotros? Como ya he comentado en alguna ocasión, María es todo lo que la Iglesia ha de ser, todo lo que los cristianos hemos de ser.
Si la Iglesia es santa y pura (a pesar de los pecados de sus miembros), María es santa y pura por la gracia de Dios. Si los cristianos hemos de ser esclavos del Señor, María se confiesa como la esclava de Dios. Si los cristianos hemos de ser bienaventurados, ella es la siempre bienaventurada. Y si los que guardamos los mandamientos de Dios somos las madres y los hermanos de Cristo, ella es madre, hermana e hija de Dios. Pero aún más. Ella es, según Apocalipsis 12,17, la madre de los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.

 

María Santísima en una biblia española del 1015 ca.  

 

María, regalo de Dios

 

Por eso, cuando hace no mucho una hermana me preguntaba "¿qué se están perdiendo los protestantes respecto a María?" le respondí:

 

Podrías preguntárselo a Elisabet
Lucas 1,41-43
Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.

Fíjate en varias cosas:
1- Es la voz de María la que hace saltar al pequeñajo Juan el bautista en el vientre de su propia madre. Es justo al oir esa voz cuando Elisabet fue llena del Espíritu Santo....... interesante, ¿no?
2- Elisabet bendice, no en un tono suave sino a voz en grito, tanto a la Madre como al Hijo de la madre. Tanto a María como al fruto de su vientre que es Jesús.
3- Elisabet considera que es un don el que María venga a ella. María es, por tanto, un regalo de Dios. Eso es dicho por una mujer llena del Espíritu Santo.

Por eso, cuando preguntas qué es lo que se están perdiendo los protestantes tengo que responderte que se están perdiendo uno de los regalos más maravillosos que Dios puede dar a nadie quitando el de la propia salvación y la adopción como hijos suyos. María es un regalo de Dios a Elisabet cuando Cristo está en el seno de la Virgen. María es un regalo de Cristo al discípulo amado cuando está sufriendo en la cruz. Rechazar ese regalo porque algunos hayan hecho, supuestamente, un uso abusivo de él, me parece poco inteligente. Pero es que muchos están cegados y no son capaces de captar que la maternidad de María es un don de Dios para los creyentes. Y como todo don que viene de Él, nunca puede ser para perjuicio de su gloria o menoscabo de su divinidad sino todo lo contrario.

Bienaventurada seas María, Madre de nuestro Salvador y Madre nuestra, por los siglos de los siglos

http://www.angelfire.com/hi/luisperez/mariaregalo.html 

 

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Carta de Jesús para usted:

 

Querido hermano y hermana:

 

"María" significa "muy agraciada", o mejor "llena de gracia". Así es que cuando el ángel Gabriel saludó a María como "Salve, llena de gracia", es igual que si hubiera dicho "Salve, María"… "gloria a ti, María"… "honor y alabanza a ti, María" (1)… dígalo usted con mucho gozo muchas veces, porque es una alabanza que me llega a mis mismas entrañas, a Mi, a Jesús, a Dios.

Yo, Jesús, he sido la única persona en la tierra ¡que pudo hacer a su propia Madre!… si usted hubiera podido hacer a su propia Madre, ¿verdad que la hubiera hecho la más bella, la más pura, la más buena, la más cariñosa?… pues eso hice Yo, Jesús, cuando hice a mi propia Madre: La hice como proclama la Biblia y la Iglesia: La "llena de gracia" (1), "la más bendita de todas las mujeres", la más santa, la más justa (2), "la que alabarán y bendecirán todas las generaciones" (3), la hice pura, buena, humilde, bella, muy bella, muy favorecida, ¡la llena de gracia!… ¡la más bendita!…

Y no solo Yo, Jesús, sino que el Espíritu Santo también ha sido la única persona que pudo hacer a su propia esposa, para engendrar en ella a Mi, a Jesús… así es que el Espíritu Santo se encargó de hacerla ¡Virgen y Madre a la vez!… una Madre que es Virgen, es lo nunca visto, ¡pues así la hizo el Espíritu!… la hizo Inmaculada… y cuando falleció, no permitimos que se pudrieran sus manos y sus entrañas, sino que nos la llevamos al Cielo en cuerpo y alma, ¡es Mi Madre!… ¡es la Esposa del Espíritu!…

Dios, con ser Dios, nunca había tenido la dicha de todo hombre, ¡la dicha de tener madre!… pues desde María es distinto… desde María ¡Dios ya tiene su propia Madre!… ¡y su propia Esposa!… ¡bendita sea la Virgen María, la llena de gracia, su Madre y la Mía!.

Algunas Biblias siguen poniendo en este verso de Luc.1:28 así, "Salve, llena de gracia", y a Mi, a Jesús, me gusta mucho eso, porque, entre otras cosas, cuando usted le quiere enseñar a su hijo donde está el "Ave María" en la Biblia, le señala Lucas 1:28 y 1:42.

Otras Biblias han cambiado el "llena de Gracia" por "muy favorecida", o por "la Amada y Favorecida"… y entonces resulta que cuando usted le quiere enseñar a su hijo donde está el Ave María en la Biblia, no lo va a encontrar como usted lo dice, "Salve, María, llena de gracia".

La palabra original en el Griego es "keratomene", que San Jerónimo la tradujo muy bien por "gracia plena", "llena de gracia"… y esa misma palabra "keratomene" se dice de Mi, de Jesús, en Juan 1:14, "lleno de gracia y de verdad"… pues algunas Biblias en Juan, cuando habla de Mi lo traducen por "lleno de gracia", pero el mismo "keratomene" lo traducen como "muy favorecida" cuando lo aplican a María… y es mejor traducir las dos veces el "keratomene" por lo mismo, por "llena de gracia"… ¡el Hijo siempre se parece a la Madre!… y, además, lo de "muy favorecida" o lo de "la Amada y Favorecida", es verdad, pero realmente toda persona es muy favorecida de Dios, y toda persona es amada y favorecida de Dios… pero de pocas personas se puede decir ¡keratomene!, ¡llena de gracia!.

Usted siga rezando así, ¡María, llena de gracia!… y. sobre todo, ¡se parezca a su Madre!, que todo hijo se parece a su madre, sea "santo e inmaculado" como Ella, porque el plan de Dios para toda persona es que sea "santa e inmaculada", ¡como María, su Madre!, tal como lo proclamó San Pablo (4)… ya que al cielo solo puede entrar lo que es "santo e inmaculado". ¡Bendita y alabada sea por siempre la llena de gracia, María, su Madre y la mía!

1- Lucas 1:28… 2- Lucas 1:42… 3- Lucas 1:48… 4- Efesios 1:5

http://biblia.com/jesus2/gracia.htm 

 

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Juan Taulero (hacia 1300-1361) monje católico, dominico- de Estrasburgo

Sermón 9

 

“Mujer ¡qué grande es tu fe! (Mt 15,28)


         “Ten piedad de mí, Señor, Hijo de David!” (Mt 15,22) Es un grito, una llamada de una fuerza inmensa... Es un gemido que viene como de un abismo sin fondo. Supera en mucho la naturaleza, es el Espíritu Santo mismo que profiere en nosotros este gemido (Rm 8,26)... Pero Jesús dice: “Dios me ha enviado sólo a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.” (Mt 15,24) y “No está bien tomar e pan de los hijos para echárselo a los perrillos.” (Mt 15,26)... No podía poner a prueba a la mujer con más fuerza, ni ahuyentarla con más vehemencia.
         Ahora bien ¿qué hizo la mujer rechazada de esta manera? Se dejó decir y se humilló ella misma hasta lo más hondo. Llegó hasta el extremo de la humildad, del abismo. Con todo, mantuvo la confianza y dijo: “Esto es cierto, Señor, pero también los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.” (Mt 15,27).
        ¡Oh, si vosotros también supierais penetrar realmente hasta el fondo de la verdad, no por comentarios muy sabios ni por palabras muy altisonantes, ni con los sentidos, sino yendo al fondo de vosotros mismos! Ni Dios, ni otra criatura alguna podría  anihilaros si permanecéis en la verdad, en la confianza humilde. Podríais padecer afrentas, menosprecios y burlas, resistiríais en la perseverancia, os humillaríais más todavía, animados por una confianza ilimitada, y aumentaría más y más vuestro celo. Todo depende de esta actitud y el que llega aquí ha vencido. Sólo estos caminos llevan de verdad, sin obstáculo alguno, hasta Dios. Pero, permanecer así en esta gran humildad, con perseverancia, con una seguridad entera y verdadera, como esta mujer pobre, no es de muchos.

 

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CORRECCIÓN FRATERNA Y POTESTAD DE LA IGLESIA - Evangelio según San Mateo 18,15-20. 

Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano. Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos".

 

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El permisivismo es negación de libertad, porque libertad significa ante todo dominio, señorío de sí, y permisivismo supone abandono, sometimiento de la razón a lo irracional y de la voluntad libre a la pasión sin norma y sin cauce. (A. Orozco)

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"No sigas a la muchedumbre para obrar mal, ni el juicio acomodes al parecer del mayor número, si con ello te desvías de la verdad" SAN ATANASIO + año 373

 

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"Para que las riquezas de la creación sean conservadas, valorizadas y puestas a disposición de todos, como don precioso de Dios a la humanidad". S.S. Benedicto XVI. Enero 01 del 2011


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Si eres cristiano se tiene que ver tu fe.

 

¡Laudetur Iesus Christus! +

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).