Saturday 26 July 2014 | Actualizada : 2014-06-23
 
Inicio > Mujer > Edith Stein - 2º maestra en amor: Él sabe de mi, no preocuparse; libertad


«Ser totalmente de Dios, entregarse a él y a su servicio por amor» -  «Él sabe lo que será de mí. Por eso no necesito preocuparme».



ANTONIO DA ATRINoli me tangere 


Edith Stein, maestra en el amor;

según un congreso internacional – España

  

 

450 personas participan en un encuentro organizado por Carmelitas Descalzos de Catalunia – Baleares - España

 


Lérida, 29 octubre 2003 - La copatrona de Europa Edith Stein (1891-1942), conocida como Teresa Benedicta de la Cruz o como la filósofa de la cruz, ha protagonizado el III Congreso de Espiritualidad organizado por los Carmelitas Descalzos de Catalunia – Baleares – España y por el Santuario de Santa Teresina en la ciudad catalana de Lérida - España.



Edith Stein fue filósofa, carmelita y mártir y sus estudios sobre la fenomenología y la empatía han sido de gran aporte a la filosofía. Fue la primera mujer que obtuvo un doctorado en filosofía en Alemania. Después de años de intensa vida intelectual, ingresó en el Carmelo de Colonia en Alemania y a causa de su sangre judía fue deportada a Auschwitz junto a su hermana Rosa. En 1998 fue canonizada por Juan Pablo II en Roma.


La carmelita Cristine Kaufmann pronunció la conferencia central del encuentro, diciendo que «el modo de amar de Edith Stein es revelador sobre la experiencia que tiene del amor de Dios». En este sentido, recordó la vida y la muerte de Stein, que después de pasar por el ateísmo en su juventud, se adentró en la filosofía y ésta la acercó al cristianismo.


Según Kaufmann, «en esta mujer la Verdad significa vivir de la mano del Señor». El hecho de que Edith Stein fuera hija del pueblo judío es un elemento importante para la familia carmelita, «que debería profundizar todavía más esta condición».


El filósofo y teólogo Francesc Torralba, laico y padre de familia, abrió el congreso centrándose en el significado de la búsqueda de Dios en tiempos de incertidumbre. Recordó que «a pesar de las dificultades de orden social, cultural y religioso de hoy día observamos que en nuestro mundo es posible la experiencia de Dios».


En este sentido, se preguntó si el hombre «está dispuesto a dejarse encontrar por Dios». Para que este encuentro acontezca, apuntó entre otros puntos fundamentales: «la contemplación de la vida de los hombres religiosos, el abandono del ego, la afirmación vitalista del mundo y la disponibilidad para la llamada de Dios».


El carmelita descalzo Ulrico Dobhan, alemán, presentó a esta santa carmelita como una figura universal porque «su vida, su pensamiento, su humanismo y su espiritualidad son universales», afirmó.


Dobhan, profesor en Alemania y en Roma, recalcó el testimonio que Edith Stein dio en el campo de exterminio de Auschwitz y recordó las últimas palabras que ésta mártir escribió desde el campo: «Hasta ahora he podido rezar maravillosamente».


«A pesar de que entre el lugar de nacimiento de Edith Stein (Breslavia, 1891) y el de muerte (Auschwitz, 1942) no hay apenas distancia, esta mujer tuvo una vida movida y su mensaje es universal», insistió el padre Dobhan.


Dobhan dijo que ya el papa Juan Pablo II había puesto de manifiesto esta universalidad de Edith Stein y recalcó el espíritu generoso y asociacionista de Edith Stein, así como sus dotes filosóficas, pedagógicas y humanistas.

En el congreso participaron el superior general de los carmelitas descalzos, el padre Luis Arostegui, así como Josep Castellà, provincial de Catalunia – Baleares -  España. Algunos obispos catalanes también quisieron estar en el encuentro, así como muchos jóvenes y religiosos, además de un nutrido grupo de adultos.

El Congreso incluyó una representación teatral sobre Edith Stein y una exposición sobre su itinerario.


Los organizadores, Agustí Borrell y Ángel Briñas, ambos carmelitas descalzos, idearon el congreso como combinación de grandes ponencias con testimonios vitales en los que los participantes expusieron su experiencia de Dios.

Entre ellos, Etsuro Sotoo, escultor japonés convertido al catolicismo después de conocer la obra de Antoni Gaudí; Iluminada Merino, carmelita de san José; Verónica Keppler, historiadora Llorenç Gomis, director de la revista «El Ciervo».


«Arrancada de su pueblo» es el título del vídeo que se estrenó durante el congreso sobre la vida de esta santa, preparado por Eduardo T. Gil de Muro, carmelita descalzo.


«Ser totalmente de Dios, entregarse a él y a su servicio por amor» o «Él sabe lo que será de mí. Por eso no necesito preocuparme», ambas frases de Edith Stein, presidieron las salas del congreso, que tuvo lugar en el mismo santuario de Santa Teresa de Lisieux de Lerida - Espana, una santa también carmelita que inspiró en sus escritos a Edith Stein.
ZS03102911

 

+++

 

Santa Edith Stein, Teresa Benedicta de la Cruz (1891- 1942) carmelita mártir, copatrona de Europa.


El misterio de Navidad, Obras completas IV, 232, ed. Monte Carmelo

 

“La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la han podido apagar” 

El Niño del pesebre extiende sus bracitos, y su sonrisa parece decir ya lo que más tarde pronunciarán los labios del hombre: “Venid a mí todos los que estáis fatigados y agobiados, y yo os aliviaré.” (Mt 11,28)... ¡Sígueme! así dicen las manos del Niño, como más tarde lo harán los labios del hombre. Así hablaron al discípulo que el Señor amaba y que ahora también pertenece al séquito del pesebre. Y San Juan, el joven con un limpio corazón de niño, lo siguió sin preguntar a dónde o para qué. Abandonó la barca de su padre y siguió al Señor por todos sus caminos hasta la cima del Gólgota.
¡Sígueme!- esto sintió también el joven Esteban. Siguió al Señor en la lucha contra el poder de las tinieblas, contra la ceguera de la obstinada incredulidad, dio testimonio de El con su palabra y con su sangre, lo siguió también en su espíritu, espíritu de Amor que lucha contra el pecado, pero que ama al pecador y que, incluso estando muriendo, intercede ante Dios por sus asesinos.
Son figuras luminosas que se arrodillan en torno al pesebre: los tiernos niños inocentes, los confiados pastores, los humildes reyes, Esteban, el discípulo entusiasta, y Juan, el discípulo predilecto. Todos ellos siguieron la llamada del Señor. Frente a ellos se alza la noche de la incomprensible dureza y de la ceguera: los escribas, que podían señalar el momento y el lugar donde el Salvador del mundo habría de nacer, pero que fueron incapaces de deducir de ahí el “Venid a Belén”; el rey Herodes que quiso quitar la vida al Señor de la Vida. Ante el Niño en el pesebre se dividen los espíritus. El es el Rey de los Reyes y Señor sobre la vida y la muerte. El pronuncia su ¡sígueme!, y el que no está con El está contra El. El nos habla también a nosotros y nos coloca frente a la decisión entre la luz y las tinieblas.

 

+++


Edith Stein o la sed de Verdad


Filósofa, universitaria y mujer a principios del siglo XX, son pistas que llevan a la idea de liberación femenina y libertad suprema. Sin embargo, ésta, la libertad en grande, Edith Stein la abrazó al decidir vivir en un convento de clausura y al aceptar su muerte causada por los nazis. ¿De qué libertad hablaba? ¿Cúal era su sed de Verdad?

 

Edith Stein (1891-1942), la menor de una familia de alemanes judíos, fue educada según un elevado código ético integrado por virtudes como la sinceridad, el trabajo, el sacrificio y la lealtad. En su magnífica autobiografía, que lleva por título Estrellas amarillas, nos cuenta que conocía la religión judía pero no creía en ella ni la practicaba, y que su búsqueda apasionada de la verdad le llevó a estudiar Filosofía en la Universidad de Gottingen, porque allí enseñaba Edmund Husserl, famoso por su obra Investigaciones lógicas. Husserl, que había abandonado las Matemáticas por la Filosofía, gozaba de un inmenso prestigio y desenmascaraba el cientifismo con palabras severas: «La ciencia no tiene nada que decir sobre la angustia de nuestra vida, pues excluye por principio las cuestiones más candentes para los hombres de nuestra desdichada época: las cuestiones del sentido o sinsentido de la existencia humana. » Edith participa activa y gozosamente en la vida universitaria. Esos años serán para ella una etapa de especial maduración: 
Todas las pequeñas bonificaciones que nos proporcionaba nuestro carné de estudiantes -rebajas para el teatro, para conciertos y otros espectáculos- las veía yo como un cuidado amoroso del Estado para con sus hijos predilectos, y despertaban en mí el deseo de corresponder más tarde con agradecimiento a la sociedad y al Estado, mediante el ejercicio de mi profesión. Yo me indignaba por la indiferencia con que la mayoría de mis compañeros reaccionaban ante las cuestiones sociales. Algunos no hacían otra cosa en los primeros semestres que ir tras los placeres. A otros, sólo les preocupaba lo que necesitaban para pasar el examen y más tarde asegurarse el pesebre.


Entre los compañeros de Edith, se decía en broma que, mientras otras chicas soñaban con besos, ella soñaba con Husserl. Lo cierto es que, a través de las Investigaciones lógicas, se embarcó en la búsqueda incondicional de la verdad hasta llegar a ser ayudante de cátedra del maestro. Alrededor de Husserl se había formado un grupo de jóvenes bien dotados y tenaces en el estudio: Adolf Reinach, Max Scheler, Roman Ingarden, Hans Lipps, Dietrich van Hildebrand y algunos otros. Todos brindaron a Edith su amistad y dieron a esos años un sabor inolvidable: 
¡Querida ciudad de Gottingen! Creo que sólo quien haya estudiado allí entre 1905 y 1914, en el corto tiempo de esplendor de la escuela fenomenológica, puede comprender lo que nos hace vibrar este nombre.


Edith se integró en el grupo gracias a la generosidad de Adolf Reinach, joven profesor de mente aguda y gran corazón. Reinach, ateo, se enfrentó al horror de la guerra en 1914, y la búsqueda de sentido le llevó a la fe cristiana. 
Edith también se sintió fascinada por Max Scheler, converso igual que Reinach: 
Tanto para mí como para otros muchos, la influencia de Scheler rebasó los límites del campo estricto de la Filosofía. No sé en que año llegó a la Iglesia Católica, pero ya por entonces se encontraba imbuido de ideas católicas y las propagaba con toda la brillantez y la fuerza de su palabra. Éste fue mi primer contacto con un mundo completamente desconocido para mí No me condujo todavía a la fe, pero me abrió a una esfera de fenómenos ante los que yo no podía estar ciega. No en vano nos habían inculcado que debíamos ver todas las cosas sin prejuicios ni anteojeras. Así cayeron los prejuicios racionalistas en los que me había educado sin darme cuenta, y el mundo de la fe apareció súbitamente ante mí. Personas con las que trataba a diario y a las que admiraba vivían en él. Tenían que ser, por lo menos, dignas de ser consideradas en seno.


Los prejuicios de Edith eran los prejuicios de todo racionalismo: la tendencia a pensar que sólo el conocimiento que significa un control exhaustivo de la realidad es digno de una persona culta. Esos prejuicios la encerraron durante años en un mundo estrecho, hasta que el trato con la escuela fenomenológica fue derribando las barreras. Un día, paseando con Pauline Reinach por la ciudad vieja de Francfoft y recordando lo que de ella cuenta Goethe, Edith confiesa que le esperaba una experiencia mucho más impresionante: 
Entramos unos minutos en la catedral y, en medio de aquel silencio, entró una mujer con su bolsa del mercado y se arrodilló con profundo recogimiento para orar. Esto fue para mí algo totalmente nuevo. En las sinagogas y en las iglesias protestantes que yo conocía se iba sólo para los oficios religiosos. Aquí, en cambio, cualquiera en medio de su trabajo se acercaba a la iglesia vacía para un diálogo confidencial. Esto no lo he podido olvidar.


La primera guerra mundial hace saltar la paz en mil pedazos. Papini dirá que, en esos años, Europa será un infierno iluminado por la condescendencia del sol. Edith se enfrentará a esa nueva situación con energía y un gran sentido de la solidaridad: 
Ahora mi vida no me pertenece, me dije a mí misma. Todas mis energías están al servicio del gran acontecimiento. Cuando termine la guerra, si es que vivo todavía, podré pensar de nuevo en mis asuntos personales. Supe que se preparaba un curso de enfermeras para estudiantes e inmediatamente me inscribí. A partir de ese momento fui a diario al Hospital de Todos los Santos. Asistía a clases sobre cirugía y epidemias de guerra y aprendí a hacer vendajes y a poner inyecciones. También hacía ese curso mi antigua compañera Toni Hamburger, y ambas competíamos por adquirir conocimientos. Como nuestro manual de enfermera no me satisfacía, en casa eché mano del atlas de anatomía de Eroa y sus gruesos manuales de Medicina. Iba frecuentemente a la clínica de ginecología a verlas y para hacer prácticas de asistencia a partos. Se alegraban mucho de mi interés por su especialidad. Tuvimos que declarar si nos poníamos a disposición de la Cruz Roja. Por parte de mi madre encontré una fuerte resistencia. Como sus argumentos no surtían efecto me dijo con toda su energía: «No irás con mi consentimiento.» A lo cual yo repuse abiertamente: «En ese caso tendré que ir sin tu consentimiento.» Mis hermanas asintieron a mi dura respuesta. Mi madre estaba acostumbrada a una resistencia semejante. Amo o Rosa le habían dirigido a menudo palabras mucho peores, pero en momentos de excitación en los que estaban fuera de sí, y que se olvidaban inmediatamente. En este caso la situación era peor.


Adolf Reinach muere en el frente de batalla. Edith viaja a Friburgo para asistir al funeral y consolar a la viuda. La entereza de su amiga Ana, su confianza serena en que su marido estaba gozando de la paz y la luz de Dios reveló a Edith el poder de Cristo sobre la muerte. Hubiera sido comprensible la rebelión de Ana ante la desgracia que destruía su vida, y Edith hubiera considerado normal encontrada abatida o crispada. Pero se encontró con algo totalmente inesperado: una paz que sólo podía tener un origen muy superior a todo lo humano: 
Allí encontré por primera vez la Cruz y el poder divino que comunica a los que la llevan. Fue mi primer vislumbre de la Iglesia, nacida de la Pasión redentora de Cristo, de su victoria sobre la mordedura de la muerte. En esos momentos mi incredulidad se derrumbó, y el judaísmo palideció ante la aurora de Cristo: Cristo en el misterio de la Cruz.


Esta luz se acrecentó de forma decisiva en la casa de campo de unos amigos. Pasaba Edith unos días de vacaciones. Una noche tomó de la biblioteca un libro al azar, que resultó ser La vida de santa Teresa, su célebre autobiografía: 
Empecé a leer y fui cautivada inmediatamente, sin poder dejar de leer hasta el fin. Cuando cerré el libro, me dije: «¡Esto es la verdad!»


El 1 de enero de 1922 Edith sintió que, con el bautismo, renacía a una vida que la colmaba de gozo. Dejó la universidad y trabajó en el Instituto Pedagógico de Münster hasta su destitución, en 1933, por el régimen nacionalsocialista. Un año más tarde profesó como carmelita descalza. En 1938, ante el antisemitismo nazi, sus hermanas del Carmelo de Colonia entienden que es prudente que salga de Alemania y se traslade al convento de Echt, en Holanda. Allí fue hecha prisionera en 1942. El 9 de agosto de ese mismo año entregó su alma al Señor en las cámaras de gas del campo de concentración de Auschwitz. Muchos se han preguntado, empezando por el mismo Husserl, qué pudo hallar Edith Stein en la vida de Teresa de Ávila para decidirse a dar el salto hacia la fe. La respuesta que propone el profesor López Quintás, en su ensayo Cuatro filósofos en busca de Dios, son unas palabras que Edith Stein publicó el mismo año de su conversión en un trabajo de psicología: 
Hay un estado de descanso en Dios en el que, haciendo del porvenir asunto de la voluntad divina, se abandona uno enteramente a su destino. He experimentado ese estado hace poco, como consecuencia de una experiencia que, sobrepasando todas mis fuerzas, consumió totalmente mis energías espirituales y me sustrajo a toda posibilidad de acción. No es la detención de la actividad que sigue a la falta de impulso vital. El descanso en Dios es algo completamente nuevo e irreductible. Antes era el silencio de la muerte. Ahora es un sentimiento de íntima seguridad, de liberación de todo lo que la acción entraña de doloroso, de obligación y de responsabilidad. Cuando me abandono a este sentimiento, me invade una vida nueva que, poco a poco, comienza a colmarme y -sin ninguna presión por parte de mi voluntad- a impulsarme hacia nuevas realizaciones. Este flujo vital me parece ascender de una Actividad y de una Fuerza que no me pertenecen, pero que llegan a hacerse activas en mí. La única suposición previa necesaria para un tal renacimiento espiritual parece ser esta capacidad pasiva de recepción que está en el fondo de la estructura de la persona.

Tomado de "Dios y los náufragos", de J. R. Ayllón (ed. Belacqua 2002).

http://www.elsentidobuscaalhombre.com/v_portal/informacion/informacionver.asp?cod=871&te=40&idage=1509&vap=0


+++

 

Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein, 1891-1942) Carmelita descalza, mártir, co-patrona de Europa
La oración de la Iglesia 

 

“¡Alabad a Dios en su santuario...que todo viviente alabe al Señor!” (Sal 150) -      En la Antigua Alianza ya existía una cierta comprensión del carácter eucarístico de la oración. La obra prodigiosa de la tienda de la alianza (Ex 25) como, más tarde, la del templo de Salomón, fue considerada como la imagen de toda la creación reunida entorno a su Señor para adorarlo y servirle... Así mismo, según el relato de la creación, el cielo ha sido desplegado como un toldo, los entramados constituían las paredes de la tienda. Así como las aguas de debajo de la tierra fueron separadas de las de encima de la tierra, la cortina del templo separaba el lugar santo del espacio exterior... El candelabro de siete brazos es figura de las luminarias del cielo. Los corderos y los pájaros representan la creación de los seres vivos que pueblan el agua, la tierra y los aires. Y del mismo modo que la tierra fue confiada al cuidado del hombre, al gran sacerdote le compete estar en el santuario...
        En el lugar del templo de Salomón, Cristo ha construido un templo de piedras vivas (1Pe 2,5), la comunión de los santos. Cristo está en su centro como el sumo sacerdote eterno y sobre el altar está él mismo como sacrificio ofrecido eternamente. Toda la creación participa de esta liturgia solemne: los frutos de la tierra como ofrendas misteriosas, las flores y los candelabros, los tapices y la cortina del templo, el sacerdote consagrado así que la dedicación de la casa de Dios. 
         Los querubines no están tampoco ausentes. Sus figuras esculpidas por los artistas montan guardia junto al Santísimo. Ahora, los monjes, imágenes vivientes de los ángeles, hacen guardia alrededor del altar para que la alabanza a Dios no cese nunca, ni en la tierra ni en el cielo... Sus cantos de alabanza matutina despiertan la creación desde la aurora para que se una toda ella a enaltecer al Señor: montañas y colinas, ríos y corrientes de agua, mares y vientos, así como todo lo que se mueve en ellos, lluvia y nieve, todos los pueblos de la tierra, todos los hombres de todas las condiciones y de todas las razas, y por fin, los habitantes del cielo, los ángeles y los santos (Dn 3,57-90)... Nos debemos unir, en la liturgia, a esta alabanza eterna de Dios. “Nosotros” ¿quiénes somos nosotros? No se trata solamente de los monjes y monjas...., sino de todo el pueblo cristiano.

 

+++

Etty Hillesum, personaje en quien se basa el libro

 

´Tulipanes rojos´: novela sobre el camino espiritual de Etty Hillesum

 

El cambio de una mujer que sufrió el exterminio de Auschwitz

El doctor en Filosofía Lluís Pifarré acaba de publicar la novela “Tulipanes rojos”, subtitulada “Etty Hillesum: la Belleza interior”, una aproximación a la vida de esta joven judía holandesa que murió en el campo de extermino de Auschwitz en noviembre de 1943 a los 29 años. Algunos han trazado un paralelismo entre las vidas de Edith Stein y Etty Hillesun, pero aunque ambas coinciden en un gran profundización espiritual, en ser judías y en morir en Auschwitz en la solución final nazi, Pifarré destaca y reivindica para Etty las características y mentalidad de una mujer seglar, que vive en el mundo de manera similar a la de millones de ciudadanos, con una vida sentimental en ocasiones turbulenta en la que no faltó un amante y un aborto, todo lo cual no impidió iniciar y trazar luego un itinerario de profunda espiritualidad. Dice que “fue una mujer libre de cualquier prejuicio hereditario, ideológico o religioso”, pero la gracia de Dios y su buena disposición la llevó al gran cambio.

 

Para escribir el libro, además de leer el interesante diario personal de Etty, Pifarré ha recorrido los lugares en que ella vivió, estudió, amó, sufrió y fue perseguida por los nazis como el resto de judíos. Han sido años de rastreo del personaje, por el que siente gran admiración. Al escribir esta novela, Pifarré reconoce que pensó en las personas que atraviesan el desierto de la búsqueda de Dios. Explica que “hemos tenido presentes a aquellas personas celosas de su libertad y a los que tienen sinceros anhelos por encontrar un verdadero sentido y una razón de ser a su existencia humana”.

 

La protagonista fue una muchacha de gran inteligencia, apasionada por la lectura y el estudio de la filosofía, conocedora de diversos idiomas. Tal interés cultural llevará a que a lo largo de la novela aparezcan escritores, filósofos y artistas que admiraba, como Rilke, Kierkegaard, Shakespeare, Nietzsche, Heiddeguer, Jung, Van Gogh, Rembrant y otros.

 

El nombre de Esther Hillesum, a quien todos sus allegados conocían por Etty, salió a la luz hace unos 25 años, con motivo de la publicación de varios fragmentos de su diario bajo el título de “La vida trastornada”. Un diario que, como el de su compatriota holandesa y también judía Anna Frank, escapó al extermino y pudo ser recuperado tras la guerra. Se descubre una joven muy normal, espontánea, ilusionada ante la vida a pesar de la ocupación de su país por los nazis, ansiosa de amar y ser amada, que poco a poco va descubriendo un nuevo horizonte espiritual tras situaciones tensas y vivencias infelices.

 

El diario y las cartas de Etty Hillesum, especialmente las del campo de concentración, muestran como madura la sensibilidad religiosa de la protagonista. Alguien ha escrito de ella que “la palabra ‘Dios’ que al principio no significa mucho, poco a poco, en la medida en que ella se orienta en un diálogo más intenso con Dios pasa a ser el centro de su experiencia. Su religiosidad no es un hecho convencional. Tiene un ritmo religioso propiamente dicho, no viene dado por la sinagoga o el templo, el dogma o la tradición. Se vuelve hacia Dios como hacia sí misma. Llega a decir: ‘Esa parte de mí, la más profunda y más rica en la cual descanso, es eso que yo llamo Dios’. Su Dios aparece en plena consonancia con su capacidad de ver la verdad, de soportar y de encontrar consolación”. MMIX. I.09

Daniel Arasa

 

+++


 

“Te doy gracias mujer, ¡por el hecho mismo de ser mujer! Con la intuición propia de tu feminidad enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las relaciones humanas” S. Juan Pablo II, Carta a las mujeres, 1995

 

+++

 

El camino mas corto y seguro para vivir con honor en este mundo es ser en realidad lo que aparentamos. Todas las virtudes humanas se incrementan y fortalecen.  SOCRATES

 

+++

 

La revolución sexual comete el error de ensalzar la relación sin amor. El problema es que, al desconectar la sexualidad del afecto, la relación se ha convertido en algo de usar y tirar, en una instrumentación del otro, sobre todo de la mujer. En muchos casos, la liberación sexual ha llevado a la utilización de la mujer como objeto.
La gran revolución es comprender que la sexualidad es un medio de expresión de la afectividad. Enrique Rojas, psiquiatra - 2004-05-01

 

+++

 

«Toda Sagrada Liturgia y toda animosa misión, no tienen sino este único fin: la fe, la esperanza y la caridad, el amor de Dios y de los hombres. Todos los demás planes y acciones de la Iglesia serían absurdos y perversos si trataran de sustraerse a este quehacer y buscarse únicamente a sí mismos» K.Rahner-teólogo la Iglesia Católica.

 

+++

 

Un antiguo escritor cristiano, Eusebio de Cesarea, subraya la primacía del amor por encima de la necesaria justicia: «No juzgues primero y después ofreces misericordia; sino que primero ten misericordia y después juzgas; con clemencia y con misericordia emite sentencias».

 

+++

«Porque llegará el tiempo en que los hombres no soportarán más la sana doctrina; por el contrario, llevados por sus inclinaciones, se procurarán una multitud de maestros que les halaguen los oídos, y se apartarán de la verdad para escuchar cosas fantasiosas.» La advertencia es de San Pablo (II Tim 4, 3-4), y la historia de la Iglesia muestra que la profecía se ha cumplido. Desde los primeros tiempos del cristianismo multitud de «cosas fantasiosas» han circulado con mayor o menor fortuna en forma de herejías que se apartaban de la recta doctrina. Algo, desde luego, grave y serio, por la importancia de la Fe para la salvación («El que creyere y fuere bautizado, se salvará; pero el que no creyere, se condenará», Mc 16, 16), pero que en algunos casos puede ser contemplado casi con humor, pues la historia de la Iglesia es pródiga en personas que sostuvieron doctrinas verdaderamente absurdas. Aparecen doctrinas corrosivas y engañosas, o sea: las sectas, un poco al gusto de todos, como para servirse en el mercado

 

Dirijamos la mirada al rostro sereno del hombre fiel que «reparte limosna a los pobres» y encomendemos nuestra reflexión final a las palabras de Clemente de Alejandría, el Padre de la Iglesia del siglo III, que ha comentado una afirmación difícil de comprender del Señor. En la parábola sobre el administrador injusto, aparece la expresión según la cual, tenemos que hacer el bien con el «dinero injusto». De ahí surge la pregunta: el dinero, la riqueza, ¿son en sí injustos o qué quiere decir entonces el Señor?

Clemente de Alejandría explica muy bien esta parábola en su homilía: «¿Qué rico podrá salvarse?», y afirma: con esta afirmación, Jesús «declara injusta por naturaleza toda posesión que uno posee por sí misma, como bien propio, y no la pone en común con los necesitados; pero declara también que de esta injusticia es posible hacer una obra justa y benéfica, ofreciendo alivio a alguno de esos pequeños que tienen una morada eterna ante el Padre (Cf. Mateo 10, 42; 18,10)» (31,6: «Colección de Textos Patrísticos» --«Collana di Testi Patristici»--, CXLVIII, Roma 1999, pp. 56-57).

Y dirigiéndose al lector, Clemente advierte: «Ten en cuenta, en primer lugar, que él no te ha ordenado hacerte de rogar o esperar a recibir una súplica, sino que tienes que buscar tú mismo a quienes son dignos de ser escuchados, en cuanto que son discípulos del Salvador» (31,7: ibídem, p. 57).

Después, citando otro texto bíblico, comenta: «Por tanto, es bello lo que dice el apóstol: "Dios ama al que da con alegría"» (2 Corintios 9, 7), al que disfruta dando y no siembra parcamente, para no cosechar del mismo modo, Dios ama al que comparte sin lamentarse, sin distinciones ni pesar, y esto es hacer el bien auténticamente » (31,8: ibídem). Clemente de Alejandría, obispo de la Iglesia católica en África, 150ca. + 215 ca.

 

+++

 

Elredo de Rielvaux (1110-1167) monje cisterciense de la Iglesia católica

Homilía sobre el Éxodo – Somos templos santos de Dios -       “El templo de Dios es santo, y ese templo sois vosotros.” (1Cor 3,17)
Muchas veces hemos oído decir que Moisés, después de haber sacado a Israel de Egipto, construyó en el desierto un tabernáculo, una tienda del santuario, gracias a los dones de los hijos de Jacob. Démonos cuenta de que el apóstol Pablo dice que todo esto fue un símbolo. (cf 1Cor 3,17).
       Vosotros, hermanos, sois ahora el templo, el tabernáculo de Dios, como lo explica el apóstol: “El templo de Dios sois vosotros.” Templo donde Dios reinará eternamente, sois su tienda porque él os acompaña en el camino. Tiene sed en vosotros, tiene hambre en vosotros (Mt 25,35) Esta tienda, hermanos, sois vosotros mismos en el desierto de esta vida, hasta que lleguéis a la tierra prometida. Entonces tendrá lugar la verdadera dedicación, entonces será edificada la auténtica Jerusalén, no ya bajo la forma de una tienda sino de una ciudad.
       Pero ya ahora, si somos verdaderos hijos de Israel según el Espíritu, si hemos salido de Egipto en espíritu, ofrezcamos todos nuestros bienes a la construcción del tabernáculo: “A cada cual se le concede la manifestación del Espíritu para el bien de todos...” (cf 1Cor 12,4ss) ¡Que todo sea común para todos! ¡Que nadie considere como bien propio el carisma que haya recibido de Dios! ¡Que nadie tenga envidia de un carisma otorgado a otro hermano, sino que esté convencido de que el suyo sirve para bien de todos y no dude que el bien de su hermano es también su propio bien. Dios actúa de manera que cada uno necesite al otro. Lo que uno no tiene, lo puede encontrar en el hermano. Así se guarda la humildad, la caridad aumentará y la unidad será manifestada en el Cuerpo del Cristo total.

 

+++

  

 

La dignidad regia del hombre

"A la manera que, en las cosas humanas, los artífices dan a los instrumentos que fabrican aquella forma que parece ser la más idónea al uso a que se destinan, así el Artífice sumo fabricó nuestra naturaleza como una especie de instrumento, apto para el ejercicio de la realeza; y para que el hombre fuera completamente idóneo para ello, le dotó no sólo de excelencias en cuanto al alma, sino en la misma figura del cuerpo. Y es así que el alma pone de manifiesto su excelsa dignidad regia, muy ajena a la bajeza privada, por el hecho de no reconocer a nadie por señor y hacerlo todo por su propio arbitrio. Ella, por su propio querer, como dueña de sí, se gobierna a sí misma. .¿Y de quién otro, fuera del rey, es propio semejante atributo?

Según la costumbre humana, los que labran las imágenes de los emperadores tratan primeramente de reproducir su figura y, revistiéndola de púrpura, expresan juntamente la dignidad imperial. Es ya uso y costumbre que a la estatua del emperador se le llame emperador; así, la naturaleza humana, creada para ser señora de todas las otras criaturas, por la semejanza que en sí lleva del Rey del universo, fue levantada como una estatua viviente y participa de la dignidad y del nombre del original primero. No se viste de púrpura, ni ostenta su dignidad por el cetro y la diadema, pues tampoco el original lleva esos signos. En vez de púrpura se reviste de virtud, que es la más regia de las vestiduras; en lugar de cetro se apoya y estriba sobre la bienaventuranza de la inmortalidad; y en el puesto de la diadema se ciñe la corona de la justicia; de suerte que, reproduciendo puntualmente la belleza del original, el alma ostenta en todo la dignidad regia."

San Gregorio de Nisa, La creación del hombre, 4

 

+++

VII. MMX. SIMONE CANRARINI DETTO IL PESARESE (PESARO 1612 – 1648 VERONA), - Compianto di San Francesco d’Assisi sul corpo di Cristo 

Olio su tela, 59x45 cm

 

Lo que no sería en absoluto democrático sería negar a los creyentes el derecho a hacer valer en el juego político su sentido de lo que es acorde con la dignidad humana, por el hecho de que tal sentido pueda sustentarse de alguna manera en una creencia religiosa. En fin, un creyente demócrata está dispuesto a no hacer valer la voluntad de Dios a toda costa, pero no renuncia, como tampoco renuncia quien no tiene ningún credo religioso, a que de alguna manera –mediante las reglas del juego democrático- su concepción del bien se imponga en la sociedad.

Aunque sea un sofisma muy extendido, no deja de ser un sutil camelo la pretensión de que la democracia se sustenta en unos pretendidos valores neutros, supuestamente válidos para todos y que, al final, suelen acabar consistiendo en rechazar una visión del hombre inspirada en la trascendencia.

 

+++

desde que el hombre es hombre, reza.

Del alba al ocaso de la luz el hombre se dirige a Dios

 

Dirijamos la mirada al rostro sereno del hombre fiel que «reparte limosna a los pobres» y encomendemos nuestra reflexión final a las palabras de Clemente de Alejandría, el Padre de la Iglesia del siglo III, que ha comentado una afirmación difícil de comprender del Señor. En la parábola sobre el administrador injusto, aparece la expresión según la cual, tenemos que hacer el bien con el «dinero injusto». De ahí surge la pregunta: el dinero, la riqueza, ¿son en sí injustos o qué quiere decir entonces el Señor?

Clemente de Alejandría explica muy bien esta parábola en su homilía: «¿Qué rico podrá salvarse?», y afirma: con esta afirmación, Jesús «declara injusta por naturaleza toda posesión que uno posee por sí misma, como bien propio, y no la pone en común con los necesitados; pero declara también que de esta injusticia es posible hacer una obra justa y benéfica, ofreciendo alivio a alguno de esos pequeños que tienen una morada eterna ante el Padre (Cf. Mateo 10, 42; 18,10)» (31,6: «Colección de Textos Patrísticos» --«Collana di Testi Patristici»--, CXLVIII, Roma 1999, pp. 56-57).

Y dirigiéndose al lector, Clemente advierte: «Ten en cuenta, en primer lugar, que él no te ha ordenado hacerte de rogar o esperar a recibir una súplica, sino que tienes que buscar tú mismo a quienes son dignos de ser escuchados, en cuanto que son discípulos del Salvador» (31,7: ibídem, p. 57).

Después, citando otro texto bíblico, comenta: «Por tanto, es bello lo que dice el apóstol: "Dios ama al que da con alegría"» (2 Corintios 9, 7), al que disfruta dando y no siembra parcamente, para no cosechar del mismo modo, Dios ama al que comparte sin lamentarse, sin distinciones ni pesar, y esto es hacer el bien auténticamente » (31,8: ibídem). Clemente de Alejandría, obispo de la Iglesia católica en África, 150ca. + 215 ca.

 

+++

 

San Gregorio de Nacianceno (330-390) obispo, doctor de la Iglesia Católica - Del amor a los pobres, 4-6; PG 35, 863

 

“Al actuar así enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser compasivo.” (Sab 12,19) -       El primer mandamiento y el mayor, el fundamento de la Ley y de los profetas (Mt 22,40) es el amor que, según mi parecer, da la mayor prueba de sí mismo en el amor a los pobres, en la ternura y la compasión por el prójimo. Nada honra tanto a Dios como la misericordia porque nade se le asemeja tanto. “La justicia y el derecho sostienen su trono...” (Sal 88,15) Prefiere la misericordia al juicio (Os 6,6). Nada como la benevolencia hacia los hombres atrae tanto la benevolencia de Dios, amigo de los hombres. (Sap 1,6) Su recompensa es justa, mide con la medida de la misericordia. 
       Hay que abrir nuestro corazón a todos los pobres, a todos los desgraciados, sea cual fuera su sufrimiento. Este es el sentido del mandamiento que nos exhorta a “alegrarnos con los que están alegres y entristecernos con los que lloran.” (Rm 12,15) Siendo nosotros también humanos, ¿no nos conviene ser misericordiosos con nuestros semejantes?

 

+++


Recordar la primigenia índole misionera de la Iglesia significa testimoniar esencialmente que la tarea de la inculturación, como difusión integral del Evangelio y de su consiguiente adaptación al pensamiento y a la vida, sigue aún hoy y constituye el corazón, el medio y el objetivo de la "nueva evangelización". Para una tarea tan elevada resuena siempre la promesa de Jesús: "Y he aquí que yo estoy con vosotros", allí donde la palabra y los signos del Evangelio encuentran al hombre de cualquier edad, condición y cultura: "Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28, 20).

«Duc in altum» (Lc 5,4) dijo Cristo al apóstol Pedro en el Mar de Galilea.

 

Es oportuno hacer notar a los lectores que los que se oponen a la infalibilidad papal tienen en general la idea de que es una infalibilidad cuasi-divina. No es así, la infalibilidad que esta doctrina reclama, es muy limitada y NO incluye la posibilidad de revelar NUEVAS doctrinas, tan solo de ampliar el entendimiento del depósito apostólico de la fe. [Es el progreso de la verdad que Cristo prometió a su Iglesia con el Paráclito]

Lo anterior es una gran verdad: Se niega un dogma por que, o se entiende mal o se desconoce por completo.

He aquí como el Sagrado Concilio Vaticano I, en la sesión IV, Constitución Dogmática Pastor aeternus, capítulo 4, define, bajo inspiración del Espíritu Santo, el dogma:
Por esto, adhiriéndonos fielmente a la tradición recibida de los inicios de la fe cristiana, para gloria de Dios nuestro salvador, exaltación de la religión católica y salvación del pueblo cristiano, con la aprobación del Sagrado Concilio, enseñamos y definimos como dogma divinamente revelado que:

"Así el Espíritu Santo fue prometido a los sucesores de Pedro, no de manera que ellos pudieran, por revelación suya, dar a conocer alguna nueva doctrina, sino que, por asistencia suya, ellos pudieran guardar santamente y exponer fielmente la revelación transmitida por los Apóstoles, es decir, el depósito de la fe....

El ‘Romano Pontífice*, cuando habla ex cathedra, esto es, cuando en el ejercicio de su oficio de pastor y maestro de todos los cristianos, en virtud de su suprema autoridad apostólica, define una doctrina de fe o costumbres como que debe ser sostenida por toda la Iglesia, posee, por la asistencia divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, aquella infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia en la definición de la doctrina de fe y costumbres. Por esto, dichas definiciones del Romano Pontífice son en sí mismas, y no por el consentimiento de la Iglesia, irreformables. De esta manera si alguno, no lo permita Dios, tiene la temeridad de contradecir esta nuestra definición: sea anatema."

-.-

* Obispo primus inter-pares’

 

La intervención del carisma de infalibilidad se da sólo en circunstancias concretas. Según la definición del Concilio Vaticano I, la tarea del Papa no es manifestar nuevas doctrinas, sino conservar, exponer y defender lo que ya está contenido, si bien de manera implícita, en las verdades reveladas, objeto de fe. Y la Revelación se cumplió con la muerte del último apóstol. En esta exposición fiel de la fe de los apóstoles, la asistencia del Espíritu Santo es absoluta y garantiza la infalibilidad de las definiciones. El Papa no declara infalibles sus ideas u opiniones personales. Hay definiciones infalibles sólo en materia de fe y de moral. Si, por ejemplo, el Papa hace un diagnóstico sobre un problema que atañe a la cultura o a la política, la infalibilidad, por supuesto, no tiene nada que ver. En el mudable flujo de las circunstancias históricas, una decisión que puede parecer oportuna, algún tiempo después quizá puede dejar de serlo. Algunos deducen que la Iglesia se contradice. Pero la mayor parte de las veces se ve el deseo de los pastores de descifrar eso que también La Pira, después del Papa Juan y el Concilio, llamaba los signos de los tiempos.

+++

 

"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).


Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Gen. 1, 24-25

 

+++

 

“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.

 

 

Gracias de la visita

 

 

Porque la verdadera catolicidad es pluriforme: ‘unidad en la multiplicidad y multiplicidad en la unidad’ S. S. Benedicto XVI – P. P.


 

La fraternidad entre los cristianos no es simplemente un vago sentimiento y ni siquiera nace de una forma de indiferencia hacia la verdad. La fraternidad está fundada sobre la realidad sobrenatural del único bautismo, que nos incluye a todos en el único cuerpo de Cristo (cfr. 1 Cor 12,13; Gal 3, 28; Col 2,12).-

S. S. Benedicto XVI – P. P.


 

Debido a la existencia de páginas excelentes sobre apologética y formación,  lo que se pretende desde aquí es contribuir muy modestamente y sumarse a los que ya se interesan por el Evangelio de Cristo de manera mucho más eficaz.

 


† «También Dios tiene un infierno: es su amor a los hombres. A causa de su compasión por los hombres ha muerto Dios».  F. Nietzsche - Zaratr. 138

Imprimir   |   ^ Arriba

'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).