Friday 30 July 2010 | Actualizada : 2010-07-26 
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P:He leído recientemente el evangelio del pseudo Mateo. ¿Existen evidencias históricas de que el texto originario fuera de San Mateo? ¿cómo es posible que sea precisamente San Jerónimo el autor del texto apócrifo cuando fue precisamente uno de los mayores detractores de los evangelios apócrifos? ¿qué validez general tienen los evangelios apócrifos? 2005

 

R:No, por eso se denomina pseudo-Mateo. 2. Sinceramente no creo que Jerónimo fuera autor del texto que parece más bien haber surgido en ambientes heréticos de carácter judeo-cristiano. 3. Como historia, poquísima; como fuentes para estudiar la aparición de ciertas doctrinas o visiones, sí que la tienen.

 

P:Es evidente la violencia que destila el Corán, así como la falta de igualdad entre hombre y mujer, pero voy a ir más lejos (sin pretender ofender a nadie). En su opinión, ¿hace el Corán apología del terrorismo? Algunos pasajes parecen manuales para el crimen. ¿Qué les diría a los que ven el Antiguo Testamento violento y quieren compararlo con el Corán? ¿Es el A.T. más simbólico? 2005

 

R:1. Depende de lo que se entienda por terrorismo, claro. Con todo, ofrecer como alternativas la conversión o la sumisión y el pago de un tributo es pavoroso. 2. Ni punto de comparación. Siquiera porque existe una crítica a la guerra y a la instrumentalización de la misma inexistente en el Islam.

 

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Un famoso exorcista católico considera que la oración del Padre Nuestro estaría mal traducida, y debería decir "y líbranos del maligno" en vez de "y líbranos del mal". ¿Qué opina usted? MMVI.V.

 

Lingüísticamente son posibles ambas traducciones.

 

El otro día escuche en un programa de radio que hay unos 80 -100 evangelios apócrifos, ¿es cierto? ¿Tienen alguna validez histórica? ¿Por qué la iglesia sólo acepta los 4 oficiales?

 

1. No, ni por aproximación. 2. La verdad es que no. 3. Los cuatro Evangelios quedaron establecidos fundamentalmente por tres razones:1. Estaban relacionados con un apóstol o el discípulo de un apóstol, 2. Eran muy primitivos (lo que no sucede con los apócrifos) y 3. Estaban exentos de elementos mágicos.

 

¿Cuál es la razón y el significado de que en el Génesis se haga uso del nombre Elohim, un plural traducible por "dioses" a la hora de referirse a lo que siempre hemos conocido como Dios? ¿Politeísmo en la Biblia?

 

La explicación clásica es la doctrina de la Trinidad, un Dios que existe en pluralidad de personas aunque sea uno solo, prueba de ello es el verbo en singular.

 

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TOMÁS apóstol. Su personalidad se caracteriza por su determinación en seguir a Jesús, “Camino, Verdad y Vida”, hasta identificarse con la suerte del Maestro y querer compartir con Él la prueba de la muerte. Su ejemplo nos conforta en nuestras inseguridades y nos demuestra que toda duda puede aportar luz. Así, después de la Pascua, ante la reaparición de Jesús en su presencia, Tomás reacciona con la más espléndida profesión de fe: ¡Señor mío y Dios mío!, subrayando así que los signos de la identidad de Jesús son sus llagas, las cuales nos revelan hasta que punto Él nos ha amado. Jesús anuncia de este modo un principio fundamental para los cristianos de todos los tiempos: “Bienaventurados aquellos que creen sin ver”.

Los Hechos y el Evangelio de Tomás, ambos apócrifos pero importantes para el estudio de los orígenes del cristianismo, demuestran la notoriedad de este Apóstol que, según una antigua tradición evangelizó en Siria y Persia, y más tarde en India. Esta impronta misionera nos debe ayudar a profesar más nuestra fe en Jesucristo, nuestro Dios y Señor. S.S. Benedicto XVI-2006-IX-27

 

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Dicen algunas sectas: Estos libros y porciones adicionales que se hallan en la versión "Vulgata", se les llama los "apócrifos". La palabra apócrifo significa "algo que es fabuloso, no auténtico, supuesto o fingido".

 

Respuesta Católica:

La Biblia Vulgata fue concluida a inicios del siglo IV. Lutero removió los libros y porciones que no convenían a sus doctrinas en el siglo XVI. ¿Cómo puede hablarse entonces de "añadiduras católicas" sin hacer de algún modo correr el tiempo hacia atrás?. Tampoco puede etiquetarse de ‘algo que es fabuloso, no auténtico, supuesto o fingido como si fuese migaja’ siendo toda la Escritura verdadera con la riqueza de sus estilos, usos idiomáticos, prácticas y proverbios, dichos y costumbres, formas y giros literarios. La Biblia es el bagaje de la ‘verdad revelada’ que la Iglesia siempre defendió, pregonó y mostró. Mismo con los contornos históricos que van -diversas ciencias- confirmando y confiriendo por unanimidad intelectual, el otear humano. No está en la Bilbia que necesitaremos de Lutero para tamizar la Escritura.

 

Dicen algunas sectas: I. ¿Cómo llegaron estos libros a formar parte de la Vulgata?.

De las antiguas versiones de la Biblia, la más notable es la llamada "septuaginta", o versión de los 70. Se le llamó así porque se cree que fue traducida del Hebreo al Griego, por 70 hombres, los que según H.B. Pratt, autor de la Versión Moderna, eran todos judíos egipcios. Estos 70 realizaron su trabajo con el apoyo del rey egipcio Tolomeo Filadelfo, que reinó de 285 a 247, antes de Cristo.

 

Respuesta Católica:

Es bien sabido que la Versión de los Setenta o Septuaginta sirvió a las comunidades hebreas dispersas por el mundo antiguo y era la versión más conocida en tiempos de Jesús y los apóstoles. Los cristianos de los primeros siglos hicieron buen uso de esta versión y no hay un solo escritor cristiano primitivo que impugne alguno de sus libros o partes. Poco o nada se sabe a ciencia cierta sobre su origen.

 

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Jesús Cristo quiso que los hombres participen de su amor para ellos mismos y antes de su asunción al cielo, confió a la Iglesia - representada por los Apóstoles - la tarea particular (misión) de anunciar su palabra (Evangelio) a todos los pueblos, también à través del ejemplo de su propia vida.
Este anuncio es llamado generalmente "evangelización". La misión de la evangelización es la tarea principal de la Iglesia.
Naturalmente, la Iglesia esta profundamente convencida de que el anuncio cristiano debe ser llevado en el pleno respeto de las diferentes culturas y no con prevaricación, como se encuentra indicado en un documento de Propaganda Fide del 1659: "No haced ningún esfuerzo, no usar ningún
medio de persuasión para inducir aquellos pueblos a modificar sus ritos, sus costumbres habituales a menos que no sean abiertamente contrarios a la religión y a las buenas costumbres. ¿Que cosa hay en efecto más absurda que transplantar Francia, España, Italia o algún otro país de Europa en China? No es esto lo que Ustedes deben introducir, sino la fe que no rechaza ni ofende los ritos y las costumbres de cada pueblo, siempre que estos no sean malos, solo quiere salvaguardarlos y consolidarlos."

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«El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena»

       «Las cosas de Dios nadie las conoce si no es el Espíritu de Dios» (1Co 2,11). Ahora bien, su Espíritu lo revela y nos hace conocer a Cristo, su Verbo, su Palabra viviente, pero no él se dice a sí mismo. Aquel que ha hablado «por boca de los profetas» (Credo) nos hace escuchar la Palabra del Padre, pero a él no le oímos. Tan sólo le conocemos en el movimiento en que nos revela al Verbo y nos dispone para que lo acojamos en la fe. El Espíritu de la verdad que nos «desvela» a Cristo «no habla de sí mismo» (Jn 16,13). Un ocultamiento tal, propiamente divino, explica porqué «el mundo no lo puede recibir porque no le ve ni le conoce», mientras que aquellos que creen en Cristo le conocen porque mora en ellos (Jn 14,17)
La Iglesia, comunión viva en la fe de los apóstoles que ella transmite, es el lugar propio de nuestro conocimiento del Espíritu Santo:
en las Escrituras que él ha inspirado;
en la Tradición, de la cual los Padres de la Iglesia son los testimonios siempre actuales;
en el Magisterio de la Iglesia que él asiste;
en la liturgia sacramental, a través de las palabras y los símbolos, en los que el Espíritu Santo nos pone en comunión con Cristo;
en la plegaria en la cual intercede por nosotros;
en los carismas y ministerios a través de los cuales la Iglesia se edifica;
en los signos de la vida apostólica y misionera;
en el testimonio de los santos en los que manifiesta su santidad y continúa la obra de salvación.

 

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Lista de apócrifos

  

V. Los demás escritos que fueron compilados o reconocidos por los herejes o cismáticos, la Iglesia Católica Apostólica Romana no recibe de ninguna manera; de éstos consideramos correcto citar a continuación algunos que han pasado de generación en generación y que son rechazados por los católicos:
Igualmente, lista de libros apócrifos:


en primer lugar, el Concilio de Sirmio, convocado por el César Constancio, hijo de Constantino, y presidido por el Prefecto Tauro, que fue y será  siempre condenado;

 

el Itinerario en el nombre del Apóstol Pedro, que es llamado libro nueve de San Clemente

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los Hechos en el nombre del Apóstol Andrés
los Hechos en el nombre del Apóstol Tomás
los Hechos en el nombre del Apóstol Pedro
los Hechos en el nombre del Apóstol Felipe
el Evangelio en el nombre de Matías
el Evangelio en el nombre de Bernabé
el Evangelio en el nombre de Santiago el menor
el Evangelio en el nombre del Apóstol Pedro
el Evangelio en el nombre de Tomás, usado por los maniqueos
los Evangelios en el nombre de Bartolomé
los Evangelios en el nombre de Andrés
los Evangelios falsificados por Luciano
los Evangelios falsificados por Hesiquio
el libro sobre la infancia del Salvador
el libro sobre la natividad del Salvador y María, o La Partera
el libro que es llamado El Pastor
todos los libros que hizo Leucio, discípulo del diablo
el libro que es llamado La Fundación
el libro que es llamado El Tesoro
el libro de las hijas de Adán Leptogeneseos (Libro de los Jubileos)
el Centón sobre Cristo, puesto en versos de Virgilio
el libro que es llamado Hechos de Tecla y Pablo
el libro que es llamado de Nepote
el libro de Proverbios, escrito por herejes y pre-asignado con el nombre de San Sixto
las Revelaciones que son llamadas de Pablo
las Revelaciones que son llamadas de Tomás
las Revelaciones que son llamada de Esteban
el libro que es llamado Asunción de Santa María
el libro que es llamado Penitencia de Adán

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apócrifo
apócrifo

el libro sobre Gog, el gigante que luchó contra el dragón después del diluvio, según afirman los herejes

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el libro que es llamado Testamento de Job
el libro que es llamado Penitencia de Orígenes
el libro que es llamado Penitencia de San Cipriano
el libro que es llamado Penitencia de Jamne y Mambre
el libro que es llamado Suerte de los Apóstoles
el libro que es llamado Alabanza de los Apóstoles
el libro que es llamado Cánones de los Apóstoles

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apócrifo
apócrifo
apócrifo
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apócrifo

el libro El Fisiólogo, escrito por herejes y pre-asignado con el nombre del bienaventurado Ambrosio

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las Historias de Eusebio Pánfilo
las obras de Tertuliano
las obras de Lactancio, también conocido como Firmiano
las obras de Africano
las obras de Postumiano y Gallo
las obras de Montano, Priscila y Maximila
las obras de Fausto, el maniqueo
las obras de Comodiano
las obras del otro Clemente, de Alejandría
las obras de Tascio Cipriano
las obras de Arnobio
las obras de Ticonio
las obras de Casiano, sacerdote de Galia
las obras de Victorino de Petabio
las obras de Fausto, regente de Galia
las obras de Frumencio el ciego
la Epístola de Jesús a Abgaro
la Epístola de Abgaro a Jesús
la Pasión de Quiricio y Julita
la Pasión de Jorge
los escritos que son llamados Interdicto de Salomón

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apócrifas
apócrifa
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apócrifos

todas las Filacterías que fueron compuestas, no en el nombre de los ángeles como pretenden algunos, sino en el nombre de los mayores demonios

apócrifas

 

Éstos y otros escritos similares, como los de Simón el Mago, Nicolás, Cerinto, Marción, Basílides, Ebion, Pablo de Samosata, Fotino y Bonoso que adolecieron de errores similares, también Montano con sus seguidores obscenos, Apolinaro, Valentino el maniqueo, Fausto Africano, Sabelio, Arrio, Macedonio, Eunomio, Novato, Sabacio, Calisto, Donato, Eustacio, Joviano, Pelagio, Juliano de Eclana, Celestio, Maximiano, Prisciliano de España, Nestorio de Constantinopla, Máximo Cínico, Lampecio, Dióscoro, Eutiques, Pedro y el otro Pedro, uno que desgració a Alejandría y el otro a Antioquía, Acacio de Constantinopla y sus partidarios, y todos los discípulos de la herejía y de los herejes y los cismáticos, cuyos nombres apenas fueron preservados, que enseñaron o escribieron, y no sólo son repudiados por toda la Iglesia Católica Apostólica Romana, sino que deben ser eliminados los autores y sus seguidores, y condenados con el indisoluble vínculo del anatema eterno.

 

281 antes de Cristo-Iraq.

 

Traducido del latín, inglés y portugués, a partir de las siguientes versiones:

http://www.thelatinlibrary.com/decretum.html (latín)
http://www.tertullian.org/decretum_eng.htm (inglés)

 

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Dicen algunas sectas: ¿Qué propósito movió a estos 70 a realizar dicho trabajo?.

Según unos, fue el deseo de los judíos que habían nacido fuera de Palestina, de tener una traducción de los libros considerados como sagrados, en su propia lengua nativa, el griego. Según otros, los 70 emprendieron por encargo directo del rey Tolomeo, gran admirador de las letras y fundador de la gran biblioteca de Alejandría, con el propósito de tener en ella una versión de los libros hebreos de la época. Esta opinión parece ser la más fuerte. Sea cual fuere el motivo que movió a los 70, lo cierto es que ellos tradujeron al griego más libros que los que eran considerados como inspirados por los judíos de Palestina; y con el tiempo esta versión griega llegó a tener añadidos 15 libros, llamados apócrifos cuyos nombres damos a continuación.

3 Libros (1, 2 y 3) Los Macabeos.

2 Libros 3 y 4 de Esdras

1 Libro Tobías

1 Libro Judith

1 Libro Baruc

1 Libro La Sabiduría

1 Libro El Eclesiástico

1 Libro La oración de Manasés

1 Libro La Epístola de Jeremías

1 Libro Enoc

1 Libro Los Jubileos

1 Libro La ascensión de Isaías

Algunos de estos libros fueron escritos muchos años después de Tolomeo Filadelfo, por ejemplo Los Macabeos y Enoc.

 

Respuesta Católica:

Nuevamente el señor Fulano habla de añadiduras y nuevamente comprobaremos que tales no lo son. Los hebreos del tiempo de Jesús usaban la Septuaginta con liberalidad en sus propias comunidades. Es es Sanedrín de Jamnia, reunido en el año 100 a.D. que desautoriza, no solamente los libros mencionados arriba, sino también el capítulo 53 de Isaías. La razón es clara: los cristianos usaban esos textos como paralelos perfectos de la vida, obra y muerte de Jesús para probar que Jesús había sido el Mesías. El capítulo 53 de Isaías NO se lee en las sinagogas hasta el día de hoy. Y pasajes como el que cito a continuación causaron que libros obviamente inspirados fueran expurgados de la colección hebrea para evitar que los cristianos hicieran prosélitos usando estos textos. Es por eso que los textos y libros fueron "escondidos" y se volvieron "apócrifos", pero NO para la Iglesia cristiana que continuó haciendo uso de ellos, sino para los hebreos. Vea y juzgue usted mismo este pasaje de Sabiduría cap. 2 vv. 12-22:

 

«Armemos, pues, lazos al justo, visto que no es de provecho para nosotros, y que es contrario a nuestras obras, y nos echa en cara los pecados contra la Ley; y nos desacredita divulgando nuestra depravada conducta. "Profesa tener la ciencia de Dios, y se llama a sí mismo Hijo de Dios. Se ha hecho el censor de nuestros pensamientos . No podernos sufrir ni aún su vista: porque no se asemeja su vida a la de los otros, y sigue una conducta muy diferente. Nos mira como a gente frívola y ridícula, se abstiene de nuestros usos como de inmundicias, prefiere lo que esperan los justos en la muerte; y se gloria de tener a Dios por padre: Veamos ahora si sus palabras son verdaderas: experimentemos lo que le acontecerá, y veremos cuál será su paradero. Que si es verdaderamente Hijo de Dios, Dios le tomará a su cargo, y le librará de las manos de sus adversarios. Examinémosle a fuerza de afrentas y de tormentos, para conocer su resignación y probar su paciencia. Condenémosle a la más infame muerte: pues que según sus palabras será él atendido. Tales cosas idearon los impíos, y tanto desatinaron, cegados de su propia malicia. Y no entendieron los misterios de Dios, ni creyeron que hubiese galardón para el justo, ni hicieron caso de la gloria reservada a las almas santas».

 

El sanedrín de Jamnia (un lugar en Palestina, no muy lejos de Jerusalén) continúa la tradición anticristiana de sus predecesores del año 33 d.C. que condenaron a muerte a Jesús y de los sanedrines que se describen el libro de los Hechos de los Apóstoles. No es maravilla que descartaran estos libros ya que en todos ellos las enseñanzas cristianas encuentran base para su desarrollo entre el pueblo judío de la época. Nuevamente aquí no hay ‘añadiduras’ sino recortes intencionados y en franca oposición al cristianismo. Los protestantes son aliados de los enemigos de Jesús en lo que toca al uso y canonicidad de estos Libros.

 

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El evangelio de Judas es apócrifo, es decir, es falso.

Fue escrito por un gnóstico cien años después de morir Judas. Así la afirmó San Ireneo en el siglo segundo. Lo que hoy se nos presenta es una copia de este evangelio escrita en el siglo cuarto. No tiene sentido que se le dé tanta importancia. Evangelios apócrifos hay muchos, como se puede ver en la obra de A. Santos titulada EVANGELIOS APÓCRIFOS, publicada por la BAC (nº148) que lleva ya cuatro ediciones. 2006-06-01

 

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Con el evangelio de Tomás en la mano, ¿nos pueden asegurar que Jesús nunca dijo ser el hijo de Dios?

 

Con el evangelio de Tomás en la mano se han dicho numerosas tonterías, pero es que para remate - y se lo dice un traductor del texto al castellano - el evangelio de Tomás es como mínimo dos siglos más tardío que los evangelios que aparecen en el Nuevo Testamento y encima de carácter gnóstico. Como fuente histórica para la vida de Jesús su valor es nulo.

Este Diálogo ‘L.D.’ con César Vidal tuvo lugar el martes 20 de diciembre 2005 entre las 17:00 y las 18:00 horas. España.

 

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¿Me podría decir por qué el nuevo evangelio de Judas no tiene el mismo valor histórico que la Biblia, en cuanto a su veracidad?

Es muy tardío en cuanto a los hechos que narra a diferencia de los Evangelios canónicos que son coetáneos, 2. no fue escrito por ningún apóstol o discípulo a diferencia de los canónicos y 3. carece de historicidad a diferencia de los canónicos. No resulta extraño que se haya perdido. ¿Quién hubiera querido conservarlo?


 

¿Qué opina sobre el evangelio de Judas que ha aparecido?

Es un texto gnóstico, tardío (s. III-IV), sin valor histórico para conocer la vida de Jesús y con un interés relativo para conocer la del gnosticismo.

 

¿De verdad Judas era el apóstol más querido? ¿Porqué aparece en la Biblia como el traidor? Quizás por envidia. ¿Pero no eran los antiguos cristianos mejores que los actuales?

1. No existe ni el más mínimo dato que apunte en esa dirección. 2. Porque vendió a Jesús por 30 piezas de plata, un cumplimiento, por cierto, de la profecía de Zacarías 11, 12-13. 3. No tengo yo tan claro eso de que los primeros cristianos fueran mejores. Basta leer algunas epístolas del Nuevo Testamento para dudarlo.

Dr. César VIDAL, filósofo, teólogo, historiador, escritor, abogado. 2006-04-25 LD.ESP.

 

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El «Evangelio de Judas» [2]

 

«El Evangelio de Judas es tan irreal que los cristianos no le concedieron valor. Expresa una ideología gnóstica, que no existía en Palestina en tiempos de Jesús. Merece la misma fiabilidad histórica que un relato sobre el uso de correo electrónico en los ejércitos napoleónicos.» (FRANCISCO VARO, Profesor de Antiguo Testamento)

 

En La Gaceta de los Negocios

Sección LA GACETA PREGUNTA

Por SANTIAGO MATA

 

Madrid. Francisco Varo es profesor Agregado de Antiguo Testamento en la Universidad de Navarra y autor de Rabí Jesús de Nazaret (2005). Preguntamos a este escriturista por el Evangelio de Judas, escrito gnóstico de los siglos III-IV publicado el pasado jueves por National Geographic. En su opinión, la difusión de escritos conocidos desde antiguo "debería servir para que quienes sean capaces pensar por libre se interesen por la realidad de Jesús".

 

¿Cambia este texto la imagen de Judas que conocemos?

 

El texto del que se habla es una copia de la traducción copta de un original escrito en griego, que permanece perdido. Es una nueva ficción literaria antigua sobre Judas. No modifica

la historia, ni niega que Judas vendió a Jesús. Fue escrito al menos siglo y medio después de la muerte de Judas y expresa una ideología gnóstica, que no existía en Palestina en tiempos de Jesús, así que merece la misma fiabilidad histórica que un relato sobre el uso de correo electrónico en los ejércitos napoleónicos. Según los gnósticos, el cuerpo y la materia son obstáculo para la plena sabiduría, y por eso entienden que Judas, al entregar a Jesús a la muerte, lo estaba ayudando a liberarse de su cuerpo humano.

 

¿Ese texto entonces no quita autenticidad a los evangelios?

 

Para la fe cristiana no supone ningún problema. Se conocen muchos parecidos desde hace tiempo. Son textos de grupos marginales, que mezclan ideas de varias filosofías y religiones, y se apartaban tanto de lo realmente sucedido con Jesús que los cristianos de su tiempo no les concedían valor alguno. Por eso se vieron relegados al olvido. En cambio, San Ireneo, que se hace eco de los desvaríos de escritos como éste, es testigo del aprecio universal de los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, que todos en la Iglesia acogieron con piedad porque sí que encontraban reflejado en ellos lo que les habían transmitido los testigos presenciales de la vida de Jesús y de la predicación apostólica.

 

¿La difusión actual de teorías gnósticas es sólo producto de la ignorancia?

 

Hay mucha novela de éxito que, con ingredientes de escritos gnósticos y supuestas represiones, ha creado tramas de ficción totalmente ajenas a la realidad. Todo esto sólo deberla servir para que quienes sean capaces pensar por libre se interesen por la realidad de Jesús y los orígenes del cristianismo sin prejuicios sectarios.

 

¿Es importante conocer cómo y cuando fueron escritos los evangelios?

 

Es importante para una persona culta, pero no es decisivo. El cristianismo no es una "religión del libro", el punto de referencia no es una letra escrita y muerta, sino la Palabra de Dios viva, hecha hombre en Jesucristo. Para encontrar el sentido de la vida no hace falta saber papirología. En cambio, conocer a Jesucristo y tomarlo como punto de referencia sí que ayuda a ser feliz.
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Más información, en Veritas.com

El evangelio según Judas y las “nuevas” revelaciones sobre Jesús

 

Miguel Pastorino, director del Servicio para el Estudio y Asesoramiento sobre Sectas y Nuevos Movimientos Religiosos del Uruguay (SEAS

2006-04-12-Arvo net

 

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--¿Qué es el Evangelio de Judas?

--Padre Thomas Williams: Aunque el manuscrito todavía debe ser autentificado, probablemente es un texto del IV o V siglo, una copia de un documento anterior, redactado por la secta gnóstica de los Cainitas.

El documento presenta a Judas Iscariote de manera positiva y le describe obedeciendo a la orden divina de entregar a Jesús a las autoridades para la salvación del mundo.

Puede ser una copia del «Evangelio de Judas» citado por san Ireneo de Lyón en su obra «Contra las herejías», escrita en torno al año 180.

--Si es auténtico, ¿supone algún desafío a la fe de la Iglesia católica? ¿Sacudirá los cimientos del cristianismo, como sugieren algunas notas de prensa?

--Padre Williams: Ciertamente no. Los evangelios gnósticos, hay muchos más, no son documentos cristianos en sí, ya que proceden de una secta sincretista que incorporó elementos de diferentes religiones, incluyendo el cristianismo.

Desde el momento de su aparición, la comunidad cristiana rechazó estos documentos por su incompatibilidad con la fe cristiana.

El «Evangelio de Judas» sería un documento de este tipo, que tendría gran valor histórico, ya que contribuye a nuestro conocimiento del movimiento gnóstico, pero no supone ningún desafío para el cristianismo.

--¿Es verdad que la Iglesia ha tratado de encubrir este texto y otros documentos apócrifos?

--Padre Williams: Estos son inventos hechos circular por Dan Brown, el autor de «El Código Da Vinci» y otros autores que apoyan la teoría de la conspiración.

Usted puede ir a cualquier librería católica y obtener una copia de los evangelios gnósticos. Los cristianos no creen que sean verdaderos pero no hay ningún intento de esconderlos.

--Pero, ¿no cree que un documento así pone en tela de juicio las fuentes cristianas, en particular los cuatro evangelios canónicos?

--Padre Williams: Recuerde que el gnosticismo surgió a mediados del siglo II, y el «Evangelio de Judas», si es auténtico, probablemente se remonta a finales del siglo II.

Sería como si yo me pusiera a escribir ahora un texto sobre la Guerra Civil de los Estados Unidos y los presentara como una fuente histórica primaria de esa Guerra. El texto podría no haber sido escrito por un testigo presencial, como en cambio lo son al menos dos de los evangelios canónicos.

--¿Por qué estaban tan interesados en Judas los militantes en el movimiento gnóstico?

--Padre Williams: Una de las mayores diferencias entre las creencias gnósticas y el cristianismo se refiere a los orígenes del mal en el universo.

Los cristianos creen que un Dios bueno creó un mundo bueno, y que por el abuso del libre albedrío, el pecado y la corrupción entraron en el mundo y produjeron desorden y sufrimiento.

Los gnósticos atribuyen a Dios el mal en el mundo y afirman que creó el mundo de un modo desordenado. Por esto, son partidarios de la rehabilitación de figuras del Antiguo Testamento como Caín, que mató a su hermano Abel, y Esaú, el hermano mayor de Jacob, que vendió sus derechos de primogenitura por un plato de lentejas.

Judas entra perfectamente en la visión gnóstica que muestra que Dios quiere el mal del mundo.

--Pero ¿no cree que la traición de Judas fue un elemento necesario del plan de Dios, como sugiere el texto, para que Cristo diera su vida por los hombres?

--Padre Williams: Siendo ominisciente, Dios conoce perfectamente nuestras elecciones tiene en cuenta incluso nuestras decisiones equivocadas en su plan providencial para el mundo.

En su último libro «Memoria e identidad», Juan Pablo II reflexionaba elocuentemente sobre cómo Dios sigue obteniendo bien incluso del peor mal que el hombre pueda producir.

Esto no significa, sin embargo, que Dios desee que hagamos el mal, o que buscaba que Judas traicionara a Jesús. Si no hubiera sido Judas, hubiera sido otro cualquiera. Las autoridades habían decidido que Jesús debía morir y era ya sólo cuestión de tiempo.

--¿Cuál es la posición de la Iglesia respecto a Judas? ¿Es posible «rehabilitarlo»?

--Padre Williams: Si bien la Iglesia católica cuenta con un proceso de canonización por el que declara que algunas personas están en el cielo, como los santos, no prevé un proceso de este tipo para declarar que una persona está condenada.

Históricamente, muchos pensaron que Judas está probablemente en el infierno, debido al severo juicio de Jesús: «Hubiera sido mejor para ese hombre no haber nacido», se puede leer en el Evangelio de Mateo (26, 24). Pero incluso estas palabras no son una evidencia concluyente respecto a su suerte.

En su libro de 1994, «Cruzando el umbral de la esperanza», Juan Pablo II escribió que estas palabras de Jesús «no aluden a la certeza de la condena eterna».

--Pero si hay alguien que merece el infierno, ¿no sería Judas?

--Padre Williams: Seguramente mucha gente merece el infierno, pero debemos recordar que la gracia de Dios es infinitamente más grande que nuestra debilidad.

Pedro y Judas cometieron faltas parecidas: Pedro negó a Jesús tres veces, y Judas lo entregó. Y ahora Pedro es recordado como un santo y Judas simplemente como el traidor.

La principal diferencia entre los dos no es la naturaleza o gravedad de su pecado sino más bien la voluntad de aceptar la gracia de Dios. Pedro lloró sus pecados, volvió con Jesús, y fue perdonado. El Evangelio describe a Judas ahorcándose desesperado.

--¿Por qué está despertando tanto interés el «Evangelio de Judas»?

--Padre Williams: Estas teorías sobre Judas no son ciertamente nuevas. Baste recordar la ópera rock de 1973, «Jesucristo Superstar», en la que Judas canta «Realmente no he venido aquí por mi propia voluntad», o la novela de Taylor Caldwell, de 1977, «Yo, Judas».

El enorme éxito económico de «El Código da Vinci» ha abierto sin duda la caja de Pandora y ha dado incentivos monetarios a teorías de este tipo.

Michael Baigent, autor de «Sangre Santa, Santo Grial», ahora ha escrito el libro «The Jesus Papers» (Los documentos de Jesús) en el que recicla la vieja historia de que Jesús sobrevivió a la crucifixión.

Y un nuevo estudio «científico» recién publicado afirma que las condiciones meteorológicas podrían haber hecho que Jesús caminara sobre un pedazo de hielo flotante en el Mar de Galilea, cuando el Evangelio dice que caminaba sobre el agua.

Básicamente, para quienes rechazan tajantemente la posibilidad de los milagros, cualquier teoría, por extraña que pueda ser, es mejor que las afirmaciones cristianas. MMVI.

 

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Judas, Alí Agca, negocio... y algo más

 

Como el cristianismo se presenta como el último reducto que se resiste a ser absorbido por la cultura dominante, los ataques que se le dirigen son tan fuertes como sofisticados No podemos ser ingenuos ante la realidad de la dictadura del relativismo

 

Por José Ignacio Munilla
El diario vasco - 14.04.2006

 

Cuando en Junio del 2000 el Papa «desclasificaba» el tercer secreto de Fátima, dando a conocer que se trataba de una profecía en la que un obispo vestido de blanco caía bajo las balas, Alí Agca, el autor del atentado del 13 de Mayo de 1981 en la plaza de San Pedro del Vaticano, aprovechaba la circunstancia para declararse una víctima inocente del destino, ya que él solo había sido la pieza elegida por la providencia para el cumplimiento de la profecía. Su «apelación», lógicamente, no prosperó; y al margen de algunos comentarios irónicos por la oportunidad de su ocurrencia, nadie tomo siquiera en consideración la sola posibilidad de reabrir el caso del terrorista turco.

Pero ahora resulta que, el National Geographic, en vísperas de Semana Santa y con el rumor de fondo de El Código Da Vinci, anuncia a bombo y platillo la publicación de un manuscrito copto conocido como el Evangelio de Judas, perteneciente a una secta gnóstica herética del siglo II -los cainitas-. El tal documento, presenta a Judas, el Iscariote, como el más santo y perfecto de los apóstoles, ya que fue el instrumento divino para la salvación del mundo. En labios de Jesús se pone la siguiente frase: «Tú, Judas, serás superior a todos; a través de ti sacrificaré al hombre del que me visto».

Es típico del pensamiento gnóstico, dentro del cual estaba encuadrada la secta cainita, autora de este manuscrito, la concepción determinista de la historia que anula la libertad del hombre. Nosotros, los cristianos, creemos que Dios es «omnisciente»; es decir, que conoce el pasado, presente y futuro; pero añadimos que eso no supone que el conocimiento de Dios condicione nuestra libertad. Es verdad que nuestra historia personal está inmersa en los planes providentes de Dios; pero cada uno es responsable de sus actos y es sujeto activo de su destino. Al contrario de lo que piensan las herejías gnósticas, Dios es el mayor defensor de la libertad del hombre.

Partiendo de sus principios deterministas, los cainitas, al igual que muchas de otras herejías de tendencia gnóstica, profesaban una gran veneración por los personajes condenados en la Biblia: Caín, Esaú, Judas, etc y, ¿a buen seguro que hubiesen sido los mejores mentores del turco Alí Agca! Un auténtico batiburrillo de pensamiento, que tenía su raíz última en la concepción dualista de la existencia. Mientras que los cristianos creemos que Dios creó todo bueno, y que fue nuestro pecado el que introdujo el mal en el mundo, las herejías gnósticas piensan que hay dos dioses: el Dios del bien y el dios del mal. Las cosas espirituales son creadas por el primero, mientras que las materiales son fruto del dios malo. Hasta tal extremo llegan en su concepción dualista entre materia y espíritu, que incluso condenan la sexualidad, la misma procreación, y hasta la propiedad privada. ¿Todo eso es carnal y hay que desprenderse de ello! Así entenderemos la frase que antes hemos citado: «Tú, Judas, serás superior a todos; a través de ti sacrificaré al hombre del que me visto»; es decir, Jesús suspira por desprenderse de su condición humana, como si de un disfraz se tratase. El pensamiento gnóstico conduce a negar la encarnación, haciéndose más anticristiano, si cabe.

Y lo más curioso de este auténtico lío de ideología gnóstica, es que su concepción negativa de todo lo material, no les lleva precisamente a poner más resistencia al mal, como hubiese parecido lógico; sino que al mismo tiempo caen en un sentimiento fatalista de la existencia. Como estamos determinados por el destino y no tenemos libertad de elección, pues entonces, barra libre para todo tipo de depravaciones ¿Viva Judas, Caín y todos los malvados de la historia!

Pero hay más todavía: este manuscrito del siglo III o IV, traducción al copto de su original griego del siglo II, ya fue comentado y rebatido como herético por San Ireneo en el año 180, en su libro Contra los herejes. Por supuesto, no nos descubre ninguna fuente nueva para conocer a Jesucristo, sino que al leerlo directamente, nos confirma los motivos por los que San Ireneo incluyó a esta secta en la categoría de hereje. Ni que decir tiene que las posibilidades de que ese manuscrito fue escrito por el apóstol Judas son inexistentes; entre otras cosas porque mientras Judas se suicidó en el año 33, el original griego del manuscrito copto que ahora se da a conocer puede estar escrito casi un siglo y medio más tarde. Sería como si uno de nosotros escribiese ahora un libro sobre la Guerra Civil de los Estados Unidos y pretendiese presentarlo como una fuente histórica fidedigna de aquellos acontecimientos.

¿Cómo explicar entonces el alcance mediático alcanzado por la publicación de este manuscrito? El motivo es triple: el primero, económico; el segundo, ideológico, y el tercero, espiritual. Una publicación de este tipo, lo lógico es que hubiese tenido una tirada muy corta, destinado a los especialistas en literatura gnóstica y por los estudiosos de la patrística de los primeros siglos. Y ahora resulta, que el National Geographic tendrá una difusión millonaria, por el morbo de estar ofreciendo un supuesto «descubrimiento sensacional que cambia la concepción del cristianismo». ¿Se van a forrar a costa de la ignorancia de muchos, y de la hábil destreza de unos pocos para lanzar de forma periódica reiterados hallazgos novedosos que supuestamente socavarían las bases de nuestra fe católica! Lo importante de esta estrategia suele ser el impacto del lanzamiento, y no tanto el seguimiento posterior de la noticia.

Pongo un ejemplo de lo anterior. El año 2002 se servia un auténtico notición: ¿se había encontrado en Israel una urna funeraria con una inscripción en arameo en la que se leía: «Jacob, hijo de José, hermano de Jesús»! El supuesto hallazgo tuvo una resonancia muy grande, porque parecía demostrar que la Virgen María tuvo más hijos; y, a partir de aquí, se creaba un clima de desconfianza hacia la predicación tradicional de la Iglesia. Aquel hallazgo dio lugar a múltiples tertulias radiofónicas y televisivas de cariz crítico, fue también un caldo de cultivo inmejorable para la extensión del género literario de novela esotérica anticatólica, al estilo del Código Da Vinci. Pues bien, dos años más tarde, un tribunal Israelí condenó a un tal Oded Golan, un rico coleccionista, por haber falsificado aquella urna funeraria, haciéndonos creer que era una reliquia bíblica. Ni que decir tiene que el final de esta historia no ha llegado a conocimiento de la opinión pública, por el motivo de que carecía de morbo para ser reseñado por los medios de comunicación.

Más allá de la denuncia del afán de enriquecimiento a costa del engaño de las masas, es también necesario caer en cuenta que la proliferación de los Códigos Da Vinci de turno, la extrapolación y tergiversación de cualquier hallazgo arqueológico o documental, las falsificaciones interesadas, etc , forman parte también de un ataque calculado contra la fe católica. Nuestra cultura se está convirtiendo en la cultura de la duda sistemática y del relativismo. Como el cristianismo se presenta como el último reducto que se resiste a ser absorbido por la cultura dominante, los ataques que se le dirigen son tan fuertes como sofisticados No podemos ser ingenuos ante la realidad de la dictadura del relativismo.

Añádase a lo anterior que esta tendencia actual de la new age, que en el fondo es una reedición del gnosticismo de los primeros siglos, responde al deseo de todo ser humano de adentrarse en lo misterioso y lo espiritual. Bien es cierto que el hacerlo de esta forma, lleva consigo el inevitable peligro de deformar el misterio a la conveniencia e ideología dominante. Pretenden llenar el espacio de la religiosidad natural del ser humano, pero desligándolo de todo compromiso moral, personal o social. ¿Siempre vendrá algún libertador al modo de «escritor e investigador», que nos anuncie que ha encontrado algún manuscrito secreto custodiado por los templarios, gracias al cual podamos abrir los ojos y descubrir que nuestros antiguos compromisos morales y eclesiales eran un mero invento de algún cardenal malo! Es la perfecta religión Light: se sacia la curiosidad por lo trascen-dente, liberándonos al mismo tiempo de cualquier compromiso de vida. El fenómeno sería cómico, si no fuese porque hemos conocido a más de un creyente poner en duda sus convicciones de fe.

 

Más información, en Veritas.com

El evangelio según Judas y las “nuevas” revelaciones sobre Jesús

 

Miguel Pastorino, director del Servicio para el Estudio y Asesoramiento sobre Sectas y Nuevos Movimientos Religiosos del Uruguay (SEAS)

Declaración del presidente de la Conferencia Episcopal de Chile sobre el Evangelio de Judas: http://www.zenit.org/spanish/  2006-04-13, Código: ZS06041320

 

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Información - Bibliografía - apócrifos

 

 

En cada uno de los textos vertidos en esta web hemos citado la fuente utilizada. Sin embargo, nos ha parecido oportuno ampliar la información sobre la bibliografía, mencionando otras fuentes alternativas, y esbozar un breve comentario que, esperamos, sea de utilidad para quienes deseen profundizar sobre estos temas, y decidan acudir a estos libros.

Apócrifos

 

Los Evangelios Apócrifos, por Edmundo González Blanco, Madrid, 1934, 3 tomos. Reimpresión en 2 tomos de Hyspamérica Ediciones Argentina, 1985.

Hemos extraído de aquí la mayoría de los textos apócrifos; algunos de ellos parecen no encontrarse en ningún otro libro. Contiene:

El Protoevangelio de Santiago
El Evangelio del Pseudo-Mateo
El Evangelio de la Natividad
El Evangelio de Santo Tomás
Historia de la Infancia de Jesús según Santo Tomás
El Evangelio Arabe de la Infancia
El Evangelio Armenio de la Infancia
El Evangelio de Nicodemo
El Evangelio de San Pedro
El Evangelio de la Venganza del Salvador
El Evangelio de la Muerte de Pilatos
El Evangelio Cátaro del Pseudo-Juan
Historia Copta de José el Carpintero
Historia Arabe de José el Carpintero
Tránsito de la Bienaventurada Virgen María
Tránsito de la bienaventurada Virgen María según la versión de Vicente De Beauvais
Tránsito de la bienaventurada Virgen María según la versión de Dulaurier
Correspondencia Apócrifa entre Jesús y y Abgaro, Rey de Edesa
Fragmentos de Evangelios Apócrifos:
Fragmento del Evangelio de San Bernabé
Fragmento del Evangelio de San Bartolomé
Fragmento del Evangelio de San Felipe
Fragmento del Evangelio de los Ebionitas
Fragmento del Evangelio de los Egipcios
Sentencias atribuidas a Jesús por los Padres de la Iglesia, de Evangelios perdidos
El Evangelio de Taciano
El Evangelio de Ammonio
El Evangelio de Valentino

Los Evangelios Apócrifos, por Aurelio De Santos Otero, BAC, ed. 1996 (1 ed. 1956)

Varios evangelios, inclusive varios textos fragmentarios, con notas marginales y explicaciones introductorias.  Contiene:

Citas de evangelios apócrifos perdidos
Fragmentos papiráceos
Agrapha (citas de dichos atribuidos a Jesús que no figuran en los evangelios canónicos)
Protoevangelio de Santiago
Evangelio del Pseudo-Mateo
Libro de la Natividad de María
Extractos del Libro sobre la Infancia del Salvador
Evangelio de Pedro (fragmento Akhmim)
Actas de Pilato o Evangelio de Nicodemo
Carta de Pilato a Tiberio
Carta de Tiberio a Pilato
Relación de Pilato
Correspondencia entre Pilato y Herodes
Tradición de Pilato
Muerte de Pilato
Declaración de José de Arimatea
Venganda del Salvador
Sentencia a Pilato
Evangelio de Bartolomé
Libro de San Juan Evangelista
Libro de Juan, arzobispo de tesalónica
Narración del Pseudo José de Arimatea
Correspondencia entre Jesús y Abgaro
Carta del Domingo
Evangelio (gnóstico) de Tomás
Evangelio de Felipe

Textos Gnósticos - Biblioteca Nag Hammadi II: evangelios, hechos, cartas, por Antonio Piñero (editor), editorial Trotta www.trotta.es

Evangelios y Hechos de los apóstoles escritos por los gnósticos, incluso algunos más que los encontrados en Nag Hammadi. Contiene:

Evangelio de Felipe
Evangelio de Tomás

Evangelio de los egipcios

Evangelio de María (Magdalena)

Evangelio de la Verdad

Diálogo del Salvador

Sabiduría de Jesucristo

La hija de Pedro

Hechos de Pedro y los Doce Apóstoles

Carta de Pedro a Felipe

Oración de Pablo

Libro de Tomás, el Atleta

Apócrifo de Santiago

Colección Apócrifos Cristianos, de la editorial Ciudad Nueva www.ciudadnueva.com

En desarrollo; hasta ahora hay disponibles tres volúmenes:

1. La Leyenda del Rey Abgar y Jesús
2. La Dormición de la Virgen
3. El Protoevanfelio de Santiago

Patrística

 

Los Padres Apostólicos, por J. B. Lightfoot. CLIE www.clie.es

Traducción al castellano de la obra de este erudito anglicano del siglo XIX. Los comentarios fueron abreviados (la edición de CLIE consta de un único volumen, en tanto que la original comprendía varios tomos), pero los textos se vierten íntegros. Contiene:

Epístolas de Clemente de Roma (2)
Epístolas de Ignacio de Antioquía (7)
Epístola de Policarpo
Martirio de Policarpo
DIdaché
Epístola de Bernabé
El Pastor de Hermas
Epístola a Diogneto
Fragmentos de Papías
Reliquias de los Ancianos preservadas en Irineo

Padres Apostólicos, por Daniel Ruiz Bueno, BAC 1996 reimpresión de la 9 edición (1 ed. 1948)

Traducción directa al castellano del griego y latín. Con notas y extensos comentarios. Contiene los mismos escritos que el anterior, menos las Reliquias de Irineo, más algunas epístolas apócrifas de Clemente e Ignacio, y relatos de sus martirios.

Patrología, por Johannes Quasten. BAC, reimpresión de la 5 ed. 1993 (1 ed. 1950 - 1952 en 2 tomos)

No vierte textos, pero es un manual completo sobre apócrifos, patrísticos, y en general, sobre la literatura asociada a la iglesia cristiana primitiva (hasta el Concilio de Nicea)

Colección Fuentes Patrísticas, de la editorial Ciudad Nueva www.ciudadnueva.com

Ediciones bilingües, con extensísimas notas y análisis previos, en varios tomos. Mencionaremos a continuación los 6 primeros volúmenes; la lista completa puede verse en su web:

1. Ignacio de Antioquía - Policarpo de Esmirna Carta de la Iglesia de Esmirna
2. San Ireneo de Lión Demostración de la Predicación Apostólica

3. Didaché - Doctrina Apostolorum - Epístola del Pseudo-Bernabé

4. Clemente de Roma Carta a los Corintios - Homilía Anónima (Secunda Clementis)

5. Clemente de Alejandría El Pedagogo

6. Hermas EL PASTOR

Historia Eclesiástica, de Eusebio de Cesarea, 2 tomos, CLIE

Reimpresión completa de la obra clásica, con notas del pastor Samuel Vila.

 

 

Editoriales

 

Agradecemos a las siguientes editoriales, que muy amablemente nos han concedido su permiso para que publiquemos los textos en esta web.

CLIE www.clie.es

Trotta www.trotta.es

Ciudad Nueva www.ciudadnueva.com

Biblioteca de Autores Cristianos (BAC) (aún no dispone de página web)

Don Ramón de la Cruz 57, 1ºA, 28001 Madrid España
Tfno: 91 3090862; Fax: 91 3091980; Email:
bac@planalfa.es

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Enlaces

 

Lamentablemente, hasta ahora son pocas las web con algún material en castellano, y a su vez éste es muy escaso. En cambio, abundan los sitios en inglés, y con muchísimos textos tanto patrísticos como apócrifos. A continuación, brindamos una lista de sitios con temática afín a esta web. Advertimos que esto no implica que necesariamente concordemos con las expresiones vertidas en dichos lugares, ni con las idelogías de sus responsables.

en español:

 

Biblioteca Electrónica Cristiana: http://www.multimedios.org/

Multimedios, Web Católica con textos patrísticos de todas las épocas.

Metalogos: www.metalog.org

Textos y comentarios de los evangelios gnósticos de Tomás, Valentín y Felipe.

Instituto de Estudios Arqueológicos Bíblicos: http://www.ciudadfutura.com/ieab/investigaciones.html

Información sobre los Rollos del Mar Muerto, la Sábana de Turín, etc.

Lic. Laura Bizzarro - Publicaciones: http://members.es.tripod.de/LafabiWords/

Comentarios sobre los apócrifos del AT

en inglés:

 

Wesley Center: http://wesley.nnu.edu/noncanon.htm

Apócrifos del AT y NT, incluyendo Hechos y Apocalipsis; y patrísticos

Christian Classics Ethereal Library: http://www.ccel.org/fathers2/

Para descargar zipeados muchos textos patrísticos

St. Pachomius Library: http://www.ocf.org/OrthodoxPage/reading/St.Pachomius/index.html

Web Ortodoxa con muchos textos patrísticos, y links a otros lugares con más textos.

New Advent: http://www.newadvent.org/fathers/

Web Católica con muchos textos apócrifos y patrísticos.

Great Isaiah Scroll: http://www.ao.net/~fmoeller/qumdir.htm

Fotografías del rollo de Isaías encontrado en el Mar Muerto, con su traducción al inglés.

The Gnostic Society Library: http://home.sol.no/~noetic/nagham/nhlalpha.html

Tiene todos los textos encontrados en Nag Hammadi

http://escrituras.tripod.com/bibliografia.htm

2005-06-02

 

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«DIOS DEMUESTRA SU AMOR POR NOSOTROS»

 

Predicación del Viernes Santo 14.04.2006 en la Basílica de San Pedro
del Predicador de la Casa Pontificia
P. Raniero Cantalamessa, ofmcap.


1. «¡Sed, cristianos, más firmes al moveros!»

«Vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas» (2 Tm 4,3-4)

Esta palabra de la Escritura --sobre todo la alusión al prurito de oír cosas nuevas-- se está realizando de modo nuevo e impresionante en nuestros días. Mientras nosotros celebramos aquí el recuerdo de la Pasión y Muerte del Salvador, millones de personas son inducidas por hábiles retocadores de antiguas leyendas a creer que Jesús de Nazaret nunca fue, en realidad, crucificado. En los Estados Unidos hay un best seller del momento, una edición del Evangelio de Tomás, presentado como el evangelio que «nos evita la crucifixión, hace innecesaria la resurrección y no nos obliga a creer en ningún Dios llamado Jesús» [1].

«Existe una percepción penosa en la naturaleza humana --escribía hace años el mayor estudioso bíblico de la historia de la Pasión, Raymond Brown: cuanto más fantástico es el escenario imaginado, más sensacional es la propaganda que recibe y más fuerte el interés que suscita. Personas que jamás se molestarían en leer un análisis serio de las tradiciones históricas sobre la pasión, muerte y resurrección de Jesús, son fascinadas por cada nueva teoría según la cual Él no fue crucificado y no murió, especialmente si la continuación de la historia incluye su fuga con María Magdalena hacia La India... [o hacia Francia, según la versión más actualizada]… Estas teorías demuestran que cuando se trata de la Pasión de Jesús, a pesar de la máxima popular, la ficción supera la realidad y frecuentemente, se pretenda o no, es más rentable» [2].

Se habla mucho de la traición de Judas, y no se percibe que se está repitiendo. Cristo sigue siendo vendido, ya no a los jefes del Sanedrín por treinta denarios, sino a editores y libreros por miles de millones de denarios... Nadie conseguirá frenar esta ola especulativa que, es más, registrará una crecida con la inminente salida de cierta película; pero habiéndome ocupado durante años de Historia de los Orígenes Cristianos, siento el deber de llamar la atención sobre un equívoco descomunal que está en el fondo de toda esta literatura pseudohistórica.

Los evangelios apócrifos sobre los que se apoya son textos conocidos de siempre, en todo o en parte, pero con los que ni siquiera los historiadores más críticos y hostiles hacia el cristianismo pensaron jamás, antes de hoy, que se pudiera hacer historia. Sería como si dentro de algún siglo se pretendiera reconstruir la historia actual basándose en novelas escritas en nuestra época.

El error garrafal consiste en el hecho de que se utilizan estos escritos para hacerles decir exactamente lo contrario de lo que pretendían. Estos forman parte de la literatura gnóstica del siglo II y III. La visión gnóstica --una mezcla de dualismo platónico y de doctrinas orientales revestida de ideas bíblicas-- sostiene que el mundo material es una ilusión, obra del Dios del Antiguo Testamento, que es un dios malo, o al menos inferior; Cristo no murió en la cruz porque jamás había asumido, más que en apariencia, un cuerpo humano, siendo éste indigno de Dios (docetismo).

Si Jesús, según el Evangelio de Judas, del que se ha hablado mucho estos días, ordena Él mismo al apóstol que le traicione es porque, muriendo, el espíritu divino que está en Él podrá finalmente liberarse de la implicación de la carne y volver a subir al cielo. El matrimonio orientado a los nacimientos hay que evitarlo (encratismo); la mujer se salvará sólo si el «principio femenino» (thelus) personificado por ella se transforma en el principio masculino, esto es, si deja de ser mujer [3].

¡Lo cómico es que actualmente hay quien cree ver en estos escritos la exaltación del principio femenino, de la sexualidad, del pleno y desinhibido goce de este mundo material, en polémica con la Iglesia oficial que, con su maniqueísmo, siempre habría conculcado todo ello! El mismo equívoco que se observa a propósito de la doctrina de la reencarnación. Presente en las religiones orientales como un castigo debido a culpas precedentes y como aquello a lo que se anhela poner fin con todas las fuerzas, aquella es acogida en occidente como una maravillosa posibilidad de volver a vivir y a gozar indefinidamente de este mundo.

Son asuntos que no merecerían tratarse en este lugar y en este día, pero no podemos permitir que el silencio de los creyentes sea tomado por vergüenza y que la buena fe (¿o la necedad?) de millones de personas sea burdamente manipulada por los medios de comunicación sin levantar un grito de protesta en nombre no sólo de la fe, sino también del sentido común y de la sana razón. Es el momento, creo, de volver a oír la advertencia de Dante Alighieri:

«Sed, cristianos, más firmes al moveros:
no seáis como pluma a cualquier soplo,
y no penséis que os lave cualquier agua.

Tenéis el antiguo y nuevo Testamento,
y el pastor de la Iglesia que os conduce;
y esto es bastante ya para salvaros…

¡Sed hombres, y no ovejas insensatas!». [4]

2. ¡La Pasión ha precedido a la Encarnación!

Pero dejemos de lado estas fantasías, que tienen todas una explicación común: estamos en la era de los medios de comunicación, y a los medios más que la verdad les interesa la novedad. Concentrémonos en el misterio que estamos celebrando. El mejor modo de reflexionar, este año, en el misterio del Viernes Santo sería releer por entero la primera parte de la Encíclica del Papa «Deus caritas est». Al no poder hacerlo aquí, desearía al menos comentar algunos pasajes suyos que se refieren más directamente al misterio de este día. Leemos en la encíclica:

«Poner la mirada en el costado traspasado de Cristo, del que habla Juan, ayuda a comprender lo que ha sido el punto de partida de esta Carta encíclica: “Dios es amor”. Es allí, en la cruz, donde puede contemplarse esta verdad. Y a partir de allí se debe definir ahora qué es el amor. Y, desde esa mirada, el cristiano encuentra la orientación de su vivir y de su amar» [5].

Sí, ¡Dios es amor! Si todas las Biblias del mundo, se ha dicho, fueran destruidas por alguna catástrofe o furor iconoclasta y quedara sólo una copia, y también ésta estuviera tan dañada que sólo quedara una página entera, e igualmente esta página estuviera tan estropeada que sólo se pudiera leer una línea: si tal línea es la de la Primera Carta de Juan, donde está escrito: «¡Dios es amor!», toda la Biblia se habría salvado, porque todo el contenido está ahí.

El amor de Dios es luz, es felicidad, es plenitud de vida. Es el torrente que Ezequiel vio salir del templo y que, donde llega, sana y suscita vida; es el agua que sacia toda sed prometida a la samaritana. Jesús también nos repite a nosotros, como a ella: «¡Si conocieras el don de Dios!». Viví mi infancia en una casa de campo a pocos metros de un tendido eléctrico de alta tensión, pero nosotros vivíamos a oscuras o a la luz de las velas. Entre nosotros y el tendido estaba el ferrocarril, y, con la guerra en marcha, nadie pensaba en superar el pequeño obstáculo. Así ocurre con el amor de Dios: está ahí, al alcance de la mano, capaz de iluminar y caldear todo en nuestra vida, pero pasamos la existencia en la oscuridad y el frío. Es el único motivo verdadero de tristeza de la vida.

Dios es amor, y la cruz de Cristo es la prueba suprema de ello, la demostración histórica. Hay dos modos de manifestar el propio amor hacia alguien, decía un autor del oriente bizantino, Nicolás Cabasilas. El primero consiste en hacer el bien a la persona amada, en hacerle regalos; el segundo, mucho más comprometido, consiste en sufrir por ella. Dios nos amó en el primer modo, o sea, con amor de generosidad, en la creación, cuando nos llenó de dones, dentro y fuera de nosotros; nos amó con amor de sufrimiento en la redención, cuanto inventó su propio anonadamiento, sufriendo por nosotros los más terribles padecimientos, a fin de convencernos de su amor [6]. Por ello, es en la cruz donde se debe contemplar ya la verdad de que «Dios es amor».

La palabra «pasión» tiene dos significados: puede indicar un amor vehemente, «pasional», o bien un sufrimiento mortal. Existe una continuidad entre las dos cosas y la experiencia diaria muestra cuán fácilmente se pasa de una a la otra. Así fue también, y antes que nada, en Dios. Hay una pasión --escribió Orígenes-- que precede a la encarnación. Es «la pasión de amor» que Dios desde siempre alimenta hacia el género humano y que, en la plenitud de los tiempos, le llevó a venir a la tierra y padecer por nosotros [7].

3. Tres órdenes de grandeza

La encíclica «Deus caritas est» indica un nuevo modo de hacer apología de la fe cristiana, tal vez el único posible hoy y ciertamente el más eficaz. No contrapone los valores sobrenaturales a los naturales, el amor divino al amor humano, el eros al agapé, sino que muestra su armonía originaria, que siempre hay que redescubrir y sanar a causa del pecado y de la fragilidad humana. «El eros --escribe el Papa-- quiere remontarnos “en éxtasis” hacia lo divino, llevarnos más allá de nosotros mismos, pero precisamente por eso necesita seguir un camino de ascesis, renuncia, purificación y recuperación» [8]. El Evangelio está, sí, en concurrencia con los ideales humanos, pero en el sentido literal de que acude a su realización: los sana, los eleva, los protege. No excluye el eros de la vida, sino el veneno del egoísmo del eros.

Existen tres órdenes de grandeza, dijo Pascal en un célebre pensamiento [9]. El primero es el orden material o de los cuerpos: en él sobresale quien tiene muchos bienes, quien está dotado de fuerza atlética o de belleza física. Es un valor que no hay que despreciar, pero el más bajo. Por encima de él está el orden del genio y de la inteligencia, en el que se distinguen los pensadores, los inventores, los científicos, los artistas, los poetas. Éste es un orden de calidad diferente. Al genio no le añade ni le quita nada ser rico o pobre, guapo o feo. La deformidad física de su persona no quita nada a la belleza del pensamiento de Sócrates y de la poesía de Leopardi.

Éste del genio es un valor ciertamente más elevado que el precedente, pero no aún el supremo. Por encima de él existe otro orden de grandeza, y es el orden del amor, de la bondad (Pascal lo llama el orden de la santidad y de la gracia). Una gota de santidad --decía Gounod-- vale más que un océano de genio. Al santo no le añade ni le quita nada ser guapo o feo, docto o iletrado. Su grandeza es de un orden distinto.

El cristianismo pertenece a este tercer nivel. En la novela Quo vadis, un pagano pregunta al apóstol Pedro, recién llegado a Roma: «Atenas nos ha dado la sabiduría, Roma el poder; vuestra religión, ¿qué nos ofrece?». Y Pedro le responde: ¡el amor! [10]. El amor es lo más frágil que existe en el mundo; se le representa, y lo es, como un niño. Se le puede dar muerte con muy poco, como --lo hemos contemplado con horror en Italia en las pasadas semanas-- se puede hacer con un niño. Sabemos por experiencia en qué se convierten el poder y la ciencia, la fuerza y el genio, sin el amor y la bondad...

4. Amor que perdona

«El eros de Dios para con el hombre --prosigue la encíclica--, es a la vez agapé. No sólo porque se da del todo gratuitamente, sin ningún mérito anterior, sino también porque es amor que perdona» (n.10).

También esta cualidad resplandece en el grado máximo en el misterio de la cruz. «Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos», había dicho Jesús en el cenáculo (Jn 15,13). Se desearía exclamar: Sí que existe, oh Cristo, un amor mayor que dar la vida por los amigos. ¡El tuyo! ¡Tú no diste la vida por tus amigos, sino por tus enemigos! Pablo dice que a duras penas se encuentra quién esté dispuesto a morir por un justo, pero se encuentra. «Por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir; más la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros»; «Cristo murió por los impíos en el tiempo señalado» (Rm 5,6-8).

Sin embargo no se tarda en descubrir que el contraste es sólo aparente. La palabra «amigos» en sentido activo indica aquellos que te aman, pero en sentido pasivo indica aquellos que son amados por ti. Jesús llama a Judas «amigo» (Mt 26,50) no porque Judas le amara, ¡sino porque Él le amaba! No hay mayor amor que dar la propia vida por los enemigos, considerándoles amigos: he aquí el sentido de la frase de Jesús. Los hombres pueden ser, o dárselas de enemigos de Dios; Dios nunca podrá ser enemigo del hombre. Es la terrible ventaja de los hijos sobre los padres (y sobre las madres).

Debemos reflexionar en qué modo, concretamente, el amor de Cristo en la cruz puede ayudar al hombre de hoy a encontrar, como dice la encíclica, «la orientación de su vivir y de su amar». Aquél es un amor de misericordia, que disculpa y perdona, que no quiere destruir al enemigo, sino en todo caso la enemistad (Ef 2,16). Jeremías, el más cercano entre los hombres al Cristo de la Pasión, ruega a Dios diciendo: «Vea yo tu venganza contra ellos» (Jr 11,20); Jesús muere diciendo: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34).

Es precisamente de esta misericordia y capacidad de perdón de lo que tenemos necesidad hoy, para no resbalar cada vez más en el abismo de una violencia globalizada. El Apóstol escribía a los Colosenses: «Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas [literalmente] de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros» (Col 3,12-13)

Tener misericordia significa apiadarse (misereor) en el corazón (cordis) respecto al propio enemigo, comprender de qué pasta estamos hechos todos y por lo tanto perdonar. ¿Qué podría ocurrir si, por un milagro de la historia, en Oriente Próximo, los dos pueblos en lucha desde hace décadas, más que en las culpas empezaran a pensar los unos en el sufrimiento de los otros, a apiadarse los unos de los otros? Ya no sería necesario ningún muro de división entre ellos. Lo mismo se debe decir de muchos otros conflictos presentes en el mundo, incluidos aquellos entre las diferentes confesiones religiosas e Iglesias cristianas.

Cuánta verdad en el verso de nuestro Pascoli: «¡Hombres, tened paz! Que en la prona tierra grande es el misterio» [11]. Un común destino de muerte se cierne sobre todos. ¡La humanidad está envuelta por tanta oscuridad e inclinada («prona») bajo tanto sufrimiento que deberíamos también tener un poco de compasión y de solidaridad los unos con los otros!

5. El deber de amar

Hay otra enseñanza que nos viene del amor de Dios manifestado en la cruz de Cristo. El amor de Dios por el hombre es fiel y eterno: «Con amor eterno te he amado», dice Dios al hombre en los profetas (Jr, 31,3), y también: «En mi lealtad no fallaré» (Sal 89,34). Dios se ha ligado a amar para siempre, se ha privado de la libertad de volver atrás. Es éste el sentido profundo de la alianza que en Cristo se ha transformado en «nueva y eterna».

En la encíclica papal leemos: «El desarrollo del amor hacia sus más altas cotas y su más íntima pureza conlleva el que ahora aspire a lo definitivo, y esto en un doble sentido: en cuanto implica exclusividad —“sólo esta persona”—, y en el sentido del “para siempre”. El amor engloba la existencia entera y en todas sus dimensiones, incluido también el tiempo. No podría ser de otra manera, puesto que su promesa apunta a lo definitivo: el amor tiende a la eternidad» [12].

En nuestra sociedad se cuestiona cada vez con mayor frecuencia qué relación puede haber entre el amor de dos jóvenes y la ley del matrimonio; qué necesidad de «vincularse» tiene el amor, que es todo impulso y espontaneidad. Así, son cada vez más numerosos quienes rechazan la institución del matrimonio y optan por el llamado amor libre o la simple convivencia de hecho. Sólo si se descubre la relación profunda y vital que hay entre ley y amor, entre decisión e institución, se puede responder correctamente a esas preguntas y dar a los jóvenes un motivo convincente para «atarse» a amar para siempre y no tener miedo a hacer del amor un «deber».

«Sólo cuando existe el deber de amar --apuntó el filósofo que, después de Platón, ha escrito las cosas más bellas sobre el amor, Kierkegaard--, sólo entonces el amor está garantizado para siempre contra cualquier alteración; eternamente liberado en feliz independencia; asegurado en eterna bienaventuranza contra cualquier desesperación» [13]. El sentido de estas palabras es que la persona que ama, cuanto más intensamente ama, más percibe con angustia el peligro que corre su amor. Peligro que no viene de otros, sino de ella misma. Bien sabe que es voluble, y que mañana, ¡ay!, podría cansarse y no amar más, o cambiar el objeto de su amor. Y ya que, ahora que está en la luz del amor, ve con claridad la pérdida irreparable que esto comportaría, he aquí que se previene «atándose» a amar con el vínculo del deber y anclando, de este modo, a la eternidad su acto de amor, el cual se sitúa en el tiempo.

Ulises deseaba volver a ver su patria y a su esposa, pero tenía que atravesar el lugar de las sirenas que fascinan a los navegantes con su canto y les llevan a estrellarse contra las rocas. ¿Qué hizo? Se hizo atar al mástil de la nave, después de haber tapado con cera los oídos a sus compañeros. Al llegar a tal lugar, hechizado gritaba para que le desataran y poder alcanzar a las sirenas, pero sus compañeros no podían oírle, y así pudo volver a ver su patria y volver a abrazar a su esposa e hijo [14]. Es un mito, pero ayuda a entender el porqué, también humano y existencial, del matrimonio «indisoluble» y, en un plano diferente, de los votos religiosos.

El deber de amar protege al amor de la «desesperación» y lo hace «feliz e independiente» en el sentido de que protege de la desesperación de no poder amar para siempre. Dadme un verdadero enamorado --decía el mismo pensador-- y él os dirá si, en amor, existe oposición entre placer y deber; si el pensamiento de «deber» amar para toda la vida procura al amante temor y angustia, o más bien gozo y felicidad total.

Apareciéndose un día de Semana Santa a la beata Angela de Foligno, Cristo le dijo una palabra que se ha hecho célebre: «¡No te he amado en broma!» [15]. Cristo verdaderamente no nos ha amado en broma. Existe una dimensión lúdica y graciosa en el amor, pero él mismo no es una broma; es lo más serio y lo más cargado de consecuencias que existe en el mundo; la vida humana depende de él. Esquilo compara el amor con un leoncillo que se cría en casa, «dócil y tierno primero más que un niño», con el que se puede hasta bromear, pero que, creciendo, es capaz de causar estragos y manchar la casa de sangre [16].

Estas consideraciones no bastarán para modificar la cultura presente que exalta la libertad de cambiar y la espontaneidad del momento, la práctica del «usar y tirar» aplicada también al amor. (Se encargará, lamentablemente, de hacerlo la vida, cuando al final uno se encuentre con cenizas en la mano y la tristeza de no haber construido nada duradero con el propio amor). Pero que por lo menos sirvan, estas consideraciones, para confirmar la bondad y la belleza de la propia elección a aquellos que han decidido vivir el amor entre el hombre y la mujer según el proyecto de Dios y sirvan para animar a muchos jóvenes a hacer la misma opción.

No nos queda más que entonar con Pablo el himno al amor victorioso de Dios. Nos invita ha realizar con él una maravillosa experiencia de sanación interior. Piensa en todas las cosas negativas y en los momentos críticos de su vida: la tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada. Los contempla a la luz de la certeza del amor de Dios y grita: «¡Pero en todo esto salimos vencedores gracias a aquél que nos amó!».

Alza entonces la mirada; desde su vida personal pasa a considerar el mundo que le rodea y el destino humano universal, y de nuevo la misma certeza gozosa: «Estoy seguro de que ni la muerte ni la vida..., ni lo presente ni lo futuro, ni las potestades, ni la altura ni la profundidad, ni otra criatura alguna podrá jamás separarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro» (Rm 8,37-39).

Recojamos su invitación, en este Viernes de Pasión, y repitamos para nosotros sus palabras mientras, dentro de poco, adoremos la cruz de Cristo.
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[1] H. Bloom, en el ensayo interpretativo que acompaña la edición de M. Meyer, The Gospel of Thomas, HarperSan Francisco, s.d., p. 125.
[2] R. Brown, The Death of the Messiah, II, New York 1998, pp. 1092-1096.
[3] Ver el logion 114 en el mismo Evangelio de Tomás (ed. Mayer, p. 63); en el Evangelio de los Egipcios Jesús dice: «He venido a destruir las obras de la mujer» (Cf. Clemente Al., Stromati, III, 63). Esto explica por qué el Evangelio de Tomás se convierte en el evangelio de los maniqueos, mientras que fue combatido severamente por los autores eclesiásticos (por ejemplo por Hipólito de Roma) que defendían la bondad del matrimonio y de la creación en general.
[4] Paradiso, V, 73-80.
[5] Benedicto XVI, Enc. «Deus caritas est», n.12.
[6] Cf. N. Cabasilas, Vita in Cristo, VI, 2 (PG 150, 645)
[7] Cf. Orígenes, Homilías sobre Ezequiel, 6,6 (GCS, 1925, p. 384 s).
[8] Enc. «Deus caritas est», n.5.
[9] Cf. B. Pascal, Pensieri, 793, ed. Brunschvicg.
[10] Henryk Sienkiewicz, Quo vadis, cap. 33.
[11] Giovanni Pascoli, «I due fanciulli».
[12] Enc. «Deus caritas est», n.6.
[13] S. Kierkegaard, Gli atti dell’amore, I, 2, 40, ed. a cura di C. Fabro, Milano 1983, p. 177 ss.
[14] Cf. Odisea, canto XII.
[15] Il libro della Beata Angela da Foligno, Instructio 23 (ed. Quaracchi, Grottaferrata 1985, p. 612).
[16] Eschilo, Agamennone, vv. 717 ss
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La Madre Sofía en Belén 2004, nos contaba con dolor el drama de SUS niños. ¿Sabías que en la "Sharia" --ley musulmana-- todo hijo de musulmán es musulmán y NO puede darse en adopción a cristianos? ¿Sabías que en el Islam la filiación es biológica y la adopción no existe? ¿Sabías que los niños adoptados por musulmanes nunca serán considerados hijos, ni tiene derecho a heredar y que son tratados como sirvientes por las familias que los adoptan?. Era desgarrador escuchar a Madre Sofía, con lagrimas en los ojos, el no poder dar a estos niños en adopción a familias occidentales, donde serían tratados como hijos, pero sobre todo, como dignos hijos de Dios? P. Carlos E. García Llerena - sacerdote eudista- Roma, Marzo del 2005

 

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¡Prodigiosa providencia, silenciosa y no obstante tan eficaz, constante e infalible! Ella destruye las maquinaciones del diablo. Satanás no puede conocer la mano de Dios que obra en el curso de los acontecimientos.

Cardenal John Henry Newman (1801+1890)

 

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Pablo VI, Pont. Max. (1897-1978)
Evangelii Nuntiandi, 70 

 

Ser una lámpara sobre el candelero -       Los laicos a quienes su vocación específica coloca en medio del mundo y al frente de las tareas materiales más variadas, deben ejercer, en virtud de esta vocación, una forma singular de evangelización. Su tarea primera e inmediata no es la institución y el desarrollo de la comunidad eclesial,—esto es el papel específico de los pastores--, sino la puesta en marcha de todas las posibilidades  cristianas y evangélicas escondidas, pero ya presentes y activas en las cosas del mundo. El campo propio de su actividad evangelizadora es el vasto mundo complejo de la política, de lo social, de la economía, y también de la cultura, de las ciencias y del arte, de las relaciones internacionales, de los medios de comunicación, así como ciertas realidades abiertas a la evangelización como el amor, la familia, la educación de los niños y adolescentes, el trabajo profesional, el sufrimiento.
      Cuanto más laicos estén impregnados del espíritu evangélico, responsables de estas realidades y comprometidos claramente en ellos, competentes para promoverlos y conscientes que hace falta desarrollar su plena capacidad cristiana a menudo sofocada y arrinconada, tanto más estas realidades serán caminos al servicio de la edificación del reino de Dios y, por lo tanto, de la salvación en Jesucristo, sin perder o sacrificar nada de su potencial humano sino manifestando la dimensión trascendente a menudo desconocida.

 

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EN EL CAMINO ESTRECHO, NO HAY LUGAR A PASOS

 FALSOS NI OPCIONES APÓCRIFAS, SIMULADAS...

 

En el evangelio, Jesús nos advirtió que existen dos caminos:  uno es el camino estrecho, que lleva a la vida; y otro es el camino ancho que lleva a la perdición (cf. Mt 7, 13-14). La verdadera alternativa es, y será siempre, la aceptación del Dios vivo mediante el servicio obediente por fe, o el rechazo de Dios.

Así pues, una condición previa al seguimiento de Cristo es la renuncia, el desprendimiento de todo lo que no es él. El Señor quiere hombres y mujeres libres, no vinculados, capaces de abandonarlo todo para seguirlo y encontrar sólo en él su propio todo. Hacen falta opciones valientes, tanto a nivel personal como comunitario, que impriman una nueva disciplina en la vida de las personas consagradas y las lleven a redescubrir la dimensión totalizante de la sequela Christi.

Pertenecer al Señor significa estar inflamados por su amor incandescente, ser transformados por el esplendor de su belleza:  le entregamos a él nuestra pequeñez como sacrificio de suave olor, para que se convierta en testimonio de la grandeza de su presencia para nuestro tiempo, que tanta necesidad tiene de ser embriagado por la riqueza de su gracia.

Pertenecer al Señor:  esta es la misión de los hombres y mujeres que han elegido seguir a Cristo casto, pobre y obediente, para que el mundo crea y sea salvado. Ser totalmente de Cristo para transformarse en una permanente confesión de fe, en una inequívoca proclamación de la verdad que hace libres ante la seducción de los falsos ídolos que han encandilado al mundo. Ser de Cristo significa mantener siempre ardiendo en el corazón una llama viva de amor, alimentada continuamente con la riqueza de la fe, no sólo cuando conlleva la alegría interior, sino también cuando va unida a las dificultades, a la aridez, al sufrimiento.

El alimento de la vida interior es la oración, íntimo coloquio del alma consagrada con su Esposo divino. Un alimento aún más rico es la participación diaria en el misterio inefable de la divina Eucaristía, en la que Cristo resucitado se hace constantemente presente en la realidad de su carne.

 

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Los laicos, como todos los fieles, tienen derecho a recibir abundantemente de sus sagrados pastores los bienes espirituales de la Iglesia, sobre todo la Palabra de Dios y los Sacramentos. Han de manifestarles sus necesidades y deseos con la libertad y confianza que deben tener los hijos de Dios y hermanos en Cristo. En la medida de los conocimientos, de la competencia y del prestigio que posean, tienen el derecho, e incluso algunas veces el deber, de expresar sus opiniones sobre lo que se refiere al bien de la Iglesia. Los laicos, como todos los fieles, deben acoger con prontitud lo que los sagrados pastores, representantes de Cristo, decidan como maestros y jefes en la Iglesia. Tienen que seguir en esto el ejemplo de Cristo, que con su obediencia hasta la muerte abrió a todos los hombres el magnífico camino de la libertad de los hijos de Dios. Y no han de dejar de rezar a Dios por sus prelados, que están continuamente en vela, puesto que tienen que dar cuenta de nuestras almas, para que lo hagan con alegría y no lamentándose. Los sagrados pastores han de reconocer la dignidad y la responsabilidad de los laicos en la Iglesia. Deben servirse de buena gana de sus prudentes consejos y encargarles con confianza algunas tareas al servicio de la Iglesia, dejándoles libertad y campo para actuar e incluso animarles para que también tomen iniciativas espontáneamente.
Cada laico debe ser ante el mundo testigo de la resurrección y de la vida del Señor Jesús y signo del Dios vivo. Todos juntos, y cada uno en particular, deben alimentar al mundo con los frutos del Espíritu. En una palabra, lo que el alma es en el cuerpo, eso han de ser los cristianos en el mundo.

Constitución Lumen gentium, 37-38 – Vaticano II

 

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“Muchos escuchan más a gusto a los que dan testimonio, que a los que enseñan, y si escuchan a los que enseñan es porque dan testimonio.” [Pablo VI]

 

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Sectas que dejan espacio a visionarios de la catástrofe y final del mundo, maníacos, pseudos-místicos, sospechosos, oscuros y dudosos charlatanes como ambiguos sectarios. Desde Lutero, nacieron más 30.000 denominaciones protestantes y/o sectas que se auto-declaran la ‘verdadera iglesia de Cristo basada en la Biblia’. La secta es un ‘sector-división’; divide el demonio, separando las partes, siembra discordias, disgrega con calumnias, desliza odio y aversión con propósito deleznable. ¿Qué es lo que más desprecian las sectas?: la Iglesia fundada por Jesucristo hace dos mil años ‘Una, Santa, Católica y Apostólica’.

 

Retrato del cristiano: una identidad clara y firme, una presencia visible e incisiva en la sociedad y el sentido de pertenencia eclesial.

 

La presencia de los cristianos debe sobrepasar los confines de sus respectivos países; donde está un cristiano debe percibirse: ora por su pudor, ora por su humildad y caridad. 
     
Cada cristiano debe sentirse interpelado hic et nunc, aquí y ahora. El dramatismo de los tiempos, debe hacer subir a los labios de cada uno las palabras del viejo proverbio: «¿Si yo no, quién en mi lugar? ¿Si ahora no, cuándo?».

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).

La belleza de la naturaleza nos recuerda que Dios nos ha encomendado la misión de "labrar y cuidar" este "jardín" que es la tierra (cf. Gn 2, 8-17).

 

¡Gloria al Jesucristo, base y fundamento de su Iglesia!

¡Buenaventura eres Tú, Oh María, Madre del Salvador!

 

“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

 

Gracias por venir a visitarnos

Compendio del Catecismo de la Iglesia católica
La fe de los sencillos - Una síntesis fiel y segura del Catecismo de la Iglesia católica. Contiene, de modo conciso, todos los elementos esenciales y fundamentales de la fe de la Iglesia. 2005. ¡No falte en el bolsillo de cada cristiano para aprenderlo!

Creer, celebrar, vivir y orar, esta y no más es la fe cristiana desde hace 2000 años, enseñada por la Iglesia Católica sin error porque Cristo la ilumina y sólo Él la guía.

 

Recomendamos vivamente: Título: ¿Sabes leer la Biblia?

Una guía de lectura para descifrar el libro sagrado - Autor: Francisco Varo – MMVI. Marzo - Editorial: Planeta Testimonio

 

Recomendamos vivamente: COMPRENDER LOS EVANGELIOS.

(Necesidad de la investigación histórica).

Vicente BALAGUER, Doctor en Teología y en Filología, profesor de Sagrada Escritura en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Imparte habitualmente cursos sobre los Evangelios y sobre la interpretación de la Biblia. Editorial Eunsa – Astrolabio/Religión -

Recomendamos vivamente:

1º Título: ‘Biblia y ciencia de la fe’ La Palabra de Dios fecunda.

Autor: Carlos Granados-Agustín Jiménez (eds.)- Editorial: Ediciones Encuentro


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