Wednesday 8 September 2010 | Actualizada : 2010-08-31 
Inicio > Aborto > Aborteros - 2º cambian de nombre al aborto, delito: lagalizar sobre 1 mentira
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Por lo tanto, el aborto es un homicidio triplemente agravado: por vínculo, por indefensión de la víctima y por traición de quien tiene la obligación de protección y guarda confiada por el mismo Dios 

 

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Santa Blandina: «Soy cristiana, nosotros no negociamos ninguna maldad» mártir del + 178ca.Lyon


  

No puede menos de causar extrañeza el ver cómo crecen a la vez la protesta indiscriminada contra la pena de muerte, contra toda forma de guerra, y la reivindicación de liberalizar el aborto, bien sea enteramente, bien por "indicaciones" cada vez más numerosas. La Iglesia tiene demasiada conciencia de que es propio de su vocación defender al hombre contra todo aquello que podría deshacerlo o rebajarlo, como para callarse en este tema: dado que el Hijo de Dios se ha hecho hombre, no hay hombre que no sea su hermano en cuanto a la humanidad y que no esté llamado a ser cristiano, a recibir de él la salvación. 

  

… un “pequeño detalle”. Hace muchos años que vengo pensando y diciendo que desde el mismo instante en que los políticos y la sociedad autorizaron el crimen de los seres humanos no nacidos, todas las demás barbaridades estarían permitidas. ¿Quién le dice a un joven que no maltrate a sus mayores o a sus compañeros, si ve que a una futura madre le está permitido matar a su propio hijo?

Es imposible educar en unos valores que no sabemos defender. Por desgracia nadie puede extrañarse de que un hijo mate a su padre porque le estorba, puesto que unos padres sí pueden legalmente, por varios motivos, todos ellos injustificables, acabar con la incipiente vida de su hijo.

María del Carmen Antoja Giralt - 2006-10-05-hispanidad.com

 

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¿Interrupción voluntaria del embarazo? 

Más forzado resulta lo de "interrupción voluntaria del embarazo", un circunloquio para no tener que mencionar la vergonzante palabra de aborto. La acción de interrumpir es "hacer que algo deje de existir o producirse durante cierto tiempo o espacio". Pero en la acción de abortar no se interrumpe nada sino que simplemente se destruye el feto o la criatura. Es decir, no hay una interrupción momentánea para luego continuar el proceso. Lo de calificar esa acción como "voluntaria" no deja de ser un sarcasmo, puesto que se impone como un remedio último, no por un deseo.

Un libertario anónimo se pregunta si su madre va a pasar por abortista cuando la realidad es que desgraciadamente tuvo tres abortos. Es claro que no fueron "interrupciones voluntarias de embarazo". Estamos ante un caso más de polisemia y de eufemismo, esto es, de posibles confusiones de la lengua. En inglés distinguen entre abortion (= aborto provocado) y miscarriage (= aborto espontáneo). Pero en español ambos sucesos son "abortos", quizá por lo difícil que podía ser determinar la distinción entre lo provocado y lo espontáneo, entre otras razones, porque el aborto provocado era un delito. Digo era porque el aborto provocado empieza a ser oficialmente un derecho. Desde luego, no es, como se dice, una "interrupción voluntaria del embarazo" sino más bien una "terminación forzosa del embarazo". En buena lógica se destruye algo que tenía una continuidad en el tiempo o el espacio, pero para reanudar más tarde la secuencia anterior. En el aborto no cabe reanudar nada.

Es notorio que, en torno a la sexualidad y a la reproducción, son legión los eufemismos. Otro ejemplo. A la "ablación del clítoris", nuestros políticos no la llaman así, sino "mutilación genital", que no es lo mismo.

 

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Abortistas, nazis y el aborto - Por supuesto, mucha gente se llevará las manos a la cabeza con esta afirmación, pues a nadie le gusta que se le acuse de Genocidio (no está de moda), lo digo por los que apoyan el aborto, aunque nunca hayan participado en ninguno. Cuando se apoya una ley o unas ideas, hay que saber bien lo que dice dicha ley o dicho ideario. Es muy peligroso apoyar lo que no se conoce.

Probablemente, muchos de los que apoyaban el Nazismo cuando se mataban a tantos seres humanos, no sabían ni las técnicas que se usaron, ni los motivos, pero el no conocimiento de estos hechos, no les exime de la culpa de apoyar dicho Genocidio.

 

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La paridad real no se impone por ley - Una de las indiscutibles conquistas de las sociedades desarrolladas ha sido la de la igualdad de oportunidades para el hombre y para la mujer. Resulta paradójico que la sensibilidad social de las políticas de algunos gobiernos haya que llevarla a la práctica por medio de la ley, descuidando otros procesos básicos como son la educación y la propuesta de valores. Lo que no tenemos claro es qué significa la paridad en el conjunto de las políticas sociales en ciertos gobiernos. Si por paridad entendemos la eliminación de trabas legales, administrativas, sociales y culturales que impidan a las mujeres el ejercicio pleno de sus capacidades profesionales, bienvenida sea. La igual dignidad del hombre y de la mujer es una de las bases fundamentales para el progreso de la persona y de las sociedades. Pero si con el argumento de la paridad se esconde la imposición legal de una ideología de género, debemos encender las luces de alarma. Además, con esta imposición arbitraria de la paridad, que puede llevar a lo grotesco, no encontrarán respuesta los problemas de la mujer en el mundo profesional y familiar. La conciliación entre vida familiar y vida laboral, o el desarrollo de nuevas formas de trabajo que tengan presente el genio femenino, serían esfuerzos más fecundos que esta norma de inequívoco sabor ideológico. 2006.X.

 

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A los 18 días el corazón ya late y el niño tiene vida propia: no le mates con el aborto. 

http://www.esnips.com/doc/cc43d023-fb7d-4b3a-a430-71abca11d637/Aborto.-Nuestro-drama-moral



ABORTO – Contaminación léxica. 2009,III.
La ardorosa polémica sobre el aborto ilustra muy bien la influencia que puede tener la terminología en la ideología. Sobre esa cuestión del aborto destaca la polisemia de las palabras. Para empezar, aborto significa dos cosas muy diferentes. Está el "aborto provocado", que tradicionalmente ha sido un delito (aunque no castigado) y hoy todavía es algo socialmente mal considerado. Está también el "aborto espontáneo": un lamentable percance en la salud.
Bien, la polémica se establece con el aborto provocado, que oficialmente no se llama así sino "interrupción voluntaria del embarazo". Aquí no es ya polisemia sino deliberada confusión, lo que prueba que ni siquiera los defensores del aborto provocado se sienten seguros de su posición. No es "interrupción", porque normalmente lo que se interrumpe es para volver a reanudar el proceso una vez superada la razón de ese corte. En el caso del aborto provocado es evidente que no va a reanudarse nada, sino que concluye abruptamente el proceso. Tampoco es una interrupción "voluntaria", puesto que la mujer que aborta normalmente se ve forzada a esa decisión por presiones sociales. Así pues, mejor sería emplear otro circunloquio: "terminación forzada del embarazo".
La decisión forzada de terminar un embarazo (traumática como es siempre) se comprende humanamente en una sociedad tradicional en la que caía un fuerte estigma sobre la mujer soltera que tenía un hijo. Ese hijo era un "bastardo", un "ilegítimo", términos afrentosos que hoy están en desuso. En la sociedad actual se ha rebajado mucho esa sanción social, por lo que tampoco sería tan grave seguir adelante con un embarazo fuera de la relación matrimonial. Si ese supuesto no se cumple es porque se sigue viendo mal la decisión de un aborto provocado. Se puede sospechar, incluso, que la ardorosa defensa de los partidarios de legalizar el aborto provocado es porque llevan a cuestas el episodio mal resuelto de algún aborto provocado en su biografía o en la de los parientes cercanos. Esa angustia larvada explicaría el uso al eufemismo y al circunloquio de esa expresión oficial de "interrupción voluntaria del embarazo". Aunque pueda parecer extraño, las culpas se lavan bien con la manipulación del lenguaje.
Otra maniobra léxica es la de hablar de "plazos" para legitimar el aborto provocado. Resulta que por debajo de quince semanas (curiosamente no se dice "no más de tres meses") el aborto provocado es libre y legítimo según la nueva propuesta política. Sensu contrario, por encima de ese plazo, el aborto provocado aparece como reprobable. Es claro que quien hace la ley, hace la trampa. Todo es cuestión de que un médico certifique uno u otro plazo para hacer que lo prohibido sea libre y legítimo.
Resulta curioso que el Gobierno socialista se apunte ahora a esta reforma de la ley del aborto provocado (con la trasmutación léxica que digo) cuando era algo que no figuraba en su programa electoral. La razón para esa decisión política es puramente ideológica. La nueva ley del aborto provocado simplemente molesta a los católicos y, de rechazo, al PP. Es, pues, un instrumento político muy útil, especialmente en estos tiempos de infortunio económico. Tan grave es la coyuntura, tan indeciso se siente al Gobierno, que reaviva la polémica del aborto provocado como una maniobra de diversión. He aquí otra figura del lenguaje.
La "maniobra de diversión" es un término de la jerga militar tradicional. Consiste en el simulacro bélico con que se ejercita la tropa para no tenerla ociosa y relajada en tiempos de tregua. Ya que el Gobierno no se atreve o no puede dar la batalla para contener la pavorosa crisis económica, lo mejor es entretener al personal con polémicas morales o ideológicas, como esta del aborto provocado. De paso, con la legitimación del aborto provocado se cumple un principio de la política progresista o de izquierdas: hacer primar los derechos colectivos sobre los individuales.
http://www.libertaddigital.com/opinion/amando-de-miguel/aborto-contaminacion-lexica-48314/

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40 RAZONES PARA IR A MANIFESTAR CONTRA EL ABORTO

 

1. Porque quiero ser la voz de los que no tienen voz, la voz de los niños concebidos y no nacidos que están amenazados de muerte.


2. Porque la unión hace la fuerza… Si somos muchos, la voz por la Vida se oirá más en todas partes


3. Porque uno de los pocos cauces que los ciudadanos tenemos para influir en la sociedad son las manifestaciones públicas.


4. Porque no podemos estar impasibles ante el gran drama del aborto


5. Porque el aborto destroza la vida de cualquier mujer que va a ser madre.


6. Porque queremos gritar con fuerza que el aborto nunca es solución a un problema, sino causa de una cadena ininterrumpida de desdichas físicas y morales.


7. Porque matar no puede ser nunca un derecho.


8. Porque ante el embarazo no deseado lo que necesita la futura madre es apoyo afectivo y económico para acoger la nueva vida que crece dentro de ella, y no destruirla.


9. Porque no queremos callar ante la injusticia de la aceptación social del aborto.


10. Porque cada vida humana importa.


11. Porque quiero demostrar que también somos muchos los que defendemos la vida.


12. Porque la sangre de los inocentes está clamando a Dios


13. Porque si no defiendo el derecho fundamental a la vida no tengo fuerza moral para defender ningún otro.

14. Porque no podría vivir una vida digna si me da igual el problema del aborto.


15. Porque defender la vida es ser progresista.


16. Porque no quiero que el vientre de la mujer, llamado a ser la primera cuna del ser humano, se convierta en una sala de tortura.


17. Porque la maternidad es el gran regalo que la mujer puede ofrecer al mundo para que éste recobre la esperanza.


18. Porque cada ser humano, incluido el que crece en la mujer embarazada, es mi hermano.


19. Porque una sociedad que mata a los niños antes de nacer no tiene futuro


20. Porque si no voy a la manifestación estoy haciendo el juego a los soldados de Herodes


21. Porque las generaciones futuras se preguntarán qué hicimos nosotros para detener el genocidio del aborto


22. Porque nos están engañando: el aborto no es progreso sino barbarie


23. Porque las víctimas del aborto son multitud: los niños, las mujeres que abortan, las familias que colaboran, los sanitarios que lo ejecuta, los políticos que lo fomentan con sus decisiones…


24. Porque no estoy de acuerdo y no quiero que me impongan la cultura de la muerte ni a mí, ni a mí familia, ni a los que vengan detrás de nosotros.


25. Porque el aborto es un crimen abominable.


26. Porque nunca se puede legitimar la muerte de un inocente.


27. Porque el aborto alimenta el machismo más feroz, porque la mujer siempre lleva la peor parte: la decisión de desprenderse o no de su hijo.


28. Porque quiero que España y el mundo entero vea que somos multitud los que creemos que la Vida es mucho más importante que la Muerte.


29. Porque podemos sembrar la duda en alguna persona que piense abortar, y así poder salvar, al menos, una vida humana.


30. Porque quiero vivir en Madrid la fiesta de la Vida y de la Maternidad con mi familia.


31. Porque quiero que mis hijos vean y recuerden para siempre que, para su familia, la vida de cada ser humano es lo más importante.


32. Porque no quiero ser espectador de lo que va a ocurrir, sino protagonista. No quiero que me lo cuenten. Quiero vivirlo en primera persona.


33. Porque vale la pena luchar por lo que se defiende en ella.


34. Porque gracias a la manifestación se salvarán muchas vidas.


35. Porque si no voy me arrepentiré toda la vida de haberme quedado en casa.


36. Porque quiero compartir con mucha gente la alegría de haber hecho algo muy bueno para el ser humano.


37. Porque cada aborto mata dos vidas.


38. Porque sólo podría estar a favor del aborto aquel que no hubiera sido feto antes de nacer.


39. Porque soy algo más que un ser vivo.


40. Porque en la manifestación del 17-O encontraré muchísimas razones más que enriquezcan mis motivos personales que me han movido a ir.

Vicente Martínez Martínez - Vicario Episcopal Elche – Esp. 2009.X.

Publicado por Natividad Ruiz a las 09:42 Sección Actualidad, Social

[1] http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Newsletter/24778/?utm_source=Noticias+diarias+Viernes-TEA&utm_medium=16-10-2009%202da%20edic

[2] http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20091017/53805539080/la-politica-contra-cristobal-colon.html

http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/europe/spain/6326698/Christopher-Columbus-writings-prove-he-was-Spanish-claims-study.html

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=4993

  

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EEUU legalizó el aborto sobre

la base de una mentira

 

Redacción - 01/10/2006
La Cámara Alta norteamericana abordará esta semana una petición para revisar un “fallo histórico”

El aborto se legalizó en EEUU si era por "motivos de salud" para la madre o el hijo desde la concepción hasta el noveno mes de gestación. Sandra Cano, bajo el seudónimo judicial de Mary Doe, fue manipulada para obtener una práctica que hoy atenta anualmente contra la vida de millones de seres humanos.

Su abogada, aprovechó su situación para que su nombre apareciera en una lista de feministas y liberales en los años 70. Esta semana, treinta años después, el juicio se repite.

En 1973, Sandra tenía 22 años de edad, estaba embarazada de su cuarto hijo y buscaba divorciarse de su esposo acusado de abuso de menores, según informó Aciprensa. El Servicio Social le había quitado sus tres hijos mayores. La desesperación le obligó a buscar ayuda.

Los Servicios de Ayuda Legal le ofrecieron obtener el divorcio y recuperar la custodia de sus hijos a cambio de que aceptara abortar al bebé que esperaba. Sandra no aceptó la propuesta, pero la abogada Margie Pitts Hames de
la American Civil Liberties Union (ACLU) “la hizo firmar un papel con engaños y empleó su caso para exigir la despenalización del aborto en una corte local”.

Así, se legalizó el aborto, pero Sandra nunca se sometió a ese procedimiento y cuando supo que fue usada para promover esta práctica comenzó una larga campaña para revertir la decisión judicial. Según su demanda, ella no firmó el documento en el que alegaba que no podía o no quería cuidar de su bebé.

http://www.analisisdigital.com/Noticias/Noticia.asp?IDNodo=-3&Id=15545

 

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La verdad más incómoda.

 

«Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento: es Raquel que llora a sus hijos y no quiere consolarse, porque ya no existen». Las lágrimas de Raquel colmarían hoy un océano: la profecía de Jeremías evocada por el evangelista se ha hecho hoy realidad abismal y abrumadora. Herodes mataba niños arrastrado por un rapto repentino de cólera; hoy los masacramos con quirúrgica e industrial eficiencia. Los matamos por cientos, por miles, por millones, en una guerra declarada y sistemática a la infancia sin precedentes en la historia humana; los matamos, además, invocando sarcásticamente un sedicente «derecho a decidir». ¿A decidir sobre qué? Un niño gestante no es una verruga o un padrastro que podamos extirpar discrecionalmente; un niño gestante tiene un derecho inalienable a la vida que nadie puede arrogarse, ni siquiera la madre en cuyo seno se aloja. No es este un derecho que se derive de tales o cuales creencias religiosas; es un derecho primario que nace de la solidaridad natural de la especie humana. Cuando ese derecho deja de ser reconocido, podemos afirmar sin hipérbole que nuestra especie ha dejado de ser humana.


Ocurre, paradójicamente, que este derecho primordial es conculcado cuando más se habla de los «derechos de los niños». Ocurre -y aquí la paradoja adquiere dimensiones sobrecogedoras- que quienes más se llenan la boca invocando ad nauseam tales derechos son los mismos que amparan, legitiman y sufragan este crimen contra la infancia. Esta paradoja nos confronta con una enfermedad del espíritu que tiene su raíz en aquel ofuscamiento de la conciencia moral, muy propio de nuestra época, que ya denunciara Isaías: «¡Ay de los que a lo malo llaman bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!». Un ofuscamiento de la conciencia moral que empieza en la desnaturalización de las palabras, para terminar en la desnaturalización del alma: cuando el crimen del aborto es transmutado en un sedicente «derecho a decidir» para anteponer un interés personal sobre un derecho primario e inalienable, cuando se hace un mal para lograr un bien egoísta, se acaba pagando una factura costosísima.


Chesterton nos lo recuerda, poniendo como ejemplo a Macbeth, que pensó que asesinando al durmiente Duncan ya no hallaría obstáculo alguno que le permitiera ceñirse la corona de Escocia. Sin embargo, las consecuencias de ese crimen acabarían siendo insoportables. Chesterton nos enseña que la vida humana es una unidad; y que el ser humano acaba pagando siempre por las consecuencias de sus actos. No se puede hacer una locura con la idea de alcanzar la cordura; haciendo un mal, el hombre nunca podrá alcanzar un bien. El aborto se presenta con frecuencia como un mal necesario previo a la consecución de un bien, para enmascarar su naturaleza abominable; pero el mal que cometemos corrompe irrevocablemente nuestra humanidad, nos convierte ya para siempre en alimañas alumbradas por un fuego demoníaco, adoradores de Moloch y Baal, en cuyas aras entregamos en holocausto a nuestros hijos.


En esta fiesta de la Encarnación recordamos que Jesús fue niño y se gestó en el vientre de una mujer; y, a la vez, recordamos a todos los niños que son arrebatados del vientre de su madre. Ese Niño encarnado se convierte así en protector de todos los niños que nunca respirarán y en piedra de escándalo para todos aquellos que amparan, legitiman y sufragan el aborto, también para quienes tácitamente lo consienten y con cobardía o indiferencia vuelven la espalda ante el crimen más alevoso de cuantos puedan imaginarse. A esos niños que son devorados por el Dragón del Apocalipsis quiero dedicar estos hermosos versos de Chesterton -y pido excusas por la pálida traducción, que improviso sobre la marcha-, extraídos de su poema «Por el niño nonato», que sirve de frontispicio a su libro The Wild Knight:

 

"Yo creo que si ellos me dejaran salir

y adentrarme en el mundo y levantarme

sería bueno durante todos los días

que pasase en la tierra de la fantasía.

Ellos no oirían una palabra de egoísmo

o desdén salida de mis labios.

Si tan sólo pudiera encontrar la puerta,

si tan sólo pudiera nacer..."

Si tan sólo los dejáramos nacer, el mundo se habría salvado.

POR JUAN MANUEL DE PRADA EN ABC. 04.IV.2008

 

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ABORTEROS CAMBIAN DE NOMBRE AL ABORTO


 

 


A veces, para que una mentira cuele hay que cambiar a las cosas de nombre. Voy a ver si me explico. ¿Qué pasaría si a una persona normal, a usted mismo, por ejemplo, le preguntaran a bocajarro si estaría dispuesto a cometer un asesinato?. Una vez repuesto del susto, del asombro y del malestar que lleva consigo semejante interrogación, la respuesta sería una negativa sin fisuras. Imaginemos la reacción si, además, la supuesta vida que está en juego fuera la de un ser humano inocente.

Por odio a Dios, por resentimientos ancestrales, o por otros motivos inconfesables, algunos pretenden colar una mentalidad que desprecia la vida humana, una mentalidad de muerte. Estos encuentran un camino que en ocasiones les da resultado, aunque debilita la conciencia de las personas poco formadas o débiles en su pensamiento: deciden cambiar el nombre de las cosas. Eso ha sucedido en nuestro entorno cultural en el caso del aborto.

Es difícil, por no decir imposible, encontrar una persona normal que acepte o admita como asunto de poca monta "matar un niño antes de que nazca". Pero si a ese asesinato se le empieza a dar un nombre confuso y rocambolesco, puede que la conciencia de personas sencillas con menos formación no muestre un rechazo tan definitivo.

La enseñanza del Papa es clarificadora:

"Entre todos los delitos que el hombre puede cometer contra la vida, el aborto procurado presenta características que lo hacen particularmente grave e ignominioso. El Concilio Vaticano II lo define, junto con el infanticidio, como "crímenes nefandos".

Hoy, sin embargo, la percepción de su gravedad se ha ido debilitando progresi-vamente en la conciencia de muchos. La aceptación del aborto en la mentalidad, en las costumbres y en la misma ley es señal evidente de una peligrosísima crisis del sentido moral, que es cada vez más incapaz de distinguir entre el bien y el mal, incluso cuando está en juego el derecho fundamental a la vida. Ante una situación tan grave, se requiere más que nunca el valor de mirar de frente a la verdad y de llamar a las cosas por su nombre, sin ceder a compromisos de conveniencia o a la tentación de autoengaño. A este propósito resuena categórico el reproche del Profeta: "¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal!". Precisamente en el caso del aborto se percibe la difusión de una terminología ambigua, como la de "interrupción del embarazo" que tiende a ocultar su verdadera naturaleza y a atenuar su gravedad en la opinión pública. Quizás este fenómeno lingüístico sea síntoma de un malestar de las conciencias. Pero ninguna palabra puede cambiar la realidad de las cosas: el aborto procurado es la eliminación deliberada y directa, como quiera que se realice, de un ser humano en la fase inicial de su existencia, que va de la concepción al nacimiento". (Evangelium Vitae, nº58)

 

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En efecto, al oscurecer, los cristianos saben que Dios ilumina también la noche oscura con el resplandor de su presencia y con la luz de sus enseñanzas. Conviene recordar, a este propósito, el antiquísimo himno del lucernario, llamado Fôs hilarón, acogido en la liturgia bizantina armenia y etiópica:  "¡Oh luz gozosa de la santa gloria del Padre celeste e inmortal, santo y feliz, Jesucristo! Al llegar al ocaso del sol y, viendo la luz vespertina, alabamos a Dios:  Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es digno cantarte en todo tiempo con voces armoniosas, oh Hijo de Dios, que nos das la vida:  por eso, el universo proclama tu gloria". También Occidente ha compuesto muchos himnos para celebrar a Cristo luz. El aborto - La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida (cf CDF, instr. "Donum vitae" 1, 1).

Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses te tenía consagrado (Jr 1, 5; Jb 10, 8-12; Sal 22, 10-11).

Y mis huesos no se te ocultaban, cuando era yo hecho en lo secreto, tejido en las honduras de la tierra (Sal 139, 15).

Desde el siglo primero, la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado. Esta enseñanza no ha cambiado; permanece invariable. El aborto directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral.

No matarás el embrión mediante el aborto, no darás muerte al recién nacido. (Didajé, 2, 2; Bernabé, ep. 19, 5; Epístola a Diogneto 5, 5; Tertuliano, apol. 9).

Dios, Señor de la vida, ha confiado a los hombres la excelsa misión de conservar la vida, misión que deben cumplir de modo digno del hombre. Por consiguiente, se ha de proteger la vida con el máximo cuidado desde la concepción; tanto el aborto como el infanticidio son crímenes abominables (GS 51, 3).

La cooperación formal a un aborto constituye una falta grave. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana. ‘Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae’ (CIC can. 1398), es decir, ‘de modo que incurre ipso facto en ella quien comete el delito’ (CIC can. 1314), en las condiciones previstas por el Derecho (cf  CIC can. 1323-1324). Con esto la Iglesia no pretende restringir el ámbito de la misericordia; lo que hace es manifestar la gravedad del crimen cometido, el daño irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres y a toda la sociedad.

El derecho inalienable de todo individuo humano inocente a la vida constituye un elemento constitutivo de la sociedad civil y de su legislación:

‘Los derechos inalienables de la persona deben ser reconocidos y respetados por parte de la sociedad civil y de la autoridad política. Estos derechos del hombre no están subordinados ni a los individuos ni a los padres, y tampoco son una concesión de la sociedad o del Estado: pertenecen a la naturaleza humana y son inherentes a la persona en virtud del acto creador que la ha originado. Entre esos derechos fundamentales es preciso recordar a este propósito el derecho de todo ser humano a la vida y a la integridad física desde la concepción hasta la muerte’ (CDF, instr. "Donum vitae" 3).

‘Cuando una ley positiva priva a una categoría de seres humanos de la protección que el ordenamiento civil les debe, el Estado niega la igualdad de todos ante la ley. Cuando el Estado no pone su poder al servicio de los derechos de todo ciudadano, y particularmente de quien es más débil, se quebrantan los fundamentos mismos del Estado de derecho... El respeto y la protección que se han de garantizar, desde su misma concepción, a quien debe nacer, exige que la ley prevea sanciones penales apropiadas para toda deliberada violación de sus derechos’. (CDF, instr. "Donum vitae" 3).

Puesto que debe ser tratado como una persona desde la concepción, el embrión deberá ser defendido en su integridad, cuidado y atendido médicamente en la medida de lo posible, como todo otro ser humano.

El diagnóstico prenatal es moralmente lícito, ‘si respeta la vida e integridad del embrión y del feto humano, y si se orienta hacia su protección o hacia su curación... Pero se opondrá gravemente a la ley moral cuando contempla la posibilidad, en dependencia de sus resultados, de provocar un aborto: un diagnóstico que atestigua la existencia de una malformación o de una enfermedad hereditaria no debe equivaler a una sentencia de muerte’ (CDF, instr. "Donum vitae" 1, 2).

Se deben considerar ‘lícitas las intervenciones sobre el embrión humano, siempre que respeten la vida y la integridad del embrión, que no lo expongan a riesgos desproporcionados, que tengan como fin su curación, la mejora de sus condiciones de salud o su supervivencia individual’ (CDF, instr. "Donum vitae" 1, 3).

‘Es inmoral producir embriones humanos destinados a ser explotados como «material biológico» disponible’ (CDF, instr. "Donum vitae" 1, 5).

‘Algunos intentos de intervenir en el patrimonio cromosómico y genético no son terapéuticos, sino que miran a la producción de seres humanos seleccionados en cuanto al sexo u otras cualidades prefijadas. Estas manipulaciones son contrarias a la dignidad personal del ser humano, a su integridad y a su identidad’ (CDF, instr. "Donum vitae" 1, 6).

 

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En efecto, al oscurecer, los cristianos saben que Dios ilumina también la noche oscura con el resplandor de su presencia y con la luz de sus enseñanzas. Conviene recordar, a este propósito, el antiquísimo himno del lucernario, llamado Fôs hilarón, acogido en la liturgia bizantina armenia y etiópica:  "¡Oh luz gozosa de la santa gloria del Padre celeste e inmortal, santo y feliz, Jesucristo! Al llegar al ocaso del sol y, viendo la luz vespertina, alabamos a Dios:  Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es digno cantarte en todo tiempo con voces armoniosas, oh Hijo de Dios, que nos das la vida:  por eso, el universo proclama tu gloria". También Occidente ha compuesto muchos himnos para celebrar a Cristo luz. 

 

RESPONSABILIDAD: hablar de la palabra responsabilidad, desaparecida de los textos escolares. Decir que la enseñanza no insiste mucho en ese concepto, verdaderamente indispensable. Es un cultismo que se introdujo en el siglo XIX para indicar la cualidad del que “responde”, en el sentido del que cumple lo que de él se espera. Es la base de la concepción individualista y moral del Derecho. Es responsable quien anticipa un posible daño para cualquiera, el que acepta las consecuencias de su libre decisión, el que cumple con su obligación. Lástima que en español no tengamos equivalencia para la voz inglesa accountability (= responsabilidad en el sentido de presentar las cuentas claras).

 

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la Iglesia fundada por Cristo - la barca de Pedro brega, siempre

 

Aunque los masones lo nieguen, lo cierto es que la cosmovisión masónica no es la propia de una sociedad filantrópica como afirman a menudo, sino la de una religión. Esa circunstancia explica, precisamente, las condenas repetidas de la Santa Sede y las de otras confesiones cristianas que consideran incompatible la pertenencia a la masonería con el cristianismo.
La masonería podría definirse como una sociedad secreta, con una estructura iniciática, una cosmovisión gnóstica y un despliegue vivencial que facilita el que sus miembros se ayuden a la hora de ocupar puestos de importancia en la sociedad.
2005.

 

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 La Iglesia no se edifica sobre comités, juntas o asambleas. La palabra y la acción de sus miembros salvarán al mundo en la medida en que estén conectados con el sacrificio redentor de Cristo, actualizado en el misterio eucarístico, que aplica toda su fuerza salvífica. Toda palabra que se oye en la Iglesia, sea docente, exhortativa, autoritativa o sacramental, sólo tiene sentido salvífico, y edifica la Iglesia, en la medida en que es preparación, resonancia, aplicación o interpretación de la "protopalabra" [48]: la palabra de la “anamnesis” ("hoc est enim corpus meum...") que hace sacramentalmente presente al mismo Cristo y su acción redentora eternamente actual, al actualizar el sacrificio del Calvario para que se realice la obra de la salvación con la cooperación de la Iglesia, su esposa.

 

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CORRECCIÓN FRATERNA Y POTESTAD DE LA IGLESIA

 

Evangelio según San Mateo 18,15-20.

 

Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano. Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos".

 

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El permisivismo es negación de libertad, porque libertad significa ante todo dominio, señorío de sí, y permisivismo supone abandono, sometimiento de la razón a lo irracional y de la voluntad libre a la pasión sin norma y sin cauce. (A. Orozco)


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"No sigas a la muchedumbre para obrar mal, ni el juicio acomodes al parecer del mayor número, si con ello te desvías de la verdad" SAN ATANASIO + año 373

 

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«La democracia es una forma o método político que posee valor moral, pero que no garantiza la moralidad de sus resultados, pues éstos dependerán, sobre todo, del criterio y de la formación moral de la mayoría de los ciudadanos. Se concede una valoración excesiva al consenso como método para determinar lo que es o no correcto en el orden moral. Si es dudoso en el ámbito de la política, es falso en el orden moral. La mayoría no tiene necesariamente razón, lo que tiene es la fuerza democrática; si abusa de ella, degenera en tiranía». Ignacio Sánchez Cámara – España - 2004-09-

 

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«Nada impide a un cristiano la esperanza»

 

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Sobre los altares es suficiente con que brille la Hostia Sagrada. Sino, como dijo san Hilario + 367 ca., construiríamos iglesias para destruir la fe.

 

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También la transfiguración sucede en la contemplación de la creación. Dios ha escrito dos libros: uno es la Escritura, el otro la creación. Uno está hecho de letras y palabras, el otro de cosas. No todos conocen y pueden leer el libro de la Escritura, pero todos, también los iletrados, pueden leer el libro que es la creación. Está abierto de par en par a los ojos de todos.

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CREACIÓN - La fe cristiana no va en contra de la razón. Protege a la razón, la protege cuando pregunta por el todo. Hasta hace poco era corriente el reproche de que la fe es enemiga del progreso y se aproxima a un resentimiento malsano contra la técnica. Actualmente, cuando se ha puesto de moda las dudas frente a la técnica, se oye el reproche diametralmente opuesto: con un lema «¡someted la tierra!», y con su desacralización del mundo, la fe ha creado una propensión al dominio y explotación desenfrenados de la tierra, trayendo así la maldición de la técnica. Prescindamos aquí de la cuestión de la culpa que pueda recaer particularmente sobre el cristiano en este o aquel sentido; el sentido de la fe misma se interpreta mal en uno y otro caso. Cierto, la fe entrega el mundo al hombre, y en esta medida ha posibilitado también la modernidad. Pero la fe une siempre la cuestión del dominio sobre el mundo a la cuestión de la creación de Dios y del sentido de esa creación. La fe posibilita la investigación e indagación técnica, porque interpreta la racionalidad del mundo y la ordenación del mundo al hombre; pero se opone también profundamente a que se limite el pensamiento a la cuestión de la funcionalidad, a la cuestión de la utilidad. La fe desafía al hombre a que se pregunte, por encima de la utilidad momentánea, por el fundamento de la totalidad. Protege a la razón, en cuanto que contempla y percibe, contra el predominio de la razón meramente instrumental.

Con esto se divisa ya lo inmediato: en la fe en la creación de Dios no se trata de mera teoría, no se trata de la cuestión de un pasado muy remoto en el que surgió el mundo. En esa fe se trata del presente, de la actitud correcta frente a la realidad. Resulta decisivo para la fe cristiana en la creación que el Dios creador y el dios redentor, el Dios del origen y el Dios del fin sean uno y el mismo. Si se disuelve esa unidad surge la herejía, se desintegra la contextura fundamental de la misma fe. Esa tentación es antiquísima, aun cuando las formas bajo las que se presenta la hagan aparecer como algo del todo nuevo. Al comienzo de la historia de la Iglesia, Marción, oriundo de Asia Menor, dio a esa tentación una figura fascinante. Contra la unidad entre Jesús y el antiguo Testamento, sostenida por la Iglesia mayoritaria, objetó que el Nuevo Testamento dice expresamente que los judíos no conocieron al Padre de Jesucristo, a su Dios. De ahí que el Dios del Antiguo Testamento no pueda ser el de Jesucristo. Jesús trajo un Dios verdaderamente nuevo y desconocido hasta entonces, que nada tenía que ver con el Dios celoso, airado, vengador, de la antigua alianza. Su dios es sólo amor, perdón, alegría; su Dios ya no amenaza, sino que es en todo esperanza y perdón, alegría; él solo es el buen Dios. Para eso vino Jesús, para liberar al hombre de la ley del viejo Dios, y aun del viejo Dios mismo, y transferir al Dios de gracia que se manifestó en su persona. La calumnia del antiguo Dios que Marción entona así es al mismo tiempo calumnia de fallida creación, sublevación contra la creación por un nuevo mundo* (H. Rahner ofrece información primaria sobre Marción en Markion: LThk 2VII, 92s; J. Quasten, Patrología I, Madrid 1961, 555-557. Todavía resulta fundamental A. Harnack, Marcion. Das Evangelium von fremden Gott, Leipzig-Berlin 2-1924; Id., Neue Studien zu Marcion, Leipzig-Berlin 1923.

 

Quien siga hoy con atención la trayectoria de los espíritus, podrá comprobar que, bajo muchos aspectos, se puede hablar justamente de una vuelta a Marción. Naturalmente hay también diferencias, y son las que primero caen bajo la mirada del observador. Éste puede advertir que la repulsa de la creación condujo a Marción precisamente a un odio neurótico contra el cuerpo, del que hoy estamos muy alejados; un odio cuyo emplazamiento es el oscuro medievo, que se ha transmitido dentro de la Iglesia mayoritaria y que hoy está prácticamente superado. Ahora bien, puede naturalmente preguntarse si hubiese sido posible construir tales catedrales, componer tl música, si no se hubiera dado un profundo amor a la creación, a la materia, al cuerpo. Pero una disputa semejante no captaría el punto central. Pues realmente, de aquella repulsa del creador y de la creación que Marción vincula con la gran corriente de la llamada gnosis, nació tanto el ascetismo desdeñoso del cuerpo como el cínico libertinaje, que en realidad implica asimismo odio al cuerpo, al hombre, al mundo. Lo que en apariencia son dos extremos, acercan mucho y sus posiciones fundamentales se cruzan entre sí. Así como en la falsa ascesis, enemiga de la creación, el cuerpo se convierte en sucio saco de gusanos que no merece sino desprecio y malos tratos, del mismo modo el libertinaje tiene su fundamento en que el cuerpo se torna organismo, mera cosa: su expulsión del reino de lo moral, de la responsabilización espiritual, es al mismo tiempo expulsión de lo humano en el hombre, de la dignidad del espíritu. Se convierte en mero objeto, en cosa, con él también se hace la vida del hombre vulgar y ramplona. ¿No hemos llegado a Marción desde el extremo opuesto? ¿Y no se dan también en teoría formas refinadas de semejante rechazo del cuerpo lejos de la humano, de semejante reducción a cosa y del desprecio a ello anexo? Si Dios nada tiene que ver con el cuerpo, cuando dios penetra en lo corporal, como en la cuestión del nacimiento virginal de Jesús, o como en la confesión de la resurrección del Señor, ¿no nos acontece que lo echamos a un lado como ingenuidad poco ilustrada? ¿No descartamos con ceño indignado el pensamiento de que Dios pueda hacerse tan concreto, tan material?

 

Pero con eso no hemos abarcado aún toda la extensión del pensamiento. Dondequiera que el hombre se burla de su cuerpo, en la ascesis o en el libertinaje, se burla también de sí mismo. Tanto la ascesis como el libertinaje, adversos a la creación, conducen por necesidad forzosa al odio del hombre hacia su cuerpo, hacia sí mismo, hacia la realidad como un todo. Ahí se encierra el detonante político de ambas posiciones. El hombre, que tan profanado se siente, quisiera destruir esta prisión de deshonra, el cuerpo y el mundo como un todo, para poder evadirse de semejante rebajamiento. Pide a gritos el otro mundo, apoyado en el odio a la creación y a Dios, quien tiene que responsabilizarse de la totalidad de las creraturas. Por eso la gnosis, por primera vez en la historia del espíritu, llegó a ser ideología de la revolución total*(Sobre el carácter revolucionario de la gnosis, H. Jonas, Gnosis und spätantiker Geist, Göttingen 2-1954 [versión cast.:La gnosis y el espíritu de la antigüedad tardía. Valencia 1999], E. Voegelin, Wissenschaft, Politik undn Gnosis, Manchen 1959).

 

No se trata ya de luchas políticas o sociales por el poder, como las que siempre se han dado, sino de algo más básico: de la hostilidad contra la realidad misma, que el hombre, en su propia asendereada existencia, ha aprendido a odiar. En el desdén del propio cuerpo se desintegra el hombre desde su raíz, juntamente con el mismo ser, que ya no es para él creación sino lo establecido y, por consiguiente, lo que se ha de aniquilar. Marx y Marción están tremendamente próximos en la ideología de la revolución. De ahí que la revolución se convierta, de medio político, en ídolo religioso, allí donde ya no se trata de enfrentarse con esta o aquella situación política, sino de un doble dios, de la sublevación contra la realidad misma que, en cuanto establecida, debe ser pisoteada para crear otro espacio por completo diferente. El enfrentamiento a las valoraciones del comportamiento nunca es aquí, por tanto, una disputa sobre lo puramente moral, sino que se debate siempre el ser mismo; dicho enfrentamiento se convierte en disputa metafísica. Cuando se difama la existencia de la familia, de la paternidad y la maternidad humanas como obstáculo a la libertad, cuando se consideran inventos de los dominadores la reverencia, la obediencia, la fidelidad, la paciencia, la bondad, la confianza, y se enseña a los niños el odio, la desconfianza, la desobediencia como las verdaderas virtudes del hombre liberado, entonces entran en juego el creador y la creación. La creación como un todo va a ser relevada entonces por otro mundo que el hombre se construirá. En la lógica de este inicio, sólo el odio puede ser camino para el amor; pero esa misma lógica se apoya previamente en la antilógica de la propia destrucción. Pues allí donde se calumnia la totalidad de lo real, donde se hace mofa del creador, corta el hombre sus propias raíces. Comenzamos a reconocer eso muy palpablemente a un nivel bastante inferior: en la cuestión del medio ambiente, donde se demuestra que el hombre no puede vivir en contra de la tierra, sino de ella. Pero no queremos reconocer que eso vale a todos los niveles de la realidad.

 

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¡Gloria al Señor, Rey de Reyes, fundamento de la Iglesia!

¡Buenaventura eres Tú, Oh María, Madre del Salvador!

“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 


 

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Recomendamos vivamente: ANTROPOLOGÍA DEL HECHO RELIGIOSO- Autor: José María Barrio Maestre, (Rialp, Madrid 2006) . El libro  pone de relieve la influencia positiva que ha tenido la religión en el desarrollo de la civilización humana; incluye un debate Ratzinger-Habermas.

 

Título: ‘Escatología en nuestro tiempo’ - La evolución, a examen

Autor: Hans Urs von Balthasar - Editorial: Ediciones Encuentro

Más allá de polémicas intrateológicas sobre algunos aspectos de la escatología de Von Balthasar, la editorial Encuentro ha tenido el acierto de publicar este ensayo, de riqueza profunda y de amplios horizontes, sobre la teología de las cosas últimas en el sentido de una teología de la finitud. Como afirma nuestro autor, las cosas últimas no son cosas que hay en nuestro mundo, sino que son ese mismo mundo. Imprescindible la lectura de las páginas 131 en adelante y el texto previo de Jan-Heiner Tück. 2008

« Abortus necnon infanticidium nefanda sunt crimina ».


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