Thursday 9 September 2010 | Actualizada : 2010-08-31 
Inicio > Aborto > Aborto - 8º embrión y contracepción de emergencia, preembrión y esperanza
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Embrión - «No es una cosa ni un mero agregado de células vivas, sino el primer estadio de la existencia de un ser humano. Todos hemos sido también embriones. Por tanto, no es lícito quitarles la vida ni hacer nada con ellos que no sea en su propio beneficio», afirman los obispos españoles – 2004. 05

 

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El aborto legal es el indicador más evidente de la concepción materialista de la existencia. No es casual que fuera la Unión Soviética, cuarenta y siete años antes de la Abortion Act de Inglaterra, la que despenalizara el aborto en su territorio. La influencia de los modelos pragmáticos y utilitarios en los países de habla inglesa ha facilitado esta expansión del aborto en Europa. Juan Pablo II nos dijo, en la enc te;clica Evangelium Vitae, que la causa de las leyes contra la vida humana está, en última instancia, en el "eclipse del sentido de Dios".

 

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Es una «ficción lingüística» el término «preembriones», con el que se quiere «sugerir que en los catorce días posteriores a la fecundación no existiría más que una realidad prehumana que no merecería el respeto debido a los seres humanos».

 

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«Nos escandaliza el infanticidio, pero somos capaces de admitir el aborto. La diferencia está en esa “cortina” -el seno materno- que nos permite ignorar el drama sangriento que permanece oculto». «Es necesario reconocer también el pecado de desidia de tantos católicos que se han replegado en sí mismos, renunciando a su deber de hacerse presentes en la vida pública y por el bien común». «A veces es mejor conocer el rostro del mal en toda su crudeza, para reaccionar frente a él».

Dios nos pedirá cuentas de la sangre de nuestro hermano, como a Caín.

 

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No debemos llamar “aborto” al hecho de matar a un ser humano en gestación. El aborto es espontáneo y sin intervención externa. Matar no es abortar. Hasta que no hablemos claro y sin complejos no podremos erradicar del mundo el peor de los holocaustos. Mientras se permita matar a los seres más indefensos de la sociedad no puede haber justicia ni paz. Los partidarios de la muerte nos engañan para que usemos eufemismos y así acallemos nuestras conciencias, no debemos decir “aborto” ni “eutanasia” para designar a los asesinatos.

María del Carmen Antoja Giralt - 2006-11-08-Hispanidad.com

 

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«Es contradictorio defender al débil y justificar el exterminio del no nacido»

 

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‘La náusea se produce igualmente ante una explosión atómica, una cámara de gas o un quirófano esterilizado’.

 

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Ya no pensaremos que la democracia basada exclusivamente en el número de votos sustituye a la sabiduría. 

 

De hecho, con el aborto ese crimen… ¡y cada madre abortera es asesina! Suele impresionarnos la brutalidad del exterminio en los campos de concentración. Pero imaginemos ahora un Auschwitz sin brutalidades,  torturas ni humillaciones, higiénico, con trato "humano" y hasta amistoso, donde los destinados al exterminio sufrieran su suerte sin sufrimientos innecesarios, prácticamente sin darse cuenta... ¿Mejor o peor la pesadilla?

 

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Puede haber una legítima diversidad de opinión entre católicos respecto de ir a la guerra y aplicar la pena de muerte, pero no, sin embargo, respecto del aborto y la eutanasia” (Carta del Cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe al Cardenal Theodore McCarrick, Arzobispo de Washington, presidente de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, 2004.

 

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EL EMBRIÓN, EL ABORTO Y LA

CONTRACEPCIÓN DE EMERGENCIA

 

JUAN DE DIOS VIAL CORREA 

Es curioso que la polémica que se ha levantado a propósito de la llamada “contracepción de emergencia”, haya terminado centrándose sobre el “status” del embrión humano. Ha quedado una vez más de manifiesto el vínculo profundo que liga a la contracepción con el aborto. La promoción de un sistema muy eficaz para prevenir el embarazo, induce primero a negar que él interfiera con la vida del embrión y luego a reiterar que esta vida merece ningún respeto real
Es sintomático que se use el artificio verbal de decir que no se puede inducir un aborto donde no hay embarazo, y que el embarazo sólo se da a partir de la anidación del huevo en la mucosa uterina. De esta manera se deja desprotegido al embrión durante los primeros días de su vida y se evita la acusación de que se está cometiendo un aborto, ya que esta palabra resulta malsonante.
En el fondo se está intentando proceder como si el nombre, la denominación fuera lo que hace la cosa. En vez de darle relieve a la naturaleza misma de los hechos, tal como ellos se presenta a la inteligencia y a los sentidos, se recurre a denominaciones arbitrarias que pueden ser defendidas retóricamente, pero que no reflejan otra cosa que la voluntad de quien las inventa.
Todo el mundo ha entendido siempre por “embarazo” el período de tiempo en el cual el fruto de la concepción vive en el interior del cuerpo de la madre. ¿Qué sentido tiene decir que el embarazo empieza solo con la anidación del embrión? Cada uno de los seres humanos que hoy día viven, incluidos por supuesto los autores de estas redefiniciones, pasaron individualmente un período decisivo de sus propias vidas desarrollándose y emigrando desde el pabellón de la trompa hasta el útero. Ese lapso es tan parte de cada vida individual como cualquier otro de la historia personal que se quiera escoger. Y por eso, en buen sentido, él es parte del embarazo, y nadie tenía por qué haberlo dudado. Da la impresión de que lo que en verdad ocurre es que se quiere definir el embarazo desde el punto de vista del aborto. Habría embarazo en el lapso en que no se puede destruir el embrión sin actuar dañando aunque sea en mínima medida, el cuerpo de la madre. Es la definición más negativa que se puede discurrir. Pero además de negativa ella es engañosa porque atiende sólo a la madre: ignora o desvaloriza hasta el extremo al fruto de la concepción. Sin embargo todos sabemos que lo que ocurre luego de la fecundación es que hay un ser humano en desarrollo. Y decir un ser humano es decir alguien que necesita respeto y protección. Debería ser esta afirmación la que gobernara las decisiones en toda esta cuestión.
Es aleccionador que la querella por la anticoncepción desemboque en una querella por el embrión humano. Y esta no es cuestión de consensos ni de disquisiciones legales. Me parece que si no se clarifica esta cuestión de la naturaleza del embrión humano, lo que estará mañana en peligro son los mismos derechos del hombre bajo el doble aspecto de cuáles sean ellos y de quiénes serán sus titulares.
Son muy pocas las personas que han visto un embrión humano precoz, y seguramente no son muchas las que han visto un embrión de cualquier mamífero, por más que ahora se los suele encontrar fotografiados en los medios de comunicación. Por lo mismo, la caracterización o definición de un embrión humano precoz adolece a menudo de vaguedad, y se formula, no sobre la base de experiencia, sino que en un contexto filosófico determinado que no es siempre explícito y que deja lugar a malentendidos.
Así por ejemplo, se encuentra uno a menudo que se habla de un “ser”, una “vida”, un “individuo”, incluso una “persona”. Pero para que nos pudiéramos todos entender, tendría que quedar claro cuál es el contexto en que se emplean estos términos. “Persona”, “individuo”, “ser”, “vida”, no significan lo mismo para todos, y tienen resonancias muy variadas según el contexto en el que se los emplee.
Yo prefiero usar un contexto científico. Creo que es el más fácil de entender para la gente de nuestro tiempo, que se presta a pocas ambigüedades, y que permite avanzar bastante en la cuestión. Aún cuando uno llega al punto en que la ciencia natural lo abandona, la imagen científico natural bien depurada me parece la más correcta aproximación al núcleo del problema.
Lo que quiero proponer parece bastante obvio, pero es una afirmación preñada de consecuencias.
El embrión humano es un organismo perteneciente a la especie humana. He expuesto esta idea con algún detalle en otro sitio
[1], por lo que me contento aquí con esbozarla.
Un organismo es desde luego un reactor bioquímico que intercambia con el medio materia y energía. Es propio de un organismo tener un límite, borde o frontera que lo separa de su medio y lo relaciona con él. En un individuo adulto, ese borde lo forman la piel y las mucosas. En un embrión, la membrana celular y la zona pelúcida.
A continuación, es un hecho conocido que cada organismo sigue una trayectoria de desarrollo que es propia de la especie a la que pertenece, en tal forma que para cada momento del tiempo se puede predecir cuál va a ser el estado en el que se va a encontrar, salvo por supuesto que ocurran accidentes que terminen con su vida. La trayectoria de desarrollo es: a) robusta, o sea tiende a mantenerse a pesar de las perturbaciones del ambiente, y, b) es predictible, o sea en cada momento de la vida se puede anticipar cuál será el estado del organismo en un tiempo más, y se puede también determinar bien exactamente en que estado o punto de desarrollo se hallaba el organismo en las fechas pasadas que se quieran escoger.
La trayectoria de desarrollo dentro de una unidad espacial discreta o limitada es una característica central de un organismo que dura hasta su muerte y que se inicia en la fecundación.
Un embrión muy precoz, incluso unicelular, es básicamente distinto de una célula cualquiera, precisamente porque él es un punto en una trayectoria de desarrollo. A no ser que muera o que se interfiera con él, si se lo mantiene en el medio que le es adecuado, él va a desarrollarse hasta formar un individuo adulto en una secuencia de estados perfectamente definida. No hay por supuesto ninguna otra célula que sea capaz de esto, y, por lo mismo, la afirmación que se escucha por ahí de que el embrión “no es más que una célula” revela una notable superficialidad.
La trayectoria empieza cuando se fusionan las membranas del óvulo y del espermatozoide y nos encontramos con un espacio bien delimitado en cuyo interior interactúan en una sola trayectoria los componentes bioquímicos de ambas células.
Podemos tomar dos ejemplos, que son la formación del llamado pronúcleo masculino, y la primera división celular del embrión.
Recién entrado el espermatozoide, su envoltura nuclear se disuelve casi por completo, y el aspecto compacto de su cromatina se va perdiendo en el proceso que se llama la descondensación. Este corresponde al hecho de que las protaminas, proteínas propias del espermio son reemplazadas por histonas, otras proteínas proporcionadas por el huevo. Posteriormente la cromatina vuelve a condensarse, se forma una nueva membrana nuclear, y se produce la síntesis de ADN espermático, gracias a la presencia dentro del pronúcleo de enzimas proporcionadas por el óvulo. Este pronúcleo “masculino” es pues el resultado de una acción coordinada de elementos provenientes del óvulo y de otros provenientes del espermio. Su constitución es parte de una trayectoria de desarrollo del nuevo organismo que se produjo en la fecundación y no tiene lugar sin ésta.
En cuanto a la primera división celular, en ella toman parte por supuesto los cromosomas paternos y maternos. No hay que olvidar sin embargo que la mitad del ADN “paterno” se ha sintetizado después de la fecundación, y que en este proceso han intervenido enzimos esenciales que son proporcionados por el óvulo. Pero hay más y probablemente más importante. La primera división no se podría realizar sin un órgano celular, el llamado centriolo que sirve para organizar las “fibras” del huso mitótico. Este centriolo proviene del espermatozoide por cuanto el óvulo carece de él. Así pues, la primera división celular es una parte muy complicada de una trayectoria de desarrollo en la que se entrelazan productos y procesos de las dos células que se fusionaron en la fecundación.
Desde su primer momento el organismo muestra pues una trayectoria de desarrollo. Se suele hacer caudal del momento en el que los genomas correspondientes empezarían a expresarse. Lo único que puede decirse es que en el primer momento de la trayectoria de desarrollo los genomas están silenciosos. Lo que hay en el interior del zigoto es la mezcla de ambos “proteomas”
[2], los conjuntos de proteínas del óvulo y del espermatozoide que son suficientes para desarrollar un segmento fundamental de la trayectoria, sin necesidad (o casi) de intervención del genoma. La unidad en la que se coordinan los proteomas es una trayectoria única de desarrollo que lleva sin interrupciones ni discontinuidades al momento en el que empezarán a expresarse los genes – pero no por supuesto cualquier conjunto de genes, sino precisamente aquellos que forman la dotación única de ese organismo.
Parece entonces claro que, siendo yo un organismo de la especie humana, mi desarrollo individual (y el del lector) se inició en el momento de la fecundación, en forma de una trayectoria continua. Si eso es así, yo empecé entonces a ser un organismo, y no podría haber pertenecido a otra especie que a la especie humana. Eso es otra manera de decir que un embrión tiene vida humana, y que es una parte mínima, pero real, de la humanidad. Eso es lo que lo hace acreedor a una actitud especial que se merece el ser humano, que es el respeto, y por cierto que el mínimo respeto es la obligación de todos de no atentar contra su vida, ni siquiera poniéndola en riesgo con una especie de tiro a la bandada.
Si no se acepta este criterio propuesto, hay que buscar otros, que son puramente descriptivos, y que fijan puntos en la evolución del embrión en su conjunto o de algunos de sus órganos, especialmente el sistema nervioso. Cualquiera de ellos es adaptable a la necesidad práctica que se tenga de disponer del embrión. Pero es además necesariamente incompleto. Así el desarrollo inicial del sistema nervioso humano, sólo tiene mayor significación que el de un chimpancé porque ese pequeño órgano embrionario está inscrito en la trayectoria de desarrollo del cerebro
humano y su valoración como signo de respetabilidad claramente prospectiva, se hace en función de lo que va a ser, no de lo que es, o más bien se hace en función de la trayectoria de desarrollo en la que está inscrito. Nadie ha podido proponer un criterio objetivo para fijar el momento en que un embrión, feto o recién nacido empezaron a ser “seres humanos”, y dejaron de ser algún ente biológico indefinido. En cambio es claro que segundos antes de la fecundación no existía el organismo, y que un momento después de ella ya se encuentra funcionando en su trayectoria de desarrollo.
Pensamos que el organismo de la especie humana existe desde el momento de la fecundación, y pensamos además que él es digno de respeto desde su constitución. En esta última afirmación nos encontramos con las enseñanzas católicas sobre la vida humana. Nosotros no creemos que tengamos una “vida animal” y que a ella se le sobreponga un “alma humana”. Creemos que el “alma” es la vida del hombre, del organismo humano, y que esa vida es inmortal así como ese organismo está destinado a la resurrección. El respeto instintivo que protege al hombre es el oscuro reconocimiento de esa realidad.
Desde el punto de vista conceptual, la discusión sobre anticoncepción parece claramente distinta de la discusión sobre aborto y destrucción del embrión. Desde el punto de vista social la cosa es distinta, y allí donde se ha difundido el rechazo a la aceptación de nueva vida, se está cayendo en forma inatajable en la supresión de vidas humanas ya existentes. La contracepción no ha resultado ser una enemiga o un antídoto del aborto.

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 [1] Vial Correa, Juan de Dios and Mónica Dabike, The Embryo as an Organism. En “Identity and Statute of Human Embryo”, Proceedings of the Third Assembly of the Pontifical Academy For Life, Juan de Dios Vial Correa and Elio Sgreccia eds., Librería Editrice Vaticana, Città del Vaticano, 1998. Págs. 317-331.

[2] Proteoma es el conjunto de proteínas que es típico de una célula determinada, el cual es la base principal de las funciones que esa célula es capaz de desarrollar.

 

‘HUMANITAS’ Nº23 que agradecemos.

 

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…[…]  No tenéis ni idea, ni Carlos ni Jose Antonio... Sé que quedaría mejor decir que respeto vuestra opinión pero difiero etc. Pero no es así sencillamente demostrais un ignorancia supina. Si vivir la moral sexual natural es tan dura para vosotros es que no sabeis lo que es el amor ni la relación conyugal. Si respetar a la mujer en su naturaleza, en si ciclo vital de 28 días os supone tanta carga es que no conoceis a la mujer, y parece que no teneis intención de conocerla. Las mujeres no estamos para "consolaros" cuando os apetezca. Y si no sois capaces de entender algo tan simple como eso... Muy propio de hombres hacer estos comentarios de "cristianos adultos". A ver si madurais de verdad y aprendeis a querer a la mujer como se merece, en toda su naturaleza y verdad. Leeros por una vez la Humane Vitae y la Mulieris Dignitatem.
Lo
s métodos naturales no impiden nada, porque no se hace ‘nada’ en los días fértiles de la mujer. Luego no puede impedir que se junte nada...Y si el ogino es la idea que tienes de los métodos naturales hoy en día, estás en el pleistoceno. Que pena la gente que llevada por sus prejuicios y el bajo vientre se queda únicamente en el preservativo y en la píldora (un coctel de hormonas que porque no te lo tomas tú) . Resulta curioso que sea mayor el número de mujeres que se ligan las trompas que de hombres que se hagan la vasectomía... Hay un mundo más allá del que demostrais una ignorancia increíble. Por cierto, aquello de la puerta angosta etc. también va por los casados. En ninguna parte del Evangelio pone que se regalará el Paraíso. Quizá se trate de confiar un poquito más en Dios y en su Providencia. Como siempre Carlos que te contesto, volvemos a lo mismo: es cuestión de Fe, y yo soy LAICA.
PD: Si tener una familia numerosa (porque le de la gana al matrimonio) supone que la mujer es una coneja, describe muy bien la catadura moral del que lo dice. 2008

 

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El inquietante término «preembrión»

Además, nos parece que existe en la nueva ley otra circunstancia que apunta a que se desea abrir la mano para el uso de los embriones humanos congelados, y es que en ella aparece de nuevo, de forma sistemática, el término de preembrión. Este término prácticamente ya no se utiliza en los artículos médicos especializados, lo que se refleja porque no aparece en ninguna ocasión, ni en el Informe sobre Investigación con Células Troncales, del Comité Asesor de Ética en la Investigación Científica y Tecnológica, de febrero de 2003, ni en el de la Comisión de la Comunidad Europea sobre Investigación con Células Troncales Embrionarias Humanas, de abril de 2003. En ellos, al embrión humano de pocos días siempre se le denomina embrión temprano o preimplantatorio, pero nunca preembrión. En este sentido, conviene resaltar que la palabra preembrión sólo aparece citada en las revistas internacionales especializadas, en el año 2002, trece veces, mientras que la palabra embrión preimplantatorio o temprano aparece más de 700 veces. Por ello, a nuestro juicio la inclusión del término preembrión no tiene otra finalidad que despojar al embrión temprano de su carácter de embrión humano vivo, para así poder manipularlo sin trabas éticas.

 

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FAMILIA, RIESGO Y ESPERANZA

 

"A pesar de los agoreros, la familia superará esta crisis, está superándola ya, porque la historia nos enseña que siempre renace de sus cenizas, que es la institución que ha sobrevivido al mayor número de calamidades posibles" (J.L. Pinillos)

 

Por Antonio Orozco Delclós

Hace ya algunos años el académico y catedrático José Luis Pinillos habló y escribió acerca de la esperanza y también del riesgo que se cierne sobre la familia. Pienso que sus palabras no han perdido actualidad, por más que la situación parece agravarse por momentos: "Se ha repetido hasta la saciedad, y espero que pueda seguir repitiéndose por los siglos de los siglos -aunque muchos lo dudan-, que hay que cuidar de la familia porque es la unidad básica de la sociedad, la más importante y fundamental de todas las instituciones sociales". Sin embargo -advierte el ilustre académico-, "abundan los motivos para pensar que la sociedad industrial, o posindustrial, está socavando los cimientos de la familia, o al menos debilitándolos de un modo alarmante. Es más: no faltan personas y grupos influyentes que opinan que la familia ha pasado a ser ya una polvorienta reliquia del pasado, una institución anacrónica, que en realidad constituye una rémora, un estorbo, un peso muerto para la marcha ascendente del progreso y que, en consecuencia, debe desaparecer, o poco menos (...) Y no sólo eso, sino que lo que hay que hacer es acabar de una vez por todas con la familia: Delenda est familia!. Está claro, nos dicen, que la realización personal pasa por la superación de las constricciones familiares; por la emancipación de los hijos, por que tanto éstos como la mujer se liberen finalmente de la tiranía del cabeza de familia; por terminar con la esclavitud de los hijos (...) Dicho de otra forma, la familia sería una más de las cosas que se hunden en el naufragio de la sociedad industrial o de la modernidad para dar paso a la posfamilia". El profesor Pinillos no está de acuerdo con los agoreros de turno: "yo no opino así, dice. La familia es una de las formas permanentes de la vida humana, cimiento de la sociedad, crisol donde se forjan las líneas maestras del carácter, lugar de las relaciones sexuales plenas y de la realización espiritual de la pareja. La familia es una forma consustancial de la vida humana, cuyo fallecimiento se ha exagerado en los últimos tiempos, igual que la muerte de Mark Twain. "A pesar de los agoreros, la familia superará esta crisis, está superándola ya, porque la historia nos enseña que siempre renace de sus cenizas, que es la institución que ha sobrevivido al mayor número de calamidades posibles. Cuando no queden ni los ecos de las voces que anuncian su destrucción, la familia seguirá intentando hacer personas libres de los niños que trajo al mundo" (1)

MOTIVOS DE ESPERANZA

A pesar del grito de guerra - delenda est familia!- que, como advertía José Luis Pinillos, no pocos lanzan al viento, con hechos y palabras disolventes, procurando arrasar hasta los más fundamentales valores éticos, sin duda la familia seguirá siendo la célula primera y vital de la sociedad (2), como las piedras seguirán cayendo hacia abajo y no hacia arriba por mucho  que algunos se empeñaran en lo contrario. La familia es una institución natural, en el sentido más fuerte de la palabra, es decir, según un pensamiento milenario universal, obedece a un designio divino. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, y "nuestro Dios -dijo felizmente Juan Pablo II-, en su misterio más íntimo, no es una soledad, sino una familia, puesto que lleva en sí mismo paternidad, filiación y la esencia de la familia que es el amor" (3) .

SIGNOS DE PREOCUPANTE DEGRADACION

No obstante, como nos advertía el mismo pontífice y ahora el papa Benedicto, no puede ocultarse que la batalla contra la familia está causando estragos, en una pluralidad de frentes realmente impresionante. No faltan en el seno mismo de bastantes familias signos de preocupante degradación de algunos valores fundamentales: una equivocada concepción teórica y práctica de la independencia de los cónyuges entre sí; graves ambigüedades acerca de la relación de autoridad entre padres e hijos; dificultades concretas que con frecuencia experimenta la familia en la transmisión de valores irrenunciables; el número cada vez mayor de divorcios, la plaga del aborto, el recurso cada vez más frecuente a la esterilización, la instauración de una verdadera y propia mentalidad anticoncepcional, a la vez que el recurso a la fecundación artificial, etc. (4). El realismo cristiano no puede, no debe ocultar la grave voz de alarma ante una enfermedad maligna que amenaza a toda una sociedad; más aún, a toda una civilización, famélica de valores éticos, que se bambolea sobre cimientos carcomidos por un subjetivismo relativista que prolifera en toda suerte de sutiles y agresivas especies.

Muchos padecen la enfermedad letal sin sentirla, sin advertir su gravedad, o asumiéndola con actitud fatalista, como si no tuviese remedio o como si la enfermedad fuese el estado normal de una persona sana; como si la carencia de brújula y de sentido de la orientación, la niebla y la noche fuesen las condiciones ideales, ¡liberadoras!, del caminante. Como si lo normal fuese andar a tientas, dando tumbos, sin norte ni guía, hacia los abismos, la angustia, la náusea, el vértigo de una existencia que viaja en el vacío, sin nada firme donde aferrarse, sin una verdad que sea un punto cierto de referencia; como si Dios no existiera, como si no existiese naturaleza humana: il n"hi ha pas de nature humane!, han dicho no sólo existencialistas ateos, sino moralistas cristianos, desde ediciones de nombre católico.

El relativismo subjetivista se ha infiltrado hasta en inteligencias encumbradas por títulos académicos e incluso en cátedras de Universidades o Escuelas de título católico.
La Santa Sede ha tenido que emanar dolorosos documentos y medidas para impedir que se propague la epidemia del error desde sus mismas instituciones. El cardenal Ratzinger, en la misa previa al cónclave en el había de ser elegido papa Banedicto XVI, denunciaba con frase gráfica la dictadura del relativismo que domina tantos países, especialmente en Europa.

El hombre suplanta a Dios, se erige ilusoriamente en señor del bien y del mal, de la vida y de la muerte, como si en ello conquistara su libertad y plenitud existencial. Pero al desconectar su inteligencia de la verdad divina, su libertad pierde el norte, se sustrae al dominio de la razón, y los sentidos y las más bajas pasiones se rebelan frente al señorío de la recta razón. El hombre sin Dios se convierte en el animalis homo, de que habla san Pablo. Sin Dios, sin piedad, sin corazón, sin familia, solo. Se cumple de nuevo lo acontecido en la sociedad pagana del tiempo del Apóstol: "habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se ofuscaron en sus vanos razonamientos y se oscureció su corazón insensato. Presumiendo de sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen semejante a la de hombre corruptible, de aves, cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual, Dios los entregó a pasiones deshonrosas; pues sus mujeres invirtieron el uso natural por el que es contra
la naturaleza. Igualmente, también los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se inflamaron en deseos de unos por los otros, hombres con hombres, praticando la infamia y recibiendo en sí mismos el pago merecido por su extravío. Y como no tuvieron a bien guardar el verdadero conocimiento de Dios, Dios los entregó a su réprobo sentir para hacer lo que no se debe: repletos de toda injusticia, perversidad, codicia, maldad; rebosantes de envidia, de homicidio, de contienda, de engaño, de malignidad; chismosos, calumniadores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, soberbios, vanidosos, inventores de maldades, desobedientes a sus padres, insensatos, desleales, sin compasión y sin piedad" (5). Hoy,  releer estas palabras, algunos lo consideran delito y trabajan para que las leyes civiles así lo sostengan.

Lo sobrenatural es suplantado por lo meramente humano; lo humano por lo animal; lo espiritual por lo material. Lo económico se pone en lo más alto de la escala de valores. El placer sensible se erige en criterio de felicidad: "nada hay mejor que la sensualidad", se llega a leer en anuncios cinematográficos. Su dios es el vientre, el sexo y el dinero.

Todo esto incide de modo especialmente disolvente en los más jóvenes: el abuso del sexo desde la pubertad, el uso frecuente de drogas blandas y duras; el pánico a todo lo que conlleva sacrificio, por bello y grande o necesario que sea, están ahí. No sólo hay cizaña, sino abundancia de cizaña. No sólo en una familia, sino prácticamente en todas las familias o en alguna rama de ellas. Esta es la realidad que los padres sensatos ven con justa preocupación; y si algunos no lo ven, están ciegos, han de abrir los ojos, despertar, porque está en juego la felicidad temporal y la eterna de sus hijos, y la de tantos otros. No cabe huir de responsabilidad tan seria.

Algunos aspectos del síndrome de vacuidad personal, que deben ser corregidos a la vez con comprensión y fortaleza:

1. Tener de todo. Muchos niños (con frecuencia hijos únicos), desde pequeños ya tienen de todo, incluso repetido. Toda suerte de juguetes, televisión en la habitación particular, videos, tocadiscos, ordenador personal, teléfono móvil, abundancia de vestidos de marca, zapatos, chandals, etcétera. De este modo pierden hasta la ilusión por las cosas materiales. Los juguetes más sofisticados ya no les dicen nada (o los absorben hasta el embotamiento mental).

2. Hipnosis televisiva. La televisión, como todo instrumento de comunicación es bueno mientras cumple su función adecuada. En cambio, su uso indiscriminado impide ver la realidad tal como es. Excita los sentidos y la parte menos creadora de
la imaginación. Hay series de dibujos animados que están orientados a fomentar la desobediencia a los padres. No sólo impiden la vida de familia, la dinamitan.

3. La desvergüenza, carencia del sentido del pudor, salvaguarda de
la pureza. Minifaldas extremosas, vestidos ceñidos hasta la asfixia, top-less y hasta nudismo en las playas y otros lugares: obviamente constituye una provocación al voluntario o semivoluntario abandono en el dominio de las pasiones. El lenguaje pobre y soez, empobrece la inteligencia.

4. Nevera superllena. La nevera "cargada", al alcance de los hijos en cualquier momento, fomenta la gula, el egoísmo, la destemplanza, la pérdida del sentido del orden y la disciplina.

PATERNIDAD RESPONSABLE

"En la base de estos fenómenos negativos está muchas veces una corrupción de la idea y de la experiencia de la libertad, concebida no como la capacidad de realizar la verdad del proyecto de Dios sobre el matrimonio y la familia, sino como una fuerza autónoma de autoafirmación, no raramente contra los demás, en orden al propio bienestar egoísta" (6).

A los padres de familia, especialmente, se dirigen hoy, quizá con mayor urgencia que nunca, las palabras del Espíritu Santo: Custos, quid de nocte! (7): ¡Centinela, alerta! ¿te das cuenta de la situación? ¿tienes los ojos abiertos? ¿te preparas para impedir que el enemigo de tu familia entre por alguna ventana (la del televisor, por ejemplo)?

FORMAR PARA SER LIBRES

No se puede abandonar a los hijos, no se les puede dejar a la intemperie. "Si alguno no se cuida de los suyos, principalmente de los de su casa, ha renegado de la fe y es peor que un infiel" (8). Tampoco se les puede meter en una burbuja, en un "invernadero", ni negarles la libertad que Dios les ha dado, ni es buen sistema la discusión acalorada. Es preciso formarles para que puedan ejercer cuanto antes -gradualmente, sin prisas, pero sin demoras- del modo más pleno posible la libertad.

Para formarles en los valores positivos, en las virtudes que conforman personalidades auténticas, formarse. Para exigir amablemente, exigirse reciamente. Si se puede adquirir una preparación profunda, incluso científica para realizar la más importante de las tareas humanas en las que cabe pensar -formar hombres y mujeres sanos y cristianos-, no es posible conformarse con menos.

EDUCACIÓN FAMILIAR

Los tiempos reclaman mejorar la calidad de vida familiar, para que los hijos encuentren en el seno del hogar el alimento que necesitan para crecerse ante las amenazas contra su salud espiritual. Por eso ha surgido la necesidad de una nueva ciencia: la que se refiere a la Orientación o Educación Familiar.

Somos muchos -aunque habríamos de ser más- los que nos damos cuenta de la gravedad de la situación y que -lejos de lamentarnos estérilmente- estamos dispuestos a trabajar en la vida personal, en la familiar y en la social para restaurar los valores quebrantados, recuperar los perdidos y potenciar los muchos que, afortunadamente, tenemos en buen estado. Juan Pablo II nos ha recordado en su libro Memoria e identidad que Dios también "gobierna el mal": que no quiere, pero permite el mal porque sabe, puede y quiere sacar de los grandes males, mayores bienes. Cuidado. No suele hacerlo sin la cooperación de sus hijos. No hay tiempo que perder. Es preciso reaccionar en todos los campos a nuestro alcance. Es preciso redimir con Cristo nuestro tiempo, sin esperar a los que vengan detrás (9). Cada uno es responsable de su tiempo, nosotros del nuestro. Cada uno es responsable de su familia y en cierta medida, según el lugar que ocupa en la sociedad, y todos ocupamos un lugar, de las familias de los demás. La persona no es una mónada. La persona es un ser esencialmente relacional, abierto ante todo a sus padres y hermanos y, enseguida, a otras personas, a otras familias; y aun descubriríamos, desde una perspectiva teológica, relación de cada persona a toda la humanidad.

Ocasión habrá para continuar este argumento.
(1) JOSE LUIS PINILLOS, El eterno retorno de la familia, en "YA", 15 de enero de 1989; Cfr. (2) ID., El mito del fin de la familia, en "NUESTRO TIEMPO", octubre de 1986, págs. 74-79;
(3) JUAN PABLO II, Homilía, 28-I-1979;
(4) Cfr. JUAN PABLO II, Familiaris Consortio, n. 6;
Benedicto XVI
(5) Rom 1, 21-32;
(6) Familiaris Consortio, n. 6;
(7) Isaías 21, 11;
(8) 1 Tim 5, 8.
(9) Efesios 5, 16: redimentes tempus quoniam dies mali sunt.

Agradecemos a Arvo.net 2007-01-23

 

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- "Como hubo falsos profetas en el pueblo, también entre vosotros habrá falsos maestros que promoverán sectas perniciosas. Negarán al Señor que los rescató y atraerán sobre sí una ruina inminente. Otros muchos se sumarán a sus desvergüenzas, y por su culpa será difamado el camino de la verdad. En su codicia querrán traficar con vosotros a base de palabras engañosas. Pero hace tiempo que está decretada su condena y a punto de activarse su perdición…" 2ª carta de S. Pedro, cap. 2

 

- "El Espíritu dice expresamente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de su fe y prestarán oído a espíritus seductores y doctrinas diabólicas. Esta será la obra de impostores hipócritas de conciencia insensible…" 1ª Carta de S. Pablo a Timoteo, cap. 4 [Recordemos las sectas aparecidas y sobre todo, las que siguen seduciendo].

 

- "Predica la Palabra, insta a tiempo y a destiempo, corrige, reprende y exhorta usando la paciencia y la doctrina. Pues llegará el tiempo en que los hombres no soportarán la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de multitud de maestros que les dirán lo que quieren oír; apartarán los oídos de la verdad y se volverán a las fábulas." 2 Timoteo: 4: 2-5

 

- "…Porque sabemos que Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los arrojó a las cavernas tenebrosas del abismo y allí los retiene para el juicio… No libró de la destrucción a Sodoma y Gomorra sino que las redujo a cenizas… libró en cambio al justo Lot, que abrumado por la conducta lujuriosa de aquellos disolutos, sentía torturado día tras día su buen espíritu por las perversas acciones que oía y veía. Y es que el Señor sabe librar de la prueba a los que viven religiosamente y reservar a los inicuos para castigarlos el día del juicio; sobre todo a los que corren en pos de sucios y desordenados apetitos y a los que desprecian la autoridad de Dios."  2 Pedro 2

 

- "Atrevidos y arrogantes, no tienen recato en denigrar a los seres gloriosos… son como animales irracionales, destinados por su naturaleza a ser cazados y degollados. Injurian lo que desconocen y como bestias perecerán." 2 Pedro 2: 7-13

 

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Carta de San Pablo a los Efesios 2,19-22. – Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo. En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor. En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.

 

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La perspectiva de un cristiano no puede limitarse al horizonte de la vida en este mundo; él sabe que en la vida presente se prepara otra cuya importancia es tal, que los juicios se deben hacer sobre la base de ella(26) . Desde este punto de vista, no existe aquí abajo desdicha absoluta, ni siquiera la pena tremenda de criar a un niño deficiente. Tal es el cambio radical anunciado por el Señor: "Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados" (Mt 5, 5). Sería volver las espaldas al evangelio medir la felicidad por la ausencia de penas y miserias en este mundo.

 

A la luz de la fe no hay sólo «puros» o sólo «corruptos»: la condición humana y sus contradicciones nos unen a todos. Sólo el Padre es perfección absoluta-total. 

 

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RESPONSABILIDAD: hablar de la palabra responsabilidad, desaparecida de los textos escolares. Decir que la enseñanza no insiste mucho en ese concepto, verdaderamente indispensable. Es un cultismo que se introdujo en el siglo XIX para indicar la cualidad del que “responde”, en el sentido del que cumple lo que de él se espera. Es la base de la concepción individualista y moral del Derecho. Es responsable quien anticipa un posible daño para cualquiera, el que acepta las consecuencias de su libre decisión, el que cumple con su obligación. Lástima que en español no tengamos equivalencia para la voz inglesa accountability (= responsabilidad en el sentido de presentar las cuentas claras).

 

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Yo le tengo mucho miedo al sufijo ismo. Hay que ser de una nación, pero no nacionalista, de una raza, pero no racista. El ismo, normalmente, desfigura las cosas. Tiene un significado parecido al del sufijo itis, que quiere decir inflamación. Julián MARÍAS, filósofo español - 2004-07-10 Alfa y Omega.

La ‘catolicidad’ la decretó Cristo, el ‘catolicismo’ va mucho del interés personal.

 

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Recristianizar una sociedad cada vez más pagana no será fácil. Y las sectas escondidas tras máscaras ‘pesudo-cristianas’, progresan en el carnaval de la ignorancia materialista, hedonista.

 

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Predicación y fidelidad de la Iglesia Católica a la revelación de Cristo: “No podemos callar lo que hemos visto y oído” (He 4, 20)

 

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‘Pasarán las cosas, Oh Dios, pasarán las cosas y pasaré también yo; ¡Tú nunca pasarás, Tú -amor eterno- y contigo viviré sin extravíos, por siempre!’

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

¡Hoy la tierra y los cielos me sonríen
hoy llega hasta el fondo de mi alma el sol
hoy la he visto... la he visto y me ha mirado
Hoy creo en Dios!
Ad maiorem Dei gloriam.

 

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