Friday 28 April 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
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Ese es otro de los DOLORES de cabeza de los "testigos". La Biblia es muy clara en eso : le aplica el NOMBRE de DIOS tanto al Padre, como al Hijo, y al Espíritu Santo. Y ese NOMBRE es YHVH.

 

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Jeremias. Cap. 29

 

8 Porque así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: No se dejen engañar por los profetas que están en medio de ustedes, ni por sus adivinos; no escuchen los sueños que ellos sueñan,

 

9 porque ellos les profetizan falsamente en mi Nombre, sin que yo los haya enviado –oráculo del Señor–.

 

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La reforma protestante divide el cristianismo en mil denominaciones, escandalizando la humanidad y debilitando la predicación del Evangelio.

 

 

El término Yahveh, es el término bíblico que aparece en Exodo 3,14. "Jehová", en realidad, no aparece nunca en los textos bíblicos originales... Si, no es una exageración. Se trata del nombre del Dios de los hebreos trascrito erróneamente del texto hebreo masorético. La palabra original consta de las consonantes JHVH o JHWH (también conocidas como tetragrámaton) intercaladas con las vocales de una palabra separada, Adonai (Señor). Debido a que el hebreo antiguo no disponía, a diferencia del actual, de un sistema de representación de sus sonidos vocálicos, sus vocales originales son cuestión de especulación. A consecuencia de una interpretación de textos como Éxodo 20:7 y Levítico 24:11, el nombre vino a ser demasiado sagrado para pronunciarlo; los escribas, al leer en voz alta, preferían decir "Señor" y por consiguiente escribieron las vocales de "Señor" (Adonai) en el armazón de las consonantes JHVH como un recordatorio a los lectores futuros. Los traductores del hebreo, sin darse cuenta de lo que los escribas habían hecho, creyeron que las vocales de la palabra introducida por los escribas pertenecían al nombre de su Dios en lugar de ser nada más que un recordatorio de la necesidad de no pronunciar la palabra sagrada. Este es el origen del término Jehová o Jehovah. La evidencia de los Padres de la iglesia griega da pruebas de que las formas Jabe y Jao eran corrientes, así como formas acortadas hebreas como las palabras Jah (ver Salmo 68: 4, por ejemplo) y Jahu (en nombres propios). Todo esto indica que originalmente el nombre debió pronunciarse Yavé o Yaveh (modernamente a menudo deletreado Yahweh). Etimológicamente, es la tercera persona del singular, probablemente del verbo hawah o hajah, que significa "estar." Los intérpretes más antiguos explican el verbo en un sentido metafísico y abstracto; el "estoy" de la Escritura es "Él que está," el completamente existente. Indudablemente Charles Taze Russell, el fundador de los autodenominados Testigos de Jehová en 1872, desconocía este hecho, lo que le llevó a hacer un énfasis absurdo en la palabra Jehová, considerando su uso como distintivo de la nueva religión, que según él, sería la única en dirigirse constantemente a Dios mediante su verdadero nombre.

http://www.iveargentina.org/Teolresp/religiones_y_sectas.htm

 

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Las sectas americanistas jehovistas, bautistas y otras artificialmente

formadas, conforman un laberinto para confundir a quien se adentre en él. 

 

¿YHVH o JEHOVÁ?


Por temor a Dios Los judíos no escribían ni pronunciaban su nombre. En su lugar usaban el tetragrama Y-H-W-H, o las palabras Adonai o Elohim. En el Nuevo Testamento tampoco aparece explícitamente ni "Jehová" ni "Yahveh" sino "Kyrios" (Señor) y otras más.

 

Ambas formas de escribir el nombre de Dios: Yahveh y Jehová pretenden ser la traducción del tetragrama. Ninguno de estos dos nombres existen en el idioma hebreo ni aparecen en las Sagradas Escrituras.

 

La palabra "Jehová", es un error del siglo VII a.C.  


En el siglo VII a.C. los maestros rabínicos de la escuela del Tiberíades, llamados "masoretas" (derivado de masora: tradición) quisieron ponerle vocales al nombre de Dios en las sagradas escrituras (pues se escribía sin vocales y aumentaba cada vez mas la confusión sobre como pronunciarlas).

 

En cuanto al tetragrama YHWH, como nunca se pronunciaba, nadie sabía cuales eran las vocales que le correspondían. Tomaron entonces las vocales correspondientes a la palabra ADONAI (a-o-a), que era la palabra utilizada en substitución del Tetragramma.

 

La letra "i" al final de ADONAI no la contaron porque para los hebreos es consonante y no vocal.

 

Además, cambiaron la primara "a" por la letra "e" por razones de fonética semítica (según el sistema inventado por los masoretas, la consonante (Y) y primera letra del Tetragrama, por ser consonante fuerte no puede llevar la vocal "a" que es débil, sino que fue cambiada por la vocal "e" que es una vocal fuerte). No obstante los trabajos de los masoretas, el nombre YHVH seguía remplazándose en las lecturas por "Adonai". (Cf. Enciclopedia Británica).

 

A partir del siglo XIV de nuestra era, algunos personajes de la historia cristiana comenzaron por primera vez a leer el nombre sagrado del Tetragrama con las vocales que los masoretas le habían colocado en aquel entonces según su propio invento, es decir, con las vocales "e-o-a", lo cual dio como resultado la palabra “YeHoVaH”. 

 

Esta versión errada se extendió desde entonces por toda la cristiandad.

 

Los protestantes norteamericanos y las sectas seudo-cristianas insisten hoy en la importancia de llamar a Dios "jehová" como si esta fuese en verdad la forma divinamente revelada del nombre de Dios. 

 

(Ver: Los Testigos de Jehová).

 

La palabra "YaHVéH".


En el siglo XX los exegetas bíblicos descubrieron el error.

 

Pruebas:

1-                Muchos de los nombres bíblicos llevan la partícula corta de YaHVéH: Ex. 15, 6; 17, 16; Is. 12, 2; Ps. 68, 5; Cant. 8, 6).  Por ejemplo- Abdías o Abd Yah quiere decir “siervo de YaHVéH”. Elías o El Yah quiere decir “mi Dios es YaHVéH”. Jeremías o Jerem Yah significa “sostiene YaHVéH”. Isaías o Isa Yah “salva YaHVéH”.  La exclamación litúrgica: "Hallel-u-Yah" significa "Alabad a YaHVéH".  Por lo tanto, la primera vocal no es "e" como pensaron los masoretas sino la "a".

2-                Clemente de Alejandría (siglo IV) y otros escritores anteriores a los inventos de los masoretas en el siglo VII d.C., transcribieron en griego el nombre como "Yavé".

3-                Teodoreto de Ciro (siglo V) al comentar el libro del Exodo observaba que aunque los judíos nunca pronunciaron el Tetragrama, los samaritanos lo pronunciaban "IABE".  Los samaritanos, desde su cisma con los judíos, rechazaron toda la evolución religiosa de estos. Hay que reconocer que en la pronunciación de los samaritanos tenemos la pronunciación de los judíos del siglo V a.C.

 

Conclusión

Los exegetas católicos contemporáneos consideran mucho más adecuado el nombre YaHVéH para vocalizar el Tetragrama y las Biblias católicas así lo reflejan.

 

Sin embargo, los católicos no nos aferramos a una u otra forma de escribir el nombre de Dios. Jesucristo mismo es quien nos ha enseñado más bien el hecho de que a Dios, debemos llamarle "Padre", y El mismo nos da ejemplo.

 

La religión no cambia por la forma que pronunciemos el nombre de Dios sino por lo que conocemos de El y Su voluntad para nosotros por Su revelación.  

 

El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).
Es cierto que no podemos escuchar las palabras de Jesús, como podemos escuchar, por ejemplo, las palabras del Papa Juan Pablo II, de feliz memoria, por medio de un video o un DVD. En este caso estaremos escuchando las palabras del difunto Papa. Jesús, en cambio, no es un difunto; él está vivo y está hablando hoy. En efecto, él aseguró a sus apóstoles que hablaría a través de ellos y en ellos: “El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).
La voz de Cristo no cesó cuando murió el último apóstol, como enseña el Catecismo: “Por institución divina los Obispos han sucedido a los apóstoles como pastores de la Iglesia. El que los escucha a ellos, escucha a Cristo; el que, en cambio, los desprecia a ellos, desprecia a Cristo y al que lo envió” (N. 862). La recomendación de Dios no está errada –‘absit’- cuando nos manda escuchar a Jesús, porque Jesús está vivo hoy y habla a través de los legítimos pastores de la Iglesia que son sucesores de esos apóstoles. “Escuchémosles”. Dos milenios, solo la Iglesia Católica anunciando a Cristo: “El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).
“fidem custodire, concordiam servare”», custodiar la fe, conservar la concordia. Porque oímos al Señor, somos católicos fieles a la enseñanza magisterial de la Iglesia Católica.

 

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P: ¿Cuál es la diferencia etimológica y semántica entre YHVH y Elohim, los dos nombres de Dios más repetidos en el Antiguo Testamento? 

 

R: 1. Elohim es literalmente "dioses" lo que, dado que el verbo se conjuga en singular, ha sido interpretado por el cristianismo como una referencia clara a la pluralidad de personas en la Divinidad, es decir, una mención primera de la Trinidad.


2. YHVH (Yahveh o Jehová) tiene una etimología menos clara. Algunos creen que se trata de una forma causativa de "Havah" y por lo tanto significaría "el que hace que las cosas sean o lleguen a ser" y otros que puede ser una manera de leer "Ya hu", es decir, "ahí (está) Él", como forma de referirse al carácter indescriptible e inefable de Dios.

2004-01-20 – César Vidal. Dr. en historia antigua, filosofía, teología, licenciado en derecho, de religión protestante.  Esp.

 

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La Santa Sede pide omitir el término "Yahvé" en la Liturgia

Carta a las conferencias episcopales sobre el nombre de Dios del cardenal Arinze

CIUDAD DEL VATICANO, jueves 11 de septiembre de 2008 (ZENIT.org).- La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha enviado una carta a las conferencias episcopales del mundo sobre el nombre de Dios en la que pide no usar el término "Yahvé" en las liturgias, oraciones y cantos.

La carta se refiere al uso del nombre "YHWH" con el que se designa a Dios en el Antiguo Testamento y que en español se lee "Yahvé". El texto explica que este término debe traducirse de acuerdo al equivalente hebreo "Adonai" o del griego "Kyrios"; y pone como ejemplos traducciones aceptables en cinco idiomas: Lord (inglés), Signore (italiano), Seigneur (francés), Herr (alemán) y Señor en español.

La misiva está firmada por el cardenal Francis Arinze y por el arzobispo Albert Malcom Ranjith, respectivamente prefecto y secretario de la Congregación vaticana, siguiendo una directiva de Benedicto XVI.


Tras comentar que el nombre de Dios exige a los traductores un gran respeto, el cardenal explica que la palabra "YHWH" es "una expresión de la infinita grandeza y majestad de Dios", que se mantuvo "impronunciable y por ello fue reemplazada en la lectura de las Sagradas Escrituras con el uso de la palabra alternativa ´Adonai´ que significa Señor".

Esta tradición de la traducción es importante para entender a Cristo, señala la carta vaticana, ya que el título de "Señor" se vuelve "intercambiable entre el Dios de Israel y el Mesías de la fe cristiana".

"Las palabras de las Escrituras contenidas en el Antiguo y Nuevo Testamento expresan la verdad que trasciende los límites del tiempo y el espacio. Son la palabra de Dios expresada en palabras humanas, y por medio de estas palabras de vida, el Espíritu Santo introduce a los fieles en el conocimiento de la verdad total, y por ello la palabra de Cristo aparece ante los fieles en toda su riqueza", explica la indicación de la Santa Sede.

 

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El término Yahveh, es el término bíblico que aparece en Éxodo 3,14. ‘Jehová’, en realidad, no aparece nunca en los textos bíblicos originales… Sí, no es una exageración. Se trata del nombre del Dios de los hebreos trascrito erróneamente del texto hebreo masorético.

 

La palabra original consta de las consonantes JHVH o JHWH (también conocidas como tetragrámaton) intercaladas con las vocales de una palabra separada, Adonai (Señor). Debido a que el hebreo antiguo no disponía, a diferencia del actual, de un sistema de representación de sus sonidos vocálicos, sus vocales originales son cuestión de especulación. A consecuencia de una interpretación de textos como Éxodo 20:7 y Levítico 24:11, el nombre vino a ser demasiado sagrado para pronunciarlo; los escribas, al leer en voz alta, preferían decir ‘Señor’ y por consiguiente escribieron las vocales de ‘Señor’ (Adonai) en el armazón de las consonantes JHVH como un recordatorio a los lectores futuros. Los traductores del hebreo, sin darse cuenta de lo que los escribas habían hecho, creyeron que las vocales de la palabra introducida por los escribas pertenecían al nombre de su Dios en lugar de ser nada más que un recordatorio de la necesidad de no pronunciar la palabra sagrada. Este es el origen del término Jehová o Jehovah. La evidencia de los Padres de la iglesia griega da pruebas de que las formas Jabe y Jao eran corrientes, así como formas acortadas hebreas como las palabras Jah (ver Salmo 68: 4, por ejemplo) y Jahu (en nombres propios). Todo esto indica que originalmente el nombre debió pronunciarse Yavé o Yaveh (modernamente a menudo deletreado Yahweh). Etimológicamente, es la tercera persona del singular, probablemente del verbo hawah ohajah, que significa ‘estar.’ Los intérpretes más antiguos explican el verbo en un sentido metafísico y abstracto; el ‘estoy’ de la Escritura es ‘Él que está,’ el completamente existente. Indudablemente Charles Taze Russell, el fundador de los autodenominados Testigos de Jehová en 1872, desconocía este hecho, lo que le llevó a hacer un énfasis absurdo en la palabra Jehová, considerando su uso como distintivo de la nueva religión, que según él, sería la única en dirigirse constantemente a Dios mediante su verdadero nombre.

 

P. Miguel A. Fuentes, IVE

 

25.03.2015

 

http://www.teologoresponde.org/?wref=bif

 

 

 

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Por qué no se pronuncia el nombre de "Yahvé" en la liturgia católica

Explicación de Michel Remaud, director del Instituto Albert Decourtray

 

JERUSALÉN, jueves, 20 noviembre 2008 - La petición de la Santa Sede de no pronunciar el nombre bíblico de Dios, "Yahvé", constituye un nuevo gesto de respeto por el pueblo judío y permite comprender mejor la fe cristiana.

Así lo explica el padre Michel Remaud, director del Instituto Albert Decourtray (http://www.institut-etudes-juives.net), instituto cristiano de estudios judíos y de literatura hebrea, en Jerusalén, en una declaración hecha a ZENIT para dar a comprender la trascedencia de la decisión vaticana.

El Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios, celebrado en octubre, recordó la carta enviada este verano por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos a las conferencias episcopales del mundo en la que pide no usar el término "Yahvé" en las liturgias, oraciones y cantos.

La misiva explica que este término debe traducirse de acuerdo al equivalente hebreo "Adonai" o del griego "Kyrios"; Señor en español) (Cf. Zenit, 11 de septiembre de 2008).

En síntesis, explica el experto, "hoy, el nombre divino ya no se pronuncia nunca", y aclara como llegó el pueblo judío a esta práctica basándose en la tradición judía, y en especial en la Mishná, cuerpo exegético de leyes judías compiladas, que recoge y consolida la tradición oral judía desarrollada durante siglos desde los tiempos de la Torá o ley escrita, y hasta su codificación, hacia finales del siglo III.

 

"Hasta cerca del año 200 antes de nuestra era, el nombre divino era pronunciado todas las mañanas en el templo en la bendición sacerdotal: ´El Señor te bendiga y te guarde; el Señor ilumine su rostro sobre ti y te sea propicio; el Señor te muestre su rostro y te conceda la paz´ (Números 6, 24-26)", comienza recordando el experto.

 

En el contexto del origen de esta fórmula, el versículo siguiente añade: "Que invoquen así mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré".

"La Mishná precisa que el nombre era pronunciado en el templo ´como está escrito´, mientras que se usaba otra denominación (Kinuy) en el resto del país. A partir de una cierta época, se deja de pronunciar el nombre divino en la liturgia diaria del templo. El Talmud da a entender que se toma esta decisión para evitar que algunos hicieran del nombre un uso mágico", explica el experto.

Según las fuentes del padre Remaud, "a partir de la muerte del gran sacerdote Simón el Justo, hacia 195 antes de nuestra era, se deja de pronunciar el nombre divino en la liturgia diaria".

El erudito compara el testimonio del Talmud con el del libro de Ben Sira (el Eclesiástico).

Simón el Justo es evocado en él, en el capítulo 50, al término de un largo pasaje (capítulos 44-50), donde se hace memoria de todos los "hombres ilustres" desde Enoc, pasando por los patriarcas, Moisés, David, Elías, etc.

Esta enumeración acaba deteniéndose en el gran sacerdote Simón, descrito ampliamente en la gloria de la majestad del ejercicio de sus funciones. Esta descripción culmina en la pronunciación del nombre divino, que aparece así como la conclusión de estos siete capítulos: "Entonces bajaba y elevaba sus manos sobre toda la asamblea de los hijos de Israel, para dar con sus labios la bendición del Señor y tener el honor de pronunciar su nombre. Y por segunda vez todos se postraban para recibir la bendición del Altísimo" (Eclesiástico 50, 20-21).

A partir de Simón el Justo y hasta la ruina del templo, el nombre sólo se escuchaba "como se escribe" en la liturgia del Yom Kipur, en el templo de Jerusalén, donde el gran sacerdote lo pronunciaba diez veces al día, sigue explicando Remaud.

"Los ‘cohanim´ [descendientes de Aarón] y el pueblo presente en el atrio, cuando oían el nombre explícito de la boca del gran sacerdote, se arrodillaban, se prosternaban con el rostro a tierra diciendo: ´bendito sea el nombre glorioso de su reino por siempre´".


La Mishná no dice que el gran sacerdote pronunciaba el nombre divino sino que el nombre "salía de su boca", aclara.

Parece además que, hacia finales del periodo del segundo templo, el gran sacerdote ya sólo pronunciaba el nombre en voz baja, como explica un recuerdo de infancia del rabino Tarphon (siglos I-II), que cuenta que, incluso aguzando el oído, no habría podido escuchar el nombre.

La fórmula del Éxodo, "Este es mi nombre para siempre"  (Éxodo 3,15), mediante un juego de palabras en hebreo, es interpretada por el Talmud de Jerusalén: "Este es mi nombre para estar escondido".

Según esta evolución, "hoy, el nombre divino no se pronuncia nunca --explica el sacerdote católico--. En el oficio de la sinagoga del Yom Kipur, que reemplaza la liturgia del templo por la recitación de lo que tenía lugar cuando el templo existía, la gente se prosterna en la sinagoga cuando se recuerda --sin pronunciarlo-- que el gran sacerdote pronunciaba el nombre divino".

El sacerdote se atreve a sacar una conclusión de este repaso histórico, advirtiendo que se trata de una posición personal.

"Se sabe que el Nuevo Testamento y los primeros cristianos, denominando a Jesús con el término "Señor" (Kyrios), le aplicaron deliberadamente el término utilizado en griego para traducir el nombre divino", explica.

"En la tradición litúrgica del judaísmo, este nombre divino no era pronunciado más que en la liturgia del perdón de los pecados, el día del Kipur. Podría verse una alusión a esta tradición y al poder purificador del Nombre, en este versículo de la primera epístola de san Juan: ´se os han perdonado los pecados por su nombre´ (1 Juan 2, 12)", concluye.

La conclusión del experto coincide con la del Vaticano, pues la carta de la Congregación para el Culto Divino explica que la tradición de traducir "Yahvé" por Señor "es importante para entender a Cristo", ya que el título de "Señor" se vuelve "intercambiable entre el Dios de Israel y el Mesías de la fe cristiana".

 

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- "Como hubo falsos profetas en el pueblo, también entre vosotros habrá falsos maestros que promoverán sectas perniciosas. Negarán al Señor que los rescató y atraerán sobre sí una ruina inminente. Otros muchos se sumarán a sus desvergüenzas, y por su culpa será difamado el camino de la verdad. En su codicia querrán traficar con vosotros a base de palabras engañosas. Pero hace tiempo que está decretada su condena y a punto de activarse su perdición…" 2ª carta de S. Pedro, cap. 2

 

- "El Espíritu dice expresamente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de su fe y prestarán oído a espíritus seductores y doctrinas diabólicas. Esta será la obra de impostores hipócritas de conciencia insensible…" 1ª Carta de S. Pablo a Timoteo, cap. 4 [Recordemos las sectas aparecidas y sobre todo, las que siguen seduciendo].

 

- "Predica la Palabra, insta a tiempo y a destiempo, corrige, reprende y exhorta usando la paciencia y la doctrina. Pues llegará el tiempo en que los hombres no soportarán la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de multitud de maestros que les dirán lo que quieren oír; apartarán los oídos de la verdad y se volverán a las fábulas." 2 Timoteo: 4: 2-5

 

- "…Porque sabemos que Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los arrojó a las cavernas tenebrosas del abismo y allí los retiene para el juicio… No libró de la destrucción a Sodoma y Gomorra sino que las redujo a cenizas… libró en cambio al justo Lot, que abrumado por la conducta lujuriosa de aquellos disolutos, sentía torturado día tras día su buen espíritu por las perversas acciones que oía y veía. Y es que el Señor sabe librar de la prueba a los que viven religiosamente y reservar a los inicuos para castigarlos el día del juicio; sobre todo a los que corren en pos de sucios y desordenados apetitos y a los que desprecian la autoridad de Dios."  2 Pedro 2

 

- "Atrevidos y arrogantes, no tienen recato en denigrar a los seres gloriosos… son como animales irracionales, destinados por su naturaleza a ser cazados y degollados. Injurian lo que desconocen y como bestias perecerán." 2 Pedro 2: 7-13

 

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Carta de San Pablo a los Efesios 2,19-22. – Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo. En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor. En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.

 

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¿Yavé o Jehová? - Queridos hermanos católicos:

 

En las Biblias evangélicas encontramos que a Dios se lo nombra como a «Jehová» y en las Biblias católicas le damos el nombre de «Yavé». Muchos cristianos se preguntan: ¿por qué esta diferencia en el nombre de Dios? ¿qué debemos pensar de esto?

En el fondo no sirve de nada discutir por el nombre antiguo de Dios. Nosotros vivimos ahora en el N. T. y lo que nos importa es hablar de Dios como Jesús hablaba de El. Jesús vino a aclarar el misterio más profundo que hay en el Ser Divino: «Dios es amor». Dios es un «Padre» que ama a todas sus creaturas y los hombres son sus hijos queridos. Jesús mismo nos enseñó que debemos invocar a Dios como «nuestro Padre» (Mt. 6, 9).

Para los estudiosos de la Biblia quiero aclarar en esta carta el nombre antiguo de Dios, aquel nombre que los israelitas del A. T. usaban con profundo respeto. La explicación es un poco difícil, porque debemos comprender algo del idioma he-breo, la lengua en la cual Dios se manifestó a Moisés.

1. Los nombres de Dios en el A. T.

Los israelitas del A. T. empleaban muchos nombres para referirse a Dios. Todos estos nombres expresaban una relación íntima de Dios con el mundo y con los hombres.

En esta carta quiero indicar solamente los nombres más importantes, por ejemplo:

En Ex. 6, 7 encontramos en el texto hebreo el nombre «Elohim», que en castellano significa: «El Dios fuerte y Poderoso».

En el Salmo 94 encontramos «Adonay» o «Edonay», que en castellano es «El Señor».

En Gén. 17, 1 se habla de Dios como «Shadday» que quiere decir el Dios de la montaña.

El profeta Isaías (7, 14) habla de «Emmanuel» que significa «Dios con nosotros».

Y hay muchos nombres más en el A. T., como por ejemplo: Dios Poderoso, el Dios Vivo, el Santo de Israel, el Altísimo, Dios Eterno, El Dios de la Justicia, etc.

Pero el nombre más empleado en aquellos tiempos era «Yavé» que significa en castellano: «Yo soy» o «El que es».

Leemos en Exodo Cap. 3 que Dios se apareció a Moisés en una zarza ardiente y lo mandó al Faraón a hablar de su parte. Moisés le preguntó a Dios: «Pero si los israelitas me preguntan cuál es tu nombre, ¿qué voy a contestarles?». Y Dios dijo a Moisés: «YO SOY EL QUE SOY». Así les dirás a los israelitas: YO SOY me manda a ustedes. Esto les dirás a ellos: YO SOY, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob me manda a ustedes. Este es mi nombre para siempre» (Ex. 3, 13-15).

2. ¿De dónde viene la palabra «Yavé»?

Esta palabra es una palabra hebrea, el hebreo es el idioma de los israelitas o judíos del A. T. En este idioma no se escribían las vocales de una palabra sino únicamente las consonantes. Era bastante difícil leerlo correctamente, porque al leer un texto hebreo, uno mismo debía saber de memoria qué vocales tenía que pronunciar en medio de las consonantes. El nombre de Dios: «YO SOY» se escribía con estas cuatro consonantes: Y H V H que los judíos pronunciaban así «Yahveh», y en castellano se escribe YAVE. La pronunciación «Yavé» es sin duda la pronunciación más correcta del hebreo original para indicar a Dios como «Yo soy el que soy» (Los judíos del A.T. nunca dijeron Jehová).

3. ¿De dónde viene la palabra Jehová?

Los israelitas del A.T. tenían un profundo respeto por el nombre de Dios: «Yavé». Era el nombre más sagrado de Dios, porque Dios mismo se había dado este nombre.

Con el tiempo los israelitas, por respeto al nombre propio de Dios, dejaron de pronunciar el nombre de «Yavé» y cuando ellos leían en la Biblia el nombre de «Yavé», en vez de decir «Yavé» dijeron otro nombre de Dios: «Edonai» (el Señor). Resultó que después de cien años los israelitas se olvidaron por completo de la pronunciación original (Y H V H, Yavé) porque siempre decían «Adonay» (el Señor).

En la Edad Media (1.000 a 1.500 años después de Cristo) los hebraístas (que estudiaban el idioma hebreo antiguo) empezaron a poner vocales entre las consonantes del idioma hebreo. Y cuando les tocó colocar vocales en la palabra hebrea Y H V H (el nombre antiguo de Dios) encontraron muchas dificultades.

Por no conocer la pronunciación original de las cuatro consonantes que en las letras castellanas corresponden a YHVH y en letras latinas a JHVH, y para recordar al lector que por respeto debía decir: «Edonay» en vez de «Yavé», pusieron las tres vocales (e, o, a) de la palabra Edonay; y resultó Jehovah en latín. Es decir: tomaron las 4 consonantes de una palabra (J H V H) y metieron simplemente 3 vocales de otra palabra (Edonay) y formaron así una nueva palabra: Jehovah. Está claro que la palabra «Jehovah» es un arreglo de dos palabras en una. Por supuesto la palabra «Jehovah» nunca ha existido en hebreo; es decir, que la pronunciación «Jehovah» es una pronunciación defectuosa del nombre de «Yaveh».

En los años 1600 comenzaron a traducir la Biblia a todas las lenguas, y como encontraron en todos los textos bíblicos de la Edad Media la palabra «Jehová» como nombre propio de Dios, copiaron este nombre «Jehová» literalmente en los distintos idiomas (castellano, alemán, inglés...). Y desde aquel tiempo empezaron a pronunciar los católicos y los evangélicos como nombre propio de Dios del A. T. la palabra «Jehová» en castellano.

4. Ahora bien, aun las Biblias católicas usan el nombre de «Yavé» y no el de «Jehová». ¿Está bien? Está bien porque todos los hebraístas modernos (los que estudian el idioma hebreo) están de acuerdo que la manera original y primitiva de pronunciar el nombre de Dios debía haber sido «Yavé» y no «Jehová».

«Yavé» es una forma del verbo «havah» (ser, existir) y significa: «Yo soy el que es» y «Jehová» no es ninguna forma del verbo «ser», como lo hemos explicado más arriba. Por eso la Iglesia Católica tomó la decisión de usar la pronunciación original «Yavé» en vez de «Jehová» y porque los israelitas del tiempo de Moisés nunca dijeron «Jehová».

4. ¿Cuál es el sentido profundo del nombre de «Yavé»?

Ya sabemos que «Yavé» significa: «Yo soy.» Pero ¿qué sentido profundo tiene este nombre?

Para comprenderlo debemos pensar que todos los pueblos de aquel tiempo eran politeístas, es decir, pensaban que había muchos dioses. Según ellos, cada nación, cada ciudad y cada tribu tenía su propio Dios o sus propios dioses. Al decir Dios a Moisés: «YO SOY EL QUE SOY» El quiere decir: «Yo soy el que existe: el Dios que existe; y los otros dioses no existen, los dioses de los egipcios, de los asirios, de los babilonios no existen. Yo soy el único Dios que existe».

Dios, dándose el nombre de YAVE (YO SOY), quería inculcar a los judíos el monoteísmo (un solo Dios), y rechazar de plano todo politeísmo (muchos dioses) y la idolatría de otros pueblos.

El Dios de los judíos (Yavé) es un Dios celoso, no soporta a ningún otro dios a su lado. El dice: «No tendrás otro Dios fuera de mí» (Ex. 20, 3). «Yo soy Yavé, tu Dios celoso» (Deut. 4, 35 y 32, 39).

El profeta Isaías explica bien el sentido del nombre de Dios. Dice Dios por medio del profeta: «YO SOY YAVE, y ningún otro». «¿No soy yo Yavé el único y nadie mejor que yo?» (Is. 45, 18).

La conclusión es: La palabra «Yavé» significa que «El es el UNICO DIOS», el único y verdadero Dios, y que todos los otros dioses y sus ídolos no son nada, no existen y no pueden hacer nada.

5. El nombre de Dios en el N. T.

Más importante para nosotros, que vivimos en el N. T., es saber cómo Jesús hablaba del misterio de Dios. Jesús y sus apóstoles, según la costumbre judía de aquel tiempo, nunca pronunciaban el nombre «Yavé» o «Jehová». Siempre leían la Biblia diciendo: «Edonay» -el Señor- para indicar el nombre propio de Dios.

Todo el N. T. fue escrito en griego, por eso encontramos en el N. T. la palabra Kyrios (el Señor) que es la traducción de «Edonay».

Pero Jesús introdujo también una novedad en las costumbres religiosas y nombró a Dios «Padre»: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra». «Mi Padre sigue actuando y yo también actúo». «Por eso los judíos tenían ganas de matarlo: porque El llamaba a Dios Padre suyo haciéndose igual a Dios» (Jn. 5, 17-18).

Además Jesús enseñó a sus seguidores a hacer lo mismo: «Por eso, oren ustedes así: Padre Nuestro, que estás en los cielos» (Mt. 6, 9). Ahora, el nombre más hermoso que nosotros podemos dar a Dios es el de: «Padre nuestro».

6. ¿Es verdad que en las Biblias de los Testigos de Jehová aparece el nombre Jehová en el Nuevo Testamento?

Así es. Los Testigos de Jehová hacen aparecer en el N. T. 237 veces la palabra «Jehová», pero eso no es correcto. Cuando en el N. T. se habla de Dios con el nombre «Señor» (Kyrios en griego, Edonay en hebreo) ellos lo traducen como Jehová, pero esto es claramente una adulteración de los textos bíblicos.

El N. T. habla de Dios como «Padre» o «Señor», pero nunca como «Jehová». Una vez más desconocen la gran revelación de Jesucristo que fue la de anunciarnos a Dios como Padre.

7. ¿Qué es lo mejor para nosotros?

Lo mejor es hablar de Dios como Jesús hablaba de El. Meditando los distintos nombres de Dios que aparecen en la Biblia, nos damos cuenta de que hay una lenta evolución acerca del misterio de Dios, y cada nombre revela algo de este gran misterio divino:

1) Dios se manifestó a Moisés como el único Dios que existe, significando esto que los otros dioses no existen. Es lo que significa la palabra «Yavé».

2) Luego ese único Dios se manifestó a los profetas como el Dios de la Justicia.

3) Finalmente en Jesucristo, Dios se manifestó como un Padre que ama a todos sus hijos. Dios es amor y nosotros tenemos esta gran vocación a vivir en el amor. La oración del Padre Nuestro es la mejor experiencia de fraternidad universal.

¿Qué hay que hacer cuando los Testigos de Jehová, los Mormones y los seguidores de otras sectas llegan a la casa de uno para entablar una conversación?

«En primer lugar hay que precisar cuál es la verdadera intención de su visita. Por lo general ellos dicen que quieren hablar de la Biblia y conversar acerca de Dios y de la religión.

Pero su verdadera intención no es ésta, sino la de arrebatar la fe a los católicos. Eso y nada más es lo que quieren. Quitar a los fieles su fe católica. Hablar de la Biblia o de Dios es sólo el pretexto para llegar a este final que es quitar la fe a los católicos.

Y los hechos comprueban esta afirmación, porque sabemos de algunos buenos católicos que por cortesía, buena educación, o por otras razones, aceptaron con-versar con ellos sobre la Biblia o sobre Dios, y se pasaron a ser Testigos de Jehová, Mormones o de otras sectas y abominaron después contra su antigua fe católica.

Es decir, hay que tener claro que esta visita de los Testigos de Jehová, de los Mormones o de otras sectas a las casas y familias católicas no tiene otra intención ni otro propósito que arrebatarles su fe católica.

Conociendo esta realidad, la respuesta es obvia: ¿Quiere usted conservar y defender su fe católica? No los reciba. ¿Quiere usted poner en peligro su fe católica? Piense mejor lo que debe hacer».

Cuestionario:

¿Es correcto nombrar hoy a Dios con la palabra Jehová? ¿Por qué no? ¿Qué aconteció históricamente? ¿Por qué los israelitas usaban la palabra Adonai? ¿Qué pasó cuando los hebraístas de la Edad Media empezaron a poner vocales a las consonantes? ¿Qué significa la palabra Yavé? ¿Es correcto utilizar hoy la palabra Yavé? ¿Es correcto utilizar la palabra Jehová? ¿Cómo se refirió Jesús a su Padre? ¿Cómo tenemos que nombrar a Dios los cristianos de hoy? ¿Qué evolución del nombre de Dios hay entre A. y N. Testamento?

La Santa Biblia - El libro que no pueden faltar en su hogar.

 

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TESTIGOS DE JEHOVÁ:

EL PODER DE LA PUBLICIDAD

 

  

 

AUGUSTO MERINO MEDINA -  

 

Los Testigos de Jehová, una de las sectas pseudo-cristianas surgidas del protestantismo estadounidense, es considerada una de las más peligrosas tanto por el catolicismo (Secretariado Romano para la Unión de los Cristianos) como por el propio protestantismo (Consejo Ecuménico de Iglesias) debido al proselitismo “de mala ley” –como lo califican ambas instituciones[1]– que lleva a cabo. Este se caracteriza por un notable ímpetu apostólico, una estrategia de aprovechamiento de las debilidades de ciertos sectores de la población cristiana y una táctica de ataques a todas las diversas formas existentes de cristianismo. Es tal el éxito que esta secta ha alcanzado en diversas partes del mundo, apoyado en una actividad editorial y publicitaria sin precedentes, que en la católica Polonia, por ejemplo, habiéndose constituido como la comunidad no-cristiana más numerosa (y la cuarta religión más importante, después del catolicismo, de la ortodoxia y de los uniatas), la congregación católica de las “Siervas del Verbo Divino”, fundada en 1986 y especializada en la propagación de la Biblia, se dedica con especial ahínco a reconvertir a los Testigos de Jehová, cuyas creencias y tácticas conocen a fondo, razón por la cual los dirigentes de la secta han prohibido recibir sus visitas domiciliarias (forma de proselitismo que ha adoptado ella también)[2].
Aunque en Hispanoamérica los mayores éxitos de los Testigos de Jehová se han cosechado en México, Brasil y Argentina, su presencia en Chile es activa y todo hace presagiar que irá en aumento. Es conveniente, por lo tanto, conocer su historia, credo, métodos y culto, que sintetizaremos en estas líneas.


Historia de los Testigos de Jehová


El fundador de los Adven-tistas del Séptimo Día, William Miller, profetizó en 1843 que ese año tendría lugar la segunda venida de Cristo. Como ello no ocurriera, profetizó que el advenimiento acaecería en 1844. En 1870 el joven de 18 años Charles Tazel Russell (1852-1916), nacido en familia presbiteriana y que, por una crisis de fe –que lo llevó, entre otras cosas a hacerse masón–, se había convertido en adventista, comenzó a reunir un grupo de adherentes en Pittsburgh, Pennsylvania, para estudiar la Biblia y, en especial, las profecías contenidas en ella. Convencido de que el error de Miller se había debido a un mal sistema de cálculo, diseñó uno propio que le permitiría, a su juicio, hacer predicciones correctas sobre la segunda venida del Mesías. Sus seguidores aumentaron y comenzaron a denominarse “Escudriñadores de la Biblia”, movidos todos por una gran curiosidad escatológica.
A los 26 años, Russell decidió poner fin a su participación en el comercio de tejidos que tenía con su padre, ocasión en que recibió 300.000 dólares por su parte en el negocio (suma estimada considerable entonces), dedicándose desde ahí en adelante a difundir sus ideas religiosas. En 1879 inició con este capital una carrera de publicista extraordinaria por su éxito, fundando uno de los periódicos religiosos de mayor éxito que se conocen, “Atalaya” (The Watch Tower), acompañado de “El Heraldo de la Presencia de Cristo”. Ese mismo año se casó con Francisca Ackey, la cual lo acusó posteriormente de infidelidades conyugales, de tratamiento despótico y de haber tratado de declararla demente para repudiarla sin obligaciones. Mrs. Russell pidió, y obtuvo en 1913, la separación de bienes (no solicitó el divorcio para evitar que su marido pudiera casarse nuevamente). El fundador, cuya calidad de tal es lo único que hace interesantes estos datos históricos, fue condenado en 1911 por aprovecharse de los bienes de algunos seguidores, a quienes convencía de la inminencia del fin del mundo, y en 1913, por perjurio. 


Dado el éxito alcanzado con sus publicaciones, Russell formó en 1884 una sociedad denominada Watch Tower Tract Society que, en 1886, pasó a denominarse “Sociedad Bíblica y de Manifiestos Atalaya” (Watch Tower Bible and Tract Society). En 1931, su sucesor adoptó la denominación actual de “Testigos de Jehová”, expresión tomada de Isaías 43, 12. Al fallecer en 1916, Russell había viajado por los Estados Unidos, Canadá, Europa, Asia Menor, Rusia y el Lejano Oriente, fundando 1.200 grupos de estudiantes de la Biblia, pronunciando 30.000 sermones y difundiendo 300 millones de folletos y libros religiosos, editados en la imprenta y editorial que había fundado en Brooklyn. Su obra principal es “Estudio de las Escrituras”, en 7 volúmenes.
Su sucesor, Franklin Joseph Rutherford, antiguo director de la imprenta en Brooklyn, que dirigió la sociedad entre 1916 y 1942, fue aun más prolífico, ya que escribió no menos de 20 libros y 80 folletos, publicados en 80 idiomas. Habiendo tomado las riendas de la Asociación en 1916, Rutherford fundó en 1919 un periódico bimensual llamado “Despertad”, y echó mano de la radio y el disco fonográfico como los medios de difusión más eficaces.
Rutherford, de carácter despótico y autoritario, imprimió a la secta un sello agresivo e intolerante, dedicándola a atacar especialmente al catolicismo, y le dio una estructura de gobierno rígida y centralizada, denominada por él “teocrática” por cuanto se supone que es gobernada directamente por Jehová a través de la cúpula directiva establecida en Nueva York, integrada por cooptación. El autoritarismo de este segundo líder provocó alrededor de 10 secesiones de sus seguidores, de las cuales la más importante fue la encabezada por el suizo Alexander Freytag que, en 1920, fundó su propia sociedad, “Los Amigos del Hombre”, de talante mucho menos doctrinario y violento. En 1920, Rutherford profetizó que en 1925 resucitarían y volverían a la tierra los 70 (sic) patriarcas judíos, encabezados por Abraham, Isaac y Jacob, los cuales no irían al cielo sino que acompañarían a los Testigos en la tierra restaurada durante el milenio que había de comenzar simultáneamente. Para recibir a estos patriarcas hizo construir una casa en San Diego (California), llamada Beth-Sharim o “Casa de los Príncipes”. Como éstos no llegaran, en definitiva, se instaló él mismo en ella hasta su muerte en 1942.
Su sucesor fue Nathan Homer Knorr (1905-1977), que se hizo cargo de la sociedad en 1942. Bajo su gobierno, cuyo centralismo aumentó notablemente, el estilo de los Testigos se suavizó un poco en su relación con las confesiones cristianas. Knorr presidió la publicación de los libros más conocidos de los Testigos: “La verdad os hará libres” (1943), “El reino se ha acercado” (1944), “Que Dios sea reconocido como verdadero” (1946), “Equipado para todas las buenas obras” (1951), etc., todos los cuales han sido publicados sin nombre de autor (algunos críticos sugieren que ello facilita la modificación de la doctrina y revelaciones que contienen). La principal publicación, con todo, es la traducción jehovista de la Biblia, “Las Santas Escrituras, traducción del Nuevo Mundo” (1950-1961). A su muerte en 1977, Knorr fue sucedido por Frederick Franz. Según estadísticas de 1989, los Testigos de Jehová eran entonces 3.787.000 en todo el mundo, concentrados especialmente en los Estados Unidos de Norteamérica (818.000), país en que se los considera la secta de más rápido crecimiento; México (277.000); Brasil (267.000); Italia (172.000); Japón (138.000), etc[3]. A éstos deben agregarse al menos 5.000.000 de simpatizantes en todo el mundo[4]. Según estadísticas de 1991, los “proclamadores”, es decir, miembros activos, eran en todo el mundo 4.017.213, cifra que representa un incremento de 6 por ciento respecto del año anterior, y los simpatizantes y asistentes a la “cena del Señor”, 9.950.058[5].


Durante el siglo XX y en relación, sin duda, con algunas de las fallidas profecías sobre el advenimiento del “Reino”, se han producido algunas defecciones de gran importancia, entre las que destaca la de Raymond V. Franz, sobrino del presidente Franz, tras 43 años de pertenencia a la organización jehovista y luego de haber ocupado altos cargos por 9 años en la cúpula dirigente. Al alejarse de la Sociedad publicó en 1983 en Atlanta (EE.UU.) un interesante testimonio, Crisis of Conscience. Un ex Testigo que ha publicado obras importantes sobre esta secta es el español Antonio Carrera, autor de “Los falsos manejos de los Testigos de Jehová” (Bilbao, 1976), “70 Testigos acusan a la secta” (Bilbao, 1978), “El fraude del fin del mundo” (Bilbao, 1978), etc. Se ha calculado que la tasa anual de defección de los Testigos es en algunas regiones hasta de un 18 por ciento, la cual es compensada con el gran número de conversiones logradas anualmente. Por esta razón, hay quienes han considerado a los Testigos como una “secta de paso”
[6].


Credo de los Testigos de Jehová


Probablemente el núcleo de las creencias de la secta es la idea de la lucha entre Jehová y Satanás. El primero creó el universo, pero el segundo hizo rebelarse a nuestros primeros padres contra él. Habiendo logrado de algún modo escabullirse al cielo, Satanás fue precipitado desde las alturas a la tierra en 1914, fecha en que se suponía debía volver Cristo (constatado el fracaso, se afirmó que su vuelta fue “invisible”) por haber concluido ese año el período de 2.520 años del “tiempo de los gentiles” (debe considerarse que, en estos cálculos, los Testigos suponen que Dios creó el mundo en el otoño del año 4.026 antes de Cristo). Se trabó en ese momento, en todo caso, una batalla que se pelea entre los Testigos y los adeptos de Satanás, que son casi todo el resto de la humanidad. Satanás ha organizado la guerra contra Dios a través de todas las instituciones políticas del planeta (todos los diversos estados, las organizaciones internacionales como la ONU, etc.). Además, Satanás ha dado origen a todas las instituciones religiosas con igual propósito, por lo que no hay ni una sola religión establecida que pueda considerarse siquiera amiga de Dios[7].
En esta historia, Cristo tiene un estatuto y un papel singulares. Para comenzar, los Testigos afirman que Cristo no es Dios. No, al menos, al mismo título que el Padre: sostienen, con todo, que es “un” dios, apoyándose en una tergiversación del prólogo del evangelio de San Juan, donde leen –contra toda norma hermenéutica– no que “el Verbo era Dios” sino que “el Verbo era un dios”. Cristo fue, antes de su encarnación, un ser espiritual perfecto, a quien se confunde a menudo con el arcángel San Miguel, de modo que se afirma en numerosos lugares que el nombre de Jesús es, en realidad, Miguel. Por su encarnación, Jesús-Miguel fue solamente un hombre, sin que hubiera en él dos naturalezas. Antes de su venida estuvo siempre subordinado a Dios Padre, tal como sigue estando ahora. La obra y muerte de Cristo no constituyen propiamente una redención, sino sólo una prueba de que Dios no va a destruir a toda la humanidad, por la cual siente misericordia. Una vez muerto, Cristo recibió un nuevo cuerpo aparente, inmaterial, celeste, y su cuerpo material fue llevado a algún lugar secreto, donde ha permanecido incorrupto, para ser exhibido –aparentemente momificado– cuando se inicie el milenio. Jesús, por otra parte, no fundó realmente la Iglesia, aunque parece haber dudas al respecto. En algunos escritos se afirma que Dios Padre tuvo dos hijos, Jesús y Satanás.
En cuanto al Espíritu Santo, no es ni persona, como Jesucristo, ni divina: se trata simplemente de la fuerza o poder impersonal e invisible de Dios. Por este motivo, los Testigos escriben siempre “espíritu santo” con minúscula. Con lo dicho, queda claro que los jehovistas no aceptan la Trinidad Beatísima, aseme-jándose en esto a la secta de los Unitarios. Por otra parte, como Cristo no es realmente Redentor, resulta difícil considerar cristianos a los Testigos. Más bien, sus creencias sobre Jesús los sitúan en la misma línea que los musulmanes, para quien también Jesús (y María) son personajes venerables, pero nada más.


El principal aspecto de sus creencias y prácticas que les permite presentarse como cristianos es su recepción de las Sagradas Escrituras. Con todo, las deformaciones que han introducido en ellas las hacen decir lo que, en el fondo, desea la cúpula directiva (y que varía con el curso de los años, razón por la cual las publicaciones agotadas no son reeditadas, para no tener que dar cuenta de los cambios dogmáticos). Son famosos los errores de traducción de que está plagada la “traducción del Nuevo Mundo”, traducción emprendida por el presidente Knorr y seguidora, según se dice, de las ediciones críticas de R. Kittel y de Wescott y Hort, aunque se las ignora completamente en la práctica
[8]. Así, para negar la presencia real de Jesús en la Eucaristía traducen de los sinópticos “esto significa mi cuerpo” en vez de “esto es mi cuerpo”; respecto del infierno, en vez de traducir (Mateo 25,46) “e irán éstos al suplicio eterno”, traducen “y partirán éstos al acortamiento eterno”; traducen a Mateo 16,16 no como “tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia”, sino como “tú eres Pedro y sobre esta piedra (que soy yo mismo) construiré mi congregación”; y un último ejemplo de los muchos que podrían citarse: el pasaje de Colosenses 2,9 “en él habita corporalmente la plenitud de la divinidad” es traducido como “en él habita toda la plenitud de la cualidad divina para el cuerpo”, escamoteando lo esencial del pasaje.
La realidad es que, desde los primeros años, la secta ha privilegiado no la Biblia misma, sino los comentarios a ella escritos por los dirigentes. El propio fundador decía de sus “Estudios de las Escrituras” que “no son meros comentarios acerca de las Escrituras o Biblia, sino que son prácticamente la Biblia misma. El que se dirige a la Biblia sola, dentro de dos años vuelve a las tinieblas. Al contrario, si lee los Estudios de las Escrituras con sus citas y no ha leído ni una página de la Biblia como tal, estará en la luz al término de dos años”
[9]. De hecho, en las reuniones semanales, desde 1967, no se lee directamente la Biblia (antes se la leía durante siete minutos). Y aunque la insistencia en la lectura y estudio de la Biblia es el primer paso en la captación de adeptos (“analice Ud. mismo su Biblia para ver si concuerda con su religión”), cualquier desacuerdo entre la Biblia y la doctrina jehovista es resuelto del siguiente modo: “Si nosotros queremos marchar en la luz de la verdad debemos reconocer no solamente a Jehová Dios como nuestro Padre sino también su organización como nuestra madre (...) Pero... ¿si yo constato que la Biblia contradice la Sociedad?... Nosotros no abandonaremos las enseñanzas de nuestra madre comenzando a criticarla y encontrarle faltas. Nosotros nos daremos cuenta que Jehová sabe lo que sucede en su organización y si él quiere que esto suceda, ¿quiénes somos nosotros para exigir que esto cambie?...”[10]. De este modo, es la cúpula directiva de la Sociedad la única intérprete auténtica de la Biblia, ya que es Jehová mismo quien le comunica de modo directo la –cambiante– interpretación adecuada.
Esto ha conducido a algunos estudiosos de la secta a afirmar que no hay propiamente “fundamentalismo” en su lectura bíblica, ya que no se trata sólo de una exégesis que se apegue a la letra en desmedro de una lectura más espiritual o simbólica, sino de “literalismo” o “interpretación literalista”, expresión que alude al manejo hábil, pero no por ello menos rebuscado y ajeno a toda norma hermenéutica, de los textos con el fin de apoyar lo que la directiva de la Sociedad sostiene que debe creerse. En conclusión, se “sectariza” la Biblia para que la secta aparezca como “bíblica”
[11].
Esto explica otro de los aspectos centrales del credo jehovista: el que los elegidos para entrar al Reino junto a Jehová sean sólo 144.000 hombres, número simbólico a que alude cierto pasaje del Apocalipsis. El resto de los seres humanos son “las otras ovejas” mencionadas por Cristo en el Evangelio. Estas no están destinadas a reinar junto con Jehová sino, en caso de convertirse al mensaje jehovista, a vivir para siempre en un paraíso terrestre, en que nadie se enfermará ni envejecerá –al contrario, los viejos rejuvenecerán–, y nadie morirá. Aun los animales salvajes se harán pacíficos: “¡Qué bello será dar un paseo por el bosque y caminar un poco con un león, o quizá con un gran oso! Incluso quienes hoy están muertos (naturalmente, si son Testigos de Jehová) podrán vivir en la tierra paradisíaca: ¡volverán a la vida! Por ello, en aquel tiempo, en lugar de anuncios de defunción, habrá alegres anuncios sobre quiénes han resucitado (...) La belleza de la tierra paradisíaca no será turbada por agencias de pompas fúnebres, cementerios o tumbas”
[12]. En cuanto a los 144.000 elegidos o ungidos, su lista es hecha y actualizada cada año en la oficina central de la Sociedad en Nueva York, estimándose que actualmente quedan sólo 12.000 plazas para completar el número indicado. El ingreso al número de 144.000 es resultado exclusivamente del esfuerzo personal por vivir la fe de la secta, en un claro rasgo de pelagianismo, y entre las obras al parecer más decisivas está el aportar muchos conversos a la secta (en calidad de “otras ovejas”, al menos). Los hombres que no accedan a ninguna de estas formas de bienaventuranza serán, proba- blemente, destruidos del todo, puesto que la idea de la inmortalidad del alma es un punto en que la antropología secta ha vacilado. En algunas oportunidades se afirma que el alma es mortal. En otras ocasiones, niegan la existencia del alma (como en ciertos pasajes de “Sea Dios veraz”, donde se afirma que los científicos no han podido encontrar prueba alguna de su existencia).
La secta ha heredado la obsesión escatológica y profe-tizadora de su fundador. Este había profetizado que la caída del Papa se produciría en 1914 con el regreso de Cristo, y que en 1918 Jehová destruiría a las Iglesias y sus miembros por millones. Del mismo modo, profetizó que el fin del mundo ocurriría el 1 de octubre de 1925. Como ello no acaeció, los Testigos adoptaron la táctica de los adventistas de decir que Cristo volvió a la tierra pero en forma invisible. Más tarde, la fecha del fin del mundo fue fijada para 1975. Como nada ocurrió tampoco ese año, se levantaron protestas especialmente vehementes en la convención internacional celebrada en 1981 en los Estados Unidos. En esa ocasión, el presidente Franz tuvo que aclarar que el error en la predicción se había debido a que no habían podido precisar con toda exactitud el tiempo transcurrido entre la creación de Adán y la de Eva
[13]. No pocas defecciones siguieron a este nuevo fiasco, entre ellas la muy bullada de su propio sobrino. Estando ya en el año 2000 sin que ninguna profecía se haya cumplido cabalmente, los Testigos afirman que el fin es, en todo caso, inminente porque él deberá sobrevenir mientras vivan todavía personas que en 1914 estaban vivas y conscientes[14]. Como el número de ellas es escasísimo, el fin está a las puertas. Tendrá, pues, lugar la batalla de Armagedón en que Jehová se servirá de ejércitos angélicos comandados por Miguel-Jesús, y en la que serán destruidos todos quienes voluntariamente hayan rechazado el mensaje de los Testigos. Junto con éstos, serán destruidos todos los reinos y demás entidades políticas de la tierra, además de los secuaces de las falsas religiones. Los Testigos deberán entonces dedicarse durante siete meses a purificar la tierra de los cadáveres de los malvados, tras lo cual se inaugurará el milenio. Satanás será encadenado por mil años, al cabo de los cuales intentará nuevamente corromper a la humanidad, sólo para ser definitivamente destruido. Es entonces que los 144.000 elegidos reinarán con Jehová eternamente, en tanto que las “otras ovejas” entrarán al paraíso terrestre redivivo.

 

‘Las sectas sólo son disfraces desleales del cristianismo’

Si hay algo que une a la mayoría de las sectas y grupos religiosos presentes en Iberoamérica es el odio y el ataque a la Iglesia Católica. Son el eje de tantos granujas. No toleran la que es todavía, y con mucho, la religión mayoritaria del continente y, por tanto, el enemigo a batir. Este odio provoca situaciones de tensión entre partidarios de diversos credos e incluso entre miembros de la misma familia. La secta es un ‘sector-división’; divide el demonio, separando las partes, siembra discordias, odio. ¿Qué es lo que más odian las sectas?: la Iglesia fundada por Jesucristo hace dos mil años ‘Una, Santa, Católica y Apostólica’.

 

Métodos de los Testigos de Jehová -
Parte importante del éxito que tiene la secta se debe a la metodología de captación y adoctrinamiento, aspectos en que su carácter sectario es particularmente evidente.
El fundador Russell diseñó la táctica de la visita puerta a puerta, a la cual los “pioneros especiales” deben dedicar 150 horas mensuales (la entrega de “Atalaya” es el punto clave), en tanto que los “pioneros regulares” deben consagrarle 200 horas mensuales.
La metodología de las visitas está cuidadosamente estudiada y explicada en “Mirad, yo hago de nuevo todas las cosas”, una especie de manual de predicadores. En la primera visita, destinada a entregar la folletería de la secta, se pronuncia un discurso de entre tres y ocho minutos, cuidadosamente aprendido, y debe observarse atentamente la reacción de la persona, que puede estar condicionada por motivos transitorios, debiendo considerarse además que otros habitantes de la casa pueden estar en una disposición anímica distinta. Por eso, si hay un rechazo categórico a la recepción, el Testigo puede insistir más tarde (la idea es que la insistencia produce frutos). Si hay una acogida, se entabla un diálogo acerca de las publicaciones entregadas y se anuncia una segunda visita para explicarlas mejor.
Esta segunda visita es crucial. Debe observarse la psicología de la persona, ver qué aspecto de los textos le interesan, tocar algunos temas que puedan importarle (injusticias sociales y otros males que aquejan a la humanidad). Si se advierte cualquier señal de rechazo, debe interrumpirse la visita y volver otro día, animando a proseguir entretanto el estudio de los textos.
En la tercera visita se hará ver al visitado que, para comprender cabalmente los textos, hay dos sistemas: organizar un grupo domiciliario de estudio, o asistir a una reunión en alguno de los “Salones del Reino”. Si se opta por el primer sistema, se hace una cuarta visita, en que se plantea más formalmente la invitación a concurrir al Salón.
La acogida en éste, cuando el posible adepto llega, es esencial. Ella debe ser lo más cálida posible, usándose el tratamiento de “hermano”, y mostrándole las múltiples actividades que se realizan en la secta. Se inicia la enseñanza de los métodos proselitistas, permitiendo a los seglares descubrir su vocación misionera. Se comunican al invitado las principales doctrinas junto con los privilegios que debe reclamar de la sociedad en que vive (derecho a diversas objeciones de conciencia, etc.). Se inicia así un período de prueba, que puede ser más o menos largo según las circunstancias; el candidato es estrechamente vigilado, ya que es el momento en que recibe los ataques y críticas de sus parientes y amigos. Para contrarrestarlos, se lo lanza a la acción, donde tendrá la satisfacción de sentirse haciendo algo importante. Pasado el período probatorio, se bautiza al converso, el cual suele radicalizar sus posturas frente a las reacciones adversas de su medio anterior. La secta entonces enfatiza el ambiente de hermandad y calidez que hay en ella y que, quizá, faltaba en la vida anterior del sujeto.
Todo este proceso está apoyado, como ya se ha dicho, por una actividad editorial impresionante. Según el anuario de 1979, en 1968 se distribuyeron 14.474.864 libros; en 1978, la cifra alcanzó a 70.576.240 biblias y libros, más 422.285.935 ejemplares de “Atalaya” y “Despertad”
[15].


Organización, culto y aspectos morales -
La organización de la secta es la de una sociedad regida por las normas de su lugar de origen, los Estados Unidos, que le reconocen personalidad jurídica (su expansión a Italia, por ejemplo, fue posible en virtud del Tratado de Amistad Italo-Estadounidense de 1948). La “Sociedad Bíblica y de Manifiestos Atalaya de Pennsylvania” está presidida por 7 directores vitalicios, que tienen su sede en Brooklyn. En el libro “Podéis vivir para siempre en una tierra paradisíaca”, edición de 1990, impreso en 93 idiomas y con 47 millones de ejemplares, se dice: “La organización visible de Dios está guiada y dirigida de modo teocrático. En la sede central de los Testigos de Jehová en Brooklyn (Nueva York) existe un cuerpo directivo que tiene la superintendencia de las actividades mundiales del pueblo de Dios. Este cuerpo directivo está compuesto por miembros del “siervo fiel y discreto”. Los miembros del cuerpo directivo están guiados “teocrá-ticamente”, es decir, por Dios mismo[16].
En cada país donde están establecidos los Testigos existe una Sucursal de la Sociedad, atendida por un “servidor”. Dentro de cada Sucursal el Distrito tiene un carácter regional y controla a las instancias inferiores. El Circuito tiene competencia para capacitar e instruir a los proselitistas, revisa las cuentas y anima a los directivos. El Grupo, Congregación o Compañía, es la unidad organizativa a nivel de barrio. Dispone de la siguiente jerarquía: un Siervo de Congregación, que la dirige; un Siervo auxiliar de Congregación; un Siervo de Estudios Bíblicos; un Siervo de Revistas y Territorio; un Siervo de Cuentas, que revisa las mismas; un Siervo del Estudio de “Atalaya”; un Siervo de la Escuela del Ministerio Teocrático, que instruye sobre el modo de predicar; un Siervo de Estudio de la Congregación, que atiende espiritualmente a los asociados; y Oradores Públicos, designados por el Comité de la Congregación.
No se puede decir que los Testigos tengan realmente liturgia y culto: no existe entre ellos forma alguna de sacerdocio. En los “Salones del Reino” se reúnen más para leer y estudiar (siempre más “Atalaya” que la Biblia) que para orar o adorar a Dios. Al respecto, sostienen que más importante que la oración pública es la personal, que se centra en el Padre Nuestro. Las reuniones son 4 a la semana: en la primera, de una hora, tiene lugar una parte (45 minutos) dedicada a las enseñanzas bíblicas, profecías o consejos sobre el vivir “cristiano”, y otra parte a estudiar la Biblia a través de “Atalaya”; en la segunda, llamada “Escuela del Ministerio Teocrático”, de 45 minutos, se usan 21 minutos para instrucción en temas bíblicos, y el resto se dedica a ejercicios prácticos; la tercera, la “Reunión de Servicio”, se trata de cómo van las visitas domiciliarias, la venta y reparto de revistas, etc., controlada mediante los formularios “Ministerio del Campo de la Congregación”, “Registro de casa a casa”, etc.; en la cuarta se estudia el último libro publicado y la Biblia a través de los comentarios. El domingo hay además una reunión que se llama “Servicio religioso”, en que no se ora propiamente, sino que se reciben enseñanzas y se cantan himnos, usando como texto no la Biblia sino “Atalaya”.
Los Testigos rechazan el valor de los sacramentos. El Bautismo es sólo una ceremonia para indicar el ingreso a la Sociedad, y se administra aparatosamente por inmersión en ríos o lagos. El matrimonio no es sacramento sino contrato, y no tiene un rito especial. Las creencias respecto a la Eucaristía son peculiares: rechazan con verdadera antipatía la idea de que la Misa es un sacrificio, niegan la Presencia Real, y atribuyen a este rito un valor meramente conmemorativo, celebrado sólo una vez año, el 14 de Nissan a la puesta del sol. En él “comulgan” sólo quienes son parte de los 144.000. Además, como sostienen que Jesús fue crucificado a un palo, tienen verdadero horror a la cruz cristiana. Por otra parte, tienen prohibición de celebrar Navidad, el cumpleaños de cada uno, el aniversario de matrimonio, asistir a entierros, saludar la bandera nacional, respetar el himno nacional, participar en elecciones y celebrar toda fiesta civil o cristiana.
En aspectos morales, los Testigos no son tan exigentes, como otras sectas, en materias tales como fumar, beber alcohol o jugar juegos de azar. Su norma central de comportamiento es organizar toda su vida y sus gastos en torno a la difusión del Reino de Jehová casa por casa. Se critica y desincentiva todo lo que entorpece este fin, como el asistir a fiestas, pescar, cazar y todo lo que implique perder el tiempo. Por otra parte, dada su peculiar antropología y concepción del alma humana (de la que algo se dijo más arriba), rechazan absolutamente, a partir de 1945, las transfusiones de sangre, aunque no hacerlas conduzca a la muerte del paciente, tema que ha provocado no pocas deserciones.


Evaluación


En esta secta enfrentamos una curiosa combinación de herejías (arrianismo, pelagia-nismo, unitarismo, gnosticismo, etc.) con elementos de religiones tales como el Islam y con otros que repugnan a todas las religiones llamadas “del Libro” (en particular su politeísmo). Su negación de la Santísima Trinidad y de la divinidad de Cristo la hacen inequívocamente no-cristiana, aunque se presenta como tal.
El peligro que ella constituye emana, especialmente, de su violenta prédica anti-cristiana y, más específicamente, anti-católica, para no decir nada de su postura anti-política, que constituye un fermento de desobediencia a las potestades civiles. Además, es un peligro por dirigirse en particular a aquellos sectores de la sociedad en que el cristianismo es más débil o más inculto y que menos pueden defenderse, dato que debiera preocupar particularmente en Hispa-noamérica (incluso en los Estados Unidos de Norteamérica, en que los estándares de alfabetismo son muy superiores a los nuestros, se constató, hacia fines de la segunda guerra, que los Testigos cuya instrucción sobrepasaba la educación secundaria eran menos del 1 por ciento, y menos del 15 por ciento había completado la básica[17]). Se ha dicho que se trata, por esto, de una secta de marginales, aunque en Chile, aparentemente, han entrado también en sectores de clase media[18]
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Debe además tenerse en cuenta, al evaluar su negatividad, la inmensa fuerza de su industria editorial, cuyas cifras impresionantes hemos tenido ocasión de citar en este texto. Se trata de una publicidad avasalladora. Este aluvión de literatura fácil y esquemática va acompañado de un proselitismo infatigable, bien pensado y bien coordinado, provisto de una dialéctica tan efectiva que incluso los especialistas suelen experimentar dificultades en las discusiones con los Testigos (razón por la cual se aconseja no dejarse arrastrar por ellos a disputas exegéticas). Finalmente, los métodos que usa para retener a sus adeptos pertenecen claramente al orden del “lavado de cerebro” que usan tantas otras sectas del mismo o similar estilo, cuyo fin es inculcar una ciega obediencia a la cúpula directiva de la Sociedad.

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[1] Cf. C. Orlando Bueno V., Eudista, Los Testigos de Jehová, en Consejo Episcopal Latinoamericano Celam, #Sectas en América Latina”, s/f, p. 130.
[2] Cf. Stanislaw Celestyn Napiórkowski, OFM Conv. Nouveaux mouvements religieux en Pologne, en Federación Internacional de las Universidades Católicas. “Proyecto de investigación sobre nuevos movimientos religiosos”, Roma, 1990.
[3] Cf. Manuel Guerra Gómez. Sectas. Los nuevos movimientos religiosos, Pamplona: Eunsa, 1996, pp. 189 y ss.
[4] Cf. Juan Daniel Petrino, La lectura de la Sagrada Escritura bajo el régimen de la Organización de los Testigos de Jehová. El uso de la Biblia en el Salón del Reino, tesis doctoral de la Pontificia Universidad de Santo Tomás, Roma, 1989.
[5] Cf. Giuseppe de Rosa, s.j., Chi sono “realmente” i Testimoni di Geova?, en la Civiltà Cattolica, III (1999), pp. 258-270.
[6] Cf. Juan Danile Petrino, op. cit.
[7]
En La verdad os hará libres (Nueva York, 1943) se afirma: “la bestia salvaje representa a toda la organización política del diablo que ha ejercido dominio bestial sobre la tierra a través de los siglos hasta ahora, (...) el demonio fue responsable de la introducción de la religión con la finalidad de engañar a la humanidad desviándola de la adoración de Jehová Dios en espíritu y en verdad”.
[8] Cf. Juan Daniel Petrino, op. cit.
[9] Cf. Atalaya de 15 de Septiembre de 1910, citado por Guerra, op. cit., p. 191.
[10] Juan Daniel Petrino, op. cit.
[11] Ib.
[12] Cf. Giuseppe de Rosa, op. cit., pp. 265-266.
[13] Cf. Manuel Guerra Gómez, op. cit., p. 196.
[14] Cf. Giuseppe de Rosa, op. cit., p. 265.
[15] Cf. P. Orlando Bueno, op. cit., p. 115.
[16] Cf. Giuseppe de Rosa, op. cit., p. 259.
[17]
Cf. P. Orlando Bueno, op. Cit., p. 133.
[18] Cf. Carmen Galilea W. Sectas modernas y el contexto socio-religioso en Chile, Santiago: Centro Bellarmino CISOC, 1988, pp. 35 y 38.

 

2003-11-20

 

 

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JEHOVISTAS, manipuladores y

falsificadores de la Biblia.

 

P: Usted se ha referido a la Traducción del Nuevo Mundo como una Biblia falseada dando como ejemplos, entre otros, Tito 2:13, 2ª Pedro 1:1, Romanos 9:5 ó Hechos 20: 28. Pero eruditos como Mateos, Schökel o Schonfield los traducen de la misma forma ¿Considera usted que también ellos han falseado en la traducción de estos versículos?

 

 

R: Schonfield nunca fue un erudito sino un personaje de atrabiliaria trayectoria personal autor de libros como "El complot de Pascua" donde sostenía que Jesús se había desmayado en la cruz y por eso luego creyeron que había resucitado. Mateos sí apoyó algunas traducciones de los TJ - no Juan 1, 1 por ejemplo - fundamentalmente porque su teología era arriana y sus prejuicios pesaban enormemente en él. Schoekel fue bien distinto y no dejade ser significativo que en la Biblia del Peregrino - que era una revisión de la Nueva Biblia Española en la que colaboró con Mateos - corrigiera esos mismos disparates. Por otro lado, los ejemplos de textos falseados en la Versión del Nuevo Mundo se cuentan por centenares y no sólo se refieren a la doctrina bíblica de la Trinidad. En Mateo 25, 46, por ejemplo, han sustituido "castigo eterno" por "cortamiento eterno" y en Lucas 23, 43 han alterado la puntuación para que Jesús no pueda decir al ladrón arrepentido: "Hoy estarás conmigo en el paraíso". Podría darle muchos más ejemplos pero la verdad es que las profecías falsas sobre el fin del mundo, los cambios doctrinales y la falsificación de la Biblia son tres de las marcas más características de la secta de los Testigos de Jehová.

Dr. César VIDAL. historiador protestante, filósofo. 2004.03.09. Esp. L.D.

 

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Cristo fue crucificado, o sea clavado en cruz; por ello decimos -la crucifixión de Jesucristo-. La Biblia indica lo contrario de lo predicado por los jehovistas: clavado en una estaca, palo, garrote o tronco vertical, esto es en todo falso, una falsedad jehovina.

 

ελεγονουναυτωοιαλλοιμαθηταιεωρακαμεντονκυριονοδεειπεναυτοιςεανμηιδωενταιςχερσιναυτουτοντυποντωνηλωνκαιβαλωτονδακτυλονμουειςτοντυποντωνηλωνκαιβαλωτηνχειραμουειςτηνπλευραναυτουουμηπιστευσω*.

 

CRUCIFIXIÓN DE CRISTO. Evangelio de Ntro. Señor Jesucristo, según San Mateo cap.27

 

26 Entonces, Pilato puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado.

27 Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron a toda la guardia alrededor de él.

28 Entonces lo desvistieron y le pusieron un manto rojo.

29 Luego tejieron una corona de espinas y la colocaron sobre su cabeza, pusieron una caña en su mano derecha y, doblando la rodilla delante de él, se burlaban, diciendo: «Salud, rey de los judíos».

30 Y escupiéndolo, le quitaron la caña y con ella le golpeaban la cabeza.

31 Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron de nuevo sus vestiduras y lo llevaron a crucificar.

32 Al salir, se encontraron con un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz.

33 Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, que significa «lugar del Cráneo»,

34 le dieron de beber vino con hiel. El lo probó, pero no quiso tomarlo.

35 Después de crucificarlo, los soldados sortearon sus vestiduras y se las repartieron;

36 y sentándose allí, se quedaron para custodiarlo.

37 Colocaron sobre su cabeza una inscripción con el motivo de su condena: «Este es Jesús, el rey de los judíos».

37 Et imposuerunt super caput eius causam ipsius scriptam: “ Hic est Iesus Rex Iudaeorum”.

 

38 Al mismo tiempo, fueron crucificados con él dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.

39 Los que pasaban, lo insultaban y, moviendo la cabeza,

40 decían: «Tú, que destruyes el Templo y en tres días lo vuelves a edificar, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!».

41 De la misma manera, los sumos sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos, se burlaban, diciendo:

42 «¡Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo! Es rey de Israel: que baje ahora de la cruz y creeremos en él.

43 Ha confiado en Dios; que él lo libre ahora si lo ama, ya que él dijo: «Yo soy Hijo de Dios».

44 También lo insultaban los ladrones crucificados con él.

45 Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, las tinieblas cubrieron toda la región.

46 Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó en alta voz: «Elí, Elí, lemá sabactani», que significa: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?».

47 Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: «Está llamando a Elías».

48 En seguida, uno de ellos corrió a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña, le dio de beber.

49 Pero los otros le decían: «Espera, veamos si Elías viene a salvarlo».

50 Entonces Jesús, clamando otra vez con voz potente, entregó su espíritu.

51 Inmediatamente, el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo, la tierra tembló, las rocas se partieron

52 y las tumbas se abrieron. Muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron

53 y, saliendo de las tumbas después que Jesús resucitó, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a mucha gente.

54 El centurión y los hombres que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y todo lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: «¡Verdaderamente, este era el Hijo de Dios!».

55 Había allí muchas mujeres que miraban de lejos: eran las mismas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo.

56 Entre ellas estaban María Magdalena, María –la madre de Santiago y de José– y la madre de los hijos de Zebedeo.

57 Al atardecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había hecho discípulo de Jesús,

58 y fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato ordenó que se lo entregaran.

59 Entonces José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia

60 y lo depositó en un sepulcro nuevo que se había hecho cavar en la roca. Después hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue.

61 María Magdalena y la otra María estaban sentadas frente al sepulcro.

62 A la mañana siguiente, es decir, después del día de la Preparación, los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron y se presentaron ante Pilato,

63 diciéndole: «Señor, nosotros nos hemos acordado de que ese impostor, cuando aún vivía, dijo: «A los tres días resucitaré».

64 Ordena que el sepulcro sea custodiado hasta el tercer día, no sea que sus discípulos roben el cuerpo y luego digan al pueblo: ¡Ha resucitado!». Este último engaño sería peor que el primero».

65 Pilato les respondió: «Ahí tienen la guardia, vayan y aseguren la vigilancia como lo crean conveniente».

66 Ellos fueron y aseguraron la vigilancia del sepulcro, sellando la piedra y dejando allí la guardia.

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En el versículo 37 indica claramente que ‘colocaron sobre su cabeza una inscripción’. Caso contrario, según versión jehovista, debería haber dicho: colocaron sobre sus manos. Como la Biblia no miente, mienten los jehovinos. La interpretación jehovista de la Biblia es sorprendentemente inchoherente, disparatada y confusa.

 

 

Con la misma Biblia en mano, seguimos desmontando la mentira jehovista. Vemos en el Evangelio según San Juan, Capítulo 20

 

1 El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada.

2 Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

3 Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro.

4 Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes.

5 Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró.

6 Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo,

7 y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte.

8 Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó.

9 Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.

10 Los discípulos regresaron entonces a su casa.

11 María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro

12 y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús.

13 Ellos le dijeron: «Mujer, ¿por qué lloras?». María respondió: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».

14 Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.

15 Jesús le preguntó: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?». Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo».

16 Jesús le dijo: «¡María!». Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: «¡Raboní!», es decir «¡Maestro!».

17 Jesús le dijo: «No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: «Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes».

18 María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras.

19 Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!».

20 Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.

21 Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes»

22 Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo.

23 Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan».

24 Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús.

25 Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!». El les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré».

ελεγονουναυτωοιαλλοιμαθηταιεωρακαμεντονκυριονοδεειπεναυτοιςεανμηιδωενταιςχερσιναυτουτοντυποντωνηλωνκαιβαλωτονδακτυλονμουειςτοντυποντωνηλωνκαιβαλωτηνχειραμουειςτηνπλευραναυτουουμηπιστευσω*

Dicebant ergo ei alii discipuli: “ Vidimus Dominum! ”. Ille autem dixit eis: “ Nisi videro in manibus eius signum clavorum et mittam digitum meum in signum clavorum et mittam manum meam in latus eius, non credam  

 

26 Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!».

27 Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe».

28 Tomas respondió: «¡Señor mío y Dios mío!.

29 Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!».

30 Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro.

31 Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.

 

*el texto griego indica de forma acabada el plural, o sea: clavos y manos.

La Watchtower Bible and Tract Society of Pennsylvania, Inc. USA. ilustra erróneamente la muerte de Cristo como clavado en un madero vertical; un leño con un solo clavo que traspasa los dos pies y otro clavo que traspasa las manos superpuestas de Cristo. Eso contradice la Escritura en el versículo 25 recién visto. Allí el apóstol Tomás hubiera dicho: ‘clavo’ y no ‘clavos’; la contradicción jehovista con la Biblia es neta, sin empañamiento.

Charles Taze Russell** 

Murió en 1916, en un viaje de los Ángeles a Brooklin, fue enterrado en el "Rosemont United Cementeries" propiedad dela Sociedad Watchtower, al norte de Pittsburg. Al lado de su tumba se construyó una pirámide, una prueba más de sus creencias en la pirámide de Gizeh. Pero extrañamente al vértice de la pirámide fue colocada una cruz dentro del más clásico estilo cristiano.

** Russell tuvo varios problemas de tipo moral, su esposa lo sorprendió varias veces con su secretaria y también con la sirvienta de la casa. También llegó a vender semillas de trigo con el nombre de "trigo milagroso" a sesenta dólares el bushel (manojo o ramillete) del cual sacó jugosas ganancias. Los periódicos precisamente lo incomodaban, puesto que varios hablaban de su doble o triple moral y farisíacas costumbres.

Al época existía una Organización Internacional Judía que buscaba reorganizar la nación Judía (Israel); Russell era partidario de este movimiento del cual se benefició.

En 1913 tuvo que admitir ante la corte judicial, desconocer el hebreo y el griego; así como historia y teología sistemática... dejó evidenciado su mentir y descaro. 

Russell predijo sin vergüenza ni miramentos, que el fin del mundo sería para 1914. Para apoyar esta su idea alocada, no solo utilizó (manipuló) la Biblia, sino que también osó enseñar que la Gran Pirámide de Gizeh daba testimonio de este acontecimiento, como testigo de Dios. Todo estaba listo para que aconteciera en octubre de 1914, pero este día llegó y nada pasó. La sociedad comercial acumuló las propiedades que los creyentes vendieron u ofrecieron a los jerarcas.  Tras el fracaso, muchos abandonaron la organización, Russell reaccionó modificando el año, por lo tanto, cambió la fecha 1914 a 1915, con resultado también negativo, posponiéndose para 1918. Russell escribió mucho a través de su revista; escribió también una serie de libros llamados ´estudios de las Escrituras´ que en realidad son unas opiniones sin fundamento hermenéutico ni histórico.-

Agradecemos este correo de: Hamilton Hilario L. Fresno - Perú. XI.MMVI.

 

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P:1¿Ha sufrido la Biblia cambios a lo largo de los siglos? 2¿Podemos estar seguros de que el mensaje no ha sido tergiversado por el hombre? 3¿Cuáles son las copias más antiguas que se conservan?

 

R;1. No. 2. Sí. 3. En el caso del Nuevo Testamento estamos hablando de manuscritos redactados en el propio siglo I, a los que hay que añadir otros de los primeros siglos. En el caso del Antiguo Testamento, lo más antiguo que tenemos procede de Qumrán y, de manera significativa, coincide con el texto masorético.

 

P:¿En qué lenguas fueron escritos los textos del Antiguo y Nuevo Testamento? Si fue el griego (en dialecto koiné) la lengua escrita del Nuevo, ¿quiere decir eso que, por ejemplo, San Marcos escribió en griego? ¿No fue en su lengua materna: hebrea o aramea?

 

R:1. El Antiguo Testamento en hebreo con algunos pasajes –muy pocos– en arameo. 2. El Nuevo Testamento en griego. En contra de lo que piensa la gente, el griego era lengua de Palestina al menos desde el s. IV a. de C. Para un muchacho como Jesús, Pedro o Marcos era una lengua más que conocida ya que, como mínimo, eran bilingues... como en la Cataluña* anterior a Pujol.

Este diálogo con César Vidal tuvo lugar entre las 17.00 y las 18.00 del martes 31 de octubre 2006

*Zona de España nord-oriental.

 

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Los protestantes convenientemente se olvidan de estudiar la barca de la que se bajaron con Lutero para tratar de construir otra mejor en medio del mar. El resultado es que ahora flotan por todos lados, aferrados a miles de astillas y llevados -como bien dice San Judas- "por todo viento de doctrina, de aquí para allá".

 

La mayoría de ellos ni se imaginan que la Iglesia Católica es el medio de Dios para santificar al hombre.

 

Uno no puede culparlos mucho porque hay cada católico que mejor perderlo que encontrarlo. Y es que debe ser así: la idea es que Dios sea glorificado por la incompetencia de los clérigos y de la Iglesia en general. Si semejante manga de incompetentes ha durado veinte siglos es porque "algo raro ha de pasar" y Alguien muy Poderoso y Eterno sostiene la estructura.

 

Ocurrió una vez ya.

 

Dios dejó la Iglesia librada al talento de sus miembros, esa noche terrible de la Pasión. Era de esperarse: de los once que no lo traicionaron, el líder lo negó y otros nueve; ni ocasión tuvieron de negarlo, porque se escurrieron al mejor escondite. El que debio de haberse asustado más, San Juan, a la sazón un mozalbete de no más de veinte años, resultó el más fiel y siguió a su Maestro hasta el Calvario.

 

Es que Jesús lo amaba más que a todos y hasta lo hizo miembro honorario de su propia familia cuando le entregó a su Madre en el Calvario.

Hoy día pasa algo por el estilo.

 

Hay gente como Scott Hahn -por dar un ejemplo solo- que avergüenzan al católico "de cuna", "nacido católico".


Scott y otros protestantes, ateos, paganos, católicos caídos en filosofías extrañas etc. etc. han vuelto a la Iglesia y están escribiendo los libros, haciendo las películas, los programas de TV y las páginas en la Web que muchos católicos pudieran haber hecho antes pero nunca hicieron por incapacidad, desidia, mala formación o simple pereza.

 

No es una acusación, cada uno tiene sus razones.

 

Lo que quiero decir es que Dios ha tenido que ir a buscar la excelencia fuera de la Iglesia porque dentro de ella no la hay o está ahogada por la mediocridad y la desidia del día a día. Si bien el hermano del hijo pródigo se mata trabajando por la hacienda de su Padre, el Padre ha decidido sacrificar el becerro cebado para celebrar el regreso del pródigo.

 

El humo del asado son todas esas hermosas obras y conversiones que estos conversos han traído a la Iglesia.

 

Se calcula que en Norteamérica entran a la Iglesia un millón de protestantes por año.

 

Estos americanos !siempre tan eficientes!, y nosotros siempre tan preocupados por ser los mas machos, terminamos mirando todo de afuera, aferrados a nuestra bien conocida mediocridad bolivariana (o sanmartiniana) que siempre se queda diez centavos corta del peso.

 

Solo por meditar, es bueno comparar las vidas de Washington y Bolívar y si uno lo hace desapasionadamente, no puede sorprenderse lo que salió de los lomos de uno y de otro.

 

Yo, por lo menos, cuando estudio la vida de Washington encuentro una persona profundamente cristiana, valiente, con un carácter formado en la adversidad y templado en la lucha constante.


Un hombre lleno de virtudes que a veces hasta parece venido de otro planeta.

Un don de Dios. De Bolívar, ni hablemos.

Si yo fuera cura y especialmente si fuera un cura hispanoamericano, creo que andaría por el mundo con antifaz para que nadie me reconozca. Es que da vergüenza escuchar esas homilías insulsas o leer esos artículos que ni fu ni fa en los diarios del continente hispano. No son todos malos, pero a comparación con los ya mencionados conversos, hasta los mejores palidecen.

 

Ni hablemos de los foros del Internet como catholic.net (qué vergüenza!)

Por eso propongo que nos examinemos como hombres de Dios que somos, que nos pongamos delante de la presencia del Altísimo y le pidamos por favor que nos haga ver la propia escoria y nos ayude a limpiarnos.

 

Que nos ayude Dios y la Santa Virgen de Guadalupe a pelar la escoria de la mediocridad hispanoamericana para parecernos si tan siquiera un poco a los gigantes que fundaron nuestra fe y nuestros países.

 

Si no me equivoco, Cristo nos va a mostrar nuestros defectos y también las virtudes nos las mostrará -en los otros- esos que cuando los vemos brillar nos molestan porque nos recuerdan nuestras propias limitaciones.

Vean los foros católicos en español. Vean las toneladas de sandeces que escriben católicos a la violeta que andan sugiriendo que se casen los curas, que haya mujeres sacerdotes, que se permita el aborto o que se repartan "los millones" de la Iglesia. Dan ganas de entrarles a plomos. Y díganme entonces si no es un milagro que todavía haya gente que encuentre a la
Iglesia, que se enamore de ella y le sea fiel a pesar de esas bocazas llenas de m... que no tienen otra cosa que hacer que esparcir veneno.

Yo vine a la Iglesia solo, nadie me evangelizó en persona.

 

Fueron los libros de los conversos los que me convencieron de la verdad.

 El día que tuve que presentarme a una Iglesia me encontré con un cura sin interés que criticaba a los obispos; no faltó un cura descarado que me hizo un pase homosexual y otros que no me dieron ni la hora.

 

Gracias a Dios hubo otros buenos y mejores.

 

Pues bien, aquí estoy, convencido que todo está en su lugar. Para que la Iglesia dé gloria a Dios tiene, necesariamente, que estar compuesta de una buena cantidad de pelandras.

 

La excelencia es negocio de Dios y El la trae de donde se le da la gana.

Esto para mí, es un profundo misterio.

Saludos (Texto anónimo llegado por correo electrónico desde Rep.Dom. 2006-XII-29]

 

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Grandes «Reinos» de papel moneda - Para el fundador de Largantza, «cualquier persona puede ser captada si se le capta en el momento oportuno». Sin embargo, y a pesar de que nadie está exento de peligro, sí que hay una serie de factores de riesgo que propician la adhesión a un grupo sectario. Ser joven, estar en desacuerdo con la sociedad, tener un nivel socioeconómico y cultural medio o alto, vivir un momento de soledad y tender a la personalidad dependiente son algunas de las características que los adeptos de estos grupos suelen buscar para incorporar nuevos miembros. Con un trato familiar y cercano, una presión moral y psicológica encubierta y «martilleante», una oferta de felicidad plena y bajo la excusa de un proyecto de servicio social, sectas como los Mormones, los Adventistas del Séptimo Día, la Iglesia de la Cienciología, los Testigos de Jehová o cualquiera de las casi 300 que hay en España logran captar a personas que financien sus lucros financieros.
   Precisamente los Testigos de Jehová, una de las más extendidas en nuestro país y que cuenta con todos los permisos legales, han levantado un gran imperio inmobiliario que, según Domínguez, está valorado en miles de millones de dólares. Este grupo sectario «actúa de forma paralela a la justicia entre sus propios miembros, construyen los templos o Chalés del Reino con el dinero de sus adeptos y registran todo su patrimonio en un gran centro de Estados Unidos que controla la hacienda de la secta en todo el mundo». Es obvio que la felicidad no tiene precio, por tanto, quien intente lucrarse gracias a la ajena, es digno de sospecha. Periódico:
LA RAZÓN. ESP. 2004-IV-21

 

 


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La familia es célula de resistencia contra la opresión porque es un ámbito de autonomía personal y posibilidad de formación y educación sin control del Estado y fuera del "discurso cultural dominante".
Por eso es atacada por los sistemas totalitarios.

 

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No te dejes vencer por nada extraño a tu espíritu; piensa en medio de los accidentes de la vida que tienes dentro de ti una fuerza madre, algo fuerte e indestructible, como un eje diamantino, alrededor del cual giran los hechos mezquinos que forman la trama del diario vivir; y sea cuales fueran los sucesos que sobre ti caigan, sean de los que llamamos prósperos o de los que llamamos adversos, o de los que parecen envilecernos con su contacto, manténte firme y erguido, que al menos se pueda decir siempre de ti que eres un hombre.
(Angel Ganivet citando a Seneca en Idearium Español)

 

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«La sociedad no puede marcar el destino del hombre»cardenal Rouco Varela 2005

 

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«Los cristianos, recordando la palabra del Señor: «En esto conocerán todos que sois mis discípulos, en el amor mutuo que os tengáis», no pueden tener otro anhelo mayor que el de servir con creciente generosidad y con suma eficacia a los hombres de hoy. Por consiguiente, con la fiel adhesión al Evangelio y con el uso de las energías propias de éste, unidos a todos los que aman y practican la justicia, han tomado sobre sí una tarea ingente que han de cumplir en la tierra, y de la cual deberán responder ante Aquel que juzgará a todos en el último día. No todos los que dicen: «¡Señor, Señor!» entrarán en el reino de los cielos, sino aquellos que hacen la voluntad del Padre y ponen manos a la obra. Quiere el Padre que reconozcamos y amemos efectivamente a Cristo, nuestro hermano, en todos los hombres, con la palabra y con las obras, dando así testimonio de la Verdad, y que comuniquemos con los demás el misterio de amor del Padre celestial. Por esta vía, en todo el mundo los hombres se sentirán despertados a una viva esperanza, que es don del Espíritu Santo, para que, por fin, llegada la hora, sean recibidos en la paz y en la suma bienaventuranza, en la patria que brillará con la gloria del Señor».
Constitución Gaudium et spes, 93 – VATICANO II

 

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"Gloria a Dios por todo esto". San Juan Crisóstomo, sus últimas palabras. 

 

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“Las doctrinas centrales del cristianismo fueron capaces de inspirar y sostener relaciones sociales y organizaciones atractivas, liberadoras y eficientes”. Fueron las doctrinas de la Iglesia las que permitieron que el cristianismo se encontrara “entre los movimientos de revitalización más formidables y de mayor éxito en la historia”. Con los cristianos aparece un Dios que, de hecho —algo nunca visto hasta entonces—, se preocupa por todos los seres humanos, que los ama con locura y que pide y espera de sus seguidores un amor semejante entre ellos y fuera de ellos, incluso a sus enemigos y a quienes no les entienden. La Buena Nueva del cristiano,  era dos veces buena y nueva, pues al dar a la humanidad un Dios amoroso y misericordioso daba también a los hombres y a las mujeres su auténtica humanidad.

 

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"Europa tiene su base en la única fuerza que es capaz de aunar la herencia cultural helénica, el derecho romano y el avance de la Ciencia: el Cristianismo". Esta es la conclusión del historiador Luis Suárez, catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid. Suárez recuerda que el progreso europeo fue posible gracias al Cristianismo. En efecto, la creación de bibliotecas en territorio europeo por Isidoro de Sevilla, fueron impulsadas gracias a los padres de la Iglesia como Benito o Alejandro Magno, quienes consideraron que el progreso se basaba en el conocimiento, no en el atesoramiento de riquezas.

 Además, Suárez recordó que los derechos humanos no nacieron con la revolución francesa de 1789, sino que fueron inicialmente formulados por el Papa Clemente VI, quien, en 1346, pronunció por vez primera los derechos humanos de la libertad, la vida y la propiedad. En este contexto, negar las raíces cristianas de Europa, como pretende Francia y Bélgica, en el tratado constitucional parece un intento de construir una Europa de mercaderes, en lugar de una comunidad humana. "El término Europa fue inicialmente pronunciado por San Beda el Venerable en el siglo VII para referirse al territorio en el que el Cristianismo había llegado a arraigarse", concluye Suárez.  2004-02-27 – Agradecemos a Hispanidad.com

 

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Evangelio según San Lucas 12,54-59.
Dijo también a la multitud: "Cuando ven que una nube se levanta en occidente, ustedes dicen en seguida que va a llover, y así sucede.
Y cuando sopla viento del sur, dicen que hará calor, y así sucede.
¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente?
¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo?
Cuando vas con tu adversario a presentarte ante el magistrado, trata de llegar a un acuerdo con él en el camino, no sea que el adversario te lleve ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y este te ponga en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo".

 

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Europa y el club cristiano - Se ha discutido mucho sobre si Europa es o no es un club cristiano, elemento común a todos los actuales miembros de la Unión Europea. Para don Ramón de Miguel, «Europa no es un club cristiano, porque el cristianismo no es un club. Pero nadie puede negar que el concepto que ha florecido en Europa en el último milenio está conformado por unas ideas de libertad, de respeto y de tolerancia que son totalmente cristianas». Al final, el Tratado constitucional se quedó sin la mención al cristianismo y con un somero recuerdo sobre el papel de las religiones en la construcción comunitaria. Pero basta un breve repaso histórico para descubrir hasta qué punto Europa está ligada al cristianismo. Fue con Carlomagno, proclamado emperador, cuando comienza realmente la vinculación entre Europa y el cristianismo. Algunos historiadores apuntan a que, con las guerras de religión, este vínculo por Cristo se rompe, pero no es así. La Reforma y la Contrarreforma son parte esencial de la historia del Continente y han marcado fuertemente su cultura y el ritmo de su evolución posterior. Aun hoy, esos valores que el primer mundo se esfuerza por exportar, no son los valores de Occidente, sino los valores que Occidente ha hecho suyos tras veinte siglos de cristianismo.

 

La cuestión geográfica - Turquía tiene en territorio europeo un 3% de su superficie y un 11% de su población. Es difícil afirmar que esta mínima presencia en suelo del Viejo Continente conviertan al país en europeo. Considerar esta opción sería como suponer que España es africana porque tiene Ceuta, Melilla y las Canarias en el continente africano. Geográficamente, Turquía no es Europa, aunque Europa tampoco es claramente un continente porque parece más bien una península de Asia, según explica la profesora doña Araceli Mangas, catedrática de Derecho Internacional en la Universidad de Salamanca. En su opinión, «el concepto de europeo que se maneja en el artículo I-58.1 del Tratado constitucional no se refiere a la pertenencia a una cultura ni a una estricta noción geográfica», y se plantea situaciones como la de Chipre que, por su emplazamiento, debería considerarse asiática. Sin embargo, la cultura chipriota, a diferencia de la turca, es la misma que la de Europa Occidental. Tradicionalmente se ha situado la frontera europea en los Urales y la línea que une el Mar Caspio y el Mar Negro con el mar Mediterráneo. Ucrania sí forma parte del continente europeo, así como un buen porcentaje de Rusia. Pero Turquía no.

 

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Jesús decía: «Yo soy la luz del mundo, quien me sigue no camina en tinieblas». Si su luz nos ilumina, no sólo iluminará toda situación, aunque sea la más trágica, sino que además nosotros, como decía Él siempre, seremos luz. La luz tenue de una vela ilumina una casa, una lámpara apagada deja todo en la oscuridad. Que Él brille en nosotros con su palabra, con su Espíritu, con la savia de sus santos. Que nuestra vida sea la cera que se consuma con total disponibilidad.. 

 

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Compendio del Catecismo de la Iglesia católica
La fe de los sencillos -
Una síntesis fiel y segura del Catecismo de la Iglesia católica. Contiene, de modo conciso, todos los elementos esenciales y fundamentales de la fe de la Iglesia. 2005. ¡No falte en la bolsa de mano de cada cristiano para aprenderlo!

Creer, celebrar, vivir y orar, esta y no más es la fe cristiana desde hace 2000 años, enseñada por la Iglesia Católica sin error porque Cristo la ilumina y sólo Él la guía.

 

 

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«La unión de la familia humana se fortalece mucho y se completa con la unidad, fundada en Cristo, de la familia de los hijos de Dios. Ciertamente, la misión propia que Cristo confió a su Iglesia no es de orden político, económico o social, pues el fin que le asignó es de orden religioso. Pero precisamente de esta misma misión religiosa fluyen tareas, luz y fuerzas que pueden servir para constituir y fortalecer la comunidad de los hombres según la ley divina.
Además, en virtud de su misión y su naturaleza, no está ligada a ninguna forma particular de cultura humana o sistema político, económico o social. Por ello, la Iglesia, desde esta su universalidad, puede ser un vínculo muy estrecho entre las diferentes comunidades humanas y naciones, a condición de que éstas confíen en ella y reconozcan realmente su verdadera libertad para cumplir esta misión suya. Por esta razón, la Iglesia aconseja a sus hijos, pero también a todos los hombres, que, en este espíritu familiar de hijos de Dios, superen todas las desavenencias entre naciones y razas, y den firmeza interior a las asociaciones humanas justas. El Concilio considera con gran respeto todo lo verdadero, bueno y justo que se encuentra en las variadísimas instituciones que el género humano ha fundado para sí y continúa fundando sin cesar. Declara, además, que la Iglesia quiere ayudar y promover todas estas instituciones, en la medida que esto dependa de ella y pueda conciliarse con su misión. Nada desea más ardientemente que poder desarrollarse libremente al servicio del bien de todos bajo cualquier régimen que reconozca los derechos fundamentales de la persona y de la familia y los imperativos del bien común».

Constitución Gaudium et spes, 42 – VATICANO II

 

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BIBLIA: Admitimos que hubo algunos sacerdotes que sobrepasaron el límite de la prudencia al prohibir la lectura de la Biblia, no con intención de disminuir su importancia, sino para protegerla. Martín Lutero tuvo que admitir que sin la Iglesia católica él no hubiera tenido la Biblia (ver su Comentario sobre San Juan, 16). 

Por siglos, el idioma universal de la Iglesia y del mundo occidental fue el latín. En todas las misas el sacerdote leía la Biblia en este idioma. Cuando el latín dejó de ser el idioma universal en el occidente, por tradición, las lecturas de la Biblia quedaron en latín pero los feligreses tenían los misales con la traducción en su propio idioma. 

Los que piensan que antes de Martín Lutero no existían traducciones de la Biblia están equivocados. Antes de que él tradujera la Biblia al alemán, la Iglesia tenía ediciones completas o trozos de ella en 26 diferentes lenguas europeas, y en ruso. Por ejemplo, existía la Biblia Héxapla del año 240, la de Jerónimo, La Vulgata, del 390. Había además 30 ediciones de la Biblia completa en alemán antes de la 
versión de Lutero en 1534(2), nueve antes de que él naciera. Había 62 ediciones de la Biblia, autorizadas por la Iglesia en Hebreo, 22 en griego, 20 en italiano, 26 en francés, 19 en flamenco, dos en español: la Biblia ALFONSINA (de "Alfonso el Sabio", año 1280) y la Biblia De la Casa de Alba (año 1430, AT)(3), seis en bohemio y una en eslavo, catalán y checo.(4) 

La primera Biblia impresa, fue producida bajo los auspicios de la Iglesia católica- impresa por el inventor católico de la imprenta: Johannes (Juan) Gutenberg. La primera Biblia con capítulos y versículos numerados fue producida por la Iglesia católica, gracias al trabajo de Esteban Langton, Arzobispo de Canterbury, Inglaterra. A pesar de esto acusan a la Iglesia de haber intentando la destrucción de la Biblia; si hubiera deseado hacer esto, tuvo 1500 años para hacerlo. 


En todo el proceso de completar el canon la lista de libros del NT entendemos mejor que fue la Biblia la que salió de la Iglesia y no la Iglesia de la Biblia. Por eso, verdaderamente no hay separación entre "Biblia" y "Tradición". La Biblia forma parte de la Tradición de la Iglesia católica. 

 

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Autenticidad. La palabra "autenticidad" es una palabra evidentemente de origen helénico – y en griego, otra palabra es estlom. Estlom es una palabra que ha quedado confinada a la lengua: es interesante porque actualmente la palabra está ocupada, diríamos, por la idea de etimología. La etimología es el origen verdadero de las palabras; es naturalmente lo que muestra de dónde proceden las palabras que se usan en una lengua determinada, en el presente. Pero originariamente no es solamente esto: hay textos remotísimos, incluso homéricos, en que aparece la palabra estlom como "lo verdadero". Hace ya muchísimos años, yo encontré unos textos en Hesíodo, en la Teogonía de Hesíodo, en la cual se hace una contraposición: las musas dicen: sabemos decir cosas falsas, pero también cuando queremos podemos decir cosas verdaderas. Y en Homero se habla de palabras falsas semejantes a las verdaderas. Y más: alguna vez he dicho que la ontología se podría llamar etimología; sería el logos, la ciencia, de lo auténtico, de lo verdaderamente auténtico. Pero, claro, la palabra ya está ocupada por la lingüística y no podemos usarla más que, diríamos un poco entre comillas y para explicar simplemente su origen.

 

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TU ES PETRUS ET SUPER HANC PETRAM

AEDIFICABO ECCLESIAM MEAM ET

TIBI DABO CLAVES REGNI COELORUM.

 

En pocas palabras: si Cristo fundó una Iglesia y el diablo la corrompió y luego tuvo que venir Lutero para "reformarla"; ¿Qué papel hace Cristo prometiendo una Iglesia invencible? Y si eso fuera posible; ¿Cuál de las miles de divisiones del protestantismo heredó el "Espíritu de Verdad" del que Cristo habla y que promete con tanta certeza.

 

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CATOLICIDAD: La finalidad de la misión es una humanidad transformada en una glorificación viva de Dios, el culto verdadero que Dios espera: este es el sentido más profundo de la catolicidad, una catolicidad que ya nos ha sido donada y hacia la cual, sin embargo, debemos avanzar siempre de nuevo. Catolicidad no sólo expresa una dimensión horizontal, la reunión de muchas personas en la unidad; también entraña una dimensión vertical: sólo dirigiendo nuestra mirada a Dios, sólo abriéndonos a él, podemos llegar a ser realmente uno. Como san Pablo, también san Pedro vino a Roma, a la ciudad a donde confluían todos los pueblos y que, precisamente por eso, podía convertirse, antes que cualquier otra, en manifestación de la universalidad del Evangelio. Al emprender el viaje de Jerusalén a Roma, ciertamente sabía que lo guiaban las palabras de los profetas, la fe y la oración de Israel.

En efecto, la misión hacia todo el mundo también forma parte del anuncio de la antigua alianza: el pueblo de Israel estaba destinado a ser luz de las naciones. El gran salmo de la Pasión, el salmo 21, cuyo primer versículo "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" pronunció Jesús en la cruz, terminaba con la visión: "Volverán al Señor de todos los confines del orbe; en su presencia se postrarán las familias de los pueblos" (Sal 21, 28). Cuando san Pedro y san Pablo vinieron a Roma, el Señor, que había iniciado ese salmo en la cruz, había resucitado; ahora se debía anunciar a todos los pueblos esa victoria de Dios, cumpliendo así la promesa con la que concluía el Salmo.
Catolicidad significa universalidad, multiplicidad que se transforma en unidad; unidad que, a pesar de todo, sigue siendo multiplicidad. Las palabras de san Pablo sobre la universalidad de la Iglesia nos han explicado que de esta unidad forma parte la capacidad de los pueblos de superarse a sí mismos para mirar hacia el único Dios.

El fundador de la teología católica, san Ireneo de Lyon, en el siglo II, expresó de un modo muy hermoso este vínculo entre catolicidad y unidad: "la Iglesia recibió esta predicación y esta fe, y, extendida por toda la tierra, con esmero la custodia como si habitara en una sola familia. Conserva una misma fe, como si tuviese una sola alma y un solo corazón, y la predica, enseña y transmite con una misma voz, como si no tuviese sino una sola boca. Ciertamente, son diversas las lenguas, según las diversas regiones, pero la fuerza de la tradición es una y la misma. Las Iglesias de Alemania no creen de manera diversa, ni transmiten otra doctrina diferente de la que predican las de España, las de Francia, o las del Oriente, como las de Egipto o Libia, así como tampoco las Iglesias constituidas en el centro del mundo; sino que, así como el sol, que es una criatura de Dios, es uno y el mismo en todo el mundo, así también la luz de la predicación de la verdad brilla en todas partes e ilumina a todos los seres humanos que quieren venir al conocimiento de la verdad" (Adversus haereses, I, 10, 2).

La unidad de los hombres en su multiplicidad ha sido posible porque Dios, el único Dios del cielo y de la tierra, se nos manifestó; porque la verdad esencial sobre nuestra vida, sobre nuestro origen y nuestro destino, se hizo visible cuando él se nos manifestó y en Jesucristo nos hizo ver su rostro, se nos reveló a sí mismo. Esta verdad sobre la esencia de nuestro ser, sobre nuestra vida y nuestra muerte, verdad que Dios hizo visible, nos une y nos convierte en hermanos. Catolicidad y unidad van juntas. Y la unidad tiene un contenido: la fe que los Apóstoles nos transmitieron de parte de Cristo.

Hemos dicho que catolicidad de la Iglesia y unidad de la Iglesia van juntas. El hecho de que ambas dimensiones se nos hagan visibles en las figuras de los santos Apóstoles nos indica ya la característica sucesiva de la Iglesia: apostólica. ¿Qué significa?

El Señor instituyó doce Apóstoles, como eran doce los hijos de Jacob, señalándolos de esa manera como iniciadores del pueblo de Dios, el cual, siendo ya universal, en adelante abarca a todos los pueblos. San Marcos nos dice que Jesús llamó a los Apóstoles para que "estuvieran con él y también para enviarlos" (Mc 3, 14). Casi parece una contradicción. Nosotros diríamos: o están con él o son enviados y se ponen en camino.

El Papa san Gregorio Magno tiene un texto acerca de los ángeles que nos puede ayudar a aclarar esa aparente contradicción. Dice que los ángeles son siempre enviados y, al mismo tiempo, están siempre en presencia de Dios, y continúa: "Dondequiera que sean enviados, dondequiera que vayan, caminan siempre en presencia de Dios" (Homilía 34, 13). El Apocalipsis se refiere a los obispos como "ángeles" de su Iglesia; por eso, podemos hacer esta aplicación: los Apóstoles y sus sucesores deberían estar siempre en presencia del Señor y precisamente así, dondequiera que vayan, estarán siempre en comunión con él y vivirán de esa comunión.

La Iglesia es apostólica porque confiesa la fe de los Apóstoles y trata de vivirla. Hay una unicidad que caracteriza a los Doce llamados por el Señor, pero al mismo tiempo existe una continuidad en la misión apostólica. San Pedro, en su primera carta, se refiere a sí mismo como "co-presbítero" con los presbíteros a los que escribe (cf. 1 P 5, 1). Así expresó el principio de la sucesión apostólica: el mismo ministerio que él había recibido del Señor prosigue ahora en la Iglesia gracias a la ordenación sacerdotal. La palabra de Dios no es sólo escrita; gracias a los testigos que el Señor, por el sacramento, insertó en el ministerio apostólico, sigue siendo palabra viva.

Con esto no queremos olvidar que el sentido de todas las funciones y los ministerios es, en el fondo, que "lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud", de modo que crezca el cuerpo de Cristo "para construcción de sí mismo en el amor" (Ef 4, 13. 16).

En este momento de la historia, lleno de escepticismo y de dudas, pero también rico en deseo de Dios, reconocemos de nuevo nuestra misión común de testimoniar juntos a Cristo nuestro Señor y, sobre la base de la unidad que ya se nos ha donado, de ayudar al mundo para que crea. Y pidamos con todo nuestro corazón al Señor que nos guíe a la unidad plena, a fin de que el esplendor de la verdad, la única que puede crear la unidad, sea de nuevo visible en el mundo.

El evangelio de este día nos habla de la confesión de san Pedro, con la que inició la Iglesia: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo" (Mt 16, 16). He hablado de la Iglesia una, católica y apostólica, pero no lo he hecho aún de la Iglesia santa; por eso, quisiera recordar en este momento otra confesión de Pedro, pronunciada en nombre de los Doce en la hora del gran abandono: "Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios" (Jn 6, 69). ¿Qué significa? Jesús, en la gran oración sacerdotal, dice que se santifica por los discípulos, aludiendo al sacrificio de su muerte (cf. Jn 17, 19). De esta forma Jesús expresa implícitamente su función de verdadero Sumo Sacerdote que realiza el misterio del "Día de la reconciliación", ya no sólo mediante ritos sustitutivos, sino en la realidad concreta de su cuerpo y su sangre.

En el Antiguo Testamento, las palabras "el Santo de Dios" indicaban a Aarón como sumo sacerdote que tenía la misión de realizar la santificación de Israel (cf. Sal 105, 16; Si 45, 6). La confesión de Pedro en favor de Cristo, a quien llama "el Santo de Dios", está en el contexto del discurso eucarístico, en el cual Jesús anuncia el gran Día de la reconciliación mediante la ofrenda de sí mismo en sacrificio: "El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo" (Jn 6, 51).

Así, sobre el telón de fondo de esa confesión, está el misterio sacerdotal de Jesús, su sacrificio por todos nosotros. La Iglesia no es santa por sí misma, pues está compuesta de pecadores, como sabemos y vemos todos. Más bien, siempre es santificada de nuevo por el Santo de Dios, por el amor purificador de Cristo. Dios no sólo ha hablado; además, nos ha amado de una forma muy realista, nos ha amado hasta la muerte de su propio Hijo. Esto precisamente nos muestra toda la grandeza de la revelación, que en cierto modo ha infligido las heridas al corazón de Dios mismo. Así pues, cada uno de nosotros puede decir personalmente, con san Pablo: "Yo vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Ga 2, 20).

Pidamos al Señor que la verdad de estas palabras penetre profundamente, con su alegría y con su responsabilidad, en nuestro corazón. Pidámosle que, irradiándose desde la celebración eucarística, sea cada vez más la fuerza que transforme nuestra vida. S. S. BENEDICTO XVI – P.P.  2005-06.29 - ZS05070104

 

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Es oportuno hacer notar a los lectores que los que se oponen a la infalibilidad papal tienen en general la idea de que es una infalibilidad cuasi-divina. No es así, la infalibilidad que esta doctrina reclama, es muy limitada y NO incluye la posibilidad de revelar NUEVAS doctrinas, tan solo de ampliar el entendimiento del depósito apostólico de la fe. [Es el progreso de la verdad que Cristo prometió a su Iglesia con el Paráclito]

Lo anterior es una gran verdad: Se niega un dogma por que, o se entiende mal o se desconoce por completo.

He aquí como el Sagrado Concilio Vaticano I, en la sesión IV, Constitución Dogmática Pastor aeternus, capítulo 4, define, bajo inspiración del Espíritu Santo, el dogma:
Por esto, adhiriéndonos fielmente a la tradición recibida de los inicios de la fe cristiana, para gloria de Dios nuestro salvador, exaltación de la religión católica y salvación del pueblo cristiano, con la aprobación del Sagrado Concilio, enseñamos y definimos como dogma divinamente revelado que:

"Así el Espíritu Santo fue prometido a los sucesores de Pedro, no de manera que ellos pudieran, por revelación suya, dar a conocer alguna nueva doctrina, sino que, por asistencia suya, ellos pudieran guardar santamente y exponer fielmente la revelación transmitida por los Apóstoles, es decir, el depósito de la fe....


El ‘Romano Pontífice*, cuando habla ex cathedra, esto es, cuando en el ejercicio de su oficio de pastor y maestro de todos los cristianos, en virtud de su suprema autoridad apostólica, define una doctrina de fe o costumbres como que debe ser sostenida por toda la Iglesia, posee, por la asistencia divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, aquella infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia en la definición de la doctrina de fe y costumbres. Por esto, dichas definiciones del Romano Pontífice son en sí mismas, y no por el consentimiento de la Iglesia, irreformables. De esta manera si alguno, no lo permita Dios, tiene la temeridad de contradecir esta nuestra definición: sea anatema."

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* Obispo primus inter-pares’

 

La intervención del carisma de infalibilidad se da sólo en circunstancias concretas. Según la definición del Concilio Vaticano I, la tarea del Papa no es manifestar nuevas doctrinas, sino conservar, exponer y defender lo que ya está contenido, si bien de manera implícita, en las verdades reveladas, objeto de fe. Y la Revelación se cumplió con la muerte del último apóstol. En esta exposición fiel de la fe de los apóstoles, la asistencia del Espíritu Santo es absoluta y garantiza la infalibilidad de las definiciones. El Papa no declara infalibles sus ideas u opiniones personales. Hay definiciones infalibles sólo en materia de fe y de moral. Si, por ejemplo, el Papa hace un diagnóstico sobre un problema que atañe a la cultura o a la política, la infalibilidad, por supuesto, no tiene nada que ver. En el mudable flujo de las circunstancias históricas, una decisión que puede parecer oportuna, algún tiempo después quizá puede dejar de serlo. Algunos deducen que la Iglesia se contradice. Pero la mayor parte de las veces se ve el deseo de los pastores de descifrar eso que también La Pira, después del Papa Juan y el Concilio, llamaba los signos de los tiempos.

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Unos jóvenes de una parroquia escribieron el siguiente manifiesto: «Nosotros que vamos a recibir el sacramento de la Confirmación, denunciamos:
   –Un mundo corrompido por el odio, el egoísmo, la violencia...
   –El racismo y la opresión ejercida por los más fuertes.
   –La melancolía, la tristeza y la apatía que restan calidad de vida.
   –La negatividad y la manipulación de medios de comunicación.
   –La falta de espíritu de sacrificio y de esperanza frente a la comodidad.
   –La carencia de fe, que si se posee puede «mover montañas».
   Por lo tanto, deseamos:
   –Encontrar la verdadera luz... que guíe nuestras vidas.
   –Defender la libertad y nuestros derechos para que lo sean también de otros.
   –Ser alegres y serviciales... para los que están a nuestro lado.
   –Una vida de manos tendidas, corazón abierto y deseos nobles.
   –Queremos una Iglesia amiga que nos dé a Jesús, que ayuda y salva.
   –Amar, compartir, sentirnos útiles... porque ello transmite vida y felicidad.
   –Que las personas vivan la Paz en su interior y que sepan manifestarla en su exterior.
   Para conseguir todo esto, nos comprometemos a:
   – Compartir la alegría, el gran secreto de los cristianos.
   –Escuchar, aceptar y ayudar a quienes nos topamos.
   –Defender la verdad y no dejar que nos laven el cerebro.
   –Aunque tropecemos y caigamos, nos levantaremos.
   –Transmitir el mensaje de Jesús que no es otro que nos amemos, el amor.

 

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Pero lo verdaderamente importante es que la Iglesia renueva sin cesar su fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Porque de eso estamos hablando: de una persona, de un ser vivo, y no de una cosa o una idea. La Eucaristía es Él. Y todos, en la Iglesia, vivimos por Él, con Él y gracias a Él, y soñando con unirnos algún día plenamente a Él. O al menos, así debería ser.

 

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«Sobre el misterio eucarístico se funda el celibato que los presbíteros han recibido como don precioso y signo del amor indiviso hacia Dios y hacia el prójimo».

 

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Benedicto XVI animó a los laicos a hacer de la Eucaristía el «motor interior de toda actividad» y recordó que «ninguna dicotomía es admisible entre la fe y la vida». 2005-10-23, al cerrar el Sínodo de los Obispos y el año de la Eucaristía.

 

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Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Gen. 1, 24-25

 

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“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.

 

 

Gracias de la visita

 

 

Recomendamos 4 libros : Joseph +cardenal Ratzinger, al día S. S. BENEDICTO XVI P.M.: Fe, verdad y tolerancia; Introducción al cristianismo; La fraternidad de los cristianos; Un canto nuevo para el Señor; Ediciones SIGUEME - 

 

"Darse del todo al Todo, sin hacernos partes"

 

"Juntos andemos Señor, por donde fuisteis, tengo que ir;
por donde pasastes, tengo que pasar"

 

"Todo el daño nos viene de no tener puestos los ojos en Vos,
que si no mirásemos otra cosa que el camino, pronto llegaríamos..."

 

"Es imposible... tener ánimo para cosas grandes, quien no entiende que está favorecido de Dios"

TERESA DE JESÚS – doctora e hija fiel de la Iglesia Católica-

 

Proverbios - Capítulo 12

1 El que ama la corrección, ama la ciencia, y el que detesta la reprensión se embrutece.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).