Saturday 20 December 2014 | Actualizada : 2014-12-19
 
Inicio > Dolor > Doliente - 1º sentido del sufrimiento Victor Frankl; hombre achacoso afligido

San León, el Grande (?- hacia 461) papa y doctor de la Iglesia Católica-
Sermó
n 3 sobre la Pasión, 4-5; PL 54, 320-321

 

“Soportó nuestros sufrimientos” (Is 53,4) -      El Señor se revistió de nuestra debilidad para recubrir nuestra inconstancia con la firmeza de su fuerza. Vino del cielo a este mundo como un mercader rico y bienhechor y, por un admirable intercambio concluyó un negocio: tomando lo que era nuestro, nos concedió lo que era suyo; por lo que era nuestra vergüenza, dio su honor, por los dolores la curación, por la muerte la vida…
     El santo apóstol Pedro fue el primero en hacer la experiencia de cuán  provechosa ha sido para los creyentes esta humildad. Sacudido por la violenta tempestad de su turbación, volvió en sí por este brusco cambio, y recuperó su fuerza. Encontró el remedio en el ejemplo del Señor… En efecto, el siervo “no podía ser mayor que su señor, ni el discípulo que su maestro” (Mt 10,24), y no hubiera podido vencer el estremecimiento de la fragilidad humana si el vencedor de la muerte no se hubiera estremecido primero. El Señor, pues, miró a Pedro (Lc 22,61); ante las calumnias de los sacerdotes, las mentiras de los testimonios, las injurias de los que le golpeaban y abofeteaban, encontró a su discípulo sacudido con la misma mirada que anteriormente había visto su turbación. La Verdad lo penetró con su mirada, justo allí donde su corazón tenía necesidad de curación. Fue como si la voz del Señor se hubiera hecho oír para decirle: “¿Dónde vas, Pedro? ¿Por qué te retraes dentro de ti mismo? Vuelve a mí, confía en mí y sígueme. Ahora es el tiempo de mi Pasión, la hora de tu suplicio no ha llegado todavía. ¿Por qué temer ahora? También tú superarás la prueba. No dejes que te desconcierte la debilidad que he tomado sobre mí. Es por lo que yo he tomado de ti que he temblado, pero tú, a causa de lo que tú tienes de mi, no tengas miedo.

 

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"Acepta todo dolor e incomprensión que vienen de lo Alto. Así te perfeccionarás y te santificarás". (Padre Pio de Pietrelcina)


 

El sentido del sufrimiento en Victor Frankl

 

por Lluís Pifarré, catedrático de Filosofía
1.- El Hombre Doliente.

Durante la II Guerra Mundial, Victor Frankl estuvo recluido por su condición de judío en los campos de concentración nazis de Auschwitz y Türkheim, y tuvo que soportar con toda la crudeza su infrahumana brutalidad. Pero paradójicamente, fue en estas horribles situaciones límites donde adquirió plena conciencia del sentido y dignidad de la vida humana y del valor del sufrimiento, aportándonos, con ello, una gran dosis de optimismo y esperanza respecto a que la vida humana vale la pena ser vivida. Es por ello, que el psiquiatra vienés posee la suficiente autoridad moral para hablarnos en diversas partes de sus obras de la difícil cuestión del sufrimiento, tanto físico, psíquico o moral, como ineludible realidad humana. No obstante, en la mentalidad de amplios sectores de la sociedad occidental se concibe como un hecho absolutamente incomprensible, motivo por el cual se pretende rechazarlo por todos los medios al desconocer e ignorar su enriquecedor significado y la fecundidad de su sentido. Frankl considera que cualquier tipo de sufrimiento y de sacrificio que la vida nos depara, será aceptado con fortaleza por el ser humano, si sabe que detrás de él hay un sentido que puede iluminar su significado:

El interés principal del hombre, es el de encontrar un sentido a la vida, razón por la cual el hombre está dispuesto incluso a sufrir a condición de que este sufrimiento tenga un sentido (1)


Frente al clásico homo sapiens, Frankl tiene la audaz osadía de oponerle al homo patiens, al “hombre doliente”. El “atreverse a saber”, que es tan propio de la naturaleza humana, se debe completar con el “atreverse a sufrir”, que tiene como virtualidad justificativa el convertir el sufrimiento en acción trascendente, puesto que el sufrimiento aceptado con sentido positivo, nos lleva más allá de nosotros mismos, haciéndonos más aptos para vivir valores humanos de un rango superior a las acciones del homo faber, que se siente esclavizado por el afán y la fiebre de la producción puramente material, la única que valora y estima:
Al imperativo sapere aude oponemos otro: pati aude
¡atrévete a sufrir!(2) El “homo patiens” transforma el sufrimiento
en acción; sabe que al tender hacia el sufrimiento ya lo trasciende,
y es que no sólo cumplimos y realizamos valores produciendo,
sino también viviendo y sufriendo.(3)


Adjetivación del hombre como patiens, derivado del infinitivo latino patior, equivalente a padecer, resistir, soportar físicamente o moralmente un daño. Frankl sostiene que el sufrimiento alberga muchas posibilidades de sentido, y una de ellas, es que comprendemos mejor el sentido de nuestra dignidad antropológica y en consecuencia de nuestra trayectoria humana para conducirnos a una sólida y verdadera felicidad. Esta era la profunda intuición de Dostoyevski, al narrar el pasaje en el que el monje ortodoxo Zossima, en su silenciosa y humilde celda del monasterio, ofrece una serie de consejos a Aliosha, el menor de los hermanos Karamazov, para confiarle con ternura al final de los mismos: “He aquí mi testamento: Busca tu felicidad en las lágrimas”(4). Una vez muerto el iluminado y profético monje, se le aparece en sueños a Aliosha, diciéndole con solemnidad: “Sufrirás mucho, pero encontrarás tu felicidad en los mismos sufrimientos”(5) A ello se refiere Frankl, en uno de sus recientes escritos:

En realidad, ni el sufrimiento ni la culpa ni la muerte
-toda esta triada trágica- puede privar a la vida de su
auténtico sentido(6).


2.- Aceptación del Sufrimiento
El valor y el mérito del sufrimiento está en relación proporcional con la capacidad de saber aceptarlo, no con disposiciones tristes y exasperadas, sino con actitud positiva y de sentido, hecho que sucede cuando somos conscientes de que es un factor que incrementa y desarrolla la personalidad, la hace más fuerte y equilibrada, y también más comprensiva del dolor ajeno. Pero esta libre y positiva aceptación del sufrimiento, no significa para Frankl, que el sujeto doliente se sumerja en sus sufrimientos por una especie de torcida atracción, rechazando sin más, cualquier posibilidad de ser amortiguado o evitado, como respondiendo a las exigencias de una personalidad masoquista y desquiciada:

El mérito de aceptar libremente el sufrimiento no se debe
interpretar el asumir voluntariamente un dolor o sufrimiento
que se podría evitar(7)


Para Frankl, lo esencial en la forma de su disposición es “el como” se sobrelleva el sufrimiento para poder vislumbrarle un sentido con significado, ya que de lo contrario, se interpretará como un acontecimiento absurdo y sinsentido, destructivo de la persona, como una odiosa causa de tristeza y desesperación. Por eso no es de extrañar que, los que acechan monotemáticamente la complacencia y el agrado en sus acciones, apartando con infundado horror al sufrimiento, se desarman de la fortaleza para soportar el dolor o la enfermedad cuando les atrapa, hundiéndose en la desesperanza, y ahí está su fracaso. Al rebelarse frente al sufrimiento, no sacan de ello ningún provecho existencial, y se produce la paradoja de que su obsesión para escapar del mismo a toda costa, aún agudiza más la mordedura estéril de sus propios sufrimientos:

El como se sobrelleva un sufrimiento ineludible, encierra
ya un sentido del sufrimiento(8) .El sufrimiento que parece
no tener sentido, lleva a la desesperación(9)


Cuando el sufrimiento que se aposenta en nuestra existencia se concibe como algo inexplicable y pavoroso, como un mal absoluto sin posible justificación, causante de traumas y trastornos psíquicos, se intenta enmascarlo por todos los medios. Pero estas ocultadoras pretensiones que silencian la realidad del sufrimiento en sus propias vidas y en la de los demás, para establecer falsas y quiméricas ilusiones de una supuesta vida sin padecimiento, al no verse cumplidas, hacen insoportable su asunción, desaprovechando con ello, la oportunidad para hacernos más humanos y más sensibles con el dolor ajeno:

El sufrimiento necesario es un sufrimiento que tiene sentido, eximirle al ser humano de él, sería inhumano(10)


Efectivamente, rechazar sistemáticamente el sufrimiento y el sacrificio que inevitablemente la realidad nos demanda, se puede conseguir al precio de aceptar una vida falseada en sus cimientos, que al precio de deshumanizarse paulatinamente, engendra personalidades afectivamente débiles e inestables. Estas endebles personalidades, solamente encuentran la seguridad afectiva de su vaciedad interior, en modos de existencia sumergidas en la perenne frivolidad, solícitas en buscar modos de conducta que apenas ofrezcan resistencia y esfuerzo para lograr sus tibios propósitos. Pero estos planteamientos vivenciales propios de una feliz inconsciencia, narcotizan la sensibilidad para apreciar la realidad de un mundo generador de tantos sufrimientos en todos los órdenes. El conde de Gloucester ante el sufrimiento que le produce la inminente locura del Rey Lear, afirma que también él, desearía sumergirse en la feliz irracionalidad inconsciente de la locura para ahuyentar el sufrimiento: “Más me valiera estar loco; entonces olvidaría mis sufrimientos. Una imaginación extraviada nos quita la conciencia de nuestros males”(11).

3.- El Médico ante el “ser sufriente”
En este plano de consideraciones, se entiende que Frankl valore la importancia de que los médicos, que son los que más tratan con las personas que sufren, sepan transmitirles la dimensión positiva del sufrimiento, de ayudarles a descubrir su metasentido, en el que el sentido se hace razonable, para saber incorporar en sus vidas los más preciados y genuinos valores. Pero la condición previa para lograr estas nobles propósitos, depende de que los médicos tengan la suficiente sensibilidad y el adecuado conocimiento de la naturaleza humana para concebir el sufrimiento no como un factor disolvente de la persona, sino como una realidad plena de sentido, y como una inestimable oportunidad para que tantos enfermos azotados por el dolor puedan recobrar la autoidentidad y estima personal:

En una época que tanto se sufre de la falta de fe en el sentido, se precisa que el médico se haga cargo más que nunca, y haga de ello consciente al enfermo, de que la vida del ser humano que sufre no deja por ello de tener su sentido, sino al contrario, ella es la que ofrece las mejores posibilidades
de colmar el más profundo de los sentidos y de realizar el valor de más elevado rango(12)


En su larga y fecunda experiencia de psiquiatra, Frankl, no ha podido evitar ante la presencia de sus pacientes sumidos en la cruel enfermedad, en ocasiones incurable, la silenciosa veneración y el tembloroso respeto al detectar detrás de su decadencia y ruina física, de su inutilidad pragmática, toda la hondura de su “ser”, de su dimensión trascendente y espiritual. Por ello, desearía que sus colegas de profesión, no vieran en el enfermo un simple dato clínico, una inevitable fatalidad empírica de nuestro organismo, que engrosa la interminable cifra del colectivo de los sufrientes, sino que vieran en él, al “hombre concreto de carne y huesos” en expresión de Kierkegaard, con su propia e intransferible biografía, que reclama el bálsamo de la compasión y la piedad, y que el médico debe ofrecerle como expresión de su amor y comprensión:

Cuántas veces los médicos ante cuadros de sufrimiento por pacientes cruelmente golpeados por el destino, nos invaden sentimientos de veneración(13). Existe el peligro de que los psicoterapeutas podemos sugerir una concepción del hombre que no representa la concepción del hombre verdadero, sino una caricatura en el fondo; ¡si hacemos del hombre un homúnculo!(14)


En última instancia para Frankl, el conocimiento de la realidad trascendental de la persona, la valoración de su íntima realidad espiritual, es la que nos permite introducirnos en la interioridad de sus sufrimientos, delicada morada en la que se hace inteligible la razón última del sufrimiento y se ilumina su sentido:

El plano de lo espiritual es el único en que es imaginable:un sentido del sufrimiento(15)


Gregorio Marañón, el afamado psiquiatra y escritor, indicaba, algunos años antes que Frankl, de que el olvido de la procedencia divina de nuestras existencias es lo que hace infecundo al sufrimiento: “El hombre actual, en su mayoría, ha prescindido de Dios… y por ello ha perdido una aptitud maravillosa de convertir el sufrimiento en fuente de paz y progreso interior”(16). Es indudable que el sufrimiento, cuando adquiere un sentido superior y se acepta como un hecho normal y positivo de nuestras existencias, se constituye en una fuente inagotable de enriquecimiento y progreso en todos los órdenes. Así ocurre en el campo de la docencia, asumiendo el sacrificio que demanda el incremento de la cultura (no hay cultura sin dolor, afirmaba Unamuno), también en el campo del arte y la literatura en el que el sufrimiento físico o moral han sido frecuentemente una fuente de inspiración creativa, en el campo profesional para afrontar con la debida competencia las duras exigencias que demanda el mercado, en el campo ético, para incrementar y desarrollar las virtudes, etc. Frankl, recordando sus años de prisionero en los campos de concentración nazis, afirmará con rotundidad, que si el sufrimiento, la muerte, la enfermedad, no tuvieran un sentido más allá de nosotros mismos, la vida no merecería ser vivida:

¿Tiene todo este sufrimiento, estas muertes en torno mío, algún sentido? Porque si no, definitivamente, la supervivencia no tiene sentido, pues la vida cuyo significado depende de una causalidad -ya se sobreviva o se escape a ella- en último término no merece ser vivida(17).

 


(1) VICTOR FRANKL, El Hombre en busca de Sentido: Conceptos básicos de Logoterapia, Ed Herder, Barcelona 1979, p 158
(2) Idem, Logoterapia y Análisis Existencial, De Herder, Barcelona 1990, p 158
(3) Idem, p 156
(4) F. DOSTOYEVSKI: Los Hermanos Karamazov, Ed Ferma, Bcn 1969, p 47
(5) Idem, p 548
(6) V. FRANKL, Logoterapia y Análisis Existencial, p 156
(7) Idem, La Voluntad de Sentido, Ed Herder, Barcelona 1983, p 23
(8) Idem, La Idea Psicológica del Hombre, Ed Rialp, Madrid 1965, p 68
(9) Idem, La Voluntad de Sentido, p 15
(10) Idem, El Hombre Doliente, De Herder, Barcelona 1984, p 129
(11) W. SHAKESPEARE, El Rey Lear,Espasa Calpe, Madrid 1969, p 119
(12) V. FRANKL, La Voluntad de Sentido, p 83
(13) Idem, p 19
(14) Idem, Logoterapia y Análisis Existencial, p 64
(15) Idem, La Idea Psicológica del Hombre, p 68
(16) G. MARAÑÓN, Raíz y Decoro de España, Espasa Calpe, Madrid 1964, p 49
(17) V. FRANKL, (nota 1) p 167

2003-11-22 – www.arvo.net

 

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Terencio, y después, Séneca, Cicerón y tantos otros habían recordado melancólicamente: “senectus ipsa est morbus”, la vejez misma es una enfermedad.

 

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...[...]... Interpreta usted (nn.) erróneamente la enseñanza de la Iglesia con respecto a la sexualidad: no hay desprecio hacia el cuerpo, sino respeto profundo; no hay negación de la pulsión sexual, sino integración de la misma en un marco de amor, donación mutua y apertura a la vida. Es decir, elevación de un plano puramente animal, a uno espiritual.

 

Tampoco hay ningún tipo de exaltación del dolor o el sufrimiento, sino su aceptación como algo inherente a la vida, y su comprensión desde un punto teológico vital (eso es lo que significa "tomar la cruz de Cristo"). Muy al contrario, la búsqueda exclusiva del placer (sea sexual o de otro tipo) y la evitación a toda costa de cualquier sufrimiento, esto es, el hedonismo, conduce a la irresponsabilidad y la pérdida de comprensión del sentido de la vida.

 

El coitus interruptus no es ningún "método católico", y de hecho ofende usted la enseñanza magisterial con tal afirmación, pues la Iglesia considera explícitamente inmoral y desaconsejable todo acto sexual que separe los fundamentos unitivo y procreativo, como hace esta práctica. En el Génesis, Onán lo practica y Yahvé le castiga nada menos que con la muerte (Gen 38, 8-10).

 

La mentalidad voluntarista antepone la decisión individual de la mujer sobre el amor conyugal y el plan de Dios. Sus consecuencias ya las estamos viendo: descenso catastrófico de la natalidad, matrimonios quebrados, hijos sin padre, criados en hogares rotos, fracaso vital y amargura en infinidad de personas. Desde el punto de vista humano, un rotundo fracaso; desde el punto de vista teológico, fiar más en la inteligencia personal que en la sabiduría divina. Apostasía.

 

Los métodos anticonceptivos, como los anovulatorios, han roto la relación natural que existe entre cópula y procreación, y lo han hecho por medio de elementos artificiales que actúan sobre una fisiología natural y sana. Su defensa y promoción resulta muy incoherente para alguien que demanda "más naturalismo".

 

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San Jerónimo (347-420), presbítero, traductor de la Biblia, doctor de la Iglesia Católica - Carta

 

Abandonarlo todo para recibirlo todo -      Hemos recibido más de lo que hemos dado; dejamos pequeñas cosas y encontramos bienes inmensos. Cristo devuelve cien veces más de lo que se hace por él: “Si quieres ser perfecto, ves, vende todo lo que tienes y da a los pobres el precio de lo vendido. Después, ven y sígueme”. “Si quiere ser perfecto” –las grandes cosas siempre las escogemos libremente. Es por eso que el apóstol no hace un precepto de la virginidad (1C 7), porque Jesús ha dicho: “¡La observa el que puede! Es un don que viene de la misericordia de Dios” (cf Mt 19,12). “Si quieres ser perfecto”; nadie lo impone a fin de que el sacrificio sea voluntario y el mérito, mayor. Y sin embargo, para llegar a la perfección no se trata simplemente de menospreciar las riquezas y dar los propios bienes, de liberarse de lo que se puede perder o adquirir en un momento. Esto es lo que han hecho los filósofos; un cristiano debe hacer más que ellos.
     No basta con dejar los bienes terrestres, es necesario seguir a Cristo. Pero ¿qué es seguir a Cristo? Es renunciar a todo pecado y adherirse a todo lo que es virtud. Cristo es la Sabiduría eterna, es este tesoro que se encuentra en un campo (Mt 13,44), en el campo de la Santas Escrituras. Es la perla preciosa por la cual es preciso sacrificar a otras muchas (Mt 13,46). Todavía más, Cristo es la santidad, la santidad sin la cual nadie verá el rostro de Dios. Cristo es nuestra redención, nuestro redentor; es nuestro rescate (1Tm 2,6). Cristo lo es todo: así pues, el que acepte dejarlo todo por él, todo lo encontrará en él. Éste podrá decir: “El Señor es el lote de mi heredad y mi copa” (sl 15,5)… No deis solamente vuestro dinero si queréis seguir a Cristo. Daos vosotros mismos a él; imitad al Hijo del Hombre que no ha venido para ser servido, sino para servir (Mc 10,45).

 

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"Si se levantan las tempestades de tus pasiones, mira a la Estrella, invoca a María.

Si la sensualidad de tus sentidos quiere hundir la barca de tu espíritu, levanta los ojos de la fe, mira a la Estrella, invoca a María.

Si el recuerdo de tus muchos pecados quiere lanzarte al abismo de la desesperación, lánzale una mirada a la Estrella del cielo y rézale a la Madre de Dios.

Siguiéndola, no te perderás en el camino.

Invocándola, no te desesperarás.

Y guiado por Ella, llegarás seguramente al Puerto Celestial".

SAN BERNARDO (DE CLARAVAL ) (1090/1153: Religioso cisterciense, Doctor de la Iglesia – Gran impulsor de la orden y fundador de (300) conventos para hombres.

 

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Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de cuantos han acudido a tu protección, e implorado tu asistencia, haya sido abandonado por vos.

Animado con esta confianza, a Vos también acudo, oh Virgen Madre de las vírgenes!

Y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana, no desprecies mis súplicas, oh Madre de Jesús, antes bien dígnate  escucharlas y aceptarlas favorablemente. Amén.

(Oración de San Bernardo).

 

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¡Prodigiosa providencia, silenciosa y no obstante tan eficaz, constante e infalible! Ella destruye las maquinaciones del diablo. Satanás no puede conocer la mano de Dios que obra en el curso de los acontecimientos. Cardenal John Henry Newman (1801+1890)

 

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“Muchos escuchan más a gusto a los que dan testimonio, que a los que enseñan, y si escuchan a los que enseñan es porque dan testimonio.” [Pablo VI]

 

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Pedro sigue a Cristo y deja su labor en el lago de Tiberíades

 

Cuando la Iglesia protesta por el aborto, la eutanasia, la manipulación de embriones o el divorcio rápido, no lo hace porque considere que eso afecta a la comunidad católica, sino porque cree que perjudica al conjunto de la sociedad. Tampoco lo hace porque se violen principios cristianos –como ocurriría, por ejemplo, si se prohibiera ir a misa el domingo–-, sino porque se está yendo en contra de la ley moral escrita en la naturaleza humana y contra la cual no puede legislar ningún parlamento.
   Por eso, del mismo modo que protesta por los casos citados, eleva su voz para condenar el terrorismo, la violencia doméstica o el racismo. No se argumenta, en estos casos con los que la mayoría están de acuerdo, con motivos cristianos, sino con los mismos, de tipo meramente humano, que se usan para rechazar el aborto o la eutanasia. Sin embargo, en unos temas se la insulta porque habla y en otros se le reprocha que no hable más claro. 2005

 

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Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta.
-II Tesalonicenses 2,15

 

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Ante la proliferación de "personalidades frágiles, fragmentadas, incoherentes" generadas por el pensamiento débil, propongamos un cristiano caracterizado por "una identidad clara y firme".      
En la actual sociedad pluralista toda expresión explícita de la propia identidad cristiana viene etiquetada como fundamentalismo o integrismo. Por ello, la fe se convierte en un hecho rigurosamente confinado a la esfera de la vida privada.      

Es nuestro derecho y deber encontrar modos de defender y reforzar nuestra identidad católica en la sociedad post-moderna que quiere hacemos "invisibles" en cuanto cristianos, porque somos incómodos. Hoy más que nunca se necesitan cristianos coherentes, con una fuerte conciencia de su vocación y de su misión.      
Hace falta pues redescubrir la esencia del cristianismo: el encuentro personal con Jesucristo. Redescubrir el cristianismo como un acontecimiento real que ocurre hoy en nuestra vida, como ocurrió en la vida de los primeros discípulos. El cristianismo no es una doctrina por aprender, ni tampoco un simple código ético. El cristianismo es una Persona, la persona viva de Cristo que hay que encontrar y acoger en la propia vida. Porque sólo este encuentro cambia realmente la existencia de las personas y da el sentido último y definitivo a nuestro destino.
     
 Ha llegado el momento de liberamos de nuestros complejos de inferioridad respecto al mundo así llamado laico, para ser atrevidamente nosotros mismos, discípulos de Cristo. ¡Debemos reapropiamos el significado de nuestra identidad y estar orgullosos de ella! Hace falta por tanto remontar hasta el Bautismo y al cometido que este sacramento tiene en la vida del cristiano. Todo el patrimonio genético, por así decir, del cristiano se contiene en este sacramento.      
La segunda peculiaridad que debería caracterizar al cristiano sería como, la audacia de una presencia visible e incisiva en la sociedad; la audacia de ser verdaderamente «levadura evangélica», «sal y luz» del mundo.

 

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la mies está pronta: envía Señor operarios a tu Iglesia

 

«Estamos en realidad ante una objetiva ‘conjura contra la vida’, que ve implicadas incluso a instituciones internacionales».
(Juan Pablo II, Evangelium Vitae 1995)

 

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La comunidad cristiana de Roma está estrechamente ligada a Pedro, pero ciertamente este apóstol no es su fundador. Generalmente se suele fechar la llegada de Pedro en el año 42, siendo su ‘primer Obispo’. Muere mártir de la Iglesia católica en el 64ca. en cruz invertida crucificado; fue  enterrado en el pequeño cementerio pagano-cristiano encontrado sobre el montículo vaticano.

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).

 

La belleza de la naturaleza nos recuerda que Dios nos ha encomendado la misión de "labrar y cuidar" este "jardín" que es la tierra (cf. Gn 2, 8-17).

 

En el Magnificat María nos habla también de sí, de su glorificación ante todas las generaciones futuras: «Ha puesto sus ojos en la humildad de su sierva. Por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada. Porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí». De esta glorificación de María nosotros mismos somos testigos «oculares». ¿Qué criatura humana ha sido más amada e invocada, en la alegría, en el dolor y en el llanto, qué nombre ha aflorado con más frecuencia que el suyo en labios de los hombres? ¿Y esto no es gloria? ¿A qué criatura, después de Cristo, han elevado los hombres más oraciones, más himnos, más catedrales? ¿Qué rostro, más que el suyo, han buscado reproducir en el arte? «Todas las generaciones me llamarán bienaventurada», dijo de sí María en el Magnificat (o mejor, había dicho de ella el Espíritu Santo); y ahí están veinte siglos para demostrar que no se ha equivocado.

 

Su fe indefectible que sostuvo la fe de Pedro y de los demás Apóstoles, durante más de dos mil años, siga sosteniendo la de las generaciones cristianas, aquella y siempre misma fe. Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros. Amen ¡Gracias!

 

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Gracias por venir a visitarnos

 

¿Por qué el protestantismo NO sobrevivirá?
1. Simplemente porque
la Sagrada Escritura a nadie le otorgó la autoridad de fundar otra iglesia que no sea ‘la única’ fundada por Jesucristo. Vea Usted las alteraciones:
2.
Existen actualmente mas de 33,800* diferentes denominaciones protestantes en el mundo. Quisiéramos ver el versículo en la ‘Sagrada Escritura’ que autorice a cualquier individuo a fundar alguna de esas miles existentes. Cualquier secta que exista sin autoridad de Dios, es una falsedad creada por el hombre.
*Enciclopedia Mundial Cristiana, Abril 2001, «publicación protestante».

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II Corintios – Cap. 11 – San Pablo ya les reconocía ‘disfrazados de apóstoles’.

13 Porque esos tales son unos falsos apóstoles, unos trabajadores engañosos, que se disfrazan de apóstoles de Cristo.
14  Y nada tiene de extraño: que el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz.
15  Por tanto, no es mucho que sus ministros se disfracen también de ministros de justicia. Pero su fin será conforme a sus obras.

La Iglesia hace dos mil años que nos amonesta de tantos falsos predicadores.

 

"Marana tha, ven, Señor Jesús" (Ap 22, 20). +

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).