Monday 27 February 2017 | Actualizada : 2017-02-03
 
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Ante tantas ofertas de las nuevas sectas religiosas presentes en el Ibero-américa,  debemos testimoniar, en la comunión de la única Iglesia de Cristo, la auténtica vida cristiana «para que el mundo crea»; debemos a la vez favorecer la promoción y el desarrollo de un pueblo en busca de la verdadera justicia y la auténtica paz y reconciliación de los corazones.

 

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La verdadera naturaleza del protestantismo

 

El principio ‘Solo Cristo’ visto por un ex evangélico

 

Por Luis Fernando PÉREZ.

 

En un tiempo como el que nos toca vivir, en el cual los vientos del ecumenismo y la apologética parecen soplar de nuevo con fuerza, no es fácil plantarse firme e intentar decir cuatro o cinco verdades acerca de nuestros "hermanos separados". Yo, que durante casi 9 años de mi vida fui evangélico, sé lo que es estar en los dos lados de la acera. Y se da un hecho innegable a la vez que peculiar. Mientras en la acera protestante –evangélica- podemos encontrar a una mayoría de "hermanos" que rechazan la posibilidad de que  seamos cristianos los católicos verdaderos, que creemos por tanto en todos los dogmas de la Iglesia; en la acera católica no abundan aquellos que ponen en duda la naturaleza cristiana del protestantismo evangélico.

 

Sin entrar a valorar, pues no merece la pena, la opinión anticatólica de esa mayoría de protestantes –evangélicos-, creo necesario dar una serie de pistas claves por las que los católicos en general, y los que tienen un contacto más habitual con protestantes en particular, deberían de ser menos optimistas en cuanto a la existencia de un elemento cristiano genuino en la doctrina y eclesiología de todo el protestantismo.

 

Desde los tiempos de la Reforma, el protestantismo ha enarbolado una serie de lemas que podríamos considerar como dogmas de fe de la fe cristiana protestante.

 

Analicemos la teoría de uno de ellos, y veamos en lo que se convierte en la práctica:

 

Solus Christus (Solo Cristo)

 

En principio nada habría que oponer a esa doctrina esencial de la fe cristiana por la cual sabemos que la persona y figura de Cristo es, por sí sola, el centro de nuestra creencia y de nuestra vida. Sin duda, sin Cristo no hay cristianismo. Ahora bien, resulta que en la Biblia, aparece con claridad meridiana una realidad: una vez que Cristo se ha encarnado y ha fundado su Iglesia, no se puede separar la realidad de Cristo de la realidad de su Iglesia.

 

La Palabra de Dios es clara. La Iglesia es el CUERPO DE CRISTO (Col 1, 18). Pero aún dice más. La Iglesia es SU PLENITUD (Ef 1, 23). Perseguir a la Iglesia es perseguir a Cristo (Hch 9, 1-6) Y por si la cosa no quedara suficientemente clara y nítida, vemos que la relación entre Cristo y la Iglesia es el misterio al que San Pablo compara con el misterio de la unión entre el hombre y la mujer (Ef 5, 31-32).

 

Por tanto, decimos verdad si enseñamos que no se puede creer en "Solo Cristo" si no se acepta la realidad de que con Cristo va su Iglesia, indisolublemente unida a Él por la eternidad. Por eso el Credo Niceno-Constantinopolitano afirma en uno de sus puntos: "Creemos en la Iglesia santa, católica y apostólica". Es decir, desde muy antiguo queda demostrado que la fe o creencia en la Iglesia era parte de la fe cristiana. Y si Cristo mismo dijo del matrimonio aquello que "lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre", cuanto más habremos de creer que la unión de Cristo con su Iglesia está sellada eternamente por la voluntad divina.

 

Habiendo quedado esto claro, cabe hacerse una pregunta: ¿Atentar contra la unidad de la Iglesia no es exactamente lo mismo que atentar contra Cristo? ¿Es cristiano el dividir el Cuerpo de Cristo en mil pedazos? ¿O por el contrario la división de la Iglesia es el arma más poderosa que Satanás ha manejado durante los 20 siglos de existencia del cristianismo?

 

Cuando era protestante, el asunto de la unidad de la Iglesia lo veía como algo secundario y, sobre todo, perfectamente sacrificable al "dios" de la pureza doctrinal. Es decir, la verdadera doctrina expresada "sólo en la Biblia" era un tesoro de mucho más valor que la unidad visible de la Iglesia de Cristo. Pero no sólo eso. Como la inmensa mayoría de los protestantes, yo tenía un concepto sobre la Iglesia que no sólo no aparece por ningún lado en la Escritura, sino que, por el contrario, se cae al suelo con el mensaje bíblico. Es lo que yo llamo el concepto “docetista de la Iglesia, por el cual se rechaza la idea de que pueda existir una Iglesia visible, organizada y jerarquizada y se acepta la existencia de una Iglesia invisible, pseudo-etérea, sin una unidad orgánica real ni de ningún otro tipo.

 

Sin embargo, cuando analizamos lo que la Biblia nos dice acerca de la Iglesia, vemos lo siguiente:

Cristo dejó muy claro que la unidad de los cristianos debía ser semejante a la unidad de Él con el Padre y que, del logro de esa unidad dependía que el mundo creyese.

La Iglesia tenía una jerarquía muy bien definida: los apóstoles, entre ellos Pedro el primero, luego los obispos y los ancianos (presbíteros).

La Iglesia adoptaba un sistema de solucionar los problemas doctrinales que podemos llamar conciliar [reunión de Obispos], tal y como vemos en Hechos 15, con la particularidad de que fue Pedro el que zanjó las discusiones que se estaban llevando a cabo en aquel primer concilio. Además, las disposiciones de Hechos 15 eran para el estricto cumplimiento de toda la Iglesia.

Los apóstoles eran tajantes contra aquellos que causaban división. Empezando por Pablo, que tuvo que enfrentarse por primera vez con el tema de las "denominaciones" en Corinto (1ª Cor 1, 10-13). Y además le dio a Tito una orden bien clara sobre lo que había que hacer con todos que causaban divisiones. Había que amonestarlos primero y echarlos fuera de la Iglesia después, porque se habían pervertido (Tit 3, 10-11). En Judas 19 se pone al mismo nivel a los que causan divisiones que a los sensuales, y de ambos se dice que no tienen el Espíritu. Y, digámoslo alto y claro, el apóstol Juan muestra en 1ª Jn 2, 18-19 que los que salen de la Iglesia son anticristos, aunque algunos quieren interpretar ese texto de una forma más suave.

 

Ahora bien, alguno se preguntará, ¿Y qué tiene todo esto que ver con el protestantismo y el “solo Cristo”? TODO. Es más, el protestante que entiende esta realidad, si es honesto consigo mismo, necesariamente tendría que dejar de ser protestante, a menos que decida pecar gravemente delante de Dios.

 

Es evidente que un sistema religioso que dice aceptar a Cristo pero que en su misma esencia lleva el virus mortal de la división del Cuerpo de Cristo sólo puede ser definido como anticristiano.

 

No hay justificación alguna al hecho de que el protestantismo haya sido absolutamente incapaz de mantener una unidad eclesial interna mínimamente decorosa. Cuando los protestantes se ufanan en señalar los “supuestos errores doctrinales” del catolicismo, no se dan cuenta de que la mera existencia de multitud de denominaciones protestantes independientes unas de otras es, en su propio ojo, una VIGA de proporciones apocalípticas.

 

El protestantismo es la negación de Cristo desde el momento en que en la práctica se niega la existencia de una sola Iglesia como la Iglesia de Jesucristo, con una sola fe, un solo credo y un solo bautismo. Y si se niega la existencia de la Iglesia, que es el Cuerpo místico de Cristo, se está negando al propio Cristo.  Y punto.

Si el protestantismo hubiera sido capaz de organizarse a sí mismo en una sola denominación, podría haberse contemplado la posibilidad de la supuesta Reforma desde un prisma muy diferente. Pero la Reforma nunca ha sido lo que pretendió ser, sino que se convirtió de inmediato en el más grande intento de aniquilación de la Iglesia católica con la excusa de una necesidad de cambio. Se aprovecharon de que la Iglesia se encontraba en medio de sus propias situaciones internas para intentar aniquilarla del todo, pero, gracias a Dios, fue entonces cuando la Iglesia vio más claramente las orejas del lobo y despertó con nuevos bríos, aunque le costara recuperar el tono de la vitalidad que había perdido entre alguna corrupción interna y tanto desbarajuste doctrinal externo.

 

En definitiva, aunque cabría analizar muchos otros aspectos del desastre que supuso el protestantismo para el cristianismo, me conformaré con señalar al menos unas pocas incoherencias de la dinámica dialéctica agresiva que usan con denuedo los hijos pródigos de la Reforma en contra la Iglesia Católica:

 

Los protestantes achacan a la Iglesia Católica el que no se basa solamente en la Biblia. Lo cierto es que ellos, que dicen basarse sólo en la Biblia, no se ponen de acuerdo sobre aspectos tan importantes como la Eucaristía, los sacramentos, la organización eclesial, las doctrinas de la gracia y la salvación, etc., etc., etc.

Los protestantes atacan a la Iglesia Católica por dar importancia esencial a la Tradición, pero luego son esclavos de sus propias tradiciones interpretativas de la Palabra de Dios. Y encima, aceptan buena parte del lenguaje y el contenido doctrinal que les ha llegado a través de la Tradición católica (trinidad, domingo como día del Señor, pecado original, etc.), lo cual no deja de ser una ironía histórica.

Los protestantes usan la Biblia como un arma arrojadiza contra determinadas doctrinas y prácticas católicas, pero rechazan o miran al otro lado ante lo que esa misma Biblia dice acerca de los que tienen el espíritu de división y sectarismo, tan presente en muchos de ellos.

Los protestantes atacan a la Iglesia Católica acusándola de tener un sistema de gobierno dictatorial, pero resulta que buena parte de ellos ejercen una tiranía a nivel interno de sus denominaciones.

 

En fin, por no alargarme, terminaré con una reflexión final.

 

Creo que tanto aquellos que han nacido en una familia protestante como los que han llegado a serlo luego de salir de la Iglesia Católica, deben volver con urgencia al seno de la única Iglesia de Cristo. Es incompatible el ser de Cristo con el ser parte de un sistema religioso en el que se está dividiendo continuamente el Cuerpo de Cristo, en el que se niega por principio la eficacia regeneradora que el Espíritu Santo tiene en su guía de la Iglesia. Muchos cristianos protestantes no han sido nunca enfrentados con esta realidad que hoy estoy comentando. Muchos otros sí han sido confrontados por los hechos pero prefieren continuar con sus vidas separados de la Iglesia y por tanto, a pesar de que se enfaden al leer esto, separados de Cristo Jesús.

 

Es nuestra misión evangelizarlos y/o resistir sus intentos por llevar a más católicos al sin-razón de su fe imperfecta. Sin duda alguna, son muchos católicos necesitan de un encuentro personal con el Señor. Pero no puede ser que el resultado de dicho encuentro signifique salir de la Casa de Dios, de su Iglesia, Nuestra Iglesia.

 

 

La verdadera naturaleza del protestantismo

 

 

El principio ‘Sola Scriptura’ visto por un exprotestante

 

Sola Scriptura (Sólo Biblia)

El dogma de “Sola Scriptura” es quizás, junto con el “Sola Fide”, una de las bases sobre las que se ha pretendido fundar la Reforma protestante, tanto en el siglo XVI, cuando nació, como a principios de este siglo XXI.

 

La definición correcta sería la siguiente: solamente la Palabra de Dios escrita [La Biblia] es la autoridad final en materia de fe, doctrina y moral cristiana.

 

Únase a eso la aceptación de la teoría del libre interpretación y examen, por la cual, se cree que cualquier creyente puede y debe interpretar la Biblia por sí mismo, sin más ayuda que la del Espíritu Santo. De semejante combinación, según el ideal protestante, debió haber brotado el fruto de la vuelta a los orígenes del cristianismo, 1’500 años atrás. La realidad, sin embargo, ha sido muy diferente. Veamos por qué.

 

Tanto católicos como protestantes y también los ortodoxos, estamos de acuerdo en que la Biblia es Palabra de Dios y, por tanto, inerrante e infalible. A excepción de algunos liberales de bandos opuestos, que ni siquiera deberíamos considerar como cristianos, tanto unos como otros creemos que Dios habla a su pueblo a través de su Palabra. Ahora bien, el católico sabe que la Palabra de Dios no puede ni debe estar sujeta a la interpretación privada que él pueda hacer, sino que es al Magisterio de la Iglesia a quien corresponde la correcta interpretación del texto bíblico y su enseñanza. Los protestantes, en teoría, no tienen porqué sujetarse a ningún magisterio, ya que en su conjunto no lo poseen, aunque luego en la práctica no ocurre siempre así, pues en gran parte están influenciados por las tradiciones e interpretaciones de la denominación a la que pertenecen. Pero, en principio, nada impide a un protestante mostrarse en desacuerdo con la interpretación de su comunidad eclesial y por ello pasarse a otra denominación que coincida con su opinión o, si la ocasión lo requiere y tiene el “talento” necesario, fundar su propia comunidad evangélica.

 

Ahora bien, siendo sinceros, honestos y consecuentes con la propia enseñanza de la Palabra de Dios, no queda más remedio que denunciar el daño espantoso que el protestantismo ha causado a la misma Biblia, y al mismo cristianismo por así decirlo, en la que tanto dicen basar su fe y sus obras.

 

Cualquier observador desapasionado e imparcial pudiera llegar a una conclusión bastante negativa sobre la infalibilidad e inerrancia de la Biblia cuando observa que muchos afirman que ese libro es sagrado e infalible, al mismo tiempo que ellos mismos no son capaces de ponerse de acuerdo sobre muchas de las enseñanzas que aparecen en dicho libro. Es decir, si de un texto infalible pueden sacarse interpretaciones dispares y todas son, siguiendo el principio del libre examen y el Sola Scriptura, igual de válidas en potencia, ¿dónde está la infalibilidad de ese texto?

 

El catolicismo tiene la respuesta. La Biblia es infalible pero existe también una interpretación igualmente infalible: la de La Iglesia, especialmente cuando se reúne en “concilio” o a través del ministerio Petrino del Obispo de Roma, en quien el don de la infalibilidad es garantía y sello de infalibilidad eclesial. No en vano, es la propia Palabra de Dios quien afirma que la Iglesia es la columna y baluarte de la verdad. Mala columna y baluarte sería si fuera falible. Si la Iglesia es falible, la Palabra de Dios también lo es porque la misma Palabra lo dice y lo podemos leer en 1ª Tim 3, 15. Unidos al hecho de que la Palabra de Dios, concretamente el Nuevo Testamento, nace del seno de la Iglesia y no al revés, durante un período que abarcó más de trescientos años.

 

El Espíritu Santo que inspira el texto bíblico es el mismo Espíritu que guía doctrinalmente a su Iglesia hacia la plenitud de la verdad. El Espíritu de Dios no puede equivocarse, el hombre sí. Y aunque es evidente que la Iglesia no puede contradecir abiertamente lo enseñado en la Palabra escrita de Dios, también es cierto que sólo corresponde a dicha Iglesia interpretar y guardar el depósito de toda la revelación divina, bien sea a través del magisterio infalible en la interpretación del texto bíblico, bien sea a través del atento estudio y la meditación en la enseñanza de la Tradición cristiana que a lo largo de XX siglos se ha constituido en uno de los frutos más preciosos de la guía de la Iglesia por parte del Espíritu Santo.

 

¿Qué es lo que, a cambio, nos ofrece el protestantismo? División, sectarismo, confusión, falsas interpretaciones, falta de autoridad doctrinal, indisciplina, desorden, etc.

 

Preguntamos, ¿De qué sirve contar con un texto infalible si no hay quien interprete infaliblemente dicho texto? ¿De qué nos sirve que la Biblia sea inerrante si luego somos incapaces de ponernos de acuerdo sobre la naturaleza de la salvación, del bautismo, del pan de vida, de la relación entre gracia fe y obras, etc.? Si el mismo valor tiene la opinión de Lutero (un protestante) que Zwinglio (otro protestante) acerca de la presencia real de Cristo en la Eucaristía; si el mismo valor tiene lo que enseñan los calvinistas (protestantes) que lo que creen los armenios (protestantes) sobre la predestinación y salvación de los santos; si el mismo valor tiene lo que crea un bautista (protestante) sobre el bautismo de niños que lo que practica un luterano (protestante); si, en definitiva, todas esas interpretaciones tienen el mismo valor porque se jactan en apoyarse únicamente en la única e infalible Biblia, ¿En qué lugar queda la credibilidad de esa Biblia?

 

¡¡Respondan a esa pregunta, estimados amigos protestantes!!

 

¿Para qué queréis una Biblia infalible que es la máxima autoridad en materia de fe y moral si luego destrozáis y denigráis la credibilidad y autoridad de la Biblia dándole interpretaciones que se contradicen unas con otras?

 

Efectivamente, el motivo de esta disertación es evidenciar lo absurdo de un sistema eclesial y doctrinal, como lo es el cristianismo protestante, que a la vez que dice basarse sólo en el texto de la Biblia, en la práctica lo niega con sus múltiples y variadas interpretaciones sobre el mismo tema que, para más “INRI”, los lleva a una división que tira por el suelo la voluntad expresa de Cristo de que la Iglesia estuviera unida como Él está unido al Padre. Del árbol del libre examen [albedrío] y la Sola Scriptura nace la división múltiple y sectaria de la iglesia. Es, por tanto, un árbol que, en nuestras vidas como cristianos, ha de ser cortado y echado al fuego para su destrucción si queremos ser verdaderamente hijos de Dios.

 

A la Iglesia Católica le corresponde la responsabilidad de proclamarse firmemente como intérprete infalible de una Biblia infalible. El hacer tal cosa no le conseguirá los aplausos de un mundo moderno en el que la adoración a los falsos profetas del relativismo hace estragos en las almas de los hombres, que sin duda traerá como resultado que millones de seres humanos no sepan en quién pueden confiar a la hora de alcanzar la salvación.

 

Ese alguien no es sino Cristo. Pero no un Cristo Jesús dividido en mil pedazos como el del protestantismo, sino el Cristo de la Iglesia a cuyo pastoreo está a cargo del sucesor de Pedro, el príncipe de los apóstoles, encargado de confirmar a los hermanos en la fe. Y es que, como la Tradición se encarga de enseñar con unanimidad poco común, “Extra Ecclesiam, nulla salus”

 

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La barca de Pedro, para que pueda avanzar con seguridad, necesita numerosas tareas escondidas que, junto con otras más visibles, contribuyen al desarrollo regular de la navegación. Ahí se nos recuerda (9) que «El tiempo de la actividad misional discurre entre la primera y la segunda venida del Señor, en que la Iglesia, como la mies, será recogida de los cuatro vientos en el Reino de Dios». Por tanto, es ahora mismo cuando nos toca, a cada uno de nosotros, y cada cual en la medida de sus posibilidades, en su vida ordinaria, el hacer ese apostolado básico y transmisor de la Palabra de Dios. Sin embargo, no vaya a creerse que esto es labor, sólo, de la Iglesia en cuanto institución sino que la Esposa de Cristo, formada por todos los hijos de Dios, piedras vivas de la misma, ha de encontrar respuesta en todos esos mismos hijos. Así se nos recuerda, para aquellos que entiendan que su función en la Iglesia es de mero asistente sacramental, que «Los laicos cooperan a la obra de evangelización de la Iglesia y participan de su misión salvífica a la vez como testigos y como instrumentos vivos, sobre todo si, llamados por Dios, son destinados por los Obispos a esta obra» (41): Decreto Ad Gentes (Sobre la actividad misionera de la Iglesia) firmado por Pablo VI el 7 de diciembre de 1965 en el marco del Concilio Vaticano II.

 

S. S. Juan Pablo II: "Cualquiera que, conociendo el Antiguo y el Nuevo Testamento, lee el Corán, ve con claridad el proceso de reducción de la Divina Revelación que en él se lleva a cabo. Es imposible no advertir el alejamiento de lo que Dios ha dicho de Sí mismo, primero en el Antiguo Testamento por medio de los profetas y luego de un modo definitivo en el Nuevo Testamento por medio de su Hijo. Toda esa riqueza de la auto-revelación de Dios, que constituye el patrimonio del Antiguo y del Nuevo Testamento, en el islamismo ha sido de hecho abandonada.

 

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El Padre John Corapi dice siempre (y muy bien) "la Verdad no es algo, es ALGUIEN y ese ALGUIEN es Jesucristo, el Camino, la Verdad y la Vida" Y fíjate en la cita bíblica del Padre Corapi: camino, verdad y vida son una sola persona, la persona de Cristo. Debemos andar su camino, declarar su verdad, y finalmente obtener la vida. Debemos (como aconsejó Moisés a su pueblo) ELEGIR LA VIDA, o sea, debemos elegir a Cristo y no al mentiroso; porque Cristo mismo le llama ‘padre de la mentira’.

 

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La Santa Madre Iglesia ha defendido siempre y en todas partes, con firmeza y máxima constancia, que los cuatro evangelios, cuya historicidad afirma sin dudar, narran fielmente lo que Jesús, el Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente para la eterna salvación de los mismos hasta el día de la Ascensión. Después de este día, los Apóstoles comunicaron a sus oyentes esos dichos y hechos con la mayor comprensión que les daban la resurrección gloriosa de Cristo y la enseñanza del Espíritu de la verdad. Los autores sagrados compusieron los cuatro evangelios escogiendo datos de la tradición oral o escrita, reduciéndolos a síntesis, adaptándolos a la situación de las diversas Iglesias, conservando el estilo de la proclamación: así nos transmiteron siempre datos auténticos y genuinos acerca de Jesús. Sacándolo de su memoria o del testimonio de los «que asistieron desde el principio y fueron ministros de la Palabra», lo escribieron para que conozcamos la verdad de lo que nos enseñaban.
El canon del Nuevo Testamento, además de los cuatro evangelios, comprende las cartas de Pablo y otros escritos apostólicos inspirados por el Espíritu Santo. Estos libros, según el sabio plan de Dios, confirman la realidad de Cristo, van explicando su doctrina auténtica, proclaman la fuerza salvadora de la obra divina de Cristo, cuentan los comienzos y la difusión maravillosa de la Iglesia, predicen su consumación gloriosa. El Señor Jesús asistió a sus Apóstoles, como lo había prometido, y les envió el Espíritu Santo, que los fuera introduciendo en la plenitud de la verdad.
Concilio VATICANO II - Constitución Dei Verbum, 19-20

 

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Sola Scriptura -  Desde Lutero en adelante una cantidad de personas, a veces seguidas por muchísima gente otras veces por sí mismas, han desafiado esta y otra doctrina de la Iglesia Católica basando sus razonamientos en interpretaciones privadas y muy personales de lo que está escrito en la Biblia. Hay muchos ejemplos y estoy seguro que trataremos varios por eso no me voy a explayar.

La base de todo este razonamiento es lo que Lutero y otros han llamado la doctrina o dogma de "Sola Scriptura" que, en resumidas cuentas, dice que solamente la Biblia puede ser usada para establecer doctrina cristiana y que toda otra fuente es sospechosa de ser espuria (tradición oral o litúrgica por ejemplo). Esto tiene aparentemente mucho sentido, pero es en realidad una falacia ya que no es algo que la Biblia misma sostenga. ¿Dónde en las Escrituras, Hebreas o Cristianas, está expresado que las Escrituras son la única fuente de verdad doctrinal? Cuidado… porque "toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa" no dice tal cosa, mirad con cuidado… "tu palabra es la verdad…" tampoco. Un cuidadoso examen de las Escrituras demuestra, entre otras cosas, lo siguiente: Las Escrituras son inspiradas por Dios y por lo tanto verdad

Las Escrituras forman un cuerpo perfecto en total acuerdo

Las Escrituras son un instrumento útil para educar y disciplinar en la vida cristiana

Las tradiciones que invalidan la Escritura son tradiciones de hombres

Pero no hay un solo texto bíblico que diga que la Escritura es la única fuente autoritativa en asuntos de doctrina. Todos recordamos la confirmación bíblica de esto, el día que Jesús, al enfrentarse con los fariseos y saduceos endureció la norma del divorcio que le había sido dada a Moisés por medio de citarles un texto del Génesis y razonar con ellos la fórmula que desde entonces se repite en todo matrimonio cristiano: "lo que Dios ha unido no lo separe ningún hombre". Es un hecho curioso que, en este caso, un mandamiento sea endurecido por medio de citar una intención anterior de Dios y la concesión de Moisés a la dureza de corazón de los hombres. Ambas cosas están en la Escritura pero lo que finalmente determina el nuevo mandamiento es la autoridad de Jesús. Jesús usó el texto de Génesis para validar lógicamente su nuevo mandamiento que anula, pero no contradice, el mandamiento de Moisés. Jesús "desata" lo que dijo Moisés y "lo ata" de otra manera.

La doctrina de Sola Scriptura es entonces contradictoria consigo misma ya que no puede ser probada desde la Biblia. Pronto veremos lo sabio que fue Dios al no poner "todos los huevos en la misma canasta".

Casos de tradición oral o de origen desconocido que existen en la Biblia.

 

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Iglesias protestantes y sectas

 

por el R. P. Pedro Herrasti S. M.

 

Introducción

Dios no ignora nada. Dios no tiene que improvisar. Desde toda la eternidad (Ef. 1,3-10) sus designios salvíficos para redimir al hombre del pecado incluían la Encarnación de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad. El Eterno se haría hombre "nacido de mujer, nacido bajo la Ley" (Gál. 4,4) con todo lo que esto significa, o sea, la aceptación de vivir en el tiempo.

Jesucristo sabe perfectamente que su permanencia entre nosotros es temporal y que su obra debe ser continuada hasta el fin de los tiempos por la Iglesia por El fundada.

Vemos cómo al dar comienzo a su vida pública, lo primero que hace es elegir de entre sus seguidores a "los que El quiso" (Mc. 3,13) constituyendo los Apóstoles y designando un jefe de entre ellos en la persona de San Pedro.

Si su muerte redentora en el Calvario es suficiente para salvar a la humanidad de todos los tiempos, la predicación de su Evangelio tenía que ser llevada por sus Apóstoles y sus sucesores, siglo tras siglo. No sería lógico suponer que aquella orden de "ir a predicar a toda criatura y bautizar a todas las naciones" (Mt. 28,19-20) tendría su cabal cumplimiento durante la vida de los Apóstoles. Y vemos cómo antes de la muerte del último de los Doce, ya la Iglesia ha designado sucesores para proseguir la evangelización del mundo.

La fundación de la Iglesia, es pues, obra directa y expresa del Señor Jesús. La Iglesia no se inventó a sí misma ni surgió por generación espontánea. Tanto en el libro de los Hechos de los Apóstoles como en las mismas cartas de San Pedro o San Pablo, vemos cómo la Iglesia fundada por Jesucristo va tomando forma y se va extendiendo por todo el Imperio romano.

Los Apóstoles y sus sucesores tienen plena conciencia de que la tarea emprendida no terminaría con la muerte del último de los Doce, sino que deberá continuar hasta que el Señor vuelva según lo prometió.

No es concebible, pues, la idea de que en el transcurso de los siglos, se hayan ido fundando "iglesias cristianas" totalmente separadas de la Iglesia de Cristo, tanto en creencias como en autoridad y normas morales.

Todos los deseos de Nuestro Señor de que fuéramos "un sólo rebaño y un sólo Pastor" (Jn. 10, 16), de que fuéramos "uno como Tú Padre y Yo somos Uno" (Jn. 10,30), se ven contradecidos por el nacimiento de otras comunidades separadas y en contra de la Iglesia Católica.

Ya desde el primer siglo hubo dificultades porque Cristo fundó su Iglesia con hombres comunes y corrientes. La historia de la Iglesia es una continua lucha por preservar la unidad, dejando a izquierda y derecha herejes y cismáticos. Las causas de dolorosas separaciones, como la de Focio en el siglo décimo, han obedecido a razones mucho muy complejas en las que se han mezclado dogmas, autoridades civiles, ansias de poder, etc...

Pero el colmo llegó en el siglo XVI con el movimiento mal llamado de Reforma en el que la cristiandad occidental se dividió dramáticamente, división que perdura hasta nuestros días a pesar de los esfuerzos ecuménicos de algunas autoridades religiosas.

Debemos los católicos conocer el origen de esas divisiones para comprender la proliferación de sectas venidas en su mayoría de Estados Unidos y apreciar el don gratuito de haber nacido en un país católico. La ignorancia de hechos históricos irrefutables nos hace perder de vista en dónde está la Iglesia que Cristo fundó y contentarnos con cualquier otra fundada por un hombre cualquiera, venga de donde venga.

Mientras que otras religiones, como los judíos o musulmanes no hacen proselitismo en nuestra patria, tenemos en cambio la experiencia de las visitas siempre inoportunas de agentes de sectas derivadas del protestantismo.

Muchísimas familias católicas han vivido ya la tragedia de que alguno de sus miembros ha apostatado. En todos los barrios y pueblos de México ya existen "templos evangélicos" con mayor o menor éxito. El fenómeno de la expansión de dichas iglesias es mucho muy complejo, pero hasta el Santo Padre nos ha pedido actuar valientemente para detener su avance.

"Ellos salieron de entre nosotros mismos, aunque realmente no eran de los nuestros. Si hubieran sido de los nuestros, se habrían quedado con nosotros. Al salir ellos, vimos claramente que entre nosotros no todos eran de los nuestros"

Jn. 2,18-19

 

Iglesias protestantes

-Definición.

Bajo el término general de "protestantismo" se comprende el conjunto de doctrinas y de iglesias salidas de la "Reforma" del siglo XVI.

La palabra "Reforma" sirve también para designar al protestantismo y la razón es que sus principales jefes, Lutero y Calvino se creyeron enviados por Dios a reformar la Iglesia de Cristo, restaurar la religión del espíritu y sustituir las tinieblas del error y la corrupción de costumbres por la luz de la verdad y la pureza de la moral. "Post tenebras, lux".

 

-Origen.

Haciendo a un lado particularidades, podemos decir que: el protestantismo tuvo tres tipos de causa: intelectuales, religiosas y políticas.

Causas intelectuales:

Hay muy estrecha relación entre la Reforma, movimiento religioso y el Renacimiento, movimiento intelectual. Desde el siglo XV, filósofos y pensadores redescubren en el culto a la antigüedad, un humanismo que poniendo al hombre corno el centro de todo, choca con la filosofía cristiana de los siglos anteriores, en los cuales Dios dominaba absolutamente el pensamiento de los intelectuales.

Iniciando ya desde entonces el racionalismo, hacen una crítica independiente de la cual no se escapa ni la Sagrada Escritura.

Causas religiosas:

A la independencia de espíritu correspondía una gran libertad de costumbres. Desde hacía algunos siglos, abusos deplorables se habían infiltrado más o menos en todas partes; se notaba un rebajamiento en la moral de la Iglesia, que no cumplía sino imperfectamente su misión divina; en Alemania, de una manera señalada, el alto clero, mal reclutado entre los grandes señores, poseedor de grandes extensiones de terreno, no soñaba sino en la dominación y para ello se servía de la Iglesia, en vez de servirla.

El mal no era menor en los monasterios y el mismo Papado, convertido en una potencia italiana, preocupado por sus intereses materiales, olvidaba con frecuencia los asuntos espirituales.

Indudablemente era indispensable una reforma no ya en la constitución misma de la Iglesia o en sus dogmas, pero sí en la disciplina y en las costumbres. Esta reforma vino, desgraciadamente demasiado tarde, desde dentro de la Iglesia con el Concilio de Trento (1570), pero ya antes había estallado toda una revolución que no tuvo el carácter de reforma sino de ruptura de la unidad y destrucción del dogma católico.

Causas políticas:

Por importantes que fueran las causas intelectuales y religiosas, la reforma protestante fue mas que todo la consecuencia de un movimiento político, nacido de la ambición de los jefes de estado que vieron en la separación de sus iglesias nacionales de la autoridad de Roma, la mejor manera de acrecentar su poderío y de llegar a ser a la vez jefes espirituales y temporales de sus súbditos.

 

- Los hombres.

Martín Lutero.

Ya desde el año 1411, Jan Huss, en Praga había condenado agriamente los abusos y desviaciones de la época y siguiendo las doctrinas de Wycleff atacó a la Santa Sede. El Concilio de Constanza lo invitó a retractarse y al negarse a ello, la Inquisición lo condenó a muerte, siendo quemado vivo en 1415.

El malestar prosiguió y a principios del siglo XVI el ambiente estaba preparado para facilitar la explosión de un movimiento reformador. Solo hacía falta el hombre y la ocasión.

Llegó el hombre, Martín Lutero y la ocasión fue la cuestión de las indulgencias.

Lutero nació en 1483 y murió en Esleben, Sajonia, en 1546. En el año de 1505 ingresó al convento de los Agustinos en Erfurt y fue profesor de teología en Wittemberg. Para recaudar fondos para la construcción de la Basílica de San Pedro, el Papa León X encargó a los dominicos la predicación de nuevas indulgencias y Lutero se molestó por no haber sido encargada la misión a los agustinos.

Comenzó por condenar los abusos y el principio mismo de la indulgencia, así como su eficacia.

Fue excomulgado en el año de 1520, pero Lutero quemó públicamente el documento papal y acusó al Papa de anticristo. La Dieta de Worms presidida por Carlos V lo instó a retractarse, pero ante su obstinación, lo desterró del Imperio.

Fue protegido por Federico de Sajonia y permaneció en el Castillo de Waetburg, donde tradujo la Biblia al alemán.

En 1525 se casó con una exmonja Catalina Bora y se dedicó a predicar sus doctrinas, que tuvieron gran aceptación gracias a la protección de los príncipes sajones que aprovecharon la ocasión para rechazar la autoridad de Roma y de paso apoderarse de los monasterios y bienes de la Iglesia Católica.

 

Sus Doctrinas:

La teoría luterana de la ineficacia de las indulgencias forma parte de todo un sistema cuyo punto central es la justificación por la fe. En lugar de buenas obras, pone Lutero la de: "peca mucho y cree más". Así podría resumirse la idea maestra del reformador, de la cual saldrán otros varios puntos como consecuencia rigurosa.

Para Lutero, a partir de la caída de Adán, el pecado viene a ser una segunda naturaleza del hombre: "todo es pecado en el hombre, el hombre no es más que pecado".

Nada puede cambiar este estado de cosas y el único remedio es recibir la justificación que nos dan los méritos de Jesucristo por la pura fe. Las obras no sirven para nada. Y en consecuencia los sacramentos y el culto, son cosas superfluas.

Lutero admite tres sacramentos: Bautismo, Eucaristía y Penitencia, pero no procuran la Gracia y no se requieren para la salvación. El culto a los santos debe ser suprimido: deben ser imitados, pero no invocados.

No hay purgatorio.

La única regla de fe y la única autoridad es la Biblia interpretada por la razón individual.

La iglesia, por tanto es una Sociedad invisible, en donde no hay autoridad, ni sacerdocio, ni ordenación, pues todos los fieles son sacerdotes.

Sus teorías produjeron las opiniones más contradictorias entre sus seguidores y Lutero se vio obligado a organizar iglesias visibles, bajo la protección del Estado. Decretó en consecuencia que la predicación y la administración de los Sacramentos serían ejercidas por los elegidos por el pueblo, a quienes los ancianos les impondrían las manos.

 

Juan Calvino.

No fue tan solo Martín Lutero el promotor de la reforma protestante.

Juan Calvino, nacido en 1509, influenciado por las ideas protestantes tuvo que huir de Francia, perseguido por francisco I y se estableció por fin en Ginebra donde se convirtió en dictador religioso y moral estableciendo un gobierno teocrático que intervenía hasta en los detalles más mínimos de los ciudadanos. Su persecución a los opositores fue terrible y sangrienta. Su más conocida víctima fue el español Miguel Servet al que mandó quemar vivo.

Sus doctrinas se parecen mucho a las de Lutero, pero va más allá, sosteniendo que una vez justificado el pecado por la fe, no puede ya perder la gracia de Dios, de lo que deduce la predestinación absoluta: Dios ha predestinado a unos a la salvación eterna y a otros a la condenación, sin atender a las obras que los hombres puedan realizar, buenas o malas.

Organizó a su iglesia independiente del Estado, gobernada por un consistorio compuesto por eclesiásticos elegidos por el pueblo. Este sistema se llama presbiteriano.

 

Enrique VIII.

La reforma en Inglaterra estalló poco después que el luteranismo lo hiciera en Alemania. Precursor de este movimiento había sido el ya citado Wycleff en el siglo XIV.

El rey Enrique VIII que había sido defensor de la fe católica, resentido por no haber podido obtener del Papa Clemente VII la sentencia anulatoria de su matrimonio con Catalina de Aragón, para poder "casarse" con Ana Bolena (a quien después mando matar, decapitándola), en 1534 declaró que el Papa es un obispo cualquiera, sin potestad en Inglaterra, de la cual "el Rey es, después de Cristo, el único jefe de la Iglesia".

Así nació la Iglesia Anglicana, al principio separada de Roma pero conservando la doctrina Católica. Del crisma cayó en la herejía con Eduardo VI que en una profesión de fe de 42 artículos, prácticamente adoptaba las ideas luteranas. En 1563 fueron retocados los 42 artículos y reducidos a 39.

 

El Protestantismo actual.

Desde el momento en que Lutero, Calvino y Enrique VIII rompieron la unidad con Roma y adoptaron como norma de fe la libre interpretación de la Biblia, perdieron la noción de lo que es la Iglesia que Cristo fundó.

Carentes de Magisterio infalible, abandonados a sus propias ideas, bien pronto se dividieron y subdividieron hasta el caos actual. Surgieron fundadores por todos lados, cada quien con sus ideas. Al principio hubo cruentos enfrentamientos de todos contra todos, pero en la actualidad han caído en una tolerancia absoluta, en que realmente a nadie le importa lo que otros crean o dejen de creer.

El movimiento protestante pasó a América por los ingleses que se asentaron en el norte del Continente, sin preocuparse por la evangelización de los moradores originales: la religión era cosa de raza blanca y las tribus indias no fueron ni conquistadas ni mucho menos evangelizadas: fueron exterminadas.

Muy distinta fue la visión de los españoles al llegar a estas tierras. Admitiendo las crueldades y abusos de la conquista, no podemos negar la preocupación de la Corona Española por la evangelización de nuestros indios.

Las inmensas dificultades de dicha evangelización fueron maravillosamente superadas con la aparición de la Virgen Santísima en el Tepeyac en 1531, apenas 10 años después de terminada la conquista. Por eso el Papa Juan Pablo II la llamó "Estrella de la Evangelización".

El desmoronamiento del protestantismo a todo punto de vista, ha llegado al colmo en los Estados Unidos, donde están registradas no menos de 21000 "iglesias", algunas muy poderosas y con gran número de seguidores, pero otras tan ridículas como la que cuenta con dos miembros, marido y mujer...

 


Las sectas

Se habla ahora de "Iglesias Históricas" y de "sectas" para diferenciar aquellas iglesias protestantes que revisten una cierta seriedad en su fe y moral, de aquellas otras carentes de consistencia y que por desgracia son las más agresivamente proselitistas en nuestra Patria, de las cuales tenemos que decir algunas palabras.

Historia de las sectas en México.

La independencia de México fue entusiastamente alentada por los Estados Unidos, pues mientras fuera España quien gobernara, no podrían dominarnos. Manejando hábilmente las ideas masónicas de la Revolución Francesa, ayudaron a los que ahora llamamos Padres de la Patria a vencer a la Corona Española y abrir las puertas al imperialismo norteamericano.

Joel Poinsett, el embajador americano en tiempos de Benito Juárez, convenció a este último de dar entrada los protestantes, pues mientras México fuera monolíticamente católico, los Estados Unidos no podrían adueñarse de nuestra economía, primer paso para la dominación política.

"Los hijos de las tinieblas son más astutos que los Hijos de la Luz" Jn. 16, 18

Así fue como en 1870 empezaron a trabajar en México algunas sectas americanas y para 1885 ya contaban con 35,000 adeptos. Cien años después, ya eran 880,000 y en 1980 eran dos millones doscientos mil.

Se calcula que en la actualidad existen en nuestro suelo entre cinco y seis millones de protestantes.

Este asombroso incremento ha sido posible gracias a una serie de circunstancias muy complejas, entre las cuales no podemos olvidar, por ejemplo, la inestabilidad política de México, desde tiempos de Juárez en donde la lucha por el poder fue terrible. El porfiriato por desgracia desembocó en la Revolución y degeneró en la persecución religiosa y el movimiento Cristero. La jerarquía Católica tuvo que replegarse y habiendo perdido todos sus privilegios y posesiones, empezar de nuevo a partir de cero en 1929.

La escasez de sacerdotes desde la independencia (gran parte del clero era español y tuvo que abandonar sus parroquias), dejó al pueblo sin pastores en manos de lobos con presupuesto en dólares.

Es así como ahora al restablecerse las relaciones Iglesia-Estado, aparecen registradas en Gobernación, más de 300 "iglesias". Actualmente ya hasta tenemos sectas autóctonas, "made in México".

Como hemos demostrado al principio de este estudia, Cristo fundo UNA Iglesia que históricamente hablando es la Iglesia Católica, por lo tanto, todas las iglesias emanadas de la "reforma Protestante", son falsas. La auténtica Reforma de la Iglesia surgió desde dentro, a partir del Concilio de Trento (1545-1563) convocado por el gran San Pío V y a grandes reformadores católicos como San Ignacio de Loyola, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Avila, San Jerónimo Emiliani, San Antonio María Zacarías y tantos y tantos otros, que sin abandonar el regazo maternal de la Iglesia, la purificaron y santificaron. Dios no abandona a su Iglesia y se cumple la promesa de Nuestro Señor: "Estaré con ustedes hasta el fin del mundo" (Mt. 28,20)

 

El error fundamental del Protestantismo.

Si a una casa le dinamitamos los cimientos, necesariamente se derrumbará totalmente.

Eso fue lo que hizo Lutero y después sus seguidores, al negar la autenticidad de la Iglesia Católica. Para independizarse de Roma tuvieron que inventar teorías y negar dogmas.

Del error básico de DESCONOCER LO QUE ES LA VERDADERA IGLESIA, se derivan como en cascada todos los demás errores protestantes:

a) Como la Iglesia es invisible, no hace falta estar en comunión con Roma.

b) Para desconectarse del Magisterio infalible y la tradición de la Iglesia, sostienen la libre interpretación de la Biblia, sacando cada quien sus conclusiones muy personales.

c) Para negar la Tradición, tuvieron que adulterar la Biblia o de plano suprimir libros enteros.

d) Habiendo roto con Roma, se quedaron sin sacerdocio válido y por lo tanto tuvieron que negar la validez y necesidad de alguno o todos los Sacramentos.

e) Desconociendo la esencia de la Iglesia de Cristo, se dedicaron a fundar, Biblia en mano, iglesias por todos lados.

Resultado: existen miles de "iglesias cristianas" predicando las doctrinas más contradictorias y sembrando la total confusión en el pueblo. Para subsistir independientes, la mayoría de las iglesias y sectas no tienen la más mínima preocupación ecuménica. Aquel deseo del Señor de que constituyamos "Un solo Rebaño y un solo Pastor"(Jn. l0,1 6), les tiene sin cuidado.

Faltos de autoridad, han olvidado la moral cristiana, sobre todo en cuestiones sexuales. El "No Fornicarás" y el "No desearás la mujer de tu prójimo" han caído en total desuso y ahora, para ellos, todo se vale: relaciones prematrimoniales, divorcio, anticonceptivos, homosexualismo y hasta el aborto.

Igualmente han suprimido del diccionario palabras como mortificación", "sacrificio" o "austeridad" y la principal preocupación es la búsqueda del placer a toda costa, de la comodidad, abundancia de satisfactores y prosperidad económica, aunque sea a costa de los demás. Es un materialismo práctico y desenfrenado en el cual las exigencias del cristianismo auténtico como el tomar la cruz en seguimiento del Señor, carecen de sentido.

"Aparecerán falsos Cristos y falsos profetas que harán señales y prodigios con el fin de engañar, aún a los elegidos, si esto fuera posible".

Mc. 13,22

 

Una aclaración prudente:

Hay que decir, sin embargo, que no por ser falsas iglesias, todas sus enseñanzas son erróneas. Dentro de la inmensa variedad de iglesias y sectas protestantes, que se auto nombran,"evangélicas" para no despertar desconfianza, hay algunas mucho muy cercanas al Dogma Católico y que buscan afanosamente la unión de todos los cristianos. Pero también hay sectas absolutamente alejadas de la verdad y a las que no les importa lo mas mínimo el movimiento Ecuménico. Estas últimas son, por desgracia las más activas en México, como los Testigos de Jehová y los Mormones, refutados ampliamente en los Folletos EVC 12 y 10 respectivamente.

Recomendamos a nuestros alumnos la adquisición de las obras del P. Flaviano Amatulli en especial "Diálogo con los Protestantes" en la cual, entre otras cosas, analiza 31 iglesias o sectas, demostrando sus errores. Igualmente útil es "La Iglesia Católica y el Protestantismo".

(Apóstoles de la Palabra, Calle Agujas 676, Col. El Vergel, Iztapalapa, 09880 México, D. F. Te¡. 656 4218)

Ante el asedio permanente de las diversas sectas que difunden sus errores de puerta en puerta, es preciso que los católicos estemos perfectamente informados acerca de la verdadera Religión para que no seamos inquietados y desorientados por personas que tal vez de buena fe, pero totalmente equivocadas han dejado el catolicismo debido a su mortal ignorancia religiosa.

"Sépanlo bien: Nadie puede interpretar por sí mismo una Profecía de la Escritura".

2 Pe. 1,20

 

Conclusión

Gracias a la prodigiosa evangelización realizada por los monjes españoles, nos tocó nacer en un país católico. No tuvimos que buscar afanosamente la verdadera Iglesia de Cristo. Nos bautizaron en ella sin haberlo siquiera pedido.

En primer lugar ¡cuán agradecidos debemos estar con Dios por este don gratuito! Tenemos muy cerca de nosotros, en nuestro propio barrio, una capilla católica en donde habita Nuestro Señor Sacramentado, Tenemos a nuestra disposición ministros de los Sacramentos que nos santifican y nos comunican la Palabra de Dios.

Pero en segundo lugar, debemos tratar de ser auténticos católicos, aprovechando todo esto. Y no solo a nivel personal, sino en nuestra comunidad. Si Dios nos concedió "nacer Católicos", debemos valorar este don y preservarlo para nosotros mismos y para los que nos rodean.

No podemos permanecer indiferentes ante la deserción de miles de católicos ignorantes, que abandonan la Iglesia de Cristo por seguir fantasías sectarias sin haber nunca apreciado lo que Dios les había regalado: La verdadera Religión.

Es absolutamente necesario y urgente prepararnos todos para rechazar toda clase de herejías y ayudar a los que nos rodean a hacer lo mismo. Una muy buena idea es propagar los Folletos EVC de puerta en puerta, de la misma manera que los protestantes diseminan sus errores.

¡No tengamos miedo! ¡Dios está con nosotros y la Virgen de Guadalupe no nos puede desamparar!

Curia del Arzobispado de México
Secretaría de Cámara y gobierno México 1, D. F.
Iglesias Protestantes y Sectas R. P. Pedro Herrasti S. M.
Censor Nihil Obstat P. José Luis G. Guerrero
Por disposición del Emmo Sr. Administrador Diocesano se concede el Imprimatur
Mons. Rutilio S. Ramos R. Vicario General.
México, D. F. ,6 de junio de 1995

 

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Las sectas"

 

1. Qué es una secta:
a) Grupo autónomo
b) No cristiano
c) Fanáticamente proselitista
d) Exaltador del esfuerzo personal
e) Expectante de un inminente cambio maravilloso, ya colectivo, ya individual
2. Causas de la existencia y de la proliferación de las sectas:
a) La busqueda religiosa
b) El secularismo o el laicismo
c) Las deficiencias en las respuestas pastorales de las iglesias tradicionales
d) Las carencias familiares y sociales
e) El afán de novedad y la fascinación de lo novedoso, de la moda
f) Otras causas

3. La respuesta apostólica al reto de las sectas:
1. Actitud positiva
2. Examen de conciencia
3. Maduración del sentido crítico
4. Oportunidad de evangelización
5. Adecuada información
6. Formación esmerada
7. Vibración interior
8. Dinamismo apostólico
9. Acudir a la Virgen
10. La devoción eucarística

1. Qué es una secta:

El término "secta": el valor negativo de la palabra "secta" explica los intentos por sustituirla por otras denominaciones asépticas; "nuevos movimientos religiosos", "nuevas formas de religión", "nuevas religiones", "religiones marginales", "alternativas", etc. Pero ¿conviene el calificativo "nuevo" a las sectas de los s. XVIII-XIX y anteriores?

Etimológicamente, la palabra española "secta", en latín, era el femenino del participio del verbo "seco, secare": "cortar, desprender". Designa la entidad separada de otra realidad mayor y más antigua como la rama desgajada de un árbol.

Realmente, por su definicion descriptiva o sus rasgos definitorios, "secta es un grupo autónomo, no cristiano, fanáticamente proselitista, exaltador del esfuerzo personal y expectante de un inminente cambio maravilloso, ya colectivo, ya individual".

a) Grupo autónomo: En la Iglesia católica, nadie es autónomo. Las diócesis, los vicariatos, las prelaturas, las órdenes y congregaciones tienen que rendir cuentas a la correspondiente Congregación Vaticana. En cambio, los directores de los testigos de Jehova, de los mormones, etc., pueden introducir cualquier innovación tanto disciplinar como doctrinal, incluso en contra de lo dictaminado por sus fundadores.
b) No cristiano: por tres motivos:

1) Porque no creen en la Santísima Trinidad ni en la divinidad de Jesús de Nazaret y no aceptan el bautismo.

2) Además, los cristianos creemos que la Revelación divina terminó con la muerte del último Apóstol. Las sectas de origen e impronta cristiana creen que la Revelación divina sigue abierta hasta su fundador e incluso indefinidamente, hasta el director actual. Por ejemplo:

Hasta 1940 los Testigos de Jehová aceptaban e incluso alababan las transfusiones de sangre, prohibidas desde 1945, de tal modo que más de uno ha muerto por rechazarlas. Hoy mismo podrían ser admitidas de nuevo.

Los Mormones celebraban la "Cena" con pan y vino como instituyó Jesucristo para la Sagrada Eucaristía y como se describe en el Libro del Mormón, pero se hicieron abstemios y la "Cena" es ahora con pan y con agua.

En las regiones tradicionalmente cristianas, las sectas tienden a presentarse como cristianas por motivos de estrategia proselitista, por ejemplo: los Testigos cristianos de Jehova o el Movimiento gnóstico cristiano universal.

3) Las sectas marginan la Biblia. Incluso las de origen cristiano parecen usarla, pero de hecho la manipulan, pues suelen atribuir un valor y credibilidad superiores a los escritos de su fundador, cuya autoridad prevalece sobre la de la Biblia en caso de colisión (cfr. Conc.
Vaticano II, Const. Dei Verbum, n 1,1).
name=1c>c) Fanáticamente proselitista: como es sabido.
Pero no es malo el proselitismo, el afán apostólico, sino el fanatismo proselitista o el proselitismo fanático. "La Iglesia propone, no impone nada, respeta a las personas y las culturas; se detiene ante el sagrario de la conciencia" (Juan Pablo II, Redemptoris missio, 39 y 8). Las sectas tratan de "imponer" de manera descarada y, a veces, tambien camuflada. El laicismo -por otra parte- pretende relegar lo religioso al foro de la conciencia y al interior de los templos y sacristías.

d) Exaltador del esfuerzo personal: en las sectas, todo es -en general- obra del esfuerzo de los adeptos, de su concentración, con la ayuda de los integrantes del grupo. Esta exaltación del esfuerzo personal resalta en los metodos llamados del potencial humano, que o son secta o están de ordinario vinculados a una secta: yoga (sectas hindúes), zen (sectas budistas), la meditación trascendental, etc.

e) Expectante de un inminente cambio maravilloso, ya colectivo, ya individual: el cambio colectivo o que afecta a la humanidad puede ser bucólico, utópico; como el "Nuevo orden" de la masonería, por ejemplo; o catastrófico, como una guerra nuclear, el final de cada ciclo cósmico (sectas hindúes, budistas) y, más frecuentemente, el apocalíptico fin del mundo: Testigos de Jehová (1914, 1925, 1975; ahora empiezan a situarlo en torno al año 2.000), Adventistas del 7º día (1843; el 21 de marzo, el 18 de abril y el 22 de octubre de 1884), los Niños de Dios, ahora llamados La Familia, (1993), Misión Rama (entre 1975 y el año 2.000), Edelweis (1992), Iglesia Universal de Dios (1936, 1947, 1972, 1975), etc. El cambio maravilloso individual suele ser la aspiración de las sectas catalogadas como "desacralizadas, esotéricas, etc.": Masonería, Nueva Acrópolis, Nueva Era, Teosofía, Gnosticismo, etc. La transformación del "hombre" en "superhombre" es el objetivo expreso de algunas sectas, como Nueva Acrópolis. Aparte de sus deficiencias doctrinales, su peligrosidad básica radica en que, como cada uno debe actuar de acuerdo con su conciencia, quien se cree "superhombre" no puede no mirar con conmiseración a los simples "hombres", a los cuales forzará a aceptar sus deseos de superdotado, de grado o por fuerza.

 

 

2. Causas de la existencia y de la proliferación de las sectas:

a) La busqueda religiosa: el hombre tiene "necesidad" de lo religioso, de Dios, que le es connatural. Cuando las religiones tradicionales no satisfacen, con causa razonable o sin ella, las sectas, el placer, el poder, etc., suplen la ausencia de Dios.

b) El secularismo o el laicismo: -clima dominante-, por reacción, provoca la huida hacia el "aire libre", que, para algunos, es la secta.

c) Las deficiencias en las respuestas pastorales de las iglesias tradicionales: Los documentos del Magisterio de la Iglesia invitan a ver en las sectas retos o incitaciones que deben lanzarnos a nuestra verdadera "conversión" individual y a la renovación pastoral: la caída en la masificación, en la rutina, en la burocratización, en el apagamiento del dinamismo apostólico, en la obsesión por lo material, en la opción preferencial centrada más en los pobres de recursos económicos que en los pecadores, como si Jesucristo no se hubiera encarnado y muerto en cruz "para que tengan vida (sobrenatural) y la tengan abundante" (Io 10, 10).

d) Las carencias familiares y sociales: el activismo moderno, la fascinación de los medios de comunicación social, etc.: la persona se aisla, pero el individuo necesita "saberse querido". Es una necesidad psicológica y también teologal. Eso son las sectas para todos o casi todos sus adeptos, al menos en sus inicios.

e) El afán de novedad y la fascinación de lo novedoso, de la moda: los cristianos hemos desprestigiado el viejo cristianismo. En cambio, las sectas son la novedad, que el historicismo pone más de actualidad, y, además, carecen de antecedentes negativos.

f) Otras causas: hoy estamos en la época del irracionalismo, del afán por sentir algo, también en lo religioso, actitud no muy compaginable la fe, con la cruzÉ Las sectas satisfacen esa "necesidad", como las sectas satánicas y luciféricas, especialmente para personas hartas ya de lo sexual, del alcohol, de las drogas, y ansiosas de experiencias fuertes. La mayoría de las sectas vienen desde EE.UU., o a traves de EE.UU. (las originarias del Oriente). A veces, son un medio de mantener el imperialismo de algunos grupos ideológicos, económicos, etc., sobre todo en Iberoamérica.


3. La respuesta apostólica al reto de las sectas

1. Actitud positiva: son los santos quienes ponen los remedios adecuados y eficaces. Algunas actitudes no son cristianas, a veces ni humanas, aunque las tengamos los hombres:

a) actitud pasiva, de quien se inhibe por ignorancia, temor o indiferencia;

b) actitud activista, actúan como si la solución dependiera sólo y totalmente de su actividad, y se sienten muy capaces de hacerlo todo sin caridad e incluso sin fe, al modo de un burócrata que, en el mejor de los casos, no tiene sino "la técnica pastoral";

c) actitud despreciativa, porque son muchas, raras, con pocos miembros, etc.

d) actitud agresiva, reacción violenta, descontrolada y totalmente descalificadora, como si no hubiera nada positivo en las sectas, cuando lo hay. Realmente, de muy poco o de nada sirve esta actitud. Como diría Taciano (s. II d. C.). La mano ha de estar abierta, dispuesta a dar y recibir, así como a sacar del pozo oscuro e insalubre a quien ha caído en él.

 

 

La única actitud válida para un cristiano es:

a) Actitud positiva, pues omnia -también las sectas- in bonum, pero diligentibus Deum, "para los que aman Dios todo es para bien" (Rom 8, 28), e "incluso es conveniente que haya herejías" (1Cor 11, 19); por su actitud de reto que nos obliga a profundizar en el conocimiento de determinados puntos doctrinales, a ser más apostólicos, proselitistas y con más vida interior. Además, para algunos, las sectas, como las religiones no cristianas, pueden tener eficacia salvífica, aunque el que se salva; se salva, en y por Jesucristo, en su Cuerpo Místico, la Iglesia.

La adivinación y la magia. Nos referimos a ellas por su actualidad, con la enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica (2115-2117):

«Dios puede revelar el porvenir a sus profetas o a otros santos. Sin embargo, la actitud cristiana justa consiste en entregarse con confianza en las manos de la providencia en lo que se refiere al futuro y en abandonar toda curiosidad malsana al respecto. Por eso, todas las formas de "adivinación" deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone "desvelan" el porvenir. La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a "mediums" encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos y están en contradicción con el honor y el respeto que debemos solamente a Dios».

«Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo -aunque sea para procurar la salud-, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible. El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legitima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo».

b) La actitud activa, aunque no "activista", propia de quien trata de poner los remedios que están a su alcance. A continuación, se enumeran los principales:
2. Examen de conciencia: no podemos ver a enemigos en los adeptos de las sectas, sino a redimidos por Cristo, a hijos de Dios, generalmente hijos pródigos de la Iglesia Madre. No debemos adoptar la postura del hermano mayor del hijo pródigo en la parábola evangelica (Lc 15, 25-32).

3. Maduración del sentido crítico: es preciso acostumbrarse y enseñar a leer, a pensar, a ver TV, a dialogar con los miembros de las sectas, etc., "críticamente", si no queremos ser manipulados. Un buen punto de referencia para el trato con los adeptos de las sectas es la aplicación de la doctrina del "Catecismo de la Iglesia Católica" a cada caso o cuestión planteada por ellos.

4. Oportunidad de evangelización: así considera Juan Pablo II «la presencia de las llamadas "sectas", en cuanto son motivo para hacer un profundo examen e invitación a la nueva evangelización... para ahondar en la fe y en la vida cristiana» (Alocución a los obispos mexicanos, 12.V.1990, n 6). Resulta oportuna la pregunta: ¿Que estoy haciendo para responder a este reto y convertirlo en ocasión de evangelizar?, porque hay mucho sectario particular, pues, quien más y quien menos tiene sus propias teorías acatólicas perteneciendo a la Iglesia.

5. Adecuada información: acerca de los errores más de moda para no dejarse engañar ni sorprender.

6. Formación esmerada: en la doctrina bíblica, dogmática, litúrgica, etc.: Catecismo de la Iglesia Católica, sobre todo en las cuestiones negadas o deformadas por las sectas existentes en la propia ciudad o región. Prestigiar la Biblia, que es inteligible por todos: Jesucristo hablaba para todos, generalmente para gente sin formación especial; y otro tanto los profetas.

7. Vibración interior: el afán sincero de santidad, de vida interior, ser personas de oración, con experiencia de lo divino, pues, justifican su abandono de la Iglesia diciendo que en ella (homilías, reuniones de grupo, etc.) o no se habla de Dios o se habla cerebralmente: como de un objeto de reflexión y estudio a través de los Evangelios, etc., no en actitud de escucha ni de trato íntimo, algo que sí han encontrado en su secta. Hoy, evidentemente, mueve el testimonio. Es necesario el testimonio de la propia intimidad con Dios: la actitud de contemplativos en medio del mundo.

8. Dinamismo apostólico: el afán de almas se ve y, si es honrado -para Jesucristo-, convence. Sin olvidar que el apostolado básico es la coherencia de la vida entera con la fe. "Se es misionero o apóstol más por lo que se es... que por lo que se dice o se hace" (Juan Pablo II, Redemptoris missio, 23). "El hombre contemporáneo cree más a los testigos que a los maestros, en la experiencia que en la doctrina, en la vida y en los hechos que en las teorías" (Ibidem, 42).

9. Acudir a la Virgen: encomendar a María a quien tratemos. Es la gran olvidada o marginada por las sectas, e incluso denigrada y atacada por la mayoría. Si alguna secta peca por exceso y llega a divinizarla (Iglesia Cristiana Palmariana), la casi totalidad de las sectas, incluso las de origen cristiano, niega que sea Madre de Dios, Virgen, Intercesora, etc. Pero nadie quiere mas que Ella a su Hijo, Jesucristo, y a los seguidores de su Hijo, los cristianos. Los testigos de Jehová sienten como alergia hacia Ella.

10. La devoción eucarística: Juan Pablo II preguntó a un grupo de obispos del Perú: "¿Cuál es el problema mas grave e importante de la Iglesia en Perú?" Los obispos contestaron: "las sectas". Pero el Papa puso en primer lugar la ausencia de la Sagrada Eucaristía en tantas localidades por falta de sacerdotes y de vocaciones.

El poder del adversario radica tanto o más en el grado de mi debilidad que en el de su fortaleza. Los agentes externos: el laicismo, las sectas, la TV, etc., ciertamente tienen su influjo y su parte responsabilidad, pero es señal debilidad culpar del error sólo al ambiente.

Luis de Moya - Capellanía de la Universidad de Navarra
Tomado de
www.unav.es/capellania/
2003-XII-04

 

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UGANDA: NUEVA SECTA CRIMINAL

SECTA: FANATISMO PSEUDO-BÍBLICO

pseudo-cristiano, animista e islámico

 

Fanáticos cristianos calcinan a 200 refugiados en Uganda

 

G. Muleme - Kampala.-
Los rebeldes del Ejército de Resistencia del Señor (LRA), una guerrilla de fanáticos cristianos que opera en el norte de Uganda, asesinaron al menos a 200 personas la noche del pasado sábado en el campo de desplazados de Barlonyo, situado en la localidad de Ogur ¬norte del país¬, según informó el padre Sebhat Ayele. «No tengo palabras para describir lo que he visto», comentó Sebhat, quien declaró que el ataque fue perpetrado por un centenar de asaltantes, muchos de ellos niños. La matanza se inició a las cinco de la tarde y se prolongó durante tres horas.

 

 

 


   En el campamento medio millar de tiendas de campaña fueron incendiadas y muchas de las víctimas fallecieron abrasadas dentro de ellas. «He visto un número impresionante de muertos, muchos de ellos carbonizados en el interior de las tiendas», afirmó Sebhat. «Los rebeldes bombardearon el campamento durante 15 minutos y obligaron a las milicias civiles a replegarse, tras lo cual los «olum» [ hierba , nombre con el que se conoce a la guerrilla cristiana] penetraron en el centro, que albergaba a unas 5.000 personas huidas de la violencia, muchas de ellas mujeres, ancianos y niños», prosiguió el religioso. «Los civiles fueron encerrados en las tiendas y pasados a cuchillo y a fuego por los crueles agresores durante tres horas», detalló. Hace dos semanas, los rebeldes del LRA cometieron otra matanza en el mismo distrito. Más de 100.000 personas han sido asesinadas, unas 20.000 han sido secuestradas y cientos de miles han huido de sus hogares en el norte de Uganda desde que el LRA lanzó una campaña contra el gobierno de Yoweri Museveni en 1988.


   A finales de enero, Museveni advirtió al LRA que «sus cinco comandantes principales morirán si no se rinden» tras la amnistía declarada por el Gobierno. «La amnistía ha sido extendida tres meses y los comandantes rebeldes, especialmente Joseph Kony [líder del LRA] y su segundo, Vincent Otti, deberían aprovecharla y rendirse, pues de lo contrario tendrán lo que se merecen», aseguró Museveni. Kony, un antiguo seminarista católico, combate contra las fuerzas gubernamentales para imponer un régimen basado en los Diez Mandamientos bíblicos. Los «olum» son célebres por el secuestro de niños a los que reclutan para luchar drogados en sus filas, y de niñas a las que obligan a ejercer como esclavas sexuales para sus comandantes. Cerca de 8.500 menores han sido reclutados forzosamente en el último año por la guerrilla cristiana.
Ap, Efe, Afp

2004-02-23 - L.R.ESP.

 

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Kony: el sangriento profeta

con un harén de 50 jóvenes

 

Predicador y jefe de una secta pseudo-cristiana, animista e islámica -como tantas otras- apoyado por el gobierno musulmano de Sudan. 

 

Joseph Kony es un mito cruel que desde hace 18 años combate sin cesar y sin pisar el frente. La leyenda dice que fue monaguillo y que se proclamó profeta, con la misión de imponer un régimen inspirado en los Diez Mandamientos. En 1986 lideró un levantamiento contra el presidente Museveni, pero se frenó en seco, postergando sus metas religiosas para darse a la gran vida al abrigo del Gobierno sudanés, que le ampara, le nutre de armas y le cobija en su territorio, del que Kony no sale. «Es un manipulador, un experto en control mental. Secuestra miles de niños a los que lava el cerebro y obliga a combatir ¬supuestamente para vengar a su propia etnia, los «acholi», marginados por los ugandeses del sur desde que se creó el protectorado británico en 1894¬. No fue ni sacerdote ni seminarista ni catequista. De hecho, no acabó la primaria. En los 80 se integró en una milicia local y seis años después cambió de bando y se unió al Ejército de Resistencia del Señor», asegura el misionero Rodríguez Soto.


«Tiene una personalidad violenta y cambiante. Tan pronto dice que la Iglesia debe mediar como da orden de asesinar a los sacerdotes para volver a dar marcha atrás después», añade el sacerdote. A lo largo de casi dos décadas, ha ordenado raptar a más de 20.000 niños, 5.000 de los cuales aún combaten para él. Kony cree luchar en nombre del Espíritu Santo, pero obliga a sus niños soldado a untarse con la sangre de sus padres y sus hermanos, a servir de esclavos sexuales a sus comandantes y cometer las mayores atrocidades alcoholizados. Mientras tanto, disfruta en Sudán de su fortuna, amasada con el tráfico de armas y de su harén de más de 50 niñas.

2004-02-24 – L.R.ESP.

 

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Sectas en la Iglesia

 

David AMADO
Desde hace años asistimos a una descalificación de la que se hacen eco no pocos católicos. Consiste en acusar de sectarios a grupos de cristianos que se toman en serio vivir su fe. No se trata de hurgar en falsas divisiones entre una supuesta Iglesia viva y otra anquilosada, porque el Espíritu Santo, que es «Señor y dador de vida», no deja de suscitar experiencias que, en primer lugar, sorprenden a quienes participan de ellas.
   Para muchos, el catolicismo se ha convertido en una estructura ideológica de la que no se espera nada. La Iglesia es sólo un referente de pertenencia que intenta disimularse al máximo y, aunque confiesan que no serían capaces de vivir sin ella, parece que con ella tampoco, como en la célebre rumba de Mecano.
   Pero es propio del catolicismo, desde sus orígenes, que se generen grupos en los que personas concretas viven su pertenencia a la Iglesia. Cuando su vitalidad es grande, en medio de un cristianismo que se desvanece y por contraste, se generan reacciones alérgicas. Por eso, y a pesar de su fidelidad al Evangelio y al Magisterio, se les acusa de sectarios.
   Sólo un santo es capaz de comprender a otro santo. Todos los carismas coinciden en lo esencial y por eso son tremendamente respetuosos con floraciones del Espíritu que complementan, embelleciéndola, la gracia que ellos comunican. Sólo cuando alguien ha reducido ideológicamente su fe, convirtiéndola en una especie de superestructura que compromete todo menos la propia libertad, puede reaccionar negativamente ante los signos de esperanza que se abren ante nuestros ojos. En otras épocas, la vanguardia estuvo en los padres del desierto, en los monjes que culturizaron evangelizando Europa, en las órdenes mendicantes, o en las congregaciones que nacieron para la enseñanza o el ejercicio de la caridad. Muchas de esas experiencias siguen vivas. Pero han aparecido otras que, genéricamente, se denominan «nuevos movimientos».
   Todos ellos están en la vanguardia de la nueva evangelización impulsada por Juan Pablo II. En ellos se sigue produciendo el gran milagro que consiste, en palabras de san Agustín, en que haya gente que abrace la fe. Precisamente por eso son Iglesia. Serían sectas si apartaran a las personas de Jesucristo o de la Iglesia. 2005-02-

 

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SECTA: pseudo-cristiana, animista e islámica

«Lo que pasa en Uganda es peor que

lo de Iraq, pero nadie hace nada»

 

JOSÉ CARLOS RODRÍGUEZ SOTO, Misionero comboniano en Uganda

 

Los ojos de este misionero español son los únicos testigos críticos de un conflicto olvidado que desde 1986 ha dejado miles de muertos y más de un millón de desplazados

 

Humberto montero
La matanza que el sábado perpetró la milicia pseudocristiana del Ejército de Resistencia del Señor (LRA), que arrasó a sangre y fuego un campamento de refugiados al norte del país dejando más de 213 muertos, parece haber desperezado a Occidente volcada en Iraq y hastiado de los horrores de África.
   ¬ ¿Cuál es la dimensión de esta tragedia que desangra Uganda?
   ¬ Lo que lleva ocurriendo en este país desde hace 18 años es incluso peor que la situación de Iraq, pero nadie hace nada. Yo trabajo en una parroquia rural a 110 kilómetros de donde se produjo la matanza del sábado. Aquí también ha habido matanzas y hay miles de refugiados que llegan cada día. Al caer la noche, unos 6.000 niños corren a refugiarse a una iglesia de la parroquia.
   ¬ ¿Cómo es posible entonces que la comunidad internacional no actúe?
   ¬ Porque aquí no hay intereses económicos, ni petróleo, ni diamantes, pero esta guerrilla ha secuestrado a 30.000 niños desde 1994. Ahora el mundo abre los ojos tras la matanza de Lira, pero hace tres semanas hubo otra en la que murieron 60 personas y ni siquiera salió en los periódicos. Hace tres días el Ejército mató a más de 60 guerrilleros. Sabemos que la mayor parte de ellos eran niños secuestrados por el LRA, que los utiliza como escudos humanos. Aquí hay 1,5 millones de desplazados, 200.000 en Lira, en campos sin protección, ni ayuda internacional.
   ¬ ¿Por qué la ONU no hace nada?
   ¬ Eso debe responderlo la ONU. No hay un lugar donde haya un abuso infantil como aquí y no existe ni una oficina de Unicef. Es una vergüenza.
   ¬ El Gobierno de Uganda ha contraatacado creando milicias tribales. ¿No generará esto más violencia?
   ¬ Ése es el problema. El LRA está apoyado desde 1994 por Sudán. Ante el poder de este grupo, el Gobierno ha creado dos milicias, el «Arrow group» al este, y el grupo «rinoceronte» en Lira. Les entrenan dos meses y les ponen en primera línea de fuego. Conociendo la mentalidad tan brutal del LRA, lo único que se logra es exponer a la población a represalias sangrientas y aumentar la tensión tribal, pese a que el LRA lleva años matando a su propia gente. Si el Ejército necesita más efectivos debe reclutarlos, no crear milicias que se les pueden ir de las manos.
   ¬ Sus críticas al presidente Museveni casi le cuestan la expulsión.
   ¬ Sé que al Gobierno no le gusta lo que digo. Ellos afirman que no hace falta intervención internacional en una guerra con 63.000 desplazados.
   ¬ ¿Conoce usted al líder del LRA?
   ¬ He hablado en una ocasión con él y cinco veces con sus comandantes.
   ¬ ¿Qué es el LRA?
   ¬ Una secta religiosa con elementos pseudocristianos, animistas e islámicos, pero no la llamaría grupo cristiano porque no tienen nada de ello.
   ¬ ¿Qué pretenden?
   ¬ Antes decían que querían instaurar los Diez Mandamientos, pero ya ni lo mencionan. Sólo quieren mantener su poder con un ejército de niños.
   ¬ ¿Combaten estos niños soldado bajo el efecto de las drogas, como afirman algunas organizaciones?
   ¬ No, es una leyenda.
   ¬ Pero, ¿es cierto que secuestran a niñas como esclavas sexuales?
   ¬ Sí y es más triste aún porque las entregan a los comandantes, las violan y luego las mandan al frente con un fusil en la mano y un bebé a la espalda. Lo peor es que tienen miedo a dejar el LRA, creen que las van a matar.
2004-02-24 – LA RAZÓN. ESP.

 

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LA IGLESIA, LA NUEVA ERA Y LAS SECTAS

 

"Nos llaman ateos. Y lo reconocemos ciertamente: somos ateos de estos falsos dioses, pero no del Dios supremo y verdadero, padre de la justicia, de la sabiduría y de las otras virtudes, sin parte alguna de mal" 2004

 

Han pasado diecisiete siglos desde que Justino, jurista y mártir, escribiera estas palabras en su primera Apología (número 6,1-2): aún hoy Dios, supremo y verdadero, “alethes tátou”, trascendente y personal, que se manifestó plenamente en Cristo, es negado, rechazado y a veces objeto de burla para personas que, en nombre de un humanismo sin trascendencia, pretenden desligarse de toda dependencia y, basándose en una libertad sin límites, se proclaman únicos artífices de su propio destino.

 

En la raíz del actual alejamiento del hombre que parece no advertir la cercanía de Dios, encontramos, entre otras cosas, el intento promovido sobre todo por la cultura occidental, llamada post-cristiana, de construir un antropocentrismo surgido de los ídolos de las antiguas religiones pre-cristianas y de las religiones neo-paganas. Los motivos que originan tal intento son varios.

 

Muchas personas, repletas de cientificismo y de materialismo pragmático, advierten un serio vacío existencial por la pérdida del sentido de la vida, desilusionados de las promesas de certeza que la ciencia no ha podido ofrecerles. Por otra parte, en los ambientes donde se ha difundido un individualismo desenfrenado, se desarrolla la sensación de que el cristianismo no más en posición de responder a la sed profunda de felicidad del corazón humano, un corazón presa de las angustias de la existencia cotidiana e insatisfecho con las respuestas de la sociedad dominada por la técnica.

 

"¿De qué sirve llegar a la luna, si es para suicidarse?"

Esta pregunta de profundidad abismal hecha por André Malreaux, en su obra "La condition humaine" (París, Gallimard, 1999), cuestiona la voluntad prometeica del hombre moderno.

 

Hace un tiempo se decía: "El hombre hace y se hace haciendo". Los heraldos de la telemática en occidente saben que el hombre corre el riesgo de deshacerse, y la aceleración del ritmo de vida, la acumulación de información y la búsqueda espasmódica de éxito conducen fácilmente al hombre a esta idea de deshacerse.

 

En ese momento reaparece en la escena mundial, a partir del siglo pasado, el fenómeno de las sectas y en particular la corriente de la New Age, la Nueva Era: son formas culturales y religiosas nuevas y viejas que intentan dar una respuesta a la esperanza más antigua del hombre, la esperanza de una nueva era, de un tiempo de paz, de armonía, de reconciliación consigo mismo, con los demás y con la naturaleza.

 

Justamente de este fenómeno, de la imborrable nostalgia de felicidad por parte del hombre, ciudadano del tercer milenio, saciado materialmente pero árido espiritualmente y de la apostasía fáctica de Cristo promovida por la New Age y de las sectas, queremos hablar en la vigésimo séptima videoconferencia teológica internacional que celebramos hoy. El tema de la misma es: "La Iglesia, la New Age y las sectas".

 

Siguiendo el camino trazado por el Magisterio de la Iglesia y en particular del Concilio Vaticano II, que dedicó una parte importante a este tema en la Constitución pastoral Gaudium et Spes, la Congregación intenta brindar hoy la oportunidad privilegiada de profundizar la reflexión teológica sobre la realidad específica de la nueva cultura religiosa planetaria, esotérica y secularizada, promovida por la Nueva Era y por las sectas, que se empeñan tristemente en construir una antropología sin Cristo.

 

Los diferentes discursos de los teólogos que recordarán que la espiritualidad de las religiones orientales, el primer gnosticismo heterodoxo, el sincretismo religioso, los cultos esotéricos, la cábala, la alquimia y la astrología, se unen en un vano esfuerzo de poner al hombre occidental en el centro de la realidad, haciendo de él un fetiche, un ídolo que ocupa artificiosamente el lugar de Cristo, de Aquel que, siendo Dios verdadero y hombre verdadero, es el Señor del Cosmos y de la historia, de la que es el Alfa y la Omega (Ap 1,8; 21,6), "el Principio y el Fin" (Ap 21,6).

 

En la presente sesión se nos hablará de las muchas veces que el Santo Padre ha solicitado a todos los miembros de la Iglesia, llamados a responder desde la fe, que busquen un sentido y la liberación: es necesario dar al hombre del tercer milenio un testimonio vivo de la perenne novedad del Evangelio explicando, en la catequesis y en la predicación, el contenido del Apocalipsis y los artículos del Credo sobre la "resurrección del cuerpo y la vida eterna" (cfr. Juan Pablo II, Discurso a los Obispos de los Estados Unidos, de Kansas, de Missouri y de Nebraska con ocasión de su visita "Ad Limina" del 28.5.1993).

 

"¡No temas! El Evangelio no está en contra de ti, sino a tu favor. ¡Ten confianza! En el Evangelio, que es Jesús, encontrarás la esperanza sólida y duradera a la que aspiras. Es una esperanza fundada en la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte. Esta victoria ha querido El que sea tuya, para tu salvación y tu gozo. ¡Ten certeza! El Evangelio de la esperanza no engaña!" (Ecclesia in Europa, n. 121). Lo ha repetido el Santo Padre, recientemente también, en las Exhortaciones apostólicas post-sinodales "Ecclesia in America" del 22.1.1999 (cfr. número 73) y "Ecclesia in Europa" del 22.6.2003 (cfr. números.7-11).

 

 

Agradeciendo, como es mi costumbre, a los invitados y recuerdo que sus intervenciones se seguirán en directo desde diez países de los cinco continentes. Las reflexiones se realizarán desde Roma, de la sede de la Congregación para el Clero, por parte del Cardenal Prof. George Cottier, por parte de Su Excelencia. Prof. Rino Fisichella, por el Prof. Jean Galot y por el Prof. Paolo Scarafoni.

 

Intervendrán además desde Nueva York, el Prof. Michael Hull, desde Manila el Prof. José Vidamor Yu; desde Taiwán el Prof. Louis Aldrich; desde Johannesburgo el Prof. Stuart Bate; desde Bogotá el Prof. Silvio Cajiao; desde Regensburgo S.E. Prof. Gerhard Ludwig Müller; desde Sydney S.E. Prof. Gregory Dewery; desde Madrid el Prof. Alfonso Carrasco Rouco; desde Moscú el Prof. Igor Kowalewsky. Les auguro a todos una buena conferencia.

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).

La belleza de la naturaleza nos recuerda que Dios nos ha encomendado la misión de "labrar y cuidar" este "jardín" que es la tierra (cf. Gn 2, 8-17).

 

Por venir a visitarnos, os agradecemos.-

Benedicto PP XVI: 2008.I.01 ‘Día mundial de la paz’ como cada primero de enero. Familia humana: comunidad de paz’ lema 01 enero para el 2008. 40 aniversario de la celebración de la primera Jornada Mundial de la Paz (1968-2008) ‘la celebración de esta Jornada, fruto de una intuición providencial del Papa Pablo VI’.-

Anno Domini 2008 - Mane nobiscum, Domine! ¡Quédate con nosotros, Señor!.

En el frontispicio de todas las iglesias de los jesuitas, en innumerables libros, en los anuncios de sus disputationes y en sus programas catequéticos, campea siempre el lema que resume lacónicamente los fines de la Orden: O.A.M.D.G. (Omnia ad maiorem Dei gloriam: «todo a mayor gloria de Dios»).

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Recomendamos vivamente:

1º ‘Jesús, el Evangelio de Dios’ Edibesa - editorial. Es, sin lugar a dudas, una obra madura de un experimentado pastor y teólogo y un libro oportuno sobre Jesucristo, el protagonista de máxima trascendencia y de permanente actualidad. 2008.-

2º ‘Identidad cristiana’ - La bandera del logos - Coloquios universitarios - Autor: Antonio Aranda (ed.) - Editorial: EUNSA – 2008 - Estamos en el tiempo de la dialéctica: Logos frente a ideología; palabra frente a sistema; razón frente a voluntad de pasión, de sentimiento, de poder público y privado; realidades básicas frente a necesidades sometidas a la pulsión freudiana. Benedicto XVI ha asumido una responsabilidad histórica, en un mundo en que la palabra debe recuperar su dignidad básica, siempre en relación con la realidad y en referencia con el pensamiento. Uno de los problemas acuciantes del pensamiento cristiano, y de la necesaria pregunta por la identidad, es lo fragmentario y lo especializado. La praxis existencial de un cristiano, y de una institución cristiana, es la de la contribución a que los demás descubran la importancia de mantener una relación positiva con la verdad.

3º Jesús de Nazaret– al siglo, Joseph Cardenal Ratzinger: ‘Benedicto XVI’. 2007

Ser cristiano’- al siglo, Joseph Cardenal Ratzinger: ‘Benedicto XVI’- dedicó «a Romano Guardini, con gratitud y admiración». Editor: Desclée De Brouwer.

‘Te ergo, quaesumus tuis famulis subveni, quos pretioso sanguine redemisti’, ‘Socorre, Señor, te rogamos, a tus hijos, a los que has redimido con tu sangre preciosa’. +

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).