Wednesday 29 March 2017 | Actualizada : 2017-03-03
 
Inicio > Leyendas Negras > Sectas - 4º americanas invasión en mundo hispánico; fariseos hipocresías

En nuestra cultura secularizada y permisiva, los valores han cambiado. Lo que se admira y abre camino al éxito es más bien lo contrario de otro tiempo: es el rechazo de las normas morales tradicionales, la independencia, la libertad del individuo. Para los fariseos la contraseña era «observancia» de las normas; para muchos, hoy, la contraseña es «trasgresión». Decir de un autor, de un libro o de un espectáculo que es «transgresor» es hacerle uno de los cumplidos más anhelados. 2007

 

La estrechez de la secta y el ser humano en la visión cristiana - Este ser humano no es el hombre abstracto ni considerado solamente en el orden de la pura naturaleza, sino el hombre completo, tal cual es a los ojos de Dios, su Creador y Redentor, tal cual es en su realidad concreta e histórica, que no se podría perder de vista sin comprometer la economía normal de la convivencia humana. La Iglesia lo sabe y obra en consecuencia. Si, en determinadas épocas y lugares, una u otra civilización, uno u otro grupo étnico o clase social han hecho sentir preponderantemente su influjo sobre la Iglesia, no quiere esto decir que la Iglesia se convierta en feudo de nadie, ni que la Iglesia se purifique, por decirlo así, en un momento de la historia, cerrándose a todo progreso ulterior. Por el contrario, velando como vela por el hombre con una atención incesante, escuchando todos los latidos de su corazón, la Iglesia conoce todos los tesoros del hombre, percibe todas sus aspiraciones con aquella clarividente intuición y penetrante finura que pueden venir solamente de la luz sobrenatural de la doctrina de Cristo y del calor sobrenatural de su divina caridad. De este modo, la Iglesia en su progreso sigue sin interrupción y sin descanso el camino providencial de los tiempos y de las circunstancias. Tal es el sentido profundo de su ley vital de continua adaptación, que algunos incapaces de elevarse a esta magnífica concepción han interpretado y presentado como oportunismo. No, la comprensión universal de la Iglesia no tiene nada que ver con la estrechez de una secta ni con el exclusivismo de un imperialismo esclavo de su tradición.

 

 

"¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que cierran a los hombres el Reino de los Cielos! Ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que quisieran. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para conseguir un prosélito, y cuando lo han conseguido lo hacen dos veces más digno de la Gehena que ustedes! ¡Ay de ustedes, guías, ciegos, que dicen: ´Si se jura por el santuario, el juramento no vale; pero si se jura por el oro del santuario, entonces sí que vale´! ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante: el oro o el santuario que hace sagrado el oro? Ustedes dicen también: ´Si se jura por el altar, el juramento no vale, pero vale si se jura por la ofrenda que está sobre el altar´. ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar que hace sagrada esa ofrenda? Ahora bien, jurar por el altar, es jurar por él y por todo lo que está sobre él. Jurar por el santuario, es jurar por él y por aquel que lo habita. Jurar por el cielo, es jurar por el trono de Dios y por aquel que está sentado en él. Evangelio según San Mateo 23,13-22.
Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

 

¿Se puede confiar en quien que ha mentido en algo tan fundamental? No!

Las sectas con sus predicadores bíblicos, interpretando según

ocultas conveniencias, mienten y no merecen nuestra confianza.

 

 

LAS SECTAS SE MUEVEN Y ALIMENTAN: la crítica y la ridiculización injusta de las iglesias y de sus prácticas religiosas;el empleo de la violencia, sobre todo la compulsión moral y la presión psicológica, con el uso de ciertas técnicas publicitarias en los medios de comunicación social;la manipulación indiscriminada del poder político y económico como medio para ganar nuevos miembros para la propia secta o movimiento religioso;el ofrecimiento explícito o implícito de ayuda en los campos de la educación, de la salud y de la asistencia material y financiera, como medios para obtener adeptos;las actitudes y prácticas que explotan las necesidades de la gente, la debilidad psicológica o la carencia de educación, especialmente en las situaciones de agotamiento y desesperación, sin respetar la libertad y la dignidad humana.

 

 

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La democracia permite, ciertamente, la expresión del embuste, y los embaucadores utilizando la Biblia, siempre gritando, comercializando, siempre intimidando, han llenado –sobretodo América- de su basura. Pero una cosa es el derecho a la mentira, inevitable dada la naturaleza humana, y que no deja de convertirse en camino a la difícil verdad si encuentra la crítica y la aclaración correspondientes; y otra cosa muy distinta, que lo único que permita la democracia sea precisamente la mentira, como quieren cada día más radicalizados tantos falsos pastores, prevaliéndose de la inexperiencia o candor del engañado.

 

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Jeremias. Cap. 29

 

8 Porque así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: No se dejen engañar por los profetas que están en medio de ustedes, ni por sus adivinos; no escuchen los sueños que ellos sueñan,

 

9 porque ellos les profetizan falsamente en mi Nombre, sin que yo los haya enviado –oráculo del Señor–.

 

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La estrechez de la secta y el ser humano en la visión cristiana - Este ser humano no es el hombre abstracto ni considerado solamente en el orden de la pura naturaleza, sino el hombre completo, tal cual es a los ojos de Dios, su Creador y Redentor, tal cual es en su realidad concreta e histórica, que no se podría perder de vista sin comprometer la economía normal de la convivencia humana. La Iglesia lo sabe y obra en consecuencia. Si, en determinadas épocas y lugares, una u otra civilización, uno u otro grupo étnico o clase social han hecho sentir preponderantemente su influjo sobre la Iglesia, no quiere esto decir que la Iglesia se convierta en feudo de nadie, ni que la Iglesia se purifique, por decirlo así, en un momento de la historia, cerrándose a todo progreso ulterior. Por el contrario, velando como vela por el hombre con una atención incesante, escuchando todos los latidos de su corazón, la Iglesia conoce todos los tesoros del hombre, percibe todas sus aspiraciones con aquella clarividente intuición y penetrante finura que pueden venir solamente de la luz sobrenatural de la doctrina de Cristo y del calor sobrenatural de su divina caridad. De este modo, la Iglesia en su progreso sigue sin interrupción y sin descanso el camino providencial de los tiempos y de las circunstancias. Tal es el sentido profundo de su ley vital de continua adaptación, que algunos incapaces de elevarse a esta magnífica concepción han interpretado y presentado como oportunismo. No, la comprensión universal de la Iglesia no tiene nada que ver con la estrechez de una secta ni con el exclusivismo de un imperialismo esclavo de su tradición.

 

 

La Enciclopedia Cristiana Mundial ‘protestante’ (1982) estimaba que a principios del siglo XX había 1.900 denominaciones de iglesia, y se estima que hoy son 22.000. Estas cifras ¿no refutan rotundamente la afirmación teológica de que la Iglesia es una? La respuesta debe ser No. 1982.

 

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Dice el Antiguo Testamento que el profeta que se equivoca en una profecía es reo de muerte. Si se aplicara al pie de la letra, pronto nos quedábamos sin astrólogos...

Buen enseñamiento para indicarnos que, antes de usar con insensatez la lengua, pensemos durante toda una vida.

 

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«Las personas no son ridículas sino cuando quieren parecer o ser lo que no son. ...» Giacomo Leopardi

 

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Gran parte del mundo sectario-protestante, proviene de EE.UU.

 

SECTAS - Uno de los problemas más graves que tiene el protestantismo, es precisamente el intento de pasar por "puritanos" y "made in USA". De pretender mostrar al mundo, una excelencia en el cumplimiento de las cosas que en sí no existe. Claro está que- muchos entre ellos-, no mencionan sus escándalos sexuales pero señalan metódicamente los ajenos; desdeñan sus fraudes financieros; esconden la irrectitud moral en tantos de sus pastores ‘casados y célibes’; desentienden señalaciones de abyectas ‘dobles vidas’; no toleran que entre sus jerarcas podrían existir ‘que los hay’ pedófilos (paidofilia) o extorsionadores; periódicamente les suelen aparecer predicadores-charlatanes con Biblia bajo el brazo y aceptados como ‘iluminados’. Siendo puritanos y mejores que los demás, se niegan a pedir públicamente perdón y hacer reparación; apostatan mudando de creencias como si la doctrina de Jesucristo fuera un menú a base de reptil ‘color camaleón’, según la ocasión. Orientaciones bautistas hay, por ejemplo: no menos de 19, sin enumerar las denominaciones secundarias u otros conjuntos jehovistas y etc.. 2006

 

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Solo para terminar, recuerdo otro caso real que me consta*:

   Una señora ya próxima a los 40 años concibió a su última hija en un hospital del IMSS, de inmediato al dar a luz, la rodearon algunos médicos de dicha institución para proponerle su esterilización por los supuestos riesgos que su edad y argumentos que ellos decían... ponían en peligro su integridad futura.... La señora se negó rotundamente. Los médicos le preguntaron ¿por que no acepta señora...? Ella les dijo: Por que mi religión NO ME LO PERMITE... Ellos le vuelven a preguntar ¿de que secta es Ud.?, ella les dice, de ninguna, SOY CATOLICA. Los médicos con voz de triunfo le dicen: Válgame señora, las católicas son las que mas se esterilizan... La señora les contesta: Allá ellas, en el juicio de Dios darán razón, yo sigo la ley de Dios y de mi Iglesia que me prohíben mutilar los órganos que Dios me dio para cooperar en la procreación. Esas católicas son culpables ellas, mi Iglesia no, por que ya lo advirtió. Les citó al profeta Ezequiel (cap. 33) que señala como debe ser la conducta del Centinela de Dios (como es la Iglesia con su doctrina).

 

Esto e infinidad de casos que podría citarlos, siempre me han convencido a eso que se comenta le dijo Lutero a su madre agonizante: " La mejor religión (o sea cómoda ) para vivir es la protestante, pero la mejor para morir (santamente) es la católica.

 

Muchos protestantes se cuidan de lo que para ellos son grandes pecados (fumar, beber  una cerveza, bailar sanamente,etc. ) y en cambio, ni piensan que sea pecado realizar otros gravísimos ( control natal artificial, matrimonios en serie de divorcios, eutanasia y hay denominaciones que aceptan hasta casamiento de homosexuales...). Como diría Jesús: «cuelan el mosquito y se tragan el camello».

*texto proveniente de un colaborador de CDV.2006.XII.

 

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Donde hay verdadero amor, tiene que haber un « otro », una persona, diferente. Un verdadero cristiano busca la unidad en la capacidad y en la libertad del otro para decir « sí » o « no » al don del amor. En el cristianismo, la unión se ve como comunión y la unidad como comunidad. 

  Los cristianos están en un estado de vigilancia constante, preparados para los últimos días, cuando vuelva Cristo. La Nueva Era de los cristianos comenzó hace dos mil años con Cristo, que no es otro que « Jesús de Nazaret; él es la Palabra de Dios hecha hombre para la salvación de todos ». Su Espíritu Santo está presente y activo en los corazones de los individuos, en « la sociedad y en la historia, en los pueblos, las culturas y las religiones ». En realidad, « el Espíritu del Padre, derramado abundantemente por el Hijo, es quien todo lo anima ».84 Vivimos ya en los últimos tiempos.   

 

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Biblia - Un libro histórico -como son Los Evangelios por ejemplo- merece credibilidad cuando reúne tres condiciones básicas: ser auténtico, verídico e íntegro. Es decir, cuándo el libro fue escrito en la época y por el autor que se le atribuye (autenticidad), cuando el autor del libro conoció los sucesos que refiere y no quiere engañar a sus lectores (veracidad), y, por último, cuando ha llegado hasta nosotros sin alteración sustancial (integridad).

 

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Iglesia y tradición - “El que os escucha a vosotros me escucha a mí; y el que os rechaza a vosotros me rechaza a mi; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado. Biblia – Evangelio según S. Lucas-10- v.16

 

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“Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cuál es Jesucristo"  (1° Corintios 3:11) Así siempre nos enseña la Iglesia.

 

“Por consiguiente, la fe proviene de la predicación, y la predicación es el mensaje de Cristo”. San Pablo en ‘Romanos 10:17’. “El que os escucha a vosotros me escucha a mí; y el que os rechaza a vosotros rechaza a mí; y el que rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado” Dice Jesús en el evangelio según San Lucas 10,16. La Iglesia –solo ella- en la sucesión apostólica predica a Jesucristo hace 2000 años.

 

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Armados de mala voluntad, prejuicio, mentiras y difamaciones las sectas no descansan en sus ataques contra la Iglesia. Su principal objetivo es desviar a quienes los escuchan y leen. El motor de la realidad sectaria es la distorsión intencionada de la Historia y de las verdades de la Sagrada Escritura, el desprecio de la razón y el rechazo del sentido común. Tanto Juan Pablo II como nuestro flamante Benedicto XVI han llamado a esta generación de católicos a ser portadores de la llama del Evangelio de Cristo. El triunfo esta garantizado. La oscuridad no puede apagar la luz eterna que hemos sido llamados a hacer brillar.

 

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Desde Jesuscristo ha hoy, en una historia de dos mil años, La Iglesia ofrece al hombre la verdad, que le fue confiada por el mismo Jesucristo, con una "apertura universal" y misionera. Para cumplir esta misión Ella, siguiendo la indicación del Papa Juan Pablo II en su Encíclica Redemptor hominis, vuelve su mirada "hacia Cristo, Redentor del hombre, hacia Cristo, Redentor del mundo,... porque sólo en Él, Hijo de Dios, existe la salvación", recordando las palabras del Apóstol San Pedro"Señor, ¿donde quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna" (Jn 6,68). En Él se realiza plenamente el misterio de la redención que tiene una doble dimensión, divina y humana.

En esta perspectiva, muestra un especial interés por ofrecer a los fieles la verdad integral sobre el misterio de Cristo, sobre su persona, su obra y su mensaje. Él es el Verbo de Dios que se encarnó en el seno de la Virgen María y nació en Belén, que vivió en la aldea de Nazaret y allí estuvo sujeto a sus padres, que creció en edad, sabiduría y gracia ante Dios y los hombres (cf. Lc 2,51-52). Él es el Verbo de Dios hecho carne que anunció con palabras y signos la buena nueva del Reino de Dios y que proclamó la gracia de la salvación (cf. Lc 4, 17-21). Él es el Mesías esperado que sanó a los enfermos, que perdonó a los pecadores y se sentó a la mesa con ellos (cf. Lc 7,36-50), que experimentó personalmente el valor de la amistad con Marta, María y Lázaro (cf. Lc 10,38-42). Él es el Siervo sufriente que padeció angustia en Getsemaní, pero aceptó libremente beber el cáliz que el Padre le ofrecía (cf. Lc 22,39-44). Él es el Hijo de Dios que murió en la cruz y al tercer día resucitó de entre los muertos por nuestra salvación. Él es el Esposo que dio la vida por su Esposa, la Iglesia (cf. Ef 5,25) y desde el primer Pentecostés la acompaña siempre en sus pruebas y vicisitudes, santificándola por medio del Espíritu Santo. Él es el Cristo Resucitado que está sentado a la derecha de Dios Padre, vencedor del pecado y de la muerte, Sumo Sacerdote que intercede en favor de toda la humanidad (cf. Hb 4,14 - 5,10). Él es el Señor del tiempo y de la eternidad que vendrá al final de la historia para juzgar a vivos y muertos. Él es, en definitiva, la imagen de Dios invisible (cf. Col 1,15) y al mismo tiempo el hombre perfecto "que ha devuelto a la descendencia de Adán la semejanza divina deformada por el primer pecado".


Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras"(1 Co 15, 3).

Nuestra salvación procede de la iniciativa del amor de Dios hacia nosotros porque "El nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados" (1 Jn 4, 10). "En Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo" (2 Co 5, 19).

Jesús se ofreció libremente por nuestra salvación. Este don lo significa y lo realiza por anticipado durante la última cena: "Este es mi cuerpo que va a ser entregado por vosotros" (Lc 22, 19).

La redención de Cristo consiste en que él "ha venido a dar su vida como rescate por muchos" (Mt 20, 28), es decir "a amar a los suyos hasta el extremo" (Jn 13, 1) para que ellos fuesen "rescatados de la conducta necia heredada de sus padres" (1 P 1, 18).

Por su obediencia amorosa a su Padre, "hasta la muerte de cruz" (Flp 2, 8) Jesús cumplió la misión expiatoria (cf. Is 53, 10) del Siervo doliente que "justifica a muchos cargando con las culpas de ellos". (Is 53, 11; cf. Rm 5, 19).

En algunas regiones donde la Iglesia católica tiene una amplia mayoría, el escaso número de cristianos pertenecientes a las demás Iglesias suele aducirse como justificación para la falta de iniciativas ecuménicas.

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En otros lugares, a menudo, las comunidades evangélicas y pentecostales más recientes no suelen ser consideradas como genuinamente eclesiales, y el uso indiscriminado del término "secta", sigue provocando problemas en todos los continentes. Las comunidades eclesiales (baptistas, evangélicos, pentecostales) con las que la Iglesia católica mantiene un diálogo teológico y relaciones internacionales, que en algunos casos se llevan a cabo desde hace decenios, suelen incluirse en la lista de las sectas. Por otra parte, de modo especial en América Latina, las respuestas al cuestionario frecuentemente indican que algunos grupos evangélicos y pentecostales no reconocen el carácter cristiano de los católicos.

Podría resultar útil recordar que esa dificultad recíproca ya ha sido objeto de documentos de estudio elaborados por varias comisiones mixtas de diálogo (por ejemplo, con respecto al diálogo católico-pentecostal:  Evangelización, proselitismo y testimonio común; y con respecto a las "Consultas entre la Iglesia católica y la Alianza evangélica mundial":  Iglesia, evangelización y los vínculos de la koinonía).

 

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La calumnia puede aparecer al inicio como algo claro, certero, pertinente y con tintas de cierto. Poco después se descubre la mentira trabajada con malévola verborrea.

 

La mentira difamatoria es una maldad camuflada hasta bajo una posible luminosa escaramuza del estilo. En realidad nunca tuvo nada que decir, solo bajeza deshonrada; revelando una superficialidad entreverada al picoteo de los necios.

 

Difamar, -tan miserable hábito- se bifurca entre mil manos que escriben huecos y turbios desprecios a la verdad.

 

Las sectas «jehovistas, mormones, bautistas y otras americanistas», tienen un especial método de infiltración, llegando a alterar la verdad histórica; con el único e indigno afán de, a través de la calumnia, desprestigiar a la Iglesia fundada por Cristo. ¡No soportan 2000 años de historia!

 

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Antiguo cofre con la crucifixión de Pedro, en cruz invertida

65/67ca. bajo Nerón- enterrado en la colina vaticana-Roma.Italia

 

Ubi Petrus, Ibi Ecclesia - Ubi Ecclesia, Ibi Christus -  

Extra ecclesiam, nulla salus

 

1. Significación y uso de la palabra «católico»

a) La palabra «católico», compuesta de las griegas kato y holon significa general, universal, total (lat. secundum totum: San Agustín). En el griego clásico los filósofos llamaban katholikon a una proposición universal. También los universales se llamaron katholika. Los dioses astrales sirios fueron llamados katholikoi (véase H. de Lubac, Katholizismus, 44).

 

Ignacio de Antioquía fue el primero que usó la palabra katholikos para la Iglesia de Cristo (Carta a los Esmirnotas 8, 2). Dice: «Donde está Jesucristo, está la Iglesia católica.» La palabra significa, evidentemente, en este texto lo mismo que universal. En el mismo sentido es usada tres veces en el Martirio de San Policarpo (Introducción; 8, 1; 19, 2). En este escrito aparece una vez en el sentido de la Iglesia que cree rectamente (16, 2). Desde fines del siglo II la palabra aparece con las dos significaciones. Desde el siglo III es usada también como nombre propio a modo de sustantivo. Este uso parece haber sido normal hasta el siglo VII. Incluso en Bernardo de Claraval es llamada a veces la Iglesia de Cristo la Católica sin más (Explicación del Cantar de los Cantares 64, 8; PL 183, 1068).

 

b) La palabra implica varias significaciones. Se puede distinguir una catolicidad externa y otra interna. La catolicidad externa se refiere tanto al espacio como al tiempo. Respecto al espacio quiere decir que la Iglesia de Cristo está destinada a todo el mundo, a todos los pueblos y a todos los hombres de todos los tiempos. Por tanto, la catolicidad externa se puede llamar también personal (que afecta a las personas que pertenecen a la Iglesia). La interna se refiere a la plenitud de la verdad y de los bienes de salvación. Se la puede llamar también salvífico-ontológica..

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Desde Pentecostés, la Iglesia de Cristo es historia hace 2000 años.

 

CATOLICIDAD Y CATOLICISMO - "Católico" se deriva de la lengua griega como término compuesto de la preposición kata (desde, según, hacia), construida generalmente con genitivo, y del término holon, que designa siempre un «todo" respecto a sus partes, o bien un "todo" en sentido cualitativo o cuantitativo. En teología el término designa, junto con la unidad, la santidad y la apostolicidad, una propiedad esencial de la Iglesia. El primero que unió el término «católica" a la mención de la Iglesia fue san Ignacio de Antioquía: "Donde aparece el obispo, allí está reunida la comunidad, lo mismo que donde está Cristo, allí está la Iglesia católica" (Smim. 8, 2). La expresión parece tener [da a entender] aquí el sentido de «verdadera Iglesia", ya que Ignacio se propone prioritariamente afirmar que sólo es legítima la comunidad que está reunida en torno a su obispo. En los símbolos de la fe este término no aparece hasta más tarde, pero de todos modos ya en el s. II (papiro de DerBalyzeh). En el llamado "símbolo niceno-constantinopolitano" la catolicidad se enumera sin más entre las cuatro propiedades esenciales de la Iglesia.

 

En la tradición romana se encuentra ya en el comentario al símbolo llamado "apostólico" de Nicetas de Remesiana. San Cipriano, en su  De catholicae Ecclesiae unitate, describe la catolicidad de la Iglesia como fuerza interior de expansión universal. Después de él san Agustín, en polémica contra los donatistas, señalará precisamente en la "universalidad" (esta vez en sentido no sólo cualitativo, sino también cuantitativo) el carácter de la verdadera Iglesia frente a las pretensiones de la secta donatista. Así pues, cuando se le aplica a la Iglesia, el termino "católico " no designa tanto la autenticidad y la verdad (con la que va unida la afirmación de su necesidad salvífica para la humanidad) como su expansión universal.

 

Además de utilizarse para indicar una propiedad esencial de la Iglesia, el atributo de " católico" se usa también como distintivo confesional de la Iglesia recogida en la unidad bajo el papa, obispo de Roma y sucesor de Pedro, En este sentido se habla de "catolicismo". En un sentido más amplio, el atributo indica también las Iglesias que, en virtud de la sucesión apostólica, conservan íntegro el oficio episcopal y admiten valor a la mediación salvífica de los sacramentos.

 

Siempre que se quiera ver dónde se manifiesta la catolicidad de la Iglesia, se atenderá sobre todo a su misionalidad, innata a la universalidad de la misión de la Iglesia, claramente atestiguada en los escritos del Nuevo Testamento. Hoy, en el contexto de la catolicidad -de la Iglesia, se subraya también su capacidad de participar en las riquezas culturales de los hombres, a los que se anuncia el Evangelio (cf LG 13). En este significado aparece de nuevo el sentido profundo del katholon, es decir, en la «perspectiva del todo".

M. Semeraro- Bibl.: y Congar, Propiedades esenciales de La Iglesia, en MS IV/l, 492-546.

 

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"Por qué pertenezco a la Iglesia"

 

Podemos pensar en la iglesia católica comparándola con la luna: por la relación luna-mujer (madre) y por el hecho de que la luna no tiene luz propia, sino que la recibe del sol sin el cual sería oscuridad completa. La luna resplandece, pero su luz no es suya sino de otro. La sonda lunar y los astronautas descubrieron que la luna es solo una estepa rocosa y desértica, como montañas y arena, vieron una realidad distinta a la de la antigüedad: no como luz. Y efectivamente la luna es en sí y por sí misma lo desierto, arena y rocas. Sin embargo, es también luz y como tal permanece incluso en la época de los vuelos espaciales.

¿No es ésta una imagen exacta de la Iglesia? Quien la explora y la excava con la sonda, como la luna, descubrirá solamente desierto, arena y piedras, las debilidades del hombre y su historia a través del polvo, los desiertos y las montañas. El hecho decisivo es que ella, aunque es solamente arena y rocas, es también luz en virtud de otro, del Señor.

Yo estoy en la iglesia porque creo que hoy como ayer e independientemente de nosotros, detrás de nuestra iglesia vive su iglesia y no puedo estar cerca de Él si no es permaneciendo en su iglesia. Yo estoy en la Iglesia porque a pesar de todo creo que no es en el fondo nuestra sino suya.

La Iglesia es la que, no obstante todas las debilidades humanas existentes en ella, nos da a Jesucristo; solamente por medio de ella puedo yo recibirlo como una realidad viva y poderosa, aquí y ahora. Sin la Iglesia, Cristo se evapora, se desmenuza, se anula. ¿Y qué sería la humanidad privada de Cristo?

Si yo estoy en la Iglesia es por las mismas razones porque soy cristiano. No se puede creer en solitario. La fe es posible en comunión con otros creyentes. La fe por su misma naturaleza es fuerza que une. Esta fe o es eclesial o no es tal fe. Además así como no se puede creer en solitario, sino sólo en comunión con otros, tampoco se puede tener fe por iniciativa propia o invención.

Yo permanezco en la Iglesia porque creo que la fe, realizable solamente en ella y nunca contra ella, es una verdadera necesidad para el hombre y para el mundo.

Yo permanezco en la Iglesia porque solamente la fe de la iglesia salva al hombre. El gran ideal de nuestra generación es uno, sociedad libre de la tiranía, del dolor y de la injusticia. En este mundo el dolor no se deriva sólo de la desigualdad en las riquezas y en el poder. Se nos quiere hacer creer que se puede llegar a ser hombres sin el dominio de sí, sin la paciencia de la renuncia y la fatiga de la superación, que no es necesario el sacrificio de mantener los compromisos aceptados, ni el esfuerzo para sufrir con paciencia la tensión de lo que se debería ser y lo que efectivamente se es.

En realidad el hombre no es salvado sino a través de la cruz y la aceptación de los propios sufrimientos y de los sufrimientos mundo, que encuentran su sentido liberador en la pasión de Dios. Solamente así el hombre llegará a ser libre. Todas las demás ofertas a mejor precio están destinadas al fracaso.

El amor no es estético ni carente de crítica. La única posibilidad que tenemos de cambiar en sentido positivo a un hombre es la de amarlo, trasformándolo lentamente de lo que es en lo que puede ser. ¿Sucedería de distinto modo en la Iglesia?
Conferencia-Testimonio, Alemania (1971) Joseph Ratzinger, 1971 – al día S. S. Benedicto XVI – P.M.

 

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Tradición - El salmo 115, siempre se ha utilizado en la tradición cristiana, desde san Pablo, el cual, citando su inicio según la traducción griega de los Setenta, escribe así a los cristianos de Corinto:  "Teniendo aquel espíritu de fe conforme a lo que está escrito:  "Creí, por eso hablé", también nosotros creemos, y por eso hablamos" (2 Co 4, 13).

 

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Tradición – “Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta”.
San Pablo -II Tesalonicenses 2,15

 

TradiciónYa Atanasio se vio muchas veces obligado a recurrir a la historia y a la tradición para defenderse contra las calumnias. Pero más de una vez en estos escritos histórico-polémicos no se contenta con justificar su propia conducta y condenar la de sus enemigos, sino que ataca y expone también positivamente.

A Alejandro le sucedió el año 328 una de las figuras más importantes de toda la historia de la Iglesia y el más eminente de todos los obispos de Alejandría, San Atanasio. De indomable valor, firme ante el peligro o la adversidad, a quien ningún hombre era capaz de intimidar, fue el denodado campeón y gran defensor de la fe de Nicea, "la columna de la Iglesia," como le llama San Gregorio Nacianceno (Or. 21,26). Los arrianos veían en él a su principal enemigo e hicieron cuanto pudieron para destruirlo. Para reducirlo al silencio, se procuraron el favor del poder civil y corrompieron a la autoridad eclesiástica. Por cinco veces fue expulsado de su sede episcopal y pasó más de diecisiete años en el destierro. Pero todos estos sufrimientos no consiguieron romper su resistencia. Estaba convencido de que luchaba por la verdad y empleó todos los medios a su alcance para combatir a sus poderosos enemigos. A pesar de su irreconciliable hostilidad para con el error y no obstante el ardor con que le hacia frente, poseía la cualidad, rara en semejante carácter, de ser capaz, aun en lo más arduo del combate, de usar de tolerancia y moderación con los que se habían descarriado de buena fe. Muchos obispos orientales habían rechazado el homoousios por no comprenderlo, y Atanasio da pruebas de gran comprensión y paciencia para ganarlos nuevamente a la verdad. La Iglesia griega le llamó más tarde "Padre de la Ortodoxia", y la Iglesia romana le cuenta entre los “Cuatro grandes Padres del Oriente”. Murió el 2 de mayo del año 373. La Iglesia en sus dos pulmones –Oriente y Occidente-al unísono le llama católicamente “PADRE”

 

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BIBLIA: Admitimos que hubo algunos sacerdotes que sobrepasaron el límite de la prudencia al prohibir la lectura de la Biblia, no con intención de disminuir su importancia, sino para protegerla. Martín Lutero tuvo que admitir que sin la Iglesia católica él no hubiera tenido la Biblia (ver su Comentario sobre San Juan, 16). 

Por siglos, el idioma universal de la Iglesia y del mundo occidental fue el latín. En todas las misas el sacerdote leía la Biblia en este idioma. Cuando el latín dejó de ser el idioma universal en el occidente, por tradición, las lecturas de la Biblia quedaron en latín pero los feligreses tenían los misales con la traducción en su propio idioma. 

Los que piensan que antes de Martín Lutero no existían traducciones de la Biblia están equivocados. Antes de que él tradujera la Biblia al alemán, la Iglesia tenía ediciones completas o trozos de ella en 26 diferentes lenguas europeas, y en ruso. Por ejemplo, existía la Biblia Héxapla del año 240, la de Jerónimo, La Vulgata, del 390. Había además 30 ediciones de la Biblia completa en alemán antes de la 
versión de Lutero en 1534(2), nueve antes de que él naciera. Había 62 ediciones de la Biblia, autorizadas por la Iglesia en Hebreo, 22 en griego, 20 en italiano, 26 en francés, 19 en flamenco, dos en español: la Biblia ALFONSINA (de "Alfonso el Sabio", año 1280) y la Biblia De la Casa de Alba (año 1430, AT)(3), seis en bohemio y una en eslavo, catalán y checo.(4) 

La primera Biblia impresa, fue producida bajo los auspicios de la Iglesia católica- impresa por el inventor católico de la imprenta: Johannes (Juan) Gutenberg. La primera Biblia con capítulos y versículos numerados fue producida por la Iglesia católica, gracias al trabajo de Esteban Langton, Arzobispo de Canterbury, Inglaterra. A pesar de esto acusan a la Iglesia de haber intentando la destrucción de la Biblia; si hubiera deseado hacer esto, tuvo 1500 años para hacerlo. 

"Las sectas protestantes dicen que solamente la Biblia es fuente de revelación. ¿Podrían ustedes con la sola Biblia dar el capítulo y versículo donde se afirma que S. Mateo, S. Marcos, S. Lucas y S. Juan son los autores de los Evangelios que llevan su nombre y certificarlo de forma apodíctica, sin tener que recurrir a la Tradición de la Iglesia Católica?. Esto es sumamente importante, ya que más del 90 % de lo que sabemos acerca de Jesús, está en estos cuatro (4) sagrados documentos del origen del cristianismo y –siguiendo vuestra tesis-, no encontrando en la Biblia tal afirmación, no son dignos de considerarlos Palabra Divina con todas sus consecuencias." ¿Hay algún protestante que pueda responder a esta pregunta?

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En todo el proceso de completar el canon la lista de libros del NT entendemos mejor que fue la Biblia la que salió de la Iglesia y no la Iglesia de la Biblia. Por eso, verdaderamente no hay separación entre "Biblia" y "Tradición". La Biblia forma parte de la Tradición de la Iglesia católica. No es cuestión de fe, de historia es materia.-

La Tradición engendra la Escritura: “Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta”.
-II Tesalonicenses 2,15

 

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BIBLIA E IGLESIA: La Iglesia es una comunidad que escucha y anuncia la Palabra de Dios. La Iglesia no vive de sí misma sino del Evangelio y encuentra siempre y de nuevo su orientación en él para su camino. Es algo que tiene que tener en cuenta cada cristiano y aplicarse a sí mismo: sólo quien escucha la Palabra puede convertirse después en su anunciador. No debe enseñar su propia sabiduría, sino la sabiduría de Dios, que con frecuencia parece necedad a los ojos del mundo (Cf. 1 Corintios 1, 23).

La Iglesia sabe bien que Cristo vive en las Sagradas Escrituras. Precisamente por este motivo, como subraya la Constitución dogmática «Dei Verbum»,, siempre ha tributado a las Escrituras divinas una veneración parecida a la dedicada al mismo Cuerpo del Señor (Cf. «Dei Verbum», 21). Por esta razón, san Jerónimo decía con razón algo que cita el documento conciliar: la ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo (Cf. «Dei Verbum», 25).

Iglesia y Palabra de Dios están inseparablemente unidas entre sí. La Iglesia vive de la Palabra de Dios y la Palabra de Dios resuena en la Iglesia, en su enseñanza y en toda su vida (Cf. «Dei Verbum», 8). Por este motivo, el apóstol Pedro nos recuerda que «ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios» (2 Pt 1, 20).

Damos gracias a Dios porque en estos últimos tiempos, gracias también al impulso dado por la constitución dogmática «Dei Verbum», se ha reevaluado más profundamente la importancia fundamental de la Palabra de Dios. De esto se ha derivado una renovación en la vida de la Iglesia, sobre todo en la predicación, en la catequesis, en la teología, en la espiritualidad y en el mismo camino ecuménico. La Iglesia debe renovarse siempre y rejuvenecer y la Palabra de Dios, que no envejece nunca ni se agota, es el medio privilegiado para este objetivo. De hecho, la Palabra de Dios, a través del Espíritu Santo, nos guía siempre de nuevo hacia la verdad plena (Cf. Juan 16, 13).

En este contexto, querría evocar particularmente y recomendar la antigua tradición de la «Lectio divina»: la lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón (Cf. «Dei Verbum», 25). Si se promueve esta práctica con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia. Como punto firme de la pastoral bíblica, la «Lectio divina» tiene que ser ulteriormente impulsada, incluso mediante nuevos métodos, atentamente ponderados, adaptados a los tiempos. No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino (Cf. Salmo 118/119, 105).

…«que la Palabra del Señor siga propagándose» (Cf. 2 Tesalonicenses 3, 1) hasta los confines de la tierra para que, a través del anuncio de la salvación, el mundo entero, oyendo, crea el anuncio de la salvación; creyendo, espere, y esperando, ame (Cf.
«Dei Verbum»1). De todo corazón, ¡gracias! S. S. Benedicto XVI – P.M. 2005-09-16-
ZS05091620

 

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Biblia – “La palabra de Dios, que es fuerza de Dios para la salvación del que cree, se encuentra y despliega su fuerza de modo privilegiado en el Nuevo Testamento. Cuando llegó la plenitud de los tiempos, la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros llena de gracia y de verdad. Cristo estableció en la tierra el reino de Dios, se manifestó a sí mismo y a su Padre con obras y palabras, llevó a cabo su obra muriendo, resucitando y enviando al Espíritu Santo. Levantado de la tierra, atrae a todos hacia Sí, pues es el único que posee palabras de vida eterna. A otras edades no fue revelado este misterio, como lo ha revelado ahora el Espíritu Santo a los apóstoles y profetas para que prediquen el Evangelio, susciten la fe en Jesús Mesías y Señor y congreguen la Iglesia. De esto dan testimonio divino y perenne los escritos del Nuevo Testamento.
Todos saben que entre los escritos del Nuevo Testamento sobresalen los evangelios, por ser el testimonio principal de la vida y doctrina de la Palabra hecha carne, nuestro Salvador. La Iglesia, siempre y en todas partes, ha mantenido y mantiene que los cuatro evangelios son de origen apostólico. Pues lo que los Apóstoles predicaron por mandato de Jesucristo, después ellos mismos con otros de su generación lo escribieron por inspiración del Espíritu Santo y nos lo entregaron como fundamento de la fe: el Evangelio cuádruple, según Mateo, Marcos, Lucas y Juan”.

Constitución Dei Verbum, 17-18 –  CONCILIO Vaticano II

 

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CATOLICIDAD: La finalidad de la misión es una humanidad transformada en una glorificación viva de Dios, el culto verdadero que Dios espera: este es el sentido más profundo de la catolicidad, una catolicidad que ya nos ha sido donada y hacia la cual, sin embargo, debemos avanzar siempre de nuevo. Catolicidad no sólo expresa una dimensión horizontal, la reunión de muchas personas en la unidad; también entraña una dimensión vertical: sólo dirigiendo nuestra mirada a Dios, sólo abriéndonos a él, podemos llegar a ser realmente uno. Como san Pablo, también san Pedro vino a Roma, a la ciudad a donde confluían todos los pueblos y que, precisamente por eso, podía convertirse, antes que cualquier otra, en manifestación de la universalidad del Evangelio. Al emprender el viaje de Jerusalén a Roma, ciertamente sabía que lo guiaban las palabras de los profetas, la fe y la oración de Israel.

En efecto, la misión hacia todo el mundo también forma parte del anuncio de la antigua alianza: el pueblo de Israel estaba destinado a ser luz de las naciones. El gran salmo de la Pasión, el salmo 21, cuyo primer versículo "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" pronunció Jesús en la cruz, terminaba con la visión: "Volverán al Señor de todos los confines del orbe; en su presencia se postrarán las familias de los pueblos" (Sal 21, 28). Cuando san Pedro y san Pablo vinieron a Roma, el Señor, que había iniciado ese salmo en la cruz, había resucitado; ahora se debía anunciar a todos los pueblos esa victoria de Dios, cumpliendo así la promesa con la que concluía el Salmo.
Catolicidad significa universalidad, multiplicidad que se transforma en unidad; unidad que, a pesar de todo, sigue siendo multiplicidad. Las palabras de san Pablo sobre la universalidad de la Iglesia nos han explicado que de esta unidad forma parte la capacidad de los pueblos de superarse a sí mismos para mirar hacia el único Dios.

El fundador de la teología católica, san Ireneo de Lyon, en el siglo II, expresó de un modo muy hermoso este vínculo entre catolicidad y unidad: "la Iglesia recibió esta predicación y esta fe, y, extendida por toda la tierra, con esmero la custodia como si habitara en una sola familia. Conserva una misma fe, como si tuviese una sola alma y un solo corazón, y la predica, enseña y transmite con una misma voz, como si no tuviese sino una sola boca. Ciertamente, son diversas las lenguas, según las diversas regiones, pero la fuerza de la tradición es una y la misma. Las Iglesias de Alemania no creen de manera diversa, ni transmiten otra doctrina diferente de la que predican las de España, las de Francia, o las del Oriente, como las de Egipto o Libia, así como tampoco las Iglesias constituidas en el centro del mundo; sino que, así como el sol, que es una criatura de Dios, es uno y el mismo en todo el mundo, así también la luz de la predicación de la verdad brilla en todas partes e ilumina a todos los seres humanos que quieren venir al conocimiento de la verdad" (Adversus haereses, I, 10, 2).

La unidad de los hombres en su multiplicidad ha sido posible porque Dios, el único Dios del cielo y de la tierra, se nos manifestó; porque la verdad esencial sobre nuestra vida, sobre nuestro origen y nuestro destino, se hizo visible cuando él se nos manifestó y en Jesucristo nos hizo ver su rostro, se nos reveló a sí mismo. Esta verdad sobre la esencia de nuestro ser, sobre nuestra vida y nuestra muerte, verdad que Dios hizo visible, nos une y nos convierte en hermanos. Catolicidad y unidad van juntas. Y la unidad tiene un contenido: la fe que los Apóstoles nos transmitieron de parte de Cristo.

Hemos dicho que catolicidad de la Iglesia y unidad de la Iglesia van juntas. El hecho de que ambas dimensiones se nos hagan visibles en las figuras de los santos Apóstoles nos indica ya la característica sucesiva de la Iglesia: apostólica. ¿Qué significa?

El Señor instituyó doce Apóstoles, como eran doce los hijos de Jacob, señalándolos de esa manera como iniciadores del pueblo de Dios, el cual, siendo ya universal, en adelante abarca a todos los pueblos. San Marcos nos dice que Jesús llamó a los Apóstoles para que "estuvieran con él y también para enviarlos" (Mc 3, 14). Casi parece una contradicción. Nosotros diríamos: o están con él o son enviados y se ponen en camino.

El Papa san Gregorio Magno tiene un texto acerca de los ángeles que nos puede ayudar a aclarar esa aparente contradicción. Dice que los ángeles son siempre enviados y, al mismo tiempo, están siempre en presencia de Dios, y continúa: "Dondequiera que sean enviados, dondequiera que vayan, caminan siempre en presencia de Dios" (Homilía 34, 13). El Apocalipsis se refiere a los obispos como "ángeles" de su Iglesia; por eso, podemos hacer esta aplicación: los Apóstoles y sus sucesores deberían estar siempre en presencia del Señor y precisamente así, dondequiera que vayan, estarán siempre en comunión con él y vivirán de esa comunión.

La Iglesia es apostólica porque confiesa la fe de los Apóstoles y trata de vivirla. Hay una unicidad que caracteriza a los Doce llamados por el Señor, pero al mismo tiempo existe una continuidad en la misión apostólica. San Pedro, en su primera carta, se refiere a sí mismo como "co-presbítero" con los presbíteros a los que escribe (cf. 1 P 5, 1). Así expresó el principio de la sucesión apostólica: el mismo ministerio que él había recibido del Señor prosigue ahora en la Iglesia gracias a la ordenación sacerdotal. La palabra de Dios no es sólo escrita; gracias a los testigos que el Señor, por el sacramento, insertó en el ministerio apostólico, sigue siendo palabra viva.

Con esto no queremos olvidar que el sentido de todas las funciones y los ministerios es, en el fondo, que "lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud", de modo que crezca el cuerpo de Cristo "para construcción de sí mismo en el amor" (Ef 4, 13. 16).

En este momento de la historia, lleno de escepticismo y de dudas, pero también rico en deseo de Dios, reconocemos de nuevo nuestra misión común de testimoniar juntos a Cristo nuestro Señor y, sobre la base de la unidad que ya se nos ha donado, de ayudar al mundo para que crea. Y pidamos con todo nuestro corazón al Señor que nos guíe a la unidad plena, a fin de que el esplendor de la verdad, la única que puede crear la unidad, sea de nuevo visible en el mundo.

El evangelio de este día nos habla de la confesión de san Pedro, con la que inició la Iglesia: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo" (Mt 16, 16). He hablado de la Iglesia una, católica y apostólica, pero no lo he hecho aún de la Iglesia santa; por eso, quisiera recordar en este momento otra confesión de Pedro, pronunciada en nombre de los Doce en la hora del gran abandono: "Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios" (Jn 6, 69). ¿Qué significa? Jesús, en la gran oración sacerdotal, dice que se santifica por los discípulos, aludiendo al sacrificio de su muerte (cf. Jn 17, 19). De esta forma Jesús expresa implícitamente su función de verdadero Sumo Sacerdote que realiza el misterio del "Día de la reconciliación", ya no sólo mediante ritos sustitutivos, sino en la realidad concreta de su cuerpo y su sangre.

En el Antiguo Testamento, las palabras "el Santo de Dios" indicaban a Aarón como sumo sacerdote que tenía la misión de realizar la santificación de Israel (cf. Sal 105, 16; Si 45, 6). La confesión de Pedro en favor de Cristo, a quien llama "el Santo de Dios", está en el contexto del discurso eucarístico, en el cual Jesús anuncia el gran Día de la reconciliación mediante la ofrenda de sí mismo en sacrificio: "El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo" (Jn 6, 51).

Así, sobre el telón de fondo de esa confesión, está el misterio sacerdotal de Jesús, su sacrificio por todos nosotros. La Iglesia no es santa por sí misma, pues está compuesta de pecadores, como sabemos y vemos todos. Más bien, siempre es santificada de nuevo por el Santo de Dios, por el amor purificador de Cristo. Dios no sólo ha hablado; además, nos ha amado de una forma muy realista, nos ha amado hasta la muerte de su propio Hijo. Esto precisamente nos muestra toda la grandeza de la revelación, que en cierto modo ha infligido las heridas al corazón de Dios mismo. Así pues, cada uno de nosotros puede decir personalmente, con san Pablo: "Yo vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Ga 2, 20).

Pidamos al Señor que la verdad de estas palabras penetre profundamente, con su alegría y con su responsabilidad, en nuestro corazón. Pidámosle que, irradiándose desde la celebración eucarística, sea cada vez más la fuerza que transforme nuestra vida. S. S. BENEDICTO XVI – P.P.  2005-06.29 - ZS05070104

 

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CREO EN LA SANTA IGLESIA CATÓLICA” - "Cristo es la luz de los pueblos. Por eso, este sacrosanto Sínodo, reunido en el Espíritu Santo, desea vehementemente iluminar a todos los hombres con la luz de Cristo, que resplandece sobre el rostro de la Iglesia, anunciando el evangelio a todas las criaturas". Con estas palabras comienza la "Constitución dogmática sobre la Iglesia" del Concilio Vaticano II. Así, el Concilio muestra que el artículo de la fe sobre la Iglesia depende enteramente de los artículos que se refieren a Cristo Jesús. La Iglesia no tiene otra luz que la de Cristo; ella es, según una imagen predilecta de los Padres de la Iglesia, comparable a la luna cuya luz es reflejo del sol.

El artículo sobre la Iglesia depende enteramente también del que le precede, sobre el Espíritu Santo. "En efecto, después de haber mostrado que el Espíritu Santo es la fuente y el dador de toda santidad, confesamos ahora que es El quien ha dotado de santidad a la Iglesia" (Catech. R. 1, 10, 1). La Iglesia, según la expresión de los Padres, es el lugar "donde florece el Espíritu" (San Hipóli to, t.a. 35).

Creer que la Iglesia es "Santa" y "Católica", y que es "Una" y "Apostólica" (como añade el Símbolo nicenoconstantinopolitano) es inseparable de la fe en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. En el Símbolo de los Apóstoles, hacemos profesión de creer que existe una Iglesia Santa ("Credo ... Ecclesiam"), y no de creer en la Iglesia para no confundir a Dios con sus obras y para atribuir claramente a la bondad de Dios todos los dones que ha puesto en su Iglesia (cf. Catech. R. 1, 10, 22).

 

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San Cipriano (hacia 200-258) obispo de la Iglesia católica en Cartago - África, mártir - De la unidad de la Iglesia católica

 

“...la paz de vuestro saludo se quedará con ellos.” (Mt 10,13)


        El Espíritu Santo nos advierte: “Busca la paz y corre tras ella.” (Sal 33,12) El hijo de la paz tiene que buscarla y seguirla. El que conoce y ama los lazos de la caridad tiene que guardar su lengua del pecado de la discordia. El Señor, entre sus prescripciones divinas y mandatos para nuestra salvación, la vigilia de su pasión, añadió esto: “Os dejo la paz, os doy mi propia paz.” (Jn 14,27) Esta es la herencia que nos dejó. Todos los dones, todas las recompensas que nos promete dependen de la conservación de la paz. Si somos los herederos de Cristo, permanezcamos en la paz de Cristo. Si somos hijos de Dios, seamos pacíficos: “Dichosos los pacificadores” (Mt 5,9). Conviene que los hijos de Dios sean pacíficos, humildes de corazón, simples en sus palabras, unidos por el afecto, de acuerdo entre si, unánimes.

        Esta unanimidad existía ya entre los apóstoles. Así, el nuevo pueblo de creyentes, fieles a los mandatos del Señor, mantuvo la unidad en el amor. De allí la eficacia de su oración: podían estar seguros de obtener lo que pedían a la misericordia de Dios.

 

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2005 - NUEVA Y VIOLENTA SECTA: ‘Ministerio Internacional Creciendo en Gracia’. El fundador: un dios. San Pedro: ministro de Satanás.

“Creciendo en Gracia”, cuya sede principal está en Miami, tiene como fundador al ex presidiario puertorriqueño José Luis de Jesús Miranda, a quienes sus seguidores llaman “Dios y Apóstol”, tal como se afirma en un texto infantil oficial de la secta.

Para los miembros de este culto –que cuenta con “obispos” en cada país al que llega–, San Pedro y todos sus sucesores son “ministros de Satanás”.

El grupo, como ocurre con la mayoría de asociaciones fundamentalistas, se sostiene con los aportes que sus miembros ofrecen para “que la palabra corra” con “chequecitos”. MMV. XII

La sucursal de la temible secta "Creciendo en gracia" en Dominicana está ubicada en la Calle Pedro Henriquez Ureña, cerca del Centro Médico UCE....

En 1988, la agrupación llamada “Ministerio Creciendo en Gracia” empezó en la ciudad de Miami, Florida, EE.UU., en donde actualmente se encuentra su sede internacional. El grupo, fue fundado por el ex-presidiario puertorriqueño, José Luis de Jesús.

En 1993 en Puerto Rico. Durante la tercera convención anual, José Luis de Jesús fue proclamado “Apóstol” por sus adeptos. El grupo cuenta con sedes en los siguientes países: Argentina, Australia, Bolivia, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, R. Dominicana, Perú, Puerto Rico, Estados Unidos, Uruguay y Venezuela

 

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Siempre que Jesús utilizó la palabra “hipócrita” fue para dirigirse a los fariseos, hombres profundamente reli­giosos y practicantes. En labios de Cristo, la hipocresía es vicio de gente de iglesia, defecto típico de los piadosos de todos los tiempos. Gentes que aparentan austeridad, rigor, y que exigen el cumplimiento de unas leyes  que ellos se saltan.

 

En el campo político el farisaísmo y la hipocresía son de una tan extrema gravedad, que por la amplitud de sus efectos merecerían un artículo aparte

 

El fariseo es una planta que florece en todas las generaciones desde hace dos mil años. Se extiende fácilmente en el terreno religioso, pero no menos en el político, en el económico y en cualquier otra actividad. Fingir nuestros sentimientos, aparentar lo que no se tiene, intentar pasar por virtuosos o devoto sin serlo,…son formas de mentir, de engañar como otra cualquiera

 

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Convicción -«Apelar a la tolerancia para desacreditar la posibilidad de convicciones fuertes es un error de bulto, pues la tolerancia se apoya y alimenta de una convicción. La tolerancia no implica relativismo, más bien al contrario.» MMV

 

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Convivencia - El problema de la convivencia cívica, y el de la convivencia entre personas de diferentes creencias religiosas, tradiciones culturales, etc., es un problema real, en todo tiempo y de modo especial en la época contemporánea. Pretender resolverlo postulando la separación programática entre política y religión es condenarse a hacerlo insoluble, ya que es .precisamente el reconocimiento de la dimensión religiosa del hombre lo que lleva a fundamentar radicalmente la trascendencia de la persona y, por tanto, a poner de relieve la necesidad del respeto a la intimidad de las conciencias y los consiguientes límites de toda autoridad estatal (cfr. Conc. Vaticano II, Declaración Dignitatis humanae, 1-3).´

 

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Iglesia - Descartemos cualquier tentación de pura autodefensa, porque la comunicación de la fe se dirige “no sólo a los que escuchan al mensajero, sino también a los que lo ignoran o rechazan”. MMVI

 

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Iglesia - Un cristiano que vive y se alimenta del anuncio evangélico dentro de la Iglesia fundada por Cristo, debe saber siempre que el otro, aunque sea un adversario temible, lo es sólo coyunturalmente, porque es destinatario del mismo tesoro de vida que él ya ha encontrado. Y por eso Benedicto XVI subraya la profunda unidad entre la fe y el amor, porque sin éste, cualquier apostolado se vuelve estéril y vacío. 2005.

 

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El termino "evangélico"es un termino que adoptaron algunas sectas protestantes [metodistas, bautistas, presbiterianos, etc.] al concluir una propia conferencia, en la ciudad de Panamá en el año de 1906, donde se dieron cuenta del escándalo que producía seguir llamándose cada uno por su nombre, [pentecostales, testigos, adventistas, episcopales, metodistas, bautistas, etc., etc., etc]; complicando con ello a los Latino-Americanos en su proyecto de proselitismo, que veían con sospecha la variedad y la diversidad de doctrinas y creencias entre los protestantes que invadían nuestras tierras desde los USA.

Es como decir "gillette" para denominar una navaja de rasurar; "shampoo" para denominar el liquido con el cual se lava el cabello. ¡Una secta para cada gusto!.

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"Las sectas protestantes dicen que solamente la Biblia es fuente de revelación. ¿Podrían ustedes con la sola Biblia dar el capítulo y versículo donde se afirma que S. Mateo, S. Marcos, S. Lucas y S. Juan son los autores de los Evangelios que llevan su nombre y certificarlo de forma apodíctica, sin tener que recurrir a la Tradición de la Iglesia Católica?. Esto es sumamente importante, ya que más del 90 % de lo que sabemos acerca de Jesús, está en estos cuatro (4) sagrados documentos del origen del cristianismo y –siguiendo vuestra tesis-, no encontrando en la Biblia tal afirmación, no son dignos de considerarlos Palabra Divina con todas sus consecuencias." ¿Hay algún protestante que pueda responder a esta pregunta?

 

Dice Tomás de Aquino que omnis error ex superbia causatur (todo error tiene por causa la soberbia)

 

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"La invasión de las sectas en el mundo hispánico"

 

 

 

 

 

«La raíz principal de la difusión de las sectas radica en cada cristiano», alerta el especialista en historia de las religiones y sectas Manuel Guerra, autor de un nuevo libro en el que explica cuáles son las sectas y corrientes sectarias que acechan el mundo hispano. Guerra está convencido de que «sin una formación doctrinal, vibración interior y oración y dinamismo apostólico, el terreno puede quedar abonado para la penetración de las sectas». Manuel Guerra Gómez, experto en sectas, es el autor de un libro-guía para orientarse en este complejo mundo: «Las sectas y su invasión del mundo hispano: una guía», publicado por las Ediciones Universidad de Navarra (http://www.eunsa.es). Manuel Guerra es sacerdote de la diócesis de Burgos, profesor emérito en la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, en la que sigue impartiendo Historia de las Religiones.

--¿No es exagerado hablar de invasión del mundo hispano? ¿Se trata de un fenómeno tan alarmante?

--Guerra: Hablar de «invasión» puede sonar a simple metáfora. Pero es real. Evidentemente me refiero en primer lugar a Hispanoamérica por ser donde se halla, con mucho, el mayor número de hispanohablantes y orantes. Invito a quien le parezca una exageración a comparar la Hispanoamérica de la primera mitad del siglo XX y la de ahora, medio siglo más tarde. Comprobará la avalancha de sectas religiosas de origen e impronta hindú, budista, taoísta, sintoísta, afroamericanas, mágicas e ideológicas, que van difundiéndose por todas las regiones, también entre los indígenas.

Lo mismo puede afirmarse de Brasil --lusohablante-- para abarcar prácticamente toda Iberoamérica o Latinoamérica. Piénsese que, según algunas fuentes, el 15,4% de los brasileños (unos 25 millones), el 25% de los chilenos, el 31% de los guatemaltecos, etc., se han pasado al pentecostalismo. Ya sé que un gran número de pentecostales son evangelicales y los principales difusores del fundamentalismo protestante. Pero un buen numero son sectas en el sentido técnico de este término y, por lo mismo, no cristianos, entre ellos se encuentra la Asamblea pentecostal del mundo, la Iglesia pentecostal unida, todas las unitarianas, etc.

Por eso, considero acertada la valoración de un conocedor de la realidad, monseñor Cipriano Calderón, presidente de la Comisión Pontificia para América Latina: «En Iberoamérica está la mitad de los católicos del mundo y es motivo de gran esperanza. Ahora bien, no hay que caer en la retórica: hay un problema terrible que es el de las sectas, que están atrayendo a muchos católicos; con lo cual el número de católicos está disminuyendo en muchas naciones. De manera que, quizá, caigamos en el peligro de hablar mucho de la mitad de los católicos del mundo y luego nos los dejamos perder. Por este motivo, la última Asamblea de la Comisión Pontificia de América Latina dedicó sus sesiones a delinear una nueva estrategia para evangelizar en Iberoamérica, sobre todo para contrarrestar el fenómeno de las sectas».

--Las sectas, ¿ofrecen realmente atractivos que las religiones tradicionales son incapaces de proponer?
--Guerra: Uno de los rasgos definitorios de los latinoamericanos es su profundo sentido religioso, su talante venerador de lo sagrado. Durante siglos su sed religiosa ha sido satisfecha por la Iglesia católica. Aparte de los protestantes, ahora han irrumpido las sectas. Estas confirman que el sentido religioso es connatural al ser humano. No son antirreligiosas, sino con frecuencia anticristianas, a veces rabiosamente, o al menos no cristianas. Por tanto están capacitadas para saciar la sed religiosa de los latinoamericanos en la medida en que no les llene la religión y espiritualidad tradicional de sus países, la católica.

Se tiende a pensar que «el mal viene de fuera» y que los malos son los otros», a saber, las sectas, etc. Pero la raíz principal de la difusión de las sectas radica en cada cristiano, a saber, en su falta de información de los peligros para su fe, en este caso de las sectas, de formación doctrinal (dogmática, moral, litúrgica…) cristiana, de vibración interior (es decir, personas de oración y que dedican tiempo a hacer oración), y de dinamismo apostólico, de evangelizar, de ser apóstoles y hacer apostolado. ¿La estatua de Nabucodonosor de la que nos habla Daniel se derrumbó por la debilidad de sus pies de arcilla seca o por el impulso de la piedrecita que bajó rodando desde la cima de la montaña? Si sus pies hasta el tobillo hubieran sido de oro, plata, bronce o hierro, como el resto, la estatua, la habría mantenido erguida.

--Las personas que han estado en una secta explican que uno de los aspectos positivos era sentirse aceptado, ser conocido con nombre y apellidos.

--Guerra: El activismo de la vida moderna, el trabajo de la madre fuera de casa, las deficiencias --a veces, ausencia-- del diálogo entre padres e hijos por falta de tiempo e interés y por la fascinación de la televisión, el desarraigo de los emigrantes lejos del su lugar de nacimiento, la especie de naufragio de los individuos en los grandes centros urbanos justifican que el individuo, sobre todo el joven y, por lo mismo, inseguro e inexperto, caído en el anonimato, busque círculos reducidos donde sea aceptado y querido por sí mismo. Esto suelen ser las sectas para los iniciados en las mismas, al menos en los comienzos. Muchas veces he preguntado a miembros o ex miembros de sectas: «tú, ¿por qué has abandonado a Jesucristo por el fundador de la secta?». Siempre o casi siempre ha coincido la respuesta con ligeras matizaciones: «No me he sentido querido ni acogido por la Iglesia».

De ahí la oportunidad y hasta necesidad de promover la formación de grupos que faciliten la acogida y convivencia de los jóvenes, su formación y diversión cristianas, realidad que suele florecer más en los movimientos que en las parroquias. Además, así respirarán un «microclima» ético-moral y religioso, que ya no siempre existe en las familias.

--Usted afirma que tal vez los católicos que se incorporan a una secta estaban ya «fuera» de la Iglesia.

--Guerra: Sí, me lo pregunto, porque el núcleo de creyentes y practicantes está rodeado por un amplio margen (el 70-80%), cuya pertenencia a la Iglesia católica en los países tradicionalmente católicos es débil o muy débil y hasta nula. El abanico de la pertenencia puede abrirse desde «creer sin pertenecer» («believing without belonging», Grace Davie) hasta «pertenecer sin creer». Como el vacío religioso no existe, en la medida en que uno no se esmere en pertenecer verdadera y vitalmente a su religión tradicional, en esta misma medida pertenecerá a otra forma religiosa alternativa (secta, Nueva Era, neopaganismo), a veces de signo profano e idólatra de tipo político o narcisista.

El afán de novedad y la fascinación de lo novedoso o de la moda influye no sólo en la indumentaria, también en lo ideológico. Las religiones tradicionales, el catolicismo en los países hispanos, han acumulado aciertos y algunos desaciertos en los muchos años de su existencia. El hombre moderno tiende a fijarse en los fallos para echárselos en cara y hallar como una justificación de la incoherencia de su fe, o de su abandono.

En cambio, las sectas y las religiones no cristianas (budismo, etc.) carecen de antecedentes; son la novedad que su historicismo pone más de actualidad. De ahí el camaleonismo proteico de no pocas sectas, generalmente peligrosas, y el cambio de su nombre cuando el anterior se ha cargado de connotaciones peyorativas. De esta manera se empieza de nuevo y se evitan las reacciones que dificultan el proselitismo.
Tomado Zenit, ZS03091405 Manuel Guerra, Zenit, 14.IX.03

 

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¿Cómo es posible imaginar un consejo o una confederación mundial cristiana, en la que cada uno de sus miembros pueda, hasta en materia de fe, conservar su sentir y juicio propio aún estos contradigan al juicio y sentir de los demás?... Entre tan grande diversidad de opiniones, no sabemos cómo se podrá abrir camino para conseguir la unidad de la Iglesia, unidad que no puede nacer más que de un solo magisterio, de una sola ley de creer y de una sola fe de los cristianos... De esa diversidad de opiniones es fácil es fácil el paso al menosprecio de toda religión, o "indiferentismo", y al llamado "modernismo", con el cual los que están desdichadamente inficionados, sostienen que la verdad dogmática no es absoluta sino relativa, o sea, proporcionada a las diversas necesidades de lugares y tiempos, y a las varias tendencias de los espíritus, no hallándose contenida en una revelación inmutable, sino siendo de suyo acomodable al a vida de los hombres... Porque la unión de los cristianos no se puede fomentar de otro modo que procurando el retorno de los disidentes a la única y verdadera Iglesia de Cristo, de la cual un día desdichadamente se alejaron; a aquella única y verdadera Iglesia que todos ciertamente conocen y que por la voluntad de su Fundador debe permanecer siempre tal cual EL mismo la fundó para la salvación de todos... No puede adulterar la Esposa de Cristo; es incorruptible y fiel. Conoce una sola casa y custodia con casto pudor la santidad de una sola estancia... Vuelvan los hijos disidentes, no ya con el deseo y al esperanza de que La Iglesia de Dios vivo, la columna y el sostén de la verdad, abdique de la integridad de su fe, y consienta los errores de ellos, sino para someterse al magisterio y al gobierno de ella...” [“Mortalium Animos”, ¿cómo fomentar la verdadera unidad de los cristianos?, de S.S. Pió XI, 1928]

 

Cuiden de sí mismos y de todo el rebaño en el que el Espíritu Santo les ha colocado como Obispos [“episkopos”]: pastoreen la Iglesia del Señor, que ÉL [Jesucristo] adquirió con su propia sangre. Sé que después de mi partida se introducirán entre ustedes lobos voraces que no perdonarán al rebaño [y querrán acabar con La Iglesia]. De entre ustedes mismos surgirán hombres que enseñarán doctrinas falsas [deformarán la sana doctrina cristiana] e intentarán arrastrar a los discípulos tras sí. Estén, pues, atentos, y recuerden que durante tres años no he dejado de aconsejar a cada uno de ustedes noche y día, incluso entre lágrimas.” [San Pablo - Hechos Cap. 20]

 

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«La historia no está en manos de potencias oscuras, del azar o de opciones humanas» S. S. Benedicto XVI P.P.


«Ante el desencadenamiento de energías malvadas, ante la irrupción vehemente de Satanás, ante tantos azotes y males, se eleva el Señor, árbitro supremo de las vicisitudes de la historia».

«Dios no es indiferente ante las vicisitudes humanas, sino que penetra en ellas realizando sus "caminos", es decir, sus proyectos y sus "obras" eficaces».


«Esta intervención divina tiene un fin preciso: ser un signo que invita a todos los pueblos de la tierra a la conversión. Las naciones deben aprender a "leer" en la historia un mensaje de Dios».

Para S. S. Benedicto XVI «la aventura de la humanidad no es confusa y carente de significado, ni está sometida a la prevaricación de los prepotentes y perversos» y, de hecho, «existe la posibilidad de reconocer la acción de Dios en la historia».

El Concilio Ecuménico Vaticano II, en la constitución pastoral «Gaudium et spes», invita al creyente «a escrutar, a la luz del Evangelio, los signos de los tiempos para ver en ellos la manifestación de la acción misma de Dios».

«Esta actitud de fe lleva al ser humano a reconocer la potencia de Dios que actúa en la historia, y a abrirse así al temor del nombre del Señor», «temor» que no es «miedo», sino «el reconocimiento del misterio de la trascendencia divina».

«Gracias al temor del Señor no se tiene miedo del mal que irrumpe en la historia y se retoma con vigor el camino de la vida», repitiendo las últimas palabras de Jesús sobre la tierra: «¡Ánimo! yo he vencido al mundo».

Papa Juan XXIII, solía repetir: «el que cree no tiembla, pues el que cree no debe tener miedo del mundo ni del futuro».

S. S. Benedicto XVI P.P. 2005-05-11 – Vat. Roma – Italia

 

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¡Rememos mar adentro! Esa es nuestra respuesta como cristianos: "remar mar adentro", confiando en la palabra y en la presencia vivificante de Jesús,

a ejemplo de Pedro y Pablo. La Iglesia por Cristo fundada está segura en su Señor y, a pesar de las adversidades, calumnias y faltas en la conducta de muchos cristianos, solo ella transporta dos mil años y es faro seguro.

 

 

Cuando nació el cristianismo en la primera mitad del siglo I hubiera sido difícil imaginar qué pasaría de ser un reducido movimiento judío. Sin embargo, ofreció esperanza a sectores sociales como las mujeres, los esclavos, los desposeídos o los enfermos. Durante la Edad Media, creó la Universidad y sentó las bases de la revolución científica. En el siglo XVI la Reforma proporcionó el concepto de libertades políticas, la recuperación del papel del individuo o la necesidad de controlar públicamente al poder mediante resortes democráticos. Durante los siglos siguientes combatió la esclavitud, defendió a los indígenas y apuntó hacia los peligros de un capitalismo salvaje o de la utopía marxista. Así fue modelando un ámbito de justicia y libertad a lo largo de la Historia.

 

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“Las Escrituras no se pueden interpretar solo con los instrumentos de la ciencia de la exégesis –como hacen los protestantes-, mas va leída a la luz de la Tradición del Magisterio”. “En la Iglesia, las Sagradas Escrituras, cuya comprensión crece bajo la inspiración del Espíritu Santo, y el misterio de la interpretación auténtica, dado a los apóstoles, pertenecen el uno al otro en modo indisoluble. Y entonces, allí donde la Sagrada Escritura viene separada de la voz viviente de la Iglesia, vemos que esa cae prisionera a las disputas de los expertos”.

2005-05-07 – S. S. Benedicto XVI – San Juan de Letrán.

 

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Otra reciente secta:

"ENERGÍA UNIVERSAL Y HUMANA"

 

Procesan por estafa al líder y a seis adeptos de una secta que predicaba el fin del mundo

 

Un juzgado de Barcelona ha procesado al líder y a seis supuestos miembros de la secta "Energía Universal y Humana", que predicaba el fin del mundo, a los que se les imputa los presuntos delitos de estafa y asociación ilícita.

L D (EFE) El juzgado de Instrucción número 25 de Barcelona ha dictado un auto de conclusión de la causa e incoación de procedimiento abreviado, equivalente al procesamiento, para que las acusaciones presenten sus escritos de conclusiones, como fase previa al juicio. La magistrada señala que "se han practicado suficientes diligencias para formular acusación" contra el líder espiritual de la secta en España, el norteamericano de origen vietnamita Curtis Cao Duy que, junto a otros supuestos integrantes del grupo, fueron detenidos en febrero de 2000 en Barcelona y Tarragona.

Según fuentes judiciales, a los pocos meses de su detención en España, Curtis Cao se marchó a Francia, donde también le buscaba la justicia, por lo que acabó en prisión, aunque luego salió en libertad. Sin embargo, en la actualidad, según las mismas fuentes, se ignora el paradero de Curtis Cao. Los otros seis acusados eran presuntos miembros de la "junta rectora" de lo que ellos denominaban Asociación Española de Energía Universal y Humana, que fue denunciada por una ex miembro del grupo. Los abogados de estos implicados han recurrido este auto judicial.

Curaciones por imposición de manos

 

Según la acusación inicial, Energía Universal y Humana predicaba una serie de enseñanzas "mediante cursos desprovistos de la menor base científica" y estaba considerada como una secta "destructiva" que se nutría de los donativos "voluntarios" de sus adeptos. No obstante, las investigaciones iniciales apuntaron a que el dirigente de la secta pudo transferir a Texas (EEUU) miles de millones de pesetas procedentes de los miembros del grupo.

La acusación sostenía que la secta lograba captar la voluntad de los participantes hasta hacerles creer que su líder tenía capacidad para curar las enfermedades más graves, como el sida o el cáncer, mediante la imposición de manos, y que tal capacidad curativa era transmisible a los que participaban en las citadas enseñanzas. La secta también predicaba el inminente fin del mundo, razón por la cual se solicitaba a los adeptos mayores aportaciones económicas para la construcción de refugios. Además, el grupo, que tenía su sede catalana en la calle Bajada de la Pescadería de Tarragona y otra sucursal en la calle Caspe de Barcelona, captaba adeptos que padecían graves enfermedades no sólo en trato directo, sino también a través de internet.

 

Cursos para "curar" la calvicie y la homosexualidad

La terapia que ofrecían estaba dividida en cursos "destinados a curar el cáncer, el sida o incluso la calvicie, además de la homosexualidad", ofreciendo los dos primeros totalmente gratis y cobrando entre 25.000 y 50.000 pesetas por los otros cursos. Miembros de la secta levantaron un "búnker", con cabida para unas 500 personas, en L´Aleixar para protegerse de un hipotético diluvio universal que creían se produciría el 11 de agosto de 1999, y luego anunció el fin del mundo ante la inminente llegada del año 2000.

La secta levantó naves parecidas a la de L´Aleixar en otros lugares de España, como Bilbao, Albacete y un punto desconocido de las montañas de Montserrat (Barcelona-ESPAÑA).2003-09-06.L.D. ESP.

 

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LAS SECTAS Y EL SENTIDO RELIGIOSO

 

Autor entre otros, del Diccionario enciclopédico de las sectas -en el que trata mil quinientos grupos-, Manuel Guerra es quizá el mayor estudioso y conocedor de las sectas e España. En este ensayo considera que los ciudadanos son cada vez más vulnerables ante el proselitismo de las sectas ¿La causa?: el ser humano ateo o agnóstico, es religioso. Y todas las sectas tienen, además de una terminología que propicia la confusión, sentido religioso, algo muy distinto al sentido cristiano. Por eso, si la fe de un cristiano no es sólida – como sucede con los “católicos sociales”-, la ausencia de espíritu crítico es el primer abono hacia la adhesión.

 

Por Manuel Guerra

 

TODO SER HUMANO ES “RELIGIOSO”, también quienes dicen no serlo, los que se consideran ateos o agnósticos. En palabras del pensador español Xavier Zubiri, “el hombre no tiene religión, sino que, velis nolis, consiste en religación o religión”. Uno puede perder lo que tiene, pero lo que se es no se deja de serlo mientras se es o se existe; y el hombre es “religión”, o sea, religación respecto de lo divino, dependencia de Dios, sentido religioso. Por tanto, la religión no es un estadio de la evolución humana, sino que pertenece a la estructura misma del ser racional, de ahí que el hombre pueda definirse como “animal, racional, religioso”.

Por tanto, el sentido religioso es común a todos los seres humanos y no puede identificarse con una religión concreta, como hacen los musulmanes. Islam es una palabra árabe que significa “sometimiento a Alah”, “aceptación de Alah-Dios y de su voluntad”. Según el Corán, “religión” e “islam” son sinónimos; el hombre, en cuanto “religioso” es “islámico, musulmán” se llame así o no. Por eso, según un hadiz, “todo hombre nace musulmán. Son sus padres los que lo hacen judío o cristiano”. Quien no se llama “musulmán’ ni cree serlo, sino judío o cristiano, ha caído en la apostasía con todas sus consecuencias.

De ahí la aspiración islámica a convertir la “humanidad” en umma (“comunidad matriz”) mediante la sharia. Y de ahí la justificación del fundamentalismo islámico.

Sucede que, en nuestros días, el sentido religioso aparece desvinculado de las religiones positivas. El relativismo (la masonería, el rosacrucismo o la teosofía) da una primacía exclusivista al sentido religioso, desvinculándolo de las religiones positivas.

Por eso insisten sus defensores en la enseñanza escolar de lo común a todas las reli giones, dejando lo específico de cada una para sus miembros y para su docencia en sus templos y en los centros educativos de cada religión e iglesia.

Además, suelen propugnar la exposición de las diferentes religiones en plano de igualdad, como si todas las religiones fueran igualmente verdaderas e igualmente salvíficas.

Esta concepción la promovió la Ilustración, pues erigió la razón en valor absoluto y la actitud racionalista en la única verdaderamente humana, capaz de interpretar y estructurar el universo.

De ahí que establezca una dicotomía entre la llamada “religión de la razón o natural” y las “religiones positivas o institucionales”: aquella sería común, vigente y válida para todos los hombres; y estas, sólo para sus miembros.

Eugenio d’Ors definía al hombre como “animal hablador”. Tenía razón, si por palabras se entienden las interiores (pensamientos, ideas) y las externas. Pero no existe el habla, la lengua, ni lo común a las distintas lenguas. El ser humano piensa y habla necesariamente en un idioma concreto: español, griego o inglés. Y lo mismo puede decirse de la religión: el sentido religioso se concreta siempre en una religión determinada.

El hombre es religioso en virtud de su racionalidad. De los seres somáticos, sólo el hombre es capaz de religiosidad. Ni los minerales, ni los vegetales, ni los irracionales pueden tener creencias religiosas.

La razón básica de la religiosidad, innata en el hombre, es su esencial finitud, el sentido de su contingencia y la tendencia hacia lo Transcendente, el Misterio, lo Divino, único capaz de saciar su sed de ser o existir, de verdad, belleza, bondad, felicidad.

Buda sintió tan agudamente la “contingencia” humana (que él llama duhkha, palabra sánscrita mal traducida por “dolor, sufrimiento”) que no tuvo tiempo de conceptualizar lo divino, de ahí que el budismo sea agnóstico. Con palabras de Buda, “es como si un hombre fuera herido por una flecha envenenada y sus amigos y familiares llamaran a un cirujano, pero el herido dijera: No me sacarán la flecha hasta que sepa quién me hirió, si es de casta real o sacerdotal, ciudadano o siervo, alto o bajo”. Lo que debe hacerse es sacar la flecha cuanto antes para seguir con vida. Fue la tarea de Buda durante toda su vida, sin tiempo para pensar en Dios.

Pero hay interrogantes que sólo la religión puede contestar: ¿De dónde vengo? ¿Adónde voy? ¿Cuál es el sentido de la vida y de la muerte, del dolor, del ansia de verdad, de belleza? El hombre es religioso en virtud de su racionalidad, que le capacita para caer en la cuenta de su vinculación con lo divino.

Hagamos una afirmación más: el sentido religioso es una “necesidad” humana, no criterio de verdad religiosa. Aquí se plantea un problema, pues si resulta fácil saber que Dios existe, es muy difícil precisar cómo es Dios. Si un ciego de nacimiento pregunta cómo es el color rojo, nos obligará a aclarárselo a través de otro sentido: el oído, comparando el rojo, el color más fuerte y excitante, con el sonido fino, penetrante, del violín. Pero ¿qué diría un ciego de nacimiento si lograra ver?

El concepto de Dios

A la pregunta ¿cómo es Dios?, el cristianismo ofrece una respuesta maravillosa: Jesucristo, la misma “divinidad corporizada”. Por eso, Jesucristo, conocido desde la fe, es la demostración de que el cristianismo es la religión verdadera. Pero el sentido religioso difiere del sentido y de la fe cristianos. El sentido religioso es común a todos los hombres de todas las regiones y de todos los tiempos.
“A Dios (en cuanto Dios, Espíritu Purísimo) nadie le ha visto jamás”. Dios mismo en cuanto Dios está más allá (es superior) de nuestro concepto de Dios y de lo divino. Y aquí hay que distinguir tres asuntos: la realidad misma de Dios, el concepto que nosotros podemos formarnos de Dios y nuestra figuración o representación artística de Dios.

La mente humana llega a un conocimiento oscuro, impreciso, de Dios. De ahí la conveniencia de la Revelación divina. A Dios sólo se le ve en y desde Dios mismo, como al sol sólo se le puede ver en y desde la luz solar. Cuando la luz solar no llega a la tierra, de noche no se ve al sol. Claro que, si uno se acerca demasiado al sol, corre el riesgo de quedarse ciego no por falta, sino por sobra de luz. La retina es incapaz de aguantar tanta luz, queda deslumbrada y hasta invidente. Lo mismo ocurre con Dios. De ahí la inefabilidad de las experiencias místicas.
El sentido religioso y su “mística” natural no se identifica con la fe ni con la mística sobrenatural. De nuevo hay que insistir en que el sentido religioso es común a todos los seres humanos porque radica en su racionalidad. La fe cristiana es un don sobrenatural, una de las tres virtudes teologales infusas por el bautismo; transciende y desborda la capacidad racional del hombre.

La fe sobrenatural es la respuesta que, con la ayuda divina, el hombre da a la Revelación de Dios en Jesucristo. Se basa en un acontecimiento —la encarnación del Hijo de Dios en Jesús de Nazaret—y lleva al encuentro personal con Dios en Jesucristo por el Espíritu Santo.
Pero el sentido religioso, y su fruto, las religiones no cristianas, no es —como enseña el protestantismo, sobre todo su “teología dialéctica”— solamente “increencia” o “idolatría” y capacidad para llegar a una “caricatura del Dios verdadero”. Quienes así piensan, aplican la doctrina tradicional protestante de la corrupción de la naturaleza humana por el pecado original.

La mística consiste en el conocimiento experiencial de lo divino; un conocimiento no propio ni primeramente intelectivo, sino vivencial.
Y no hay que confundir la verdadera mística con los fenómenos externos, físicos o psicológicos —trance (mediúmico/espiritista, hipnótico...), éxtasis, levitación, bilocación, alargamiento corporal...— que a veces la acompañan, por muy extraños y maravillosos que nos parezcan.
Estos fenómenos se dan en el cristianismo y, al menos casi todos, también en la mística natural, la de las religiones no cristianas (hinduismo , sufismo islámico, etc.). Ni su presencia garantiza o autentifica una experiencia mística, ni su ausencia la descalifica.
En nuestros días, el ansia de lo místico es tan marcada, que algunos métodos y sectas identifican la realidad de la experiencia mística con sus concomitancias, como la paz, el gozo o la serenidad interiores.
De ahí que algunas sectas procuren provocar esas vivencias mediante, por ejemplo, drogas alteradoras del estado de conciencia o peculiares dietas alimenticias.

 

 

Las sectas subvierten el sentido cristiano

En los países tradicionalmente cristianos, las sectas van contra el cristianismo. Sus adeptos, de ordinario, son cristianos; si hablamos de España, católicos, bautizados. Su proselitismo aspira a que los cristianos dejen de ser cristianos y se hagan de una secta concreta —testigo de Jehová, mormón...— para eso suelen presentarse como “cristianas”.
Y lo hacen, de entrada, en su misma denominación: Salón del Reino de los testigos cristianos de Jehová, Movimiento gnóstico cristiano universal... De las sectas descritas en mi Diccionario, 171 se llaman Iglesia.
Además, adoptan la terminología y los signos cristianos, de ahí que encontremos estrechamente vinculadas a las sectas palabras como capellán, verdad revelada, jerarquía, servicios ministeriales, orden religiosa, confesión, confesional, feligrés, eclesiástico, ordenarse... Asimismo, en muchas se usa el clergyman riguroso, se habla de matrimonio, existen curso de retiro de cinco días en una Casa Diocesana de Ejercicios.

Terminología, signos... También los miembros de las sectas se presentan como cristianos. Por ejemplo, lo pueden hacer dos élderes mormones que te paran en la calle. Hay que saber mucho para decirles que, por ejemplo, son politeístas y que, por tanto, de cristianos nada.
Pero ¿qué no dirán esos élderes a quienes no conocen sus creencias? Practican, hablando claro, un proselitismo fanático. Por medio del fraude tratan de que los cristianos dejen de serlo y se hagan de su secta. Y de ordinario, ese proselitismo consigue que dejen de ser “cristianos” los que no lo eran de hecho, los denominados “cristianos sociales”, que sólo van a la iglesia para actos de sociedad: bodas, entierros...

Vamos a dar un paso más en esta línea argumental. Supongamos una parroquia de unos diez mil feligreses. ¿Cuántos asisten a Misa los domingos? Posiblemente, el 30 %, pero elevemos su número hasta el 40 %. ¿Qué pasa con los seis mil restantes?
Ahí está el campo abonado para el proselitismo sectario. En este sentido, puedo afirmar que, tras años de estudio, no he conocido a nadie que tratara de ser cristiano de veras —santo— que se haya hecho de una secta.

Las sectas reducen el sentido cristiano de los ya bautizados a mero sentido religioso con un matiz de signo diverso (jehovista, mormón, hindú, etc.). En cualquier supuesto, las sectas confirman la universalidad del sentido religioso.
Cuando el clima pagano o el laicismo se imponen a lo religioso, las sectas logran sacar de los individuos el sentido religioso. De ahí que el bautizado que no haya tenido un encuentro personal con Jesucristo termine por ser o de una secta, pagano, venerador de un ídolo llamado dinero, poder, placer, raza o razón.

Sectas, iglesia, religión

Suele decirse que “secta, iglesia, religión” son tres conceptos y realidades escalonados.
Los que piensan así, abordan el tema con una sencilla argumentación. Primero afirman que una religión puede componerse de varias iglesias —por ejemplo, en el cristianismo encontrariamos la Iglesia Católica, las iglesias ortodoxas, las anglicanas...—. El siguiente escalón es sencillo: de una iglesia o confesión se desgajan varias sectas. Ahí tenemos, por ejemplo, las de origen e impronta cristiana, sobre todo protestante.
Pero esta argumentación es falsa, pues se trata de realidades dotadas de consistencia propia. Aunque puede parecer verdad a primera vista, no se puede afirmar que toda iglesia comenzó siendo una secta y que toda secta tiende a convertirse en iglesia.
¿Por qué? De entrada, porque el mayor o menor número de miembros no determina que un grupo sea una secta o deje de serlo para convertirse en iglesia y luego en religión. En este punto, hay que darle toda la razón al adagio escolástico: mutat non (la cantidad/el número no cambia la condición de una cosa).

Hablando en términos sencillos: por muchas violetas que uno amontone, siempre serán eso, violetas, y nunca claveles silvestres o estriadas columnas jónicas. El cambio de “naturaleza” de algo o de alguien requiere y supone un cambio cualitativo, la “conversión”.
Llegados a este punto, cabe afirmar que los rasgos diferenciales de “secta/iglesia” no son definidores ni específicamente religiosos, sino socio-culturales. Desde Martin Weber, padre de la sociología religiosa, suelen proponerse cuatro rasgos diferenciadores de las sectas y de las iglesias:

a) Si la Iglesia admite a todos, también a los niños antes del uso de razón; las sectas sólo a los capaces de iniciación consciente.

b) Si la Iglesia es universal, abierta a todos, justos y pecadores, en la secta sólo tienen sitio los “puros’ los “salvados”.

c) Aunque todos los miembros de una iglesia son apóstoles y deben hacer apostolado, en la práctica no es así, pues se ha introducido la rutina y la formalización de la actividad religiosa.
La iniciativa personal queda ahogada por la rutina y la institucionalización, la burocratización de lo religioso. En cambio, en las sectas todos deben hacer proselitismo. Y lo hacen. En las sectas no suele haber “creyentes, pero no practicantes” como ocurre en las iglesias, sino “iniciados” y “militantes”. (Aunque pueda haber casos que parecen contradecir esta tesis: en Burgos la asistencia de los mormones al servicio dominical no llega al 50 % —unos cincuenta de sus 112 bautizados—. Pero, claro, para ellos esa no asistencia no supone un “fallo grave”).

d) Si la iglesia procura vivificar el entorno socio-cultural, la secta reacciona generalmente contra ese entorno, contra la sociedad, así como contra las iglesias y religiones tradicionales en cada región.
Se aprovecha de sus deficiencias, que resalta, para fines proselitistas. Precisamente las sectas se caracterizan por su actitud no dialogante.

¿Las sectas son verdaderas religiones?

Para discernir esta cuestión es necesario aplicar un criterio específicamente religioso, no sociológico. Si se aplica la definición de religión, hay sectas que verdadera o realmente son religión, o sea, “verdaderas religiones” aunque no la “religión verdadera” Por ejemplo, cabe calificar de verdaderas religiones al ahmadismo, al bahaísmo, al jehovismo o al mormonismo.
Y es religión el budismo, con sus doscientas cincuenta modalidades o ramas: hinayana, mahayana, vajrayuana (tibetano), zen… Y entre las sectas, lo son también la Meditación transcendental, la masonería regular, la Iglesia de la Cienciología (IC), aunque a primera vista puedan parecer simples métodos psicotécnicos.

Religiones alternativas

Las masas “descreídas” de nuestro tiempo se van apartando de las religiones tradicionales, mayoritarias en los diversos países.
Pero el hombre es religioso por su misma condición humana. Por eso, si se aparta de la religión mayoritaria, tradicional, necesita de una “religión sustitutoria”, al menos de un sucedáneo religioso.
De ahí el brote frondoso de “religiones alternativas”, las formas secundarias o degradadas de religión, tan florecientes en nuestro tiempo.

Veamos, por último, dos casos que favorecen estas “alternativas”:

1) La idolatrización de las ideologías, de actividades humanas, del propio cuerpo, lleva al nacimiento de
—las “religiones políticas activas” (comunismo, socialismo, liberalismo, ...);
—de las “pasivas” (ecologismo, anarquismo, pacifismo, algunas ONGs con su solidaridad filantrópica...);
—de las “activistas” que se esfuerzan en alcanzar el éxito en el ámbito respectivo de cada uno de sus dioses o ídolos, ante los cuales se postran no sin reverencia y obsesión (la salud, el culto del cuerpo con sus “rituales” —masajes, jogging yoga, concursos de belleza, regímenes dietéticos, vegetarianismo, obsesión por “guardar la línea”—, que conducen a la anorexia, a la bulimia; y a la muerte).

Y piénsese también en el arte, la moda, los juegos de azar, en la idolatrización de la Razón (Ilustración, Revolución francesa), de la raza, del dinero, del poder, del placer...
Estamos ante formas que no tienen con la religión sino una semejanza externa. Pero el sentido religioso de las religiones “alternativas” será tanto menos metafórico cuanto sus adeptos más se dirijan a “algo” o a “alguien” realmente absolutizado, divinizado, idolatrado.

2) La idolatrización del yo. Aquí se pueden mencionar los métodos del llamado potencial humano: yoga (vinculado con el hinduismo), zen (budismo), dianética (Iglesia de la Cienciología), Meditación transcendental, Método Silva de control mental, Instituto Arca, 1 AM! YO SOY, Tai Chi (chuan) o actualmente el Taijijuan.

Publicado en el nº 552 de Nuestro Tiempo
Edición autorizada de arvo.net - 2005-09-25

 

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LA IGLESIA FUNDADA POR CRISTO ES UNA, SANTA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA - "Existe una única Iglesia de Cristo, que subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el Sucesor de Pedro...

El Concilio había escogido la palabra "subsistit" precisamente para aclarar que existe una sola "subsistencia" de la verdadera Iglesia, mientras que fuera de su estructura visible existen sólo "elementa Ecclesiae", los cuales —siendo elementos de la misma Iglesia— tienden y conducen a la Iglesia católica...

Por el contrario, las Comunidades eclesiales que no han conservado el Episcopado válido [1] y la genuina e íntegra sustancia del misterio eucarístico [2], no son Iglesia en sentido propio..." Declaración Dominus Iesus

 

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«En este Año de la Eucaristía los cristianos se han de comprometer más decididamente a dar testimonio de la presencia de Dios en el mundo. No tengamos miedo de hablar de Dios ni de mostrar los signos de la fe con la frente muy alta. La «cultura de la Eucaristía» promueve una cultura del diálogo, que en ella encuentra fuerza y alimento. Se equivoca quien cree que la referencia pública a la fe menoscaba la justa autonomía del Estado y de las instituciones civiles, o que puede incluso fomentar actitudes de intolerancia. Si bien no han faltado en la historia errores, inclusive entre los creyentes, como reconocí con ocasión del Jubileo, esto no se debe a las «raíces cristianas», sino a la incoherencia de los cristianos con sus propias raíces. Quien aprende a decir «gracias» como lo hizo Cristo en la cruz, podrá ser un mártir, pero nunca será un torturador.

27. La Eucaristía no sólo es expresión de comunión en la vida de la Iglesia; es también proyecto de solidaridad para toda la humanidad. En la celebración eucarística la Iglesia renueva continuamente su conciencia de ser «signo e instrumento» no sólo de la íntima unión con Dios, sino también de la unidad de todo el género humano.[25] La Misa, aun cuando se celebre de manera oculta o en lugares recónditos de la tierra, tiene siempre un carácter de universalidad. El cristiano que participa en la Eucaristía aprende de ella a ser promotor de comunión, de paz y de solidaridad en todas las circunstancias de la vida. La imagen lacerante de nuestro mundo, que ha comenzado el nuevo Milenio con el espectro del terrorismo y la tragedia de la guerra, interpela más que nunca a los cristianos a vivir la Eucaristía como una gran escuela de paz, donde se forman hombres y mujeres que, en los diversos ámbitos de responsabilidad de la vida social, cultural y política, sean artesanos de diálogo y comunión.»

Lean los últimos párrafos de la reciente Carta Apostólica "Mane nobiscum Domine" de Juan Pablo II, coherente con la más pura Tradición cristiana; en nuestra sección ‘Eucaristía’ {use nuestro buscador} Gracias. 2004-10-22.

 

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Descubra a la Iglesia como la principal impulsora del progreso de Occidente

 

       Lo cierto es que sin la Iglesia, Europa no existiría como tal y por tanto tampoco la cultura occidental. Esta verdad, conocida por los estudiosos que no se acercan a los hechos con las anteojeras del anticlericalismo, no ha llegado al amplio público que sigue viviendo de los slogans que repiten los medios y cacarean los pedantes desde los púlpitos del resentimiento. Hacen falta obras divulgativas que den a conocer el papel decisivo del cristianismo. Estamos ante una de ellas.

        Thomas E. Woods aprovecha las investigaciones recientes que empiezan a hacer justicia al pasado y ponen en evidencia que, sin el catolicismo, Europa no habría pasado del estado de barbarie. Para ilustrarlo sigue un método bien simple. Toma en consideración algunos puntos importantes: la ciencia, la Universidad, el Arte, la economía, el Derecho… y muestra como la Iglesia fue la matriz decisiva para su progreso.

        Es cierto que la cultura occidental bebe también de otras fuentes, como Grecia o Roma, que fue una especie de cruce de caminos actuando de transmisora de los mejor de la cultura antigua, pero el cristianismo aporta un factor decisivo.

        Simplificando podríamos decir que libera a la razón y la conduce hacia lugares que pensaba imposibles. Es por ello que mientras la cultura china colapsa, a pesar de haber hecho algunos descubrimientos antes que Occidente, en Europa alcanza verdadera carta de naturaleza.

        Muy interesante el apunte sobre el papel de la Edad Media al respecto, que de oscuro no tiene más que las legañas con que la miran los orgullosos ilustrados.

        Pero, además, ¿por qué el papado protege y alienta las Universidades? ¿Sabe alguien hoy que muchos científicos fueron religiosos o sacerdotes? ¿Se reconoce el papel de los monjes y los monasterios en la educación de lo que después sería Europa y que gracias a ellos muchas tierras baldías se volvieron cultivables?

        ¿Por qué se ignora que el Derecho internacional, de gentes en la terminología de la época, nació en la Universidad de Salamanca de la mano de sesudos dominicos? Estas y muchas otras preguntas dejarán de hacerse después de la lectura de este ameno e informado libro.

        Lo recomendamos para el lector medio, pero especialmente para el estudiante que ha de soportar la vacuidad de programas, en algunos centros de enseñanza media. Una vez más la divulgación no significa pérdida de calidad en la exposición ni de rigor.

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La civilización occidental nos ha dado el milagro de la ciencia moderna, la riqueza de la economía libre, la seguridad del imperio de la ley, un sentido único de los derechos humanos y de la libertad, la caridad como virtud, un espléndido arte y música, una filosofía fundada en la razón y otros innumerables regalos que la hacen la civilización más rica y poderosa de la

Pero, ¿cuál es la fuente última de todos esos regalos? El autor de varios best-sellers y profesor universitario Thomas E. Woods, Jr. nos brinda la -por demasiado tiempo- pospuesta respuesta: La Iglesia católica.

En Cómo la Iglesia construyó la civilización occidental usted aprenderá:

-Por qué la ciencia moderna surgió de la Iglesia católica.

-Cómo los sacerdotes católicos desarrollaron la idea de economía libre quinientos años antes que Adam Smith.

-Cómo la Iglesia católica inventó la universidad.

-Por qué todo lo que usted ha oído sobre el affaire Galileo es falso.

-Cómo la Iglesia católica humanizó Occidente insistiendo en la sacralidad de toda vida humana.

 

Ninguna institución ha hecho más para dar forma a la civilización occidental que los dos mil años de la Iglesia católica, y en modos que muchos de nosotros hemos olvidado o nunca sabido. Cómo la Iglesia construyó la civilización occidental es una lectura esencial para redescubrir esta relegada verdad.

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).

 

La belleza de la naturaleza nos recuerda que Dios nos ha encomendado la misión de "labrar y cuidar" este "jardín" que es la tierra (cf. Gn 2, 8-17).

 

En el Magnificat María nos habla también de sí, de su glorificación ante todas las generaciones futuras: «Ha puesto sus ojos en la humildad de su sierva. Por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada. Porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí». De esta glorificación de María nosotros mismos somos testigos «oculares». ¿Qué criatura humana ha sido más amada e invocada, en la alegría, en el dolor y en el llanto, qué nombre ha aflorado con más frecuencia que el suyo en labios de los hombres? ¿Y esto no es gloria? ¿A qué criatura, después de Cristo, han elevado los hombres más oraciones, más himnos, más catedrales? ¿Qué rostro, más que el suyo, han buscado reproducir en el arte? «Todas las generaciones me llamarán bienaventurada», dijo de sí María en el Magnificat (o mejor, había dicho de ella el Espíritu Santo); y ahí están veinte siglos para demostrar que no se ha equivocado.

 

Su fe indefectible que sostuvo la fe de Pedro y de los demás Apóstoles, durante más de dos mil años, siga sosteniendo la de las generaciones cristianas, aquella y siempre misma fe. Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros. Amen ¡Gracias!

 

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Cristianos: ¡no nos dejemos engañar por algunos grupos, veamos este ejemplo!

Recomendamos:ROMA, DULCE HOGAR, Scott Hahn y su esposa Kimberly cuentan el largo viaje que les llevó de protestantes-evangélicos calvinistas, hasta la casa paterna en la Iglesia Católica. Un camino erizado de dificultades, pero recorrido con gran coherencia y docilidad a la gracia, y cuyo motor era el amor a Jesucristo y a su Palabra en la Sagrada Escritura.

 

Recomendamos: “LO PRIMERO ES EL AMOR”, Scott Hahn muestra de nuevo una de sus mejores cualidades como autor: su gran capacidad para explicar las verdades esenciales de la Iglesia Católica fundada por Jesucristo, de un modo accesible y atrayente. En esta obra el incentivo es esta pregunta: ¿Qué clase de amor y qué clase de familia satisfacen nuestros más íntimos anhelos?. Con su clara prosa desarrolla una idea central de la fe cristiana: Dios, la Trinidad de Personas Divinas, es una familia que vive en una comunión de amor. Expone también Hahn la íntima conexión entre la familia divina, la familia de la fe, que es la Iglesia, y las familias de la tierra formadas por un hombre y una mujer. Ed. Patmos – Libros de espiritualidad-225.-

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).