Saturday 22 November 2014 | Actualizada : 2014-11-02
 
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«Nadie quiere ningún problema, ni asumir dificultades y sufrimientos, ni ayudar a sobrellevarlos, y en cambio nos preocupamos por los derechos de los animales y la ecología, cosa que está bien, pero debemos ser más coherentes: una auténtica ecología empieza por el ser humano».

 

 

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Cada día se producen 250 defunciones por aborto en España convirtiéndose en la principal causa de mortalidad en dicho país.

Y es que cuando la principal causa de mortalidad es el aborto, leer escritos de ciudadanos preocupados, exigiendo responsabilidades, por que un perro cachorro ha sido atropellado por un coche, es para ponerse a temblar. ¿Qué está fallando en nuestra sociedad que estamos perdiendo la sensibilidad por la dignidad humana? Estoy en contra del maltrato a los animales, no obstante, no preocuparse por la principal causa de mortalidad humana y si por la muerte de un perro abandonado, demuestra que estamos invirtiendo los valores.  MMMVI.

 

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El hombre es el único entre todos los seres animados que puede gloriarse de haber sido digno de recibir de Dios una ley: animal dotado de razón, capaz de comprender y de discernir, regular su conducta disponiendo de su libertad y de su razón, en la sumisión al que le ha entregado todo. (Tertuliano, Marc. 2, 4). 

 

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“Sé justo antes de ser generoso, sé humano antes de ser justo."Cecilia Bohl de Faber. (1796-1879. Escritora española. Utilizó el seudónimo de Fernán Caballero).

 

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El hombre y el animal: lo común y lo diferente

 

Entrevista al profesor Leopoldo Prieto, LC

ROMA, domingo, 10 mayo 2008.- ¿Cuál es la diferencia entre el hombre y el animal? Esta pregunta clásica sigue apasionando a millones de personas a inicios del siglo XXI. Un libro ofrece ahora una respuesta científica y cristiana.

 

«Por encima de su condición biológica, el hombre está llamado a abrirse por el conocimiento a nuevas realidades», dijo Benedicto XVI en una homilía del 9 de marzo de 2008. También los animales conocen --afirmaba el Papa--, «pero sólo aquellas cosas que les interesan para su vida biológica». A diferencia de ellos, «el hombre tiene sed de conocimiento del infinito».

Estas palabras del Papa suponen una orientación para la cultura de nuestros días en la candente, y no siempre clara, cuestión del hombre y el animal.

Un ejemplo de esta situación en el ámbito español lo constituye la proposición no de ley (de 11 de abril de 2006) del Congreso de los Diputados por la que se que instaba al Gobierno español a adherirse al proyecto gran simio (ideado por los animalistas Peter Singer y Paola Cavalieri) para promover la paridad de trato jurídico a todos los integrantes de la «comunidad de los iguales», integrada por los grandes simios y las  personas humanas.

Para comprender mejor este fenómeno cultural de nuestro tiempo, Zenit ha entrevistado al sacerdote Leopoldo Prieto López, LC, profesor de filosofía en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum (Roma), interesándose por su libro, recientemente publicado en España, «El hombre y el animal: nuevas fronteras de la antropología» (BAC, Madrid 2008).

El volumen presenta los resultados de diversas investigaciones interdisciplinares de biología y filosofía sobre el tema del hombre y de sus relaciones con el mundo animal.


--¿Qué objetivo se ha propuesto al escribir este libro?

--Padre Leopoldo Prieto: Un objetivo sencillo, pero que considero prometedor para la renovación de los estudios sobre el hombre. Hasta inicios del siglo XX la antropología se elaboraba pensando casi exclusivamente en las facultades del espíritu humano (entendimiento y voluntad). Se llamaba por eso psicología racional. Pero como las facultades racionales son algo peculiar que diferencia al hombre del animal, se dejaba de lado el estudio de las dimensiones físicas de la naturaleza humana, comunes con el mundo animal. Este enfoque suponía un cierto cartesianismo de fondo y, sobre todo, la pérdida de la fecunda doctrina aristotélica del alma como «forma» del cuerpo. En varias de sus obras sobre biología, Aristóteles explica qué supone concretamente que el hombre sea un «animal racional». La intuición genial de este filósofo no está en admitir la peculiaridad que la inteligencia confiere al hombre sobre los demás animales --cosa perfectamente sabida por los filósofos precedentes-- sino en hacer depender de la inteligencia la característica conformación corporal que es propia del hombre. Por eso, si el alma es  en verdad «forma» del cuerpo, es posible plantear el estudio de la antropología desde un nuevo punto de partida que centra su atención inicialmente sobre el cuerpo humano.


--Pero, ¿no es esto una concesión al materialismo antropológico en boga?

--Padre Leopoldo Prieto: No, al contrario. Es un cambio de perspectiva de la antropología que esconde posibilidades muy fecundas para el estudio del hombre, además de reconocer las justas exigencias de una revalorización de la dimensión física de la naturaleza humana. Mire, estando el alma en todo el cuerpo como su «forma», es lógico que deje en él alguna huella. Pues bien, esas huellas existen y son inequívocas.


¿Y cuáles son esas huellas que el alma racional pone en el cuerpo humano?

--Padre Leopoldo Prieto: Hay dos rasgos físicos, inexplicables según la biología, en virtud de los cuales se puede afirmar (en un sentido filosófico) que el cuerpo humano es el correlato físico del alma de un ser racional. Dichos rasgos son: la inespecialización morfológica del cuerpo humano y la carencia de instintos. En virtud del primero, el cuerpo humano reproduce, a su modo, la ilimitada apertura de la razón humana a la realidad, apareciendo así como un cuerpo abierto, es decir inespecializado (aunque por ello mismo más vulnerable físicamente), desvinculado del ambiente físico y libre de las ataduras que el medio ambiente impone a la morfología de cualquier animal. Asimismo, la ilimitada apertura de la voluntad (que es el fundamento profundo de la libertad), tiene una correspondencia análoga en la indeterminación física de la conducta humana, que se encuentra desasistida (o liberada, dependiendo de la perspectiva que se adopte) del instinto animal, con las ventajas e inconvenientes que ello conlleva; de modo que el hombre se hace capaz de conducir por sí mismo, bajo la guía de la razón, todas sus acciones. A la vista de ello, la diferencia entre el animal y el hombre no puede ser mayor: el animal es conducido por el instinto, que a su vez es puesto en movimiento por los excitadores orgánicos que reaccionan ante los estímulos del medio ambiente; el hombre, en cambio, se conduce por la razón, que propone motivos a la voluntad, por medio de la cual se gobierna a sí mismo.


--¿Por qué da tanta importancia al hecho de la inespecialización morfológica?

--Padre Leopoldo Prieto: Efectivamente, la inespecialización morfológica es un hecho de gran importancia en la reinterpretación de la antropología que el libro propone. La adaptación al medio ambiente es una ley fundamental de la biología. Todos los animales, en mayor o menor medida, están adaptados morfológica y funcionalmente al propio hábitat. A diferencia de ellos, el hombre, siguiendo una extraña exigencia extrabiológica, manifiesta en su propio cuerpo un sistemático rechazo a quedar aprisionado por unas formas orgánicas especializadas. Esto ya se sabía desde el tiempo de los griegos. Pero entonces no se podía dar una explicación de este hecho según los datos biológicos conocidos hoy.


--En su libro dice usted que la inespecialización es un carácter primitivo de los organismos. ¿Puede explicar esta idea?

--Padre Leopoldo Prieto: Así es. Es otra de las aportaciones más interesantes de este trabajo. Los estados morfológicamente especializados son siempre etapas tardías en el camino evolutivo de una especie. Frente a ellos la carencia de especialización denota siempre un carácter arcaico. Toda especialización representa la pérdida de muchas posibilidades latentes en el órgano inespecializado (y primitivo) en beneficio del desarrollo intenso de una determinada posibilidad adaptativa. Razonando a partir de aquí se extrae una conclusión muy interesante por sus implicaciones en la delicada cuestión de la evolución del hombre. La cuestión es ésta: si la carencia de especialización reviste siempre el carácter de primitivismo, y si los estados especializados son siempre estadios finales en el camino de la evolución, de ahí se sigue que es imposible que las configuraciones morfológicas primitivas (como son el cráneo, mandíbula, mano y pie humanos, etc.) procedan de otras posteriores más evolucionadas, como son todos las características morfológicas altamente especializadas de los simios.


--Si no he entendido mal, ¿quiere eso decir que el hombre es una criatura menos evolucionada que los monos?

--Padre Leopoldo Prieto: Así es. O menos evolucionada o evolucionada de un modo contrario a los simios. Un estudioso ha sugerido, no sin ánimo irónico, pero apuntando a algo sustancialmente verdadero, que, puestos a defender el evolucionismo, habría que sostener en lugar de la vieja imagen decimonónica del evolucionismo de un hombre que deriva del mono -la famosa serie de individuos que pasan de semicuadrúpedos hasta el hombre actual erguido- , justamente la contraria, es decir, la idea de un mono (como ser altamente especializado y adaptado a la forma de vida arborícola) que procede del hombre, un ser mucho más primitivo y menos especializado.


--Una idea algo chocante, ¿no le parece?

--Padre Leopoldo Prieto: Puede que lo sea desde un punto de vista cultural, pero desde el punto de vista científico está bastante bien fundada. Autores de renombre científico han afirmado que la filogenia de los monos antropoides ha consistido en una simiación creciente a partir de formas arcaicas más parecidas a las humanas, frente a la hominización progresiva de la serie humana. Ha habido incluso quien ha hablado de la deshumanización progresiva del mono.


--¿Cuál es el primitivismo humano que considera usted de mayor importancia?

--Padre Leopoldo Prieto: Sin duda, el primitivismo del cráneo humano, un caso muy bien establecido y de particular relevancia. Retrocediendo en el desarrollo ontogenético de los vertebrados (sobre todo en los mamíferos) hasta su fase embrionaria, van apareciendo cada vez más semejanzas entre el cráneo de estos y el cráneo humano. Por ejemplo, en el cráneo de los grandes simios en su período embrionario e infantil se pueden reconocer bastantes rasgos humanos (cráneo abombado, colocado verticalmente sobre la región facial, que aparece sin apenas prominencia del hocico), que, sin embargo, desaparecen al alcanzar la madurez, que es justamente cuando el cráneo del simio comienza a adquirir los rasgos típicamente animales: un poderoso desarrollo hacia delante de la zona facial, que viene a formar un plano continuo con una frente huidiza. A diferencia de estos animales, en los seres humanos se conserva la disposición embrionaria del cráneo a lo largo de toda la vida. Si se compara el cráneo del hombre y el de cualquier gran simio en su estadio infantil la semejanza es sorprendente. Etienne Geoffroy Saint-Hilaire, por ejemplo, observaba en 1836: «El cráneo de un orangután joven tiene un gran parecido con el del niño. En la cabeza de la cría de orangután encontramos los graciosos rasgos infantiles del hombre; pero si consideramos el cráneo del adulto encontramos formas animalescas de una neta bestialidad». Como he sugerido antes, el cráneo de las crías de mono conserva una suerte de esbozo de humanidad.


Los biólogos actuales hablan del origen neoténico de las propiedades específicamente humanas. ¿Puede usted explicar brevemente qué es la neotenia?

--Padre Leopoldo Prieto: El Diccionario de la real Academia curiosamente recoge esa voz, que define como el «fenómeno por el cual en determinados seres vivos se conservan caracteres larvarios o juveniles después de haberse alcanzado el estado adulto». Efectivamente, la neotenia es una teoría explica el origen de los primitivismos humanos, poniéndolos en relación con rasgos fetales y embrionarios, presentes en todos los mamíferos en su estadio embrionario y abandonados en la forma de vida adulta, pero retenidos permanentemente en el hombre en su forma adulta. Como ha sido demostrado, los rasgos embrionarios son los portadores de formas primitivas no especializadas, abiertos por tanto a una amplia gama de posibilidades evolutivas. Los caracteres embrionarios o neoténicos, al afianzarse en el hombre adulto, evitan en éste la necesaria vinculación morfológica al hábitat que es propia de toda especialización morfológica animal. Esta doctrina fue bautizada con el nombre de «neotenia» por J. Kollmann (1885), pero ha adquirido mayor respetabilidad científica en el siglo XX, sobre todo a partir de una obra de S. J. Gould de 1977. Sin embargo, la idea venía de bastante atrás.


--Pasando a otro tema del libro, ¿qué piensa usted de la inteligencia de los animales?

--Padre Leopoldo Prieto: En primer lugar hay que determinar con precisión el concepto de inteligencia. De ordinario cuando se dice que un determinado animal es inteligente se quiere decir que dispone de alguna capacidad psicológica que le permite realizar conductas complejas o de gran precisión. En realidad, si la inteligencia consistiera en esto, prácticamente todos los animales serían más inteligentes que el hombre, cuya dotación de conocimiento sensorial es bastante inferior en precisión y certeza a la de muchos animales. El término propio para indicar la compleja y especializada conducta del animal es instinto. La conducta de un animal es tanto más certera y precisa cuanto más depende de la determinación unívoca que es propia del conocimiento sensorial y del instinto. Por otro lado, el estudio del instinto es fuente inagotable de conocimiento para los estudiosos de la conducta animal, sumamente precisa para lo particular, pero ciega para lo general. Por su parte, lo propio de la inteligencia es comportarse inicialmente de un modo incierto y vacilante (porque carece de la determinación unívoca del sentido), pero con capacidad de aprendizaje, de modificación continua y de progreso de la conducta. En realidad, el animal no es inteligente. Aunque hay un sentido de la expresión «inteligencia práctica» que puede ser aceptable aplicado al animal, es importante dejar sentado que la inteligencia, propiamente dicha, supone un nuevo modo de relacionarse con las cosas, que es inaccesible al animal.


--Sin embargo, algunos etólogos han hablado de «conducta curiosa» de algunos animales

--Padre Leopoldo Prieto: Efectivamente. Sobre todo K. Lorenz ha hecho valiosas observaciones sobre algunos animales de conducta exploratoria o curiosa, en cuyas acciones, lejos de la rigidez propia del instinto, se observa algo parecido a la conducta objetiva, típicamente humana. Pero la conducta curiosa de estos animales no es propiamente de naturaleza intelectual, porque no es capaz de considerar la naturaleza de los objetos descubiertos en la exploración. Sin embargo, un mérito innegable de estos estudios ha sido la interesante confirmación de la relación que existe entre tipo de conducta y conformación morfológica del animal. Así, un animal de conducta curiosa, como por ejemplo el cuervo, que tiene un amplio repertorio de conductas, debe disponer de una motricidad lo suficientemente amplia como para poder satisfacer la vasta gama de objetos y acciones que la exploración le descubre. Una especialización morfológica desarrollada permitiría una serie muy precisa, pero muy limitada, de movimientos. Por eso la relativa carencia de especialización de estos animales les permite poblar hábitats muy diversos. Como se ha dicho, los animales curiosos se han especializado en no ser especializados, algo -como se ve- que es propio, principalmente, del hombre.


--¿Qué piensa usted del lenguaje de los animales?

--Padre Leopoldo Prieto: Como es lógico, la cuestión del lenguaje depende de la de la inteligencia. El lenguaje es expresión de lo que se conoce. Y así como hay diversos modos de conocer (inteligencia y conocimiento sensorial), hay diversos modos de comunicar lo conocido. Es claro que los animales se comunican entre sí, y algunos de ellos lo hacen de un modo sumamente complejo y preciso. La realidad de la comunicación animal se sigue de dos premisas evidentes: primero, el animal conoce sensiblemente; y segundo, es un ser social, de donde procede la necesidad de comunicar aspectos de interés biológico a sus congéneres. Ahora bien, a ese tipo de comunicación no se le puede llamar en rigor lenguaje. El lenguaje es el modo propio de comunicación de un conocimiento intelectual (abstracto, o como también se le llama, simbólico). De manera que como el conocimiento inteligente es exclusivo del hombre, igualmente lo es el lenguaje. Esta conclusión es constatada continuamente por los estudiosos de psicología animal. Por tanto, la diferencia fundamental entre comunicación animal y lenguaje humano consiste en que la primera es expresión afectiva del propio estado orgánico del animal, mientras que el segundo es ante todo manifestación objetiva del propio modo de ser de la cosa conocida. A esto último es a lo que se llama comprensión. Ésta es la verdadera frontera entre la comunicación animal y el lenguaje humano.

 

--¿Pero no se ha demostrado que algunos monos especialmente despiertos son capaces de interactuar inteligentemente con el hombre, incluso empleando el ordenador?

--Padre Leopoldo Prieto: Los experimentos realizados con monos, especialmente con chimpancés, con el propósito de demostrar la existencia de aptitudes lógicas en los mismos, se han revelado siempre como un gran fracaso. Se han empleado muchos medios y tiempo, pero los resultados obtenidos han sido siempre decepcionantes. Lo único que han logrado probar es la existencia de memoria asociativa (que es la base del adiestramiento animal), más o menos desarrollada, en dichos animales. Los mismos experimentadores han debido reconocer que los chimpancés, incluso después de un intenso adiestramiento lingüístico, permanecen en el nivel de comunicación del que están dotados naturalmente. Ahora bien, esto significa que lo «aprendido» por estos animales por medio del adiestramiento no ha sido «comprendido». Por eso, no llega a formar parte del propio patrimonio comunicativo ni es transmitido a su prole. Por tanto, todo lo obtenido con estos experimentos, tan sofisticados como tenaces, ha sido la asociación de imágenes con determinadas acciones (en un número bastante reducido), reforzada por medio de aquellos premios que más interesan al animal (comida, paseo, etc.).

2008-05-12

 

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Actualizado 30 enero 2013

De los perros en los Evangelios

 

Por Luis ANTEQUERA

 

            Si ayer hablábamos de esas historias entrañables que servían para mostrar la fidelidad sin límites de la especie cánida hacia la especie humana (véalo aquí si lo desea), se me ha ocurrido que hoy era buen día para hablar de la presencia que el fiel amigo del hombre registra en los evangelios. Y la verdad es que no son muchos los episodios evangélicos en los que se mencionan perros, y en aquéllos en los que se hace, no se alude nunca a un perro con nombre propio o con una mera identidad que lo particularice, sino a generalidades: el perro como especie, no como individuo. Ahora bien, haberlos haylos, tres concretamente, uno de ellos repetido en dos evangelios, y no dejan de tener su interés.

 

            La más breve y concisa referencia a los perros la recoge Mateo, y refiere una breve sentencia de Jesús relativa a las cosas santas en el contexto de las enseñanzas que este evangelista aúna entre los capítulos 5 y 7 de su Evangelio. Dice así:

 

            “No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen” (Mt. 7, 6).

 

 

El pobre Lázaro y el rico Epulón. Leandro Bassano (1595).

 

            La segunda la recoge Lucas, que la introduce en su relato de la parábola del pobre Lázaro y el rico Epulón, del que dice:

 

            “[Y había un hombre] pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico...pero hasta los perros venían y le lamían las llagas” (Lc. 16, 19-21).

 

            La tercera la recogen al alimón Mateo y Marcos, el primero en Mt. 15, 21-28, y el segundo en Mc. 7, 24-30, en un episodio, el de la curación de la hija de una cananea (en Mateo), de una sirofenicia (en Marcos), el cual suele pasar medianamente inadvertido, a pesar de gozar de una curiosa y nunca o casi nunca comentada singularidad: se trata, probablemente, del único episodio evangélico en el que ese gran genio de la dialéctica y del debate que es Jesús de Nazaret, el que calla a los saduceos cuando le quieren poner en apuros entre el cielo y las mujeres, a los celotes ordenándoles dar al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios, o a los fariseos poniéndoles continuamente ante sus propias contradicciones, es derrotado dialécticamente hablando, y lo es por una sencilla mujer cananea, vale decir sirofenicia, que no tiene otra habilidad que la que proviene del amor que profesa a su hija, cuya curación in extremis confía a Jesús, seguramente tras haberlo intentado previamente todo.

 

            El precioso episodio, del que vamos a seguir el relato mateiano, reza como sigue:

 

            “Saliendo de allí Jesús se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón. En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: «¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada.» Pero él no le respondió palabra. Sus discípulos, acercándose, le rogaban: «Despídela, que viene gritando detrás de nosotros.» Respondió él: «No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel.» Ella, no obstante, vino a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!’” (Mt. 15, 21-25).

 

            Y aquí es donde entrar en el debate los perritos que dan título a este artículo y que sirven para que la mujer consiga forzar el ánimo de Jesús y que éste acceda a lo que ella le pide:

 

            “Él respondió: ‘No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos’ ‘Sí, Señor -repuso ella-, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos’” (Mt. 15, 26-27).

 

            Con este desenlace:

 

            “Entonces Jesús le respondió: ‘Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas’. Y desde aquel momento quedó curada su hija” (Mt. 15, 27-28).

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=27353

 

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Este libro es una síntesis de diversas investigaciones interdisciplinares en las que dialogan ciencia y filosofía sobre el apasionante tema del hombre. El estudio de determinados aspectos físicos del ser humano apunta a la existencia del espíritu, sin el cual la criatura humana, con una anómala indigencia biológica, no habría logrado sobrevivir en un mundo cambiante y hostil. A la luz de estas investigaciones, el cuerpo humano aparece como el correlato físico del alma de una criatura racional. Dos rasgos físicos, inexplicables según la zoología, hacen posible esta conclusión: por un lado, la inespecialización morfológica del cuerpo humano, que, si bien posibilita su adaptación a numerosos hábitats, le hace muy vulnerable; por otro, la indeterminación de la conducta humana, que, desasistida o liberada -dependiendo de la perspectiva que se adopte- del instinto animal, se encuentra en la perentoria necesidad de conducirse, a sí misma,
bajo la guía de la razón.

 

LEOPOLDO PRIETO LÓPEZ, LC (Granada, 1964), es sacerdote, licenciado en Derecho, doctor en Filosofía y profesor de Historia de la filosofía moderna en el Ateneo Pontificio «Regina Apostolorum» de Roma. Ha escrito diversas obras sobre la filosofía moderna y el debate ciencia-fe, entre las que destacan Kant y el Opus postumum, Sensibilidad y entendimiento en Kant y Panorama del dibattito scienza-religione oggi. 2008


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El caso de la Universidad de Cambridge relanza el debate

 

LONDRES, 6 de diciembre de 2003).- Las autoridades británicas han dado su aprobación a un nuevo laboratorio de investigación en la Universidad de Cambridge que prevé la utilización de cerebros de primates, informó el 22 de noviembre el diario Telegraph. La aprobación ha tenido lugar tras un largo debate, si bien los grupos de defensa de los derechos de los animales se han comprometido a continuar con las protestas.

El viceprimer ministro británico, John Prescott, dio la aprobación final al laboratorio para que estudiara problemas cerebrales, tales como el autismo y la enfermedad de Alzheimer. El futuro del centro no está todavía asegurado, puesto que los costes proyectados de construcción han subido sustancialmente debido a que el proceso de aprobación se ha alargado cinco años.

La Universidad de Cambridge ha defendido el proyecto, alegando que es vital para la investigación de las enfermedades neurológicas. Pero las autoridades del gobierno local se pronunciaron contra la universidad. Una apelación de la universidad condujo a un proceso público el año pasado, llevando finalmente a la aprobación después de que el gobierno británico declarara su apoyo.

Aplaudiendo la decisión, Colin Blakemore, director ejecutivo del Consejo de Investigación Médico, afirmaba: «Sabemos que mucha gente encuentra deplorable la utilización de primates en la investigación médica, pero se necesita la instalación de investigación de Cambridge para permitir que los científicos encuentren tratamiento para enfermedades que amenazan la vida. Algunas veces los primates son la única opción».

El centro de investigación propuesto levantó las pasiones. Una demostración que tuvo lugar en octubre reunió en el lugar propuesto a cerca de 500 personas, informó el 11 de octubre la BBC. El director de la organización de derechos de los animales Animal Aid, Andrew Tyler, decía que el sufrimiento de los animales era considerable. «Esto de va de abrir los cerebros de los monos, destruir partes del cerebro con productos químicos y cirugía», afirmaba refiriéndose a la investigación.

Durante el proceso público llevado a cabo el año pasado, el diario británico Independent explicaba el 27 de noviembre de 2002 la racionalidad de los experimentos con monos. La investigación utilizando primates está regulada por la ley británica, que requiere una licencia para experimentar con primates. Además, sólo se pueden usar monos, y no grandes primates como chimpancés o gorilas.

El artículo observaba que los animales comúnmente utilizados en los experimentos, como las ratas, no tienen bien desarrollado el córtex, la estructura externa del cerebro asociada a los procesos mentales humanos más avanzados. Según la Research Defense Society, una organización que representa a los donantes que patrocinan la investigación médica que implica animales, la semejanza entre el córtex y los lóbulos frontales de los primates con los de los seres humanos convierte a los monos en los sujetos para recrear los desórdenes cerebrales humanos.

Antes de la aprobación final, el ministerio del interior británico llevó a cabo una investigación sobre los estudios con monos que ya se realizan en Cambridge, informó el 12 de febrero el Telegraph. La investigación fue provocada por la afirmación de la British Union for the Abolition of Vivisection de que la universidad era culpable de crueldad con los monos tití usados para la investigación cerebral. Los activistas de la organización se infiltraron en uno de los laboratorios y publicaron un informe. Sin embargo, el ministerio del interior concluyó que la investigación se conduce bien y no hay engaño sobre la cantidad de sufrimiento que experimentan los animales.
Las instalaciones en el banquillo de los acusados
Otras instalaciones de animales también están levantando protestas, observaba el diario Guardian el 27 de octubre. Es el caso de Chris Hall, un granjero que cría cerdos de Guinea para experimentos en el pueblo de Newchurch. Ha convivido con las protestas a las puertas de su granja durante los últimos cuatro años. Las en una ocasión pacíficas demostraciones se han convertido hace poco en episodios de violencia contra su familia y muchos de sus socios. La policía dijo que había habido una escalada de actividad criminal, desde el vandalismo hasta el incendio. Peor, se han colocado explosivos cerca de los hogares de sus empleados y se ha cortado la electricidad de todo el pueblo.

El año pasado hubo 2,75 millones de procedimientos científicos utilizando animales, según el Guardian. Esto representa la mitad de todos los realizados en los últimos 30 años. En total las investigaciones y pruebas con animales representan el 10% de toda la investigación biomédica. La gran mayoría de los experimentos, el 84%, implica ratas, ratones y otros roedores; otro 12% se lleva a cabo con peces, anfibios, reptiles y pájaros. Ovejas, vacas y cerdos suman otro 2,1%, y perros y gatos un mero 0,3%. Los animales de debate en el caso del laboratorio de Cambridge – monos tití y macacos- suman sólo el 0,1% de la investigación.

Un estudio sobre investigación con animales llevado a cabo en el 2002 por un comité de pares de la Cámara de los Lores llevó, a principios de este año, a una comisión del gobierno para reducir más el número de animales implicados, informó la BBC el 20 de enero.
El gobierno británico defendía la forma en que se está llevando a cabo actualmente la investigación con animales, afirmando que el sistema de regulación era riguroso y apropiado. Las organizaciones en pro del bienestar de los animales han quedado insatisfechas. Las organizaciones sostienen que el sistema de licencias opera como un club de viejos amigos, con decisiones hechas en secreto por científicos que generalmente están a favor de los experimentos con animales.

 


Defensa de la utilización
La investigación con animales sigue teniendo defensores. El 24 de abril en el Guardian, Nick Wright, jefe de patología en el Cancer Research UK, escribía que cientos de miles de pacientes diabéticos por todo el mundo siguen vivos hoy en día gracias a las inyecciones de insulina. Los investigadores identificaron la insulina como la respuesta a la diabetes a través de experimentos con perros.

Wright explicaba que algunos tipos de investigación son posibles solamente si se utiliza un organismo vivo como es un animal. Añadía que los científicos que utilizan animales se comprometen con las así llamadas tres R – reducción, refinamiento y reemplazo. También observaba que los científicos intentan reducir el número de animales utilizados, para abaratar costes.

Más recientemente, el científico médico británico Lord Winston defendía los experimentos con animales, apuntando también que su propósito es salvar vidas humanas. Durante un debate en la Cámara de los Lores, Winston se quejó de las dificultades para obtener permiso de experimentar con animales, informó el 18 de octubre el Independent.

Tales obstáculos, afirmó, podrían hacer que Gran Bretaña se quedara atrás en la carrera internacional por entender y explotar los beneficios del genoma humano. Winston añadía que es necesario que el público esté mejor informado sobre lo valiosas que son para su salud las pruebas con animales.

Y desde el punto de vista del paciente, Mike Robins hizo un llamamiento a favor de las pruebas con animales en el Telegraph del 22 de noviembre. Robins sufría de enfermedad de Parkinson hasta tal punto que le hacía temblar tan violentamente como para no poder alimentarse ni vestirse solo.

Su situación está controlada ahora gracias a un implante cerebral. El dispositivo se desarrolló directamente de las pruebas con monos. «Me ha devuelto la vida. Todas las mañanas me levanto sorprendiéndome por haber dejado de temblar», afirmaba Robins. El «estimulador cerebral profundo» envía una suave corriente eléctrica al cerebro para bloquear las señales que causan los síntomas del Parkinson. «Miles de enfermos de Parkinson reconocerán y agradecerán, como yo, el papel central que la investigación con animales juega en el descubrimiento de cómo funciona el cerebro humano», afirmaba.

El Catecismo de la Iglesia Católica, No. 2416, explica: «Los animales son criaturas de Dios». En consecuencia, debemos apreciarlos, establece el texto. El siguiente número añade: «Los experimentos médicos y científicos en animales son prácticas moralmente aceptables, si se mantienen dentro de límites razonables y contribuyen a cuidar o salvar vidas humanas». Quizás una de las razones tras las objeciones a la investigación con animales es que la gente ha perdido de vista la dignidad del ser humano, y ha puesto a los animales al mismo nivel que a los humanos. zenit - ZSI03120602

 

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Animales que suelen vivir mejor que las personas


 

Artículos de lujo, desde almohadones unisex a trasplantes de cadera


LONDRES, sábado, 12 junio 2004.- Hoy en día el gasto en animales domésticos o mascotas no parece tener límites. El año pasado, los propietarios británicos de mascotas gastaron 11.230 millones de libras (20.000 millones de dólares) sólo en gatos y perros, informaba el 2 de junio el periódico Independent.

Aunque la mayor parte de este dinero se destinó a alimento, 1.750 millones de libras (3.200 millones de dólares) se destinaron a fiestas y regalos. Estas cifras están subiendo, a pesar de la bajada en el número de propietarios de mascotas.

No sólo hay personas que gastan más dinero en sus animales domésticos, sino que servicios antes reservados a las personas se están dirigiendo a las mascotas. The Independent informaba que los cánidos británicos pronto tendrán la oportunidad de gozar del primer taller en el Reino Unido de yoga para perros.

«Puesto que tanto hombres como mujeres gastan más en su ropa, su cuidado y sus cosméticos, ahora quieren gastar más en sus mascotas», afirmaba Dan Thomas, jefe de preparación en Pet Pavilion, la compañía que está introduciendo el «doga». «Es como enviar a su hijo a un mejor colegio – es simplemente otra forma de mejorar su nivel de vida».

Catriona Marshall, directora de marketing de Pets at Home, afirmaba: «Para mucha gente, poseer una mascota se ha vuelto como tener un bebé, y así es cómo afrontan su estrategia empresas de mascotas lo están tratando también».

En Estados Unidos, existe un número creciente de opciones para la gente que quiera conceder a sus mascotas una fiesta especial, explicaba el 1 de junio el Christian Science Monitor. En California, el Loews Beverly Hills Hotel se las arreglará para que un cocinero prepare comidas para sus mascotas. Y en Wisconsin y Colorado, lugares de campings organizan días especiales para a los animales domésticos. Otras actividades disponibles incluyen un acuario en Florida donde se ofrecen a las mascotas rutas guiadas.

«La industria de viajes ha comenzado ha tocar el profundo sentido de compañerismo entre los amantes de las mascotas y sus mascotas», comentaba Tierra Griffiths, portavoz de la Asociación Estadounidense de Productos Manufacturados para Mascotas.

Los propietarios estadounidenses de mascotas gastaron 32.400 millones de dólares en sus mascotas, y las compañías están ansiosas de formar parte de este mercado, observaba el monitor. La población de mascotas en el país ha alcanzado los 353 millones, siendo propietarios de al menos una mascota cerca del 62% de los hogares.

Otro mercado en expansión son los regalos para mascotas. En la época de Navidad el año pasado, el estudio de cine Warner Brothers sacó una gama de ropa de lujo, informó el periódico británico Telegraph el 11 de noviembre. La colección, lanzada en Londres, incluye un abrigo de satén para perros con cristales Swarovski y rayas en seda rosa de 900 libras (1.650 dólares), y un colgante para collares de perros de platino con incrustaciones de diamantes de 12.000 libras (22.100 dólares). Hay también collares y correas tachonados de cristal (629 libras, o 1.150 dólares, un set), tazones para perros (379 libras), cajas de transporte, y almohadillas y camas «unisex».

«Las ventas de accesorios de mascotas van fenomenal», afirmó un portavoz de Warner Brothers. «Un montón de gente está retrasando el tener hijos, y gastando dinero en su lugar en perros y gatos». Este estudio no está solo, observaba el Telegraph. Gucci vende un collar para gatos con una placa de oro e incrustaciones de diamantes por 605 libras (1.111 dólares), y Louis Vuitton un porta mascotas por 790 libras. El diseñador de colecciones Eric Way emplea una cuidadora a tiempo completo para cuidar a sus dos Shih Tzus y a un bichon frisé.

La espiral de gastos sanitarios

Y sumas cada vez más grandes se están destinando a los costes de cuidados sanitarios de las mascotas. En Australia, florece el Animal Referral Hospital en Sydney, informaba el 26 de marzo el periódico de Melbourne Age. Comenzó hace cinco año con 10 miembros como personal y ahora tiene 90, afirmaba la socia fundadora, Dr. Sarah Goldsmid.

«Tratamos un extenso número de casos terminales, realmente casos críticos», declaraba Goldsmid. «Hacemos trasplantes de cadera, cirugía espinal, fracturas difíciles, cirugía de cáncer, ese tipo de cosas. Ahora estamos a un nivel en el que podemos hacer escáneres MRI y CAT en animales. También proporcionamos terapia de radiología».

Y cuando todo lo demás falla, Genetic Saving & Clone, con sede en San Francisco, ofrece duplicar los animales, por el modesto precio de cerca de 50.000 dólares la copia, informaba el 28 de marzo Agence France-Presse. La compañía que anunció el primer gato clonado del mundo en febrero de 2002, tiene planeado clonar nueve gatos este año.

La empresa ha recibido ya cuatro pedidos para copiar gatos y está también trabajando duro para duplicar el esquema genético de los perros. Y la compañía y atiene unos cuantos cientos de clientes que están almacenando los genes de sus mascotas con la esperanza de revivir a sus queridos compañeros peludos en fechas posteriores.

Los cuidados sanitarios pueden incluso extenderse al tratamiento psicológico, observaba el 4 de enero el periódico británico Independent. Tras atacar a una criada y matar uno de los corgis de la Reina, el «polémico» bull terrier inglés de la princesa Ana, Florence, fue enviado a ver a un psicólogo animal. El psicólogo ya ha tratado a otros perros de la princesa Ana, tras atacar a dos niños en el 2002. El psicólogo Roger Mugford normalmente cobra 293 libras (540 dólares) por dos visitas.

 

Bark mitzvahs
También se están cuidando las necesidades espirituales. En la Iglesia Episcopaliana de St. Francis, en Stamford, Connecticut, las mascotas pueden ahora recibir la Sagrada Comunión así como una bendición especial, informó el 10 de marzo el Wall Street Journal.

El Journal observaba que siendo cada vez más difícil llenar los bancos, algunos clérigos están creando «servicios espirituales de amistad con las mascotas». En algunos casos esto incluye incluso el hacer llamadas a casa por los animales enfermos o acompañar a los propietarios de mascotas al veterinario cuando tienen que aplicar la eutanasia a una mascota, sin mencionar el oficiar funerales por las mascotas y «bark mitzvahs» en grupo.

Según el Journal, después de que las lápidas para mascotas se convirtieran en uno de los productos más demandados de Petco, la empresa ha comenzado a vender piedras memorial en el 2002. La compañía de tarjetas de felicitación Hallmark ha introducido tarjetas con imágenes espirituales en su catálogo de tarjetas de condolencia para mascotas. Las tarjetas de condolencia se envían a los propietarios de mascotas cuando mueren sus animales; las ventas anuales actualmente ascienden a medio millón. Por su parte, Skylight Paths acaba de publicar un libro titulado «What Animal Can Teach Us About Spirituality» (Lo que los Animales nos pueden enseñar sobre Espiritualidad).

Algunas veces se da más preferencia a los animales que a los fieles humanos, informó el 24 de abril la BBC. St. Hilda’s en Ellerburn, North Yorkshire, puede que se vea forzada a cerrar tras una invasión de murciélagos de Natterer.

La iglesia tiene más de mil años, pero bajo la ley europea es un delito dañar, destruir u obstruir un acceso usado por murciélagos. El vicario de la iglesia, el reverendo Dave Clark, dice que los murciélagos están ahuyentando a sus feligreses y sin una comunidad la iglesia cerraría. La iglesia está situada en el lugar que se piensa ocupó un monasterio fundado por San Aidan en el año 647.

¿Doble medida?
Nadie quiere negar a la gente el disfrute de tener mascotas. Pero algunos observadores piensan que las cosas han ido un poco lejos, como indicaba el 15 de enero un reportaje en el Times de Londres. Miembros de una familia en España se les declaró culpables de abandonar a su abuela. Fueron multados con 240 euros, una décima parte de la pena por abandono ilegal de una mascota.

En junio de 2002, la abuela de 86 años fue abandonada al borde de una carretera por una de sus hijas. Como consecuencia un tribunal de Barcelona consideró que los cuatro miembros de la familia eran capaces de cuidar a la mujer, que sufre de senilidad. Poco después del juicio, el gobierno catalán introdujo una ley que haga que el abandono de animales se castigue con una multa de hasta 20.000 euros (24.500 dólares).

Y mientras que los animales pueden lograr trasplantes de órganos en Gran Bretaña, han sido inútiles los intentos de llevar a cabo una acción legal por el aborto de un feto de 28 semanas por sufrir de labio leporino. Según el Telegraph del 9 de mayo, Joanna Lepson, la clérigo de la Iglesia de Inglaterra que inició una demanda legal contra el aborto, ha convenido con la policía el posponer su acción en el Alto Tribunal. Imágenes de Animal Farm. ZSI04061203

 

 

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San Ignacio de Loyola fue un adelantado de la Postmodernidad en su alta valoración y apego a la eficacia. Su concepción de la eficacia la expuso en sus Ejercicios Espirituales en la Meditación de los Tres Binarios. La entraña de la eficacia está no en subordinar lo que se quiere a los medios que se necesitan sino estos a lo que se quiere. Para ello es necesario querer verdaderamente lo que se dice que se quiere. Esto implica un conocimiento profundo y una valoración justa de lo que se pretende. Esto supuesto se han de buscar todos y los mejores medios posibles. Uno puede titubear en lo que quiere pero jamás en los medios. Titubear en los medios es no querer lo que se busca y la eficacia no soporta comedias ni farsas. Ignacio de Loyola anduvo siempre muy lejos de la farsa y de la comedia.´

 

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"Man" is defined as a "rational animal"; "animal" is his proximate genus, "rational" is his specific differentia. The proximate genus "animal" includes within its comprehension all the essential elements of the genera above it, because an animal is a "sentient, living, material substance" (...) The specific differentia "rational" is the one distinctive essential element which distinguishes "man" and every other "animal". It therefore makes him a species of him own and separates him from every other "animal" and every other genus above animal, including plants, inanimate bodies and substance.

 

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El significado de la soledad originaria del hombre

 

1. En la última reflexión del presente ciclo hemos llegado a una conclusión introductoria, sacada de las palabras del libro del Génesis sobre la creación del hombre como varón y mujer. A estas palabras, o sea, al "principio", se refirió el Señor Jesús en su conversación sobre la indisolubilidad del matrimonio (cf. Mt 19, 3-9; Mc 10, 1-12). Pero la conclusión a que hemos llegado no pone fin todavía a la serie de nuestros análisis. Efectivamente, debemos leer de nuevo las narraciones del capítulo primero y segundo del libro del Génesis en un contexto más amplio, que nos permitirá establecer una serie de significados del texto antiguo, al que se refirió Cristo. Por tanto, hoy reflexionamos sobre el significado de la soledad originaria del hombre.

2. El punto de partida de esta reflexión nos lo dan directamente las siguientes palabras del libro del Génesis:: "No es bueno que el hombre (varón) esté solo, voy a hacerle una ayuda semejante a él´ (Gén 2, 18). Es Dios Yahvé quien dice estas palabras. Forman parte del segundo relato de la creación del hombre y provienen, por lo tanto, de la tradición yahvista. Como hemos recordado anteriormente, es significativo que, en cuanto al texto yahvista, el relato de la creación del hombre (varón) es un paisaje aislado (Cf. Gén 2, 7), que precede al relato de la primera mujer (Cf. Gén 2, 21-22). Además es significativo que el primer hombre (´adam), creado del "polvo de la tierra", sólo después de la creación de la primera mujer es definido como varón (´is). Así, pues, cuando Dios-Yahvé pronuncia las palabras sobre la soledad, las refiere a la soledad del "hombre" en cuanto tal, y no sólo del varón [1].

Pero es difícil, basándose sólo en este hecho, ir demasiado lejos al sacar las conclusiones. Sin embargo, el contexto completo de esa soledad de la que nos habla el Génesis 2, 18, puede convencernos de que se trata de la soledad del "hombre" (varón y mujer), y no sólo de la soledad del hombre-varón, producida por la ausencia de la mujer. Parece, pues, basándonos en todo el contexto, que esta soledad tiene dos significados: uno, que se deriva de la naturaleza misma del hombre, es decir, de su humanidad (y esto es evidente en el relato de Gén 2), y otro, que se deriva de la relación varón-mujer, y esto es evidente, en cierto modo, en base al primer significado. Un análisis detallado de la descripción parece confirmarlo.

3. El problema de la soledad se manifiesta únicamente en el contexto del segundo relato de la creación del hombre. En el primer relato no existe este problema. Allí el hombre es creado en un solo acto como "varón y mujer" ("Dios creó al hombre a imagen suya... varón y mujer los creó", Gén 1, 27). El segundo relato que, como ya hemos mencionado, habla primero de la creación del hombre y sólo después de la creación de la mujer de la "costilla" del varón, concentra nuestra atención sobre el hecho de que "el hombre está solo", y esto se presenta como un problema antropológico fundamental, anterior, en cierto sentido, al propuesto por el hecho de que este hombre sea varón y mujer. Este problema es anterior no tanto en el sentido cronológico, cuanto en el sentido existencial: es anterior "por su naturaleza". Así se revelará también el problema de la soledad del hombre desde el punto de vista de la teología del cuerpo, si llegamos a hacer un análisis profundo del segundo relato de la creación en Génesis 2.

4. La afirmación de Dios-Yahvé "no es bueno que el hombre esté solo", aparece no sólo en el contexto inmediato de la decisión de crear a la mujer ("voy a hacerle una ayuda semejante a él"), sino también en el contexto más amplio de motivos y circunstancias, que explican más profundamente el sentido de la soledad originaria del hombre. El texto yahvista vincula ante todo la creación del hombre con la necesidad de "trabajar la tierra" (Gén 2, 5), y esto correspondería, en el primer relato, a la vocación de someter y dominar la tierra (Cf. Gén 1, 28). Después, el segundo relato de la creación habla de poner al hombre en el "jardín en Edén", y de este modo nos introduce en el estado de su felicidad original. Hasta este momento el hombre es objeto de la acción creadora de Dios-Yahvé, quien al mismo tiempo, como legislador, establece las condiciones de la primera alianza con el hombre. Ya a través de esto, se subraya la subjetividad del hombre, que encuentra una expresión ulterior cuando el Señor Dios "trajo ante el hombre (varón) todos cuantos animales del campo y cuantas aves del cielo formó de la tierra, para que viese cómo las llamaría" (Gén 2, 19). Así pues, el significado primitivo de la soledad originaria del hombre está definido a base de un "test" específico, o de un examen que el hombre sostiene frente a Dios (y en cierto modo también frente a sí mismo). Mediante este "test", el hombre toma conciencia de la propia superioridad, es decir, no puede ponerse al nivel de ninguna otra especie de seres vivientes sobre la tierra.

En efecto, como dice el texto, "y fuese el nombre de todos los vivientes el que él les diera" (Gén 2, 19). "Y dio el hombre nombre a todos los ganados, y a todas las aves del cielo, y a todas las bestias del campo; pero —termina el autor— entre todos ellos no había para el hombre (varón) ayuda semejante a él" (Gén 2, 19-20).

5. Toda esta parte del texto es sin duda una preparación para el relato de la creación de la mujer. Sin embargo, posee un significado profundo, aún independientemente de esta creación. He aquí que el hombre creado se encuentra, desde el primer momento de su existencia, frente a Dios como en búsqueda de la propia entidad; se podría decir: en búsqueda de la definición de sí mismo. Un contemporáneo diría: en búsqueda de la propia "identidad". La constatación de que el hombre "está solo" en medio de mundo visible y, en especial, entre los seres vivientes, tiene un significado negativo en este estudio, en cuanto expresa lo que él "no es". No obstante, la constatación de no poderse identificar esencialmente con el mundo visible de los otros seres vivientes (animalia) tiene, al mismo tiempo, un aspecto positivo para este estudio primario: aún cuando esta constatación no es una definición completa, constituye, sin embargo, uno de sus elementos. Si aceptamos la tradición aristotélica en la lógica y en la antropología, sería necesario definir este elemento como "género próximo" (genus proximum) [2].

6. El texto yahvista nos permite, sin embargo, descubrir incluso elementos ulteriores en ese maravilloso pasaje, en el que el hombre se encuentra solo frente a Dios, sobre todo para expresar, a través de una primera autodefinición, el propio autoconocimiento, como manifestación primitiva y fundamental de humanidad. El autoconocimiento va a la par del conocimiento del mundo, de todas las criaturas visibles, de todos los seres vivientes a los que el hombre ha dado nombre para afirmar frente a ellos la propia diversidad. Así, pues, la conciencia revela al hombre como el que posee la facultad cognoscitiva respecto al mundo visible. Con este conocimiento que lo hace salir, en cierto modo, fuera del propio ser, al mismo tiempo el hombre se revela a sí mismo en toda su peculiaridad de su ser. No está solamente esencial y subjetivamente solo. En efecto, soledad significa también subjetividad del hombre, la cual se constituye a través del autoconocimiento. El hombre está solo porque es "diferente" del mundo visible, del mundo de los seres vivientes. Analizando el texto del libro del Génesis, somos testigos, en cierto sentido, de cómo el hombre "se distingue" frente a Dios-Yahvé de todo el mundo de los seres vivientes (animalia) con el primer acto de autoconciencia, y de cómo, por lo tanto, se revela a sí mismo y, a la vez, se afirma en el mundo visible como "persona". Ese proceso delineado de modo tan incisivo en el Génesis 2, 19-20, proceso de búsqueda de una definición de sí, no lleva sólo a indicar —empalmando con la tradición aristotélica— el genus proximum, que en el capítulo 2 del Génesis se expresa con las palabras: "ha puesto el nombre", al que corresponde la "diferencia" específica que, según la definición de Aristóteles, es noûs, zoon noetikón. Este proceso lleva también al primer bosquejo del ser humano como persona humana con la subjetividad propia que la caracteriza.

Interrumpimos aquí el análisis del significado de la soledad originaria del hombre. Lo reanudaremos dentro de una semana.


Notas

[1] El texto hebreo llama constantemente al primer hombre ha´adam, mientras el término ´is ("varón") se introduce solamente cuando surge la confrontación con la ´issa ("mujer").

"El hombre", pues, estaba solitario sin referencia al sexo.

Pero en la traducción a algunas lenguas europeas es difícil expresar este concepto del Génesis, porque "hombre" y "varón" se definen ordinariamente, con una sola palabra: "homo", "uomo", "homme", "hombre", "man".

[2] An essential (quidditive) definition is a statement which explains the esence or nature of things.

It will be essential when we can define a thing by its proximate genus and specific differentia.

The proximate genus includes within its comprehension all the essential elements of the genera above it and therefore includes all the beings that are cognate or similar in nature to the thing that is being defined; the specific differentia, on the other hand, brings in the distinctive element which separates this thing from all others of a similar nature, by showing in what manner it is different from all others, with which it might be erroneously identified.

"Man" is defined as a "rational animal"; "animal" is his proximate genus, "rational" is his specific differentia. The proximate genus "animal" includes within its comprehension all the essential elements of the genera above it, because an animal is a "sentient, living, material substance" (...) The specific differentia "rational" is the one distinctive essential element which distinguishes "man" and every other "animal". It therefore makes him a species of him own and separates him from every other "animal" and every other genus above animal, including plants, inanimate bodies and substance.

Furthermore, since the specific differentia is the distinctive element in the essence of man, it includes all the characteristic "properties" which lie in the nature of man as man, namely, power of speech, morality, gobernment, religion, immortality, etc. - realities which are absent in all other beings in the physical world". (C. N. Bittle, The Science of Correct Thinking. Logic. Milwaukee 1947, pp. 73-74.

 

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SANTA EDITH STEIN (Teresa Benedicta de la Cruz) :"Está en mí siempre vivo el pensamiento de que en este mundo no tenemos morada permanente. No deseo otra cosa sino que se cumpla en mí la voluntad de Dios. De El depende que me quede aquí el tiempo que quiera, y lo que acaecerá después... No tengo por qué preocuparme, sino orar mucho para permanecer fiel en cualquier situación".

 

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por encima de los derechos humanos

 

La investigación médica y farmacéutica plantea interrogantes

OXFORD, sábado, 6 noviembre 2004 .- La utilización de animales para pruebas de laboratorio continúa suscitando violentas protestas en Inglaterra.
Durante el verano, algunos contratistas que construían un nuevo centro de investigación para la Universidad de Oxford tuvieron que rescindir el contrato tras recibir amenazas. Montpellier, la casa matriz de los contratistas, no hizo públicos los detalles, pero según un reportaje en el Times de Londres del 20 de julio, los inversores de la compañía recibieron cartas de organizaciones de derechos de los animales amenazándoles si no vendían sus acciones.

La mayoría de los animales que se tendrían en el nuevo centro serían roedores, junto con algunos peces y primates. Oxford votó a favor de continuar la construcción del centro con una nueva empresa. Los problemas vinieron tras el abandono en enero por parte de la Universidad de Cambridge de los planes de un nuevo centro neurocientífico, que implicaría investigación con animales, debido a la constante oposición de las organizaciones de derechos de los animales.

Poco después, un consejero de organizaciones de derechos de los animales en el Reino Unido, Jerry Vlasak, declaró que asesinar a los investigadores que utilizan animales era legítimo, según informó el Observer el 25 de julio.

«Creo que la violencia es parte de la lucha contra la opresión», afirmó Vlasak al periódico. «Si les ocurre algo malo a estas personas (los investigadores que utilizan animales), desanimará a otros. Es inevitable que se use la violencia en la lucha y será efectiva». Vlasak relacionó la experimentación con animales al trato a los judíos dado por los nazis.

Vlasak tiene lazos con la organización Stop Huntingdon Animal Cruelty (Shac), que hace campaña para que se cierre el Huntingdon Life Sciences. También asesora a Speak, una organización implicada en la campaña para forzar la salida del contratista del laboratorio de investigación de Oxford, según el reportaje del Observer.

El Guardian del 29 de julio presentaba a otro activista, Greg Avery. Lleva 20 años implicado en campañas por los derechos de los animales. En 1999 fundó Shac, organización que sigue dirigiendo.

Avery predijo que se utilizarían incluso tácticas más extremas contra quienes trabajan con empresas ligadas a la investigación con animales. Describió alguno de los más de 100 ataques contra los laboratorios y sus empleados durante los meses que precedieron a su entrevista con el periódico. Las tácticas van desde verter pintura sobre los coches de los interesados hasta arrojar ladrillos contra sus ventanas. Avery declaró que cree que el movimiento a favor de los derechos de los animales está llevando a cabo una protesta legítima.

El último brote de violencia de los defensores de los derechos de los animales implicó el hurto y desmembramiento de un cuerpo sacado de su sepulcro, informó el 12 de octubre el periódico Independent. El cadáver de Glady Hammond fue exhumado, piensa la policía, porque era la suegra de uno de los dos hermanos que dirigen la Darley Oaks Farm en Newchurch, Staffordshire, donde se crían cerdos de Guinea para la investigación médica. La granja, y todo el pueblo, han estado sometidos a repetidos ataques de activistas de derechos de los animales.

Pruebas defendidas
Una portavoz de la compañía farmacéutica GlaxoSmithKline defendió las pruebas con animales. Susan Brownlove afirmó que no sería ético dar medicamentos a los humanos sin saber su efecto en un «cuerpo vivo», informaba el 24 julio el Times.

Brownlove explicó que, cuando es posible, la compañía utiliza métodos de prueba que no implican animales, pero que algunas veces no hay otra alternativa viable. También observaba que cada paso en medicina que se ha dado en el siglo XX ha tenido lugar como resultado de la investigación animal.

Según las estadísticas oficiales del gobierno, los experimentos con animales están bajando, tras su máximo nivel de 1976. Los datos relativos al años 2002, los últimos disponibles, muestran que 2,73 millones de animales se utilizaron en pruebas, según un reportaje del 30 de julio en el Independent. La gran mayoría de las pruebas, el 84%, implicaron el uso de ratones, ratas y otros roedores. Los pájaros sumaban el 5%, los peces, otro 7%. Perros, gatos, caballos y primates sumaban menos de un 1%.

 

 

 

¿Los favoritos de la naturaleza?
Naturalmente, no todos los que defienden la idea de los derechos de los animales abogan por la violencia. En un plano más intelectual, un libro reciente del filósofo Tibor Machen consideraba la cuestión de los animales contra los humanos. En «Putting Humans First: Why We Are Nature’s Favorite» («Poner a los Humanos Antes: ¿Por qué somos los Favoritos de la Naturaleza?»), Machen presenta una defensa sucinta de por qué sólo los humanos pueden considerarse en posesión de derechos.

La objeción fundamental más importante a la idea de que los animales tienen derechos, explicaba, es que sólo los humanos tienen una naturaleza moral y esta necesita que se le adjudiquen derechos. Únicamente los humanos, defiende Machen, poseen la capacidad de escoger libremente y la responsabilidad de actuar éticamente.

Podemos simpatizar con los problemas de los animales, o sentir que son similares a nosotros, pero eso no cambia el hecho de que los humanos y los animales son dos clases diferentes de entidades. «Sólo a los seres humanos se les puede implorar que actúen bien en vez de mal», observa. El concepto de derecho emergió con la civilización humana precisamente porque es aplicable a la naturaleza moral específica de los seres humanos.

Una simple observación del mundo que nos rodea, explica Machen, revela que hay una jerarquía, que va de los objetos inanimados a las plantas y animales, y los humanos. Es con los seres humanos que entra en consideración la responsabilidad moral. «La vida humana normal implica deberes morales, y es por eso que somos más importantes que otros seres en la naturaleza», observa.

Intereses adquiridos
Algunos defienden que los animales tienen derechos porque tienen intereses que necesitan satisfacer, observa Machen. Sin embargo, el mero hecho de tener intereses no es suficiente para establecer un derecho a algo, defiende. Además, tener derechos implica respetar obligaciones recíprocas con los demás. Si los animales tuvieran derechos basados en intereses, tendrían obligaciones hacia los demás. Pero el reino animal no funciona de esta manera. Las cebras pueden tener interés en no que no las mate un león, pero esto no implica ningún derecho que el león esté obligado a respetar.

Al ocuparse de otro argumento propuesto por los defensores de los derechos de los animales, Machen mantiene que el caso de los derechos humanos no se apoya primariamente en el nivel de la capacidad mental o de inteligencia de un individuo, «sino más bien en su particular tipo de consciencia».

Otros defensores de los derechos de los animales no se apoyan en argumentos basados en intereses o capacidades, sino que mantienen que toda vida es sagrada y no podemos imponernos sobre ella. Una variante de esta postura es el argumento de que la naturaleza es sagrada y por eso es moralmente erróneo dañarla lo más mínimo.

Pero este argumento es simplemente poco práctico, observa Machen, porque no podríamos vivir sin matar algunos animales. La cuestión también se plantea sobre qué o quién hace sagrada a la naturaleza.

Sufrimiento y moralidad
Algunas veces la gente simplemente se apena por la idea de que los animales sientan dolor o sufrimiento, y esperan atribuirles derechos que eviten estos problemas, reconoce Machen. Sin embargo, el mero hecho de tener derechos no elimina el sufrimiento, como la experiencia humana demuestra ampliamente, observa.

Además, negar a los animales la posibilidad de tener derechos no significa que no haya límites éticos en la manera en que deben tratarlos los humanos. La moralidad humana, observa Machen, implica algo más que derechos. El ejercicio de las virtudes como la templanza y la moderación son también importantes. Por lo tanto, cuando alguien se comporta de modo cruel o derrochador con los animales, se puede afirmar correctamente que daña su carácter moral.

Pero, si una falta de cuidado por la vida y el bienestar de los animales demuestra un defecto de carácter, esto no significa que no podamos utilizar los animales de forma responsable para obtener los beneficios necesarios, concluye Machen. El elemento clave aquí consiste en distinguir lo que es una conducta caprichosa de lo que es necesario para el bienestar humano. Una distinción que los que se preocupan por los animales deberían tener presente. ZSI04110601

 

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¿Cuántos mosquitos has matado hoy?

 

¿Cuántos insectos –en las últimas 24 horas- han muerto por utilizar tu automóvil?

 

¿Cuántos perros, gatos han muerto hoy a causa del ferrocarril?

 

¿Cuántos pájaros han muerto hoy en las turbinas del avión?

 

¿Y los animales muertos electrocutados en los cables eléctricos extendidos para  favorecernos con energía y luz?

 

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Hermano lobo, puesto que estás de acuerdo en sellar y mantener esta paz, yo te prometo hacer que la gente de la ciudad te proporcione continuamente lo que necesitas mientras vivas, de modo que no pases ya hambre; porque sé muy bien que por hambre has hecho el mal que has hecho. Pero, una vez que yo te haya conseguido este favor, quiero, hermano lobo, que tú me prometas que no harás daño ya a ningún hombre del mundo y a ningún animal. ¿Me lo prometes?
El lobo, inclinando la cabeza, dio a entender claramente que lo prometía. San Francisco le dijo: Hermano lobo, quiero que me des fe de esta promesa, para que yo pueda fiarme de ti plenamente. Tendióle San Francisco la mano para recibir la fe, y el lobo levantó la pata delantera y la puso mansamente sobre la mano de San Francisco, dándole la señal de fe que le pedía. Luego le dijo San Francisco: Hermano lobo, te mando, en nombre de Jesucristo, que vengas ahora conmigo sin temor alguno; vamos a concluir esta paz en el nombre de Dios.

El lobo, obediente, marchó con él como manso cordero, en medio del asombro de los habitantes. Corrió rápidamente la noticia por toda la ciudad; y todos, grandes y pequeños, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, fueron acudiendo a la plaza para ver el lobo con San Francisco. Cuando todo el pueblo se hubo reunido, San Francisco se levantó y les predicó, diciéndoles, entre otras cosas, cómo Dios permite tales calamidades por causa de los pecados; y que es mucho más de temer el fuego del infierno, que ha de durar eternamente para los condenados, que no la ferocidad de un lobo, que sólo puede matar el cuerpo; y si la boca de un pequeño animal infunde tanto miedo y terror a tanta gente, cuánto más de temer no será la boca del infierno. ´Volveos, pues, a Dios, carísimos, y haced penitencia de vuestros pecados, y Dios os librará del lobo al presente y del fuego infernal en el futuro.´

 

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La antropología paulina

concerniente a la resurrección

 

1. Durante las audiencias precedentes hemos reflexionado sobre las palabras de Cristo acerca del «otro mundo», que emergerá juntamente con la resurrección de los cuerpos.

Esas palabras tuvieron una resonancia singularmente intensa en la enseñanza de San Pablo. Entre la respuesta dada a los saduceos, transmitida por los Evangelios sinópticos (cf. Mt 22, 30; Mc 12, 25; Lc 20, 35-36), y el apostolado de Pablo tuvo lugar ante todo el hecho de la resurrección de Cristo mismo y una serie de encuentros con el Resucitado, entre los cuales hay que contar, como último eslabón, el evento ocurrido en ]as cercanías de Damasco. Saulo o Pablo de Tarso que, una vez convertido, vino a ser el «Apóstol de los Gentiles», tuvo también la propia experiencia postpascual, análoga a la de los otros Apóstoles. En la base de su fe en la resurrección, que él expresa sobre todo en la primera Carta a los Corintios (capítulo 15), está ciertamente ese encuentro con el Resucitado, que se convirtió en el comienzo y fundamento de su apostolado.

2. Es difícil resumir aquí y comentar adecuadamente la estupenda y amplia argumentación del capítulo 15 de la primera Carta a los Corintios en todos sus pormenores. Resulta significativo que, mientras Cristo con las palabras referidas por los Evangelios sinópticos respondía a los saduceos, que «niegan la resurrección» (Lc 20. 27), Pablo, por su parte, responde, o mejor, polemiza (según su temperamento) con los que le contestan [1]. Cristo, en su respuesta (pre-pascual) no hacía referencia a la propia resurrección, sino que se remitía a la realidad fundamental de la Alianza vetero testamentaria, a la realidad de Dios vivo, que está en la base del convencimiento sobre la posibilidad de la resurrección: el Dios vivo «no es Dios de muertos, sino de vivos» (Mc 12, 27). Pablo, en su argumentación postpascual sobre la resurrección futura, se remite sobre todo a la realidad y a la verdad de la resurrección de Cristo. Más aún, defiende esta verdad incluso como fundamento de la fe en su integridad: «...Si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación. Vana nuestra fe... Pero no; Cristo ha resucitado de entre los muertos» (1Cor 15, 14, 20).

3. Aquí nos encontramos en la misma línea de la Revelación: la resurrección de Cristo es la última y más plena palabra de la autorrevelación del Dios vivo como «Dios no de muertos, sino de vivos» (Mc 12, 27). Es la última y más plena confirmación de la verdad sobre Dios que desde el principio se manifiesta a través de esta Revelación. Además, la resurrección es la respuesta del Dios de la vida a lo inevitable histórico de la muerte, a la que el hombre está sometido desde el momento de la ruptura de la primera Alianza y que, juntamente con el pecado, entró en su historia. Esta respuesta acerca de la victoria lograda sobre la muerte, está ilustrada por la primera Carta a los Corintios (capítulo 15) con una perspicacia singular, presentando la resurrección de Cristo como el comienzo de ese cumplimiento escatológico, en el que por Él y en Él todo retornará al Padre, todo le será sometido, esto es, entregado de nuevo definitivamente, para que «Dios sea todo en todos» (1Cor 15, 28). Y entonces —en esta definitiva victoria sobre el pecado, sobre lo que contraponía la criatura al Creador— será vencida también la muerte: «El último enemigo reducido a la nada será la muerte» (1 Cor 15, 26).

 

4. En este contexto se insertan las palabras que pueden ser consideradas síntesis de la antropología paulina concerniente a la resurrección. Y sobre estas palabras convendrá que nos detengamos aquí más largamente. En efecto, leemos en la primera Carta a los Corintios 15, 42-46, acerca de la resurrección de los muertos: «Se siembra en corrupción y se resucita en corrupción. Se siembra en ignominia y se levanta en gloria. Se siembra en flaqueza y se levanta en poder. Se siembra cuerpo animal y se levanta cuerpo espiritual. Pues si hay un cuerpo animal, también lo hay espiritual. Que por eso está escrito: El primer hombre, Adán, fue hecho alma viviente; el último Adán, espíritu vivificante. Pero no es primero lo espiritual, sino lo animal: después lo espiritual».

 

5. Entre esta antropología paulina de la resurrección y la que emerge del texto de los Evangelios sinópticos (cf. Mt 22, 30; Mc 12, 25; Lc 20, 35-36), hay una coherencia esencial, sólo que el texto de la primera Carta a los Corintios está más desarrollado. Pablo profundiza en lo que había anunciado Cristo, penetrando, a la vez, en los varios aspectos de esa verdad que las palabras escritas por los sinópticos expresaban de modo conciso y sustancial. Además, es significativo en el texto paulino que la perspectiva escatológica del hombre, basada sobre la fe «en la resurrección de los muertos», está unida con la referencia al «principio», como también con la profunda conciencia de la situación «histórica» del hombre. El hombre al que Pablo se dirige en la primera Carta a los Corintios y que se opone (como los saduceos) a la posibilidad de la resurrección, tiene también su experiencia («histórica») del cuerpo, y de esta experiencia resulta con toda claridad que el cuerpo es «corruptible», «débil», «animal», «innoble».

6. A este hombre, destinatario de su escrito — tanto en la comunidad de Corinto, como también, diría, en todos los tiempos —, Pablo lo confronta con Cristo resucitado, «el último Adán». Al hacerlo así, le invita, en cierto sentido, a seguir las huellas de la propia experiencia postpascual. A la vez le recuerda «el primer Adán», o sea, le induce a dirigirse al «principio», a esa primera verdad acerca del hombre y el mundo, que está en la base de la revelación del misterio de Dios vivo. Así, pues, Pablo reproduce en su síntesis todo lo que Cristo había anunciado, cuando se remitió, en tres momentos diversos, al «principio» en la conversación con los fariseos (cf. Mt 19, 3-8; Mc 10, 2-9); al «corazón» humano, como lugar de lucha con las concupiscencias en el interior del hombre, durante el Sermón de la montaña (cf. Mt 5, 27); y a la resurrección como realidad del «otro mundo», en la conversación con los saduceos (cf. Mt 22, 30; Mc 12, 25; Lc 20, 35-36).

7. Al estilo de la síntesis de Pablo pertenece, pues, el hecho de que ella hunde sus raíces en el conjunto del misterio revelado de la creación y de la redención, en el que se desarrolla y a cuya luz solamente se explica. La creación del hombre, según el relato bíblico, es una vivificación de la materia mediante el espíritu, gracias al cual «el primer Adán... fue hecho alma viviente» (1Cor 15, 45). El texto paulino repite aquí las palabras del libro del Génesis 2, 7, es decir, del segundo relato de la creación del hombre (llamado: relato yahvista). Por la misma fuente se sabe que esta originaria «animación del cuerpo» sufrió una corrupción a causa del pecado. Aunque en este punto de la primera Carta a los Corintios el autor no hable directamente del pecado original, sin embargo la serie de definiciones que atribuye al cuerpo del hombre histórico, escribiendo que es «corruptible.. débil... animal... innoble...», indica suficientemente lo que, según la Revelación, es consecuencia del pecado, lo que el mismo Pablo llamará en otra parte «esclavitud de la corrupción» (Rom 8, 21). A esta «esclavitud de la corrupción» está sometida indirectamente toda la creación a causa del pecado del hombre, el cual fue puesto por el Creador en medio del mundo visible para que «dominase» (cf. Gén 1, 28). De este modo el pecado del hombre tiene una dimensión no sólo interior, sino también "cósmica". Y según esta dimensión, el cuerpo —al que Pablo (de acuerdo con su experiencia) caracteriza como «corruptible... débil... animal... innoble»— manifiesta en sí el estado de la creación después del pecado. Esta creación, en efecto, «gime y siente dolores de parto» (Rom 8, 22). Sin embargo, como los dolores del parto van unidos al deseo del nacimiento, a la esperanza de un nuevo hombre, así también toda la creación espera «con impaciencia la manifestación de los hijos de Dios... con la esperanza de que también ella será libertada de la servidumbre de la corrupción para participar en la libertad de la gloria de los hijos de Dios» (Rom 8, 19-21).

8. A través de este contexto «cósmico» de la afirmación contenida en la Carta a los Romanos —en cierto sentido, a través del «cuerpo de todas las criaturas»—, tratamos de comprender hasta el fondo la interpretación paulina de la resurrección. Si esta imagen del cuerpo del hombre histórico, tan profundamente realista y adecuada a la experiencia universal de los hombres, esconde en sí, según Pablo, no sólo la «servidumbre de la corrupción», sino también la esperanza, semejante a la que acompaña a «los dolores del parto», esto sucede porque el Apóstol capta en esta imagen también la presencia del misterio de la redención. La conciencia de ese misterio brota precisamente de todas las experiencias del hombre que no se pueden definir como «servidumbre de la corrupción»; y brota porque la redención actúa en el alma del hombre mediante los dones del Espíritu: «...También nosotros, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos dentro de nosotros mismos suspirando por la adopción, por la redención de nuestro cuerpo» (Rom 8, 23). La redención es el camino para la resurrección. La resurrección constituye el cumplimiento definitivo de la redención del cuerpo.

 

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La espiritualización del cuerpo

según la doctrina de San Pablo

 

1. De las palabras de Cristo sobre la futura resurrección de los cuerpos, referidas por los tres Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas), hemos pasado en nuestras reflexiones a lo que sobre ese tema refiere San Pablo en su Carta a los Corintios (cap. 15). Nuestro análisis se centra sobre todo en lo que se podría denominar «antropología sobre la resurrección» según San Pablo. El autor de la Carta contrapone el estado del hombre «de tierra» (esto es, histórico) al estado del hombre resucitado, caracterizando, de modo lapidario y, a la vez, penetrante, el interior «sistema de fuerzas» específico de cada uno de estos estados.

2.Que este sistema interior de fuerzas deba experimentar en la resurrección una transformación radical, parece indicado, ante todo, por la contraposición entre cuerpo «débil» y cuerpo «lleno de poder». Pablo escribe: «Se siembra en corrupción, y resucita en incorrupción. Se siembra en ignominia y se levanta en gloria. Se siembra en flaqueza y se levanta en poder» (1Cor 15, 42-43). «Débil» es, pues, el cuerpo que —empleando el lenguaje metafísico— surge de la tierra temporal de la humanidad. La metáfora paulina corresponde igualmente a la terminología científica, que define el comienzo del hombre en cuanto cuerpo con el mismo término (semen). Si a los ojos del Apóstol, el cuerpo humano que surge de la semilla terrestre resulta «débil», esto significa no sólo que es «corruptible», sometido a la muerte y a todo lo que a ella conduce, sino también que es «cuerpo animal» [1]. En cambio, el cuerpo «lleno de poder» que el hombre heredará del último Adán, Cristo, en cuanto participe de la futura resurrección, será un cuerpo «espiritual». Será incorruptible, ya no amenazado por la muerte. Así, pues, la antinomia «débil-lleno de poder» se refiere explícitamente no tanto al cuerpo considerado aparte, cuanto a toda la constitución del hombre considerado en su corporeidad. Sólo en el marco de esta constitución el cuerpo puede convertirse en «espiritual»; y esta espiritualización del cuerpo será la fuente de su fuerza e incorruptibilidad (o inmortalidad).

3. Este tema tiene sus orígenes ya en los primeros capítulos del libro del Génesis. Se puede decir que San Pablo ve la realidad de la futura resurrección como una cierta restitutio in integrum, es decir, como la reintegración y, a la vez, el logro de la plenitud de la humanidad. No se trata sólo de una restitución, porque en este caso la resurrección sería, en cierto sentido, retorno a aquel estado del que participaba el alma antes del pecado, al margen del conocimiento del bien y del mal (cf. Gén 1-2). Pero este retorno no corresponde a la lógica interna de toda la economía salvífica, al significado más profundo del misterio de la redención. Restitutio in integrum, vinculada con la resurrección y con la realidad del «otro mundo», puede ser sólo introducción a una nueva plenitud. Esta será una plenitud que presupone toda la historia del hombre, formada por el drama del árbol de la ciencia del bien y del mal (cf. Gén 3) y, al mismo tiempo, penetrada por el misterio de la redención.

4. Según las palabras de la primera Carta a los Corintios, el hombre en quien la concupiscencia prevalece sobre la espiritualidad, esto es, el «cuerpo animal» (1Cor 15, 44), está condenado a la muerte; en cambio, debe resucitar un «cuerpo espiritual», el hombre en quien el espíritu obtendrá una justa supremacía sobre el cuerpo, la espiritualidad sobre la sensualidad. Es fácil entender que Pablo piensa aquí en la sensualidad como suma de los factores que constituyen la limitación de la espiritualidad humana, es decir, esa fuerza que «ata» al espíritu (no necesariamente en el sentido platónico) mediante la restricción de su propia facultad de conocer (ver) la verdad y también de la facultad de querer libremente y de amar la verdad. En cambio, no puede tratarse aquí de esa función fundamental de los sentidos, que sirve para liberar la espiritualidad, esto es, de la simple facultad de conocer y querer, propia del compositum sicosomático del sujeto humano. Puesto que se habla de la resurrección del cuerpo, es decir, del hombre en su auténtica corporeidad, consiguientemente el «cuerpo espiritual» debería significar precisamente la perfecta sensibilidad de los sentidos, su perfecta armonización con la actividad del espíritu humano en la verdad y en la libertad. El «cuerpo animal», que es la antítesis terrena del «cuerpo espiritual», indica, en cambio, la sensualidad como fuerza que frecuentemente perjudica al hombre, en el sentido de que él, viviendo «en el conocimiento del bien y del mal» está solicitado y como impulsado hacia el mal.

5. No se puede olvidar que se trata aquí no sólo del dualismo antropológico, sino más aún de una antinomia de fondo. De ella forma parte no sólo el cuerpo (como hyle aristotélica), sino también el alma: o sea, el hombre como «alma viviente» (cf. Gén 2, 7). En cambio, sus constitutivos son: por un lado, todo el hombre, el conjunto de su subjetividad psicosomática, en cuanto permanece bajo el influjo del Espíritu vivificante de Cristo; por otro lado, el mismo hombre, en cuanto resiste y se contrapone a este Espíritu. En el segundo caso, el hombre es «cuerpo animal» (y sus obras son «obras de la carne»). En cambio, si permanece bajo el influjo del Espíritu Santo, el hombre es «espiritual» (y produce el «fruto del Espíritu»: Gál 5, 22).

6. Por lo tanto, se puede decir que no sólo en 1Cor 15 nos encontramos con la antropología sobre la resurrección, sino que toda la antropología (y la ética) de San Pablo están penetradas por el misterio de la resurrección, mediante el cual hemos recibido definitivamente el Espíritu Santo. El capítulo 15 de la primera Carta a los Corintios constituye la interpretación paulina del «otro mundo» y del estado del hombre en ese mundo, en el que cada uno, juntamente con la resurrección del cuerpo, participará plenamente del don del Espíritu vivificante, esto es, del fruto de la resurrección de Cristo.

7. Concluyendo el análisis de la «antropología sobre la resurrección» según la primera Carta de Pablo a los Corintios, nos conviene una vez más dirigir la mente hacia las palabras de Cristo sobre la resurrección y sobre el «otro mundo», palabras que refieren a los Evangelistas Mateo, Marcos y Lucas. Recordemos que, al responder a los saduceos, Cristo unió la fe en la resurrección con toda la revelación del Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob y de Moisés, que «no es Dios de muertos, sino de vivos» (Mt 22, 32). Y, al mismo tiempo, rechazando la dificultad presentada por los interlocutores, pronunció estas significativas palabras: «Cuando resuciten de entre los muertos, ni se casarán ni serán dadas en matrimonio» (Mc 12, 25). Precisamente a esas palabras —en su contexto inmediato— hemos dedicado nuestras precedentes consideraciones, pasando luego al análisis de la primera Carta de San Pablo a los Corintios (1Cor 15).

Estas reflexiones tienen un significado fundamental para toda la teología del cuerpo: para comprender, tanto el matrimonio, como el celibato «por el reino de los cielos». A este último tema estarán dedicados nuestros ulteriores análisis.


Notas

[1]. El original griego emplea aquí el término psychikón. En San Pablo este término solo aparece en la primera Carta a los Corintios (2, 14; 15, 44; 15, 46) y en ninguna otra parte, probablemente a causa de las tendencias pregnósticas de los Corintios, y tiene un significado peyorativo; respecto al contenido, corresponde al término «carnal» (Cf. 2Cor 1, 12-10, 4).

Sin embargo, en otras Cartas paulinas la «psiche» y sus derivados significan la existencia terrena del hombre en sus manifestaciones, el modo de vivir del individuo e incluso la misma persona humana en sentido positivo (por ejemplo: para indicar el ideal de vida de la comunidad eclesial; miâ-i psychê-i = «en un solo espíritu»: Flp 1, 27, sympsychoi = «con la unión de vuestros espíritus: Flp 2, 2; isópsychon = «de ánimo igual»: Flp 2, 20; cf. R. Jewett, Paul’s Anthropological Terms. A. Study of Their Use in Conflict Settings, Leiden 1971, Brill, pp. 2, 448-449).

 

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Como obispo de Roma, el Papa desempeña un servicio único e indispensable para la Iglesia universal: es el principio y fundamento perpetuo y visible de la unidad de los obispos y de todos los fieles.

«Signo litúrgico de la comunión que une a la Sede de Pedro y al sucesor a los metropolitanos, y a través de ellos, a los demás obispos del mundo es el palio.

Tras saludar a la delegación procedente de Constantinopla, se preguntó: «¿cómo no recordar hoy que el primado de la Iglesia que está en Roma y de su obispo es un primado de servicio a la comunión católica?». «A partir del doble acontecimiento del martirio de Pedro y Pablo, todas las Iglesias comenzaron a mirar a la de Roma como punto de referencia central para su unidad doctrinal y pastoral».  Citando la constitución «Lumen Gentium» (n. 13) del Concilio Vaticano II, aclaró: «en la comunión eclesiástica existen Iglesias particulares, que gozan de tradiciones propias, permaneciendo íntegro el primado de la Cátedra de Pedro, que preside todo el conjunto de la caridad, defiende las legítimas variedades y al mismo tiempo procura que estas particularidades no sólo no perjudiquen a la unidad, sino incluso cooperen en ella». Por eso, deseó que «el ministerio petrino del obispo de Roma no sea visto como obstáculo, sino como apoyo al camino en el camino de la unidad». S. S. Benedicto XVI – P.P. 2005-06.29 Festividad de San Pedro y San Pablo, ambos mártires de la iglesia Católica, en el 64/7 ca. bajo Nerón-Roma – ITALIA.

 

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"Grande sois, Señor, y muy digno de toda alabanza, grande es vuestro poder, e infinita vuestra sabiduría (Sal 144,3; 146,5): y no obstante eso, os quiere alabar el hombre, que es una pequeña parte de vuestras criaturas: el hombre que lleva en sí no solamente su mortalidad y la marca de su pecado, sino también la prueba y testimonio de que Vos resistís a los soberbios. Pero Vos mismo lo excitáis a ello de tal modo, que hacéis que se complazca en alabaros; porque nos criasteis para Vos, y está inquieto nuestro corazón hasta que descanse en Vos. Pues concededme, Señor, que os busque yo invocándoos, y que os invoque creyendo en Vos, pues ya me habéis anunciado y predicado

¡Oh!, ¡quién pudiera descansar en Vos! ¿Cuándo tendré yo la dicha de que vengáis a mi corazón y le poseáis enteramente, y le embriaguéis de vuestro espíritu, para que olvide yo todos mis males, y me abrace y una estrechamente con Vos, que sois mi único y verdadero bien? Decidme Vos, Dios mío, ¿qué es lo que sois para mí? Usad conmigo esta misericordia, para que yo lo pueda decir con vuestra gracia.

Pero ¿qué soy yo para Vos, que me mandáis que os ame, y si yo no lo ejecuto, os enojáis conmigo y me amenazáis con el castigo de la mayor infelicidad? ¿Y es por ventura pequeña infelicidad el mismo dejar de amaros? ¡Ay de mí, si tal hiciera!

Pues decidme, Dios mío y Señor, por vuestra infinita misericordia, lo que Vos sois para mí. Responded diciendo a mi alma: Yo soy tu salud eterna. Mas decídselo de tal modo que lo oiga bien y lo entienda. He aquí, Señor, delante de Vos, los oídos de mi corazón abridlos Vos y decid a mi alma: Yo soy tu salud. Que al oír esta voz, yo correré siguiéndola, y me abrazaré con Vos. No me ocultéis la hermosura de vuestro rostro. Muera yo para verle, y no moriré dejándole de ver."

San Agustín, Las Confesiones, 1, 1.5

 

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Levantarse - Si la vida te ha maltratado; si has fracasado y permaneces hundido; si te parece que todo es imposible y no hay nada que hacer... Levanta tu alma a Dios, invócale y... tú vuelve a empezar. Si has pasado horas difíciles, de sufrimiento; si has experimentado en tu cuerpo el dolor; si alguien te ha arrinconado y ha lastimado tus sentimientos... si han obrado contigo la injusticia... Levanta tu corazón a Dios, pídele que te haga justicia y vuelve a empezar. Si no has vivido en calidad la vida porque ha habido mucho egoísmo, bastante envidia y desmesurada ambición; si el desánimo ha mordido tu alma; si estás a disgusto contigo mismo; si eres insoportable para con los demás; si te reprochas el mal hecho y el bien que dejaste de hacer... Estás a tiempo de poner remedio. Vuelve a empezar.
   Si arrinconaste en el desván del olvido tus alas –la fe y la esperanza– y ahora no puedes emprender el vuelo; Si tus ideales fueron hechos añicos... Confía de nuevo en Dios y tú... vuelve a empezar.
L.R. 2005-06-29 – ESP. José María ALIMBAU

 

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San Agustín (354-430) obispo de Hipona-África, doctor de la Iglesia Católica
Sermón 256, para la fiesta de Pascua

 

“Levántate y anda” (cf Mt 9,6) -      “Si el Espíritu de Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el mismo que resucitó a Jesús de entre los muertos hará revivir vuestros cuerpos mortales...” (Rm 8,11) Ahora es un cuerpo humano, natural; luego será un cuerpo espiritual. “Adán, el primer hombre, fue creado como un ser con vida. El nuevo Adán, en cambio, es espíritu que da vida.” (1Cor 15,45) Por esto “hará revivir vuestros cuerpos mortales por medio de ese Espíritu suyo que habita en vosotros.” (Rm 8,11)
      ¡Oh que aleluya tan glorioso cantaremos entonces, qué seguridad! Ya no más adversarios, ya no más enemigos, ya no perderemos a ningún amigo. Aquí abajo cantamos las alabanzas de Dios en medio de nuestras preocupaciones. En el cielo las cantaremos con total paz y tranquilidad. Aquí las cantamos destinados a morir; en el cielo en una vida sin fin. Aquí, en la esperanza, allá en la realidad. Aquí, somos viajeros, allá estaremos en nuestra patria. Cantemos pues, ya desde ahora, hermanos, no para saborear ya el reposo, sino para aligerar nuestras penas. Cantemos como lo hacen los viajeros. Canta, pero no dejes de caminar; canta para animarte en medio de las fatigas... ¡Canta y camina!
       ¿Qué quiere decir, camina? Ve adelante, haz progresos en el bien obrar...Camina hacia el bien, avanza en la fe y en la pureza de las costumbres. ¡Canta y camina! ¡No te desvíes, no te eches atrás, no te quedes parado! ¡Volvámonos hacia el Señor!

 

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«Padre mio, me abandono a Ti. Haz de mí lo que quieras. Lo que hagas de mí te lo agradezco, estoy dispuesto a todo. Que Tu voluntad se haga en mí y en todas tus criaturas, no deseo nada más. Pongo mi vida en Tus manos, Dios mío, con todo el amor de mi corazón, porque te amo, me entrego en Tus manos sin medida, con infinita confianza, porque Tu eres mi Padre» ‘Charles de Foucauld, el anacoreta’. Charles de Foucauld 1858 + 1916: incrédulo, soldado, amante, geógrafo, converso, trapense, lingüista, ermitaño y sacerdote de la santa Iglesia Católica.

 

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La Iglesia, desde el inicio, es católica,

esta es su esencia más profunda, dice Pablo.

 

El nuevo pueblo de Dios, la Iglesia, es un pueblo que proviene de todos los pueblos. La Iglesia, desde el inicio, es católica, esta es su esencia más profunda. San Pablo explica y destaca esto en la segunda lectura, cuando dice:  "Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu" (1 Co 12, 13). La Iglesia debe llegar a ser siempre nuevamente lo que ya es: debe abrir las fronteras entre los pueblos y derribar las barreras entre las clases y las razas. En ella no puede haber ni olvidados ni despreciados. En la Iglesia hay sólo hermanos y hermanas de Jesucristo libres. S. S. Benedicto XVI – P.P. 2005

 

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Las maravillas de la creación  - "Quisiera más bien que contemplaras la primavera, reteniendo la variedad de sus flores que todas son iguales y a la vez distintas: el púrpura de la rosa y la excelsa blancura del lirio. Pues, aunque ambos proceden de la misma lluvia y del mismo suelo, ¿quién es el que las hace distintas y las construye? Quisiera también que consideraras qué habilidad del único artífice es la que hace que árboles de la misma clase sirvan a veces para dar sombra y a veces para desparramarse en frutos diversos. Una parte de la vid se destina a la quema, otra a convertirse en renuevos, otra en follaje, otra en horquillas y, por fin, una última en uvas. Asómbrate también, en una caña, de la amplitud del espacio que su autor puso entre sus nudos. En un mismo terreno salen serpientes, jumentos, árboles, alimentos, oro, plata, cobre, hierro, piedra. Una es la sustancia de las aguas, y salen de ellas las especies de los peces y de las aves, de manera que unos nadan en el agua mientras las aves vuelan en el aire.

 «Ahí está el mar, grande y de amplios brazos, y en él, el hervidero innumerable de animales, grandes y pequeños» (Sal 104, 25). ¿Quién podrá exponer la hermosura de los peces que ahí viven? ¿Quién la magnitud de los cetáceos o la naturaleza de los animales anfibios que viven tanto en la tierra árida como en el agua? ¿Quién puede exponer la profundidad y la hondura del mar o el inmenso ímpetu de las olas? Se mantiene, sin embargo, dentro de los límites que le ha fijado quien le dijo: «Llegarás hasta aquí, no más allá..., aquí se romperá el orgullo de tus olas» (Job 38,11). Explica claramente el mandato que se le ha impuesto el hecho de que las olas, al retirarse, dejan una línea visible en las orillas. A los que la ven se les indica así que el mar no habrá de pasar de los límites establecidos.

¿Quién puede captar la naturaleza de las aves del cielo? ¿Cómo es que unas poseen una lengua experta en el canto, mientras otras poseen una gran variedad de colores en sus plumas y algunas, como las aves de presa, se mantienen, en medio del vuelo, inmóviles en el aire? Pues es por mandato de Dios por lo que «el halcón emprende el vuelo, despliega sus alas hacia el sur» (Job 39,26). ¿Qué hombre percibe cómo «se remonta el águila» a «las alturas» (cf Job 39,27). Pues si con toda tu capacidad de pensar no puedes darte cuenta de cómo las aves se elevan a lo alto, ¿cómo podrás entonces abarcar con tu mente al autor de todas las cosas?

¿Quién ha llegado a saber simplemente los nombres de todas las fieras? ¿Y quién se ha dado cuenta de la naturaleza de cada una de ellas y de su fuerza? Pero si ni siquiera conocemos sus nombres, ¿cómo podremos abarcar a su autor?

Uno fue el precepto de Dios, por el que dijo: «Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie» (Gén 1,24). Por un único mandato brotaron, como de una única fuente, las diversas clases de animales: la mansísima oveja, el león carnicero. Por su parte, movimientos diversos de animales irracionales reflejan una variedad de inclinaciones humanas: la zorra, por ejemplo, expresa la perfidia humana; la serpiente, a los que hieren a sus amigos con dardos venenosos; el caballo que relincha, a jóvenes voluptuosos(cf Jr 5,8). Sin embargo, la hormiga diligente sirve para estimular al negligente y al perezoso. Pues cuando alguien, en su juventud, vive en la desidia y el ocio, los mismos animales irracionales le estimulan según el mismo reproche que recoge la Escritura: «Vete donde la hormiga, perezoso, mira sus andanzas y te harás sabio» (Prov 6,6). Pues cuando veas que guarda alimentos para el tiempo oportuno, imítala y recoge para ti mismo como tesoros, para la vida futura, los frutos de las buenas obras. Por otra parte: «Ponte a la obra y aprende qué trabajadora es» (Prov 6,8). Observa cómo, recorriendo toda clase de flores, produce miel para tu servicio, para que también tú, haciendo el recorrido por las Sagradas Escrituras, consigas tu salvación eterna y, saciado por ellas, digas: «¡Cuán dulce al paladar me es tu promesa, más que miel a mi boca!» (Sal 119,103).

¿Acaso, pues, no es el Creador digno de toda alabanza? ¿O es que, porque tú no conozcas la naturaleza de todas las cosas, han de ser por ello inútiles los seres creados? ¿Puedes, quizá, llegar a conocer las cualidades de todas las hierbas? ¿O eres capaz de aprender qué utilidad tiene lo que proviene de cualquier animal? Pues es cierto que incluso de las víboras venenosas proceden ciertos antídotos para la salud de los mortales. Pero me dirás: las serpientes son cosa horrenda. Teme al Señor y no podrá hacerte daño. El escorpión cobra fuerza al picar: teme al Señor y no te picará. El león está sediento de sangre: teme al Señor—como en cierta ocasión Daniel (Dan 6,23)— y (el león) permanecerá tranquilo junto a ti. Realmente son de admirar las fuerzas de los mismos animales: unos clavan con el aguijón, mientras la fuerza de otros reside en sus dientes; los hay que luchan con sus garras; la fuerza, por último, del basilisco reside en su mirada.

Por las diversas cualidades de su obra puedes, pues, comprender la capacidad del Creador".

Cirilo de Jerusalén, Catequesis bautismal, 9,10-15

 

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Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Gen. 1, 24-25

 

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“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.


 

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Compendio del Catecismo de la Iglesia católica
La fe de los sencillos - Una síntesis fiel y segura del Catecismo de la Iglesia católica. Contiene, de modo conciso, todos los elementos esenciales y fundamentales de la fe de la Iglesia. 2005. ¡No falte en el bolsillo de cada cristiano para aprenderlo!

Creer, celebrar, vivir y orar, esta y no más es la fe cristiana desde hace 2000 años, enseñada por la Iglesia Católica sin error porque Cristo la ilumina y sólo Él la guía.

 

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).