Wednesday 29 March 2017 | Actualizada : 2017-03-03
 
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Predicador secta bautista culpable de pedofilia y asesinato de su mujer


Un predicador mata a su mujer y la mantiene congelada cuatro años 

Un tribunal del estado de Alabama (EEUU) ha declarado culpable de asesinato a un predicador evangelista que mató a su mujer y mantuvo el cadáver en el congelador de la nevera de su casa durante cuatro años.


Anthony Hopkins, el predicador detenido (no el actor de Hollywood), también fue declarado culpable de violación, sodomía, incesto y abuso sexual perpetrado contra un adolescente, dijeron fuentes judiciales.??El veredicto del jurado fue anunciado después de solo 90 minutos de deliberaciones, agregaron.??Hopkins, de 30 años y ex miembro del Ejército de EEUU, fue detenido en el 2008 cuando predicaba en el condado de Clarke bajo cargos de haber asesinado a su esposa Arletha, madre de ocho niños. El veredicto fue recibido por abrazos por un grupo de niños que vivieron en la casa del predicador y que habían presentado testimonio en su contra.??Fuentes policiales indicaron que Hopkins quitó la vida a su mujer en el 2004 durante una pelea después de que la sorprendiera manteniendo relaciones sexuales con un adolescente.??Posteriormente, metió el cadáver en el congelador de la nevera de la vivienda en que vivía con su mujer, seis de sus hijos y otros dos niños.??Según la fiscal, Hopkins mantenía aterrorizados a su esposa y a sus hijos. Además, los aislaba y utilizaba la Biblia como instrumento para amedrentarlos.

http://www.libertaddigital.com/mundo/un-predicador-mata-a-su-mujer-y-la-mantiene-congelada-cuatro-anos-1276389714/


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Capítulo 2 de la Segunda Epístola Católica de San Pedro - Hubo también en el pueblo falsos profetas, como habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán herejías perniciosas y que, negando al Dueño que los adquirió, atraerán sobre sí una rápida destrucción. Muchos seguirán su libertinaje y, por causa de ellos, el Camino de la verdad será difamado. Traficarán con vosotros por codicia, con palabras artificiosas; desde hace tiempo su condenación no está ociosa, ni su perdición dormida.

 

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El Secesionismo Bautista

 

"El Rastro de la Sangre"...

 

 

 

El Secesionismo Bautista:

 

Algunos grupos bautistas argumentan que su iglesia es la "verdadera" Iglesia fundada por Jesucristo. Tratan de rastrear su descendencia hasta Juan Bautista. Según ellos, su principal "prueba" es un librito de 56 páginas titulado "El Rastro de la Sangre" escrito por J.M. Carroll en 1931. En él, su autor intenta mostrar que los grupos de herejes registrados en la historia como los montanistas, novacianistas, donatistas, paulicianos, albigenses, cataristas, valdenses, y anabaptistas fueron realmente bautistas, y que fueron perseguidos por los católicos hasta su extinción. Puesto que no existe evidencia demostrativa de esto, acusan a la Iglesia Católica de haberla destruido. Interesantemente, los teólogos bautistas, rechazan esta historia por no tener fundamentos, además de su carencia de probabilidad. De cualquier forma, para vergüenza de la gran mayoría de los bautistas, algunas sectas bautistas que siguen las llamadas "notas", continúan enseñando esto.

 

 

 

Examinemos a cada uno de estos grupos...

 

 

 

1. Los montanistas, negaron todas las segundas nupcias, incluso después de la muerte de uno de los esposos. Impusieron como requerimiento que todas las mujeres vírgenes, usaran un velo en la Iglesia. Negaron el perdón de los pecados, originando así, un movimiento sin esperanza.

 

 

 

2. Los novacianistas, enseñaron que ningún pecado sería perdonado después del bautismo. Igualmente negaron las segundas nupcias bajo cualquier circunstancia. Novaciano encubiertamente se declaró obispo y subsecuentemente fue excomulgado.

 

 

 

3. Los donatistas, enseñaron que la verdadera Iglesia consistía solo de aquellos elegidos y que el bautismo solo era válido mientras fuera ejecutado por un donatista.

 

 

 

4. Los paulicianos, creyeron en la pluralidad de dioses, mantuvieron que toda la materia era mala, rechazaron el Antiguo Testamento, negaron la encarnación, dijeron que Cristo fue un ángel. Se negaron a honrar la cruz diciendo que Cristo no había sido crucificado.

 

 

 

5. Los albigenses, creyeron en dos dioses, un dios y el otro diablo. Rechazaron todos los sacramentos, declararon que era pecaminoso el contraer matrimonio. Esto promovió la promiscuidad sexual. El embarazo era de evitarse promoviendo así el aborto.

 

 

 

6. Los cataristas, seguidores de todas las herejías albigenses.

 

 

 

7. Los valdenses, enseñaron que la Iglesia no debía tener propiedades, condenando así el diezmo. Interesantemente, aceptaron la Santa Eucaristía como el cuerpo de Cristo.

 

 

 

8. Los anabaptistas, practicaron la poligamia y el comunismo. Condenaron los juramentos como ilegales. Su fundador fue Tomás Munser en 1521. Solo este hecho particular, refuta su argumento de antigüedad.

 

 

 

Recontando los "hechos" de estos grupos heréticos, ¿Por qué alguien querría incluir a cualquiera de ellos como la "prueba" ancestral de su origen?

 

 

 

Ahora, puesto que Jesucristo prometió que Su Iglesia perduraría por siempre, "Las puertas del abismo no prevalecerán contra ella" Mateo 16:18, ¿Qué supones que hacía Él con Su Iglesia durante todos estos siglos? ¿La estaría cambiando a estos grupos herejes mientras aparecían en zig-zag, ahora montanistas, luego novacianistas y así? Eso es ridículo. No, Él hizo exactamente lo que dijo que haría, preservar y proteger Su única santa Iglesia Católica.

 

 

 

Bien, al tratar con los creyentes de Sola Scriptura como lo son los bautistas, insistiré en jugar también el juego de la Sola Scriptura en situaciones como esta.

 

El mero significado de la palabra Sola Scriptura es que todo lo creíble debe ser encontrado en la Biblia, y si algo no estuviera en ella, simplemente no existe o nunca sucedió, y esto viene de lo que ellos les afirman a los católicos. De cualquier forma, ese mismo concepto puede ser utilizado también por los católicos sobre las creencias del secesionismo bautista. Simplemente no he encontrado ningún versículo que siquiera me dé una pista de que Juan Bautista fundó una iglesia. ¿Por qué no puedo encontrar eso en la Biblia? ¿Existe aquí algún doblez de parte de los creyentes de Sola Scriptura? ¿Una cara para ellos mismos y otra para los católicos?

 

¿En dónde está la evidencia? Si los evangélicos bautistas hubieran existido desde los tiempos de Juan Bautista, entonces los libros de historia tendrían muchas referencias acerca de ellos y no es así. Los escritos de los Primeros Padres, los historiadores de ese tiempo, no mencionan en absoluto a los evangélicos o bautistas. Lo que me parece más interesante es que, la inmensa cantidad de sus escritos, mencionan a la Iglesia Católica y ¡por su nombre! en cientos de ocasiones. Por ejemplo, simplemente en los escritos de San Agustín (354-430), el nombre de la Iglesia Católica es mencionado en más de 300 ocasiones diferentes.

 

 

 

Incluiré aquí como muestra un poco de la carta de San Ignacio a los de Esmirna, escrita alrededor del año 107 D.C.

 

Vale observar que San Ignacio fue un padre apostólico, significando ello que conoció por lo menos a algunos de los apóstoles.

 

 

 

8. "Seguid todos al obispo, como Jesucristo al Padre, y al colegio de ancianos (presbíteros) como a los Apóstoles. En cuanto a los diáconos, reverenciadlos como al mandamiento de Dios. Que nadie sin el obispo haga nada de lo que atañe a la Iglesia. Sólo aquella Eucaristía ha de ser tenida por válida que se hace por el obispo o por quien tiene autorización de él. Dondequiera que aparece el obispo, acuda allí el pueblo, así como dondequiera que esté Jesucristo, allí está la Iglesia Católica. No es lícito celebrar el bautismo o la Eucaristía sin el obispo, pero lo que él aprobare, eso es también lo agradable a Dios, a fin de que todo cuanto hagáis sea firme y válido".

 

 

 

San Ignacio de Antioquía, Obispo, Carta a los Esmirnianos, párrafo 8, 106 D.C.

 

Información al respecto puede ser encontrada aquí.

 

Enseguida encontrarás un pequeño ejemplo de los primeros escritos de la Iglesia, en los que se menciona a la Iglesia Católica por nombre. Observa que datan desde el 106 hasta el 512 D.C.

 

 

 

*Ignacio, Carta a los Esmirnianos 8:1-2. J65 106 D.C.

 

Martirio de San Policarpo 16:2. J77,79,80a,81a, 155 D.C.

 

*Clemente de Alejandría, Stromata 7:17:107:3. J435 202 D.C.

 

Cipriano, Unidad de la Iglesia Católica 4-6. J555-557 251 D.C.

 

Cipriano, Carta a Florencio 66:69:8. J587 254 D.C.

 

*Lactancio, Instituciones Divinas 4:30:1. *J637 304 D.C.

 

Alejandro de Alejandría, Cartas 12. J680 324 D.C.

 

Atanasio, Carta sobre el Concilio de Nicea 27. J757 350 D.C.

 

*Atanasio, Carta a Serapio 1:28. J782 359 D.C.

 

Atanasio, Carta al Concilio de Rimini 5. J785 361 D.C.

 

*Cirilo de Jerusalén, Catequesis 18:1. J836-*839

 

Dámaso, Decreto de Dámaso 3. J910u 382 D.C.

 

Serapión, El Sacramentario 13:1. J1239a 350 D.C.

 

*Paciano de Barcelona, Carta a Simproniano 1:4 J1243 375 D.C.

 

*Agustín, Carta a Vincente Rogatista 93:7:23. J1422

 

Agustín, Carta a Vidal 217:5:16. J1456 427 D.C.

 

*Agustín, Salmos 88:2:14, 90:2:1. J1478-1479 418 D.C. §§

 

*Agustín, Sermones 2, 267:4. *J1492, *J1523 430 D.C.

 

*Agustín, Sermón a los Catecúmenos sobre el Credo 6:14. J1535

 

*Agustín, La Verdadera Religión 7:12+. *J1548, *J1562, J1564 389-391 D.C.

 

**Agustín, Réplica a la Carta de Manés 4:5. *J1580-1581

 

*Agustín, Instrucción Cristiana 2:8:12+. *J1584, J1617

 

Agustín, Bautismo 4:21:28+. J1629, J1714, J1860a, J1882

 

*Agustín, Réplica a las cartas de los Pelagianos 2:3:5+. *J1892, *J1898

 

Inocente I, Carta a Probus 36. J2017

 

*Fulgencio de Ruspe, El perdón de los pecados 1:19:2, J2251-2252 512 D.C.

 

"Profundizar en la historia es dejar de ser protestante..."

 

Cita de un católico convertido de la Iglesia Anglicana...

 

Cardenal John Newman

 

 

 

Para aquellos que entienden inglés y quieren conocer

 

la verdadera historia sobre la formación de la Iglesia Bautista,

 

por favor visiten esta fuente bautista aquí .

 

Escrito por Bob Stanley, 5 de julio, 1999

 

Actualizado el 22 de mayo, 200402 ENERO 2014

 

http://infocatolica.com/blog/apologeticamundo.php/1312280816-el-rastro-de-la-sangre-histor#more22554

 

 

 

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Posibles Respuestas ante el Desafío de las

 Sectas y Nuevos Movimientos Religiosos

 

Por José María Baamonde

Ante el agresivo proselitismo de las Sectas y los llamados Nuevos Movimientos Religiosos, ¿puede hacer algo la Iglesia para afrontar con éxito el impacto de este fenómeno entre sus fieles? Una reflexión de calado que invita a la acción.

 

Al hablar del fenómeno de las sectas y nuevos movimientos religiosos y los desafíos que éstos plantean, no es raro escuchar a personas y algunos estudiosos del tema, que es muy poco lo que puede hacerse, ya que sostienen que toda persona sería pasible de una captación, si es abordada en el momento conveniente, por el influenciador justo y con la técnica adecuada.

Si bien es cierto que los procesos de captación y adoctrinamiento de algunos de estos grupos suelen ser muy efectivos, creo que existen muchas respuestas posibles, de las cuales resaltaré algunas:

 

Formación.

 

La formación en la propia fe, es quizás la mayor de las garantías para evitar la captación por parte de una secta o NMR.

Una formación a conciencia, en contenidos y profundidad, porque las sectas se aprovechan de la poca formación religiosa de las personas para confundirlas, engañarlas y así más fácilmente, captarlas.

Las sectas o NMR también implican un desafío pedagógico. Los educadores en general, y los catequistas en especial, tienen mucho para aportar en este terreno.

Al respecto, Juan Carlos Urrea ha efectuado una investigación con profesores de la diócesis de Rancagua, Chile, de la cual han surgido las siguientes recomendaciones:

Que exista una formación doctrinal renovada, metódica y permanente de los catequistas para poder desarrollar de una  manera eficaz la tarea evangelizadora y educativa frente a un mundo que se renueva en forma continua y que requiere una formación permanente de todos los agentes pastorales.

La necesidad de impartir cursos de capacitación sobre Ecumenismo, Diálogos Religiosos, sectas o NMR.

Que exista una mayor preocupación de los padres como agentes activos y comprometidos con la educación de sus hijos en sus aspectos humanos y religiosos.

Los párrocos deberían mantener un contacto permanente con los catequistas, para preocuparse de su atención espiritual y de su formación.

Los métodos catequéticos deberán ser revisados y capaces de entregar el mensaje de Jesucristo y de la Iglesia a los alumnos en forma fidedigna, vivencial y atractiva.

Complementar y renovar los programas de Catequesis, con unidades que aborden la problemática de las sectas o NMR.

Que los contenidos de la asignatura de Catequesis sean integradores de todas las asignaturas, para evitar confusiones por presentación, muchas veces parcial, de la verdad de nuestra fe.

La necesidad de fundamentar de una manera permanente las clases de catequesis en un conocimiento integral de las Sagradas Escrituras.

El catequista debe preocuparse de desarrollar en los catecúmenos (y en sus alumnos si se trata del ámbito colegial), el sentido comunitario y de pertenencia a la Iglesia.

La función docente ha de desarrollarse dentro de la perspectiva de los valores evangélicos, a través de un testimonio claro y fidedigno frente a la comunidad escolar.

Necesidad de unidad entre la labor parroquial y la actividad docente del profesor de catequesis.

También son muy destacables las orientaciones específicas del documento que, con el título "Guía para los Catequistas", emitiera la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, el 16 de junio de 1992. En la nota 16, dicho documento expresa en relación a las sectas:


"La proliferación de las sectas de origen cristiano y no cristiano es, actualmente, un reto pastoral para la Iglesia en todo el mundo. En los territorios de misión, representan un serio obstáculo para la predicación del evangelio y para el desarrollo ordenado de las Iglesias jóvenes, pues atacan a la integridad de la fe y a la solidez de la comunión".

"Existen zonas más vulnerables y personas más expuestas a su influencia. Lo que las sectas pretenden ofrecer, les favorece aparentemente porque lo presentan como una respuesta inmediata y sencilla a las necesidades sensibles de las personas, y se sirven de medios apropiados a la sensibilidad y cultura locales".

"Como es bien sabido, el Magisterio de la Iglesia ha alertado varias veces respecto a las sectas, animando a que se considere su difusión actual como una ocasión para una seria reflexión por parte de la Iglesia. Más que una campaña contra las sectas, en los territorios de misión se debe dar nuevo impulso a la actividad misionera propiamente dicha".

"El catequista se presenta, hoy día, como uno de los agentes más aptos para superar positivamente ese fenómeno. Con su tarea de anunciar la Palabra y de acompañar el crecimiento de la vida cristiana, el catequista se encuentra en una situación ideal para ayudar a las personas -tanto cristianos como no cristianos- a comprender cuáles son las verdaderas respuestas a sus necesidades, sin recurrir a las pseudoseguridades de las sectas. Además, como laico puede actuar más capilarmente y hablar de modo más realista y comprensivo".

"Las líneas de acción preferenciales, para un catequista, son las siguientes: conocer bien el contenido y especialmente las cuestiones que las sectas explotan para combatir la fe y a la Iglesia, y así hacer comprender a la gente la inconsistencia de la exposición religiosa de las sectas; cuidar la instrucción y el fervor de vida de las comunidades cristianas para detener la corrosión; intensificar el anuncio y la catequesis para prevenir la difusión de las sectas. El catequista, por consiguiente, ha de empeñarse en realizar una obra silenciosa, perseverante y positiva con las personas, para iluminarlas, protegerlas y, eventualmente, liberarlas de la influencia de las sectas".

"No hay que olvidar que muchas sectas son intolerantes y proselitísticas y, en general, se muestran agresivas hacia el catolicismo. No es posible pensar en un diálogo constructivo con la mayor parte de ellas, si bien hay que partir del respeto y comprensión que merecen las personas. Esta constatación exige que la obra de la Iglesia sea compacta para no dar espacio a confusiones; y también ecuménica, porque la expansión de las sectas representa, asimismo, una amenaza para las otras denominaciones cristianas. Por lo que se refiere a la acción, el catequista deberá actuar dentro del programa pastoral común aprobado por los pastores competentes".


Información.

Es necesario que, especialmente los jóvenes que son una de las franjas de más alto riesgo a ser captada, manejen aunque sólo sea la información básica respecto a los NMR. Es importante para ello que sepan que detrás de algunos de estos movimientos, pueden haber muchas cosas más que una sincera búsqueda de la Verdad o de Dios.

Algunos de los aspectos que no deben faltar en su conocimiento son :

Qué es una secta o NMR

Cuáles son sus características

Qué tipos de movimientos existen

Cuáles son sus técnicas de captación e indoctrinamiento , y qué efectos producen.

La información, sobre el fenómeno sectario en general, apuntando a la prevención, es también un aspecto fundamental, y aquí al igual que en la anterior respuesta, deben cumplir un destacado rol tanto los catequistas, como así también los formadores en general.

La experiencia que nos han dado cientos de conferencias en colegios, nos ha mostrado la importancia de las mismas, en orden a la prevención.

Cuántas veces, al finalizar una conferencia introductoria en institutos secundarios, se nos acercan jóvenes muy asombrados porque en el transcurso de la charla tomaron conciencia de que estaban asistiendo, sin saberlo, a una secta camuflada de fundación; o que el verdadero nombre de la asociación que días atrás le ofreció realizar un ´test de personalidad gratuito´, es el de una ´iglesia´; o de la jovencita que descubre que el interés de su novio por los OVNIs, hizo que se integrara a uno de los tantos cultos platillistas o contactistas existentes en nuestras ciudades; en fin, muchas son las anécdotas y, lamentablemente, la de algunos casos, muy dolorosas.

Es por ello que se hace hincapié en la prevención. Nunca será poco lo que se haga en tal sentido, ya que una vez dentro de un movimiento de estas características, se hace muy difícil cualquier contacto con el afectado.

En los niveles terciarios y universitarios es también importante que, además de una información general sobre la temática, se efectúe un estudio, aunque sólo sea introductorio, desde las propias disciplinas profesionales.

Como dijéramos en un artículo anterior, no es posible que tengamos profesionales en diversas áreas de la salud, que desconozcan los daños que ocasionan algunos movimientos de características sectarias, tanto en lo físico como en lo psíquico; profesionales del derecho que desconozcan un abordaje jurídico a la temática; o educadores, especialmente de las áreas catequísticas, que no se encuentren capacitados para un abordaje educacional.

 

 

Testimonio.

Nunca será demasiada la insistencia que, como católicos, podamos hacer frente a esta respuesta. Como sabemos, entre las muchas posibles razones de adhesión a estos grupos, una insoslayable, responde al alejamiento de la Iglesia en razón de desilusiones o desengaños.

También aquí deberíamos hacernos una serie de preguntas, no con ánimo de juzgar o polemizar, sino para promover un constante cambio, y una verdadera metanoia

¿Cuántas veces con nuestras actitudes, acciones u omisiones, los sacerdotes, las religiosas, los docentes y catequistas, los padres y los hijos, habremos ayudado para que la Iglesia sólo pareciera un club social al que, para pertenecer, basta con escuchar sin una verdadera participación la misa del domingo y leer algunos libritos de espiritualidad sensiblera?

¿Qué clase de testimonio damos si no sólo en la sociedad, sino también dentro de la Iglesia, estamos más preocupados en ser servidos, que en servir? ¿Cuál puede ser el testimonio de aquel que se apoya en sus actividades o contactos curiales para ganar prebendas, títulos y así aumentar aún más su soberbia mal disimulada? ¿Qué testimonio brindan aquellos que, llenándose la boca de la Doctrina Social de la Iglesia, es la que menos aplican en sus colegios, empresas o trabajos. En fin, ¿qué testimonio brindamos si en esta sociedad, tratamos de pasar lo más desapercibidos y acomodados posible a los cánones que ella misma dicta, y no somos signo de contradicción?

Algunos movimientos de características sectarias al golpear las puertas en las visitas domiciliarias, hablan de la Biblia, asombrando a católicos que a veces ni siquiera la han leído. Pero, en ocasiones, tienen la mala suerte de encontrarse con un católico de mediana formación que sí la ha leído. Y al decirles que están sacando párrafos fuera de contexto o que el versículo citado por ellos, está relacionado con otro que termina explicitándolo distinto a lo que pretenden, guardan la Biblia debajo del brazo, y empiezan a ventilar los trapitos sucios de los hombres de Iglesia, desde ciertos Papas hasta los laicos, pasando inevitablemente por curas y monjas.

Lamentablemente y pese a que las anécdotas vienen siempre mechadas con algunas leyendas o clichés clásicos, otras son, dolorosamente ciertas.

 

Responsabilidad y Compromiso.

La responsabilidad y el compromiso, son otra respuesta importante al fenómeno de las sectas o NMR. Porque muy relacionado con el "a mí no me va a pasar", está el "otro se va a ocupar".

Las sectas, es preciso resaltarlo, no son simplemente un problema religioso, razón por lo que no compete sólo a la Iglesia Católica y a las religiones clásicas o tradicionales. Al menos no sólo a ellas, sino a toda la sociedad.

Los únicos realmente preocupados en reducir el fenómeno de las sectas o NMR a una cuestión de orden religioso, no nos cansaremos de decirlo, son las mismas sectas. De esta manera, cuando un movimiento es blanco de una crítica objetiva como es el caso de los Niños de Dios / La Familia a quienes se acusa de promover la prostitución y la corrupción de menores, entre otros delitos, empiezan a desarrollar una gran campaña, manifestando que son perseguidos injustamente por tratarse de una minoría religiosa.

Este es un problema que compete al Estado, a los gobernantes, a los profesionales, a los educadores y a los educandos, a los padres y a los hijos..., es decir que compete a toda la sociedad porque toda ella es interpelada por dicho fenómeno.

Quizás debiéramos preguntarnos cada uno de nosotros, en qué nos afecta o involucra el fenómeno de las sectas o NMR, y de qué manera podemos responder al desafío, cómo podemos comprometernos desde nuestra vocación particular, ya sea esta la de docente, catequista, alumno, padre de familia, profesional, político, etc.

Además de las áreas educativas, de las que ya nos referimos en los puntos anteriores, es también importante lo que puedan hacer al respecto, otras instituciones.

El Estado tiene la obligación de conocer los alcances del fenómeno de las sectas o NMR en general, en orden a la preservación del bien común. Por su parte los organismos estatales que, por su misma función tengan relación con la presente temática, deben, resguardando el derecho universalmente reconocido a la libertad de creencias, velar para que en nombre de esas creencias, no se cometan delitos que deben ser punibles como tales.

Las fuerzas de seguridad son otro ámbito que no puede desconocer las características de los movimientos que actúan en el país y, especialmente de aquellos sobre los que pesan graves denuncias. De esta manera al llegar el momento de un procedimiento, sabrán claramente qué buscar, cómo buscarlo y dónde buscarlo.

Finalmente, las diversas instituciones religiosas también deben abocarse a la profundización de la temática sectaria, para estudiar y luego advertir, formas no éticas de captación y generar en su feligresía, anticuerpos efectivos para evitar un proselitismo engañoso.

En fin, creemos que si queremos ver una solución a la problemática es imprescindible que el compromiso sea asumido con responsabilidad, como así también que cada estamento de la sociedad puede asumir un compromiso y dar una respuesta al desafío de las sectas o NMR.

 

 

Especialización.

Por último, la especialización en el fenómeno sectario, es también una respuesta que no puede hacerse esperar.

Se necesitan profesionales que, desde sus propias disciplinas profundicen el fenómeno de las sectas o NMR, porque el mismo obedece a múltiples factores y, como se expresó anteriormente, no sólo a cuestiones religiosas.

La especialización es un aspecto importante, porque el desconocimiento en general y los prejuicios en particular, hacen que en más de una oportunidad, no se den respuestas claras al desafío.

Se necesitan abogados, especializados en un abordaje jurídico de las sectas; psicólogos, especializados en un abordaje psicológico, como así también en ciertos casos, psicoterapeutas de ex miembros, ya que los mismos deben ser abordados con técnicas distintas a las clásicamente utilizadas; y docentes, especializados en un abordaje educacional, que investiguen y puedan esclarecer.


El Desafío de los Desafíos.

Luego de lo expuesto no quisiera culminar el presente trabajo sin dejar de notar que mucho se ha hablado, y hablamos, de que las sectas o Nuevos Movimientos Religiosos (NMR), son un desafío. Un desafío para las religiones clásicas o tradicionales, un desafío para la familia y un desafío, consecuentemente, para la sociedad. Pero nunca se ha mencionado que también es un desafío para los investigadores y estudiosos del presente fenómeno.

Al ser el hombre por naturaleza, religioso, vemos en él como una constante pulsión hacia lo trascendente. Es por ello que frente a cualquier temática que roce aunque sólo sea levemente lo religioso, nadie pueda permanecer impasible. Esto es especialmente visible cuando, en ronda de amigos o reuniones familiares, surge el tema religioso. Todos tienen una opinión formada al respecto, cuenten o no con conocimiento del tema. Generalmente en dichas opiniones, puede observarse una fuerte carga afectiva, más que racional, provocando consecuentemente que los juicios emitidos sean muchas veces, verdaderos prejuicios. Lamentablemente algunos investigadores tampoco son ajenos a ciertos prejuicios y, a veces, a intereses de los más diversos.

Existe entre los estudiosos de la presente temática una división en dos bloques: Anti Cultos y Contra Cultos. Las diferencias entre ambas han sido suficientes para que estas dos corrientes, sean disparadores y a su vez blanco de diversas acusaciones o soberbio desdén. De todo esto surge una serie de dificultades para la adhesión del científico o investigador católico, a cualquiera de las corrientes, ya sea esta la de los Anti Culto o la de los Contra Culto.

Creemos que los estudiosos católicos deben crear una tercera categoría en la búsqueda de la mayor objetividad posible, en un tema que se presenta como muy complejo. Los investigadores abocados a la presente temática debemos evitar los prejuicios en ambas direcciones, no importando si la tesis a estudiar proviene de fuentes alineadas en la corriente Anti Culto o Contra Culto, sino del contenido de la tesis misma. Algo que, salvo honrosas excepciones, no lo hacen dichas corrientes, sino que las suelen desdeñar altiva y despectivamente.

En ambas líneas existen posiciones muy valiosas por un lado, y muy criticables por otro. Por ello la intención de lograr una categorización alternativa. Es decir, una categorización que, entre otros aspectos, incluyera sin prejuicios el excelente nivel académico de los Contra Cultos, pero que esa excelencia académica estuviera al servicio del hombre doliente, es decir, de las personas y familias directamente afectadas por el fenómeno, como en los Anti Cultos.

Finalmente, es necesario destacar que lo expuesto no tiene la intención de agotar una discusión que, siempre y cuando los sustentadores de las distintas posiciones se sujeten a las normas básicas de la ética, puede considerarse como sumamente provechosa, sino que pretende, con ayuda de la Providencia, que estas líneas sirvan para llamar la atención de los diversos investigadores y estudiosos, y decidan enfrentar honestamente el desafío de los desafíos realizando su aporte en bien de la Verdad.

- José María Baamonde - 2003- ARBIL Nº75.

 

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SECTAS: con sus doctrinas fanáticas que esclavizan al hombre, muchas veces a través de hombres aparentemente fantásticos y ‘Biblia bajo el brazo’, pregonando nuevas sectas.

 

 

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El nombre “Testigos de Jehová” es una supuesta y falsa prueba como queriendo decir que son los verdaderos. Y no se usó hasta Rutherford en 1931. Antes: “Estudiantes de la Biblia” o “Russellites”. Russell en 1883 pidió que fueron llamados “solo cristianos”.


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"Señor, quiero comprender algo de la verdad que mi corazón cree y ama, por ello no quiero comprender para creer, sino que creo para poder comprender.

"Haz, te lo ruego, Señor que yo sienta con el corazón lo que toco con la inteligencia".

(San Anselmo - Nació el año 1033 en Aosta (Piamonte). Ingresó en el monasterio benedictino de Le Bec, en Normandía, y enseñó teología a sus hermanos de Orden, mientras adelantaba admirablemente por el camino de la perfección. Trasladado a Inglaterra, fue elegido obispo de Canterbury combatió valientemente por la libertad de la Iglesia, sufriendo dos veces el destierro. Escribió importantes obras de teología. Murió el año 1109.

 

 

La prepotencia de las sectas, consecuente con un desconocimiento de la sapiencia y tradición, les lleva a predicar una Biblia ajustada a los dulces y apetitos de la platea. Al contrario, la fe en Jesús, Sabiduría de Dios, conduce a un “conocimiento pleno” de la voluntad divina, “con toda sabiduría e inteligencia espiritual”, y hace posible comportarse “de una manera digna del Señor, procurando serle gratos en todo, dando frutos de toda obra buena y creciendo en el comportamiento de Dios” (Col 1, 9-10).   Esta fe en Jesús, revelador del Padre, constituye el aspecto más sublime y consolador de la Buena Nueva. Este es precisamente el testimonio que nos llega de las primeras comunidades cristianas, en las cuales continuaba resonando el himno de alabanza que Jesús había elevado al Padre, bendiciéndolo porque en su beneplácito había revelado “estas cosas” a los pequeños.  La Iglesia ha crecido a través de los siglos con esta fe: “Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar” (Mt 11, 27). En definitiva, revelándonos al Hijo mediante el Espíritu, Dios nos manifiesta su designio, su sabiduría, la riqueza de su gracia “que derramó superabundantemente sobre nosotros con toda sabiduría e inteligencia” (Ef 1, 8).

 

 

"No te importe mucho quién es por ti o contra ti; sino busca y procura que sea Dios contigo en todo lo que haces.
Ten buena conciencia, y Dios te defenderá.
Al que Dios quiere ayudar, no le podrá dañar la malicia de alguno.
Si sabes callar y sufrir, sin duda verás el favor de Dios.
El sabe el tiempo y el modo de librarte; y por eso te debes ofrecer a El.
A Dios pertenece ayudar y librar de toda confusión.
Algunas veces conviene mucho, para guardar mayor humildad, que otros sepan nuestros defectos y los reprendan". Thomás de Kempis.

 

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Una hermosa indicación de Juan Pablo II hablando de la memoria histórica: La memoria se configura como un derecho que corresponde a cada grupo humano (sociedad, Iglesia, partidos y sindicatos) para profundizar en la propia identidad, pero es esencial que esa memoria no sea selectiva y sesgada, ni intente imponer a todos una visión uniforme, sino que se desarrolle a partir de una aproximación «abierta, objetiva y científica» a los hechos.

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…[…]… «Sí que reivindicó el derecho de cada colectivo, «la Iglesia católica, una congregación religiosa, un partido político, un sindicato, una institución académica», a rememorar su historia para profundizar «en su identidad». Monseñor Ricardo Blázquez, Obispo de Bilbao-Esp. 2007.XI.

 

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Historiadores serios, responsables investigadores, sanos intelectuales deben estudiar la historia. La Iglesia universal está muy por encima de circunstancias coyunturales, y debe ser capaz de transmitir un mensaje de fe y de esperanza. La historia tiene que quedar en manos de los historiadores porque nadie tiene derecho a imponer una «verdad oficial», propia de los sistemas totalitarios. En el marco de la razón y el sentido común, el recuerdo de los antecesores -en este caso, de quienes dieron la vida por la fe ‘mártires de la Iglesia Católica’- refuerza la propia identidad y ayuda a comprender el complejo mundo en que vivimos. 2007-XI

 

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DE CÓMO LA IGLESIA CATÓLICA IBA ESCRIBIENDO EL NUEVO TESTAMENTO… El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya San Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El Apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).


El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).
Es cierto que no podemos escuchar las palabras de Jesús, como podemos escuchar, por ejemplo, las palabras del Papa Juan Pablo II, de feliz memoria, por medio de un video o un DVD. En este caso estaremos escuchando las palabras del difunto Papa. Jesús, en cambio, no es un difunto; él está vivo y está hablando hoy. En efecto, él aseguró a sus apóstoles que hablaría a través de ellos y en ellos: “El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).
La voz de Cristo no cesó cuando murió el último apóstol, como enseña el Catecismo: “Por institución divina los Obispos han sucedido a los apóstoles como pastores de la Iglesia. El que los escucha a ellos, escucha a Cristo; el que, en cambio, los desprecia a ellos, desprecia a Cristo y al que lo envió” (N. 862). La recomendación de Dios no está errada –‘absit’- cuando nos manda escuchar a Jesús, porque Jesús está vivo hoy y habla a través de los legítimos pastores de la Iglesia que son sucesores de esos apóstoles. “Escuchémosles”. Dos milenios, solo la Iglesia Católica anunciando a Cristo: “El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).
“fidem custodire, concordiam servare”», custodiar la fe, conservar la concordia.

 

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La vida cristiana ante las sectas - El baluarte donde refugiarse frente al error y la confusión es la tradición apostólica y la Iglesia de Dios, «columna y fundamento de la verdad» (1 Tim. 3, 15). Ante el espectáculo de las ideologías de moda, San Pablo anima a su discípulo amado: «combate el buen combate de la fe, conquista la vida eterna ... guarda el depósito. Evita las palabrerías profanas, y también las objeciones de la falsa ciencia; algunos que la profesaban se han apartado de la fe» (1 Tim. 6, 12. 20-21). «No te avergüences ... Ten por norma las palabras sanas que oíste de mi en la fe y en la caridad de Cristo Jesús. Conserva el buen depósito mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros» (2 Tim. 1, 8. 13-14; cf. 1 Jn. 4, 6). Las palabras son gráficas: «Rechaza las fábulas profanas y los cuentos de viejas» (1 Tim. 4, 7). «Evita las palabrerías profanas, pues los que a ellas se dan crecerán cada vez más en impiedad, y su palabra irá cundiendo como gangrena» (2 Tim. 2, 15-17). A Tito por su parte, el Apóstol le avisa que a los «habladores y embaucadores» es menester «taparles la boca» y «reprenderles severamente», «a fin de que conserven sana la fe» (Tito 1, 11. 13).

El Señor edifica la Iglesia, que es su Cuerpo, en la unidad de su fe (cf. Ef. 4, 11-13), «para que no seamos ya niños llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error, antes bien, siendo sinceros en el amor, crezcamos en todo hasta Aquél que es la Cabeza, Cristo, de quien todo el Cuerpo recibe» (Ibíd. vv. 14-16).

La intensa vida espiritual de los creyentes les mantendrá inmune de las asechanzas (cf. 1 Pe. 5, 8) y la fascinación de las sectas. El estudio y profundización de nuestra fe, así como la vida interior y el ejemplo de vida hasta el padecimiento, son las mejores armas para hacer frente a los contradictores del Evangelio. San Pedro escribe: «dad culto al Señor, Cristo, en vuestros corazones, siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza. Pero hacedlo con dulzura y respeto. Mantened una buena conciencia, para que aquello mismo que os echen en cara, sirva de confusión a quienes critiquen vuestra buena conducta en Cristo. Pues más vale padecer por obrar el bien, sí esa es la voluntad de Dios, que por obrar el mal» (1 Pe. 3, 13-17).

El apóstol San Judas confía a sus queridos discípulos esta misión frente a las divisiones gestadas por las "hairesis": «edificándoos sobre vuestra santísima fe y orando en el Espíritu Santo, manteneos en la caridad de Dios, aguardando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. A unos, a los que vacilan, tratad de convencerles; a otros tratad de salvarles arrancándoles del fuego; y a otros mostradles misericordia con cautela, odiando incluso la túnica manchada por su carne» (Jds, 20-23).


Las estrategias sectarias que buscan acercarse a los fieles y conquistarlos para sus ideologías y grupos no eran desconocidos a los Apóstoles. En los textos antes citados te habla de la «acción solapada» de los sectarios, de «discursos capciosos» y «argumentos embaucadores», así como de «vana palabrería» y «objeciones de la falsa ciencia». Estos «visitan las casas» y perturban a los fieles, fomentan las «disensiones y disputas», procurando arrastrar a la gente contra la verdad del Evangelio. Las acciones de reclutamiento que promueven los líderes de las "hairesis" van desde las palabras dulces y falaces basta la persecución directa.

En este marco se deben ubicar las advertencias apostólicas. «Al sectario, después de una y otra amonestación, rehúyele" (Tito 3, 10). «Si alguno viene a vosotros y no es portador de esta doctrina, no le recibáis en casa, ni le saludéis, pues el que le saluda se hace solidario de sus malas obras» (2 Jn. 10-11).

El apóstol san Pablo Insiste: «Esto has de enseñar; y conjura en presencia de Dios que se eviten las discusiones de palabras, que no sirven para nada, si no es para perdición de los oyentes» (2 Tim. 2, 14; cf. ibíd. 2, 23). Y refiriéndose a las doctrinas y cultos paganos, les dice a los corintios: «No os juntéis con los infieles. Pues ¿qué relación hay entre la justicia y la iniquidad? ¿Qué unión entre la luz y las tinieblas? ¿Qué armonía entre Cristo y Beliar? ¿Qué participación entre el fiel y el infiel? ¿Qué conformidad entre el santuario de Dios y el de los ídolos?» (2 Cor. 6. 14-15).

Ante el fenómeno sectario he aquí en pocas palabras la máxima apostólica: vigilancia y crecimiento en la intimidad con el Señor. «Vosotros pues, queridos, estando ya advertidos, vivid alerta, no sea que, arrastrados por el error de esos disolutos, os veáis derribados de vuestra firme postura. Creced, pues, en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo» (2 Pe. 3, 17-18).

Esta unión íntima con el Maestro por la gracia y oración se intensifica y halla su momento privilegiado en la Palabra de Dios, la Santísima Eucaristía y la Virgen María.

La vida espiritual y la sana doctrina encuentra en las Escrituras Sagradas la fuente preciosa que educa "al hombre de Dios" y le mantiene en la fe y sabiduría de Cristo. San Pablo elogia el conocimiento de los Libros Sagrados de su discípulo Timoteo y le encomienda vivamente la familiaridad con la palabra de Dios para no verse arrastrado por el error y el desaliento. He aquí el texto: «Tú, en cambio, persevera en lo que aprendiste y en lo que creíste, teniendo presente de quiénes lo aprendiste, y que desde niño conoces las Sagradas Letras, que pueden darte la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para argüir, para corregir y educar en la justicia, así el hombre de Dios se encuentra perfecto y preparado para toda obra buena» (2 Tim. 3, 14-17).

La Palabra de Dios lleva a la Eucaristía: el Verbo al Verbo que se hizo Carne por nosotros. El corazón de la espiritualidad bíblica radica en la Santísima Eucaristía, Sacrificio y Comunión del Cuerpo y Sangre de Cristo. Los Apóstoles lo habían aprendido del mismo Maestro (cf. Mt. 26, 26-28; Lc. 22, 19-20; Jn. 6, 53-58) y lo vivieron con notable fervor (cf. 1 Cor. 11, 23-25). La Eucaristía, Sacramento de la Fe y de la unidad —tal como nos describe los Hechos de los Apóstoles— constituía y edificaba la Comunidad de los creyentes (cf. Hech. 2, 42).

Inseparable de Jesucristo, la Madre por excelencia, que siempre intercede ante su divino Hijo (cf. Jn. 2) junto a su Iglesia (cf. Jn. 19. 25-27; Hech. 1. 14), la Virgen María, maestra de oración y de entrega a Dios (cf. Lc. I, 38; 1, 46-55; 2, 19. 51). Ella aplasta la serpiente y vence al dragón protegiendo a sus hijos del mal y del error (cf. Gén. 3, 15; Apoc. 12). La devoción mariana ocupa un puesto particular en la perseverancia de los fieles y en ministerio apostólico frente al florecimiento de las "hairesis" contrarias al Evangelio de Jesucristo.

La consecuencia inmediata de la auténtica vida espiritual es la evangelización. Los fieles, pertrechados de las armas del espíritu (Hech. 2; 4, 8; Ef. 6, 10-20), se lanzan a la aventura misionera, para compartir con todos la insondable riqueza de Jesucristo (cf. Ef. 3, 8. 14-19). El Espíritu Santo les lleva a vivir para Cristo Jesús (cf. Rom. 8, 14-17), y a no descansar hasta ver al Señor formado en cada uno (cf. Cor. 9, 16. 22-23); extender el Evangelio a todos los confines (cf. Mt. 28. 18-20), confiando en Dios, que da el crecimiento (cf. 1 Cor. 3, 6-7).

Los tiempos difíciles, lejos de hacer palidecer la actividad apostólica, exigen por el contrario un mayor fervor evangelizador. El incansable Apóstol de los gentiles nos dejó en la persona de Timoteo aquella gran consigna: «Te conjuro en la presencia de Dios ... Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la sana doctrina, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas. Tú en cambio, pórtate en todo con prudencia, soporta los sufrimientos, realiza la función de evangelizador, desempeña a la perfección tu ministerio» (2 Tim. 4, 1-5).

La caridad y la paciencia serán en esta tarea apostólica la luz que mostrará la verdad y la sal que sazonará al mundo (cf. Mt. 5, 13.14). «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros» (Jn. 13, 35). «Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mt. 5, 16).

«¡Mirad cómo se aman!». La historia nos narra cómo llamaba la atención de los paganos el amor que se tenían los cristianos y su entereza ante las persecuciones. «La multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola alma ... Los apóstoles daban testimonio con gran poder de la resurrección del Señor Jesús. Y gozaban todos de gran simpatía» (Hech. 4, 32. 33). Las escenas y sentimientos de los Apóstoles seguían este tono «Ellos marcharon de la presencia del Sanedrín contentos por haber sido considerados dignos de sufrir ultrajes por el Nombre. Y no cesaban de enseñar y de anunciar la Buena Nueva de Cristo Jesús cada día en el Templo y por las casas» (Hech. 5, 41. 42). Las obras de misericordia volvían patentes las palabras del Señor, y los perseguidores quedaban atónitos al ver cómo los fieles afrontaban la muerte con la esperanza del Cielo y la resurrección.

 

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Medieval - El único momento histórico en que Europa tuvo su unidad fue con la cristiandad medieval. Era la Europa católica. La cristianitas de la Europa medieval era la patria común. La reforma luterana destruyó todo esto, separó a los países y creó los nacionalismos.

Vittorio Messori; escritor, periodista, comentarista e investigador histórico. MMV.

 

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Gracias a la Iglesia Católica, antes del 1300, había fundadas en Europa cuarenta y cuatro Universidades, en las que se forja un individuo especial dotado de cierta uniformidad: homo Scholasticus.

 

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Medioevo - La gran figura histórica del emperador Carlomagno evoca las raíces cristianas de Europa, remitiendo a cuantos la estudian a una época que, a pesar de los límites humanos siempre presentes, se caracterizó por un imponente florecimiento cultural en casi todos los campos de la experiencia. Al buscar su identidad, Europa no puede prescindir de un esfuerzo enérgico de recuperación del patrimonio cultural legado por Carlomagno y conservado durante más de un milenio. La educación en el espíritu del humanismo cristiano garantiza la formación intelectual y moral que forma y ayuda a la juventud a afrontar los serios problemas planteados por el desarrollo científico-técnico. En este sentido, también el estudio de las lenguas clásicas en las escuelas puede ser una valiosa ayuda para introducir a las nuevas generaciones en el conocimiento de un patrimonio cultural de inestimable riqueza.

 

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Durante el luminoso medioevo - En términos cuantitativos, las catedrales góticas son tan asombrosas como las Pirámides egipcias. Sólo en Francia, durante noventa años, desde 1180 a 1270, se vio la construcción de 80 catedrales y casi 500 abadías.

 

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Es bueno valorar acontecimientos y hechos que han sucedido en el pasado, reflexionar sobre ellos, para caminar con los talentos de la historia como bastón de guía.

 

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La historia no puede hacerse sin acudir a las fuentes. Estas fuentes son testimonios, y, como tales testimonios, pueden ser parciales. Para el estudio de los tres primeros siglos del cristianismo, las fuentes son escasas. Pero en este período que estudiamos —especialmente en el siglo IV— son muy numerosas. La abundancia de los escritos de este período se debe probablemente al hecho de que en él la educación retórica era tenida en grandísima consideración y permitía subir fácilmente en la escala social. Hablar hoy de retórica presenta una gran carga peyorativa, mas en aquella época no era así. De hecho, la educación que se recibía entonces se dividía en dos grandes momentos: gramática —correspondería a la escuela media— y retórica —estudios ya universitarios—. Había no sólo que decir las cosas, sino decirlas bien. Y para expresarse bien había que tener un buen conocimiento de los clásicos. Los hombres eminentes tenían la posibilidad de llegar muy alto en la escala social. Esto ocurría así hasta que, a causa de las reformas de Diocleciano y de Constantino, se impuso un orden social más estable para garantizar las ganancias fiscales.

Naturalmente las obras de mayor interés para la historia de la Iglesia son aquéllas de carácter religioso. Mas conviene tener presente la importancia que para el mismo propósito revisten también los autores paganos: en primer lugar, ellos nos permiten conocer mejor el contexto histórico-político y cultural en el cual se desarrollan los acontecimientos de la Iglesia; en segundo lugar, a tales acontecimientos los mismos autores hacen a veces referencia, revelando así su punto de vista diverso. Cultura profana y cultura cristiana, en cambio, fueron tal vez muy cercanas entre ellas: el filósofo pagano Temistio, por ejemplo, estuvo al servicio de emperadores cristianos; y Juliano, antes de volverse pagano, había recibido una educación cristiana.

 

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La Iglesia "...no tiene miedo a la verdad que emerge de la historia y está dispuesta a reconocer equivocaciones allí donde se han verificado, sobre todo cuando se trata del respeto debido a las personas y a las comunidades. Pero es propensa a desconfiar de los juicios generalizados de absolución o de condena respecto a las diversas épocas históricas. Confía la investigación sobre el pasado a la paciente y honesta reconstrucción científica, libre de prejuicios de tipo confesional o ideológico, tanto por lo que respecta a las atribuciones de culpa que se le hacen como respecto a los daños que ella ha padecido". Juan Pablo II, discurso del 1 de Septiembre 1999

 

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El compromiso por la verdad abre el camino al perdón y a la reconciliación. Surge una objeción ante la conexión indispensable entre el compromiso por la verdad y la paz: las diferentes convicciones sobre la verdad dan lugar a tensiones, a incomprensiones, a debates, tanto más fuertes cuanto más profundas, son las convicciones mismas. A lo largo de la historia, éstas también han dado lugar a violentas contraposiciones, a conflictos sociales y políticos, e incluso a guerras de religión. Esto es verdad, y no se puede negar; pero esto ha ocurrido siempre por una serie de causas concomitantes, que poco o nada tenían que ver con la verdad y la religión, y siempre porque se quiere sacar provecho de medios realmente irreconciliables con el puro compromiso por la verdad y con el respeto de la libertad requerido por la verdad. Por lo que concierne específicamente a la Iglesia católica, ella condena los graves errores cometidos en el pasado, tanto por parte de sus miembros como de sus instituciones, y no ha dudado en pedir perdón. Lo exige el compromiso por la verdad.

La petición de perdón y el don del perdón, igualmente debido - porque para todos vale la advertencia de Nuestro Señor: “¡el que esté sin pecado, que tire la primera piedra!” (cf. Jn 8,7) - son elementos indispensables para la paz. La memoria queda purificada, el corazón apaciguado, y se vuelve pura la mirada sobre lo que la verdad exige para desarrollar pensamientos de paz. No puedo dejar de recordar las iluminadoras palabras de Juan Pablo II: “No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón” (01 enero 2002).


El compromiso por la paz abre camino a nuevas esperanzas. Es como una conclusión lógica de lo que he tratado de ilustrar hasta ahora. ¡Porque el hombre es capaz de verdad! Lo es tanto sobre los grandes problemas del ser, como sobre los grandes problemas del obrar: en la esfera individual y en las relaciones sociales, en el ámbito de un pueblo como de la humanidad entera. La paz, hacia la que debe y puede llevarla su compromiso, no es sólo el silencio de las armas; es, más bien, una paz que favorece la formación de nuevos dinamismos en las relaciones internacionales, dinamismos que a su vez se transforman en factores de conservación de la paz misma. Y sólo lo son si responden a la verdad del hombre y a su dignidad. Y por esto no se puede hablar de paz allá donde el hombre no tiene ni siquiera lo indispensable para vivir con dignidad. Pienso ahora en las multitudes inmensas de poblaciones que padecen hambre. Aunque no estén en guerra, la suya no se puede llamar paz: más aún, son víctimas inermes de la guerra. Vienen también espontáneamente a mi mente las imágenes sobrecogedoras de los grandes campos de prófugos o de refugiados –en muchas partes del mundo– acogidos en precarias condiciones para librarse de una suerte peor, pero necesitados de todo. Estos seres humanos, ¿no son nuestros hermanos y hermanas? ¿Acaso sus hijos no vienen al mundo con las mismas esperanzas legítimas de felicidad que los demás? Mi pensamiento se dirige también a todos los que, por condiciones de vida indigna, se ven impulsados a emigrar lejos de su País y de sus seres queridos, con la esperanza de una vida más humana. Ni podemos olvidar tampoco la plaga del tráfico de personas, que es una vergüenza para nuestro tiempo. Lunes 9 de enero de 2006 – S.S. Benedicto P.P. XVI

 

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Entre las religiones cristianas, originadas en la Reforma Protestante están: la Luterana (fundada por Lutero), la Reformada (por Calvino), la Presbiteriana (por John Knox). Luego fueron fundadas la Anglicana (por Enrique VIII), la Bautista (por John Smith), de donde se derivan las Evangélicas. Existen muchas, tantas más sectas y asociaciones, todas fundadas por hombres, y en gran parte de origen americano. Ninguna fundada por Cristo, siendo sólo la Iglesia Católica a la que Cristo le prometió –hace 2000 años- asistencia hasta el final de los tiempos.

 

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“Al fin y al cabo, desde que el hombre habitaba en cavernas, hasta que se asomó al espacio, los historiadores y antropólogos han censado más de de 100.000 religiones. Se afirma, incluso, que existe un gen que predispone a los humanos a buscar a Dios”
Carlos Alberto MONTANER.
‘ABC’ III.XII.MMV – ESP.

 

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“Las Escrituras no se pueden interpretar solo con los instrumentos de la ciencia de la exégesis –como hacen los protestantes-, mas va leída a la luz de la Tradición del Magisterio”. “En la Iglesia, las Sagradas Escrituras, cuya comprensión crece bajo la inspiración del Espíritu Santo, y el misterio de la interpretación auténtica, dado a los apóstoles, pertenecen el uno al otro en modo indisoluble. Y entonces, allí donde la Sagrada Escritura viene separada de la voz viviente de la Iglesia, vemos que esa cae prisionera a las disputas de los expertos”.

2005-05-07 – S. S. Benedicto XVI – San Juan de Letrán.

La Tradición engendra la Escritura: “Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta”.
-II Tesalonicenses 2,15

 

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En memoria de los mártires cristianos, quienes perseverando en las doctrinas bíblicas enseñadas por la Iglesia católica [inclusive antes de estar finalizada la Biblia] no dudaron en ofrendar sus vidas, exaltando el nombre de Cristo y confesando ser ‘hijos de la Iglesia’. Jesucristo nos envió el Espíritu Santo para que santifique y asista con su Amor a la Iglesia. Las sectas son inventos desequilibrados y perversos. En la Iglesia, el Espíritu Santo santifica también nuestras almas, las llena de su Amor, de su Sabiduría, nos infunde la fe, nos da la verdad, nos llena de fortaleza para permanecer firmes en la fe en medio de las persecuciones que tengamos que sufrir, nos comunica el santo temor de Dios. Si estamos en gracia somos templos del Espíritu Santo y habita en nuestras almas. Procuremos vivir con toda pureza y santidad y amor para que viva dignamente en nosotros el Espíritu Santo. Jesús nos dice: «El Espíritu de Verdad os guiará hacia la Verdad completa».

 

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Para conocer una historia es necesario, pero no suficiente, conocer los hechos, pues es preciso también conocer el espíritu, o si se quiere la intención que animó esos hechos, dándoles su significación más profunda.

 

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El cristiano está advertido de que es necesario conocer la historia para distinguir los hechos. El cristiano a sus hermanos advierte que es imprescindible estudiar la historia para comprender el contexto histórico de los hechos. El cristiano nota que conociendo la historia, se percibe la riqueza de la Tradición, repara la grandeza del Magisterio y la magnanimidad de la salvación en la Escritura enseñada por la Iglesia.

 

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Chesterton afirma: "Si alguien me pregunta, desde el punto de vista exclusivamente intelectual, por qué creo en el cristianismo, sólo puedo contestarle que creo en él racionalmente, obligado por la evidencia".

 

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Santo Tomás de Aquino (1225-1274) teólogo dominico, doctor de la Iglesia Católica

“Nuestro título de gloria: El Hijo del hombre, entregado a las manos de los hombres”


      “En cuanto a mí, dice San Pablo, jamás presumo de algo que no sea la cruz de nuestro Señor Jesucristo.” (Gal 6,14) “Mira, dice San Agustín, ahí donde el sabio de este mundo pensó encontrar la vergüenza, el apóstol Pablo descubre un tesoro.” Lo que a los otros les parecía una locura se convirtió para él en sabiduría y causa de gloria. (cf 1Cor 1,17ss)

       Cada uno considera glorioso lo que le hace grande ante sus propios ojos. Si uno se cree un gran hombre porque es rico, se gloría de su riqueza. El que no ve grandeza más que en Jesucristo, se gloría sólo de él. Así era San Pablo: “Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí.” (Gal 2,20) Así sólo se gloría en Cristo, y ante todo en la cruz de Cristo. En ella se encierran todos los motivos que uno puede tener para gloriarse.

       Hay gente que se gloría de la amistad con gente rica e importante. Pablo no tiene necesidad más que de la cruz de Cristo para descubrir el signo más evidente de la amistad de Dios. “La prueba que Dios nos ama es que Cristo, cuando aún éramos pecadores, murió por nosotros.” (Rm 5,8) No, no hay nada que manifieste más el amor de Dios para con nosotros que la muerte de Cristo. “Oh testimonio inestimable del amor, exclamó San Gregorio, para rescatar al esclavo entregaste al Hijo.”

 

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“¿Quién mejor que María nos puede acompañar en este exigente itinerario de santidad? ¿Quién mejor que Ella nos puede enseñar a adorar a Cristo. Que sea Ella quien ayude especialmente a las nuevas generaciones a reconocer en Cristo el verdadero rostro de Dios, a adorarlo, amarlo y servirlo con total entrega. 

 

Los Magos adoraron al Niño de Belén, reconociendo en Él al Mesías prometido, al Hijo unigénito del Padre, en el cual, como afirma san Pablo, «habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad» (Colosenses 2, 9). En un cierto sentido, una experiencia análoga es la de los discípulos Pedro, Santiago y Juan, recordada por la Fiesta de la Transfiguración celebrada precisamente ayer, a quienes Jesús, en el monte Tabor, les reveló su gloria divina, anunciando la victoria definitiva sobre la muerte. Luego, con la Pascua, Cristo crucificado y resucitado manifestará plenamente su divinidad, ofreciendo a todos los hombres el don de su amor redentor. Los Santos son quienes han acogido este don y se han convertido en verdaderos adoradores de Dios vivo, amándolo sin reservas en cada momento de sus vidas. S. S. Benedicto XVI. 2005.

 

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...El Señor aborrece los labiosmentirosos, y se complace en los que dicen la verdad Prov.12-,22.

 

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Juan Taulero (hacia 1300-1361) monje católico, dominico- de Estrasburgo
Sermón 9

 

“Mujer ¡qué grande es tu fe! (Mt 15,28)


         “Ten piedad de mí, Señor, Hijo de David!” (Mt 15,22) Es un grito, una llamada de una fuerza inmensa... Es un gemido que viene como de un abismo sin fondo. Supera en mucho la naturaleza, es el Espíritu Santo mismo que profiere en nosotros este gemido (Rm 8,26)... Pero Jesús dice: “Dios me ha enviado sólo a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.” (Mt 15,24) y “No está bien tomar e pan de los hijos para echárselo a los perrillos.” (Mt 15,26)... No podía poner a prueba a la mujer con más fuerza, ni ahuyentarla con más vehemencia.
         Ahora bien ¿qué hizo la mujer rechazada de esta manera? Se dejó decir y se humilló ella misma hasta lo más hondo. Llegó hasta el extremo de la humildad, del abismo. Con todo, mantuvo la confianza y dijo: “Esto es cierto, Señor, pero también los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.” (Mt 15,27)
        ¡Oh, si vosotros también supierais penetrar realmente hasta el fondo de la verdad, no por comentarios muy sabios ni por palabras muy altisonantes, ni con los sentidos, sino yendo al fondo de vosotros mismos! Ni Dios, ni otra criatura alguna podría  anihilaros si permanecéis en la verdad, en la confianza humilde. Podríais padecer afrentas, menosprecios y burlas, resistiríais en la perseverancia, os humillaríais más todavía, animados por una confianza ilimitada, y aumentaría más y más vuestro celo. Todo depende de esta actitud y el que llega aquí ha vencido. Sólo estos caminos llevan de verdad, sin obstáculo alguno, hasta Dios. Pero, permanecer así en esta gran humildad, con perseverancia, con una seguridad entera y verdadera, como esta mujer pobre, no es de muchos.

 

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Berakot, o sea, las "bendiciones", que ya aparecen en el Antiguo Testamento y tendrán una difusión ulterior en la tradición judía. Por tanto, se trata de un constante hilo de alabanza que sube a Dios, a quien, en la fe cristiana, se celebra como "Padre de nuestro Señor Jesucristo".

Dios "nos eligió en la persona de Cristo" (Ef 1, 4):  es nuestra vocación a la santidad y a la filiación adoptiva y, por tanto, a la fraternidad con Cristo. Este don, que transforma radicalmente nuestro estado de criaturas, se nos ofrece "por obra de Cristo" (v. 5), una obra que entra en el gran proyecto salvífico divino, en el amoroso "beneplácito de la voluntad" (v. 6) del Padre, a quien el Apóstol está contemplando con conmoción.

El segundo verbo, después del de la elección ("nos eligió"), designa el don de la gracia:  "La gracia que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo" (ib.). En griego tenemos dos veces la misma raíz charis y echaritosen, para subrayar la gratuidad de la iniciativa divina que precede a toda respuesta humana. Así pues, la gracia que el Padre nos da en el Hijo unigénito es manifestación de su amor, que nos envuelve y nos transforma.

He aquí el tercer verbo fundamental del cántico paulino:  tiene siempre por objeto la gracia divina, que "ha prodigado sobre nosotros" (v. 8). Por consiguiente, estamos ante un verbo de plenitud, podríamos decir —según su tenor originario— de exceso, de entrega sin límites y sin reservas.

Así, llegamos a la profundidad infinita y gloriosa del misterio de Dios, abierto y revelado por gracia a quien ha sido llamado por gracia y por amor, al ser esta revelación imposible de alcanzar con la sola dotación de la inteligencia y de las capacidades humanas. "Lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman. Porque a nosotros nos lo reveló Dios por medio del Espíritu; y el Espíritu todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios" (1 Co 2, 9-10).

El "misterio de la voluntad" divina tiene un centro que está destinado a coordinar todo el ser y toda la historia, conduciéndolos a la plenitud querida por Dios:  es "el designio de recapitular en Cristo todas las cosas" (Ef 1, 10). En este "designio", en griego oikonomia, o sea, en este proyecto armonioso de la arquitectura del ser y del existir, se eleva Cristo como jefe del cuerpo de la Iglesia, pero también como eje que recapitula en sí "todas las cosas, las del cielo y las de la tierra". La dispersión y el límite se superan y se configura la "plenitud", que es la verdadera meta del proyecto que la voluntad divina había preestablecido desde los orígenes.

Por tanto, estamos ante un grandioso fresco de la historia de la creación y de la salvación, sobre el que ahora querríamos meditar y profundizar a través de las palabras de san Ireneo, un gran Doctor de la Iglesia del siglo II, el cual, en algunas páginas magistrales de su tratado Contra las herejías, había desarrollado una reflexión articulada precisamente acerca de la recapitulación realizada por Cristo.

La fe cristiana —afirma— reconoce que "no hay más que un solo Dios Padre y un solo Cristo Jesús, Señor nuestro, que ha venido por medio de toda "economía" y que ha recapitulado en sí todas las cosas. En esto de "todas las cosas" queda comprendido también el hombre, esta obra modelada por Dios, y así ha recapitulado también en sí al hombre; de invisible haciéndosevisible, de inasible asible, de impasible pasible y de Verbo hombre" (III, 16, 6:  Già e non ancora, CCCXX, Milán 1979, p. 268).

Por eso, "el Verbo  de Dios se hizo carne" realmente, no en apariencia, porque entonces "su obra no podía ser  verdadera". En cambio, "lo que aparentaba ser, era eso precisamente, o sea Dios recapitulando en sí la antigua plasmación del hombre, a fin de matar el pecado, destruyendo la muerte y vivificar al hombre; por eso eran verdaderas sus obras" (III, 18, 7:  ib., pp. 277-278).
Se ha constituido Jefe de la Iglesia para atraer a todos a sí en el momento justo. Con el espíritu de estas palabras de san Ireneo oremos:  sí, Señor, atráenos a ti, atrae al mundo a ti y danos la paz, tu paz. Benedicto XVI - PP. MMV.XI

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

Glorificación a Dios, Señor y Creador, es el cosmos todo.

Por otra, reconocemos su bondad condescendiente, puesto que Dios está cercano a sus criaturas y viene especialmente en ayuda de su pueblo:  "Él acrece el vigor de su pueblo, (...) su pueblo escogido" (v. 14), como afirma también el salmista.

 

 

gracias de la visita

 

"Diccionario enciclopédico de las sectas", en su última edición (4ª) de 2005.

El autor es el sacerdote, D. Manuel Guerra Gómez. y la editorial la BAC - Es un grueso libro con más de mil páginas, (1104 pgs.). - Sinópsis. - ¿Qué es una secta? Uno de los méritos de esta obra consiste en haber formulado su definición tras exprimir las notas definitorias o comunes a las casi 1.500 (la mayoría implantadas en España e Iberoamérica) descritas en este diccionario y presumiblemente a todas las demás. El autor usa «secta» en su acepción técnica, no en la vulgar, que está cargada de connotaciones tan peyorativas que tiende a identificar acríticamente «secta» y «secta destructiva», a pesar de que estas últimas, es decir, las que «destruyen» a las personas o «dañan» gravemente su personalidad, no llegan al parecer al 10% del total. En esta obra aparecen dispuestas alfabéticamente las sectas religiosas, mágicas e ideológicas, las biografías de sus fundadores, así como, en y desde las sectas mismas, las realidades y cuestiones más importantes de teología dogmática, morales, sociopolíticas, psicológicas, filosófico-vitales, y otros temas complementarios. Trata también de averiguar las causas de la existencia y proliferación de las sectas y de señalar sus remedios. Ayuda a descifrar las claves de las corrientes, generalmente subterráneas, del pensamiento, acciones y movimientos contemporáneos.

MANUEL GUERRA GÓMEZ, catedrático en la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, es Doctor en Filología Clásica y en Teología Patrística. Es conocedor de sánscrito, lengua de los libros religiosos del hinduismo, budismo y jinismo, que tanto han influido en las sectas, sobre todo en las de impronta oriental. Asimismo, es miembro de la International Association of Patristic Studies, de la Sociedad Española de Ciencias de la Religión y de la Sociedad Española de Estudios Clásicos. Ha publicado infinidad de artículos sobre temas filológico-teológicos y de historiografía religiosa, y 18 libros, entre los que cabe destacar por su cercanía con el tema de esta obra: "Los nuevos movimientos religiosos (Las sectas). Rasgos comunes y diferenciales" (Pamplona 1996) e "Historia de las religiones" (Madrid 1999).

 

Las sectas y su invasión del mundo hispánico: una guía  (2003) también por Manuel Guerra Gómez, editada por Eunsa. - Sinopsis. - Para visitar con provecho a una ciudad desconocida, aconsejan el uso de una Guía con su plano, la descripción de sus monumentos, etc. Esta obra pretende prestar un servicio similar con respecto a las sectas implantadas en el mundo hispano. Para no correr el riesgo de extraviarse entre las más de 20.000 sectas inventariadas hasta el momento, para poder recorrer sus nombres que cambian con frecuencia y para ni acumular más inseguridad e inquietud, se presenta esta Guía en el mercado. El autor trata de reflejar la realidad de cada secta con la mayor objetividad posible y de perfilar sus señales de identidad de acuerdo con los datos -no siempre completos- que facilitan su identificación

 

Recomendamos vivamente:

LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA. Autor Vittorio MESSORI – Editorial “PLANETA-TESTIMONIO” 10ª EDICIÓN – Óptimo libro para defenderse del cúmulo de opiniones arbitrarias, deformaciones sustanciales y auténticas mentiras que gravitan sobre todo en lo que concierne a la Iglesia.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).