Wednesday 29 March 2017 | Actualizada : 2017-03-03
 
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Para no caer en el anacronismo, es necesario tener la humildad y la inteligencia de leer los hechos del pasado no con las categorías mentales de hoy, más, dentro el marco histórico temporal en que se efectuaron.


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«Duc in altum» (Lc 5,4) dijo Cristo al apóstol Pedro en el Mar de Galilea.


Al igual que ocurre con cualquier otra expresión de la mente humana, quizás la objetividad plena es imposible, pero lo que se le pide a cualquier intelectual honrado es que, cuando menos, haga el esfuerzo de buscarla, tenga la valentía de acercarse serena y responsablemente al mayor grado de objetividad histórica posible.


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Las leyendas negras sobre el Beato Papa Pío IX

Pío IX, ¿un Papa autoritario y brutal?
Vivía en pobreza y fue un pontífice de gran popularidad.  -  http://apologetica.org

 

La Iglesia no teme la verdad. Tampoco en este caso...

 

CIUDAD DEL VATICANO, 22 sep 2001-(ZENIT.org).- La beatificación del Papa Pío IX (Giovanni Mastai-Ferretti 1792-1878), el pasado 3 de septiembre, ha sido una de las más polémicas de la historia. Juan Pablo II, en la ceremonia, reconoció que ha sido «un Papa muy querido y también muy calumniado».

En general, las polémicas en torno a este obispo de Roma, que gobernó la Iglesia del 6 de junio de 1846 al 7 de febrero de 1878, son fruto de posiciones ideológicas o de interpretaciones de vicisitudes extrapoladas de su contexto histórico. Con el objetivo de ofrecer una contribución lo más objetiva posible en el esclarecimiento de esta figura histórica, que falleció hace 122 años, Zenit ha realizado una investigación en la que se analizan las principales acusaciones lanzadas (y a veces vociferadas) contra Pío IX.

Lo hacemos en el contexto que delimitó el mismo Juan Pablo II en la ceremonia de beatificación de este pontífice: «La santidad vive en la historia y todo santo no está exento de los límites y condiciones propios de nuestra humanidad. Al beatificar a uno de sus hijos, la Iglesia no celebra particulares opciones históricas realizadas por él, más bien lo propone a la imitación y a la veneración por sus virtudes, para alabanza de la gracia divina que en ellas resplandece».

Algunos críticos acusan hoy a Pío IX de haber sido un Papa-Rey, autoritario y brutal. Las crónicas, sin embargo, lo recuerdan como un pontífice justo y bueno con sus súbditos. Lo demuestran algunos hechos.

Los impuestos pagados en aquella época en el Estado Pontificio eran la mitad de los que se exigían en Francia e incluso un cuarto de los que se pagaban en Inglaterra.

Se acusa a Pío IX de ir contra el progreso, sin embargo, en una época en la que viajar en tren era un privilegio para pocos, hizo construir cuatrocientos kilómetros de ferrocarril, emprendió grandes obras públicas, como la aspiración de los terrenos cenagosos de Ostia y Ferrara, bonificó y promovió la agricultura, amplió los principales puertos que se asoman al mar Adriático, promovió desde 1847 la iluminación con gas, dio un impulso decisivo a las excavaciones arqueológicos y a las obras de restauración. Bajo su gobierno, Roma tenía un hospital por cada 9 mil habitantes, mientras que Londres, que entonces se encontraba en la cumbre del Imperio, tenía uno por 40 mil habitantes. Roma disponía de un instituto de beneficencia por cada 2.700 habitantes; Londres uno por cada 7 mil. Entre 1850 y 1870, Pío IX promovió jardines de infancia, dormitorios para las personas sin techo, hornos que vendían pan a precios muy bajos para los indigentes, casas populares, dispensarios médicos gratuitos para los pobres. A partir del 15 de marzo de 1847, Pío IX promulgó en Roma una amplia libertad de prensa, como nunca antes se había visto en un Estado italiano.

Los historiadores, incluso los que no comparten sus ideas, hablan de él como un pontífice bueno y caritativo. 

Cuando era un joven sacerdote, Giovanni Mastai-Ferretti pasó muchos años en el orfelinato romano de Tata Giovanni, centro de formación profesional para muchachos abandonados. Como obispo de Spoleto, más tarde, tras el terremoto que flageló la diócesis, intervino para reconstruir 328 casas, monasterios y conventos. Siendo obispo de Ímola, Para ayudar a los pobres, vendió la cubertería de plata de la diócesis. Vivió siempre en pobreza, incluso cuando fue elegido Papa, que en aquella época era también monarca de los territorios pontificios: redujo el número de sus cortesanos, vendió la mayor parte de sus caballos, hizo disminuir el precio del pan y de la sal, promovió obras públicas para los desempleados, logró que los gastos diarios para comida no superaran nunca las cinco liras. El 17 de julio de 1846 concedió la amnistía para los delitos políticos, liberando a 1.643 encarcelados, muchos de los cuales habían cometido atentados contra la Iglesia. Sacó de la cárcel a muchos prisioneros por deudas pagando con su bolsillo a los acreedores. 

Como el mismo Papa recordó el día de la beatificación y al día siguiente, en Roma se le recuerda por su cercanía a la gente: le gustaba predicar en las parroquias, administrar los sacramentos en las iglesias y en los hospitales, encontrarse con los pobres y necesitados vestido de cura sin ningún tipo de etiqueta. 

En su testamento pidió «no gastar más de 400 escudos para su tumba». Siendo Papa se adeudó personalmente para ayudar a la población romana castigada por una epidemia de cólera. Tras la victoria de las tropas pontificias en Mentana, se encontró con los prisioneros de las tropas de Giuseppe Garibaldi (1807-1882), el general italiano que desempeñó un papel decisivo en la unificación de Italia y conquista de los Estados Pontificios, les ofreció vestidos y les devolvió la libertad.

De familia noble, Giovanni Mastai-Ferretti utilizó todos sus haberes para la caridad. La población era bien consciente de su sensibilidad y, por este motivo, se dirigía a él para pedir ayuda. Por su bondad, era llamado «Papa angélico». (ZS00092203)



Pío IX, ¿enemigo de los judíos?
Hablan los documentos históricos 

 

CIUDAD DEL VATICANO, 22 sep (ZENIT.org).- Hoy se dice que Pío IX fue enemigo de los judíos, una acusa que la Iglesia rechaza, pues como ha confirmado José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, «precisamente a Pío IX se debe la liberación de los judíos de Roma, el 17 de abril de 1848».

«La noche de Pascua, por orden del Papa, se echaron por tierra las puertas del ghetto de Roma, con una medida que se adelantó al resto de las legislaciones europeas. El mismo Pío IX decretó la abolición de indignos y humillantes cumplimientos, que gracias a él dejaron de ser considerados como extranjeros en Italia. Hizo concesiones notables a los judíos. Los hizo partícipes de las limosnas papales y los liberó del tributo que todos los años, con un humillante cortejo, debían llevar al Capitolio».

Testimonios judíos

Los judíos dieron gracias por todo ello. En signo de gratitud, un judío de Livorno, al morir, dejó al Papa 30 mil escudos, que él entregó a los pobres del ghetto de Roma.

El 21 de septiembre de 1858, las autoridades religiosas judías de Alemania enviaron un mensaje al Vaticano en el que se escribía: «El nombre de Pío IX nos causa respeto y amor, pues conocemos los beneficios que desde el principio de tu reino has ofrecido a nuestros hermanos».

Atestigua también a favor de Pío IX el salmo escrito por Mosè Israel Kazzam, rabino jefe de la Universidad israelita de Roma, escrito en Roma en 1847 (cf. Zenit del 27 julio, ZS00072705).

La comunidad judía de Lugo, en la provincia italiana de Romagna, con motivo de la visita de Pío IX en el verano de 1857 escribió y publicó un himno bilingüe en italiano-hebreo, en el que se decía: «A él le corresponde su nombre; pues es justo en sus caminos, Pío en sus obras... También los hijos de Israel que viven a su sombra, se alegran con su llegada, se regocijan pues también por ellos se conmovieron sus entrañas; dirigió sus ojos al resto de Jacob».

El himno y otros dos documentos editados por judíos de esa misma comunidad han sido republicados por «Il Nuovo Diario- Il messaggero», semanario de Ímola. En estos tres documentos, se puede ver cómo el rabino jefe de Lugo de Romagna, Elia Gallico, compuso el 26 de junio de 1846 un himno con motivo de la elección de Mastai-Ferretti a la sede de Pedro. El segundo documento es un retrato poético de Pío IX escrito por Moisè Leone Finzi de Ferrara. El tercer documento es el himno que acabamos de citar.

Se trata de documentos interesantes que muestran el gran cariño que sentían los judíos por Pío IX. No se han encontrado documentos semejantes con motivo de la elección de otros papas.

Una afirmación distorsionada

Algunas de las críticas de antisemitismo lanzadas contra Pío IX se basan en una frase, sacada de contexto, en la que decía: «Los judíos eran hijos de Dios, pero se convirtieron en perros por su dureza de corazón». 

Para comprender la afirmación, nos hemos remontado al texto original. El 24 de agosto de 1871, un mes antes de que las tropas de los Saboya conquistaran el Estado vaticano, Pío IX se encontró con la Pía Unión de las Mujeres Católicas, a quienes dijo: «Cuando nuestra fe triunfe ante los ataques de éstos, nuestros enemigos, entonces ciertamente tendrá lugar la liberación. Os recomiendo en especial a vosotras, Pías Mujeres, que tengáis esta fe y que, según vuestra fe, trabajéis incansablemente con confianza y fervor, como ya veo que hacéis, y no abandonéis nunca la oración».

«Recordad el ejemplo de la Cananea (Mateo 15, 21-28) --continuó diciendo el pontífice--. La Cananea era una mujer buena, aunque gentil. Pidió a Jesucristo la gracia de la liberación de su hijita, poseída por el demonio que la vejaba. Pero Jesucristo no la escuchó y, al final, como indignado, respondió que no era conveniente tomar el pan de los hijos y dárselo a los perros. "Sí --decía la mujer--; tú has venido para dar el pan también a los perros; pues incluso los mismos perros recogen las migas que caen de la mesa de sus amos". Entonces Jesús se dio la vuelta e hizo una apología de aquella buena mujer y alabó su fe, y la consoló con la gracia liberando a su hijita. De este modo, dejó de ser perro, para convertirse también ella en hija. Pues bien, los judíos, que eran hijos en la casa de Dios, por su dureza e incredulidad, se convirtieron en perros. Y hay muchos de estos perros hoy día en Roma y escuchamos cómo ladran por todas las calles, y nos están molestando en todo lugar. Esperamos que vuelvan a ser hijos. Nosotros, mientras tanto, imitemos la humildad y la constancia de la Cananea y no dudéis que, si se hizo digna de las misericordias de Dios ella, que era gentil, nosotros también seremos dignos, pues somos hijos de Dios (Discursos del Sumo Pontífice Pío IX pronunciados en el Vaticano a los fieles de Roma y del Orbe: desde el inicio de su cautiverio hasta el presente/ recogidos por primera vez y publicados por Pasquale De Franciscis. -- Roma : Tip. G. Aurelj, 1872. 535 p. ; 20 cm.)

Entrevistado sobre el sentido de esta cita por Zenit, monseñor Brunero Gherardini, postulador de la causa de beatificación, ha explicado que «ya después de la muerte de Pío IX, los enemigos de la Iglesia trataron de hacer especulaciones con esta frase, aislando del contexto y sin tener en cuenta la referencia evangélica. Por este motivo, nunca fue interpretada por los historiadores serios como una ataque contra los judíos, y de hecho no se menciona en los 12 volúmenes de la "positio", es decir, la relación en la que se pide la beatificación. En el proceso de beatificación de Pío IX, el defensor de la fe, conocido con el nombre de "abogado del Diablo", planteó 13 oposiciones a la causa sobre cuestiones específicas, pero ninguna de estas refería la frase. Esta frase no aparece ni siquiera en la deposición de los testigos».

Según monseñor Gherardini, la frase incriminada tiene que ser interpretada también en el contexto de la época. Pío IX, «al hablar de los ataques violentos incluso amenazaban a su persona, pretendía reflexionar sobre aquellos a quienes él trató cómo hijos y que se comportaron como perros. Lo dijo con la esperanza de que volvieran a ser hijos».

Por otra parte, diferentes escritores judíos han hablado sin hostilidad de Pío IX. Abraham Berliner, por ejemplo, en su «Historia de los judíos de Roma» («Storia degli ebrei di Roma», Rusconi 1992), escribe que Pío IX era benévolo con los judíos. Nada más ser elegido, «pensó también en los inocentes del ghetto, en los judíos que allí vivían como en una prisión, y dispuso que aquellos que se encontraban en restricciones económicas recibieran las ayudas con las que dio algo de alegría a los pobres de Roma».

El caso Mortara

Otro de los motivos por los que se ha acusado a Pío XII de estar contra los judíos se debe al caso de Edgardo Mortara. Es la historia de un niño que nació en el seno de una familia judía pero que fue bautizado en circunstancias extremas --estaba a punto de morir-- por una persona, sin que lo supieran sus padres. El niño se salvó, pero surgió la pregunta: ¿es posible no educar en la fe a un bautizado? Se trataba de un interrogante dramático en aquella época. Al final, el Papa decidió asignar la educación del niño a instituciones de la Iglesia, quitando la patria potestad a sus padres. Se trata indudablemente de una decisión polémica, que hay que comprender en su contexto histórico. Por este motivo, en lugar de entrar en disquisiciones, Zenit ha preferido que sea la misma historia la que hable y ha traducido al inglés la deposición que presentó Edgardo Mortara, después de la muerte del Papa, en el proceso de su causa de beatificación. El texto en inglés puede consultarse en:

 

 http://www.zenit.org/english/archive/0009/ZE000920.html

 

Como se puede ver, al final de la misma, Mortara reconoce claramente la santidad de vida del pontífice. Es lógico que su testimonio fue decisivo para que la Santa Sede y el Papa aprobaran su beatificación. 

Gestos de benevolencia a favor de los judíos

Entre las diferentes pruebas de benevolencia de Pío IX, en nuestra investigación hemos constatado su decisión de entregar 300 escudos a familias judías pobres y el ofrecimiento de un subsidio de 60 escudos establecido para las familias cristianas con doce hijos. 

Durante la epidemia de cólera que flageló Roma en 1868, Pío IX dispuso particulares ayudas para los judíos afectados y asignó once medallas de plata a los médicos judíos que se habían caracterizado por su abnegación. 

Las aperturas introducidas por Pío IX hacia los judíos fueron tales que, en el Consejo de Administración del Banco del Estado Pontificio, una de las figuras de relieve fue el señor Emanuele Alatri, exponente de la comunidad judía. (ZS00092204)

 


 


Pío IX y Juan XXIII, ¿dos Papas contrapuestos?
El sueño del Papa bueno era beatificar a quien convocó el Vaticano I


CIUDAD DEL VATICANO, 22 sep (ZENIT.org).- El intento de contraponer la beatificación de los dos Papas, Juan XXIII y Pío IX, por considerar que tenían dos concepciones diferentes de la Iglesia ha sido totalmente desmentida por los hechos.

Describir a los dos pontífices como el bueno y el malo, el moderno y el antimoderno, el progresista y el retrógrado, parece obedecer más a las leyes del periodismo sensacionalista que a los criterios de análisis serio histórico.

El Papa Juan XXIII fue de hecho el mayor devoto de Pío IX y se inspiró en él a la hora de convocar e inaugurar el Concilio Vaticano II. Juan XXIII expresó públicamente el deseo explícito de beatificar a Pío IX a finales del Vaticano II.

En 1959, el Papa Juan XXIII escribió a monseñor Giuseppe Angrisani, obispo de Casale Monferrato, al final de los ejercicios espirituales que éste último había predicado en el Vaticano: «Siempre me acuerdo de Pío IX, de santa y gloriosa memoria; e imitándole en sus sacrificios, quisiera ser digno de celebrar su canonización».

El 12 de enero de 1959, cuatro meses antes desde su elección como Papa, el cardenal Angelo Roncalli envió una nota a monseñor Alberto Canestri, que entonces era postulador de la causa de beatificación de Pío IX, en la que escribía: «Humilde pero fervorosamente bendigo a su persona y me sentiría muy contento de recibirle en audiencia, y le aliento en su santa empresa que me interesa mucho, la glorificación de Pío IX».

El 22 de agosto de 1962, en audiencia pública, al recordar la fiesta del Corazón Inmaculado de María, Juan XIII, hablando de Pío IX, dijo: «Figura excelsa y noble de pastor, del que se escribió acercándole a la imagen de nuestro Señor Jesucristo, nadie como él fue tan amado y tan odiado al mismo tiempo. Pero sus empresas, su dedicación a la Iglesia brillan hoy más que nunca; la admiración es unánime. Que el Señor me conceda el gran don de poder decretar los honores del altar durante la celebración del XXI Concilio Ecuménico para aquel que convocó y celebró el XX, el Vaticano I » («Discorsi, messaggi, colloqui del santo padre Giovanni XXIII», Tipografia poliglotta Vaticana, Città del Vaticano 1960-1967, vol. IV p.849)

El 8 de diciembre de 1960, Juan XXIII se presentó a sí mismo como un imitador de Pío IX con estas palabras: «¡Su figura se eleva ante nosotros y nos guía! Nos propone el camino justo y nosotros, con la ayuda de Dios, queremos imitarle y le imitaremos siguiendo en nuestro ministerio apostólico: con calma, con mansedumbre, con paciencia inexpugnable, con seguridad, ardor y con la esperanza de la victoria espiritual, independientemente de lo que suceda» («Discorsi, messaggi,
colloqui del santo padre Giovanni XXIII», Tipografia poliglotta Vaticana, Città del Vaticano 1960-1967,volume III p.77).

A diferencia de lo que afirman quienes contraponen el Concilio Vaticano II al Vaticano I, Juan XXIII era un gran defensor del Concilio Vaticano I.

El 24 de noviembre de 1960, comentando las actas del primer Sínodo diocesano romano, Juan XIII, que pronto cumpliría los ochenta años, dijo: «En este día, sintiendo alrededor de nuestra humilde persona el eco de tantas buenas palabras de auspicio para que se prolongue la vida que el Señor nos ha concedido, pensemos en nuestro venerado predecesor, Pío IX, de gloriosísima y santa memoria, que precisamente a nuestra edad, al terminar su 79 año de vida, como nos sucede ahora, se preparó para la apertura inmediata del Concilio Vaticano I, que tanto beneficio debería aportar a la Iglesia en el mundo entero a nivel espiritual y pastoral» («Discorsi, messaggi, colloqui del santo padre Giovanni XXIII», Tipografia poliglotta Vaticana, Città del Vaticano 1960-1967, vol. III pp. 50-51).

El Papa Roncalli no se cansó nunca de indicar a Pío IX como ejemplo: «Oh grande Pío IX --dijo al inicio del Concilio Vaticano II--, amable y fuerte, custodio inflexible de la verdad y previdente apóstol de los tiempos modernos! ¡Qué ejemplo sigue dándonos de auténtica grandeza, de constancia tenaz, de luminosa prudencia, de consuelo y aliento en nuestras humildes pero generosas empresas!»
(«Discorsi, messaggi, colloqui del santo padre Giovanni XXIII», Tipografia poliglotta Vaticana, Città del Vaticano 1960-1967, vol. I pp. 9-10). (ZS00092206)

MMI

 

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Fundación Wallenberg certificará la ayuda de Juan XXIII a judíos

Entregará los resultados de una investigación histórica a Yad Vashem

JERUSALÉN, martes 24 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- La Fundación Internacional Raoul Wallenberg anuncia la conclusión de una investigación histórica que documenta la ayuda que ofreció el Papa Juan XXIII a los judíos perseguidos durante el Holocausto.

Según el estudio, antes de ser Papa, cuando era nuncio apostólico salvó numerosas vidas de judíos de Europa del Este, ayudándoles a emigrar a Tierra Santa.

La noticia ha sido confirmada por la Fundación en un comunicado enviado a ZENIT en la víspera del 25 de noviembre, 128 cumpleaños de Angelo Giuseppe Roncalli, su nombre de pila.

"Su papado se destacó por su actitud de acercamiento entre la Iglesia católica y el judaísmo, cuya mayor expresión se vio plasmada en el Concilio Vaticano II", explica la institución fundada por Baruch Tenembaum, pionero del diálogo interreligioso.

"Menos conocido fue su papel precedente a su elección como Papa, durante el Holocausto, en la década de los años 40, mientras era delegado apostólico en Estambul, donde usó todos sus recursos políticos, intelectuales y afectivos para salvar al mayor numero posible de victimas judías del cruel aparato de exterminio nazi", explica la Fundación.

"Una investigación conjunta de la Fundación Wallenberg y del Comité Roncalli, con la participación de destacados historiadores, revela la valiente actitud del delegado apostólico, quien aprovechó las prerrogativas diplomáticas de su cargo a fin de enviar certificados de bautismo y de inmigración a Palestina a los judíos de Hungría".

"Su intervención se extendió a favor de los judíos de Eslovaquia y de Bulgaria y se multiplicó a favor de muchas más víctimas del nazismo", asegura la Fundación.

"La Fundación Wallenberg y el Comité Roncalli entregarán los resultados de dichas investigaciones a Yad Vashem (la autoridad nacional israelí del Holocausto), con la firme recomendación de que esta prestigiosa entidad le otorgue el titulo de ´justo entre las naciones´ a Angelo Giuseppe Roncalli", afirma el comunicado.

"Con el propósito de honrar la memoria de Roncalli y educar a las jóvenes generaciones sobre su legado de solidaridad, ambas instituciones realizan un llamamiento conjunto a los alcaldes de todas las ciudades del mundo, instándolos a que emplacen estatuas y bustos conmemorativos de Roncalli en lugares públicos y emblemáticos de sus respectivas ciudades", explica la Fundación.

"Todos los seres humanos de buena voluntad, sin distinción de credo ni raza, deben reconocer la gesta heroica de Angelo Roncalli y tienen la obligación moral de inculcar su legado a las jóvenes generaciones", concluye la institución, cuyo fundador es judío.


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“¿Cómo es posible imaginar un consejo o una confederación mundial cristiana, en la que cada uno de sus miembros pueda, hasta en materia de fe, conservar su sentir y juicio propio aún estos contradigan al juicio y sentir de los demás?... Entre tan grande diversidad de opiniones, no sabemos cómo se podrá abrir camino para conseguir la unidad de la Iglesia, unidad que no puede nacer más que de un solo magisterio, de una sola ley de creer y de una sola fe de los cristianos... De esa diversidad de opiniones es fácil es fácil el paso al menosprecio de toda religión, o "indiferentismo", y al llamado "modernismo", con el cual los que están desdichadamente inficionados, sostienen que la verdad dogmática no es absoluta sino relativa, o sea, proporcionada a las diversas necesidades de lugares y tiempos, y a las varias tendencias de los espíritus, no hallándose contenida en una revelación inmutable, sino siendo de suyo acomodable al a vida de los hombres... Porque la unión de los cristianos no se puede fomentar de otro modo que procurando el retorno de los disidentes a la única y verdadera Iglesia de Cristo, de la cual un día desdichadamente se alejaron; a aquella única y verdadera Iglesia que todos ciertamente conocen y que por la voluntad de su Fundador debe permanecer siempre tal cual EL mismo la fundó para la salvación de todos... No puede adulterar la Esposa de Cristo; es incorruptible y fiel. Conoce una sola casa y custodia con casto pudor la santidad de una sola estancia... Vuelvan los hijos disidentes, no ya con el deseo y al esperanza de que La Iglesia de Dios vivo, la columna y el sostén de la verdad, abdique de la integridad de su fe, y consienta los errores de ellos, sino para someterse al magisterio y al gobierno de ella...” [“Mortalium Animos”, ¿cómo fomentar la verdadera unidad de los cristianos?, de S.S. Pió XI, 1928]

 

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"La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño  de la mies que envíe obreros a su mies" (Mt 9, 37-38).

 

Cuiden de sí mismos y de todo el rebaño en el que el Espíritu Santo les ha colocado como Obispos [“episkopos”]: pastoreen la Iglesia del Señor, que ÉL [Jesucristo] adquirió con su propia sangre. 29Sé que después de mi partida se introducirán entre ustedes lobos voraces que no perdonarán al rebaño [y querrán acabar con La Iglesia]. 30De entre ustedes mismos surgirán hombres que enseñarán doctrinas falsas [deformarán la sana doctrina cristiana] e intentarán arrastrar a los discípulos tras sí. 31Estén, pues, atentos, y recuerden que durante tres años no he dejado de aconsejar a cada uno de ustedes noche y día, incluso entre lágrimas.” [San Pablo - Hechos Cap. 20]

 

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el cristiano construye la paz procurando la sabiduría y la humildad,

para luego iluminar fraternidad en la sociedad. Entonces, el cristiano no es pacifista, sí un pacificador

 

«La historia no está en manos de potencias oscuras, del azar o de opciones humanas» S. S. Benedicto XVI P.P.


«Ante el desencadenamiento de energías malvadas, ante la irrupción vehemente de Satanás, ante tantos azotes y males, se eleva el Señor, árbitro supremo de las vicisitudes de la historia».

«Dios no es indiferente ante las vicisitudes humanas, sino que penetra en ellas realizando sus "caminos", es decir, sus proyectos y sus "obras" eficaces».


«Esta intervención divina tiene un fin preciso: ser un signo que invita a todos los pueblos de la tierra a la conversión. Las naciones deben aprender a "leer" en la historia un mensaje de Dios».

Para S. S. Benedicto XVI «la aventura de la humanidad no es confusa y carente de significado, ni está sometida a la prevaricación de los prepotentes y perversos» y, de hecho, «existe la posibilidad de reconocer la acción de Dios en la historia».

El Concilio Ecuménico Vaticano II, en la constitución pastoral «Gaudium et spes», invita al creyente «a escrutar, a la luz del Evangelio, los signos de los tiempos para ver en ellos la manifestación de la acción misma de Dios».

«Esta actitud de fe lleva al ser humano a reconocer la potencia de Dios que actúa en la historia, y a abrirse así al temor del nombre del Señor», «temor» que no es «miedo», sino «el reconocimiento del misterio de la trascendencia divina».

«Gracias al temor del Señor no se tiene miedo del mal que irrumpe en la historia y se retoma con vigor el camino de la vida», repitiendo las últimas palabras de Jesús sobre la tierra: «¡Ánimo! yo he vencido al mundo».

Papa Juan XXIII, solía repetir: «el que cree no tiembla, pues el que cree no debe tener miedo del mundo ni del futuro».

S. S. Benedicto XVI P.P. 2005-05-11 – Vat. Roma – Italia

 

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la aurora y el ocaso del sol, momentos religiosos típicos en todos los pueblos, ya convertidos en sagrados en la tradición bíblica por la ofrenda matutina y vespertina del holocausto (cf. Ex 29, 38-39) y del incienso (cf. Ex 30, 6-8), representan para los cristianos, desde los primeros siglos, dos momentos especiales de oración.

 

Lo primero que hay que decir sobre la humildad es que no se trata de apocamiento, o, como diría Clive Lewis, no se tata de hombres inteligentes intentando creer que son tontos y mujeres bellas haciendo ímprobos esfuerzos por creerse feas. La humildad -Santa Teresa dixit- es la verdad. Un hombre no es soberbio por el hecho de considerarse el mejor de su círculo social (si en verdad lo es). Es más, puede ser un gran humilde si está convencido de su superioridad y, a renglón seguido, deja de pensar en ello.


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Señor Jesús, queremos recoger la lección de S. Francisco que aprendió de la Iglesia.
Como él queremos verte en tus obras y a través de ellas llegar a Ti.
Que todo el universo sea para nosotros un cántico de alabanza en tu honor.
Que a través de nuestras buenas obras, los demás también Te glorifiquen y juntos construyamos esa fraternidad universal, de la cual el mundo entero está necesitado. AMÉN.

 

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«Las catástrofes naturales nos sitúan en la verdad. A pesar de tantos progresos, no estamos en grado de poder gobernar la realidad en su totalidad. No encontramos respuesta a estos hechos porque hemos perdido el sentido de la grandeza de Dios»

 

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‘Si la técnica no se reconcilia con  la naturaleza, ésta se rebelará’ 12 nov.2000 S. S. Juan Pablo II - Magno

 

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San Pedro Crisólogo (380 ca. 450 ca.) en el Segundo discurso sobre el ayuno: "Son grandes las obras del Señor". Pero esta grandeza que vemos en la grandeza de la creación, este poder, es superado por la grandeza de la misericordia. En efecto, el profeta dijo:”Son grandes las obras de Dios"; y en otro pasaje añade:”Su misericordia es superior a todas sus obras". La misericordia, hermanos, llena el cielo y llena la tierra. (...) Precisamente por eso, la grande, generosa y única misericordia de Cristo, que reservó cualquier juicio para el último día, asignó todo el tiempo del hombre a la tregua de la penitencia. (...) Precisamente por eso, confía plenamente en la misericordia el profeta que no confiaba en su propia justicia:  "Misericordia, Dios mío —dice— por tu bondad" (Sal 50, 3)" (42, 4-5:  Discursos 1-62 bis, Scrittori dell area santambrosiana, 1, Milán-Roma 1996, pp. 299. 301).
Así decimos también nosotros al Señor:  "Misericordia, Dios mío, por tu bondad".

 

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¡Gloria al Jesucristo, base y fundamento de su Iglesia!

¡Buenaventura eres Tú, Oh María, Madre de mi Maestro!

 

“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

 

Gracias por venir a visitarnos; gracias por elegirnos, por sugerirnos ideas y comentarios.

Recomendamos vivamente: La vida cotidiana de los primeros cristianos
Adalbert G. Hamman - Trad. Manuel Morera - Ediciones Palabra, 1999 - Colección Arcaduz - 294 pág.

Iglesia católica, sus casi 300 antes de Constantino - En ese salto que va de "Hechos de los Apóstoles" a esa "iglesia oficial y corrupta" que algunos protestantes y neo-gnósticos sitúan en el 325, con Constantino, pasan unos 250 años de vida cotidiana, de los que sabemos bastantes cosas; las suficientes, al menos, para desmontar historietas neopaganas, gnosticoides y demás morralla en la estela de El Código da Vinci y otras revisiones fantasiosas de los evangelios apócrifos.

Recomendamos vivamente:

Título: ‘Históricamente incorrecto. Para acabar con el pasado único’.
Autor: Jean Sévilla - Editorial: Ciudadela

 

Recomendamos: Título: ‘Buscando a Dios’
Autor: Esther de Waal - Editorial: Sígueme

 

Recomendamos: Título: ‘Repensar la ciencia’
Autor: Natalia López Moratalla - Editorial: EIUNSA

 

Recomendamos vivamente: “Sinceridad y Fortaleza” por José Antonio GALERA. Patmos Libros espirituales-Ediciones RIALP S.A. Madrid-España

 

Recomendamos vivamente: ‘La verdad sobre El Código Da Vinci’.
José Antonio Ullate. LibrosLibres. Madrid, 2004.  189 pp.

 

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Recomendamos vivamente: ‘Historia de la Inquisición en España y América’ – El conocimiento científico y el proceso histórico de la Institución (1478-1834). Obra dirigida por don Joaquín PÉREZ VILLANUEVA y Bartolomé ESCANDELL BONET. Es una elevada tarea historiográfica con planteamientos científicos, bases documentales, tratamiento y lenguaje actuales. Y:

La inquisición española - Editorial: BAC- Centro de estudios inquisitoriales- Madrid-España. Autora:(Comella Beatriz.- Rialp, Madrid) Breve-óptimo libro.

 

La Inquisición – la institución, quizás más polémica de cuantas han existido –porque el formidable proceso de secularización moderna la fue convirtiendo paulatinamente en una de las muestras de la mentalidad pretérita más incomprensibles para nuestra sociedad, de valores normativos antitéticos a los de aquella lógica histórica, y porque, por otra parte, ha sido siempre el arma preferida para la batalla ideológica contra determinadas realidades históricas-, no había sido objeto de una Historia amplia, por parte de los españoles, desde la obra del afrancesado José Antonio Llorente, aparecida en los primeros lustros del siglo XIX.

La belleza infunde alegría al corazón de los hombres. 21 XI 2009 Benedicto PP XVI.




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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).