Monday 27 March 2017 | Actualizada : 2017-03-03
 
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Dos mil años de evangelización - En el monte de los Olivos, el día de la Ascensión, antes de subir al Padre, Jesús pronunció la profecía de la evangelización: «Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura» (Mc 16, 15).

«En estas palabras está contenida la proclama solemne de la evangelización» Juan Pablo II. Los discípulos del divino Redentor acogieron esta consigna y desde entonces, a lo largo de la historia y en todos los meridianos del orbe, la Iglesia se torna católica catolizando, y no ha hecho otra cosa que ejecutar el mandato de su Señor: evangelizar. «Evangelizare Iesum Christum»: «Anunciar a Jesucristo» (cf. Ga 1, 16), como se expresa san Pablo con frase lapidaria y emblemática.

 

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Iglesia – de hombres pecadores. Por desgracia, en el seno de la Iglesia, que está constituida por hombres, no faltan los pecadores, sobre todo cuando no se vive el precepto de la caridad, que es esencial y es el primero para un cristiano. De este modo se produce un antitestimonio de Jesucristo. La muchedumbre inmensa de los mártires testifica con su sangre la fidelidad de la Iglesia a Jesucristo, porque, aunque haya en ella pecadores, es a la vez una Iglesia de mártires, es decir, de cristianos auténticos, que han practicado su fe en Cristo y su caridad hacia los hermanos, incluidos los enemigos, hasta el sacrificio, no sólo de su vida, sino también con frecuencia de su honra, habiendo tenido que soportar humillaciones tremendas, entre otras la de ser tachados de traidores y farsantes.

Faltas del pasado - No podemos ocultar que muchos que profesaban ser discípulos de Jesús han cometido errores a lo largo de la historia. Con frecuencia, ante problemas graves, han pensado que primero se debía mejorar la tierra y después pensar en el cielo. La tentación ha sido considerar que, ante necesidades urgentes, en primer lugar se debía actuar cambiando las estructuras externas. Para algunos, la consecuencia de esto ha sido la transformación del cristianismo en moralismo, la sustitución del creer por el hacer. Por eso, mi predecesor de venerada memoria, Juan Pablo II, observó con razón: «La tentación actual es la de reducir el cristianismo a una sabiduría meramente humana, casi como una ciencia del vivir bien. En un mundo fuertemente secularizado, se ha dado una “gradual secularización de la salvación”, debido a lo cual se lucha ciertamente en favor del hombre, pero de un hombre a medias, reducido a la mera dimensión horizontal. En cambio, nosotros sabemos que Jesús vino a traer la salvación integral»[Enc.Redemptoris missio.]

S.S. Benedicto PP XVI: MMVI.

 

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El Código Da Vinci es el fenómeno literario de los últimos años en cuanto a éxito de ventas, pero artísticamente repite una antigua fórmula novelística: las viejas historias conspirativas que en el siglo XIX protagonizaban los jesuitas (ahora sustituidos por el Opus), hoy rellenadas con feminismo new age, neopaganismo, juegos, misterios, pistas y persecuciones, en fin, una gran ensalada de mentiras.

 

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DE CÓMO LA IGLESIA CATÓLICA IBA ESCRIBIENDO EL NUEVO TESTAMENTO… El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya San Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El Apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).

El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).
Es cierto que no podemos escuchar las palabras de Jesús, como podemos escuchar, por ejemplo, las palabras del Papa Juan Pablo II, de feliz memoria, por medio de un video o un DVD. En este caso estaremos escuchando las palabras del difunto Papa. Jesús, en cambio, no es un difunto; él está vivo y está hablando hoy. En efecto, él aseguró a sus apóstoles que hablaría a través de ellos y en ellos: “El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).
La voz de Cristo no cesó cuando murió el último apóstol, como enseña el Catecismo: “Por institución divina los Obispos han sucedido a los apóstoles como pastores de la Iglesia. El que los escucha a ellos, escucha a Cristo; el que, en cambio, los desprecia a ellos, desprecia a Cristo y al que lo envió” (N. 862). La recomendación de Dios no está errada –‘absit’- cuando nos manda escuchar a Jesús, porque Jesús está vivo hoy y habla a través de los legítimos pastores de la Iglesia que son sucesores de esos apóstoles. “Escuchémosles”. Dos milenios, solo la Iglesia Católica anunciando a Cristo: “El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).
“fidem custodire, concordiam servare”», custodiar la fe, conservar la concordia.

 

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"Afortunadamente, el cristianismo, a diferencia de las ideologías, tiene siempre una doctrina buena, cierta y definitiva que le permite rectificar los errores prácticos en los que pueden incurrir algunos de sus miembros: el Evangelio". Beatriz Comellas.

 

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Entre las 16.000 hojas-folios cartas que existen aproximadamente de Leonardo [en el 2006], no se encuentra ni un solo elemento esotérico, o fórmulas de difícil acceso a la mente. Otra prueba de la falsedad del absurdo ‘codigo da vinci’.

 

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¿Una conspiración de dos mil años?

Más oscuros y caudalosos que las aguas del Jordán, los ríos de tinta que han corrido por estos días sobre conspiraciones universales, comunidades secretas y evangelios escondidos le han triplicado la "pega" al joven decano de Teología de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, padre Samuel Fernández (43).

Doctor en teología y ciencias patrísticas del Instituto "Agustinianum" de Roma, se toma el huracán de informaciones con optimismo. "Una cosa hay que reconocer: todo este revuelo habla de la fascinación que despierta la figura de Jesús de Nazaret. Incluso los que lo rechazan con mayor fuerza, pareciera que no pueden dejar de hablar de él".

Seis mil manuscritos

-Tras leer sobre el evangelio de Judas y el Código Da Vinci, no pocos piensan que la Iglesia Católica lleva casi dos mil años ocultando información.

"Eso es un mito. Los evangelios apócrifos son de muy fácil acceso. Están en castellano, en internet, en muchas bibliotecas y en las librerías católicas. Nadie los mantiene escondidos ni prohibidos, y sus manuscritos no están en poder de la Iglesia, sino en las grandes bibliotecas europeas, tales como las de París, Milán y Londres. Los famosos manuscritos de la biblioteca gnóstica de Nag Hammadi, descubiertos en 1945, son propiedad del Estado de Egipto".

-Usted escribió en una columna que "la fe hunde sus raíces en la historia". ¿Por qué un cristiano, tranquilo con su fe, debiera interesarse en los datos históricos?

"Para los creyentes, nuestra fe no es una emoción, una filosofía o una leyenda que da sentido a nuestra existencia. Nuestra fe nace de un acontecimiento, la encarnación de Jesús de Nazaret, el hijo de María, y por eso como cristianos nos interesa la verdad histórica. Lo que sucedió o no en la vida de Jesús tiene una relevancia vital para el mundo cristiano. Con esto no se pretende obligar a creer al no creyente, sólo se quiere mostrar que la ciencia histórica no está en contradicción con la fe de la Iglesia y que, por tanto, la fe es una opción razonable".

-De la época de Jesús, las huellas materiales son mínimas. ¿Cuál es entonces la forma de acceder históricamente a él?

"El testimonio central es la vida de Jesús es la existencia de la Iglesia, que nadie puede negar y está testificada por escritos, catacumbas, inscripciones, etc. Y si nos preguntamos ¿por qué nació la Iglesia?, la respuesta nos conduce a Jesús. De otro modo, la Iglesia sería «un efecto sin causa». Por otra parte, hay algunas referencias sobre Jesús en historiadores y autores no cristianos de la época, como Tácito, Suetonio, Flavio Josefo y Plinio el Joven. Pero, indudablemente, los documentos más útiles para conocer a Jesús históricamente son los escritos reunidos en el Nuevo Testamento, en especial los cuatro evangelios".

-Pero estos evangelios, ¿son confiables?

"Para conocer históricamente a Jesús se debe analizar críticamente los documentos disponibles. Los textos del Nuevo Testamento son el conjunto documental mejor transmitido de la antigüedad. Mientras de Suetonio, Heródoto y Demóstenes se conservan ocho manuscritos, del Nuevo Testamento se conservan 6.033, algunos de ellos del siglo II y III. Los evangelios de Marcos, Mateo, Lucas y Juan tienen muchísimo mayor sustento material, histórico y científico que el de Judas u otros apócrifos".Verdad funcional

-Para muchos, los evangelios canónicos huelen a una "verdad oficial".

"Si la Iglesia hubiese inventado una "historia oficial" del cristianismo, funcional a sus intereses, ¿habría presentado a Pedro negando a Jesús?, ¿habría pintado a los discípulos huyendo al momento de la crucifixión? Si los evangelios "oficiales" nos entregan tantos datos tan incómodos para la institución, ¿no será porque transmiten la verdadera historia? Además, en esa época, la Iglesia carecía de poder político y, aunque lo hubiese querido, no habría tenido la capacidad para fiscalizar los textos leídos en las comunidades".

-Pero los manuscritos del Nuevo Testamento son copias, no el texto original escrito por Marco, Mateo, Lucas o Juan.

"Todos, todos los textos de la antigüedad los conocemos a través de copias. El manuscrito original "de autor" más antiguo que se conserva es de Petrarca, poeta del siglo XIV.

Desconfiar del texto del Nuevo Testamento significaría dudar de toda la literatura antigua que conocemos".

-A su juicio, ¿qué aporta el descubrimiento del Evangelio de Judas?

"Siempre es una buena noticia para los estudiosos que reaparezca algún texto cristiano antiguo. El apócrifo de Judas tiene valor para reconstruir las ideas de un grupo gnóstico llamados "los cainitas", que afirmaban que Caín y la serpiente eran buenos, mientras que el Creador y Abel eran malos. Pero, para conocer más sobre Jesús y su relación con Judas, el texto no aporta nada".

-¿Por qué?

"Porque proviene de un ambiente y un contexto ajeno al de Jesús. Pretender que la verdad sobre Jesucristo ha sido falsificada por cientos de comunidades y testimonios antiguos y se encuentra sólo en un manuscrito del siglo IV es algo que ningún estudioso serio podría aceptar. Cualquiera que conozca un poco la antropología judía, de corte unitario, y su diferencia con la griega, de tendencia dualista, reconocerá al leer el evangelio de Judas (del que muchos opinan, pero pocos han leído) que se trata de una especulación helenística tardía de la segunda mitad del siglo segundo. Por ejemplo, no habla del amor al prójimo".

-¿Hay menciones sobre Judas en otros apócrifos?

"Por supuesto. Otros apócrifos amplifican la maldad de Judas. Afirman que de niño Judas mordía a los que se le acercaban e incluso intentó morder al niño Jesús mientra jugaba, como aparece en el "Evangelio árabe de la infancia" o que su esposa lo impulsó a traicionar a Jesús, o que se suicidó después de que su esposa hizo cantar tres veces un gallo asado sobre carbón, como dicen los "Hechos de Pilatos". Pero, además, si confiamos en lo que dice el Evangelio de Judas deberíamos rechazar el Antiguo Testamento, creer en dos dioses y que el mundo y la corporalidad son negativos".

Irrumpe Marción

-¿Cuándo fueron escritos los cuatro evangelios?

"El Evangelio de Marcos es el más antiguo. Se puede datar en la década de los años 60, según el análisis filológico. Mateo y Lucas datan de alrededor del año 80 y Juan, entre los años 90 y 100. Para su redacción los evangelistas contaron con testigos directos de la vida de Cristo, y se valieron de material anterior, como colecciones escritas de dichos de Jesús o el relato de la pasión, redactado unos cuatro años después de la resurrección".

-¿En qué momento la Iglesia reconoce los cuatro evangelios?

"Desde el inicio, las palabras de Jesús fueron recordadas como palabras sagradas, en especial en la eucaristía. Muy pronto se pusieron por escrito los dichos de Jesús y el relato de la pasión (año 36). Y así, a partir de la tradición oral y de este material escrito, fueron compuestos los evangelios durante el siglo I. Pero, por sobre todo, es la vida de las comunidades que cantan y veneran como inspiradas las palabras de Jesús lo que le da autoridad al Nuevo Testamento. Una comunidad viva tiene más autoridad que los papiros".

-¿Qué pasa en el siglo II?

"Los cuatro evangelios eran leídos y comentados en las comunidades del siglo II. En el 140, Marción intentó excluir el Antiguo Testamento y los demás evangelios, para quedarse sólo con Lucas. Ante esta situación, las comunidades reaccionaron, clarificando la validez de los cuatro evangelios: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Según los papiros más antiguos, como el llamado "p75", los cuatro evangelios desde muy temprano circularon en un único códice. Por ejemplo, cuando Taciano en el 170 compuso una armonización de los evangelios, utilizó Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Los decretos oficiales serán posteriores y sólo confirmarán el uso ya consagrado por la vida de las primeras comunidades".

-Para terminar, ¿considera muy dañinas para la Iglesia todas estas polémicas?

"Creo que todo esto es un llamado a los cristianos para que conozcamos más a Jesús. Nada más apasionante que conocer más a su figura -que transforma nuestra vida- por medio de la lectura de los evangelios, por la participación en los sacramentos y el estudio serio. El que conoce a Jesús sabrá reconocer su verdadero rostro".

La sombra de los apócrifos

Existen más de un centenar de documentos apócrifos -de algunos se conoce sólo el nombre-,que fueron escritos entre los siglos II y IV. En este universo, Samuel Fernández distingue dos grupos importantes "Algunos escritos surgieron para satisfacer la curiosidad de los fieles y completar los vacíos narrativos del Nuevo Testamento con datos sobre la infancia de Jesús, su estadía en Egipto, etc. Tradiciones como la presencia de un buey y un burro en el pesebre, los nombres de los reyes magos y la vida de Santa Ana y san Joaquín han sido recogidas de los apócrifos".

Otro grupo "nace de motivaciones más teológicas, que buscan propagar una determinada imagen de Jesús". Entre ellos los manuscritos gnósticos, como los descubiertos en Nag Hammadi (1945). "Se percibe allí una antropología de corte dualista que rechazaba la carne, el mundo y al Dios creador".

El denominado "Evangelio de Judas (descubierto en Egipto en 1970, narrado en copto) habría sido escrito, según las dataciones, en el siglo IV D.C. El equipo que lo analizó estima que sería una traducción del texto griego mencionado por San Ireneo en el 180 DC, del que sólo se conocía su título.

La frase de Jesús a Judas en este apócrifo " tú vas a sacrificar al hombre que me reviste" grafica el pensamiento gnóstico, según Fernández. . "Supone la visión gnóstica de Cristo, en que el hombre visible es diferente al Cristo que lo inhabita. Los gnósticos de fines del siglo II propusieron este tipo de soluciones para evitar el escándalo de la cruz".

Descifrando misterios a través de papiros

Miles de años antes de Gutenberg y su imprenta, las obras de la Antigüedad se difundían a través de manuscritos que escribían a mano los copistas. Muy pocas de ellas han llegado a nosotros, por eso se trata de obras preciadas.

En ocasiones el azar acompaña al descubrimiento. "Como ocurrió con la única copia de "La república" de Cicerón, que fue encontrada en un monasterio en el siglo XIX, sobre la que un monje había escrito el Comentario a los Salmos de San Agustín. Es la única copia de esa obra que existe", explica Catalina Balmaceda, doctora en Historia Clásica de la U. de Oxford. Según la profesora, hay obras que tienen más copias, como La Eneida de Virgilio, varias obras de Cicerón -best sellers de la antiguedad- o la Ilíada de Homero. De está última se registran 640 manuscritos ( bastante menos que los seis mil del Nuevo Testamento). "La existencia de más copias permite un mejor análisis crítico y una mayor cercanía al texto original. Se pueden confrontar los distintos manuscritos y establecer una suerte de ´árboles genealógicos´, con copias que vienen de la misma fuente", dice Balmaceda.

En el caso de los textos del Nuevo Testamento, los manuscritos antiguos están escritos en griego, idioma del Imperio Romano de Oriente. "Hasta 1930 nuestro conocimiento del texto original griego del Nuevo Testamento se basaba en cuatro códices más antiguos escritos en pergamino, como el Codex Vaticanus (siglo IV), que contiene toda la Biblia", explica Claudio Pierantoni, profesor de historia de la iglesia antigua.

En los últimos 70 años se han descubierto muchos antiquísimos papiros egipcios de los siglos II y III. Varios de ellos corresponden a textos del Nuevo Testamento "y son fundamentales para confirmarnos la sustancial fidelidad del texto ya conocido. En 1935, C. Henderson Roberts publicó el llamado papiro "p52", que aunque contiene sólo un pequeño fragmento del Evangelio de Juan, es extraordinariamente importante porque es posible datarlo antes del año 125, lo cual permite confirmar la fecha de composición del Evangelio mismo en una época no posterior al año 100", explica Pierantoni.

Uno de los sitios arqueológicos más prolíficos es el denominado "Oxyrhynchus" (a 160 kilómetros de El Cairo). Allí las excavaciones arrojaron una enorme cantidad de papiros que hoy se almacenan en la Universidad de Oxford y que están siendo prolijamente revisados y restaurados por una serie de expertos, entre ellos el reputado Dirk Obbink. Poemas de Píndaro, fragmentos de Safo, Eurípides, Sofócles, además de numerosos textos cristianos son algunas de las "joyitas" de Oxyrhynchus.

El código y María Magdalena

El Evangelio apócrifo de Felipe, parte de la biblioteca gnóstica de Nag Hammadi, se refiere a María Magdalena como compañera de Jesús, uno de los hilos que sigue el superventas Dan Brown en "El código Da Vinci. ¿Reivindican los gnósticos el rol de la mujer? A juicio de Samuel Fernández, "no es fácil entender los textos gnósticos, que fueron escritos para ser leídos alegóricamente. En los personajes bíblicos femeninos los gnósticos ven un símbolo de la Iglesia, y por ello se valora lo femenino. Pero, por el contrario, consideran que lo femenino es imperfecto, al punto que el Evangelio apócrifo de Tomás señala que "toda mujer que se haga varón, entrará en el reino del cielo" (log.114). No se puede sacar conclusiones literales sobre textos alegóricos. Por otra parte, los textos que hablan de Jesús como esposo deben ser interpretados simbólicamente, como referidos a Jesús y su Iglesia, pues la mayoría de los gnósticos estaban en contra del matrimonio, porque despreciaban la creación y la corporalidad. Una interpretación literal del apócrifo de Felipe es totalmente incoherente con la lógica gnóstica".

2006-05-17 Agradecemos a http://apologeticahistorica.blogspot.com/

 

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«Toda forma de adivinación debe ser rechazada. Consultar horóscopos, astrólogos, lectura de la mano, recurrir a los mediums, son prácticas que esconden el deseo de poder sobre el tiempo, la historia y, por último, sobre los seres humanos. Un comportamiento correcto cristiano consiste, en cambio, en ponerse en las manos de la Providencia».

 

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La estafa del Código Da Vinci:

un best-seller mentiroso

 

 

EL HECHO Y SU CONTEXTO

 

El Código Da Vinci es una novela de ficción anti-católica que está resultando ser un éxito de ventas en todo el mundo. Con más de 30 millones de ejemplares vendidos, traducida a 30 idiomas y con los derechos para la película en manos de Columbia Pictures y el director Ron Howard (con Russell Crowe de protagonista) se trata ya de un acontecimiento propio de la cultura de masas. Los protagonistas se ven envueltos en un thriller de aventura, descifrando la simbología secreta en la pintura de Leonardo Da Vinci. Y el mensaje que transmite la novela es básicamente el siguiente:

 

  1. Jesús no es Dios: ningún cristiano pensaba que Jesús es Dios hasta que el emperador Constantino lo deificó en el concilio de Nicea del 325.
  2. Jesús tuvo como compañera sexual a María Magdalena; sus hijos, portadores de su sangre, son el Santo Grial (sangre de rey = sang real = Santo Grial), fundadores de la dinastía Merovingia en Francia (y antepasados de la protagonista de la novela).
  3. Jesús y María Magdalena representaban la dualidad masculina-femenina (como Marte y Atenea, Isis y Osiris); los primeros seguidores de Jesús adoraban "el sagrado femenino"; esta adoración a lo femenino está oculta en las catedrales construidas por los Templarios, en la secreta Orden del Priorato de Sión -a la que pertenecía Leonardo Da Vinci- y en mil códigos culturales secretos más.
  4. La malvada Iglesia Católica inventada por Constantino en el 325 persiguió a los tolerantes y pacíficos adoradores de lo femenino, matando millones de brujas en la Edad Media y el Renacimiento, destruyendo todos los evangelios gnósticos que no les gustaban y dejando sólo los cuatro evangelios que les convenían bien retocados. En la novela el maquiavélico Opus Dei trata de impedir que los héroes saquen a la luz el secreto: que el Grial son los hijos de Jesús y la Magdalena y que el primer dios de los "cristianos" gnósticos era femenino.

 

Todo esto no se vende como una ucronía o una novela de historia-ficción en un pasado alternativo o una Europa imaginaria. Se intenta vender como erudición, investigación histórica y trabajo serio de documentación.

 

En una nota al principio del libro, el autor, Dan Brown, declara: "todas las descripciones de arte, arquitectura, documentos y rituales secretos en esta novela son fidedignas". Como veremos, esto es falso: los errores, las invenciones, las tergiversaciones y los simples bulos abundan por toda la novela. La pretensión de erudición cae al suelo al revisar la bibliografía que ha usado: los libros serios de historia o arte escasean en la biblioteca de Brown, y brillan en cambio las paraciencias, esoterismos y pseudohistorias conspirativas.

 

Pero eso no impide a la prensa alabar el "trabajo histórico" que hay tras el libro. Por ejemplo, el Chicago Tribune se maravillaba de cómo el libro contiene "historia fascinante y documentada especulación que vale varios doctorados"; el New York Daily News decía "su investigación es impecable"; el crítico de El Periódico de Catalunya (12/12/03) Ramón Ventura dice que "entender la novela como un panfleto anticristiano es no entender lo que es: un relato de aventuras por los espacios poco conocidos de la historia, donde se combinan los misterios de la religión con los enigmas del arte; Dan Brown escribe con la pasión y la erudición de Matilde Asensi en El último Catón".

 

La editora del libro en España, Aránzazu Sumalla, que ha encontrado una mina de oro para su pequeña editorial Umbriel (El Código Da Vinci vende 2.400 libros al día en España, 125.000 en los primeros 50 días), no entiende que en la página web del Opus Dei se critique negativamente el libro, que presenta al Opus como una secta destructiva dispuesta al asesinato y otras técnicas magiosas, con el detalle de que el asesino Silas es numerario y lleva cilicio. Según la editora "se trata de una obra de ficción".

Pero Dan Brown, en su propia página web, dice bien claro que no ha escrito sólo una novela llena de despropósitos para divertir:

 

"Como he comentado antes, el secreto que revelo se ha susurrado durante siglos. No es mío. Es cierto que puede ser la primera ocasión en que el secreto se desvela con el formato de un thriller popular, pero la información no es nueva. Mi sincera esperanza es que El Código Da Vinci, además de entretener a la gente, sirva como una puerta abierta para que empiecen sus investigaciones".

 

El resultado es que las ventas de libros pseudohistóricos sobre la Iglesia, los evangelios gnósticos, la mujer en el cristianismo, las diosas paganas, etc… se han disparado: la web de libros Amazon.com es la primera beneficiada, enlazando El Código Da Vinci con libros de pseudohistoria neopagana, feminista radical y new age. La ficción es la mejor forma de educar a las masas, y disfrazada de ciencia (historia del arte y de las religiones en este caso) engaña mejor a los lectores. Como afirma el dicho: "calumnia, que algo queda, y si calumnias con datos que suenen a científico -aunque sean inventados- queda más".

 

¿Inventó Constantino el cristianismo?

 

Toda la base "histórica" de Brown descansa sobre una fecha: el concilio de Nicea del año 325. Según sus tesis, antes de esta fecha, el cristianismo era un movimiento muy abierto, que aceptaba "lo divino femenino", que no veía a Jesús como Dios, que escribía muchos evangelios. En este año, de repente, el emperador Constantino, un adorador del culto -masculino- al Sol Invicto se apoderó del cristianismo, desterró a "la diosa", convirtió al profeta Jesús en un héroe-dios solar y montó una redada a la manera stalinista para hacer desaparecer los evangelios que no le gustaban.

 

Para cualquier lector con algo de cultura histórica esta hipótesis resulta absurda por al menos dos razones:

  1. Tenemos textos que demuestran que el cristianismo antes del 325 no era como dice la novela y que los textos gnósticos eran tan ajenos a los cristianos como lo son actualmente las publicaciones "new age": parasitarios y externos.
  2. Incluso si Constantino hubiese querido cambiar así la fe de millones ¿cómo habría podido hacerlo en un concilio sin que se diesen cuenta no sólo millones de cristianos sino centenares de obispos?

Muchos de los obispos de Nicea eran veteranos supervivientes de las persecuciones de Diocleciano, y llevaban sobre su cuerpo las marcas de la prisión, la tortura o los trabajos forzados por mantener su fe. ¿Iban a dejar que un emperador cambiase su fe? ¿Acaso no era esa la causa de las persecuciones desde Nerón: la resistencia cristiana a ser asimilados como un culto más? De hecho, si el cristianismo antes del 325 hubiese sido tal como lo describen los personajes de Brown y muchos neognósticos actuales nunca habría padecido persecución ya que habría encajado perfectamente con tantas otras opciones paganas. El cristianismo fue siempre perseguido por no aceptar las imposiciones religiosas del poder político y proclamar que sólo Cristo es Dios, con el Padre y el Espíritu Santo.

 

¿Jesús es Dios?

 

En la novela, el personaje del historiador inglés Teabing afirma que en Nicea se estableció que Jesús era "el Hijo de Dios". Un repaso a los evangelios canónicos, escritos casi 250 años antes de Nicea, muestra unas 40 menciones a Jesús como Hijo de Dios. Brown lo que está haciendo es copiar de uno de los libros pseudohistóricos que más ha plagiado para hacer su best-seller, Holy Blood,Holy Grial, en el que se afirma que "en Nicea se decidió por voto que Jesús era un dios, no un profeta mortal".

 

La verdad es otra. Los cristianos siempre han pensado que Jesús es Dios y así figura en los evangelios y en escritos cristianos muy anteriores a Nicea. Por ejemplo, y para disgusto de mormones, Testigos de Jehová o musulmanes (tres credos actuales que niegan que Jesús era Dios) podemos leer cómo Tomás dice al ver a Jesús resucitado:

 

[Juan 20,28] Ho Kurios mou ho Theos mou (Mi Señor y mi Dios)

 

O en Romanos 9,5; carta dictada por San Pablo a Tercio en casa de Gayo, en Corinto, en el invierno del 57 al 58 d.C:

 

"de ellos [los judíos] son los patriarcas, y como hombre ha surgido de ellos el Cristo, que es Dios, y está por encima de todo".

 

O en Tito 2,13:

 

"esperamos que se manifieste la gloria del gran Dios y salvador nuestro Jesucristo".

O en 2Pedro1,1:

 

"Simón Pedro, sirviente y apóstol de Jesucristo, a aquellos que por la justicia de nuestro Dios y salvador Jesucristo han recibido una fe tan preciosa como la nuestra".

 

Para ver (en inglés) más citas en la Biblia sobre la divinidad de Jesucristo: clic aquí:

 

http://www.touchstonemag.com/

 

Y saliendo de los evangelios tenemos los textos de algunos Padres de la Iglesia muy anteriores a Nicea:

"Pues nuestro Dios, Jesucristo, fue según el designio de Dios, concebido en el vientre de María, de la estirpe de David, pero por el Espíritu Santo" [Carta a los efesios de San Ignacio de Antioquía, c.35-c.107 d.C].

 

"Si hubieses entendido lo escrito por los profetas, no habrías negado que Él [Jesús] era Dios, Hijo del único, inengendrado, insuperable Dios" [Diálogo con Trifón, San Justino Mártir, c.100-c.165 d.C].

"Él [Jesucristo] es el santo Señor, el Maravilloso, el Consejero, el Hermoso en apariencia, y el Poderoso Dios, viniendo sobre las nubes como juez de todos los hombres" [Contra los herejes, libro 3, San Ireneo de Lyon, c. 130 -200 d.C].

"Sólo Él [Jesús] es tanto Dios como Hombre, y la fuente de todas nuestras cosas buenas" [Exhortación a los griegos, de San Clemente de Alejandría, 190 d.C].

 

"Sólo Dios está sin pecado. El único hombre sin pecado es Cristo, porque Cristo también es Dios" [El alma 41:3, por Tertuliano, año 210 d.C].

 

"Aunque [el Hijo] era Dios, tomó carne; y habiendo sido hecho hombre, permaneció como era: Dios" [Las doctrinas fundamentales 1:0:4; por Orígenes, c.185-c.254 d.C.].

 

Estas citas -y muchas otras- demuestran que los cristianos tenían clara la divinidad de Cristo mucho antes de Nicea. De hecho, en Nicea el debate era sobre las enseñanzas de Arrio, un sacerdote herético de Alejandría que desde el 319 enseñaba que Jesús no era Dios, sino un dios menor. De unos 250 obispos, sólo dos votaron a favor de la postura de Arrio, mientras que el resto afirmaron lo que hoy se recita en el Credo, que el Hijo de Dios fue engendrado, no creado y que es de la misma naturaleza (substancia, homoousios) que el Padre, es decir, que Dios Hijo es Dios, igual que Dios Padre también es Dios, un mismo Dios pero distintas Personas. Pese a esta unanimidad de los padres conciliares, el historiador Teabing en la novela dice que Cristo fue "designado Dios" ¡por un estrecho margen de votos!

 

Un historiador que no sabe historia

 

Teabing también dice una serie de cosas sobre cómo el cristianismo inventado por Constantino no era más que paganismo. "Nada en el Cristianismo es original", dice el personaje. Escribimos subrayadas las afirmaciones de El Código da Vinci y a continuación comentamos cada una.

 

-Los discos solares egipcios se convirtieron en halos de santos católicos.

 

El arte cristiano tiene que expresar conceptos bíblicos, como las caras luminosas de Moisés (en el Sinaí) y Jesús (en la Transfiguración). Para ello usan un recurso común, los halos o nimbos que ya usaba el arte griego y el romano. Los emperadores romanos, por ejemplo, aparecen en las monedas con cabezas radiantes.

 

-Los pictogramas de Isis amamantando a su milagroso bebé Horus fueron el modelo para las imágenes de la Virgen María con el Niño Jesús.

 

La imagen de una madre amamantando es común a egipcios, romanos, aztecas o cualquier otra cultura que represente la maternidad. Isis, en los primeros siglos de nuestra era, ya no era una diosa popular de la agricultura egipcia, sino un culto mistérico de tipo iniciático para élites greco-romanas, culto que, por cierto, no incluía rituales sexuales que tanto gustan al autor. Los artistas cristianos, a la hora de representar a María con Jesús (una madre con un niño), usaron los modelos artísticos de la sociedad en la que estaban.

 

-"La mitra, el altar, la doxología y la comunión, el acto de comer a Dios, fueron tomados directamente de religiones mistéricas paganas anteriores.

 

La mitra de los obispos difícilmente puede estar inspirada en religiones mistéricas antiguas: no aparece en Occidente hasta mediados del s.X y en Oriente no se usa hasta la caída de Constantinopla en 1453.

El altar es -como el cristianismo mismo- de origen judío, no pagano. Hay 300 referencias a altares en el Antiguo Testamento. El altar de los sacrificios del Templo de Jerusalén es el punto de referencia del judaísmo antiguo y del simbolismo cristiano. Nada que ver con cultos paganos.

 

La Doxología (doxa=gloria; logos=palabra) no es más que la oración del Gloria: "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres; te alabamos, te bendecimos, te adoramos…" usa lenguaje puramente cristiano, con conceptos trinitarios y utilizando continuamente pasajes del Nuevo Testamento. Nada que ver con cultos mistéricos paganos.

 

La comunión y "comer a Dios": parece ser que en los niveles superiores del culto a Mithras existía una comida sagrada de pan y agua o pan y vino. No hay datos que indiquen que los mitraístas consideraran que en esa comida "comían un dios" ni nada similar. De nuevo, el origen de bendecir y compartir el pan es judío, como explica con detalle Jean Danielou en su estudio La Biblia y la liturgia. Parece que Jesús instituyó la Eucaristía cristiana durante una chabourá, una comida sagrada judía. No hay relación con cultos mistéricos paganos.

 

El domingo, día sagrado cristiano, fue robado a los paganos

 

Falso. Desde el principio, los cristianos vieron el día después del sabbath, es decir, el día primero de cada semana, como el más importante, día de su reunión. Ya lo hacían en época de San pablo (ver Hechos 20,7: "y en el primer día de la semana, cuando estábamos reunidos para partir el pan…", o 1 Cor 16,2, cuando Pablo pide reunir las colectas y diezmos el primer día de la semana). Danielou, en La Biblia y la Liturgia, dedica todo su capítulo 16 a hablar de "El octavo día", con citas de Ignacio de Antioquía, de la Epístola de Barnabás, de la Didajé, todos autores de finales del.s.I y principios del s.II Todos hablan del "dies domenica" (día del Señor). San Justino, hacia el 150 d.C es el primer cristiano en usar el nombre latino de Día del Sol para referirse al primer día de la semana.

 

Ya en el concilio de obispos hispanos de Elvira, en el 303 d.C se proclamó: "si alguien en la ciudad no viene a la iglesia tres domingos seguidos será excomulgado un tiempo corto, para que se corrija". Sólo 20 años después, en 321, Constantino declara oficialmente el domingo como día de descanso y abstención del trabajo. O sea, que el domingo es un "invento" cristiano, que posteriormente adoptó la sociedad civil, y no una fiesta pagana robada por cristianos, justo lo contrario de lo que dice la novela de Brown.

 

-También al dios hindú Krishna, recién nacido, se le ofreció oro, incienso y mirra

 

Extraído, al parecer, del libro de pseudohistoria The World´s Sixteen Crucified Saviours, [Los 16 salvadores del mundo crucificados] escrito por Kersey Graves en 1875 y denostado incluso por ateos y agnósticos, aunque muy popular y copiado en Internet. Graves no da nunca documentación de sus afirmaciones. Ésta del oro, incienso y mirra parece simplemente un invento. En la literatura hindú no sale por ningún sitio. El Bhagavad-Gita (s.I d.C.) no menciona la infancia de Krishna. En las historias sobre el Krishna niño del Harivamsa Purana (c.300 d.C) y el Bhagavata Purana (c.800-900.dC.) tampoco aparecen regalos.

 

-el dios Mithras, nacido en 25 de diciembre como Osiris, Adonis y Dionisos, con los títulos "Hijo de Dios" y "Luz del Mundo", enterrado en roca y resucitado 3 días después, inspiraron muchos elementos del culto cristiano.

 

En realidad, la fiesta pagana del 25 de diciembre en Roma la inventó el emperador Aurelio en 274, muchos años después de que los cristianos latinos celebrasen el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Cristo. Hay un artículo de la revista Touchstone sobre este trema, traducido al español

(http://www.touchstonemag.com/)

 

AQUÍ.

 

Aunque en la novela hablen de Mithras como un dios "muerto, enterrado en roca y resucitado tres días después", esta afirmación no sale recogida en ningún texto ni tradición antigua sobre Mithras. Al parecer es otro de los préstamos tomados del panfleto decimonónico de Kersey Graves, en concreto del capítulo 19 de The World´s Sixteen Crucified Saviours. Por supuesto, Graves no da documentación.

 

Gnosticismo al servicio del feminismo radical

 

¿Por qué el mundo va tan mal, hay guerras, violencia y contaminación? La respuesta del feminismo radical y de El Código Da Vinci es sencilla, la culpa es del cristianismo, que es machista:

 

"Constantino y sus sucesores masculinos convirtieron con éxito el mundo desde el paganismo matriarcal hasta la Cristiandad patriarcal mediante una campaña de propaganda que demonizó lo sagrado femenino, eliminando a la diosa de la religión moderna." Como consecuencia, "la Madre Tierra se ha convertido en un mundo de hombres, y los dioses de la destrucción y la guerra se toman su tributo. El ego masculino ha pasado dos milenios sin equilibrarse con su balanza femenina… una situación inestable marcada por guerras alimentadas con testosterona, una plétora de sociedades misóginas y una creciente falta de respeto por la Madre Tierra"

 

Esto se habría evitado de seguir el "cristianismo" gnóstico, algunos de cuyos grupos y tendencias consideraban lo divino como masculofemenino, relaciones armónicas de opuestos (ying-yang), o incluso andrógino. Jesús -según los gnósticos del s.II y los newagers feministas del s.XX- necesita un opuesto femenino que le complete; su consorte sería María Magdalena. Y unos documentos que lo avalen: los evangelios apócrifos, textos gnósticos imaginativos sin base histórica.

 

Mientras que los evangelios canónicos son del s.I, ningún texto gnóstico es anterior al s.II. Muchos son del s.III, IV o V. A mediados del s.II la Iglesia ya tenía claro que los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan eran los inspirados por el Espíritu Santo, y sólo dudaba en el canon de un par o tres de textos. Es falsa la idea de la novela de que en el 325, con Constantino, de entre "más de 80 evangelios considerados para el Nuevo Testamento", sólo se eligieron cuatro: estos cuatro ya hacía 200 años que estaban seleccionados, como leemos en los textos de Justino Mártir (150 d.C) y de San Ireneo.

 

En El Código Da Vinci hay material de muchos tipos: new age, ocultismo, teorías conspiratorias, neopaganos, wiccas, astrología, préstamos orientales y amerindios… pero el cóctel gnóstico-feminista es la base de la macedonia. Hay poca investigación verdadera sobre el Santo Grial, pero mucha sangría.

Así, se nos cita un texto que existe de verdad, el Evangelio de María Magdalena, una obra gnóstica tardía, escrita por autores de una secta gnóstica, desde fuera del cristianismo. En él, María besa en la boca a Jesús y eso causa la envidia de los apóstoles. Según Teabing, el historiador de la novela, "Jesús era el primer feminista. Pretendía que el futuro de su iglesia estuviese en manos de María Magdalena".

Lo que nadie cita es el versículo 114 del famoso texto gnóstico Evangelio de Tomás, donde Jesús dice que Él hará de María Magdalena "un espíritu viviente que se parezca a vosotros, varones. Porque cada mujer que se haga a sí misma varón entrará en el reino de los cielos". El gnosticismo antiguo es reciclado por antagonistas de la Iglesia actual, pero para ello han de rechazar algunas cosas del gnosticismo antiguo, que en realidad era machista, elitista, despreciaba el cuerpo y todo lo material y es difícil de vender como "el auténtico cristianismo".

 

Así, el entusiasmo del autor por los "ritos de fertilidad", que tanto admiran -y practican- los protagonistas, no tiene nada que ver con la fertilidad, obviamente, sino con el placer sexual. Es un signo de los tiempos, pero también una herencia gnóstica y cátara: engendrar, dar vida a nuevos cuerpos, es malo. ¡Justo lo contrario que en el cristianismo! Sexo sin concepción… es de suponer que la próxima novela trate de clonación, es decir, de concepción sin sexo.

 

Otros muchos errores

 

Sandra Miesel, una periodista católica especializada en literatura moderna popular, no puede evitar hacer un listado de errores misceláneos del libro, como ejemplo de su "impecable" documentación.

 

  • Se dice que el planeta Venus se mueve dibujando un pentagrama, el llamado "pentagrama de Ishtar", simbolizando a la diosa (Ishtar es Astarté o Afrodita). Al contrario de lo que dice el libro, la figura no es perfecta y no tiene nada que ver con las Olimpiadas. Las Olimpiadas se celebraban cada cuatro años y en honor de Zeus, nada que ver con los ciclos de Venus ni con la diosa Afrodita.

 

  • El novelista dice que los cinco anillos de las olimpiadas son un símbolo secreto de la diosa; la realidad es que cuando se diseñaron las primeras olimpiadas modernas el plan era empezar con uno e ir añadiendo un anillo en cada edición, pero se quedaron en cinco.

 

  • En la novela presentan la larga nave central y hueca de una catedral como un tributo secreto al vientre femenino, con las nervaduras como pliegues sexuales, etc… Está tomado del libro de pseudohistoria The Templar Revelation, donde se afirma que los templarios crearon las catedrales. Por supuesto es falso: las catedrales las encargaron los obispos y sus canónigos, no los templarios. El modelo de las catedrales era la iglesia del Santo Sepulcro o bien las antiguas basílicas romanas, edificios rectangulares de uso civil .

 

  • El Priorato de Sión realmente existe, es una asociación francesa registrada desde 1956, posiblemente originada tras la II Guerra Mundial, aunque clamen ser herederos de masones, templarios, egipcios, etc… No es creíble la lista de Grandes Maestres que da la novela: Leonardo Da Vinci, Isaac Newton, Victor Hugo…

 

  • La novela dice que el tetragramaton YHWH, el nombre de Dios en letras hebreas, viene de "Jehová, una unión física andrógina entre el masculino Jah y el nombre pre-hebreo de Eva, Havah". Al parecer, nadie ha explicado a Brown que YHWH (que hoy sabemos que se pronuncia Yahvé) empezó a pronunciarse "Jehová" en la Edad Media al interpolarse entre las consonantes las vocales de "Adonai".

 

  • Las cartas del tarot no enseñan doctrina de la diosa; se inventaron para juegos de azar en el s.XV y no adquirieron asociaciones esotéricas hasta finales del s.XVIII. La idea de que los diamantes de la baraja francesa representan pentáculos es un invento del ocultista británico A.E. Waite. ¿Qué dirán los esotéricos de la baraja española con sus copas -símbolos sexuales femeninos- y sus espadas -símbolos fálicos, quizá como los garrotes…-?

 

  • El Papa Clemente V no eliminó a los templarios en un plan maquiavélico ni echó sus cenizas al Tíber: el Tíber está en Roma y Clemente V no, porque fue el primer papa en Avignon. Toda la iniciativa contra los templarios fue del rey francés, Felipe el Hermoso. Masones, nazis y ahora los neognósticos quieren ser herederos de los templarios.

 

  • Mona Lisa no representa un ser andrógino, sino a Madonna Lisa, esposa de Francesco di Bartolomeo del Giocondo. Mona Lisa no es un anagrama de los dioses egipcios Amón e Isa (Isis).

 

  • En La Última Cena de Leonardo, no aparece el cáliz y aparece el joven y guapo San Juan, el discípulo amado. La novela dice que el joven guapo en realidad es María Magdalena, que ella es el Grial. La verdad es que no sale el cáliz porque el cuadro está describiendo la Última Cena tal como sale en el Evangelio de San Juan, sin institución de la Eucaristía, más concretamente cuando Jesús avisa "uno de vosotros me traicionará" (Juan 13,21)..

 

  • La novela habla de que Leonardo recibió muchos encargos de la Iglesia y "cientos de lucrativas comisiones vaticanas". En realidad Leonardo pasó poco tiempo en Roma y apenas le mandaron algún encargo.

 

  • En la novela presentan a Leonardo como un homosexual ostentoso. En realidad, aunque en su juventud fue acusado de sodomía, su orientación sexual no está del todo clara.

 

  • La heroína, Sophie Neveu, usa el cuadro de Leonardo La Madonna de las Rocas como un escudo y lo aprieta tanto a su cuerpo que se dobla: es asombroso, porque se trata de una pintura sobre madera, no sobre lienzo, y de casi dos metros de alto.

 

  • Según los protagonistas de la novela, "durante trescientos años la Iglesia quemó en la estaca la asombrosa cifra de cinco millones de mujeres". Esta es una cifra repetida en la literatura neopagana, wicca, new age y feminista radical, aunque en otras webs y textos de brujería actual se habla de 9 millones. Los neopaganos necesitan una "shoah" propia. Cuando acudimos a historiadores serios se calcula que entre 1400 y 1800 se ejecutaron en Europa entre 30.000 y 80.000 personas por brujería. No todas fueron quemadas. No todas eran mujeres. Y la mayoría no murieron a manos de oficiales de la Iglesia, ni siquiera de católicos. La mayoría de víctimas fue en Alemania, coincidiendo con las guerras campesinas y protestantes del s.XVI y XVII. Cuando una región cambiaba de denominación, abundaban las acusaciones de brujería y la histeria colectiva. Los tribunales civiles, locales y municipales eran especialmente entusiastas, sobre todo en las zonas calvinistas y luteranas. De todas formas, la brujería ha sido perseguida y castigada con la muerte por egipcios, griego, romanos, vikingos, etc... El paganismo siempre mató brujos y brujas. La idea del neopaganismo feminista de que la brujería era una religión feminista precristiana no tiene base histórica.

Y se podría seguir diseccionando los errores y los simples engaños de este best-seller mentiroso. Por no hablar de su calidad literaria. Pero ¿vale la pena tanto esfuerzo por una novela? La respuesta es sí: para miles de jóvenes y adultos, esta novela será su primer, quizá único contacto con la historia antigua de la Iglesia, una historia regada por la sangre de los mártires y la tinta de evangelistas, apologetas, filósofos y Padres. No sería digno de los cristianos del s.XXI ceder sin lucha ni respuesta ante el neopaganismo el espacio que los cristianos de los primeros siglos ganaron con su fidelidad comprometida a Jesucristo.

 

 

Para este artículo he utilizado mucho material de Carl Orlson, uno de los responsable de la magnífica web www.envoymagazine.com. A quien lea inglés le recomiendo visitar http://www.envoymagazine.com y todos sus links sobre las relaciones entre cristianismo, gnosticismo y paganismo.

 2004-01-10 Se agradece a la fuente: www.e-cristians.net  

  

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CÓDIGO DE VINCI-teorías y falsos paralelismos...

 

 

P: Con el Código de Vinci son más los libros que exponen la teoría de paralelos en el cristianismo tomados de religiones anteriores. El tema me preocupa, ¿Cuál es su opinión al respecto?

 

R: Esa es una teoría ya muy superada de algunos estudiosos de la historia de las religiones en el siglo XIX que decidieron encontrar paralelos no entre el cristianismo y otras religiones sino también entre, por ejemplo, la religión de los vikingos y el budismo. Sinceramente, no deja de ser un disparate colosal aunque, lógicamente, suele usarse no para atacar al budismo –pongo por caso– sino al cristianismo.

 

P: ¿Por qué una novela sin salida literaria y encima sin fundamento histórico se vende tanto? ¿Vende el morbo? Me refiero al Código da Vinci.

 

R: La verdad es que es una novela que no me atrae y dado que soy poco seguidor de este tipo de fenómenos no creo que vaya a leerla. En cualquier caso, yo creo que se repite lo que ha sucedido con alguna otra novela que fue sonando, sonando y a pesar de ser bastante floja incluso han hecho una versión cinematográfica.

2004-01-13 – LIBERTAD DIGITAL. ESP.

CÉSAR VIDAL. DR. EN HISTORIA ANTIGUA, FILOSOFÍA, TEOLOGÍA, licencia en derecho..

AUTOR DE MAS DE 100 LIBROS, COMENTARISTA, ARTICULISTA.

 

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Ignorancia de la historia - Muchos errores se cometen por ignorancia de la historia y esa ignorancia sirve también de arma tanto defensiva como ofensiva de quienes no están interesados en el conocimiento de la verdad sino en la confusión entre verdad y error, entre el bien y el mal.

 

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PASADO - El gran Montalembert escribía: «Para juzgar el pasado deberíamos haberlo vivido; para condenarlo no deberíamos deberle nada». Todos, creyentes o no, católicos o laicos, nos guste o no, tenemos una deuda con el pasado y todos, en lo bueno y en lo malo, estamos comprometidos con él.

 

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La mentira y el error están en desacuerdo con la realidad. Cuando un mundo se construye contra la realidad, ese mundo está abocado a la ruina, y mientras ésta llega va arruinando a los hombres.

 

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Historia, calumnia e ignorancia - Abundan aún los ejemplos de casos en que juzgamos y decidimos, tomamos riesgos y los hacemos correr a los demás, convencemos al prójimo y le incitamos a decidirse, fundándonos en informaciones que sabemos que son falsas, o por lo menos sin querer tener en cuenta informaciones totalmente ciertas, de que disponemos o podríamos disponer si quisiéramos. Hoy, como antaño, el enemigo del hombre está dentro de él. Pero ya no es el mismo: antaño era la ignorancia, hoy es la mentira. MMVI

 

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PASADO HISTORIA - La inscripción del templo de Delfos, que inspiró a Sócrates: conócete a ti mismo. Se trata de una verdad fundamental: conocerse a sí mismo es típico del hombre. En efecto, el hombre se distingue de los demás seres creados sobre la tierra por su capacidad de plantearse la cuestión del sentido de su propia existencia. Gracias a lo que conoce del mundo y de sí mismo, el hombre puede responder a otro imperativo que nos ha transmitido también el pensamiento griego: llega a ser lo que eres.

Por tanto, el conocimiento tiene una importancia vital en el camino que el hombre recorre hacia la realización plena de su humanidad: esto es verdad de modo singular por lo que atañe al conocimiento histórico. En efecto, las personas, como también las sociedades, llegan a ser plenamente conscientes de sí mismas cuando saben integrar su pasado.

 

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La verdad sobre El Código Da Vinci.

 


José Antonio Ullate. LibrosLibres. Madrid, 2004.  189 pp. €13,95

Decían los padres de la Iglesia, al hablar del pecado original, aquello de O felix culpa! [¡Oh, feliz culpa!] , o dicho de otra forma: bendito el pecado para cuya redención fue precisa la encarnación del Redentor. Para no caer en la irreverencia de la comparación, acudiré a un refrán bien prosaico: no hay mal que por bien no venga. La traducción de ambas expresiones a nuestro caso creo que ya es inmediata: al volver la última página de este ensayo, uno piensa que valió la pena que Dan Brown escribiese El Código Da Vinci, para que el abogado y periodista José Antonio Ullate tomase la pluma para refutarlo.

Y no por la refutación en sí misma, que ya es de gran valía, sino porque el autor ha confeccionado un pequeño manual de apologética católica que es de lo mejor que hemos leído en mucho tiempo: de lo mejor como apologética sin ninguna duda, pero, ojo, también de lo mejor como libro, a secas.

La apologética, esto es, la defensa de la Fe y de la Iglesia mediante argumentos de razón, puede hacerse de una manera sistemática, en forma de tratado, o bien al hilo de un ataque concreto. En aquel caso queda para los eruditos, en éste para el público del momento, el que escucha el ataque y la defensa y ha de quedarse con una carta u otra.

Lo llamativo de El Código Da Vinci es que, tratándose de una novela, esté siendo considerado por cientos de miles de lectores como una tesis o, peor aún, como una revelación. Al percatarse de ello, su autor vio el cielo abierto de la polémica y de las ventas, y comenzó a hablar de la trama de ficción como si se tratase de hechos históricos respaldados por los datos ofrecidos en el texto.

Pues bien, la paciente labor a la que se ha consagrado Ullate con una erudición pasmosa, consiste en seleccionar todos esos postulados, y confrontarlos con la realidad. El resultado es patético: los disparates en que incurre Brown no coinciden ni siquiera por aproximación con la verdad. Como señala La verdad sobre "El Código Da Vinci", eso sería lo de menos -casi todas las novelas históricas convertidas en best sellers están plagadas de barbaridades- si no fuera porque en esas barbaridades reposa la seriedad de la propuesta gnóstica de El Código Da Vinci. (Por cierto, que a nadie que haya estudiado a Leonardo se le ocurriría llamarle "Da Vinci", como subraya -y sin hacer tanta sangre con Brown como podría- Ullate.)

Con una prosa de unos cuantos quilates y una razón fría y analítica, se van desbrozando los argumentos con que los "listos" de El Código (Teabing y Langdon) le descubren en veinticuatro horas a Sophie el conjunto de falsedades sobre las que reposa la Iglesia Católica... y su conspiración bimilenaria para ocultar un "culto de la diosa" feminista custodiado por el Priorato de Sión merced a la descendencia de Jesucristo y María Magdalena. No se contenta nuestro autor con identificar datos erróneos, sino que explica las consecuencias de cada mentira y su raíz teórica última. Y, sobre todo, su dimensión religiosa.

Mencionábamos antes el carácter gnóstico de la pretensión traducida en las páginas de Brown. A ello dedica Ullate la tercera parte de su estudio. Antes, la primera había formulado una introducción general sobre la importancia de las ideas que se transmiten a través de la literatura, y la segunda había corregido las 37 equivocaciones de bulto más gruesas en El Código Da Vinci. En el último envite de este ensayo ("Lo que hay detrás") y en la conclusión final, el autor expone cómo lo que se difunde en este género de literatura (la de Brown es la de mayor éxito, pero ni mucho menos inaugura la corriente) es la secular herejía gnóstica, adaptada a la laxa mentalidad moderna.

"El atractivo permanente de todas las gnosis", apunta, radica en que "dan seguridad y sensación de poder, y simplifican la vida a cambio de nada. O mejor, sólo a cambio de sacrificar la razón". El culto de la diosa de El Código Da Vinci se acomoda bien a la religiosidad contemporánea, inane, adogmática, poco exigente, desvinculada de cualquier norma moral concreta. Y al mismo tiempo, nos libera de toda responsabilidad personal: "El gnóstico", continúa Ullate, "explica el origen del mal atribuyéndoselo a un dios, a un demonio o a una organización superpoderosa [la Iglesia, en este caso]. Con eso logra sentirse inocente, justificado".

La verdad sobre "El Código Da Vinci" es un libro inexcusable para quien haya leído la novela de Brown, y quien no, encontrará una obra enjundiosa, magníficamente escrita, clara en su argumentación, rica en datos históricos, buena sostenedora de la fe (porque acude a la razón y a nada más que la razón), y con esa rara virtud de los buenos libros: que no sólo nos hacen pensar, sino que nos enseñan a hacerlo bien.

Así que nos ratificamos en la idea inicial: O felix culpa! ... Por Carmelo López-Arias.

 

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Historia y libertad - “La libertad que Dios al hombre dio, no la quite el hombre en nombre de Dios”.

 

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Historia - Para conocer una historia es necesario, pero no suficiente, conocer los hechos, pues es preciso también conocer el espíritu, o si se quiere la intención que animó esos hechos, dándoles su significación más profunda.

 

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HISTORIA - Para adentrarse en la época de la gran gesta hispánica [1492-1592] y analizar la magnitud del descubrimiento, es necesario penetrarlo estudiando el contexto histórico; solo así podremos llegar a un discernimiento moderado y con el sentimiento sano del deber o de una conciencia objetiva. Con este objetivo presentamos tantos temas y acontecimientos -aparentemente- en discontinuidad.

 

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Historia - El cristiano está advertido de que es necesario conocer la historia para distinguir los hechos. El cristiano a sus hermanos advierte que es imprescindible estudiar la historia para comprender el contexto histórico de los hechos. El cristiano nota que conociendo la historia, se percibe la riqueza de la Tradición, repara la grandeza del Magisterio y la magnanimidad de la salvación en la Escritura enseñada por la Iglesia.

 

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LA OPERACIÓN DA VINCI –

 

 

Cuando algo está bien montado, hay que reconocerlo. Y el Código Da Vinci es una operación de acoso y derribo a la Iglesia de factura excelente, tan buena como mínimo como la tarea destructiva que los Protocolos de los Siete Sabios de Sión desempeñó contra los judíos. Subvalorar esta realidad es un error. Quejarse, sobre todo en privado, es de una inutilidad manifiesta. Responder, rehacer en lo posible el daño causado, no dar por perdido o superado el tema y aprender para el futuro inmediato son las actitudes virtuosas que necesitamos. El Código Da Vinci es un libelo. Es obvio que se presenta como creación literaria y, por tanto, está sometido a escasas limitaciones de verificación de su veracidad, pero a su vez se reviste de pretensiones científicas. Por ejemplo, que un diario de referencia serio, como es LA VANGUARDIA, le dedique 4 páginas de su suplemento cultural es una manifestación de cómo un buen material de ataque encuentra buena acogida en los responsables culturales siempre propicios a la liquidación de lo católico.

 

El Código Da Vinci hace daño, sobre todo en la gente menos preparada, en los jóvenes, es decir en la mayoría. Por eso nos habría gustado, y no perdemos la esperanza, una respuesta más general y más potente por parte de todos los medios a nuestro alcance. Se trata de reflejar la desvirtuación de los contenidos de esta obra, la bisección de su autor, el hecho de que desvela sus intenciones ocultas que articulan todo un sector del americanismo y su pretensión de cargarse a la Iglesia católica, que es la única institución que representa en Estados Unidos un polo alternativo global al actual poder americano, como demostró la guerra de Irak. Enric Juliana, un periodista de prestigio y con amplia experiencia internacional, hace tiempo que viene ilustrando con sus artículos esta referencia. Esta persona, que no pertenece al campo católico, es un buen ejemplo de lo que debería hacerse y no se hace, de la necesidad de responder de manera racional y sistemática a este tipo de operaciones.

 

Por eso nos preguntamos: ¿Cuántos sacerdotes en sus homilías han guiado a sus feligreses en relación con este tema concreto que tantos problemas reales está causando? ¿Cuántos obispos han indicado a sus presbíteros que debían actuar en este sentido? Y éste no es un dato menor, porque una de las fuerzas de la Iglesia sigue siendo la excepcionalidad de que cada semana reúne a millones de personas que, durante 15 ó 20 minutos, escuchan una homilía. Esta capacidad de comunicación directa, la mejor de todas, no la posee nadie más. Por ello, quizás sería buena una reflexión de cómo conseguir que sus efectos tuvieran una mayor incidencia sobre la vida cotidiana. En cualquier caso, la "operación Da Vinci" sigue ahí y nuestro deber es desmontarla.

Agradecemos a: 2004-01-31 www.E-cristians.net

 

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Historia - «Conocer y profundizar el pasado de un pueblo es afianzar y enriquecer su propia identidad. ¡No rompáis con vuestras raíces cristianas! Sólo así seréis capaces de aportar al mundo». S. S. Juan Pablo II – Madrid. 2003.05

 

Visión objetiva: Con frecuencia en los análisis históricos se peca de falta de objetividad por juzgar con valores actuales los sucesos del pasado. Esto no significa relativizar el juicio valórico de los sucesos, sino extirpar ciertos moralismos actuales que no son reales, que suponen una "moral" moderna y postmoderna que juzga enloquecidamente las cosas. Desde una perspectiva objetiva tenemos que condenar sin reserva los errores ocurridos en l período analizado, pero sin rasgar vestiduras por la "monstruosa" noticia del descubrimiento y civilización europea en América, maldiciendo la hora en que se produjo al estilo del cuestionado activista verde Jacques Cousteau quien declaró en 1992 que la llegada de la Colón a América "fue un desastre peor que la lluvia de meteoritos que acabó con los dinosaurios en la prehistoria".

Aquí la premisa tribalista de "cada uno en su tierra sin invadir otra" queda desvanecida por el absurdo ante el dinamismo y realidad de la historia. Toda civilización es el fruto de una mezcla frecuentemente nada pacífica. La misma epopeya del Pueblo de Dios suponía conquistar una tierra prometida ocupada por tribus locales. Los mismos europeos provienen de invasiones y nuevas invasiones que mezclaron sus sangres e hicieron nacer las distintas culturas que dan alma al Viejo Mundo.

 

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Historia y mentira - Al hombre actual «le dicen» muchas más cosas que al de ninguna otra época de la Historia. Lo bombardean o lo ametrallan con dichos constantes, muchos cada día, con recursos que no habían existido hasta ahora. Lee más que nunca, oye voces ajenas todo el tiempo, acompañadas de la imagen y el gesto. Se solicita su atención desde la publicidad, la política, las campañas, las consignas. En multitud de casos no tiene medio de decidir si lo que se le dice es verdadero o falso; aun cuando esto es posible, se siente aturdido por múltiples solicitaciones, no tiene tiempo ni calma para reaccionar a ellas. Esto va causando en grandes mayorías una actitud de atonía e indiferencia. La verdad y la falsedad desaparecen del horizonte, y el hombre queda inerme frente a esta última. En época de elecciones esto es aterrador. Algunos políticos -no todos- usan la mentira como instrumento primario, sin el menor escrúpulo, con evidente delectación. No todos, al menos con gran desproporción. Pero lo grave es que esto no tiene demasiadas consecuencias. Si existiera eso que echo de menos, sensibilidad para la verdad, respeto a ella, la falsedad sistemática bastaría para descalificar a quien la usase y asegurar su derrota. Temo que no sea así, que se pueda usar la mentira con impunidad. En ciertos medios hay incluso un extraño placer en ella, se paladea el «ingenio» del que la usa, se admira la habilidad para pasar por encima de la verdad y pisotearla. Julián Marías, de la Real Academia Española

 

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Verdad y mentira - No siempre es fácil descubrir las tretas del padre de la mentira, pero tenemos la afirmación rotunda de la Luz: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida» [Jn 14, 6]. El Camino se inicia en la humildad de una gruta. En Belén acuden a adorar los Magos, hombres sabios, poderosos, que se postran ante la Verdad [Mt 2, 11].  El diablo no puede postrarse ante la verdad, por la sencilla razón de que «no tiene rodillas». Así se representaba antiguamente al diablo, sin rodillas, según he leído en un artículo del entonces cardenal Ratzinger. El padre de la mentira no tiene rodillas, no es capaz de arrodillarse ante la Verdad. La soberbia es impermeable, finge diálogo, pero no logra más que un monólogo ególatra.

Las verdades parciales, fragmentarias, pueden parecer duras, difíciles de entender, comprender o asimilar, pero la Verdad es siempre luminosa: es la Luz, y la Luz es Vida y la vida es Sabiduría y la Sabiduría es Amor. Desde ella se comprende que toda verdad es un bien que conduce a la vida plena. Juan Pablo II solía utilizar con insistencia la expresión «verdad del hombre», «verdad del mundo», «verdad de Dios», verdad, en fin, de lo que fuera tema de su discurso. Toda verdad conduce a la Verdad Primera, y desde la Verdad Primera se puede volver a contemplar las verdades segundas y entonces se ven con una nueva dimensión, con una nueva belleza, en plenitud de sentido. Conocer y amar no son actividades independientes. El amor a la verdad es, en muchos casos el único recurso para discernir, e identificar –con la mano en el corazón- al padre de la mentira y a la Palabra de la Verdad. Humildad y amor se confabulan en el encuentro luminoso de la Verdad fascinante.

 

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Frente a la historia - «La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad». (VIS, 8.I.2004)) S.S. Juan Pablo II.

 

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Historia - «Una investigación histórica, libre de prejuicios y vinculada únicamente con la documentación científica es insustituible para derrumbar las barreras entre los pueblos» (S. S. Juan Pablo II – P.P.)

 

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Historia - Al estudiar la historia, se suele hacer desde los prejuicios de la mentalidad actual, cosa que esteriliza la  labor principal del historiador. No podemos dar a conocer unos hechos del pasado sin antes reflejar el imaginario colectivo de la época donde tuvieron lugar.

 

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«El Código Da Vinci», crítica

  

Crítica en The Times. Incluímos, por su interés y calidad, la crítica literaria completa que el diario "The Times" realizó sobre el libro "El código Da Vinci", ofensivo con la Iglesia católica y el Opus Dei.


12 de noviembre de 2003

Santa farsa

The Times (Londres) // Peter Millar
21 de junio de 2003

Hay algo en las investigaciones arqueológicas, los cuentos de antiguas reliquias y la iconografía mística que logra convertir las típicas historias de bombas y balas en verdaderas historias de misterio mágico.

En este sentido, una novela que comienza con el extraño asesinato de un conservador del Louvre, sucesor de Leonardo da Vinchi e Isaac Newton como jefe de una sociedad secreta dedicada a la ocultación del Santo Grial y la verdad sobre Cristo, logra poner los pelos de punta y casi inspira la fe en el editor.

Pero el título de la novela de Dan Brown –“El Código Da Vinci” debería ser una advertencia, pues evoca la fórmula infame usada por Robert Ludlum: artículo determinado y palabra ordinaria, a la que se interpone un exótico adjetivo calificativo.

Desde “La Herencia Scarlatti”, pasando por “El Círculo Matarese” y hasta “El Engaño Prometheus”, Ludlum entretejió una trama de complots extravagantes protagonizados por personajes acartonados que entablan diálogos ridículos.

Dan Brown, me temo, es su digno sucesor.

Este libro es, sin duda, el más tonto, inexacto, poco informado, estereotipado, desarreglado y populachero ejemplo de pulp fiction que he leído.

Ya es malo que Brown abrume al lector con referencias New Age, mezclando el Grial con María Magdalena, los Caballeros Templarios, el Priorato de Sion, el Rosicrucianismo, Fibonacci, el culto a Isis y la Edad de Acuario. Pero es que además lo ha hecho mal.

Al comienzo de la novela, encontramos un ejemplo. Sophie, la heroína, policía francesa experta en criptografía, cuenta que su abuelo le dijo que “asombrosamente 62” palabras podían derivarse de la palabra inglesa “planets”.

“Sophie pasó tres días con un diccionario inglés hasta que encontró todas”. No soy criptógrafo, pero, incluyendo plurales, conseguí 86 en 30 minutos.

No sorprende, entonces, que Sophie y su compañero americano se queden desconcertados ante un extraño texto del que sospechan que está escrito en alguna lengua semítica. Finalmente, resulta ser un texto inglés escrito como si estuviera reflejado en un espejo (y así parece exactamente).

Esto serían nimiedades si no fuese porque la trama se basa en la búsqueda de un tesoro al que conducen estas pistas. Tardan una eternidad, por ejemplo, en comprender que el nombre de la protagonista -Sophie- es un derivado de “Sofía”, que significa “sabiduría”.

Además “de los rompecabezas”, el libro está mal compuesto con ideas falsas, despistes y descripciones tomadas directamente de guías turísticas para viajeros.

Sorprendentemente, Brown cree que es difícil hacer llamadas internacionales con un móvil francés, que la Interpol registra cada noche quien duerme en los hoteles parisinos, que alguien en el Scotland Yard contesta a las llamadas con un “aquí la policía de Londres”, que el inglés es una lengua que no tiene ningunas raíces latinas e Inglaterra un país donde siempre llueve (bueno, quizá en eso tenga razón).

Como no podía ser menos, el estirado personaje británico, llamado sir Leigh Teabing, es una caricatura de sir John Gielgud cuya contraseña de seguridad es preguntarles cómo quieren tomar el té. La respuesta correcta –qué extraño...- es “Earl Grey con leche y limón”.

La solución del misterio es totalmente insatisfactoria y los tipos presuntamente malvados, el Opus Dei y el Vaticano, salen al final airosos (quizá por miedo a los pleitos).

Los editores de Brown han obtenido un puñado de elogios brillantes de escritores de película de suspense americanas, de esos de tercera fila. Sólo se me ocurre que la razón de su alabanza exagerada se debe a que sus obras quedan elevadas a la categoría de obra maestra cuando se las compara con este libro.
Copyright 2003 Times (Londres)
© 2003, Oficina de información del Opus Dei en Internet

"El Código Da Vinci";
Autor: Dan Brown;
España 2003

Una ficción o una burla

La novela "El Código Da Vinci" es un conglomerado de arqueología, simbología, misterio, datos reales y colosales invenciones. Todo ello tramado en un relato bastante bien escrito que llega a encubrir la falta de verdad y quien sabe si también las intenciones menos confesables.

La novela parte de un crimen extraño que se comete en el Louvre: la víctima es un sucesor de Leonardo da Vinci y de Isaac Newton que se lleva a la tumba "el fabuloso secreto" del Santo Grial y la verdad sobre Cristo. A partir de este suceso Brown entreteje una trama confusa de peripecias fantásticas para dar con ese supuesto secreto. Al llegar el cambio de milenio sin haberlo descubierto se movilizan los poderes interesados en poseer esas pruebas, y llevan a cabo una serie de estratagemas, en las que no falta el chantaje y hasta el crimen, con tal de hacerse con el curioso secreto. Éste es en síntesis el contenido del libro.

Consciente de que el escrito atañe a elementos muy enraizados en el alma de hipotéticos lectores, presenta sus fuentes de información. Para apoyar la verdad sobre Jesús, incluso esa invención del matrimonio con la Magdalena y la supuesta hija de ambos, habla de unos evangelios apócrifos, pero silencia que todo el apoyo de esta burda quimera es una frase del evangelio gnóstico de Tomás: "Y (Magdalena) subirá a mi tálamo...", y, por supuesto, se calla que los gnósticos entendían el tálamo nupcial en sentido místico, nunca en sentido literal, y que ningún comentarista serio interpreta dicha expresión gnóstica como lo hace Brown influido por "La última tentación de Cristo" y algunos escritores sensacionalistas de "teología ficción".

Como fuente de información sobre la Prelatura Opus Dei -de la que hay una amplísima bibliografía seria y asequible- aduce, en la sección de Agradecimientos, unas conversaciones mantenidas con dos miembros de la Obra y con otros dos que la abandonaron. Pretende el autor achacar a otros sus errores manifiestos y estimular en el lector una credulidad absoluta a su testimonio.

Sobre la Iglesia católica que termina siendo el blanco último de sus envenenados dardos, no menciona ni un solo documento de sus dirigentes jerárquicos ni de los innumerables comentaristas e historiadores bien intencionados. Se limita a repetir los viejos tópicos sobre las Cruzadas, la inquisición, la condena del racionalismo o cientifismo, etc., y cuando se refiere a la época contemporánea, alude, siempre de modo negativo, al Banco Ambrosiano y a las finanzas del Vaticano, al supuesto afán de dominio o a la escasa valoración de la mujer en la Iglesia. Con todo esto el libro aporta mucha información aparente, pero con incorrecciones y errores de bulto que no resisten la crítica más elemental.

Todo en el relato es ampuloso y deforme. La figura de Jesús es tratada con menosprecio. Además de negar su divinidad se le describe como un hombre cualquiera, acosado de pasiones y cargado de problemas menos nobles. No se oculta su condición de maestro y líder, pero siempre en un plano horizontal y achatado. Su matrimonio con la Magdalena y el trato con su hija son elementos básicos para rebajar su condición espiritual y su condición divina, y vulgarizar lo más posible su comportamiento.

Al referir sucesos en los que intervienen miembros del Opus Dei los trazos se hacen más gruesos, se describen como habituales actitudes aberrantes y se deforma la personaldiad de los protagonistas hasta extremos insospechables. A lo largo del libro se presenta una figura tan deforme del Opus Dei que ni los enemigos más enconados podrán aceptar, por inverosímil. La Obra es, según la novela, una especie de secta fanática, formada por monjes que desprecian su cuerpo y hacen penitencias increíbles; someten y oprimen a la mujer, fomentan los valores más conservadores del catolicismo y adoptan agresivos métodos de reclutamiento, como drogar a los jóvenes con mezcalina. Demasiada invención, demasiada maldad, demasiada perversión como para ser ni siquiera verosímil, pero los lectores más inocentes pueden quedarse con la idea de que el Opus Dei es una institución poco fiable.

La Iglesia católica es, como hemos indicado, el centro de su demencial condena. La Iglesia es, en la novela, la gran mentira histórica, nacida como consecuencia de una invención del emperador Constantino, que buscaba una religión única para el imperio; hasta entonces era una simple creencia de origen oriental que giraba en torno a un profeta judío llamado Jesús que había enseñado una doctrina atractiva mientras convivía con una mujer de nombre María Magdalena y con su hija Sarah. El propio Constantino convocó el Concilio de Nicea donde sometió a votación y se declaró como dogma la divinidad de Jesús. Desde entonces el que era un hombre sencillo fue encumbrado a la dignidad de Hijo de Dios. Semejante innovación obligó a destruir los antiguos evangelios y reescribirlos de nuevo mostrando el carácter divino de Jesús. Estos nuevos relatos manipulados ya no mencionan a la Magdalena como mujer de Jesús.

A partir de entonces la Iglesia católica se ha convertido en una institución poderosa que no ha dudado en cometer crímenes horrendos para conservar su prepotencia. Lo que se opone a la Iglesia es presentado como auténtico y digno de aprecio, lo que está a favor es deforme y engañoso.

Por más que el autor intenta enmascarar estos disparates con múltiples referencias históricas, religiosas o artísticas, cualquier lector medianamente informado se sentirá herido y tomado por estúpido.

Santiago Ausín - Profesor de Sgda. Escritura
Universidad de Navarra - España, Madrid

 

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La verdad tras «El Código da Vinci»
Carl Olson analiza el controvertido y confuso best seller

EUGENE, Oregon, sábado, 20 marzo 2004 - Es una obra de ficción, pero muchos lectores piensan que han encontrado la «verdad» en «El Código da Vinci» de Dan Brown.

Los cristianos también han sido engañados --muchos piensan que es un libro inofensivo que enriquece su fe--. Es lo que ha movido a Carl Olson, junto con Sandra Miesel, a escribir un libro llamado «The da Vinci Hoax» (El Engaño da Vinci), que saldrá este verano.

Olson, editor de la revista Envoy, compartió con ZENIT la exposición y crítica que hace en su libro de los numerosos errores de «El Código da Vinci», y analizó lo que el éxito de la novela deja ver del panorama cultural y religioso de América.

--¿Por qué se siente obligado a descifrar «El Código da Vinci»?

--Olson: El pasado mes de agosto un amigo me llamó para decirme, en un tono un tanto agitado, «tienes que leer esta novela». Le habían dado «El Código da Vinci» como regalo de cumpleaños; al leerlo, descubrió que estaba lleno de errores y tenía un fuerte componente contrario a la Iglesia católica.

Dado mi labor en la apologética, mi amigo pensó que debía estar enterado de la novela, puesto que había recibido la aclamación de la crítica y se estaba vendiendo tan bien – actualmente más de 6 millones de ejemplares.

Cuando vi las cifras de ventas y comencé a leer recensiones, entendí la idea. La novela generaba –y todavía lo hace- mucha controversia y confusión. Si bien se trata de una obra de ficción, es considerada por muchos como una representación históricamente exacta y efectiva de los primeros cristianos y de la Iglesia católica. Por lo que compré un ejemplo, tomé un bolígrafo rojo y comencé a trabajar.

Al mismo tiempo, la historiadora medieval y periodista Sandra Miesel me envió una copia de su excelente recensión de «El Código da Vinci» para la revista Crisis.

También comencé a recibir emails sobre la novela de lectores del Envoy: ¿Deberían leerla? ¿Qué se podría responder a su contenido? ¿Es exacta?

Pregunté por tanto a Sandra si trabajaría conmigo en algunos artículos para Internet y en un libro, que será «El Engaño da Vinci».

La meta es doble: exponer y criticar los numerosos errores en «El Código da Vinci», y presentar la verdad sobre la primera Iglesia, el catolicismo, la historia medieval, y una serie de otros temas. También analizamos el éxito de la novela y hablamos sobre lo que indica del panorama cultural y religioso.

--¿Cuáles son los problemas teológicos primarios de «El Código da Vinci»?

--Olson: La novela se basa en una serie de creencias esotéricas, neo-gnósticas y feministas que están en oposición directa con el cristianismo. Mucho se ha hablado de la mención de la novela de que Jesús y María Magdalena estaban casados, pero eso sólo es la punta de iceberg.

Tras la superficie se encuentran sistemas de creencias que enseñan que el cristianismo es una mentira violenta y sangrienta, que la Iglesia católica es una institución siniestra y misógina, y que la verdad es, en última instancia, creación y producto de cada persona.

Dan Brown, el autor de la novela, ha admitido prontamente en entrevistas que la mayoría de las ideas en «El Código da Vinci» no son originales suyas. La herencia intelectual, ideológica y espiritual de «El Código da Vinci» se puede rastrear en pasadas décadas, incluso siglos.

La novela es apenas innovadora ni marca ningún antes y después como algunos lectores piensas. Como demuestran nuestros artículos y el libro, Brown ha tomado la mayoría de sus ideas de unos cuantos libros recientes, libros populares que están llenos de teorías de conspiración, de imágenes sesgadas de la teología católica y de extrañas e insustanciales referencias a acontecimientos y personajes históricos.

Al final, lo que Brown ha logrado es la creación de un mito popular que destila y presenta creencias de forma que no exijan sino que entretengan y atraigan.

Este mito funciona en más de un nivel, al ser una novela de misterio, un romance, un thriller, una teoría conspiratoria y manifiesto espiritual, todo a la vez.

Un rasgo de su atracción es que promete una forma de gnosis – o conocimiento secreto- sobre algunos temas y sugiere que es en el individualismo subjetivo, no en la religión tradicional, donde radican las verdaderas respuestas a las grandes cuestiones de la vida.

La triste ironía es que algunos católicos piensan que la novela es un maravilloso trabajo de literatura que puede, de alguna manera, ayudarles a explorar y a entender mejor su fe. Pero la novela se basa en la creencia de que Jesús era un mero hombre, que el cristianismo es un despreciable impostor y que se debe evitar toda referencia a la verdad religiosa objetiva.

--La novela presenta una página de entrada titulada «El Hecho», que establece: «Todas las descripciones de obras de arte, arquitectura, documentos y rituales secretos de esta novela son exactos». Usted ha encontrado muchas cosas en este libro que de ninguna manera son exactas. ¿En qué se basan estos errores? ¿Cuáles son sus peligros?

--Olson: La amplia aceptación de la mayoría de las referencias de Brown es algo asombroso, sobre todo porque muchas de ellas no lograrían pasar lo que llamaríamos «la prueba de la enciclopedia escolar».

Por ejemplo, la novela indica que la «Virgen de las Rocas» de Leonardo da Vinci, que se encuentra en el Louvre, es «un lienzo de cinco pies de alto», aunque una rápida búsqueda en Internet o en una enciclopedia nos muestra que tiene seis pies y medio de altura.

Normalmente, esta clase de detalles se podrían considerar licencias artísticas. Pero la insistencia de Brown en que las representaciones de obras de arte son exactas – y su esposa es historiadora de arte – indican que no es cuidadosa con la verdad.

Esto se convierte en un problema mucho más serio cuando hace referencia a que antes del Concilio de Nicea nadie creía que Jesús fuera divino, que la Iglesia católica quemó a 5 millones de mujeres en la hoguera en el medioevo y que todas las más importantes creencias del cristianismo se han robado de las religiones paganas.

Esta clase de asertos parecen basarse en una sincera aversión a la Iglesia católica – la novela nunca menciona al protestantismo ni a la ortodoxia oriental – y a un deseo de desafiar los conocimientos aceptados de acontecimientos, personajes y creencias.

El peligro está en que muchos lectores al parecer están tomando las referencias de la novela como hechos verificados y creen que han descubierto el talón de Aquiles de la Iglesia.

Esto llega a ser aún más difícil cuando dichas personas no quieren ni siquiera considerar las refutaciones o respuestas a «El Código da Vinci». Aquí está otra vez la llamada a un supuesto conocimiento secreto: una vez que la persona lo tiene, no cree que necesite considerar los argumentos o hechos contrarios.

--¿Por qué cree que este libro ha atraído a tanta gente, incluyendo a cristianos?

--Olson: La novela mezcla juntos elementos que son absolutamente atractivos dentro de una cultura posmoderna: una actitud relativista hacia la verdad y la religión, referencias basadas en conspiraciones, feminismo radical, aversión por la autoridad religiosa y la creencia implícita de que la realidad es maleable y puede ser adaptada, así lo dice, a los deseos de cada persona.

Sin embargo, el libro se basa en una fórmula standard utilizada por las novelas de romance, y pesar de toda su charla de extraños rituales de sexo y androginia tiene en su base una historia de amor tradicional.

Otro factor es que la novela se lee como un guión hecho para televisión, con capítulos cortos, conversaciones concisas, desarrollo de personajes breve y contextos escasamente construidos.

Se hace un abrumador énfasis en las emociones de los personajes. Así, aunque la novela contiene referencias que podrían resultar extrañas a los lectores, mantiene también un cierto nivel de agrado.

Aunque «El Código da Vinci» es una novela ha provocado que muchos medios y el público en general ponga en duda la veracidad de los Evangelios y elementos de la enseñanza de la Iglesia. ¿Están perdiendo la sociedad contemporánea la capacidad de distinguir entre cultura pop y realidad?

--Olson: Tristemente, para algunas personas, la cultura pop es la realidad – o al menos el único medio por el que interactuará y hará frente a la realidad.

No es que la cultura pop sea mala o que la cultura pop no tenga nada que ofrecer. Pero la cultura pop se basa mucho en proporcionar a la gente lo que quieren escuchar o ver o sentir, sin importar su grado de verdad.

También simplifica y convierte en sensaciones asuntos que son complejos y requieren un cuidadoso estudio. Y puesto que mucha de la cultura pop es una cultura joven y de rock ‘n’ roll, prospera desafiando a la autoridad y a las ideas aceptadas, a menudo sin razón alguna sino es la emoción de la rebelión.

Sin embargo, se debe observar que muchas de las ideas clave en «El Código da Vinci» salieron a la luz en un ambiente de educación más elevada, incluyendo los desafíos al contenido y datación de los Evangelios, así como los desafíos a la enseñanza de la Iglesia sobre algunos temas.

Éste es el caso también de los mensajes feministas radicales en la novela. Han sido populares en universidades e institutos durante décadas, pero la novela lo presenta en una forma de ficción que absorberán millones, no sólo unos cuantos cientos.

--¿Cómo pueden la Iglesia y sus miembros disipar los mitos de «El Código da Vinci»?

--Olson: Se debe reconocer que novelas como «El Código da Vinci» no son «sólo ficción». Son medios para transportar ideas y creencias a grandes grupos de gente, a menudo sin que los lectores aprecien plenamente lo que están consumiendo.

Un interés no estriba en decir a la gente que no lea la novela, sino animarla a que analicen y determinen cuidadosamente lo que está diciendo y consideren por qué se escribió.

Los errores y falsas ideas de la novela necesitan considerarse punto por punto. Nuestro libro lo hace con gran detalle. Aunque la refutación resulta inestimable, lo verdaderamente importante es la catequesis.

El reconocer los problemas de facto y lógicos que rodean a «El Código da Vinci» no debería necesitar ni estudios avanzados ni décadas de análisis. Una buena catequesis irá más lejos a la hora de vacunar a los católicos ante el error y proporcionarles un entendimiento de la doctrina, práctica e historia de la Iglesia. ZSI04032001
 

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La vida cristiana no es solamente una vida entre cristianos. Hace falta un profundo respeto hacia todas las personas, cualquiera que sea su creencia o ideología. Un "discípulo" de Cristo es uno que aprende continuamente, como el propio nombre indica. Es uno que está dispuesto a dialogar en serio con los demás, y a descubrir los elementos de verdad que cada planteamiento contiene. Jutta Burggraf

 

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«La mentalidad fundamentalista se reconoce en la propensión a meter en el mismo plano lo principal y lo secundario, dando una importancia desproporcionada a elementos marginales. El mal que los fundamentalistas sienten el deber de combatir es siempre un mal cuyos culpables son siempre los otros». Card. Cottier. 2004.

 

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Gracias a hombres y mujeres obedientes al Espíritu Santo, han surgido en la Iglesia muchas obras de caridad, dedicadas a promover el desarrollo: hospitales, universidades, escuelas de formación profesional, pequeñas empresas. Son iniciativas que han demostrado, mucho antes que otras actuaciones de la sociedad civil, la sincera preocupación hacia el hombre por parte de personas movidas por el mensaje evangélico.

 

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«La escritura de la historia se ve obstaculizada a veces por presiones ideológicas, políticas o económicas; en consecuencia, la verdad se ofusca y la misma historia termina por encontrarse prisionera de los poderosos. El estudio científico genuino es nuestra mejor defensa contra las presiones de ese tipo y contra las distorsiones que pueden engendrar» (1999). S.S. JUAN PABLO II – MAGNO

 

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Historia - Iglesia y la libertad - ¿O de los mártires de la persecución religiosa en España de 1936 a 1939; o del totalitarismo nazi? No está de más recordar lo que de éste escribió el judío Albert Einstein, en el Time Magazine de diciembre de 1940: «Por ser un amante de la libertad, cuando tuvo lugar la revolución en Alemania (la llegada de Hitler) miré con confianza hacia las universidades, sabiendo que siempre se habían enorgullecido de su devoción a la causa de la verdad. Pero las universidades permanecieron en silencio. Entonces miré a los grandes editores de periódicos que en ardientes editoriales proclamaban su amor por la libertad. Pero también ellos, como las universidades, se redujeron al silencio, sofocados en el curso de pocas semanas. Solamente la Iglesia se opuso plenamente a la campaña de Hitler que pretendía suprimir la verdad. Nunca había tenido un interés especial por la Iglesia, pero ahora siento por ella un gran amor y admiración, porque solamente la Iglesia tuvo el coraje y la perseverancia de defender la libertad intelectual y la libertad moral. Debo confesar que aquello que antes había despreciado, ahora lo admiro incondicionalmente». Albert Einstein

 

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Historia y mentira - Si el historiador falta a la verdad, si cuenta lo que no ha sucedido, o calla lo que efectivamente ha acontecido, o lo desfigura, no es que tenga «poco valor», es que comete un delito intelectual. Lo mismo puede decirse del que extrae consecuencias falsas de un descubrimiento científico, o da por establecido lo que no pasa de ser una hipótesis o toma por incontrovertible lo que no se puede justificar con facilidad.
Estos usos, tan frecuentes, deberían acarrear una inmediata descalificación; no ocurre así. Hay autores que faltan a la verdad sistemáticamente, a lo largo de muchos años, y no pasa nada; quiero decir nada negativo, porque acaso gozan de éxito y fama. Es muy frecuente que dentro de la obra de un autor se prefiera la que es falsa, tal vez porque es la más polémica, porque se ha enzarzado con otros de tal manera que la primera víctima ha sido la verdad. Se olvidan las cosas justas que ha escrito, se retienen las desfiguraciones que se ha permitido para atacar a un adversario que acaso ha hecho lo mismo. Julián Marías, de la Real Academia Española

 

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San Isaac de Siria (siglo VII) monje de Ninive, actual Mossoul (Iraq)
Discursos espirituales, primera serie, Nº 20

 

Herodes quería ver a Jesús -     ¿Cómo pueden los seres creados contemplar a Dios? La visión de Dios es tan terrible que el mismo Moisés dice que tiembla de temor. En efecto, cuando la gloria de Dios aparece en la tierra, en el monte Sinaí (Ex 20) la montaña echa humo y tiembla ante la inminente revelación. Los animales que se acercan a la falda de la montaña morían. Los hijos de Israel se habían preparado: se habían purificado durante tres días según la orden de Moisés, para ser dignos de oír la voz de Dios y de ver su manifestación. Cuando llegó el tiempo no pudieron ni asumir la visión de su luz ni soportar el trueno de su voz terrible.
         Pero ahora, cuando Dios ha derramado su gracia en su venida, ya no es a través de un terremoto, ni en el fuego, ni en la manifestación de una voz terrible y fuerte que ha bajado, sino como el rocío sobre el orvalle. (Jue 6,37), como un gota que cae suavemente sobre la tierra. Ha venido a nosotros de manera diferente. Ha cubierto su majestad con el velo de nuestra carne. Ha hecho de ella un tesoro. Ha vivido entre nosotros en esta carne que su voluntad se había formado en el seno de la Virgen María, Madre de Dios, para que, viéndolo de nuestra raza y viviendo entre nosotros, no nos quedáramos turbados contemplando su gloria. Por esto, los que se han revestido con el vestido con que el Creador apareció entre nosotros, se han revestido de Cristo mismo. (Gal 3,27) Han deseado llevar en su persona interior (Ef 3,16) la misma humildad con la que Cristo se manifestó a su creación y ha vivido en ella, como se manifiesta ahora a sus servidores. En lugar del vestido de honor y de gloria exteriores, éstos se han revestido de su humildad.

 

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San Clemente I – Obispo de la Iglesia católica ya en el año 95


“Clemente vio a los Apóstoles en persona, tuvo relación con ellos, oyó con sus propios oídos su predicación y conservaba aún ante su vista su tradición”. Con estos términos presenta San Ireneo, un siglo más tarde, a aquel que, tras los desdibujados episcopados de Lino y Cleto, aparece como la figura prominente de primer sucesor de Pedro.-
Es cierto que su intimidad con los Apóstoles contribuyó no poco a imponer la elección de Clemente a la comunidad romana, aun cuando resulte imposible el reconocer a ciencia cierta su nombre entre aquellos de los que asegura San Pablo que se hallan inscritos en el «Libro de la Vida»

En la carta que, hacia el año 95, dirigió en nombre de «la Iglesia de Dios que reside en Roma a la Iglesia de Dios que reside en Corinto» - a fin de exhortar a los cristianos de Corinto a la unidad y al amor - Clemente evoca con emoción la memoria de Pedro y Pablo.-
El espíritu que se deja entrever detrás de esta carta es el de un hombre que se nutría de la Escritura, el de un ciudadano que se mueve muy a sus anchas dentro del mundo grecolatino - cuya cultura había recibido - y el de un cristiano a quien había enseñado a orar el propio San Pablo ¿Fue llamado a dar su sangre por Cristo? Eso al menos es lo que atestigua la tradición a partir de fines del siglo IV.-
«Cristo dice Clemente
-obispo de la Iglesia Católica por allá en el 95ca.- pertenece a las almas sencillas y no a aquellos que se engríen por encima del rebaño»

 

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CASTIGO EN LA LÓGICA DE DIOS: “Dios no nos hace el mal; ello iría contra la esencia de Dios, que no quiere el mal. Pero la consecuencia interior del pecado es que sentiré un día las consecuencias inherentes al mal mismo. No es Dios quien nos impone algún mal para curarnos, pero Dios me deja, por así decirlo, a la lógica de mi acción y, dejado a esta lógica de mi acción, soy ya castigado por la esencia de mi mal. En mi mal está implicado también el castigo mismo; no viene del corazón, viene de la lógica de mi acción, y así puedo entender que he estado en oposición con mi verdad, y estando en oposición con mi verdad estoy en oposición con Dios, y debo ver que la oposición con Dios es siempre autodestructiva, no porque Dios me destruya, sino porque el pecado destruye”. Cardenal J. Ratzinger MMI.

 

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Cardenal + Joseph Ratzinger, (en el siglo ´Benedicto XVI, papa, 2005´)
Via Crucis, Roma, Viernes Santo 2005

 

“El que quiere salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la conservará.” (Mt 16,25) - 
         Señor Jesucristo...estamos apegados a nuestra vida. No la queremos entregar sino guardarla para nosotros mismos. Queremos poseerla, no ofrecerla. Pero tú nos precedes y nos muestras que únicamente entregando nuestra vida la podremos salvar... La cruz—la entrega de nosotros mismos--, nos pesa. Pero, en tu Via Crucis, tú has llevado también mi cruz, no en un momento cualquiera del pasado, ya que tu amor es presente, contemporáneo a mi existencia. Tú la llevas hoy conmigo y por mí, y, de manera admirable, quieres que yo también, hoy, como entonces Simón de Cirene, lleve contigo tu cruz y te acompañe, que me ponga contigo al servicio de la redención del mundo...
         Ayúdanos no sólo a acompañarte con nobles pensamientos sino a caminar en tu camino de todo corazón, con los pasos concretos de nuestra vida diaria... Líbranos del miedo a la cruz, del miedo al ridículo, del miedo a que nuestra vida se nos pueda escapar si no nos lanzamos a poseer todo lo que nos ofrece. Ayúdanos a desenmascarar las tentaciones que nos prometen la vida pero cuyas consecuencias nos dejan, a fin de cuentas, decepcionadas y sin rumbo. Ayúdanos a no hacernos los dueños de la vida sino a entregarla. Acompañándote en el camino del grano de trigo que cae en tierra y muere para dar mucho fruto (cf Jn 12,24), ayúdanos a encontrar, “perdiendo la vida”, el camino del amor, el camino que nos lleva de verdad a la vida, la vida en abundancia.
(Jn 10,10)

 

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El Alma:
1. Confesaré, Señor, contra mí mismo mi iniquidad; te confesaré mi flaqueza. Muchas veces es una cosa bien pequeña la que me abate y entristece. Propongo pelear varonilmente; mas en viniendo una pequeña tentación me lleno de angustia. Algunas veces de la cosa más despreciable me viene una grave tentación. Y cuando me creo algún tanto seguro, cuando no lo advierto, me hallo a veces casi vencido y derribado de un ligero soplo.
2. Mira, pues, Señor, mi bajeza y fragilidad, que te es bien conocida. Compadécete, y sácame del lodo, porque no sea atollado, y quede desamparado del todo. Esto es lo que continuamente me acobarda y confunde delante de Ti; ver que tan deleznable y flaco soy para resistir a las pasiones. Y aunque no me induzcan enteramente al consentimiento, sin embargo me es molesto y pesado el domarlas, y muy tedioso el vivir así siempre en combate. En esto conozco yo mi flaqueza, en que las abominaciones imaginaciones más fácilmente vienen sobre mí que se van.

3. ¡Ojalá, fortísimo Dios de Israel, celador de las almas fieles, mires el trabajo y dolor de tu siervo, y le asistas en todo lo que emprendiere! Fortifícame con fortaleza especial, de modo que ni el hombre viejo, ni la carne miserable, aún no bien sujeta al espíritu, pueda señorearme: contra la cual conviene pelear en tanto que vivimos en este miserabilísimo mundo. ¡Ay! ¡Cuál es esta vida, donde no faltan tribulaciones y miserias, donde todas las cosas están llenas de lazos y enemigos! Porque en faltando una tribulación o tentación viene otra; y aun antes que se acabe el combate de la primera, sobrevienen otras muchas no esperadas.

4. Y ¿cómo se puede amar una vida llena de tantas amarguras, sujeta a tantas calamidades y miserias? Y ¿cómo se puede llamar vida la que engendra tantas muertes y pestes? Con todo esto se ama, y muchos la quieren para deleitarse en ella. Muchas veces nos quejamos de que el mundo es engañoso y vano; mas no por eso le dejamos fácilmente; porque los apetitos sensuales nos señorean demasiado. Unas cosas nos incitan a amar al mundo, y otras a despreciarlo. Nos incitan a amarlo la sensualidad, la codicia y la soberbia de la vida; pero las penas y miserias que les siguen, causan tedio y aversión al mundo.

5. Pero ¡oh dolor! que vence el deleite al alma que está entregada al mundo, y tiene por gusto estar envuelta en espinas; porque ni vio ni gustó la suavidad de Dios, ni el interior gozo de la virtud. Mas los que perfectamente desprecian al mundo y trabajan en vivir para Dios en santa vigilancia, saben que está prometida la divina dulzura a quien de veras se renunciare a sí mismo, y ven más claro cuán gravemente yerra el mundo, y de muchas maneras se engaña.

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).

 

La belleza de la naturaleza nos recuerda que Dios nos ha encomendado la misión de "labrar y cuidar" este "jardín" que es la tierra (cf. Gn 2, 8-17).

 

Que nos guíe y acompañe siempre con su intercesión, la Santísima Madre de Dios.

Su fe indefectible que sostuvo la fe de Pedro y de los demás Apóstoles, durante más de dos mil años, siga sosteniendo la de las generaciones cristianas, aquella y siempre misma fe. Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros. Amen

 

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Gracias de la visita

 

Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cuál es Jesucristo"  (1° Corintios 3:11) Así siempre nos enseña la Iglesia.

 

“Por consiguiente, la fe proviene de la predicación, y la predicación es el mensaje de Cristo”. San Pablo en ‘Romanos 10:17’. “El que os escucha a vosotros me escucha a mí; y el que os rechaza a vosotros rechaza a mí; y el que rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado” Dice Jesús en el evangelio según San Lucas 10,16. La Iglesia –solo ella- en la sucesión apostólica predica a Jesucristo hace 2000 años.

 

‘La verdad sobre El Código Da Vinci’
Autor:
José Antonio ULLATE

Editorial: LibrosLibres. Madrid, 2004.  189 pp.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).