Thursday 23 February 2017 | Actualizada : 2017-02-03
 
Inicio > Leyendas Negras > América - 2º España 1492 capitalismo; danza lobos; bula Inter Coetera 1493



«El Evangelio llegó a nuestras tierras en medio de un dramático y desigual encuentro de pueblos y culturas. Las ‘semillas del Verbo’, presentes en las culturas autóctonas, facilitaron a nuestros hermanos indígenas encontrar en el Evangelio respuestas vitales a sus aspiraciones más hondas: Cristo era el Salvador que anhelaban silenciosamente. La visitación de Nuestra Señora de Guadalupe fue acontecimiento decisivo para el anuncio y reconocimiento de su Hijo, pedagogía y signo de inculturación de la fe, manifestación y renovado ímpetu misionero de propagación del Evangelio»

 

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«Ernesto Cárdenas Cangahuala no está de acuerdo con mi argumento de que, para referirse al siglo XVI, se pueda hablar de capitalismo y menos en el caso de la conquista de América por españoles y portugueses. Sin embargo, yo sí creo que esa etiqueta es apta si se le da su auténtica dimensión histórica. El capitalismo comienza a fines de la Edad Media en Italia con la racionalidad económica que supone la contabilidad y los instrumentos de crédito. El dinero sí paría dinero, en contra de la doctrina tradicional (que todavía hacen suya los integristas islámicos). Esa racionalidad no había existido antes ni la tenían otros imperios contemporáneos (los chinos, los aztecas, los incas). La racionalidad se acentuó con algunas ideas posteriores, como la libertad de los mares o el precio justo, a las que contribuyeron tanto los españoles del siglo XVI. La conquista de América no se hubiera podido emprender con una idea medieval, precapitalista, del mundo. Las ideas básicas del capitalismo (no su caricatura) han sido aceptadas hoy en todos los países; en algunos, a trancas y barrancas. El lenguaje de los números y la lógica del dinero productivo son ya verdaderamente universales».

Amando de Miguel - 2005-09-30-L.D.ESP.

 

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«La Iglesia hubo de asumir la tarea de introducir la ley del Evangelio y la ética del sermón de la montaña entre gentes para quienes el homicidio era la más honrosa de las ocupaciones y la venganza era sinónimo de justicia... (Los bárbaros eran pueblos guerreros que asombraban a los romanos por sus costumbres y conductas salvajes)» …[…]… C. Dawson

También lo mismo sucedió con el descubrimiento del ‘nuevo mundo’ frente a las prácticas sanguinarias y antropófagas autóctonas.

 

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La lengua de España es el español, no el árabe ni el hebreo. Su cultura se hizo con cierto influjo árabe y hebreo, bastante superficial y dentro de una oposición básica a ellos. Mucha más influencia ha tenido la cultura francesa, y nadie habla de un España francesa, por ejemplo. Las influencias musulmana y judía han sido desorbitadas por razones políticas e ideológicas, a raíz de la definición de lo propiamente español --que a lo largo de la Reconquista y después fue esencialmente cristiano—como compendio de intolerancia, atraso y oscurantismo. Esa identificación revela una gran ignorancia y sandez, y solo desde ellas se ha podido exagerar de tal modo la impronta árabe y hebrea. No: Al Ándalus era exactamente lo contrario de España, y Sepharad algo diferente. Son los intolerantes con España quienes pretenden desvirtuar hechos tan elementales.  En "Nueva historia de España" trato con bastante amplitud este asunto tan desaforada y artificiosamente embrollado

8 de Junio de 2011 - 19:15:04 - Pío Moa

http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/

 

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«Mientras los eruditos europeos aprendieron griego para leer los textos originales, los árabes los tradujeron a su lengua. El cristianismo es la única religión que conozco que ha respetado las demás tradiciones y las ha integrado como distintas». Cita del filósofo francés Rémi Brague; pronunció una conferencia en la Universidad de Navarra – 2005

 

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El 26 de octubre de 1546 se pronunció uno de los discursos más importantes, en la historia de la humanidad, sobre la libertad y la dignidad humanas. Fue el teólogo español Diego Laínez, que luego llegaría a ser Prepósito General de la Compañía de Jesús, quien con sus palabras marcaría esa sesión del Concilio de Trento, hasta el punto de que, en las actas de este sínodo, este discurso es el único que se conserva íntegro junto a las decisiones de los padres conciliares.

Curiosamente la propaganda de la cultura dominante de los últimos siglos machaconamente insiste en hacer pasar al Concilio tridentino como algo represor y contrario a la libertad humana, cuando en realidad fue todo lo contrario. Difícilmente se encontrarán afirmaciones más tajantes y contundentes en la afirmación de la libertad, dignidad y destinos del hombre. La lástima es que nos tragamos la propaganda y ahí está su fuerza, en nuestra irreflexión.

 

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Por la libertad, el saber, la razón y la fe. A propósito de universidad (y de «oscurantismo»): habrá pues un motivo si, a principios del siglo XVII, cuando Galileo tenía unos cuarenta años y se hallaba en plena actividad investigadora, había en Europa 108 universidades -esta típica creación de la Edad Media católica-, algunas más en las Américas españolas y portuguesas y ninguna en territorios no cristianos. Y también habrá una razón si las obras matemáticas y geométricas de la antigüedad (principalmente la obra de Euclides), que han constituido la base fundamental para el desarrollo de la ciencia moderna, nos han llegado sólo gracias a las copias de monjes benedictinos y, una vez inventada la tipografía, gracias a libros impresos siempre por religiosos. Alguien ha señalado incluso que, precisamente a principios de este siglo XVII, un Gran Inquisidor de España creó en Salamanca la Facultad de Ciencias Naturales, donde se enseñaba, apoyándola, la teoría copernicana... Historia compleja, como se puede ver. Mucho más compleja de la que generalmente nos cuentan. Habrá que volver sobre ello. Vittorio MESSORI

 

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¡Omitir voluntariamente la realidad, es peor que la ignorancia!

 

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Oración a Santa Rosa de Lima, patrona de América.

Señor, Dios nuestro,
Tú haz querido que Santa Rosa
se consagre totalmente a ti,
por su amor virginal,
y por su penitencia de amor.

Haz que guiados por el ejemplo de su caridad,
seamos fecundos en el servicio de amor al prójimo,
como buenos testigos del amor de Cristo.

Guiados por el ejemplo de Santa Rosa,
fortalece Padre, nuestro amor a ti
y a nuestros hermanos,
junto a quienes queremos alabarte y bendecirte,
por los siglos de los siglos.

Amén.

 

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«Entre los muchos y gravísimos males que han sido el necesario resultado de las hondas revoluciones modernas, figura un bien sumamente precioso para la ciencia, y que probablemente no será estéril para el linaje humano: la afición a los estudios que tienen por objeto al hombre y la sociedad.

Tan recios han sido los sacudimientos, que la tierra, por decirlo así, se ha entreabierto bajo nuestras plantas; y la inteligencia humana, que poco antes marchaba altiva y desvanecida sobre una carroza triunfal, no oyendo más que vítores y aplausos, y como abrumada de laureles, se ha estremecido también, se ha detenido en su carrera, y absorta en un pensamiento grave, y dominada por un sentimiento profundo, se ha dicho a sí misma: ¿quién soy?, ¿de dónde salí?, ¿cuál es mi destino?

De aquí es que han vuelto a recobrar su alta importancia las cuestiones religiosas; de manera que mientras se las creía disipadas por el soplo del indiferentismo, o reducidas a muy pequeño espacio por el sorprendente desarrollo de los intereses materiales, por el progreso de las ciencias naturales y exactas, y por la pujanza siempre creciente de los debates políticos, se ha visto que lejos de estar ahogadas bajo la inmensa balumba que parecía oprimirlas, se han presentado de nuevo con toda su grandeza, con su forma gigantesca, sentadas en la cúspide de la sociedad, con la cabeza en el cielo y los pies en el abismo.»

(Jaume Balmes)

 

«Balmes comprendió mejor que ningún otro español moderno el pensamiento de su nación, le tornó por lema, y toda su obra está encaminada a formar, en religión, en filosofía, en ciencias sociales, en política. Durante su vida, por desgracia tan breve, pero tan rica y tan armónica, fue, sin hipérbole, el doctor y el maestro de sus conciudadanos. España entera pensó con él, y su magisterio continuó después de la tumba. ¡A cuántos preservaron sus libros del contagio de la incredulidad! ¡En cuántos entendimientos encendió la primera llama de las ciencias especulativas! ¡A cuántos mostró por primera vez los principios cardinales del Derecho público, las leyes de la Filosofía de la Historia, y sobre todo las reglas de la lógica práctica, el arte de pensar sobrio, modesto, con aplicación continua a los usos de la vida, con instinto certero de moralista popular! Por la forma clarísima de sus escritos, reflejo de la lucidez de su entendimiento, por la templanza de su ánimo libre de toda violencia y exageración, por el sano eclecticismo de su ciencia hospitalaria». (Marcelino Menendez y Pelayo)

 

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Danza con lobos o el cine

dentro de la leyenda negra

 

 El género de western invirtió los papeles de "buenos" y malos" hasta presentar como "perversa" la evangelización y colonización americana. La verdad tras esta leyenda negra anticatólica en breves líneas

 

Hasta mediados de los años sesenta los westerns giraban en torno al eje "blanco bueno" / "piel roja malo", exaltando el esfuerzo colonizador de los americanos de los siglos pasados. Las primeras dudas sobre las bondades de los descendientes de los refugiados protestantes de sus perseguidores, también protestantes, de Inglaterra comienzan a modificar el argumento de este género dramático.Poco a poco, las mutaciones ideológicas fueron cambiando las expresiones culturales y se llegó al extremo directamente opuesto al primero: "piel roja bueno" / "blanco malo". Sólo se agregó un elemento: si antes el "piel roja" era malo porque era un guerrero salvaje e incivilizado que se oponía militarmente a la acción civilizadora del hombre blanco, ahora el hombre blanco es malo (malísimo) por su perversidad y es su civilización es repudiable. Es mil veces preferible, dice la moraleja de las producciones posteriores, la vida casi animal de estos "buenos salvajes" a la vida socialmente civilizada occidental. "Danza con lobos" es un muy buen ejemplo de este fenómeno.Esto supone dos consideraciones: la visión "tribalista" como propuesta social y la leyenda negra de la colonización americana. En esta ocasión nos concentraremos en la segunda.El problema, por lo tanto, comienza en el momento que este nuevo paradigma genera un pensamiento social "políticamente correcto", que acepta esta visión como correcta y rechaza cualquier otra versión de los hechos. El temor a "romper" el consenso logrado por la voz unísona de los medios de comunicación reafirma la grosera manipulación de la verdad que trabajamos en este espacio.Hasta la segunda guerra mundial, quienquiera que criticase la gesta de patriotismo "blanco" del coronel George. A. Custer, mártir de la civilización anglosajona, quedaba automáticamente "excomulgado" de la sociedad norteamericana. Hoy en día, esta pena de muerte recaería sobre quien llegase a hablar mal de Toro Sentado y los sioux que aquella mañana del 25 de junio de 1786, en Little Big Horn, acabaron cruentamente con las vidas de Custer y todo el Séptimo de Caballería.

Guerra psicológica

Cuando en el siglo XVI las protestantes Gran Bretaña y Holanda se arrojaron a la conquista marítima, la católica España resultaba ser su rival en predominio de océanos. Odiándola por motivos políticos, económicos y religiosos, comenzaron a forjar una guerra psicológica muy ácida y duradera. Sus servicios de propaganda dieron inicio a una campaña de calumnias contra la conquista española. Aquí nace la "leyenda negra" de la conquista hispana.Hoy por hoy, como con todo lo que no está de moda en el mundo moderno, esta leyenda es retomada por los tradicionales enemigos de la iglesia y por un importante grupo de "católicos" revolucionarios, quienes reclaman grito en cuello contra las celebraciones por los cinco siglos del descubrimiento de América y en estos días por el aniversario de Brasil.Se suman, inadvertidamente o no, a la larga campaña de sloganes que la Europa y América protestante lanza contra la Europa y América católica. Frases cliché que acusan de lo que ellos mismos cometieron y que no ocurrió del lado de la Cruz de Cristo.Hoy son sus mismos historiadores – nada sospechosos de ser simpatizantes de catolicismo o de España - escriben con el historiador calvinista Pierre Chaunu: "La leyenda antihispánica en su versión americana en su versión norteamericana (la europea hace hincapié sobre todo en la Inquisición) ha desempeñado un saludable papel de válvula de escape. La pretendida matanza de los indios por parte de los españoles en el siglo XVI encubrió la matanza norteamericana de la frontera Oeste, que tuvo lugar en el siglo XIX. La América protestante logró librarse de este modo de su crimen lanzándolo de nuevo sobre la América católica"

Visión objetiva

Con frecuencia en los análisis históricos se peca de falta de objetividad por juzgar con valores actuales los sucesos del pasado. Esto no significa relativizar el juicio valórico de los sucesos, sino extirpar ciertos moralismos actuales que no son reales, que suponen una "moral" moderna y postmoderna que juzga enloquecidamente las cosas. Desde una perspectiva objetiva tenemos que condenar sin reserva los errores ocurridos en l período analizado, pero sin rasgar vestiduras por la "monstruosa" noticia del descubrimiento y civilización europea en América, maldiciendo la hora en que se produjo al estilo del cuestionado activista verde Jacques Cousteau quien declaró en 1992 que la llegada de la Colón a América "fue un desastre peor que la lluvia de meteoritos que acabó con los dinosaurios en la prehistoria"Aquí la premisa tribalista de "cada uno en su tierra sin invadir otra" queda desvanecida por el absurdo ante el dinamismo y realidad de la historia. Toda civilización es el fruto de una mezcla frecuentemente nada pacífica. La misma epopeya del Pueblo de Dios suponía conquistar una tierra prometida ocupada por tribus locales. Los mismos europeos provienen de invasiones y nuevas invasiones que mezclaron sus sangres e hicieron nacer las distintas culturas que dan alma al Viejo Mundo.Estas "buenas almas" finen ignorar que los imperios maya y azteca estaban cimentados en la violencia y se mantenían gracias a una sanguinaria opresión que ejercían como pueblos invasores sobre los habitantes anteriores sometidos a esclavitud.

Preguntas obvias

A los agitadores opuestos al hecho de la colonización se les puede dirigir una pregunta directa y apabulladora: ¿cómo explicar las increíbles victorias de un puñado de españoles contra miles de guerreros fuertes, bien alimentados y conocedores de los secretos de los accidentados y riesgosos terrenos? ¿Cómo explican estos triunfos que no se basaron ni en los escasos y pocos prácticos arcabuces ni en los escasísimos cañones inutilizados a menudo por la humedad y las lluvias ininterrumpidas ni en los caballos que se anegaban en los pantanos y ni podían ser lanzados a la carga en las tupidas selvas conquistadas?Los revolucionarios responderán con su acostumbrado silencio y continuarán repitiendo sus sloganes favoritos. Pero lo cierto es que estos éxitos se debieron sobre todo – en su aspecto humano – al universal apoyo de los indígenas oprimidos por los aztecas, mayas e incas. De hecho, los españoles fueron recibidos mucho más como liberadores que como usurpadores.Preguntemos otra vez a los "iluminados" enemigos de la conquista: ¿cómo fue posible que en más de tres siglos de dominio hispánico no se produjesen revueltas contra los dominadores de la Corona católica, a pesar que era numéricamente muy inferiores y de que por este simple hecho estaban permanentemente expuestos al riesgo de ser eliminados de la tierra que conquistaban.¿Ignoran acaso estos pretendidos historiadores y críticos que en los cincuenta primeros años de colonización, desde 1509 hasta 1559, es decir, el período que va desde la conquista de Florida hasta el Estrecho de Magallanes, los españoles que llegaron a las Indias Occidentales fueron, por año y para toda América, poco más de quinientos? Si. Exactamente 27.787 en 500 años.

Los mismos puritanos ingleses, que veían, según su interpretación bíblica, a los indígenas no como hermanos sino como animales o hijos de Satanás, no son esa "raza limpia" anglosajona como pretenden sus xenófobos propagandistas, sino britanos. Éstos, a su vez, fueron sometidos primero por los romanos y luego por los bárbaros germanos – precisamente por los anglos y los sajones – que exterminaron cruentamente a buena parte de los indígenas y a la otra la obligaron a huir hacia las costas de Galia donde, después de expulsar violentamente a los habitantes originarios, crearon lo que se denominó Bretaña. Por lo demás, ninguna de las grandes civilizaciones, ni la egipcia, ni la romana, ni la griega ni la judía, se crearon sin las correspondientes invasiones y consiguientes expulsiones de los habitantes anteriores.Por lo tanto aplicar este juicio a la conquista europea de las Américas sin considerar la enseñanza y evidencia de la historia nos obliga a denunciar esa utopía moralista a la que le gustaría una historia llena de reverencias, buenas maneras y de "faltaba más, pase usted primero"Aún aceptando esto, debemos declarar, con los historiadores contemporáneos, que una conquista es algo perfectamente natural y que, por lo tanto, es lícito establecer comparaciones entre los procesos. Y la católica brilla con luz propia en la historia.

El historiador Jean Dumont escribe: "Si, por desgracia España (y Portugal) se hubiera pasado a la reforma, se hubiera vuelto puritana y hubiera aplicado los mismos principios que América del Norte ("lo dice la Biblia, el indio es un ser inferior, un hijo de Satanás"), un inmenso genocidio habría eliminado de América del Sur a todos los pueblos indígenas. Hoy en día, al visitar las pocas "reservas" de México a Tierra del Fuego, los turistas sacarían fotos a los supervivientes, testigos de la matanza racial, llevada a cabo además sobre la base de motivaciones "bíblicas".Las cifras cantan: mientras los pieles rojas que sobreviven en Norteamérica son unos cuantos miles, en la América ex española y ex portuguesa, la mayoría de la población o bien es de origen indio o es fruto de la mezcla de precolombinos con europeos y (sobretodo en Brasil) con africanos.

 

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1519 – El 16 de Agosto, tras deshacerse de sus naves, Hernán CORTÉS se adentra con sus hombres en territorio de México.

 

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El tirano es el diablo, que es lo opuesto al orden, a la proporción, al equilibrio, a la medida, al control. Pero tiene prestigio. Y ese prestigio le viene, no sólo de que es el espía del universo y también del combate que libra contra los santos, sino sobre todo e incomprensiblemente de su rebelión. El diablo se revuelve y se rebela contra el origen de sus propios poderes. Ese y no otro es el motivo por el cual se abrió un agujero en la metafísica y cayó al infierno convertido en su propia contradicción, en un absurdo de la inteligencia. Su gigantesco esfuerzo por no ver una cosa le incapacitaba para ver todas las demás.

En cualquier relación, lo mismo entre las personas que entre los astros, la distancia, que da presencia material a la jerarquía, es necesaria para que las cosas funcionen. Pero cada vez funcionan menos. La gran nave central de las catedrales fue hecha para avanzar solemnemente por ella y postrarse ante lo sagrado. El canto llano y el gótico eran el tratamiento del acto esencial. Eso se ha perdido. El vacío de la graduación jerárquica nos hunde en un desorden de estrella errante, aún peor, porque una estrella errante, como el alma feliz, en su mismo errar es invariable. Excéntrica por encima de cualquier predicción, pero regular en su misma excentricidad.

 

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El 1º de Marzo de 1493 llega a Bayona- al lado de Vigo-Galicia-España, la Pinta, embarcación en que con la Santa María y la Niña, habíase descubierto un ‘nuevo mundo’.

 

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1480 - Los Reyes Católicos promulgan la primera ley reguladora del libro impreso. Por ella queda libre del pago de todo tipo de tributos la introducción en España de libros extranjeros. Amantes de las ciencias y venerantes de la cultura, los Reyes Católicos impulsaron el saber que, afortunadamente llegó hasta la creación de las grandes Universidades en el nuevo Continente, a menos de 50 años del magno descubrimiento.

Ya en 1533 –en México- los franciscanos tenían una escuela pública para la población. El colegio sirvió para educar a generaciones de nobles indígenas mexicanos en humanidades, arte y filología.

 

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ROMA - La Plaza Navona, con la Iglesia de Santiago de los Españoles, era uno de los puntos neurálgicos durante los dos siglos de predominio político de nuestro país, junto con la Plaza de España, donde reside la Embajada más antigua del mundo, creada en el año 1480 por el rey Fernando de Aragón para coordinar su política mediterránea con los Estados Pontificios.

 

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Desde el año 1480 - La restauración de la Embajada española cerca de la Santa Sede ha permitido recuperar el aspecto original de este antiguo Palacio romano, cuya fachada estará adornada con antiguos reposteros que reproducen los escudos históricos de España. El edificio luce en su fachada, a partir de ahora, un color marfil travertino, similar al original de 1647, cuando el edificio pasó a ser para siempre representación de los reyes españoles ante el Papa. Los embajadores españoles, en realidad, operaban en Roma desde el año 1480, aunque en sedes que no eran propias. La escalera interior es de Borromini, y en un salón, como quien tiene un cenicero, hay dos famosos bustos de Bernini. Pero cuando un huésped visita la Embajada, lo que más agrada a don Francisco Vázquez es levantar los paramentos de un pequeño altar y mostrar el cuerpo incorrupto de san Lactancio. La rica Biblioteca del Palacio se encuentra depositada en el Centro de Estudios Eclesiásticos de la Iglesia Nacional de Santiago y Montserrat, de Roma, desde 1957, mientras que su Archivo Histórico, el más antiguo del Ministerio de Exteriores, se encuentra microfilmado en el mismo Palacio, quedando los originales manuscritos en Madrid.
En el Palacio se alojaron personajes ilustres como Garcilaso de la Vega, Giacomo Casanova y el pintor Diego Velázquez, que aquí pintó sus obras La fragua de Vulcano y La túnica de José ; y, a través de la lista de los embajadores que lo han ocupado - grandes hombres políticos de todos estos siglos - , se traza la historia de España desde los Reyes Católicos hasta nuestros días.
Jesús Colina. Roma 2007.XII.08

 

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1480 – Las hordas invasores musulmanas, atacan, ocupan y saquean el Patrimonio cultural en Otranto-Italia, mientras masacran horriblemente a los cristianos, que era toda la población.

 

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Se escuchan voces que se auto-llaman ‘progresistas’ y piden que se olvide lo que Colón logró hacer porque a esta conquista le siguieron las acciones feroces de algunos conquistadores; como siempre, los hombres son capaces de lo mejor y lo peor. No puede negarse y es verdad que algunos comportamientos fueron deplorables, pero tampoco puede negarse la grandeza de la Roma antigua y la necesidad que tenemos de la Grecia clásica. La espléndida aventura de Colón tuvo su saldo altamente positivo: rompió una lanza en favor de nuestra autoestima. Ya está bien de que nos flagelemos y de que siempre tengamos que pedir perdón. Podemos avergonzarnos -en parte- de algunos excesos-comportamientos de la justicia de la Inquisición como de la Justicia de nuestros días y en todos los países del mundo, pero no de lo que logró Colón. La acertada y gran aventura de Cristóbal Colón enciende luces y alarga sombras: Colón fue un magnífico navegante y un pésimo gobernante, pero ahí estaba la Reina Isabel para frenar sus intentos de sometimientos exagerados o esclavitud. Fue la gran Reina Isabel la Católica su protectora al cien por cien. Colón es el primer navegante que se atreve a penetrar en el mar ignoto, en el mar Tenebroso para alcanzar las Indias Orientales, que resultan ser las tierras del Nuevo Continente. Esa es la magnífica aventura de Colón de la que nadie puede negar y enorgullece el coraje de las generaciones futuras, hace suntuoso el anhelo de descubrir respetando la vida. Como decía Séneca: ««No se descubrirá nunca nada, si se considera satisfecho de lo ya descubierto».

 

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Los cuatro traslados en cuatro siglos de los restos de Colón. Enterrado en 1506 en la iglesia de San Francisco de Valladolid, tres años después su hijo don Diego dispone que sus restos pasaran a la Cartuja de las Cuevas de Sevilla. Y treinta y cinco años más tarde, en 1544, muerto ya don Diego, su viuda doña María de Toledo consigue el permiso del emperador Carlos V y lleva los restos del Almirante y de su hijo a la catedral primada de las Américas, a Santo Domingo: «Parecía un sitio digno del Almirante. Era como un desagravio: que sus restos reposaran en aquella isla que descubrió y de la que fue el primer Gobernador».

Y pasaron los siglos sin que nada alterase esa paz. Hasta que a finales del XVIII la Monarquía de Carlos IV considera que no debe dejar bajo autoridad extranjera los restos del Almirante: «Así se decide su traslado a otro dominio español en ultramar: La Habana, isla descubierta por Colón. Un siglo después España perdía Cuba. La Patria reclamó aquellos gloriosos restos. Y se produjo el último traslado a la catedral de Sevilla».

 

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La primera bula «Inter coetera» de Alejandro VI

 

03 de mayo de 1493

 

El documento cuya traducción damos a continuación ha tenido un peso notabilísimo en la historia de la presencia de España en América. El mismo sirvió durante mucho tiempo como base jurídica del dominio español sobre las tierras descubiertas por Cristóbal Colón en 1492 e impropiamente llamadas "las Indias". El Sumo Pontífice, después de alabar el celo apostólico de los reyes Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, su deseo de extender la fe católica, deseo que había quedado patente con la entonces reciente recuperación del reino de Granada de manos de los árabes, reconoce finalmente el papel fundamental que les ha cabido en la empresa colombina; atendiendo pues a todos estos antecedentes y haciendo uso de la "plenitud de la autoridad apostólica" resuelve donar y conceder las tierras recientemente descubiertas y las que en el futuro se descubrieran a los reyes Isabel y Fernando y a sus legítimos sucesores en las coronas de Castilla y Aragón, imponiéndoles al mismo tiempo la obligación de evangelizar a los pobladores de dichas tierras.

Mucho se ha discutido sobre el fundamento jurídico en el que se apoyó el papa Borja para hacer semejante "donación", algunos autores quieren ver en este documento un exponente preclaro del monismo hierocrático, mientras que otros ven en él un simple mandato misionero. Lo que parece incontrovertible es que los reyes españoles solicitaron este documento a la Sede Apostólica con la finalidad de resguardar a los territorios recientemente descubiertos, de las posibles pretensiones de otros príncipes cristianos

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Alejandro [obispo, siervo de los siervos de Dios]. Al queridísimo hijo en Cristo Fernando y a la queridísima hija en Cristo Isabel, ilustres reyes de Castilla, León, Aragón y Granada, salud [y bendición apostólica]. Entre las obras agradables a la divina Majestad y deseables para nuestro corazón existe ciertamente aquella importantísima, a saber, que, principalmente en nuestro tiempo, la fe católica y la religión cristiana sean exaltadas y que se amplíen y dilaten por todas partes y que se procure la salvación de las almas y que las naciones bárbaras sean abatidas y reducidas a dicha fe. Desde que fuimos llamados a esta sede de Pedro, no por nuestros méritos sino por la divina misericordia, hemos sabido que sois reyes y príncipes verdaderamente católicos, como siempre supimos que erais y como lo demuestran a casi todo el mundo vuestras obras conocidísimas, ya que no habéis antepuesto nada a ella, sino que la habéis buscado con toda aplicación, esfuerzo y diligencia, no ahorrando trabajos, gastos ni peligros; incluso derramando la propia sangre; y os habéis dedicado ya desde hace tiempo con todo vuestro ánimo a la misma, como lo atestigua en la actualidad la reconquista del reino de Granada de la tiranía de los sarracenos, hecha con tanta gloria para el Nombre de Dios; por ello, de un modo digno y no inmerecido, nos sentimos inclinados a concederos espontanea y favorablemente todo aquello que os permita seguir en el futuro con este propósito santo, laudable y acepto a Dios, con ánimo más ferviente, para honor del mismo Dios y propagación del Imperio cristiano. Nos hemos enterado en efecto que desde hace algún tiempo os habíais propuesto buscar y encontrar unas tierras e islas remotas y desconocidas y hasta ahora no descubiertas por otros, a fin de reducir a sus pobladores a la aceptación de nuestro Redentor y a la profesión de la fe católica, pero, grandemente ocupados como estabais en la recuperación del mismo reino de Granada, no habíais podido llevar a cabo tan santo y laudable propósito; pero como quiera que habiendo recuperado dicho reino por voluntad divina y queriendo cumplir vuestro deseo, habéis enviado al amado hijo Cristóbal Colón con navíos y con hombres convenientemente preparados, y no sin grandes trabajos, peligros y gastos, para que a través de un mar hasta ahora no navegado buscasen diligentemente unas tierras remotas y desconocidas. Estos, navegando por el mar océano con extrema diligencia y con el auxilio divino hacia occidente, o hacia los indios, como se suele decir, encontraron ciertas islas lejanísimas y también tierras firmes que hasta ahora no habían sido encontradas por ningún otro, en las cuales vive una inmensa cantidad de gente que según se afirma van desnudos y no comen carne y que -según pueden opinar vuestros enviados- creen que en los cielos existe un solo Dios creador, y parecen suficientemente aptos para abrazar la fe católica y para ser imbuidos en las buenas costumbres, y se tiene la esperanza de que si se los instruye se introduciría fácilmente en dichas islas y tierras el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo y el nombrado Cristóbal en una de las islas principales ya hizo construir y edificar una torre bastante pertrechada en la que dejó a algunos de los cristianos que iban con él para que la custodiasen, y buscasen otras tierras lejanas y desconocidas; en algunas de las islas y tierras ya descubiertas se encuentra oro, aromas y otras muchas materias preciosas de diverso género y calidad. Por todo ello pensáis someter a vuestro dominio dichas tierras e islas y también a sus pobladores y habitantes reduciéndolos -con la ayuda de la divina misericordia- a la fe católica, tal como conviene a unos reyes y príncipes católicos, y siguiendo el ejemplo de vuestros progenitores de gloriosa memoria. Nos pues encomendando grandemente en el Señor vuestro santo y laudable propósito, y deseando que el mismo alcance el fin debido y que en aquellas regiones sea introducido el nombre de nuestro Salvador, os exhortamos cuanto podemos en el Señor y por la recepción del sagrado bautismo por el cual estáis obligados a obedecer los mandatos apostólicos y con las entrañas de misericordia de nuestro Señor Jesucristo os requerimos atentamente a que prosigáis de este modo esta expedición y que con el animo embargado de celo por la fe ortodoxa queráis y debáis persuadir al pueblo que habita en dichas islas a abrazar la profesión cristiana sin que os espanten en ningún tiempo ni los trabajos ni los peligros, con la firme esperanza y con la confianza de que Dios omnipotente acompañará felizmente vuestro intento. Y para que -dotados con la liberalidad de la gracia apostólica- asumáis más libre y audazmente una actividad tan importante, por propia decisión no por instancia vuestra ni de ningún otro en favor vuestro, sino por nuestra mera liberalidad y con pleno conocimiento y haciendo uso de la plenitud de la potestad apostólica y con la autoridad de Dios omnipotente que detentamos en la tierra y que fue concedida al bienaventurado Pedro y como Vicario de Jesucristo, a tenor de las presentes, os donamos concedemos y asignamos perpetuamente, a vosotros y a vuestros herederos y sucesores en los reinos de Castilla y León, todas y cada una de las islas y tierras predichas y desconocidas que hasta el momento han sido halladas por vuestros enviados y las que se encontrasen en el futuro y que en la actualidad no se encuentren bajo el dominio de ningún otro señor cristiano, junto con todos sus dominios, ciudades, fortalezas, lugares y villas, con todos sus derechos, jurisdicciones correspondientes y con todas sus pertenencias; y a vosotros y a vuestros herederos y sucesores os investimos(4) con ellas y os hacemos, constituimos y deputamos señores de las mismas con plena, libre y omnímoda potestad, autoridad y jurisdicción. Declarando que por esta donación, concesión, asignación e investidura nuestra no debe considerarse extinguido o quitado de ningún modo ningún derecho adquirido por algún príncipe cristiano. Y además os mandamos en virtud de santa obediencia que haciendo todas las debidas diligencias del caso, destineis a dichas tierras e islas varones probos y temerosos de Dios, peritos y expertos para instruir en la fe católica e imbuir en las buenas costumbres a sus pobladores y habitantes, lo cual nos auguramos y no dudamos que haréis, a causa de vuestra máxima devoción y de vuestra regia magnanimidad. Y bajo pena de excomunión latae sententiae en la que incurrirá automáticamente quien atentare lo contrario, prohibimos severamente a toda persona de cualquier dignidad, estado, grado, clase o condición, que vaya a esas islas y tierras después que fueran encontradas y recibidas por vuestros embajadores o enviados con el fin de buscar mercaderías o con cualquier otra causa, sin especial licencia vuestra o de vuestros herederos y sucesores. Y como quiera que algunos reyes de Portugal descubrieron y adquirieron, también por concesión apostólica algunas islas en la zona de Africa, Guinea y Mina de Oro y les fueron concedidos por la Sede Apostólica diversos privilegios, gracias, libertades, inmunidades, exenciones e indultos; Nos, por una gracia especial, por propia decisión, con plena conciencia y usando de la plenitud apostólica, queremos extender y ampliar de modo semejante, a vosotros y a vuestros sucesores, respecto a la tierras e islas halladas por vosotros o las que se hallasen en el futuro, todas y cada una de aquellas gracias, privilegios, exenciones, libertades, facultades, inmunidades e indultos, con la misma eficacia que si se encontrasen insertos palabra por palabra en las presentes, y queremos que podáis y debáis usar, poseer y gozar de los mismos libre y lícitamente en todo caso y circunstancia tal como si hubiesen sido especialmente concedidos a vosotros o a vuestros sucesores. No obstando en contrario de lo concedido en las presentes letras ninguna constitución u ordenación apostólica. Confiando en Aquel de quien proceden todos los bienes, imperios y dominios, esperamos que si -con la ayuda del Señor- continuáis con este santo y laudable trabajo en breve tiempo se conseguirá el éxito de vuestros esfuerzos con felicidad y gloria de todo el pueblo cristiano. Pero como sería difícil llevar las presentes letras a todos aquellos lugares en los que podrían resultar necesarias, queremos y con similar determinación y conocimiento determinamos que todas las copias de las mismas que fueran suscritas por un notario público y munidas con un sello de alguna persona investida de una dignidad eclesiástica, o de una curia eclesiástica, gocen del mismo valor probatorio en un juicio o fuera de él que si fueran mostradas las presentes. Nadie pues se atreva [en modo alguno] a infringir [o a contrariar con ánimo temerario este documento] de nuestra exhortación, requerimiento, donación, concesión, asignación, investidura(5), acción, constitución, deputación, mandato, inhibición, indulto, extensión, ampliación, voluntad y decreto. Si alguien pues [se atreviese atentar esto sepa que incurre en la ira de Dios omnipotente y de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo](6). Dado en Roma junto a San Pedro, en el año [de la encarnación del Señor] mil cuatrocientos noventa y tres, el día quinto de las nonas de mayo [3 de mayo], primero de nuestro pontificado.

 

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La segunda bula «Inter coetera» de Alejandro VI

04 de mayo de 1493


1.
Encabezamiento. Alejandro Obispo, Siervo de los Siervos de Dios: A los ilustres carísimo hijo en Cristo Fernando Rey y carísima en Cristo hija Isabel Reina de Castilla, León, Aragón, Sicilia y Granada, salud y apostólica bendición.

2. Título doctrinal. Entre todas las obras agradables a la Divina Magestad y deseables a nuestro corazón, esto es ciertamente lo principal; que la Fe Católica y la Religión Cristiana sea exaltada sobre todo en nuestros tiempos, y por donde quiera se amplíe y dilate, y se procure la salvación de las almas, y las naciones bárbaras sean sometidas y reducidas a la fe cristiana. De donde habiendo sido llamados por favor de la divina clemencia a esta sagrada cátedra de Pedro, aunque inmerecidamente; reconociéndoos como verdaderos Reyes y Príncipes Católicos, según sabemos que siempre lo fuisteis, y lo demuestran vuestros preclaros hechos, conocidísimos ya en casi todo el orbe, y que no solamente lo deseáis, sino que lo practicais con todo empeño, reflexión y diligencia, sin perdonar ningún trabajo, ningún peligro, ni ningún gasto, hasta verter la propia sangre; y que a esto ha ya tiempo que habéis dedicado todo vuestro ánimo y todos los cuidados, como lo prueba la reconquista del Reino de Granada de la tiranía de los sarracenos, realizada por vosotros en estos días con tanta gloria del nombre de Dios; así digna y motivadamente juzgamos que os debemos conceder espontánea y favorablemente aquellas cosas por las cuales podáis proseguir semejante propósito, santo laudable y acepto al Dios inmortal, con ánimo cada día más fervoroso, para honor del mismo Dios y propagación del imperio cristiano.

3. La noticia del descubrimiento. Hemos sabido ciertamente, como vosotros, que desde hace tiempo os habíais propuesto buscar y descubrir algunas islas y tierras firmes remotas y desconocidas, no descubiertas hasta ahora por nadie, con el fin de reducir sus habitantes y moradores al culto de nuestro Redentor y a la profesión de la Fe Católica, ocupados hasta hoy en la Reconquista del Reino de Granada, no pudisteis llevar al deseado fin, tan santo y loable propósito vuestro. Mas, reconquistada por fin el predicho Reino por voluntad divina, y queriendo poner en ejecución vuestro propósito, designásteis al caro hijo Cristóbal Colón, hombre apto y muy conveniente a tan gran negocio y digno de ser tenido en mucho, no sin grandes trabajos, peligros y gastos para que nos navíos y hombres aptos y preparados a tal empresa, buscase las tierras firmes e islas remotas y desconocidas, por el mar donde hasta ahora no se había navegado: quiénes con el auxilio divino, navegando por el Mar Océano han descubierto ciertas islas remotísimas y además tierras firmes, jamás halladas hasta ahora por nadie; en las cuales habitan muchas gentes, que pacíficamente viven, y que según se dice andan desnudos y no comen carne; a lo que vuestros enviados antedichos pueden conjeturar, las tales gentes, habitantes de las antedichas islas y tierras, creen en un Dios Creador que está en los Cielos, y parecen bastante aptos para recibir la Fe Católica y serles enseñadas buenas costumbres, confiándose en que se instruyeran, fácilmente se introduciría en dichas islas y tierras el nombre de Nuestro Salvador y Señor Jesucristo; y el citado Cristóbal, hizo ya, en una de la principales islas referidas construir y edificar una torre bien fortificada en la que situó varios cristianos de los que había llevado consigo para su custodia, y para que desde ella buscasen otras tierras firmes remotas y desconocidas; en las cuales islas y tierras ya descubiertas se han encontrado oro, especies y otras muchísimas cosas preciosas, de distinto género y diversa calidad.

4. Fundamento evangelizador. Por donde, habiendo considerado diligentemente todas las cosas y capitalmente la exaltación y propagación de la fe católica como corresponde a Reyes y Príncipes Católicos, decidisteis según costumbre de nuestros progenitores, Reyes de ilustre memoria, someter a vosotros las tierras firmes e islas predichas y sus habitantes y moradores y convertirlos con el auxilio de la divina misericordia a la Fe Católica.


Nos alabando mucho en el Señor ese vuestro santo y loable propósito, y deseando que sea llevado a su debida finalidad, de que el nombre de nuestro Salvador sea introducido en aquella regiones, os rogamos insistentemente en el Señor y afectuosamente os requerimos, por el sacro Bautismo en que os obligasteis a los mandatos apostólicos, y por las entrañas de misericordia de Nuestro Señor Jesucristo, para que decidiéndoos a proseguir por completo semejante emprendida empresa, con ánimo y celo ferviente hacia la fe ortodoxa,
queráis y debáis conducir a los pueblos que viven en tales islas y tierras a recibir la religión católica, sin que nunca os intimiden peligros ni trabajos, teniendo gran esperanza y confianza de que Dios omnipotente os auxiliará felizmente en vuestras empresas.

5. Concesión de privilegios. Y para que más libre y valerosamente aceptéis el encargo de tan fundamental empresa, concedido liberalmente por la Gracia Apostólica «motu propio», y no a instancia vuestra ni de otro que Nos lo haya sobre esto pedido por vosotros, sino por nuestra mera liberalidad, de ciencia cierta y con la plenitud de nuestra potestad apostólica, por la autoridad de Dios Omnipotente concedida a Nos en San Pedro, y del Vicario de Jesucristo que representamos en la tierra, a vosotros y a vuestros herederos y sucesores los Reyes de Castilla y León, para siempre según el tenor de las presentes, donamos, concedemos y asignamos, todas las islas y tierras firmes descubiertas y por descubrir, halladas y por hallar hacia el Occidente y Mediodía, fabricando y construyendo una línea del Polo Artico que es el Septentrión, hasta el polo Antártico que es el Mediodía, ora se hayan hallado islas y tierras firmes, ora se hayan de encontrar hacia la India o hacia otra cualquiera parte, la cual línea diste de las islas que vulgarmente llaman Azores Cabo Verde cien leguas hacia el Occidente y mediodía, así que todas sus islas y tierra firme halladas y que hallaren, descubiertas y que se descubrieren desde la dicha línea hacia el Occidente y mediodía que por otro Rey cristiano no fuesen actualmente poseídas hasta el día del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo próximo pasado del cual comienza el año presente de mil cuatrocientos y noventa y tres, cuando fueron por vuestros mensajeros y capitanes halladas algunas de las dichas islas con todos los dominios de las mismas, con ciudades, fortalezas, lugares y villas, derechos, jurisdicciones y todas sus pertenencias.

Y a vosotros y a vuestro dichos herederos y sucesores os hacemos, constituimos y deputamos señores de ellas con plena y libre y omnímoda potestad, autoridad y jurisdicción. Decretando no obstante que por semejante donación, concesión, asignación nuestra, a ningún Príncipe Cristiano que actualmente poseyere dichas islas o tierras firmes antes del dicho día de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo pueda entenderse que se quita o se deba quitar el derecho adquirido.

6. Obligación misionera. Y además os mandamos, en virtud de santa obediencia, que así como lo prometéis y mandamos, lo cumpliréis por vuestra gran devoción y regia magnanimidad, habréis de destinar a las tierras firmes e islas antedichas varones probos y temerosos de Dios, doctos instruidos y experimentados para adoctrinar a los indígenas y habitantes dichos en la fe católica e imponerlos en las buenas costumbres, poniendo toda la debida diligencia en todo lo antedicho.

7. Exclusividad de la donación. Y severamente prohibimos a cualquiera personas, sean de cualquier dignidad inclusas la imperial y la real, estado, grado, orden o condición, bajo pena de excomunión «latae sententiae», en la cual incurran por el mismo hecho si lo contrario hicieren, que no pretendan ir alas islas y tierras firmes, hallada y que se hallaren, descubiertas y por descubrir, hacia el Occidente y mediodía, fabricando y construyendo una línea desde el Polo Artico al Antártico, ya sean tierras firmes e islas halladas y que se hubieren de hallar hacia la India o hacia cualquiera otra parte, la cual línea diste de cualquiera de las islas que vulgarmente llaman las Azores y Cabo Verde cien leguas hacia el Occidente y Mediodía como queda dicho, para grangear mercaderías o por cualquier causa, sin especial licencia vuestra y de vuestros herederos y sucesores.

Y porque también algunos Reyes de Portugal descubrieron y adquirieron en las regiones de Africa, Guinea y Mina de Oro otras islas, igualmente por apostólica concesión hecha a ellos, y les fueron concedidas por la Sede Apostólica diversos privilegios, gracias, libertades, inmunidades exenciones e indultos, Nos os concedemos a vosotros y a vuestros herederos y sucesores mencionados, que en las islas y tierras descubiertas por vosotros y que se descubrieren del mismo modo podáis y debáis poseer y gozar libre y lícitamente de todas y cada una de las gracias, privilegios, exenciones, libertades, facultades inmunidades e indultos, pues queremos que se encuentre expresado e incluido suficientemente en las presentes, como si estuviese aquí transcrito palabra por palabra, para que sea como si a vosotros citados herederos y sucesores hubiesen sido especialmente concedidos. Así pues con igual motu, autoridad, ciencia y plenitud de Potestad Apostólica y como especial donación graciosa concedemos todo ellos en todo y por todo, a vosotros y a vuestros indicados herederos y sucesores, con la misma extensión y amplitud.

8. Revocación. No obstante Constituciones y Ordenaciones Apostólicas y todo lo que fuere concedido en Letras dadas después y cuales quiera otras en contrario, confiando en el Señor, de quien proceden todos los bienes, Imperios y Dominios, que dirigiendo El vuestros actos, si proseguís esa santa y laudable empresa en breve vuestros trabajos y solicitudes conseguirán feliz éxito con bienandanza y gloria del nombre cristiano.

9. Cláusula de validez para traslados. Y como sería difícil hacer llegar las presentes letras a cada uno de los lugares donde sería procedente llevarlas, queremos y ordenamos, libre y conscientemente, que a sus transcripciones, instrumentadas de manos de Notario público al efecto rogado, y legalizada con el sello de alguna persona constituida en dignidad eclesiástica o el de la Curia eclesiástica, se les tribute y atribuya en juicio o fuera de él, doquiera fuesen presentadas y exhibidas la misma fe que se dispensaría a las presentes.

10. Cláusula penal. Por consiguiente, ningún humano use infringir este documento de nuestra encomendación exhortación, requerimiento donación, constitución, deputación, mandamiento, inhibición, indulto, extensión, ampliación voluntad y decreto, o con temerario atrevimiento contravenir. Y si alguno presumiere intentarlo, sepa que ha incurrido en la indignación de Dios omnipotente y de sus apóstoles San Pedro y San Pablo.

11. Fecha. Dado en Roma, en San Pedro, en el año de la Encarnación del Señor mil cuatrocientos noventa y tres, el día cuatro de mayo, de nuestro Pontificado año primero.

 

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La concesión de las bulas Inter caetera y Eximiae devotionis (1493), por las que Alejandro VI trazó una línea divisoria a los descubrimientos de portugueses y castellanos, cien leguas al oeste de las Islas Azores y de Cabo Verde, provocó el recelo de Portugal hacia los privilegios otorgados a los reyes de Castilla. Para solventar las tensiones, Juan II propuso revisar los límites de la demarcación. Juan II y los Reyes Católicos eligieron la ciudad de Tordesillas para la firma del nuevo acuerdo diplomático, en 1494.

 

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España - Los hechos históricos de una nación con un pasado tan rico como la nuestra no pueden ser entendidos si se prescinde de que fueron protagonizados por personas, con sus virtudes y debilidades, sus errores y aciertos, en definitiva, sin el componente humano, que es lo que da sentido a una sucesión de acontecimientos que de otra forma resultarían incomprensibles, por más que se esfuercen quienes apuntan a la lucha de clases como clave interpretativa de los fenómenos históricos.

Somos lo que somos, por más que le pese a los ingratos y a los ignorantes ideologizados. España no es un invento de Franco, sino un conjunto de pueblos que inicia su historia compartida tres mil años atrás, cuando arribaron a nuestras costas los primeros visitantes mediterráneos y ya se referían a nosotros con un término común. En estos tres mil años ha habido de todo: cosas malas, cosas buenas, incluso episodios sublimes que llenan de orgullo a quienes no renunciamos a nuestro derecho de reconocernos herederos de esa tradición. Fuimos (sí, fuimos) los primeros en circunnavegar el planeta y los primeros en ir a América para conquistarla. Cualquiera que no se avergüence de, por ejemplo, esos dos jalones de nuestro pasado disfrutará enormemente leyendo este libro.

Ante tanta miseria contemporánea, reconciliarse con nuestra historia común es casi una necesidad espiritual. Nosotros, los españoles cumple sobradamente esta función balsámica. Es un libro no solamente brillante y extraordinariamente bien escrito, sino algo mucho más importante, en estos tiempos que corren: necesario.

FERNANDO DÍAZ VILLANUEVA: ‘NOSOTROS, LOS ESPAÑOLES’- Áltera (Barcelona), España- 2008, 318 páginas.

 

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Laura Montoya (1874-1949) - La Madre Laura Montoya Upegui, estando aquí, en la Basílica de San Pedro en el mes de noviembre del año 1930, después de una viva oración eucarística escribe:  «Tuve fuerte deseo de tener tres largas vidas: La una para dedicarla a la adoración, la otra para pasarla en las humillaciones y la tercera para las misiones; pero al ofrecerle al Señor estos imposibles deseos, me pareció demasiado poco una vida para las misiones y le ofrecí el deseo de tener un millón de vidas para sacrificarlas en las misiones entre infieles! Mas, ¡he quedado muy triste! y le he repetido mucho al Señor de mi alma esta saetilla: ¡Ay! Que yo me muero al ver que nada soy y  que te quiero!».

Esta gran mujer que así escribe, la Madre Laura Montoya, maestra de misión en América Latina, servidora de la verdad y de la luz del Evangelio, nació en Jericó, Antioquia, pequeña población colombiana, el 26 de Mayo de 1874, en el hogar de Juan de la Cruz Montoya y Dolores Upegui, una familia profundamente cristiana. Recibió las aguas regeneradoras del Bautismo cuatro horas después de su nacimiento. El sacerdote le dio  el nombre de María Laura de Jesús. Dos años tenía Laura cuando su padre fue asesinado, en cruenta guerra fratricida por defender la religión y la patria. Dejó a su esposa y sus tres hijos en orfandad y dura pobreza, a causa de la confiscación de los bienes por parte de sus enemigos.  De labios de su madre, Laura aprendió a perdonar y a fortalecer su carácter con cristianos sentimientos.

Desde sus primeros años, su vida fue de incomprensiones y dolores. Supo lo que es sufrir como pobre huérfana, mendigando cariño entre sus mismos familiares. Aceptando con amor el sacrificio, fue dominando las dificultades del camino. La acción del Espíritu de Dios y la lectura espiritual especialmente de la Sagrada Escritura, la llevaron por los caminos de la oración contemplativa,  penitencia y el deseo de hacerse religiosa en el claustro carmelitano. Tenía sed de Dios y quería ir a El “como bala de cañón ”.

Esta mujer admirable crece sin estudios, por las dificultades de pobreza e itinerancia a causa de su orfandad, hasta la edad de 16 años cuando ingresa en la Normal de Institutoras de Medellín,  para ser maestra elemental y de esta manera ganarse el sustento diario.  Sin embargo, llega a ser una erudita en su tiempo, una pedagoga connotada, formadora de cristianas generaciones, escritora castiza de alto vuelo y sabroso estilo, mística profunda por su experiencia de oración contemplativa.

En 1914, apoyada por monseñor Maximiliano Crespo, obispo de Santa Fe de Antioquia, funda  una familia religiosa: Las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Sena, obra religiosa que rompe moldes y estructuras insuficientes para llevar a cabo su ideal misionero según lo expresa en su Autobiografía: Necesitaba mujeres intrépidas, valientes, inflamadas en el amor de Dios, que pudieran asimilar su vida a la de los pobres habitantes de la selva, para levantarlos hacia Dios

MAESTRA CATEQUISTA DE LOS INDIOS

Su profesión de maestra  la llevó por varias poblaciones de Antioquia y luego al Colegio de La Inmaculada en Medellín.  En su magisterio no se contenta con el saber humano sino que expone magistralmente la doctrina del Evangelio. Forma con la palabra y el ejemplo el corazón de sus discípulas, en el amor a la Eucaristía y en los valores cristianos. En un momento de su trayectoria como maestra, se siente llamada a realizar lo que ella llamaba “la Obra de los indios”: En 1907 estando en la población de Marinilla, escribe: “me vi en Dios y como que me arropaba con su paternidad haciéndome madre, del modo más intenso, de los infieles. Me dolían como verdaderos hijos”. Este fuego de amor la impulsa a un trabajo heroico al servicio de los indígenas de las selvas  de América.

Busca recursos humanos, fomenta el celo misionero entre sus discípulas, escoge cinco compañeras  a quienes prende el fuego apostólico de su propia alma. Aceptando de antemano los sacrificios, humillaciones, pruebas y contradicciones que se ven venir, acompañadas por su madre Doloritas Upegui, el grupo de “Misioneras catequistas de los indios” sale de Medellín hacia Dabeiba el 5 de Mayo de 1914. Parten hacia lo desconocido, para abrirse paso en la tupida  selva. Van, no con la fuerza de las armas, sino con la debilidad femenina apoyada en el Crucifijo y sostenida por un gran amor a María la Madre y Maestra de esta Obra misionera. “Ella, la Señora Inmaculada me atrajo de tal modo, que ya me es imposible pensar siquiera en que no sea Ella como el centro de  mi vida”. La celda carmelitana, objeto de sus ansias en el tiempo de su juventud, le pareció demasiado fría ante aquellas selvas pobladas de seres humanos sumidos en la infidelidad, pero amados tiernamente por Dios. “Siento la suprema impotencia de mi nada y el supremo dolor de verte desconocido, como un peso que me agobia”.

Comprende la dignidad humana y la vocación divina del indígena. Quiere insertarse en su cultura, vivir como ellos en pobreza, sencillez y humildad y de esta manera derribar el muro de discriminación racial  que mantenían algunos  líderes civiles y religiosos de su tiempo. La solidez de su virtud fue probada y purificada por la incomprensión y el desprecio de los que la rodeaban, por los prejuicios y las acusaciones de algunos prelados de la iglesia que no comprendieron en su momento, aquel estilo de ser “religiosas cabras”, según su expresión, llevadas por el anhelo de extender la fe y el conocimiento de Dios hasta los más remotos e inaccesibles lugares, brindando una catequesis vivencial del Evangelio. Su Obra misionera  rompió esquemas, para lanzar a la mujer como misionera en la vanguardia de la evangelización en América latina. El quemante  “SITIO”- Tengo sed- de Cristo en la Cruz , la impulsa a saciar esta sed del crucificado :”¡Cuánta sed tengo! ¡Sed  de saciar la vuestra Señor! Al comulgar nos hemos juntado dos sedientos: Vos de la gloria de vuestro Padre y yo de la de vuestro corazón Eucarístico! Vos de venir a mí,  y  yo  de ir a Vos”

Mujer de avanzada, elige como celda la selva enmarañada y como sagrario la naturaleza andina, los bosques y cañadas, la exuberante vegetación en donde encuentra a Dios. Escribe a las Hermanas: ”No tienen sagrario pero tienen naturaleza; aunque la presencia de Dios es distinta, en las dos partes está y el amor debe saber buscarlo y hallarlo en donde quiera que se encuentre.

Redacta para ellas las “Voces Místicas”, inspirada en la contemplación de la  naturaleza,  y otros libros como el Directorio o guía de perfección, que ayudan a las Hermanas a vivir en armonía entre la vida apostólica y la contemplativa. Su Autobiografía es su obra cumbre, libro de confidencias íntimas,  experiencia de sus angustias, desolaciones e ideales,  vibraciones de su alma al contacto con la divinidad,   vivencias de su lucha titánica por llevar a cabo su vocación misionera. Allí muestra su  “pedagogía del amor”, pedagogía acomodada a la mente del indígena, que le permite adentrarse en la cultura y el corazón del indio y del negro de nuestro continente.

La Madre Laura  centra su Eclesiología en el amor y la obediencia a la Iglesia. Vive para la Iglesia a quien ama entrañablemente, y para extender sus fronteras no mide dificultades, sacrificios, humillaciones y calumnias.

Esta infatigable misionera, pasó nueve años en silla de ruedas sin dejar su apostolado de la palabra y de la pluma. Después de una larga y penosa agonía, murió en Medellín el 21 de octubre de 1949. A su muerte dejó extendida su Congregación de Misioneras en 90 casas distribuidas en tres países, con un número de 467 religiosas. En la actualidad las Misioneras  trabajan en 19 países distribuidas en América, África y Europa.

Por todo lo que vivió hizo y significo la Madre Laura en su época y por todo lo que seguirá significando para la sociedad, la Congregación y la Iglesia, hoy  la Congregación por ella fundada se llena de alegría al ver concretizado y culminado su proceso de Beatificación, abierto el 4 de julio de 1963, en la capilla de la Curia Arquidiocesana de Medellín, en el cual se nombró el tribunal eclesiástico  para buscar diligentemente los escritos de la Sierva de Dios Laura Montoya Upegui, instruir el proceso  informativo sobre su fama de santidad, virtudes en general y posibles milagros realizados por la Sierva de Dios. Hoy este proceso que duro cuarenta años ha llegado a su culminación, cuando en Roma el pasado 7 de julio, en la sala Clementina, SS. Juan Pablo II, en presencia de los miembros de la Congregación para las Causas de los Santos y de los Postuladores de las respectivas causas, promulgo el decreto de beatificación de la Madre Laura Montoya Upegui.

 

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“Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cuál es Jesucristo"  (1° Corintios 3:11) Así siempre nos enseña la Iglesia.

 

“Por consiguiente, la fe proviene de la predicación, y la predicación es el mensaje de Cristo”. San Pablo en ‘Romanos 10:17’. “El que os escucha a vosotros me escucha a mí; y el que os rechaza a vosotros rechaza a mí; y el que rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado” Dice Jesús en el evangelio según San Lucas 10,16. La Iglesia –solo ella- en la sucesión apostólica predica a Jesucristo hace 2000 años.

 

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La vida cristiana no es solamente una vida entre cristianos. Hace falta un profundo respeto hacia todas las personas, cualquiera que sea su creencia o ideología. Un "discípulo" de Cristo es uno que aprende continuamente, como el propio nombre indica. Es uno que está dispuesto a dialogar en serio con los demás, y a descubrir los elementos de verdad que cada planteamiento contiene.Jutta Burggraf

 

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con firmeza deja Pedro su faena en Tiberíades y sigue a Cristo en la Iglesia

 

«La mentalidad fundamentalista se reconoce en la propensión a meter en el mismo plano lo principal y lo secundario, dando una importancia desproporcionada a elementos marginales. El mal que los fundamentalistas sienten el deber de combatir es siempre un mal cuyos culpables son siempre los otros». Card. Cottier. 2004.

 

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"Se recurre con frecuencia a la calumnia, la mentira, el infundio, sin preocuparse de contrastar la información para comprobar su veracidad. Ello obedece a la táctica de que se sabe que una vez vertida una información negativa sobre algo o alguien, cosa que es muy fácil, demostrar la verdad requiere un gran esfuerzo y tiempo y gran parte del daño queda hecho de todas maneras."(Jesús Sáiz Luca de Tena y Mercedes Soto Falcó) 

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Permite, Dios mío, que mis sentidos se dilaten sin fin, en una salutación a ti, y toquen este mundo a tus pies. Como una nube baja de julio, cargada de chubascos, permite que mi entendimiento se postre a tu puerta, en una salutación a ti.
Que todas mis canciones unan su acento diverso en una sola corriente, y se derramen en el mar del silencio, en una salutación a ti. Como una bandada de cigüeñas que vuelan, día y noche, nostálgicas de sus nidos de la montaña, permite, Dios mío, que toda mi vida emprenda su vuelo a su hogar eterno, en una salutación a Ti –

 

Y sabiendo que morir es la ley fatal para todos, que las riquezas, unas veces te plazca ganarlas y otras te plazca perderlas.

 

"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).-

Comentando la creación del hombre, ‘Gregorio De Nisa’ subraya que Dios, «el mejor de los artistas, forja nuestra naturaleza de manera que sea capaz del ejercicio de la realeza. A causa de la superioridad del alma, y gracias a la misma conformación del cuerpo, hace que el hombre sea realmente idóneo para desempeñar el poder regio» («De hominis opificio» 4: PG 44,136B).

Pero vemos cómo el hombre, en la red de los pecados, con frecuencia abusa de la creación y no ejerce la verdadera realeza. Por este motivo, para desempeñar una verdadera responsabilidad ante las criaturas, tiene que ser penetrado por Dios y vivir en su luz. El hombre, de hecho, es un reflejo de esa belleza original que es Dios: «Todo lo que creó Dios era óptimo», escribe el santo obispo. Y añade: «Lo testimonia la narración de la creación (Cf. Génesis 1, 31). Entre las cosas óptimas también se encontraba el hombre, dotado de una belleza muy superior a la de todas las cosas bellas. ¿Qué otra cosa podía ser tan bella como la que era semejante a la belleza pura e incorruptible?... Reflejo e imagen de la vida eterna, él era realmente bello, es más, bellísimo, con el signo radiante de la vida en su rostro» («Homilia in Canticum» 12: PG 44,1020C).

El hombre fue honrado por Dios y colocado por encima de toda criatura: «El cielo no fue hecho a imagen de Dios, ni la luna, ni el sol, ni la belleza de las estrellas, ni nada de lo que aparece en la creación. Sólo tú (alma humana) has sido hecha a imagen de la naturaleza que supera toda inteligencia, semejante a la belleza incorruptible, huella de la verdadera divinidad, espacio de vida bienaventurada, imagen de la verdadera luz, y al contemplarte te conviertes en lo que Él es, pues por medio del rayo reflejado que proviene de tu pureza tú imitas a quien brilla en ti. Nada de lo que existe es tan grande que pueda ser comparado a tu grandeza» («Homilia in Canticum 2»: PG 44,805D).  San Gregorio de Nisa - Dos grandes doctores de la Iglesia del siglo IV, Basilio y Gregorio Nacianceno, obispo en Capadocia, en la actual Turquía. El hermano de Basilio, san Gregorio de Nisa, hombre de carácter meditativo, con gran capacidad de reflexión y una inteligencia despierta, abierta a la cultura de su tiempo. Se convirtió así en un pensador original y profundo de la historia del cristianismo.

La fe indefectible de Santa María Virgen –madre de nuestro Salvador-, que sostuvo la fe de Pedro y de los demás Apóstoles, durante más de dos mil años, siga sosteniendo la de las generaciones cristianas, aquella y siempre misma fe. Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros. Amen ¡Gracias!

 

 

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Recomendamos vivamente:

LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA. Autor Vittorio MESSORI – Editorial “PLANETA-TESTIMONIO” 10ª EDICIÓN – Óptimo libro para defenderse del cúmulo de opiniones arbitrarias, deformaciones sustanciales y auténticas mentiras que gravitan sobre todo en lo que concierne a la Iglesia.

 

Recomendamos vivamente: Cristóbal Colón y el descubrimiento de América

Autores: Florentino Perez-Embid / Charles Verlinden

Esta pequeña obra maestra es uno de los trabajos más certeros sobre la vida y personalidad de Colón, y sobre el descubrimiento de América. Ofrece un enfoque realista, preciso, completo y esclarecedor de todos esos importantes hechos históricos. Ediciones ‘RIALP’


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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).