Tuesday 23 May 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
Inicio > Leyendas Negras > Descubrimiento - 1º indios Pizarro tuberculosis viruela Francisco de Vitoria

Alguien se lamenta de la frase escolar “Cristóbal Colón descubrió América”. El hecho le parece “incierto”, pues “hubo decenas de personas que visitaron nuestro país [americano] antes que Cristóbal Colón, miles de años antes, como los vikingos o los asiáticos. ¿No estaría mejor dicho Cristóbal Colón redescubrió América?”. En absoluto. Según esa lógica, cada vez que uno hace un viaje a un país americano, desde otro continente, estaría redescubriendo América. Parece un poco absurdo. Como lo es la idea mostrenca de que los auténticos descubridores de América fueron los que Colón llamó “indios” (y así se ha quedado el falso gentilicio). Las visitas de los vikingos ?escasamente documentadas? no tuvieron significación histórica, no transformaron la Historia de América. En cambio, los viajes de Colón y sus sucesores sí incorporaron el continente americano a la Historia. Luego se puede decir con toda propiedad que Colón descubrió América. Fue la ampliación del territorio conocido por los europeos que más importancia ha tenido en la Historia Universal. La Historia es, por definición, la que se escribe. Los navegantes portugueses y los conquistadores españoles solían llevar un escribano o cronista que iba tomando nota de los descubrimientos. Sin esa capacidad reflexiva no hay propiamente descubrimiento. Entiendo la crítica que se puede hacer a mi observación: es “eurocentrista”. Bueno, y qué. Lo que llamamos civilización, con influencia universal, ha partido casi toda ella de Europa, asentada sobre la tradición clásica, el cristianismo y el judaísmo. 2005-VII-07 – Amando De Miguel.

 

+++

 

…del descubrimiento americano y el cristianismo…

 

…[…]…. 

Galeano presenta aquí de un modo elocuente el mito rousseauniano del “buen salvaje”. Él insinúa con fuerza que los pueblos nativos de América vivían en perfecta armonía con la naturaleza hasta que llegaron los europeos, movidos por su afán de dominio, y acabaron con esa armonía. A esta visión se opone, no sólo el dogma cristiano del pecado original, que incluye como corolario la universalidad de la culpa, sino también muchos hechos constatados por la historia: antes del descubrimiento de América, no escaseaban entre los indígenas las guerras, la antropofagia, los sacrificios humanos y otras perversiones. No es muy serio representarse su vida colectiva como una paz idílica, al estilo de la película Pocahontas de Disney (1).

En quinto lugar, Galeano sugiere veladamente que la supuesta armonía entre el hombre y su ambiente natural fue trastornada por culpa del cristianismo. Lo que ocurrió “a fines del siglo XV” (como dice Galeano) fue el descubrimiento de América y el comienzo de su conquista y evangelización por parte de españoles, portugueses y (posteriormente) otros pueblos europeos. La susodicha acusación es ya un lugar común entre ciertos ecologistas: los cristianos, por causa de su fe, que da al hombre el lugar de “rey de la creación”, han tiranizado la naturaleza y han terminado por dañar gravemente al mismo planeta Tierra o a su biosfera.

 

Esta acusación ignora demasiados hechos relevantes:

 

1. Ante todo, esta crítica ignora que la Biblia no sólo dice que Dios ordenó a Adán y Eva llenar la tierra y someterla y dominar a los animales (cf. Génesis 1,28), sino también que Dios “tomó… al hombre y le dejó en el jardín de Edén, para que lo labrase y cuidase.” (Génesis 2,15). De esto se deduce que, según la fe cristiana, el ser humano, administrador (y no dueño) del mundo visible creado por Dios, tiene el doble deber de trabajar y cuidar el mundo, mediante su mismo trabajo.

 

2. Además, esta crítica ignora que, según se desprende de toda la Revelación cristiana, el dominio sobre el universo material otorgado por Dios al hombre no puede interpretarse legítimamente como un dominio despótico y arbitrario, sino que debe ser interpretado como un servicio amoroso y providente. El hombre debe imitar el modo de ser del mismo Dios, quien no domina aplastando y oprimiendo, sino amando y sirviendo.

 

3. Por otra parte, esta crítica ignora que el pecado original y sus consecuencias afectaron a toda la humanidad (2), no sólo a los cristianos; y también ignora que los cristianos, cuando pecan, no lo hacen en virtud de su fe cristiana, sino contrariando la esencia del cristianismo.

 

4. Por último, esta crítica ignora que la actual tendencia a una explotación inmoderada de los recursos naturales no proviene principalmente de la civilización cristiana, sino de las antropologías individualistas y colectivistas (anticristianas) que florecieron en Occidente sobre todo desde el siglo XVIII. La autonomía moral absoluta que el liberalismo pretende encontrar en el ser humano condujo fácilmente a afanes desordenados de riqueza, placer y poder, que son la perfecta antítesis de los consejos evangélicos: pobreza, castidad y obediencia. A partir de la Ilustración, la mentalidad liberal se impuso en nuestra cultura y produjo graves trastornos en la “ecología humana”. La ciencia sin conciencia da cada vez más poder técnico a un hombre que, sin embargo, parece moralmente subdesarrollado. Lisa y llanamente, esto no es culpa de la Iglesia, la gran enemiga de este giro que ha tomado la historia de Occidente (primero) y del mundo (después). (3)

 

En sexto y último lugar, cabría plantear otra cuestión de facto: si o hasta qué punto los actuales problemas ecológicos constituyen una situación gravísima y casi desesperante y conducen a la humanidad a una pronta auto-destrucción. No analizaré aquí esta cuestión, pero dejo constancia de que estimo que, a raíz de diversos intereses (ideológicos, políticos o económicos) los ecologistas radicales tienden a exagerar mucho la gravedad de los problemas ecológicos (muchos de ellos reales) que sufre o causa nuestra generación.

Me he detenido a comentar el pequeño incidente de esta cita encontrada en mi agenda porque me parece muy ilustrativo de una forma errónea de concebir la “apertura al mundo”, que causó (y, en menor medida, sigue causando) un gran daño a la Iglesia Católica en el post-concilio. Abatidos los bastiones de la apologética y de la crítica de las religiones y filosofías no cristianas, demasiado a menudo el católico de nuestros tiempos se ha embarcado en el diálogo (ecuménico, inter-religioso o con los no creyentes) sin estar suficientemente pertrechado de los antídotos necesarios para evitar su intoxicación con diversos errores fatales para la fe católica. Los resultados de esta ingenua actitud fueron desastrosos y están a la vista.

Es preciso que, dejando de lado todo falso irenismo, los católicos volvamos a acostumbrarnos a practicar un diálogo apologético y evangelizador con los no católicos, marcado no sólo por la caridad sino también por la íntegra fidelidad a la verdad de la religión católica. En este contexto, conviene recordar este mandato de Jesucristo: “Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas.” (Mateo 10,16); y también el consejo paulino: “examinadlo todo y quedaos con lo bueno.” (1 Tesalonicenses 5,21).

Daniel Iglesias Grèzes – 23.VIII.MMX infocatolica.com

 

1) La magnífica película Apocalypto de Mel Gibson se aproxima mucho más que Pocahontas a la compleja realidad de la época precolombina.

2) Exceptuando, claro está, los casos especialísimos de Nuestro Señor Jesucristo y la Virgen María.

3) Conviene notar que los problemas ecológicos más graves se dieron en la antigua Unión Soviética y en otros países sometidos a regímenes comunistas.

 

+++

 

 

Tras el descubrimiento del nuevo mundo, la gran cuestión que surgió y que los entendidos discutieron fue:  "Dime qué es un hombre. ¿Los indios tienen alma?". Hoy, recorriendo el mundo entero, ¿quién podría pretender que no se formule aún con tanta urgencia, con tanta extrañeza? Frente a los puntos de referencia que se desplazan o se esfuman, el hombre moderno titubea, duda de sí mismo, y el combate antirracista llega a un punto muerto. Este combate es como una guerra de desgaste; es, sin duda alguna, el más duro de todos los combates por los derechos del hombre.
Tiene por objeto la igualdad fundamental de todos los hombres, y constituye una especie de desafío del espíritu contra la naturaleza, puesto que en los hombres se acentúa más la diversidad quela igualdad. Reconocer que el otro, en su diversidad, es verdaderamente igual a mí, resulta difícil y entraña innumerables consecuencias. Nada más natural que decir "todo hombre es mi hermano", y vivir esta fraternidad, sobre todo cuando la Biblia, en el relato de Caín y Abel, revela nuestro origen:  todos somos descendientes de un criminal fratricida.

 

 

Francisco de Vitoria, al tener conocimiento en 1536 de las violencias cometidas durante la conquista de Perú, escribe su relección De indis, en la que declara que los indios no son seres inferiores a los que es legítimo esclavizar y explotar sino seres libres, con iguales derechos que los españoles y dueños de sus tierras y bienes. De este modo se inició el derecho de gentes.

 

El religioso dominico, Fray Domingo de Santo Tomás, segundo Obispo de esta Diócesis de La Plata, en el antiguo Alto Perú, nombrado por Pío IV, fue uno de los primeros europeos que aprendió a la perfección el idioma keschwa (quechua), escribió la primera gramática y el primer vocabulario de esta lengua: "Gramática o arte de la lengua general de los ‘Reynos’ del Perú", publicada en Valladolid en 1560, y el "Vocabulario de la Lengua del Perú", y acabó de edificarla Iglesia Catedralde la ciudad y, sobre todo, "edificó la Catedral del alma de los Indios", como se lee en un escrito de su tiempo, dedicando a ellos la mayor parte de su vida. Asistió al Segundo Concilio Provincial de Lima, cuyo objetivo claro y fundamental fue "la evangelización de los Indígenas", para lo cual dos eran los presupuestos fundamentales que se acordaron y pusieron en práctica: aprender el idioma indígena y promover la formación del clero nativo. Bajo este imperativo, el 13 de enero de 1595, se fundó el actual Seminario Conciliar de San Cristóbal en La Plata (hoy Sucre), con el propósito de formar al clero nativo, propósito y edificio que siguen en pié.

 

También para combatir la magia, brujería, fanatismos y opresiones, en el año 1546 el Papa Pablo III creó ya la diócesis de Popayán-Colombia, dando, por así decirlo, forma canónica a la gesta evangelizadora realizada por intrépidos misioneros y celosos obispos en las primeras décadas que siguieron al descubrimiento del Nuevo Mundo. Aquellos insignes evangelizadores sembraron allí la semilla de la fe, enseñando la doctrina y las costumbres cristianas a un pueblo que se abrió generosamente a la Palabra de Dios y se incorporó a la Iglesia; misioneros que construían escuelas, asilos y centros sanitarios favoreciendo a los pobladores y educándoles acerca de rituales vengativos o conjunto de prácticas mágicas o supersticiosas del miedo, que llevan a las personas al fatalismo o la angustia porque están desconectadas dela realidad.  Ayercomo hoy, evangelizar la cultura también significa apagar las hogueras incandescentes de la contracultura de la muerte, y crear, con todos los hombres de buena voluntad, esta civilización del amor en la que los hombres de todas las culturas sabrán vivir como hermanos, si les ayudamos a descubrirse de nuevo en Jesucristo hijo de Dios Amor, Padre de todos los hombres.

 

+++


– 11 de septiembre. Real cédula de Carlos III disponiendo la admisión de los indígenas americanas en las comunidades religiosas y su aceptación para cargos civiles.


+++


No olvidemos que hasta las guerras tienen que atenerse a una serie de normas morales, precisamente aquella que marcara el gran español y eminente erudito don Francisco de Vitoria. 


+++

CAE OTRA LEYENDA NEGRA QUE DECÍA:

 

 «FUERON LOS ESPAÑOLES Y LOS MISIONEROS CATÓLICOS QUE LLEVARON NUEVAS ENFERMEDADES AL RECIEN DESCUBIERTO CONTINENTE AMERICANO. LAS VICTIMAS ABORÍGENES NO POSEÍAN LOS ANTICUERPOS NECESARIOS A LAS NUEVAS ENFERMEDADES, POR EJEMPLO: LA TUBERCULOSIS (BASILO DE KOCH), ETC...»

 

 

 

Italia - CORRIERE SCIENZA: XXVIII. IV. MMII 

 

‘DESCUBRIMIENTO: PIZARRO Y LA TUBERCULOSIS’

  

HASTA AHORA SE HABÍA SIEMPRE SOSTENIDO QUE HABIAN SIDO LOS CONQUISTADORES ESPAÑOLES A INTRODUCIR LA TUBERCULOSIS, CONJUNTAMENTE A OTRAS ENFERMEDADES INFECTIVAS, EN EL NUEVO MUNDO. PERO UN RECIENTE DESCUBRIMIENTO PONE FUERTEMENTE EN DUDAS TALES AFIRMACIONES. EL PROFUNDO ESTUDIO MÉDICO EN UNA SERIE DE MOMIAS PERUANAS, EFECTUADO POR CIENTÍFICOS DE LA UNIVERSIDAD AMERICANA DEL CONNECTICUT,  HABRÍA EN EFECTO ENCONTRADO EN NUMEROSOS SUJETOS LA PRESENCIA DE PROCESOS INFLAMATORIOS DE LA COLUMNA VERTEBRAL Y DE LOS PULMONES, TÍPICOS DE LA TUBERCULOSIS. LAS MOMIAS ANALIZADAS FUERON DESCUBIERTAS EN EL 1996 EN ALGUNAS GRUTAS CERCANAS A LA CIUDAD DE CHACHAPOYAS, EN EL PERÚ NORDORIENTAL, SITUADA A 2.300 METROS DE ALTITUD EN LA CADENA ANDINA.  SUS EDADES SALEN ENTRE EL 500 Y LOS 1.000 AÑOS AL DÍA DE HOY Y SON, POR LO TANTO, SEGURAMENTE ANTECEDENTES A LA LLEGADA Y LA CONQUISTA DEL IMPERIO INCAICO DE PARTE DE LAS TROPAS ESPAÑOLAS DE PIZARRO.-

-.-

CORRIERE DELLA SERA. DOMINGO 28 DE ABRIL DEL 2002. PÁGINA 18 – SCIENZA – CORRIERE SCIENZA - TRADUCCIÓN: A. R.

-.- 

 

«No se descubrirá nunca nada, si se considera satisfecho de lo ya descubierto». Séneca.

 

+++

 

«La Iglesia hubo de asumir la tarea de introducir la ley del Evangelio y la ética del sermón de la montaña entre gentes para quienes el homicidio era la más honrosa de las ocupaciones y la venganza era sinónimo de justicia... (Los bárbaros eran pueblos guerreros que asombraban a los romanos por sus costumbres y conductas salvajes)» …[…]… C. Dawson

También lo mismo sucedió con el descubrimiento del ‘nuevo mundo’ frente a las prácticas sanguinarias y antropófagas autóctonas.

 

+++

 

FRANCISCO PIZARRO.

El seis de enero de 1535, este conquistador español, nacido en Trujillo, tal vez en 1478, fundó la Ciudad de los Reyes o Lima, capital dela Nueva Castilla. Fue la cima de una carrera que también franqueó las puertas del abismo. Desde su humilde cuna hasta su fatal desenlace en Lima,la vida de Pizarro fue la de un héroe ávido de gloria.

 

+++

 

ONU - Más de 450.000.000 de personas hablan español o castellano en el mundo actualmente. 2007.

 

+++

 

¿Los misioneros han destruido las culturas locales?

“El valor y la igualdad de toda persona sólo los ha traído Cristo”

 

Por el padre Piero Gheddo*

ROMA, jueves 4 de febrero de 2010 (ZENIT.org).- En 1970 visité, en México y Guatemala, los lugares donde floreció la civilización de los mayas, uno de los pueblos que la conquista colonial del 1500 sometió a la Corona de España y después convirtió al cristianismo.

 

Con el superior de los combonianos mexicanos, que estaba buscando una misión entre los indios, visitamos algunas diócesis de los dos Estados de Yucatán y Chiapas, y las ruinas y pirámides mayas en Chicen-Itza, Uxmal, Palenque y Tikal en la jungla tropical; admiré los restos del arte maya en los museos de Mérida y de Campeche. Me quedó un alto concepto de esta grande civilización ya desaparecida.

No sé si habrán visto la película “Apocalypto”, producida por el famoso actor Mel Gibson (el de la película “La Pasión), que explica cómo era la civilización de los mayas antes del encuentro con los conquistadores españoles.

Creo que da una idea muy precisa de cómo era la vida cotidiana en la civilización maya, que se considera la más refinada de las culturas americanas prehispánicas.

Los críticos coinciden al decir que la película es excesiva en la descripción de cuerpos destripados, cadáveres rodando por las escalinatas de las pirámides o de los templos, corazones extraídos de los cuerpos recién asesinados y devorados u ofrecidos a las divinidades, escenas de violencia y de crueldad cotidiana comúnmente aceptada como costumbre tradicional.

Sin embargo, ésta era la realidad de una civilización todavía no suavizada por el encuentro con el mensaje del Evangelio y del ejemplo de Cristo.

 

En estos días, me ha llegado a las manos el fascículo de una revista católica que explica brevemente la evangelización de los pueblos latino-americanos y condena a los misioneros que han destruido las culturas locales, citando y casi añorando las culturas inca, maya, azteca.

La cultura moderna ha idealizado las “culturas” tradicionales de los pueblos, imaginando un mundo paradisíaco, antes de que la conquista europea llevara la guerra, la violencia, la esclavitud y la masacre de poblaciones indefensas.

 

La realidad es bien distinta de este cliché común de lo “políticamente correcto”.

Como documentan numerosas investigaciones históricas recientes (en las que se basa la película “Apocalypto”), estas culturas pre-hispánicas de la América latina practicaban religiones que prescribían sacrificios humanos a los dioses de su Olimpo y en sus sociedades la vida cotidiana se expresaba en numerosas formas de violencia inhumana contra el hombre y la mujer.

Por otra parte, los sacrificios humanos estaban muy difundidos en la civilización pre-cristiana en cualquier continente.

Civilizaciones que han alcanzado altos niveles de arte, filosofía, poesía, arquitectura, pintura, artesanía, ingeniería, pero en las que la persona humana individual no tenía por sí ningún valor, era simplemente uno de tantos elementos del mundo creado.

En la civilización pre-cristiana, existían varias formas de solidaridad familiar, tribal, nacional, pero la solidaridad con el próximo, con todo el prójimo, no era nunca universal.

En la misma gran civilización romana, se reconocía la dignidad del civis romanus (ciudadano romano), pero no era la misma que la de la mujer, los esclavos y los enemigos de Roma.

En el Coliseo, para divertir a la plebe romana, los gladiadores combatían y se mataban, los cristianos eran devorados por las fieras y los niños discapacitados eran arrojados por el Acantilado Tarpea.

 

Estos conceptos, es decir, el valor absoluto de toda persona humana (del que se derivan los derechos del hombre y de la mujer) y la igualdad de todas las personas, de los que nació la civilización moderna y la “Carta de los Derechos Humanos” de la ONU, en la historia de la humanidad sólo los ha traído Cristo.

 

El cristianismo ha dado dignidad y valor absoluto a toda persona humana y ha sido el gran motor del verdadero “humanismo”.

Y si el cristianismo retrocede en nuestra sociedad “post-cristiana”, como quieren nuestros laicistas, esto nos lleva a un estado de barbarie, que creíamos haber superado.

En resumen, nuestra historia, después de dos mil años de cristianismo, ¡parece haber dado marcha atrás!

 

El padre Piero Gheddo, ex director de “Mondo e Missione” y de Italia Misionera, es el fundador de AsiaNews. Como misionero, ha viajado a misiones de todos los continentes. Desde 1994, es director de la Oficina histórica del Pime y postulador de varias causas de canonización. Enseña en el seminario pre-teológico del Pime en Roma. Es autor de más de 70 libros.

 

+++

  

«No basta decir solamente la verdad, mas conviene mostrar la causa de la falsedad». Aristóteles

 

La paz es un valor deseable, incluso primordial, pero no absoluto

 

Lunes de Pascua del año 1.536. El monarca español Carlos V comparece ante el Papa Pablo III, sus cardenales y embajadores, para someter a su arbitraje las diferencias que tenía con Francisco I, rey de Francia, y exponer las continuas “traiciones” de éste en la consecución de “la paz y el sosiego de la cristiandad”. Después de recordar al auditorio las ocasiones en las que el rey francés se puso de acuerdo con los turcos, Carlos V termina su discurso con el siguiente desafío: “Por tanto, yo prometo a Vuestra Santidad delante deste sacro collegio, y de todos estos cavalleros que presentes están, si el rrey de Francia se quiere conducir conmigo en armas de su persona a la mía, de conducirme con él armado, o desarmado, en camisa, con espada o puñal, en tierra, en mar, en una puente, o en ysla, en campo cerrado, o delante de nuestros exercitos; o doquiera, o como quiera que el querrá y justo sea”.

Se nos dirá que el texto es divertido, y que refleja quizá mejor que otros la manera como se entendía la “diplomacia” poco después dela Edad Media, pero si hay algo que nos parece especialmente significativo de esta referencia histórica es el profundo sentido de Estado que demostró el protagonista dela misma. Unsentido de Estado que cobra aún mayor dimensión si tenemos en cuenta que Carlos V no era español de nacimiento, y que apenas sabía nada de nuestro país cuando se produjo el hecho arriba descrito.

 

Siempre ha habido guerras, y nos tememos que las seguirá habiendo. La paz es un valor deseable, incluso primordial, pero no absoluto. No todo debe hacerse para conseguirla paz. Enel discurso antes aludido, el emperador repitió en varias ocasiones que su deseo fundamental era conseguir “la paz de toda la cristiandad” (entre la que, como es lógico, se contaba Francia), pero ese anhelo no le impidió mostrar la determinación y el coraje político que todos esperaban de un monarca español.

 

Hoy ningún mandatario pondría su piel por delante para salvaguardar los intereses de su país. Evidentemente, los tiempos no son los mismos, pero de ningún mandatario se espera ahora otra cosa que lo mínimo para justificar el salario generoso que le procuran los presupuestos generales. No sólo eso: cuando un presidente se muestra implacable en la defensa de los intereses de su pueblo, no faltan voces que le acusen de “prepotencia”. Indudablemente, Carlos V sería hoy un monarca fascista, condenado por la totalidad de la opinión pública.

 

Y sin embargo, un sano escalofrío de orgullo le atraviesa al lector el espinazo al recordar pasajes tan gloriosos de nuestra ya no tan reciente Historia.

17 Agosto del 2008-

 

+++

 

La raíces cristianas de la ONU – S.S.S Benedicto PP. XVI.

En su discurso, Benedicto XVI citó al fraile dominico español Francisco de Vitoria, «calificado con razón como precursor de la idea de las Naciones Unidas». El Papa recordó que el «principio de la responsabilidad de proteger» ya fue enunciado por el español en el siglo XVI cuando creó el «ius getium», el «Derecho de Gentes», que se encuentra en la base de las relaciones internacionales. «Hoy como entonces, este principio ha de hacer referencia a la idea de la persona como imagen del Creador». No fue la única alusión a autores cristianos. También citó a Agustín de Hipona que con «su máxima no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti» intuyó ya en el siglo V que los derechos humanos son «válidos para todos los tiempos y para todos los pueblos». 2008.IV.

 

+++

 

 

Francisca, la hija (mestiza) de Pizarro; ésta nació como fruto de los amores entre el conquistador y la princesa inca Inés Huaylas. Por esa vía, tenemos conocimiento de los enfrentamientos entre conquistadores, las divisiones indígenas, la constitución del poder virreinal. Francisca, mujer que terminaría contrayendo matrimonio, de manera inesperada, en la Península ibérica y entregada con pasión a la reconstitución del honor y el patrimonio de los Pizarro.

 

+++


Gracias a hombres y mujeres obedientes al Espíritu Santo, han surgido en la Iglesia muchas obras de caridad, dedicadas a promover el desarrollo: hospitales, universidades, escuelas de formación profesional, pequeñas empresas. Son iniciativas que han demostrado, mucho antes que otras actuaciones de la sociedad civil, la sincera preocupación hacia el hombre por parte de personas movidas por el mensaje evangélico.

 

+++


Historia - La conciencia renacentista e ilustrada era mucho menos cristiana que la conciencia medieval. La conciencia de aquellos cristianos toleró la esclavitud más o menos como la conciencia actual de muchos cristianos e ilustrados filántropos ha resistido que el comunismo haya matado más de cien millones de hombres, sin mayores aspavientos, o como tolera que la matanza de los niños inocentes, por el aborto, se haya hecho legal y subsidiada.

 

+++


Medieval - El único momento histórico en que Europa tuvo su unidad fue con la cristiandad medieval. Era la Europa católica. La cristianitas de la Europa medieval era la patria común. La reforma luterana destruyó todo esto, separó a los países y creó los nacionalismos.

Vittorio Messori; escritor, periodista, comentarista e investigador histórico. MMV.

 

La síntesis del saber teológico, filosófico y de otras ciencias realizada por las Universidades en los siglos XIII y XIV, en que se forma el Humanismo, es impensable sin el cristianismo.

Quién, sino la Iglesia, a través de los monasterios, salvó la ciencia de los clásicos y la transmitió para el futuro; quién creó las universidades, sino la Iglesia; quién fue mecenas del arte y de la mejor cultura de Europa, sino la Iglesia; quién lo sigue siendo.

 

- Cómo sintetizar en pocas palabras, y para las diversas expresiones del arte, el poder creativo de los largos siglos del medievo cristiano? Una entera cultura, aunque siempre con las limitaciones propias de todo lo humano, se impregnó del Evangelio y, cuando el pensamiento teológico producía la Summa de Santo Tomás, el arte de las iglesias doblegaba la materia a la adoración del misterio, a la vez que un gran poeta como Dante Alighieri podía componer "el poema sacro, en el que han dejado su huella el cielo y la tierra", como él mismo llamaba la Divina Comedia.

 

+++


La Iglesia católica erige universidades para la cultura de los pueblos. 


UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SANTO DOMINGO – UASD

Primada de América - Fundada el 28 de Octubre de 1538

La Universidad de Santo Tomás de Aquino, hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo, fue fundada bajo el reinado de Carlos I de España y V de Alemania por la Bula in Apostolatus Culmine. "Academia de Santo Tomás de Aquino en el Imperial Convento de la Isla Hispaniola".

 

+++

 

En Macao-CHINA, con la creación del prestigioso Colegio universitario San Pablo, se erigió la primera universidad de estudios del Extremo Oriente ya en 1594, es decir, apenas treinta y nueve años después de que los navegantes portugueses desembarcaran por primera vez en Macao.

[La primera universidad en la historia de la educación moderna de China

Fundada el 2 de octubre de 1895, la Universidad de Tianjin fue denominada originalmente "Escuela de Beiyang". En 1951, se renombró como la Universidad de Tianjin. Exactamente 300 años después que los católicos fundaran en Macao-China].

 

+++


Bulos historia y sectas - Lanzan acusaciones infundadas, sin la mínima ética intelectual que encuentran un eco importante en los medios y que, de esta manera, terminan haciéndose pasar por “evidencias”. El ataque gratuito a la religión se está difundiendo en toda la sociedad europea. Atacar al cristianismo se ha convertido en una especie de deporte sin riesgos. Quizá los veros intelectuales deberían reaccionar y rechazar la violencia con la que se está tratando a la fe cristiana. Las sectas, la masonería divulgan calumnias y se fundan en una confusión de conceptos, ficciones, reducciones y postulados falsos. Son libres de expresar sus convicciones, pero nos encontramos con panfletos que contienen controversias estúpidas o peor ‘anti-históricas’. En el odio a la Iglesia fundada por Jesús hace dos mil años, muestran soberbia e intolerancia, y no una voluntad científica. Buscan un desprecio contra la fe de nuestros contemporáneos y contra ellos mismos. Están los que presentan a todos los cristianos como débiles mentales; otros acometen en dependencia y obsesiones tozudas, con odio obcecado a la Iglesia Católica. Difícil de explicar tanto rencor inverosímil por parte de personas que se llaman demócratas y respetuosas de las convicciones ajenas. ¡Y nos pintan que con ellos vamos a un mundo mejor! MMVI

-.-

Católico, no propagues, por el contrario, desmiente siempre rotundamente el aburridísimo caso Galileo, que ni fue torturado, ni encarcelado, ni se le prohibió trabajar»

 

+++

 

Historia, calumnia e ignorancia - Abundan aún los ejemplos de casos en que juzgamos y decidimos, tomamos riesgos y los hacemos correr a los demás, convencemos al prójimo y le incitamos a decidirse, fundándonos en informaciones que sabemos que son falsas, o por lo menos sin querer tener en cuenta informaciones totalmente ciertas, de que disponemos o podríamos disponer si quisiéramos. Hoy, como antaño, el enemigo del hombre está dentro de él. Pero ya no es el mismo: antaño era la ignorancia, hoy es la mentira. MMVI

 

+++

 

 

Francisco de Vitoria, Carlos I y el principio de los

Derechos Humanos Alianza de religiones por la paz

 

Ha fallecido don Luciano Pereña, profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que ha sido colaborador habitual de Alfa y Omega durante los últimos diez años. Éste es su artículo póstumo. Descanse en paz.

 

En su último y quinto proyecto de paz Por una confederación de Estados, el maestro Francisco de Vitoria vino a dar cobertura ideológica a la conquista y evangelización de América por los españoles cuando, después del desastre de Argel, Carlos I de España y V de Alemania renuncia para siempre a la monarquía universal y decide abandonar las guerras de cruzada contra el turco, para ocuparse personalmente del buen gobierno de sus súbditos los indios. El destino de América se jugaba entonces en Europa. La globalización mundial de la paz al servicio exclusivo del hombre empieza entonces su historia. Y es hoy, después de cinco siglos, cuando su utopía termina por ser realidad en el marco de las Naciones Unidas.
El emperador Carlos pretendía hacer de la monarquía católica española una sociedad abierta, aplicando sus principios de solidaridad universal, de comunicación de bienes, y el concepto de paz dinámica frente a los cerrados nacionalismos de la razón de Estado en su lucha insaciable por el poder. Nada parecido sucedió en la Europa del Renacimiento. Aquel Pacto de paz perpetua con los pueblos, repúblicas y reinos de Asia podría haber cambiado el rumbo de la historia de la Humanidad, de no haber manipulado su balance de resultados de final de siglo.
Por Real Provisión de 1 de mayo de 1543, el emperador escribió una carta a los reyes y comunidades de todas las provincias, tierras e islas al mediodía y al poniente de la Nueva España. Empieza haciendo profesión de su fe cristiana, y lanza un mensaje de paz universal y de responsabilidad moral; se ofrece a entablar relaciones diplomáticas sobre la base del respeto a la soberanía nacional y compromisos internacionales, y propone firmar un pacto de amistad, paz y colaboración con los emperadores de China, Japón y demás países confederados, después de dar a entender la ley evangélica, que era la misión principal de su embajada de paz.
Más bien parecía proponer el emperador una alianza de religiones porla paz. Esta paz se apoya en el orden moral que deriva del único Dios verdadero, que gobierna el mundo, y con cuyo poder cooperan los reyes y hombres dela tierra. El emperador reconoce que su poder se ha hecho mayor que cualquier otro en la tierra; y ésta es la causa por la que reconoce que sus obligaciones y sus responsabilidades políticas son mayores.

El deber de amar y servir

El emperador presenta un verdadero programa político de paz, en la carta que remite a don Juan de Zumárraga, que preside aquella embajada. Trata así, primero, de formular y razonar su nuevo proyecto, para, a continuación, definir sus propias responsabilidades morales, después de haberles dado a entender la ley evangélica. Tres principios, pues, de orden moral definen la verdadera paz por él propuesta: la verdad reflejada en el único y verdadero Dios, creador de cielos y tierra; el amor del Dios creador del hombre; y la justicia de los gobernantes y de los hombres, que «de su voluntad y libremente» actúan al cooperar con Dios en el gobierno del mundo.
Para nada habla el emperador Carlos del poder universal del Papa, ni del mandato pontificio de evangelización. Ni hace referencia a su derecho de ocupación y monopolio de explotación en exclusiva. En esta carta, el emperador parece apoyarse exclusivamente en su deber moral, como hombre y como gobernante, de amar y servir al Dios verdadero, trabajando por que sea conocido y adorado, y cooperando con Él en el gobierno del mundo y en la promoción y desarrollo de todos los hombres, hechos por Él a imagen y semejanza suya.
El hombre, la persona humana, se hace así el centro de la sociedad, y a su promoción y servicio se orienta el fin último del poder político: el hombre está por encima de todas las cosas, «siendo todas ellas, sin comparación, de menor valor y credas para servicio del hombre». Y por esta razón, su deber de ayudar a los hombres y de agradecimiento al Dios verdadero es también mayor que en ningún otro soberano.
El emperador invita a formar una confederación de Estados sobre la base del respeto a la soberanía de todos y cada uno de sus miembros, sobre el principio de solidaridad y comunicación de bienes, y sobre el desarrollo de la persona humana, que se hace centro de la sociedad y fin último del poder político. Se viene a estructurar el concepto de paz sobre la idea de verdad, de amor y de fraternidad. Y el emperador trata de recuperar las bases morales capaces de regenerar la convivencia de los hombres dominados por instintos bestiales de venganza y destrucción. En la práctica y de hecho, este plan parece reducirse simplemente a constatar las bases ideales y las principales líneas de comportamiento moral en las que podían coincidir las tres principales religiones monoteístas. El emperador Carlos propone una alianza de religiones.

Luciano Pereña – Alfa y omega. 2007.I. España

 

+++

 

 

 

En Europa, mientras tanto, los franceses

divulgan enfermedades venéreas - 1494

 

La política de Alejandro VI, fiel a España y al Rey de Nápoles, se confrontó con el Rey de Francia Carlos VIII que, en el intento de conquistar a la Francia el reino de Nápoles, el 31 de diciembre del 1494, ocupó Roma y tomó en secuestro al hijo del Papa, César Borgia. Los militares franceses difundieron en Roma y en Italia aquella enfermedad venérea* que los médicos del tiempo llamaron "morbo celtico o gallico". [*venéreo, a.(Del lat. vener?us).1. adj. Perteneciente o relativo a la venus (? deleite sexual).2. adj. Med. Se dice de la enfermedad contagiosa que ordinariamente se contrae por el trato sexual].

Vale recordar que el 14 de junio del 1497 fue asesinado su hijo Juan (Giovanni) Borgia, duque de Candia, al cual tenía tanto afecto. Michelangelo Buonarroti, para aliviar de algún modo aquel dolor del pontífice, esculpió la famosa Pietà [la Piedad de Miguel Ángel] que se encuentra en San Pedro en Vaticano. Alejandro VI, además de las circunstancias políticas y a los tropiezos de su familia, debió afrontar una fatiga aún más dura con el prior de San Marco de Florencia, el dominicano Girolamo Savonarola… pero esta es otra historia.

 

+++

 

2006."Los periodistas saben de todo un poco pero con un centímetro de profundidad; o sea, mucho humo intoxicante y poco fuego para alumbrar".


+++

 

A los transportadores de afecciones: tuberculosis, viruela, AIDS [SIDA] hepatitis, etc. ¿quién les prohíbe desplazarse o ir a tierras lejanas, aglomerados extraños? 2006

 

 

 

El 18 de febrero de 1519 – Hernán Cortés, con una flota de once naves y un millar de hombres, emprende en La Habana su gran expedición para la conquista de México.

 

Descripción de una enfermedad escrita por un católico fraile franciscano*, y otros que, con leyendas negras,  usan la posible viruela contra Hernán Cortés-expedición.

 

Fray Bernardino de Sahún [+1590], puede considerarse como el máximo investigador de todo lo que atañe a la cultura nahua, dedicando toda su vida a la recopilación y posterior escritura de las costumbres, modos, lugares, maneras, dioses, lenguaje, ciencia, arte, alimentación, organización social, etc., de los llamados mexicas. Quizá el valor más importante de su obra es que las fuentes de su información fueron directas, es decir, de la propia boca de los indígenas que, tanto a él como a sus alumnos, relataron y confirmaron todo lo referente a su cultura. El método de Fray Bernardino fue totalmente científico, además de haber escrito su obra en tres lenguas: latín, castellano y náhuatl.

 

En 1555, provenientes de Sahagún, los indígenas de Tlatelolco redactaron en lengua náhuatl, basados en recuerdos de sus padres y abuelos, una historia de logros, huidas y habilidades de ‘esos hombres recién llegados’. Comentan las terribles situaciones a causa de una epidemia que diezmó a los mexicas. La enfermedad, [¿desconocida hasta entonces en esas tierras?], coincidió con el regreso a México-Tenochtitlán de los españoles antes derrotados, Damos aquí una reducción española  del texto original, llevada a cabo por fray Bernardino de Sahún*(acabando el XVI].  

 

«Cuando se fueron los españoles de México y aún no se preparaban los españoles contra nosotros, primero se difundió entre nosotros una gran peste, una enfermedad general. Comenzó en Tepeílhuitl [el decimotercer mes del calendario azteca]. Sobre nosotros se extendió: gran destruidora de gente. Algunos bien los cubrió, por todas partes (de su cuerpo) se extendió. En la cara, en la cabeza, en el pecho.

Era muy destructora enfermedad. Muchas gentes murieron de ella. Ya nadie podía andar, no más estaban acostados, tendidos en su cama. No podía nadie moverse, no podía volver el cuello, no podía hacer movimientos de cuerpo; no podía acostarse cara abajo, ni acostarse sobre la espalda, ni moverse de un lado a otro. Y cuando se movían algo, daban gritos. A muchos dio la muerte la pegajosa, apelmazada, dura enfermedad de granos. Muchos murieron de ella, pero muchos solamente de hambre murieron: hubo muertos por el hambre: ya nadie tenía cuidado de nadie, nadie de otros se preocupaba.

A algunos les prendieron los granos de lejos: esos no mucho sufrieron, no murieron muchos de eso.

Pero a muchos con esto se les echó a perder la cara, quedaron cacarañados, quedaron cacarizos. Unos quedaron ciegos, perdieron la vista.

El tiempo que estuvo en fuerza esta peste duró sesenta días, sesenta días funestos. Comenzó en Cuatlan: cuando se dieron cuenta, estaba bien desarrollada. Hacia Chalco se fue la peste. Y con esto mucho amenguó, pero no cesó del todo. Vino a establecerse en la fiesta de Teotleco y vino a tener su término en la fiesta de Panquetzaliztli. Fue cuando quedaron limpios de la cara los guerreros mexicanos.»

* BERNARDINO DE SAHAGÚN (-1590)
(1657-1726) - por Romeo Ballán, comboniano

El sitio web «México desconocido virtual» dedica, dentro de su amplia «Ruta de las Misiones», una bien ilustrada y cuádruple página a Fr. Bernardino de Sahagún, quien «puede considerarse como el máximo investigador de todo lo que atañe a la cultura nahua». La primera de las páginas trata de la biografía de Fr. Bernardino, de su método de investigación y de los avatares de su obra escrita; la segunda describe la historia literaria y los contenidos de la Historia general de las cosas de Nueva España; la tercera y la cuarta reproducen el Prólogo de dicha obra. Merecen destacarse también las ilustraciones que adornan las páginas. A continuación reproducimos el texto de la primera de las páginas.

 

Fray Bernardino de Sahagún puede considerarse como el máximo investigador de todo lo que atañe a la cultura nahua, dedicando toda su vida a la recopilación y posterior escritura de las costumbres, modos, lugares, maneras, dioses, lenguaje, ciencia, arte, alimentación, organización social, etc., de los llamados mexicas.

Quizá el valor más importante de su obra es que las fuentes de su información fueron directas, es decir, de la propia boca de los indígenas que, tanto a él como a sus alumnos, relataron y confirmaron todo lo referente a su cultura. El método de Fray Bernardino fue totalmente científico, además de haber escrito su obra en tres lenguas: latín, castellano y náhuatl.

Sin las investigaciones de Sahagún habríamos perdido gran parte de nuestra herencia cultural.

Su vida

Fray Bernardino nació en Sahagún, Reino de León, España, entre 1499 y 1500; murió en la Ciudad de México (Nueva España) en 1590. Su apellido era Ribeira y lo trocó por el de su villa natal. Estudió en Salamanca y llegó a la Nueva España en 1529 con el fraile Antonio de Ciudad Rodrigo y 19 hermanos más de la Orden de San Francisco.

Tenía muy buena presencia, según lo afirmaba fray Juan de Torquemada que cuenta que «lo escondían los religiosos ancianos a la vista de las mujeres».

Los primeros años de su residencia los pasó en Tlalmanalco (1530-1532) y luego fue guardián del convento de Xochimilco y, por lo que se conjetura, también su fundador (1535).

Enseñó latinidad en el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco durante cinco años a partir de su fundación, el 6 de enero de 1536; y en 1539 era lector en el convento anexo a la escuela. Entregado a varios menesteres de su Orden anduvo por el Valle de Puebla y la región de los volcanes (1540-1545). Vuelto a Tlatelolco, permaneció en el convento de 1545 a 1550. Estuvo en Tula en 1550 y 1557. Fue definidor provincial (1552) y visitador de la custodia del Santo Evangelio, en Michoacán (1558). Trasladado al pueblo de Tepepulco en 1558, permaneció allí hasta 1560, pasando en 1561 de nueva cuenta a Tlatelolco. Allí duró hasta 1565, año en que fue a residir al convento Grande de San Francisco de la ciudad de México, donde permaneció hasta 1571, para regresar otra vez a Tlatelolco. En 1573 predicó en Tlalmanalco. Fue de nuevo definidor provincial de 1585 a 1589. Falleció a los 90 o poco más años, en el convento Grande de San Francisco de México.

 

Sahagún y su método de investigación

Con fama de hombre sano, fuerte, gran trabajador, sobrio, prudente y amoroso con los indios, dos notas parecen esenciales en su carácter: la tenacidad, demostrada en 12 lustros de pródigo esfuerzo en favor de sus ideas y de su obra; y el pesimismo, que ensombrece con amargas reflexiones el fondo de su escenario histórico.

Vivió en una época de transición de dos culturas, y pudo percatarse de que la mexica iba a desaparecer absorbida por la europea. Se adentró con singular tesón, comedimiento e inteligencia en las complejidades del mundo indígena. Movíale en ello su celo de evangelizador, pues en posesión de ese conocimiento pretendía combatir mejor la religión pagana autóctona y convertir más fácilmente a los indígenas a la fe de Cristo. A sus trabajos escritos como evangelizador, historiador y lingüista, les dio diversas formas, corrigiéndolos, ampliándolos y redactándolos como libros distintos. Escribió en náhuatl, idioma que poseyó a la perfección, y en castellano, agregándole latín. Desde 1547 empezó a investigar y recopilar datos acerca de la cultura, creencias, artes y costumbres de los antiguos mexicanos. Para llevar a cabo su tarea con éxito, inventó y puso en marcha un método moderno de investigación, a saber:

a) Hizo cuestionarios en náhuatl, valiéndose para elaborarlos de los estudiantes del Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco avanzados en «romance», esto es, en latín y castellano, al tiempo que eran peritos en náhuatl, su lengua materna.

b) Estos cuestionarios los leyó a los indios que encabezaban los barrios o parcialidades, quienes le mandaron indígenas ancianos que le prestaron inapreciable ayuda y se les conoce como los Informantes de Sahagún.

Éstos informantes eran de tres lugares: Tepepulco (1558-1560), donde elaboraron los Primeros memoriales; Tlatelolco (1564-1565), donde hicieron los Memoriales con escolios (a ambas versiones se les identifica con los llamados Códices matritenses); y la Ciudad de México (1566-1571), en donde realizó Sahagún una nueva versión, mucho más completa que las anteriores, ayudado siempre por su equipo de estudiantes de Tlatelolco. Este tercer texto definitivo es la Historia general de las cosas de Nueva España.

 

Los curiosos destinos de su obra

En 1570, por razones económicas, paralizó su obra, viéndose obligado a redactar un sumario de su Historia, que envió al Consejo de Indias. Este texto está perdido. Otra síntesis se envió al papa Pío V, y se conserva en el Archivo Secreto Vaticano. Se intitula Breve compendio de los soles idolátricos que los indios desta Nueva España usaban en tiempos de su infidelidad.

Por intrigas de los frailes de su misma Orden, el rey Felipe II mandó recoger, en 1577, todas las versiones y copias de la obra de Sahagún, ante el temor de que los indígenas siguiesen apegados a sus creencias si éstas se conservaban en su lengua. Cumpliendo esta orden terminante, Sahagún entregó a su superior, fray Rodrigo de Sequera, una versión en lengua castellana y mexicana. Esta versión la llevó a Europa el padre Sequera en 1580, la que se conoce con el nombre de Manuscrito o Copia de Sequera y se identifica con el Códice florentino.

Su equipo de estudiantes trilingües (latín, castellano y náhuatl) lo formaron Antonio Valeriano, de Azcapotzalco; Martín Jacobita, del barrio de Santa Ana o de Tlatelolco; Pedro de San Buenaventura, de Cuautitlán; y Andrés Leonardo.

Sus copistas o pendolistas fueron Diego de Grado, del barrio de San Martín; Mateo Severino, del barrio de Utlac, Xochimilco; y Bonifacio Maximiliano, de Tlatelolco, y quizá otros más, cuyos nombres se han perdido.


Fue Sahagún creador de un método riguroso de investigación científica, si no el primero, puesto que fray Andrés de Olmos se le adelantó en tiempo de sus indagaciones, sí el más científico, por lo que se le considera el padre de la investigación etnohistórica y social americana, anticipándose dos siglos y medio al padre Lafitan, generalmente considerado por su estudio de los iroqueses como el primer gran etnólogo. Logró reunir un extraordinario arsenal de noticias de boca de sus informantes, relativas a la cultura mexica.

Las tres categorías: lo divino, lo humano y lo mundano, de honda tradición medieval dentro de la concepción histórica, están todos en la obra de Sahagún. De ahí que exista una estrecha relación en el modo de concebir y escribir su Historia con la obra de, por ejemplo, Bartholomeus Anglicus intitulada De propietatibus rerum... en romance (Toledo, 1529), libro muy en boga en su época, lo mismo que con las obras de Plinio el Viejo y Alberto el Magno.

Su Historia, que es una enciclopedia de tipo medieval, modificada por los conocimientos renacentistas y los de la cultura náhuatl, presenta la labor de varias manos y varios estilos, ya que intervino en ella su equipo de estudiantes desde 1558, por lo menos, hasta 1585. En ella se percibe con claridad meridiana su filiación, con tendencia pictográfica, a la llamada Escuela de México-Tenochtitlan, de mediados del siglo XVI, con el estilo «azteca revivido».

Toda esta abundante y magnífica información permanecía en el olvido, hasta que Francisco del Paso y Troncoso -profundo conocedor del náhuatl y gran historiador- publicó los originales conservados en Madrid y en Florencia con el título de Historia general de las cosas de Nueva España. Edición parcial en facsímile de los Códices matritenses (5 vols., Madrid, 1905-1907). El tomo quinto, primero de la serie, trae las 157 láminas de los 12 libros del Códice florentino que se conserva en la Biblioteca Laurentiana de Florencia.

De una copia de la Historia de Sahagún, que se encontraba en el convento de San Francisco de Tolosa, España, proceden las ediciones que hicieron Carlos María de Bustamante (3 vols., 1825-1839), Irineo Paz (4 vols., 1890-1895) y Joaquín Ramírez Cabañas (5 vols., 1938).

La edición más cumplida en castellano es la del padre Ángel María Garibay K., con el título Historia General de las cosas de la Nueva España, escrita por Bernardino de Sahagún y fundada en la documentación en lengua mexicana recogida por los naturales (5 vols., 1956).

 

 

 

BERNARDINO DE SAHAGÚN (-1590)
por José Tudela

Fray Bernardino nació en Sahagún (León) el año 1499 ó 1500, y murió en Méjico el año 1590. Se llamó en el siglo Francisco Rivera, que cambió por el de su pueblo natal al profesar en el convento de franciscanos de Salamanca, en cuya Universidad había estudiado antes de hacerse fraile y en cuyo convento fue luego profesor.

Marchó a Nueva España en 1529, con otros diecinueve frailes, con la expedición de fray Antonio Rodrigo. Se dedicó al estudio de la lengua mejicana, en cuyo conocimiento sólo pudo comparársele el padre Molina. Residió en los conventos de Tlalmalalco, Tlatelolco, Méjico y Xochimilco. Fue visitador de la Custodia de Michoacán.

Dedicó casi toda su larga vida al estudio de la lengua, la historia y las costumbres del pueblo nahua; por eso se le considera el fundador de los estudios de literatura nahua y hasta de la moderna Etnología; pues su técnica de investigación etnológica es la que han empleado después los más modernos etnólogos.

Escribió y publicó numerosas obras de carácter catequístico, pues los misioneros aprendían las lenguas indígenas no sólo para entenderse con los indios y poderlos catequizar mejor, sino para escribir en ellas confesonarios, sermonarios, catecismos... para los indígenas a los que enseñaban a leer y escribir y para los jóvenes misioneros a quienes, a su vez, les enseñaban las lenguas americanas.


El padre Sahagún escribió y publicó en la primera imprenta de Méjico y en las de España muchas de estas publicaciones catequísticas y, además, vocabulario y gramática del nahua, una Vida de San Bernardino, en mejicano, Evangelios y Epístolas, Sermones, Coloquios y doctrina cristiana. Pralmadia, Exercicios Quotidianos, Manual del Christiano (o vida de casados), Vocabulario trilingüe, en castellano, latín y mejicano..., pero su obra fundamental fue su Historia de las cosas de Nueva España, verdadera enciclopedia, que se ha publicado parcialmente en cinco tomos (ed. P. Robredo en Méjico, en 1938), quedando aún por traducir íntegramente los tres códices, en doble folio, que existen en Madrid, en la Biblioteca de la Academia de la Historia y en la de palacio, de los que sólo se han publicado trozos, aunque se hizo una edición facsimilar por el señor Paso y Troncoso.

La traducción del nahua de este manuscrito y su edición crítica es uno de los deberes más apremiantes que en el orden cultural tienen tanto España como Méjico.

En la edición citada Historia de las cosas de Nueva España, se publica la versión tomada de labios indígenas de la conquista de Méjico; versión interesantísima, pues narra esta gran gesta desde el lado mejicano, y aunque está narrada por indios conversos, se acusa su especial punto de vista y está ilustrada además con multitud de dibujos, como todo el códice florentino, que se conserva en la Biblioteca Laurenciana de Florencia, que, en su mayor parte, está dedicado a la naturaleza mejicana y a las costumbres de los indios de Nueva España.

José Tudela, Fray Bernardino de Sahagún, en AA. VV., Diccionario de Historia de España. Madrid, Revista de Occidente, 1952, Tomo II, pp. 1091-1092.

 

 

 

BERNARDINO DE SAHAGÚN (-1590)
por Leandro Tormo

Fray Bernardino nació en Sahagún (León) el año 1499, y murió en Méjico el 28 de octubre de 1590. Misionero, padre de la etnología americana. Es una de las más altas personalidades científicas y pastorales del siglo XVI indiano. De familia posiblemente noble procedente de Galicia, marchó a Salamanca y estudió Humanidades en su Universidad. Allí cambió su apellido Ribeira al entrar en religión. Pasó a Méjico en el delicado momento (1529) en que, bautizadas grandes masas indígenas, rebrotaron algunas de sus viejas idolatrías. Los indios habían aceptado el Evangelio como una liberación de sus dioses terroríficos, pero al mismo tiempo habían fundido verdades cristianas con credos paganos. La tarea de Sahagún fue separar el grano de la paja para evitar que la adaptación misionera verificada con naturalidad por los primeros apóstoles de la Nueva España se convirtiese en un sincretismo aberrante. Para ello se propuso conocer a fondo el mundo indígena. Lo consiguió dominando la lengua nahuatl y derrochando cariño entre los antiguos jerarcas de los lugares donde administró los sacramentos, principalmente Tepepulco (hoy Ciudad Sahagún), Tlaltelolco y Méjico, cotejando las versiones que le dieron en cada uno de ellos. En la tamización de las noticias obtenidas le ayudaron eficazmente sus alumnos del célebre colegio de Santa Cruz, del que fue uno de sus fundadores. Hombre de singular inteligencia y preparación, desempeñó cargos importantes en su Orden siendo superior de los conventos de Tlalmanalco (1530), donde fue testigo del éxtasis de Fray Martín de Valencia, y Xochimildo (1534), cuyo edificio conventual construyó; misionero en las regiones de Puebla, Tula y Tepepulco (1539-1558); definidor provincial y visitador de la Custodia de Michoacán (1558).

 

Obras: Psalmodia cristiana y Sermonario de los Santos del año, en lengua mexicana, ordenado en cantares o psalmos para que canten los indios en los areytos que hacen en las Iglesias, Méjico 1583, redactado en Tepepulco para sustituir los cánticos que utilizaban los indios en sus fiestas durante el paganismo; Historia General de las Cosas de la Nueva España, Méjico 1830, obra monumental en doce libros en que se abarcan todos los informes referentes a las ideas, costumbres, instituciones, religión e historia de los antiguos mejicanos y que según Garibay hoy la podríamos llamar más bien «Enciclopedia de la cultura de los mahuas de Tenochtitlan». Escribió además: Incipiunt Epistola et Evangelia; Evangelario en lengua Mexicana; Evangeliarium, Epistolarium et Lectionarium Aztecum sive Mexicanum, Milán 1858; Sermonario de dominicas y de santos en lengua mexicana; Postillas sobre las Epístolas y Evangelios de los Domingos de todo el año, con la colaboración de los colegiales de Tlaltelolco; Tratado de la Retórica y Teología de la gente mexicana, también en lengua nahuatl; Historia de la conquista de México, Méjico 1823, redactada a base de la «versión de los vencidos»; Coloquios y Doctrina Cristiana con que los doce frailes de San Francisco enviados por el papa Adriano VI y por el emperador Carlos V convirtieron a los indios de la Nueva España; Arte de la lengua mexicana, con su vocabulario apéndiz; Vida de San Bernardino de Siena, en lengua mejicana; Manual del Cristiano; Calendario; Arte adivinatoria y Vocabulario trilingüe. Por la amplitud de su obra y el rigor científico de la misma el Consejo Superior de Investigaciones dio su nombre al Instituto de Antropología y Etnología.

Leandro Tormo, Bernardino de Sahagún, en Diccionario de Historia Eclesiástica de España. Madrid 1975, vol. IV, pág. 2135.

 


BERNARDINO DE SAHAGÚN (-1590)
por Carlos Rodríguez Eguía
 

Misionero franciscano en México. Se le considera creador de la Etnología americana y precursor de la Etnología cultural moderna. Nació en 1499 ó 1500 en Sahagún de Campos, villa de la provincia de León que fue centro de la reforma cluniacense en España. Estudió en la Universidad de Salamanca, y hasta ingresar en el convento de los franciscanos en esta ciudad se llamó Francisco Rivera. En 1529 se trasladó a México, en la expedición de los franciscanos encabezada por Antonio Rodrigo. Residió en los conventos de Tlalmanalco (1533-36); Tlaltelolco (1536), donde ocupó la cátedra de Latín en el Colegio de la Santa Cruz (hasta 1540); Xochimilco, Huejotzingo y Cholula (1540-45), volviendo nuevamente al de Tlaltelolco. Ejerció los cargos de guardián, definidor y visitador de los principales conventos de la Orden franciscana en México. Durante este tiempo alternó su ministerio sacerdotal y sus ocupaciones de misionero y profesor con el aprendizaje de la lengua nahuatl, que llegó a dominar totalmente. Desde 1547 se dedicó casi exclusivamente a sus trabajos históricos, lingüísticos y etnográfícos. Murió en el convento de San Francisco, en México, el 23 de octubre de 1590.

 

Su única obra publicada mientras vivió fue Psalmodia christiana y sermonario de los sanctos del año en lengua mexicana, México 1583. En 1578 fueron confiscados sus escritos, por orden real, pues se temía que el valor concedido por Bernardino de Sahagún a la cultura indígena y sus métodos misionales de conservación de las costumbres de los indios, siempre que no se opusieran a la fe y a la doctrina cristianas, pudieran ser un obstáculo a la evangelización de México. En realidad, la campaña levantada contra fray Bernardino que culminó en la confiscación de sus escritos, procedía de sectores religiosos poco conformes con sus métodos misionales y es posible que fueran también celosos de los éxitos conseguidos por aquél. Su sistema de trabajo y de enseñanza no dificultaba la cristianización de los naturales, pero tampoco favorecía su hispanización. Y esto era lo que el elemento civil de la población quería evitar, confundiendo hispanización con cristianización. Por esta razón, el conjunto de su obra no se ha conocido hasta el s. XIX.

 

Su obra principal, Historia general de las cosas de la Nueva España, escrita en castellano y en nahuatl, que en 1780 había dado a conocer Juan Bautista Muñoz, se editó por primera vez, en castellano, en 1829-30 (ed. C. M. de Bustamante), en México. Lord Kingsborough la incluyó en la col. Antiquities of Mexico (1830-48). P. Robredo la editó en México (1938). La mejor edición crítica es de M. Acosta (México 1946), con abundante bibliografía. Se han reproducido en facsímil algunos códices del texto nahuatl. El texto español se ha traducido al francés; parte del nahuatl, al alemán. En 1969 seguían inéditos tres códices que se conservan en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia y en la de Palacio, en Madrid. La obra se compone de 12 libros y es fundamental para el conocimiento de la cultura mexicana. Trata de costumbres, dioses, mitos, creencias, virtudes y vicios de los indígenas; de las plantas, animales y minerales de México; de retórica, astrología y filosofía moral; etc. Para escribir esta obra se informó directamente de los indígenas más ancianos y prudentes. Su método, de gran vigor científico, ha influido en los modernos investigadores.

 

Otras obras: en nahuatl, Epístolas y Evangelios, Sermones mexicanos, Catecismo de la doctrina cristiana, Libro de las Postillas, Exercicios quotidianos; en castellano, latín y nahuatl, Vocabulario trilingüe; en castellano, Manual del cristiano, Calendario mexicano, Arte adivinatorio, Arte de la lengua mexicana, Vida de San Bernardino, etc.

Carlos Rodríguez Eguía, Bernardino de Sahagún, en Gran Enciclopedia Rialp. Madrid 1971, Tomo IV, págs. 97-98

Agradecemos también a franciscanos.org biblioteca franciscana. MMVI.III

 

+++

 

COLÓN SE LLAMABA PEDRO SCOTTO

 

Al final de un túnel tan largo alumbra (y sorprende) la revelación de una genealogía coherente de Cristóbal Colón, resultado del minucioso trabajo historiográfico de Alfonso Enseñat de Villalonga en el que se revelan de forma documentada tanto su cuna como su trayectoria hasta los viajes que le llevaron al Descubrimiento de América.

En su nuevo libro, «Cristóbal Colón. Orígenes, formación y primeros viajes» (Ediciones Polifemo), Enseñat ha pretendido desbrozar, sistematizar y simplificar sus anteriores y prolijos trabajos de investigación y trazar con pulso firme y claro la verdadera historia del nauta. Que, para abrir boca, no era hijo de laneros, sino de comerciantes, y no fue bautizado como Cristóbal o Cristoforo, sino como Pedro. Pedro del linaje de los Scotto, adscritos al albergo Colonne. Familia que se llamaba «Scotto» porque procedía de los Douglas de Escocia. De ahí, también, el verdadero aspecto físico de Colón: «Era de ojos claros y pecoso -ilustra Enseñat-. También de pelo rubio, aunque encaneció pronto. Así lo describen sus coetáneos, Nada que ver con la iconografía tradicional, totalmente inventada».

Tenaz en su empeño de desmontar definitivamente la teoría «genovista tradicional» (la más divulgada, según la cual el descubridor era hijo del lanero Domenico Colombo de Quinto y de Susana Fontanarossa), Enseñat concluye que Colón era, en efecto, genovés, pero de otro linaje y de una extracción social más elevada. Son averiguaciones que el autor ya había avanzado en anteriores obras («La vida de Cristoforo Colonne: una biografía documentada» y «El Cristóbal Colón histórico: De corsario genovés a almirante de las Yndias»), y de las que ABC se hizo amplio eco, pero que ahora cobran mayor consistencia y solidez.

 

Las fuentes primigenias

Enseñat estima que a lo largo de todos estos años los historiadores han cometido dos pecados capitales que les han apartado de la verdad: el primero, los sucesivos y casi perennes intentos de «apropiación nacionalista» por el que han tratado de convertir (aun «con calzador») a Colón en gallego, catalán, mallorquín o portugués, y, el segundo, el progresivo apartamiento de las fuentes originales; esto es, de los testimonios de los coetáneos del nauta. Así, el autor de esta teoría reivindica el valor extraordinario y la fidelidad a los hechos de la biografía del descubridor escrita por su hijo Hernando, la «Historia de las Indias» de Fray Bartolomé de las Casas y la «Crónica» de Gonzalo Fernández de Oviedo. En el apasionante capítulo V de su nuevo libro, explica Enseñat por qué cambió su nombre de pila el almirante: primero porque fue ordenado clérigo menor y en esa ceremonia recibió otro nombre (el de Cristoforo).

También explica en qué sustenta que originariamente se llamara Pedro: primero lo acreditan los documentos correspondientes al linaje genovés Colonne (en los que «Pietro» aparece como primogénito de Domenico Scotto Colonne) y, después, porque Lucio Marineo Sículo, cronista de los Reyes Católicos, se refirió a él en sus escritos como «Pedro Colón». Pero como en no pocas ocasiones se ha cuestionado el rigor de este personaje, hace constar también que el historiador portugués del siglo XVI Gaspar Frutuoso (tenido por sólido y fiable) relata que en Madeira el nauta era conocido como Pedro Colón.

Enseñat se ha visto obligado a «escarbar» minuciosamente en el Archivio di Stato di Genova, Archivo Histórico Nacional, Real Academia de la Historia y Biblioteca Nacional para aclarar los verdaderos orígenes familiares de Colón. Al desmontar la teoría «genovista tradicional» que coloca la cuna de Colón en el seno de la familia de laneros Colombo de Quinto, el historiador hace notar que «los defensores de esas tesis encajaron a Colón allí donde encontraron una familia con apellido asimilable en la que el progenitor se llamaba Domenico y su primogénito Cristoforo. Como todo lo demás que se fue averiguando de la trayectoria de esos oscuros personajes no encajaba se determinó simplemente que los datos eran falsos». Por ejemplo, «las biografías de los hijos del lanero no pueden en ningún modo asimilarse a las de los hermanos de Colón Diego y Bartolomé».

 

Sobre la otra teoría genovista

La trayectoria de Colón, en opinión de Enseñat, acredita que de ninguna forma pudo ser el hijo de un humilde tejedor. Hernando Colón recoge en su relato biográfico que el propio descubridor manifestó que no era él el primer almirante de su familia, con lo que un testimonio de primerísima mano (el suyo propio) le aparta de la genalogía «oficial». Enseñat aduce también que, nacido en el seno de los «Colonne» genoveses, trabajó después al servicio del pirata Vincenzo Colombo y en esa etapa de rapiña adoptó tal apellido («Colombo») para no «ensuciar» a sus auténticos allegados. Tan complejo es el auténtico linaje colombino que sólo Enseñat ha tenido la paciencia de tratar de desmadejarlo, mientras otros estudiosos, desalentados o movidos por prejuicios, se enfrascaban en el estudio de las cartas manuscritas del descubridor para intentar acotar sus orígenes en virtud de rasgos lingüísticos relevantes: el principal empeño ha sido el de hallar catalanismos, para afianzar las teorías que asignan esa cuna (Cataluña) al nauta. Aduce ahora Alfonso Enseñat que esas pretensiones «no se han se han saldado con datos concluyentes, y ni siquiera con indicios sólidos. Los catalanismos aparecen en esos escritos en una proporción normal, pues el catalán era idioma fuerte e influyente en navegación».

Hace Enseñat Villalonga la inmensa aportación historiográfica de describir y documentar los viajes de Colón antes del Descubrimiento, como pirata y corsario, por todo el Mediterráneo, el Atlántico norte, la cosa africana y los archipiélagos atlánticos de las Azores, Madeira, Canarias y Cabo Verde. Peripecias del navegante de ojos garzos y pelo rubio que encaneció muy joven. De Pedro Scotto o Cristóbal Colón.

BLANCA TORQUEMADA | MADRID ‘ABC’ ESP. 2009-III-08

 

+++

 

La conquista de América no se hubiera podido emprender con una idea medieval, precapitalista, del mundo.

Ernesto Cárdenas Cangahuala no está de acuerdo con mi argumento de que, para referirse al siglo XVI, se pueda hablar de capitalismo y menos en el caso de la conquista de América por españoles y portugueses. Sin embargo, yo sí creo que esa etiqueta es apta si se le da su auténtica dimensión histórica. El capitalismo comienza a fines de la Edad Media en Italia con la racionalidad económica que supone la contabilidad y los instrumentos de crédito. El dinero sí paría dinero, en contra de la doctrina tradicional (que todavía hacen suya los integristas islámicos). Esa racionalidad no había existido antes ni la tenían otros imperios contemporáneos (los chinos, los aztecas, los incas). La racionalidad se acentuó con algunas ideas posteriores, como la libertad de los mares o el precio justo, a las que contribuyeron tanto los españoles del siglo XVI. La conquista de América no se hubiera podido emprender con una idea medieval, precapitalista, del mundo. Las ideas básicas del capitalismo (no su caricatura) han sido aceptadas hoy en todos los países; en algunos, a trancas y barrancas. El lenguaje de los números y la lógica del dinero productivo son ya verdaderamente universales.

Amando de Miguel - 2005-09-30-L.D.ESP.

 

+++

 

 

Francisco de Xerez (1497+1565)

Secretario de Pizarro

 

En 1514 llegó a Tierra Firme este sevillano en la expedición de Pedrarias Dávila, y allí fue uno de los primeros pobladores. Fue más tarde secretario de Francisco Pizarro y le acompañó como escribano en el descubrimiento y conquista del Perú. Su Verdadera relación de la Conquista del Perú, aunque breve, es fuente imprescindible para el conocimiento de aquellos hechos. Transcribiendo largos parlamentos textuales de Pizarro, deja claros Xerez los principios que impulsaron aquellas acciones tan audaces: llevar a los indígenas al conocimiento de la santa fe católica, y sujetarlos al vasallaje del emperador Carlos.

Xerez narra con todo detalle, como testigo presencial, aquel drámatico encuentro de Cajamarca entre Pizarro y Atahualpa, y cuenta cómo lo primero que se trató fue de la fe cristiana. Y lo mismo refiere Diego de Trujillo (véase al final de la Relación de Xerez) en su mucho más breve Crónica, donde dice así: Estaba todavía Atahualpa en las andas en que le habían traído, cuando «con la lengua [el intérprete], salió a hablarle Fray Vicente de Valverde y procuró darle a entender al efecto que veníamos, y que por mandado del Papa, un hijo que tenía, Capitán de la cristiandad, que era el Emperador nuestro Señor. Y hablando con él palabras del Santo Evangelio, le dijo Atabalipa: "¿Quién dice eso?". Y él respondió: "Dios lo dice". Y Atabalipa dijo: "¿Cómo lo dice Dios?". Y Fray Vicente le dijo: "Veslas aquí escritas". Y entonces le mostró un breviario abierto, y Atabalipa se lo demandó y le arrojó después que le vio, como un tiro de herrón [disco de hierro, perforado, que se arrojaba en un juego] de allí, diciendo: "¡Ea, ea, no escape ninguno!"» (Xerez 110-112, 202)... Y allí fue la tremenda...

Esta primacía de la finalidad misionera, Xerez la resume, al terminar su Relación, en un poema dedicado al emperador, que dice así: «Aventurando sus vidas / han hecho lo no pensado / hallar lo nunca hallado / ganar tierras no sabidas / enriquecer vuestro estado: / Ganaros tantas partidas / de gentes antes no oídas / y también como se ha visto, / hacer convertirse a Cristo / tantas ánimas perdidas».

 

 

+++

 

  

P: ¿Cómo es posible que se justificara la esclavitud de los negros, incluso por personas que, por ejemplo, respetaban a los indios centro/sudamericanos como personas con derechos inviolables? Yo no lo puedo entender.

 

R: Se lo tendría que explicar fray Bartolomé de las Casas que era uno de los que sostenía tan peregrina tesis o Voltaire que hizo una fortuna personal con el tráfico de negros. Generalmente, se racionalizaba la contradicción señalando que los negros eran seres más fuertes que los indios e inferiores a los blancos a los que la esclavitud podía incluso beneficiar al sacarlos del salvajismo africano... al menos así lo afirmaba la Enciclopedia – Dr. CÉSAR VIDAL. 2003-10-21 L.D. ESP.

 

P: Según usted, decir que los españoles cometieron un genocidio en América es una estupidez porque se ven ahora muchos indígenas. Según su maravillosa teoría, ¿quién se atreve a hablar de genocidio judío a manos de los nazis? Fíjese la cantidad de judíos que hay en Alemania...

 

R: Hay diferencias fundamentales: 1. Los nazis tuvieron la intención de acabar con los judíos pero los españoles no abrigaron esas intenciones con los indios; 2. los reyes españoles dictaron disposiciones favoreciendo a los indios e igualándolos con sus súbditos de la Península lo que no se parece a la posición de los nazis; 3. Si los nazis hubieran tenido más de cuatro siglos para acabar con los judíos por supuesto que no hubiera quedado ni uno.

 

+++

 

Francisco de Vitoria, lo que separa

y lo que une a los hombres: 1539

 

 

La alegoría de la guerra y la esperanza de la paz. Las pinturas representan la victoria del hombre sobre los males del mundo. Lo que separa a los hombres es la guerra, el odio, la crueldad, la venganza, la injusticia, la esclavitud. Lo que los une es la paz, la liberación de la esclavitud, el espíritu de igualdad y de concordia.

 


Código de verdades fundamentales, principios jurídicos y conclusiones morales, la conferencia de Francisco de Vitoria sobre el derecho de guerra, pronunciada en la Universidad de Salamanca el 19 de junio de 1539, es el documento más representativo de su doctrina de paz, por su perfección técnica, por su influencia histórica y por su proceso de reflexión académica sobre la política del emperador Carlos V. Su teoría de la guerra justa se integra en este código moral de paz:

 
- El concepto de paz dinámica: la paz es el fin natural de la Humanidad. Todos los hombres y todos los pueblos tienen derecho a vivir en paz. Es un fin en sí mismo, tiene un valor absoluto. Pero Vitoria no reducía la paz a simple ausencia de guerra, a pura combinación de intereses nacionales, o a frágil equilibrio de alianzas diplomáticas y militares. De acuerdo con el concepto agustiniano define la paz por la tranquilidad en el orden de la justicia y la libertad, pero en cuanto posibles. Las condiciones de paz pueden ser distintas, según sean distintas sus condiciones históricas.

 
- La paz esencialmente es dinámica. Y su dinamismo exige la revisión constante de opciones y actitudes; es el resultado de la justicia y de la equidad, de la moderación y de la prudencia política. Hay que saber ceder de sus propios derechos en bien de la paz, «porque muchas leyes justas en sí mismas no son convenientes en razón del bien común», no sólo del Estado sino también de la Comunidad internacional. Las leyes de la Comunitas Orbis son universales y obligan por igual a todos sus miembros con independencia de su poder, religión o cultura.

 
- La guerra, en cambio, no es un fin en sí misma; es justa en cuanto puede ser un medio necesario de paz; su legitimidad y validez moral deriva de la necesidad, a veces, de recurrir a las armas para defender o restablecer la justicia internacional. La guerra por naturaleza es una institución histórica sometida a las normas generales del derecho natural y de gentes. Y, en virtud de este derecho, la competencia legítima para hacer la guerra corresponde, en última instancia, a la autoridad del Orbe. Por voluntad o común acuerdo de las naciones, Vitoria preveía la posibilidad de llegar a la derogación de la guerra como medio legítimo en la solución de conflictos.
- La causa de la guerra justa trasciende los intereses privativos del monarca y aun del propio Estado, ya que dice relación al bien común de la comunidad política, y por solidaridad natural al bien común de la Comunidad del Orbe, de la que el Estado forma parte. Vitoria había excluido ya como causas de guerra la diversidad de religión, la expansión territorial del imperio y la gloria o el interés personal del Príncipe. La injuria, recibida, realizada y consumada, dice Vitoria, es la única causa justa de guerra. Se hace la guerra para castigar el crimen del agresor actualmente culpable. Es inicua, por tanto, la guerra preventiva contra un agresor meramente posible.

 
- Por razones de paz y por el bien común de la Humanidad reconoce, sin embargo, la legitimidad de la guerra en defensa de la patria, para el castigo de los criminales y para venganza y satisfacción de la injuria recibida. Los príncipes o Jefes de Estado tienen el deber de garantizar la paz y seguridad de sus pueblos. Vitoria reconoce a todo pueblo el derecho a su propia existencia y a vivir en paz; el derecho a defender su propio territorio y a la seguridad de fronteras. Sin embargo, «si para recuperar un territorio han de seguirse mayores males para el bien común, es indudable que el gobernante está obligado a ceder de sus derechos y aun abstenerse de recurrir a la guerra».
- En virtud de la solidaridad universal, un Estado tiene derecho a intervenir en defensa de los aliados, víctimas de la agresión injusta, cuando expresamente ellos lo pidan. En el caso, sin embargo, de que sean lesionados derechos fundamentales de las personas, lícitamente cualquier Estado puede intervenir, aun contra la voluntad de los oprimidos. Pero sólo para defenderlos y protegerlos hasta su liberación y seguridad futura.

 
- «Supuesto que los príncipes son quienes tienen autoridad para hacer la guerra, el primero de sus deberes consiste en no andar buscando ocasiones y pretextos para la guerra, sino desear, en cuanto puedan, vivir en paz con todos los pueblos. Porque es de extremo salvajismo buscar motivos, y alegrarse de que existan, para matar y destruir a los hombres que Dios creó y por los que murió Cristo. Por fuerza y contra su voluntad los príncipes deben sentirse obligados a acudir a la guerra».

 
- Vitoria reconoce la moralidad de la guerra, a condición de que la gravedad del crimen sea proporcional a la gravedad de los males que necesariamente desencadena la guerra; cuando la guerra sea un medio indispensable contra la agresión, se hayan agotado previamente los caminos posibles de solución pacífica; se utilice únicamente para garantizar la paz y la seguridad; y exista esperanza razonable de victoria, capaz de restablecer y garantizar una paz justa. No basta la justicia de la causa; es necesario también la utilidad del sacrificio.

 
- Los gobernantes o Jefes de Estado que se creen víctimas de la agresión están obligados a examinar diligentemente los motivos que les inducen a tomar las armas, a escuchar los argumentos y razones del adversario, y, si ellos lo piden, están obligados a celebrar congresos y conferencias para discutir cara a cara el litigio en cuestión. No basta que la guerra pueda ser legítimamente declarada por la autoridad competente del Estado agredido, no basta que esa guerra sea un medio necesario, en cuanto que no hay otro remedio para contener la agresión. No se crea que una vez estallada la guerra, ya por lo mismo todo es lícito entre los beligerantes. La potencia de las armas no legitima cualquier uso para fines políticos y militares.

 
- «Declarada ya por causas justas la guerra, es preciso emprenderla no para exterminio del pueblo contra el que se lucha, sino para la recuperación del propio derecho y para defensa de la patria, de suerte que de esa guerra el resultado final sea la paz y la seguridad». Nadie puede ser excusado de violar las normas del Derecho natural por cualquier razón que sea. Las autoridades subalternas y hasta los simples soldados tienen el deber se negarse a colaborar en una guerra claramente injusta.

 
- «Terminada la guerra se debe usar de la victoria con moderación y prudencia cristiana». Es superinicuo que pague el pueblo los delirios de sus gobernantes.
Luciano Pereña. VII. MMII.   ALFA Y OMEGA – Esp.

 

+++

 

Visión objetiva

 

Con frecuencia en los análisis históricos se peca de falta de objetividad por juzgar con valores actuales los sucesos del pasado. Esto no significa relativizar el juicio valórico de los sucesos, sino extirpar ciertos moralismos actuales que no son reales, que suponen una "moral" moderna y postmoderna que juzga enloquecidamente las cosas. Desde una perspectiva objetiva tenemos que condenar sin reserva los errores ocurridos en l período analizado, pero sin rasgar vestiduras por la "monstruosa" noticia del descubrimiento y civilización europea en América, maldiciendo la hora en que se produjo al estilo del cuestionado activista verde Jacques Cousteau quien declaró en 1992 que la llegada de la Colón a América "fue un desastre peor que la lluvia de meteoritos que acabó con los dinosaurios en la prehistoria"

Aquí la premisa tribalista de "cada uno en su tierra sin invadir otra" queda desvanecida por el absurdo ante el dinamismo y realidad de la historia. Toda civilización es el fruto de una mezcla frecuentemente nada pacífica. La misma epopeya del Pueblo de Dios suponía conquistar una tierra prometida ocupada por tribus locales. Los mismos europeos provienen de invasiones y nuevas invasiones que mezclaron sus sangres e hicieron nacer las distintas culturas que dan alma al Viejo Mundo.

 

+++

 

La Enciclopedia francesa, vademécum de la ilustración, recordaba que Europa era un continente pequeño, pero el faro del mundo debido a su cultura, su historia, su arte y, "sobre todo", su religión{la Iglesia Católica fundada por Jesucristo - Dios nuestro}

 

+++

 

1) Atribuir a la Iglesia Católica “la postergación y humillación sistemática de la mujer”. Esta falsedad es todavía más grande, pues una de las causas de la difusión del primitivo cristianismo fue el papel importante que la mujer tuvo en él, muy por encima de la que tenía en el imperio romano. Y fue precisamente en la Edad Media cristiana donde la mujer alcanzó una dignidad y un poder como nunca había tenido.

El señor escritor Vargas Llosa debería leer, al menos, los libros de la medievalista francesa Règine Pernoud para salir de su error. Sin una serie de mujeres descollantes —Genoveva, Juana de Arco, Catalina de Siena, Eloisa, Hildegarda de Bingen, Leonor de Aquitania, Blanca de Castilla, etc.—, que eran admiradas y respetadas por las autoridades civiles y religiosas de su tiempo, incluido el Papa, posiblemente la civilización europea habría sido imposible. Cualquier mujer podía entonces establecer un negocio o adquirir una propiedad sin autorización de su marido. Y fueron las damas del medioevo las que educaron y afinaron a los hombres, crearon el amor cortés, la galantería y el honor de servir el hombre a la mujer. ¿Donde está, pues, la “postergación y humillación sistemática de la mujer”? Fue con el Renacimiento y el nuevo auge del Derecho Romano cuando la mujer perdió los derechos que había ganado en la Edad Media.

-.-

2) Atribuir a la Iglesia Católica el haber mandado a la hoguera a millares de católicos e infieles en la Edad Media. El tema de la Inquisición merece un comentario más detenido y matizado del que es posible aquí. Remito a estudios serios sobre la Inquisición española como los del historiador inglés Henry Kamen o la española Beatriz Comella. Pero sí hay que saber, por lo menos, que su importancia no fue en la Edad Media, que termina en el Siglo XIV, sino en pleno Renacimiento y más allá, hasta el XVII y XVIII, que es cuando pasó del poder eclesiástico al poder civil.

Inquisiciones hubo tantas como religiones había en esos siglos. Para esa época, un ataque a la religión de un país —ya fuera la católica, la luterana, la anglicana o la calvinista— suponía algo tan importante para la estabilidad de su gobierno, como lo que es el terrorismo o la guerrilla para una democracia actual. En cuanto a la Inquisición española, en su momento de mayor auge, entre 1540 y 1700, los condenados a la hoguera fueron 1.346, que representan un 1,9% de todos los procesados. La Revolución Francesa, tan alabada por los laicistas como Vargas Llosa, en pocos días, llevó a la guillotina cifras posiblemente superiores, exterminó a todos los de la región de la Vandeé y además arrasó con gran cantidad de edificios y objetos de arte religiosos. Y todo eso en nombre de la igualdad, libertad y fraternidad.

 

+++

 

Evangelización para la dignidad de la persona. - En Santo Toribio descubrimos el valeroso defensor o promotor de la dignidad de la persona. Frente a intentos de recortar la acción de la Iglesia en el anuncio de su mensaje de salvación, supo defender con valentía la libertad eclesiástica.

El fue un auténtico precursor de la liberación cristiana en vuestro país. Desde su plena fidelidad al Evangelio, denunció los abusos de los sistemas injustos aplicados al indígena; no por miras políticas n? por móviles ideológicos, sino porque descubría en ellos serios obstáculos a la evangelización, por fidelidad a Cristo y por amor a los más pequeños e indefensos.

Así se hizo el solícito y generoso servidor del indígena, del negro, del marginado. E supo ser a la vez un respetuoso promotor de los valores culturales aborígenes, predicando en las lenguas nativas y haciendo publicar el primer libro en Sudamérica: el catecismo único en lengua española, quechua y aymara.

Es éste un válido ejemplo al que habéis de mirar con frecuencia, queridos hermanos, sobre todo en un momento en el que la nueva evangelización ha de prestar gran atención a la dignidad de la persona, a sus derechos y justas aspiraciones. Febrero 02 del 1985 – S.S. Juan Pablo II – Magno

 

+++

la barca de la Iglesia triunfará…, portae inferi non praevalehunt) (Matth. 16, 18)

las puertas del infierno no prevalecerán, le dijo Cristo a su Iglesia católica

 

HISTORIA - Para adentrarse en la época de la gran gesta hispánica [1492-1592] y analizar la magnitud del descubrimiento, es necesario penetrarlo estudiando el contexto histórico; solo así podremos llegar a un discernimiento moderado y con el sentimiento sano del deber o de una conciencia objetiva. Con este objetivo presentamos tantos temas y acontecimientos -aparentemente- en discontinuidad.

 

Para no caer en el anacronismo, es necesario tener la humildad y la inteligencia de leer los hechos del pasado no con las categorías mentales de hoy, más, dentro el marco histórico temporal en que se efectuaron. 

 

Al igual que ocurre con cualquier otra expresión de la mente humana, quizás la objetividad plena es imposible, pero lo que se le pide a cualquier intelectual honrado es que, cuando menos, haga el esfuerzo de buscarla, tenga la valentía de acercarse serena y responsablemente al mayor grado de objetividad histórica posible.

 

¿Quién ignora, que son innumerables las personas de uno, y otro sexo, a quienes contiene, para que no suelten la rienda a sus pasiones el temor del qué dirán? Este temor ya no subsistirá en el caso de que no haya murmuradores en el mundo, que son los que dicen, los que hablan, y aun los que acechan los pecados ajenos. Luego esos innumerables de uno, y otro sexo, faltando el freno de la infamia, o descrédito a que los expone la murmuración, desenfrenadamente se darán a saciar sus criminales pasiones.

 

+++

 

SUCESOS - Es bueno valorar acontecimientos y hechos que han sucedido en el pasado, reflexionar sobre ellos, para caminar con los talentos de la historia como bastón de guía.

 

+++

 

En la vida de la Iglesia la fe tiene una importancia fundamental, porque es fundamental el don que Dios hace de sí mismo en la Revelación, y esta autodonación de Dios se acoge en la fe. Aparece aquí la relevancia de vuestra Congregación que, en su servicio a toda la Iglesia, y en particular a los obispos como maestros de la fe y pastores, está llamada, con espíritu de colegialidad, a favorecer y recordar precisamente la centralidad de la fe católica, en su expresión auténtica. Cuando se debilita la percepción de esta centralidad, también el entramado de la vida eclesial pierde su vivacidad original y se gasta, cayendo en un activismo estéril o reduciéndose a astucia política de sabor mundano. En cambio, si la verdad de la fe se sitúa con sencillez y determinación en el centro de la existencia cristiana, la vida del hombre se renueva y reanima gracias a un amor que no conoce pausas ni confines, como recordé también en mi reciente carta encíclica «Deus caritas est».

La caridad, desde el corazón de Dios, a través del corazón de Jesucristo, se derrama mediante su Espíritu en el mundo, como amor que lo renueva todo. Este amor nace del encuentro con Cristo en la fe: "No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva" («Deus caritas est», 1). Jesucristo es la Verdad hecha Persona, que atrae hacia sí al mundo. La luz irradiada por Jesús es resplandor de verdad. Cualquier otra verdad es un fragmento de la Verdad que es él y a él remite. Jesús es la estrella polar de la libertad humana: sin él pierde su orientación, puesto que sin el conocimiento de la verdad, la libertad se desnaturaliza, se aísla y se reduce a arbitrio estéril. Con él, la libertad se reencuentra, se reconoce creada para el bien y se expresa mediante acciones y comportamientos de caridad.

Por eso Jesús dona al hombre la plena familiaridad con la verdad y lo invita continuamente a vivir en ella. Es una verdad ofrecida como realidad que conforta al hombre y, al mismo tiempo, lo supera y rebasa; como Misterio que acoge y excede al mismo tiempo el impulso de su inteligencia. Y nada mejor que el amor a la verdad logra impulsar la inteligencia humana hacia horizontes inexplorados. Jesucristo, que es la plenitud de la verdad, atrae hacia sí el corazón de todo hombre, lo dilata y lo colma de alegría. En efecto, sólo la verdad es capaz de invadir la mente y hacerla gozar en plenitud.
Esta alegría ensancha las dimensiones del alma humana, librándola de las estrecheces del egoísmo y capacitándola para un amor auténtico. La experiencia de esta alegría conmueve, atrae al hombre a una adoración libre, no a un postrarse servil, sino a inclinar su corazón ante la Verdad que ha encontrado.

Por eso el servicio a la fe, que es testimonio de Aquel que es la Verdad total, es también un servicio a la alegría, y esta es la alegría que Cristo quiere difundir en el mundo: es la alegría de la fe en él, de la verdad que se comunica por medio de él, de la salvación que viene de él. Esta es la alegría que experimenta el corazón cuando nos arrodillamos para adorar a Jesús en la fe. Este amor a la verdad inspira y orienta también el acercamiento cristiano al mundo contemporáneo y el compromiso evangelizador de la Iglesia, temas que habéis estudiado durante los trabajos de la plenaria. La Iglesia acoge con alegría las auténticas conquistas del conocimiento humano y reconoce que la evangelización exige también afrontar realmente los horizontes y los desafíos que plantea el saber moderno. En realidad, los grandes progresos del saber científico realizados en el siglo pasado han ayudado a comprender mejor el misterio de la creación, marcando profundamente la conciencia de todos los pueblos. Sin embargo, los progresos de la ciencia han sido a veces tan rápidos que ha sido bastante complejo descubrir si eran compatibles con las verdades reveladas por Dios sobre el hombre y sobre el mundo. A veces, algunas afirmaciones del saber científico se han contrapuesto incluso a estas verdades. Esto ha podido provocar cierta confusión en los fieles y también ha constituido una dificultad para el anuncio y la recepción del Evangelio. Por eso, es de vital importancia todo estudio que se proponga profundizar el conocimiento de las verdades descubiertas por la razón, con la certeza de que no existe "competitividad alguna entre la razón y la fe" («Fides et ratio», 17).

No debemos tener ningún temor de afrontar este desafío: en efecto, Jesucristo es el Señor de toda la creación y de toda la historia. El creyente sabe bien que "todo fue creado por él y para él, (...) y todo tiene en él su consistencia" (Col 1, 16. 17). Profundizando continuamente el conocimiento de Cristo, centro del cosmos y de la historia, podemos mostrar a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo que la fe en él tiene relevancia para el destino de la humanidad: más aún, es la realización de todo lo que es auténticamente humano. Sólo desde esta perspectiva podremos dar respuestas convincentes al hombre que busca. Este compromiso es de importancia decisiva para el anuncio y la transmisión de la fe en el mundo contemporáneo. En realidad, ese compromiso constituye una prioridad urgente en la misión de evangelizar. El diálogo entre la fe y la razón, entre la religión y la ciencia, no sólo ofrece la posibilidad de mostrar al hombre de hoy, de modo más eficaz y convincente, la racionalidad de la fe en Dios, sino también la de mostrar que en Jesucristo reside la realización definitiva de toda auténtica aspiración humana. En este sentido, un serio esfuerzo evangelizador no puede ignorar los interrogantes que plantean también los descubrimientos científicos y las cuestiones filosóficas actuales.

El deseo de verdad pertenece a la naturaleza misma del hombre, y toda la creación es una inmensa invitación a buscar las respuestas que abren la razón humana a la gran respuesta que desde siempre busca y espera: "La verdad de la revelación cristiana, que se manifiesta en Jesús de Nazaret, permite a todos acoger el "misterio" de la propia vida. Como verdad suprema, a la vez que respeta la autonomía de la criatura y su libertad, la obliga a abrirse a la trascendencia. Aquí la relación entre libertad y verdad llega al máximo y se comprende en su totalidad la palabra del Señor: "Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" (Jn 8, 32)" («Fides et ratio», 15).

 

+++

 

 

"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).

 

La belleza de la naturaleza nos recuerda que Dios nos ha encomendado la misión de "labrar y cuidar" este "jardín" que es la tierra (cf. Gn 2, 8-17).   La señal luminosa dela Virgen Maríaelevada al cielo brilla aún más cuando parecen acumularse en el horizonte sombras tristes de dolor y violencia. Tenemos la certeza de que desde lo alto María sigue nuestros pasos con dulce preocupación, nos tranquiliza en los momentos de oscuridad y tempestad, nos serena con su mano maternal. Sostenidos por esta certeza, prosigamos confiados nuestro camino de compromiso cristiano adonde nos llevala Providencia. Sigamosadelante en nuestra vida guiados por María Madre de nuestro Salvador.

Su fe indefectible que sostuvo la fe de Pedro y de los demás Apóstoles, durante más de dos mil años, siga sosteniendo la de las generaciones cristianas, aquella y siempre misma fe. Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros. Amen ¡Gracias!

 

+++

 

 

 

Gracias por elegirnos. Gracias por seguirnos.


Título: ‘Educar en la verdad’ Diálogo entre la fe y la razón .

Autor: Javier Prades y Eduardo Toraño (eds.)
Editorial: Facultad de Teología San Dámaso - 2008-01-

¿Por qué repetimos y recomendamos algunos libros? - No responde esta habitual insistencia a ningún imperativo ni legal, ni moral, ni de compromiso alguno. El único compromiso es el del servicio a la conformación de una cultura católica que hoy es más necesaria que nunca.

Grüss Gott. Salve, oh Dios.

En este Año sacerdotal me complace subrayar que esta lección interesa y afecta de manera particular a los sacerdotes, a quienes el Papa Montini reservó siempre un afecto y una atención especiales. En la encíclica sobre el celibato sacerdotal escribió: ""Apresado por Cristo Jesús" (Flp 3, 12) hasta el abandono total de sí mismo en él, el sacerdote se configura más perfectamente a Cristo también en el amor, con que el eterno Sacerdote ha amado a su cuerpo, la Iglesia, ofreciéndose a sí mismo todo por ella. (...) La virginidad consagrada de los sagrados ministros manifiesta el amor virginal de Cristo a su Iglesia y la virginal y sobrenatural fecundidad de esta unión" (Sacerdotalis caelibatus, 26). Benedicto PP XVI 2009 †

Imprimir   |   ^ Arriba

'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).