El consentimiento de María en la Anunciación -cuya festividad se celebra el 25 de marzo- se convierte en modelo del uso pleno de la libertad. La integridad de la respuesta definitiva de María es estímulo para todos aquellos que no creen posible que se pueda vivir un "sí" definitivo y total, como sucede en el contexto de la cultura postmoderna.
+++
Se sabe que la forma más efectiva de agotar una realidad o una palabra es la de dilatarla y banalizarla, haciendo que abrace cosas diferentes y entre sí contradictorias. Esto ocurre si se equipara la pareja homosexual al matrimonio entre el hombre y la mujer. El sentido mismo de la palabra «matrimonio» -del latín, función de la madre (matris)- revela la insensatez de tal proyecto.
La regla de la mayoría no es razón suficiente para justificar la obligación de acatar una norma legal.
+++

“La unión homosexual querer llamarla ‘matrimonio’ es una aberración viciada en su mismo principio, pues el matrimonio es la unión de dos personas de sexo diferente.
Existe una tabla de valores inmutables, su conformidad o su proximidad a ellos legitima el Derecho humano; si de ellos se aparta, si los contradice, quedará sólo una regla con pretensiones de justicia, pero que ya no merece este calificativo, que no es ya Derecho, que sólo será arbitrariedad y violencia, si se intenta imponer su cumplimiento”. Doctor don Jesús González Pérez de las Reales Academias de ciencia morales y políticas y de Jurisprudencia y Legislación – España 2005-06-17 ‘ABC’
El matrimonio es la unión sexual entre un hombre y una mujer, con cierta permanencia y, en su caso, tener descendencia.
La interpretación contraria conduciría al absurdo de admitir en nuestra civilización otras uniones que pugnan tan abiertamente con los principios que la informan, como la poligamia {Régimen familiar en que se permite al varón tener pluralidad de esposas.} o la poliandria {significa: Estado de la mujer casada simultáneamente con dos o más hombres.
Dentro de la buena razón, la experiencia histórica de la humanidad y el equilibrado, sereno sentido común, es, ante todo y sobre todo, el derecho a que los comportamientos personales se ajusten a las propias convicciones. Que cada hombre pueda actuar de acuerdo con los principios y valores que cree deben informar su vida, sin que nada ni nadie pueda coartar su libertad. De aquí el derecho inalienable del hombre a negarse válidamente a actuar en contra de sus creencias, cualquiera que sea su situación jurídica. Derecho frente a todos y, por supuesto, frente a los poderes públicos, sea simplemente administrado o se encuentre en una situación especial de sujeción.
Esta es la razón de que la objeción de conciencia pueda oponerse, no sólo frente a las obligaciones militares, sino frente a cualquier tipo de imposición que obligue a actuar en contra de las propias convicciones.
Es, ante todo y sobre todo, el derecho a que los comportamientos personales se ajusten a las propias convicciones. Que cada hombre pueda actuar de acuerdo con los propios principios y valores que cree deben informar su vida, sin que nada ni nadie pueda coartar su libertad. ¿Es que un funcionario vendría obligado a aplicar una ley que regulara la tortura, o reconociese la esclavitud o estableciese la eliminación sistemática de una etnia?
La regla de la mayoría no es razón suficiente para justificar la obligación incondicionada de acatar una norma legal.
Claro está, como dice Kart Larenz, que «solo ante una injusticia crasa y evidente hay que negar obligatoriedad a la norma, que ya no puede quedar legitimada por la fuerza del ordenamiento en su totalidad». Pero, aunque el matrimonio entre personas del mismo sexo y el derecho de adopción no supusieran una clara y evidente violación del Derecho Natural, que lo es, siempre contravendría lo que es esencial para determinadas creencias religiosas, por lo que no podría a los que las profesasen obligarles a colaborar a su realización y a privar a un niño del derecho a tener un padre y una madre.
Algo tan contrario a la Ley natural como es el «matrimonio» entre personas del mismo sexo y –lo que es aún más grave- confiar a tales uniones la posibilidad de prohijar a un niño. La adopción está instituida para que el niño adoptado esté en «plena igualdad jurídica» que el natural: para que tenga un padre y una madre, no dos padres o dos madres. 2005.
+++
"Reconocer la naturaleza sagrada de la vida humana y su inviolabilidad sin excepciones no es un problema pequeño ni algo que pueda considerarse parte del pluralismo de opiniones en la sociedad moderna”. “No existen los ‘pequeños asesinatos’. El respeto por toda vida es una condición esencial para cualquier cosa que merezca llamarse vida social”. S. S. BENEDICTO XVI – P. P.
+++
El ideal no es una mera idea; es una idea motriz, porque encarna un valor que para nosotros se ha convenido en una meta. Todo en nuestra vida pende del ideal que asumamos como propio. Si elegimos el ideal que responde a nuestra condición de seres humanos, tendremos una energía insospechada para cumplir las exigencias que nos plantea. Esas exigencias se denominan «virtudes»: generosidad, apertura de espíritu, veracidad, magnanimidad, abnegación, fidelidad...
El hombre a solas no puede realizar en la vida el amor auténtico. El hombre unido al ideal adecuado a su dignidad - a saber: el ideal de crear en la vida las formas más altas de unidad, que vienen dadas por el encuentro- posee una fuerza asombrosa, que se traduce en tenacidad, cordialidad, imaginación creadora..., todas las condiciones necesarias para conservar el amor e incrementarlo. No debemos olvidar esto: si se adopta en la vida matrimonial una actitud creativa, surgen al hilo de la vida conyugal mil motivos nuevos para amarse. Esos motivos suplen con creces la pérdida progresiva de algunos de los motivos iniciales, tal vez demasiado impulsivos, poco maduros, y hacen perenne el amor. Amar con condiciones destruye el amor en su raíz. El amor verdadero vence el espacio y el tiempo. Es incondicional.
+++
El noviazgo es la antesala del matrimonio, y el verdadero matrimonio es cosa de tres: Dios, el hombre y la mujer”. S. S. JUAN PABLO II - ROMA- En TOR VERGATA. ITALIA. AGOSTO 2000.
+++
La misma naturaleza humana fundamenta la exigencia de esa institución. «El hombre, por su naturaleza —decía Aristóteles—, está más inclinado a vivir en pareja que a asociarse políticamente, puesto que la familia es algo anterior y más necesario que el Estado» (Ética a Nicómaco VIII 12). La Declaración Universal de los derechos del hombre se hace intérprete de este dato, cuando presenta a la familia como «el elemento natural y fundamental de la sociedad» (art. 16).
+++
Contra la equiparación de realidades diferentes - El cardenal arzobispo de la diócesis de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ha mantenido la posición de la Iglesia respecto a las uniones homosexuales en multitud de documentos y homilías, en perfecta comunión con el Magisterio de la Iglesia católica y el Papa.
El pasado domingo, monseñor Rouco subrayó algunos elementos de la acción pastoral familiar católica, que dedica buena parte de sus esfuerzos denunciar la imposibilidad de poner en plano de igualdad realidades diferentes. A continuación reproducimos algunas frases de la polémica homilía pronunciada el pasado domingo, durante la fiesta de la Sagrada Familia: «Signo de esta manipulación es el de pretender equiparar a la familia, nacida y entrañada en el matrimonio indisoluble del varón y la mujer, a uniones de todo tipo, incluso, a las incapaces por naturaleza para tener hijos, lo que lleva a la destrucción institucional sistemática de la célula primera de la sociedad». «La respuesta de la Buena Noticia del Amor de Dios dada por testimonio de las familias cristianas se da en medio de una cultura donde se ensalzan y difunden con un despliegue publicitario sin precedentes modelos de conducta personal y colectiva, marcados por la ruptura de la relación entre amor y vida y por la subyacente banalización hedonista de la experiencia del amor, entre el varón y la mujer, cuando no de su inversión antinatural, reduciéndola a mero contacto sexual». 2003-12-28 – MADRID.
+++

“El matrimonio no es difícil; es más bien humanamente imposible. Por eso Cristo lo restableció como un sacramento”.
+++
«Es cada vez más frecuente el caso de católicos que, por motivos ideológicos y prácticos, prefieren contraer sólo matrimonio civil, rechazando o, por lo menos, diferiendo el religioso. Su situación no puede equiparse sin más a la de los que conviven sin vínculo alguno, ya que hay en ellos al menos un cierto compromiso a un estado de vida concreto y quizá estable, aunque a veces no es extraña a esta situación la perspectiva de un eventual divorcio. Buscando el reconocimiento público del vínculo por parte del Estado, tales parejas demuestran una disposición a asumir, junto con las ventajas, también las obligaciones. A pesar de todo, tampoco esta situación es aceptable para la Iglesia. La acción pastoral tratará de hacer comprender la necesidad de coherencia entre la elección de vida y la fe que se profesa, e intentará hacer lo posible para convencer a estas personas a regular su propia situación a la luz de los principios cristianos. Aun tratándoles con gran caridad e interesándoles en la vida de las respectivas comunidades, los pastores de la Iglesia no podrán admitirles al uso de los sacramentos» (Exhortación apostólica, Familiaris consortio, de Juan Pablo II, Sobre la familia)

Este tiempo pasa por alto la durabilidad de los matrimonios con notoria facilidad, lo que no tiene nada de extraño si tenemos en cuenta que tantas legislaciónes civiles, prohíben el matrimonio indisoluble.
+++
Sobre la familia - I Samuel 1, 20-22.24-28; I Juan 3, 1-2.21-24; Lucas 2, 41-52
«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados». En estas palabras de María vemos mencionados los tres componentes esenciales de una familia: el padre, la madre, el hijo. No podemos este año hablar de la familia sin tocar el problema que en estos momentos más agita a la sociedad y preocupa a la Iglesia: los debates parlamentarios sobre el reconocimiento de las parejas de hecho.
No se puede impedir que el Estado busque dar respuesta a situaciones nuevas presentes en la sociedad, reconociendo algunos derechos civiles a personas también del mismo sexo que han decidido vivir juntas sus propias vidas. Lo que importa a la Iglesia –y debería importar a todas las personas interesadas en el bien futuro de la sociedad- es que esto no se traduzca en un debilitamiento de la institución familiar, ya muy amenazada en la cultura moderna.
Se sabe que la forma más efectiva de agotar una realidad o una palabra es la de dilatarla y banalizarla, haciendo que abrace cosas diferentes y entre sí contradictorias. Esto ocurre si se equipara la pareja homosexual al matrimonio entre el hombre y la mujer. El sentido mismo de la palabra «matrimonio» -del latín, función de la madre (matris)- revela la insensatez de tal proyecto.
No se ve, sobre todo, el motivo de esta equiparación, pudiéndose salvaguardar los derechos civiles en cuestión también de otras maneras. No veo por qué esto deberá sonar a un límite y ofensa a la dignidad de las personas homosexuales, hacia quienes todos sentimos el deber de respetar y amar, y de quienes, en algunos casos, conozco personalmente su rectitud y sufrimiento.
Lo que estamos diciendo vale con mayor razón para el problema de la adopción de niños por parte de parejas homosexuales. La adopción por parte de éstas es inaceptable porque es una adopción en exclusivo beneficio de los adoptantes, no del niño, que bien podría ser adoptado por parejas normales de padre y madre. Hay muchas que esperan hacerlo desde hace años.
Las mujeres homosexuales también tienen, se hace observar, el instinto de la maternidad y desean satisfacerlo adoptando a un niño; los hombres homosexuales experimentan la necesidad de ver crecer una joven vida junto a ellos y quieren satisfacerla adoptando a un niño. Pero ¿qué atención se presta a las necesidades y a los sentimientos del niño en estos casos? Se encontrará con que tiene dos madres o dos padres -en lugar de un padre y una madre-, con todas las complicaciones psicológicas y de identidad que ello comporta, dentro y fuera de casa. ¿Cómo vivirá el niño, en el colegio, esta situación que le hace tan diferente de sus compañeros?
La adopción es trastornada en su significado más profundo: ya no es dar algo, sino buscar algo. El verdadero amor, dice Pablo, «no busca el propio interés». Es verdad que también en las adopciones normales los progenitores adoptantes buscan, a veces, su bien: tener alguien en quien volcar su amor recíproco, un heredero de sus esfuerzos. Pero en este caso el bien de los adoptantes coincide con el bien del adoptado, no se opone a él. Dar en adopción un niño a una pareja homosexual, cuando sería posible darlo a una pareja de padres normales, no es, objetivamente hablando, hacer su bien, sino su mal.
El pasaje del Evangelio de la festividad termina con una escena de vida familiar que permite entrever toda la vida de Jesús desde los doce a los treinta años: «Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre iba guardando todas estas cosas en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en edad y en gracia ante Dios y los hombres». Que la Virgen obtenga a todos los niños del mundo el don de poder, también ellos, crecer en edad y gracia rodeados del afecto de un padre y de una madre. [Traducción del italiano realizada por Zenit] 2006-12-29
+++

Carta de San Pablo a los Romanos 12,9-16. - ’Amen con sinceridad. Tengan horror al mal y pasión por el bien. Amense cordialmente con amor fraterno, estimando a los otros como más dignos. Con solicitud incansable y fervor de espíritu, sirvan al Señor. Alégrense en la esperanza, sean pacientes en la tribulación y perseverantes en la oración. Consideren como propias las necesidades de los santos y practiquen generosamente la hospitalidad. Bendigan a los que los persiguen, bendigan y no maldigan nunca. Alégrense con los que están alegres, y lloren con los que lloran. Vivan en armonía unos con otros, no quieran sobresalir, pónganse a la altura de los más humildes. No presuman de sabios.’
+++
Juan Pablo II, P. P. - Mensaje de Navidad, 25 de diciembre 1994

La Sagrada Familia y nuestras familias
Este año, mi mensaje navideño se dirige sobre todo a las familias. Al final del año que de modo especial está dedicado a las familias, nuestro pensamiento se dirige a la Sagrada Familia... Jesús pidió al Padre para que todos fueran uno. Esta oración la pronunció la vigilia de su Pasión, pero la lleva en el corazón desde su nacimiento. “Padre, que sean uno como tú y yo somos uno” (Jn 17,11) ¿No oraba en este momento también por la unidad de todas las familias humanas?
Es verdad, ante todo pidió por la unidad de la Iglesia, pero la familia sostenida por un sacramento específico es una célula vital de la Iglesia, es a la vez, según la doctrina de los Padres, una pequeña Iglesia doméstica. Jesús, pues, ha orado desde el comienzo de su venida al mundo para que todos aquellos que creen en él experimenten su comunión con él a partir de la unidad profunda de sus familias; una unidad que forma parte “desde el principio” (cf Mt 19,4) del designio de Dios sobre el amor conyugal que está en el origen de la familia... El que se entregó a si mismo desinteresadamente, viniendo a este mundo, ha rogado para que todos los seres humanos, al fundar una familia, se entreguen mutuamente uno al otro desinteresadamente; maridos y mujeres, padres e hijos y todas las generaciones que componen la familia, cada uno aportando su propio don particular.
Familia, Sagrada Familia.., Familia estrechamente unida al misterio que contemplamos el día del nacimiento del Señor ¡guía con tu ejemplo las familias de todo el mundo! ... Hijo de Dios, presente entre nosotros en el seno de una familia, concede a todas las familias poder crecer en el amor y de contribuir al bien de toda la humanidad.... Enséñales a renunciar al egoísmo, a la mentira, a la búsqueda desenfrenada del provecho personal. Ayuda-las a desarrollar, bajo tu inspiración, las energías inmensas del corazón y de la inteligencia,
+++

FAMILIA - La familia es la primera comunidad humana, basada en el «vínculo de la sangre», es decir, caracterizada por una homogeneidad fundamental de orden biológico, psicológico, afectivo y cultural. Es la célula primaria y fundamental de la sociedad y está compuesta de esposos, hijos y, eventualmente, los ascendientes y colaterales que cohabitan.
El análisis histórico y sociológico revela que la institución familiar ha asumido configuraciones distintas en las diversas culturas y épocas de la historia. Cada cultura conoce sus propios modelos de familia, que casi siempre resultan coherentes con el universo de valores que sirven de apoyo y - de trama a esa cultura.
Los profundos cambios sociales y culturales de la sociedad en los últimos siglos han dado origen a importantes transformaciones en las estructuras y en la vida, provocando el paso de la llamada familia « patriarcal´ a la familia «nuclear´. La familia «patriarcal », típica de la cultura agrícola, era normalmente una familia amplia, constituida por el conjunto estrechamente coordinado de varios núcleos familiares que convivían bajo un mismo techo, en torno a un mismo patrimonio y bajo la autoridad común del cabeza- de familia. Era más bien una unión de familias que una unión de personas; tenía su propia suficiencia cultural, educativa y hasta económica.
El fenómeno de la industrialización y de la urbanización que se ha verificado en los tiempos modernos ha llevado a unidades familiares más pequeñas. Ha surgido así la familia "nuclear", compuesta normalmente de los esposos y de uno-dos-tres hijos. De este modo la familia ha perdido sus funciones sociales, educativas y económicas, que le aseguraban estabilidad, pero ha descubierto, a costa de una mayor fragilidad y habilidad, su función más auténtica y una nueva manera de ser como lugar de relaciones interpersonales basadas en el amor y en la libertad de opción. Naturalmente, también la familia « nuclear» tiene sus innegables y desventajas: la soledad de peligros, los esposos a merced de sus problemas afectivos y educativos, la exclusión de los ancianos de funciones familiares reconocidas y significativas, etc.
Desde el punto de vista cristiano, hay que decir que la Palabra de Dios relativiza todo modelo familiar. no impone su propio modelo, que sea paradigmático para cualquier otro. Como ocurre con otros sectores de la vida social, indica un conjunto de valores en orden a los cuales puede y tiene que ser juzgado todo modelo familiar. La intuición axiológica fundamental que sugiere la fe es que también la vida familiar tiene que constituir una experiencia de caridad, que representa, según la fe, la realidad más íntima del hombre salvado y el valor más importante de su existencia moral.
En esta perspectiva es necesario captar en su justo significado las indicaciones de ética familiar que andan dispersas por la Biblia. Tratándose de un sistema de normas fuertemente situado en su propio tiempo, es necesario captar algunos valores de fondo, todavía actuales, más bien que dar unas cuantas normas específicas de comportamiento específicas, y muchas veces caducas. Las orientaciones fundamentales que pueden sacarse de la Biblia -en particular del Nuevo Testamento- en el tema de moral familiar pueden reducirse a tres grandes áreas temáticas: ej Ante todo, la relalivización radical de la familia. Jesús afirma la primacía del Reino: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí: y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí» (Mt 10,37 y par.). Los vínculos familiares tienen que pasar a segundo plano frente a la llamada de Dios y no pueden ser un obstáculo para la propia santificación. También por esta vía se irá afirmando progresivamente el principio de la libre opción de la pareja y la afirmación de los derechos del individuo respecto a los intereses del grupo familiar (por ejemplo, en orden a la elección del estado de vida religioso).
b) La segunda indicación es la paridad estructural entre el hombre y la mujer (Gál 3,28). De manera progresiva, aunque fatigosamente y no sin contradicciones, se va asumiendo esta igualdad radical como criterio regulador de las relaciones entre el marido y la mujer dentro de la familia.
c) Un tercer grupo de orientaciones es el que representan las reglas de comportamiento a las que tienen que someterse respectivamente los padres y los hijos. Son los criterios que se re(lucen al amor recíproco (Col 3,18s); a la sumisión (Ef 5,21; 1 Pe 3,9), aunque no absoluta, sino entendida siempre según la lógica del Reino; al cumplimiento fiel de los mutuos derechos y deberes de los diversos componentes de la comunidad familiar.. Juan Pablo 11 ha sintetizado de esta manera, en la Familiaris consortio ( 1981), las tareas en que encuentra su actuación concreta la misión de la familia cristiana en nuestros días:
a) La formación de una comunidad de personas. La familia, definida por el Vaticano II como «íntima comunidad de vida y de amor» (GD 48), tiene la misión de hacerse cada vez más lo que es, es decir, comunidad de vida y amor (cf. FC 17).
b) El servicio a la vida. Esta función se cumple tanto en la transmisión de la vida como en la obra educativa y en un servicio múltiple a la vida (adopción y acogimiento; asistencia a los ancianos, enfermos, minusválidos, etc.).
c) La participación en el desarrollo a la sociedad. La familia, en cuanto «célula primera y - vital de la sociedad » (AA 11), está llamada a ser escuela de socialidad, lugar e instrumento de humanización y de responsabilización de la sociedad (cf. FC 43).
d) La participación en la vida y misión de la Iglesia. La familia, lo mismo que es célula de la sociedad, es también célula de la comunidad cristiana, hasta el punto de poder llamarse «iglesia doméstica» (LG 1 1). Y esto no sólo porque forma cristianos, sino también porque ofrece su propia aportación pastoral específica para difundir capilarmente los valores cristianos en la sociedad (cf. FC 69).
G. Cappelli
Bibl.: G. Pastor, Sociología de la familia, Sigueme. Salamanca 1988; M. Vidal, Familia. en DET 253-258; Conferencia episcopal española, Matrimonio y familia hoy, PPC, Madrid 1979; B. Forcaño, La familia en la Sociedad de hoy. Problemas y perspectivas CEP, Valencia 1975; La familia, en Concilium 260 (1995).
FAMILIA DE HECHO - Con esta expresión se entiende la familia basada en las uniones libres de hecho, es decir, en la convivencia de un hombre y una mujer no reconocida públicamente ni desde el punto de vista civil ni desde el religioso.
Se trata de nuevas formas de conyugalidad o de parentalidad, representadas de ordinario por las llamadas « convivencias o cohabitaciones juveniles» es decir, de personas por debajo de los 35 años, pero también por las otras «convivencias» que afectan a personas de más de 35 años.
En varios países europeos hay un número cada vez más elevado de jovenes que conviven como marido y mujer antes del matrimonio e incluso sin ninguna perspectiva de matrimonio, En cuanto a las convivencias no juveniles, se instituyen la mayor parte de las veces debido a la separación o el divorcio de al menos una de las partes l presentan una cuota de fecundidad superior a la de las convivencias juveniles. Se han hecho numerosas en los últimos veinte años, a causa de una legislación cada vez más permisiva y - a la facilidad de obtener el divorcio.
Los conviventes con hijos son titula res de los mismos deberes-derechos educativos que los otros padres, a pesar de no haber engendrado dentro del matrimonio legítimo. Estas «nuevas familias » tienen obligaciones concretas con los hijos, que esperan del padre y de la madre cuidado, protección, apoyo para situarse el día de mañana en su contexto social con suficiente capacidad y - autonomía.
En la acción pastoral se requiere sensibilidad ante cada una de las situaciones, ayuda a los conviventes para que regularicen en cuanto sea posible la convivencia conyugal, y para que atiendan a la educación cristiana de Los conviventes, aunque no ser admitidos a los sacramentos «no deben considerarse como separados de la Iglesia, va que pueden y deben, como bautizados, participar de su vida» (FC 84).
. Cappelli
Bibl.: AA. VV., La familia, una visión plural, Universidad Pontificia, Salamanca 1987; J L. Larrabe, Matrimonio y familia. Cuestiones actuales, BAC, Madrid 1986,
FAMILIARIS CONSORTIO - Exhortación apostólica de Juan Pablo 11 sobre la misión de la familia cristiana, publicada el 22 de noviembre de 1981 en conexión con el sínodo de los obispos sobre la familia (26 de septiembre - 25 de octubre de 1980).
La introducción (nn. 1 -3) señala cómo la familia "se ha visto afectada, tanto y quizás más que las otras instituciones, por las amplias, profundas y rápidas transformaciones de la sociedad y de la cultura»; la Iglesia, consciente del valor religioso de la familia y - de su ordenación esencial a Cristo, siente la obligación de «proclamar a todos el designio de Dios sobre el matrimonio y sobre la familia, asegurando su plena -vitalidad y promoción humana y cristiana».
La primera parte, titulada significativamente «Luces y sombras de la familia, hoy » (nn. 4-9), examina desde el punto de vista fenomenológico la situación contemporánea.
La parte segunda (nn. 1 1-16) sintetiza el designio de Dios sobre el matrimonio y sobre la familia entendida en primer-lugar como «comunión de personas », recordando sintéticamente la doctrina de la Gaudium et spes y subrayando la vocación de todas las personas al amor, que puede realizarse o bien en la vocación matrimonial o en la virginal ("la virginidad y el celibato por el Reino de Dios no sólo no contradicen a la dignidad del matrimonio, sino que la presuponen y la confirman», n. 16). Se recuerda-la metáfora esponsal aplicada a las relaciones entre Dios y su pueblo y - entre Cristo y - su Iglesia como fundamento de la sacramentalidad del matrimonio.
La parte tercera (nn. 17-64), par tiendo de la invitación: " ¡Familia, sé lo que eres! » traza brevemente las funciones de la tarea cristiana, señaladas por el sínodo en cuatro puntos fundamentales: a) formación de una comunidad de personas (nn. 17-27); b) servicio a la vida (nn. 28-41); c) participación en el desarrollo de la sociedad (nn. 42-48) y d) en la vida y misión de la Iglesia (nn - . 49-64).
La parte cuarta (nn. 65-85) es de carácter pastoral y aplicativo, Desde el punto de vista doctrinal no se manifiestan innovaciones dignas de mención respecto a los definidos como "casos difíciles » (matrimonio ad experimentum), uniones libres, uniones sólo civiles, divorcios sin nuevo matrimonio, matrimonios de divorciados). En el conjunto, la exhortación tiene sobre todo un valor histórico, en el sentido de que sintetiza la posición oficial del Magisterio sobre la familia a comienzos de los años 80, documentando también eficazmente sus aporías.
L. Sebastiani
Bibl.: Texto en MPC, 11. 308-380; A. Villarejo, El matrimonio y la familia en la «Familiaris consortio», San Pablo, Madrid 1984.
+++

El valor del esfuerzo
Hay dos papeles irrenunciables en una sociedad sana: el de la familia y el de la empresa, o mejor -personalizando-, el de la madre y el del empresario. Sin la una, no hay nuevas generaciones, y sin el otro no es posible alimentarlas. La sociedad le debe a la familia cada nueva generación de ciudadanos aptos. El presupuesto de la satisfacción en el esfuerzo es la confianza en sí mismo y la convicción del logro, y ambas cosas constituyen la experiencia principal de ser apreciado, aceptado y también -esperemos- de ser querido como persona. Esta afirmación del esfuerzo, así como la satisfacción por el rendimiento cosechado, centran el tema que ahora nos ocupa.
Por Hans Thomas (*)
Cuando escribí esta exposición en alemán -con el título Spafs an Leistung o Leistungsfreude- comencé dando gracias a Dios por no haber tenido que ofrecerla en otro idioma, ya que resultaría imposible traducir el mismo título. El concepto Leistung parece añadirse a esos misterios germánicos apenas accesibles en inglés, como Kïndergarten (Jardín de infancia), Rucksack (mochila) o Waldsterben (el morir de los montes). ¿Cómo debería traducir a un hispanohablante la palabra Leistung? Rendimiento o resultado, ejecución, prestación, cumplimiento, trabajo realizado, producción, esfuerzo, hazaña o conquista, efecto, eficiencia o eficacia, potencia o capacidad, suceso o mérito... ¿Incluye todas estas nociones, o se refiere a alguna más? Los alemanes parece que sabemos lo que se entiende con esta voz. Por ejemplo, en el deporte, la performance, el rendimiento de los más hábiles y fuertes, naturalmente de los profesionales. Lo mismo vale para la ciencia, el arte y, ante todo, para la economía. Los hombres modernos queremos medir el rendimiento. ¡Competición! Los sistemas de medición van desde el cronómetro en el deporte, pasando por la emulación en las calificaciones escolares, hasta el premio Nobel; desde las cotizaciones en bolsa, pasando por los productos nacionales, hasta las elecciones políticas. Todo se mide.
En todo caso, la palabra Leistung es aún más amplia. Muchos altos rendimientos -en este caso los denominamos "del tipo II"- no tienen parangón posible. Una vez preguntaron a Edmund Percival Hillary, el primero que conquistó el Everest: ¿Por qué escaló el Everest? Respuesta: Because it"s there (porque está ahí) . La montaña desafió a Hillary, y él se sintió retado. Al siquiatra vienés Viktor Frankl, fundador de la logoterapia, le parecía efectivamente una competición, pero del tipo: "¿Quién es mejor: yo o yo?". Because it"s there. ¿Qué sucede al hombre cuando una realidad determinada puede desafiarle de esa manera? Esta afirmación del esfuerzo, así como la satisfacción por el rendimiento cosechado, es el tema que ahora trato.
La montaña puede constituir un impulso interior dominante. Alex K. Müller, que en 1987 obtuvo el premio Nobel, junto con Bednorz, por sus descubrimientos en relación con los superconductores a alta temperatura, en una ocasión contaba que a él le habían interesado siempre tanto la motivación exterior como la interior de los investigadores.
Kepler, por ejemplo, no se sintió sorprendido por sus descubrimientos astronómicos, que le habían llevado a plantear el concepto heliocéntrico del mundo. Realmente, lo que le había acosado durante bastante tiempo era la idea de que la tierra debía dar vueltas alrededor del sol, la cual le impulsó en sus investigaciones, que después confirmaron su hipótesis inicial.
A Müller mismo le había preocupado desde su juventud la cuestión de por qué en cristalografía nunca habían sido detectadas simetrías quíntuples. Su búsqueda le condujo finalmente a sustancias superconductoras.
Tipo III: ¿No hablamos igualmente de Leistung en el sentido de superación personal, cuando en el deporte cae derrotado el esperado vencedor y luego reacciona con serenidad, dando la mano sinceramente a quien le ha vencido? El rendimiento fracasado, a pesar de todo el esfuerzo, se convierte en ocasión para asumir los propios límites. ¿Acaso no reconocemos igualmente la superación de una madre que, llena de cariño, cuida de su hijo enfermo un día y otro?
Cuando advertimos el esfuerzo, tanto de Jan Ulrich y Bill Gates, como de Edmund Hillary y de Teresa de Calcuta, es preciso reconocer que ha de existir algo que los une. ¿No admiramos en todos estos casos una victoria sobre la evidente limitación de nuestra naturaleza humana?
LlDERAZGO DE "LOS MEJORES"
A las personas que destacan de un modo u otro, espontáneamente, las contamos "entre los mejores". Antes de que nos demos cuenta de por qué. Que "los mejores" deban liderar constituye una convicción de todos los pueblos y de todas las épocas. Ellos deben servir. El servicio que de ellos se espera es el "liderazgo" (leadership). Además, los rendimientos del tipo Bill Gates, del tipo Hillary y del tipo Teresa de Calcuta se conciben siempre incluidos en la idea del "liderazgo de los mejores". Los griegos lo denominaron aristocracia.
Ciertamente había muchos motivos, durante la Revolución Francesa, para abolir la nobleza. Uno de ellos fue que gran parte de la nobleza reinante destacó por su presuntuosa arbitrariedad, renegando del tradicional hábito aristocrático, según el cual el dominio significa servicio. Siguiendo este criterio se había desarrollado en Europa -pese a las ovejas negras- ese modo de pensar aristocrático durante siglos, inspirado en el cristianismo. Así, -el que quiera ser mayor entre vosotros sea "vuestro servidor. El Hijo del Hombre no ha "venido a ser servido sino a servir" (Mat. 20, 26 ss.). Poder y servicio: educación de los poderosos hacia la virtud. El llamado "espejo de príncipes" describía un conjunto de virtudes y reglas de educación para los futuros gobernantes.
En 1986, el arzobispo de Colonia, el cardenal Josef Höffner, que también era economista, y cuyo libro Doctrina social cristiana continúa considerándose hoy como una obra fundamental de la doctrina social católica, publicó el esquema de un espejo análogo para los empresanos.
En la mayoría de las culturas, la pertenencia a "los mejores" se halla vinculada a la familia. Esa imagen juega, hoy como ayer, un papel nada insignificante desde el punto de vista social, aun cuando en nuestros días se piense más bien en la tradición cultural de la familia que en lo genético, es decir, en el entorno espiritual y en la educación. La nueva imagen de "los mejores" se refiere a la competencia. "Para servir servir": en esta concisa fórmula resume la mencionada idea el fundador del Opus Dei, Josemaría Escrivá. Es decir, que para servir hay que valer, ser útil o apto, ser capaz. Para el buen liderazgo hace falta una selección de los que sobresalen, de los más capaces, justamente de la "élite". Ya no valen los privilegios derivados de la herencia, mientras que algunos privilegios funcionales o procedentes de la fortuna económica sí siguen siendo aceptados.
Para servir con eficacia también se precisan los medios apropiados a tal fin. Las nociones alemanas de dienen (servir) y verdienen (ganar) son muy cercanas, y no están en modo alguno en contradicción. Los ecos semánticos positivos o peyorativos de la palabra "élite" dependen de la impresión que dejan las élites en la sociedad, es decir, de si aquellas sirven o más bien se sirven de esta. Entretanto, resulta difícil considerar como servicio el espectáculo megalómano que terminan dando tantas fusiones de compañías, así como sus divisiones con los siempre resonantes premios para los respectivos consejos de administración. No parece muy acertado aplicar aquí la palabra "valor", como ocurre con la expresión shareholder value, como si esto mereciera un lugar en el debate axiológico. El principio de la competición es un principio elitista. Su precio es elevado: quien no es el mejor fracasa. Sin embargo, también el perdedor puede aceptar ese principio si puede contar con la solidaridad del vencedor. Esto se concibe, en primer lugar, vinculado con el sistema, pero también puede contener exigencias completamente personales. De quienes dirigen se esperan rendimientos óptimos, y también se espera de ellos solidaridad.
DE DÓNDE PROVIENE EL CONCEPTO DE ÉLITE
Mucho antes de que la Revolución Francesa acabara con el dominio de la nobleza, la burguesía en auge ya se había planteado que sería necesario algo así como una aristocracia, un "gobierno de los mejores". La pretensión de dirigir no debía, sin embargo, estar ligada ni a la cuna ni a la herencia. Ya Federico el Grande colocó, al lado de la "flor de la nobleza" (fleur de la noblesse), la elite de la nation (élite nacional).
A decir verdad, los ilustrados y revolucionarios fantaseaban sobre las futuras elites burguesas. Al abolir el dominio de la nobleza y de la religión, estaban convencidos de que quedaba libre el camino hacia un mundo nuevo y mejor, una nueva creación a cargo del hombre, científicamente ilustrado, y, desde entonces, autónomo. Esa visionaria obra de arte total de la creación de un "nuevo mundo" surgirá de las creativas manos de la élite científica e intelectual de la nación. Claude-Henry de Saint Simon (1760-1825), de procedencia noble, soñaba con tal élite innovadora como avanzadilla de la nueva sociedad y la denominó "vanguardia". La vanguardia va siempre por delante, sabe adónde va, y los demás pueden secundarla en su propio provecho.
El pathos, la imagen grandilocuente de ser la avanzadilla, la vanguardia, es recogido y dilatado en el siglo XX por la nomenclatura de los partidos políticos totalitarios. Todas las revoluciones modernas han surgido de la visión de un "nuevo mundo" y de un "hombre nuevo". El enemigo en cada caso eran las correspondientes "estructuras vigentes". Ya no tenía valor la conservación del mundo según el encargo bíblico de dominar la tierra, en el sentido de que los hombres han de hacerla habitable, trabajándola y preservándola (Gn. 2, 6). El nuevo lema era: cambiar el mundo.
En el vestíbulo de la Universidad Humboldt de Berlín luce la conocida cita de Karl Marx: "Los filósofos sólo han interpretado el mundo de maneras diferentes; pero lo que importa es cambiarlo". Esto no expresa una idea específicamente marxista, sino el espíritu del periodo posrevolucionario, y puede leerse también desde el punto de vista liberal ilustrado. La misma idea de progreso tiene su origen en la visión de un "nuevo mundo". Progreso, entonces, pero ¿hacia dónde? El objetivo del moderno progreso era precisamente realizar un mundo nuevo. El discurso progresista habitual -que no suele mencionar su objetivo- puede tener su ambigüedad.
Poco antes de su elección en Brasil, en 1995, el presidente Cardoso aseguraba que el país se hallaba ante el abismo. Después de las elecciones, él mismo afirmó que el país había dado un paso decisivo hacia adelante.
Saint-Simon celebraba su visión de aquella vanguardia innovadora con auténtico fervor religioso. Le adjudicó una "tarea verdaderamente sacerdotal", esto es, la de "ejercer un poder positivo sobre la sociedad". Felicitaba a sus conciudadanos porque sus nuevas elites "os servirán como vanguardia". Servirán. Él no tenía en absoluto en mente la religión. Su visión de la élite, no obstante, ciertamente radicaba en la función de servir, de ser modelo. Efectivamente, si en nuestra sociedad se entendieran como élite quienes sirven ejemplarmente a la comunidad, no se habría discutido sobre ellas ni se las hubiera criticado. Hay tres motivos de crítica a las élites. Primero, la élite dominante es incapaz (prestación deficiente); en segundo lugar, es corrupta (moral laxa); y por último, el crítico es envidioso. Quien está leyendo todos los días en los periódicos asuntos de sobornos de "los que están arriba" no puede alejar la sospecha de que "los de arriba" se quedan con la nata y dejan a los demás la leche a secas. Realmente lo peor es que "los de arriba", a pesar de todo, sean envidiados, pues, como se dice vulgarmente, han triunfado. Hasta ahí llega la función del modelo.
LA HERENCIA TARADA, ENEMIGA DEL SERVICIO
A pesar de todo, las élites son nuevamente deseadas. Sin ellas, las cosas evidentemente no van. La eficacia ha de ser recompensada. Gracias a Dios, ya han pasado aquellos años setenta sacudidos por la crítica ideológica contra las élites, con su arranque anticapitalista y de romanticismo social e igualitario. Sin embargo, nos han traído otra palabra alemana intraducible: Leistungfeindlichkeit (desazón ante el rendimiento). Pero ya no se oye el grito juvenil No future. Tampoco pueden ya paralizar la voluntad de rendir aquellos miedos catastrofistas alemanes del shock cultural ecologista.
Es verdad que Alemania se incorporó tarde al reciente proceso de innovación tecnológica, y no estuvo presente entre los dirigentes del nuevo paradigma de la tecnología informática. Desde luego, eso también se debe a motivos similares a los que llevaron a Inglaterra a la retaguardia a finales del siglo XIX. Inglaterra había sido una potencia rectora de la economía mundial-apoyada en las máquinas de vapor, maquinaria de ferrocarril y construcción naval- y se abandonó demasiado tiempo en sus fuerzas productivas tradicionales, mientras Alemania y EE.UU. tomaban la iniciativa en las nuevas tecnologías relativas a la electricidad, la química y, más adelante, el petróleo (con la petroquímica, el automóvil, las carreteras, las construcciones aeronáuticas). Igualmente, Alemania y Europa en general se confiaron en esos acreditados soportes de su producción industrial y temieron el necesario cambio socioinstitucional, mientras que EE.UU. y Japón se repartieron entre sí, más o menos, la carrera de la innovación en el campo de la tecnología informática. Hace diez años todo esto se resumía en la palabra "euroesclerosis", la que el presidente federal Roman Herzog fustigó en su célebre y airado discurso de Berlín el veintinueve de abril de 1997. La espina dorsal de la producción económica alemana todavía la constituyen principalmente las industrias clásicas de producción en serie, como la fabricación de automóviles.
Pero Alemania ha recuperado terreno: informatizando y transformando esas industrias en industrias de tecnología informática. La generación enemiga del esfuerzo, de los años posteriores a 1968, no nos ha deparado solamente muchachos idealistas, sino también muchachos de carne y hueso. Los adolescentes alemanes aparecen atrás en las estadísticas comparativas internacionales sobre rendimiento escolar. Primero lo reveló una comparación del nivel en matemáticas y en ciencias, y ahora el famoso test internacional PISA (de la OECI) relativo a capacidades fundamentales como las habilidades lecto-escritoras. La decepción es grande. Pero decepción (EntTäuschung) significa en alemán "fin de la ilusión o engaño". Y esto siempre es bueno.
TENER VALOR PARA SER LIBRES
Sin duda habrá que poner al día los programas escolares. Pero esto es sólo un primer aspecto del problema. Detrás permanece la cuestión de si están los jóvenes realmente preparados para los desafíos de la libertad en un tiempo en el que lo único estable parece ser el cambio. Una libertad que huye de la responsabilidad no se merece tal nombre. Excitados por la búsqueda de sensaciones intensas y del lifestyle, los jóvenes están tentados de rehuir la realidad y vivir de las rentas del pasado. Confiar en el futuro, convencerse de superar los obstáculos e incertidumbres que este presenta, constituye el auténtico desafío de nuestras instancias educativas. Los paralizantes temores antaños al porvenir aparecen ahora sustituidos por un lugar seguro, donde se puede saborear el estilo de vida sin ser molestado. Pero tampoco la certeza -o la ilusión- de un futuro seguro es capaz de catalizar la audacia para ser libres, es decir, para tomar decisiones, para contraer compromisos, para superar los desafíos y resolver los problemas. Por ejemplo, la historia de la economía constituye una sucesión de desafíos para resolver problemas, una historia de esfuerzos del tipo Hillary.
"En Gran Bretaña sonaron las alarmas en 1600 a causa de la entonces inminente escasez energética por la deforestación", escribe el profesor Julian L. Simon, fallecido en 1998, que enseñaba Economía y Dirección empresarial en la Universidad de Maryland y resuelto luchador contra el pesimismo sobre el desarrollo económico. "Se temía por la escasez de combustible, tanto para el uso doméstico como para la industria del hierro. Sin embargo, la peligrosa escasez puso en marcha el desarrollo de la extracción de carbón". Su obra clásica, El último recurso, publicada en las Ediciones de la Universidad de Princeton, confía en el hombre y en su capacidad imaginativa para resolver los problemas. Esta obra rebosa de ejemplos de ese orden, en el pasado y en el presente. Dado que la escasez de los recursos aumenta los precios, siempre hay inventores y empresarios arriesgados que se aprovechan de los incentivos para buscar nuevos caminos en la satisfacción de la demanda. Muchos fracasan en ello y precisamente a su propia costa, de modo que no perjudican a la mayoría de la gente. Otros pocos alcanzan el éxito y ganan mucho dinero. Pero todos se encuentran finalmente mejor que si no se hubiera dado el problema de la escasez. En definitiva, una vez más se trata de servicio.
En la Feria del Libro de Frankfurt de 1998 busqué una editorial para una edición en alemán del libro de Simon. Sin suerte. Tres editoriales especializadas en economía del desarrollo reconocieron que el tema era interesante, pero sólo en la dirección contraria: en vez de soluciones, problemas. El director de la editorial más esperanzadora lo resumía así: "Para el optimismo no hay mercado en Alemania". Respecto al futuro, es conocido el célebre dicho del vaso medio lleno. Una parte de la humanidad se aferra a la idea de que el vaso está medio vacío. De ese sector se reclutan los profetas del fin del mundo. Precaución: ¡Peligro de contagio!
EL ESTADO SECA LAS FUENTES
Ciertamente, en nuestras escuelas se va prestando mucha atención a los síntomas. Pero no sirve de mucho ir más deprisa si se va en la dirección falsa. Las teorías pedagógicas y los experimentos educativos que condujeron a los pobres resultados internacionales que mencioné antes fueron encargadas por el Estado, ya que las escuelas y las universidades alemanas están generalmente en manos estatales. La cuota estatal en el sector educativo alemán es de un 96% aproximadamente. Similar a la que existía en la economía de la República Democrática Alemana (RDA). El sistema deja tras de sí un sabor a economía planificada. A la llamada sociedad civil esto le repugna por completo. La consecuencia más nefasta de la expropiación de los medios productivos en la RDA fue la aniquilación del ánimo y de la competencia que fomenta la iniciativa privada. Las personas ya no se atrevían.
En nuestro caso, a pesar del derecho constitucional de los padres a la educación de sus hijos, una buena parte de los padres consideran utópica la idea de organizar ellos mismos las escuelas de sus hijos, jugando en ellas un papel parecido al que desempeñan los accionistas en las grandes empresas. Por el contrario, los padres que gestionan colegios privados son discriminados, ya que además han de pagar por los colegios del Estado. De igual modo, resulta deficiente el abanico de escuelas de diversa orientación, y escasa también la creatividad de su desarrollo, la cual supondría una invitación para promotores y donantes.
Lo que vale para el sector educativo puede homologarse de forma parecida en lo social, en la política familiar y sanitaria, recordando el principio de subsidiariedad. Lo que suele considerarse como una inevitable carga social, no pocas veces podría gestionarse con ojo empresarial, es decir, de forma más eficiente. Como empresa social. Me resulta entretenida la gestión de un instituto científico privado, aunque requiere a veces esfuerzo. Lo mismo me sucede con la administración de una pequeña fundación que se ocupa de iniciativas educativas privadas en países en desarrollo. Lo mismo puedo decir de amigos que se han propuesto en nuestro país la gestión de colegios privados. Mientras, entre nosotros, muchos padres ya se sienten sobrecargados con la educación. Y la política reacciona con la oferta de la jornada escolar completa, de más jardines de infancia y hogares infantiles, que contribuyen fundamentalmente a separar a los niños de sus familias.
En Berlín, los partidos sólo discuten sobre, si al implantar la educación infantil, han de tenerse en cuenta elementos subsidiarios (los padres toman la iniciativa y el Estado les ayuda financieramente), o si el Estado debe asumir él solo la dirección. Se trata de una progresiva expropiación de la familia, a la que se le despoja de su tarea nuclear.
LOS LÍMITES DEL PRINCIPIO DEL RENDIMIENTO: LA FAMILIA
Hay dos papeles irrenunciables en una sociedad sana: el de la familia y el de la empresa, o mejor -personalizando-, el de la madre y el del empresario. Sin la una, no hay nuevas generaciones, y sin el otro no es posible alimentarlas. La sociedad le debe a la familia cada nueva generación de ciudadanos aptos. El presupuesto de la satisfacción en el esfuerzo es la confianza en sí mismo y la convicción del logro, y ambas cosas constituyen la experiencia principal de ser apreciado, aceptado y también -esperemos- de ser querido como persona. En el seno de la familia los individuos no son apreciados por lo que rinden. En la familia son valorados porque existen. Y eso por el papel preponderante de las madres, que aman por igual a los hijos, con independencia de su capacidad productiva. Por tanto, quien intenta avasallar el principio del servicio a la familia, quiebra la rama en la que se funda la sociedad productiva.
El descrédito de la maternidad en la consideración social -promovido decididamente desde instancias estatales- constituye una desoladora prueba del predominio de los valores económicos en la jerarquía axiológica hoy dominante. Entre mis amistades hay una familia con diez hijos. La madre estaba ya harta de las sonrisas compasivas cuando contestó a la pregunta de qué hacía diciendo que ella era ama de casa y madre. Inmediatamente sorprendió declarando que era una empresaria de clase media. Rama: producción de patrimonio humano. Innovación: management by everybody (gestión por parte de todos).
Para mejorar la situación de las familias numerosas algunos de mis bienintencionados amigos proponen un sueldo estatal a las madres. Es verdad que el rendimiento de las madres no se paga, pero no porque carezca de valor, sino porque no se puede pagar con nada. En caso contrario, un hijo podría decirle a su madre: "Sí, es cierto que te has ocupado de mí, pero también has recibido dinero por ello". ¿Debería el Estado convertir la maternidad en un encargo público? Cuando se crea una institución que paga, termina administrando a las familias.
La política de familia no es una política social, sino una política de inversión. Esta debe procurar que las familias puedan tomar a su cargo sus propios asuntos. Jürgen Borchert, juez del tribunal social de Hessen, investigó hace años la cantidad con que contribuyen a lo largo de la vida las familias numerosas a favor de las familias con pocos o ningún hijo, y calculó 160.000 millones de marcos anuales. Esta situación no se resuelve con limosnas salidas del erario, sino con exenciones, y quizá con transferencias en sentido contrario, antes de ingresar el Estado los impuestos en el presupuesto nacional. (Modelos como el reparto de los ingresos de la familia gravados con impuestos entre el número de sus miembros, o impuestos negativos -que el Estado pague en vez de cobrar- tendrían pronto relevancia para los políticos, si se diera un derecho de elección para los hijos, ejercitado por los padres). Existen, sencillamente, sectores de la vida donde debe reducirse el predominio de la valoración económica, si se desea que no se corrompan radicalmente. Uno de esos sectores es la familia.
En economía nos movemos primero en el mundo de los medios, de los recursos. No nos dice la economía a qué fines han de servir los medios económicos de una forma inteligente. Nadie puede negar que la catedral de Colonia supuso un esfuerzo enorme. Cuando se proyectó, vivían en esa ciudad alrededor de 40.000 personas. Se propusieron construir la catedral y empezaron con ella. Fue un esfuerzo cumbre, del tipo del de Hillary. Ante él, algún gran proyecto contemporáneo se revela más bien insignificante -con frecuencia se oye que no sería posible hoy construir algo parecido-. Naturalmente, con las actuales condiciones y avances económicos y técnicos, sería más fácil, más rápido y más barato construir la catedral. Dejando aparte la consideración arquitectónica, lo que esto quiere decir es que hoy no aportamos el entusiasmo necesario para esforzarnos realmente en pro de un objetivo de semejante envergadura.
En segundo término, la economía no mide en modo alguno las prestaciones como tales, sino en cada caso según sus "contraprestaciones", se trate del valor pecuniario o del valor de cambio. Incluso el matrimonio se entiende cada vez más como una contraprestación de servicios. Él se va con ella porque le puede ofrecer belleza, inteligencia y el calor de los sentimientos y, si fuera posible, un segundo salario y buena cocina. Él garantiza una carrera, carácter, y además fuerza, prestigio y colaboración en las tareas del hogar. Contrato o compromiso, inválido en caso de incumplimiento.
También se ponen a veces de acuerdo sobre en qué momento le limpiará uno al otro los zapatos, o cuándo tendrá ella su descanso, los martes o los miércoles. ¿Acaso tales compromisos no testimonian temor a confiar de verdad en una persona que, además, uno mismo ha elegido? Incluso tener hijos queda ligado a las expectativas de las prestaciones. La prole temprana garantiza -ojalá sin mucho esfuerzo- tranquilidad material y un incremento de prestigio en el círculo de amistades. El periodo escolar con un bachillerato sin retrasos ni complicaciones, con el asentimiento interior a los planes paternos de vacaciones; luego, la garantía de una plaza en la universidad y, finalmente, un buen partido, un matrimonio ventajoso. En definitiva, los hijos deben tenerlo más fácil y mejor que los padres. El fracaso se registrará dolorosamente cuando los jóvenes sigan el modelo: padres aceptables porque poseen una casa con jardín, madre presentable, padre que no replica, servicio de cóctel espléndido, remuneración suficiente del trabajo estudiantil, planes de viaje aprobados, dotación del servicio de automóviles... ¡De acuerdo!
La sociedad total de las prestaciones corta la rama sobre la que se asienta. En una sociedad que sólo mide la prestación y el éxito, están en peligro los enfermos, los ancianos y los no nacidos. Los débiles en apuros y la soledad resulta ser la situación dominante. La generosidad se convertirá en una palabra extraña, y el agradecimiento se manifestará superfluo. Georges Bataille escribe que es absurdo producir diamantes baratos, ya que el regalarlos debe expresar que quien regala lo que realmente quiere es regalarse a sí mismo. Por eso los diamantes han de ser especialmente caros.
LIBERACIÓN DE LA PRESTACIÓN POR LA SIMPLE PRESIÓN ECONÓMICA DEL ÉXITO
La visión economicista de los valores envenena las fuentes de la voluntad para el esfuerzo. La competición, el mercado o el principio del rendimiento no se cuestionan. Ellas se legitiman por su éxito. Es cierto que también existe deporte sin rivalidad y economía sin mercado. Sin embargo, ni veo en la televisión gente practicando el jogging, ni me convence la economía de subsistencia.
No obstante, mercado y competencia también están éticamente legitimados. En primer lugar, con ellos se ahorran decisiones morales, respecto a las cuales las economías planificadas fracasan periódicamente. Como veremos, ambos regulan relaciones en un sector anónimo y, por tanto, ajeno a consideraciones morales. En segundo lugar, decidir en el mercado significa hacerse personalmente responsable. La relación entre la libertad de decisión y la responsabilidad de asumir las consecuencias de las propias decisiones constituye un requisito fundamental de toda convivencia. Que los empresarios tengan que responder, con su propio capital, de sus decisiones les convierte esencialmente en árbitros que dirimen la eticidad del propio negocio. Considerando una sociedad dominada crecientemente por funcionarios, vale también lo contrario: a quien no está preparado para responder de sus decisiones no se le debe conceder la libertad de tomarlas.
El mercado condiciona la competencia: la competición condiciona la lucha, y la lucha condiciona la desconfianza frente a los competidores. Lo mismo sucede en política. De similares elementos competitivos participan el mercado y la democracia: en esta según el principio "un hombre, un voto", y en aquel de acuerdo con el de "un dólar, un voto". En el mercado y en la democracia, la desconfianza constituye un principio institucional de actuación. La democracia encomienda a la oposición el desconfiar del gobierno. Sin embargo, no confiere al jefe de la oposición la capacidad de poner en entredicho la integridad del presidente del Gobierno. El que promueve el mercado desconfía de la competencia, pero puede llevarse personalmente bien con el competidor. Esto resulta posible porque mercado y política constituyen campos anónimos de relación de compensación de intereses. Aquí la práctica fracasa con harta frecuencia, cuando las cosas empeoran. En el fútbol, al menos, recibe una tarjeta roja quien agrede al adversario para lograr ventaja y ganar.
Las comunidades humanas o viven de la confianza o no consiguen sobrevivir. La familia debe ser un ejemplo, pero también la escuela y el pequeño taller. En estos casos no hay distinción entre desconfianza institucional y desconfianza entre las personas. La confianza, la amistad, acaso el amor, que en la familia poseen un valor constitutivo, sin embargo en política suelen significar algo peligroso, o sospechoso de corrupción. Por eso, quien, a pretexto de democratizarlas, quisiera introducir el principio de oposición en las comunidades y organizaciones que dependen de la cooperación confiada de personas concretas, amenazaría con destruirlas. Esto también resulta válido, hasta cierto punto, para las grandes empresas. Las empresas no son sistemas anónimos; no son ni mercados ni democracias. No deben funcionar como mercado, sino en el mercado; no deben funcionar como un sistema democrático, sino funcionar en la democracia. Están concebidas jerárquicamente, y económicamente planeadas, como la familia sana. Sano quiere decir que a cada participante se le concede la libertad según su capacidad de responsabilizarse: el derecho a tener voz en la familia lo que inspira es confianza. Una empresa tampoco se puede dirigir como una república, con gobierno y oposición. Algunos sueñan con que sea dirigida como una familia.
www.arvo.net - 2004-02-22
+++
"El Papa habla como representante de una comunidad que custodia en sí un tesoro de conocimiento y de experiencias éticas, que resulta importante para toda la humanidad: en este sentido, habla como representante de una razón ética".
+++

ADVERSIDAD - Pensamientos:
Admiro la cabeza que sabe llevar con altivez la desgracia, como un rey la corona. Carlo Bini
En las grandes adversidades, toda alma noble aprende a conocerse mejor. Friedrich von Schiller
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos. Proverbio polaco
Cuando se está en medio de las adversidades, ya es tarde para ser cauto. Lucio Anneo Séneca
Cuando todo va mal, no debe ser tan malo probar lo peor. Francis Herbert Bradley
El hombre que soporta con lamentos la adversidad se causa a sí mismo mayor pena. Franz Schubert
En cuanto a la adversidad, difícilmente la soportarías si no tuvieras un amigo que sufriese por ti más que tu mismo. Marco Tulio Cicerón
En la adversa fortuna suele descubrirse el genio, en la prosperidad se oculta. Horacio
En las adversidades sale a la luz la virtud. Fatiga menos caminar sobre terreno accidentado que sobre terreno llano. Aristóteles
En las grandes adversidades toda alma noble aprende a conocerse mejor. Friedrich Von Schiller
Gozan los ánimos fuertes en las adversidades, al igual que los soldados intrépidos triunfan en las guerras. Lucio Anneo Séneca
La adversidad tiene el don de despertar talentos que en la prosperidad hubiesen permanecido durmiendo. Horacio
La adversidad vuelve sabio al hombre. Lucio Anneo Séneca
En la adversidad una persona es salvada por la esperanza. Menander
En las adversidades sale a la luz la virtud. Aristóteles
En tiempos prósperos algunas veces sentí caer el poder de la imaginación; pero la adversidad siempre fue para mí un tónico y un estímulo. Walter Scott
El hombre que soporta con lamentos la adversidad se causa a sí mismo mayor pena. Franz Schubert
La adversidad descubre al alma luces que la prosperidad no llega a percibir. Padre Enrique Domingo Lacordaire
La adversidad depende menos de los males que sufrimos que de la imaginación con que los padecemos. François Salignac de la Mothe "Fénelon"
La adversidad vuelve sabio al hombre. Lucio Anneo Séneca
Los golpes de la adversidad son muy amargos, pero nunca estériles. Joseph Ernest Renan
No hay adversidad que pueda derribar a aquel que la prosperidad no ha logrado engañar. San Gregorio Magno
No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba. Lucio Anneo Séneca
No hay otra educación como la adversidad. Benjamin Disraeli
No te inclines ante la adversidad; más bien oponte audazmente a ella, tanto cuanto tu suerte te lo permita. Virgilio
Quien no ha afrontado la adversidad no conoce su propia fuerza. Benjamín Jonson
Ten cautela, hermana mía muy amada, en no dejarte abatir por la adversidad ni envanecer por la prosperidad. Santa Clara
Un hombre acostumbrado a las adversidades no es fácilmente sorprendido. Samuel Johnson
SAMUEL JOHNSON. 2003-08-11
+++
‘TODOS HAN SIDO HUMANOS’
+++
Convertirse en hombres de paz -
· Amarás a Jesús porque es el "amigo que nunca falla" y es tu camino, tu verdad y tu vida.
· No lo concebirás como una "fría idea", como "algo conceptual", sino como alguien, como una persona entrañable, íntima y cariñosa.
· No será para ti un Dios farmacia, adonde acudes cuando te duele algo y sólo cuando te duele algo.
· Verás a Jesús como "el hombre que más ha amado, del modo más consciente, más voluntario y más gratuito". Meditarás su testamento: "No hay mayor prueba de amor que dar la vida por aquellos a quienes ama". Y él la dio "a tope", "hasta el extremo".
· Nunca pensarás que Jesús vino a condenar el amor, sino a decirte que "el amor sin falsificaciones" es la señal inequívoca de los suyos.
· Dirás al mundo que Jesús es quien mejor enseña a descubrir la dignidad de la persona humana.
· Serás un hombre auténtico cuando hayas tenido una experiencia fuerte de la persona de Jesús.
· Cuando conozcas en profundidad a Jesús, tu actitud será plena donación, no un "préstamo barato".
· Cuando estés totalmente identificado con Cristo te será fácil "gastar tu vida por los demás".
· Sólo Jesús te hará completamente libre, pues sólo él es tu libertador.

Cuaresma del amor frente al odio
El amor alienta, el odio abate; el amor sonríe, el odio gruñe; el amor atrae, el odio rechaza; el amor confía, el odio sospecha; el amor enternece, el odio enardece; el amor canta, el odio espanta; el amor tranquiliza, el odio altera; el amor guarda silencio, el odio vocifera; el amor edifica, el odio destruye; el amor siembra, el odio arranca; el amor espera, el odio desespera; el amor consuela, el odio exaspera; el amor suaviza, el odio irrita; el amor aclara, el odio confunde; el amor perdona, el odio intriga; el amor vivifica, el odio mata; el amor es dulce; el odio es amargo; el amor es pacífico; el odio es explosivo; el amor es veraz, el odio es mentiroso; el amor es luminoso, el odio es tenebroso; el amor es humilde, el odio es altanero; el amor es sumiso, el odio es jactancioso; el amor es manso, el odio es belicoso; el amor es espiritual, el odio es carnal. El amor es sublime, el odio es triste.
Cortesía de www.dominicos.org para la BIBLIOTECA CATÓLICA DIGIYAL
+++

Carnaval
MÁSCARAS hay de muchos tipos, supongo. En contra de lo que pueda parecer, las máscaras no son cosa del carnaval, sino de todo el año.
Por Paco Sánchez
MÁSCARAS hay de muchos tipos, supongo. Pero me parece que los principales son dos: las que ocultan la identidad de quien se las pone y aquellas que tienden, si no a resaltarla, por lo menos a atraer la mirada ajena. Las primeras, de algún modo, implican un profundo respeto de la persona por su nombre, por lo que realmente es y quiere ser. Se utilizan sólo para liberarse un tiempo de la responsabilidad que ser uno mismo comporta. Tapado el rostro, cabe actuar de cualquier manera sin que nadie te acuse de nada. El que se disfraza así lo hace para llevar a cabo impunemente aquello que vería mal en otros.
El segundo tipo de máscara, al contrario, se traviste de lo que realmente le gustaría ser. De ahí que con frecuencia adopte formas y estéticas entroncadas con las del pavo real: un enorme despliegue de fantasías en geometría de abanico, una gigantesca antena de lentejuelas y colores que capte todas las miradas y las conduzca hacia un cuerpo generalmente desnudo o apenas vestido.
En contra de lo que pueda parecer, las máscaras no son cosa del carnaval, sino de todo el año. Cabe incluso modelarlas sólo con barro de palabras. Dependerá de nuestra habilidad para mentirnos.
La Voz de Galicia y Arvo Net, domingo 22 de febrero 2004
+++

La vida, para amar y ser feliz, hay que aliarse a la verdad, y aceptar las consecuencias de nuestros actos. Pero aún así, una queda con cierto sentimiento de dolor de saber que el otro está sufriendo.
+++
¡Cuánto se esconde detrás de esta palabra, tan corta y significativa: “gracias”! Quien se atreve a convertirla en actitud de vida, ha encontrado un camino seguro, no sólo para su propia felicidad, sino para irradiarla a su alrededor. Bien decía Séneca que es tan grande el placer que se experimenta al encontrar un hombre agradecido que vale la pena arriesgarse a no ser un ingrato.
Hablamos de la gratitud que proviene del interior, no del mero “gracias” formal, que apenas se esboza por un mínimo de educación. La gratitud es uno de los sentimientos más nobles del ser humano, que parece que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera.
+++
-Se ha reconocido a sí mismo con realismo porque quien agradece se ha descubierto antes como alguien menesteroso, necesitado de los demás, y este es un buen punto de partida para cualquier persona, pues ésta es nuestra realidad. Tanto oímos hablar de independencia y autonomía que olvidamos que nos definimos más por nuestra necesidad de los otros en todos los órdenes (material y afectivo), que por las cuotas de autonomía absoluta que conquistamos.
La independencia convertida en dios, acaba pagando con soledad, y la aceptación sencilla de nuestra dependencia de otros es coronada, al fin y al cabo, con la compañía de los demás. Detrás de un “gracias”, hay una estima sincera hacia lo que se ha recibido. Ello nos va llevando a ver la vida con ojos más limpios para descubrir la belleza que conlleva. En todo existe un cierto valor, pero no todos lo descubren.
Agradecer un día con sol o con lluvia, un tiempo de compañía o de silencio, un favor o un detalle, una sonrisa a tiempo o una lágrima de compasión, el placer de una buena siesta o un vaso de agua a tiempo que calma la sed… ¡Cuánto se puede agradecer! De hecho, casi todo se puede llegar a agradecer.
Cada día, con todo su equipaje, se convierte entonces en un regalo. Y se vive en la mística de la sorpresa porque el regalo es don inesperado. -Ha descubierto la bondad del otro, que nos ofreció aquello de lo cual nos sentíamos necesitados. Podía no habérnoslo ofrecido. -Ha deseado el bien del otro, quiere corresponderle al menos de la misma manera. Este deseo engrandece el corazón de quien lo experimenta y agrada siempre a quien se le expresa, aunque sea a través de ese tímido y usual: gracias.
Reconocer, valorar, descubrir y desear el bien son actitudes que nos descentran y nos abren hacia los otros. Lo que es un primer paso para humanizarnos.
+++
"El Bautismo nos hace piedras del edificio de Jesucristo; la Confirmación, nos hace arquitectos. Sé un buen arquitecto, que se luzca en alguna obra maestra, que condense todo tu ideal."
[Cinco minutos con Jesús, P. Alfonso Milagro]
+++
La Iglesia, desde el inicio, es católica,
esta es su esencia más profunda, dice Pablo.
El nuevo pueblo de Dios, la Iglesia, es un pueblo que proviene de todos los pueblos. La Iglesia, desde el inicio, es católica, esta es su esencia más profunda. San Pablo explica y destaca esto en la segunda lectura, cuando dice: "Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu" (1 Co 12, 13). La Iglesia debe llegar a ser siempre nuevamente lo que ya es: debe abrir las fronteras entre los pueblos y derribar las barreras entre las clases y las razas. En ella no puede haber ni olvidados ni despreciados. En la Iglesia hay sólo hermanos y hermanas de Jesucristo libres. S. S. Benedicto XVI – P.P. 2005
+++
"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-
Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Gen. 1, 24-25
+++
“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!
VERITAS OMNIA VINCIT
LAUS TIBI CHRISTI.
Gracias por venir a visitarnos
La Iglesia testimonia el Evangelio por los caminos del mundo, ¡por eso es católica!; desde que Cristo la fundara, hace dos milenios. ¡Y nadie puede contra ella!
“El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).
Si la presencia de Cristo es la que hace sentirse de veras en casa, es precisamente porque impulsa la libertad del cristiano más allá de los muros de la casa, pues es consciente de que el horizonte de su casa es el mundo.
¡Una Santa Católica Apostólica Visible Infalible e Indefectible! fundó Jesucristo a su Iglesia.
Compendio del Catecismo de la Iglesia católica: ¿por qué no lo sabemos? La fe de los sencillos - Una síntesis fiel y segura del Catecismo de la Iglesia católica. Contiene, de modo conciso, todos los elementos esenciales y fundamentales de la fe de la Iglesia. 2005. ¡No falte en el bolsillo de cada cristiano para aprenderlo!
Creer, celebrar, vivir y orar, esta y no más es la fe cristiana desde hace 2000 años, enseñada por la Iglesia Católica sin error porque Cristo la ilumina y sólo Él la guía.
|