Friday 26 May 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
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«La dominante cultura cínica de la amnesia se mueve en la abstracción de prescindir sistemáticamente del pasado, de la realidad, de la Historia y de la tradición, lo que le confiere empero un falso carácter innovador. Es una cultura neutral en la que está ausente la imaginación creadora. Ésta se suple, justamente, con el olvido o el rechazo de la realidad y de la tradición, para que parezca nuevo todo lo que produce. Y eso explica los absurdos proyectos y programas educativos vigentes, que parten del supuesto de que toda la cultura anterior carece de valor y debe ser desechada. Trátase de una inane y pervertida reproducción de la eterna polémica entre los antiguos y los modernos en la que el Estado como tal no solía tomar parte y que, por ende, impulsaba la cultura».

 

 

Muchos errores se cometen por ignorancia de la historia y esa ignorancia sirve también de arma tanto defensiva como ofensiva de quienes no están interesados en el conocimiento de la verdad sino en la confusión entre verdad y error, entre el bien y el mal.

 

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Gracias a la Iglesia Católica, antes del 1300, había fundadas en Europa cuarenta y cuatro Universidades, en las que se forja un individuo especial dotado de cierta uniformidad: homo Scholasticus.

 

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Es bueno valorar acontecimientos y hechos que han sucedido en el pasado, reflexionar sobre ellos, para caminar con los talentos de la historia como bastón de guía.

 

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-Ese pueblo que algunos suelen generalizar y llamar "azteca" no era azteca, era mexica. Los aztecas eran 9 tribus que salieron de Aztlán, los mexicas eran una de esas 9 tribus.


-Los sacrificios al Sol (Huitzilopochti) se realizaban en los templos (que para eso son) no alrededor de fogatas.


-Los sacrificios por la fertilidad de la tierra se hacían a Tezcatlipoca rojo (Xipe Totec), no a varias deidades.


-Coatlicue, para los pueblos nahuas (de los que los mexicas forman parte) era la Tierra, ellos la representaban con atributos terrestres (serpientes, plantas y animales) porque ella era el origen de todas esas cosas.


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Representación numérica de los mayas

 

La verdadera guerra que acabó con los mayas

 

Jeroglíficos revelan que un largo conflicto bélico aniquiló esta civilización

 

El descifrado de unos jeroglíficos tallados en los escalones de una pirámide maya, en Dos Pilas (Guatemala), ha desvelado que esta civilización sucumbió por un conflicto de proporciones gigantescas entre las dos superpotencias de Tikal y Calakmul, resolviéndo así uno de los grandes misterios de este imperio. Estos jeroglíficos aportan además pruebas de las complejas alianzas de los mayas, pues narran la guerra fraticida entre dos reyes.

 

Orlando Lizama - Washington.-
Unos jeroglíflicos en los escalones de una pirámide maya, en Dos Pilas, en lo más profundo de la selva tropical guatemalteca, parecen dar respuesta a uno de los grandes misterios de la historia: ¿Por qué desapareció una civilización tan poderosa como la maya? Federico Fahsen, profesor auxiliar de la Universidad de Vanderbilt (en Nashville, Tennessee), ha logrado descifrar estas piedras talladas hace más de un mileno y se ha encontrado para su sorpresa con la historia de una terrible guerra entre dos reyes hermanos divididos por dos superpotencias, lo que probaría la tesis de que el imperio maya terminó desapareciendo por un conflicto armado de proporciones gigantescas y de larga duración, equiparable a una «guerra mundial».
   «Los centenares de jeroglíficos cubren una brecha de 60 años de historia maya hasta ahora desconocida y aclaran muchas relaciones políticas y militares», explicó ayer Fahsen.

 

Aqui la pintura rupestre maya descubierta recientemente en San Bartolo,
Guatemala, se remonta al 100 a.C. - MMV. XII. XIV.
 
Siglo VII

Hasta ahora se creía que la desaparición de la civilización maya, una de las más avanzadas del periodo precolombino en el continente americano, se había producido por pequeños conflictos locales, según explica en el próximo número de su revista National Geographic, que también ha colaborado en la investigación. Sin embargo, los jeroglíficos de Dos Pilas revelaron que en el siglo VII de la era cristiana el mundo maya estaba dividido en dos bloques controlados desde la ciudad estado de Tikal y desde Calakmul. Tikal estaba situada en lo que hoy es el norte de Guatemala y Calakmul se encontraba a unos 100 kilómetros más al norte, en lo que es ahora territorio mexicano. Para Fahsen, la importancia de Calakmul en el mundo maya fue una sorpresa. «Cuando he leído los jeroglíficos, he tenido que pestañear para asegurarme de que los traduzco correctamente», señaló el profesor. La importancia del descubrimiento es que valida las teorías adelantadas por los antropólogos Simon Martin, del University College, de Londres, y Nikolai Grube, de la Universidad de Bonn, quienes afirmaban que en ese periodo la civilización maya vivió una verdadera «guerra mundial» entre dos superpotencias.
   En concreto, los jeroglíficos revelan que en el año 629, Dos Pilas fue creada como puesto militar de Tikal, cuyo rey puso a su hermano en el trono de la nueva ciudad. Pero a los pocos años, Calakmul se lanzó a la conquista de Dos Pilas y en una feroz campaña apresó al rey, llamado Balaj Chan K´awiil, y lo convirtió en un monarca títere.
   La traducción de los jeroglíficos desvela que Balaj Chan K´awiil se volvió contra su hermano iniciándose una guerra que convirtió Dos Pilas en una potencia respaldada por Calakmul. «En vez de ser un actor independiente como se creía, Dos Pilas fue el peón de una batalla mucho mayor», aseguró Arthur Demarest, profesor de antropología de la Universidad de Vanderbilt.

 

Un diseño reconstruye la tumba maya descubierta
recientemente en San Bartolo. MMV.XII.XIV

 

El Vietnam de los mayas

Las piedras de Dos Pilas narran que la guerra lanzada por Balaj Chan K´awiil duró más de diez años y terminó con la victoria de sus ejércitos, que saquearon Tikal y sacrificaron a su rey, el hermano de Balaj Chan K´awiil. «El último de los jeroglíficos describe al rey de Dos Pilas cuando hace un baile de victoria», detalló Demarest. «En términos actuales, Dos Pilas fue la Somalia o el Vietnam del mundo maya, utilizada en una guerra que en realidad libraban las dos grandes potencias».
   Según Demarest, en aquella época el grado de avance de la civilización maya era tal que estaba a punto de consolidar un nuevo imperio. «Sin embargo, eso no ocurrió. Por el contrario, el gigante comenzó a retroceder», expresó. Después del saqueo de Tikal, esa superpotencia destruyó Calakmul y «a partir de allí el mundo maya se dividió, iniciándose un período de pequeñas guerras que terminaron con el derrumbe de esa civilización».
   Los jeroglíficos fueron descubiertas el año pasado durante un huracán en las gradas de la pirámide de Dos Pilas, en una investigación respaldada por el Ministerio de Cultura de Guatemala, National Geographic, la Universidad de Vanderbilt y la Fundación para el Avance de los Estudios Mesoamericanos. Efe -
LA RAZÓN. XX. IX. MMII – ESP.

 

 

Una estatuilla de piedra verde encontrada en la más antigua tumba maya

conocida, descubierta a San Bartolo: datable al 150 a.C. – MMV. XII. XIV.

 

 

NOTA : SI SE CONFIRMARA LA NOTICIA, NUEVAMENTE CAE OTRA LEYENDA NEGRA ANTI-ESPAÑOLA Y ANTI-CRISTIANA, DONDE, DESDE HACE DEMASIADO TIEMPO SE ACUSA A LAS HUESTES DE LA ESPAÑA CRISTIANA DE SER LA CAUSA PRINCIPAL DEL DERRUMBE DE TAL IMPERIO.- 

 

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Pero hay que ver, en primer lugar, las cosas en su contexto histórico: no podemos juzgar una cosa del siglo XVI con mentalidad del siglo XXI. Eso sería como reprocharle a un cirujano de la Edad Moderna, el que no aplicara técnicas del siglo XXI ante un determinado problema de salud.

  

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Eduardo Martínez 

…[…]… 

Pero hay que ver, en primer lugar, las cosas en su contexto histórico: no podemos juzgar una cosa del siglo XVI con mentalidad del siglo XXI. Eso sería como reprocharle a un cirujano de la Edad Moderna, el que no aplicara técnicas del siglo XXI ante un determinado problema de salud. 

 

Habría que ver qué hacían otros reinos de la época respecto a los países que conquistaban, en la misma época o en épocas posteriores, para ver si una nación se desviaba de lo que otras hacían o no. 

 

También podemos conocer o sospechar, que se hizo en el pasado, a tenor de los resultados que podemos observar en la actualidad: 

 

Si vamos al siglo XXI y comparamos dos naciones vecinas, podemos conocer un dato sorprendente: 

 

En México hay unos 112 millones de habitantes, en un territorio de casi dos millones de kilómetros cuadrados. El número total de indígenas en México se estima entorno a los 12 millones, redondeando (Hay cifras variables, pero vamos a aceptar esta).  

 

En EE.UU. hay un total de 320 millones de habitantes, que viven en un territorio de algo más de 9.300.000 Km^2. La población nativa de este país es de unos dos millones y medio. 

 

Por otra parte, tras la independencia de México, las dos guerras que tuvo este país con los EE.UU. le provocaron una pérdida al primero (Reconocido en el Tratado de Guadalupe-Hidalgo), de un total de 1.200.000 Km^2. Posteriormente hubo una venta de territorio conocida como la "venta de La Mesilla", de unos 77.000 Km^2 

 

El porcentaje de nativos mexicanos sobre la población total del país es, en la actualidad de un 11% 

 

El porcentaje de nativos estadounidenses sobre la población total es en la actualidad, del 0,8% 

 

No deja de ser chocante que, a pesar de haber perdido la mitad de su territorio en el siglo XIX, en México haya una cifra de indígenas,casi cinco veces superior a la de los EE.UU. 

 

Igual es que los norteamericanos apenas tenían indígenas, pero tengo la intuición de que eso no era así.

 

23/08/2015 11:33 AM 

http://infocatolica.com/blog/notelacuenten.php/1508220941-espana-america-y-el-magisteri#more29089

 

(nota: La concentración de indígenas en Mesoamérica fue mucho mayor que en el actual territorio de los EE.UU. Sólo la ciudad de Tenochtitlán tenía un número superior de habitantes que la Sevilla de la época. Lo mismo pasaba en el Tahuantinsuyo. En el resto de América del Sur, en cambio, no era así. 

Es muy posible que sí que hubiera más indios en el territorio español que en el inglés. Se dice que la Confederación Iroquesa en su momento de mayor esplendor llegaría a 16.000 personas (entre cinco tribus distintas). 

Siendo justos hay que admitir que no estamos hablando de poblaciones equivalentes. 23/08/2015 1:48 PM.) 

 

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El Vaticano abre el camino a su beatificación

Juan de Palafox: de pastor, a virrey y santo

 

Defendió a indios y artistas en el México del siglo XVII. Potenció la música barroca y la indígena

 

El Vaticano ha reconocido las virtudes heroicas de Juan de Palafox y Mendoza (1600-1659), que fue obispo de Puebla (México) y Virrey de Nueva España. Este reconocimiento es un paso necesario en el camino a la beatificación, para la cual se exige además constatar un milagro atribuible a la intercesión del personaje estudiado. Se espera que este mes el Papa Benedicto XVI firme el decreto de reconocimiento de sus virtudes. Defendió a indios y artistas en el México del siglo XVII. Potenció la música barroca y la indígena.

 

* (P.H.Breijo/P.J.Ginés/La Razón) Juan de Palafox nació en Fitero, un pueblo de Navarra, como hijo natural del marqués de Ariza. Vivió humildemente como un niño pastor hasta los diez años, cuando su padre lo reconoció y lo envió a estudiar con los jesuitas a Tarazona y Huesca. Pasó por las universidades de Alcalá y Salamanca y llegó a ser fiscal del Consejo de Guerra y del Consejo de Indias antes de ser ordenado sacerdote. A instancias del rey, fue nombrado en 1639 obispo de Puebla. En México era el informador de confianza del rey, con el cargo de “visitador” paraluchar contra la corrupción. Incluso ejerció provisionalmente como Virrey y Capitán General en 1642. Se le recuerda por su posición a favor de la población indígena. Prohibió claramente cualquier método de conversión que no fuera la palabra y la persuasión. Fue el primero en traducir al idioma náhuatl el catecismo e introdujo canciones indígenas en la liturgia.

En 1650 escribió “De la naturaleza y virtudes del indio”, un texto equilibrado que defiende a los nativos americanos sin caer en el mito del “buen salvaje”. Puebla fue, bajo su mecenazgo artístico, el centro de la música barroca del México virreinal, con la presencia clave del compositor Juan Gutiérrez de Padilla. Palafox se esforzó por renovar la vida monástica y el seminario. Construyó tres colegios, uno de ellos para niñas. Los estudiantes tenían acceso a una enorme biblioteca, hoy llamada Palafoxiana, compuesta de cinco mil libros de filosofía y ciencia. De 565 obras suyas que nos han llegado, abundan los tratados políticos en los que Palafox critica a Maquiavelo y a Bodin y da consejos para la correcta formación de los gobernantes cristianos. Se enfrentó a los jesuitas por conflictos de jurisdicción entre la Iglesia diocesana y el clero regular. Presiones en la Corte le obligaron a volver a España en 1649, donde fue obispo de Osma hasta su muerte diez años después. Siete años después de su muerte se descubrió que su cuerpo permanecía incorrupto. Empezó su largísimo proceso hacia los altares, que alternaba testimonios de sacerdotes que lo admiraban por sus virtudes religiosas en México y España, con la oposición de sus rivales jesuitas. Por su sensibilidad, Palafox recuerda a muchos la figura de Vasco de Quiroga, primer obispo de Michoacán, que también venía de la política, defendió a los indios y creó un sistema de pueblos-hospital. La Iglesia reconoce a Quiroga como “siervo de Dios”.

Publicado el 7 Diciembre 2008 - 9:35am ‘religiónenlibertad.com es.

 

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Chesterton afirma: "Si alguien me pregunta, desde el punto de vista exclusivamente intelectual, por qué creo en el cristianismo, sólo puedo contestarle que creo en él racionalmente, obligado por la evidencia".

 

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“Al fin y al cabo, desde que el hombre habitaba en cavernas, hasta que se asomó al espacio, los historiadores y antropólogos han censado más de de 100.000 religiones. Se afirma, incluso, que existe un gen que predispone a los humanos a buscar a Dios”
Carlos Alberto MONTANER.
‘ABC’ III.XII.MMV – ESP.

 

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Para conocer una historia es necesario, pero no suficiente, conocer los hechos, pues es preciso también conocer el espíritu, o si se quiere la intención que animó esos hechos, dándoles su significación más profunda.

 

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El cristiano está advertido de que es necesario conocer la historia para distinguir los hechos. El cristiano a sus hermanos advierte que es imprescindible estudiar la historia para comprender el contexto histórico de los hechos. El cristiano nota que conociendo la historia, se percibe la riqueza de la Tradición, repara la grandeza del Magisterio y la magnanimidad de la salvación en la Escritura enseñada por la Iglesia.

 

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Inscripciones -en jeroglíficos- escritas de los Mayas y remontando a cerca 250 años antes de Cristo, han sido encontradas en Guatemala. Y esto indica que esa civilización pre-colombina había desarrollado un sistema de escritura varios siglos antes de cuanto se pensase. El descubrimiento, afirma un estudio publicado en la revista “Science” (Ciencia), ha sido hecho sobre un bloque de piedra encontrado en una pirámide llamada ‘Las pinturas en San Bartolo’, por el antropólogo William Saturno. El texto es solo una mínima parte descifrable: los jeroglíficos identificables son muy diversos de aquellos mayas hasta hoy conocidos que se remontan a 500 años después. La Repubblica-It. Maya,scoperti geroglifici del 250 a.c.2006-01-07-

 

Hallan el relato completo de una «guerra mundial»

en el origen del colapso maya

 

 

 

 

PEDRO RODRÍGUEZ. Corresponsal

La arqueología depende en buena medida de coincidencias y caprichos casuales. Un buen ejemplo es el último descubrimiento en Guatemala de jeroglíficos decisivos para conocer la destructiva lucha por el poder en el apogeo maya. Información oculta en una antigua pirámide rescatada «gracias» a la fuerza de un huracán.

WASHINGTON. Dieciocho escalones cubiertos de jeroglíficos en la ciudad maya de Dos Pilas, entre las junglas de lo que hoy es Guatemala, están permitiendo reconstruir la destructiva saga épica protagonizada por la civilización maya al final de su periodo de máximo esplendor. Estos documentos en piedra, salidos a la luz gracias a un imparable huracán que el verano pasado se llevó por delante una serie de árboles, cuentan la historia de dos ciudades-Estado en busca del poder absoluto a cualquier precio.

El descubrimiento, en parte auspiciado por la Sociedad Geográfica Nacional con sede en Washington, arroja luz sobre un periodo especialmente relevante en la tradición de los mayas, preludio de su colapso como una de las grandes civilizaciones en la América precolombina, junto a aztecas e incas. Los jeroglíficos indican que la estratégica localidad de Dos Pilas jugó un importante papel en el enfrentamiento protagonizado por las ciudades-Estado de Tikal y Calkmul. Un siglo de guerra entre super-poderes que se saldaría en el año 695 con la victoria pírrica de Tikal.

Hasta la confirmación en estos documentos grabados en piedra, los historiadores habían sospechado que el origen de este conflicto se encontraba en la enfermiza rivalidad de dos hermanos, a cargo de las ciudades de Tikal y Dos Pilas. Pero los jeroglíficos ahora descifrados por el especialista Federico Fahsen explican que la raíz de ese presentido conflicto se encuentra en el expansionismo del reino de Calakmul, situado en el actual territorio de Campeche al suroeste de México. En opinión del arqueólogo Arthur Demarest, encargado de estas investigaciones y profesor de la Vanderbilt University, los jeroglíficos de Dos Pilas «cambian toda nuestra interpretación de lo que pasó en esta región maya. El conflicto registrado no es parte de una lucha shakesperiana entre dos hermanos, sino parte de una especie de guerra mundial. En términos de hoy, Dos Pilas fue el Vietnam del mundo maya, utilizado en un conflicto entre super-poderes». Para su colega David Friedel, de la Southern Methodist University, estos nuevos datos confirman que una tanda de sangrientos y decisivos conflictos impidieron a los mayas desarrollar una efectiva estructura imperial.

Los jeroglíficos también aportan información muy relevante sobre la ciudad de Dos Pilas, junto al río Pasión, que en su día sirvió como una especie de autopista fluvial para el mundo maya. La localidad, construida a una asombrosa velocidad por el reino de Tikal, pudo alcanzar una población de cinco mil habitantes. Aunque rodeada de tierras baldías, su viabilidad económica estaría relacionada con su capacidad para controlar valiosas actividades comerciales centradas en materiales preciosos de la época como jade, obsidiana, plumas de quetzal y conchas procedentes del Caribe.

El reino de Calakmul, encabezado por Yuknom Chin «el Grande», consiguió conquistar primero Dos Pilas y temporalmente el feudo de Tikal, aunque finalmente sería derrotado. A partir de entonces, la civilización maya se quebró en una serie de poderes regionales enfrentados de forma irremediable y permanente entre sí. Para el año 760, Dos Pilas quedaría abandonada y para el siglo XI se constata la desintegración de toda la cultura maya en su parte occidental.
El profesor Arthur Demarest, que utilizó su propia tarjeta de crédito para acelerar una expedición de estudio, confirma que los centenares de nuevos jeroglíficos de Dos Pilas se encuentran en excelente estado, «con algunas partes que parecen terminadas ayer mismo». Su equipo ha fotografiado todas estas piezas y ha realizado réplicas, además de construir tejados y otras estructuras para proteger lo que se considera uno de los mayores textos mayas descubiertos hasta la fecha. Todos estos trabajos han sido financiados por la Sociedad Geográfica Nacional con sede en Washington, la Vanderbilt University, la Fundación para el Avance de Estudios Mesoamericanos y el Ministerio de Cultura de Guatemala. 
ABC. XX. IX. MMII – ESP.

 

 

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Hallados vestigios de una civilización anterior

a los aztecas en plena Ciudad de México

 

 

 

 

Felipe Jiménez - Ciudad de México.-
Un grupo de arqueólogos y antropólogos mexicanos ha descubierto vestigios de la cultura teotihuacana en el bosque de Chapultepec, el parque más grande y famoso de la Ciudad de México, y que formaba parte de la zona en la que se asentaron los aztecas. El hallazgo consiste en muros, pisos, vasijas y los restos de un niño, y según los investigadores data del periodo clásico de la civilización teotihuacana (300-700 d. C.).

 

La importancia del descubrimiento reside en constatar que cuando los aztecas o mexicas se asentaron en el valle de México ya lo habían hecho antes los teotihuacanos, cuya civilización desapareció sin que hasta ahora hayan podido demostrarse las causas. La llegada de los aztecas al valle de México sí está plenamente documentada, e incluso la señal que debían encontrar para asentarse en ese lugar ¬un lago con un islote y sobre éste un águila devorando una serpiente¬ es el escudo nacional de México. Lo que se ignoraba es si antes en ese preciso lugar habían florecido antes otras culturas.

 

LA RAZÓN. ESP. 2004-02-01

 

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Conquista de México

 

Indice

 

1. Primeras Expediciones

La vida en el terrario de Mesoamérica seguía en curso. El poderoso señorío mexicano extendía su influencia a un gran espacio y sobre numerosos pueblos, entre ellos los que habitaban las tierras del Veracruz de hoy. Desde allá lejos, en Europa, allende el Atlántico la gente se lanzaba a investigar las nuevas rutas marítimas, en busca de materiales tan preciados como seda, oro, marfil, porcelana y especias. A partir de 1492, comenzaron a ser exploradas las nuevas tierras descubiertas por Cristóbal Colón.

La primera expedición fue en 1517, Francisco Hernández de Córdoba, con un grupo de españoles, salió de Cuba y arribó a Champotón, en las costas del actual estado de Campeche, descubrió y exploró a la Isla Mujeres y a Cabo Catoche, en la península de Yucatán.

 

La segunda expedición, en 1518, Diego Velázquez, gobernador de Cuba, envió otra expedición al mando de Juan de Grijalva, quien descubrió y exploró un río que actualmente lleva su nombre: el río Grijalva. Los expedicionarios bordearon la costa y pasaron por los ríos Tonalá y Coatzacoalcos. Al llegar al río Papaloapan, Pedro de Alvarado, uno de los capitanes, navegó por sus aguas y volvió admirado de lo que había visto. La expedición siguió hasta el río Jamapa, junto al poblado de Boca del Río. Allí los esperaban unos emisarios del tlatoani Moctezuma, quien creía que los españoles eran enviados del dios Quetzalcóatl y venían a ocupar el gobierno de México. La expedición continuó al norte; pasó por la isla de Sacrificios, denominada por los indígenas Chalchihuitlapazco, hasta desembarcar en un islote al que llamaron San Juan de Úlua.

Pedro de Alvarado regresó a Cuba con los regalos para el rey de España y Juan de Grijalva siguió explorando la costa de Veracruz. Llegó a Nautla, Tuxpan, la laguna de Tamiahua y río Pánuco, en donde puso fin a su viaje y retornó a Cuba.

En 1518, Diego Velázquez mandó a Hernán Cortés; pero al saber de su posible rebeldía, Velázquez le retiró su aprobación. Aún así Cortés salió en 1519, con la expedición que realizaría la conquista de lo que mas tarde se llamó la Nueva España.

2. Fundación de Veracruz

Cuando Hernán Cortés y sus hombres llegaron a la isla de Cozumel; de allí fueron a la Costa de Yucatán. Encontraron a Jerónimo de Aguilar, un soldado español que, junto con un reducido grupo de españoles marineros, habían naufragado en 1511. Ocho años después hablaba maya, por lo que les sirvió de intérprete. Siguieron costeando la península de Yucatán. Al llegar al río Grijalva pelearon con los indígenas de la región. Cortés ganó la pelea y luego recibió regalos y esclavos.

En Jueves Santo de la Cena de mil quinientos diez y nueve llegaron con toda la armada al Puerto de San Juan de Úlua. De ahí los españoles se dirigieron hacia la costa de la actual ciudad de Veracruz. Acamparon en la playa en un sitio cercano a lo que hoy es el puerto, en los arenales de Chalchicueyecan. En ese lugar Cortés recibió la primera embajada de Moctezuma Xocoyotzin, gobernande del señorío de Tenochtitlan.

Cortés fundó la Villa Rica de la Vera Cruz. La llamó asi porque llegaron el Jueves de la Cena y desembarcaron en Viernes Santo de la Cruz, y rica por aquel caballero que se llegó a Cortés y le dijo que mirase las tierras ricas y que supiese bien gobernar.

Una vez fundada la Villa Rica de la Vera Cruz, Cortés nombró el ayuntamiento, primer órgano político-administrativo. EL mismo s nombró capitán general y justicia mayor; allí escribió la primera de cinco cartas, que mandó al monarca español para justificar su proceder.

3. Conquista del Imperio Mexicano y La toma de Tenochtitlán

La expedición de Cortés es la tercera que envía Diego de Velázquez gobernado de Cuba con fines de exploración y comercio. Tocan tierra en Yucatán. Encuentran a Aguilar, español que ha aprendido la lengua maya. En Campeche obsequian a Cortés a la India Malí sí, que habla nahuatl y maya.

Funda Veracruz, Moctezuma le pide no continuar. Confunde a los emisarios con sus caballos y cañones. Cortes al avanzar hacia el interior, se da cuenta de las fuertes rivalidades entre los indígenas. Al llegar a Tlaxcala derrota a Xicotencatl y establece una alianza con los tlaxcaltecas.

Avanza por sola y protestando una posible emboscada realiza la matanza de Toluca. Llega a México, Moctezuma lo recibe y le entrega simbólicamente la ciudad, Cortés hace que le muestran los libros de tributos y los mapas de la tierra. Llega a México un mensajero del resguardo de Cortés en Veracruz, le avisa de una expedición capitaneada por Pánfilo Narváez con órdenes de aprehenderlo y regresarlo a Cuba.

Cortés hace prisionero a Moctezuma, deja a Pedro de Alvarado a cargo de la ciudad, sorprende a Narváez y lo derrota. Alvarado permite una celebración religiosa e intenta despojar a los indígenas de sus joyas ceremoniales, desencadena la matanza del templo mayor, y de esta manera se realiza el levantamiento de los mexicanos en Tenochtitlan.

Cortés regresa a México en medio de una rebelión de mexicas y se lamenta que estallara la rebelión. Los mexicas mantienen sitiados a los españoles que se han atrincherado en el palacio de Moctezuma. Cortés intenta apaciguar la rebelión utilizando a Moctezuma pero los tenochcas se sienten traicionados por su emperador y esto culmina en el asesinato de Moctezuma.

Los españoles son superados por los mexicas Cortés huye por medio de puentes portátiles, pierde mucha gente y casi todo el botín "es la derrota, la noche triste". Cortés se refugia en Tlaxcala durante el camino es atacado por grupos indígenas logra derrotar a algunos en Otumba. Los mexicas se dedican a reconstruir la ciudad no creen que los españoles regresen.

Estalla una peste de viruela en la ciudad, traída por un negro de la expedición de Narváez. Muere por la peste Cuitlahuac sucesor de Moctezuma.

La peste a diezmado a la población y los españoles vuelven sobre la ciudad, Cortés corta los abastecimientos y establece alianzas entre los pueblos contra los mexicas. Al mismo tiempo que avanza el cerco de Cortés, se suceden riñas internas entre la clase dominante, y son asesinados todos los príncipes y los hijos de Moctezuma. Cortés, fuertemente apertrechado arrasada la ciudad.

Los mexicas están desmoralizado, "donde están nuestros príncipes", "quién es el que nos inspira valor". Los tenochcas que aun quedan hacen base en Tlatelolco y se enfrentan a los españoles, hacen cautivos a algunos españoles y varios indígenas aliados de los mismos y los sacrifican frente al ejército de Cortés.

El hambre azota la ciudad, mientras que los españoles y sus aliados forman un numeroso ejército. Perece Tlatelolcatl uno de los últimos jefes mexicas, la rebelión comienza extinguirse. Capturan a Cuaúhtemoc último emperador mexicas el día 13 de agosto de 1521, con lo que el episodio de la conquista de México Tenochtitlan llega a su fin.

 

 

4. La Nueva España

La Ganadería

Los problemas técnicos y humanos que afrontó la agricultura no se presentaron en y desarrollo de la ganadería. En el campo de la riqueza ecuatorial la cultura indígena no ofreció a los conquistadores ninguna especie de ganado. La introducción inicial de las diversas especies de ganados en cantidades reducidos por las dificultades de transporte se transformó en una fabulosa población animal. Los reales de minas utilizaron la ganadería como fuerza motriz, de carga y fuente básica de alimentación. Los mayores problemas suscitados por la ganadería derivaron de su progresivo aumento.

El ganado caballar fue el primero en hacerse presentes como cabalgadura. Algunos nobles y caciques indígenas alcanzaron el privilegio de poseer caballo, distinción que por ley se les restringió más tarde. La rápida multiplicación del ganado caballar redujo su precio y hasta los españoles y mestizos pobres dispusieron de caballo.

Las telas de abrigo exigidas por el clima y la costumbre europea, hicieron que el ganado lanar u ovino ocupara lugar destacado en la incipiente economía colonial interna, lo mismo que de ganado caprino, este último muy solicitado por la dieta de los peninsulares y conveniente por su adaptabilidad a tierras secas y quebradas. Los miembros del clero, cuyo vestuario también requería lana como materia prima, resultaron empeñosos propulsores de ganado ovino, fomentando la crianza del mismo.

Peonia era una porción de tierra de 50 pies de ancho y 100 de largo. La caballería media 100 pies de largo y 200 de ancho (0.41 Km2). Por lo común se le conoció, con el nombre de sitios de ganado. Estos limites fueron el origen de la estancia, unidad ganadera de la Nueva España. Las medidas citadas datan de 1513 y fueron aplicadas hasta que se dio la evolución del sitio a la estancia, unidad ganadera peculiar de la Nueva España. Las medidas situadas datan de 1513.

Los dueños de las estancias Toluqueñas, saturadas de ganados trasladaron sus rebaños a la inmensa zona comprendida entre el río San Juan y Zacatecas. La región adyacente más tarde conocida como el Bajío, se transformó en el sostén agropecuario de la minería guanajatense.

El proteccionismo del gobierno central se manifestó en las instrucciones recibidas por los Virreyes. Así, las dadas a Velasco, 1550, serían las de comisionar a un oidor de la audiencia para que visitara las estancias sin ser requerido por los indios y viera si estaban en perjuicio. En la nueva Galicia, la falta de población aborigen sedentaria, contribuyó al aumento de ganado que se dispersó con entera libertad por tierras que nadie reclamaba.

Medidas encaminadas a precaver los daños de labranza y pueblos indígenas fue la de establecer la distancia que debía separar sus propiedades de las estancias de españoles. Las ordenanzas del 26 de mayo de 1567, modificadas por reales cédulas de 1687 y 1695. Las primeras debían haber un espacio de 1000 varas entre las estancias y los poblados; las cédulas reales alargaron la distancia a 1100 varas.

La institución de la Mesta fue la asociación de dueños del ganado formado por propietarios de estancias que a la ves la eran de ganados. El cabildo de la ciudad de México estableció en 1529 la organización de la Mesta local. En 1537 el cabildo promulga las primeras ordenanzas autorizadas por el virrey de Mendoza en 1539. los alcaldes de la Mesta estaban facultados para perseguir delitos de robos de ganado y castigar a los culpables. denunciaron mitad

El auge de la ganadería era palpable a mediados del siglo XVI en 1553 las estancias de Jilotepec tenían entre 20 y 30 mil cabezas de ganado menor. Dos años después, 1555 el Valle de Matalcingo 60 estancias sumaban más de 150 mil cabezas de ganado vacuno yeguas.

A partir de 1580 se empezó a observar una reducción apreciable en la multiplicación del ganado. No puede hablarse de una decadencia generalizada de la ganadería, sino más bien de un proceso natural de reajuste exigido por las condiciones del medio ya estabilizado en el XVII; reducción de pastos, uniformidad de las razas de ganado existentes, población consumidora limitada, legislación restrictiva que fijó límites a la estancia y número de animales. Todo orientándose a una nueva situación económica; ganadería y agricultura se van reuniendo en una forma de explotación más racional y utilitaria; la hacienda.

 

 

5. Organización Política de la Colonia

Problemas y retos que dieron como resultado una forma de gobierno

El mal manejo de Cortés en las actividades comerciales y económicas y el mal manejo y uso de gobierno en manos de Cortes fue uno de los principales motivos que causaron un nuevo gobierno. El descuido por el Rey, en ese entonces Carlos V, en la Nueva España generaron muchas dudas y descontentos de la gente para que se formara un gobierno institucionalizado. Lo cual el Rey Carlos V llevó a cabo. Carlos V organizó una forma de gobierno virreinal, y él como jefe supremo de la Nueva España. El fin de este gobierno fue: guardar el orden en la Nueva España, evitar revueltas de los grupos indigenas, controlar el comercio hacia España, establecer leyes para controlar el estilo de vida y el mercado en este territorio. El Virrey debería desarrollar múltiples cargos como por ejemplo; Gobernador, Vicepatrono de la Iglesia, Superintendente de la Real Hacienda, Capitan General y Presidente de la Real Audiencia de México

Importancia de gobernantes

Los gobernantes de aquella época llevaron acabo múltiples tareas como fue implementar la religión católica a los grupos indígenas, institucionalizar leyes religiosas, comerciales, repartición de tierras, tierras comunales, ejidos, orden y progreso en la sociedad, el comercio de oro y otras cosas a España, el desarrollo de la agricultura y ganadería, el cobro de impuestos por métodos de opresión, etc. Esto fué logrado por estos gobernantes gracias al alto rango de poder que el Rey en España les otorgaba.

Herencia Política.

La época Virreinal se puede decir que causó mucho desarrollo en la Nueva España, pero también oprimió y exprimió al pueblo común en lo más extenso de la palabra. Este sistema causó la separación de clases sociales, dejando una muy alta y extrema pobreza. El racismo hacia las diferentes razas indígenas jugó un gran papel en la limitación de clases sociales. Esto creó el caciquismo en las tierras y también creo la Burguesía en la Nueva España. Como consecuencia de esto vino la injusticia en la repartición de las tierras, la indiferencia en las clases sociales e injusticia en el reparto de impuestos. La iglesia jugo un gran papel en esta época, como mediador y represor de la gente, esta llevaba a cabo el papel de mantener a la gente con ideales que al gobierno le convenía.

También, la iglesia sirvió como forma para recaudar impuestos para el gobierno con formas de implementar miedo y oprimiendo al pueblo. Toda esta serie de eventos fue lo que creó las bases para lo que después fue la independencia de México.

Principales virreyes de la nueva España

La Nueva España quedó bajo el dominio del rey de España, quien nombró a un gobernador del territorio conquistado, que se le consideraba como Capitanía General. A estos se les llamó virreyes y representaban al rey y velaban por los intereses de la Corona española en el vencido Imperio Azteca. En total fueron 62 virreyes.

 

Hernán Cortés 1519-1524
Antonio de Mendoza 1535-1550
Luis de Velasco 1550-1564
Gastón de Peralta 1566-1568
Martín Enríquez de Almanza 1568-1580
Lorenzo Suárez de Mendoza 1580-1583
Pedro Moya de Contreras 1584-1585
Alvaro Manrique de Zúñiga 1585-1590
Luis de Velasco 1590-1595
Gaspar Zúñiga y Acevedo 1595-1603
Juan de Mendoza y Luna 1603-1607
Luis de Velasco(hijo) 1607-1611
Fray García Guerra 1611-1612
Diego Fernández de Córdoba 1612-1621
Diego Carrillo de Mendoza 1621-1624
Rodrigo Pacheco Osorio 1624-1635
Lope Díaz de Armendáriz 1635-1640
Diego Lopez Pacheco 1640-1642
Juan de Palafox y Mendoza 1642
García Sarmiento de Sotomayor 1642-1648
arco de Torres y Rueda 1648-1649
Luis Enríquez Guzmán 1650-1653
Francisco Fernández de la Cueva 1653-1660
Juan de Leyva de la Cerda 1660-1664
Diego Osorio de Escobar y Llamas 1664
Sebastián de Toledo Molina 1664-1672
Pedro Nuño Colón de Portugal 1672
Fray Payo Enríquez de Rivera 1672-1680
Tomas Antonio de la Cerda y Aragón 1680-1686
Melchor Portocarrero Lazo de la Vega 1686-1688
Gaspar de Sandoval Silva y Mendoza 1688-1696
Juan de Ortega Montañéz 1696
José Sarmiento y Valladares 1696-1701
Juan de Ortega Montañéz 1701-1702
Francisco Fernández de la Cueva 1701-1711
Fernando de Alencastre Noroña y Silva 1711-1716
Baltasar de Zúñiga y Guzmán 1716-1722
Juan de Acuña y Manrique 1722-1734
Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta 1734-1740
Pedro de Castro y Figueroa 1740-1741
Pedro Cebrián y Agustín 1742-1746
Francisco Güemes y Horcasitas 1746-1755
Agustín de Ahumada y Villalón 1755-1760
Francisco Caxigal de la Vega 1760
Joaquín de Monserrat 1760-1766
Carlos Francisco de la Croix 1766-1771
Antonio María de Bucareli y Ursúa 1771-1779
Martín de Mayorga 1779-1783
Matías de Gálvez 1783-1784
Bernardo de Gálvez 1785-1786
Alonso Núñez de Haro y Peralta 1787
Manuel Antonio Flores 1787-1789
Juan Vicente de Güemes Pacheco 1789-1794
Miguel de la Grúa Talamanca 1794-1798
Miguel José de Azanza 1798-1800
Félix Berenguer de Marquina 1800-1803
José de Iturrigaray 1803-1808
Pedro Garibay 1808-1809
Francisco Javier Venegas 1810-1813
Felix María Calleja del Rey 1813-1816
Juan Ruiz de Apodaca 1816-1821
Juan O´Donojú 1821

 

 

 

6. La Sociedad y las rebeliones

Panorama general de una sociedad de la Nueva España en el Siglo XVI.

El panorama general de una sociedad en el Siglo XVI era muy extensa. Había desde indios, negros y esclavos hasta virreyes, nobleza y sacerdotes. La sociedad mas pobre en esas épocas eran los negros que fueron traídos como esclavos desde África o bien a través de Estados Unidos; estos hacían el trabajo agotador, especialmente el del campo relacionado a la agricultura y eran muchas veces explotados. Los indígenas, se podría decir que eran la segunda clase después de los negros; estos también hacían labor muy pesada en el campo pero no eran esclavos ni maltratados. Luego venía la clase media que era compuesta por mestizos y por alguna parte de los criollos, esta era la que mandaba a los esclavos e indígenas, también era a veces dueña de tierras y industrias pequeñas. Los españoles, criollos ricos, los sacerdotes y la nobleza encabezaban la sociedad alta. Eran los dueños de las tierras y los que gobernaban al país ya sea militarmente o civilmente. La nobleza estaba constituida básicamente de españoles y criollos ricos, casi siempre tenían parentesco con el Rey o Virrey de la Nueva España. Los sacerdotes, en esa época tenían mucha influencia sobre la sociedad pues tenían mucho dinero y poder para gobernar.

Castas.

Se daba el nombre genérico de castas a las clases formadas por personas de sangre mezclada. No eran grupos cabalmente cerrados como los de la India, ya que, por ejemplo un aborigen podía casar con una persona de sangre española. Los grupos mas importantes de dichas castas fueron: los mestizos, con sangre de indios y de españoles, que fueron lo mas numerosos, y cuyos descendientes, andando el tiempo, han llegado a ser los componentes que en mayor numero habitan el suelo mexicano, si bien entonces fueron vistos con menos aprecio por algunos; los mulatos, con sangre de españoles y negros, y los zambos con sangre de indios y de negros.

Grupos Dominantes.

Los españoles formaron el grupo mas numeroso de los pobladores de sangre mezclada después de los indios. A América llegaron miles de ellos. Eran individuos de casi todas las clases sociales y su condición cultural y moral fue de todas índoles, como sucede con un pueblo en general como se pone en marcha. Hubo picaros y santos; analfabetas y universitarios; aventureros y hombres de gobierno. Entre los conquistadores y colonos de las primeras épocas predominaron los súbditos de la Corona de Castilla, de las provincias siguientes: Andalucia, las dos Castillas, Extremadura, Asturias y León, aunque posteriormente fueron numerosos los Vascos y los de Santanderinos. De Aragón casi no llegaron. Españoles los había en casi todas las clases sociales de Nueva España desde funcionarios encumbrados, hasta simples labradores y artesanos pero, como era natural, los puestos mas importantes de la administración pública estaban en sus manos, aunque había excepciones en muchos sentidos.

Los criollos eran los descendientes de los españoles nacidos en América. Con el correr del tiempo fueron mas numerosos que los españoles y psicológica y socialmente llegaron a diferenciarse de estos. Los Criollos también desarrollaron un papel muy importante en la alta sociedad de la Nueva España y llegaron a ocupar puestos muy altos en el gobierno.

Familias Preminentes.

Las familias mas importantes de esa época eran los nobles que fundamentalmente se consistía de españoles y algunos criollos ricos. Los virreyes acostumbraban tener grandes familias en las cuales ocupaban altos puestos los familiares. En total fueron 61 Vierreyes. También hubo otros personajes destacados en la religión como Fray Bartolome de las Casas, que ayudo mucho a los indígenas, Pedro Moya de Contreras y Fray Juan de Zumarraga. Entre otros personajes estaban Fray Alonso de la Vera Cruz como teologo y filósofo; Padre Juan Diaz como historiador; en literatura estaba Franciso Cervantes de Salazar y hombres de medicina como el doctor Alonso Lopez Hinojosa.

 

 

Indígenas.

Hasta antes de la Conquista española, alguanas zonas del territorio mexicano, sobre todo en el centro y otras del Sur y Sureste estuvieron muy pobladas. Su número es impreciso, y aún a sido exagerado notoriamente por algunos. A este propósito conviene decir que los acontecimientos que provocaron un disminución demográfica fueron las siguientes: las guerras y opresiones criminales, el mestizaje y de modo muy destacado los padecimientos que se difundieron y que nadie podría prever, llegados del Viejo Mundo contra los cuales los nativos no tenían defensa natural alguna, hablar de un genocidio deliberado o semiconsiente es falso por antihistórico. Los indígenas en la Nueva España básicamente hacían el trabajo pesado de la sociedad pero no eran los esclavos de una sociedad.

7. La Guerra de Independencia

El período histórico que se conoce como Independencia empieza, estrictamente hablando, el 16 de septiembre de 1810 cuando Miguel Hidalgo da el llamado "Grito de Dolores" y termina el 27 de septiembre de 1821 con la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México. La idea detrás de este movimiento revolucionario era liberarse del gobierno español y dejar de ser un virreinato. Esta etapa da fin a la llamada época colonial mexicana.

Como es lógico, antes de 1810 hubo ya antecedentes importantes de la nueva ansia libertaria que operaba, principalmente, en los criollos. Se dice que, antes de estallar la lucha, el ideólogo del movimiento fue el fraile Melchor de Talamantes, que hacía circular escritos subversivos en los que afirmaba que el territorio mexicano, por tener "todos los recursos y facultades para el sustento, conservación y felicidad de sus habitantes", podía hacerse independiente y que, además de posible, la independencia era deseable porque el gobierno español no se ocupaba del bien general de la Nueva España, como se ocuparía un gobierno libre, constituido por mexicanos.

Puede intentarse una división del movimiento independentista en cuatro etapas:

Durante la primera etapa de la guerra (16 de septiembre de 1810 al 21 de marzo de 1811), las fuerzas insurgentes, comandadas por Hidalgo y Allende, fueron engrosándose, a partir de Dolores, en Atotonilco, San Miguel, Celaya, Salamanca, Irapuato y Silao; libraron batalla por la toma de Guanajuato (28 de septiembre), tomaron sin resistencia Valladolid (17 de octubre), derrotaron a los realistas en el monte de las Cruces (30 de octubre), desistieron de acercarse aún más a la ciudad de México, regresando hacia el Bajío, y en Aculco fueron derrotadas y diezmadas (7 de noviembre) por el ejército virreinal. Hidalgo huyó a Valladolid y Allende a Guanajuato. Este descalabro se compensó en cierto modo con la acción de otros jefes insurgentes en distintos lugares del país: Rafael Iriarte, en León, Aguascalientes y Zacatecas; los legos juaninos Luis de Herrera y Juan de Villerías, en San Luis Potosí; Tomás Ortiz y Benedicto López, en Toluca y Zitácuaro; Ávila y Ruvalcaba, en Cuernavaca; Miguel Sánchez y Julián Villagrán, en el extenso valle del Mezquital; José María Morelos, en la Tierra Caliente de Michoacán y Guerrero; Gómez Portugal, Godínez, Alatorre y Huidobro, en el valle alto de La Barca; y José Antonio Torres, en territorio de Colima y en el sur de Jalisco, hasta que al fin tomó Guadalajara (11 de noviembre), abriendo el camino para que Hidalgo entrase a la antigua capital novogalaica el 26 de noviembre. Poco tiempo tuvo el caudillo para disponer y legislar: entre esa fecha y el 13 de diciembre, nombró jefes de las fuerzas insurgentes de San Blas, al cura JoséMaría Mercado; de Tepic, a Rafael Híjar; de Chihuahua, a Simón de Herrera, y de las Provincias Internas de Occidente, a José María González Hermosillo; publicó el decreto de abolición de la esclavitud, derogación de tributos, prohibición del uso del papel sellado y extinción de estancos; ordenó que las tierras se entregaran a los naturales, sin que pudieran volver a arrendarse (5 de diciembre); señaló un plazo de 10 días para que los amos pusieran en libertad a los esclavos (6 de diciembre); nombró ministro de Estado y del Despacho a Ignacio López Rayón, y de Gracia y Justicia a José María Chico; designó cuatro oidores; expidió credenciales como representante diplomático en Estados Unidos a Pascasio Ortiz de Letona, y confió a Francisco Severo Maldonado la edición de El Despertador Americano. Estas acciones respondían al doble carácter —libertario y agrario— del movimiento de Independencia. A estos hechos siguieron la desastrosa batalla de Puente de Calderón (17 de enero), la huida hacia el norte, con la esperanza de hallar auxilio en Estados Unidos, y el prendimiento y muerte de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez, principalmente. El nuevo virrey, Francisco Javier Venegas, quien sustituyó a la Audiencia, había llegado a Veracruz el 25 de agosto y a la ciudad de México el 13 de septiembre, tres días antes de la sublevación. Al organizar la contraofensiva se sirvió del general Félix María Calleja del Rey, quien después de Aculco, recuperó Guanajuato (25 de noviembre), derrotó a Hidalgo y a Allende en Puente de Calderón y recobró Guadalajara (21 de enero de 1811) y San Luis Potosí (5 de marzo); el también brigadier José de la Cruz, que reintegró a la Corona Valladolid (28 de diciembre de 1810); Alejo García Conde, gobernador de Sonora, que venció a Hermosillo en San Ignacio Piaxtla (8 de febrero de 1811); Manuel Ochoa, que retomó Zacatecas (17 de febrero); y otros jefes que derrotaron a los insurgentes en San Blas (31 de enero), San Antonio de Béjar (1° de marzo) y Monclova (17 de marzo). En estas acciones murieron el cura José María Mercado, Ignacio Aldama, el padre Salazar, Villerías y Herrera. Iriarte, a su vez, fue fusilado por los mismos insurgentes. Del grueso de la fuerza inicial, sólo sobrevivió el cuerpo de 6 mil hombres cuyo mando confió Allende en Saltillo a Ignacio López Rayón, antes de partir rumbo a Estados Unidos. Éste realizó una brillante retirada hacia el sur, internándose en Michoacán.

La segunda etapa (abril de 1811 a 22 de diciembre de 1815) se caracterizó por el recrudecimiento de la guerra en el centro del país y por la expresión, mucho más clara, de los principios ideológicos del movimiento, en los cuales estuvieron inspirados los intentos de organización gubernamental. Gracias a las victorias que tuvieron en Zitácuaro Juan B. de la Torre (20 de marzo de 1811) y López Rayón (22 de junio), pudo éste, el 19 de agosto, establecer en esa ciudad la Junta Nacional, que conservaría —al igual que en España— los derechos de Fernando VII, organizaría los ejércitos y procuraría libertar a la patria de la opresión. Por elección de 10 jefes regionales —Ignacio Martínez, Tomás Ortiz, Benedicto López, José Vargas, Juan Albarrán, José Ignacio Ponce de León, Manuel Manso, José Miguel Serrano, Remigio Yarza y José Ignacio Ezaguirre— fueron electos vocales López Rayón —que sería presidente—, José María Liceaga y José Sixto Berduzco, cura éste de Tusantla. El cuerpo tomó el nombre de Suprema Junta Nacional Americana o Congreso Nacional Gubernativo. A José María Morelos se le expidió nombramiento de teniente general y más tarde se le nombró cuarto vocal. El 1° de enero de 1812 la Junta abandonó Zitácuaro ante el ataque de las fuerzas de Calleja, que incendiaron "la infiel y criminal villa" y despojaron de todos sus derechos a los pueblos indígenas comarcanos. Los vocales huyeron a Tlalchapa y luego a Sultepec, donde el doctor José María Cos, cura del burgo de San Cosme (hoy Villa Cos, Zac.), publicó un manifiesto, sus Planes de paz y guerra (16 de marzo) y los periódicos El Ilustrador Nacional (11 de abril al 30 de mayo) y El Ilustrador Americano (a partir del 27 de mayo). Sostenía Cos "la residencia de la soberanía en la masa de la nación", que los españoles no podían atribuirse la potestad de representar al monarca y que los americanos no debían obedecer a los peninsulares; si éstos aceptaban la formación en México de un Congreso que defendiese los derechos del rey prisionero, renunciando a sus empleos y a las armas, América contribuiría a los gastos de la lucha contra Napoleón; de otro modo, se trataría de suavizar los extremos de la guerra, pues ambos bandos reconocían a Fernando VII. Casi simultáneamente (20 de abril), Rayón envió a Morelos su proyecto de Constitución —Elementos Constitucionales—, que establecía la religión católica sin tolerancia de otra; sostenía que el pueblo era el origen de la soberanía, la cual residía en Fernando VII, y sería ejercida por tres organismos —una Junta, un Consejo de Estado y un Congreso de representantes nombrados por los ayuntamientos—, aun cuando la iniciación de las leyes se reservaba a un "protector nacional"; preveía un generalísimo, nombrado por el Consejo y con poderes dictatoriales, para tiempos de guerra; declaraba la libertad de comercio y la de imprenta en materias científicas y políticas; adoptaba el Habeas corpus para la seguridad personal, y suprimía la esclavitud, las castas, el tormento y los exámenes a los artesanos.

Mientras tanto, la Constitución de Cádiz —10 títulos con 384 artículos— fue jurada por las Cortes de España el 19 de marzo de 1812, y promulgada en México el 30 de septiembre siguiente, al pie de la estatua ecuestre de Carlos IV, al centro de la plaza Mayor, que en ese acto cambió su nombre por el de la Constitución. Redactada para normar la monarquía, implantó la soberanía nacional y acabó con el poder absolutista: el Título III atribuyó amplias facultades a las Cortes e impuso severas restricciones al monarca, al punto de que las oficinas públicas, que añadían a su denominación el adjetivo real, usaron a partir de ese momento el de nacional. Las novedades jurídicas que más interesaron en Nueva España, sin embargo, fueron la libertad de imprenta y el derecho electoral para el nombramiento de ayuntamientos. Como consecuencia de lo primero, se publicaron multitud de impresos, entre otros los periódicos El Juguetillo, de Carlos María de Bustamante, y El Pensador Mexicano, de Joaquín Fernández de Lizardi; y, a resultas de lo segundo, el 29 de noviembre, en medio de un gran regocijo, el pueblo eligió a los electores, todos mexicanos, que a su vez deberían nombrar a los miembros del nuevo Ayuntamiento de la capital. El mismo resultado tuvieron los comicios en Puebla, Toluca y otras ciudades. Estos primeros ensayos de democracia fueron reprimidos por el virrey, de acuerdo con la Audiencia: el 5 de diciembre suspendió la vigencia del Artículo 371 y a fines del mes dispuso que continuasen ejerciendo las antiguas corporaciones municipales y que quedasen sin efecto todas las demás prescripciones de la Constitución. Estos hechos provocaron el recrudecimiento de la revolución de Independencia. En julio del año siguiente, 31 diputados americanos, encabezados por Miguel Ramos Arizpe, pidieron que la Regencia de España diera cuenta a las Cortes de estos irregulares acontecimientos, pero el Consejo de Estado confirmó que en México, mientras durase la insurrección, debía existir un régimen militar.

En estas circunstancias, el 2 de noviembre de 1812 Morelos propuso a López Rayón, desde Tehuacán, "que se le quite la máscara a la independencia", y el día 7, en una comunicación más explícita, insistió en evitar toda mención a Fernando VII en los planes revolucionarios de gobierno. Pero si de este modo se dirigía al presidente de la Junta Suprema en lo privado, en lo público conservaba su aparente adhesión al monarca, a quien mandó jurar reconocimiento y obediencia el 5 de diciembre siguiente, una vez que tomó la ciudad de Oaxaca. Allí mismo, el día 23 dirigió un manifiesto aclarando algunas ideas: "Las cortes de Cádiz han asentado más de una vez —decía— que los americanos eran iguales a los europeos, y para halagarnos más nos han tratado de hermanos; pero si ellos hubieran procedido con sinceridad y buena fe, era consiguiente, que al mismo tiempo, que declararon su Independencia, hubieran declarado la nuestra, y nos hubieran dejado en libertad de establecer nuestro gobierno, así como ellos establecieron el suyo... Si ellos tienen por heroísmo —añadía— rechazar el yugo de Napoleón, nosotros no somos tan viles y degradados que suframos el suyo".

José María Morelos había recibido de Hidalgo, el 20 de octubre de 1810 en Indaparapeo, la misión de insurreccionar el sur. En su recorrido inicial por la Tierra Caliente de Michoacán y la costa y la sierra de Guerrero, se le unieron los hermanos Galeana, Vicente Guerrero, Juan Álvarez y los miembros de la familia Bravo. En su primera campaña derrotó a los realistas en Tres Palos, frente a Acapulco (5 de enero de 1811), pero en febrero no pudo tomar la fortaleza de ese puerto; se apoderó de Chilpancingo (24 de mayo) y Tixtla (26 de mayo), batió al realista Fuentes (16 de agosto) y se posesionó de Chilapa y Tlapa (principios de noviembre). En su segunda campaña se extendió al norte del actual Guerrero, al sur de Puebla y al territorio de la entidad que llevaría su nombre: tomó Chiautla (diciembre), dividió su ejército en tres cuerpos —Bravo hacia Oaxaca, Galeana hacia Tasco y él mismo contra Izúcar—, entró a Cuautla (25 de diciembre), a Tenango y a Tenanancingo (22 de enero de 1812) y regresó a Cuautla, para resistir el sitio que le puso Calleja durante 58 días y que al fin rompió el 2 de mayo. En el curso de estas acciones se le unieron José Manuel Herrera, Mariano de Tapia, Mariano Matamoros, Juan Nepomuceno Rosáinz y Antonio Sesma y sus hijos. La tercera campaña (junio de 1812 a agosto de 1813) tuvo como puntos sobresalientes el combate de Huajuapan (13 de julio), la reorganización de sus tropas en Tehuacán (10 de agosto a 7 de noviembre) —tomada desde el 6 de mayo por el padre Sánchez—, la entrada a Orizaba para destruir el tabaco almacenado por los realistas (29 de octubre) y las tomas de Oaxaca (25 de noviembre) y de Acapulco (20 de agosto de 1813).

Simultáneamente a estos acontecimientos, operaban en Michoacán los jefes Muñiz, Navarrete, Anaya y José Antonio Torres, que incomunicaron Valladolid durante ocho meses. Torres fue al fin sorprendido, ahorcado y descuartizado (23 de mayo de 1812). En Guanajuato se hicieron famosos los guerrilleros Albino García (fusilado el 8 de junio de 1812), Bernardo Gómez de Lara (fusilado el 17 de noviembre de 1811), Vicente Gómez y otros; en Huichapan y el Mezquital, los Villagrán; y en el norte de Puebla y los llanos de Apan, Francisco Osorno. Después de Cuautla, fueron significativas las acciones de los sacerdotes Alarcón y Moctezuma contra Orizaba (28 de mayo de 1812) y Córdoba (3 de junio siguiente) y la de Valerio Trujano en Yanhuitlán. Así, a fines de 1812, la capital del virreinato estaba rodeada, aunque a distancia, por un círculo de fuerzas insurgentes, ninguna de cuyas facciones estaba sometida a la autoridad de la Suprema Junta Nacional Americana. El 17 de junio de 1812 los vocales habían salido de Sultepec, acosados por los realistas: Rayón huyó a Tlalpujahua, Berduzco a Huetamo y Liceaga a Yuriria. Cada uno libró por su cuenta combates infructuosos, que suscitaron recriminaciones recíprocas, hasta que Rayón declaró suspensos en su representación a sus colegas (abril de 1813). Morelos, deseando superar las diferencias de la Junta, convocó en mayo de 1813 al Congreso de Chilpancingo, cuyo reglamento formuló el 13 de septiembre.

El Congreso Nacional Constituyente se instaló en el templo parroquial de Chilpancingo el 14 de septiembre de 1813, previa la reunión preparatoria del día 13, en que se atribuyó a la asamblea el nombre de Primer Congreso de Anáhuac. Morelos había nombrado seis diputados para representar a las provincias dominadas por los españoles: Rayón (Guadalajara), Berduzco (Michoacán), Liceaga (Guanajuato), Carlos María de Bustamante (México), José María Cos (Veracruz) y Andrés Quintana Roo (Puebla); y las provincias de Tecpan y Oaxaca, en poder de los insurgentes, a José Manuel Herrera y José María Murguía, respectivamente. A la instalación sólo concurrieron estos dos últimos, Quintana Roo y Berduzco. Más tarde llegaron Bustamante (fines de octubre), Rayón (2 de noviembre) y Liceaga (día 6 siguiente). Fueron secretarios Cornelio Ortiz de Zárate y Carlos Enríquez del Castillo. En la primera sesión formal, Morelos presentó, por conducto de Juan Nepomuceno Rosáinz, su secretario, los Sentimientos de la Nación (v. texto completo), según los cuales debía declararse la Independencia, ser la católica la única religión, crear los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, dar los empleos a los americanos, respetar la propiedad pero confiscar sus bienes a los españoles, y abolir la esclavitud, las castas, los estancos y los tributos. El día 15 se nombró generalísimo a Morelos con el tratamiento de alteza serenísima, que declinó el caudillo para adoptar el de Siervo de la Nación, y el 18 cesó la antigua Junta; pero cuando Rayón se incorporó a la asamblea, varias veces requerido por Morelos, todavía sostuvo la idea de que el Congreso gobernase a nombre de Fernando VII, lo cual fue rechazado por la mayoría de diputados. Salvado este último obstáculo, el 6 de noviembre se firmó el Acta solemne de la Declaración de la Independencia de América Septentrional (v. texto completo), inspirada "en las presentes circunstancias de la Europa".

Morelos salió de Chilpancingo el 7 de noviembre a iniciar su cuarta campaña militar, cuyo primer objetivo era la toma de Valladolid, apoyado por las fuerzas de Matamoros y Nicolás Bravo, que hizo moverse desde Veracruz y Puebla. Aunque trató de disimular estos movimientos, los conoció muy a tiempo Félix María Calleja, que era ya virrey desde el 4 de marzo, quien movilizó hacia aquella plaza las divisiones de Toluca y Guanajuato, al mando de Llano y Agustín de Iturbide. El 23 de diciembre, los soldados de éstos y los de la guarnición tomaron a dos fuegos a los hombres de Galeana y Bravo en El Zapote, dispersándolos; el 24, una audaz incursión nocturna de Iturbide provocó un combate entre los propios insurgentes, que fue desastroso; y el 5 de enero de 1814, en Puruarán, los realistas acabaron con el resto del ejército independiente e hicieron prisionero a Matamoros. Una columna realista, al mando de Armijo, avanzó luego al sur y en las márgenes del Mezcala derrotó a la tropa de Víctor Bravo, que protegía Chilpancingo. En cuanto los miembros del Congreso se enteraron de estos sucesos, se trasladaron a Tlacotepec, donde se les unió Morelos, al que despojaron del mando como generalísimo para asumir ellos el poder ejecutivo. Armijo entró a Tixtla, Chilapa y Chilpancingo, derrotó a Rosáinz en Chichihualco, a Guerrero, Galeana y los Bravo (19 de febrero) y puso en fuga a Morelos y al Congreso.

Mientras tanto, el Congreso hacía un penoso recorrido por Ajuchitlán, Tlalchapa, Uruapan, las haciendas de Santa Efigenia y Tiripitío, Ario y Apatzingán, en cuyo trayecto los diputados —algunos de los anteriores y otros recién nombrados— fueron redactando los puntos de la Constitución. Ésta, con el nombre de Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana, fue sancionada en Apatzingán el 22 de octubre de 1814. Consta de 242 artículos, divididos en Principios o Elementos Constitucionales (seis capítulos), dedicados a la religión, la soberanía, la ley y los derechos y obligaciones de los ciudadanos; y Forma de Gobierno, estableciendo el Congreso, el Supremo Gobierno —formado por un triunvirato— y el Supremo Tribunal de Justicia. Firmaron el documento los diputados José María Liceaga, presidente (Guanajuato), José Sixto Berduzco (Michoacán), José María Morelos (Nuevo Reino de León), José Manuel de Herrera (Tecpan), José María Cos (Zacatecas), José Sotero de Castañeda (Durango), Cornelio Ortiz de Zárate (Tlaxcala), Manuel de Aldrete y Soria (Querétaro), Antonio José Moctezuma (Coahuila), José María Ponce de León (Sonora) y Francisco de Argándar (San Luis Potosí), y los secretarios Remigio de Yarza y Pedro José Bermeo. Lo promulgaron, como miembros del Supremo Gobierno, Liceaga —presidente—, Morelos y Cos. López Rayón, Sabino Crespo, Quintana Roo, Bustamante y Sesma, aunque contribuyeron a su redacción, no pudieron firmarlo por estar ausentes. El Decreto Constitucional —redactado, según Morelos, por Herrera, Quintana Roo, Sotero Castañeda, Berduzco y Argándar— estuvo inspirado en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 y parcialmente en la Constitución de Cádiz. Aparte de que este documento era ineficaz en tiempos de guerra, por lo complicado de los mecanismos de gobierno, entrañaba un absolutismo del Congreso, cuya víctima principal habría de ser el propio Morelos.

 

 

Después del desastre de Puruarán, que de hecho puso término a su carrera militar, Morelos pasó a la hacienda de Santa Lucía, a Coyuca, desde donde pidió al virrey canjear a Matamoros por 200 prisioneros, y luego al puerto de Acapulco, donde mandó degollar a éstos e incendiar la ciudad, una vez que se rechazó su oferta y Matamoros fue fusilado. El 14 de abril Armijo recuperó Acapulco y uno de sus hombres, el comandante Avilés, liquidó a Galeana el 22 de junio, en tanto las milicias españolas de Guatemala tomaban Tehuantepec. Otra vez unido al Congreso, en Ario, con sólo los hombres de su escolta, Morelos marchó con los diputados a Uruapan y más tarde decidieron cambiar su sede a Tehuacán. La custodia del grupo se confió a Morelos, muy a pesar de que el Artículo 168 de la Constitución prohibía a los miembros del poder ejecutivo tener mando de fuerza armada, salvo circunstancias extraordinarias. El 29 de septiembre salió la caravana, por caminos inusuales, tratando de esquivar el encuentro con los realistas. El virrey, por su parte, cubrió con tropas todas las posibles rutas, desde Temascalcingo hasta Cuautla. El 3 de noviembre los representantes de los poderes nacionales vadearon el río Mezcala en Tenango y el 5, estando ya en Tezmalaca, fueron alcanzados por las fuerzas del teniente coronel Manuel de la Concha. A poco de iniciado el combate, los insurgentes se dispersaron y fueron perseguidos. Morelos, a pie y sin armas, fue detenido por Matías Carranco, un antiguo soldado suyo que se pasó a las filas realistas. Conducido a México, bajo la vigilancia de Concha, murió fusilado en San Cristóbal Ecatepec, el 22 de diciembre de 1815. (V. MORELOS Y PAVÓN, JOSÉ MARÍA). En los meses anteriores, López Rayón se refugió en las montañas del norte de Puebla, e igual hizo Rosáinz, uno y otro nombrados por el Congreso para hacer la guerra en las mismas áreas, lo cual provocó entre ellos serias desavenencias. Cuando Zacatlán cayó en manos de los realistas (25 de septiembre), Rayón huyó hasta Cóporo, y Rosáinz fue detenido por los propios insurgentes, de quienes huyó en Chalco para indultarse e informar al virrey del estado de la revolución.

La tercera etapa de la guerra (1816-1819) se caracterizó por la actividad de caudillos secundarios y la fugaz campaña de Francisco Javier Mina. En el curso de 1816 los insurgentes sufrieron importantes derrotas: Osorno fue batido por Concha en Venta de Cruz y San Felipe (21 y 23 de abril); Mariano Guerrero y Rafael Villagrán se acogieron al indulto (agosto); los realistas recuperaron la isla de Janitzio, en el lago de Pátzcuaro (13 de septiembre), el fuerte de Monte Blanco, junto a Córdoba (7 de noviembre), la isla de Mezcala, en la laguna de Chapala (25 de noviembre), y el fuerte de Cuiristarán (10 de diciembre), motivo por el cual depusieron las armas Herrera, Cos, Gordiano, Guzmán, Vicente Gómez, el padre Castellanos, Encarnación Rosas, José María Vargas y Melchor Múzquiz. En 1817 capitularon Ramón Rayón en el fuerte de Cóporo, frente a Jungapeo (7 de enero), y Manuel de Mier y Terán en el cerro Colorado, cerca de Tehuacán (20 de enero); en Veracruz los españoles recobraron San Juan Coscomatepec (9 de febrero), Huatusco (17 de febrero), los puentes de Atoyac y Chiquihuite y los fuertes de La Fortuna, Quimistlán y Palmillas; en Guanajuato, el punto fortificado de la mesa de los Caballos (10 de marzo), cerca de San Felipe, y en Querétaro el de La Faja (diciembre). En diciembre, Nicolás Bravo fue desalojado del fuerte de Cóporo.

En mayo de 1816 había salido de Londres Francisco Javier Mina, patriota español que combatió a los franceses en la Península y deseaba continuar batallando en América contra el absolutismo de Fernando VII. Lo acompañaban 32 oficiales españoles, italianos e ingleses y el dominico mexicano fray Servando Teresa de Mier. En Norfolk y Nueva Orleans, E.U.A., aumentó su hueste y sus pertrechos, y el 15 de abril de 1815 desembarcó en Soto la Marina con 300 hombres. Ahí perdió sus barcos, atacados por una escuadrilla procedente de Veracruz; construyó un fuerte, cuyo mando confió al mayor Sardá, y el 24 de mayo emprendió la marcha hacia el fuerte del Sombrero, al noroeste de Guanajuato, para unirse al insurgente Pedro Moreno. A pesar de su escasa fuerza, derrotó en el camino a los realistas Villaseñor, en Valle del Maíz (8 de junio), y a Armiñan, en Peotillos (día 15 siguiente), y después de que llegó a su destino (día 24), a Ordóñez (día 29), en la hacienda de San Juan de los Llanos. El 1° de agosto Liñán puso sitio al fuerte y lo tomó el 19 sin que Mina pudiera auxiliar a sus defensores. El 27 de octubre, en la acción del rancho del Venadito, fue muerto Moreno y capturado Mina, más tarde fusilado (11 de noviembre) frente al fuerte de Los Remedios cercano a Pénjamo. El 16 de junio anterior cayó en manos del realista Arredondo el fuerte de Soto la Marina; en el curso del año se acogieron al indulto Osorno, Sotero Castañeda, Carlos María de Bustamante, Muñiz y otros; y a fines, fueron hechos prisioneros Berduzco, López Rayón y Nicolás Bravo.

En 1818 se rindió a los españoles el fuerte del Jaujilla en un islote de la laguna de Zacapu (6 de marzo), logrando escapar los miembros de una junta que nombró el Congreso antes de su salida a Tehuacán, algunos de cuyos vocales fueron más tarde aprehendidos (febrero) y otros fusilados en Huetamo (9 de junio). Fueron asesinados el padre Torres, defensor de Los Remedios, y José María Liceaga; fusilados en Pátzcuaro, Nicholson y Yortis, oficiales sobrevivientes de Mina (junio), e indultados otros jefes insurgentes, como Amaya, Mariano Tercero, Huerta y los padres Navarrete y Carvajal. En 1819 se acogieron al perdón realista Arago, Erdozáin y Ramsey, que operaban en Guanajuato, y José Antonio Magos, que lo hacía en Querétaro. Vicente Guerrero fue derrotado en el fuerte de Barrabás, en Coahuayutla (mayo), y en Agua Zarca (5 de noviembre), al que después de estos hechos se unió Pedro Asencio, a su vez desalojado del fuerte de San Gaspar. Eran éstos los dos únicos jefes insurgentes que continuaban combatiendo a principios de 1820.

La ofensiva de Wellington en 1813 y la constante actividad de las guerrillas a retaguardia de los franceses, hicieron posible recobrar Madrid; José Bonaparte abandonó Valladolid y perdió las batallas de Vitoria y San Marcial; y el 11 de diciembre se firmó el Tratado de Valençay, por el cual cesó la guerra entre España y Francia y Napoleón reconoció a Fernando VII como rey; pero las Cortes y la Regencia no quisieron considerar libre al rey, ni prestarle obediencia, hasta que prestase el juramento previsto por la Constitución. El 22 de marzo de 1814 Fernando entró nuevamente a España; el 6 de abril abdicó Napoleón; a fines de ese mes 69 diputados se declararon absolutistas y el 4 de mayo el rey firmó un manifiesto anulando la Constitución de 1812 y todo cuanto habían hecho las Cortes "como si no hubieran pasado jamás tales actos y se quitasen de en medio del tiempo"; restableció la Inquisición, que había sido abolida por los diputados; persiguió a los liberales y casi no prestó atención a las sublevaciones en América.

El 1° de enero de 1820, en la villa de Cabezas de San Juan, de la provincia de Sevilla, se sublevó el coronel Rafael del Riego con el segundo batallón del Regimiento de Asturias. En lugar de embarcarse rumbo a América, a luchar contra los insurgentes, proclamó la Constitución de 1812. El apoyo que el pueblo brindó a este movimiento obligó a Fernando VII, el 9 de marzo, a jurar la Constitución. La noticia del triunfo de los liberales en España se recibió en Veracruz el 26 de abril y en México el 29. Durante ese mes y los primeros días de mayo, el virrey Apodaca, el regente de la Audiencia Bataller y los felipenses Tirado y Matías Monteagudo conspiraron (Plan de la Profesa) para impedir el restablecimiento de la Constitución en México. Postulaban que el rey estaba oprimido por los revolucionarios y que la Nueva España debía gobernarse por el virrey, con apoyo en las Leyes de Indias, y con independencia de la metrópoli. La ejecución de estas ideas obligaba a contar con un jefe militar que mereciera su confianza, el cual creyeron encontrar en Agustín de Iturbide.

Los comerciantes de Veracruz, en su mayor parte afiliados a la masonería, o controlados por ella, temerosos de que el virrey fuera a negarse a jurar la Constitución liberal, tomaron las armas el 24 de mayo, constituidos en el Batallón de Voluntarios Fernando VII, y fueron a pedir a José Dávila, comandante general e intendente de la provincia, que proclamara el código. Éste lo hizo bajo presión, pero advirtió a los amotinados que ese era un acto precursor de la Independencia. En Jalapa ocurrieron sucesos semejantes, y en México, el virrey, para evitar que los oficiales de las tropas españolas, casi todos masones, lo obligaran en el mismo sentido, convocó al Real Acuerdo el día 31, en cuya sesión él y los oidores hicieron el juramento. El arzobispo, los tribunales, los empleados y los colegios hicieron lo propio del 1° al 8 de junio, y el 9 el Ayuntamiento hizo su proclamación.

Los efectos de la restaurada Constitución de Cádiz consistieron en suscitar la discusión pública y la expresión de los resentimientos, los temores y las esperanzas de todas las clases de la sociedad, estimuladas por una conciencia generalizada en el sentido de la necesidad de un cambio. El fiscal de la Audiencia, José Hipólito Odoardo, trasmitió en un informe al ministro de Gracia y Justicia, a fines de octubre de 1820, el estado de la opinión en Nueva España. Indicaba que desde principios de 1819 la situación había venido normalizándose, no quedando sino los grupos insurgentes en el partido de Chilapa, protegidos "por el clima mortífero y las tierras montuosas" y que la insurrección de 1810 se había dominado no por las concesiones que se hubieren hecho en favor de los americanos, ni por las providencias de las Cortes, que cesaron en 1814, "sino por haberse unido cordialmente al gobierno las tropas veteranas y las milicias, los eclesiásticos, los empleados, los propietarios y las demás clases influyentes". Pero advertía que el espíritu público había ya cambiado enteramente: los militares se quejaban del agravio que se les hizo al suspenderles después de jurada la Constitución, el aumento de paga de que disfrutaban; el clero temía por sus rentas e inmunidades y por la existencia de algunos establecimientos religiosos; los españoles residentes, por lo común propietarios, no parecían dispuestos a volver a consumir sus fortunas en apoyo del gobierno, si ocurría una nueva revolución y por ello se ocupaban de ir de una a otra tertulia "para explorar los planes de independencia que en ellas se discutían con más o menos embozo", y los abogados y los oficinistas veían en la eventualidad de un cambio la perspectiva de mejorar en sus empleos.

El 22 de agosto se publicó en México la real orden del 8 de marzo anterior, por la cual fueron puestos en libertad todos los insurgentes que se hallaban presos —Nicolás Bravo, Ignacio López Rayón y Sixto Berduzco, entre otros— y pudieron volver al país los exiliados —el marqués de Rayas, Carlos María de Bustamante, Fagoaga, Adalid y muchos más—. Una consecuencia lateral de la nueva política fue que quienes se habían indultado con anterioridad empezaron a obtener grados —hasta de teniente coronel— en el ejército virreinal. Había entonces en México 85 036 soldados, de los cuales 25 mil eran de caballería: 8 448 expedicionarios enviados desde España de 1812 a 1817, 10 620 hombres de tropas veteranas del país; 21 968 miembros de las milicias provinciales, y 44 mil elementos urbanos encargados de la defensa de las poblaciones. A los antiguos insurgentes que ya no podían pelear contra estas fuerzas en los campos de batalla, la Constitución les permitía luchar por las diputaciones provinciales y por los ayuntamientos.

En noviembre de 1820, el virrey Apodaca, pensando que Iturbide sostendría con las armas el Plan de la Profesa, le confió la comandancia general del sur, a la que estaban adscritos los fieles de Potosí, los escuadrones de Isabel y los batallones de Tres Villas y de Murcia, jefaturados por españoles, los infantes de la Corona, el Batallón del Sur, las milicias de Acapulco y los realistas de Tixtla, Chilapa y otros pueblos. Iturbide salió a la campaña contra Guerrero el 16 de noviembre —"para pacificar en breve tiempo todo el reino", según comunicó al virrey— y a principios de diciembre, a solicitud suya, se le unió en Teloloapan el Regimiento de Celaya, que él mismo comandaba y cuya oficialidad le era enteramente adicta. En diciembre consiguió de Apodaca que le enviase el cuerpo de caballería de la frontera —que el propio Iturbide había tenido bajo su mando en el Bajío—, que se le remitieran más abundantes pertrechos y municiones, y se le destinasen fuertes sumas en efectivo, tanto para cubrir la paga de la tropa cuanto para invertir en compra de voluntades, y en espías, pues de todos los recursos posibles "los más eficaces —decía— son distribuir la moneda con prudente liberalidad, pues por ella aventuran los hombres sus vidas, y hacen esfuerzos que no practicarían por ningún otro estímulo".

El 2 de enero de 1821 Guerrero derrotó a una partida realista en Zapotepec y el 5 Asencio desbandó a otra en Tlatlaya. Estos hechos persuadieron a Iturbide de que la campaña contra los insurgentes sería larga, y al parecer advirtió entonces la conveniencia de contar con ellos en los planes de Independencia, en lugar de empeñarse en una nueva y sangrienta contienda. El día 10 escribió a Guerrero instándolo a someterse y haciendo votos por la emancipación; éste contestó el 20 rechazando el indulto, pero ofreciéndole colaborar si en efecto buscaba la separación de España. Antonio de Mier, representante de Iturbide, y José Figueroa, de Guerrero, dieron cima a las negociaciones.

Simultáneamente, Iturbide escribió al arzobispo de México, a los obispos de Guadalajara y Puebla y al gobernador de la mitra de Valladolid, anunciándoles sus planes, y movilizó agentes que fueran a persuadir a los comandantes militares acantonados en Michoacán y en el Bajío. Una vez obtenido el acuerdo de tan importantes sectores del clero y del ejército, proclamó el 24 de febrero el Plan de Iguala (v. texto completo), cuyos artículos principales establecían la religión católica, sin tolerancia de otra alguna; la absoluta independencia; un gobierno monárquico constitucional, reservado a Fernando VII o a otro miembro de casa reinante; la formación de una junta gubernativa, previa a la constitución del Imperio Mexicano; y la creación del Ejército de las Tres Garantías. Se indicaba, además, que todos los habitantes eran ciudadanos idóneos para optar empleos y garantizaba a las personas y al clero el respeto a sus propiedades y fueros.

Este periodo terminaría hasta febrero de 1821 cuando se firma el Plan de Iguala.

La cuarta, la que transcurre del 24 de febrero de 1821 hasta el 27 de septiembre de ese mismo año cuando el Ejército Trigarante, al mando de Agustín de Iturbide, entra triunfante a la Ciudad de México, compuesto principalmente por la totalidad del ejército realista, ya convertido, y los últimos insurgentes, todos ellos formarían el ejército mexicano.

Trabajo enviado por:
Jose de Jesus González Valle - punani_superstar@hotmail.com
La Salle de Veracruz A.C. - Historia I - Trabajo unidad IV - No. 9 3ero. "A"
Maestra: Perla - Agradecemos al autor – Mercaba.org – MMV. XII

 

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El que no ama no puede evangelizar; el que por imprudencia miente, no sabe amar.

 

 

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No puede haber un diálogo al precio de la verdad.

 

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Quien recorre el camino sembrando solo dudas no es capaz de hablar una certeza.

 

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La verdad no acepta de vivir concordemente con la mentira, su esencia es proclamar ante todos los hombres a quien es la Verdad: Cristo Jesús.

 

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En la homilía de San Juan de Letrán, S. S. Benedicto XVI - P. P. explicó de manera insuperable el ministerio del Papa y de los obispos como garantía de que esa red de testigos que es la Iglesia, extendida en el espacio y en el tiempo, permanece fiel a su origen y fuente que es Cristo. Ninguna comunidad (tampoco la Iglesia), ningún hombre (tampoco el Papa) “posee la Verdad”, ni puede imponerla a persona alguna. Y sin embargo los cristianos sabemos que la Verdad no es una idea, sino el Misterio de Dios que se ha revelado en la carne y ha montado su tienda entre nosotros, para ser accesible a todos los hombres. Para la Iglesia, Cristo no es una posesión que se defiende, sino la presencia viva de Dios que continuamente le da forma, le mueve a cambiar, le saca de la tentación de fosilizarse, le llama a una conversión muchas veces dolorosa, y le urge a comunicar su tesoro a los hombres de todo tiempo y lugar. 2005-

 

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Los gestos y las palabras de S. S. Benedicto XVI – P.P. nos revelan cada día al Siervo de los siervos de Dios, al hombre ligado a la gran comunidad de la fe de todos los tiempos cuya primera tarea es obedecer, y cuya misión, lejos de coartar el camino de los cristianos, es la garantía de su seguridad y de su auténtica libertad. Él sabe que cuando el cansancio y la opacidad anidan en la comunidad eclesial, el nuevo impulso llega con frecuencia de lugares imprevistos, suscitando en un primer momento desconcierto y perplejidad en la institución (Cfr.Dios y el mundo, p. 342) y sabe que en el futuro surgirán nuevas formas de vida cristiana y nuevas culturas de la fe, porque en una Iglesia viva ese movimiento siempre está en marcha (Cfr. La sal de la tierra, p.279-280). Por supuesto, al Sucesor de Pedro y a los obispos les corresponderá separar el grano de la paja, pero Benedicto XVI deja claro que su norte consiste en no extinguir el Espíritu: “examinadlo todo y quedaos con lo bueno”. Esta sí es su verdadera imagen. 2005.05

 

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Nosotros los cristianos no llegamos a un grado de bondad y madurez espiritual de la noche a la mañana; nuestra vida es un continuo caminar. Incluso en los tramos rectos, he encontrado lugares con niebla tan densa que he tenido que seguir adelante creyendo que Jesús iba conmigo guiándome... Me di cuenta de que cuando me acercaba a Jesús despojada de toda pretensión, con espíritu de necesidad, lista para escucharlo y recibir lo que EL tuviera para mí, EL me había encontrado ya en mi punto de mayor necesidad... Cuando el futuro nos parece tenebroso y desolado, con EL todo se transforma en una vida nueva llena de gozo.” [Catherine Marshall (encontrarnos con Dios)].

 

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Perdamos el miedo a hablar de una ética de la lectura. Debemos asumir una actitud responsable ante el material impreso. Existen libros malos de la misma manera que existen ideologías malas (el comunismo, el nazismo, el conservadurismo, el progresismo, el racismo, el terrorismo sea islámico y tantos otros…).

 

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Liturgia romana - Antífonas del Magníficat de los días 17 al 23 de diciembre

 

“Al día siguiente, Juan vio a Jesús, que se acercaba a Él, y dijo: “....A éste me refería yo cuando dije: -Detrás de mí viene uno que ha sido colocado delante de mí, porque existía antes que yo.-“ (Jn 1, 29-30)


      -Oh Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo, abarcando del uno al otro confín y ordenándolo todo con firmeza y suavidad, ven y muéstranos el camino de la salvación.
      -Oh Adonai, Pastor de la casa de Israel, que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente y en el Sinaí le diste tu ley, ven a liberarnos con el poder de tu brazo.
      -Oh Renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ante quien los reyes enmudecen y cuyo auxilio imploran las naciones, ven a librarnos, no tardes más.
      -Oh Llave de David y Cetro de la casa de Israel, que abres y nadie puede cerrar, cierras y nadie puede abrir, ven y libra a los cautivos que viven en tinieblas y en sombra de muerte.
      -Oh Sol que naces de lo alto, Resplandor de la luz eterna, Sol de justicia, ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.
      -Oh Rey de las naciones y Deseado de los pueblos, Piedra angular de la Iglesia, que haces de dos pueblos uno solo, ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra.
      -Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ven a salvarnos, Señor Dios nuestro.
Ref. bíblicas: Dt 8,5; Prov 8,22s; Hb 1,4; Ex 20; Is 11,10; 52,15; 22,22; 42,7; Lc 1,78; Mal 3,20; Ag 2,7Vulg; Is 28,16; Ef 2,14; Gn 2,5; Is 7,14

 

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Orígenes (hacia l85-253) presbítero y teólogo de la Iglesia Católica
Homilías sobre Josué 15, 1-4; SC 71 pag. 331-345

 

El combate espiritual -       Si las guerras (del Antiguo Testamento) no fueran símbolo de las guerras espirituales, pienso que nunca los libros históricos de los judíos se hubieran transmitido a los discípulos de Cristo que ha venido para traer la paz. Nunca los hubieran transmitido los apóstoles como lectura pública en las asambleas. ¿A qué servirían tales descripciones de guerras a aquellos que oyen a Jesús que dice: “La paz os dejo, mi paz os doy”, (Jn 14,27) a aquellos a quienes manda Pablo: “No os toméis la justicia por vuestra mano.” (Rm 12,19) y “¿No sería preferible soportar la injusticia y permitir ser despojados?” (1Cor 6,7).
       Pablo sabe muy bien que ya no tenemos que ganar batallas materiales sino que hay que luchar con gran esfuerzo en nuestra alma contra nuestros adversarios espirituales. Como un jefe de ejército, nos da este precepto a los soldados de Cristo: “Revestios de las armas que Dios os ofrece para que podáis resistir a las asechanzas del diablo.” (Ef 6,11) Y para poder aprovecharnos de los ejemplos de nuestros antepasados en las guerras espirituales, quiso que sea leído en la asamblea el relato de sus hazañas. Así, si somos hombres espirituales, nosotros que sabemos que la ley es “espiritual” (cf Rm 7,14) nos acercamos en estas lecturas a las realidades espirituales en términos espirituales. (cf 1Cor 2,13) Así contemplamos a través de estas naciones que atacaron materialmente al pueblo de Israel, el poder de las “naciones espirituales” enemigas interiores, los espíritus malos que están en el aire (cf Ef 6,22) que levantan las guerras contra la Iglesia del Señor, el nuevo Israel.

 

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El cristianismo no es un sistema intelectual, un conjunto de dogmas o un moralismo, sino que se trata de un encuentro, de una historia de amor, de un acontecimiento: ‘Cristo manifestado en su Iglesia desde hace 2.000 años. Y a su Iglesia, Cristo dio la catolicidad, universalidad.’

 

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VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.

 

"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

Toda criatura posee su bondad y su perfección propias. Para cada una de las obras de los "seis días" se dice: "Y vio Dios que era bueno". "Por la condición misma de la creación, todas las cosas están dotadas de firmeza, verdad y bondad propias y de un orden" (GS 36, 2). Las distintas criaturas, queridas en su ser propio, reflejan, cada una a su manera, un rayo de la sabiduría y de la bondad Infinitas de Dios. Por esto, el hombre debe respetar la bondad propia de cada criatura para evitar un uso desordenado de las cosas, que desprecie al Creador y acarree consecuencias nefastas para los hombres y para su ambiente. ¡El aborto es crimen! Defendamos la vida humana. Ad maiorem Dei gloriam.

 

 

 

Gracias por venir a visitarnos

 

Recomendamos El libro: FE, VERDAD Y TOLERANCIA [el cristianismo y las religiones del mundo] por Joseph RATZINGER, al día: S.S. Benedicto XVI; ed. SÍGUEME

 

Recomendamos vivamente:

1ª) LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA. Autor Vittorio MESSORI – Editorial “PLANETA-TESTIMONIO” 10ª EDICIÓN – Óptimo libro para defenderse del cúmulo de opiniones arbitrarias, deformaciones sustanciales y auténticas mentiras que gravitan sobre todo en lo que concierne a la Iglesia.

Salm. 24, 1-4 - Ad te levávi ánimam meam: Deus meus, in te confído, non erubéscam: neque irrídeant me inimici mei: étenim univérsi, si, qui te exspécant, non confundéntur. Ps.ibid., 4. Vias tuas, Dómine, demónstra mihi: et sémitas tuas édoce me.Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut era in princípio, et nunc, et semper, et in saécula saeculórum. Amen. - Ad te levávi…

A ti Señor, levanto mi alma; Dios mío, en ti confío; no sea avergonzado, ni se burlen de mí mis enemigos; pues cuantos en ti esperan, no quedarán confundidos. Ps. Muéstrame, Señor, tus sendas. V. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén. – A ti, Señor, levanto mi alma.

 

La libertad de persuadir vale para todos, creyentes y no creyentes.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).