Monday 27 March 2017 | Actualizada : 2017-03-03
 
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«La Iglesia busca la verdad histórica para pedir perdón por los pecados de sus hijos». -Juan Pablo PP II, 15 de Junio 2004, al presentarse las «Actas del Simposio Internacional "La Inquisición".

 

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Al estudiar la historia, se suele hacer desde los prejuicios de la mentalidad actual, cosa que esteriliza la  labor principal del historiador. No podemos dar a conocer unos hechos del pasado sin antes reflejar el imaginario colectivo de la época donde tuvieron lugar.

 

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Historia - Para conocer una historia es necesario, pero no suficiente, conocer los hechos, pues es preciso también conocer el espíritu, o si se quiere la intención que animó esos hechos, dándoles su significación más profunda.

 

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Es difícil calificar una institución –como la Iglesia Católica que, en sus dos mil años- nos ofrece con sus bibliotecas, monasterios y universidades, nada menos que el ‘patrimonio intelectual de la humanidad’.

 

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La Enciclopedia francesa, vademécum de la ilustración, recordaba que Europa era un continente pequeño, pero el faro del mundo debido a su cultura, su historia, su arte y, "sobre todo", su religión{la Iglesia Católica fundada por Jesucristo - Dios nuestro}

 

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Conviene hacer matizacuones. Los Visigodos desde Sisebuto persiguieron a los Judíos y en el último Concilio de Toledo fueron declarados esclavos . Hay que decir que tenían unas espectativas mesiánicas muy fuertes a fines del s.VII y esto quizá fue lo que hizo a Egila tomar esta medida tan dura. Es cierto que ayudaron a los musulmanes, pero en la época del Califato ya empezaron a seguir perseguidos como los Cristianos Mozarabes . Es más con las invasiones integristas Almorávides y Almohades, al igual que los Mozarabes fueron literalmente exterminados por estos integristas musulmanes. Por eso, miles de ellos subieron a los Reinos Cristianos del Norte donde en efecto fueron protegidos por los Reyes. Luego con mucho de lo que dice el artículo estoy de acuerdo. Está el tema del Talmud , que tiene frases contra Cristo, pero la Doctrina de estos libros es mucho más compleja. En todo caso, recoge la Doctrina de los fariseos del II Templo. Es ocioso decir aquí que había muchas sectas en el Judaísmo del II Templo con Dogmas opuestos, pero con la misma ortopraxis. Y , como dice Claudio Sánchez Albornoz, eran los que en la Baja Edad Media los que practicaban la usura, porque nos consideraban gentiles . Entre ellos no la practicaban . De hecho , la prohibición de la Usura es expresa en el libro del Éxodo. Por eso , para nosotros es pecado mortal. Por último , creo que tendría que recalcar que los principales enemigos de los falsos conversos no eran los Cristianos viejos , sino los judíos realmente conversos. De hecho , muchos de los Inquisidores como Torquemada, eran de origen judío . No se perseguía a los Judíos en la Inquisición, sino a herejes, que disimulaba la Fe.

 

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ESPAÑA… CORRÍAN LOS AÑOS 1400 - Cuando un país ha sufrido 7 siglos de ocupación, y teniendo en cuenta el contexto militar de la época, en que la hostilidad de una parte de población podía tener catastróficas consecuencias sobre el Estado, no es extraño que hubiera la expulsión de los judíos en 1492 y de los moriscos en 1609.

 

- El reino visigodo era un reino dividido y descompuesto por culpa de una guerra civil entre Witiza y Rodrigo. Por esta razón, la invasión musulmana contó con un factor de avance rapidísimo para la época. Los romanos conquistaron toda España después de dos siglos de lucha, los musulmanes sólo necesitaron 14 años, y la nobleza visigótica (alemana) se sometió casi por completo a la nobleza musulmana (invasora) mediante alianzas matrimoniales y la conversión al islam.

 

- Y las mismas circunstancias militares en relación con los protestantes, anglicanos y herejes. Por diferentes circunstancias, también en relación con la brujería y las conductas sexuales impropias: el grave desorden social que causaban.

 

- El contexto medieval es muy importante, sobre todo, la cuestión demográfica, la tecnología militar y la relación de la religión con la política: el derecho público y privado judío y musulmán era de base íntegramente religioso, mientras que el católico era plural: romano, visigótico, carolingio, canónico, monárquico, municipal, feudal y consuetudinario.

 

- Barcelona, por ejemplo, tenía en 1497 unos 6.166 fogajes (hogares o unidades familiares tributarias: cada hogar o fuego son de 6 a 8 personas) , y en 1515 unos 6.613 fogajes, lo que totaliza una ciudad con una población de 37.000 a 53.000 habitantes. Son ciudades pequeñas, donde una población escasa pero influyente tiene un poder político y, por ende, militar muy importante, hasta decisivo. Durante el siglo III, la Barcelona romana alcanzó como máximo los 8.000 habitantes (hoy 2016 tiene 1,6 millones).

 

- La tecnología militar es muy importante: la marcha o se hacía a pie o a caballo, y sólo en barco en objetivos militares costeros. Aunque parezca increible, no había sistema de radares, satélites o radio. Artillería, la justa y con poca potencia. Marina, casi de alquiler. Ni en sueños habían grupos de intervención rápida, que pudieran llegar en menos de 24 horas a cualquier punto de España.

 

- España tiene unos 1.200 kilómetros de diámetro, y un ejército medieval, que era pequeño en efectivos, se movía a velocidad de pie de hombre y animal, por lo que no creo que pudiera avanzar más de 30 kilómetros al día, con un gran consumo de forraje para animales, y un gran peso que transportar (armaduras, flechas, ballestas, espadas, cascos...)

 

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Brujería - santeria - “Culto afro-americano de origen ‘yoruba’, una secta religiosa del Congo africano, cuyo enfasís en rituales mágicos y funerarios ha sido tomado de las ‘sociedades secretas’ de los ‘Ñañigos’ (de origen ‘efik’). Aunque, originalmente, su ámbito geográfico estuvo limitado al Caribe, en los últimos cincuenta años se ha extendido por todo el continente, llegando su influjo incluso hasta Europa. Adeptos arrepentidos han afirmado que no es sino una forma encubierta de ‘satanismo’, en la que los espíritus malignos se encubren en las imágenes de algunos santos católicos y de la Virgen María. Es habitual la práctica del ‘espiritismo’ y del ‘ocultismo’, con la finalidad de adivinar, obtener dinero y favores especiales, hasta conseguir venganza. Entre sus ritos están: la alimentación de los ‘espíritus’, representados por imágenes católicas; y los sacrificios sangrientos, utilizando partes de cadáveres.” MMVI

 

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(…) La propia expresión memoria histórica es desafortunada, porque constituye un oxímoron, una contradicción fundamental en los términos, algo que en estricta lógica no puede existir. La memoria es intrínsecamente individual, subjetiva y, como todo el mundo sabe, muy frecuentemente falaz. Hasta la gente de buena fe recuerda constantemente detalles que entran en contradicción con lo que en realidad pasó. La memoria no define ni explica totalmente acontecimientos pasados, sino que se limita a proporcionar una versión o interpretación de los mismos. Por su parte, la Historia no es ni individual ni subjetiva, sino que precisa de la investigación empírica, objetiva y profesional tanto de documentos como de otros datos y objetos. Es un proceso que el conjunto de los estudiosos, contrastando y debatiendo resultados que se afanan por ser lo más impersonales y objetivos posibles, va más allá del individuo.

En realidad, sí existe algo que pueda denominarse verdaderamente memoria colectiva o memoria histórica, pero es bastante distinta de la historia, ya que simplemente forma parte de los datos que ésta examina. Durante la última generación, la memoria colectiva ha constituido un campo de interés y una metodología dentro de los estudios históricos, investigando las actitudes, los conceptos o las opiniones que sobre el pasado se forman de diversas maneras activistas, políticos, publicistas, artistas, escritores y, en ocasiones, también el conjunto de la sociedad. En la mayoría de los casos, todas esas cosas no son “colectivas”, en el sentido de que gran parte de los que participan de ellas hayan colaborado en su elaboración o desarrollo, sino que más bien surgen de minorías políticas, sociales o culturales que de diversas maneras y con mayor o menor éxito las propagan, difunden o imponen. (…)

Stanley G. Payne. 05.II.MMX. http://blogs.libertaddigital.com/ 

 

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¿Es que el error, la ignorancia, la mentira, pueden hacernos libres?

Para ser libres hay que conocer las consecuencias de los actos.

Si nuestros actos llegan a separarnos de la Iglesia por Cristo fundada, quiere decir que nuestras acciones están relacionadas: sea a la mentira, la ignorancia o el error.

‘Las sectas sólo son disfraces desleales del cristianismo’ Y así se cumple el dicho evangélico de: "Por sus frutos los conoceréis". "Como hubo falsos profetas en el pueblo, también entre vosotros habrá falsos maestros que promoverán sectas perniciosas. Negarán al Señor que los rescató y atraerán sobre sí una ruina inminente”... 2ª carta de S. Pedro, cap. 2

 

La Inquisición procurando encuadrarse en el derecho, la razón y la equidad, que desconfiaba de los iluminados, cometió tantos errores y faltas. Pero cuánto bien hizo desconfiando de las adulteradas religiosidades, aduladores y chismorreos, adulzados o veleidosos como desmoderados religiosos. Tal como sucede con la justicia actual, errores y faltas, pero cuánto bien hace y cual necesaria es. ¡Qué débiles somos los humanos!, otrora como hoy.

 

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El nombre de ‘leyenda negra’ es relativamente reciente. Pero el nombre es lo de menos. Importa el hecho. Desde el siglo XVI se desarrolla en muchos países de Europa una campaña de descrédito contra España y, ciertamente, la ofensiva del protestantismo contra la Iglesia Católica. A partir del siglo XVIII, la campaña contra la reputación  de España y de la religión católica, entra a formar parte de la habitual propaganda de las distintas formaciones masónicas, hasta hoy mismo: 2006-

 

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Tres cosas fueron importantes a la justicia sobre todo de la Inquisición:

primero, que se compruebe la veracidad de los hechos, porque las acusaciones pueden ser también falsas; verificar la culpabilidad de las personas y asegurar el derecho de defensa a través de un proceso justo, según el contexto histórico… tan diferente al del tercer milenio, pero tan igual a hoy sigue siendo el principio jurídico fundamental.

 

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Lo que nunca se permitió ningún tribunal católico de la Inquisición, precisamente por ser una justicia que deseaba tener perfecto conocimiento de causa, y llegar a valorar una justa pena y de equidad posible, la más plena…hace varios siglos ya.

Mientras que hoy en el siglo XXI vemos unos ‘Jueces sustitutos’ - jueces sustitutos son simples licenciados en Derecho que ven en esta vía una oportunidad de promoción profesional prescindiendo del principio del mérito y de la capacidad.

En la edición de anteayer 22.IV, este periódico se hizo eco de uno de los graves problemas que sufre nuestra Administración de Justicia y que, sin embargo, pasa desapercibido para la generalidad de los ciudadanos. Me refiero a la existencia de los denominados jueces sustitutos, jueces que no son de carrera pero que cuentan con una previsión legal en la LOPJ para casos extraordinarios de ausencia de titular. Sin embargo, esta figura ha conseguido confundirse en el hábitat natural de los juzgados hasta convertirse en una pieza autóctona. En la mayoría de los casos, estos jueces sustitutos son simples licenciados en Derecho que ven en esta vía una oportunidad de promoción profesional prescindiendo del principio del mérito y de la capacidad, cualidades que sólo poseen quienes ganan una oposición a la carrera judicial tras años de duro esfuerzo y sacrificio. ‘ABC’ 2008-04-23

 

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La libertad debe fundarse en la verdad.

 

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«El Amor es un compartir mutuo que acaba  en un recuperar mutuo. Tu recuperas a Dios y El te recupera a ti». Fenecido Arzobispo Fulton J. Sheen

 

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Benedicto PP. XVI sobre los nombres de Jesús: “Nuevo Moisés” – Jesús es el profeta que cumple la promesa incumplida hasta entonces de ver el rostro de Dios - ; “Hijo del hombre” – Jesús proviene de Dios, es Dios y portavoz de la verdadera humanidad - ; “Hijo” que conoce al Padre porque está en comunión con Él; y “Yo soy”, fórmula que, en sentido solemne, se refiere al misterio divino de Jesús y en las fórmulas en las que la expresión va acompañada de imágenes (por ejemplo, “Yo soy el pan de vida”) alude a que Cristo nos da a Dios, porque Él mismo es Dios. 2007

 

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No se puede hacer una locura con la idea de alcanzar la cordura; haciendo un mal, el hombre nunca podrá alcanzar un bien.

 

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«Lejos de caer en el tremendismo pesimista de una derrota cualquiera, el cristianismo siempre ha sabido renacer de sus propias cenizas como el mejor ave fénix».

 

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«Así dice el Señor: Paraos en los caminos y mirad, y preguntad por los senderos antiguos, cuál es el camino bueno y andad por él, y encontraréis sosiego para vuestras almas» (Jr 6,16).

 

... ¿ de que los indios fueron esclavizados ?...

"¿Hubo encomenderos brutales? Sí, y esto nos lleva al segundo punto de la Leyenda Negra, a la segunda acusación, que es la de la esclavitud: los españoles esclavizaron a los indios. Que también es falsa. ¿Por qué los españoles no podían esclavizar a los indios? Lo dijo la reina Isabel en su testamento: a los indios había que llevarlos a la fe y tratarlos como a cristianos. Eso sí, pongámonos en la piel de cualquier español del siglo XVI que pasa a América: ha arriesgado su vida, ha conquistado tierras y se encuentra con que no puede tener esclavos. ¿Cómo que no? Todos tienen esclavos: los portugueses, los árabes; pronto los ingleses, los holandeses, los franceses. No valoramos suficientemente el enorme impacto psicológico que debió de ser aquella prohibición en una época donde la esclavitud seguía siendo una institución social vigente. Pero Carlos I lo subrayó con toda claridad en las Leyes de Indias: "Es conformidad de lo que está dispuesto sobre la libertad de los indios, es nuestra voluntad, y mandamos, que ningún Adelantado, Governador, Capitán, Alcaide, ni otra persona de cualquier calidad, en tiempo de paz o de guerra, sea osado de cautivar indios naturales de nuestras Indias y Tierra Firme del Mar Océano, descubiertas o por descubrir..."

Esto no era papel mojado. La crónica está plagada de casos en los que no solo encomenderos, sino también funcionarios reales de alto nivel fueron investigados por la justicia, apresados, conducidos a España, juzgados, encarcelados e incluso ejecutados por los abusos cometidos (...)

Los indios fueron sometidos a un régimen de servidumbre semejante al que se aplicaba en Europa (...) Hoy nos parecería insoportable y seguramente lo era en muchos casos: es difícil saber cuántos indios –seguramente miles– murieron exhaustos en las encomiendas o, después, en las minas. Pero no eran esclavos (...) Precisamente por eso comenzó la importación de esclavos negros, vendidos por los mercaderes árabes y por las tribus africanas. ¿Por qué podía esclavizarse a los negros y no a los indios? De eso hablaremos otro día...

(José Javier Esparza, La gesta española, p. 217-8) 

 

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“La Reconquista significó la lucha por preservar o recobrar la herencia cultural y política romano-gótica frente al Islam” Pío MOA. L.D. ESP. 2004-12-30

 

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En casa estamos leyendo "Luces y sombras de la España imperial", de M. Fernández Álvarez, y nos hemos sorprendido de lo tarde que entró en España la Inquisición (cuando todo indicaba que era un invento castellano). Entonces, ¿quién, cómo, cuándo, dónde y por qué se inventa la Inquisición?

 

La primera ejecución por razones religiosas se dio ya muy avanzado el siglo IV, pero el sistema inquisitorial no surge hasta la plena Edad Media como una manera de combatir nuevas herejías en Francia. En España es tardía y no castellana, desde luego.

Don César VIDAL dr.en historia, y filosofía y teología, es abogado;2005-01-11 L.D.

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{… y todos los mártires de la Iglesia católica durante las persecuciones romanas…}

 

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¿Sabía Usted esto? – Año 1480: Los Reyes Católicos promulgan la primera ley reguladora del libro impreso. Por ella queda libre del pago de todo tipo de tributos la introducción en España de libros extranjeros. Ello ayudó a extender la cultura al Nuevo mundo descubierto.

 

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Ya en 1741 se divulgan con abundancia en las Universidades católicas, las ‘Obras Completas de Galileo’ - "En 1741, ante la prueba óptica, de la rotación de la tierra en torno al Sol, Benedicto XIV hizo conceder al Santo Oficio el Imprimatur a la primera edición de las Obras Completas de Galileo (...).

 

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1542- La Congregación para la Doctrina de la Fe fue fundada por Pablo III en 1542 con la Constitución «Licet ab initio», para defender a la Iglesia de las herejías. Es la más antigua de las nueve Congregaciones de la Curia romana. En 1908, el Papa San Pío X cambió su nombre por el de Sagrada Congregación del Santo Oficio. Finalmente, en 1965, recibió el nombre actual. De acuerdo con sus diversas competencias, la Congregación cuenta con tres secciones distintas: la sección doctrinal, la disciplinar y la matrimonial; en ellas presta servicio un equipo de 33 personas. El Papa se reúne todas las semanas, generalmente los viernes, con el Prefecto de la Congregación. 2005-05-13

 

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2005 - Toulouse- Francia: 2005-XI-05 - Al final de la tarde una turba de jóvenes mahometanos incendian una biblioteca pública.

 

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«La fe tiene necesidad de la razón para no caer en la superstición. La razón tiene necesidad de la fe para no caer en la desesperación». Juan Pablo II – Magno.

 

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La Inquisición española y americana, diversamente a la Inquisición protestante, nunca tuvo jurisdicción sobre los judíos por ser ciudadanos de credo judaico; sí, sobre los ciudadanos cristianos cuyas conductas afectaban los valores básicos de la propia identidad colectiva. La justicia penal ordinaria actuaba bajo conceptos e instrumentos similares. Ambas entraban en la lógica de la existencia misma del “Tribunal”, que resulta ser en definitiva, formalización en el tiempo de una función sociológica universal y permanente –la función de ‘control social’- ejercida absolutamente por todas las sociedades humanas conocidas para defender los valores que se consideran básicos en el mantenimiento de la propia identidad colectiva.  La justicia siempre necesita una investigación judicial, cuyas estructuras, coyunturas y acontecimientos van modificándose acordes a los tiempos históricos que toca vivir. En cada cabeza departamental, existe hoy un ‘Tribunal’. Andando se deja un tejido histórico que suscitará polémica. Por las deformaciones ideológicas interesadas, o careciendo de conocimientos en las fuentes, muchos faltan de objetividad. Confunden en analizar las tensiones, errores y excesos que toda investigación, Tribunal, o sistema orgánico, comente; sea por mentalidad de época, lenguaje inexacto o técnica inapropiadas. Otrora, el judío converso, es decir, el judío que abandonaba su religión y abrazaba la cristiana, ya fuera por convencimiento, miedo, conveniencia política o por intereses financieros, dejaba de ser judío y a partir de ese momento se le consideraba cristiano.  Si su nuevo credo se deterioraba o practicaba la anterior religión, entonces sí, caía bajo la jurisdicción de la Inquisición. Pero no como judío, sino como ciudadano cristiano. Ahora bien, quien piensa que el judío converso seguía siendo judío por su origen de sangre, entonces ya nos habla de raza. El exclusivismo judío no es una quimera, es una realidad histórica, desde creerse el pueblo elegido de Dios, «único, exclusivo y excluyente», como si los demás pueblos no fueran hijos de Dios. Y en realidad, la tendencia a no mezclarse con los gentiles por medio de matrimonio, puede denotar –en ciertos casos- una señal con algo de exclusivismo. Conducta esta que también sedujo a ciertos  cristianos, pero condenada por el Rey de lo judíos: Cristo Jesús.

 

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Inquisición. (Del lat. inquisit?o, -?nis).1. f. Acción y efecto de inquirir.

Inquirir. (Del lat. inquir?re).1. tr. Indagar, averiguar o examinar cuidadosamente algo.

Inquisición proviene precisamente de inquirir, función primordial, como lo es hoy, de un tribunal.

El comisario de la Inquisición en España, podía ser un comisario político-regio como en otros casos un religioso; el Consejo de la Inquisición podía estar compuesto por religiosos pero no necesariamente todos y, según los períodos, estaba encaminado -bajo las directivas reales- para controlar al máximo las estructuras del Santo Oficio, con normativas a fines políticos o privilegios reales.

 

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Inquisición - “Criticar a la Iglesia actual con el viejo argumento de la Inquisición es igual que atacar a los indígenas de México por sacrificios humanos de hace más de 500 años.

En el caso de la Inquisición hay que decir que instituciones semejantes hubo tantas como religiones había. No sólo hubo una Inquisición católica. Además, para esas épocas, un ataque a la religión de un país -sea católica, luterana, anglicana o calvinista- suponía un acto de desestabilización del gobierno, como hoy pueden serlo el terrorismo o las guerrillas.

En cuanto a la Inquisición española, considerada la más terrible, en su momento de mayor auge, entre 1540 y 1700, los condenados a la hoguera fueron 1.346, que representan un 1,9% de todos los procesados (investigación de Heningsen y Contreras). En cambio, la Revolución Francesa, tan alabada hasta el día de hoy, en pocos días, llevó a la guillotina cifras muy superiores al período citado; además, por ejemplo, exterminó a prácticamente todos los habitantes de la región de la Vandeé y arrasó con gran cantidad de edificios y objetos de arte religiosos de enorme valor cultural. Todo eso en nombre de la libertad, igualdad y fraternidad.

Mi intención con esta carta no es exculpar a la Inquisición de nada y a modo de “empate” condenar la Revolución Francesa; sólo pongo algunos hechos sobre la mesa para hacer ver que fácil es lanzar frases fuera de contexto y condenar ciertas épocas e instituciones; y, al mismo tiempo, pasar por alto otros períodos más afines desde un punto de vista ideológico”.
Gonzalo Verbal Stockmeyer - Estudiante de Licenciatura en Historia
Universidad de los Andes. Chile - Lunes, abril 24, 2006

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“La Ilustración procuró entender y definir las normas morales fundamentales desde la afirmación de que tales normas serían válidas «etsi Deus non daretu» aun en el caso de que Dios no existiera... Llevar al extremo nuestro intento de comprender al hombre prescindiendo totalmente de Dios nos conduce cada vez más al borde del abismo, o sea, a prescindir completamente del hombre. Por tanto, tendremos que dar la vuelta al axioma de los ilustrados y afirmar que aun el que no logra encontrar el camino de la libre aceptación de Dios debería tratar de vivir y organizar su vida «veluti si Deus daretur», como si Dios existiera. Que ése es el consejo que da Pascal a su amigo agnóstico: empieza con la locura de la fe, y terminarás en el conocimiento”.

 

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Medioevo - Se podría decir que, en cierto modo, la Edad Media sí estaba sumida en la oscuridad; pero no porque fuese oscura en sí misma, sino por lo poco que de ella se sabía. Entre los siglos XVII y XIX comenzó una lenta pero progresiva valorización del Mundo Medieval, a medida que se publicaban grandes colecciones de fuentes y documentos (las Acta Sanctorum, la Monumenta Germaniae Historica, el Rerum Italicarum Scriptorum, el Corpus Scriptorum Historiae Byzantinae, o las Patrología Griega y Latina, entre otras).
En los últimos años los estudios históricos de la época que cubre desde el siglo V al XV han hecho progresos notables; aplicando nuevas metodologías de estudio y recurriendo a ciencias auxiliares de la historia (arqueología y filología, entre otras), los estudiosos Marc Bloch, Henri Pirenne, Louis Halphen, Georges Duby, Régine Pernoud, Jacques Le Goff, por nombrar algunos, y, en nuestro país, los trabajos de Héctor Herrera Cajas- han develado ante nuestros ojos un mundo enteramente nuevo, donde no solamente comparecen hechos de carácter político, sino también de índole social o económica, un mundo lleno de matices, aproximándose a la vida cotidiana y a la mentalidad de la época.
Hoy podemos comprender los tiempos medievales como una rica etapa histórica durante la cual se formó nuestra Civilización Cristiana Occidental a partir de diversos aportes culturales del Mundo Antiguo, del judeo-cristianismo y, por cierto, del Mundo Bárbaro (germanos, esteparios, musulmanes, etc.).

El concepto de Edad Media según José Marín - domingo, mayo 07, 2006

Apologética Histórica

"Afortunadamente, el cristianismo, a diferencia de las ideologías, tiene siempre una doctrina buena, cierta y definitiva que le permite rectificar los errores prácticos en los que pueden incurrir algunos de sus miembros: el Evangelio". Beatriz Comella.

 

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LA REFORMA DE LOS REYES CATÓLICOS

LA INQUISICIÓN

 

1.- La leyenda negra.

Hay una leyenda negra en la conquista de América Latina, y otra para la historia moderna de España, que se refleja sobre el catolicismo en general. Esta tiene un nombre: La Inquisición.

 

Los factores que han contribuido a esta leyenda son varios:

1)  La propia Inquisición, que rodeándose de silencio, ha contribuido a nutrir las más graves sospechas y a leyendas fantásticas.

2)  Los reformadores protestantes, que como respuesta a las acusaciones de ser .renovadores., y de no gozar de la autoridad de la tradición, sostenían que sólo ellos habían retornado a la Iglesia Apostólica. La Iglesia Católica a su vez, con la Inquisición había perseguido las voces libres del medievo.

3)  Un papel importante también jugó la propaganda anti-española de los Países Bajos en el siglo XVI. Se hicieron propaganda en contra del rey de España, sobre todo a través de los libros, que en esta época se escriben con toda libertad.

4)  La Ilustración divulgó la imagen de una Iglesia católica que había reprimido la libertad y había cortado al hombre la capacidad de usar la razón.

5)  El anticlericalismo del 800 y el marxismo continuaron con la polémica. El catolicismo fue expuesto como un oscurantismo, que se impuso gracias a la Inquisición, impidiendo la evolución de la sociedad, y que no supo manifestar la solidez de los calvinistas.

2.- El desarrollo de la sociedad española del XVI.

En el siglo XVI España era un país de fronteras. Estaba dividida en reinos: Castilla y León, Aragón, Navarra y Granada, este último bajo la soberanía árabe. Por lo tanto no era un país homogéneo desde el punto de vista religioso, cultural, legislativo. A los ojos de los europeos no era admitido la presencia de mudéjares y judíos, de viejos y nuevos católicos.

La situación de los reinos de Castilla y León, bajo Enrique IV (1454-74), y de Aragón, bajo Juan II (1458-1479), era penosa, porque ambos reinos estaban en una lucha constante.

El nacimiento de la heredera, Juana la Beltraneja, fruto de un adulterio de la reina con Beltrán de la Cueva, hace explotar la guerra civil y la anarquía.

A la muerte del rey, el reino pasó a su hermana Isabel, que en 1469 se había casado con Fernando de Aragón. Así en 1479 se unieron los reinos de Castilla y Aragón. Los Reyes Católicos llevaron a cabo la unión de España, que se completó en el 1492 con la conquista de Granada, y en el 1413 se unió el reino de Navarra. Con los Reyes, España se abrió al humanismo, a la Devotio Moderna y conquistó el Nuevo Mundo, pero el precio fue la .desmitificación..

A la vigilia de la toma de Granada, el problema religioso era muy grave:

 

a)   Estaban los musulmanes (mudéjares, moros), que en 1482 constituían el 10% de la población. En los estados existía libertad de costumbre y de culto, a cambio de un tributo. La mayoría eran campesinos, que vivían en pueblos, y que su presencia creaba grandes problemas. Con las Capitulaciones de Santa Fe en 1492, los Reyes querían garantizar la conservación de las costumbres y de la religión. Fue nombrado arzobispo Hernando de Talavera, que trató de convertir a los mahometanos, pero sin éxito. Entre 1499 y 1501, Cisneros fue encargado de una doble misión en Granada.

·Una inquisitorial, para los helches (personas que antes eran cristianas).

·Una misionera, para la conversión de los mudéjares.

El primer dilema era si se le consideraban infieles o renegados. En el segundo caso no existía remisión, en el primero había esperanza. Muchos habían renegado de la fe bajo tortura, después de ser prisioneros. El cardenal optó por reconciliarlos. Los demás fueron puestos ante dos alternativas: conversión o exilio. Sobre 50.000 decidieron convertirse, el resto marchó al exilio.

 

b)  Los hebreos eran sobre 350.000 en 1478. A diferencia de los moros, vivían en la ciudad, en las cuales tenían puestos de prestigios y tenían contactos con la aristocracia, sobre todo por medio de los matrimonios. También existían los judíos conversos, que eran acusados de mantener sus creencias y de practicar los ritos judíos en las sinagogas, o en las casas. Esto sucedía porque nadie les había enseñado el catolicismo o porque pertenecían a comunidades clandestinas. Provocaban la envidia de los católicos por sus riquezas, por esto hubo una gran violencia contra ellos.

Los tipos eran muy variados. Había personas como Talavera, hostiles a los métodos inquisitoriales, pero también personas como Alfonso de Espina, que para hacerse perdonar el pasado, eran favorables a las medidas represivas. El 31 de marzo de1492 la monarquía trató de resolver el problema de los hebreos de una forma radical con un procedimiento de expulsión.

 

3.- La Inquisición.

 

3.1.- Bibliografía:

La bibliografía es muy grande. En el 800 fueron publicados sobre 629 obras específicamente sobre el tema; entre el 1900 y el 1961 las publicaciones fueron 739, con una media anual de 12 volúmenes.[1]

3.2.- La introducción de la Inquisición:

En Castilla no existía la Inquisición, las causas de herejías eran demandadas al obispo. Pero ésta si existía en Aragón, aunque era ineficaz.

Se introdujo para evitar los tumultos populares ocasionados con los conversos. Por esto los Reyes Católicos obtuvieron de Sixto IV (1-11-1478) una bula que concedía la nomina de los inquisidores.

Desde este momento la Inquisición es un órgano legal de la monarquía española, subordinada totalmente a Roma. Ésta tenía jurisdicción sólo sobre los católicos, y las investigaciones se apuntaron sobre los conversos.

La Inquisición constituía uno de los cinco consejos del reino:

CONSEJOS ESTADO CASTILLA FINANZAS INQUISICIÓN ARAGÓN

 

3.3.- La organización:

La inquisición dependía totalmente de la monarquía, que nombraba el gran inquisidor, con jurisdicción sobre todo el reino. El primero fue el dominico Tomás Torquemada. El consejo, en el cual participaba dos miembros del consejo de Castilla, de forma permanente, tenía el cometido de vigilar los consejos provinciales de la Inquisición. Periódicamente ordenaba las inspecciones para controlar el estado de las celdas, la salud de los encarcelados, la alimentación, y otras veces los archivos y el personal de la inquisición. Se informaba con asiduidad y las competencias de los inquisidores, sobre su nivel cultural, así de como seguían las instrucciones, como se comportaban con los acusados, que debían ser .honestamente tratados.. En particular los inspectores debían verificar si los juicios podían ser sospechosos de indulgentes, de parciales o de crueles.

¿Habían controlado los testimonios?; ¿Habían usado la tortura sin indicios suficientes? ¿Había relaciones con los prisioneros, con las mujeres de los reclusos, con las prostitutas? ¿Eran corruptos?; ¿Visitaban regularmente sus distritos?.

Como jefes del consejo supremo estaban los prelados. El personal que juzgaba en la provincia estaba compuesto por personas preparadas, con estudios universitarios y con experiencia jurídica y de gobierno.

Como ayudantes en su trabajo tenían un personal con varias funciones, para la policía y para la burocracia.

3.4.- Las acciones de la Inquisición:

Los autores dividen en cuatro periodos la actividad de la Inquisición:

·      Primera fase (1483-1525): El objeto son los conversos del judaísmo.

·      Segunda fase (1525-1590) : La Suprema tiene en el punto de mira a los viejos católicos; escasa la actividad antiprotestante........................

·      Tercera fase (1590-1725): con la expulsión de Portugal, llegarán muchas personas que son procesadas por costumbres judaizantes.......

·      Cuarta fase (1725-1834): periodo de declive.......................................

  

El periodo que nos interesa es el primero, que fue el periodo en que los inquisidores hicieron el mayor número de visitas a los territorios.

Cuando llegaban los inquisidores proclamaban un <> de carácter temporal. En este periodo los judíos podían autodenunciarse. En tal caso había <>. La pena era la confiscación de un tercio de los bienes.

Después se procedía sobre la base de las denuncias. La tortura en esta primera fase fue poco usada. Debemos hacer notar que la tortura constituía una garantía para un proceso más correcto.

Las causas sobre las cuales la Inquisición era llamada eran muy variadas:

·      Causas de fe: judaísmo, islamismo, protestantismo, alumbrados, delitos contra el Santo Oficio, bestialismo y sacrilegio.

·      Causas morales: bigamia, sodomía, bestialismo.

·      Otras causas: Contrabando de caballos.

La conclusión del proceso podía ser para los inquisidores:

·      absueltos;

·      reconciliados con penas;

·      .relajados., esto es la hoguera:

·      o con una efigie (para los ausentes o los muertos);

·      o en persona.

El 6 de febrero de 1481, se llevó a cabo el primer auto de fe, en el cual fueron quemados seis personas. Desde esta fecha hasta el 1525 fueron condenadas a muerte sobre 5.000 personas, siendo otros varios millares los condenados en rebeldía o con la exhumación del cuerpo. Este fue el periodo más cruel. Pero podemos preguntarnos en el mismo periodo cuantos fueron procesados por causas religiosas. Por ejemplo en Inglaterra ¿Fue Enrique VIII más comedido en este periodo?. Pero nuestra pregunta sería otra: ¿Fue la Inquisición la que mantuvo católica a España?.

4.- La reforma de los reyes católicos.

Isabel fue una mujer verdaderamente religiosa. Era firme y enérgica. Tenía el temperamento de una estadista de raza. Tenía conciencia de las prioridades: la reunificación del Reino, y la Reforma de la Iglesia. Su marido era diferente, pero colaboró lealmente con ella.

La situación de la Iglesia era muy diferente a la de otros países de la Cristiandad. En esta reforma los Reyes Católicos buscaron:

·      el acuerdo con Roma;

·      la colaboración de los mismos eclesiásticos.

4.1.- La reforma del episcopado:

Los criterios para la elección de los obispos fueron:

·      deben ser españoles;

·      no deben pertenecer a familias muy importantes;

·      debían llevan una vida ejemplar;

·      debían ser eruditos;

·      debían dedicarse con todas las fuerzas al servicio pastoral.

Eran príncipes muy coherentes. Se evitaba dar diócesis a los ausentes, a imposibilitados para ejercer un eficaz gobierno pastoral. En 1462 los canónigos de Valencia se lamentaban que hacía 30 años que no tenían un obispo. Diócesis como Barcelona o Salamanca estaban vacantes por años. Por otro lado conceder sedes a los Grandes de España podía ser un obstáculo, porque los nobles no daban garantía de cualidades morales ni intelectuales.

La vida ejemplar y la cultura era un soporte para una pastoral de renovación. No se trataba de volver al medievo y edificar una Iglesia con un estructura melancólica, sino de dialogar con los nuevos tiempos y de construir una Iglesia de proa.

Para poder realizar esto era necesario obtener los medios para la elección de los obispos. Para el caso de las elecciones de los trabajos de los canónigos, ya Eugenio IV había concedido en 1436 el privilegio que los capítulos no podían proceder a la elección sin haber consultado al soberano. Hubo un largo periodo de negociaciones, hasta que en 1486 Inocencio VIII concede el derecho de patronazgo y de presentación para todas las catedrales, monasterios o prioratos del reino de Granada y Canarias. Las personas elegidas, salvo algunas excepciones, debido sobre todo a Fernando, fueron de un alto perfil.

Podemos decir que Hernando de Talavera (1428-1507) jerónimo, representa ya el obispo nuevo. Había sido maestro en Salamanca, confesor de la reina, que lo elige primero como obispo de Avila y de Granada.

Era un prelado consciente. Confesaba, visitaba las diócesis, predicaba, organizaba encuentros formativos para el clero. Para catequizar la diócesis buscó sacerdotes y religiosos que hablasen el árabe. En Granada se preocupó de la formación del clero y fundó un colegio para 25 alumnos entre 15 y 25 años que aspiraban a las órdenes sagradas. Fue el preludio del seminario tridentino y fue una forja de buenos obispos.

Diego de Deza (1443-1523) era dominico, también fue profesor universitario. Tiene en Sevilla en 1512 un importante concilio provincial en el cual esbozó un completo programa de reforma pastoral. Los decretos los podemos dividir en dos partes:

·unos miraban a corregir las costumbres: así los pecadores públicos debían ser castigados; los que no seguían el precepto pascual debían se excomulgados y multados, a los blasfemos les imponían penas, y también a los clérigos que no vistiesen correctamente.

·en otros se nota el ansia de construir un estilo pastoral: deseaba que los párrocos predicaran todos los domingos, y que enseñaran el Catecismo, exigía la residencia y la visita anual a sus iglesias de parte de los obispos y archidiáconos. También fundó un colegio eclesiástico, dedicado a Sto. Tomás para 20 colegiales con lecciones de S. Escritura, Sto. Tomás y lecciones de teología escolástica, moral y filosofía.

Como gran inquisidor (1498-1507) cometió el error de dar fe al inquisidor de Córdoba, Diego Rodriguez Lucero, llamado, por su extrema dureza, .el tenebroso., los dos fueron destituidos.

4.2.- Francisco Jiménez de Cisneros:

Gonzalo Jiménez de Cisneros nació en el año 1436 en Torrelaguna. Estudió derecho en Salamanca; en Roma obtiene un beneficio que el arzobispo Carrillo no quería concederle. Lo hizo encarcelar, lo que permitió a Gonzalo estudiar S. Escritura y respirar un clima de oración. Liberado obtuvo el beneficio que deseaba y lo permutó con otro en Sigüenza. Aquí estudió con un rabino el hebreo y el caldeo. A los 48 años entró en los franciscanos en el monasterio toledano de San Juan de los Reyes y tomó el nombre de Francisco.

El cardenal Mendoza lo promovió como un sucesor válido de Talavera como confesor de la reina. Fue encargado de la visita y de la reforma de los conventos de los mendicantes, en los cuales introduce con autoridad la observancia. Donde no era aceptada de buen grado la impuso.

Desde aquel momento su carrera fue rápida y fulgurante. Arzobispo de Toledo en 1495, sucediendo al cardenal Mendoza, regente por dos veces, cardenal (1507). La cultura le debe mucho. Restauró la liturgia mozárabe. Su intervención más importante fue la fundación de la Universidad de Alcalá de Henares. Promueve la elaboración de la Biblia Poliglota Complutense.

5.- La reforma del clero.

La reforma de la vida religiosa y del episcopado no era suficiente sino estaba acompañada de una reforma del clero secular. Era necesaria una nueva dimensión pastoral para el clero secular, que se llevará a cabo con dos medios: los sínodos y los colegios. Ya señalado en el sínodo de Aranda de 1473 y en el de Sevilla de 1478, en el que se impone la obligación de la residencia.

Las Constitutiones cisnerianas imponían: la celebración anual del sínodo diocesano; la obligación para todos los sacerdotes de tener un confesor con el que confesarse; todo párroco, bajo pena de dos reales debía explicar la doctrina cristiana a los niños y el evangelio a los parroquianos todos los domingos; la Eucaristía debía ser reverenciada y adorada con la máxima diligencia; ninguna devoción, ningún treintanario podía autorizar la omisión de la celebración de la misa pro populo; se debe facilitar la absolución de la excomuniones; los clérigos no residentes debían ser castigados, porque de este abuso derivan .la disminución del culto divino y el daño de las almas.. Un importante procedimiento se refería a la obligación, para toda parroquia, de tener un registro de los bautizados, y otro en el cual consignar a los que no cumplían el precepto pascual. Los arciprestes y vicarios debían hacer una relación de los incumplimientos de todos los beneficios de la zona encargada.

El otro medio utilizado por Cisneros para reformar al clero fue el de los colegios, llenando así una laguna fundamental. No bastaba mandar y prohibir, era necesario formar. Proyectó 18 colegios para Alcalá, después reducido a 7. En diversas diócesis se crearon buenos colegios, como en Sigüenza, Toledo, Granada, Sevilla. Siguieron los colegios de Salamanca, de Todos los Santos o Monte de los Olivos, de San Millán y del Salvador de Oviedo.

 

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Confesor del rey y apóstol de las cárceles
Al hablar del padre agustino Alonso de Orozco, se explicó que «su dedicación pastoral al servicio de los más pobres en los hospitales y cárceles hace de él un modelo para quienes, impulsados por el Espíritu, fundan toda su existencia en el amor a Dios y al prójimo».
El padre Alonso Orozco fue, además, predicador de Felipe II, rey de España entre 1556 y 1598, y autor de obras que se han convertido en clásicos de la espiritualidad.

 

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Inquisición - “Criticar a la Iglesia actual con el viejo argumento de la Inquisición es igual que atacar a los indígenas de México por sacrificios humanos de hace más de 500 años.

En el caso de la Inquisición hay que decir que instituciones semejantes hubo tantas como religiones había. No sólo hubo una Inquisición católica. Además, para esas épocas, un ataque a la religión de un país -sea católica, luterana, anglicana o calvinista- suponía un acto de desestabilización del gobierno, como hoy pueden serlo el terrorismo o las guerrillas.

En cuanto a la Inquisición española, considerada la más terrible, en su momento de mayor auge, entre 1540 y 1700, los condenados a la hoguera fueron 1.346, que representan un 1,9% de todos los procesados (investigación de Heningsen y Contreras). En cambio, la Revolución Francesa, tan alabada hasta el día de hoy, en pocos días, llevó a la guillotina cifras muy superiores al período citado; además, por ejemplo, exterminó a prácticamente todos los habitantes de la región de la Vandeé y arrasó con gran cantidad de edificios y objetos de arte religiosos de enorme valor cultural. Todo eso en nombre de la libertad, igualdad y fraternidad.

Mi intención con esta carta no es exculpar a la Inquisición de nada y a modo de “empate” condenar la Revolución Francesa; sólo pongo algunos hechos sobre la mesa para hacer ver que fácil es lanzar frases fuera de contexto y condenar ciertas épocas e instituciones; y, al mismo tiempo, pasar por alto otros períodos más afines desde un punto de vista ideológico”.
Gonzalo Verbal Stockmeyer - Estudiante de Licenciatura en Historia
Universidad de los Andes. Chile - Lunes, abril 24, 2006

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“La Ilustración procuró entender y definir las normas morales fundamentales desde la afirmación de que tales normas serían válidas «etsi Deus non daretu» aun en el caso de que Dios no existiera... Llevar al extremo nuestro intento de comprender al hombre prescindiendo totalmente de Dios nos conduce cada vez más al borde del abismo, o sea, a prescindir completamente del hombre. Por tanto, tendremos que dar la vuelta al axioma de los ilustrados y afirmar que aun el que no logra encontrar el camino de la libre aceptación de Dios debería tratar de vivir y organizar su vida «veluti si Deus daretur», como si Dios existiera. Que ése es el consejo que da Pascal a su amigo agnóstico: empieza con la locura de la fe, y terminarás en el conocimiento”.

 

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Medioevo - Se podría decir que, en cierto modo, la Edad Media sí estaba sumida en la oscuridad; pero no porque fuese oscura en sí misma, sino por lo poco que de ella se sabía. Entre los siglos XVII y XIX comenzó una lenta pero progresiva valorización del Mundo Medieval, a medida que se publicaban grandes colecciones de fuentes y documentos (las Acta Sanctorum, la Monumenta Germaniae Historica, el Rerum Italicarum Scriptorum, el Corpus Scriptorum Historiae Byzantinae, o las Patrología Griega y Latina, entre otras).

En los últimos años los estudios históricos de la época que cubre desde el siglo V al XV han hecho progresos notables; aplicando nuevas metodologías de estudio y recurriendo a ciencias auxiliares de la historia (arqueología y filología, entre otras), los estudiosos Marc Bloch, Henri Pirenne, Louis Halphen, Georges Duby, Régine Pernoud, Jacques Le Goff, por nombrar algunos, y, en nuestro país, los trabajos de Héctor Herrera Cajas- han develado ante nuestros ojos un mundo enteramente nuevo, donde no solamente comparecen hechos de carácter político, sino también de índole social o económica, un mundo lleno de matices, aproximándose a la vida cotidiana y a la mentalidad de la época.
Hoy podemos comprender los tiempos medievales como una rica etapa histórica durante la cual se formó nuestra Civilización Cristiana Occidental a partir de diversos aportes culturales del Mundo Antiguo, del judeo-cristianismo y, por cierto, del Mundo Bárbaro (germanos, esteparios, musulmanes, etc.).

El concepto de Edad Media según José Marín - domingo, mayo 07, 2006

Apologética Histórica

"Afortunadamente, el cristianismo, a diferencia de las ideologías, tiene siempre una doctrina buena, cierta y definitiva que le permite rectificar los errores prácticos en los que pueden incurrir algunos de sus miembros: el Evangelio". Beatriz Comella.

 

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Historia - “La Iglesia es siempre joven y el futuro siempre pertenece a la Iglesia. Todos los otros regímenes que parecían muy fuertes han caído, ya no existen, sobrevive la Iglesia; siempre un nuevo nacimiento pertenece a las generaciones. Confianza, ésta es realmente la nave que lleva a puerto”. Cardenal Ratzinger 2001.

 

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«La escritura de la historia se ve obstaculizada a veces por presiones ideológicas, políticas o económicas; en consecuencia, la verdad se ofusca y la misma historia termina por encontrarse prisionera de los poderosos. El estudio científico genuino es nuestra mejor defensa contra las presiones de ese tipo y contra las distorsiones que pueden engendrar» (1999). S.S. JUAN PABLO II – MAGNO

 

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Historia - Iglesia y la libertad - ¿O de los mártires de la persecución religiosa en España de 1936 a 1939; o del totalitarismo nazi? No está de más recordar lo que de éste escribió el judío Albert Einstein, en el Time Magazine de diciembre de 1940: «Por ser un amante de la libertad, cuando tuvo lugar la revolución en Alemania (la llegada de Hitler) miré con confianza hacia las universidades, sabiendo que siempre se habían enorgullecido de su devoción a la causa de la verdad. Pero las universidades permanecieron en silencio. Entonces miré a los grandes editores de periódicos que en ardientes editoriales proclamaban su amor por la libertad. Pero también ellos, como las universidades, se redujeron al silencio, sofocados en el curso de pocas semanas. Solamente la Iglesia se opuso plenamente a la campaña de Hitler que pretendía suprimir la verdad. Nunca había tenido un interés especial por la Iglesia, pero ahora siento por ella un gran amor y admiración, porque solamente la Iglesia tuvo el coraje y la perseverancia de defender la libertad intelectual y la libertad moral. Debo confesar que aquello que antes había despreciado, ahora lo admiro incondicionalmente». Albert Einstein

 

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HISTORIA: -Según una definición no menos acertada que otras, la historia es el conjunto de todos los hechos ocurridos en tiempos pasados.

Según otra más prolija, puede considerarse la historia, y es también definición que muchos historiadores consideran válida, como la narración y el estudio de los hechos del pasado, públicos y privados, pero trascendentes, merecedores de recuerdo, y su relación con el hombre civilizado y las sociedades humanas.

Pero algunos historiadores prefieren el término investigación a narración. Recogen la opinión de Volney: «La palabra historia parece haber sido empleada por los antiguos en una acepción muy diferente de la de los modernos; los griegos, sus autores, entendían por ella una persquisición, una investigación hecha con cuidado. Y en ese sentido la emplea Herodoto».

Hay otras definiciones del término historia, supongo que muchas, mas para entendernos en la divagación con que hoy pienso perder el tiempo, creo que con estas dos tenemos bastante.

Recientemente ha surgido de manera todavía imprecisa este otro término: retrohistoria, que algunos utilizan humorísticamente y otros, que lo toman más en serio, lo entienden como opuesto a la historia, pero en realidad no es así, sino que significa un modo diferente de describir o investigar -o quizás simplemente de ordenar para su estudio- los acontecimientos históricos.

La retrohistoria es opuesta a la historia, tal como a la historia se la ha entendido hasta ahora, pero no la niega ni la rechaza sino que la complementa. Y pretende dotarla de mayor eficacia. Esta es su intención y lo que impulsa a los historiadores partidarios de esta tendencia.

En la historia destaca, y esta es la voluntad del historiador, la narración (o investigación) de la sucesión de los hechos, de su encadenamiento desde el remoto ayer hasta el presente, sin adentrarse vanamente en las incógnitas del insondable futuro.

Aun siendo opuestas, en algo se asemejan la historia y la retrohistoria: en ambas se trabaja con materiales inexistentes. Inexistentes en el momento en que alguien se dispone a trabajar sobre ellos. No se diferencian en la calidad de dichos materiales sino en el orden en que se narra su aparición y su fugaz existencia.

Puede aceptarse la idea, sostenida por algunos comentaristas actuales, de que el concepto de retrohistoria ha surgido de la necesidad de estudiar no sólo los acontecimientos históricos sino, casi podría afirmarse que muy primordialmente, las respectivas causas de esos acontecimientos.

Poco importa al hombre conocer lo que ha sucedido o lo que está sucediendo, para bien o para mal, si desconoce el porqué del suceso, su causa. Al no conocerse las causas de los acontecimientos la historia pierde lo que puede tener para el ser humano de enseñanza provechosa y quedarse en mero entretenimiento.

Esta causa siempre necesariamente fue anterior al acontecimiento. El investigador histórico debe, por consiguiente, retroceder en el tiempo en vez de avanzar o de quedarse quieto o de saltarse varios siglos de un golpe o de embarcarse con Herbert George Wells en viajes al futuro. Pero he aquí que la causa suele ser al mismo tiempo un acontecimiento y, por lo tanto, el investigador histórico, si es consciente y riguroso, deberá investigar también la causa de este acontecimiento, retrocediendo, por lo tanto, en el tiempo histórico; y al proceder así sucesivamente se hallará inmerso en plena retrohistoria. Y para ello habrá utilizado un cambio radical de perspectiva.

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DISCERNIR - A todos se les pide el saber cultivar un atento discernimiento y una constante vigilancia, madurando una sana capacidad crítica ante la fuerza persuasiva de tantos medios de comunicación que no cesan de inventar, suponer o repetir ‘leyendas negras’, difamaciones o mentiras históricas… mienten sabiendo de mentir.

Los que escuchan no deben ser obligados a imposiciones ni compromisos, engaño o manipulación. Jesús enseña que la comunicación es un acto moral “El hombre bueno, del buen tesoro saca cosas buenas y el hombre malo, del tesoro malo saca cosas malas. Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio. Porque por tus palabras serás declarado justo y por tus palabras serás condenado” (Mt 12, 35-37).

“Por tanto, desechando la mentira, hablad con verdad cada cual con su prójimo, pues somos miembros los unos de los otros. […]No salga de vuestra boca palabra dañosa, sino la que sea conveniente para edificar según la necesidad y hacer el bien a los que os escuchen” (Ef 4, 25.29).

 

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Faltas del pasado - No podemos ocultar que muchos que profesaban ser discípulos de Jesús han cometido errores a lo largo de la historia. Con frecuencia, ante problemas graves, han pensado que primero se debía mejorar la tierra y después pensar en el cielo. La tentación ha sido considerar que, ante necesidades urgentes, en primer lugar se debía actuar cambiando las estructuras externas. Para algunos, la consecuencia de esto ha sido la transformación del cristianismo en moralismo, la sustitución del creer por el hacer. Por eso, mi predecesor de venerada memoria, Juan Pablo II, observó con razón: «La tentación actual es la de reducir el cristianismo a una sabiduría meramente humana, casi como una ciencia del vivir bien. En un mundo fuertemente secularizado, se ha dado una “gradual secularización de la salvación”, debido a lo cual se lucha ciertamente en favor del hombre, pero de un hombre a medias, reducido a la mera dimensión horizontal. En cambio, nosotros sabemos que Jesús vino a traer la salvación integral»[Enc.Redemptoris missio.]

S.S. Benedicto PP XVI: MMVI.

 

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Petición de perdón - Para concluir, quisiera haceros partícipes de una reflexión, que me interesa particularmente. La petición de perdón, de la que tanto se habla en este período, atañe en primer lugar a la vida de la Iglesia, a su misión de anunciar la salvación, a su testimonio de Cristo, a su compromiso en favor de la unidad, en una palabra, a la coherencia que debe caracterizar a la existencia cristiana. Pero la luz y la fuerza del Evangelio, del que vive la Iglesia, pueden iluminar y sostener, de modo sobreabundante, las opciones y las acciones de la sociedad civil, en el pleno respeto a su autonomía. Por este motivo, la Iglesia no deja de trabajar, con los medios que le son propios, en favor de la paz y de la promoción de los derechos del hombre. En el umbral del tercer milenio, es legítimo esperar que los responsables políticos y los pueblos, sobre todo los que se hallan implicados en conflictos dramáticos, alimentados por el odio y el recuerdo de heridas a menudo antiguas, se dejen guiar por el espíritu de perdón y reconciliación testimoniado por la Iglesia, y se esfuercen por resolver sus contrastes mediante un diálogo leal y abierto. 31. X. 1998 S.S. Juan Pablo II – Magno

 

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HISTORIA: -Según una definición no menos acertada que otras, la historia es el conjunto de todos los hechos ocurridos en tiempos pasados.

Según otra más prolija, puede considerarse la historia, y es también definición que muchos historiadores consideran válida, como la narración y el estudio de los hechos del pasado, públicos y privados, pero trascendentes, merecedores de recuerdo, y su relación con el hombre civilizado y las sociedades humanas.

Pero algunos historiadores prefieren el término investigación a narración. Recogen la opinión de Volney: «La palabra historia parece haber sido empleada por los antiguos en una acepción muy diferente de la de los modernos; los griegos, sus autores, entendían por ella una persquisición, una investigación hecha con cuidado. Y en ese sentido la emplea Herodoto».

Hay otras definiciones del término historia, supongo que muchas, mas para entendernos en la divagación con que hoy pienso perder el tiempo, creo que con estas dos tenemos bastante.

Recientemente ha surgido de manera todavía imprecisa este otro término: retrohistoria, que algunos utilizan humorísticamente y otros, que lo toman más en serio, lo entienden como opuesto a la historia, pero en realidad no es así, sino que significa un modo diferente de describir o investigar -o quizás simplemente de ordenar para su estudio- los acontecimientos históricos.

La retrohistoria es opuesta a la historia, tal como a la historia se la ha entendido hasta ahora, pero no la niega ni la rechaza sino que la complementa. Y pretende dotarla de mayor eficacia. Esta es su intención y lo que impulsa a los historiadores partidarios de esta tendencia.

En la historia destaca, y esta es la voluntad del historiador, la narración (o investigación) de la sucesión de los hechos, de su encadenamiento desde el remoto ayer hasta el presente, sin adentrarse vanamente en las incógnitas del insondable futuro.

Aun siendo opuestas, en algo se asemejan la historia y la retrohistoria: en ambas se trabaja con materiales inexistentes. Inexistentes en el momento en que alguien se dispone a trabajar sobre ellos. No se diferencian en la calidad de dichos materiales sino en el orden en que se narra su aparición y su fugaz existencia.

Puede aceptarse la idea, sostenida por algunos comentaristas actuales, de que el concepto de retrohistoria ha surgido de la necesidad de estudiar no sólo los acontecimientos históricos sino, casi podría afirmarse que muy primordialmente, las respectivas causas de esos acontecimientos.

Poco importa al hombre conocer lo que ha sucedido o lo que está sucediendo, para bien o para mal, si desconoce el porqué del suceso, su causa. Al no conocerse las causas de los acontecimientos la historia pierde lo que puede tener para el ser humano de enseñanza provechosa y quedarse en mero entretenimiento.

Esta causa siempre necesariamente fue anterior al acontecimiento. El investigador histórico debe, por consiguiente, retroceder en el tiempo en vez de avanzar o de quedarse quieto o de saltarse varios siglos de un golpe o de embarcarse con Herbert George Wells en viajes al futuro. Pero he aquí que la causa suele ser al mismo tiempo un acontecimiento y, por lo tanto, el investigador histórico, si es consciente y riguroso, deberá investigar también la causa de este acontecimiento, retrocediendo, por lo tanto, en el tiempo histórico; y al proceder así sucesivamente se hallará inmerso en plena retrohistoria. Y para ello habrá utilizado un cambio radical de perspectiva.

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España fue continuadora de Roma y algo muy diferente de los demás pueblos bárbaros como demostraban su "Lex romana wisigothorum" ahora convertida en Codex de Recesvinto, sus Concilios, su alta cultura transmitida por medio de bibliotecas, y su propio nombre. Los nuevos reyes no habían impuesto un nombre germano, como en Francia, Inglaterra o Deutschland. Lo que significaba, también, que la romanidad había sido capaz de absorber y transformar el germanismo.

El comienzo de la conciencia nacional hispana se sitúa así con San Isidoro de Sevilla y se consolida con el III Concilio de Toledo y con la conversión de Recaredo (589).

Todo se perdió el 711 a causa de la invasión musulmana. Pero la cultura isidoriana se salvó en los pequeños reductos al principio pequeños y después crecientes de la Reconquista, ejerciendo su influencia positiva en la naciente Europa cristiana a través de los Pirineos.

Los primeros reinos cristianos surgidos en España en el avance de la Reconquista asumieron plenamente el Derecho natural en sus leyes, en su organización municipal, hasta alcanzar una forma política ejemplar en su tiempo y primera en Europa: las Cortes de León. Cuando el conde de Leicester, antiguo peregrino a Santiago, se detuvo en León para estudiar el sistema de representación de los ciudadanos a través de las Cortes llevó la idea a Inglaterra, donde siglo y medio después de existencia que contaban nuestras Cortes, se reunieron por primera vez los Comunes en el Parlamento inglés.

Una característica ejemplar de la Historia de España, es la de haber elaborado las más sabias y luminosas leyes que se han conocido en el mundo. España fué realmente la depositaria de la gloria jurídica de Roma, superada por su propio genio, con un sentido cristiano en su legislación política, social y económica.

 

Las leyes de Indias, en expresión del Cardenal Antoniutti, son un monumento a la sabiduría y a la generosidad universal

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El P. Vitoria y la Escuela de Salamanca alumbraron el Derecho de gentes, básico para las relaciones y la convivencia pacífica entre las personas y naciones.

Nebrija explicaba en 1492 a la reina Isabel de qué modo esta conciencia tenía que ser servida por una "lengua de imperio", pues ese había sido el secreto de la penetración de Roma. En aquel momento entregaba a sus soberanos el primer ejemplar de la Gramática: el más rico, bello y completo compendio lingüístico que se conoce en el mundo, capaz de expresar con precisión los más profundos y sutiles pensamientos y afectos. Una lengua que Carlos V declararía apta para hablar con Dios.

 

Con este bagaje se lanzaría España a la gran aventura de América: su conciencia histórica, su fe, su Derecho y su lengua, dejaron de pertenecerle porque pasaron a ser patrimonio de una comunidad mucho más grande. Al arraigar en espacios nuevos y dilatados, España se desvivió para poder contribuir a la existencia de un mundo nuevo. Durante su estancia en Santo Domingo, en 1984, Juan Pablo II dedicó a esta empresa ecuménica española uno de sus cordiales alientos con ese: Gracias España, porque la parcela más numerosa de la Iglesia de hoy cuando se dirige a Dios lo hace en español.

 

Sánchez Albornoz en su libro "Mi Testamento Político" reflexiona: "Fuimos a un tiempo rodela y maestra de Occidente. Evitemos hoy el bache depresivo: ese mirar fuera de España como si hubiésemos sido una comunidad histórica sólo capaz del heroico manejo de la espada. Sin esas batallas, porque fueron muchas, el Occidente no sería como es. Otros pueblos hubieran debido librarlas o Europa hubiera sido piltrafa del Islam y no existiría esta nueva maravilla que es América. Pero hemos hecho mucho más que mantener a raya el islamismo en el solar hispano primero y contra los turcos despúes. Hemos hecho mucho más que descubrir, evangelizar y civilizar América. Hicimos la gran cultura española y universal de la Modernidad. No reneguemos de nuestro ayer. Hemos hecho maravillas por obra de nuestro genio bimilenario …".

 

Muchos hombres marginan la Verdad o la rechazan de manera rabiosamente polémica. ¿Y por qué la Historia de España resulta para muchos tremendamente polémica? No hay nación alguna en el mundo cuya Historia suscite semejante apasionamiento, desde el principio hasta hoy.

 

La única explicación posible de ello es que España se ha distinguido, como ninguna otra nación en la Historia, por su heroico y fecundo servicio a la Verdad. Por eso resulta España tan polémica como la Verdad misma.

 

Esta es su incomparable grandeza. Y a la evidencia de esta explicación, que se conoce por el estudio riguroso de la Historia, se añade la de ser la explicación única. Por eso sólo España tiene "leyenda negra" que mucho la honra, a la vez que envilece a sus autores de los dos últimos siglos..

 

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El ideal o el proyecto más noble puede ser objeto de burla o de ridiculizaciones fáciles. Para eso no se necesita la menor inteligencia.  Alexander Kuprin

 

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Hilvanando hechos, costumbres, personajes, sociedades y mentalidades, podremos mejor comprender el periodo secular de la inquisición:

 

ESPAÑA – 1492 (1412 – 1414)

 

El Concilio de Constanza, reunido entre 1412 y 1414 para poner remedio a la primera de las grandes divisiones entre europeos, definió que éstos se encuentran distribuidos entre cinco naciones: Italia, Alemania, Francia, España e Inglaterra. Nación no era entonces un término político, sino que aludía al patrimonio cultural que cada una de ellas significaba. Y, desde luego, los padres conciliares no se equivocaban: basta con traer aquí cinco nombres: Dante, Goethe, Moliére, Cervantes y Shakespeare, para descubrir los signos de identidad. Pero se referían también a esa plataforma común, Cristiandad, que, en todos esos autores, se halla presente. No podemos prescindir de ella: el cristianismo, presentando a la persona humana racional y libre, como una criatura trascendente, ha sido capaz de establecer los rasgos esenciales de aquel que reconocemos como hombre europeo, el cual, en un pasado todavía reciente, llegó a convertirse en educador del mundo. Escribe el catedrático y académico de la Historia don Luis Suárez

 

Es fácil detectar el origen romano: Italia, Hispania, Galias, Britannia y Germania ya existían en los esquemas administrativos del final del Imperio. Sucede, sin embargo, que sólo dos de ellas conservaron su nombre sin someterse a la primacía de los ocupantes germánicos. España demostró de este modo su absoluta latinidad (no se encuentran inscripciones que no sean latinas en ningún lugar). La consecuencia fue que, desde el 589, alcanzada la unidad disciplinaria católica, España se convierte en el primer lugar de Occidente en que se logra la síntesis completa entre romanidad y cristianismo. Lo llamamos cultura isidoriana. Este movimiento cobraría enorme importancia en el llamado renacimiento carlovingio, en la creación de escuelas y en la formación de bibliotecas. Las divisiones políticas que, por necesidades de tiempos muy duros, llegarían a producirse, no alterarían la conciencia de unidad. España llegará a ser una suma de reinos dentro de una misma nación, y no, como ahora se pretende, una suma de naciones dentro del reino.
Sucedió que, en 711, la monarquía visigoda sucumbió a una invasión musulmana. Un anónimo cronista mozárabe, que continuaba a san Isidoro, la llamó pérdida de España. Pues los árabes no se proponían conservar ese patrimonio, sino destruirlo, cambiando la lengua, olvidando el nombre que pasó a ser al-Andalus, y renunciando incluso a ocupar el espacio peninsular. Una tercera parte del mismo quedó más allá de la frontera. Sin embargo, ahí se organizaron núcleos de resistencia, envueltos en curiosas leyendas que apelaban a milagrosas intervenciones de la Virgen María o del apóstol Santiago, afirmando así la pervivencia cris-tiana. A principios del siglo X ya detectamos una conciencia de que Hispania no se había perdido del todo, y que, en breve tiempo, sería restaurada.
Las características esenciales de esta España que resucitaba eran una jurisprudencia emanada de Roma y que iba tomando forma en las versiones regionales, desde el Fuero de León a los Usatges; un cristianismo que buscaba raíces más profundas en el sepulcro de Santiago, y una forma lingüística neolatina, que adoptaba usos distintos según las regiones. Entre 1085 y 1140, se hizo el primer ensayo de unidad política, asumiendo los reyes Alfonso VI y Alfonso VII esa calidad de regir la tota Hispania, aunque sobreviviesen Administraciones distintas. Las fuertes reacciones africanas, almorávide y almohade, inclinadas cada vez más rigurosamente al fundamentalismo musulmán, lo impidieron. La guerra imponía la división en cinco sectores que pudieran resistir la acometida, sin que pudiera librarse esa batalla resolutiva. Sin embargo, la conciencia hispana se mantuvo: el autor del Poema de Fernán González diría que, «de toda España, Castilla es lo mejor», mientras que la Crónica de Pedro el Ceremonioso insistiría en llamar a Cataluña la mejor tierra de España. Y los cinco reinos consideraban que su unidad de destino les empujaba a una recuperación de la España perdida, fijando sobre el mapa los límites del espacio que, a cada uno, debía corresponder.
Esta tarea se concluyó a mediados del siglo XIII. Y entonces se planteó a los monarcas peninsulares la ardua pregunta de cómo hacer compatible la unidad deseada con la conservación de estructuras de gobierno que afectaban a los intereses de muchas personas. Nunca han faltado, tampoco, minorías que, por egoísmo posesivo, preferían renunciar a las ventajas de la unidad que establece comunicación y mayores dosis de libertad. Tampoco faltaron respuestas equivocadas: Alfonso X pensó en adoptar el sistema europeo del Imperio, y un descendiente suyo, Pedro I, que no andaba muy bien de la cabeza, quiso recurrir a las armas para doblegar resistencias. Esto no podía conducir a libertad, sino a odio. Fue Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso, antes mencionado, quien dio el primer paso decisivo, descubriendo la diferencia que existe entre soberanía y administración. La primera pertenece en exclusiva a la Corona, y en ella están la suprema justicia, la diplomacia, la economía y todas aquellas funciones que corresponden al bien común de la república. La segunda permite a cada reino conservar sus fueros, usos y costumbres, que en aquel tiempo eran llamadas libertades. Cuando en 1410 se produjo una vacante difícil en la Corona de Aragón, los reinos dijeron que la unidad, superior, debía ser a toda costa conservada.
Después de 1368, los Trastámara, que utilizaron el Ordenamiento de Pedro IV para sus propias reformas, añadieron dos principios: cesar en cualquier apetencia territorial y establecer matrimonios recíprocos, de tal manera que los reinos se rigiesen todos por una sola dinastía. De este modo, y como una consecuencia natural, un día habría de llegar en que un castellano, Fernando el de Antequera, se sentase en el trono de Aragón, y en que otro aragonés del mismo nombre ciñera con su esposa la corona de Castilla, y luego la de Navarra.
Pero esta unidad política sin traumas no se presentaba como destrucción del pasado, sino como término de llegada de una comunidad que, por ser esencialmente cristiana, garantizaba a todos –leyes de Guadalupe– la libertad sin servidumbres, la comunicación económica interna y lo que los pensadores de la Escuela de Salamanca llamaron derechos de gentes, aunque es preferible referirse a ellos como derechos naturales humanos. La clave fundamental, que hacía compatible esa pluralidad de base con la unidad esencial de la nación, estaba precisamente en el cristianismo, que reclamaba el sometimiento de las leyes a un orden moral objetivo y preexistente.
No debe extrañarnos que la pérdida de unidad, en la conciencia se vaya traduciendo, también, en las desgarraduras que algunos lamentamos. Aquella nación española que alcanzó madurez en el siglo XVI ha perdido, entre nosotros, una dimensión esencial. Y, naturalmente, los errores acaban pasando factura.
Agradecemos a: Luis Suárez Fernández-2004-02-20-ALFA Y OMEGA. ESP.

 

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P: Estoy de acuerdo con el criterio tantas veces expresado por usted de reconocimiento, como gran estadista, de Isabel la Católica. Pero siempre me queda una duda. ¿Cómo serlo con la expulsión de los judíos?

 

R: La expulsión de los judíos fue un gravísimo error. Tengo la impresión de que vino motivada de manera inmediata por el caso del Niño de la Guardia que, en términos estrictamente legales, fue un proceso impecable pero, moralmente, constituyó un verdadero atropello antisemita.

Libertad Digital. 2003-11-121 – Dr. en historia- César Vidal. Esp.

 

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La Evangelización de América


El análisis de lo sucedido en la Jornada del Perdón y sus implicaciones para la vida de la Iglesia puede esclarecerse acudiendo a una experiencia cercana a nuestros pueblos americanos: la evangelización de América.
La dinámica misionera es esencial a la vida de la Iglesia: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado” (Mt. 28, 19). Sería un contrasentido que la Iglesia pudiera pedir perdón en relación a lo que es su cometido esencial y el mandato expreso del Señor: “así como yo he sido enviado por mi Padre, así también os envío yo” (Jn. 20, 21). Sin embargo, el Papa Juan Pablo II con ocasión de los 500 años del descubrimiento y evangelización de América pidió perdón y reconoció “la falta de amor de aquellas personas que no supieron ver en los indígenas hermanos e hijos de un mismo Padre Dios”[3]
¿De qué pidió perdón el Romano Pontífice? Ciertamente no de que se hubiera implantado la Cruz en el continente americano, sino de todo aquello que en esa evangelización no se realizó según el corazón de Cristo. La predicación auténtica del Evangelio es salvación del hombre, el cual, ennoblecido y elevado por la gracia de Dios, acepta voluntariamente la verdad que se le predica y en la cual cree. La insistencia en que fueron cristianos los que cometieron abusos y participaron en atentados contra la dignidad del hombre no contradice la afirmación que acabamos de hacer: si los cristianos obraron en disconformidad con el Evangelio no lo hicieron en cuanto bautizados, sino en cuanto vivieron de manera defectuosa la fecundidad y riqueza de su Bautismo y no obraron conforme a la exigencia de la fe.
Pero al tiempo que pide perdón, Juan Pablo II reconoce en la evangelización del continente americano la actuación providente del Señor de la historia. Refiriéndose al V Centenario del descubrimiento de América señala: “lo que la Iglesia celebra en esta conmemoración no son acontecimientos históricos más o menos discutibles, sino una realidad espléndida y permanente que no se puede infravalorar: la llegada de la fe, la difusión del Mensaje evangélico en el continente americano. Y lo celebra en el sentido más profundo y teológico del término: como se celebra a Jesucristo, Señor de la historia y de los destinos de la humanidad”[4]. ¿Podría no reconocerse como infidelidad e ingratitud el olvido de las grandes obras que el Señor realizó en el transcurso de aquella evangelización y las gestas y trabajos de los misioneros que sembraron en nuestra tierra la semilla del Evangelio? ¿Cómo no ver hoy, en los pueblos de América, una identidad cristiana que está en la raíz de la cultura que están llamados a comunicar al mundo?
“En los pueblos de América, Dios se ha escogido un nuevo pueblo...” La obra de la Evangelización se llevó a término en la medida que los bautizados, movidos por la gracia, participaban de la santidad de la Iglesia en los “nuevos caminos del mundo que Dios abría para Él”. Cuando, por el contrario, no se movían por la gracia sino por criterios y juicios mundanos, impedían y oscurecían el rostro santo e inmaculado de la Iglesia. Si la obra de la Evangelización se presenta tantas veces mezclada con los pecados de los hijos de la Iglesia y sin discernir lo que es obra de Dios y lo que es afán de poder o de dominio en los hombres, eso es así porque “contaminados con el mundo” no vivimos conforme a la “imagen santa de la Iglesia”. Al pedir perdón reconocemos ante el Señor la verdad para que purifique cada vez más la memoria del cuerpo que quiere servirle en santidad y justicia y ser testigos fieles en medio de una generación que espera ser liberada para gozar de la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

 

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Sí, la Iglesia brilla como un faro de esperanza en la vida del cristiano. Y uno de los modos más eficaces para lograrlo es ayudar a los fieles a comprender mejor las promesas de Jesucristo. Por tanto, la Iglesia, como faro de esperanza, tiene una particular y urgente necesidad de intensificar sus esfuerzos para proporcionar a los católicos programas completos de formación, que les ayuden a profundizar su fe cristiana y así los capaciten para ocupar su legítimo lugar tanto en la Iglesia como en la sociedad.

 

"Afortunadamente, el cristianismo, a diferencia de las ideologías, tiene siempre una doctrina buena, cierta y definitiva que le permite rectificar los errores prácticos en los que pueden incurrir algunos de sus miembros: el Evangelio". Beatriz Comella.

 

Inquisición española y jurisdicción ordinaria.

Derechos procesal-penales

 

Situando las cosas en su contexto, y para sorpresa de muchos, no es descabellado afirmar que el tribunal de la Inquisición supuso un gran avance en materia de derechos procesal-penales en favor del imputado.

Por eso, no deja de ser interesante que, muy brevemente, y centrándonos en la Inquisición española (considerada la más terrible), mencionemos algunas diferencias entre dicho tribunal eclesiástico y aquellos de jurisdicción meramente civil:

1) En la Inquisición tiene gran valor el arrepentimiento del reo; por ejemplo, al hereje no reincidente y arrepentido, se le perdona la vida, lo que no ocurre en la jurisdicción civil.

“El Santo Oficio pretendía actuar como medicina del mal, de un modo similar mutatis mutandi al sacramento de la Penitencia” (Comella Beatriz, La inquisición española, Rialp, Madrid, 1999, pp. 126 y 127).

2) Para tal arrepentimiento, existe en el Santo Oficio un período de gracia de 30-40 días, que suele extenderse a petición del imputado.

3) Los exámenes al prisionero tienen lugar únicamente en presencia de dos sacerdotes neutrales. Esto último para evitar cualquier tipo de arbitrariedad.

4) La defensa siempre está a cargo de un abogado. En el caso de España, esto también ocurre en la jurisdicción civil, pero no siempre en otros países, especialmente protestantes.

5) En delitos de jurisdicción común, los reos prefieren ser juzgados por la Inquisición; esto especialmente en delitos menores, ya que las penas resultan ser bastante más bajas; por ejemplo, en el caso de ilícitos tales como brujería, blasfemia, bigamia, etc.

6) En cuanto al cumplimiento de la condena, en la Inquisición, a diferencia de la jurisdicción ordinaria, prima la prisión domiciliaria y en recintos religiosos. En la Inquisición, la cárcel tiene una finalidad más bien preventiva.

 

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El concepto de Edad Media según José Marín

 

Destacado medievalista chileno, señala lo siguiente sobre el concepto de Edad Media:

No fue sino hasta al siglo XVII que el concepto de Edad Media adquirió categoría historiográfica, al ser utilizado por el filólogo e historiador alemán Cristóbal Keller (1638-1707), aunque expresiones similares se pueden encontrar ya desde mediados del siglo XV.

El término refleja un prejuicio muy difundido en la época del humanismo italiano de los siglos XV y XVI, que concebía los mil años que le precedían como una época oscura, en la cual campeó la barbarie, tiempos estériles durante los cuales la Humanidad se sumió en la ignorancia, en contraste con su propio momento histórico.

Es por ello que Giorgio Vasari (1511-1574) hablará de una Rinascità; este discípulo de Miguel Angel llegará a sostener que el arte clásico -el único que valía la pena para él- se agota en el siglo IV, para recomenzar, tímidamente, en el siglo XIII, cuando fue posible ver “tanta luz en tanta tiniebla”.

Sea desde una perspectiva estética (el arte medieval es bárbaro), sea desde una perspectiva filológica (el latín medieval es también bárbaro), la Edad Media aparecía como una época cuyo único mérito consistía en haber perdurado, obstinadamente, durante todo un milenio, como llegó a sostener Michelet (1798-1874) en la segunda edición de su Historia de Francia; sólo una interrupción entre el Mundo Antiguo y el Mundo Moderno, que retomaba aquellos fundamentos clásicos despreciando todo lo que el hombre había creado entre una etapa y otra.

Se impuso, así, el prejuicio del oscurantismo y la barbarie, con una fuerza tal que todavía hoy muchos siguen pensando de esa manera, y aun cuando entre los historiadores exista consenso respecto de que se trata de una visión errónea, el término Edad Media ha prevalecido como una convención al momento de periodificar la Historia.

Se podría decir que, en cierto modo, la Edad Media sí estaba sumida en la oscuridad; pero no porque fuese oscura en sí misma, sino por lo poco que de ella se sabía. Entre los siglos XVII y XIX comenzó una lenta pero progresiva valorización del Mundo Medieval, a medida que se publicaban grandes colecciones de fuentes y documentos (las Acta Sanctorum, la Monumenta Germaniae Historica, el Rerum Italicarum Scriptorum, el Corpus Scriptorum Historiae Byzantinae, o las Patrología Griega y Latina, entre otras).

En los últimos años los estudios históricos de la época que cubre desde el siglo V al XV han hecho progresos notables; aplicando nuevas metodologías de estudio y recurriendo a ciencias auxiliares de la historia (arqueología y filología, entre otras), los estudiosos Marc Bloch, Henri Pirenne, Louis Halphen, Georges Duby, Régine Pernoud, Jacques Le Goff, por nombrar algunos, y, en nuestro país, los trabajos de Héctor Herrera Cajas- han develado ante nuestros ojos un mundo enteramente nuevo, donde no solamente comparecen hechos de carácter político, sino también de índole social o económica, un mundo lleno de matices, aproximándose a la vida cotidiana y a la mentalidad de la época.

Hoy podemos comprender los tiempos medievales como una rica etapa histórica durante la cual se formó nuestra Civilización Cristiana Occidental a partir de diversos aportes culturales del Mundo Antiguo, del judeo-cristianismo y, por cierto, del Mundo Bárbaro (germanos, esteparios, musulmanes, etc.). 2006-05-25 Agradecemos a:

www.apologeticahistorica.blogspot.com

 

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Una reflexión sobre las tres culturas

Los pobladores de la España de 1492


 

Por Antonio Domínguez Ortiz

Las relaciones entre las diferentes culturas de los pobladores del territorio español en la época de la conquista de América ha sido uno de los temas que más ha ocupado las reflexiones de los historiadores. El profesor Domínguez Ortiz dedica estas páginas a mostrar el alcance de cada una de esas tres culturas y las mutuas influencias que en su convivencia —a veces difícil— podemos descubrir. Es una reflexión sobré el momento más importante de la historia de España.



Entramos en 1992 en pleno debate sobre los centenarios, sobre la pertinencia y significado de su conmemoración. Resido en Granada, que es como estar en el ojo del huracán, porque en esta ciudad confluyeron los hechos más importantes y los más debatidos; se abrió aquel año con la entrada de los Reyes Católicos en la capital del reino nazarita; tres meses después los soberanos promulgaban aquí el decreto de expulsión de los judíos, y con muy corta diferencia de tiempo firmaban con Colón las Capitulaciones de Santa Fe. ¡Jamás, en la historia de España, se han acumulado hechos tan trascendentales al mismo tiempo y en el mismo lugar! Estos hechos están siendo analizados dentro de una variadísima gama de actitudes, desde la investigación profunda a la diatriba irresponsable. Quizás lo que llega al gran público no sea lo mejor, porque lo que los grandes medios de comunicación transmiten no suele ser las conclusiones de los congresos y simposios especializados, sino lo que, a su juicio, tiene más garra: declaraciones de políticos, declamaciones de ideólogos e via dicendo. La manipulación, la instrumentación de la historia sigue estando a la orden del día. Pero bajo esta gran faramalla se esconde mucho trabajo serio, no sólo de aportación de nuevos datos, sino de interpretación de los ya conocidos: Yo temí que estas conmemoraciones se redujeran a ejercicios de retórica hueca y actos de relumbrón, y mis temores aumentaron al ver que en el Comité Nacional del V Centenario se daba de lado, no sé si intencionadamente, a los historiadores; pero veo que, al margen de las celebraciones oficiales, se está haciendo mucho trabajo serio. Un acto celebrado recientemente en esta ciudad sobre la convergencia de las Tres Culturas me ha obligado a reflexionar, a replantearme un aspecto de dicha convivencia.

Estoy de acuerdo con el gran historiador sefardí David Romano en que durante nuestra Edad Media, más que de convivencia, cabe hablar de una difícil coexistencia. Se exagera mucho acerca de la fraternización de pueblos y religiones en nuestro suelo; cierto que antes del conflictivo siglo XIV las aristas eran menos agudas, los choques menos violentos, pero, aun prescindiendo de la intolerancia bien demostrada de almorávides y almohades, es innegable que un verdadero espíritu de colaboración sólo se dio en ciertos lugares y en ciertas épocas, y que las diferencias religiosas eran un telón de fondo que separaba a los pueblos peninsulares. Una desdeñosa tolerancia, con no pocas huellas de subordinación y desprecio, eran el lote de los cristianos en territorio musulmán, de los musulmanes en tierra cristiana y de los judíos en ambas comunidades.

La colaboración cultural es lo que más se ha estudiado, lo que más se ha querido resaltar. La Escuela de Traductores de Toledo ha monopolizado la atención; en realidad, no hubo Escuela, sino labor personal, individual; y no se limitó a Toledo: Zaragoza, Vich, Guadalajara, Sevilla y otras ciudades fueron también escenario de estos encuentros, que se realizaron (esto es importante recordarlo) en una sola dirección: los cristianos accedían a las fuentes árabes por intermedio de judíos bilingües. El Occidente reconocía su inferioridad intelectual y trataba de superarla apropiándose del saber contenido en manuscritos árabes. No se dio una postura correlativa por parte de los árabes; puede que hubiera excepciones que desconozco, pero los musulmanes de Al Andalus no intentaron aprender nada de Occidente. Esta actitud podía justificarse hasta el siglo XII por la evidente superioridad del pensamiento oriental. Ya entre fines de aquel siglo y comienzos del XIII Europa había progresado lo suficiente como para que pueda hablarse de un equilibrio entre las dos grandes culturas.

Arrojados de Sicilia, que también había sido un importante centro de intercambios, el Islam occidental quedó reducido al reino de Granada tras las grandes conquistas de Femando III y Jaime I. La historia del reino nazarita es la de una larga agonía, lo mismo en el terreno político que en el cultural. Su última personalidad relevante, Ibn-al-Jatib, teólogo, filósofo, poeta y hombre de Estado, murió en el destierro, en Marruecos, en 1378. Previamente había aconsejado a familiares y amigos que no invirtieran en bienes raíces; tenía la suficiente clarividencia para comprender que el Islam español ya no tenía ningún porvenir. Evidentemente, un Estado reducido a luchar por la supervivencia no podía permitirse el lujo de hacer grandes inversiones culturales.

Sin embargo, de esa época, de ese fatídico siglo XIV datan las construcciones esenciales de la Alhambra, que no es sólo un monumento arquitectónico, sino una especie de álbum marmóreo, que recoge en sus paredes poesías de los mejores vates de su época. La fuente de la inspiración poética no se había secado; lo que había retrocedido enormemente era el nivel científico; ya no había cosmógrafos, cartógrafos, matemáticos y astrónomos; la Madrasa o Medersa granadina sólo formaba teólogos, juristas y, accesoriamente, médicos. La escena, emitida en una reciente serie televisiva, en la que un cosmógrafo granadino instruye a Colón sobre la ruta que debe seguir en su viaje transatlántico no es más que una de esas groseras supercherías a las que nos tiene acostumbrados el más potente de nuestros mass media. Colón nada aprendió ni podía aprender de los granadinos; su ciencia náutica se forjó al contacto con la técnica occidental, con la experiencia marítima de los lusitanos, con el globo terrestre de Beheim, con el italiano Toscanelli, con la tradición cartográfica y cosmográfica de los judíos españoles, cuyo más notorio representante, Abraham Zacut, protegido por el obispo de Salamanca, al llegar el infausto decreto de 1492 prefirió exiliarse y permanecer fiel a su fe.

Por estos rodeos llegamos a la pregunta que yo quería formularme: ¿Por qué la cultura hebraicoespañola resistió mucho mejor que la arábiga? ¿Por qué ésta sucumbió y aquélla salió de la terrible prueba de la persecución y el exilio con renovada brillantez? Ante todo, hay que aclarar que esto no pudo deberse a un mejor comportamiento de la sociedad cristiana vieja hacia la minoría hebrea y su cultura. Más bien ocurrió lo contrario. Dentro del rechazo común había grados, y el que sufrieron los judíos y sus descendientes fue mayor que el que se abatió sobre los islámicos. La especie de horror casi supersticioso con que llegó a mirarse el más leve vestigio de sangre judía no admitía excepciones; en el caso de los descendientes de sarracenos, sí; no pocos miembros de familias de la aristocracia granadina y de la dinastía nazarita obtuvieron en Castilla títulos, honores, incluso hábitos de Ordenes militares, a pesar de que el Consejo de las Ordenes hilaba muy fino en sus probanzas. Y lo mismo puede afirmarse que ocurría a un nivel más bajo, a un nivel popular; hubo en los siglos XVI-XVII una maurofilia literaria sin correspondencia en el lado hebraico.

Tampoco puede buscarse la razón en una inicial superioridad. Las Tres Culturas en su raíz eran una sola, por tener un tronco religioso común y porque el patrimonio científico, basado en el sustrato helenístico, era también común. Andando el tiempo, la rama cristiana se destacó cada vez con más fuerza, mientras la hebraica siguió apegada a la cultura islámica; no hay que olvidar que en los siglos X-XII notables poetas y pensadores hispanohebreos se expresaron habitualmente en lenguaje árabe, y su cultura fue como un apéndice de la arábiga; pero no faltaban los judíos que, en ciudades y territorios fronterizos, conocieran y utilizaran también el latín y el romance; justamente por ello fue tan notable su papel como traductores.

Desde el siglo XIII el agotamiento de la cultura arabigoespañola es evidente, mientras la judeoespañola (que se expresaba en castellano, catalán y latín) no sólo mantenía su vigor, sino que se fortalecía. Llega la fecha crucial, 1492; salen de España figuras insignes: Zacut, Ben Verga, Isaac Abravanel, los autores de la Biblia de Ferrara... Más elevado aún fue el nivel de los que en España quedaron a título de conversos; su número ha crecido en los últimos años y crece como consecuencia de las recientes investigaciones. Resulta penoso confrontar esta realidad con el pobre nivel de los musulmanes españoles en su etapa final; no ya desde 1492, sino desde fechas bastante anteriores, es difícil hablar de la existencia en España de Tres Culturas, a menos que tomemos la palabra cultura en un sentido amplio, centrada más bien en el folklore y la antropología que en las manifestaciones culturales superiores. Frente a una cultura cristiana que iniciaba su etapa más gloriosa y una cultura hebraica de gran vitalidad, de gran capacidad creativa, las manifestaciones de la cultura árabe son francamente pobres, degradadas, en vías de extinción. ¿Por qué?

Sociedad urbana y sociedad rural

Una primera clave nos la puede proporcionar el carácter urbano de los judíos y conversos españoles en contraste con la adscripción mayoritariamente rural de los moriscos. Los documentos nos hablan de judíos que vivían en pequeños núcleos de población, que poseían tierras, de algunos se sabe que las labraban con sus manos. Pero eran casos minoritarios. Los que vivían en pueblos solían tener ocupaciones no agrícolas; eran comerciantes, escribanos, artesanos, administradores, etc. Los escritores antisemitas insistían en este aspecto; el Cura de los Palacios, por ejemplo, que escribía sus Memorias en el reinado de los Reyes Católicos, después de censurar su «empinación e lozanía», decía de ellos que «todos vivían de oficios holgados... Nunca quisieron tomar oficios de arar ni cavar, ni andar por los campos criando ganados, ni lo enseñaron a sus fijos, salvo oficios de poblados, y de estar sentados ganando de comer con poco trabajo», acusación que va a seguir repitiéndose hasta el siglo XVIII.

Formar parte de la sociedad urbana en una época en que ésta representaba sólo un pequeño porcentaje de la población total implicaba un nivel de vida más elevado, mayores oportunidades para la comunicación y la instrucción, para las lecturas y los viajes. Estar adscritos al terruño significaba estar ausente de estas ventajas. Los moriscos de Valencia y Aragón tenían conciencia de ello, y de algún modo lucharon contra su destino; se sabe que hubo escuelas clandestinas en las que, además del Corán, se impartían rudimentos de medicina y derecho islámico; hallazgos accidentales han puesto al descubierto minúsculas bibliotecas privadas, si bien los documentos y manuscritos se hallan más en romance o aljamiado que en lengua árabe. Estos esfuerzos no podían compensar la enorme desventaja que para aquellas comunidades suponía su condición rural. En el reino de Granada sí hubo, en un primer momento, una minoría culta, una débil burguesía urbana, pero la política de los Reyes Católicos tendente a vaciar los recintos fortificados de los vencidos por razones de seguridad y la emigración espontánea de las clases dirigentes redujo al mínimo el coeficiente de población urbana morisca.

No tenemos, en cuanto a estas minorías, estadísticas de alfabetización, pero simplemente con aplicar los índices que diversos autores, como Bennassar o Larquié han hallado, y que muestran el enorme desfase entre una población urbana capaz, al menos, de estampar su firma, y las masas rurales iliteratas, podemos sacar conclusiones por analogía; el analfabetismo morisco debía de ser casi general, y agravado por la extraña alergia del Islam a la letra impresa. Faltando el escalón primario, pocos progresos podían hacer en la carrera de las letras. Añadamos la falta de oportunidades en un medio rural para entablar relaciones, adquirir noticias, contrastar opiniones, contemplar monumentos, acceder de alguna manera a niveles superiores de cultura, y tendremos aquí una de las claves de la inferioridad cultural de la minoría islámica en los albores de los tiempos modernos.

Sin embargo, como todo es relativo, los mudéjares y moriscos emigrados a tierras del Magreb no sólo vitalizaron zonas rurales, sino el débil tejido urbano, dotando a aquellos países de un elemento indispensable para apoyar unas estructuras estatales harto rudimentarias. Un contraste que sólo cobra sentido cuando se piensa en la distancia abismal que existía entre la Europa renacentista y el decaído mundo del Islam occidental.

Lazos más profundos

Aunque las tres grandes religiones monoteístas tienen raíces comunes, no cabe duda de que es más estrecho el parentesco de la Iglesia con la Sinagoga que con el Islam. A pesar del odio profundo que llegó a separarlos, cristianos y judíos tenían una herencia común que incluía todo el Antiguo Testamento, y de aquí se derivaban consecuencias de gran alcance; entre ellas, una de gran interés cultural: la imposibilidad de proscribir el hebreo como llegó a proscribirse la lengua árabe. No sólo fue perseguida a nivel popular, como parte de un complejo sociológico que se quería destruir: incluso en el plano académico, universitario, en el terreno de la ciencia pura, se pasó de un clima de interés a otro totalmente adverso.

Esta actitud contrasta con el interés que en la Baja Edad Media había despertado (y no sólo por motivos misionales) el estudio de la lengua árabe; en 1298 el beato Lulio pidió a la Sorbona que estableciera una cátedra, y éste es sólo un detalle del interés que inspiraba al sabio mallorquín. Más tarde tenemos la gran figura de Fray Pedro de Alcalá, cuyo vocabulario árabe-hispánico interesa más allá de los límites de la pura filología. Pero no ya el conocimiento científico de la lengua, sino su mero uso a nivel popular cayeron en barrena a raíz de las medidas persecutorias; las escuelas coránicas que solían ir adosadas a las mezquitas, incluso en pueblos pequeños, se cerraron y no fueron sustituidas. El ambiente que reinaba en Andalucía poco después de 1492 lo pinta gráficamente una peripecia biográfica de Clenard narrada por Bataillon. Clenard era un humanista flamenco, profesor del Colegio Trilingüe de Lovaina. Vino a España deseoso de aprender árabe; se le dieron las señas de un morisco que vivía en Sevilla, hombre docto aunque reducido a la pobreza, trabajaba en un taller de cerámica de Triana. Cuando escuchó la pretensión del flamenco se negó en redondo, alegando que él había ganado ya fama de buen cristiano y no quería ponerla en peligro.

En el terreno de la ciencia pura, al prejuicio religioso se unía el desprecio de los humanistas por las versiones arábigas de obras clásicas que se habían utilizado en la Edad Media y que ahora habían sido desplazadas por versiones más fidedignas o por el estudio directo de los originales; los médicos humanistas despreciaban el. Canon de Avicena, como los filósofos despreciaban el Aristóteles arábigo; Dioscorides y Tolomeo eran estudiados en sus originales griegos. Quizás esto explica que en 1544 Salamanca cerrara la única cátedra de árabe que existía en España. Naturalmente, había espíritus selectos que no participaban de esta manera de pensar, que conocían la importancia del legado árabe, superior al mero mecanismo de transmisión. Felipe II, que en materias culturales siempre tuvo amplitud de criterios, aprobó la idea, compartida por Arias Montano y Sigüenza, de que en la biblioteca de El Escorial hubiera un fondo árabe, y con este objeto se hicieron adquisiciones importantes, procedentes de las bibliotecas particulares de Hurtado de Mendoza y Páez de Castro. El fondo se acreció posteriormente, en particular con la captura de un barco que transportaba una biblioteca completa para el rey de Marruecos. Pero aquellas riquezas permanecieron largo tiempo inexplotadas; El Escorial fue un almacén de libros, no un centro de estudios arábigos hasta épocas muy posteriores.

Entre tanto, el estudio de la lengua hebraica, aunque rudamente amenazado por los sectores más oscurantistas, no era prohibido ni podía serlo. De nuevo hay que evocar a Felipe II, que cubrió con su autoridad la edición mejorada de la Políglota, la Biblia Regia de Amberes. Los decretos romanos contra la lectura de la Biblia en lengua vulgar no podían alcanzar a los doctos que la leían en sus lenguas originales. A pesar de las tensiones que cristalizaron en el proceso de Fray Luis de León, no se interrumpió la enseñanza del hebreo en Salamanca; siempre hubo una minoría que, junto con la lengua, preservó el conocimiento de unas parcelas de la cultura hebraica.

El papel de los conversos

A estas alturas no es preciso insistir en la importancia que en el terreno cultural tuvo la existencia de la minoría judeoconversa dentro y fuera de España. Ya fueran conversos sinceros, ya criptojudíos, ya vacilaran entre ambas creencias, constituyeron un eslabón entre dos culturas con resultados enriquecedores para ambas. Ya en los siglos XIV y XV había hombres como Pablo de Santa María, el famoso arzobispo de Burgos, que dominaron con igual intensidad el hebreo y el latín, la Torah y la Escolástica, el conocimiento del Talmud y el de los Santos Padres. Y esta simbiosis, aunque decantada hacia la polémica anticristiana, la hallamos siglos después en grandes figuras del exilio como Isaac Cardoso, Orobio de Castro y el mismo Benito Espinosa.

Márquez Villanueva, en un artículo titulado Los otros conversos, aduce algunos casos de moriscos que también intentaron una integración o una síntesis de ambas culturas; pero, sin negar la existencia de este fenómeno, es innegable que no puede compararse en intensidad al de los judeoconversos. Quizás el caso más curioso es el de los moriscos granadinos Miguel de Luna y Alonso del Castillo, autores de la gran superchería que ha pasado a la historia con el nombre de Los Plomos del Sacro Monte, descabellado intento de sincretismo cristiano-islámico cuya finalidad presumible sería rehabilitar el Islam y sus seguidores a los ojos de los cristianos y aliviar la situación en que se encontraban los moriscos y sus descendientes. No conozco ninguna tentativa semejante por parte de los judeoconversos; lo que sí es patente en muchos de ellos es la penetración de conceptos cristianos injertados en un fondo de fe mosaica; aludiendo a este tipo de simbiosis, J. A. van Praag escribió acerca de La certeza del camino, obra escrita en Amsterdam por Tomás Rodríguez Pereira, uno de aquellos judíos hispanoportugueses que, tras recibir una educación católica, volvió a la fe primitiva: «Respira espíritu católico; el profundo concepto del pecado, la creencia en el demonio, el dedicar sendos capítulos a los siete pecados capitales, la necesidad de la fe y las buenas obras para alcanzar la salvación, la preocupación por la predestinación, la gracia y el libre albedrío, el recomendar la mortificación y la penitencia, la representación plástica de las penas del infierno y especialmente el poner por encima de todas las cosas la salvación del alma. Todo esto es católico.»

Una tal compenetración con la cultura dominante, conservando la suya propia, no la alcanzaron ni de lejos los moriscos; minoría enquistada y carente de esa flexibilidad, esa capacidad de adaptación que caracteriza al judío, su empobrecida cultura cayó víctima a la vez de desplome interior y de acoso exterior. Las barreras que los judeoconversos salvaban por ingeniosos métodos resultaron infranqueables para los moriscos. García Ballester ha relatado los esfuerzos que hicieron para salvar del naufragio al menos una parcela de su tradición cultural que habían cultivado con predilección: la Medicina, que era entonces entendida como un saber enciclopédico, con mucho contenido filosófico. Carentes de formación humanística, el pequeño número de los que aspiraban a renovar o al menos mantener un ejercicio médico, que podía proporcionarles prestigio social, trató de obtener el ingreso en alguna facultad de Medicina (Granada, Valencia, Toledo) o, al menos, poder examinarse ante el tribunal del Protomedicato, que despachaba títulos a los médicos romancistas, menos prestigiosos que los latinistas. Sus esfuerzos fueron vanos ante la exigencia de limpieza de sangre, las protestas de las Cortes y otras barreras que levantó frente a ellos la sociedad cristiana vieja. Decaídos a la categoría de meros sanadores y curanderos, su pobre bagaje cultural no tardó en contaminarse con elementos supersticiosos y mágicos. O sea, que podían ser perseguidos no sólo por la autoridad civil por intrusismo profesional, sino por las autoridades eclesiásticas por hechicería. Y la amenaza se materializó en no pocos casos.

En resumen, el doble proceso que sancionó el auge de la cultura judeo-hispánica y el hundimiento de la arábiga no dependió de la esencia de estas culturas, que en gran medida eran una y la misma, sino de la distinta capacidad de recepción y adaptación de su base social, de su base humana. Los judíos se enlazaron como la hiedra al tronco arábigo en su época vital y lo abandonaron por el cristiano occidental cuando éste se manifestó más potente. Esta estrategia tenía el peligro de perder su identidad, dejarse absorber. El reto fue asumido; una gran masa de judíos españoles abandonó su antigua fe, y los que la conservaron quedaron marcados por no pocos rasgos ajenos. Pero tanto unos como otros mantuvieron un alto nivel. Los islámicos se mantuvieron más fieles a su identidad, pero la falta de transfusiones vitales, el aislamiento ideológico y social por propia elección o por la interposición de barreras que no pudieron superar, condujeron al agotamiento y disolución de lo que en tiempos fue una brillante cultura.

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Publicado en el nº 10 de la revista Atlántida
Agradecemos al autor -Edición autorizada de arvo.net

 

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ESPAÑA – DE LOS REYES CATÓLICOS

 

El señor Baer sigue confundiendo algunas cosas elementales. Pero es bueno insistir  en ellas porque después de todo se trata de errores, lógicos o de hecho, que han sido muy difundidos en estos años, más o menos interesadamente.

  

Wiesenthal  dice, como yo señalaba en el artículo cuestionado por el señor Baer, que la expulsión de los judíos fue un precedente del Holocausto. Y yo decía que, en todo caso, sería un precedente de  la expulsión de numerosos palestinos por los judíos en pleno siglo XX y con métodos peores que los de los Reyes Católicos. Esto no es antisemitismo, sino la constatación de un hecho.

   

El señor Baer intenta desviar la cuestión hacia el supuesto totalitarismo precursor de los Reyes Católicos, que, según él, defienden libros “serios”. Tan serios, seguramente, como la opinión de Wiesenthal. El antisemitismo en España fue fundamentalmente religioso, y la atención a la raza, o a algo muy parecido, está profundamente enraizada en el propio judaísmo.

  

Por supuesto, constatar estos hechos no significa justificar la expulsión del siglo XVI. Pero tampoco conviene creer lo que imagina el señor Baer, es decir, que la expulsión  “dejó un vacío en el comercio, la medicina y el pensamiento que la población católica española no pudo llenar, lo mismo que ocurrió con los moriscos en la agricultura”. Todas esas cosas están siendo sometidas a revisión por historiadores solventes, y la propia lógica le dará al señor Baer algunas pistas: la expulsión de los judíos coincidió con la ascensión de España a primera potencia mundial, y la creación de una cultura de primer orden en literatura, pintura, pensamiento, etc. Aunque los españoles no prestaron excesiva atención al comercio, desarrollaron un importante pensamiento económico, y gracias a sus empresas políticas y comerciales establecieron, por primera vez en la historia, la intercomunicación entre todos los continentes. Podríamos seguir así mucho rato. En mi artículo argumentaba: ¿Es que todas estas cosas ocurrieron gracias a la expulsión de los judíos? Evidentemente no: sostenerlo sería tan estúpido como pretender que dicha expulsión privó a España del principal nervio cultural. No  crea el señor Baer, acríticamente,  lo que cuentan algunos libros “serios”.

  

Y por supuesto que hay un fondo racista en su interpretación: pretende que los elementos progresistas  y culturalmente valiosos en España serían los judíos y los moriscos, mientras que los católicos –los españoles propiamente dichos en aquella época– serían los factores de atraso. Algo así, aunque con otros calificativos, decían los nazis de los hebreos.

   

Encontramos la misma credulidad  en el señor Baer con respecto al salvamento de judíos por el franquismo durante la II Guerra Mundial. Decir que el rescate de judíos por diplomáticos españoles –que eran muy franquistas–, se hizo “a pesar del régimen”, ya revela poco respeto a la lógica y poco conocimiento de la época. Es parte de un falseamiento de la historia como el que realizan los Espinosa, Blanco Escolá, Preston, Carcedo y tantos otros a quienes el señor Baer concede un crédito realmente excesivo.  Los que él llama “historiadores pro republicanos” no hacen más que repetir, con uno u otro matiz, la propaganda desarrollada por la Comintern en aquellos años, y ese solo hecho ya debía hacerle reflexionar.

   

El señor Baer revela muy poca honestidad, por no decir algo más enérgico, cuando sugiere que mis tesis se parecen a las de quienes niegan el Holocausto: tergiversa, omite, desvirtúa mis tesis, y trata de engañar o de engañarse respecto de ellas. Eso suele llamarse fanatismo.

PÍO MOA. 2003-12-08

 

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COPERNICO - Mikolaj Kopernik - Nicolaus Copernicus

-eminente sacerdote de la Iglesia católica-

«Dilexit Ecclesiam»

 

 

El propio Marín Lutero había acusado a Copérnico de ser un necio que quería «poner completamente del revés el Arte de la Astronomía».

 

Copérnico nació en TORN – POLONIA en 1473. Es sobrino del obispo Watzelrode de Ermland, quien le encaminará hacia la vida eclesiástica.

 

Estudió filosofía y medicina en la Universidad de Cracovia hacia 1491. También se formó en Derecho en Florencia, Papua y Ferrara, donde se doctora.

 

Ejerce la medicina en Heilsber-Polonia en 1506, mientras empieza a desarrollar su teoría astronómica.

 

Su pensamiento se hace público en «De revolutionibus orbium coelestium de 1542, revolucionando la astronomía hasta entonces conocida.

 

Fallece en 1543. Fue enterrado cerca del altar mayor de la catedral de la localidad polaca de Frombork en el norte del país. Se da la circunstancia de que Copérnico ejerció como canónigo en ese templo.

 

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Felipe IV, cuatrocientos años de un Rey

 

 

 

POR GONZALO ANES, DIRECTOR DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA/

 

La España de hoy debe a Felipe IV, ‘1605’ cuando se cumplen los cuatrocientos años de su nacimiento, el haber impedido, con gigantescos esfuerzos, la fragmentación de la Monarquía.

El Rey mantuvo unido un gran conjunto de tierras y de gentes Al cumplirse cuatrocientos años del nacimiento de Felipe IV, es de justicia recordar a tan excelso Rey, cultivado, contradictorio, profundamente religioso y pecador, majestuoso, observante rígido de la etiqueta palatina, escritor, músico, pintor, gran mecenas de las artes y de las letras. El reinado de Felipe IV ha pasado a la historia como tiempo de decadencia económica y política. Olivares como valido, y el propio Rey, habrían sido los responsables de todos los desastres. El examen de nuevas fuentes documentales y la utilización de métodos historiográficos más eficaces y objetivos han permitido que cambien estas versiones catastrofistas. La despoblación del reino y la pérdida de manufacturas fueron asunto de memoriales presentados al Rey por los arbitristas y también llamaron la atención de los escritores políticos, fuente preferida, hasta el presente, por los historiadores que se interesaron por el siglo XVII. Ahora se comienza a considerar que la España de tiempos de Felipe IV formaba un conjunto con los virreinatos indianos y con varias islas de oriente, de las que las Filipinas desempeñaban importante papel por sus relaciones comerciales con Asia. No es posible entender ni valorar los cambios en la economía, en la España de Felipe IV, sin considerar ese gran conjunto.

Escritores políticos y despoblación

Los escritores políticos españoles, cuando trataron de la supuesta «despoblación del reino», aludieron al aspecto que presentaban alquerías abandonadas, aldeas en ruinas, rodeadas de campos yermos, pueblos que descendían en número de habitantes, con casas caídas sobre cuyos restos crecían zarzas, yedras y jaramagos. Hay, en esa literatura proyectista y política, alusiones a las ruinas y a los sentimientos de desolación que provocaban. A nadie entonces, y rara vez después, se le ocurrió comparar la despoblación, en ciertas zonas de España, con el aumento del número de habitantes de la villa de Madrid durante el reinado de Felipe IV, o de la zona litoral cantábrica, en la que se extendía el cultivo del maíz, o de comarcas en las que se intensificaba la plantación de vides y de olivos. También se pasó por alto el hecho de que las tierras pobres que quedaron yermas se dedicaron a pasto de ganado, con el consiguiente aumento de número de cabezas de ganado. Así, se llegó espontáneamente a una utilización más racional de la tierra, acorde con sus distintas capacidades de producción.

Explicable es, por la lejanía y por el desconocimiento, que no se aludiera en la época -y en pocos casos se aluda hoy- al proceso de urbanización en Indias, simultáneo a la tan deplorada despoblación de España. El número de inmigrantes en Indias aumentó durante la primera mitad del siglo XVII, para estabilizarse después, con un crecimiento sostenido de la población blanca criolla, a la vez que era mayor el número de mestizos. El aumento del número de ciudades, y el de la población que habitaba en ellas, indican un desarrollo económico que permitía vivir a gentes que no estaban vinculadas a lo agrario y se dedicaban a trabajos artesanales, a la minería o al comercio. En las proximidades de las minas de plata, tanto en el Perú como en Nueva España, se fundaron y crecieron ciudades que prosperaron según el éxito de las extracciones: Potosí, Zacatecas y Guanajuato debieron su esplendor al aumento de las cantidades de plata extraída y al de la cotización del metal noble respecto a los demás bienes y a la demanda china.

Olivares, valido honrado y eficaz

Felipe IV tuvo la responsabilidad política del gobierno del gran conjunto hispano-indiano y de los demás reinos y territorios de los que era soberano. Contó con privados que, cuando fue uno sólo, recibió el nombre de valido, en la acepción peyorativa del vocablo. La «pesada máquina» del poder era excesiva para sólo el Rey. Era necesario contar con quienes ayudasen en las tareas de gobierno. Como en todas las monarquías de entonces, el valido Olivares fue honrado y eficaz. John Elliott señaló que «ningún hombre trabajó más ni descansó menos». Con Olivares, se quiso combinar lo ideal y lo práctico, en tiempos en los que la guerra exigía grandes gastos. No obstante, la reanudación de la guerra en 1621 al expirar la tregua de doce años en los Países Bajos, no impidió pensar en las reformas y se dio nueva vida a la junta encargada de hacerlas.

El viejo proyecto de la reforma de la Hacienda cobró vigencia, por lo conveniente de simplificar el sistema impositivo y de hacer más eficaz la recaudación. Al fin, para mantener la unidad de la Monarquía era necesario contar con dinero que permitiera pagar tropas, armas y barcos.

Olivares quería que el joven Felipe IV llegase a ser «verdadero Rey de España»; que no se contentase con serlo de Portugal, de Aragón, de Valencia, conde de Barcelona, sino que pensase y trabajase para reducir los reinos de que se componía España al estilo y leyes de Castilla, sin diferencias en lo concerniente a «dividir límites» y a que pudiera nombrar, en todas partes, «ministros promiscuamente», con lo que habría de convertirse «en el príncipe más poderoso del mundo». La unidad era necesaria para la justicia fiscal y para contar con los recursos humanos en la defensa de la Monarquía. La «Unión de Armas» fue proyecto con el que se pretendía disponer de un ejército de 150.000 hombres para defender cualquier territorio atacado. También quedaron en proyecto otras reformas, como las tendentes a conseguir mejoras en el transporte terrestre y fluvial, fundar compañías de comercio, modificar los estatutos de limpieza de sangre para que cesase la segregación de los conversos e incluso de los judaizantes de origen portugués, para poner fin al monopolio de los asentistas genoveses. La oposición interna y las exigencias de las intervenciones militares en los Países Bajos y en la Europa Central impidieron disponer del tiempo y del dinero necesarios para ejecutar lo proyectado.

Las manipulaciones en la moneda para allegar más recursos tuvieron resultados inflacionistas, sin que permitieran disponer de las cifras exigidas para los gastos de la guerra. A pesar de ello, en 1625 se obtuvieron importantes éxitos militares al tomar Breda, al expulsar a los portugueses de Bahía, derrotar a los ingleses en Cádiz, entre otros triunfos, y en 1634, al vencer a los protestantes en Nördlingen. Estas victorias quedaron ensombrecidas por las divisiones internas que provocaron las sublevaciones de Cataluña y de Portugal, en 1640, con la pérdida de este reino, de la que Felipe IV no se resignó nunca.

El Palacio del Buen Retiro, inaugurado en 1633, sirvió de lugar de recreo, de centro ceremonial y de exaltación de la Monarquía mediante fiestas y otras actividades cortesanas que magnificaron el prestigio mundial del Rey, tanto en las artes de la guerra como en las de la paz.

Mecenas de las artes y las letras

No cabe aquí referirse a las implicaciones de la caída de Olivares ni a los quebrantos sufridos por el Rey con la muerte de su primera mujer, Isabel de Borbón, ni a su matrimonio, ya sin salud, con su sobrina María Ana de Austria, ni al dolor sufrido con la muerte de sus hijos Baltasar Carlos y Felipe Próspero, ni al Rey místico y pecador. Sí cabe señalar que Felipe IV fue un gran Rey. Que la Monarquía Hispánica en su tiempo conservó su grandiosidad; que España estuvo presente en todo el mundo. Nunca la cultura española alcanzó tan generales y altos grados, con Calderón, con Quevedo, con Gracián, con Velázquez, por citar sólo a los más sobresalientes. No en vano Felipe IV dio ejemplo de las excelencias de la cultura, al traducir, al pintar, al componer música, al escribir poesía, al adquirir obras de arte y al formar una magnífica biblioteca y al proteger las artes y las letras.

La España de hoy debe a Felipe IV el haber impedido, con gigantescos esfuerzos, la fragmentación de la Monarquía y mantener unidos -con la salvedad de Portugal- un conjunto de tierras y de gentes de habla hispana y portuguesa que alcanza en la actualidad más de cuatrocientos millones, con lazos culturales que perduran y que constituyen, para todos, nuestro mayor haber.  ‘ABC’ 2005-04-09

 

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ESPAÑA 1492 - Comprendiendo la cultura en que se gestó, llegaremos a una visión más equilibrada para cualificar la gesta hispánica ¡el descubrimiento de América!    

 

Francisco de Vitoria, al tener conocimiento en 1536 de las violencias cometidas durante la conquista de Perú, escribe su relección De indis, en la que declara que los indios no son seres inferiores a los que es legítimo esclavizar y explotar sino seres libres, con iguales derechos que los españoles y dueños de sus tierras y bienes. De este modo se inició el derecho de gentes.

 

El religioso dominico, Fray Domingo de Santo Tomás, segundo Obispo de esta Diócesis de La Plata, en el antiguo Alto Perú, nombrado por Pío IV, fue uno de los primeros europeos que aprendió a la perfección el idioma keschwa (quechua), escribió la primera gramática y el primer vocabulario de esta lengua: "Gramática o arte de la lengua general de los ‘Reynos’ del Perú", publicada en Valladolid en 1560, y el "Vocabulario de la Lengua del Perú", y acabó de edificar la Iglesia Catedral de la ciudad y, sobre todo, "edificó la Catedral del alma de los Indios", como se lee en un escrito de su tiempo, dedicando a ellos la mayor parte de su vida. Asistió al Segundo Concilio Provincial de Lima, cuyo objetivo claro y fundamental fue "la evangelización de los Indígenas", para lo cual dos eran los presupuestos fundamentales que se acordaron y pusieron en práctica: aprender el idioma indígena y promover la formación del clero nativo. Bajo este imperativo, el 13 de enero de 1595, se fundó el actual Seminario Conciliar de San Cristóbal en La Plata (hoy Sucre), con el propósito de formar al clero nativo, propósito y edificio que siguen en pié.

 

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Europa e Iglesia - ¿Subsistirán la libertad, la igualdad, los derechos, la democracia, sin los supuestos cristianos en que descansan y a los que debe la civilización europea el ser la única liberal y universalista que ha existido?. El declive del cristianismo europeo, ¿forma parte de la crisis o decadencia intelectual, moral y política de Europa o se trata de fenómenos independientes? ¿Puede ser la crisis del cristianismo una causa principal de la descivilización europea o es la descivilización de Europa la causa del marasmo a aquel? ¿Qué influencia tiene el estatismo neutral y agnóstico y en buena medida nihilista, acosado por poderes indirectos de toda laya, en la situación del cristianismo? MMVI

 

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Evangelización para la dignidad de la persona. - En Santo Toribio descubrimos el valeroso defensor o promotor de la dignidad de la persona. Frente a intentos de recortar la acción de la Iglesia en el anuncio de su mensaje de salvación, supo defender con valentía la libertad eclesiástica.

El fue un auténtico precursor de la liberación cristiana en vuestro país. Desde su plena fidelidad al Evangelio, denunció los abusos de los sistemas injustos aplicados al indígena; no por miras políticas n? por móviles ideológicos, sino porque descubría en ellos serios obstáculos a la evangelización, por fidelidad a Cristo y por amor a los más pequeños e indefensos.

Así se hizo el solícito y generoso servidor del indígena, del negro, del marginado. E supo ser a la vez un respetuoso promotor de los valores culturales aborígenes, predicando en las lenguas nativas y haciendo publicar el primer libro en Sudamérica: el catecismo único en lengua española, quechua y aymara.

Es éste un válido ejemplo al que habéis de mirar con frecuencia, queridos hermanos, sobre todo en un momento en el que la nueva evangelización ha de prestar gran atención a la dignidad de la persona, a sus derechos y justas aspiraciones. Febrero 02 del 1985 – S.S. Juan Pablo II – Magno

 

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HISTORIA - Para adentrarse en la época de la gran gesta hispánica [1492-1592] y analizar la magnitud del descubrimiento, es necesario penetrarlo estudiando el contexto histórico; solo así podremos llegar a un discernimiento moderado y con el sentimiento sano del deber o de una conciencia objetiva. Con este objetivo presentamos tantos temas y acontecimientos -aparentemente- en discontinuidad.

 

Para no caer en el anacronismo, es necesario tener la humildad y la inteligencia de leer los hechos del pasado no con las categorías mentales de hoy, más, dentro el marco histórico temporal en que se efectuaron. 

 

Al igual que ocurre con cualquier otra expresión de la mente humana, quizás la objetividad plena es imposible, pero lo que se le pide a cualquier intelectual honrado es que, cuando menos, haga el esfuerzo de buscarla, tenga la valentía de acercarse serena y responsablemente al mayor grado de objetividad histórica posible.

 

¿Quién ignora, que son innumerables las personas de uno, y otro sexo, a quienes contiene, para que no suelten la rienda a sus pasiones el temor del qué dirán? Este temor ya no subsistirá en el caso de que no haya murmuradores en el mundo, que son los que dicen, los que hablan, y aun los que acechan los pecados ajenos. Luego esos innumerables de uno, y otro sexo, faltando el freno de la infamia, o descrédito a que los expone la murmuración, desenfrenadamente se darán a saciar sus criminales pasiones.

 

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SUCESOS - Es bueno valorar acontecimientos y hechos que han sucedido en el pasado, reflexionar sobre ellos, para caminar con los talentos de la historia como bastón de guía.

 

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La historia no puede hacerse sin acudir a las fuentes. Estas fuentes son testimonios, y, como tales testimonios, pueden ser parciales. Para el estudio de los tres primeros siglos del cristianismo, las fuentes son escasas. Pero en este período que estudiamos —especialmente en el siglo IV— son muy numerosas. La abundancia de los escritos de este período se debe probablemente al hecho de que en él la educación retórica era tenida en grandísima consideración y permitía subir fácilmente en la escala social. Hablar hoy de retórica presenta una gran carga peyorativa, mas en aquella época no era así. De hecho, la educación que se recibía entonces se dividía en dos grandes momentos: gramática —correspondería a la escuela media— y retórica —estudios ya universitarios—. Había no sólo que decir las cosas, sino decirlas bien. Y para expresarse bien había que tener un buen conocimiento de los clásicos. Los hombres eminentes tenían la posibilidad de llegar muy alto en la escala social. Esto ocurría así hasta que, a causa de las reformas de Diocleciano y de Constantino, se impuso un orden social más estable para garantizar las ganancias fiscales.

Naturalmente las obras de mayor interés para la historia de la Iglesia son aquéllas de carácter religioso. Mas conviene tener presente la importancia que para el mismo propósito revisten también los autores paganos: en primer lugar, ellos nos permiten conocer mejor el contexto histórico-político y cultural en el cual se desarrollan los acontecimientos de la Iglesia; en segundo lugar, a tales acontecimientos los mismos autores hacen a veces referencia, revelando así su punto de vista diverso. Cultura profana y cultura cristiana, en cambio, fueron tal vez muy cercanas entre ellas: el filósofo pagano Temistio, por ejemplo, estuvo al servicio de emperadores cristianos; y Juliano, antes de volverse pagano, había recibido una educación cristiana.

 

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Historia – Inquisición - En efecto, la imposibilidad de acceder a la totalidad de la verdad partiendo de una disciplina particular es una convicción hoy ampliamente compartida. Por consiguiente, es necesaria la colaboración entre representantes de las diversas ciencias. Además, en cuanto se afronta un asunto complejo, los investigadores sienten la necesidad de aclaraciones recíprocas, respetando obviamente las competencias de cada uno. Por este motivo, la Comisión histórico-teológica para la preparación del gran jubileo con razón ha considerado que no podía reflexionar de modo adecuado sobre el fenómeno de la Inquisición sin escuchar antes a expertos en las ciencias históricas, cuya competencia fuera reconocida universalmente.

 

La cuestión, que guarda relación con el ámbito cultural y las concepciones políticas del tiempo es, en su raíz, exquisitamente teológica y supone una mirada de fe a la esencia de la Iglesia y a las exigencias evangélicas, que regulan su vida. Ciertamente, el Magisterio de la Iglesia no puede proponerse realizar un acto de naturaleza ética, como es la petición de perdón, sin antes informarse exactamente sobre la situación de ese tiempo. Pero tampoco puede apoyarse en las imágenes del pasado transmitidas por la opinión pública, ya que a menudo tienen una sobrecarga de emotividad pasional que impide un diagnóstico sereno y objetivo. Si no tuviera en cuenta esto, el Magisterio faltaría a su deber fundamental de respetar la verdad. Por eso, el primer paso consiste en interrogar a los historiadores, a los que no se les pide un juicio de naturaleza ética, que sobrepasaría el ámbito de sus competencias, sino que contribuyan a la reconstrucción lo más precisa posible de los acontecimientos, de las costumbres y de la mentalidad de entonces, a la luz del marco histórico de la época.

Sólo cuando la ciencia histórica haya podido reconstruir la verdad de los hechos, los teólogos y el mismo Magisterio de la Iglesia estarán en condiciones de dar un juicio objetivamente fundado.

En el umbral del tercer milenio, es legítimo esperar que los responsables políticos y los pueblos, sobre todo los que se hallan implicados en conflictos dramáticos, alimentados por el odio y el recuerdo de heridas a menudo antiguas, se dejen guiar por el espíritu de perdón y reconciliación testimoniado por la Iglesia, y se esfuercen por resolver sus contrastes mediante un diálogo leal y abierto.

Confío este deseo mío a vuestra consideración y a vuestra oración. Y, al tiempo que invoco sobre cada uno la constante protección divina, os aseguro mi recuerdo en la oración y de buen grado os imparto a vosotros y a vuestros seres queridos una especial bendición apostólica. 31.10.1998 S. S. Juan Pablo II . Magno

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Se perfilan así diversos interrogantes: ¿se puede hacer pesar sobre la conciencia actual una culpa vinculada a fenómenos históricos irrepetibles, como las cruzadas o la inquisición? ¿No es demasiado fácil juzgar a los protagonistas del pasado con la conciencia actual (como hacen escribas y fariseos, según Mt 23,29-32), como si la conciencia moral no se hallara situada en el tiempo? ¿Se puede acaso, por otra parte, negar que el juicio ético siempre tiene vigencia, por el simple hecho de que la verdad de Dios y sus exigencias morales siempre tienen valor? Cualquiera que sea la actitud a adoptar, ésta debe confrontarse con estos interrogantes y buscar respuestas que estén fundadas en la revelación y en su transmisión viva en la fe de la Iglesia. La cuestión prioritaria es, por tanto, la de esclarecer en qué medida las peticiones de perdón por las culpas del pasado, sobre todo cuando se dirigen a grupos humanos actuales, entran en el horizonte bíblico y teológico de la reconciliación con Dios y con el prójimo.  

 

Recomendamos vivamente: EDICIONES RIALP, MADRID, Beatriz Comella,

La Inquisición española, 1998. Con este libro la autora sintetiza la historia y el funcionamiento de la Inquisición española con rasgos esenciales del contexto religioso, social y económico.

 

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Eliminar la calumnia de nuestra lengua, evitar toda acción que pueda causar daño a nuestro hermano, no difamar a los que viven a nuestro lado cada día.

 

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Iglesia – “Cada cual mira a la Iglesia según el estado de su propio corazón: Unos ven en la Iglesia solo pecadores y la condenan. Otros miran a sus santos con la esperanza de llegar a ser como ellos. Prefiero mirar a los santos, sabiendo que, de pecadores que eran, Cristo los transformó en hombres nuevos. Esa es la grandeza incomparable de la Iglesia”. Pbro. Jordi Rivero

 

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La inquisición en su contexto

 

Por Pío Moa

 

En el artículo de la semana pasada toqué un asunto que me gustaría ampliar un poco. Al hablar de la religión debe tenerse en cuenta que nunca ha sido un mero sentimiento privado, pues ha informado todas las culturas y sigue haciéndolo en buena medida; y que la identificación con sus creencias ha sido en todas partes un elemento básico en la cohesión y convivencia sociales.

 

El cristianismo ha admitido desde el principio una relación entre religión y política más flexible que el judaísmo o el islamismo, y probablemente de ahí viene la evolución democrática en las sociedades occidentales. Esto quizá ayude a explicar la aparición de los parlamentos medievales, cuya primacía se disputan España (León), Inglaterra e Islandia.

 

Pero en épocas de amenaza exterior el lazo entre religión y política se volvió más estrecho y rígido. Esto ocurrió en la España medieval, por ser país de frontera con el expansionismo islámico durante casi ocho siglos, gran parte de los cuales ensombrecidos por el peligro de una derrota completa. La Reconquista significó la lucha por preservar o recobrar la herencia cultural y política romano-gótica frente al Islam, herencia concretada en la religión cristiana, que a su vez se reflejaba en todos los órdenes de la sociedad, desde la concepción de la familia, a la libertad personal o determinados frenos al poder político, pasando por la cocina y mil usos de la vida cotidiana. A menudo se olvidan estos factores, que sin embargo ayudan a explicar cómo unos reinos mínimos y materialmente insignificantes frente al poderío muslim llegaron a vencerlo y expulsarlo de la península, haciendo retroceder por primera vez la marea islámica desatada en el siglo VII.

 

La victoria de la Reconquista no alejó a España de la línea de frontera. Desde el norte de África el hostigamiento a las costas españolas, la piratería y el comercio de cautivos eran constantes, y simultáneamente el auge del poder otomano, al otro extremo del Mediterráneo, pesaba sobre la Península ibérica e Italia, arruinando el comercio de la corona de Aragón, y aspirando a invadir de nuevo la Península ibérica, mientras en la propia España persistían grandes bolsas de musulmanes inasimilables. Estas circunstancias empujaban al estado a buscar la mayor homogeneización religiosa posible, como seguro frente al peligro exterior.

 

Desde el punto de vista meramente económico, los musulmanes de España constituían una fuente de beneficios para los magnates y la corona, pero también un evidente peligro político y militar pues, desde luego, aspiraban a ser ellos quienes volviesen a dominar el país con ayuda de sus hermanos de ultramar. Tampoco las minorías hebreas ofrecían confianza, a pesar de las considerables rentas extraídas de ellos.

 

Y por si la amenaza otomana y berberisca fuera insuficiente, en las partes de Europa más alejadas del peligro estalló la escisión protestante, que originó violentas guerras civiles en el centro de Europa y en Francia. Una situación semejante en España habría echado por tierra en poco tiempo la obra reconquistadora de ocho siglos. Para España era fundamental evitar tal cosa, y al mismo tiempo combatir el protestantismo en la retaguardia. Tanto más cuanto que los protestantes, pero también el católico rey de Francia, no dudaron en buscar la alianza y la acción de conjunto con los otomanos contra los Austrias, que habían asumido la defensa de la Cristiandad frente al avance musulmán.

 

El fenómeno de la Inquisición española debe ponerse en ese contexto, cosa que rara vez observamos. Se la coloca, en cambio, en una situación de pugna un tanto abstracta por o contra una libertad religiosa que no existía en ningún país europeo. Las inquisiciones protestantes, aunque menos duraderas, fueron mucho más sangrientas, no obstante lo cual la propaganda protestante ha tenido un increíble éxito en presentar a la española como la culminación de la crueldad y la maldad en la historia humana hasta el siglo XX. Esa actitud no halló correspondencia en España, por lo general. Como señala William Maltby hablando de la leyenda negra en Inglaterra, "No pocas de las acciones de España fueron terribles, pero ninguna razón permite suponer que fueran peores que las de cualquier otra nación. Además, no parece haberse desarrollado la correspondiente anglofobia en España, donde los informes eran mucho más moderados, por más que nadie puede negar que los españoles tenían tantas razones para estar descontentos de los ingleses como los ingleses de ellos". Esto puede extrapolarse a todo el mundo protestante y a Francia. Por ese incondicional y masivo ataque propagandístico, la Inquisición ha quedado como el símbolo por excelencia de la España del siglo XVI, concentrado de crueldad y oscurantismo, y la imagen ha tenido tal éxito que, como observan algunos autores useños con sorpresa, buena parte de la historiografía española, por lo común la más mediocre, la ha aceptado e incluso le aporta su propia contribución.

 

Pero la España del siglo XVI no se caracteriza por la Inquisición más que los demás países europeos por sus correspondientes crueldades e intolerancias o por la quema de brujas. Se caracteriza por un gran arte, un brillante pensamiento de corte más bien humanista y liberal, por haber puesto en comunicación, por primera vez en la historia, a todos los continentes habitados, por haber marcado los límites a la expansión turca (y a la protestante), y por haber exportado las universidades y la civilización occidental y cristiana a gran parte del mundo. Y ello en condiciones sumamente difíciles y en pugna sucesiva y a veces simultánea con poderes más fuertes que ella misma. No está de más recordarlo en tiempos de absurda autodenigración, cuando nos amenazan nuevas y serias crisis.

2004-12-30 L.D. ESP.

 

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Estemos precavidos, seamos cautos con todas las sectas. Éstas dejan espacio a visionarios, maníacos, perturbados pseudos-místicos, sospechosos, oscuros y dudosos charlatanes como ambiguos declamadores, o hábiles comerciantes. Y así andan, por la senda del absurdo, mientras se cumple el dicho evangélico de: "Por sus frutos los conoceréis". Todas las bondades y la gracia que significa la existencia de la única Iglesia fundada por Cristo: gózalas espiritualmente con una vida intensa en la comunidad de tu parroquia católica.

 

CON MARÍA, MUJER EUCARÍSTICA, GIRAR ALREDEDOR DE CRISTO.

En primer lugar, tenemos que sentirnos agradecidos con María porque nos dio a Jesús, que luego se comunicará a nosotros mediante el sacramento del Misterio pascual. En este sentido, Gersón llega a llamar a María como “madre de la Eucaristía”, aunque sea de forma indirecta. Por consiguiente, del corazón de los fieles que reciben la Eucaristía debe brotar un vivo agradecimiento hacia la Madre de Jesús, ya que gracias a su maternidad, hemos recibido el Pan bajado del cielo.

Además, de ella, que está toda orientada hacia la Eucaristía con toda su vida y que se caracteriza por actitudes eucarísticas, aprendemos el auténtico cristocentrismo que tiene que caracterizar nuestra existencia espiritual. Aquí se nos ilumina mediante una página magnífica del Card. De Bérulle, el cual nos invita a pasar de la concentración en nosotros mismos hacia la descentración en Cristo, así como por medio de Copérnico hemos pasado del sistema ptolomáico geocéntrico al sistema heliocéntrico:

 

“Un genio excelente de este siglo ha querido establecer que el sol es el centro del mundo y no la tierra. […] Esta nueva opinión, poco seguida en la ciencia de los astros, es útil y debe ser seguida en la ciencia de la salvación. En efecto, Jesús es el sol inmóvil en su grandeza y que mueve todas las cosas. […] Jesús es el verdadero centro del mundo, y el mundo debe ser un continuo movimiento hacia Él. Jesús es el sol de nuestras almas, que de Él reciben toda gracia, iluminación e influencia. Y la tierra de nuestros corazones debe estar en constante movimiento hacia Él.

Esta imagen sugestiva se aplica a todos los cristianos, llamados a vivir por medo de Cristo, con Cristo, en Cristo y para Cristo, según la doctrina neotestamentaria resumida en la liturgia. Sin embargo, en primer lugar esa imagen vale para la Virgen María, a la que la tradición cristiana compara con la luna, un satélite que gira alrededor del sol que es Cristo, del que recibe la luz y la adapta a nuestra condición de fragilidad.

 

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Las maravillas de la creación

 

"Quisiera más bien que contemplaras la primavera, reteniendo la variedad de sus flores que todas son iguales y a la vez distintas: el púrpura de la rosa y la excelsa blancura del lirio. Pues, aunque ambos proceden de la misma lluvia y del mismo suelo, ¿quién es el que las hace distintas y las construye? Quisiera también que consideraras qué habilidad del único artífice es la que hace que árboles de la misma clase sirvan a veces para dar sombra y a veces para desparramarse en frutos diversos. Una parte de la vid se destina a la quema, otra a convertirse en renuevos, otra en follaje, otra en horquillas y, por fin, una última en uvas. Asómbrate también, en una caña, de la amplitud del espacio que su autor puso entre sus nudos. En un mismo terreno salen serpientes, jumentos, árboles, alimentos, oro, plata, cobre, hierro, piedra. Una es la sustancia de las aguas, y salen de ellas las especies de los peces y de las aves, de manera que unos nadan en el agua mientras las aves vuelan en el aire.

 «Ahí está el mar, grande y de amplios brazos, y en él, el hervidero innumerable de animales, grandes y pequeños» (Sal 104, 25). ¿Quién podrá exponer la hermosura de los peces que ahí viven? ¿Quién la magnitud de los cetáceos o la naturaleza de los animales anfibios que viven tanto en la tierra árida como en el agua? ¿Quién puede exponer la profundidad y la hondura del mar o el inmenso ímpetu de las olas? Se mantiene, sin embargo, dentro de los límites que le ha fijado quien le dijo: «Llegarás hasta aquí, no más allá..., aquí se romperá el orgullo de tus olas» (Job 38,11). Explica claramente el mandato que se le ha impuesto el hecho de que las olas, al retirarse, dejan una línea visible en las orillas. A los que la ven se les indica así que el mar no habrá de pasar de los límites establecidos.

¿Quién puede captar la naturaleza de las aves del cielo? ¿Cómo es que unas poseen una lengua experta en el canto, mientras otras poseen una gran variedad de colores en sus plumas y algunas, como las aves de presa, se mantienen, en medio del vuelo, inmóviles en el aire? Pues es por mandato de Dios por lo que «el halcón emprende el vuelo, despliega sus alas hacia el sur» (Job 39,26). ¿Qué hombre percibe cómo «se remonta el águila» a «las alturas» (cf Job 39,27). Pues si con toda tu capacidad de pensar no puedes darte cuenta de cómo las aves se elevan a lo alto, ¿cómo podrás entonces abarcar con tu mente al autor de todas las cosas?

 

¿Quién ha llegado a saber simplemente los nombres de todas las fieras? ¿Y quién se ha dado cuenta de la naturaleza de cada una de ellas y de su fuerza? Pero si ni siquiera conocemos sus nombres, ¿cómo podremos abarcar a su autor?

Uno fue el precepto de Dios, por el que dijo: «Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie» (Gén 1,24). Por un único mandato brotaron, como de una única fuente, las diversas clases de animales: la mansísima oveja, el león carnicero. Por su parte, movimientos diversos de animales irracionales reflejan una variedad de inclinaciones humanas: la zorra, por ejemplo, expresa la perfidia humana; la serpiente, a los que hieren a sus amigos con dardos venenosos; el caballo que relincha, a jóvenes voluptuosos (cf Jr 5,8). Sin embargo, la hormiga diligente sirve para estimular al negligente y al perezoso. Pues cuando alguien, en su juventud, vive en la desidia y el ocio, los mismos animales irracionales le estimulan según el mismo reproche que recoge la Escritura: «Vete donde la hormiga, perezoso, mira sus andanzas y te harás sabio» (Prov 6,6). Pues cuando veas que guarda alimentos para el tiempo oportuno, imítala y recoge para ti mismo como tesoros, para la vida futura, los frutos de las buenas obras. Por otra parte: «Ponte a la obra y aprende qué trabajadora es» (Prov 6,8). Observa cómo, recorriendo toda clase de flores, produce miel para tu servicio, para que también tú, haciendo el recorrido por las Sagradas Escrituras, consigas tu salvación eterna y, saciado por ellas, digas: «¡Cuán dulce al paladar me es tu promesa, más que miel a mi boca!» (Sal 119,103).

¿Acaso, pues, no es el Creador digno de toda alabanza? ¿O es que, porque tú no conozcas la naturaleza de todas las cosas, han de ser por ello inútiles los seres creados? ¿Puedes, quizá, llegar a conocer las cualidades de todas las hierbas? ¿O eres capaz de aprender qué utilidad tiene lo que proviene de cualquier animal? Pues es cierto que incluso de las víboras venenosas proceden ciertos antídotos para la salud de los mortales. Pero me dirás: las serpientes son cosa horrenda. Teme al Señor y no podrá hacerte daño. El escorpión cobra fuerza al picar: teme al Señor y no te picará. El león está sediento de sangre: teme al Señor—como en cierta ocasión Daniel (Dan 6,23)— y (el león) permanecerá tranquilo junto a ti. Realmente son de admirar las fuerzas de los mismos animales: unos clavan con el aguijón, mientras la fuerza de otros reside en sus dientes; los hay que luchan con sus garras; la fuerza, por último, del basilisco reside en su mirada.

Por las diversas cualidades de su obra puedes, pues, comprender la capacidad del Creador".

Cirilo de Jerusalén, Catequesis bautismal, 9,10-15

 

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El Evangelio de Cristo del siglo I al XXI la Iglesia Católica fielmente proclama.

 

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Et vitam impéndere vero. Dar incluso la vida por la verdad.

 

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En pocas palabras: si Cristo fundó una Iglesia y el diablo la corrompió y luego tuvo que venir Lutero para "reformarla": ¿Qué papel hace Cristo prometiendo una Iglesia invencible? Y si eso fuera posible: ¿Cuál de las miles de divisiones del protestantismo heredó el "Espíritu de Verdad" del que Cristo habla y que promete con tanta certeza?.

 

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"El relativismo es una auténtica dictadura que no conoce nada como definitivo, y deja como última medida ´el falso yo´ y sus pasiones"

 

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San Beda el Venerable (hacia 673) monje, doctor de la Iglesia
Homilías sobre los evangelios, I, 21; CCL 122, 149-151

“Sígueme!” (Mt 8,22)
     “Jesús vio a un hombre sentado al mostrador de los impuestos...” Su nombre era Mateo. “Sígueme” le dice. Lo vio más con la mirada interna de su amor que con los ojos corporales. Jesús vio al publicano y, porque lo amó, lo eligió, y le dijo: “Sígueme, que quiere decir: “Imítame”. Le dijo: Sígueme, más que con sus pasos, con su modo de obrar. Porque, quien dice que permanece en Cristo debe vivir como vivió él. (cf Jn 2,6)...

      Mateo “se levantó y lo siguió”. No hay  que extrañarse del hecho de que aquel recaudador de impuestos, a la primera indicación imperativa del Señor, abandonase su preocupación por las ganancias terrenas y, dejando de lado todas sus riquezas, se adhiriese al grupo que acompañaban a aquel que él veía carecer en absoluto de bienes. Es que el Señor, que lo llamaba por fuera con su voz, lo iluminaba de un modo interior e invisible para que lo siguiera, infundiendo en su mente la luz de la gracia espiritual, para que comprendiese que aquel que aquí en la tierra lo invitaba a dejar sus negocios temporales era capaz de darle en el cielo un tesoro incorruptible.

 

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“Alegraos en el Señor siempre; lo repito: alegraos. Que vuestra bondad sea notoria a todos los hombres. El Señor está cerca. No os inquietéis por cosa alguna, sino más bien en toda oración y plegaria presentad al Señor vuestras necesidades con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, considerad lo que hay de verdadero, de noble, de buena fama, de virtuoso, de laudable; practicad lo que habéis aprendido y recibido, lo que habéis oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con vosotros.” San Pablo en su carta a los Filipenses 4, 4-9vs.

 

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¡Que tu conducta nunca de motivos de injustificada inquietud a la creación, de la que tú eres el rey!

 

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Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Gen. 1, 24-25

 

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“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

 

Gracias por visitarnos

VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.

 

Debido a la existencia de páginas excelentes sobre apologética y formación,  lo que se pretende desde aquí es contribuir muy modestamente y sumarse a los que ya se interesan por el Evangelio de Cristo de manera mucho más eficaz.

 

En caso de hallar un documento en desacuerdo con las enseñanzas de la Iglesia Católica, notifíquenos por E-Mail, suministrándonos categoría y URL, para eliminarlo. Queremos proveer sólo documentos fieles al Magisterio."

 

Recomendamos vivamente: ‘La verdad sobre El Código Da Vinci’.
José Antonio Ullate. LibrosLibres. Madrid, 2004.  189 pp. €13,95
 

 

Recomendamos vivamente: ‘Historia de la Inquisición en España y América’ – El conocimiento científico y el proceso histórico de la Institución (1478-1834). Obra dirigida por don Joaquín PÉREZ VILLANUEVA y Bartolomé ESCANDELL BONET. Es una elevada tarea historiográfica con planteamientos científicos, bases documentales, tratamiento y lenguaje actuales. Y:

La inquisición española - Editorial: BAC- Centro de estudios inquisitoriales- Madrid-España. Autora:(Comella Beatriz.- Rialp, Madrid) Breve-óptimo libro.

 

La Inquisición – la institución, quizás más polémica de cuantas han existido –porque el formidable proceso de secularización moderna la fue convirtiendo paulatinamente en una de las muestras de la mentalidad pretérita más incomprensibles para nuestra sociedad, de valores normativos antitéticos a los de aquella lógica histórica, y porque, por otra parte, ha sido siempre el arma preferida para la batalla ideológica contra determinadas realidades históricas-, no había sido objeto de una Historia amplia, por parte de los españoles, desde la obra del afrancesado José Antonio Llorente, aparecida en los primeros lustros del siglo XIX.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).