Sunday 19 February 2017 | Actualizada : 2017-02-03
 
Inicio > Leyendas Negras > Taxa camarae - Mons. J.J. Strossmayer; leyendas al descubierto falsos tópicos

 

Cuando nació el cristianismo en la primera mitad del siglo I hubiera sido difícil imaginar qué pasaría de ser un reducido movimiento judío. Sin embargo, ofreció esperanza a sectores sociales como las mujeres, los esclavos, los desposeídos o los enfermos. Durante la Edad Media, creó la Universidad y sentó las bases de la revolución científica. En el siglo XVI las reformas [católica y protestante], proporcionan el concepto de libertades políticas, la recuperación del papel del individuo o la necesidad de controlar públicamente al poder mediante resortes democráticos. Durante los siglos siguientes combatió la esclavitud, defendió a los indígenas y apuntó hacia los peligros de un capitalismo salvaje o de la utopía marxista. Así fue modelando un ámbito de justicia y libertad a lo largo de la Historia.

 

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Dos leyendas negras al descubierto


Por Juan Carlos Sack, 19.XII.2001

El sitio Apologetica.org ofrece dos artículos particularmente interesantes. Se trata de dos estudios llevados a cabo por un grupo de investigadores acerca del verdadero origen de dos "documentos" calumniosos que se difunden en algunas publicaciones anticatólicas, y que denigran la figura del Papa y de la doctrina de la Iglesia.

En el primer artículo se presenta la investigación realizada sobre la supuesta Taxa Camarae, una bula atribuida al Papa León X (1513-1521) donde el Sumo Pontífice daría los precios que se deben pagar a fin de obtener el perdón de los pecados por los crímenes más aberrantes, precio que se pagará siempre "a las arcas papales". Dicho "documento" es difundido en la actualidad principalmente por el Sr. Pepe Rodríguez, quien goza en España y en otros países hispanos de un cierto renombre como autor de libros (entre los cuales está "Mentiras Fundamentales de la Iglesia Católica", donde se publica la Taxa), docente, periodista y -según él se autodefine- investigador. En el trabajo que estamos presentando se publica también la correspondencia epistolar tenida con el Sr. Pepe Rodríguez sobre el asunto, en la cual se muestra lo que podría llamarse la "psicología evolutiva de una leyenda negra". El mismo Sr. Rodríguez se ha visto en la necesidad de publicar en su sitio web las conclusiones de este estudio, aunque sorprendentemente continúa difundiendo el documento como de León X. Otros sitios le siguen haciendo de repetidor en la difusión del fraude. El slogan del Sr. Rodríguez es que la verdad hace libres "y la mentira creyentes"...

En el segundo trabajo de investigación se analiza un supuesto "famoso" discurso del obispo croata Mons. J. J. Strossmayer durante el Concilio Vaticano I (1870) en el cual se ataca de modo brutal la enseñanza de la Iglesia sobre la infalibilidad papal, el primado del obispo de Roma, etc. Dicho discurso aparece como una docta defensa de la doctrina protestante sobre estos temas poniendo en ridículo la doctrina católica. La investigación hecha sobre este supuesto discurso evidencia de modo definitivo la falsedad del mismo, su verdadero autor, y la verdadera personalidad, doctrina y discursos de este obispo croata, que fue un promotor destacado de la unidad con ortodoxos y protestantes.

En ambos estudios la bibliografía utilizada no deja sombra de duda. Además de arrojar luz sobre el origen histórico de los dos fraudes, sirven para ejercitar un cierto discernimiento a la hora de valorar lo que se publica y se lee. Apologetica.org brinda también abundante material para profundizar el conocimiento de las doctrinas que ofrecen cierta dificultad y saber así dar razón de nuestra fe.

Tomado de apologetica.org

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Investigación bibliográfica que pretende refutar la autoría por parte de León X de la Taxa Camarae y afirma la presunta falsedad de este documento.

 

 Redacción de Apologetica.org

 

La bibliografía consultada

1. Fuentes para los documentos papales

- Bullarium, Diplomatum et Privilegiorum Sanctorum Romanorum Pontificum, editada por Gaude, desde 1857 al 1882; treintaicuatro volúmenes, todos los documentos desde San Pedro al 1829; los documentos de León X están en el Volumen V, Turín (1860) pp. 537-775. Aquí están todos los documentos relevantes, en su versión original latina, con fecha, circunstancias y cualquier otro dato de interés. De aquí tomamos la lista que aparece más adelante, y aquí recorrimos documento por documento.

- Hay una edición más antigua, la Collectio bullarum et constitutionum de Giusto Fontanini, Roma (1752). Trae lo mismo que el anterior sobre León X.

- Más antigua aún: Compendium Bullarii, de Flavio Cherubini, Roma (1623): lo mismo.

- Más atrás aún: Bulle diversorum Pontificum incipiente Ioanne XXII usque ad Paulum Papam III, de Luis Gomes, Roma (1542): lo mismo.

- Hemos visto otras colecciones, antiguas y recientes, que podemos investigar, en la eventualidad de cualquier sugerencia bibliográfica que se nos haga llegar.

Hacemos notar que son fuentes de primera clase, editadas en los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX. No existe nada mejor, salvo los mismos archivos, que fueron estudiados por estas colecciones, y por los autores que se citan más abajo. Por otro lado, los documentos salían en copias, no se trataba de un solo ejemplar. ¿Cómo puede ser que ninguna colección de bulas y documentos realizada por históricos en base a decenas de archivos de decenas de bibliotecas de los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX no traiga ninguna mención de ninguna Taxa, ni nada que se le parezca?

2. Historias de la Iglesia

- Manual de la Historia de la Iglesia, de Hubert Jedin, Tomo V (Barcelona, 1972). Todo el "manual" son diez volúmenes. Nada sobre un documento semejante.

- Historia de la Iglesia, de Flichte-Martin, Tomo XVII (el volumen completo está dedicado al tiempo de León X). Toda la obra son treinta volúmenes. Hemos buscado pacientemente sin encontrar ninguna pista.

- The Oxford Encyclopedia of the Reformation, en cuatro volúmenes, nuestro Papa en el volumen 2. Nada sobre el tal documento.

Note el lector la envergadura de estas obras. Si alguien nos señala una obra de igual o mayor importancia que las mencionadas, vamos a consultarla inmediatamente.

3. Obras especializadas

- Geschichte der Päpste seit dem Ausgang des Mittelalters (1305-1799), de Ludwig Pastor, diesiseis tomos en veintidós volúmenes, Freiburg/Brsg., 1886-1933. Se puede ver una biografía -en alemán- y un resumen de la actividad gigantesca de este historiador en el artículo del Biographish-Bibliographishes Kirchenlexicon. Hemos consultado, además de la versión alemana, varias otras versiones más al alcance del publico en general, que se pueden ver en las bibliotecas importantes: la versión en inglés The History of the Popes, Consortium Books (USA) 1908, volumen VII (son cuarenta en esta versión); la italiana Storia dei Papi, donde todo el volumen IV (Roma, 1960) está dedicado exclusivamente a León X (577 páginas de formato grande); la versión en español Historia de los Papas, los volúmenes VII y VIII (Barcelona, 1911), enteramente dedicados a León X.

La Columbia Encyclopedia resume así la obra historiográfica de Ludwig Pastor:

1854–1928, German historian. The author of the monumental and authoritative History of the Popes from the Close of the Middle Ages (40 vol., tr. 1891–1953), he combined a Roman Catholic bias with the most painstaking scholarship and erudition. He was privileged with access to the secret archives of the Vatican, and his history, largely based on hitherto unused documents, supersedes all previous histories of the popes. Pastor’s theme is that the shortcomings of the papacy have reflected flaws of the age. Although not an unqualified defender of Catholicism, he has been criticized for lack of objectivity. He was Austrian minister to the Vatican from 1921.

Con respecto a la crítica que algunos le hacen por "falta de objetividad" (como en la dicha Enciclopedia), vale la pena notar que esto se podrá referir -en caso de que la acusación tenga motivos, cosa que dudamos con buenos fundamentos- a la interpretación de los hechos que Pastor hace; después de todo, el análisis de los hechos es siempre algo muy subjetivo; pero esto de ningún modo significa que llegase por ejemplo a callar la existencia de un documento semejante, lo cual iría contra su misma naturaleza. Pastor era un historiador nato. Nadie puede dudar de la veracidad de sus estudios: estuvo dieciséis años investigando en los archivos secretos del Vaticano y del Laterano, y recorrió más de doscientas ciudades de Europa y sus más importantes archivos (puede verse por ejemplo el The Oxford Dictionary of the Christian Church, 1997, al voz "Pastor Ludwig von", p. 1229). The Oxford Encyclopedia of the Reformation que citamos más arriba dice en la bibliografía de las páginas 418-419 que la obra de Pastor sobre los Papas es "la mejor historia del Pontificado de León X" ("the best account of Leo´s Pontificate").

El Grande Dizionario Enciclopedico UTET (obra de veintisiete volúmenes), volumen XV, Turín (1989) p. 557 dice de Pastor (traducimos del italiano, resaltado nuestro):

La obra de Pastor representa una mole de estudio muy notable; la tesis católica del autor no le impide de exponer y criticar con toda libertad lo obrado por algunos Papas del Renacimiento, mientras que la riqueza de documentación le permite corregir muchos de los prejuicios más comunes, sobretodo de parte de los protestantes.

En su obra, Pastor trata las finanzas, las indulgencias, la reforma, la vida de la curia, los documentos, la política, el clero, etc. bajo el pontificado de León X. No hay aspecto que no haya sido tratado, en base exclusivamente a documentos.

Pues bien, Pastor desconoce absolutamente la supuesta Taxa Camarae y no da indicios de ningún otro documento que se le parezca siquiera remotamente. No solo eso. En su obra encontramos estas conclusiones:

Las bulas pontificias [de León X] expusieron la doctrina de las indulgencias con absoluta exactitud dogmática (volumen VI, p. 304). Las bulas pontificias acerca de la indulgencia, no ofrecían fundamento ninguno para estas tesis [los abusos del predicador Tetzel]. (idem, p. 315).

- Vita e Pontificato di Leone X, de Guglielmo Roscoe, Milán (1817), una obra de doce volúmenes exclusivamente dedicada a León X. El tema de las indulgencias y la reforma en el volumen V. Ninguna alusión a ningún documento del estilo de la Taxa.

- Geschichte der Päpste de Franz X. Seppelt, en seis volúmenes. León X está en el volumen IV, München (1957). Nada sobre la supuesta Taxa ni sobre ningún documento que se le parezca.

- Dizionario Storico del Papato, preparado por Ph. Levillain, en dos volúmenes, Milán (1996). Allí en la voz "Leone X" encontramos nada sobre la Taxa.

- Enciclopedia dei Papi, editada por el Istituto della Enciclopedia Italiana (2000, tres volúmenes). Tomo 3, pp. 42-64: todo sobre León X (la obra no es religiosa sino "laica"). Resultado: ninguna mención a nada que se le parezca.

- Enciclopedia dei Papi, dirigida por Giuseppe Alberione, dos volúmenes, Catania (1964). Nada.

- The Medici Popes, de Herbert M. Vaughan, Washington/London (1908, re-impreso en 1971). Lo correspondiente a León X en las pp. 100-284. Aunque es muy franco sobre los elementos de decadencia de la época, ninguna mención a un documento semejante.

- Hay obras especializadas sobre León X en latín, francés y alemán, de los siglos XVII al XX. De estos hemos revisado los respectivos "índices de documentos citados en la obra", y no hay ninguna Taxa Camarae.

4. Otras obras

- Handbuch der Europäischen Geschichte de Theodor Schieder, ocho volúmenes. Nuestro Papa en volumen III, Stuttgart (1979). Nada.

- Damos fe que hemos consultado otras obras monumentales sobre la historia de Italia y de Roma, escrita por diversas instituciones, algunas absolutamente a-religiosas. Hemos consultado historias del derecho canónico en sus fuentes. No encontramos ninguna alusión a dicho documento. Las críticas que se hacen sobre el asunto de las indulgencias se dirigen, en todas las obras consultadas, a los abusos en la aplicación de la doctrina que se daban en determinados lugares. Ninguna obra testifica ningún documento de León X que manifieste siquiera algo de la corrupción que muestra la Taxa.

Las conclusiones de la investigación

PRIMERA CONCLUSIÓN: La Taxa Camarae no existe, es un fraude.

León X, Papa desde 1513 a 1521 (se puede ver el artículo sobre su vida -en inglés- en "The Catholic Encyclopedia") firmó los siguientes documentos (bulas y decretos; los citamos, como es costumbre, con las dos o tres palabras iniciales del documento original, en latín):

1513
Dum singularem 19/03
Etsi a summo 4/07
Sedis Apostolicae 15/08
Dum suavissimos 5/11
Pastorali officii divina 13/12
Apostolici regiminis 19/12
1514
Merentur vestrae 2/01
Supernae dispositionis 5/05
Etsi pro cunctarum 28/06
1515
Regimini universalis 4/05
Inter multiplices 4/05
Inter solicitudines 4/05
Inter graves 25/05
Cum sicut nobis 29/05
Summi bonorum 16/07
Salvatoris nostri 19/07
1516
Temerariorum quorumdam 13/03
Constituti iuxta 16/03
Ex debito 29/08
Romanus Pontifex 1/10
Inter curas 2/11
Pastor aeternus 19/12
Supernae maiestatis 19/12
Inter alia 19/12
1517
Inhaerendo vestigiis 19/02
Pacificus et aeternus 1/04
Ite et vos 29/05
Licet felicis 12/06
Intelleximus quosdam 13/11
Licet alias 6/12
1518
Nuper in sacro 1/03
Romani Pontificis 1/09
Intelleximus quod 14/12
1519
In supremo Apostolicae 1/03
Excelsus Dominus 1/05
Quam Deo 23/7
Dudum cum 1/09
Pastoralis officii debitum 10/09
Dudum per nos 10/12
1520
Cum Sixtus 3/01
Pastoralis officii debitum quo 18/1
Omnes quidem 23/01
Illius qui caritas 28/01
Salvator noster 19/05
Exurge Domine 15/06
Pastoris aeterni 6/10
1521
Decet Romanum 20/01
Honestis petentium 15/02
Licet per alias 25/03
In apostolicae dignitatis 22/06
Ex supernae dispositionis 11/10

Estos son todas las bulas y decretos importantes que firmó León X.

Al respecto notemos:

1.- Las fuentes de este listado se pueden ver en la bibliografía consultada (ver más arriba); son las colecciones que se hacen en base a los documentos de archivo.

2.- La lista fue confeccionada por gente del EIE, no está tomada de ningún otro lado. Como verá el lector, no hay ningún documento llamado Taxa Camarae. Pero "tal vez se trate de un nombre puesto a posteriori, en consideración del contenido"... Podría ser, por lo cual revisamos todos y cada uno de los documentos de 1517. Resultado: Nada parecido a la Taxa Camarae. Pero tal vez -se podrá pensar- se trata de un documento de otro año". Concedido. Revisamos todos y cada uno de los documentos del papado de León X. La conclusión es siempre la misma: Nada ni siquiera parecido a la Taxa Camarae.

3.- Recorriendo el material emanado de León X, encontramos, al contrario, documentos de reforma de la situación eclesial, reformas que - como declaran los históricos (consultar la bibliografía citada) - no fueron llevadas a la práctica debidamente, y eso fue sin duda una de las causas del estallido de la "reforma" protestante. Por ejemplo: en el Supernae dispositionis, en los incisos 16, 34-37, de León X, se lee (lo que va entre [] es nuestro, la traducción es nuestra):

16.- [está hablando de los cardenales] ...quienes, por su mismo estado, deben sobrepasar a los demás cristianos en la limpieza de sus vidas y el esplendor de sus virtudes. Por lo cual no solamente les exhortamos y amonestamos, sino que establecemos y les mandamos [...] que según la doctrina de los Apóstoles de tal modo vivan sobria, santa y castamente que se abstengan no sólo del mal, sino hasta de toda apariencia de mal, y así brillen ante los hombres por sus buenas obras y den culto a Dios sobre todas las cosas. Que todos sean vigilantes en el espíritu y atentos a la celebración del oficio divino y de la Santa Misa, y conserven sus capillas e iglesias del modo que pide la naturaleza del lugar, como ha sido la costumbre desde siempre. Que las casas de los cardenales, sus familias y sus mesas no sean un testimonio de fasto y pompa, ni de nada superfluo ni de cualquier manera reprensible, de modo que no den con ello causa alguna de pecado y de exceso, sino que, al contrario y como corresponde a su oficio, puedan convertirse en un verdadero ejemplo de modestia y frugalidad.

[...]

34.- Para que particularmente los clérigos vivan de modo casto y continente, según lo prescriben los cánones, establecemos que los que obren contrariamente sean castigados estrictamente, según los cánones. [En la supuesta Taxa se lee, por ejemplo: "El fraile que por su mejor conveniencia o gusto quisiere pasar la vida en una ermita con una mujer, entregará al tesoro pontificio 45 libras, 19 sueldos"]

35.- Si alguno, sea este laico o clérigo, fuera culpable del crimen por el cual viene "la ira de Dios sobre los hijos de la desobediencia" (Ef 5,6) [son las inmoralidades sexuales], sea castigado tanto por los sagrados cánones como por la justicia civil.

36.- Los concubinos, sean laicos o clérigos, sean penados por los mismos cánones, y que de ningún modo sean excusados de sus pecados ya por la tolerancia de sus superiores, ya por la mala costumbre iniciada -cosas ambas que mejor llamaríamos "depravación"- ya por cualquier otra excusa, sino que sean castigados severamente según lo prevé el derecho [...]

37.- Y para que las manchas y pestes de la nefasta simonía [compra de los cargos eclesiásticos, viene de Simón el mago que quiso comprar a los Apóstoles el poder de hacer milagros; ver Hechos 8, especialmente v. 18] no sólo sean definitivamente expulsadas de la Curia Romana, sino también de toda institución cristiana, renovamos con la presente los decretos de nuestros antecesores y las constituciones de los Concilios que se han declarado todos contra los tales simoníacos y ordenamos que las mismas leyes sean respetadas sin excepción ninguna y sean aplicadas, y los que obren contra dichas leyes queremos que sean debidamente castigados. [Uno de los pasajes de la Taxa decía: "El que por simonía quisiera adquirir uno o muchos beneficios, se dirigirá a los tesoreros del Papa, que le venderán ese derecho a un precio moderado"]

Baste este ejemplo para ver el tenor de los edictos que firmó León X. Se puede ver aquí la Supernae dispositionis 16, y aquí los incisos 34-36, fotografías tomadas por EIE. Nos consta que todos los decretos son a este tenor. Cabe preguntarse: ¿Podría un mismo Papa escribir estos documentos de reforma y algunos años más tarde otros del tipo de la Taxa?

Encontramos, curiosamente, un documento de León X (Inhaerendo vestigiis ¡de 1517!) dedicado todo él a delatar y detener a los que falsificaban documentos y los hacían aparecer como provenientes del Papa o de otros oficiales de la curia. Es decir, consta clara e inequívocamente que durante el pontificado de León X (y ya antes, como dice el documento) circulaban documentos falsos... (puede verse aquí el documento papal).

Agregamos a continuación algunas palabras sobre León X que escribiera nada menos que Martín Lutero, en una carta dirigida al Papa en 1520, tres años después de la supuesta Taxa:

"Tu fama y la fama de tu vida recta se conocen en todo el mundo. [... Luego de describir sin ambivalencias una corte papal corrupta con la pluma que lo caracteriza, Martín Lutero dice a León X:] Pero tu, Santo Padre, eres como una oveja en medio de lobos, como Daniel en medio a los leones y Ezequiel entre los escorpiones. ¿Cómo harás para oponerte a estos monstruos tu sólo? Concedamos que atraes a ti tres o cuatro cardenales sabios y santos, ¿qué podrán hacer estos en medio a los otros? [Continúa la crítica a la curia, y luego dice:] De esto me he dolido siempre, óptimo León, que has sido hecho Pontífice en estos tiempos, siendo digno de tiempos mejores"

(Tomado de M. Luther, Werke Volumen VII, Weimar (1897) pp. 3-11 con el texto en alemán, y pp. 42-49 con el texto en latín; la carta está firmada el 6 de septiembre de 1520 en Wittenberg, Alemania; traducción nuestra del texto latino)

¿Conocía Lutero la Taxa Camarae? El Sr. Rodríguez dice que "este documento -la Taxa- y otros similares forzaron la comprensible ruptura de Lutero" ¿Cómo puede Lutero escribir a León X del modo como le escribió si León X era el responsable del documento monstruoso que nos presenta Pepe Rodríguez? Alguno podría pensar que las palabras en favor de la rectitud de León X son irónicas. Sin embargo la lectura de la carta en su totalidad excluye esa posibilidad (Lutero no ahorra epítetos contra todo el mundo curial, y le dedica su buena parte también a León X por "no hacer lo que debe" para impedir los escándalos). Tampoco se podría tratar de mera adulación, cosa que el mismo Lutero, en la misma carta, declara una actitud "abominable".

¿Es posible que el documento no esté en estas colecciones de bulas, pero que exista igualmente en alguna otra parte? Ciertamente es posible. Pero ... ¿dónde? ¿Dónde podemos encontrar al menos una mínima y aunque sea indirecta referencia al mismo? En la literatura que hemos consultado, los autores han hecho sus trabajos en base a todos los documentos papales de numerosos archivos, y ninguno de estos autores sabe nada de tal documento.

Además del trabajo de investigación sobre las fuentes que hemos mencionado más arriba, podemos aportar aquí el testimonio de tres personas cualificadas (guardamos el anonimato): el decano de Historia de la Iglesia de una universidad pontificia de Roma; el decano de la facultad de Derecho Canónico de otra universidad de prestigio, que es también titular de la cátedra de Historia de las Fuentes del Derecho Canónico; y el responsable de la sección histórica de la Biblioteca Vaticana; los tres desconocen una bula o disposición semejante.

Es curioso constatar también que ninguna de las obras históricas citadas más arriba siquiera menciona la existencia de una tal bula o documento, como podría ser si se tratase de un documento controvertido, y se dijese por ejemplo: "La Taxa es tenida por algunos como auténtica, por otros como espuria..." etc. El motivo de esta ausencia es claro: la Taxa carece de toda autenticidad, ninguno de los historiadores encontraron nada parecido a la Taxa. ¿Podría darnos alguien otra explicación sobre este silencio? ¿Será que todos los historiadores citados, enciclopedias, diccionarios, documentos... se han puesto de acuerdo para hacer silencio sobre la Taxa Camarae? ¿O será más bien que es una invención, una leyenda negra?

No hemos dejado fuera del elenco ninguna obra que revisamos, por traer esta algún dato que vaya contra nuestra postura: en otras palabras, todas las obras que hasta el día de la fecha hemos visto desconocen la Taxa, ninguna la reporta ni reporta documento parecido.

Cabe preguntarse: ¿porqué poner en boca de León X un decreto falso y aberrante? ¿Cuáles eran las intenciones del verdadero autor? La única respuesta cuerda que nos parece tener algún sentido es esta: León X fue el Papa que condenó las proposiciones de Martín Lutero (Exurge Domine). Para quienes odian a la Iglesia, la Taxa sugeriría claramente la siguiente conclusión: "Vean ustedes, los católicos, cuál fue el Papa que condenó a Lutero: un perfecto delincuente".

 

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Historia - Iglesia y la libertad - ¿O de los mártires de la persecución religiosa en España de 1936 a 1939; o del totalitarismo nazi? No está de más recordar lo que de éste escribió el judío Albert Einstein, en el Time Magazine de diciembre de 1940: «Por ser un amante de la libertad, cuando tuvo lugar la revolución en Alemania (la llegada de Hitler) miré con confianza hacia las universidades, sabiendo que siempre se habían enorgullecido de su devoción a la causa de la verdad. Pero las universidades permanecieron en silencio. Entonces miré a los grandes editores de periódicos que en ardientes editoriales proclamaban su amor por la libertad. Pero también ellos, como las universidades, se redujeron al silencio, sofocados en el curso de pocas semanas. Solamente la Iglesia se opuso plenamente a la campaña de Hitler que pretendía suprimir la verdad. Nunca había tenido un interés especial por la Iglesia, pero ahora siento por ella un gran amor y admiración, porque solamente la Iglesia tuvo el coraje y la perseverancia de defender la libertad intelectual y la libertad moral. Debo confesar que aquello que antes había despreciado, ahora lo admiro incondicionalmente». Albert Einstein

 

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Historia y mentira - Si el historiador falta a la verdad, si cuenta lo que no ha sucedido, o calla lo que efectivamente ha acontecido, o lo desfigura, no es que tenga «poco valor», es que comete un delito intelectual. Lo mismo puede decirse del que extrae consecuencias falsas de un descubrimiento científico, o da por establecido lo que no pasa de ser una hipótesis o toma por incontrovertible lo que no se puede justificar con facilidad.
Estos usos, tan frecuentes, deberían acarrear una inmediata descalificación; no ocurre así. Hay autores que faltan a la verdad sistemáticamente, a lo largo de muchos años, y no pasa nada; quiero decir nada negativo, porque acaso gozan de éxito y fama. Es muy frecuente que dentro de la obra de un autor se prefiera la que es falsa, tal vez porque es la más polémica, porque se ha enzarzado con otros de tal manera que la primera víctima ha sido la verdad. Se olvidan las cosas justas que ha escrito, se retienen las desfiguraciones que se ha permitido para atacar a un adversario que acaso ha hecho lo mismo. Julián Marías, de la Real Academia Española

 

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HISTORIA: -Según una definición no menos acertada que otras, la historia es el conjunto de todos los hechos ocurridos en tiempos pasados.

Según otra más prolija, puede considerarse la historia, y es también definición que muchos historiadores consideran válida, como la narración y el estudio de los hechos del pasado, públicos y privados, pero trascendentes, merecedores de recuerdo, y su relación con el hombre civilizado y las sociedades humanas.

Pero algunos historiadores prefieren el término investigación a narración. Recogen la opinión de Volney: «La palabra historia parece haber sido empleada por los antiguos en una acepción muy diferente de la de los modernos; los griegos, sus autores, entendían por ella una persquisición, una investigación hecha con cuidado. Y en ese sentido la emplea Herodoto».

Hay otras definiciones del término historia, supongo que muchas, mas para entendernos en la divagación con que hoy pienso perder el tiempo, creo que con estas dos tenemos bastante.

Recientemente ha surgido de manera todavía imprecisa este otro término: retrohistoria, que algunos utilizan humorísticamente y otros, que lo toman más en serio, lo entienden como opuesto a la historia, pero en realidad no es así, sino que significa un modo diferente de describir o investigar -o quizás simplemente de ordenar para su estudio- los acontecimientos históricos.

La retrohistoria es opuesta a la historia, tal como a la historia se la ha entendido hasta ahora, pero no la niega ni la rechaza sino que la complementa. Y pretende dotarla de mayor eficacia. Esta es su intención y lo que impulsa a los historiadores partidarios de esta tendencia.

En la historia destaca, y esta es la voluntad del historiador, la narración (o investigación) de la sucesión de los hechos, de su encadenamiento desde el remoto ayer hasta el presente, sin adentrarse vanamente en las incógnitas del insondable futuro.

Aun siendo opuestas, en algo se asemejan la historia y la retrohistoria: en ambas se trabaja con materiales inexistentes. Inexistentes en el momento en que alguien se dispone a trabajar sobre ellos. No se diferencian en la calidad de dichos materiales sino en el orden en que se narra su aparición y su fugaz existencia.

Puede aceptarse la idea, sostenida por algunos comentaristas actuales, de que el concepto de retrohistoria ha surgido de la necesidad de estudiar no sólo los acontecimientos históricos sino, casi podría afirmarse que muy primordialmente, las respectivas causas de esos acontecimientos.

Poco importa al hombre conocer lo que ha sucedido o lo que está sucediendo, para bien o para mal, si desconoce el porqué del suceso, su causa. Al no conocerse las causas de los acontecimientos la historia pierde lo que puede tener para el ser humano de enseñanza provechosa y quedarse en mero entretenimiento.

Esta causa siempre necesariamente fue anterior al acontecimiento. El investigador histórico debe, por consiguiente, retroceder en el tiempo en vez de avanzar o de quedarse quieto o de saltarse varios siglos de un golpe o de embarcarse con Herbert George Wells en viajes al futuro. Pero he aquí que la causa suele ser al mismo tiempo un acontecimiento y, por lo tanto, el investigador histórico, si es consciente y riguroso, deberá investigar también la causa de este acontecimiento, retrocediendo, por lo tanto, en el tiempo histórico; y al proceder así sucesivamente se hallará inmerso en plena retrohistoria. Y para ello habrá utilizado un cambio radical de perspectiva.

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Análisis histórico - Con frecuencia en los análisis históricos se peca de falta de objetividad por juzgar con valores actuales los sucesos del pasado. Esto no significa relativizar el juicio valórico de los sucesos, sino extirpar ciertos moralismos actuales que no son reales, que suponen una "moral" moderna y postmoderna que juzga enloquecidamente las cosas. Desde una perspectiva objetiva tenemos que condenar sin reserva los errores ocurridos en l período analizado, pero sin rasgar vestiduras por la "monstruosa" noticia del descubrimiento y civilización europea en América, maldiciendo la hora en que se produjo al estilo del cuestionado activista verde Jacques Cousteau quien declaró en 1992 que la llegada de la Colón a América "fue un desastre peor que la lluvia de meteoritos que acabó con los dinosaurios en la prehistoria"

Aquí la premisa tribalista de "cada uno en su tierra sin invadir otra" queda desvanecida por el absurdo ante el dinamismo y realidad de la historia. Toda civilización es el fruto de una mezcla frecuentemente nada pacífica. La misma epopeya del Pueblo de Dios suponía conquistar una tierra prometida ocupada por tribus locales. Los mismos europeos provienen de invasiones y nuevas invasiones que mezclaron sus sangres e hicieron nacer las distintas culturas que dan alma al Viejo Mundo.

 

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Historia - La conciencia renacentista e ilustrada era mucho menos cristiana que la conciencia medieval. La conciencia de aquellos cristianos toleró la esclavitud más o menos como la conciencia actual de muchos cristianos e ilustrados filántropos ha resistido que el comunismo haya matado más de cien millones de hombres, sin mayores aspavientos, o como tolera que la matanza de los niños inocentes, por el aborto, se haya hecho legal y subsidiada.

 

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Historia - La tolerancia que emanaba de Roma hacia los judíos no siempre era respetada por muchos obispos y predicadores, que consideraban que la presencia judía no acarreaba ningún bien, y lanzaron contra los judíos toda clase de invectivas. En 1199, Inocencio III publicó la Constitutio contra iudaeis, estableciendo las normas de obligado cumplimiento para los cristianos en relación con los judíos: estancia legal en tierra cristiana, protección de personas y bienes, conservación de la fe mosaica, inviolabilidad de sinagogas y cementerios. Para la Iglesia, el judaísmo se presentaba como el depósito de la revelación de la Verdad hasta la llegada de Jesucristo y, un día, acabarían por llegar al "nuevo" Israel.

 

Lutero, como padre espiritual de la Alemania moderna, tiene una responsabilidad muy grave en el proceso de odio que se desarrolló contra los judíos.

 

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Historia y esa mentira - Lo más próximo al suicidio - Me pregunto cuál es la verdadera raíz del desprecio a la verdad. Creo que es el desprecio a uno mismo. La verdad va de tal modo unida a la condición humana, que el faltar deliberadamente a ella es lo más próximo al suicidio. El que miente a sabiendas -no, claro está, el que se equivoca- está atentando contra sí mismo, se está hiriendo, mancillando, profanando. Y, por supuesto, lo sabe. Por eso se puede advertir en el que miente -intelectual, o político o lo que sea- un inmenso descontento. Hay una amargura, la más grave de todas, que no procede de lo que a uno le pasa, sino de lo que es.
Se la puede descubrir, muy especialmente en los jactanciosos, en los que parecen particularmente satisfechos de sí mismos; por eso ese descontento acompaña tantas veces al éxito, a la fama, el poder o el enriquecimiento. Se pone un cuidado máximo en encubrir ese desprecio que se siente por el que se es, se intenta convencer a los demás de la propia excelencia, con la esperanza de que lo persuadan a uno, pero esto es particularmente difícil, porque no hay en ello ingenuidad, sino que el que desprecia la verdad sabe muy bien que lo hace, y por qué. Hay una extraña y siniestra «lucidez» en todo esto, que le da su mayor gravedad.
En la vida intelectual es esto especialmente claro. El respeto a la verdad suele ser algo todavía más intenso: entusiasmo por la verdad, fascinación ante ella. El que lo siente se «abre» a la verdad, se deja penetrar por ella, la busca sin condiciones previas, cuando la descubre ve que se «apodera» de él, y eso lo llena de gratitud y de alegría.
Por el contrario, hay una variedad de hombre dedicado al pensamiento que extrema la agudeza para minar la verdad cuando se le impone, para descubrir los flancos por los que se la puede atacar o negar; aprovecha las briznas de verdad parcial que parecen desvirtuarla en su conjunto. Para el que admira la destreza y siente hostilidad a la verdad, este tipo de intelectual es el ideal.
Carece de toda ingenuidad, de toda «inocencia»; está siempre «de vuelta» -hay que preguntar: ¿de qué?, ¿de dónde? acaso de la verdad entrevista-. Casi siempre se trata de alguien que no tiene esperanza de alcanzar ninguna verdad importante, y no se da cuenta de que todas lo son, de que la más modesta, si es verdad, es una adquisición fabulosa. Tiene una alta idea de lo que desea ser, y una muy pobre de lo que realmente sabe que es, y no se da cuenta de que la medida de cada uno está en lo que efectivamente hace, y que el hombre de dotes modestísimas puede ser una persona cumplida, lograda, llena de realidad, plenamente satisfactoria.
Examínense los males que nos afligen, que han caído sobre el mundo en el espacio de nuestras vidas, de los que tenemos experiencia real y la necesaria evidencia. Pregúntese cuáles de ellos nacen del desprecio a la verdad. Filósofo – Don Julián Marías, de la Real Academia Española

 

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DISCERNIR - A todos se les pide el saber cultivar un atento discernimiento y una constante vigilancia, madurando una sana capacidad crítica ante la fuerza persuasiva de tantos medios de comunicación que no cesan de inventar, suponer o repetir ‘leyendas negras’, difamaciones o mentiras históricas… mienten sabiendo de mentir.

Los que escuchan no deben ser obligados a imposiciones ni compromisos, engaño o manipulación. Jesús enseña que la comunicación es un acto moral “El hombre bueno, del buen tesoro saca cosas buenas y el hombre malo, del tesoro malo saca cosas malas. Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio. Porque por tus palabras serás declarado justo y por tus palabras serás condenado” (Mt 12, 35-37).

“Por tanto, desechando la mentira, hablad con verdad cada cual con su prójimo, pues somos miembros los unos de los otros. […]No salga de vuestra boca palabra dañosa, sino la que sea conveniente para edificar según la necesidad y hacer el bien a los que os escuchen” (Ef 4, 25.29).

 

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La falsedad de la «taxa camarae»

 

Listado de libros y artículos en los que se ha publicado la denominada

Taxa Camarate

 

Dada la actual dificultad para localizar la fuente original que dio origen a la Taxa Camarae, en esta sección se irán publicando las referencias bibliográficas en las que aparezca mencionado o reproducido dicho documento.

Autor: Teófilo Gay
Título: Arsenale Antipapale, dizionario delle eresie, imposture e idolatrie della Chiesa romana
Editor: No aparece este dato en la ficha bibliográfica encontrada.
País: Florencia, Italia.
Año Publicación: 1882

Autor: Teófilo Gay
Título: Arsenal antipapal, dictionnaire des hérésies, impostures et idolâtries de l´Église romaine (traduit de l´italien par Léa Gay-Humbert) (232 páginas).
Editor: No aparece este dato en la ficha bibliográfica encontrada.
País: Francia.
Año Publicación: 1901

Autor: Teófilo Gay
Título: Diccionario de controversia (traducido por Blas A. Maradei del italiano).
Editor: Junta Bautista de Publicaciones.
País: Buenos Aires, Argentina.
Año Publicación: 1944

Autor: Teófilo Gay
Título: Diccionario de controversia (traducido por Blas A. Maradei del italiano) (423 páginas).
Editor: Ediciones Clie,
País: Terrassa (Barcelona), España.
Año Publicación: 1994
Reproducción del texto sobre la Taxa Camarae que aparece en las páginas 391 y 392 de este libro.

Autor: Anónimo (por lo que se sabe del editor, él mismo pudo ser el autor del libro).
Título: La lujuria del clero según los concilios (88 páginas).
Editor: Librería Pons.
País: Barcelona, España.
Año Publicación: 1936
Reproducción del texto original de la Taxa Camarae: ver páginas 82-83-84; ver páginas 85-86-87

Autor: Pepe Rodríguez
Título: Mentiras fundamentales de la Iglesia católica (447 páginas).
Editor: Ediciones B
País: Barcelona, España.
Año Publicación: 1997
Reproducción del texto sobre la Taxa Camarae que aparece en las páginas 397 a 400 de este libro

 

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Con varios otros temas relacionados, visite: http://apologetica.org/strossmayer.htm

 

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FALSOS TÓPICOS - Odiar de oídas a la Iglesia

 

Por Juan-Mariano de Goyeneche

Hace unos días, una web universitaria de noticias anunciaba para todo aquel que quisiera asistir que se iba a celebrar un funeral por Juan Pablo II en una de las aulas del centro. 2005-05-03 L.D.Esp.

 

Pese a que los lectores tienen la posibilidad de escribir comentarios a las noticias, esta opción no suele usarse profusamente. Sin embargo, esa noticia concreta se pobló en poco tiempo con más de 120 comentarios, muchos de ellos indignados porque católicos universitarios se reunieran durante una hora en la universidad para rezar por el Papa católico fallecido.

 

Visto el grado de hostilidad de alguna de las protestas hubo quien les preguntó "¿por qué nos odiáis tanto?" Y obtuvo una respuesta contundente. Por su interés la reproduzco en su integridad y literalidad: "Pues mira, odio a la iglesia católica por su postura retrógrada, reaccionaria, arcaica y fascistoide. Os odio por todos y cuantos dogmas pretendeis que asuma desde ni siquiera haber nacido. Os odio por condenar la homosexualidad y también a la mujer. Os odio por haber manipulado a la humanidad entera. Os odio porque las religiones fomentan el odio (no es una contradicción, sino un pequeño juego de palabras, tonto) Odio la iglesia por haber estado siempre del lado del poder, y ser, al fin y al cabo, una mera tapadera de la estafa capitalista. Os odio por todas las atrocidades que habéis cometido a lo largo de la historia (vale que Galileo no estuviera 100% acertado con lo q pensaba respecto al movimiento de los cuerpos, q no tuvo las consideraciones relativas de Einstein, pero quemarlo vivo es un poco excesivo, ¿no?) Pero vamos, a mi como si os reunís todos los días para llorarle al papa o a vuestra santa madre iglesia católica que está por encima de todo, eso sí, sólo pido que al resto nos dejeis en paz, y que no me intenteis convencer de vuestras sectarias ideas, que no quiero salvar mi alma ni nada por el estilo así q a ver si alguno q otro empieza a enterarse (veáse Rouco Varela & cía.) y dejan de darnos la charla a los q nos caeis un poco gordos."

 

¿Increíble? No tanto. De hecho, es fácil comprobar que son ideas bastante extendidas. Nuestro amigo es un ejemplo manifiesto de que hay que empezar a explicar lo evidente, lo obvio, lo que se da por supuesto, porque desde que el parchís se convirtió en alternativa a la Religión y ésta fue efectivamente desterrada, la ignorancia, el más absoluto desconocimiento, se han convertido en el caldo de cultivo ideal para el odio que muchos quieren sembrar. Un odio de oídas que no se cura sin información.

 

Por eso, a nuestro amigo hay que regalarle cuanto antes una biografía cualquiera de Galileo, donde se sorprenderá de ver que no solo no fue quemado vivo por la Inquisición, ni siquiera torturado, sino que murió en su casa, de muerte natural, casi a punto de cumplir los 78 años. En esta página encontrará más detalles, así como la siempre reconfortante constatación de que no era él el único en tener idea tan peregrina. Imagino que también le tranquilizará saber que Juan Pablo II, el 31 de octubre de 1992, una de las múltiples veces que pidió perdón, lo hizo por el caso Galileo. (¡Qué bien vendría que, por variar un poco, no fuera el Papa el único que pidiera siempre perdón, y que alguno de los muchos que tienen inmensos motivos para pedírselo a la Iglesia se animara de vez en cuando!)

 

En cuanto a la mujer, ¿cuándo la ha condenado la Iglesia? Si realmente tiene interés en el tema, en este libro nuestro amigo podrá aprender hasta qué punto fue el trato de especial consideración y respeto dispensado a la mujer por la Iglesia primitiva una de las causas principales de que el cristianismo se extendiera tanto y tan rápido. Un seguimiento histórico de la cuestión excedería los límites de este artículo, pero baste citar estas palabras de Pablo VI en diciembre de 1976, "en el cristianismo, más que en cualquier otra religión, la mujer tiene desde los orígenes un estatuto especial de dignidad, del cual el Nuevo Testamento da testimonio en no pocos de sus importantes aspectos", y estas otras de Juan Pablo II en la carta apostólica Mulieris Dignitatem: "la Iglesia desea dar gracias a la Santísima Trinidad por el «misterio de la mujer» y por cada mujer, por lo que constituye la medida eterna de su dignidad femenina, por las «maravillas de Dios», que en la historia de la humanidad se han cumplido en ella y por medio de ella. En definitiva, ¿no se ha obrado en ella y por medio de ella lo más grande que existe en la historia del hombre sobre la tierra, es decir, el acontecimiento de que Dios mismo se ha hecho hombre?" Si eso es una condena...

 

Yerra también nuestro amigo en lo tocante a la homosexualidad. La Iglesia no reprueba la condición de homosexual sino la comisión de actos homosexuales, que es muy distinto. No se condena a la persona por lo que es. Se reprueba lo que hace en el libre ejercicio de su voluntad. De hecho, respecto a las personas con tendencias homosexuales el Catecismo (cuyo autor es Ratzinger, ese que algunos medios intentan vendernos obsesivamente como un ser malvado) dice textualmente que "[d]eben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición", y añade que "están llamadas a la castidad". Son palabras de respeto y acogida, no de condena.

 

La supuesta cercanía continua de la Iglesia con el poder, que suscita también el odio en nuestro amigo, merecería igualmente un estudio histórico en profundidad. Pero por quedarnos, como antes, en los orígenes y en la historia más cercana, baste recordar que Jesús mismo, a fuer de no estar cerca del poder, fue crucificado por éste. Que en la Iglesia primitiva, todos sus apóstoles (salvo Juan) fueron asimismo asesinados a manos del poder político, lo que se tornó costumbre durante siglos. Y ya más cercanamente, merece recordarse la persecución sufrida por la Iglesia en España durante el golpe de estado del 34 y desde el 36 (entre 7.000 y 8.000 curas y monjas vejados, torturados y asesinados) o la sufrida por la Iglesia polaca, entre otras muchas, a manos del régimen comunista, cuyo punto negro más conocido fue el salvaje asesinato previa tortura del cura Popieluszko.

 

En fin, son unos cuantos datos, creo que indiscutibles, que espero que ayuden a nuestro amigo, y a aquellos que se encuentren en situación similar a la suya, a aplacar sus odios, y espero que a replantearse hasta qué punto quieren seguir odiando de oídas en lugar de formarse una opinión propia y no heredada o imitada.

Respecto a lo de "la estafa capitalista", solo pedirles que si les ha preocupado ver lo errónea que era la información que habían recibido del caso Galileo, consideren, simplemente consideren, la posibilidad de que la que les ha llegado del capitalismo no sea del todo exacta. Yo me permito recomendarles (aun a riesgo de que piensen que trato de convencerles de ideas sectarias) este texto, este otro, e incluso, si no se han cansado ya, este último. Aparte de mostrar la visión, ayuna de odios, del otro lado, confío en que les den qué pensar. Aunque no cambien de opinión.

 

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«Cuando los vencidos escriben la historia

se alejan mucho más de la realidad»

 

 

TULIO DEMICHELI

García de Cortázar se ha propuesto romper tópicos. El primero, que no se puede hacer una historia global de España seria para grandes públicos. El segundo, que la historia no es literatura. El tercero, que la nuestra es el relato de un gran fracaso o una decepción. El cuarto, que España no viene de Hispania. Y el quinto, que el Estado Nación centralista limita las libertades periféricas.

 

MADRID. En esta «Historia de España. De Atapuerca al euro» (Planeta) se señala que el proyecto centralista (Reyes Católicos, Monarquía Hispánica) resulta ser el modernizador (o en argot contemporánea: progresista), mientras que el proyecto disgregador (o, si se prefiere: reaccionario) es el periférico, foralista.

-A mi me gustaría recordar que el Estado-Nación, el Estado liberal, procura las grandes conquistas de la libertad individual. La Historia de España no es sólo la historia de la construcción de un Estado nacional (lo que es muy importante), sino también el itinerario de la asunción de esos derechos individuales a través del Estado. Quizá hoy sorprenda esa identificación, cuando, por el contrario, se hace otra identificación, ahora entre Autonomía y Democracia o mayor liberalismo, frente a Estado y Centralización, como merma de libertades. Ese imaginario habría que corregirlo. Yo ciertamente creo que el Estado es un instrumento de liberación que en sí no lo tienen las Autonomías. Y me parece que el Estado bien gerenciado (y se trata ya de un Estado descentralizado, como el nacido en 1978) debe estar vigilante para afirmar la igualdad de todos los españoles y acabar con situaciones de privilegio cultural, económico, etc.

-La dicotomía entre «principio de igualdad» y «hecho diferencial» ¿no pone en dificultades el pacto de solidaridad en el que también, y sobre todo, se funda España como nación?

-A mí me parece (y alguno habrá que pueda impugnarlo) que hay un cierto antagonismo entre «hecho diferencial» y «principio de igualdad». Y me parece que el «hecho diferencial» debería nacer del «hecho común», porque si no hay «hecho común» ¿cómo podría haber «hecho diferencial»? Lo triste es que muchas veces se defienden los «hechos diferenciales» y se impugnan los «hechos comunes», cuando sólo tienen sentido en un «hecho común». como es la historia de España. Lo cierto es que cuanto se reduce el campo de aplicación de la leyes, muchas veces se aumenta la posibilidad del caciquismo. Un ejemplo: las relaciones paterno-filiales pueden ser todo lo buenas que sean, pero lo que no son es democráticas. Trasladando esa figura a microlocalidades, microinstituciones, Autonomías, etc., esto tiene algo de verdad ¿no?

-Acostumbrados a los rigores economicistas o a las tendencias sociologistas de los historiadores contemporáneos, usted apadrina, en cambio, una vuelta al «relato».

-La Historia ha sido considerada la reina de las Humanidades; y si es así, tiene que ser una reina hermosa, no zarrapastrosa, lo que tiene mucho que ver con el lenguaje y su capacidad para transmitirla. He hecho un gran esfuerzo por narrar la historia como una aventura; incluso acelerando mi pulso como escritor en los momentos en los que los acontecimientos se aceleraban. 1492, por ejemplo, es un momento en el que se acelera la historia de España, por eso, también acentúo la escritura, a veces el pulso se hace más épico, más lírico, más dramático. Los historiadores debemos ser escritores. En fin. Los poemas que se publican (y el último capítulo, que habla de España en la poesía) dan un paisaje de España, porque España también es geografía. Esa geografía que une, que admiras y que se canta en un poema., Es un fraude que un historiador no emplee la literatura y el arte. Quizá en mi caso eso responde a mi inclinación por la literatura; y también, quizás, ello sea una escapada de otras lecturas más economicistas: es más fácil comunicar con un poema que con una ecuación. Asimismo, el libro incluye 24 ilustraciones que son iconos artísticos de la historia de España, 24 muestras de lo que la configuran: desde la Dama de Elche a la Ciudad de las Artes y de las Ciencias de Valencia, pasando por los fusilamientos del 3 de mayo, el templo de la Sagrada Familia, las Meninas, la mezquita de Córdoba, la catedral de León o la plaza mayor de Medina del Campo.

En cada capítulo se recrea una concreción de la idea de España.

-Nos hallamos ante momentos de encuentro entre diversos pueblos y puede apreciarse algo que recorre casi toda nuestra historia: el mestizaje. Así, en el primer lugar de la cronología ya nos enfrentamos a nuestra primera gran cultura, la ibérica, que asimismo da su primer nombre a la Península: Iberia. Como hecho capital, casi a caballo entre la historia y el mito, se sitúa el origen de Cádiz. Y luego, la de otras, y creo que es muy importante como expresión de la historia romana,, porque Roma va articular, así, el territorio español con nuevas y con esas otras ciudades, que han sido fenicias, griegas, y que después van a ser visigóticas, musulmanas, etc.

-Hemos hablado de los iberos, de los romanos, de los musulmanes. Parece que le toca el turno a los Reyes Católicos, mitificados por el franquismo y ahora un tanto oscurecidos. Sin embargo, Maquiavelo tenía a Don Fernando como modelo de Príncipe y la fusión de las Coronas de Castilla y Aragón puede considerarse un proyecto moderno.

-Probablemente Fernando de Aragón sea el rey más importante de la historia. Carlos V quizá sea otra cosa, pero el Rey Católico tenía una idea de España a hacer, a construir, y a la que afirmar y conseguir su hegemonía en el concierto europeo.

-Decía antes que Carlos V era otra cosa....

-El problema de Carlos V es el concepto familiar, patrimonialista, que tiene de sus Estados, y cierto sentido de fidelidad a sus ancestros. Sin embargo, su sucesor, Felipe II será el gran organizador del Estado; con su sentido de la burocracia va a introducir grandes transformaciones en la Administración, para hacer posible la permanencia de ese gran imperio (que incluye algunas posesiones europeas y las ultramarinas de España y Portugal). Sin embargo, nuestra historia hubiera sido distinta si la Monarquía Hispánica se hubiera centrado en América y hubiera abandonado sus veleidades europeas.

-A partir de Felipe II el papel que desempeña la Iglesia arrojará luces y sombras.

-En efecto. Una de las ideas de fuerza del libro es la de señalar el papel que desempeña la Iglesia y el hecho religioso. El reinado de Felipe II empieza muy mal, con dos gran focos luteranos en Valladolid y Sevilla, que son reprimidos por la Inquisición, institución que acrecienta su poder. A partir de entonces se limita la libertad del pensamiento (religioso o no) durante varios siglos y eso va alimentar muchos aspectos de la Leyenda Negra.

-La Leyenda Negra no sólo se cebó en la Inquisición, sino también en la Conquista.

-Se han criticado bastante la actividad «agresora», «liquidadora», de los conquistadores, pero junto a ello hay que reconocer las Leyes de Indias, o las figuras de Bartolomé de las Casas, Suárez o de Vitoria (que es el fundador del derecho internacional). Hay una preocupación, ya desde el comienzo, por parte de la Corona hispánica para dotarse de una buena Administración, cosa que no existe en otras naciones. Volviendo a la Iglesia: su labor, desde el punto de vista cultural, ha sido ingente. Buena parte de la gran cultura española se debe a ella, como corresponde a un país muy religioso, donde el sentido de la laicidad es muy tardío (aparece con la Ilustración, a fines del siglo XVIII o ya en el XIX). Junto a eso, la Iglesia también se acomoda al puro poder y pierde su libertad.

-Los siglos XVIII y XIX son el fracaso del impulso modernizador del despotismo ilustrado de Carlos III, pero también el fracaso modernizador de la naciente burguesía ¿no es así?

-El siglo XVIII tiene dos fuerzas, que son la Iglesia y la Nobleza, que no quieren hacerse el harakiri. Hubo un cierto jugueteo y... mucho arbitrismo. Además hay algo claro: los sones de la Revolución Francesa también asustan, no sólo por lo que tienen de decapitar a un rey, sino porque se trataba de poner a la Iglesia en su sitio y quitarle tamaño poder público (ante un campesinado enfervorizado por la Iglesia). Se trataba de hacer de la Iglesia una cuestión más moderna y que entra en el ámbito privado. En cuanto al siglo XIX, tampoco fue un fracaso tan grande, aunque nos retrasamos un poco; pero España se modernizó. Sí es claro que la burguesía se hace revolucionaria frente al Antiguo Régimen, pero luego una parte de ella se hace conservadora, invirtiendo su dinero en el campo sin esperar grandes rendimientos. Eso fue una pena, porque si se hubiera insdustrializado pronto el campo, otro gallo hubiera cantado. Junto a eso, también hay que decir de la burguesía que se acomoda al viejo modelo: muchos burgueses se aristocratizan y quieren distinguirse del común de los mortales. Dicen: «Yo soy un burgués, me hecho a mí mismo y tengo más mérito que un aristócrata, porque basa su presitigio en el honor y en lo que ha recibido de la familia». Este modelo social fue auspiciado por la Monarquía, y nos encontramos que durante la Restauración se conceden numerosos títulos nobiliarios, por ejemplo, a los burgueses catalanes y vascos. Estos son los «condes siderúrgicos» de los que hablaba Unamuno.

- La España que pinta no se compadece con los tópicos de una nación siempre en decadencia.

- Con Isabel II (y no es un reinado para echar cohetes) España era la quinta potencia del mundo. La nuestra no es la historia de un fracaso, ni de una decepción, porque eso es algo que, además, no se corresponde con el carácter de los españoles. Cuando se acuña el eslógan: «España, pasión de vivir», en 1992, se rompe el tópico de la España negra, de la España llorosa y doliente, que tanto se utilizó en los siglos XIX y XX. Parece que hubiera dos leyendas negras, la de los enemigos del Imperio y la de los escritores románticos. Frente a todo eso, España es un país muy vital y vitalista, que  no tiene nada que ver con lo que retratan Zuloaga o Solana, Sorolla les contestaba: «Yo no veo tristeza ni dolor, al contrario: veo alegría y color, veo luz», que es lo que transparenta su pintura.

- Por último, también se enfrenta a los tópicos que rodean a la historiografía de la guerra civil.
 
- Siendo yo vasco, suelo decir que la historia la escriben los vencedores, sí, pero que, a veces, también la escriben los vencidos. Y cuando lo hacen,  su historia está mucho más alejada aún de la realidad. Pongo por caso la imagen que el nacionalismo vasco ha dado de la guerra civil: un ejemplo de historia mítica y llorosa, que parte de la visión de un enfrentamiento de España con los vascos, lo que no es cierto: pelean vascos contra vascos. Si atendemos a las fechas y a las estadísticas, veremos que Álava se subleva con Franco, que enseguida Guipúzcoa está con ellos, que Vizcaya resiste mal, que después los batallones nacionalistas traicionan a la República. Y que, en fin, muchísimos más vascos combatieron en el ejercito Nacional que en los de la República.

ABC. X. III. MMII

 

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Semilla de nuevos cristianos - El diccionario de la Real Academia Española expone, en su primera acepción, que mártir es toda aquella «persona que padece muerte por amor de Jesucristo y en defensa de la religión cristiana». Nada más. Desde las persecuciones del Imperio Romano a los cristianos de la Iglesia primitiva y hasta nuestros días, ha habido una constante en la Historia de la Iglesia católica: el martirio. Que no es otra cosa que el testimonio de la fe llevado hasta las últimas consecuencias. En España, por suerte para la Iglesia, pues «la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos», según explica su Magisterio, la circunstancia de los que han sido asesinados por odio a la fe se ha repetido con frecuencia. Y de manera más especial y cruenta durante la II República y la Guerra Civil, donde la religión fue objeto de condena a muerte, a pesar de que estos «hombres y mujeres de toda condición antes de morir perdonaron a sus verdugos», según recordó Juan Pablo II en la ceremonia de beatificación de 233 de ellos en 2001. - 2003-12-10 –Esp. LA RAZÓN.

 

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¿Cómo lo sabe?

 

JULIAN MARIAS. FILÓSOFO ESP.

 

Es mi pregunta predilecta: ¿cómo lo sabe? Se dirige a tantas personas, tantas declaraciones, tantos artículos y libros en los que se dicen con extraño aplomo cosas que no se saben ni se pueden saber.

Hay arqueólogos que hablan impávidos de lo que era el hombre hace cientos de miles de años, o acaso millones. No sabemos desde cuándo existe el hombre, algunos millares de años, probablemente no muchos, y desde lo más remoto conocido tenemos la impresión inequívoca de lo humano tal como lo conocemos en la realidad. No hay nada en la existencia que no sea inequívocamente humano o no humano; no existe ningún «eslabón» dudoso. Nos cuentan con pelos y señales cómo eran y vivían esos «hombres» de los que quedan algunos huesos fósiles de desconocida procedencia.

Se diagnostican enfermedades de personajes históricos remotos, cuando es tan difícil conocer los padecimientos de los hombres actuales a los que se puede observar y analizar con los fantásticos recursos de nuestra medicina.

Muchos libros de historia cuentan minuciosamente conversaciones del pretérito, por ejemplo entre Felipe IV y el Conde Duque de Olivares, con una nota al pie de página en que se expresa que la fuente es una comunicación de un embajador, probablemente veneciano, que evidentemente no estaba allí, lo cual autoriza a un total escepticismo sobre su versión. Los ejemplos se podrían multiplicar y llegan por supuesto al presente.

Hay personas que saben «de buena tinta» lo que opinan sobre asuntos varios el Rey y la Reina, a los que nunca han visto, y dan versiones contradictorias. He tenido el honor y el placer de hablar con ambos muchas veces, y no tengo la menor idea de sus opiniones sobre cuestiones de las que nunca hemos hablado. Para muchas personas eso no cuenta y están seguras de algo de lo que no pueden estarlo.

La frecuencia de estos usos es tal, que produce una desorientación general, dentro de la cual se desliza el error, aliado con extrema frecuencia a la mentira deliberada. En los medios de comunicación, en el mundo de la política hay una gran desigualdad en el tratamiento de la verdad y la mentira. Si se comparan las diversas versiones que se pueden oír o leer, se descubre que la verdad es por lo menos discutible y más bien escasa. Si se extrajeran las consecuencias de esa experiencia, se produciría un inmenso saneamiento de la vida colectiva. Hay personas en las que se puede confiar, cuyos actos y manifestaciones son coherentes, resisten el paso del tiempo, no se contradicen ni anulan. En otros casos sucede exactamente lo contrario: hechos y dichos son incoherentes, se contradicen, quedan desmentidos apenas transcurren unos días o unas horas. Estoy convencido de que la clave de los increíbles males que padece actualmente la Argentina está en la espesa capa de falsedades, distorsiones y omisiones que han caído sobre ella en los últimos años. Nada se dice de esto, y creo que la salvación de este valioso país, para mí tan admirable y querido, estaría en una implacable afirmación de la verdad y una total descalificación de todas las falsificaciones, distorsiones y ocultaciones que viene padeciendo.

En una época en que el poder de los medios de comunicación y la organización son enormes, esta situación se convierte en el peligro más grave de la convivencia y la posible prosperidad de un mundo complejísimo y lleno de dificultades.

Existe una aterradora facilidad para admitir lo que «se dice» y darlo por bueno, aunque un examen fugaz basta para comprender que eso que se dice no se sabe ni se puede saber. Lo que en otros tiempos no tenía demasiada importancia porque el poder de la comunicación era incomparablemente menor, se ha convertido en un rasgo absolutamente decisivo del mundo en que vivimos.

Esto sirve para medir las exigencias y las posibilidades de la libertad. En la época romántica, se entendía por libertad la de poder hablar en los cafés o publicar artículos en periódicos de limitadísima circulación; ahora se trata más bien de disponer de tiempo en las principales cadenas de televisión y sus equivalentes.

Sería muy aleccionadora la comparación de lo que se dice y aquello de que no se habla. Si se comparan dos periódicos o emisoras de radio o cadenas de televisión, se descubre la curiosa selección de lo real que representan; antes de entrar en el detalle de lo que dicen, es revelador de qué se ocupan, qué comentan o qué callan. También es interesante la titulación de las informaciones en los periódicos. Tengo la impresión de que hay encargados de ella, que orientan al lector, el cual muchas veces se contenta con leer los títulos. Es usual la desfiguración que representan respecto del texto que se imprime a continuación; a veces se trata de diversas interpretaciones de hechos, que pueden ser estadísticos, consistentes en cifras, en sí mismas concluyentes y claras, presentadas hábilmente de manera que resulten informaciones distintas e inconciliables.

Una de las «destrezas» más usadas consiste en la selección de un hecho muy limitado, que afecta a una mínima proporción de la realidad de un mes particular, con deliberado olvido de esa misma realidad en unos cuantos años, de signo contrario y volumen centenares de veces mayor. Con el apoyo de un dato numérico se induce a un error inmenso, pero que viene a apoyar una tesis consistente en la falsificación general.

Algo semejante significan las atribuciones a «la gente» o «el pueblo», o inmensos grupos sociales, de las actitudes, palabras y gestos de grupos limitados, organizados, aleccionados, a los que se concede la importancia de que absolutamente carecen.

Estos fenómenos explican gran parte de lo que parece incomprensible en la historia reciente. La fascinación que indudablemente produjo en Alemania el nacionalsocialismo llevó a este país a una etapa de locura colectiva que no se puede negar y que fue de atroz eficacia. Algo análogo ha ocurrido con la inmensa estafa que ha significado hasta hace muy poco tiempo la realidad soviética, que ha llevado a inmensos pueblos no sólo a la más absoluta carencia de libertad, sino al empobrecimiento, a la miseria, a diversas formas de degradación que se van descubriendo y que parecen perdurables. En la China se va reconociendo que la «revolución» de Mao fue destructora y funestísima; pero no puedo olvidar la extraña fascinación que Mao y su librito rojo produjeron en gran parte del mundo y en personas que por lo demás eran muy civilizadas.

Es fácil ver todo esto una vez que ha pasado. Con algún esfuerzo se puede reconocer la situación del presente y los peligros y esperanzas para el futuro previsible.

10.01.2002. ABC. ESP.

 

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HISTORIA. EVANGELIOS Y CELSO -

¿Qué razones hay, por ejemplo, para que se narre la traición y dramática muerte de Judas, uno de los doce apóstoles, elegido personalmente por Jesucristo? Ha habido —señala Vittorio Messori— muchas oportunidades para omitir ese episodio, que desde el inicio fue motivo de escarnio contra los cristianos (¿Qué clase de profeta es éste —ironizaba Celso—, que no sabe siquiera elegir a sus seguidores?); sin embargo, el pasaje ha llegado inalterado hasta nosotros.

 

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No darás falso testimonio ni mentirás - Recae sobre todos un deber imperioso de no manipular la realidad, más aun cuando están en juego, el honor, la vida y la muerte de los ciudadanos.

 

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MENTIRAS... Y LEYENDAS- 2003-06-15

 

No darás falso testimonio ni mentirás

La diferencia entre la verdad y la mentira es en ocasiones tan sutil y delgada como el grueso de un cabello. Resulta obvio que no pocas mentiras saltan a la vista y que, más tarde o más temprano, dejan de manifiesto su carácter de tales y la mayor o menor bajeza moral del que las ha proferido. Sin embargo, al lado de esas rampantes faltas contra la verdad, el lenguaje escrito o hablado nos permite quebrantar este mandamiento de mil y una maneras. Con profunda tristeza hay que reconocer que algunas profesiones –como es el caso del periodismo– se prestan especialmente para incurrir en tamaño pecado. Semejante situación debería llevarnos a realizar un profundo examen de conciencia sobre nuestra acción en la sociedad.


La ocultación de la realidad por intereses económicos, empresariales, políticos, corporativos o personales es mentir. La exposición sesgada de la realidad provocando un mayor brillo de lo aparentemente positivo, o ennegreciendo de manera aún más acusada lo supuestamente negativo, es mentir. El silencio frente al mal, a la corrupción, a la inmoralidad o a la injusticia es mentir. El amoldamiento de la opinión o de la información de acuerdo con el beneficio propio es mentir. La promoción de personajes, instituciones o ideologías, no porque se crea en ellos, sino porque de semejante comportamiento pueden derivar prebendas o ventajas personales, es mentir. La práctica del rumor, de la habladuría, de la frivolidad, arrojando irresponsablemente –no digamos ya voluntariamente– lodo y tinieblas sobre la buena fama de alguien, es mentir. La invención o aliño de noticias, hallazgos, descubrimientos y revelaciones sensacionales, simplemente para aumentar la tirada o la audiencia, es mentir.


Todas y cada una de esas formas de mentir erosionan la confianza de la gente en los medios de comunicación, en los políticos, en las instituciones y en las fuerzas sociales. Todas y cada una de esas formas de mentir acaban entenebreciendo la conciencia y la profesionalidad de aquellos que las practican, hasta el punto de que no llegan a distinguir, al fin y a la postre, lo verdadero de lo falso. Todas y cada una de esas formas de mentir corroen la convivencia, creando un mundo donde la falsedad es moneda de prudente cambio, y donde cada ser humano acaba encerrado en la engañosa fortificación de su soledad. Pero además de dañinas, todas y cada una son inútiles. Bien lo advirtió Jesús cuando dijo: «Porque no hay nada encubierto, que no haya de ser descubierto; ni nada oculto que no termine por saberse» (Lucas 12, 2).
César Vidal – dr. en historia antigua, filosofía y teología. Licenciado en derecho.

ALFA Y OMEGA. 2003-06-15

 

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Ignorancia de la historia - Muchos errores se cometen por ignorancia de la historia y esa ignorancia sirve también de arma tanto defensiva como ofensiva de quienes no están interesados en el conocimiento de la verdad sino en la confusión entre verdad y error, entre el bien y el mal.

 

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PASADO - El gran Montalembert escribía: «Para juzgar el pasado deberíamos haberlo vivido; para condenarlo no deberíamos deberle nada». Todos, creyentes o no, católicos o laicos, nos guste o no, tenemos una deuda con el pasado y todos, en lo bueno y en lo malo, estamos comprometidos con él.

 

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La mentira y el error están en desacuerdo con la realidad. Cuando un mundo se construye contra la realidad, ese mundo está abocado a la ruina, y mientras ésta llega va arruinando a los hombres.

 

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Historia, calumnia e ignorancia - Abundan aún los ejemplos de casos en que juzgamos y decidimos, tomamos riesgos y los hacemos correr a los demás, convencemos al prójimo y le incitamos a decidirse, fundándonos en informaciones que sabemos que son falsas, o por lo menos sin querer tener en cuenta informaciones totalmente ciertas, de que disponemos o podríamos disponer si quisiéramos. Hoy, como antaño, el enemigo del hombre está dentro de él. Pero ya no es el mismo: antaño era la ignorancia, hoy es la mentira. MMVI

 

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PASADO HISTORIA - La inscripción del templo de Delfos, que inspiró a Sócrates: conócete a ti mismo. Se trata de una verdad fundamental: conocerse a sí mismo es típico del hombre. En efecto, el hombre se distingue de los demás seres creados sobre la tierra por su capacidad de plantearse la cuestión del sentido de su propia existencia. Gracias a lo que conoce del mundo y de sí mismo, el hombre puede responder a otro imperativo que nos ha transmitido también el pensamiento griego: llega a ser lo que eres.

Por tanto, el conocimiento tiene una importancia vital en el camino que el hombre recorre hacia la realización plena de su humanidad: esto es verdad de modo singular por lo que atañe al conocimiento histórico. En efecto, las personas, como también las sociedades, llegan a ser plenamente conscientes de sí mismas cuando saben integrar su pasado.

 

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Que la historia de los miembros de la Iglesia Católica tenga sus periodos negros, y que algunos cometieran crímenes en nombre de la fe, eso lo ha reconocido, y se ha arrepentido públicamente, la propia Iglesia Católica. Las referencias históricas están muy bien, pero a condición de que no se utilicen para ocultar la realidad, y la realidad es que aún hoy la Iglesia Católica sigue siendo insultada y agredida, se incendian o dinamitan iglesias, se asesinan a presbíteros [curas], sin que la Santa Sede exija venganza, ni siquiera recurra ante los tribunales; al contrario, la Iglesia clama por el perdón y la reconciliación. Todos los obispos lamentan incluso las caricaturas danesas sobre el señor Mahoma, en nombre del respeto a todas las religiones y recuerdan el deber de reciprocidad en la libertad de practicar la religión. Porque muchos están interesados en olvidar que, en todos los países musulmanes la práctica-apologética «en libertad total y sin aprehensión» de otra religión está prohibida, y en algunos, la libertad de religión existe solo como ‘etiqueta’ sobre el papel. De nada sirve hablar de libertad cuando el derecho de practicarla públicamente está condicionado por leyes político-mahomentanas que ‘incluso’ llaman a la pena de muerte a quien posee una Biblia (ej.:Arabia Saudita). La tolerancia sin verdad es hipocresía. Al islam lo que lo define es la conquista del poder mezclado con un elemento religioso. Falta coraje en el islam para decir que la raíz de la violencia está en unir política y religión La ideología marxista hacía lo mismo, sólo que ésta rechazaba a Dios. El comunismo causó más de cien millones de muertos y todavía es la causa de la opresión de centenares de millones de seres humanos. El islamismo es también opresor y lo malo es que el daño que puede hacer a Occidente no sólo está en el pasado sino también en el futuro. MMVI.II.

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Historia y libertad - “La libertad que Dios al hombre dio, no la quite el hombre en nombre de Dios”.

 

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Historia - Para conocer una historia es necesario, pero no suficiente, conocer los hechos, pues es preciso también conocer el espíritu, o si se quiere la intención que animó esos hechos, dándoles su significación más profunda.

 

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HISTORIA - Para adentrarse en la época de la gran gesta hispánica [1492-1592] y analizar la magnitud del descubrimiento, es necesario penetrarlo estudiando el contexto histórico; solo así podremos llegar a un discernimiento moderado y con el sentimiento sano del deber o de una conciencia objetiva. Con este objetivo presentamos tantos temas y acontecimientos -aparentemente- en discontinuidad.

 

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Historia - El cristiano está advertido de que es necesario conocer la historia para distinguir los hechos. El cristiano a sus hermanos advierte que es imprescindible estudiar la historia para comprender el contexto histórico de los hechos. El cristiano nota que conociendo la historia, se percibe la riqueza de la Tradición, repara la grandeza del Magisterio y la magnanimidad de la salvación en la Escritura enseñada por la Iglesia.

 

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Historia - La historia de la Iglesia es una historia de muchos y diversos movimientos de reforma. Ver el libro de san Cipriano, De lapsis, escrito poco después de la persecución de Decio del año 250-251

 

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Historia - «Conocer y profundizar el pasado de un pueblo es afianzar y enriquecer su propia identidad. ¡No rompáis con vuestras raíces cristianas! Sólo así seréis capaces de aportar al mundo». S. S. Juan Pablo II – Madrid. 2003.05

 

Visión objetiva: Con frecuencia en los análisis históricos se peca de falta de objetividad por juzgar con valores actuales los sucesos del pasado. Esto no significa relativizar el juicio valórico de los sucesos, sino extirpar ciertos moralismos actuales que no son reales, que suponen una "moral" moderna y postmoderna que juzga enloquecidamente las cosas. Desde una perspectiva objetiva tenemos que condenar sin reserva los errores ocurridos en l período analizado, pero sin rasgar vestiduras por la "monstruosa" noticia del descubrimiento y civilización europea en América, maldiciendo la hora en que se produjo al estilo del cuestionado activista verde Jacques Cousteau quien declaró en 1992 que la llegada de la Colón a América "fue un desastre peor que la lluvia de meteoritos que acabó con los dinosaurios en la prehistoria".

Aquí la premisa tribalista de "cada uno en su tierra sin invadir otra" queda desvanecida por el absurdo ante el dinamismo y realidad de la historia. Toda civilización es el fruto de una mezcla frecuentemente nada pacífica. La misma epopeya del Pueblo de Dios suponía conquistar una tierra prometida ocupada por tribus locales. Los mismos europeos provienen de invasiones y nuevas invasiones que mezclaron sus sangres e hicieron nacer las distintas culturas que dan alma al Viejo Mundo.

 

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Historia y mentira - Al hombre actual «le dicen» muchas más cosas que al de ninguna otra época de la Historia. Lo bombardean o lo ametrallan con dichos constantes, muchos cada día, con recursos que no habían existido hasta ahora. Lee más que nunca, oye voces ajenas todo el tiempo, acompañadas de la imagen y el gesto. Se solicita su atención desde la publicidad, la política, las campañas, las consignas. En multitud de casos no tiene medio de decidir si lo que se le dice es verdadero o falso; aun cuando esto es posible, se siente aturdido por múltiples solicitaciones, no tiene tiempo ni calma para reaccionar a ellas. Esto va causando en grandes mayorías una actitud de atonía e indiferencia. La verdad y la falsedad desaparecen del horizonte, y el hombre queda inerme frente a esta última. En época de elecciones esto es aterrador. Algunos políticos -no todos- usan la mentira como instrumento primario, sin el menor escrúpulo, con evidente delectación. No todos, al menos con gran desproporción. Pero lo grave es que esto no tiene demasiadas consecuencias. Si existiera eso que echo de menos, sensibilidad para la verdad, respeto a ella, la falsedad sistemática bastaría para descalificar a quien la usase y asegurar su derrota. Temo que no sea así, que se pueda usar la mentira con impunidad. En ciertos medios hay incluso un extraño placer en ella, se paladea el «ingenio» del que la usa, se admira la habilidad para pasar por encima de la verdad y pisotearla. Julián Marías, de la Real Academia Española

 

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Verdad y mentira - No siempre es fácil descubrir las tretas del padre de la mentira, pero tenemos la afirmación rotunda de la Luz: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida» [Jn 14, 6]. El Camino se inicia en la humildad de una gruta. En Belén acuden a adorar los Magos, hombres sabios, poderosos, que se postran ante la Verdad [Mt 2, 11].  El diablo no puede postrarse ante la verdad, por la sencilla razón de que «no tiene rodillas». Así se representaba antiguamente al diablo, sin rodillas, según he leído en un artículo del entonces cardenal Ratzinger. El padre de la mentira no tiene rodillas, no es capaz de arrodillarse ante la Verdad. La soberbia es impermeable, finge diálogo, pero no logra más que un monólogo ególatra.

Las verdades parciales, fragmentarias, pueden parecer duras, difíciles de entender, comprender o asimilar, pero la Verdad es siempre luminosa: es la Luz, y la Luz es Vida y la vida es Sabiduría y la Sabiduría es Amor. Desde ella se comprende que toda verdad es un bien que conduce a la vida plena. Juan Pablo II solía utilizar con insistencia la expresión «verdad del hombre», «verdad del mundo», «verdad de Dios», verdad, en fin, de lo que fuera tema de su discurso. Toda verdad conduce a la Verdad Primera, y desde la Verdad Primera se puede volver a contemplar las verdades segundas y entonces se ven con una nueva dimensión, con una nueva belleza, en plenitud de sentido. Conocer y amar no son actividades independientes. El amor a la verdad es, en muchos casos el único recurso para discernir, e identificar –con la mano en el corazón- al padre de la mentira y a la Palabra de la Verdad. Humildad y amor se confabulan en el encuentro luminoso de la Verdad fascinante.

 

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Frente a la historia - «La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad». (VIS, 8.I.2004)) S.S. Juan Pablo II.

 

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Historia - «Una investigación histórica, libre de prejuicios y vinculada únicamente con la documentación científica es insustituible para derrumbar las barreras entre los pueblos» (S. S. Juan Pablo II – P.P.)

 

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Historia - Al estudiar la historia, se suele hacer desde los prejuicios de la mentalidad actual, cosa que esteriliza la  labor principal del historiador. No podemos dar a conocer unos hechos del pasado sin antes reflejar el imaginario colectivo de la época donde tuvieron lugar.

 

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Historia - “La Iglesia es siempre joven y el futuro siempre pertenece a la Iglesia. Todos los otros regímenes que parecían muy fuertes han caído, ya no existen, sobrevive la Iglesia; siempre un nuevo nacimiento pertenece a las generaciones. Confianza, ésta es realmente la nave que lleva a puerto”. Cardenal Ratzinger 2001.

 

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Gracias a hombres y mujeres obedientes al Espíritu Santo, han surgido en la Iglesia muchas obras de caridad, dedicadas a promover el desarrollo: hospitales, universidades, escuelas de formación profesional, pequeñas empresas. Son iniciativas que han demostrado, mucho antes que otras actuaciones de la sociedad civil, la sincera preocupación hacia el hombre por parte de personas movidas por el mensaje evangélico.

 

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«La escritura de la historia se ve obstaculizada a veces por presiones ideológicas, políticas o económicas; en consecuencia, la verdad se ofusca y la misma historia termina por encontrarse prisionera de los poderosos. El estudio científico genuino es nuestra mejor defensa contra las presiones de ese tipo y contra las distorsiones que pueden engendrar» (1999). S.S. JUAN PABLO II – MAGNO

 

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Porque la verdadera catolicidad es pluriforme: ‘unidad en la multiplicidad y multiplicidad en la unidad’ S. S. Benedicto XVI – P. P.

 

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La fraternidad entre los cristianos no es simplemente un vago sentimiento y ni siquiera nace de una forma de indiferencia hacia la verdad. La fraternidad está fundada sobre la realidad sobrenatural del único bautismo, que nos incluye a todos en el único cuerpo de Cristo (cfr. 1 Cor 12,13; Gal 3, 28; Col 2,12).-

S. S. Benedicto XVI – P. P.

 

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Las palabras siempre actuales de Gen 1,26-27: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza" han orientado desde el inicio a quienes buscan la verdad sobre el hombre. Entre los teólogos medievales que se ocuparon con más detenimiento de este tema destaca, Tomás de Aquino.

 

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San Juan Eudes (l601-1680) presbítero, predicador, fundador de institutos religiosos - Corazón admirable, libro 12; OC 8, pag. 350-352

 

“El amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo para librarnos de nuestros pecados.” (1Jn 4,10)


    El Corazón de Nuestro Salvador es un hogar ardiente de amor hacia nosotros, un amor purificador, un amor iluminador, un amor santificador, un amor transformador y un amor que deifica. Un amor que purifica los corazones más que el fuego purifica el oro. Un amor que ilumina, disipa las tinieblas del infierno que cubren la tierra y nos hace entrar en la luz admirable del cielo: “Nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.” (1P 2,9) Un amor que santifica, destruye el pecado en nuestras almas para establecer en ella el reino de la gracia. Un amor que transforma las serpientes en palomas, los lobos en corderos, los animales en ángeles, los hijos del diablo en hijos de Dios, los hijos de la cólera y de la maldición en hijos de la gracia y de la bendición. Un amor que deifica, haciendo participar a los humanos en la condición divina, partícipes de la santidad de Dios, de su misericordia, de su paciencia, de su bondad, de su amor, de su caridad y de todas sus divinas perfecciones: “partícipes de la naturaleza divina.” (2P 1,4)

       El Corazón de Jesús es un fuego que extiende sus llamas por todas partes, en el cielo, en la tierra y en todo el universo; fuego y llamas que abrasan los corazones de los serafines y abrasarían todos los corazones de la tierra si el hielo del pecado no se lo privara.

       Hay un amor excepcional para los hombres, tanto para los buenos y sus amigos como para los malos y sus enemigos, para los cuales hay una caridad tan ardiente que todos los torrentes de las aguas de los pecados no serían capaces de apagarlo.

 

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Si vamos a la raíz de lo que origina estos desacuerdos [con evangélicos diversos protestantes], vemos que ocurren cuando cada persona al estar convencida de que su interpretación de la Biblia es la correcta, simplemente la del otro es una herejía. Para este tipo de Iglesias y personas que no aceptan que lo que la Biblia dice “puede” ser diferente a los que ellos interpretan, nunca será posible reconocer que la otra parte puede tener argumentos bíblicos para pensar lo que piensa, y nunca buscará conciliar diferencias como lo hacían los primeros cristianos en la Iglesia primitiva (Hechos 15) deliberando unidos en Concilio.

Mientras la Iglesia Católica siempre ha seguido el modelo bíblico y ha tomado sus decisiones en conjunto y dichas decisiones han sido acatadas por los fieles, para las iglesias protestantes las decisiones tomadas por la Iglesia en concilio son “palabras de hombre”, les importa “un pepino” y se ven obligadas a reinterpretar todas las Escrituras una y otra vez, generación tras generación, basándose en la interpretación humana de su fundador. Cosa que es mucho peor porque es la interpretación de un individuo versus la interpretación de la Iglesia entera.

Scoth Hann un Ex–pastor presbiteriano ahora convertido al catolicismo resume esto en una frase que dice: “Mientras los protestantes están discutiendo el menú, nosotros estamos disfrutando el banquete”.

Por eso dice la Escritura:

“Pero, ante todo, tened presente que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios.” 2 Pedro 1,20-21

“Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»” Mateo 16,17-18

 

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Pero lo verdaderamente importante es que la Iglesia renueva sin cesar su fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Porque de eso estamos hablando: de una persona, de un ser vivo, y no de una cosa o una idea. La Eucaristía es Él. Y todos, en la Iglesia, vivimos por Él, con Él y gracias a Él, y soñando con unirnos algún día plenamente a Él. O al menos, así debería ser.

 

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«Sobre el misterio eucarístico se funda el celibato que los presbíteros han recibido como don precioso y signo del amor indiviso hacia Dios y hacia el prójimo».

 

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Benedicto XVI animó a los laicos a hacer de la Eucaristía el «motor interior de toda actividad» y recordó que «ninguna dicotomía es admisible entre la fe y la vida». 2005-10-23, al cerrar el Sínodo de los Obispos y el año de la Eucaristía.

 

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Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Gen. 1, 24-25

 

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“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.

 

Gracias de la visita

  

Recomendamos 4 libros : Joseph +cardenal Ratzinger, al día S. S. BENEDICTO XVI P.M.: Fe, verdad y tolerancia; Introducción al cristianismo; La fraternidad de los cristianos; Un canto nuevo para el Señor; Ediciones SIGUEME -

 

Porque la verdadera catolicidad es pluriforme: ‘unidad en la multiplicidad y multiplicidad en la unidad’ S. S. Benedicto XVI – P. P.

 

La fraternidad entre los cristianos no es simplemente un vago sentimiento y ni siquiera nace de una forma de indiferencia hacia la verdad. La fraternidad está fundada sobre la realidad sobrenatural del único bautismo, que nos incluye a todos en el único cuerpo de Cristo (cfr. 1 Cor 12,13; Gal 3, 28; Col 2,12).-

S. S. Benedicto XVI – P. P.

 

Debido a la existencia de páginas excelentes sobre apologética y formación,  lo que se pretende desde aquí es contribuir muy modestamente y sumarse a los que ya se interesan por el Evangelio de Cristo de manera mucho más eficaz.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).