Tuesday 21 February 2017 | Actualizada : 2017-02-03
 
Inicio > Leyendas Negras > Inquisición - 9º islamista; pedir perdón pecados inventar? China? andalusíes

 

22.06.1535 – Muere en el patíbulo, condenado por la inquisición protestante, el Obispo Juan FISHER, victima de su oposición a Enrique VIII de Inglaterra, y luego santo de la Iglesia católica.

 

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08.VI.2006 – Bagdad-Iraq - La inquisición mahometana asesina a tres tenistas. Los mataron porque iban en pantalón corto. Fue al grito de «!Alá akbar!» cuando salían de una lavandería; el primero que acribillaron se llamaba Ahmed Rachid y era el entrenador del equipo nacional. Los otros dos –Naser Alí y Wisam Adel- eran dos críos y trataron de esconderse debajo de un coche; habían jugado en Jordania el mes pasado.

 

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La nueva inquisición laica lleva todos los días a la pira a la Iglesia, al Papa, a los sacerdotes y religiosos y todo lo que huela a religión. Y la inquisición islámica condena a muerte a los convertidos al cristianismo, como degolla a quienes ellos ven como infieles.  

 

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Con la llegada del guerrero Mahoma e irrupción del mahometismo (islamismo-musulmán) en el siglo VII, no ha cesado el ataque a la civilización, a los fundamentos judeo-cristianos de Europa (Atenas Jerusalén Roma). A una nueva concepción de libertad, deberes y derechos; del cristianismo, el alzar y valorar la inalienable dignidad de todo ser humano ‘hombre como mujer’. Esos hechos nos brindan una posibilidad de interpretar las Cruzadas como lo que fueron: una lucha por la supervivencia de Occidente, con la Cristiandad a la cabeza, por sus valores y méritos que progresivamente vamos gozando.

 

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En el islam no existe ninguna autoridad reconocida, ninguna figura similar a un Papa – Pontífice, sobre el que, en último término, recaiga toda responsabilidad. De ahí la dificultad de promover concordatos semejantes a los que se mantienen con el Vaticano. Sí existe, en cambio, una gran diversidad de grupos islámicos, dirigidos cada uno por su propio imán, que luchan entre ellos por imponer su supremacía ideológica, creando conflictos, en ocasiones, irresolubles. En el caso de los países europeos, detrás de cada grupo existe una organización islámica internacional o un estado musulmán que apoya o financia imanes y actividades, y que actúan como verdaderos «lobbys». No son pocas las entidades islámicas que financiando, hacen apología, encubrimiento, complicidad y organizan viles actos de terrorismo.

 

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El peor de los silencios es el que se guarda ante la mentira, pues tiene un enorme poder de disolver la estructura social. Un cristiano no puede callar ante manipulaciones manifiestas. La cesión permanente ante la mentira comporta la deformación progresiva de las conciencias.

 

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Ortega y Gasset decía que la fe mahometana consiste, ante todo, en creer que los demás no tienen derecho a creer lo que nosotros no creemos. Sin duda el islam de hoy es mucho más diverso y evolutivo, pero a la vez percibimos un inquietante desequilibrio entre las minorías radicales y la mayoría moderada. En los últimos tiempos, quienes determinan cada vez más el tono del islam son los fundamentalistas y no las gentes de la moderación. Ese es un problema para el islam, pero también para el resto del mundo, y especialmente para quienes quieran ejercer la libertad religiosa en tierras hegemónicas del islamismo más inflexible. Ese islam moderado que iba a ser la solución está tardando mucho en dejar oír su voz.

2006-09-19

 

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El Papa Juan Pablo II en su memorable discurso a los jóvenes en Casablanca (Marruecos), «el respeto y el diálogo exigen la reciprocidad en todos los campos, sobre todo en lo que afecta a las libertades fundamentales y más en particular a la libertad religiosa. Favorecen la paz y el entendimiento entre los pueblos» Lundi 19 août 1985

 

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OBVIEDADES E HISTORIA

Inmigrantes y moriscos

 

POR SERAFÍN FANJUL

ES comprensible que marroquíes o argelinos, hambreados y oprimidos por sus oligarquías respectivas desde la Edad Media y con métodos medievales, traten de encontrar una forma de vida mejor: al ser humano que tal hace, como mínimo, hay que respetarlo. Pero no es menos lógico que los estados europeos intenten ordenar de manera razonable la entrada de extranjeros, mas otra cosa es que lo hagan, por ejemplo, España: ¿en qué país del mundo, incluidos Marruecos y Argelia y todos los africanos, se consiente que la gente entre sin documentación y por donde le dé la gana? La respuesta, lamentable, es bien sabida: España siempre es diferente y con Rodríguez, más. Pero del otro lado, la responsabilidad no es menor: ante la ausencia total de una respuesta contundente que les disuada y sabedores de que esto es un coladero, no sólo alivian su galopante demografía, su tasa de paro y los agujeros de la balanza de pagos mediante las remesas de los emigrantes, además van montando una poderosa arma de presión a la espera de utilizarla cuando el número de musulmanes sea lo suficientemente nutrido. Ya lo han anunciado: quieren negociar condiciones especiales de trato preferente «como colectivo», en vez de comportarse como individuos iguales en derechos y obligaciones ante la ley, la Constitución y la sociedad. Principio que vale para católicos, evangélicos, judíos o ateos, pero no para ellos: ellos son la umma y no les conciernen las elucubraciones legalistas de otros, siempre inferiores en rango a sus creencias, y aunque estén en tierra ajena.

Pero tienen prisa, pretenden incrementar el número de musulmanes en España a toda velocidad, sin aguardar al goteo de las pateras, los visados franceses o la hipernatalidad de los ya instalados. Por diversos caminos intentan forzarnos el pulso, conscientes -con el estatuto catalán y la rendición ante la ETA como guías- de que otra ocasión así no se va a presentar, una ocasión cuyo efecto de hecho consumado el tiempo volverá irreversible, con la secuela de seguros conflictos económicos y socioculturales que se pagarán a mucho menos de medio plazo. A esto nos referíamos en un artículo anterior al hablar del legado de Rodríguez y su Alianza de Civilizaciones. Buscan argumentos y, por descontado, los encuentran.

Recientemente se ha celebrado en Marruecos uno de esos rimbombantes foros, encuentros, coloquios, jornadas, o como ustedes gusten llamarlo, cuyos fines, con un barnicito «científico», suelen ser lúdico-turísticos (cada quien se divierte como puede) y que, en los postres, emiten una declaración más o menos huera, retórica y plagada de gloriosas obviedades, cuando no de cantos a las estrellas del firmamento. Por supuesto, el evento iba a la huella de la Alianza de Civilizaciones, lo que traducido a román paladino significa que el paseo de algunos moros y otros asalariados del Ministerio de Justicia lo hemos pagado nosotros. Pero eso no más constituye el chocolate del loro y sería irrelevante de no haber colado -por unanimidad, faltaría más- una propuesta en apariencia banal y en la práctica gravísima, porque puede implicar la entrada automática en España por la puerta grande, a banderas desplegadas y triunfales, de cuanto marroquí soborne adecuadamente a su corruptísima burocracia por falsificarle unos orígenes.

Es imposible explicar aquí la maraña de nombres simultáneos que puede tener un árabe, aunque últimamente se tienda a simplificarlos, pero no era así en los documentos a que habría de acudirse. Y tampoco sería baladí la práctica generalizada de falsificarse linajes, orígenes nobles (xarif), o sea orientales, en el Magreb. Y a ser posible de descendientes de Mahoma: desde el sultán de Marruecos y su tribu salida del Tafilete hasta el último dictador de Irak (por ahora), que se proclamó jerife amantísimo del Profeta y abrazó la divisa Allahu Akbar cuando las cañas se le tornaron lanzas. Al-Andalus y el Magreb fueron vivero inextinguible de linajes inventados porque eso daba buen tono y se ganaba estatus social: todos orientales y si qurayxíes (de La Meca), mejor que mejor. He aquí una primera objeción: cómo garantizar la veracidad de los supuestos retoños remotos de andalusíes. Mas caletres previsores ya han preparado el apósito antes de que surja la herida que algún aguafiestas pudiera provocar recordando estas impertinencias: mediante la creación de una oficina (estos lo arreglan todo con más burocracia) que se encargaría de autentificar los orígenes de los peticionarios. Sólo falta que añada los nombres de los incorruptibles jueces de alcurnias, nisbas y nasab. Si en Marruecos antes todos querían ser orientales y jerifes, ahora serán andalusíes, con patria chica en el más puro califato de Cangas de Narcea o, por lo menos, del emirato independiente de Cedeira, que no le va a la zaga en limpieza de orígenes moros.

 

El argumento en que se basan los proponentes, entre lacrimógeno y oportunista, es la restitución «moral» a los moriscos expulsados entre 1609 y 1614, pero a cambio no piden una compensación «moral», que sería lo lógico y suponiendo que los españoles de 2007 seamos responsables de las buenas o malas acciones cometidas por los moriscos y los españoles del XVII, sino un obsequio bien material, un pasaporte español (cuando se restringe la entrada de hispanoamericanos), de una nación a la que sus antepasados expulsados (los verdaderos) odiaban a muerte, antes y después de su exilio. No tenemos espacio para narrar aquí ni una mínima parte de las deslealtades, connivencias y traiciones de los moriscos a lo largo del XVI, su colaboración con los piratas en los asaltos continuos al Levante o en las fugas masivas de moros al norte de África. Sólo algunos botones de muestra: en Cariñena -en 1575, tras la toma de Túnez y La Goleta por los turcos, grave derrota española- «los moriscos hazían regozijos y estaban alegres; (el declarante) le preguntó al dicho morisco: ¿Vosotros qué tenéis que estáis tan alegres? Y el dicho morisco dixo que porque el turco a tomado una fortaleza al Rey de España» (Informe de la Inquisición); durante la revuelta morisca de Espadán (1526), en Chilches, los corsarios, con apoyo de los moriscos de los alrededores, saquearon la población, apresaron a ciento treinta y tres cristianos y se ensañaron con la cruz y las imágenes de la Virgen, otros mil cuatrocientos moriscos se fugaron con ellos, los que quedaban en Vall de Uxó y Mascarell; el Epistolario del Conde de Tendilla es un reguero inagotable de referencias a pueblos enteros que se escapan a África en toda la costa del Reino de Granada, teniendo que prohibir a los moriscos aproximarse a las playas, por seguridad y para impedirles la fuga. ¿Debemos regalar un pasaporte español a los descendientes en caso de que haya alguno- de quienes marcharon voluntariamente? ¿Cómo diferenciarlos de los expulsados en 1609?

 

Las fugas se realizaban de dos modos, o bien individualmente, merodeando por la costa hasta que cruzaban «allende» o eran capturados (de lo cual hay gran cantidad de documentación de la Inquisición), o bien la población morisca de aldeas y pueblos levantinos y granadinos se juramentaba para escapar, amarraban a cuanto cristiano viejo hallaban a mano para venderlo luego en África, mataban a quienes se resistían y acababan, con la ayuda de galeras turcas o berberiscas, pasando al norte de África. Y al mes siguiente ya andaban en el corso asaltando las costas españolas, por lo que las autoridades tomaban medidas para «que los moros de allende no sean avisados de cosa ninguna de los de acá, porque su alteza es avisado que a cabsa de los avisos de acá, se resçiben todos los daños que los moros de allende hazen» (8 julio 1505, Epistolario de Tendilla).

Que los moriscos tenían motivaciones objetivas y directas para odiar a España y los españoles, lo hemos escrito en otros lugares y lo repetimos aquí, pero que los españoles estaban bien asistidos de razones para defenderse de ellos, también. Entregarles en el siglo XXI pasaportes (suponiendo que se identifique a algún descendiente verdadero), sin más argumento que esgrimir la parte que les conviene (la victimista) de una historia ya remota, no sería restitución de ninguna clase, sólo otro sumando más en la cuenta del presidente del «lo que sea».

Catedrático de la UAM - 2007-I-04

 

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Por ley mahometana, todos los seguidores de Mahoma

que se conviertan al cristianismo u otra religión,

¡deben ser condenados a muerte, obligatoriamente!

 

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La Iglesia es evangélica porque evangeliza en la universalidad (católicos) de su misión. Y lo hace con el Evangelio que es en primer lugar, la Obra de Cristo, lo que predica y lo que hace Jesucristo. Dar la vida por el Evangelio es lo mismo darla por Cristo Jesús. Y este Evangelio que es la Obra de Jesús, debe ser predicado en el mundo entero Mc. 13,10; 16,15. La Iglesia -solo ella con las palabras de Pedro en la sucesión apostólica- predica al mundo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” Mt.16,18. Y por esta verdad absoluta, ‘las sectas manipuladoras de la Biblia’, o ‘las idolatrías εδωλολατρεα contemporáneas’, la acosan, la persiguen sin tregua hasta el derramamiento de sangre. Como un yunque, en el que se han gastado tantos martillos durante 2000 años, la Iglesia ‘nuevo pueblo de Dios’ (Mc.6,30), -ofrece la salvación- teniendo como destinatarios a todos los pueblos. Esa es su misión católica y catolizante, para quien pregunte: ¿Quién es éste?, lo descubra con Pedro que le confiesa como Mesías (Mc 8,29). Es Jesús que con su obra, nos ha conseguido la salvación. Siendo luz, buena sal y fermento en el mundo, evangeliza la Iglesia.

 

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"No sigas a la muchedumbre para obrar mal, ni el juicio acomodes al parecer del mayor número, si con ello te desvías de la verdad" SAN ATANASIO + 363

 

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No hay poder político más inquebrantable que el que se asienta sobre la ignorancia ciudadana. …y la burla de la inteligencia.

 

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"No oigo a ningún musulmán que pida perdón por conquistar España y estar allí ocho siglos". En el Islam no hay una figura que se pueda asimilar a la del sucesor de Pedro, pero no se conoce en ninguno de los más sobresalientes teólogos islamistas ningún pensamiento que se pueda parecer al examen de conciencia, la petición del perdón por los errores propios y el propósito de enmienda. 2006-09-24

 

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INQUISICIÓN ISLAMISTA – 2006 - ¿Libertad de expresión?

El diario francés Le Figaro acaba de publicar en su portada, firmado por su director, un anuncio de que, desde hace varios días, un profesor de Filosofía esta amenazado de muerte, por haber escrito en Le Figaro una tribuna muy critica sobre el Islam. El profesor ha tenido que interrumpir su docencia, abandonar su domicilio y quedar bajo protección policial. El diario considera que el papel de un periódico es facilitar a sus lectores todo cuanto pueda permitirles analizar con profundidad la actualidad, y condena con la mayor firmeza este grave atentado contra la libertad de pensamiento y expresión de un profesor cuyo nombre no cita. Se trata del profesor Robert Redeker, que da clase en Saint-Orens-de-Gameville. 2006-10-13

 

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El Gulag, Auschwitz, la guillotina durante el Terror de la Revolución Francesa, los campos de concentración de Castro, las acciones de Pol Pot o la revolución cultural de Mao y ‘laogais’  son sólo episodios que demuestran cómo el optimismo antropológico y la utopía han causado más muertes y sufrimiento que cualquier otra cosmovisión. Y resuenan a nuestros oídos: "Obligaremos al hombre a ser feliz", gritaban los bolcheviques después de la Revolución de octubre. "Obligaremos al hombre a ser justo", parecen repetir hoy el socialismo. “Obligaremos al hombre a ser mahometano”, imponen los islamistas. MMVI.

 

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"LEER LOS DISCURSOS DE BIN LADEN ES COMO LEER EL MEIN KAMPF DE HITLER" - Muchas y demasiado muertes aún vendrán, pero la sangre de los inocentes será  razón que derrumbará el muro mental construido con ladrillos de odio, resentimientos, conflictos inútiles, violencias, temores y terrorismos islamitas, tan a la vista, hoy.

Una religión de extermino responde a los peores instintos y nos interroga, aunque venga practicada por muchos seguidores del caudillo Mahoma. MMVI.

 

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¿o de la inquisición  comunista china del 2006?

 

AFP:La policía china presenta a un grupo narcotraficantes condenados a muerte 2006

 

Del cadáver del reo... se aprovecha todo

 

PEKÍN. Colándose entre la censura que impera sobre los medios de comunicación chinos, estos días apareció en la prensa nacional una noticia con un titular sorprendente: «La Policía descubre una fábrica de cadáveres». El macabro hallazgo se produjo en Xiaogushan, un pequeño pueblo de la provincia de Liaoning, al noreste del país. En este mísero villorrio, los agentes encontraron más de 30 cadáveres alineados en lo que fuera una explotación de ganado.

La Policía había ordenado el registro alertada por los vecinos, que sospechaban que en dicha granja se escondía una red de narcotraficantes. Asustados, los habitantes de Xiaogushan denunciaron el constante trasiego de furgonetas que entraban y salían del edificio desde que fue alquilado en febrero pasado. Frente a ese incesante tránsito de vehículos, los escamados residentes jamás habían visto a los nuevos ocupantes de la factoría, que habían levantado una valla metálica de dos metros de altura y tenían un perro atado a la puerta para alejar a los curiosos.

Pero los residentes de Xiaogushan descubrieron, horrorizados, que los inquilinos de la fábrica no comerciaban con estupefacientes, sino con algo más espeluznante: cuerpos humanos. Y es que la siniestra empresa, de capital extranjero y denominada Dandong Science & Art Technology, se encargaba de «manufacturar» cadáveres con fines científicos y médicos.

No es la primera vez que pasa

Tan oscuro caso ha vuelto a levantar las sospechas que se ciernen sobre numerosas firmas de cosméticos tanto chinas como internacionales, acusadas de utilizar la piel de los fallecidos para obtener el colágeno con el que se elaboran las cremas de belleza.

La alarma saltó el año pasado cuando un reportero del diario británico The Guardian consiguió, haciéndose pasar por un empresario, que un representante de una compañía occidental de productos estéticos admitiera el uso de tan abominable materia prima.

«Estamos llevando a cabo muchas investigaciones a la manera tradicional empleando la piel de los presos ejecutados y fetos procedentes de abortos», confesó al rotativo londinense el comerciante, quien aclaró que «en China esto es normal, por lo que me choca que la gente se escandalice».

De esta manera, además, su compañía se aseguraba unos pingües beneficios, ya que podía proporcionar a los grandes laboratorios el mismo colágeno humano que se usa para ocultar arrugas y rellenar labios por sólo el 5 por ciento de lo que cuesta en Occidente. «La piel de los ejecutados antes era más barata, pero ahora tenemos que pagar una pequeña tarifa al tribunal para conseguir el cuerpo», desgranó el empresario, quien luego lo negó todo.

El año pasado, 1.770 ejecuciones

En China, donde se concentraron 1.770 de las 2.148 ejecuciones detectadas el año pasado por Amnistía Internacional en 22 países, ha crecido una auténtica industria en torno a la muerte. Si antes los hospitales y los militares corruptos hacían negocio a costa del tráfico de órganos de los prisioneros ajusticiados, ahora se aprovecha su piel para extraer el colágeno del que están compuestas las lociones rejuvenecedoras y los implantes labiales que utilizan las mujeres de medio mundo.

Aparte de la dudosa ética de este método, numerosos médicos han advertido de su alto riesgo de infecciones, puesto que los virus permanecen bastante tiempo en la piel de los difuntos. Por ese motivo, han solicitado a la comunidad internacional que actúe contra el vacío legal que permite la proliferación de tan sórdido negocio.

Mientras, las empresas biotecnológicas que abundan en el noreste de China continúan haciendo su agosto despellejando cadáveres con total impunidad y contando, en ocasiones, con la complicidad de las autoridades. Por ello, no es de extrañar que la Policía haya anunciado ya que los responsables de la tétrica fábrica de Xiaogushan no van a afrontar cargos penales.

PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL – Sección internacional: ‘ABC’ 2006-06-15

 

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HOY pocos son los que se atreven a decir lo que está bien o lo que está mal. Aquello de que nada es verdad ni es mentira, sino que todo depende del color del cristal con que se mira, ha quedado elevado a categoría absoluta. Lo importante ya no es lo que miramos, sino el color del cristal a través del cual miramos. Lo importante ya no es la verdad, sino el valor que le demos a esa verdad.

 

 

Junio 2004 - La obra recoge el pensamiento de más de 50 eminentes intelectuales del mundo –algunos ni siquiera ligados directamente al mundo del catolicismo - que, tras reunirse a debatir sobre la Inquisición en un simposio llevado a cabo en 1998 en la Ciudad del Vaticano, llegaron a la conclusión de que la historia oficial nos muestra unos tribunales eclesiásticos mucho más despiadados y agresivos de lo que en realidad fueron. «Durante el siglo XVI, a causa de rumores arrojados desde los círculos protestantes, se difundió en toda Europa la falsa creencia de que los tribunales de la Inquisición fueron despiadados»

 

La documentación apodíctica aportada refleja que, de un total de 100.000 procesos, más de la mitad de los acusados fueron absueltos y perdonados, quedando en libertad. Muchos de ellos, sin embargo, fueron posteriormente condenados por tribunales civiles. En España, uno de los países donde más activamente trabajó la Inquisición, de las cerca de 125.000 acusadas de brujería, un total de 59 fueron ajusticiadas. En Italia, país notablemente más poblado, el número baja hasta 36; mientras que en Portugal se reduce hasta cuatro.

  

   El libro hace añicos algunos de los grandes tópicos que pesan sobre la historia de la Inquisición. Así, los autores sostienen que no es cierto que la mayoría de los acusados acabasen en la hoguera, como tampoco lo es el que la mayoría de las acusaciones estuviesen basadas en declaraciones obtenidas sometiendo a los prisioneros a la tortura. Los autores de «Inquisición» coinciden en señalar que, en contra de lo que se suele pensar, la mayor parte de las condenas consistían en peregrinaciones, rezos, plegarias u otras penitencias espirituales. Otra de las grandes novedades historiográficas es el intento de explicar el fenómeno inquisitorial contextualizándolo en su época. Así, aclaran, antes de emitir un juicio moral hay que entender cosas como que durante toda la Edad Media la tortura y la pena de muerte eran prácticas habituales. 2004-06-15 Roma – Italia

 

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Otra cuestión espinosa que suscita la Inquisición es el número de víctimas ¿es posible saber cuántas fueron?

 

La Inquisición tuvo una larga vida en España: se instauró en 1242 y no fue abolida formalmente hasta 1834 durante la regencia de María Cristina. Sin embargo, su actuación más intensa se registra entre 1478 y 1700, es decir, durante el gobierno de los Reyes Católicos y los Austrias. En cierto sentido no se puede calcular el número de personas afectadas por la Inquisición: la migración forzosa de millares de judíos y moriscos; la deshonra familiar que comportaba una acusación del tribunal durante varias generaciones; la obsesión colectiva por la limpieza de sangre, lo hacen imposible.

Respecto al número de ajusticiados no hay datos definitivos porque hasta ahora no se han podido estudiar todas las causas conservadas en archivos. Aunque parciales, son más próximos a la realidad los estudios realizados por los profesores Heningsen y Contreras sobre 50.000 causas abiertas entre 1540 y 1700: concluyen que fueron quemadas 1.346 personas, el 1,9% de los juzgados. Es posible, aunque la cifra no sea definitiva, que los ajusticiados a lo largo de la historia del tribunal fueran unos 5.000. Afortunadamente, el cristianismo, a diferencia de las ideologías, tiene siempre una doctrina buena, cierta y definitiva que le permite rectificar los errores prácticos en los que pueden incurrir algunos de sus miembros: el Evangelio.

 

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 INQUISICION, «NO PODEMOS PEDIR

PERDON POR PECADOS INVENTADOS»

 

Habla Georges Cottier, organizador del reciente Simposio vaticano

CIUDAD DEL VATICANO, 9 nov. 2000 - «La gran debilidad de la Inquisición consiste en haber querido defender la verdad con medios violentos». Este es el sintético juicio del padre Georges Cottier, teólogo de la Casa Pontificia y organizador del Simposio internacional sobre la Inquisición que se celebró en los últimos días de octubre en el Vaticano.

«La historia de la inquisición no es la historia de Iglesia --declara en exclusiva a Zenit el padre Cottier--. La Iglesia es santa y da siempre frutos de santidad. Pero con esto no quiero decir que la Iglesia esté
compuesta sólo de hombres santos, sino que produce frutos de santidad, en cada generación, también en nuestra época. La inquisición ha sido una institución eclesiástica y temporal que ha tenido ciertamente grandes defectos con sus consiguientes efectos negativos, pero éste no es el camino
de la Iglesia. La Iglesia, como esposa y cuerpo de Cristo, tiene que gozar de toda nuestra confianza y, cuando hace penitencia, como indica Juan Pablo II en la carta apostólica "Tertio Millennio Adveniente", está cumpliendo un acto de lealtad y valentía que nos da nuevas fuerzas para afrontar el presente y el futuro».

--Zenit: ¿Cuáles son las novedades que han emergido en el Simposio?

--Georges Cottier: No podemos hablar de auténticas novedades, en parte porque los historiadores presentes trabajan sobre este argumento desde hace muchos años. El encuentro ha servido para aprender los unos de los otros. Se ha discutido mucho sobre la interpretación de algunos hechos concretos. Por ejemplo, se constató que no existe claridad en el recuento de los números de las víctimas de la Inquisición y mucho menos en su interpretación. Nuestra información tiene todavía muchos puntos que deben seguir siendo investigados. Muchos archivos fueron destruidos, otros no se
han estudiado suficientemente y el archivo del Santo Oficio acaba de ser abierto. Sin embargo, a pesar de las dificultades, alcanzamos un consenso en puntos realmente importantes.

--Zenit: Una cierta historiografía dibuja a la Inquisición con los colores de la tortura y el calor de las hogueras. Por el contrario, algunos expertos cristianos defienden la utilidad que tenían estos tribunales. Usted, ¿qué piensa?

--Georges Cottier: La interpretación de los hechos que afectan a la historia de la Inquisición es muy controvertida. El análisis histórico tiene que tener en cuenta el contexto en el que tuvieron lugar los hechos. Algunos de los procedimientos atribuidos a la Inquisición, por ejemplo, eran los mismos que utilizaban los tribunales civiles. Incluso el procedimiento del proceso era el mismo. Muchos procesos terminaron con el reconocimiento de la inocencia del imputado y la pena para los condenados no era siempre la ejecución capital. El porcentaje de condenas a muerte fue inferior a lo que normalmente se piensa. Pero se trata de un problema de principio. Aunque hubiera habido poca gente condenada a muerte injustamente, el problema sigue en pie. Las comparaciones cuantitativas me causan repugnancia, pues no afrontan el verdadero problema.

Por lo que se refiere a la interpretación de la Inquisición, se trata de un problema más teológico que histórico, aunque es cierto que el argumento histórico tiene que ser profundizado, pues no se puede hablar de este tribunal sin conocer la verdad de los hechos. Desde el puntos de vista teológico, se han identificado algunas pistas de reflexión. El padre Juan Miguel Garrigues ha insistido en que la Inquisición, en sus raíces doctrinales, es un problema que nace ya con san Agustín en su disputa contra los donatistas. Ya en aquel entonces Agustín pidió ayuda al brazo secular pues en aquel momento el imperio se había hecho oficialmente cristiano. Esto significa que no se puede entender la Inquisición sin la idea histórica de cristiandad, que es una forma de sociedad civil y política en la que todos los miembros están comprometidos en la profesión de la fe cristiana. En la Inquisición nos encontramos ante la defensa de la fe como protección de la Iglesia y también como elemento cultural que une
al pueblo. Por ejemplo, no se puede entender la historia de la Inquisición española fuera de esta lógica. Sólo cuando se hace un esfuerzo por pensar como razonaban las personas de aquel tiempo es posible comprender por qué tanta gente excelsa y de gran fe no experimentó los interrogantes que
planteaba esta institución.

Es verdad que en nuestro siglo se han dado genocidios, pero esto no quiere decir que podemos analizar la Inquisición sin remordimientos.

--Zenit: A la edad moderna le gusta ponerse la etiqueta de «edad de los derechos» y, por ello, critica severamente a la Inquisición. ¿Cómo es posible analizar con los ojos de hoy lo que sucedió en la historia pasada?

--Georges Cottier: Hoy vivimos en una sociedad pluralista en la que la distinción entre poder temporal y espiritual es mucho más clara que en el pasado y esto representa un gran cambio. A partir de esta consideración, hay que hacer una reflexión teológica. La conciencia moral cristiana se afina con el avanzar de la historia. No estoy diciendo que los cristianos son mejores hoy que antes, pues quizá hay más pecadores ahora que en el pasado --sólo Dios lo sabe--. Pero, como ha sancionado el Concilio Vaticano II y la carta «Tertio Millennio Adveniente», «la verdad se defiende con las armas de la verdad» y esto representa un progreso enorme para la conciencia cristiana.

Basta pensar, por ejemplo, en el debate actual sobre la pena de muerte. Al inicio de este siglo, la pena de muerte era algo comúnmente aceptado, ahora, por el contrario, su práctica es causa de auténticos problemas para la conciencia de los cristianos. Esto demuestra que pueden nacer exigencias más rigurosas en la conciencia cristiana. De este modo, se puede entender cómo ciertos actos, que no fueron percibidos como un mal moral en una época, son vistos hoy como inaceptables.

Pero quisiera añadir que la realidad moderna es paradójica. Hoy día vemos cómo muchas personas critican las prácticas violentas de la Inquisición, y cómo luchan contra la pena de muerte, pero al mismo tiempo asistimos a la liberalización del aborto y de la eutanasia. De este modo, constatamos que
el progreso de la conciencia no es linear: se pueden dar pasos adelante en un campo y pasos atrás en otro. Si, además, somos testigos de cómo algunos sistemas totalitarios, en nombre de la «Razón de Estado», no han dudado en cometer masacres y torturas de masa, entonces comprenderemos la complejidad de la historia. El hombre está llamado a la santidad, pero es pecador y el pecado forma parte de la historia.

--Zenit: Tomás de Torquemada es descrito como un inquisidor cruel y torturador. Pero, ¿fue realmente así? ¿Qué responde ante el hecho de que algunos inquisidores fueron canonizados?

--Georges Cottier: Hay santos inquisidores, pues vivieron la caridad perfecta, sin participar en las malicias morales de estas prácticas. Es conocido, por ejemplo, el carácter severo de la Inquisición romana bajo el gobierno del Papa Pío V. Además, no hay que confundir la estructura represiva de la Inquisición con la figura de algunos inquisidores, cuya tarea consistía en identificar a los herejes y convertirles. Los santos viven la vida evangélica, incluso aquellos que aceptaron la inquisición,
vivieron según esta senda. Uno de ellos fue, por ejemplo, San Pedro mártir de Verona, quien es recordado en el calendario. Hay que tener en cuenta que, en aquel entonces, no se percibía la incompatibilidad de algunas prácticas con la difusión del Evangelio. La violencia ha abierto siempre
las puertas a períodos oscuros, especialmente cuando el poder civil ha tomado en su mano la cuestión de la represión de los herejes.

Por lo que se refiere a Torquemada, hay que decir que era muy riguroso, pero la búsqueda del rigor en ocasiones puede crear problemas. El afán obstinado por perseguir el rigor de la virtud podría tener algo de inhumano. Basta pensar, por ejemplo, en un hombre duro como Calvino.
Tenemos que rehabilitar la moderación que forma parte de la virtud de la prudencia en la lucha contra el vicio. A veces el rigor puede ser exagerado, para convertirse un tipo de celo que deja de ser evangélico. No creo que Torquemada fuera un sádico. Quizá se dieron casos graves, en especial cuando utilizaba la tortura para obtener la confesión.

--Zenit: ¿Cuál es su opinión sobre la utilidad de los resultados obtenidos en el simposio?

--Georges Cottier: El primer objetivo consiste en preparar un dossier al Santo Padre. El Jubileo es un acto de alegría, una alegría que nace del perdón de Dios.

Tenemos que pedir perdón también por algunos pecados cometidos en la historia. Pero se corre el riesgo de pedir perdón por hechos que nunca existieron. El Papa habla de purificación de la memoria. Esto quiere decir que tenemos que purificar nuestra imagen del pasado de los errores que son
promovidos por la propaganda. La idea horrorosa de la Inquisición difundida entre la opinión pública es seguramente exagerada. Por este motivo, hemos decidido escuchar a los historiadores para que nos digan qué fue exactamente la Inquisición. La petición de perdón debe formularse basándonos en la información más exacta posible. Este era el objetivo fundamental del Simposio y estamos contentos por los resultados alcanzados.

--Zenit: ¿En qué medida estos resultados pueden ser estímulo o freno para el diálogo ecuménico e interreligioso?

--Georges Cottier: Creo que pueden ser un auténtico estímulo a condición de que se trate de un auténtico diálogo. La Iglesia no tiene miedo de la verdad y, considerando que no puede  diálogo sin dos interlocutores, tenemos que esperar que la otra parte muestre la misma disponibilidad. Esta es la primera condición del diálogo. Por este motivo, la investigación de la verdad histórica debería ayudar a todas las partes interesadas en el diálogo. La inquisición fue instituida por los católicos, pero la pena de muerte fue aplicada por otro muchos sistemas y confesiones. De todos modos, estoy convencido de que nuestra disponibilidad para descubrir la verdad servirá de ayuda para el diálogo ecuménico.MM.

 

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“Jamás lo antiguo por antiguo ha sido bueno, como lo nuevo por nuevo, mejor.” S.S. Benedicto XVI.

 

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Islamofacismo...

¿Es judeófobo Mel Gibson pero no Ahmadinejad?

 

Larry Elder

 

Wallace, el intrépido reportero, aparentemente subyugado por lo que percibía como el encanto, el genio y la figura de Ahmadinejad, rehusaba llamar antisemita al presidente.

 

¿Cuándo deja un judeófobo de ser judeófobo?

La diatriba de "los judíos provocan todas las guerras" del actor Mel Gibson tras ser detenido conduciendo borracho llevó a una condena tajante de costa a costa. Un arrepentido Mel Gibson se disculpó –dos veces–, entró en rehabilitación y solicitó hablar con destacadas figuras judías para trazar "un camino de reconciliación". Pero el pasado domingo, un alucinado Mel Gibson probablemente apagó su televisión, gritando, "¿Dónde estaba Mike Wallace cuando lo necesité?"

Ya ve, Wallace acababa de emitir en 60 Minutos, programa de la CBS, su entrevista con el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, un antisemita y revisionista del Holocausto completamente convencido y abierto.

Ahmadinejad, en el congreso de octubre del 2005 "Un mundo sin sionismo", dijo que "el estado sionista-judío que ocupa Jerusalén debe ser borrado del mapa". Después de que algunos indicaran que Ahmadinejad no habría utilizado en su idioma una expresión que pudiera traducirse directamente como "borrado del mapa", algunos especialistas en persa traducían la frase como "Este régimen que está ocupando Jerusalén tiene que ser eliminado de las páginas de la historia".

Y, por cierto, acerca de Estados Unidos Ahmadinejad dijo que "con la voluntad de Alá, con la fuerza de Alá detrás de ello, pronto experimentaremos un mundo sin Estados Unidos y sin sionismo". En otra ocasión, Ahmadinejad dijo que "ellos [los europeos] han inventado el mito de que los judíos fueron masacrados... Si ustedes quemaron a los judíos, ¿por qué no les dan un trozo de Europa, de Estados Unidos o de Alaska o de Canadá para Israel?... Si usted ha cometido este enorme crimen, ¿por qué debe pagar la inocente nación de Palestina?" Apenas hace unos días, por si no quedaba claro, antes del "alto el fuego" Israel-Hezbolá, Ahmadinejad dijo que "la principal solución es la erradicación del régimen sionista".

Por tanto, cuando el combativo Wallace se sentó con Ahmadinejad, uno esperaba que el resultado fuera inflamable. Pero no. Porque, como Wallace comentó más tarde, descubrió en Ahmadinejad "un tipo impresionante", "atractivo", "inteligentísimo", "comprensivo" y "racional". Wallace, el intrépido reportero, aparentemente subyugado por lo que percibía como el encanto, el genio y la figura de Ahmadinejad, rehusaba llamar antisemita al presidente.

He aquí a Wallace, después de la entrevista de Ahmadinejad pero antes de emitirla, en el programa radiofónico de Sean Hannity.

 

Hannity: ¿De modo que no crees que sea antisemita?

Wallace: Él personalmente... –por antisemita, ¿entendemos judeófobo?– ¿Judeófobo?... No, no lo creo.

¿Y qué hay de la afirmación de Ahmadinejad de que "si" tuvo lugar el Holocausto, tuvo lugar en Europa, de modo que por qué debe sufrir Palestina?

Wallace: Él dijo "borrar del mapa" y, por supuesto, le pregunté una y otra vez por eso. Lo que él dice, en la práctica, es que "es perfectamente sensato si ha habido un Holocausto –y traguémonos que lo hubo– ¿dónde tuvo lugar? ¿Tuvo lugar en un vecindario árabe? ¿Tuvo lugar en Jerusalén? No. Tuvo lugar en Alemania. Entonces me parece, bajo esas circunstancias, coja Israel, la entidad sionista, la llama, múdela Alemania. Múdela a Europa, ahí es donde ocurrió. Múdela a Estados Unidos".

Hannity: ¿Y eso te parece un argumento legítimo?

Wallace: Es un argumento.

¿Es un argumento? En ese "argumento" no caben los más de 3.000 años de conexión judía con el antiguo Israel, o los judíos que emigraron y compraron legalmente tierra bajo el Imperio Otomano, bajo el Mandato Británico o comprando tierra a árabes en la zona mucho antes de la partición de Palestina en dos estados, judío y árabe, ordenada por Naciones Unidas. O que los pogromos contra los judíos tenían lugar tanto en países europeos como en árabes antes del nacimiento del moderno estado de Israel.

 

¿Es Wallace blando con el antisemitismo? Hace años, Wallace organizó una cena a la que acudieron él mismo, el director ejecutivo de Seagram Edgar Bronfman y el incendiario reverendo antisemita que dijo que "el judaísmo es una religión de alcantarilla" Louis Farrakhan, además de sus respectivas esposas. Wallace, según el Wall Street Journal, quería llegar a Farrakhan, "con el fin de ir tomando pasos en pos de un entendimiento entre negros y judíos. La cena fue según todos los relatos cálida y cordial. Para el momento de la despedida se había acordado que el nieto de Farrakhan y alguien del bando de Bronfman explorasen la posible apertura de un hotel en Washington operado por negros y financiado en parte con dinero de Bronfman". Pero unos cuantos días después de la reunión, Farrakhan reanudaba su ataque público contra los judíos, y el acuerdo se fue al traste.

Pero si bien Wallace es blando con el antisemitismo, es incondicionalmente duro con el ejército americano. Wallace y Peter Jennings, de la ABC, en 1987, aparecieron en un panel de debate de la PBS. El moderador ofreció una situación hipotética. Está cubriendo una guerra, y descubre planes del enemigo para atacar soldados americanos. ¿Avisa a los americanos? Un enfático Wallace dijo que "no, usted no tiene el deber último [como ciudadano americano]... No, no. Usted es un periodista..." Jennings acabó finalmente dando la razón a Wallace.

Un furioso co-panelista, coronel de los Marines, les espetó: "Siento un profundo desprecio. Dos días más tarde estarán los dos caminando por la colina, a 200 yardas, y caerán en una emboscada. Y estarán heridos de muerte. Y esperarán que envíe Marines a rescatarlos. Son sólo periodistas, no americanos... Pero lo haré. Y eso es lo que me hace despreciarles tanto. Y algunos Marines morirán, yendo a salvar a un par de periodistas".

Con el debido respeto, Wallace, estás en el minuto 61. Es la hora.

L.D.ESP. 2006-08-23

 

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Es lógico, pues, que la Inquisición resulte una institución polémica.

 

Desde luego, porque, afortunadamente, hoy sabemos que es injusto aplicar la pena capital por motivos religiosos. Los católicos de fin del siglo XX conocemos la doctrina del Concilio Vaticano II sobre la libertad religiosa, que coincide, en sus planteamientos básicos con la de muchos teólogos cristianos de los cuatro primeros siglos de nuestra era. Por este motivo, el Papa Juan Pablo II en su Carta Apostólica Tertio Milenio Adveniente (10-11-94) ha subrayado la necesidad de revisar algunos pasajes oscuros de la historia de la Iglesia para reconocer ante el mundo los errores de determinados fieles, teniendo en cuenta la unión espiritual que nos vincula con los miembros de la Iglesia de todos los tiempos.

 

¿Entonces, la «leyenda negra», más que leyenda es una realidad histórica?

 

Es preciso advertir que la polémica sobre la Inquisición se nutre de otra actitud muy distinta a la ya expuesta; me refiero a la ignorancia histórica, la falta de contextualización de los hechos, el desconocimiento de las mentalidades de épocas pasadas, la escasez de estudios comparativos entre la justicia civil y la inquisitorial... Todo esto contribuye a formar no sólo una polémica justificada sino una injusta leyenda negra en torno a la Inquisición.

 

¿Qué hay, pues, de verdad sobre la actividad de la Inquisición, concretamente en España?

 

Se formaron los primeros tribunales en 1242, a partir de un Concilio provincial de Tarragona. Dependían del obispo de la diócesis y, por regla general, su actuación fue moderada. Con la llegada de los Reyes Católicos al poder, el Santo Oficio cambió de modo notable. Isabel y Fernando consideraron que la unidad religiosa debía ser un factor clave en la unidad territorial de sus reinos. La conversión de las minorías hebrea y morisca era la condición para conseguirlo; algunos se bautizaron con convencimiento, otros no y éstos fueron perseguidos por la Inquisición.

En 1478 los Reyes Católicos consiguen del Papa Sixto IV una serie de privilegios en materia religiosa, entre ellos, el nombramiento del Inquisidor General por la monarquía y el control económico del Santo Oficio. Por otra parte, la actitud de los cristianos ante las comunidades judía y morisca en España fue muy variada a lo largo de la Historia. Había judíos asentados en España desde el final del Imperio Romano. Durante la etapa visigoda fueron tolerados y perseguidos en distintas épocas. Algunos reyes castellanos y aragoneses supieron crear condiciones de convivencia pacífica, pero el pueblo llano no miraba con buenos ojos a los hebreos prestamistas (el interés anual legal de los préstamos ascendía al 33%); además se les consideraba, de acuerdo con una actitud muy primaria, culpables de la muerte de Jesucristo. El malestar se transformó a finales del siglo XIV en revueltas y matanzas contra los judíos en el sur y levante español.

Los Reyes Católicos no sentían animadversión personal contra los hebreos (el propio rey Fernando tenía sangre judía por parte de madre) y en su corte se hallaban financieros, consejeros, médicos y artesanos hebreos. Los judíos vivían en barrios especiales (aljamas) y entregaban tributos directamente al rey a cambio de protección. El deseo de unión religiosa y de evitar matanzas populares impulsaron a los Reyes a decretar la expulsión de los judíos españoles (unos 110.000) en marzo de 1492. La alternativa era recibir el bautismo o abandonar los reinos, aunque se preveían consecuencias económicas negativas en los territorios españoles. Sólo unos 10.000 hebreos se adhirieron a la fe cristiana y, entre ellos, bastantes por intereses no religiosos. Entonces surgió el criptojudaísmo, la práctica oculta de la religión de Moisés mientras se mantenía externamente el catolicismo. Contra estos falsos cristianos, como se ha dicho, actuó la Inquisición.

Respecto a los moriscos, unos 350.000 en el siglo XV, la política fue similar. Se intentó de modo más o menos adecuado su conversión tras la toma de Granada, pero al comprobar que su asimilación no era satisfactoria se procedió a la expulsión de los no conversos, tras violentos enfrentamientos, en 1609, bajo el reinado de Felipe III. Durante el siglo XVII aparece con fuerza el fenómeno social de la limpieza de sangre: para acceder a determinados cargos u oficios era necesario ser cristiano viejo, es decir, no tener sangre judía o morisca en los antepasados recientes.

 

¿Qué delitos juzgaba el Tribunal de la Inquisición y cuáles eran las penas?

 

Inicialmente el tribunal fue creado para frenar la heterodoxia entre los bautizados: las causas más frecuentes eran las de falsos conversos del judaísmo y mahometismo; pronto se añadió el luteranismo con focos en Sevilla y Valladolid; y el alumbradismo, movimiento pseudo-místico. También se consideraban delitos contra la fe, la blasfemia, en la medida que podía reflejar la heterodoxia, y la brujería, como subproducto de religiosidad. Además, se perseguían delitos de carácter moral como la bigamia. Con el tiempo se introdujo el delito de resistencia al Santo Oficio, que trataba de garantizar el trabajo del tribunal.

La pena de muerte en hoguera se aplicaba a hereje contumaz no arrepentido. El resto de los delitos se pagaban con excomunión, confiscación de bienes, multas, cárcel, oraciones y limosnas penitenciales. Las sentencias eran leídas y ejecutadas en público en los denominados autos de fe, instrumento inquisitorial para el control religioso de la población.

Desde el siglo XIII, la Iglesia admitió el uso de la tortura para conseguir la confesión y arrepentimiento de los reos. No hay que olvidar que el tormento era utilizado también en los tribunales civiles; en el de la Inquisición se le dio otra finalidad: el acusado confeso arrepentido tras la tortura se libraba de la muerte, algo que no ocurría en la justicia civil. Las torturas eran terribles sufrimientos físicos que no llegaban a mutilar o matar al acusado.

 

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«La verdad une a las personas porque las libera de opiniones individuales». «El amor une a los hombres porque les hace superar los egoísmos individuales». El cristianismo anuncia que «la Verdad es el Amor»

 

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San Juan Maria Vianney, cura de Ars (1786+1859)
Catecismo sobre la oración

 

“Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa.” (Jn 16,24) - 
        Mirad, hijos míos, el tesoro de un cristiano no está en este mundo sino en el cielo.(Mt 6,20) Así pues, nuestro pensamiento tiene que encaminarse hacia donde está nuestro tesoro. La persona humana tiene una tarea muy bella, la de orar y la de amar. Vosotros oráis, vosotros amáis: he aquí la felicidad de la persona en este mundo.
      La oración no es otra cosa que la unión con Dios. Cuando el corazón es puro y está unido a Dios, uno percibe en su interior un bálsamo, una dulzura que embriaga, una luz que deslumbra. En esta íntima unión Dios y el alma son como dos trozos de cirio fundidos en uno; ya no se pueden separar. ¡Qué hermosa es esta unión de Dios con su pequeña criatura! Es una felicidad que sobrepasa toda comprensión. Habíamos merecido no saber orar; pero Dios, en su bondad, nos permite hablarle. Nuestra oración es incienso que él recibe con infinita benevolencia. 
      Hijos míos, tenéis un corazón pequeño, pero la oración lo ensancha y lo capacita para amar a Dios. La oración es una pregustación del cielo, un derivado del paraíso. Nunca nos deja sin dulzura. Es como la miel que desciende al alma y lo suaviza todo. Las penas se deshacen en la oración bien hecha, como la nieve bajo el sol.

 

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La estirpe del Gran Inquisidor ha sobrevivido al personaje de Torquemada e incluso a la institución que él inició. Baste recordar las feroces cazas de brujas padecidas en centroeuropa durante los siglos XVI y XVII. En el siglo XX tampoco han faltado nuevos inquisidores.

 

En la URSS de Stalin fueron ejecutadas las tres cuartas partes de los miembros del partido bolchevique que habían dirigido la Revolución, acusados precisamente de contrarrevolucionarios. Por los mismos años, en la Alemania de Hitler, se llevó a cabo la última y más atroz persecución del pueblo judío, saldada con seis millones de víctimas. En Estados Unidos, tras la Segunda Guerra Mundial, se desató una ola inquisitorial que, si bien no tuvo el elemento criminal de las ya citadas, sí supuso la implantación de la delación como norma de convivencia y la persecución de la disidencia ideológica. Los diferentes casos pueden ser comparados con otros ocurridos siglo y medio antes para llegar a la misma conclusión. Y es que los inquisidores son tan difíciles de erradicar como la mala hierba y, como ésta, crecen en todas partes.

Y comparar el genocidio bolchevique-comunista, nazista o camboyano, con otras injusticias, es haber confundido el mirar con indagar, conocer la historia, los hechos y las intenciones. MM.

 

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San Agustín (354-430) obispo de Hipona, doctor de la Iglesia Católica
Sermón 256, para la fiesta de Pascua 

 

“Levántate y anda” (cf Mt 9,6) -       “Si el Espíritu de Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el mismo que resucitó a Jesús de entre los muertos hará revivir vuestros cuerpos mortales...” (Rm 8,11) Ahora es un cuerpo humano, natural; luego será un cuerpo espiritual. “Adán, el primer hombre, fue creado como un ser con vida. El nuevo Adán, en cambio, es espíritu que da vida.” (1Cor 15,45) Por esto “hará revivir vuestros cuerpos mortales por medio de ese Espíritu suyo que habita en vosotros.” (Rm 8,11).
      ¡Oh que aleluya tan glorioso cantaremos entonces, qué seguridad! Ya no más adversarios, ya no más enemigos, ya no perderemos a ningún amigo. Aquí abajo cantamos las alabanzas de Dios en medio de nuestras preocupaciones. En el cielo las cantaremos con total paz y tranquilidad. Aquí las cantamos destinados a morir; en el cielo en una vida sin fin. Aquí, en la esperanza, allá en la realidad. Aquí, somos viajeros, allá estaremos en nuestra patria. Cantemos pues, ya desde ahora, hermanos, no para saborear ya el reposo, sino para aligerar nuestras penas. Cantemos como lo hacen los viajeros. Canta, pero no dejes de caminar; canta para animarte en medio de las fatigas... ¡Canta y camina!
       ¿Qué quiere decir, camina? Ve adelante, haz progresos en el bien obrar...Camina hacia el bien, avanza en la fe y en la pureza de las costumbres. ¡Canta y camina! ¡No te desvíes, no te eches atrás, no te quedes parado! ¡Volvámonos hacia el Señor!

 

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Cardenal John Henry Newman (1801-1890) fundador del Oratorio de S. Felipe Neri en Gran Bretaña, teólogo de la Iglesia Católica.
PPS, IV, 13 

 

El ejemplo de la higuera -        Sólo una vez al año, pero una vez, el mundo que vemos descubre su poder oculto y se revela de alguna manera él mismo. Entonces aparecen las flores, los árboles frutales y las flores brotan, la hierba y el trigo crecen. Hay, de repente, una energía y una expansión de la vida escondida que Dios ha puesto en el mundo material. Bien, pues, esto nos es un ejemplo de lo que el mundo puede producir bajo las órdenes de Dios. Esta tierra se abrirá un día en el mundo nuevo de luz y de gloria en el que veremos los santos y los ángeles. Quien podría pensar, sin la experiencia de primaveras anteriores, quien podría concebir dos o tres meses antes que el rostro de la naturaleza que parecía muerta, llegaría a ser tan espléndido y tan variado?...
       Así ocurre con aquella primavera eterna que esperan todos los cristianos. Llegará aún cuando tarde. Esperémosla, porque viene “sin tardar” (cf Hb 10,37) Por eso decimos cada día: “Que venga a nosotros tu reino,” (Mt 6,10) que quiere decir: “Muéstrate, Señor, tú que estás sentado en medio de querubines, muéstrate, manifiéstate. Despliega tu poder y ven a salvarnos.” (cf Sal 79,3)

 

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En su «Ética a Nicómaco», Aristóteles dice algo que ‑aunque obvio‑ conviene recordar de vez en cuando: “De las cosas que tienen uso, es posible usarlas bien o mal”. Y, desde luego, tan evidente afirmación es aplicable a las palabras. Su correcta utilización favorece las relaciones interpersonales. Su abuso –su mal uso‑ enturbia y dificulta toda posibilidad de debate y de acuerdo de voluntades mediante el consenso.

 

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Dios es alegría infinita" Santa Teresa de los Andes

 

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Alégrese la madre naturaleza
con el grito de la luna llena:
que no hay noche que no acabe en día,
ni invierno que no reviente en primavera,
ni muerte que no dé paso a la vida;
ni se pudre una semilla
sin resucitar en cosecha.

 

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“Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos, 
la luna y las estrellas que has creado, 
¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, 
el ser humano, para darle poder? 
Lo hiciste poco inferior a los ángeles, 
lo coronaste de gloria y dignidad”(Ps. 8).   

 

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Cuando la Iglesia celebra el Misterio de Cristo, hay una palabra que jalona su oración: ¡Hoy!, como eco de la oración que le enseñó su Señor (Mt 6,11) y de la llamada del Espíritu Santo (Hb 3,7-4,11; Sal 95,7). Este "hoy" del Dios vivo al que el hombre está llamado a entrar, es la "Hora" de la Pascua de Jesús que es eje de toda la historia humana y la guía:

La vida se ha extendido sobre todos los seres y todos están llenos de una amplia luz: el Oriente de los orientes invade el universo, y el que existía "antes del lucero de la mañana" y antes de todos los astros, inmortal e inmenso, el gran Cristo brilla sobre todos los seres más que el sol. Por eso, para nosotros que creemos en él, se instaura un día de luz, largo, eterno, que no se extingue: la Pascua mística (S. Hipólito, pasc. 1-2).

 

Cuando meditamos, oh Cristo, las maravillas que fueron realizadas en este día del domingo de tu santa Resurrección, decimos: Bendito es el día del domingo, porque en él tuvo comienzo la Creación...la salvación del mundo...la renovación del género humano...en él, el cielo y la tierra se regocijaron y el universo entero quedó lleno de luz. Bendito es el día del domingo, porque en él fueron abiertas las puertas del paraíso para que Adán y todos los desterrados entraran en él sin temor (Fanqîth, Oficio siriaco de Antioquía, vol 6, 1ª parte del verano, p.193b).

 

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«El cosmos creado ha sido confiado por Dios al ser humano» - En un libro sagrado, muy querido para millones de creyentes, se lee que, en el comienzo de los tiempos, Dios creó el universo en todos sus maravillosos aspectos: el cielo, la tierra, el mar y, al final, creó al hombre como rey de este cosmos, confiándolo a sus cuidados. Es la narración del Génesis.

La visión de la Iglesia católica, y de la Santa Sede en particular, sobre los problemas que se debaten aquí, se inspira en esas páginas de la Biblia. Permítanme que, por un breve momento, recordemos estas páginas que pertenecen al patrimonio de la humanidad. Ellas nos dicen que el cosmos creado ha sido confiado por Dios al ser humano, que ocupa un lugar central en el mundo, para que lo gobierne con sabiduría y responsabilidad, respetando el orden que Dios ha establecido en su creación (cf. Juan Pablo II Discurso a la Pontificia Academia de las ciencias, 22 de noviembre de 1991, n. 6).

 

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Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Gen. 1, 24-25

 

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“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

 

Gracias por venir a visitarnos

VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.

 

‘La verdad sobre El Código Da Vinci’
Autor:
José Antonio ULLATE

Editorial: LibrosLibres. Madrid, 2004.  189 pp.

 

‘Historia de la Inquisición en España y América’

(El conocimiento científico y el proceso histórico de la Institución (1478-1834).

Es una elevada tarea historiográfica con planteamientos científicos, bases documentales, tratamiento y lenguaje actuales.

Obra dirigida por don Joaquín PÉREZ VILLANUEVA y Bartolomé ESCANDELL BONET.

 

‘La inquisición española’

Autora:(Comella Beatriz.-

Editorial: BAC- Centro de estudios inquisitoriales- Madrid-España. 

Contigo, Señor Jesús, todos seremos compasivos y disfrutaremos de tu Amor.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).