Monday 27 March 2017 | Actualizada : 2017-03-03
 
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"Recordemos que en el juicio de Nüremberg fueron juzgados y castigados magistrados alemanes que habían aplicado leyes nazis inicuas y fueron castigados, no por haberlas aplicado mal, sino precisamente por haberlas aplicado".

 

 

Nosotros los cristianos no llegamos a un grado de bondad y madurez espiritual de la noche a la mañana; nuestra vida es un continuo caminar. Incluso en los tramos rectos, he encontrado lugares con niebla tan densa que he tenido que seguir adelante creyendo que Jesús iba conmigo guiándome... Me di cuenta de que cuando me acercaba a Jesús despojada de toda pretensión, con espíritu de necesidad, lista para escucharlo y recibir lo que EL tuviera para mí, EL me había encontrado ya en mi punto de mayor necesidad... Cuando el futuro nos parece tenebroso y desolado, con EL todo se transforma en una vida nueva llena de gozo.” [Catherine Marshall (encontrarnos con Dios)].

 

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Y recordemos que una de las artimañas del enemigo consiste en utilizar «tontos útiles». Allanan el camino y los sucesos posteriores los devoran. Dan la vida por una fidelidad al progreso y éste les devora a través de una supuesta libertad para el aborto que termina por no parecerse en nada a la que ellos contribuyeron a implantar. Mientras los inocentes son asesinados en mataderos legales, y de «tontos útiles» es la gran culpa.

 

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…como que los nazis “rechazaron muchos elementos del cristianismo pero conservaron otros”. Difícil papeleta la de delimitar las influencias. Imaginemos el hijo de un hombre de fuertes convicciones políticas que es asesinado por su hijo que ha abrazado la postura ideológica contraria. Es lícito considerar que el acto del hijo es culpa del padre porque ha tomado algunos elementos que le enseñó éste, como por ejemplo acercarse al lugar del crimen andando (se lo enseñó su padre) hablando con su misma lengua, y usando pantalones como él en lugar de vestir un Sari, por ejemplo. ¿Convierte al cristianismo culpable de los crímenes de Hitler el hecho que Hitler hablase bien de la persona de Jesús?

Una vez más nos encontramos frente al uso de la Historia como una arma para la guerra, en este caso, para la guerra contra el cristianismo una vez más. En todo caso, puede haber dolor pero no sorpresa.

 

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Primero el mal se presenta como menor y tolerable, luego como algo normal, luego como algo deseable y finalmente como algo obligatorio... Veamos si no, fenómenos como el aborto, el activismo gay, asociaciones pro-pedofilía, comunismo nazismo, islamo-fascismo…

 

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Pío XII – y el nacionalismo

 

 

Eugenio Pacelli, futuro Pío XII, fue Cardenal Secretario de Estado de su antecesor, Pío XI. A la muerte de éste, fue coronado Papa en marzo de 1939 y, por tanto, gobernó la Iglesia durante los tormentosos años de la II Guerra Mundial, ya que falleció en 1958.

 

Persiste una campaña velada (y a veces no tanto) que tiende a responsabilizar a los católicos en general y a Pío XII en particular, por los horrores cometidos contra los judíos por el nazismo. Esta campaña va deformando lentamente la verdad histórica y llevando a las personas desprevenidas a la impresión de que los católicos, la Santa Sede y el papa tuvieron alguna responsabilidad en ello. No es así, desde luego.

A quien le interese profundizar el punto no le ha de faltar material. El Padre Pierre Bret, S.J., especialista en historia del Vaticano durante Pío XI y Pío XII, fue el coordinador de la edición en doce volúmenes de las actas y documentos de la Santa Sede relativos a la «Shoah», tarea que demandó dieciocho años y que el P. Blet condensó en un libro, obra calificada de «magistral» por la crítica[1].

Pío XII conocía bien Alemania. Fue nuncio en Berlín durante la Primera Guerra Mundial y, luego, como Secretario de Estado de Pío XI, tuvo numerosas intervenciones ante el rumbo que estaba tomando la política alemana. En calidad de tal, intervino decisivamente en la encíclica de Pío XI, conocida como «Mit brennender Sorge» (que puede traducirse «Con ardiente preocupación»). La iniciativa de la encíclica partió, contrariamente a lo que se cree, de los obispos alemanes, el primer borrador fue redactado en Roma por el Cardenal Faulhaber. El entonces Cardenal Pacelli, que dominaba el alemán, le dió forma definitiva y, presentada a Pío XI, fue firmada y publicada [2].

La encíclica denunciaba la ideología y la conducta nazis, y condenaba el culto a la personalidad en términos que vale la pena citar. «Quien quiera que, con sacrílego desconocimiento de las diferencias esenciales entre Dios y la criatura, entre el Hombre-Dios y el simple hombre, osara levantar a un mortal, aunque fuera el más grande de todos los tiempos, a nivel de Cristo, más aún, por encima de El o contra El, ese merece que se le diga que es un profeta de fantasías, al que se le aplica espantosamente la palabra terrible de la Escritura. El que vive en los Cielos se ríe de ellos». Nadie había hablado antes, directamente y en esos términos, a Adolfo Hitler. No advirtió quién pueda haberlo hecho, ni antes ni después, pero si alguien lo hizo, a lo sumo podrá decir que hizo lo mismo que la Iglesia alemana y sus Obispos, que el futuro Pío XII y que Pío XI.

Fue una sorpresa general, agrega De la Vega-Hazas, para fieles, autoridades y policía, la lectura de la encíclica, el domingo 21 de marzo de 1937, en todos los templos católicos alemanes, que eran más de 11.000. La unanimidad fue absoluta. Y, en toda la breve historia del III Reich, nunca recibió éste en Alemania una crítica que llegara a acercarse a la de «Mit brennender Sorge».

La Iglesia Católica fue así quien, antes que nadie, cuando aún no había estallado la guerra, con más valor que nadie, condenó al nazismo, mientras países que hoy callan cuando se la ataca, negociaban con Berlín.

A partir de 1940, ya elevado al Papado, Pío XII multiplica los esfuerzos y las intervenciones en defensa de los judíos perseguidos en Alemania y en los países ocupados por ella. Es imposible reseñar todas esas intervenciones; baste decir que, veinte años después, cita el Padre Blet que el entonces cónsul de Israel en Milán, Pinchas Lapides, cree poder evaluar en 860.000 el número de judíos salvados por la Iglesia.

Después del radio mensaje pontificio de la Navidad de 1942, el Servicio de Seguridad del Reich afirmó del Papa que era «el portavoz de los judíos criminales de guerra».

En un interesante artículo de Vincent Tremolet de Villers [3], comentando también la obra del P. Blet, se relata que cuando en 1943, los alemanes entraron en Roma, los jefes de la comunidad judía fueron convocados al cuartel general de las SS, donde se les intimó a entregar en veinticuatro horas 50 kilos de oro, bajo amenaza de ser deportados todos los judíos de la ciudad. El Gran Rabino de Roma, Zolli, no habiendo podido reunir más de 35 kilos, apeló a Pío XII, que ordenó fundir los vasos sagrados de todas las parroquias romanas. Este gesto fue superfluo, puesto que poco después el mismo rabino informaba al Papa que los quince kilos faltantes habían sido donados por la comunidad católica romana.

A partir de allí, sin embargo, empezó la persecución a los judíos de Roma. El Papa, entonces, ordenó levantar las barreras canónicas y abrir las clausuras de los monasterios que recogieron hombres y mujeres indistintamente, para protegerlos de la persecución. Tan valiente y ejemplar caridad tuvo frutos espirituales: el más destacado, la conversión del propio rabino Zolli, quien se hizo bautizar tomando el nombre de Eugenio, por Eugenio Pacelli, Papa Pío XII.

El canal de televisión italiano Sat 2000 difundió el pasado marzo un reportaje sobre la vida de Pío XII y dio a conocer una carta del científico judío alemán -radicado en los Estados Unidos- Albert Einstein en la que elogia al Pontífice por su defensa de los judíos. La carta fue revelada por el sacerdote alemán Peter Gumpel, relator histórico e la causa de beatificación del Papa Pacelli, que fue introducida en 1967. «En una declaración del 23 de diciembre de 1940 tras poner su esperanza en la resistencia al nazismo, primero en las universidades y luego en la prensa libre alemana, Einstein admitió que la única organización que tuvo el coraje de ponerse contra Hitler fue la Iglesia Católica. y de un desinterés despreciativo pasó a una admiración incondicional y sin reservas».

En el memorial de Yad Vachem, en el valle de los Justos, un árbol fue plantado en recuerdo de Pío XII.

El Papa Pacelli fue un ejemplo de firmeza en la defensa de la Fe y prudencia en el uso de su poder espiritual en tiempos de terrible conmoción. Se le reprocha, injustamente, una supuesta «pasividad» en su conducta. Ya se ha visto todo lo que hizo por los perseguidos. Pero si él hizo eso por los amenazados directamente, debía velar con especial cuidado por su propia grey y por la Iglesia alemana. La amenaza de crear una Iglesia cismática en Alemania, con las consiguientes persecuciones a obispos, sacerdotes y fieles católicos, estaba latente, y solamente su prudencia, sin mengua de su afirmación doctrinaria sin claudicaciones, permitió superar esos tiempos de prueba.

Ese fue Pío XII, Papa en tiempos de convulsión, severo en el juicio de los injustos, bondadoso hasta el heroísmo con los perseguidos. Los católicos tenemos obligación de restablecer la verdad y defender su memoria.

[1] Pío XII y la Segunda Guerra Mundial, ed. Perrin, París.
[2] De la Vega-Hazas, Julio, El nacionalsocialismo y la Iglesia, en Revista Palabra, IX.1997.
[3] Pío XII y el secreto de los archivos, «Spectacle du Monde» n° 428, noviembre de 1997.

Juan Mª. Bordaberry. 

 

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Una Nación no se edifica desde la mentira, el olvido o el escarnio; desde el regocijo por la discordida o la envidia. Una Nación, una gran Nación es el esfuerzo de generaciones que legan su herencia y la pasan a la siguiente como corredores que pasan su testigo corriendo por una playa infinita. Una Nación es la proyección del Amor en el tiempo.-.-

“Los pueblos son juzgados por la historia de acuerdo con su aportación a la cultura de otros pueblos que florecieron contemporáneamente y de acuerdo con su aportación a las culturas surgidas con posterioridad.”
T. S. Eliot, “Notas para la definición de la cultura”.

 

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La historia definitiva del Holocausto

 

MADRID. Dice el viejo adagio que quienes olvidan la historia están condenados a repetirla. ¿Conocemos a fondo los hechos y los entresijos del Holocausto, el mayor crimen contra la Humanidad nunca cometido, por haber sido obra de un Estado moderno, avanzado y culto que puso los medios más adelantados de la técnica para aniquilar a toda una raza? El historiador Laurence Rees ha indagado en la historia del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau para arrojar luz sobre «la solución final del problema judío» y ha llegado a conclusiones sorprendentes, que no diluyen, sino que perfilan las responsabilidades de los jerarcas nazis, desde Hitler y sus colaboradores más próximos, como Heinrich Himmler y Reinhard Heydrich, hasta los ejecutores directos, como Rudolph Hoess o el médico Joseph Mengele. Hitler llevó hasta las últimas consecuencias, a pesar de los reveses en los frentes de batalla, dos de las ideas centrales de su siniestro libro «Mein Kampf», la búsqueda de «espacio vital» para el pueblo alemán ario y la condena absoluta de la raza judía, a la que culpaba directamente de la derrota en la Primera Guerra Mundial. Ahora bien, ni la persecución sistemática contra los judíos comenzó desde el día en que Hitler y el NSADP ganaron las elecciones, lo que por increíble que parezca ocurrió de forma democrática, ni la invasión de la URSS se produjo en aquella década de los años 30, sino hasta 1941. Rees centra su monografía en la historia de Auschwitz, cuya creación y desarrollo ejemplifica su tesis central: «La idea de que los nazis fueron incrementando de forma gradual la persecución a los judíos se opone a la evidente necesidad que tiene el ser humano de determinar el momento concreto en que se tomó la decisión que se tradujo en la «solución» final y las cámaras de gas en Auschwitz... El regimen nazi fue uno de los que practicaron lo que un historiador calificó con la célebre frase de «radicalización acumulativa». por la cual cada decisión derivaba en una crisis que acababa por traducirse en una decisión aún más radical». La ventaja histórica de Auschwitz es que tiene una fecha de fundación, 14 de junio de 1940, y otra de caducidad, la liberación del campo el 27 de enero de 1945, que Rees recorre a lo largo de 349 páginas, después de haber investigado el tema durante quince años consultando los archivos abiertos tras la caída del Muro, y haber entrevistado no sólo a supervivientes de la Shoah, sino también a miembros del partido nazi. El punto de partida fue una de estas últimas entrevistas; a la pregunta «¿Qué imagen conserva del Tercer Reich?», el secretario personal de Goebbels, Wilfred von Oven, respondió: «Fue un paraíso». El proceso dinámico y radical de toma de decisiones entre los jerarcas nazis y el absoluto sometimiento del pueblo alemán a su ideología convirtieron el Holocausto en una «empresa colectiva compartida por miles de personas que decidieron por sí mismas no sólo participar, sino aportar sus propias iniciativas con la intención de resolver el problema de cómo matar a seres humanos y deshacerse de sus cadáveres a una escala jamás concebida con anterioridad». Un proceso que se fue desarrollando a partir de los problemas y las necesidades que él mismo iba generando. La creación del campo, su concepción como gran laboratorio agronómico, su posterior utilización como campo de deportación masiva y al final, como centro de exterminio (cerca de un millón y medio de personas fueron asesinadas), pueden explicarse bajo la teoría de las catástrofes y el efecto mariposa. Pero allí también la naturaleza humana mostró altísimas cimas de heroísmo y capacidad de supervivencia (hubo resistencia y también un levantamiento), aunque también, y mucho más a menudo, sus abismos más horrendos (corrupción entre verdugos y víctimas, delaciones...).  TULIO DEMICHELI/ 2005.01.29-‘ABC’ Esp.

 

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«Liberté» o muerte

 

Estoy a la espera de que la presidencia de la República Francesa pida perdón por los muertos de la revolución, aquellos a los que se dio a elegir entre «Libertad, igualdad, fraternidad» o muerte. En La Vendée los campesinos católicos se enfrentaron a las tropas, como harían después los «cristeros» contra los masones de la revolución mexicana. El resultado fue de entre 150.000 y 300.000 muertos, según se sigan los datos de Vittorio Messori o de Javier Tusell. Para quienes se habían escondido o escapado, el plan B fue la muerte por hambre...

 

«Acabo de enterrar a un pueblo entero en las ciénagas y los bosques de Savenay», así relataba el general jacobino Westermann al Comité de Salud Pública de París el resultado de la gran batalla en La Vendée, donde fueron masacrados los opositores a la Revolución Francesa. «Ejecutando las órdenes que me habéis dado -confirmaba-, he aplastado a los niños bajo los cascos de los caballos y masacrado a las mujeres, que así no parirán más bandoleros. No tengo un solo prisionero que lamentar. Los he exterminado a todos». En La Vendée los campesinos católicos se enfrentaron a las tropas, como harían después los «cristeros» contra los masones de la revolución mexicana. El resultado fue de entre 150.000 y 300.000 muertos, según se sigan los datos de Vittorio Messori o de Javier Tusell. Para quienes se habían escondido o escapado, el plan B fue la muerte por hambre: como ha probado el historiador Reynald Secher los geómetras estatales destruyeron 10.050 casas. Sin contar los miles de muertos en la guillotina, es claro que la Revolución Francesa fue un genocidio. ¿Por qué, entonces, está idealizada? Supongo que la propaganda no es ajena a ello. En palabras de Tusell: «La interpretación revisionista (de la Revolución) no sólo es cierta, sino que quizá pueda ser aplicada a otros sucesos revolucionarios. Es más que probable que Rusia hubiera podido avanzar mucho más rápidamente en el camino de la libertad y del desarrollo económico librándose de los 50 millones de muertos del estalinismo». Todo lo que de bueno tiene 1789 en la opinión común de la gente lo tiene de malo la Inquisición. Hasta el extremo de que José Borrell justificaba recientemente su negativa a incluir una alusión a los orígenes cristianos de Europa en el preámbulo de la Constitución de la UE porque, a su juicio, «hablar de cristianismo obligaría a mencionar también la Inquisición, las cruzadas y las hogueras». Cristianismo, o por lo menos Iglesia, es para muchos Inquisición. Revolución Francesa es, en la misma medida, libertad. Esta semana hemos conocido los resultados del simposio celebrado hace cinco años sobre la Inquisición. En 800 páginas el profesor Agostino Borromeo ha recopilado las intervenciones de los expertos. El resultado es terrible. Entre 1540 y 1700 los tribunales españoles celebraron 44.674 juicios por herejía, condenaron al 3,5 por 100 de los acusados y llegaron a ejecutar al 1,8. En relación a la brujería, en aquellos 160 años se quemaron 59 brujas en España, 36 en Italia, 4 en Portugal y 25.000 en Alemania, donde también juzgaban por este concepto los tribunales civiles. Nada induce a sentirse orgullosos de la Inquisición, sin embargo es la segunda vez al menos que oigo a Juan Pablo II pedir perdón por ella. Estoy a la espera de que la presidencia de la República Francesa pida perdón por los muertos de la revolución, aquellos a los que se dio a elegir entre «Libertad, igualdad, fraternidad» o muerte. O que los presidentes ruso o mexicano hagan lo propio.

L.R. 2004.06.18 ESP.

 

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1) Atribuir a la Iglesia Católica “la postergación y humillación sistemática de la mujer”. Esta falsedad es todavía más grande, pues una de las causas de la difusión del primitivo cristianismo fue el papel importante que la mujer tuvo en él, muy por encima de la que tenía en el imperio romano. Y fue precisamente en la Edad Media cristiana donde la mujer alcanzó una dignidad y un poder como nunca había tenido.

El señor escritor Vargas Llosa debería leer, al menos, los libros de la medievalista francesa Règine Pernoud para salir de su error. Sin una serie de mujeres descollantes —Genoveva, Juana de Arco, Catalina de Siena, Eloisa, Hildegarda de Bingen, Leonor de Aquitania, Blanca de Castilla, etc.—, que eran admiradas y respetadas por las autoridades civiles y religiosas de su tiempo, incluido el Papa, posiblemente la civilización europea habría sido imposible. Cualquier mujer podía entonces establecer un negocio o adquirir una propiedad sin autorización de su marido. Y fueron las damas del medioevo las que educaron y afinaron a los hombres, crearon el amor cortés, la galantería y el honor de servir el hombre a la mujer. ¿Donde está, pues, la “postergación y humillación sistemática de la mujer”? Fue con el Renacimiento y el nuevo auge del Derecho Romano cuando la mujer perdió los derechos que había ganado en la Edad Media.

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2) Atribuir a la Iglesia Católica el haber mandado a la hoguera a millares de católicos e infieles en la Edad Media. El tema de la Inquisición merece un comentario más detenido y matizado del que es posible aquí. Remito a estudios serios sobre la Inquisición española como los del historiador inglés Henry Kamen o la española Beatriz Comella. Pero sí hay que saber, por lo menos, que su importancia no fue en la Edad Media, que termina en el Siglo XIV, sino en pleno Renacimiento y más allá, hasta el XVII y XVIII, que es cuando pasó del poder eclesiástico al poder civil.

Inquisiciones hubo tantas como religiones había en esos siglos. Para esa época, un ataque a la religión de un país —ya fuera la católica, la luterana, la anglicana o la calvinista— suponía algo tan importante para la estabilidad de su gobierno, como lo que es el terrorismo o la guerrilla para una democracia actual. En cuanto a la Inquisición española, en su momento de mayor auge, entre 1540 y 1700, los condenados a la hoguera fueron 1.346, que representan un 1,9% de todos los procesados. La Revolución Francesa, tan alabada por los laicistas como Vargas Llosa, en pocos días, llevó a la guillotina cifras posiblemente superiores, exterminó a todos los de la región de la Vandeé y además arrasó con gran cantidad de edificios y objetos de arte religiosos. Y todo eso en nombre de la igualdad, libertad y fraternidad.

 

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Otras víctimas de Auschwitz

 

Tomás Alfaro Drake

“Ven, vamos a sacrificarnos por nuestro pueblo”, dijo Edith.

Holanda, 1942. Empiezan las deportaciones de judíos. Luteranos, calvinistas y católicos acuerdan leer, el mismo día, en sus servicios religiosos, un texto conjunto de protesta contra esa barbarie. La Gestapo está alerta. Recuerda la lectura, el día de Pascua de 1939, en todos los púlpitos de Alemania, de la encíclica de Pío XI Con profunda preocupación. La más dura condena del nazismo, proclamada en cada rincón de Alemania, cuando todavía Francia e Inglaterra coqueteaban con Hitler. Muchos sacerdotes y católicos comprometidos pagaron muy cara la osadía.

 

Para evitar que eso se repita la Gestapo avisa a todas las autoridades cristianas de Holanda. Si hacen algún movimiento, la orden de deportación se extenderá a los judíos conversos a sus credos. Calvinistas y luteranos dan marcha atrás, pero Pío XII se mantiene firme y el texto de condena se lee en todas las iglesias católicas de Holanda. Unos días más tarde, las SS entran en el convento del Carmelo de Echt y se llevan a dos monjas hermanas, Edith y Rosa Stein, judías conversas. Las últimas palabras que Edith, sor Benedicta de la Cruz, dice a su hermana en presencia de todas sus hermanas de religión son: “Ven, vamos a sacrificarnos por nuestro pueblo”.

 

En 1933, nueve años antes, recién ingresada en el Carmelo, dejó escrito: “Me dirigí al Redentor y le dije que sabía muy bien qué clase de Cruz pesaba sobre el pueblo judío. [...] quienes tenían la gracia de entenderlo, deberían aceptar esa Cruz con plenitud, en nombre de todos. Me daba cuenta de que estaba dispuesta y pedía al Señor que me hiciera ver cómo debía realizarlo. [...] tuve la íntima certeza de haber sido escuchada, aunque no supiera en qué consistía aquella Cruz que  me imponía”. Una semana más tarde de la detención, el domingo 9 de Agosto de 1942, sor Benedicta de la Cruz moría gaseada en Auschwitz. Sólo en Holanda, en ese día y en la misma ruta seguida por Edith, fueron trescientos los católicos judíos llevados a la muerte. La mayoría religiosos. 

 

Los escasos testimonios de quienes compartieron esos días son coincidentes. Sor Benedicta de la Cruz fue fuente de alegría y serenidad para todos los que estaban con ella. En una escala entre tren y tren en Amerstorf, todavía en Holanda, un agente holandés, enviado por sus hermanas carmelitas se ofreció a gestionar su liberación. Ella se negó diciendo: “¿Por qué voy a ser yo la excepción. Si no puedo compartir la suerte de los demás consideraría inútil mi vida”. La siguiente estación fue Auschwitz.

 

He querido dejar pasar unos días de respetuoso silencio desde el recuerdo de la liberación de Auschwitz. En estos días, mi oración se ha elevado por todos los que fueron llevados al sacrificio por una maldad innombrable. Pero en el anuncio del escalofriante documental realizado por TVE, siempre aparecía el mismo flash. Dios no estaba en Auschwitz. Entiendo perfectamente que un prisionero sintiera eso. No entiendo que ése sea el reclamo sistemáticamente utilizado para conseguir audiencia. Dios sí estaba en Auschwitz. Estaba en sor Benedicta de la Cruz. Estaba en todos los hombres mujeres y niños que hacían cola para ser gaseados. Y estaba llorando. ¿Por qué no hacía nada? Porque Él mismo ha sacrificado su omnipotencia por el más maravilloso, terrible y misterioso don que ha hecho al hombre: la libertad. ¿Debería revocarlo?

 

El 11-10-98, Juan Pablo II canonizó a santa Edith, Benedicta de la Cruz, Stein.

 

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Camino a Auschwitz. Edith Stein

 

Edith Stein: judía, filósofa, monja, mártir
y Patrona de Europa (1891-1942)


Autora: Mª Mercedes Álvarez Pérez
Ed: Magisterio Casals. Biografía joven
Páginas: 161.


Sorprende esta biografía por el modo con que la autora, de una forma muy sencilla, amena, y asequible para edades desde los catorce años, nos narra la vida apasionante de una mujer que sin duda han marcado el talante intelectual del siglo XX.

Judía que pierde la fe a los catorce años (1905). Pronto se inicia en la filosofía (Círculo de Gotinga) conectando con Husserl, padre de la fenomenología, y también con Max Scheler y Adolf Reinach, quienes dan pinceladas cristianas a la filosofía que ofrecía Husserl. Se convierte al catolicismo en 1921 leyendo en casa de unos amigos a Santa Teresa de Jesús de un golpe (entre otros sucesos que le acompañan y dirigen su conversión), da conferencias sobre la figura de la mujer, imparte clases en un colegio de dominicas en Espira. Decide entrar en el Carmelo (en Colonia) sin dejar los estudios filosóficos impulsados por su director espiritual. En agosto de 1942 los nazis entran en un convento de carmelitas en Holanda (Echt) donde está refugiada Edith junto con su hermana Rosa (que era la portera del convento y que se convirtió al catolicismo cuando murió la madre de ambas). Se llevan a las hermanas del convento por ser de raza judía. Sin saber hacia dónde la dirigen, Edith acepta la voluntad de Dios con ánimo fuerte y con alegría. El tren que se hace con ellas tiene una meta: Auschwitz. Muere mártir el 9 de agosto de ese año en las cámaras de gas.

La vida de Edith viene marcada por un encuentro constante, antes y después de su conversión, con la Cruz. Está como bendecida por la Cruz del Señor. Por eso decide ponerse el nombre de Sor Teresa Benedicta de la Cruz.

A los dos años de nacer pierde a su padre. Su madre se hace cargo de una familia de once hermanos y Edith es la menor. En plena Guerra Mundial (1915) se ofrece voluntaria en la Cruz Roja, donde por sus méritos y la atención desmesurada a los enfermos le hacen merecedora de la Medalla del Valor. En la Universidad no le dan la cátedra por ser judía. Cuando decide entrar en el Carmelo, su madre se opone de tal modo, que Edith llega a perder el sueño varias noches. Su madre no le corresponde todas las cartas que Edith le escribe tan cariñosamente.

El Papa Juan Pablo II la canoniza en Roma el 11 de octubre de 1998. Un año más tarde, el 1 de octubre, es proclamada Patrona de Europa junto a santa Catalina de Siena y a santa Brígida de Suecia.

Alberto Sánchez León

 

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Evangelio según San Juan 15,26-27.16,1-4.

 

Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí. Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio. Les he dicho esto para que no se escandalicen. Serán echados de las sinagogas, más aún, llegará la hora en que los mismos que les den muerte pensarán que tributan culto a Dios. Y los tratarán así porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Les he advertido esto para que cuando llegue esa hora, recuerden que ya lo había dicho. No les dije estas cosas desde el principio, porque yo estaba con ustedes.

Santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein (1891-1942) carmelita y mártir, co-patrona de Europa - Poesías, Pentecostés 1937

 

 

“El defensor que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad” (Jn 15,26)


¿Quién eres, dulce luz que me inundas
alumbrando las tinieblas de mi corazón?
Tu mano me guía como una madre
Si me soltaras
Ningún paso ya sabría dar.
Tú eres el espacio
Que entraña en si todo mi ser y me ampara.
Lejos de ti me hundiría en el abismo de la nada
De la que me salvaste y levantaste a la luz.
Tú, más cerca de mí que yo misma
Más interior que mi interior
Y al mismo tiempo inaccesible,
más allá de todo nombre:
Espíritu Santo- Amor eterno.
...
¿Eres Espíritu de plenitud y de poder
con que el Cordero rompe los sellos
de los designios divinos?
Enviados por Ti los mensajeros del juicio
Van por el mundo con la espada afilada
A separar el reino de la luz del reino de la noche.
Será un cielo nuevo y una tierra nueva,
Y todo recobrará el lugar que le pertenece,
Gracias a tu aliento:
Espíritu Santo – Poder victorioso!

  

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…como Pedro y Pablo, afrontar mares y romper confines anunciando a Cristo…

«Duc in altum» (Lc 5,4) dijo Cristo al apóstol Pedro en el Mar de Galilea.

 

El mayor extravío de la mente humana es creer algo porque uno desee que sea así. Pasteur

 

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El ideal o el proyecto más noble puede ser objeto de burla o de ridiculizaciones fáciles. Para eso no se necesita la menor inteligencia.  Alexander Kuprin

 

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"Se recurre con frecuencia a la calumnia, la mentira, el infundio, sin preocuparse de contrastar la información para comprobar su veracidad. Ello obedece a la táctica de que se sabe que una vez vertida una información negativa sobre algo o alguien, cosa que es muy fácil, demostrar la verdad requiere un gran esfuerzo y tiempo y gran parte del daño queda hecho de todas maneras."(Jesús Sáiz Luca de Tena y Mercedes Soto Falcó)

 

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«Usted no debe decirnos lo que dijo el soldado ni ninguna otra persona, señor», respondió el Juez: «Esto no es evidencia.»

 

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Un fenómeno de alcance mundial

Protestas siglo XXI - ¿rebelión globalizada?


Desde la patagonia argentina hasta las estepas de Rusia, un enorme incendio consume las naciones. Las rebeliones se suceden unas a otras, sin dejar campos fuera: contra los gobiernos, los políticos, la autoridad, el Papa, la familia, las empresas, la moral o la civilización, entre otros. Diferentes entre sus motivaciones originales mantienen, sin embargo, características semejantes: alto impacto emocional, rebelión sin propuesta... anarquía como último término. Escribe Andrés Silva Haro, director

 

Las imágenes de Argentina a finales del 2001 recorrieron en cuestión de segundos los omnipresentes cables de las agencias noticiosas para llegar a prácticamente todos los ciudadanos del planeta. Masas enfurecidas recorrían las calles, golpeaban cacerolas, amenazaban con decapitar a cualquier autoridad que se cruzase en su camino, hasta que llegaron al corazón simbólico del poder: la Casa de Gobierno. Los eventos se precipitaron vertiginosamente. En pocas horas caía un presidente, y todo un sistema que ya venía haciendo crujir la estructura que todos repudiaban pero que con mayor o menor fortuna era vivida por una nación entera.

Desde la caída del presidente Fernando de la Rúa, hasta el advenimiento de Eduardo Duhalde, Argentina pasó por cinco presidentes, en cuestión de días. Las hordas populares no han cesado más que por breves períodos, manteniendo el tono implícito de "gobierno condicional", y sujeto a ser derrocado en cualquier momento si no cumple las expectativas que por fuerza imponen los manifestantes.

Sin negar las legítimas reivindicaciones expresadas por las turbas, el grado simbólico que alcanzó para el resto de las naciones sentó un precedente a la altura de la Revolución Francesa. Desde entonces y hasta ahora, no han dejado de sucederse protestas similares en distintas capitales del mundo o en diversas esferas de la vida.

"Cacerolazos" de variopinta motivación ocupan titulares de la prensa e intentan hacer tambalear prácticamente a todas las formas de poder. A pocos días del derrocamiento popular del presidente radical argentino, se iniciaron protestas en Madagascar, Colombia, Venezuela, Australia, Ecuador, Bolivia y Paraguay.

El escándalo financiero de Enron, y el "destape" mediático de los sacerdotes pedófilos norteamericanos, iniciaron otro género de protestas, esta vez cuestionando la legitimidad del capitalismo, o de la constitución moral y jerárquica de la Iglesia. Por estos meses también han surgido otros géneros de protestas. Las movilizaciones ecológico-antiglobalistas adquirieron progresivo dramatismo dondequiera se reuniesen los líderes mundiales acusados de globalistas y antiecológicos. Prácticamente de la mano surgen cual hongos tras la lluvia "organizaciones", "colectivos", "asambleas", etc., reclamando diversos derechos y exigiendo derrocamientos locales, modificaciones estructurales, o arrepentimientos de las autoridades por legítimas disposiciones que habían tomado en el tiempo. Este es el caso de agrupaciones feministas, homosexuales, pederastas, comunistas, ecológicas, terroristas o abortistas que exigían "mea culpas" y cambios a la Iglesia (rebeliones contra el Santo Padre, acusaciones blasfemas, etc.), modificaciones sociales que terminan por abolir a la familia, a la propiedad privada, y al mismo Estado.

Nadie puede sostener que el incendio de un bosque se compone de cien mil incendios particulares inconexos entre uno y otro. Cuando se analizan diversos hechos en que se encuentran patrones comunes, se concluye forzosamente que nos encontramos ante un fenómeno similar, un factor común. Este es el caso que analizaremos a continuación.

El mito de 1789 renace hoy

Pese a haber sido desmitificado en innumerables ocasiones, el horroroso suceso de 1789 en Francia continúa siendo enseñado con vetas de heroísmo y admiración en la mayor parte de los centros educativos del mundo. A los chicos se les ha contado por generaciones que el pueblo francés se rebeló contra la autoridad corrupta y formó por primera vez en la historia un "gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo y con el pueblo".

La verdad histórica es muy diferente, y no viene al caso reseñarla en este espacio. Pero consignemos, al menos, que ni fue popular, ni fue benéfica para el pueblo francés, ni representó a Francia, ni produjo resultado alguno que pueda ser elogiable. Lo peor, sin duda, fue la proclamación de sus tres banderas revolucionarias: falsa igualdad, perversa libertad y engañosa fraternidad (Para más información, leer Revolución Francesa: 210 años de mentiras ahora develadas).

Para efectos de nuestro análisis, lo central de este mito es la idea transmitida en el imaginario popular: el pueblo (conjunto de oprimidos) se rebela (recurre a la violencia) y hace justicia por su propia mano (asume el poder). Esta idea "romántica" ha estado presente en prácticamente todas las otras revoluciones que sobrevinieron a partir de entonces. A efectos de psicología social, podríamos resumirla de la siguiente forma: nadie vela mejor por los intereses del pueblo, que el mismo pueblo; toda autoridad con el tiempo se corrompe por el poder, y debe ser reemplazada una vez más por legítimos representantes de los intereses populares, aún no corrompidos por el poder.

Las turbas que han protestado desde el derrocamiento argentino hasta hoy, han tenido esta imagen en mente manifestada de diversas formas. Quienes reclaman cambios en la Iglesia, exigen representatividad popular, elección de las autoridades, remoción de la jerarquía, etc. Quienes lo hacen en el ámbito económico exigen representatividad popular en las empresas, elección de las autoridades, remoción de los directivos, etc. Quienes protestan en el campo de la corrupción gubernamental, exigen elecciones libres, remoción de las autoridades, etc.

Advertimos en este punto que en ningún caso negamos las legítimas protestas. La descomposición moral y las consecuencias forzosas que ha implicado el abandono de la ley del Evangelio durante siglos, así como el desprecio hacia las sanas directivas indicadas por la Santa Iglesia, producen inevitablemente la corrupción en todos los campos del actuar humano: gobiernos corruptos, empresarios inescrupulosos, pastores inmorales, abuso de poder, pobrezas escandalosas, desastres familiares, legislaciones injustas, crímenes impunes, etc. Por lo tanto, es lícito y necesario denunciar y modificar aquello que es fruto del pecado. Pero el vicio no se combate con vicio, sino con virtud. El mal no se enfrenta con otro mal, sino con el bien. Una estructura perversa no se corrige con otra igualmente perversa.

El punto de destaque está, por lo tanto, en la lógica revolucionaria de las protestas.

Psicología de las masas: infantilismo, animalización y sensación de impunidad

Las diversas corrientes de psicología social coinciden en aspectos comunes de lo que denominan ´psicología de las masas´. Aún no coincidiendo con el concepto de ´masa´, no es posible negar que las agrupaciones ´espontáneas´ de personas adoptan una forma de actuar reiterada. Hay tres aspectos particularmente preocupantes que, de estar inteligentemente explotados, pueden conducir a resultados devastadores: infantilismo, animalización y sensación de impunidad.

En los grupos humanos agrupados espontáneamente (como es el caso de las protestas) los individuos pierden muchas de sus características individuales para adoptar las del grupo. El infantilismo psicológico consiste en el fenómeno de pérdida del sentido de juicio y contraste. El grupo piensa según el nivel más primitivo que se pueda dar entre sus miembros, resumiendo los conceptos a tan sólo un par de ideas simples, sencillas y rotundas. Las turbas enardecidas piensan en términos cercanos al prejuicio: ´los judíos guardan oro en sus casas... hay que saquearlos´, ´los negros y orientales nos quitan el trabajo... hay que apartarlos´, ´el equipo X de fútbol es nuestro enemigo... hay que lincharlo´, ´la Iglesia es corrupta y represora... hay que aplastarla´. Las masas frecuentemente se dejan llevar por ideas infantiles en cuanto éstas son simples de entender, explican sin trabajo todo un problema y la solución única que exigen resuelve mágicamente todo el problema. La solución es simple y de un sólo paso.

La animalización procede de la eliminación de la deliberación entre el impulso y el acto. En la masa no hay oportunidad de deliberar, evaluar y juzgar. Se actúa conforme se siente, se obra según la motivación. El pensamiento se obnubila por las pasiones imperantes. Del sentimiento y la acción son una sola cosa. Se odia y se ama con la intensidad de la pasión y se obra con el mismo fervor.

Lo anterior difícilmente podría darse sin una tercera característica: la masa se siente impune. Reviviendo el caso inmortalizado en la narración de Fuenteovejuna, el ´pueblo´ no puede ser castigado porque no es posible ejecutar o encarcelar, por ejemplo, a una gran masa de personas. En el grupo se desvanece la responsabilidad, se desdibuja el sentido de deber. Todos actúan, todos obran. En un ´nosotros´ que opera colectivamente. ¿Cómo se puede castigar a todo un pueblo o a una enorme concentración humana? Muchas veces es imposible determinar responsabilidades y muchas veces más, lamentablemente, la justicia se ve entorpecida por la mayor traba aún de no poder condenar por estar castigando - por una errónea asociación de conceptos - a la causa que movió la gente. 

Bajo esta falacia, muchas veces no se puede castigar a los saqueadores porque, como se alarma cierta prensa, se "castiga a los hambrientos" o a "jóvenes desesperados" o a "adolescentes irresponsables", etc. La masa se siente impune y actúa en consecuencia, llegando a extremos de maldad y de destrucción sin que ninguno de los participantes individuales se sientan personalmente culpables o responsables, pudiendo dormir acaso esa misma noche con la conciencia tranquila y hasta con un sentimiento de haber cumplido con la filantrópica buena acción del día.

Esta 

Es preciso hacer notar que este fenómeno se produce sólo en cuanto se participa del grupo. Aislada e individualmente - o simplemente en otras circunstancias - las mismas personas piensan y actúan de forma diferente y hasta de opuesta, si bien pueden seguir coincidiendo con el diagnóstico del problema.

Estas características generales de los movimientos de masas se han agravado con el transcurrir de décadas de corrupción generalizada, de pérdida del hábito de autocensura al tiempo que se ven promovidas por la irrupción de un psicoanálisis de best-seller que favorece la espontaneidad, la libre expresión de las pasiones o la lucha por ´lo que se cree justo´.

La generalización del dogma - inconsciente - moderno ´sólo deber, ningún derecho´, la sensación generalizada de que el mundo sólo tiene deudas para con las personas (los individuos sólo exigen al Estado, a la Iglesia, a la sociedad, etc. sin considerar jamás deberes para con el Estado, la Iglesia o la sociedad) contribuye a dar un grado de mayor popularidad a diferencia de la que esas demandas podían haber adquirido en el pasado.

Protestas telegénicas

Hasta hace un tiempo atrás, una persona era elogiable por ser ´fotogénica´, es decir, por contar con el raro don de aparecer bien en las fotografías. Como la generalidad de las personas creen que no tienen dicha cualidad, consideran la valioso ser ´fotogénico´.

La irrupción de los medios audiovisuales hicieron más complejo este don, pues además de ´aparecer bien´ en una fotografía es preciso ´tener gracia´ hablando, moviéndose y dialogando con una cámara de video o televisión. Y así el universo de privilegiados se redujo aún más, haciendo figurar apenas a un puñado los afortunados que pasan airosamente todas las exigencias audiovisuales.

Ha nacido entonces la ´telegenia´, es decir, el don de aparecer bien ante las cámaras. El común de las personas se amedrenta y pone nerviosa cuando tiene que aparecer por televisión. Lo normal es huir de las cámaras y el nerviosismo es muchas veces mayor cuando la cita con la televisión tiene fecha y hora preprogramadas.

El nuevo fenómeno hace surgir una curiosa cualidad en las masas y es la telegenia. Hoy los manifestantes tienen tal conciencia del poder de la prensa que preparan anticipadamente los elementos que pueden repercutir y hasta cooperar con la expresión de sus quejas. Aún cuando se trate de los reclamos de necesitados e incultos oprimidos, las pancartas exhiben ingeniosos eslóganes bilingües. Las protestas se realizan con consignas en el idioma nativo y casi obligatoriamente en inglés para que lo que capten las cámaras pueda ser traducido y comprendido por la prensa y los espectadores del mundo entero.

Otra cosa notable es la aparición un tipo de personaje altamente cotizado por la prensa. En cuanto los periodistas requieren tipificar, resumir y ejemplificar un problema o situación con una suerte de ´caricatura´ prototípica, surgen personajes ideales para los medios de comunicación. En un principio fueron burdamente creados por los periodistas, pero con el devenir de los sucesos ya no ha sido tan necesario cambiar las ropas, maquillar o fabricar personajes o situaciones que presten a las cámaras esa imagen que lo dice todo sin palabras. Hoy aparecen solos esos personajes que permiten agregar tan solo el rótulo que lo haga evidente ante todos. Simplemente subtitulando como ´camionero indignado´, ´joven de los alrededores´, ´dueña de casa´, ´agredido´ o ´manifestante´, los espectadores asisten a un ejemplo prototípico de lo que la prensa desea mostrar. Casi nunca son representantes de su grupo ni son aceptados por el resto como un ejemplo representativo, pero a efectos de los medios de comunicación sirven, y eso es lo que importa para figurar en prensa.

Estos personajes tienen un desplante impresionante delante las cámaras y opinan con aplomo frente a un micrófono. Pueden hablar de cualquier tema y tienen opiniones de todo. Las cadenas de noticias emiten en cuestión de segundos esas ideas a todo el planeta y se deja sentado que eso es lo que siente, piensa y demanda la masa enardecida. Ninguna de estas personas tiene el natural pudor frente a los medios ni se inhibe frente a los periodistas. Son personajes ideales vestidos y acomodados del todo para responder a lo que los periodistas piensan y creen de lo que sucede. De ahora en adelante se convertirán en ´voceros´ paralelos o naturales de un acontecimiento y si los medios le favorecen será invitado frecuente para dialogar con ellos respecto a la problemática que representan directamente e incluso para opinar problemas muy diferentes al que les hizo surgir de la nada.

Junto con este fenómeno nace otro no menos intrigante: la escenificación de la idea central de la protesta. Muy lejos de ser del todo espontáneas, las protestas modernas ofrecen - consciente o inconscientemente - verdaderas escenografías para la prensa. Escenografías ideales que resumen con una sola imagen todo lo que quieren decir. Incluso los sucesos centrales se activan o desactivan en presencia de las cámaras. No es raro presenciar auténticas representaciones teatrales que esperan a ser interpretadas ante la sola aparición de la prensa. Pero incluso esto ha cambiado: ya no es la sola prensa, sino que los manifestantes se vuelven caprichosos... esperan que aparezcan cierta prensa y en cierto número. De otro modo sólo brindarán representaciones de menor voltaje e impacto. Aunque siempre mantendrán el ´encuadre´ óptimo para los resumidores de prensa: si es una demanda de desocupados será probablemente frente a un bien abastecido comercio, si es contra el gobierno será frente a una casa gubernamental, o si acaso es, por ejemplo, contra la Iglesia no será en cualquier punto sino frente a un templo o símbolo de la autoridad eclesiástica a menos que sea en la sede de una organización aparecida de entre las sombras que ofrecerá un video, diapositivas o lo que mejor convenga para sensibilizar y resumir su postura de acuerdo a los condicionamientos de los medios.

Los modernos manifestantes comprenden bien que jamás accederán a la televisión sino entregan escenas filmables, o que raramente serán citados por radio si no incluyen material audible como declaraciones vociferadas o que la prensa escrita no cubrirá sin material escrito que confirme y resuma lo que ocurrió para los otros medios de comunicación que le llevan ventaja de tiempo o de impacto. La irrupción de Internet apoya estas manifestaciones, fijando en el tiempo la información que se desea perpetuar para consulta del resto de la prensa, formando así un peculiar y mediatizado archivo histórico de protesta.

Esta nueva faceta de las protestas la lleva a ser, incluso, mucho más cruentas y violentas, por la feroz competencia por la figuración en prensa. Después de todo, el éxito o fracaso de una manifestación popular no se mide más que en términos de mayor o menor figuración en los medios de comunicación. Aún si congregara a una multitud pero no figurara en prensa o si su aparición fue secundaria, se consideraría un fracaso.

La espectacularidad salta a las portadas

Coherentes con el punto que acabamos de exponer, las manifestaciones masivas incluyen dosis cada vez más fuertes de espectacularidad en su sentido más original: brindar un espectáculo. Son espectáculos las más de las veces estudiados para sensibilizar y emocionar a los potenciales espectadores.

Crucificaciones, niños o embarazadas en huelgas de hambre, automutilaciones, prenderse fuego o encadenamientos garantizan titulares e impactan al público por la crueldad. El grado de sacrificio pasa a ser una garantía implícita de la autenticidad y de la urgencia de los reclamos. Por esta vía hemos asistido a muestras progresivamente más patéticas de protesta. Estos ´núcleos dramáticos´ son el centro, lo memorable e inmortalizado de la jornada de manifestaciones y sólo son acompañadas - secundariamente - por los tumultos enardecidos y legítimamente impactados por lo que acaban de presenciar en las entrañas de su movimiento, junto con la prensa y sus públicos respectivos.

Existe otra clase de espectacularidad que no por dejar de lado lo cruento pierde efectividad. Son aquellas que apelan a la emotividad ya sea por el uso de símbolos que resumen todo en un sólo acto, o bien que apelan al absurdo o pintoresco. En el primer caso representa a quienes adoptaron la bandera de la ´rebelión civil´: son los ´abrazos simbólicos´, los ´funerales simbólicos´, las quemas de símbolos, las ´sentadas´ o las ´acostadas´, etc. Las segundas juegan más con el absurdo: son las familias que van a instalar su vivienda dentro de un banco, los campesinos que pagan sus deudas con abono, los que se desnudan para pagar sus deudas hasta con lo último que tienen, etc.

No es de creer que obtienen menores resultados que los primeros citados. Puede ser que la espectacularidad no les conceda un lugar privilegiado en los titulares de los medios, pero si han logrado hacerse espectaculares, tienen la certeza de captar de una forma u otra algún espacio destacado dentro de la información. Un espacio que no gozará ninguno de los que se atenga a protestar del modo ´tradicional´ y que con seguridad jamás podría soñar quienes desecharon estos recursos para obtener los cambios y resultados que claman.

Marx bate las cacerolas

Una de las grandes paradojas de los llamados ´cacerolazos´ es que han sido por las diversas izquierdas ya sea por la militancia de los manifestantes o por la lógica con que razonan. Decimos paradoja porque el ´cacerolazo´ fue inventado, precisamente, para repudiar masiva y popularmente el advenimiento fraudulento del gobierno marxista de Salvador Allende en Chile. Las dueñas de casa y el pueblo de a pie sacaba sus cacerolas vacías junto con otros implementos de cocina, golpeándolos con fuerza como forma de demostrar públicamente el hambre y la escasez propia de los gobiernos socialistas. Cuando Fidel Castro visitaba a su amigo íntimo en Chile, los ´cacerolazos´ llegaron a su apogeo, junto con eslóganes del tono ´si no se va Fidel, no va comer ni él´ o ´Fidel, a la olla, cocinado con cebolla´. Esta progresiva forma de protesta fue creciendo hasta convertirse en el clamor que condujo al pronunciamiento cívico-militar de 1973 que puso fin a mil días de gobierno marxista.

Hoy los ´cacerolazos´ tampoco son propiedad exclusiva de las izquierdas. Muchos son organizados por ciudadanos honestos exasperados por la corrupción, el desempleo y las diversas crisis que atraviesan prácticamente todas las naciones modernas. Pero muchos más sí han querido ser apropiados por las izquierdas variopintas, anhelantes de encontrar nuevos proletariados que defender en momentos que los pueblos de las diversas naciones les van apartando del poder y negando el voto en las elecciones. Han sido ´cacerolazos´ silenciosos, democráticos y participativos que cambiaron de forma efectiva la repartición del poder.

Pero no es erróneo decir que hoy ´Marx bate las cacerolas´. No las bate en busca de alimento como fue el resultado invariable donde se aplicó su doctrina que resultó ser tan falsa en teoría como pésima en la práctica. Se dice que Marx bate las cacerolas porque hoy las protestas suelen querer plantear una visión de nuevas luchas de clases, con nuevos proletarios y nuevos opresores: son ahorristas contra bancos; ciudadanos contra el Estado, consumidores contra empresas, fieles contra los obispos o el Papa, hijos demandando a sus padres, alumnos contra profesores, "tercer sexo" contra personas normales, ecologistas contra la civilización, etc.

El mismo fin del terrorismo por una tercera vía

Hasta hoy habían existido dos vías para influir en las decisiones gubernamentales o genéricamente en las de cualquier autoridad: el terrorismo o la revolución. Y precisamente un gobierno o una autoridad no cedía ante lo primero y luchaba contra lo segundo por garantizar la independencia de gestión ante cualquier tipo de presión o de interés.

Las nuevas protestas pretenden, precisamente influir en la conducción general, en la dirección nacional y aún en los planes de gobierno. Pasando por sobre otros intereses o consideraciones e incluso violando el respeto a los derechos de otros grupos o hasta socavando las bases mismas que dieron lugar al surgimiento de esa institución. Éste es el caso de las protestas contra la Iglesia, las instituciones educacionales, los gobiernos nacionales o regionales, etc.

Pareciera ser, entonces, una suerte de ´tercera vía´ intermedia entre el terrorismo impopular y la poco práctica revolución. Lo que sería reprimido como sedición en el caso de organizadores de una revolución o bien castigado como actos terroristas, ahora se presenta con el poder e impunidad de un ´movimiento popular´ como es el caso del publicitado ´Movimiento Sin Tierra´ de Brasil.

Según declaran los movimientos de protesta masivos y de alcance más genérico que los que apuntan a intereses más concretos y particulares, el fin último que persiguen es modificar las estructuras. Sea acusándolas de corruptas o sea denunciándolas como obsoletas para las formas del mundo moderno, se procura alcanzar los mismos fines que las revoluciones anteriores (como la Francesa, Comunista o de la Sorbonne del ´68) gozando de la simpatía general hacia una rebelión genérica que lucha por acabar con las injusticias. En otras palabras: sirviéndose del apoyo popular a luchas basadas en denuncias lícitas sobre temas auténticamente repudiables, extiende el impulso masivo hacia fines ilícitos e inmorales. Ejemplo de esto son las peticiones de reforma del Estado que bogan por la implantación paulatina o inmediata de sistemas autogestionarios que ni Lenin soñó, o bien la supresión de la familia por formas de convivencias fundadas en concepciones aberrantes y antisociales o en el caso religioso con la abolición de la Iglesia reemplazándola por comunidades vivenciales sin dogmas ni jerarquía.

Las bases psicológicas que les populariza

 

¿Es lícito protestar?

Es posible que pese a todas las explicaciones permanezca una suda legítima: ¿entonces no es lícito protestar? Diremos que como con todo medio, lo central es el fin. Esto dando por descontado que un medio sea neutro o indiferente por si mismo desde el punto de vista moral. Escribir una carta no es bueno ni malo. Si se escribe una carta de elogio es bueno, pero será malo si acaso se hace con el fin de obtener algo del elogiado. Si es una carta de amenaza es malo, pero si es un reclamo lícito es bueno en tanto se conserven las medidas propias de la caridad. Lo mismo ocurre con matar, que será siempre malo con las excepciones de la legítima defensa, la guerra justa o la pena de muerte.

Lo mismo ocurre con las protestas. Es lícito expresar un reclamo y si acaso no es posible obtener el bien que se persigue pro otro medio, puede ser bueno y hasta exigible que se haga de esa forma, en tanto se respeten los medios legales y pacíficos que ordena la justicia cristiana. La pasividad ante el mal es - salvo algunas excepciones - ilícita.

Por otra parte, la protesta debe perseguir - como consignamos arriba - un fin claro y debe precipitar un cambio legítimo.

Resulta destacable la disparidad de evaluación cuando se pone en la balanza el signo ideológico. Una clara discriminación opera en ese momento. Lo que se quiere ver como una ´emocionante manifestación de obreros en defensa de sus puestos laborales frente a la amenaza neoliberal´, en otras es una ´inquietante concentración de la ultraderecha xenófoba´; donde se quiere ver una ´elocuente muestra de defensa de la libertad femenina´ puede convertirse en una ´protesta retrógrada de enemigos del aborto´; donde se ´expresa una lealtad irrevocable a las victorias del pueblo cubano´ en su signo contrario puede ser ´una prepotente manifestación de reaccionarios´, etc. La segunda diferencia (además del uso de calificativos, connotaciones y juicios) es el espacio al que podrán acceder unas y otras protestas. La enorme desproporción de cobertura e importancia denota la ideologización de los medios de comunicación. Pero eso es tema que requeriría un análisis en profundidad de la prensa.

¿Hacia dónde nos lleva?

Aún cuando es demasiado pronto como para predecir sucesos puntuales, no es impropio establecer proyecciones serenas basándonos en explicitar las últimas consecuencias de estas tendencias.

Podemos establecer, en primer término, que la combinación de la corrupción real junto con las expectativas de cambio inmediato dentro del mismo sistema productor de corrupción genera una desesperación que termina en la más completa falta de confianza en la autoridad. Si la sociedad abandona su confianza en la sociedad se ve forzada a confiar en el propio ´pueblo´ al poder. La multiplicidad de intereses y la ninguna preparación para ejercer el mando entre quienes tan sólo procuraron aplastar el mal inmediato, conduce a una anarquía práctica o conceptual. Serán presidentes de juguete, meros coordinadores de la producción y seguridad interna, o bien apenas pastores espirituales condicionados por los intereses del pueblo de fieles, o quizá serán simples ejecutivos que se limitarán a administrar la gestión de una empresa conforme lo deseado por la masa obrera; serán acaso adultos que cumplen acotadas funciones paternas como la provisión de alimentos pero en caso alguno formadores o reglamentadores de la vida de los hijos, etc. Una Constitución nacional, bajo estos términos, debería ser apenas una propuesta de intenciones, un ´marco´ para las acciones. Llegaremos así a una anarquía que llevará más tarde o más temprano a la autogestión, el fin soñado por el comunismo más radical y por el ecologismo profundo.

En segundo término presenciaremos una revolución constante, semejante a la teoría propuesta por el tristemente célebre Mao Tse Tsung para su Revolución Cultural china. Revoluciones que suceden a las autoridades corrompidas por el ejercicio del poder y la superioridad temporal que les otorgaron las circunstancias. Una permanente y creativa forma de apenas tolerar ´mal necesario´ del uso del poder y la constitución jerárquica de las sociedades y agrupaciones. Para ello es requisito cimentar en los corazones un odio a toda superioridad o diferencia.

En tercer término es esperable que se exija una libertad absoluta para ser ejercida individual y colectivamente desde el momento que nadie tiene autoridad para poner barreras o limitar las acciones de ningún grupo humano, salvo está, los derechos y libertades de quienes aún piensen y crean en moral y Dios. A éstos se les verá como enemigos mortales de un sistema que no tolera la menor restricción a sus deseos. Y en cuanto esos deseos han de ser satisfechos en el acto, sin deliberación o atenuantes, no será extraño asistir a actos de crueldad bárbara consentidos por masas impunes e irresponsables.

Confiamos que estos pesimistas horizontes no son mas que elucubraciones llevando a un grado más avanzado lo que ahora se insinúa con mayor o menos osadía. La Iglesia es inmortal y cuenta con la Divina promesa del Salvador de que las puertas del Infierno no prevalecerían contra Ella. Es en la Esposa de Cristo donde podemos cifrar con certeza nuestras esperanzas, pues jamás seremos defraudados. Como un faro montado sobre una roca imperecedera, por Ella guiaremos nuestros rumbos en medio de la oscura tempestad. Ésta es la serena esperanza que ilumina a los que gozan de la fe y que los incrédulos jamás llegarán a comprender... por más que nos ensordezcan con sus protestas. MMV

www.cristiandad.org  

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

¡Gloria y alabanza a ti, Santísima Trinidad, único y eterno Dios!

San Juan Crisóstomo (†14 de septiembre de 407) meditando el libro del Génesis, guía a los fieles de la creación al Creador, que es el Dios de la condescendencia, y por eso llamado también «padre tierno», médico de las almas, madre y amigo afectuoso. Une a Dios Creador y Dios Salvador, ya que Dios deseó tanto la salvación del hombre que no se reservó a su único Hijo. Comentando los Hechos de los Apóstoles propone el modelo de la Iglesia primitiva, desarrollando una utopía social, casi una «ciudad ideal». Trataba de dar un rostro cristiano a la ciudad, afrontando los principales problemas, especialmente las relaciones entre ricos y pobres, a través de una inédita solidaridad.

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gracias por venir a visitarnos

 

Hoy en día se persigue y fustiga a los católicos con impunidad escandalosa. Y se les condena a tener que aceptar ‘en silencio y de manos atadas’ toda calumnia, injuria y sospecha. No sea que además de todas sus afrentas se les acuse de prepotentes por replicar conforme al derecho de toda persona a defender su honra.

Recomendamos vivamente:

 

CÓMO LA IGLESIA CONSTRUYÓ LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL’

Ninguna institución ha hecho más para dar forma a la civilización occidental que la Iglesia Católica, y en modos que muchos de nosotros hemos olvidado o nunca sabido. Como la Iglesia construyó la civilización occidental es una lectura esencial para redescubrir esta relegada verdad. De un modo senillo y muy atractivo. 2007.

Autor: Thomas E. WOODS Jr. -  Editorial: CIUDADELA. 

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Recomendamos vivamente: ‘Vida y destino’ de Vasili Grossman - Galaxia Guttenberg Círculo de Lectores publica Vida y destino, de Vasili Grossman, que en este impresionante millar de páginas consigue conmover y emocionar al lector. Es un friso de vida, mezcla de novela y ensayo sobre la fe, la ciencia, la amistad, el amor, el bien y el mal. Las páginas sobre la Navidad en el sitio de Stalingrado, o la descripción de las cámaras de gas de los campos de exterminio nazis, son inolvidables. En el sectario ejercicio de memoria histórica al que nos vemos sometidos, este libro ha pasado como de tapadillo. Spielberg tiene, si quiere, en estas páginas un peliculón tan admirable como el de su famosa Lista de Schindler. Esta gran novela ha sido comparada con obras maestras como Doctor Zhivago, o Guerra y paz. Este libro es un insuperable homenaje a los millones de víctimas de la Revolución bolchevique y del comunismo soviético, cuya autocrítica y obligada petición de perdón brilla por su ausencia. Tal vez este escritor y periodista ruso, que cubrió con sus crónicas la batalla de Stalingrado y que fue el primero en dar la noticia al mundo de la existencia de los tenebrosos campos nazis de exterminio, hubiera hecho mejor escribiendo menos páginas, pero lo que hubiera ganado en aceptación lo hubiera perdido en justicia. En todo caso, impresiona, como destilado final de estas páginas, la fortaleza del alma humana ante el terror más desatado y ante la innoble e inhumana ofensiva del desmoronamiento moral e ideológico. 2007-

 

Salm. 24, 1-4 - Ad te levávi ánimam meam: Deus meus, in te confído, non erubéscam: neque irrídeant me inimici mei: étenim univérsi, si, qui te exspécant, non confundéntur. Ps.ibid., 4. Vias tuas, Dómine, demónstra mihi: et sémitas tuas édoce me.Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut era in princípio, et nunc, et semper, et in saécula saeculórum. Amen. - Ad te levávi…

A ti Señor, levanto mi alma; Dios mío, en ti confío; no sea avergonzado, ni se burlen de mí mis enemigos; pues cuantos en ti esperan, no quedarán confundidos. Ps. Muéstrame, Señor, tus sendas. V. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén. – A ti, Señor, levanto mi alma.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).