Monday 27 February 2017 | Actualizada : 2017-02-03
 
Inicio > Leyendas Negras > Dinero - 2º Iglesia ¿Y la riqueza temporal de la Iglesia? bienes y cristianos


El Mesías hace una valoración negativa de quien vive en el lujo y en la riqueza, despreciando a los pobres; de los ricos que no dan a los pobres lo que podrían o que, aunque contribuyan, lo hacen con formas de ostentación que demuestran la búsqueda de su propia gloria: ¡Cuidado con los letrados! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes” (Mc 12, 38-39).

A la afirmación del Salmo responsorial: “El Señor sustenta al huérfano y a la viuda” (Sal 145, 9), se contrapone lo dicho en el Evangelio sobre los escribas, reprobando su religiosidad externa que está en contraste con las arbitrariedades e injusticias que realizan: “Devoran los bienes de las viudas con pretexto de largos rezos” (Mc 12, 40).

En cambio, Jesús hace una gran alabanza al gesto secreto de la pobre viuda, la cual da con generosidad incluso de lo suyo necesario; confrontándolo con las ofertas de tantos ricos que dan “muchas monedas”, pero con ostentación.

 

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La caridad como trabajo fundamental - El trabajo es como una “vocación” o llamado que eleva al hombre a ser partícipe de la acción creadora de Dios. Es el medio que Dios ofrece al hombre para “someter” la tierra, descubrir sus secretos, transformarla, gozarla y. de este modo, enriquecer su propia personalidad. Su modelo será Cristo, el Redentor del hombre, el cual, no habiendo desdeñado pasar una gran parte de su existencia en el taller de un artesano, rescató el esfuerzo y la dignidad del trabajo, transformándolo para siempre en instrumento de redención. El primer trabajo del cristiano es el de ser pacificador, solidario y magnánimo.

 

El ideal o el proyecto más noble puede ser objeto de burla o de ridiculizaciones fáciles.  Para eso no se necesita la menor inteligencia. Alexander Kuprin

 

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«Cáritas no es una ONG, es la Iglesia en su labor social, en sus tantas caritativas manifestaciones milenarias».

 

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En Europa asistimos a una violación del principio liberal, no por parte de los católicos, sino por parte de la nueva intransigencia laicista. Rocco BUTTIGLIONE. 2004.11.

 

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En el año 251, por ejemplo, precisamente en medio de la terrible persecución de Decio, Cornelio Papa, obispo de Roma, escribía a Fabio, Obispo de Antioquia, que las iglesias de su diócesis estaban atendiendo «a más de mil quinientas viudas y personas desamparadas».

 

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ADRIANO I – Pontífice – (01 de febrero 772 † 25 de diciembre 795).

Adriano ha sido considerado como el segundo fundador de los Estados Pontificios, con una extensión mucho más amplia que la prevista en Quierzy-sur-Oise, aunque no tanto como se soñara en el primer momento. Emprendió obras muy importantes en Roma: refuerzo de las murallas, diques contra las avenidas, cuatro acueductos (con objeto de colocarla a la altura de esta nueva posición), pero sobre todo creó un inteligente sistema de granjas para asegurar la alimentación de los indigentes y eliminar así un problema que había llegado a hacerse grave: las diaconae y las domus cuitae. Cuando murió, Carlomagno comentó que era como si hubiera perdido un hermano o un hijo, y remitió una lápida, que aún se conserva, con versos que demostraban este afecto.

 

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Si repartiésemos todas las riquezas equitativamente (cualquier estado), en 24hs ya habría pobres y ricos (siempre habrá un listo y un tonto, un vicioso, un avaro y un desprendido,...).  La culpa de la pobreza la tiene el corazón humano.

 

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“Librar nuestra alma del polvo de las cosas, y del lodo del pecado, de la arena de la banalidad, de las ortigas de los cotilleos, que sobretodo en estos días llenan sin interrupción nuestros oídos”.

 

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...de cómo instituciones católicas se organizaron en favor de los más débiles- ejemplo años: 1400 – 1500

 

Hipoteca medieval: la letra, un carnero y media gallina

Desde 1501, las escrituras en Olivenza incluyen peculiares donaciones para los desfavorecidos

 

Marcelino Ollé
Mérida- Pagar impuestos al comprar una vivienda o una finca es algo asumido, calculado en los gastos. Sin embargo, lo que sí resulta sorprendente es que las escrituras recojan una cláusula en la que se especifique la obligación de hacer un pago en especie: un carnero, media gallina o un «alqueire» (doce litros) de aceite. Esto, que podría parecer una broma, sucede desde el año 1501 y hasta la actualidad en la localidad de Olivenza (Badajoz).
   El comprador debe realizar el pago en especie o «censo», como realmente se llama, a
la Santa Casa de la Misericordia. Residencia de ancianos en la actualidad, hasta hace unos años cubría diversas obras de caridad, ofrecía atención médica y, sobre todo, atendía a niños huérfanos que eran abandonados en el torno de esta institución religiosa. Para atender estos gastos necesitaba algún tipo de ingreso y este pago en especie ayudaba, todavía ayuda, a sufragarlos.
   El origen de este «censo» hay que buscarlo en «la mentalidad muy religiosa» del ciudadano portugués, según explica a
LA RAZÓN Miguel Ángel Vallecillo, autor del libro «Historia de la Santa Casa de la Misericordia (1501-1970)». No hay que olvidar que Olivenza perteneció a Portugal hasta el año 1801, en el que pasó a ser española. Y es que estos vecinos, en su testamento, «dejaban dicho que a su muerte y a cambio de que les dijeran, por ejemplo, diez misas en su nombre, cedían una casa o una finca o incluso la mitad de una vivienda a la Casa de la Misericordia».
   Esta institución, una vez que obtenía estas propiedades, las alquilaba o las vendía, pero con la salvedad de que los nuevos propietarios o inquilinos contraían, por contrato y así figuraba en las escrituras, la obligación de efectuar una vez al año un pago en especie con el que se contribuía al sostenimiento de
la Santa Casa.
   Los gastos que tenía que costear este centro eran muy elevados, «hay que tener en cuenta que se hacían cargo de los expósitos abandonados; fue un orfanato que se hacía cargo de los niños que allí les dejaban, de los pueblos castellanos cercanos a Extremadura, hasta que cumplían los siete años. Además, también se dedicaban a atender a los enfermos de la zona».
   Estos censos, según explica Vallecillo, se entregaban a la institución en tres fechas determinadas del año. Se hacían coincidir con la festividad de la virgen del 15 de Agosto, con la celebración de San Miguel el 29 de septiembre y con la nochebuena y Navidad. En la actualidad, este pago en especie «sigue existiendo» y se sigue cobrando, aunque no de la misma manera que hace doscientos años. «Hoy no se le da a
la Santa Casa, a pesar de que venga reflejado en las escrituras, un carnero o un «alqueire» o media gallina; los compradores de las casas o los terrenos hacen donaciones, aquellas que acuerden con los responsables de la Institución y así redimen este tipo de censo o pago», añade Vallecillo.
   Estos censos, además de aparecer en las escrituras de propiedad de las casas y las fincas, también han dejado otras huellas a la vista de todos. Hoy todavía se pueden identificar en la ciudad algunas viviendas que están sujetas a este «gravamen o impuesto» gracias a unos azulejos que cuelgan de las fachadas con la inscripción «MZA» como indicativo de que esa vivienda paga el censo. Los baldosines podían ser de mármol o de pizarra. 2007-09-22 Marcelino Ollé – ‘L.R.ESP.’.-

 

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La Ciudad del Vaticano, cuyo conjunto de bienes ‘artístico-cultural’ -patrimonio de la humanidad- está al servicio del saber universal, en el 2005 ha sido visitado (incluyendo los días de visitas gratuitas), por 3.822.234; según el dossier presentado por el Touring Club Italiano. Fue el museo mas visitado de Italia. 2006-05-13

 

En dos mil años de historia, la Iglesia ha recorrido de muchos modos el camino de la belleza a través de obras de arte sacro, que han acompañado la oración, la liturgia, y la vida de las familias y de las comunidades cristianas. Espléndidas obras maestras:  arquitectura, pintura, escultura, miniaturas, obras musicales, literarias y teatrales, además de otras obras de arte injustamente consideradas "menores", constituyen auténticos tesoros, que nos ayudan a comprender, con el lenguaje de la belleza y de los símbolos, la profunda sintonía que existe entre fe y arte, entre creatividad humana y obra de Dios, autor de toda belleza auténtica.
 ¿Podría la humanidad de hoy disfrutar de un patrimonio artístico tan amplio si la comunidad cristiana no hubiera animado y sostenido la creatividad de numerosos artistas, proponiéndoles, como modelo y fuente de inspiración, la belleza de Cristo, resplandor del Padre?
Sin embargo, para que la belleza brille en todo su esplendor, debe estar unida a la bondad y a la santidad de vida, es decir, es necesario hacer que resplandezca en el mundo, a través de la santidad de sus hijos, el rostro luminoso de Dios bueno, admirable y justo.
Es lo que pide Jesús a sus discípulos en el sermón de la montaña:  "Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" (Mt 5, 16). Si se quiere que el testimonio de los cristianos influya también en la sociedad actual, debe alimentarse de belleza para que se convierta en elocuente transparencia de la belleza del amor de Dios.
 Queridos académicos y artistas. Vuestra tarea consiste precisamente en alimentar el amor por todo lo que es expresión auténtica del genio humano, así como reflejo de la belleza divina. MM.

 

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Jupiter - bronce


Las riquezas de Roma -

Los bienes culturales de la Ciudad de Roma pertenecen a los romanos y, una parte, al papado: ni el papado ni los romanos no permitirán que se les sean substraídos -no menos de 2.500 años de historia- acabando a manos de unos ricos sin posibilidad de ser vistos por el pueblo llano, y, ciertos días al mes, de forma gratuita ordenado por el Reglamento de los museos vaticanos.

Tampoco la ciudad de Ámsterdam, Londres, Tokio o Buenos Aires, no tolera por sustracción verse quitada de sus bienes culturales. (Genève con su Musée d´art et d´histoire, Arianne... Sería oportuno que los banqueros ginebrinos [gran parte calvinistas] restituyan el oro y los bienes depositados en sus subterráneos; también aquellos protegidos en bunkers anti-atómicos en las entrañas de la montaña del Gottardo, y pertenecientes a pueblos y zonas paupérrimas, África , Asia, incluido las toneladas del oro robado por Perón-Argentina).  2009.VIII

Además, los tesoros de la Ciudad de Roma, comprendidos los de la colina vaticana, están declarados bienes del ‘Patrimonio Mundial de la Humanidad’, y garantiza la tutela: UNESCO, sujetos a la reglamentación del Derecho Internacional.

 

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Farmacia Vaticana, la más grande de toda Roma y probablemente, de toda Italia, envía medicamentos* a diversas partes del orbe, constantemente. Dado la cantidad de trabajo, tiene necesidad de contratar personal externo y ahora trabajan allí unas 50 personas. 2009

* tantísimos de forma gratuita y sin miramientos religiosos

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Sabemos que, y Cristo lo sabía al fundarla, la Iglesia, formada por seres humanos, tiene una larga historia llena de luces y sombras, de alegrías y tristezas. Igual que cualquier familia humana tiene sus momentos bonancibles y sus borrascas intempestivas. Como toda familia, tiene un domicilio: Colina vaticana, tumba de San Pedro, apóstol de Jesucristo, ciudad de Roma donde también esta enterrado San Pablo.

 

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Universidad, Iglesia: La Biblioteca es una institución que, con su existencia misma, testimonia el desarrollo de la cultura. En efecto, está constituida por un tesoro de obras escritas, en las que el hombre manifiesta su creatividad, su inteligencia, su conocimiento del mundo y de los hombres, así como su capacidad de autodominio, de sacrificio personal, de solidaridad y de trabajo en favor del desarrollo del bien común (cf. Centesimus annus, 51). Se trata de una colección de libros, organizada sistemáticamente, en la que a los antiguos manuscritos e incunables se han añadido libros nuevos y periódicos. En conjunto constituye un signo elocuente de la unidad de las generaciones que se han sucedido, formando, a través de la variedad de tiempos y cuestiones, un patrimonio común de cultura y ciencia. MM.

 

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El cristianismo se caracteriza por el anuncio del Evangelio en el hic et nunc de cada generación y por la fidelidad a la Tradición. La Iglesia, a lo largo de toda su historia, "se ha servido de las diferentes culturas para difundir y explicar el mensaje cristiano"(3). Como consecuencia, "la fe tiende por su propia naturaleza a expresarse en formas artísticas y en testimonios históricos que entrañan gran fuerza evangelizadora y valor cultural, a los cuales la Iglesia debe prestar la máxima atención" (4). Por este motivo, especialmente en los países de antigua, e incluso ya en los de reciente evangelización, se ha ido acumulando un abundante patrimonio de bienes culturales caracterizados por un valor particular en el ámbito de su finalidad eclesial.

 

A pesar de la importancia que puedan tener las instituciones de los museos en el seno de la Iglesia, la salvaguarda de los bienes culturales es, sobre todo, competencia de la comunidad cristiana. Esta debe comprender la importancia de su propio pasado, debe madurar el sentido de pertenencia al territorio en el que vive, y debe, por último, percibir la peculiaridad pastoral del patrimonio artístico. Se trata, por tanto, de crear una conciencia crítica con el fin de valorar el patrimonio histórico-artístico generado por las diversas civilizaciones que se han establecido allí a lo largo del tiempo, gracias, también, a la presencia de la Iglesia, ya sea como mecenas iluminada, ya como atenta guardiana de los restos antiguos.

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Por otra parte, la Iglesia, experta en humanidad, utiliza los bienes culturales para la promoción de un auténtico humanismo, según el modelo de Cristo, hombre  "nuevo"  que  revela  el  hombre al propio hombre (cf. Gaudium et spes, 22). Por tanto, no ha de sorprender que las Iglesias particulares se comprometan a promover la conservación de su propio patrimonio artístico-cultural a través de intervenciones ordinarias y extraordinarias, que permitan su valoración plena.

4. La Iglesia no es sólo custodia de su pasado; es, sobre todo, animadora del presente de la comunidad humana, con miras a la construcción de su futuro. Por tanto, incrementa continuamente su patrimonio de bienes culturales para responder a las exigencias de cada época y cada cultura, y se preocupa asimismo por entregar cuanto se ha realizado a las generaciones sucesivas, para que también ellas beban en el gran río de la traditio Ecclesiae.

Precisamente desde esta perspectiva es necesario que las múltiples expresiones del arte sacro se desarrollen en sintonía con la mens de la Iglesia y al servicio de su misión, usando un lenguaje capaz de anunciar a todos el reino de Dios.

 

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"Una de las puertas las más significativas de la Santa Sede abierta sobre el mundo", queda aquella elevada de "expresar la renovada voluntad de la Iglesia de dialogar con la humanidad en el signo del arte y de la cultura, poniendo a disposición de todos el patrimonio que le fue confiado por la historia".
Francesco Buranelli – Director ‘Museos Vaticanos’ - 2006

 

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El valor de una sociedad se define por el de sus instituciones, sobre todo las educativas. Y la Iglesia desde los albores de la edad media, instituye escuelas y universidades, después.

 

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Cuando nació el cristianismo en la primera mitad del siglo I hubiera sido difícil imaginar qué pasaría de ser un reducido movimiento judío. Sin embargo, ofreció esperanza a sectores sociales como las mujeres, los esclavos, los desposeídos o los enfermos. Durante la Edad Media, creó la Universidad y sentó las bases de la revolución científica. En el siglo XVI la Reforma proporcionó el concepto de libertades políticas, la recuperación del papel del individuo o la necesidad de controlar públicamente al poder mediante resortes democráticos. Durante los siglos siguientes combatió la esclavitud, defendió a los indígenas y apuntó hacia los peligros de un capitalismo salvaje o de la utopía marxista. Así fue modelando un ámbito de justicia y libertad a lo largo de la Historia.

 

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Máxima expresión de riqueza con una finalidad de fe -  también en el budismo

Tres metros de altura, 2,15mts. de largo y 2,20mts. de profundidad con un total de 35 toneladas; son los impresionantes números de el enorme <bloque de jada> presentado al público en Vietnam el 18 Enero 2010. De la maravillosa como excepcional piedra ‘jada’ será extraido por un artesano escultor de primera calidad, un Buda (Buddha) del peso de 20 toneladas que, según las intenciones del propietario y donador Sr. Dao Trong Cuong, desea entre en el Guinnes de los primados.


Monjes budistas orando y agradeciendo durante la ceremonia-evento en el cual el bloque de jada fue mostrado al público en Vietnam.


 

http://www.repubblica.it/esteri/2010/01/18/foto/il_blocco

 

¿Quién financia a quién? - Nuevamente el gallinero progresista cacarea con la dichosa financiación de la Iglesia católica. La Vicepresidenta de la Vega, como probable venganza al éxito de la manifestación del 12-N contra la LOE, se apunta al carro de las acusaciones contra la Iglesia. Resulta que la inmensa obra social que ejerce esta institución en nuestra nación ahorra al erario estatal 36.000 millones de euros. Tanto, que si desaparecieran los 101 hospitales de titularidad eclesiástica, 937 orfanatos, 312 guarderías, 876 casas de acogida, 365 centros de educación especial para disminuidos, cientos de comedores sociales para inmigrantes, colegios, universidades, bibliotecas…, le costaría al Gobierno una cantidad presupuestaria inasumible. Y eso sin contar el trabajo abnegado y no remunerado de 14.000 misioneros en los cinco continentes, que trabajan entre los más desheredados de la Humanidad por amor a Dios y a sus hermanos, llevando el mensaje salvífico de Jesucristo.
Así que menos demagogia manipuladora, sectaria y cerril por parte del Ejecutivo, y más valoración de la tarea social y humana que desarrolla la Iglesia católica en España. MMV. XII  Juan Francisco Fernández - Málaga

 

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Gracias a la Iglesia Católica, antes del 1300, había fundadas en Europa cuarenta y cuatro Universidades, en las que se forja un individuo especial dotado de cierta uniformidad: homo Scholasticus.

 

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«La dominante cultura cínica de la amnesia se mueve en la abstracción de prescindir sistemáticamente del pasado, de la realidad, de la Historia y de la tradición, lo que le confiere empero un falso carácter innovador. Es una cultura neutral en la que está ausente la imaginación creadora. Ésta se suple, justamente, con el olvido o el rechazo de la realidad y de la tradición, para que parezca nuevo todo lo que produce. Y eso explica los absurdos proyectos y programas educativos vigentes, que parten del supuesto de que toda la cultura anterior carece de valor y debe ser desechada. Trátase de una inane y pervertida reproducción de la eterna polémica entre los antiguos y los modernos en la que el Estado como tal no solía tomar parte y que, por ende, impulsaba la cultura».

 

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Muchos errores se cometen por ignorancia de la historia y esa ignorancia sirve también de arma tanto defensiva como ofensiva de quienes no están interesados en el conocimiento de la verdad sino en la confusión entre verdad y error, entre el bien y el mal.

 

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RIQUEZAS VATICANAS

 

Por Vittorio MESSORI.

Solamente dos datos -pequeños, pero significativos e irrefutables- a propósito de las habladurías acerca de las habituales «riquezas de la Iglesia».

El presupuesto de la Santa Sede -es decir, de un Estado soberano con, entre otras cosas, una red de más de cien embajadas, «nunciaturas» y todos esos «ministerios» que son las congregaciones, además de los secretariados y un sinfín de oficinas-, ese presupuesto en 1989 era, pues, igual a menos de la mitad del presupuesto del Parlamento italiano. En resumen, tan sólo los diputados y senadores que acuden a los dos edificios romanos (en otro tiempo pontificios) de Montecitorio y Palazzo Madama cuestan al contribuyente más del doble de lo que cuesta el Vaticano a los ochocientos millones de católicos en todo el mundo.

Estos católicos ¿son muy generosos? No lo parece, dado que esos ochocientos millones de cristianos ofrecen cada año a su Iglesia donaciones inferiores a las que dan los dos millones de americanos miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Por no hablar de los Testigos de Jehová

o de las demás sectas -la Iglesia de la Unificación de Sun Moon, por ejemplo-, las cuales disponen de capitales que mueven e invierten en todo el mundo y que ponen en ridículo las «riquezas» del Vaticano. Las únicas, sin embargo, de las que se habla con indignación.

A esos que se indignan se les escapa el detalle que semejantes riquezas (a diferencia de lo que ocurre con las nuevas sectas, iglesias y cenáculos que no dejan nada por demás) se han puesto a trabajar a lo largo de los siglos con una «inversión» que dio, da y dará siempre dividendos extraordinarios. Y a la «inversión» en arte se debe la prosperidad de innumerables ciudades de Europa, y sobre todo de Italia.

¿Qué sería Roma si sólo contase con esas escasas ruinas imperiales, si una serie ininterrumpida de papas no le hubiese puesto encima las famosas y criticadas «riquezas» para crear el que tal vez sea el mayor conjunto artístico del mundo, repartido por todos los barrios? Alguien debería recordar a políticos, periodistas y demagogos varios que se dedican a moralizar en Roma sobre el «dinero del Vaticano» que en esa misma ciudad casi la mitad de la gente vive de los ingresos del turismo surgido, precisamente, de gastar dinero «católico», siglo tras siglo, a favor del arte. Si -aquí como en cualquier otro sitio- se reconoce al árbol por los frutos, hay que decir que tantos siglos de administración pontificia de Roma, aun con sus sombras (pero no más graves que la media del tiempo) han dado como fruto dotar a la ciudad de un capital capaz de producir una riqueza sin fin.

A propósito del dinero, la campaña de escándalo contra el ocho por mil del impuesto sobre la renta de las personas físicas que los contribuyentes pueden poner libremente a disposición de la Iglesia italiana ignora (o pretende ignorar) cuál es el trasfondo histórico.

En 1860 los piamonteses, con el fin de alcanzar (y bloquear) a Garibaldi en el sur, aprovechando para aniquilar por la fuerza al nuevo reino, invadieron las regiones pontificias de la Romaña, las Marcas y Umbría. De todas sus posesiones, a la Iglesia sólo le quedó el Lacio, que también se vio invadido y confiscado por los Saboya en 1870. Todo esto fue considerado como una completa y verdadera rapiña por los historiadores de derecho internacional, y por cierto que no todos católicos: se escandalizaron por la superchería hasta los grandes juristas de la luterana Alemania de Bismarck. A esto siguió ese otro clamoroso abuso del secuestro y confiscación de todos los bienes eclesiásticos italianos: desde los monasterios a las instituciones benéficas, los campos y las iglesias mismas. Confiscación a la que, atención al dato, no precedió ninguna indemnización.

Para intentar salvar la cara frente a la comunidad internacional -y para dar una cierta seguridad a las masas católicas que representaban la enorme mayoría, silenciosa porque estaba excluida del voto, de los súbditos del nuevo reino de Italia- inmediatamente después de la apertura de Porta Pia, el gobierno de los liberales aprobaba la llamada Ley de las Garantías (Guarentigie). Una ley que, reconociendo implícitamente que la conquista sin ni siquiera declaración de guerra, de todos los territorios de un Estado violaba el derecho de gentes, atribuía un «reembolso» al Papa, como soberano saqueado. La suma se estableció como una renta de casi tres mi­llones y medio de liras-oro: una enormidad para un Estado como el italiano cuyo presupuesto era de pocos centenares de millones de liras. Una enormidad que confirmaba sin embargo la magnitud de la «rapiña» perpetrada.


Sin embargo, el Tratado de las Garantías no fue aceptado por ambas partes, pues era una ley unilateral del gobierno saboyano: los papas nunca la reconocieron ni quisieron aceptar ni un céntimo de esa llamativa cifra. Para subvenir a las necesidades de la Santa Sede prefirieron confiar en la caridad de los fieles, instituyendo el Óbolo de san Pedro.

Sólo casi seis décadas después, en 1929, se alcanzaron los Pactos Lateranenses, que incluían un concordato y un tratado que regulaba también las relaciones financieras. El tratado restablecía el principio de aquel «reembolso» por la confiscación del Estado pontificio y de los bienes eclesiásticos que el mismo gobierno italiano de 1870 había juzgado necesario. Se estableció de ese modo que Italia pagaría 750 millones al contado y que asumiría algunos gastos como el de una paga para los sacerdotes «al cuidado de las almas». Esa paga se basaba en parte en los créditos que la Iglesia vertía al Estado italiano, y en parte surgía de las nuevas funciones públicas -como la celebración y el registro de matrimonios con rito religioso, que también poseían validez civil- que los pactos atribuían a la Iglesia.

Así pues, las concesiones económicas de 1929, motivo de tanto escándalo por la polémica anticlerical, no eran un «regalo», el fruto de un favor «constantiniano», sino el abono (si bien, sólo parcial) de una deuda derivada de las expoliaciones del siglo XIX.

La reciente revisión de los Pactos Lateranenses, obra del gobierno socialista encabezado por Bettino Craxi (y no democristiano, como podría esperarse), debería juzgarse desde esta perspectiva histórica. En esa revisión, por otro lado, se supera el concepto, absolutamente legítimo a la luz del derecho internacional, de «reembolso» y se instaura el de la contribución voluntaria de la que el Estado se limita a hacer de recaudador.

El famoso «ocho por mil», pues, se enmarca en una coyuntura más que centenaria de la historia italiana. Pero ¿quién se acuerda de ella?

Pues sí: intentemos vender -a beneficio, qué sé yo, de los pobres negritos- los tesoros del Vaticano. Empecemos, por ejemplo, con la Piedad de Miguel Ángel, que está en San Pedro. El precio de salida, según dice quien ha intentado aventurar una valoración, no podría ser inferior a los mil millones de dólares. Sólo un consorcio de bancos o multinacionales americanas o japonesas podría permitirse semejante adquisición. Como primera consecuencia, esa maravillosa obra de arte abandonaría Italia.

Y luego, esa obra que ahora se exhibe gratuitamente para disfrute de todo el mundo caería bajo el arbitrio de un propietario privado -sociedad

o coleccionista multimillonario- que podría incluso decidir guardársela para sí, ocultando a la vista ajena tanta belleza. Belleza que, además, al dejar de dar gloria a Dios en San Pedro, daría gloria en algún búnker privado al poder de las finanzas, es decir, a lo que las Escrituras llaman «Mammona». Tal vez el mundo tendría un hospital más en el Tercer Mundo, pero ¿sería verdaderamente más rico y más humano?

Agradecemos al autor . ConoZe.com – MMV. XII

 

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¿Qué hay de verdad en tantas

leyendas negras de la Iglesia?

 

 

 

El ideal o el proyecto más noble
puede ser objeto de burla
o de ridiculizaciones fáciles.
Para eso no se necesita
la menor inteligencia.
- Alexander Kuprin
 


¿Cómo Dios permite tantos errores?

En los años siguientes a la Primera Guerra Mundial –cuenta José Orlandis–, un joven llamado Gétaz, que ocupaba un alto cargo dentro del socialismo suizo, recibió de su partido el encargo de elaborar un dossier con vistas a una campaña que se pretendía lanzar contra la Iglesia católica.

    Gétaz puso manos a la obra, con la seriedad propia de un político helvético: recogió multitud de testimonios, estudió la doctrina católica y la historia del cristianismo desde sus primeros siglos, y en poco tiempo logró reunir una amplísima documentación.

    El resultado que se siguió de todo aquello, sin embargo, no pudo ser más sorprendente. Paso a paso, el joven político llegó al convencimiento de que la Iglesia católica no podía ser invención de hombres.

    Dos mil años de negaciones, sacudidas, cismas, conflictos internos, herejías, errores y transgresiones del Evangelio, habían dejado a la Iglesia, si no intacta, sí al menos en pie.

    Las propias deficiencias humanas que en ella se advertían a lo largo de veinte siglos –mezcladas siempre con ejemplos insignes de heroísmo y de santidad– fueron para él un claro argumento a favor de su divinidad. Si esa iglesia no fuera divina –vino a concluir en buena lógica– habría tenido que desaparecer mil veces de la faz de la tierra.

    El desenlace de todo aquel episodio no pudo ser más distinto de lo que se había previsto: Gétaz se convirtió al catolicismo, se hizo fraile dominico, y en su cátedra del Angelicum, en Roma, enseñó durante muchos años, precisamente, el tratado acerca de la Iglesia. Sus clases tenían el interés de ser, en buena medida, como un relato autobiográfico: como el eco del itinerario de su propia conversión.

—De todas formas, la reacción de muchos otros ante las miserias de los miembros de la Iglesia es bien distinta. Me pregunto si no habría sido mejor, ya que Dios es todopoderoso, que al menos los ministros de su Iglesia hubieran estado exentos de tantos vicios...

    Comprenderás que si Jesucristo, como dices, hubiera tenido que valerse sólo de ministros total y permanentemente buenos, se habría visto obligado a estar realizando continuamente milagritos, y no parece que eso sea lo mejor. De entrada, porque tendría que estar interviniendo cada vez que una de esas personas fuera a cometer cualquier error o imperfección, y eso les privaría de la debida libertad.

    Por otra parte, aunque es cierto que a lo largo de los siglos los hombres que han compuesto la Iglesia no han estado exentos de deficiencias humanas, hay que decir que la Iglesia católica es una institución de reconocido prestigio moral en todo el mundo.

    Y aunque es verdad que ese prestigio se ve a veces empañado por las debilidades de algunos de sus miembros, habría que contar –por si alguno quisiera hacer cálculos de porcentajes estadísticos de actuaciones desafortunadas– con que hay que dividir entre casi mil millones de católicos, y casi un millón doscientos mil sacerdotes y religiosos (y eso, contando sólo los actualmente vivos).

    Para ser justos, habría que mirar un poco más a esa ingente multitud de católicos que a lo largo de veinte siglos se ha esforzado diariamente por vivir cabalmente su fe y ayudar a los demás. Y habría que fijarse en todos esos curas de pueblo que permanecen en lugares de los que ha huido casi todo el mundo. Y ver también el sacrificio de tantísimos religiosos y religiosas que han dejado todo para ir a servir a los desheredados de la fortuna, tanto en lejanas tierras de misión como en esos otros lugares, olvidados de todos, pero dramáticamente cercanos, y cuyo esfuerzo quizá sólo es observado por Dios.

 

¿Y el poderío temporal de la Iglesia?

—Bueno, ¿y qué dices del poder temporal de la Iglesia, tan activo durante algunos siglos...?

    Antes de nada, es preciso reconocer que ha habido actuaciones y mentalidades erradas en pueblos cristianos, y que con frecuencia han caído también en ellas algunos personajes eclesiásticos. Eso es algo que a ningún cristiano le ha de costar admitir. Sin embargo, me parece que, para ser justos, conviene enmarcar el fenómeno del poderío temporal de la iglesia en sus adecuadas coordenadas históricas, valorando todos los condicionantes de cada época. De lo contrario, es fácil caer en una visión anacrónica, puesto que no se puede pretender que los hombres del siglo XVI pensaran como los hombres del siglo XX o XXI.

   La única época que no criticamos –señala Jean-Marie Lustiger– es la nuestra, porque nos parece evidente. Nuestra referencia actual es lo que a nosotros nos parece más acertado y sensato, pero basta una perspectiva de cincuenta o cien años para que salte a la vista la relatividad de esos puntos de vista, aun los considerados en aquel momento como más razonables.

    Por eso sería un anacronismo que juzgáramos una sociedad, una época anterior, desde una óptica que nos parece la ideal hoy, sin hacernos cargo del diferente marco histórico, como si nosotros estuviéramos al margen de la historia y fuéramos sus jueces.

    Hecha esta salvedad, sólo me queda insistir en que no se caiga en una visión simplista de la historia. Es triste que haya habido cobardías, errores y pecados, pero es que la vida de los hombres es una historia de pecado y de perdón de la que nadie ha quedado exento, y tampoco los hombres sinceramente creyentes y deseosos de santidad. Y eso son cosas de la vida, no de la Iglesia.

 

Preocupación por los que sufren

Por otra parte, hay que decir que la influencia de la fe cristiana en la lucha por aliviar el sufrimiento humano ha sido decisiva a lo largo de la historia. Ya en el imperio romano, el cristianismo se preocupó por los débiles, los marginados, los abandonados, es decir, por aquellos por los que el imperio no sentía apenas preocupación. También dio una acogida extraordinaria a la mujer, y contribuyó a suavizar las barreras étnicas entonces tan marcadas. El cristianismo predicaba a un Dios ante el cual no cabía mantener la discriminación que oprimía a las mujeres, el culto a la violencia que se manifestaba en los combates de gladiadores, la práctica del aborto o el infanticidio, la justificación de la infidelidad masculina, el abandono de los desamparados, etc., y su influencia fue enorme.

En los siglos siguientes, el cristianismo fue también decisivo para preservar la cultura y extender la educación. Impulsó la defensa y la asistencia de los débiles y se preocupó por quienes nadie parecía tener interés. Baste citar, por poner un ejemplo, la aportación de San Juan de Dios, que fundó una orden dedicada a la atención de los enfermos mentales (verdaderos olvidados de la sociedad durante siglos); o el esfuerzo de innumerables instituciones católicas dedicadas durante siglos a atender leproserías, dispensarios, personas pobres o abandonadas, niños huérfanos, etc.

"Ahora –ha escrito Tomás Alfaro–, o en cualquier otro momento de la historia de los últimos veinte siglos, si buscamos un grupo de personas miserables, abandonadas por todos, marginadas por la sociedad, con los que nadie querría pasar una hora, es casi seguro que a su lado encontremos a alguien que se considera hijo de la Iglesia, y que hace lo que hace precisamente por ser seguidor de Cristo".

 

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…de lo que nunca haría un Obispo de la Iglesia Católica…

 

Un millonario inglés rescata doce zurbaranes a punto de ser vendidos


La Iglesia de Inglaterra –o sea: la Iglesia anglicana-planeaba subastar las piezas para reformar su sede de Auckland


Un millonario británico, Johnatan Ruffer, ha adquirido a la Iglesia Anglicana doce cuadros de Francisco de Zurbarán por unos 15 millones de libras (17 millones de euros) e inmediatamente los donó para la construcción de un centro cultural. Las obras maestras pertenecen a la serie de «Jacob y sus hijos», que se encuentran desde 1756 en el Castillo de Auckland, residencia oficial del Obispo de Durham, al noreste de Inglaterra. Ruffer, un cristiano evangelista con una fortuna estimada en más de 100 millones de euros, se crió en Durham y al enterarse de que la Iglesia tenía previsto vender los cuadros para financiar las reformas del Castillo, decidió adquirirlos para evitar que terminaran en el extranjero.


«Aser»

La posible subasta de los cuadros se convirtió en una causa nacional en el mundillo del arte y en la zona del noreste del país. Más de tres mil personas firmaron una petición exigiendo que se prohibiera la venta, hubo artículos en revistas especializadas y en la prensa nacional y local y hasta el secretario de Cultura, Jeremy Hunt, intervino en la polémica la semana pasada con una exhortación a la Comisión Artística de la Iglesia para que garantizara que los cuadros pudieran seguir siendo vistos por el público británico.

Como buen hombre de negocios, Ruffer pensó primero en términos comerciales, un bien que se añadiría a su colección y que podría disfrutar en la privacidad de su hogar. «Pero me di cuenta que podía hacer algo mucho mejor», señaló. En medio de las negociaciones en curso entre la Iglesia, el ayuntamiento de Durham County y la Fundación Nacional para transformar al castillo en patrimonio cultural, galería de arte y centro de atracción turística, la adquisición era una manera de apuntalar ese proyecto otorgando dinero y valor artístico al futuro museo.

Zurbarán completó los doce cuadros entre 1640 y 1645. El obispo Richard Trevor los adquirió en 1756 por 124 libras esterlinas.

http://www.abc.es/20110405/cultura-arte/abcp-millonario-ingles-rescata-doce-20110405.html – CDV 05. IV. MMXI


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«La historia es el testimonio de los tiempos, la luz de la verdad, la vida de la memoria, la maestra de la vida y nuncio de la antigüedad». Cicerón

 

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La libertad, esto es, la inmunidad de coacción en materia religiosa, que compete a los individuos particulares, debe reconocerse también a estos mismos cuando actúan en común. Pues la naturaleza social, tanto del hombre como de la propia religión, exige comunidades religiosas. Por consiguiente, a estas comunidades, siempre que no se violenten las justas exigencias del orden público, debe reconocérseles el derecho de inmunidad para regirse según sus propias normas, para honrar con culto público a la divinidad, y para promover aquellas instituciones en las que los miembros cooperen con el fin de ordenar su propia vida según sus principios religiosos. Igualmente, corresponde a las comunidades religiosas el derecho a no ser obstaculizadas por medios legales o por la acción administrativa del poder civil, en la selección, educación, nombramiento y traslado de sus propios ministros, en la comunicación con las autoridades y comunidades religiosas que tienen su sede en otros lugares de la tierra, en la construcción de edificios religiosos y en la adquisición y disfrute de los bienes convenientes. Pertenece también a la libertad religiosa el que no se prohíba a las comunidades religiosas manifestar libremente el valor singular de su doctrina para la ordenación de la sociedad y la vitalización de toda la actividad humana. Finalmente, en la naturaleza social del hombre y en el carácter mismo de la religión se funda el derecho por el que los hombres, movidos por su sentimiento religioso, pueden libremente reunirse o constituir asociaciones educativas, culturales, caritativas, sociales.

Declaración Dignitatis humanae, 4 – Concilio VATICANO II.

 

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La Iglesia está presente en las calles paupérrimas de Calcuta.

 

 

Rouco Varela llevará los asuntos económicos de la Santa Sede

 

José A. Méndez
Madrid- El cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio María Rouco Varela, formará parte del órgano vaticano encargado de estudiar los asuntos económicos de la Santa Sede.
   Junto con el purpurado gallego, el Papa Juan Pablo II nombró también al cardenal canadiense Aloysius M. Ambrozic y al brasileño Cláudio Humees como miembros del Consejo para el estudio de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede. De esta forma, el arzobispo de Madrid pasará a formar parte del Consejo, compuesto por quince cardenales, durante un periodo de cinco años y se encargará de analizar las cuentas de la Santa Sede. El consejo cardenalicio es convocado dos veces al año por el secretario de Estado Vaticano con el fin de examinar los problemas organizativos y económicos tanto del Vaticano como de sus organismos vinculados.
   La situación con que se encontrará el cardenal Rouco no será precisamente fácil, puesto que el próximo año el Consejo tendrá que hacer frente, por tercer año consecutivo, a un balance negativo de la sede vaticana, que cierra sus finanzas en números rojos. Ya en 2003, el Vaticano presentaba un déficit de más de nueve millones de euros mientras que el balance económico del Estado de la ciudad del Vaticano –independiente respecto de la Santa Sede, en tanto que uno representa a un Estado político y otro a una institución religiosa– acumulaba también perdidas por valor de 8.820.678 euros.
   La Ciudad del Vaticano (el Estado geográficamente más pequeño del mundo) se ocupa de servicios imprescindibles para la Santa Sede, como las farmacia, los cuerpos de seguridad, los museos...
Así, la labor que deberá emprender el cardenal español se presenta como ardua y esmerada. Fuentes vaticanas han atribuido su nombramiento a la buena gestión de Rouco Varela al frente de la Conferencia Episcopal. Ep 2004.12.18 ‘L.R.’ ESP.

 

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La Prefectura para Asuntos Económicos es una de las oficinas de la Curia Vaticana instituida por Pablo VI en 1967 y que, en la actualización de Juan Pablo II del 6 de marzo de 2000, queda establecido que la configuran ocho cardenales.
     
      La Constitución Apostólica "Pastor Bonus" de Juan Pablo II de 1988, se precisa las funciones y las atribuciones de la institución. Actualmente la Prefectura tiene la misión de vigilar y controlar la administración que depende de la Santa Sede.
     
      La Comisión de los ocho cardenales tiene distintos compromisos entre los que están el examinar las relaciones sobre el estado patrimonial y económico de la Santa Sede, realizar el balance preventivo de dichos movimientos, decisiones sobre proyectos de gran importancia de la Santa Sede e indagaciones sobre posibles daños sobre el patrimonio del Vaticano.
     
      La actividad de la oficina está apoyada por un equipo de oficiales expertos en materias jurídico-económicas. 2005-03-18

 

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El diputado Joan Herrera y el dinero de la Iglesia

– 2005.11. Miente, miente que algo queda.

 

Joan Herrera, diputado de Izquierda Unida-Iniciativa-Verds (IU-IC-V), intervino recientemente en el Congreso para pedir al Gobierno que le sea retirada la ayuda que se otorga a la Iglesia. Se trata de una opinión plenamente legítima en un sistema democrático. La cuestión, sin embargo, no es tanto lo que se pide sino las razones que se aducen para ello, que son, en definitiva, las que avalan o desacreditan la demanda. Un diputado cobra básicamente porque ha salido elegido como representante de unos electores y, para ello, cumple tres funciones: Habla, piensa y estudia los temas. En este caso, de las tres, Herrera solo ha cumplido con la primera, eso sí, de manera abundante, pletórica de adjetivos descalificativos. Su discurso se fundamentó en los presuntos privilegios que tiene la Iglesia y, sobre todo, en que se encontraba exenta de pagar impuestos. Es obvio que no es así.


El régimen fiscal vigente de la Iglesia católica en España deriva, en todo lo básico, de la Ley de Fundaciones aprobada en 1994, que establece una serie de beneficios aplicables a las fundaciones y a las asociaciones de utilidad pública e incluye a la Iglesia católica, así como a las demás confesiones que tengan suscritos acuerdos de colaboración con el Estado. O sea, que de trato especial y específico, ninguno o, al menos, no distinto en lo fundamental del que tiene no ya cualquier confesión religiosa, sino cualquier fundación. Un ejemplo de ello es la reducción del Impuesto de Sociedades en un 10 por ciento. La ley distingue claramente entre aquellos ingresos procedentes de actividades propiamente religiosas, que están exentas al igual que en las fundaciones de todo tipo, de aquellas otras que sí que deben tributar fruto de actividades empresariales, cesiones e incrementos de patrimonio, entre otros conceptos.

 

La Iglesia paga el IVA sobre todas sus compras, excepto (eso sí) los objetos dedicados exclusivamente al culto. Si la Iglesia compra la imagen de una Virgen María, esto no tributa IVA. ¿Pero se puede hablar, en base a esta excepción, de trato privilegiado? Tampoco se aplica el IVA a las cuotas de los asociados a cualquier entidad y a nadie se le ocurre decir que esto es un trato de privilegio para las asociaciones, a pesar de que el volumen monetario que no tributa por este concepto es extraordinariamente grande. ¿Tan grave es que no se pague IVA por la compra de un cáliz o una patena? ¿Dónde están los supuestos privilegios? Porque tampoco existen en el caso del IBI, del que sólo se exime a las casas parroquiales propiedad de la Iglesia ocupadas por un sacerdote en el desempeño de su labor pastoral. Es el único caso donde tal circunstancia sucede como consecuencia de los acuerdos Iglesia y Estado de 1979. Y eso es prácticamente todo.

 

Toda esta realidad constata que el diputado Herrera es un demagogo de vuelo gallináceo. Dijo muchas tonterías, lo cual no significa una calificación a la persona. No se trata de eso, sino del contenido de lo que dice. Digamos que es una corrección escolar y fraterna. Dijo tonterías importantes. Por ejemplo, que el trato económico que recibía la Iglesia en España era único y excepcionalmente bueno en Europa. O sea que se trata de un representante del pueblo poco viajado y nada leído. Porque la situación de la Iglesia española es, en términos económicos, muy inferior a la que tiene en países como Alemania, Austria o Italia, por no hablar de la situación, esta sí privilegiada, de las Iglesias Luteranas en los Países Nórdicos, la anglicana en Gran Bretaña, la ortodoxa en Grecia. Y olvidémonos de la situación de la Iglesia católica en Polonia e Irlanda.

 

Las confesiones religiosas, la Iglesia, son organizaciones socialmente valiosas que en general reciben apoyos del Estado, en muchos casos por una valoración del hecho religioso y, en otros, precisamente por su naturaleza social positiva, que nadie puede negar a la luz de la ayuda a los más necesitados, la sanidad y la enseñanza. Forum Libertas.com. MMV.XI.XXIV

 

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Superficial. (Del lat. superficiālis).1. adj. Perteneciente o relativo a la superficie.2. adj. Que está o se queda en ella.3. adj. Aparente, sin solidez ni sustancia.4. adj. Frívolo, sin fundamento

 

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Ostentar. (Del lat. ostentāre).1. tr. Mostrar o hacer patente algo.2. tr. Hacer gala de grandeza, lucimiento y boato.

 

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El sentido cristiano de los bienes

 

 

 

I. Quien pone su corazón en los bienes de la tierra se incapacita para encontrar al Señor porque el hombre puede tener como fin a Dios o poner las riquezas como meta de su vida, en sus muchas manifestaciones de deseo de lujo, de comodidad, de poseer más. El que pone su deseo en las cosas de la tierra como si fueran un bien absoluto comete una especie de idolatría (Colosenses 3, 5), corrompiendo su alma como se corrompe con la impureza (Efesios 4, 19; 5, 3), y, con frecuencia, acaba uniéndose a los “príncipes de este mundo”, que se levantan contra Dios, contra Cristo (Salmos 2, 2). El cristiano ha de examinar con frecuencia si ama la sobriedad y la templanza, si es parco en las necesidades personales, restringiendo los gastos superfluos, no cediendo a los caprichos, vigilando la tendencia a crearse falsas necesidades, su cuida las cosas del hogar, los instrumentos de trabajo.

 

II. La pobreza del cristiano corriente, que se ha de santificar en medio de sus tareas seculares, no consiste en una circunstancia meramente exterior: tener o no tener bienes materiales. Se trata de algo más profundo que afecta al corazón, al espíritu del hombre; consiste en ser humilde ante Dios, en sentirse necesitado de Él, en ser piadoso, en tener una fe rendida que se manifiesta en la vida y en las obras. Si se poseen estas virtudes y además abundancia de bienes materiales, la actitud del cristiano ha de ser la del desprendimiento, de caridad generosa. El que no posee bienes materiales no por ello está justificado ante Dios, si no se esfuerza por adquirir las virtudes que constituyen la verdadera pobreza. También en la escasez puede manifestar su generosidad, su señorío, y también debe estar desprendido de lo poquísimo de que se dispone. Examinemos hoy la rectitud con que usamos nuestros bienes, y si tenemos el corazón puesto en el Señor, desasido de lo mucho o de lo poco que poseemos.

 

III. También debemos desarrollar sin miedos y sin falsa modestia ni timideces, todos los talentos que el Señor nos ha dado, poner todas nuestras energías para que la sociedad progrese y lograr que sea cada vez más humana, que se den las condiciones necesarias para que todos lleven una vida digna, como corresponde a hijos de Dios. La Virgen, que supo vivir como nadie la virtud de la pobreza, nos ayudará hoy a formular un propósito, quizá pequeño, pero bien concreto.

 

Fuente: Colección "Hablar con Dios" por Francisco Fernández Carvajal, Ediciones Palabra. Resumido por Tere Correa de Valdés Chabre

 

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. "Si la Iglesia siguiera verdaderamente a Jesús, venderían sus lujosas obras de arte, sus propiedades y arquitectura, y darían el dinero a los pobres". Veamos...

 

 

 

 

 

        Cuando algunas personas piensan en la Ciudad del Vaticano, lo que les viene a la cabeza automáticamente es un reino lleno de riqueza, completado con unos aposentos palaciegos para el Papa y cofres repletos de oro escondidos en cada esquina, sin mencionar la fabulosa colección de arte y artículos de inestimable precio. Si lo vemos de esta manera, es fácil entender que la gente se indigne por lo que consideran una muestra ostentosa y derrochadora de riqueza. Pero la verdad es muy distinta. Aunque los edificios principales se llaman el "Palacio del Vaticano", no fueron construidos para ser los aposentos lujosos del Papa. De hecho, la parte residencial del Vaticano es relativamente pequeña. La mayor parte del Vaticano está consagrada al arte y a la ciencia, a la administración del negocio oficial de la Iglesia y a la gestión del Palacio en general. Unos cuantos oficiales administrativos de la Iglesia viven en el Vaticano con el Papa, lo cual convierte a este lugar más bien en la oficina central de la Iglesia.

 

        En cuanto a la impresionante colección de arte, ciertamente una de las más valiosas del mundo, el Vaticano la considera un "tesoro irremplazable", pero no en términos monetarios. El Papa no es el "propietario" de esas obras de arte, y no podría venderlas ni aunque quisiera. Sólo están al cuidado de la Santa Sede. El arte ni siquiera otorga riqueza a la Iglesia. De hecho, es más bien lo contrario. La Santa Sede invierte una parte de sus recursos en el mantenimiento de la colección. La verdad de la cuestión es que la Sede tiene un presupuesto financiero bastante limitado. Entonces, ¿para qué mantener el arte? La respuesta se remonta a una creencia en la misión de la Iglesia (una de tantas) como fuerza civilizadora en el mundo. Así como los monjes medievales transcribieron cuidadosamente los textos antiguos para que estuvieran al alcance de las futuras generaciones (textos que, de cualquier otra forma, se habrían perdido para siempre) la Iglesia sigue velando por las artes para que no sean olvidadas con el tiempo. En nuestra actual cultura de la muerte, donde el término "civilización" sólo puede ser utilizado de forma muy relativa, la misión civilizadora de la Iglesia es más importante que nunca.

 

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LA IGLESIA ¿qué hace con el dinero?

Más de 5.300 religiosos atienden cada año

en España a cerca de 800.000 personas

 

Álex Navajas Álex Navajas  - 2005-01-26
Madrid- Exactamente 5.306 religiosos se encargan de alrededor de 800.000 personas en España cada año, convirtiendo a la Iglesia católica en la principal institución benéfica del país. De hecho, el 53 por ciento de las acciones residenciales y asistenciales que se producen en todo el país son llevadas a cabo por congregaciones religiosas. Así se desprende de los datos aportados en las II Jornadas de Vida Religiosa desde la Exclusión Social, celebradas hace unos días en Madrid. En España son miles los asilos, hospitales, residencias, comedores para pobres y centros para inmigrantes, drogadictos y «sin techo» que gestiona la Iglesia.
   La pasada semana, por ejemplo, la congregación de los salesianos inauguró en Vigo el centro intercultural para la acogida de inmigrantes «Teranga» («acogida» en senegalés). Según ha informado la agencia de noticias de los religiosos españoles, Ivicon, cuenta con la colaboración de abogados, psicólogos, asistentes sociales y especialistas en la búsqueda de empleo que, voluntariamente, prestan sus servicios.

 

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IGLESIA: Los católicos movilizan más de 500.000.000 U$S.

Extremistas musulmanes impiden que la ayuda

de la Iglesia llegue a las víctimas

 

Los católicos han aportado 390 millones de euros (500.000.000 U$S.), el doble que Estados Unidos y siete veces más que España

 

Pese a que el desastre afectó poco a la población católica, el Estado Vaticano consiguió movilizar cerca de 400 millones de euros para paliar los drásticos efectos del maremoto. Al contrario que las donaciones prometidas por algunos países (como Alemania, que aún no ha hecho llegar el montante a su destino), el dinero de la Iglesia católica está siendo utilizado para levantar hospitales, centros de acogida y para reconstruir las zonas más afectadas. Pero muchas de estas ayudas han sido interceptadas por fundamentalistas islámicos, que han llegado a amenazar de muerte a los misioneros.

Ángel Villarino
Ciudad del Vaticano- Pocas horas después de que se confirmase la devastación que había dejado tras de sí el «tsunami», Juan Pablo II hizo un rápido llamamiento a todos los organismos católicos para que se pusieran manos a la obra en la recaudación de fondos con los que ayudar a las poblaciones más afectadas. El engranaje funcionó como de costumbre, y los organismos llenaron las arcas de la solidaridad en unos pocos días. Como resultado, la Iglesia católica ha conseguido reunir en un tiempo récord tanto dinero como el segundo Gobierno más solidario: Japón. Y casi el doble que la nación más poderosa y rica del mundo: Estados Unidos. La cifra provisional, que seguramente haya sido largamente sobrepasada en estos últimos días, es de 500 millones de dólares, unos 390 millones de euros.
   
La prioridad: los niños. Parte de este dinero, explicó la pasada semana el observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, el arzobispo Celestino Migliore, está siendo destinado a programas de recuperación a largo plazo, mientras que otra parte significativa se utilizará para apoyar la labor de las instituciones internacionales. «Reforzar la coordinación de ayuda y socorro humanitario de las Naciones Unidas en situaciones de catástrofe, incluida la ayuda económica especial», concretó el arzobispo, «es una de las prioridades del programa de ayuda de la Iglesia». Migliore quiso dejar claro que los representantes pontificios llegados a los países afectados entraron inmediatamente en acción, facilitando, antes que nada, ropa y alojamiento a las poblaciones afectadas. De todas las víctimas, la Iglesia dio especial atención a los niños, puesto que el Vaticano sostiene que se trata «del grupo más afectado por la tragedia, ya que más de 50.000 han fallecido y decenas han quedado huérfanos».
   Según denuncia el personal que opera en la zona, uno de los problemas con los que se ha encontrado la Iglesia es la oposición de una parte de la población musulmana, especialmente de los grupos extremistas, que acusan a los religiosos de practicar proselitismo, maquillándolo de ayuda humanitaria. De este modo, grandes cantidades de alimentos, ropa y material para levantar infraestructuras se han echado a perder por culpa de las presiones. Ha habido denuncias muy concretas al respecto, como la que despuntó a mediados de mes en la región de Aceh, en Indonesia, cuando el sacerdote australiano Chris Riley recibió amenazas de muerte por parte de un grupo de fundamentalistas islámicos, que le obligaron a interrumpir las labores de construcción de un orfanato pensado para asistir a niños musulmanes que estaban viviendo una situación crítica. Riley se defendió asegurando que «quería llevar a cabo mi trabajo humanitario, sin ninguna intención de hacer catequesis».
   Entretanto, la ayuda humanitaria llegada desde los países árabes es notablemente inferior a la del resto. En países como Arabia Saudí, las aportaciones, más simbólicas que reales, apenas sobrepasan los gastos de un solo banquete de las oligarquías dominantes. Tan sólo algunos de los bancos de la península arábiga, enriquecidos con los «petrodólares», han acertado a enviar sumas de dinero significativas. Los principales gobiernos musulmanes, por el contrario, no han dejado más que limosnas. En el peor sentido de la palabra. 2005.01.26-L.R.Esp.

 

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846 Invasión, saqueo, destrucción, incendios, pillajes, violaciones, etc. por parte de las turbas musulmanas, en la ciudad santa del cristianismo ‘Roma’.

El fanatismo y la ignorancia de los seguidores de Mahoma, les llevó a robar, destruir e incendiar los antiguos papiros y códices de la biblioteca vaticana. Así, parte del patrimonio y memoria escrita de la humanidad, han quedado aniquilados para siempre. 

 

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Cardenal Ratzinger: «No hay argumento apologético más eficaz que la santidad y el arte: la belleza de las almas y la belleza de las cosas que la fe ha plasmado, sin interrupciones, desde hace ya veinte siglos. Ahí está, créamelo, la fuerza misteriosa del Resucitado». 2004-04-11 ‘Pascua de Resurrección’.

 

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El tesoro de los sikh - India

 

 

Los sikh cuentan el dinero del templo de Amritsar, India. Se estima que los fieles, durante las celebraciones del aniversario del Sri Guru Granth Sahib, las sagradas escrituras de los sikh, hayan donado 10 millones de rupias, algo como 222.000 dólares USA. 2004-09-04

 

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La Enciclopedia francesa, vademécum de la ilustración, recordaba que Europa era un continente pequeño, pero el faro del mundo debido a su cultura, su historia, su arte y, "sobre todo", su religión{la Iglesia Católica fundada por Jesucristo - Dios nuestro}

 

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La Iglesia católica ahorra al Estado

más de 31.000 millones de euros

 

 

 

Su labor educativa costaría a la sociedad algo menos que los tres ministerios españoles más caros

 

Más de 31.000 millones de euros; unos 51,9 billones, con b, de pesetas. Semejante cifra no es el premio de lotería más grande del mundo ni el presupuesto de Defensa de EE UU. Es la cifra que tendría que costear el Estado español para sustituir la labor social que realiza la Iglesia. Levantar sus colegios y hospitales, atender a los enfermos, ancianos, marginados, niños e indigentes, mantener las instalaciones... toda una red de actuaciones que se sostiene gracias a la esmerada y silenciosa labor de los católicos. Nada que ver con la «sobrefinanciación» que comentó el ministro de Trabajo.

 

J. A. Méndez/ J. R. Navarro - ESPAÑA
Madrid- Desde que el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, planteó la posible «sobrefinanciación» a la Iglesia católica, el debate sobre la contribución económica del Estado a la institución eclesial ha sido incesante. Cargos políticos, medios de comunicación, representantes católicos... todos han aportado su visión al respecto. Sin embargo, han sido pocos quienes han ofrecido la visión contraria: lo que la Iglesia católica, a través de sus distintas acciones sociales, aporta al Estado español. LA RAZÓN ha elaborado una tabla de gastos e ingresos en la relación Iglesia-Estado y el resultado es demoledor: más de 31.186 millones de euros (cerca de 5,19 billones, con b, de pesetas). Esta escandalosa cifra es lo que le costaría a la Administración Pública toda la labor de la Iglesia en el hipotético caso de que ésta desapareciese o dejara de hacerse cargo de sus colegios, hospitales, ambulatorios, dispensarios, organizaciones no gubernamentales... La labor es tan amplia y los datos tan cuantiosos que resultan más comprensibles analizándolos en los tres grupos mayoritarios de acción –enseñanza, sanidad y obra social– y partiendo de este supuesto: ¿qué le costaría al pueblo español mantener con sus impuestos las actividades de la Iglesia y construir y sostener los centros desde donde las realiza? Tradicionalmente la Iglesia siempre ha jugado un papel fundamental en la enseñanza. Algo lógico, puesto que antes de que el Estado financiase la Educación (y la Sanidad, y la obra social...), ella ya tenía escuelas. Tal y como señala el semanario Época en su último número, las distintas congregaciones religiosas mantienen en activo 5.141 centros entre guarderías, centros de Educación Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato, en cuyas aulas se sientan 990.774 alumnos dispuestos a compaginar las matemáticas y la literatura con el aprendizaje de los valores cristianos. Según la estimación del ex Secretario de Estado de Universidades, Álvaro Marchesi, el coste medio por alumno es de 2.989 euros. Así, la Iglesia se gasta en sus alumnos unos 2.962 millones de euros, pero con la ayuda de 1.783 millones que aporta el Estado, la cifra se reduce a 1.178. A esto hay que añadir que si, según fuentes consultadas por este periódico, construir un colegio público cuesta alrededor de 3 millones de euros, el Estado debería invertir 15.423 millones para ofrecer el mismo servicio que hace la Iglesia –algo menos que el presupuesto de 2004 para los ministerios de Defensa, Interior y Fomento–. El economista y colaborador de LA RAZÓN José Barea afirma que «si la Iglesia no prestase sus servicios, tendrían que aumentarse los impuestos. El beneficio es doble: para los beneficiados y para los contribuyentes». La obra sanitaria de la Iglesia no es menos esmerada. Sus 107 hospitales, 128 ambulatorios y dispensarios, 876 centros para ancianos, enfermos crónicos, terminales y minusválidos, atienden a 387.356 personas al año. Para ello cuenta con 51.312 camas que le cuestan 270 euros al día. O lo que es lo mismo, 5.056 millones de euros al año. Además, teniendo en cuenta que construir un hospital cuesta del orden de 50 millones de euros, y el resto de los centro unos 4 millones, el Estado deja de hacerse cargo de 5.350 millones en hospitales y de 4.016 en otros centros. La obra social de la Iglesia es muy amplia. Según datos del año 2000, sólo con las aportaciones monetarias de Caritas (155 millones, de los cuales 47 corría a cargo del gasto público), Manos Unidas (43 millones en 2003, con una ayuda estatal de 9 millones) y Obras Misionales Pontificias, (21 en 2000), el Estado tendría que haber aportado 163 millones. Además, financia el 80 por ciento del patrimonio histórico y artístico de España. Así las cosas, no parece demasiado sensato decir que el Estado mantiene a la Iglesia católica.

2004-11-24 ‘L.R. ESPAÑA

 

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España, el país que menos coopera con la Iglesia

 

 

Las diócesis alemanas reciben 4.500 millones de euros al año por el impuesto religioso, frente a los 138 de las españolas

 

Los 138 millones de euros que recibe la Iglesia española de la asignación del IRPF quedan muy lejos, por ejemplo, de los 1.016 que obtiene, por el mismo concepto, la Iglesia italiana o de los 4.500 que, vía impuesto religioso, recaudan las diócesis alemanas. En países como Francia o EE UU, donde no existe un sistema de asignación directa, la Iglesia recibe también mayor apoyo económico, a través de subvenciones a labores sociales o al mantenimiento de templos. Sin olvidar que en Gran Bretaña, Suecia, Noruega y Dinamarca existen Iglesias nacionales financiadas directamente por el Estado. A pesar de todos estos datos, algunos políticos se empeñan en seguir hablando de privilegios o sobrefinaciación de la Iglesia española.

 

José R. Navarro Pareja
Madrid- Hasta la firma de los Acuerdos de 1979, la Iglesia española recibía una una dotación presupuestaria a cargo del Estado. El nuevo sistema de asignación tributaria, definido entonces como un novedoso avance canónico, proponía que fuera el contribuyente quien manifestase «su voluntad» de contribuir al sostenimiento de la Iglesia. A la hora de desarrollar la fórmula surgieron los problemas. Primero por los modos, al ser decidido de forma unilateral por el Gobierno socialista, a través del entonces vicepresidente, Alfonso Guerra. Y también en el fondo: al calcular el porcentaje del IRPF que se destinaría a la financiación de la Iglesia, Guerra «cometió el error» de dividir la última asignación recibida por la Iglesia entre el número total de contribuyentes. De ahí surgió el 0,5239. Como era de esperar que no todos marcaran la casilla, la cantidad recibida por la Iglesia por el nuevo sistema fue menor desde un primer momento. La otra trampa propuesta por el Gobierno socialista fue obligar a los contribuyentes a que eligieran entre colaborar con la Iglesia católica o con «otros fines de interés social». La asignación tributaria nacía ya viciada, y los resultados fueron los esperados: la cantidad asignada a la Iglesia a través del IRPF fue un 50 por ciento menor de la que había recibido de los presupuestos en el ejercicio anterior. Ante esto, el acuerdo establecía que, de forma provisional, el Estado completaría la cantidad recibida por la Iglesia, hasta que la asignación a través del IRPF igualara a la que se le había dotado en los presupuestos anteriores. A pesar de que en 1998 el Gobierno permitió que se pudiera poner la cruz en ambas casillas, la cantidad del IRPF nunca ha igualado la dotación que recibía la Iglesia, lo que ha obligado a que el Estado destine un complemento todos los años, si bien es cierto que éste se ha ido reduciendo, desde el 50 por ciento inicial a un 18 en el último ejercicio. La Conferencia Episcopal está dispuesta a que se revise este sistema, y para ello propone que se asemeje al sistema italiano que, inspirado en el español, aporta unas modificaciones que lo hacen más completo. En primer lugar, el porcentaje destinado a la Iglesia aumenta hasta el 0,8 por ciento. Además, no obliga a elegir ante otros fines sociales. El acto no se reduce a una simple cruz, como en España, sino que el contribuyente debe firmar la página, lo que evita olvidos. Esto ha permitido que la Iglesia italiana reciba con este sistema 1.016 millones en 2003. El diputado socialista Álvaro Cuesta propone que la Iglesia española se financie al «estilo alemán», es decir, con un impuesto religioso que se paga además del IRPF y es obligatorio para todos los contribuyentes. Los ciudadanos deben manifestar su creencia religiosa para, al pagar sus impuestos, destinar a su confesión de un 8 a un 9 por ciento adicional. La única forma de no pagar este impuesto es firmar una declaración de salida de la Iglesia que, al ser una forma de apostasía, causa problemas a la hora de requerir servicios religiosos, como el matrimonio o las exequias. La cantidad recaudada va directamente a las diócesis y oscila en función del número de católicos que vivan en ellas. En 2003, el Estado transfirió a la Iglesia católica 4.500 millones de euros en concepto de impuesto religioso. En Austria o Dinamarca también se utilizan sistemas similares al alemán, pero con unos porcentajes más reducidos, del 1 al 1, 5 por ciento. 2004-11-24 ‘L.R. ESPAÑA

 

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El mayor extravío de la mente humana es creer algo porque uno desee que sea así. Pasteur

 

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El ideal o el proyecto más noble puede ser objeto de burla o de ridiculizaciones fáciles. Para eso no se necesita la menor inteligencia.  Alexander Kuprin

 

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"Se recurre con frecuencia a la calumnia, la mentira, el infundio, sin preocuparse de contrastar la información para comprobar su veracidad.
Ello obedece a la táctica de que se sabe que una vez vertida una información negativa sobre algo o alguien, cosa que es muy fácil, demostrar la verdad requiere un gran esfuerzo y tiempo y gran parte del daño queda hecho de todas maneras."
 (Jesús Sáiz Luca de Tena y Mercedes Soto Falcó)

 

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«Usted no debe decirnos lo que dijo el soldado ni ninguna otra persona, señor», respondió el Juez: «Esto no es evidencia.»

 

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Católico: Vive la vida sabiendo que ‘La Iglesia es Jesucristo difundido y comunicado’  Bossuet. 

‘La Iglesia es Cristo que se extiende en el tiempo y en el espacio’  Moeller. 

‘La Iglesia es un gran puente sobre el mundo’  Santa Catalina de Siena. 

‘La Cabeza de la Iglesia es el Señor, y Cristo total es la Cabeza y el Cuerpo. Tenemos en el Cuerpo de la Iglesia una Cabeza divina; tenemos a Dios por cabeza’ San Agustín - sermones.

‘La Iglesia Católica está fundada por un Dios, las sectas por hombres’

‘La Iglesia es el pueblo unido al sacerdote, es el rebaño unido al Pastor’ San Cipriano

‘Llegará el momento en que -solo la Iglesia- defenderá al hombre y la cultura Cardenal Newman

IGLESIA CATÓLICA: este es el nombre propio de esta santa madre de todos nosotros; Ella es la esposa de nuestro Señor Jesucristo.´ San Cirilo de Jerusalem - (catequesis).

‘Amo dolorosamente a la Iglesia; ámola como a mi misma vida, también esa dolorosa’ Bernanos

‘La actual crisis de la Iglesia consiste en la paganización de la inmensa masa católica. El cristiano no es fermento, ni siquiera masa - es yeso´ Louis Evely

‘Que nadie se ilusione, que nadie se equivoque: fuera de esta casa, esto es, fuera de la Iglesia, nadie está salvo. Si alguien sale de ella, tornase responsable de su propia muerte’ Orígenes

‘La Iglesia arrebatóme el corazón; ella es mi patria espiritual, mi madre y mis hermanos’ Orígenes

‘Estoy adherido a la Iglesia como un árbol se adhiere al suelo’ San Anastasio

‘Es en la Iglesia  que el espíritu humano encuentra techo y fogón. Fuera de Ella es noche’ Chesterton

‘Que cada uno procure vivir la reunión (Iglesia); es allí que el Espíritu fructifica’. (Tradición apostólica).

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

¡Gloria y alabanza a ti, Santísima Trinidad, único y eterno Dios!

“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).-

“En la grandeza y hermosura de las criaturas, proporcionalmente se puede contemplar a su Hacedor original… Y si se admiraron del poder y de la fuerza, debieron deducir de aquí cuánto más poderoso es su plasmador...; si fueron seducidos por su hermosura, ... debieron conocer cuánto mejor es el Señor de ellos, pues es el autor de la belleza quien hizo todas estas cosas”.

Gloria y alabanza a ti, oh Cristo, ahora y por siempre: ‘alfa y omega’

 

 

 

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Recomendamos vivamente:

Título: ‘Históricamente incorrecto. Para acabar con el pasado único’.
Autor: Jean Sévilla - Editorial: Ciudadela

 

Recomendamos: Título: ‘Buscando a Dios’
Autor: Esther de Waal - Editorial: Sígueme

 

Recomendamos: ‘El legado del cristianismo en la cultura occidental’

Dr.César VIDAL, Editorial: Espasa-bolsillo.

 

Recomendamos: ROMA, DULCE HOGAR, Scott Hahn y su esposa Kimberly cuentan el largo viaje que les llevó de evangélicos calvinistas, hasta la casa paterna en la Iglesia Católica. Un camino erizado de dificultades, pero recorrido con gran coherencia y docilidad a la gracia, y cuyo motor era el amor a Jesucristo y a su Palabra en la Sagrada Escritura.


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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).