Monday 27 February 2017 | Actualizada : 2017-02-03
 
Inicio > Leyendas Negras > Isabel la Católica - 13º derechos humanos; de judíos judaizantes y moriscos

En el libro de Juan Eslava Galán acerca de los reyes católicos, expone su opinión en torno a que Isabel de Castilla debería haberse casado con el heredero portugués en lugar de con Fernando de Aragón, y así hubiésemos evitado los problemas que tenemos ahora al respecto, ya que la unión de Castilla con Portugal era más natural que con Aragón. ¿Qué opinión le merecen el comentario y el autor?

 

Me parece una especulación como otra cualquiera, pero 1. Isabel y Fernando eran familiares, 2. Creían en una reunificación española en la que Portugal no creía, 3. Preservaron las identidades de los reinos a diferencia de lo que hubiera hecho Portugal que deseaba someter a Castilla, etc.

Dr. César VIDAL, historiador, teólogo, filósofo, escritor: 2005-10-11- L.D.ESP.

 

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Judíos en Colonia

 

En 321 d.C, un édito del emperador Constantino posibilitó que los judíos fueran elegidos para la Cámara Municipal.  El primero pogrom contra los judíos ocurrió en 1349, y en 1424 ellos fueron expulsos de la ciudad, pero fueron autorizados a regresar en 1798.

 

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El Islam, apenas la muerte del señor Mahoma (632) en el siglo VII, ya se había extendido –a causa de las invasiones mahometanas-, por todo el norte de África. Llegó hasta la parte del cuerno oriental, bajando hacia la costa del este africana, estableciendo colonias árabes con un comercio muy floreciente de esclavos y marfil. Los esclavos negros eran requeridos por las tribus árabes e islamizadas, tanto para el usufructo en el trabajo como guerreros en las constantes invasiones. De allí que se les ve en las ocupaciones hispánicas y denominados ‘moros’* (personas provenientes de la Mauritania ‘Moritania’). El mercado se consolidó y afianzó hasta la venta de esclavos negros, por mercaderes musulmanes, a los nuevos adquirientes europeos para traslado al Nuevo Continente.

[*Existe una falsa tendencia a identificar moro con árabe y con musulmán, tal vez debido a la Historia, de la invasión musulmana -que no mora ni árabe ‘sí ya islámica’, al menos en sus comienzos- y a la posterior reconquista. Árabe hace referencia al origen, y los que aquí llegaron no venían de la Península Arábiga, sí algunos que vinieron años más tarde, o a la lengua, y seguramente Tarik y Muza ni hablaban ni entendían árabe culto. Sí podemos decir que la mayoría de los que en el 711 (y antes) cruzaron el Estrecho de Gibraltar, eran musulmanes, de religión musulmana o mahometana. Lo que sí es cierto es que eran moros, es decir, de piel oscura, muchos de ellos, incluso, de raza negra. Moro procede del latín mauru(m) ´oscuro, negro´, con origen en el término griego de idéntico significado amaurós (morcilla). Idéntica procedencia tiene la palabra moreno].

 

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«La fe no censura nada que sea humano: ni la razón, ni la libertad».

 

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«La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad». (VIS, 8.I.2004)) S.S. Juan Pablo II.

 

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El cristianismo es directo responsable de algunos de los conceptos que hoy nos parecen irrenunciables: la dignidad y la igualdad de todos los seres humanos, y el derecho a la vida de todos y cada uno de ellos, desde el vientre materno a la muerte natural.

 

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S. S. Benedicto XVI nos ha recordado varias veces que, si la razón y la fe avanzan juntas de un modo nuevo; si superamos la limitación impuesta por la razón misma a lo que es empíricamente verificable, generaremos así nuevos horizontes.
La dignidad humana es un concepto que engloba no pocas de las características definitorias de lo humano. Pero la dignidad humana también es una pregunta que nos remite a un presupuesto anterior; la pregunta por la dignidad humana, y las consecuencias que se derivan de su respuesta, es hoy una exigencia cultural del catolicismo. Si la acción humana, como nos recordaba el profesor David L. Schindler, «sólo llega a ser dramática penetrando a fondo en la vida hasta llegar al encuentro de la Fuente divina del ser, el eco del fiat mariano y del canto del Magnificat que brota del centro de la criatura humana es un encuentro que debe desarrollarse como completo modo de vida». 2007

 

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Historia - «Una investigación histórica, libre de prejuicios y vinculada únicamente con la documentación científica es insustituible para derrumbar las barreras entre los pueblos» (S. S. Juan Pablo II – P.P.)

 

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1480 - Los Reyes Católicos promulgan la primera ley reguladora del libro impreso. Por ella queda libre del pago de todo tipo de tributos la introducción en España de libros extranjeros.

 

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Fue: descubridora y evangelizadora de América, pionera de los derechos humanos, reformadora de la Iglesia, iniciadora de la atención sanitaria estatal, ejemplo de fémina intelectual y humanista, y un largo etcétera, pero no serviría de nada si el que lee esto no tiene un interés real de cambiar un punto de vista preconcebido.

 

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Es difícil calificar una institución –como la Iglesia Católica que, en sus dos mil años- nos ofrece con sus bibliotecas, monasterios y universidades, nada menos que el ‘patrimonio intelectual de la humanidad’.

 

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La expulsión de los moriscos:

una cuestión perenne.

 

Por don Manuel Fernández Espinosa

Es normal leer en ciertos y malos libros de Historia, muy propensos a las mitificaciones, que la expulsión de los moriscos fue una torpeza política, pero así como los gitanos han podido, aunque a duras penas, integrarse en España sin perder sus señas de identidad, siendo en la actualidad tan españoles como todos los demás lo somos, los moriscos no pretendieron nunca otra cosa que invertir los progresos alcanzados por la Reconquista, para volver a convertir a España en la punta de lanza del Islam en Europa. Una expulsión oportuna pudo frenar ese retroceso que de nuevo nos hubiera sumido en las tinieblas del año 711

 

Siete de la mañana del día 13 de junio de 1601. En Velilla, apacible pueblo a las riberas del Ebro, no muy lejos de Zaragoza, una famosa campana de diez palmos de circunferencia empieza a teñir a pausas, unas largas y otras cortas, sin que actuara sobre ella ningún impulso humano. Según los testigos, unas veces el badajo se movía en círculo, lamiendo con horrísono y broncíneo lamento los labios de la campana, otras veces daba grandes golpes a oriente, a poniente y al sur, nunca al septentrión. La campana tocó así, sin que nadie la accionara y ante el estupor de todos los que se acercaron a presenciar el portento, desde ese 13 de junio hasta el 29 de ese mismo mes y año del Señor de 1601, reinando en las Españas Felipe III de Austria.

La leyenda dice que esta campana, llamada la campana de Velilla, tiene esta extrañísima virtud debido a que, según los lugareños, fue fundida en las mismas fraguas en que fuera acuñada una de las treinta monedas con que pagaron a Judas su traición. La antigüedad conserva cumplida crónica de las ocasiones en que la campana fue tañida por invisible mano; pasó así estando en prisión el Rey D. Alfonso de Aragón, así ocurrió a la muerte de Fernando el Católico, y así sucedió cuando el saco de Roma. Dícese, al cabo, que la campana de Velilla suena cuando se ciernen sobre Aragón, bien infortunios o bien prosperidades. Y decir Aragón es decir España.

 

La barbarie morisca.

Cuando tocó la campana de Velilla en 1601 lo hizo, así lo atribuyeron nuestros antepasados, a una feliz determinación de la Corona: la expulsión de los moriscos se realizaría muy pronto. La Providencia confirmaba con la campana de Velilla el buen suceso.

Muchos años antes de que la campana de Velilla tañera como présago de la inminente expulsión de este elemento alógeno, los moriscos granadinos habían sembrado el terror. En 1568 se habían sublevado en las Alpujarras cometiendo infames crímenes, y mientras que se perpetraban auténticas orgías de sangre, sus secuaces proclamaban como rey propio a Fernando de Córdoba, de la simiente de Abén Humeya.

Podemos decir que después de conquistada Granada por los Reyes Católicos en 1492, los moriscos -población vencida- se habían beneficiado de unas condiciones muy generosas, pactadas en la capitulación. Se les permitió elegir si quedarse en Andalucía, respetándoles su religión y leyes, o tomar el camino de regreso a África. Pero la bondad de los Reyes Católicos costaría cara a los españoles: se repetía la famosa fábula del pastor que arropó a la víbora en su regazo, cuando la víbora salió de su letargo, le mordió. La Corona, haciendo uso de la legitimidad que le asistía, había promocionado una política de repoblamiento, trayendo a las Andalucías colonos cristianos del Norte que devolvieron a las tierras meridionales de España el aspecto que perdieron en el aciago año de 711.

 

Ya decimos que, toda vez reconquistada España, muchos moriscos tomaron la derrota de África aunque se les había permitido quedarse. Aquellos que se quedaron no se conformaron con las ventajas estipuladas en las capitulaciones de Granada; fue entonces cuando empezó una lacerante guerra. En las primicias de esta rebelión todo hacía pensar a las autoridades españolas que no se trataba de otra cosa que de hechos aislados: robos violentos perpetrados por los "monfíes", una especie de salteadores de caminos musulmanes, pero con el tiempo los monfíes, liderados por el descendiente de Abén Humeya, el más arriba mencionado Fernando de Córdoba, se convertirían en los verdugos más encarnizados de todas las mujeres, niños, viejos y clérigos cristianos que encontraban a su paso.

Diego Hurtado de Mendoza nos cuenta las horrorosas matanzas que, hasta el grado más monstruoso, perpetraron los moriscos contra la pacífica y desarmada población española que con ellos "convivía" [como gustan decir a los sostenedores de esa absurda mitología de las tres culturas].

 

"Comenzaron por el Alpujarra, río de Almería, Boloduí, y otras partes a perseguir a los cristianos viejos, profanar y quemar las iglesias con el sacramento [dentro], martirizar religiosos y cristianos, que, o por ser contrarios a su ley, o por haberlos doctrinado en la nuestra, o por haberlos ofendido, les eran odiosos. En Guecija, lugar del río de Almería, quemaron por voto un convento de frailes agustinos, que se recogieron a la torre, echándoles por un horado [agujero] de lo alto aceite hirviendo, sirviéndose de la abundancia que Dios les dio en aquella tierra para ahogar sus frailes. Inventaban nuevos géneros de tormentos: al cura de Mairena hinchieron [hincharon] de pólvora y pusiéronle fuego; al vicario enterraron vivo hasta la cinta, y jugáronle a las saetadas [lo que significa que después de enterrarlo hasta la cintura, lo flechearon]; a otros lo mismo dejándolos morir de hambre. Cortaron a otros miembros, y entregáronlos a las mujeres, que con agujas los matasen; a quien apedrearon, a quien acañaverearon [hirieron con cañas cortas en puntas], desollaron, despeñaron; y a los hijos de Arze alcaide de La Peza, uno degollaron, y otro crucificaron, azotándole, e hiriéndole en el costado primero que muriese. Sufriólo el mozo, y mostró contentarse de la muerte conforme a la de Nuestro Redentor, aunque en la vida fue todo al contrario; y murió confortando al hermano que descabezaron. Estas crueldades hicieron los ofendidos por vengarse; los monfíes por costumbre convertida en naturaleza." ("Guerra de Granada".)

A la luz de sus tremendos crímenes se entendió que no se trataba de hechos aislados, sino de una ofensiva en toda regla, por lo que se deduce que la expulsión se hizo una necesidad imperiosa para la preservación de España, item más los moriscos tendían puentes con el Turco que asolaba el mar Mediterráneo. La expulsión fue una más que prudente medida: fue lo más acertado que se pudo hacer bajo el reinado de los Austria menores. Así lo afirma, con la solvencia que por desgracia no tienen algunos historiadores españoles, el historiador e hispanista John Huxtable Elliot: "...resulta plausible la creencia de que la expulsión era la única solución posible. Fundamentalmente la cuestión morisca era la de una minoría racial no asimilada -y posiblemente no asimilable- que había ocasionado trastornos constantes desde la conquista de Granada. La dispersión de los moriscos por toda Castilla, después de la represión de la segunda rebelión de las Alpujarras, en 1570, sólo había complicado el problema extendiéndolo a áreas hasta entonces libres de población morisca. A partir de 1570 el problema morisco fue un problema tan castellano como valenciano o aragonés, aunque sus características variasen de una región a otra."

 

("La España imperial 1469-1716")

Derramados por toda la península, crecían con asombrosa celeridad, el ritmo de crecimiento de la población morisca era de un 70% entre 1533 y 1609, frente a un 45% de la población española. Encapsulados y a la espera de ser invencibles por número se habían organizado en Valencia con el significativo nombre de "la nación de los cristianos nuevos de moros del reino de Valencia", que nos puede recordar los nombres que en la actualidad han adoptado las llamadas "comunidades islámicas" que crecen con similar vertiginosidad en nuestra España de hoy. Se descubrió no sólo relaciones entre moriscos con turcos, sino también contactos entre moriscos asentados en Aragón y el gobernador francés de Bearn y ocupaban tierras que pertenecían por derecho propio a españoles menos afortunados. Pero muchos nobles los protegían, por el beneficio económico que les deparaban.

Se estima que fueron expulsados 275.000 de los más de 300.000 moriscos que se calculan existentes. Algunos piensan que esto supuso un grave varapalo para la economía española, pero Elliot sostiene que: "creer que su expulsión tuvo consecuencias comparables a la de los judíos, en 1492, es absurdo". Otra cosa es que el gobierno de Lerma no supo encauzar la situación abierta tras su acertada expulsión.

La literatura barata que exagera las consecuencias de una medida tan oportuna no tiene ningún derecho a condenar una expulsión que se era cuestión de vida o muerte. Si, como algunos de esos noveleros afirma, nuestros antepasados del siglo XVII hubieran sido xenófobos radicales, hubiéramos podido asistir a la expulsión de otros colectivos alógenos que tenían su residencia en España, como los gitanos, pongamos por caso. Y no faltaron voces que así lo proclamaron. En 1621 el sabio economista D. Pedro Fernández de Navarrete publicaba anónimamente su "Conservación de monarquías", que más tarde se volvería a publicar en 1626 con el nombre de su autor. En este libro se aconsejaba la expulsión de otros segmentos de población considerados no-españoles y que habían sobrevivido a la expulsión de los moriscos, como gitanos e irlandeses. No prosperaron las indicaciones de Fernández de Navarrete, y aunque los gitanos tardaron en acomodarse, podemos afirmar que, en términos generales, el gitano es hoy por hoy uno de los colectivos que, conservando celosamente sus propias costumbres y cultura, es tan español como el que más.

 

En el siglo XVIII un franciscano de Torredonjimeno (provincia de Jaén), fray Juan Lendínez, decía así en su libro inédito "Augusta Gemela ilustrada" (año 1778) que:

"Atribuyose este tañido [de la campana de Velilla, más arriba referida] a feliz pronóstico de la expulsión de los moriscos. Cuyos tratos con los enemigos de España, principiando a descubrirse más visos por estos días llamaron la atención del Monarca. Súpose tenían trato con el Gran Turco, y otros reyes del África, para entregarles a España; levantándose para día determinado; y aguardaban [los moriscos] llegasen con brevedad los socorros que habían pedido, contando ellos ciento y cincuenta mil combatientes. Dentro de estos reinos [de la Andalucía] habían solicitado alianzas, varias veces, aun con los Príncipes Christianos [con Francia, enemiga secular de España, y Venecia, rival mercantil del Mediterráneo].

"Esto, con muchas muertes que hacían a los naturales españoles, y habérseles averiguado el ser apóstatas de Nuestra Santa Fe, y que vivían en la observancia de su malvada ley, puso al Rey en la necesidad de tratar en sus Consejos, si le sería lícito y útil al Estado la expulsión de los moriscos. Dividiéronse los pareceres, según eran en los Ministros los intereses, pero al fin, prevaleciendo el mayor número de votos, y tomando las mayores precauciones para la seguridad del hecho, fueron expelidos de todas las Provincias de España en 1610. ¡Feliz año! En que acabando España de arrojar de su seno tanto número de enemigos, vió cumplidos los deseos de tantos años.

 

"Del Reyno de Valencia salieron para el África cerca de ciento cuarenta mil; con algunos que por rebeldes fueron puestos al remo. De Aragón y Cataluña salieron setenta mil; de Castilla la Vieja y la Nueva, la Mancha y Extremadura, otros setenta mil, con tres mil que salieron de Hornachos, y de los Reynos de Andalucía salieron treinta mil que en todos suman trescientos y diez mil personas. Permitióseles llevar sus bienes muebles y semovientes, quedando los raíces a favor de los Señores de los Lugares de quien eran vasallos, en Valencia, Aragón y Cataluña; y en los demás Reynos se aplicaron al Real fisco. Dícese que pereció la mayor parte, y que los demás, dondequiera que llegaron, fueron mal recibidos y [mal] tratados; y así afirman ellos que esta expulsión fue la mayor calamidad que han sufrido ellos mismos. Antes de salir de España, manifestaron cuán bien merecido tenían este castigo, por secuaces de su Profeta falso; y de consiguiente se casaron con muchas mujeres, confesando ser christianos en la apariencia, y de corazón observadores del Alcorán de Mahoma. Los moriscos de la Mancha fueron conducidos por los pueblos [de Jaén]; lo que causó notable sentimiento de la piedad christiana de sus moradores, especialmente, la inocencia de los niños, que padecían la pena que sus padres merecían.

(...)

"Concluida la expulsión de los moriscos en 1611 y viéndose ya los pueblos libres de los sustos que ocasionaba esta gente infame, se aplicaron al ejercicio de su piedad." (Augusta Gemella Ylustrada con los pueblos de su Partido hoy villa de Martos, pp. 390-393).

La solución aportada por los Austria al problema morisco, expulsándolos de España, no fue, como pretende hacernos creer la historiografía más interesada y filoislámica, cuestión de xenofobia, sino cuestión de vida o muerte para España. Una cuestión perenne, como podemos apreciar contemplando el panorama actual.

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Manuel Fernández Espinosa - 2006-11-22

http://www.arbil.org/informacion108.htm

 

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Isabel la Católica y los derechos humanos

 

Luis Suárez,  La Razón, 03.IV.2002

>> Entrevista de Álex Navajas

Luis Suárez asegura que no interviene «en las gestiones para obtener la beatificación de Isabel», pero que «mi confianza en la Iglesia es tan absoluta que estoy convencido de que lo que disponga en este tema será lo más correcto».

- Lo primero que sorprende de la beatificación de Isabel la Católica es que hayan pasado más de 450 años desde su muerte, en 1504 hasta que se puso en marcha el proceso, en 1958. ¿Por qué esta demora?

- Yo también me pregunto: ¿por qué se han esperado 700 años para beatificar a Duns Scoto; más de 400 para canonizar a Juan Diego; 500 para Juana de Arco, etc.? La Iglesia tiene criterios muy estrictos y se tienta la ropa antes de dar un paso adelante.


- Si sus contemporáneos no vieron oportuno abrir el proceso de canonización a la muerte de Isabel, ¿por qué ahora sí?

- No sé contestar. Probablemente los grandes eclesiásticos coetáneos, que de modelo no tenían nada, veían con temor surgir una egregia figura que, ceñida a la corona, afirmaba su condición católica. Por otra parte, Isabel estaba estrechamente ligada a los jerónimos -en Guadalupe disponía de una celda a la que llamaba «mi paraíso»-, y en esta Orden se consideraba como virtud heroica no promover procesos de beatificación.


- ¿Se pueden estudiar las virtudes de una persona que murió hace tanto tiempo; es decir; contamos con suficientes y fiables documentos que puedan probar su santidad de vida?

- Hoy estamos en mejores condiciones que nunca para conocer de verdad una época, una política y una mujer como ella. Los documentos son objetivos y contundentes.


- En las vidas de muchos santos, los milagros están presentes en sus vidas. ¿Existe constancia histórica de que la Reina Isabel hiciera alguno?

- En algunos santos, pero no en todos. No me parece que San Fernando hiciera milagros. Los que se atribuyen a Santa Isabel de Portugal no han sido tomados en cuenta como fehacientes. ¿Quiere usted más milagro que poner en marcha la doctrina de la Iglesia sobre los derechos humanos?


- Bien; aunque es inevitable tratar el tema de Isabel la Católica y no hacer referencia a la expulsión de los judíos. Es cierto que España fue el último país de Europa en expulsarlos, pero, a todas luces, parece que fue una decisión injusta. ¿No revela este hecho una debilidad de la Reina; un no vivir heroicamente las virtudes, como se pide a todos los aspirantes a la santidad?

- Isabel veía en el cristianismo, no como ahora hacemos -una doctrina más entre las varias posibles a la que uno es libre para adherirse o no-, sino que para ella era la verdad absoluta. Así pues, ningún servicio mayor podía hacerse al hombre que conseguir que conquiste la salvación eterna. Ramón Lull, San Raimundo de Penyafort y San Vicente Ferrer habían llegado a la conclusión de que el modo de conseguir esto en los judíos -a los que ella había tratado siempre con fervor y benevolencia- era, tras una oportuna catequesis, brindarles la oportunidad de alcanzar el premio más valioso: la salvación. Fue para ella motivo de especial alegría que el rabino mayor, Abraham Seneor con toda su familia, se bautizase, apadrinándolos los reyes. A los Abravenal, que prefirieron marchar de España, les brindó una protección por encima de la que las leyes permitían. Y dictó una orden para que los que, habiendo salido, volviesen bautizados o a recibir el sacramento, recobrasen todos los bienes que hubiesen vendido pagando exactamente el precio que recibieron. ¿Estaba equivocada? Me parece que sí, pero era la norma que la Iglesia de entonces y los santos más conspicuos establecían. Ella obedeció los mandatos de la Iglesia. Pero es importante que los resentidos o los que no comparten su fe traten de comprender correctamente los motivos. Importa no volver a cometer errores. Para ello es preciso definirlos y delimitarlos en su verdadera dimensión; no caer en mentiras.


- Algunos historiadores -García de Cortázar lo dijo recientemente en una conferencia- aseguran que la reina Isabel nunca será santa porque manipuló los documentos que probaban su parentesco con el Rey Fernando y que fueron enviados al Papa, para poder casarse con él. ¿Qué hay de cierto en esto?

- Ésta es una cuestión aclarada hace tiempo, gracias a la documentación. Me molesta llevar la contraria a Fernando García de Cortázar, a quien tanto quiero. Pero sabemos que Isabel y Fernando, decididos en su matrimonio, contaron con la licencia verbal del nuncio Antonio de Veneris, quien les invitó a que se casasen, como se había hecho en muchas ocasiones antes, a la espera de la confirmación oficial de la Sede romana. Ésta llegó pronto comprendiendo todos los términos de la licencia, y fue en cambio negada a doña Juana. El arzobispo Carrillo fue el que «metió la pata» sacando una bula vieja y tergiversándola, para evitar que se pudiera repetir el error del matrimonio segundo de Enrique IV, que careció de dispensa.

El 22 de abril de 1990 se editó en Valladolid la «Positio Histórica» de la Reina, como resultado de un vasto estudio de más de 100.000 documentos de los mejores archivos de España y América. La Reina Isabel, educada en un ambiente hondamente cristiano y con una marcada tendencia hacia lo espiritual, dedicaba diariamente largas horas a la oración y devociones personales, acudiendo con frecuencia a los monasterios donde se quedaba para hacer varios días de retiro. Su testamento, según coinciden en señalar muchos expertos, es el mejor testimonio de su profunda vida de creyente. En la qual fe e por la qual estoy aparejada para por ella morir, e lo recibiría por muy singular e excelente don de la mano del Señor, e así lo protesto desde agora e para aquel artículo postrero de vivir e de morir en esta sancta fe cathólica, aseguraba en el escrito. Algunos críticos le han reprochado su ambición de poder para subir al trono frente a la Beltraneja. «¿Ambición o conciencia del deber?», se pregunta Suárez. «En la doctrina correcta de la monarquía, la corona no es algo que se conquista, sino que es impuesta por Dios. Muchas veces, Isabel en sus documentos explica precisamente esta postura. Dios la llamaba, le imponía un deber del que le pediría cuentas más estrechas que al común de los mortales. No podía rehuirlo», explica Luis Suárez. Los obispos hispanoamericanos han sido hasta ahora los principales valedores de la Reina Isabel. Ahora, los españoles les han tomado el relevo en el camino hacia la beatificación.

 

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No hay poder político más inquebrantable que el que se asienta sobre la ignorancia ciudadana. …y la burla de la inteligencia.

 

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Hasta el siglo XII no tendríamos que esperar un despunte cultural de una Europa en expansión. El Renacimiento Otoniano, de este siglo, supuso una apertura intelectual a las innovadoras corrientes del pensamiento. Figuras destacadas fueron SAN ANSELMO (1033/4-1109) o PEDRO ABELARDO (1079-1142).

El siglo XIII fue «gracias a la Iglesia» el siglo de las Universidades. La Universidad- Universitas magistrorum et scholarium- surgió como una comunidad heterogénea, resultado el impacto cara el mundo de los estudios, del movimiento corporativo general que estaba llevando a los oficios a agruparse para la defensa de sus intereses. El intelectual universitario fue, a la postre, un producto más de la expansión urbana del pleno Medievo.

París pasa por tener la corporación universitaria arquetípica con sus cuatro facultades: Artes, Decretos, Medicina y Teología. Toda Universidad gozaba de unos privilegios esenciales: autonomía jurisdiccional con posibilidad de apelación al Papa; monopolio en la promoción de los puestos de enseñanza y derecho a la secesión y a la huelga.

Antes del 1300, había fundadas en Europa cuarenta y cuatro Universidades, en las que se forja un individuo especial dotado de cierta uniformidad: homo Scholasticus.

 

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"No se oye a ningún musulmán que pida perdón por conquistar España y estar allí ocho siglos". En el Islam no hay una figura que se pueda asimilar a la del sucesor de Pedro, pero no se conoce en ninguno de los más sobresalientes teólogos islamistas ningún pensamiento que se pueda parecer al examen de conciencia, la petición del perdón por los errores propios y el propósito de enmienda. 2006-09-24

 

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Vasija- Atenas,Grecia 435 a.C.

 

Historia - Para conocer una historia es necesario, pero no suficiente, conocer los hechos, pues es preciso también conocer el espíritu, o si se quiere la intención que animó esos hechos, dándoles su significación más profunda.

 

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Historia - La tolerancia que emanaba de Roma hacia los judíos no siempre era respetada por muchos obispos y predicadores, que consideraban que la presencia judía no acarreaba ningún bien, y lanzaron contra los judíos toda clase de invectivas. En 1199, Inocencio III publicó la Constitutio contra iudaeis, estableciendo las normas de obligado cumplimiento para los cristianos en relación con los judíos: estancia legal en tierra cristiana, protección de personas y bienes, conservación de la fe mosaica, inviolabilidad de sinagogas y cementerios. Para la Iglesia, el judaísmo se presentaba como el depósito de la revelación de la Verdad hasta la llegada de Jesucristo y, un día, acabarían por llegar al "nuevo" Israel.

 

Lutero, como padre espiritual de la Alemania moderna, tiene una responsabilidad muy grave en el proceso de odio que se desarrolló contra los judíos.

 

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ESPAÑA 1492 - Comprendiendo la cultura en que se gestó, llegaremos a una visión más equilibrada para cualificar la gesta hispánica ¡el descubrimiento de América!   

 

Francisco de Vitoria, al tener conocimiento en 1536 de las violencias cometidas durante la conquista de Perú, escribe su relección De indis, en la que declara que los indios no son seres inferiores a los que es legítimo esclavizar y explotar sino seres libres, con iguales derechos que los españoles y dueños de sus tierras y bienes. De este modo se inició el derecho de gentes.

 

El religioso dominico, Fray Domingo de Santo Tomás, segundo Obispo de esta Diócesis de La Plata, en el antiguo Alto Perú, nombrado por Pío IV, fue uno de los primeros europeos que aprendió a la perfección el idioma keschwa (quechua), escribió la primera gramática y el primer vocabulario de esta lengua: "Gramática o arte de la lengua general de los ‘Reynos’ del Perú", publicada en Valladolid en 1560, y el "Vocabulario de la Lengua del Perú", y acabó de edificar la Iglesia Catedral de la ciudad y, sobre todo, "edificó la Catedral del alma de los Indios", como se lee en un escrito de su tiempo, dedicando a ellos la mayor parte de su vida. Asistió al Segundo Concilio Provincial de Lima, cuyo objetivo claro y fundamental fue "la evangelización de los Indígenas", para lo cual dos eran los presupuestos fundamentales que se acordaron y pusieron en práctica: aprender el idioma indígena y promover la formación del clero nativo. Bajo este imperativo, el 13 de enero de 1595, se fundó el actual Seminario Conciliar de San Cristóbal en La Plata (hoy Sucre), con el propósito de formar al clero nativo, propósito y edificio que siguen en pié.

 

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"Europa tiene su base en la única fuerza que es capaz de aunar la herencia cultural helénica, el derecho romano y el avance de la Ciencia: el Cristianismo". Esta es la conclusión del historiador Luis Suárez, catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid. Suárez recuerda que el progreso europeo fue posible gracias al Cristianismo. En efecto, la creación de bibliotecas en territorio europeo por Isidoro de Sevilla, fueron impulsadas gracias a los padres de la Iglesia como Benito o Alejandro Magno, quienes consideraron que el progreso se basaba en el conocimiento, no en el atesoramiento de riquezas.

 Además, Suárez recordó que los derechos humanos no nacieron con la revolución francesa de 1789, sino que fueron inicialmente formulados por el Papa Clemente VI, quien, en 1346, pronunció por vez primera los derechos humanos de la libertad, la vida y la propiedad. En este contexto, negar las raíces cristianas de Europa, como pretende Francia y Bélgica, en el tratado constitucional parece un intento de construir una Europa de mercaderes, en lugar de una comunidad humana. "El término Europa fue inicialmente pronunciado por San Beda el Venerable en el siglo VII para referirse al territorio en el que el Cristianismo había llegado a arraigarse", concluye Suárez.  2004-02-27 – Agradecemos a Hispanidad.com

 

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Derechos - Señor del mundo, Padre de todos los hombres, por medio de tu Hijo nos has pedido amar a los enemigos, hacer bien a los que nos odian y orar por los que nos persiguen. Muchas veces, sin embargo, los cristianos han desmentido el Evangelio y, cediendo a la lógica de la fuerza, han violado los derechos de etnias y pueblos; despreciando sus culturas y tradiciones religiosas: muéstrate paciente y misericordioso con nosotros y perdónanos. Por Cristo nuestro Señor. R. Amén.

 

Cieza de León 1518?-1560 reconoce que en aquella empresa hubo crueldades, pero asegura que no todos actuaron así, «porque yo sé y vi muchas veces hacer a los indios, buenos tratamientos por hombres templados y temerosos de Dios, que curaban a los enfermos». Sus escritos denotan un hombre de religiosidad profunda, compadecido de los indios al verlos sujetos a los engaños y esclavitudes del demonio...

 

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Iglesia – de hombres pecadores. Por desgracia, en el seno de la Iglesia, que está constituida por hombres, no faltan los pecadores, sobre todo cuando no se vive el precepto de la caridad, que es esencial y es el primero para un cristiano. De este modo se produce un antitestimonio de Jesucristo. La muchedumbre inmensa de los mártires testifica con su sangre la fidelidad de la Iglesia a Jesucristo, porque, aunque haya en ella pecadores, es a la vez una Iglesia de mártires, es decir, de cristianos auténticos, que han practicado su fe en Cristo y su caridad hacia los hermanos, incluidos los enemigos, hasta el sacrificio, no sólo de su vida, sino también con frecuencia de su honra, habiendo tenido que soportar humillaciones tremendas, entre otras la de ser tachados de traidores y farsantes.

Faltas del pasado - No podemos ocultar que muchos que profesaban ser discípulos de Jesús han cometido errores a lo largo de la historia. Con frecuencia, ante problemas graves, han pensado que primero se debía mejorar la tierra y después pensar en el cielo. La tentación ha sido considerar que, ante necesidades urgentes, en primer lugar se debía actuar cambiando las estructuras externas. Para algunos, la consecuencia de esto ha sido la transformación del cristianismo en moralismo, la sustitución del creer por el hacer. Por eso, mi predecesor de venerada memoria, Juan Pablo II, observó con razón: «La tentación actual es la de reducir el cristianismo a una sabiduría meramente humana, casi como una ciencia del vivir bien. En un mundo fuertemente secularizado, se ha dado una “gradual secularización de la salvación”, debido a lo cual se lucha ciertamente en favor del hombre, pero de un hombre a medias, reducido a la mera dimensión horizontal. En cambio, nosotros sabemos que Jesús vino a traer la salvación integral»[Enc.Redemptoris missio.]

S.S. Benedicto PP XVI: MMVI.

 

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Historia y libertad - “La libertad que Dios al hombre dio, no la quite el hombre en nombre de Dios”.

 

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Historia - El cristiano está advertido de que es necesario conocer la historia para distinguir los hechos. El cristiano a sus hermanos advierte que es imprescindible estudiar la historia para comprender el contexto histórico de los hechos. El cristiano nota que conociendo la historia, se percibe la riqueza de la Tradición, repara la grandeza del Magisterio y la magnanimidad de la salvación en la Escritura enseñada por la Iglesia.

 

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Historia - La historia de la Iglesia es una historia de muchos y diversos movimientos de reforma. Ver el libro de san Cipriano, De lapsis, escrito poco después de la persecución de Decio del año 250-251

 

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Historia - «Conocer y profundizar el pasado de un pueblo es afianzar y enriquecer su propia identidad. ¡No rompáis con vuestras raíces cristianas! Sólo así seréis capaces de aportar al mundo». S. S. Juan Pablo II – Madrid. 2003.05

 

Visión objetiva: Con frecuencia en los análisis históricos se peca de falta de objetividad por juzgar con valores actuales los sucesos del pasado. Esto no significa relativizar el juicio valórico de los sucesos, sino extirpar ciertos moralismos actuales que no son reales, que suponen una "moral" moderna y postmoderna que juzga enloquecidamente las cosas. Desde una perspectiva objetiva tenemos que condenar sin reserva los errores ocurridos en l período analizado, pero sin rasgar vestiduras por la "monstruosa" noticia del descubrimiento y civilización europea en América, maldiciendo la hora en que se produjo al estilo del cuestionado activista verde Jacques Cousteau quien declaró en 1992 que la llegada de la Colón a América "fue un desastre peor que la lluvia de meteoritos que acabó con los dinosaurios en la prehistoria".

Aquí la premisa tribalista de "cada uno en su tierra sin invadir otra" queda desvanecida por el absurdo ante el dinamismo y realidad de la historia. Toda civilización es el fruto de una mezcla frecuentemente nada pacífica. La misma epopeya del Pueblo de Dios suponía conquistar una tierra prometida ocupada por tribus locales. Los mismos europeos provienen de invasiones y nuevas invasiones que mezclaron sus sangres e hicieron nacer las distintas culturas que dan alma al Viejo Mundo.

 

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ISABEL LA CATÓLICA - La decisión de España

 

El 24 de Agosto de 1468 Enrique IV el Impotente reconoció como legítima heredera y sucesora a su hermana Isabel. En aquel entonces, la todavía adolescente Isabel, tenía ya la misma contextura física, espiritual y política de su madurez. Sabía lo que quería y, sobre todo, lo que no quería...


Isabel se hizo mayor a golpe de zozobras y desventuras. En la niñez, muerto su padre y alejada su madre de la Corte, vio cómo ésta se volvía loca, destino trágico que siempre la obsesionó y que le aguardaba en otra estación de su vida. La criaron casi portuguesa, pues portuguesas fueron sus primeras ayas, y aprendió al tiempo el castellano y el luso. La religión se convirtió en un consuelo y hasta en un refugio desde que tuvo uso de razón.

Isabel no aceptó la oferta de matrimonio de Fernando de Aragón hasta ser jurada como princesa y sucesora. Sin embargo, apenas se perfiló la boda, muchos nobles castellanos y el rey Alfonso de Portugal, tío de Isabel, trataron de desbaratarla a toda costa, porque temían la creación de un poder hegemónico en la península. Naturalmente, los jóvenes príncipes buscaban precisamente lo que casi todos los poderosos trataban de evitar. Se casaron al año siguiente en una situación rocambolesca: la novia huyendo del rey de Portugal y el novio llegando al lugar secreto disfrazado de labriego.

FRAY LLORENTE:

“Aquí tomen ejemplo las doncellas destos tiempos, cuanta discreción tuvo esta excelentísima y cristianísima princesa; con cuantas lágrimas y ayunos y oraciones encomendó a nuestro Señor Dios este su casamiento; quántas cartas escribió a monasterios de monjas y frayles sobre ello, assí de la Orden de sant Francisco como de otras Religiones, segund que ella dixo a sus confesores…Y ya después de muchas oraciones y con el consejo divino, ella dio su consentimiento y fue casada con el rey Don Hernando”.

Luis Suárez, Premio Nacional de Historia 2002 nos habla de ella.

La sorprendente madurez de Isabel, con dieciocho años, sólo era superada por la insultante precocidad de Fernando que, con uno menos, ya tenía dos hijos bastardos. Que dos personalidades tan fuertes y dos coronas tan complejas fueran capaces de unirse, durar y fortalecerse mutuamente parecía imposible. Pero fue. No es que España naciera de los Reyes Católicos, pero en su reinado se decidió. Y en esa decisión, la clave fue Castilla, o sea, Isabel.
Sobre las relaciones personales entre Fernando e Isabel, sólo nos han llegado algunas cartas de los primeros años e matrimonio en las que Fernando lamentaba alejarse de Isabel.

FERNANDO:

“Sin cartas vienes, no por mengua de papel ni de saber escribir, salvo por mengua de amor. No sé porqué nuestro señor me dio tanto bien para tan poco gozar de él…yo ya rabio por veros. Algún día tornaremos en el amor primero.”

Hoy se recuerdan la conquista de Granada y el descubrimiento de América en 1492, que supusieron la consagración internacional de Isabel y Fernando. Pero ambas hazañas, amén de la conquista del trono castellano, sólo fueron posibles por las reformas de la Administración, de la Iglesia, de la Corte y de la propia Monarquía. Durante el reinado de los Reyes Católicos bajaron los impuestos y se acrecentaron mucho los ingresos reales. Eso, junto a la mejora del orden público con La Santa Hermandad, los hizo inmensamente populares en el recuerdo de sus súbditos. Isabel era tan ahorradora que guardaba hasta los retales de tela de los vestidos de sus hijas. Fernando era directamente tacaño, hasta en el juego. Bendición doble que castellanos y aragoneses no olvidaron jamás.

España era el único país importante de Europa de donde no habían sido echados o exterminados los judíos y si en Castilla y Aragón se llegó a ese extremo mediante la Santa Inquisición, no fue por razones económicas ni políticas, sino esencialmente religiosas: la Iglesia acabó imponiéndolo como un remedio brutal contra la herejía latente o presente en los cristianos nuevos.
Fernando Díaz Villanueva, periodista de libertad digital y autor del libro “Isabel la Católica”.

Los cien mil judíos expulsados en la primavera-verano de 1492 no supusieron una ruina para España. La conquista de Canarias, la incorporación de Navarra y el Tratado de Tordesillas con Portugal para la colonización de las Indias, fueron hitos en la consolidación del poder de los reyes. Pero lo que con ellos se hacía, en sus descendientes se deshacía. El heredero Don Juan, murió a poco de casarse. La hija mayor, Isabel, quedó viuda a los ocho meses de la boda y entró en un convento, Catalina fue repudiada por su marido Enrique VIII para casarse con Ana Bolena , María escapó al cuadro trágico pero sin compensarlo y Juana reveló pronto los síntomas de locura de su abuela. Las horribles peripecias de Juana amargaron la vida de sus padres, en especial de la reina, que ya no se recuperó.

Vicente Angel Alvarez Palenzuela, profesor de historia en la universidad autónoma de Madrid.

Isabel, rota, murió en Medina del Campo el 26 de Noviembre de 1504. Fernando dictó una carta dando cuenta de la muerte de la reina.

FERNANDO

“Su muerte es para mi, el mayor trabajo que en esta vida me pudiera venir y el dolor de ella y lo que perdí yo y perdieron estos reinos me atraviesa las entrañas.

Isabel dejó un impresionante testamento, prueba de la sinceridad de su fe y de la fuerza de su personalidad.

“El mando que este mi testamento original sea puesto en el monasterio de Guadalupe para que cada e quando fuere menester verlo originalmente lo puedan allí fallar; e que antes que allí se lleve se hagan dos traslados del e que el uno dellos se ponga en el Monasterio de santa Isabel de la Alambra de Granada onde mi cuerpo ha de ser sepultado e el otro en la iglesia catedral de Toledo, para que allí lo puedan ver todos los que del se entendieron aprovechar. Allí sean guardados en un arca con tres llaves, la una que tenga el prior e las otras dos lo oficiales principales de la casa”

Fue enterrada en Granada, junto a Fernando , que murió años más tarde. En 1810, durante la Guerra de la Independencia, los franceses dieron prueba de su exquisitez abriendo los féretros y aventando sus cenizas. Era tarde, sin embargo, para borrar la huella más profunda y duradera de la historia de España.

Agradecemos al autor - 2006-02-09

http://www.cope.es/la_manana/ciencia2.asp?noticia=3021

 

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Judíos - Cuando la sinagoga de Ravenna fue incendiada (c.550), Teodorico ordenó que la población católica la reconstruyera y flagelara a los incendiarios. Durante la primera cruzada el Obispo Comas salvó a los judíos de Praga. En la segunda, Bernardo de Clairvaux defendió activamente a los judíos que eran asesinados.

 

En el caso de Norwich (1148) …"los judíos compraron al niño mártir William antes de la Pascua y lo torturaron como a nuestro Señor, y durante el Viernes Santo lo colgaron en una Cruz". Esa descripción se reitera en Gloucester (1168) y en Lincoln (1255). En 1290, los judíos fueron expulsados de una Inglaterra enrarecida por la difusión de los libelos, y aun un siglo después de la expulsión, Geoffrey Chaucer lo recoge en sus prólogos a los Cuentos de Canterbury.

También la expulsión de España fue precedida por una atmósfera hostil debida a los libelos. El de La Guardia tuvo lugar en 1490-1491, y de inmediato se instituyó el culto del Santo Niño mártir. El primer libelo español data de 1182 en Zaragoza, y el asunto terminó por incluirse en la ley. El Código de las Siete Partidas (1263) reza: "Hemos oído decir que en ciertos lugares durante el Viernes Santo los judíos secuestran niños y los colocan burlonamente sobre la cruz".

Detalles fueron agregándose a la historia, que asumió grandes proporciones. En 1583 Fray Rodrigo de Yepes escribió la Historia de la muerte y glorioso martirio del Santo Inocente, que llaman de La Guardia (después de casi un siglo sin judíos en España) y el argumento sirvió de base para la obra de Lope de Vega El Niño Inocente de La Guardia. En el siglo XVIII José de Canizares lo adaptó en La Viva Imagen de Cristo y Gustavo Adolfo Bécquer (1830-1870) en La rosa de pasión. En 1943 fueron republicados por Manuel Romero de Castilla bajo el título de Singular suceso en el Reinado de los Reyes Católicos.

 

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… Un caso crucial en Italia fue una especie de crónica anunciada. Durante la Cuaresma de 1475, el franciscano Bernardino da Feltre anunció que los pecados de los judíos pronto serían revelados. El Jueves Santo un niño llamado Simón desapareció, y al poco tiempo su cadáver fue encontrado al lado de la casa del jefe de la comunidad israelita. Todos los judíos, hombres, mujeres y niños, fueron arrestados. Diecisiete de ellos fueron sometidos a torturas durante quince días, después de los cuales terminaron por "confesar". Uno de los judíos murió en tormentos, seis quemados en la hoguera, y a los dos que aceptaron convertirse se los estranguló. Al principio el Papa Sixto IV detuvo los procedimientos judiciales, pero en 1478 su bula Facit nos pietas aprobó el juicio. La propiedad de los judíos ejecutados fue confiscada y a partir de entonces, los judíos tuvieron prohibida la residencia en Trento (hasta el siglo XVIII tenían aun prohibido el paso por la ciudad). El nino Simón fue beatificado.

Después de este éxito, el fray Bernardino urdió escenarios similares en Reggio, Bassano y Mantua, e instó a la expulsión de los judíos de Peruggia, Gubbio, Ravenna, y Campo San Pietro. Sus últimas víctimas fueron los judios de Brescia, en 1494, el ano de su muerte. Al poco tiempo el propio Bernardino fue beatificado, y la Iglesia tardó cinco siglos para anular la beatificación de Simón, en 1965.

Con todo, la posición de la Iglesia y de los monarcas fue en general contraria a los libelos. Después del mentado en Fulda (1235), el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Federico II de Hohenstaufen, decidió clarificar el caso definitivamente a fin de proceder: si los judíos eran culpables se los mataría a todos; si eran inocentes, se los exoneraría públicamente. Las autoridades del clero, como no fueron capaces de llegar a una decisión concluyente "creemos necesario... dirigirnos a gente que alguna vez fue judía y se convirtió al culto de la fe cristiana; ya que ellos, como oponentes, no guardarán silencio sobre nada que puedan saber sobre este asunto entre los judíos".

En consecuencia, el emperador solicitó de reyes de Occidente que enviaran "judíos conversos al cristianismo, decentes y estudiosos, para tomar parte de un sínodo", que eventualmente se expidió así: "No puede hallarse, en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento, que los judíos requieren de sangre humana. Por el contrario, esquivan la contaminación con cualquier tipo de sangre". El documento, que cita de varias fuentes judías, agrega que "hay una alta probabilidad de que aquéllos para quienes está prohibida incluso la sangre de animales permitidos, no pueden desear sangre humana".

Otro pronunciamiento escrito fue el del Papa Inocencio IV en 1247: "cristianos acusan falsamente... que los judíos llevan a cabo un rito de comunión con el corazón de un niño asesinado; y en cuanto se encuentra el cadáver de una persona en cualquier sitio, se les hace recaer maliciosamente la responsabilidad".

Pero la desaprobación de papas y emperadores no impidió que los casos de libelos se multiplicaran, sobre todo en Polonia, en donde el Consejo de las Tierras, órgano representativo de los judíos, envió un delegado al Vaticano, y logró que el cardenal Lorenzo Ganganelli (más tarde Papa Clemente XIV) emprendiera otra investigación exhaustiva. Ganganelli se sumó a quienes se pronunciaron contra el libelo: "Debe comprenderse con cuánta fe viviente deberíamos pedirle a Dios como el salmista ´líbrame de la calumnia de los hombres´. Espero que la Santa Sede tome medidas para proteger a los judíos de Polonia, del mismo modo en que San Bernardo, Gregorio IX e Inocencio IV obraron en defensa de los judíos de Alemania y de Francia".

 

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DE RELIGIÓN, INQUISICIÓN, JUDÍOS

Y JUDAIZANTES, MORISCOS…

 

En cuanto al tema de la unidad religiosa de España, objetivo primordial para Isabel, ha sido uno de los que más tinta ha hecho correr y, en muchas ocasiones, sin toda la objetividad que hubiera sido de desear, especialmente en lo que concierne a los judíos que, visto con la perspectiva actual, puede ser tomado como un error. Conviene hacer algunas puntualizaciones:

En primer lugar, en la Edad Media y gran parte de la Edad Moderna, la Iglesia y el Estado estaban tan fuertemente imbricados que se afirmaba que el poder real era de origen divino y que cualquier desviación de la doctrina católica era considerada como un delito contra el Estado.

En segundo lugar la Inquisición, creada por el Papa Gregorio IX en 1231, se redacta tomando como modelo la ley imperial promulgada por Federico Barbarroja (poder secular) que imponía la pena de muerte a los herejes (a todos y no solamente a los judíos) y, en esta época, los herejes eran los cátaros y los albigenses. La represión contra estos fue especialmente cruel (hay serias dudas de que realmente fueran herejes) llegando casi a la extinción de los mismos.

Pero en España, aunque existía el Tribunal de la Inquisición en el Reino de Aragón, desde Jaime I el Conquistador (más cercano geográficamente a los cátaros que ningún otro reino de España) no se hizo nada contra ellos porque, en realidad, no empezó a funcionar hasta los tiempos de los Reyes Católicos. En Castilla este Tribunal no se instauró hasta 1483.

La tercera cuestión es que España fue el último de los reinos europeos en instaurar la Inquisición, habiendo sido los reyes castellanos extremadamente tolerantes y generosos con la comunidad judía. Hubo algunos problemas entre estos y la población de las ciudades nunca alentados por la corona.

En Alemania ya había habido persecuciones en el S. IX también por causa de la población civil. Los reyes, no solamente los castellanos, fueron los que más se beneficiaron de la presencia de los judíos en sus tierras ya que, con mucha frecuencia, fueron sus asesores, sus banqueros, sus médicos, (las amantes en muchas ocasiones) etc. El brazo derecho de Fernando fue precisamente un judío converso, Santángel, por lo que eran (los reyes) los menos interesado en que se fueran del país. La población civil soportaba mal la facilidad y capacidad que tenían estos para enriquecerse, no podían casarse con ellos (lo que les hubiera permitido acceder a sus fortunas) porque sus costumbres les hacia casarse siempre con personas de su raza, eran muy inteligentes y desarrollaban trabajos bien remunerados que no estaban al alcance de los cristianos. ¿Era un problema de simple envidia?. Las acusaciones de estos contra los judíos: crucificar niños el Jueves Santo, alimentarse con su sangre, envenenar las aguas, difundir epidemias, profanaciones de la Sagrada Forma,... nunca fueron probadas.

Un dato curioso es que las leyes contra el pueblo judío en Europa tuvieron su origen en un antiguo judío converso, expulsado de su sinagoga acusado de averroísta. Se llamaba Nicolás Domín, dominico, que, en 1236 presentó al Papa Gregorio IX una denuncia contra ellos en la que afirmaba que, en el Talmud (Obra literaria y religiosa escrita que recoge el comentario a la Misná elaborado por los maestros judíos de Palestina entre los siglos III y V. Su nombre en hebreo (Talmud) significa ´estudio´) , había 35 proposiciones que atacaban al cristianismo.

Esto hizo que, los conocidos como “talmudistas” fueran considerados como herejes y que Inocencio IV ordenara la destrucción del Talmud. Sin embargo, en Castilla ni se destruyó ni se cambio la actitud hacia ellos pero, en Europa, durante los siglos XIII y XIV se decidió que la solución a este “problema” era la de hacerles abandonar sus países de residencia. Fue un gran éxodo que llevó a muchos de ellos a países al Este de Europa (Rusia, Polonia, Ucrania, Lituania,...) donde vivieron y se multiplicaron hasta las terribles persecuciones del S. XX.

En España fue Raimundo Lull el que dijo que los judíos, (los rabinos) debían demostrar que las Promesas se habían cumplido y, en caso de no hacerlo, tenían que ser adoctrinados y bautizados. Si esto no se producía debían ser expulsados (solamente los relapsos).

Todo esto no pretende ni alabar, ni justificar la expulsión de los judíos de España, sino situar los hechos en su contexto histórico. No cabe duda de que las consecuencias fueron perjudiciales para la economía del país, cosa que, por otra parte, era sabida y valorada por la Reina Isabel y que para ella era un mal necesario, antes que actuar en contra de los principios, directrices y criterio de la Iglesia Católica. La “vox populi” acabó convirtiendo su odio hacia esta raza en antisemitismo ya que decían que el judío sigue siéndolo aunque se bautice.

En 1432, por iniciativa de Don Álvaro de Luna (que tenía como asesor a un preclaro judío) se celebró una asamblea de las aljamas (sinagogas) que determinó, supervisado por las Cortes, el nombramiento por el rey de un Rabino Mayor que se responsabilizaba del comportamiento de los judíos en sus relaciones con los cristianos lo que se tradujo en un período de relaciones mucho más pacíficas entre las dos comunidades. El último de los nombrados, Abraham Seneor, desapareció al publicarse el Edicto de expulsión.
Este se publica el 31 de marzo de 1492 (Francia, Inglaterra y Austria lo habían hecho el siglo anterior y de los Estados Pontificios nunca fueron expulsados (¿contradicción entre su doctrina y los hechos?). Para asegurar la legalidad de esta expulsión se establecían tres condiciones que debían cumplirse:

• Los delitos tenían que ser los que se habían admitido como tales; simonía, usura y herética pravedad (iniquidad).

• Se otorgaba un plazo de cuatro meses para abandonar el país o para convertirse al cristianismo mediante el bautismo. Los que lo hicieran serían considerados iguales a los cristianos viejos.

• Se les reconocía la plena propiedad de todos sus bienes, tanto muebles como inmuebles, sometiéndose a las leyes que prohibían la salida del reino de oro, plata, caballos y armas pero podían venderlo antes de salir y llevar su importe en letras de cambio o mercancías de libre circulación.

 

No hay documentos precisos de cuántos fueron los que abandonaron España ni de los que se convirtieron y quedaron en ella. Las cifras que se dan normalmente suelen ser exageradas. Se puede afirmar sin temor a equivocarse que fueron más los que salieron que los que se quedaron.

La expulsión de los moriscos ha sido otro hecho controvertido. Según los documentos, antes de la conquista de Granada, había en los reinos de Castilla y León unos 17.000 musulmanes muy repartidos por la península, gente pobre, poco formados intelectualmente y dedicados en su mayoría a la agricultura. En el reino de Granada vivían unos 300.000.

Siguiendo los reyes su política de conseguir la unidad religiosa y, manteniendo las capitulaciones de Santa Fe con las que se cerró la conquista de Granada, quisieron atraer a los musulmanes a la religión católica. Esta misión fue encomendada al Conde de Tendilla y al Arzobispo Talavera que pusieron todo su empeño en ello, hasta el punto de que Tendilla aprendió el árabe para comprender mejor sus problemas y peticiones escribiendo un sencillo catecismo en esa lengua. Unos años antes Isabel había acogido a los moriscos expulsados de Portugal concediéndoles el mismo estatus que el que tenían los que vivían en España por las mencionadas Capitulaciones.

Pero intervino el Cardenal Cisneros diciendo que los derechos de los moriscos así concedidos, competían a la autoridad civil y que el tema religioso que ellos planteaban, correspondía a la Inquisición. Así la evangelización se hizo más dura, con amenazas y con castigos, lo que produjo algunas revueltas y pequeñas guerras de las que la más importante se dio en las Alpujarras, donde tuvo que ir Fernando personalmente para reducirlos.

No cabe duda que fueron muchas las conversiones, una buena parte no sinceras pues se hacían para conseguir los premios económicos y la mejora de su situación jurídica que se les ofrecía. Pero las revueltas armadas, las presiones y las exigencias de Cisneros de que debía considerarse a los moriscos como herejes, hizo que se firmara el edicto de expulsión el 11 de febrero de 1502 teniendo que irse, la mayor parte de ellos, al Norte de África.

2006-02-09:Agradecemos a: Rafael Osset y Manso de Zúñiga - Octubre 2004

http://www.educahistoria.com/reportajes/isacat/index.php

 

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José Luis COMELLAS, ISABEL II,

UNA REINA Y UN REINADO

 

Hacía falta serenar el juicio acerca de quien ha sido la primera reina de España y la única titular de la corona española.

 

Ariel Historia. Barcelona, ESPAÑA 1999.
374 páginas. 2.900 pesetas.

Isabel II hubiera llamado la atención de escritores y novelistas -según el psiquiatra Enrique Rojas- aunque no hubiera sido reina. Por eso su figura y su reinado ha hecho correr tanta tinta, unas veces ajustándose a la historia y otras haciéndola protagonista del mito y la leyenda. Hacía falta, por
tanto, serenar el juicio acerca de quien ha sido la primera reina de España y la única titular de la corona española. Y esto sólo lo puede hacer alguien que como José Luis Comellas conoce perrfectamente la época isabelina, como fruto de décadas de estudio a este período. Este es sin duda un
 libro de madurez, una obra maestra llamada a perdurar. Y es que como hay música para un tiempo y música para "el tiempo", será obligado en las próximas décadas referirse a esta biografía de Comellas para comprender el reinado de quien popularmente es conocida como "la de los tristes destinos".
Javier Paredes – España

 

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Pues bien, no es la Monarquía el garante de la unidad. Ninguna Monarquía ha garantizado la unidad de un país, nunca jamás. Lo que garantiza la unidad de un colectivo humano es la adhesión de la mayoría de sus miembros a los principios que dieron origen a ese país. En el caso de España, fue el Cristianismo el que mantuvo la unidad de la patria, porque fue el Cristianismo, en lucha con el Islam, quien forjó este Estado, plurinacional o no. En consecuencia, el abandono es esos principios cristianos sí que puede romper España. Los Reyes Católicos, tan denostados hoy, no suspiraban por una España unida, sino por una España cristiana. El testamento de Isabel la Católica no habla tampoco de una América unida, ni de un imperio iberoamericano, sino de una hispanidad cristiana, y por eso exige respeto a los indígenas, porque, argumenta la Católica, son hijos de Dios, tan hijos como los españoles (si sería reaccionaria, la individua, que hablaba de filiación divina. No sé donde vamos a parar...). HISPANIDAD DIGITAL. 2004.02.

 

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«La dominante cultura cínica de la amnesia se mueve en la abstracción de prescindir sistemáticamente del pasado, de la realidad, de la Historia y de la tradición, lo que le confiere empero un falso carácter innovador. Es una cultura neutral en la que está ausente la imaginación creadora. Ésta se suple, justamente, con el olvido o el rechazo de la realidad y de la tradición, para que parezca nuevo todo lo que produce. Y eso explica los absurdos proyectos y programas educativos vigentes, que parten del supuesto de que toda la cultura anterior carece de valor y debe ser desechada. Trátase de una inane y pervertida reproducción de la eterna polémica entre los antiguos y los modernos en la que el Estado como tal no solía tomar parte y que, por ende, impulsaba la cultura».

 

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La idea de conquista mahometana forzosamente lleva a los musulmanes a un revanchismo oscuro, primitivo y revulsivo; anclado en tribus desterradas. MMV.

 

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Sobre lo de la religión más tolerante, recordar solamente tres hechos –para más información puede verse, por ejemplo, España frente al Islam de Cesar Vidal–: El año 711 la España visigoda fue conquistada a punta de espada, no vinieron pacíficos misioneros. Pero lo de la tolerancia también fue entre ellos, por poner únicamente un ejemplo, ¿quién destruyó Medina Azahara en el s. XI y por qué? No fueron los cristianos, sino los bereberes que encontraron que los musulmanes cordobeses estaban un tanto relajados. Por último, señalar que uno de los motivos de la expulsión de los moriscos fue su actuación, en no pequeña medida, como quintacolumnistas de los ataques, a nuestras costas, provenientes del norte de África. Después de 1610, España no ha vivido los momentos de su máximo esplendor, pero no fue por la expulsión de los moriscos, con toda certeza.

 

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Durante el luminoso medioevo - En términos cuantitativos, las catedrales góticas son tan asombrosas como las Pirámides egipcias. Sólo en Francia, durante noventa años, desde 1180 a 1270, se vio la construcción de 80 catedrales y casi 500 abadías.

 

UNIVERSIDADES - La síntesis del saber teológico, filosófico y de otras ciencias realizada por las Universidades en los siglos XIII y XIV, en que se forma el Humanismo, es impensable sin el cristianismo.

 

Iglesia - entre 1200 y 1400 se fundaron en Europa 52 universidades, 29 de ellas a carácter «pontificias». Según orden de antigüedad, no en importancia, puesto que la de París fue la más destacada, las fechas de fundación parecen ser las siguientes: Palencia (1208-12), Oxford (1214), París (1215), Padua (1222), Nápoles (1224), Salamanca (1228), Toulouse (1229), Bolonia (1230). Valladolid fue fundada a mediados del S. XIII (1250).

 

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Quién, sino la Iglesia, a través de los monasterios, salvó la ciencia de los clásicos y la transmitió para el futuro; quién creó las universidades, sino la Iglesia; quién fue mecenas del arte y de la mejor cultura de Europa, sino la Iglesia; quién lo sigue siendo.

 

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Moyen Age - Nos ancêtres n´étaient pas nécessairement meilleurs que nous au point de vue moral. Ils pouvaient même manifester des faiblesses qui nous laissent croire que nous serions meilleurs. Mais ils vivaient assurément le mystère du Christ avec plus de profondeur et d´intensité que nous ne le faisons. Surtout, leur univers intérieur était tout baigné de la lumière de la foi. Le monde de la foi, pour eux, était aussi réel que le monde matériel qui les entourait. D´où une joie et une espérance, nourries par la contemplation des vérités de la foi, qui se traduisaient naturellement dans l´expression de la beauté.

 

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La interpretación de la historia

 

¿Cuáles son las condiciones de una correcta interpretación del pasado desde el punto de vista del conocimiento histórico? Para determinarlas hay que tener en cuenta la complejidad de la relación que existe entre el sujeto que interpreta y el pasado objeto de interpretación; en primer lugar se debe subrayar la recíproca extrañeza entre ambos. Eventos y palabras del pasado son ante todo «pasados»; en cuanto tales son irreductibles totalmente a las instancias actuales, pues poseen una densidad y una complejidad objetivas, que impiden su utilización únicamente en función de los intereses del presente. Hay que acercarse, por tanto, a ellos mediante una investigación histórico?crítica, orientada a la utilización de todas las informaciones accesibles de cara a la reconstrucción del ambiente, de los modos de pensar, de los condicionamientos y del proceso vital en que se sitúan aquellos eventos y palabras, para cerciorarse así de los contenidos y los desafíos que, precisamente en su diversidad, plantean a nuestro presente.

 

En segundo lugar, entre el sujeto que interpreta y el objeto interpretado se debe reconocer una cierta copertenencia, sin la cual no podría existir ninguna conexión y ninguna comunicación entre pasado y presente; esta conexión comunicativa está fundada en el hecho de que todo ser humano, de ayer y de hoy, se sitúa en un complejo de relaciones históricas y necesita, para vivirlas, de una mediación lingüística, que siempre está históricamente determinada. ¡Todos pertenecemos a la historia! Poner de manifiesto la copertenencia entre el intérprete y el objeto de la interpretación, que debe ser alcanzado a través de las múltiples formas en las que el pasado ha dejado su testimonio (textos, monumentos, tradiciones...), significa juzgar si son correctas las posibles correspondencias y las eventuales dificultades de comunicación con el presente, puestas de relieve por la propia comprensión de las palabras o de los acontecimientos pasados; ello requiere tener en cuenta las cuestiones que motivan la investigación y su incidencia sobre las respuestas obtenidas, el contexto vital en que se actúa y la comunidad interpretadora, cuyo lenguaje se habla y a la cual se pretenda hablar. Con tal objetivo es necesario hacer refleja y consciente en el mayor grado posible la precomprensión, que de hecho se encuentra siempre incluida en cualquier interpretación, para medir y atemperar su incidencia real en el proceso interpretativo.

 

Finalmente, entre quien interpreta y el pasado objeto de interpretación se realiza, a través del esfuerzo cognoscitivo y valorativo, una ósmosis («fusión de horizontes»), en la que consiste propiamente la comprensión. En ella se expresa la que se considera inteligencia correcta de los eventos y de las palabras del pasado; lo que equivale a captar el significado que pueden tener para el intérprete y para su mundo. Gracias a este encuentro de mundos vitales, la comprensión del pasado se traduce en su aplicación al presente: el pasado es aprehendido en las potencialidades que descubre, en el estímulo que ofrece para modificar el presente; la memoria se vuelve capaz de suscitar nuevo futuro.

 

A una ósmosis fecunda con el pasado se accede merced al entrelazamiento de algunas operaciones hermenéuticas fundamentales, correspondientes a los momentos ya indicados de la extrañeza, de la copertenencia y de la comprensión verdadera y propia. Con relación a un «texto» del pasado, entendido en general como testimonio escrito, oral, monumental o figurativo, estas operaciones pueden ser expresadas del siguiente modo: «1) comprender el texto, 2) juzgar la corrección de la propia inteligencia del texto y 3) expresar la que se considera inteligencia correcta del texto» 66. Captar el testimonio del pasado quiere decir alcanzarlo del mejor modo posible en su objetividad, a través de todas las fuentes de que se pueda disponer; juzgar la corrección de la propia interpretación significa verificar con honestidad y rigor en qué medida pueda haber sido orientada, o en cualquier caso condicionada, por la precomprensión o por los posibles prejuicios del intérprete; expresar la interpretación obtenida significa hacer a los otros partícipes del diálogo establecido con el pasado, sea para verificar su relevancia, sea para exponerse a la confrontación con otras posibles interpretaciones.

 

Para que la Iglesia realice un adecuado examen de conciencia histórico delante de Dios, con vistas a la propia renovación interior y al crecimiento en la gracia y en la santidad, es necesario que sepa reconocer las «formas de antitestimonio y de escándalo» que se han presentado en su historia, en particular durante el último milenio. No es posible llevar a cabo una tarea semejante sin ser conscientes de su relevancia moral y espiritual. Ello exige la definición de algunos términos clave, además de la formulación de algunas precisiones necesarias en el plano ético. MM.

 

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Europa e Iglesia - ¿Subsistirán la libertad, la igualdad, los derechos, la democracia, sin los supuestos cristianos en que descansan y a los que debe la civilización europea el ser la única liberal y universalista que ha existido?. El declive del cristianismo europeo, ¿forma parte de la crisis o decadencia intelectual, moral y política de Europa o se trata de fenómenos independientes? ¿Puede ser la crisis del cristianismo una causa principal de la descivilización europea o es la descivilización de Europa la causa del marasmo a aquel? ¿Qué influencia tiene el estatismo neutral y agnóstico y en buena medida nihilista, acosado por poderes indirectos de toda laya, en la situación del cristianismo? MMVI

 

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Europa - Las viejas ideologías se han revelado ineficaces para dar respuesta a los interrogantes más profundos del hombre. El vacío dejado por las ideologías lo ocupa una razón desencantada, que no se atreve a mirar a la verdad de frente, que se contenta con soluciones parciales a los problemas del hombre, y que en definitiva no resuelven nada. En esta encrucijada histórica, el Evangelio se presenta como la única alternativa posible capaz de crear una cultura nueva que responda a las expectativas más hondas del hombre, y por tanto, devolverle la esperanza.
La Universidad, como lugar privilegiado de creación de cultura y de forja de pensamiento, tiene una importancia estratégica para la Iglesia en esta hora. La Iglesia, que ha creado la Universidad, tiene mucho que aportar: un modelo de universidad humanista, que busque no sólo informar, sino formar; no sólo tener más, sino ser mejor; que ofrezca no sólo conocimiento, sino también sabiduría. Una universidad libre de la esclavitud de las ideologías o de la economía, capaz de abrirse al hombre concreto y al mundo.

 

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Una escasa aportación islámica

 

El islam español aguantó tanto tiempo en la península, en opinión de Vidal, por las sucesivas invasiones de oleadas integristas procedentes del Norte de África como almoravides, almohades y benimerines y, cuando surgieron los reinos de taifas, los dirigentes fueron no sólo árabes, sino andalusíes, bereberes y eslabones.

La aportación de los árabes a la cultura española fue escasa, según el autor, pues los baños, las casas y los regadíos son de origen romano y también los elementos arquitectónicos como el arco de herradura.

Dr. César VIDAL. DR. EN HISTORIA ANTIGUA, FILOSOFÍA, TEOLOGÍA. 2004-04-09

 

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Gracias a la Iglesia Católica, antes del 1300, había fundadas en Europa cuarenta y cuatro Universidades, en las que se forja un individuo especial dotado de cierta uniformidad: homo Scholasticus.

 

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Durante el luminoso medioevo - En términos cuantitativos, las catedrales góticas son tan asombrosas como las Pirámides egipcias. Sólo en Francia, durante noventa años, desde 1180 a 1270, se vio la construcción de 80 catedrales y casi 500 abadías.

 

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Es bueno valorar acontecimientos y hechos que han sucedido en el pasado, reflexionar sobre ellos, para caminar con los talentos de la historia como bastón de guía.

 

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La historia no puede hacerse sin acudir a las fuentes. Estas fuentes son testimonios, y, como tales testimonios, pueden ser parciales. Para el estudio de los tres primeros siglos del cristianismo, las fuentes son escasas. Pero en este período que estudiamos —especialmente en el siglo IV— son muy numerosas. La abundancia de los escritos de este período se debe probablemente al hecho de que en él la educación retórica era tenida en grandísima consideración y permitía subir fácilmente en la escala social. Hablar hoy de retórica presenta una gran carga peyorativa, mas en aquella época no era así. De hecho, la educación que se recibía entonces se dividía en dos grandes momentos: gramática —correspondería a la escuela media— y retórica —estudios ya universitarios—. Había no sólo que decir las cosas, sino decirlas bien. Y para expresarse bien había que tener un buen conocimiento de los clásicos. Los hombres eminentes tenían la posibilidad de llegar muy alto en la escala social. Esto ocurría así hasta que, a causa de las reformas de Diocleciano y de Constantino, se impuso un orden social más estable para garantizar las ganancias fiscales.

Naturalmente las obras de mayor interés para la historia de la Iglesia son aquéllas de carácter religioso. Mas conviene tener presente la importancia que para el mismo propósito revisten también los autores paganos: en primer lugar, ellos nos permiten conocer mejor el contexto histórico-político y cultural en el cual se desarrollan los acontecimientos de la Iglesia; en segundo lugar, a tales acontecimientos los mismos autores hacen a veces referencia, revelando así su punto de vista diverso. Cultura profana y cultura cristiana, en cambio, fueron tal vez muy cercanas entre ellas: el filósofo pagano Temistio, por ejemplo, estuvo al servicio de emperadores cristianos; y Juliano, antes de volverse pagano, había recibido una educación cristiana.

 

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La Iglesia "...no tiene miedo a la verdad que emerge de la historia y está dispuesta a reconocer equivocaciones allí donde se han verificado, sobre todo cuando se trata del respeto debido a las personas y a las comunidades. Pero es propensa a desconfiar de los juicios generalizados de absolución o de condena respecto a las diversas épocas históricas. Confía la investigación sobre el pasado a la paciente y honesta reconstrucción científica, libre de prejuicios de tipo confesional o ideológico, tanto por lo que respecta a las atribuciones de culpa que se le hacen como respecto a los daños que ella ha padecido". Juan Pablo II, discurso del 1 de Septiembre 1999

 

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El compromiso por la verdad abre el camino al perdón y a la reconciliación. Surge una objeción ante la conexión indispensable entre el compromiso por la verdad y la paz: las diferentes convicciones sobre la verdad dan lugar a tensiones, a incomprensiones, a debates, tanto más fuertes cuanto más profundas, son las convicciones mismas. A lo largo de la historia, éstas también han dado lugar a violentas contraposiciones, a conflictos sociales y políticos, e incluso a guerras de religión. Esto es verdad, y no se puede negar; pero esto ha ocurrido siempre por una serie de causas concomitantes, que poco o nada tenían que ver con la verdad y la religión, y siempre porque se quiere sacar provecho de medios realmente irreconciliables con el puro compromiso por la verdad y con el respeto de la libertad requerido por la verdad. Por lo que concierne específicamente a la Iglesia católica, ella condena los graves errores cometidos en el pasado, tanto por parte de sus miembros como de sus instituciones, y no ha dudado en pedir perdón. Lo exige el compromiso por la verdad.

La petición de perdón y el don del perdón, igualmente debido - porque para todos vale la advertencia de Nuestro Señor: “¡el que esté sin pecado, que tire la primera piedra!” (cf. Jn 8,7) - son elementos indispensables para la paz. La memoria queda purificada, el corazón apaciguado, y se vuelve pura la mirada sobre lo que la verdad exige para desarrollar pensamientos de paz. No puedo dejar de recordar las iluminadoras palabras de Juan Pablo II: “No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón” (01 enero 2002).

El compromiso por la paz abre camino a nuevas esperanzas. Es como una conclusión lógica de lo que he tratado de ilustrar hasta ahora. ¡Porque el hombre es capaz de verdad! Lo es tanto sobre los grandes problemas del ser, como sobre los grandes problemas del obrar: en la esfera individual y en las relaciones sociales, en el ámbito de un pueblo como de la humanidad entera. La paz, hacia la que debe y puede llevarla su compromiso, no es sólo el silencio de las armas; es, más bien, una paz que favorece la formación de nuevos dinamismos en las relaciones internacionales, dinamismos que a su vez se transforman en factores de conservación de la paz misma. Y sólo lo son si responden a la verdad del hombre y a su dignidad. Y por esto no se puede hablar de paz allá donde el hombre no tiene ni siquiera lo indispensable para vivir con dignidad. Pienso ahora en las multitudes inmensas de poblaciones que padecen hambre. Aunque no estén en guerra, la suya no se puede llamar paz: más aún, son víctimas inermes de la guerra. Vienen también espontáneamente a mi mente las imágenes sobrecogedoras de los grandes campos de prófugos o de refugiados –en muchas partes del mundo– acogidos en precarias condiciones para librarse de una suerte peor, pero necesitados de todo. Estos seres humanos, ¿no son nuestros hermanos y hermanas? ¿Acaso sus hijos no vienen al mundo con las mismas esperanzas legítimas de felicidad que los demás? Mi pensamiento se dirige también a todos los que, por condiciones de vida indigna, se ven impulsados a emigrar lejos de su País y de sus seres queridos, con la esperanza de una vida más humana. Ni podemos olvidar tampoco la plaga del tráfico de personas, que es una vergüenza para nuestro tiempo. Lunes 9 de enero de 2006 – S.S. Benedicto P.P. XVI

 

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CADA HECHO EN SU CONTEXTO HISTÓRICO

 

 

‘Hecho sin contexto puro pretexto’ – Recordemos que en España, los judíos fueron expulsados después que en Inglaterra, Francia y otros países europeos, hubieran tomado símiles medidas.

 

El único momento histórico en que Europa tuvo su unidad fue con la cristiandad medieval. Era la Europa católica. La cristianitas de la Europa medieval era la patria común. La reforma luterana destruyó todo esto, separó a los países y creó los nacionalismos.

Vittorio Messori; escritor, periodista, comentarista e investigador histórico. 2005.

 

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Es fructuoso conocer la Historia lo más posible. Pero vemos que no podemos volverla hacia atrás. Vemos, también, que si la Historia hubiera sido distinta -mejor o peor-, el devenir habría sido diferente. Se habrían producido a lo largo de los tiempos otros encuentros, otros enlaces; habrían nacido otras personas, nosotros no. Ninguno de los que hoy tenemos el tesoro de existir, existiríamos. Esto no quiere insinuar en absoluto que los males desencadenados por nuestros antepasados no fueran realmente males. Los censuramos, repudiamos y no hemos de querer repetirlos.

La sorpresa de existir facilitará que los presentes nos esforcemos con alegría para arreglar las consecuencias actuales de los males anteriores a nosotros.

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Catolicismo y unidad - Isabel fue, en verdad, una reina que profesó, a lo largo de toda su vida, con obras y palabras, la fe católica, hasta ese punto de la entrega de su persona a los suyos –su familia y sus reinos: su pueblo– que merece la calificación de heroica. Son conmovedoras las disposiciones últimas de su Testamento, legando todos sus bienes personales a los pobres y mandando que lo que fuese a gastarse en boato en sus exequias, que se diese a los pobres. Su conducta como reina estuvo inspirada en los ideales de justicia y de solidaridad, llevados a la práctica insobornable pero también misericordiosa y pacientemente: defendiendo siempre y con todo vigor a los más humildes. Lo atestiguan elocuentemente sus desvelos por la liberación de las gentes del campo en toda España.
La unidad de los reinos de España la aceptó y cuidó Isabel la Católica como un gran bien para todos: para su presente y su futuro. Un bien no solamente de naturaleza pragmática y utilitarista, a disposición de cualquiera, sino, sobre todo, de valor moral, humano y espiritual de la máxima importancia. ¿Cómo no van a ser los cristianos, máxime los situados en puestos de responsabilidad pública, los primeros en defender y promover el bien de la unidad de los pueblos y de las naciones, con el respeto exquisito a todas las legítimas diversidades, si los guía el mandamiento del amor mutuo que incluye los deberes de la justicia y de la solidaridad privada y pública, y aun los supera? Así lo enseñábamos los obispos en la Conferencia Episcopal Española no hace mucho tiempo.
Lo católico ha brillado en ella, como reina, cuando promueve la evangelización de la América recién descubierta, con un fino sentido cristiano del valor inalienable de todo ser humano: persona, creatura e hijo de Dios siempre. Así mandaba en su Codicilo, que adjuntó a su Testamento, a su hija, la heredera, doña Juana, y a su marido don Felipe: «Que no consientan ni den lugar a que los indios, vecinos y moradores de las dichas Indias y Tierra firme, ganadas o por ganar, reciban agravio alguno en sus personas ni bienes, mas manden que sean bien y justamente tratados, y si algún agravio han recibido, lo remedien y prevean por manera que no se exceda en cosa alguna».

+ Antonio Mª Rouco Varela - En la Misa del V Centenario de Isabel la Católica (10-XII-04).

 

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El Renacimiento y la Reforma han configurado el individuo occidental moderno, que no se siente agobiado por cargas externas, como la autoridad meramente extrínseca y la tradición. Hay muchos que sienten cada vez menos la necesidad de «pertenecer» a las instituciones (pese a lo cual, la soledad sigue siendo en gran medida un azote de la vida moderna), y no se inclinan a dar a las opiniones «oficiales» mayor valor que a las suyas propias. Con este culto a la humanidad, la religión se interioriza, de manera que se va preparando el terreno para una celebración de la sacralidad del yo; en el plano del análisis histórico, se cultiva el caldo del relativismo atenuando las responsabilidades importantes. Lo que importa señalar aquí y ahora es que, en ciertas prácticas de algunos grupos protestantes y la masonería en general, gustan recurrir constantemente a la mentira, a la desfiguración de los hechos quitándoles del contexto, o insisten recurrir llana y repetitivamente «sin vergüenza alguna» a las conocidas ‘leyendas negras’.

 

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Protestantismo - Desgraciadamente, lo que el ‘protestantismo’ ha hecho es exaltar y tratar como algo sagrado al rebelde y disidente juicio privado considerándolo como un dogma de fe, y las consecuencias de esto se han hecho manifiestas. ¡No funciona! La Enciclopedia Cristiana Mundial (Publicación de la Universidad de Oxford, 1983) estima que hay mas de 20,000 denominaciones en existencia, y la aplastante mayoría de ellas – todas excepto por un puñado de ellas – han sido creadas en los últimos 500 años y son denominaciones Protestantes. Ese es el fruto de la doctrina de juicio privado.

Podemos ver, desde nuestro punto de observación 500 años después de la Reforma, las consecuencias devastadoras de esta doctrina, como actúa como un martillo para machacar y hacer trizas a las iglesias haciéndolas más y más pequeñas con el pasar del tiempo. Sin embargo, las gentes de aquel tiempo debieron haber podido prever estas consecuencias, y de hecho así lo hicieron. Los Católicos de aquel periodo abiertamente predijeron el caos; mismo que ahora ha florecido en el mundo Cristiano, y los Reformistas mismos vieron lo que pasaría. Los Reformistas por eso tomaron medidas para mitigar esta situación y desacelerar el número de denominaciones que estaban siendo creadas.

 

¿Y las humanas doctrinas de los predicadores protestantes con esas sectas que se multiplican como hongos parasitarios? [sectas bautistas –norte y sur- tenemos no menos de 19].¡Que muchos viven a costa ajena y sin mayores escrúpulos! Sí, con mucha charlatanería... y Biblia bajo el brazo.

 

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El termino "evangélico"es un termino que adoptaron algunas sectas protestantes [metodistas, bautistas, presbiterianos, etc.] al concluir una propia conferencia, en la ciudad de Panamá en el año de 1906, donde se dieron cuenta del escándalo que producía seguir llamándose cada uno por su nombre, [pentecostales, testigos, adventistas, episcopales, metodistas, bautistas, etc., etc., etc]; complicando con ello a los Latino-Americanos en su proyecto de proselitismo, que veían con sospecha la variedad y la diversidad de doctrinas y creencias entre los protestantes que invadían nuestras tierras desde los USA.

Es como decir "gillette" para denominar una navaja de rasurar; "shampoo" para denominar el liquido con el cual se lava el cabello. ¡Una secta para cada gusto!.

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"Las sectas protestantes dicen que solamente la Biblia es fuente de revelación. ¿Podrían ustedes con la sola Biblia dar el capítulo y versículo donde se afirma que S. Mateo, S. Marcos, S. Lucas y S. Juan son los autores de los Evangelios que llevan su nombre y certificarlo de forma apodíctica, sin tener que recurrir a la Tradición de la Iglesia Católica?. Esto es sumamente importante, ya que más del 90 % de lo que sabemos acerca de Jesús, está en estos cuatro (4) sagrados documentos del origen del cristianismo y –siguiendo vuestra tesis-, no encontrando en la Biblia tal afirmación, no son dignos de considerarlos Palabra Divina con todas sus consecuencias." ¿Hay algún protestante que pueda responder a esta pregunta?

 

Dice Tomás de Aquino que omnis error ex superbia causatur (todo error tiene por causa la soberbia)

 

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P: Durante el Bachillerato me contaron una historia por la cual la islamización de la península fue por conversión evolucionada del arrianismo (monoteísta) al islamismo. Según esta "teoría" los arrianos del sur de España simpatizaban con los musulmanes norteafricanos. ¿Qué hay de verdad en todo esto?

 

R: Es una solemne majadería impulsada por algunos autores y conversos al islam. De entrada, hacía siglos –desde el tercer concilio de Toledo– que no había un solo arriano en España, de manera que muy difícilmente podrían haber apoyado al islam. Por si fuera poco, el arrianismo no es igual que el monoteísmo islámico. Cree en un solo Dios omnipotente y eterno –el Padre– pero, a la vez, afirma que el Hijo es un dios creado y, por lo tanto, no eterno, algo que los musulmanes encontrarían inaceptable.

 

P: ¿Qué opina de la política económica del reinado de Isabel la Católica, salvando las distancias, podríamos compararla con una política liberal?

 

R: Salvando las distancias, había coincidencias importantes. Por ejemplo, la insistencia en no subir impuestos, la austeridad en el gasto, el no intervencionismo económico... Así llegó al trono con las arcas exhaustas y las dejó rebosantes. Carlos I y Felipe II no pudieron decir lo mismo.

Dr. César VIDAL. Historiador y filósofo. 2004-09-28 - 18 hs. España

 

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La Iglesia "...no tiene miedo a la verdad que emerge de la historia y está dispuesta a reconocer equivocaciones allí donde se han verificado, sobre todo cuando se trata del respeto debido a las personas y a las comunidades. Pero es propensa a desconfiar de los juicios generalizados de absolución o de condena respecto a las diversas épocas históricas. Confía la investigación sobre el pasado a la paciente y honesta reconstrucción científica, libre de prejuicios de tipo confesional o ideológico, tanto por lo que respecta a las atribuciones de culpa que se le hacen como respecto a los daños que ella ha padecido". Juan Pablo II, discurso del 1 de Septiembre 1999

 

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«Despierta, oh hombre, y reconoce la dignidad de tu naturaleza. Recuerda que fuiste hecho a imagen de Dios; esta imagen, que fue destruida en Adán, ha sido restaurada en Cristo. Haz uso como conviene de las criaturas visibles, como usas de la tierra, del mar, del cielo, del aire, de las fuentes y de los ríos; y todo lo que hay en ellas de hermoso y digno de admiración conviértelo en motivos de alabanza y gloria del Creador» (LEON MAGNO, Sermón 7 en la Navidad del Señor, 2.6; LIT HOR VIERNES V T.O.)

 

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La Enciclopedia francesa, vademécum de la ilustración, recordaba que Europa era un continente pequeño, pero el faro del mundo debido a su cultura, su historia, su arte y, "sobre todo", su religión{la Iglesia Católica fundada por Jesucristo - Dios nuestro}

 

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1) Atribuir a la Iglesia Católica “la postergación y humillación sistemática de la mujer”. Esta falsedad es todavía más grande, pues una de las causas de la difusión del primitivo cristianismo fue el papel importante que la mujer tuvo en él, muy por encima de la que tenía en el imperio romano. Y fue precisamente en la Edad Media cristiana donde la mujer alcanzó una dignidad y un poder como nunca había tenido.

El señor escritor Vargas Llosa debería leer, al menos, los libros de la medievalista francesa Règine Pernoud para salir de su error. Sin una serie de mujeres descollantes —Genoveva, Juana de Arco, Catalina de Siena, Eloisa, Hildegarda de Bingen, Leonor de Aquitania, Blanca de Castilla, etc.—, que eran admiradas y respetadas por las autoridades civiles y religiosas de su tiempo, incluido el Papa, posiblemente la civilización europea habría sido imposible. Cualquier mujer podía entonces establecer un negocio o adquirir una propiedad sin autorización de su marido. Y fueron las damas del medioevo las que educaron y afinaron a los hombres, crearon el amor cortés, la galantería y el honor de servir el hombre a la mujer. ¿Donde está, pues, la “postergación y humillación sistemática de la mujer”? Fue con el Renacimiento y el nuevo auge del Derecho Romano cuando la mujer perdió los derechos que había ganado en la Edad Media.

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2) Atribuir a la Iglesia Católica el haber mandado a la hoguera a millares de católicos e infieles en la Edad Media. El tema de la Inquisición merece un comentario más detenido y matizado del que es posible aquí. Remito a estudios serios sobre la Inquisición española como los del historiador inglés Henry Kamen o la española Beatriz Comella. Pero sí hay que saber, por lo menos, que su importancia no fue en la Edad Media, que termina en el Siglo XIV, sino en pleno Renacimiento y más allá, hasta el XVII y XVIII, que es cuando pasó del poder eclesiástico al poder civil.

Inquisiciones hubo tantas como religiones había en esos siglos. Para esa época, un ataque a la religión de un país —ya fuera la católica, la luterana, la anglicana o la calvinista— suponía algo tan importante para la estabilidad de su gobierno, como lo que es el terrorismo o la guerrilla para una democracia actual. En cuanto a la Inquisición española, en su momento de mayor auge, entre 1540 y 1700, los condenados a la hoguera fueron 1.346, que representan un 1,9% de todos los procesados. La Revolución Francesa, tan alabada por los laicistas como Vargas Llosa, en pocos días, llevó a la guillotina cifras posiblemente superiores, exterminó a todos los de la región de la Vandeé y además arrasó con gran cantidad de edificios y objetos de arte religiosos. Y todo eso en nombre de la igualdad, libertad y fraternidad.

 

 

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Las arras: de los Reyes Católicos a Alfonso XIII

 

Efe
Madrid- Las arras que se emplearán en la ceremonia religiosa del enlace del Príncipe de Asturias y Doña Letizia (2004.05.22) serán 13 monedas de oro de la colección del Banco de España, la más antigua emitida en tiempos de los Reyes Católicos, y la más reciente en el reinado de Alfonso XIII.


   Las monedas recorren en el tiempo las dinastías y Reyes de España desde la unificación de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, hasta el abuelo del Rey Don Juan Carlos, Alfonso XIII. Las piezas que harán de arras en la Boda Real serán prestadas por el Banco de España, proceden de la colección numismática que integra los archivos de la entidad, y a ella volverán una vez empleadas en la ceremonia, indicó un portavoz del Palacio de la Zarzuela.


   La selección de las monedas se inicia con un «excelente», una moneda que circuló en la España de los Reyes Católicos, y fue acuñada en Toledo en 1497. Le sigue un escudo de Carlos V, también elaborado en Toledo, y que representa en esta selección a la dinastía Austria. El reinado de la dinastía Borbón, que inició Felipe V en 1700, está repre- sentado por monedas emitidas en los reinados de todos sus monarcas. Entre las arras hay cinco monedas de dos escudos emitidas en los reinados de Felipe V, Fernando VI, Carlos III, Carlos IV, y Fernando VII. Hay también tres monedas del reinado de Isabel II, una de 80 reales, otra de cien reales y una de diez escudos, una moneda que la reina recuperó del siglo XVI.


   La selección de las arras se cierra con una moneda de cuatro pesos fabricada en tiempos de Alfonso XII, y dos piezas de veinte pesetas de Alfonso XIII, la última de ellas emitidas en 1899. Las monedas fueron acuñadas en las cecas, las casas de la moneda, que funcionaron a lo largo de la historia en Toledo, Sevilla, Madrid, México, Nueva Guatemala, Lima o Manila. Las arras reflejan ancestrales tradiciones que se remontan a la época del Imperio Romano, luego recogidas en sus códigos legales y también por el derecho germánico y el visigodo.

 

2004-05-20 – ESPAÑA

 

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El mayor extravío de la mente humana es creer algo porque uno desee que sea así. Pasteur

 

 

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El ideal o el proyecto más noble puede ser objeto de burla o de ridiculizaciones fáciles. Para eso no se necesita la menor inteligencia.  Alexander Kuprin

 

 

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Se recurre con frecuencia a la calumnia, la mentira, el infundio, sin preocuparse de contrastar la información para comprobar su veracidad. Ello obedece a la táctica de que se sabe que una vez vertida una información negativa sobre algo o alguien, cosa que es muy fácil, demostrar la verdad requiere un gran esfuerzo y tiempo y gran parte del daño queda hecho de todas maneras."

(Jesús Sáiz Luca de Tena y Mercedes Soto Falcó)

 

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«Usted no debe decirnos lo que dijo el soldado ni ninguna otra persona, señor», respondió el Juez: «Esto no es evidencia.»

 

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Atardecer en Moscú - Rusia - MMVI. Febrero 2008

 

“Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos, 
la luna y las estrellas que has creado, 
¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, 
el ser humano, para darle poder? 
Lo hiciste poco inferior a los ángeles, 
lo coronaste de gloria y dignidad”(Ps. 8).   

 

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Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Gen. 1, 24-25

 

La naturaleza canta las glorias del Creador y el hombre sepa gozar en armonía con todo lo creado.

 

¡Hoy la tierra y los cielos me sonríen
hoy llega hasta el fondo de mi alma el sol
hoy la he visto... la he visto y me ha mirado
Hoy creo en Dios!

 

¡Que tu conducta nunca sea motivo de injustificada inquietud a la creación, en la que tu eres el rey!

 

El ecologismo espiritual nos enseña a ir más allá de la pura «protección» y del «respeto» de la creación; nos enseña a unirnos a la creación en la proclamación de la gloria de Dios.

 

«La belleza podrá cambiar el mundo si los hombres consiguen gozar de su gratuidad» Susana Tamaro – católica, escritora - 2004.12.

 

¡Oh galaxias de los cielos inmensos, alabad a mi Dios porque es omnipotente y bueno! ¡Oh átomos, protones, electrones! ¡Oh canto de los pájaros, rumor de las hojas, silbar del viento, cantad, a través de las manos del hombre y como plegaria, el himno que llega hasta Dios!»

 

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Señor Jesús, queremos recoger la lección de S. Francisco que aprendió de la Iglesia.
Como él queremos verte en tus obras y a través de ellas llegar a Ti.
Que todo el universo sea para nosotros un cántico de alabanza en tu honor.
Que a través de nuestras buenas obras, los demás también Te glorifiquen y juntos construyamos esa fraternidad universal, de la cual el mundo entero está necesitado. AMÉN.

 

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«Las catástrofes naturales nos sitúan en la verdad. A pesar de tantos progresos, no estamos en grado de poder gobernar la realidad en su totalidad. No encontramos respuesta a estos hechos porque hemos perdido el sentido de la grandeza de Dios»

 

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‘Si la técnica no se reconcilia con  la naturaleza, ésta se rebelará’ 12 nov.2000 S. S. Juan Pablo II - Magno

 

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“De la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor”. S. S. Benedicto XVI. P.M. – MMV.XI.X.

 

“Dios no aparece en la Biblia como un Señor impasible e implacable, ni es un ser oscuro e indescifrable, como el hado, con cuya fuerza misteriosa es inútil luchar”.

 

Dios se manifiesta «como una persona que ama a sus criaturas, que vela por ellas, les acompaña en el camino de la historia y sufre por la infidelidad de su pueblo «a su amor misericordioso y paterno».

«El primer signo visible de esta caridad divina hay que buscarlo en la creación»: «los cielos, la tierra, las aguas, el sol, la luna y las estrellas». 

 

 

Gracias por elegirnos y visitarnos. 

 

Recomendamos vivamente:

1º Jesús de Nazaret – Al siglo Joseph Cardenal Ratzinger ‘Benedicto XVI’. 2007

2º ‘CÓMO LA IGLESIA CONSTRUYÓ LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL’. Ninguna institución ha hecho más para dar forma a la civilización occidental que la Iglesia Católica, y en modos que muchos de nosotros hemos olvidado o nunca sabido. Como la Iglesia construyó la civilización occidental es una lectura esencial para redescubrir esta relegada verdad. De un modo senillo y muy atractivo. 2007.

Autor: Thomas E. WOODS Jr.-Editorial: CIUDADELA. 

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Recomendamos: ‘Desafíos cristianos de nuestro tiempo’, editado por Rialp. El autor, sacerdote, repasa algunos de los problemas más habituales a los que se enfrentan los cristianos hoy. Toca, por ejemplo, la cuestión del evolucionismo y el creacionismo para explicar de qué manera son complementarios, apoyándose en el magisterio de los distintos Papas. Otro tema de actualidad que no soslaya es la presencia del mal en el mundo. Y tampoco evita el cómo enfrentarse al dolor y a la muerte.  En opinión del autor, «la crisis del amor constituye el mar de fondo de las tormentas que agitan las aguas del Primer Mundo», y corresponde a los cristianos retomar el mandamiento nuevo del Señor. El laicismo intransigente en que vivimos anima a tomar ejemplo de los mártires y a hacernos presentes en la vida pública. 2007

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: ‘Inquisición’  historia crítica - Autores: Catedrático e historiador ‘Ricardo García Cárcel’ y la licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Barcelona-España ‘Doris Moreno Martínez’, investigadora. (Editado por Ediciones Temas de Hoy. Esp.). Cerca de doscientos años después de que Juan Antonio Llorente redactara su clásica ‘Historia crítica de la Inquisición’, los autores de este libro han querido escribir una nueva historia crítica del Santo Oficio, elaborada con la intención de huir del resentimiento, del morbo, los sectarismos, pero con fiel memoria –racional y sentimental- de las victimas de aquella institución, que fue muchas cosas al mismo tiempo: tribunal con jurisdicción especial, empresa paraestatal, instrumento aculturador, símbolo de representación y de identificación ideológica, arma en manos de otros poderes, poder en sí mismo. En este libro se examina la poliédrica identidad de la Inquisición y se responde a muchas preguntas que han inquietado a los historiadores: ¿por qué y para qué se creó el Santo Oficio?. ¿Por qué duro tanto? ¿Fueron los inquisidores hombres o demonios? Los procedimientos penales de la Inquisición ¿fueron normales o excepcionales?. ¿Cuántas víctimas hubo?. ¿Fue la Inquisición culpable del atraso cultural español respecto a Europa?. ¿Gozó de la complicidad o del rechazo de la sociedad?.

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5º: ‘LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA’. Autor Vittorio MESSORI – Editorial “PLANETA-TESTIMONIO” 10ª EDICIÓN – Óptimo libro para defenderse del cúmulo de opiniones arbitrarias, deformaciones sustanciales y auténticas mentiras que gravitan sobre todo en lo que concierne a la Iglesia.

In Obsequio Jesu Christi.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).