Wednesday 29 March 2017 | Actualizada : 2017-03-03
 
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Historia - El cristiano está advertido de que es necesario conocer la historia para distinguir los hechos. El cristiano a sus hermanos advierte que es imprescindible estudiar la historia para comprender el contexto histórico de los hechos. El cristiano nota que conociendo la historia, se percibe la riqueza de la Tradición, repara la grandeza del Magisterio y la magnanimidad de la salvación en la Escritura enseñada por la Iglesia.

 

 

Historia - “La Iglesia es siempre joven y el futuro siempre pertenece a la Iglesia. Todos los otros regímenes que parecían muy fuertes han caído, ya no existen, sobrevive la Iglesia; siempre un nuevo nacimiento pertenece a las generaciones. Confianza, ésta es realmente la nave que lleva a puerto”. Cardenal Ratzinger 2001.

 

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«La escritura de la historia se ve obstaculizada a veces por presiones ideológicas, políticas o económicas; en consecuencia, la verdad se ofusca y la misma historia termina por encontrarse prisionera de los poderosos. El estudio científico genuino es nuestra mejor defensa contra las presiones de ese tipo y contra las distorsiones que pueden engendrar» (1999). S.S. JUAN PABLO II – MAGNO

 

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El protestantismo alemán e inglés con sus diversas inquisiciones, tiene un lugar raquítico y sangriento en la Historia de Europa…. Lutero, Enrique VIII… Calvino, etc.

 

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ZURICH… corrían los años 1525…

lo que hacía Zwinglio ‘el protestante’ con los anabptistas. Los metía en barcas que dirigía hacia medio del lago, y entonces las hundía.

Pero claro, de eso no se habla mucho en los libros de historia sobre la Reforma protestante.

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El segundo edicto emitido por el consejo de Zúrich, en el cual los anabaptistas son amenazados con la muerte, 1530 d.C. Mucho fueron arrestados y entregados a las autoridades protestantes y, tantos de ellos, fueron condenados a muerte.

 

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Miguel Serveto y Conesa, más conocido como Miguel Servet, nace en Villanueva de Sigesa, en Huesca en 1511. Hijo de Antón Serveto, noble infanzón y notario del Monasterio de Sigena, y de Catalina Conesa, de linaje judeo-converso, se forma en España, en el castillo de Montearagón, y en Francia, en Tolosa, donde estudia derecho, que une a sus amplios conocimientos de latín, griego y hebreo, así como de todas las materias sobre las que escribirá y disertará: teología, filosofía, anatomía, meteorología, geografía o medicina. 

 

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MIGUEL  SERVET - Miguel Serveto y Conesa

 

Médico y teólogo español (Tudela, Navarra o Villanueva de Sigena, Aragón 29-IX- 1511- Champel, Ginebra, 27-X-1553). Dudó del dogma de la Santísima Trinidad y fue el primero en describir correctamente el sistema de circulación sanguíneo menor. A instancias del propio Calvino, el poder protestante (inquisición protestante) le quemó por blasfemo.

 

Miguel Servet, Calvino y la hoguera purificadora.

 

Español, quemado vivo por la orden autorizada por Calvino.

Su delito: Haber tenido dudas sobre la Santísima Trinidad? Su desprecio por la reforma calvinista? O por haber descubierto la circulación sanguínea? O por todo ello junto?

 

Su pena: la hoguera prolongada

 

Bienaventurado Miguel Servet que pudo haber vendido su alma científica al diablo quemando «Restitutio Christianismi», el «hijo de su entendimiento» (Cervantes), en un trato/contrato que le brindó el suizo Calvino, prefiriendo ser quemado en una hoguera ritual y solemne en la bella ciudad de Ginebra con la leña de los ejemplares de la «Restitución del Cristianismo» que con deleite, los leales de Calvino mojaron previamente para que la tortura se prolongara.

 

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Del descubrimiento de la doble circulación de la sangre por Servet en su "Christianismi Restitutio" 

 

En su obra “Christianismi Restitutio” (restitución del cristianismo), escrita en 1553, su descripción de la circulación de la sangre, (la cual extraigo de la página servetus.org,) llena de connotaciones religiosas, que no por ello menos certera. Hela, pues, aquí: 

 

 “Para que usted, lector, pueda disponer de la doctrina completa del espíritu divino y del espíritu, añadiré aquí la explicación de la filosofía divina que fácilmente comprenderá si tiene conocimientos de anatomía. Se dice que existe en nosotros un triple espíritu formado por tres elementos superiores; el natural, el vital y el animal. Afrodiseo les describe como tres espíritus. Sin embargo, no son tres sino un único espíritu (spiritus). El espíritu vital es el que se comunica a través de la anastomosis desde las arterias hasta las venas, donde pasa a denominarse espíritu natural. Por lo tanto, el primero, el espíritu natural, es el de la sangre, y se encuentra en el hígado y en las venas del cuerpo. El segundo es el espíritu vital, el cual se halla en el corazón y en las arterias del cuerpo. El tercero es el espíritu animal, una especie de rayo de luz, y está en el cerebro y en los nervios del cuerpo. En todos ellos reside la energía de un único espíritu y la luz de Dios. La formación del hombre en la matriz demuestra que el espíritu vital se comunica desde el corazón hasta el hígado. Pues una arteria unida a una vena se comunica a través del ombligo del feto, y de igual manera, poco después, la arteria y la vena se unen para siempre en nosotros. El espíritu divino de Adán fue inspirado de Dios hasta el corazón antes de llegar al hígado, y desde allí ya fue transmitido hasta el hígado. El espíritu divino entró realmente por la boca y la nariz, pero la inspiración se extendió hasta el corazón. El corazón es el principal órgano viviente, la fuente de calor que se halla en medio del cuerpo. Toma del hígado el líquido de la vida, una especie de sustancia, y a cambio le da vida, de forma que el agua líquida proporciona sustancias para elementos superiores y a través de éstos y de la luz, se le vivifica para que, a cambio, pueda coger fuerza. El material del espíritu divino surge de la sangre del hígado a partir de un proceso sorprendente que ahora pasaré a detallar. De ahí que se diga que el espíritu divino está en la sangre y que él mismo es la sangre o el espíritu sanguíneo. No quiero decir que el espíritu divino se encuentre principalmente en las paredes del corazón, del cerebro o del hígado sino que reside en la sangre, como Dios mismo dice en Génesis 9, Levítico 7 y Deuteronomio 12. 

 

            Sobre este tema debe primero entenderse la importante creación del espíritu vital, compuesto de una sangre ligera alimentada por el aire inspirado. El espíritu vital tiene su propio origen en el ventrículo izquierdo del corazón, y los pulmones tienen un papel importante en su desarrollo. Se trata de un espíritu enrarecido, producido por la fuerza del calor, de color amarillo rojizo (flavo) y de potencia igual a la del fuego. De manera que es una especie de vapor de sangre muy pura que contiene en sí mismo las sustancias del agua, aire y fuego. Se genera en los pulmones a partir de una mezcla de aire inspirado con la sangre elaborada y ligera que el ventrículo derecho del corazón comunica con el izquierdo. Sin embargo, esta comunicación no se realiza a través de la pared central del corazón, como comúnmente se cree, sino que, a través de un sistema muy ingenioso, la sangre fluye durante un largo recorrido a través de los pulmones. Elaborada por los pulmones, adquiere el tono amarillo rojizo y se vierte desde la arteria pulmonar hasta la vena pulmonar. Entonces, una vez en la vena pulmonar, se mezcla con aire inspirado y a través de la expiración se libera de sus impurezas. Así, completamente mezclada y preparada correctamente para la producción del espíritu vital, es impulsada desde el ventrículo izquierdo del corazón por medio de la diástole. 

 

            Sabemos que esta comunicación se establece así a través de los pulmones por las distintas combinaciones y la conexión de la arteria pulmonar con la vena pulmonar en la cavidad pulmonar. El tamaño considerable de la arteria pulmonar lo corrobora, pues no sería de ese tamaño ni emitiría tal fuerza de sangre pura desde el corazón hasta los pulmones sólo para proporcionar el alimento de éstos. Tampoco el corazón daría este servicio a los pulmones, pues, como decía Galeno, durante los primeros meses del embarazo, en el embrión, los pulmones reciben el alimento de otra parte ya que esas pequeñas membranas o válvulas del corazón no se abren hasta el momento del parto. Por lo tanto, el hecho de que la sangre mane de forma tan abundante desde el corazón hasta los pulmones en el mismo momento del nacimiento tiene otro propósito. De igual modo, se envía aire mezclado con sangre, no simplemente aire, desde los pulmones hasta el corazón a través de la vena pulmonar, por lo que la mezcla se produce en los pulmones. Esta sangre espirituosa se torna de color amarillo rojizo en los pulmones, no en el corazón. 

 

            No hay suficiente espacio en el ventrículo izquierdo del corazón para tal grande y abundante mezcla ni para que allí se le imprima el color amarillo rojizo. Además, esa pared central no es apta para llevar a cabo este proceso de comunicación y elaboración, pues carece de vasos y otros mecanismos que lo permitan, aunque quizás algo podría traspasarla. Al igual que en el hígado se produce una transfusión de sangre de la vena porta a la vena cava, en el pulmón se realiza una transfusión de sangre del espíritu de la arteria pulmonar a la vena pulmonar. Si alguien compara estos procesos con aquellos que Galeno describió en los libros VI y VII de De usu partium, se dará perfectamente cuenta de una verdad que le era desconocida a Galeno. 

 

            De esta forma, el espíritu vital es inyectado del ventrículo izquierdo del corazón a las arterias de todo el cuerpo y, para estar más enrarecido, busca las regiones más elevadas donde se encuentre más elaborado, especialmente en el plexo retiforme ubicado en la parte inferior de la base del cerebro. Y así, aproximándose a la región del alma racional, el espíritu animal empieza a formarse a partir del espíritu vital. De nuevo por la poderosa fuerza de la mente, se enrarece más, se elabora y se completa en los finos vasos llamados arterias capilares que están situados en los plexos coroideos y que contienen a la propia mente. Estos plexos penetran en todas las partes más recónditas del cerebro, rodeando internamente los ventrículos del cerebro, y estos vasos, envueltos y entrelazados entre sí hasta el principio de los nervios, sirven para introducir en estos últimos la facultad sensitiva y la de movimiento. Esos vasos están entrelazados con gran precisión, y aunque se les llamen arterias, en realidad son los extremos de las arterias que se extienden con la ayuda de las meninges hasta el principio de los nervios. Se trata de un nuevo tipo de vasos. Al igual que en el proceso de la transfusión de sangre de las venas a las arterias, en la transfusión de las arterias a los nervios existe un nuevo tipo de vasos de la membrana arterial en la meninge, ya que son especialmente las meninges las que conservan las membranas de los nervios. La sensibilidad de los nervios no radica en su parte blanda, como ocurre en el cerebro. Todos los nervios terminan en unos filamentos membranosos que poseen una extraordinaria sensibilidad y a los que, por este motivo, siempre llega el espíritu. Y, a modo de fuente, desde esos pequeños vasos de las meninges, o plexos coroideos, el espíritu animal fluye como un rayo a través de los nervios para llegar a los ojos y otros órganos sensoriales. Siguiendo la misma ruta a la inversa, se envían a esa misma fuente, unas imágenes claras de elementos que van produciendo sensaciones, penetrando por el interior a través del medio transparente, es decir, el espíritu” 

 

            Esto dicho, yo no les puedo decir que antes de Miguel Servet no haya hecho alguien una descripción de la circulación sanguínea tan precisa y descriptiva o incluso más que él, privándole así del título de “descubridor de la circulación sanguínea”. Pero lo que sí creo estamos en situación de afirmar con todo rigor es que, más allá de otros avances que haya podido lograr en lo relativo al tema, en inglés William Harvey (1578-1657), autor en 1628 de la obra “Exercitatio Anatomica de Motu Cordis et Sanguinis in Animalibus” (estudio anatómico sobre los movimientos del corazón y la sangre de los animales), la obra a la que algunos atribuyen tal descubrimiento, llega setenta y cinco años tarde para que su autor pueda ser considerado el descubridor de la circulación sanguínea. 

 

            Sinceramente y a partir de lo que acabamos de leer: ¿Vds. creen que si Servet hubiera sido británico y Harvey hubiera sido español, dudaría alguien hoy de que el descubridor de la circulación sanguínea era D. Miguel y no D. William? 

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28 octubre 2013 

De Miguel de Servet, quemado por la Inquisición calvinista hace hoy 460 años 

 

Sí señores porque hace hoy exactamente 460 años, ardía en una de las muchas hogueras que la intolerancia y la ignorancia ha levantado a lo largo de su historia por todos los rincones de Europa, uno de los grandes sabios españoles de todos los tiempos, descubridor de la circulación pulmonar de la sangre, Miguel de Servet. 

 

           Miguel Serveto y Conesa, más conocido como Miguel Servet, nace en Villanueva de Sigesa, en Huesca en 1511. Hijo de Antón Serveto, noble infanzón y notario del Monasterio de Sigena, y de Catalina Conesa, de linaje judeo-converso, se forma en España, en el castillo de Montearagón, y en Francia, en Tolosa, donde estudia derecho, que une a sus amplios conocimientos de latín, griego y hebreo, así como de todas las materias sobre las que escribirá y disertará: teología, filosofía, anatomía, meteorología, geografía o medicina. 

 

            Desde temprano inicia contactos con autores de la incipiente Reforma protestante, como Ecolampadio o Bucer, lo que le lleva a publicar con apenas veinte años de edad, su tratado “De Trinitatis erroribus” (“Errores sobre la Trinidad”), que producirá gran escándalo, no sólo entre los católicos, sino entre los protestantes también. A éste seguirán muy poco después otros dos libros, “Diálogos sobre la trinidad”, y “Sobre la justicia del reino de Dios”. 

 

            Inicia correspondencia con uno de los grandes doctores de la Reforma, Calvino, a quien le manda su libro “Restitutio”, donde profesa una herejía muy próxima a lo que se da en llamar el panteísmo, -Dios se halla en todas las cosas-, y donde sostiene también tesis anabaptistas, según las cuales, el bautismo sólo debería recibirse en la madurez y no en la infancia: Jesús mismo, según Servet, había sido bautizado a los 30 años. 

 

            Pues bien, precisamente en el libro V de la “Restitutio”, se halla la gran aportación de Servet al mundo de la ciencia, a saber, la función de la circulación pulmonar de la sangre conocida también como circulación menor. Una aportación estrictamente científica que reviste Servet, sin embargo, de implicaciones teológicas, al sostener que el alma era una emanación de la divinidad que residía en la sangre sobre cuya circulación investigaba. 

 

            Tras enviar su Restitutio a Calvino, éste, que no comulga con sus tesis, le envía su obra Institución de la religión cristiana, la cual le es devuelta por Servet llena de anotaciones. Ello provoca la santa ira del reformista francés, una indignación no exenta de consecuencias, como veremos. 

 

  

Miguel Servet en la hoguera. Biblioteca Nacional de Francia. 

 

           Publicada la Restitutio en 1553 de manera clandestina y bajo el nombre de Michel de Villeneuve, que hace clara referencia a su lugar de nacimiento, Villanueva de Sigesa, Servet es denunciado a la Inquisición católica que le detiene en Vienne, aunque logra escapar y sufre su condena al fuego en efigie, es decir, no en persona sino representado por un muñeco, algo como sabemos (pinche Vd. aquí para conocer algo más sobre la Inquisición española) habitual en los juicios inquisitoriales. 

 

            En su huída, Servet, cuyo carácter debía tener un toque de audacia o de imprudencia, hace una parada en Ginebra, donde es localizado y detenido por aquél a cuyo libro había realizado tan inoportunas anotaciones, Calvino. El resultado es que Servet es juzgado por la Inquisición protestante, que también existió aunque no tuviera dicho nombre y, considerado hereje, es una vez más quemado, sólo que esta vez vivo, un día 27 de octubre como el de hoy (ayer cuando Vd. lo lea), sólo que del año 1553. 

 

            Más allá de sus aportaciones de tipo teológico y sobre todo fisiológico, la figura de Servet ha representado un icono de la lucha por la libertad de expresión y de conciencia. El gran escritor Stefan Zweig (conozca Vd. algo sobre su figura pinchando aquí) le dedica una de sus obras maestras, “Castalión contra Calvino”, y los monumentos a su persona, así como los hospitales, parques, institutos y calles, proliferan por España y por Europa. 

 

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SERVET, MIGUEL - científico.


Teólogo y médico español del s. XVI, universalmente conocido, tanto por su aportación a la doctrina de la circulación de la sangre, como por su trágico fin en la hoguera.
     
      N. en Villanueva de Sijena, en el Alto Aragón, el 29 sept. 1511. Tras sus estudios humanísticos hechos en Zaragoza, pasó a la Univ. de Toulouse. Allí iba a perder su fe católica y tomar el camino del protestantismo, pero no para adscribirse a alguna de las nuevas confesiones, sino para elaborar un sistema teológico original que resultaría igualmente herético para católicos y protestantes. Sólo contaba 20 años cuando osó dar a la imprenta el texto del opúsculo De Trinitatis erroribus (Errores sobrela Trinidad), cuyas ideas -poco después reforzadas en la publicación titulada Dialogorum de Trinitate (1532)provocaron las iras de los jefes del protestantismo suizo, obligándole a abandonar aquellos cantones, en los que a la sazón vivía, y pasar a Francia, con el nombre supuesto de Miguel de Villanueva. En Lyon halló trabajo en la corrección de los libros impresos por los Teschel. Valiosa fue su aportación a la edición de la Geografía de Tolomeo aparecida en 1535 con adiciones y notas del «perspicacísimo Miguel Villanovano». El médico humanista lionés Champier le orientó hacia la Medicina, cuyos estudios fue a completar a París. Allí iba a adquirir pronto amplia notoriedad: dictaría un concurrido curso sobre astrología, publicaría su única obra médica: Syruporum universa ratio (Razón universal de los jarabes, 1537) y provocaría tensiones con sus colegas que habían de obligarle a salir de la capital, para ejercer su nueva profesión en diversos lugares de Francia, hasta que en 1542 entra al servicio del arzobispo de Vienne (Delfinado) como médico de cámara. La azarosa vida de S. encontraría entonces diez años de sosiego. Pero la inquietud religiosa de su juventud seguía viva, y se expresaba en la secreta elaboración de un gran tratado que recogía toda su especulación teológica y en una violenta polémica epistolar con Calvino (v.). S. había conocido al reformador en París, y pronto se estableció entre ellos una discrepancia ideológica tan honda como su enemistad personal. Ahora, desde Ginebra, Calvino logra que las autoridades eclesiásticas de Vienne tengan noticia de la verdadera personalidad del médico del arzobispo y de la obra -Christianismi restitutio (Restitución del Cristianismo)- que acaba de imprimir clandestinamente (1553), tal como ingenuamente le ha revelado S. en sus cartas. Inmediatamente, la edición es confiscada y su autor detenido. Logra S. huir de su prisión; pero -sin que sepamos la causa- va a parar a Ginebra, donde Calvino lo descubre y denuncia. Al cabo de un enojoso proceso, es condenado, por herejía contumaz, a muerte; y en las afueras de Ginebra arde su cuerpo en la hoguera el 26 oct. 1553.
     
      La vocación de S., que orientó su vida y le acarreó la muerte, fue la de teólogo. Su construcción doctrinal -de «torbellino cristocéntrico» la califica Menéndez Pelayose opone tanto a la doctrina católica como a los principios protestantes; niega dogmas tan fundamentales como el de la Trinidad, y en su visión del mundo late un fondo panteísta. El mismo descubrimiento fisiológico que va unido a su nombre responde a una preocupación religiosa. Es en el cap. V de Christianismi restitutio -que trata del Espíritu Santo- donde lo expone. Le interesaba el mecanismo de la «espiritualización» de la sangre, de su mezcla vitalizadora con el aire inspirado, porque pensaba que el alma reside en la sangre, en la que se infunde al verificarse el primer movimiento respiratorio de un recién nacido. Contra la doctrina galénica vigente (v. GALENO), señalaba S. el paso de una porción de la sangre del corazón derecho al izquierdo, a través de los pulmones, donde sería aireada: «Se hace esta comunicación no por el tabique medio del corazón, como la gente cree; sino que con gran artificio, del ventrículo derecho del corazón, por un largo trayecto pulmonar, se ve agitada la sangre sutil, que -preparada en los pulmones- toma un color rojo vivo y es trasfundida de la vena arteriosa a la arteria venosa» (de la arteria a las venas pulmonares). Es éste un dato nuevo, perfectamente observado por S., sobre la base de las disecciones que practicara en París, interpretando correctamente el tamaño de la arteria pulmonar, la trama vascular de los pulmones, la escasa luz del ventrículo izquierdo y la dificultad para explicar la nutrición del pulmón fetal.
     
      Sin embargo, la originalidad del descubrimiento no debe llevar a desorbitar su trascendencia, como si en él estribara la doctrina de la circulación de la sangre. Se trata de la certera corrección de un aspecto de la teoría galénica sobre el movimiento de la sangre, no de su derrocamiento y radical sustitución por la visión circulatoria de Harvey (v.). Y, además, hubo de quedar olvidado entre las páginas teológicas de los pocos ejemplares del libro que se salvaron de la quema. Años después lo expondría por su cuenta R. Colombo en su obra de anatomía. Acaso tuviera mayor importancia médica la doctrina que, acerca del mecanismo de la cocción de los humores patógenos y de la administración de digestivos que la favorezcan, expone S. en su olvidado opúsculo sobre los jarabes. Las cuatro ediciones parisinas que siguieron a la primera, entre 1545 y 1548, son testimonio de su impacto. Su oposición a los criterios vigentes contribuiría a quebrantar la integridad del galenismo oficial, aunque lo hiciera tratando de restituir la genuina opinión de Galeno. Su cuidado texto latino, esmaltado de citas en griego, revela el consumado humanista que S. fue.     
      V. t.: UNITARIOS; SOCINO Y SOCINIANISMO.
           

BIBL.: M. MENÉNDEZ PELAYD, Historia de los heterodoxos españoles, IV,6 (ed. BAC) I, 2 ed. Madrid 1965, 872-927; N. MARISCAL y J. GOYANES, Biblioteca clásica de la Medicina española, IX-X, Madrid 1931-34; J. GOYANES, Miguel Serveto, Madrid 1933 (con graves reparos críticos); M. SOLANA, Historia de la Filosofía española en el s. XVI, I, Madrid 1941, 629-681; E. BULLóN, Miguel Servet y la Geografía del Renacimiento, 3 ed. Madrid 1945; D. O´MALLEY, Michael Servetus, Filadelfia 1953; R. H. BAINTON, The life and death of Michael Servetus, Ginebra 1953; J. BARÓN, Miguel Servet. Su vida y su obra, Madrid 1970.

 

JUAN A. PANIAGUA.

Cortesía de Editorial Rialp. Gran Enciclopedia Rialp, 1991

 

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P-¿Qué decir de Miguel Servet, como científico y también teólogo? ¿Y qué decir que Calvino autorizó la quema dictada por las autoridades protestantes?

 

R-Como dedicado a las ciencias del cuerpo humano, fue realmente notable en el conocimiento de la circulación sanguínea, fundamental en una anamnesis general; todo lo contrario fue como teólogo, una calamidad por su incapacidad. Debido a sus herejías teológicas, el Tribunal de la Inquisición deseaba interrogarle y huye por varios países. La Inquisición protestante en Ginebra [hoy Suiza] le ubica y dicta sentencia a muerte en la hoguera, con la aprobación de Calvino. La ciudad a orillas del lago Leman o [Lac de Genève] que le vio arder, colocó una piedra con una placa en el mismo lugar. Europa aprendió que nunca se debe quemar a la gente por sus ideas, al menos mientras no nos impongan la ley mahometana de la ‘sharía’.

 

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Ginebra-Suiza 2002.

 

P- ¿Qué hay de verdad en que Lutero abogó por la expulsión y exterminio de los judíos?

 

R-La actitud de Lutero hacia los judíos fue muy cambiante. Inicialmente, compasiva o respetuosa, después muy negativa-odiosa. Lutero leyó un escrito judío en el que se acusaba a la Santísima Virgen María de ser una prostituta que había concebido a Jesús ejerciendo su oficio. En ese momento, Lutero redactó un escrito en el que abogaba por aplicar a los judíos –literalmente– un decreto de expulsión como el promulgado por los reyes católicos, cuyo ejemplo cita expresamente. Dado que Lutero carecía de poder político el elector de Sajonia –que era protestante y era su príncipe– no le hizo ni caso. Por otro lado, el escrito fue muy criticado por personas cercanas a Lutero como el propio Melanchthon que consideraba que el ejemplo español no podía seguirse bajo ningún concepto. Es de notar que si Lutero hubiera cultivado las virtudes de la prudencia y humildad, a ejemplo de los Reyes Católicos, probablemente no hubiera llegado a diatribas tan injuriosas contra los judíos, cosa igual nunca se oyó en boca de los Reyes Católicos. 

 

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P-Sobre la teoría de la guerra justa en el cristianismo… siendo los evangelios tajantes en lo que al pacifismo se refiere, ¿no cree que la defensa de la guerra, aunque sea defensiva, consiste en una desvirtuación de los Evangelios?

 

R-El nuevo Testamento no habla expresamente de ‘guerra justa o injusta’; sí da la clave para actuar en defensa de la verdad, defensa de la justicia, defensa de la verdadera paz. El Evangelio no es en nada tajante sobre el pacifismo, al contrario: considera bienaventurado al artesano de paz, no al pacifista. El artesano de la paz construye la pacificación con el perdón, procura la justicia, obra solo en la verdad. El pacifismo puede contener en su doctrina errores tan fatales como aceptación del comunismo, nazismo y otras hiervas que tanto mal hicieron en el siglo XX, por el hecho de ‘vivir en paz’… la paz de los cementerios como decían los romanos. En la historia de la Iglesia Católica durante 2000 años, hubo diversas tendencias solidamente defendidas, ya que la misma palabra ‘guerra’ va sujeta a cada contexto histórico, irremediablemente; y allí opera el libre albedrío con necesidad de la racionalidad y capacidad de autocontrol para escoger responsablemente. Y dentro de la Iglesia, sea por grupos marginales, sea por órdenes religiosas y otros, tuvieron posiciones a menudo opuestas. Basta ver el inicio del tercer milenio y política como cristianamente, nos encontramos con puntos de vistas diversos por corto o largo tiempo. MMVI

 

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Miguel Servet, el gigante de Sijena  

El servetismo se está convirtiendo en una de las disciplinas intelectuales más apasionantes de las últimas décadas. Equilibrio entre fe y razón.

 

El sabio de Villanueva de Sijena fue perseguido por la Inquisición y condenado a morir por los protestantes calvinistas de la ciudad de Ginebra, Suiza. La actitud de Miguel Servet (Villanueva de Sijena, España, 1511 - Ginebra, Suiza, 1553) a favor de la libertad para las discusiones teológicas es uno de sus mejores legados. 

 

Para evocar al humanista español lo hacemos con las palabras de uno de sus biógrafos, el doctor Fernando Solsona: «Por la lealtad a sus convicciones, por la fidelidad a sus amigos (a los que no quiso delatar, lo que hubiera aminorado mucho la dureza de sus jueces), por la línea recta de su vida y de sus trabajos, por la claridad de sus ideas, por la tenacidad y heroicidad en defenderlas, constituye espejo y ejemplo para los aragoneses». (Miguel Servet. F. Solsona, Zaragoza, 1988).

 

Las nuevas generaciones cuestionan dogmas y principios. Quieren comprenderlos con la mentalidad racional que se ha desarrollado en los últimos siglos. No se puede censurar la curiosidad del hombre cristiano ni tampoco las inquietudes referentes a su naturaleza espiritual. Por esa razón, el servetismo se está convirtiendo en una de las disciplinas intelectuales más apasionantes de las últimas décadas. Equilibrio entre fe y razón. Seguramente Dios quiere que sepamos más. No nos esconde esa sabiduría.

 

La vida de Miguel Servet a definido un nuevo camino que se conoce como servetismo. En la actualidad, católicos y protestantes se dan la mano hablando de Servet. Discuten, elevan y mejoran el cristianismo. El servetismo integra conocimientos científicos y teológicos. Su objetivo principal es la comprensión de la naturaleza espiritual del hombre. Debe ser entendido como un auténtico sistema integral de pensamiento filosófico-teológico desarrollado por un español, que está obteniendo reconocimiento universal.

 

Dos instituciones lideran la difusión del legado de Servet, incorporando nuevos estudios e investigaciones. El Instituto de Estudios Sijenenses Miguel Servet tiene su sede en Villanueva de Sijena, lugar de nacimiento del sabio español. Es una institución sin fines de lucro fundada en 1976 por don Julio Arribas, uno de los primeros especialistas y precursor de los estudios servetianos modernos. La otra institución es la Servetus International Society, que también brinda material académico a todos los interesados. También la página Michael Servetus Research del doctor Francisco Javier González Echeverría es una excelente aproximación al conocimiento servetiano.

 

El ideario de estos centros de referencia habla por si solo: libertad de conciencia y expresión, tolerancia y justicia en las relaciones humanas, búsqueda de la verdad como fuente del conocimiento. 

 

Relaciones de Servet con la familia Zaporta

 

Desde algunos ámbitos se ha exagerado el remoto origen judío de la madre de Miguel Serveto y Conesa. Algunos católicos quieren restarle españolismo u originalidad ibérica. Otros, desde la cultura judía han comprendido la trascendencia del humanista español y de alguna manera reclaman una pequeña parte de su sabiduría.

 

La verdad es que Miguel era el hijo mayor de tres varones del matrimonio Antón Serveto Revés y Catalina Conesa Zaporta. Es decir que una de sus abuelas sería Beatriz Zaporta, según los documentos más confiables. Los Zaporta eran una familia de españoles judeoconversos originarios de Monzón, Huesca. No se sabe con certeza cuando llegaron los primeros a la Península Ibérica, pero en el tiempo en que vivió la abuela de Miguel, los Zaporta estaban asimilados al resto de la población. El personaje más destacado de ésta familia fue el comerciante y financiero aragonés Gabriel Zaporta.

 

Con respecto a esta disquisición, leamos las palabras de uno de los servetistas más destacados del mundo, el catedrático Angel Alcalá Galve. Opinión autorizada por excelencia, autor de “Miguel Servet, Obras Completas” (6 vols., Zaragoza, 2003). Así lo expresa el eminente español: “En conclusión de este punto ya demasiado prolongado, de que la madre de Servet era de remoto origen judío no cabe duda, pero esto no tiene absolutamente ninguna importancia ni como factor de pertenencia étnica ni como detonante de su interés por la filología bíblica hebrea, ni como determinante de su peculiar antitrinitarismo. No se le puede llamar converso en ningún sentido, y quienes sí tenían tendencia a disimular su origen eran precisamente los Zaporta, no los Servet ni los Conesa”. (Miguel Servet, Obras Completas, T. 1, Pág. 37). 

 

Alcalá Galve sostiene que “El hebraísmo de Servet tiene su explicación inmediata en los meses de convivencia activa con egregios hebraístas reformadores de Basilea y Estrasburgo, por más que no haya que excluir la posibilidad de que se hubiera iniciado cuando, aún en España con Quintana y luego en Toulouse, tenía tiempo libre y oportunidad” (Ob. Cit. Pág. 36).  

2015-12-28 

http://gaceta.es/mariano-garcia-barace/miguel-servet-gigante-sijena-26122015-1409 

 

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Servetismo, apasionante disciplina intelectual 

 

Por Antonio Ibáñez 

El sabio español Miguel Servet fue condenado por un tribunal de Ginebra (Suiza) a morir quemado a fuego lento junto a su último libro: “Restitución del Cristianismo”. Así concluyó su vida en una hoguera de esa ciudad el día 27 de octubre de 1553, rezando una plegaria ante una gran multitud. El reformador francés Juan Calvino fue el autor de la acusación formal y principal responsable de tan inhumano castigo.

 

La vida de Servet es un estigma indeleble para todo el occidente cristiano. No fue un reformador como los demás, sino un hombre iluminado desde su juventud. Advertimos en sus escritos el trazo del Dios que quiso que los hombres sepamos más. Su paso por la vida es una pincelada dramática de esa entidad superior.

 

Desde los años en que vivió Servet, la ciencia y el saber espiritual tomaron caminos divergentes. Las ciencias progresaron hasta la vorágine tecnológica que vemos en días presentes. En cambio el conocimiento acerca del espíritu está estancado desde hace siglos. 

 

El médico y teólogo español, nació el 29 de setiembre de 1511 en Villanueva de Sijena (Huesca). La familia Servet era oriunda de un pequeño pueblo del mismo nombre situado en el Pirineo, perteneciente en aquella época al señorío de Sobrarbe.

 

El ambiente donde creció es el que influye decisivamente en su personalidad e inquietudes intelectuales. Su padre, el infanzón Antón Servet era notario del Real Monasterio de Sigena.

 

Desde niño demostró ser muy precoz. Siendo adolescente sabía otros idiomas como el latín, griego y hebreo, y era muy versado en matemáticas y temas religiosos. A los 14 años de edad entró como paje al servicio del clérigo oscense Juan de Quintana.

 

Cuando tenía 17 años su padre lo envía a estudiar derecho a la Universidad de Tolouse, pero esa no era su verdadera vocación. En 1529 acompañó a Juan de Quintana para asistir a la coronación del emperador Carlos V en Bologna (Italia), y allí quedó impresionado por el contraste que ofrecían las riquezas eclesiásticas y la degradación moral del clero, con las enseñanzas católicas que había asimilado desde pequeño.

 

En contacto con el pensamiento reformador de la época, Servet continuó elaborando sus ideas teológicas. Interpretaciones propias acerca de la vida religiosa y espiritual, que acumuló desde su niñez en Sijena. A los 19 años publicó su primer trabajo: “Sobre los errores de la Trinidad”, y al poco tiempo comprendió que el estudio del alma humana demandaba conocer más acerca del cuerpo físico.

 

Estudió medicina en París, convirtiéndose en uno de los médicos más talentosos de la época. Miguel Servet es quien primero describe en Occidente la circulación menor de la sangre, es decir, el recorrido de la sangre desde el corazón a los pulmones y su transformación a través de la liberación de gases residuales y la inyección de oxígeno. Servet supera la concepción galenística afirmando que: “El espíritu vital se genera en los pulmones de una mezcla de aire inspirado y de sangre sutil elaborada que el ventrículo derecho del corazón trasmite al izquierdo. Sin embargo, esta comunicación no se hace a través de la pared media del corazón, como se cree corrientemente, sino que por medio de un magno artificio la sangre sutil es impulsada hacia delante desde el ventrículo derecho por un largo circuito a través de los pulmones. Por ellos es elaborada, se convierte en roja y clara y es conducida desde la arteria pulmonar hasta la vena pulmonar. Después, en la vena pulmonar, se mezcla con aire inspirado y a través de la expiración se purifica de los vapores fuliginosos… Por tanto, la mezcla tiene lugar en los pulmones. El color rojo le es dado a la sangre en los pulmones y no en el corazón”. (Restitución del Cristianismo, M. Servet. pp. 169-170). Aunque nos parezca raro, esta explicación forma parte de su último trabajo teológico.

 

Miguel Servet también fue geógrafo, astrónomo, astrólogo, y profesor de matemáticas en el Colegio de los Lombardos, escuela de la Universidad de París.

 

Algunos han catalogado a Servet como un sabio renacentista. Los tiempos históricos de la Península Ibérica son diferentes a los de Italia y el resto de Europa. Miguel Servet no se dedicó a promover el renacimiento de la cultura grecolatina, las lenguas, ni el arte clásico. Para Servet, el idioma griego y el latín, al igual que el hebreo, fueron herramientas que le permitieron comprender textos antiguos de las materias por las cuales tuvo interés. Para explicar sus ideas y trabajos científicos, se vio en la necesidad de escribirlos en latín por que esa era la lengua de moda en los ámbitos intelectuales de la época. Casi de la misma manera que un hombre de ciencia de nuestros días debe preparar sus escritos en idioma inglés para la comunidad científica. De hecho, en sus trabajos también utilizó fuentes de origen no europeo, como el Antiguo Testamento en sus estudios teológicos; o autores como Avicena (Ibn Siná) y Rhazés (Al – Razi) en sus explicaciones médicas, así como el antiguo saber astrológico. Muchos conocimientos del oriente fueron incorporados a la cultura hispana y el resto de Europa, por la Escuela de Traductores de Toledo.

 

Algunos han calificado su pensamiento filosófico como neoplatónico y de juvenil aristotelismo. Una manía de clasificar a las personas con mentalidad griega. Otros le han quitado autenticidad diciendo que fue el producto de la influencia de cuatro personas que conoció: Quintana, Champier, Pagnini y Palmier. A muchos les cuesta reconocer que Servet fue un sabio español único, que admite pocas comparaciones.

 

No tenía ambiciones políticas; sólo quería comprender, debatir y explicar. Su actitud a favor de la libertad para las discusiones teológicas es uno de sus mejores legados. El profundo trabajo de interpretación de las escrituras sumado a su aporte científico y filosófico, continúan siendo hoy un fundamento para avanzar en el saber.

 

El sabio sijenense nunca dejó de considerarse católico. Todas sus explicaciones teológicas estuvieron destinadas a mejorar la práctica religiosa y perfeccionar el cristianismo. 

 

El servetismo: equilibrio entre fe y razón 

 

La vida de Miguel Servet a definido un nuevo camino o disciplina intelectual que se conoce como servetismo. Este integra conocimientos científicos y teológicos, cuyo objetivo principal es la comprensión de la naturaleza espiritual del hombre. La nueva disciplina está inspirada en la vida del célebre humanista y el estudio de sus escritos. El servetismo estudia temas de gran trascendencia, fundamentales para el hombre cristiano: el dogma de la Trinidad, la transubstanciación, el bautismo, la humanidad de Jesús, la conciencia divina del mesías de Judea, y otros asuntos afines.

 

Pensadores, médicos, físicos, químicos, psicólogos, sacerdotes religiosos, teólogos, metafísicos, historiadores, analistas políticos, y otros especialistas, han enriquecido esta disciplina analizando la vida de Miguel Servet, el entorno donde creció, su formación, personalidad, inquietudes, logros, problemas que afrontó durante su vida, y el terrible acontecimiento que culminó con ella.

 

El camino servetista es la búsqueda del alma humana, apoyándose en la fe cristiana, prescindiendo de las organizaciones religiosas. Un camino lleno de misterios, hacia la sabiduría que nos permita develarlos. 

 

El aprendizaje servetista al alcance de todos 

 

Dos instituciones están liderando la difusión del legado de Servet, incorporando nuevos estudios e investigaciones. El Instituto de Estudios Sijenenses Miguel Servet tiene su sede en Villanueva de Sijena, lugar de nacimiento del sabio español. Es una institución sin fines de lucro fundada en 1976 por don Julio Arribas, uno de los primeros especialistas y precursor de los estudios servetianos modernos. La otra institución es la Servetus International Society, que también brinda material académico a todos los interesados.

 

El ideario de estos centros de referencia habla por si solo: libertad de conciencia y expresión, tolerancia y justicia en las relaciones humanas, la búsqueda de la verdad como fuente del conocimiento, y el rechazo del dogmatismo, son algunos de sus principios.

 

A continuación se copian los enlaces de las páginas web más destacadas, donde hay gran cantidad de información gratuita para todos los que quieran acercarse al servetismo. 

http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/13824165/La-pagina-argentina-de-Miguel-Servet.html 

2015.XII - Instituto de Estudios Sijenenses Miguel Servet 

http://www.miguelservet.org  Servetus International Society http://www.servetus.org/ 

 

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Ginebra. Suiza 2002.

  

Están los que piensan que el famoso médico español Miguel de Servet (1511-1553), uno de los padres de la Anatomía moderna, fue otra víctima de la Inquisición católica. Pero esto es completamente falso: Servet fue incinerado por la Inquisición protestante, concretamente por la instaurada por Calvino (1509-1564) en la ciudad de Ginebra. ¿Inquisición protestante? ¿Existió una Inquisición protestante? La verdad es que casi nadie lo sabe, la mayoría de la gente asocia la palabra Inquisición única y exclusivamente con la católicos. 

 

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El fenómeno de la Inquisición española debe ponerse en el contexto histórico, como todo estudio del pasado. Se la coloca, en cambio, en una situación de pugna un tanto abstracta por o contra una libertad religiosa que no existía en ningún país europeo. Las inquisiciones protestantes, aunque menos duraderas, fueron mucho más sangrientas, no obstante lo cual la propaganda protestante ha tenido un increíble éxito en presentar a la española como la culminación de la crueldad y la maldad en la historia humana hasta el siglo XX. Esa actitud no halló correspondencia en España, por lo general. Como señala William Maltby hablando de la leyenda negra en Inglaterra, "No pocas de las acciones de España fueron terribles, pero ninguna razón permite suponer que fueran peores que las de cualquier otra nación. Además, no parece haberse desarrollado la correspondiente anglofobia en España, donde los informes eran mucho más moderados, por más que nadie puede negar que los españoles tenían tantas razones para estar descontentos de los ingleses como los ingleses de ellos". Esto puede extrapolarse a todo el mundo protestante y a Francia. Por ese incondicional y masivo ataque propagandístico, la Inquisición ha quedado como el símbolo por excelencia de la España del siglo XVI, concentrado de crueldad y oscurantismo, y la imagen ha tenido tal éxito que, como observan algunos autores useños (norte-americanos) con sorpresa, buena parte de la historiografía española, por lo común la más mediocre, la ha aceptado e incluso le aporta su propia contribución.

 

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Miguel Servet, ese desconocido

 

 

 

 

Jesús López Medel
Me sumo a Fernando Solsona, presidente del Ateneo de Zaragoza, y a otros muchos aragoneses, sobre la probable suspensión de actos, con ocasión del 450 Aniversario de Miguel Servet, que habían sido previstos, y promovidos por Ángel Alcalá. Lo hago sin conocer a fondo las razones de tal suspensión, o aplazamiento.
   Era una oportunidad para que Aragón, con la plataforma internacional que el tema y la personalidad lo requería, pudiera de una vez, reivindicar para la Historia, la figura señera de Servet en la España del siglo XVI, dentro de Europa, Y no sólo en sus aspectos médico-científicos, sino sobre todo por su saber histórico filosófico-teológico, y jurídico, como tuve ocasión de exponer con motivo de mi ingreso en la Academia Aragonesa de Jurisprudencia y Legislación, en presencia de la entonces ministra de Justicia, Margarita Mariscal de Gante, y el pleno de las autoridades autonómicas, provinciales y locales, y los juristas aragoneses. El discurso se difundió en Hispanoamérica, especialmente. De él se hizo eco Ángel Alcalá en Estados Unidos. En la Real Academia de Doctores, fue objeto de otra investigación.

 

   Estuvo Miguel Servet, a la altura de los componentes de la Escuela Española de nuestro siglo de Oro. Cercano al confesor de Carlos I de España, propició la reunión con Erasmo en Valladolid, lo que hubiera supuesto, seguramente, una aproximación recíproca a Lutero, lo que, él personalmente, con tenacidad aragonesa, intentó también con Melachton, aunque se estrellara con Calvino, con sus famosas 30 cartas, que luego sirvieron, con las propias obras incautadas, como leña para la hoguera lenta, entre sus invocaciones a Jesucristo. Luego, el «silencio», explicable más allá de las fronteras, porque nadie como Servet, en Europa, se había atrevido a descubrir las desviaciones y la utilización política de Calvino, hecho religioso cristiano. A aquel Servet sin fronteras, en Europa, se le cerraron en España, entregada a combatir el hecho religioso protestante, sin llegar a disponer de los textos de Miguel Servet.
   Si estas ideas, reiteradas por mí, en diferentes foros, y que espero seguir redescubriendo fuera de mi tierra, sirven para reforzar la oportunidad e insistencia de la celebración de los actos del 450 Aniversario de Servet, me alegrarían. Por nuestro gran sabio del siglo XVI, por Aragón y por España. (Quizá no terminamos de aprender lo que sobre Servet se haría en otros lugares de España).
 

LA RAZÓN. ESP. 2003-09-28

 

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La peregrinación al corazón del Pueblo de Dios en la tierra Suiza ha encontrado de hecho la realidad de la división de la Iglesia, claramente acentuada en la historia de esta sociedad desde el tiempo de la reforma.

Nos separan 500 años del nacimiento de Zwinglio, 475 del de Calvino: Suiza se ha convertido, al lado de Alemania, en la segunda patria de la Reforma.

Sin embargo, después del Concilio Vaticano II, tras el Decreto sobre el Ecumenismo, esta peregrinación no sólo era posible, sino hasta necesaria. Ha adquirido un carácter ecuménico con una doble dimensión. Ante todo: mediante el encuentro con el Grupo mixto de trabajo de las Iglesias cristianas (comprendidos también los representantes de la Iglesia católica); luego, mediante el encuentro muy importante con los representantes de la Iglesia reformada. Estos dos encuentros tuvieron lugar en Kehrsatz (cerca de Berna) y estuvieron dedicados al intercambio de ideas y a la plegaria en común, según el espíritu de las orientaciones del ecumenismo conciliar.

20 de junio de 1984

 

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No sólo las sectas utilizan y auspician, porque necesitan la manipulación histórica. Las instituciones de la Iglesia ‘sin complejos’ están contra la desmemoria impuesta desde el poder de turno; el periodismo independiente cuando no fundamenta lo que escribe o dice, fomentando embustes y falacias. Deseando, con buena voluntad se puede, asombrosamente, resumir complicadísimos pasajes históricos con toda sencillez. Solo se requiere: amor a la verdad y objetividad histórica. Contra la manipulación histórica, el rigor de los que saben.

 

La doctrina calvinista de la predestinación, que los puritanos profesaban con el mismo rigor con el que Calvino la expuso en su “Institutio Christianae Religionis”, llevó a los colonos ingleses a segregar completamente a los indígenas. Según Calvino, el influjo del Espíritu Santo supone la elección a priori que Dios hizo de los hombres; unos para ser salvados y otros para la eterna condenación. A los predestinados a la vida eterna los auxilia con medios externos e internos. Quien no tiene los externos, tampoco tiene los internos y está predestinado a la condenación. Dicho de otro modo, las riquezas materiales son signo de elección divina.

 

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MIGUEL SERVET - Mi libertad va conmigo.

LA HOGUERA PROTESTANTE – Ginebra, Suiza

 

 

Calvino defiende, tras ser enterrado Servet, el derecho a asesinarlo.

 

A los 19 años ya fue denunciado como hereje. Su obra no le gustó a Erasmo, Melanchton [secretario de Lutero]  la denunció y Quintana, su protector, la calificó de «pestilente». No vio la faz del odio de Calvino, su antagonista, perseguidor y verdugo. Como simple digresión en una obra teológica explicó la circulación de la sangre.

 

Ni en la vida ni en la muerte tuvo fortuna Miguel Servet. En su breve y agitado paso por el mundo fue perseguido por la intolerancia que, a costa de la Reforma religiosa, ensangrentó Europa. A su muerte, tampoco gozó de la consideración que suele guardarse a los sabios, porque no había muerto en la hoguera católica, sino en la protestante, y tampoco su país dejó de tenerlo por lo que era, un heterodoxo al que resultaba difícil no llamar hereje.

 

Hoy, ni católicos ni protestantes gustan de recordar a quienes quemaron, pero tampoco los ateos guardan mucha consideración por quienes dedicaron lo mejor de su tiempo a la teología. Es un personaje incómodo, un marginal hasta del margen mismo. Tan sólo quiso ser un hombre libre y en semejante empeño gastó y perdió su vida. A comienzos de este siglo, unos devotos de su memoria quisieron erigirle un monumento en la muy civilizada ciudad de Ginebra. No lo consintieron las autoridades, que mantienen en un airoso pedestal la estatua de su verdugo Calvino. El monumento tuvo que levantarse en las afueras del lugar de su ejecución. Como si un destino trágico siquiera persiguiendo, cuatro siglos después de la muerte física, la simple pervivencia de su memoria.

 

Nació Servet en una familia de la pequeña nobleza aragonesa, que usaba los apellidos Servet, Serveto y también Revés. El primero lo utilizó nuestro personaje en lengua romance, el segundo en latín y el tercero como alias (hoy es más común en Huesca el apellido Serbeto y en Lleida el de Cerveto). Su padre era infanzón y ejercía como notario en Villanueva de Sigena. En esta villa de Huesca vino al mundo Miguel un día de 1511. A los 13 años dejó su pueblo natal. A los 15, tras pasar por Lleida, fue enviado por su padre a Barcelona y para entonces sabía ya latín, griego y hebreo. Allí conoció a una importante personalidad política y religiosa de Aragón, fray José de Quintana, un erasmista que lo acogió con simpatía y lo incorporó a su servicio. A los 17 años partió para Toulouse, ciudad entonces de gran prestigio académico. A los 18, viajó a Roma como paje de Quintana para asistir a la coronación de Carlos V por Clemente VII. La carrera de Quintana, que llegó a confesor del Emperador y luego a abad favorecía extraordinariamente el porvenir de su pupilo, pero Servet sólo abrigaba inquietudes intelectuales.

 

Una malformación inguinal le privó de las expansiones carnales que, a despecho de hábitos y prédicas, cultivaban los estudiantes. Nunca pareció echar en falta estas aptitudes hasta que, en uno de los pocos momentos tranquilos de su vida, le buscaron esposa, pero él prefirió renunciar a la boda por no poder asegurarle sucesión. Fue uno de sus muchos gestos de nobleza.

 

En Francia y en Italia conoció de primera mano el ambiente intelectual que alentaba la Reforma protestante y que en España -y en Servet- tuvo un desarrollo muy particular. Baste recordar que Erasmo fue invitado a residir y enseñar en nuestro país por Cisneros cuando todavía vivían los Reyes Católicos y que éstos se adelantaron en la reforma de las órdenes religiosas corrompidas, privando de base social al movimiento luterano. Sin embargo, la época de Servet, que coincide con el reinado de Carlos I de España, vivió como cosa natural las disputas teológicas y en un temperamento tan independiente y obstinado como el del joven aragonés, este fermento de libertad germinó de forma perdurable. La libertad se acompasaba con su carácter, independiente y arisco, pero la época se compadecía poco con el pensamiento libre. A los 19 años, Servet ya fue denunciado por Ecolampadio como hereje, lo cual, incluso en aquellos tiempos de celo teológico, constituye un alarde de precocidad. Pero lo que mejor retrata a Servet es que en aquel entonces vivía precisamente en casa de Ecolampadio, en Basilea, uno de los principales núcleos protestantes. No dudó en discutir con su patrón a cuenta de la divinidad de Jesucristo y del dogma de la Trinidad, que no convencía al ilustrado y litigante pupilo. Ahí empezó su mala fama entre los protestantes. De Basilea pasó a Estrasburgo, donde mandaba Bucero y reinaba la tolerancia. No para Servet, que discutió con Bucero y obtuvo el dudoso honor de ser considerado por éste merecedor de que «le arrancasen las entrañas y lo descuartizasen». La charcutería a sus expensas no arrendró a Servet, que eses mismo año de 1531 dio a la imprenta su De Trinitatis Erroribus negando la divinidad de Cristo al mismo nivel que el padre. Decía también en ese su primer libro que «no deben imponerse como verdades conceptos sobre los que existen dudas», pero esto, por bien fundado que estuviera en sus conocimientos de hebreo, no era muy compatible ni con la fe revelada ni con la Iglesia que la custodiaba. Servet, sin embargo, defendía sus ideas sin importarle las consecuencias. Mandó su obra a amigos y enemigos y la cosecha de denuestos fue muy similar. A Erasmo no le gustó. Melanchton lo denunció a las autoridades de Venecia, por si aparecía por allí. Su protector, Quintana, la consideró «pestilente». El nuncio del Papa escribió a España para que la Inquisición prohibiera la obra y quemara en efigie a Servet. La Inquisición, obediente, comenzó a perseguirlo en mayor de 1532, Nunca más pudo volver a su tierra, a pesar de que en la primera edición de su libro, bajo su retrato, escribiera orgullosamente así su nombre: Michaelem Servetus, Hispaniarum de Aragonia. Desde entonces, aquel español de Aragón tuvo bastante con salvar su vida.

 

Lo hizo, primero, apelando a la bondad de sus antagonistas. A Ecolampadio le escribió: «Si debe condenarse a todo el que yerre en algo particular, habría que quemar a todos los mortales un millar de veces». Y defendía su derecho a pensar y escribir libremente: «si he tomado la palabra, por la razón que fuere, ha si do para proclamar que me parece grave matar a los hombres bajo pretexto de que se equivocan en la interpretación de un punto, ya que conocemos que ni siquiera los elegidos están exentos de caer en el error». Y Ecolampadio, pese a todo, consiguió que fuera admitido en Basilea. Pero ya en 1532 estaba en tierra alemana, donde rechazó el ofrecimiento de su hermano Juan para volver a España, barruntando que se trataba de una trampa de la Inquisición, como así era. Tras huir de Alemania, según en él era ya costumbre, llegó a París, donde conoció a Juan Calvino, su antagonista, su opuesto, su perseguidor y, finalmente, su verdugo. Servet no supo ver en Calvino la faz del odio. Discutió con él como con todo el mundo. Y tras su enésima huida, de París a Lyon, lo olvidó.

En Lyon entró a trabajar en una imprenta y se hizo amigo del médico Champier. Además de una edición anotada de la Biblia, Servet trabajó textos médicos y pronto su talento le hizo docto en aquella para entonces misteriosa ciencia. Trocó el recuerdo de su pueblo natal, y se hizo francés, para sobrevivir, en 1548. Pasó en el anonimato de Charlieu sus únicos años de paz. Su último refugio fue el servicio médico del arzobispo de Viena del Delfinado, donde volvió a la teología escribiendo su obra más importante: Restitución del Cristianismo. En ella, y como simple digresión, Servet expone, basándose en su propia experiencia como médico e investigador, una doctrina sobre la circulación de la sangre tan original como exacta. Sólo por ella, su nombre merece ya el reconocimiento universal.

Pero la teología, la gran pasión de Servet, se le daba peor que la medicina. Es descubierta su identidad, y debe huir disfrazado de la Inquisición francesa, que lo quema en efigie mientras lo busca. Decide huir a Italia pero, incomprensiblemente pasa por Ginebra, donde es descubierto mientras escuchaba un sermón de Calvino. El teócrata, dueño de la ciudad, no se atreve a discutir abiertamente con Servet, pero, a través de hombres suyos, lo hace prisionero. Después lo descubre a los inquisidores de Viena del delfinado. Y cuando Servet le pide de rodillas que no lo entregue, accede, pero sólo para acabar condenándolo él mismo a la hoguera.

En el juicio, Servet se da cuenta de la perfidia de Calvino y lo insulta, pero luego le pide noblemente disculpas. De nada le sirve. Se le niega incluso la posibilidad de un abogado y, pese a que en Ginebra nada había hecho, tras una horrorosa estancia en la cárcel, se le condena a morir quemado con leña verde, para que su suplicio dure más. Tiene lugar el martirio el 27 de octubre de 1553, el mismo año de la publicación de la Christianismi Restitutio, que le dará universal fama póstuma. Calvino defiende, tras ser enterrado Servet, el derecho a asesinarlo. Señal de que en cierta opinión había calado hondo el crimen de Ginebra. Quizá porque compartía el lema que Servet o Serveto, alias Revés, había puesto en su edición de la Biblia de Pagnino: Libertatem meam mecum porto. En el grabado, un hombre con barbas, como Servet, lleva a cuestas dos maderos con esas palabras. Son su testamento. Cada cual lleva consigo su propia libertad. 1997.08.31 - FEDERICO JIMÉNEZ LOZANTOS

 

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Miguel de Vilanova (1511-1553)  -   

Muchos fueron los méritos del sabio Miguel Servet, nacido el 29 de Septiembre de 1511 en Vilanova de Sixena. Matemático, historiador, geógrafo, lingüista, teólogo y médico, sus opiniones religiosas acabaron causándole la muerte en la hoguera a la edad de 42 años.

Educado en el seno de una familia culta, a los diecisiete años se matriculó en la Universidad de Toulouse para estudiar derecho. Allí, la lectura de una Biblia no expulsada definió su vocación por la teología. La reforma luterana estaba recién iniciada y los estudiantes preferían los estudios bíblicos a los jurídicos.

El noble Juan de Cluintana le sacó de Toulouse y le hizo partícipe del séquito de Carlos V. Con él estuvo en Alemania y en Italia. Dándose cuenta del gran problema religioso que agitaba a toda Europa... Sus ideas antitrinitarias, le valieron el rechazo de casi todos los reformadores del momento. En vez de ceder a la reprobación de los jefes de la Reforma, decidió publicar sus teorías en su libro De los errores de la Trinidad y someterlas a la opinión pública, por lo que tuvo que abandonar Alemania....

En 1535, se refugió en Lyon con un nombre falso y empezó a trabajar en una imprenta. Durante su estancia revisó, corrigió y anotó la Geografía de Tolomeo con tanto acierto que aún sigue consultándose.

Allí conoció al médico Sinforiano Champer, fundador del Colegio de Medicina de Lyon, que le animó a continuar sus estudios de medicina. Por tanto, fue a estudiar a París, donde tuvo de compañeros a Silvio, Farnel y Versalius y adquirió gran reputación como médico, aunque era más anatomista que otra cosa.

Su principal descubrimiento de la época fue el de la circulación pulmonar. Describiendo con precisión la conversión de sangre venenosa en arterial, y los movimientos de sístole y diástole de las válvulas del corazón...

Pero se opuso a las convenciones médicas del momento, se enfrentó a Calvino en debates teológicos, y se ganó la animadversión de toda la profesión médica del momento, por lo que debió abandonar París.

En Viena, el obispo Paulmier, amante de la sabiduría, le protegió de las persecuciones. Esto permitió a Servet poner por escrito sus teorías...

La Restitución del Cristianismo, escrita en 1546, le devolvió a la palestra y le enfrentó con su antiguo enemigo Calvino. Calvino inició una serie de denuncias y manipulaciones para confiscar sus libros y poder llevarlo a juicio. Lo consiguió finalmente en 1553, aprovechando una visita de Servet a su ciudad, Ginebra. La causa duró once semanas, pero ya antes de celebrarse Calvino había anunciado públicamente que Servet sería quemado vivo. Su influencia aseguró que el largo juicio no fuera más que una formalidad para legitimizar la condena.

Miguel Servet Vilanova fue quemado vivo la mañana del 27 de Octubre de 1553.

El día anterior a la sentencia estuvo lloviendo durante todo el día... la leña estaba húmeda... y tardó más de dos horas... en quemarse, ante el horror de los asistentes. La figura de Miguel Servet Vilanova y sus ideas han podido llegar hasta nosotros gracias al esfuerzo y tesón de sus discípulos y amigos...

Estefanía Roda Rico 2º B ESO

 

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Giordano Bruno (1548-1600)no sólo fue condenado por la Iglesia católica, sino también por la luterana y la protestante.

 

Con dureza fue excomulgado por el Concilio Calvinista protestante debido a su actitud irrespetuosa hacia los líderes de esa nueva iglesia, y fue obligado a abandonar la ciudad. De ahí fue a Toulouse, Lyon y -en 1581- a París.

 

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Historias de los herejes y las herejías (I): Miguel Servet y la Inquisición calvinista

 18:20:48, por Alberto Royo, 2302 palabras -  2009.IX.12

 

LA POCO CONOCIDA AVENTURA DE UN GRAN CIENTÍFICO Y MEDIOCRE TEÓLOGO

Todavía hoy son algunos los que, al tratar de la vida y la muerte de Miguel Servet (humanista, científico, teólogo, hombre de muchos concimientos y famoso en su época) confunden o parecen confundir aspectos tan importantes de su vida como quién le mandó matar y porqué se le perseguía, dando la impresión de que fue la Inquisición Católica la que lo ejecutó y que se le perseguía por ser científico de teorías nuevas. Nada más lejano a la realidad. La vida de Miguel Servet es interesantísima, sobre todo si lo que se busca es la verdad histórica.

Se coincide en general hoy en día en situar el lugar de nacimiento de Servet en Villanueva de Sigena, aunque hay investigadores que mantienen la opinión, de que nació en Tudela (Navarra), basándose en los documentos en que Servet se atribuía dicho origen mientras mantenía en Francia la falsa identidad de Michel de Villeneuve, que haría alusión a su localidad natal, Villanueva de Sigena, donde se conserva la casa familiar, hoy convertida en centro de interpretación. Fue hijo de Antón Serveto, noble infanzón y notario del Monasterio de Sigena, y de Catalina Conesa, que por línea materna descendía de la familia judeoconversa de los Zaporta. Tenía dos hermanos menores: Pedro, quien continuó con la notaría paterna, y Juan, que fue ordenado sacerdote.

Joven con dotes sobresalientes para las letras y gran conocedor del latín, griego y hebreo, Miguel abandonó su población de origen para ampliar estudios, probablemente en Lérida. Es aceptado como pupilo por fray Juan de Quintana, quien llegaría a ser confesor de Carlos I. Tras una estancia en Toulouse (Francia) para realizar estudios de Derecho, donde entra por primera vez en contacto con círculos próximos a la Reforma, viaja con Quintana por Italia y Alemania, como parte del séquito imperial, y presencia la coronación de Carlos V como emperador en Bolonia (1530). Posteriormente abandona a su mentor e inicia un periplo por varias ciudades de Centroeuropa afines al naciente protestantismo. Establece una relación cada vez más difícil y polémica con algunos líderes reformadores, como Ecolampadio de Basilea, y se dirige más tarde a Estrasburgo, donde se relaciona con Bucer, y a Hagenau (ciudad alsaciana entonces perteneciente al Sacro Imperio Romano Germánico).

 

 

En 1531 publica De Trinitatis Erroribus(De los errores acerca de la Trinidad), que produjo gran escándalo entre los reformadores alemanes y fue prohibido en Estrasburgo, Basilea y Barcelona. Tampoco caló bien en su patria, ya que Servet tuvo la osadía de enviar una copia al obispo de Zaragoza, quien no tardó en solicitar la intervención de la Inquisición. El año siguiente publicó Dialogorum de Trinitate (Diálogos sobre la Trinidad), acompañado de una obra suplementaria, De Iustitia Regni Christi (Sobre la Justicia del Reino de Dios). Otro opúsculo de esta misma época, aunque de datación imprecisa, es Declaratio Iesus Christi Filii Dei (Declaración de Jesucristo Hijo de Dios), también conocido como “Manuscrito de Stuttgart".

En su obra acerca de los errores acerca de la Trinidad, dividida en siete “Libros” o capítulos, Servet argumenta que el dogma de la Trinidad carece de base bíblica, ya que no se halla en las Escrituras sino que es fruto posterior de elucubraciones de “filósofos". Basándose en abundantes citas de la Biblia, Servet concluye que Jesús es hombre, hijo de Dios, y en definitiva Dios mismo. Es hombre en tanto que nacido de mujer, por más que su nacimiento fuese milagroso. A su vez, Jesús es hijo de Dios en tanto que su nacimiento es el fruto de la fecundación por el Logos divino de la Virgen María.

Niega así Servet, por tanto, que el Hijo sea eterno, ya que fue engendrado como tal en la encarnación, aunque es divino por gracia de Dios, su Padre. Tampoco es, pues, una Persona de la Trinidad, cuya existencia niega vehementemente definiéndola como “tres fantasmas” o “Perro Cerbero de tres cabezas". Asimismo califica a los que creen en tal doctrina como “ateos, es decir sin Dios” y “triteístas". A su vez, el Espíritu Santo no sería una tercera Persona trinitaria, sino la fuerza o manifestación del espíritu de Dios tal como actúa en el mundo a través de los hombres.

Obra de tamaño y ambición inferiores a Errores…, los Diálogos sobre la Trinidad, está estructurada en dos “Libros” como una conversación ficticia entre dos personajes: “Miguel” (el propio autor) y un tal Petrucho. Según Servet, la escribe para despejar las dudas e inquietudes sembradas por su obra anterior, que a su juicio se deben “a mi propia impericia y a la negligencia del tipógrafo". A diferencia de lo afirmado en Errores…, Servet dice que Jesús no es sólo divino por gracia, sino también por naturaleza, aunque aclara que sólo en tanto que participa de la sustancia divina de su Padre.

A su vez, en el opúsculo De la Justicia del Reino de Dios incluido al final, explica entre otras cosas la complementariedad entre fe y caridad, pues, aunque la justificación del creyente es sólo por la fe, la caridad y las buenas obras son encomiables y complacen a Dios, aspecto en el que se diferencia claramente de Lutero y otros reformadores protestantes. Finalmente, al final se encuentra uno de los textos por los que Servet es considerado como adalid de la tolerancia y la libertad de conciencia, ya que afirma que “ni con estos ni con aquellos estoy de acuerdo en todos los puntos, ni tampoco en desacuerdo. Me parece que todos tienen parte de verdad y parte de error y que cada uno ve el error del otro, mas nadie el suyo… Fácil sería decidir todas las cuestiones si a todos les estuviera permitido hablar pacíficamente en la iglesia contendiendo en deseo de profetizar".

 

 

Miguel Servet se dirige a Lyon. Había estado brevemente en París, donde un encuentro previsto pero finalmente no efectuado con Calvino, se transforma en el inicio de una relación epistolar entre ambos. Servet llega a Lyon con una nueva identidad, Michel de Villeneuve, supuestamente originario de Tudela de Navarra, para evitar las persecuciones de la Inquisición española. Estuvo empleado en una imprenta, primero como corrector de pruebas. En 1535 le encargaron la publicación y anotación de la Geografía de Claudio Ptolomeo, lo que llevó a cabo dando pruebas de su gran erudición. En Lyon fue la etapa más feliz de su vida. Conoció al médico Symphorien Champier, quien le anima a estudiar Medicina y fue a París.

En 1537 se matricula en la Universidad de París para estudiar Medicina. Allí estudia junto a los grandes médicos de la época, enseñando Matemática y Medicina en la Universidad. Sin embargo, pronto se encuentra en dificultades, puesto que dicta un curso de Astrología, en el que defendía la influencia de las estrellas en los eventos futuros (astrología judiciaria), lo cual, junto con un opúsculo en el que describe el uso de jarabes para administrar los remedios de la época, le enfrenta con la comunidad universitaria.

Deja de nuevo París y reside en diversas localidades de Francia, hasta que en Lyon se encuentra con el arzobispo de Vienne (Viena del Delfinado), Pedro Paulmier, al que había conocido previamente en París. De esta forma entra a su servicio como médico personal (1541).

En Vienne, Servet se dedica a proseguir sus estudios y publicaciones y prepara en secreto la que será su obra cumbre. Prosigue su correspondencia con Calvino, a quien envía una primera versión de su libro, Christianismi Restitutio (Restitución del Cristianismo), de carácter fundamentalmente teológico, en espera de sus comentarios (1546). El concepto de cristianismo ahí expuesto es cercano al panteísmo. Cristo está en todas las cosas. El mundo está lleno con él. Se mostraba también contrario al bautismo de los niños, ya que el bautismo debe ser un acto maduro y consciente de discipulado cristiano, lo que le acerca a las posiciones anabaptistas. Sobre la edad adecuada para recibir el bautismo, sugirió seguir el ejemplo de Jesús: Jesucristo fue él mismo bautizado cerca de los treinta años.

Curiosamente el libro pasaría a la posteridad por contener en su «Libro V» la primera exposición en el Occidente cristiano de la función de la circulación pulmonar o menor: según Servet, la sangre es transmitida por la arteria pulmonar a la vena pulmonar por un paso prolongado a través de los pulmones, en cuyo curso se torna de color rojo y se libera de los vapores fuliginosos por el acto de la espiración. Servet sostenía que el alma era una emanación de la Divinidad y que tenía como sede a la sangre. Gracias a la sangre, el alma podía estar diseminada por todo el cuerpo, pudiendo asumir así el hombre su condición divina. Por tanto, los descubrimientos relativos a la circulación de la sangre tenían un impulso más religioso que científico. De ahí que la descripción de la circulación pulmonar esté dentro de una obra de teología y no de una de fisiología. Para Servet no había diferencia entre ambos ámbitos, ya que todo obedecía a un mismo gran designio divino.

En respuesta, Calvino le conmina a leer su propio libro Institutio religionis Christianae (Institución de la Religión Cristiana), publicado en 1536. Servet leyó el libro de Calvino e hizo anotaciones muy críticas en los márgenes del libro, devolviéndole la copia corregida, lo que desagradó enormemente al reformador, quien avisó que si Servet ponía los pies en Ginebra “no saldría vivo de ella".

Finalmente, Christianismi Restitutio es publicado anónimamente a principios de 1553, nuevamente con gran escándalo. Un calvinista de Ginebra escribe a un amigo católico revelándole que el autor del libro es el hereje Miguel Servet, oculto bajo la falsa identidad de “Villeneuve". Se sospecha que detrás de esta denuncia podría estar el propio Calvino, quien había tenido acceso al texto gracias al propio Servet. La Inquisición de Lyon recibe parte de la correspondencia intercambiada entre ellos, tras lo cual Servet es detenido, interrogado y encarcelado en Vienne. El 7 de abril, sin embargo, logra evadirse y el 17 de junio es sentenciado a muerte in absentia, siendo quemado en efigie.

Entre los muchos enemigos que tuvo Servet destacó Juan Calvino, quien fundó en Ginebra un estado autoritario de orientación protestante. Con referencia a este eclesiástico, el historiador Will Durant comenta: “La suya no fue una dictadura de derecho o fuerza, sino de voluntad y carácter”. Agrega que fue “tan severo como cualquier papa en rechazar el individualismo en las creencias”.

Es probable que Calvino y Servet se conocieran en París cuando ambos eran jóvenes. Lo cierto es que no tardaron en chocar. Calvino se volvió su enemigo más implacable. Tanto es así que, pese a ser este eclesiástico uno de los cabezas de la Reforma, terminó denunciando a Servet ante la Inquisición católica. A duras penas, el perseguido logró escapar de Francia, donde lo quemaron en efigie. Sin embargo, fue reconocido y detenido en la ciudad fronteriza de Ginebra, donde la palabra de Calvino era ley.

Calvino lo maltrató con crueldad en la cárcel. Durante el juicio, sostuvo con él un debate. Servet aceptó modificar sus opiniones si Calvino lo convencía con argumentos bíblicos, algo que éste no logró hacer. Concluido el proceso, el acusado fue condenado a morir en la hoguera. De acuerdo con diversos historiadores, fue el único disidente religioso al que los católicos quemaron en efigie y los protestantes en persona.

Posiblemente mientras iba rumbo a Italia, por alguna razón Servet acaba haciendo una estancia en Ginebra, donde fue reconocido en la iglesia donde predicaba el propio Calvino (13 de agosto). Tras ser detenido y juzgado por hereje (por su negación de la Trinidad y por su defensa del bautismo a la edad adulta), fue condenado a morir en la hoguera (26 de octubre de 1553).

La sentencia dictada en su contra por el Consejo (Petit Counseil) de Ginebra dice: Contra Miguel Servet del Reino de Aragón, en España: “Porque su libro llama a la Trinidad demonio y monstruo de tres cabezas; porque contraría a las Escrituras decir que Jesús Cristo es un hijo de David; y por decir que el bautismo de los pequeños infantes es una obra de la brujería, y por muchos otros puntos y artículos y execrables blasfemias con las que el libro está así dirigido contra Dios y la sagrada doctrina evangélica, para seducir y defraudar a los pobres ignorantes. Por estas y otras razones te condenamos, M. Servet, a que te aten y lleven al lugar de Champel, que allí te sujeten a una estaca y te quemen vivo, junto a tu libro manuscrito e Impreso, hasta que tu cuerpo quede reducido a cenizas, y así termines tus días para que quedes como ejemplo para otros que quieran cometer lo mismo". El día siguiente, 27 de octubre de 1553, Miguel Servet muere en la hoguera de los calvinistas.

http://infocatolica.com/blog/historiaiglesia.php/0908210620-historias-de-los-herejes-y-la

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Comentario de …  Entre estos dos grandes herejes no puedo negar que Servet me resulta agradable y Calvino extremadamente repugnante.

En Servet hay una suerte de irreflexión, de impulso pasional hacia el error, de vitalidad que se percibe incluso en el extremo de sus errores. Cabe la posibilidad de que este hombre, demasiado joven y demasiado fogoso, demasiado sanguíneo y humano se hubiera convertido a la verdad pues aunque por caminos erróneos, la buscaba con pasión.

El otro, a su lado, tiene la palidez y frialdad cérea de un cadáver y todo en él se me presenta demoníaco. Calvino es la negación de todo lo humano y la blasfemia en sí misma. Puede que Servet, negando a la Trinidad la denominara "demonio de tres cabezas", pero Calvino, afirmándola, predicó al Dios Trino loco, autor del mal y ciego en su soberanía.   22.08.2009 @ 14:59

 

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¡QUÉ TIEMPOS AQUELLOS! 

 

La Iglesia católica condena su doctrina, es decir, la desaprueba por no pertenecer al canon de la iglesia. Fueron reformadores protestantes  (calvinistas) que lo quemaron urden y maquinan la sentencia. Después, tantos culpables silenciaron su figura y obra durante tres siglos, hasta el XIX que se opera su resurrección.

Miguel Servet es un mártir por sus ideas científicas, por ello le quema vivo la inquisición protestante… no tuvo suerte que fuera un tribunal como el que juzgó a Galileo.

Síntesis de lo que fue, está reflejado en el monumento erigido en Annemasse (el pueblo francés de la Alta Saboya - más cercano a Ginebra) en su honor. {Ginebra le negó el monumento, hoy una calle lleva su nombre pero sin indicar el final atroz a que le sometió el protestantismo}. En sus cuatro caras se lee:

- Miguel Servet, helenista, geógrafo, médico y filósofo, debe ser apreciado de la humanidad por sus descubrimientos científicos, su abnegación en favor de los enfermos y pobres, y la indomable independencia de su inteligencia y su conciencia.

- A Miguel Servet apóstol de la libre creencia y mártir del libre pensamiento, nacido el 29 de Septiembre de 1511 en Villanueva de Aragón, quemado vivo por la inquisición protestante en Ginebra a instigación de Calvino el 27 de Octubre de 1553.

- La detención de Miguel Servet en Ginebra, donde no habían publicado, ni dogmatizado, y donde, en consecuencia, no podía ser entregado a la justicia, debe considerarse como una barbaridad y un insulto al derecho de las naciones (Voltaire).

- El Cantón de Ginebra en la democrática Suiza no ha querido aun pedir perdón.

- Miguel Servet escribía a sus jueces; "Os suplico que os plazca abreviar estas grandes dilaciones... veis que Calvino... quiere hacerme pudrir en prisión. Los piojos me comen vivo, mis calzones están desgarrados, y no tengo muda ni jubón, ni más camisas que una en jirones..."

 

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Lutero también escribía: “Los herejes deben ser condenados sin oírlos”… fue el cuerpo y la disposición a la terrible como intolerante inquisición protestante.

 

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CALVINO, Juan  (1509 1564) Sin certeza,

enterrado en Ginebra.

  

Defensor de una república teocrática - Hirviendo en fiebre de idolatría cayó en el arbitrio del hombre, sustituyéndose al designio de Cristo, y corrigiendo caprichosamente la interpretación bíblica.

 

Juan Calvino nació en Noyon (Picardía) en 1509 1. Desde joven quiso seguir la carrera eclesiástica, pero una experiencia religiosa en 1533 lo convenció de que su misión consistía en restaurar la Iglesia en su pureza original. Durante su primera estancia en Ginebra (1536-1538) se reveló como un reformador religioso rigorista, pero la oposición a sus normas disciplinares y su enfrentamiento con las autoridades eclesiásticas de Berna lo obligaron a marcharse de Ginebra. Volvió en 1541, instauró una especie de Estado teocrático en la línea del Antiguo Testamento, con una moralidad muy estricta, y se convirtió en juez único de lo que era el cristianismo genuino.

La obra de Calvino fue inmensa2. Tenía una cultura muy vasta; en su pensamiento pueden detectarse algunas influencias importantes: occamismo, movimientos místicos medievales, humanismo cristiano y, por supuesto, Agustín; fue además un hábil exegeta.

Su doctrina sobre la Iglesia se encuentra dispersa en sus obras3, y especialmente en sus comentarios escriturísticos; hay además un tratamiento más sistemático en sus múltiples veces revisada Institución de la religión cristiana4. Su doctrina de la trascendencia divina influyó poderosamente en su actitud ante la Escritura. Insistió vigorosamente en el papel de los >laicos. Su identificación de la Iglesia es la típica de la Reforma: «Allí donde veamos que la palabra de Dios se predica y escucha en su pureza, y que los sacramentos se administran de acuerdo con la institución de Cristo, en ese lugar, sin lugar a dudas, está la Iglesia de Cristo (...), porque estas cosas ciertamente no dejan de dar fruto»5.

 

La Iglesia, a la que él llama « >madre»6, «subsiste por la elección de Dios, y no puede vacilar ni hundirse, como tampoco puede la providencia eterna»7. Aunque es consciente de los fallos y faltas que hay en la Iglesia, afirma: «Sólo en la Iglesia se conserva incorrupta la doctrina en la que la piedad se afianza y se mantiene el uso de los sacramentos ordenados por el Señor»8. Dentro de la Iglesia visible hay quienes sólo son cristianos de nombre. La Iglesia de los elegidos es invisible para nosotros, sólo es visible a los ojos de Dios; entre tanto tenemos que mantener la comunión con la Iglesia visible9.

Adopta buena parte del simbolismo del Nuevo Testamento, especialmente la privilegiada imagen del cuerpo de Cristo. Deriva del Nuevo Testamento una estructura ministerial, y observa: «Hoy sigue siendo voluntad (de Dios) enseñarnos a través de medios humanos». Da mucho valor al ministerio de la palabra y del sacramento, indicando claramente algún tipo de mediación a través de ellos10. «Vemos cómo Dios, que podría en un momento perfeccionar a los suyos, desea sin embargo que vayan madurando en humanidad únicamente a través de la educación de la Iglesia»11.

Tuvo un sentido muy marcado de la necesidad de la disciplina en la Iglesia, no tanto, evidentemente, para combatir las herejías, cuanto más bien para corregir las faltas morales12. En su Institución refuta pormenorizadamente los errores que percibe en la Iglesia romana13, una larga sección que sigue constituyendo un desafío a la Iglesia para que encarne los valores del evangelio en todos los aspectos de la vida. Aparte de su eclesiología, quizá la lección que Calvino puede seguir dando en la actualidad es sobre todo la de la trascendencia de Dios. Una época a la que le gusta tan poco hablar del pecado quizá necesite oír hablar más de la santidad de Dios y de su incomparable majestad.

NOTAS:
-1 E. ISERLOH, Juan Calvino, personalidad y obra, en H. JEDIN (dir.), Manual de historia de la Iglesia V, Herder, Barcelona 1986, 502-537; L. DUCH, Juan Calvino (1509-1564), en E. VILANOVA, Historia de la teología cristiana II, Herder, Barcelona 1989, 354-365; G. ZAGHENI, Juan Calvino. Formación, estudios y compromiso con la Reforma, en La Edad moderna. Curso de historia de la Iglesia III, San Pablo, Madrid 1997, 126-128; A. E. McGRATH, A Life of John Calvin: A Study in the Shaping of.Western Culture, Oxford 1990; T. H. L. PARKER, John Calvin, Lyon 1988 (Londres 1975).
-2 Corpus Reformatorum, vols. 29-77, Braunschweig 1863-1903; ediciones en castellano de sus obras: El libro de oro de la verdadera vida cristiana, Clie, Terrasa 1991; Sumario de la institución de la religión cristiana, Clie, Terrasa 1991; Institució de la Religió, Vosgos, Barcelona 1982; Respuesta al cardenal Sadoleto, Asociación Cultural de Estudios de Liturgia Reformada, Barcelona 1977; Juan Calvino. Profeta con-temporáneo. Antología ordenada por temas, Clie, Terrasa 1974; bibliografía anual en CalvinTJ.
—3 A. ANTÓN, Nuevos aspectos de la imagen de la Iglesia en Juan Calvino, en El misterio de la Iglesia 1, BAC, Madrid 1986, 648-708 (con amplia bibliografía); L. DUCH, Juan Calvino y el calvinismo (la Iglesia), en E. VILANOVA, Historia de la teología cristiana, o.c., 389-393; G. ZAGHENI, Características de la teología de Calvino, en La Edad moderna, o.c., San Pablo, Madrid 1997, 141-142; A. GANOCZY, L´Eglise, communauté ou institution: L´héritage ecclésiologique de Calvin, RTPh1I 22 (1977) 222-234; L. SCHUMMER, Pour redécouvrir l´Église selon Jean Calvin, RRéf 42/4 (1991) 23-28; T. GEORGE (ed.), John Calvin and the Church: A Prism of Reform, Westminster-Louisville 1990; B. C. MILNER, JR., Calvin´s Doctrine of the Church, Leiden 1970.
—4 1538 ed.: Sumario de la institución de la religión cristiana, o.c.; en catalán: Institució de la Religió, o.c.
— 5 Institución (1559) 4, 1, 9.
— 6 Ib, 4, 1, 1,4.
—7 Ib,4, 1,3.
—8 Ib,4, 1, 12.
-9Ib, 4,1,7;cf4,1,2.
—10Ib,4,1,2;4,3,1-14.
—11 Ib, 4, 1, 5; cf 4, 1, 5-6.
—12 R. WHITE, Oil and Vinegar: Calvin on Church Discipline, ScotJT 38 (1985) 25-40.
—13 Institución 4, 2-20.

 

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JUAN CALVINO-INQUISIDOR

POR COMPORTAMIENTO

 

Este hombre, sin duda el más grande de los teólogos protestantes, y quizás, después de San Agustín, entre todos los escritores occidentales de teología el más perseverantemente seguido por sus discípulos, nació en Noyon en Picardía, Francia, el 10 de julio de 1509, y murió en Ginebra, el 27 de mayo de 1564.

Una generación lo separa de Lutero, al que nunca llegó a conocer. Estos dos protagonistas de los movimientos reformistas mostraban entre sí fuertes contrastes de nacimiento, educación y carácter. Lutero era un campesino sajón, su padre un minero; Calvino procedía de la clase media francesa, y su padre, un abogado, había comprado la licencia de la ciudad de Noyon, donde ejercía la práctica del derecho civil y canónico. Lutero entró en la Orden de los Agustinos, hizo los votos de vida monástica, fue ordenado sacerdote y concitó mucho odio al casarse con una monja. Calvino nunca fue ordenado sacerdote de la Iglesia Católica: su formación giró fundamentalmente en torno al Derecho y las humanidades; no hizo ningún voto. La elocuencia de Lutero le proporcionó popularidad gracias a la fuerza, sentido del humor, grosería y a la vulgaridad de su estilo. Calvino se dirigía a la gente culta en todo momento, incluso cuando predicaba a las multitudes. Su estilo es clásico; razona sobre los sistemas y tiene un escaso sentido del humor; En vez de fustigar con una vara él utiliza el arma de la lógica aplastante y persuade con la autoridad del maestro, no con los insultos de un demagogo. Escribe en francés con la misma corrección con que Lutero escribe en alemán, y como él, ha sido reconocido como uno de los pioneros en el desarrollo como lengua moderna de su idioma materno. Por último, si consideramos al doctor de Wittenberg un místico, se puede considerar a Calvino como un escolástico; que proporciona una expresión articulada a los principios que Lutero ha arrojado de manera tormentosa sobre el mundo en sus vehementes mítines; y los "Institutos" tal como fueron dejados por su creador han permanecido desde entonces como la norma del Protestantismo ortodoxo de todas las Iglesias denominadas "Reformadas". Sus discípulos franceses llamaron a su secta "la religión"; así ha acabado por ser fuera del mundo romano.

El apellido, escrito de muchas formas, era Cauvin latinizado de acuerdo con la costumbre de la época como Calvinus. Por alguna razón desconocida el Reformador es comúnmente conocido como Maestro Jean C. Su madre, Jeanne Le Franc, nacida en la diócesis de Cambray es mencionada como "bella y devota"; llevó a su hijito a varios santuarios y le educó como un buen católico. Por parte paterna, sus ancestros eran marineros. Su abuelo se estableció en Pont l´Evêque cerca de París, y tuvo dos hijos que se convirtieron en cerrajeros.; el tercero, Gerardo, se convirtió en procurador en Noyon y allí nacieron sus cuatro hijos y dos hijas. Residía en el Place au Blé (mercado de maíz). Noyon, una sede episcopal, había sido desde hacía mucho tiempo un feudo de los Hangest, una poderosa y antigua familia que lo manejaba como si fuera de su propiedad personal. Mas una disputa que venía de antiguo, en la que la ciudad tomó parte, se prolongó entre el obispo y el cabildo. Carlos de Hangest, sobrino del sobradamente conocido Jorge d´Amboise, arzobispo de Rouen, rindió su obispado en 1525 a su propio sobrino, Juan, convirtiéndose en su vicario general. Juan continuó la batalla con sus canónigos hasta que el parlamento de París intervino, debido a lo cual él marchó a Roma y murió finalmente en París en 1577. Este prelado tenía parientes protestantes; se le responsabiliza de haber fomentado la herejía que en aquellos años comenzaba a aparecer entre los franceses. De cualquier modo, las disputas entre el clero proporcionaron a las nuevas doctrinas un campo abonado; y los calvinistas estaban más o menos contagiados por ellas antes de 1530.

Los cuatro hijos de Gerardo se convirtieron en sacerdotes y se les asignó a una parroquia a una edad muy temprana. Al Reformador se le asignó una a la edad de doce años, en la que se convirtió en párroco de San Martín de Marteville en Vermandois en 1527, y en 1529 de Pont l´Evêque. Tres de los hijos asistieron al Colegio de los Capetos de la localidad, donde Juan demostró ser un alumno aventajado. Pero su familia tenía amistad con gente de alcurnia, los Montmor, una rama de la familia Hangest, lo que ocasionó que acompañara a algunos de sus hijos a París en 1523, cuando su madre probablemente ya estaba muerta y su padre se había vuelto a casar. Este último murió en 1531, bajo excomunión por el cabildo por no haber enviado sus cuentas. La causa de esto fue, según se cree, la enfermedad del anciano y no su falta de honradez. Sin embargo, su hijo Carlos, irritado por esta censura, se acercó a la doctrina protestante. En 1534 fue acusado de negar el dogma católico de la Eucaristía, y murió fuera de la Iglesia en 1536; su cuerpo fue expuesto públicamente en la horca como el de un renegado.

Entre tanto, el joven Juan estaba atravesando sus propias dificultades en la Universidad de París, donde su decano, Noel Bédier, se había enfrentado a Erasmo y hacía sentir su autoridad sobre Le Fèvre d´Etaples (Estapulenses), famoso por su traducción de la Biblia al francés. Calvino, un rigorista en el Colegio de la Marche, trabó conocimiento con este hombre (procedía de Picardía) y es posible que haya hojeado su comentario sobre San Pable en latín, fechado en 1512, el cual es considerado por Doumergue como el primer libro protestante escrito por un autor francés. Otra influencia en la misma dirección fue la de Corderius, el tutor de Calvino, a quien le dedicó posteriormente su anotación sobre la Epístola I a los Tesalonicenses, afirmando "si algo hay de bueno en lo que he publicado, te lo debo a ti". Corderius poseía un excelente dominio/estilo del latín, su vida era austera, y sus "Coloquios" le ganaron una fama duradera. Mas cayo bajo la sospecha de herejía, y mediante la ayuda de Calvino se refugió en Ginebra, donde murió en septiembre de 1564. Un tercer heraldo de las "nuevas Enseñanzas" fue Jorge Cop, médico de Francisco I, en cuya casa Calvino encontró acogida y pudo escuchar las discusiones religiosas que Cop alentaba. Y el cuarto fue Pedro-Roberto d´Olivet de Noyon, que también tradujo las Escrituras, nuestro joven hombre de letras, su sobrino, escribió (en 1535) un prefacio en latín del Antiguo Testamento y uno en francés - su primera aparición como autor nativo - del Nuevo Testamento.

Hacia 1527, cuando no contaba más de dieciocho años, la formación de Calvino se había completado en sus líneas maestras. Había aprendido a ser un humanista y un reformador. La "repentina conversión" a una vida espiritual a la que él se refiere no debe ser interpretado literalmente. nunca había sido un católico ferviente; pero las historias que circularon en un tiempo sobre su comportamiento disipado no tienen ningún fundamento; y por un proceso muy natural él se inclinó hacia el bando por el que su familia había tomado partido. En 1528 se inscribió como estudiante de Derecho en Orleans, trabó amistad con Francis Daniel y luego marchó a Bourges donde permaneció un año y empezó a predicar en privado. Margarita de Angulema, hermana de Francisco I y duquesa de Berry residía allí, rodeada de numerosos alemanes heterodoxos.

En 1531 se encuentra de nuevo en París. Wolmar le había enseñado griego en Bourges; aprendió hebreo de Vatable y mantuvo alguna relación con el erudito Budaeus. Sobre estas fechas fue impreso su comentario sobre "De Clementia" de Séneca. Sólo era un ejercicio de estudio, sin ninguna implicación/referencia política. Francisco I estaba, sin duda, tratando a los protestantes con dureza, y Calvino, que ya era doctor en Derecho en Orleans compuso, según cuenta la leyenda, un discurso sobre la filosofía cristiana que Nicholas Cop leyó el día de Todos los Santos de 1532, por el que tanto el escritor como el orador tuvieron que huir precipitadamente perseguidos por los inquisidores reales. Esta leyenda ha sido desautorizada por los críticos modernos. Calvino pasó algún tiempo con el Canónigo de Tillet en Angulema bajo una designación falsa. En mayo de 1534 marchó a Noyon, renunció a su cargo y se dice que fue apresado. Sin embargo, escapó a Nerac, en Bearn, la residencia de la duquesa Margarita, y allí se encontró de nuevo con Le Fèvre, cuya Biblia en francés había sido condenada a la hoguera por la Sorbona. su siguiente visita a París ocurrió durante una violenta campaña de los luteranos contra la Misa, lo que ocasionó represalias, Etienne de la Forge y otros fueron quemados en la plaza de Grève; y Calvino acompañado por Tillet escapó - aunque no sin tropiezos - a Metz y Estrasburgo. En esta última ciudad Bucer tenía autoridad absoluta. Los líderes reformistas dictaban leyes desde el púlpito a sus partidarios, y este viaje resultó decisivo para el humanista francés, quien, aunque de naturaleza tímida e introvertida, se dedicó a una guerra sobre por escrito contra su propio soberano. la famosa carta de Francisco I está fechada el 23 de agosto de 1535. Sirvió como prólogo a los "Institutos", cuya primera edición se publicó en marzo de 1536, no en francés sino en latín. La disculpa de Calvino para dar lecciones a su rey se basaba en que se habían distribuido por todo el reino bandos que denunciaban a los reformistas como rebeldes. Francisco I no llegó a leer estas páginas, pero si lo hubiera hecho hubiera hallado en ellas una petición no de tolerancia, algo que el reformista despreciaba por completo, sino de renuncia al Catolicismo en favor del nuevo evangelio. Sólo podía haber una Iglesia verdadera, afirmaba el joven teólogo, por lo tanto los reyes deberían poner fin al papismo. (Para una relación de las "Instituciones" véase Calvinismo). La segunda edición es de 1539; la primera traducción francesa, de 1541; la definitiva en latín, revisada por su autor, es de 1559; pero la que se utiliza normalmente, de 1560, tiene partes añadidas por sus discípulos. "Fue más una obra de Dios que mía", dijo Calvino, que tomó por lema "Omnia ad Dei gloriam", y en alusión al cambio que había experimentado en 1529 asumió como emblema una mano saliendo de un corazón en llamas.

Un capítulo muy controvertido de la biografía de Calvino es la visita que durante mucho tiempo se pensó que había hecho a la duquesa Renée, hija de Luis XII, en Ferraro. Se contaron muchas historias relativas a este viaje que han sido desmentidas por los escritores mejor informados. Todo lo que sabemos con certeza es que el reformador, después de poner en orden sus asuntos familiares y convertir a dos de sus hermanos y hermanas a las ideas que apoyaba decidió, a causa de la guerra entre Carlos V y Francisco I, llegar a Bale vía Ginebra, en julio de 1536. En Ginebra, el predicador suizo Fare, que estaba por entonces buscando ayuda para que le apoyaran en su propaganda, le suplicó con tal vehemencia que se quedara y enseñara teología que, como cuenta el mismo Calvino, le aterrorizó hasta que accedió. No estamos acostumbrados a imaginar al profeta austero asustarse con facilidad.. Mas como estudiante y solitario sin experiencia en responsabilidades públicas, bien podría haber dudado antes de meterse en las aguas revueltas de Ginebra, por entonces en su etapa más tormentosa. No se conserva ningún retrato de él perteneciente a esta época. Más tarde se le ha representado de mediana altura, hombros cargados, ojos penetrantes y amplia frente; su cabello era de un tono castaño cobrizo. El estudio y el ayuno le provocaron fuertes dolores de cabeza que sufrió continuamente. En su vida privada era alegre aunque susceptible, por no decir despótico, sus amigos siempre le trataron con esmerado/delicado respeto. Sus hábitos eran sencillos; no le preocupaban nada las riquezas y nunca se tomó vacaciones. Su correspondencia, de la que se conservan 4271 cartas, versa fundamentalmente sobre temas doctrinales. Sin embargo, su carácter fuerte y reservado se revelaba enseguida a todos aquellos con los que trataba; Ginebra se sometió a su mandato teocrático y las Iglesias Reformadas aceptaron sus enseñanzas como infalibles.

Este era el extraño que Farel recomendó a sus compañeros protestantes, este "francés" elegido para enseñar la Biblia en una ciudad con divisiones internas. Ginebra tenía alrededor de 15000 habitantes. Su obispo había sido, desde antiguo, su príncipe, aunque limitado por privilegios populares. El vidonme o alcalde era el conde de Saboya, y su familia consideraba el obispado como una propiedad que, desde 1450, habían confiado a su hijo menor. Juan de Saboya, hijo ilegítimo del anterior obispo, vendió sus derechos al duque, que era el cabeza de familia, y murió en 1519 en Pignerol. Jean de la Baume, el último de sus príncipes eclesiásticos, abandonó la ciudad, que recibió profesores protestantes de Berna en 1519 y de Friburgo en 1526. En 1527 las armas de la casa de Saboya fueron arrancadas de sus muros; en 1530 el partido católico sufrió una derrota y Ginebra se proclamó independiente. Tenía dos consejos pero el veredicto final sobre medidas públicas era decidido por el pueblo. Este designó a Farel, un converso seguidor de Le Fèvre, como su predicador en 1534. Una discusión entre las dos Iglesias, desde el 30 de mayo hasta el 24 de junio de 1535 concluyó con una victoria de los protestantes. Los altares fueron profanados, las imágenes sagradas destrozadas, la Misa abolida. Las tropas de Berna entraron en la ciudad y el "Evangelio" fue aceptado el 21 de mayo de 1536. Esto implicaba la persecución de los católicos por los consejos, que actuaron al mismo tiempo como Iglesia y como Estado. Los sacerdotes fueron encarcelados; los ciudadanos multados por no asistir a los sermones. En Zurich, Basilea y Berna se establecieron las mismas leyes. La tolerancia no formaba parte de las ideas de la época.

Más, aunque Calvino no había sido el introductor de estas leyes, fue principalmente debido a su influencia que, en junio de 1537, se votaron los "artículos" que hacían hincapié en la comunión cuatro veces al año, el espionaje a los delincuentes, el establecimiento de una censura moral y el castigo de los insubordinados con la excomunión. Se confeccionó un catecismo infantil, que él compuso y que figura entre sus mejores escritos. La ciudad se dividió entonces entre los que "juraban" y los que "no juraban", ya que muchos se negaron a jurar/acatar los "artículos"; de hecho, nunca llegaron a ser aceptados por completo. Habían surgido una serie de interrogantes en los que Berna había tocado algunos puntos que Calvino juzgó irrelevantes. Se convirtió en una figura popular en los debates de Lausana defendiendo la independencia de Ginebra. Pero los desórdenes sobrevinieron en la ciudad donde, sin embargo, se había extendido el rechazo de los católicos a las medidas impuestas; en 1538 el consejo desterró a Farel, a Calvino y al evangelista ciego Couraud. El Reformista marchó a Estrasburgo, donde se convirtió en huésped de Bucer y Capito, y en 1539 explicaba el Nuevo Testamento a refugiados franceses por 52 florines al año. El cardenal Sadolet había dirigido una carta abierta a los ginebrinos a la que respondió entonces el desterrado. Sadolet insistía en que el cisma era un crimen; Calvino replicaba que la Iglesia Romana estaba corrompida. Se ganó aplausos por su aguda facultad para el debate en Hagenau, Worms y Ratisbona. Sin embargo, él se queja de su pobreza y mala salud, que no le impidieron casarse en esa época con Idelette de Bure, la viuda de un anabaptista a la que él había convertido. Nada más se sabe de ella, salvo que tuvieron un hijo que murió poco después de nacer en 1542 y que ella a su vez murió en 1549.

Después de algunas negociaciones Ami Perrin, enviado por Ginebra convenció a Calvino para que volviese. Y así lo hizo, no de muy buena gana, el 13 de septiembre de 1541. Su entrada fue considerablemente modesta. la constitución de la iglesia admitía ahora "pastores, doctores, mayores y diáconos" pero el poder supremo lo ostentaba un magistrado. Los ministros disponían del arma espiritual de la Palabra de Dios; el consistorio, como tal, nunca ejerció/empuñó el poder seglar. Los predicadores, liderados por Calvino, y los concejales, instigados por sus oponentes, se enfrentaron a menudo. Sin embargo, se mantuvieron las ordenanzas de 1541; el clero, ayudado por ancianos seglares, gobernó despótica y minuciosamente las acciones de cada ciudadano. En Ginebra se podía contemplar una Esparta presbiteriana; se convirtió en un modelo para los puritanos que vivieron después y que hicieron cuanto estaba en sus manos para imitar su disciplina. Se tomó como patrón el Antiguo Testamento, aunque se suponía que los cristianos disfrutaban de la libertad del Evangelio. En noviembre de 1552 el consejo declaró que las "Instituciones" de Calvino constituían "una doctrina sagrada a la que nadie debía contradecir". Así, el Estado proclamaba decretos dogmáticos, cuya fuerza ya se había puesto en práctica, como cuando Jacques Gouet fue encarcelado bajo la acusación de impiedad en junio de 1547 y, después de fuertes torturas, fue decapitado en julio. Algunas de las acusaciones que se esgrimieron contra el desgraciado joven eran frívolas, otras dudosas, La parte que le correspondió a Calvino en este juicio, de haberla, es difícil de determinar. Sin embargo, la ejecución fue decisión suya; ha ocasionado una ofensa mayor que el destierro de Castiello o los castigos infligidos a Bolsec - personas moderadas, contrarias a los puntos de vista radicales en disciplina y en doctrina, y que fueron sospechosas de reaccionarias. El Reformista no retrocedió ante la tarea que se había impuesto. En cinco años se dictaron en Ginebra cincuenta y ocho sentencias de muerte y setenta y seis de destierro, además de numerosos autos de prisión de ciudadanos muy destacados. No podían liberarse de aquel yugo de hierro. En 1555 se intentó una especie de rebelión bajo la dirección de Ami Perrin. No se produjo derramamiento de sangre, pero Perrin fue derrotado y la teocracia de Calvino triunfó.

"Me siento más profundamente escandalizado", escribió Gibbon "por la sola ejecución de Servet que por la mortandad que ardió en las llamas de los autos de fe de España y Portugal". El achaca la enemistad de Calvino a su mala voluntad y, quizás, a la envidia. Los hechos de este caso están bastante bien determinados. Nacido en 1511, probablemente en Tudela, Miguel Servet y Reves estudió en Toulouse y estaba presente durante la coronación de Carlos V en Bolonia. Viajó por Alemania y en 1531 publicó en Hagenau su tratado "De Trinitatis Erroribus", una obra fuertemente unitaria que provocó una gran conmoción entre los reformistas más ortodoxos. Conoció/Se encontró a Calvino y entabló discusiones con él en París en 1534; se convirtió en corrector de prensa en Lyons; dedicó su atención a la medicina, descubriendo la circulación menor de la sangre, y comenzó una relación por correspondencia que resultaría fatal con el dictador de Ginebra a propósito del nuevo volumen "Christianismi Restitutio", que tenía la intención de publicar. En 1546 cesó el intercambio de cartas. El Reformista calificó a Servet de arrogante ( se había atrevido a criticar las "Instituciones" en comentarios marginales ) y pronunció una amenaza significativa: "Si viene aquí y yo tengo alguna autoridad, jamás le dejaré salir vivo". La "Restitutio" vio la luz en 1553. Calvino delató inmediatamente a su autor al inquisidor dominico Ory en Lyons, enviándole sus cartas de 1545-1546 y los comentarios. El español fue inmediatamente apresado en Vienne, pero escapó gracias a la confabulación de un amigo, y sólo fue quemada su efigie. Algún tipo de extraordinaria fascinación le arrastró a Ginebra , desde donde tenía la intención de cruzar los Alpes. Llegó el 13 de agosto de 1553. Al día siguiente, Calvino, que se había fijado en él durante el sermón, hizo que arrestaran a su crítico, y el propio secretario del predicador presentó la acusación.

FRANCIS MERSHMAN - Trancrito por Michael C. Tinkler
Traducido por Aurora Marín

 

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Los habitantes de naturales de Ginebra, Suiza son llamados ginebrinos,

y el lago es conocido como Lago Leman o Lago de Ginebra.

 

 Calvino Juan, (1509-1564), teólogo francés, reformador protestante; humanista y pastor ginebrino, a quien las sectas protestantes de la tradición reformada consideran el principal exponente de sus creencias.

 

Vida

Calvino nació en Noyon el 10 de julio de 1509. Recibió enseñanza formal para el sacerdocio en el Collège de la Marche y en el Collège de Montaigue, dependientes de la Universidad de París. Alentado por su padre a dedicarse al Derecho en lugar de a la Teología, Calvino ingresó también en las universidades de Orléans y Bourgues. Junto a varios amigos empezó a interesarse por los movimientos humanístico y reformista, y emprendió estudios sobre la Biblia griega. En 1532 publicó un comentario sobre el De Clementia de Séneca, poniendo de manifiesto su preparación como erudito humanista. Su asociación con Cop, que acababa de ser elegido rector de la Universidad de París, obligó a ambos a huir cuando Cop anunció su apoyo en 1535 a Martin Lutero. Aunque pocas veces se refirió a este tema, Calvino estuvo sometido a una experiencia religiosa personal más o menos por esta época.

Durante los dos años siguientes Calvino viajó con frecuencia, evitando las autoridades eclesiásticas mientras estudiaba, escribía y disertaba a partir de la Biblia y la tradición cristiana los principios básicos de su teología. En 1536 publicó la primera edición de su Christianae Religionis Institutio, un conciso y provocativo trabajo que le situó en la vanguardia del protestantismo como pensador y predicador. Durante el mismo año Calvino visitó Ginebra camino de Estrasburgo y fue invitado por Guillaume Farel a participar en el movimiento reformista de la ciudad. Calvino permaneció en Ginebra con Farel hasta 1538, cuando la ciudad votó contra Farel y los dos fueron invitados a marcharse. Calvino concluyó su interrumpido viaje a Estrasburgo y participó en la vida religiosa de esa comunidad hasta septiembre de 1541. Durante su estancia en Estrasburgo, Calvino se casó con Idelette de Bure, que era viuda. El matrimonio tuvo un hijo, que murió en la infancia. En Estrasburgo Calvino publicó además el primero de sus numerosos comentarios sobre los libros de la Biblia.

 

En 1541 los ginebrinos convencieron a Calvino para que regresara y les dirigiera de nuevo en la reforma de la Iglesia. Permaneció en esa ciudad el resto de su vida, excepto los breves viajes en defensa de la reforma de la Iglesia. Su esposa murió en 1549, y no se volvió a casar. Aunque recibió casa y salario del Gobierno, no tuvo cargo oficial y no se hizo ciudadano de Ginebra hasta 1559. Hasta la derrota de la familia Perrin en 1555 hubo una importante oposición al liderazgo de Calvino en la ciudad.

Calvino redactó el borrador de las nuevas ordenanzas que el Gobierno modificaría y adaptaría como constitución de Ginebra, regulando a la vez temas sagrados y profanos. Calvino apoyó también el establecimiento de un sistema de escuelas municipales para todos los niños, con una academia en Ginebra como centro de formación para los estudiantes más adelantados. En 1559 inauguró la academia, con Theodore Beza como rector, que muy pronto se convertiría en una verdadera universidad.

Mientras Calvino estuvo al servicio de Ginebra, la ciudad se vio amenazada con frecuencia por los ejércitos católicos a las órdenes de Emanuel Philibert, duque de Saboya, y de otros jefes. En realidad la ciudad era una fortaleza amurallada y recibía alguna ayuda de las granjas de los alrededores y de los aliados próximos. Por este motivo, la amenaza de conquista contribuyó a que la vida fuese muy severa en Ginebra y a su necesidad de comercio. Los cristianos disidentes eran expulsados a menudo de la ciudad, y se llegó a ejecutar a un individuo por hereje. Hombre de su tiempo, Calvino aprobó la condena a la hoguera de Miguel Servet (aunque él recomendara la decapitación) cuando el científico católico y unitario fue capturado en la ciudad. Además de sus convicciones religiosas, el factor determinante en la ejecución de Servet fueron sus estudios sobre la circulación de la sangre de los hombres, teorías que Calvino reprobaba. [Un caso similar –por las motivaciones- al de Galileo Galilei, con la diferencia fundamental que Galileo vive asistido por su hermana religiosa en la casa de un cardenal, mientras que Server es quemado en la hoguera…. La del mundo protestante].

 

Calvino se propuso mejorar la vida de los habitantes de la ciudad de muchas formas. Defendió la creación de hospitales, alcantarillado, barandillas protectoras en los pisos altos para evitar que los niños se cayeran, atención especial para los pobres y los enfermos y la introducción de nuevas industrias. Promocionó el uso del francés en las iglesias, y contribuyó de forma muy personal a su formación como lengua moderna con sus escritos en lengua vernácula.

Calvino compuso para la iglesia que estaba fundando, himnos y animó a otros a hacerlo. El famoso salterio ginebrino, compuesto en su mayor parte por su colega Louis Bourgeois, se convirtió en el modelo de muchos himnos protestantes. Compuso un influyente catecismo, cientos de cartas a compañeros reformistas, y comentarios sobre casi todos los libros de la Biblia. Se recopilaron además sus escritos y sermones.

Calvino nunca gozó de buena salud; sufría asma crónica y catarro. Estuvo muy delicado a causa del violento ataque de fiebre cuartana en 1558. Murió el 27 de mayo de 1564 y fue enterrado en una sepultura anónima en Ginebra.

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).

 

La belleza de la naturaleza nos recuerda que Dios nos ha encomendado la misión de "labrar y cuidar" este "jardín" que es la tierra (cf. Gn 2, 8-17).

 

Que nos guíe y acompañe siempre con su intercesión, la Santísima Madre de Dios.

Su fe indefectible que sostuvo la fe de Pedro y de los demás Apóstoles, durante más de dos mil años, siga sosteniendo la de las generaciones cristianas, aquella y siempre misma fe. Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros. Amen

 

 

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‘La verdad sobre El Código Da Vinci’
Autor:
José Antonio ULLATE

Editorial: LibrosLibres. Madrid, 2004.  189 pp.

 

‘Historia de la Inquisición en España y América’

(El conocimiento científico y el proceso histórico de la Institución (1478-1834).

Es una elevada tarea historiográfica con planteamientos científicos, bases documentales, tratamiento y lenguaje actuales.

Obra dirigida por don Joaquín PÉREZ VILLANUEVA y Bartolomé ESCANDELL BONET.

 

‘La inquisición española’

Autora:(Comella Beatriz.-

Editorial: BAC- Centro de estudios inquisitoriales- Madrid-España.

 

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In Obsequio Jesu Christi.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).