Monday 27 March 2017 | Actualizada : 2017-03-03
 
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“Es civilizado, en todo momento y en todo lugar, el que sabe reconocer plenamente la humanidad de los otros… Lo bárbaro o lo civilizado son los actos y las actitudes, no los individuos o pueblos”.

 

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2005 - Tan sólo en Arabia Saudí (gobierno monárquico-musulmano), China (gobierno totalitario comunista), Estados Unidos (gobierno democrático)  e Irán (gobierno islámista) murieron 2.020 de esas personas. Durante 2005 se condenó a muerte a 5.186 personas en 53 países.

 

 

Solo en el año 2005 –en China- fueron condenados a muerte y ejecutados no menos de 3.400 detenidos. En el año 2006, fueron no menos de 5.000 detenidos, sin hablar de los desaparecidos.

1997 - Las autoridades chinas ocultan celosamente sus estadísticas letales, consideradas como «secretos de estado». Las últimas cifras fiables corresponden a 1994 (2.496 sentencias y 1.791 ejecuciones) y a 1995 (3.612 condenas y 2.535 muertes). En Estados Unidos, por aquello de las inevitables comparaciones, han muerto ejecutados 300 presos desde que se reimplantó la pena capital hace veinte años. El endurecimiento de las penas, en cualquier caso, hará cumplir los compromisos del Partido Comunista, que quiere celebrar su congreso de este año -1997- el XV de su historia- con sus ciudades «limpias de delincuentes».

 

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Tres cosas fueron importantes a la justicia sobre todo de la Inquisición:

primero, que se compruebe la veracidad de los hechos, porque las acusaciones pueden ser también falsas; verificar la culpabilidad de las personas y asegurar el derecho de defensa a través de un proceso justo, según el contexto histórico… tan diferente al del tercer milenio, pero tan igual a hoy sigue siendo el principio jurídico fundamental.

 

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Con la llegada del guerrero Mahoma e irrupción del mahometismo (islamismo-musulmán) en el siglo VII, no ha cesado el ataque a la civilización, a los fundamentos judeo-cristianos de Europa (Atenas Jerusalén Roma). A una nueva concepción de libertad, deberes y derechos; del cristianismo, el alzar y valorar la inalienable dignidad de todo ser humano ‘hombre como mujer’. Esos hechos nos brindan una posibilidad de interpretar las Cruzadas como lo que fueron: una lucha por la supervivencia de Occidente, con la Cristiandad a la cabeza, por sus valores y méritos que progresivamente vamos gozando.

 

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Cuando se encasquilla la razón se disparan las sectas. Personajes y grupos que dejan espacio a visionarios anunciadores de la fin del mundo ‘errando siempre’…; maníacos puros de la casta de los intocables ‘blanqueados’, sospechosos, oscuros y dudosos charlatanes; propicios al negocio fácil, con la Biblia como zotal.

El tiempo, que suele ser tozudo, inapelable e inmisericorde, sin duda, ya da testimonio de ello. Que una persona en una secta, esté errada doctrinalmente no prejuzga nada de su condición moral.

 

La Inquisición procurando encuadrarse en el derecho, la razón y la equidad, que desconfiaba de los iluminados, cometió tantos errores y faltas. Pero cuánto bien hizo desconfiando de las adulteradas religiosidades, aduladores y chismorreos, adulzados o veleidosos como desmoderados religiosos. Tal como sucede con la justicia actual, errores y faltas, pero cuánto bien hace y cual necesaria es. ¡Qué débiles somos los humanos!, otrora como hoy.

 

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24.VIII.2007 -

Respecto a la Inquisición, la BBC de Londres -uno de los medios más prestigioso del mundo- emitió un documental sobre el tema. Yo pude verlo en TV cuando se emitíó hace unos años. En Internet sólo encontré el siguiente comentario del diario El País :

-----comienzo de la cita---------
LA FALSA HISTORIA DE LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA.
Un programa de la BBC refuta el mito del Santo Oficio como paradigma del terror

LOLA GALÁN. Londres.
Las siniestras salas de tortura dotadas de ruedas dentadas, artilugios quebrantahuesos, grilletes y demás mecanismos aterradores sólo existieron en la imaginación de sus detractores.

Sin embargo, todavía hoy su nombre se invoca como sinónimo de represión, oscurantismo y crueldad. ¿Qué mecanismos del destino convirtieron a la Inquisición española en el más duradero ejemplo de terror? La respuesta, de acuerdo con los exhaustivos datos recabados por una nueva generación de historiadores internacionales es sencilla: el Santo Oficio se enfrentó a una gigantesca maquinaria propagandística. Los efectos de la tergiversación, promovidos por el mundo protestante gracias a la imprenta, han sido tan duraderos que todavía hoy el término inquisición o inquisidor se identifican con horror, tortura y asesinato en todos los idiomas.

Resulta paradójico que haya sido la BBC -la televisión pública británica- la encargada de reconstruir la imagen de una institución tan española. El domingo, un programa nocturno de máxima audiencia -Time Watch- mostró el verdadero rostro de un tribunal creado por los Reyes Católicos para luchar contra la herejía. Expertos de la talla de Henry Kamen, Stephen Haliczer o los profesores españoles José Álvarez-Junco y Jaime Contreras reconstruyen en el reportaje El mito de la Inquisición española el verdadero paisaje de una institución, aunque no defendible a los ojos del siglo XX, sí intencionadamente desvirtuada.

Una institución controlada por abogados reacios a aplicar la tortura y mucho menos inquisidores que sus homólogos de Francia, Alemania o Inglaterra, donde sin necesidad de un tribunal específico se asesinó tres veces más herejes, brujas o personajes más o menos excéntricos. Para el profesor de la Universidad de Illinois, Stephen Haliczer, los propios archivos de la Inquisición son elocuentes: En cerca de 7.000 casos, apenas se aplica algo parecido a la tortura en un 2%.

En 350 años de historia represiva, y mientras la leyenda habla de millones de asesinatos, la cifra real de víctimas se sitúa entre 5.000 y 7.000 personas.


A lo largo de cincuenta minutos, el programa de la BBC, coproducido por el historiador e hispanista Nigel Townson, lleva su afán de reconstrucción de la verdad histórica hasta la figura de Felipe II, auténtica bestia negra de la imaginería internacional. La política de Felipe II es perfectamente discutible.
A mí no me resulta particularmente simpático -explica en el programa el profesor Álvarez-Junco-, pero su hijo Carlos era simplemente un adolescente de mala salud que murió en un accidente. Convertirle en el paladín de la libertad como ha hecho la historia, en el joven libertador de los Países Bajos, que cae asesinado por su padre, como cuenta la ópera de Giuseppe Verdi, Don Carlos, resulta uno de los casos de injusticia histórica más sangrantes.

--------fin de la cita---------

Con respecto a Galileo -por si le interesa el tema- se recomiendan los siguientes artículos del periodista italiano
Vittorio Messori:

http://www.conoze.com/doc.php?doc=3474
http://www.conoze.com/doc.php?doc=3475

http://www.conoze.com/doc.php?doc=3475

http://boards5.melodysoft.com/app?ID=SellodeDios&msg=686

...[...]...

 

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Que no era ‘historia represiva’ porque de serlo, no existiría  -otrora como hoy- nación en el orbe que no sería culpada; dado que todas poseen –y enhorabuena- por deber y derecho, una policía que indaga y cabe intentar averiguar, inquirir algo discurriendo o con preguntas.

 

La Iglesia no comete anomalías porque Cristo es Cabeza de la Iglesia. Las deficientes, imperfectas o malas acciones, corresponden a los hijos de la Iglesia. Puede haber actos que a los ojos de otros siglos no corresponden a nuestra sensibilidad. Un ejemplo hodierno: con el dinero de nuestros impuestos se pagan asesinatos aberrantes, como el matar legalmente a un niño indefenso en el vientre de la madre. Lo que sí ha habido hechos lamentables e ilícitos en algunos hijos de la Iglesia que, alejándose de las enseñazas evangélicas, quedaron sujetos a la prepotencia, el orgullo, la necedad y el pecado. Y entre ellos, incluidos personas de la jerarquía.  Dichos errores en algunos casos y tales faltas en otros, fueron carencias cometidas por seres humanos ‘iguales a nosotros’, y que luego, fueron aumentadas por otros con fines inconfesables.

Sin embargo, la Iglesia sigue su curso, produciendo en pocos años figuras como Juan Pablo II, la Madre Teresa de Calcuta y ahora Benedicto XVI.

Juan Pablo II defendió a rajatabla los principios fundamentales del catolicismo, amenazados por el relativismo moral característico de la post modernidad. Él tuvo un rol importante en la caída del comunismo soviético (que causó más de 100.000.000 de victimas), sin que fuera necesario disparar un solo tiro. Con la Madre Teresa se difundió el mensaje supremo del amor. Finalmente, Benedicto XVI -el teólogo más importante de los últimos 100 años- le da a la Iglesia un impulso renovado para enfrentar los problemas del mundo en este siglo XXI que recién comienza y tantos nubarrones amenazadores se perfilan al horizonte.

 

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Es, fue y será impensable que un Tribunal pueda admitir hipótesis sin pruebas.

Lo fue también para el caso Galileo. Lo fue hasta que no se descubrió que existían cisnes negros. La suposición de algo posible o imposible para sacar de ello una consecuencia, no es admitido ni tolerado por ningún Tribunal digno de tal nombre. Consecuentemente, la seriedad y dignidad del Tribunal que magnánimamente trató el ‘caso Galileo’, sigue siendo ejemplar y loada, como otrora.
Hasta que se descubrió Australia, los ornitólogos estaban convencidos de que todos los cisnes eran blancos.
El tiempo parecía darles la razón: en toda la historia, nadie había avistado un ejemplar de otro color. Sin embargo, en cuanto el primer cisne negro asomó el cogote en las antípodas, la teoría se vino abajo: una sola observación invalidó el conocimiento acumulado durante milenios.

 

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No lesionar indebidamente el honor y no injuriar ni calumniar. Frente a tantas falsas acusaciones, la tarea de la investigación (inquisición) fue ardua y fragosa para inquirir y examinar.

 

Una ilegal «inquisitio generalis»

Juez y averiguaciones

 

Porque, conforme a Derecho, un proceso penal debe tener como objeto, incluso en su inicial fase de instrucción, (la noticia de) un hecho determinado con apariencia delictiva y merecedor de investigación porque también parezca merecedor de una pena. El hecho puede ser muy simple, simple, complejo o muy complejo, pero ha de estar delimitado. No vale iniciar procesos penales para investigar en general a una persona, un entero ámbito profesional o empresarial o un fenómeno social, por deplorables que sean o parezcan. Con palabras más técnicas, pero inteligibles: las averiguaciones del proceso penal no pueden consistir en lo que hoy, dejando a un lado raíces históricas, denominamos «inquisitio generalis». Y lo que revela la providencia de ‘algún juez’ es que ese Juez no rechaza, sino que admite y promociona una inquisición indudablemente general, aunque de múltiples y poco claras finalidades. MMVIII

 

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2005 - China, el verdugo gigante

China es un caso totalmente opuesto: Ahí se lleva a cabo casi el 80 por ciento de todas las ejecuciones.

En China, una persona puede ser ejecutada incluso por delitos como fraude fiscal y malversación de fondos 

Una persona puede ser ejecutada hasta por 68 delitos, incluidos algunos que no implican violencia, como el fraude fiscal, malversación de fondos y delitos de drogas.

Además, las ejecuciones en el gigante asiático podrían tener una macabra dimensión económica. La Sociedad de Transplantes Británica denunció ayer que las autoridades chinas venden los órganos de los ejecutados para ser usados en transplantes.

Incluso, según la sociedad, algunas ejecuciones se han adelantado para adaptarse a las necesidades del comprador del órgano o del paciente que lo necesita.

Amnistía Internacional ha recibido informes sobre ejecuciones a bordo de "furgonetas móviles de ejecución" con la asistencia de personal médico, encargado de extraer los órganos de los cadáveres de los ejecutados con la mayor rapidez.

En China hubo oficialmente 1.770 ejecuciones en 2005, aunque algunos expertos elevan la cifra a 8.000

Según la organización, en 2005, unas 1.770 ejecuciones habían sido llevadas a cabo en China. Pero hay fuentes que elevan el número real de ejecuciones a cerca de 8.000.

 

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Inquisición significaba en la época medieval: búsqueda, pregunta, investigación...

 

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--¿En que consiste el derecho a la libertad religiosa?

--Villagrasa: En el derecho a la inmunidad de coacción exterior, en materia religiosa, por parte del poder político, en los justos límites. Este derecho tiene una dimensión individual y comunitaria, privada y pública. No significa «derecho al error», ni implica relativismo, agnosticismo o escepticismo, ni «promoción» del pluralismo religioso, ni mera «tolerancia» del hecho religioso. Es un derecho civil que se sigue de la obligación moral que el hombre tiene de buscar la verdad, «sobre todo la que se refiere a la religión», de adherirse a ella y de «ordenar toda su vida según las exigencias de la verdad».

 

--El Papa dice «en cierto sentido»; ¿en qué sentido es fuente y síntesis de los derechos humanos?

--Villagrasa: En el sentido de que garantiza que el hombre pueda realizarse en plenitud y alcanzar su fin último. La religión toca la esfera más íntima de la persona --su conciencia y su relación personal con Dios-- aquella que da sentido último a la vida entera y a las elecciones y decisiones particulares. La persona es capaz de conocer el bien y de buscarlo libremente, de reconocer el mal y rechazarlo, de escoger la verdad y oponerse al error. La dignidad del hombre consiste en que ha sido creado persona, capaz de obrar por sí, libremente, para alcanzar su perfección última a través de sus acciones, para ordenarse por sí mismo al fin último, al que naturalmente tiende; por eso es capaz de conocer y amar explícitamente a Dios, de acoger la revelación divina y de responder a ella, capaz de participar, por la gracia, a la Vida eterna. Este camino de la vida lo debe recorrer por sí mismo. Su guía es la conciencia, que es la capacidad de discernir y obrar según una ley que Dios ha inscrito en el corazón del hombre, y en cuya obediencia se encuentra su dignidad moral (cf. «Gaudium et spes», n. 16). Ninguna autoridad humana tiene el derecho de violentar la conciencia de ningún hombre. La verdad no se impone sino en virtud de sí misma. Como la búsqueda de la verdad se identifica, en el plano objetivo, con la búsqueda de Dios es clara la estrecha relación que hay entre libertad de conciencia y libertad religiosa.
 2004.06

 

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Inquisidores

 

En un artículo de fondo de Indro Montanelli leemos: «La del chivo expiatorio era la técnica utilizada por la Inquisición en los siglos oscurantistas, cuando al populacho exasperado por alguna peste o carestía se le indicaba alguna bruja o algún untador, o presunto culpable de extender la peste, para que sobre ellos desahogara su rabia enviándolos a la hoguera.»

Montanelli tiene muchos méritos, todos estamos en deuda con él porque cultiva con lealtad y, a menudo, con valentía, el arte del inconformismo. Pero por desgracia, en este caso él también cae en un con­formismo de manual «laico, democrático y progresista».

En efecto, todo aquel que conozca la verdadera historia sabe que ocurría exactamente lo contrario; la Inquisición no intervenía para excitar al populacho sino, al contrario, para defender de sus furias irracionales a los presuntos untadores o a las presuntas brujas. En caso de agitaciones, el inquisidor se presentaba en el lugar seguido por los miembros de su tribunal y, con frecuencia, por una cuadrilla de sus guardias armados. Lo primero que hacían estos últimos era restablecer el orden y mandar a sus casas a la chusma sedienta de sangre.

Acto seguido, y tomándose todo el tiempo necesario, practicando todas las averiguaciones, aplicando un derecho procesal de cuyo rigor y de cuya equidad deberíamos tomar ejemplo, se iniciaba el proceso. En la gran mayoría de los casos y tal como prueban todas las investigaciones históricas, dicho proceso no terminaba con la hoguera sino con la absolución o con la advertencia o imposición de una penitencia religiosa. Quienes se arriesgaban a acabar mal eran aquellos que, después de las sentencias, volvían a gritar: «¡Abajo la bruja!» o «¡Abajo el untador!». Y hablando de untadores, el recuerdo de la lectura de Los novios debería bastar para que supiésemos que la caza fue iniciada y sostenida por las autoridades laicas, mientras que la Iglesia desempeñó un papel por lo menos moderado, cuando no escéptico.

Como se ve, en este caso la verdad histórica tampoco cuenta para nada cuando se trata de difamar el presente o el pasado católicos.

Vittorio MESSORI. 2006.

 

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Históricamente sí ha habido cristianismo sin inquisición y además la existencia de la inquisición lejos de derivar del cristianismo lo contradice esencialmente.

 

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En casa estamos leyendo "Luces y sombras de la España imperial", de M. Fernández Álvarez, y nos hemos sorprendido de lo tarde que entró en España la Inquisición (cuando todo indicaba que era un invento castellano). Entonces, ¿quién, cómo, cuándo, dónde y por qué se inventa la Inquisición?

 

La primera ejecución por razones religiosas se dio ya muy avanzado el siglo IV, pero el sistema inquisitorial no surge hasta la plena Edad Media como una manera de combatir nuevas herejías en Francia. En España es tardía y no castellana, desde luego.

Don César VIDAL dr.en historia, y filosofía y teología, es abogado;2005-01-11 L.D.

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{… y todos los mártires de la Iglesia católica durante las persecuciones romanas…}

 

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En nuestro tiempo, el alacranazo y la conspiración de la Inquisición abortista-feminista, aquí están:

En 1936, se dijo que los judíos no eran ‘personas’ en términos legales, y en 1973 se dijo que el término ‘persona’ no incluía al niño por nacer.

En 1923 se dijo que los judíos no eran ‘seres humanos’ , y en 1978 se dijo que el feto no era un ‘ser humano’.

En 1925 se dijo que los judíos eran ‘parásitos en el cuerpo de otros pueblos’, y en 1973 se dijo que el niño por nacer era ‘un parásito en el cuerpo de la madre’.

 

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«La fe tiene necesidad de la razón para no caer en la superstición. La razón tiene necesidad de la fe para no caer en la desesperación». Juan Pablo II – Magno.

 

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Recomendamos vivamente: ‘Historia de la Inquisición en España y América’ – El conocimiento científico y el proceso histórico de la Institución (1478-1834). Obra dirigida por don Joaquín PÉREZ VILLANUEVA y Bartolomé ESCANDELL BONET. Es una elevada tarea historiográfica con planteamientos científicos, bases documentales, tratamiento y lenguaje actuales.

Editorial: BAC- Centro de estudios inquisitoriales- Madrid-España.

 

La Inquisición – la institución, quizás más polémica de cuantas han existido –porque el formidable proceso de secularización moderna la fue convirtiendo paulatinamente en una de las muestras de la mentalidad pretérita más incomprensibles para nuestra sociedad, de valores normativos antitéticos a los de aquella lógica histórica, y porque, por otra parte, ha sido siempre el arma preferida para la batalla ideológica contra determinadas realidades históricas-, no había sido objeto de una Historia amplia, por parte de los españoles, desde la obra del afrancesado José Antonio Llorente, aparecida en los primeros lustros del siglo XIX.

 

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Inquisición. (Del lat. inquisit?o, -?nis).1. f. Acción y efecto de inquirir.

Inquirir. (Del lat. inquir?re).1. tr. Indagar, averiguar o examinar cuidadosamente algo.

Inquisición proviene precisamente de inquirir, función primordial, como lo es hoy, de un tribunal.

El comisario de la Inquisición en España, podía ser un comisario político-regio como en otros casos un religioso; el Consejo de la Inquisición podía estar compuesto por religiosos pero no necesariamente todos y, según los períodos, estaba encaminado -bajo las directivas reales- para controlar al máximo las estructuras del Santo Oficio, con normativas a fines políticos o privilegios reales.

 

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Inquisición - “Criticar a la Iglesia actual con el viejo argumento de la Inquisición es igual que atacar a los indígenas de México por sacrificios humanos de hace más de 500 años.

En el caso de la Inquisición hay que decir que instituciones semejantes hubo tantas como religiones había. No sólo hubo una Inquisición católica. Además, para esas épocas, un ataque a la religión de un país -sea católica, luterana, anglicana o calvinista- suponía un acto de desestabilización del gobierno, como hoy pueden serlo el terrorismo o las guerrillas.

En cuanto a la Inquisición española, considerada la más terrible, en su momento de mayor auge, entre 1540 y 1700, los condenados a la hoguera fueron 1.346, que representan un 1,9% de todos los procesados (investigación de Heningsen y Contreras). En cambio, la Revolución Francesa, tan alabada hasta el día de hoy, en pocos días, llevó a la guillotina cifras muy superiores al período citado; además, por ejemplo, exterminó a prácticamente todos los habitantes de la región de la Vandeé y arrasó con gran cantidad de edificios y objetos de arte religiosos de enorme valor cultural. Todo eso en nombre de la libertad, igualdad y fraternidad.

Mi intención con esta carta no es exculpar a la Inquisición de nada y a modo de “empate” condenar la Revolución Francesa; sólo pongo algunos hechos sobre la mesa para hacer ver que fácil es lanzar frases fuera de contexto y condenar ciertas épocas e instituciones; y, al mismo tiempo, pasar por alto otros períodos más afines desde un punto de vista ideológico”.
Gonzalo Verbal Stockmeyer - Estudiante de Licenciatura en Historia
Universidad de los Andes. Chile - Lunes, abril 24, 2006

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“La Ilustración procuró entender y definir las normas morales fundamentales desde la afirmación de que tales normas serían válidas «etsi Deus non daretu» aun en el caso de que Dios no existiera... Llevar al extremo nuestro intento de comprender al hombre prescindiendo totalmente de Dios nos conduce cada vez más al borde del abismo, o sea, a prescindir completamente del hombre. Por tanto, tendremos que dar la vuelta al axioma de los ilustrados y afirmar que aun el que no logra encontrar el camino de la libre aceptación de Dios debería tratar de vivir y organizar su vida «veluti si Deus daretur», como si Dios existiera. Que ése es el consejo que da Pascal a su amigo agnóstico: empieza con la locura de la fe, y terminarás en el conocimiento”.

 

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Callar ante la injusticia y la mentira es hacerse cómplice de ellas. Puede entenderse tal postura en una situación en que hablar encierra grandes peligros, pero en la democracia no hay excusaLos derechos se defienden ejerciéndolos, y la inhibición, precisamente, socava las libertades y ayuda a los demagogos.

Una voz del exterior de gran fuerza moral, sin embargo, en algunas circunstancias bien precisas, frente a totalitarismos, puede y debe callar (que no es ocultar o mentir), para no engendrar más peligro y posible victimas.

 

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Medioevo - Se podría decir que, en cierto modo, la Edad Media sí estaba sumida en la oscuridad; pero no porque fuese oscura en sí misma, sino por lo poco que de ella se sabía. Entre los siglos XVII y XIX comenzó una lenta pero progresiva valorización del Mundo Medieval, a medida que se publicaban grandes colecciones de fuentes y documentos (las Acta Sanctorum, la Monumenta Germaniae Historica, el Rerum Italicarum Scriptorum, el Corpus Scriptorum Historiae Byzantinae, o las Patrología Griega y Latina, entre otras).

En los últimos años los estudios históricos de la época que cubre desde el siglo V al XV han hecho progresos notables; aplicando nuevas metodologías de estudio y recurriendo a ciencias auxiliares de la historia (arqueología y filología, entre otras), los estudiosos Marc Bloch, Henri Pirenne, Louis Halphen, Georges Duby, Régine Pernoud, Jacques Le Goff, por nombrar algunos, y, en nuestro país, los trabajos de Héctor Herrera Cajas- han develado ante nuestros ojos un mundo enteramente nuevo, donde no solamente comparecen hechos de carácter político, sino también de índole social o económica, un mundo lleno de matices, aproximándose a la vida cotidiana y a la mentalidad de la época.
Hoy podemos comprender los tiempos medievales como una rica etapa histórica durante la cual se formó nuestra Civilización Cristiana Occidental a partir de diversos aportes culturales del Mundo Antiguo, del judeo-cristianismo y, por cierto, del Mundo Bárbaro (germanos, esteparios, musulmanes, etc.).

El concepto de Edad Media según José Marín - domingo, mayo 07, 2006

Apologética Histórica

"Afortunadamente, el cristianismo, a diferencia de las ideologías, tiene siempre una doctrina buena, cierta y definitiva que le permite rectificar los errores prácticos en los que pueden incurrir algunos de sus miembros: el Evangelio". Beatriz Comella.

 

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MAGIA Y CRISTIANISMO – ORIGENES.

Orígenes. Contra Celso (II, 50).

 

Algo vio, sin duda, Celso en la Escritura cuando le hizo decir a Jesús que "cierto Satanás armaría todas esas tramoyas". Pero saca una conclusión precipitada diciendo que "ni Jesús mismo niega que nada tiene todo eso de divino, sino que son obras de malvados". Con ello pone en el mismo género cosas que son de género distinto. Como el lobo y el perro, aunque aparentemente se asemejan en la forma del cuerpo y en el aullido, no son de la misma especie, como no lo son tampoco la paloma torcaz y la doméstica; así nada tiene de semejante lo que se hace por virtud divina y lo que procede de la magia.

Pero, además, a las malignas argucias de Celso diremos también lo que sigue: ¿Conque pueden darse milagros de la magia en virtud de los malos espíritus y no podrá realizarse milagro alguno que proceda de la naturaleza divina y bienaventurada? ¿Conque la vida de los hombres tendrá que soportar lo peor y no le quedará por ningún cabo lugar para lo mejor? A mi parecer hay que sentar en todo este principio: Dondequiera hay algo malo que pretende ser de la misma especie que el bien, allí tiene por fuerza que haber algo bueno que se le oponga. Así, dado que hay cosas que se llevan a cabo por magia, es de absoluta necesidad haya en la vida cosas que se realizan por operación divina. Y, lógicamente, o hay que negar ambas cosas y decir que no se da ni la una ni la otra, o, afirmada la una y, señaladamente, la mala, hay que confesar también la buena. El que afirmara lo que procede de la magia, pero negara lo que viene de la operación divina, me parecería a mí como el que afirmara que existen sofismas y proposiciones persuasivas, carentes de verdad, no obstante pretender demostrar la verdad, pero no verdad alguna entre los hombres, ni dialéctica con derecho de ciudadanía, opuesta a los sofismas.

Ahora bien, si admitimos ser consecuente haya de haber entre los hombres algo que se opera por virtud divina desde el momento que es una realidad la magia y la hechicería operada por malos espíritus, encantados por curiosos encantamientos y obedientes a las órdenes de los magos, ¿por qué no hemos de examinar con diligente examen a los que prometen realizar milagros, por su vida y carácter y circunstancias de los milagros, y ver si los hacen para daño de los hombres o para corrección de las costumbres? Así averiguaremos quién hace todo eso en servicio de los démones, y quién, "estando en tierra limpia y santa" (Ex 7,8ss), según alma y espíritu y hasta (opino yo) según el cuerpo delante de Dios, habiendo recibido cierto espíritu divino, realiza esas cosas para bien de los hombres y para incitarlos a creer en el verdadero Dios. Ahora bien, si es menester indagar, sin prejuicios, sobre los milagros quién los hace con buen fin y quién con malo, de suerte que ni los condenemos todos, ni todos los admiremos y aceptemos como divinos, ¿cómo no ha de saltar a los ojos, por las circunstancias que concurrieron en Moisés y Jesús, pues por sus milagros se constituyeron pueblos enteros, haber hecho por virtud divina lo que de ellos se escribe que hicieron? A la verdad, por maldad y arte de encantamiento no se habría constituido todo un pueblo, que no sólo abandona los ídolos y templos, obra de hombres, sino que sobrepasa toda la naturaleza creada y se remonta al principio increado del Dios del universo.
Orígenes. Contra Celso (II, 50).                            

 

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Es tal la cantidad de insultos a la inteligencia, a la historia, a Cristo y a los católicos y a los santos, que resulta imposible de soportar. Y es que ¡no hay por qué soportarlo! pues la calumnia es un delito, como lo es también la incitación al odio religioso, fin último del engendro diabólico de El Código da Vinci. Y los delitos se denuncian en un juzgado.

Pilar Gutiérrez – hispanidad.com. 2006-05-23

 

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Un concepto errado de libertad religiosa

 

Fotografía: Afganistán 01.2004 

Inquisición

 

El origen de la Inquisición se remonta al siglo XIII. El primer tribunal para juzgar delitos contra la fe nació en Sicilia en el año 1223. Por aquella época surgieron en Europa diversas herejías que pronto alcanzaron bastante difusión. Inicialmente se intentó que cambiaran de postura mediante la predicación pacífica, pero después se les combatió formalmente. En esas circunstancias nacieron los primeros tribunales de la Inquisición.

—¿Y no es un contrasentido perseguir la herejía de esa manera?

Lo es. Pero no debe olvidarse la estrecha vinculación que hubo a lo largo de la Edad Media entre el poder civil y el eclesiástico. Si se perseguía con esa contundencia la herejía era sobre todo por la fuerte perturbación de la paz social que causaba.

—¿Y cómo pudo durar tanto tiempo un error así?

Cada época se caracteriza tanto por sus intuiciones como por sus ofuscaciones. La historia muestra cómo pueblos enteros han permanecido durante periodos muy largos sumidos en errores sorprendentes. Basta recordar, por ejemplo, que se ha considerado normal durante siglos la esclavitud, la segregación racial o la tortura (que, por desgracia, en algunas zonas del planeta se siguen aún hoy practicando y defendiendo).

La historia tiene sus tiempos
y hay que acercarse a ella
teniendo en cuenta
la mentalidad de cada época.

La Inquisición utilizó los sistemas habituales de la sociedad de entonces, aunque ordinariamente de un modo más benigno. Con el tiempo, los cristianos fueron profundizando en las exigencias de su fe, hasta que comprendieron que tales métodos no eran compatibles con el Evangelio.

Hay que reconocer todos esos tristes errores de aquellas personas en aquella época. Sin embargo, la defensa de la libertad religiosa estuvo bien patente en los orígenes del cristianismo. Para los primeros cristianos, la convicción de estar en la verdad no les hacía pensar en imponerla coactivamente. Como sabían que el acto de fe es libre, eran tolerantes, y eso no por simple conveniencia social, sino por coherencia con la raíz misma de su fe. Los primeros Padres de la Iglesia acuñaron el principio de que "no hay dificultad en rechazar el error y, al tiempo, tratar benignamente al que yerra".

—Sin embargo, parece que con el paso de los siglos fueron los católicos quienes más olvidaron la libertad religiosa.

No fue así. El empleo de la fuerza para combatir a los disidentes religiosos ha sido algo corriente en todas las culturas y confesiones hasta bien entrado nuestro tiempo. Basta pensar en la intolerancia de Lutero contra los campesinos alemanes, que produjo decenas de miles de víctimas; o en las leyes inglesas contra los católicos, cuyo número era aún muy elevado al comienzo de la Iglesia Anglicana; o en la suerte de Miguel Servet y sus compañeros quemados en la hoguera por los calvinistas en Ginebra.

Hay que decir, para ser justos, que ése era el trato normal que se daba en aquella época a casi todos los delitos, y el de herejía era considerado como el más grave, sobre todo por la alteración social que provocaba. En esto coincidían tanto Lutero como Calvino, Enrique VIII y Carlos V o Felipe II. Y fuera de Occidente ocurría algo muy parecido.

En una época en la que todo el mundo occidental se sentía y confesaba cristiano, y en la que la unidad de la fe constituía el elemento integrador de la sociedad civil, fraguó la mentalidad de que la herejía, al ser un grave atentado contra la fe era también un grave atentado de lesa majestad. De esta manera, la herejía pasó a considerarse un delito comparable al de quien atenta contra la vida del rey. Y era un crimen castigado entonces con la muerte en la hoguera.

No puede olvidarse que, para bien o para mal –probablemente, para mal– los campos propios de la política y la religión no estuvieron debidamente delimitados durante bastantes siglos. Además, las autoridades civiles temían el indudable peligro social que entrañaban las disidencias religiosas, que solían ser origen de guerras y desórdenes sociales, pues las posturas heréticas buscaban habitualmente la conquista del poder. Así sucedió, por ejemplo, con el luteranismo, cuyo rápido avance se debió en buena parte a la habilidad con que Lutero logró el apoyo de algunos príncipes alemanes que, de ese modo, mantenían distancias respecto al emperador Carlos V.

En los primeros siglos, los cristianos fueron muy tolerantes en materia religiosa. Más adelante, hubo épocas de bastante confusión en este punto, pero teológicamente nunca estuvo cerrado el camino de la tolerancia. Y desde hace ya más de dos siglos son raras las manifestaciones de intolerancia religiosa en países de mayoría cristiana.

Es más, echando un vistazo a la situación mundial de los últimos cien años, puede decirse que la tolerancia religiosa se ha desarrollado fundamentalmente en los países de mayor tradición cristiana.

Por el contrario, la intolerancia religiosa se ha mostrado con gran crudeza en los países gobernados por ideologías ateas sistemáticas (Tercer Reich nazi, la URSS y todos los países que estuvieron bajo su dominio, la revolución China de Mao, el régimen de Pol Pot en Camboya, etc.). También ha crecido la violencia del integrismo islámico en los países donde su religión aún no ha alcanzado el poder político (Senegal, Níger, Mauritania, Chad, Egipto, Tanzania, Argelia, etc.); y donde ya lo ha alcanzado (Arabia, Irán, Afganistán, etc.), la tolerancia religiosa es casi inexistente. Y otros países asiáticos no islámicos (India, China, Vietnam, etc.), no parecen mejorar mucho la situación. Sin embargo, curiosamente, se sigue hablando mucho más de la Inquisición, desaparecida hace ya mucho tiempo, que de otras persecuciones religiosas dolorosamente actuales.

 

Reconocer los errores

En la actualidad hay, por fortuna, una comprensión muy extendida –aunque aún no en todo el mundo–, de que no es justo aplicar penas civiles por motivos religiosos, y que la libertad religiosa es un derecho fundamental, y por tanto todos los hombres deben estar inmunes de coacción en materia religiosa. Esta es la doctrina del Concilio Vaticano II, y por esa razón la Iglesia católica ha subrayado recientemente la necesidad de revisar algunos pasajes de su historia, para reconocer ante el mundo los errores de algunos de sus miembros a lo largo de los siglos, y pedir disculpas en nombre de la unión espiritual que nos vincula con los miembros de la Iglesia de todos los tiempos.

Reconocer los fracasos de ayer es siempre un acto de lealtad y de valentía, que además refuerza la fe y facilita hacer frente a las dificultades de hoy. La Iglesia lamenta que sus hijos hayan empleado en ocasiones métodos de intolerancia e incluso de violencia en servicio de la verdad, y es ese mismo servicio a la verdad lo que lleva ahora a reconocerlo y lamentarlo.

—¿Y no es extraño que en esas épocas hubiera tan poca reacción contra esos errores de los católicos?

Es probable que muchos de ellos estuvieran en su fuero interno en contra de esa aplicación de la violencia en defensa de la fe. De hecho, hubo reacción contra esos errores, y si no fue mayor quizá es porque muchas de esas personas no tenían más opción que el silencio. Y luego, cuando esos fenómenos desaparecieron, muchos católicos los defendían porque pensaban que lo contrario era contribuir a difundir las leyendas negras de la Iglesia.

Como señaló Juan Pablo II, fueron muy diversos los motivos que confluyeron en la creación de actitudes de intolerancia, alimentando un ambiente pasional del que sólo los grandes espíritus verdaderamente libres y llenos de Dios lograban de algún modo sustraerse. Pero la consideración de todos esos atenuantes no dispensa a la Iglesia del deber de lamentar profundamente las debilidades de tantos hijos suyos, que han desfigurado con frecuencia su rostro. De estos trazos dolorosos del pasado emerge una lección para el futuro, que debe llevar a todo cristiano a tener bien en cuenta el principio de oro señalado por el Concilio: la verdad no se impone sino por la fuerza de la misma verdad, que penetra con suavidad y firmeza en las almas.

Juan Pablo II no teme reconocer esos errores, porque el amor a la verdad es fundamental (no hay una verdad buena y otra mala: la que conviene a la Iglesia y la que puede molestarla), y también porque esas violencias no pueden atribuirse a la fe católica, sino a la intolerancia religiosa de personas que no asumieron correctamente esa fe.

 

Distinguir entre tópicos y verdades

—¿Entonces, la Iglesia reconoce que es cierta la leyenda negra de la Inquisición?

Habría que matizar esto, ya que, como ha señalado Beatriz Comella, la polémica sobre la Inquisición se nutre en buena parte de ignorancia histórica, desconocimiento de las mentalidades de épocas pasadas, falta de contextualización de los hechos y de estudio comparativo entre la justicia civil y la inquisitorial. Esas carencias han hecho que se magnifique una injusta leyenda negra en torno a la Inquisición.

La Inquisición es una institución controvertida. Lo fue entonces y lo sigue siendo ahora. Sin embargo, la perplejidad disminuye en cierta medida al conocer su historia y las circunstancias que determinaron su existencia

—¿Y qué hay entonces de cierto sobre la Inquisición, por ejemplo en España, que fue bastante famosa?

En España se formaron los primeros tribunales en 1242. Como en otros países europeos, esos tribunales dependían de los obispos diocesanos y por regla general fueron bastante benévolos.

Sin embargo, en la época de los Reyes Católicos el Santo Oficio español se convirtió en un tribunal eclesiástico supeditado a la monarquía y en un instrumento represivo de la disidencia religiosa influido con frecuencia por lo político. Los Reyes católicos impulsaron a lo largo de su reinado medidas religiosas muy acertadas, que la historia les reconoce, pero quedaron un tanto ensombrecidas por la actuación de esos tribunales. Consideraban que la unidad religiosa debía ser un factor clave en la unidad territorial de sus reinos, y juzgaron imprescindible la conversión de los hebreos (unos 110.000) y los moriscos (unos 350.000). Algunos de ellos se bautizaron por convencimiento, pero otros no, y al regresar a sus antiguas prácticas fueron perseguidos por la Inquisición.

—¿Y cómo se explica esa decisión en unos reyes que han pasado a la historia como católicos?

Cuando se juzgan actuaciones del pasado, hay que tener presente que son diversos los tiempos históricos, sociológicos y culturales.

En aquella época, la fe
era el valor central de la sociedad,
tanto como puede serlo ahora,
por ejemplo, la libertad.

Igual que en nuestra época se lucha y se muere, y a veces también se mata, por defender la libertad personal o colectiva, entonces se hacía lo mismo por defender la fe.

La fe era entonces la base y la garantía de la convivencia, y el que atentaba contra la fe era considerado de manera semejante a como ahora se vería a un terrorista, a una persona que contaminara el agua de una ciudad o a quien vendiera droga a unos niños. Esa es la razón por la que la mayoría de la gente aplaudía la actuación de aquellos guardianes de la ortodoxia.

No quiero con esto decir que eso estuviera bien, ni que la historia lo justifique todo, sino simplemente que deben considerarse con atención los condicionamientos de entonces. Era una sociedad con una gran preocupación por la salvación eterna, en la que la muerte era una realidad con enorme presencia (la esperanza media de vida no llegaba a los treinta años, y la mortalidad infantil era muy alta, de modo que casi todo el mundo había visto morir muy jóvenes a varios de sus familiares más cercanos), y el común de la gente veía al hereje como un grave peligro social, de modo semejante a como veríamos hoy a quien se dedicara a propagar enfermedades contagiosas, corromper niños o dañar el medio ambiente.

—¿Y era muy frecuente la tortura, o la muerte en la hoguera?

La pena de muerte en la hoguera se aplicaba al hereje contumaz no arrepentido. El resto de los delitos se pagaban con excomunión, confiscación de bienes, multas, cárcel, oraciones y limosnas penitenciales. Las sentencias eran leídas y ejecutadas en público en los denominados autos de fe.

En cuanto a la tortura, la Inquisición admitió su uso, aunque con algunas restricciones: no podía llegar al extremo de la mutilación, ni poner en peligro la vida del imputado. No hay que olvidar que el tormento era utilizado entonces con toda normalidad en los tribunales civiles. La diferencia era que en los tribunales de la Inquisición, el acusado confeso arrepentido tras la tortura se libraba de la muerte, algo que no ocurría en la justicia civil.

Otro rasgo característico de la Inquisición era que el imputado tenía mejor garantizados sus derechos que en el sistema judicial civil. Además, la Inquisición no hacía distinciones a la hora de acusar a prelados, cortesanos, nobles o ministros. Prueba de ello fue el juicio de Carranza, que era arzobispo de Toledo y Primado de España y fue acusado de luteranismo y condenado por la inquisición española. O el de Antonio Pérez, que era secretario del rey. Este último, junto con otros políticos españoles exiliados, difundieron por Francia, Alemania e Inglaterra el germen de la leyenda negra de la Inquisición española, que fue acogida de buen grado en un ambiente de gran rivalidad por el dominio político del imperio español en numerosos puntos de Europa.

 

La verdad sobre las cifras

La Inquisición se instauró en España en 1242 y no fue abolida formalmente hasta 1834. Su actuación más intensa se registra entre 1478 y 1700, durante el gobierno de los Reyes Católicos y los Austrias. En cuanto al número de ajusticiados, los estudios realizados por Heningsen y Contreras sobre las 44.674 causas abiertas entre los años 1540 y 1700, concluyeron que fueron quemadas en la hoguera 1346 personas (algo menos de 9 personas al año en todo el imperio).

El británico Henry Kamen, conocido estudioso no católico de la Inquisición española, ha calculado un total de unas 3.000 víctimas a lo largo de sus seis siglos de existencia. Kamen añade que "resulta interesante comparar las estadísticas sobre condenas a muerte de los tribunales civiles e inquisitoriales entre los siglos XV y XVIII en Europa: por cada cien penas de muerte dictadas por tribunales ordinarios, la Inquisición emitió una".

Con más de cinco mil estudios ya publicados, los expertos dan por zanjada la polémica sobre los datos históricos de la Inquisición, y centran sus esfuerzos en el análisis de la sociología, la hacienda y la jurisprudencia del Santo Oficio. La leyenda negra ha muerto para los historiadores, pero los mitos todavía siguen circulando. Afortunadamente, la fe cristiana guarda siempre una doctrina que le permite rectificar los errores prácticos en los que pueden incurrir algunos de sus miembros: la doctrina del Evangelio.

 

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P:¿Considera usted que la venganza (me refiero al ojo por ojo) ante hechos de extrema gravedad, como el asesinato de un familiar próximo es una condición necesaria para el equilibrio sentimental del familiar de la víctima? ¿No cree usted que las diferentes confesiones cristianas inducen en la persona un factor de desequilibrio emocional al negar la venganza y poner el acento en el perdón?

 

R:1) No, no necesariamente. 2) Niega la venganza, pero afirma la necesidad de justicia. En ese sentido, implica un factor de civilización notable. Por otro lado, aunque es obvio que el perdón puede dispensarse sin necesidad de arrepentimiento del ofensor, no deja de ser claro que Jesús se refiere al arrepentimiento como condición para el perdón (vg., Mateo 18, 15 ss).

 

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P:¿Qué le parece esta frase?: "La única negociación necesaria y legítima con «una organización «brujería/terrorista/guerrillera», es para fijar las condiciones de su rendición y disolución: la entrega de las armas, la suerte de sus presos, medidas de reinserción social, etcétera". ¿Le parece aceptable? Gracias.

R:¿Y por qué hay que negociar con unos delincuentes, y no, meramente, detenerlos, juzgarlos y encarcelarlos?

 

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Así ayudó la Iglesia a edificar Occidente

 


Un libro pone de relieve la aportación católica

NUEVA YORK, sábado, 11 junio 2005 - Ninguna institución ha hecho más para forjar Occidente como la Iglesia. Ésta es la tesis del libro publicado recientemente, «How the Catholic Church Built Western Civilization» (Cómo construyó la Iglesia Católica la Civilización Occidental) (Regnery Publishing), de Thomas E. Woods Jr.

La Iglesia católica, observa Woods, ha tenido mala prensa en los últimos años. Y mucha gente sólo conoce las partes más oscuras de la historia de la Iglesia. Este libro busca cambiar esto, tratando de modo sucinto en una serie de capítulos temáticos algunas de las áreas donde la Iglesia ha jugado un papel crucial.

La civilización occidental, precisa Woods, no deriva exclusivamente del catolicismo. Sin embargo, resulta fácil olvidar cuánto ha contribuido la Iglesia en áreas como el arte, la música, la arquitectura, la ciencia y el derecho.

Todavía persiste una fuerte visión negativa sobre la Edad Media, aunque Woods afirma que casi todos los historiadores rechazan actualmente el viejo prejuicio ante este periodo que lo calificaba como la «Edad Oscura». Aunque de hecho hubo un periodo de declive en los siglos VI y VII, esto se debió a las invasiones bárbaras y a las constantes guerras. La destrucción habría sido peor si no hubiera sido por los esfuerzos de la Iglesia por mantener el orden.

La civilización moderna tiene una particular deuda con la labor de innumerables monjes durante la Edad Media, apunta Woods. Fue en los monasterios donde los textos de los grandes romanos se copiaron y conservaron para las futuras generaciones. Y aunque durante siglos se destruyeron muchos monasterios por las sucesivas oleadas de bárbaros, volvían a renacer de nuevo para continuar su tarea.

Los monasterios medievales fueron también vitales para el desarrollo de la agricultura. En particular, miles de establecimientos benedictinos desempeñaron un papel crucial en la roturación y desarrollo de la tierra. También introdujeron en las poblaciones locales importantes técnicas, como la crianza de ganado, la fabricación de queso, la gestión del agua y la apicultura. Los monasterios cistercienses también desempeñaron un papel vital, añade Woods, en áreas como el desarrollo de la hidráulica y la metalurgia.

Un tiempo de aprendizaje
Lejos de ser un periodo de ignorancia, la Edad Media vio el nacimiento del sistema universitario. La Iglesia estuvo en el meollo de este avance, que surgió en la segunda mitad del siglo XII en los centros establecidos en París, Bolonia, Oxford y Cambridge. El Papado, explica Woods, también desempeñó un papel central en el establecimiento y respaldo a las universidades. En la época de la Reforma, 81 universidades habían recibido el reconocimiento papal.

La ciencia moderna también tiene una gran deuda con la Iglesia católica. La mayoría de la gente recuerda el conflicto de la Iglesia con Galileo, que no fue tan negativo como los mitos populares lo consideran, sostiene Woods. La Iglesia promovió los avances científicos, con muchos clérigos que combinaban su vocación divina con el interés por la ciencia.

El dominico del siglo XIII, San Alberto el Grande, por ejemplo, ha sido considerado uno de los precursores de la ciencia moderna. Y Roberto Grosseteste, canciller de la Universidad de Oxford y obispo de Lincoln, es descrito por Woods como uno de los hombres de más conocimientos de la Edad Media. Él fue, entre otras realizaciones suyas, el primero en anotar la serie completa de pasos para realizar un experimento científico.

La implicación de la Iglesia en la ciencia continuaría en los siguientes siglos. En el siglo XVII, está acreditado que el padre Nicolaus Steno de Dinamarca estableció la mayoría de los principios de la geología moderna. Y en los siglos XVII y XVIII, los jesuitas hicieron importantes aportaciones a la ciencia, especialmente en áreas como las matemáticas y la astronomía.

El arte y la arquitectura también tienen una gran deuda con la Iglesia católica. Cuando los iconoclastas, que se oponían a las imágenes de figuras religiosas, intentaron destruir el arte religioso en los siglos VIII y IX, fue la Iglesia la que se opuso a esta herejía.

En los siglos siguientes, el patronazgo de la Iglesia, a través de la construcción de grandes catedrales y el encargo de innumerables obras de arte, fue el centro del arte y la arquitectura europeas. Los Papas, en particular, como patrones de muchos de los grandes artistas estuvieron detrás de la producción de muchas obras maestras.

Derecho internacional

El descubrimiento y conquista del Nuevo Mundo dio la oportunidad a los teólogos católicos de desarrollar lo que serían los principios legales y éticos para regir el trato de los nativos en los nuevos territorios. El más conocido de estos pensadores fue Francisco de Vitoria, un dominico al que se atribuye el haber dado fundamento al derecho internacional moderno. Defendió el principio de que todos los hombres son igualmente libres y tienen el mismo derecho a la vida, la cultura y la propiedad.

Vitoria, junto con otras figuras como su compañero dominico Bartolomé de las Casas, desempeñaron un importante papel en la defensa de las poblaciones nativas contra quienes buscaban tratarlas como una clase subhumana, legitimando así la esclavitud y otras clases de malos tratos. A pesar de estos esfuerzos se cometieron injusticias, observa Woods, pero los teólogos españoles hicieron importantes aportaciones a conceptos como los derechos naturales y la guerra justa.

Muchos otros aspectos de los sistemas legales occidentales deben su origen a la Iglesia, explica Woods. El código legal desarrollado por la Iglesia para su propio uso, el derecho canónico, fue el primer cuerpo legal sistemático desarrollado en la Europa medieval y conformó la base de los sistemas legales seculares posteriores.

La influencia de la Iglesia fue vital para asegurar, por ejemplo, que un matrimonio válido requiere el libre consentimiento tanto del hombre como de la mujer. Y la defensa de la vida humana por parte de la Iglesia significó que no se continuara con la práctica del infanticidio de Grecia y Roma. Otras prácticas bárbaras como el juicio por batalla o juicio de sangre fueron perdiendo vigor gracias a la influencia de la Iglesia. Los estudiosos del derecho canónico introdujeron también principios como la reducción de la responsabilidad legal debido a circunstancias atenuantes.

Obras de caridad

Las obras de caridad católicas son otro campo examinado por Woods. Desde los primeros siglos, la Iglesia buscó aliviar los sufrimientos causados por las hambrunas y las enfermedades. Inspirándose en el Evangelio, se animaba al fiel a que donase su dinero a la Iglesia para utilizarlo en ayudar a quienes estaban en necesidad.

En la primera Iglesia, se organizaron hospicios para cuidar a peregrinos, rescatar esclavos y pobres. Otros grupos, como las viudas y los huérfanos, se beneficiaron de las instituciones puestas en marcha por la Iglesia. El establecimiento de hospitales a gran escala también proviene de iniciativas organizadas por la Iglesia católica desde el siglo IV en adelante. Y, durante la Edad Media, los monasterios se convirtieron en dispensadores de asistencia médica en muchas áreas.

La extensión de estas ayudas fue tal que muchos que eran hostiles a los católicos, desde paganos a reformadores protestantes y figuras de la Ilustración como Voltaire, todos reconocieron la labor caritativa de la Iglesia.

Woods también hace notar que cuando Enrique VIII suprimió en Inglaterra los monasterios y confiscó sus propiedades la perdida de ayudas de caridad que se creó como consecuencia llevó a sublevaciones civiles en algunas partes. Y la nacionalización de las propiedades de la Iglesia durante la Revolución Francesa significó que medio siglo después, en 1847, Francia tuviera un 47% menos de hospitales que en 1789.

Woods concluye afirmando: «Tan inculcados están los conceptos que el catolicismo introdujo en el mundo que con mucha frecuencia los movimientos que se oponen a él están, a pesar de todo, imbuidos de ideales cristianos». La Iglesia católica, continúa, «no hizo una aportación digna de mérito a la civilización occidental – la Iglesia ha construido dicha civilización». La civilización contemporánea se está alejando más y más de este fundamento, observa Woods, en muchos casos con consecuencias negativas. ZS05061101

 

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Hace ya mucho, sin embargo, que la Iglesia Católica probó no ser ella una invención de su tiempo: es la obra de su Creador, y sigue siendo capaz de vivir lo mismo en su vejez que en su primera juventud: y sus enemigos, en lo más profundo de sus almas, han perdido ya la esperanza de verla morir algún día. Y a las sectas esta evidencia les he insoportable.

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“Qué haríamos con dos millones (si los tuviéramos): Los filántropos se lo darían a los pobres que se lo merecieran, y los cristianos a los pobres que no se lo merecieran: porque si los cristianos fueran verdaderos cristianos, lo primero que pensarían es que ellos mismos constituían un ejemplo de ricos que no merecían serlo”. G.K.Chesterton - Ilustrated London News

 

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«Si alguna fórmula religiosa atenta contra los derechos humanos, debe ser restringida; si bien que -dicho límite no debe convertirse en un pretexto-, sino que debe ser comprendido y asumido con responsabilidad».

 

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«El Estado no está legitimado para imponer un tipo de conciencia a sus ciudadanos; reconocer la no confesionalidad o laicidad del Estado no supone que éste se encuentre por encima de la ética y creencias de sus ciudadanos, sino que se tiene que nutrir de ellas.»

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«El Estado no es dueño de los derechos y libertades de las personas. Reconocer que los principios éticos y morales son anteriores al derecho positivo es de una enorme importancia para el futuro político de España, Europa y el mundo».

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«Los problemas con la clase de Religión. Se trata de una cuestión importante, porque en la escuela se decide, en gran medida, la personalidad del hombre, y es ‘inaceptable’ la concepción de la escuela -como patrimonio exclusivo de la realidad política-, puesto que se trata de una realidad anterior al Estado». 2004

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El concepto de libertad religiosa, es «un derecho fundamental», aunque «la forma de interpretar ese derecho es objeto múltiples fórmulas, algunas de ellas contradictorias». La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 destaca la relevancia mundial de este derecho, aun reconociendo que «todavía hoy hay situaciones en el mundo donde este derecho es negado, donde hacer profesión de fe puede costarte la vida» y que «algunos países musulmanes presentaron una reserva a favor de la sharia» {sharia: código mahometano enviciado de violaciones fundamentales a la misma declaración universal de los Derechos Humanos}. «Toda limitación de la expresión social de la fe afecta a la libertad religiosa». 2004

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La leyenda sobre la Inquisición

 

 

 

Por Beatriz Comella
Revista Palabra - septiembre 1997

 

Para los especialistas, la leyenda negra de la Inquisición está ya superada. No así entre el gran público, que no entiende cómo durante tres siglos y medio algo menos de 5.000 personas pudieron ser ajusticiadas por motivos religiosos. El fenómeno es comprensible, sin embargo, teniendo en cuenta el erróneo concepto de libertad religiosa vigente en aquella época. La Iglesia aclaró en el Concilio Vaticano II que es la dignidad humana, no la verdad, el fundamento de la libertad de conciencia y lamentó el uso de la violencia al "servicio" de la verdad.

El origen de la Inquisición española se remonta a 1242 y su abolición definitiva data de 1834. Sin embargo, el Santo Oficio adquirió mayor auge desde su refundación por los Reyes Católicos en 1478 y hasta el advenimiento de la dinastía borbónica a inicios del XVIII.

La Inquisición española es no sólo una entidad polémica, sino también poco conocida por el gran público. Aproximarse a su actuación no significa, obviamente, realizar una apología. Divulgar su trayectoria equivale más bien a contrastar datos, interpretándolos en un contexto y también saber cómo valora la Jerarquía de la Iglesia en la actualidad su actuación global.

Muchos y renombrados expertos contemporáneos han dado por zanjadas posturas de defensa a ultranza o condena total: "la controversia ideológica, el enfrentamiento religioso, tan agudos en tiempos lejanos, han dejado paso a una actitud serena y ecuánime que comparten hombres de las más diversas tendencias. No se trata de ensalzar ni de abominar, simplemente comprender, lo que no implica deplorar determinados comportamientos", ha afirmado el académico de la Historia A. Domínguez Ortiz.


DE LA LEYENDA NEGRA AL RIGOR HISTÓRICO

No cabe duda de que toda leyenda negra posee cierto fundamento y parte de falsedad, por ejemplo, en cuanto a su origen, que no es medieval ni español. La muerte en hoguera fue utilizada del Imperio Romano. Con la progresiva cristianización de Europa se fue fraguando la mentalidad de que la herejía, atentado grave contra la fe, era equivalente al delito de "lesa majestad" (en el que se incurría, por ejemplo, al atentar contra la vida del rey). En el caso de la herejía, se consideraba agraviada la majestad divina.

Además, las autoridades civiles tomaron en consideración el indudable peligro social que entrañaba la disidencia religiosa de los bautizados que, de hecho, solían provocar divisiones, tumultos, guerras (como en el caso de los cátaros o albigenses en el siglo XIII).


EL PRIMER TRIBUNAL

El primer tribunal inquisitorial propiamente dicho no fue español: nació en Sicilia en 1223, con licencia papal, a petición del emperador Federico II Hohenstaufen, interesado en congraciarse con Roma. En España no se introduce hasta veinte años más tarde; como en otros paises europeos, los tribunales dependían de los obispos diocesanos y fueron generalmente benévolos.

Es cierto, sin embargo, que el Santo Oficio español se convirtió con los Reyes Católicos en un tribunal eclesiástico supeditado a la monarquía; fue un instrumento represivo de la herejía y de la disidencia religiosa, influido con frecuencia por lo política, de un modo poco comprensible para la mentalidad actual.


EMPIEZA LA LEYENDA NEGRA

La leyenda negra inquisitorial se inicia en la primera etapa de su actuación durante el reinado de Isabel y Fernando (1480-1500): se dio un excesivo celo en la persecución de falsos conversos de origen judío y abusos en la confiscación de sus bienes.

Estos hechos contrastan, en general, con las medidas religiosas que impulsaron a lo largo de su reinado: desde la postura propia de las monarquías renacentistas de entonces (control de lo eclesiástico), contribuyeron a la reforma del clero regular y secular, antes de las propuestas del Concilio de Trento, preparando de ese modo a los artífices de la cristianización de América. Si ésta es la cara de sus medidas eclesiásticas, la Inquisición puede considerarse la cruz.

A finales del siglo XVI, exiliados politices españoles como González Montano en Alemania o Antonio Pérez, ex-secretario de Felipe II, en Francia e Inglaterra, difundieron el germen de la leyenda negra. Media Europa acogió de buen grado los libelos anti-españoles, según el hispanista H. Kamen, bien por su rivalidad en el dominio marítimo (Gran Bretaña, Francia), o por su deseo de librarse del dominio politice español (Paises Bajos, norte de Italia).

La Ilustración y los afrancesados del XVIII continuaron la campaña y desde el siglo XIX, otro exiliado español, Juan Antonio Llorente, ex-secretario del Santo Oficio madrileño, fue el mejor difusor de la leyenda negra, a través de su "Historia critica de la Inquisición española", que contiene algunos elementos de interés, junto a errores de bulto de carácter estadístico.


DESENMASCARAMIENTO

Para desenmascarar la leyenda negra, según el académico L. Suárez Fernández, no es necesario aludir a ejemplos paralelos o más crueles como las persecuciones promovidas, por ejemplo, por los anglicanos y calvinistas de entonces. Quizá sea preferible, y no es poco, aproximarse a los datos históricos, con sus luces y sombras.

Desde principios de siglo muchos historiadores occidentales se han interesado por el fenómeno inquisitorial español. Aunque actualmente no faltan opiniones sumamente criticas, en general, entre los expertos el tema se aborda desde aspectos no beligerantes, más cercanos a la reconstrucción de la mentalidad de control religioso de una sociedad, que pretendió unificar la fe de nuestros antepasados (ante judíos y musulmanes) y defenderla de la ruptura protestante.

Son numerosos los expertos anglosajones, franceses, centroeuropeos, escandinavos, judíos y españoles, pertenecientes a escuelas y tendencias diversas, quienes han realizado análisis sin el sesgo antihispánico o anticatólico de otras épocas. Puede afirmarse que entre muchos especialistas en la Inquisición española su leyenda negra está asimilada y superada, aunque no ocurra algo paralelo entre los estudiantes de Humanidades y el gran público.


HABLA LA IGLESIA

Por su parte, la jerarquía católica ha dado a conocer su postura en el Concilio Vaticano II al clarificar el concepto de libertad religiosa ("Dignitatis humanae" ;7-12-65) y las relaciones con los no cristianos ("Nostra aetate" 28-10-65), que coincide sustancialmente con la postura de los primeros teólogos cristianos (Tertuliano, San Ambrosio de Milán, San Juan Crisóstomo), para quienes "no es licito que una religión aplaste a otra con violencia". Juan Pablo II se refirió a la Inquisición española en su primer viaje pastoral a nuestro país, aludiendo a las "tensiones, errores y excesos" que protagonizó. En su Carta Apostólica "Terbio Millenio Adveniente" (1011-94), el Santo Padre hace mención a los métodos intolerantes

y violentos que han sido utilizados a veces por eclesiásticos. En la misma linea, la Conferencia episcopal española se ha lamentado del "uso de la violencia al servicio de la verdad" dentro de la Iglesia.

Obviamente los cristianos actuales no tienen culpa subjetiva por las actuaciones de otros bautizados en siglos pasados, de modo semejante mutatis mutandis, los Ministros de Justicia de ahora no tienen responsabilidad ante los errores y abusos de los tribunales civiles de los siglos XVI y XVII, aunque tanto unos como otros pueden sacar conclusiones de hechos pasados. Se debe tener en cuenta, por otra parte, que a la Iglesia, de la que se espera santidad, siempre se la mira con lupa para señalarla con dedo acusador, olvidando que sus miembros son falibles.


LAS ESTADÍSTICAS HABLAN

Para hacerse una idea cabal del control religioso que ejerció la Inquisición es preciso afrontar los datos estadísticos. Hasta finales de los años 70 ha existido cierta confusión sobre el número de victimas mortales del Santo Oficio. Es preciso aclarar, no obstante, que los ajusticiados por herejía no son las únicas víctimas: existían penas menores (cárcel, multas, penitencias, etc.) y además, las familias de los reos quedaban marcadas por la infamia durante generaciones (de ahí la importancia que se dio en la España del XVII a la "limpieza de sangre", es decir, a no tener antepasados falsos conversos del judaísmo o islamismo, perseguidos por la Inquisición).

Desde la perspectiva actual, para un cristiano es inconcebible la pena de muerte por motivos ideológicos o religiosos: una sola muerte por esas causas es rechazable para nosotros. Pero las circunstancias de hace quinientos años eran otras: también la legislación civil aplicaba con frecuencia la pena capital y la religión era un valor preciado a defender incluso de modo cruento. Es necesario, sin embargo, conocer realmente el alcance de la violencia inquisitorial desde el siglo XV.

Las primeras cifras sobre victimas son de cronistas de la época (Pulgar, Palencia, Bernáldez):entre 1481 y 1488, etapa rigurosa en Andalucía, fueron ajusticiadas unas 2000 personas, en su mayoría judíos bautizados que renegaban de su nueva fe. A partir del siglo XIX, seconsideraron válidas (aunque más tarde se demostraron erróneas) las cifras globales aportadas por J.A. Llorente, el citado secretario del tribunal de Madrid: el 9,2% de los juzgados.

En 1986, Contreras y Henningsen, dos expertos, publicaron las conclusiones de un estudio realizado sobre 50.000 causas inquisitoriales sobreseidas entre 1540 y 1700, etapa de gran influencia social de la Inquisición: su conclusión es que el 1,9% del total de encausados fueron condenados a hoguera. Referido a una etapa más amplia, Escandell afirma que entre 1478 y 1834 (refundación y abolición del Santo Oficio), se condenó a muerte al 1,2% de los juzgados.


¿FUE LA INQUISICIÓN ANTISEMITA?

El Santo Oficio persiguió esencialmente la herejía y algunas desviaciones morales (bigamia, blasfemia, incumplimiento del celibato, etc.). Entre los juzgados por razón de la fe destacan los falsos conversos del judaísmo, del islamismo y los seguidores de Lutero. Los hebreos bautizados con escasa sinceridad que mantenían los ritos mosaicos (criptojudaísmo) constituyeron un problema religioso de primer orden desde finales del siglo XV hasta principios del XVII.

Las relaciones entre judíos y cristianos hablan sido desiguales antes del reinado de los Reyes Católicos. Los hebreos no siempre pudieron convivir en paz en Sefarad (España). Perseguidos por algunas leyes visigodas, hallaron tranquilidad con reyes castellanos y aragoneses como Alfonso X el Sabio o Pedro IV el Ceremonioso. Pero a finales del siglo XIV diversas ciudades (desde Sevilla a Barcelona) se levantaron de modo violento contra los prestamistas judíos, odiados por unos acreedores que debían pagar un interés del 33% anual, máximo permitido por la ley. Esta tensa situación propició la salida de población hebrea y otra oleada de bautismos por conveniencia de algunos, denominados "cristianos nuevos".


COMUNIDADES JUDÍAS Y SU EXPULSIÓN

Los Reyes Católicos fueron, inicialmente favorables a los judíos (el rey Fernando tenía sangre hebrea por linea materna) y un buen grupo de ellos servia en la Corte. En Castilla y Aragón existían unas 220 aljamas (comunidades hebreas) con cerca de 100.000 habitantes. Estos dependían directamente de los reyes, eran protegidos por leyes singulares y aportaban tributos especiales: constituían, sin embargo, una clase de súbditos de segunda categoría.

Como es sabido los sefardíes (judíos españoles) fueron expulsados por los Reyes Católicos en 1492, siguiendo una línea politice adoptada anteriormente en reinos europeos como Inglaterra y Francia. Bien conocían Isabel y Fernando que su decisión no era "rentable" desde el punto de vista económico, ya que muchos hebreos se dedicaban al comercio y al mundo financiero, pero en su postura tuvo gran peso un motivo religioso y social: se temía la efectividad del proselitismo hebreo y se quiso evitar la violencia popular de los acreedores contra las aljamas. La alternativa era recibir el bautismo o el exilio forzoso, elegido por la inmensa mayoría de los sefardíes.

Algunos autores contemporáneos han comparado la acción del Santo Oficio contra el criptojudaísmo al holocausto nazi.

Es cierto que los sefardíes vivían en barrios especiales y que el Concilio IV de Letrán (1215) instó a que utilizaran una marca externa para distinguirlos de los cristianos (algo que podría recordar a la estrella de David bajo Hitler) pero la citada medida conciliar se difundió poco en España y tenía carácter religioso, no estrictamente racista.


TORTURA Y AVARICIA

Cabe subrayar que si las victimas del holocausto nazi fueron unos seis millones de seres humanos en pocas décadas, las de la Inquisición fueron menos de 5.000 en tres siglos y medio. El motivo de la persecución es también distinto: por una parte, los Reyes Católicos aplicaron una de sus máximas: la unidad territorial está unida a la unidad de la fe, un principio que ejercieron las monarquías renacentistas y el propio Lutero.

Por otro lado, el odio popular hacia los judíos, sin excluir cierto racismo de tipo religioso, tenía relación con la falta de solvencia de los acreedores cristianos, mientras que en el III Reich la aversión poseía unas profundas raíces de racismo pagano.

La leyenda negra de la Inquisición se asocia al abuso de la tortura y al enriquecimiento de los tribunales mediante la confiscación de bienes a los reos.

Durante el siglo XVIII, se difundieron unos grabados sobre la tortura inquisitorial del francés Picart que no corresponden a la realidad por exceso. Los tormentos eran, no obstante, terribles, tenían como finalidad producir un gran dolor físico a los acusados, sin llegar a la mutilación o muerte, para conseguir suconfesión (en el caso de herejía, el reo confeso era librado de la pena capital). El Santo Oficio utilizó de hecho con menor frecuencia la tortura que otros tribunales coetáneos (era ordinario usarla en todos). Hispanistas como Lea o Kamen confirman con estadísticas que en épocas "duras" (hasta 1530) en tribunales muy activos se utilizó el tormento en el uno o dos por ciento de los casos.

A veces se presenta al Santo Oficio como una organización de rapiña. Es cierto que a los acusados se les confiscaban los bienes para cubrir los gestos del arresto y del tribunal, pero según estudiosos como R. de Carande o F. Braudel nunca constituyeron un negocio, aunque se dieron abusos contra los falsos conversos judíos hacia 1480 y 1 725.

La Inquisición siempre tuvo interés en acallar los rumores sobre avaricia, mientras fue solvente hasta mediados del siglo XVI; más tarde, los hechos se encargaron de desmentirlo: tuvo que buscar vías alternativas de financiación (asignación de canonjías, préstamos hipotecarios, compra de minas, etc.)


SIN PREJUICIOS

Acercarse sin prejuicios a la historia de la Inquisición española es necesario para tomar posición de modo adecuado sobre realidades pasadas.

Sería interesante que muchos cristianos "de a pie", supieran encarar este polémico asunto con datos y argumentos, viajando mentalmente a la mentalidad de entonces. Si ahora la democracia, la tolerancia o la ecología son valores compartidos ampliamente en la sociedad occidental, para los hombres y mujeres de los siglos XIII al XVII, la religión, el honor de Dios y la defensa de la fe eran considerados bienes comunes, patrimonio de la mayoría, aunque tanto antes como ahora se cometan injusticias y abusos.

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Protestantismo - Si vamos a la raíz de lo que origina estos desacuerdos [con evangélicos diversos protestantes y evangelistas], vemos que ocurren cuando cada persona al estar convencida de que su interpretación de la Biblia es la correcta, simplemente la del otro es una herejía. Para este tipo de Iglesias y personas que no aceptan que lo que la Biblia dice “puede” ser diferente a los que ellos interpretan, nunca será posible reconocer que la otra parte puede tener argumentos bíblicos para pensar lo que piensa, y nunca buscará conciliar diferencias como lo hacían los primeros cristianos en la Iglesia primitiva (Hechos 15) deliberando unidos en Concilio.

Mientras la Iglesia Católica siempre ha seguido el modelo bíblico y ha tomado sus decisiones en conjunto y dichas decisiones han sido acatadas por los fieles, para las iglesias protestantes las decisiones tomadas por la Iglesia en concilio son “palabras de hombre”, les importa “un pepino” y se ven obligadas a reinterpretar todas las Escrituras una y otra vez, generación tras generación, basándose en la interpretación humana de su fundador. Cosa que es mucho peor porque es la interpretación de un individuo versus la interpretación de la Iglesia entera.

Scoth Hann un Ex–pastor presbiteriano ahora convertido al catolicismo resume esto en una frase que dice: “Mientras los protestantes están discutiendo el menú, nosotros estamos disfrutando el banquete”.

Por eso dice la Escritura:

“Pero, ante todo, tened presente que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios.” 2 Pedro 1,20-21

“Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»” Mateo 16,17-18

 

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Una sociedad sin valores profundos es pasto para todo género de sectas y violencias.

 

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Sectas - “El irracionalismo actual no es más que el desarrollo de la irracionalidad que lleva en sus entrañas todo racionalismo. El irracionalismo no es la simple irracionalidad, sino la tesis de que en el saber todo da lo mismo. He ahí el origen de tantas religiones, sectas y nuevos movimientos religiosos: La Nueva Era.”

 

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IGLESIA - Experta en humanidad, la Iglesia ha estado siempre interesada en todo lo que se refiere al hombre y a la mujer. En estos últimos tiempos se ha reflexionado mucho acerca de la dignidad de la mujer, sus derechos y deberes en los diversos sectores de la comunidad civil y eclesial. Habiendo contribuido a la profundización de esta temática fundamental, particularmente con la enseñanza de S. S. Juan Pablo II Pont.Max., la Iglesia se siente ahora interpelada por algunas corrientes de pensamiento, cuyas tesis frecuentemente no coinciden con la finalidad genuina de la promoción de la mujer. MM.

 

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Las palabras siempre actuales de Gen 1,26-27: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza" han orientado desde el inicio a quienes buscan la verdad sobre el hombre. Entre los teólogos medievales que se ocuparon con más detenimiento de este tema destaca, Tomás de Aquino.

 

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Iglesia -Jesucristo, al momento en que envía a los apóstoles a predicar el evangelio a todo el mundo, desea que su Iglesia sea universal (en griego ‘católicos’), es decir: en plena catolicidad hasta al final de los tiempos, la designa Jesucristo.

 

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Iglesia -La universalidad salvífica de Jesucristo hace a su Iglesia ‘Católica’, porque católico es su anuncio cristiano y salvífico, propuesto a todo el universo.

 

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Iglesia -«¿No es una arrogancia hablar de verdad en cosas de religión y llegar a afirmar haber hallado en la propia religión la verdad, la sola verdad, que por cierto no elimina el conocimiento de la verdad en otras religiones, pero que recoge las piezas dispersas y las lleva a la unidad?». Card. + Joseph Ratzinger - Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe - Fragmento de «La Unicidad y la Universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia»

 

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Iglesia -P. He escuchado que la palabra ‘Católica’ no fue usada sino hasta cientos de años después de que Jesucristo fundó Su Iglesia.


R. No es cierto. El primer indicio del uso de la palabra que pude encontrar está en la carta a los ’Smymeans’, de San Ignacio de Antioquía (del 106 D.C.), párrafo 8: "Cuando el arzobispo aparece, deja ser a la gente como es, donde está Jesucristo, allí está la Iglesia Católica."

Indudablemente la palabra se utilizaba antes de la época de esta escritura.

 

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Iglesia -"Obedecer al Obispo y al clero con mentes sin divisiones y compartir el pan -la medicina de la inmortalidad- y el remedio soberano para escapar la muerte y vivir en Jesucristo para siempre... La única Eucaristía que deben apreciar como válida es una que es celebrada por Obispo mismo o por una persona autorizada por él. Donde está el Obispo, ahí debe estar su gente, al igual que donde estaba presente Jesucristo, ahí está la Iglesia católica..."

[San Ignacio de Antioquía, discípulo de San Juan Evangelista, (+ 107)] Ignacio nació en los días en que Cristo era crucificado. Conoció a San Pedro y a San Pablo.

 

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 La Edad Media guarda numerosas sorpresas a todo el que desea correr la aventura de adentrarse por sus intimidades. Siglo oscuro y ruidos de armas. Señores feudales con sus mesnadas guerreras. Castillos defensores con puentes levadizas y celadas astutas por las encrucijadas de los caminos. Invasión de los bárbaros, en una palabra, que ha preparado este precario estado de cosas y ha liquidado una cultura decadente y cansada. Brilla ahora mucho más el ejercicio de las armas que el conocer la cultura clásica. Y entre los nobles llega a ser un timbre de gloria el ser analfabeto: "El señor no firma porque es noble", terminan algunos documentos del tiempo.

 Pero la ciencia no ha desaparecido. Se ha refugiado en los monasterios. La Iglesia, por los monjes sobre todo, es la gran y única educadora de los pueblos. Clérigo y letrado. son ahora palabras sinónimas. Para penetrar, pues, bien la Edad Media es preciso conocer también la vida apretada y fecunda de los monasterios. Entrar en ellas con el ánimo purificado y sereno, dócil y abierto a toda sugerencia. Descalzarse, previamente, de toda predisposición a lo complicado y vertiginoso, a las velocidades supersónicas y a las carreras contra reloj. Para sorprender mejor a aquellos hombres, enjambres de Dios elaborando, en, sus celdas, la miel dulcísima de las ciencias del espíritu para el bien de las almas.

 

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JESUCRISTO:
1. Hijo, cuanto puedes salir de ti, tanto puedes pasarte a Mí. Así como no desear nada exteriormente, produce la paz interior; así el negarse interiormente, causa la unión con Dios. Quiero que aprendas la perfecta renuncia de ti mismo en mi voluntad, sin replica ni queja. Sígueme: YO SOY CAMINO, VERDAD Y VIDA. Sin camino no hay por donde andar; sin verdad no podemos conocer; sin vida no hay quien pueda vivir. Yo soy el camino que debes seguir, la verdad que debes creer, la vida que debes esperar. Yo soy camino inviolable, verdad infalible, vida interminable. Yo soy camino muy derecho, verdad suma, vida verdadera, vida bienaventurada, vida increada. Si permanecieres en mi camino, conocerás la verdad, y la verdad te librará y alcanzarás la vida eterna.

2. Si quieres entrar en la vida, guarda mis mandamientos. Si quieres conocer la verdad, créeme a Mí. Si quieres ser mi discípulo, niégate a ti mismo. Si quieres poseer la vida bienaventurada, desprecia la presente. Si quieres ser ensalzado en el cielo, humíllate en el mundo. Si quieres reinar conmigo, lleva la cruz conmigo. Porque sólo los siervos de la cruz hallan el camino de la bienaventuranza y de la luz verdadera.

EL ALMA:
3. Señor, pues tu camino es estrecho y despreciado en el mundo, concédeme que te imite en despreciar el mundo. Pues no es mejor el siervo que su señor, ni el discípulo es superior al maestro. Ejercitase tu siervo en tu vida, pues en ella esta mi salud, y la santidad verdadera. Cualquier cosa que fuera de ella oigo o no me recrea ni satisface cumplidamente.

JESUCRISTO:
4. Hijo, pues sabes esto y lo has leído todo, si lo hicieres, serás bienaventurado. El que abraza mis mandamientos y los guarda,ese es el que me ama, y Yo le amaré, y le manifestaré a él,y le haré sentar conmigo en el reino de mi Padre.

EL ALMA:
5. Señor, Jesús, como lo dijiste y prometiste, así se haga, y pueda yo merecerlo. Recibí de tu mano la cruz; yo la llevaré hasta la muerte, así como Tú me la pusiste. Verdaderamente la vida de l buen religioso es cruz, pero guía al paraíso. Ya hemos comenzado; no se debe volver atrás, ni conviene dejarla.

6. Ea, hermanos, vamos juntos, Jesús será con nosotros. Por Jesús tomamos esta cruz, por Jesús perseveremos en ella. Será nuestro auxiliador el que es nuestro capitán, y fue nuestro ejemplo Mirad a nuestro Rey que va delante de nosotros y peleará por nosotros. Sigámosle varonilmente, nadie tema los terrores estemos preparados a morir con animo en la batalla, y no demos tal afrenta a nuestra gloria, que huyamos de la cruz.

 

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Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cuál es Jesucristo"  (1° Corintios 3:11) Así siempre nos enseña la Iglesia.

 

“Por consiguiente, la fe proviene de la predicación, y la predicación es el mensaje de Cristo”. San Pablo en ‘Romanos 10:17’. “El que os escucha a vosotros me escucha a mí; y el que os rechaza a vosotros rechaza a mí; y el que rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado” Dice Jesús en el evangelio según San Lucas 10,16. La Iglesia –solo ella- en la sucesión apostólica predica a Jesucristo hace 2000 años.

 

Recomendamos: ROMA, DULCE HOGAR, Scott Hahn y su esposa Kimberly cuentan el largo viaje que les llevó de evangélicos calvinistas, hasta la casa paterna en la Iglesia Católica. Un camino erizado de dificultades, pero recorrido con gran coherencia y docilidad a la gracia, y cuyo motor era el amor a Jesucristo y a su Palabra en la Sagrada Escritura.

 

Recomendamos: LO PRIMERO ES EL AMOR”, Scott Hahn muestra de nuevo una de sus mejores cualidades como autor: su gran capacidad para explicar las verdades esenciales de la Iglesia Católica fundada por Jesucristo, de un modo accesible y atrayente. En esta obra el incentivo es esta pregunta: ¿Qué clase de amor y qué clase de familia satisfacen nuestros más íntimos anhelos?. Con su clara prosa desarrolla una idea central de la fe cristiana: Dios, la Trinidad de Personas Divinas, es una familia que vive en una comunión de amor. Expone también Hahn la íntima conexión entre la familia divina, la familia de la fe, que es la Iglesia, y las familias de la tierra formadas por un hombre y una mujer. Ed. Patmos – Libros de espiritualidad-225.-

 

Recomendamos: DIOS Y EL MUNDO Joseph Ratzinger. Ed. Galaxia Gutemberg-

 

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El Evangelio de Cristo del siglo I al XXI la Iglesia Católica fielmente proclama.

 

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La naturaleza canta las glorias del Creador y el hombre sepa gozar en armonía con todo lo creado.

 

¡Hoy la tierra y los cielos me sonríen
hoy llega hasta el fondo de mi alma el sol
hoy la he visto... la he visto y me ha mirado
Hoy creo en Dios!

 

¡Que tu conducta nunca sea motivo de injustificada inquietud a la creación, en la que tu eres el rey!

 

El ecologismo espiritual nos enseña a ir más allá de la pura «protección» y del «respeto» de la creación; nos enseña a unirnos a la creación en la proclamación de la gloria de Dios.

 

«La belleza podrá cambiar el mundo si los hombres consiguen gozar de su gratuidad» Susana Tamaro – católica, escritora - 2004.12.

 

¡Oh galaxias de los cielos inmensos, alabad a mi Dios porque es omnipotente y bueno! ¡Oh átomos, protones, electrones! ¡Oh canto de los pájaros, rumor de las hojas, silbar del viento, cantad, a través de las manos del hombre y como plegaria, el himno que llega hasta Dios!»

 

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Señor Jesús, queremos recoger la lección de S. Francisco que aprendió de la Iglesia.
Como él queremos verte en tus obras y a través de ellas llegar a Ti.
Que todo el universo sea para nosotros un cántico de alabanza en tu honor.
Que a través de nuestras buenas obras, los demás también Te glorifiquen y juntos construyamos esa fraternidad universal, de la cual el mundo entero está necesitado. AMÉN.

 

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«Las catástrofes naturales nos sitúan en la verdad. A pesar de tantos progresos, no estamos en grado de poder gobernar la realidad en su totalidad. No encontramos respuesta a estos hechos porque hemos perdido el sentido de la grandeza de Dios»

 

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‘Si la técnica no se reconcilia con  la naturaleza, ésta se rebelará’ 12 nov.2000 S. S. Juan Pablo II - Magno

 

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San Pedro Crisólogo (380 ca. 450 ca.) en el Segundo discurso sobre el ayuno: "Son grandes las obras del Señor". Pero esta grandeza que vemos en la grandeza de la creación, este poder, es superado por la grandeza de la misericordia. En efecto, el profeta dijo:”Son grandes las obras de Dios"; y en otro pasaje añade:”Su misericordia es superior a todas sus obras". La misericordia, hermanos, llena el cielo y llena la tierra. (...) Precisamente por eso, la grande, generosa y única misericordia de Cristo, que reservó cualquier juicio para el último día, asignó todo el tiempo del hombre a la tregua de la penitencia. (...) Precisamente por eso, confía plenamente en la misericordia el profeta que no confiaba en su propia justicia:  "Misericordia, Dios mío —dice— por tu bondad" (Sal 50, 3)" (42, 4-5:  Discursos 1-62 bis, Scrittori dell area santambrosiana, 1, Milán-Roma 1996, pp. 299. 301).
Así decimos también nosotros al Señor:  "Misericordia, Dios mío, por tu bondad".

 

 

 

Gracias por visitarnos

VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.

 

Debido a la existencia de páginas excelentes sobre apologética y formación,  lo que se pretende desde aquí es contribuir muy modestamente y sumarse a los que ya se interesan por el Evangelio de Cristo de manera mucho más eficaz.

 

En caso de hallar un documento en desacuerdo con las enseñanzas de la Iglesia Católica, notifíquenos por E-Mail, suministrándonos categoría y URL, para eliminarlo. Queremos proveer sólo documentos fieles al Magisterio."

 

Recomendamos vivamente: EDICIONES RIALP, MADRID, Beatriz Comella,

La Inquisición española, 1998. Con este libro la autora sintetiza la historia y el funcionamiento de la Inquisición española con rasgos esenciales del contexto religioso, social y económico.

 

 Recomendamos vivamente:‘Inquisición’  historia crítica.

Autores: Catedrático e historiador ‘Ricardo García Cárcel’ y la licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Barcelona-España ‘Doris Moreno Martínez’, investigadora. (Editado por Ediciones Temas de Hoy. Esp.). Cerca de doscientos años después de que Juan Antonio Llorente redactara su clásica ‘Historia crítica de la Inquisición’, los autores de este libro han querido escribir una nueva historia crítica del Santo Oficio, elaborada con la intención de huir del resentimiento, del morbo, los sectarismos, pero con fiel memoria –racional y sentimental- de las victimas de aquella institución, que fue muchas cosas al mismo tiempo: tribunal con jurisdicción especial, empresa paraestatal, instrumento aculturador, símbolo de representación y de identificación ideológica, arma en manos de otros poderes, poder en sí mismo. En este libro se examina la poliédrica identidad de la Inquisición y se responde a muchas preguntas que han inquietado a los historiadores: ¿por qué y para qué se creó el Santo Oficio?. ¿Por qué duro tanto? ¿Fueron los inquisidores hombres o demonios? Los procedimientos penales de la Inquisición ¿fueron normales o excepcionales?. ¿Cuántas víctimas hubo?. ¿Fue la Inquisición culpable del atraso cultural español respecto a Europa?. ¿Gozó de la complicidad o del rechazo de la sociedad?. 

Contigo, Señor Jesús, todos seremos compasivos y disfrutaremos de tu Amor.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).