Saturday 29 April 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
Inicio > Leyendas Negras > Leyendas - 19º Luis protestante; escándalo Iglesia pecado; afiladas mordazas

“A un mundo mejor se contribuye solamente haciendo el bien ahora y en primera persona, con pasión y donde sea posible”». «Deus caritas est» - Encíclica de S.S.  Benedicto P.P. XVI - MMVI

 

 

Para no caer en el anacronismo, es necesario tener la humildad y la inteligencia de leer los hechos del pasado no con las categorías mentales de hoy, más, dentro el marco histórico temporal en que se efectuaron. 

 

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Al igual que ocurre con cualquier otra expresión de la mente humana, quizás la objetividad plena es imposible, pero lo que se le pide a cualquier intelectual honrado es que, cuando menos, haga el esfuerzo de buscarla, tenga la valentía de acercarse serena y responsablemente al mayor grado de objetividad histórica posible.

 

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La Masonería tomó su nombre del antiguo gremio de los masones. Éstos eran los artesanos que trabajaban la piedra en la construcción de grandes obras. Con el declive de la construcción de las grandes catedrales en Europa y la propagación del Protestantismo, los gremios de masones comenzaron a decaer y para sobrevivir comenzaron a recibir miembros que no eran masones de oficio. Con el tiempo, estos últimos se hicieron mayoría y los gremios perdieron su propósito original. Pasaron a ser fraternidades con el fin de hacer contactos de negocios y discutir las nuevas ideas que se propagaban en Europa.

 

La gran mezcla crea una nueva identidad anticatólica.

 

Los primeros masones fueron protestantes ingleses. Se sentían "liberados" de una Iglesia dogmática que exige asentimiento a las verdades reveladas. Con la nueva libertad creció la fascinación por la especulación y el sincretismo. Tomaron como patrones a Adán y los patriarcas y se acreditaron arbitrariamente las mayores construcciones de la antigüedad, entre ellas el Arca de Noé, la Torre de Babel, las Pirámides y el Templo de Salomón. Mezclaron las enseñanzas de las antiguas religiones y tomaron libremente de los grupos cultistas, como los rosacruces, los sacerdotes egipcios y las supersticiones paganas de Europa y del Oriente. El objetivo era crear una nueva "gnosis" de inmortalidad.

 

Como parte de su sincretismo, la Masonería no tiene reparo en poner también la Biblia sobre su "altar". Las logias pueden también recibir miembros de cualquier religión. Estos traen sus propios libros sagrados a los que se les da el mismo valor que a la Santa Biblia. En definitiva, todos ellos quedan relegados a un segundo plano.

 

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LUIS Y LOS PROTESTANTES

 

 

Amigo Luis:  

Demasiadas preguntas y demasiado amplias. Contestarlas con rigor requiere un espacio y un tiempo del que carecemos. De todas formas, te daré una primera impresión con palabras sencillas y para personas de una cultura entre mediana y baja, pues las personas de cierto nivel intelectual se supone que están o deben estar enteradas.  

En primer lugar, recuerda que las conversaciones que no contribuyen a que seamos mejores, a amar más a Dios y a nuestros hermanos, no nos llevan más que a enfrentamientos personales y a perder el tiempo. San Pablo en Tm 3, 9-10 nos advierte: “Evita las cuestiones necias, las genealogías y las contiendas y debates sobre la Ley porque son inútiles y vanas. Al sectario, después de una y otra amonestación, evítale” O sea, que antes de entrar en una discusión mira con quién y si merece la pena.

 

¿Por qué los Papas tuvieron que…?

Tras el hundimiento del Imperio Romano, la Iglesia tuvo que hacerse cargo de dirigir al mundo cristiano. Era el único grupo organizado fuera del tribal. Al tener que actuar como políticos, no tuvieron más remedio que ejercer como tales con todas las consecuencias. 

En cuanto a las Cruzadas, fue un movimiento universal del cristianismo contra los árabes, que nos tenían acorralados. En aquella época los árabes crearon el Imperio más grande del mundo, que se extendía desde Portugal hasta la mitad de Asia. Se produjeron guerras ni más ni menos crueles que cualquier otra de su tiempo…o del nuestro 

En  la mentalidad de su época, donde sólo Dios contaba, los que no estaban con Cristo eran nuestros enemigos mortales y debían morir. Los que no estaban con Mahoma eran los enemigos de los árabes y debían morir. Esto mismo ha pasado en las guerras europeas del siglo pasado: fascismo, comunismo y capitalismo han sido otras “religiones” feroces. El comunismo asesinó a más de 100 millones de anticomunistas en sus propios territorios; en Alemania también liquidaron a otros cuantos millones, sólo de judíos murieron más de 6 millones; y así en todos los tiempo y lugares, unos por unos motivo y otros por otros.

 

¿Cuál era el pensamiento general de la época…?

Podríamos decir que hasta hace un siglo no sabían leer y escribir más que los curas y unas pequeñas minorías. El pueblo bastante hacía con poder comer cada día para perder el tiempo en pensar en… el pensamiento general.   Los reyes decidían ir o no a una guerra por motivos religiosos, de orgullo, de soberbia, de vanidad, o por simple estupidez; raramente por razones objetivas o sentido común.  El “mantenella y no enmendalla” forma parte de la historia de muchos países. Esto de liarse a tiros y bofetadas por un “quítame allá esas pajas” va en nuestros genes. Observe a los niños pequeñitos: en cuanto nos descuidamos están liados a golpes y porrazos. Cuando crecen siguen con la misma tarea. A enmendar estos genes vino Cristo. 

En ningún sitio hay un pensamiento general, y mucho menos en los siglos pasados donde cada pueblo o tribu tenía el suyo. Empieza a haberlo ahora con Internet y la Globalización. El pensamiento general lo inventan los historiadores y los poderosos para justificar sus acciones. Pensamiento general ¿en qué materia? ¿ en política, en economía, en deportes, en costumbres, en…?

 

¿Y qué decir sobre los protestantes y la Inquisición española?

Guste o no, la única religión cristiana es la que fundó Cristo. Su doctrina está claramente en los Evangelios, los Hechos de los Apóstoles y la tradición, excepto cuando se las modifica arbitrariamente. El mismo Cristo fundó su Iglesia y personalmente designó un solo jefe: Pedro. Los protestantes y las casi 4000 sectas que andan por ahí metiendo bulla lo saben, y saben que sus respectivas religiones han sido fundadas por un sinnúmero de personajes de todas las clases sociales. Yo he visto a algunos protestantes lamentarse  amargamente por no formar una unidad con una sola doctrina y con un sólo jefe, Papa, Patriarca o como se quiera llamar.  También nos envidian no tener una madre como nosotros tenemos a María. Además Cristo dijo: “Id y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del espíritu Santo, enseñándoles a observar todo cuanto yo os he mandado” Mt 28, 19-20 . Análogamente Lucas nos dice: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. Dijo que “enseñaran”, que “predicaran” no que se     limitaran        a entregar una Biblia a cada persona y que ellos aprendiesen. 

Las riquezas de la Iglesia tuvieron mucho que ver en la separación de Roma. De ellas se apropiaron reyes y nobles y, por entonces, la religión del rey era forzosamente la religión del pueblo. Lo contrario era delito de traición y castigado con la muerte.

 

Respecto a La Inquisición española está ya más que demostrado que fue un juego de niños comparada con las persecuciones y las muertes que provocaron los protestantes en Inglaterra, Alemania , Francia,…En Inglaterra sólo Enrique VIII en pocos años mató a unos  8.000 católicos, más que España en 300 años. En Alemania durante la guerra de los 30 años murieron más de 100.000 personas. En Francia con el calvinismo fueron sacrificados varios miles. Así podríamos seguir, y todo por no creer en la misma religión que el rey

 

La Leyenda Negra Española, se basó en los escritos del Padre Las Casas y otros similares. Sirvió de base para aprovechar muy bien una tremenda propaganda política contra España - El Imperio indiscutible de entonces - Los protestantes ingleses, franceses y holandeses la utilizaron como arma para suplantarnos en América, cosa que no consiguieron. Los crímenes que nos adjudicaron sobre los indígenas fueron infinitamente más pequeños que los que ellos cometieron en América del Norte. Unos simples datos: en Norteamérica, con una extensión poco mayor que Hispano-América, quedan unos dos millones de indios; mientras que en el año 2000, en Méjico había 10,4 millones; en Bolivia, 5,6 millones; en Perú 9 millones….Entonces ¿Quiénes mienten descaradamente? 

Para completar el fariseísmo de los anteriores personajes,  comprobamos que no hablan nunca de los asesinatos en masa, de las deportaciones inhumanas, ni de las muertes directas o indirectas por hambre o explotación a que esas potencias colonizadores han dado lugar en Africa, India, Australia, Camboya, Indochina, y algunas más. Tampoco tienen leyenda negra, negrísima, las dos últimas guerras mundiales, ni   las a   ctuales hambrunas de África. Y, en ninguno de estos casos intervino España.  

Resulta paradójico que haya sido la BBC -la televisión pública   británica- la encargada de reconstruir la imagen de una institución tan   española. como el Santo Oficio de la Inquisición. Y resulta paradójico que sean expertos hispanistas de la talla de Henry   Kamen, Stephen Haliczer o los profesores españoles José Álvarez-Junco y   Jaime Contreras quienes hayan puesto  de manifiesto los tópicos y falsedades que comentamos. 

En estas actuaciones de los protestantes- mejor dicho: de algunos protestantes- subyace un odio demoníaco y un rencor patológico hacia la Iglesia Católica. Una Iglesia con más de dos mil años de existencia, cuando las numerosas iglesias separadas  ninguna llega a los 500 años y otras ni a cien años o incluso semanas  o días. Lo normal sería que en la “feria” de tantas  religiones cada una se limitara a exponer sus virtudes y dejara que el pueblo elijiera; pero nó , para sobresalir, para destacarse, algunos no conocen  mas procedimientos que denigrar a los demás. Farisaísmo y mezquindad arropadas muchas veces con la capa de Cristo.

Otra vez, amigo Luis, cuando esos “señores” le provoquen con preguntas -que previamente han preparado para sacarlas a colación- no entres a su juego, míralos con pena y lástima, reza por ellos y corta  desde el principio. Puedes responder: ¿Pero hombre, aun seguís creyendo en tales payasadas? ¿Cómo dejáis que os sigan tomando el pelo cuatro analfabetos? ¿Por qué no os enteráis de las barbaridades que han hecho vuestros antepasados? Estos interlocutores  no tienen más intenciones que las de humillar a los otros, distinguirse, salvar su amor propio o alimentar una vanidad que no encubre más que rencor, ignorancia y mala fe. 

Cuestión aparte es conversar sobre cualquier tema con personas íntegras, honestas, limpias de corazón que, equivocadas o no, con unas u otras ideas,  merecerán siempre nuestro respeto.

Por otra parte, la vida del verdadero católico es una vida de lucha, de lucha de amor y de paz, y sobre todo, de lucha contra nuestros propios defectos. Las respuestas  que estás buscando están en los Evangelios: el amor, incluso a los enemigos, el perdonar a todos y de todo corazón, el  poner la otra mejilla (Hasta la segunda vez, a partir de ahí...)  . En esta época, la propia formación religiosa, el servicio a nuestros hermanos más necesitados; y muy especialmente, nuestro ejemplo de vida, nuestra santidad personal, constituyen la mejor  defensa y el mejor apostolado que podemos hacer del  catolicismo. Alejo Fernández Pérez - 2004-01-22

 

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… Entonces Plutón ya no es más planeta. VIII.2006

… se equivocaría el Tribunal con Galileo? (efectivamente no),

la ciencia necesita demostración... se buscaba con razón?

…¿o éramos atrasados, o progresa el conocimiento?…

¡Y allí sigue Plutón, entonces!.

«La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano

se eleva hacia la contemplación de la verdad».(VIS,08.I.2004)) S.S.Juan Pablo II

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AFILADAS MORDAZAS CONTRA LA IGLESIA - Las etiquetas coladas con astucia tramposa y de mala intención han hecho algunas temáticas históricas algo espinosas, cuando no, muy difíciles de afrontar con limpidez y objetividad. En la muy marrullera transcripción que hacen de aquellos hechos históricos, ponderan más la mentira - complaciéndose en adulaciones con alto rédito inmediato- que molestar con la verdad. ¡Pero no es ésta la que buscan; por supuesto que no! Lo que siguen buscando, y a estas alturas nadie debiera dejarse engañar por sus charlatanerías, es una maniobra para silenciar la voz más influyente y poderosa que hoy defiende la libertad de todos. Y que la defiende a su propio riesgo –cárcel, vida y muerte- por anunciar a Jesucristo, proclamando el perdón e instruyendo a las gentes. Al contrario de quienes, desde su propio bando, intentan socavar su influencia; se llaman de los nuestros y viven haciendo el juego contrario. A la Iglesia, cuánto le deben muchos, y ¡qué poco les deben ellos a los efímeros matones! En la bruma de la guerra contra la Iglesia se cuelan pifias, trampas y errores y tantas, tantas mentiras y desinformaciones. Lo grave es la incomprensión con que multitud de medios de comunicación, políticos y comentaristas abordan con insensatez el dramático predominio cultural del agnosticismo y del relativismo con el acoso hacia los débiles o desesperados. Ven en los indefensos una incapacidad para “saber hacer”. Quieren pensar por ellos negándoles la libertad y dignidad otorgadas por el creador a cada ser humano, imagen y semejanza de Dios. "Todos los hombres —dice el Concilio—, conforme a su dignidad, por ser personas, es decir, dotados de razón y voluntad libre, (...) se ven impulsados, por su misma naturaleza, a buscar la verdad y, además, tienen la obligación moral de hacerlo, sobre todo la verdad religiosa".

 

¿Qué o quién les tiene puesta la mordaza?

 

Sepamos desenmascarar a todos aquellos que se sienten "poseedores de la verdad" (entre otros: el cientificísmo contemporáneo). Y le endilgan "precisamente esa misma actitud a la Iglesia", acusándola de su "dogmatismo" y ellos son los "dogmáticos absolutos" porque ya han definido (¡y no se nos ocurra contradecirles!), Que la realidad se agota en lo que se puede "comprobar" y por ende, todo conocimiento metafísico y de apertura a la Trascendencia, es "puro imaginario supersticioso", el regreso morbo a una época ya superada por las “luces propias del “espíritu positivo”. Además nadie, pero nadie, lo que se dice nadie, recuerda o no quiere recordar que la Iglesia ¡¡ha sido la única institución que -explícita y universalmente- ha pedido perdón por los errores y faltas en el comportamiento de algunos de sus hijos!!

 

¿De qué lado está la soberbia, entonces?

 

La Iglesia Católica es la única institución religiosa en el mundo que tiene una Academia de Ciencias’, no sólo de índole internacional, sino de la que puede participar cualquier docto científico (con o sin religión), con tal que goce no sólo de un amor desinteresado por la verdad, sino también de reconocida honestidad intelectual…  Siendo así, volvemos a repetir… y hasta el cansancio:

 

¿De qué lado está la soberbia, entonces?

 

¿Qué o quién les tiene puesta la mordaza?

 

¿De qué lado está la soberbia, entonces?

 

Desmitifiquemos a los grandes monstruos sagrados que el hombre de hoy adora, será una manera más de acercarnos desde una  razón que “no tiene miedo a la verdad” desde el mundo material hasta el Fundamento Último de todo lo real, en la necesaria e íntima vinculación entre las ciencias particulares y la Filosofía. VVV.2006.

 

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CATÓLICOS FRENTE A ESCÁNDALOS

 

Un laico, Martín Zavala M.P.D. en   www.defiendetufe.org con su escrito “Madonna, Britney, Christina, El Lesbianismo se enfrenta decididamente a una de las características más penosas de los católicos actuales: aguantarlo todo sin rechistar, calladitos para no molestar, no sea que nos tomen por intransigentes y dogmáticos los que no admiten más ideas que las suyas. Le felicito Señor Martín. Con su autorización procuraré extender sus ideas a un público que no es el de Internet, y a unos “católicos” que dudo  debamos continuar llamándonos así.

Todo católico “verdadero” sabe que Cristo  y María, son padres suyos. También sabe que  estan siendo atacados con ferocidad en todas partes, y por muchas personas.¿ Qué pensarían unos padres, si sus hijos se cruzan con ellos, los miran de reojo, pasan sin decirles ni ¡hola! ; y les dan los espalda,  mientras unos mozalbetes maltratan o se burlan groseramente de esos padres? Seguro que pensaríamos que, para estos hijos,  habría que inventar el infierno, si no existiese. Pues existen estos hijos y existe el infierno, y algunos lo comprobarán tras su muerte.

A Jesús y a María, a nuestros padres,  se los está contínuamente ofendiendo de muchas formas. Veamos algunos casos:

Hace algunos días en la entrega de los premios MTV Music Awards, mientras Britney Spears y Christina Aguilera cantaban se les unió Madonna. En  cierto momento Madonna beso a Britney y a Christina como si fuesen lesbianas. Este espectáculo, como otros miles parecidos,  entró en millones de hogares de todo el mundo, lo vieron  millones de personas, niños y mayores de toda condición, con los efectos consiguientes. ¿Hubo alguna reacción en contra?

Lo realmente grave no es que ellas hagan propaganda de su lesbianismo. Incluso que presuman de ello. Democráticamente tienen sus derechos. Si alguien quiere besarse como lesbianas, actuar como bisexuales, tener relaciones entre varios o acostarse con un perro, esa es su vida. Nosotros no debemos juzgarlas. “Como juzgues serás juzgado…” Lo grave es que esto se haga sin que los católicos, democráticamente también, nos atrevamos a señalar públicamente que eso es un escándalo, una porquería, una basura que hace mucho daño a los niños y a las almas sencillas. Ya se preocupan ellas que esta basura no contamine a sus hijos. Los ajenos no importan.

Millones de personas que dicen creer en Dios, callan y no hacen nada por cambiar todo esto. Incluso aplauden y sonrien para “ir con la corriente”. ¿Qué hay de malo? Esto lo hacen todos, exclaman. Locutores de radio, periodistas, líderes religiosos, programadores de TV, y católicos corrientes se han olvidado de  la doctrina de Cristo y muchos han terminado creyendo que todo esto es bueno y está permitido, mientras acentúan su fariseismo afirmando creer en Dios. Por supuesto, todos cobran a final de mes la paga de Judas.

Las formas modernas de incitar al pecado patente, encubierto o subliminal, tenga el nombre que tenga: lesbianismo, homosexualidad, infidelidad matrimonial, corrupción de mujeres o menores, evasión de impuestos; pornografía, uso de métodos abortivos;… se han extendido como un cáncer en nuestras sociedades opulentas. Lo “progre” consiste hoy en defender, legalizar, presumir y jalear estas actitudes, ante la pasividad, complacencia o cobardia de la mayoría de los católicos y no católicos.

La solución está, como siempre,  donde nadie quiere verla: en Cristo. Ya es hora de proclamar la Verdad sobre Jesucristo, sobre el hombre y sobre la Iglesia. No olvidemos que el silencio puede ser un grave pecado de omisión. El  Evangelio no se impone, se propone, pues la Verdad siempre termina imponiéndose. Ya es hora de que los católicos pasemos a la ofensiva. Nuestras armas son temibles: El Amor y la Cruz, los sacramentos y la oración.

¿Dónde están esas costumbres antiguas que mantenían viva nuestra fe? Recordemos como al pasar frente a un templo nos quitabamos el sombrero y hacíamos la señal de la cruz como signo de respeto;  como a las 12:00 am parábamos el trabajo, rezábamos el Angelus mientras  tañian las campanas; como se acostumbraba a rezar el rosario en familia, y como nuestros mayores bendecían la mesa antes de comer, y daban gracias después. Hoy nos avergonzamos de estas muestras de cariño.. El ambiente nos domina y no sabemos reaccionar. Cristo dijo: “de aquellos que se avergüenzan de mi, yo me avergonzaré de ellos en el Reino de los Cielos”

Mientras tanto, todos los que reniegan de Cristo y su docrina actúan con descaro, sin complejos, mirandonos por encima del hombro y presumiendo de sus obras. Además, ante la pasividad de los cristianos, impunemente, el borracho sin ningún pudor invita a sus amigos a emborracharse;  el drogadicto no lo oculta y trata de crear prosélitos; la prostituta sale en programas de televisión alardeando de su condición; los homosexuales salen del armario y quieren un aplauso.  El deshonesto cuenta a sus amigos como engaña a su esposa. Las jóvenes presumen de no ser vírgenes,  y Madonna en compañía de Britney Spears y de Christina Aguilera, sin vergüenza alguna, hacen su show de lesbianismo con el aplauso de muchos y el silencio de otros…en nombre de la libertad.

¿Qué podemos hacer? Empecemos por cambiar de canal en la TV; después llamar a la empresa por telefóno o mandarles un e-mail tachándolos de puercos,  dejar de comprar su música, escribir a las casas anunciadoras de esos programas amenazándolos con no comprar sus productos.   De paso, dejemos bien claro y con energía  ante los que nos rodean que no debemos tener contemplaciones con los indecentes ni con quienes les aplauden. Hemos levantado tanto la mano, hemos contemporizado tanto con el pecado, que el diablo se debe estar tronchando de risa. Las sectas cuando se las atacan responden inmediatamente, ¿Y nosotros?

Pero ¿Somos o no somos católicos? Si lo somos, vamos a dejarnos de cambalaches, de pamplinas,  de medias tintas,  y a vivir orgullosa y descaradamente como católicos. Si los católicos nos decidiéramos a vivir como tales, en muy poco tiempo acabaríamos con la degradación moral que nos envuelve.

Esto requiere, en primer lugar, conocer a nuestra religión. Pásese por su parroquia y hable con el sacerdote. Déjese guiar ¡No le de vergüenza! Se juega la eternidad. Un católico que desconoce su fe es una hoja que se mueve al capricho de cualquier viento. Es fácil presa del primer charlatán.  Una persona bien formada está vacunada contra todas estas estupideces. ¡ Qué fácil se lo hemos puesto a las sectas destructivas!.  Una persona que utiliza esas poderosas armas que son  los sacramentos, que confiesa, que comulga, que reza  adquiere el valor que se precisa para ser un buen Católico, y para no dejarse engañar por el listillo de turno. Cierto que el cristianismo no está hecho para los cobardes y los tibios;  hace falta mucho coraje para “pasar por la puerta estrecha”; pero con la ayuda de Dios, y pidiéndolo con humildad, ¡sí que podemos!

Los ejércitos van a la guerra con moral y con el debido entrenamiento. ¿Y creemos nosotros, soldados de Cristo, que podemos combatir a los escándalos y vencer en la guerra contra el mal, sin la adecuada formación? Alejo Fernández Pérez - 2004-01-22

 

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Martirio de San Andrés

 

La Iglesia no «fabrica» santos

 

En España se hacen con cierta frecuencia críticas contra los obispos que promueven las causas de beatificación de los mártires de la persecución religiosa de los años treinta y contra el mismo Papa que los eleva a los altares. Se aducen como argumentos para decir que esto no es oportuno manidos tópicos: Reabre viejas heridas; aviva los tristes recuerdos de una guerra fraticida; y revela el anquilosamiento político y social de la Iglesia

Han pasado ya más de sesenta años de aquella tragedia y parece ridículo a estas alturas seguir dando vueltas al tema de las viejas heridas, que están más que cicatrizadas en una España que el próximo año cumplirá veinticinco de democracia. Ya va siendo hora de que asumamos nuestro pasado con perspectiva histórica, porque la mayoría de españoles nacimos después de 1939. La guerra civil tiene que ser estudiada como las guerras púnicas o las carlistas. Pero hay algunos interesados todavía en mantener el fuego vivo y la llama ardiente; es decir, en perpetuar la división entre los españoles.

Razonan así algunos medios de comunicación expertos en calumniar, denigrar, ridiculizar y violar los sentimientos religiosos de la mayoría de los españoles. Pero son, eso sí, muy respetuosos con el Islam, con los hebreos y con las religiones y filosofías orientales, con los que no se meten nunca, con respeto hacia todas las creencias. ¡Qué paradoja!

 

EL FANTASMA DE LA CRUZADA

Estas críticas me recuerdan un informe que el embajador francés Labonne envió en 1937 a París, diciendo: La España republicana se dice democrática& Hace mucho tiempo ha aceptado el ejercicio del culto protestante y del culto israelita (apenas había entonces protestantes y hebreos). Pero permanece muda hacia el catolicismo y no le tolera en absoluto. Para ella el catolicismo no merece ni la libre conciencia, ni el libre ejercicio del culto.

Estos medios de comunicación se consideran progres y modernos, pero son dogmáticos e intolerantes con quienes no piensan como ellos. Tienen a gala sacudirle leña a la Iglesia y decirle lo que tiene que hacer. Y, para asustarla cuando no hace lo que ellos quieren, sacan a relucir el fantasma de la cruzada, término que sólo ellos usan por intereses evidentemente partidistas. Pero hay que estar muy atentos para no picar en el anzuelo.

Quienes defienden tan extrañas tesis están hartos de hacer homenajes, levantar monumentos, dedicar calles y plazas a personajes -algunos de ellos muy funestos- responsables de la tragedia que vivió aquella España, hoy plenamente rehabilitados. Han hecho y siguen haciendo exactamente lo mismo que los nacionales al terminar la guerra con los suyos. Tienen derecho a ello porque son descendientes de la legalidad republicana, aunque espúreos, pero el maniqueísmo y el sectarismo son evidentes.

Lo triste del caso es que muchos católicos, e incluso algunos curas, frailes y monjas, se han creído la fábula y también se indignan y protestan porque el Papa crea división y reabre viejas heridas cuando fabrica santos, aunque lo ha hecho con gran prudencia pasado ya más de medio siglo de aquellos sucesos: es decir, el tiempo previsto por PabloVI, que no consideró oportuno hacerlo hasta que a España volviera la democracia plena.

Saben que mienten cuando acusan al Papa de beatificar a los del bando nacional, porque esto es falso, ya que los mártires no eran de ningún bando político. En la zona republicana fueron martirizados por ser sacerdotes y no de porque eran nacionales. No fueron caídos en acciones de guerra, ni víctimas de la represión ideológica, sino mártires de la fe católica. ¿Qué sentido, si no, tenía destruir iglesias y objetos de culto?

 

UNA IGLESIA NUEVA

¿Qué decir, entonces, de los Hermanos de La Salle de Turón, que serán canonizados el próximo 21 de noviembre? Éstos fueron martirizados en 1934 cuando todavía faltaban dos años para la guerra y ninguno de ellos se había metido jamás en política. Todos estaban cumpliendo su misión de educadores de los hijos de los mineros asturianos.

El Papa ha canonizado y beatificado a un gran número de hombres y mujeres de los cinco continentes, de toda edad, raza y condición.Son cerca de 300 los santos y casi mil los beatos de estos veintiún años de pontificado. Entre ellos hay más de 400 mártires del siglo XX, de los cuales 230 son españoles. En España hubo cerca de 10.000 mártires.

De este modo, el Papa da al mundo el testimonio de que la Iglesia, a pesar de las miserias e infidelidad al Evangelio de sus hijos, en todos los tiempos, pero sobre todo en el siglo XX, ha sido una Iglesia en la que ha florecido la santidad evangélica, no de forma excepcional o esporádica, sino en formas extraordinariamente numerosas y diversas. Es la demostración más evidente de la vitalidad de una Iglesia que no está anquilosada, como algunos dicen, sino muy viva, cada vez más viva.

La Iglesia no fabrica santos, como se dice.Los santos son personas como nosotros, que se santificaron con su vida, con su trabajo y con su testimonio de fe, esperanza y caridad. Y algunos de ellos con la prueba del martirio.

La Iglesia ni los inventa ni los fabrica; lo único que hace la Iglesia al beatificarlos es animar a los cristianos de hoy a emprender el camino de la santidad, tratando de vivir el Evangelio incluso cuando las situaciones son difíciles y peligrosas para la misma vida. Porque nuestro mundo necesita el testimonio no de personajes efímeros y vacíos de contenido sino de gigantes de fe y de la caridad; sobre todo de los mártires, esos auténticos atletas del Evangelio que a lo largo del sigloXX han muerto en cualquier parte del mundo y son portadores de un mensaje de paz, tolerancia, comprensión y reconciliación.

En este mundo no recibieron medallas de oro ni de plata, ni premios ni galardones; no ocuparon las portadas de periódicos y revistas. Pero ganaron la palma del martirio con el testimonio de su vidas santas coronadas con el derramamiento de la sangre.

Por ello, hacen muy bien los obispos promoviendo sus causas de beatificación y hace mucho mejor el Papa al reconocer que se hicieron santos. Por eso los eleva a los altares como modelos dignos de imitación.

Agradecemos a «conoze.com» 2006-02-16

 

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Historia - El cristiano está advertido de que es necesario conocer la historia para distinguir los hechos. El cristiano a sus hermanos advierte que es imprescindible estudiar la historia para comprender el contexto histórico de los hechos. El cristiano nota que conociendo la historia, se percibe la riqueza de la Tradición, repara la grandeza del Magisterio y la magnanimidad de la salvación en la Escritura enseñada por la Iglesia.

 

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Historia - La historia de la Iglesia es una historia de muchos y diversos movimientos de reforma. Ver el libro de san Cipriano, De lapsis, escrito poco después de la persecución de Decio del año 250-251

 

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Historia - «Conocer y profundizar el pasado de un pueblo es afianzar y enriquecer su propia identidad. ¡No rompáis con vuestras raíces cristianas! Sólo así seréis capaces de aportar al mundo». S. S. Juan Pablo II – Madrid. 2003.05

 

Visión objetiva: Con frecuencia en los análisis históricos se peca de falta de objetividad por juzgar con valores actuales los sucesos del pasado. Esto no significa relativizar el juicio valórico de los sucesos, sino extirpar ciertos moralismos actuales que no son reales, que suponen una "moral" moderna y postmoderna que juzga enloquecidamente las cosas. Desde una perspectiva objetiva tenemos que condenar sin reserva los errores ocurridos en l período analizado, pero sin rasgar vestiduras por la "monstruosa" noticia del descubrimiento y civilización europea en América, maldiciendo la hora en que se produjo al estilo del cuestionado activista verde Jacques Cousteau quien declaró en 1992 que la llegada de la Colón a América "fue un desastre peor que la lluvia de meteoritos que acabó con los dinosaurios en la prehistoria".

Aquí la premisa tribalista de "cada uno en su tierra sin invadir otra" queda desvanecida por el absurdo ante el dinamismo y realidad de la historia. Toda civilización es el fruto de una mezcla frecuentemente nada pacífica. La misma epopeya del Pueblo de Dios suponía conquistar una tierra prometida ocupada por tribus locales. Los mismos europeos provienen de invasiones y nuevas invasiones que mezclaron sus sangres e hicieron nacer las distintas culturas que dan alma al Viejo Mundo.

 

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Frente a la historia - «La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad». (VIS, 8.I.2004)) S.S. Juan Pablo II.

 

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Historia - «Una investigación histórica, libre de prejuicios y vinculada únicamente con la documentación científica es insustituible para derrumbar las barreras entre los pueblos» (S. S. Juan Pablo II – P.P.)

 

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Historia - Al estudiar la historia, se suele hacer desde los prejuicios de la mentalidad actual, cosa que esteriliza la  labor principal del historiador. No podemos dar a conocer unos hechos del pasado sin antes reflejar el imaginario colectivo de la época donde tuvieron lugar.

 

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Historia - “La Iglesia es siempre joven y el futuro siempre pertenece a la Iglesia. Todos los otros regímenes que parecían muy fuertes han caído, ya no existen, sobrevive la Iglesia; siempre un nuevo nacimiento pertenece a las generaciones. Confianza, ésta es realmente la nave que lleva a puerto”. Cardenal Ratzinger 2001.

 

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«La escritura de la historia se ve obstaculizada a veces por presiones ideológicas, políticas o económicas; en consecuencia, la verdad se ofusca y la misma historia termina por encontrarse prisionera de los poderosos. El estudio científico genuino es nuestra mejor defensa contra las presiones de ese tipo y contra las distorsiones que pueden engendrar» (1999). S.S. JUAN PABLO II – MAGNO

 

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Historia - Iglesia y la libertad - ¿O de los mártires de la persecución religiosa en España de 1936 a 1939; o del totalitarismo nazi? No está de más recordar lo que de éste escribió el judío Albert Einstein, en el Time Magazine de diciembre de 1940: «Por ser un amante de la libertad, cuando tuvo lugar la revolución en Alemania (la llegada de Hitler) miré con confianza hacia las universidades, sabiendo que siempre se habían enorgullecido de su devoción a la causa de la verdad. Pero las universidades permanecieron en silencio. Entonces miré a los grandes editores de periódicos que en ardientes editoriales proclamaban su amor por la libertad. Pero también ellos, como las universidades, se redujeron al silencio, sofocados en el curso de pocas semanas. Solamente la Iglesia se opuso plenamente a la campaña de Hitler que pretendía suprimir la verdad. Nunca había tenido un interés especial por la Iglesia, pero ahora siento por ella un gran amor y admiración, porque solamente la Iglesia tuvo el coraje y la perseverancia de defender la libertad intelectual y la libertad moral. Debo confesar que aquello que antes había despreciado, ahora lo admiro incondicionalmente». Albert Einstein

 

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HISTORIA: -Según una definición no menos acertada que otras, la historia es el conjunto de todos los hechos ocurridos en tiempos pasados.

Según otra más prolija, puede considerarse la historia, y es también definición que muchos historiadores consideran válida, como la narración y el estudio de los hechos del pasado, públicos y privados, pero trascendentes, merecedores de recuerdo, y su relación con el hombre civilizado y las sociedades humanas.

Pero algunos historiadores prefieren el término investigación a narración. Recogen la opinión de Volney: «La palabra historia parece haber sido empleada por los antiguos en una acepción muy diferente de la de los modernos; los griegos, sus autores, entendían por ella una persquisición, una investigación hecha con cuidado. Y en ese sentido la emplea Herodoto».

Hay otras definiciones del término historia, supongo que muchas, mas para entendernos en la divagación con que hoy pienso perder el tiempo, creo que con estas dos tenemos bastante.

Recientemente ha surgido de manera todavía imprecisa este otro término: retrohistoria, que algunos utilizan humorísticamente y otros, que lo toman más en serio, lo entienden como opuesto a la historia, pero en realidad no es así, sino que significa un modo diferente de describir o investigar -o quizás simplemente de ordenar para su estudio- los acontecimientos históricos.

La retrohistoria es opuesta a la historia, tal como a la historia se la ha entendido hasta ahora, pero no la niega ni la rechaza sino que la complementa. Y pretende dotarla de mayor eficacia. Esta es su intención y lo que impulsa a los historiadores partidarios de esta tendencia.

En la historia destaca, y esta es la voluntad del historiador, la narración (o investigación) de la sucesión de los hechos, de su encadenamiento desde el remoto ayer hasta el presente, sin adentrarse vanamente en las incógnitas del insondable futuro.

Aun siendo opuestas, en algo se asemejan la historia y la retrohistoria: en ambas se trabaja con materiales inexistentes. Inexistentes en el momento en que alguien se dispone a trabajar sobre ellos. No se diferencian en la calidad de dichos materiales sino en el orden en que se narra su aparición y su fugaz existencia.

Puede aceptarse la idea, sostenida por algunos comentaristas actuales, de que el concepto de retrohistoria ha surgido de la necesidad de estudiar no sólo los acontecimientos históricos sino, casi podría afirmarse que muy primordialmente, las respectivas causas de esos acontecimientos.

Poco importa al hombre conocer lo que ha sucedido o lo que está sucediendo, para bien o para mal, si desconoce el porqué del suceso, su causa. Al no conocerse las causas de los acontecimientos la historia pierde lo que puede tener para el ser humano de enseñanza provechosa y quedarse en mero entretenimiento.

Esta causa siempre necesariamente fue anterior al acontecimiento. El investigador histórico debe, por consiguiente, retroceder en el tiempo en vez de avanzar o de quedarse quieto o de saltarse varios siglos de un golpe o de embarcarse con Herbert George Wells en viajes al futuro. Pero he aquí que la causa suele ser al mismo tiempo un acontecimiento y, por lo tanto, el investigador histórico, si es consciente y riguroso, deberá investigar también la causa de este acontecimiento, retrocediendo, por lo tanto, en el tiempo histórico; y al proceder así sucesivamente se hallará inmerso en plena retrohistoria. Y para ello habrá utilizado un cambio radical de perspectiva.

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Análisis histórico - Con frecuencia en los análisis históricos se peca de falta de objetividad por juzgar con valores actuales los sucesos del pasado. Esto no significa relativizar el juicio valórico de los sucesos, sino extirpar ciertos moralismos actuales que no son reales, que suponen una "moral" moderna y postmoderna que juzga enloquecidamente las cosas. Desde una perspectiva objetiva tenemos que condenar sin reserva los errores ocurridos en l período analizado, pero sin rasgar vestiduras por la "monstruosa" noticia del descubrimiento y civilización europea en América, maldiciendo la hora en que se produjo al estilo del cuestionado activista verde Jacques Cousteau quien declaró en 1992 que la llegada de la Colón a América "fue un desastre peor que la lluvia de meteoritos que acabó con los dinosaurios en la prehistoria"

Aquí la premisa tribalista de "cada uno en su tierra sin invadir otra" queda desvanecida por el absurdo ante el dinamismo y realidad de la historia. Toda civilización es el fruto de una mezcla frecuentemente nada pacífica. La misma epopeya del Pueblo de Dios suponía conquistar una tierra prometida ocupada por tribus locales. Los mismos europeos provienen de invasiones y nuevas invasiones que mezclaron sus sangres e hicieron nacer las distintas culturas que dan alma al Viejo Mundo.

 

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Historia - La conciencia renacentista e ilustrada era mucho menos cristiana que la conciencia medieval. La conciencia de aquellos cristianos toleró la esclavitud más o menos como la conciencia actual de muchos cristianos e ilustrados filántropos ha resistido que el comunismo haya matado más de cien millones de hombres, sin mayores aspavientos, o como tolera que la matanza de los niños inocentes, por el aborto, se haya hecho legal y subsidiada.

 

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Historia - La tolerancia que emanaba de Roma hacia los judíos no siempre era respetada por muchos obispos y predicadores, que consideraban que la presencia judía no acarreaba ningún bien, y lanzaron contra los judíos toda clase de invectivas. En 1199, Inocencio III publicó la Constitutio contra iudaeis, estableciendo las normas de obligado cumplimiento para los cristianos en relación con los judíos: estancia legal en tierra cristiana, protección de personas y bienes, conservación de la fe mosaica, inviolabilidad de sinagogas y cementerios. Para la Iglesia, el judaísmo se presentaba como el depósito de la revelación de la Verdad hasta la llegada de Jesucristo y, un día, acabarían por llegar al "nuevo" Israel.

 

Lutero, como padre espiritual de la Alemania moderna, tiene una responsabilidad muy grave en el proceso de odio que se desarrolló contra los judíos.

 

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DISCERNIR - A todos se les pide el saber cultivar un atento discernimiento y una constante vigilancia, madurando una sana capacidad crítica ante la fuerza persuasiva de tantos medios de comunicación que no cesan de inventar, suponer o repetir ‘leyendas negras’, difamaciones o mentiras históricas… mienten sabiendo de mentir.

Los que escuchan no deben ser obligados a imposiciones ni compromisos, engaño o manipulación. Jesús enseña que la comunicación es un acto moral “El hombre bueno, del buen tesoro saca cosas buenas y el hombre malo, del tesoro malo saca cosas malas. Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio. Porque por tus palabras serás declarado justo y por tus palabras serás condenado” (Mt 12, 35-37).

“Por tanto, desechando la mentira, hablad con verdad cada cual con su prójimo, pues somos miembros los unos de los otros. […]No salga de vuestra boca palabra dañosa, sino la que sea conveniente para edificar según la necesidad y hacer el bien a los que os escuchen” (Ef 4, 25.29).

 

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Derechos - Señor del mundo, Padre de todos los hombres, por medio de tu Hijo nos has pedido amar a los enemigos, hacer bien a los que nos odian y orar por los que nos persiguen. Muchas veces, sin embargo, los cristianos han desmentido el Evangelio y, cediendo a la lógica de la fuerza, han violado los derechos de etnias y pueblos; despreciando sus culturas y tradiciones religiosas: muéstrate paciente y misericordioso con nosotros y perdónanos. Por Cristo nuestro Señor. R. Amén.

 

Cieza de León 1518?-1560 reconoce que en aquella empresa hubo crueldades, pero asegura que no todos actuaron así, «porque yo sé y vi muchas veces hacer a los indios, buenos tratamientos por hombres templados y temerosos de Dios, que curaban a los enfermos». Sus escritos denotan un hombre de religiosidad profunda, compadecido de los indios al verlos sujetos a los engaños y esclavitudes del demonio...

 

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Iglesia – de hombres pecadores. Por desgracia, en el seno de la Iglesia, que está constituida por hombres, no faltan los pecadores, sobre todo cuando no se vive el precepto de la caridad, que es esencial y es el primero para un cristiano. De este modo se produce un antitestimonio de Jesucristo. La muchedumbre inmensa de los mártires testifica con su sangre la fidelidad de la Iglesia a Jesucristo, porque, aunque haya en ella pecadores, es a la vez una Iglesia de mártires, es decir, de cristianos auténticos, que han practicado su fe en Cristo y su caridad hacia los hermanos, incluidos los enemigos, hasta el sacrificio, no sólo de su vida, sino también con frecuencia de su honra, habiendo tenido que soportar humillaciones tremendas, entre otras la de ser tachados de traidores y farsantes.

Faltas del pasado - No podemos ocultar que muchos que profesaban ser discípulos de Jesús han cometido errores a lo largo de la historia. Con frecuencia, ante problemas graves, han pensado que primero se debía mejorar la tierra y después pensar en el cielo. La tentación ha sido considerar que, ante necesidades urgentes, en primer lugar se debía actuar cambiando las estructuras externas. Para algunos, la consecuencia de esto ha sido la transformación del cristianismo en moralismo, la sustitución del creer por el hacer. Por eso, mi predecesor de venerada memoria, Juan Pablo II, observó con razón: «La tentación actual es la de reducir el cristianismo a una sabiduría meramente humana, casi como una ciencia del vivir bien. En un mundo fuertemente secularizado, se ha dado una “gradual secularización de la salvación”, debido a lo cual se lucha ciertamente en favor del hombre, pero de un hombre a medias, reducido a la mera dimensión horizontal. En cambio, nosotros sabemos que Jesús vino a traer la salvación integral»[Enc.Redemptoris missio.]

S.S. Benedicto PP XVI: MMVI.

 

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Petición de perdón - Para concluir, quisiera haceros partícipes de una reflexión, que me interesa particularmente. La petición de perdón, de la que tanto se habla en este período, atañe en primer lugar a la vida de la Iglesia, a su misión de anunciar la salvación, a su testimonio de Cristo, a su compromiso en favor de la unidad, en una palabra, a la coherencia que debe caracterizar a la existencia cristiana. Pero la luz y la fuerza del Evangelio, del que vive la Iglesia, pueden iluminar y sostener, de modo sobreabundante, las opciones y las acciones de la sociedad civil, en el pleno respeto a su autonomía. Por este motivo, la Iglesia no deja de trabajar, con los medios que le son propios, en favor de la paz y de la promoción de los derechos del hombre. En el umbral del tercer milenio, es legítimo esperar que los responsables políticos y los pueblos, sobre todo los que se hallan implicados en conflictos dramáticos, alimentados por el odio y el recuerdo de heridas a menudo antiguas, se dejen guiar por el espíritu de perdón y reconciliación testimoniado por la Iglesia, y se esfuercen por resolver sus contrastes mediante un diálogo leal y abierto. 31. X. 1998 S.S. Juan Pablo II – Magno

 

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Sín más va hecho un correcto juicio histórico.

 

HECHOS HISTÓRICOS - Se perfilan así diversos interrogantes: ¿se puede hacer pesar sobre la conciencia actual una culpa vinculada a fenómenos históricos irrepetibles, como las cruzadas o la inquisición? ¿No es demasiado fácil juzgar a los protagonistas del pasado con la conciencia actual (como hacen escribas y fariseos, según Mt 23,29-32), como si la conciencia moral no se hallara situada en el tiempo? ¿Se puede acaso, por otra parte, negar que el juicio ético siempre tiene vigencia, por el simple hecho de que la verdad de Dios y sus exigencias morales siempre tienen valor? Cualquiera que sea la actitud a adoptar, ésta debe confrontarse con estos interrogantes y buscar respuestas que estén fundadas en la revelación y en su transmisión viva en la fe de la Iglesia. La cuestión prioritaria es, por tanto, la de esclarecer en qué medida las peticiones de perdón por las culpas del pasado, sobre todo cuando se dirigen a grupos humanos actuales, entran en el horizonte bíblico y teológico de la reconciliación con Dios y con el prójimo.  

 

La identificación de las culpas del pasado de las que enmendarse implica, ante todo, un correcto juicio histórico, que sea también en su raíz una valoración teológica. Es necesario preguntarse: ¿qué es lo que realmente ha sucedido?, ¿qué es exactamente lo que se ha dicho y hecho? Solamente cuando se ha ofrecido una respuesta adecuada a estos interrogantes, como fruto de un juicio histórico riguroso, podrá preguntarse si eso que ha sucedido, que se ha dicho o realizado, puede ser interpretado como conforme o disconforme con el Evangelio, y, en este último caso, si los hijos de la Iglesia que han actuado de tal modo habrían podido darse cuenta a partir del contexto en el que estaban actuando. Solamente cuando se llega a la certeza moral de que cuanto se ha hecho contra el Evangelio por algunos de los hijos de la Iglesia y en su nombre habría podido ser comprendido por ellos como tal, y en consecuencia evitado, puede tener sentido para la Iglesia de hoy hacer enmienda de culpas del pasado.

 

La relación entre «juicio histórico» y «juicio teológico» resulta, por tanto, compleja en la misma medida en que es necesaria y determinante. Se requiere, por ello, ponerla por obra evitando los desvaríos en un sentido y en otro: hay que evitar tanto una apologética que pretenda justificarlo todo, como una culpabilización indebida que se base en la atribución de responsabilidades insostenibles desde el punto de vista histórico. Juan Pablo II ha afirmado respecto a la valoración histórico-teológica de la actuación de la Inquisición: «El Magisterio eclesial no puede evidentemente proponerse la realización de un acto de naturaleza ética, como es la petición de perdón, sin haberse informado previamente de un modo exacto acerca de la situación de aquel tiempo. Ni siquiera puede tampoco apoyarse en las imágenes del pasado transmitidas por la opinión pública, pues se encuentran a menudo sobrecargadas por una emotividad pasional que impide una diagnosis serena y objetiva... Ésa es la razón por la que el primer paso debe consistir en interrogar a los historiadores, a los cuales no se les pide un juicio de naturaleza ética, que rebasaría el ámbito de sus competencias, sino que ofrezcan su ayuda para la reconstrucción más precisa posible de los acontecimientos, de las costumbres, de las mentalidades de entonces, a la luz del contexto histórico de la época» 

 

La interpretación de la historia

 

¿Cuáles son las condiciones de una correcta interpretación del pasado desde el punto de vista del conocimiento histórico? Para determinarlas hay que tener en cuenta la complejidad de la relación que existe entre el sujeto que interpreta y el pasado objeto de interpretación; en primer lugar se debe subrayar la recíproca extrañeza entre ambos. Eventos y palabras del pasado son ante todo «pasados»; en cuanto tales son irreductibles totalmente a las instancias actuales, pues poseen una densidad y una complejidad objetivas, que impiden su utilización únicamente en función de los intereses del presente. Hay que acercarse, por tanto, a ellos mediante una investigación histórico‑crítica, orientada a la utilización de todas las informaciones accesibles de cara a la reconstrucción del ambiente, de los modos de pensar, de los condicionamientos y del proceso vital en que se sitúan aquellos eventos y palabras, para cerciorarse así de los contenidos y los desafíos que, precisamente en su diversidad, plantean a nuestro presente.

 

En segundo lugar, entre el sujeto que interpreta y el objeto interpretado se debe reconocer una cierta copertenencia, sin la cual no podría existir ninguna conexión y ninguna comunicación entre pasado y presente; esta conexión comunicativa está fundada en el hecho de que todo ser humano, de ayer y de hoy, se sitúa en un complejo de relaciones históricas y necesita, para vivirlas, de una mediación lingüística, que siempre está históricamente determinada. ¡Todos pertenecemos a la historia! Poner de manifiesto la copertenencia entre el intérprete y el objeto de la interpretación, que debe ser alcanzado a través de las múltiples formas en las que el pasado ha dejado su testimonio (textos, monumentos, tradiciones...), significa juzgar si son correctas las posibles correspondencias y las eventuales dificultades de comunicación con el presente, puestas de relieve por la propia comprensión de las palabras o de los acontecimientos pasados; ello requiere tener en cuenta las cuestiones que motivan la investigación y su incidencia sobre las respuestas obtenidas, el contexto vital en que se actúa y la comunidad interpretadora, cuyo lenguaje se habla y a la cual se pretenda hablar. Con tal objetivo es necesario hacer refleja y consciente en el mayor grado posible la precomprensión, que de hecho se encuentra siempre incluida en cualquier interpretación, para medir y atemperar su incidencia real en el proceso interpretativo.

 

Finalmente, entre quien interpreta y el pasado objeto de interpretación se realiza, a través del esfuerzo cognoscitivo y valorativo, una ósmosis («fusión de horizontes»), en la que consiste propiamente la comprensión. En ella se expresa la que se considera inteligencia correcta de los eventos y de las palabras del pasado; lo que equivale a captar el significado que pueden tener para el intérprete y para su mundo. Gracias a este encuentro de mundos vitales, la comprensión del pasado se traduce en su aplicación al presente: el pasado es aprehendido en las potencialidades que descubre, en el estímulo que ofrece para modificar el presente; la memoria se vuelve capaz de suscitar nuevo futuro.

 

A una ósmosis fecunda con el pasado se accede merced al entrelazamiento de algunas operaciones hermenéuticas fundamentales, correspondientes a los momentos ya indicados de la extrañeza, de la copertenencia y de la comprensión verdadera y propia. Con relación a un «texto» del pasado, entendido en general como testimonio escrito, oral, monumental o figurativo, estas operaciones pueden ser expresadas del siguiente modo: «1) comprender el texto, 2) juzgar la corrección de la propia inteligencia del texto y 3) expresar la que se considera inteligencia correcta del texto» 66. Captar el testimonio del pasado quiere decir alcanzarlo del mejor modo posible en su objetividad, a través de todas las fuentes de que se pueda disponer; juzgar la corrección de la propia interpretación significa verificar con honestidad y rigor en qué medida pueda haber sido orientada, o en cualquier caso condicionada, por la precomprensión o por los posibles prejuicios del intérprete; expresar la interpretación obtenida significa hacer a los otros partícipes del diálogo establecido con el pasado, sea para verificar su relevancia, sea para exponerse a la confrontación con otras posibles interpretaciones.

 

Para que la Iglesia realice un adecuado examen de conciencia histórico delante de Dios, con vistas a la propia renovación interior y al crecimiento en la gracia y en la santidad, es necesario que sepa reconocer las «formas de antitestimonio y de escándalo» que se han presentado en su historia, en particular durante el último milenio. No es posible llevar a cabo una tarea semejante sin ser conscientes de su relevancia moral y espiritual. Ello exige la definición de algunos términos clave, además de la formulación de algunas precisiones necesarias en el plano ético. MM.

 

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La Inquisición española - EDICIONES RIALP, MADRID, Beatriz Comella, La Inquisición española, 1998. Con este libro la autora sintetiza la historia y el funcionamiento de la Inquisición española con rasgos esenciales del contexto religioso, social y económico.

 

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Historia – Inquisición - En efecto, la imposibilidad de acceder a la totalidad de la verdad partiendo de una disciplina particular es una convicción hoy ampliamente compartida. Por consiguiente, es necesaria la colaboración entre representantes de las diversas ciencias. Además, en cuanto se afronta un asunto complejo, los investigadores sienten la necesidad de aclaraciones recíprocas, respetando obviamente las competencias de cada uno. Por este motivo, la Comisión histórico-teológica para la preparación del gran jubileo con razón ha considerado que no podía reflexionar de modo adecuado sobre el fenómeno de la Inquisición sin escuchar antes a expertos en las ciencias históricas, cuya competencia fuera reconocida universalmente.

 

La cuestión, que guarda relación con el ámbito cultural y las concepciones políticas del tiempo es, en su raíz, exquisitamente teológica y supone una mirada de fe a la esencia de la Iglesia y a las exigencias evangélicas, que regulan su vida. Ciertamente, el Magisterio de la Iglesia no puede proponerse realizar un acto de naturaleza ética, como es la petición de perdón, sin antes informarse exactamente sobre la situación de ese tiempo. Pero tampoco puede apoyarse en las imágenes del pasado transmitidas por la opinión pública, ya que a menudo tienen una sobrecarga de emotividad pasional que impide un diagnóstico sereno y objetivo. Si no tuviera en cuenta esto, el Magisterio faltaría a su deber fundamental de respetar la verdad. Por eso, el primer paso consiste en interrogar a los historiadores, a los que no se les pide un juicio de naturaleza ética, que sobrepasaría el ámbito de sus competencias, sino que contribuyan a la reconstrucción lo más precisa posible de los acontecimientos, de las costumbres y de la mentalidad de entonces, a la luz del marco histórico de la época.

Sólo cuando la ciencia histórica haya podido reconstruir la verdad de los hechos, los teólogos y el mismo Magisterio de la Iglesia estarán en condiciones de dar un juicio objetivamente fundado.

En el umbral del tercer milenio, es legítimo esperar que los responsables políticos y los pueblos, sobre todo los que se hallan implicados en conflictos dramáticos, alimentados por el odio y el recuerdo de heridas a menudo antiguas, se dejen guiar por el espíritu de perdón y reconciliación testimoniado por la Iglesia, y se esfuercen por resolver sus contrastes mediante un diálogo leal y abierto.

Confío este deseo mío a vuestra consideración y a vuestra oración. Y, al tiempo que invoco sobre cada uno la constante protección divina, os aseguro mi recuerdo en la oración y de buen grado os imparto a vosotros y a vuestros seres queridos una especial bendición apostólica. 31.10.1998 S. S. Juan Pablo II . Magno

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Se perfilan así diversos interrogantes: ¿se puede hacer pesar sobre la conciencia actual una culpa vinculada a fenómenos históricos irrepetibles, como las cruzadas o la inquisición? ¿No es demasiado fácil juzgar a los protagonistas del pasado con la conciencia actual (como hacen escribas y fariseos, según Mt 23,29-32), como si la conciencia moral no se hallara situada en el tiempo? ¿Se puede acaso, por otra parte, negar que el juicio ético siempre tiene vigencia, por el simple hecho de que la verdad de Dios y sus exigencias morales siempre tienen valor? Cualquiera que sea la actitud a adoptar, ésta debe confrontarse con estos interrogantes y buscar respuestas que estén fundadas en la revelación y en su transmisión viva en la fe de la Iglesia. La cuestión prioritaria es, por tanto, la de esclarecer en qué medida las peticiones de perdón por las culpas del pasado, sobre todo cuando se dirigen a grupos humanos actuales, entran en el horizonte bíblico y teológico de la reconciliación con Dios y con el prójimo.  

 

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Eliminar la calumnia de nuestra lengua, evitar toda acción que pueda causar daño a nuestro hermano, no difamar a los que viven a nuestro lado cada día.

 

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Iglesia – “Cada cual mira a la Iglesia según el estado de su propio corazón: Unos ven en la Iglesia solo pecadores y la condenan. Otros miran a sus santos con la esperanza de llegar a ser como ellos. Prefiero mirar a los santos, sabiendo que, de pecadores que eran, Cristo los transformó en hombres nuevos. Esa es la grandeza incomparable de la Iglesia”. Pbro. Jordi Rivero

 

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Iglesia - San Agustín a sus fieles: «Los santos mismos no están libres de pecados diarios. La Iglesia entera dice: Perdónanos nuestros pecados. Tiene, pues, manchas y arrugas (Ef 5,27). Pero por la confesión se alisan las arrugas, por la confesión se lavan las manchas. La Iglesia está en oración para ser purificada por la confesión, y estará así mientras vivieren hombres sobre la tierra» (Sermo 181, 5,7 en PL 38, 982)

 

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Historia e Iglesia - Lo que tiene lejos a ciertas personas de la Iglesia institucional son, en la mayoría de las ocasiones, los defectos, las incoherencias, los errores de los líderes: inquisición, procesos, mal uso del poder y del dinero, escándalos. Todas cosas, lamentablemente, ciertas, si bien frecuentemente exageradas y contempladas fuera de todo contexto histórico. Los sacerdotes somos los primeros en darnos cuenta de nuestra miseria e incoherencia y en sufrirla.

Los ministros de la Iglesia son «elegidos entre los hombres» y están sujetos a las tentaciones y a las debilidades de todos. Jesús no intentó fundar una sociedad de perfectos. ¡El Hijo de Dios –decía el escritor escocés Bruce Marshall-- vino a este mundo y, como buen carpintero que se había hecho en la escuela de José, recogió los pedacitos de tablas más descoyuntados y nudosos que encontró y con ellos construyó una barca –la Iglesia-- que, a pesar de todo, resiste el mar desde hace dos mil años!

Hay una ventaja en los sacerdotes «revestidos de debilidad»: están más preparados para compadecer a los demás, para no sorprenderse de ningún pecado ni miseria, para ser, en resumen, misericordiosos, que es tal vez la cualidad más bella en un sacerdote. A lo mejor precisamente por esto Jesús puso al frente de los apóstoles a Simón Pedro, quien le había negado tres veces: para que aprendiera a perdonar «setenta veces siete».

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La Iglesia "...no tiene miedo a la verdad que emerge de la historia y está dispuesta a reconocer equivocaciones allí donde se han verificado, sobre todo cuando se trata del respeto debido a las personas y a las comunidades. Pero es propensa a desconfiar de los juicios generalizados de absolución o de condena respecto a las diversas épocas históricas. Confía la investigación sobre el pasado a la paciente y honesta reconstrucción científica, libre de prejuicios de tipo confesional o ideológico, tanto por lo que respecta a las atribuciones de culpa que se le hacen como respecto a los daños que ella ha padecido". Juan Pablo II, discurso del 1 de Septiembre 1999

 

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Durante la reunión que celebramos los capellanes de aeropuertos en Loreto, del 25 al 27 de abril de 1995, una asistente francesa, manifestó que la Iglesia debía de pedir perdón por la pobreza que existe en el tercer mundo. Mons. Sergio Sebastiani, entonces Secretario General del Jubileo 2000, que desarrollaba una ponencia, y que había trabajado muchos años en Mozambique, le contestó: “Usted y yo sí que debemos pedir perdón por lo que no hacemos, pero no la Iglesia. Puedo asegurarle que en Mozambique está el cuarto o el quinto mundo y hay muchísimas zonas a las que no llegan los organismos internacionales ni las ongs. Allí sólo he encontrado sacerdotes, religiosos y religiosas, que comparten la pobreza, el hambre y las enfermedades con los nativos”.

 

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Verdades – Dogma: El gran Orígenes hablaba de la “akoluthia ton dogmaton”, la concatenación o encadenamiento de los dogmas, para expresar que no se podía alterar una verdad sin que el resto de verdades (dogmas) dejara de sufrir en alguna dimensión. Lo mismo sucede con la categoría del amor. Alterada en alguna de sus dimensiones el resto queda también alterado. Benedicto XVI ha emprendido, pues, una tarea de gigante: presentar la riquísima hondura del amor en todas sus dimensiones de modo que el hombre de hoy pueda entenderse a sí mismo en plenitud y lograr la felicidad que anhela su corazón». MMVI

 

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“A un mundo mejor se contribuye solamente haciendo el bien ahora y en primera persona, con pasión y donde sea posible”». «Deus caritas est» - Encíclica de S.S.  Benedicto P.P. XVI - MMVI

 

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Ofensa a Dios - Se plantea la razón cómo puede afectarle a Dios inmutable el pecado del hombre; por qué hablamos de pecado en relación a Dios; qué sentido tiene decir que se le ofende.
Dice Carlos Cardona: "Precisamente a Dios le ofende mi pecado sólo porque me ama. Si no me amase, todos mis actos le serían perfectamente indiferentes (ni siquiera existirían). Pero como me ama, intencionalmente se ha identificado conmigo, yo soy ya su alter ego, y mi mal se hace suyo en mí, de manera que se puede decir con propiedad que a Dios le "duele" mi pecado. Y el que no entienda esto es que no entiende el amor, nada sabe de esa transferencia que el amor obra. El que piensa que nuestros pecados no "afectan" para nada la inmutabilidad divina, ignora la "mutabilidad electiva", la vulnerabilidad que el amor comporta. Dios, al amarme, se ha hecho vulnerable en mí " (C. CARDONA, La metafísica del bien y del mal, Ed. Eunsa, Pamplona 1987, p. 125)

 

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LA ESENCIA DE LA MANIPULACIÓN INFORMATIVA: Una de las necesidades más básicas para manipular no es encontrar una mentira que divulgar, sino contar con verdades útiles. El perverso requiere ser creíble, o no contará con arrastre y no será oído. Por eso buscan con afán verdades para deformarlas, exagerarlas, recortarlas y desfigurarlas hasta hacerlas irreconocibles en su sentido, pero idénticas en apariencia.

La verdad tiene no sólo el derecho, sino la obligación de defenderse de la mentira, adquiera ésta la forma que sea.

 

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Quien no usa la dulzura y cordura, se procura la deshonra.

 

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Dios es alegría infinita" Santa Teresa de los Andes

 

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Si lo pensamos bien, Cristo ha venido a enriquecernos para que, al llegar la muerte, nada de lo que aquí dejemos nos deje tristes por abandonar este mundo que es sólo un vestíbulo del futuro. Prepárate en el vestíbulo –decía un sabio judío- para poder entrar en el palacio.

No hay que intentar contentar a los que no se van a contentar.

 

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“El que se venga será victima de la venganza del Señor, que le pedirá cuenta rigurosa de sus pecados.

Perdona la injuria a tu prójimo, y entonces, si suplicas, te serán perdonados tus pecados.

Si un hombre alimenta rencor contra otro, ¿cómo podrá pedir al Señor perdón?.

Si no tiene misericordia de su semejante, ¿cómo podrá suplicar por sus pecados?”

Sirácida. Cap. 28, 1-5

"No se les ha dado a los hombres otro SALVADOR, fuera de Él,   que les pueda salvar"(Hechos 4, 12) JESÚS – EL CRISTO.

 

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Ubi Petrus, Ibi Ecclesia
Ubi Ecclesia, Ibi Christus

Extra ecclesiam, nulla salus

 

¿Qué razones hay, por ejemplo, para que se narre la traición y dramática muerte de Judas, uno de los doce apóstoles, elegido personalmente por Jesucristo? Ha habido —señala Vittorio Messori— muchas oportunidades para omitir ese episodio, que desde el inicio fue motivo de escarnio contra los cristianos (¿Qué clase de profeta es éste —ironizaba Celso—, que no sabe siquiera elegir a sus seguidores?); sin embargo, el pasaje ha llegado inalterado hasta nosotros.

 

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Secularización. Ante la «disminución del sentido de lo sagrado» en Occidente, los obispos exhortan a «reavivar el gozo de pertenecer a la comunidad católica, ya que en ciertos países se multiplican los abandonos» y reclaman vencer los «graves problemas» derivados del relativismo con un «gran trabajo evangelizador de padres, pastores y catequistas».


África olvidada. El Sínodo tiene palabras de esperanza para uno de los continentes «que más sufre el olvido de la opinión pública mundial». La asamblea sinodal denuncia «los sufrimientos causados por las guerras, el hambre y el terrorismo, que afectan a la vida cotidiana de millones de seres humanos». Además, pide a los gobiernos que «aseguren a todos el bien común y promuevan la dignidad de cada persona».


Comunión de divorciados. Aunque el arzobispo neozelandés Jonh Dew pidió en su intervención que los divorciados vueltos a casar pudiesen comulgar, las conclusiones de los obispos vuelven a negar esta posibilidad y aseguran que estas personas «no son excluidas de la Iglesia», pues «estamos cercanos con la oración y la solicitud pastoral». Además, invitan a los divorciados a participar en la eucaristía «para que alimenten su vida de fe, de caridad y de conversión».


«Excesos litúrgicos». Los prelados señalan que la eucaristía es «la fuente» de la vida de la Iglesia. Por eso, y a la luz de las reformas litúrgicas llevadas a cabo en el Concilio Vaticano II, aseguran que «es importante cultivar los frutos positivos» del Concilio, «y corregir los abusos que se hayan introducido en la liturgia», de la que «nadie es dueño».


Falta de sacerdotes. El escaso número de sacerdotes en el mundo –aunque las vocaciones van poco a poco en aumento–, «nos invita a rezar y a promover más activamente las vocaciones sacerdotales», aseguran los obispos. Además, sugieren «promover y explicar mejor» la «comunión espiritual» que ayudaría a paliar el problema en ciertas regiones.


Familia. Los obispos también han dialogado sobre el matrimonio, que consideran llamado a la santidad como cualquier otra vocación. El Sínodo pide a los padres que no se desanimen «en el esfuerzo por educar a los hijos en la fe», y a los políticos «que promuevan leyes respetuosas del derecho natural respecto al matrimonio y a la familia».


Diálogo ecuménico. «Queremos intensificar los contactos respetuosos y fraternos entre todos, para conocernos mejor y amarnos, respetando y apreciando nuestras diferencias y valores comunes», asegura el mensaje final de los obipos. El Sínodo se reafirma en que «todos somos responsables de esa unidad», pues «sentimos el dolor de la separación».


Celibato sacerdotal. Los obispos piden una «vida sacerdotal coherente, fiel al amor del Señor» y muestran su alegría por «el aumento de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada en varias partes del mundo». O lo que es lo mismo, que el celibato sacerdotal sigue siendo insustituible.


Jóvenes. La Asamblea Sinodal trae de nuevo al presente el mensaje que Benedicto XVI dejó a los jóvenes el pasado agosto en Colonia: «¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo». Los obispos piden a los jóvenes que no dejen de «beber en la fuente de la Sagrada Eucaristía para realizar las transformaciones necesarias» de todo lo «injusto y violento» que existe alrededor del mundo.
   

Pobres y enfermos. El Sínodo reconoce que el sufrimiento de pobres y enfermos compromete «a obrar por la justicia y la transformación del mundo de manera activa y consciente, a partir de la enseñanza social de la Iglesia que promueve la dignidad de la persona».
   
Juan Pablo II. Por supuesto, el fallecido Pontífice es recordado por los obispos, que se muestran «profundamente agradecidos a Dios» por su pontificado «y por su última encíclica “Ecclesia de Eucharistia”».


Recuerdo para China. El Sínodo no ha olvidado a los cuatro prelados chinos que no han podido asistir por la negativa del Gobierno de Pekín: «Las Iglesias particulares en China, y sus obispos que no han podido unirse a nuestros trabajos, han ocupado un lugar especial en nuestros pensamientos y oraciones».

No» a políticas proabortistas. Aunque el mensaje final de los obispos no hace referencia expresa a las medidas sociales encaminadas a legalizar el aborto, sí pide a los legisladores que «promuevan la dignidad de cada persona, desde su concepción hasta su muerte natural». Además, se sabe que la proposición número 46 entregada a Benedicto XVI hace referencia a este punto. En ella se pide que los obispos de cada diócesis traten este tema con «dureza y prudencia, teniendo en cuenta las situaciones concretas». 2005-10-23 – Basílica de San Pedro sobre la tumba de Pedro

 

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No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños. Cicerón

 

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Como contra toda obra buena, la Serpiente Antigua levantó toda clase de engaños y oposiciones a la Iglesia de Cristo. Unas veces insinuando falsas doctrinas o valiéndose de las bajas pasiones para combatir por el derramamiento de sangre y las prohibiciones, Satanás pretendía apagar la fuente radiante de santidad de la Iglesia.

El mismo Apóstol de Gentiles prevendrá a sus contemporáneos de este peligro. En efecto, San Pablo en sus epístolas repite frecuentemente a la vigilancia contra la falsa doctrina: "pseudónymos gnôsis" (I Tim. VI, 20). "Huid", dice, "de las cuestiones impertinentes, las genealogías y las fábulas vanas e inútiles" (I Tim. III, 4; Tito, III, 9).

 

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«Haced lo que Dios quiere y quered lo que Dios hace»

 

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´Para conseguir la perfección, solo conozco un medio: el amor.´ -Santa Teresa de Lisieux-

 

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No a la guerra significa ´No al aborto´, SÍ a saber siempre defender la vida humana.

 

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Rotundamente NO a la guerra y a la pena de muerte; pero también rotundamente NO al aborto. Si inocentes son los que mueren en la guerra, también son inocentes los concebidos en el seno materno, con el agravante, en este segundo caso, de que es la propia madre la autora del crimen o asesinato.
   No soy yo, sino prestigiosos ginecólogos de todo el mundo quienes lo certifican, entre ellos el más cruel de todos, arrepentido ante Dios y la sociedad entera de todos cuantos abortos provocó. 2003-02-22

 

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´La grandeza de un alma se mide por lo que ama.´ -San Bernardo-

 

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Perdón - Perdonemos siempre, con la sonrisa en los labios. Hablemos claramente, sin rencor, cuando pensemos en conciencia que debemos hablar. Y dejemos todo en las manos de Nuestro Padre Dios, con un divino silencio—lesus autem tacebat (Mt 26, 63), Jesús callaba—, si se trata de ataques personales, por brutales e indecorosos que sean. Preocupémonos sólo de hacer buenas obras, que El se encargará de que brillen delante de los hombres (Mt 5, 16)

San Josemaría Escrivá de Balaguer. Es Cristo que pasa.

 

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´Tendremos que arrepentirnos en esta generación no tanto de las acciones de la gente perversa sino de los pasmosos silencios de la gente buena.´ -M. Luther King-

 

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´La fuerza es el derecho de las bestias.´ -Marco Julio Ciceron—

 

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Mi testimonio coherente y cristiano alimentará la alegría de los excluidos, despertará esperanzas, seminará bondades.. 

 

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“¿Cómo es posible imaginar un consejo o una confederación mundial cristiana, en la que cada uno de sus miembros pueda, hasta en materia de fe, conservar su sentir y juicio propio aún estos contradigan al juicio y sentir de los demás?... Entre tan grande diversidad de opiniones, no sabemos cómo se podrá abrir camino para conseguir la unidad de la Iglesia, unidad que no puede nacer más que de un solo magisterio, de una sola ley de creer y de una sola fe de los cristianos... De esa diversidad de opiniones es fácil es fácil el paso al menosprecio de toda religión, o "indiferentismo", y al llamado "modernismo", con el cual los que están desdichadamente inficionados, sostienen que la verdad dogmática no es absoluta sino relativa, o sea, proporcionada a las diversas necesidades de lugares y tiempos, y a las varias tendencias de los espíritus, no hallándose contenida en una revelación inmutable, sino siendo de suyo acomodable al a vida de los hombres... Porque la unión de los cristianos no se puede fomentar de otro modo que procurando el retorno de los disidentes a la única y verdadera Iglesia de Cristo, de la cual un día desdichadamente se alejaron; a aquella única y verdadera Iglesia que todos ciertamente conocen y que por la voluntad de su Fundador debe permanecer siempre tal cual EL mismo la fundó para la salvación de todos... No puede adulterar la Esposa de Cristo; es incorruptible y fiel. Conoce una sola casa y custodia con casto pudor la santidad de una sola estancia... Vuelvan los hijos disidentes, no ya con el deseo y al esperanza de que La Iglesia de Dios vivo, la columna y el sostén de la verdad, abdique de la integridad de su fe, y consienta los errores de ellos, sino para someterse al magisterio y al gobierno de ella...” [“Mortalium Animos”, ¿cómo fomentar la verdadera unidad de los cristianos?, de S.S. Pió XI, 1928]

 

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Los humildes obedecen, los obedientes se salvan. En una punta Jesús y en la otra María, la primera mujer perfectamente obediente. La que dijo que al Espíritu en su aldea de Belén y luego en el cuarto aquel de Jerusalén en el Pentecostés.

En la primera vez nació Jesús, en la segunda: la Iglesia. La Madre es la misma.

 

Y Judas se mete en el juego de Dios pensando que puede sacar ventajas como nosotros creemos que podemos arreglar la radio con un destornillador y la terminamos de romper. Pero nosotros no somos mucho menos tarambanas que él. Como siempre: Dios sabe todo lo que está pasando y nunca se le escapa un detalle. Así tienes –ahí- a los charlatanes en las sectas bautistas, jehovistas, mormones, etc. y creen que la Iglesia ha estado equivocada dos mil años hasta que ellos abrieron una Biblia y se pusieron a "interpretar". Hasta esa suprema mentecatez superará Jesús porque no hay quien se le resista en eso de salvar almas.

Es que le ves a Él, y te enamoras de Su gracia y como siempre pasa en el amor: naces de nuevo. Para nacer hace falta una madre y para eso está María.

 

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Cuiden de sí mismos y de todo el rebaño en el que el Espíritu Santo les ha colocado como Obispos [“episkopos”]: pastoreen la Iglesia del Señor, que ÉL [Jesucristo] adquirió con su propia sangre. 29Sé que después de mi partida se introducirán entre ustedes lobos voraces que no perdonarán al rebaño [y querrán acabar con La Iglesia]. 30De entre ustedes mismos surgirán hombres que enseñarán doctrinas falsas [deformarán la sana doctrina cristiana] e intentarán arrastrar a los discípulos tras sí. 31Estén, pues, atentos, y recuerden que durante tres años no he dejado de aconsejar a cada uno de ustedes noche y día, incluso entre lágrimas.” [San Pablo - Hechos Cap. 20]

 

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«La historia no está en manos de potencias oscuras, del azar o de opciones humanas» S. S. Benedicto XVI P.P.


«Ante el desencadenamiento de energías malvadas, ante la irrupción vehemente de Satanás, ante tantos azotes y males, se eleva el Señor, árbitro supremo de las vicisitudes de la historia».

«Dios no es indiferente ante las vicisitudes humanas, sino que penetra en ellas realizando sus "caminos", es decir, sus proyectos y sus "obras" eficaces».


«Esta intervención divina tiene un fin preciso: ser un signo que invita a todos los pueblos de la tierra a la conversión. Las naciones deben aprender a "leer" en la historia un mensaje de Dios».

Para S. S. Benedicto XVI «la aventura de la humanidad no es confusa y carente de significado, ni está sometida a la prevaricación de los prepotentes y perversos» y, de hecho, «existe la posibilidad de reconocer la acción de Dios en la historia».

El Concilio Ecuménico Vaticano II, en la constitución pastoral «Gaudium et spes», invita al creyente «a escrutar, a la luz del Evangelio, los signos de los tiempos para ver en ellos la manifestación de la acción misma de Dios».

«Esta actitud de fe lleva al ser humano a reconocer la potencia de Dios que actúa en la historia, y a abrirse así al temor del nombre del Señor», «temor» que no es «miedo», sino «el reconocimiento del misterio de la trascendencia divina».

«Gracias al temor del Señor no se tiene miedo del mal que irrumpe en la historia y se retoma con vigor el camino de la vida», repitiendo las últimas palabras de Jesús sobre la tierra: «¡Ánimo! yo he vencido al mundo».

Papa Juan XXIII, solía repetir: «el que cree no tiembla, pues el que cree no debe tener miedo del mundo ni del futuro».

S. S. Benedicto XVI P.P. 2005-05-11 – Vat. Roma – Italia

 

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Cuando nació el cristianismo en la primera mitad del siglo I hubiera sido difícil imaginar qué pasaría de ser un reducido movimiento judío. Sin embargo, ofreció esperanza a sectores sociales como las mujeres, los esclavos, los desposeídos o los enfermos. Durante la Edad Media, creó la Universidad y sentó las bases de la revolución científica. En el siglo XVI la Reforma proporcionó el concepto de libertades políticas, la recuperación del papel del individuo o la necesidad de controlar públicamente al poder mediante resortes democráticos. Durante los siglos siguientes combatió la esclavitud, defendió a los indígenas y apuntó hacia los peligros de un capitalismo salvaje o de la utopía marxista. Así fue modelando un ámbito de justicia y libertad a lo largo de la Historia.

 

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El Consejo Mundial de Iglesias (CMI) es una comunidad de 341 Iglesias* de más de 100 países de los cinco continentes y de la mayor parte de las tradiciones cristianas. La Iglesia católica no es miembro, pero mantiene relaciones de cooperación con esta institución, sobre todo a partir del Comité Fe y Constitución.

*Denominación de ‘iglesias’ generalizando e incluyendo grupos, asociaciones, etc. Solo la Iglesia Católica fundada por Cristo, lleva de historia 2000 años, gracias al Señor, las demás son desprendimientos, sectas, etc.2003.09.03 - Ginebra-Suiza.

 

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“Las Escrituras no se pueden interpretar solo con los instrumentos de la ciencia de la exégesis –como hacen los protestantes-, mas va leída a la luz de la Tradición del Magisterio”. “En la Iglesia, las Sagradas Escrituras, cuya comprensión crece bajo la inspiración del Espíritu Santo, y el misterio de la interpretación auténtica, dado a los apóstoles, pertenecen el uno al otro en modo indisoluble. Y entonces, allí donde la Sagrada Escritura viene separada de la voz viviente de la Iglesia, vemos que esa cae prisionera a las disputas de los expertos”.

2005-05-07 – S. S. Benedicto XVI – San Juan de Letrán.

 

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San Gregorio de Nisa (hacia 335-395) monje y obispo de la Iglesia Católica
Homilías sobre las Bienaventuranzas, 6,1

 

“Verán a Dios.” (cf Mt 5,8ss)

 

     La impresión que causa contemplar la inmensidad del mar es la que experimento cuando, desde las alturas de las palabras del Señor, como desde la cima de una montaña, contemplo su abismo infinito... Mi alma experimenta vértigo ante esta palabra del Señor: “Dichosos los limpios de corazón porque verán a Dios.” (Mt 5,8) Dios se ofrece a la mirada de los que tienen el corazón puro. Ahora bien, “nadie ha visto nunca a Dios.” (Jn 1,18) dice San Juan. Y San Pablo confirma esta idea hablando de aquel que “nadie entre los hombres no lo ha visto ni lo verá jamás.” (1Tim 6,16) Dios es la roca abrupta y tallada que no da lugar a que podamos imaginarlo. Moisés lo llama el “inaccesible”...;  “Nadie puede ver al Señor y seguir con vida.” (Ex 33,20) Pero qué es esto? La vida eterna es la visión de Dios y los pilares de la fe nos aseguran que esto es imposible? ¡Qué abismo!...Si Dios es la vida, aquel que no le ve tampoco ve la vida...

      Ahora bien, el Señor estimula esta esperanza. ¿No dio la prueba de ello a Pedro? Debajo de los pies del apóstol, a punto de ahogarse, el Señor pone firmeza y afianza sus pies. (cf Mt 4,30) ¿La mano del Verbo se extenderá también sobre nosotros que estamos sumergidos en estos abismos, nos sostendrá? Entonces nos veremos afianzados porque firmemente dirigidos por la mano del Verbo.

       “Dichosos los limpios de corazón porque verán a Dios.” Esta promesa sobrepasa nuestras alegrías más grandes. Después de esta felicidad ¿qué podremos desear todavía?... El que ve a Dios posee en esta visión todos los bienes imaginables: una vida sin fin, una incorruptibilidad perpetua, un gozo inacabable, un poder invencible, delicias eternas, una luz verdadera, las dulces palabras del Espíritu, una gloria incomparable, una alegría ininterrumpida, todos los bienes juntos. ¡Qué bienes tan grandes y hermosos
nos ofrece esta bienaventuranza!

 

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Alabemos con las poéticas palabras del teólogo san Gregorio Nacianceno, doctor de la Iglesia Católica, año 330+390:

 

« Gloria a Dios Padre y al Hijo,
Rey del universo.
Gloria al Espíritu,
digno de alabanza y santísimo.
La Trinidad es un solo Dios
que creó y llenó cada cosa:
el cielo de seres celestes
y la tierra de seres terrestres.
Llenó el mar, los ríos y las fuentes
de seres acuáticos,
vivificando cada cosa con su Espíritu,
para que cada criatura honre
a su sabio Creador,
causa única del vivir y del permanecer.
Que lo celebre siempre más que cualquier otra
la criatura racional
como gran Rey y Padre bueno ».

(9) Poemas dogmáticos, XXXI, Hymnus alias: PG 37, 510-511

 

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«Cuando digo a un joven: mira, allí hay una estrella nueva, una galaxia, una estrella de neutrones, a cien millones de años luz de lejanía. Y, sin embargo, los protones, los electrones, los neutrones, los mesones que hay allí son idénticos a los que están en este micrófono (...). La identidad excluye la probabilidad. Lo que es idéntico no es probable (...). Por tanto, hay una causa, fuera del espacio, fuera del tiempo, dueña del ser, que ha dado al ser, ser así. Y esto es Dios (...). «El ser, hablo científicamente, que ha dado a las cosas la causa de ser idénticas a mil millones de años-luz de distancia, existe. Y partículas idénticas en el universo tenemos 10 elevadas a la 85a potencia... ¿Queremos entonces acoger el canto de las galaxias? Si yo fuera Francisco de Asís proclamaría: ¡Oh galaxias de los cielos inmensos, alabad a mi Dios porque es omnipotente y bueno! ¡Oh átomos, protones, electrones! ¡Oh canto de los pájaros, rumor de las hojas, silbar del viento, cantad, a través de las manos del hombre y como plegaria, el himno que llega hasta Dios!» Por Enrico Medi  2005.

 

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El Sabbat, culminación de la obra de los "seis días". El texto sagrado dice que "Dios concluyó en el séptimo día la obra que había hecho" y que así "el cielo y la tierra fueron acabados"; Dios, en el séptimo día, "descansó", santificó y bendijo este día (Gn 2, 1-3). Estas palabras inspiradas son ricas en enseñanzas salvíficas:

346 En la creación Dios puso un fundamento y unas leyes que permanecen estables (cf Hb 4, 3-4), en los cuales el creyente podrá apoyarse con confianza, y que son para él el signo y garantía de la fidelidad inquebrantable de la Alianza de Dios (cf Jr 31, 35-37, 33, 19-26). Por su parte el hombre deberá permanecer fiel a este fundamento y respetar las leyes que el Creador ha inscrito en la creación.

347 La creación está hecha con miras al Sabbat y, por tanto, al culto y a la adoración de Dios. El culto está inscrito en el orden de la creación (cf Gn 1, 14). "Operi Dei nihil praeponatur" ("Nada se anteponga a la dedicación a Dios"), dice la regla de S. Benito, indicando así el recto orden de las preocupaciones humanas.

348 El Sabbat pertenece al corazón de la ley de Israel. Guardar los mandamientos es corresponder a la sabiduría y a la voluntad de Dios, expresadas en su obra de creación.

349 El octavo día. Pero para nosotros ha surgido un nuevo día: el día de la Resurrección de Cristo. El séptimo día acaba la primera creación. Y el octavo día comienza la nueva creación. Así, la obra de la creación culmina en una obra todavía más grande: la Redención. La primera creación encuentra su sentido y su cumbre en la nueva creación en Cristo, cuyo esplendor sobrepasa el de la primera (cf MR, vigilia pascual 24, oración después de la primera lectura).

 

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Creemos firmemente que Dios es el Señor del mundo y de la historia. Pero los caminos de su providencia nos son con frecuencia desconocidos. Sólo al final, cuando tenga fin nuestro conocimiento parcial, cuando veamos a Dios "cara a cara" (1 Co 13, 12), nos serán plenamente conocidos los caminos por los cuales, incluso a través de los dramas del mal y del pecado, Dios habrá conducido su creación hasta el reposo de ese Sabbat (cf Gn 2, 2) definitivo, en vista del cual creó el cielo y la tierra.

 

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La obra maestra de la Creación, el ser humano. Dios le presta una particular atención ya desde su primer momento de vida, cuando le “tejía en el seno materno”, como dice el salmista. Ya entonces, Dios se fija en él con amor para completar su designio en esta obra prodigiosa que es el hombre. De cada uno conoce todo, su pasado y su futuro, sin descuidar nada ni a nadie. Por eso, como decía san Gregorio Magno, por pequeños e informes que sean, no se apartan del amor a Dios y al prójimo según sus posibilidades, contribuyendo a su modo a la edificación de la Iglesia. Este es, pues, un mensaje de esperanza, que se dirige también a los que aún son débiles en la vida espiritual. S. S. Benedicto P.P. XVI – MMV.XII.XXVIII

 

El creyente es animado a ver la gloria de Dios en el mundo creado, una gloria que eleva una naturaleza que ha sido redimida. Además, el cristianismo, tanto en la teología oriental como occidental, anima a la humanidad a encontrar el amor y la bondad de Dios en el orden creado.

Esta visión, no obstante, no lleva a una suerte de optimismo fácil sobre la naturaleza y la economía de la vida y la muerte. El cristiano contemplaría el mundo con ojos imbuidos de amor. Esta visión va más allá de la elaborada máquina de los deístas o de la visión mecanicista de la modernidad. Un cristiano ve el mundo en su belleza y terror, y en su primera y última verdad: no sólo naturaleza, sino creación.

En cuanto al mal y al sufrimiento, que también producen las catástrofes como los sucesos infaustos de la naturaleza, el pensamiento cristiano da otra dimensión a estos acontecimientos. Dios puede hacerlos ocasiones para cumplir sus fines buenos, aunque no sean en sí bienes morales. Además, el Evangelio enseña que Dios no puede ser derrotado y que la victoria sobre el mal y la muerte ya ha sido ganada. Pero es una victoria que no ha alcanzado su cumplimiento, debemos esperar hasta la venida final de Dios.

Para los cristianos que realmente tienen fe en esta promesa, la realidad de la muerte y el sufrimiento no debería presentarse como un obstáculo insuperable. Es, de hecho, mucho más que una piedra de tropiezo para un optimismo superficial o un fatalismo pagano. Los creyentes cristianos, por el contrario, abrazan la esperanza en la victoria final de Dios.

 

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A ti, Padre omnipotente,
origen del cosmos y del hombre,
por Cristo, el que vive,
Señor del tiempo y de la historia,
en el Espíritu que santifica el universo,
alabanza, honor y gloria
ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

 

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Una democracia sin valores degenera en dictadura encubierta. Benedicto XVI

 

Recomendamos vivamente:

LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA. Autor Vittorio MESSORI – Editorial “PLANETA-TESTIMONIO” 10ª EDICIÓN – Óptimo libro para defenderse del cúmulo de opiniones arbitrarias, deformaciones sustanciales y auténticas mentiras que gravitan sobre todo en lo que concierne a la Iglesia.

 

Recomendamos vivamente: Cristóbal Colón y el descubrimiento de América

Autores: Florentino Perez-Embid / Charles Verlinden

Esta pequeña obra maestra es uno de los trabajos más certeros sobre la vida y personalidad de Colón, y sobre el descubrimiento de América. Ofrece un enfoque realista, preciso, completo y esclarecedor de todos esos importantes hechos históricos. Ediciones ‘RIALP’

 

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).