Friday 30 September 2016 | Actualizada : 2016-09-23
 
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La enfermedad de la tristeza ‘depresión’ es un mal muy antiguo, desde Mesopotamia, las culturas egipcia, india y china. Casiano describe la acedía en el siglo IV como «tedium vitae» y el doctor de Fernando VI, Piquer Arrufat, de origen árabe, describe que el Rey era bipolar o que el médico de cabecera de Enrique IV, André de Laurens, le diagnostica tristeza profunda, bloqueo de la conducta y dificultad para hacer tareas sencillas.

 

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  “A Vosotros que os he llevado en mis brazos desde vuestro nacimiento;

      De quienes me he preocupado desde el seno materno…

      Hasta la vejez de Uds, yo seré el mismo…

      Hasta que se les vuelva el pelo blanco,  

      yo me preocuparé de Uds!

      Ya lo tengo hecho!  Yo me encargaré!

      Yo me encargo de ello, Yo los salvaré!”   (Isaías 46,3-4)

Este es nuestro Dios!... Así es el corazón de carne de nuestro Señor Jesús.

 

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LA DEPRESIÓN: CÓMO CURAR LA MELANCOLÍA

Dr. ENRIQUE ROJAS

 

 

Catedrático de Psiquiatría - BIlbao, 31 de enero de 2000

 

Yo voy a hablarles hoy de la depresión, que es una enfermedad importante porque, en este momento, España en concreto, uno de los países importantes de la Unión Europea, tiene entre 6 y 8 millones de personas al año que la padecen; es decir, que es un índice significativo. Hay matices diferenciales, ya que tiene una larga historia desde el punto de vista semántico. Para dar cuenta de ello, les voy a tratar esta tarde como si fueran mis alumnos en la Facultad de Medicina de Madrid, para que puedan seguirme con cierto orden y, luego, después de mis palabras, hagan comentarios, observaciones y críticas a mis afirmaciones didácticas o docentes.

Vamos a hablar de cuatro aspectos: historia de la depresión, cosa no reciente, como vamos a ver enseguida; etiología, el por qué de su aparición, cuáles son las causas; síntomas, es decir, aquellos criterios clínicos que nos ponen sobre el tapete que estamos ante una persona que tiene esta enfermedad, y, finalmente, el tratamiento, el cual, puesto que la psiquiatría avanza muchísimo hoy día, se ha visto enorme y positivamente modificado en los últimos años. Yo diría que prácticamente el 90% de las depresiones endógenas óhay otras que son exógenas, como veremos enseguidaó se curan. Por lo tanto, el pronóstico es muy favorable. Ha habido un giro copernicano en la evolución terapéutica.

Vamos a ver, antes de entrar en la historia de la depresión, que esta palabra tiene una polisemia. Son muchos los conceptos que se arremolinan en torno a este poliedro, y yo diría los siguientes. En primer lugar, hablamos de ella en el lenguaje coloquial, lenguaje de la calle. Yo recuerdo, de mi época de estudiante de medicina, la palabra histeria. Entonces, era un término que estaba de moda: ´estoy histérico´, ´estoy histérica´, ´me puse histérico ante tal reacción´; hoy es al revés. La palabra depresión se usa en el lenguaje común con una gran frecuencia; tanto, que es una forma de entenderse, y hablamos, en ese sentido, de la depresión política, de la depresión económica, de la depresión social. La gente joven, sin ir más lejos, habla de la depre. Es decir, que hay como una especie de cercanía de este concepto. La psiquiatría alemana, por ejemplo, en los últimos años, ha preferido, al hablar de depresión clínica, hablar de melancolía, tomando el concepto hipocrático de que era una enfermedad del humor, del ánimo.

En segundo lugar, comprendemos la depresión como estado de ánimo normal. Hay una expresión que lo sintetiza: ´estoy deprimido porque me han suspendido un examen´, o ´me ha dejado mi novia y estoy deprimido´; es algo que ha ocurrido.

En tercer lugar, y como contraste, observamos la depresión como estado de ánimo anormal, es decir, una reacción excesiva. Nosotros vamos a verlo dentro de un rato, con los paisajes del alma. Vamos a entrar en el cuarto de máquinas de la personalidad. Bajamos a bucear en lo que hay dentro de cada uno de nosotros. Yo me paso muchas horas a la semana viendo gente que está triste, que está deprimida, que ha perdido un poco el sentido de su vida, no sólo en un aspecto antropológico, psicológico, sino también en un aspecto clínico. Sabemos que, muchas veces, la depresión tiene, incluso, el gran riesgo del suicidio. Por lo tanto, sería un tercer concepto como estado de ánimo anómalo o patológico.

En cuarto lugar, está la depresión como tipo de personalidad. Es decir, nosotros comprobaremos óluego lo veremos en el diagnóstico diferencialó que hay un tipo de personalidad que es depresiva ¿Qué diferencia hay entre la depresión clínica y la persona depresiva? La diferencia es que la persona que tiene una depresión arranca, desde un momento determinado, de un estado de ánimo negativo, mientras que la personalidad depresiva es una personalidad triste y pesimista desde siempre, es decir, tiende a captar la realidad de una forma sesgada, hacia abajo. Esto es distinto, y hay que tenerlo en cuenta porque, muchas veces, yo veo pacientes en Madrid que vienen con una personalidad depresiva pensando que lo cura una medicación, y ese caso tiene otra terapia que luego comentaré.

En quinto lugar, la depresión es, también, un síntoma. Hay síntomas depresivos que se pueden dar en muchas enfermedades: en la diabetes, en una enfermedad degenerativa, en un tumor. Es decir, es muy frecuente que, en enfermedades somáticas generales graves, se asocie a la constelación clínica sintomática algún tono depresivo.

En sexto lugar, está la depresión como síndrome. ëSíndromeí significa, en psicología y en medicina, ´conjunto de síntomas´. Entonces, la depresión tiene una serie de manifestaciones sintomáticas que son muy ricas y que afectan, fundamentalmente, al aspecto físico, psicológico, mental, etc.

En séptimo lugar, existe la depresión como enfermedad. Es el último concepto, que significa que la depresión tiene una etiología, es decir, unas causas que la producen. Antaño, se pensaba que la enfermedad depresiva era una cosa misteriosa, una cosa mágica; hoy sabemos que -lo vamos a ver luego en alguna diapositiva que quiero mostrarles- es una enfermedad cerebral. La depresión cerebral significa que tiene una patología, una patogenia, es decir, que tiene un mecanismo de acción, un pronóstico. Ahora que la gente sabe tanto de psiquiatría, o que le interesa tanto, nos encontramos con que el enfermo nos pregunta: ´Doctor, ¿cuánto va a durar esto?´, ´øQué piensa usted?, ¿esto tiene arreglo o no tiene arreglo?´. El pronóstico es el destino de la enfermedad, y, derivado de aquél, surge el tratamiento, del que volveremos a hablar hacia el final de la charla, cuestionándonos qué hacemos nosotros frente a una persona que tiene esta patología.

Así que, sin más dilación, pasemos a la historia de este padecimiento, cuya existencia, como decía al principio, se ha dado desde siempre. Ciertamente, hay descripciones muy antiguas. La primera que conocemos, la más importante, está en Hipócrates, y es la melancolía fuera de los humores, pero sabemos que, en Egipto, por ejemplo -saben ustedes que las dos culturas más remotas de lo que es Europa son las dos culturas fluviales, la cultura egipcia, que descansa sobre el Nilo, y la mesopotámica, que se mueve entre los dos ríos, el Tigris y el Eufrates-, ya hay descripciones burdas, elementales, primarias, muy sencillas, de lo que era dicha melancolía. Hipócrates, como digo, habla en su libro Las epidemias de la bilis negra, donde el síntoma más importante es la tristeza; se trata de una persona que está triste, que está abatida, en cuyo caso la vida no tiene una proyección hacia adelante, sino retrospectiva. Después, también hacen referencia a ello Celso -si Hipócrates es del siglo IV o V antes de nuestra era, Celso es del siglo I- y Areteo de Capadocia, quien describe la depresión de la siguiente manera: ´Congoja del espíritu fijada al pensamiento sin fiebre´.No olvidemos que la fiebre ha sido siempre un síntoma importante en medicina.

Por su parte, Galeno, en el siglo II, describe tres modalidades de melancolía: la melancolía cerebral, la digestiva y la generalizada. Y es interesante que, en esta historia, también haya una nota a pie de página para un monje del siglo V, Casiano, que describe lo que él llamó la enfermedad de los monjes. Consistía en una especie de taedium vitae -él le dio el nombre de acedía, que significaba ´aburrimiento´- y tenía dos notas clínicas muy sobresalientes; una referente al espacio, es decir, el espacio se hacía pesado, la sensación de la celda monástica era terrible; otra, a la lentitud del tiempo, porque, como ya sabemos, éste tiene un ritmo. Normalmente, si uno está viendo una película apasionante que le interesa mucho, lamenta que pase rápidamente; sin embargo, éste alude a lo contrario, al tiempo que no acaba de pasar, con una descripción muy bonita del ritmo, de la temporalidad exterior. Dos siglos más tarde, en el siglo VII, será San Isidoro de Sevilla quien describa en su libro De los sinónimos la melancolía, a la que definirá como ´Angustia del alma, acumulación de espíritus demoníacos, ideas negras, ausencia de futuro y una profunda desesperanza´. Habrá después otro libro, De melancolía, publicado por Constantino el Africano y otra autora, que ya es un puente hacia un sentido un poco más científico de lo que era esta enfermedad.

 

Transcripción de la conferencia del psiquiatra Enrique Rojas - 2

Abandonando esa primera época, señalemos que se ha considerado al Renacimiento como una de las etapas más marcadas por la melancolía óCelso hablaba de esta enfermedad como un dolor moraló, y un médico de ese momento histórico, médico de cabecera de Enrique IV, la describe explicando los síntomas. Dice que una de las cosas que caracterizaban a dicho monarca era, por ejemplo,la dificultad para levantarse por la mañana; es decir, padecía esta astenia matutina que es tan propia de la depresión. En ese mismo periodo, Jacques Dubois, otro médico francés, describe esta enfermedad y recomienda las siguientes terapias: mejora del aire, contacto con la naturaleza y esparcir en los aposentos rosas, violetas y nenúfares. Se habla ya, en algunos de estos textos, del riesgo del suicidio, pero sigamos enumerando. Otro médico de la época, Francesco Gerossa, en su libro Magia, hace un análisis prolijo de estos síntomas y propone la utilización de un jarabe con cerca de 100 ingredientes. Es decir, ya aparece esta idea, que luego vamos a ir viendo a medida que pasa el tiempo, de cómo la depresión se va a curar desde el punto de vista farmacológico. El inglés Robert Burton, un clérigo filósofo y profesor que habla de la Anatomía de la melancolía, tal es el título de su libro, era hipocondriaco, y ya saben ustedes que el hipocondriaco es una submodalidad de la depresión. A la hipocondria, le llamaban los médicos franceses de finales del XIX -que mencionaré enseguida- ´Le malade de le petit papier´, ´La enfermedad del papelito´, porque el hipocondriaco, el hipocondriaco auténtico -habría que establecer aquí una escala según los tipos- es el que va al médico con un papel y lleva todos los síntomas apuntados.

Tiene miedo. A propósito de esto, recuerdo haber visto, cuando empezaba a trabajar como médico en el Hospital Clínico de Madrid, algún hipocondriaco que me decía: ´Doctor, usted tan joven, no creo que pueda comprender esta enfermedad que es tan complicada´. Entonces, venía una lista de 30 síntomas: ´por la mañana me levanto, tengo los pies fríos, las manos calientes, tengo un pellizco que no es pellizco, que es tirantez, que no es tirantez, que...´. Es decir, es el matiz del matiz: ´dolor de cabeza que no es dolor, sino que es una sensación de peso pero que no es peso, que es como tener la cabeza ocupada...´; el paciente va describiendo una geografía de síntomas que recorren todo su cuerpo. Burton, como digo, describe esta modalidad, y señala que, para él, es una forma de depresión. Pero será una figura muy interesante de esta época, Right, quien escriba, a finales del siglo XVI, un tratado sobre la melancolía; o sea que es la primera monografía seria que se escribe sobre la misma. Es este hombre quien pone de moda la utilización de vapores y comprueba, así, cómo el clima del ambiente puede provocar una mejoría, además de recomendar la utilización de purgantes y vomitivos. Hay un personaje español poco conocido, Francisco Vallés, del mismo siglo que el anterior, que también incide en las causas ambientales de la depresión. Por otro lado, en lo que respecta a los métodos para remediar semejante padecimiento, se propondrá, posteriormente, la silla giratoria, una silla circular sobre la que se ponía a los depresivos para que se marearan, lo que producía un gran impacto.

Después, en el siglo XVIII, nos encontramos con un médico de origen árabe, Rufat, sobre el cual existen varias tesis doctorales en España, que describe la enfermedad de Fernando VI: manía melancolía. Fernando VI pasaba temporadas muy activo, con verborrea, sin parar de hablar, con una gran fuerza, y otras temporadas durante las que se metía en la cama. Así pues, este médico describió dicha enfermedad, que sabemos que se ha llamado psicosis maniacodepresiva y que, en la actualidad ópuesto que la palabra psicosis es demasiado duraó, se denomina depresión bipolar, es decir, depresión que tiene dos polos, uno ascendente, de euforia, con todo lo que eso significa, y otro descendente, que es depresión o melancolía

Más tarde, en el siglo XIX, aparece ya la psiquiatría francesa, con tres o cuatro grandes médicos muy importantes que subrayan la importancia de esta patología. Uno de ellos es Pinel, quien, en su libro Tratado médico-filosófico, habla de la alienación mental y afirma que esta enfermedad es un juicio falso sobre uno mismo y sobre la realidad. Como decía Quevedo, ´nada es verdad ni mentira, todo es según del color del cristal con que se mira´; el cristal, la perspectiva con la que el depresivo ve el mundo, el propio y el ajeno, es enormemente negativa. A finales de dicho siglo, nos encontramos con otro de éstos, un alemán que describe esta enfermedad diciendo que las enfermedades depresivas son enfermedades del cerebro, primera idea que contrasta con todo el historial mágico que ésta arrastraba. Y también está Krepeling ócuando explico Historia de la Psiquiatría suelo dedicarle casi media lección a este autor germanoó, quien describe la locura maniacodepresiva. La palabra locura, sin embargo, ya la hemos quitado del mapa, porque, lógicamente, es una palabra peyorativa. Al enfermo, del tipo que sea, no se le puede llamar loco, sino que es una persona que tiene un déficit en algún área de su conducta.

En la transición del XIX al XX, dos investigadores italianos describen el electroshock, aplicación de la corriente eléctrica en zona frontotemporal bajo anestesia -antes se hacía sin anestesia y producía ataques epilépticos-, método que, hoy día, prácticamente no manejamos pero que provocaba un cambio enorme en el mapa cerebral, en las sustancias productoras de la depresión.

Y, por último, ya en el siglo XX, hay que reseñar que el estudio de esta patología es impresionante. Muchos de los grandes investigadores de la psiquiatría no ven enfermos por la enorme complejidad que se produce dentro de este campo. De tal manera es así que, incluso en los dos o tres países más importantes del mundo en investigación, como son Estados Unidos, Japón o Canadá, muchos psiquiatras se dedican sólo a un área concreta de la psiquiatría, como, por ejemplo, a investigar sólo la anorexia, bulimia o trastornos del sueño. Les voy a contar una anécdota que me pasó a mí la primera vez que estuve en la Universidad de Nueva York, la NYU, con el Jefe de Psiquiatría, que era una persona muy abierta pero con una socarronería un poco inglesa.

Esta Universidad tiene en la 1™ Avenida, esquina con la calle 27, un hospital muy célebre, muy antiguo, de los más viejos de Nueva York, el Belbio, que tiene veintitantas plantas, de las cuales tiene 10 de psiquiatría. Entonces él me preguntó ´¿Cuál es su especialidad?´, y le dije ´Me dedico sobre todo a las depresiones´, a lo que él replicó ´Pero ¿a todas? , y yo le volví a contestar ´Sobre todo a las del adulto´, y él volvió a preguntar ´Pero ¿a todas las del adulto?´ - es decir, la especialización es terrible -. Días más tarde, con un poco más de confianza, le interrogué: ´Profesor, ¿cuál es su especialidad?´, y me dijo ´Yo me dedico a tratar sólo a psiquiatras neuróticos´, y yo, a su manera, le pregunté de nuevo ´Pero ¿a todos?´. En la ciudad de Nueva York los psiquiatras tienen fama de no estar muy centrados, es una especie de clima general, y me hizo gracia que se dedicara sólo a tratar este tipo de pacientes.

Pero dejemos estos asuntos aparte y centrémonos en la depresión, puesto que ya tenemos un pequeño mapa. Hay una historia enorme que nosotros estudiamos con unos criterios muy operativos, es decir, muy prácticos, de tal manera que seguimos unas líneas magistrales que nos dan pie para saber si estamos o no ante esta enfermedad. Si nos preguntamos por lo que es, habrá que responder que es un padecimiento del estado de ánimo, que puede ser debida, fundamentalmente, a causas neurobioquímicas, en el caso de la depresión endógena, o a causas psicológicas, en el de la depresión exógena o reactiva. Por lo tanto, hay dos modalidades, y la primera de ellas es esencialmente hereditaria. De hecho, para reconocer el tipo de dolencia de una persona, lo primero que hacemos es estudiar este aspecto, si ha habido antecedentes familiares, personales...; es decir, rastreamos retrospectivamente esa historia personal. En cambio, la depresión exógena nos habla de reacciones depresivas, ya que la vida nos ofrece a todos, permanentemente, momentos en los que está uno triste.

Pensemos en la competitividad que hay a cualquier nivel, en lo difícil que es la vida, en su complejidad. Muchas veces, cuando en la televisión, por ejemplo, que es el gran vanalizador de este tiempo nuestro, que lo convierte a todo en divertido, en penoso, en lamentable, el speaker se despide y dice ´Que sean felices´, miren ustedes, debemos entender que la felicidad es el resultado, la suma y compendio de lo que yo he hecho con mi vida, de acuerdo con lo que proyecté; por lo tanto, es una resultante. No soy feliz; puedo tener momentos felices, pero la felicidad tiene un calado enorme de fuerza, y eso lo he dicho yo, en otro tono, en multitud de ocasiones, en algún libro mío reciente, como en este de La ilusión de vivir. La felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria; es decir, en la capacidad para pasar las páginas negativas del pasado, lo que indica buena salud mental. Eso es muy importante. Cuando uno está atrapado en los recuerdos negativos, uno necesita una ayuda psicológica. Así pues, la tristeza debida a algo sería la reacción depresiva y la tristeza depresiva, tristeza de la enfermedad; hablamos de las depresiones exógenas y endógenas, respectivamente.

 

Transcripción de la conferencia del psiquiatra Enrique Rojas - 3

¿Qué diferencias hay?, pues mire usted, cuántas veces le preguntamos a la gente ´¿tú cómo te encuentras de ánimo?, ¿cómo estás por dentro?´, y cuántas veces decimos ´estoy triste´, ´estoy decaído´, ´no me encuentro bien´ o ´estoy bajo de tono´. Son expresiones. Hay un estudio que hice yo algunos años atrás, en una muestra de pacientes en Madrid, sobre los sustantivos que empleaban los enfermos según los niveles sociales o socioculturales. Era curioso, porque las personas de nivel social más alto, las que tenían más estudios, más capacidad, utilizaban expresiones psicológicas como triste, aburrido, deprimido, decaído, mientras que las personas de menos nivel sociocultural utilizaban expresiones somáticas como sin gana, sin fuerza, sin energía.

De hecho, muchas veces preguntas a gente de menos nivel sociocultural cómo está de ánimo y te responden ´no tengo ganas de comer´; así, una pregunta psicológica es respondida de una forma somática. Pero en realidad, las diferencias que voy a establecer grosso modo las pueden ustedes encontrar en alguno de mis libros, y es un asunto muy bonito, porque indica la pericia del psiquiatra, que se mete, que ahonda en los entresijos de la personalidad del otro.

La tristeza psicológica es motivada por algo, estoy triste por algo. La melancolía puede ser causada por una cosa pequeña, lo que los americanos denominan life evens, acontecimientos de la vida, o puede ser un sumatorio de cosas: es esto, es aquello, es lo otro, es lo de más allá... Sin embargo, la tristeza depresiva suele ser, generalmente, inmotivada, hay pocos motivos o ninguno ¿Qué significa esto?, significa que, muchas veces, de cosas insignificantes, esa persona hipertrofia, agranda o desproporciona el agente causal.

Además está el sentido: en la tristeza psicológica es comprensible, se comprende que uno esté triste, y comprender es aliviar, es ponerse en el lugar del otro, pero en la tristeza depresiva es incomprensible. Yo he visto muchas depresiones tras el éxito, tras una subida profesional, un ascenso, o aquéllas en las que no había motivo, no tenía sentido que aquello se produjera.

Si, por otro lado, atendemos a su vivencia, la habida en la tristeza psicológica es más superficial, se muestra con lágrimas o bien se guarda dentro -también depende del tipo de personalidad-, mientras que la tristeza depresiva es muy profunda, es densa, compacta, pétrea, consistente, cala a fondo.

En lo que respecta a su intensidad, la tristeza normal es una tristeza menor, aunque, naturalmente, depende mucho de los acontecimientos: no es lo mismo la muerte trágica de una persona querida o un revés de la fortuna que otros acontecimientos. Y, miren ustedes, aquí yo haría una pequeña incisión, válida hasta hace años. En nuestro medio, en la sociedad occidental, la mujer suele ser especialmente sensible a las frustraciones afectivas y el hombre es especialmente sensible a las profesionales, pero esto está cambiando. Piensen ustedes que, en la Universidad Complutense de Madrid, por ejemplo, en Medicina, el 60% de los alumnos hoy son mujeres, y en Derecho, el 70%.

En el siglo XVIII y principios del XIX, se decía que la mujer era menos lista porque tenía menos masa encefálica. Hoy sabemos que la masa encefálica de la mujer es la misma que la del hombre, y que no es que sea más lista, sino que el hecho es que está ahí. Hace unos días pedía yo diez voluntarios para hacer un trabajo en la Facultad de Madrid y los diez eran mujeres. Vivir para ver. Es decir, el sexo débil se ha vuelto fuerte y el fuerte se ha debilitado. Se ha producido un cambio de roles. Pero sigamos con otras diferencias entre estas dos tristezas.

La tristeza psicológica es una tristeza que generalmente no se plasma en el plano somático; lo más, como decía antes, es que haya lágrimas o que una persona cambie la cara, tenga una cara mustia, melancólica. No ocurre lo mismo, en cambio, con la tristeza en la enfermedad depresiva: en este caso sí se somatiza. Es decir, se marca sintomáticamente a través de dolores de cabeza con una topografía compleja. Pueden ser frontales, frontotemporales, en la zona occipital...; pueden ser dolores difusos, etéreos, vagos, pocos concretos; pueden ser específicos... Además, en el plano respiratorio, pueden ir acompañados de una sensación de opresión, de falta de aire, de la sensación de dificultad para respirar.

Por no hablar del plano digestivo, en el que son muy frecuentes las quejas de la persona depresiva, que va recorriendo médicos hasta que uno, un médico de atención primaria o un interno que conoce la psiquiatría le dice: ´Mire usted, si usted lo que tiene es una depresión; tiene una molestia somática, pero eso no es digestivo´. Esto es como aquel dicho que se oía mucho en otra época, en la gente castellana, del pueblo: ´Tengo los nervios en el estómago´. No sé si se decía aquí, pero recuerdo que había que aclararlo: ´Mire usted, esto no son nervios, es el estómago. Usted tiene una depresión, lo que pasa es que la depresión se manifiesta de esta manera´.

Con todo ello, ya tendríamos una primera definición de este padecimiento como enfermedad del estado de ánimo, enfermedad del humor debida a causas biológicas, resultado de un transtorno de la neurona, o causas psicológicas. Atendiendo de manera más amplia al primer caso, les quiero explicar que nosotros, en los últimos años, medimos y pesamos la depresión, al igual que uno mide el nivel de glóbulos rojos en sangre y sabemos si una persona tiene anemia, o tiene colesterol alto, o tiene un índice de glucosa de tal o cual calibre... Utilizando una muestra de 290 pacientes, hemos visto qué serie de variables afectan más en la depresión. Es decir, hay aquí un manejo distinto de los sustantivos anteriormente nombrados que constituyen el mapa de esta patología. Lo que es importante es que ustedes sepan que la depresión endógena es una enfermedad producida por un trastorno cerebral. Nosotros tenemos un procesador, un pequeño microprocesador en el cerebro, que es la neurona.

Tenemos, aproximadamente, cien mil millones de neuronas y, a su vez, cada neurona tiene entre diez mil y cien mil conexiones con las neuronas vecinas, por lo que se produce una central eléctrica o telefónica de altísima complejidad, de tal manera que hay unas relaciones tremendamente interesantes. La neurona tiene tres partes fundamentales: el cuerpo, el axón, que es una terminación larga, abotonada, y luego una zona que son las dendritas, que son unas terminaciones que se bifurcan en distintos aspectos. Incluso podríamos decir que nuestra mente funciona como un ordenador: recibimos información, que puede ser verbal, visual, auditiva...; luego hay un segundo momento, que es el procesamiento o el almacenamiento, la sistematización de ese material recibido óéste y el anterior serían el input, en el lenguaje informáticoó, y un tercero, que son los registros de salida óel output. De hecho, siguiendo este esquema podríamos definir, también, qué es inteligencia. Inteligencia es la capacidad para utilizar de forma correcta la información recibida, procesarla de forma adecuada y dar respuestas eficaces.

 

 

Desde luego, sería una definición un tanto computerizada, porque la inteligencia es, ya que he entrado en el tema, bastante más que eso: es capacidad para captar la realidad en su complejidad y en sus conexiones, es capacidad de síntesis, es saber distinguir lo accesorio de lo fundamental. Allí donde hay compresión lógica o racional, ahí hay una persona inteligente. Por lo tanto, tiene que ver con la neurona y tiene que ver con muchas más cosas ¿Por qué?, pues miren ustedes, porque toda la conducta humana descansa sobre dos esquemas: la herencia y el ambiente, es decir, el equipaje genético y el entorno. Uno puede haber recibido un gran potencial intelectual por parte de su familia, o un potencial depresivo, pero el entorno es otro de los factores influyentes óya sabemos la importancia que tiene la educación, por ejemploó. Y dentro de ese espacio neuronal donde se desarrolla todo lo dicho, nos vamos a encontrar con una zona intermitente, entre una neurona y otra, que se llama espacio sináptico, lugar donde se ocasiona, en este caso, la depresión endógena, debida, fundamentalmente óhay más aspectos, pero no quiero complicar el temaó, a tres sustancias que transmiten los impulsos nerviosos dentro del cerebro, en un intercambio muy complejo: serotonina, dopamina y noradrenalina.

Así pues, podemos decir que la depresión endógena es una enfermedad neurobioquímica. Yo recuerdo cuando antiguamente se hablaba del médico de los locos, del psiquiatra como médico: ´Mire usted si estuvo mal que tuvo que ir al psiquiatra´. Hoy, en algunos países del mundo, en Estados Unidos, en Australia, en Japón, el psiquiatra es como el médico de cabecera. Nadie queda descalificado por ir al dentista dos veces a la semana, ni al psiquiatra, porque no es sinónimo de locura. Es una enfermedad importante, como digo, de naturaleza endógena óya hemos visto que la exógena tenía otras característicasó.

Transcripción de la conferencia del psiquiatra Enrique Rojas - 4

Por otra parte, yo diría que los tres aspectos que más afectan son, además de la ya nombrada inteligencia, la afectividad y la personalidad, junto con nuestro cuerpo, que es nuestro vehículo. La personalidad es, por definirla de una forma rápida o muy sencilla, aquel conjunto de pautas, de conductas actuales y potenciales que se hospedan dentro de nosotros. O aquel conjunto de ingredientes físicos, psicológicos, sociales y culturales que dan lugar a una forma de ser. Por eso la personalidad se quiebra cuando está deprimida; comienzan a dar señales de vida aspectos muy negativos de la misma.

En cuanto a la inteligencia, debemos destacar óya que antes nos hemos referido a ella en líneas generalesó que hay muchos tipos. Nosotros, los psiquiatras, sabemos que decir eso de ´Esta persona es muy inteligente´ es poco; hay que matizar. Hay una inteligencia teórica, que es la del intelectual; una práctica, que es la de la persona operativa ógeneralmente, éstas están a la gresca, y de este hecho deriva, precisamente, la figura del sabio distraído: esas personas que son muy inteligentes para los aspectos conceptuales y no son prácticas para la vidaó; otra social, la de las relaciones públicas; otra analítica, otra sintética, otra discursiva, es decir, la capacidad para expresar ideas en público; la matemática, por la que se expresa el mundo en lenguaje cuantitativo, y la instrumental -a ésta le he dedicado yo un libro-, que es la voluntad, un ingrediente básico, la capacidad para hacer algo sin encontrar un resultado inmediato, para aplazar la recompensa, y que tiene como fundamentos el orden, la constancia, la motivación. Además, junto a esta lista enumerada, hay una inteligencia de las inteligencias, una mayor: la inteligencia para la vida -ésta es punto y aparte, y yo le dedicaría toda la noche-, la facultad para saber gestionarla bien. Yo conozco mucha gente muy lista que tiene una vida muy caótica, y conozco gente que, con una inteligencia moderada, en cambio, ha sabido pilotar muy bien su conducta.

La tercera y última es la afectividad, aquella parcela de nuestro patrimonio psicológico donde aparecen los grandes asuntos afectivos: los sentimientos, las emociones, las pasiones, las motivaciones, que nos resuenan como en una sinfonía, cada una con voz propia, dicho lo cual, entro ya en la tercera parte de mi exposición.

¿Cuáles son los principales síntomas de la depresión? Yo diría que tiene, fundamentalmente, cinco estirpes de síntomas, que luego, cada uno, se desparraman, se subclasifican y, al mismo tiempo, se entrecruzan; son los físicos, los afectivos, los de conducta, los cognitivos y los aseverativos. Ya decía Letamendi, aquel médico español tan célebre, que no hay enfermedades, sino enfermos. Una cosa son los libros y otra cosa es la realidad clínica. A mí, lo que no me han enseñado los primeros me lo han enseñado los segundos, porque el enfermo es un libro abierto en el que uno aprende la complejidad, lo variopinto, lo kafkiano, lo surrealista de los cuadros clínicos; cada uno tiene un curso curioso y sorprendente, y, realmente, no sigue lo que dicen los textos. Así que, partiendo de esta premisa, voy a explicarles qué significa cada uno de dichos síntomas brevemente.

En primer lugar, están los físicos, de los cuales, el más importante es el dolor de cabeza. De hecho, antiguamente, hace 20 años, se hablaba de las depresiones enmascaradas, cuya apariencia era fundamentalmente somática, no psicológica. Los alemanes le llamaban a esto ´depressio sine depressione´, ´depresión sin tristeza´, durante la que aparecen síntomas somáticos como dichos dolores de cabeza, molestias digestivas o molestias difusas por la geografía corporal, en forma de dolores mal estructurados. Además, hay dos síntomas físicos que no hay que perder de vista: uno, la impotencia sexual en el hombre -es muy rara una depresión en la que la sexualidad funciona bien- y el vaginismo en la mujer; otro, el transtorno del ritmo del sueño, ya que una de las cosas que refleja más salud psicológica o más salud general es dormir bien. El insomnio es otra constante en la depresión; son muy raras, en cambio, las depresiones normosómnicas, en la que el enfermo duerme bien. Se puede tratar de dificultad para coger el sueño, sueño intermitente, sueño no reparador o sueños con contenidos oníricos angustiosos; es decir, hay una gran variedad de dificultades en el sueño. Las personas que duermen bien no saben con lo que cuentan; ´no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde´ dice el refrán castellano.

En segundo lugar, están los síntomas psicológicos o afectivos. Los síntomas afectivos son la esencia de lo que es la depresión. Ahí está la tristeza, en esa variedad que yo he comentado antes de formas de estar triste, y lo contrario, cómo no, es la alegría. Kafka, este gran escritor que fue conocido a través de su albacea de testamento, en su libro Conversaciones con Hanus, dice lo siguiente: ´El corazón del hombre es una casa con dos estancias; en una está la alegría y en otra, la tristeza. Y dice la leyenda que no conviene nunca reír demasiado fuerte, porque se corre el riesgo de despertar a la tristeza, que está en la región vecina´. Es decir, los sentimientos están muy cercanos, contrapuestos. Lo dice el lenguaje de la calle: ´del amor al odio no hay más que un paso´. Lo estamos viendo hoy, en esta epidemia que asola a Occidente de crisis conyugales, junto a otras dos que cierran este final de siglo: el SIDA y la droga. Hay una auténtica mancha de aceite que se extiende por el mundo, sin que se pueda cortar fácilmente, por lo que parece.

Y lo vemos ahí, en personas que se han querido mucho: de pronto, hay un giro contrario en la afectividad. Aquí, precisamente, es donde entra esa variedad. Muchas veces no es sólo tristeza, es también aburrimiento. La palabra aburrimiento, en alemán, por ejemplo, es langebeile, que significa, literalmente, ´momento largo´; es decir, el tiempo se alarga. Cuántas veces he oído yo a algún paciente mío decir ´Doctor, las mañanas son interminables. Miro el reloj una y otra vez ¿Se habrá parado el reloj? El tiempo no corre´; ocurre lo contrario cuando uno está enamorado, cuando está feliz de la vida: no hay tiempo para nada, está uno desbordado. Pero también existe lo que llaman los alemanes sbermut, que es ´pesadez del cuerpo´. Hay, por tanto, una sensación física y somática a la vez. Pesa el cuerpo y pesa la psicológico, como una sensación elefantiásica, para dar un paso adelante. Yo he visto muchos enfermos depresivos que están sentados en la cama sin poder levantarse y que tienen, a lo mejor, un libro a tres metros. Y hay una especie de diálogo consigo mismo; ´ahora lo cojo´, dicen, aunque pueden pasar tres horas. Es una sensación terrible.

En tercer lugar, están los síntomas de conducta, aquéllos que se manifiestan en el comportamiento externo, por lo que, dentro de éstos, hay muchos aspectos: la disminución de palabras por minuto en una persona que está hablando y no dice nada salvo respuestas monosilábicas, o el rictus de la cara, el espejo del alma, a la que vienen los paisajes del alma; es decir, que lo que llevamos dentro sale al exterior. No en vano, muchas veces decimos ´no me gustó su cara´, ´tenía mala cara´, o ´dio la cara´. Así pues, la cara es programática, como la vida, y manifiesta nuestro interior en sus dos partes: la cara romántica y la cara clásica. La cara romántica son los ojos -dice tanto la mirada!-, que pueden estar tristes, melancólicos, apagados, fijos, un poco estáticos, y la boca, que tiene su propia fisonomía. La clásica es ese semáforo de señales que emite, en general. Claro que la conducta también se manifiesta en el resto del cuerpo. Todo ello para reflejar síntomas depresivos que, como digo se desparraman por aquí y por allí.

Transcripción de la conferencia del psiquiatra Enrique Rojas - 5

En cuarto lugar, están los síntomas cognitivos. La palabra cognitivo -quiero hacerles una pequeña advertencia- significa la manera en que nosotros almacenamos todo lo que recibimos en nuestra cabeza, a través de esquemas. Es decir, muchas veces la gente funciona con éstos. Hace un rato, una periodista me decía ´¿Ir al psiquiatra es sinónimo de estar loco?´ Bueno, esto ocurre en la gente con muy poca cultura. Ésa es una idea que todavía deambula y circula por la calle, pero esto no es así. Conceptos esquemáticos como ´Me han dicho que las depresiones, una vez que tienes la primera, ya no se arreglan´ o como ´ésa tiene que tener depresiones siempre´, son falsos, negativos. Es como si uno habla de los políticos y dice ´todos los políticos son corruptos´. Conocemos muchísimos políticos que son extraordinarios.

Es evidente que la generalización de cualquier cosa da lugar a estos esquemas falsos. Pues bien, el depresivo, en los síntomas cognitivos, lo que hace es una falsa interpretación de sí mismo. Entonces, si yo pierdo, por ejemplo, la funda de mis gafas ótoda la conducta humana se mueve entre un binomio estímulo-respuestaó, la reacción, la respuesta a la pérdida de la funda de las gafas tiene que ser proporcionada al estímulo. El depresivo permanentemente deforma la realidad, la agranda, la hipertrofia, y se produce esta situación tremenda. Me decía un enfermo mío ´Doctor, no sé qué es lo que me pasa que, cuando subo al autobús en Madrid, siempre me fijo en alguien al que le pasa algo negativo, una persona que está coja, que tiene un defecto en la cara, que tiene...´. Hay una capacidad selectiva para captar lo negativo.

Y en quinto y último lugar, están los síntomas asertivos. La palabra ëasertividadí óëasertoí, en castellano, significa ´afirmación´ó, en este contexto, significa que la depresión afecta a la habilidad en el contacto interpersonal. Es decir, una persona depresiva no está especialmente florida para hablar, para comunicarse con la gente, sino que está callada, en silencio, introvertida, con pensamientos negativos que circulan en su cabeza y que no salen al exterior. Hay, por lo tanto, un cierre hermético en el contacto con el otro.

Esto sería, a grandes rasgos, el paisaje, los síntomas, las manifestaciones clínicas más importantes, pero sí quisiera hacer, llegado este punto, un diagnóstico diferencial con tres entidades clínicas que, aunque muy parecidas, no son depresión. Lo haré de manera sencilla, para que ustedes lo entiendan. No hace falta que sean médicos ni personas expertas.

En primer lugar, tenemos la personalidad depresiva, aquélla cuya conducta, desde siempre, desde que se conoce, tiene las características fundamentales del pesimismo, la introversión, la tendencia patológica al orden, vivir hacia el pasado, dificultad para hablar con los demás; es minuciosa, obsesiva, hipersensible, etc. Hace unos días, veía en Madrid a un señor de sesenta y tantos años largos; venía con su mujer -tienen varios hijos y están todos casados-, y ésta me decía: ´Mire usted, doctor, ha tomado de todo. Le he traído a usted una lista. Yo creo que ha tomado 50 pastillas; todo lo que está en el vademécum´.

A raíz de esta conversación, durante dos días, nos dedicamos a estudiar su personalidad con entrevistas directas, hablando con él, preguntándole qué tipo de vida hacía. Me impresionó cuando yo entré dentro de este hombre y ví que él, de siempre, ha sido un hombre triste. Ya me lo indicaba la mujer: ´Mire usted, yo me enamoré de él porque me sorprendió un hombre tan callado, que no hablaba nada; entonces pensé "algo tendrá dentro" ó-Ortega y Gasset decía que una de las cosas que más enamoran es bucear en la intimidad del otro-, y luego proseguía ´Yo fui buscando y vi que no había nada. Cuando ya me casé, dije, "bueno, este hombre es así"´ -en concreto, lo calificaba de ´soso integral´-. Entonces, yo le aclaré: ´su marido no tiene nada, el tratamiento no es farmacológico. Hemos estado dos días trabajando con él y su marido tiene una personalidad depresiva´, a lo que ella contestó ´ya decía yo que mi marido no era normal´. Para terminar, le expliqué: ´lo que vamos a hacer es darle unas pautas psicológicas para intentar, a pesar de los sesenta y tantos abriles que tiene, cambiar un poco su personalidad´. Éste es un ejemplo claro de ese primer tipo de personalidad, a la que se le trataba de forma incorrecta.

 

[El optimismo de la esperanza no es ingenuo; no ignora las adversidades que afligen a los hombres y las dificultades que encuentran al edificar una sociedad mejor, sino que se funda en el poder soberano de Cristo, superior a todos los males y a todas las dificultades].

 

El segundo tipo, la vida depresiva, se refiere a aquella vida que está presidida por la monotonía. Y esto lo ve uno en gente de todas las clases; puede ser de pueblo o puede ser de ciudad. Piensen ustedes en una ciudad como Madrid, con cinco millones de habitantes. La persona que en Madrid está sola, está supersola. Porque uno está solo en un pueblo de Zamora y sale a la calle, y hay mil habitantes, o tres mil, y uno conoce a la gente; sin embargo, en Madrid es dramático ódigo Madrid como podría decir Nueva York o las grandes ciudades del mundoó. Entonces, hay que tener claro que dicha vida depresiva no se arregla con pastillas; hace falta cambiar en ese tipo de vida, llenarla de contenido. La felicidad consiste en ilusión, pero, -ojo!, no es su contenido, sino su envoltorio: metas, retos, planes, objetivos, cosas por delante que hacer...; ésa es la felicidad. Normalmente, pasamos el tiempo pensando en el día de mañana, cosa muy necesaria que no ocurre en la vida depresiva: no hay día de mañana, hay hoy y ahora. A una persona que le da lo mismo que sea lunes que fin de semana, siempre se le ocurrirá hacer lo mismo, por lo que hay que hacerle comprender que esta clase de vida forma, ya, parte su conducta y es muy negativo.

Por último, está la tercera modalidad de la confusión, que también requiere, como digo, un diagnóstico preciso por parte del psiquiatra; es lo que se ha dado en llamar la distimia depresiva. La palabra distimia es una palabra antigua retomada por la American Psyquiatric Association desde hace unos años, a través de los glosarios psiquiátricos que utiliza, que se llaman en inglés DSM4. Son las siglas, en inglés, de Disismental Estatistical Four óla cuarto ediciónó, es decir, un glosario en el que vienen todos los síntomas. Y la distimia se define de la siguiente manera: ´dícese de aquel cuadro clínico que alberga en su seno dos cuadros clínicos: uno, una depresión propiamente dicha, y, otro, un trastorno de la personalidad´. La verdad es que, en estos casos, hay un fenómeno muy curioso: yo veo muchas personas con distimia, muchas, y me impresiona cuando le pregunto al paciente ´oigame, el médico anterior, los médicos que le han visto, ¿le han hecho psicoterapia?´, y me responde, ´no, mire usted, el médico decía que no tenía tiempo mas que para darme pastillas´. ¿Qué es lo que ha ocurrido aquí?, pues nada más y nada menos que una hipertrofia de lo que yo llamaría, con cierto desdén, la pastilloterapia. Si tienes depresión, una pastilla; si estás arriba, otra pastilla; si estás decaído, otra; si esto, si lo otro, otra pastilla.

Cuántas veces va a la consulta un chico con un fracaso escolar, tres o cuatro años sin hacer nada, y te dice la madre: ´Doctor, ¿no habría alguna pastilla para que mi hijo estudiara?´. A eso le respondo yo ´Sí, una que se llama voluntad´. La voluntad es la joya de la corona. Una persona sin voluntad es un desastre, mientras que otra poseedora de la misma, llega en la vida más lejos, incluso, que una persona inteligente; por eso hay que fomentarla. Mutatis mutandi, hechos similares ocurren aquí con la distimia, así que ø por dónde empezar?, øqué hacer? Pues hay que hacer dos cosas. En primer lugar, ver qué tipo de personalidad tiene. Los síntomas más importantes de la personalidad o del transtorno de la depresión son los siguientes óa grandes rasgos, como digo, porque habría mucha tela que cortar aquíó: en primer lugar, el síntoma más importante es el complejo de inferioridad, ya que una persona que tiene un desajuste de la personalidad suele ser una persona acomplejada óhaciendo un inciso, hay que aclarar que el complejo es mental; o sea, yo puede tener complejo por ser demasiado alto o demasiado bajo, o por tener demasiada delantera, en el caso de la chica, o demasiado trasero. No hay más que ver la desgraciada moda de la anorexia: todas, incluso las escuálidas, se encuentran gordasó; en segundo lugar, la inseguridad, síntoma clave en la personalidad no ajustada y aspecto subjetivo.

Hace unos días veía yo a un chico de un pueblo de Toledo que trabaja en el campo óel padre tiene una vaqueríaó y no sabe leer ni escribir, y se justificaba de la siguiente forma: ´Mire usted, yo no sé más que firmar, pero yo no soy tonto. Tengo una gran seguridad en mí mismo porque yo he tenido un negocio de vacas. Empecé con tres o cuatro y tengo hoy cuarenta en el pueblo´. Es decir, una persona puede ser médico, ingeniero, arquitecto o profesor de algo y estar acomplejado porque se compara con el otro. Pero continuemos señalando otros síntomas, como la hipersensibilidad psicológica, propia de individuos que necesitarían estar al lado de un diplomático de carrera para que dijera la frase, la palabra justa óes casi imposibleó, o como aquel otro, bastante frecuente, en el que la persona queda atrapada en los recuerdos negativos del pasado. Nosotros, en estos temas en concreto, hacemos una psicoterapia de apoyo; es decir, una persona que no supera el pasado negativo se convierte en neurótica, y una persona neurótica es una persona agria, amargada, resentida, torcida, echada a perder. Sabemos, además, que esta patología se contagia: en una familia donde hay varias personas neuróticas o una gran neurótica, hasta el perro se convierte en neurótico. El perro, de pronto, le da un bocado al amo, o a alguna de las personas que más quiere, porque ya no sabe qué hacer. En todo caso, y dejando ya aparte esta enumeración, en consecuencia con estos síntomas que acabo de mencionar, nosotros hacemos una psicoterapia, que es restablecer, mediante una serie de pautas de conducta, el equilibrio; además, le asociamos medicación, pero nunca hacemos de ésta primer y único elemento. Como las depresiones que se dan en las enfermedades somáticas pueden ser, como decía antes, muchas y diversas, la asignación de una pequeña medicación puede ser suficiente.

Transcripción de la conferencia del psiquiatra Enrique Rojas - 6

Y, finalmente, entramos en la última parte de la charla: el tratamiento. El tratamiento de la depresión tiene, fundamentalmente, tres grandes áreas: la bioterapia, la psicoterapia y la socioterapia. Debemos tener en cuenta que la medicina es ciencia y es arte; es decir, no sólo está el vademécum, el libro donde vienen todos los fármacos, sino también la personalidad del médico, una de las cosas que más cura. Éste se pone al lado del enfermo para ayudarle, siguiendo una forma de terapia esencial que es amar, el amor al otro. Decía Marañón que una de las formas más sugerentes de amistad es la relación médico-enfermo, que está poco descrita y es enormemente rica ¿Por qué?, pues mire usted, porque el psiquiatra -el médico, en general, también, pero el psiquiatra más- es el médico más humano.

Su secreto profesional es tan grande que, muchas veces, no tiene capacidad para recibir tanta información como tiene del otro, ya que, en el mundo moderno, nadie tiene tiempo para nadie, y es el psiquiatra quien tiene que darse al paciente para entrar en su intimidad, de tal manera que vayan aflorando los principales aspectos de la vida de éste. En relación con esto, precisamente, es curioso comprobar cómo salen los grandes asuntos de nuestra vida personal cuando hacemos balance existencial de nuestra vida ólo que suele ocurrir durante una enfermedad, en una desgracia, o en un momento especial de nuestra vida...ó. Es el haber y el debe. Muchas veces no salen las cuentas, y, otras veces, las ganancias compensan las pérdidas. Cuando uno ve vidas con una trayectoria coherente óno una coherencia perfecta, ya que eso se da en el otro barrio, sino una cierta coherenciaó, es porque se trata de vidas con una solidez antidepresiva. Son personas recias, compactas, sólidas, consistentes, con criterios de verdad en la vida, a las que no les importa ir contracorriente en una sociedad como la nuestra; eso es una fórmula antidepresiva. Pero pasemos a enumerar las tres grandes áreas arriba mencionadas.

En primer lugar, tenemos la bioterapia, la farmacoterapia. Los psicofármacos, antes llamados timoanalépticos, hoy antidepresivos, son aquéllos que actúan liberando una serie de sustancias que son los neurotransmisores cerebrales y que dan lugar a que se recapten esas sustancias y dinamicen el cerebro. Fíjense ustedes en si esto es tan importante que hoy se suele dedicar una mesa redonda para hablar, únicamente, de serotonina y depresión, para ver cómo alguno de esos neurotrasmisores cerebrales modifican el estado de ánimo. Además, dos antidepresivos pueden actuar de forma complementaria.

Hay fármacos que actúan sobre la serotonina, sobre la dopamina, sobre la adrenalina o sobre otras sustancias. Por ejemplo, hoy sabemos que existen las endorfinas, que son las morfinas endógenas; es decir, que nuestro organismo fabrica sustancias que corrigen, quitan, suprimen o disuelven el dolor. Hoy, los antidepresivos tienen una riqueza extraordinaria. Cuando estamos hablando con un paciente óyo creo que, en realidad, es un hecho ex opere operato que ocurre en nuestra mente cuando estamos ante un enfermoó, ya vamos viendo qué tipo de fármaco le damos. Por ejemplo, se ha puesto de moda en los últimos años, como ustedes saben, un fármaco óen Estados Unidos, los pacientes venían a la consulta pidiéndoloó: el Prozac, que es fluexetina. La fluexetina es un fármaco muy eficaz, tiene la gran ventaja de que es muy desinhibidor, es decir, produce un gran movimiento de la conducta, y, por otra parte, adelgaza, es decir, frena el apetito y mueve el agua retenida en los tejidos. Ni qué decir tiene que su eficacia es extraordinaria. No olvidemos que la anorexia o la bulimia ya no se dan en los adolescentes.

Yo veo muchas anoréxicas con 35 ó 40 años, antiguas anoréxicas que se han medio curado y que están ahí todavía. Son esas personas que se pesan 3 veces al día, han engordado dos kilos y están preocupadísimas. No llegan a ser anoréxicas porque no lo son, pero, de hecho, ahí hay un tema latente, rumiando en su cabeza. Pero cambiando de asunto, les quiero aclarar que, ante todo enfermo depresivo, hay que hacer, desde el punto de vista farmacológico, tres cosas importantes. En primer lugar, hay que dar una medicación antidepresiva siendo muy selectivo en la elección. No olvidemos que todos los antidepresivos tienen efectos secundarios, por lo que hay que ver exactamente el tipo de persona que tenemos delante, qué fármacos ha tomado, qué otros fármacos ha tomado algún familiar, si esto es así, etc. En segundo lugar, habría que recetar ansiolíticos o psicorrelajantes. Es muy frecuente la depresión asociada a la ansiedad, y ésta es inquietud, desasosiego, anticipación de lo peor. Es una sensación subjetiva que se manifiesta a través de taquicardias, sudoración, dificultad respiratoria...; es decir, hay un acordeón de sensaciones temerosas que van circulando por la mente del sujeto cuando la ansiedad es muy grande. Los ingleses hablan de dos formas de ansiedad: el free frigthing ansiede, la ansiedad flotante, una sensación de malestar, de inquietud, y el panic attack, que es la crisis de ansiedad.

Cuando esta última es muy fuerte pero, a la vez, recortada, breve, dura unos minutos, hay tres aspectos amenazadores en la cabeza del sujeto: temor a la muerte, temor a la locura y temor a perder el control. Son tres manifestaciones un poco extrañas, como digo, que nosotros descubrimos en la entrevista clínica. Muchas veces, el enfermo sin cultura no las expresa así; sin embargo, nosotros hacemos una exégesis de su discurso y la sacamos. Además, hay antidepresivos, ansiolíticos y fármacos que corrigen el insomnio, cuestión muy importante. Como decía hace un rato, es frecuente que, entre los síntomas depresivos, aparezca el insomnio, Y, para acabar con este problema, tenemos que andar con mucho cuidado porque, a veces, la medicación para dormir es excesiva. Si antes, en cualquier casa, de cualquier pueblo, había despensas de comidas óyo recuerdo los jamones y tal, en Castillaó, hoy, hay despensas de fármacos. Uno abre una compuerta y dice: ´¿Qué quieres? ¿Quieres para la depresión, para la ansiedad, para los nervios?´. La automedicación en psiquiatría es terriblemente negativa, ya que los fármacos tienen efectos secundarios y pueden producir graves trastornos. Por lo tanto, como digo, hay que andar con mucho cuidado.

Después, tenemos la psicoterapia. La psicoterapia es el arte, el modo, la manera, la gracia, el estilo con el que el psiquiatra óel médico en general también lo haceó cambia los mecanismos neuróticos negativos de la personalidad del otro. Al contrario de lo que ocurre con el tratamiento anterior, más rápido, en la psicoterapia, uno se remanga, porque es lenta y requiere arte, oficio, saber adentrarse en el cuarto de máquinas del otro. Y cuando no hay psicoterapia, es terrible: solamente podemos recurrir a la medicación. Pero centrándonos en este ámbito, debo decirles que hay muchas modalidades; desde la psicoterapia implicata, aquélla que está inscrita en el acto médico, hasta la psicoterapia de apoyo, la psicoterapia psicoanalítica. En cualquier caso, este tratamiento, lo que tiene que hacer es intentar reducir el número de manifestaciones psicológicas neuróticas, raras, extrañas, patológicas, enfermizas. Yo le digo a alguien ´Mira, en la psicoterapia, lo que pretendo contigo es que te encuentres a tí mismo, que estés en paz contigoª. Bien es cierto que la paz absoluta se da en el otro mundo; aquí, se da una paz relativa. Aún así, ésta es, yo diría, el puente elevadizo que lleva al castillo de la felicidad. Tener paz por dentro es tenerlo casi todo.

Y, en tercer lugar, debemos hablar de la socioterapia. La socioterapia no es otra cosa que la terapia sociológica. Nosotros vemos mucha gente sola, aislada, incomunicativa, sin contacto con los demás, y es en dicha gente en la que procuraremos reactivar su vida, mediante psicoterapia de grupo, psicoterapia de contacto con los demás, enseñándole técnicas asertivas, técnicas comunicativas..., y para esto hay libros ólos americanos son en esto especialistas. Me acuerdo de uno que se titula Qué decir después de decir -hola!-. Porque es cierto que, a la gente muy tímida, muy retraída, no se le ocurre nada.

Hace un par de años, estando yo en Finlandia, me comentaba un psiquiatra que daba muy mala imagen, en los países del norte de Europa, que la gente estuviera todo el rato, dos personas o tres, sin parar de hablar, que era muy bonito estar diez minutos sin decirse nada, y yo le aclaraba: ´Mire usted, en los países latinos como España, diez minutos sin hablar en una persona es rarísimo. Hay que pensar en algo. Si es un matrimonio, es que aquello está con el electroencefalograma plano´. Lo que quiero decir es que son distintas modas y costumbres; para nosotros, los latinos, estar sin hablar es angustioso. Uno sube en el ascensor diez pisos con otra persona y siempre comenta la rapidez, la lentitud, el clima de fuera, algo, porque mira al otro, mira arriba y no sabe qué hacer.

Así pues, todo lo hasta ahora dicho constituye el esquema que yo les he querido traer sobre este asunto: tristeza versus alegría. Hay tres sentimientos positivos, a los cuales les tomamos el pulso con mucha frecuencia, que son el placer, la alegría y la felicidad. Son tres grandes notas positivas, tres sorbos de vida grande. El placer es la manifestación concreta de algo positivo que inunda en un momento nuestra vida -son muchos los placeres que podemos tener-, la alegría es la satisfacción por algo que ha salido bien y la felicidades el grado superior a los dos estados anteriores. La felicidad, como decía antes, es la suma y compendio de lo que yo he hecho con mi vida de acuerdo con un cierto proyecto previo. Decía Don Quijote: ´La felicidad no se da en la posada, sino en medio del camino´. La felicidad es una forma de mirar la vida, un estilo de captar la realidad. La felicidad, he dicho antes, consiste en ilusión, y, para ser feliz, yo creo que hacen falta dos cosas fundamentales: tener una personalidad con un cierto equilibro y, en segundo lugar, tener un proyecto de vida con tres grandes temas que se mueven en su seno: amor, trabajo y cultura. La felicidad es, para mí, una tetralogía en donde uno mide, registra, pesa, capta su propia forma de ser, el amor, ócuánto habría que hablar de esoó, el trabajo y la cultura.

A modo de conclusión, sólo diré que aquí estamos, en Bilbao. El mar está aquí al lado, el Cantábrico, esta maravilla. Ayer disfrutaba yo del Guggenheim con ese paisaje de titanio de este genio arquitectónico que es Gery. Quizá pueda haber dado una imagen pesimista del tema, inevitablemente la depresión tiene un tono melancólico, pero lo que hace falta en la vida es tener capacidad para remontar las dificultades y crecerse uno ante ellas. Frente al mar, hay un velero que convierte el navegar en un reto. Eso es la vida. El pesimista se queja del viento, el optimista espera a que cambie y el realista ajusta las velas.

 

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¿De qué depresión estamos hablando?

 

(Por: Juan Pablo Díaz, siquiatra, Revista Ya (El Mercurio), 2003-12-02)

Llamar "depresión" a una reacción de pena o dolor se ha convertido en una experiencia generalizada y cotidiana, tan corriente como el resfrío común, y tal vez, por eso mismo, sea el motivo de consulta más frecuente en la práctica sicológica y siquiátrica.
Cualquiera puede sentirse deprimido, que no es lo mismo que padecer una depresión. ¿Será la depresión una condición sicopatológica inherente a la modernidad, como fueron la peste, las enfermedades infecciosas o el cáncer en otras épocas? Sinceramente, espero que no.
El sufrimiento constituye una característica esencial de la naturaleza humana, tal vez la más humana de todas. Nos permite apreciar y distinguir entre el dolor y el placer y desde el momento que nacemos, aprendemos a escapar del sufrimiento y a perseguir la satisfacción y el gozo.

El estado de ánimo en cada momento es una resultante compleja de numerosos factores biológicos internos y externos, lo que lo hace esencialmente variable y dinámico.
La depresión guarda directa relación con la alteración del estado de ánimo, pero para hablar de depresión se requiere no sólo de una baja del ánimo, sino de la evolución de éste en el transcurso del tiempo; incluso sus variaciones durante los distintos momentos del día. Un duelo puede durar días, semanas o meses, pero se trata de una reacción adaptativa y proporcional a una situación de pérdida y no la llamamos depresión.
Si el estado de ánimo, es discordante, o "se queda pegado" o pierde su modulación, estamos probablemente frente a un cuadro clínico de depresión. Y uno de los componentes más dolorosos de una depresión es la presencia de la angustia. Tanto la angustia como la depresión pueden existir separadamente, pero cuando se juntan, se potencian mutuamente hasta límites intolerables. Inútil es clasificar a las variadas formas de depresión, pero es importante distinguir aquello que constituye la reserva de sanidad de la naturaleza humana, de una reacción anormal o una alteración del ánimo.
Nadie puede discutir las ventajas y beneficios que implica el uso de los medicamentos antidepresivos en los cuadros diagnosticados correctamente. Muy distinta es la creencia popular, bastante masificada, incluso entre profesionales de la salud, que los antidepresivos aliviarían la pena y el dolor o regularían la intensidad de los afectos.Por eso, si está pasando un momento triste, resista la tentación de automedicarse o aceptar esa pastillita "quitapena" milagrosa.
Confíe en los mecanismos naturales propios. Son infalibles.
2003-12-10

 

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El desafío de la depresión

 

Discurso que pronunció Juan Pablo II este viernes al recibir en el Aula Pablo VI del Vaticano a los participantes en la XVIII Conferencia Internacional sobre «La depresión», promovida por el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud.

 

Ciudad el Vaticano, 14 noviembre 2003 Queridos hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, queridos amigos:

        1. Me siento muy contento de poder encontrarme con vosotros con motivo de la Conferencia Internacional organizada por el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud sobre el tema «La depresión». Doy las gracias al cardenal Javier Lozano Barragán por las gentiles palabras que me ha dirigido en nombre de los presentes.

        Saludo a los ilustres especialistas que han venido a ofrecer el fruto de sus investigaciones sobre esta patología con el objetivo de favorecer un conocimiento profundo que permita mejores tratamientos y una asistencia más idónea a los interesados y a sus familias.

        Al mismo tiempo, manifiesto mi reconocimiento a quienes se dedican al servicio de los enfermos de depresión, ayudándoles a conservar la confianza en la vida. Este reconocimiento se extiende también, por su puesto, a las familias que acompañan con cariño y delicadeza a su familiar querido.

       2. Vuestras sesiones de trabajo, queridos congresistas, han mostrado los diferentes aspectos de la depresión en su complejidad: van desde la enfermedad profunda, más o menos duradera, hasta un estado pasajero, ligado a acontecimientos difíciles –conflictos conyugales y familiares, graves problemas laborales, estados de soledad...–, que comportan una fisura o una ruptura en las relaciones sociales, profesionales, familiares. La enfermedad es acompañada con frecuencia por una crisis existencial y espiritual, que lleva a dejar de percibir el sentido de la vida.

        La difusión de los estados depresivos es preocupante. Se manifiestan fragilidades humanas, psicológicas y espirituales, que al menos en parte son inducidas por la sociedad. Es importante ser conscientes de las repercusiones que tienen los mensajes transmitidos por los medios de comunicación sobre las personas, al exaltar el consumismo, la satisfacción inmediata de los deseos, la carrera a un bienestar material cada vez mayor. Es necesario proponer nuevos caminos para que cada uno pueda construir la propia personalidad, cultivando la vida espiritual, fundamento de una existencia madura. La participación entusiasta en las Jornadas Mundiales de la Juventud demuestra que las nuevas generaciones buscan a Alguien que pueda iluminar su camino cotidiana, dándoles razones de vida y ayudándoles a afrontar las dificultades. 

3. Vosotros lo habéis subrayado: la depresión es siempre una prueba espiritual. El papel de quienes atienden a una persona deprimida sin una función específicamente terapéutica consiste sobre todo en ayudarla a recuperar la propia estima, la confianza en sus capacidades, el interés por el futuro, las ganas de vivir. Por eso, es importante tender la mano a los enfermos, hacerles percibir la ternura de Dios, integrarlos en una comunidad de fe y de vida en la que se sientan acogidos, comprendidos, sostenidos, en una palabra, dignos de amar y de ser amados. Para ellos, al igual que para cualquier otra persona, contemplar a Cristo y dejarse «guiar» por Él es la experiencia que les abre a la esperanza y les lleva a optar por la vida (Cf. Deuteronomio 30, 19).

        En el camino espiritual, la lectura y la meditación de los Salmos, en los que el autor sagrado expresa en oración sus alegrías y angustias, puede ser de gran ayuda. El rezo del Rosario permite encontrar en María una Madre cariñosa que enseña a vivir en Cristo. La participación en la Eucaristía es manantial de paz interior, ya sea por la eficacia de la Palabra y del Pan de Vida ya sea para la integración en la comunidad eclesial. Si bien a la persona deprimida le cuesta un gran esfuerzo lo que a los demás parece ser algo sencillo y espontáneo, es necesario ayudarla con paciencia y delicadeza, recordando la advertencia de santa Teresa del Niño Jesús: «Los pequeños dan pasos pequeños».

        En su amor infinito, Dios está siempre cerca de los que sufren. La enfermedad depresiva puede ser un camino para descubrir otros aspectos de uno mismo y nuevas formas de encuentro con Dios. Cristo escucha el grito de quienes se encuentran en una barca a la merced de la tempestad (Cf. Marcos 4, 35-41). Está presente junto a ellos para ayudarles en la travesía y para guiarles hacia el puerto de la serenidad recuperada.

4. El fenómeno de la depresión recuerda a la Iglesia y a toda la sociedad la importancia de proponer a las personas, especialmente a los jóvenes, figuras y experiencias que les ayuden a crecer a nivel humano, psicológico, moral y espiritual. La ausencia de puntos de referencia contribuye a crear personalidades más frágiles, llevando a pensar que todos los comportamientos son iguales. Desde este punto de vista, el papel de la familia, de la escuela, de los movimientos juveniles, de las asociaciones parroquiales es muy importante a causa de la repercusión que tienen en la formación de la personas.

        También es significativo el papel de las instituciones públicas para asegurar condiciones de vida dignas, en particular, a las personas abandonadas, enfermas, ancianas. Son igualmente necesarias las políticas para la juventud, que ofrezcan a las nuevas generaciones motivos de esperanza, preservándolas del vacío o de otros peligros.

5. Queridos amigos: alentándoos a renovar vuestro compromiso en un trabajo tan importante junto a los hermanos y hermanas afectados por la depresión, os confío a la intercesión de María Santísima, «Salus infirmorum». Que cada persona y cada familia pueda sentir su materna ayuda en los momentos de dificultad. A todos vosotros, a vuestros colaboradores y a vuestros seres queridos os imparto de corazón la bendición apostólica.2003-11-19

 

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Difusión de estados depresivos

 

I. Preocupación del Papa por la difusión de estados depresivos
II. Depresión, carencias afectivas y de convicciones en la adolescencia. Por el dr. Angel García Prieto, psiquiatra


I. El Papa a la Conferencia Internacional sobre “La depresión”, promovida por el Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud.


Esta mañana (*) el Papa ha manifestado esta mañana -a los participantes en la XVIII Conferencia Internacional sobre “La depresión”, promovida por el Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud.su preocupación por «la difusión de los estados depresivos».

«Se manifiestan fragilidades humanas, psicológicas y espirituales, que al menos en parte son inducidas por la sociedad. Es importante ser conscientes de las repercusiones que tienen los mensajes transmitidos por los medios de comunicación sobre las personas, al exaltar el consumismo, la satisfacción inmediata de los deseos, la carrera a un bienestar material cada vez mayor. »

«Es necesario –ha añadido el Papa- proponer nuevas vías, para que cada uno pueda construir la propia personalidad, cultivando la vida espiritual, fundamento de una existencia madura».

Las personas que cuidan de los enfermos deprimidos «deben ayudar a recuperar la propia estima, la confianza en sus capacidades, el interés por el futuro, las ganas de vivir. Por eso, es importante tender la mano a los enfermos, hacerles percibir la ternura de Dios, integrarlos en una comunidad de fe y de vida en la que se sientan acogidos, comprendidos, sostenidos, dignos, en una palabra, de amar y de ser amados. En el camino espiritual, añadió, son de gran ayuda, la lectura y la meditación de los salmos, el rezo del rosario, la participación en la Eucaristía, “fuente de paz interior»

Juan Pablo II puso de relieve que frente al fenómeno de la depresión la Iglesia y la sociedad deben «proponer a las personas, especialmente a los jóvenes, figuras y experiencias que les ayuden a crecer en el plano humano, psicológico, moral y espiritual. La ausencia de puntos de referencia contribuye a crear personalidades más frágiles, llevando a considerar que todos los comportamientos son semejantes». En este sentido, juegan un papel relevante, la familia, la escuela, los movimientos juveniles, las asociaciones parroquiales.

«También es significativo –terminó- el papel de las instituciones públicas para asegurar condiciones de vida dignas, en particular, a las personas abandonadas, enfermas, ancianas. Son igualmente necesarias las políticas para la juventud, que ofrezcan a las nuevas generaciones motivos de esperanza, preservándolas del vacío o de otros peligros»

(*) CIUDAD DEL VATICANO, 14 NOV 2003 (VIS)

II. Depresión, carencias afectivas y de convicciones en la adolescencia.
Por el dr. Angel García Prieto, psiquiatra


Entre los trastornos de los adolescentes vale la pena hacer una referencia a las depresiones, enfermedades frecuentísimas -algunos la denominan la enfermedad del siglo veintiuno- y que en los adolescentes comienza a diagnosticarse no hace muchos años. Y para subrayar su importancia, no hay que olvidar, aunque sea tremendo, que la segunda causa de muerte de los menores de veinticinco años en España es el suicidio - la primera son los accidentes de coche o moto - y los suicidios tienen su causa la mayoría de las veces en un estado de ánimo depresivo. Es verdad que en cifras absolutas la cantidad no es muy grande, pero no deja de ser la segunda causa de muerte de la gente joven. Y, evidentemente, como ya se decía la mayor parte de los suicidios vienen precedidos por una depresión; probablemente complicada con otras cosas pero en definitiva una depresión.

La depresión es actualmente la enfermedad por antonomasia cuantitativa dentro de la psiquiatría. Se dice que entre el diez y el quince por ciento de la población está, ha estado o estará deprimida. Entre la población adolescente por tanto también se da.

Hay tres grandes grupos de depresiones: las depresiones endógenas, que son aquellas que no se deben aparentemente a nada externo ni a ningún factor de sufrimiento psicológico, y aparecen incluso en las personas más felices y mejor dotadas. De su causa última se sabe poco, aunque se piensa que pueden tener una causa más o menos genética. No se suelen manifestar – al menos de una manera clara, como verdaderas depresiones - en la adolescencia, sino que se suelen presentar en torno a la tercera decena de años de edad. Un segundo tipo son las depresiones distímicas, que están ligadas a trastornos de personalidad. Las sufren personas que se sienten frustradas y que están en continuo descontento con ellas mismas y con lo que les rodea. Con una vida amargada, se continúan a lo largo de la existencia en forma de depresión de menor intensidad, pero continua y crónica. Ésta tampoco se manifiesta como tal entre la gente muy joven, sino a partir de los veintitantos años. Pero las depresiones reactivas, o trastornos adaptativos depresivos, que es el tercer grupo y el mayoritario desde un punto estadístico, sí que se da en los adolescentes. Se trata de un cuadro depresivo que aparece por motivos reactivos a separaciones matrimoniales de los padres, problemas escolares o académicos, problemas de autoestima, enfermedades físicas, dificultades de relación o algunas otras situaciones especiales negativas que se puedan dar en la biografía de un adolescente.

La sintomatología que aparece es: tristeza mantenida, diaria y presente en la mayor parte de los momentos, cansancio excesivo, falta de ilusión por todo, falta de placer en todas o casi todas las actividades de la vida ordinaria, una enorme dificultad para pensar, para concentrarse, para tomar decisiones, alteraciones del sueño y del apetito, sentimientos de fracaso, culpa o inutilidad, ideas de muerte ( no necesariamente de suicidio, pero sí por ejemplo: “ojalá me muriera”, o, “sí me muriera mejor me iría porque para vivir esta vida...” etc.). Por otro lado, con cierta frecuencia dichos estados de ánimo bajos son propicios para que el paciente busque, de una manera consciente o no, conductas de abuso de alcohol, drogas o fármacos, o – en menor proporción – comportamientos peligrosos de alto riesgo.

Este tipo de situaciones se dan cada vez más, entre otras muchas razones porque los chicos se sienten cada vez más solos. Se han hecho múltiples estudios sociológicos en países muy adelantados y una de las razones que se esgrimen es que los padres, por razones laborales o de otro tipo, tienden a dedicar menos tiempo a sus hijos y que es engañoso eso de que "yo le dedico poco tiempo pero intenso"..., porque lo cierto es que los chicos se sienten solos. Diversos estudios norteamericanos, hechos con poblaciones de niños y jóvenes entre los años 1980 y 1990 ven aumentos de cifras de fracaso escolar, delincuencia juvenil, embarazos precoces, a pesar de que los ingresos económicos del hogar por niño aumentaron. Se alcanzaron cifras record de malestar infantil, que despertaron la preocupación social. A la luz de los datos, la responsable del Libro blanco de los muchachos, Judith Weitz, decía: ”Es claro que la crisis infantil reflejada en las cifras responde en última instancia a una crisis general de la familia”. En este mismo sentido, una encuesta publicada en 1991 por la revista Time, afirmaba que al 60% de los jóvenes estadounidenses le gustaría dedicar a sus hijos más tiempo del que ellos recibieron de sus padres, pues, como afirmaba el profesor Louv en La niñez del futuro, la autonomía de que disponían los niños, más que a la educación en la libertad, se acercaba al abandono.

Con esto no se trata de culpabilizar a nadie, pero los hijos requieren una dedicación, un consejo, un apoyo, una seguridad y necesitan saber que tienen la retaguardia asegurada. Y que en un momento determinado, cuando tengan dudas o problemas de algún tipo, hay alguien querido y cercano que les ayude a sobrellevarlos. Esto es absolutamente fundamental, pues es imprescindible la función de la familia. Aunque ésta sea vicaria, porque la familia no siempre puede ser el padre y la madre; y hay familias monoparentales por viudedad o por separación, y hay familias que por razones de imposibilidad física no van a poder dedicar el tiempo necesario a sus hijos pero siempre tendrá que haber abuelos o tíos o sucedáneos que den ese apoyo emocional que los jóvenes siempre necesitan y que sobre todo van a requerir en momentos concretos y cruciales.

Es muy importante siempre que las personas se puedan sentir valoradas en su justa medida, pero adquiere característica de auténtica necesidad durante la adolescencia, en la que, como se ha visto, la inseguridad producida al abandonar la niñez determina una vivencia de precariedad que puede llegar a ser agobiante y muy destructiva. El peor de los chicos tiene un valor enorme como persona que es, y eso hay que dejárselo siempre muy claro. El eje de la psicoterapia que se lleva a cabo en la consulta de adolescentes con el psiquiatra o el psicólogo está dirigido primordialmente a ayudarles para que adquieran conciencia de lo mucho que son y que valen, a decirles: “al margen de lo que tú sientas, al margen de tus errores, de tus fracasos, angustias o limitaciones debes pensar que tienes muchas cosas muy positivas”. Lo que tienen que hacer los padres y los educadores es potenciar esos aspectos valiosos que ellos tienen más oscurecidos o cegados por la propia óptica, dada la peculiar dinámica psicológica de la adolescencia.

En el ambiente enmarcado dentro de la “Década de Niño”, como fue el de los años noventa en alguno de los estados de Norteamérica y tras la convocatoria de las Naciones Unidas de la “Cumbre Mundial de la Infancia”, una comisión de personalidades políticas, médicas, educativas y empresariales, publicaron un “Código Azul” en el que se dicen muchas cosas sobre la situación de la juventud de aquel país.

Con los datos de ese informe y el telón de fondo que motivaba la preocupación de instituciones de los Estados Unidos y de las Naciones Unidas, Willian J. Bennett, entonces secretario de Educación, pronunció un discurso en la Universidad de Notre Dame (Indiana) en el que entre otras muchas cosas dijo que “la crisis no se limita, como algunos creen, a comunidades azotadas por la pobreza y el crimen sino que afecta a millones de adolescentes de todos los barrios a lo largo de la nación”. Para ilustrarlo apuntaba estadísticas: una de cada diez adolescentes embarazadas, con más de 400,000 abortos anuales, duplicación de suicidios y un número treinta veces mayor de muchachos detenidos en comparación con las cifras de tres décadas anteriores. “Demasiados chicos norteamericanos son víctimas del fracaso parcial de nuestra cultura, de nuestros valores y de nuestras normas morales: drásticas alteraciones en la composición de la familia, un diálogo escaso y débil entre la gente joven y los adultos, degradación de los vecindarios tradicionales y así sucesivamente.” –decía.

Su discurso no era un lamento, pues apuntó soluciones, como éstas:

1º. “Debemos hablar y actuar en favor de la familia. Buscarle sustitutos viables cuando no haya más remedio, pero apoyar la familia y ponerla en primer lugar (...) Para desarrollarse, un niño necesita la dedicación sacrificada e irracional de uno o más adultos que le cuiden y compartan su vida con él (...) Dedicación irracional. ¡ Tiene que haber alguien que esté loco por el chico !”

2º. “En los últimos años hemos hecho un trabajo razonablemente bueno enseñando a nuestros hijos virtudes delicadas como la tolerancia, la comprensión, la propia estima y la sensibilidad. Y eso está muy bien. Pero creo que todavía nos perdemos en discusiones inútiles sobre la necesidad de enseñar virtudes fuertes como la disciplina y el dominio de sí, la responsabilidad individual y cívica, la perseverancia y la laboriosidad. Descuidar esas virtudes es un error”.

3º. ”Hemos de aprender a valorar en su justa medida el verdadero poder y las limitaciones de los esfuerzos estatales en favor de los niños. (...) Recordemos que el Estado es un agente auxiliar, no el principal, en el desarrollo de la constitución moral de un pueblo. La familia, la iglesia, la escuela y los individuos son los instrumentos principales”.
Acababa su discurso con este epílogo de concienciación social: “Así es como se configura el carácter de una sociedad: mediante la moralidad individual, que acumula un capital social de generación en generación, en beneficio de nuestros hijos. Las convicciones privadas son una condición del espíritu público. Pero hay que renovar continuamente la inversión en convicciones privadas: han de hacerlo los adultos. Esa es nuestra misión.

Manifestaciones clínicas del trastorno depresivo:

Durante una temporada de, al menos, varias semanas

• Humor triste, de modo continuado y la mayor parte del día.
• Pérdida de la capacidad para interesarse, ilusionarse y disfrutar de todas o casi todas las cosas y circunstancias de la vida.
• Disminución de la vitalidad, con un cansancio excesivo.
• Pérdida de apetito y peso (excepcionalmente puede ocurrir lo contrario).
• Pérdida de sueño (excepcionalmente puede ser excesiva somnolencia).
• Disminución de la atención, la concentración y la capacidad para decidir.
• Pérdida de la confianza en sí mismo, con sentimientos de inutilidad, inferioridad o de culpa.
• Perspectiva negra del futuro.
• Ideas de muerte e incluso de suicidio.

 

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«Vivimos en una sociedad psicológicamente

enferma, que fomenta lo que luego condena»

 

 

El psiquiatra Enrique Rojas explica a LA RAZÓN las claves de su nuevo libro, «Los lenguajes del deseo»

 

Asegura Enrique Rojas que nuestra sociedad sabe poco de amor y demasiado de tecnología; que se busca el placer sin alegría y el bienestar sin felicidad. Que vivimos en una sociedad sin referencias, psicológicamente enferma, y que también tenemos enfermos los deseos que la publicidad manipula a su antojo. En «Los lenguajes del deseo», su último libro, publicado por Temas de Hoy, Enrique Rojas desmenuza, ordena y reconstruye el complejo mundo de los deseos humanos, a la vez que invita a una reflexión sosegada y aboga por el regreso de los valores fundamentales.

 

Mar Velasco
Madrid- A Enrique Rojas le gusta decir que su profesión consiste en bajar a los sótanos de la personalidad, aunque esta vez ha decidido profundizar algo más y explorar los recovecos del deseo. Al parecer, dice, el deseo sabe latín. «El deseo habla distintos idiomas, que son el físico, el psicológico, el social y el cultural. Es un motor de la conducta que se vive como un anhelo, como un tirón, que busca el placer, la posesión o el conocimiento. El deseo es como un edificio de dos pisos: abajo está el estímulo, arriba el placer, y la imaginación es la escalera que los une. El placer es alcanzar alguno de esos paraísos », afirma. Ilustra el deseo comparándolo a una selva espesa en la que avanza, abriéndose paso entre masas de pensamientos y de tirones pasionales. «Muchos deseos son juguetes del momento, pero el deseo se educa», sostiene.
   «Toda la tesis del libro se podría resumir en dos líneas: la felicidad consiste en la administración inteligente del deseo. Es un estado de ánimo positivo: estar contento con uno mismo al comprobar que hay un equilibrio entre lo que se ha deseado y lo que se ha conseguido. La educación del deseo consiste en aprender a posponer el deseo inmediato si no es positivo para la mejora de la personalidad», sostiene. Asegura también que nuestros deseos son fáciles de manipular, y que hay que saber contenerse para no caer en el desencanto: «Hay un modo de manipulación consustancial a la sociedad moderna, que es la publicidad. Crea deseos y fomenta cosas que no nos habíamos planteado, y lleva a la compra excesiva de cosas y a la sustitución de unos objetos por otros cada vez mejores», lamenta.
   Explica Enrique Rojas que también existen deseos que crean adicción y que han aflorado con mucha fuerza en los últimos tiempos. Uno de ellos es el «síndrome de amaro»: «El amaro es una planta con forma de corazón que huele muy mal y cura ciertas afecciones de la piel. Para mí es la metáfora de la pasión por la vida sentimental de los famosos, siempre que esté rota. Hay morbo, hay ojo de la cerradura, divertimento, patio de vecindad, compensación de las propias carencias, un circo romano sin sangre donde es descuartizada la vida ajena. Vivimos en una sociedad enferma, que fomenta lo que luego condena. Personajes con fama ¬que no con prestigio¬ que llegan a constituir una segunda familia. Es el neorromanticismo, el triunfo del amor fragmentado que salta por los aires», afirma. «El hombre de occidente, fingiendo amor, lo que busca es sexo, y la mujer, fingiendo sexo, lo que busca es amor. Se le puede llamar amor al sexo, también Fidel Castro dice que en Cuba hay democracia. Pero sólo en la relación sexual con amor auténtico vibran las cuatro cuerdas fundamentales de la condición humana: lo físico, lo psicológico, lo espiritual y lo biográfico», afirma.
   Amor de Dios. Asegura el doctor Rojas que la frustración y el sufrimiento son necesarios para la modelación de la personalidad: «El sufrimiento es la vía regia de la maduración, siempre que sea asumido y aceptado de una forma positiva. El hombre es un animal descontento. Lo que llena todos los deseos es la trascendencia, o el amor, y el mundo sabe poco de amor. Sabe de sexo, pero de amor sabe muy poco». Y concluye: «Si Dios es personal, cambia por dentro. Si no, es un baño de oro del que luego no queda nada, porque vivimos en un mundo neopagano. Una persona con fe debe ser alguien capaz de transformar una conducta inyectándola de amor. Aunque existe también un amor agnóstico muy sano, un amor que no llega a ser trascendente, pero con mucho valor humano». 2004-07-15

 

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LA DEPRESIÓN EN EL ANCIANO


por - Rosa Matilla Mora
Terapeuta Ocupacional

 

Introducción

La depresión es una enfermedad con la que los terapeutas ocupacionales tenemos que estar familiarizados y es en el ámbito geriátrico donde encontramos mayor número de personas que la padecen de una forma encubierta. Desde la terapia ocupacional podemos revitalizar a estas personas desde un enfoque global que no desprecie ninguno de los roles que el mayor desempeñaba antes de debutar esta perturbación del ánimo.

 

Qué queremos decir cuando hablamos de depresión

El término "depresión"  es un término equívoco con el que nos podemos estar refiriendo a tres realidades distintas: a un síntoma anímico, a un síndrome (conjunto de síntomas covariantes), o a una categoría diagnóstica o cuadro clínico (además de la presencia de un síndrome, exige la congruencia de otras condiciones etiológicas , clínicas y evolutivas).
La  cuarta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales  (DSM- IV), diferencia cuatro síndromes depresivos "básicos" : depresión mayor, depresión menor, distimia y reacción depresiva. Estos cuatro síndromes se especifican en nueve categorías diagnósticas (trastorno depresivo mayor, trastorno distímico, trastorno no especificado, trastorno bipolar tipo I, trastorno bipolar tipo II, etc.).

Hablar de depresión es hablar de muchas cosas ..., o de ninguna. Pocos conceptos médicos han tenido una difusión popular tan rápida y extensa. Menudea en las conversaciones de la calle, en la columnas de prensa y en los historiales médicos no psiquiátricos. Sin duda este fenómeno de vulgarización ha podido contribuir a familiarizar a un gran número de personas con uno de los sectores más prevalentes de la patología mental y derribar barreras de prejuicio, ignorancia y marginación hacia el enfermo mental. Pero también está generando efectos de gran alcance, tanto en el terreno médico, como en el cultural, social, económico y político.
La depresión en ancianos es para el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) de los Estados Unidos un problema de gran magnitud para la salud pública. 

Se sabe que alrededor del 15% de las personas mayores de 65 años presentaron episodios de depresión en algún momento, también señala que los síntomas tienden a cronificarse con mayor frecuencia que en los jóvenes. En el mismo informe se destaca que al menos 25% de los participantes refirieron sentimientos de tristeza y melancolía en las últimas dos semanas y alrededor del 20% ha experimentado ideas persistentes de muerte en el mismo período. Por otra parte estudios realizados en establecimientos geriátricos indican que la incidencia de depresión en los mismos se acerca al 20% y que cuando coexisten otras patologías como enfermedades cardiovasculares, cáncer, etc. los porcentajes crecen significativamente. 
A pesar de estas cifras, a menudo la depresión en ancianos no es diagnosticada o es medicada en forma insuficiente. Los expertos sugieren que existen algunas características particulares en este grupo de personas. 

Por lo general la depresión en jóvenes se manifiesta por sensaciones de tristeza persistente, ideas de ruina, pensamientos suicidas, etc. Estos síntomas suelen estar atenuados en los ancianos y más a menudo se presentan manifestaciones como fatigabilidad, dificultades en la concentración, insomnio y pérdida del apetito con disminución del peso; tales manifestaciones suelen ser confundidas por los familiares y los médicos con otro tipo de enfermedades asociadas a la vejez como Alzheimer, Parkinson, ictus o ataques de isquemia transitoria, según un artículo publicado en 1994 por el Journal of Clinical Psychiatry el 50% de los portadores de enfermedad de Parkinson y el 35% de los pacientes con enfermedad de Alzheimer desarrollarán depresión clínica en algún momento. 

Algunas de las medicaciones como los glucocorticoides, metildopa, reserpina y algunos beta bloqueantes que las personas mayores reciben habitualmente pueden generar efectos similares a la depresión o agravar los síntomas de ésta. 

Las personas mayores padecen situaciones de pérdida más a menudo que ningún otro grupo, pérdida de la aptitud física y mental, pérdida del empleo, pérdida o muerte de amigos, pérdida de la independencia, muerte del cónyuge, anualmente 800.000 personas enviudan en los Estados Unidos y el 20% de ellas reúnen los criterios diagnósticos de depresión mayor. 

El suicidio es particularmente frecuente en hombres mayores de 65 años quienes representan el 80% de las muertes por esa causa. 

Factores de riesgo de suicidio en el anciano

·                                 Depresión (sin accesos de ira)

·                                 Abandono

·                                 Luto (especialmente en el primer año de la pérdida)

·                                 Aislamiento (viudos, solteros)

·                                 Expectativa de muerte por alguna causa

·                                 Menor organización y complejidad del comportamiento que en el pasado

·                                 Desesperanza inducida

·                                 Institucionalización

·                                 Enfermedad física

·                                 Alcoholismo

·                                 Deseo y decisión racional de proteger a sus sucesores de un desastre económico

·                                 Decisiones filosóficas ( la vida parece no tener más sentido ni placer)

·                                 Deterioro mental orgánico

·                                 Cambios en los patrones de sueño ; pesadillas nocturnas

·                                 Ser varón blanco (mayor incidencia de suicidios que en cualquier otro grupo)


Síntomas de la depresión

- Criterios diagnósticos de depresión mayor 

·                                 Deben estar presentes cinco o más de estos síntomas durante el mismo periodo de dos semanas y representan un cambio con respecto a la situación previa.

·                                 Humor depresivo la mayor parte del día, prácticamente todos los días, indicado por la impresión subjetiva del paciente (por ejemplo, sentimientos de tristeza o vacío) u observaciones hechas por otros (por ejemplo, parece lloroso).

·                                 Disminución marcada del interés o el placer en todas o casi todas las actividades, la mayor parte del día, prácticamente todos los días (indicado por la impresión subjetiva del paciente u observaciones hechas por otros).

·                                 Pérdida significativa de peso en ausencia de dieta, o ganancia de peso( por ejemplo, un cambio de más del 5% de del peso corporal en un mes ) o disminución o aumento del apetito prácticamente todos los días.

·                                 Agitación o enlentecimiento psicomotor prácticamente todos los días (observable por otros, no solamente sentimientos subjetivos de nerviosismo o apatía).

·                                 Cansancio o pérdida de energía prácticamente todos los días.

·                                 Sentimientos de desesperanza o culpa excesiva o inapropiada (que pueden ser delirantes) prácticamente todos los días ( no meramente un autorreproche o un sentimiento de culpa por estar enfermo).

·                                 Disminución de la capacidad de pensamiento o concentración  o indecisión, prácticamente todos los días (ya sea una observación subjetiva o hecha por otros).

·                                 Pensamientos recurrentes de muerte (no sólo miedo a morir) ideas recurrentes de suicidio sin un plan específico o un intento de suicidio o un plan específico para suicidarse.


Además estos síntomas deben :

·                                 Provocar una enfermedad significativa o el deterioro de funciones sociales, laborales o de otras áreas importantes.

·                                 No ser debidos a los efectos fisiológicos de una sustancia (drogadicción, medicación) o una enfermedad (por ejemplo, hipotiroidismo).

·                                 No ser explicables por un sentimiento de duelo (por ejemplo tras la pérdida de un ser querido, los síntomas persisten más de dos meses o están caracterizados por un deterioro funcional importante, una preocupación morbosa con desesperanza, ideas de suicidio, síntomas psicóticos o enlentecimiento psicomotor).


Consecuencias de la depresión en el anciano

·                                 Deprivación social

·                                 Soledad

·                                 Baja calidad de vida

·                                 nncremento del uso de los servicios de salud

·                                 Deterioro cognitivo

·                                 Deterioro de la realización de las tareas diarias

·                                 Alto riesgo de depresión crónica

·                                 Alto riesgo de suicidio

LO QUE IMPLICA PARA EL TERAPEUTA OCUPACIONAL TRABAJAR EN GERONTOPSIQUIATRÍA

Los terapeutas ocupacionales que trabajan con ancianos se encuentran con personas con trastornos psiquiátricos.

La demencia y la depresión son los trastornos que con más frecuencia van a observar.
Los pacientes con depresión van a tener dificultad para desempeñar las tareas por un déficit de los hábitos. Conocen perfectamente cómo hacer las tareas pero dado que carecen de motivación sus rutinas se interrumpen .

Los síntomas como:

1.  Falta de atención
2.  Falta de energía
3.  Déficit en la resolución de problemas.
4.  Retraso psicomotor
5.  Apatía
6.  Indiferencia ante las expectativas de los otros

Van a afectar directamente en sus hábitos.

Los terapeutas ocupacionales que trabajan en geriatría deben estar preparados para evaluar y tratar las disfunciones en el desempeño de las tareas por deterioros cognitivos y afectivos.

Para realizar una tarea el paciente debe tener :

· Capacidad cognitiva, para planificar la actividad.
· Capacidad motora, para llevarla a cabo.
· Capacidad afectiva, para poner interés


Si existe alguna deficiencia en alguna de estas tres áreas no se va a poder desarrollar la tarea.
El enfoque que debe utilizar el terapeuta ocupacional debe ser  biopsicosocial.

Por ejemplo, un terapeuta ocupacional puede enseñar a un enfermo  con diagnóstico de depresión y fractura de cadera, el uso del andador trabajando las áreas cognitiva y biológica, para poder asistir a una actividad grupal, trabajando el área social.

En geriatría la terapia ocupacional se concentra en el desempeño de la tarea - ejecución hábil de tareas de movilidad, cuidados personales, manejo del hogar, recreo y trabajo.

Los ancianos están motivados para aprender tareas que perciben como relevantes para su vida diaria. 

Por eso las actividades que plantee el terapeuta ocupacional tendrán que estar encaminadas a objetivos concretos planeados conjuntamente con el paciente. Así se llegarán a conseguir las necesidades del paciente anciano : independencia, seguridad, estimulación y autoestima, a través del desempeño de las tareas. 
 

INTERVENCIÓN DESDE LA TERAPIA OCUPACIONAL

El terapeuta ocupacional cuando recibe a un paciente anciano con diagnóstico médico de depresión, hará una evaluación que puede tener varios objetivos dependiendo de la razón por la cual se envía al paciente a terapia ocupacional. 

Las razones más comunes para llevar a cabo una evaluación son :
 

·                                 Efectuar un examen de la discapacidad . El propósito es identificar a los pacientes que tienen discapacidades (disfunciones en el desempeño de las tareas) y que son susceptibles de una evaluación más extensa. Se efectúa una evaluación  al ingreso de la asistencia psiquiátrica. 

·                                 Es deseable tener procedimientos de selección breves y fáciles de administrar. Deberán ser muy sensibles.


Concretamente en la depresión es de utilidad preguntar al paciente acerca de :

1.                              ¿Cómo describiría sus perspectivas en la vida ?

2.                              ¿Tiene dificultad para dormirse ?.¿Cuántas veces se despierta a lo largo de una noche ?.¿Cuánto tiempo tarda en volver a dormirse ?.

3.                              ¿Qué actividades le producen placer últimamente ?. ¿Qué actividades ha abandonado últimamente ?.

4.                              ¿Cómo se siente usted últimamente ?.¿Cree que los demás le valoran ?.¿Siente usted que es una carga o que es una mala persona ?.

5.                              ¿Ha disminuido su energía en los últimos tiempos ?. Hablemé de sus actividades diarias. ¿Qué hace por la tarde ?

6.                              ¿Ha notado algún cambio en su capacidad de concentrarse ?. ¿Ha notado algún cambio en su memoria ?.

7.                              ¿Qué tal está de apetito ? ¿Ha variado su peso ?

8.                              ¿Se siente triste a menudo ?. ¿Ha pensado en hacerse daño a usted mismo ?.

·                                 Describir el estado funcional.

 Se realiza para proporcionar información acerca de las tareas de la vida diaria que puede desempeñar el paciente de forma independiente y dependiente.

·                                 Proporcionar datos para planificar una intervención de terapia ocupacional.

Para planificar un programa individualizado de terapia ocupacional es importante hacer una evaluación. Una evaluación de TO para planificar la intervención va más allá  de lo necesario para describir un estado funcional. Además de determinar el nivel de independencia para el desempeño de las tareas, el terapeuta también debe determinar el potencial del paciente para mejorar o recuperar el estado funcional y el medio por el cual se puede lograr este cambio. Esto exige que el terapeuta evalúe la capacidad de un paciente para aprender o mínimamente responder a las modificaciones ambientales.

En otras palabras, no es suficiente con que un terapeuta determine si un paciente es dependiente en la tarea de bañarse . El terapeuta también debe determinar si el paciente es capaz de cambiar de un estado dependiente a otro más independiente en el baño. 
Un banco para traslados en la bañera permitió a la Sra. X superar su temor a caerse en la bañera ; por ende ella pudo reanudar los baños. No obstante cuando se utilizó la misma intervención en la Sra. Y , su preocupación de deslizarse se trasladó del piso de la bañera a la silla y siguió siendo dependiente para el baño. 
  

·                                 Ayudar a determinar la competencia para la vida independiente.

Los déficits en las tareas de movilidad, cuidados personales y manejo del hogar, colocan a los ancianos en riesgo si continúan una vida independiente en la comunidad. Uno de los usos de la valoración del estado funcional es ayudar a tomar decisiones acerca de la residencia comunitaria o la colocación en lugares supervisados.

Habrá que hacer la valoración en función de los recursos asistenciales con los que cuente el anciano, ya que si presenta un déficit para hacerse la comida puede haber un hijo (apoyo informal) que se la haga o si no un restaurante que le sirva diariamente la comida (apoyo formal) de manera que el anciano puede seguir viviendo en su casa. Por el contrario si no se encuentran apoyos formales ni informales habría que valorar otro tipo de residencia para el anciano.
 

·                                 Control de los efectos de las modalidades psiquiátricas.

Las modalidades psiquiátricas de farmacología, terapia electroconvulsiva y psicoterapia se inician para aliviar los síntomas psiquiátricos como ansiedad, agitación, insomnio, depresión y paranoia.

Es necesario evaluar si a medida que los pacientes se vuelven menos depresivos, también cuidan mejor su aspecto personal y se socializan más. La evaluación del estado funcional efectuada con propósitos de control se programa para que coincida con el curso del tratamiento psiquiátrico, como antes y después del tratamiento electroconvulsivo o  antes de dar medicación antidepresiva  o después de haber alcanzado el nivel terapéutico. También se puede controlar el estado funcional para determinar cualquier efecto adverso de la medicación o de la terapia electroconvulsiva.
 

·                                 Evaluar la necesidad de contenciones físicas.

Las sujeciones se aplican a los ancianos para controlar el comportamiento interruptor como agitación, agresión, inquietud, combatividad y divagación ; para proteger al  paciente y al equipo del daño, para prevenir la interferencia con el tratamiento (por ejemplo, quitarse sondas nasogástricas, vesicales, etc.). 
Las contenciones pueden exarcerbar la confusión, aumentar la agitación, y no prevenir los accidentes. Las contenciones predisponen a los pacientes a padecer lesiones cutáneas, estreñimiento y desorientación. Las medicaciones tranquilizantes se han utilizado como sustitutos de las contenciones físicas.
Las contenciones no deben utilizarse para disciplina ni conveniencia.
Las contenciones físicas son : chalecos, guantes, cinturones de asiento, lazos para las muñecas/codos, tablas de contención y sillas geriátricas.
Las sujeciones físicas pueden ser utilizadas sólo para "conseguir la seguridad física de un paciente y sólo con la orden escrita de un médico que especifique la duración y las circunstancias bajo las cuales se van a utilizar las contenciones".
 

EVALUACIÓN DE TERAPIA OCUPACIONAL

La evaluación de terapia ocupacional se centra en el desempeño de las tareas de la vida diaria. Las tareas de la vida diaria abarcan cinco categorías principales - movilidad, cuidados personales, manejo del hogar, recreo y trabajo.
Se evalúan dos dimensiones : Destreza , que comprende la evaluación de la habilidad, o sea, lo que los pacientes son capaces de hacer en grados de independencia, seguridad y corrección que un paciente utiliza para completar una tarea. La evaluación de las destrezas informa acerca de lo que un paciente es capaz de hacer (habilidad) y de la discapacidad.
Los Hábitos constituye la segunda dimensión del desempeño de tareas que se evalúa. Se refieren a las tareas rutinarias del paciente, describe la frecuencia con que el paciente utiliza sus habilidades para hacer las tareas.

Las cinco categorías de la vida cotidiana forman una jerarquía :

MOVILIDAD

·                                 La movilidad proporciona una impresión global del estado funcional del paciente.

·                                 En la cama (de un lado a otro/ Hacia la cabecera y a los pies de la cama/ Hacia la posición de sentado)

·                                 Traslados : Hacia la cama, a una silla, al retrete, a la bañera, al automóvil.

·                                 Bipedestación

·                                 Deambulación

·                                 Subir y bajar escalones

·                                 Girar

·                                 Alcanzar algo por encima de la cabeza

·                                 nnclinarse, agacharse

·                                 Capacidad de moverse con propósito de un lugar a otro dentro y fuera de la casa , encontrar los caminos

·                                 Observar si hay fatiga en la realización de estas actividades.

·                                 ( Por ejemplo, podemos observar a un paciente que muestra inestabilidad en la bipedestación y deambulación y sin embargo cuando realiza tareas de vestido o de hacer las camas está más seguro y estable).


CUIDADOS PERSONALES

Este tipo de tarea comprende la habilidad para cubrir las necesidades personales básicas y exigen que el paciente controle los objetos necesarios para realizar la tarea a la vez que controla su cuerpo.
La persona debe mantener autocuidados en :

·                                 Alimentación

·                                 Control de esfínteres

·                                 Baño

·                                 Higiene

·                                 Arreglo personal

·                                 Vestido

·                                 Comunicación funcional

Por ejemplo, en la actividad de "peinarse", hay que controlar el peine, coger el peine y mantenerlo en la mano, llevarlo hasta la cabeza, realizar el movimiento del peinado.

Concretamente en la depresión tendremos en cuenta los siguientes aspectos :
- Apetito
- Pérdida de peso (o aumento)
- Incontinencia vesical e intestinal
- Olor del cuerpo
- Aspecto personal
Esto factores citados se evalúan para tener información de los hábitos del paciente.

MANEJO DEL HOGAR

Imponen mayores demandas de desempeño funcional que las anteriores porque exigen mayor control de objetos, algunos muy sofisticados.
Factores que se evalúan
Movilidad avanzada

- Entrar y salir del hogar con manipulación de puertas y cerraduras.
- Caminar llevando un peso (sacar la basura)
- Subir a una banqueta o escalerilla (cambiar una bombilla)
- Moverse en la comunidad (utilizar el coche o autobús)
Cuidados personales avanzados
- Manejar las medicaciones (apertura de recipientes y manejar la posología)
- Utilizar el teléfono para obtener información, hacer citas, solicitar ayuda en una emergencia)


Tareas domésticas livianas

- Ir a comprar alimentos (se puede hacer por teléfono) y ropa.
- Planificar alimentos calientes y fríos
- Lavar y secar platos
- Cuidar vestimentas ( lavado, secado, planchado, cosido)
- Aspirar, barrer el suelo
- Hacer una cama
- Realizar reparaciones pequeñas (una lámpara)
- Regar el jardín, rastrillar hojas.


Tareas domésticas pesadas

- Cambiar ropas a la cama
- Limpiar elementos de la casa ( frigorífico, ventanas, baños...)
- Tareas de mantenimiento del hogar (colgar cortinas, un cuadro...)
- Quitar nieve
- Cortar césped
- Arrancar las malas hierbas


Aspecto económico

- Manejar dinero para las compras
- Pagar facturas
- Rellenar cheques y controlarlos


Está claro que el manejo del dinero deficiente es incompatible con la vida independiente. 
El observar el frigorífico con el alimento derramado, las habitaciones desordenadas, la acumulación de basura, etc. informan acerca de los hábitos del paciente.

ACTIVIDADES RECREATIVAS

El terapeuta ocupacional en este aspecto debe conocer :

- Los gustos e intereses del paciente
- Las destrezas
- La participación


La participación recreativa en la vejez da estructura y sentido a los años posteriores a la jubilación y es el vehículo para mantener la agudeza física mental y social.
Pueden ser graduadas dependiendo de las demandas :

- Motoras
- Cognitivas
- Emocionales


Ejemplos de actividades son : Trabajo artístico, jugar en solitario (requiere un menor esfuerzo que jugar en grupo), Jugar en grupo, juego en equipo (bolos).

HABILIDADES DE ORGANIZACIÓN

Es necesario que el paciente tenga capacidad de organizarse el día para integrar las tareas cotidianas en los hábitos y mantener un estilo de vida eficaz.
Los pacientes con depresión pueden mostrar destrezas para realizar las tareas del hogar pero no pueden planificar ni cumplir un esquema de vida organizado.
 

MÉTODOS PARA EVALUAR LOS HÁBITOS DEL PACIENTE 

OBSERVACIÓN

Es el método más eficaz, pero muchas veces imposible realizarlo.
Cuando observemos al paciente realizando la tarea debemos prestar atención a :

- Grado de ansiedad
- Agitación psicomotora
- Retraso psicomotor
- Temblor
- Somnolencia
- Impulsividad
- Síntomas somáticos
- Alucinaciones o delirios.


ENTREVISTA

Es el método más utilizado, se necesita la presencia de un familiar del paciente para obtener datos reales, el familiar intervendrá exclusivamente cuando se lo pidamos.

De la observación el terapeuta ocupacional  obtendrá en  diagnóstico funcional, por ejemplo, si un anciano presenta una disfunción en el vestido habrá que valorar qué es lo que impide la realización de la tarea, puede haber una desmotivación por la depresión que presenta (trastorno afectivo) pero además puede presentar una limitación de la flexión de cadera. Deberemos tener en cuenta ambas deficiencias a la hora de planificar el tratamiento.
 

INTERVENCIÓN EN TERAPIA OCUPACIONAL

La intervención en terapia ocupacional va a estar enfocada en las DESTREZAS (habilidad para hacer una tarea), los ancianos presentan deterioro de las destrezas por enfermedad, por el proceso de envejecimiento, por desuso, o por los cambios ambientales.

Por lo tanto la intervención irá dirigida al APRENDIZAJE DE LAS DESTREZAS que consiste en conocer una tarea y cómo realizarla.

Componentes de la intervención :

1. Impartir el conocimiento

Se puede enseñar en sesiones formales de enseñanza. 
Por ejemplo, a los pacientes con depresión se les puede enseñar la importancia de participar en actividades para aliviar los sentimientos de pena, aburrimiento, aislamiento, aumentar el grado de autoestima, etc.
Las tareas a su vez se descomponen en subtareas y en un secuenciamiento en el tiempo, un ritmo, que el paciente debe conocer.

2. Establecer el medio ambiente oportuno para el aprendizaje.

El entorno del aprendizaje deberá ser estructurado y controlado. 
El terapeuta debe establecer un ambiente que ayude al aprendizaje, esto significa que la tarea debe ser adecuada a la capacidad del paciente.

3. Supervisar la práctica

Se realiza a través de la práctica supervisada. Los pacientes repiten la tarea hasta que llegan a un nivel óptimo de eficacia para que les sirva para su vida diaria.
Se les da supervisión para alertar a los pacientes sobre las señales que facilitan el desempeño de las tareas y se les da retroalimentación sobre la calidad de la ejecución.

4. Promover la autoevaluación

Se estimula a los pacientes a valorar su propio desempeño para que lo internalicen o introyecten.
 

5. Integrar la destreza en los hábitos.

El  entrenamiento de una actividad en un paciente con depresión, podría empezar por una actividad grupal de corta duración, evitando que el paciente elija la tarea  para no aumentar su nivel de ansiedad, y con una finalización de la tarea rápida para subir su autoestima y asegurarnos la continuidad del paciente en el tratamiento. Poco a poco se procurará que la actividad dure más tiempo para lograr mayor resistencia y que vaya eligiendo cómo hacerlo.

Por ejemplo, en una actividad recreativa para una paciente con depresión, podríamos empezar por hacer un muñeco de trapo en grupo, a la paciente le daríamos una parte del muñeco como hacer una falda, que podría realizarlo en una sesión, deberíamos guiarla de cerca para que su nivel de angustia no se elevara. Al final de la sesión estaría terminada la tarea que contribuiría a construir entre "todos" el muñeco de trapo. Poco a poco alentaríamos a la paciente a construir su propio muñeco de trapo, cuando su nivel de autoestima y confianza en si misma hubiera aumentado, ella debería elegir la forma, los colores, etc. 


Por último hay que integrar las tareas en los hábitos de la vida diaria del paciente. El mantenimiento de las destrezas se logra a través del uso frecuente de las tareas. 
   

INTERVENCIÓN BASADA EN LOS HÁBITOS

Los déficits en los hábitos ocurren cuando las tareas de la vida diaria están :

- Desorganizadas 
- Desequilibradas (cuando se restringe el número, la diversidad y el tipo de actividades)
- Cuando son inflexibles (supone que un anciano es incapaz de variar las rutinas para adaptarlas a circunstancias no previstas)
- Cuando son socialmente inapropiadas (cuando las tareas están descuidadas, como la limpieza, la independencia funcional).

El anciano puede mostrar capacidad para cocinar o lavar la ropa  ( las destrezas están intactas) y puede mostrar algún déficit en la coordinación o la relación para llevar estas tareas a cabo en el tiempo estipulado en la rutina diaria y permita tiempo para otro tipo de tareas. 

La adquisición de hábitos es más difícil que la de las destrezas.
 

ENTRENAMIENTO EN LOS HÁBITOS

Tiene cuatro etapas :

1.  Mantenimiento en la movilidad
2.  Mantenimiento de las rutinas  de cuidados personales
3.  Participación en una actividad significativa
4.  Reconstrucción de los hábitos relevantes para la situación vital.


El OBJETIVO es aproximarse a la complejidad del ritmo de la vida diaria que necesita la persona, ya sea en la comunidad o en otra circunstancia restringida.
El terapeuta ocupacional para entrenar las dos primeras etapas de mantenimiento de la movilidad y los cuidados personales PLANIFICA las rutinas :

- Esquema de horarios
- Establecer límites temporales
- Establecer estandares de desempeño
- Control del desempeño de las tareas

Gradualmente los pacientes adquieren mayor responsabilidad para manejar la movilidad y sus autocuidados.

Cuando las dos primeras etapas ya se han conseguido, se introduce la 3ª :

PARTICIPACIÓN EN ACTIVIDADES SIGNIFICATIVAS. 

Se trata de hacer participar a los pacientes en un número limitado de tareas en un tiempo determinado. Las tareas deben ser compatibles con las destrezas del anciano así como de sus intereses.
Por ejemplo, se podría enseñar a una anciana como doblar y colocar su ropa en el armario y de esta forma facilitarle la tareas del vestido cuando vaya al armario. También le podríamos indicar que llevara su ropa sucia cuando vaya de camino al desayuno.
Después de realizada la tarea, el paciente y el terapeuta ocupacional deben evaluar los puntos objetivos - cantidad y calidad del trabajo - y los puntos subjetivos - percepción y sentimiento -.
El terapeuta ocupacional proporcionará retroalimentación de la realidad de los pacientes prestando un tono positivo a la evaluación.

Poco a poco se irán agregando tareas que están determinadas por la situación vital del anciano.
Por ejemplo, si la anciana va a tener que hacerse el desayuno cuando sea dada de alta , deberá ser incluida esa tarea en el entrenamiento.
Se debe tener en cuenta la fatiga que puede presentar el anciano en la realización de la tarea, por lo tanto habrá que establecer tiempos de descanso intercalados con la actividad o alternar actividades que requieran mayor esfuerzo con otras que sean menos exigentes.
El objetivo es estimular en el anciano el sentido de  autocontrol.

La etapa final del entrenamiento de los hábitos consta de la  transferencia  del desempeño de las tareas del lugar controlado de terapia ocupacional a la  circunstancia vital real. En esta etapa los pacientes deben adquirir mayor responsabilidad en los aspectos de  planificación y organización.
El manejo del  tiempo incluye tener en cuenta todas las tareas obligatorias, permitir las tareas recreativas y manejar acontecimientos imprevistos.
 

INTERVENCIONES BASADAS EN EL AMBIENTE

La capacidad para realizar las tareas tiene dos aspectos o factores :

1.  Factores internos que se denominan  competencias.
2.  Factores externos que suponen  las demandas de las tareas.


Cuando las competencias del paciente no pueden ser mejoradas, a menudo se pueden reducir las demandas para permitir una mayor participación del anciano.

Por lo tanto los objetivos perseguidos son :

·                                 Apoyar la competencia funcional de la persona.

·                                 Proporcionar la estimulación apropiada.

·                                 Promover la seguridad.


La intervención basada en el ambiente incluye :

- Manipulación de estructuras construidas como cambiar escalones por rampas.
- Manipulación de objetos como incluir ayudas técnicas, quitar alfombras, modificar el sitio de los muebles, etc.


En resumen se trata de aportar al anciano un entorno seguro y cómodo donde pueda llevar a cabo una vida agradable. 
   

LA FUNCIÓN QUE EJERCE LA RELIGIÓN 

Otro aspecto que no debemos despreciar a la hora de tratar a un paciente mayor son sus creencias religiosas, la religiosidad promueve conductas positivas para la salud y un estilo de vida saludable. Por ejemplo, en los ancianos las creencias religiosas se asocian con disminución de actitudes suicidas, consumo de alcohol y estrés. La religión también se asocia con prohibiciones del hábito de fumar, invitación a tener un buen estado físico y recibir consejería o apoyo socioemocional. 

La religiosidad promueve mecanismos psicológicos adaptativos ante el envejecimiento, la enfermedad y el sufrimiento, se asocia con alta autoestima y deseo de vivir, esperanza, sentido de trascendencia o continuidad entre la vida y la muerte. La esperanza es un sentimiento esencial del ser humano, alimento del deseo de vivir; lo contrario, la desesperanza se asocia con aumento de la mortalidad y con mala calidad de vida.
La religiosidad se ha usado como complemento de la psicoterapia. Los médicos también han utilizado «palabras curativas» al emplear adecuadamente la relación médico-paciente (alimentar la esperanza y la fe de los enfermos) o al reforzar mensajes positivos en la orientación de los pacientes.

 Se sabe de la importancia de la comunicación, del ser escuchado y de la catarsis; el paciente religioso siente que se le oye en su ritual religioso (pe. grupos) o en su comunicación personal con Dios (p.e. cuando lee las Santas Escrituras, al orar). 
La religión provee soporte emocional y social; se sabe que cuando una persona percibe que tiene al alcance el apoyo de otros, eso contribuye a darle mayor esperanza, y es esencial para la salud.

La fe se considera otro componente esencial del ser humano, la fe religiosa y el optimismo pueden actuar sobre centros cerebrales asociados con el bienestar y producir relajación mental. 
Al saber que la religión es tan importante para los ancianos, y que produce muchos beneficios en ellos, no es posible que los profesionales de la salud estén ajenos a esa inmensa realidad.

 Por ello, explorar y entender la religiosidad de los ancianos es una tarea esencial en la práctica geriátrica. Lo mínimo que se puede hacer es preguntarles a los pacientes sobre sus creencias religiosas y aconsejarles que las apliquen en su vida diaria, porque la oración les puede ayudar mucho. También es factible interconsultar con el sacerdote o el respectivo líder del grupo religioso al que pertenecen.
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Bibliografía

Butler RN, Lewis MI,Sunderland T. Agin and mental healt. New York : Macmillan, 1991.
Diagnostic And Statistical Manual of Mental disorders Washington DC : American Psychiatric Association, 1994.
P.Durante Molina y P. Pedro Tarrés Terapia ocupacional en geriatría: Principios y práctica. (1ª Edición) 1999. Masson
Eileen E. Bumphrey. Occupational Therapy in the Commmunity. Woodhead-Faulkner. Cambridge 1987
Hopkins, Smith. Willard and Spackman. Terapia Ocupacional. Panamericana. 1993
Kiernat, Jean M. Occupational Therapy and the Older Adult. Aspen Publish, Incer. 1991
Reed  Kathlyn L.. Quick Reference to Occupational Therapy. Aspen Publish, Incer. 1991
Rev Esp Geriatr Gerontol 2001 ; 36(3) :127-130
Reyes-Ortiz CA. Psychosocial and spiritual supports in coronary disease. J Am Geriatr Soc 1997; 45: 1412.
Rogers, J.C. Psysical and Occupational therapy in Geriatrics. 1986
Salgado Alba, Guillén Llera, Díaz de la Peña. Tratado de Geriatría y Asistencia Geriátrica. Salvat. 1986

 

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Del cristianismo de los primeros tiempos; como se sabe, la poesía y la política han sido continuas fuentes de inspiración para las religiones de todo el mundo. Por un lado, el cristianismo ha luchado siempre por mantener su independencia del poder estatal, de separar (a pesar de errores, avances y retrocesos) la Iglesia del Estado, para poder dar así al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.
Por otra parte, es cierto que el cristianismo asumió la poesía por ser una constante universal humana (piénsese en los cantos y en los himnos), pero fue un poco más allá. El cristianismo desde los primeros tiempos quiso aliarse también con la ciencia y el pensamiento. Para él, hubiera sido más sencillo servirse de las religiones orientales, que tenían un trasfondo mítico y simbólico casi unilateral.
Sin embargo, la religión cristiana apostó por lo más difícil: aliarse con la filosofía pagana, con el pensamiento griego (que era entonces la elaboración racional más completa, y que todavía ahora nos da qué hablar).
Tal vez la presencia de san Pablo en el Aerópago de Atenas sea un símbolo en este sentido: Pablo habla a los atenienses del dios desconocido, de ese dios que tan solo conocen por la razón, y les anima a tener un conocimiento más completo y pleno a través de la fe.
Los nombres de Justino y Clemente de Alejandría son tan solo los primeros de una larga lista. La religión cristiana se ha aliado siempre con la razón; es lo que Ratzinger llama "la victoria de la inteligencia" en el mundo de las religiones.

 

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«Dios está unido a cada ser humano, sin excepción» Hermano Roger + 2005. Taizé.

 

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Dirijamos la mirada al rostro sereno del hombre fiel que «reparte limosna a los pobres» y encomendemos nuestra reflexión final a las palabras de Clemente de Alejandría, el Padre de la Iglesia del siglo III, que ha comentado una afirmación difícil de comprender del Señor. En la parábola sobre el administrador injusto, aparece la expresión según la cual, tenemos que hacer el bien con el «dinero injusto». De ahí surge la pregunta: el dinero, la riqueza, ¿son en sí injustos o qué quiere decir entonces el Señor?

Clemente de Alejandría explica muy bien esta parábola en su homilía: «¿Qué rico podrá salvarse?», y afirma: con esta afirmación, Jesús «declara injusta por naturaleza toda posesión que uno posee por sí misma, como bien propio, y no la pone en común con los necesitados; pero declara también que de esta injusticia es posible hacer una obra justa y benéfica, ofreciendo alivio a alguno de esos pequeños que tienen una morada eterna ante el Padre (Cf. Mateo 10, 42; 18,10)» (31,6: «Colección de Textos Patrísticos» --«Collana di Testi Patristici»--, CXLVIII, Roma 1999, pp. 56-57).

Y dirigiéndose al lector, Clemente advierte: «Ten en cuenta, en primer lugar, que él no te ha ordenado hacerte de rogar o esperar a recibir una súplica, sino que tienes que buscar tú mismo a quienes son dignos de ser escuchados, en cuanto que son discípulos del Salvador» (31,7: ibídem, p. 57).

Después, citando otro texto bíblico, comenta: «Por tanto, es bello lo que dice el apóstol: "Dios ama al que da con alegría"» (2 Corintios 9, 7), al que disfruta dando y no siembra parcamente, para no cosechar del mismo modo, Dios ama al que comparte sin lamentarse, sin distinciones ni pesar, y esto es hacer el bien auténticamente » (31,8: ibídem).
Clemente de Alejandría, obispo de la Iglesia católica en África, 150ca. + 215 ca.

 

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El envío del Espíritu Santo 

"El Señor dijo a los discípulos: Id y sed los maestros de todas las naciones; bautizadlas en el nombre del Padre v del Hijo y del Espíritu Santo. Con este mandato les daba el poder de regenerar a los hombres en Dios. Dios había prometido por boca de sus profetas que en los últimos días derramaría su Espíritu sobre sus siervos y siervas, y que éstos profetizarían; por esto descendió el Espíritu Santo sobre el Hijo de Dios, que se había hecho Hijo del hombre, para así, permaneciendo en él, habitar en el género humano, reposar sobre los hombres y residir en la obra plasmada por las manos de Dios, realizando así en el hombre la voluntad del Padre y renovándolo de la antigua condición a la nueva, creada en Cristo. 

Y Lucas nos narra cómo este Espíritu, después de la ascensión del Señor, descendió sobre los discípulos el día de Pentecostés, con el poder de dar a todos los hombres entrada en la vida y para dar su plenitud a la nueva alianza; por esto, todos a una, los discípulos alababan a Dios en todas las lenguas al reducir el Espíritu a la unidad los pueblos distantes y ofrecer al Padre las primicias de todas las naciones. 

Por esto el Señor prometió que nos enviaría aquel Abogado que nos haría capaces de Dios. Pues, del mismo modo que el trigo seco no puede convertirse en una masa compacta y en un solo pan, si antes no es humedecido, así también nosotros, que somos muchos, no podíamos convertirnos en una sola cosa en Cristo Jesús, sin esta agua que baja del cielo. Y, así como la tierra árida no da fruto, si no recibe el agua, así también nosotros, que éramos antes como un leño árido, nunca hubiéramos dado el fruto de vida, sin esta gratuita lluvia de lo alto. Nuestros cuerpos, en efecto, recibieron por el baño bautismal la unidad destinada a la incorrupción, pero nuestras almas la recibieron por el Espíritu. 

El Espíritu de Dios descendió sobre el Señor, Espíritu de sabiduría y de inteligencia, Espíritu de consejo y de fortaleza, Espíritu de ciencia y de temor del Señor, y el Señor, a su vez, lo dio a la Iglesia, enviando al Abogado sobre toda la tierra desde el cielo, que fue de donde dijo el Señor que había sido arrojado Satanás como un rayo; por esto necesitamos de este rocío divino, para que demos fruto y no seamos lanzados al fuego; y, ya que tenemos quién nos acusa, tengamos también un Abogado, pues que el Señor encomienda al Espíritu Santo el cuidado del hombre, posesión suya, que había caído en manos de ladrones, del cual se compadeció y vendó sus heridas, entregando después los dos denarios regios para que nosotros, recibiendo por el Espíritu la imagen y la inscripción del Padre y del Hijo, hagamos fructificar el denario que se nos ha confiado, retornándolo al Señor con intereses."  

Del Tratado de San Ireneo, obispo, Contra las herejías (Libro 3, 17,1-3; SC 34, 302-306)  

 

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"Las sectas protestantes dicen que solamente la Biblia es fuente de revelación. ¿Podrían ustedes con la sola Biblia dar el capítulo y versículo donde se afirma que S. Mateo, S. Marcos, S. Lucas y S. Juan son los autores de los Evangelios que llevan su nombre y certificarlo de forma apodíctica, sin tener que recurrir a la Tradición de la Iglesia Católica?. Esto es sumamente importante, ya que más del 90 % de lo que sabemos acerca de Jesús, está en estos cuatro (4) sagrados documentos del origen del cristianismo y –siguiendo vuestra tesis-, no encontrando en la Biblia tal afirmación, no son dignos de considerarlos Palabra Divina con todas sus consecuencias." ¿Hay algún protestante que pueda responder a esta pregunta?

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En todo el proceso de completar el canon la lista de libros del NT entendemos mejor que fue la Biblia la que salió de la Iglesia y no la Iglesia de la Biblia. Por eso, verdaderamente no hay separación entre "Biblia" y "Tradición". La Biblia forma parte de la Tradición de la Iglesia católica. No es cuestión de fe, de historia es materia.-

 

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Pero decir que «la libertad es lo que nos hace verdaderos», mire usted, al margen del cuento, depende. Porque la libertad puede hacernos responsables de quemar un bosque de millares de hectáreas con vida humanas dentro. La libertad puede hacernos verdaderos si somos verdaderos, si partimos de la verdad o al menos si estamos abiertos a la verdad, porque si no, la libertad nos hace más falsos que Judas, nos hace verdaderos mentirosos, verdaderos cínicos, verdaderos irresponsables, verdaderos criminales, verdaderos estúpidos, verdaderos soberbios, y otras muchas cosas, que el cuento sería interminable.

 

Moraleja, que para esto hemos estado contando cuentos –mentiras, según algunos-: para ser libres, para vivir la libertad y crecer en ella, hay que partir de la verdad, hay que estar informado sobre unas cuantas verdades, hay que conocer, mediante la experiencia propia o ajena, las consecuencias más relevantes de nuestros actos. Porque si no, al primer acto de libertad se seguirá la frustración de la libertad, la abolición del hombre, o comoquiera decirse. O sea, que diga lo que diga el genio del cuento, la verdad es que la verdad nos hará libres y no al revés. La información sobre la verdad es imprescindible - condición sine qua non - para la libertad de las personas y para la libertad de los pueblos.

 

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La Iglesia, desde el inicio, es católica,

esta es su esencia más profunda, dice Pablo.

 

El nuevo pueblo de Dios, la Iglesia, es un pueblo que proviene de todos los pueblos. La Iglesia, desde el inicio, es católica, esta es su esencia más profunda. San Pablo explica y destaca esto en la segunda lectura, cuando dice:  "Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu" (1 Co 12, 13). La Iglesia debe llegar a ser siempre nuevamente lo que ya es: debe abrir las fronteras entre los pueblos y derribar las barreras entre las clases y las razas. En ella no puede haber ni olvidados ni despreciados. En la Iglesia hay sólo hermanos y hermanas de Jesucristo libres. S. S. Benedicto XVI – P.P. 2005

 

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Pero lo verdaderamente importante es que la Iglesia renueva sin cesar su fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Porque de eso estamos hablando: de una persona, de un ser vivo, y no de una cosa o una idea. La Eucaristía es Él. Y todos, en la Iglesia, vivimos por Él, con Él y gracias a Él, y soñando con unirnos algún día plenamente a Él. O al menos, así debería ser.

 

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«Sobre el misterio eucarístico se funda el celibato que los presbíteros han recibido como don precioso y signo del amor indiviso hacia Dios y hacia el prójimo».

 

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Benedicto XVI animó a los laicos a hacer de la Eucaristía el «motor interior de toda actividad» y recordó que «ninguna dicotomía es admisible entre la fe y la vida». 2005-10-23, al cerrar el Sínodo de los Obispos y el año de la Eucaristía.

 

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Recuerda lo que San Policarpo decía de San Juan que, cuando escuchaba a alguno decir herejías, Juan se tapaba los oídos. No es malo tomar ese ejemplo en estos tiempos en que los charlatanes de tantas sectas nos quieren vender sus herejías.

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".

 

Deberíamos acostumbrarnos a bendecir al Creador por cada cosa. A sus discípulos, Jesús les enseñó a orar pidiendo al Padre celestial no mi, sino nuestro pan de cada día. Quiso así que cada hombre se sienta corresponsable de sus hermanos, a fin de que a ninguno le falte lo necesario para vivir. Los productos de la tierra son un don destinado por Dios para toda la familia humana.

 

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Alégrese la madre naturaleza
con el grito de la luna llena:
que no hay noche que no acabe en día,
ni invierno que no reviente en primavera,
ni muerte que no dé paso a la vida;
ni se pudre una semilla
sin resucitar en cosecha.

 

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Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Gen. 1, 24-25

 

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“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.

 

 

Gracias por venir a visitarnos... 

 

 

Recomendamos 4 libros : Joseph +cardenal Ratzinger, al día S. S. BENEDICTO XVI P.M.: Fe, verdad y tolerancia; Introducción al cristianismo; La fraternidad de los cristianos; Un canto nuevo para el Señor; Ediciones SIGUEME - www.sigueme.es

 

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Debido a la existencia de páginas excelentes sobre apologética y formación,  lo que se pretende desde aquí es contribuir muy modestamente y sumarse a los que ya se interesan por el Evangelio de Cristo de manera mucho más eficaz.

 

Recomendamos: “INTRODUCCIÓN AL CRISTIANISMO”*, por Joseph RATZINGER, al día S. S. Benedicto XVI. ¿Qué es el cristianismo? Responder a esta pregunta constituye el objetivo fundamental de este libro. Para ello, nada mejor que centrarse en uno de sus textos fundamentales, el credo, en el que la comunidad cristiana ha sintetizado su fe y a través del cual la proclama cada vez que lo recita. Siendo un texto que se quedó fijado en los albores del cristianismo, se hace necesario, por una parte, entender bien qué se quiso decir y cuáles fueron el contexto y el trasfondo en los que nace. Pero, por otra parte, por ser expresión viva de la fe, ha de ser sometido a una constante reinterpretación, para que sus fórmulas sean inteligibles a los creyentes de cada momento histórico. El equilibrio entre la fidelidad a algo recibido en el seno de la Iglesia y la actualización de su contenido es una exigencia que atañe no sólo a la teología, sino a la vida de la fe de todo creyente. Joseph Ratzinger ha sabido responder a este reto, prestando especial atención a los problemas que la cultura moderna ha planteado a la fe. *Ed. SIGUEME.

Recomendamos: “DIOS Y EL MUNDO Joseph Ratzinger. Ed. Galaxia Gutemberg-

 

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).