Saturday 29 April 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
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1480 - Los Reyes Católicos promulgan la primera ley reguladora del libro impreso. Por ella queda libre del pago de todo tipo de tributos la introducción en España de libros extranjeros. Tales libros llevaron a su vez la cultura a las nuevas tierras descubiertas.

 

 

«Frente a frecuentes e injustas acusaciones de insensibilidad dirigidas a la Iglesia, es constante el apoyo que ésta ha dado a lo largo de su bimilenaria historia a la investigación para la curación de enfermedades y para el bien de la humanidad». El Pontífice Benedicto XVI especificó que, «si ha habido resistencia -y aún la hay- era y es en razón de aquellas formas de investigación que prevén la programada supresión de seres humanos ya existentes, aunque no hayan nacido» . «La historia misma ha condenado en el pasado y condenará en el futuro una Ciencia de tal tipo, no solo en cuanto privada de la luz de Dios, sino también en cuanto privada de humanidad» 2006-09-

 

«Cuando la Ciencia se aplica al alivio del sufrimiento y cuando, en este camino, descubre nuevos recursos, se demuestra dos veces rica de humanidad: por el esfuerzo del ingenio invertido en la investigación y por el beneficio anunciado a cuantos son afligidos por la enfermedad»2006-09-

El Papa no perdió la oportunidad de advertir que «frente a la directa supresión del ser humano no pueden existir compromisos ni tergiversaciones; no se puede pensar que una sociedad pueda combatir eficazmente el crimen, cuando ella misma legaliza el delito en el ámbito de la vida naciente» 2006-09.

Por último, el Pontífice aprovechó para apoyar la investigación con células madre adultas, que con sus demostrados resultados terapéuticos son «una confirmación de la validez de la constante invitación de la Iglesia al pleno respeto del ser humano desde su concepción». 2006-09- S.S. Benedicto XVI.

 

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... más del 70 % de los bienes de arte del patrimonio mundial, están en la católica Italia, y enraizados en la gran cultura greco latina y cristiana. Además Francia, España, Portugal y Alemania, sobre las piedras de la cultura católica...

 

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El espacio más bello del mundo dedicado a la exposición de libros

 

...más de 150.000 manuscritos (papiros, pergaminos, etc.) y más de 1.000.000 de estampados o impresos, conservados por la Iglesia en la inigualable y famosísima ´Biblioteca vaticana´...

 

El Salone Sistino /1587-1589), con su alegre decoración, es sin duda el espacio más bello del mundo dedicado a la exposición de libros. Se lo debemos al Papa Sixto V que murió el 27 de agosto de 1590, a los 69 años de edad. Fue sepultado provisoriamente en el Vaticano, pero poco después fue trasladado a la basílica de Santa María la Mayor y depositado en un magnífico sepulcro de la regia capilla del Pesebre.

 

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VASCUENCUE Y NO EUSKERA: «¿Por qué los medios de comunicación, cuando hablan o escriben en español, no dicen ni français, ni english, ni deutsch, ni suomi, ni dansk, ni catalá, ni galego y sin embargo sí dicen euskera? ¿Por qué si dicen francés, inglés, alemán, finés, danés, gallego o catalán, no dicen también vascuence?».

 

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Valga esta excelente reflexión hecha por don Ángel Santos Ruiz, Catedrático de Bioquímica de la Universidad Complutense de Madrid: “Ningún hecho científico, plenamente confirmado, ha tenido que rechazarse por estar enfrentado con la doctrina revelada... De hecho, ningún físico, químico, biólogo, etc., ha tenido que renunciar nunca a sus convicciones sobre Dios, el alma, la Ley Moral y lo sobrenatural, porque fueran incompatibles con su ciencia”. 2007

 

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Durante la responsabilidad del gobierno del Sr. Zapatero- Robos…

¿Por qué tanta indiferencia a un depósito del saber?

 

Biblioteca Nacional: Hubo un agujero en la seguridad

 

Desaparición de láminas de dos incunables de la «Cosmographia» de Ptolomeo

 

POR JESÚS GARCÍA CALERO

La Biblioteca Nacional (BN) tuvo un agujero de seguridad entre agosto y octubre de 2006, tal y como se desprende de las quejas de numerosos trabajadores, que ha conocido ABC, al día siguiente de denunciarse la desaparición de láminas de dos incunables de la «Cosmographia» de Ptolomeo. A pesar de que su directora, Rosa Regàs, afirmó ayer que las medidas no cambian desde 1990, lo cierto es que se refería a las condiciones generales de seguridad, que atañen a asuntos como incendios y se aprobaron entonces. Pero las disposiciones relativas al acceso de investigadores y lectores sí han cambiado, bajo sus indicaciones, para armonizarlas con el criterio de la nueva dirección. Lo corroboran decenas de usuarios, algunos que llevan décadas investigando, y todos coinciden en que algo ocurrió entre agosto y octubre del año pasado:


«Era alucinante —comenta A., que desea mantener su nombre completo en el anonimato—; acostumbrados a que revisaran nuestras pertenencias tanto a la entrada como a la salida meticulosamente, abriendo carpetas y todo, no daba crédito cuando me vi entrando y saliendo a diario de la sala de Raros —la Cervantes— sin ser revisado». Hasta 2006 no se permitían abrigos, ni bolsos de más del tamaño de un libro, se controlaban todo tipo de objetos y se revisaban las carpetas al entrar y al salir. Todo ello sumado a las cámaras y detectores de libros.

Pero en agosto de 2006, los vigilantes, además, dejaron de rondar por la sala, por orden de la directora técnica, Teresa Malo. Se llegó a pedir a los asistentes y bibliotecarios que vigilasen, lo que produjo roces laborales porque no es su responsabilidad ni su función de servicio al público. Según relatan varios empleados, hubo fuertes discusiones entre Malo y el jefe de seguridad, el comisario Eduardo Raldúa, quien no estaba de acuerdo con relajar los controles según la orden de la dirección.  ‘ABC’ ESP. 2007-08-26

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Expolio en la biblioteca de Regàs – Ministra en el gobierno socialista.

 

LA desaparición de dos mapamundis de Ptolomeo en sendos incunables custodiados en la Biblioteca Nacional representa un hecho de extraordinaria gravedad. La pésima gestión de Rosa Regàs al frente de la principal biblioteca de España es ya algo más que una anécdota para convertirse en un auténtico problema. El nuevo ministro de Cultura debe intervenir de inmediato si no quiere que el asunto se le vaya de las manos en los pocos meses que faltan para el final de la legislatura. Regàs ha conseguido convertirse en protagonista por su facilidad para buscar la discordia: está enfrentada con los funcionarios, es incapaz de encontrar un gerente a su gusto y ha provocado polémicas absurdas como el traslado -felizmente anulado- de la estatua de Menéndez Pelayo. El sectarismo político e intelectual del que hace gala la veterana escritora catalana supera los límites del sentido común más elemental. Una vez dijo en Buenos Aires que se sentía perseguida e insultada por las calles de Madrid. Hace poco se superó a sí misma mostrando su alegría por el hecho, puramente imaginario, de que se lean pocos periódicos, ya que -según su particular juicio- la prensa va siempre en contra del Gobierno. Regàs ha distinguido con frecuencia a ABC con una singular antipatía que, como es natural, no influye en absoluto en el juicio objetivamente negativo que merece su labor en una institución de máxima relevancia. No obstante, lo que hasta ahora podía entrar en el terreno del debate cultural y político se ha convertido con este último episodio en una gravísima quiebra de su función como directora, que debería encontrar una respuesta inmediata por parte del Gobierno.


Una situación como ésta exige un serio replanteamiento de las medidas de seguridad en la Biblioteca Nacional y del acceso de según qué personas a fondos tan valiosos. Parece, sin embargo, que el asunto de la seguridad no era una de las prioridades de Regàs. Ahora habrá que confiar en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que han realizado más de una vez brillantes operaciones en la lucha contra el expolio del patrimonio, como es el caso de la recuperación hace unos años por la Guardia Civil del ejemplar del Beato de Liébana robado en la Seo de Urgel. Es cierto, por supuesto, que la mejor política de protección del patrimonio requiere una labor de carácter preventivo. Los gestores culturales están al servicio de las instituciones y de la propia cultura española, y no del Gobierno de turno. Es absurdo tener al frente de la Biblioteca Nacional a una persona obsesionada por enfoques puramente sectarios y partidistas y que hace gala de un «progresismo» trasnochado y atrincherado. Lo peor de todo es que la directora malgasta su tiempo en ocupar un protagonismo que no le corresponde, cuando debería atender a las cuestiones que realmente importan para el buen funcionamiento de una institución que, de largo, le supera.

 

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A la muerte de Teodosio el Grande, en el año 395, el Imperio se dividió en Oriente con su capital Constantinopla (el actual Istambul) y el Occidental con Roma corno capital. Así debilitado, empezaron las invasiones germánicas, visigóticas, vandálicas, etc. En una de estas invasiones bárbaras, el gran Papa león I detuvo al terrible Atila salvando a Roma de la devastación.

Los siglos siguientes.

La Vida Monástica.

Después de estos turbulentos años, surge algo estupendo: grandes Santos corno Pablo de Tebas o San Antonio, entre otros muchos, atraen a miles y miles de hombres y mujeres a vivir totalmente entregados a Dios, lejos del mundo, sus placeres y ambiciones. San Benito, nacido en 480, con su Regla dio esplendor y fuerza al monaquismo en la Iglesia, fuente de cultura y civilización en toda Europa. La lista de Santos monjes y Santas monjas es tan impresionante como asombrosa. ¡Cuánto les debemos nosotros a los monjes! Entre otras cosas la Biblia que usamos todos los días, ya que fueron ellos los que con infinita paciencia, antes de la invención de la imprenta, copiaron manualmente durante siglos la Palabra de Dios. ¡Poca cosa!


Cada monasterio masculino o femenino era un centro civilizador, llevando a todos los países antes que nada la alfabetización, acompañada de la instrucción en toda clase de artesanías y oficios. Podemos incluir aquí la reflexión de que exactamente fue lo que sucedió en nuestra Patria durante la Colonia: fueron los frailes españoles los que enseñaron a los indios cosas que aún ahora forman parte de su acervo cultura¡. Figuras como Tata Vasco, Motolinía, Gante, Junípero Serra y tantos otros forjaron la identidad mexicana conjuntando sabiamente sus costumbres con la Fe y la cultura cristianas.


La Edad Media.

¿oscurantista o iluminadora?

Es hasta cierto punto de vista natural, al ver una mancha en un mantel o en una hoja de papel, que nos fijemos nada más en ella, olvidando todo lo demás. Pero si además ponemos en nuestra óptica, decidida mala voluntad, cometemos flagrantes injusticias. Es lo acontecido con lo que se llama Edad Media, que comprende de los siglos octavo al decimocuarto, o sea, de los años 700 al 1399, en los que la influencia de la Iglesia Católica en Europa fue determinante en todos los aspectos.

Hubo errores y muchos. Cosas que no se comprenden fácilmente con la mentalidad que tenemos en los albores del Siglo XXI. Recordemos que es fatal juzgar de acontecimientos lejanos de la historia sin tratar de entrar en la mentalidad reinante de otras épocas. Ahora nos parece impensable el colonialismo, y sin embargo todavía el siglo pasado, los países Europeos se repartieron Africa en 1853 en Berlín, como si fuera un inocente pastel.

Hemos de hacer por lo tanto un esfuerzo intelectual muy serio para ubicar los acontecimientos históricos y las acciones de la Iglesia en la Edad Media sin trasladar la sensibilidad y la mentalidad que tenemos ahora a aquella época.

Siglo VIII.

El derrumbe del Imperio Romano con las invasiones bárbaras por un lado y el ataque del Islam por otro, dejaron a Europa sumida en la incultura y analfabetismo.

En Oriente la Iglesia tuvo que luchar contra los "iconoclastas" que eran furiosos destructores de imágenes (muchos protestantes siguen siendo iconoclastas, al menos intelectualmente), en tanto que en Occidente se contó con la protección de personajes como Carlos Martell, quien venció a los musulmanes, o Pipino el Breve, quien cedió a la Iglesia los territorios pontificios. Carlomagno, coronado por el Papa León III, impulsó la conversión al cristianismo de todo su Imperio.

La cultura cristiana empezó a difundirse a partir de los monasterios, gracias a grandes santos como Alcuino, Bonifacio, Wilobrardo y Gregorio III.

Siglo IX.

Carlomagno murió en 814 y su imperio se desmembró y corrompió. La Iglesia se vio envuelta en las ambiciones de los grandes nobles que no solamente peleaban entre sí por territorios más amplios, sino que deseaban igualmente el trono Pontificio. Hubo ciertamente en ese tiempo Papas indignos, impuestos por la fuerza de los nobles.

El Papa Nicolás I, sin embargo, se opuso enérgicamente al Emperador de Oriente cuando este impuso a Focio como patriarca de Constantinopla. Así se inició el dolorosísimo Cisma de Oriente, que ocurrió definitivamente en 1054 y perdura hasta nuestros días.

Siglo X.

Se implantó el llamado sistema Feudal, en que los señores poseían la tierra y la trabajaban sus vasallos. La Iglesia trató de suavizar el sistema, pero se vio envuelta en el mismo al ser muchos Obispos dueños de tierras.

Igualmente floreció la "simonía" consistente en otorgar dignidades eclesiásticas a cambio de dinero o propiedades sin importar la calidad moral del solicitante.

Pero la Iglesia reaccionó con una auténtica reforma. En 910, el Conde Guillermo de Auvernia, fundó la célebre Abadía de Cluny en Francia que pronto se convirtió en un foco luminoso de santidad, sabiduría y cultura para toda Europa y sostén del Papado.

En este siglo surgió el Imperio Germánico de Otón el Grande y hubo grandes conversiones de reyes y pueblos: Oiga de Rusia y Esteban de Hungría entre otros.

 

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El cristianismo, sin embargo, no se contenta únicamente con inventar la ciencia. Inventa también la noción de persona humana, dotada de libertad y responsabilidad. Las leyes del universo no pertenecen en exclusiva al ámbito científico positivo, también tienen naturaleza moral. Nace así la idea de persona, dotada de derechos que implican del mismo modo la libertad política —conjugada de modo diverso según el tiempo y el lugar— y la tutela de la propiedad privada.

Ciencia, libertad de la persona y propiedad privada son las tres bases del progreso y de la economía moderna. Un mundo forjado por creyentes: cristianos como Newton o los banqueros florentinos del tardomedievo o judíos como Einstein. ¿Todos cretinos?

 

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Casiodoro Magno Aurelio, fue un filósofo, pensador, monje y escritor latino, consultado por los reyes y gobernantes de su época. Nació en el año 468 D.C., en Squillace y murió después de 562. Fue ministro de Teodorico el Grande. En el año 538 se retiró y fundó una orden monacal, precursora de la de San Benito (benedictinos), consagrada sobre todo a la conservación y copia de manuscritos antiguos.

 

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Universidad - La Biblioteca es una institución que, con su existencia misma, testimonia el desarrollo de la cultura. En efecto, está constituida por un tesoro de obras escritas, en las que el hombre manifiesta su creatividad, su inteligencia, su conocimiento del mundo y de los hombres, así como su capacidad de autodominio, de sacrificio personal, de solidaridad y de trabajo en favor del desarrollo del bien común (cf. Centesimus annus, 51). Se trata de una colección de libros, organizada sistemáticamente, en la que a los antiguos manuscritos e incunables se han añadido libros nuevos y periódicos. En conjunto constituye un signo elocuente de la unidad de las generaciones que se han sucedido, formando, a través de la variedad de tiempos y cuestiones, un patrimonio común de cultura y ciencia.

Así, la biblioteca es un templo particular de la creatividad del espíritu humano, en el que se refleja el Espíritu divino, que acompañaba la obra de la creación del mundo y del hombre. Es necesario volver precisamente a aquel momento en el que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, y lo invitó a cooperar en la obra de la creación del bien y de la belleza. Todo esto pone de relieve el hecho de que el hombre responde a esa invitación. En cierto sentido, nos remite a Aquel que es la primera Causa de la existencia.

Este lugar, que recoge los frutos del trabajo creativo del hombre, es oportuna nuestra referencia a Dios, llena de gratitud; es oportuno nuestro deseo de que él bendiga toda noble e ilustre biblioteca, de que el soplo de su Espíritu esté aquí presente y se convierta en fuente de inspiración para las futuras generaciones de hombres de cultura y de ciencia.

 

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La fe tiene necesidad de la razón para no caer en la superstición.

La razón tiene necesidad de la fe para no caer en la desesperación. Juan Pablo II

 

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CULTURA - Sembrad, con la cultura, gérmenes de humanidad; gérmenes que crezcan, se desarrollen y hagan robustas a las nuevas generaciones. Trabajad con un sentido de trascendencia, porque Dios es la Suma Verdad, la Suma Belleza, el Sumo Bien y con la labor científica y artística, se puede dar gloria al Creador y preparar así el encuentro con Dios Salvador.

 

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La tradición occidental desde las antiguas Atenas, Jerusalén y Roma, no se ha movido entre la represión o la descarga del impulso, sino que ha peleado por la libertad interior, que pasa por el dominio de sí, pues sin ésta difícilmente el hombre puede hablar de libertad, ya que no se trata simplemente de la ausencia de coacción externa, sino de capacidad para poder determinarse en orden al bien.

 

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«No se descubrirá nunca nada, si se considera satisfecho de lo ya descubierto». Séneca.

 

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ISLAM:lo que lo define es la conquista del poder mezclado con un elemento religioso. La ideología marxista hacía lo mismo, sólo que ésta rechazaba a Dios.

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1526 - Destrucción de la mayor parte de la biblioteca de Matías Corvino, rey de Hungría, en la conquista de Buda por los turcos musulmanes.

 

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Toulouse- Francia: 2005-11-05 - Al final de la tarde una turba de jóvenes mahometanos saquean e incendian una biblioteca pública.

 

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1480 - Los Reyes Católicos promulgan la primera ley reguladora del libro impreso. Por ella queda libre del pago de todo tipo de tributos la introducción en España de libros extranjeros.

 

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Sabios no tan sabios.Otro problema serio es que la enseñanza islámica la llevan a cabo los ulemas (sabios) que en realidad son «sabios» solo en un pequeño ámbito del saber: han aprendido el Corán de memoria, han tomado los viejos dichos atribuidos a Mahoma (Sunna) y centenares de miles de respuestas jurídicas de otros imanes. Pero no han estudiado matemáticas, sociología, psicología; la Historia para ellos se limita al mundo islámico; el estudio de las religiones se hace sólo con función apologética, por si el islam es atacado. Es como si nuestros sacerdotes hubieran estudiado sólo la Biblia y además, partiendo de comentarios antiguos.

 

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Medieval - El único momento histórico en que Europa tuvo su unidad fue con la cristiandad medieval. Era la Europa católica. La cristianitas de la Europa medieval era la patria común. La reforma luterana destruyó todo esto, separó a los países y creó los nacionalismos.

Vittorio Messori; escritor, periodista, comentarista e investigador histórico. MMV.

 

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Gracias a la Iglesia Católica, antes del 1300, había fundadas en Europa cuarenta y cuatro Universidades, en las que se forja un individuo especial dotado de cierta uniformidad: homo Scholasticus.

 

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Medioevo - La gran figura histórica del emperador Carlomagno evoca las raíces cristianas de Europa, remitiendo a cuantos la estudian a una época que, a pesar de los límites humanos siempre presentes, se caracterizó por un imponente florecimiento cultural en casi todos los campos de la experiencia.Al buscar su identidad, Europa no puede prescindir de un esfuerzo enérgico de recuperación del patrimonio cultural legado por Carlomagno y conservado durante más de un milenio. La educación en el espíritu del humanismo cristiano garantiza la formación intelectual y moral que forma y ayuda a la juventud a afrontar los serios problemas planteados por el desarrollo científico-técnico. En este sentido, también el estudio de las lenguas clásicas en las escuelas puede ser una valiosa ayuda para introducir a las nuevas generaciones en el conocimiento de un patrimonio cultural de inestimable riqueza.

 

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Durante el luminoso medioevo - En términos cuantitativos, las catedrales góticas son tan asombrosas como las Pirámides egipcias. Sólo en Francia, durante noventa años, desde 1180 a 1270, se vio la construcción de 80 catedrales y casi 500 abadías.

 

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Es bueno valorar acontecimientos y hechos que han sucedido en el pasado, reflexionar sobre ellos, para caminar con los talentos de la historia como bastón de guía.

 

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La historia no puede hacerse sin acudir a las fuentes. Estas fuentes son testimonios, y, como tales testimonios, pueden ser parciales. Para el estudio de los tres primeros siglos del cristianismo, las fuentes son escasas. Pero en este período que estudiamos —especialmente en el siglo IV— son muy numerosas. La abundancia de los escritos de este período se debe probablemente al hecho de que en él la educación retórica era tenida en grandísima consideración y permitía subir fácilmente en la escala social. Hablar hoy de retórica presenta una gran carga peyorativa, mas en aquella época no era así. De hecho, la educación que se recibía entonces se dividía en dos grandes momentos: gramática —correspondería a la escuela media— y retórica —estudios ya universitarios—. Había no sólo que decir las cosas, sino decirlas bien. Y para expresarse bien había que tener un buen conocimiento de los clásicos. Los hombres eminentes tenían la posibilidad de llegar muy alto en la escala social. Esto ocurría así hasta que, a causa de las reformas de Diocleciano y de Constantino, se impuso un orden social más estable para garantizar las ganancias fiscales.

Naturalmente las obras de mayor interés para la historia de la Iglesia son aquéllas de carácter religioso. Mas conviene tener presente la importancia que para el mismo propósito revisten también los autores paganos: en primer lugar, ellos nos permiten conocer mejor el contexto histórico-político y cultural en el cual se desarrollan los acontecimientos de la Iglesia; en segundo lugar, a tales acontecimientos los mismos autores hacen a veces referencia, revelando así su punto de vista diverso. Cultura profana y cultura cristiana, en cambio, fueron tal vez muy cercanas entre ellas: el filósofo pagano Temistio, por ejemplo, estuvo al servicio de emperadores cristianos; y Juliano, antes de volverse pagano, había recibido una educación cristiana.

 

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Eliminar la calumnia de nuestra lengua, evitar toda acción que pueda causar daño a nuestro hermano, no difamar a los que viven a nuestro lado cada día.

 

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La Iglesia "...no tiene miedo a la verdad que emerge de la historia y está dispuesta a reconocer equivocaciones allí donde se han verificado, sobre todo cuando se trata del respeto debido a las personas y a las comunidades. Pero es propensa a desconfiar de los juicios generalizados de absolución o de condena respecto a las diversas épocas históricas. Confía la investigación sobre el pasado a la paciente y honesta reconstrucción científica, libre de prejuicios de tipo confesional o ideológico, tanto por lo que respecta a las atribuciones de culpa que se le hacen como respecto a los daños que ella ha padecido". Juan Pablo II, discurso del 01 de Septiembre 1999

 

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«Las Cruzadas no han sido nunca "guerras de religión", no han buscado nunca la conversión forzada o la supresión de los infieles. Los excesos y violencias realizados en el curso de las expediciones --que han existido y no se deben olvidar-- deben ser evaluados en el marco de la normal aunque dolorosa fenomenología de los hechos militares y siempre teniendo presente que alguna razón teológica los ha justificado. La Cruzada corresponde a un movimiento de peregrinación armado que se afirmó lentamente y se desarrolló en el tiempo --entre el siglo XI y el XIII-- que debe ser entendido insertándolo en el contexto del largo encuentro entre Cristiandad e Islam que ha producido resultados positivos culturales y económicos. ¿Cómo se justifica si no el dato de frecuentes amistades e incluso alianzas militares entre cristianos y musulmanes en la historia de las Cruzadas?».

 

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Cristianismo y progreso


Ha dejado una huella inconfundible en el desarrollo de Occidente

WACO, Texas, sábado, 21 enero 2006 - La idea de que el éxito de Occidente ha dependido de haber superado las barreras religiosas para progresar es un «completo absurdo», afirma el autor de un nuevo libro.

Rodney Stark defiende esta tesis en «The Victory of Reason: How Christianity Led to Freedom, Capitalism, and Western Success» (Random House) (La Victoria de la Razón: Cómo el Cristianismo llevó a la Libertad, al Capitalismo y al Éxito de Occidente).

Stark, profesor de sociología en la Universidad Baylor, sostiene que, en contraste con otras creencias que acentúan el misterio y la intuición, la teología cristiana privilegia la razón. Este factor --no la geografía, ni un sistema agrícola más productivo, ni la reforma protestante-- está detrás del ascenso de Occidente, sostiene.

El autor observa que está visión está contraste con la postura de muchos intelectuales occidentales del siglo XX. Éstos han mantenido que Occidente se puso por delante de otras culturas precisamente por su capacidad de superar las barreras religiosas para progresar. El crédito que dan a la religión se limitaba a reconocer la aportación del protestantismo, como si los quince siglos anteriores de cristianismo tuvieran poca importancia, dice Stark.

En un capítulo sobre la unión entre razón y teología en el cristianismo, Stark presenta por qué discrepa con estos intelectuales. El ascenso de Occidente, mantiene, se ha basado en cuatro victorias primarias de la razón:

-- La fe en progreso dentro de la teología cristiana;

-- La transmisión de esta fe en progreso a las innovaciones técnicas y organizativas, muchas de ellas fomentadas por los monasterios;

-- La razón ha informado la teoría y práctica políticas, permitiendo la libertad personal;

-- La razón se aplicó al comercio, dando como resultado el desarrollo del capitalismo.

Un don de Dios
Desde los primeros siglos del cristianismo, los Padres de la Iglesia enseñaron que la razón era un don de Dios y el medio para aumentar la comprensión de la Escritura y la revelación. Las religiones orientales, por el contrario, carecieron de la figura de un Dios consciente y todo poderoso, que pudiera ser objeto de reflexión teológica.

El judaísmo y el Islam tenían el concepto de un Dios suficiente para sostener la teología. Pero dentro de estas religiones la tendencia fue hacia una postura construccionista que concebía la escritura como algo que entender y aplicar, no como la base para una investigación posterior.

El cristianismo considera a Dios un ser racional y el universo como creado por Él. De esta forma, a la comprensión humana le aguarda una estructura racional. Y para plantear el desafío estaban los teólogos de la Iglesia católica, que durante siglos se implicaron en un cuidadoso razonamiento que llevó al desarrollo de la doctrina cristiana. Pensadores de primer orden como Agustín y Tomás de Aquino, explica Stark, celebraban el uso de la razón como un medio para lograr penetrar en las intenciones divinas.

Así, cuando tuvo lugar la revolución científica en el siglo XVI, no fue una irrupción repentina del pensamiento secular. Más bien, surgió de siglos de progreso sistemático de los pensadores escolásticos medievales, y se sostuvo por una invención cristiana del siglo XII, las universidades.

Progreso medieval
Stark dedica un capítulo a derribar la idea de los «Tiempos Oscuros». Mucho antes de que tuvieran lugar el renacimiento y la ilustración, la ciencia y la tecnología europeas habían superado con mucho al resto del mundo. La idea de que la época medieval fue un periodo de estancamiento «es una caricatura creada por los intelectuales del siglo XVIII, antirreligiosos y amargamente anticatólicos», escribe Stark.

Fue en estos siglos cuando se desarrollaron la energía del agua y el viento de forma extensa, permitiendo avances enormes en la manufactura de bienes. Y los notables avances de la tecnología agrícola aumentaron los campos de cultivo que permitieron alimentar las ciudades.

Lejos de oponerse a tales avances técnicos, el cristianismo les dio la bienvenida y los promovió. Por el contrario, tanto el Imperio otomano como China se opusieron a la construcción de relojes mecánicos, por ejemplo. Tampoco la actividad económica tuvo que esperar al protestantismo para prosperar, afirma Stark. Las órdenes monásticas crearon una suerte de proto-capitalismo.

Estimulados por los aumentos de productividad debidos a los avances tecnológicos, los monasterios desviaron la tendencia a una economía de subsistencia hacia un sistema de especialización y comercio. A su vez, esto facilitó el aumento de la economía de moneda, como opuesta al trueque, y la creación del crédito y el préstamo de dinero.

Los monasterios también desarrollaron la ética del trabajo y el aprecio por el valor del esfuerzo económico - mucho antes de la llegada del protestantismo.

Además, los teólogos cristianos (es decir, católicos) redefinieron ideas relacionadas con la carga de intereses y los precios justos de los bienes -elementos esenciales para el desarrollo del capitalismo. Stark también dedica amplio espacio a subrayar el desarrollo del capitalismo en las ciudades estado italianas, que estimularon economías prósperas siglos antes la reforma.

Libertad e igualdad
Aunque las condiciones para el desarrollo del capitalismo han existido en algunos países, en ocasiones faltaba el elemento esencial de la libertad, impidiendo así el progreso económico. La libertad, sostiene Stark, es una victoria de la razón y fue apoyada por los teólogos cristianos que durante mucho tiempo teorizaron sobre la naturaleza de la igualdad y los derechos individuales. De hecho, el trabajo de los teóricos políticos seculares de tiempos posteriores, como John Locke, suelen basarse en ideas desarrollados por eruditos de la Iglesia.

El cristiano en general enseña el valor del individuo y pone de relieve la importancia de la responsabilidad personal en las decisiones morales. Unido a esto está el concento de voluntad libre. Esto era un cambio radical con respecto al pasado, algo evidente, por ejemplo, en la literatura. Stara sugiere comparar las tragedias griegas, donde los personajes son cautivos del destino, con Shakespeare, donde los protagonistas son claramente responsables de sus acciones.

Stark sostiene además que el nacimiento de la democracia en Europa occidental debe sus orígenes, no a la filosofía griega recuperada, sino a los ideales cristianos. El mundo clásico proporcionó ejemplos de democracia, pero éstos no se arraigaban en asumir la igual de todos los ciudadanos. Los ideales enseñados en el Nuevo Testamento, sin embargo, pusieron la base para afirmar la igualdad fundamental de todas las personas.

Los derechos de propiedad, otra condición previa vital para el capitalismo, también deben sus orígenes al cristianismo. Tanto la Biblia como los teólogos más importantes defienden la propiedad privada. Tomás de Aquino sostenía que el poseer propiedades es inherente a la naturaleza humana.

La enseñanza cristiana también contribuyó mucho al concepto de separación entre la iglesia y el estado, y a la limitación de los poderes del soberano sobre los ciudadanos. Estos dos factores permitieron a Occidente evitar un punto muerto del sistema político que condujera al uso arbitrario e ilimitado de la autoridad política, que obstaculiza el desarrollo de una economía moderna.

Razón y fe
Stark no reclama originalidad alguna por sus ideas. Precisa que historiadores eminentes como Henri Pirenne y Fernand Braudel establecieron hace mucho que los hechos históricos contradicen la noción de que la ética protestante del trabajo fue la fuerza que estuvo detrás del capitalismo.

Luego, en 1925, el conocido filósofo y matemático Alfred North Whitehead declaró que la ciencia surgió en Europa debido a la fe en la posibilidad de la ciencia, a su vez derivada de la teología medieval. Con todo, estas verdades se han visto oscurecidas por los mitos populares, afirma Stark.

Al concluir, Stark se pregunta si el cristianismo es irrelevante para la modernidad, ahora que la ciencia y el capitalismo se han establecido tan firmemente. Pero, se apresura a cuestionar, ¿si el cristianismo fuera irrelevante cómo podemos explicar su rápida expansión en muchos países?

Stark observa que en África están creciendo las denominaciones cristianas y, en muchas partes del mundo, las iglesias protestantes están convirtiendo a gran número de personas, o quizá de forma más precisa, cristianizando a muchos que previamente no habían practicado su religión. El cristianismo también está creciendo en China, a pesar de la oposición del gobierno.

«Para muchos no europeos, hacerse cristiano es intrínseco a ser moderno», afirma Stark. Razón y fe, al parecer, no están destinadas a oponerse. ZSI06012101 Zenit

 

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Una Iglesia pionera

 

 

 

 

 

 

La mala imagen que la Iglesia católica tiene en algunos ámbitos científicos se debe a que es una presencia molesta, contraria al todo vale en investigación. Sin embargo, la Iglesia siempre se ha pronunciado a favor del progreso del ser humano, y siempre ha buscado su bien material y espiritual, no sólo en el campo asistencial o en el relacionado con la enseñanza, sino también en el campo científico. Pocos saben que el Observatorio Vaticano es uno de los centros astronómicos más antiguos del mundo. El Papa Gregorio XIII ya había creado una comisión científica encargada de estudiar los elementos necesarios para la realización de la reforma del calendario litúrgico que tuvo lugar en 1582. Desde entonces, el papado ha apoyado la investigación astronómica. Para responder a quienes acusaban a la Iglesia de oponerse a la ciencia, el Papa León XIII, en 1891, fundó formalmente la Specola Vaticana (Observatorio Vaticano) y lo colocó en una montaña detrás de la basílica de San Pedro. Durante cuatro décadas, la investigación astronómica de esta institución, que llegó a realizar un famoso programa de gran prestigio científico para trazar un mapa de las estrellas, tenía lugar a la sombra de San Pedro.
Asimismo, la Academia Pontificia de las Ciencias es, actualmente, la única Academia de las Ciencias con carácter supranacional existente en el mundo. Tiene como fin honrar la ciencia dondequiera que se encuentre, asegurar su libertad y favorecer las investigaciones, que constituyen la base indispensable para el progreso de las ciencias. Nació en 1603 de la mano del Papa Clemente VIII, y está compuesta por 80 académicos elegidos entre los investigadores internacionales más punteros de las ciencias matemáticas y experimentales, sin ningún tipo de discriminación religiosa. Se ocupa de estudiar temas tan dispares como las armas nucleares o la ecología, y fue denominada por Pío XI como el
Senado científico de la Iglesia.

 

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LA IMPRENTA, A TRAVÉS DE UN OBISPO EN España:

Varias ciudades se disputan el haber sido la cuna del primer libro impreso español, pero se acepta generalizadamente que el primer impresor español fue Juan Párix de Heidelberg en un pueblo de Segovia, Aguilafuente. Juan Párix fue llamado por el Obispo Juan Arian Dávila. El impresor se estableció en Segovia hacia 1472, donde imprimió al menos ocho libros hasta 1474 ó 1475 Podemos, por tanto, afirmar que el primer libro impreso en España fueron las actas de un Sínodo celebrado en Agulilafuente y que es conocido como El sinodal de Aguilafuente. Fue impreso hacia 1472.

En Barcelona y Zaragoza se establecieron otros impresores.

Los incunables: Los libros incunables son aquellos que se imprimen desde la invención de la imprenta, en 1450 hasta el año 1500. Están por tanto en los primeros años de la imprenta, en la cuna de la imprenta incunabulum. Los incunables tratan de imitar los manuscritos, por ejemplo se dejan huecos para las ilustraciones, para las orlas y para las iniciales.

[En el año 1472, la villa segoviana de Aguilafuente fue testigo de un Sínodo que organizó el inquieto obispo de Segovia, monseñor Juan Arias Dávila. Poco tiempo después, el primer libro impreso en España recogía los resultados de esta Asamblea. Y es que el obispo Arias, movido por el deseo de formar al clero de su diócesis, decidió llevarse de Roma al impresor alemán Juan Párix, al que se considera autor del Sinodal de Aguilafuente, que recoge las conclusiones de aquella reunión, y de, al menos, otros siete libros más].

 

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Edad Media latina. Las fechas del comienzo oscilan entre Constantino y Carlomagno, trecho señalado por un agotamiento de la cultura antigua, a la vez que por una creación decisiva. No oscilan menos las fechas de su término ( entre fines del siglo XV y fines del XVIII), según sea el punto de vista cultural, político o económico. En la baja de cultura resultante de la ocupación del Mediterráneo occidental por los árabes, el latín deja de ser lengua hablada para convertirse en lengua culta, privilegio de la única casta letrada, el clero. Su más alto cultivo coincide con el nacimiento de las literaturas romances en los siglos XII y XIII. El humanismo le da impulso y valor nuevo, sin rechazar del todo los autores medievales. Pero no sólo arraigan en la Edad Media la lengua y la literatura de Roma: también se mantienen vivos y fecundos su iglesia, su pensamiento político universalista, su cultura. El estudio de Romania y románico revela que la Edad Media admite tres unidades lingüísticas: latina, románica y bárbara. Del siglo XII al XVIII se suceden hegemonías de diversas literaturas romances (francesa, italiana, española, francesa). Peculiar es la situación de Inglaterra: románica en la Edad Media, separada de la Romania en la Reforma, pero no incorporada al mundo germánico ni al escandinavo.


Literatura e instrucción. El concepto de artes liberales, básico en la instrucción medieval, se remonta a los sofistas; en el siglo V, Mariano Capela lo consagra en su novela alegórica, que ejerció increíble influjo. La primera de las siete artes es la gramática (´estudio de lengua y literatura´, como en la Antigüedad), aplicada exclusivamente al latín. Sus conceptos -vicios de dicción, figuras de dicción y de pensamiento, etc.- son de filiación grecorromana. Conforme a la actitud patrística más general, el anglosajón Aldhelmo (s. VII) sólo admite de los estudios clásicos los formales (gramática y métrica) para aplicarlos a la Biblia. Beda continúa la directiva de Aldhelmo, y Alcuino la introduce en la reforma educativa de Carlomagno. Los autores leídos en la escuela medieval no están escogidos con criterio devoto, estético, cronológico ni temático. La Edad Media, sin sentido de critica ni de historia, busca en los autores conocimiento científico, enseñanza moral concentrada en sentencias o personificada en ejemplos. En las escuelas catedralicias del siglo XII priva ya la poesía, ya la gramática y retórica, ya la filosofía y teología, según la personalidad del jefe. En las universidades el predominio de filosofía y teología es decisivo. Santo Tomás, partiendo de la clasificación aristotélica de las ciencias, halla insuficientes las siete artes liberales como sistema del conocimiento humano.


Retórica. Comienza con los sofistas como enseñanza de la elocuencia, que comprende elementos filosóficos (lógica) y estilísticos (ornamentación gorgiana). En Roma el Tratado a Herennio y los de Cicerón transmiten los preceptos helenísticos. Con el Imperio decae la elocuencia, y la retórica invade todos los géneros literarios. Quintiliano la expone en un libro original, que concibe al orador como un ideal humano, y en la retórica de la segunda sofística se forman los grandes predicadores griegos del siglo IV. (Una parte importante de la retórica es la tópica, o colección de lugares comunes, de argumentos no individuales, que pueden agregarse a todo discurso.) La retórica se incorpora al sistema de las siete artes liberales: cuando San Jerónimo equipara repetidamente la Biblia con la poesía pagana y cuando San Agustín recomienda la exégesis alegórica que se practicaba con Virgilio, implícitamente autorizan la aplicación a la Biblia del análisis retórico, de regla en las letras profanas. Casiodoro explica retórica en sus Instituciones, adaptándola ocasionalmente a la liturgia monástica. El libro que le dedica San Isidoro en las Etimologías detalla sobre todo las figuras retóricas. En el siglo XI varios tratados ofrecen la teoría del ornato, y las artes dictaminis, la preceptiva del arte epistolar. En el siguiente aparecen las poéticas latinas, en vasto contacto con la retórica. Juan de Salisbury, hostil al predominio de la filosofía, cultiva el antiguo ideal humano del orador. La elaborada metodología retórica sirve de modelo a las de otras artes, aun después de la Edad Media. La necesidad de teoría, preceptiva y estilística literaria explica que se hayan escrito importantes tratados de retórica hasta bien entrado el siglo XIX.

 

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 La Edad Media guarda numerosas sorpresas a todo el que desea correr la aventura de adentrarse por sus intimidades. Siglo oscuro y ruidos de armas. Señores feudales con sus mesnadas guerreras. Castillos defensores con puentes levadizas y celadas astutas por las encrucijadas de los caminos. Invasión de los bárbaros, en una palabra, que ha preparado este precario estado de cosas y ha liquidado una cultura decadente y cansada. Brilla ahora mucho más el ejercicio de las armas que el conocer la cultura clásica. Y entre los nobles llega a ser un timbre de gloria el ser analfabeto: "El señor no firma porque es noble", terminan algunos documentos del tiempo.

 Pero la ciencia no ha desaparecido. Se ha refugiado en los monasterios. La Iglesia, por los monjes sobre todo, es la gran y única educadora de los pueblos. Clérigo y letrado, son ahora palabras sinónimas. Para penetrar, pues, bien la Edad Media es preciso conocer también la vida apretada y fecunda de los monasterios. Entrar en ellas con el ánimo purificado y sereno, dócil y abierto a toda sugerencia. Descalzarse, previamente, de toda predisposición a lo complicado y vertiginoso, a las velocidades supersónicas y a las carreras contra reloj. Para sorprender mejor a aquellos hombres, enjambres de Dios elaborando, en, sus celdas, la miel dulcísima de las ciencias del espíritu para el bien de las almas, progreso de la humanidad y búsqueda de una felicidad radicada en el diálogo entre el alma y Dios.

 

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La Academia Pontificia de las Ciencias fue fundada en Roma en 1603 con el nombre de Academia de los Linces (Galileo Galilei fue miembro), y está compuesta por ochenta «académicos pontificios» nombrados por el Papa a propuesta del Cuerpo Académico, sin discriminación de ningún tipo.

 

“No todo lo que es posible para la técnica es lícito desde la moral”

 

PONTIFICIAS ACADEMIAS DE CIENCIAS, CIENCIAS SOCIALES, PARA LA VIDA

El precursor de la Pontificia Academia de las Ciencias fue el "Linceorum Academia", fundado en Roma en 1603. Tras algunas vicisitudes, Pío IX la llamó en 1847 "Pontificia Accademia dei Nuovi Lincei". Fue ampliada por León XIII en 1887 y en 1936 recibió de Pío XI su nombre actual.

Actualmente (2006) es la única Academia de las Ciencias con carácter supranacional existente en el mundo. Tiene como fin: honrar la ciencia pura dondequiera que se encuentre; asegurar su libertad y favorecer las investigaciones, que constituyen la base indispensable para el progreso de las ciencias. La Academia se encuentra bajo la dependencia del Santo Padre. 2007.

 

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Las bibliotecas en la Edad Media ‘El libro’

 

 

Reflexionar pausadamente en el pensamiento de los grandes maestros que nos han precedido, es indispensable para los estudiosos de nuestro tiempo. Tanto en el mundo clásico como ahora sólo habido un camino: consultar las obras que ellos o sus discípulos inmediatos escribieron. Los libros se podían conservar con facilidad después que el uso del pergamino se comenzó a generalizar. Los códices de formato corriente se podían conservar cómodamente en las librerías, y los de formato más pequeño llevarlos consigo para consultarlo en todo momento. 

En el tiempo de los visigodos y en los tiempos de las primeras iglesias restauradas, los libros eran guardados en la biblioteca. No era una gran sala, ni hacía falta que lo fuese, debido al poco número de libros con que se contaba. Eran unas estanterías encajadas en la pared, de las cuales tenía cura el bibliotecario, que ocupaba una celda cercana a la biblioteca para estar siempre a disposición de los que querían leer. Este personaje, era tan importante que se le tenía como un sacerdote de la cultura. En la liturgia visigótica existía una ceremónia especial para la investidura de este cargo.

 

Los siglos XIII i XIV trajeron profundos cambios a las librerías medievales. Antes de esos años, había bibliotecas que funcionaban en la catedral de Tarragona, de Tortosa y de Valencia, y en los monasterios benedictinos de Sant Cugat, Poblet, Santes Creus, y en el convento dominico de Santa Caterina, de Barcelona, por citar algunas.  

De acuerdo con las normas, los volúmenes tenían que estar: en una sala aislada, protegida del mal tiempo y bien ventilada, amueblada con armarios de madera para protegerlos de la humedad.  

Se recomendaba que la sala de lectura fuese tranquila y silenciosa. Tenia que disponer de uno o dos pupitres en los cuales tenían que estar encadenados a una barra de hierro los libros más consultados, como la Biblia, los Vocabularios y las Concordancias bíblicas, obras de teología, liturgia, historia eclesiástica, sermonarios, vidas de santos, etc.

Los libros eran inamovibles y los lectores tenían que consultarlos allí mismo. En las librerías particulares se adoptó este mismo sistema o bien otros parecidos.

 

LOS LIBROS

 

Como las bibliotecas medievales tenían más o menos los mismos textos, las principales diferencias radicaban, no en la obra sino en la autoría de cada una de las copias.

La referencia más antigua sobre libros que se tiene en la Marca Hispánica es el testamento de Sisebut, obispo de Urgel, fechado el 839.

Otra biblioteca muy conocida en Cataluña es la del monasterio de Ripoll, registrada en los viejos inventarios. Sólo la biblioteca de la catedral de Toledo puede plantarle cara en el número de manuscritos.

 

Los libros se podrían clasificar en : monástica, patrística, liturgia, historia, jurídica, autores clásicos, libros escolares y Biblias.

De todos los volúmenes quizás el más importante o curioso sería Psalterium argentum, hecho de hojas de pergamino teñidos de color púrpura, con letras de plata, según un procedimiento aplicado en la época romana. Es casi seguro que estuvo en la oficina palatina de Carlomagno, dónde se hacían estas obras maestras de crisografía. En la última hoja se puede leer, “ Karolus gratia Dei rex et imperator Franchorum”.

 

La gran importancia que tuvieron las letras a partir del siglo XIII provocaron la reglamentación del préstamo de libros en conventos y universidades. Estas entidades tenían los libros más importantes, los cuales habitualmente estaban abiertos a los estudiosos. Interesaba a las bibliotecas tener volúmenes porque permitía hacer préstamos a largo plazo y todavía vitalicios, si bien la duración del préstamo variaba.

Los títulos prestados debían aparecer en el registro de la institución. Tenían que contar con el permiso del prior, provincial o del superior general. Cuando los libros eran prestados se exigían unas garantías parea que el prestador no saliese perdiendo el libro.

El 20 de octubre de 1197, el canónigo de Barcelona Berenguer de Palou, pidió en préstamo a la Catedral de Salteri, unas epístolas, dos Evangelios de San Mateo y tres de San Juan, con el compromiso de tenerlo hasta que viviese, mejorándolos, arreglándolos y completándolos, antes de devolverlos a la catedral.  

En la antigüedad clásica la redacción de documentos y la copia de códices era hecha en las tiendas de los editores, a cargo de escribanos pagados, pero con la caída del Imperio, casi desaparece la

cultura antigua. Gracias a las bibliotecas medievales se conservó gran parte de esta cultura antigua...

 

 

 

 

LOS ESCRITORIOS

 

En la Edad Media el escritorio era una oficina de artesanía y arte dónde eran escritos o copiados documentos y libros. Primero, eran los sacerdotes y monjes especializados en diversos oficios artesanales, porque en aquellos momentos ellos eran casi los únicos preparados para tal producción literaria. Después y poco a poco se fueron introduciendo los laicos. El pergaminero preparaba el pergamino mediante la inmersión de éste en el agua con calcio, raspado y cortado de pieles. Otro, con un objeto puntiagudo rallaba el espacio que iba a ocupar el texto.

Durante muchos siglos se utilizaba fragmentos de caña cortados o trozos de pluma de ave, también cortadas.

Durante el curso de la Edad Media, creció el nombre de lectores y se inventaron organizaciones de copia simultánea. Los monjes ya no eran los únicos amanuenses, si se trabajaba por separado en escritorios individuales, sino en aulas conjuntas dónde se usaba el sistema de la “pecia”, que permitía la copia simultánea de una misma obra en cuadernos separados.

 

LOS COPISTAS

 

Los monjes no podían leer obras de autoría pagana ni arriana, porque prevalecía el criterio “era mejor ignorar doctrinas erróneas que, en procurar conocerlas, caer en el error”.

Preferentemente se dedicaban a copiar la Biblia, obras de escritores eclesiásticos, canónicas, litúrgicas, teológicas y ascéticas. Acostumbraban a trabajar desde la salida del sol hasta las nueve de la mañana y retomaban el trabajo a las tres de la tarde hasta que desaparecía la luz. Por termino medio dedicaban unas siete u ocho horas a escribir en un reverente silencio. Los monjes además dedicaban tres horas diarias a la lectura.  

 

La confección del libro manuscrito, si estaba decorado, era un trabajo muy delicado y entretenido. Por eso cuando el escribano acababa su trabajo, hacia constatar su satisfacción al final del codex y pedía a sus lectores que lo recordasen en sus pregárias.  

Muchas veces se empezaba a copiar un libro y se dejaba el espacio libre para la ilustración. Trabajo que normalmente realizaba otro especialista.

 

LOS ENCARGOS

 

En un tiempo que los libros se habían de copiar a mano los encargos eran numerosos, y también las Biblias y los libros que la comentan.

El rey Martín pedía copia de la glosa sobre el Saltiri de Nicolau de Lira, por el cual pagó 1.142 sueldos y dos dineros de Barcelona por este trabajo hecho sobre pergamino.

Los encargos muchas veces provocaban el préstamo de obras entre bibliotecas o monasterios para poder realizar las copias por un artista local.

 

http://www.iespana.es/TemplariosHoomer/biblioteca.htm - 2004.12.

 

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LA BIBLIOTECA AMBROSIANA Y CULTURA EN LA IGLESIA CATÓLICA

 

La Iglesia Católica, celosa de la cultura, hasta el fuego del 1943 que destruyó 55.000 preciosos volúmenes, guardó allí las primeras ediciones de Keplero y de Galileo, los diálogos sobre el arte poética del Tasso, el vocabulario de la Crusca pertenecientes a Federico Borromeo (Cardenal y Arzobispo de Milán 1564 + 1631), varias obras de Cartesio y tantísimos clásicos.

 

La Biblioteca Ambrosiana de Milán-Italia, fue fundada en el 1609 por el Cardenal Federico BORROMEO, primera en Italia abierta al público y una de las más importantes del mundo. Tiene un patrimonio de cerca de 700.000 volúmenes estampados, de los cuales mas de 10.000 del ‘500, poco menos de 3.000 incunables (los libros entre el 1450 y el 1500, cerca de 30.000 manuscritos que van del V al XVIII siglo. Entre estos, está el célebre «Codice Atlantico» de Leonardo, el Virgilio de Tetrarca, autógrafos del Boccacccio, Ariosto, Galileo, Beccaria, Manzini. El bombardeo del 15-16 agosto del 1943 destruyó 55.000 volúmenes editados en buena parte en el XVI y el XVII siglo. El prefecto que la dirige desde el 1989 es Monseñor Gianfranco RAVASI, notísimo biblista y teólogo de la Iglesia Católica. 2005

 

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INQUISICIÓN DE IZQUIERDA - SIGLO XX -

 

 

 

De cartas y destrucción de libros

 

 

Pío Moa

 

Durante la guerra civil esa furia contra la cultura (“burguesa” o “reaccionaria”) alcanzó un verdadero paroxismo con la devastación de cientos de bibliotecas, a veces valiosísimas, guardadas en domicilios privados, monasterios, edificios públicos, etc

 

En los últimos años he tenido que trabajar tan intensamente (a veces me he sentido realmente agotado), que he reducido al mínimo mi vida social y me ha sido imposible contestar al gran número de cartas enviadas por lectores. Había en ellas de todo, desde maldiciones explícitas (pocas) hasta palabras de ánimo (la mayoría), libros y numerosas aportaciones de datos o conocimientos que me han venido muy bien. No obstante, ya digo, la falta de tiempo me ha impedido corresponder en la gran mayoría de los casos, y ello, unido a veces a mi mala memoria para nombres y caras, me ha hecho quedar bastante mal con muchas personas. Pido disculpas y espero que, si me leen aquí, sepan comprender el problema.

 

En los últimos días he revisado estas cartas, que suponen ya un montón considerable, y entre ellas encuentro una comunicación enviada por Gonzalo Fernández de la Mora poco antes de su muerte, con membrete de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, que merece la pena reproducir:

 

“Como ampliación de nuestra reciente charla sobre la destrucción por el Gobierno socialista de los fondos de publicaciones de Editora Nacional, Instituto de Estudios Políticos, Instituto de Cultura Hispánica, Secretaría General del Movimiento, Sindicatos, etc., le adjunto fotocopia del artículo del ex director general de Archivos, José Antonio García Noblejas, donde se refiere a destrucciones de documentos durante la guerra civil.

 

“Natalio Rivas, en su biografía del ministro López Ballesteros, narra la destrucción de más de un millón de legajos del Ministerio de Hacienda entre 1936 y 1939.

 

 “Personalmente he sido testigo del envío a papel de los fondos del Instituto de Estudios Políticos donde pude adquirir, la víspera de la destrucción una remanente decena de ejemplares de mi libro La partitocracia.

 

“La experiencia con mi libro El Estado de obras fue aún peor, pues mis cartas no fueron contestadas, mis gestiones tropezaron con un muro de silencio y no pude adquirir el resto de la edición que, como toda la serie Doncel, fue reducida a pasta de papel.

 

“Al lado de este masivo holocausto intelectual, las tachaduras a que condenaba nuestra Inquisición resultan nimias”

 

Creo que el documento merece la pena ser conocido. Como se recordará, en 1931, apenas estrenada la república, fueron quemadas importantes bibliotecas, y en la revuelta de 1934 sufrieron el mismo destino otras como la de la universidad de Oviedo o la de un palacio, por entonces muy conocido, de Portugalete, importante museo artístico además. Y durante la guerra civil esa furia contra la cultura (“burguesa” o “reaccionaria”) alcanzó un verdadero paroxismo con la devastación de cientos de bibliotecas, a veces valiosísimas, guardadas en domicilios privados, monasterios, edificios públicos, etc. Alberti dedicó algún poema a aquel “deporte” tan definitorio.

 

Seguramente las autoridades socialistas actuales estarán en condiciones de desmentir esta información de Fernández de la Mora, o de corroborarla. En este último caso debe reconocerse que la afición de nuestra izquierda a destruir libros no ha cesado en la democracia actual. 2005.03.14 LD. ESPAÑA

 

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Fe y ciencia: en busca de la verdad

 

 

 

 «Fe empirista. Ni somos ni seremos./ Todo nuestro vivir es prestado./ Nada trajimos; nada llevaremos»: estos versos de Antonio Machado, de su libro Campos de Castilla, contienen la sabiduría de quien ha conocido paisajes y paisanajes, y cuya mirada –como decía de él Rubén Darío– era «tan profunda que apenas se podía ver». Si sobre el templo de Delfos se podía leer la expresión Conócete a ti mismo, los versos de Machado son una primera aproximación al misterio profundo de la vida humana, a la mera existencia desnuda –en palabras de Viktor Frankl– del hombre sobre la tierra: Nada trajimos, nada llevaremos. La vida del hombre sobre la tierra es un paréntesis que se cierra en un momento que no está en sus manos prever; quizá por ello, todas nuestras fuerzas deberían dirigirse a conocer a Quien nos ha prestado este vivir nuestro.

 

Ya desde los primeros años de vida, la cabeza de los niños parece haberse convertido en un ilimitado almacén de datos, bien compartimentado en asignaturas: Matemáticas, Lengua, Ciencias Naturales... Todos los padres –como buenos padres– buscan para sus hijos los mejores colegios y la mejor educación, aquella que les otorgue una buena profesión y una buena situación en el mundo. Sin embargo, muchos de ellos olvidan que todo nuestro vivir es prestado, y así la vida se acaba convirtiendo en una asignatura pendiente. Conocemos muchas cosas, pero ¿sabemos vivir? En el hombre –en todos los hombres– existe una inclinación a conocer la verdad; es algo que nos viene dado: nadie quiere que le engañen. Esta inclinación es ilimitada: todos deseamos conocer más y más, desde las últimas noticias aparecidas en los medios de comunicación, hasta el estado de ánimo de nuestros seres queridos; y, especialmente en determinados momentos de la vida, nos hacemos las preguntas esenciales: ¿Quién soy?; ¿para qué vivo?; ¿qué ocurrirá cuando me muera?
Dos fenómenos especialmente nocivos atentan contra la búsqueda de respuestas a estas cuestiones fundamentales: por un lado, el intelectualismo, que reduce al hombre a un mero gestor de datos –a la manera de un chip informático– con los que producir y trabajar; y la especialización que conlleva la fragmentación del saber, lo que hace que sepamos mucho acerca de muy poco, y seamos unos completos ignorantes en el arte de vivir. Si, en épocas pasadas, los pocos que estudiaban intentaban abarcar todas las áreas del conocimiento, ahora la universalización de la educación pone a disposición de muchos un saber cada vez más concreto y cada vez más técnico, al mismo tiempo que deja de lado las Humanidades, por considerarlas poco útiles.
Juan Pablo II afirma, en la Carta encíclica Fides et ratio: «Una razón llena de interrogantes ha desarrollado sucesivamente su deseo de conocer cada vez más, y más profundamente. Se han construido sistemas de pensamiento complejos, que han producido sus frutos en los diversos ámbitos del saber, favoreciendo el desarrollo de la cultura y de la Historia. La antropología, la lógica, las ciencias naturales, la Historia, el lenguaje..., de alguna manera se han abarcado todas las ramas del saber. Sin embargo, los resultados positivos alcanzados no deben llevar a descuidar el hecho de que la razón misma, movida a indagar de forma unilateral sobre el hombre como sujeto, parece haber olvidado que éste está también llamado a orientarse hacia una verdad que lo transciende. Sin esta referencia, cada uno queda a merced del arbitrio, y su condición de persona acaba por ser valorada con criterios pragmáticos basados esencialmente en el dato experimental, en el convencimiento erróneo de que todo debe ser dominado por la técnica. Así ha sucedido que, en lugar de expresar mejor la tendencia hacia la verdad, bajo tanto peso, la razón se ha doblegado sobre sí misma, haciéndose, día tras día, incapaz de levantar la mirada hacia lo alto para atreverse a alcanzar la verdad del ser».

Una ciencia desorientada
En los últimos años, el progreso está dejando atrás millones de vidas humanas: niños arrebatados del seno materno durante sus primeros días o meses de vida; ancianos que estorban, porque su enfermedad o su vejez hace de ellos una pesada carga, y a los que se les aplica la eutanasia; miles de embriones que son desechados, porque son portadores de una enfermedad, víctimas de una discriminación sin entrañas; embriones congelados en todo el mundo, olvidados ya por sus padres, que están en el codicioso punto de mira de unos científicos sin formación humana que se frotan las manos ante la posibilidad de su disección... Todo ello, bajo la bandera del progreso.
La ciencia, hoy en día, está, en gran parte, desorientada; sólo responde al incierto estímulo de un pragmatismo al servicio de la rentabilidad: la inocente concepción de una técnica que avanza para el bien de la Humanidad ha dejado paso a una investigación encaminada a hacer la vida más confortable, un mundofeliz, al estilo del que denunciaba Aldous Huxley en la novela del mismo título, donde los pocos que puedan pagar sus avances puedan llevar una vida sin sufrimientos, a costa de lo que sea y de quien sea. Recientemente, una votación en la ONU acerca de la clonación decidió posponer por dos años el debate sobre la clonación terapéutica, con lo que se ha preferido investigar primero, y sólo después preguntarse por el sentido de tal investigación. Por todas partes surgen los llamados comités de ética, muchos de cuyos miembros son víctimas de la antropología que ve al hombre como un mero cuerpo que produce y consume; así, la discusión ética ha quedado reducida a lo que se permite y lo que se prohíbe, sin considerar qué es lobueno para el hombre en todas sus dimensiones, no sólo la material.
Esta concepción está calando poco a poco en la sociedad: los diarios de todo el país sacan frecuentemente a sus páginas frases como éstas: «Una de cada 100.000 personas está condenada a enfermar»; «Mi mujer tuvo que abortar porque el feto era portador de una enfermedad»; «Por ignorancia, traen personas al mundo que cuestan más que los tratamientos»... Asimismo, es común la manipulación del lenguaje para tratar de enmascarar la mentira y edulcorar el mal; así, se distingue entre embrión y pre-embrión; entre vida humana y ser humano; se sustituye la expresión aborto por la falsa «interrupción» voluntaria del embarazo; se habla de un presunto genhomosexual, con lo que parece que quien lo portase estaría determinantemente condenado a ser homosexual; en aras de una supuesta neutralidad, la educación sexual en los colegios se reduce a la simple genitalidad, completamente desgajada del amor. ¿Quién nos puede salvar de esta idolatría del cientificismo? ¿Quién puede librar hoy a la ciencia de su patente desorientación?


El delirio de la omnipotencia
La única voz que se enfrenta a los abusos de un progreso mal entendido es la de la Iglesia. Durante muchos años, el diálogo entre fe y razón, entre los hombres de ciencia y los teólogos, fue especialmente tenso. Los descubrimientos acerca del origen del hombre y del mundo pusieron en entredicho, para algunos, la misma existencia de Dios. Un punto de inflexión importante en esta discusión fue el nacimiento de la filosofía racionalista, de la mano de René Descartes. Ante las evidencias que parecían cuestionar la existencia de Dios, Descartes pretendió demostrar su existencia a través de la sola razón; el resultado fue un Dios prisionero en la mente del hombre, ajeno a su discurrir en el mundo. La existencia de Dios quedaba demostrada, pero quedaba una razón huérfana y omnipotente, abandonada a sí misma, expuesta a cualquier exceso. Al pretender demostrar a Dios con un método científico y racional, lo único que Descartes consiguió fue reducirle –y con él, toda norma que pudiera orientar la existencia humana– al ámbito privado de la intimidad de cada hombre. La consecuencia principal que ha tenido este modo de pensar racionalista, en el diálogo con la ciencia, es que la fe en Dios ha quedado sustituida por la fe en los axiomas de los científicos y en sus descubrimientos. La acusación de dogmatismo que muchos científicos hacían a la Iglesia católica ha dejado paso a un dogmatismo científico demoledor.
Los resultados han sido espectaculares: si, durante los primeros días de la Revolución Francesa, se tiraron abajo las imágenes de los santos en la catedral de Nôtre Dame, de París, para sustituirlas por otra que representaba a la diosaRazón, hoy en día el icono cultural más venerado es el de la diosaCiencia. Los dos últimos siglos han sido testigos de descubrimientos científicos asombrosos, impensables en el pasado, como el hecho de que el hombre pudiera pisar la luna, o curarse de enfermedades letales gracias a las vacunas. Sin embargo, muchos de estos avances han atentado contra el propio hombre; las dos guerras mundiales constataron que el deseo del hombre por conocer el mundo y dominarlo también puede servir para hacer el mal; la euforia por el avance de la ciencia ha dejado paso a la perplejidad por su capacidad destructiva. El mito del progreso indefinido y el de su supuesta neutralidad se hicieron añicos durante el siglo pasado; muchos habitantes de nuestro planeta, asediados por el hambre, las guerras y las enfermedades cuya investigación no es rentable, son aún sus principales víctimas.
El Rector de la Pontificia Universidad Lateranense, monseñor Rino Fisichella, afirma que «la trasgresión de Adán equivale hoy a que es el hombre el que decide qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, y esto supone caer en el delirio de la omnipotencia y en el del poder de un hombre sobre otro. Me sorprende la testadurez del hombre en su búsqueda de nuevas formas de autodestrucción. La historia de Babel no nos ha enseñado nada; el deseo de ser Dios resurge a cada momento. El hombre, sin embargo, tiene un límite, y este límite supone tomar conciencia de lo que el hombre es. Éste es el único límite que reconozco: el hombre no puede ser Dios».
«Ningún método es inocente», afirmaba Paul Ricoeur. Tampoco lo es el método empírico, pues siempre tendrá detrás la precomprensión de quien lo utiliza. Una concepción previa acerca del hombre, del mundo, e incluso de la existencia o no de Dios, condicionan de hecho la labor de cualquier científico. Según la agencia Aciprensa, un informe elaborado por los historiadores Edward Larson, de la Universidad de Georgia, y Larry Witham, del Instituto Discovery, de Seattle, reveló que sólo el 40 por ciento de los científicos en Estados Unidos cree en un Ser Supremo y en la existencia de una vida después de la muerte, mientras que la mayoría rechaza la sola posibilidad de la existencia de un ser trascendente. Así, según el informe, el 45 por ciento de científicos encuestados niega la existencia de Dios y se declara ateo, mientras que un 15 por ciento de indecisos se declara agnóstico. Esta precomprensión de la realidad no podría dejar de influir en el trabajo cotidiano de los hombres y de las mujeres dedicados a la investigación; un sentido moral distorsionado, de corte materialista y ajeno a cualquier orientación externa, sólo puede ofrecer avances científicos cuestionables, aunque el motivo de dicho trabajo científico sea, presuntamente, el bien del ser humano.

 


Un enriquecimiento mutuo
La Iglesia no ha dejado de recordar que la ciencia tiene necesidad de la guía de la fe, y la fe tiene necesidad de la contribución de la ciencia al bien de la Humanidad. Don Manuel García Doncel, en su intervención en las III Jornadas de Teología, del Instituto Teológico Compostelano, sobre Fe en Dios, y ciencia actual, subraya las siguientes palabras del Papa Juan Pablo II: «Tanto la religión como la ciencia deben preservar su autonomía y su peculiaridad. Mientras cada una debe y puede apoyar a la otra como dimensiones distintas de una cultura humana común, ninguna puede suponer que constituye una premisa necesaria para la otra. La oportunidad sin precedentes que tenemos hoy es la de lograr una relación interactiva común, en la que cada disciplina conserve su integridad y, al mismo tiempo, esté radicalmente abierta a los descubrimientos y concepciones de la otra. La ciencia se desarrolla mejor cuando sus conceptos y conclusiones se integran en la gran cultura humana y en su interés por el sentido y valor últimos. Por ello, los científicos no pueden mantenerse totalmente al margen de las cuestiones tratadas por los filósofos y teólogos. Al mismo tiempo, la ciencia puede liberar a la religión del error y la superstición; y la religión puede purificar la ciencia de idolatría y falsos absolutos».
Y en dichas Jornadas, don Manuel Carreira concluía así su ponencia: «Todo nuestro conocimiento del mundo físico, decía Einstein, es incompleto y pueril, pero para él era lo más precioso que tenemos. Conocer la obra de Dios en cualquier aspecto de su grandeza es una labor ennoblecedora, y puede y debe hacerse sin prejuicios ni miedos. Como ha dicho Carl von Weiszacker, el primer sorbo de la copa de la ciencia aparta de Dios, pero cuanto más se bebe de ella, más claro se ve en su fondo el rostro del Creador».
Juan Luis Vázquez

 

 

 

 

 

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El progreso del cristianismo

 

 

 

 

En la civilización cristiana, y sólo en ella, se han desarrollado las ciencias tal como hoy las conocemos. La primera razón la tenemos en que las demás civilizaciones son paganas, es decir, creen en numerosos dioses, que andan mezclados con las realidades materiales del universo. Así la existencia de los hombres se creía dominada por ciegas fuerzas de carácter sobrenatural: el fatum o destino. Con el cristianismo, la situación cambia radicalmente, pues enseña que hay un único Dios, trascendente al mundo, el cual ha entregado a los hombres como su heredad, para que lo cuiden y trabajen. El hombre es radicalmente libre; el destino inexorable no es señor de su vida, sino que cada persona queda en manos de su propia responsabilidad. El mundo no es resultado de la casualidad ni de ciegas fuerzas desconocidas: es obra de un Dios personal, que es Inteligencia y Amor, y que ha hecho al mundo inteligible, dotándolo de unas leyes y un orden que el hombre puede y debe descubrir. No hay, por lo tanto, misterios en la naturaleza, sino el orden de una racionalidad que Dios mismo le ha dado.
Pero la influencia del cristianismo no se ha limitado a crear una mentalidad que haga posible las ciencias, pues también se deben al cristianismo los medios concretos y prácticos que han conducido al desarrollo, de hecho, de las ciencias. La principal de las instituciones creadas por la Iglesia para alcanzar ese fin es la universidad. Las civilizaciones no cristianas consideraban los conocimientos como una fuente de poder sagrado, que procuraban mantener oculto toda una casta de magos, brujos, chamanes y hechiceros. En la universidad, la Iglesia proporcionaba los medios para progresar en el conocimiento, y era un lugar en el que se practicaba una de las primeras y más importantes obras de caridad y misericordia: enseñar al que no sabe.

Tirso de Andrés Argente
de Cristianismo y progreso

 

 

 

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BREVE RESEÑA SOBRE EL LIBRO-CULTURA

 

 

 

-387

Platón funda la Academia

-336

Aristóteles funda, con la ayuda de Teofrasto, el Liceo en Atenas

-323

Teofrasto se convierte en el director del Liceo aristotélico

-213

Destrucción de "libros de madera" en China.

-79

Manuscritos sobre rollos de papiro de Herculanum.

-70

Andrónico de Rodas es director de Liceo Ateniense

35

Calígula prohíbe la difusión de la Odisea de Homero considerando que las ideas griegas sobre la libertad eran perjudiciales para la Roma imperial.

105

Invención del papel por Ts`ai Lun en China.

340

Nacimiento del visigodo Ulfilas

383

Muerte del obispo Ulfilas

426

San Agustín termina ´La ciudad de Dios´

438

Se publica el código de Teodosio

476

Incendio de la Biblioteca de Bizancio

506

Publicación del Breviario de Alarico

524

Justiniano ordena el cierre de la Academia platónica

529

Justiniano ordena el cierre de la escuela filosófica de Atenas

533

Código de Justiniano

592

Gregorio de Tours termina su ´Historia de los Francos´

593

Primeros impresos conocidos en China mediante planchas de madera grabadas

620

San Isidoro dedica a Sisebuto la primera redacción de las Etimologías

643

Publicación del código lombardo de Rotari

654

Recesvinto promulga el Liber Iudiciorum o Fuero Juzgo

670

Datación de la últimas actas reales merovingias en papiro

700

Carlomagno crea en Aquisgran la Escuela Palatina de escritura carolina

730

Nacimiento de Beato de Liébana

740

León III pública la Égloga

776

Beato de Liébana escribe el Comentario al Apocalipsis

795

Fabricación de papel en Bagdad y Damasco

800

Creación en Bagdad de la primera fábrica de papel

822

El abad Adelardi instituye como oficio en la abadía de Corbey el de "percamenarius" o fabricante de pergaminos

832

El califa al-Ma´mun da el impulso definitivo a la Bayt al-hikma o Casa de la sabiduría que había sido fundada en Bagdad por Harun al-Rasid

866

Datación del más antiguo documento conservado en papel. Está escrito en árabe.

902

Vitae Patrum (Biblioteca Nacional) copiado por Armentario en San Valerio del Bierzo para el abad Trasamundo. Códice datado más antiguo.

914

Copia de Los Morales de San Gregorio por el diácono Gómez en el monasterio de San Pedro de Cardeña

920

Terminación de la Biblia mozárabe de la catedral de León (Catedral de León, ms. 6). Compilada por el presbítero Vimara e ilustrada por el diácono Juan para el monasterio de Santa María y San Martín de Albares

932

Invención de la imprenta en China mediante el empleo de letras móviles, atribuida a Fong in-Wan

943

Biblia de Oña (Monasterio de Santo Domingo de Silos). Iluminada por Florencio

945

Los Morales de San Gregorio (Biblioteca Nacional), copiado por Florencio en el monasterio de Valeránica

960

Codex gothicus legionensis (Colegiata de San Isidoro de León ms. 2). Biblia escrita por Sancho a dos columnas e iluminada por Florencio en el monasterio de Valeránica

976

Codex Vigilianus o Albeldense (Biblioteca Escurialense d.I.2). Escrito por el monje Vigila en San Martín de Albelda. Colección de concilios hispánicos y el Fuero Juzgo, con la colaboracion de Sarracino y de su discípulo García.

1055

Libro de Horas de Fernando I o Diurno. Biblioteca Universitaria de Santiago. Copiado a línea tirada por Pedro e iluminado por Fructuoso.

1059

Liber Canticorum. Biblioteca de la Universidad de Salamanca. Copiado por Christophorus.

1073

Leccionario o Liber Comitis (Real Academia de la Historia). Escrito por Petrus, Abad de San Millan de la Cogolla. Contiene las epístolas evangñelicas de todo el año

1078

El capiscol Juan dona a la catedral de Girona una copia de Comentarios al Apocalipsis de San Juan de Beato de Liébana

1091

18 de Abril: A la hora sexta, Domingo y Muño, dieron por terminada la iluminación del manuscrito de Beato de Liébana conocido como Beato de Silos

1150

Primeros molinos de papel en Valencia y Toledo

1158

Fundación de la Universidad de Bolonia

1160

Crónica Najerense

1200

Publicación del libro Milagros de Nuestra Señora, Gonzalo de Berceo

1202

El libro de Estatutos y Privilegios de Recle, primer manuscrito sobre papel

1208

Alfonso VII funda el Estudio General de Palencia por ánimo del arzobispo don Tello

1221

Nacimiento de Alfonso X el Sabio

1227

Alfonso IX funda el estudio de Salamanca

1236

"Chronicon Mundo". Lucas de Tuy

1252

Entronización del Alfonso X el Sabio

1254

Alfonso X funda el estudio de Sevilla

1275

Establecimiento de la normativa para libreros en Bolonia

1276

Se establece en Italia el primer molino de papel

1282

Comienzan a aparecer filigranas o marcas de agua en la fabricación del papel

1284

Muerte de Alfonso X el Sabio

1285

Sancho IV envía un apartida de libros al sultán meriní de Fez. Hasta ahora han permanecido en la Mezquita Qarawyín de Fez

1289

Alfonso X ordena escribir la "Primera Crónica General de España"

1292

Se registran en París 19 fabricantes de pergaminos

1293

Sancho IV funda la Universidad de Alcalá

1323

Establecimiento de la normativa para libreros en París

1330

Libro del Buen Amor, Arcipreste de Hita

1335

Libro de los enxemplos del Conde Lucanor et Patronio, infante Don Juan Manuel

1338

Primer molino de papel en Francia

1344

Segunda Crónica General de España

1355

Libro Proberbios Morales, Sem Tob

1359

Pedro IV ordena la composición de la Crónica de San Juan de la Peña

1373

Según un catálogo conservado, la Bibliotèque Nationale de Francia custiodia unos 1000 volúmenes

1380

Libro Rimado de Palacio, Canciller de Ayala

1400

>Publicación del Martirologio de Usuardo
>Gutenberg nace en Maguncia

1402

Publicación del libro Historia del Gran Tamerlán, R. González de Clavijo

1427

Traducción de la Eneida, E. De Villena

1433

Publicación del libro Arte de Trovar, E. De Villena

1440

Publicación del libro Generaciones y semblanzas, F. Pérez de Guzmán
Guttenberg inventa la imprenta

1441

Establecimiento de la Biblioteca Marciana

1444

Publicación del libro El laberinto de la Fortuna o las Trescientas, Juan de Mena

1450

Nacimiento de Aldo Manuzio en Casiano di Sermonneta (También consideradas fechas probables 1449 y 1451)

1452

Maso Finiguerra inventa en Florencia la calcografía

1456

Pánfilo Castaldi introduce la imprenta en Feltre (Italia)

1459

Faust y Schöfer imprimen el Salterio en Maguncia

1460

Gutemberg imprime el Catholicon en Maguncia

1464

Conrado Seweynheym y Arnoldo Pannartz introducen la imprenta en el castillo de Subiaco

1465

La Universidad de Salamanca pone sus libros a disposición del público

1467

>Conrado Seweynheym y Arnoldo Pannartz se trasladan a Roma y fundan la primera imprenta
>Publicación en Roma de "Meditaciones", del cardenal Torrecremata, primer libro con grabados en madera.
Impreso por Ulderico Han de Ingolstadt

1468

>Los hermanos Juan y Vindelino Spira introducen la imprenta en Venecia, son los creadores del tipo romano
>Muerte de Gutemberg

1469

Antonio Zarotto fue en primer introductor de la imprenta en Milán

1470

>Ulderico Gering introduce la imprenta en París
>El grabador y tipógrafo francés Nicolás Jenson funda en Venecia la primera fundición de caracteres, es el inventor de las mayúsculas
>Primer uso del paréntesis en Roma por Ulderico Han

1473

Ricardo de Bury publica el Philobiblion

1476

Publicación del libro Coplas por la muerte de su padre don Rodrigo, Jorge Manrique

1477

>25 de diciembre: Primer documento oficial sobre la imprenta en España.
>Los Reyes Católicos, en Sevilla, exoneran a Teodorico Alemán, impresor y librero, del pago de una serie de tributos por su actividad.

1480

>Los Reyes Católicos promulgan la primera ley reguladora del libro impreso. Por ella queda libre del pago de todo tipo de tributos la introducción en España de libros extranjeros.

1484

El Papa Inocencio VIII lanza la Bula "Summis desiderantes affectibus" en la que se denuncian terribles actos demoníacos y brujerías sin cuento ocurridos en Alemania

1486

>Libro Claros varones de Castilla, H. Del Pulgar
>Los dominicos Krämer y Sprenger publican el Maellus maleficarum ("El martillo de las brujas")

1487

>Nicolás Lorenzo de Breslavia imprimió en Florencia "El Santo Monte de Dios", primer libro impreso que contiene grabados en cobre

1488

Aldo Manuzio el Viejo se establece en Venecia

1490

Torquemada dirige la quema de 6000 volúmenes en Salamanca con el pretexto de que enseñaban brujerías

1492

Publicación del libro Cárcel de Amor, D. De San Pedro

1496

>Libro Cancionero, Juan del Encina
>Libro Arte de la lengua castellana, Antonio de Nebrija
>Aldo Manuzio publica "Sobre el Etna" de Pietro Bembo

1498

>Primera edición de la Divina Comedia de Dante, por Martín Pablo Nidobeato en Milán

1499

>Aldo Manuzio el Viejo edita El sueño de Polifilo (Hypnerotomachia Poliphili)
>Aldo Manuzio crea la Academia Aldina
>Publicación del libro Comedia de Calixto y Melibea o La Celestina, Fernando de Rojas

1500

Luis XII se apodera de la biblioteca de los Sforzacomo botín de guerra
>Aldo Manuzio crea la primera clasificación bibliográfica de un conjunto de obras en griego (Gramática, Poética, Lógica, Filosofía y Sagradas Escrituras)

1501

Aldo Manuzio el Viejo introduce el tamaño en 8º y el uso de los caracteres inclinados o itálicos

1502

>8 de julio: Pragmática de los Reyes Católicos sobre las diligencias previas a la impresión y venta de libros en el reino
>Erasmo de Roterdamm se incorpora al Consejo de la Academia Aldina

1505

Aldo Manuzio encarga al pintor Giorgione la pintura "La Tempestad"

1508

Publicación del libro Amadís de Gaula

1509

Publicación del libro Auto del Repelón, Juan del Encina

1510

Publicación del libro Sergas de Esplandían, Garci Rodríguez de Montalvo

1511

Publicación del libro Cancionero General

1512

Publicación del libro Palmerín de Oliva

1513

Publicación del libro Égloga de Plácida y Victoriano, Juan del Encina

1514

Libro Biblia Políglota Complutense

1515

>El Papa León X implanta la censura por motivos religiosos en toda la cristiandad
>Fallece Aldo Manuzio

1526

Destrucción de la mayor parte de la biblioteca de Matías Corvino, rey de Hungría, en la conquista de Buda por los turcos.

1528

Publicación del libro Lozana andaluza, F. Delicado

1529

Publicación del libro Reloj de Príncipes, A. De Guevara

1539

El padre Vitoria dedica su Relectio en Salamanca a la brujería bajo el título De magia

1540

>Primer molino de papel en Suecia
>Alejo Venegas publica Bibliografía general, clasificando las obras en: Original, Natural, Racional y Revelado.

1541

El maestro Ciruelo publica en Salamanca "Reprobación de las supersticiones y hechicerías"

1546

Clasificación bibliográfica de Roberto Estienne

1548

>Libro Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola
>Clasificación bibliográfica sistemática de Gesner y de Nicolás Antonio

1552

Libro Brevísima relación de la destrucción de las Indias, Fray Bartolomé de las Casas

1553

Confirmación de las ordenanzas de los libreros de Barcelona

1554

>Publicación del libro Lazarillo de Tormes, anónimo
>Carlos V promulga una ley, fechada en La Coruña, por la que queda reservada al Consejo la concesión de licencias para la impresión de libros

1558

>Felipe II especifica el procedimiento a seguir para obtener licencias de impresión (ver historia del libro)
>Real Orden por la que debe figurar en cada libro la tasa del mismo

1559

>Libro los siete libros de la Diana, Jorge de Montemayor
>Se redacta y publica el Index Librorum Prohibitorum

1562

Publicación del libro Anales de la Corona de Aragón, Jerónimo de Zurita

1564

Nuevo Index Librorum Prohibitorum por Pío IV

1573

Veinte maestros libreros de Zaragoza constituyen su cofradía bajo el patrocinio de San Gerónimo

1598

Felipe II establece que han de ser tasados todos los libros que entren en el reino so pena de 1000 maravedíes y la pérdida de los libros

1611

Fundación de la Hermandad de San Gerónimo de Mercaderes de libros de Madrid

1626

El Santo Hospital Real y General de Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza obtiene el privilegio de impresión otorgado en las Cortes de Monzón y Barbastro

1627

Clasificación bibliográfica de Naude

1635

Publicación de un folleto titulado "Noticias muy exactas de la derrota de muchas tropas francesas, ocurrida en la Lorena, Flandes, Luxemburgo y otros lugares, traducido al italiano del fidelísimo original, aumentado con los acontecimientos más próximos".

1636

Los jurados zaragozanos permiten a los impresores vender en sus casas libros encuadernados siempre y cuando hubiesen sido encuadernados por maestros libreros

1644

Gilberto Voetius introduce una división de la historia, en su Historia de la Iglesia, de la siguiente manera: "Antiquas Ecclesiae" (500-600), "Intermedia Aetas" (600-1517) y "Nova seu recens aetas" (1517 en adelante)

1656

Los mercaderes extranjeros obtienen la misma licencia que los impresores zaragozanos

1664

Juan Caramuel edita en Lyon "Syntagma de Arte Tipographica"

1696

>Invención de la litografía por Luis Sedefelder de Praga

1711

Felipe V encarga al padre Robinet la organización de la Real Biblioteca, germen de la actual Biblioteca Nacional

1716

>26 de enero: Proclamación por ley del establecimiento de la Real Biblioteca o Librería Pública de Madrid
>26 de Julio: Felipe V ordena que se ha de entregar a la Biblioteca Real un ejemplar de todas la impresiones nuevas que se realizasen en el reino, r

1717

>El Santo Hospital Real y General de Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza obtiene un nuevo privilegio para la impresión en exclusiva de los libros de Gramática y la facultad de vender, privativamente, cartillas, catecismos, cuadernillos de rezo, almanaque

1729

El Santo Hospital Real y General de Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza canceló el privilegio de venta a los impresores zaragozanos y lo sacó a subasta lo que provocó la aparición de nuevos intermediaros ya que el trabajo final lo hacían los impresores.

1733

>Se registra la existencia de 7 maestros libreros en Zaragoza
>Felipe V nombra a Gregorio Mayans y Siscar bibliotecario real.

1740

>17 de diciembre: Real Decreto que prohíbe a los impresores madrileños la edición de memorables de pleitos, papeles de Derecho, almanaques, pronósticos y cuadernos de noticias en beneficio del Colegio de Niñas del Amparo
>Carlos III suprime la tasa de lo

1752

>8 de frebrero: Juan Curiel, miembro del Consejo Real, es nombrado Juez Privativo y Superintendente General de Imprentas
>22 de noviembre: Curiel publica su reglamento de imprentas

1754

>27 de julio: Aprobación por el Consejo Real del texto definitivo del reglamento de Curiel
>13 de septiembre: Curiel solicita a los mercaderes de libros tres relaciones de los libros que tuviesen que hubieran sido impresos en el extranjero

1762

>Fundación de la Real Compañía de Impresores y Libreros
>Carlos III suprime la tasa de los libros para favorecer el libre comercio, salvo, los de instrucción pública y primera educación para evitar los abusos

1763

22 de marzo: Real Orden de Carlos III por la que el privilegio para imprimir libros queda restringido a sus autores. A partir de 1764 el privilegio deja de extinguirse a la muerte del autor y puede seguir siendo ejercitado por sus herederos mientras lo so

1772

>Ibarra publica en Madrid el Salustio

1796

>Invención del componedor de hierro por el cajista francés Humberto Rey

1797

Los soldados de Napoleón saquean la biblioteca de la catedral de Verona y se llevaron 30 manuscritos y 14 incunables

1805

Carlos IV establece , jurídicamente, el Juzgado de Imprentas

1808

La biblioteca Laurenziana se unifica con la biblioteca Marciana dando lugar a la biblioteca Mediceo-Laurenciana, en Florencia

1838

Clasificación bibliográfica del British Museum

1840

9 de mayo: El British Museum adquiere el códice del Beato de Silos

1844

El arabista R. Dozy descubre en la biblioteca de Gotha un manuscrito de Ben Bassam

1869

El beato de San Pedro de Cardeña ingresa incompleto en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid

1870

Salvador Landi funda en Florencia "El Arete de la Imprenta", primer periódico técnico profesional italiano

1873

Melvin Dewey aplicó una primera versión del sistema de claificación decimal en la biblioteca del Amherst College

1876

Clasificación bibliográfica decimal de Dewey

1884

Aparición de un centenar de manuscritos, algunos árabes, en el derribo de una casa de Almonacid de la Sierra (Zaragoza)

1891

Clasificación bibliográfica sistemática extensiva de Cutter

1901

>18 de octubre: Real decreto del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes por el que se rigen las Bibliotecas públicas del Estado.

1902

Clasificación bibliográfica de la biblioteca del Congreso de los Estados Unidos

1921

Se crea en Varsovia la Sociedad de Bibliófilos Polacos

1923

Borges publica Fervor de Buenos Aires. Edit. el autor. Buenos Aires. 64 pp

1925

Borges publica Luna de enfrente. Edit. Proa. Buenos Aires. 42 pp

1929

Borges publica Cuaderno de San Martín. Edit. Proa. Buenos Aires. 63 pp

1931

Victoria Ocampo funda la revista Sur

1932

14 de enero: Decreto por el que las Bibliotecas Universitarias se regulan por el reglamento redactado por cada Universidad y aprobado por el Ministerio.

1933

Pablo del Molino Mateus funda la editorial El Molino

1937

Jorge Luis Borges consigue, por recomendación de Francisco Luis Bernárdez, el empleo de catalogador en la biblioteca municipal Miguel Carré

1943

Borges publica Poemas (1923-1943). Edit. Losada. Buenos Aires. 181 pp

1946

Edicion castellana del Philobiblion de Ricardo de Bury traducida por Federico Carlos Sainz de Robles

1960

Borges publica El hacedor. Edit. Emecé. Buenos Aires. 109 pp

1965

Borges publica Para las seis cuerdas. Edit. Emecé. Buenos Aires. s/p

1969

>Borges publica El otro, el mismo. Edit. Emecé. Buenos Aires. 263 pp
>Borges publica: Elogio de la sombra. Edit. Emecé. Buenos Aires. 160 pp
>Reedición de la edicion castellana de 1946 del Philobiblion de Ricardo de Bury

1972

Borges publica: El oro de los tigres. Edit. Emecé. Buenos Aires. 172 pp

1975

Borges publica: La rosa profunda. Edit. Emecé. Buenos Aires. 162 pp

1976

Borges publica: La moneda de hierro. Edit. Emecé. Buenos Aires. 166 pp

1977

Borges publica: Historia de la noche. Edit. Emecé. Buenos Aires. 152 pp

1981

Borges publica: La cifra. Edit. Emecé. Buenos Aires. 112 pp

1983

Se subasta en Londres un manuscrito de los Evangelios iluminados para Enrique el León, duque de Sajonia y Baviera en 1180. Se ajudicó por 8.140.000 libras esterlinas

1985

Borges publica:Los conjurados. Edit. Emecé. Buenos Aires. 102 pp

 

 

La ciencia de la Cruz

 

 

 

 

 

 

 

Uno de los principales objetivos de la ciencia es la eliminación o la disminución del sufrimiento, la enfermedad y el dolor. Es precisamente en esos momentos difíciles de la vida del hombre, en los que más se hacen patentes su precariedad y finitud, cuando muchos se vuelven a Dios buscando ayuda; cada vez más médicos y psicólogos recomiendan la oración como un coadyuvante en la curación del enfermo, y periódicamente aparecen estudios acerca de sus beneficios en los casos de cáncer u otras enfermedades graves. El Estado del bienestar ha hecho de la salud un ídolo que hay que mantener a toda costa; la Iglesia también se ha dedicado con todas sus fuerzas a paliar los efectos de la enfermedad –las innumerables Órdenes religiosas dedicadas a ello son una muestra más que suficiente–, pero siempre ha luchado contra la falsa religiosidad que hace de Dios un instrumento de bolsillo, a nuestro servicio siempre que queramos que nos quite un sufrimiento, y sometido a nuestra voluntad. Muchos padecen la tentación de pedirle cuentas a Dios por sus males; sin embargo, éstos son una preciosísima oportunidad de reflexionar sobre el sentido de su vida y volverse a Dios. Contra esa religiosidad que intenta valerse de Dios para nuestros deseos, y contra una fe basada en un traicionero sentimentalismo que nos puede conducir al autoengaño y la alienación, Dios se manifiesta en nuestra Historia con el acontecimiento del sufrimiento y la Cruz, precisamente para desalienarnos de falsos y efímeros placeres y preocupaciones, y llevarnos a acogerle a Él. Aceptar el sufrimiento sin estoicismos ni falsas heroicidades, sabiendo que es un don precioso de Dios, un detalle de amor para encontrarnos con Él, supone descansar en la Cruz y empezar a recibir ya la vida eterna. Frente a un mundo y una ciencia que pretenden quitar la Cruz –no sólo de las escuelas u hospitales, sino de la misma vida–, la Iglesia posee el tesoro de un Dios que en Cristo nos ama tal como somos. Al fin y al cabo, la ciencia no lo puede curar todo; sólo el amor de Cristo es más fuerte que la muerte.

 

 

 

2004-01-25 ALFA Y OMEGA. ESP.

 

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Con Dios, no hay falta de luz, sino, más bien, exceso de luz, ya que hay exceso de amor y el amor es la luz verdadera.

 

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«Proclamar desde los terrados» la verdad, el bien y la belleza del ser humano y de la vida toda salida de las manos del Creador, porque la Vida se ha manifestado y habita entre nosotros.

 

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"Si estáis llenos de Dios, seréis verdaderos apóstoles de la nueva evangelización".

S. S. JUAN PABLO II - a los sacerdotes - 2004-05-07

 

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«Nadie pide ayuda si no reconoce su necesidad»; Carta de san Fulgencio (467-532), obispo de la Iglesia Católica, en Ruspe.

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Decálogo católico sobre ética y ambiente.

 

En el congreso sobre Ética y ambiente que se acaba de celebrar en la Universidad Europea de Roma (MMV.XI.), monseñor Crepaldi, Secretario del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, ha presentado el siguiente decálogo interpretativo de las enseñanzas sobre ética y ambiente contenidas en el Compendio de la doctrina social de la Iglesia:


- La Biblia tiene que dictar los principios morales fundamentales del designio de Dios sobre la relación entre hombre y Creación.


- Es necesario desarrollar una conciencia ecológica de responsabilidad por la creación y por la Humanidad.


- La cuestión del ambiente involucra a todo el planeta, pues es un bien colectivo.


- Es necesario confirmar la primacía de la ética y de los derechos del hombre sobre la técnica.


- La naturaleza no debe ser considerada como una realidad en sí misma divina; por tanto, no queda sustraída a la acción humana.


- Los bienes de la tierra han sido creados por Dios para el bien de todos. Es necesario subrayar el destino universal de los bienes.


- Se quiere colaborar con el desarrollo ordenado de las regiones más pobres.


- La colaboración internacional, el derecho al desarrollo, el ambiente sano y la paz deben ser considerados en las diferentes legislaciones.


- Es necesario adoptar nuevos estilos de vida más sobrios.


- Hay que ofrecer una respuesta espiritual, que no es la de la adoración de la naturaleza

 

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En la creación del mundo y del hombre, Dios ofreció el primero y universal testimonio de su amor todopoderoso y de su sabiduría, el primer anuncio de su "designio benevolente" que encuentra su fin en la nueva creación en Cristo.

 

Aunque la obra de la creación se atribuya particularmente al Padre, es igualmente verdad de fe que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son el principio único e indivisible de la creación.

 

Sólo Dios ha creado el universo, libremente, sin ninguna ayuda.

 

Ninguna criatura tiene el poder Infinito que es necesario para "crear" en el sentido propio de la palabra, es decir, de producir y de dar el ser a lo que no lo tenía en modo alguno (llamar a la existencia de la nada) (cf DS 3624).

 

Dios creó el mundo para manifestar y comunicar su gloria. La gloria para la que Dios creó a sus criaturas consiste en que tengan parte en su verdad, su bondad y su belleza.

 

 Dios, que ha creado el universo, lo mantiene en la existencia por su Verbo, "el Hijo que sostiene todo con su palabra poderosa" (Hb 1, 3) y por su Espirita Creador que da la vida.

 

 La divina providencia consiste en las disposiciones por las que Dios conduce con sabiduría y amor todas las criaturas hasta su fin último.

 

Cristo nos invita al abandono filial en la providencia de nuestro Padre celestial (cf Mt 6, 26-34) y el apóstol S. Pedro insiste: "Confiadle todas vuestras preocupaciones pues él cuida de vosotros" (I P 5, 7; cf Sal 55, 23).

 

La providencia divina actúa también por la acción de las criaturas. A los seres humanos Dios les concede cooperar libremente en sus designios.

 

La permisión divina del mal físico y del mal moral es misterio que Dios esclarece por su Hijo, Jesucristo, muerto y resucitado para vencer el mal. La fe nos da la certeza de que Dios no permitiría el mal si no hiciera salir el bien del mal mismo, por caminos que nosotros sólo coneceremos plenamente en la vida eterna.

 

 

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Recomendamos vivamente la siguiente lectura:

CÓMO LA IGLESIA CONSTRUYÓ LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL’

Ninguna institución ha hecho más para dar forma a la civilización occidental que la Iglesia Católica, y en modos que muchos de nosotros hemos olvidado o nunca sabido. Como la Iglesia construyó la civilización occidental es una lectura esencial para redescubrir esta relegada verdad. De un modo senillo y muy atractivo. 2007.

Autor: Thomas E. WOODS Jr. -

Editorial: CIUDADELA. 

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In Obsequio Jesu Christi.

 

Benedicto PP. XVI: «La verdad se demuestra a sí misma en el amor».†   

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).