Tuesday 23 May 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
Inicio > Leyendas Negras > Arqueólogo - 1º Osario Santiago, hijo de José es falso; evangelio Judas?

 


 

"Malo es aquello que, no teniendo su causa en Dios, se debe a nuestra propia invención, a saber: el pecado”. 

 

"El día de la natividad de la Madre de Dios es festividad de alegría universal, pues a través de Ella se renovó todo el género humano, y la aflicción de la madre Eva se convirtió en alegría." San Juan Damasceno (Yahia ibn Sargun ibn Mansur) (Damasco, 675 - 749), Crisorroas, el Orador de Oro.

 

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Marco Polo y su familia ante el Gran Can. Ilustración de
"Il Milione". Maestro Johannes (s. XV). Bodleian Library.


 

El descubrimiento del arca con lo restos del apóstol Santiago fue un hecho trascendental para Occidente

  

 

Pedro Sáez Martínez de Ubago. En esta segunda quincena de julio y muy cerca de agosto, en la canícula del estío y en el centro del periodo de vacaciones estivales, cuando, a pesar de las circunstancias, tantos millones de españoles se disponen a salir de viaje cabría pararse a reflexionar un momento sobre los destinos en el extranjero y la conveniencia de gastar y consumir en nuestro suelo, más aún en medio de esta catastrófica crisis, porque cuando España es una nación cuyas costas reciben en estas fechas a millones de extranjeros por algo será y, además, según la UNESCO, es, después de Italia, el país con mayor patrimonio histórico y artístico… ¿Por qué los españoles no sabemos apreciar lo que tenemos?

 

Pensemos en la fantástica ruta que, en 1134, dio origen al felizmente recuperado Liber Sancti Jacobi, tenido como el primer libro de viajes de la literatura occidental –anterior incluso al famoso de Marco Polo- popularmente conocido como Códice Calixtino. Me estoy refiriendo al Camino de Santiago, con una historia remontada al siglo IX, en torno a la cual Goethe insinúa que la conciencia de Europa ha nacido peregrinando y que en 1987 el Consejo de Europa le confirió la calificación de Itinerario Cultural Europeo.

 

La historia del Camino de Santiago se remonta a los albores del siglo IX con el descubrimiento del sepulcro de Santiago el Mayor, evangelizador de España. El hallazgo rodeado de una rica imaginería popular que en vez de distorsionar ha preservado y llenado de colorido la narración histórica.

 

La tradición sitúa el suceso en la primitiva diócesis de Iria Flavia, cuando un ermitaño llamado Pelayo tuvo una "revelación divina" y en la espesura del bosque vio unas luminarias y escuchó el canto de ángeles. El monje comunicó su observación a su superior, el obispo Teodomiro de Iria-Flavia, descubriéndose en el lugar indicado una cueva en cuyo interior apareció un arca de mármol donde se hallaron los restos del apóstol Santiago. Este hallazgo fue un hecho trascendental que deslumbró y conmovió profundamente a los pueblos del Occidente Medieval.

  

De hecho, existían indicios de la antigua adoración apostólica en la misma Compostela, dentro del sepulcro y estudios arqueológicos de finales del siglo XX, como las excavaciones realizadas en el subsuelo de la Catedral de Santiago de Compostela que han permitido situar el mausoleo de Atia Moeta dentro de una necrópolis cristiana, romana y germánica entre los siglos I y VII, que cada día siguen arrojando más luz sobre la tumba y el culto sepulcral a Santiago el Mayor durante los nueve primeros siglos de la era cristiana.

  

La tradición jacobea refiere que después de haber sido el Apóstol Santiago decapitado en Jerusalén (año 44) dos de sus discípulos: Atanasio y Teodoro trajeron su cuerpo hasta el Puerto de Padrón (Iria Flavia). Desde allí, por tierra lo condujeron al montículo del Libredón (Compostela) donde recibió su definitiva sepultura. Pasado el tiempo y debido a diversas guerras el sepulcro quedó en el olvido, hasta su milagrosa invención por el monje Pelayo, el 25 de julio del año 814, durante el reinado de Alfonso II el Casto.

 

Menéndez Pidal opinaba que en cierto sentido se puede considerar al caudillo musulmán Almanzor como el gran revitalizador del Camino y quien provocó su fama internacional, con sus repetidos ataques que llegaron a inquietar tanto a los monjes de la abadía benedictina de Cluny, en aquel momento el más importante centro del cristianismo europeo, cuyos religiosos y deudos elaborarían el Códice Calixtino y la Historia compostelana, como a los monarcas cristianos, quienes favorecerían en todo lo posible la constitución y proyección de una red de monasterios cluniacenses en el norte de España y singularmente alrededor del Camino.

  

Esa política está íntimamente relacionada con el deseo de los monarcas españoles de romper con su aislamiento respecto de la Cristiandad mediante lazos dinásticos, culturales y religiosos… y, conscientes de la importancia que suponía tener una reliquia como los restos de Santiago el Mayor para su lucha contra los moros, las monarquías españolas colaboraron activamente en el éxito del Camino santo. Así los soberanos de Aragón, Navarra y Castilla se esforzaron por atraer a sus dominios a gentes ricas y poderosas de otros países, por lo que utilizaron todos los medios a su alcance como Intercambios de presentes, política de matrimonios o proclamación de los favores que otorgaba el Apóstol si uno iba a visitar su sepulcro.

 

Así, el papel desempeñado por el Camino sería fundamental para los reinos españoles y para Europa ya que se producirá un fluido intercambio cultural, espiritual, económico, artístico, político o institucional entre las diferentes zonas por las que transita el camino. El arte románico en primer lugar y el gótico después penetrarán gracias al Camino. Y en éste podemos gozar de espléndidas muestras de aquéllos.

 

No en vano llegaban de Francia, Italia, Centroeuropa, los Países Nórdicos y las Naciones Eslavas, cristianos de toda condición social, desde los reyes a los más humildes habitantes de las aldeas; cristianos de todos los niveles estamentales, económicos o espirituales, desde santos, a los pecadores públicos en busca de penitencia: El Cid, Raimundo Lulio, Francisco de Asís, Brígida de Suecia, Domingo de Guzmán, Fernán González, el rey Jaime el Conquistador, Vicente Ferrer, los Reyes Católicos, Juan de Austria, Felipe II, Giuseppe Angelo Roncalli… forman parte del elenco de ilustres y hasta santos peregrinos... Y es que, como ya escribiera Dante en el final del Medievo, "peregrinos sólo los de Santiago".

 

Todo el Camino, que aquí proponemos como opción turística vacacional, es en sí, a lo largo de sus en torno a mil kilómetros del trayecto principal, más los incontables de sus muchas ramas o rutas menores, un milagro de religión y de cultura. Y el espíritu de ello, se refleja como en estos fragmentos del poema de Adriano del Valle “Canto al apóstol Santiago, Patrón de España”: 

 

Francos, normandos, medos, irlandeses,

 

Flamencos, provenzales y romanos,

 

Godos, armenios, grecos, calabreses,

 

Dacios, corintios, libios y aquitanos,

 

Húngaros, chipriotas y antioqueos,

 

Sirios y sardos, persas y efesinos,

 

Etíopes, egipcios, galileos,

 

Registraban los censos calixtinos…

 

Inflando iba su fol la cornamusa;

 

La gaita el caramillo, silbadores;

 

Saudades quejumbrosas en lengua lusa;

 

Felibres, provenzales, trovadores…

 

Himnarios y zampoñas y añafiles,

 

El pífano, la flauta y la vihuela,

 

Las cítaras, la flor de los atriles…

 

El aire era orquestal en Compostela.

 

El aire era un camino jacobeo,

 

Innúmera calzada a Compostela…

 

Deudo de dios, Hijo del Zebedeo.

 

Hijo del Trueno, a la batalla vuela…

 

Resplandeciente de pluviales oros,

 

Entre el cristal galaico del orvallo,

 

Contra el infiel cargaba Matamoros,

 

Blanco el pendón y blanco su caballo.

 

¡Señor Santiago! ¡Señor santiago! ¡Hijo

 

del Zebedeo y Salomé, en Judea,

 

y alférez del Señor, cuando en Clavijo

 

fuiste el Hijo del Trueno en la pelea!

 

¡Santiago Patrón! ¡Apóstol de los cielos!

 

¡Tromba de Dios! ¡Repítenos tu hazaña!

 

¡Alas para el Pegaso de tus vuelos!

 

¡Y el grito augur: ! 

 

PEDRO SÁEZ MARTÍNEZ DE UBAGO

 

http://www.diarioya.es/content/el-descubrimiento-del-arca-con-lo-restos-del-apostol-santiago-fue-un-hecho-trascendental-par   VII. MMXIII

 

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El osario de «Santiago, hijo de José,

hermano (familiar) de Jesús », es falso

 

HUGO MEDINA. ABC. 2003-06-19

JERUSALÉN. La dirección de Antigüedades de Israel confirmó ayer que el célebre osario con la inscripción «Santiago, hijo de José, hermano de Jesús» es una falsificación. La existencia del osario salió a la luz en noviembre de 2002 y fue objeto de una amplia cobertura en los medios de comunicación de todo el mundo. El principal interés de la inscripción radica en que en varios lugares del Nuevo Testamento -por ejemplo, en Mateo 13,35- se afirma que Jesús era hermano de Santiago y, por supuesto, los cuatro evangelistas se refieren a José como su padre.

A finales del año pasado algunos arqueólogos y expertos en antigüedades se mostraron sorprendidos por el hallazgo y pusieron en duda su autenticidad, pero otros expertos afirmaron que el osario era auténtico. Ahora, tras un prolongado análisis que ha durado varios meses, la dirección de Antigüedades ha despejado las dudas y ha dado la razón a los expertos que cuestionaban la autenticidad.

Lo mismo ha ocurrido con otra inscripción no menos sensacional que se atribuía al rey Joás, cuya existencia -que algunos historiadores ponen en duda- se remontaría al siglo noveno antes de Cristo. Esta segunda inscripción, que también es falsa, da cuenta de una supuesta remodelación del Templo de Salomón y coincide de manera sorprendente con un fragmento de la Biblia. De hecho, la misma dirección de Antigüedades había confirmado a principios de este año la autenticidad de la inscripción atribuida al supuesto rey Joás tras someterla a un examen con carbono-14, un método que se suele utilizar para fechar objetos antiguos. Ahora afirma que la inscripción «Santiago, hijo de José, hermano de Jesús» ha sido escrita recientemente por personas distintas.

Se da la circunstancia de que tanto el osario como la lápida han pasado por las manos de uno de los principales anticuarios israelíes. Oded Golan, que sigue siendo el propietario del osario, será investigado por la Policía y podría ser condenado a una pena de prisión por haber falsificado ambos objetos.

 

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Arqueólogos descartan que osario

hallado sea del Apóstol Santiago

 

 

  

ROMA, 19 Jun. 2003 (ACI).- Esta semana arqueólogos israelíes confirmaron la falsedad histórica de una inscripción descubierta en una antigua caja de piedra, que habría contenido los huesos del Apóstol Santiago, el menor.  

El osario y su inscripción en arameo “Santiago, hijo de José, hermano de Jesús”, había multiplicado las especulaciones de que podría tratarse de una de la reliquia más antiguas de la Iglesia. Sin embargo, el director de la Autoridad Israelí sobre Antigüedades, Shuka Dorfman, lo calificó de engaño.

 

El osario es real. Pero la inscripción es falsa. Lo que significa es que alguien cogió una caja real y labró la escritura en ella, probablemente para darle una importancia religiosa”, afirmó Dorfman. 

Asimismo, Gideon Avni, quien presidió un comité de expertos en arqueología que investigaron el osario, explicó a la prensa que la conclusión era unánime y que también se ha descubierto que la piedra de la que fue tallada el osario era más típica de Chipre y el norte de Siria que del antiguo Israel.

 

El informe del comité afirmó que la inscripción del "osario de Santiago" corta a través de la pátina de la piedra, o el brillo natural fosilizado, y pareció ser en texto moderno, escrito por alguien que intentó reproducir antiguos tipos! de letra bíblicos. Sin embargo, los expertos no podrían precisar la época en que se forjó la inscripción. 

Un coleccionista de antigüedades israelí compró el osario en la década de 1970, pero no tenía idea de su significado. El año pasado invitó para examinarlo a Andre Lemaire, un conocido estudioso francés de textos antiguos, quien concluyó que la inscripción era auténtica.

 

Los judíos usaron los osarios en Jerusalén desde el año 10 antes de Cristo hasta el 70 de nuestra era para contener los restos óseos de los cuerpos cerca de cuevas. Muchos creían que una vez descompuestos, los muertos podrían resucitar con la llegada del Mesías.

 

 

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El timo de la tumba del hermano de Jesús...

difama que algo queda

 

 

Marcial Iraola Artola - 2005-II-02

¿Se acuerdan de cómo hace poco más de dos años se dio el notición de que se había descubierto en Israel una urna funeraria con una inscripción en arameo en la que se leía: «Jacob, hijo de José, hermano de Jesús»?

 

El hallazgo tuvo una gran resonancia porque parecía demostrar que la Virgen María tuvo más hijos. A partir de ahí se creaba un clima de desconfianza hacia la predicación tradicional de la Iglesia. El hallazgo dio lugar a múltiples críticas, fue caldo de cultivo para la extensión de la novela esotérica anticatólica, e incluso, en EL DIARIO VASCO, motivó que algún teólogo -Rafael Aguirre- escribiese un artículo dando por bueno que Jesús pudiese tener más hermanos.
Un tribunal israelí acaba de condenar a Oded Golan, rico coleccionista, por haber falsificado aquella urna funeraria, haciendo creer que era una reliquia bíblica. La noticia de ahora no alcanzará ni la décima parte del eco que en su día tuvo la difusión del engaño. 
 

Así se hace la historia, y así se manipulan las conciencias.

 

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El evangelista Lucas.

 

El Evangelio según Judas, rating o verdad

 

Gran, enorme revuelo ha causado la noticia dada a conocer por la organización estadounidense National Geographic, sobre la publicación de un antiguo texto, conocido como "Evangelio de Judas", en su traducción al inglés, francés y alemán, desde el copto en que se encuentra redactado.

En realidad, la noticia no se conoce desde principios de abril, sino desde enero de 2006, por notas publicadas en varios medios escritos, como "Sciences et Avenir", hablando de elre-descubrimiento del códice. Ya desde hace un año, en marzo de 2005, se había discutido públicamente este asunto del Evangelio de Judas, aún sin conocer su contenido mas que en ciertos fragmentos. Charles W. Hedrick, en un artículo de junio del 2002 para Bible Review indicó que él había visto fotografías de algunas páginas del Evangelio de Judas.

El problema de este texto es la confusión que creado en el mundo su difusión, ya que contradice la visión que la historia nos ha dado sobre Judas Iscariote y su papel en la entrega y muerte de Cristo. Es muy importante aclarar los hechos fundamentales de este antiguo documento, sobre el sensacionalismo creado por National Geographic (creo que por razones monetarias) y otros medios.

Hay que distinguir muy bien entre la autenticidad del documento, nombrado como "códice Tchacos" (por la compradora, Sra. Frieda Nussberger-Tchacos) y su validez histórica respecto al texto bíblico. El códice, hasta donde se ha averiguado con las técnicas habituales de carbono XIV y las de análisis del papiro, la tinta, la propia escritura, etc., procede al parecer de fines del siglo III o principios de IV, está escrito en copto y es una traducción de una versión anterior que se supone sea, como corresponde históricamente, en griego.

No se sabe quién o quienes lo escribieron, pero todo indica que es originado por miembros de la secta de los gnósticos, que pretendían decir su propia versión de la pasión, y rescatar la persona de Judas Iscariote. Dicha secta era la de los Cainitas, nombrados así en honor a Caín, a quien también, conforme a su doctrina, trataron de rescatar históricamente.

Todo el valor del códice o Evangelio de Judas, es el conocer más de las diversas interpretaciones de la cristiandad en esa época. El texto original fue escrito probablemente en el siglo II, muchos años después de la muerte de Judas. De hecho, es imposible que él lo escribiera, pues como señalan muchos críticos para entonces ya estaba muerto por ahorcamiento, antes de la muerte y resurrección de Jesús.

Nada agrega ni quita este códice al texto bíblico o a la historia del principio del cristianismo, partiendo de la vida pública y pasión de Jesucristo. El desconocimiento básico de su origen, y de su contenido completo, hicieron que muchas personas, como sacerdotes o voceros cristianos, ofrecieran esperar, leerlo o ver qué dicen por ejemplo el Vaticano.

Pero lo más interesante, es que la calificación de ese supuesto evangelio de Judas, ya existe desde más o menos el año 180 DC, cuando el entonces Obispo de Lyón, en lo que es ahora Francia, escribió en un documento titulado "Adversus Haereses" o Tratado contra la Herejía.

Dijo San Ireneo hace más de 1,800 años: "Ellos declaran que Judas el traidor estaba bien al tanto de esas cosas, y que solamente él conocía la Verdad como ningún otro, de llevar a cabo el misterio de la traición. Han producido una historia ficticia de ese género, que han llamado "El Evangelio de Judas". Nada nuevo bajo el sol, entonces y una juicio ya histórico como ese "evangelio".

Todas las especulaciones sobre su origen, todas las historias sobre cómo estuvo guardado, en muy mal estado por cierto, en una cueva en el desierto de El Minya, en Egipto, y recuperado en los años 70 pasados, vendido, comprado, ofrecido de nuevo en venta, dado en custodia, recuperado su interés, y sujeto a análisis y traducción, son simple motivo de sensacionalismo de medios.

Es interesante, como en el diluvio de notas de prensa aparecidas tras la conferencia de prensa de Terry García, vicepresidente ejecutivo de National Geographic y otras personas relacionadas con el proyecto de traducción y venta (van a ganar mucho dinero con el morbo religioso), hubo una buena dosis de contradicciones, aunque todas se basaban con la historia presentada por National Geographic. por ejemplo, el número de páginas, que según National Geographic son 66 y que se ha dicho que son 13, 26, 31 y hasta XX. Esto no tiene más trascendencia que señalar la superficialidad con que este asunto "tan importante", se enfoca por la prensa.

En la presentación del proyecto y de las traducciones modernas, el mismo Sr. García, declaró que "El códice ha sido autentificado como una obra genuina de la literatura apócrifa antigua", creyéndose que fue escrito por los gnósticos, y que el Evangelio de Judas es sólo uno de muchos textos descubiertos en los últimos 65 años, incluyendo los evangelios de Tomás, Felipe y María Magdalena, todos ellos considerados apócrifos.

Colaboraron con el proyecto de traducción, estudio y difusión, junto con "National Geographic", la "Maecenas Foundation for Ancient Art", de Suiza y el "Waitt Institute for Historical Discovery", de Estado Unidos.

Los cristianos no tienen por qué preocuparse de lo que dice el texto, ya que ni lo escribió Judas, ni procede de autores en concordancia con la ortodoxia cristiana, pues da una versión propia de la secta cainita, con su interpretación gnóstica de la historia, no solamente de la escrita en el Nuevo testamento, sino de la historia desde la creación.

Inmediatamente después de aparecida la noticia de la presentación pública de parte del códice en Washington, y de ofrecer parte de sus textos originales, así como exponer en esa ciudad algunas páginas temporalmente, hubo muchas voces calificadas que opinaron sobre el valor histórico del códice y de su nulo aporte a la historia propia de Cristo, pero sí de la Iglesia de los primeros siglos, sujeta a los apóstoles y sus sucesores.


En el portal de noticias del Vaticano, "zenit.org", apareció de inmediato en varios idiomas, una entrevista hecha al Padre Williams, quien aclara con suma sencillez, el valor real y ficticio del códice conocido como evangelio de Judas.

Tomemos una de las preguntas de Zenit al P. Williams:

"¿Por qué estaban tan interesados en Judas los militantes en el movimiento gnóstico?"

Respuesta: "Una de las mayores diferencias entre las creencias gnósticas y el cristianismo se refiere a los orígenes del mal en el universo. [...] "Los gnósticos atribuyen a Dios el mal en el mundo y afirman que creó el mundo de un modo desordenado. Por esto, son partidarios de la rehabilitación de figuras del Antiguo Testamento como Caín, que mató a su hermano Abel, y Esaú, el hermano mayor de Jacob, que vendió sus derechos de primogenitura por un plato de lentejas. Judas entra perfectamente en la visión gnóstica que muestra que Dios quiere el mal del mundo".

El padre Donald Senior, presidente de la Unión Católica de Teología de Chicago, opina en el mismo sentido, que este texto no se ancla en ninguna tradición histórica, que el texto "es una expresión de una teología específica", la gnóstica, en su concepción del cuerpo humano y la creación, que son muy diferentes a la de los Evangelios aceptados por la Iglesia Católica.

Agradecemos a http://www.conoze.com/doc.php?doc=4043

2006-04-18

 

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Iglesia católica naciente con San Pedro y San Pablo.

 

Ministerio petrino  - Pedro, en nombre de los Apóstoles, fue el primero en profesar la fe: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo» (Mt 16, 16). «Esta es la tarea de todos los sucesores de Pedro: ser el guía en la profesión de fe en Cristo, el Hijo de Dios vivo. La cátedra de Roma es, ante todo, cátedra de este credo. Desde lo alto de esta cátedra, el Obispo de Roma debe repetir constantemente: Dominus Iesus, ‘Jesús es el Señor’».

Pedro, una vez convertido, debía confirmar a sus hermanos. Eso mismo hace el titular del ministerio petrino: «debe tener conciencia de que es un hombre frágil y débil, como son frágiles y débiles sus fuerzas, y necesita constantemente purificación y conversión. Pero debe tener también conciencia de que del Señor le viene la fuerza para confirmar a sus hermanos en la fe y mantenerlos unidos en la confesión de Cristo crucificado y resucitado».

El Señor confirió a Pedro y, después de él, a los Doce, los poderes y el mandato de atar y desatar. Parte esencial de esta misión es la potestad de enseñar, simbolizada en la cátedra donde se sienta el obispo de Roma para dar testimonio de Cristo.

Esta potestad de enseñanza asusta a muchos hombres, dentro y fuera de la Iglesia. Se preguntan si no constituye una amenaza para la libertad de conciencia, si no es una presunción contrapuesta a la libertad de pensamiento. No es así. El poder conferido por Cristo a Pedro y a sus sucesores es, en sentido absoluto, un mandato para servir. La potestad de enseñar, en la Iglesia, implica un compromiso al servicio de la obediencia a la fe. El Papa no es un soberano absoluto, cuyo pensamiento y voluntad son ley. Al contrario: el ministerio del Papa es garantía de la obediencia a Cristo y a su Palabra. No debe proclamar sus propias ideas, sino vincularse constantemente a sí mismo y la Iglesia a la obediencia a la Palabra de Dios, frente a todos los intentos de adaptación y alteración, así como frente a todo oportunismo (7-V-2005).

El servicio de la potestas docendi –y, análogamente, de la potestas regendi et sanctificandi – que el Papa ejerce no se limita a la explicación fiel de la Palabra de Dios, sino que pasa también por la obediencia a la fe de la Iglesia, porque, en su ministerio petrino de decidir y enseñar, el Papa está unido a la gran comunidad de la fe de todos los tiempos y a las interpretaciones vinculantes surgidas a lo largo del camino de la Iglesia peregrinante. La potestad de enseñanza es, por lo tanto, una potestad de obediencia y un servicio a la verdad.

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BIBLIA - “Las Escrituras no se pueden interpretar solo con los instrumentos de la ciencia de la exégesis –como hacen los protestantes-, mas va leída a la luz de la Tradición del Magisterio”. “En la Iglesia, las Sagradas Escrituras, cuya comprensión crece bajo la inspiración del Espíritu Santo, y el misterio de la interpretación auténtica, dado a los apóstoles, pertenecen el uno al otro en modo indisoluble. Y entonces, allí donde la Sagrada Escritura viene separada de la voz viviente de la Iglesia, vemos que esa cae prisionera a las disputas de los expertos”.

2005-05-07 – S. S. Benedicto XVI – San Juan de Letrán.

La Tradición engendra la Escritura: “Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta”.
-II Tesalonicenses 2,15

 

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Biblia - Datos sabidos, pero sorprendentes, para quien esté abierto a una comprensión correcta del hecho cristiano en la Historia: «Considerando la Ilíada, conservada en su integridad por códices copiados alrededor de quince siglos después del su composición, el Nuevo Testamento se lee íntegramente en manuscritos copiados unos tres siglos después de su realización. Además, el número de los ejemplares respectivos, íntegros y fragmentarios, se acerca a los trescientos para la Ilíada, y a casi seis mil para los escritos neotestamentarios».

 

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Biblia - Frente a las amputaciones protestantes que están programadas, sobretodo en el quirófano del iluminismo americanista, la Iglesia de Cristo seguirá siempre defendiéndola  para que, inalterable –desde hace dos mil años- la interpretación fiel siga siendo de alimento al pueblo de Dios y a todas las personas de buena voluntad.

 

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BIBLIA - La revelación que la Sagrada Escritura contiene y ofrece ha sido puesta por escrito bajo la inspiración del Espíritu Santo. La Santa Madre Iglesia, fiel a la fe de los Apóstoles, reconoce que todos los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento, con todas sus partes, son sagrados y canónicos, en cuanto que, escritos por inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios como autor, y como tales han sido confiados a la Iglesia. En la composición de los libros sagrados, Dios se valió de hombres elegidos, que usaban de todas sus facultades y talentos; de este modo, obrando Dios en ellos y por ellos, como verdaderos autores, pusieron por escrito todo y sólo lo que Dios quería. Como todo lo que afirman los hagiógrafos, o autores inspirados, lo afirma el Espíritu Santo, se sigue que los libros sagrados enseñan sólidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para salvación nuestra. Por tanto, toda la Escritura, inspirada por Dios, es útil para enseñar, reprender, corregir, instruir en la justicia; para que el hombre de Dios esté en forma, equipado para toda obra buena.
Dios es el autor que inspira los libros de ambos Testamentos, de modo que el Antiguo encubriera el Nuevo, y el Nuevo descubriera el Antiguo. Pues, aunque Cristo estableció con su sangre la Nueva Alianza, los libros íntegros del Antiguo Testamento, incorporados a la predicación evangélica, alcanzan y muestran su plenitud de sentido en el Nuevo Testamento y, a su vez, lo iluminan y lo explican.

Constitución Dei Verbum, 11.16 – Concilio VATICANO II

 

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Toda la Escritura divina es un libro y este libro es Cristo, "porque toda la Escritura divina habla de Cristo, y toda la Escritura divina se cumple en Cristo" (Hugo de San Víctor, De arca Noe 2,8: PL 176, 642; cf. Ibid., 2,9: PL 176, 642-643).

135 "La sagrada Escritura contiene la palabra de Dios y, en cuanto inspirada, es realmente palabra de Dios" (DV 24).

136 Dios es el Autor de la Sagrada Escritura porque inspira a sus autores humanos: actúa en ellos y por ellos. Da así la seguridad de que sus escritos enseñan sin error la verdad salvífica (cf. DV 11).

137 La interpretación de las Escrituras inspiradas debe estar sobre todo atenta a lo que Dios quiere revelar por medio de los autores sagrados para nuestra salvación. Lo que viene del Espíritu sólo es plenamente percibido por la acción del Espíritu (Cf Orígenes, hom. in Ex. 4,5).

138 La Iglesia recibe y venera como inspirados los cuarenta y seis libros del Antiguo Testamento y los veintisiete del Nuevo.

139 Los cuatro evangelios ocupan un lugar central, pues su centro es Cristo Jesús.

140 La unidad de los dos Testamentos se deriva de la unidad del plan de Dios y de su Revelación. El Antiguo Testamento prepara el Nuevo mientras que éste da cumplimiento al Antiguo; los dos se esclarecen mutuamente; los dos son verdadera Palabra de Dios.

141 "La Iglesia siempre ha venerado la Sagrada Escritura, como lo ha hecho con el Cuerpo de Cristo" (DV 21): aquellas y éste alimentan y rigen toda la vida cristiana. "Para mis pies antorcha es tu palabra, luz para mi sendero" (Sal 119,105; Is 50,4).

 

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Los Evangelios fueron escritos por hombres que pertenecieron al grupo de los primeros que tuvieron fe (cf. Mc 1, 1; Jn 21, 24) y quisieron compartirla con otros. Habiendo conocido por la fe quién es Jesús, pudieron ver y hacer ver los rasgos de su Misterio durante toda su vida terrena. Desde los pañales de su natividad (Lc 2, 7) hasta el vinagre de su Pasión (cf. Mt 27, 48) y el sudario de su resurrección (cf. Jn 20, 7), todo en la vida de Jesús es signo de su Misterio. A través de sus gestos, sus milagros y sus palabras, se ha revelado que "en él reside toda la plenitud de la Divinidad corporalmente" (Col 2, 9). Su humanidad aparece así como el "sacramento", es decir, el signo y el instrumento de su divinidad y de la salvación que trae consigo: lo que había de visible en su vida terrena conduce al misterio invisible de su filiación divina y de su misión redentora.

 

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El Espíritu Santo, intérprete de la Escritura

109 En la Sagrada Escritura, Dios habla al hombre a la manera de los hombres. Por tanto, para interpretar bien la Escritura, es preciso estar atento a lo que los autores humanos quisieron verdaderamente afirmar y a lo que Dios quiso manifestarnos mediante sus palabras (cf. DV 12,1).

110 Para descubrir la intención de los autores sagrados es preciso tener en cuenta las condiciones de su tiempo y de su cultura, los "géneros literarios" usados en aquella época, las maneras de sentir, de hablar y de narrar en aquel tiempo. "Pues la verdad se presenta y se enuncia de modo diverso en obras de diversa índole histórica, en libros proféticos o poéticos, o en otros géneros literarios" (DV 12,2).

111 Pero, dado que la Sagrada Escritura es inspirada, hay otro principio de la recta interpretación , no menos importante que el precedente, y sin el cual la Escritura sería letra muerta: "La Escritura se ha de leer e interpretar con el mismo Espíritu con que fue escrita" (DV 12,3).

El Concilio Vaticano II señala tres criterios para una interpretación de la Escritura conforme al Espíritu que la inspiró (cf. DV 12,3):

112 1. Prestar una gran atención "al contenido y a la unidad de toda la Escritura". En efecto, por muy diferentes que sean los libros que la componen, la Escritura es una en razón de la unidad del designio de Dios , del que Cristo Jesús es el centro y el corazón, abierto desde su Pascua (cf. Lc 24,25-27. 44-46).

El corazón (cf. Sal 22,15) de Cristo designa la sagrada Escritura que hace conocer el corazón de Cristo. Este corazón estaba cerrado antes de la Pasión porque la Escritura era oscura. Pero la Escritura fue abierta después de la Pasión, porque los que en adelante tienen inteligencia de ella consideran y disciernen de qué manera deben ser interpretadas las profecías (S. Tomás de A. Expos. in Ps 21,11).

113 2. Leer la Escritura en "la Tradición viva de toda la Iglesia". Según un adagio de los Padres, "sacra Scriptura pincipalius est in corde Ecclesiae quam in materialibus instrumentis scripta" ("La Sagrada Escritura está más en el corazón de la Iglesia que en la materialidad de los libros escritos"). En efecto, la Iglesia encierra en su Tradición la memoria viva de la Palabra de Dios, y el Espíritu Santo le da la interpretación espiritual de la Escritura ("...secundum spiritualem sensum quem Spiritus donat Ecclesiae": Orígenes, hom. in Lev. 5,5).

114 3. Estar atento "a la analogía de la fe" (cf. Rom 12,6). Por "analogía de la fe" entendemos la cohesión de las verdades de la fe entre sí y en el proyecto total de la Revelación.

El sentido de la Escritura

115 Según una antigua tradición, se pueden distinguir dos sentidos de la Escritura: el sentido literal y el sentido espiritual; este último se subdivide en sentido alegórico, moral y anagógico. La concordancia profunda de los cuatro sentidos asegura toda su riqueza a la lectura viva de la Escritura en la Iglesia.

116 El sentido literal. Es el sentido significado por las palabras de la Escritura y descubierto por la exégesis que sigue las reglas de la justa interpretación. "Omnes sensus (sc. sacrae Scripturae) fundentur super litteralem" (S. Tomás de Aquino., s.th. 1,1,10, ad 1) Todos los sentidos de la Sagrada Escritura se fundan sobre el sentido literal.

117 El sentido espiritual. Gracias a la unidad del designio de Dios, no solamente el texto de la Escritura, sino también las realidades y los acontecimientos de que habla pueden ser signos.

1.      El sentido alegórico. Podemos adquirir una comprensión más profunda de los acontecimientos reconociendo su significación en Cristo; así, el paso del Mar Rojo es un signo de la victoria de Cristo y por ello del Bautismo (cf. 1 Cor 10,2).

2.      El sentido moral. Los acontecimientos narrados en la Escritura pueden conducirnos a un obrar justo. Fueron escritos "para nuestra instrucción" (1 Cor 10,11; cf. Hb 3-4,11).

3.      El sentido anagógico. Podemos ver realidades y acontecimientos en su significación eterna, que nos conduce (en griego: "anagoge") hacia nuestra Patria. Así, la Iglesia en la tierra es signo de la Jerusalén celeste (cf. Ap 21,1-22,5).

118 Un dístico medieval resume la significación de los cuatro sentidos:

"Littera gesta docet, quid credas allegoria,
Moralis quid agas, quo tendas anagogia"

(Agustín de Dacia, Rotulus pugillaris, I: ed. A. Walz: Angelicum 6 (1929), 256)

119 "A los exegetas toca aplicar estas normas en su trabajo para ir penetrando y exponiendo el sentido de la Sagrada Escritura, de modo que con dicho estudio pueda madurar el juicio de la Iglesia. Todo lo dicho sobre la interpretación de la Escritura queda sometido al juicio definitivo de la Iglesia, que recibió de Dios el encargo y el oficio de conservar e interpretar la palabra de Dios" (DV 12,3):

Ego vero Evangelio non credere, nisi me catholicae Ecclesiae commoveret auctoritas (S. Agustín, fund. 5,6).

 

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El abad Antonio-Egipto [298 ca.] escrutaba la profundidad de los juicios de Dios, y preguntó: «Señor, ¿por qué algunos mueren después de una vida corta, mientras otros alcanzan una prolongada ancianidad? ¿Por qué unos carecen de todo y otros nadan en la abundancia? ¿Por qué los malos viven en la opulencia y los justos padecen extrema pobreza?». Y vino una voz que le dijo: «Antonio, ocúpate de ti mismo. Así son los juicios de Dios y no te conviene conocerlos».

 

Sinclética, de santa memoria, dijo: «Es tan imposible salvarse sin humildad como construir un barco sin clavos».

 

El abad Hiperequios dijo: «El árbol de la vida está arriba y a él sube la humildad del monje».

 

Dijo también: «Imita al publicano para no ser condenado con el fariseo. Imita la mansedumbre de Moisés, para que conviertas la roca de tu corazón en fuente de aguas vivas».

 

El abad Orsisio dijo: «Si se usa arcilla cruda en los cimientos, cerca de un río, no durará ni un solo día. Pero si está cocida permanecerá como la piedra. Así es el hombre que posee la sabiduría según la carne y no ha sido cocido por el fuego de la tentación como José, se viene abajo si llega a ocupar un puesto elevado. Lo resume así la palabra de Dios: "Fue agitado por muchas tentaciones entre los hombres". Bueno es que quien conozca sus limitaciones, decline la carga al principio. Los fuertes en la fe se mantienen firmes. Si alguno quiere traer el ejemplo de José, debe decir que no era de esta tierra. ¡Cómo fue tentado!, y además en aquella región donde no había ningún vestigio de culto divino. Pero el Dios de sus Padres estaba con él y le libró de todas sus pruebas. Y hoy está con sus Padres en el Reino de los Cielos. Nosotros, conociendo nuestras limitaciones, luchemos, pues apenas podemos escapar del juicio de Dios».

 

Un anciano que vivía como ermitaño en el desierto, pensaba que practicaba perfectamente todas las virtudes. Y dijo a Dios en su oración: «Señor, muéstrame en qué consiste la perfección del alma para que la practique». Dios quiso humillarle y le respondió: «Vete a tal archimandrita y haz todo lo que te diga». Antes de que el anciano llegara, Dios se manifestó al archimandrita y le dijo: «Va a venir a verte un anacoreta. Dile que coja un látigo y vaya a cuidar los cerdos». Llegó el eremita, llamó a la puerta, entró en la habitación del archimandrita, y después de saludarse se sentaron. Y el eremita le dijo: «Dime lo que debo hacer para salvarme». Y le contestó el otro: «¿Harás todo lo que te diga?». Y respondió el anciano: «Sí». «Pues bien, toma un látigo y vete a cuidar mis cerdos». Los que le conocían o habían oído hablar de él, al verle cuidar cerdos, decían: «¿Habéis visto a ese santo eremita del que tanto habíamos oído hablar? Se ha chiflado y está poseído del demonio: cuida puercos». Pero Dios vio su humildad, y que llevaba con paciencia los oprobios, de los hombres y le mandó que volviera a su puesto en el desierto.

 

Un hombre poseído del demonio, que echaba espuma por la boca, abofeteó en el rostro a un monje anciano. Este le presentó al punto la otra mejilla. Pero el demonio, no pudiendo soportar la quemadura de su humildad, salió inmediatamente del poseso.

 

Dijo un anciano: «Cuando te venga un pensamiento de orgullo o de vanidad, examina tu conciencia para ver si guardas todos los mandamientos de Dios: si amas a tus enemigos, si te alegras de los éxitos de tal adversario y te entristeces de sus fracasos y si te consideras un siervo inútil y peor que el último de los pecadores. Si sientes de este modo de ti, y crees que cumples todo esto, no te creas algo, pues un pensamiento de esta clase destruiría todo lo demás».

 

Un anciano decía: «No critiques a tu hermano en el fondo de tu corazón, pensando que eres más sobrio, más austero y más inteligente que él. Al contrario, sé dócil a la gracia de Dios en espíritu de pobreza y de verdadera caridad, no sea que exaltado por el espíritu de orgullo pierdas el fruto de tu trabajo. Procura estar sazonado con la sal espiritual de Cristo». (Cf. Col 4,6).

 

Dijo un anciano: «El que es honrado y alabado¡ por encima de sus merecimientos, sufre un gran daño. El que nunca fuere honrado por los hombres, será glorificado allá arriba».

 

Un hermano preguntó a un anciano: « ¿ Es bueno hacer frecuentes metanías?». El anciano le respondió: «Hemos visto que Dios se apareció a Jesús, el hijo de Navé, cuando estaba postrado en tierra».

 

Un hermano preguntó a un anciano: «¿Por qué nos atacan tanto los demonios?». El anciano le respondió: «Porque abandonamos nuestras armas, que son los ultrajes, la humildad, la pobreza y la paciencia».

 

Un hermano preguntó a un anciano: «Padre, si un hermano me trae pensamientos mundanos, ¿debo decirle que no me los traiga?». Y el anciano respondió: «No». Y el hermano le preguntó: «¿Por qué?». «No podemos conseguirlo nosotros mismos, respondió el anciano, ¿y se lo vamos a urgir al prójimo? No hagas aquello que tú mismo harás después». E insistió el hermano: «¿Qué debo, pues, hacer?». Y contestó el anciano: «Si nos decidimos nosotros mismos a guardar silencio, esto bastará para el prójimo».

 

Preguntaron a un anciano: «¿Qué es la humildad?». Y respondió: «Perdonar al hermano que ha pecado contra ti antes de que te pida perdón».

 

Dijo un anciano: «En todo lo desagradable que te suceda no culpes a nadie, sino sólo a ti, diciendo: "Esto me ha sucedido a causa de mis pecados"».

 

Un anciano decía: «Nunca he sobrepasado mi rango para subir más alto. Ni me he turbado cuando me han humillado. Mi único pensamiento era rogar al Señor que me despojase del hombre viejo».

 

Un hermano preguntó a un anciano: «¿Qué es la humildad?». El anciano respondió: «Hacer bien a los que te hacen mal». «Y si no alcanzo esas alturas, ¿qué debo haber?», insistió el hermano. Y contestó el anciano: «¡Huye y escoge el silencio!».

 

Un hermano preguntó a un anciano: «¿Cuál es el trabajo propio del peregrino?». El anciano respondió: «Conozco a un hermano peregrino, que se encontraba en la iglesia en el momento del ágape. Se sentó a la mesa para comer con los hermanos. Pero uno de ellos le dijo: "¿Quién ha invitado a este hermano? Levántate y vete fuera". Y el hermano se fue. Los demás, apenados por su expulsión salieron a buscarle. Y uno de ellos le preguntó: "¿Qué has sentido en tu corazón al ser expulsado y llamado de nuevo?". Y respondió: "Pensé dentro de mí que era como un perro. Se va cuando le echan y entra cuando le llaman ».

 

Unos fueron a la Tebaida para visitar a un anciano. Llevaban consigo a un hombre atormentado por el demonio para que el anciano le curase. El anciano, después de que se lo pidieron con mucha insistencia, dijo al demonio: «Sal de esa criatura de Dios». Y el demonio respondió: «Salgo, pero te hago esta pregunta: "Dime ¿quiénes son los cabritos y quiénes los corderos?"». Y el anciano le contestó: «Los cabritos son los que son como yo. Quienes sean los corderos, eso Dios lo sabe». Al oírle el demonio, vociferó: «Salgo por esta humildad tuya». Y desapareció al instante.

 

Un monje de Egipto vivía en un suburbio de la ciudad de Constantinopla. Un día, el emperador Teodosio, el Joven, pasó por allá, dejó a todos los de su comitiva, y fue, él solo, a la celda del anciano. Llamó a la puerta, le abrió el anciano y se dio cuenta de que era el emperador. Pero lo recibió como si se tratara de uno de sus oficiales. Entraron, hicieron oración y se sentaron. El emperador preguntó al monje: «¿Qué tal los Padres de Egipto?». Y le respondió el anciano: «Todos piden por tu salvación». El emperador miró a su alrededor para ver lo que había en la celda y no encontró más que una pequeña cesta que contenía un poco de pan y una jarra con agua. El monje le dijo: «Come un poco». Mojó los panes, le dio aceite y sal, y comió. Le dio también agua para beber. El emperador le dijo entonces: «¿Sabes quién soy yo?». Y el monje le contestó: «Dios sabe quien eres». Y le dijo Teodosio: «Yo soy el emperador Teodosio». El monje se postró y le saludó humildemente. Y el emperador prosiguió: «Dichosos vosotros que lleváis una vida segura sin los cuidados de este mundo. Te digo, de veras, que aunque he nacido bajo la púrpura imperial, nunca he saboreado tan a gusto el pan y el agua como hoy. He comido bastante y con buen apetito». A partir de este día, el emperador empezó a visitarle, pero el anciano se escapó y volvió a Egipto».

 

Los ancianos decían: «Cuando somos tentados, humillémonos más aún. Pues entonces Dios nos protege al ver nuestra debilidad. Pero si nos gloriamos, nos retira su protección y perecemos».

 

El diablo, transformado en ángel de luz, se apareció a un hermano, y le dijo: «Soy el ángel Gabriel y he sido enviado a ti». Pero el hermano le contestó: «Mira no sea que te hayan enviado a otro, porque yo no soy digno de que me envíen un ángel». Y el demonio desapareció al punto.

 

Decían los ancianos: «Aunque se te aparezca de verdad un ángel, no le acojas fácilmente, sino humíllate, diciendo: "No soy digno de ver un ángel yo que vivo en el pecado"».

 

Los Padres contaban que un anciano moraba en su celda y sufría fuertes tentaciones. Veía claramente a los demonios y se burlaba de ellos. Al verse vencido por el anciano, el demonio se le presentó y le dijo: «Soy Cristo». Al verle, el anciano cerró los ojos. Y el diablo le dijo: «Soy Cristo, ¿por qué cierras los ojos?». Y le contestó el anciano: «Yo aquí no quiero ver a Cristo, sino en la otra vida». Al oír esto desapareció el diablo.

 

Los demonios quisieron engañar a un anciano y le dijeron: «¿Quieres ver a Cristo?». El respondió: « ¡Malditos vosotros y vuestras palabras! Yo creo en el Cristo mío, que nos dijo: "Entonces, si alguno os dice: mirad, el Cristo está aquí o allí, no le creáis"». (Mt 24,23). Al oír esto, los demonios huyeron.

 

Contaban los Padres que un anciano había ayunado setenta y dos semanas seguidas, comiendo tan sólo una vez por semana. Preguntó a Dios el sentido de cierto texto de la Escritura, pero Dios no se lo reveló. Y pensó para sí: «Puesto que me he mortificado tanto sin provecho, iré a preguntárselo a uno de mis hermanos». Y al cerrar la puerta de su celda para salir, le fue enviado un ángel del Señor, que le dijo: «Las setenta semanas de ayuno no te han acercado más a Dios, pero cuando te has humillado para ir donde tu hermano, me han enviado para explicarte ese texto». Y después de explicarle lo que buscaba desapareció el ángel.

 

Decía un anciano: «Si uno da una orden a un hermano con humildad y temor de Dios, esta palabra pronunciada por amor de Dios dispone al hermano a someterse y a hacer lo mandado. Pero si uno da una orden a un hermano sin temor de Dios, sino para hacer sentir su autoridad y como manifestando su dominio, Dios, que ve los secretos del corazón, no permite que el hermano entienda y haga lo que se le manda. Porque aparece muy claro cuando algo se manda por amor de Dios, y cuando se manda de manera autoritaria por propia voluntad. Lo que es de Dios se manda con humildad y en forma de ruego. Lo que se manda con dominio, con irritación y brusquedad, procede del maligno».

 

Dijo un anciano: «Prefiero un fracaso soportado con humildad que una victoria obtenida con soberbia».

 

Un anciano decía: «No condenes al que te ayuda, pues no sabes si el Espíritu de Dios está en ti o en él. Cuando digo el que te ayuda, me refiero a tu servidor».

 

Un hermano preguntó a un anciano: «Vivo con otros hermanos, ¿si veo algo inconveniente, debo hablar?». El anciano le respondió: «Si son mayores que tú o de tu misma edad, tendrás más paz si te callas. Haciéndote pequeño te sentirás mucho más seguro». Y le dijo el hermano: «¿Qué debo hacer, el espíritu me turba?». Y el anciano le contestó: «Si no lo puedes sufrir, avísales una sola vez con mucha humildad. Si no te obedecen, abandona tu pena en la presencia de Dios y El te consolará. El siervo de Dios debe postrarse ante El y abandonarse totalmente a El. Vigila para que tu celo sea según Dios, pero mi opinión es que es mejor callarse. Para ti la humildad es el silencio».

 

Un hermano preguntó a un anciano: «¿En qué consiste el progreso de un hombre?». Y el anciano le contestó: «En la humildad. Cuanto más se abaja un hombre más se eleva a la perfección».

 

Decía un anciano: «Si alguno dice: "Perdóname", con humildad, quema a los demonios tentadores».

 

Decía un anciano: «Si consigues guardar silencio, no lo consideres como mérito tuyo. Cuando te venga esa consideración, di: "Es que soy indigno de hablar"».

 

Un anciano dijo: «Si el molinero no tapa los ojos del animal que da vueltas a la muela, éste se desmandará y comerá el fruto de su trabajo. Así, por disposición divina, hemos recibido un velo que nos impide ver el bien que hacemos, para que no nos sintamos satisfechos de nosotros mismos y perdamos nuestra recompensa. Por eso también, de vez en cuando, nos vemos abandonados a muchos pensamientos sucios, para que cuando los veamos nos condenemos a nosotros mismos. Y estos pensamientos son para nosotros un velo que oculta el poco bien que hacemos. Porque cuando el hombre se acusa a sí mismo, no pierde su recompensa».

 

Un anciano decía: «Prefiero ser enseñado que enseñar». Y añadió: «No enseñes antes de tiempo; si no tendrás toda tu vida una inteligencia disminuida».

 

Preguntaron a un anciano: «¿Qué es la humildad?». Y respondió: «La humildad es algo muy grande, divino. El camino de la humildad es éste: entregarse a la penitencia corporal, reconocerse pecador y someterse a todos». Y un hermano preguntó: «¿Qué es someterse a todos?» Y contestó el anciano: «No fijarse en los pecados de los demás, sino considerar siempre los propios y rogar continuamente a Dios».

 

Un hermano preguntó a un anciano: «Dime una sola cosa para que la cumpla y viva». El anciano le respondió: «Si puedes sufrir el ser injuriado y soportarlo, esto es algo grande y que supera a todas las virtudes».

 

Decía un anciano: «El que lleva con paciencia los desprecios, las injurias y las injusticias, puede salvarse».

 

Un anciano dijo: «No tengas demasiada familiaridad con tu abad, ni vayas a verle con excesiva frecuencia, pues estas relaciones engendran confianza y empezarás a desear el primer puesto».

 

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Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes! Y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, ¡oh Madre de Dios!, mis humildes súplicas, antes bien, inclinad a ellas vuestros oídos y dignaos atenderlas favorablemente.

 

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Los cristianos de la Iglesia de la antigüedad en Grecia, Egipto, Antioquía, Efeso, Alejandría y Atenas acostumbraban llamar a la Santísima Virgen con el nombre de Auxiliadora, que en su idioma, el griego, se dice con la palabra "Boetéia", que significa "La que trae auxilios venidos del cielo".

 

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Baudoin de Ford (hacia 1190) monje cisterciense de la Iglesia católica
Homilía 6; PL 204, 451-453 

 

“¿Qué es esto? -Una doctrina nueva, llena de autoridad.” (Mc 1,27)


      “La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo.” (Hb 4,12)... Actúa en la creación del mundo, en la evolución del mundo y en la redención. ¿Qué hay de más eficaz y más fuerte? “Quién puede contar las hazañas del Señor, y proclamar todas sus alabanzas?” (Sal 105,2)    
       La eficacia de la Palabra se manifiesta en sus obras; también se manifiesta en la predicación. No retorna a Dios sin haber producido su efecto sino que aprovecha a todos a los que es enviada.(Is 55,11) Es “viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo” (Hb 4,12) cuando es recibido con fe y amor. ¿Qué hay de imposible para aquel que cree, qué hay de difícil al que ama? Cuando la Palabra de Dios resuena, traspasa el corazón del creyente, como una flecha aguda del guerrero. (cf Sal 119,4) Entra en el corazón como un dardo y se instala en lo profundo de su intimidad. Sí, esta Palabra es más tajante que una espada de doble filo porque es más incisiva que cualquier otra fuerza o poder, más sutil que todas las agudezas humanas, más eficaz que la penetración de toda la sabiduría humana.

 

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«El valor de las opiniones se ha de computar por el peso, no por el número de las almas. Los ignorantes, por ser muchos, no dejan de ser ignorantes».

 

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San Pedro Crisólogo, obispo de Rabean 380+450, doctor de la Iglesia Católica - Sermón 84. 
Vuestro amor, hermanos, será amado cuando cerca de la Resurrección del Señor, la impiedad no deje duda en la casa de nadie. Pero Tomás llevaba la incertidumbre no solamente de su corazón, sino la de todos los hombres. Y antes de predicar la resurrección a las naciones, busca, un buen obrero, sobre el que fundará un misterio que pide tanta fe. Y el Señor muestra a todos los Apóstoles esto que Tomás había pedido si tarde. Jesús viene y le enseña sus manos y su costado. En efecto, él que llega, cuando las puertas estaban cerradas, puede ser tomado por los discípulos por un espíritu si no había podido enseñarle que no era otro sino él, siendo las heridas el signo de su Pasión.
En seguida, viene Tomás y le dice: “Trae tu mano y métela en mi costado y no seas incrédulo sino creyente. Que estas heridas que tu abres dejen el nuevo color de la fe en todo el universo, ellas que ya han vertido el agua del bautismo y la sangre del rescate”. Tomás responde: “Señor mío y Dios mío”. Que los herejes vengan y lo entiendan y, como dice el Señor, que no sean más incrédulos sino creyentes. Tomás manifiesta y proclama que no es solamente un cuerpo humano, sino también que por la Pasión de su cuerpo de carne, Cristo es Dios y Señor. Es verdaderamente Dios quien sale vivo de la muerte y el que resucita de su herida.

 

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Alabemos con las poéticas palabras del teólogo san Gregorio Nacianceno, doctor de la Iglesia Católica, año 330+390:

 

« Gloria a Dios Padre y al Hijo,
Rey del universo.
Gloria al Espíritu,
digno de alabanza y santísimo.
La Trinidad es un solo Dios
que creó y llenó cada cosa:
el cielo de seres celestes
y la tierra de seres terrestres.
Llenó el mar, los ríos y las fuentes
de seres acuáticos,
vivificando cada cosa con su Espíritu,
para que cada criatura honre
a su sabio Creador,
causa única del vivir y del permanecer.
Que lo celebre siempre más que cualquier otra
la criatura racional
como gran Rey y Padre bueno ».

(9) Poemas dogmáticos, XXXI, Hymnus alias: PG 37, 510-511

 

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«Cuando digo a un joven: mira, allí hay una estrella nueva, una galaxia, una estrella de neutrones, a cien millones de años luz de lejanía. Y, sin embargo, los protones, los electrones, los neutrones, los mesones que hay allí son idénticos a los que están en este micrófono (...). La identidad excluye la probabilidad. Lo que es idéntico no es probable (...). Por tanto, hay una causa, fuera del espacio, fuera del tiempo, dueña del ser, que ha dado al ser, ser así. Y esto es Dios (...). «El ser, hablo científicamente, que ha dado a las cosas la causa de ser idénticas a mil millones de años-luz de distancia, existe. Y partículas idénticas en el universo tenemos 10 elevadas a la 85a potencia... ¿Queremos entonces acoger el canto de las galaxias? Si yo fuera Francisco de Asís proclamaría: ¡Oh galaxias de los cielos inmensos, alabad a mi Dios porque es omnipotente y bueno! ¡Oh átomos, protones, electrones! ¡Oh canto de los pájaros, rumor de las hojas, silbar del viento, cantad, a través de las manos del hombre y como plegaria, el himno que llega hasta Dios!» Por Enrico Medi  2005.

 

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El Sabbat, culminación de la obra de los "seis días". El texto sagrado dice que "Dios concluyó en el séptimo día la obra que había hecho" y que así "el cielo y la tierra fueron acabados"; Dios, en el séptimo día, "descansó", santificó y bendijo este día (Gn 2, 1-3). Estas palabras inspiradas son ricas en enseñanzas salvíficas:

346 En la creación Dios puso un fundamento y unas leyes que permanecen estables (cf Hb 4, 3-4), en los cuales el creyente podrá apoyarse con confianza, y que son para él el signo y garantía de la fidelidad inquebrantable de la Alianza de Dios (cf Jr 31, 35-37, 33, 19-26). Por su parte el hombre deberá permanecer fiel a este fundamento y respetar las leyes que el Creador ha inscrito en la creación.

347 La creación está hecha con miras al Sabbat y, por tanto, al culto y a la adoración de Dios. El culto está inscrito en el orden de la creación (cf Gn 1, 14). "Operi Dei nihil praeponatur" ("Nada se anteponga a la dedicación a Dios"), dice la regla de S. Benito, indicando así el recto orden de las preocupaciones humanas.

348 El Sabbat pertenece al corazón de la ley de Israel. Guardar los mandamientos es corresponder a la sabiduría y a la voluntad de Dios, expresadas en su obra de creación.

349 El octavo día. Pero para nosotros ha surgido un nuevo día: el día de la Resurrección de Cristo. El séptimo día acaba la primera creación. Y el octavo día comienza la nueva creación. Así, la obra de la creación culmina en una obra todavía más grande: la Redención. La primera creación encuentra su sentido y su cumbre en la nueva creación en Cristo, cuyo esplendor sobrepasa el de la primera (cf MR, vigilia pascual 24, oración después de la primera lectura).

 

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Creemos firmemente que Dios es el Señor del mundo y de la historia. Pero los caminos de su providencia nos son con frecuencia desconocidos. Sólo al final, cuando tenga fin nuestro conocimiento parcial, cuando veamos a Dios "cara a cara" (1 Co 13, 12), nos serán plenamente conocidos los caminos por los cuales, incluso a través de los dramas del mal y del pecado, Dios habrá conducido su creación hasta el reposo de ese Sabbat (cf Gn 2, 2) definitivo, en vista del cual creó el cielo y la tierra.

 

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La obra maestra de la Creación, el ser humano. Dios le presta una particular atención ya desde su primer momento de vida, cuando le “tejía en el seno materno”, como dice el salmista. Ya entonces, Dios se fija en él con amor para completar su designio en esta obra prodigiosa que es el hombre. De cada uno conoce todo, su pasado y su futuro, sin descuidar nada ni a nadie. Por eso, como decía san Gregorio Magno, por pequeños e informes que sean, no se apartan del amor a Dios y al prójimo según sus posibilidades, contribuyendo a su modo a la edificación de la Iglesia. Este es, pues, un mensaje de esperanza, que se dirige también a los que aún son débiles en la vida espiritual. S. S. Benedicto P.P. XVI – MMV.XII.XXVIII

 

El creyente es animado a ver la gloria de Dios en el mundo creado, una gloria que eleva una naturaleza que ha sido redimida. Además, el cristianismo, tanto en la teología oriental como occidental, anima a la humanidad a encontrar el amor y la bondad de Dios en el orden creado.

Esta visión, no obstante, no lleva a una suerte de optimismo fácil sobre la naturaleza y la economía de la vida y la muerte. El cristiano contemplaría el mundo con ojos imbuidos de amor. Esta visión va más allá de la elaborada máquina de los deístas o de la visión mecanicista de la modernidad. Un cristiano ve el mundo en su belleza y terror, y en su primera y última verdad: no sólo naturaleza, sino creación.

En cuanto al mal y al sufrimiento, que también producen las catástrofes como los sucesos infaustos de la naturaleza, el pensamiento cristiano da otra dimensión a estos acontecimientos. Dios puede hacerlos ocasiones para cumplir sus fines buenos, aunque no sean en sí bienes morales. Además, el Evangelio enseña que Dios no puede ser derrotado y que la victoria sobre el mal y la muerte ya ha sido ganada. Pero es una victoria que no ha alcanzado su cumplimiento, debemos esperar hasta la venida final de Dios.

Para los cristianos que realmente tienen fe en esta promesa, la realidad de la muerte y el sufrimiento no debería presentarse como un obstáculo insuperable. Es, de hecho, mucho más que una piedra de tropiezo para un optimismo superficial o un fatalismo pagano. Los creyentes cristianos, por el contrario, abrazan la esperanza en la victoria final de Dios.

 

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A ti, Padre omnipotente,
origen del cosmos y del hombre,
por Cristo, el que vive,
Señor del tiempo y de la historia,
en el Espíritu que santifica el universo,
alabanza, honor y gloria
ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

 

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El respeto de la integridad de la creación

Catecismo de la Iglesia Católica

 

2415 El séptimo mandamiento exige el respeto de la integridad de la creación. Los animales, como las plantas y los seres inanimados, están naturalmente destinados al bien común de la humanidad pasada, presente y futura (cf Gn 1, 28-31). El uso de los recursos minerales, vegetales y animales del universo no puede ser separado del respeto a las exigencias morales. El dominio concedido por el Creador al hombre sobre los seres inanimados y los seres vivos no es absoluto; está regulado por el cuidado de la calidad de la vida del prójimo incluyendo la de las generaciones venideras; exige un respeto religioso de la integridad de la creación (cf CA 37-38).

2416 Los animales son criaturas de Dios, que los rodea de su solicitud providencial (cf Mt 6, 16). Por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria (cf Dn 3, 57-58). También los hombres les deben aprecio. Recuérdese con qué delicadeza trataban a los animales san Francisco de Asís o san Felipe Neri.

2417 Dios confió los animales a la administración del que fue creado por él a su imagen (cf Gn 2, 19-20; 9, 1-4). Por tanto, es legítimo servirse de los animales para el alimento y la confección de vestidos. Se los puede domesticar para que ayuden al hombre en sus trabajos y en sus ocios. Los experimentos médicos y científicos en animales, si se mantienen en límites razonables, son prácticas moralmente aceptables, pues contribuyen a cuidar o salvar vidas humanas.

2418 Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Es también indigno invertir en ellos sumas que deberían remediar más bien la miseria de los hombres. Se puede amar a los animales; pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a los seres humanos.

 

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Consecuencias ambientales:

21. Las desigualdades en la distribución de la propiedad de las tierras desencadenan un proceso de degradación del medio ambiente difícilmente reversible,(15) a lo que se añade el deterioro del suelo, la disminución de su fertilidad, el riesgo de inundaciones, la disminución de la capa freática, el aterramiento de los ríos y de los lagos y otros problemas ecológicos.

A menudo se fomenta, con facilidades fiscales y de crédito, la deforestación de amplios territorios para dejar sitio a la cría extensiva del ganado, a las actividades mineras o el manufacturado de las maderas, pero sin prever planes de rehabilitación del medio ambiente y si están previstos no se aplican.

La pobreza también está vinculada al deterioro medio ambiental en un círculo vicioso cuando los pequeños agricultores, expropiados del latifundio, y los pobres sin tierra, en busca de nuevas tierras, se ven obligados a ocupar las tierras estructuralmente frágiles, como por ejemplo los terrenos pendientes y a erosionar el patrimonio forestal para poder cultivar.

 

 

 

 

 

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VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.

 

‘LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA’. Autor Vittorio MESSORI – Editorial “PLANETA-TESTIMONIO” 10ª EDICIÓN – Óptimo libro para defenderse del cúmulo de opiniones arbitrarias, deformaciones sustanciales y auténticas mentiras que gravitan sobre todo en lo que concierne a la Iglesia.

In Obsequio Jesu Christi.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).