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La Santa Sede no reconoce a ninguna Orden del Temple (Templarios) - CIUDAD DEL VATICANO, martes, 23 mayo 2006).- La Santa Sede ha aclarado que es falsa una supuesta carta del cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado, en la que se reconocería una Orden del Temple de la que formarían parte nuevos Templarios.

 

 

El falso documento ha circulado en los últimos meses en Alemania y asegura el reconocimiento vaticano de esta nueva orden de caballeros que en alemán lleva el nombre de «Templerorden». Por este motivo, la Santa Sede ha recibido numerosas consultas.

La respuesta ha llegado con nota publicada el 21 de mayo por «L´Osservatore Romano» en la edición diaria italiana en la que se afirma que «esta carta es falsa».

«Como es sabido, el antiguo Orden del Temple (Templarios) fue suprimido por el pontífice Clemente V (1305-1314) y nunca fue restaurado por ningún otro sucesor suyo», explica la Santa Sede.

Por lo que se refiere a las órdenes de caballería, la nota vaticana confirma que «la Santa Sede, además de las propias órdenes ecuestres, reconoce y tutela sólo a la Soberana Orden Militar de Malta --la Soberana Orden Militar Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta-- y la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén». ZS06052302- zenit

 

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La bofetada de Anagni tuvo lugar el 7 de septiembre de 1303·

Bonifacio VIII falleció un mes después, en octubre de 1303

Fue Clemente V quien tuvo de enfrentar a Felipe el Hermoso en el asunto de los templarios.

 

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Revelaciones del Archivo Secreto Vaticano: Los templarios no incurrieron en herejía

Si bien se habían corrompido, el proceso fue manipulado por el rey de Francia

 

CASTEL GANDOLFO, viernes 22 de agosto de 2008 - Los documentos originales del proceso contra los templarios, encontrados en el Archivo Secreto Vaticano, demuestran que fueron infundadas las acusaciones de herejía, aunque constatan que vivieron un proceso de degradación, ha revelado "L´Osservatore Romano".

El diario dela Santa Sedeha publicado el 21 de agosto un artículo de Barbara Frale, investigadora dela Biblioteca Vaticanay autora de varios libros sobre el argumento, en el que arroja luz sobre la orden militar más poderosa dela Edad Media.

En su origen, los templarios eran un grupo de voluntarios que vivían en el Santo Sepulcro, en Jerusalén, ofreciendo sus capacidades como guerreros para defender a los peregrinos que viajaban a Tierra Santa.

Gracias a la mediación de san Bernardo de Claraval, el Papa Honorio II aprobó la fundación de la Orden templaria en el Concilio de Troyes de 1129.

"En cincuenta años, el Templo se convirtió en una especie de rica multinacional al servicio de la cruzada", explica la autora.

Presentando la falsa acusación de herejía, el rey de Francia, Felipe el Hermoso, al borde de la bancarrota, buscó apropiarse de los bienes de la orden.

Para lograr su objetivo, el rey de Francia, en 1307, se apoyó en la Inquisición de Francia.

"La acusación era herejía", según la orden de detención emitida por el rey . "Los templarios practicaban en secreto ritos paganos y habían abandonado la fe cristiana".

Según la investigadora, "gracias a afortunados descubrimientos de las actas conservadas en el Archivo Secreto Vaticano hoy sabemos que la disciplina primitiva del Templo y su espíritu auténtico se habían corrompido con el paso del tiempo, cayendo en la decadencia y dejando abierta la difusión de las malas costumbres".

"Pero de ningún modo se habían convertido en herejes y el proceso fue en definitiva un medio para apropiarse de su patrimonio", afirma la autora del artículo.

De hecho, la detención por parte de Felipe el Hermoso "era un acto totalmente ilegal, pues sólo el Papa tenía facultad para investigar sobre una orden religiosa de la Iglesia de Roma, como era precisamente el Templo", indica.

El Papa Clemente V (Bertrand de Got, 1305-1314) fue sometido al chantaje del rey quien le amenazó con abrir un cisma en caso de que no suprimiera la orden.

"El pontífice suprimió la orden sin pronunciar una sentencia", aclara el diario vaticano, "y en el Concilio de Vienne de 1312 pidió que se declarara en las actas que el proceso no había aportado pruebas contrarias de herejía contra ellos".

"Sobre la historia de los templarios todavía hay verdaderamente mucho que investigar. Y el estudio de la espiritualidad de esta antigua orden religiosa dará a la cultura contemporánea otros nuevos motivos de discusión", anuncia la investigadora. 2008.VIII.XXII.

 

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... de estudios históricos donde nada hay para esconder…

 

Presentada la edición inédita y exclusiva «Processus Contra Templarios»

Preparada por el Archivo Pontificio

CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 26 octubre 2007 - Desde la tarde del jueves, momento de su presentación en el Vaticano, ya es pública la edición inédita y exclusiva de las actas que integran el antiguo proceso a los Templarios.

El volumen «Processus Contra Templarios», presentado a la prensa, ha estado a cargo de los oficiales del archivo pontificio y contiene la reproducción fiel de los pergaminos originales conservados en el Archivo Secreto Vaticano.

La obra –de una tirada limitada a 799 ejemplares, cuyo precio unitario es de 5.900 euros--, distribuida por la Sociedad «Scrinium» (www.scrinium.org), se enmarca en la colección «Exemplaria Praetiosa» que recoge los facsímiles de documentos antiguos.

La publicación ha suscitado un interés mundial sobre todo porque la historia de los Caballeros Templarios, originados en el año 1119 para proteger a los peregrinos y Tierra Santa, ha estado frecuentemente en el centro de leyendas.

El valor principal de la publicación reside en la perfecta reproducción de los documentos originales del citado proceso y en los textos críticos que acompañan el volumen; explican cómo y por qué el Pontífice Clemente V absolvió a los Templarios de la acusación de herejía y suspendió la Orden sin disolverla, reintegrando a los altos dignatarios Templarios y a la Orden misma en la comunión de la Iglesia.

El pontífice Clemente V (1305-1314), aún absolviendo a los Templarios, suspendió su Orden, con sentencia no definitiva para impedir un cisma con Francia.

Lo explicó en la presentación la profesora Barbara Frale, funcionaria del Archivo Vaticano y autora de varios libros sobre los Templarios.

Según las investigaciones de la historiadora, la Orden del Temple «adolecía de graves males, aunque no se trataran de herejía», y los documentos publicados «muestran la que fue la verdadera actitud de Clemente V respecto a la acusación hecha a los Templarios».

El entonces Papa --apuntó-- dirigió esta investigación personalmente, en todas sus etapas, hasta que fue bloqueado por el rey de Francia, quien ya había obtenido la admisión de culpabilidad, bajo extorsión, del Gran Maestre del Temple, fray Jacques de Molay.

Clemente V revisó una por una las investigaciones realizadas, atribuyendo especial valor probatorio a la que él mismo presidió en Poitiers, en el verano de 1308, cuya legalidad vigiló personalmente.

«Clemente V era un gran jurista –recordó Frale--, un hombre astuto, una personalidad completamente diversa de la que durante tanto tiempo ha sido descrita» y que, a pesar de encontrarse en una situación de inferioridad absoluta, en medio de los equilibrios de fuerzas en juego en el momento, «logró realizar la investigación de los Templarios, justo porque era la única persona en el mundo capaz de dar su juicio sobre esta Orden».

La absolución del gran maestre de los templarios llegó tras la confesión de una serie de culpas y después de que la Orden hizo un acto de sumisión a la Iglesia, pidiendo el perdón del Papa.

«Y todo esto –añadió Frale-- se encuentra en el pergamino redactado tras la investigación de los interrogatorios, en el castillo real de Chinon», en el que Felipe IV de Francia (Felipe el Hermoso) había recluido ilícitamente al último gran maestre del Temple y a algunos altos dignatarios de la Orden.

Para financiar una costosísima guerra contra Inglaterra, Felipe IV pensó en apropiarse de los bienes de los Templarios, y por ello había puesto en marcha una estrategia de descrédito acusándoles de herejía.

El acta de Chinon, que declara a los Templarios no disueltos sino absueltos, suscitó la reacción de la monarquía francesa, tanto que obligó a Clemente V a la ambigua componenda sancionada en 1312, durante el Concilio de Vienne, con la bula «Vox in Excelso», en la que declaraba que el proceso no había comprobado la acusación de herejía sino sólo la indignidad y los malos hábitos difundidos entre muchos miembros de la Orden.

Por tanto, dio su asentimiento a que fuera suspendida con sentencia no definitiva, motivada por la necesidad de evitar un grave peligro para la Iglesia.

Al abrir la rueda de prensa del jueves, monseñor Sergio Pagano, prefecto del Archivo Secreto Vaticano, explicó que el pergamino de Chinon, que contiene la absolución de los Templarios de la acusación de herejía, estaba ya registrado en el inventario de 1912.

Monseñor Pagano precisó que en la publicación de «Processus Contra Templarios» «no hay ni podría haber ninguna voluntad rehabilitadora de los Templarios», e incluso el hecho de que fueran «procesados en los inicios de 1307, y de que esta presentación caiga en 2007, es completamente fortuito», pues el objetivo de ésta «se detiene en los estudios históricos». 2007-10-26

 

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El Papa Clemente V quiso salvar

de la hoguera a los Templarios

 

EFE

Clemente V absolvió de herejía a los Templarios, que habían sido denunciados por la Inquisición francesa a instancias de Felipe IV, quien estaba celoso de su poder económico. Los absolvió, como demuestra el documento hallado en el Vaticano por unos historiadores, aunque permitió su disolución y la ejecución de sus dirigentes y seguidores.

 

CIUDAD DEL VATICANO. La sentencia de absolución, de cuya existencia se sospechaba, ha sido finalmente localizada por la medievalista italiana Bárbara Frale y es reproducida en exclusiva en el último número de la publicación de estudios históricos y arqueológicos «Hera».

El documento, que se creía perdido cuando los Archivos Vaticanos fueron llevados a París en época de Napoleón, es un pergamino de más de un metro de longitud en el que se recoge el interrogatorio al que sometieron los enviados papales al Gran Maestre Jacques de Molay y a otros jefes de la Orden recluidos en la cárcel de Chinon (Francia).

En el texto, De Molay se defiende de acusaciones de herejía, sodomía y bestialismo hechas por la Inquisición francesa y que los miembros de la orden habrían confesado bajo tortura. Apoyado en la presunta existencia de estos delitos, el monarca francés había ordenado en 1307 la detención de todos los responsables del Temple, sin el conocimiento de la Santa Sede.

 

Prueba irrefutable

 

Según el pergamino recuperado, el Papa concedió la completa absolución a los Templarios, que admitían algunos «excesos» y prometían restablecer la disciplina entre sus filas. Según subrayó el director de «Hera», Adriano Forgione, se trata de una «prueba irrefutable de la inocencia de los Templarios» y de la postura oficial de la Santa Sede, partidaria del perdón y de reintegrar la Orden al seno de la Iglesia. Sin embargo la Santa Sede sucumbió a las presiones del poderoso monarca francés, que había amenazado con un cisma y con deslegitimar a Clemente V, por lo que el documento permaneció oculto hasta ahora, añadió Forgione.

El hallazgo de la profesora Frale, que trabaja en la Escuela Vaticana de Paleografía y que será recogido en un libro de próxima publicación, aclara cómo el Papa optó por acceder a la desaparición de la Orden del Temple como un «mal menor», en uno de los periodos históricos más difíciles para la Iglesia católica. A pesar del intento mediador de los enviados eclesiásticos, De Molay y un gran número de sus seguidores fueron enviados a la hoguera acusados de sacrilegio y de prácticas satánicas. La Orden fue finalmente suprimida en 1312 y sus propiedades asignadas a sus rivales, los Caballeros Hospitalarios, aunque la mayor parte de aquéllas se las apropiaron Felipe IV y Eduardo II de Inglaterra.

Los Templarios, una institución religiosa de corte militar, había surgido a comienzos del siglo XII para escoltar y proteger a los peregrinos que iban a Tierra Santa y llegó a adquirir un gran poder. La Orden debe su denominación al hecho de que la primera sede que ocuparon en Jerusalén se encontraba adyacente a un edificio conocido en la época como el Templo de Salomón.

Sus fundadores fueron, en 1119, dos caballeros franceses, Hughes de Payns y Godofredo de Saint Omer. Aunque su objetivo original fue el de proteger a los cristianos que acudían a tierras de Palestina tras la primera Cruzada, la Orden adquirió un gran poder económico y llegó a convertirse en una importante instituto de crédito gracias a su considerable fortuna.

Fue la envidia causada por esta misma riqueza la que precipitó el fin de la Orden, en medio de las intrigas de la nobleza y los monarcas europeos. El documento ahora descubierto, celosamente guardado en los Archivos Vaticanos, arroja una nueva luz sobre la responsabilidad de la Iglesia y del Papa Clemente V en el polémico proceso inquisitorial que condujo a la hoguera a los Templarios. ABC. España -  XXVII. III. MMII

 

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Los Caballeros Templarios y el Priorato de Sión

Las historias que nos cuenta Brown sobre los Caballeros Templarios y el Priorato de Sión se basan en el material -no es necesario repetirlo- de El enigma sagrado y La reve­lación de los Templarios. De hecho, la mayor parte de lo que dice carece de fundamento.

En primer lugar, es preciso saber que, en contra de las afirmaciones de Brown al comienzo de su libro, el Priorato de Sión no era la organización que él describe. Los docu­mentos que cita, junto con la famosa lista de grandes maes­tres, que incluye a Víctor Hugo y, por supuesto, a Leo­nardo, son unas supercherías introducidas en la Biblioteca Nacional Francesa, posiblemente, a finales de 1950.

Esta es la historia en breves trazos:

Existen pruebas evidentes de que el Priorato de Sión surgió en Francia a finales del siglo XIX. Se trataba de una organización derechista dedicada a luchar contra el go­bierno establecido.

Este nombre aparece de nuevo antes de la Segunda Guerra Mundial gracias a los esfuerzos de un hombre lla­mado Pierre Plantard. Plantard era un «antisemita» que luchaba por «purificar y renovar» Francia. A mediados de 1950, Plantard comenzó a proclamar que era el heredero del trono francés por la línea merovingia. Creó una aso­ciación llamada el Priorato de Sión, distribuyó por las bi­bliotecas y por los archivos franceses ciertos documentos falsos que acreditaban su antigüedad y propagó el mito de la «descendencia real de Jesús».

Y como concluye Laura Millar su artículo de The New York TImes, del 22 de febrero del 2004:

«Por último, la veracidad de la historia del Priorato de Sión se reduce a un alijo de recortes y documentos sin fir­ma que, hasta los autores de Holy Blood, Holy Grial (El enigma sagrado) insinúan que fueron introducidos en la Biblioteca Nacional por un hombre llamado Pierre Plan­tard. A comienzos de 1970, uno de los colaboradores de Plantard confesó haberle ayudado a fabricar el material, incluidos los árboles genealógicos que acreditaba a Plan­tard como un descendiente de los merovingios (y, posible­mente, de Jesucristo), además de una larga lista de «gran­des maestres» del anterior Priorato. Este claramente absurdo catálogo de célebres estrellas de la intelectuali­dad como Boticelli, Isaac Newton, Jean Cocteau y, natu­ralmente, Leonardo, es la misma lista que Brown prego­na, junto con el supuesto pedigrí del Patronato, en la presentación de El Código Da Vinci bajo el encabezado de «Los hechos». Por cierto, se demostró que Plantard era un empedernido granuja fichado por fraude y afiliación a grupos de ultra-derecha y de lucha antisemita. El auténti­co Priorato de Sión era un grupo reducido e inofensivo de amigos con idénticas ideas creado en 1956.

«El fraude de Plantard fue desmantelado por una serie de libros franceses (todavía sin traducir) y un documental de la BBC de 1996, pero, curiosamente, esa serie de sor­prendentes revelaciones no han resultado ser tan popula­res corno las fantasías de Holy Blood, Holy Grial (El enig­ma sagrado) y, en este caso, como El Código Da Vinci».

En El Código Da Vinci, la iglesia de Saint-Sulpice (edificada de 1646 a 1789) era el lugar en el que el Priorato de Sión ocultaba un secreto re­lacionado con el Grial. La mítica historia del ine­xistente Priorato saca a la luz esta relación que, en realidad, no existió. La «Línea Rosa» y el obelisco carecen de significado esotérico. La verdad es que un número sorprendente de templos europeos eran también observatorios astronómicos. Había un pe­queño orificio en el techo o en un muro, y el movi­miento del sol trazaba una línea sobre el suelo. Cuando el sol incidía en un punto determinado, el obelisco en este caso, había llegado el solsticio de in­vierno o de primavera.

Hablando claro: nunca ha existido un Priorato de Sión como un grupo dos veces milenario dedicado a proteger el Grial.

Sin embargo. sí existieron los Templarios. fundados en Tierra Santa después de la conquista de Jerusalén en el siglo XI. Los Caballeros, llamados también Caballeros Pobres de Cristo y del Templo de Salomón, eran una or­den monástica de caballeros. Eran «monjes» en el sen­tido de que hacían votos -especialmente, el de proteger los Santos Lugares y el recorrido de los peregrinos- y vivían la obediencia a una regla que marcaba sus obli­gaciones religiosas (Misa y oración diarias, dirigidas por sacerdotes de la Orden) y las exigencias de su com­portamiento:

«Precisamente, algunas ordenanzas parecían tener el objeto de limitar los excesos del ideal caballeresco. Tenían que ser personas humildes, de recursos limitados... No podían participar en torneos ni en cacerías» (The Waniors of the Lord, de Michael Walsh).

El poder de los Caballeros Templarios se acrecentó a lo largo de los siglos XIII y XIV, así como el de otras Órde­nes militares, incluida su principal rival, los Hospitala­rios. Amasaron grandes riquezas y actuaron como casa de banca en París y en Londres.

¿Tuvieron los Templarios alguna relación con la leyen­da del Grial? No hasta el siglo XIX, según parece, cuando aumentó el interés por las sociedades secretas, especial­mente, por la masonería. En 1818, el alemán Joseph von Hammer-Purgstall publicó un libro, Mystery of Baphomet Revealed, en el que esboza una supuesta historia de Caba­lleros Templarios a los que describe como devotos de Ma­homa y guardianes del Santo Grial. En esta versión no se trata del cáliz de la Última Cena, sino de una especie de conocimiento gnóstico, y en particular, «de una rama es­pecial de gnósticos a los que maldijo Cristo». Es patente que las modernas especulaciones sobre los Templarios hunden sus raíces en este tipo de escritos.

Volvamos a la auténtica historia. Ciertamente, la Or­den fue disuelta, pero Brown no da los detalles exactos.

En primer lugar, centra sus críticas en el Papa Cle­mente V, pero las pruebas demuestran claramente que fue el rey francés Felipe IV quien decidió suprimir a los Tem­plarios a causa de su propia quiebra frente a las grandes riquezas de las que eran dueños. El 13 de octubre de 1307 dio el primer paso mandando arrestar a todos los Templa­rios de Francia, no de Europa como dice Brown, aunque es correcta la subsiguiente asociación de esta fecha, vier­nes 13, con la mala suerte.

La actuación de Felipe indignó al Papa, pues los Caba­lleros Templarios estaban bajo su protección, pero en no­viembre, cediendo a las presiones, accedió a la campaña en todo el continente.

¿Inventaron y propagaron los Caballeros Templarios la arquitectura gótica como un medio de transmitir la importancia de la «divinidad femenina»? No exis­ten datos que impliquen a los Caballeros Templarios en la arquitectura, excepto para la construcción de sus propias iglesias. El estilo gótico se desarrolló y perfeccionó, en primer lugar, en Francia desde el 1100 hasta el 1500, como una investigación del mo­do de construir los muros de las iglesias más altos y más resistentes, además de conseguir dejar pasar la mayor cantidad posible de luz. Las construcciones góticas están cargadas de simbolismo, pero no hay nociones de una imitación explícita y deliberada de la anatomía femenina.

Cuando trata de los Templarios, Brown suele referirse al «Vaticano» como origen de las decisiones papales. Una vez más se equivoca de un modo que trasluce su descono­cimiento fundamental de este período. Durante aquellos años, el Papa Clemente V no vivía en el Vaticano, ni si­quiera en Italia. Vivía en Avignon, Francia, como un vir­tual prisionero del rey Felipe IV, sometido a tremendas presiones por parte del monarca.

Los Templarios fueron definitivamente disueltos en 1312 por el Concilio de Viena que, aunque dudaba en hacerlo, tuvo que entrar en acción tras la aparición de Felipe IV ante las puertas de la ciudad. Según indica el escritor Michael Walsh, «la condena fue solamente pro­visional y no se aceptó la culpabilidad de los Templa­rios».

Irónicamente, las propiedades de los Templarios pasa­ron a manos de la otra importante Orden militar, los Hos­pitalarios. La brutal acción no llegó a favorecer al rey Fe­lipe, que murió, como Clemente V, al año siguiente.

Así, en lo que se refiere a los Templarios, Brown exa­gera la antipatía de Clemente V hacia ese grupo, y se equi­voca al no hacer recaer la vergüenza sobre la persona ade­cuada: el rey Felipe de Francia.

Por último, Brown comete un error aún más impor­tante: afirma que el diseño circular de la iglesia del Tem­ple en Londres es un diseño pagano, pues los Templarios decidieron «ignorar» la construcción tradicional de la Iglesia y, en cambio, honrar al sol.

Eso es absolutamente imposible, teniendo en cuenta que los Caballeros Templarios eran, con la mayor eviden­cia, un grupo católico cuyos miembros hacían voto de de­fender la fe católica. Además, comete otro error, porque la forma circular de las iglesias del Temple imitaba, lógica­mente, la de una iglesia de gran importancia para los Ca­balleros Templarios: la iglesia del Santo Sepulcro, cons­truida en el lugar donde tradicionalmente se sitúa el sepulcro de Jesús, en Jerusalén. Y que, por cierto es redonda.

Conviene añadir que «el Vaticano» no fue la primera residencia papal durante aquella época, aunque Cle­mente V estuvo en ella. Desde el siglo IV hasta el XIV lo fue Letrán, que resultó destruida por el fuego en 1308, justo antes de la cautividad en Aviñón. En 1337, tras su regreso a Roma, el papado fijó su resi­dencia en el Vaticano.

MMVI. conoze.com

 

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Sin sentencia

 

Por GONZALO MARTÍNEZ DÍEZ S. J. Autor de «Los templarios en los Reinos de España» (Planeta)

Se anuncia la localización de un largo pergamino conteniendo las actas de los interrogatorios planteados a los templarios apresados en Francia durante el procedimiento o instrucción incoada por mandato del Papa Clemente V contra los templarios ante la Comisión Pontificia. El 13 de octubre de 1307, al romper el alba en una gran operación policiaca, el Rey de Francia, por su cuenta propia y sin autorización del Papa, había apresado en Francia a todos los templarios. Inmediatamente fueron interrogados bajo tormento por los agentes del Rey y los inquisidores para arrancarles así confesiones de culpabilidad.

Ante estos hechos el Papa Clemente V, que no estaba convencido de la verdad de las acusaciones lanzadas contra los Templarios, intentó arrebatar a los acusados de las manos del Rey, designando primero a dos cardenales y luego una Comisión Pontificia y reclamando su entrega a la justicia eclesiástica. El Rey se resistió a esta exigencia papal, y sólo accedió a presentar ante esa Comisión a los prisioneros para que fueran interrogados. A pesar de las presiones y amenazas de los esbirros franceses, la práctica totalidad de los templarios niega ante los delegados del Papa todos los cargos y proclaman su inocencia, afirmando que sus anteriores declaraciones en que algunos se habían reconocido culpables, habían sido arrancadas en medio de la tortura. El contenido del pergamino que ha sido descubierto viene a confirmar documentalmente lo que hoy ya afirman todos los investigadores y estudiosos de la historia de los templarios: su inocencia y la falsedad de todas las acusaciones urdidas en Francia para apoderarse de sus bienes. El Papa nunca llegó a condenar a los templarios; simplemente por vía administrativa, y para evitar mayores males, decidió suprimir la Orden, sin emitir sentencia de culpabilidad.

Las piezas originales de este proceso pontificio de Francia como los celebrados en otros países -en España los Templarios por orden del Papa fueron juzgados en Salamanca, Orense y Tarragona- fueron enviadas a Roma y guardadas en el Archivo Vaticano. Cuando Napoleón se apoderó de Roma, trasladó a París una parte de ese archivo, que fue devuelto tras la derrota del general francés. En el camino de ida y vuelta se extraviaron o perdieron algunas de esas piezas, una de las cuales es la recientemente descubierta. XXVII. III. MMII

 

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STORIA
Vicino a Siena esiste una «spada nella roccia» coeva a quella di re Artù. San Galgano ha «copiato» il ciclo bretone, si dice. E se fosse successo il contrario?
Uno studio lo afferma

Parsifal in Toscana

Di Roberto Beretta

Ve l´immaginate la Tavola rotonda imbandita coi fagioli all´uccelletto e la finocchiona, Camelot pronunciata con l´aspirata (´amelot...) e l´antro del Mago Merlino sulle pendici del Monte Amiata? Succederebbe, se Parsifal fosse toscano: come sostiene Mario Moiraghi nel suo nuovo libro su «L´enigma di San Galgano», che oggi viene presentato durante la manifestazione «Medioevo nel Parco» al Parco Nord di Milano (ore 18).
San Galgano è l´ex cavaliere medievale divenuto eremita al quale è consacrata un´abbazia sul Montesiepi, nei pressi di Siena, chiesa tuttora prediletta dai turisti perché completamente senza tetto e perciò suggestiva tra cielo e campagna nudi di Toscana. Lì accanto c´è poi la spada nella roccia: un´elsa di ferro antico che sporge da un masso, proprio come quella che - secondo i romanzi dell´età di mezzo e il cartone animato di Walt Disney - il prode e allora sconosciuto Artù riuscì a sguainare, palesando la sua attitudine al regno.
Finora si era spesso disquisito sul misterioso Galgano, di volta in volta difendendo la sua esistenza storica oppure sfumandola nelle brume del mito. Chi era il monaco-cavaliere? È autentica la spada, che sarebbe stata infissa dall´eroe nella roccia all´atto di abbandonare le battaglie per divenire eremita? Una cosa almeno sembrava accertata, dopo «otto secoli di lavoro degli eruditi, degli accademici e dei ricercatori»: Galgano «copia» alcuni elementi del ciclo bretone, quello della ricerca del Graal e di Artù. E se invece fosse successo il contrario? Se Lancillotto e compagni fossero migrati dall´Italia verso il Nord, e non viceversa? Se - insomma - l´archetipo della Tavola Rotonda fosse toscano e non bretone?
È quanto sostiene l´autore del nuovo studio, a volte con la commovente sicurezza dei dilettanti storici (Moiraghi infatti è ingegnere e dirige riviste scientifiche, anche se ha già pubblicato altri lavori d´argomento medievale). Tra l´altro, le date depongono a suo favore: il processo di canonizzazione di Galgan o, infatti, era già concluso nel 1185, ovvero 5 anni prima del «Perceval» di Chrétien de Troyes e ben 25 avanti il «Parzifal» scritto da Wolfram von Eschenbach. Lo stesso nome del santo senese (che appare attestato in Toscana ben prima che in Bretagna) è praticamente identico a quello di uno dei protagonisti della Tavola Rotonda, il cavaliere Galvano.
Né le analogie si fermano qui. Secondo i documenti storici, infatti, gli avversari di Galgano non riescono a togliere dal terreno la spada che egli aveva piantato a mo´ di croce: tema specularmente inverso a quello della saga di Re Artù. Singolari poi le somiglianze tra le vicende biografiche del santo toscano e quelle di Parsifal: ambedue sono figli di vedove, che si oppongono ai loro ideali di cavalierato errante; ambedue cercano un Graal (quello di Galgano è un testo misterioso); tutt´e due sono accolti da un gruppo di loro pari, e così via.
Dulcis in fundo: la Tavola Rotonda potrebbe fare il paio con la Rotonda di Montesiepi, ovvero la cappellina dove è conservata la spada nella roccia. Ma il ciclo toscano mostra anche alcune differenze da quello bretone, tre principalmente: l´assenza di re Artù, la mancanza di violenza, una diversa ambientazione. Qual è dunque l´ipotesi finale di Moiraghi, che usa molte pagine e complesse giustapposizioni per smontare la derivazione «celtica» del ciclo bretone e per accreditare invece la sua origine orientale? A farla breve, secondo l´autore i poemi del Graal dipenderebbero da una riscrittura persiana della vicenda dei Re Magi, giunta intorno al XII secolo in Europa, qui contaminata con la figura di san Galgano (rinominato all´orientale Parsifal) e infine elaborata da Chrétien de Troyes alla corte di Aquitania con la finalità politica di affermare la preminenza francese su quella «latina»...
Il tutto condito da legami con templari e cistercensi, incroci fra la repubblica marinara di Pisa e la campagna di Siena, i quali - a dir la verità - al lettore lasciano l´impre ssione che si sia voluto giustamente contrastare «il continuo inarrestabile profluvio di libri, saggi, libelli, rivelazioni» sul Graal (tanto più esoterici e astrusi quanto più presentati come «definitivi» e chiarificatori) per costruire però un´altra ipotesi, non meno irta di problemi e d´incertezze. L´idea di rivalutare l´italico san Galgano come «fonte» del ciclo bretone resta insomma suggestiva; ma l´enigma della spada del Montesiepi non sembra ancora aver trovato il suo Artù.
L´enigma di San Galgano
La spada nella roccia
tra storia e mito
Àncora. Pagine 224. Euro 14,50. -
2003-06-14 L’AVVENIRE. IT

 

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LOS TEMPLARIOS – Y CRUZADOS

"Non nobis Domine, non nobis

sed nomini tuo da gloriam"

(No para nosotros Señor, no para nosotros,

sino para gloria de tu nombre)

Ante la feroz intolerancia musulmana…*

 

"Un Caballero de Cristo es un cruzado en todo momento, al hallarse entregado a una doble pelea: frente a las tentaciones de la carne y la sangre, a la vez que frente a las fuerzas espirituales del cielo. Avanza sin temor, no descuidando lo que pueda suceder a su derecha o a su izquierda, con el pecho cubierto por la cota de malla y el alma bien equipada con la fe. Al contar con estas dos protecciones, no teme a hombres ni a demonio alguno."

 

La orden de los templarios fue fundada en Jerusalén en 1119 por Hugo de payns y otros ocho caballeros franceses más, con el nombre de Pobres Caballeros de Cristo. Su misión era proteger a los muchos peregrinos que acudían a los Santos Lugares. Más tarde, el rey de Jerusalén, Balduino II, los instaló en un palacio cercano al antiguo templo de Salomón, por lo que cambiaron su nombre por el de Caballeros del Temple.

 

La decadencia del temple no se inició en 1307, con la detención y proceso de sus miembros, sino que ya mucho tiempo antes la Orden atravesaba una degradación  religiosa y acumulaba una riqueza institucionalizada por la conversión de los Templarios en el primer sistema multinacional bancario de su tiempo, en parte relacionado con esa riqueza, tanto en la política del reino de Jerusalén como en Occidente. Ni la decadencia religiosa, ni la riqueza ni el poder figuraban en las sucesivas reglas de la Orden del Temple.

 

De más de 100 templarios que hay en España y que beben de ideales cristianos de la época medieval, más de 50 residen en Galicia. Los templarios realizan obras de misericordia y beneficencia, una de las claves para poder formar parte de la congregación. En la actualidad la orden está dirigida por el Gran Maestre, con tratamiento de Excelencia. Este cargo está en manos de don Fernando Pintos de Fontes. Es el representante universal de los caballeros, el 51º Príncipe Regente. Y es portugués. En la orden existen múltiples cargos, a los que los caballeros y damas pueden llegar en función de sus méritos.

2004-08-02 – Galicia, España

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Como hacia el año 1000, cuando Almanzor con sus hordas mahometanas, destruye Santiago, Oviedo y Barcelona en España.

 

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Hacia el año 1000 numerosos peregrinos se dirigieron a ciudades santas como Santiago de Compostela y Jerusalén.

 

En el año 1090 los turcos musulmanes conquistaron Santiago de Compostela. Para evitar que los lugares santos permanecieran durante más tiempo en manos de los infieles mahometanos, nacieron los cruzados. “Todo el mundo debe hacer renuncia de sí y cargar con la cruz” 27 de noviembre de 1095, Urbano II – Papa.

 

Se fundaron varias órdenes encargadas de diversas misiones. Entre ellas, ya bajo reino de Balduiono II, la Orden de los templarios, en 1118/9. No fue hasta el año 1128 en el Concilio de Troyes que les fue dada su codificación.

 

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CRONOLOGÍA TEMPLARIA

 

 

 

1091 Nace san Bernardo de Claraval.

1095 Urbano II proclama la I Cruzada.

1099 Godofredo de Bouillon toma Jerusalén.

1104 Hugo de Champaña va por primera vez a Tierra Santa.

1108 Hugo de Champaña va por segunda vez a Tierra Santa.

1110 Presencia de Hugues de Payns en Tierra Santa.

1113 San Bernardo se une a Citeaux.

1114 Tercer viaje de Hugo de Champaña a Tierra Santa.

1115 Hugo de Champaña ofrece terrenos al Císter.

1118 Hugues de Payns y ocho caballeros se asocian con el objetivo de proteger a los peregrinos en Tierra Santa. Presentación ante Balduino II.

1120 La cofradía adopta el nombre de "Pobres Caballeros de Cristo".

1124 Hugo de Champaña se une a los templarios en Jerusalén.

1128 El concilio de Troyes encarga a san Bernardo las reglas de la Orden de los templarios. "Elogios de la nueva caballería templaria"

1129 Fundación de la Orden del Temple el 14 de enero en el concilio de Troyes. 

1130 La Orden se convierte en el ejército regular del reino de Jerusalén.

1136 Muere Hugues de Payns; le sucede Robert de Craon.

1138 Primer hecho de armas en Tierra Santa: derrota en Teqoa frente a los turcos. Los templarios son exterminados.

1139 Omne datum optimum, bula del papa Inocencio II que dota a la Orden de numerosos y exclusivos privilegios.

1142 Los templarios reciben el emblema de su cruz.

1144 Se proclama la II Cruzada.

1145 Nuevas bulas de Inocencio II, Milites templi y Militia Dei, entre estos nuevos privilegios se les permite construir castillos y oratorios propios.

1148 Euvard des Barres, Maestre de la Orden, y sus templarios salvan al rey Luis VII en el monte Kadmos.

1150 Nuevo Gran Maestre del Temple: Bernard de Trémelay.

1153 Eugenio III les entrega la cruz roja sobre el hábito distintivo de la capa blanca.

Toma de Ascalón y muerte del Maestre Bernard de Trémelay y cuarenta de sus templarios.

Muere Bernardo san Bernardo de Claraval.

1166 Doce templarios son ajusticiados por haber entregado una fortaleza al Islam.

1177 Ochenta templarios participan en la batalla de Montgisard, ganada a Saladino por Balduino IV, rey de Jerusalén.

1187 Se proclama la III Cruzada. En la batalla de Hattin, ciento cuarenta templarios al mando de Gérard de Ridefort son hechos prisioneros y ejecutados por Saladino; Ridefort es perdonado. Saladino toma Jerusalén.

1191 Los templarios conquistan Chipre.

1202 Se proclama la IV Cruzada.

1215 Se proclama la V Cruzada.

1219 El 5 de noviembre, heroica participación de los templarios, al lado de los cruzados de Juan de Brienne, en la conquista de Damieta en el delta del Nilo.

1223 Se proclama la VI Cruzada.

1231 Posiblemente los templarios negocian en secreto con el Sultán de Damasco la devolución de Jerusalén.

1244 Desastre de la Forbie, el 17 de octubre, en el asedio de Gaza: de 348 templarios sólo escapan 36. Derrotas y conflictos en Tierra Santa, victorias sin precedentes en la Península Ibérica.

1248 Se proclama la VII Cruzada.

1250 El 8 de febrero, Guillaume de Sonnac, Maestre de la Orden, muere en la batalla de al-Mansura.

1254 Pérdida de la séptima cruzada a Tierra Santa. Gregorio X intenta fusionar las órdenes del Temple y el Hospital sin éxito ante las negativas del Maestre Jacques de Molay y el rey de Aragón.

1268 Se proclama la VIII Cruzada.

1291 Caida de San Juan de Acre y pérdida definitiva de Tierra Santa, tras una última y desastrosa octava cruzada. Guillaume de Beaujeu muere en el asedio de Acre y la élite de la Orden es aniquilada.

1294 Jacques de Molay, último Gran Maestre del Temple.

1297 El Temple presta 2.500 libras a Felipe el hermoso.

1298 El Temple presta 50.000 libras a Felipe el hermoso.

1301 Entrevista de Molay con Ramón Llull en Chipre.

1304 Se calcula que el Temple tiene 30.000 miembros.

1305 Primera denuncia contra los templarios..

1307 El 13 de octubre, detención de los templarios en toda Francia. El 24 de octubre es juzgado el Maestre Jacques de Molay.

1310 Los templarios juzgados en Castlla y Portugal son absueltos. En Francia, 54 templarios son condenados a muerte.

1312 El 3 de abril, la bula Vox clamantis disuelve la Orden del Temple. Los bienes son transferidos a la Orden del Hospital. Concilio de Tarragona y absolución de los templarios catalano-aragoneses.

1314 Acaba el proceso inquisitorial contra la Orden, el 18 de marzo, con la quema en la hoguera de los Maestres Jacques de Molay y Geoffroy de Charnay en París. También morirán Felipe el Hermoso y el Papa Clemente V.

 

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04.febrero 2006. KABUL -  AFGANISTÁN – restos hallados 1978/9, en la cripta de un templo afgano del primer siglo después de Cristo. Fueron escondidos a los mahometanos extremistas talibanes, ya que lo destruirían por ‘idolatría’. Sumamente interesantes son porque demuestran el momento de contacto entre la cultura afgana y aquella griega, tanto que viene representada la diosa Afrodita.

 

 

 

Idem

 

Idem

 

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EL PAPADO AVIGNONENSE (1309-1378)

 

1.- Las premisas.

Podemos preguntarnos en este capítulo ¿El cambio hacia Avignon fue casual?.

1.1.- La inseguridad de Roma:

La primera razón que se aduce es la de la situación de Roma. Era una ciudad dividida en facciones nobles (Colonna, Orsini, Caetani), por la presencia de los Angioini, por la amenaza imperial, y por el incipiente movimiento comunal.

Los papas habiéndose negado a la ayuda del emperador, buscaron refugio en localidades más seguras. Así los papas en el 200 y en el 300 estuvieron más fuera de Roma que en la propia ciudad. Las sedes en las que fueron elegidos y vivieron son: Perugia, Viterbo, Nápoles, Anagni, Arezo.

1.2.- La política francesa:

Por un lado la Francia capetingia tendía a sustituir su propia influencia por la alemana, por otro, esto llevaba a la asunción de la máxima responsabilidad en el Estado Pontificio.

Cuenta Dupré Theseide que mientras estaba Gregorio X en Lyon, llegaron los embajadores de Felipe el audaz y le aconsejaron que sería bueno para él estar bajo el gobierno de del rey de Francia. A esto el papa respondió de una manera vaga diciendo que era algo que no dependía de él.

2.- Clemente v.

Clemente V (1305-1314) tuvo algunos problemas urgentes que resolver, que los había heredado de sus predecesores:

·el proceso a Bonifacio VIII, querido por Felipe el hermoso, y aquel contra los que atentaron contra el papa Caetani en Anagni;

·la necesidad de crear un colegio cardenalicio que no fuese inmovilizado por los vetos;

·concluir la paz entre Francia e Inglaterra, para atender a la cruzada

·la cuestión de los Templarios;

·la grave situación que había en Italia, especialmente en Roma.

El retorno a Roma estaba en el programa: Clemente lo prometió y fijó la fecha para el 1311. Pero no lo llegó a realizar. Era un hombre débil de salud y de carácter, para él, el problema principal no era el bien de la Iglesia, sino el lugar donde se podía encontrar mejor. Por esto en el 1309 estableció su lugar de residencia en Avignon, territorio que era un feudo bajo la jurisdicción de los Angioini de Nápoles.

Fue un papa nepotista. Cinco familiares fueron promovidos cardenal, con lo cual reforzó el partido francés. Durante su pontificado creó 24 cardenales, de los cuales 23 eran franceses y 1 inglés.

Frente al rey de Francia tenía una posición muy débil. Existía el problema de la herencia bonifacia. Felipe el hermoso insistía en el propósito de venganza y preguntaba por la apertura de un proceso contra Bonifacio. Los del partido de Bonifacio pretendían una condena de los culpables de la afrenta de Anagni.

La solución fue de compromiso. Los acusadores fueron escuchados en la presencia de los defensores del papa difunto. Estos últimos no combatieron las acusaciones, sino que se limitaron sólo a repetir que un papa no puede ser procesado por el sucesor. Todo se concluye sin ninguna sentencia. Mientras tanto con una bula se mostró la inocencia del rey. Sciarra Colonna y los habitantes de Anagni fueron absueltos, excepto los responsables del saqueo del tesoro papal.

Para testimoniar el favor hacia el rey canonizó a Pietro del Morrone (no pues Celestino V), pero el rey no se contentó con esto, y pidió la desaparición de los Templarios, a lo que tuvo que ceder el papa.

 

 

2.1.- El proceso a los Templarios:

Las razones de la animadversión del rey de Francia hacia los Templarios, son aún desconocidas.

Fueron fundados en el 1119 en Jerusalén por Hugo de Penyes y Godofredo de St. Omer. Su fin era para defender los lugares santos y a los peregrinos. Eran llamados .Templarios. porque su sede principal estaba en la zona llamada .Templum Salomonis.. Tenían una regla inspirada en San Bernardo, que para ellos había compuesto el .De laude novae militae ad Milites Templi.. Realizaban tres votos, más el cuarto de defender los lugares santos y a los peregrinos. Se dividían en tres categorías:

 

P1.Chevaliers (nobles).

2.Freres sergents (escuderos)

3.Freres servants des metiers

Había además algunos sacerdotes con las mansiones típicas de su ministerio. La estructura era típica de este tipo de órdenes:

 

Los miembros eran sobre 4000; de los cuales el 50% eran franceses. Estaban bien organizados y con una fuerte disciplina, tenían sus bienes bien administrados, como en general en las órdenes religiosas. Su riqueza era menor que la de los cistercienses, o los mismos Hospitalarios. A diferencia de estos administraban el dinero con un método moderno, como un banco, que disponía de una gran liquidez, y que prestaban sin interés. Tuvieron a finales del 1295 la administración del tesoro del rey de Francia y que se restituyó en el 1303. Eran por lo tanto muy estimados. Su campo de batalla estaba señalado por el coraje y la devoción a la causa.

En el pasado habían tenido problemas por razones jurisdiccionales, porque dependiendo del papa, habían entrado en conflicto con los obispos locales. En el 200 hicieron los proyectos para una unificación de las ordenes caballerescas, con vistas a una cruzada. Parecía lógico, que antes de usar el dinero de los estados, se utilizase las riquezas ya destinadas para este fin.

También se empezó a hablar de incontinencia sexual, de excesos en el beber. Las ceremonias secretas para aceptar a los novicios habían suscitado sospechas.

Inesperadamente en el 1305 Felipe el hermoso comenzó la lucha contra los templarios, siendo las razones muy oscuras. Podemos conjeturar que:

·el rey tenía necesidad de dinero; el pretexto de utilizarlo para la cruzada era una buena forma para apoderarse;

·la orden era un obstáculo para llevar a cabo la política de reforzar el poder del estado deseado por el rey y sus ministros.

Todo comenzó cuando un francés Esquiu de Floyran (1305), que afirmaba haber pertenecido a la orden lanzó una serie de acusaciones:

·en el momento de la admisión de los novicios, estos debían pisotear el crucifijo y escupirle en la cara,

·debían renegar de Cristo,

·debían adorar un ídolo, llamado Bafomet,

·se manchaban con la sodomía, y otras cosas escandalosas.

Clemente, ante las incesantes presiones del rey, consintió la apertura de una severa instrucción contra los Templarios. Parecía que la cosa estaba en manos del papa. Pero el rey continuaba apresando a todos los que vivían en Francia, y confiscaron todos sus bienes, haciendo creer que la operación era con el consentimiento del papa, aunque toda era obra suya. Invitó también a los demás soberanos a hacer lo mismos en sus reinos.

Los interrogatorios fueron acompañados de torturas, que daban los resultados queridos, porque la alternativa era: o confesar para salvar la vida o no confesar y ser condenado a muerte. La mayoría confesó todo aquello que le impusieron.

El papa estaba muy impresionado ante las confesiones de los acusados. Ordenó a todos los soberanos que apresaran a los Templarios y que confiscaran sus bienes en favor de la Iglesia.

La solución final se tomó en el concilio de Vienne, el IX concilio ecuménico, celebrado entre el octubre del 1311 y el Mayo del 1312. El objetivo era:

·resolver definitivamente el problema de los Templarios

·la fe de la Iglesia

·la cruzada

·la reforma.

El método usado era: se trabajaba y discutía en las comisiones, estas pasaban el material al Consistorio que preparaba la bula conclusiva. Esta venía leída en la sesión solemne, sin voto y sin discusión.

Se llegó así a la disolución de la orden. Se declaró concluido el proceso contra Bonifacio VIII. Para la cruzada se acordó la concesión de los diezmos por seis años y una vaga promesa de los reyes de Francia e Inglaterra. El concilio afrontó algunas cuestiones doctrinales, como las relativas a la pobreza en la orden franciscana, la condena de Pier di Giovanni Olivi y a la enseñanza de las lenguas orientales en la universidad.

3.- La elección de Avignon. Los Papas.

1. Juan XXII (1316-34);

2. Nicolás V (1328-30), antipapa;

3.Benedicto XII (1334-42);

4.Clemente VI (1342-52);

5.Inocencio VI (1352-62);

6.Urbano V (1362-70);

7.Gregorio XI (1370-78).

La elección de Avignon no fue casual. El continuo desplazamiento de Clemente V no le gustaba a su sucesor. Una administración además tiene necesidad de una sede estable y fácilmente alcanzable. Avignon estaba en una posición favorable. Estaba a mitad de camino entre Italia y España. Se llegaba fácilmente desde Alemania y desde los estados del Norte. Tenía una buena colocación estratégica. Estaba bajo la jurisdicción del conde de Provenza, vasallo de la Iglesia por el reino de Sicilia, estaba cerca de Francia sin ser un súbdito

Tenía todas las ventajas para ser una buena capital, pero le faltaba la apostolicidad, era una elección política, pero no espiritual.

Fue Juan XXII el que la eligió y el sucesor estableció la curia. Clemente VI en el 1348 ofreció por la ciudad de Avignon y su territorio 80.000 escudos de oro a la reina Juana I de Nápoles. Por fuerza de esta legítima posesión, Avignon con el Condado Venassino forma parte del Estado Pontificio hasta la Revolución Francesa. Si examinamos el colegio cardenalicio en el periodo avignonense vemos la preponderancia de los franceses.

Los .limosini. constituían la facción dominante. Podía dirigir la elección del papa a su placer e influir en la elección cardenalicia de los mismos.

3.1.- El palacio de los papas:

Para evitar el desorden de la época de Clemente V, Juan XXII decide de sistematizar su curia de forma digna y funcional. Restauró el palacio del obispo. Hace construir las torres angulares y establece sus habitaciones en la parte Sur. En la parte Este viene colocada la cocina, el comedor y el consistorio. El resto de la corte viene a alojada en la zona Oeste. Además el palacio de los papas asume una propia fisonomía bajo Benedicto XII, que construye el Palacio viejo, mientras el Palacio nuevo fue obra de Clemente VI.

3.2.- El conflicto con Ludovico el Bávaro:

Después de dos años y tres meses de cónclave fue elegido Giacomo Duèse de Cahors, que tomó el nombre de Juan XXII (1316-1334). Fue un papa de alto perfil. Tenía una buena preparación teológica y era un magnífico administrador. Pero era un doctrinal sobre todo rígido y un decidido sostenedor de los intereses franceses.

El hecho dominante de su pontificado fue el conflicto con el imperio germánico. A la muerte de Enrique VII, la mayoría de los electores eligieron al duque Ludovico de Baviera con el nombre de Ludovico IV (1314-1347), mientras el partido de Ausburgo había elegido al duque Federico el Hermoso de Austria, nieto de Rodolfo de Ausburgo (1314). El papa, al que habían acudido los dos contendientes se declara neutral; su pensamiento era que en caso de duda debían esperar a que la Santa Sede dirimiera el caso. Y tal postura la mantiene también después de la victoria de Ludovico en Muhldorf (1322).

Se abre un conflicto por la cuestión de Italia. Según la teoría de la curia, Juan XXII reivindicaba para el papado, como vicario imperial, el derecho de gobernar Italia durante el periodo de sede vacante de la corona imperial. Por tanto declaró la .vacatio imperial. y confirmó a Roberto de Angió en calidad de .vicario imperial.. Ludovico reacciona y va hacia Italia en el 1323 como su vicario Bertoldo de Neiffen. El papa que estaba bajo el influjo francés, ordenó deponer en tres meses el gobierno de Alemania, y la decisión fue tomada por la Santa Sede. (Octubre 1323).

Ludovico protestó en Nuremberg (diciembre 1323), acusó al papa de ser un promotor de herejías y apeló a un concilio. El papa lo excomulgó y desvinculó a los súbditos de la obediencia (23 marzo 1324). Ludovico acusó de nuevo al papa de hereje por la definición que había dado sobre la pobreza de Cristo en contra de los franciscanos más rígidos, por lo que no lo consideraba papa legítimo.

Comienza una batalla literaria, con una amplia producción de libros polémicos. En primer lugar estaban los franciscanos espirituales. Occam escribe el .Dialogus de imperatorum et pontificum potestate. (1347). En este y en otros tratados sostiene la tesis de que el primado del papa no es una institución absolutamente necesaria, derivada de Cristo.

Ludovico en 1327 llega a Italia y el 17 de enero 1328, se hace coronar emperador en Roma, en nombre del pueblo romano por Sciarra Colonna. Después hace declarar a Juan XXII depuesto del pontificado como herético, y hace elegir como antipapa un franciscano italiano, de la facción de los espiritualistas, Pedro de Corvara, que toma el nombre de Nicolás V (1328-1330), como respuesta el papa de Avignon proclamó la cruzada y Ludovico debió volver a Alemania donde las posiciones eran muy fuertes.

Una reconciliación era posible pero no era este el pensamiento del pontífice, que, en los últimos años, fue implicado en una disputa teológica sobre el estado de las almas de los justos. En algunas predicaciones de 1331 él había dicho que el alma de los justos, incluyendo la Virgen y los apóstoles, llegaría a la visión beatífica de Dios sólo después del Juicio Universal. Se desencadenó una violenta polémica y en el lecho de muerte se retracto de estas posiciones.

Con su sucesor, Benedicto XII (1334-42) la reconciliación era posible, pero hubo obstáculos ya sea por Felipe VI de Francia o por Roberto de Nápoles. en Alemania se tomo mal el hecho, produciéndose una fuerte reacción nacional. Los obispos firmaron una carta colectiva con la petición de una reconciliación. Los príncipes electores juraron una liga perpetua para la defensa de los derechos y el honor del imperio. Así mismo, proclamaron por acuerdo que el emperador elegido no tendría necesidad de ninguna confirmación papal para asumir el título de rey para gobernar los territorios del imperio germánico (16 julio 1338 en Rhens). En la dieta de Francfort se reafirman en el mismo sentido. Al papa sólo le quedaba el derecho de coronar al elegido.

En 1341 se produce un cambio, Ludovico con el pretexto de casar a su hijo Ludovico, marqués de Brandeburgo, con su cuñada Margarita Maultasch, condesa del Tirol, disuelve por su propia autoridad, con el consejo de Marsilio y Occam, el matrimonio existente con anterioridad de Margarita con el príncipe Juan Enrique de Bohemia. El papa reacciona (Clemente VI) y excomulga a Ludovico el Bávaro, invitando a realizar una nueva elección. La muerte de Ludovico abre el camino a Carlos IV de Luxemburgo, marqués de Moravia, hijo del rey Juan de Bohemia y nieto de Enrique VII. Fue definido .Rex clericorum. por cuanto debía conceder a la curia de Avignon, sin dañar los derechos del imperio y de la nación. Fue un notable emperador.

 

 

4.- La corte en Avignon.

La corte pontificia se presenta como una familia en torno al papa,. Comprendía los familiares del papa y los oficiales de la Sede Apostólica. Es un conjunto en torno a 650 personas

Para el gobierno de la Iglesia, estaba el papa ayudado por algunos órganos que hacían las veces de verdaderos ministerios:

·la Cancillería (con funciones deliberativas);

·la Cámara Apostólica (tesoro);

·la Rota;

·la Penitenciaría;

·la Casa del papa.

4.1.- La Cancillería:

Constituía el centro motor del gobierno. Estaba presidida por un Vicecanciller, que con Clemente V era siempre un cardenal. Formalmente debía .expedir las cartas.. En realidad su cometido era el de decidir sobre las cuestiones de política eclesiástica. Se ocupaba de las relaciones con los príncipes, los legados y nuncios, vigilar sobre los estados de la Iglesia y responder a las demandas de favores y beneficios.

Comprendía 7 oficinas:

·de las Súplicas;

·de los Exámenes;

·de las Minutas;

·de la Grossa (la redacción definitiva de los documentos en littera grossata);

·del Corrector;

·del Sello;

·del Registro.

La actividad mayor estaba unida a la respuesta a las súplicas. Éstas, salvo la respuesta negativa, debían ser redactadas en el estilo de la curia. Eran presentadas al papa que, si consentía, hacía escribir: .Fiat, fiat ut petitur..

4.2.- La Cámara Apostólica:

Era un verdadero ministerio de las finanzas, puesto en las dependencias papales. Era conducida por el Camerarius, siempre un obispo, destinado al cardenalato. Podemos decir que en un cierto sentido era el brazo derecho del papa, encargado de enviar las cartas más delicadas en nombre del papa. En el siglo XIV la Cámara recibía la jurisdicción civil y criminal para los estados de la Iglesia.

Para las causas había un tribunal. En primera instancia era competencia del auditor de la Cámara y el viceauditor. El debate venía entre el procurador fiscal y los abogados fiscales. En última instancia era competencia del camararius, cuya sentencia era definitiva y juzgaba. La Cámara disponía también de una prisión.

Los recursos de la Cámara comprendían las entradas de los estados de la Iglesia, los censos de los estados vasallos, el dinero de S. Pedro y sobre todo el disfrute de los beneficios eclesiásticos:

·Servicios comunes: era la tasa pagada en el acto de elección de un obispo o abad, y correspondía por Bonifacio VIII a un tercio del rédito de las mesas episcopales, que superaban los 100 florines. La mitad de ellas eran para la Cámara y la otra mitad para los cardenales presentes en la curia.

·Décima: impuesto extraordinario, la décima parte del rédito neto de un beneficio en una ocasión particular y de urgente necesidad.

·Servicios minutas: era lo que tenían que donar los nuevos electos al personal de corte y a los cardenales.

·Sagrada: con ocasión de la consagración de un obispo o de la bendición de un abad, tenían que pagar una tasa que venía dividida entre el personal de la curia.

·Derechos de Cancillería: Eran las tasas para pagar en algunas ocasiones, como por ejemplo, el envío de una bula.

·Anual: cuando un beneficiado tomaba posesión de un beneficio debía pagar una tasa correspondiente a los frutos del mismo en el primer año.

·Sedes vacantes: eran los réditos de los beneficios vacantes, durante todo el tiempo que estaba en esta situación.

·Derecho de espolio: cuando moría un obispo o un abad los colectores de la Cámara apostólica tenían el derecho de coger todo lo que se encontraran, dejando a los herederos lo que restaba.

·Subsidios caritativos: era en realidad un pretexto para una nueva tasa.

·Procurationes: tasa que debían pagar cuando un obispo no hacía una visita, que era obligada de hacer.

4.3.- El tribunal de la Rota:

Para dirimir los numerosos litigios no eran suficientes los capellanes del papa o auditores de las causas. En su poder sólo estaba el instruir las causas, pero las sentencias eran del papa, con el aumento de las causas y de los recursos, fue necesario crear un aparato de justicia. En primer plano estaba el Consistorio Apostólico, corte de justicia donde los jueces eran el papa y los cardenales (Audiencia cardenalicia), u otros jueces con poder delegado (Audiencia de las causas del papacio Apostólico). Clemente V en el 1309 había encargado a un colegio de auditores de ocuparse de las discusiones de las causas. En el 1337 aparece el nombre de Rota. Introducida la causa, se designaba el auditor, citando por tres veces a la parte adversa. La causa se iniciaba cuando la campana de la catedral tocaba tres veces.

4.4.- La Penitenciaría:

Tenia la labor de absolver los pecados reservados y de levantar las excomuniones y se ocupaba de las irregularidades y las dispensas. El jefe era el penitenciario mayor que era un cardenal ayudado de personal cualificado, que conocían varias lenguas, y que eran capaces de escribir las cartas.

4.5.- La casa del papa:

Tenía un amplio personal que se ocupaba de la vida cotidiana. Una recompensa muy importante era la de entrar a formar parte de los capellanes del papa; que contaban con los oficiales y tenían diversos privilegios, unos grandes estipendios y un status importante.

5.- El retorno del papa a Roma.

Mientras que los papas estuvieron en Avignon la situación en Italia y en el estado pontificio se precipitaba. Muchas ciudades se rebelaron contra el dominio de los papas.

La restauración del poder pontificio en Italia estaba condicionado a un retorno de este a Roma. Esto lo lleva a cabo el cardenal Egido de Albornoz, con dos expediciones (1353-57, 1358-67) devolvió orden y restituyó el poder papal en el estado pontificio.

El retorno del papa era querido por toda la cristiandad menos por Francia. El primero en empeñarse seriamente fue Urbano V (1362-70, era benedictino), fue un papa pío, lleno de celo por la reforma, iluminado. Es venerado como beato. A pesar de la protesta del rey de Francia y de los cardenales franceses, en 1367 dejó Avignon y se trasladó a Roma donde fue acogido con entusiasmo. No obstante la situación no era todavía segura, por lo cual el papa, a pesar de la amonestación de Sta. Brígida, en otoño de 1370 volvió a Avignon, donde poco después murió.

En este punto la situación se hace explosiva, por un lado por el duro gobierno de los legados franceses, y por el otro por la propaganda de Florencia que incitaba a la rebelión.

Es elegido Gregorio XI (1370-78), que declaró la guerra a Florencia (.guerra de los Ocho Santos.), excomulgando a la ciudad. Este papa enérgico de 42 años mandó sobre Italia las tropas bretonas que había reclutado él mismo. Los soldados se sobrepasaron de tal manera que el odio en la ciudad creció desmesuradamente.

Sta. Catalina de Siena puso empeño para que el papa volviese a Roma. No obstante la decisión ciertamente procede del propio papa, fue él quien quiso proceder después de haber llevado a cabo una total regulación. En particular la santa le alentaba a venir sin concesiones y desarmado. El papa buscó volver con una suficiente dotación financiera y se hizo acompañar de 2000 soldados, dirigidos por Roberto de Turenne. Así en enero de 1377 el papa entraba en su ciudad. Desde este momento la residencia papal será el Vaticano y no el Laterano como lo había sido en los siglos pasados, a pesar de todas las esperanzas de la santa, la situación no había cambiado, así termina el exilio y comienza el cisma.

 

 

6.- Avignon en la historiografía.

Es un caso historiográfico muy delicado, los juicios hasta no hace mucho tiempo estaban divididos, contrapuestos, por una parte estaban los italianos y los alemanes, y por otra los franceses.

Estos historiadores dependían de cuanto habían dicho los contemporáneos, para los cuales, Avignon era .Babilonia., y el periodo pasado allí por lo papas venía juzgado como exilio, cautividad, llegando incluso al punto crítico de identificar al papa con el Anticristo. El conflicto se produce sobre la valoración de la permanencia en Avignon, que para unos sería negativo en tanto en cuanto supone el origen del centralismo administrativo, de la fiscalidad, del nepotismo, de la relajación de costumbres; y para otros positivo, ya que habría permitido al papado, organizarse mejor, atender a las artes, a la cultura y promover las misiones.

Se preguntan también sobre la relación con Francia (¿Los papas fueron capellanes o siervos de los reyes franceses?), con Italia, con el imperio, y con el pueblo cristiano.

Otras preguntas se refieren a la relación papa-cardenales, donde estos últimos adquieren derechos con respecto al papa, llegándose incluso a concebir la Iglesia romana como un conjunto de papa y cardenales. Pretendían ser de derecho divino y por lo tanto condicionar al papa.

Tras la apertura de los archivos vaticanos por León XIII, fue posible acceder al enorme material, ahí conservado. Mollat ofrece una reconstrucción histórica objetiva, informada, segura, capaz de reconocer debilidades y errores, sombras, pero también luces, de esta visión no podemos prescindir. No obstante falta la lectura eclesiológica, que nos ofrece Dupré Theseider, el cual ha sacado a la luz el aislamiento de Bonifacio VIII contra el cardenalato, .dominado de una clara tendencia oligárquica.. Pero después ha afirmado con claridad que el nudo del problema no era esta o aquella ventaja, el juicio no era sobre el valor de la administración, o la capacidad de la fiscalidad, sino por el hecho inequívoco de que el papa es tal por ser obispo de Roma.

En contra de la visión anterior se muestra John E. Wrigley, que afirma que la colocación de Avignon era mejor que la de Roma, al estar más centrada y segura; la curia de Avignon pudo por tanto experimentar una administración más eficiente, que permitía al papa, jugar un papel más marcado desde el punto de vista económico y político. Para él el error no fue ir a Avignon sino volver. El cisma fue su consecuencia.

Raoul Manselli dice que la oposición entre la iglesia espiritual y la carnal fue uno de los componentes de la vida del papado en Avignon. También hay que destacar el distanciamiento cada vez mayor entre el pueblo y la jerarquía, la cual se centró nada más en consolidar su status cuasi de corte principesca, dejando de lado la iglesia espiritual.

Jean Favier, ha sacado a la luz las reacciones del clero francés a la vuelta a Roma y a la consumación del cisma. El clero se acostumbró a tener el papa en Avignon. El clero se tomó el cisma casi como un retorno a Avignon, similar al de Urbano V. Por tanto el pueblo cristiano en el inicio no permanece traumatizado, para el pueblo lo importante es tener los sacramentos, del cisma se ocupó el clero instruido, los universitarios, los políticos.

Edith Pásztor ha manifestado que las premisas del cisma ya estaban en Avignon. Los cardenales en los 70 años de permanencia en Francia se habían constituido en una oligarquía, en manos de las grandes familias francesas e influenciadas por el rey, excluyendo a los italianos. Prevalece en ellos el interés político, quieren reducir el poder del papa, y condicionarlo, y les molesta el discurso sobre la reforma.

Con Urbano V el contraste con los cardenales se hace evidente, por lo cual, con el fin de volver a Italia, debía crear cardenales que le fueran fieles. La elección de Gregorio XI se debe al favor de los .limosini., que pensaban así evitar la vuelta a Italia.

 

 

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Descubierta la sentencia de absolución

 de los templarios en los archivos vaticanos

 

Ángel Villarino
Roma- La historia de la Orden de los templarios habrá de ser reescrita. Un importante documento, apolillado en los archivos secretos de la Santa Sede desde el siglo XIV, acaba de dejar obsoleta la prolífica bibliografía al respecto de los misteriosos caballeros del Santo Sepulcro. Se trata de una sentencia emitida por el Papa Clemente V y encabezada a nombre del gran maestro de la Orden, Jaques de Molay, en la que el obispo de Roma concedía la absolución a los templarios como resultado de una investigación ordenada por la Santa Sede en 1308. Molay había solicitado la absolución al Papa y, según demuestra ahora este revelador documento, la gracia le fue concedida.
   El pergamino lo encontró en los archivos secretos del Vaticano (que están siendo parcialmente desclasificados) la profesora italiana Bárbara Frale, una de las más reconocidas expertas sobre historia templaria, que saca mañana a la venta su libro «Los templarios», con todos los detalles sobre el pergamino. Nacida en la Tierra Santa a principios del siglo XII para defender Jerusalén de los musulmanes, la Orden del Templo estaba compuesta por monjes guerreros y se desarrolló con la ayuda de los soberanos europeos y la Santa Sede. L.R. 2004-11-10 – España.

 

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De hombres, hechos, notas y acontecimientos de tal época para comprender, alumbrar e ilustrar el contexto:

Tamerlán ‘el mahometano’ o el terror musulmán asiático.

 

El rostro oculto de la historia…

 

…[…]…

FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR Catedrático de Historia Contemporánea. Universidad de Deusto - Martes, 02-12-08

 

TAMERLÁN, castigador de Oriente, fue el último y quizá el más terrible de los aguerridos depredadores que Asia central dio a la historia. Los relatos del siglo XIV retratan su paso por el mundo como la culminación de sus implacables antepasados mongoles. Ni una migaja de compasión detuvo nunca su mano. Las carnicerías que llevó a cabo sobrepasan las de aquellos que le precedieron: sólo en las ruinas de Bagdad dejó una pirámide de noventa mil calaveras.

El mundo entero temblaba de horror cuando oía hablar de este infatigable guerrero que planeaba las campañas con detalle y las conducía personalmente. Tampoco fueron escasos los que se pusieron a soñar con Samarcanda, aquella ciudad que, según González Clavijo, embajador de Castilla, era el espejo del mundo y la primera ciudad de Asia, la capital que Tamerlán cubrió de mosaicos y doradas cúpulas donde los ojos del poderoso y endurecido conquistador mongol ardían sin brillo sobre los aterrados sirvientes y los temerosos embajadores.

Ésta es la terrible imagen que Tamerlán dejó por siglos en la asustada imaginación del mundo. Pero en 1941 ocurrió algo que rebajó la legendaria figura del conquistador mongol. Ese año un equipo de arqueólogos soviéticos abrió su tumba y encontró intacto el esqueleto de un hombre pequeño y cojo, que al morir tenía el brazo derecho atrofiado.

La memoria del mundo está hecha de verdades sabidas, pero también de fantasías y temores, y más de una vez, de pesados silencios e insospechadas simplificaciones. Tan sólo un año después de que los arqueólogos soviéticos nos dieran un retrato de Tamerlán más ajustado a la realidad histórica, menos imponente de lo imaginado por muchos de sus coetáneos, John Keynes pronunciaba en Londres una conferencia que proyectaría sobre el mundo una nueva imagen de Newton. Durante años, Keynes había analizado obsesivamente un montón de documentos de Newton que la Universidad de Cambridge había considerado sin valor científico y que él había adquirido en una subasta. Aquellos legajos polvorientos eran sorprendentes. Una vez sumergido en ellos, Keynes ya no pudo seguir viendo a Newton con los mismos ojos que sus antepasados. Tampoco podrían los sorprendidos oyentes de su conferencia.

«Desde el siglo XVIII -dijo Keynes en aquella velada de 1942, en medio del estrépito de la Segunda Guerra Mundial- Newton ha sido considerado el primero y más grande de los científicos de la era moderna, un racionalista, alguien que nos enseñó a pensar de acuerdo con los dictados de la razón fría y carente de emoción. Yo ya no puedo verlo bajo esa luz». Y a continuación, Keynes añadió con elegante rotundidad: «Newton no fue el primer hombre de la edad de la razón, fue el último de los magos, el último de los babilonios y de los sumerios, la última gran mente que contempló el mundo visible e intelectual con los mismos ojos que lo hicieron quienes empezaron a construir nuestra herencia cultural hace casi diez mil años».

Keynes no se equivocaba, como han podido demostrar estudiosos posteriores. El Newton real, de carne y hueso, no el Newton de la leyenda, fue un hombre enredado en el fantástico mundo de la alquimia, entregado a la búsqueda ocultista de la piedra filosofal, convencido de que la cronología de la Biblia le permitiría predecir el Apocalipsis. Años después de publicar sus famosos principios matemáticos, Newton aún estaba empeñado en descubrir la forma exacta del Templo de Salomón, que consideraba la mejor guía para conocer la topografía de los cielos.

Lo que recordamos es inseparable de lo que pensamos que ocurrió, y en la mayoría de los casos juzgamos los acontecimientos y los personajes de la historia en función de imágenes y simplificaciones heredadas. Las anécdotas de Tamerlán y Newton no son aisladas. Preguntemos a Tácito si la época de Trajano, Adriano y Marco Aurelio puede describirse como el período de la historia en que la humanidad ha sido más próspera y feliz, como dijo el ilustrado Edward Gibbon en el siglo XVIII. De poder contestarnos, Tácito lo haría seguramente con la anécdota de aquel comandante romano que había acabado de forma brutal con el levantamiento de una tribu germana y que a continuación informó a Roma que había llevado la paz a la región. «Crean un páramo -escribe Tácito- y lo llaman paz».

…[…]… 2008-12-02 – ‘ABC’ Esp.

 

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Tamerlán (del persa Timür-i lang), Tamorlán, Timur Lang, Timur Lenk o simplemente Timur el Cojo (más correctamente, Temür, su nombre turco de acuerdo con la grafía moderna). Terrible exterminador, alarmante y cruel conquistador, líder militar y político turco-mongol, el último de los grandes invasores y colonizadores nómadas del Asia Central. Suele darse que nació en Kesh, Transoxiana, Asia Central, 10 de abril de 1336? (25 Ša´b?n, 736) mismo que data y lugar seguramente fueron inventadas, y su nacimiento debería ubicarse entre finales de la década de 1320 y comienzos de la de 1330. Yendo a conquistar China, muere –dicen algunos- al caer el día del 17 de febrero de 1405? (17 Ša´b?n, 807).

Este capo militar turco musulmán de origen conquistó enormes extensiones de Eurasia en poco más de dos décadas. Entre 1382 y 1405 sus grandes ejércitos atravesaron desde Delhi a Moscú, desde la cordillera T´ian Shan del Asia Central hasta los Montes Tauros de Anatolia, conquistando y reconquistando, arrasando algunas ciudades y perdonando a otras. Su fama se extendió por Europa, donde durante siglos fue una figura novelesca y de terror…  Fue el pánico también para los cristianos y especialmente, a los monasterios esparcidos en los eriales orientales, desde siglos en el Asia Menor.

 

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«No olvidemos que la violencia no existe ni puede existir por sí sola: está infaliblemente entrelazada con la mentira. Unen a ambos los lazos familiares y más profundamente naturales: la violencia no puede encubrirse con nada, salvo con la mentira; y el único sostén de la mentira es la violencia. Todo aquél que una sola vez ha proclamado como método la violencia, inexorablemente deberá elegir como principio la mentira» Solzhenitsyn – 1973

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Poco más tarde, en un artículo titulado «¡Rechacemos la mentira», difundido contemporáneamente a su detención, febrero de 1974, advertía Solzhenitsyn:
«No cada día, ni en cada hombro, posa la violencia su pesada zarpa: sólo exige de nosotros sumisión a la mentira [...] Aquí yace precisamente la clave que despreciamos. La más sencilla, la más asequible para nuestra liberación: ¡la no participación personal en la mentira! [...] Cuando las gentes se apartan de la mentira, ésta sencillamente, deja de existir
»
Comentando estos párrafos el argentino Luis María Sandoval apostilla: «es de recordar que Cristo Nuestro Señor no llamó al Demonio «padre de la violencia», sino padre de la mentira (Jn 8, 44)» ("Cuando se rasga el telón", Speiro, 1992, pág. 220)

 

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No existe la libertad absoluta; además, la libertad no es un instrumento para usarlo contra los demás, sino para favorecer a los demás y para crecer.
La prensa necesita comprender que el espacio disponible para ejercitar la libertad está limitado por el respeto a los demás, no sólo como personas, sino también a sus creencias y a su fe. El derecho a la libertad de pensamiento y expresión «no puede implicar el derecho a ofender el sentimiento religioso de los creyentes». Pero igualmente deplorables, son las reacciones violentas de protesta: «La intolerancia real o verbal, no importa de donde venga, sea como acción o como reacción, siempre es una grave amenaza a la paz».

 

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Los frutos del Espíritu son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la gloria eterna. La tradición de la Iglesia enumera doce: ‘caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad’ (Ga 5,22-23, vg.).

 

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El abad Antonio-Egipto [298 ca.] escrutaba la profundidad de los juicios de Dios, y preguntó: «Señor, ¿por qué algunos mueren después de una vida corta, mientras otros alcanzan una prolongada ancianidad? ¿Por qué unos carecen de todo y otros nadan en la abundancia? ¿Por qué los malos viven en la opulencia y los justos padecen extrema pobreza?». Y vino una voz que le dijo: «Antonio, ocúpate de ti mismo. Así son los juicios de Dios y no te conviene conocerlos».

 

Había en una comunidad un hermano que se cargaba sobre sus espaldas todas las faltas que cometían los hermanos, llegando a acusarse hasta de fornicación. Algunos hermanos, ignorando su conducta, empezaron a murmurar contra él: «Tanto mal como hace y no trabaja nada». El abad, que conocía sus obras, decía a los hermanos: «Prefiero una estera de éste con humildad, que todas las vuestras con soberbia». Y para que los juicios de Dios demostrasen quién era aquel hermano, mandó traer todas las esteras que habían fabricado los hermanos y la del hermano. Encendió una mecha y la tiró en medio de ellas. Se quemaron todas las esteras de los hermanos, pero la del hermano quedó intacta. Al ver esto los hermanos se llenaron de temor, hicieron una metanía ante el hermano y desde entonces le consideraron como un Padre.

 

Preguntaron a un anciano cómo algunos podían decir que habían visto el rostro de los ángeles. Y él contestó: «Dichoso el que ve siempre sus pecados».

 

Un hermano estaba enfadado con otro hermano. Lo supo éste y vino a pedirle perdón. Pero aquél no le abrió la puerta de su celda. Fue el hermano a contar lo sucedido a un anciano, y éste le dijo: «Mira si no conservas en tu corazón una razón que te parezca justa para culpar a tu hermano, y que ella te lleva a reprenderle a él y a justificarte a ti. Tal vez sea esta la causa por la que Dios no movió su corazón para que te abriera la puerta. Yo te aconsejo que si él te ha ofendido, asientes en tu corazón que tú le has ofendido a él y des la razón a tu hermano. Entonces Dios pondrá en su corazón lo que sea necesario para que viva en buena amistad contigo». Y le contó este ejemplo: «Dos seglares piadosos se pusieron de acuerdo y dejaron el mundo para hacerse monjes. Llenos de celo según la letra, pero no según el espíritu del Evangelio, se castraron por el Reino de los Cielos. Lo supo el arzobispo y los excomulgó. Ellos, creyendo que habían procedido bien, se indignaron contra él, diciendo: "Nos hemos castrado por el Reino de los Cielos, y él nos excomulga. Apelaremos al arzobispo de Jerusalén". Fueron, le contaron lo sucedido y el arzobispo de Jerusalén les dijo: "Yo también os excomulgo". Irritados de nuevo, acudieron al arzobispo de Antioquía, le contaron todo y también les excomulgó. Los hermanos se dijeron entonces: "Vamos al Papa de Roma, y él nos hará justicia". Acudieron pues el Sumo Pontífice, le contaron todo lo que les habían hecho los citados arzobispos, y le dijeron: "Acudimos a ti porque eres la cabeza de todos". El Papa les respondió: "Yo también os excomulgo y quedáis fuera de la Iglesia". Al verse excomulgados por todos se dijeron el uno al otro: "Estos obispos se conciertan y se apoyan unos a otros porque se reúnen en Concilio. Vayamos a san Epifanio, obispo de Chipre, que es varón de Dios y profeta y no tiene acepción de personas". Cuando ya estaban cerca de la ciudad, san Epifanio tuvo una revelación acerca de ellos y mandó a decirles: "No entréis en esta ciudad". Entonces volvieron en si, y dijeron: "Somos verdaderamente culpables, ¿por qué tratamos de justificarnos? Pase que aquellos nos excomulgasen injustamente, ¿pero que lo haga este profeta? Tiene que ser porque Dios le ha hecho alguna revelación". Y los dos se reprocharon vehementemente la culpa que habían cometido. El que conoce los corazones vio que se reconocían de verdad culpables y se lo reveló al obispo Epifanio. Este les mandó de nuevo un mensajero, les hizo venir a su presencia, les consoló y les admitió en la Iglesia. Luego escribió sobre ellos al arzobispo de Alejandría: "Recibe a estos hijos tuyos que han hecho de verdad penitencia" ». Y añadió el anciano que contó esta historia: «Este es el secreto de la santidad y lo que Dios quiere: que el hombre arroje sus pecados a los pies de Dios». Al oír esto el hermano hizo lo que le había enseñado el anciano y fue a llamar a la puerta de su hermano. Este, apenas le oyó, se arrepintió interiormente y abrió al punto la puerta. Se abrazaron desde el fondo de su corazón, y se estableció entre ellos una profunda paz.

 

(1) HESYQUIA: Tranquilidad, quietud, sea del alma pacificada, sea de la vida monástica en general, sea, finalmente, de una vida más solitaria dentro o fuera el cenobitismo. 

(2) METANÍA: Cambio de ideas, conversión, penitencia interior, gesto por el cual se da tetimonio de su arrepentimiento después de una falta o simplemente de un encuentro con otro, casi siempre postración

 

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Pedro oyó la voz de Cristo en el mar de Galilea y todo lo dejo para servirle

 

"No sigas a la muchedumbre para obrar mal, ni el juicio acomodes al parecer del mayor número, si con ello te desvías de la verdad" SAN ATANASIO + año 373

 

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Eusebio de Cesarea (hacia 265-340) obispo de la Iglesia Católica, teólogo e historiador  -  Comentario sobre Isaías 40; PG 24, 365-368

 

“¿Qué habéis ido a ver al desierto?” (Lc 7,24) -       “Voz del que clama en el desierto: Preparad una ruta al Señor, allanad los caminos de nuestro Dios.” (Is 40,3) Esta palabra muestra claramente que los acontecimientos profetizados no se cumplieron en Jerusalén sino en el desierto. La gloria del Señor aparecerá en el desierto. Allí todo el mundo conocerá la salvación de Dios. (cf Is 40,5) Esto es lo que aconteció realmente, literalmente cuando Juan Bautista proclamó en el desierto del Jordán que la salvación de Dios se iba a manifestar. Ahí apareció la salvación de Dios. En efecto, Cristo en su gloria se dio a conocer a todos cuando fue bautizado en el Jordán...
       El profeta hablaba de esta manera porque Dios tenía que residir en el desierto, este desierto que es inaccesible al mundo. Todas las naciones paganas eran desiertos del conocimiento de Dios, inaccesibles a los justos y a los profetas de Dios. Por esto, la voz clama para preparar el camino a la Palabra de Dios, de allanar la ruta inaccesible y pedregosa para que nuestro Dios que viene a habitar entre nosotros pueda avanzar por ella...
       “Súbete a un monte elevado, mensajero de Sión; alza tu voz con brío, mensajero de Jerusalén...” (Is 40,9) ¿Quién es esta Sión,...la que los antiguos llamaron Jerusalén?...¿No es, más bien, una manera de designar al grupo de los apóstoles, escogidos de entre el pueblo?  No es la que le tocó en herencia la salvación de Dios,...ella misma, situada en lo alto de la montaña, es decir, fundada sobre el Verbo único de Dios?  A ella encomienda...anunciar a todos los hombres la Buena Noticia de la salvación.

 

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Santa Blandina: «Soy cristiana, nosotros no negociamos ninguna maldad» mártir del + 178ca. Lyon- France- Testimonio de la Iglesia Católica

 

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La ‘catolicidad’ la decretó Cristo, el ‘catolicismo’ va mucho del interés personal.

 

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 La Iglesia no se edifica sobre comités, juntas o asambleas. La palabra y la acción de sus miembros salvarán al mundo en la medida en que estén conectados con el sacrificio redentor de Cristo, actualizado en el misterio eucarístico, que aplica toda su fuerza salvífica. Toda palabra que se oye en la Iglesia, sea docente, exhortativa, autoritativa o sacramental, sólo tiene sentido salvífico, y edifica la Iglesia, en la medida en que es preparación, resonancia, aplicación o interpretación de la "protopalabra" [48]: la palabra de la “anamnesis” ("hoc est enim corpus meum...") que hace sacramentalmente presente al mismo Cristo y su acción redentora eternamente actual, al actualizar el sacrificio del Calvario para que se realice la obra de la salvación con la cooperación de la Iglesia, su esposa.

 

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Las costumbres cambian, es cierto, igual que cambian las modas. Pero el bien y el mal son fácilmente discernibles. Hay verdades que no dependen del valor subjetivo que les demos y que serán verdades siempre y a pesar de los nuevos inquisidores, la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.

 

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HOY pocos son los que se atreven a decir lo que está bien o lo que está mal. Aquello de que nada es verdad ni es mentira, sino que todo depende del color del cristal con que se mira, ha quedado elevado a categoría absoluta. Lo importante ya no es lo que miramos, sino el color del cristal a través del cual miramos. Lo importante ya no es la verdad, sino el valor que le demos a esa verdad.

 

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«Una investigación histórica, libre de prejuicios y vinculada únicamente con la documentación científica es insustituible para derrumbar las barreras entre los pueblos» (Juan Pablo II)

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

Las maravillas de la creación - "Quisiera más bien que contemplaras la primavera, reteniendo la variedad de sus flores que todas son iguales y a la vez distintas: el púrpura de la rosa y la excelsa blancura del lirio. Pues, aunque ambos proceden de la misma lluvia y del mismo suelo, ¿quién es el que las hace distintas y las construye? Quisiera también que consideraras qué habilidad del único artífice es la que hace que árboles de la misma clase sirvan a veces para dar sombra y a veces para desparramarse en frutos diversos. Una parte de la vid se destina a la quema, otra a convertirse en renuevos, otra en follaje, otra en horquillas y, por fin, una última en uvas. Asómbrate también, en una caña, de la amplitud del espacio que su autor puso entre sus nudos. En un mismo terreno salen serpientes, jumentos, árboles, alimentos, oro, plata, cobre, hierro, piedra. Una es la sustancia de las aguas, y salen de ellas las especies de los peces y de las aves, de manera que unos nadan en el agua mientras las aves vuelan en el aire. Cirilo de Jerusalén, 313 386 ca. - Catequesis bautismal, 9,10-15

 

 

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).