Friday 28 April 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
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«La Nación es para fomentar la paz entre todos y no al contrario, como sucede»

 

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¿Por qué España tiene derecho a reclamar Gibraltar y Marruecos no lo tiene sobre Ceuta y Melilla?


 

Porque Gibraltar siempre fue territorio español y Ceuta y Melilla nunca pertenecieron al reino de Marruecos. De hecho, incluso en la época del imperio romano formaban parte de Hispania.

Dr.en historia antigua César VIDAL,filósofo,teólogo,abogado,escritor:2005-03-31

 

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Cita extraída de la introducción del por entonces cardenal y arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, al libro “El bicentenario de la independencia de los países latinoamericanos", de Guzmán Carriquiry Lecour, secretario de la Pontificia Comisión para América Latina:

Un país es el espacio geográfico, la nación la constituye el andamiaje institucional.

La patria, en cambio, es lo recibido de los padres y lo que hemos de entregar a los hijos. Un país puede ser mutilado, la nación puede transformarse (en las posguerras del siglo XX hemos visto tantos ejemplos de esto), pero la patria o mantiene su ser fundante o muere; patria dice a patrimonio, a lo recibido y que hay que entregar acrecentado pero no adulterado.

Patria dice a paternidad y filiación… patria evoca aquella escena trágica y esperanzadora de Eneas con su padre a babuchas en la tarde de la destrucción de Troya: «et sublato patre montem petivi». Sí, patria supone soportar lo recibido no para guardarlo en conserva sino para entregarlo íntegro en su esencia pero crecido en el camino de la historia.

Patria necesariamente entraña una tensión entre la memoria del pasado, el compromiso con la realidad del presente y la utopía que proyecta hacia el futuro. Y esta tensión es concreta, no sufre intervenciones extrañas, no se extrapola en la confusión de la realidad presente con la memoria y la utopía engendrando fugas ideológicas esencialmente infecundas.

Cardenal Jorge Mario Bergoglio?- Buenos Aires, Argentina

24 de enero de 2011,?Fiesta de Nuestra Señora de la Paz

 

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Hechos recogidos en Cataluña Hispana, como que Barcelona fue la primera capital de España,

 

que el nombre de Jordi no era tradicional en Cataluña antes del catalanismo,

 

que los monjes de Montserrat fueron castellanos durante cuatro siglos,

 

que la letra oficial (que sí existe) del himno de España fue obra de un catalán,

 

que en 1714 Barcelona fue defendida por un Tercio de castellanos, al mismo tiempo que Felipe V era protegido por un cuerpo de guardias catalanes. 

 

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Partiendo de la base de que en Cataluña existe una realidad social y cultural diferente al resto de España y que la mayoría de catalanes afirman vivir en una Nación distinta a la española: ¿No sería esto ya una condición para definir a Cataluña como una Nación con todos sus derechos?

 

1. Lo de la realidad no es cierto. Hay más cercanía entre un catalán y un madrileño que, por ejemplo, entre un andaluz y un asturiano. 2. En la Edad Media la mayoría creía que la tierra era plana y por eso no dejaba de ser redonda. 3. La nación se define por una serie de notas de las que Cataluña no tiene ninguna. 2005

 

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España, Cataluña datable del 1375


¿Cuáles son a su juicio, los principales factores que diferenciaron ya en su día al castellano del resto de lenguas romances de la península? ¿Tuvo alguna influencia el vasco?.

 

 

Fundamentalmente, la fragmentación cultural provocada por la invasión islámica. 2. No lo parece. Incluso últimamente estoy empezando a sopesar la posibilidad de que el vascuence lejos de ser el íbero fuera una lengua traída por los mercenarios de Aníbal en el siglo III a. de C.

Dr.historia antigua, filósofo, teólogo César VIDAL-2005.06.14 L.D.Esp.

 

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Historia - La falsificación del pasado corrompe y envilece a los pueblos que la aceptan, véase lo que está ocurriendo en las Vascongadas y en Cataluña, lo que puede terminar ocurriendo en el conjunto de España. Sobre la mentira no puede construirse nada sólido: la cultura naufraga en charlatanería y la política en demagogia embrutecida y fanatismo.

 Cuando estos procesos avanzan, el silencio es una forma pasiva de colaboración con ellos. Una responsabilidad, sobre todo de los historiadores e intelectuales en general. Que no nos condenemos por no alzar la voz cuando era indispensable. 2007

 

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Nación cultural y nación política

 

Por Pío Moa

Podemos definir el nacionalismo como la doctrina democrática según la cual la soberanía pasa del soberano, del monarca, a la nación, es decir, al pueblo. Y, por tanto, toda nación tendría derecho, y hasta obligación, de dotarse de su propio estado.

 

La doctrina suele venir acompañada –pero no siempre– de una patriotería exaltada o de ambiciones imperiales, pues los pueblos no son necesariamente tan pacíficos y desinteresados como los suponían los apóstoles del nacionalismo, para oponerlos al belicismo pretendidamente connatural a los monarcas.

El nacionalismo es, por tanto, un hecho históricamente muy reciente, y ha dado impulso a la creación de muchas naciones nuevas. De lo cual han deducido algunos que en realidad las naciones son producidas por el nacionalismo y no a la inversa. Idea tan extraña como pensar que la moda ha creado el vestido o que la medicina ha creado las enfermedades o que las teorías capitalistas han creado el capital. De ahí que oigamos decir que la nación española no existe hasta el siglo XIX (o hasta el XVIII o hasta el XVI, según los gustos de cada cual). Y que antes la palabra España solo designaba una realidad geográfica, como la palabra Gobi designa un desierto y Yucatán, una península americana.

En Nueva historia de España he abordado desde distintos ángulos este problema. Creo que una buena definición de nación puede ser esta: una sociedad de cultura fundamentalmente homogénea con un estado propio. Sin embargo, existen muchas sociedades de ese tipo que han permanecido sin estado a lo largo de siglos –a veces se las llama naciones culturales– y otras en que las dos cosas –estado y cultura– han ido juntas casi desde un principio: naciones políticas o naciones propiamente dichas.

En la historia de Europa ha habido y hay una multitud de sociedades cultural e idiomáticamente diferenciadas, que se han formado, que han desaparecido o se han transformado por incontables invasiones y cruces. Ha habido períodos homogeneizadores como el del Imperio Romano en la mitad sur del continente... aunque en él subsistieron diferencias profundas entre la parte oriental y la occidental, y, dentro de cada una de estas, otras algo más atenuadas. Y ha habido períodos de mayor dispersión y creación de nuevas culturas, lenguas, sociedades y estados diversos, como el que siguió a la caída del Imperio de occidente... aunque subsistió la idea de un imperio, muy ligado a la cultura cristiana, que salvó lo salvable de la civilización grecorromana y creó otra nueva, la europea propiamente dicha.


Ahora bien, el nuevo imperio, que se mantendría de una u otra forma hasta Napoleón, y más parcialmente hasta la I Guerra Mundial, nunca logró su ambición de poner bajo su cetro a toda la cristiandad, ni siquiera a la eurooccidental: en la amplia franja más al oeste, de Escandinavia a Iberia, se formaron desde muy pronto sociedades bastante homogéneas culturalmente que se dotaron de sus propios estados al margen del Imperio.

El caso español resulta paradigmático. Antes de Roma no existía en la Península Ibérica una homogeneidad de ningún tipo que pudiera dar lugar a una nación. Esa homogeneidad se la proporcionó la colonización romana. Dentro del Imperio, Hispania adquirió cierta personalidad propia (nación cultural), aunque no política. Roma fundó España en ese sentido, y la España actual proviene directamente de aquel hecho decisivo. Pero fue el reino hispanogótico de Toledo el que, partiendo de la sociedad hispano-romana, construyó un estado, con clara vocación, conseguida en lo esencial, de abarcar toda la península. España, Spania, aparece entonces como nación. Obviamente, sin la existencia de nacionalismo –aunque sí de patriotismo–, pues la soberanía residía en el monarca, como seguiría ocurriendo en toda Europa hasta la Revolución Francesa, incluso largo tiempo después. También va tomando forma la nación francesa, si bien con una tendencia dispersiva o centrífuga mucho más acentuada que la española. Contra una opinión muy extendida, la nación hispanogoda distó mucho de ser una anécdota o una época de escasa significación histórica: dejó tal impronta que permitió la reconstrucción de España. Fue este un proceso largo, pero tenaz y finalmente exitoso, después de que la misma noción de España estuviera muy cerca de ser borrada de la historia por la invasión islámica: un hecho único en su género.

Pero España también se reconstituyó frente a la ambición globalizadora del imperio de Carlomagno. La España cantábrica, por supuesto, mantuvo buenas relaciones con los carolingios desde una plena independencia; por el contrario, la España pirenaica fue producto de la intervención carolingia, pero siempre se sintió incómoda con ella, hasta el punto de que rompió esa dependencia, rápidamente en Navarra, de forma más lenta en Aragón y en Cataluña. La propia Francia se consolidaría en oposición al después llamado Sacro Imperio Romano Germánico, que en cambio englobaba en el centro de Europa a numerosas naciones culturales, y con tanto éxito que estas no se harían políticas, es decir, naciones propiamente hablando, hasta los siglos XIX y XX.

Había naciones, por tanto, antes del nacionalismo. Pero esta doctrina, una vez expuesta, ha impulsado muy fuertes movimientos políticos, que han desintegrado imperios y transformado naciones culturales en naciones políticas. Aunque el nacionalismo es democrático, en su desarrollo ha adquirido bastantes veces tintes dictatoriales o totalitarios; pero ese es otro asunto. Tampoco ha traído siempre más paz que antes, como esperaban los ingenuos: la sociedad humana es conflictiva, debido a la variedad de intereses en su seno, y por otra parte no siempre la paz constituye el bien supremo.

http://historia.libertaddigital.com/nacion-cultural-y-nacion-politica-1276238762.html

CDV 09.III. MMXI


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¿Puede un estado crear una nación?

Una nación puede definirse como una comunidad cultural amplia con un estado. Toda nación  es una nación política,  sea cual sea su tipo de estado. Sin estado no es nación, sino solo comunidad cultural, que algunos llaman “nación cultural”. Originariamente se llamaban naciones a todo tipo de comunidades culturales independientes, incluso prehistóricas o protohistóricas (“nación sajona”, “nación helvética”, “nación arévaca” “nación apache”), pero aquí lo que nos importa son las naciones de época histórica.  

   Un problema está en el concepto, un tanto amplio y difuso, de “comunidad cultural” (sería mejor una nueva palabra: ¿qué tal “contral”? En fin, lo dejo a su ingenio). Generalmente incluye idioma, derecho, costumbres y otros rasgos, con predominio de unos u otros. Parece que los estados han tenido siempre origen contral (tampoco a mí me gusta la palabra, pero bueno), pero pueden adoptar carácter imperial y, a la inversa, una misma contral puede estar dividida en diversos estados. Los griegos, pese a andar siempre peleando entre ellos, se reconocían contralmente  por “la religión, la sangre o raza, y la lengua”, y no tenían un estado, sino muchos.  

      ¿Puede un estado crear una contral? No parece posible, a no ser por excepción que ahora no se me ocurre.  Lo que sí puede hacer el estado es reforzar la contral, y eso es los que hace el estado nacionalista, revalorando o incluso inventando tradiciones, símbolos, banderas, etc. La contral nace espontáneamente, pero el estado no. Los estados son creados en la práctica por oligarquías más o menos representativas del conjunto de la contral. Así la oligarquía que creó el estado y con ello la nación useña cuando se definió como “Nosotros, el pueblo”. Este aserto no era verdad, ni siquiera como delegación de la totalidad de la contral useña, pero el designio tuvo éxito. Y la contral useña, a pesar de la afluencia de gentes de diversas naciones y contrales europeas, era cultura fundamentalmente anglosajona.

   Los estados imperialistas tienen casi siempre su centro de gravedad en una nación (contral con estado). Hay también estados “pluricontrales” no imperialistas, un caso típico puede ser Suiza. Y una misma contral, como vimos en el caso de los griegos,  puede estar dividida en varios estados: igualmente, hoy, Austria y Alemania, y en mayor proporción en América,  donde probablemente Perú, Bolivia y Ecuador podrían formar una sola nación, por poner un caso.

**** Por un error, en el pasado artículo en el suplemento de historia de LD, hablaba de España como  nación “plural” y nación “política”, cuando debía decir “cultural” y “política”.

http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/espana-y-norte-de-africa-puedel-el-estado-crear-la-nacion-nueva-rumasa-9239/   11.III.MXXI


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Cataluña no le importó nada a los franceses (1659)

-Cataluña se separó de España y se sometió al rey Luis XIII de Francia durante la Guerra de los Segadores, aunque salió muy mal parada...

-En Cataluña se sabe muy bien, tal vez no en otras partes de España. Fue una revuelta para conservar las antiguas constituciones y preservar la libertad catalana contra la intrusión del Gobierno de Madrid, pero el precio que se pagó con la Paz de los Pirineos, en 1659, fue muy alto (perdieron antiguos territorios). Los franceses terminaron por ser tan autoritarios como los castellanos en 1640. Portugal tuvo la gran ventaja de ser una sociedad atlántica con Brasil. Los grandes poderes europeos estaban interesados en su supervivencia, mientras Cataluña no les interesaba para nada.

 

 

 

 

 Concepto nación - Una nación es una entidad independiente –por eso ni Cataluña ni las Vascongadas lo son– con un gobierno y una legislación propias y no subordinadas jurídicamente a otra nación. El concepto nacional es muy obvio ya en la Antigüedad –es el caso de España– y en la Edad Media (que sigue siendo considerada como tal a pesar de su fragmentación), pero se consagra en el Renacimiento con la quiebra del imperio. Quizá como nación la primera, podría denominarse en Europa a Portugal; todo depende –obviamente- del concepto que abarquemos sobre aquella época y a la de hoy, en la término-palabra Nación, y al contexto de cada tiempo.  

 

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Nación. (Del lat. nat?o, -ônis).1. f. Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno.2. f. Territorio de ese país.3. f. Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.4. f. coloq. p. us. nacimiento (? acción y efecto de nacer). Ciego de nación.5. m. Arg. p. us. Hombre natural de una nación, contrapuesto al natural de otra.de ~.1. loc. adj. U. para dar a entender el origen de alguien, o de dónde es natural.

 

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Raíces cristianas de Cataluña - Una antigua y piadosa tradición cuenta que la primera imagen de la Virgen habría sido esculpida por San Lucas y traída a Barcelona por San Pedro, donde comenzó a venerarse la Imagen.

No fue hasta el año 717 que ésta tomó posesión de Montserrat en una de las ermitas de la montaña. No fue redescubierta (la imagen) hasta siglo y medio más tarde, el año 880.

Unos pastores que habitaban por las montañas, quedaron sorprendidos por unas misteriosas luces que aparecían por la noche, repetidas veces.

Decidieron los pastores contar este hecho a su amo, y acompañados por el Sr. Obispo, y más gente de por aquellas montañas, decidieron que bajarían la imagen hasta Manresa; pero al llegar a cierto sitio, la imagen se hizo tan pesada que fue imposible seguir.

Entonces el Obispo entendió que ese era el sitio que la Virgen quería para construir la capilla. Desde entonces, Montserrat y Catalunya son inseparables.

Este tiempo coincidía con la Reconquista española y la conquista de la Fe Cristiana para Catalunya.

 La imagen que actualmente conocemos es una talla románica, fechada entre los siglos XII y XIII. Como hecho curioso de las modificaciones que ha experimentado la Imagen, cabe destacar el oscurecimiento de su rostro, debido probablemente a la cantidad de cirios y lámparas votivas expuestas.

Esta peculiar característica ha hecho que también se la conozca por el nombre de la Moreneta.

Josefa Sales Samit – 2008.II.08

 

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Si la persecución religiosa en la época deutero-republicana llegó a tener el volumen que tuvo o incluso "caracteres de auténtico genocidio", como realmente dice Martín Rubio en ‘La cruz, el perdón y la gloria’, no fue por mero azar. Éste, indudablemente, cumple su papel, pero la historia la hacen ante todo los hombres con el ejercicio de su libertad.

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Una sociedad de veras libre lo es si sus miembros lo son de veras. Y, entre otras cosas, lo son si hay libertad religiosa. Este problema, sobre el que el recuerdo del pasado histórico proyecta mucha luz, pone de manifiesto que una de las deficiencias que llevan a nuestra sociedad a un constante problematismo es el no clarificar los presupuestos sobre los que se sustenta. Dos de ellos son: qué se entiende por espacio público y quién es el sujeto de los derechos. Es de agradecer que se diga que la religión no desaparece en una sociedad libre. Pero, si lo hace del espacio público, que es el propiamente social y del que no tiene el monopolio el Estado, probablemente su permanencia lo sea por el fulgor de su ausencia.

 

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Artículos sobre Cataluña

El problema de Cataluña está en Madrid

Otro blog: Para entender a Rajoy: www.piomoa.es

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Cataluña es España (abril 2011)

El nacionalismo catalán (como el vasco), no es propiamente catalanista, sino antiespañol. Cataluña nunca ha sido una nación en el sentido propio de una comunidad cultural con un Estado, y no lo ha sido porque no ha querido serlo. Sólo a finales del siglo XIX apareció un nacionalismo que no podía basarse en la historia y que, por tanto, la inventó, tratando de crear mitos sugestivos basados en una mezcla de narcisismo y de victimismo. El narcisimo de ser "una raza superior" al resto de los españoles (ver el libro de Paco Caja), más "europea", más "culta" y más rica, y el victimismo de considerarse oprimidos, fuera por Castilla o por el "Estado español", como decidieron llamar a la nación española existente realmente desde Leovigildo y de la que siempre se habían sentido parte la inmensa mayoría de los catalanes.

Desde el primer momento, la táctica nacionalista, en Cataluña y en Vascongadas, consistió en provocar resentimientos y una literatura de odio y desprecio a España de la que he dado algunas muestras en Una historia chocante, pero que merecería por sí sola un buen estudio. El objetivo era doble: proclamarse los representantes genuinos de Cataluña y provocar, por reacción, un sentimiento de aversión en el resto de España, que, en círculo vicioso, empujara a muchos catalanes a identificarse con el nacionalismo. Hay que decir que en ello han tenido bastante éxito, debido a la ausencia de pensamiento político sobre el asunto en el resto de España, una carencia que, con pocas excepciones, pervive. Así, ha sido y sigue siendo muy frecuente en la prensa general referirse a los nacionalistas como "los catalanes" o aceptarlos como la auténtica encarnación de "Cataluña". La torpeza, como en relación con el PNV, ha sido increíble, y adquirió nuevas cotas en la Transición gracias a Suárez y a sectores de la UCD especialmente ineptos e ignorantes de la historia, que propiciaban esos nacionalismos con la creencia de que ellos eran propiamente la derecha en esas regiones (o que, con la misma naturalidad y en compañía del PSOE, proclamaban al orate Blas Infante "padre de la patria andaluza"). No debe olvidarse que fue sobre todo en Madrid donde los desmanes separatistas encontraron respaldo cuando Jiménez Losantos, Amando de Miguel y otros los denunciaron.

La identificación de los nacionalistas y su demagogia con los catalanes en general está llevando a algunas personas en el resto de España a aceptar la secesión, e incluso animarla, pretendiendo que desde la Transición los males del país y los ataques a la libertad vienen inspirados por los Gobiernos autonómicos catalanes. Tal posición me parece irresponsable. Los males de Cataluña son los del conjunto del país, y no habrían llegado a tanto sin la colaboración o inhibición de los partidos "madrileños". En La Transiciónde cristal he explicado la generación de tales actitudes y no estaría de más un debate de cierta altura al respecto.

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No es la economía, estúpido (mayo 2011)

Si alguna posibilidad real tienen los separatistas de cumplir sus sueños, está en la inanidad política e intelectual de "Madrid", es decir, de los dos grandes partidos que se suponen nacionales: uno, porque su desprecio a España hace el juego al separatismo; el otro porque renunció hace tiempo a la lucha de las ideas, hasta vaciarse de ellas.

Una manifestación de esa inanidad consiste en la habitual reducción del problema a la economía. Así, esgrimen el argumento "decisivo" de que la secesión de Cataluña supondría gravísimos daños económicos para esa región, al perder su principal mercado en el resto de España, y que a su vez "Madrid" podría impedirle el acceso a la UE. Los dos argumentos apenas rebasan el nivel de la tontería.

La secesión de Cataluña podría traer cierto coste económico inmediato para ella –y para el resto del país–, por el resentimiento que crearía y algún posible, aunque poco probable, boicot a los productos catalanes; pero la lógica del intercambio comercial limitaría pronto ese efecto. La gente no compra productos catalanes por amor a Cataluña, sino por interés práctico, y el desamor actual de los españoles por su propio país hace que la clase empresarial española lo sea solo geográficamente, pues culturalmente es más bien anglosajona. Cataluña no perdería de modo importante el mercado del resto de España, y en cambio entraría cada vez más en la esfera de influencia económica francesa, dirección que siguen conscientemente los separatistas.

No menos ridícula es la amenaza de impedirle entrar en la Unión Europea. Si España llegase al grado de agusanamiento que permitiese tal secesión, debería aceptar también la integración de Cataluña en la UE, un asunto insignificante comparado con la enormidad de la secesión. Y si, dentro de la nulidad política corriente, "Madrid" se enrabietase con cerrar el paso a una Cataluña separada, ya se encargarían las potencias realmente dominantes de la UE de hacerle entrar en razón "con mano de hierro en guante de seda".

Y debe considerarse otro aspecto: en la estúpida casta político-intelectual española ha arraigado con fuerza indestructible la idea de que fuera de la UE no hay salvación. Pero Suiza o Noruega están feliz y prósperamente fuera, y Reino Unido mantiene dentro una posición muy especial, por poner dos casos. La propia experiencia de España, que nunca parece servir de nada a nuestros políticos, enseña que nuestro país creció mucho más rápidamente fuera de la CEE que dentro, y que la integración "en Europa" –como dicen demostrando nuevamente su sandez–, no nos ha librado de graves crisis económicas, como la actual.

Todo ello sin contar con que un país que consintiese tal secesión se hallaría sin fuerza política y moral para impedir el contagio de las tendencias disgregadoras a otras regiones. Porque el problema de Cataluña es político, cultural e histórico. Y en él entra la economía, por supuesto, pero solo de modo secundario y derivado. ¿Es tan difícil de entender?

 

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¿Qué se mueve en Cataluña? (Diciembre de 2010)

Las últimas elecciones catalanas han demostrado el hundimiento del golfante tripartito, que ha logrado hartar a la mayoría de los catalanes con sus corrupciones y dislates. El hundimiento habría debido ser mucho mayor, pero no ha salido una alternativa clara, capaz de entusiasmar a la gente, con lo que se ha vuelto a la mediocre situación anterior, el triunfo de una CiU clásicamente corrupta: la oscilación entre la sartén y el cazo.

Algunos analistas dan valor desmesurado al avance del PP. Al PPC le pasa algo muy parecido a lo que al PSC: no es un partido con intereses nacionales, sino regionales y cada vez más afín al nacionalismo. Baste recordar a su irrisoria presidenta explicando que riñe a su hijo por hablar en castellano y luego mintiendo con descaro a Dieter Brandau al respecto. Un partido que no quiere usar en el Parlament el idioma común de toda España y cooficial en Cataluña. La dispersión balcanizadora del PP sigue la tónica de la del PSOE. Basta ver su política en Baleares o en Galicia, por no hablar de Andalucía. O de Cataluña, por supuesto.

Si recordamos la evolución del nacionalismo catalán bajo el franquismo constatamos su nula ejemplaridad. No luchó por la democracia, fue corrupto y enredoso (recuérdese, por ejemplo, a Banca Catalana y a Andreu Abelló, el del Vita), y solo logró verdadero impulso gracias a la absurda política de Suárez. La historia del nacionalismo catalán puede condensarse en episodios como los de Prats de Molló, el asesinato de los hermanos Badía o en el asunto antes mencionado. Aun así, en las primeras elecciones de la transición solo logró mayoría en una provincia, para perderla después. El grueso de los catalanes votaba a los partidos nacionales, no a los nacionalistas.

La pregunta es: ¿cómo ha cambiado esto? Ante todo, por la frivolidad e ignorancia histórica de la mayor parte de la derecha. Suárez y compañía no sabían con quiénes trataban, y no se les ocurrió mejor cosa que tratar de ganarse a aquellas gentes y dilapidar el caudal político heredado del franquismo, regalándoles todo tipo de legitimidades y ventajas, incluso dinero (por lo menos al PNV). Algunos hasta lucubraban sobre la falta de necesidad de un partido nacional en Cataluña y Vascongadas, pues la derecha ya la representaban allí los nacionalistas. Aquellos genios de la política no dudaban en escupir sobre las tumbas de sus padres (acaban de hacerlo nuevamente en Gijón) para ganarse la complacencia de quienes siempre han sido enemigos de España y de la democracia. Y cuando Jiménez Losantos y otros protestaron, el primero a costa de su integridad física, "Madrid" apoyó las antidemocráticas y antiespañolas medidas impulsadas por Pujol. Ocurre que en la izquierda domina la falsificación de la historia, y la ignorancia en la derecha. El espíritu de Suárez terminó contagiando también a Fraga y ha ido a peor hasta ahora.

En la tumultuosa presentación de Nueva historia de España en la Universidad Carlos III, anuncié que una nueva edición del libro llevaría la dedicatoria "A los políticos, para que aprendan algo de la historia del país en que viven". No sé si lo haré al final, porque implica una estima intelectual probablemente excesiva hacia la casta política; pero en todo caso la triste realidad es esa ignorancia, generadora de disparates.

¿Qué hará el PP ahora en Cataluña? Se ofrecerá rendidamente a CiU, por si esta se digna a prestarle atención y ofrecerle alguna prebenda. Otra cosa sería un milagro.

 

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Auge y declive de Barcelona - 


En las primeras décadas del siglo XIV, la corona de Aragón llegó a su mayor gloria. Disponía de la universidad de Lérida y otros focos de cultura, dominaba las grandes islas del Mediterráneo occidental y partes de Grecia, y contaba con una población relativamente numerosa, y Barcelona controlaba el Mediterráneo occidental en rivalidad con las ciudades italianas. Pero desde 1333 su posición empeoró con un año de hambre que mató a mucha gente, agravado por el bloqueo impuesto por la flota genovesa; y en la década siguiente fue azotada con enorme virulencia por la Peste negra. Estos desastres causaron un fuerte retroceso económico y demográfico, y Cataluña entró en un período de estancamiento, con creciente tensión social. Además, el sistema confederal impuesto por Jaime I al consolidar como reinos a Valencia y Mallorca, produjo discordias y guerras. Mallorca, forzada al vasallaje del rey aragonés, buscó a menudo separarse y volvió a hacerlo en 1295, hasta que en 1343 Pedro IV el Ceremonioso invadió de nuevo la isla y el Rosellón. Hubo otro intento separatista en 1349, y solo en 1375 volvió Mallorca definitivamente a la corona. El Ceremonioso también desbarató en una guerra civil entre 1347 y 48, una revuelta de aragoneses y valencianos.


Luego, en 1351, el rey guerreó contra Génova, sofocó dos revueltas en Cerdeña (una de ellas duró cuatro años desde 1364); e instaló una colonia de catalanes en la ciudad sarda de Alghero. Pero su contienda más prolongada la mantuvo con Pedro I el Cruel de Castilla, en disputa por zonas fronterizas: empezó en 1356 y duraría casi 20 años, complicados con plagas de langosta, peste y hambres. Desde 1366 intervino en la guerra civil que asolaba Castilla respaldando a Enrique de Trastámara contra Pedro I, un reflejo de la Guerra de los cien años. La paz llegó en 1375, casándose la hija del rey aragonés, Leonor, con Juan, heredero del trono castellano, boda que tendría efectos políticos de largo alcance. Aunque la lucha acabó sin vencedores ni vencidos los dos reinos, más el de Aragón, terminaron casi exhaustos, y los enormes gastos obligaron al Ceremonioso a admitir la inspección de las cuentas reales por las Cortes, a través de la Diputación del General ("general" se llamaba a los tributos reales, y la diputación provenía de las Cortes celebradas Monzón en 1289), de la que derivaría la Generalidad.


Tratando de aumentar el poder regio,  El Ceremonioso también entró en conflicto con el Inquisidor general, Nicolau Aymerich. Este era muy propenso a usar la tortura, llegó a prohibir las obras de Raimundo Lulio, se enfrentó al predicador Vicente Ferrer, estableció las normas inquisitoriales (que se aplicarían también en Castilla al extenderse a ella la Inquisición, un siglo más tarde), y fomentó una revuelta contra el rey en Tarragona. Como el monarca, defendía a Aviñón sobre Roma.


Se considera a Pedro IV el Ceremonioso autor o impulsor de la Crónica de San Juan de la Peña, primera historia general de Aragón, que comienza, siguiendo la tradición, llamando a Túbal, hijo de Jafet, el primer poblador de España. Posiblemente quería competir con la Estoria de España de Alfonso X el Sabio. También compuso u ordenó componer una crónica de su reinado, en tono autobiográfico como el Llibre dels fets de Jaime I. Estas dos crónicas más de la de Bernat Desclot y la de Muntaner constituyen un conjunto de grandes crónicas catalanas, uno de los mejores conjuntos historiográficos europeos de la época Edad de Asentamiento.


A pesar de sus esfuerzos, con Pedro IV terminó la época gloriosa de Barcelona, tanto por las pestes, hambres y dispendios de la guerra con Castilla como por el éxito creciente de sus rivales genoveses, aliados de Castilla y Portugal; y sobre todo porque, una vez despejado el estrecho de Gibraltar de la amenaza musulmana, las rutas comerciales entre el Mediterráneo y el Atlántico se alejaron de su puerto. La ciudad reaccionó a su declive con acciones bélicas y piratería, que a la larga la perjudicaron.


El siglo XIV se señala en la corona de Aragón por una lucha encarnizada entre el rey y los nobles por la hegemonía. Aunque las Cortes se originaron en León, como quedó dicho, fue en Aragón, y especialmente en Cataluña, donde adquirieron mayor fuerza, no solo de España sino de toda Europa. La resistencia monárquica no logró evitar que las Cortes se eligiesen al margen de los reyes, controlasen los tributos y el gasto, y ejerciesen funciones legislativas. Por tanto, los reyes hubieron de doblegarse una y otra vez a un pactismo cuyo mayor defensor doctrinal fue el influyente franciscano Francesc Eiximenis, que escribió en latín y más en catalán, y dedicó atención a la teoría política. Sorprendentemente para un franciscano, elogió la riqueza y, aunque desconfiado de los nobles, ensalzó con fervor a los mercaderes, a quienes el poder político debía favorecer sobre todos porque "son la vida de la tierra donde están, son el tesoro de la cosa pública". Sin ellos, "las comunidades decaen, los príncipes se vuelven tiranos, los jóvenes se pierden y los pobres lloran". "Nuestro Señor Dios les hace misericordia especial en muerte y en vida".


Eiximenis sostuvo a la vez la procedencia divina del poder político y su origen en un pacto de la sociedad civil, pues "nunca las comunidades dieron poder absoluto a nadie sobre ellas, sino con ciertos pactos"; pactos que debían beneficiar a la comunidad por encima del príncipe, otra cosa sería despotismo. Al limitar el poder regio, el pactismo tenía un tinte democrático, pero fortalecía a las oligarquías nobiliarias y mercantiles sobre los campesinos y el pueblo bajo, que en Cataluña sufrían mayor opresión que en el resto de España (salvo, quizá, Galicia), por haberse hecho la repoblación bajo estricto control señorial: el poder monárquico, más alejado, resultaba mucho menos opresivo que el de los nobles y grandes comerciantes, siempre más inmediato.


El propio Eiximenis expresa muy bien esa mentalidad, también inesperada en un franciscano. Al revés que el dominico Vicente Ferrer, abogado del "pueblo menudo", denigró a este con frases difíciles de encontrar en otros lugares: gente "bestial, rústica, desprovista de razón, maliciosa", apenas mejor que las bestias y a quien debía tratarse con "golpes, hambre y castigos duros y terribles". Quizá este aborrecimiento tuviera relación con las revueltas campesinas y del "pueblo menudo" en Europa, como las de Flandes en los años veinte y otras relacionadas con la Guerra de los cien años, tales la Jacquerie francesa de 1358, de los campesinos oprimidos por impuestos derivados de la guerra, y que fue ahogada en sangre por los nobles; o la inglesa de 1381 por la abolición de otro impuesto parecido y de la servidumbre, e igualmente aplastada. En la propia Cataluña crecía la protesta de los payeses contra los "malos usos" causa de luchas sociales prolongadas.  15 de Marzo de 2009 - 09:42:03 - Pío Moa – L.D. Esp.


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2008

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Hay algo que me preocupa. Si lo piensa detenidamente y lo ve desde la perspectiva de un balear ¿No cree que es extremadamente peligroso decir que lo que se habla en Baleares y Valencia son lenguas diferentes del catalán si se parecen tanto y la mayoría (o muchos) de los apellidos son de origen catalán a nivel topográfico, demográfico ó léxico?


Es que no es así. Pregunte usted a los que hablan valenciano o balear de toda la vida y le dirán lo mismo que aquel clérigo catalán de la Edad Media que insistía en que se tradujera a Raimundo Lulio al catalán.

Este diálogo con Don César VIDAL –filósofo- tuvo lugar entre las 17.00hs. y las 18.00hs. del martes 30 de enero.2007-Esp


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No hace mucho leí a cierto historiador (García Carcel) decir que las loas a España de Alfonso X el Sabio no se puede determinar rasgo alguno de nacionalidad o algo relacionado con lo que sería la "nación española", ya que, según él, son meras alabanzas a la propia tierra, no a España como comunidad nacional o concepto unitario. ¿Qué opina?

 

Que anda muy, pero que muy equivocado. Basta leer el libro para ver hasta qué punto Alfonso X sí que creía en esa nación y hasta qué punto la identificaba con la totalidad de la Península Ibérica. Por cierto, que no era original. Isidoro de Sevilla pensaba lo mismo.

César VIDAL-Dr.historia antigua, filosofía, teología; es abogado,escritor-2005.01.18

 

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Una sociedad sana sabe distinguir a los mejores y guardar la memoria de quienes merecen máxima gratitud. La democracia es el único régimen político legítimo, pero la aristocracia es la única forma posible para la transmisión del saber. Del maestro al discípulo. Del sabio al ignorante. Del buen profesor al alumno bien dispuesto.

«La España que pudo ser, la que se hubiera mantenido a la altura de sus exigencias, sin degradaciones ni caídas, coincide con la España que podrá ser si no renuncia a lo más propio y creador, a lo más valioso y original que ha aportado al mundo». Julián MARIAS + MMV.XII.XV

 

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«Por mucho que algunos se empeñen, somos más que meras agregaciones de ADN; somos, sobre todo, un afán nunca saciado de sabiduría, sediento de belleza. Somos criaturas en busca de su Creador que dejan en su peregrinaje testimonios incesantes de su belleza». ‘El olor de Dios’, del Magazine Semanal. 19.VII.2007

 

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Unos textos desclasificados destapan una red de 500 agentes nazis en Cataluña

Vitoria- La revista «Spiens» expone, en su último número, que documentos desclasificados de los Archivos Nacionales de EEUU, en Washington, muestran la existencia, durante la Segunda Guerra Mundial,de una red de 500 agentes nazis en Cataluña.Era una red de colaboradores que el Tercer Reich tenía en Cataluña durante la guerra. La trama la componían unas quinientas personas, entre ellas un militante de ERC y un ex policía de la Generalitat republicana, según informa Efe. Los nazis de Barcelona ejercían profesiones como agentes comerciales, ingenieros, médicos, periodistas, analistas, artistas o historiadores, y hacía años que vivían en Cataluña , con la aureola de héroes de la legión Cóndor, decisiva en la victoria de Franco en la Guerra Civil española. «Spiens» sitúa sobre Barcelona los domicilios de los agentes nazis en la capital catalana. Entre las fichas de los agentes alemanes en Cataluña figuran el nombre de un centenar de colaboradores catalanes al servicio del III Reich, entre ellos, Josep Trabal, de ERC, y el ex policía de la Generalitat republicana Benet Comas, que residía en Figueres (Girona), aunque fue policía de la Generalitat republicana, los avatares de la vida lo condujeron a estar a las órdenes de la Gestapo en mayo de 1944. Conexión estadounidense Este número de publicación incluye un dossier con los documentos más representativos localizados en los Archivos Nacionales de Estados Unidos y relacionados con la red de agentes nazis en Cataluña en los primeros años de la posguerra. Cabe destacar un organigrama elaborado por los servicios secretos de Estados Unidos que explica las relaciones entre los servicios secretos franquistas y los alemanes. Los informes de Estados Unidos también desvelan que los laboratorios farmacéuticos (Productos Químico-Farmacéuticos), sirvieron de tapadera para reclutar y preparar agentes que posteriormente actuaron en la Península. El reportaje de la revista se completa con un mapa que incluye los nombres y domicilios de los colaboradores y espías de los nazis y la reproducción de algunos de los documentos de los Archivos de Washington.  La Razón-ESP. 2007-02-26

 

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Ignorancia histórica - Al poco tiempo de crearse el Condado de Barcelona (que no Cataluña) como bastión entre los francos y los musulmanes, en el año 815, Ludovico Pío decretó un mandato dedicado a la protección de los españoles habitantes de dicho Condado. Esa franja geográfica formaba parte de España, y allí vivían españoles; es decir, ni existía Cataluña ni el gentilicio catalán. Hasta el año 1096, los Condes de Barcelona eran de origen extranjero, vasallos de los francos, a excepción de Berenguer III, que se casó con María, hija del Cid. Ya en 1137, Berenguer IV se unió en matrimonio con Petronila de Aragón, afianzando la integridad territorial del proceso de la Reconquista, ya que España estaba fragmentada por la invasión islámica, que concluyó en el siglo XV con los Reyes Católicos. Por eso Cataluña ni era una nación ni pretendía separase. Solamente a finales del siglo XIX, el feroz nacionalismo catalán empezó a reivindicar lo que nunca había sido una realidad ni un derecho histórico. Con todo, el Presidente Zapatero cuestiona la constitucionalidad de la nación española como patria común de todos los españoles, uniéndose a los despropósitos del totalitarismo más radical que aflora en la Cataluña de ahora. El oportunismo político, señor Zapatero, únicamente cultiva su interés particular menoscabando el porvenir los españoles que todavía creemos en la unidad de España. Rectifique, para que con su sonrisa no se degrade aún más nuestro futuro.


 

 

DIGRESIONES HISTÓRICAS

Un nacionalismo español

Por Pío Moa

 

En España no se produjo una elaboración nacionalista algo sistemática, al estilo de las intentadas por los nacionalistas vascos y catalanes. La razón es que la existencia de España se daba por un hecho obvio, opuesto sólo a otras naciones europeas, y su obviedad no exigía construcciones teóricas más allá de la defensa del “honor de la patria” frente a los ataques de franceses o ingleses.

 

Aun en ese terreno el nacionalismo español, si así se le puede llamar, fue mucho menos extremista que el inglés o el francés, y, como observa W. Maltby, nunca fabricó contra esas naciones acusaciones comparables a las que ellas difundieron contra España en la Leyenda Negra.

 

Pero a finales del siglo XIX tomó forma un tipo de nacionalismo español ante el reto del desastre del 98, y, secundariamente, de la crítica de los nacionalismos vasco y catalán. De éstos, el segundo simplemente negaba la existencia de una nación llamada España, mientras que el primero la admitía, pero como ajena y enemiga de “Euzkadi” (palabreja inventada por Arana y sin sentido en vascuence). Los teóricos de esos nacionalismos, Arana y Prat de la Riba, se aplicaron a demostrar que los vascos y los catalanes constituían naciones y a exaltar sin tasa cuanto pudiera llenar a sus paisanos de orgullo desmedido y hundir el prestigio hispano. De paso, la historia anterior de vascos y catalanes quedaría reducida a una miseria bajo el yugo infame de España o de “Castilla”, fomentando un victimismo tan desmesurado como aquel orgullo. Nacionalismos ambos realmente exacerbados y excluyentes.

 

El nacionalismo español que surge por aquellos años bajo el nombre genérico de “regeneracionismo” recuerda a estos dos, como ya señalé en otro trabajo, por su ataque feroz al pasado español, visto como una suma de errores y miserias, como una “anormalidad” o una “enfermedad”; por el ataque no menos furioso al régimen liberal de la Restauración; y por un europeísmo vago y desigual, pero a veces vehemente.

 

El regeneracionismo fue más un estado de espíritu que una doctrina, y no originó un movimiento homogéneo, aunque influyera en diversos partidos, de izquierda y de derecha. Uno de ellos sería la Unión Patriótica, de Primo de Rivera, para la cual José Pemartín y José María Pemán elaboraron algo parecido a una doctrina nacionalista.

 

Esta doctrina recogía de Costa la idea del “cirujano de hierro” que, ante la incapacidad de la política parlamentaria, reconduciría al país a la prosperidad y la grandeza por medios autoritarios. Sin embargo difería del regeneracionismo en considerar a España no una nación frustrada o plagada de vilezas, sino una nación con un gran pasado, fundamental en el devenir de la humanidad, de Europa y América especialmente, aunque con períodos de profunda decadencia, como el de Carlos II o la más próxima Restauración, o al menos los últimos treinta años de ella. Por otra parte, unía la nación española al catolicismo: si en el pasado glorioso habían ido juntas nación y religión, revitalizar la alianza garantizaría el resurgir hispano. Otro punto más: la monarquía también era declarada consustancial con el ser nacional.

 

Esta construcción teórica tiene un aire arcaizante, y ha sido objeto de burlas y ataques, tanto desde los nacionalismos balcanizantes como desde ideas republicanas o revolucionarias, que, sin embargo, han solido ser mucho más primarios en sus teorizaciones. Las de Arana o Prat de la Riba llegan a ser realmente simples. Por otra parte, algunas ideas expuestas por Pemán, sin ser originales no dejan de tener interés.

 

Según él, “o se admite que el hombre es sociable por naturaleza y, por tanto, que la sociedad es un hecho natural (teoría tradicional cristiana), o se admite que el hombre no es sociable por naturaleza y, por tanto, que la sociedad es un hecho artificial (teoría del paco social de Rousseau)”. En el primer caso habría algo esencial en la sociedad, por debajo de sus aspectos cambiantes. En el segundo, la sociedad puede concebirse arbitrariamente, según “la amplitud y variedad de las voluntades que pactan”.

 

La nación, como sociedad, es natural: “No es un agregado amorfo de individuos cuya organización depende de nosotros. No; la Patria es un ser natural, una criatura con una forma propia (…) no una mole, sino un organismo; no un simple agregado de individuos, sino un agregado de Sociedades subalternas que son otros tantos seres vivos con su correspondiente inmanencia vital”.

 

En este sentido opone el patriotismo al nacionalismo, el cual recibe una dura crítica: “el individualismo del siglo pasado pasó un rodillo nivelador sobre la sociedad, destruyó todo lo que era perfil y estructura de ella —municipio, clase, corporación, gremio— y no dejó más que un conjunto amorfo y desorganizado de individuos que se decían soberanos” (p. 28). De ahí que, “concebida la Sociedad-Nación como un producto contractual de las soberanas voluntades individuales que la forman, se supone que esas voluntades, al pactar, transmiten su soberanía a la Sociedad Nación, quedando ésta, en consecuencia, investida de un poder absoluto. Desaparecen, por tanto, todos los límites y contenciones de la Nación; por abajo desaparecen todas esas contenciones orgánicas formadas por las sociedades inferiores y autónomas que la Nación comprende; por arriba desaparecen todas las contenciones espirituales de la Iglesia y todas las contenciones internacionales del orden mundial y humano de que la Nación forma parte. El nacionalismo es, en definitiva la deificación de la Nación”. Resultado de tales excesos habría sido la I Guerra Mundial.

 

También los nacionalismos de Arana y de Prat de la Riba se decían informados por el catolicismo. Pero Arana ve en la nación vasca algo más o menos divino, y él mismo sería considerado por muchos seguidores como “el Jesús vasco”. Y los catalanes proclamaban en sus folletos de adoctrinamiento masivo que su doctrina “tiene por Dios a la Patria”. Debe admitirse que el nacionalismo español al estilo primorriverista era mucho más razonable o, si se prefiere, menos mesiánico que los otros dos, o que los surgidos en Galicia, Andalucía y otras regiones.

 

La crítica se extiende al estado. Si la nación es una sociedad natural, el estado no pasa de ser “la organización jurídica de la Nación”, dedicada a “tutelar, completar y armonizar” la vida de las también naturales sociedades intermedias (desde la familia al municipio, la región, el sindicato, etc.), “sin invadirlas ni ahogarlas”. Pero el individualismo aboca a lo contrario. Los individuos, indefensos a causa de la destrucción de las sociedades intermedias, debían confiarlo todo al estado como supuesta concreción de su voluntad contractual. Y “el Estado, como un dios, lo invadió todo”, y convirtió todo en política”. De aquí nació el Municipio político, la enseñanza oficial, la Universidad centralizada, etc. Hasta la familia quedaría politizada.

 

Pemán ve ahí una seria desviación: “El estatismo es una tesis brillante y peligrosa en estos días en que los hombres están hambrientos de orden y autoridad” (55), pero opuesta a “la tesis social cristiana”, según la cual “la sociedad es para el individuo, no el individuo para la sociedad”. El estatismo amenazaría “una de las mayores conquistas cristianas [que] fue la conquista de la dignidad humana”. Algunas aspiraciones del socialismo podrían realizarse, pero sólo “en el marco de la propiedad y el orden racionalmente utilizados”.

 

La crítica atañe a nacionalismos del tipo del vasco o el catalán, así como al socialismo, cuya raíz encuentra en el individualismo liberal. Sin embargo, los pensadores liberales también habían previsto el peligro de una democracia degenerada en despotismo bajo la protección omnímoda de un estado en apariencia benévolo. Ese peligro podía salvarse mediante la vertebración social en una multitud de asociaciones particulares, desde las cuales los individuos pudieran defender sus intereses. Según Pemán, son estas libertades individuales las que empujan al nacionalismo extremo y al despotismo, al arrasar las “sociedades intermedias”. Pero éstas no sólo no quedan arrasadas, aunque puedan cambiar en muchos aspectos, sino que, por el contrario, las libertades multiplican todo tipo de nuevas sociedades culturales, comerciales, políticas, recreativas etc., que vertebran la sociedad de modo mucho más complejo y efectivo que las tradicionales del Antiguo Régimen a las que, con ciertas modernizaciones, parecían adherirse estos críticos de la Restauración.

 

Ciertamente el nacionalismo primorriverista, luego prolongado en el franquismo, nos parece hoy arcaico, pero vale la pena señalar que, incluso como versión extrema de un nacionalismo español, al que tanto atacan los Pujol, Arzallus y compañía, resulta mucho más moderado y menos totalitario que el que éstos profesan.

2003-12-05

 

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P: Di como fecha “fundacional” de España la muerte de Fernando el Católico. Al morir sin hijos. Juana I era la reina del conjunto llamado España. Me lo negaron, me dijeron de todo.... En su faceta de historiador.... ¿Qué fecha pondría como la fundacional de España? ¿Cuál sugiere usted?

R: No es fácil. De entrada yo creo que la mayoría de las naciones tan antiguas como España no pueden señalar ese hecho como pueden hacerlo, por ejemplo, Estados Unidos o Argentina. Desde luego, la Hispania a la que se refirieron los romanos, San Pablo o Alfonso III de León fue muy anterior al s. XV.

P: ¿Cuándo apareció Hispania o España en el mundo?

R:
Como mínimo estamos hablando del s. III a. de C. y eso sobre la base de que no aceptemos ese genérico en textos que pudieran incluirlo. Por ejemplo: el libro del profeta Jonás en torno al s. VIII a. de C.

Dr. César VIDAL-historiador y filósofo. 2002.10.01 L.D. ESP.

 

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“Qué hay de verdad o de mentira en que el idioma gallego es padre del castellano”?.


No soy filólogo, pero lo que saben los expertos se puede compartir. El gallego es un idioma románico o romance derivado del latín y emparentado con el portugués, con el que se confunde hasta el siglo XIV. Ese es el momento glorioso en el que los Reyes Alfonso X de Castilla y don Dionís de Portugal emplean la misma lengua (portugués o gallego), el Rey castellano para las composiciones poéticas. Pero a partir del siglo XIV el castellano se impone sobre el gallego y no tanto por la fuerza como por la costumbre. En el siglo XIX hay un renacimiento del gallego como lengua culta, pero más que nada poética.

 

El camelo de la repoblación catalana


El castellano es también un romance derivado del latín. Aparece poco después que el gallego o el catalán, hacia el siglo IX, en el territorio que va desde Cantabria a La Rioja. Seguramente, los primeros hablantes del romance castellano se defendían también en vascuence, pero no en gallego. Con el tiempo, el castellano se impuso sobre los otros romances peninsulares, pero no por mandato legal sino por ser un idioma de comercio, de relación. Cuenta también la creciente expansión militar del reino de Castilla. El castellano adopta más voces del vascuence y del árabe que los otros romances peninsulares. La conquista de América convierte al castellano (ya español) como un idioma de alcance internacional. 2005 -Los orígenes ‘Amando de Miguel’.-

 

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Juan Vanrell Nadal es presidente de la Academia de la Lengua Balear
Creo que complacerá a los responsables de LA RAZÓN y a sus fieles lectores conocer dos hechos curiosos:
   1.- Un señor, en un autobús de Valencia, repartía fotocopias de mi artículo «No dicen la verdad» (La Razón 05/06/04) porque, según él, todos los valencianos deberían leerlo.
   2.- Un magistrado del Tribunal Supremo amigo mío me felicitaba también por dicho artículo y me pide más información. Me comenta que un compañero catalán, a pesar de la claridad y evidencia de mi exposición, sigue empecinado en que, por un dato básico que yo callo, el balear y el valenciano proceden irrefutablemente del catalán.
   El dato que callo en el artículo según ese magistrado es que los catalanes repoblaron los reinos moros de Mallorca y Valencia tras la conquista de Jaime I, y con la repoblación trajeron la lengua catalana. Una vez más estamos ante otro camelo que ¿incluso un magistrado del Tribunal Supremo cree a pie juntillas!. Lo que decía el catedrático Boceto: «Los historiadores catalanes hacen histeria en vez de historia». Demasiados enseñan la historia que quisieran que fuera, no la que realmente fue. Y así tenemos que los datos ciertos del hecho de la conquista del reino de Mallorca son que el ejército estaba compuesto por: Don Jaime con nobles de Aragón y caballeros de Montpelier sumaban 200; Gastón de Moncada (Vizconde de Beam-Francia) familiar de Jaime I aportó 400 caballeros; Nuño Sanz (Conde de Rosellón y Cerdaña-Francia) familiar de Jaime I, aportó 150; Caballeros de Provenza, Marsella, Narbona, Castilla, Navarra, Carcassona, Bezier, Foix, Toulouse, sumaban 500; Ponce Hugo (Conde de Ampurias) 60 caballeros, el Obispo de Barcelona Berenguer de Palou aportó 100; el Obispo de Gerona Guillén de Montgrí, 30; el Abate de Sant Feliu de Guíxols, 5; y el Preboste de Tarragona, 4. Siendo el grueso del ejército 28.251 en proporción aproximada a los caballeros. Con los susodichos datos a la vista podemos apreciar que tan sólo un 13,5 por ciento son de procedencia catalana. Luego no es posible que la Conquista fuese una conquista «catalana», tal y como se hace estudiar en colegios y universidades. A ese dato podemos añadir que sólo para repoblar la ciudad de Palma, no hubiesen sido suficientes todos los habitantes de Barcelona, pues en esa época Palma tenía una extensión (110 Has) casi tres veces superior a la de Barcelona (42 Has). Y no fue hasta el siglo XVIII en que Barcelona se asemejó a Palma en extensión y población. Palma además era una de las nueve ciudades más ricas y populosas de Europa. Ésta fue la causa principal de su conquista. Tal es así que los sirvientes del rey D. Jaime I tardaron ocho días en presentárselo después de entrar a saco en Palma, por lo muy ocupados que estaban en poner a buen recaudo su rapiña.
   Otro dato que tampoco se enseña es que, a los pocos meses de la conquista de Mallorca, se queja Jaime I de haberse quedado con tan poca gente que no le eran suficientes ni para guardia personal.
   Otro dato más también muy importante y que tampoco se enseña en los libros de historia es que la cultura balear es de origen hebreo-árabe y la cultura catalana cristiano-germánica. Cultura balear que se ha preservado hasta el presente, a pesar de la posterior cristianización de la población.
   Luego, ¿de qué repoblación se está hablando? De una repoblación imaginaria soñada sólo por catalanistas visionarios.
   Y si de Valencia hablamos, los señores catalanes le hicieron saber a D. Jaime I que no le ayudarían a conquistar Valencia porque les había bastado con ir a Mallorca (amasando un buen botín). En vista de ello, Jaime I emprendió la conquista de ese reino con gentes de Aragón y mercenarios de todas castas y religiones. Estudien a Ubieto, Menéndez Pidal y Álvaro Santamaría. ¿Ah!, todo ello sin contar que en 1229 y 1238, fechas de las conquistas de los reinos de Mallorca y Valencia respectivamente, Cataluña aún no existía políticamente. Fue en el año 1241 en el que Jaime I rey de Aragón, Mallorca y Valencia, Conde de Barcelona y Señor de Montpelier, marcó las fronteras de la comarca del reino de Aragón denominada Cataluña. Ni reino, ni ducado, ni marquesado, ni condado.... ¿COMARCA!
   Ante este hecho documentado históricamente, hemos de preguntar una y otra vez: ¿cómo puede ser que una nación inexistente pudiera conquistar los reinos de Mallorca y Valencia, darles su lengua, sus costumbres y además repoblarles? Respuesta: ¿porque es un camelo!, ¿ otra invención intencionada del insaciable nacionalismo catalán! 2004-07-12 L.R. Baleares –ESPAÑA

 

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P: ¿No cree usted que al tener Cataluña unas instituciones propias desde la Edad Media, una lengua propia y una cultura la conforman como nación? ¿Por qué?

 

R: También las tiene Aragón, y de mayor rango. La lengua propia de Aragón es la castellana, que por ser aragonesa merece llamarse española muy pronto. Y además era reino, no un conjunto de condados. Pero la nación española como sujeto político se produce por acumulación o aglomeración de pequeños estados en búsqueda de la recuperación de la España cristianorromanovisigoda. La reconquista, vamos. Sin eso, no se entiende lo demás. Antes de que existiesen Aragón, Castilla y , por supuesto, Cataluña, ya existía una Hispania independiente.  2004-11-04. L.D. Federico Jiménez Losantos. Esp.

 

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Las costumbres cambian, es cierto, igual que cambian las modas. Pero el bien y el mal son fácilmente discernibles. Hay verdades que no dependen del valor subjetivo que les demos y que serán verdades siempre y a pesar de los nuevos inquisidores, la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.

 

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HOY pocos son los que se atreven a decir lo que está bien o lo que está mal. Aquello de que nada es verdad ni es mentira, sino que todo depende del color del cristal con que se mira, ha quedado elevado a categoría absoluta. Lo importante ya no es lo que miramos, sino el color del cristal a través del cual miramos. Lo importante ya no es la verdad, sino el valor que le demos a esa verdad.

 

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Dos tipos de reconciliación


Que el Valle de los Caídos es un monumento a la reconciliación está ya más que suficientemente explicado y fue visto comúnmente así desde hace muchos decenios. Pero los antifranquistas retrospectivos sólo aspiran a la venganza ¡a estas alturas!


Pío MOA 

Es sabido que Carrillo, el héroe de Paracuellos entre otras proezas, predicó después de la derrota de su maquis la consigna de "reconciliación nacional". En realidad trataba de buscar la colaboración de sectores más o menos disidentes o descontentos del propio franquismo, a fin de acabar con este, que a su vez había vencido al totalitarismo representado por el propio Carrillo, aunque el coste inevitable fuese un régimen autoritario.

Evidentemente, el jefe stalinista engañó a muy pocos, y menos a los españoles de a pie, que llevaban en su inmensa mayoría mucho tiempo reconciliados. En otro artículo ya expliqué las razones que hicieron fácil esta reconciliación de posguerra, simbolizada en el Valle de los Caídos. Este monumento fue erigido primero a la victoria sobre el totalitarismo marxista, ampliada luego a la reconciliación de los españoles, mediante la sepultura de restos de combatientes de los dos bandos. Combatientes, porque no era ni es posible la reconciliación con los irreconciliables, con los líderes izquierdistas y separatistas que habían querido y organizado la guerra civil y engañado a millones de españoles con un "Himalaya de mentiras", como le llamó Besteiro. Reconciliación bajo la cruz, algo que no aceptaron ni podían aceptar los "jugadores de la política" izquierdistas, pues no en vano intentaron exterminar, física y simbólicamente, el cristianismo en España, borrar hasta su memoria, sin que hasta el momento hayan dado la menor señal de pesar por ello. Si hubiera vencido el Frente Popular, sólo habríamos tenido la venganza absoluta, como en el este de Europa, en cuyo espíritu abundan ahora las izquierdas y los separatismos, o al menos sus jefes.

Por eso, el Gobierno que se declara heredero del Frente Popular y reivindica su chekista legitimidad, vuelve a una "reconciliación" al estilo de la de Carrillo, a fin de vencer, con su clásico heroísmo, a Franco después de muerto. Un objetivo central de su política es el Valle de los Caídos, al que, de momento, quieren privar de contenido religioso, expulsar a los monjes haciéndoles la vida imposible, y quizá convertirlo después en un museo de los horrores de su "memoria histórica" o dejarlo arruinarse. Bastantes de ellos no han ocultado su talibanesco deseo de volarlo.

Que el Valle de los Caídos es un monumento a la reconciliación está ya más que suficientemente explicado y fue visto comúnmente así desde hace muchos decenios. Pero los antifranquistas retrospectivos sólo aspiran a la venganza ¡a estas alturas y proviniendo muchos de ellos del franquismo!, para lo cual emplean con despotismo característico el poder que detentan, provocando y ofendiendo los sentimientos de gran número de españoles, tratando de recomponer los odios del pasado.

Algo permite entender perfectamente la clase de "reconciliación" que también invocan con hipocresía: para cumplir las fechorías que proyectan, han de emplear la mentira de modo masivo: el Valle de los Caídos, afirman, fue construido por 20.000 presos "políticos" en régimen de trabajo esclavo. Tal inmenso embuste (lo más irritante de los rojos, decía Gregorio Marañón, es su constante mentira) condensa toda su "memoria histórica" y la barbarie de sus designios. Urge la reacción.  2010. III. 17  LD.Esp.


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Manifiesto de historiadores:


1- El Valle de los Caídos es uno de los monumentos más grandiosos, armónicos e integrados en el entorno edificados en el siglo XX en todo el mundo, y como tal uno de los más visitados. Construido sin coste para la Hacienda pública, por medio de donativos y loterías especiales.


2.- El monumento, alzado en recuerdo de la victoria del bando nacional en la Guerra Civil,  pasó pronto a tomar carácter de reconciliación, al enterrarse en él restos de soldados de ambos bandos,  algo muy poco usual entre los vencedores de una guerra. La reconciliación no parece haber sido aceptada por algunos círculos ni por el actual Gobierno, que viene hostigando a los monjes encargados de cuidar el lugar, privándoles de ingresos y cerrando con falsos pretextos el acceso a parte del monumento. Se ha hablado de anular su carácter religioso, de transformarlo en museo de la llamada "memoria histórica", y no han faltado incitaciones a volarlo.

3.- Como justificación de su actitud, el Gobierno y asociaciones financiadas con dinero público han divulgado que el Valle de los Caídos fue construido por 20.000 presos políticos en régimen de esclavitud, pésimas condiciones y elevada mortandad. Estos datos, como tantos de la "memoria histórica", chocan con la documentación hoy conocida. Esta documentación prueba que la mayoría de los obreros del Valle fueron libres; los reclusos --comunes e izquierdistas acusados de delitos— trabajaron durante seis de los dieciocho años de la construcción, un máximo de 700 en algún momento y sin llegar a 2.500 en total; eran voluntarios, pues redimían hasta seis días de condena por día trabajado; cobraban sueldo normal y con vigilancia escasa; entre libres y presos hubo 14 accidentes mortales, número considerado bajo para una obra  de tal envergadura. Tampoco está probado el que Franco quisiera ser enterrado allí, una decisión tomada por  el rey Juan Carlos.


4.-Los españoles tienen derecho a conocer las pruebas en que se basan las versiones del Gobierno y sus afines, y estos el deber de ofrecerlas. De otro modo deberíamos concluir que la opinión pública sufre un nuevo y lamentable episodio del “Himalaya de mentiras", como definió el socialista moderado Besteiro o el liberal Marañón unas propagandas generadoras de odios que todos creíamos superados.


5.- Aun en el muy improbable caso de que tales pruebas existiesen, nunca justificarían unas actitudes que entrarían en una tradición desastrosa de destrucciones y saqueos de arte y bienes del Patrimonio Histórico Nacional como los ocurridos en la Guerra Civil. Por todo ello, los historiadores firmantes nos consideramos obligados a denunciar una situación que revive divisiones del pasado y que ningún país civilizado puede tolerar.

Libertaddigital.com III.MMX


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Valle de los Caídos - España

 

Pío Moa

 

El médico, Ángel Lausí, no era ningún “sicario fascista”, sino un izquierdista que redimía allí penas por el trabajo, y cifra en catorce los muertos en los dieciocho años de la obra

Hace cosa de un mes me llamaron de Com Radio de Cataluña para hablar sobre los proyectos de socialistas y separatistas de hacer alguna fechoría con el Valle de los Caídos. Hablé unos momentos, y enseguida empezaron a ponerme verde unos supuestos historiadores. Repliqué, pero ellos seguían impertérritos, hasta que me advirtieron de la emisora que habían cortado mi voz y no estaba en onda. Así entienden los debates y el pluralismo los medios catalanes, tan corrompidos y sometidos a un poder que restringe cada vez más la democracia en Cataluña.

El poder socialista-separatista ha emprendido una campaña para justificar alguna acción contra un monumento concebido, con mejor o peor criterio, como símbolo de reconciliación, y que muchos izquierdistas han jurado demoler o desvirtuar. Según ellos, habrían pasado por allí 20.000 presos políticos en trabajos forzados y condiciones inhumanas, con cientos o miles de muertos por accidentes y mal trato, etc. Si hubiera sido así, ciertamente, nadie podría pensar en reconciliación alguna, y estaría justificado algún tipo de intervención para recordar, por lo menos, los hechos.

Sin embargo, ya cuando empecé a oír hablar del asunto, aquellos datos me olieron a fraude, máxime al divulgarlos con tanto ahínco periódicos de estilo fascistoide como El País, o la televisión oficial manejada por el partido de los “ciento y más años de honradez”. Cualquiera medianamente informado sobre la falsificación sistemática del pasado por esos partidos tomará con suma precaución sus denuncias y datos. Pero mucha gente, ignorando la historia de socialistas y separatistas, repite como loros las invenciones de éstos. Así el ABC y otros, o la encargada de cultura del PP, perfectamente homologable a la ministra actual, por lo que se ve.

La campaña recuerda mucho otras como la de las supuestas atrocidades de la represión en Asturias tras la insurrección del 34, campañas en que han sido siempre especialistas estas-estos honradas-honrados señoras-caballeros, y destinadas a “envenenar” a la gente, como decía Besteiro. Insisto en el interés de un estudio monográfico sobre estas campañas, de tan crucial influencia en la España del siglo XX, y vuelvo a animar a hacerlo a los historiadores jóvenes.

Los “datos” citados sobre el Valle de los Caídos han brotado, todo lo indica, de mentes preclaras tipo Alfonso Guerra o el presidente Sonrisas, o sus asesores en honradez. Por suerte podemos acudir a otra información más contrastada y contrastable, como la proveniente de uno de los arquitectos del monumento, del médico de la obra, de testimonios como los del padre de Peces-Barba, etc. El médico, Ángel Lausí, no era ningún “sicario fascista”, sino un izquierdista que redimía allí penas por el trabajo, y cifra en catorce los muertos en los dieciocho años de la obra, número muy bajo, que incluye a obreros presos y libres, y por diversas circunstancias. Nada, pues, de los “cientos, quizá miles” de víctimas de las “condiciones inhumanas”. El total de obreros que allí trabajaron no debió de pasar de 2.000, también entre presos y libres, con mayoría de libres. La costumbre de multiplicar por diez y más las cifras reales está muy extendida en las factorías de mitos de los de la honradez centenaria. Vemos la misma operación en el bombardeo de Guernica, en la matanza de Badajoz y en tantos casos más. El truco está al alcance de cualquiera: basta añadir un cero.

¿Hubo trabajos forzados? En una entrevista para un reportaje televisivo, el periodista, algo inexperto, me comunicó el testimonio de personas que decían haber sido seleccionadas a ojo en las cárceles o campos de internamiento y enviadas por la fuerza a Cuelgamuros. Puede ser, pero esos testimonios deben tomarse con cuidado. Hace un par de años los rebuscadores del Rencor Histórico creyeron encontrar en Órgiva, Granada, el anhelado Paracuellos de la izquierda, un osario gigantesco de 2.000 a 5.000 izquierdistas asesinados por los de Franco. Surgió entonces algún testigo recordando cómo llegaban los camiones cargados de hombres, mujeres y niños, los cuales eran liquidados a tiros y caían rodando a las fosas. Luego resultó que los huesos eran de cabras y perros. Tengo experiencias parecidas de “historia oral” desmentida por los documentos. No todos los testigos son fiables, e incluso los más ecuánimes y de mejor memoria suelen tener lagunas o recuerdos mezclados.

Según la ley, no existían trabajos forzados, sino que los presos podían trabajar, voluntariamente, para redimir penas y cobrando un pequeño sueldo. Dudo mucho de que nadie fuera obligado, porque la redención solía ser de dos días por cada uno trabajado, y en el Valle de los Caídos, lugar privilegiado, llegaron a los cinco días por cada uno de labor. Sólo un preso con mucho apego a la existencia carcelaria o aversión al trabajo rehusaría tal posibilidad. Y el hecho es que la mayoría de quienes habían sido condenados a prisión perpetua o conmutados de la pena de muerte estaban libres a los seis o incluso a los cuatro años.

¿Por qué le ha dado ahora al PSOE y los separatistas por abrir una nueva herida? Sospecho que se trata de una maniobra de distracción mientras prosiguen su designio de liquidar la Constitución y disolver la unidad de España. La maniobra les permite generar crispación y divisiones en la derecha, y motejar de “fachas” a quienes rechazan sus planes. Pero también ofrecen la ocasión de poner en evidencia sus falsificaciones y de clarificar la situación política, ocasión que debe aprovecharse con energía.2005.09.02 LD.ESP.

 

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PROPUESTA DE MANIFIESTO PARA HISTORIADORES EN TORNO AL VALLE DE LOS CAÍDOS


    Propongo a los historiadores este manifiesto (la redacción puede tener cambios) frente al continuo hostigamiento que sufre el Valle de los Caídos por parte del gobierno y los partidos que colaboran en esa campaña u otorgan con su silencio:


   Queremos señalar ante la opinión pública:

Es completa y documentadamente falsa la leyenda promovida por diversas asociaciones ligadas al gobierno y a la llamada “memoria histórica”,  de que el  monumento fue construido por 20.000 presos políticos  en condiciones de esclavitud o trabajos forzados y pésimas condiciones de trabajo. A lo largo de seis años y en tandas, nunca más de 500 a un tiempo, trabajaron en el Valle de los Caídos de 2.000 a 2.500 reclusos, entre comunes y procedentes del Frente Popular, con predominio de los primeros desde 1946. La gran mayoría de los obreros que allí trabajaron eran libres, y está documentado que los presos eran pagados y voluntarios, ya que los frentepopulistas redimían hasta seis días de condena por cada uno trabajado.  La evidente falsedad de los  datos ofrecidos muy ampliamente a la opinión pública solo puede considerarse un pretexto para desvirtuar el carácter del monumento o incluso destruirlo o procurar su ruina. Diversos personajes han expresado incluso su deseo de dinamitarlo, y algunos han colocado bombas en él.   

 

 El monumento recuerda una guerra civil y es un símbolo de reconciliación nacional y advertencia contra quienes Zugazagotia llamó “jugadores de la política”, que suelen impulsar odios en la sociedad por medio de lo que Julián Besteiro llamó “Himalayas de mentiras”,  distorsiones de la verdad como la citada más arriba, destinadas a crear falsas indignaciones y justificar cualquier tropelía. 

 

El Valle de los Caídos, justamente famoso en el mundo y uno de los lugares españoles más visitados, constituye uno de los monumentos más grandiosos, armónicos e integrados en el medio ambiente que se hayan construido en el siglo XX en cualquier país del mundo.

 

El monumento, como tantos otros  testimonios de nuestra historia, como el cercano monasterio de El Escorial, es patrimonio de todos los españoles. Con motivo de la guerra civil, el patrimonio artístico-histórico nacional, así como los bienes de numerosos ciudadanos particulares, sufrieron tremendos daños y saqueos. El hostigamiento que hoy sufre el Valle de los Caídos, unido a campañas de desvirtuaciones de su realidad, solo puede entenderse en una desdichada tradición de ataques del estilo de los perpetrados durante la Guerra Civil.

  

Por todo ello, los historiadores abajo firmantes elevamos nuestra protesta y condena radical a la actitud del gobierno y organismos o partidos afines hacia el Valle de los Caídos, y alertamos a la sociedad ante lo que podría ser un nuevo y gravísimo atentado a la historia y al patrimonio común.


      Propongo que este manifiesto circule en los medios académicos y extraacadémicos de historiadores, y, reunidas suficientes firmas, se publique en los principales medios de prensa.

http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/  MMX.II.16


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Símbolo de victoria y de reconciliación

17 de Febrero de 2010 - 07:17:19 - Pío Moa

 

El Valle de los Caídos fue concebido como símbolo de victoria, en concreto de victoria sobre el totalitarismo marxista hacia el que se encaminaba el Frente Popular.

El hecho mismo de estar coronado por una cruz representa esa victoria, pues el bando contrario pretendía –y sus sucesores pretenden– erradicar el cristianismo. Lo intentaron mediante una de las persecuciones más sangrientas y ensañadas de la historia, acompañada de la destrucción y saqueo del patrimonio histórico-artístico más directamente ligado a la religión, para aniquilar en España la raíz más profunda de la civilización occidental.??La victoria sobre el totalitarismo dio lugar a una dictadura autoritaria, que se diferencia de la totalitaria en que esta supedita por completo la sociedad al estado, cuando no la suplanta, mientras que la autoritaria de Franco mantuvo un estado reducido y una autonomía social muy amplia, reconocida por antifranquistas como el filósofo Julián Marías. La realidad histórica es que la democracia se hizo imposible en España al no quedar apenas demócratas después de las convulsiones de la II República; el franquismo nunca tuvo verdadera oposición democrática, sino comunista y terrorista, y no había demócratas en sus cárceles. Aun hoy la democracia tiene grandes dificultades para asentarse, como demuestra la deriva anticonstitucional y disgregadora del actual gobierno, la liquidación de la oposición por el PP o leyes de espíritu totalitario como la llamada de memoria histórica.??El Valle de los Caídos fue pronto interpretado también como símbolo de reconciliación. No, evidentemente, con los dirigentes que quisieron, planearon y organizaron la guerra civil, y que, tras fracasar en 1934 y después de unas elecciones no democráticas en 1936, impulsaron un proceso revolucionario y aplastaron la legalidad republicana. El espìritu de reconciliación, expuesto en el traslado de restos de combatientes de ambos bandos al Valle de los Caídos, se dirigía al pueblo llano, no a los engañadores, sino a los engañados. Labor fácil, pese a las distorsiones históricas hoy en boga, porque los votantes y combatientes del Frente Popular vieron cómo sus jefes huían al extranjero llevándose inmensos tesoros robados al patrimonio nacional, a los particulares y hasta las alhajas de los montes de piedad, sin preocuparse lo más mínimo por el destino de sus seguidores, ni siquiera por los más comprometidos en el terror contra las derechas. Habían visto, además, cómo las izquierdas se asesinaban a mansalva entre ellas, claro indicio de lo que habría pasado, de haber vencido ellas. Muy pocos españoles quedaron con ilusiones o añoranza al respecto.??Precisamente por ser un símbolo de victoria y de reconciliación quieren liquidar el Valle, o transformarlo en su contrario, los mismos políticos talibanescos que se consideran herederos del funesto Frente Popular, tan bien descrito por Azaña, Marañón, Madariaga, Pérez de Ayala y otros. Y lo grave no es que se consideren herederos de aquello,: están demostrando que, efectivamente, lo son.


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Otra propuesta de manifiesto sobre el Valle de los Caídos:

 

1) Es falso que, como viene repitiendo cierta propaganda, el Valle de los Caídos fuera construído por “20.000 presos políticos” en condiciones de esclavitud o trabajos forzados. A lo largo de  los años 40 –es decir, durante la primera  mitad de los casi veinte años que duró la construcción-,   en turnos de nunca más de 700 a un tiempo, trabajaron allí, en total, unos 2.500 reclusos, entre comunes y “políticos”, con predominio de los primeros desde 1946. Todos los presos, “políticos” y comunes, que trabajaron en el Valle se habían ofrecido voluntarios, debido a que  podían beneficiarse de la llamada “redención de penas por el trabajo” –hasta seis días de condena por día trabajado- y recibían una retribución. Muchos de los “presos políticos” decidieron  voluntariamente  quedarse allí  a trabajar  una vez cumplida su condena, lo que no parece indicar condiciones de esclavitud, terror, ni nada parecido.  A partir de comienzos de los años 50 dejó de haber presos, “políticos” o comunes, y la totalidad de los trabajadores fue ya, hasta terminar la construcción,  personal libre.


2) Es cierto que, originalmente, el monumento fue concebido  por Franco como recuerdo y homenaje sólo a los muertos del bando “nacional”. Pero con el paso del tiempo eso fue cambiando,  para convertirlo en un símbolo de reconciliación y paz. Esto es lo que  indican diferentes testimonios, el depósito de los restos de muertos de ambos bandos y las decisiones que se adoptaron sobre la decoración  de la basílica, en la que se evitaron, con el acuerdo expreso de Franco,  los motivos o símbolos políticos y  militares referidos a la guerra civil. Esto sólo quieren ignorarlo  aquellos que,  utilizando  lo que Julián Besteiro llamó un  “Himalaya de mentiras”,  fomentan el odio entre españoles y se dedican a   crear indignaciones impostadas  y a preparar el terreno para   cualquier tropelía.



3) Hoy, setenta años después del fin de la guerra civil,  cincuenta años después de su inauguración y treinta y cinco años después de la muerte de Franco (hemos vivido ya igual tiempo en democracia que el que duró la dictadura de Franco),  la inmensa  mayoría de los españoles no ven en el Valle de los Caídos  una conmemoración  o un  símbolo  del triunfo del bando franquista en la guerra civil,  o del régimen político franquista.  Ven, más bien, usando las famosas palabras de  Azaña en 1938, un impresionante  memorial dedicado a  la paz, al perdón y a la reconciliación entre los españoles.  El falseamiento de la historia de su construcción, unido al deseo de darle un significado que, en todo caso, es obvio que  ya no tiene, sólo puede entenderse como parte de   una desdichada tradición  de barbarie, de ataques y destrucciones de carácter sectario contra el patrimonio artístico,  al estilo de los cometidos durante los años de la II República y  de la  guerra civil.


4) Como tantos otros testimonios de nuestra historia, como el cercano monasterio de El Escorial, el Valle de los Caídos es patrimonio de todos  los españoles. Es   uno de los monumentos más grandiosos, armónicos y mejor integrados en su entorno natural que se hayan construido en el siglo XX en Europa y, posiblemente,  en cualquier país del mundo.


5) Los abajo firmantes queremos alertar a  la sociedad española ante lo que podría ser un nuevo y  muy grave atentado contra nuestra historia y nuestro patrimonio común. Hoy, el significado político y moral del Valle de los Caídos es el que la mayoría de  los españoles le dan, no el que algunos quieren imponernos en sus delirios sectarios.  Pedimos a S.M. el Rey, a las altas instituciones del Estado, a las instituciones académicas, a los partidos políticos  y a las  organizaciones de  la sociedad civil que hagan llegar al gobierno su exigencia  de que el conjunto monumental del  Valle de los Caídos se mantenga y proteja con el mayor cuidado,  como lo que es y lo que debe seguir siendo: un impresionante memorial en defensa de  la  paz y el respeto entre los españoles.

III.MMX


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El historiador José Andrés-Gallego ha propuesto este otro texto en relación con el Valle de los Caídos:


1. Nos parece que debe ser sometido a estudio y, en su caso, a debate lo que viene afirmándose sobre el origen del Valle de los Caídos y la procedencia de destruirlo o de cambiar su finalidad. Como historiadores, lo hemos estudiado y hemos llegado a las conclusiones siguientes. 


1.1 La afirmación de que el monumento fue construido por 20.000 presos políticos en condiciones de esclavitud o trabajos forzados y pésimas condiciones de trabajo no se corresponde con lo que han llegado a concluir quienes han investigado ese hecho sobre los documentos que hay disponibles hasta este momento.

 

1.2 Según la documentación disponible, la mayoría estaba formada por trabajadores libres, claro es que asalariados. El número de reclusos que tomaron parte en la construcción debió oscilar entre 2.000 y 2.500 personas durante seis de los dieciocho años de la construcción. Todos ellos, comunes y procedentes del Frente Popular, estaban condenados por delitos graves.

 

1.3 Los presos cobraban el salario normal como los libres, y redimían penas a razón de varios días de condena (hasta 6 a veces) por cada día trabajado, y lo hacían lógicamente, de modo voluntario. El número de muertos por accidentes (catorce) fue muy reducido para una obra de esa envergadura. La vigilancia era escasa pero casi ningún preso escapó.

 

1.4 Si las afirmaciones que se han hecho en otro sentido –como lo referido a que fueron 20.000 los presos "políticos" en condiciones de esclavitud–, proceden de documentación fehaciente, todos los españoles tenemos derecho a conocerla.  


2. Teniendo en cuenta el sinnúmero de monumentos artísticos que hay en todo el mundo en los que sí consta de forma fehaciente que trabajaron esclavos y cuya demolición no se le pasa a nadie por la cabeza, sean las pirámides de Egipto o la Gran Muralla, no cabe obviar la naturaleza precisamente artística y monumental del Valle de los Caídos, ni el hecho –enormemente significativo– de que sea uno de los lugares más visitados de España. Destruir monumentos de esa envergadura –es una señal de barbarie.

 

3. Los impulsores de la construcción del Valle de los Caídos, lo presentaron como un símbolo de victoria, y después de reconciliación, razón por la cual dieron sepultura en él a soldados de ambos bandos, y allí siguen sus restos. Lo que procede, por tanto, es hacer que sea real esa reconciliación y que el Valle de los Caídos sirva aún más para ello. Su carácter mortuorio es el más apropiado, a nuestro juicio, para un monumento destinado a la reconciliación que sigue a una guerra civil. Es desde luego justo que, a los familiares de los enterrados en el Valle de los Caídos, se les mantenga lo que ya tienen, que es el derecho a trasladar los restos a otro lugar, si es que lo desean, y que se dé asimismo la posibilidad inversa a quienes quieran, claro es que sin que lo uno o lo otro suponga dispendio económico. No hay constancia de que Franco hubiera decidido ser enterrado allí, decisión que correspondió en su momento al rey Juan Carlos.

 

4. No queremos ocultar que nuestra primera impresión –evidentemente, provisional– ante las asociaciones concretas que han hecho mayor eco a aquella otra versión de lo sucedido –la de los 20.000 presos "políticos" forzados– es que se trata de grupos financiados con cargo a los presupuestos del estado y, concretamente, de lo previsto en la ley de la denominada Memoria Histórica. Tienen doble obligación, por lo tanto, de probar lo que dicen. Viven a costa de todos los españoles. Y, en todo caso, deben ser consecuentes con lo que los españoles necesitamos en este momento, que es conseguir que tengan trabajo los millones de personas que no lo tienen, en parte porque el dinero se destina a otras cosas bastante menos urgentes y, en ocasiones, menos dignas.

 

5. En último término, se trata de que se callen de una vez aquellos a quienes el socialista Zugazagotia (fusilado por los nacionales en 1940) llamó "jugadores de la política", que suelen impulsar odios en la sociedad por medio de lo que otro socialista eminente, Julián Besteiro –que murió ese mismo año en la cárcel– llamó "Himalayas de mentiras". Que lo dijeran dos personas que iban a morir precisamente en la represión que siguió a la guerra no quita fuerza a sus palabras, sino todo lo contrario: invita a empeñarse en acabar con cualquier dialéctica de revancha y mentira. 

04.III.MMX http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/


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Soledad significa también subjetividad del hombre, la cual se constituye a través del autoconocimiento. El hombre está solo porque es ´diferente´ del mundo visible, del mundo de los seres vivientes. Analizando el texto del libro del Génesis, somos testigos, en cierto sentido, de cómo el hombre ´se distingue´ frente a Dios-Yahvéh de todo el mundo de los seres vivientes (animalia) con el primer acto de autoconciencia, y de cómo, por tanto, se revela a sí mismo y, a la vez, se afirma en el mundo visible como ´persona´. Ese proceso delineado de modo tan incisivo en el Génesis 2, 19-20, proceso de búsqueda de una definición de sí, no lleva sólo a indicar —empalmando con la tradición aristotélica— el genus proximum, que en el capítulo 2 del Génesis se expresa con las palabras: "ha puesto nombre", al que corresponde la "diferencia específica" que, según la definición de Aristóteles, es “noû, zoón noetikón”. Este proceso lleva también al primer bosquejo del ser humano como persona humana con la subjetividad propia que la caracteriza.

 

Testimonio del padre Anselmo Álvarez, abad del

Valle de los Caídos, sobre la Guerra Civil

 

Separados por las ideas, unidos en el Padre


El padre Anselmo es el abad del monasterio benedictino de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Al cumplirse 76 años del inicio de la Guerra Civil, cuenta cómo vivió aquellos días en medio de una familia dividida entre ambos bandos, al tiempo que subraya la condición del Valle como homenaje a la paz y llamada a la reconciliación.

 

Mi familia vivió la Guerra Civil de forma especialmente traumática, debido, por una parte, a la escisión en las adhesiones políticas y en las actitudes religiosas, fuertemente polarizadas en direcciones contrarias. Algunos familiares muy próximos militaban o simpatizaban con grupos de la izquierda radical. Hubo entre ellos un comisario político, activista enardecido, participante en el asalto al Alcázar de Toledo y en otras numerosas acciones. Huido a Francia y detenido por los alemanes, terminó en el campo de concentración de Mathaussen, donde murió en circunstancias similares a las de tantos otros españoles. Dejó esposa y tres huérfanos, a dos de los cuales he tenido la suerte de localizar hace sólo algunas semanas. Conservo su foto con el flamante uniforme de su grado. Otro más combatió voluntario en las filas republicanas y murió en combate; esta vez fueron cuatro los huérfanos.
Por otra parte, conocí dos muertes en mi familia directa: la de mi padre, asesinado el 18 de agosto del 36 por sus convicciones católicas; y la de mi hermana mayor, de 13 años, muerta en la tarde del 24 de diciembre del mismo año, a consecuencia de un bombardeo de la aviación nacional. Algún tiempo después, mi madre fue encarcelada durante unas semanas. En dos ocasiones yo salvé la vida milagrosamente. Lograron ocultarme por entonces las dos detenciones y el final de mi padre. Pero aquella noche de Navidad no pude sustraerme al tremendo dolor que nos envolvía cuando mi madre regresó de identificar los restos de mi hermana; muchas veces me he preguntado quién pudo ordenar aquel bombardeo en aquella tarde. Hoy, en la basílica del Valle, soy custodio, entre otros miles, de estos tres caídos: mi padre, mi hermana y uno de mis tíos, separados por las ideas, unidos en el abrazo del Padre común.

Problema de cultura moral

En el diseño del nuevo horizonte de la sociedad española parece perfilarse cada vez más una voluntad de exclusión hacia quienes, por no identificarse con él, se considera que carecen de legitimidad para formar parte del mismo. Exclusión que alcanzaría no sólo a sectores políticos, sino al conjunto de la sociedad, incluida la Iglesia, que no participa de esas perspectivas. En ellas se contempla la sustitución de la imagen de España en la que se ha reconocido la mayoría de nuestro pueblo, pero que hoy es objeto, por determinados sectores, de una censura global y de un proyecto alternativo. Estamos ante lo que parece una actitud decidida de desterrar del futuro lo que no comparta esta nueva racionalidad, tendente a cambiar la memoria y el sentido histórico de España y a proceder a su reinvención. Lo que está en juego no es sólo la Guerra Civil, sino el conjunto de factores históricos, morales e ideológicos que concurrieron en ella. Setenta años después, no se renuncia a derrotar dialéctica y políticamente las ideas y los símbolos que entonces obtuvieron la victoria, los más esenciales de los cuales sobreviven en la conciencia profunda de muchos españoles. Tal vez por eso no se supera la memoria de la guerra: porque resurge con fuerza la hostilidad contra lo que entonces fue el patrimonio de valores humanos, espirituales y nacionales cuya defensa asumió la mitad de España.
El perdón ha sido pronunciado muchas más veces por unos que por otros. Empezaron a testimoniarlo los mártires. Les ha seguido no pocas veces la Iglesia cuando ha tenido presentes sus propios errores o culpas y los de sus hijos. Esa Iglesia que ha contribuido, tanto al menos como cualquier otra institución de la nación, a poner los fundamentos de la nueva democracia y a estabilizar la sociedad. También los vencedores hicieron gestos significativos de reconciliación, como el de reunir bajo las mismas bóvedas y la misma oración a los caídos de ambos lados. Pero, frente al perdón, se pueden levantar los mismos muros que frente a la verdad y la Historia; entonces no encuentra resonancia. La paz y el perdón no se aceptan cuando no hay voluntad de apaciguamiento.
Hoy se está utilizando la Historia no para su memoria, sino para su olvido o su falsificación. Se recrea la Historia para hacerla coincidir con la que se hubiera deseado que fuera. Si es necesario, se utiliza para hacer la guerra ideológica. Aprendemos tan poco de ella porque cada uno nos empeñamos en seguir haciendo nuestra propia historia, a imagen de nosotros mismos.
En la Transición se fueron dando las condiciones sociológicas para que se cerrase este problema. Pero, entre nosotros, el problema era, y es, de naturaleza moral: contra nuestras obstinaciones ni siquiera la Gracia es eficaz en ocasiones. Desde luego, no son las soluciones políticas las que curan las heridas del espíritu; una Constitución o un sistema políticos no sustituyen nunca al Evangelio y a la Paz de Cristo.
Padre Anselmo Álvarez - 2007-07-22 ‘alfa y omega’

 

 

El significado primitivo de la soledad originaria del hombre está definido a base de un ´test´ específico, o de un examen que el hombre sostiene frente a Dios (y en cierto modo también frente a sí mismo). Mediante este ´test´, el hombre toma conciencia de la propia superioridad, es decir, no puede ponerse al nivel de ninguna otra especie de seres vivientes sobre la tierra.

 

 

Anselmo Álvarez / Abad del monasterio del Valle de los Caídos

 

«Es fundamental que la despolitización del Valle sea completa en todas las direcciones»

La Ley de Memoria Histórica apenas cambia el estatus del monasterio, aunque subraya su dimensión apolítica

 

   Llegó al Valle de los Caídos hace casi cincuenta años, entre los primeros monjes que lo ocuparon, provenientes de Silos. Hace apenas unos años, dom Anselmo Álvarez descubrió que su padre, asesinado por sus convicciones católicas en 1936, su hermana, que murió en un bombardeo de la aviación nacional, y su tío, republicano que murió en la batalla de Brunete, se encuentran enterrados en el Valle. Como abad, es custodio de todos ellos, «separados por las ideas, pero unidos en el abrazo del Padre común». Señala cómo en el monasterio benedictino «la paz interior, la serenidad y el silencio» cobran una importancia absoluta, y lo convierten en un lugar de «una extremada profundidad espiritual».

 

José R. Navarro Pareja
Valle de los Caídos- Una de las cuestiones que más discusión ha generado en los debates sobre la Ley Histórica ha sido el futuro del Valle de los Caídos. Su abad explica para LA RAZÓN cómo les afectará esta nueva norma.
   -¿Qué le parece el estatus en el que queda el Valle de los Caídos?-

Entiendo que queda salvado lo fundamental del que fue el objetivo original y de lo que hemos realizado desde entonces. Se salva el hecho de que este lugar está destinado a fines de carácter sagrado, lo cual seguirá así, no por que lo diga la ley, sino porque prácticamente todas las actividades que aquí se realizan tienen esa consideración.
   -Sin embargo, aparecen nuevas cuestiones...-

Un aspecto que se incorpora ahora de una manera específica -aunque en realidad ha estado presente la mayor parte del tiempo- es el hecho de que este lugar debe estar desprovisto de toda actividad política. En la nueva ley se excluyen de manera expresa los actos de exaltación del antiguo régimen político y de la persona del general Franco, pero se especifica que toda actividad política queda excluida. Este es un gran paso que aclara mucho las cosas, no solamente en relación a las actividades expresas que se recogen en el artículo sino en otras que pudieran empezar a organizarse a partir de ahora, de uno u otro signo. Precisamente porque la ley sugiere además una serie de actividades destinadas a exaltar la libertad, la democracia o la paz, que aunque no tengan una realización política, se encuentran en el orden de las ideas y abordan claramente esa dimensión. Para nosotros es fundamental que la despolitización del Valle sea completa, en todas las direcciones y en todos los signos. De tal manera que nadie que pueda venir aquí, y son infinidad las personas que nos visitan, se sienta incómodo por encontrarse con una proyección política o con otra. Queremos que sea la casa de todos, que esté abierta a todos.
   -¿Era necesaria ahora la aprobación de esta ley?-

Sin la ley la situación hubiera quedado tal como estaba prevista en los documentos fundacionales. Ahora se subraya lo apolítico y la dimensión de lo sagrado. La realidad legal y jurídica queda prácticamente intacta pero parece muy positivo, a la vista de todo lo que ha venido sucediendo, que se subrayen esas dos dimensiones.
   -Si el próximo 20 de noviembre los familiares de Francisco Franco les pidieran un funeral, ¿podrían realizarlo?
   -Tanto por los fines fundacionales, como porque con la nueva ley se subraya expresamente esa dimensión cultual, no tendría ningún sentido que se excluyeran los funerales por tal o cual persona. Se trata de un acto religioso y por ello no hay ninguna razón ni por parte del Gobierno ni por parte nuestra para excluir esta celebración. Algo distinto sería el que algunas personas intenten utilizar la ocasión para realizar algún tipo de acto político que, por lo que hemos podido observar en estos últimos años, es algo realmente menor y residual. Pero evidentemente nosotros estamos muy interesados en que esto no ocurra para no continuar dándole esta dimensión, que sabemos que después es utilizada de una manera absolutamente desproporcionada.
   -Frente a esta Ley de Memoria Histórica, en la que algunos ven tintes revanchistas, la Iglesia siempre ha planteado el perdón. ¿Es el Valle un ejemplo de esta realidad?
   -Antes de la Iglesia fue la propia fundación civil la que puso como primer elemento en la construcción del Valle esa dimensión de la reconciliación. Una finalidad que al mismo tiempo está traducida en hechos concretos. El símbolo por excelencia del Valle de los Caídos es la cruz, un signo de reconciliación no sólo para cristianos sino universal. Otro hecho concreto es que la basílica se abrió indistintamente para que pudieran ser enterrados caídos de uno y otro bando. Y esto se llevó a cabo sin ningún tipo de juicio ni limitación. De hecho, los recientes estudios señalan la mayor presencia de caídos de la zona republicana que de la nacional. También se buscó entonces la reconciliación no sólo entre los muertos, sino entre los vivos, y por ello surgió el Centro de Estudios Sociales, con el fin de paliar las desigualdades sociales y económicas que se producían entre los distintos sectores de la sociedad española. Desgraciadamente el Gobierno lo cerró a finales de 1982.
   
-¿Por qué fue manipulado ese planteamiento inicial del Valle para acabar convirtiéndolo en símbolo sólo de una de las partes? –

Lo cierto es que no sólamente durante los años de régimen, sino hasta muy avanzada la transición, esa situación a la que alude no llegó a darse. Un dato significativo es que la cantidad de personas que han venido por aquí se ha mantenido constante antes y después de la transición. Hemos comprobado cómo muchas personas, en contacto con el Valle, se han reconciliado con él, y han entendido que por encima de las circunstancias políticas o históricas que están en su origen, debe ser conservado porque forma parte del patrimonio y la historia de este país.
   -Entonces, ¿cuándo sucedió este cambio?-

No sabemos exactamente. Hace escasamente cuatro o cinco años, las cosas estaban en la situación que le he dicho y, de improviso, percibimos que empieza a crearse un gran revuelo en torno al Valle. Creo que no sólamente a nosotros, sino a la gran mayoría de la sociedad española, eso le cogió de sorpresa. Todos creíamos que esa gran reconciliación, por lo menos en cuanto lo fundamental, se había llevado a cabo y que unos y otros estábamos entregados en una nueva realidad. Y que el pasado, que a todos nos dolía, se había superado.
   
   Custodio de sus propios caídos
   Llegó al Valle de los Caídos hace casi cincuenta años, entre los primeros monjes que lo ocuparon, provenientes de Silos. Hace apenas unos años, dom Anselmo Álvarez descubrió que su padre, asesinado por sus convicciones católicas en 1936, su hermana, que murió en un bombardeo de la aviación nacional, y su tío, republicano que murió en la batalla de Brunete, se encuentran enterrados en el Valle. Como abad, es custodio de todos ellos, «separados por las ideas, pero unidos en el abrazo del Padre común». Señala cómo en el monasterio benedictino «la paz interior, la serenidad y el silencio» cobran una importancia absoluta, y lo convierten en un lugar de «una extremada profundidad espiritual». L.R.ESP. 2007-10-26

 

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DON ANSELMO ÁLVAREZ SALE AL PASO TRAS LA MANIPULACIÓN INFORMATIVA DE UN REPORTAJE DE ANTENA 3 SOBRE EL VALLE

 


«Rezamos todos los días por los muertos de la guerra», dice el abad del Valle de los Caídos
Pocas personas hay en España que sepa más del Valle de los Caídos que el padre Anselmo, abad del mencionado monasterio y monje bendictino desde hace 51 años. Se ha visto obligado a salir del paso, en esta entrevista, de la manipulada visión que hace unos días dió un reportaje de Antena 3 sobre la basílica y todo lo que representa el Valle de los Caídos.
(Juan Mayor de la Torre/Alfa y Omega 2009.VI.) El Valle de los Caídos motiva opiniones y discusiones apoyadas en equívocos. Don Anselmo Álvarez Navarrete, monje benedictino que vive allí desde hace 51 años y abad del monasterio desde 2004, desvela detalles poco o nada conocidos: ni murieron mil muertos durante su construcción, como algunos han dicho; ni se obligó a ningún preso a trabajar en ella; ni se concibió el monumento a mayor gloria del bando vencedor y humillación de los vencidos


- Patrimonio Nacional ha hecho público que el Valle es el monumento más visitado de cuantos dependen de ese organismo. Para orar, como visita turística, o simplemente para curiosear y comer en la hospedería. Sin embargo, subsiste el rechazo de algunos. ¿Será únicamente por ser una obra del régimen de Franco?
- Se juzga el monumento con la misma diversidad de ópticas con que se ha considerado el acontecimiento que le dio origen. Pero ahora, como entonces, pesan más las razones ideológicas de unos y otros. Aunque lo cierto es que esas posiciones habían venido atenuando su aspereza hasta tiempos recientes.
- La construcción del Valle corrió a cargo de técnicos y artistas ajenos, o incluso contrarios al régimen que lo erigió...
- La selección de las personas que dieron forma al conjunto del monumento la hicieron en función de la capacidad profesional requerida en cada ocasión, al margen de cualquier otra consideración. Por eso intervinieron arquitectos, ingenieros o artistas en ocasiones de tendencia nacionalista, republicana o socialista declarada. Baste mencionar los casos, ya conocidos, de Julio Beovide, autor del Cristo que preside el altar mayor de la basílica; el ingeniero, persona muy vinculada a la República, retornado del exilio y cuyos cálculos del peso de la cruz y la estructura de sus brazos fue decisiva... O el más conocido, Juan de Ávalos, artífice de las imágenes de los evangelistas o La Piedad, con militancia socialista, al menos durante algún tiempo.
- Recientemente, Antena 3 TV emitió un extenso documental en dos capítulos dedicado íntegramente al Valle.
- Con toda docilidad se mantuvo en lo políticamente correcto sobre lo que debe ser dicho o callado acerca del Valle. Las conversaciones previas parecían alejar esta perspectiva, pero finalmente todo se olvidó para no alterar la cantinela prescrita. Ha sido una tramoya penosa.
- Sin embargo, en ese documental se incluían sendas entrevistas con usted...
- Se me dio una oportunidad porque eso parecía formar parte de lo correcto en esta ocasión. Pero su inclusión en un conjunto en el que los autores de la partitura decidieron que casi todas las demás voces recitaran un contrapunto descalifica, creo, la intención y el resultado.
Hay quienes sostienen que el Valle fue un campo de trabajos forzados donde nada se redimía.
– Todos los datos documentales e irrebatibles desmienten esa afirmación. La presencia de penados en las obras se debió a la iniciativa de las empresas constructoras, con autorización del Gobierno y en aplicación de la Ley de redención de penas por el trabajo, para los reclusos que quisieran acogerse a ella. Se trataba, por tanto, de una opción completamente libre en todos los casos, con la posibilidad de redención de varios días de la condena por cada día trabajado. Su aplicación en el Valle -entre 1943 a 1949- superó los beneficios de esta Ley, que preveía tres días de redención de pena por cada uno trabajado. Ya en el segundo año, fueron cinco. Y seis a partir del tercero, manteniéndose esta proporción hasta el final. Ello permitía que las penas más altas quedaran reducidas o anuladas en tiempo relativamente breve, y muchos, ya libres, solicitaron seguir trabajando en las obras, en las que no pocos permanecieron hasta el final y prestaron normalmente sus servicios a la comunidad. Entre varios otros, el practicante, el maestro del poblado y el médico doctor Lausín.
En el documental aludido se añadía como signo inhumano que los penados percibían 50 céntimos por día. ¿Es cierto?
– El régimen de trabajo los equiparaba a los de cualquier empresa y en total igualdad con los trabajadores libres del Valle, la mayoría de los pueblos vecinos y siempre mucho más numerosos. Horario laboral, seguros y derechos sociales, fueron idénticos. El salario era el correspondiente a su categoría laboral, según las bases en vigor en toda la zona del Valle, incrementado con las horas extraordinarias, optativas y tan sólo a ellos autorizadas, y por diversas gratificaciones. Del total, el 25% se entregaba al recluso y el resto se ingresaba en una libreta de ahorro de la que podía beneficiarse su familia, y cuyo líquido cobraba el interesado al recobrar su libertad. Se calculó que la cantidad total percibida se equiparaba o superaba a la de los maestros de la época. Gozaban igualmente de todos los seguros sociales como los de vejez, accidentes de trabajo, invalidez y paro. Al término de su trabajo tenían acceso a viviendas protegidas.
Uno de los intervinientes en aquel programa dijo textualmente: «La cruz del Valle levanta ampollas entre los familiares de uno y otro bando». ¿Qué piensa de esto?
– Me parece que la generalidad de la apreciación la hace bastante gratuita, y desde luego resulta rigurosamente minoritaria en el conjunto de las que se han escuchado en estos cincuentas años. Más que la cruz del Valle, lo que hoy levanta ampollas y fobias en algunos es la Cruz de Cristo.
En ocasiones se reivindica la aproximación de sus familiares a determinados presos. ¿Se pensó ya en esto entonces, ante un régimen de reclusión tan especial?
- Disfrutaban de un amplio régimen de libertad, que les permitía relacionarse con todos los residentes del valle de Cuelgamuros, desplazarse libremente por el interior del recinto o a los pueblos de los alrededores los domingos y festivos, así como, en no pocos casos, vivir temporal o establemente con sus familias en el interior del Valle, en casas construidas con ayuda de las empresas y los compañeros. El poblado contaba con una escuela para los hijos de las familias residentes en el Valle, tanto de los empleados y trabajadores libres como de los reclusos que convivieron con sus familias. El maestro, don Gonzalo de Córdoba, que había sido un recluso más, continuó esa función hasta su jubilación.
También se ha dicho que en las obras del Valle murieron más de mil trabajadores. ¿Es ésa la cifra?
– La reiteración de cifras como ésas tiene poco que ver con la Historia y con la documentación. Al término de las obras, el médico, que casi desde el principio atendió a los obreros del Valle -él mismo recluso-, dio la cifra de 14 muertos durante todo el tiempo de las obras. Recientemente, la investigación ha permitido localizar tres fuentes oficiales, cada una de las cuales recoge fehacientemente y sin lugar a duda esta misma cifra con inclusión de nombres, fechas y motivo de fallecimiento. Las causas fueron siempre accidentes laborales debidos principalmente a variantes de silicosis por el polvo originado en la excavación de la basílica. No es de excluir que, tras la baja laboral por afecciones de esta naturaleza, luego se pudiera producir alguna defunción aislada de la que no existe constancia. No se produjo, en cambio, baja alguna en la construcción de la cruz, como tantas veces han afirmado algunos, porque, cuando ésta se inició en 1950, ya no quedaba ningún recluso en el Valle.
Terminada la basílica, ¿se contempló para su entierro en su necrópolis la filiación política o credo religioso de los caídos?
– Es sabido que en el cementerio de la basílica reposan caídos de ambos lados. Fue una de las finalidades que presidieron desde muy pronto la realización del monumento. Tampoco se exigió ni se indagó la confesión católica de los enterrados, a pesar del carácter sagrado del lugar. Frente a algunos pronunciamientos del momento en contra, la misma Nunciatura manifestó entonces que dicha exigencia no era indispensable en aquella circunstancia.
Además de estos datos, ¿existen testimonios de carácter popular que pueda consultar cualquiera sobre estos y otros aspectos del Valle?
– La fuente de información más completa y objetiva sigue siendo la obra del arquitecto Diego Méndez El valle de los Caídos. Idea. Proyecto. Construcción, del que acaba de publicarse la segunda edición. Alfredo Amestoy ha llevado recientemente a Internet unas páginas tituladas La verdadera historia del Valle de los Caídos, réplica de tantas otras obras apócrifas. Y hay que subrayar el libro de Miguel Rodríguez Gutiérrez El último preso del Valle de los Caídos, cuya descripción de su propia experiencia como trabajador penado del Valle echa por tierra tantas historias fantásticas sobre los reclusos que intervinieron en las obras de Cuelgamuros.
«Rezamos todos los días por los muertos en la guerra»
– ¿Qué representan los benedictinos en el Valle?

– Fuimos llamados aquí en nuestra condición de monjes y en ella permanecemos. Cualquiera que se acerque a nosotros observará que esta abadía se diferencia muy poco de cualquier otra, en cualquier otro país europeo, que el estilo de vida es el mismo. Aquí continuamos al servicio de Dios y de la sociedad, manteniendo viva la tradición de espiritualidad, de cultura y de humanismo con que los monasterios han configurado Europa. Esa Europa que ahora parece querer olvidar su esencia cristiana como repetidamente lamenta el Papa. En realidad, lo que el paso del tiempo ha ido perfilando como peculiaridad más definida del Valle es su carácter de abadía benedictina. Aunque no olvidamos la naturaleza de este lugar: un monumento levantado en honor de Dios en nombre de España. Por eso forma parte de nuestro quehacer diario la oración por todos los muertos de la guerra, sepultados o no en la basílica, pero también por las grandes intenciones de nuestro pueblo: la paz, la reconciliación, la prosperidad, el mantenimiento de la fe.
Por lo demás, la presencia de los monjes ha contribuido a facilitar la continuidad del Valle al margen de los vaivenes políticos, y a transmitirlo como patrimonio común de la sociedad española. Los monjes no tenemos compromisos más que con Dios, lo cual nos hace fuertes para transitar por las vicisitudes del tiempo y las alternancias de las ideas y de los hombres. Ello representa nuestra máxima libertad.

Publicado el 11 Junio 2009 - 10:27pm .libertadenreligion.es

 


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Despolitizar el Valle

 

Por Luis Suárez Fernández

EN el fondo no era necesario. Bastaba con retornar a los principios mismos de ese monumento para que tal condición se cumpla. La idea del Valle de los Caídos, que acabó imponiéndose sobre los que pretendían una mera conmemoración como en todas partes se acostumbra a los que murieran bajo la bandera de los vencedores, fue precisamente la contraria: como una parte del dolor y arrepentimiento que la violencia entre compatriotas llega a producir se pensó, dentro del sentimiento cristiano, en un lugar que pudiera acoger las cenizas de quienes, católicos, murieron combatiendo en uno y otro bando. Estaban las obras a punto de concluirse cuando pasó por España Angelo Roncalli, que abandonaba la nunciatura de París para tornar a Roma. Roncalli era una de las personas de más reconocido sentimiento cristiano; así lo había demostrado en muchos lugares, especialmente en Turquía y en Francia.

Acompañado por don Ángel Ayala y don Alberto Martín Artajo, figuras decisivas dentro de la ANDP, el futuro Papa subió hasta las alturas que coronan Cuelgamuros. Allí le explicaron la idea, que le entusiasmó: más allá de lo que Francia hiciera con sus muertos dignos de gratitud, esta nueva idea le parecía conforme con el espíritu cristiano: sólo la Cruz puede albergar las esperanzas de reconciliación. Y con ella -desde ella- también la profundización en la doctrina social de la Iglesia. Porque la meta tenía que ser una superación del pasado, tornando el odio en amor reconciliador, y esto sólo podía venir de un recto pensamiento cristiano. Cuando Roncalli llegó a ser Juan XXIII, beato a quien todos los sectores europeos reconocen como figura máxima de la paz, hizo dos regalos preciosos a la comunidad religiosa allí establecida: un trozo del árbol de la Cruz y una indulgencia plenaria que lucran cada años centenares de fieles de toda clase el día de Viernes Santo.

Pues entre tanto, una segunda decisión se había tomado: encomendar a los benedictinos el cuidado religioso de aquel monumento sepulcral. Pero no podemos olvidar que el benedictismo es la raíz de Europa y que, sin él, la «europeidad» por la que trabajamos se torna incomprensible. Benito borró las diferencias entre trabajo laboral y servil, hizo de la familia un elemento esencial, movió a todos a la caridad y amor fraterno y supo borrar las diferencias entre germanos y romanos. De modo que el papel de los benedictinos en cualquier proyecto de construcción de un futuro sin odios era indispensable. Cada día, cuando las luces se apagan y la luz brilla sobre el Cuerpo de Cristo, un católico tiene la sensación, allí, de encontrarse, físicamente, al pie de la Cruz.

Años más tarde, uno de estos monjes tuvo también la idea de crear una hermandad, bajo el nombre de Nuestra Señora del Valle, asociando a María en la gran empresa. Comprendo muy bien que todo esto debe sonar extraño en los oídos de quien no comparte la fe, y mucho más de quien la repudia, como los laicistas actuales, que la consideran un mal. Pero los católicos recordamos que ahí está el principio de la libertad religiosa, un derecho humano natural, que es por ello incontrovertible. Amar a Dios y servir al César figuran entre las prescripciones del cristianismo primitivo. De modo que no interpretemos el término despolitizar como una simple y rigurosa secularización.

Quien obra así, dentro de este espíritu, no se sirve únicamente a sí mismo; también al prójimo y a los poderes temporales que están necesitados de defender el bien, el derecho y la libertad. Cada año, la hermandad de Santa Maria celebra en silencio durante el mes de noviembre una conmemoración por sus difuntos. Desde el primer día no se ha olvidado de interceder en ruego a Dios por todos cuantos descansan en aquel lugar, sean de un bando u otro. Y en los domingos y en las conmemoraciones eclesiásticas son centenares de fieles los que se congregan en la gran basílica. No es lícito hablar de política en todos estos actos, que son el pulso a lo largo del año, en la existencia de un Valle que atrae además a muchos visitantes que se mueven tan sólo por el legitimo deseo de conocer.

Insisto: allí está el benedictismo en todas sus dimensiones, aquel que en otro tiempo salvó la herencia patrimonial de Roma. Ha operado y opera en silencio. Pasados los años, cuando España había modificado ya sus dimensiones políticas, el cardenal Ratzinger estuvo dando unas lecciones en el curso de El Escorial. También subió al Valle, una visita conservada hoy en la gran fotografía en que le rodean el entonces abad y el que actualmente ostenta ese magisterio. «Abba» es un término benedictino tomado del hebreo que significa, más que padre, el término cariñoso, papá, que un hijo ofrece a su padre como muestra de amor. Pocos años más tarde Ratzinger era elegido Papa. Muchos creyeron que al tomar su nombre quería marcar la continuidad con Benedicto XV. Él personalmente precisó que se trataba de san Benito de Nursia.

Profunda lección. Sin el patrimonio benedictino, Europa se torna a todas luces incomprensible. De ahí que los católicos demos al Valle, como a Monserrat o a Silos, una importancia decisiva en nuestra memoria histórica. Ya en el tránsito del primero al segundo milenio, cuando Oliba de Ripoll era apenas un niño, la contribución de los monjes negros a la reconstrucción de una Humanidad que estaba demasiado poseída por el caballo y la espada resultó de una importancia decisiva.Unos cuantos centenares de monjes hicieron por Europa más de lo que nunca han conseguido los constructores de imperios.

No estoy tratando de introducirme en política. Pero ahora que el debate en torno a este punto espinoso parece terminado con una definición precisa, me ha parecido oportuno ofrecer, desde el interior mismo de la hermandad del Valle, unas noticias y comentarios que pueden resultar extraordinariamente útiles para el ciudadano de a pie, entre los que me cuento. Importa mucho conservar cuanto de útil se encuentre en el patrimonio heredado. Y esa Cruz que algunas noches brilla sobre el horizonte, y esas huellas de los pies de dos Papas que, antes de serlo, por sus sendas caminaron, y todo cuanto de aquellas raíces nace, merecen su cuidado. El Valle no fue pensado como tumba de José Antonio o de Franco. El fundador estaba inhumado en El Escorial y fue Don Juan de Borbón quien manifestó a Franco su disgusto, pues aquel era sólo tumba de reyes. De modo que hubo una negociación con la familia del difunto. Franco había comprado para sí mismo un panteón en El Pardo, pero en horas inmediatas que precedieron a su muerte se decidió el cambio, siendo el propio Rey quien firmó el documento dirigido al abad. Para un católico es también un mandato: dejemos a los muertos en paz.

En la medida en que la vida religiosa se afirme y expansione en ese espacio que cubre el benedictismo, España está recibiendo un regalo que puede ser precioso para construir su futuro. Alejemos el odio y tratemos de construir el amor. Las divergencias ideológicas no pueden transferirse a sentimientos. ‘ABC’ 2007-11-02 Esp.

 

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MARÍA - Madre Común - España

 

Santiago MARTÍN
Escribe Menéndez Pelayo, en «Historia de los heterodoxos españoles», refiriéndose a los efectos que el cristianismo tuvo para la unidad de las gentes que habitaban en España: «Sin un mismo Dios, sin juzgarse todos hijos del mismo Padre y regenerados por un sacramento común, ¿qué pueblo habrá grande y fuerte? Esta unidad se la dio a España el cristianismo... No elaboraron nuestra unidad el hierro de la conquista ni la sabiduría de los legisladores: la hicieron los dos apóstoles... El sentimiento de patria es moderno: no hay patria en aquellos siglos, no la hay en rigor hasta el Renacimiento; pero hay una fe, un bautismo, una Iglesia, una liturgia».
   Recurro a esta cita porque vamos a celebrar una fiesta que une a todos los españoles desde muchos siglos antes que lo hiciera la de la Constitución. Me refiero a la solemnidad de la Inmaculada, patrona de España. Ella, la Madre común, me parece en este momento la única capaz de aunar a todos sus hijos en torno a algunos puntos fundamentales que permitan nuestra convivencia en esto que ahora llaman «Estado» y que antes llamábamos simplemente España. Es la misma y única Virgen María la que veneran los lucenses con ese piropo tan hermoso: Virgen de los ojos grandes. O la que casi adoran los asturianos en Covadonga. Es la misma patrona de España, la Inmaculada, la que se venera en Aránzazu, en Montserrat, en la Almudena o en el Pilar. Si los extremeños se rinden ante los pies de la guadalupana, no lo hacen menos los valencianos ante la Virgen de los Desamparados, los andaluces ante la Macarena, los mallorquines ante la Virgen de Lluc o los canarios ante la Candelaria. ¿Y no podríamos, los que tanto amamos a la misma Madre, ponernos de acuerdo en cosas tan básicas como el rechazo de la violencia y de los frutos que pretenden conseguirse con esa violencia?

2003-XII-03

 

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No cometas nunca una acción vergonzosa, ni con nadie, ni a solas: por encima de todo, respétate a ti mismo. Seguidamente ejércete en practicar la justicia, en palabras y en obras, aprende a no comportarte sin razón jamás.

 

Y sabiendo que morir es la ley fatal para todos,
que las riquezas, unas veces te plazca ganarlas y otras te plazca perderlas.

 

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San Juan Crisóstomo (hacia 345-407) obispo de Antioquia y Constantinopla, doctor de la Iglesia Católica - Homilía 15 sobre la carta a los romanos; PG 60, 543-548

 

“A los pobres los tenéis siempre con vosotros.” (Jn 12,8) -      “El Padre no perdonó a su propio Hijo” (Rm 8,32); tú que no das ni siquiera un trozo de pan al que fue entregado e inmolado por ti. El Padre, por ti, no le perdonó; tú pasas con desprecio al lado de Cristo que tiene hambre, cuando no vives sino por la bondad y la misericordia del Padre... El fue entregado por ti, inmolado por ti, vive en la miseria por ti, quiere que la generosidad sea una ventaja para ti, y aún así, tú no das nada. ¿Hay una piedra más dura que vuestros corazones ante la interpelación de tantas razones? No fue bastante que Cristo padeció la cruz y la muerte; quiso ser pobre, mendigo y desnudo, encarcelado (Mt 25,36) para que al menos ante esta realidad te dejes conmover. “Si no me das nada para mis dolores, por lo menos ten piedad de mí en mi pobreza. Si no me tienes piedad por mi pobreza, que mis enfermedades te ablanden, mis cadenas te enternezcan. Si todo esto no te conmueve, ¡muévate al menos la insignificancia de mi petición. No te pido nada costoso sino pan, un techo y unas palabras amistosas... Fui encadenado por ti y lo estoy todavía por ti para que, conmovido por mis cadenas pasadas o actuales, tengas misericordia de mí. He pasado hambre por ti y sigo sufriendo el hambre por ti. Tuve sed cuando estuve colgado en la cruz y sigo teniendo sed en los pobres a fin de atraerte hacia mí para tu salvación”...
         Jesús dice, en efecto: “Quien acoge a uno de estos pequeños, me acoge a mí.” (Mc 9,37)... Te podría premiar sin esto, pero yo quiero hacerme tu deudor para que lleves tú la corona segura. Por esto, aunque yo me podría alimentar yo mismo, voy mendigando aquí y allí, me presento a tu puerta y tiendo la mano. Quiero que me des de comer tú, porque te amo ardientemente. Mi felicidad consiste en estar sentado en tu mesa.”

 

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el crepúsculo da un aire de misterio al ambiente - Y el hombre se dirige a Dios en la plegaria

 

Santifiquemos nuestro corazón, hagamos modestos nuestro ojos, guardemos la lengua de las murmuraciones, hagamos penitencia por nuestros pecados, disipemos las dudas, depongamos la insensatez, troquemos nuestra pereza en celo. Ayunemos, perseveremos en la oración. Estemos prontos para la beneficencia, ejercitemos virtudes con las obras. Hagámonos niños en lo malo, y en la fe, por el contrario, perfectos. Así nos haremos en todas las virtudes dignos del augusto y gran misterio. Con gran deseo y pureza consumada gustaremos entonces el santísimo y vivificador Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo; a Él sea dada la gloria y el poder por toda la eternidad. Amén.

JUAN MANDAKUNI - AÑO 415  + 490 ca. ¡Armenia siempre cristiana!

 

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“No son pocos los que quieren ser testigos del Señor de la paz, mientras todo les va conforme a sus deseos. Quieren de buena gana ser santos, pero sin trabajo, sin tedio, sin tribulaciones, sin perjuicios. Desean, pues, conocer a Dios, saborearlo, sentirlo, pero sin amargura. Si efectivamente deben trabajar, si les produce amargura, tristeza, tinieblas y arduas tentaciones, si Dios se les esconde y se ven desprovistos de consuelos interiores o exteriores, al instante se desvanecen sus buenos propósitos. No son los verdaderos testigos que el Señor exige.

¿Quién hay que no busque la paz, quién que no quiera tener la paz en todo lo que hace? Y, sin embargo, este modo de buscar esta paz debe sin duda ser descartado. Debemos esforzarnos en tener paz en todo tiempo, incluso en las adversidades con no poco esfuerzo. De ahí debe nacer la verdadera paz, estable, segura. Verdaderamente cualquier otra cosa que busquemos, o queramos será un engaño. Si, en cambio, nos esforzamos, en cuanto nos sea posible, en estar alegres en la tristeza y mantenernos tranquilos en la turbación, sencillos en complicación y alegres en la angustia, entonces seremos verdaderos testimonios de Dios y de nuestro Señor Jesucristo.

A tales discípulos el mismo Cristo vivo y resucitado de entre los muertos auguraba la paz. Éstos en su vida terrena nunca encontraron una paz externa; pero se les dio una paz esencial, la verdadera paz en las tribulaciones, la felicidad en los insultos, la vida en la muerte. Se alegraban y exultaban cuando los hombres los odiaban, cuando los entregaban a los tribunales, cuando eran condenados a muerte. Tales son los verdaderos testigos de Dios.”

 

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Cada día debe subir al cielo nuestra alabanza. Es nuestra acción de gracias, que florece al despuntar la aurora, en la oración de Laudes, para bendecir al Señor de la vida y la libertad, de la existencia y la fe, de la creación y la redención.

 

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Hoy en día se persigue y fustiga a los católicos con impunidad escandalosa. Y se les condena a tener que aceptar ‘en silencio y de manos atadas’ toda calumnia, injuria y sospecha. No sea que además de todas sus afrentas se les acuse de prepotentes por replicar conforme al derecho de toda persona a defender su honra.

 

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la barca de la Iglesia que Cristo fundó, triunfará…, portae inferi non praevalehunt) (Matth. 16,18) las puertas del infierno no prevalecerán, le dijo Cristo a su Iglesia Católica - «Duc in altum» (Lc 5,4) dijo Cristo al apóstol Pedro en el Mar de Galilea 

 

   –Para los amantes de san Pablo, ¿cómo se puede traducir hoy aquella recomendación paulista: «Mirad que nadie os engañe con filosofías y vanas falacias»?
   –Las palabras de san Pablo hoy podemos entenderlas como un mandato que está, si cabe, más vigente que nunca. Y mucho más si tenemos en cuenta que algunos aspiran a filósofos y no paran de pronunciar vaciedades y cursilerías.

 

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«Una investigación histórica, libre de prejuicios y vinculada únicamente con la documentación científica es insustituible para derrumbar las barreras entre los pueblos» (Juan Pablo II)

 

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Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Gen. 1, 24-25

 

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“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.

 

 

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La primera prioridad para el Sucesor de Pedro fue fijada por el Señor en el Cenáculo de manera inequívoca: "Tú… confirma a tus hermanos" (Lc 22,32). El mismo Pedro formuló de modo nuevo esta prioridad en su primera Carta: "Estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere" (1 Pe 3,15). 

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).