Thursday 27 April 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
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Para no caer en el anacronismo, es necesario tener la humildad y la inteligencia de leer los hechos del pasado no con las categorías mentales de hoy; además, dentro el marco histórico temporal en que se efectuaron. 

 

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Al igual que ocurre con cualquier otra expresión de la mente humana, quizás la objetividad plena es imposible, pero lo que se le pide a cualquier intelectual honrado es que, cuando menos, haga el esfuerzo de buscarla, tenga la valentía de acercarse serena y responsablemente al mayor grado de objetividad histórica posible.

 

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La manipulación de la célebre fotografía de un soldado soviético izando la bandera

con la hoz y el martillo sobre el Reichstag berlinés, en 1945, quedará al descubierto

como exponente de un prehistórico ´photoshop´ de la propaganda de Moscú.

 

…de la manipulación histórica, no solo textos, también fotografías…

 

Versión manipulada sobre la toma soviética del Reichtag

El «photoshop» retoca la Historia

 

Una exposición en Berlín muestra, desde mañana, la versión manipulada de la célebre instantánea que hizo Yevgueni Chaldej sobre la toma del Reichstag por los soldados soviéticos en 1945.

¿Manipulación o realidad recreada? Como la de Iwo Jima, ésta es otra revelación de cómo se escribe
la Historia.
Aitor Lagunas
BERLÍN- ¿Un viejo compañero revolucionario caído en una purga? ¿Una bandera mortecina sin suficiente carga ideológica? ¿Demasiado alcohol sobre la mesa de la alta política? En la Unión Soviética, cualquier minucia fotoperiodística se escudriñaba con lupa antes de ver la luz del revelado. Y, en caso de que los negativos contuviesen un «defecto», el escalpelo devolvía las cosas a su orden natural, que casualmente coincidía con el dictado del Kremlin. La realidad nunca estropeó una buena foto en
la URSS.
Una muestra indagará, desde este jueves en Berlín, los recovecos del caso más flagrante que, en lo que a retoque fotográfico respecta, legó el imperio de la hoz y el martillo: la bandera roja ondeando sobre el Reichstag. Dos soldados y un oficial desafían a los francotiradores, se encaraman a uno de los monumentos de la ciudad y se disponen a clavar, en pleno corazón del Tercer Reich, el emblema comunista cual estaca de madera en ventrículo de vampiro. En el ambiente flotan las columnas de humo que Berlín exuda entre los rescoldos aún calientes de la batalla que acaba de guillotinar al nazismo. La imagen rebosa historia por todos sus píxeles.
36 negativos
Después trascendería que el fotógrafo no sólo exigió valentía y oportunismo para presenciar el momento sino también arrobas de habilidad para «perfeccionarlo» en el laboratorio. Yevgueni Chaldej arribó a Moscú, ufano, con 36 negativos. Sabía que su serie del Reichstag era magistral, pero debía corroborarlo. «Descubrió que el oficial portaba varios relojes en las muñecas, lo que era interpretable como símbolo de pillaje», argumenta Ernst Volland, comisario de
la exposición.
Armado con el escalpelo, recortó, modificó y volvió a revelar. Un proceso que hoy ventilan en un par de minutos los programas de retoque digital implicaba entonces una tarea de orfebre. No contento con el resultado, Chaldej añadió las columnas de humo para aumentar el dramatismo de la instantánea. En realidad, para cuando accionó su disparador hacía varios días que Hitler se había suicidado junto a sus perros y esposa. Berlín era ya una ciudad arrodillada, sin el humo de
la guerra.
Aún insatisfecho, Chaldej transformaría la bandera auténtica que, arremolinada por el viento, ocultaba el escudo comunista por otra majestuosamente extendida. Su perfeccionismo generó unas cien versiones diferentes del mismo negativo. Todas ellas constituían para su autor -fallecido en 1997- «una buena foto de un significado histórico». «No la considero una falsificación, sino un símbolo de la derrota del fascismo», abunda Volland. La retrospectiva sobre Chaldej no abordará otros «símbolos» polémicos en la historia del fotoperiodismo soviético, como la supresión de la cara de Trotsky tras su caída en desgracia para la ortodoxia moscovita. En la década de los 30, las purgas estalinistas eliminaron de los archivos gráficos a significados disidentes. Y, en 1971, la prensa trucó una foto para acallar el alcoholismo de Brezhnev. Su aspecto achispado ante el canciller Willy Brandt «borró» de la mesa varias botellas de champán. 2008-V-06 – La razón.Esp.

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BERLÍN.- 2008- Cuentan los papeles que el edificio, uno de los emblemas de la arquitectura nazi que aún quedan en pie en Berlín, fue construido en 1942 por el arquitecto Paul Bonatz bajo la atenta mirada de la ´mano derecha´ de Adolfo Hitler, Albert Speer. Su fisonomía debía quedar incrustada en la megalómana ´Germania´, la capital imperial soñada por el líder nazi.

Pero el imponente edificio situado en la Reinhardstrasse del antiguo Berlín Este, a tiro de piedra del Bundestag (Parlamento) y de la Puerta de Brandemburgo, se convirtió en uno de los búnker antiaéreos más seguros de la guerra, con capacidad para 3.000 personas, más tarde cárcel soviética para soldados alemanes durante la Batalla de Berlín, y finalmente inusual almacén de frutas y verduras procedentes de Cuba durante la República Democratica de Alemania (RDA).

Tras la caída del Muro, en los explosivos años 90 berlineses, sus laberínticos recovecos originales albergaron uno de los más trepidantes y salvajes clubes de música electrónica, ´Bananenbunker´, hasta que se quedó abandonado en 1996.

Hoy’: imagen del exterior de la nueva galería de arte privada.2008

 

 

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29 documentos históricos del Archivo Nacional de Inglaterra...

 

...de cómo en pleno siglo XX se siguen construyendo ‘leyendas negras’ falsificando hasta la historia mas reciente...

 

La Historia reescrita con papeles falsos

 

POR MARCELO JUSTO, SEVICIO ESPECIAL LONDRES.

Como en un cuento de Jorge Luis Borges, una investigación policial descubrió que 29 documentos históricos del Archivo Nacional de Inglaterra sobre algunos episodios clave de la Segunda Guerra Mundial eran falsos. En el curso de seis años se habían introducido de contrabando pacientemente en las arcas del Archivo Nacional documentos para demostrar que Winston Churchill había ordenado el asesinato de Heinrich Himmler, el jefe de las SS, y que el Duque de Windsor, tío de la Reina Isabel II, había ayudado activamente a los nazis a conquistar Francia.

El Servicio Fiscal de la Corona señaló que había suficientes pruebas para llevar a la justicia al único sospechoso del fraude, pero que no era en «interés público», debido a la salud de esa persona y «otras circunstancias». En respuesta, ocho prestigiosos historiadores británicos exigieron ayer que se abriera una investigación pública para determinar cómo se había producido este contrabando de información falsa para reescribir la historia.

La versión oficial, patas arriba

Los documentos sirvieron de base para tres libros del historiador Martin Allen, que ponían patas para arriba la versión oficial de la Segunda Guerra Mundial. En «Hidden Agenda (Agenda oculta)», publicado en 2002, Allen sugería que el Duque de Windsor había pasado información clasificada a los nazis por medio de un espía alemán. El documento más llamativo que citaba Allen era una carta manuscrita a Adolf Hitler, firmada EP por Edward Prince, una abreviatura que solía usar el príncipe, en la que le pedía al Fürer que tuviera en cuenta la información que había memorizado su emisario.

Allen aseguraba que esa información le había permitido a las tropas alemanas conocer los puntos débiles de los franceses y dominar el país en sólo seis semanas. Según el historiador, el Duque de Windsor, que había abdicado en 1936 y era conocido por su amistad con Hitler, sería coronado rey una vez que el Reino Unido se viera obligado a firmar la paz.

En 2003 Allen publicó «The Hitler-Hess deception», sobre uno de los hechos más extraños y misteriosos de la Segunda Guerra Mundial. En mayo de 1941, en vísperas de la invasión alemana de Rusia, el número dos de Hitler, Rudolf Hess, emprendió un vuelo solitario a Escocia para, según dijo, concertar la paz entre el Reino Unido y Alemania. En su momento, ambos países lo calificaron de demente. Hess estuvo preso en la Torre de Londres y se le internó luego en un psiquiátrico. En los juicios de Nuremberg en 1946, donde fue sentenciado a cadena perpetua, nadie cuestionó esta versión de los hechos.

Según Martin Allen, el propósito de ese viaje de Hess era coordinar un golpe con los sectores británicos contrarios a la estrategia de «sangre, sudor y lágrimas» que impulsaba Churchill, remanentes del anterior primer ministro, Neville Chamberlain.

En 2005 Allen publicó la última joya de su trilogía sobre la Segunda Guerra Mundial: «Himmler´s secret war». El historiador citaba una carta de John Wheeler-Bennett, funcionario de la Foreign Office, para probar que la versión oficial era poco más que una cortina de humo.

El texto de la carta tenía el lenguaje excitante y clandestino de una novela de espionaje. «He pensado bastante sobre la situación del pequeño H.», decía Wheeler-Bennett y, más adelante, comentaba sus conclusioes: «Deberán tomarse los recaudos necesarios para eliminarlo tan pronto como caiga en nuestras manos».

Una carta posterior de Bernard Bracken, ministro de Información de Churchill, confirmaba que él había sido ejecutado. En base a estos «documentos» en los Archivos Nacionales, Allen tejía una historia diferente del final de Himmler que abonaba su tesis principal: Churchill quería borrar todo rastro del jefe de las SS por temor a que revelara las conversaciones secretas que habían tenido para un acuerdo de paz.

La versión oficial era que Himmler fue arrestado el 22 de mayo de 1945 y se suicidó con una pastilla de cianuro. Sus últimas palabras fueron «Ich bin Heinrich Himmler» (Soy Heinrich Himmler). Para Allen, todo esto no era más que una tapadera de un brutal «establishment» británico.

La interpretación de Allen contradecía con tanta violencia la versión oficial que varios periódicos e historiadores se interesaron en investigar los documentos que citaba el historiador. A primera vista parecían auténticos. Cuando los estudiaban con más detenimiento, empezaban a aparecer las divergencias. Muchas eran de «amateur». En la carta que el ministro de Información de Churchill, Bernard Bracken, le envió al primer ministro para informarle del asesinato de Himmler, el membrete estaba hecho con una impresora láser, invento de los 70. Había firmas falsificadas, los telegramas contenían inexactitudes históricas y los 29 documentos habían sido escritos con cuatro maquinas de escribir, a pesar de que procedían de origenes muy diversos. El Archivo Nacional pidió a la policía que investigara: el fraude quedó al descubierto. 2008.V.07

http://www.abc.es/20080507/cultura-cultura/historia-reescrita-papeles-falsos_200805070247.html

 

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MITOS ¿A LA ALTURA DE SU LEYENDA?

 

Hemingway y la pasión por la sangre

 

 

 

Presentado como un entusiasta defensor de la libertad y de la vida, el premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway pasa a engrosar la lista de ídolos desmitificados por 'La Gaceta'.

 

 

 

Laura Martín - Domingo, 3. Enero 2016 - 12:01 

 

“A un gran matador tiene que gustarle matar. Debe también sentir placer matando. Debe saborear una satisfacción espiritual en el momento de matar. Matar con limpieza y de manera que proporcione placer estético y orgullo ha sido siempre una de las grandes satisfacciones de la raza humana. Pero a causa de que la otra parte, la que no gusta de matar, ha sido siempre la que mejor se ha expresado y ha dado la mayoría de los buenos escritores que han existido, tenemos muy pocos testimonios escritos de la verdadera alegría de matar”. Hemingway, E., Muerte en la tarde, Barcelona 2005, p. 27 

 

En el contexto del párrafo anterior, el Nobel de literatura estadounidense se refería a la tauromaquia. Hemingway sentía una grandísima atracción por la violencia, por toda ella. Parecía fascinarle la sangre y la muerte tanto de animales como de personas. Curiosamente, todos los entornos que dan vida a su leyenda atestiguan dicha atracción. Las corridas de toros. Los combates de boxeo. La guerra.  

 

Pese la cita literaria inicial no son los toros la razón de este artículo. Tampoco es causa de este análisis su alcoholismo, ni la relación tan tormentosa que mantuvo con su hijo Greg, a raíz de la transexualidad de este último; sostuvo Ernest a este respecto tal intolerancia que, aderezada con otras actitudes poco recomendables como padre, generó una correspondencia entre ambos sumamente violenta. Cartas salpicadas de reproches, del hijo al padre, como “monstruo agresivo empapado en ginebra, ¿qué es más importante, tu mierda egocéntrica, las historias o la gente” o “Dios se apiade de tu alma por la infelicidad que has causado” e incluso “morirás sin que nadie te llore”. La guinda como mal padre fue esgrimida poco antes de morir, cuando escribió un testamento donde dejaba a sus tres hijos prácticamente desheredados. 

 

Tampoco fue un marido ejemplar, y jamás guardó fidelidad a ninguna de sus mujeres. Casó cuatro veces, del primer matrimonio nació John Nicanor (Jack), pero dejó a esposa e hijo por su amante Pauline, con la que contraerá segundas nupcias, y con quien tendrá dos hijos más, Patrick y Gregory. Con Pauline viajaba a Pamplona a disfrutar de las fiestas taurinas, y mientras su mujer dormía, él ocupaba la habitación contigua con varias prostitutas, a las que hacía huir gritando e insultándolas. 

 

A Pauline la engañaba con la que sería su tercera esposa, Martha Gellhorn. Martha, corresponsal de guerra, resultó mucho más independiente que sus anteriores mujeres, lo que le supuso a Hemingway un problema, pues aunque era incapaz de guardar fidelidad a sus parejas, las consideraba de su propiedad. A Martha, desde su finca en Cuba, le recordaba por carta que ella no era en realidad corresponsal, sino su “esposa en la cama”. Mientras tanto, en la Finca Vigía, Ernest organizaba orgías, que aún a día de hoy son famosas en La Habana, donde participaban actrices como Ava Gardner, y prostitutas que luego serían reflejadas en sus novelas.  

 

Martha tuvo la fuerza y la autoestima suficientes para huir del escritor. Su siguiente –y última- esposa fue Mary. Pero tampoco es suficiente su vida amorosa para un artículo de desmitificación. Ni su agitada y extravagante vida amorosa, ni su obsesivo afán por ser el centro de atención.  Tanto era así que llegó a estallar en ira porque Mary, en cierta ocasión, se cortó accidentalmente un dedo y la gente de alrededor le prestó ayuda, quitándole así “protagonismo” a su marido. 

 

No. La terrible naturaleza de Hemingway va un paso más allá de lo descrito. Su amor por la violencia y sangre no se limitó a hacerle sentarse en una plaza de toros o a querer ver desde primera fila las consecuencias destructivas de la guerra.  

 

“Debe sentir placer matando” 

 

 

 

Durante la liberación de París, Ernest Hemingway fue nombrado corresponsal de guerra de la revista Collier. Sin embargo, Hemingway tenía mucho más interés en actuar como soldado junto a la resistencia de la zona. Pese a que los no combatientes tenían estrictamente prohibido portar armas, él llevaba una pistola automática de gran calibre. El grupo al que acompañaba capturó a un soldado alemán que no había conseguido huir a tiempo. Según el oficial de inteligencia Mowinckel, presente en aquel momento, pese a que ya era evidente que el muchacho alemán no tenía información útil, el escritor estaba empeñado en subir al prisionero a sus aposentos para torturarle. “yo le haré hablar” aseguró Mowinckel que dijo “quitadle las botas y le quemaremos los pies con la vela”. El militar estadounidense tuvo que imponerse y exigir que dejara en paz al prisionero. 

 

 

 

No fue un incidente aislado. Hemingway escribió en agosto de 1949 una carta a su editor Charles Scribner, donde le relató otra experiencia de la II Guerra Mundial. Había hecho prisionero, de nuevo extralimitándose en sus funciones de periodista, a un soldado alemán. El prisionero le dijo que no le matara, porque sería una violación  de la Convención de Ginebra. “Te equivocas, hermano”, le contestó el escritor. Y le disparó tres veces en el estómago y una en la cabeza “El cerebro le salió por la nariz, o por la boca, creo”, contó Ernest en su carta a Scribner. 

 

 

 

Al año siguiente Hemingway declaró, con orgullo, que había hecho el cálculo y que podía decir “con precisión” que había matado –recordemos, sin ser soldado- a “122 alemanes”. 

 

 

 

“Debe saborear una satisfacción espiritual en el momento de matar”. Animales o personas, Hemingway parecía disfrutar con cualquier derramamiento de sangre. 

 

http://gaceta.es/noticias/hemingway-pasion-sangre-03012016-1201

 

 

 

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“Cristo es siempre la piedra de tropiezo, el Frustrante, el Estorbador… la figura de la piedra de tropiezo no está en Él sino en nosotros. Dos hombre van a oír una orquestra: uno tiene un buen oído, y el otro no oye más que ruido. El concierto es igual para los dos; la diferencia está en el que escucha. (Those Mysterious Priests, 282.) Traducción propia.

 

 

 

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12-V-2003-The New York Times admite que

uno de sus periodistas plagió sus historias

 

Fechada en lugares en los que nunca estuvo.

 

 

El diario The New York Times ha admitido en la primera página de su edición de este domingo que uno de sus periodistas inventó y plagió una serie de noticias, al tiempo que escribió notas fechadas en lugares en los que nunca estuvo. El rotativo informa sobre el periodista Jayson Blair, de 27 años, y cataloga sus invenciones e imprecisiones como "un punto bajo en los 152 años de historia del periódico".

L D (EFE) El artículo de cuatro páginas explica que Blair inventó escenas, utilizó material de otros periódicos y agencias de noticias como si fueran propios, y estudió fotografías para tomar detalles de ellas que le permitieran dar más veracidad a sus artículos. "Y utilizó estas técnicas para escribir con falsedad sobre momentos emocionalmente fuertes, como los ataques de los francotiradores en los suburbios de Washington o el sufrimiento de las familias de los soldados muertos en Irak", agrega.

The New York Times ha descubierto hasta ahora falsedades e imprecisiones en 36 de los 73 artículos que Blair escribió entre octubre pasado y el 1 de mayo, fecha de su renuncia al diario. En ese tiempo trabajó como reportero de la sección de nacional del periódico, a la que llegó luego de trabajar durante más de tres años en otras, en las que escribió unos 600 artículos.

El diario pidió este domingo a sus lectores que si tienen información de alguna imprecisión en las notas de Blair, que lo hagan saber a la redacción, y dio para ello una dirección de correo electrónico. El caso del periodista es "una mancha negra en el ojo" del periódico, dijo el presidente de The New York Times Company, Arthur Sulzberg Jr.

Blair trabajó cerca de cuatro años en el rotativo y ya en abril de 2002, el editor de la sección local de Nueva York, Jonathan Landman, advirtió de las inexactitudes en sus artículos. Pero el periódico explica que la falta de comunicación entre los editores, las pocas quejas que se recibieron de parte de los entrevistados por Blair y su ingenio le permitieron seguir adelante.

Asimismo, el personal administrativo no se extrañó de que en cuatro meses de supuestamente cubrir noticias sobre el terreno, Blair no presentara cuentas de gastos, y que cuentas de restaurantes de Brooklyn y Nueva York aparecieran en sus notas de gastos como cenas en otros puntos del país. Entre los casos destacados por el periódico se cuenta un artículo en que Blair describe el dolor de dos soldados heridos en un hospital de la Marina y las palabras que uno de ellos le dijo desde su lecho de enfermo.

La emotiva escena y las palabras del soldado: "Es difícil sentir lástima por ti mismo cuando hay tanta gente que ha sido herida o muerta", fueron destacadas por el periódico incluso como una de las "frases del día". Pero el aludido, el cabo James Klingel, dijo más tarde que la entrevista con Blair fue por teléfono, cuando él ya había sido dado de alta, y que nunca había dicho la mayor parte de lo que se le atribuye en el artículo.

En el caso del francotirador de Washington, los informes de Blair llevaron incluso a los fiscales que investigaban el caso a dar una conferencia de prensa para referirse al tema y denunciar serias falsedades en el reportaje del periódico, que apareció en la primera plana de la edición del 22 de diciembre. Cuando informó del caso de la soldado rescatada desde una prisión en Irak Jessica Lynch, Blair describe la casa de sus padres como ubicada en un monte, con vista a las plantaciones de tabaco y llanuras en la que pastaban caballos. La casa de los Lynch en realidad está en la parte baja del valle y no hay caballos ni campos de tabaco cerca. La hermana de la soldado, Randi Lynch, contó al periódico cómo la descripción de su casa aparecida en The New York Times se volvió una broma de familia.
LIBERTAD DIGITAL.  Reproducida el 2003-06-06

 

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(22-05-2003) El periodista del Times admite sus inventos y dice que trabajaba borracho

 

 

DENUNCIA TRATO DE FAVOR POR SER NEGRO

 


El periodista del diario "The New York Times" que plagió reportajes e inventó declaraciones, Jayson Blair, ha admitido sus engaños y se ha burlado del largo artículo en el que el diario informó de la faltas éticas cometidas por su reportero.

L D (EFE) En la primera entrevista ofrecida desde que saltó el escándalo hace dos semanas, Blair reconoce haber estado borracho durante sus coberturas periodísticas, y que "las drogas y el alcohol eran indudablemente parte de mi automedicación".

Blair dice en la entrevista, publicada por el periódico "New York Observer", que "cualquiera que diga que mi raza no influyó en mi carrera en The New York Times está mintiendo", en referencia a la polémica sobre la política de los medios respecto a las minorías y si el hecho de ser negro influyó en su ascenso. Según él, hay directivos de alto nivel que quieren que los negros tengan éxito y cientos de directivos de rango bajo a los que les molesta.

Ser negro en el diario "hiere tanto como ayuda", explica Blair, quien dimitió nada más conocerse que había plagiado artículos de otros diarios, inventado declaraciones, simulado encontrarse en los lugares donde ocurrían los hechos y pasado gastos por misiones nunca realizadas. Cuando llegó al prestigioso diario "era joven". Después empezó a sentir "mucha presión" y finalmente llegaron los engaños, aunque, según sus declaraciones, "nunca fueron planeados".

Del largo artículo de rectificación publicado por el diario, afirma que se siente triste y culpable por los problemas que está teniendo "The New York Times". Reprocha al rotativo que haya intentado culparle a él de todo sin examinar cómo la institución permitió que se llegara a esa situación.

Además, se burla de la rectificación del artículo a sus invenciones, en concreto en el caso de la supuesta visita que hizo a la familia de la soldado Jessica Lynch, liberada por tropas estadounidenses tras su captura durante la guerra en Irak, que en nada correspondía a la realidad. Cuando se la leyeron "no podía parar de reír", explica el reportero, quien asegura que su vida es mejor ahora.

LIBERTAD DIGITAL. REPRODUCIDA EL 2003-06-06

 

 

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Dimiten dos directivos del diario The New York Times tras el escándalo del falso reportero

 

 

‘HOWELL RAINES Y GERALD BOYD’

Dos directivos del diario The New York Times han dimitido este jueves de sus cargos tras semanas de crispación en el diario y de polémica por el escándalo originado por el reportero Jayson Blair que reconoció plagios y engaños. Los dos directivos son el director ejecutivo, Howell Raines, y el director de gestión, Gerald Boyd.

L D (EFE) El diario, por medio del presidente de la compañía Arthur Sulzberger en un memorando a la plantilla, anunció también que un ex director ejecutivo del Times Joseph Lelyveld asumirá de forma interina el cargo de Raines, mientras que probablemente dejará vacante el puesto de Boyd por ahora.

El memorando explica que Howell y Gerald han contribuido enormemente al diario durante sus carreras, pero, dados los acontecimientos del último mes, ambos han llegado a la conclusión "de que para el Times es mejor que se retiren". "Aunque las últimas semanas han sido difíciles, seguimos firmes en nuestro compromiso con los empleados, los lectores y anunciantes de producir el mejor diario que podamos asumiendo los más altos estándares de integridad y periodismo", dijo el diario en un comunicado.

El escándalo comenzó a principios del pasado mayo con las revelaciones de que un reportero del diario, Jayson Blair, había plagiado informaciones de otros periodistas, inventado declaraciones y simulando estar en misión para trabajos que en realidad hizo desde su propio domicilio. Blair confesó sin tapujos haber engañado a la dirección del diario e incluso se burló, en declaraciones a otros medios, de que el diario publicara un largo artículo con todas las trampas detectadas.

Cuando todavía arreciaban las críticas por la actuación de Blair, cuyo comportamiento errático había sido objeto de quejas de sus superiores que fueron ignoradas, el diario suspendió temporalmente a otro periodista por no haber mencionado el nombre de un colaborador que contribuyó significativamente en un artículo.
El 29 de mayo pasado, el periodista Richard Bragg, que fue premio Pulitzer, anunció su dimisión del diario.

  

NOTICIA PUBLICADA EN LIBERTAD DIGITAL 2003-06-06 Y NOTICIA DADA EN LOS T.V. PRINCIPALES NACIONALES E INTERNACIONALES «EUROPEOS» DEL 2003-06-05 Y EN DIVERSOS PERIÓDICOS IMPORTANTES DE TODA EUROPA. 2003-06-06

 

 

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Dimiten dos directivos del «New York Times» tras el escándalo del reportero que se inventó las informaciones ‘leyendas, calumnias’.

 Efe - Nueva York.-

Dos directivos del diario «The New York Times» han dimitido hoy de sus cargos tras semanas de crispación y de polémica por el escándalo originado por un reportero que reconoció plagios y engaños en sus informaciones. 
Los dos directivos que han dimitido son el director ejecutivo, Howell Raines, y el director de gestión, Gerald Boyd, según informó el presidente de la compañía Arthur Sulzberger en un memorando a la plantilla. 
El diario anunció que el ex director ejecutivo del «Times» Joseph Lelyveld asumirá de forma interina el cargo de Raines, mientras que probablemente quedará vacante por ahora el puesto de Boyd.
   El memorando explica que Howell y Gerald han contribuido enormemente al diario durante sus carreras, pero, dados los acontecimientos del último mes, ambos han llegado a la conclusión «de que para el ´Times´ es mejor que se retiren». «Aunque las últimas semanas han sido difíciles, seguimos firmes en nuestro compromiso con los empleados, los lectores y anunciantes de producir el mejor diario que podamos asumiendo los más altos estándares de integridad y periodismo», dijo el diario en un comunicado.


   El escándalo comenzó a principios del pasado mayo con las revelaciones de que un reportero del diario, Jayson Blair, había plagiado informaciones de otros periodistas, inventado declaraciones y simulando estar en misión para trabajos que en realidad hizo desde su propio domicilio. Blair confesó sin tapujos haber engañado a la dirección del diario e incluso se burló, en declaraciones a otros medios, de que el diario publicara un largo artículo con todas las trampas detectadas. 

 

 

   Cuando todavía arreciaban las críticas por la actuación de Blair, cuyo comportamiento errático había sido objeto de quejas de sus superiores que fueron ignoradas, el diario suspendió temporalmente a otro periodista por no haber mencionado el nombre de un colaborador que contribuyó significativamente en un artículo. El 29 de mayo pasado, el periodista Richard Bragg, que fue premio Pulitzer, anunció su dimisión del diario. LA RAZÓN. ESP. 2003-06-06

 

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 La manipulación de la información, el divulgar mentiras y propagar injurias o calumnias, fue la mejor arma ‘astutamente empleada’ por el comunismo

primero, y paralelamente luego por el nazismo. Dichos métodos, con falsa apariencia eficaces, hoy también son utilizados por el islamismo-fascismo.

El calcañar de la verdad, como la historia demuestra, calla la mentira.2008

 

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Renunciaron dos directivos de The New York Times

HORA DE LAS 13,29 BUENOS AIRES.

 

 

NUEVA YORK.- Dos directivos del diario The New York Times renunciaron hoy de sus cargos tras semanas de convulsión en el diario y de polémica por el escándalo originado por un reportero que reconoció plagios y engaños en sus informaciones.

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Los dos directivos que han dimitido son el director ejecutivo, Howell Raines, y el director de gestión, Gerald Boyd, según informó el presidente de la compañía Arthur Sulzberger en un memorando a la plantilla.

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El diario anunció que un ex director ejecutivo del "Times" Joseph Lelyveld asumirá de forma interina el cargo de Raines, mientras que probablemente dejará vacante el puesto de Boyd por ahora.

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El memorando explica que Howell y Gerald han contribuido enormemente al diario durante sus carreras, pero, dados los acontecimientos del último mes, ambos han llegado a la conclusión "de que para el ´Times´ es mejor que se retiren".

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"Aunque las últimas semanas han sido difíciles, seguimos firmes en nuestro compromiso con los empleados, los lectores y anunciantes de producir el mejor diario que podemos asumiendo los más altos estándares de integridad y periodismo", dijo el diario en un comunicado.

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El escándalo comenzó a principios de mayo con las revelaciones de que un reportero del diario, Jayson Blair, había plagiado informaciones de otros periodistas, inventando declaraciones y simulando estar en misión para trabajos que hizo desde su propio domicilio.

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Blair confesó sin tapujos haber engañado a la dirección del diario e incluso se burló, en declaraciones a otros medios, de que el diario publicara un largo artículo con todas las trampas detectadas.

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Cuando todavía arreciaban las críticas por la actuación de Blair, cuyo comportamiento errático había sido objeto de quejas de sus superiores que fueron ignoradas, el diario suspendió a otro periodista temporalmente por no haber mencionado el nombre de un colaborador que contribuyó significativamente en un artículo.

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El 29 de mayo último, el periodista Richard Bragg, que fue premio Pulitzer, anunció su dimisión del diario.

 

 

Fuente. EFE – LA NACIÓN – BUENOS AIRES. ARGENTINA 2003.04.17

 

 

 

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5 giugno 2003 17.04 – WASHINGTON

 

SI DIMETTE DIRETTORE DEL NEW YORK TIMES

 

ROMA. ITALIA.

 

Il direttore del New York Times Howell Raines si è dimesso. Il quotidiano americano era stato al centro negli ultimi giorni di una serie di una polemiche per il comportamento di alcuni dei suoi giornalisti, sorpresi a copiare i loro articoli da altri giornali, bugie, mensogne...

 

Il quotidiano al centro di uno scandalo per articoli copiati

 

Si è dimesso il direttore del New York Times

 

Howell Raines ha lasciato l´incarico. Stessa decisione del suo vice Gerald Boyd. L´editore: «Un giorno che mi spezza il cuore»

 

 

Gerald Boyd e, alle sue spalle, Howell Raines (Ap)

 

 

WASHINGTON - Il direttore del New York Times Howell Raines si è dimesso. Contemporaneamente ha deciso di lasciare anche Gerald Boyd, uno dei suoi principali collaboratori.
Le dimissioni sono giunte dopo che il prestigio del giornale era stato scosso dallo scandalo di Jayson Blair,un reporter che aveva copiato numerosi articoli da altre fonti e che si era inventato scoop senza avere alcun riscontro veritiero.
Il direttore del quotidiano aveva in un primo momento preso le sue difese e questa potrebbe essere una delle ragiioni che lo hanno spinto a rassegnare le dimissioni.

L´EDITORE - L´editore Arthur Sulzberger ha detto di avere accettato le dimissioni di Raines. «Questo è un giorno che mi spezza il cuore», ha commentato il proprietario. Direttore provvisorio del giornale è stato nominato Joseph Lelyveld, un ex direttore del New York Times.

5 giugno 2003 –

 

 

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Defending Howell Raines – NEW YORK TINES.
He didn´t catch Jayson Blair. You didn´t either.
By Jack Shafer
Posted Tuesday, May 13, 2003, at 4:10 PM PT

The hanging posse has noosed New York Times Executive Editor Howell Raines and is calling for his resignation and a public stoning in Times Square. (Afterward, the mob will dress a streetlight with Raines´ corpse.) Mickey Kaus, Andrew Sullivan, many of my colleagues, and most memo-writers to Romenesko remain unmollified by the Times´ 7,400-word explication and 6,600-word annotation of Jayson Blair´s con job.

In addition to Raines´ resignation, many in the posse want a more detailed accounting of the Times disaster: Who round-filed the e-mail from metro editor Jonathan Landman to newsroom administrators ("We have to stop Jayson from writing for the Times. Right now.")? Did Managing Editor Gerald Boyd tell national editor Jim Roberts about Blair´s "problems," as he maintains, or not, as Roberts insists? Is Raines covering his own behind or that of Boyd, whom Blair attached himself to at the newspaper? In varying degrees, Jim Sleeper, the Washington Post´s Richard Cohen, and City Journal´s Heather Mac Donald blame the debacle on the Times´ aggressive affirmative-action policies. (Blair is black.) The Village Voice´s Cynthia Cotts cites management´s susceptibility to Blair´s brown-nosing skills.

But would the denunciations be so personal and vociferous if Saint Joseph Lelyveld, who approved the promotion of Jayson Blair to reporter, were still Times editor? When Lelyveld ruled, iced lattes flowed from the newsroom drinking fountains, and comely lads and lasses dispensed free massages during business hours to reporters, editors, and news aides. Lelyveld officiated at employees´ weddings, played Santa Claus at company parties, and traveled as far as Hoboken to baby-sit when staffers were in a bind on Saturday night.

 

Well, maybe I stretch the truth a tad, but Lelyveld did create a relatively happy and productive newsroom, an unprecedented journalistic feat. When Raines replaced him in September 2001, he snuffed the Lelyveld enlightenment and began packing the house with loyalists. He waved bye-bye to or marginalized whatever reporters and editors wouldn´t hop to his command and divided the newsroom into us (Raines´ people) and them (everybody else).

The blunt and cocksure Raines tends to rub folks on both the left and right like 150-grit emery cloth. From his last Times position as editorial editor, he accrued political enemies with his strange amalgam of Clinton-bashing tirades and knee-jerk liberalism/populism, much of it pompous and over the top. All newspaper editors suffer from arrogance, but Raines seems to enjoy the arrogance he needlessly directs at people, especially the untermenschen below the exalted level of a New York Times assistant managing editor. He kept such a studied distance from the Times newsroom before his appointment as executive editor that one top editor described him as a "Martian" in Ken Auletta´s June 2002 New Yorker profile.

Divorcing the week´s attacks from Raines´ personality and back story is fairly impossible. No small part of Andrew Sullivan´s animus, for example, derives from the passive-aggressive fashion in which Raines cast him from his New York Times Magazine slot. (Note to managers everywhere: When you let somebody go, let them go with a smile, a handshake, and a wad of cash wrapped in a non-disclosure agreement.)

The Sullivan blog´s serial maiming of Raines isn´t just payback, of course. The Raines regime deserves much of its dressing down. But when Sullivan goes on and on about how the Blair scandal isn´t about "an overwhelmed, twenty-something young reporter" but "how he wasn´t stopped, and despite crystal-clear warnings, was actually promoted at the behest of the highest authorities in the place: Gerald Boyd and Howell Raines," one can only offer two words: Ruth Shalit. As editor of the New Republic in the mid-´90s,Sullivan protected and defended the young Shalit in an almost identical fashion as she sloppily cribbed and plagiarized again and again after being busted in public again and again. (See Lisa Depaulo´s definitive feature in the February/March 1996 George for all the incriminating details.) Of Boyd and Raines, Sullivan writes, "They weren´t just AWOL for this calamity; they compounded and magnified it, by promoting Blair again and again, despite their own editors´ ferocious objections and a fast-accumulating record of inaccuracy and deception." Talk about glass houses!

One clue that the outrage has less to do with the crime committed on Raines´ watch than schadenfreude can be found in the story of fabricator Christopher Newton. Last fall, the Associated Press fired Newton after learning he invented sources and quotations in at least 40 stories, an act of journalistic malfeasance equivalent to Blair´s. Who called for the resignation of the editor of AP or the heads of Newton´s editors? (Can you name the editor of the AP? I can´t, either.) Nobody cried for blood, as far as I know, even though the AP is as important a journalistic institution as the New York Times. Why the silence? It may be because nobody outside of the organization holds a grudge against the excellent but nameless wire artists who produce the AP.

The Jayson Blair story provides nearly everybody who reads the Times with an angle for their ire. Raines haters can dump on Raines. Right-wingers who hate its politics and elitism can unload. Affirmative-action critics can rip affirmative action not just at the Times,but across the country, even though thousands of minority programs seem to have produced only one Jayson Blair. Meanwhile, nobody would ever think of attributing the troubles at the New Republic with Stephen Glass and Ruth Shalit to philo-Semitism.

Where did Blair acquire his genius for deception, and how did he attract the intense, undeserved loyalty of his superiors? The Times´tick-tock of his misdeeds indicates that he shrewdly exploited his bosses´ sympathy for his psychological problems. Although his precise difficulties remain shrouded—he announced last week that he would seek "appropriate counseling"—excessive commiseration on the Times´ part seems to have played a major role in making Blair´s problem their problem. Writing in the Narco News Bulletin, Al Giordano notes the psychobabble quality to the Times´chronicle of Blair´s deception: Blair was referred to a "counseling service" after a "two-week break"; a "letter of reprimand" and "another brief leave" were followed by "a tough-love plan" with a "short leash approach" and "lectures about the importance of accuracy." Was his problem too many Cheetos or something more exotic?

I wouldn´t deny anybody the joy of pillorying the Times, but don´t automatically assume you´d have policed the Blair beat any better. My friend Dennis Cauchon, a national reporter for USA Today, no softie when it comes to his scorn for the Times´ handling of the episode, kicks himself for not uncovering Blair´s fictions. Cauchon writes via e-mail:

We covered two of the same stories: MIA Jessica Lynch in Palestine, W. Virginia, and MIA Brandon Sloan in Cleveland. I commented to USA Today colleagues that it was odd that I didn´t see a New York Times reporter—I always look—at the scene and how the New York Times stories were full of inexplicable errors. In Palestine, he described the road to Lynch´s house as a one-lane gravel road when it´s a narrow two-lane paved road. How do you get that wrong? I wondered. And he got the name wrong: it´s Mayberry, not Mulberry. How do you get that wrong when Mayberry is so much better? He described a church service in Cleveland that I attended with four other reporters. When I read his account eight days later, I thought, gee, he must have kept a very low profile because the church wasn´t that big and I didn´t see him. Good for him, I thought. And good for him for getting an interview with the minister father who refused to talk that day, other than receiving line chit-chat, saying it was a day of worship. The story had factual errors, including that the service happened a week earlier than the story indicated. But I chalked it up [to] ... well, nothing. I just thought it was odd.

That Blair hoodwinked Cauchon, as doubting a skeptic as you´ll ever meet, proves to me how unwilling we all are to believe that a trusted reporter would lie, lie again, and lie some more.

The obvious parallels between the Jayson Blair caper and the spy escapades of Aldrich Ames and Robert Hanssen should sober the gotcha patrol currently buzz-bombing Howell Raines. Accomplished liars will beat polygraphs, mislead interrogators, and hoodwink the most sophisticated security regime.So hate Raines as much as you want, and denounce the Times to your heart´s content, and demand as much genuflecting from the paper´s editors as you desire. Just remember the last time you were conned.

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The Jayson Blair Fiasco and Beyond

New York Times reporter Jayson Blair shocked many with his admission of plagiarism and faked reports. Further investigation has raised questions about the culture of the New York Times and its leadership. Here is collection of articles and commentaries on the story.

New York Times

 

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Jayson Blair Cracked the Code

 

The Young Plagiarizer Beat the New York Times at its Own Game

 

By Al Giordano
Narco News School of Authentic Journalism

May 12, 2003

 

The front page of the Sunday New York Times is a big deal for all journalists everywhere; we see one of the largest tips of an iceberg ever seen floating in the murky ocean of Commercial Media:

"Times Reporter Who Resigned Leaves Long Trail of Deception," is the headline, followed by 14, 290 navel-gazing words, including an "Editors´ Note" (registration required) (the "note" doesn´t say which of the editors penned it - the subtle placement of the apostrophe indicates the plural use of the noun - the Times editors are not sufficiently stand-up guys and gals that they would sign their names at a moment of crisis) and a long sidebar documenting glaring falsehoods published by the "newspaper of record" in the Big Apple.

"There will be no newsroom search for scapegoats," the newspaper cheesily announced. The scapegoat has already been found and slain upon the altar of 43rd Street: He is a 27-year-old ex-New York Times reporter, Jayson Blair, who resigned from his four-year Times career on May Day only after outside media alerted the Times of some, ahem, obvious problems with his reporting.

Jayson Blair should now write a manual: "Steal This Newspaper." He gave new meaning to the newsroom term "phoning it in." He would plagiarize material from other media, and sometimes claim, including to readers, that he was in Texas, or Maryland, or Ohio, when, it seems, he was, says the Times now, somewhere in Brooklyn. Sometimes his apparent invention of facts out of thin air harmed real people, like when he claimed that law enforcement sources had fingered the triggerman in the Washington DC sniper case (if that doesn´t unfairly prejudice a defendant to a jury pool, what does?)

The Times has now characterized Blair with words normally reserved for serial killers: "a troubled young man veering toward professional self-destruction," who was both "prolific," and "pathological." The newspaper now marvels at the "audacity of the deceptions," and "his savviness and his ingenious ways of covering his tracks," his "hungry ambition and an unsettling interest in newsroom gossip," his "sloppy" physical appearance, and his penchant for "drinking scotch, smoking cigarettes and buying Cheez Doodles from the vending machines."

"The person who did this is Jayson Blair," the newspaper quotes its publisher, Arthur Ochs Sulzberger, Jr., as saying. "Let´s not begin to demonize our executives — either the desk editors or the executive editor or, dare I say, the publisher."

Oh, Mr. Sulzberger, please… Let´s…

Nightmare on 43rd Street


Nowhere in the confessional tome of the Sunday Times is there any mention nor consideration of the institutional pressures on journalists, particularly young journalists, at that newspaper or at Commercial Media institutions in general.

Those institutional pressures, not addressed, will continue. A kid in his twenties killed the New York Times? Does anybody believe that, kind readers? No. The Market killed the New York Times, years ago (the recent circulation dip of five percent in Times sales came prior to the Jayson Blair crisis), and all of the public hand-wringing going on today at that newspaper won´t change a damn thing about its corrupted Modus Operandi.

To work at the New York Times a reporter must, first, pee into a bottle both to prove that he doesn´t smoke grass and to simultaneously show his willingness to suffer the most personal kind of humiliations to get a job there… If he likes tobacco, he has to go outside in the winter cold to smoke cigarettes; this predates the new city laws against smokers by years… He has to wear a suit and tie (or equivalent feminine uniforms if he is a she; indeed, prior to his downfall, the Times now reports, one of the chief concerns one editor had about Blair was the "sloppy" way he dressed, and that´s being spun, incredibly, now as an early warning sign of his deviancy)… In other words, he and she are neutered and spayed before they sign their first byline as Timesmen. That´s how the Times weeds out the free spirits and free thinkers, for starters.

Being "prolific" is a requirement at the Times, not an option. "Times journalists have so far uncovered new problems in at least 36 of the 73 articles Mr. Blair wrote since he started getting national reporting assignments late last October," the newspaper tells us today.

Let´s do the math: 73 articles in seven months brings an average of about ten a month, or one article every three days… Or, presuming a five-day workweek, that would be one article about every two days for the rookie reporter at the mighty New York Times. Add to that workload the context of the extensive travel requirements to go out into the North American heartland and do the "real people" stories that became his trademark, and there was a lot of pressure on this kid that came from the very same Times that now rattles sabers against him.

This heavy rate of reproduction was not new to Blair´s job description: The Times notes that prior to those final 73 stories in a little more than 200 days, Blair had published, from June 1999 to October 2002, a total of "600" articles; an average of 15 assignments per 20-workday-month; around 180 articles a year.

A personal disclosure: I´m a journalism school professor and president of the Narco News School of Authentic Journalism. My J-School is, obviously, on a much smaller scale than the 375-odd reporter corps at the New York Times, of course; I´ve had just
26 Authentic Journalism Scholars come into my responsibility so far this year. Most of them continue collaborating with Narco News Andean Bureau Chief Luis Gómez and me today. We work daily with young (and more experienced) journalists. The care and training of young journalists is something that we know from first-hand experience.

And what is one of the first and biggest problems that young journalists have when entering this vocation? In our experience, it is meeting deadline; getting the story done by the date and hour for which it is assigned.

Any journalist - young or old - assigned to write 73 stories in seven months - 600 in the prior three years - is being asked, in effect, to produce "junk food journalism." At institutions like the giant New York Times, sure, they dress it all up and make it look sufficiently effete and snobbish so that it has the whiff of expensive uptown champagne rather than cheap Bowery wine; but the hangover from consuming its product is the same. Cheez Doodles from the company vending machines seem a natural backdrop for this form of assembly line journalism: the company, after all, and not Blair, put the the Cheez Doodles into the sacrosanct cathedral on 43rd Street.

Elitism as Marketing Strategy


Although it maintains an "elite" image, the sweatshop of the New York Times, while it may pay better, is not all that distinct from any other corporate slavery gig: the goal is to produce (in this case, reproduce) a product - "news" - for sale. That the product is dually packaged to get the consumer´s buck-fifty at the newsstand and the tens of thousands of dollars per page from the advertising class that constitutes the larger income of the newspaper further complicates the challenge to the worker: He and she have to please a more powerful master than the public; he and she have to please only that part of the public with expendable cash, a minority of citizens in New York, and in the rest of América. That subgroup - and not the democratic majority - is the only public that the advertising class wants to reach. Thus, the affectations of snobbery on 43rd Street are intentional. They are part and parcel of a marketing strategy. That this imposed style creates incentive for workers to become bad human beings, of course, will not be analyzed in the Times´ spin-control over the Jayson Blair saga.

There are rewards, at the New York Times, for all who become cynical in their corruption of this once grand profession called journalism. It can be found in how the newspaper allows Timesman James Risen to cover the "intelligence beat" even as he
strikes a deal with the Central Intelligence Agency to review, prior to publication, chapters of his book. It was similarly found recently in the work of Judith Miller - "Miss Suspicious," as she is called in Authentic Journalist circles in New York - making bizarre deals with government sources about what she can and can´t report in the Times (MSN Slate´s Jack Shafer got two excellent stories out of this one; why not one in the Times, if Raines means what he says?), while, at least indirectly, accepting money from the government of Israel, reports our colleague Dan Forbes on the Globalvision News Network, as she demonizes the Arab world in story after story on her chemical warfare beat.

This institutional snobbery could also be seen the April 28th letter by Times International Business Editor Patrick Lyons: Narco News´
former pen pal and my yawn-inspiring replacement as a regular commenter on letters pages of the Poynter Institute´s increasingly pro-corporate Media News (To paraphrase the late Ronald Reagan: "I saved that Left Rail, Mr. Romenesko!"). Lyons´ recent letter to the aforementioned Media News bemoaned the fact that a media criticism job offered in California only paid $40,000 per year. Lyons was apoplectic at the idea that a working-class journo might be criticizing the upper castes. He asked, citing high property costs in that county of California: "What caliber of person are they going to get to work for $40,000 a year…?" (Is home ownership now a prerequisite for caliber among journalists? Maybe that was Jayson´s problem: Did he not own a home? That, the sloppy clothes, and the Cheez Doodles, made him do it?)

The problem is not just that Timesmen, serially, with very few exceptions, become snobs, dripping with contempt for the poor and working classes: This quality - in a word, inhumanity - is expected from them in order to rise up through the ranks of that newspaper. There is manifold harm to society when those who think the First Amendment spoke of "paid speech" and not freedom of speech and press develop a Patrick Lyons-like institutional hatred for all that is poor or less powerful, or, worse, they echo Lyons´ sneering contempt for, and cowardice of, all that is honest and courageous.

Young Jason Blair apparently rebelled against this institutional snobbery with what the Times now claims was his "sloppy" dress. My guess is, working with young people as I do, that much at the root of this current crisis in Timesland - the artfulness of Blair´s plagiarisms, the sheer creativity he put into faking his bylines from "the little sister states" outside of New York - was also sprouted in the fertile soil of rebellion.

Like Bill Bennett waddling up to a slot machine in Vegas, Blair must felt a grand thrill each time he pulled the lever - or clicked "send" on his laptop - and put something over on his bosses. Sure, he probably also had the sensation that he was doing something wrong, but, kind reader, we are speaking of youthful rebellion here inside a corrupted institution: That, combined with the Times´ own institutionalized bluster about "ethics" that is so obviously contrived and false, and the emergence of a Jayson on 43rd Street was predictable; a natural extension of the tyranny of the Market over that newspaper and over Commercial Journalism.

Blair Cracked the Code



Jayson Blair cracked the code. He figured out the fractures in the Times´ bureaucratic vision of "journalism," and he beat the system for four years. One editor, according to the Times, felt "this reporter was demonstrating hustle and flair. He had no reason to know that Mr. Blair was demonstrating a different sort of enterprise." Blair scammed his way out of having to write obituaries on those who died in the rubble of the World Trade Center on September 11, 2001, by claiming to his Times keepers that he had a relative who had been killed there; a claim that later turned out to be false. But: "When considered over all," the Times now confesses, "Mr. Blair´s correction rate at The Times was within acceptable limits."

Blair is, to Commercial Journalism, something akin to one of those gambling professionals who have figured out how to beat the house in Bill Bennett´s Las Vegas: The casinos routinely ban those folks from gambling on their premises; but nobody in that industry is so arrogant as to say that the skilled gambler is a "corruption." Rather, the gambling shark is a natural extension of the industrialization of gambling, just as Jayson Blair is a natural extension of the industrialization of journalism. Eventually somebody figures out: it´s all format and code, and when format and code govern an industry, there is always a safecracker out there who figures out how to beat the system.

But guys like Blair and Bennett - the "moralist" whose penchant for gambling has recently been exposed - always seem to want to get caught. They leave paper trails; in Blair´s case, he stupidly submitted two-bit expense checks from Brooklyn restaurants on dates when he had supposedly filed frontline stories from other locations far away. Indeed, that is one of the evidences that the Times today trumpets as proof of his deceit. His imperfect crime aside, I give a grudging admiration for Blair´s sheer unmitigated gall - his chutzpah - to make asses of his bosses again and again, apparently over four years, while avoiding doing the heavy lifting around the newsroom: Blair as Slacker King. He may yet figure out how to turn his current disgrace into a moneymaker.

I´m not saying, not at all, that what Jayson Blair did was right. I would have fired him, or forced his resignation, too. Or maybe, just maybe, I would have found a better, less pressurized, way to utilize his obvious creativity for truth rather than deceit. If he applied his creativity to breaking the rules, chances are that there was not, in fact, any real outlet for his undeniable talent under the rules. Remember: artists, even con artists, are solitary birds by nature. They only work well in a team when they firmly believe that the team´s mission is worthwhile to them. In choosing my students from so many applicants, I choose those who are smart and conscientious enough to understand that their self interests are the same as the democratic interests of society; the masses.

Their downfall, regarding the Jayson Blair saga, was the institutionalized self-importance among Timesmen. Even now, as they attempt to explain it away, their prior attempts to address Blair´s problems involved, according to Sunday´s report: a "sharply worded evaluation" in January 2002, a "counseling service," a "two-week break," an April 2002 "letter of reprimand" and "another brief leave" followed by "a tough-love plan" (where do they come up with this shit?) with a "short leash approach," a "brooking" of "no nonsense," and also, "lectures about the importance of accuracy."

What´s clear, in all this psychobabble, is that the Times managers and middle managers arrogantly presumed that a 27-year-old journalist would take them, um, seriously.

I ask the impertinent question: Why should he take these suit-and-tied maniacs seriously? Why should anyone? What is the mission and organizing principle at the post-modern corrupted New York Times that would make any bright bulb - and for all his stupidities, one can´t deny that young Jayson was bright - take those people seriously with their "sharply worded evaluations" and condescending "tough-love plans"?

Blair´s Times tenure had to be as surreal for him, over four years, as it is for his former bosses today. They have no moral standing to give stern lectures. Leadership requires earning the right to lead. The deep pockets to finance a big paycheck, and the overestimation on the part of Timesmen about how much spectacular terrain they actually own, at the New York Times, do not suffice for leadership in journalism.

You want sacrifice from a young journo? Show him and her that you, too, have sacrificed and continue doing so: Show him and her the mission, the cause, and why it matters. If you have no clear mission other than vague disingenuous rants about "accuracy" (when, after all, accuracy in the commission of half-truths just deepens the lie), you have no hope to inspire the youth. Hint: Kids are pretty fucking smart these days. What Jayson Blair lacked - I´ll venture a guess - was authentic inspiration of the sort that would cause him to believe in the cause. He was smart enough to see through it: there is no authentic cause at the Times, there only the market, the spin, and the heaps of ego-serving illusion. At the same time, Blair was under enormous deadline pressures to reproduce "news," prolifically. And so he mocked them, artfully and brutally.

Here´s another institutional problem that lurks under these muddy waters:

Let´s look at the kinds of reporting jobs that young Jayson was given that were the gigs that he reportedly used to deceive: Blair was, no matter what institutional title is given it in Timespeak, sent to cover the "real people" beat. Have to interview wounded war veterans or their families? Oh, how plebian: Howell Raines would rather occupy himself with squashing
Tim Golden´s investigations into a Democratic Senator´s problems. Send the young black kid in! He´s "hungry," said Raines, according to the Times´ public confession.

And a quick note on the pigmentation angle at the newspaper that is black and white and now red-faced all over… The Times plays the "race card" against Blair in the very same paragraph that it claims that race (Blair is black) is not a factor. The Times writes:

Mr. Blair´s Times supervisors and Maryland professors emphasize that he earned an internship at The Times because of glowing recommendations and a remarkable work history, not because he is black. The Times offered him a slot in an internship program that was then being used in large part to help the paper diversify its newsroom.



Huh? They say he came on board "not because he is black," but as part of a program used "to help the paper diversify its newsroom." Well, the way they phrased that one, the Times has just given a field day to the haters out there.

Here´s what is inherently racist (and censorious) about the concept that "diversity programs" must mainly recruit young journalists: There are scores of very skilled journalists who happen to be black or belong to other discriminated groups who are not young: They are veteran reporters, with years of experience and seasoning. They are not puppies. They don´t need or want to be housebroken. They don´t need a "short-leash" treatment. They have fought and lived all the right battles, and their bullshit detectors are set on "high." Want diversity, Howell? Hire them! And while you are at it, hire some "white trash" veteran journos, too, who don´t turn into effete snobs when they finally get a living wage.

But, as previously established, the Times wants employees who are ready to sign up for duty as slaves. And for those old enough to remember the Civil Rights battles of recent decades, slavery, even white-collar servitude, is not an option. The Times would have to give veteran black journos real freedom of speech to tell it like it is, not just about Black America, but especially about White America. And that kind of frankness about the cracks in American culture simply is not allowed at the Times, the equal opportunity censor. And so, instead, the Times recruits inexperienced journos for "diversity" programs to mold them in its perverse Timesian image in a way that most veteran journos of any hue who are race and class conscious would never accept.

Anyway, they sent the "hungry" kid (Howell Raines´ adjective for Blair) off to look for America…

According to the Times, Jayson Blair faked on-the-scene interviews with wounded marines in the Bethesda Naval Medical Center in Maryland; and he claimed to have been, also in Maryland, at the family home of a marine overseas, describing "the red, white, and blue pansies" in the soldier´s mother´s front yard, notes the Times, when he had only interviewed the mom via telephone (Blair was such a skilled artful dodger that the family, "delighted," says the Times, wrote a letter to the editor, promptly published, that praised the article, and his editor also regaled him, too, for that story); and Blair reported on an Ohio church service for a dead U.S. soldier as if he was physically present in Cleveland when he was, in fact, hundreds of miles away, even deceiving the Times´ own photographer, they now say, who was present, with a creative cat-and-mouse evasion as to his whereabouts.

Here´s a choice passage from the Times´ Sunday confession about a faked journalistic visit to West Virginia:

Mr. Blair pulled details out of thin air in his coverage of one of the biggest stories to come from the war, the capture and rescue of Pfc. Jessica D. Lynch.

In an article on March 27 that carried a dateline from Palestine, W. Va., Mr. Blair wrote that Private Lynch´s father, Gregory Lynch Sr., "choked up as he stood on his porch here overlooking the tobacco fields and cattle pastures." The porch overlooks no such thing.



"We were joking about the tobacco fields and the cattle," the soldier´s sister later told the Times.

Jayson Blair´s shining accomplishment - we must give him points for this - was that he figured out, almost flawlessly, the "code" for how the New York Times writes about a matter it knows little about and, in fact, has only disdain for: the little people of Middle America, their quaint pansy gardens and tobacco fields, the Rockwellian images of a world that is much better described by our 2002 Journalist of the Year,
Marshall Mathers, and his graphic uncensored imagery of the pent-up rage and violence that really is found throughout the trailer parks and shopping malls of "White America," than it has ever been reported by the New York Times. Blair delivered to Times editors and readers a format of hokey "real people" coverage that adhered exactly to the formula the Times, its advertisers, and its readers, have come to expect: A reassuring illusion, not the disturbing reality.

It was precisely due to his gifts of mimicry and illusion that Jayson Blair survived through 673 stories that he wrote for the New York Times.

Mr. Sulzberger, is your Nightmare on 43rd Street really Jayson Blair´s fault?

A Simulation of Full Disclosure



Last week, New York Times Executive Editor Howell Raines went on the Jim Lehrer News Hour to try and spin the story his way. "The antidote for bad journalism," waxed Raines, in full cliché mode, "is to do good journalism about how the bad journalism got into your paper."

Oh, really, Mr. Raines? Is that how the New York Times handled the problems brought to its attention in recent years by Narco News about the unethical behavior by disgraced ex-Mexican Bureau Chief Sam Dillon, by the serially inaccurate and unethical rookie Juan Forero who has reported knowing falsehoods from Venezuela and Colombia, by the blustering intimidation attempts against smaller online publications by International Business Editor Patrick Lyons, and others? The New York Times - Raines included - routinely stonewalls and refuses to answer inquiries by other journalists when ethics and accuracy problems come to light at the newspaper.

We must have missed the "good journalism" about how Forero - like Blair, a rookie who began that same year of 1999 at the Times - reported, in April 2002, that Venezuelan President Hugo Chávez had "resigned." Or Forero´s non-disclosure that U.S. Embassy officials babysat his "interviews" with U.S. mercenary pilots in Colombia; where was the "good journalism" about that breach of the Times´ own Ethics Code? Or many other breaches of the Times´ and the readers´ trust reported again and again and again by this online newspaper.

Somehow, we never saw the "good journalism" about how Timesman Sam Dillon´s name ended up in the text of the Banamex lawsuit complaint against us, or the efforts by former international editor Andy Rosenthal to launder his image when the mierda hit the fan in Mexico.

The Times has never listened to its critics. In the Jayson Blair saga, it didn´t even listen to some of its own mid-level managers. Metro editor Jonathan Landman went on the record in January 2002, to his superiors, in a written memo: "There´s big trouble," he said, with Blair. Did they listen? No. By April 2002, according to the Times, Landman pleaded: "stop Jayson from writing for the Times." That´s pretty clear; no wiggle room there. But if the Times didn´t heed its own in-house warnings, it certainly doesn´t listen to Narco News´ good journalism, or anybody else´s, when we correct the NYT´s bad journalism.

How about some "good journalism" about the pressure tactics by Times International Business Editor Patrick Lyons that preceded the Poynter Institute´s removal of a link to our report on the embarrassing resignation of Times freelance Venezuelan correspondent Francisco Toro last winter? (To the small group of insiders who may wonder why I haven´t contributed to that journalism site since January, well, that incident showed that the corporate coup d´etat is in full glory over there.) Or his own, and the Times´, apparent violations of the newspaper´s own Ethics Code so exhaustively documented and sent to Mr. Raines via e-mail?

Not to mention the "good journalism" we´re all waiting to read about the adventures and misadventures of Miss Suspicious - Judith Miller - on the bio-war and Middle Eastern beats or those of "intelligence reporter" James Risen, and their compromising deals with government agencies in the great trade-off of silence for access? Send five carnivorous reporters after the true facts of the Latin American bureaus, of all the foreign desks, and this could get very interesting very fast.

"Here at the Times we regard the trust of our readers and our integrity as our most important asset," Raines told Jim Lehrer. "We want to reassure our readers of our intentions to use whatever resources it takes to set the record straight, to tell our readers what was wrongly reported in our paper and how it got in there."

Of course, until the competing press exposed Jayson Blair´s false reporting of the Washington DC sniper case, and a Texas commercial newspaper complained of plagiarism by Blair of its work, and this problem became a public relations crisis for the Times, the "newspaper of record" has almost never used "whatever resources it takes to set the record straight."

To the contrary, the New York Times and its agents have set out to intimidate and bully smaller media to shut up about its problems. The punishment is always the same: Criticize the New York Times, and the "newspaper of record" will never find any "news fit to print" about your projects unless you get into some kind of embarrassing trouble. Jayson Blair is today´s scapegoat not because he was dishonest, but, rather, because he did not follow the institutionalized instructions on precisely how to be dishonest, and, above all, because he got caught.

In all this loud display of supposedly "setting the record straight," the Times is not even taking the tough questions from the media outlets, like the Washington Post, from which it stole stories without crediting them. Howard Kurtz reports in Sunday´s Post that Times "spokeswoman Catherine Mathis said the editors would have no further comment yesterday."

Howell Raines, in his response to this crisis, picked his media appearances on public TV and radio programs guaranteed to lob him only softballs, and meanwhile hides in his bunker from questions by any competing colleagues with gravitas. Raines "declined repeated requests for an interview with NEWSWEEK," noted Seth Mnookin in that weekly magazine´s online site. In the coming days, the industry´s biggest whores will reveal themselves with disingenuous praise for the Times for having somehow come clean, just as they did after the Times´ witch hunt against unjustly imprisoned scientist Wen Ho Lee unraveled three years ago. Get out your scorecard, kind readers: the response by other media will be as revealing as the Times´ own.

"The NYT needs an ombudsman," I wrote last December 13th in the aforementioned Poynter Institute website; "too many scribes and editors suffer from an institutionalized tradition of impunity." Now even the cicadas of Fallaci-lore will sing that song.

But it doesn´t matter any more, not like some stuck-in-the-past journalists, who still fantasize about getting jobs at the Times, think:

It was precisely the art of illusion perfected by Jason Blair in perfect harmony with the real operating practices at the New York Times that caused the newspaper´s current woes. Meanwhile, the slow class continues to live in fear and seek the favor of the newspaper that claims, falsely, to be "without fear or favor."

The New York Times is a "Newspaper Tiger." Put a magnifying glass to it under the sun. The paper tiger burns just like any other pulp product. But as it attempts to place the blame for its troubles on its young ex-employee for his four years of dishonesty as a Timesman, the Newspaper Tiger is playing… with matches.

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Clase de ética

El escándalo periodístico provocado por los plagios y falsificaciones realizados por un redactor de «The New York Times» no se ha quedado en simple anécdota. En un ejemplar ejercicio de responsabilidad profesional, el director, Howell Raines, y el director adjunto del rotativo neoyorquino dimitieron ayer de sus cargos, reacción con la que han querido mantener intacto el prestigio de una publicación que ha hecho de la ética su primer titular.

ABC. 2003-06-06

 

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¿Cómo es posible imaginar un consejo o una confederación mundial cristiana, en la que cada uno de sus miembros pueda, hasta en materia de fe, conservar su sentir y juicio propio aún estos contradigan al juicio y sentir de los demás?... Entre tan grande diversidad de opiniones, no sabemos cómo se podrá abrir camino para conseguir la unidad de la Iglesia, unidad que no puede nacer más que de un solo magisterio, de una sola ley de creer y de una sola fe de los cristianos... De esa diversidad de opiniones es fácil es fácil el paso al menosprecio de toda religión, o "indiferentismo", y al llamado "modernismo", con el cual los que están desdichadamente inficionados, sostienen que la verdad dogmática no es absoluta sino relativa, o sea, proporcionada a las diversas necesidades de lugares y tiempos, y a las varias tendencias de los espíritus, no hallándose contenida en una revelación inmutable, sino siendo de suyo acomodable al a vida de los hombres... Porque la unión de los cristianos no se puede fomentar de otro modo que procurando el retorno de los disidentes a la única y verdadera Iglesia de Cristo, de la cual un día desdichadamente se alejaron; a aquella única y verdadera Iglesia que todos ciertamente conocen y que por la voluntad de su Fundador debe permanecer siempre tal cual EL mismo la fundó para la salvación de todos... No puede adulterar la Esposa de Cristo; es incorruptible y fiel. Conoce una sola casa y custodia con casto pudor la santidad de una sola estancia... Vuelvan los hijos disidentes, no ya con el deseo y al esperanza de que La Iglesia de Dios vivo, la columna y el sostén de la verdad, abdique de la integridad de su fe, y consienta los errores de ellos, sino para someterse al magisterio y al gobierno de ella...” [“Mortalium Animos”, ¿cómo fomentar la verdadera unidad de los cristianos?, de S.S. Pió XI, 1928]

 

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Cuiden de sí mismos y de todo el rebaño en el que el Espíritu Santo les ha colocado como Obispos [“episkopos”]: pastoreen la Iglesia del Señor, que ÉL [Jesucristo] adquirió con su propia sangre. 29Sé que después de mi partida se introducirán entre ustedes lobos voraces que no perdonarán al rebaño [y querrán acabar con La Iglesia]. 30De entre ustedes mismos surgirán hombres que enseñarán doctrinas falsas [deformarán la sana doctrina cristiana] e intentarán arrastrar a los discípulos tras sí. 31Estén, pues, atentos, y recuerden que durante tres años no he dejado de aconsejar a cada uno de ustedes noche y día, incluso entre lágrimas.” [San Pablo - Hechos Cap. 20]

 

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«La historia no está en manos de potencias oscuras, del azar o de opciones humanas» S. S. Benedicto XVI P.P.


«Ante el desencadenamiento de energías malvadas, ante la irrupción vehemente de Satanás, ante tantos azotes y males, se eleva el Señor, árbitro supremo de las vicisitudes de la historia».

«Dios no es indiferente ante las vicisitudes humanas, sino que penetra en ellas realizando sus "caminos", es decir, sus proyectos y sus "obras" eficaces».


«Esta intervención divina tiene un fin preciso: ser un signo que invita a todos los pueblos de la tierra a la conversión. Las naciones deben aprender a "leer" en la historia un mensaje de Dios».

Para S. S. Benedicto XVI «la aventura de la humanidad no es confusa y carente de significado, ni está sometida a la prevaricación de los prepotentes y perversos» y, de hecho, «existe la posibilidad de reconocer la acción de Dios en la historia».

El Concilio Ecuménico Vaticano II, en la constitución pastoral «Gaudium et spes», invita al creyente «a escrutar, a la luz del Evangelio, los signos de los tiempos para ver en ellos la manifestación de la acción misma de Dios».

«Esta actitud de fe lleva al ser humano a reconocer la potencia de Dios que actúa en la historia, y a abrirse así al temor del nombre del Señor», «temor» que no es «miedo», sino «el reconocimiento del misterio de la trascendencia divina».

«Gracias al temor del Señor no se tiene miedo del mal que irrumpe en la historia y se retoma con vigor el camino de la vida», repitiendo las últimas palabras de Jesús sobre la tierra: «¡Ánimo! yo he vencido al mundo».

Papa Juan XXIII, solía repetir: «el que cree no tiembla, pues el que cree no debe tener miedo del mundo ni del futuro».

S. S. Benedicto XVI P.P. 2005-05-11 – Vat. Roma – Italia

 

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Tan imposible les parece la cosa que, incluso puestos ante la realidad de Jesús resucitado, los discípulos dudan todavía (cf. Lc 24, 38): creen ver un espíritu (cf. Lc 24, 39). "No acaban de creerlo a causa de la alegría y estaban asombrados" (Lc 24, 41). Tomás conocerá la misma prueba de la duda (cf. Jn 20, 24-27) y, en su última aparición en Galilea referida por Mateo, "algunos sin embargo dudaron" (Mt 28, 17). Por esto la hipótesis según la cual la resurrección habría sido un "producto" de la fe (o de la credulidad) de los apóstoles no tiene consistencia. Muy al contrario, su fe en la Resurrección nació - bajo la acción de la gracia divina - de la experiencia directa de la realidad de Jesús resucitado.

 

Cuando nació el cristianismo en la primera mitad del siglo I hubiera sido difícil imaginar qué pasaría de ser un reducido movimiento judío. Sin embargo, ofreció esperanza a sectores sociales como las mujeres, los esclavos, los desposeídos o los enfermos. Durante la Edad Media, creó la Universidad y sentó las bases de la revolución científica. En el siglo XVI la Reforma proporcionó el concepto de libertades políticas, la recuperación del papel del individuo o la necesidad de controlar públicamente al poder mediante resortes democráticos. Durante los siglos siguientes combatió la esclavitud, defendió a los indígenas y apuntó hacia los peligros de un capitalismo salvaje o de la utopía marxista. Así fue modelando un ámbito de justicia y libertad a lo largo de la Historia.

 

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“Las Escrituras no se pueden interpretar solo con los instrumentos de la ciencia de la exégesis –como hacen los protestantes-, mas va leída a la luz de la Tradición del Magisterio”. “En la Iglesia, las Sagradas Escrituras, cuya comprensión crece bajo la inspiración del Espíritu Santo, y el misterio de la interpretación auténtica, dado a los apóstoles, pertenecen el uno al otro en modo indisoluble. Y entonces, allí donde la Sagrada Escritura viene separada de la voz viviente de la Iglesia, vemos que esa cae prisionera a las disputas de los expertos”.

2005-05-07 – S. S. Benedicto XVI – San Juan de Letrán.

 

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Evangelio de san Juan habla de «tres obstáculos para el hombre: la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida» y reza para destruir «el poder de las ideologías, para que los hombres puedan reconocer que están entretejidas de mentiras» y para que «el muro del materialismo» no «llegue a ser insuperable». El Cardenal Ratzinger despliega una visión crítica de la labor de ciertos miembros de la Iglesia: «¡Cuánta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deberían estar completamente entregados a él! ¡Cuánta soberbia, cuánta autosuficiencia!», escribió el purpurado para la novena estación del Vía Crucis, la tercera caída de Jesús. 2005-03-25 Viernes Santo – Colina vaticana, Roma- Italia.

 

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Qué bueno eres, Dios mío, cómo te apresuras a levantar a los pecadores, a gritarles: “¡Esperanza!” ¡Cómo te muestras, desde las primeras páginas del evangelio como Buen Pastor, Padre del hijo pródigo, médico divino para los enfermos!

 

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Concluyamos nuestra reflexión con una oración de alabanza y de acción de gracias por la redención que Cristo ha obrado en nosotros. Lo hacemos con las palabras de un texto conservado en un antiguo papiro del siglo IV.

"Nosotros te invocamos, Señor Dios. Tú lo sabes todo, nada se te escapa, Maestro de verdad. Has creado el universo y velas sobre cada ser. Tú guías por el camino de la verdad a aquellos que estaban en tinieblas y en sombras de muerte. Tú quieres salvar a todos los hombres y darles a conocer la verdad. Todos juntos te ofrecemos alabanzas e himnos de acción de gracias". El orante prosigue:  "Nos has redimido, con la sangre preciosa e inmaculada de tu único Hijo, de todo extravío y de la esclavitud. Nos has liberado del demonio y nos has concedido gloria y libertad.
Estábamos muertos y nos has hecho renacer, alma y cuerpo, en el Espíritu. Estábamos manchados y nos has purificado. Te pedimos, pues, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo: confírmanos en nuestra vocación, en la adoración y en la fidelidad". La oración concluye con la invocación: ”Oh Señor benévolo, fortalécenos, con tu fuerza. Ilumina nuestra alma con tu consuelo... Concédenos mirar, buscar y contemplar los bienes del cielo y no los de la tierra. Así, por la fuerza de tu gracia, se dará gloria a la potestad omnipotente, santísima y digna de toda alabanza, en Cristo Jesús, el Hijo predilecto, con el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén" (A. Hamman, Preghiere dei primi cristiani, Milán 1955, pp. 92-94).

 

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Sobre los altares es suficiente con que brille la Hostia Sagrada. Sino, como dijo san Hilario + 367 ca., construiríamos iglesias para destruir la fe.

 

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Alabemos con las poéticas palabras del teólogo san Gregorio Nacianceno, doctor de la Iglesia Católica, año 330+390:

 

« Gloria a Dios Padre y al Hijo,
Rey del universo.
Gloria al Espíritu,
digno de alabanza y santísimo.
La Trinidad es un solo Dios
que creó y llenó cada cosa:
el cielo de seres celestes
y la tierra de seres terrestres.
Llenó el mar, los ríos y las fuentes
de seres acuáticos,
vivificando cada cosa con su Espíritu,
para que cada criatura honre
a su sabio Creador,
causa única del vivir y del permanecer.
Que lo celebre siempre más que cualquier otra
la criatura racional
como gran Rey y Padre bueno ».

(9) Poemas dogmáticos, XXXI, Hymnus alias: PG 37, 510-511

 

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«Cuando digo a un joven: mira, allí hay una estrella nueva, una galaxia, una estrella de neutrones, a cien millones de años luz de lejanía. Y, sin embargo, los protones, los electrones, los neutrones, los mesones que hay allí son idénticos a los que están en este micrófono (...). La identidad excluye la probabilidad. Lo que es idéntico no es probable (...). Por tanto, hay una causa, fuera del espacio, fuera del tiempo, dueña del ser, que ha dado al ser, ser así. Y esto es Dios (...). «El ser, hablo científicamente, que ha dado a las cosas la causa de ser idénticas a mil millones de años-luz de distancia, existe. Y partículas idénticas en el universo tenemos 10 elevadas a la 85a potencia... ¿Queremos entonces acoger el canto de las galaxias? Si yo fuera Francisco de Asís proclamaría: ¡Oh galaxias de los cielos inmensos, alabad a mi Dios porque es omnipotente y bueno! ¡Oh átomos, protones, electrones! ¡Oh canto de los pájaros, rumor de las hojas, silbar del viento, cantad, a través de las manos del hombre y como plegaria, el himno que llega hasta Dios!» Por Enrico Medi  2005.

 

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El Sabbat, culminación de la obra de los "seis días". El texto sagrado dice que "Dios concluyó en el séptimo día la obra que había hecho" y que así "el cielo y la tierra fueron acabados"; Dios, en el séptimo día, "descansó", santificó y bendijo este día (Gn 2, 1-3). Estas palabras inspiradas son ricas en enseñanzas salvíficas:

346 En la creación Dios puso un fundamento y unas leyes que permanecen estables (cf Hb 4, 3-4), en los cuales el creyente podrá apoyarse con confianza, y que son para él el signo y garantía de la fidelidad inquebrantable de la Alianza de Dios (cf Jr 31, 35-37, 33, 19-26). Por su parte el hombre deberá permanecer fiel a este fundamento y respetar las leyes que el Creador ha inscrito en la creación.

347 La creación está hecha con miras al Sabbat y, por tanto, al culto y a la adoración de Dios. El culto está inscrito en el orden de la creación (cf Gn 1, 14). "Operi Dei nihil praeponatur" ("Nada se anteponga a la dedicación a Dios"), dice la regla de S. Benito, indicando así el recto orden de las preocupaciones humanas.

348 El Sabbat pertenece al corazón de la ley de Israel. Guardar los mandamientos es corresponder a la sabiduría y a la voluntad de Dios, expresadas en su obra de creación.

349 El octavo día. Pero para nosotros ha surgido un nuevo día: el día de la Resurrección de Cristo. El séptimo día acaba la primera creación. Y el octavo día comienza la nueva creación. Así, la obra de la creación culmina en una obra todavía más grande: la Redención. La primera creación encuentra su sentido y su cumbre en la nueva creación en Cristo, cuyo esplendor sobrepasa el de la primera (cf MR, vigilia pascual 24, oración después de la primera lectura).

 

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Creemos firmemente que Dios es el Señor del mundo y de la historia. Pero los caminos de su providencia nos son con frecuencia desconocidos. Sólo al final, cuando tenga fin nuestro conocimiento parcial, cuando veamos a Dios "cara a cara" (1 Co 13, 12), nos serán plenamente conocidos los caminos por los cuales, incluso a través de los dramas del mal y del pecado, Dios habrá conducido su creación hasta el reposo de ese Sabbat (cf Gn 2, 2) definitivo, en vista del cual creó el cielo y la tierra.

 

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¡Gloria al Jesucristo, base y fundamento de su Iglesia!

 

¡Buenaventura eres Tú, Oh María, Madre de mi Maestro!

 

“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

 

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Recomendamos vivamente:

 

CÓMO LA IGLESIA CONSTRUYÓ LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL’

Ninguna institución ha hecho más para dar forma a la civilización occidental que la Iglesia Católica, y en modos que muchos de nosotros hemos olvidado o nunca sabido. Como la Iglesia construyó la civilización occidental es una lectura esencial para redescubrir esta relegada verdad. De un modo senillo y muy atractivo. 2007.

Autor: Thomas E. WOODS Jr. -

Editorial: CIUDADELA. 

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In Obsequio Jesu Christi.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).