Monday 27 February 2017 | Actualizada : 2017-02-03
 
Inicio > Leyendas Negras > Judios - 3º con la historia no se pacta: estudiarla. Antisemita: Jesús era judío

La nueva judeofobia ha realizado otra sorprendente síntesis; y es que ha puesto de acuerdo a tres ideologías aparentemente dispares y opuestas: la izquierda, el islamismo y la extrema derecha. Pese a sus diferencias retóricas, lo cierto es que todas ellas comparten un profundo desprecio por la libertad y la democracia.

 

Israel es la quintaesencia de Occidente, la avanzadilla democrática en Oriente Medio: algo que, como a los judíos antaño, lo convierte inmediatamente en culpable, haga lo que haga, y en objetivo a destruir por parte de los enemigos de la libertad. A diferencia del viejo antisemitismo religioso, es de esas tres fuentes ideológicas, esencialmente antidemocráticas y totalitarias, de donde se nutre el nuevo antisemitismo.

 

 

P: Si Jesús era judío, ¿cómo es posible que las autoridades del Sanedrín no lo condenaran a la lapidación? ¿Por qué Santiago o Esteban fueron asesinados por los judíos y no por las autoridades romanas?

 

R: No lo condenaron a muerte porque el "ius gladii" lo conservaba en exclusiva el gobernador romano. Eso explica por qué hubo que llevarlo ante Pilato para que dictara sentencia y que lo hiciera según el sistema romano. En el caso de Esteban y de Santiago, las ejecuciones fueron ilegales y aprovechando además un vacío de poder porque el gobernador romano estaba ausente y aún no había llegado su sucesor.

Dr. César VIDAL - historiador, filósofo y escritor. 2004.11.

 

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Y recordemos que una de las artimañas del enemigo consiste en utilizar «tontos útiles». Allanan el camino y los sucesos posteriores los devoran. Dan la vida por una fidelidad al progreso y éste les devora a través de una supuesta libertad para el aborto que termina por no parecerse en nada a la que ellos contribuyeron a implantar. Mientras los inocentes son asesinados en mataderos legales, y de «tontos útiles» es la gran culpa.

 

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…como que los nazis “rechazaron muchos elementos del cristianismo pero conservaron otros”. Difícil papeleta la de delimitar las influencias. Imaginemos el hijo de un hombre de fuertes convicciones políticas que es asesinado por su hijo que ha abrazado la postura ideológica contraria. Es lícito considerar que el acto del hijo es culpa del padre porque ha tomado algunos elementos que le enseñó éste, como por ejemplo acercarse al lugar del crimen andando (se lo enseñó su padre) hablando con su misma lengua, y usando pantalones como él en lugar de vestir un Sari, por ejemplo. ¿Convierte al cristianismo culpable de los crímenes de Hitler el hecho que Hitler hablase bien de la persona de Jesús?

Una vez más nos encontramos frente al uso de la Historia como una arma para la guerra, en este caso, para la guerra contra el cristianismo una vez más. En todo caso, puede haber dolor pero no sorpresa.

 

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Primero el mal se presenta como menor y tolerable, luego como algo normal, luego como algo deseable y finalmente como algo obligatorio... Veamos si no, fenómenos como el aborto, el activismo gay, asociaciones pro-pedofilía, comunismo nazismo, islamo-fascismo…

 

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S.S. Benedicto XVI asegura que ser antisemita es ser anticristiano

Al encontrarse con representantes judíos en París

PARÍS, viernes, 12 septiembre 2008 – S.S. Benedicto XVI aseguró que ser antisemita es ser también anticristiano en un discurso que dirigió en la tarde de este viernes a representantes de la comunidad judía en la nunciatura apostólica de París.

El Papa se apresuró a mantener este encuentro de carácter privado a su llegada a Francia para respetar la celebración semanal del shabbat.

El pontífice repitió "con fuerza" las palabras del Papa Pío XI, proclamadas en 1938: "Espiritualmente, nosotros somos semitas".

"La Iglesia por ello se opone a toda forma de antisemitismo, del que no hay ninguna justificación teológica aceptable", aseguró.

Luego recordó al francés Henri de Lubac, uno de los grandes teólogos del siglo XX, amigo suyo, quien "en una hora de tinieblas", en 1942, "comprendió que ser antisemita significaba también ser anticristiano".

El Papa rindió "un conmovido homenaje a aquellos que han muerto injustamente y a aquellos que se han ocupado de que los nombres de las víctimas quedaran presentes en el recuerdo. ¡Dios no olvida!".

"Queridos amigos, con motivo de lo que nos une y por motivo de lo que nos separa, tenemos que vivir y fortalecer nuestra fraternidad. Y sabemos que los lazos de la fraternidad constituyen una invitación continua a conocerse mejor y a respetarse", aseguró, antes de despedirse con el saludo hebreo "¡Shabbat shalom!".

Al final del encuentro, el gran rabino de Francia, Joseph Haïm Sitruk, declaró a los periodistas que el Papa "tiene una actitud de humildad, es un hombre muy sencillo, nos ha recibido como a amigos. He quedado sinceramente seducido".

Para el representante judío se está viviendo un "acercamiento histórico entre el judaísmo y la Iglesia".

Hablando sobre la laicidad, el gran rabino consideró que "la llegada del Papa caía en el momento adecuado para recordar que es posible ser francés laico y creer en Dios".

 

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Una hermosa indicación de Juan Pablo II hablando de la memoria histórica: La memoria se configura como un derecho que corresponde a cada grupo humano (sociedad, Iglesia, partidos y sindicatos) para profundizar en la propia identidad, pero es esencial que esa memoria no sea selectiva y sesgada, ni intente imponer a todos una visión uniforme, sino que se desarrolle a partir de una aproximación «abierta, objetiva y científica» a los hechos.

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…[…]… «¡Sí que reivindicó el derecho de cada colectivo!, ‘la Iglesia católica, una congregación religiosa, un partido político, un sindicato, una institución académica’, a rememorar su historia para profundizar «en su identidad». Monseñor Ricardo Blázquez, Obispo de Bilbao-Esp. 2007.XI.

 

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Historiadores serios, responsables investigadores, sanos intelectuales deben estudiar la historia. La Iglesia universal está muy por encima de circunstancias coyunturales, y debe ser capaz de transmitir un mensaje de fe y de esperanza. La historia tiene que quedar en manos de los historiadores porque nadie tiene derecho a imponer una «verdad oficial», propia de los sistemas totalitarios. En el marco de la razón y el sentido común, el recuerdo de los antecesores -en este caso, de quienes dieron la vida por la fe ‘mártires de la Iglesia Católica’- refuerza la propia identidad y ayuda a comprender el complejo mundo en que vivimos. 2007-XI

 

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ANTISEMITA. - «José Luis Ramos se queja de que en LD se escriba "antisemita" para calificar a los enemigos de los israelíes en el conflicto de Israel con Líbano-Siria-Irán. Arguye así: "Considero que no es correcto ese uso, en tanto en cuanto tan semitas son unos como otros". Técnicamente tiene razón don José Luis, pues tan descendientes de Sem son los judíos como los árabes. Solo que vaya usted a saber quién es descendiente de quién. En la práctica el término antisemita se reserva para los que se oponen a los hebreos, judíos o israelíes, no los enemigos de los árabes. De todas formas, yo prefiero decir "antijudíos" que "antisemita" por la razón apuntada. Pero no es un error el uso corriente de "antisemitismo" para agrupar a los que se oponen a los judíos. Curiosamente, hoy es más bien una tacha de la izquierda, así como en su día caracterizó más a la derecha. Antijudíos son, por ejemplo, Zapatero, Moratinos o Chaves (el de Venezuela). Personalmente me siento "projudío", aunque ese término no sea reconocido en los diccionarios. Casi todos los personajes de los Evangelios eran judíos, como lo fue San Pablo. Quizá haya que distinguir los "israelitas" (los hebreos de los tiempos bíblicos) de los actuales "israelíes" (los nacionales del Estado de Israel). Aun así, me declaro "proisraelí". No soy contrario a los árabes o a los musulmanes más que cuando se muestran como terroristas o cosa parecida». L.D.ESP. Amando de MIGUEL. 2006-09-14

 

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Llaman frecuentemente puercos a los judíos y epítetos semejantes a los cristianos, como a la mujer en posible falta. En muchos griteríos elucubran sobre la teología mahometana, en la que todo ocurre por voluntad de Alá y que la voluntad de Alá es que todo el mundo se someta al Islam. Afirman con rotundidad que Alá ha ofrecido a los infieles repetidamente la ocasión de convertirse y someterse. Aquellos que no han aceptado tal ofrecimiento divino son culpables y no merecen otra cosa que la muerte.- Lo dice el Corán: en la sura 4 se explica que hay que golpear a las mujeres tan sólo por la sospecha de que no se comporten bien. Las instrucciones sobre cómo hacerlo son un desarrollo posterior.

 

"LEER LOS DISCURSOS DE BIN LADEN ES COMO LEER EL MEIN KAMPF DE HITLER" - Muchas y demasiado muertes aún vendrán, pero la sangre de los inocentes será  razón que derrumbará el muro mental construido con ladrillos de odio, resentimientos, conflictos inútiles, violencias, temores y terrorismos islamitas, tan a la vista, hoy.

Una religión de extermino responde a los peores instintos y nos interroga, aunque venga practicada por muchos seguidores del caudillo Mahoma. MMVI.

 

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En realidad, como bien dijo el pesador judío Maimónides hace ya más de 800 años: son ante todo los cristianos quienes han difundido la Biblia judía a toda la raza humana.

 

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1.      En el año 19 d.C. el emperador Tiberio, a instancias del antisemita Sejano, expulsó a los judíos de Roma (la ciudad) e Italia.
Ésta es la primera expulsión de Roma.

 

2.      En cuanto a la segunda expulsión hay dos opiniones.

 

1.      Hacia finales del reinado de Claudio (41-54 d.C.), merced a disturbios provocados por algunos instigadores anti-judíos, el emperador prohibió que los judíos se reunieran en las sinagogas, lo que motivó que un gran número de judíos abandonara Roma (la ciudad). Es decir, no fue un edicto de expulsión, sino un éxodo voluntario.

 

2.      Otra opinión, la de Gaio Suetonio, es más drástica, indicando que Claudio, por el motivo recién mencionado, realmente expulsó a los judíos de Roma, hacia el 49 d.C.

Basándonos en el silencio de Josefo al respecto, es la primer opción la más probable.

 

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CULTURA - Sembrad, con la cultura, gérmenes de humanidad; gérmenes que crezcan, se desarrollen y hagan robustas a las nuevas generaciones. Trabajad con un sentido de trascendencia, porque Dios es la Suma Verdad, la Suma Belleza, el Sumo Bien y con la labor científica y artística, se puede dar gloria al Creador y preparar así el encuentro con Dios Salvador.

 

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Servir al Evangelio de la esperanza mediante una caridad que evangeliza es un compromiso y una responsabilidad de todos. En efecto, cualquiera que sea el carisma y el ministerio de cada uno, la caridad es la vía maestra indicada a todos y que todos pueden recorrer: es la vía que la comunidad eclesial entera está llamada a emprender siguiendo las huellas de su Maestro. Jesús rey de los judíos.

 

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Se trata más bien de tomar mayor conciencia de la relación que une a la Iglesia con el pueblo judío y del papel singular desempeñado por Israel en la historia de la salvación. Como ya se hizo notar en la I Asamblea Especial para Europa del Sínodo de los Obispos y se ha reiterado también en este Sínodo, se han de reconocer las raíces comunes existentes entre el cristianismo y el pueblo judío, llamado por Dios a una alianza que sigue siendo irrevocable (cf. Rm 11, 29) y que ha alcanzado su plenitud definitiva en Cristo.

Es necesario, pues, favorecer el diálogo con el hebraísmo, sabiendo que éste tiene una importancia fundamental para la conciencia cristiana de sí misma y para superar las divisiones entre las Iglesias, y esforzarse para que florezca una nueva primavera en las relaciones recíprocas. Esto comporta que cada comunidad eclesial debe ejercitarse, en cuanto las circunstancias lo permitan, en el diálogo y la colaboración con los creyentes de religión hebrea. Dicho ejercicio implica, entre otras cosas, que « se recuerde la parte que hayan podido desempeñar los hijos de la Iglesia en el nacimiento y difusión de una actitud antisemita en la historia, y que pida perdón a Dios por ello, favoreciendo toda suerte de encuentros de reconciliación y de amistad con los hijos de Israel ».) En este contexto, por lo demás, habrá que recordar también a los numerosos cristianos que, a veces a costa de la propia vida, sobre todo en periodos de persecución, han ayudado y salvado a estos « hermanos mayores » suyos.

 

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2006.VIII - islamofascismo - fascismo-islámista.

 

Luchar con el mismo compromiso contra el antisemitismo como contra el resto de las demás formas de violencia y discriminación de las religiones, en particular del cristianismo.

La Shoá«se extiende como una sombra sobre Europa y sobre el mundo entero», es «un crimen que ensombrece para siempre la historia de la humanidad».

«La enorme tragedia del holocausto es también una dramática llamada para educar, sobre todo a las jóvenes generaciones, a no ceder ante ideologías que justifican la posibilidad de "pisotear" la dignidad humana basándose en la diversidad étnica, lingüística, nacional o religiosa».

La Iglesia católica «deplora todas las manifestaciones de antisemitismo de que han sido objeto los judíos de cualquier tiempo y por parte de cualquier persona».

«La intolerancia y la discriminación contra los cristianos y los miembros de las otras religiones son fenómenos preocupantes, a los que hace falta poner fin con la misma determinación con que se combate el antisemitismo y la discriminación de los musulmanes».

«En efecto, sería paradójico omitir medidas concretas para garantizar a los cristianos y a los miembros de las otras religiones la libertad religiosa sin forma alguna de discriminación e intolerancia, precisamente cuando en un plan general se trata de eliminar la discriminación y la intolerancia».

«Evitar que se haga del antisemitismo, las discriminaciones de los musulmanes o de los cristianos una especie de jerarquía».

«Cada una de estas "plagas" hace que el hombre "se enferme", lo degrada y, por tanto, ha de ser "curada" con rapidez». 2005

 

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Antisemitismo nazi y la «Shoah»

 

En el siglo XX, el nacionalsocialismo en Alemania usó esas ideas como base pseudocientífica para una distinción entre las así llamadas razas nórdico-arias y supuestas razas inferiores. Además, la derrota de Alemania en 1918 y las condiciones humillantes que le impusieron los vencedores, impulsaron en ella una forma extremista de nacionalismo, con la consecuencia de que muchos vieron en el nacionalsocialismo una solución a los problemas del país y, por ello, colaboraron políticamente con ese movimiento.

La Iglesia en Alemania respondió condenando el racismo. Dicha condena se realizó por primera vez en la predicación de algunos miembros del clero, en la enseñanza pública de los obispos católicos y en los escritos de periodistas católicos. Ya en febrero y marzo de 1931, el cardenal Bertram de Breslavia, el cardenal Faulhaber y los obispos de Baviera, los obispos de la provincia de Colonia y los de la provincia de Friburgo publicaron sendas cartas pastorales que condenaban el nacionalsocialismo, con su idolatría de la raza y del Estado[10]. El mismo año 1933, en que el nacionalsocialismo alcanzó el poder, los famosos sermones de Adviento del cardenal Faulhaber, a los que no sólo asistieron católicos, sino también protestantes y judíos, tuvieron expresiones de claro rechazo de la propaganda nazi antisemita[11]. A raíz de la Noche de los cristales, Bernhard Lichtenberg, preboste de la catedral de Berlín, elevó oraciones públicas por los judíos; él mismo murió luego en Dachau y fue declarado beato.

También el Papa Pío XI condenó, de modo solemne, el racismo nazi en la encíclica Mit brennender Sorge[12], que se leyó en las iglesias de Alemania el domingo de Pasión del año 1937, iniciativa que provocó ataques y sanciones contra miembros del clero. El 6 de septiembre de 1938, dirigiéndose a un grupo de peregrinos belgas, Pío XI afirmó: «El antisemitismo es inaceptable. Espiritualmente todos somos semitas »[13]. Pío XII, desde su primera encíclica, Summi pontificatus[14], del 20 de octubre de 1939, puso en guardia contra las teorías que negaban la unidad de la raza humana y contra la divinización del Estado, que, según su previsión, llevarían a una verdadera «hora de las tinieblas»[15].

 

IV. Antisemitismo nazi y la «Shoah»

No se puede ignorar la diferencia que existe entre el antisemitismo, basado en teorías contrarias a la enseñanza constante de la Iglesia sobre la unidad del género humano y la igual dignidad de todas las razas y de todos los pueblos, y los sentimientos de sospecha y de hostilidad existentes desde siglos, que llamamos antijudaísmo, de los cuales, por desgracia, también son culpables los cristianos.

La ideología nacionalsocialista fue mucho más allá, en el sentido de que se negó a reconocer cualquier realidad trascendente como fuente de la vida y criterio del bien moral. En consecuencia, un grupo humano, y el Estado con el que se había identificado, se arrogó un valor absoluto y decidió borrar la existencia misma del pueblo judío, llamado a dar testimonio del único Dios y de la Ley de la Alianza. Desde el punto de vista teológico, no podemos ignorar el hecho de que no pocos afiliados al partido nazi no sólo mostraron aversión a la idea de una divina Providencia que actúa en la historia humana, sino que dieron prueba de un odio específico hacia Dios mismo. Lógicamente, esa actitud llevó también al rechazo del cristianismo y al deseo de ver destruida la Iglesia o, por lo menos, sometida a los intereses del Estado nazi.

Fue esa ideología extrema la que se convirtió en fundamento de las medidas tomadas, primero para expulsar a los judíos de sus casas y, luego, para exterminarlos. La Shoah fue obra de un típico régimen neopagano moderno. Su antisemitismo hundía sus raíces fuera del cristianismo y, al tratar de conseguir sus propios fines, no dudó en oponerse a la Iglesia, incluso persiguiendo a sus miembros.

Pero conviene preguntarse si la persecución del nazismo con respecto a los judíos no fue facilitada por los prejuicios antijudíos presentes en la mente y en el corazón de algunos cristianos. El sentimiento antijudío ¿hizo a los cristianos menos sensibles, o incluso indiferentes, ante las persecuciones desencadenadas contra los judíos por el nacionalsocialismo, cuando alcanzó el poder?

Cualquier respuesta a esta pregunta debe tener en cuenta que estamos tratando de la historia de actitudes y modos de pensar de gente sujeta a múltiples influjos. Más aún, muchos desconocían totalmente la «solución final» que estaba a punto de aplicarse contra todo un pueblo; otros tuvieron miedo por sí mismos y por sus seres queridos; algunos se aprovecharon de la situación; otros, por último, actuaron por envidia. La respuesta se ha de dar caso por caso y, para hacerlo, es necesario conocer cuáles fueron las motivaciones precisas de las personas en su situación específica.

Al inicio, los jefes del Tercer Reich querían expulsar a los judíos. Por desgracia, los Gobiernos de varios países occidentales de tradición cristiana, incluidos algunos de América del norte y del sur, dudaron mucho en abrir sus fronteras a los judíos perseguidos. Aunque no podían prever cuán lejos iban a llegar los líderes nazis en sus intenciones criminales, las autoridades de esas naciones conocían bien las dificultades y los peligros a que se hallaban expuestos los judíos que vivían en los territorios del Tercer Reich. En esas circunstancias, el cierre de las fronteras a la inmigración judía, sea que se debiera a la hostilidad o sospecha antijudía, o a cobardía y falta de clarividencia política, o a egoísmo nacional, constituye un grave peso de conciencia para dichas autoridades.

En los territorios donde el nazismo practicó la deportación de masas, la brutalidad que acompañó esos movimientos forzados de gente inerme debería haber llevado a sospechar lo peor. ¿Ofrecieron los cristianos toda asistencia posible a los perseguidos, y en particular a los judíos?

Muchos lo hicieron, pero otros no. No se debe olvidar a los que ayudaron a salvar al mayor número de judíos que les fue posible, hasta el punto de poner en peligro su vida. Durante la guerra, y también después, comunidades y personalidades judías expresaron su gratitud por lo que habían hecho en favor de ellos, incluso por lo que había hecho el Papa Pío XII, personalmente o a través de sus representantes, para salvar la vida a cientos de miles de judíos[16]. Por esa razón, muchos obispos, sacerdotes, religiosos y laicos fueron condecorados por el Estado de Israel.

A pesar de ello, como ha reconocido el Papa Juan Pablo II, al lado de esos valerosos hombres y mujeres, la resistencia espiritual y la acción concreta de otros cristianos no fueron las que se podía esperar de unos discípulos de Cristo. No podemos saber cuántos cristianos en países ocupados o gobernados por potencias nazis o por sus aliados constataron con horror la desaparición de sus vecinos judíos, pero no tuvieron la fuerza suficiente para elevar su voz de protesta. Para los cristianos este grave peso de conciencia de sus hermanos y hermanas durante la segunda guerra mundial debe ser una llamada al arrepentimiento[17].

Deploramos profundamente los errores y las culpas de esos hijos e hijas de la Iglesia. Hacemos nuestro lo que dijo el concilio Vaticano II en la declaración Nostra aetate, que afirma inequívocamente: «La Iglesia (...) recordando el patrimonio común con los judíos e impulsada no por razones políticas, sino por la religiosa caridad evangélica, deplora los odios, persecuciones y manifestaciones de antisemitismo de que han sido objeto los judíos de cualquier tiempo y por parte de cualquier persona»[18].

Recordamos y hacemos nuestro lo que afirmó el Papa Juan Pablo II, al dirigirse a los jefes de la comunidad judía de Estrasburgo en 1988: «Repito de nuevo, junto con vosotros, la más firme condena de todo antisemitismo y de todo racismo, opuestos a los principios del cristianismo»[19]. La Iglesia católica repudia, por consiguiente, toda persecución, en cualquier lugar y tiempo, perpetrada contra un pueblo o un grupo humano. Condena del modo más firme todas las formas de genocidio, así como las ideologías racistas que los han hecho posibles. Dirigiendo la mirada a este siglo, nos entristece profundamente la violencia que ha afectado a grupos enteros de pueblos y naciones. Recordamos, en particular, la matanza de los armenios, las innumerables víctimas en Ucrania durante la década de 1930, el genocidio de los gitanos, también fruto de ideas racistas, y tragedias semejantes ocurridas en América, en África y en los Balcanes. No olvidamos los millones de víctimas de la ideología totalitaria en la Unión Soviética, en China, en Camboya y en otros lugares. Y tampoco podemos olvidar el drama de Oriente Medio, cuyos aspectos son muy conocidos. Incluso mientras hacemos esta reflexión, «demasiados hombres son todavía víctimas de sus hermanos»[20].

 

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Con la historia no se pacta: se estudia

 

España 1934/6 - 

Un funeral es un honor que yo concedo con gran generosidad”. Es una frase de la siempre aprovechable historia política inglesa, y con ella se quiere decir, que al enemigo político muerto hay que tratarle con más incienso aún que al correligionario fallecido. Los muertos han dejado de molestar.

 

Pero al progresismo imperante, por el contrario, le molestan hasta los muertos. Especialmente si son muertos cristianos. Supongo que suponen que, desde la sepultura, aún pueden seguir provocando. Está claro, hay que pararles los pies. Y para eso está El País, naturalmente. En su edición del lunes 10, el diario más vendido de España publica un artículo de un autotitulado “historiador de la ciencia”, de nombre Alfredo Quiroga, sobre la figura de José María Albareda, fundador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, es decir, la instancia oficial de la investigación en España, que el susodicho dirigió desde 1939 hasta 1966. Su título: Albareda y el laboratorio de Dios.

 

Dice don Alfredo que, con motivo del aniversario de Albareda, la propaganda nacional católica está lanzando un auténtico ditirambo de Albareda, y que él está dispuesto a que tal cosa no ocurra, dado que “con la historia no se pacta”. No había percibido ese resurgir de la propaganda nacional-católica, pero al parecer es así. Y también es así que don Alfredo nos recuerde que “la renovación científica y cultural emprendida por las fuerzas sociales más progresistas (es decir, por la II República) fue abolida por las armas”, bajo el nuevo Régimen, que implantó el “nacionalismo conservador católico, la intolerancia ideológica y el revanchismo”.

 

Aún más, nos recuerda Quiroga que el creados del CSIC calificó a la Institución Libre de Enseñanza como “sectaria, antinacional, turbia, extranjerizante y de mezquindad partidista”.

 

Es decir, que los republicanos eran los buenos, los pro-ciencia, mientras los nacionales eran los malos, los revanchistas que expulsaron a las élites científicas del país. La verdad es que José María Albareda, llegó a ser la primera autoridad mundial en edafología, la parte de la geología dedicada al estudio del suelo, especialmente como soporte biológico. Aún hoy, nadie discute sus postulados. Pero, como tantos otros, cristianos, o simplemente considerados enemigos de un régimen cada vez más inclinado hacia el marxismo puro y duro, Albareda tuvo que huir por los pirineos (por Andorra, para ser más exactos) y volver a entrar en la zona nacional, para salvar su vida.

 

Es un pequeño detalle que Quiroga olvida, pero, sobre todo, olvida lo que podríamos llamar “el estado general de la cuestión”. Por ejemplo, repasemos, para no pactar con la historia, lo que decía la Gaceta de la República, número 338, del 4 de diciembre de 1937, el Boletín Oficial del Estado de La II República. Así, nos encontramos con la Orden Ministerial firmada por el subsecretario, Wenceslao Roces, por la que se expulsa de la universidad española a 20 catedráticos: José J. Zubiri Apalategui, Américo Castro Quevedo, Claudio Sánchez Albornoz, José Ortega y Gasset, Luis Recasens Siches, Hugo Obermaier, Luis de Zulueta, Blas Cabrera Felipe, Agustín Viñuales Pardo, Alfonso García Gallo, Eduardo L. Llorens, Alfredo Mendizábal, Ramón Prieto Bance, Gabriel Franco López, Ciriaco Pérez Bustamante, José López Ortiz, Ignacio de Casso, Niceto Alcalá-Zamora y Castillo, Blas Ramos Sobrino y Enrique Rodríguez Mata. Al parecer, habían cometido el enorme delito (seguramente de tintes fascistas) de no presentarse en Valencia a comienzos del curso 37-38, una cuestión un poco complicada en aquellos momentos.

 

Y antes de ello, otra orden, de 22 de noviembre de 1937, hace público el nombre de los profesores universitarios que son apartados del servicio, dividiéndolos en tres grupos: Por una parte, los separados definitivamente del servicio: 69; por otra, los declarados en situación de “disponibles gubernativos”: 22; finalmente, los declarados en situación de jubilados forzosos: 20. Entre los primeros, figuraba Manuel García Morente (sustituido como decano de la Facultad de Filosofía de Madrid por Julián Besteiro y exiliado en París), Luis García Valdeavellano, padre de la Historia del Derecho, Gregorio Marañón (que creo era científico, y que también tuvo que huir de España para salvar su vida), Gustavo Pitaluga, José María Trias de Bes, Juan Zaragüeta, etc.

 

¿Era o no era sectaria la II República con los científicos? No, era mucho más que sectaria: simplemente descabezó a los principales investigadores españoles. Es más, sus purgas tenían carácter estalinista: ni tan siquiera respetaron a algunos de los nombres antedichos, algunos de los cuales eran acérrimos defensores de La República.

 

Desde luego, si yo hubiera sido Albareda hubiese empleado palabras mucho más fuertes que las recordadas por Quiroga. Y es que la historia no se pacta, se estudia... a ser posible sin anteojos.

 

¿Y a qué viene toda esta tergiversación de El País? Pues, simplemente, a que el hombre que dirigió la investigación científica en España durante un cuarto de siglo era miembro del Opus Dei. Y eso es grave. Por cierto, les recomiendo que lean la reseña del libro que publicamos hoy (ver sección crítica de libros) "Fuentes para la historia del Opus Dei". Los textos escritos constituyen la mejor forma de acabar con las leyendas, y, especialmente, para poner en su lugar filias y fobias.

 

El problema de fondo es que, para muchos "Quirogas", ciencia sólo es  aquello que se puede medir y contar. Es decir que las cuestiones más importantes de la vida quedan fuera de su alcance. El mismo Einstein queda fuera del ámbito científico, porque don Alberto era, ante todo, un pensador. Los físicos y astrónomos también, porque operan con mediciones tan grandes o tan pequeñas, que traspasan la frontera de la llamada ciencia empírica. Al final, la ciencia progresista queda recluida en la bioquímica y la biología. Y a costa de denigrar al ser humano y entronizar a la naturaleza, ambas acaban por confundirse.

 

El segundo error de la progresía científica, del señor Quiroga, por ejemplo, es aún más dañino.

Considera que un cristiano no puede ser científico. Debe escoger entre ambas cualidades. Un anticristiano, o cualquiera que niega la existencia de algo más de lo que puede ver o contar, sí que puede ser científico, por supuesto, e incluso sus argumentos para demostrar, es un decir, la ausencia de Dios, pueden y deben ser financiados por el CSIC. Un punto de partida que no hace daño al Cristianismo (en tal caso a los cristianos), pero que, se lo aseguro, hace mucho daño a la ciencia, reducida a su mínima expresión... en nombre de una visión progresista de la existencia, claro está.

 

La misma visión progresista de don Alfredo Quiroga y de don Wenceslao Roces: que el científico no coincide con mis planteamientos ideológicos: pues entonces no es científico. Por de pronto, le voy a quitar la cátedra y el sueldo. Y si es bueno, le perdonaré la vida. Todo ello en nombre de la ciencia, naturalmente.

 

Eulogio López. VI. MMII

 

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Porqué "La Pasión" no es antisemita

  

Por Álvaro Fernández Texeira-Nunes

 

Algunas personas han dicho que la película "La Pasión" es antisemita, y ello ha generado una gran polémica. Pero creemos que antes de aportar algunas ideas, es necesario definir algunos términos.

 

 

Según la Real Academia Española, la palabra "semita" tiene tres acepciones: 1. adj. Según la tradición bíblica, descendiente de Sem. U. m. c. s. / 2. adj. Se dice de los árabes, hebreos y otros pueblos. U. m. c. s. / 3. adj. Perteneciente o relativo a estos pueblos. Sin embargo, "antisemita" solamente tiene una acepción: 1. adj. Enemigo de la raza hebrea, de su cultura o de su influencia. Apl. a pers., u. t. c. s. Es curioso que no se incluyan a los "árabes y otros pueblos" en esta segunda definición; pero no viene al caso discutir el significado de las palabras con la Real Academia Española...

 

Lo que sí nos queda claro después de ver la película de Mel Gibson es lo siguiente:

 

1. Es cierto que el rey Herodes y la mayoría de los pontífices que determinaron en última instancia la muerte de Jesús, eran hebreos, así como los agitadores que pidieron la liberación de Barrabás y la crucifixión de Jesús.

 

2. Pero no son los únicos "malos de la película": no hay más que ver el papel que les toca a los soldados romanos, y a nadie se le ha ocurrido decir que la película es "antirromana" o "antilatina". Ni que hablar del papel del diablo... En todo caso -si cabe hablar así-, la película es "antisatánica"; pero no antisemita.

 

3. También hay que considerar que en "La Pasión", aparecen dos miembros del Sanedrín que se oponen a la decisión de la mayoría. Sus nombres no aparecen, pero es probable que se trate de Nicodemo y de José de Arimatea, hebreos justos que luego ayudaron a sepultar el Cuerpo de Jesús.

 

4. Cuando Jesus va arrastrando la Cruz por las calles de Jerusalén, muchas mujeres hebreas lloran, y al parecer, algunos hombres se rebelan contra el trato que los romanos le dan al Cristo. Es de suponer que la mayoría de ellos son hebreos.

 

5. Simón de Cirene, que ayuda a Jesús a cargar la Cruz, también es hebreo -y por ello es menospreciado por los soldados romanos-. Al principio se resiste; pero casi inmediatamente, su noble corazón se conmueve ante el sufrimiento del Maestro.

 

6. La Verónica, que limpia con su velo el rostro de Jesús, era hebrea.

 

7. El apóstol Juan, que en todo momento acompaña a la Madre de Jesús durante la Pasión, era -como el resto de los apóstoles- hebreo.

 

8. La Magdalena y la Madre de Jesús, María, también eran hebreas.

 

9. Jesús mismo era hebreo.

 

10. En el fondo, toda la película intenta transmitir un mensaje de Amor sin límites. Mensaje que vino a traer Aquel que dio la vida por sus amigos, Aquel que murió cargando con el peso de los pecados de la Humanidad entera. No incita al odio, sino a la "com-pasión" -nunca mejor dicho-, a la contrición y a la conversión: al profundo arrepentimiento propio, al perdón y al olvido de las ofensas ajenas, a un cambio de vida radical.

 

11. Casi sobre el momento de su Muerte, Jesús le pide al Padre que perdone a los responsables de su cucifixión "porque no saben lo que hacen". Esto no es una licencia artística de Mel Gibson: está en el Evangelio (Lc. 23, 34). Por tanto, si el Hijo de Dios, los perdonó, ¿cuál puede ser nuestra actitud? ¿Condenarlos por su muerte? No parece...

 

En "La Pasión" aparecen personajes justos e injustos, buenos, compasivos, malvados y crueles. Algunos son romanos y otros hebreos, pero no hay una identificación de la maldad con el ser hebreo. Por el contrario, parecen prevalecer los hebreos buenos, tanto en cantidad de personajes, como en la calidad del bien que hicieron. Resulta imposible entonces, calificar a esta producción de antisemita.

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Álvaro Fernández Texeira-Nunes

 

2004-05-03 REVISTA ARBIL Nº80

 

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Catholic League: Ataques de Liga Anti-Difamación

contra La Pasión son injustos

WASHINGTON DC, 12 Ago. 2003 .-La Catholic League aseguró que los nuevos ataques de la Liga Anti Difamación (ADL) judía contra la película La Pasión de Mel Gibson son injustos y reflejan la postura extremista de un sector que no representa el sentir de la comunidad judía.

El presidente de la Liga, William Donahue, sostuvo que “Mel Gibson actuará sabiamente si ignora el ataque politizado de la ADL contra La Pasión. Multitudes de católicos, protestantes, judíos y cristianos ortodoxos han visto el film y no dejan de alabarlo”.

Asimismo, citó las declaraciones de Jack Valenti, presidente de la Motion Picture Association of America, quien luego de ver la película afirmó que “no veo por qué tanta controversia. Ésta es una sobrecogedora obra de arte”.

Un representante de la ADL, identificado como Eugene Korn, asistió a una proyec! ción privada de La Pasión el 8 de agosto en Houston. Ayer, Abraham Foxman, director nacional de la ADL, publicó un polémico comunicado sobre el film alegando que éste “alimentará el odio, la hostilidad y el antisemitismo” porque “ambiguamente presenta a las autoridades y el pueblo judío como los responsables de la decisión de crucificar a Jesús” y demanda a Gibson cambiar la película para que –paradójicamente- sea “mas histórica, teológica y libre de mensajes antisemitas”.

Según Donahue, “la película no es antisemita y no necesita ser cambiada. Reinventar la historia sería deshonesto y no es aceptable”.

El comunicado de la ADL ganó primeras planas en los principales medios impresos y en la Internet. El sitio web Yahoo!, el más visitado de Internet, incluyó la noticia en su primera plana por más de 12 horas y abrió un foro de discusión que, lejos de revelar apoyo para la ADL, mostró que la declaratoria descalificó a la organización.

! Con más de 2,500 comentarios ingresados al cierre de esta edición, el foro de Yahoo! en el que participan personas de todo el mundo con o sin credo definido, abunda en mensajes de apoyo a Gibson, al derecho de expresar la fe propia, entusiasmo por el film, y discusiones teológicas sobre la necesidad de conocer la Biblia.

A veces con ironía, los mensajes también aclaran que los cristianos no odian a los judíos ni los odiarán por recordar en el cine la muerte de Jesús. Uno de los participantes recuerda que “Jesús era judío, Judas era judío, los sumos sacerdotes eran judíos” y cuestiona si la ADL puede dar “una versión alternativa de la historia” según sus reclamos.

Otros comentarios exigen a la ADL cesar en sus gratuitos ataques al cristianismo y sostienen que el supuesto antisemitismo de La Pasión existe solo para la organización, pues si bien el Evangelio narra que los judíos pidieron la cru- xifixión de Jesús y la libertad de Barrabás, también narra que fueron las autoridades romanas las que ejecutaron la sentencia. “¿Acaso hay una Liga Anti Difamación italiana que se queje por La Pasión?”, cuestionó un comentarista.

Otro forista sostiene que apoya “Israel y su existencia, así como apoyo la existencia del estado palestino. Creo que la ADL no se da cuenta que está alentando el antisemitismo al atacar con tanta insistencia esta película y a Mel Gibson. ¿Por qué atacan al Cristianismo?”

Un comentarista agrega, “¿Puede un cristiano contar la historia de Cristo sin ser atacado sin piedad por la ADL y la elite liberal, anti-Dios? Los cristianos son los mejores amigos de Israel en la lucha contra el terrorismo y me frustra que la ADL ataque el que se supone será el más fiel retrato de esta historia a cargo de un hombre pacífico como Gibson. Qué vergüenza”.

2003. agosto. 13.- ACI.

 

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Árabes cristianos, los grandes olvidados

 

 

Por José Luis Orella

Los acontecimientos internacionales traen a nuestras pantallas lugares históricos donde padecen los árabes cristianos. Aquellos que descienden de los primeros que recibieron la Fe del Señor. Sin embargo, enclavados en un mundo de mayoría islámica y un occidente secularizado que mira por sus intereses energéticos, los cristianos del próximo oriente se han convertido en los grandes olvidados. En un mundo de la información, donde el olvidado se convierte en sinónimo de víctima de la mayoría.

 

En este momento, los cristianos árabes son minoritarios y se encuentran fraccionados en diferentes iglesias, dentro de las cuales pueden existir diversos ritos. Las causas de su división las encontramos en el remoto pasado, cuando las disputas de los Padres de la Iglesia era definir la naturaleza de Jesús. El concilio de Éfeso de 431 rebatió la teoría diofisita de que dos naturalezas coexistían en dos personas, a su vez en una. Esta pugna dio con la aparición de la iglesia nestoriana, herética, que procedió a expandirse por el Asia central. Veinte años después, en el concilio de Calcedonia, se respondía a la herejía contraria, el monofisismo, que defendía la existencia de una sola naturaleza en una persona. En esta ocasión, las iglesias que se separaron fueron la Armenia, Copta (Egipto), Etiope y la Siria. La Siria también fue denominada jacobita por su máximo defensor, Jacob Barradai, obispo de Edesa. Esta separación contó con éxito por la oposición de los cristianos árabes a las directrices provenientes de Bizancio. La parte que permaneció fiel al emperador bizantino, fue la denominada melquita, melker es emperador. Sin embargo, cuando en 1054, Roma y Constantinopla se excomulgaron mutuamente y se materializó la división de los cristianos de occidente y oriente. Estos últimos formaron la Iglesia Ortodoxa, que mantiene los patriarcados históricos de Constantinopla, Alejandría, Antioquia y Jerusalén.

La irrupción del Islam trastocó a las comunidades cristianas, que con el tiempo fueron convirtiéndose en minoritarias en su lugares de origen, y en mucho casos tuvieron que refugiarse en lugares montañosos donde la defensa era fácil en los momentos de matanzas. La llegada de los cruzados en 1099 permitió una breve época dorada para los cristianos árabes y la aparición de una pequeña comunidad católica latina árabe, procedente en su origen del resto de las comunidades. En aquel momento, los católicos autóctonos se reducían a la comunidad latinizada y la maronita. Esta última, surgida por la prédicas del siglo IV de San Marón, se habían refugiado en el VII en las zonas montañosas del Líbano. La llegada de los cruzados restauró una unidad católica, que los maronitas defienden, nunca rompieron. En la actualidad su patriarcado tiene sede cerca de Beirut (Líbano) y cerca de 800.000 fieles, principalmente en el Líbano.

En los años posteriores, bajo el dominio otomano, los cristianos aislados estuvieron protegidos por Rusia, en el caso de los ortodoxos y Francia en el del resto. La influencia de las órdenes religiosas católicas, con un papel protagonista que llega hasta nuestros días de los franciscanos, llevó a que parte de aquellas comunidades cristianas, cuya única ayuda recibida procedía de los religiosos europeos, se acercasen a la Iglesia Católica. Manteniendo las peculiaridades propias de cada rito, pero resolviendo en comunión las diferencias teológicas se fue reintegrando aparte de los cristianos orientales a la Iglesia de Roma. En 1552 los nestorianos procedieron a su reingreso, con el nombre de caldeos, y su patriarcado de Babilonia de los caldeos se encuentra en Bagdad (Iraq), formando el núcleo esencial de la comunidad católica iraquí, compuesta por unos 500.000 fieles, mientras los nestorianos se mantienen en 150.000.

Del mismo modo, pasó con los jacobitas. En 1663, una parte de la comunidad siriaca volvió a la comunión con Roma. En la actualidad, su Patriarca de Antioquia reside en Beirut (Líbano) y la comunidad reúne a 100.000 personas, manteniéndose unas 170.000 en la iglesia jacobita inicial. En cuanto a los melquitas, en 1724 se reintegraron en su mayor parte a Roma, manteniendo su rica liturgia. Su patriarcado de Antioquia tiene la residencia establecida en Damasco (Siria) y cuenta con 450.000 fieles, núcleo de la comunidad católica siria. En cuanto a los ortodoxos árabes mantienen una floreciente comunidad de 800.000 personas, también en su mayor parte en Siria.

Con respecto a las iglesias nacionales monofisitas, en 1741 se culminaba un proceso de negociaciones llevado por la Iglesia Católica que llevó a una parte mínima de coptos al reconocimiento de la autoridad del Papa. En la actualidad, la iglesia copta de Egipto se le calcula unos 8 millones de fieles, quienes sufren una gran presión, especialmente en el sur del país, por la mayoría islámica. Los católicos son 150.000 y disponen de su propio patriarcado en El Cairo. En cuanto a los armenios, son una iglesia nacional monofisita, cuyos componentes se esparcieron por toda el Asia menor. Peor especialmente fuera de su lugar solariego, en la Cilicia anatólica. Esta región costera del Mediterráneo prestó ayuda a los cruzados en su momento y su actitud fue posteriormente próxima a los occidentales. En 1741 se reintegraron a la comunión de la Iglesia Católica, aunque después del genocidio de 1917, la mayoría se refugiaron en el Líbano. Los armenios que viven en el próximo oriente son 540.000 fieles y otros 60.000 forman parte de la comunidad católica con su Patriarca de Cilicia de los armenios, residente en Beirut (Líbano).

Estas comunidades cristianas representan el 2% de la población de Israel, Palestina y Jordania; el 4% de la de Iraq; el 8% de la de Siria; el 10% de la de Egipto y 44% de la del Líbano. Sin embargo, estas comunidades se enfrentan a la posibilidad de la desaparición con el despertar de un fundamentalismo islámico que toma a los cristianos árabes como víctimas propiciatorias. Además, la frágil situación internacional de estos países, especialmente desde la invasión de Iraq, a producido una fuga masiva de jóvenes cristianos al mundo occidental. Las comunidades cristianas se enfrentan a la terrible situación de la emigración de sus mejores cuadros profesionales e intelectuales. Los pueblos se desertizan y las comunidades se mantienen por la regular llegada de cristianos procedentes del campo. Pero estas comunidades cristianas son de ancianos, niños y esencialmente, mujeres. Los hombres emigran y las mujeres cristianas, en una sociedad tan masculina, como la árabe, sino se casan, no son nadie. Ante la ausencia de hombres jóvenes cristianos, se casan con musulmanes, pasando a formar parte de la comunidad islámica.

En esta situación, de claro peligro de desaparición de los cristianos árabes, y ante el silencio del mundo occidental secularizado. Se hace cada vez más necesario el auxilio de los cristianos romanos a nuestros hermanos mayores. Tierra Santa no debe convertirse en un museo, sino debe ser una tierra donde prosperen y se mantenga de manera permanente la presencia cristiana. La participación en peregrinaciones a Tierra Santa, la difusión que se haga de las acciones sociales y apostólicas llevadas por la Custodia de Tierra Santa etc... contribuyen a enraizar a los cristianos en su tierra y a evitar su marcha, manteniendo la presencia de nuestro Señor, en la tierra donde por primera vez se habló del Amor.

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José Luis Orella - 2004. 05

 

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«Duc in altum» (Lc 5,4) dijo Cristo al apóstol Pedro en el Mar de Galilea.

Tras una noche de dura fatiga sin ningún resultado, Jesús invita a Pedro a remar mar adentro y a echar de nuevo la red. Aun cuando esta nueva fatiga parece inútil, Pedro se fía del Señor y responde sin dudar: «Señor, en tu palabra, echaré la red» (Lc 5,4). La red se llena de peces, hasta el punto de romperse. Hoy, después de dos mil años de trabajo en la barca agitada de la Historia, la Iglesia es invitada por Jesús a «remar mar adentro», lejos de la orilla y las seguridades humanas, y a tirar de nuevo la red. Es hora de responder de nuevo con Pedro: «Señor, en tu palabra, echaré la red».

 

«La vida cristiana no es solamente una vida entre cristianos. Hace falta un profundo respeto hacia todas las personas, cualquiera que sea su creencia o ideología. Un "discípulo" de Cristo es uno que aprende continuamente, como el propio nombre indica. Es uno que está dispuesto a dialogar en serio con los demás, y a descubrir los elementos de verdad que cada planteamiento contiene».  Jutta Burggraf

 

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«La mentalidad fundamentalista se reconoce en la propensión a meter en el mismo plano lo principal y lo secundario, dando una importancia desproporcionada a elementos marginales. El mal que los fundamentalistas sienten el deber de combatir es siempre un mal cuyos culpables son siempre los otros». Card. Cottier. 2004.

 

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Evangelio según San Mateo 11,16-19.

¿Con quién puedo comparar a esta generación? Se parece a esos muchachos que, sentados en la plaza, gritan a los otros: ´¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!´. Porque llegó Juan, que no come ni bebe, y ustedes dicen: ´¡Ha perdido la cabeza!´. Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ´Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores´. Pero la Sabiduría ha quedado justificada por sus obras".

 

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"No sigas a la muchedumbre para obrar mal, ni el juicio acomodes al parecer del mayor número, si con ello te desvías de la verdad" SAN ATANASIO + 363

 

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“La Tradición apostólica va creciendo en la Iglesia con la ayuda del Espíritu Santo; es decir, crece la comprensión de las palabras e instituciones transmitidas cuando los fieles las contemplan y estudian repasándolas en su corazón (cf. Lc 2,19-51), y cuando comprenden internamente los misterios que viven, cuando las proclaman los obispos, sucesores de los Apóstoles en el carisma de la verdad. La Iglesia camina a través de los siglos hacia la plenitud de la verdad, hasta que se cumplan en ella plenamente las palabras de Dios” (Dei Verbum 8). Estas palabras preparan la afirmación del número siguiente. “...Por eso la Iglesia no saca exclusivamente de la Escritura la certeza de todo lo revelado. Y así se han de recibir y respetar con el mismo espíritu de devoción” (ibid. 9). Concilio Vaticano II

 

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"El cristianismo no teme a la cultura sino a la media cultura. Teme la superficialidad, los eslóganes, las críticas de oídas; pero quien puede hacer la ´crítica de la cultura´ puede volverlo a descubrir o seguir siendo fiel" JEAN GUITTON –filósofo fr.

 

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Parecen, éstas, palabras «inocentes» - «María es mucho más bienaventurada porque ha creído en Cristo que por haberlo engendrado físicamente»- y, sin embargo, llevan dentro un carga inmensa de fe, de razón, de vida y de siglos, que bien podría causar un encendimiento de amor en un corazón abierto. S.S. Juan Pablo II – Magno – Vat. 2003-12-08

 

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¿Qué es lo que más odian las sectas?: la Iglesia fundada por Jesucristo hace dos mil años ‘Una, Santa, Católica y Apostólica’. Y así se cumple el dicho evangélico de: "Por sus frutos los conoceréis". El tiempo, que suele ser tozudo, inapelable e inmisericorde, sin duda, ya da testimonio de ello.

La predicación de la Iglesia presenta, desde todos los puntos de vista, una inquebrantable solidez; permanece idéntica a sí misma y se beneficia del testimonio de los profetas, de los apóstoles y de todos sus discípulos, testimonio que engloba «el principio, el entremedio y el fin», la totalidad del designio de Dios ordenado infaliblemente a la salvación de los hombres y siendo el fundamento de nuestra fe. Desde entonces, esta fe que hemos recibido de la Iglesia, la conservamos con sumo cuidado... Es a esta Iglesia a la que se le ha confiado el «don de Dios» (Jn 4,10) –como el aliento que había sido confiado a la primera obra que Dios había modelado, Adán (Gn 2,7)- a fin de que todos los miembros de la Iglesia puedan participar de ella y por ella ser vivificados. Es en ella que ha sido depositada la comunión con Cristo, es decir, el Espíritu Santo, arras del don de incorruptibilidad, confirmación de nuestra fe y escalera de nuestra ascensión a Dios: «En la Iglesia, escribe san Pablo, Dios ha colocado a los apóstoles, a los profetas, a los que tienen encargo de enseñar» y a todo el resto, por la acción del Espíritu (1C 12, 28.11).
San Ireneo de Lión (130ca. 208ca), obispo, teólogo y mártir de la Iglesia Católica - Contra las herejías III, 24, 1-2

 

‘Donde no hay Dios, despunta el infierno, y el infierno persiste sencillamente a través de la ausencia de Dios’. Cardenal  Ratzinger.

 

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El Señor no es indiferente, como un emperador impasible y aislado, a las vicisitudes humanas”.

“Es más, su mirada es fuente de acción, porque interviene y derriba los imperios arrogantes y opresivos, abate a los orgullosos que le desafían, juzga a los que perpetran el mal”.

Dios se hace presente en la historia, poniéndose de la parte de los justos y de las víctimas. S. S. JUAN PABLO II – Magno - 2003-12-10

 

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La gran pasión de nuestro tiempo es la utilidad. Todo vale si es útil. He ahí la máxima moral dominante. La utilidad ha situado su trono en medio de la cultura europea y la ha empapado de afán codicioso. 2003.

 

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Hay toda la diferencia del mundo entre que pongamos la verdad en primer lugar o en el segundo.  Whateley

 

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"Se recurre con frecuencia a la calumnia, la mentira, el infundio, sin preocuparse de contrastar la información para comprobar su veracidad. Ello obedece a la táctica de que se sabe que una vez vertida una información negativa sobre algo o alguien, cosa que es muy fácil, demostrar la verdad requiere un gran esfuerzo y tiempo y gran parte del daño queda hecho de todas maneras."  (Jesús Sáiz Luca de Tena y Mercedes Soto Falcó)

 

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«Usted no debe decirnos lo que dijo el soldado ni ninguna otra persona, señor», respondió el Juez: «Esto no es evidencia.»

 

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«La escritura de la historia se ve obstaculizada a veces por presiones ideológicas, políticas o económicas; en consecuencia, la verdad se ofusca y la misma historia termina por encontrarse prisionera de los poderosos. El estudio científico genuino es nuestra mejor defensa contra las presiones de ese tipo y contra las distorsiones que pueden engendrar» (1999). S.S. JUAN PABLO II

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

¡Gloria y alabanza a ti, Santísima Trinidad, único y eterno Dios!

San Juan Crisóstomo (†14 de septiembre de 407) meditando el libro del Génesis, guía a los fieles de la creación al Creador, que es el Dios de la condescendencia, y por eso llamado también «padre tierno», médico de las almas, madre y amigo afectuoso. Une a Dios Creador y Dios Salvador, ya que Dios deseó tanto la salvación del hombre que no se reservó a su único Hijo. Comentando los Hechos de los Apóstoles propone el modelo de la Iglesia primitiva, desarrollando una utopía social, casi una «ciudad ideal». Trataba de dar un rostro cristiano a la ciudad, afrontando los principales problemas, especialmente las relaciones entre ricos y pobres, a través de una inédita solidaridad.

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Gracias por elegirnos. Gracias por seguirnos. Gracias por leernos y por sugerirnos ideas y comentarios.

 

Hoy en día se persigue y fustiga a los católicos con impunidad escandalosa. Y se les condena a tener que aceptar ‘en silencio y de manos atadas’ toda calumnia, injuria y sospecha. No sea que además de todas sus afrentas se les acuse de prepotentes por replicar conforme al derecho de toda persona a defender su honra.

 

Recomendamos vivamente:

 

CÓMO LA IGLESIA CONSTRUYÓ LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL’

Ninguna institución ha hecho más para dar forma a la civilización occidental que la Iglesia Católica, y en modos que muchos de nosotros hemos olvidado o nunca sabido. Como la Iglesia construyó la civilización occidental es una lectura esencial para redescubrir esta relegada verdad. De un modo senillo y muy atractivo. 2007.

Autor: Thomas E. WOODS Jr. -  Editorial: CIUDADELA. 

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Vivir amando... para encontrar el Tesoro.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).