Tuesday 23 May 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
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Cada vez que nos instruimos con honestidad y apertura intelectual, podemos distinguir dónde se esconde enmascarada una mentira insidiosa.

 

 

Un capítulo menos en la leyenda negra, tan falaz como voluminosa, valga la antítesis, pues no siempre una mentira se convierte en realidad, por muchas veces que se repita.... si sabemos desenmascararla, si con habilidad la descubrimos.

 

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Es difícil calificar una institución –como la Iglesia Católica que, en sus dos mil años- nos ofrece con sus bibliotecas, monasterios y universidades, nada menos que el ‘patrimonio intelectual de la humanidad’.

 

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Análisis histórico - Con frecuencia en los análisis históricos se peca de falta de objetividad por juzgar con valores actuales los sucesos del pasado. Esto no significa relativizar el juicio valórico de los sucesos, sino extirpar ciertos moralismos actuales que no son reales, que suponen una "moral" moderna y postmoderna que juzga enloquecidamente las cosas. Desde una perspectiva objetiva tenemos que condenar sin reserva los errores ocurridos en l período analizado, pero sin rasgar vestiduras por la "monstruosa" noticia del descubrimiento y civilización europea en América, maldiciendo la hora en que se produjo al estilo del cuestionado activista verde Jacques Cousteau quien declaró en 1992 que la llegada de la Colón a América "fue un desastre peor que la lluvia de meteoritos que acabó con los dinosaurios en la prehistoria"

Aquí la premisa tribalista de "cada uno en su tierra sin invadir otra" queda desvanecida por el absurdo ante el dinamismo y realidad de la historia. Toda civilización es el fruto de una mezcla frecuentemente nada pacífica. La misma epopeya del Pueblo de Dios suponía conquistar una tierra prometida ocupada por tribus locales. Los mismos europeos provienen de invasiones y nuevas invasiones que mezclaron sus sangres e hicieron nacer las distintas culturas que dan alma al Viejo Mundo.

 

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Ojalá llegara a ser de nuevo realidad el verso de Miguel Hernández: «Nunca medraron los bueyes en los páramos de España». 2008

 

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Una biografía descarta que Miguel Hernández

fuera pobre y autodidacta

 

BLAS DE PEÑAS

 

El escritor José Luis Ferris ha roto mitos y leyendas sobre Miguel Hernández en una biografía que ha levantado ampollas. «Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte de un poeta», publicada por Temas de Hoy, niega el supuesto origen humilde del poeta y su condición de cabrero autodidacta.

 

VALENCIA. El escritor alicantino José Luis Ferris, Premio Azorín de Novela, explica que con su biografía sobre Miguel Hernández persigue poner al descubierto muchos aspectos desconocidos del poeta oriolano.

Por eso, cuando desde Planeta le encargaron una biografía sobre Hernández se lo estuvo pensando mucho tiempo. Después, pasó a la acción y mantuvo una serie de entrevistas e investigó aspectos no conocidos. Fruto de este trabajo fueron los cerca de ochocientos folios que escribió y que guardó en un cajón de su despacho hasta que se decidió a poner manos a la obra y cumplir el encargo de la editorial.

«Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte de un poeta» se ha convertido en una biografía polémica sobre Miguel Hernández, sobre todo en la tierra del recordado poeta, en Orihuela. Ferris sostiene en su libro que el obispo de Orihuela, Luis Almarcha, tuvo en sus manos evitar la muerte del poeta oriolano y que no hizo nada para ello porque cuando fueron a interceder por la vida de Miguel Hernández, puso como condición que éste se casara con su compañera, Josefina Manresa, por la Iglesia, y la convirtiera en su esposa. Hernández no aceptó esta condición de Almarcha.

José Luis Ferris también revela en su libro que Miguel Hernández tuvo varios romances antes de conocer a Josefina Manresa. Incluso da nombres y apellidos de algunas de estas «novias-amantes» y hasta cita en lugar donde aún vive una de ellas, así como los años que acaba de cumplir.

El escritor alicantino es consciente de que Miguel Hernández tuvo muchísimos problemas para ser aceptado por los intelectuales de su tiempo, e incluso arremete contra Lorca y Machado por no aceptarle. En su opinión, la del 27 fue «una generación cerrada, de señoritos».

También niega el autor el supuesto origen humilde del poeta y su leyenda de cabrero autodidacto. Del libro presentado ayer, y que anteriormente lo fue en la propia cuna del poeta, se llevan hechas dos ediciones y la editorial anuncia una tercera para dentro de unas semanas. Es una biografía diferente a todas las conocidas y los aspectos inéditos que revela han causado cierto revuelo en los círculos hernandianos.ABC. XVII. IV. MMII

 

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ACEITUNEROS

 

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿Quién,
quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.

Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿Quién,
amamantó los olivos?

Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.

No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.

Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.

¡Cuantos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?

Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.

Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.

 

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P: ¿Qué le parece Miguel Hernández como poeta? ¿Y como persona? ¿No cree que fue utilizado por el Frente Popular y luego olvidado al finalizar la guerra?

 

R: Como poeta, desigual. En ocasiones, sublime y en otras, empalagoso. Como persona, creo que se dejó llevar por el momento pasando de un catolicismo humano al comunismo de Stalin. Desde luego, lo pagó caro.

Dr. César VIDAL. Historiador y filósofo. 2004-09-28 - 18 hs. España

 

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¡Oh elegida por Dios antes que nada...!

 

Miguel Hernández

 

¡Oh elegida por Dios antes que nada;
Reina del Ala, propia del zafiro,
nieta de Adán, creada en el retiro
de la virginidad siempre increada!

Tienes el ojo tierno de preñada;
y ante el sabroso origen del suspiro
donde la lecha mana miera, miro
tu cintura, de no parir, delgada.

Trillo es tu pie de la serpiente lista,
tu parva el mundo, el ángel tu siguiente,
Gloria del Greco y del cristal orgullo.

Privilegió Judea con tu vista
Dios, eligió la brisa y el ambiente
en que debía abrirse tu capullo.

 

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Maestros de lectura

 

Necesitamos maestros de lectura que nos orienten para discriminar lo antes posible -ante la avalancha informativa a que estamos expuestos- aquellas obras merecedoras de ser leídas. Es un acto genuinamente moral.

 

Por Jorge Peña Vial

 

Steven Johns en su libro “Everything Bad is Good for you” hace un panegírico de la cultura popular, la televisión y los videojuegos. Sostiene que la cultura popular de hoy puede no estar enseñándonos el camino de la virtud, pero nos está haciendo más inteligentes. Desconfío de su ingenuo optimismo. Sospecho que la sistemática amnesia de las principales obras culturales de Occidente conduce a una creciente cretinización. Una infinita marejada de basura sin edulcorantes infesta el ambiente de los medios, la publicidad y la literatura. El colapso de los tabúes ha conducido a la búsqueda frenética de nuevos escándalos. Funciona con fórmulas sumamente convencionales. Ante tanta baratija que a veces tiene el descaro de pasar por arte, añoro una censura cualitativa. Me gustaría que se divulgara la lista de los libros que propusieran verdaderos maestros de lectura familiarizados con las grandes obras y con acrisolado gusto estético, en vez de la mecánica cuantitativa que con dogmática exactitud establece cuáles son los más vendidos. Predomina la censura del mercado sobre todo aquello intelectual y estéticamente más exigente, pero que por eso mismo es más gozoso e innovador aunque sea más difícil. Necesitamos maestros de lectura que nos orienten para discriminar lo antes posible -ante la avalancha informativa a que estamos expuestos- aquellas obras merecedoras de ser leídas. Es un acto genuinamente moral. La mala prosa, aunque sus propósitos sean humanísticos y beneméritos, merece la censura porque incurren en simplificaciones que escamotean la complejidad de lo humano y disminuyen la sensibilidad del lector. Se podrá discutir si basta esta moralidad interna e inmanente a la obra de arte y prescindir olímpicamente de sus efectos y repercusiones políticas y morales, pero la discusión debe comenzar por ahí.

 

Es un hecho irrefutable que el alimento cotidiano de millones de personas es el reality, el fútbol y la telenovela; a su vez se caricaturiza: el científico es un extravagante, al artista un trastornado y el filósofo se cae en el pozo. Se prefiere el rock y el heavy metal que exalta, emociona y consuela a la sonata de Bethoven que es sinónimo de aburrimiento. Es un problema no resuelto por nuestras democracias liberales. Y además, ¿con qué derecho el mandarín cultural impondrá el caviar de Dante al gran público? No tiene ninguno. La coerción de lo “clásico” en las artes se ejerció en los regímenes despóticos. En la URSS y en Europa del Este, antes de 1989, daba la impresión que Goethe y Schiller, Mozart y Pushkin inmunizaban de toda basura. Había noches en Berlín en que se daban cita media docena de recitales clásicos y obras de teatro serias, desde Sófocles a Brecht. Caído el muro, la libertad reclamó su derecho inalienable a la comida basura. El cineasta ruso Nikita Mijalkov comentaba: “Se dice que la democracia permitiría abrir un grifo de agua fresca, y en realidad nos conectamos con las alcantarillas”. Steiner se considera un maestro de lectura: “Es una satisfacción incomparable ser el servidor, el correo de lo esencial, sabiendo que muy pocos pueden ser creadores o descubridores de primera categoría. Hasta en su nivel humilde -el de maestro de escuela-, enseñar, enseñar bien, es ser cómplices de una posibilidad trascendente. Si lo despertamos, ese niño exasperante de la última fila tal vez escriba versos, tal vez conjeture el teorema que mantendrá ocupados a los siglos”. Necesitamos maestros de lectura que nos digan que unas obras son mejores que otras, más dignas de ser conocidas y amadas.

 

Jorge Peña Vial

Artes y Letras, El Mercurio, 21-VIII-2005

Universidad de los Andes, Santiago-Chile

 

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«La escritura de la historia se ve obstaculizada a veces por presiones ideológicas, políticas o económicas; en consecuencia, la verdad se ofusca y la misma historia termina por encontrarse prisionera de los poderosos. El estudio científico genuino es nuestra mejor defensa contra las presiones de ese tipo y contra las distorsiones que pueden engendrar» (1999).  S.S. JUAN PABLO II

 

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El abad Antonio-Egipto [298 ca.] escrutaba la profundidad de los juicios de Dios, y preguntó: «Señor, ¿por qué algunos mueren después de una vida corta, mientras otros alcanzan una prolongada ancianidad? ¿Por qué unos carecen de todo y otros nadan en la abundancia? ¿Por qué los malos viven en la opulencia y los justos padecen extrema pobreza?». Y vino una voz que le dijo: «Antonio, ocúpate de ti mismo. Así son los juicios de Dios y no te conviene conocerlos».

 

Sinclética, de santa memoria, dijo: «Es tan imposible salvarse sin humildad como construir un barco sin clavos».

 

El abad Hiperequios dijo: «El árbol de la vida está arriba y a él sube la humildad del monje».

 

Dijo también: «Imita al publicano para no ser condenado con el fariseo. Imita la mansedumbre de Moisés, para que conviertas la roca de tu corazón en fuente de aguas vivas».

 

El abad Orsisio dijo: «Si se usa arcilla cruda en los cimientos, cerca de un río, no durará ni un solo día. Pero si está cocida permanecerá como la piedra. Así es el hombre que posee la sabiduría según la carne y no ha sido cocido por el fuego de la tentación como José, se viene abajo si llega a ocupar un puesto elevado. Lo resume así la palabra de Dios: "Fue agitado por muchas tentaciones entre los hombres". Bueno es que quien conozca sus limitaciones, decline la carga al principio. Los fuertes en la fe se mantienen firmes. Si alguno quiere traer el ejemplo de José, debe decir que no era de esta tierra. ¡Cómo fue tentado!, y además en aquella región donde no había ningún vestigio de culto divino. Pero el Dios de sus Padres estaba con él y le libró de todas sus pruebas. Y hoy está con sus Padres en el Reino de los Cielos. Nosotros, conociendo nuestras limitaciones, luchemos, pues apenas podemos escapar del juicio de Dios».

 

Un anciano que vivía como ermitaño en el desierto, pensaba que practicaba perfectamente todas las virtudes. Y dijo a Dios en su oración: «Señor, muéstrame en qué consiste la perfección del alma para que la practique». Dios quiso humillarle y le respondió: «Vete a tal archimandrita y haz todo lo que te diga». Antes de que el anciano llegara, Dios se manifestó al archimandrita y le dijo: «Va a venir a verte un anacoreta. Dile que coja un látigo y vaya a cuidar los cerdos». Llegó el eremita, llamó a la puerta, entró en la habitación del archimandrita, y después de saludarse se sentaron. Y el eremita le dijo: «Dime lo que debo hacer para salvarme». Y le contestó el otro: «¿Harás todo lo que te diga?». Y respondió el anciano: «Sí». «Pues bien, toma un látigo y vete a cuidar mis cerdos». Los que le conocían o habían oído hablar de él, al verle cuidar cerdos, decían: «¿Habéis visto a ese santo eremita del que tanto habíamos oído hablar? Se ha chiflado y está poseído del demonio: cuida puercos». Pero Dios vio su humildad, y que llevaba con paciencia los oprobios, de los hombres y le mandó que volviera a su puesto en el desierto.

 

Un hombre poseído del demonio, que echaba espuma por la boca, abofeteó en el rostro a un monje anciano. Este le presentó al punto la otra mejilla. Pero el demonio, no pudiendo soportar la quemadura de su humildad, salió inmediatamente del poseso.

 

Dijo un anciano: «Cuando te venga un pensamiento de orgullo o de vanidad, examina tu conciencia para ver si guardas todos los mandamientos de Dios: si amas a tus enemigos, si te alegras de los éxitos de tal adversario y te entristeces de sus fracasos y si te consideras un siervo inútil y peor que el último de los pecadores. Si sientes de este modo de ti, y crees que cumples todo esto, no te creas algo, pues un pensamiento de esta clase destruiría todo lo demás».

 

Un anciano decía: «No critiques a tu hermano en el fondo de tu corazón, pensando que eres más sobrio, más austero y más inteligente que él. Al contrario, sé dócil a la gracia de Dios en espíritu de pobreza y de verdadera caridad, no sea que exaltado por el espíritu de orgullo pierdas el fruto de tu trabajo. Procura estar sazonado con la sal espiritual de Cristo». (Cf. Col 4,6).

 

Dijo un anciano: «El que es honrado y alabado¡ por encima de sus merecimientos, sufre un gran daño. El que nunca fuere honrado por los hombres, será glorificado allá arriba».

 

Un hermano preguntó a un anciano: « ¿ Es bueno hacer frecuentes metanías?». El anciano le respondió: «Hemos visto que Dios se apareció a Jesús, el hijo de Navé, cuando estaba postrado en tierra».

 

Un hermano preguntó a un anciano: «¿Por qué nos atacan tanto los demonios?». El anciano le respondió: «Porque abandonamos nuestras armas, que son los ultrajes, la humildad, la pobreza y la paciencia».

 

Un hermano preguntó a un anciano: «Padre, si un hermano me trae pensamientos mundanos, ¿debo decirle que no me los traiga?». Y el anciano respondió: «No». Y el hermano le preguntó: «¿Por qué?». «No podemos conseguirlo nosotros mismos, respondió el anciano, ¿y se lo vamos a urgir al prójimo? No hagas aquello que tú mismo harás después». E insistió el hermano: «¿Qué debo, pues, hacer?». Y contestó el anciano: «Si nos decidimos nosotros mismos a guardar silencio, esto bastará para el prójimo».

 

Preguntaron a un anciano: «¿Qué es la humildad?». Y respondió: «Perdonar al hermano que ha pecado contra ti antes de que te pida perdón».

 

Dijo un anciano: «En todo lo desagradable que te suceda no culpes a nadie, sino sólo a ti, diciendo: "Esto me ha sucedido a causa de mis pecados"».

 

Un anciano decía: «Nunca he sobrepasado mi rango para subir más alto. Ni me he turbado cuando me han humillado. Mi único pensamiento era rogar al Señor que me despojase del hombre viejo».

 

Un hermano preguntó a un anciano: «¿Qué es la humildad?». El anciano respondió: «Hacer bien a los que te hacen mal». «Y si no alcanzo esas alturas, ¿qué debo haber?», insistió el hermano. Y contestó el anciano: «¡Huye y escoge el silencio!».

 

Un hermano preguntó a un anciano: «¿Cuál es el trabajo propio del peregrino?». El anciano respondió: «Conozco a un hermano peregrino, que se encontraba en la iglesia en el momento del ágape. Se sentó a la mesa para comer con los hermanos. Pero uno de ellos le dijo: "¿Quién ha invitado a este hermano? Levántate y vete fuera". Y el hermano se fue. Los demás, apenados por su expulsión salieron a buscarle. Y uno de ellos le preguntó: "¿Qué has sentido en tu corazón al ser expulsado y llamado de nuevo?". Y respondió: "Pensé dentro de mí que era como un perro. Se va cuando le echan y entra cuando le llaman ».

 

Unos fueron a la Tebaida para visitar a un anciano. Llevaban consigo a un hombre atormentado por el demonio para que el anciano le curase. El anciano, después de que se lo pidieron con mucha insistencia, dijo al demonio: «Sal de esa criatura de Dios». Y el demonio respondió: «Salgo, pero te hago esta pregunta: "Dime ¿quiénes son los cabritos y quiénes los corderos?"». Y el anciano le contestó: «Los cabritos son los que son como yo. Quienes sean los corderos, eso Dios lo sabe». Al oírle el demonio, vociferó: «Salgo por esta humildad tuya». Y desapareció al instante.

 

Un monje de Egipto vivía en un suburbio de la ciudad de Constantinopla. Un día, el emperador Teodosio, el Joven, pasó por allá, dejó a todos los de su comitiva, y fue, él solo, a la celda del anciano. Llamó a la puerta, le abrió el anciano y se dio cuenta de que era el emperador. Pero lo recibió como si se tratara de uno de sus oficiales. Entraron, hicieron oración y se sentaron. El emperador preguntó al monje: «¿Qué tal los Padres de Egipto?». Y le respondió el anciano: «Todos piden por tu salvación». El emperador miró a su alrededor para ver lo que había en la celda y no encontró más que una pequeña cesta que contenía un poco de pan y una jarra con agua. El monje le dijo: «Come un poco». Mojó los panes, le dio aceite y sal, y comió. Le dio también agua para beber. El emperador le dijo entonces: «¿Sabes quién soy yo?». Y el monje le contestó: «Dios sabe quien eres». Y le dijo Teodosio: «Yo soy el emperador Teodosio». El monje se postró y le saludó humildemente. Y el emperador prosiguió: «Dichosos vosotros que lleváis una vida segura sin los cuidados de este mundo. Te digo, de veras, que aunque he nacido bajo la púrpura imperial, nunca he saboreado tan a gusto el pan y el agua como hoy. He comido bastante y con buen apetito». A partir de este día, el emperador empezó a visitarle, pero el anciano se escapó y volvió a Egipto».

 

Los ancianos decían: «Cuando somos tentados, humillémonos más aún. Pues entonces Dios nos protege al ver nuestra debilidad. Pero si nos gloriamos, nos retira su protección y perecemos».

 

El diablo, transformado en ángel de luz, se apareció a un hermano, y le dijo: «Soy el ángel Gabriel y he sido enviado a ti». Pero el hermano le contestó: «Mira no sea que te hayan enviado a otro, porque yo no soy digno de que me envíen un ángel». Y el demonio desapareció al punto.

 

Decían los ancianos: «Aunque se te aparezca de verdad un ángel, no le acojas fácilmente, sino humíllate, diciendo: "No soy digno de ver un ángel yo que vivo en el pecado"».

 

Los Padres contaban que un anciano moraba en su celda y sufría fuertes tentaciones. Veía claramente a los demonios y se burlaba de ellos. Al verse vencido por el anciano, el demonio se le presentó y le dijo: «Soy Cristo». Al verle, el anciano cerró los ojos. Y el diablo le dijo: «Soy Cristo, ¿por qué cierras los ojos?». Y le contestó el anciano: «Yo aquí no quiero ver a Cristo, sino en la otra vida». Al oír esto desapareció el diablo.

 

Los demonios quisieron engañar a un anciano y le dijeron: «¿Quieres ver a Cristo?». El respondió: « ¡Malditos vosotros y vuestras palabras! Yo creo en el Cristo mío, que nos dijo: "Entonces, si alguno os dice: mirad, el Cristo está aquí o allí, no le creáis"». (Mt 24,23). Al oír esto, los demonios huyeron.

 

Contaban los Padres que un anciano había ayunado setenta y dos semanas seguidas, comiendo tan sólo una vez por semana. Preguntó a Dios el sentido de cierto texto de la Escritura, pero Dios no se lo reveló. Y pensó para sí: «Puesto que me he mortificado tanto sin provecho, iré a preguntárselo a uno de mis hermanos». Y al cerrar la puerta de su celda para salir, le fue enviado un ángel del Señor, que le dijo: «Las setenta semanas de ayuno no te han acercado más a Dios, pero cuando te has humillado para ir donde tu hermano, me han enviado para explicarte ese texto». Y después de explicarle lo que buscaba desapareció el ángel.

 

Decía un anciano: «Si uno da una orden a un hermano con humildad y temor de Dios, esta palabra pronunciada por amor de Dios dispone al hermano a someterse y a hacer lo mandado. Pero si uno da una orden a un hermano sin temor de Dios, sino para hacer sentir su autoridad y como manifestando su dominio, Dios, que ve los secretos del corazón, no permite que el hermano entienda y haga lo que se le manda. Porque aparece muy claro cuando algo se manda por amor de Dios, y cuando se manda de manera autoritaria por propia voluntad. Lo que es de Dios se manda con humildad y en forma de ruego. Lo que se manda con dominio, con irritación y brusquedad, procede del maligno».

 

Dijo un anciano: «Prefiero un fracaso soportado con humildad que una victoria obtenida con soberbia».

 

Un anciano decía: «No condenes al que te ayuda, pues no sabes si el Espíritu de Dios está en ti o en él. Cuando digo el que te ayuda, me refiero a tu servidor».

 

Un hermano preguntó a un anciano: «Vivo con otros hermanos, ¿si veo algo inconveniente, debo hablar?». El anciano le respondió: «Si son mayores que tú o de tu misma edad, tendrás más paz si te callas. Haciéndote pequeño te sentirás mucho más seguro». Y le dijo el hermano: «¿Qué debo hacer, el espíritu me turba?». Y el anciano le contestó: «Si no lo puedes sufrir, avísales una sola vez con mucha humildad. Si no te obedecen, abandona tu pena en la presencia de Dios y El te consolará. El siervo de Dios debe postrarse ante El y abandonarse totalmente a El. Vigila para que tu celo sea según Dios, pero mi opinión es que es mejor callarse. Para ti la humildad es el silencio».

 

Un hermano preguntó a un anciano: «¿En qué consiste el progreso de un hombre?». Y el anciano le contestó: «En la humildad. Cuanto más se abaja un hombre más se eleva a la perfección».

 

Decía un anciano: «Si alguno dice: "Perdóname", con humildad, quema a los demonios tentadores».

 

Decía un anciano: «Si consigues guardar silencio, no lo consideres como mérito tuyo. Cuando te venga esa consideración, di: "Es que soy indigno de hablar"».

 

Un anciano dijo: «Si el molinero no tapa los ojos del animal que da vueltas a la muela, éste se desmandará y comerá el fruto de su trabajo. Así, por disposición divina, hemos recibido un velo que nos impide ver el bien que hacemos, para que no nos sintamos satisfechos de nosotros mismos y perdamos nuestra recompensa. Por eso también, de vez en cuando, nos vemos abandonados a muchos pensamientos sucios, para que cuando los veamos nos condenemos a nosotros mismos. Y estos pensamientos son para nosotros un velo que oculta el poco bien que hacemos. Porque cuando el hombre se acusa a sí mismo, no pierde su recompensa».

 

Un anciano decía: «Prefiero ser enseñado que enseñar». Y añadió: «No enseñes antes de tiempo; si no tendrás toda tu vida una inteligencia disminuida».

 

Preguntaron a un anciano: «¿Qué es la humildad?». Y respondió: «La humildad es algo muy grande, divino. El camino de la humildad es éste: entregarse a la penitencia corporal, reconocerse pecador y someterse a todos». Y un hermano preguntó: «¿Qué es someterse a todos?» Y contestó el anciano: «No fijarse en los pecados de los demás, sino considerar siempre los propios y rogar continuamente a Dios».

 

Un hermano preguntó a un anciano: «Dime una sola cosa para que la cumpla y viva». El anciano le respondió: «Si puedes sufrir el ser injuriado y soportarlo, esto es algo grande y que supera a todas las virtudes».

 

Decía un anciano: «El que lleva con paciencia los desprecios, las injurias y las injusticias, puede salvarse».

 

Un anciano dijo: «No tengas demasiada familiaridad con tu abad, ni vayas a verle con excesiva frecuencia, pues estas relaciones engendran confianza y empezarás a desear el primer puesto».

 

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Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes! Y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, ¡oh Madre de Dios!, mis humildes súplicas, antes bien, inclinad a ellas vuestros oídos y dignaos atenderlas favorablemente.

 

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Los cristianos de la Iglesia de la antigüedad en Grecia, Egipto, Antioquía, Efeso, Alejandría y Atenas acostumbraban llamar a la Santísima Virgen con el nombre de Auxiliadora, que en su idioma, el griego, se dice con la palabra "Boetéia", que significa "La que trae auxilios venidos del cielo".

 

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Baudoin de Ford (hacia 1190) monje cisterciense de la Iglesia católica.
Homilía 6; PL 204, 451-453 

 

“¿Qué es esto? -Una doctrina nueva, llena de autoridad.” (Mc 1,27)

      “La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo.” (Hb 4,12)... Actúa en la creación del mundo, en la evolución del mundo y en la redención. ¿Qué hay de más eficaz y más fuerte? “Quién puede contar las hazañas del Señor, y proclamar todas sus alabanzas?” (Sal 105,2).    
       La eficacia de la Palabra se manifiesta en sus obras; también se manifiesta en la predicación. No retorna a Dios sin haber producido su efecto sino que aprovecha a todos a los que es enviada.(Is 55,11) Es “viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo” (Hb 4,12) cuando es recibido con fe y amor. ¿Qué hay de imposible para aquel que cree, qué hay de difícil al que ama? Cuando la Palabra de Dios resuena, traspasa el corazón del creyente, como una flecha aguda del guerrero. (cf Sal 119,4) Entra en el corazón como un dardo y se instala en lo profundo de su intimidad. Sí, esta Palabra es más tajante que una espada de doble filo porque es más incisiva que cualquier otra fuerza o poder, más sutil que todas las agudezas humanas, más eficaz que la penetración de toda la sabiduría humana.

 

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«El valor de las opiniones se ha de computar por el peso, no por el número de las almas. Los ignorantes, por ser muchos, no dejan de ser ignorantes».

 

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San Pedro Crisólogo, obispo de Rabean 380+450, doctor de la Iglesia Católica - Sermón 84.

 

Vuestro amor, hermanos, será amado cuando cerca de la Resurrección del Señor, la impiedad no deje duda en la casa de nadie. Pero Tomás llevaba la incertidumbre no solamente de su corazón, sino la de todos los hombres. Y antes de predicar la resurrección a las naciones, busca, un buen obrero, sobre el que fundará un misterio que pide tanta fe. Y el Señor muestra a todos los Apóstoles esto que Tomás había pedido si tarde. Jesús viene y le enseña sus manos y su costado. En efecto, él que llega, cuando las puertas estaban cerradas, puede ser tomado por los discípulos por un espíritu si no había podido enseñarle que no era otro sino él, siendo las heridas el signo de su Pasión.
En seguida, viene Tomás y le dice: “Trae tu mano y métela en mi costado y no seas incrédulo sino creyente. Que estas heridas que tu abres dejen el nuevo color de la fe en todo el universo, ellas que ya han vertido el agua del bautismo y la sangre del rescate”. Tomás responde: “Señor mío y Dios mío”. Que los herejes vengan y lo entiendan y, como dice el Señor, que no sean más incrédulos sino creyentes. Tomás manifiesta y proclama que no es solamente un cuerpo humano, sino también que por la Pasión de su cuerpo de carne, Cristo es Dios y Señor. Es verdaderamente Dios quien sale vivo de la muerte y el que resucita de su herida.

 

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La Vida:

La vida es una oportunidad, aprovéchala.
La vida es belleza, admírala.
La vida es beatitud, saboréala.
La vida es un sueño, hazlo realidad.

La vida es un reto, afróntalo.
La vida es un juego, juégalo.
La vida es preciosa, cuídala.
La vida es riqueza, consérvala.
La vida es un misterio, descúbrelo.

La vida es promesa, cúmplela.
La vida es amor, gózalo.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es un himno, cántalo.
La vida es una tragedia, domínala.

La vida es aventura, vívela.
La vida es felicidad, merécela.
La vida es vida, defiéndela.
Beata Madre Teresa de Calcuta

 

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En la creación del mundo y del hombre, Dios ofreció el primero y universal testimonio de su amor todopoderoso y de su sabiduría, el primer anuncio de su "designio benevolente" que encuentra su fin en la nueva creación en Cristo.

316 Aunque la obra de la creación se atribuya particularmente al Padre, es igualmente verdad de fe que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son el principio único e indivisible de la creación.

317 Sólo Dios ha creado el universo, libremente, sin ninguna ayuda.

318 Ninguna criatura tiene el poder Infinito que es necesario para "crear" en el sentido propio de la palabra, es decir, de producir y de dar el ser a lo que no lo tenía en modo alguno (llamar a la existencia de la nada) (cf DS 3624).

319 Dios creó el mundo para manifestar y comunicar su gloria. La gloria para la que Dios creó a sus criaturas consiste en que tengan parte en su verdad, su bondad y su belleza.

320 Dios, que ha creado el universo, lo mantiene en la existencia por su Verbo, "el Hijo que sostiene todo con su palabra poderosa" (Hb 1, 3) y por su Espirita Creador que da la vida.

321 La divina providencia consiste en las disposiciones por las que Dios conduce con sabiduría y amor todas las criaturas hasta su fin último.

322 Cristo nos invita al abandono filial en la providencia de nuestro Padre celestial (cf Mt 6, 26-34) y el apóstol S. Pedro insiste: "Confiadle todas vuestras preocupaciones pues él cuida de vosotros" (I P 5, 7; cf Sal 55, 23).

323 La providencia divina actúa también por la acción de las criaturas. A los seres humanos Dios les concede cooperar libremente en sus designios.

324 La permisión divina del mal físico y del mal moral es misterio que Dios esclarece por su Hijo, Jesucristo, muerto y resucitado para vencer el mal. La fe nos da la certeza de que Dios no permitiría el mal si no hiciera salir el bien del mal mismo, por caminos que nosotros sólo coneceremos plenamente en la vida eterna.

 

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“De la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor”. S. S. Benedicto XVI. P.M. – MMV.XI.X.

 

“Dios no aparece en la Biblia como un Señor impasible e implacable, ni es un ser oscuro e indescifrable, como el hado, con cuya fuerza misteriosa es inútil luchar”.

 

Dios se manifiesta «como una persona que ama a sus criaturas, que vela por ellas, les acompaña en el camino de la historia y sufre por la infidelidad de su pueblo «a su amor misericordioso y paterno».

«El primer signo visible de esta caridad divina hay que buscarlo en la creación»: «los cielos, la tierra, las aguas, el sol, la luna y las estrellas».

«Incluso antes de descubrir a Dios que se revela en la historia de un pueblo, se da una revelación cósmica, abierta a todos, ofrecida a toda la humanidad por el único Creador»

«Existe, por tanto, un mensaje divino, grabado secretamente en la creación», signo de «la fidelidad amorosa de Dios que da a sus criaturas el ser y la vida, el agua y la comida, la luz y el tiempo».

«De las obras creadas se llega a la grandeza de Dios, a su amorosa misericordia».


El Papa acabó su discurso, dejando a un lado sus papeles, comentó un pensamiento de san Basilio Magno, doctor de la Iglesia, obispo de Cesárea de Capadocia, quien constataba que algunos, «engañados por el ateísmo que llevaban dentro de sí, imaginaron el universo sin un guía ni orden, a la merced de la casualidad».

«Creo que las palabras de este padre del siglo IV son de una actualidad sorprendente», reconoció S. S. Benedicto XVI preguntándose: «¿Cuántos son estos "algunos" hoy?».

«Engañados por el ateísmo, consideran y tratan de demostrar que es científico pensar que todo carece de un guía y de orden».

«El Señor, con la sagrada Escritura, despierta la razón adormecida y nos dice: al inicio está la Palabra creadora. Al inicio la Palabra creadora --esta Palabra que ha creado todo, que ha creado este proyecto inteligente, el cosmos-- es también Amor».

El Papa concluyó exhortando a dejarse «despertar por esta Palabra de Dios» e invitando a pedirle que «despeje nuestra mente para que podamos percibir el mensaje de la creación, inscrito también en nuestro corazón: el principio de todo es la Sabiduría creadora y esta Sabiduría es amor y bondad».
S. S. Benedicto XVI. P.M. MMV.XI.X.

 

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Alabemos con las poéticas palabras del teólogo san Gregorio Nacianceno, doctor de la Iglesia Católica, año 330+390:

 

« Gloria a Dios Padre y al Hijo,
Rey del universo.
Gloria al Espíritu,
digno de alabanza y santísimo.
La Trinidad es un solo Dios
que creó y llenó cada cosa:
el cielo de seres celestes
y la tierra de seres terrestres.
Llenó el mar, los ríos y las fuentes
de seres acuáticos,
vivificando cada cosa con su Espíritu,
para que cada criatura honre
a su sabio Creador,
causa única del vivir y del permanecer.
Que lo celebre siempre más que cualquier otra
la criatura racional
como gran Rey y Padre bueno ».

(9) Poemas dogmáticos, XXXI, Hymnus alias: PG 37, 510-511

 

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«Cuando digo a un joven: mira, allí hay una estrella nueva, una galaxia, una estrella de neutrones, a cien millones de años luz de lejanía. Y, sin embargo, los protones, los electrones, los neutrones, los mesones que hay allí son idénticos a los que están en este micrófono (...). La identidad excluye la probabilidad. Lo que es idéntico no es probable (...). Por tanto, hay una causa, fuera del espacio, fuera del tiempo, dueña del ser, que ha dado al ser, ser así. Y esto es Dios (...). «El ser, hablo científicamente, que ha dado a las cosas la causa de ser idénticas a mil millones de años-luz de distancia, existe. Y partículas idénticas en el universo tenemos 10 elevadas a la 85a potencia... ¿Queremos entonces acoger el canto de las galaxias? Si yo fuera Francisco de Asís proclamaría: ¡Oh galaxias de los cielos inmensos, alabad a mi Dios porque es omnipotente y bueno! ¡Oh átomos, protones, electrones! ¡Oh canto de los pájaros, rumor de las hojas, silbar del viento, cantad, a través de las manos del hombre y como plegaria, el himno que llega hasta Dios!» Por Enrico Medi  2005.

 

 

Por venir a visitarnos, os agradecemos.-

Benedicto PP XVI: 2008.I.01 ‘Día mundial de la paz’ como cada primero de enero. Familia humana: comunidad de paz’ lema 01 enero para el 2008. 40 aniversario de la celebración de la primera Jornada Mundial de la Paz (1968-2008) ‘la celebración de esta Jornada, fruto de una intuición providencial del Papa Pablo VI’.-

Anno Domini 2008 - Mane nobiscum, Domine! ¡Quédate con nosotros, Señor!

"Marana tha, ven, Señor Jesús" (Ap 22, 20). - Ad maiorem Dei gloriam.

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Recomendamos vivamente:

1º ‘Jesús, el Evangelio de Dios’ Edibesa - editorial. Es, sin lugar a dudas, una obra madura de un experimentado pastor y teólogo y un libro oportuno sobre Jesucristo, el protagonista de máxima trascendencia y de permanente actualidad. 2008.-

2º ‘Identidad cristiana’ - La bandera del logos - Coloquios universitarios - Autor: Antonio Aranda (ed.) - Editorial: EUNSA – 2008 - Estamos en el tiempo de la dialéctica: Logos frente a ideología; palabra frente a sistema; razón frente a voluntad de pasión, de sentimiento, de poder público y privado; realidades básicas frente a necesidades sometidas a la pulsión freudiana. Benedicto XVI ha asumido una responsabilidad histórica, en un mundo en que la palabra debe recuperar su dignidad básica, siempre en relación con la realidad y en referencia con el pensamiento. Uno de los problemas acuciantes del pensamiento cristiano, y de la necesaria pregunta por la identidad, es lo fragmentario y lo especializado. La praxis existencial de un cristiano, y de una institución cristiana, es la de la contribución a que los demás descubran la importancia de mantener una relación positiva con la verdad.

3º Jesús de Nazaret– al siglo, Joseph Cardenal Ratzinger: ‘Benedicto XVI’. 2007

Ser cristiano’- al siglo, Joseph Cardenal Ratzinger: ‘Benedicto XVI’- dedicó «a Romano Guardini, con gratitud y admiración». Editor: Desclée De Brouwer.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).