Monday 27 March 2017 | Actualizada : 2017-03-03
 
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La mentira y el error están en desacuerdo con la realidad. Cuando un mundo se construye contra la realidad, ese mundo está abocado a la ruina, y mientras ésta llega va arruinando a los hombres.

 

 

Historia, calumnia e ignorancia - Abundan aún los ejemplos de casos en que juzgamos y decidimos, tomamos riesgos y los hacemos correr a los demás, convencemos al prójimo y le incitamos a decidirse, fundándonos en informaciones que sabemos que son falsas, o por lo menos sin querer tener en cuenta informaciones totalmente ciertas, de que disponemos o podríamos disponer si quisiéramos. Hoy, como antaño, el enemigo del hombre está dentro de él. Pero ya no es el mismo: antaño era la ignorancia, hoy es la mentira. MMVI

 

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PASADO HISTORIA - La inscripción del templo de Delfos, que inspiró a Sócrates: conócete a ti mismo. Se trata de una verdad fundamental: conocerse a sí mismo es típico del hombre. En efecto, el hombre se distingue de los demás seres creados sobre la tierra por su capacidad de plantearse la cuestión del sentido de su propia existencia. Gracias a lo que conoce del mundo y de sí mismo, el hombre puede responder a otro imperativo que nos ha transmitido también el pensamiento griego: llega a ser lo que eres.

Por tanto, el conocimiento tiene una importancia vital en el camino que el hombre recorre hacia la realización plena de su humanidad: esto es verdad de modo singular por lo que atañe al conocimiento histórico. En efecto, las personas, como también las sociedades, llegan a ser plenamente conscientes de sí mismas cuando saben integrar su pasado.

 

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Para no caer en el anacronismo, es necesario tener la humildad y la inteligencia de leer los hechos del pasado no con las categorías mentales de hoy, más, dentro el marco histórico temporal en que se efectuaron. 

 

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Al igual que ocurre con cualquier otra expresión de la mente humana, quizás la objetividad plena es imposible, pero lo que se le pide a cualquier intelectual honrado es que, cuando menos, haga el esfuerzo de buscarla, tenga la valentía de acercarse serena y responsablemente al mayor grado de objetividad histórica posible.

 

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Algunos ignorantes creen que la llamada "izquierda hegeliana" era un movimiento socialistizante del que brotaría Marx, entre otros. Es un burdo error. Las primeras disensiones dentro del hegelianismo se produjeron en torno a la cuestión religiosa. El maestro había sido ortodoxo respecto al cristianismo protestante y sostuvo la coincidencia entre la razón y la fe. A la muerte de Hegel en 1831, la escuela se dividió en una derecha que admitía la historicidad del Nuevo Testamento (es el caso de Bruno Bauer, sin embargo proscrito), y una izquierda que afirmaba el carácter mítico y simbólico de la narración bíblica (es el caso de David F. Strauss, autor de la famosa Vida de Jesús, publicada entre 1835 y 1836). El propio Strauss acuñó la dicotomía "derecha" e "izquierda" hegelianas e incluso sugirió la existencia de un "centro" que aceptaría la historicidad de algún relato evangélico. La terminología no tuvo, pues, en su origen una significación política, sino teológica.

 

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«La guerra no es un derecho y, si está dictada por la necesidad de defender al inocente, debe ser sometida a reglas precisas compatibles con la dignidad humana».  2007 Mensaje Vat.

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Historia - Para conocer una historia es necesario, pero no suficiente, conocer los hechos, pues es preciso también conocer el espíritu, o si se quiere la intención que animó esos hechos, dándoles su significación más profunda.

 

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HISTORIA - Para adentrarse en la época de la gran gesta hispánica [1492-1592] y analizar la magnitud del descubrimiento, es necesario penetrarlo estudiando el contexto histórico; solo así podremos llegar a un discernimiento moderado y con el sentimiento sano del deber o de una conciencia objetiva. Con este objetivo presentamos tantos temas y acontecimientos -aparentemente- en discontinuidad.

 

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Historia - El cristiano está advertido de que es necesario conocer la historia para distinguir los hechos. El cristiano a sus hermanos advierte que es imprescindible estudiar la historia para comprender el contexto histórico de los hechos. El cristiano nota que conociendo la historia, se percibe la riqueza de la Tradición, repara la grandeza del Magisterio y la magnanimidad de la salvación en la Escritura enseñada por la Iglesia.

 

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Historia - La historia de la Iglesia es una historia de muchos y diversos movimientos de reforma. Ver el libro de san Cipriano, De lapsis, escrito poco después de la persecución de Decio del año 250-251

 

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Historia - «Conocer y profundizar el pasado de un pueblo es afianzar y enriquecer su propia identidad. ¡No rompáis con vuestras raíces cristianas! Sólo así seréis capaces de aportar al mundo». S. S. Juan Pablo II – Madrid. 2003.05

 

Visión objetiva: Con frecuencia en los análisis históricos se peca de falta de objetividad por juzgar con valores actuales los sucesos del pasado. Esto no significa relativizar el juicio valórico de los sucesos, sino extirpar ciertos moralismos actuales que no son reales, que suponen una "moral" moderna y postmoderna que juzga enloquecidamente las cosas. Desde una perspectiva objetiva tenemos que condenar sin reserva los errores ocurridos en l período analizado, pero sin rasgar vestiduras por la "monstruosa" noticia del descubrimiento y civilización europea en América, maldiciendo la hora en que se produjo al estilo del cuestionado activista verde Jacques Cousteau quien declaró en 1992 que la llegada de la Colón a América "fue un desastre peor que la lluvia de meteoritos que acabó con los dinosaurios en la prehistoria".

Aquí la premisa tribalista de "cada uno en su tierra sin invadir otra" queda desvanecida por el absurdo ante el dinamismo y realidad de la historia. Toda civilización es el fruto de una mezcla frecuentemente nada pacífica. La misma epopeya del Pueblo de Dios suponía conquistar una tierra prometida ocupada por tribus locales. Los mismos europeos provienen de invasiones y nuevas invasiones que mezclaron sus sangres e hicieron nacer las distintas culturas que dan alma al Viejo Mundo.

 

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Frente a la historia - «La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad». (VIS, 8.I.2004)) S.S. Juan Pablo II.

 

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Historia - «Una investigación histórica, libre de prejuicios y vinculada únicamente con la documentación científica es insustituible para derrumbar las barreras entre los pueblos» (S. S. Juan Pablo II – P.P.)

 

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Historia - Al estudiar la historia, se suele hacer desde los prejuicios de la mentalidad actual, cosa que esteriliza la  labor principal del historiador. No podemos dar a conocer unos hechos del pasado sin antes reflejar el imaginario colectivo de la época donde tuvieron lugar.

 

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«La escritura de la historia se ve obstaculizada a veces por presiones ideológicas, políticas o económicas; en consecuencia, la verdad se ofusca y la misma historia termina por encontrarse prisionera de los poderosos. El estudio científico genuino es nuestra mejor defensa contra las presiones de ese tipo y contra las distorsiones que pueden engendrar» (1999). S.S. JUAN PABLO II – MAGNO

 

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HISTORIA: -Según una definición no menos acertada que otras, la historia es el conjunto de todos los hechos ocurridos en tiempos pasados.

Según otra más prolija, puede considerarse la historia, y es también definición que muchos historiadores consideran válida, como la narración y el estudio de los hechos del pasado, públicos y privados, pero trascendentes, merecedores de recuerdo, y su relación con el hombre civilizado y las sociedades humanas.

Pero algunos historiadores prefieren el término investigación a narración. Recogen la opinión de Volney: «La palabra historia parece haber sido empleada por los antiguos en una acepción muy diferente de la de los modernos; los griegos, sus autores, entendían por ella una persquisición, una investigación hecha con cuidado. Y en ese sentido la emplea Herodoto».

Hay otras definiciones del término historia, supongo que muchas, mas para entendernos en la divagación con que hoy pienso perder el tiempo, creo que con estas dos tenemos bastante.

Recientemente ha surgido de manera todavía imprecisa este otro término: retrohistoria, que algunos utilizan humorísticamente y otros, que lo toman más en serio, lo entienden como opuesto a la historia, pero en realidad no es así, sino que significa un modo diferente de describir o investigar -o quizás simplemente de ordenar para su estudio- los acontecimientos históricos.

La retrohistoria es opuesta a la historia, tal como a la historia se la ha entendido hasta ahora, pero no la niega ni la rechaza sino que la complementa. Y pretende dotarla de mayor eficacia. Esta es su intención y lo que impulsa a los historiadores partidarios de esta tendencia.

En la historia destaca, y esta es la voluntad del historiador, la narración (o investigación) de la sucesión de los hechos, de su encadenamiento desde el remoto ayer hasta el presente, sin adentrarse vanamente en las incógnitas del insondable futuro.

Aun siendo opuestas, en algo se asemejan la historia y la retrohistoria: en ambas se trabaja con materiales inexistentes. Inexistentes en el momento en que alguien se dispone a trabajar sobre ellos. No se diferencian en la calidad de dichos materiales sino en el orden en que se narra su aparición y su fugaz existencia.

Puede aceptarse la idea, sostenida por algunos comentaristas actuales, de que el concepto de retrohistoria ha surgido de la necesidad de estudiar no sólo los acontecimientos históricos sino, casi podría afirmarse que muy primordialmente, las respectivas causas de esos acontecimientos.

Poco importa al hombre conocer lo que ha sucedido o lo que está sucediendo, para bien o para mal, si desconoce el porqué del suceso, su causa. Al no conocerse las causas de los acontecimientos la historia pierde lo que puede tener para el ser humano de enseñanza provechosa y quedarse en mero entretenimiento.

Esta causa siempre necesariamente fue anterior al acontecimiento. El investigador histórico debe, por consiguiente, retroceder en el tiempo en vez de avanzar o de quedarse quieto o de saltarse varios siglos de un golpe o de embarcarse con Herbert George Wells en viajes al futuro. Pero he aquí que la causa suele ser al mismo tiempo un acontecimiento y, por lo tanto, el investigador histórico, si es consciente y riguroso, deberá investigar también la causa de este acontecimiento, retrocediendo, por lo tanto, en el tiempo histórico; y al proceder así sucesivamente se hallará inmerso en plena retrohistoria. Y para ello habrá utilizado un cambio radical de perspectiva.

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Simón, hijo de Juan (cf. Jn 1, 42) o en la forma aramea, bar-Jona, hijo de Jonás (cf. Mt 16, 17), era de Betsaida (cf. Jn 1, 44), una localidad situada al este del mar de Galilea, de la que procedía también Felipe y naturalmente Andrés, hermano de Simón. Al hablar se le notaba el acento galileo. También él, como su hermano, era pescador: con la familia de Zebedeo, padre de Santiago y Juan, dirigía una pequeña empresa de pesca en el lago de Genesaret (cf. Lc 5, 10).

 

Análisis histórico - Con frecuencia en los análisis históricos se peca de falta de objetividad por juzgar con valores actuales los sucesos del pasado. Esto no significa relativizar el juicio valórico de los sucesos, sino extirpar ciertos moralismos actuales que no son reales, que suponen una "moral" moderna y postmoderna que juzga enloquecidamente las cosas. Desde una perspectiva objetiva tenemos que condenar sin reserva los errores ocurridos en l período analizado, pero sin rasgar vestiduras por la "monstruosa" noticia del descubrimiento y civilización europea en América, maldiciendo la hora en que se produjo al estilo del cuestionado activista verde Jacques Cousteau quien declaró en 1992 que la llegada de la Colón a América "fue un desastre peor que la lluvia de meteoritos que acabó con los dinosaurios en la prehistoria"

Aquí la premisa tribalista de "cada uno en su tierra sin invadir otra" queda desvanecida por el absurdo ante el dinamismo y realidad de la historia. Toda civilización es el fruto de una mezcla frecuentemente nada pacífica. La misma epopeya del Pueblo de Dios suponía conquistar una tierra prometida ocupada por tribus locales. Los mismos europeos provienen de invasiones y nuevas invasiones que mezclaron sus sangres e hicieron nacer las distintas culturas que dan alma al Viejo Mundo.

 

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Historia - La conciencia renacentista e ilustrada era mucho menos cristiana que la conciencia medieval. La conciencia de aquellos cristianos toleró la esclavitud más o menos como la conciencia actual de muchos cristianos e ilustrados filántropos ha resistido que el comunismo haya matado más de cien millones de hombres, sin mayores aspavientos, o como tolera que la matanza de los niños inocentes, por el aborto, se haya hecho legal y subsidiada.

 

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Historia - La tolerancia que emanaba de Roma hacia los judíos no siempre era respetada por muchos obispos y predicadores, que consideraban que la presencia judía no acarreaba ningún bien, y lanzaron contra los judíos toda clase de invectivas. En 1199, Inocencio III publicó la Constitutio contra iudaeis, estableciendo las normas de obligado cumplimiento para los cristianos en relación con los judíos: estancia legal en tierra cristiana, protección de personas y bienes, conservación de la fe mosaica, inviolabilidad de sinagogas y cementerios. Para la Iglesia, el judaísmo se presentaba como el depósito de la revelación de la Verdad hasta la llegada de Jesucristo y, un día, acabarían por llegar al "nuevo" Israel.

 

Lutero, como padre espiritual de la Alemania moderna, tiene una responsabilidad muy grave en el proceso de odio que se desarrolló contra los judíos.

 

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DISCERNIR - A todos se les pide el saber cultivar un atento discernimiento y una constante vigilancia, madurando una sana capacidad crítica ante la fuerza persuasiva de tantos medios de comunicación que no cesan de inventar, suponer o repetir ‘leyendas negras’, difamaciones o mentiras históricas… mienten sabiendo de mentir.

Los que escuchan no deben ser obligados a imposiciones ni compromisos, engaño o manipulación. Jesús enseña que la comunicación es un acto moral “El hombre bueno, del buen tesoro saca cosas buenas y el hombre malo, del tesoro malo saca cosas malas. Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio. Porque por tus palabras serás declarado justo y por tus palabras serás condenado” (Mt 12, 35-37).

“Por tanto, desechando la mentira, hablad con verdad cada cual con su prójimo, pues somos miembros los unos de los otros. […]No salga de vuestra boca palabra dañosa, sino la que sea conveniente para edificar según la necesidad y hacer el bien a los que os escuchen” (Ef 4, 25.29).

 

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El escándalo de los plagios de Stephan Ambrose quiebra

la carrera del más popular historiador de EE.UU.

 

NUEVA YORK. Alfonso Armada, corresponsal

Stephen Ambrose formaba parte de esa pléyade de historiadores minuciosos, «ratas de biblioteca», como a menudo son despiadadamente descritos, que se queman las pestañas rastreando datos y componiendo sus libros: mucho trabajo, pocos lectores. Hasta que en 1994, con «El dia D», una emotiva reconstrucción de las vidas de soldados y oficiales estadounidenses en la II Guerra Mundial, hizo diana. Fue un superventas. La fama se multiplicó cuando fue llamado por Steven Spielberg para supervisar históricamente la película «Salvar al soldado Ryan» y finalmente eligió con Tom Hanks «El dia D» para realizar una miniserie de televisión («Banda de hermanos»). Ambrose ha sido puesto en el disparadero al descubrirse que había copiado párrafos de otro historiador sin descender al enojoso empleo de las comillas.

 

UN LIBRO CADA DOS AÑOS

 

El extraordinario éxito de sus libros llevo a Ambrose a crear Ambrose & Ambrose Inc., con sede en la ciudad de Helena, estado de Montana, tras incorporar a sus cinco hijos en su maquinaria de fabricación de superventas, al ritmo de un libro cada dos años. Con la ayuda de la familia se convirtió en el historiador más prolífico y desde luego el más vendido de Estados Unidos, y todo sin perder el respeto del gremio. Hasta que un periódico literario sacó a relucir hace unos días que fragmentos enteros de su nueva obra en lo alto de las listas de ventas, «The wild blue (El indómito azul)», habían sido trasladadas sin comillas a partir de «Las alas de la mañana», obra de otro historiador, Thomas Childers, mucho menos conocido, pero acaso con más escrúpulos.

 

Aunque el autor, y sobre todo su editorial, Simon and Shuster, esgrimieron una primera línea de defensa, asegurando que «The wild blue» y su autor eran citados en el libro, el propio Ambrose reconoció el pasado sábado que había obrado incorrectamente y prometió restituir lo debido a Thomas Childers. Pero un minucioso rastreo por parte de «The New York Times» volvió a proporcionar sorpresas: «al menos en otros cinco lugares Ambrose había tomado prestadas palabras, frases y pasajes de libros de otros historiadores», en concreto «La fuerza aérea en la Segunda Guerra Mundial», publicado en 1949 por Wesley F. Craven y J. L. Cate, y «El despegue del poder aéreo americano», obra que Michael S. Sherry publicó en 1987. Ambrose volvió a admitir sus «errores» y prometió enmendarlos en nuevas ediciones.

 

Ambrose, nacido hace 66 años, decidido a seguir la carrera de su padre, se matriculo en la universidad de Wisconsin para estudiar medicina, pero luego de un curso de historia de los Estados Unidos con William B. Hesseltine, cambio de carrera.Entre 1960 y 1995, Ambrose enseñó en varias universidades, una experiencia que el propio historiador recuerda así: «No hay nada como estar de pie frente a cincuenta estudiantes a las ocho de la mañana, hablando sobre lo que ocurrió hace cien años, porque en sus rostros se puede leer un «a ver si puedes mantenerme despierto». Uno aprende rápidamente las palabras que funcionan y las que no». Algo que sin duda le sirvió de entrenamiento.

 

PALINODIA

 

«Ojala hubiera puesto las comillas, pero no lo hice», se lamenta el propio escritor en declaraciones a «The New York Times» el pasado viernes. «Yo no ando por ahí robando los escritos de otra gente. Si estoy redactando un pasaje y es una historia que quiero relatar y funciona y forma parte de un escrito de otro, la transcribo tal cual y pongo una nota a pie de página. Lo que quiero saber es de dónde diablos procede». El diario neoyorquino, fuente de «inspiración» para periodistas de todo el mundo, señala que el propio Ambrose desafió inicialmente a cualquiera a que encontrara frases tomadas prestadas sin citar en los 30 libros que lleva publicados, antes de que le fueran mostrados pasajes del «Indómito azul» pasados de contrabando. Lo que sí parece claro es que antes de que Ambrose reclutara a sus propios hijos, especialmente a Hugh, a quien califica de «extraordinario investigador» y denomina «socio», hasta el punto de que figurará en la cubierta de su próxima obra, es que sus métodos de trabajo cambiaron de forma rotunda desde las primeras obras que cimentaron su prestigio en el gremio de los historiadores: sus biografías de Eisenhower (dos volúmenes) y Nixon (tres tomos), aunque en la biografía del presidente marcado por el Watergate y en una obra dedicada a «Caballo Loco y Custer» otros historiadores han encontrado «préstamos» sin atribución, es decir, plagios, que han enturbiado, quizá con una mancha imborrable, su reputación para siempre. «ABC. XIV.I.MMII-ESPAÑA)

 

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Noticias hinchadas

 

Por JUAN MANUEL DE PRADA

 

HAY que distinguir la noticia hinchada hasta la hipertrofia de la noticia apócrifa, urdida por la imaginación del periodista que, ante una actualidad rácana o estéril, se saca de la manga fabulaciones con visos de verosimilitud o, mejor todavía, decididamente inverosímiles. Pertenece a la mitología del periodismo radiofónico aquella emisión en la que Orson Welles se inventó una invasión alienígena que desató la histeria entre sus oyentes. Más modestamente, Mariano de Cavia, aquel cronista mitológico cuyas hazañas etílicas excedían a las de Rubén Darío, describió con gran acopio de detalles un incendio en el Museo del Prado, para rellenar una página de periódico que, de lo contrario, hubiese aparecido lastrada de paparruchas municipales. El último representante de esta estirpe de periodistas falsarios ha sido el ocurrente Jayson Blair, reportero del «New York Times», que durante seis meses estuvo colando noticias ficticias, nacidas de su calenturiento caletre, al periódico más prestigioso del mundo; sin salir de su apartamento, el cachondo de Blair se inventaba entrevistas tensas de emoción y patetismo a las madres de los soldados destinados en Irak, aderezándolas incluso con digresiones paisajísticas que añadían sabor local a la superchería. Tan convincentes resultaban sus camelos que una de las madres, entrevistada por sugestión o telepatía, llegó a escribir una carta al director del «New York Times», agradeciendo al reportero la fidelidad y el mimo con que había transcrito sus declaraciones nunca pronunciadas. Carta que el director publicó con orgullo, para regocijo del falsario Blair.

Menos divertida se nos antoja otra práctica periodística cada vez más divulgada, consistente en hinchar noticias triviales o anodinas. Aquí la inventiva es suplantada por un regodeo en la nadería que causa fatiga y empacho. La información deportiva incurre en esta práctica con risueña y metódica desfachatez; basta con que tal o cual estrellita o asteroide del balompié sufra, no sé, un desgarro de frenillo, para que los noticiarios televisivos le dediquen un cuarto de hora en el que, tras enunciarse el notición, comparecen ante la cámara la estrellita lesionada (aún dolorida por el percance), el médico que le detectó la lesión (que aprovechará para endilgarnos con todo tipo de precisiones mentecatas su diagnóstico) y el entrenador pavisoso, que se refiere a la estrellita con desgarro de frenillo con la misma compungida desolación con que un oficial del ejército mencionaría la muerte de uno de sus soldados en acto de servicio. No contento con endosarnos este repertorio de declaraciones inanes, el noticiario televisivo aún dedicará como corolario unos minutos a la pura especulación, anticipando que la estrellita lesionada no podrá participar en tal o cual partido que su equipo tiene contratado para la próxima semana; si bien -se especifica, para tranquilidad de los aficionados- su sustituto podrá ocupar su puesto sin grave deterioro de la estrategia diseñada por el entrenador pavisoso. Con un poco de suerte, incluso, podremos escuchar las impresiones del sustituto, que -según él mismo nos aclara- nunca padecerá esa lesión, puesto que ha sido circuncidado. Y, mientras tanto, se nos escamotean otras noticias de mayor fuste.

Cuando agosto impone su tiranía sesteante, estas noticias hinchadas adquieren magnitudes de gangrena y tumefacción. Vean, si no, el tratamiento que se le está concediendo a la gira asiática del Real Madrid. Cualquier gol logrado en una pachanguita de chicha y nabo sirve para abrir un telediario, como si de una hecatombe o armisticio se tratase. Y eso que Beckham aún no ha sufrido desgarro de frenillo; ese día interrumpen la programación y nos endosan un monográfico de veinticuatro horas.

ABC. 2003-08-09 ESP.

 

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Las Cruzadas -

Entre la realidad y la leyenda negra

 

No se aplaca el debate sobre el significado de las Cruzadas. También porque la distancia de final de milenio entre el Occidente y el Islam evoca escenarios sugestivos.

 

Según el conocido escritor católico Vittorio Messori, sobre las Cruzadas ha sido construida por los iluministas una "leyenda negra" "como arma de la guerra psicológica contra la Iglesia romana". Messori ha escrito en el "Corriere della Sera", el principal diario italiano, que "es, en efecto, en el siglo XVIII europeo cuando, completando la obra de la Reforma, se establece el rosario de las "infamias romanas", convertido en canónico".

"Por lo que se refiere a las Cruzadas, la propaganda anticatólica inventó incluso el nombre: igual que el término Edad Media, elegido por la historiografía "iluminada" para indicar el paréntesis de oscuridad y fanatismo entre los esplendores de la Antigüedad y los del Renacimiento. Por descontado que quienes, hace novecientos años, asaltaron Jerusalén, se habrían sorprendido bastante si alguno les hubiera dicho que estaban realizando lo que se llamaría "primera Cruzada". Aquello para ellos era itinerario, "peregrinación", recorrido, pasaje. Aquellos mismos "peregrinos armados" se habrían sorprendido aún más si hubieran previsto que les sería atribuida la intención de convertir a los "infieles" o de asegurar vías comerciales a Occidente o de crear "colonias" europeas en Medio Oriente...".

Messori revela que, lamentablemente, "en Occidente, la oscura invención "cruzada" ha acabado por apresar en el sentimiento de culpa a algunos hombres de la misma Iglesia, que no conocen como sucedieron de verdad las cosas". Además, explica Messori, "en Oriente, la leyenda se ha vuelto contra el entero Occidente: pagamos todos --y pagaremos todavía más-- las consecuencias, con el deseo de revancha de las multitudes musulmanas que piden venganza contra el "Gran Satanás". Que no es sólo Estados Unidos, sino la entera cristiandad; aquella, justo, de las "Cruzadas": ¿No son quizá los occidentales mismos quienes insisten en decir que ha sido una terrible, imperdonable agresión contra los píos, devotos, mansos seguidores del Corán?".

"Y sin embargo --revela el conocido escritor-- hay una pregunta que deberemos hacernos: en el marco más que milenario de las relaciones entre Cristiandad e Islam, ¿quién fue el agredido y quién el agresor? Cuando, en el 638, el califa Omar conquista Jerusalén, ésta era ya desde hacía más de tres siglos cristiana. Poco después, los seguidores del Profeta invaden y destruyen las gloriosas iglesias primero de Egipto y luego del norte de Africa, llevando a la extinción del cristianismo en los lugares que habían tenido obispos como San Agustín. Toca luego a España, a Sicilia, a Grecia, a la que luego se llamará Turquía y donde las comunidades fundadas por San Pablo mismo se convierten en cúmulos de ruinas. En 1453, tras siete siglos de asedio, capitula y es islamizada la misma Constantinopla, la segunda Roma. El rodillo islámico alcanza los Balcanes, y como por milagro es detenido y obligado a retroceder ante los muros de Viena. Si se execra justamente la masacre de Jerusalén en el 1099, no se debe olvidar a Mahoma II en 1480 en Otranto, simple ejemplo de un cortejo sangriento de sufrimientos".

Messori concluye su reflexión haciendo algunas preguntas: "Todavía hoy: ¿qué país musulmán reconoce a los otros que no sean los suyos, los derechos civiles o la libertad de culto? ¿Quién se indigna ante el genocidio de lo armenios ayer y de los sudaneses cristianos hoy? El mundo, según los devotos del Corán, ¿no está dividido en "territorio del Islam" y "territorio de la guerra", esto es, todos los lugares todavía no musulmanes que deben serlo, por las buenas o por las malas?".

"Un simple repaso a la historia --escribe Messori-- incluso en sus líneas generales, confirma una verdad evidente: una cristiandad en continua postura defensiva respecto a una agresión musulmana, desde los inicios hasta hoy (en Africa, por ejemplo, está en curso una ofensiva sangrienta para islamizar a las etnias que los sacrificios heroicos de generaciones de misioneros habían llevado al bautismo). Admitido --y probablemente no concedido-- que alguno, en la historia, deba pedir excusas a otro ¿deberán ser quizá los católicos quienes se hagan perdonar por aquel acto de autodefensa, por aquel intento de tener al menos abierta la vía de la peregrinación a los lugares de Jesús que fue el ciclo de las Cruzadas?".

MMI - Zenit

 

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“Ser bueno no es aburrido” e instó a rechazar la idea de que se están perdiendo algo si no pecan. “Pensamos que tratar con el diablo reservándonos una pequeña autonomía frente a Dios es, después de todo, bueno o incluso necesario. Pero mirando al mundo alrededor nuestro podemos ver que no es así”: S. S. Benedicto XVI. El MMV.XII.VIII. Piazza Spagna-Roma.Italia.

 

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Fe, verdad y tolerancia - Está muy extendida la pretensión de que la convivencia entre culturas exige (al menos, de la europea) la asunción del relativismo, y que la paz entre las religiones requiere el abandono de su pretensión de expresar la verdad. Se va difundiendo cada vez más la convicción de que sólo renunciando la fe cristiana a sus pretensiones de ser la verdad puede el cristianismo reconciliarse con la modernidad. ¿Es posible o deseable seguir manteniendo hoy día la pretensión de ser la verdad absoluta? ¿Cómo puede compaginarse esta pretensión con la búsqueda de la paz entre las religiones y entre las culturas? El libro de Ratzinger, hoy Benedicto XVI, contiene un esclarecedor planteamiento de estas preguntas y una excelente respuesta. La libertad no puede consistir en la destrucción de la verdad, sino que, por el contrario, es la verdad la fuente y la condición de la libertad. Y también de la paz. La aparente paradoja se desvanece si comprendemos que la verdad y el amor son idénticos. Ésta es, según Ratzinger, la suprema garantía de la tolerancia. 2005-08-23 Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA

 

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Ministerio del obispo de Roma, símbolo de unidad para la Iglesia universal.

«Con la unidad, así como con la apostolicidad, está unido el servicio petrino, que reúne visiblemente a la Iglesia en todas las partes y en todos los tiempos, defendiendo de esta manera a cada uno de nosotros para que no resbalemos en falsas autonomías, que demasiado fácilmente se transforman en internos particularismos de la Iglesia y pueden comprometer de esta forma su interna independencia». S. S. Benedicto XVI – P.P.

 

El palio es el signo de la particular unión con la sede de Roma.

«Catolicidad significa universalidad, multiplicidad que se convierte en unidad; unidad que permanece en multiplicidad», afirmó Benedicto XVI. 2005-06.29


«La unidad de los hombres en su multiplicidad ha sido posible porque Dios, este único Dios del cielo y de la tierra, se nos ha mostrado», «se ha hecho visible cuando Él se ha mostrado a nosotros y en Jesucristo nos ha hecho ver su rostro, a sí mismo».

«En esta hora del mundo llena de escepticismo y de dudas, paro también rica de deseo de Dios, reconozcamos nuevamente nuestra misión de testimoniar juntos a Cristo Señor y, sobre la base de esta unidad que ya se nos ha dado, de ayudar al mundo para que crea». 

«Y suplicamos al Señor con todo el corazón para nos guíe a la unidad plena de manera que el esplendor de la verdad, que solamente puede crear la unidad, se convierta de nuevo visible en el mundo». S. S. Benedicto XVI – PP. 2005.06.29

 

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La decisión definitiva hay que tomarla cuando aún estamos vivos. La paz de Cristo es la cruz. Pero la cruz es la espada que Dios esgrime en la tierra... El amor de Dios por el hombre es totalmente distinto del amor humano por sus semejantes. El amor de Dios por los hombres significa la cruz y el camino del discipulado. Pero esa cruz y ese camino son a la vez vida y resurrección... En esta promesa escuchamos la voz de Aquel que posee las llaves de la muerte, el Hijo de Dios, Jesucristo, que va a la Cruz y la resurrección que lleva consigo a todos los suyos...” [Dietrich Bonhoffer]

 

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Santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, carmelita descalza, mártir de la Iglesia Catóica; de origen judía, co-patrona de Europa (1891-1942)

 

El misterio de Navidad, 31 enero 1931

“No todo el que me dice “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos....” (Mt 7, 21). -     El “fiat voluntas tua”  en toda su extensión tiene que ser el hilo conductor de toda vida cristiana. Debe regular el curso del día, de la mañana a la noche, el pasar de los años, y, en suma, la vida total. Esa habrá de ser además la única preocupación del cristiano. Todas las demás preocupaciones las toma el Señor sobre sí. Esa, sin embargo, nos queda mientras estemos todavía “in statu viae”. Objetivamente hablando nunca tendremos la seguridad total de permanecer hasta el fin en los caminos de Dios. Así como los primeros hombres pasaron de la filiación divina a apartarse de Dios, de la misma manera cada uno de nosotros se encuentra en el filo de la navaja entre lanada y la plenitud de la vida divina; y tarde o temprano lo percibimos también subjetivamente.
       En la infancia de la vida espiritual, cuando comenzamos a abandonarnos a la mano conductora de Dios, lo percibimos con fuerza e intensidad; con toda claridad vemos qué es lo que tenemos que hacer u omitir. Sin embargo esta situación no permanece siempre así. Quien pertenece a Cristo debe vivir la vida de Cristo en su totalidad, ha de alcanzar la madurez del Salvador y andar por el camino de la cruz, hasta el Getsemaní y el Gólgota. Y todos los sufrimientos que pueden venir de fuera son nada en comparación con la noche del alma, cuando la luz divina ha desaparecido y la voz del Señor no se escucha más....Es así que los que están realmente unidos a Cristo permanecen inquebrantables, aun cuando en la oscuridad de la noche experimentan personalmente la lejanía y el abandono de Dios...Por eso, “hágase tu voluntad”, también y precisamente en la noche más oscura.

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

¡Gloria y alabanza a ti, Santísima Trinidad, único y eterno Dios!

San Juan Crisóstomo (†14 de septiembre de 407) meditando el libro del Génesis, guía a los fieles de la creación al Creador, que es el Dios de la condescendencia, y por eso llamado también «padre tierno», médico de las almas, madre y amigo afectuoso. Une a Dios Creador y Dios Salvador, ya que Dios deseó tanto la salvación del hombre que no se reservó a su único Hijo. Comentando los Hechos de los Apóstoles propone el modelo de la Iglesia primitiva, desarrollando una utopía social, casi una «ciudad ideal». Trataba de dar un rostro cristiano a la ciudad, afrontando los principales problemas, especialmente las relaciones entre ricos y pobres, a través de una inédita solidaridad.

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VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.

 

Recomendamos El libro: FE, VERDAD Y TOLERANCIA [el cristianismo y las religiones del mundo] por Joseph RATZINGER, al día: S.S. Benedicto XVI; ed. SÍGUEME

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).