Tuesday 23 May 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
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Primero el mal se presenta como menor y tolerable, luego como algo normal, luego como algo deseable y finalmente como algo obligatorio... Veamos si no, fenómenos como el aborto, el activismo gay, asociaciones pro-pedofilía, comunismo nazismo, islamo-fascismo…

 

Israel.

 

…como que los nazis “rechazaron muchos elementos del cristianismo pero conservaron otros”. Difícil papeleta la de delimitar las influencias. Imaginemos el hijo de un hombre de fuertes convicciones políticas que es asesinado por su hijo que ha abrazado la postura ideológica contraria. Es lícito considerar que el acto del hijo es culpa del padre porque ha tomado algunos elementos que le enseñó éste, como por ejemplo acercarse al lugar del crimen andando (se lo enseñó su padre) hablando con su misma lengua, y usando pantalones como él en lugar de vestir un Sari, por ejemplo. ¿Convierte al cristianismo culpable de los crímenes de Hitler el hecho que Hitler hablase bien de la persona de Jesús?

Una vez más nos encontramos frente al uso de la Historia como una arma para la guerra, en este caso, para la guerra contra el cristianismo una vez más. En todo caso, puede haber dolor pero no sorpresa.

 

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Como recordó el Papa Juan Pablo II en el sexagésimo aniversario de la liberación de los prisioneros del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, aquel intento de destruir sistemáticamente todo un pueblo se extiende como una sombra sobre Europa y sobre el mundo entero; un crimen que ensombrece para siempre la historia de la humanidad.

La enorme tragedia del holocausto es también una dramática llamada para educar, sobre todo a las jóvenes generaciones, a no ceder ante ideologías que justifican la posibilidad de "pisotear" la dignidad humana basándose en la diversidad étnica, lingüística, nacional o religiosa.

La Iglesia Católica –ha declarado solemnemente el Concilio Vaticano II– deplora todas las manifestaciones de antisemitismo de que han sido objeto los Judíos de cualquier tiempo y por parte de cualquier persona (Nostra Aetate, n. 4), condena la discriminación y advierte que se ha de huir también de la intolerancia, que casi siempre se transforma en limitación de los derechos y libertades, y que puede llegar incluso a la marginación y la opresión de la persona humana y de las comunidades a las que pertenece.

La Santa Sede se alegra de que el diálogo interreligioso favorezca y promueva la tolerancia, el reconocimiento mutuo y, por tanto, una coexistencia entre los Pueblos que sea factor de paz. Precisamente porque desea sea así, rehuye subordinar dicho diálogo a una finalidad meramente pragmática y política. En efecto, esto degrada tanto a Dios como al hombre mismo, "mortifica" la tolerancia en vez de promoverla, porque la evalúa con el parámetro precario y mudable de los equilibrios políticos, en vez de confrontarla con el metro seguro de la verdad y la dignidad humana. MMV

 

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Historia y mentira - Si el historiador falta a la verdad, si cuenta lo que no ha sucedido, o calla lo que efectivamente ha acontecido, o lo desfigura, no es que tenga «poco valor», es que comete un delito intelectual. Lo mismo puede decirse del que extrae consecuencias falsas de un descubrimiento científico, o da por establecido lo que no pasa de ser una hipótesis o toma por incontrovertible lo que no se puede justificar con facilidad.
Estos usos, tan frecuentes, deberían acarrear una inmediata descalificación; no ocurre así. Hay autores que faltan a la verdad sistemáticamente, a lo largo de muchos años, y no pasa nada; quiero decir nada negativo, porque acaso gozan de éxito y fama. Es muy frecuente que dentro de la obra de un autor se prefiera la que es falsa, tal vez porque es la más polémica, porque se ha enzarzado con otros de tal manera que la primera víctima ha sido la verdad. Se olvidan las cosas justas que ha escrito, se retienen las desfiguraciones que se ha permitido para atacar a un adversario que acaso ha hecho lo mismo. Julián Marías, de la Real Academia Española

 

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Pío XII y los judíos: frente a los panfletos,

 los datos de la Historia.

Y Hitler dijo: «Parad a los católicos»

 

 

Reproducimos, por su interés y actualidad, este lúcido artículo publicado en el diario italiano Avvenire

 

Llega de Alemania la respuesta a los recientes panfletos contra la Iglesia católica –y sobre todo contra Pío XII– publicados, por ejemplo, por John Cornwell y Daniel Goldhagen. De hecho, recientemente, ha sido publicado un libro –Die Schuld (La culpa)– con un subtítulo elocuente: Cristianos y hebreos en el juicio de los nazis y en los tiempos presentes, en el que el autor, el historiador y ensayista Konrad Löw, antes docente en la Universidad de Bayreuth, aporta una gran cantidad de documentación sobre el odio nazi contra la Iglesia católica, y sobre la protección de los hebreos por parte de los católicos.
En la cubierta del libro, editado por la casa Resch, aparece escrito: «Una respuesta a Amén y al Vicario», las dos obras cinematográficas y teatrales en las que se acusa al Papa Pacelli de haber estado atemorizado y sometido por el nazismo. Se trata de un volumen muy documentado, de 356 páginas con 1.063 notas y una bibliografía de 331 libros. Pensado sobre todo como una respuesta al libro de Daniel J. Goldhagen Los gustosos verdugos de Hitler, en el que los alemanes son acusados de haber sido cómplices del nazismo, Löw profundiza con gran lujo de detalles y competencia muchos puntos, hasta ahora poco conocidos, de la política nazi, y en particular de la persecución sistemática y continua a los católicos.

 

El autor bávaro explica, con amplia documentación, que en Alemania, aún en tiempos del imperio, no hubo persecución de los hebreos, es más, la discriminación disminuyó y el proceso de asimilación y de integración avanzó. De tal modo que el antijudaísmo de origen religioso no encontró crédito entre los sacerdotes de la Iglesia católica, y el Zentrum, el partido católico, encontró apoyo, partidarios y votos precisamente entre los hebreos. Un fenómeno que se explica con el hecho de que la Iglesia católica condenó el naciente racismo y el nacionalsocialismo con toda la debida claridad, mientras los evangélicos quedaron en gran parte fascinados por las teorías racistas.

 

El nombramiento de Hitler como Canciller fue aplaudido, de hecho, por los evangélicos, mientras los obispos católicos condenaron las teorías nazis. Por este motivo los nazis persiguieron en primera instancia a comunistas y hebreos, pero también a los católicos. Según los nazis, teniendo el cristianismo las raíces en el Antiguo Testamento, quien está contra los hebreos debe estar a la fuerza en contra de la Iglesia católica. De la documentación recogida por Löw aparece, además, la amplia obra de ayuda a los hebreos realizada por los católicos, y esto suscitó posteriormente la ira de los nazis.

 

El autor bávaro cuenta cómo los nazis invocaban «la indispensable arma del espíritu de la sangre y de la tierra contra la peste hebrea y el cristianismo». En la parte central del libro Löw recoge, de manera detallada, todo lo que Hitler, Rosenberg, Goebbels, Himmler y Bormann dijeron y escribieron sobre hebreos y católicos. Hitler en particular pensaba aplastar a la Iglesia católica «como se hace con un sapo».

 

En el libro se recogen los artículos y las viñetas publicadas por los periódicos Das Schwarze Korps (órgano oficial de las SS) y Der Stürmer (periódico racista). Löw muestra cómo los nazis señalaban a hebreos y católicos siempre juntos contra el régimen.

 

En una viñeta publicada en 1938, un hebreo, un sacerdote católico y un empresario capitalista intentan parar la esvástica nazi, que gira como las manecillas del reloj de la Historia. En otra viñeta, publicada en Der Stürmer en 1934, un hebreo frente a la imagen de Cristo en la cruz dice: «… lo hemos hecho matar, lo hemos escarnecido, pero somos todavía hoy defendidos por su Iglesia…» En otra viñeta publicada por el mismo periódico en 1939, un sacerdote católico es dibujado mientras aprieta dos grandes manos, una con la cruz hebrea y la otra con la hoz y el martillo.

 

Para tener una idea de lo que los nazis pensaban de los católicos, Löw reproduce un informe de las SS que dice: «Es indiscutible que la Iglesia católica en Alemania se opone de forma decidida a la política gubernamental de oposición al poder hebreo. Como consecuencia desarrolla un trabajo de apoyo a los judíos, les ayuda a huir, emplea cualquier medio para ayudarles en la vida cotidiana, y facilita su estancia ilegítima en el imperio del Reich. Las personas encargadas de esta tarea gozan del pleno apoyo del episcopado y no vacilan en quitarle a los alemanes, e incluso a los niños alemanes, el escaso alimento para dárselo a los hebreos».

 

Löw concluye el libro contando un diálogo con su hermana, del que surge una historia, confirmada por diversos testimonios, según la cual un amigo de familia, al que su padre llevaba siempre a casa, era en realidad un hebreo que fue escondido y protegido por sus padres. Esto confirma lo amplia y difundida que estaba la alianza entre católicos y hebreos que intentaron protegerse de la furia del nazismo. Antonio Gaspari - ‘ALFA Y OMEGA’ ESP. 2003.01.25.-

 

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Revista revela documentos que confirman

postura anti-nazi de Pío XII

 

WASHINGTON DC, 25 Ago.2003 (ACI).-La revista mensual de los jesuitas en Estados Unidos “America”, ha dedicado este mes su carátula y su historia principal a una serie de documentos diplomáticos  que confirman una vez más que el Papa Pío XII tenía una clara posición contraria al nazismo, especialmente por su antisemitismo.

America”, conocida por su postura habitualmente crítica hacia la Santa Sede, el magisterio e incluso la figura de Pío XII,  ilustra la carátula de su última edición con una foto del Papa Eugenio Pacelli con las manos juntas en posición de orar, y dedica un reportaje a las investigaciones del jesuita historiador estadounidense Charles R. Gallagher.

 

La revista intenta contrapesar el revelador artículo del prestigioso historiador con otro de Robert A. Krieg, un profesor de teología de la Universidad de Notre Dame, que expresa sus propias opiniones sobre la supuesta “ambigüedad” del concordato firmado entre la Santa Sede y Alemania en 1933.

El artículo del P. Gallagher  se basa, en cambio, en importantes documentos desclasificados recientemente por el gobierno norteamericano. Entre ellos, figura la nutrida correspondencia del diplomático Joseph Kennedy, embajador de Estados Unidos en Inglaterra entre 1938 y 1940, quien repetidamente señalaba que quien primero fuera  Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Eugeni! o Pacelli, y luego Papa Pío XII, mantenía constantes conversaciones privadas con diplomáticos  en las que expresaba el rechazo del Vaticano al régimen de Adolf Hitler en Alemania.

 

Entre otras cosas, las críticas del Papa Pacelli mencionaban explícitamente  el ataque “al principio fundamental de la libertad religiosa”, incluyendo la persecución a algunas religiones en particular, como el judaísmo y el catolicismo.

Las revelaciones del  P. Gallagher aportan nueva evidencia a favor de la firme postura de la Santa Sede y del Papa Pío XII en contra del nazismo, en contra de la imagen que ha venido difundiendo organizaciones como la controvertida “Liga Anti Difamación” judía de Estados Unidos. 2003-08-26

 

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Los tópicos de la leyenda negra son bien conocidos: exageración de los males de la Inquisición, invento de oscuras intrigas sobre los reyes Austria, descrédito de la presencia de España en América, presunto fanatismo religioso de los españoles, expulsión de los judíos y de los moriscos, etc. No se trata de entrar en estos temas, sino de intentar explicar los porqués de esa campaña de descrédito y de su perdurabilidad como un locus historicus, un lugar común de la historiografía. Pero baste un dato. España no fue, ni mucho menos, la primera en decidir expulsiones de los judíos. Si en España fue en 1492, varios siglos antes ya habían tenido lugar expulsiones en Francia , en 1182, por mandato de Felipe Augusto; en Inglaterra, en 1290, por orden de Eduardo I de Inglaterra, que fue la primera expulsión de grandes proporciones; durante todo el siglo XIV, en Francia, expulsiones en 1306, 1321/22, y sobre todo la de 1394 por decisión de Felipe IV. Es más, durante siglos los judíos expulsados de Francia se refugiaron en España, país por el que tuvieron siempre predilección.

 

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Un proceder desleal e incorrecto

  

El comportamiento de la Comisión histórica internacional judeo-católica es desleal con la Santa Sede, académicamente  inaceptable e incorrecto. Así de tajante se muestra el padre Peter Gumpel, postulador de la causa de beatificación  de Pío XII. Su indignación parte del hecho de que el informe presentado por la Comisión es preliminar y debía  ser discutido aquí en Roma con personas consideradas como bien informadas. Sin embargo, la Comisión  no ha querido esperar o escuchar las respuestas a sus preguntas, y lo ha hecho público.

 

En octubre de 1999, el Vaticano decidió confiar a una comisión compuesta de tres historadores católicos y tres judíos el análisis de los documentos de la Santa Sede relativos a la segunda guerra mundial para llegar a una reflexión histórica más madura. Los trabajos de la Comisión son a puerta cerrada y no se publica su contenido.

 

Sin embargo, el pasado 26 de octubre, esta Comisión convocó una rueda de prensa, sin saberlo el Vaticano, para dar a conocer un informe todavía preliminar; lo difundió por Internet, y fue filtrado un día antes al diario Le Monde. La Comisión pide que la apertura de los archivos se anticipe respecto a la regla canónica de 75 años que vige en el Vaticano, y señala cuarenta y siete puntos que analizan aspectos a profundizar.

 

Según Andrea Riccardi, profesor de Historia Contemporánea en la tercera Universidad de Roma, los once volúmenes en los que se recogen todos los documentos del archivo relativos a las actividades de la Santa Sede durante la segunda guerra mundial, han sido una importante adquisición por parte de la cultura historiográfica. Sin embargo, la historiografía ha tomado una orientación crítica partidista. Hace falta estudiar con una postura más de historiadores. Nos encontramos, en cambio, a nivel internacional ante un debate historiográfico impostado de manera maniquea respecto a Pío XII.

 

Quince días antes de la reunión de esta comisión, el padre Peter Gumpel, juez investigador para las causas de los santos, tuvo el texto, y preparó 47 dossiers respondiendo a cada una de las preguntas con una vasta y sólida documentación. He sido escuchado por la Comisión durante tres horas y media en la mañana del 24 de octubre. He dado respuestas concretas a todas las preguntas que se podían tratar en aquel lapso de tiempo. He manifestado mi disponibilidad a proporcionar todas las respuestas, pero ningún miembro de la Comisión se ha puesto en contacto conmigo. Habían pedido que dos personas de la Comisión pudieran hablar con el padre Pierre Blet (miembro del Comité Pontificio de las Ciencias Históricas). La cita fue cancelada sin ninguna explicación, afirma este estudioso jesuita.

 

El postulador de la causa de Pío XII añade cómo, si querían tener una discusión amplia y darnos la posibilidad de proporcionar respuestas exhaustivas a cada cuestión, el tiempo fijado por ellos era insuficiente. No se ha querido escuchar o conocer las respuestas. Gumpel se interroga: ¿Con qué derecho han difundido un informe preliminar en el que se incluyen duras acusaciones contra Pío XII y la Iglesia, sin haber escuchado ni siquiera las respuestas a los interrogantes suscitados? ¿Por qué han hecho esto? ¿Querían influenciar a la opinión pública contra Pío XII y la Iglesia?

 

Cuando la Comisión dice que faltan los documentos preparatorios de la encíclica Mit Brennender Sorge, publicada en 1937, es lógico que no se encuentre mucho material en los volúmenes tomados en consideración, porque éstos empiezan en 1939 y llegan hasta 1945. Además, la "Brennender Sorge" fue publicada por Pío XI y no por Pío XII, afirma el padre Gumpel. Y añade atónito: Piden otros documentos sobre esta encíclica, pero no han leído cuatro volúmenes que he citado página por página, en los que se encuentra la redacción original de la encíclica y luego la publicada. Libros que informan hasta en los mínimos detalles sobre la historia de la encíclica.

 

CLAMOROSA FALSEDAD

 

Este jesuita afirma cómo, en relación a los nazis, el Papa Pacelli fue absolutamente coherente. En marzo de 1939, Pío XII recibió la visita del embajador alemán y dijo textualmente: "Nosotros haremos todo lo posible por la paz, pero, si ellos a pesar de todo quieren la guerra, nosotros nos defenderemos".

 

Cuando la Comisión sostiene que, a través del cardenal Montini (futuro Pablo VI), Pío XII aprobó las leyes antisemitas de Pétain, el estudioso Gumpel argumentó que se trata de una falsedad clamorosa. Tras las leyes raciales, hubo protestas organizadas por los católicos y por los judíos en toda Francia. Pétain se impresionó y trató de crear una fractura entre el clero romano y el no romano. Escribió a Léon Bérard, embajador ante la Santa Sede. La Comisión sostiene que Bérard habría informado a Pétain de que Montini aprobaba el antisemitismo de Vichy, siempre que "fuera administrado con caridad". Sin embargo, se puede leer y releer el informe de Bérard y nunca aparece el nombre de Montini, y menos diciendo algo así. Se trata de una invención, de una falsificación de la Historia, un verdadero fraude.

 

El historiador Riccardi recuerda cómo el cardenal Traglia me dijo cómo los judíos, a finales de la guerra, querían ir ante el Papa para darle las gracias. Poco se habla también del el documento Dabru Emet, firmado por unos 200 teólogos judíos norteamericanos desde reformados, hasta conservadores, ortodoxos y restauradores, en el que niegan cualquier vinculación entre el cristianismo y los nazis y la ideología hitleriana, y exhoneran a la Iglesia de cualquier vínculo o responsabilidad durante el Holocausto.

 B.R.M.. alfayomega.com  nº 233

 

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P:… ¿Cree usted que la acusación de deicidio es la base histórica de la judeofobia que tradicionalmente hemos tenido en Europa?

 

R:  … No, el antisemitismo es muy anterior a la aparición del cristianismo y aparece en egipcios como Manetón o autores clásicos como Cicerón, Tácito o Juvenal. A decir verdad, yo sostengo la tesis de que es esa herencia clásica la que acabó tiñendo de antisemitismo a algunos autores cristianos. 2004-03-30. César VIDAL. Esp.

 

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JUDÍOS – ANTI-JUDAÍSMO

 

 

170 RABINOS DEL MUNDO EN AGRADECIMIENTO

AL SANTO PADRE 01.2005 

 

A MODO DE ACLARACIÓN

 

Se trata de la cuestión del antijudaísmo expresada continuamente en estas líneas a propósito de la fuerte insistencia que San Pablo hace sobre el tema, constituyendo en él uno de los puntos centrales de su predicación.

Al parecer la confusión aludida nace en el uso de los términos. El antijudaísmo de San Pablo, de todos los Apóstoles y de la Iglesia misma - y con Ella de todos los cristianos - no tiene de forma alguna relación con el antisemitismo. Una cosa y la otra son términos absolutamente distintos y quieren significar cosas esencialmente diferentes. El antijudaísmo católico no nace del odio hacia una raza de personas, ni hacia un pueblo, ni pretende su exterminio o aniquilación. 

Por el contrario, se origina en una oposición doctrinaria que se enraíza en el enfrentamiento por diferencias fundamentales de cuestiones de fe y moral. Por tanto, de esta enemistad de ideas nace la flor ardiente de la caridad, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al perfecto conocimiento de la Verdad. En cuanto ve en esas creencias erróneas un obstáculo que impide su salvación y su acceso a la felicidad eterna, procura por todos los medios lícitos que ordena la prudencia, que los partidarios del judaísmo comprendan su error, se conviertan y se salven.

Es una oposición, como vemos de orden doctrinario, y por tanto es de naturaleza urgente y vital, pues no estamos en la tierra sino de paso hacia la Patria Celestial. 

Este desvelo por la conversión de los judíos y la lucha contra sus errores no es distinta del que se sostiene por cualquier otro error o aberración, independiente de su raza, nación o lengua. Importa la salvación de todos los hombres y se combatirá todo error, venga de quien venga. Para ello se hará uso de las armas, sí, pero de las armas de luz, que son la exposición serena de la doctrina, la contradicción abierta a sus errores y todos los esfuerzos que la caridad ordene para convertirles. Vivimos, luchamos y morimos porque ellos, como cualquier otro esclavo del error, comprenda la verdad, se vuelva al amor de Dios y se salve.

Así actuó la Iglesia siempre, procurando de hecho con esfuerzos colosales la preservación de la integridad de sus vidas al mismo tiempo que predicándoles constantemente la buena nueva evangélica. En Roma ellos encontraron siempre un lugar seguro y benévolo en medio de las persecuciones que ocasionalmente se levantaban entre los pueblos contra su gente. Durante la Edad Media se organizaron los ´guettos´, que eran comunidades aisladas de la comunidad general, para su propia seguridad - se les protegía de los arranques de ira popular - y para que dentro de esos límites pudiesen practicar sus creencias libremente, con la sola obligación de permitir la prédica cristiana entre sus gentes. Tanto es este desvelo y cuidado por el pueblo judío que bajo la creación y ascenso de nacional socialismo, Pío XII hizo tales esfuerzos por obtener su seguridad y protección que Zolli, el Gran Rabino de Roma, cabeza máxima de la comunidad judía en la Ciudad Eterna y por ello testigo privilegiado de los desvelos del Santo Padre, llegó a convertirse al catolicismo a la vista de los enormes trabajos y sacrificios oficiados por la Santa Iglesia en favor de su pueblo. 

Tal generosidad y preocupación demostró ante sus ojos la caridad que impulsa a la Iglesia.

Albert Einstein dirigió una conmovida carta al mismo Papa - hoy maliciosamente calumniado con lo contrario - para agradecer todo cuanto hizo en favor de los judíos. El Papa Pío XII recibió similares agradecimientos de otras connotadas figuras del mundo judío, y recibió el premio de numerosas conversiones a la vista de sus trabajos en favor de este pueblo. 

El Santo Padre había entregado a la venta preciosos objetos de arte y devoción con tal de reunir el dinero suficiente como para organizar y financiar el rescate de los perseguidos: desprendimiento, desvelo y preocupación que era esperable mucho más de los hermanos judíos de otras naciones más ricas y con más recursos que el sólo esfuerzo papal en favor de los perseguidos. 

Pero sólo Dios conoce los secretos de los corazones y sabe las circunstancias particulares de cada uno, presentadas inevitablemente en el Juicio Final.

Cosa distinta es el antisemitismo, que consiste en el odio por la raza judía.

Esta clase de racismo que se vale del desprecio hacia otras familias humanas con argumentos de todo orden, es completamente ajeno al espíritu y doctrina de la Iglesia.

Mal podrían haber tenido este tipo de odio racial San Pablo, los Santos Apóstoles y muchos de sus discípulos, pues tanto ellos como el Divino Redentor nacieron en el seno de esta raza admirable. 

En el Mesías se habían cumplido todas las profecías conforme la promesa redentora hecha desde antiguo. El Señor había venido para abolir la ley antigua trayendo a los hombres la Alianza nueva y definitiva.

Sólo eso bastaba para dividir y oponer a los cristianos y judíos de entonces como a los de ahora. Pero resultaría absurdo que porque unos y otros sufrieron respectivos abusos y persecuciones - es de fuerza reconocer que los han habido tanto por parte de católicos como por parte de judíos - no se haga lícito presentar las oposiciones doctrinarias y morales que correspondan al enfrentar la fe, que es la cuestión central y más importante de la vida de los hombres.

El hecho de haber sido perseguidos y maltratados a lo largo de la Historia no coloca a ninguna de las dos partes en una posición que no admite réplicas, objeciones y oposiciones.

No hace, en definitiva, unilateral el discurso o la acción, ni le convierte en intocable.

Antisemitismo y antijudaísmo son términos en todo diferentes y harto opuestos en espíritu, intención y forma de acción como para que se haga lícita, tras la comprensión de la diferencia fundamental entre éstos, que siga impidiéndose y atacando con virulencia o ceguera la posibilidad de exponer serena y caritativamente aquellos errores que preocupan al cristiano por ver en ellos el impedimento mortal que les acarreará a perdición eterna en lugar de permitirles conocer y amar la Verdad para que vivan en la dicha sin fin del Paraíso celestial.

Como desde un principio, la Iglesia está abierta a sus objeciones y respuestas, en el clima de un franco y respetuoso diálogo doctrinario que no por ello deja de ser apasionante.

 

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Cómo el Papa Pío XII salvó la vida a miles de judíos

 

El libro ‘Pío XII. La verdad te hará libre’ de la monja italo-americana y experta en literatura Margherita Marchione llegó ayer a las librerías italianas con ocasión del 50 aniversario de la muerte del Papa Eugenio Pacelli, que se celebrará el próximo 9 de octubre.

 

Ep
A través de testimonios directos, documentos y fotografías, la obra rehabilita la figura de Pío XII y demuestra su compromiso activo a favor del pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial.     
En declaraciones, Marchione resaltó la necesidad de «decir la verdad» acerca la labor que llevó a cabo la Iglesia   católica bajo el papado de Pío XII para defender y salvar a los judíos de la persecución nazista.     
«Sólo en Roma fueron salvados 5.000 hebreos» que vivieron escondidos en monasterios, iglesias e incluso dentro del Vaticano,   explicó Marchione, que pertenece a la Congregación de las Maestras Filipinas, en cuyos conventos de Roma se escondieron 114 judíos.     
A través de este libro, Marchione se propone eliminar las sombras que suelen rodear la figura de Pío XII, que ha sido criticado por haber guardado silencio ante los abusos y atrocidades perpetradas por el Nazismo.     
La obra demuestra que esta sospecha no se apoya en ningún «método   de investigación histórica objetiva y bien documentada» y es más bien «hija del prejuicio y de un análisis precipitado y superficial», según señaló en un comunicado la editorial del Vaticano, que se ha   encargado de  publicar el libro.     
«En realidad, Pío XII salvó la vida a miles y miles de hebreos y  perseguidos. Muchos edificios eclesiásticos, incluida su residencia   de Castel Gandolfo, fueron transformados en lugares de acogida y de refugio. Todo se desarrolló no sólo gracias a su consenso sino, sobre todo, según las órdenes» de Pío XII, detalla la nota.     
El Vaticano siempre ha defendido la posición mantenida por el   Papa, quien prefirió «mantener la máxima reserva y trabajar en   silencio para evitar así sangrientas represalias y el recrudecimiento» de la violencia.     
De hecho, la posición de neutralidad mantenida por Pacelli fue sólo «aparente», ya que sus discursos con respecto al nazismo fueron «claros, nunca ambiguos» tal y como demuestran «la encíclica ‘Summi Pontificatus’ que publicó en 1939 o el mensaje radiofónico que   pronunció con ocasión de la Navidad de 1942», añade el comunicado.    
El libro de Marchione cuenta con una presentación del cardenal Secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, en la que el   número dos del Vaticano considera de «fundamental importancia» recordar la labor desempeñada por Pío XII para salvar a los judíos.     
Hace dos semanas Benedicto XVI también defendió la figura del Papa Pacelli, asegurando que éste «no escatimó esfuerzos» para defender a   los judíos e intentar salvar al mayor número posible de las garras de los nazis.     
El Papa hizo estas declaraciones durante una audiencia que   concedió a los miembros del grupo estadounidense ‘Pave the Way   Foundation’ que está compuesto mayoritariamente por judíos y que  a   mediados de septiembre celebró en Roma un simposio sombre el Pontificado de Pío XII.   
Por su parte, el Vaticano dedicará un congreso y una muestra   fotográfica inédita a la figura del Papa Pío XII para conmemorar los 50 años de su muerte. Ambas actividades estarán organizadas por el Comité Pontificio de Ciencias Históricas del Vaticano y tienen por objetivo no sólo rehabilitar la figura de este Papa sino hacerlo de un modo «global», yendo más allá de las grandes contiendas que ensangrentaron el siglo XX.     
El Congreso tendrá lugar los próximos 6 y 7 de noviembre en las universidades pontificias Gregoriana y Lateranense de Roma y se   centrará en el magisterio de Pío XII y la influencia que años después tendrían sus enseñanzas en el desarrollo del Concilio Vaticano II.      
En cuanto a la muestra fotográfica ‘Pío XII: el hombre y el   pontificado’, tiene como objetivo delinear la trayectoria biográfica del Papa, desde su infancia y época escolástica hasta su elección episcopal, cardenalato y finalmente elección papal, que duraría casi veinte años (1939-1958).     
‘L.R.ESP. 2008.X.01

 

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Jesús el judío, presentado al Templo

 

 

Comenzó Jesús su vida pública a los doce años, según nos relata Lucas en el segundo capítulo de su Evangelio, versículos 40-49:

 

El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él.

Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua.

Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta
y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo su padres.

Pero creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; pero al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca.

Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles;
todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas.

Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando.»

El les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?»

 

San Pablo se mostraba particularmente atento a los errores surgidos de los intentos de judaización de la Iglesia por obra de los cristianos nacidos judíos. "Temo, que inutilicéis todo cuanto habéis hecho por la fe cristiana", les decía (Act. XXI, 20-26). Inmerso en el más ardiente celo por amor de Dios y la salvación de las almas, su visión penetraba en el secreto de los corazones y se proyectaba más allá de las oscuridades de los tiempos.

 

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Hasta qué punto "deroga" al Levítico el discurso de Pedro en Hch 15 7-12 ? Sabemos que la voz de Yahvé era Moisés, pero ¿cómo sabemos que Pedro habla en nombre Dios de forma tan directa como Moisés en el Levítico?

 

Es que no es una derogación. El planteamiento es que Levítico sigue vigente para los judíos, pero que no lo está para los gentiles (como no lo estuvo nunca) ni siquiera aunque acepten a Jesús como Mesías. Por lo tanto, la cuestión no es si Levítico queda derogado, sino si debe aplicarse a no judíos simplemente porque creen en el Mesías prometido a los judíos.

Dr. César VIDAL, historiador, filósofo, teólogo 2005-02-15-Esp.

 

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Historia y mentira - Lo más próximo al suicidio - Me pregunto cuál es la verdadera raíz del desprecio a la verdad. Creo que es el desprecio a uno mismo. La verdad va de tal modo unida a la condición humana, que el faltar deliberadamente a ella es lo más próximo al suicidio. El que miente a sabiendas -no, claro está, el que se equivoca- está atentando contra sí mismo, se está hiriendo, mancillando, profanando. Y, por supuesto, lo sabe. Por eso se puede advertir en el que miente -intelectual, o político o lo que sea- un inmenso descontento. Hay una amargura, la más grave de todas, que no procede de lo que a uno le pasa, sino de lo que es.
Se la puede descubrir, muy especialmente en los jactanciosos, en los que parecen particularmente satisfechos de sí mismos; por eso ese descontento acompaña tantas veces al éxito, a la fama, el poder o el enriquecimiento. Se pone un cuidado máximo en encubrir ese desprecio que se siente por el que se es, se intenta convencer a los demás de la propia excelencia, con la esperanza de que lo persuadan a uno, pero esto es particularmente difícil, porque no hay en ello ingenuidad, sino que el que desprecia la verdad sabe muy bien que lo hace, y por qué. Hay una extraña y siniestra «lucidez» en todo esto, que le da su mayor gravedad.
En la vida intelectual es esto especialmente claro. El respeto a la verdad suele ser algo todavía más intenso: entusiasmo por la verdad, fascinación ante ella. El que lo siente se «abre» a la verdad, se deja penetrar por ella, la busca sin condiciones previas, cuando la descubre ve que se «apodera» de él, y eso lo llena de gratitud y de alegría.
Por el contrario, hay una variedad de hombre dedicado al pensamiento que extrema la agudeza para minar la verdad cuando se le impone, para descubrir los flancos por los que se la puede atacar o negar; aprovecha las briznas de verdad parcial que parecen desvirtuarla en su conjunto. Para el que admira la destreza y siente hostilidad a la verdad, este tipo de intelectual es el ideal.
Carece de toda ingenuidad, de toda «inocencia»; está siempre «de vuelta» -hay que preguntar: ¿de qué?, ¿de dónde? acaso de la verdad entrevista-. Casi siempre se trata de alguien que no tiene esperanza de alcanzar ninguna verdad importante, y no se da cuenta de que todas lo son, de que la más modesta, si es verdad, es una adquisición fabulosa. Tiene una alta idea de lo que desea ser, y una muy pobre de lo que realmente sabe que es, y no se da cuenta de que la medida de cada uno está en lo que efectivamente hace, y que el hombre de dotes modestísimas puede ser una persona cumplida, lograda, llena de realidad, plenamente satisfactoria.
Examínense los males que nos afligen, que han caído sobre el mundo en el espacio de nuestras vidas, de los que tenemos experiencia real y la necesaria evidencia. Pregúntese cuáles de ellos nacen del desprecio a la verdad. Filósofo – Don Julián Marías, de la Real Academia Española

 

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Un libro documenta la ayuda de Pío XII a los judíos en Eslovaquia

 

Entrevista con su autor, monseñor Walter Brandmuller

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 7 septiembre 2004.- La intervención de la Santa Sede para impedir la persecución de los judíos en Eslovaquia durante la segunda guerra mundial es una de las constataciones que ofrece un volumen de monseñor Walter Brandmuller, presidente del Consejo Pontificio de Ciencias Históricas, según explica a Zenit su autor.

Bajo el título «L´olocausto nella Slovacchia e la Chiesa Cattolica» («El holocausto en Eslovaquia y la Iglesia católica»), el pasado julio la Librería Editorial Vaticana publicó la traducción italiana del libro de monseñor Brandmuller.

En él se analiza, a través de una minuciosa investigación histórica y de la aportación de documentos inéditos --tanto en su idioma original como en su traducción al italiano--, la postura de la Iglesia católica y de la Santa Sede frente a la persecución llevada a cabo contra los judíos en Eslovaquia durante la segunda guerra mundial.

--En su libro se narra la historia de Eslovaquia en un período histórico que va de 1939 a 1945, analizando cómo la Iglesia intervino para salvar a los judíos perseguidos por los nazis. ¿Puede explicarnos la conclusión a la que ha llegado su investigación?

--Monseñor Brandmuller: En mi libro intento, sobre todo, con la necesaria brevedad, describir la situación política, social y religiosa de Eslovaquia entre 1939 y 1945, y tratar a la vez también acerca de las famosas medidas de persecución de los judíos. Al hablar después de la reacción de la Iglesia católica, hago una distinción entre la de la Iglesia en Eslovaquia y el Papa, esto es, la Santa Sede.

Por lo que respecta a la reacción de los obispos, del clero y de los fieles eslovacos, es interesante observar que estuviera por un lado presente un encendido malhumor hacia la influencia --percibida como excesiva-- de la parte judía de la población sobre la vida económica de Eslovaquia; y cómo, por otro lado, se dio la vuelta a esta atmósfera a favor de los judíos en cuanto fueron introducidas las medidas persecutorias.

Claramente aquí se debe hacer una distinción también entre la amplia población católica y el ámbito numéricamente reducido de los nacionalistas-nacionalsocialistas. Los últimos estaban de parte de los nacionalsocialistas alemanes.

--¿Cuáles son las novedades en el terreno histórico contenidas en el libro?

--Monseñor Brandmuller: Nuevamente en este libro está el hecho, por ejemplo, de que por primera vez se presentan, bajo forma de traducción y de documentos originales, los textos de los comunicados de los obispos eslovacos. Además ha sido posible analizar las recopilaciones de documentos del Archivo de la Congregación para las cuestiones eclesiales extraordinarias aún no disponibles para la publicación. También las «Actes et Documents du Saint-Siège relatifs à la Seconde Guerre Mondiale», ya publicadas en 1970-1981, han sido empleadas por primera vez.

De estas fuentes surge, entre otros puntos, una valoración muy diferenciada del papel que el presidente de la República eslovaca, Josef Tiso, un sacerdote católico, desempeñó en este contexto.

--¿Cuál fue la política que el Pontífice Pío XII y la Santa Sede adoptaron frente a los perseguidos y en qué modo intervinieron para salvar a los judíos?

--Monseñor Brandmuller: La política de la Santa Sede --o bien del Papa Pío XII-- consistió en influir en el gobierno eslovaco, a través de las vías diplomáticas, a fin de impedir la persecución de los judíos, y en particular para impedir las deportaciones a los campos de exterminio polacos. En esto la diplomacia vaticana desempeñó, bajo el cardenal secretario de Estado Maglio y después de su muerte --ocurrida en 1944-- bajo monseñor Tadini, un papel excelente.

--¿Cuáles son los objetivos que estima lograr con la publicación y difusión de este libro?

--Monseñor Brandmuller: Una atenta e imparcial lectura del libro ha podido hacer entender cómo la interpretación adecuada de las fuentes deja aparecer en una justa luz la contribución de Pío XII y de la diplomacia vaticana en el salvamento de los judíos, contra todas las acusaciones y sospechas que ha habido.

La gratitud y el reconocimiento por la ayuda brindada a los judíos, que fueron tributados a Pío XII por parte judía tanto cuando estaba vivo como después de haber fallecido, estaban por lo tanto bien motivados. Sólo el «Vicario» de Rolf Hochhuth ha volcado en su contra la que hasta entonces había sido la opinión positiva de la gente. Habría que preguntar: ¿por qué? ZS04090704

 

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Historia, calumnia e ignorancia - Abundan aún los ejemplos de casos en que juzgamos y decidimos, tomamos riesgos y los hacemos correr a los demás, convencemos al prójimo y le incitamos a decidirse, fundándonos en informaciones que sabemos que son falsas, o por lo menos sin querer tener en cuenta informaciones totalmente ciertas, de que disponemos o podríamos disponer si quisiéramos. Hoy, como antaño, el enemigo del hombre está dentro de él. Pero ya no es el mismo: antaño era la ignorancia, hoy es la mentira. MMVI

 

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PASADO HISTORIA - La inscripción del templo de Delfos, que inspiró a Sócrates: conócete a ti mismo. Se trata de una verdad fundamental: conocerse a sí mismo es típico del hombre. En efecto, el hombre se distingue de los demás seres creados sobre la tierra por su capacidad de plantearse la cuestión del sentido de su propia existencia. Gracias a lo que conoce del mundo y de sí mismo, el hombre puede responder a otro imperativo que nos ha transmitido también el pensamiento griego: llega a ser lo que eres.

Por tanto, el conocimiento tiene una importancia vital en el camino que el hombre recorre hacia la realización plena de su humanidad: esto es verdad de modo singular por lo que atañe al conocimiento histórico. En efecto, las personas, como también las sociedades, llegan a ser plenamente conscientes de sí mismas cuando saben integrar su pasado.

 

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Que la historia de los miembros de la Iglesia Católica tenga sus periodos negros, y que algunos cometieran crímenes en nombre de la fe, eso lo ha reconocido, y se ha arrepentido públicamente, la propia Iglesia Católica. Las referencias históricas están muy bien, pero a condición de que no se utilicen para ocultar la realidad, y la realidad es que aún hoy la Iglesia Católica sigue siendo insultada y agredida, se incendian o dinamitan iglesias, se asesinan a presbíteros [curas], sin que la Santa Sede exija venganza, ni siquiera recurra ante los tribunales; al contrario, la Iglesia clama por el perdón y la reconciliación. Todos los obispos lamentan incluso las caricaturas danesas sobre el señor Mahoma, en nombre del respeto a todas las religiones y recuerdan el deber de reciprocidad en la libertad de practicar la religión. Porque muchos están interesados en olvidar que, en todos los países musulmanes la práctica-apologética «en libertad total y sin aprehensión» de otra religión está prohibida, y en algunos, la libertad de religión existe solo como ‘etiqueta’ sobre el papel. De nada sirve hablar de libertad cuando el derecho de practicarla públicamente está condicionado por leyes político-mahomentanas que ‘incluso’ llaman a la pena de muerte a quien posee una Biblia (ej.:Arabia Saudita). La tolerancia sin verdad es hipocresía. Al islam lo que lo define es la conquista del poder mezclado con un elemento religioso. Falta coraje en el islam para decir que la raíz de la violencia está en unir política y religión La ideología marxista hacía lo mismo, sólo que ésta rechazaba a Dios. El comunismo causó más de cien millones de muertos y todavía es la causa de la opresión de centenares de millones de seres humanos. El islamismo es también opresor y lo malo es que el daño que puede hacer a Occidente no sólo está en el pasado sino también en el futuro. MMVI.II.

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Historia y libertad - “La libertad que Dios al hombre dio, no la quite el hombre en nombre de Dios”.

 

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Historia - Para conocer una historia es necesario, pero no suficiente, conocer los hechos, pues es preciso también conocer el espíritu, o si se quiere la intención que animó esos hechos, dándoles su significación más profunda.

 

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HISTORIA - Para adentrarse en la época de la gran gesta hispánica [1492-1592] y analizar la magnitud del descubrimiento, es necesario penetrarlo estudiando el contexto histórico; solo así podremos llegar a un discernimiento moderado y con el sentimiento sano del deber o de una conciencia objetiva. Con este objetivo presentamos tantos temas y acontecimientos -aparentemente- en discontinuidad.

 

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Historia - El cristiano está advertido de que es necesario conocer la historia para distinguir los hechos. El cristiano a sus hermanos advierte que es imprescindible estudiar la historia para comprender el contexto histórico de los hechos. El cristiano nota que conociendo la historia, se percibe la riqueza de la Tradición, repara la grandeza del Magisterio y la magnanimidad de la salvación en la Escritura enseñada por la Iglesia.

 

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Historia - La historia de la Iglesia es una historia de muchos y diversos movimientos de reforma. Ver el libro de san Cipriano, De lapsis, escrito poco después de la persecución de Decio del año 250-251

 

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Historia - «Conocer y profundizar el pasado de un pueblo es afianzar y enriquecer su propia identidad. ¡No rompáis con vuestras raíces cristianas! Sólo así seréis capaces de aportar al mundo». S. S. Juan Pablo II – Madrid. 2003.05

 

Visión objetiva: Con frecuencia en los análisis históricos se peca de falta de objetividad por juzgar con valores actuales los sucesos del pasado. Esto no significa relativizar el juicio valórico de los sucesos, sino extirpar ciertos moralismos actuales que no son reales, que suponen una "moral" moderna y postmoderna que juzga enloquecidamente las cosas. Desde una perspectiva objetiva tenemos que condenar sin reserva los errores ocurridos en l período analizado, pero sin rasgar vestiduras por la "monstruosa" noticia del descubrimiento y civilización europea en América, maldiciendo la hora en que se produjo al estilo del cuestionado activista verde Jacques Cousteau quien declaró en 1992 que la llegada de la Colón a América "fue un desastre peor que la lluvia de meteoritos que acabó con los dinosaurios en la prehistoria".

Aquí la premisa tribalista de "cada uno en su tierra sin invadir otra" queda desvanecida por el absurdo ante el dinamismo y realidad de la historia. Toda civilización es el fruto de una mezcla frecuentemente nada pacífica. La misma epopeya del Pueblo de Dios suponía conquistar una tierra prometida ocupada por tribus locales. Los mismos europeos provienen de invasiones y nuevas invasiones que mezclaron sus sangres e hicieron nacer las distintas culturas que dan alma al Viejo Mundo.

 

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Historia y mentira - Al hombre actual «le dicen» muchas más cosas que al de ninguna otra época de la Historia. Lo bombardean o lo ametrallan con dichos constantes, muchos cada día, con recursos que no habían existido hasta ahora. Lee más que nunca, oye voces ajenas todo el tiempo, acompañadas de la imagen y el gesto. Se solicita su atención desde la publicidad, la política, las campañas, las consignas. En multitud de casos no tiene medio de decidir si lo que se le dice es verdadero o falso; aun cuando esto es posible, se siente aturdido por múltiples solicitaciones, no tiene tiempo ni calma para reaccionar a ellas. Esto va causando en grandes mayorías una actitud de atonía e indiferencia. La verdad y la falsedad desaparecen del horizonte, y el hombre queda inerme frente a esta última. En época de elecciones esto es aterrador. Algunos políticos -no todos- usan la mentira como instrumento primario, sin el menor escrúpulo, con evidente delectación. No todos, al menos con gran desproporción. Pero lo grave es que esto no tiene demasiadas consecuencias. Si existiera eso que echo de menos, sensibilidad para la verdad, respeto a ella, la falsedad sistemática bastaría para descalificar a quien la usase y asegurar su derrota. Temo que no sea así, que se pueda usar la mentira con impunidad. En ciertos medios hay incluso un extraño placer en ella, se paladea el «ingenio» del que la usa, se admira la habilidad para pasar por encima de la verdad y pisotearla. Julián Marías, de la Real Academia Española

 

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Frente a la historia - «La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad». (VIS, 8.I.2004)) S.S. Juan Pablo II.

 

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Historia - «Una investigación histórica, libre de prejuicios y vinculada únicamente con la documentación científica es insustituible para derrumbar las barreras entre los pueblos» (S. S. Juan Pablo II – P.P.)

 

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Historia - Al estudiar la historia, se suele hacer desde los prejuicios de la mentalidad actual, cosa que esteriliza la  labor principal del historiador. No podemos dar a conocer unos hechos del pasado sin antes reflejar el imaginario colectivo de la época donde tuvieron lugar.

 

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Historia - “La Iglesia es siempre joven y el futuro siempre pertenece a la Iglesia. Todos los otros regímenes que parecían muy fuertes han caído, ya no existen, sobrevive la Iglesia; siempre un nuevo nacimiento pertenece a las generaciones. Confianza, ésta es realmente la nave que lleva a puerto”. Cardenal Ratzinger 2001.

 

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Gracias a hombres y mujeres obedientes al Espíritu Santo, han surgido en la Iglesia muchas obras de caridad, dedicadas a promover el desarrollo: hospitales, universidades, escuelas de formación profesional, pequeñas empresas. Son iniciativas que han demostrado, mucho antes que otras actuaciones de la sociedad civil, la sincera preocupación hacia el hombre por parte de personas movidas por el mensaje evangélico.

 

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Pseudo-historiadores - Por ser miembros de la Iglesia no podemos ni debemos callarnos o permitirlos. La estrategia utilizada por los pseudo-historiadores como los adictos a las falacias y suposiciones contra la Iglesia es negarle el derecho a defenderse, y cuando lo hace se la tacha de victimismo, de cultivar la cultura de la queja, o de repetición de tics extemporáneos.

En definitiva se ridiculiza su derecho a defenderse, lo que no se hace con ninguna otra institución. Parten de unas posiciones que presuponen la culpabilidad de la Iglesia a la que se exige todo tipo de explicaciones; raramente se disculpan y nunca piden perdón. Se arrojan el derecho absoluto de establecer lo que está bien y lo que está mal en contra de la opinión de la Iglesia. Se erigen en jueces infalibles sin aceptar ninguna infalibilidad, resolviendo muchas veces las cuestiones más arduas por medio de juicios sumarísimos. Niegan que la Iglesia pueda tener sus propias normas y se autotitulan «tolerantes» y pregoneros del respeto. Ponen en tela de juicio la doctrina de la Iglesia, frecuentemente en base a declaraciones de personas de cierta popularidad que no están en posición de poder opinar con un mínimo de conocimiento de causa, y no dejan sino entrever su profunda ignorancia sobre las cuestiones religiosas tratadas. Como en el campo de la doctrina se carece de argumentos serios para ir contra la Iglesia, se recurre a la ironía, la burla, el sarcasmo, el descrédito, el desprecio y la desacralización. En Internet como también en la televisión, con una absoluta falta de respeto a la sensibilidad religiosa de muchas personas, se trata de forma frívola y superficial a personas de la jerarquía de la Iglesia, o temas específicamente religiosos; y cuando se les ocurre «con la posibilidad de hacer dinero», presentan escritos sin saber resolver el problema de dónde y cuando fue escrito el documento, es decir, ni saben datarlo ni localizarlo, careciendo de cualquier metodología hasta para hacer una distinción entre escritura libresca y escritura documental, entre saber leer y saber transcribirlo; cuánto mas vago e impreciso, mejor para desacreditar. Se niegan a considerar que la Iglesia deba opinar sobre cuestiones temporales. Se pretende relegar la fe y la doctrina católicas, así como la práctica de la religión, a la esfera de lo privado, eliminándolas lo más posible de la esfera pública. Parecería un intento de hacerla volver al tiempo de las catacumbas. Favorecen la diatriba contra la Iglesia en forma de apoyo a los que disienten abiertamente contra ella, ya sean personas individuales o movimientos sociales. Usan sistemática asociación de lo que peyorativamente llaman nacionalsocialismo o con el franquismo, o sistemas políticos de los más variopintos que fueren. Se ignora o se silencia el martirio diario de miembros de la Iglesia que son asesinados, por el solo hecho de ser católicos y promover la justicia, la paz, el perdón.

Identifican progreso con permitir el aborto, la manipulación genética, el desprecio de la vida humana en estado embrionario, la eutanasia hacia personas que ya no producen y sólo son causas de gastos y molestias, matrimonios entre homosexuales, ordenación de mujeres, equiparación de las parejas de hecho a las formas de familia tradicional...etc y tachar de reaccionaria la postura de la Iglesia que manifiesta su disconformidad con ellas.

 

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Alrededor del año 58 de nuestra era vivían en Jerusalén varios miles de judíos creyentes en la naciente Iglesia católica y catolizante. Así lo afirmaban los responsables de la Iglesia a Pablo: "Ya ves, hermano, cuantos miles de judíos son ahora creyentes y todos son fieles observantes de la Ley" (Hch 21,20).

 

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El abad Antonio-Egipto [298 ca.] escrutaba la profundidad de los juicios de Dios, y preguntó: «Señor, ¿por qué algunos mueren después de una vida corta, mientras otros alcanzan una prolongada ancianidad? ¿Por qué unos carecen de todo y otros nadan en la abundancia? ¿Por qué los malos viven en la opulencia y los justos padecen extrema pobreza?». Y vino una voz que le dijo: «Antonio, ocúpate de ti mismo. Así son los juicios de Dios y no te conviene conocerlos».

 

Se cuenta que vinieron unas personas a pedirle al abad Amonas que hiciera de juez entre ellos. Pero el anciano les hizo creer que no estaba en su sano juicio. Una mujer dijo entonces a otra que estaba a su lado: «Este viejo está loco». Lo oyó el anciano y llamándola le dijo: «Tantos trabajos como he padecido en varios desiertos para conseguir esta locura, y tú ¿quieres que la pierda hoy por causa tuya?».

 

El abad Afi, obispo de Oxirinco, cuando era monje llevaba una vida excesivamente dura. Nombrado obispo, quiso llevar en la ciudad la misma vida que en el desierto, pero no tuvo fuerzas para ello. Y se postró en la presencia del Señor, diciendo: «¿Acaso, Señor, se ha alejado de mi tu gracia por causa del episcopado?». Y tuvo esta revelación: «No, pero cuando estabas en el desierto, y no había hombres, Dios era tu sostén. Ahora en el mundo los hombres se ocupan de ti».

 

Contó el abad Daniel que había en Babilonia un hombre principal cuya hija estaba poseída del demonio. El padre tenía en gran estima a cierto monje, y éste le dijo: «Nadie puede curar a tu hija, fuera de unos anacoretas que yo conozco. Pero si vas donde ellos no accederán a hacerlo por humildad. Vamos a hacer esto: cuando vengan a vender las cosas que fabrican, diles que quieres comprar alguna cosa, y cuando entren en tu casa para recibir el dinero, les diremos que hagan oración, y creo que así se salvará tu hija». Salieron a la plaza, pero sólo encontraron a un discípulo de los ancianos, que estaba vendiendo cestos. Lo llevaron con ellos a casa, como si fuesen a fijar el precio de las cestas, pero en cuanto entró en la casa, vino la joven posesa y dio una bofetada al monje. Este se volvió y le puso la otra mejilla, de acuerdo con el precepto divino, y entonces el demonio, desarmado, empezó a gritar: « ¡Oh violencia!, los mandamientos de Jesucristo me expulsan de aquí». Y al punto quedó curada la joven. Cuando llegaron los ancianos les contaron lo sucedido y dieron gloria a Dios, diciendo: «La soberbia del demonio se viene abajo habitualmente ante la humildad de los mandatos de Cristo Jesús».

 

Decía el abad Evagrio: «El comienzo de la salvación es condenarse a si mismo».

 

El abad Serapión decía: «He padecido muchos más trabajos corporales que mi hijo Zacarías, y no he llegado tan alto como él en la humildad ni en el silencio».

 

El abad Moisés dijo al hermano Zacarías: «¿Dime qué debo hacer». Al oírle, se echó a sus pies y le dijo: «Padre, ¿tú me lo preguntas a mi?». El anciano la contestó: «Créeme, Zacarías, hijo mío, he visto que descendía sobre ti el Espíritu Santo y esto es lo que me impulsa a preguntarte». Entonces, Zacarías se quitó el capuchón, lo puso bajo sus pies y mientras lo pisaba decía: «Si el hombre no es pisoteado de esta manera, no puede ser monje».

 

Contaba el abad Pastor que el abad Moisés preguntó al hermano Zacarías, cuando éste estaba a punto de morir: «¿Qué ves?». Y él contestó: «Veo que no hay nada mejor que callar, Padre». Y le respondió el abad: «Es verdad, hijo mío, guarda silencio». A la hora de su muerte, el abad Isidoro que estaba junto a él mirando al cielo, dijo: «Alégrate, hijo mío Zacarías, porque se han abierto para ti las puertas del Reino de los cielos».

 

El obispo de Alejandría, Teófilo, de santa memoria, vino en cierta ocasión al monte Nitria, y el abad del monte vino a su encuentro. El obispo le preguntó: «¿Qué ventaja has encontrado en esta forma de vida, Padre?». Y el anciano respondió: «Acusarme y reprenderme a mi mismo sin cesar». «No hay otro camino más seguro», le dijo el obispo.

 

Una vez, el abad Teodoro comía con los hermanos. Recibían las copas con reverencia, pero sin decir nada, ni siquiera el «perdóname» de costumbre. Entonces, el abad Teodoro dijo: «Los monjes han perdido su título de nobleza, la palabra "perdóname».

 

Se contaba del mismo abad Teodoro que después de ordenado diácono en Scitia no consentía en ejercer su ministerio, y escapaba de aquí para allá. Pero los ancianos lo traían de nuevo y le decían: «No abandones tu ministerio». Pero el abad Teodoro les respondió: «Dejadme, voy a orar a Dios, y si El me indica que debo quedarme aquí, y cumplir con este ministerio, lo haré». Y en su oración decía a Dios: «Si es tu voluntad, Señor, que me quede en este ministerio, muéstramelo». Y vio una columna de fuego que se elevaba de la tierra hasta el cielo, y oyó una voz que decía: «Si puedes ser como esta columna, ve a cumplir tu ministerio». Estas palabras le movieron a no cumplir jamás su oficio de diácono. Cuando volvió a la iglesia, los hermanos hicieron ante él una metanía, diciendo: «Si no quieres hacer de diácono, por lo menos sostén el cáliz». Pero Teodoro no aceptó y dijo: «Si no me dejáis en paz, me marcho de aquí». Y le dejaron tranquilo.

 

Dijo el abad Juan, el Enano: «La puerta de Dios es la humildad. Nuestros Padres tuvieron que sufrir muchas humillaciones y entraron alegres en la ciudad de Dios». Y añadió: «La humildad y el temor de Dios superan a todas las virtudes».

 

El abad Juan de Tebas decía: «Ante todo, el monje debe ser humilde, porque este es el primer mandato del Salvador, cuando dice: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos». (Mt 5,3).

 

Los hermanos de Scitia se reunieron un día y Melquisedec. Se olvidaron de avisar al abad Coprés. Sin embargo los hermanos le llamaron luego y le preguntaron sobre el tema. Pero él se golpeó tres veces la boca, y dijo: « ¡Ay de ti, Coprés!, que has descuidado hacer lo que te mandó hacer el Señor, y pretendes ocuparte de lo que no te pide». Al oírle los hermanos se fueron cada uno a su celda.

 

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Un animal inteligente y libre siempre será imprevisible y desconcertante. Eso es el hombre. Pascal lo explica de esta manera: apenas conocemos lo que es un cuerpo vivo; menos aún lo que es un espíritu; y no tenemos la menor idea de cómo pueden unirse ambas incógnitas formando un sólo ser, aunque eso somos los hombres.

 

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Quienes promuevan «leyes contra el bien integral de la persona, contra la justicia o contra la ley natural pierden la coherencia eucarística» Sínodo Obispos 2005.10 Vat.

 

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Este asunto del disimulo en la división del protestantismo es muy delicado

En realidad es una falacia a veces inconsciente, el decir "Jesús no se fija
a qué iglesia pertenezcas", lo analizo brevemente:

1. la afirmación esconde la idea de que la iglesia es un invento humano
quizá accidental surgido de una manera particular de interpretar la Biblia.
Esto contradice a Mt 16,16-18. En realidad contradice buena parte del NT y
además contradice la historia y el sentido común

2. la segunda idea es que no me debo de esforzar en conocer lo que Jesús
quiere, este es el gancho mercadotécnico, la comodidad pero esta idea es en
realidad muy peligrosa por....

3. si no me esfuerzo por hacer las cosas "al modo de Jesús" es porque
posiblemente Jesús sea un invento humano o una simple cuestión de opinión,
todo menos el hecho real e histórico de la Encarnación, Pasión, Muerte y
Resurrección del salvador.

4. por tanto el cristianismo se trataría de un montón de mentiras o mitos
para sentirse mejor. Aguas con eso.

Por cierto es curioso que según Daniel el Terrible (mente equivocado) lo
único que une a los "evangélicos" sean las ideas anti-bíblicas de "solo
Biblia, sola Gracia ...." etc. es decir PURAS NEGACIONES

1. Sola Biblia: negación de la predicación oral de los Apóstoles y del mismo
Cristo. Negación de la presencia del Espíritu de Verdad para recordad todo
lo que nos ha dicho Cristo. Negación de la Iglesia como Esposa de Cristo,
como su Cuerpo Místico y como la Jerusalén del Cielo que es Nuestra Madre.

2. Sola Gracia: negación de la humanidad como imagen de Dios y que como tal
participa voluntariamente en la obra de redención.

3. Sola Fe: negación de la Caridad que es la más importante de las 3: fe,
esperanza, caridad.

4. Solo Cristo: negación del Padre y del Espíritu Santo.

¡Qué diferente es esto a la fe católica que es a la vez compartida por los
ortodoxos y algunos anglicanos! Creo en un sólo Dios .... Padre ... Hijo
... Espíritu Santo .... Iglesia ... Bautismo .... Resurrección. Eso sí es
una fe que une, basada en la afirmación y clara como la luz

Pepe Piedra - Ricardo Vecco - Lima Perú. 2005-08-25

 

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Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Gen. 1, 24-25

 

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“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.

 

 

Gracias por venir a visitarnos

 

1ª) LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA. Autor Vittorio MESSORI – Editorial “PLANETA-TESTIMONIO” 10ª EDICIÓN – Óptimo libro para defenderse del cúmulo de opiniones arbitrarias, deformaciones sustanciales y auténticas mentiras que gravitan sobre todo en lo que concierne a la Iglesia.

 

Recomendamos vivamente:

1º Título:ISLAMISTAS Y BUENISTAS’ (Editorial ‘Gota a Gota’), de KAREN JESPERSEN, ministra danesa de Bienestar e Igualdad, y RALF PITTELKOW, periodista del Jyllands Posten - La tradición liberal es mucho más fuerte en Occidente que en los países musulmanes.  Tal como ocurrió con el nazismo, un aviso: “El nazismo ganó adeptos apelando a su identidad racial (los arios); el comunismo lo hizo apelando a su identidad social (el proletariado); y el islamismo apela a su identidad religiosa”. (...)  la escasa libertad que existe en la mayor parte del mundo musulmán tiene un alto coste. - Según un debatido informe de la ONU de 2002, tres grandes déficit de las sociedades árabes obstaculizan el desarrollo económico: déficit de libertad, déficit de conocimientos y déficit de igualdad. De hecho, los dos últimos déficit surgen de la falta de libertad: la libertad de adquirir e intercambiar conocimientos, la libertad de pensar críticamente y la libertad de la mujer para decidir sobre su propia vida. MMVIII

 

2º Título: Recomendamos vivamente:  ‘Pablo de Tarso’ - Ciudadano del Imperio.
Ediciones Palabra.   (Libro novedad) - Autor: Paul Dreyfus. - Páginas: 446
ISBN: 978-84-9840-151-6 - 2008

Es una de las más sugestivas biografías del Apóstol de los gentiles. El libro se lee con pasión porque está escrito con pasión, al modo de un insuperable reportaje periodístico; pero al mismo tiempo, tiene toda la seriedad de una minuciosa investigación histórica, y un relato lleno de vida que interpela con fuerza al lector y que hasta al más encallecido opositor le pone delante un personaje de gigantesca personalidad, que ocupa un lugar privilegiado en la historia del mundo occidental. Sin él, la que llamamos civilización cristiana habría tomado rumbos muy diferentes. El autor no pretende demostrar nada, sino mostrar; no trata de "probar nada", sino darlo "a probar".

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Seguir a Jesús es apropiarnos de sus criterios, de sus actitudes y de su conducta, fieles en toda su doctrina, sirviendo a nuestro tiempo.

 

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).