Friday 26 May 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
Inicio > Leyendas Negras > Leyendas - 15º torno a la leyenda negra; periodista engañó millones faroles, mito

Para no caer en el anacronismo, es necesario tener la humildad y la inteligencia de leer los hechos del pasado no con las categorías mentales de hoy, más, dentro el marco histórico temporal en que se efectuaron. 

 

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…Olvido que los alemanes evitaron la destrucción de París y Roma, y de este modo puedo borrar también de la memoria los terribles bombardeos de Hamburgo o de Leipzig o Dresde (en alemán: Dresden…  Aproximadamente doce semanas antes de la capitulación de la Alemania nazi. Durante los mismos, entraron en acción más de mil bombarderos pesados, que dejaron caer sobre la «Florencia del Elba» cerca de 4.000 toneladas de bombas altamente explosivas y dispositivos incendiarios, arrasando gran parte de la ciudad y desencadenando una tormenta de fuego que consumió el centro histórico de la misma. Probablemente y se puede asegurar que el bombardeo fue una represalia desproporcionada e indiscriminada, o incluso estan quienes la juzgan que podría tratarse de un crimen de guerra.


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Al igual que ocurre con cualquier otra expresión de la mente humana, quizás la objetividad plena es imposible, pero lo que se le pide a cualquier intelectual honrado es que, cuando menos, haga el esfuerzo de buscarla, tenga la valentía de acercarse serena y responsablemente al mayor grado de objetividad histórica posible.

 

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En torno a la leyenda negra


Corremos el riesgo de sustituir la conciencia histórica –que trata de aprender con lo bueno y lo malo– por una memoria que insiste únicamente en marcar los rasgos negros de aquellos que considera contrarios a la meta que a sí misma se ha propuesto su ideología.

 

En cierta ocasión me han hecho la pregunta de si la Leyenda Negra sigue existiendo. Esta demanda me hizo reflexionar un poco sobre este tema que tanto nos preocupa a los historiadores: constantemente nos encontramos, en ensayistas y novelistas, un reflejo de la misma. Y todavía hoy son muchos los españoles que siguen creyendo en ella. Pues, como señala con  acierto Carmen Iglesias, no es necesario que una noticia sea verdadera para que sea creída. La leyenda se gestó de una manera especial en el siglo XVII como vehículo de propaganda en un momento en que Europa se debatía en medio de un conflicto cuyas raíces se hallaban en lo más hondo del pensamiento, ya que se trataba de demostrar que España, parte de la Casa de Habsburgo, no tenía razón. Y las cosas fueron tan lejos que en la Enciclopedia, en el artículo referido a España, parecía llegarse a la conclusión de que Europa hubiera sido más feliz en el caso de que España no hubiera existido. Ésta es la causa, y no otra, de que el Gobierno español tuviera que poner el veto sobre esta magna obra.


Pues bien, las leyendas negras, que se repiten en muchos casos a lo largo de la Historia – piénsese en lo que se ha dicho de Alemania en el siglo XX– no son otra cosa que modos de formular una memoria histórica, capaz de desvirtuar la conciencia. Basta con ello: hacemos una selección y aislamos los males, daños o errores que nos conviene destacar fabricando de este modo un argumento que permita desvirtuar absolutamente al enemigo. Olvido que los alemanes evitaron la destrucción de París y Roma, y de este modo puedo borrar también de la memoria los terribles bombardeos de Hamburgo o de Leipzig. En el caso español se atribuyen a nuestro país tres defectos sustanciales: la recluta de mercenarios con daño para las poblaciones afectadas por la guerra, la inquisición, que ahora se falsea como si fuese una especie de Gestapo o KGB, y el sometimiento de poblaciones, ignorando que España es la creadora de casi veinte naciones que hoy forman un orgullo en el mundo.


No se trata únicamente de deshacer calumnias ni de reiterar errores; la tarea de un historiador consiste en exponer las cosas exactamente como fueron. Pero uno de los defectos de las últimas generaciones consiste sobre todo en reincidir en esas tendencias suplantando la verdad por el error en la manera que a las ideologías políticas conviene. No cabe duda de que la Inquisición, que partía de un deseo correcto, impedir que los poderes políticos se valiesen de los delitos de herejía para eliminar a sus enemigos políticos, incurría en un defecto, que no sería corregido hasta mediados del siglo XVII: la Iglesia es un instrumento de perdón y reconciliación; no puede desviarse hacia la represión sin causarse daño a sí misma. Pero esto no nos autoriza a abrazar con calor las negras tintas de las que ahora pretendemos servirnos.


Veamos el caso de dos grandes científicos, Miguel Server y Galileo Galilei. Server, importante descubridor de la circulación de la sangre, fue denunciado ante la Inquisición de Lyon, en Francia. Mientras esperaba que pudiera incoarse el proceso recordó que había tenido estrecha amistad con Juan Calvino, el hugonote que ahora gobernaba en Ginebra como un auténtico dictador, sometiéndolo todo a su voluntad política, y a esta ciudad se trasladó esperando para él una adecuada protección. Pero Calvino decidió declararle heresiarca enviándole a la hoguera sin que tuviera, como el obispo Carranza y tantos otros, una posibilidad de apelación. El poder político se cierra sobre sí mismo.

La Iglesia ha reconocido recientemente el «error» cometido con Galileo, a quien se acusaba de pretender someter la fe a la ciencia, olvidando que ésta consigue evidencias ciertas pero debe estar humildemente preparada para que sus descubrimientos pudieran revisarse. Los jueces cometieron el error de pretender intervenir en un tema que escapaba a su grado de conocimiento científico. Pero a Galileo se exigió solamente una especie de vago arrepentimiento y pudo acabar sus días en una villa que poseía en las afueras de Florencia, rodeado de sus instrumentos y consolándose a sí mismo con la frase que conocemos: «y sin embargo se mueve». Claro es que hoy ya no aceptamos otro de los supuestos de entonces, ya que el Universo es finito y el tiempo tiene su nacimiento en ese big bang del que nos separan unos cuantos millones de años.


La peor de las consecuencias, en el caso español, es que somos nosotros, los hispanos, los que parecemos mejor dispuestos a creer todas aquellas difamaciones y calumnias que en la mayor parte de los casos nada tienen que ver con la realidad. Vemos una película y estamos dispuestos a aceptar como buenos todos los tejidos que forman el claroscuro de la leyenda. No hemos pensado por ejemplo que en el siglo XVII, caracterizado en Europa por guerras terribles en las que se llegó a grados de crueldad inimaginables, en los virreinatos americanos predominaba la paz, excepto en lo que se refería a los corsarios y bucaneros venidos de lejos. No recomiendo en modo alguno que prescindamos del conocimiento de daños: pero hemos de situarlos también en paralelo con los beneficios. Y sólo Roma, con su Imperio, puede llegar a compararse con España en la labor de educación y fomento de una nueva sociedad a la que ahora aguarda un futuro importante.


Corremos el riesgo de sustituir  la conciencia histórica –que trata de aprender con lo bueno y lo malo– por una memoria que insiste únicamente en marcar los rasgos negros de aquellos que considera contrarios a la meta que a sí misma se ha propuesto su ideología. Durante algunos años pareció que Europa iba a librarse de algunos de los peores daños que sufriera por causa de aquello que laudatoriamente Lenin definiera como totalitarismo, es decir, sometimiento «total» de la persona del Estado y de éste a su vez al partido dominante. La Unión Europea, que sus grandes creadores imaginaron como un modo de ser y de perdonar, buscando la reconciliación entre las naciones, sin resentimientos a causa de un pasado que debe servir de lección pero no de rencor, parece absorberse únicamente en las preocupaciones económicas. No es que éstas carezcan de importancia, pero es imprescindible invertir los términos volviendo a la doctrina moralizante del cristianismo. La célula social por excelencia es la familia, no el Estado, y los bienes materiales, sin dejar de ser bienes, son únicamente medios al servicio del hombre. Ahora presentamos como un gran logro la consolidación de una empresa que garantiza grandes ganancias pero deja sin trabajo, es decir, sin la propiedad mínima que permite sostener a una familia, a miles de personas. Y a esto lo llamamos progreso.

Luis Suárez es miembro de la Real Academia de la Historia. Publicado en La Razón – 20.VII.MMX

 

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De cómo un periodista engañó a

Millones de personas – Inglaterra.


 

Abandona la BBC Andrew Gilligan, autor de la noticia "infundada" sobre Irak

El periodista Andrew Gilligan, autor de la polémica noticia de la BBC contra el Gobierno británico que el juez Brian Hutton calificó de "infundada", anunció este viernes que abandona la cadena pública. La renuncia de Gilligan se ha producido después de que dimitiesen el presidente, Gavyn Davies, y el director general de la BBC, Greg Dyke, a causa de las duras críticas del informe Hutton.

 

En un comunicado, el periodista ha admitido, tal y como hizo ante el juez Hutton, que parte de la información que había transmitido era errónea y dijo que, "de nuevo, me disculpo por ello". "Mi marcha se debe a mi propia iniciativa…. 2004-01-31. L.D. ESP.

 

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El nuevo director de la BBC ordena una investigación interna para recuperar su credibilidad


Mark Byford, el nuevo director general de la BBC, ha ordenado abrir una investigación interna para conocer y determinar los "errores" que la anterior gestión cometió al acusar en una noticia al Gobierno de Tony Blair de haber presionado a sus servicios secretos para "inflar" la capacidad militar del depuesto régimen de Sadam Husein. El objetivo, ha dicho, es recuperar la credibilidad. L. D. ESP. 2004

 

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Eliminar la calumnia de nuestra lengua, evitar toda acción que pueda causar daño a nuestro hermano, no difamar a los que viven a nuestro lado cada día.

 

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Iglesia – “Cada cual mira a la Iglesia según el estado de su propio corazón: Unos ven en la Iglesia solo pecadores y la condenan. Otros miran a sus santos con la esperanza de llegar a ser como ellos. Prefiero mirar a los santos, sabiendo que, de pecadores que eran, Cristo los transformó en hombres nuevos. Esa es la grandeza incomparable de la Iglesia”. Pbro. Jordi Rivero

 

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El informe Hutton se cobra su segunda dimisión

en la BBC con la renuncia del director

 

 

La crisis en la BBC tras la publicación del informe del juez Hutton sobre el "caso Kelly" se ha cobrado su segunda dimisión. Un día después de que el presidente de la cadena de televisión británica renunciara al cargo, el director general le ha secundado. Tras la "disculpa incondicional" de la BBC, el primer ministro ha dado por cerrada la crisis mientras que el juez ha ordenado investigar la filtración de su informe.

L.D. ESP.

 

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La mentira y el error están en desacuerdo con la realidad. Cuando un mundo se construye contra la realidad, ese mundo está abocado a la ruina, y mientras ésta llega va arruinando a los hombres.

 

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Historia - La conciencia renacentista e ilustrada era mucho menos cristiana que la conciencia medieval. La conciencia de aquellos cristianos toleró la esclavitud más o menos como la conciencia actual de muchos cristianos e ilustrados filántropos ha resistido que el comunismo haya matado más de cien millones de hombres, sin mayores aspavientos, o como tolera que la matanza de los niños inocentes, por el aborto, se haya hecho legal y subsidiada.

 

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Historia - La tolerancia que emanaba de Roma hacia los judíos no siempre era respetada por muchos obispos y predicadores, que consideraban que la presencia judía no acarreaba ningún bien, y lanzaron contra los judíos toda clase de invectivas. En 1199, Inocencio III publicó la Constitutio contra iudaeis, estableciendo las normas de obligado cumplimiento para los cristianos en relación con los judíos: estancia legal en tierra cristiana, protección de personas y bienes, conservación de la fe mosaica, inviolabilidad de sinagogas y cementerios. Para la Iglesia, el judaísmo se presentaba como el depósito de la revelación de la Verdad hasta la llegada de Jesucristo y, un día, acabarían por llegar al "nuevo" Israel.

 

Lutero, como padre espiritual de la Alemania moderna, tiene una responsabilidad muy grave en el proceso de odio que se desarrolló contra los judíos.

 

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Blair da por cerrada la crisis del "caso Kelly"

tras la disculpa "incondicional" de la BBC

 

 

Con dos dimisiones en la cúpula de la BBC, la última la de su director,  y una disculpa "incondicional" de la cadena de televisión británica, el primer ministro quiere "pasar página y seguir adelante" tras la crisis creada por el "caso Kelly" al conocerse las conclusiones judiciales. La renuncia de Greg Dyke se suma a la de Gavyn Davies, director y presidente han asumido su responsabilidad por la difusión de una noticia "infundada", tal y como recoge el informe del juez Hutton.

 

 

En nombre de la junta de gobernadores, el presidente en funciones de la BBC, Richard Ryder, pidió una disculpa "incondicional" por "nuestros errores y a las personas cuyas reputaciones resultaron afectadas por ellos", después de las duras críticas contra la cadena lanzadas en el informe del juez Brian Hutton.

LIBERTAD DIGITAL. ESP. - 2004-01-31

 

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MANIPULACIÓN DE LA INFORMACIÓN,

MENTIRAS, INTERESES Y DIFAMACIONES


Otro mito por los suelos


Por José María Marco 

La BBC sabía que el juez Hutton no iba a darle la razón en su informe acerca de los hechos que llevaron al suicidio del doctor Kelly. Lo habían demostrado dos decisiones tomadas en los últimos meses: el nombramiento de una persona encargada de supervisar un nuevo procedimiento para las quejas y la redacción de un nuevo código, más estricto, para la redacción de noticias.

 

Los pasos dados hasta ahora se encaminaban por tanto a paliar lo que eran algunos defectos evidentes. Sustancialmente, en dos campos. El nuevo código iba encaminado a evitar que pudiera suceder de nuevo lo ya ocurrido: que un periodista mintiera de nuevo, como mintió Andrew Gilligan al afirmar que el Gobierno de Tony Blair sabía que sus acusaciones contra el régimen de Sadam Husein eran falsas. El que afectaba a las quejas era de índole un poco más política. La BBC abandonaba la arrogancia de quien siempre ha estado seguro de tener la razón de su parte y abría la puerta a una posible rectificación.

 

Lo que no se esperaba la BBC era una crítica tan dura como la recibida por parte del juez Hutton. Lord Hutton no ha criticado sólo la conducta de un individuo y la forma en que la BBC se ha empecinado en la defensa de un mentiroso. El dictamen presenta una crítica de fondo acerca de cómo una mentira puede llegar a ser difundida sin control alguno por parte de una cadena de televisión, en este caso pública.

 

Los fallos empiezan en las notas que Gilligan tomó el día en que se entrevistó con Kelly en un hotel de Londres, continúan en la redacción de la noticia, siguen con la ausencia de cualquier verificación en un asunto de la importancia del que se traía Gilligan entre manos y llegan al empecinamiento de los “gobernadores” de la BBC en defender a Gilligan. En otras palabras, lo que el juez Hutton describe no es sólo un error o una confusión entre información y opinión, sino una tergiversación sistemática de la verdad, amparada por toda la cadena de responsables de la BBC. De la lectura del informe se deduce que la BBC manipulaba conscientemente los hechos para perjudicar al Gobierno de Blair.

Por mucho que alguna asociación británica de periodistas se empeñe en protestar, acaba de derrumbarse otro gran mito del progresismo occidental. Uno más. ETC.ETC..... - 2004-02-01 – L.D. ESP.

 

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Difamación y calumnia

 

Grave falta se comete al mentir para dañar el buen nombre del prójimo o manifestar sin causa justa sus pecados y defectos, aunque sean verdad.


Por Ricardo Sada Fernández

 

Cuando se agrava la mentira


Mayor gravedad reviste el pecado de calumnia, ya que combina tres pecados: uno contra la veracidad (mentir), otro contra la justicia (herir el buen nombre ajeno), y el tercero contra la caridad (fallar en el amor debido al prójimo). La calumnia hiere al prójimo en lo más delicado: su reputación.

Si a un hombre le robamos su reloj, puede enojarse o entristecerse, pero normalmente al cabo del tiempo quizá compre otro. Pero si lo perdido es su buen nombre, lo privamos de algo que no podrá comprar con dinero. Es fácil entender, pues, que el pecado de calumnia es mortal si con él dañamos gravemente el honor del prójimo, aunque sea en la estimación de unas pocas gentes. Y esto es así incluso aunque ese mismo prójimo no se entere del daño que le hemos causado.

Lo anterior se aplica también cuando deliberada e injustamente dañamos la reputación del prójimo sólo en nuestra propia mente. Esto es el juicio temerario, un pecado que nos afecta a todos y al que muy posiblemente demos poca importancia. Si alguien inesperadamente realiza una buena acción, y yo me sorprendo pensando: “eso lo hizo sólo por presumir”, he cometido un pecado de juicio temerario. Si alguien hace un acto de generosidad, y yo me digo: “¿a quién tratará de impresionar?”, pecó contra el octavo mandamiento.

Contra este mandamiento se peca también a través de la difamación. Consiste en dañar la fama ajena manifestando sin causa justa pecados y defectos que son verdad. Por ejemplo, cuando comunico a los amigos los pleitos que tiene el matrimonio vecino cuando el marido llega borracho a casa.

Puede que haya ocasiones en que, con el fin de prevenir males mayores, deba revelar los pecados ajenos. Será una obligación hacer ver a mi hijo que su nuevo amigo es drogadicto, o que convenga informar a la autoridad pública las actividades sospechosas en la oficina contigua. Puede ser necesario advertir a los profesores del colegio la deshonesta actitud mostrada por un compañero de mi hijo. Pero lo más usual es que cuando hablamos mal de alguien lo hagamos llevados por una intención poco recta. Por eso, si no tenemos una causa justa, aunque lo que digamos sea verdad, es ilícito difundir sin necesidad los defectos ajenos.

Ahora bien, si el hecho peyorativo que menciono es algo público, algo que resulta del conocimiento de todos, no es pecado, como el caso de crímenes pasionales que publican todos los periódicos. Pero, aun en estos casos, la caridad nos llevará a condolernos y a rezar por el pecador, más que cebarnos en su desgracia.

No sólo se falta al octavo mandamiento con la palabra y la mente, sino que también hay pecados de oído. Escuchar con gusto la calumnia y difamación, aunque no digamos una palabra, fomenta la difusión de murmuraciones maliciosas. Nuestro deber cuando se ataque la fama de alguien en nuestra presencia, es cambiar la conversación, e incluso intentar sacar a relucir las virtudes del difamado.

Afrentar la dignidad de una persona, es decir, lesionar su honor, es el pecado de contumelia. En los pecados anteriores el prójimo está ausente, en éste el prójimo está presente. Este pecado de contumelia adopta distintas modalidades. Una de ellas sería, por ejemplo, negarnos a dar al prójimo las muestras de respeto y amistad que le son debidas, como no contestar su saludo o ignorar su presencia, como hablarle de modo altanero o ponerle apodos humillantes. Un pecado parecido de grado menor es esa crítica despreciativa, ese encontrar faltas en todo, que para algunas personas -por ejemplo, para la esposa con su marido; para el marido con su suegra- parece constituir una arraigada costumbre.

Otro posible modo de ir contra el octavo mandamiento es revelar secretos que nos han sido confiados. La obligación de guardar un secreto puede surgir de una promesa hecha, de la misma profesión (políticos, médicos, investigadores, etcétera), o, simplemente, porque la caridad me lleva a no divulgar lo que pueda dañar o herir al prójimo. Se incluyen en este tipo de pecados leer la correspondencia ajena sin permiso, o escuchar conversaciones privadas atrás de la puerta o por la extensión telefónica. La gravedad del pecado dependerá en estos casos del daño o perjuicios ocasionados por nuestra actitud.

Conviene recordar por último que este mandamiento, igual que el séptimo, nos obliga a reparar los males causados. Si perjudicamos a un tercero con alguna mentira, lo difamamos, lo humillamos o revelamos sus secretos, nuestra falta no estará saldada hasta que compensemos los perjuicios lo mejor posible. Y debemos hacerlo aunque hacer esa reparación nos exija humillarnos o sufrir un perjuicio nosotros mismos.

Si he calumniado, debo decir que me había equivocado radicalmente; si he murmurado, tengo que compensar mi difamación hablando cosas buenas del afectado; si he insultado, debo pedir disculpas, públicamente, si el insulto fue público; si he revelado un secreto, debo reparar lo mejor que pueda las consecuencias que se sigan de mi imprudencia.

Ojalá que la comprensión de la Verdad como atributo divino nos ayude a aborrecer todo lo que sepa a doblez, simulación, charlatanería y murmuración. “Que sea tu sí, sí; y tu no, no” (Mt. 5, 37); abrir la boca sólo para decir lo que estamos seguros de que es cierto y que es oportuno para el bien de nuestro interlocutor. Que nunca hablemos del prójimo si no es para alabarlo, y, si tenemos que decir de él algo negativo, lo hagamos obligados por una razón grave y suavizando nuestras palabras con el aceite de la caridad.

 

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El mayor extravío de la mente humana es creer algo porque uno desee que sea así. Pasteur

 

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El ideal o el proyecto más noble puede ser objeto de burla o de ridiculizaciones fáciles. Para eso no se necesita la menor inteligencia.  Alexander Kuprin

 

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Hay toda la diferencia del mundo entre que pongamos la verdad en primer lugar o en el segundo.  Whateley


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"Se recurre con frecuencia a la calumnia, la mentira, el infundio, sin preocuparse de contrastar la información para comprobar su veracidad. Ello obedece a la táctica de que se sabe que una vez vertida una información negativa sobre algo o alguien, cosa que es muy fácil, demostrar la verdad requiere un gran esfuerzo y tiempo y gran parte del daño queda hecho de todas maneras."  (Jesús Sáiz Luca de Tena y Mercedes Soto Falcó)

 

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«Usted no debe decirnos lo que dijo el soldado ni ninguna otra persona, señor», respondió el Juez: «Esto no es evidencia.»

 

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La verdad nos hace libres, la mentira nos esclaviza y nos hunde en el rencor. Por eso es imprescindible revisar sin imposturas, todas las falsificaciones que nos han venido sirviendo en estos años los historieteros de turno y charlatanes con poses y mohines.


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Publicamos el comentario que ha escrito monseñor Vincent Landel s.c.j, arzobispo de Rabat, ante la publicación de viñetas sobre Mahoma en la prensa occidental 2006. con el título: «¡Si el otro se convirtiera realmente en mi hermano!».



¡Y si el otro se convirtiera realmente en mi hermano!

¿No es esta la cuestión que hay que plantearse ante el debate que circula en los medios?
Si el otro se convirtiera realmente en mi hermano, ¿podría yo poner en cuestión la fe que le hace vivir?

¿Podría yo burlarme de una manera u otra de sus creencias?

Si el otro se convirtiera realmente en mi hermano, ¿podría yo hablar de libertad sin vivir el respeto?

Si el otro se convirtiera realmente en mi hermano, ¿podría yo rechazarle con actos de violencia contra su persona o sus bienes?

Si el otro se convirtiera realmente en mi hermano, ¿podría yo permitirme hablar de él negativamente a sus espaldas? ¿Podría yo permitirme destruir incluso hasta su intimidad?
Si el otro se convirtiera realmente en mi hermano, le podría encontrar en verdad, podríamos hablar simplemente, incluso sin estar de acuerdo en todo.

Si el otro se convirtiera realmente en mi hermano, su encuentro me haría crecer; y estoy seguro que él también crecería.

Si el otro se convirtiera en mi hermano, nuestras miradas podrían cruzarse y una sonrisa verdadera iluminaría nuestros rostros.

Si el otro se convirtiera realmente en mi hermano, ¡qué mundo tan apasionante podríamos construir!

 

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«Señor, Tú lo sabes todo/ conoces mi debilidad, mi poca fe./ Enséñame a confiar,/ a no dudar nunca de Ti./ Y dame la gracia/ de poder consolar a cuantos se acerquen/ necesitados a mí». Claudio de Castro – 2006-02.03 Alfa y omega.

 

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El que no ama no puede evangelizar; el que por imprudencia miente, no sabe amar.

 

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No puede haber un diálogo al precio de la verdad.

 

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Quien recorre el camino sembrando solo dudas no es capaz de hablar una certeza.

 

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caen las estaciones y cae en nuevo día, siempre entonces la plegaria a dios se eleva

 

La verdad no acepta de vivir concordemente con la mentira, su esencia es proclamar ante todos los hombres a quien es la Verdad: Cristo Jesús.

 

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Meditación en el Salmo 138

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.

No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;

si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.

Si digo: «que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.


1. En dos distintos momentos, la Liturgia de las Vísperas --cuyos salmos y cánticos estamos meditando-- nos propone la lectura de un himno sapiencial de límpida belleza y de intenso impacto emotivo, el Salmo 138. Ante nosotros tenemos hoy la primera parte de la composición (Cf. versículos 1-12), es decir, las dos primeras estrofas que exaltan respectivamente la omnisciencia de Dios (Cf. versículos 1-6) y su omnipresencia en el espacio y en el tiempo (Cf. versículos 7-12).

El vigor de las imágenes y de las expresiones tiene como objetivo la celebración del Creador: «¡Si las obras creadas son tan grandes --afirma Teodoreto de Ciro, escritor cristiano del siglo V-- qué grande tiene que ser su Creador!» («Discursos sobre la Providencia» --«Discorsi sulla Provvidenza»--, 4: «Collana di Testi Patristici», LXXV, Roma 1988, p. 115). La meditación del salmista busca sobre todo penetrar en el misterio del Dios trascendente, que al mismo tiempo está cerca de nosotros.

2. La esencia del mensaje que nos presenta es clara: Dios sabe todo y está presente junto a su criatura, que no se puede sustraer de Él. Su presencia no es amenazadora ni quiere controlar; aunque ciertamente su mirada también es severa con el mal, ante el cual no es indiferente.

Sin embargo, su elemento fundamental es el de una presencia salvífica, capaz de abarcar a todo el ser y a toda la historia. En pocas palabras, es el escenario espiritual al que alude san Pablo al hablar en el Aerópago de Atenas, cuando cita a un poeta griego: «en Él vivimos, nos movemos y existimos» (Hechos 17, 28).

3. El primera pasaje (Cf. Salmo 138, 1-6), como decía, es la celebración de la omnisciencia divina: se repiten, de hecho, los verbos del conocimiento como «sondear», «conocer», «penetrar», «distinguir», «saber». Como es sabido, el conocimiento bíblico va más allá del mero aprender y comprender intelectivo; es una especie de comunión entre el que conoce y el conocido: el Señor está, por tanto, en intimidad con nosotros, durante nuestro pensar y actuar.

A la omnipresencia divina se dedica el segundo pasaje de nuestro Salmo (Cf. versículos 7-12). En él, se describe de manera palpitante la ilusoria voluntad del hombre de sustraerse a esa presencia. Todo el espacio queda abarcado: ante todo, el eje vertical «cielo-abismo» (Cf. versículo 8), y después la dimensión horizontal, la que va desde la aurora, es decir, de oriente, hasta llegar al «confín del mar» Mediterráneo, es decir, occidente (Cf. versículo 9). Cada uno de los ámbitos del espacio, incluso el más secreto, contiene una presencia activa de Dios.

El salmista introduce también la otra realidad en la que estamos sumergidos, el tiempo, simbólicamente representado por la noche y la luz, la tiniebla y el día (Cf. versículos 11-12). Incluso la oscuridad, en la que es difícil avanzar y ver, está penetrada por la mirada y por la manifestación del Señor del ser y del tiempo. Siempre está dispuesto a tomarnos de la mano para guiarnos en nuestro camino terreno (Cf. versículo 10). Por tanto, no es una cercanía de juicio que causa terror, sino de apoyo y liberación.

De este modo, podemos comprender cuál es el contenido último, esencial, de este salmo: es un canto de confianza: Dios está siempre con nosotros. Incluso en las noches oscuras de nuestra vida, no nos abandona. Incluso en los momentos difíciles, está presente. E incluso en la última noche, en la última soledad en la que nadie puede acompañarnos, en la noche de la muerte, el Señor no nos abandona. Nos acompaña también en esta última soledad de la noche de la muerte. Y por este motivo, los cristianos podemos tener confianza: nunca estamos solos. La bondad de Dios siempre está con nosotros.

4. Hemos comenzado con una cita del escritor cristiano Teodoreto de Ciro. Concluimos ahora encomendándonos a él y a su «Cuarto Discurso sobre la Providencia» divina, pues en definitiva éste es el tema del Salmo. Reflexiona en el versículo 6, en el que el orante exclama: «Tanto saber me sobrepasa, es sublime, y no lo abarco». Teodoreto comenta este pasaje profundizando en la interioridad de la conciencia y de la experiencia personal y afirma: «Recogido en mí mismo y entrando en mi propia intimidad, alejándome de los rumores externos, quise sumergirme en la contemplación de mi naturaleza … Reflexionando en esto y pensando en la armonía entre la naturaleza mortal y la inmortal, quedé sobrecogido por tanto prodigio y, al no lograr contemplar este misterio, reconozco mi fracaso; es más, mientras proclamo la victoria de la sabiduría del Creador y le canto himnos de alabanza, grito: «Tanto saber me sobrepasa, es sublime, y no lo abarco» («Collana di Testi Patristici», LXXV, Roma 1988, pp. 116.117). MMV. XII.XIV. Miércoles - [Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Santo Padre saludó a los peregrinos en varios idiomas] Muchas gracias por vuestra visita. - ZS05121401

 

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Simón Pedro era -como la mayoría de los primeros discípulos del Señor- natural de Betsaida, ciudad de Galilea, en la ribera nordeste del lago de Genesaret. Lo mismo que su padre Juan y su hermano Andrés, era pescador. Estaba casado, pues el Evangelio nos refiere cómo Jesús curó a su suegra, que vivía en Cafarnaúm. Pescador y príncipe de los apóstoles, primer papa y piedra sobre la cual se edifica la Iglesia. Éste es Pedro. Pedro dijo: «Señor, en tu palabra, echaré la red»

 

Una democracia sin valores degenera en dictadura encubierta. Benedicto XVI

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

«La belleza podrá cambiar el mundo si los hombres consiguen gozar de su gratuidad» Susana Tamaro – católica, escritora italiana - 2004.XII.

 


 

Gracias por venir a visitarnos

 

Autor: Joseph Ratzinger – S.S. BENEDICTO XVI

La fraternidad de los cristianos” Joseph Ratzinger Ediciones ‘sígueme’

“Verdad, valores, poder” Joseph Ratzinger. Editorial Rialp

“Principios de moral cristiana”         98 p.p.     6,00 € editorial EDICEP

“Evangelio, catequesis, catecismo”  80 p.p.     4,75 € “

“La eucaristía, centro de vida”        170 p.p.  10,00 € “

“En el principio creó Dios”              128 p.p.    7,25 € “

“La provocación del discurso sobre Dios”  - Editorial TROTTA

“Dios y el mundo” Editorial Galaxia Gutenberg 

San [Padre] Pío de Pietrelcina (1887-1968), capuchino  - Buena jornada, 6.8.9/5 «El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre» -      María, la Madre de Jesús sabía bien que la redención se realizaría por la muerte de su hijo; y a pesar de ello ¡cuánto lloró y sufrió! (GC 21).       Si el Señor se os manifiesta, dadle gracias; y si se esconde, haced lo mismo; todo eso no es más que un juego de amor. Que la Virgen María en su gran bondad continúe alcanzándoos del Señor la fuerza para soportar sin doblegaros las numerosas pruebas de amor que él os da. Deseo que lleguéis incluso a morir con él en la cruz, y que con él podáis llegar a exclamar: «Todo se ha cumplido» (AdFP,563).      Que María transforme en gozo todos los sufrimientos de tu vida (GC,24).

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).