Friday 18 April 2014 | Actualizada : 2014-04-12
 
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P: ¿A qué se debe el antagonismo entre la Iglesia Católica y la masonería? Considero que las misiones de ambos grupos son parecidas: la mejora del hombre. Me siento atraído por ambas ¿Puede un buen católico pertenecer a la masonería?

 

R: Desde luego si como católico obedece a la Santa Sede la respuesta es que no porque distintos papas han condenado la pertenencia a la masonería. Las razones son varias y van del secretismo de la masonería a su gnosticismo.

Dr. César VIDAL – historiador, filósofo. 2005.10.05 L.D. España

 

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LOS ROSACRUCES - ¿QUÉ SON? ORIGEN, CREENCIAS

Cortesía de http://www.corazones.org para la
BIBLIOTECA BÁSICA DEL CRISTIANO

Rosacruces, masonería, ocultismo,

hechicería, magias, sincretismo

 

  

La fraternidad de los Rosacruces es mundialmente conocida como la antigua Orden Mística de la rosa Cruz, con frecuencia abreviada en AMORC. Su símbolo: una cruz con una sencilla rosa en el centro.

 

Los Rosacruces se auto definen de la siguiente manera:

 

"Los rosacruces son una Orden Fraternal. Son un grupo de hombres y mujeres progresistas, interesados en agotar las posibilidades de la vida, mediante el uso sano y sensato de su herencia de conocimientos esotéricos y de las facultades que poseen como seres humanos. Estos conocimientos, que ellos fomentan y enriquecen con nuevos hallazgos, abarcan todo el campo de los esfuerzos humanos y todo fenómeno del universo conocido por el hombre"  El Dominio de la Vida, (publicación oficial), pág. 16.

 

En el folleto oficial editado por la gran Logia de San José y titulado "¿Que y Quienes son los Rosacruces?" se dice:

 

Cada miembro recibe enseñanza sobre el significado y la aplicación de las leyes Cósmicas y Naturales en el Universo en torno a sí, y en sí mismo. El agrupa en una filosofía de la vida, idealismo metafísico, y en las prácticas de sofía de la vida como la física, la química, la biología, la fisiología y la sicología. El busca también para sus campañas pedagógicas liberar a la sociedad de la esclavizadora influencia de la superstición.

 

En la Enciclopedia Británica se encuentra el artículo Rossicrucianism, escrito por H. Spenser Lewis quien era el "Imperator ad vitam" y el ideólogo más acreditado de este movimiento:

"El rosacrucismo es un sistema de filosofía mística cuyo fin es el de guiar el desarrollo de la conciencia interna. La opinión popular atribuye su fundación, ocurrida en Cassel, Alemania, en el siglo XVI, a la publicación de unos folletos titulados: "Allgemien und general Reformation der gazen weiten Welt" y "Fama Fraternitatis", atribuidos al teólogo Valentín Andrea.(1586-1654)...

 

Orígenes del Rosacruz según ellos mismos

Los orígenes del Rosacruz no tiene nada que ver con la Iglesia de Cristo. Ellos mismos, en sus publicaciones, reclaman que sus orígenes se remontan a las escuelas de misterios, de conocimientos secretos, del antiguo Egipto establecidas durante el reinado de Thumose III, hacia el 1500 antes de Cristo. Su sucesor Amenhotep IV, jefe también de las escuelas de misterios, y que "abolió el politeísmo", es considerado por los rosacruces como su tradicional Gran Maestro... De Egipto, dicen ellos, La Hermandad se extendió a Grecia y Roma. Después de Cristo, se perpetuó en las sectas gnósticas enemigas irreconciliables del auténtico cristianismo y, durante la "tenebrosa" Edad Media, las misteriosas enseñanzas rosacruz vivieron en clandestinidad, soterradas bajo diversidad de nombres esotéricos.  Se fue transmitiendo secretamente hasta su estructuración en le siglo XVII.

 

El Rosacruz a la luz de la Historia

El mismo H. Spenser Lewis forzado por el carácter de seriedad de la Enciclopedia Británica reconoce que los testimonios más antiguos hacen remontar el Rosacruz a 1410. Sin embargo, la crítica histórica hace ver que La Fraternidad Rosacruz no llega más allá de 1614, cuando un teólogo luterano llamado Juan Valentín Andrea publicó en Cassel, Alemania, el folleto titulado " Fama Fraternatis Rosa Crucis". En el folleto se cuenta la historia de un noble alemán, Christian Rossecreuz (1378-1484), personaje de leyenda sin base histórica, que en sus viajes al Oriente se inició en los misterios de la magia que mezcló con doctrinas cristianas, fundando la Hermandad Rosacruz , en 1408. Andrea se presentaba como heredero de sus secretos que ofrecía al público en su obra. La Rosa y la Cruz eran parte del escudo de la familia Andrea.

Vinieron a América en 1694.

El folleto tuvo éxito en un mundo hambriento de misterio y esoterismo, y el mismo Andrea, cuando quiso detener la avalancha que había desencadenado, no lo pudo lograr. El Rosacruz se funda, pues, en las enseñanzas de Andrea. La masonería, fundada como Sociedad secreta organizada hacia el 1717, tomó algunos elementos del Rosacruz, como el nombre del grado 18 en el rito escocés, pero es una organización independiente.

Hoy el Rosacruz está extendido por todo el mundo. Varias organizaciones rosacruz reclaman para sí la primitiva herencia. La más fuerte, "La Antigua y Mística Orden Rosae Crucis", abreviado AMORC tiene su centro en el parque Rosacruz de San José California (USA).

 

El Rosacruz es una religión no cristiana

Los Rosacruces hacen grandes esfuerzos a través de sus publicaciones para negar que son una secta o una religión:

Desde su más remoto principio la Orden Rosacruz se ha mantenido libre de sectarismo y afiliaciones religiosas, prefiriendo más bien que cada miembro siga los dictados de su propia conciencia en asuntos de religión. Jamás se ha visto envuelta en controversias políticas y constantemente ha combatido la superstición, la ignorancia y el temor, como los mayores enemigos del hombre"... (El Dominio de la Vida, pág. 18)

Estas clarificaciones serán necesarias para hacer amigos pero no representan la verdad.  R. Swinburne Clymer, rosacruz no perteneciente a la escuela de San José, afirma categóricamente: "Hay quienes declaran saber mucho de la Rosacruz, y sostienen, sin embargo, que la Fraternidad no es religiosa. La Rosacruz está empeñada en la revelación de los misterios divinos...Su obra es profundamente religiosa"...   

La Rosacruz entra claramente en el campo de la religión.  Es un nuevo brote de la antigua herejía llamada "Gnosticismo". Los Rosacruces, como lo afirma R. Swinburne, y aparece en innumerables textos, son los llamados en la historia "esenios, gnósticos, iluminados, albigenses..."

El gnosticismo fue el enemigo más peligroso del cristianismo en razón de que se presentaba con un ropaje científico y de alta especulación, y se atribuía la clave de los secretos de la ciencia humana y divina. Amalgama religioso- científica que tomó del Platonismo la concepción de la "ideas", diversos principios ascéticos y un misticismo extraño y exagerado de características panteístas del neopitagorismo y neoplatonismo, las concepciones cosmogónicas de la India y Egipto junto con un cúmulo de ideas religiosas, y todo ello mezclado con ideas cristianas, como la Redención.  En otras palabras, el gnosticismo es el fruto de la fascinación de los hombres por obtener conocimientos sobrenaturales sin recurrir ni obedecer a Dios.

La lectura de los textos rosacruces hace revivir parecidos textos gnósticos. El jefe gnóstico Carcoprates tiene teorías que hoy repiten publicaciones rosacruces en mil formas.   Jesús, dice él, es hijo de José y nace como los demás hombres. Por la resurrección se libera de su existencia anterior por un singular proceso de metempsicosis, triunfa de la muerte y del mundo y recobra al Padre. Este fenómeno se repite en muchos mortales. Si no se hubiera liberado se sucederían diferentes encarnaciones.

La Iglesia desde el principio combatió fuertemente estas herejías.   Entre los Padres que se distinguieron por sus enseñanzas contra los gnósticos están San Justino, San Ireneo y Tertuliano.

El Rosacruz es una religión. Tienen en San José su Templo Supremo el cual está repleto de símbolos religiosos. Llaman también templos a los centros en que se reúnen. "Ecos del Templo" se llama la sección informativa de la revista Rosacruz. "templo" es un edificio dedicado al culto religioso.

 

Principios religiosos del Rosacruz

1) Un dios impersonal.  El dios de los Rosacruces no es el Dios personal y único que adoramos todos los cristianos, que antes adoraron y siguen adorando los verdaderos judíos, ni aun el Dios de los mahometanos que es también el Dios de Abraham y Jacob.

Los rosacruces creen en una "Inteligencia Cósmica"..."una poderosa Inteligencia Cósmica que desde los extremos del universo sube y baja (como la marea) a través de los profundos recesos de la mente humana, creando una sabiduría humana que puede llevar a los hombres y mujeres a las cumbres de la perfección personal". Todo esto implica un panteísmo decidido y claro, un dios impersonal que no es mas que parte del universo.  Ese "dios" no es mas que una misteriosa fuerza física que actúa sintonizada con las demás fuerzas de la naturaleza. Es el panteísmo de los gnósticos bajo otras formas.

El mundo y todas las cosas son "emanaciones" de la Inteligencia Cósmica. R. Sminburge desarrolla la idea de que la religión rosacruz no es sino la religión de todos los pueblos, y va seleccionando en la historia religiosa los nombres de los pensadores de tendencia panteísta: "Pitágoras enseñó que Dios es la Mente Universal difundida a través de todas las cosas...Cicerón anota que Pitágoras concibió a Dios como un alma que inunda toda la naturaleza de la que cada alma es una parte".

Este es el concepto rosacruz de Dios, que excluye radicalmente nuestra concepción religiosa de un solo Dios personal que transciende todas las cosas y las crea de la nada por puro amor y no por necesidad.  Este punto por si solo deja claro la absoluta incompatibilidad entre el catolicismo y la secta Rosacruz.

2) Reencarnación: Es una de las verdades básicas del rosacruz, y que todas las sectas rosacruces creen firmemente: "la reencarnación de las almas, escribe uno de sus doctores, como ley exacta de justicia es generalmente aceptada como una verdad, así como la salvación no es otra cosa que la liberación del alma de sucesivas encarnaciones"... En la filosofía rosacruz no hay trasmigración de almas animales, sino que "encarnamos en mejores hombres, progresando siempre hasta nuestra total liberación, o salvación..."

La preexistencia es un principio cardinal de la Cruz Rosada. "Los hombres que han vivido en la tierra una existencia anterior...tienen formas, expresión, y movimientos sugestivos de paz, tranquilidad y armonía que no tienen los que sólo ahora inician su vida en el planeta"...

Organización

Cada jurisdicción está bajo un "Imperator", que cuenta con el consejo de un Supremo Concilio y da cartas de constitución a las logias y los capítulos por el nombramiento de un alto oficial como miembro del Concilio Internacional Rosacruz: Este organismo constituye el supremo poder orientador de la organización mundial.

La organización dice no tener relación con ninguna otra fraternidad, a pesar del hecho que existe un grado en el rito escocés de la Masonería que se llama "Rosacruz". Historiadores masones han escrito que la masonería fue bosquejada según el ritual Rosacruz, pero el Rosacruz nada reclama a este respecto. Hay algunas sociedades masónico-rosacruces, como la "Sociedad Rosacruciana" en Inglaterra, con su cuartel general en Londres y compuesto exclusivamente por masones, pero no son parte integrante de la Organización Internacional Rosacruz.

(Adaptado del libro "Las Sectas nos Invaden" de Juan Miguel Ganuza, Ediciones Paulinas)

 

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La Masonería

 

 

- Por Padre Jordi Rivero

La Iglesia ha declarado que no se puede ser católico y masón porque ambas se contradicen en lo esencial. Aquí presentamos las razones.

 

Introducción

La Masonería es una pseudo religión paralela e incompatible con el cristianismo. Sus elementos religiosos incluyen: templos, altares, oraciones, un código moral, culto, vestimentas rituales, días festivos, la promesa de retribución después de la muerte, jerarquía, ritos de iniciación y ritos fúnebres.

 

La Masonería tomó su nombre del antiguo gremio de los masones. Éstos eran los artesanos que trabajaban la piedra en la construcción de grandes obras. Con el declive de la construcción de las grandes catedrales en Europa y la propagación del Protestantismo, los gremios de masones comenzaron a decaer y para sobrevivir comenzaron a recibir miembros que no eran masones de oficio. Con el tiempo, estos últimos se hicieron mayoría y los gremios perdieron su propósito original. Pasaron a ser fraternidades con el fin de hacer contactos de negocios y discutir las nuevas ideas que se propagaban en Europa.

 

La fundación de la Masonería ocurre en 1717 con la unión en Londres de cuatro gremios para formar la Gran Logia de Masónica como liga universal de la humanidad. De aquí pronto pasó a Francia donde se fundó "El Gran Oriente de Francia" en 1736.

 

La gran mezcla crea una nueva identidad anticatólica.

Los primeros masones fueron protestantes ingleses. Se sentían "liberados" de una Iglesia dogmática que exige asentimiento a las verdades reveladas. Con la nueva libertad creció la fascinación por la especulación y el sincretismo. Tomaron como patrones a Adán y los patriarcas y se acreditaron arbitrariamente las mayores construcciones de la antigüedad, entre ellas el Arca de Noé, la Torre de Babel, las Pirámides y el Templo de Salomón. Mezclaron las enseñanzas de las antiguas religiones y tomaron libremente de los grupos cultistas, como los rosacruces, los sacerdotes egipcios y las supersticiones paganas de Europa y del Oriente. El objetivo era crear una nueva "gnosis" de inmortalidad.

Como parte de su sincretismo, la Masonería no tiene reparo en poner también la Biblia sobre su "altar". Las logias pueden también recibir miembros de cualquier religión. Estos traen sus propios libros sagrados a los que se les da el mismo valor que a la Santa Biblia. En definitiva, todos ellos quedan relegados a un segundo plano.

 

La verdadera filosofía masónica es el "humanismo secular", una ideología meramente humana proponente del racionalismo y el naturalismo. Según ella, la "naturaleza" está guiada por la razón que lleva por si sola a toda la verdad y, consecuentemente, a una utopía de "libertad, igualdad y fraternidad". Este debía ser el "novus ordo seculorum" (un nuevo orden secular). La Masonería se llega a percibir como "la religión universal" mientras que las iglesias cristianas son relegadas a la categoría de meras "sectas". Es decir, la Masonería se presenta como la nueva Iglesia católica (católica = universal).

La Masonería no solo explota la animosidad contra la Iglesia y el anticlericalismo sino que los fomenta e institucionaliza.

 

La Masonería no tiene lugar para el Dios de la revelación. Dios aparece como un concepto y no como persona. Dios es el "Gran Arquitecto" que fundó la Masonería. El hombre se convierte en su propio dios, la misma seducción de la serpiente antigua: "Coman y serán como dioses". De hecho, en 1887 la logia masónica del "Gran Oriente" (de la que se inspira por lo general la Masonería en América Latina)formalmente eliminó la necesidad de que sus miembros crean en Dios o en la inmortalidad del alma. Los símbolos cristianos de la cultura recibieron una interpretación secular. Así,la cruz pasó a ser un mero símbolo de la naturaleza sin mayor transcendencia. Las letras "INRI" sobre la cruz de Jesús, pasaron a significar "Igne Natura Renovatur Integra" (el fuego de la naturaleza lo renueva todo), lo cual es un absurdo. (su verdadero significado es: "Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum", Jesús de Nazaret Rey de los Judíos).

 

Jesús según la Masonería. Algunos masones dicen "creer" en Jesucristo pero, si son consecuentes con la masonería, no creen en El según el sentido cristiano que lo reconoce como Dios. Ellos lo consideran simplemente como el apóstol mayor de la humanidad por haber superado el fanatismo de los romanos y de los sacerdotes. Jesús es "el Gran Maestro", pero, para no ofender a otras religiones, el nombre de Jesús quedó prohibido en la logia.

 

El secretismo y los ritos de iniciación. Los antiguos masones guardaban celosamente los secretos de su arte. Con la nueva Masonería, el afán de secretismo aumentó y se le impuso estrictamente a los miembros en los ritos de iniciación. Los candidatos deben hacer juramentos de no revelar en absoluto los "secretos" de la masonería so pena de auto-mutilación o de ser ejecutados. El masón expresa el deseo de buscar "luz". Entonces se le asegura que recibirá la luz de la instrucción espiritual que no pudo recibir en otra iglesia y que tendrá descanso eterno el la "logia celestial" si vive y muere según los principios masónicos.

 

La Masonería tienen una extensa jerarquía compuesta por 33 grados. El masón "Aprendiz" (primer grado) jura: "No revelaré ninguno de los secretos de la masonería, bajo pena de que me corten el cuello". El masón "Compañero" (segundo grado) jura: "No revelaré jamás ninguno de los secretos de la masonería a los que no son masones, ni siquiera a los Aprendices, y esto bajo pena de que me arranquen el corazón y de que mi cuerpo sea arrojado a los cuervos". Al llegar al treintavo grado (llamado "Kadosh"), se debe pisar la tiara papal y la corona real, simbolizando el repudio a sus mayores enemigos, la Iglesia y el estado. Entonces se jura liberar a la humanidad "de las ataduras del despotismo" (que se refiere, sobre todo a la Iglesia católica).

Cada masón desconoce lo que enseñan y hacen en los grados superiores. Aquí está la gran ironía y el engaño del demonio: Los masones se consideran libres pensadores para opinar sin contar con la Biblia o la Iglesia (a la que consideran una tiranía)y sin embargo están atados a la logia bajo las mas severas amenazas.

 

La influencia masónica es poderosa tanto en la política como en los negocios. Cuando los masones han tomado control de un gobierno, como en Francia en 1877 y en Portugal en 1910, han establecido leyes para restringir las actividades de la Iglesia. El continente americano ha sido también profundamente afectado por la Masonería. Muchos líderes tanto de la corona española como de los movimientos independentistas fueron masones. La Masonería sigue muy presente en los grupos de poder.

 

La Masonería y Fátima. Fue en un Portugal dominado por los masones en que se apareció la Virgen de Fátima en 1917. Como consecuencia, las ordenes religiosas fueron suprimidas, confiscaron las propiedades de la Iglesia y se quiso cortar su contacto con Roma. Es de notar que la Virgen se aparece en el bicentenario de la fundación de la Masonería. Ante un mundo engañado por sociedades secretas, la Virgen nos ofrece sus secretos.

La Virgen viene para advertirnos de los peligros en que se encuentra la humanidad. Graves errores amenazan nuestra salvación. La Virgen nos pide que renunciemos al pecado y volvamos a Dios. En 1917 toma poder el Comunismo. Pero el aviso del cielo va mas allá del mal del comunismo. Va a la raíz que es la filosofía moderna que se revela contra Dios y es conocida con el nombre general de Humanismo Secular. Esta filosofía, primero produjo la Masonería. Mas tarde, y como consecuencia lógica de la Masonería, aparece el Comunismo.

En 1917, año de las apariciones, ocurrieron la revueltas en Roma inspiradas por la Masonería que clamaba por el fin del papado. En el mismo año surgió el código de ley canónica (Ver abajo) que explícitamente condena la Masonería. Mientras tanto, los pastorcitos estaban directamente amenazados por la Masonería. Arturo de Oliveira Santos, quién arrojó en la cárcel a Lucia, Jacinta y Francisco y amenazó con matarlos, era miembro de la temida autoridad masónica que gobernaba Portugal.


 

Qué dice la Iglesia de la Masonería

 

La oposición de la Iglesia a la Masonería se fundamenta en:


-Su violación del Primer Mandamiento. Los masones tienen un concepto de la divinidad opuesto al de la revelación judeo-cristiana. No aceptan al Dios Trino, único y verdadero. Su deidad es impersonal. El falso dios de la razón.


-Su violación del Segundo Mandamiento. El grave abuso de los juramentos en nombre de Dios. Formalmente invocan la deidad en sus ritos de iniciación para sujetar al hombre, bajo sanciones directas, a objetivos contrarios a la voluntad divina,


-Su rechazo a la Iglesia Católica, la cual intenta destruir.(Su objetivo de destruir la Iglesia está ampliamente documentado).

 

·         El 24 de abril, de 1738 (21 años después de la fundación de la Masonería) Clemente XII escribió IN EMINENTI, la primera encíclica contra la Masonería. Desde entonces ha estado prohibido para los católicos entrar en la Masonería. (Los ortodoxos y algunos grupos protestantes también han prohibido en diversas ocasiones la entrada de sus miembros en la Masonería).

 

Otros documentos papales sobre la Masonería:

 

·         Benedicto XIV, Providas, 18 Mayo, 1751.

·         Pío VII, Ecclesiam a Jesu Christo, 13 Sept., 1821.

·         León XII, Quo Graviora, 13 Marzo, 1825.

·         Pío VIII, Traditi Humilitati, encíclica, 24 Mayo, 1829.

·         Gregorio XVI, Mirari Vos, encíclica, 15 Agosto, 1832.

·         Pío IX, Qui Pluribus, encíclica. 9 Nov., 1846.

·         León XIII, Humanum Genus, encíclica 20 abril, 1884.

·         León XIII, Dall´ Alto Dell´ Opostolico, Seggio, encíclica

·         León XIII, Inimica Vos, encíclica 8 diciembre, 1892.

·         León XIII, Custodi Di Quella Fede, encíclica 8 diciembre, 1892.

 

Algunos puntos de la encíclica Humanum Genus, escrita por León XIII en 1884. Esta es la mas extensa y reveladora de las encíclicas sobre la Masonería. Desvela el engaño masónico y sus verdaderos objetivos:

 

·         El fin de la Masonería es derrocar todo el orden religioso y político del mundo que ha producido la enseñanza cristiana y sustituirlo por un nuevo orden de acuerdo a sus ideas.

·         Sus ideas proceden de un mero "naturalismo". La doctrina fundamental del naturalismo es que la naturaleza y la razón humana deben ser dueñas y guías de todo.

·         La Masonería reclama ser la religión "natural" del hombre. Por eso dice tener su origen en el comienzo de la historia.

·         El concepto masón de Dios es opuesto al de la Iglesia Católica. No aceptan de Dios sino un conocimiento puramente filosófico y natural. (Dios es entonces imagen del hombre. Por eso no tienen una clara distinción entre el espíritu inmortal del hombre y Dios)

·         Niegan que Dios haya enseñado algo.

·         No aceptan los dogmas de la religión ni la verdad que no puede ser entendida por la inteligencia humana.

·         Poco les importa los deberes para con Dios. Los pervierten con opiniones erradas y vagas.

·         La Masonería promulga un sincretismo que mezcla desde los misterios de la cábala del antiguo oriente hasta las manipulaciones tecnológicas del modernismo occidental.

·         El logos masónico del compás y el cuadrante son símbolos de un racionalismo que pretende identificarse con todo lo que es "natural".

·         Su calendario numera los "Años de Luz" (del primer día de la creación o "Años del Mundo".

·         Enseña que la Iglesia católica es una secta.

·         Su oposición a la Iglesia Católica antecede a la oposición de la Iglesia contra ella.

Incompatibilidad entre el Catolicismo y la Masonería:

·         El Catolicismo es una religión revelada y esencialmente sobrenatural. Por eso la Iglesia debe enseñar con autoridad la doctrina revelada.

·         La Masonería promete la perfección por medio solo del orden natural y ve el orden natural como el mas alto destino.

·         De lo anterior se concluye que el Catolicismo y la Masonería son esencialmente opuestas. Si una desistiera de su oposición a la otra, dejaría de ser lo que es.

·         La encíclica hace una reflexión basada en las "dos ciudades" de San Agustín que representan dos reinos opuestos en guerra. En un lado Jesucristo, en el otro está Satanás.  La fuerza detrás de la Masonería, causante de sus engaños y su odio a la verdad de Jesús no puede ser sino Satanás, el príncipe de la mentira.

El Papa enseña que el abandono de las virtudes cristianas es la principal causa de los males que amenazan a la sociedad. (ref. Misericors Dei filius, 23 de junio, 1883)

 


 

Otros pronunciamientos de la Iglesia referentes a la Masonería

El antiguo Código de Ley Canónica (ley oficial de la Iglesia) del año 1917, condena la Masonería explícitamente.

Canon 2335: "Personas que entran en asociaciones de la secta masónica o cualquier otra del mismo tipo que conspire contra la Iglesia y la autoridad civil legítima, contraen excomunión simplemente reservada a la Sede Apostólica.

 


 

Declaración sobre la Masonería  de la Conferencia Episcopal Alemana
Publicado en L`Osservatore Romano, (periódico del Vaticano), 9 de julio, 1980

Entre la Iglesia Católica y la Masonería se han mantenido conversaciones oficiales en los años 1974-1980 por encargo de la Conferencia Episcopal Alemana y de las grandes Logias reunidas.

En el curso de aquella se ha tratado de constatar si la Masonería ha experimentado cambios a lo largo del tiempo, tales que consientan a los católicos de pertenecer a ella actualmente. Las conversaciones se han desarrollado en clima de cordialidad y con gran franqueza y objetividad.

Se han estudiado los tres primeros estadios (grados) de pertenencia a la secta. Después de atento estudio de esos tres estadios primeros, la Iglesia Católica ha constatado que existen contrastes fundamentales e insuperables. En su esencia la Masonería no ha cambiado. La pertenencia a la Masonería pone en duda los fundamentos de la existencia de Cristo; el examen minucioso de los rituales masónicos y de las afirmaciones fundamentales, como también la constatación objetiva de que hoy no ha sufrido ningún cambio la Masonería, lleva a esta conclusión obvia:

No es compatible la pertenencia a la Iglesia católica y al mismo tiempo a la Masonería

 


 

La Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, el 17 de febrero, de 1981, promulgó una clarificación sobre el estado de los católicos que se asocian a la Masonería en la que se reafirma la posición tradicional de la Iglesia acerca de la Masonería.

 


 

El Código de Ley Canónica actual (promulgado en 1983) no habla explícitamente de la Masonería sino que se limita a la siguiente advertencia general contra ese tipo de asociación:

Canon 1374: "Quien se inscribe en una asociación que maquina contra la Iglesia debe ser castigado con una pena justa; quien promueve o dirige esa asociación, ha de ser castigado con entredicho".

Algunos obispos pensaron que este canon ya no aplicaba a la Masonería. Estimaban que ésta había evolucionado y que ya no "maquinaba" contra la Iglesia. Sugirieron que se podría abrogar la prohibición contra la entrada de católicos en las logias masónicas. Las declaraciones oficiales de la Iglesia desde el 1983 han dejado muy claro que esto no es posible.

 


 

La siguiente declaración expresa en resumen la posición oficial vigente.

 

Declaración sobre las Asociaciones Masónicas, Quaesitum est.
Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe.
26 de noviembre, 1983.

Se ha cuestionado sobre si ha habido algún cambio en la decisión de la Iglesia en respecto a las asociaciones masónicas ya que el Código de Ley Canónica, a diferencia del anterior, no las menciona expresamente. Esta sagrada congregación está en posición de responder que esta circunstancia se debe al criterio editorial que se siguió también en el caso de otras asociaciones que tampoco se mencionaron en cuanto que están contenidas en categorías mas amplias.

Por lo tanto, el juicio negativo de la Iglesia sobre las asociaciones masónicas se mantiene sin cambios ya que sus principios siempre se han considerado irreconciliables con la doctrina de la Iglesia ("earum principia semper iconciliabilia habita sunt cum Ecclesiae doctrina") y por lo tanto se continúa prohibiendo ser miembro de ellas.

Los fieles que se inscriben en asociaciones masónicas están en estado de pecado grave y no pueden recibir la Santa Comunión. No está en la competencia de las autoridades eclesiales locales el impartir un juicio sobre la naturaleza de las asociaciones masónicas que implicase una derogación de lo que se ha decidido arriba, y esto en línea con la declaración de esta sagrada congregación promulgada el 17 de febrero de 1981 (1).

En una audiencia concedida al subscrito cardenal prefecto, el Supremo Pontífice Juan Pablo II aprobó y ordenó la publicación de esta declaración que ha sido decidida en una reunión ordinaria de esta sagrada congregación.

De la Oficina de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, 26 de Nov. de 1983.
Cardenal José Ratzinger, prefecto.
Padre Jerome Hamer, O.P., Titular Arzobispo de Lorium, Secretario.
1. Ref.. AAS 73 (1981) pgs. 240-241.
(traducción no oficial -SCTJM).

La declaración de 1983 (arriba) establece con toda claridad que la condena a la Masonería por parte de la Iglesia es vigente. Las opiniones contrarias no cambian la realidad de las cosas.

 


 

¿Por qué la Masonería?

La Masonería es producto del alejamiento de Dios en que los hombres han caído. Su influencia sobre los hispanos es favorecida por el machismo que considera la práctica cristiana como propia solo de las mujeres. La participación en la logia masónica se ha presentado como una alternativa para los hombres, donde, en vez de someterse a Dios, hablan de negocios y hacen contactos según sus intereses. Esto ha profundizado la crisis de falsa identidad masculina. Las consecuencias han sido graves tanto para la familia como para la sociedad.

Del sincretismo a la ceguera espiritual. Hay que tener en cuenta que muchos entran en la masonería buscando favorecerse de su poderosa red de contactos e influencias. Es una gran tentación el percibir las oportunidades que se abren en los negocios y trabajos para los miembros de la logia. Los masones suelen ayudarse entre ellos y tienen algunas obras benéficas. Está también el atractivo para los hombres en creerse que entran en un grupo élite de libres pensadores.

Sin duda, muchos están confundidos y creen que pueden ser católicos y masones. Quedan sinceramente consternados al conocer la posición de la Iglesia contra la Masonería. Cuando se les explican las razones no lo pueden creer. Dicen que su logia no es así. Es cierto que algunas logias ya no tienen la agresividad tradicional contra la Iglesia, pero la filosofía sigue siendo la misma. Hay además que tomar en cuenta que los miembros de bajo rango no saben la realidad oscura de la masonería porque se les esconde hasta que suban de grado y estén más influenciados y comprometidos.

Un masón que se llama católico escribió un artículo asegurando que los grados de la Masonería son complementarios con las creencias de "cualquier religión que crea en Dios". No podía comprender el "fanatismo" de "algunos" en la Iglesia que condenan la Masonería ("algunos", lea: todos los papas desde el año 1738). Más adelante, en el mismo artículo se lee: "la Masonería me ha inspirado a ser tolerante y aprender de las otras religiones. He leído con gran interés la Kabala, el Korán... todos los masones adoran al mismo Dios."

Parece por este escrito que en su logia no atacan directamente a la Iglesia católica, pero ocurrió algo que a veces es peor: lograron confundirle de tal modo que no ve la diferencia entre leer la Biblia y la Kabala (escritos del ocultismo). Busca ambas lecturas "con gran interés". Ha confundido la tolerancia (respeto a las creencias ajenas) con el sincretismo (mezcla de creencias uniendo la verdad y el error).

En la masonería moderna, por lo general, hay menos agresividad abierta contra la Iglesia.  No se duda que hayan habido algunos cambios, pero en todo caso continúan latentes los mismos principios. ¿Por qué seguir en una asociación que está esencialmente errada y es dañina para el alma?.

 


 

Jesucristo es El Camino, La Verdad y La Vida
Descubrir la realidad sobre la masonería es muy doloroso para sus miembros y familiares. Pero el dolor puede llevar al bien si ayuda a la conversión de vida.

Debemos amar a los masones sinceramente ya sean familiares, amigos o desconocidos. Debemos también apreciar y reconocer lo bueno que hagan.

La condena de la Iglesia no es falta de caridad sino una verdadera expresión de amor. Enseñar la verdad y advertir el error es un gran acto de amor. Por eso la Iglesia tiene el deber de alertar a sus hijos sobre el peligro que los graves errores de la Masonería acarrean a su alma y las consecuencias para la vida eterna. Eso mismo también es lo que hizo Jesús.  Vemos el ejemplo de Jesús con los recaudadores de impuesto y con los pecadores en general. Ama al pecador mientras condena el error y el pecado.

 

 


 

Cardenal Pablo Poupard (Presidente del Consejo para la Cultura -Vaticano): "La francomasonería mete en un mismo paquete todas las visiones del mundo. Es lo que yo denomino el ´relativismo absoluto´. Y el cristiano no puede admitir eso porque sólo Jesucristo es la verdad. Había que decirlo de forma clara. Ninguna visión del mundo puede situarse en el mismo lugar que la verdad de Cristo."

 

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La Masonería

 

Historia.

Conocida más universalmente por francmasonería, procede por su etimología del francés franc (libre) y mason (albañil); es decir, albañil libre, aludiendo con ello a lo que la masonería considera como su remoto origen; la comunidad de albañiles que dirigidos por Hiram de Tiro construyó el templo de Salomón. Más que sociedad secreta, como ha sido considerada, diremos que la masonería es una sociedad cerrada que, por fundamentarse en unos principios determinantes ha sufrido modificaciones y transformaciones paralelas a los supuestos ideológicos, intelectuales, morales y religiosos que le dieron vida. Aunque suele hablarse de un periodo mítico y legendario de la masonería (mito de Hiram) y de otro periodo llamado de masonería "antigua" u "operativa" (que no es sino la continuación y transformación de las agrupaciones gremiales del Medievo y del Renacimiento), la auténtica masonería, considerada en el moderno significado de la palabra, llamada "masonería moderna" o "masonería especulativa", surgió a principios del siglo XVIII con carácter de sociedad de "iniciados", primero al culto divino, que más tarde deviene en iniciación a las virtudes y adquiere el matiz filantrópico-racionalista con que se le distingue.

 

La masonería propiamente dicha surgió en 1717 por obra de los pastores protestantes ingleses James Anderson y J. T. Desaguliers, continuadores del movimiento espiritual inspirado por Comenio. Recibe una estructuración sistemática y definida en 1723, cuando publica Anderson, The Constitutions of the free-masons. Desde entonces, la masonería recogió las influencias de las corrientes intelectuales del enciclopedismo del siglo XVIII y del racionalismo y liberalismo del siglo XIX. Se difundió muy rápidamente por Europa: en 1721, se constituyó la primera logia en Francia; en 1717, en Rusia, establecida por Pedro I; en 1723, en España; en 1734, en La Haya; en 1738, en Boston; etc.

 

La establecida en Francia, de origen escocés, estuardista, fue favorecida por el espíritu racionalista francés: estableció como rito el "escocés antiguo y aceptado", frente al de York de las logias inglesas; y, en 1738, al fundarse la Gran Logia de Francia, la francesa quedó desvinculada de la inglesa, encontrándose desde entonces en abierta oposición. De esta división nacieron las tres ramas principales de la masonería actual: Rito ingles, Rito escocés, Rito simbólico francés. Frente al carácter aristocrático y puritano de la masonería inglesa, la francesa evolucionó hasta un difuso deísmo, inspirado en el racionalismo naturalista que poco a poco le hace perder el matiz religioso que tenía aquella; más adelante, en un segundo proceso de transformación, cambia su concepción de una base aristocrática de la sociedad por una estructura más democrática, intelectual y politizada.

 

Aunque se ha querido ver siempre una activa participación política en los designios de las logias, a las que se atribuyen la casi totalidad de las revoluciones burguesas del siglo XIX, lo cierto es que, en principio, la masonería no tomó parte trascendente en ellas. Hoy día está en entredicho la relación que pudo tener con la Revolución francesa, a pesar de la coincidencia de lemas de las mismas en el epígrafe de "libertad, igualdad y fraternidad". Pero mientras que en la masonería anglosajona pervive el espíritu estático y religioso inicial, la francesa se convierte, pasado el Terror y bajo el Imperio, en paladín de las nuevas tendencias liberales. Masón y liberal serán términos coincidentes en algunos países europeos; durante el siglo XIX, la burguesía mercantil, intelectual o militar, desplaza al aristocratismo y al afán de perfectibilidad humana que la dominaban al nacer.

 

En 1804, La Gran Logia General de Francia se convierte con Napoleón en el primer centro impulsor de la masonería en Europa, siendo designado gran maestre José Bonaparte.

El predominio de la masonería francesa en Europa origina una incisión interna en el universalismo de la misma. La inicial ruptura de las logias francesas, por motivos religiosos, se acentúa más aún a mediados del siglo XIX, cuando la Gran Logia de Francia suprime la obligación del lema: "A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo", quedando separada por ello del cuerpo masónico general y siendo repudiada por la Gran Logia unida de Inglaterra. Desde entonces persiste la división. Por un lado, la andeísta, de carácter ritual, muy conservador en moral y en costumbres, que forma un bloque dirigido por Inglaterra; por otro, una masonería carente de espíritu religioso, más intelectual, con base humanística e implicada fuertemente en los acontecimientos de su tiempo, particularmente en el campo del compromiso político; no obstante, al quedar superado el liberalismo político intelectual, que le dio base, por nuevas tendencias (socialismo, totalitarismo, neocapitalismo, etc.), devino en mero humanismo formalista.

 

En Inglaterra y países nórdicos, la masonería sigue vinculada a las realezas; en Francia, inclinada siempre a fórmulas de gobierno basadas en la estricta libertad individual, fue siempre respetada por todos los regímenes políticos hasta 1940 en que el mariscal Petain la declaró fuera de la ley; aunque, posteriormente, en tiempo del general De Gaulle, quedó sin validez dicha ley.

 

En el siglo XX se han efectuado varios intentos de unificación. El de 1910 fracasó al negarse Inglaterra a reconocer a la Gran Logia de Francia, que insistía en no aceptar el espíritu ritual y simbolismo religioso que tenía aquella. El 15 de Mayo 1954 se llevó a cabo, sin éxito, otro nuevo intento, no obstante, cinco grandes logias europeas llegaron a un acuerdo de unificación en Luxemburgo, dejando recluida a Inglaterra. Finalmente y tras algunas defecciones (las de Austria, Suiza, etc.), varios países europeos, como Francia, Alemania, Bélgica, Holanda y Luxemburgo, según los acuerdos de sus respectivos grandes maestres aceptados en las reuniones de Estrasburgo y Bruselas de 1961 han llegado a una fusión total sustentada en la libertad de conciencia y tolerancia mutua, acuerdos a los que posteriormente se ha adherido Italia.

 

En la actualidad las logias masónicas más florecientes están en los E.U.A., que poseen cuatro de los cinco millones de masones regulares que se calcula hay en el mundo; le siguen los de Inglaterra con medio millón. Fieles a sus antecedentes liberales, las sociedades masónicas son inconformistas de todo régimen político autoritario y están inscritas como una corriente más del pensamiento contemporáneo. Se declaran propugnadoras de una vaga espiritualidad deísta y de un humanismo trascendente. En 1960, el gran maestre de la Chaine d´Union declaraba que "los jalones permanentes de nuestra obra y justificación de nuestra existencia" estaban marcados por: el sentimiento de la fraternidad, el sentido cívico a escala universal y la protección del hombre y de los valores que representa y que le caracterizan esencialmente, a saber: aquiescencia a la razón, a los valores morales permanentes y a la libertad.

 

Masonería en España.

 

El tipo de masonería estudiado hasta ahora no fue exactamente el que arraigó en los países latinos, concretamente en Italia y España, en los que la masonería se ha considerado siempre como sociedad secreta con fines más secretos aún, claramente anticatólica y muy vinculada a la actividad política; además, por ser la masonería sociedad internacional se han señalado a los masones como traidores a la patria.

 

En España, la masonería moderna o especulativa, que es la masonería en el sentido actual de la palabra, fue establecida en 1727 al fundarse la Matritense, primera logia de Madrid, por Lord Wharton, si bien funcionaba otra desde 1726 en Gibraltar. Años después, en 1739, Lord Raimond constituía la Gran Logia Provincial de España, con sede en Andalucía. Son logias de fundación y obediencia inglesas y, durante el siglo XVIII, mantuvieron, en gran parte, el espíritu inicial que las creara, formando parte de las mismas una minoría ilustrada española, de carácter selectivo aristocrático e intelectual. La figura más destacada de este periodo es el conde de Aranda, que desvincula la masonería española del Oriente ingles, aceptando en cambio el rito escocés de las logias francesas. En 1780, se crea el primer Gran Oriente español, que alcanza gran florecimiento con Montijo, sucesor de Aranda. En este primer periodo, la masonería española tiene ya alcance y significación política debido a la actividad de Aranda y, principalmente, de Montijo, en quien se ha querido ver uno de los responsables del motín de Aranjuez.

 

Al iniciarse el siglo XIX, la influencia masónica en España es doble: hay logias de inspiración francesa favorecidas por la presencia en España de José Bonaparte, y las hay de inspiración inglesa. De aquellas formas parte los ilustrados llamados afrancesados; de estas los patriotas, entre los cuales se forman los cuadros de los liberales que intervienen en las Cortes de Cádiz. Las logias españolas quedaron reducidas a la clandestinidad al retornar Fernando VII, si bien en 1816 se establece un nuevo Gran Oriente en Granada, continuación del de Montijo; estas logias, que eran el vehículo de transmisión de la ideología política liberal, devienen en reductos de conspiraciones contra la monarquía absoluta. La masonería española adquiere entonces unas características peculiares: carácter conspirador y reducto del militarismo romántico liberal, pues a ella pertenecen todos aquellos (Lacy, Riego, Torrijos, etc.) que protagonizaron en España, de manera sistemática y continuada, el sinfín de pronunciamientos propios del siglo XIX hispánico.

 

Los hombres que acceden al poder durante el llamado trienio constitucional (1820-23) procedían del Gran Oriente español; un grupo discrepante sale de las logias y, aceptando de estas sólo el ritual y los símbolos, constituyen una sociedad típica española, los Comuneros, donde se sustituye la doctrina masónica por un especial ideal revolucionario, burgués y liberal, aplicado a España. Es este el momento de más fuerte influjo político de la masonería española, particularmente en 1822. En este mismo año se funden masones y parte de los comuneros (el ala izquierda de los comuneros pasa al carbonarismo), bajo la dirección de Pérez de Tudela, terminando así por desvirtuarse lo que quedara en las logias de primitivo espíritu masónico.

 

En 1824, la masonería está prohibida y de nuevo en clandestinidad, sin embargo, entre las revoluciones de 1854 y 1868, las logias españolas actúan con efervescencia en los medios políticos, educacionales, intelectuales y militares, adquiriendo un fuerte matiz anticatólico. Hasta 1868 no sale la masonería a la calle, reconocida públicamente, asistiendo los miembros de las logias con sus insignias y símbolos a los entierros del infante Enrique y de Prim (1870). A raíz de la revolución de 1868, la masonería española conoce un periodo, aunque corto, de auge e influencia en la vida nacional. Los responsables más directos de la revolución pertenecían a las logias, civiles o militares; por ello, en la Constitución de 1869 se cree percibir claras huellas del espíritu masónico español que le dio vida. Este papel decisivo jugado por la masonería en España perdura durante el efímero reinado de Amadeo I, quien había detentado elevados grados en las logias italianas. Con la Restauración, en 1874, aparecen nuevas leyes que la prohiben y desde entonces se ha querido siempre ver en ella un activo artífice de los múltiples y contradictorios bandazos y vaivenes de la política hispánica. De modo especial se le atribuye una participación muy directa en la implantación de las dos repúblicas españolas, estimándose que jugaron un significativo papel en el desarrollo y desenlace de los acontecimientos que originarán la Guerra Civil de 1936. En 1888, los tres Grandes Orientes españoles, además del Supremo Consejo de Colón en la Habana, se unificaron en uno solo, formando logia aparte el Gran Oriente militar español.

Los reyes españoles de la casa de Borbón, que nunca aceptaron grados de la masonería, al menos hasta 1874, la prohibieron a medida que lo hacía la Iglesia Católica.

A raíz de la Bula prohibitiva de Clemente XII, en 1738, lo hizo Felipe V; después Fernando VI, Fernando VII, etc. Actualmente, la masonería está prohibida por Ley del 1º de marzo de 1940, sobre delitos de masonería y comunismo.

 

Análisis doctrinal.
 

 

1. Definición y finalidad.

 


Acerca de la masonería existen multitud de conceptos y apreciaciones, bien por la complejidad del movimiento, bien porque las mismas definiciones que la masonería da de sí misma suelen ser poco precisas, sin manifestar aveces sus verdaderos y últimos fines, o sin indicar sus objetivos o logros en la realidad.

Según los ritos ingles y escocés, la masonería es "un hermoso sistema de moral revestido de alegoría e ilustrado por símbolos". El artículo 1º de los Estatutos del Gran Oriente de Bélgica es algo más concreto: "una institución cosmopolita y en proceso incesante, que tiene por objeto la investigación de la verdad y el perfeccionamiento de la humanidad. Se funda sobre la libertad y la tolerancia, no formula dogma alguno, ni descansa en él. Uno de sus adeptos precisa más sus objetivos y la define así: "La francmasonería es una asociación universal, filantrópica, filosófica y progresiva, que procura inculcar en sus adeptos el amor a la verdad, el estudio de la moral universal, de las ciencias y de las artes, los sentimientos de abnegación y filantropía y la tolerancia religiosa: que tiende a extinguir los odios de raza, los antagonismos de nacionalidad, de opiniones, de creencias y de intereses, uniendo a todos los hombres por los lazos de la solidaridad y confundiéndolos en mutuo afecto de tierna correspondencia".

 

Uno de los artículos fundamentales de la constitución de 1723 se expresa así: "todo masón está obligado en virtud de su título, a obedecer la ley moral; y si comprende bien el arte, no será jamás un estúpido ateo, ni un irreligioso libertino. Así como en los tiempos pasados los masones estaban obligados, en cada país, a profesar la religión de su patria o nación, cualquiera que esta fuese, en el presente nos ha parecido más a propósito el no obligar mas que aquella en la que todos los hombres están de acuerdo, dejando cada uno su opinión particular: a saber, ser hombres buenos y verdaderos, hombres de honor y probidad, cualquiera que sea la denominación o creencias conque puedan distinguirse. De donde se sigue que la masonería es el centro de unión y el medio de conciliar una verdadera amistad entre personas que (sin ellas) permanecerían en una perpetua distancia.

De este texto y de las definiciones dichas, parece que la finalidad de la masonería es el ser una reunión de hombres que creen en Dios (Ser Supremo), que respetan la moral natural y quieren conocerse y trabajar juntos a pesar de la diversidad de opiniones religiosas, o de su pertenencia a confesiones o partidos opuestos. Pero bajo este difuso deísmo y filantropía se puede intuir una realidad más profunda. León XIII en su encíclica "Humanum Genus" puso de manifiesto como las doctrinas religiosas, filosóficas y morales en que se inspira la masonería como tal cualquiera que sea las opiniones particulares de sus miembros, llevan a la negación de la existencia de Dios; a la negación de la misma moral; y abre camino al ateísmo, al panteísmo, al iluminismo, al espiritismo, etc.


 

Masonería regular e irregular.

 


Al extenderse la masonería por Europa, esa finalidad filantrópica y humanitaria que en sus principios se proponía la masonería no se mantuvo. Al lado de la masonería propiamente dicha, ordinaria, oficial, ortodoxa, surgieron numerosas sectas, unas particularmente herméticas, cabalísticas, eclécticas y seudomísticas (martinistas franceses, pietistas alemanes) u otras netamente políticas (iluminados bávaros); e incluso la masonería regular conforme pasaban los años se iba dividiendo en numerosas ramas y ritos.

El paso definitivo de esta ruptura lo dio el Gran Oriente de Francia en 1877 al borrar de sus estatutos la obligación, hasta entonces exigida, de la creencia en el Ser Supremo al que dan el nombre de Gran Arquitecto del Universo. De resultas de esta actitud se siguió la condena de la Gran Logia de Inglaterra contra el Gran Oriente francés. La posición adoptada por la masonería francesa era consecuente con la actitud anticlerical, laicista y racionalista que sus miembros propugnaban. El paso francés fue secundado por muchos Orientes y Logias, tanto europeos como hispanoamericanos, que no admitieron "como primera condición para ser miembros de la masonería la creencia en el Ser Supremo, condición ante la que no cabe ningún compromiso".

 

De la masonería, pues, no se puede hablar en un sentido unívoco, ya que no existe una única masonería; existen muchas manosearías independientes unas de otras (masonería inglesa, norteamericana, alemana, austríaca, escandinava, holandesa, el Gran Oriente de Francia La Gran Logia Nacional francesa, las masonerías italianas, las latinoamericanas, etc.) y dentro de estas mismas se da una variedad extraordinariamente de ritos (Rito escocés antiguo y aceptado, Rito de York, Rito escocés rectificado, Rito mixto universal, etc.). A la hora de analizar la masonería se tendrá que distinguir, más en cuanto a la finalidad que persiguen que en cuanto a los principios fundamentales de su doctrina, una masonería regular u ortodoxa, frente a una masonería irregular y heterodoxa. La primera sigue más fiel a los principios sobre los que fue fundada: creencia en un Ser Supremo, respeto de la Biblia y no injerencia en cuestiones políticas y confesiones, y ha preferido dedicar su actividad al campo humanitario; Y la segunda es la propugnada por el Gran Oriente francés, atea, sectaria y declaradamente anticatólica.
 

 

Doctrina.

 


La exposición unitaria de la doctrina masónica es difícil y compleja, dada la existencia de diversos tipos de masonería, si se hace a un nivel fenomenológico, de experiencia concreta, de finalidad que persiguen. La tarea se facilita, aunque no está exenta de dificultad, si se intenta ir a los fundamentos últimos de las doctrinas masónicas y a las consecuencias a las que, sosteniendo tales doctrinas, se llega. La encíclica Humanum genus de León XIII sirve de base para el desarrollo y análisis de la doctrina propugnada por la masonería. Puede analizarse su doctrina desde el punto de vista religioso, desde el punto de vista moral, y desde el punto de vista filosófico.

Desde el punto de vista religioso: la masonería proclama como principio básico e incontrovertible la independencia absoluta de la razón humana frente a cualquier autoridad o enseñanza. El naturalismo y el racionalismo son su punto de partida. Consecuencia de esta radical decisión es la negación de la mayor parte de deberes con Dios y el indiferentismo. Todas las enseñanzas de la Iglesia no serían más que mitos de los que el hombre moderno y culto debe librarse. En la recepción de los grados supremos es de rigor la apostasía, bien de manera expresa, bien mediante la realización de acciones sacrílegas que la suponen. Como la Iglesia Católica afirma ser la encargada de transmitir la enseñanza de Cristo, la masonería cae fácilmente en el deseo de combatirla; no es de extrañar que una de las metas más codiciadas de la secta haya sido la de "suprimir la sagrada potestad del Romano Pontífice y destruir por entero el Pontificado, instituido por derecho divino"

Las verdades religiosas cognoscibles con la luz natural de la razón y que son como los fundamentos de la fe - existencia de Dios, espiritualidad e inmortalidad del alma, distinción entre el bien y el mal, recompensa y castigos eternos, etc. - se convierte pronto para los masones en producto de la superstición y del fanatismo. Aunque suelen hablar, ejemplo: de un Ser Supremo con el nombre de Gran Arquitecto del Universo, este resulta bien distinto del Dios de la revelación cristiana, trascendente al mundo, providente, personal. Para la masonería, Dios viene a ser una palabra del vocabulario de los pueblos infantiles, que se repudia cuando se alcanza la madurez de la civilización. Tal madurez supone la emancipación de la humanidad de cualquier tipo de "esclavitud", civil, religiosa y moral.

Así sea tolerancia inicial con las diversas nociones de Dios va cambiando según se progresa en la escala jerárquica de la masonería. En el Rito Escocés Antiguo y Venerado, uno de los más difundidos, en el momento de recibir el grado 13, el Gran Maestro recuerda al candidato: "cuando fuiste iniciado en nuestra orden manifestasteis la idea de Dios según vuestro criterio y en armonía con vuestras creencias religiosas. Aunque aprobado nosotros vuestra manera de pensar sobre este importante asunto, deseamos que os sirváis amplificar aquellas primeras opiniones acerca de la existencia de Dios, y decirnos si habéis establecido alguna modificación a cuanto entonces expresasteis, como consecuencia de los estudios masónicos o de los dictados de vuestra conciencia. Los francmasones no pueden fomentar la existencia de Dios en el concepto sometido al efecto por las religiones positivas, porque en este caso tendrían que mostrarse partidarios de una u otra creencia religiosa, y bien sabéis que esto se opondría al principio de máxima libertad consignado en sus estatutos".
 
 

Moral masónica

La masonería "predica la moral universal, una e inmutable, más extendida, más universal que la de las religiones positivas, todas ellas exclusivistas, puesto que clasifican a los individuos en paganos, idólatras, cismáticos..." Como en consecuencia inmediata de esta vaga moral naturalista, se sigue fácilmente la negación de toda norma moral objetiva (ley eterna, ley divina, etc.), es el relativismo moral, que puede llegar, en la teoría y en la práctica, a sostener el principio de que el fin justifica los medios.

Aunque quizá partiendo de la masonería irregular, esta se ha mostrado especialmente activa, según denuncia de León XIII, en la promulgación de leyes anticristianas, prescribiendo las órdenes religiosas, confiscando los bienes de la Iglesia, promoviendo activamente el divorcio, suprimiendo la enseñanza religiosa de las escuelas, quitando los emblemas cristianos de hospitales, aulas, tribunales de justicia, etc., También cabe enumerar entre sus objetivos el alejamiento de los sacerdotes de la cabecera de los moribundos, la inhumación con un solo rito civil, etc. El resumen de actividades de la Logi-Unión de los Pueblos, en 1891, proclamaba que "todas las grandes leyes que desde hace veinte años han sido aprobadas (en Francia), y las que se aprobarán en lo sucesivo, han sido elaboradas en nuestros Talleres y han sido objeto de nuestros trabajos"

Desde el punto de vista filosófico: la masonería acepta y patrocina todas las teorías que no pretendan para sí la exclusividad de la verdad. Es un sistema ecléctico en el que, rechazando toda apertura a lo sobrenatural, caben tanto el ateísmo como el panteísmo, el iluminismo o el espiritismo, las doctrinas maniqueas como el politeísmo. De un modo más o menos oficial, los escritores masones han presentado la filosofía del siglo XVIII, y el deísmo como su propia enseñanza, si bien no decisiva. En la masonería caven todos los sistemas filosóficos con tal que no tengan un contenido católico. Su religión es la de la Humanidad; su Evangelio, la Ciencia; su Dios, la Razón; filosóficamente podría calificarse como un escepticismo y relativismo de tipo práctico, y poco especulativo.
 

Declaraciones de la Santa Sede.


Sustentando la masonería estas doctrinas (naturalismo, racionalismo, indiferentismo, gnosticismo, deísmo, etc.) no es de extrañar que la Santa Sede la haya condenado repetidamente. La primera intervención, antes de la división de la masonería, es de Clemente XII el 24 de abril 1738 con la Constitución In eminenti: "Teniendo la misión de salvar las almas. Nos ordenamos a todos los fieles, en nombre de la santa obediencia, que no se agreguen a estas sociedades de masones. También les prohibimos propagarlas o favorecerlas. Todos los cristianos deben abstenerse de esas reuniones y congresos bajo pena de excomunión inmediata, reservada exclusivamente a Nuestra Persona". Benedicto XIV interviene de nuevo para acallar las voces que sostenían que la Constitución In eminenti había dejado de obligar (Constitución Providas, 18 de mayo 1751).

Posteriores condenas son las de Pío VII, con la Constitución Ecclesiam a Jesu Christo, de 12 sept 1821; León XII, con la Bula Quo graviora, de 13 marzo 1825; Pío VIII, con la Encíclica Traditi, de 21 de mayo 1829; Gregorio XVI, con la Encíclica Mirari vos de 15 agosto 1832; Pío IX, con la Encíclica Qui pluribus de 9 noviembre 1846 y Quanta cura de 8 diciembre 1864; y el mismo Pío IX en la Bula Apostolicae Sedis de 12 octubre 1869 resume así las sanciones contra la masonería: "declaramos sometidos a la excomunión latae sententiae reservada al Soberano Pontífice a todos los que dan su nombre a las sectas de los masones o carbonarios, o bien a las asociaciones del mismo genero que conspiran, ya públicamente, ya en secreto, contra la Iglesia o las legítimas potestades; y a quienes favorecen esas sociedades, de la manera que sea; y también a quienes no denuncien a sus jefes y directores, hasta que los denuncien".

Documento importante es la Encíclica Humanum genus, 20 abril 1884, de León XIII, donde se exponen los fundamentos últimos de la secta y los peligros que entraña para la fe. Es también importante la alocución consistorial de 20 de noviembre 1911 de Pío X (AAS 30 nov. 1911); la Sagrada Congregación del Santo Oficio (actualmente Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe) el 27 de junio 1838, declaraba que en la condena general están comprendidas también la masonería escocesa, irlandesa y norteamericana. Pío XII, el 24 junio 1958, señaló como "raíces de la apostasía moderna el ateísmo científico, el materialismo dialéctico, el racionalismo, el laicismo, y la masonería, madre común de todas ellas".

La disciplina vigente está recogida en los cánones 684, 2335 y 2336 del CIC. En el primero se prohibe a los fieles dar el nombre de asociaciones secretas, condenadas, sediciosas, sospechosas o que procuran sustraerse a la legítima vigilancia de la Iglesia. En el segundo, se indica que los que dan el nombre a la secta masónica incurren ipso facto en excomunión. En el tercero recoge las penas impuestas a los clérigos que dan su nombre a la secta masónica.
 

La masonería actual.


En enero de 1968 la prensa occidental divulgó una decisión del Episcopado. Escandinavo, fechada en octubre de 1966, que permitía a dichos obispos conceder autorización para continuar inscritos en la logia a los masones que quisieran ingresar en la Iglesia Católica. Con este hecho se ha querido ver un cambio en la posición de la Iglesia respecto a la masonería. Se sostiene la tesis de que la masonería actual no es la misma de hace un siglo, que hay que distinguir entre la masonería regular anglosajona y la de los países latinos, y que sólo a esta última se habían dirigido las reprobaciones pontificias de los dos últimos siglos. Ante noticias que presentaban como inminente una declaración pontificia en tal sentido, la Radio Vaticano hizo público el 16 marzo 1968 el siguiente comunicado: "Según recientísimos informes de la prensa diaria de varios países, la Santa Sede habría autorizado la permanencia en la organización masónica a personas convertidas al catolicismo, y tendría la intención de mudar profundamente la disciplina canónica acerca de la misma masonería. Por el competente Dicasterio de la Santa Sede hemos sido autorizados a desmentir tales informaciones como carentes de fundamento".

Es verdad el cambio experimentado por la masonería en la actualidad, incluso la masonería irregular ha perdido en parte su carácter sectario y anticatólico. Por otra parte, el diálogo personal con los masones, como con todo el mundo, por parte de los cristianos individualmente, forma parte de la convivencia humana y del trato apostólico que todo cristiano con la debida preparación está obligado a vivir; cosa distinta es el diálogo con la masonería en sí, como asociación o como doctrina, que exige prudencia y personas competentes, si en alguna circunstancia fuese oportuno o conveniente; incluso la Iglesia podría levantar las penas disciplinares vigentes actualmente como los que dan su nombre a una secta masónica; pero esto no significaría la aprobación de la masonería. Tampoco podría decirse que, a partir de ese momento, los católicos podrían inscribirse en la masonería, o que los masones podrían ser simultáneamente miembros activos de la masonería y de la Iglesia. La cualidad buena o mala de una doctrina o institución es intrínseca a ella misma, anterior e independiente de cualquier declaración del magisterio. La masonería no es inconciliable con la Iglesia porque ha sido condenada; sino al revés: Ha sido condenada porque es inconciliable; y continuará siéndolo -aunque la Iglesia, por motivos psicológicos o pastorales, decida suprimir la excomunión mientras no cambien substancialmente sus principios anticristianos. No es la diferencia, aprobación o reprobación oficial que lo convierte a una doctrina en buena o mala. Ej. El hecho de que no se condene expresamente el Islamismo no significa su aprobación, ni permite a los católicos formar parte simultánea de la Iglesia y del Islam; o si la autoridad eclesiástica levantara la excomunión que recae sobre los que procuran eficazmente el aborto, no por eso el aborto dejaría de ser pecado moral: es siempre -con excomunión y sin ella- un atentado grave a la ley moral.

Lo mismo ocurre con la inscripción en la masonería: con excomunión y sin ella, un católico no puede formar parte de una secta o sociedad masónica (pecaría mortalmente), pues se hallaría en peligro próximo e inmediato de apostasía, y estaría cooperando en el mal. Mientras no cambien los principios ideológicos de la masonería, esta es inconciliable con la doctrina católica. La masonería ha cambiado, aunque más en su aspecto externo; no suele aparecer como perseguidora de la Iglesia, ni hace mucho hincapié en el secreto; presenta a algunos de sus miembros públicamente, celebra grandes reuniones, saca fotografías en la prensa, proclama sus ideales de fraternidad universal; y esto, también en los países latinos, donde tradicionalmente actuaba en forma violenta. Sin embargo, en los puntos fundamentales, en sus presupuestos doctrinales sigue siendo una mezcla de naturalismo, racionalismo, indiferentismo religioso, deísmo, etc.; aunque en su forma más radical, tal como lo resumía León XIII, no son ya tan virulentamente sostenidos, en el sentido de que muchas logias no insisten tanto en ellos y centran más su atención en realizaciones prácticas de tipo humanitario o de vida social de todas formas aquellos principios continúan de alguna forma presentes.

Es siempre un gran riesgo -en muchas circunstancias, pero en concreto por lo que se refiere al diálogo con la masonería- la abdicación de la fe en nombre de un humanismo radical sin Dios. En aras de unos valores que se presentarían como unos ideales o superiores, al menos desde un punto de vista práctico e inmediato, invocando una fraternidad filantrópica, se prescinde fácilmente, primero, de Dios como autor del orden sobrenatural y de la Redención, y se excluye, por tanto, toda religión revelada. Al recluir la fe a un mero plano de convicciones de conciencia se termina por eliminar a Dios de la vida de los hombres, reduciéndolo a una mística expresión de la Humanidad, del Universo, etc. Y de esta forma se destruye el orden moral, privado ya de fundamento.
 

Origen.


Los masones definen que ellos no son una secta, sino un pensamiento filosófico. Sin embargo, la mayoría de los autores que escriben sobre sectas, los incluyen como una más. La masonería tiene afinidad con los movimientos esotéricos, es pseudo-espiritual y pseudo-religiosa. Varias de las sectas que hemos tratado han estado relacionadas de una forma u otra con la masonería. La Teosofía, el Espiritismo de Allam Kardec, los Rosacruces.

Es muy discutido el origen de la masonería. Algunos autores lo sitúan en los comienzos de la antigüedad oriental; otros admiten que su fundador fue Hiram Abif, arquitecto del templo de Salomón, que había sido masón; otros más dicen que se deriva de corporaciones de operarios creados por Numa, en el 715 A.C. Cierto autor masón afirmó que Jesús usó muchas enseñanzas masónicas en su doctrina, y que el origen de la masonería se pierde en la noche de los tiempos.

Como vemos:

En cuanto a los orígenes de la masonería se han dicho diferentes cosas. Se ha afirmado que proceden de Egipto, del templo de Salomón y de ministerios antiguos. Sin embargo su nombre proviene de la palabra inglesa "free-mason" que designa al obrero que pule la piedra. Se trata de albañiles libres que se organizan en forma especial para asegurar formar un grupo de trabajadores calificados. Eso sucede en la edad media. Este grupo incluye los que no pertenecen a él. Para lograr esto guardan secretos técnicos y profesionales sobre palabras, signos y manejo de instrumentos. Para que esto sea efectivo y el secreto se guarde hacen un juramento. En su origen la masonería tuvo incluso patronos; uno de ellos fue San Juan Bautista.

Luego los masones evolucionan y cambian de espíritu. En 1717 se unieron cuatro logias y formaron la gran logia de Londres. Esta siguió en 1723 las Constituciones de J. Anderson, que era una reglamentación jurídica. Ahora sus trabajos y arquitectura toman un sentido simbólico; ya no se trata de construir catedrales de piedra como lo hicieron anteriormente, sino de edificar la catedral humana, el hombre ideal, esto se hace para dar gloria al gran Arquitecto del Universo que es Dios. En el siglo XVIII la masonería se extiende por Europa y América.

Después de 1815 una parte de la masonería toma otro sentido político y religioso especialmente en Francia, Italia y otros países latinoamericanos; algunos se unieron a los que eran adversarios del orden religioso y monárquico; en Italia quisieron conseguir el fin del papado y de la Iglesia; en Francia defendieron las leyes anticlericales de la tercera república; en España defendieron la república que terminó en 1936. A esta línea de masonería se le llamaba "irregular". Era más intelectual, humanista y racionalista. La logia del "Gran Oriente de Francia" prohibió ya en 1877 hablar del "gran Arquitecto del Universo", es decir, de Dios. La de Inglaterra no siguió este camino y defendió incluso principios como "la fe en la gran voluntad revelada". La masonería ha sido prohibida en varios países por razones políticas y religiosas.

En varios países de América Latina, la masonería estuvo ligada a su independencia e historia. No estuvo tan ligada a la Gran Logia de Inglaterra que era conservadora, ritual religiosa. La francesa fue diferente. "El ejemplo francés, anticlerical, laicista, racionalista y no pocas veces declaradamente ateo, fue imitado por muchos Orientes y Logias de América Latina, hasta nuestros días".

Por eso, en muchos casos, nos hemos encontrado con masones deistas, anticlericales, racionalistas y defensores de la libertad absoluta de conciencia. No hubo demasiados deseos de entendimiento con la Iglesia Católica. Cuando se dieron contactos fue más bien a un nivel personal. Claro que después del Concilio Vaticano II se dio un ambiente diferente e intentos de cambios. Pero como veremos posteriormente los logros no son tantos.

No obstante lo dicho: La propaganda masónica declara que la masonería es una institución esencialmente caritativa, filantrópica, filosófica y progresista; que tiene como meta la indagación de la verdad, el estudio de la moral, el combate de la superstición y la práctica de la caridad; que en ella quiere trabajar solamente para el mejoramiento material y social de la humanidad; afirman reconocer y defender la existencia de Dios, la prevalencia del espíritu sobre la materia y que, por eso, ningún ateo o materialista puede ser masón, que la masonería no se opone a la religión, mucho menos a la Iglesia Católica, más bien recomienda que cada uno practique su religión; que no hay ninguna incompatibilidad entre la masonería y la Iglesia; que la masonería proclama la tolerancia y el respeto a las convicciones religiosas y políticas de los otros, la autonomía de la persona humana, el amor a la familia, la fidelidad a la patria y la obediencia a la ley; que ella considera a todos los hombres hermanos, libres e iguales, cualquiera que sea su raza, nacionalidad o religión; que sus leyes, constituciones y reglamentos prohiben expresamente hablar o discutir sobre política o religión; que hubo incluso obispos, curas y frailes ilustres miembros de la masonería sin que hubiera percibido la más mínima dificultad contra su fe y sus convicciones católicas; que sus leyes y rituales exigen constantemente que el verdadero masón sea virtuoso, ejemplar, de buenas costumbres, muerto para el vicio, sin errores ni perjuicios, observante de la ley, patriota, cumplidor del deber, apóstol del bien, generoso, devoto, confiante, pacífico, hermano de todos, protector de las viudas, abogado de los oprimidos..."

Sin embargo, también se exige al masón no profesar ideologías cristianas en sus principios, ser progresista, guardar los secretos, jurar bajo diversas penas incluída la muerte. En la masonería se dan misterios, secretos, esoterismo. Por eso los consideran secta. Lo afirmado consta en su documento oficial.
 

Doctrina.


No se puede hablar de principios universales que sean válidos para todos los masones, ya que hay diferencia entre ello. Sin embargo podemos decir que destaca el siguiente pensamiento.

La existencia de Dios.

Muchos masones lo aceptan como el "Gran Arquitecto del Universo". Se trata de un Dios constructor del mundo, ordenador de la materia. Falta la idea de un Dios personal con el que el hombre se puede comunicar. Lo más importante en la existencia de una "fuerza superior". Se cae en un deísmo.

La libertad.

Teóricamente los masones defienden el derecho a pensar libremente, a creer lo que cada uno desee. Pero ya hemos visto que a algunos masones les imponen normas y juramentos que les quitan la libertad. Cuando a uno le dirigen el pensamiento y le exigen no decir nada de los secretos que encuentre no le conceden una absoluta libertad de conciencia. Los masones no pueden fomentar la idea de Dios de una religión, porque irían contra su principio de máxima libertad.

Importancia de la razón.

Los masones le conceden toda la fuerza a la razón y a la conciencia, dicen que la razón es autónoma. Para los católicos la razón tiene importancia; pero la verdad se encuentra entre la adecuada relación entre la razón y la fe, entre razón y comprensión de la revelación divina. Así evita uno ser un "racionalista". Los masones basan su verdad en la razón y la ciencia.

Tolerancia e indiferencia.

La mayoría de los masones dicen que ellos son tolerantes con todos, que no imponen dogmas y que solo admiten lo que se discute racionalmente. Sin embargo el hecho de considerar todas las religiones iguales y no optar por ninguna es un indiferentismo religioso. Para el cristiano la revelación de Dios es garantía de verdad; en la Biblia explicitada por la Iglesia asistida por el Espíritu Santo está toda la verdad sobre Dios, el hombre y el mundo. No obstante la tolerancia, no se permite discutir los principios masónicos, cambiarlos.

La enseñanza laicista.

Los masones al tratar de mantenerse públicamente indiferentes ante la religión concreta han defendido los estados y la enseñanza laica o sin religión. Por eso han defendido tanto la separación entre Iglesia y Estado. También han luchado por escuelas públicas sin las clases de religión. Muchas veces su actitud privada ha sido deferente, ya que han enviado sus hijos a colegios católicos. Ciertamente Dios y la religión no estorban al hombre, sino que le ayudan. Los masones, al defender teóricamente la libertad de conciencia para no caer en el fanatismo, violencia e injusticia, terminan en la neutralidad. El mismo Estado tiene que ser indiferente y neutro respecto de las religiones concretas. Pero ya hemos señalado que no son neutros respecto de sus principios, doctrinas, rituales y normas. En el fondo se cae en un agnosticismo.

Moral y religión natural.

La moral no debe estar ligada a ninguna creencia religiosa ni basarse en pretendidas revelaciones divinas. Si queremos creer en las numerosas declaraciones oficiales, la finalidad de la masonería sería "el estudio y la práctica de la moral". Pero, hemos visto, una moral sin Dios, sin Cristo, sin Evangelio, incluso sin concepciones metafísicas.

La religión oficial y pública debe mantenerse en los límites de la religión natural indicados por las verdades básicas pacíficamente aceptadas y comunes a todas las religiones.

Además de esta religión común a todos, se deja a cada uno sus creencias individuales. Pero también existen críticas a la religión católica y sus prácticas. La masonería aparece como una sociedad secreta de fines filantrópicos y humanitarios. Su filosofía es religiosa, muy parecida al deísmo. (Deísmo = Palabra en extremo compleja. Se trata de un sistema que, si bien admite a un Dios personal, rechaza algunos de sus atributos positivos o, cuando menos, su acción reveladora. Es exactamente ese aspecto negativo que ya señaló Bossuet, calificándolo de "ateísmo disfrazado". Hacia la mitad del siglo XVI aparecen unos adversarios del cristianismo ostentando por vez primera el nombre de "deístas". Sin embargo, en Inglaterra es donde, en la segunda mitad del mismo siglo, se consolida dicha doctrina. Voltaire, Rousseau y los enciclopedistas fueron los que contribuyeron a su desarrollo en Francia. Gran parte de los errores propugnados por este sistema están solemnemente condenados por el Concilio Vaticano).

En 1717 fue fundada la Gran Logia de Londres, por el reverendo anglicano James Anderson y por el hugonote refugiado Jean Theophile Desaguliers. Sus principios fundamentales, al inicio fueron: tolerancia religiosa; fe en el progreso de la humanidad; fe en Dios; cierto racionalismo que excluye las formas exteriores de la religión organizada como iglesia; aversión contra el sacerdocio oficial, contra la fe en los milagros y otros".

Relación con la Doctrina católica.


Entre la Iglesia Católica y la masonería se mantuvieron conversaciones oficiales en los años 1974-1980, por encargo de la Conferencia Episcopal Alemana. Se trató de constatar si la masonería ha experimentado cambios, tales que consientan a los católicos a pertenecer a ella. Se han estudiado los tres primeros estadios o grados de pertenencia a la secta. Después de atento examen, la Iglesia Católica ha constatado que existen contrastes fundamentales e insuperables. En su esencia la masonería no ha cambiado, la pertenencia a la masonería pone en duda fundamentos de la existencia de Cristo; debido a que no ha sufrido cambios en la actualidad se llegó a la conclusión obvia: No es compatible la pertenencia a la Iglesia Católica y al mismo tiempo a la masonería.

Las razones son:

a.      El relativismo y el subjetivismo son convicciones fundamentales en las actitudes masónicas.

b.      El concepto masónico de verdad niega rotundamente la posibilidad de un conocimiento objetivo de la verdad.

c.      El concepto masónico de religión es relativo: todas las religiones serían para expresar la verdad sobre Dios.

d.      El concepto masónico del gran arquitecto del Universo es deísta, un Dios que no sería un ser personal, sino más bien neutral, un "algo".

e.      El concepto masónico de Dios no admite la posibilidad de una verdadera revelación o automanifestación de Dios.

f.       El concepto masónico de tolerancia no se relaciona solamente con las personas sino también con las ideas, aunque sean contradictorias.

g.      Los rituales masónicos dan la impresión de ser, pero no son sacramentos.

h.      El concepto masónico sobre el hombre perfecto: lo que vale no es la gracia sino la virtud, y está en un sentido de autorredención, que no deja lugar para la doctrina cristiana sobre justificación.

i.        La espiritualidad masónica pide de sus adeptos una total y exclusiva pertenencia, dedicación y entrega, que ya no deja lugar para las exigencias espirituales de la Iglesia.
 

 

Organización.


Está organizado en ritos que se dividen en grados. Unos grupos tienen más grados que otros. Así el de York tiene 10 y el escocés 33.

De esta forma presenta José Cabral los aspectos principales:

Los juramentos: Para cada grado de la masonería hay un juramento específico con las promesas evangélicas. La realidad es que el masón jura no revelar cosas que todavía no conoce.

El ritual de iniciación: Para el primer grado (aprendiz) se le pone una venda en los ojos, y con vestimentas especiales se le conduce a la puerta del templo, donde él afirma que es un profano que se está allegando a la luz de la masonería. Y así, en forma semejante, se suceden los rituales para cada grado.

Los símbolos: Se usan mucho los instrumentos del albañil y del arquitecto, así como los que usaban los sacerdotes del Antiguo Testamento. El delta -triángulo que tiene en el centro un ojo que representa todos los atributos de la divinidad- se encuentra encima del trono del venerable Maestro, entre el sol y la luna, que representan las fuerzas del sumo Creador. La escuadra representa la mortalidad; el nivel, la igualdad y la plomada, la rectitud

El culto: El segundo código masónico dice que el verdadero culto a Dios consiste en las buenas obras. En el ritual empleado para el candidato a Maestro Masón (grado 3), el venerable abre y cierra el trabajo en nombre de Dios y de un patrono, digamos, "San Juan de Escocia". El absurdo es evidente.

Las oraciones: Hacen oraciones; con todo, no las hacen en el nombre de Jesús, como lo enseña la Biblia, ni tampoco lo mencionan a Él.

Ceremonias fúnebres: En los funerales hay una ceremonia en la logia, sin la presencia del cuerpo del fallecido; otra en una iglesia o en una residencia; y otra en el cementerio. En todas ellas se enfatiza la salvación por las obras y se afirma que el fallecido está pasando de la logia terrestre a la logia celestial. Lógicamente, esta manera de hablar se fundamenta en que la masonería cree que su adepto está salvo: una salvación sin Cristo y sin su sangre expiatoria.

En cuanto al funcionamiento concreto nos encontramos con una logia que es una agrupación de masones, presidida por un maestro. Una obediencia o Gran Logia que es una federación de logias presidida por un Gran Maestro; estas son nacionales. Igualmente se llaman logias "a los templos o locales donde se reúnen o trabajan; también se llaman escuelas, talleres, templos o santuarios". El delantal es el símbolo del trabajo y de la jerarquía tradicional de aprendices, compañeros y maestros.

 

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 La Masonería

 

POSICIÓN ACTUAL DE LA IGLESIA ANTE LA "MASONERÍA"

 

I.- Conclusiones del dictamen de la Conferencia Episcopal alemana, de 28 de abril de 1980.

La Conferencia Episcopal alemana aprobó para su publicación en Würzburg, el 28 de abril de 1980, un dictamen amplio y riguroso sobre los puntos principales de discrepancia por parte de los teólogos católicos, frente a las pretensiones masónicas, dictamen que cobra especial vigor tras la promulgación del nuevo Código de Derecho Canónico en 1983, y que representan la posición actual de la Santa Sede ante el problema de la Masonería, siendo los puntos esenciales de incompatibilidad los siguientes:

1.- La ideología masónica no está fijada objetivamente.- prevalece una tendencia humanística y ética. No hay una ideología masónica fija, pero algunos elementos de ella quedan claros como convicciones fundamentales, ante todo, el relativismo. Los obispos alemanes, tras ratificar una de las principales acusaciones de León XIII contra la masonería, concluyen que un relativismo de tal porte no puede concordar con la fe en la Palabra revelada interpretada auténticamente por la Iglesia. La proximidad a ese criterio masónico pone en peligro la actituc de los católicos en la recepción de palabras y acciones y en la práctica de los sacramentos.

2.- El concepto de la Masonería sobre la libertad.- los masones niegan la posibilidad de una conciencia objetiva de la verdad. Durante las conversaciones alemanas católico-masónicas se recordó especialmente la famosa cita de Lessing: "si Dios tuviese en su mano derecha toda la verdad y en la izquierda el sólo y siempre activo impulso hacia la verdad, y me diera a elegir, yo caería humildemente a su izquierda y le pediría que me la diese. La verdad pura se refiere sólo a Ti". En los coloquios quedó claro que la relatividad de toda verdad representa la base de la masonería. Hay contundentes y autorizados textos masónicos que recalcan la ausencia total de dogma en la masonería, que jamás los reconoce. Y en esos textos se rechaza precisamente a la Iglesia católica como mantenedora de una actitud coactiva contra las conciencias al obligarlas a la aceptación dogmática. Semejante concepto de la verdad es por tanto, incompatible con el punto de vista de la teología natural y la teología de la revelación.

3.- El concepto masónico de la religión.- el relativismo masónico lleva a la conclusión de que todas las religiones son tentativas concurrentes hacia la inimaginable verdad sobre Dios. Dicen que a esa verdad se adapta exclusivamente el lenguaje del símbolo masónico que es ambiguo y dejado a la interpretación individual de los masones.

4.- El concepto masónico sobre Dios.- la idea del "Gran Arquitecto del Universo" que aparece en los rituales es de naturaleza deística. Este es un concepto indefinido, aplicable a cualquier religión. El Gran Arquitecto no es un Dios personal. Por consiguiente, prosiguen los obispos alemanes, la masonería no admite la Revelación cristiana y hace derivar al cristianismo de una religión primitiva.

5.- Masonería y tolerancia.- la Iglesia acepta la tolerancia sobre las personas, sea cual sea su posición; la masonería, apoyada en su fundamental relativismo, propone la tolerancia de las ideas, que lleva a no rechazarlas y considera absolutismo dogmático el mantenerlas e imponerlas a la propia comunidad. No hay un plano de convergencia en tan delicado terreno.

6.- Los rituales masónicos.- en los rituales que se han examinado sobre los tres primeros grados masónicos se ha observado en palabras y símbolos un carácter de cuño sacramental. Dan la impresión de que por su medio se efectúa una auténtica transformación del hombre.

7.- La perfección del hombre.- en el ritual del maestro se absolutiza la perfección humana sin dejar espacio a la presencia de la gracia, sin la cual según la doctrina de la Iglesia es imposible toda perfección del hombre. Quedan también descartados por innecesarios los sacramentos. Ello se relaciona con la pretensión de espiritualidad masónica, que actualmente exhibe mucho por la masonería. Los obispos alemanes no ven posible una espiritualidad masónica no fundada en creencias dogmáticas, absolutas y reveladas. Y rechazan una espiritualidad fundada en los símbolos masónicos.

8.- Ramificaciones diversas en el seno de la masonería.- la mayoría de las logias exigen una actitud creyente pero hay algunas, como las dependientes del Grande Oriente de Francia, que admiten a candidatos ateos, lo que sucede también en algunas logias alemanas.

9.- Masonería e iglesias cristianas.- los obispos alemanes han examinado con el mayor interés al sector masónico que se dice compatible con la Iglesia y han encontrado en él obstáculos insuperables. En cuanto a las Iglesias evangélicas debe decirse que en 1973 han mantenido con la masonería diálogos semejantes a los propiciados por la Iglesia católica y en sus declaraciones de ese mismo año han dejado a los fieles la decisión sobre la pertenencia o no a la masonería. Los dignatarios protestantes que intervinieron en el diálogo no pudieron llegar a conclusiones unánimes.

10.- Conclusión final.- pude decirse que en la masonería a causa de las persecuciones que ha sufrido durante el periodo nacional-socialista han tenido lugar cambios en el sentido de una mayor apertura hacia los demás grupos sociales; pero en su mentalidad, en sus convicciones fundamentales y en sus trabajos en las logias, ha permanecido absolutamente idéntica. Las objeciones que se han estudiado comprometen las bases de la existencia cristiana. Investigaciones exhaustivas en los rituales y en la mentalidad masónica hacen evidente que la actual pertenencia a la Iglesia católica y a la masonería son incompatibles.

 

II.- El nuevo Código de Derecho Canónico de 1983

 

El nuevo canon 1374 del CIC de 1983 – modificando la redacción del anterior canon 2335 del CIC de 1917- dispuso:

"Quienes se inscriban en una asociación que maquina contra la Iglesia debe ser castigado con una pena justa; quien promueve o dirige esa asociación debe ser castigado con entredicho".

Según esta nueva redacción, la Masonería y sus próximos afirmaron que la Iglesia, desde la promulgación del nuevo Código de Derecho Canónico, permitía a los católicos la inscripción en las logias. Si bien, el cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, publicó el 27 de noviembre de 1983 una Declaración sobre asociaciones masónicas, en la que se afirmaba la expresa aprobación del Papa Juan Pablo II a dicho documento –ordenándose como derecho público de la Iglesia- y conocida como "Declaración Quasitum est" que dispuso:

"Se ha preguntado si ha cambiado el juicio de la Iglesia sobre las asociaciones masónicas, ya que en el nuevo Código de Derecho Canónico no se hace de ellas mención explícita, como sucedía en el Código anterior.

Esta Sagrada Congregación está en posición de responder que tal circunstancia se debe a un criterio de redacción aplicado también a otras asociaciones omitidas silenciosamente, porque se consideraban incluidas en categorías que iban a aparecer después en el Código.

Subsiste por tanto inmutable la sentencia negativa de la Iglesia sobre las asociaciones masónicas, porque los principios de ellas siempre se han considerado inconciliables con la doctrina de la Iglesia y por tanto la inscripción en ellas permanece prohibida por la Iglesia. Los fieles cristianos que dan su nombre a las asociaciones masónicas se debaten en pecado mortal y no pueden acceder a la sagrada comunión.

Las autoridades eclesiásticas locales carecen de la facultad para juzgar acerca de la naturaleza de las asociaciones masónicas, de forma que tal juicio lleve consigo la derogación de esa sentencia, según el sentido de la decisión comunicada por esta Congregación el 17 de febrero de 1981".

El 20 de febrero de 1985, el cardenal Ratzinger emitió un nuevo comunicado de carácter oficioso publicado en L´Observatore romano –que abundaba en la Declaración de 1983- y se tituló "Reflexiones un año después de la Declaración de la Doctrina de la Fe. Incompatibilidad de la fe cristiana y la masonería", y en el que exponía:

 

"El 26 de noviembre de 1983 la Congregación para la Doctrina de la Fe publicaba una Declaración sobre las asociaciones masónicas. A poco más de un año de distancia de su publicación puede resultar útil ilustrar brevemente el significado de ese documento. Desde que la Iglesia empezó a pronunciarse rigurosamente sobre la Masonería, su juicio negativo se ha inspirado en múltiples razones, prácticas y doctrinales. No se ha juzgado solamente a la masonería como responsable de actividades subversivas en su confrontación, sino que desde los primeros documentos pontificios sobre la materia y particularmente en la encíclica de León XIII "Humanum Genus" ( 20 de abril de 1884) el Magisterio de la Iglesia ha denunciado en la masonería ideas filosóficas y concepciones morales opuestas a la doctrina católica. Para León XIII esas ideas y concepciones se reconducían a un naturalismo racionalista inspirado por sus planes y su actividad contra la Iglesia. En su carta al pueblo italiano Custodi (8 de diciembre de 1882) León XIII escribía: recordemos que el Cristianismo y la Masonería son esencialmente inconciliables, por lo tanto inscribirse en una de ellas equivale a separarse de la otra.

No se podía por tanto evolucionar hasta homar en consideración la posición de la Masonería desde el punto de vista doctrinal, cuando entre los años 1973-1980 la Sagrada Congregación mantenía correspondencia con algunas Conferencias Episcopales particularmente interesadas en este problema, con motivo del diálogo emprendido por algunas personalidades católicas con representantes de algunas logias que se decían no hostiles e incluso favorables a la Iglesia.

Un estudio más profundo ha conducido a la Congregación para la Doctrina de la Fe a su declaración de 26 de noviembre de 1983 con lo que se ha confirmado en la convicción de que subsiste la incompatibilidad de fondo entre los principios de la masonería y los de la fe cristiana.

Prescindiendo por tanto de considerar la actitud práctica de las diversas logias, de la hostilidad o enfrentamientos con la Iglesia, la Congregación General en su declaración de 26 de noviembre de 1983 ha intentado colocarse al nivel más profundo y por otra parte esencial para el problema, es decir sobre el plano de la inconcialibilidad de los principios, proyectado sobre el plano de la fe y las exigencias morales. A partir de este punto de vista doctrinal, en continuidad con el resto de las posiciones tradicionales de la Iglesia, como testimonian los documentos citados de Leon XII, se derivan las necesarias consecuencias prácticas que valen para todos los fieles que se hubieran eventualmente inscrito en la masonería.

A propósito de la afirmación sobre la irreconcialibilidad de los principios, todavía se dice ahora en algunas partes que la esencia de la masonería consiste precisamente en el hecho de no imponer principio alguno en el sentido de una posición filosófica o religiosa que sea vinculante para todos sus adherentes, sino más bien recoger y considerar juntamente, más allá de las religiones y visiones del mundo, a los hombres de buena voluntad sobre la base de valores humanísticos comprensibles y aceptables para todos.

La Masonería constituía de esta forma un punto de cohesión para todos aquellos que crean en el Gran Arquitecto del Universo y se sientan concernidos por aquellas consideraciones morales fundamentales que se definen según el ejemplo del Decálogo; tal actitud no aleja a nadie de su propia religión, sino constituiría un incentivo para adherirse a ella con más intensidad. En esta sede no pueden discutirse los múltiples problemas históricos y filosóficos que se esconden en tales afirmaciones. El hecho de que la Iglesia católica reclame la colaboración de todos los hombres de buena voluntad, no hace falta subrayarlo después del Vaticano II. El asociarse a la Masonería pasa por encima de esa actitud y adquiere un significado que poco tiene que ver con la Iglesia. Por encima de todo debe recordarse que la comunidad de los francmasones y sus obligaciones morales se presentan como un sistema progresivo de símbolos de carácter extremadamente sospechoso. La rígida disciplina del secreto que domina en la Masonería refuerza ulteriormente el peso de la interacción entre signos e ideas. Este clima de secretismo comporta para el inscrito el riesgo de convertirse en instrumento de estrategias que desconoce.

Se afirma también que el relativismo no se asume en la Masonería como dogma sino que se propone como una concesión simbólica relativista y por tanto el valor relativizante de semejante comunidad moral y ritual, lejos de poder ser eliminado, resulta por el contrario determinante. En tal contexto las diversas comunidades religiosas a las que pertenecen los miembros individuales de la logia no se pueden considerar más que como simples institucionalizaciones de una instancia más amplia e inalcanzable. El valor de esas institucionalizaciones aparecerá por tanto inevitablemente relativo respecto de esa verdad más amplia, la cual se manifiesta sobre todo en la comunidad de la buena voluntad, es decir en la fraternidad masónica.

Para un cristiano católico, sin embargo, no es posible vivir sin relación con Dios en una doble modalidad, es decir separándola en una forma humanitaria supra-confesional y una forma interna-cristiana. No puede cultivar relaciones de dos especies con Dios ni expresa sus vinculaciones con el Creador a través de formas simbólicas de doble especie. Esta actitud sería algo completamente diverso de aquella colaboración, que para él es obvia, con todos los que están empeñados en el cumplimiento del bien, aunque provengan de principios diversos. Por tanto un cristiano católico no puede al mismo tiempo participar en la plena comunión de una fraternidad cristiana y a la vez mirar a sus hermanos cristianos a partir de la perspectiva masónica como profanos.

Aunque, como se ha dicho, no fuera explícitamente obligatorio profesar el relativismo como doctrina, sin embargo la fuerza relativizante de una fraternidad así, por su misma lógica intrínseca, tiene en sí la capacidad de transformar la estructura del acto de fe de forma tan radical que resulta inaceptable para un cristiano al cual es muy querida su fe (León XIII). Esta evolución en la estructura fundamental del acto de fe se produce generalmente, de forma mórbida y sin ser advertido; la sencilla adhesión a la verdad de Dios, revelada en la Iglesia, se convierte en simple pertenencia a una institución considerada como una forma expresiva particular junto a otras formas expresivas más o menos posibles y válidas para la orientación del hombre a lo eterno.

La tentación de caminar en esa dirección es hoy tanto más fuerte en cuanto que se corresponde de lleno con ciertas convicciones prevalentes en la mentalidad contemporánea. La opinión masónica de que la verdad no puede ser conocida es característica de la crisis general del mundo moderno.

Considerando todos estos elementos, la declaración de la S.C. afirma que la inscripción en la Masonería permanece prohibida por la Iglesia y que los fieles que se inscriban están en situación de pecado grave y por eso no pueden acceder a la comunión.

Con esta última expresión la S.C. indica a los fieles que tal inscripción constituye objetivamente un pecado grave y precisando que los adherentes a una asociación masónica no pueden acceder a la sagrada comunión ilumina la conciencia de los fieles sobre tan grave consecuencia que les acarrea su adhesión a una logia masónica.

La Sagrada Congregación declara por fín que no compete a las autoridades eclesiásticas locales pronunciarse sobre la naturaleza de las asociaciones masónicas con un juicio que implique una derogación de lo que arriba se ha establecido. A este propósito el texto se refiere también a la declaración de 17 de febrero de 1981, la cual ya reservaba a la Santa Sede cualquier pronunciamiento sobre la naturaleza de estas asociaciones que implicara una derogación de la ley canónica entonces en vigor, en el canon 2335.

Del mismo modo el nuevo documento emitido por la S.C. de la Fe en noviembre de 1983 expresa intenciones idénticas de reserva en cuanto a pronunciarse mediante un juicio formulado en la Declaración sobre incompatibilidad del principio de la Masonería con la fe católica, sobre la gravedad del acto de inscribirse en una logia y sobre las consecuencias que se derivan para el acceso a la sagrada comunión. Esta disposición indica que no obstante la diversidad que puede existir entre las obediencias masónicas, en particular acerca de su actitud declarada sobre la Iglesia, la Santa Sede encuentra en ellas varios principios comunes que requieren una misma valoración de parte de todas las autoridades eclesiásticas.

Al hacer esta declaración la Congregación para la Doctrina de la Fe no ha pretendido desconocer los esfuerzos de aquellos que, con la debida autorización de éste dicasterio, han intentado mantener un dialogo con representantes de la Masonería. Pero desde el momento en que la Congregación vió la posibilidad de que se difundiera entre los fieles la equivocada opinión según la cual la adhesión a una logia masónica era lícita, la Congregación ha considerado su deber el dar a conocer el pensamiento auténtico de la Iglesia para poner en guardia a los católicos en las incidencias de una adscripción incompatible con la fe católica. Sólo Jesucristo, el maestro de la Verdad y sólo en El los cristianos deben encontrar la luz y la fuerza para vivir según el designio de Dios trabajando para el auténtico bien de sus hermanos".

Remite:
Domingo Delgado

 

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La Masonería

  

LA IGLESIA CATÓLICA FRENTE A LA MASONERÍA

 1. - ORIGEN

La palabra "Masón" viene de la lengua francesa, de la palabra "Maçon" proveniente del término latino "Machio" o "Matio", que significa albañil o cantero. La palabra Francmasón empezó significando albañil de superior habilidad, y posteriormente albañil que gozaba de libertad y de los privilegios de los gremios. Esta acepción puede considerarse derivada de la frase inglesa "feestone masón" en oposición al cantero de piedras ordinarias. En el nuevo diccionario inglés de la Sociedad Filológica de Oxford, la palabra "Francmasón" significa artesano emancipado "Estos francmasones formaban un gremio independiente que usaba todo un sistema de signos y contraseñas, merced de los cuales cada artesano admitido en el gremio, después de haber demostrado su competencia, podía ser admitido y reconocido por sus compañeros. "Es por ello, que se puede ver como estas acepciones son anteriores a la fundación real de la Masonería, y se encuentran a partir del 1375. Estas personas no eran masones activos ni arquitectos, los llamados masones geománticos, se unieron con los masones activos en sus logias, pero no en una masonería moderna.

La Masonería, tal y como se conoce hoy, entró en la Historia cuando se estableció la Gran Logia de Inglaterra en 1717. Evidentemente la masonería antigua (1347) de la moderna (a partir de 1717) se diferencian en su organización y sus fines.

Para conocer la masonería actual, hemos preferido hilar en los siguientes apartados, declaraciones y testimonios de Papas, de refutados autores, y de fuentes masónicas (los grandes maestros) sin comentario alguno, ya que ellos por si solos lo explican todo de una forma más exacta.

 

2. - QUE ES LA MASONERÍA

"Bastante claro aparece qué sean y por dónde va la secta de los masones. Sus principales dogmas discrepan tanto y tan claramente de la razón, que nada puede ser más perverso. Querer acabar con la Religión y la Iglesia fundada y conservada perennemente por el mismo Dios, y resucitar después de 18 siglos las costumbres y doctrinas gentílicas, es necedad insigne y audacísima impiedad" (León XIII, Encíclica "Humanun Genus").

"Secta satánica que tiene por única ley la mentira, por su dios al demonio, y por culto y religión lo que hay de más vergonzoso y depravado sobre la faz de la tierra" (Pío VIII, Encíclica "Tradite").

"Todo lo que ha habido en las sectas y herejías más criminales de sacrílego, vergonzoso y blasfemo, ha pasado a las sectas secretas y por ende, a la francmasonería". (Gregorio XVI, Encíclica "Mirari vos").

"La Francmasonería, en consecuencia, pugna no sólo por el Catolicismo y el Cristianismo, sino con todo sistema religioso de carácter sobrenatural" (Enciclopedia americana).

 

3. - FINES DE LA MASONERÍA

"La base granítica de la futura política (en la masonería) debe ser la guerra contra el Catolicismo sobre toda la superficie del globo" (H. Petrucelli de la Gatina).

"Tenemos un cadáver en el mundo, de cuerpo presente. Este cadáver es el Catolicismo. Tal es el cadáver que hay que echar a la fosa, uniendo al efecto en un sólo esfuerzo todas nuestras energías, para que se haga cuanto antes" (P. Van Humbech, Soberano Gran Comendador masónico del rito escocés en Bélgica).

"La Masonería, por la plenitud de su organización, ritos, símbolos y ceremonias, se halla en capacidad de rivalizar con su grande enemigo, la Iglesia Romana. Sí, queremos la guerra y guerra a muerte contra la Iglesia". (Globet D’Aviella, Gran Maestro Nacional masónico de Bélgica).

"La batalla empeñada entre el Catolicismo y la Masonería es batalla a muerte, sin tregua ni cuartel. Es menester que allí donde se presente el hombre negro, acuda el Francmasón. Es menester que allí donde en primero levante la Cruz en señal de dominio, despliegue el otro el estandarte masónico. Los dos campos están perfectamente deslindados. El campo de dios y el campo de Satanás, según dice el Papa León XIII. Ya no hay vacilación posible; contra la Iglesia o contra nosotros". (H. G. Desmons, Miembro del Supremo Consejo Masón de Francia).

"Es preciso hacer trizas a la Iglesia. ¿A qué fin tolerarla por más tiempo? ¿Que servicios ha prestado a la humanidad? No reconozcas ya el hombre el poder de la Religión, y deje de inclinarse ante la soberanía de la Iglesia". (H. Feuri, Del Consejo Supremo Masón de Francia).

 

4. - ORGANIZACIÓN DE LA MASONERÍA

"La nota característica de la organización de la Masonería especulativa es el sistema de la ‘Gran Logia’ establecido en 1717. Cada Gran Logia o Supremo Consejo en el rito escocés, o gran Oriente en el sistema mixto, constituye un cuerpo soberano e independiente con poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Se compone de las logias o cuerpos inferiores de su jurisdicción o de sus representantes legalmente reunidos, y los grandes dignatarios a quienes ellos eligen.

Una logia debidamente constituida ejerce los mismos poderes que la ‘Gran Logia’, pero con menor amplitud. Los dignatarios indispensables de una logia son: En Venerable Gran Maestre, los Guardianes antiguo y nuevo y el Portero. El Maestre y los guardianes son generalmente ayudados por dos Diáconos y dos Mayordomos en los trabajos ceremoniales y de hospitalidad, y por un Tesorero y un Secretario. Muchas logias tienen un capellán para las ceremonias y discursos religiosos. Los mismos dignatarios en gran número y con títulos pomposos (Adorabilísimo Gran Maestro, Soberano Gran Comendador, etc.) existen en las grandes logias.

Como los gastos de los miembros son pesados, sólo las personas acomodadas pueden ingresar en la institución, siendo además restringido el número de candidatos, por diferentes condiciones y por normas que requieren unanimidad en la votación secreta para la admisión.

De este modo, a pesar de la pretendida universalidad, la Masonería resulta una sociedad exclusivista, tanto más cuanto que es secreta y enteramente cerrada al mundo profano. En la práctica, ello es cierto, las prescripciones concernientes a las calificaciones morales de los pretendientes no se cumplen con mucha escrupulosidad... Muchos se inscriben para mejorar sus condiciones económicas,...,para abrirse camino a ciertos círculos sociales, como si se tratase de un asunto comercial, o que se vieron obligados a inscribirse, porque todos los de su círculo lo hacían. Hay además el tipo de los que ingresan movidos por la curiosidad o porque alguien, de quien dependen, pertenece a la Masonería". ("American Enciclopedia")

"Por lo que toca a la unidad, las autoridades masonas afirman unánimemente que la Masonería no es más que ‘una’ en todo el mundo y que todos los masones forman en realidad una sola logia, ya que la multiplicidad de logias sólo existe en obsequio a la comodidad, y por lo tanto, cualquier masón en uso de sus derechos tiene que ser recibido en cualquier logia del mundo como hermano y el de ser ayudado por sus correligionarios cuando se encuentre en necesidad.

La buena inteligencia de los masones de los diferentes países es fomentada por la comunicación personal y por la correspondencia sostenida especialmente entre la oficina del Gran Secretario y la oficina internacional permanente establecida en Neuchâtel (Suiza), por decreto del Congreso Internacional Masónico de 1903". ("Chronicle", 1907, II, 119).

 

5. - MEDIOS DE LA MASONERÍA

"Desde el principio hasta el fin, dice Pike, la Masonería es toda actividad. El así llamado secreto masónico es la obra ritualista interna y secreta mediante la cual los masones se forman para el trabajo exterior. Los masones se forman por medio de tres ceremonias: Iniciación (primer grado), Pasos (segundo grado) y Elevación (Tercer grado).

Los símbolos que en esta ceremonia se usan, explicados de acuerdo con los principios masónicos y con los indicios ofrecidos en los rituales y discursos de los otros grados, constituyen el manual de instrucción masónica. La educación así empezada se completa con toda la vida ordinaria de la logia, en la que cada masón debe tomar parte activa, asistiendo a las reuniones ordinarias con regularidad y sacando partido según sus aptitudes.

El simbolismo de la Masonería, dice Pike, en una carta a Gould, fecha 2 de diciembre de 1888, es el alma de la institución, y Boyd, el gran orador de Missouri, confirma esta información diciendo que la Masonería es ‘toda símbolo, símbolo y símbolo’" ("Chronicle", 1902, I, 67).

"Las ventajas principales de este simbolismo, que no es por cierto peculiar a la Masonería sino que se refiere a los misterios y doctrinas de todas las edades y de todos los factores de la civilización, son entre otras:

1. Adaptándose a todas las opiniones, doctrinas y gustos, atrae al candidato y fascina al iniciado;

2. Conserva la unidad neutral de la masonería, a pesar de las profundas diferencias de religión, raza y tendencias individuales;

3. Ejercita al masón en considerar las instituciones políticas y sociales como fases transitorias de la humana evolución;

4. Permite a la Masonería ocultar sus verdaderos fines a los ojos de los profanos y aun a los de no pocos de los mismos iniciados, que son incapaces de apreciar dichos fines en el sentido en que la secta los persigue.

La Masonería, dice Pike, guarda celosamente sus secretos y con toda intención conduce por sendas descarriadas a intérpretes desorientados. Parte de los símbolos son exhibidos al iniciarlos, pero intencionalmente se le desvía de su recta apreciación, por medio de falsas interpretaciones. Los iniciados son pocos, aun cuando a muchos se dirijan las palabras rituales: ‘‘". ("American Enciclopedia).

"Los medios principales para obtener el objetivo de la Masonería son los siguientes:

1. Destruir radicalmente, a base de una persecución descarada, a la Iglesia o aniquilar, por un fraudulento e hipócrita sistema de separación entre ella y el Estado, toda la influencia social de la Religión, llamada insidiosamente clericalismo, y hasta donde sea posible, destruir la misma Iglesia y toda religión que sea algo más que un culto vago de la patria y de la humanidad;

2. Laicizar o secularizar por un sistema igualmente hipócrita y fraudulento de neutralidad religiosa, toda la vida pública y privada, sobre todo la instrucción y la educación popular. Es de notar que la neutralidad, conforme se la entiende en la circular citada al Gran Oriente de Francia, no es más que un sectarismo anticristiano, anticatólico, ateísta, positivista y agnóstico disfrazado de neutralidad.

3. La libertad de pensamiento en los niños debe ser desarrollada sistemáticamente en las escuelas infantiles, protegiéndola en todo lo posible contra la influencia contraria, no sólo de la Iglesia y de los sacerdotes, sino también de los mismos padres de familia, y eso aun por medios compulsorios, morales y físicos, si fuere preciso. El gran Oriente considera esto como indispensable e infalible, para llegar al establecimiento de la república universal y de la tan deseada paz del mundo". (Chaîne d’Union, 1889, 134, 202 ss. Compte Rendu du Congrès International Maçonnique de París, 16-17 Julio 1889. "Revista Masónica" , 1888 y 1910).

 

6. - LA IGLESIA CONDENA A LA MASONERÍA

Desde los inicios de la Masonería moderna (1717) hasta nuestros tiempos, la Iglesia ha condenado en más de 200 documentos este movimiento. En todos ellos se condena la Masonería como contraria a la justicia y a la moral natural, así como supone una esclavitud, una inmoralidad, una traición y una apostasía.

No interesando nombrar por razones de espacio los más de 200 documentos emanados de la Santa Sede en los cuales la Iglesia ha prohibido, reprobado y condenado la Masonería, nombramos algunos por su importancia:

A.- Documentos:

"IN EMINENTI" del Papa Clemente XII, 28 de abril de 1738.

"PROVIDAS" del Papa Benedicto XIV, 18 de mayo de 1751.

"ECCLESIAM" del Papa Pío VII, 13 de septiembre de 1821.

"QUO GRAVIORA" del Papa León XII, 13 de marzo de 1825.

"APOSTOLICAE SEDIS" del Papa Pío IX, 12 de octubre de 1869..

"Declaración Sagrada Congregación para la Fe" 17 de febrero de 1981. Pontificado del Papa Juan Pablo II.

"Declaración Sagrada Congregación para la Fe" 23 noviembre de 1983. Pontificado del Papa Juan Pablo II.

...Y OTROS

B.- Encíclicas:

"TRADITI" del Papa Pío VIII, 21 de mayo de 1829.

"MIRARI VOS" del Papa Gregorio XVI, 15 de agosto de 1832.

"QUI PLURIBUS" del Papa Pío IX, 9 de noviembre de 1846.

"QUANTA CURA" del Papa Pío IX, 8 de diciembre de 1864.

"ETSI MULTA" del Papa Pío IX, 21 de noviembre de 1873.

"DIUTURNUM ILLUD", del Papa León XIII, 1881

"ETSI NOS" del Papa León XIII, 15 de febrero de 1882.

"HUMANUM GENUS" del Papa León XIII, 20 de abril de 1884.

"AB APOSTOLICI" del Papa León XIII, 15 de octubre de 1890.

"PRAECLARA GRATULATIONIS" del Papa León XIII, 18 de marzo de 1902.

...Y OTRAS

En todos estos doscientos documentos se hace un estudio serio de la Masonería, de los fines que persigue, de los medios que emplea, de sus objetivos, y de la postura de cualquier católico ante este movimiento. Vamos a profundizar en alguno de ellos extractando partes de ellos.

El Papa Clemente XII, 21 años después de la aparición de la Gran Logia de Inglaterra indica cuidadosamente las razones por las que las asociaciones masónicas deben ser condenadas desde el punto de vista de la moral, la política y la sociología cristianas y católicas, a saber:

1. "El carácter peculiar aconfesional (anticristiano y anticatólico) y naturalístico de la secta, per medio del cual teórica y prácticamente mina la fe cristiana en sus adeptos (los de la Masonería) y por medio de ellos, en el resto de la sociedad, produciendo la indiferencia religiosa y el desprecia de la ortodoxia y de la autoridad eclesiástica;

2. El inescrutable secreto y el disfraz insidioso e inmutable de la asociación masónica y de su obra, por medio de la cual los hombres de su calaña irrumpen como ladrones en casa y como raposas tratan de arrancar de raíz el viñedo, pervirtiendo los corazones de los hombres sencillos y arruinando su felicidad espiritual y material;

3. Los Juramentos de fidelidad a la Masonería y a la obra masónica, que no pueden ser justificados en su finalidad, en su objeto, ni en su forma; ni pueden por tanto inducir obligación alguna moral. Dichos juramentos son condenables porque la finalidad y el objeto de la Masonería son malos y condenables, y el candidato, en la mayoría de los casos, ignora la importancia y extensión de las obligaciones que asume, y el dicho juramento resulta un abuso, por lo inmoral, absolutamente reprensible...

Además, los únicos objetos esenciales del secreto de la secta acerca de los cuales versan los juramentos, no son otra cosa que las conspiraciones políticas o antirreligiosas que consta han sido fraguadas en el seno de las logias especialmente en los países latinos. Tales secretos,... ; hacen el juramento todavía más inmoral y por lo mismo nulo e irrito; de donde se sigue que los juramentos masónicos son no solamente sacrílegos, sino abusivos y contrarios al orden público, que necesita del juramento solemne y de la obligación sagrada que impone, como medios para sostener la veracidad, por lo que es inmoral y antisocial el envilecerlos y caricaturizarlos.

4. El peligro que tales asociaciones envuelven para la seguridad y tranquilidad del Estado y para la salud espiritual de las almas; de donde se sigue una oposición entre dichas sociedades y el derecho eclesiástico y civil".

Así por ello, Clemente XII, en esta Constitución apostólica expresa con toda rotundidad: "Hemos resuelto y decretado condenar y prohibir ciertas sociedades, asambleas, reuniones, convenciones, juntas o sesiones secretas, llamadas Francmasónicas o conocidas bajo alguna otra denominación. Las condenamos y las prohibimos por medio de esta Constitución, la cual será considerada válida para siempre. ‘Recomendamos a los fieles abstenerse de relacionarse con dichas sociedades... para evitar la excomunión, que será la sanción impuesta a todos aquellos que contravinieren ésta Nuestra orden".(Constitución Apostólica "In Eminenti" de Su Santidad el Papa Clemente XII, 28-abril-1738).

Trece años después, el Papa Benedicto XIV, en su documento "Providas", reafirma la censura de la Masonería y de otras sociedades secretas hecha por su antecesor, esta censura era pena de Excomunión Latae sententiae reservada de especialísimo modo al Papa.

El Papa León XII en su Bula "Quo Graviora" recuerda los anatemas pronunciados contra la francmasonería, desde Clemente XII, declara a esta institución enemiga abierta de la Iglesia Católica, diciendo:

"Poneos en guardia contra las seducciones y los discursos lisonjeros que se emplean para haceros entrar en estas sociedades. Convenceos que nadie puede enrolarse en ellas sin cometer un pecado gravísimo"...."Aunque no hay costumbre de exhibir lo que existe mas digno de censura a la vista de los que no han llegado a los grados eminentes, está, sin embargo, manifiesto que la fuerza de estas sociedades, tan peligrosas para la Religión, se aumenta con el número de los que ingresan".(Bula Quo Graviora, del Papa León XII, 13-marzo-1825).

Su Santidad Pío IX, en una alocución del 25 de septiembre de 1865, hizo diversas advertencias sobre la Masonería, y entre otras cosas dijo:

"Desgraciadamente, estas advertencias no han tenido el éxito deseado, y Nos hemos mirado como un deber condenar nuevamente esta sociedad, en atención a que, por ignorancia, podría quizás surgir la falsa opinión de que ella es inofensiva, que solo tiene por fin la beneficencia y que, por consecuencia, no podría ser un peligro para la Iglesia de Dios"..."Nos condenamos esta sociedad masónica -y las demás sociedades del mismo género que, bajo diferente forma, tienden al mismo fin- con las mismas penas señaladas en las Constituciones de Nuestros predecesores; y esto afecta a todos los cristianos de cualquier condición, rango o dignidad y por toda la tierra".

El Papa León XIII en su Encíclica "Dieturum illud", denunció especialmente la creciente audacia de las sectas y definió de nuevo la postura condenatoria de la Iglesia frente a la Masonería. La justificación doctrinal de esta postura la hace el mismo León XIII en 1884 con su Encíclica "Humanum Genus". El núcleo central de este documento está constituido por un análisis de la Masonería considerada en sí misma y por un juicio crítico condenatorio de esta. Su Santidad el Papa León XIII no hace distinciones: no existe una Masonería buena y otra mala; toda secta que profese los principios masónicos y acepte total o parcialmente sus prácticas entra dentro de la condenación pontificia.

El juicio fundamental sobre la masonería está incluido en la afirmación de que "la masonería es contraria a la justicia y a la moral natural". La base para justificar este juicio condenatorio reside en las conexiones totales que unen a la Masonería con los principios del Naturalismo. La Masonería es la proyección social y política del Naturalismo filosófico.

Pero ¿Cuáles son estos principios naturalistas que acepta la Masonería? En primer lugar, el dogma de la soberanía absoluta de la razón y de sus consecuencias: negación de la Verdad Revelada e indiferentismo religioso. Este es sin duda un error teológico de la Masonería. Pero el Papa León XIII no solo considera esto, sino que además en esa misma Encíclica "Humanum Genus" muestra otra serie de errores masónicos. Por la importancia de esta Encíclica les recomendamos su cuidadosa lectura

Otra de las Encíclicas de León XIII, la "Praeclara gratulationis" en uno de sus capítulos entra a considerar el peligro masónico, y en ese documento el Papa califica a la Masonería como una de las asechanzas a la Fe Católica. En este mismo documento el Papa atribuye a la Masonería la ambición de lograr el control político de todos y cada uno de los Estados. Por eso el Papa e esa Encíclica advierte:

"Otro peligro grave para la Unidad, es la Masonería, potencia temible que oprime desde hace ya tiempo a las naciones, y sobre todo a las naciones católicas. Orgullosa hasta la insolencia por su fuerza, sus recursos y sus éxitos, pone por obra todo lo que es menester, favoreciendo las turbulencias que agitan nuestra época para consolidar y extender por todas partes su dominación. Desde las ocultas tinieblas en que conspiraba, irrumpe hoy en los Estados, mostrándose a la luz del día; y, como lanzando un desafío a Dios, ha establecido su sede en la misma urbe, capital del mundo católico. Pero la mayor desgracia de todas es que, dondequiera que la masonería pone su pie, se infiltra en todas las clases sociales y penetra en todas las instituciones del Estado para llegar, si fuera posible, a constituirse árbitro soberano de todas las cosas. La mayor desgracia, decimos, porque tanto la perversidad de sus principios como la iniquidad de sus propósitos son cosas evidentes. Con el pretexto de reivindicar los derechos del hombre y reformar los sacramentos, todas las realidades augustas, como simples supersticiones; se esfuerza por descristianizar el matrimonio, la familia, la educación de la juventud, todo el conjunto de la vida pública y de la privada, así como también por hacer desaparecer en el alma del pueblo todo respeto a la autoridad divina y a la autoridad humana. El culto que la masonería prescribe es el culto de la naturaleza humana; y son también los principios de la naturaleza humana los que propone como única medida y única norma de la verdad, la bondad y la justicia. De esta manera, como es evidente, se incita al hombre a tener una moral y una conducta casi paganas, si no es que el crecimiento y el refinamiento de las seducciones lo hacen descender más abajo todavía.

Aunque en esta materia Nos hemos hecho ya en otras ocasiones advertencias muy serias, nuestra vigilancia apostólica nos obliga a insistir en este punto y a decir y repetir una y otra vez que, frente a un peligro tan acuciante, toda medida defensiva será siempre insuficiente. ¡Ojalá la clemencia divina burle los propósitos de la masonería! Pero es necesario que el pueblo Cristiano comprenda que hay que sacudir de una vez para siempre el yugo infamante de la masonería, y que deben poner una mayor energía en esta labor todos aquellos que son más duramente oprimidos por este yugo. Nos ya hemos dicho cuáles son las armas que hay que emplear y cuál es la táctica que hay que seguir en este combate; la victoria no es dudosa con un jefe como Aquel que pudo decir un día: Yo he vencido al mundo (Jn. 16,23)." (Encíclica "Praeclara Gratulationis" de Su Santidad el Papa León XIII, 18-marzo-1902).

Muy dura también es la condena de la Masonería, que realiza el Papa Benedicto XV en el Derecho Canónico de 1917, en donde se dice:

"Los que dan su nombre a la secta masónica o a otras asociaciones del mismo género que maquinan contra la Iglesia o contra las potestades civiles legítimas, incurren ‘ipso facto’ en excomunión simplemente reservada a la Sede Apostólica." (Derecho canónico de 1917, canon 2.335).

"& 1. A los clérigos que han cometido el delito de que se trata en los cánones 2334 y 2335, debe castigárseles, además de con las penas establecidas en los citados cánones, con la suspensión o privación del mismo beneficio, oficio, dignidad, pensión o cargo que puedan tener ven la Iglesia.

   & 2. Los clérigos y los religiosos que den su nombre a la secta masónica o a otras asociaciones semejantes, deben además ser denunciados a la Sagrada Congregación del Santo Oficio" (Derecho canónico de 1917, canon 2336).

El mismo derecho canónico de 1917 establece en otros cánones las siguientes penas para los masones: la prohibición de contraer matrimonio y de ser este presidido por el párroco (canon 1065); deben ser privados de sepultura eclesiástica (canon 1240); y otras penas más en el código.

Su Santidad Juan Pablo II renueva esta tradición condenatoria de la Iglesia Católica a la Masonería. Primero con una declaración de la Sagrada Congregación para la fe de 1981 en donde se reafirman las censuras existentes, en esa declaración se dice:

"Con fecha 19 de julio de 1974 esta Congregación escribía a algunas Conferencias Episcopales una Carta reservada sobre la interpretación del canon 2335 del código de derecho canónico, que prohibe a los católicos bajo pena de excomunión, inscribirse en las asociaciones masónicas y otras semejantes.

Puesto que dicha carta, al hacerse de dominio público, ha dado lugar a interpretaciones erróneas y tendenciosas, esta Congregación, sin querer prejuzgar las eventuales disposiciones del nuevo código, confirma y precisa lo siguiente:

1. No ha sido modificada en modo alguno la actual disciplina canónica que permanece en todo su vigor.

2. Por lo tanto, no ha sido abrogada la excomunión ni las otras penas previstas.

3. Lo que en dicha Carta se refiere a la interpretación que se ha de dar al canon en cuestión debe ser entendido, según la intención de la Congregación, sólo como una llamada a los principios generales de la interpretación de las leyes penales para la solución de los casos de cada una de las personas que pueden estar sometidas al juicio de los Ordinarios. En cambio, no era intención de la Congregación confiar a las Conferencias Episcopales que se pronunciaran públicamente con un juicio de carácter general sobre la naturaleza de las asociaciones masónicas que implique derogaciones de dichas normas.

Roma, Sede de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, 17 de febrero de 1981".

Posteriormente Su santidad Juan Pablo II, y una vez decretado el Nuevo Derecho Canónico (1983), firma una Declaración sobre la Masonería, que edita la Sagrada Congregación para la Fe del 26 de noviembre de 1983. En este documento se reafirma que la pertenencia a la Masonería es un pecado grave que niega a los Católicos "el derecho de acercarse a la Sagrada Comunión". También afirma este documento que la posición de la Iglesia sobre las asociaciones masónicas se mantiene sin alteración, ya que los principios de la Masonería siempre se han considerado irreconciliables con la Doctrina de la Iglesia Católica. De acuerdo a esta Declaración, la afiliación de los Católicos a la Francmasonería sigue estando prohibida por la Iglesia. Ese texto es el siguiente:

"Se ha presentado la pregunta de si se ha cambiado el juicio de la Iglesia respecto de la masonería, ya que el Nuevo Código de Derecho Canónico no está mencionada expresamente como lo estaba en el Código anterior.

Esta Sagrada Congregación puede responder que dicha circunstancia es debida a un criterio de redacción seguido también en el caso de otras asociaciones que tampoco han sido mencionadas por estar comprendidas en categorías más amplias.

Por tanto, no ha cambiado el juicio negativo de la Iglesia respecto de las asociaciones masónicas, porque sus principios siempre han sido considerados inconciliables con la doctrina de la Iglesia; en consecuencia, la afiliación a las mismas sigue prohibida por la Iglesia. Los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas se hallan en estado de pecado grave, y no pueden acercarse a la santa comunión.

No entra en la competencia de las autoridades eclesiásticas locales pronunciarse sobre la naturaleza de las asociaciones masónicas con un juicio que implique derogación de cuanto se ha establecido más arriba, según el sentido de la Declaración de esta Sagrada Congregación del 17 de febrero de 1981.

El Sumo Pontífice Juan Pablo II, en la audiencia concedida al cardenal Prefecto abajo firmante, ha aprobado esta Declaración, decidida en la reunión ordinaria de esta Sagrada Congregación, y ha mandado que se publique.

Roma, en la Sede de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, 26 de noviembre de 1983. Firmado Cardenal Joseph Ratzinger (prefecto) y Jean Jérôme Hamer, Arzobispo titular de Lorium (Secretario).

Posterior a esta Declaración de la Santa Sede, un editorial del Osservatore Romano toca el tema de la Masonería y la condena con un vigor que nos recuerda a León XIII en la "Humanum Genus". En este artículo se afirma que la Santa Sede ha considerado a la Masonería como responsable del actividades subversivas contra la Iglesia, y en cuatro oportunidades el Editorial recuerda que el Cristianismo y la Francmasonería son "irreconciliables"

 

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APROXIMACION A LA HISTORIA DE LA MASONERÍA

 

Cuando hablamos de la masonería, casi inconsciente, pero inevitablemente, nos recorre un escalofrío. Y nos asaltan ideas imprecisas pero tenebrosas, imágenes de reuniones secretas en lugares recónditos ocultos de toda mirada indiscreta, disciplinas cuya desobediencia acarrea la muerte al trasgresor, conspiraciones nunca aclaradas, finalidades y objetivos jamás públicos…

Realidad y leyenda se mezclan. Pero, ¿qué es la masonería?

 

Difícil pregunta pues, ante todo, lo que la caracteriza es el secreto. Aunque para algunos autores se trata de una sociedad cerrada o, simplemente, discreta. Y es lógico que, dados sus ignotos fines, otros consideren que sólo sale a la luz pública aquello que interesa a los propios masones que así sea.

 

Por otra parte, existe una impresionante bibliografía en la que, sin orden ni concierto, se mezcla todo tipo de literatura: desde publicaciones "oficiales" de las diversas obediencias masónicas, a relatos fantasiosos de supuestos crímenes rituales y sacrílegos generalmente desmentidos, pasando por estudios históricos increiblemente detallistas de cualificados investigadores. Pero en un asunto en el que el secreto todo lo vela, ¿dónde termina lo real y empieza la fantasía?

 

Otro factor que dificulta la comprensión de esta particular sociedad es su fragmentación, plasmada en múltiples obediencias, ritos y periódicas escisiones.

Es conocida universalmente como "francmasonería". Este término procede del francés franc (libre) y mason (albañil).

Como aproximación inicial, vamos a reproducir la definición, propuesta por el profesor José Antonio Ferrer Benimeli, procedente del Diccionario Enciclopédico de la Masonería, en la que, a su juicio, todas las masonerías que luego veremos se pueden reconocer:

"La masonería es una Asociación universal, filantrópica, filosófica y progresiva; procura inculcar en sus adeptos el amor a la verdad, el estudio de la moral universal, de las ciencias y de las artes, desarrollar en el corazón humano los sentimientos de abnegación y caridad, la tolerancia religiosa, los deberes de la familia; tiende a extinguir los odios de raza, los antagonismos de nacionalidad, de opiniones, de creencias y de intereses, uniendo a todos los hombres por los lazos de la solidaridad, y confundiéndoles en un tierno afecto de mutua correspondencia. Procura, en fin, mejorar la condición social del hombre, por todos los medios lícitos, y especialmente la instrucción, el trabajo y la beneficencia. Tiene por divisa Libertad, Igualdad, Fraternidad".

Para un ilustre masón francés, sin embargo, "la masonería del Gran Oriente de Francia, no es una religión, ni una filosofía, solamente un método".

Origen histórico.

Se ha pretendido remontar el origen de la masonería en la construcción del Templo de Salomón por Hiram de Tiro, supuesto primer masón. Constituiría el período mítico de la masonería.

Aunque tal afirmación figura en el rito de iniciación de los tres primeros grados, existe general unanimidad en señalar el concreto origen histórico de la masonería: las Hermandades profesionales de constructores de Catedrales y otros templos de la Edad Media (desde el tallador de piedra al maestro albañil), establecidas al servicio del bienestar material y espiritual de sus miembros y que, a la vez, poseían "secretos" de orden técnico y de orden ritual o de iniciación. Ya en el siglo XIII, estas Hermandades establecieron las primeras constituciones góticas al servicio de sus miembros. Se trataría del período antiguo u operativo. Dos textos de finales del siglo XIV y principios del XV se refieren a los orígenes míticos: "Regius" (que relata un supuesto viaje de Euclides a Egipto donde fundaría una escuela de geometría y construcción) y "Cooke" (la historia del arte de la construcción antes del Diluvio Universal).

Con el transcurso del tiempo el reclutamiento dejará de hacerse sobre la base profesional inicial, admitiéndose a personas de otras profesiones no vinculadas a la construcción.

Es en Inglaterra donde se da el paso de una masonería "operativa" (la de los constructores que trabajaban la piedra con sus manos y herramientas) a otra "especulativa" (período histórico) en la que la construcción es sólo simbólica, trabajándose a la humanidad mediante el modelado del propio ser. Ahora, por iniciación hay que entender "entrar", paso introductorio de un hombre que desea cambiar su "modo" de conocer, de actuar, de ser, que debe cultivar su alma. Ese paso se desarrolla en una iniciación simbólica, mediante un rito que resume ese trance y que capacita al neófito para ejecutarlo.

El día 24 de junio de 1717 se funda la Gran Logia de Londres a partir de 4 pequeñas logias que la precedieron y, en 1726, se abre la primera logia en París.

La primera constitución moderna reguladora de la masonería especulativa es la redactada por el pastor presbiteriano inglés James Anderson, quien elabora en 1723 "The Constitutions of the free-masons.". Estos textos tienen cuatro partes: una historia legendaria de la orden y del arte masónico, los llamados "deberes", un reglamento para las logias y los cantos para los tres grados iniciales. La parte más importante es la relativa a los "deberes", en la que establece como pilar fundamental la creencia en el "Gran Arquitecto del Universo", aunque en otros artículos procura marcar distancias con el cristianismo a través de unas referencias al esoterismo, el secreto y al relativismo, junto a un deísmo iluminista.

Esos componentes filosóficos ocasionaron, casi enseguida, la primera escisión: la Logia de York, de carácter más esotérico que la de Londres, más racionalista.

Pronto salta de Inglaterra a América.

Ya en 1813 se fusionan ambas logias, dando lugar a la Gran Logia Unida de Inglaterra. A la vez se redacta otro texto fundamental en la masonería: los Antiguos límites o Ancient Landmarks. Se trata del conjunto de reglas tradicionales e inmutables, transmitidas de forma oral desde sus orígenes hasta ese momento en que se plasman por escrito.

Dicha Gran Logia Unida de Inglaterra se constituyó en la depositaria de la "tradición" y de la "regularidad" masónica, de carácter aristocrático y puritano en sus orígenes.

Esa regularidad se determina, todavía hoy, a partir de varios criterios: regularidad de origen (sólo una Logia regular puede fundar otra logia regular), regularidad territorial (una Gran Logia por país), regularidad doctrinal (creencia en Dios, uso de un libro sagrado, exclusión de las mujeres, interdicción de las discusiones políticas).

Conforme se extiende por toda Europa y América, la masonería acoge con entusiasmo las corrientes del enciclopedismo del siglo XVII, del racionalismo y del liberalismo.

De forma paralela, los rituales se "enriquecen" y amplían con aportaciones procedentes de grupos que cultivan la Alquimia, la Kabala, el llamado "neotemplarismo", la Teosofía, la moda por lo egipcio, etc. Y la descristianización, con todo ello, se acentúa.

La masonería se establece pronto en Francia, hacia 1721. De origen escocés y estuardista, se vio favorecida por el espíritu racionalista francés, adquiriendo un carácter deísta inspirado en el racionalismo naturalista.

En España, por iniciativa inglesa, ya aparece en 1728, pero no será hasta la invasión napoleónica cuando se produzca la eclosión de la orden.

Una vez irrumpe en la historia, su presencia, más o menos oculta, se hace notar con fuerza.

El mayor número de masones se encuentra, actualmente, en Estados Unidos de América.

La fractura de la masonería.

El ilustre masón Robert Amadou afirma que es hacia 1860 cuando el Gran Oriente de Francia, la mayor organización masónica después de la inglesa, se desvía de la iniciación a la política partidista, al servicio de una filosofía materialista y atea. Ello se plasma, jurídicamente hablando, en 1877 cuando la Asamblea General de esa obediencia francesa, siendo Gran Maestre Fréderic Desmons, suprime de sus constituciones la fórmula del "Gran Arquitecto del Universo", siendo por ello "excomulgado" por la Gran Logia Unida de Inglaterra, al igual que el resto de obediencias que le siguieron en ese paso. Esas obediencias constituyen la llamada masonería "irregular" (liberal, se llaman a sí mismas), dando lugar en muchos países a una duplicidad de obediencias.

Desde entonces, casi toda la masonería francesa, española, italiana y belga integra la mencionada masonería "irregular" o "liberal".

Buena parte de esas obediencias irregulares se agrupan, a nivel internacional, en el CLIPSAS (Centre de Liaison et d’Information des Puissances maçonniques signataries de l’Appel de Strasbourg).

Existe, por otra parte, una federación internacional de logias femenimas y mixtas: "Le droit humain".

Existen otras múltiples organizaciones, de carácter sectario muchas de ellas y de contenido ocultista, "en el límite" de la masonería (ya regular o irregular). Hablar de organizaciones herméticas como la "Golden Dawn", "Shrine", y otras como la "Sociedad Teosófica" o la "Sociedad Antroposófica", y de sus relaciones con la masonería, es extremadamente complejo y difícilmente puede llegarse a conclusiones de interés.

Otras organizaciones, como el "Club de los Leones" o los Rotarios, de finalidad filantrópica y humanitaria, adoptan algunas características próximas en ciertos aspectos a la masonería. Incluso algunos de sus miembros mantienen la doble pertenencia; pero conceptual e históricamente se trata de organizaciones netamente diferenciadas.

Después de la segunda guerra mundial se produjo un cierto movimiento de regreso a la regularidad masónica, iniciado en Francia, y que en España se concretó en la Gran Logia de España. Pero, en general, los intentos de unificar ambas ramas de la masonería, debe afirmarse, que han fracasado.

Los propios masones achacan a tal duplicidad la imagen desfigurada de la masonería que existe en muchos ambientes. Para otros autores, por el contrario, esa duplicidad sería un "lavado de imagen", pues, a su juicio, ambas masonerías coinciden en lo fundamental.

En cualquier caso, esa duplicidad ha facilitado un complejo debate dentro de la Iglesia católica acerca de la naturaleza real de la masonería y las relaciones de los católicos con la misma. Este aspecto lo veremos, de forma más amplia, en el tercer artículo de esta mini-serie.

Masonería y política.

Otro aspecto muy polémico es el de sus implicaciones políticas.

No existe política masona, sino "masones metidos en política", a juicio de los propios masones. Y, en ese sentido, no deja de contrastar las convicciones monárquicas de los masones británicos, frente el republicanismo radical de sus hermanos galos.

Lo cierto es que muchos escritores masones se jactan en el sentido de que sus ideas y sus hermanos han influido en una serie de acontecimientos históricos y culturales de indudable trascendencia.

Así, el profesor Francisco Espinar Lafuente en su claro y revelador libro "Esquema filosófico de la masonería" (página 268), señala como acontecimientos en los que masones o sus ideas han influido con una impronta fundamental, los siguientes:

·         La Ilustración en el período de los Estados absolutos (entre 1750 y 1800).

·         La Revolución norteamericana cuyo símbolo es el masón George Washington.

·         La Revolución francesa y su expansión a través de Napoleón.

·         La independencia de Iberoamérica (1810 – 1825).

·         La lucha contra los Imperios, Monarquías y Estados absolutos (siglos XIX y XX).

·         La abolición de la esclavitud.

·         La unificación de Italia con la supresión de los Estados Pontificios.

·         La secularización de las Universidades y de las ciencias.

·         El laicismo en la enseñanza (1890 – 1918).

·         La Sociedad de Naciones (1919 – 1939).

·         La Organización de las Naciones Unidas (desde 1945).

·         La descolonización en Asia y en Africa desde 1950 (fecha de independencia de la India).

·         Una influencia benévola en la evolución del socialismo.

El autor, sin duda, atribuye todos estos acontecimientos al influjo, en mayor o menor medida, de la masonería, partiendo de que se trata de un libro de carácter filosófico, sin entrar en un estudio de los aspectos históricos aludidos que pudiera avalar la tesis. Por ello, el listado hay que acogerlo con algunas reservas, más cuando los historiadores tienden a limitar el alcance real de la participación directa de la masonería en buena parte de tales acontecimientos. Pero hay que señalar que, en efecto, todos ellos, de enorme trascendencia en la configuración de nuestro mundo, parecen acordes, en principio, con los principios subyacentes en el "espíritu masónico".

Su relación con los Rosacruces.

Algunos autores, caso de Massimo Introvigne, relacionan el nacimiento de la masonería con el fenómeno de los rosacruces.

La "rosacruz" se trataría de una sociedad secreta, fundada por un legendario Christian Rosenkreutz, cuyo tesoro iniciático consistiría en la sabiduría eterna.

El fenómeno se desata con la aparición de tres textos hacia 1614: "Fama fraternitatis", "Confessio" y "Las bodas químicas de Christian Rosenkreutz". Tales textos habrían sido escritos por el pastor protestante Johan Valentín Andreae, que pretendía con ello, según ciertos autores, obtener cierta unidad de los protestantes frente al Papado y los Habsburgo.

A juicio de Jean-Pierre Bayard, "Andreae, presumiblemente el autor de estos escritos, fiel reflejo de su época, no es más que el portavoz de una sociedad secreta, oculta, cuya autoridad central, de pronto, hubiera querido revelarse. Este grupo no se refiere a antiguos misterios, a antiguos rituales, pero se sitúa en el naciente siglo XVII, apoyándose sobre unos símbolos que son eternos. El fenómeno de la Rosacruz está unido a aquella otra corriente de pensamiento ilustrado por Paracelso, Flud o Maïer".

No existe ningún indicio histórico de la existencia real de tal sociedad secreta, pero generó un movimiento que en la actualidad, todavía, se traduce en múltiples sociedades semisecretas, con millones de adeptos por todo el mundo. Algunas de ellas están presentes en España, caso de AMORC y Lectorium Rosicrucianum, muy conocidas por la intensa y permanente campaña publicitaria desarrollada por ambas en numerosas ciudades y medios de comunicación.

Los propios masones no aceptan que en tales circunstancias se sitúe el origen de su orden, pero es indudable que las influencias de ambas movimientos han sido mutuas y recíprocas. No en vano, masonería y movimiento rosacruz surgen en el mismo ámbito cultural y filosófico de la modernidad, con el "humus" del pluralismo como fenómeno distintivo, la reforma protestante, el iluminismo y el florecimiento posterior de sectas de todo tipo, muchas de ellas generadas en los aledaños o en el mismo núcleo de ambas organizaciones.

René Guénon y la masonería.

No podíamos eludir otro aspecto relevante relacionado con el tema que nos ocupa, en concreto, la relación con la masonería de uno de los pensadores más atípicos del siglo XX: René Guénon. Y ello más cuando su influencia se ha irradiado en ambientes tan distintos como el de la extrema derecha, los estudiosos del simbolismo, los seguidores de llamado "tradicionalismo guenoniano", grupos ecologistas, etc.

Este autor fue iniciado muy joven en la masonería. Perteneció a varias logias, tanto regulares como irregulares. Hermano "dormido" durante muchos años, hasta el final de sus días se consideró masón, conforme su particular interpretación del fenómeno.

A su juicio, el depósito iniciático y metafísico del cristianismo se conservaba en la Orden del Temple hasta que fue disuelta. Algunos supervivientes se refugiaron en Escocia, ingresando en la Gran Logia Real de Edimburgo. Allí transmitieron sus conocimientos, percibiéndose su influencia en algunos grados de los diversos ritos masónicos.

Esta interpretación histórica no es asumida por la mayoría de los estudiosos masónicos, tachándola de antihistórica. Pero los seguidores de Guénon hablan de la importancia simbólica e iniciática del "mito", más que de su veracidad histórica. Mito y realidad se mezclan, de nuevo, en una compleja telaraña.

Para Guénon, la tradición iniciática y metafísica (que correspondería a la Gran Tradición Promordial, uno de cuyos reflejos sería la llamada Unidad Trascendente de las Religiones) de occidente sólo es posible rastrearla en dos instituciones: la Iglesia católica, que a su juicio ha perdido todo sentido esotérico, y la masonería. Sin embargo ese juicio no es asumido por alguno de sus discípulos más aventajados, caso de Julius Evola, que acusa a la masonería de organización antitradicional y subversiva, sin reparo alguno.

En la masonería confluirían, siempre según Guénon, las tradiciones esotéricas occidentales: hermetismo (corriente nunca institucionalizada pero cuya expresión más clara habría sido la de los rosacruces), el pitagorismo (geometría y arquitectura con tintes esotéricos), cristianismo y judaísmo.

Por todo ello, la masonería constituiría una vía factible para el trabajo metafísico e iniciático, de ahí que aprobara con ciertas expectativas la creación de una nueva logia parisina, dentro de la Gran Logia Nacional Francesa, compuesta por guenonianos que optaron por esa vía de trabajo: La Gran Tríada. El Rito Escocés Antiguo y Aceptado constituiría el más apropiado para el tipo de trabajo desarrollado por este particular grupo de masones.

Guénon desautoriza en sus escritos las tentaciones políticas y racionalistas de muchas obediencias masónicas, acreditando en ese sentido, la existencia de una dualidad en su seno, tal como comentamos en otro apartado del artículo.

Por último, en lo que respecta a este autor, habría pertenecido, según testigos de solvencia, a una especie de "maestría", organización informal de grados superiores de la masonería especialmente volcados al "trabajo" metafísico e iniciático.

Masonería en España.

La primera logia fundada en España es "La Matritense", establecida por Lord Wharton, aunque ya funcionaba desde un año antes una logia en Gibraltar. Las primeras logias son de obediencia inglesa, manteniendo el carácter inicial, ingresando en ellas buena parte de la minoría ilustrada española de la época, aristocrática e intelectual.

Con la invasión francesa se inicia la influencia de la masonería gala, que favoreció la implantación de numerosas logias en las que ingresaron muchos afrancesados, en contraste con las de obediencia inglesa, cuyos integrantes eran patriotas liberales contrarios a la ocupación francesa.

Con los años, la masonería adquirió en España peculiaridades propias: carácter conspirador, extrema politización e implicación en muchos sucesos revolucionarios del siglo XIX, reducto de los militares liberales, anticlericalismo extremo. Algunos de sus hombres llegan al poder en el llamado "Trienio constitucional" (1820 – 1823). Se mezcla con otros fenómenos, como los de las sociedades secretas de los Comuneros y los carbonarios.

En 1824 es prohibida. De 1854 a 1868 participa en medios políticos, militares e intelectuales. En 1868 adquiere nuevo protagonismo, con ocasión de la revolución producida ese mismo año. Con la Restauración es prohibida, de nuevo, en 1874.

A raíz de la proclamación de la Segunda República española alcanza su mayor esplendor, al menos en su expresión política, pese a sus múltiples escisiones y obediencias. La relación de masones ilustres en este periodo de la historia de España es abultadísima. Como dato significativo recordaremos que de los 470 diputados de la Cortes Constituyentes de la República, 183 eran masones. Sin embargo el número total de masones en España no parece superara los 5.000 por entonces. Otro sector en el que existía un importante número de masones era el del ejército.

Señalemos algunos nombres importantes de la política española de aquellos años, masones todos ellos: Diego Martínez Barrio, Alejandro Lerroux, Fernando de los Ríos, Casares Quiroga, Largo Caballero, Manuel Azaña, Marcelino Domingo, Nicolau d’Olwer, Abad Conde, Luis Jiménez de Asúa, Emiliano Iglesias, Ricardo Samper, Álvarez del Vayo, Pedro Rico, Belarmino Tomás, Luis Araquistáin, Llopis, Domingo Barnés, Portela Valladares. Presentes, todo ellos, especialmente en el PSOE, Partido Radical, Partido Radical – Socialista, Acción Republicana, Esquerra Republicana de Cataluña y Federación Republicana Gallega.

Es prohibida, por última vez, con la consolidación del régimen surgido de la guerra civil, hasta su legalización a finales de los años 70.

La masonería española actual retoma algunas de sus constantes históricas: la fragmentación y su escaso número en comparación al de otros países.

Veamos cuales son las principales obediencias en la actualidad:

 

·         Gran Logia de España. Mayoritaria. Su número oscila entre 1.500 y 3.000 miembros. Forma parte de la masonería regular. Está reconocida por la Gran Logia Unida de Inglaterra. No acepta mujeres.

·         Gran Logia Simbólica de España. Unos 500 miembros. Es una obediencia irregular. Sus logias son sólo masculinas, sólo femeninas o mixtas. Está afiliada al CLIPSAS. Masonería liberal. Ha alcanzado cierta notoriedad en los medios de información al tratarse de la primera obediencia española que eligió a una mujer como "Gran Maestra", hecho acaecido en Zaragoza a mediados del 2000.

·         Gran Logia Federal de España. Escisión de la Gran Logia de España. Tiene en torno a los 400 miembros. De orientación regular.

·         Gran Logia de Canarias. Unos 200 miembros. Orientación irregular y de ámbito territorial.

·         Gran Logia de Cataluña. De similares características de la anterior. Unos 200 miembros.

·         Gran Oriente de Cataluña. Unos 100 miembros. Similar a las dos anteriores.

·         Logia del Derecho Humano. Masonería irregular, mixta. Unos 100 miembros.

·         Gran Logia Femenina Francesa. Sólo mujeres. Irregular. Unas 40 integrantes.

·         Gran Oriente de Francia. Varias logias levantinas pertenecen a esta obediencia irregular y liberal.

Nota final.

En el próximo número de esta publicación digital figurará, Dios mediante, otro artículo en el que se estudia, con cierto detenimiento, la naturaleza de este conjunto de organizaciones. Esta serie finalizará con un tercer artículo relativo a las relaciones entre la Iglesia católica y la masonería. En ese tercer artículo se incluirá una bibliografía relativa a estos temas, que comprende obras de autores muy próximos a la masonería, detractores de la misma e, incluso, publicaciones de dos obediencias presentes en España a las que ha tenido acceso el autor.

(Véase aquí el artículo del mismo autor sobre la relación actual Iglesia-Masonería)

    Fernando José Vaquero Oroquieta

 

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La Masonería

IGLESIA CATOLICA Y LA MASONERÍA EN LA ACTUALIDAD

 

Introducción.


En los dos artículos publicados en números anteriores de ARBIL, anotaciones de pensamiento y crítica (números 41 y 42, enero y febrero de 2001) hemos realizado una breve aproximación a la historia y naturaleza de la masonería. En dichos artículos ya podíamos entrever que sus relaciones con la Iglesia católica han sido, cuanto menos, problemáticas. En este artículo veremos, con cierto detenimiento, los criterios fundamentales y definitorios de esa relación.

La posición de la Iglesia católica.

Víctor Manuel Arbeloa, en un amplio artículo relativo a las relaciones entre la Iglesia católica y la masonería, concluye de la siguiente manera la relación entre masonería e Iglesia católica:

"No cabe la menor duda de que tanto en la masonería francesa, belga, italiana y española, en general, la aversión al Vaticano fue grande, como grande fue la enemiga al Estado confesional, a la enseñanza religiosa, a las órdenes religiosas -a los jesuitas, especialmente-, al matrimonio canónico impuesto, etc."

Y pensamos, nosotros, que no parece ninguna casualidad que esa especial virulencia contra la Iglesia católica se produjera en Estados mayoritariamente católicos, implantándose la masonería irregular, en los que el arraigo de la Iglesia era real.

De hecho, casi desde su aparición, la masonería generó preocupación en la Iglesia. Ya Clemente XII, con la constitución "In eminenti", del 24 de abril de 1738, condenó a la masonería.

A partir de entonces, las condenas se repiten de forma periódica y en gran número.

Nos referiremos, a continuación, a algunos textos y momentos de especial importancia al respecto.

León XIII, muy preocupado por este tema, en su Encíclica "Humanun genus" (20 de abril de 1884) la caracterizaba con una serie de notas: organización secreta, naturalismo doctrinal, enemigo astuto y calculador del Vaticano, negadora de los principios fundamentales de la doctrina de la Iglesia.

El Código de Derecho Canónico de 1917.

El Canon 2.355 del Código de Derecho Canónico (C.I.C.) promulgado por el Papa Benedicto XV en 1917 señalaba:

"Los que dan su nombre a la secta masónica o a otras asociaciones del mismo género que maquinan contra la Iglesia o contra las potestades civiles legítimas, incurren ipso facto en excomunión simplemente reservada a la Santa Sede".

Pío XII, el 24 de junio de 1958, señaló como "raíces de la apostasía moderna, el ateísmo científico, el materialismo dialéctico, el racionalismo, el laicismo, y la masonería, madre común de todas ellas".

Esta postura de la Iglesia, tradicional y precisa, fue contestada por algunos "católicos", especialmente desde el término de la Segunda Guerra Mundial al considerar que las condiciones objetivas, que dieron lugar a esa concreta posición de la Iglesia, habían cambiado y que, por tanto, debía ser revisada. Fundamentaban esa postura en la diferencia existente entre masonería "regular" (tradicional, creyente en el Gran Arquitecto del Universo) e "irregular" (atea y orientada a la política radical). Dicho acercamiento también era impulsado, a su vez, por algunas personalidades procedentes de la masonería regular.

Estas personas pensaban que católicos y masones coincidían en una visión espiritual del hombre, frente a un materialismo cuyos efectos se dejaban sentir con horror y que ha llevado a la humanidad a un trance dramático y de absoluta degradación, tal como las atrocidades de las dos guerras mundiales acreditaban.

En ese contexto, el 19 de julio de 1974, el Cardenal Seper, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigió una carta al Presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, en la que señalaba que el canon 2.355, como toda norma penal, debía interpretarse restrictivamente y que debe aplicarse a los católicos que formen parte de asociaciones que efectivamente conspiren contra la Iglesia.

Ello fue interpretado, por aquellos católicos partidarios de una "apertura" hacia la masonería, como un indicio de evolución en las posturas tradicionales.

Así, según aquéllos, existirían dos clases de masonería. Una, que conspira efectivamente contra la Iglesia, incompatible, por tanto, para los católicos. Se trataría de la masonería "irregular". Otra, que adopta una postura neutra, no beligerante, incluso convergente en algunos aspectos, y a la que un católico podría pertenecer (masonería "regular").

Para deshacer tales equívocos, el 17 de febrero de 1981, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó una declaración en la que se precisaba la interpretación de la mencionada carta del Cardenal Seper. Dicha declaración establecía que el Canon 2.355 sigue plenamente vigente, que las Conferencias Episcopales no pueden modificar el criterio allí sentado (si bien los supuestos concretos sí pueden ser por ellas determinados), de modo que no podrían dar validez a las consecuencias derivadas de la supuesta distinción antes citada.

El C.I.C. de 1983.

Tras la revisión de su texto, el C.I.C. promulgado por Juan Pablo II el 25 de enero de 1.983, en su Canon 1.374, que corresponde al mencionado 2.355, señala:

"Quien se inscribe en una asociación que maquina contra la Iglesia debe ser castigado con una pena justa; quien promueve o dirige esa asociación, ha de ser castigado con entredicho".

La nueva redacción tiene dos diferencias con la de 1917: la pena no es automática y no se menciona expresamente a la masonería como asociación que conspire contra la Iglesia.

Para evitar confusiones, el 26 de noviembre de 1983, un día antes de la entrada en vigor de esa nueva ley eclesiástica, fue publicada una declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe firmada por el Cardenal Ratzinger. Allí se señala que el criterio de la Iglesia no ha variado. Se omite la nominación expresa de la masonería por incluirla, junto a otras asociaciones, en el supuesto general que aparece más amplio, dando cabida a cualquier otra que efectivamente pretenda conspirar contra la Iglesia. Se indica que los principios de la masonería siguen siendo incompatibles con la doctrina de la Iglesia; que los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas no pueden acceder a la Santa Comunión y, también, que las autoridades eclesiásticas locales no tienen competencia para pronunciarse respecto a la naturaleza de las asociaciones masónicas con un juicio que implique derogación de cuanto se ha establecido más arriba.

Tal declaración supuso un jarro de agua fría a los partidarios de la posible doble pertenencia.

El diario L´Osservatore Romano del día 22 de febrero de 1985, recogió el siguiente texto:

"A propósito de la afirmación sobre la inconciliabilidad de los principios, se objeta ahora en algunos sectores que el aspecto esencial de la masonería es precisamente el de no imponer ningún ´principio´, sino más bien el de reunir, por encima de los límites de las diversas religiones y visiones del mundo, a hombres de buena voluntad fundándose en valores humanos comprensibles y aceptables por todos. Pero el cristiano que aprecia su fe, percibe instintivamente que la fuerza relativizadora de semejante fraternidad reduce la firme adhesión a la verdad de Dios, revelada en la Iglesia, a mera pertenencia a una institución, considerada como una forma expresiva particular, junto a otras formas expresivas más o menos posibles o válidas, de la orientación del hombre hacia lo eterno".

En la actualidad, siguen produciéndose algunas relaciones entre masones y católicos. Así, en España es de destacar la paradoja de que algunos de sus estudiosos más profundos sean miembros de sus, antaño, mayores enemigos: los jesuitas. Es el caso de José Antonio Ferrer Benimeli (Universidad de Zaragoza) indudable experto en masonería, Pedro Alvarez Lázaro (de la Universidad de Comillas en Madrid), y Enrique Menéndez Ureña (catedrático de Filosofía experto en Krause).

El primero de ellos, autor de una extensísima obra, contempla con gran simpatía a la masonería. En ocasiones ha realizado algunas declaraciones que han generado cierta confusión; lo que ha hecho necesaria la intervención de altas instancias eclesiales. Fue el caso del Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Peruana en 1988, ratificándose en la postura tradicional de la Iglesia y afirmando que "La unidad de la humanidad no se logra poniendo la verdad entre paréntesis".

Finalizaremos este apartado con la reproducción de un párrafo del editorial de la prestigiosa revista Civiltà Cattolica del 19 de junio de 1999:

"El diálogo con la masonería es posible, pero sigue siendo válida para los católicos la prohibición de afiliarse a ella".

Doctrina.

La conclusión que extraemos de todo lo anterior es clara: no se ha producido ninguna variación sustancial en la postura de la Iglesia frente la masonería. No se puede hablar, por tanto, ni de "endurecimiento", ni de "apertura". Y si hemos hecho referencia a la regulación penal y a los diversos pronunciamientos interpretativos de la misma, ha sido para despejar dudas e interpretaciones erróneas o tendenciosas que pudieran empañar la evidente y coherente continuidad del juicio de la Iglesia.

Visto el tratamiento penal, hagamos una rápida incursión doctrinal.

El Teocentrismo cristiano nada tiene que ver con el antropocentrismo propio del humanitarismo masónico.

Para la masonería, la Revelación no tiene sentido. Sólo sería posible un esfuerzo intelectual y práctico del hombre para vivir y conocer la Tradición.

Por otra parte, dado el carácter "esotérico" (oculto) de la masonería, ésta pretende nivelar todas las religiones, de lo que se deriva un deísmo vago y etéreo, reductor del mensaje cristológico, de modo que Jesús ya no sería -según esa visión- el "centro de la historia y del cosmos". Jesús sería, eso sí, un gran maestro, un gran iniciado, pero al nivel de Buda, Mahoma, Zoroastro, etc.

El Gran Arquitecto del Universo es un concepto abstracto; no sería un ser personal.

La razón es autónoma de cualquier instancia, para la masonería. Lo que contrasta con la adecuada relación entre razón y fe de la Iglesia católica.

La tolerancia masónica, al considerar iguales a todas las religiones, incurre en un indiferentismo religioso imposible de conciliar con la afirmación de que Jesucristo es El Camino, La Verdad y La Vida. Con ello se incurre en un cierto sincretismo religioso.

La moral, a juicio de los masones, no está ligada a ninguna creencia religiosa en particular: moral subjetiva.

Según su concepto de la verdad, no es posible su conocimiento objetivo.

La libertad es un valor absoluto para la masonería, pero ello contrasta con los juramentos (el secreto) y normas que se impone a sus miembros en los ritos de sus ceremonias.

Podríamos concluir este apartado indicando que el "método masónico", que veíamos en un artículo anterior, es incompatible con el acto de fe, tal como nos lo enseña la Iglesia.

Conclusiones.

En resumen. La masonería se caracteriza por su relativismo religioso, filosófico y moral (público y privado). Y estas características no impiden el diálogo, pero sí la confluencia y la doble pertenencia.

La Iglesia tiene una doctrina precisa; la Masonería, otra.

En definitiva, la aceptación de un conjunto de principios excluye la posibilidad de asumir otros incompatibles con los anteriores. Y esto es lo que sucede en el debate Iglesia/masonería.

Y esos principios siguen vigentes. Por ello la Iglesia no tiene motivo alguno para variar en su actitud: la masonería no lo ha hecho.

La Iglesia católica es una realidad concreta; la compañía humana en la que tiene lugar el encuentro personal con Jesucristo. Es en ella donde se puede vivir su amistad, lo que puede enjuiciar y abrazar toda la realidad. Sin embargo, esa universalidad de la Iglesia, esa vocación por las personas de toda clase, inteligencia, raza o condición, es negada por una masonería que por definición es elitista y esotérica.

De alguna manera, vemos que esas negaciones de la Revelación, de la presencia de Jesús como hecho en la Iglesia, de su negación de la Iglesia como tal, la masonería enlaza con el gnosticismo de los primeros siglos de la historia del cristianismo. Lo que en definitiva viene a demostrar que toda herejía moderna ya ha sido inventada en los inicios del cristianismo.

En ese sentido, Philip Hugues caracteriza al gnosticismo, de la siguiente forma:

"El gnosticismo, como el nombre indica, pretendía ser un camino para llegar al conocimiento, o mejor dicho, a la visión de Dios. Proclamaba que su doctrina, sus ritos y sus prácticas tenían carácter revelado y habían sido transmitidos y preservados a través de alguna misteriosa tradición. Se presentaba como un infalible medio de salvación, actuando generalmente mediante fórmulas y ritos mágicos, mas no se ofrecía a todos los hombres, sino -y éste era el secreto de su atracción que el movimiento ejercía- a la minoría de los iniciados".

Sin duda, los paralelismos asombran, lo que ha llevado, por ejemplo al historiador Ricardo de La Cierva, a profundizar en esta línea de investigación.

La masonería encarna los valores comunes en que se pretende reducir al cristianismo, nivelándolo con las demás religiones. Y, por ello, la ética y práctica civil de los llamados "valores comunes", mínimo común denominador de las sociedades actuales, constituyen el triunfo aparente de la masonería.

    Fernando José Vaquero Oroquieta

 


 

Bibliografía.

La bibliografía que figura a continuación, se refiere tanto a los contenidos del presente artículo como a los correspondientes a los dos artículos anteriores en los que veíamos la naturaleza e historia de la masonería. Hemos incluido fuente diversas, procedentes de autores simpatizantes de la masonería, de otros detractores de la misma, incluso publicaciones internas de dos obediencias presentes en España a las que ha tenido acceso el autor.

Arbeloa, Víctor Manuel. La masonería en Navarra, 1870 - 1945. Ed. Aranzadi. Pamplona, 1976.

- La Iglesia y la masonería. Separata de la Revista Scriptorium Victoriense, Nº 27. Año 1980.

Ariza, F. René Guénon y la Franc-masonería. Revista Cuadernos del Obelisco, Nº 1,págs. 75 a 87. Ed. Obelisco. Barcelona, 1991.

Bayard, Jean-Pierre. La meta secreta de los rosacruces. Ed. Robin Book. Barcelona, 1991.

Brunelli, Lucio. ¡Abrid las puertas a la masonería!. Revista 30 días en la Iglesia y en el mundo, Nº 7, julio de 1990, págs. 65 a 67. Edición española, Madrid.

Cervera, Juan Antonio. La red del poder. Ed. DYRSA. Madrid, 1.984.

Espinar Lafuente, Francisco. Esquema filosófico de la masonería. Ed. Istmo. Madrid, 1981.

Ferrer Benimelli, José Antonio y otros. La masonería por Euskal Herria, 1728 - 1939. Caja Vital. Vitoria, 1990.

- Masonería española contemporánea. Vol. 1, 1800 - 1868. Ed. Siglo XXI. Madrid, 1987.
- Masonería española contemporánea. Vol.2, 1868 hasta nuestros días. Ed. Siglo XXI. Madrid, 1987.

García Bazán, Francisco. René Guénon y el ocaso de la metafísica. Ed. Obelisco. Barcelona, 1990.

Hughes, Philip. Síntesis de la historia de la Iglesia. Ed. Herder. Barcelona, 1.984.

Introvigne, Massimo. El problema del origen y los orígenes del problema de la masonería. Revista "Christus", Nº 8, 1994.

Leveder, Roger. La franc-masonería vista por dentro. E. Obelisco. Barcelona, 1987.

Márquez Santos, Francisco, y otros. La masonería en Madrid. Ed. El Avapies. Madrid, 1987.

Nefontaime, Luc. Évolution de la législation catholique vis-avis de la franc-maçonnerie. Revista Esprit e vie, 2 de febrero de 1.984. Págs. 74 a 79.

- Continuación del artículo anterior.
Misma publicación, 3 de mayo de 1.984. Págs. 265 y 266.

Siete maestros masones. Símbolo, rito, iniciación. Ed. Obelisco. Barcelona, 1987.

Vaca de Osma, José Antonio. La Masonería y el poder. Ed. Planeta. Barcelona, 1992.

Varios autores. Cuadernos masónicos de la Gran Logia Simbólica Española. Nº 1 a 5. Valladolid, años 1988 y 1989.

Varios autores. La Acacia, eco imparcial de la masonería aragonesa.
Edita: Logia Miguel Servet. Nº 1 a 9. Zaragoza, años 1998, 1999 y 2000.

 

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OCULTISMO

Por "ocultismo" entendemos una influencia supra-humana o sobrenatural que no es de Dios y comúnmente lo asociamos con lo que tiene influencia demoníaca.

 

En los Estados Unidos, el ocultismo es ahora mucho más popular que hace veinte años. Esto se manifiesta en la música popular satánica, las pandillas callejeras satánicas, el aumento de los adoradores de Satanás, el uso más extendido del horóscopo y el estudio de los signos del zodiaco y los juegos satánicos que pueden comprarse. A pesar de esto, mucha gente no toma el ocultismo seriamente, se ríen de la noción del poder del mal y no lo consideran parte del mundo "real" en que vivimos.

 

Estoy convencido de que la influencia demoníaca es muy real y constituye una amenaza peligrosa para nuestro bienestar espiritual. Lo que se escribe aquí es un resumen breve de una realidad que no deseo pasar mucho tiempo explorando y mi propósito es sencillamente impartirles conocimientos suficientes, para que puedan cuando menos sospechar la presencia de lo oculto y puedan evitarla por completo.

 

En su carta a los Efesios (1,3-10), San Pablo nos dice que Dios nos escogió en Jesucristo antes del principio del mundo. Estamos llamados a vivir limpios de pecado en su presencia. Dios nos llamó para ser sus hijos por medio de Jesucristo. Hemos sido salvados y nuestros pecados han sido perdonados en Jesús y mediante su Sangre. Esto muestra la generosidad de Dios, Nuestro Padre, hacia nosotros. El nos ha dado la sabiduría para comprender este misterio, este plan que nos reveló en Cristo.

 

Somos cristianos bautizados y confirmados. En estos dos sacramentos hemos renunciado a Satanás, a sus obras y a sus promesas vacías del reino de las tinieblas. En el bautismo profesamos nuestra fe en Jesucristo y en la Iglesia. Ahora, el Reino de Dios está absolutamente opuesto al reino de Satanás. La salvación en Jesucristo presupone el rechazo del reino de las tinieblas, sin embargo, nuestra vida es una guerra espiritual. En su primera carta, San Juan (1 Jn 5,18-69) nos dice dos cosas: Que nacimos de Dios (por el bautismo y el Espíritu Santo) y que estamos protegidos por El para que el Maligno no pueda tocarnos, pero también nos dice que el mundo entero está bajo el Maligno.

 

El Maligno puede tentarnos, pero no nos toca directamente a menos que le abramos la puerta. No debemos temerle, pero tampoco debemos buscarlo constantemente en los acontecimientos ordinarios de nuestra vida.

 

No se concentren en los espíritus malos, sino fijen sus ojos y su fe en Nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. Somos salvados sólo por Jesucristo, mediante la oración, nuestra adhesión a la Palabra de Dios en la Biblia y mediante los sacramentos, especialmente por la presencia de Jesús en la Sagrada Eucaristía.

 

No debemos olvidar incluir a María, la Madre de Dios, en nuestra oración; Ella ha aplastado la cabeza de la antigua serpiente (Gén 3,15). La devoción a María es un medio poderoso de protección en nuestra vida diaria.

 

¿Cómo es el reino de Satanás, el reino de las tinieblas? Es una mentira que busca parecerse al Reino de Dios. Lean Isaías (14,12-15); se trata de Satanás. El profeta nos dice que, en su corazón, Satanás está determinado a ser como Dios.

 

Satanás quiere en su reino todo lo que hay en el Reino de Dios, pero su reino es una mentira; es falsedad. En el reino de las tinieblas hay culto y adoración falsa; hay oración maligna. Nos ofrece felicidad y paz falsa, nos da sabiduría y conocimiento falso. Así tentó a Adán y Eva (Gén 3,5). Satanás dijo: "No. Dios sabe que al momento que lo comiereis (el fruto prohibido) seréis como dioses, conocedores del bien y del mal." En su reino, Satanás nos ofrece salud, que es la muerte y una protección falsa. Así como nos imaginamos a los ángeles del cielo cantando y adorando a Dios, así también hay una música especial en el reino de las tinieblas, que es mala.

 

El reino de Satanás es una mentira. Quiere ser como Dios, pero en el primero de los Diez Mandamientos, Dios dijo a Moisés: "Yo soy el Señor tu Dios. No tendrás otros dioses fuera de mi" (Exodo 20,3). San Pablo nos dice que estemos en guardia: "El Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos renegarán de la fe, dando oídos a espíritus falaces y a doctrinas diabólicas" (1 Tim 4, l). Aferrémonos a nuestra fe en el Señor Jesús y en su Iglesia, pues nuestra salvación se logra por Jesucristo, mediante la oración, leyendo y estudiando la palabra de Dios en la Biblia y mediante la presencia de Jesús en el santo sacrificio de la misa en nuestros sagrarios.

 

Cuando los israelitas estaban a punto de llegar a la tierra prometida, el Señor Dios les dió muchos mandatos relacionados con la verdadera adoración deseada por El y la adoración falsa que aborrecía. Este mismo Mandamiento es válido para nosotros en la actualidad.

 

"Cuando hubieres entrado en la tierra que tu Señor te dará, guárdate de querer imitar las abominaciones de aquellas gentes. No se vea en tu país quien purifique a tu hijo o hija, pasándolos por el fuego; ni quien consulte adivinos, y haga caso de sueños y de agüeros; no haya hechicero, ni encantador, ni quien pida consejo a los que tienen espíritu pitónico y a los astrólogos, ni quien intente averiguar por medio de los difuntos la verdad. Porque todas estas cosas las abomina el Señor; y por haber cometido semejantes maldades aquellos pueblos, acabará con ellos a tu entrada. Tú has de ser perfecto y sin mácula para con el Señor Dios Tuyo" (Dt 18, 9-13).

 

El Señor dice que debemos ser sinceros con Él. No podemos servir a dos señores. Jesús dice: "Quien no está conmigo, está contra mi" (Mt 12, 30). Debemos ser firmes en nuestra resolución de seguir solamente al Señor.

 

Consideremos ahora algunos ejemplos de poder y conocimiento prohibidos. Cuando hablamos de conocimiento prohibido queremos decir el que es obtenido fuera de la influencia divina o por el camino normal en que 1os humanos tenemos conocimientos. Ninguno de nosotros conoce el futuro; mediante nuestro conocimiento de circunstancias particulares podemos saber qué pasaría posiblemente. Esto es una cosa. Buscar conocimiento del futuro o conocimiento íntimo de alguna otra persona, aparte de Dios y con la ayuda de clarividencia y espíritus, es lo que significa conocimiento prohibido.

 

Poder prohibido es cierta clase de poder mágico que produce efectos, apartado de Dios y en cierta manera que está más allá de los medios humanos ordinarios.

 

El reino de las tinieblas y el conocimiento prohibido

 

"No os desviéis de Dios en busca de magos, ni consultéis a adivinos, porque seréis por ellos corrompidos. Yo, el Señor Dios vuestro" (Lev 19,31). "La persona que se desviare para ir a consultar a los magos y adivinos, y se abandonara a ellos, yo mostraré mi saña contra ella y la exterminaré de en medio de su pueblo" (Lev 20,6).

 

La astrología y los horóscopos son costumbres paganas

 

Los adivinos tratan de predecir el futuro mediante el uso de lo oculto, la magia o superstición. Está prohibido buscar el conocimiento del futuro usando cartas de baraja, de tarot, la bola de cristal, el estudio de la mano, las estrellas, examinando el hígado de animales muertos, lanzando flechas, usando la ouija o cualquier otro medio supersticioso.

 

Un médium es una persona que tiene conocimiento inmediato o secreto, ya sea por algún poder dudoso de sí mismo o mediante el poder de algún espíritu malo que trabaja por su medio. En el Libro Primero de Samuel (Reyes), capítulo 3, leemos cómo el Rey Saúl consultó a un médium y murió al día siguiente. En el 1 Crónicas (Paralipómenos) 10, 13 dice que Saúl murió por este pecado.

 

Astrología y horóscopos

 

Jeremías 10,2 - "Esto dice el Señor: No imitéis las costumbres de las naciones; ni temáis las señales del cielo, que temen los gentiles." Mediante el estudio de las estrellas y planetas, un astrólogo calcula un horóscopo sobre la base del mes y el día de nacimiento de un individuo. El horóscopo es una predicción de eventos que pudieran suceder, basado en el movimiento de las estrellas y planetas. Aunque miles de personas siguen los horóscopos con más o menos interés, esto es un tipo de adivinación. Aunque Ud. diga no creer en horóscopos y solamente lee el suyo por diversión, debería abandonar esta práctica, pues el horóscopo diario puede influirnos fácilmente de vez en cuando y es un modo en que nos hacemos receptivos a lo oculto.

 

Si quiere vivir en el Reino de Dios, renuncie a los horóscopos y a todos los otros medios de adivinación. Deben ser destruidas las barajas, ouijas y otras cosas usadas para adivinación.

 

El reino de las tinieblas y el poder prohibido

 

La brujería o magia supersticiosa se usa para producir efectos que están más allá del poder humano. Estos efectos pueden ser buenos o malos y se realizan por medio de palabras o gestos mágicos, por el uso de hierbas mágicas, polvos, líquidos o cosas similares. Con frecuencia hay una invocación especial al diablo. Males físicos son dirigidos contra individuos, a causa de odio o celos. Todos hemos oído sobre alfileres clavados en muñecas, el mal de ojo, la maldición de alimentos o bebidas que mediante el poder de las tinieblas deben causar daño, enfermedad o muerte; esto es brujería. En la actualidad, las brujas pueden encontrarse casi en todas partes y con frecuencia son presentadas bajo una luz positiva. Recuerden que toda persona envuelta en adoración falsa, que busca conocimientos prohibidos o usa poderes prohibidos, deberá ser evitada a toda costa.

 

También hay un interés creciente en la brujería africana: el vudú. Los dioses del vudú son "malos y buenos" y el servicio de esta práctica empieza usualmente al anochecer, terminando al amanecer. Con frecuencia incluye el sacrificio sangriento de una cabra o un pollo, hay oración y canto, se supone que los dioses entran brevemente en la persona durante el ritual.

 

Algunas veces se usan objetos católicos en el vudú y la brujería, tales como imágenes de santos, crucifijos, velas, agua bendita y oraciones católicas, así como otros objetos y oraciones. No se dejen engañar por la naturaleza aparentemente religiosa de lo que sucede.

 

Si Uds. tienen objetos y oraciones que han sido usados en brujería o les han sido dados por alguna bruja, deben destruirlos por completo.

 

Si han estado envueltos en brujería, deben renunciar al demonio, renunciar a la brujería que hayan practicado y a toda brujería, pedir perdón a Dios y confesar su pecado a un sacerdote. En la confesión (el sacramento de la reconciliación) hay el Poder Divino necesario para librarse de la influencia del mal.

 

Amuletos

 

Esta es una forma de magia en que se cree que un objeto particular tiene el poder de atraer el bien y alejar el mal. Estos son particularmente malos cuando nos son dados por un adivinador, espiritista, "curandero" o alguna persona envuelta en lo oculto. Cuando el objeto es usado en la persona o llevado en la cartera o colocado en el hogar, significa que la presencia maligna siempre está con nosotros.

 

Algunos ejemplos son: Llevar ajo en la bolsa para tener siempre dinero, mantener unas tijeras abiertas para la buena suerte, mantener hierbas especiales en un frasco, usar una media luna al cuello o un collar de ajo, poner alfalfa y flores frente a una estatua, tener ídolos orientales o indostanos en la casa, etc. Mucha de la joyería usada al cuello hoy día representa algo usado en brujería y usualmente la gente la usa inocentemente.

 

Debemos tener cuidado de no usar medallas religiosas y estatuas de una manera supersticiosa. Ninguna medalla, estatua o artículo religioso tiene ningún poder o suerte conectado con ella. Una medalla, estatua o vela es solamente una señal de nuestra plegaria al santo para que interceda ante Dios por nosotros. Toda adoración es dada a Dios y a El solamente.

 

Todos los objetos descritos anteriormente o cualquier objeto usado de una manera supersticiosa, debe ser destruido o botado. Si usamos joyería que corresponde a algún signo del zodíaco o algo que representa brujería, inocentemente podemos dar entrada al reino de lo oculto. La gente usa medallas religiosas porque busca la intercesión de la Stma. Virgen María o de los santos y desean la protección y la bendición de Dios. Usar algo que representa lo oculto, aún de una manera inocente, es simbólico de nuestra dependencia del poder de las tinieblas. No deberíamos vacilar en deshacernos de este tipo de joyería. Deseamos pertenecer al Reino de Dios o no lo deseamos.

 

Renuncien a Satanás, renuncien al uso de amuletos y pidan perdón a Dios. Si Ud. esculpió o talló deliberadamente tal objeto para alejar el mal o atraer buena suerte, sería bueno mencionarlo cuando se confiese.

 

Ponga su fe, no en el reino de las tinieblas, sino en Jesucristo que sana, salva, proteje y nos ama.

 

Espiritistas o iglesias espiritistas

 

El espiritismo envuelve la comunicación con los muertos o con el mundo de los espíritus, por algún medio síquico u oculto.

 

Debe tenerse mucho cuidado, porque mucha gente es engañada. Puede haber el uso de la Biblia, agua bendita, estatuas de santos e himnos católicos. Los espiritistas con frecuencia creen en la paternidad de Dios, en hacer el bien a otros, la responsabilidad personal por los actos del individuo, la recompensa por las buenas obras y el castigo por las malas. Muchos de ellos son cristianos y aún católicos y profesan la fe en Jesús.

 

Siempre hay, sin embargo, un intento peligroso de comunicarse de alguna manera con los muertos o con espíritus. Esto puede ser mediante una sesión especial o tal vez la persona sólo parece entrar en trance.

 

Los espiritistas están envueltos algunas veces en curaciones, brujerías, adivinación y hasta en la bendición de los hogares para protegerlos. Algunas veces creen también en la reencarnación.

 

Reencarnación (Teosofía)

 

Esta es la creencia de que el alma, después de la muerte, pasa al cuerpo de otro ser humano, animal o planta, o hasta a un objeto. Muchos cultos o religiones orientales creen en esto. En el Hinduismo, se cree que el dios Visnú tuvo varias reencarnaciones como pez, enano, la persona de Rama y como Krishna, en las diferentes edades del mundo. Esto es contrario a la Biblia y a toda creencia cristiana en la otra vida. "Porque está escrito que el hombre muera una vez y después de la muerte sea juzgado" (Heb 10,27).

 

Aquellos que están envueltos con espiritistas deben renunciar a Satanás, renunciar al espiritismo, pedir perdón a Dios y confesar su pecado a un sacerdote.

Curaciones mediante la superstición "curanderos" y "santeros"

No importa que haya estatuas, agua bendita, crucifijos, oraciones a Jesús, a María y a los santos, si hay cualquier práctica supersticiosa, es malo. Algunos ejemplos son:

- el uso de amuletos o de un tomate para lavar el cuerpo, colocando el resto bajo la cama,

- limpiar el cuerpo con huevos o limones y quemar estos con carbón,

- usar agua de rosas y alcohol como remedio (a veces, esto fue preparado colocando un esqueleto en el agua durante seis horas, seguido de canto y oraciones sobre el agua).

Algunas veces el "curandero" receta alguna vitamina especial y también oraciones "católicas" que deben rezarse. Ninguna de estas oraciones deber decirse en estas circunstancias, porque fueron preparadas bajo la influencia del mal. Otros ejemplo incluyen: - tomar un baño especial, preparado con vino, flores, pan, canela, azúcar negra y agua de un río, - envolver a la persona en un bendaje especial cortándolo poco a poco y enterrándolo en una fosa reciente, en el cementerio.

Estas son unas cuantas de las supersticiones usa das, pero hay muchas más. Algunas veces la gente reza a Dios y a los santos y luego busca alivio en el reino de las tinieblas. Muchas veces Dios no sana por medio de oraciones o doctores, porque desea que el alma sane primero del odio, celos o algún otro pecado. El sabe lo que hace y nosotros tenemos que escoger entre el poder de Dios y el poder del mal. Si Ud. tiene algunos objetos que se hayan usado en estas curaciones falsas, destrúyalos; renuncie a Satanás y a este pecado, pida el perdón de Dios y confiéselo a un sacerdote.

 

Hipnotismo

 

Aunque el hipnotismo es usado ahora por doctores respetables, dentistas o terapeutas, en el pasado estaba relacionado con lo oculto y la superstición.

A pesar de que es legítimo, hay cierto peligro que debe ser considerado muy cuidadosamente. En el hipnotismo, uno entrega por cierto tiempo su propia capacidad de razonar; la voluntad del hipnotizado depende del hipnotizador y puede haber consecuencias indeseables que resulten de esta técnica.

Se debe evitar someterse a un hipnotista, a menos que exista una razón poderosa; nunca debe hacerse con el propósito de divertirse.

 

Música

 

En nuestros días, cierta música de rock, tocada por grupos musicales "satánicos" presenta problemas adicionales. Esta música con frecuencia glorifica a Satanás y a veces despierta deseos de cometer suicidio, usar drogas, cometer perversiones sexuales, y también se ha sabido que incita a la violencia física. Hasta el infierno se presenta como el fin deseado de la vida. La maldad se encuentra en la combinación de letra, ritmo y ruido. Estos discos y cintas no deberían tenerse en el hogar, sino destruirse, aunque hayan costado una cantidad considerable de dinero. ¡Escoja el Reino de Dios!

 

Adoración al diablo

 

No es necesario decir que rezar al diablo, adorar a Satanás, leer la biblia satánica o tomar parte en la Misa Negra que ridiculiza la Crucifixión de Jesús y la Eucaristía, son algunos de los pecados más serios que se pueden cometer.

En algunos de los cultos satánicos algunas veces hay sacrificios a Satanás que consisten en la horrible muerte de animales y en algunas partes hasta el asesinato de infantes humanos. El secreto que rodea estas actividades, permite a la "iglesia de Satanás, " obtener cierta respetabilidad en nuestra sociedad y hasta tener en algunas partes los mismos derechos legales que cualquier otra iglesia.

No se deje engañar; tomar parte en esta iglesia falsa es un asunto muy serio. Los católicos que deseen arrepentirse, deben renunciar a esta religión falsa sin importar el costo, renunciar de corazón a Satanás y a su pecado y confesar éste en el sacramento de la reconciliación.

 

El movimiento de "la Nueva Era" ("New Age")

 

Aunque hace algunos años era virtualmente desconocido, este movimiento está aumentando en popularidad a nivel internacional. En la superficie parece ser un movimiento pro "paz," pero en mi opinión, definitivamente pertenece a lo oculto, porque presenta algunas características básicas que están identificadas con lo oculto, aunque no se menciona a Satanás.

Por ejemplo, el "dios" de la Nueva Era no es el Dios de la Cristiandad y el Judaísmo, sino una fuerza energética impersonal en que consiste el universo. Esta es una forma de panteísmo. Para nosotros, Dios es Creador y Señor de todo, somos sus criaturas; pero en la Nueva Era, Jesús se convierte en uno de muchos maestros espirituales que logró descubrir su más alta identidad. La creencia es que en la Nueva Era también podemos ser iluminados mediante nuestros propios esfuerzos, no mediante la revelación y la gracia de Dios.

Algunas veces, el movimiento de la Nueva Era es llamado movimiento por la paz. Se dice que cuando formamos parte de esta "Convergencia Armónica" podemos atraer, en cierta manera, una fuerza poderosa que está más allá de nosotros, para lograr la paz del mundo; sin embargo, cuando hablamos de una fuerza que no viene de Dios y que está más allá de nosotros, estamos realmente hablando de lo oculto.

No se dejen engañar por lo que se dice sobre la ecología, la belleza de la naturaleza en el mundo y la bondad fundamental de las metas aparentes de este movimiento. Quienes se unen al movimiento de la Nueva Era, entran en un movimiento que trata con un poder espiritual oculto, no con una fuerza espiritual proveniente de Dios, sino del reino de la luz falsa y las tinieblas.

 

El Reino de las Tinieblas

 

Este reino ofrece una paz falsa y felicidad en el pecado. El hombre es capaz de experimentar profundamente el gozo y la paz dados por Dios, especialmente en el cielo, pero también aquí en la tierra. Muchos de nosotros lo hemos experimentado. Un gozo falso se ofrece, por ejemplo, en el pecado de la borrachera o en el abuso de las drogas, así como en los pecados de relaciones sexuales antes del matrimonio, adulterio después del matrimonio y homosexualidad.

Cuando las personas se involucran profundamente en estos pecados o en el asesinato, el enojo violento, odio profundo, los celos y rencores, están realmente viviendo en el Reino de las Tinieblas y pueden exponerse a la posibilidad de ataques directos de los malos espíritus.

El peligro de hoy es que el pecado ha llegado a ser muy "respetable" en nuestra sociedad y esto incluye relaciones sexuales antes del matrimonio, adulterio, borracheras sociales, aborto y homosexualidad que han llegado a cierta "respetabilidad." No parecen tan malos y se debe a que no son malos en el Reino de las Tinieblas.

 

Eliminando el Reino de las Tinieblas

 

Nuestros hogares deberían ser lugares sagrados y pacíficos y necesitan estar limpios. No deberíamos dejar que se ensuciaran, ni deberíamos permitir el desorden acumulando cosas inútiles y suciedad en nuestros cajones y armarios. El poder del mal aborrece la limpieza.

 

Desháganse de todo cuanto hay en su hogar que haya tenido alguna relación con brujería, espiritismo o haya sido usado por algún curandero, un médium, en alguna religión oriental, algún culto, o que haya sido usado para alguna superstición. Destrúyanlo o asegúrense de que es destruido. No guarden joyería que sea simbólica en la brujería o que sea algún signo del zodíaco. Quemen todas las imágenes y revistas pornográficas, aún aquellas que hayan sido guardadas en un cajón, armario o petaca. Destruyan toda literatura religiosa que no está de acuerdo con la verdad básica de nuestra fe que reconoce la divinidad de Jesucristo, que es Hijo de Dios, nuestro único Salvador y que nos conduce al Padre. Destruyan la literatura de los testigos de Jehová, los mormones, la Ciencia Cristiana, Unidad, Ciencia de la Mente, Cienciología, Hare Krishna, yoga, meditación transcendental, Misión de la Luz Divina, Iglesia de la Unificación de Sun Myung Moon, los Niños de Dios y la Senda Internacional. Ninguna de estas literaturas, o algo similar, deberá existir en nuestros hogares. No permitan a la influencia del mal entrar en sus hogares mediante la televisión. Examinen cuidadosamente los programas que ven. Los valores enseñados en los anuncios de televisión no son los valores predicados por Nuestro Señor Jesucristo en el Evangelio de San Mateo, capítulos cinco, seis y siete.

 

En el hogar - buscando la presencia de Dios

 

Aunque Uds. no sean sacerdotes, como católicos bautizados tienen un poder que no conocen. San Pablo dijo esta verdad en su Carta a los Efesios: " ... Y cuál aquella soberana grandeza de su poder sobre nosotros, que creemos según la eficacia de su poderosa virtud, que el ha desplegado en la persona de Cristo, resucitándole de entre los muertos, y colocándole a su diestra en los cielos" (Ef 1, 1 9-20). ¡Piensen en esto! El poder de la oración es más grande de lo que creemos.

 

Aunque no tengamos el poder de un sacerdote ordenado, podemos pedir a Dios que proteja y bendiga nuestros hogares. Es bueno tener agua bendita en nuestros hogares y usarla con frecuencia y si queremos pedir a Dios que nos bendiga, podemos decir una oración sencilla y rociar agua bendita en cada cuarto. Esta oración puede ser algo así:

 

"Oh Padre Celestial, os suplicamos bendigáis nuestro hogar.
En nombre de vuestro Hijo Jesús os suplicamos librarnos del pecado y de toda influencia maligna.
Protegednos de enfermedad, accidentes, robos y toda tragedia doméstica.
Confiamos nuestro hogar al Señorío de Nuestro Señor Jesucristo
y nos consagramos al Inmaculado Corazón de María,
para que todos los que vivimos bajo este techo recibamos vuestra bendición de paz y amor."

 

También pueden ser recitados un Padre Nuestro y una Ave María.

 

La consagración del hogar y la familia al Sagrado Corazón de Jesús es otra bella costumbre católica. Necesitamos tener en nuestros hogares un Crucifijo y cuadros del Sagrado. Corazón y de Nuestra Señora, porque deseamos que nuestro hogar sea un lugar sagrado.

Es necesario que haya en el hogar un lugar donde la familia se una a orar. Algunas familias mejicanas tienen la costumbre de tener un pequeño altar con cuadros o estatuas, no solamente de Jesús, María y algunos santos, sino también fotografías de miembros de la familia. Esto nos recuerda rogar por ellos.

 

Librando mi persona del poder del mal

 

Jesús, mediante su pasión, muerte y resurrección, ha destruido el poder del Maligno. Cuando la influencia del mal es percibido en nuestra propia vida, frecuentemente es por el pecado personal. A causa del pecado de un individuo sufren todos los miembros de la familia. La maldad del pecado es derrotada mediante el poder sagrado que el Señor ha depositado en su Iglesia.

El sufrimiento puede ser aliviado mediante la medicina, la sicología y otros medios humanos, pero Jesús en su Iglesia nos ha dado el auxilio básico que es descuidado con frecuencia.

El sacramento de reconciliación ha caído en desuso en nuestros días; sin embargo tiene el poder de destruir la fuerza del Maligno y del pecado; lo que no es posible hacer de otra manera.

Nuestra fe en la Eucaristía se ha debilitado. En este sacramento están el poder y la presencia de Jesús mismo. Algunas personas que han necesitado exorcismo contra el poder del Maligno, han sido curados sentándose en la presencia del Stmo. Sacramento una hora diaria durante dos o tres meses. Estos fueron casos muy difíciles.

Nuestra Stma. Madre ha sido designada por Dios para aplastar la cabeza de la serpiente (Gén 3,15) y su Rosario es un medio muy poderoso de protección y salvación. Muchos hijos han sido salvados del poder del pecado y la pérdida de la fe, mediante la perseverancia de sus padres en la recitación del Rosario.

El "mal de ojo" o "maldición": Una nota especial

Algunas personas se atemorizan porque creen que alguien les ha mirado con "mal de ojo", les ha echado una maldición o ha hecho algo por medio de brujería para atraerlos bajo el poder destructivo del enemigo. ¿Qué hay de este problema?

Mis creencias personales son estas: Jesús es Dios y Señor, por lo tanto tiene dominio sobre el Reino de la Luz y el Reino de las Tinieblas. Satanás no tiene dominio sobre el Reino de la Luz y sólo le está permitido un dominio limitado sobre el Reino de las Tinieblas.

Por lo tanto, si estoy bautizado y vivo en el Reino de la Luz, en estado de gracia santificante, Satanás no tiene dominio sobre mí, a menos que por miedo, yo abra la puerta a su influencia. La gracia santificante significa que comparto de una manera misteriosa en la vida de Dios mismo y El habita en mi alma. (Rom 5,5; 1 Cor 6,16; Jn 14,23). Sin embargo, cuando cometo pecado mortal, pierdo la gracia santificante y paso a vivir en el reino de las tinieblas. Aunque haya sido bautizado y posiblemente confirmado, soy vulnerable. Si persisto en un pecado serio sin arrepentirme, soy vulnerable a la influencia de Satanás.

Cuando vivimos en el Reino de la Luz, en estado de gracia santificante, debemos sencillamente rehusar todo temor y colocar nuestra confianza en Dios y en Nuestra Señora, luego vivir de acuerdo con el consejo dado previamente en este artículo, en lo concerniente al Reino de las Tinieblas.

Una vez más, sin embargo, hay la dificultad de definir el pecado en nuestros tiempos. Debemos definirlo de acuerdo con los Evangelios y la enseñanza oficial del Magisterio de la Iglesia y no definirlo desde el punto de vista contaminado de la edad moderna. Muchas personas viven en pecado y tienen una paz falsa porque su conciencia ha sido formada, no en el Evangelio, sino en el espíritu de esta era. Pueden estar viviendo respetablemente, ser ciudadanos obedientes de la ley y, en opinión de la gente, vivir bien; pero si no viven de acuerdo con los Diez Mandamientos, el Evangelio y la enseñanza moral de la Iglesia aún en una sola área que implique un pecado grave, probablemente están viviendo en el Reino de las Tinieblas.

El sacramento de la reconciliación y la Eucaristía (así como todos los demás sacramentos) son armas muy especiales que Jesús dio a su Iglesia para vencer al reino del pecado y de las tinieblas. Necesitamos usar estos sacramentos como Cristo quiso que fuesen usados y no temer al enemigo. Si alguien tiene un grave problema sobre este asunto, sugiero Misa diaria y Comunión.

 

Conclusión

 

Hay muchas y muy variadas formas en que se nos presenta el pecado y el mal en forma atractiva. En este artículo se presentan algunas formas en las que muchos de nosotros pensamos muy rara vez. Pido al Señor que este artículo sea fuente de conocimiento y ayuda para quienes lo lean.

La oración es remedio poderoso contra las fuerzas del mal. Acudamos a la oración sincera, que brota del corazón, para que el Señor reprenda al Maligno, e instaure en nuestras vidas su Reino de Paz y Bien, Verdad y Justicia.

 

Acto de consagración al Sagrado Corazón de Jesús

 

Oh Sacratísimo Corazón de Jesús, 
presente de forma real en el Santísimo Sacramento del Altar,
latiendo de amor infinito por el género humano, 
e intercediendo por nosotros al Padre a cada momento,
queremos renovar hoy nuestro acto de consagración a Ti,
con nuestros corazones llenos de confianza afectuosa en tu infinita bondad
y de esperanza sincera en el cumplimiento de tus promesas.

 

Jesús, Te aclamamos como Rey del Cielo y de la Tierra,
pero sobre todo, te proclamamos Rey de nuestros corazones arrepentidos.
Concédenos tu gracia, para que percibamos en nuestros corazones
la realidad de Tu Majestad sobre nuestras vidas diarias.
Ayúdanos con tu gracia todopoderosa 
a vencer las tentaciones del mundo, la carne y Satanás,
para que protegidos de toda influencia maligna y defendidos de nuestros enemigos,
podamos servirte con tranquilidad y eficacia.
Permite que seamos instrumentos de tu Amantísimo Corazón
como propagadores del Reino de Dios entre los hombres.
Acelera el día de la plenitud de tu Reinado en nuestras vidas
y en las de todos nuestros familiares y seres queridos,
los cuales encomendamos en esta oración.

 

Te pedimos Señor, que podamos ser fieles a la consagración a Tu Sacratísimo Corazón, 
que hoy estamos renovando,
para que nuestros corazones palpiten junto al Tuyo ahora y siempre, 
en el tiempo y la eternidad. Amén.

 

Oremos a María Santísima, Madre de Dios y de todos los seres humanos, para que Ella nos enseñe a ser siempre fieles a la voluntad de Dios. Porque Ella es la siempre fiel, "la esclava del Señor" que por su obediencia y aceptación gozosa de los designios de Dios, aplastó para siempre la cabeza de la serpiente antigua, Satanás (Génesis 3:15). María es la Vencedora en todos los combates de Dios. Acudamos a su intercesión para nuevamente aplastar la influencia del mal en nuestro atribulado mundo.

 

Acto de consagración de la familia al Corazón Inmaculado de María

 

¡Oh Virgen María! A vuestro Corazón Inmaculado consagramos hoy 
nuestro hogar y todos los que lo habitan.
Que nuestra casa sea, como la de Nazaret,
morada de paz y de felicidad, por el cumplimiento de la Voluntad de Dios,
por la práctica de la caridad y el perfecto abandono a la Divina Providencia.
Vela
d sobre cuantos lo habitan, ayudadles a vivir cristianamente,
cubridles de vuestra protección maternal y dignáos, ¡Oh bondadosa Virgen María! f
ormar de nuevo en el Cielo este hogar, 
que en la Tierra pertenece por entero a vuestro Inmaculado Corazón. Así sea.

 

Manos abiertas, llenas de Amor, las de María. Bendice, Madre, nuestra familia.

 

Oremos a San Miguel Arcángel, Capitán de los Ejércitos de Dios, quien venció a Satanás por el poder del Señor, para que nos proteja de las asechanzas del Maligno y que junto a la corte celestial, también nosotros podamos decir "¿Quién como Dios?"

 

Oración a San Miguel Arcángel

 

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla,
se nuestra protección contra las perversidades y asechanzas del demonio;
¡reprímale Dios!, pedimos suplicantes;
y que tú, Príncipe de la milicia celestial,
arroja al infierno con tu divino poder a Satanás
y a todos sus ángeles que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.
Amén.

 

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Hechicero vs. Sacerdote

 


Desde tiempos inmemoriales el hombre ha buscado de conocer y dominar lo oculto, lo divino... ¿Qué diferencia hay entre un hechicero y un sacerdote, entre un milagro y el arte de la magia?

 


Este es un tema apasionante, y que a través del tiempo a presentado mucha confusión para el hombre, ya que debido a la natural tendencia de este hacia lo desconocido, su actividad  es sujeta a sus propios descubrimientos... Y es que el hombre desde la prehistoria de los tiempos, fue dominando con paso titubeante e imparable a su medio ambiente. Una forma de expresar este dominio fue el ponerle nombre a las cosas: "El hombre puso nombres a todos los ganados, a las aves del cielo y a todos los animales de campo" (Gen 2, 20)… Tener la palabra es dominar la cosa que ella significa... Así, el hombre pudo dominar la creación. Pero ¿Que sucedía con aquello que no acertaba a comprender?, ¿Que actitud tomaba ante un hecho de la naturaleza?, ¿Que palabras exclamaba ante un hecho sobrenatural y de vivisimo realismo?, ¿Que hacia ante la presencia de los tiempos?, ¿Que significaba para él, los hechos a los que irremediablemente se tiene que sujetar como criatura humana?... Todas estas interrogantes y muchisimas más, los hombres de estudio han tratado de descubrir atientas...

La naturaleza tiene unas leyes que el hombre a ido descubriendo con el paso del tiempo... Estas leyes están impresas en el universo, haciendo posible su existencia. A estas leyes impuestas desde los orígenes, el hombre de fe dice como gran poeta: "Llamo Dios a lo seco tierra y al conjunto de las aguas lo llamo mares, y vio Dios que estaba bien"  (Gen 1, 10). En esta grandiosa exclamación del hombre ante algo tan extraño, tan grandioso y  que él no había creado, le da todo el mérito a un poder supremo que esta por encima de su entendimiento "y Dios vio que estaba bien"... Todo tiene un orden y una armonía (incluso en el caos)... Con este poder de entendimiento, y  de descubrir del entorno, le dio al hombre la certeza de que no podría ir  en contra de ciertas leyes... Por que ello implicaría su propia destrucción.

Es así, que el hombre con este poder de entendimiento trata de determinar los hechos de la naturaleza y de su inevitable acontecer… y por amor a este ámbito, el hombre se ha fijado su que hacer en un mago o en sacerdote... Y es que el primero (mago), a través de un proceso, busca el dominar y controlar a un proceso natural por medio de formulas, hechizos, encantamientos,  conjuros... Es así, como su ambiente se ve rodeado por misterio… En esas practicas, el mago se da cuenta de la existencia de procesos que son imposibles de controlar a través de las artes mágicas, y que están mas allá de su entendimiento... Este es el punto, en el cual, el mago reconoce ser mas que una simple criatura, pero en su incesante sed por dominar, busca apelación en los seres sobrenaturales,  espíritus de sus antepasados...etc. a fin de conseguir por su intervención la fuerza que no consigue con sus encantamientos... Para el segundo (sacerdote), al parecer  también esta rodeado de misterio, y aparentemente no dista mucho del primero, ya que las oraciones, ritos y sacrificios son practicas comunes. Además ambos ámbitos se han dado simultáneamente en todos los pueblos…

Entonces para estos ámbitos creemos interesante formularnos esta pregunta: ¿Que es lo que distancia a un hombre del otro, si de ambos a simple vista se puede decir lo mismo?... Bueno, tal parece que la respuesta no hay que buscarla en el exterior del creyente, sino en el interior… en su estado mental… Es decir el mago cree que puede dominar las leyes naturales, con formulas que posee… Su método es, en cierta medida, tan experimental como el del químico, el cual mezclando elementos o compuestos adecuados sabe el resultado que va a obtener… Es así, que el mago busca el dominio de las fuerzas internas y externas del hombre para su provecho... Esto en el hombre religioso es absolutamente lo contrario, por que el hombre religioso no puede dominar ninguna fuerza… Sino por el contrario se siente dominado por ellas... Es decir, el religioso jamas podrá realizar una intervención en un milagro en su propio beneficio... Es aquí donde esta  la inmensa distancia entre estos dos hombres…

Hay que aclarar, que es verdad que el  milagro tiene una connotación de efecto mágico, y esto hace pensar que la función sacralizada del sacerdote corresponde a la de un mago… Pero como se explico en lo precedente, la magia es un ámbito muy distinto al utilizado por el religioso… Ya que el religioso para  intervenir en un milagro no tiene que aprender encantamiento alguno, ni sugestionarse para que los hechos ocurran como desea el mago…
Es en este punto, que hace el equivoco referente al efecto entre magia y milagro, y por consecuencia entre mago y religioso... Y es que el milagro aunque es realizado en la naturaleza,  sobrepasa a todo lo que pudiera desear el creyente. Ya que este sirve solo de vehículo para su realización, y sin poderlo utilizar según sus conveniencias particulares... La magia por el contrario, es utilizada por el mago para dominar las fuerzas de la naturaleza. Todo su poder y sus encantos van en contra de lo creado, llegando a luchar incluso contra el bien para el sometimiento de cualquier criatura... Es asi, que el mago al reconocer la existencia de una realidad superior, y de un ser supremo. Su rebelión se centra al estar muy lejos de someterse a Él, por creerse una criatura única e individual. Y por el contrario trata de dominarlo para su beneficio propio, ya que su arte lo hace reconocerse a sí mismo como un ser superior, y reclamar para si mismo, el poder del bien o del mal...  En este aspecto hay que dejar bien claro que a Dios, ninguna criatura la puede manipular y someter… así sea que conozcan su nombre (Is 2, 6).

Por el contrario, el hombre religioso al reconocer también la existencia de un ser supremo, lejos de sentirse una criatura potente y con dominio absoluto, se siente impotente y dominado… Es decir, se siente sometido en absoluto por el ser supremo… Dejando de lado los deseos de sometimiento que genera la magia... El simple pensamiento de que  él mismo puede hacer el prodigio, hace que este se haga irrealizable. Por eso el religioso al solicitar un milagro, se sobrecoge al rebasar su capacidad de comprensión, que  no es en provecho propio, y sin arrebatarle algo al prójimo... Ya que el milagro por la intervención del religioso cabe referirla inmediatamente a la voluntad divina,  y fuente única en Dios.

Hasta aquí, el hombre con cierta inteligencia, sigue cuestionándose con respecto a las formas externas de estos dos ámbitos... y es que efectivamente las formas de los signos entre estos dos hombres son tan parecidos, que es imposible el delimitar el campo de cada uno de ellos... La gran diferencia es el motivo óntico del taumaturgo, que lo lleva a realizar esas formas y ritos: Si es movido por un germen religioso o mágico... En este aspecto, cabe reconocer que el mago como criatura que es, hay grandiosos hechos en los que  ha terminado por dejarse dominar por el ser supremo (Mt 2, 2; He 8, 13…), y donde quizás en su tradición  no realice funciones sacerdotales, pero en su verosimilitud se deja llevar de lleno por la tradición religiosa…

Bueno, después de haber hecho esta explicación, el hombre con cierta suspicacia, sigue aun sin entender la gran diferencia que hay entre magia y religiosidad, y es cuando se cuestiona a la tradición religiosa... En este terreno hay que seguir aclarado, que la originalidad del religioso descansa no en los prodigios, sino en el que verdaderamente lo hace: EL SER SUPREMO… Es por decirlo de otra manera, la originalidad del Cristianismo no descansa en los prodigios sino en la persona de JESUS de Nazaret... Él,  supera el ámbito mágico y religioso del hombre... El mensaje de Cristo esta  mas allá de todo fenómeno religioso... En la mayoría de las religiones que el hombre ha tenido en el transcurso de su peregrinación por esta tierra, se a mostrado en ellas que lo divino se ha hecho patente en los fenómenos y en la naturaleza. Pero a diferencia de estas religiones,  en el Cristianismo, Dios se hace patente en la propia existencia de JESUCRISTO. Es decir, la divinidad se manifiesta en el diario acontecer humano. Lo divino y lo humano se unen hasta tal punto que es imposible efectuar una dicotomía alguna... Este hecho Cristológico es la visión desmitificadora de la religión,  afirmado que todo es milagro en el mundo religioso por tener una vivencia religiosa autentica en la persona de JESUS de Nazaret…

Bueno hasta aquí el hombre sin fe, logra entender todo lo antes expuesto... Pero entonces pregunta con buena razón: ¿Que es el milagro?, ¿Cuál es su mecanismo, si es que lo tiene?,  ¿Cómo se sabe a ciencia cierta que estoy presenciando un milagro?, ¿Dónde se dan los milagros?... A estas preguntas, el religioso contesta: Abre solo tu corazón y tendrás todas estas respuestas…

 

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Recristianizar una sociedad cada vez más pagana no será fácil. Y las sectas escondidas tras máscaras ‘pesudo-cristianas’, progresan en el carnaval de la ignorancia materialista, hedonista.

 

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Predicación y fidelidad de la Iglesia Católica a la revelación de Cristo: “No podemos callar lo que hemos visto y oído” (He 4, 20)

 

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“Estemos alerta, no renunciemos a nuestros derechos fundamentales y, en todo momento, demos con serenidad y confianza razones de nuestra esperanza en Cristo, sabiendo que todo lo podemos en Aquel que nos conforta".

 

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«El mayor error de los cristianos del siglo XXI será dejar que el mundo se haga sin ellos, y, por tanto, sin Dios o contra Él. Y, el renunciar, abdicar o inhibirse ante una realidad presente, significa dejar el campo libre al mal, pero, además, no permite colaborar con el bien».

 

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Es difícil calificar una institución –como la Iglesia Católica que, en sus dos mil años- nos ofrece con sus bibliotecas, monasterios, universidades y archivos, nada menos que el ‘patrimonio intelectual de la humanidad’.

La Iglesia Católica es la comunidad religiosa más organizada del mundo; cuenta, además, con más de seiscientos [600] Universidades o Institutos superiores de investigación.

 

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La misión de la Iglesia su orden de Cristo, es anunciar la salvación a la ‘nación’ de los pobres, marginados, excluidos y manipulados, primeramente.

 

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--¿Por qué los benedictinos han tenido esta influencia tan fuerte en la arquitectura, el arte y la cultura europea?

--López-Tello: Los benedictinos, nacidos en el ocaso de la cultura romana (siglo VI), recibieron la herencia espiritual de ese mundo que sucumbía y supieron conservarla y recrearla para hacer de ella un vehículo de expresión de cómo el hombre puede hablar del Dios infinito a través de una variedad y pluralidad siempre limitada de lenguajes artísticos.

Dado que los monjes tuvieron un papel fundamental en la evangelización de Europa (por ello san Benito es el patrón principal de todo el continente), su presencia llevó a numerosas áreas del viejo mundo la posibilidad de usar las artes figurativas de un modo creativo para transmitir el Evangelio.

--Es fácil asociar benedictinos con abadías medievales, pero no con el arte moderno. ¿Es un prejuicio?
--López-Tello: Esa posibilidad expresiva no se encuentra limitada al medioevo, como muchos pueden creer, sino que, sobrepasando el barroco y los historicismos del siglo XIX, usa las posibilidades expresivas de la arquitectura, pintura, escultura o, incluso, fotografía, del siglo XX. Es un reflejo de cómo el hombre de todos los tiempos puede hablar de Dios con el lenguaje del arte. 09.I.2008

 

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Cristus vincit, Cristus regnat, Cristus imperat

 

"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

Dios confió los animales a la administración del que fue creado por él a su imagen (cf Gn 2, 19-20; 9, 1-4). Por tanto, es legítimo servirse de los animales para el alimento y la confección de vestidos. Se los puede domesticar para que ayuden al hombre en sus trabajos y en sus ocios. Los experimentos médicos y científicos en animales, si se mantienen en límites razonables, son prácticas moralmente aceptables, pues contribuyen a cuidar o salvar vidas humanas.

 

 

Por venir a visitarnos, os agradecemos.-

Benedicto PP XVI: 2008.I.01 ‘Día mundial de la paz’ como cada primero de enero. Familia humana: comunidad de paz’ lema 01 enero para el 2008. 40 aniversario de la celebración de la primera Jornada Mundial de la Paz (1968-2008) ‘la celebración de esta Jornada, fruto de una intuición providencial del Papa Pablo VI’.-

Anno Domini 2008 - Mane nobiscum, Domine! ¡Quédate con nosotros, Señor!.

En el frontispicio de todas las iglesias de los jesuitas, en innumerables libros, en los anuncios de sus disputationes y en sus programas catequéticos, campea siempre el lema que resume lacónicamente los fines de la Orden: O.A.M.D.G. (Omnia ad maiorem Dei gloriam: «todo a mayor gloria de Dios»).

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Recomendamos vivamente:

1º ‘Jesús, el Evangelio de Dios’ Edibesa - editorial. Es, sin lugar a dudas, una obra madura de un experimentado pastor y teólogo y un libro oportuno sobre Jesucristo, el protagonista de máxima trascendencia y de permanente actualidad. 2008.-

2º ‘Identidad cristiana’ - La bandera del logos - Coloquios universitarios - Autor: Antonio Aranda (ed.) - Editorial: EUNSA – 2008 - Estamos en el tiempo de la dialéctica: Logos frente a ideología; palabra frente a sistema; razón frente a voluntad de pasión, de sentimiento, de poder público y privado; realidades básicas frente a necesidades sometidas a la pulsión freudiana. Benedicto XVI ha asumido una responsabilidad histórica, en un mundo en que la palabra debe recuperar su dignidad básica, siempre en relación con la realidad y en referencia con el pensamiento. Uno de los problemas acuciantes del pensamiento cristiano, y de la necesaria pregunta por la identidad, es lo fragmentario y lo especializado. La praxis existencial de un cristiano, y de una institución cristiana, es la de la contribución a que los demás descubran la importancia de mantener una relación positiva con la verdad.

3º Jesús de Nazaret– al siglo, Joseph Cardenal Ratzinger: ‘Benedicto XVI’. 2007

Ser cristiano’- al siglo, Joseph Cardenal Ratzinger: ‘Benedicto XVI’- dedicó «a Romano Guardini, con gratitud y admiración». Editor: Desclée De Brouwer.

‘Te ergo, quaesumus tuis famulis subveni, quos pretioso sanguine redemisti’, ‘Socorre, Señor, te rogamos, a tus hijos, a los que has redimido con tu sangre preciosa’.

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Las ilustraciones que adornan un expuesto, no son obligatoriamente alusivas al texto. Estando ya públicas en la red virtual, las miramos con todo respeto y sin menoscabo debido al ‘honor y buena reputación de las personas’. De allí, hayamos acatado el derecho a la intimidad, a la dignidad-mérito-honra-respetabilidad-pundonor, a la propia imagen y a la protección de datos. Tomadas de Internet, las estampas, grabados o dibujos que adornan o documentan este sitio web ‘CDV’, no corresponden ‘necesaria e ineludiblemente’ al tema presentado; sino que tienen por finalidad –a través del arte- hacer agradable la presentación. Tributamos homenaje de sumisión y respeto a todas las personas, particularmente cuyas imágenes aparecen publicadas, gracias.-

Si de manera involuntaria se ha incluido algún material protegido por derechos de autor, rogamos que se pongan en contacto con nosotros a la dirección electrónica, indicándonos el lugar exacto- categoría y URL- para subsanar cuanto antes tal error. Gracias. ‘CDV’.-

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CDV” intenta presentar la fe cristiana para la gente más sencilla (catequistas, etc.), en especial para los estratos aparentemente más bajos. ¿La razón? Simple: «Son ellos quienes más necesitan conocer la alegría de Cristo».-

Debido a la existencia de páginas excelentes sobre apologética y formación, lo que se pretende desde ‘CDV’ es contribuir muy modestamente, y sumarse a los que ya se interesan por el Evangelio de Cristo de manera mucho más eficaz. ‘CDV’ Gracias.-

In Obsequio Jesu Christi.

‘Te, Deum, laudamus. Te Dominum confitemur’.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).