Tuesday 23 May 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
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Sin embargo, son pocos –acaso ninguno– los que caen en la cuenta de que ideologías como el socialismo, que tanto en su vertiente nazi como comunista son radicalmente ateas, han generado hítleres y estálines que han asesinado a millones de personas, y en algunos sitios siguen produciendo muertos y privaciones de libertad de escándalo dados los tiempos que corren.

 

 

Ahora que tantos gobiernos están dispuestos a hacer del crimen del aborto y de la eutanasia una actividad pública prioritaria y permanente, lo más importante es no bajar la guardia ni un milímetro en la defensa de la verdad y de la vida. Los grandes exterminios del siglo XX fueron posibles no sólo por la perversión de gobernantes satánicos, sino también por la omisión de quienes no mantuvieron siempre la cabeza bien alta dispuestos a todo menos a transigir con el horror. Ahora más que nunca no podemos permitir que nadie, absolutamente nadie, en nuestras casas, en nuestras escuelas, en nuestros medios de comunicación, pueda lo más mínimo contemporizar con esta barbarie. Porque si lo permitimos, Dios puede que nos lo perdone, pero la historia venidera no nos lo perdonará. MMVIII

 

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¿Qué peso cree usted que tuvo la masonería en los acontecimientos que usted describe en su libro? ¿Y en el devenir de nuestro país?

 

La masonería ha tenido un gran peso en España, a través de su acción en los partidos republicanos, pero también en el socialista y en la misma CNT. También a través de sus conexiones internacionales. La gran (y falaz) campaña sobre las supuestas atrocidades de la derecha en Asturias en 1934, que envenenó definitivamente el clima social del país, fue orquestada en gran medida por la masonería dentro y fuera de España, como explica su organizador, Vidarte.

Don PÍO MOA. 2005-01.27-ESP.

 

 

A todos se les pide el saber cultivar un atento discernimiento y una constante vigilancia, madurando una sana capacidad crítica ante la fuerza persuasiva de tantos medios de comunicación que no cesan de inventar, suponer o repetir ‘leyendas negras’, difamaciones o mentiras históricas… mienten sabiendo de mentir.

Los que escuchan no deben ser obligados a imposiciones ni compromisos, engaño o manipulación. Jesús enseña que la comunicación es un acto moral “El hombre bueno, del buen tesoro saca cosas buenas y el hombre malo, del tesoro malo saca cosas malas. Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio. Porque por tus palabras serás declarado justo y por tus palabras serás condenado” (Mt 12, 35-37).

 

“Por tanto, desechando la mentira, hablad con verdad cada cual con su prójimo, pues somos miembros los unos de los otros. […]No salga de vuestra boca palabra dañosa, sino la que sea conveniente para edificar según la necesidad y hacer el bien a los que os escuchen” (Ef 4, 25.29).

 

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Si la persecución religiosa en la época deutero-republicana llegó a tener el volumen que tuvo o incluso "caracteres de auténtico genocidio", como realmente dice Martín Rubio en ‘La cruz, el perdón y la gloria’, no fue por mero azar. Éste, indudablemente, cumple su papel, pero la historia la hacen ante todo los hombres con el ejercicio de su libertad.

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Una sociedad de veras libre lo es si sus miembros lo son de veras. Y, entre otras cosas, lo son si hay libertad religiosa. Este problema, sobre el que el recuerdo del pasado histórico proyecta mucha luz, pone de manifiesto que una de las deficiencias que llevan a nuestra sociedad a un constante problematismo es el no clarificar los presupuestos sobre los que se sustenta. Dos de ellos son: qué se entiende por espacio público y quién es el sujeto de los derechos. Es de agradecer que se diga que la religión no desaparece en una sociedad libre. Pero, si lo hace del espacio público, que es el propiamente social y del que no tiene el monopolio el Estado, probablemente su permanencia lo sea por el fulgor de su ausencia.

 

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Nacional-socialismo bolchevique, nacional socialismo comunista, nacional socialismo nazista, nacional socialismo fascista

 

…laico bolchevique, laico comunista, laico nazista, laico fascista…

 

… ISLAMO-BOLCHEVISMO y LAICO-BOLCHEVISMO…

 

Se suele identificar el fascismo, entre otras características, por la utilización sistemática de la violencia, muy llamativa desde sus comienzos, como en la Italia y la Alemania de la posguerra de la I Guerra Mundial; así, los "escuadristas" de Mussolini o las SA de Ernst Röhm al servicio del Partido Nazi de Hitler. En ese sentido, al hablar de islamismo yihadista (con históricas connotaciones con el nazismo, como la participación de batallones árabo-musulmanes, en el frente del Este, encuadrados en las SS) se suele hablar de ISLAMO-FASCISMO.

 

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El comportamiento de "grupos radicales laicistas" evoca ciertamente el de los "squadristi" fascistas y sus homólogos nazis de las SA por lo que, al igual que denominamos, muy adecuadamente, creo, "islamo-fascistas" a los yihadistas (guerra santa por la imposición de su religión islámica), también creo oportuno denominar LAICO-FASCISTAS a estas bandas asaltadoras de iglesias en su guerra santa por imponer su religión laica. 2011

 

¿Y los otros socialismos?

 

Pero hay que ser respetuoso con la Historia pues esa violencia intolerante y pro-totalitaria está presente también, y antes, en las filas del socialismo supuestamente internacionalista, como nos lo recuerda Stanley Payne.

 

Al hablar de la guerra civil finlandesa dice que los fineses fueron "los primeros socialistas en lanzar una insurrección revolucionaria contra un gobierno elegido democráticamente"; "los socialistas españoles serían los segundos".

 

A la vista de la evidencia histórica podríamos denominar, pues, a esa violencia socialista como "bolchevique" (posición defendida por Lenin, y su émulo en España, Largo Caballero, para la toma violenta del poder constitucional y legítimo).

 

La denominación alternativa y complementaria a "fascismo" sería, pues, "bolchevismo" y sus manifestaciones más recientes se denominarían, también:

ISLAMO-BOLCHEVISMO y LAICO-BOLCHEVISMO - 2011

 

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Los cleros nacionalistas ante la persecución religiosa

 

Por Pío Moa – 20 diciembre 2002


Apenas desatada la guerra civil, en octubre de 1934, comenzó la matanza de clérigos, 34 de ellos en Asturias, y tres más en Palencia y Cataluña. En julio de 1936, apenas armadas las masas por el gobierno de Giral, la matanza tomó proporciones gigantescas hasta convertirse, probablemente, en la mayor persecución religiosa de la historia, más mortífera que la de la Revolución francesa o a las de la época romana.


Acosados como alimañas, unos 7.000 religiosos, más 3.000 laicos, fueron sacrificados a menudo con extrema crueldad, por el mero hecho de sus creencias. Hubo sacerdotes toreados, y a algunos les sacaron los ojos, o les cortaron la lengua o los testículos. Otros fueron arrastrados por tranvías u otros vehículos hasta morir. Once detenidos en una checa de Valencia fueron golpeados y descuartizados con mazas y cuchillos. Un cadáver tenía una cruz incrustada en los maxilares. Algunos fueron arrojados a fieras del zoo madrileño…, y así un largo catálogo de horrores. Los cadáveres solían ser ultrajados, quemados, objeto de burlas, desenterrándose incluso ataúdes de monjas fallecidas años antes, para irrisión pública.


También fueron incendiadas o destrozadas innumerables obras de arte, edificios, pinturas, esculturas, etc., así como bibliotecas antiguas y valiosísimas de monasterios e instituciones educativas (recuérdese que, al instaurarse la República, varias bibliotecas fueron pasto de las llamas a manos de los anticlericales, entre ellas la principal de los jesuitas en Madrid, considerada por muchos como la segunda de España después de la Biblioteca Nacional). Diversos dirigentes izquierdistas hicieron declaraciones felicitándose de la erradicación de la Iglesia en España, y en periódicos republicanos, como el azañista
Política, podían leerse verdaderas incitaciones a la destrucción del patrimonio histórico de carácter religioso.

Esta persecución estaba inscrita en el ideario jacobino y revolucionario como algo necesario para alcanzar los fines de emancipación humana a que las izquierdas decían aspirar. A tal punto les parecía urgente aquella “limpieza” que la llevaron a cabo sin atender a su tremendo coste político, pues aquella indisimulable oleada de crímenes y destrucciones impidió al Frente Popular “vender” adecuadamente en el exterior la imagen de democracia y cultura con la que pensaban ganar el respaldo de las democracias. Sólo los regímenes soviético y del PRI mejicano apoyaron, como es sabido, a las izquierdas españolas: ambos habían llevado a cabo sus propias y sangrientas persecuciones religiosas.

Lógicamente –y éste fue otro efecto político de gran alcance–, la Iglesia, en su inmensa mayoría, tomó partido por quienes la salvaban y contra quienes la exterminaban. Con eso contaban los perseguidores, pero no les importó, sobre todo en los primeros y especialmente mortíferos meses de la guerra, cuando estaban seguros de vencer y de poder ajustar cuentas en todo el país con sus enemigos. Sin embargo, hubo excepciones entre los eclesiásticos, como el famoso padre Lobo, colaborador de la propaganda revolucionaria, o sectores importantes del clero vasco y catalán.

En Cataluña se dio el caso curioso de que la Esquerra, pese a su intenso jacobinismo, hiciera lo posible por salvar a los curas… nacionalistas. Un informe al cardenal Gomá, guardado en su archivo y recientemente publicado por José Andrés-Gallego y A. M. Pazos, dice: “Ha llamado poderosamente la atención el hecho de que los sacerdotes militantes del catalanismo hayan salido todos indemnes, mientras sucumbían a centenares sus hermanos”. Cabe dudar de que todos salieran indemnes, pero hubo una operación política para favorecerlos, excluyendo a los curas catalanes no nacionalistas. El propio Vidal i Barraquer pudo librarse, dejando abandonado, al parecer por un malentendido, a su obispo auxiliar, Manuel Borrás, asesinado poco después.

La solidaridad de los clérigos nacionalistas con los demás fue muy escasa. Madariaga cita a una de sus “lumbreras”, acaso el mismo Vidal: “Los revolucionarios han destruido las iglesias, pero el clero había destruido primero a la Iglesia”. Para aquella lumbrera, las víctimas eran las culpables. Pero si tal hizo el clero, ¿por qué habían de masacrarlo –no sólo quemaban iglesias– los revolucionarios, primeros interesados en erradicar la religión? ¿No debieran haberlo felicitado, más bien? Posturas similares continúan hoy, por ejemplo en el fraile ideólogo e historiador Hilari Raguer.

Insolidaridad pareja vemos en el clero nacionalista vasco. Buena parte de él se sentía estrechamente ligado al PNV, en el cual veía un defensor de la religiosidad de los vascos, considerados una especie de nuevo “pueblo elegido”. Quien quizá expresó mejor esa insolidaridad de raíz fue el muy católico Irujo, ministro de Justicia en el Frente Popular, en una propuesta de decreto encaminada a mejorar la imagen exterior de las izquierdas: “La pasión popular, confundiendo la significación de la Iglesia con la conducta de muchos de sus prosélitos, [hizo] imposible en estos últimos tiempos el ejercicio normal del derecho de libertad de conciencia y práctica del culto”. La matanza y destrucción sistemáticas quedaban reducidas, para consumo exterior, a la simple eliminación del derecho al culto, atribuido, además, a una “confusión popular”. Las víctimas, por su “conducta”, habían merecido de algún modo el castigo.

Al revés que los nacionalistas de Álava y Navarra, los de Guipúzcoa y Vizcaya, creyendo a los revolucionarios destinados a vencer, optaron por éstos a cambio de un estatuto de autonomía, que se proponían rebasar aprovechando las circunstancias. Cuando los navarros ocuparon Guipúzcoa, la autoridad militar fusiló a 12 ó 14 sacerdotes nacionalistas por sus actividades políticas. El PNV y el clero adicto hicieron grandes protestas en la prensa extranjera y en el Vaticano, apoyándose en sectores “progresistas”, especialmente franceses, pese al carácter tradicionalmente muy reaccionario y antiliberal del nacionalismo vasco. Franco cortó los fusilamientos, pero el clero peneuvista persistió en su campaña para negarle el carácter de defensor de la Iglesia. En realidad, dicho clero se desentendió por completo de la suerte del clero perseguido, justificando de diversas maneras la persecución.

El proyecto de decreto de Irujo señalaba además: “una parte de la Iglesia católica, concretamente la de Euzkadi, ha sabido en todo momento cumplir su misión religiosa con el máximo respeto al Poder civil (…) Por eso no ha sufrido el más leve roce con sus intereses”. Sin embargo esta parte era tan falsa como la anterior. En la zona bajo autoridad del PNV habían sido asesinados nada menos que 55 sacerdotes que, por no ser nacionalistas, no merecieron la menor atención reivindicativa ni protesta del clero ni de los políticos sabinianos, contra lo ocurrido con los fusilados en Guipúzcoa por los franquistas. Otros cientos de religiosos vascos fueron masacrados en el resto del país ante la misma fundamental indiferencia de los clérigos nacionalistas.

Por supuesto, Irujo hizo aquí y allá algunas gestiones en favor de los perseguidos, y algunas denuncias ocasionales. Por ello ha recibido un reconocimiento algo excesivo, si lo comparamos con su política básica de ocultación de la realidad al exterior, de connivencia de hecho y desde el gobierno con los perseguidores, y de apoyo a la propaganda revolucionaria, todo ello sin asomo de protesta de los religiosos peneuvistas. En realidad, ésta era la moneda de cambio por las vulneraciones del estatuto, como exponía el lehendakari Aguirre ante las protestas de las autoridades izquierdistas: “Euzkadi sirvió con su ejemplo de único argumento en el exterior, invocado tantas veces en la Sociedad de Naciones y por numerosos políticos, incluso comunistas, como la señora Ibárruri en sus mítines de propaganda exterior”. Los servicios prestados por el PNV y su clero al Frente Popular fueron muy estimables, pero las izquierdas creían excesivo el pago que por ellos se tomaban los sabinianos.

Creo que estos precedentes ayudan a entender sucesos actuales.

 

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Comunistas y socialistas destruyendo el patrimonio cultural... bibliotecas, museos, etc.…

Les recordaremos que "memoria histórica" es el brutal cerco al que fue sometido Oviedo en la Revolución del 1934 y en la Guerra del 1936; Los comunistas y socialistas no escapen a la "memoria histórica": son los bombardeos que durante un año asolaron Oviedo; la voladura de la Cámara Santa y la torre de la Catedral; la quema de la Universidad y de su biblioteca, de la Audiencia y de su archivo.

Millares de libros y antiquísimos códices –conservados por la Iglesia Católica-  fueron desvastados por el fuego y algunos robados…. Innumerables obras de arte fueron destruidas con los saqueos de iglesias, además de los asesinatos de sacerdotes, religiosos y fieles católicos por el simple hecho de serlo, dentro de la mayor persecución religiosa de la historia; y un largo etcétera que todavía muchos ovetenses, con muy buena "memoria histórica" recuerdan. 2008.V.

 

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…DE CÓMO LOS COMUNISTAS, LAICISTAS Y REPUBLICANOS MATABAN…

 

Los primeros mártires de la II República

 

El hermano Bernardo era una buena persona, hacía el bien a los hijos de los mineros..., pero la orden era matar sacerdotes y religiosos e incendiar la iglesia de la parroquia y la escuela de los hermanos. Y así lo hice». El 5 de octubre de 1934, en plena persecución antirreligiosa de la II República, Celestino Mediavilla descerrajó dos tiros al hermano Bernardo, religioso marista que dirigía la congregación en Barruelo, un pequeño pueblo minero en el norte de Palencia.

Antes de fallecer, el asesino declaró en el proceso de beatificación del religioso, el primer mártir de la II República. Aunque desde 1931 se produjeron numerosas persecuciones contra la Iglesia, comenzando con la quema de más de un centenar de conventos durante la «Semana Trágica» de octubre de 1934, o la expulsión de los jesuitas en 1932, la «Revolución de Asturias», acaecida entre el 5 y el 12 de octubre de 1934, trajo consigo la primera matanza de religiosos, por el hecho de ser católicos, en la España de la II República. Así, durante esa cruel semana, fueron asesinados 34 curas y religiosos, en Mieres, Turón, Oviedo... y en la pequeña localidad palentina, donde un pequeño mausoleo y una calle recuerdan al «mártir de Berruelo», el hermano Bernardo.

Sin juicio y sin condena

El religioso marista será uno de los 498 mártires de la «persecución religiosa» en España que serán beatificados en otoño en Roma. Y junto al carmelita Eufrasio del Niño Jesús (asesinado el 12 de octubre en el Mercado Viejo de Oviedo), los únicos que fueron asesinados durante la «Revolución de Asturias». Sin juicios, sin condenas, sin «revisión histórica» ni reparación a sus víctimas. Sus verdugos fueron amparados por la II República y recompensados por las «fuerzas del orden».

Como asegura el decreto de beatificación del religioso marista, «en España, con la llegada de la República (1931), la difusión del anticlericalismo y del marxismo se vuelve provocativa y orientada de forma descarada contra la Iglesia y contra los valores cristianos».

Testigo de su asesinato

El hermano Heraclio José, compañero del futuro beato Bernardo, fue testigo de su asesinato. Así lo contó en la «Positio» (documento oficial del proceso de beatificación, al que ha tenido acceso ABC): «Debían ser las cuatro de la mañana, cuando nos despertaron disparos de petardos y tiros de fusil dirigidos contra nuestras ventanas... Sólo podíamos huir por la puerta que daba al huerto (...). El hermano Bernardo nos dijo: «¡Ánimo, hermanos, Dios nos protege!», y se puso al frente del grupo (...). Pocos metros después, se encuentra con un hombre armado que le grita: «¡Libertad!»».

La consigna correcta, que todos conocían, era «por ella luchamos». Sin embargo, el religioso, según relató el testigo de los hechos, respondió: «»En nombre de Dios, no dispare. Soy el director de la escuela y hace nueve años que me entrego a la educación de los hijos de los mineros». Pero el otro le descerrajó dos tiros. Oí las últimas palabras del mártir: «¡Virgen Santísima! ¡Señor! ¡Perdóname, perdónale, Señor! ¡Ay Madre!»». De este modo, el martirio del religioso salvó la vida de sus compañeros.

El asesino Mediavilla, según el relato, «llamó a sus amigos y se vanagloriaba: «Venid a ver, aquí hay un fraile con la boca más fría que la madre que lo parió», y pisoteó el cadáver. Profirieron contra el cuerpo toda clase de obscenidades y blasfemias, uno de ellos lo apuñaló, luego mutilaron su cuerpo, lo sujetaron con una cuerda, lo arrastraron hasta el huerto de los hermanos y allí quedó abandonado». A las 24 horas, fue recogido por el hermano Laurentino, entonces provincial, y en 1936 asesinado junto a otros 44 compañeros, que también serán beatificados en otoño.

Decreto de beatificación

En el decreto de beatificación de Eufrasio del Niño Jesús, al que ha tenido acceso ABC, la Santa Sede reconoce oficialmente que «entre los días 5 y 12 de octubre de 1934, España se vio atormentada con violentas revueltas políticas, y envuelta en una furiosa persecución teñida de sangre contra la Iglesia». Junto a él, en otoño serán beatificados otros 30 carmelitas, éstos asesinados en 1936, al poco de comenzar la Guerra Civil.

En el caso del martirio del carmelita, quien durante aquellos días era prior de la congregación religiosa en Oviedo, su actuación impidió la muerte de otros muchos compañeros. Así, el 6 de octubre decretó la dispersión de la comunidad, rogando a sus hermanos que se escondieran «hasta que pasase el peligro» en casas de familias amigas.

Él no tuvo tanta suerte. Según revela la «Positio», al tratar de saltar el muro del huerto del convento, de cuatro metros de altura, «se cayó, luxándose la cadera derecha, sin que pudiera levantarse». El padre Eufrasio fue recogido por los vecinos, pero la gravedad de las heridas le hicieron rogar que le llevaran al hospital, bajo nombre falso. «Pero fue reconocido como sacerdote», según se afirma el decreto de beatificación, firmado el 16 de diciembre de 2006 por el cardenal Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos: «Entonces, abiertamente confesó su verdadera identidad. Poco después, los destructores de la nación le arrancaron de la cama, para ser fusilado, por la única razón de que era sacerdote de la Iglesia católica».

En silencio, el religioso aguantó «vejaciones y ultrajes» durante su Vía crucis hasta el Mercado Viejo de Oviedo. Allí, fue colocado junto a un muro. Antes de recibir los disparos, Eufrasio del Niño Jesús se volvió a sus verdugos. «Os perdono, hijos míos. ¡Viva Cristo Rey!», fueron sus últimas palabras.

Algunos de los testimonios de la época comentan que «fue fusilado con saña» por milicianos de la República. La conclusión de la Santa Sede es clara, y así se refleja en el decreto de martirio: «Fue asesinado por odio a la fe».

Aquí concluye la historia de estas dos víctimas de la II República. Ellos, como los otros 496 asesinados por su fe durante la Guerra Civil y que la Iglesia ha sancionado como mártires, tendrán cumplido reconocimiento el próximo otoño en la plaza de San Pedro de Roma, cuando sean elevados a los altares en la que será la mayor beatificación de la historia de la Cristiandad.’ABC’ 2007-05-06 –POR JESÚS BASTANTE. MADRID, que agradecemos.

 

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Stalin y la guerra civil

 

Por Carlos Semprún Maura – 20 Diciembre 2002

 

 

El libro España traicionada es muy interesante. De hecho, ya lo he comentado, pero merece la pena volver a hablar de ello porque carece del dato más importante: el pacto Hitler-Stalin, cuyas consecuencias fueron importantísimas para la guerra civil española.

 

Ya señalé la semana pasada el interés del libro España traicionada y, a la vez, la ausencia de documentos sobre los cambalaches entre Hitler y Stalin en relación con nuestra guerra civil. Se puede señalar otra ausencia, que tal vez se deba a que los autores no hayan tenido acceso al sector idóneo de los Archivos de Moscú, que se están abriendo; me refiero al hecho de que estando basado en los informes y cartas que los enviados muy especiales del Comitern en España enviaban a Moscú, no existe nada de lo que Moscú respondía a sus consejeros en España. Hubiera sido interesante conocer lo que la dirección del PCUS y de la Internacional pensaban de dichos informes y los consejos, o más bien órdenes, que enviaban a sus agentes. Dichos documentos deben existir en algún lugar de los Archivos, ya que se conoce la meticulosidad burocrática de los soviéticos y su manía, por así decir, de hacer copias y archivarlo todo, el menor informe, la menor carta. Algún rastro debe quedar por descubrir.

Lo que enseguida me llamó la atención en este libro fue la jerga farragosa de las cartas e informes, estilo del que sigue inspirando a un Javier Pradera, pongamos, tan parecidos a los informes policiales sobre accidentes de tráficos. Pero hay más que merecería un análisis sociolingüístico detallado, aunque me limitaré a breves observaciones. Incluso si estas cartas e informes son totalmente confidenciales, y por todas partes se nota: “secreto”, “alto secreto”(?), “máximo secreto”, el tono general respeta los tópicos de la propaganda oficial.

Al principio, se trata de la defensa de la legalidad republicana frente a una sublevación militar fascista –nadie se lo cree, pero así se define– y por todas partes sale la necesidad de consolidar el Frente Popular. Con el transcurso de los meses, van apareciendo opiniones en las que aparece el contenido comunista de la lucha, aunque siempre enmascarado y casi diría timidamente. Se notan expresiones como “democracia de nuevo tipo” y los autores, en la presentación de estos documentos, consideran que se trata de un fallido intento de Democracia Popular, como luego existió en Europa del Este, pero con la diferencia fundamental, opino yo, de que esas Democracias Populares fueron obra de Stalin, mientras que en España, cuando esa idea comenzó a debatirse seriamente, debido al poder alcanzado por los comunistas –no todo, pero casi todo–, Stalin ya se había aliado secretamente con Hitler, con lo cual sólo se trató de un aborto. O ni siquiera, ya que no hubo penetración. Y, de pronto, en dichos documentos, tan secretos como oficiales, de lo que se trata es de una “guerra de independencia”.

Leer bajo la pluma de Gerö (húngaro), Marty (francés), o Dimitrov (búlgaro), eso de “guerra de independencia” resulta bastante surrealista ¿Independencia de quién, contra quién? Incluso ayudados por la Legión Condor y las tropas italianas, los franquistas eran más españoles que Dimitrov o Togliatti. Ese invento de las oficinas de Agit-Prop moscovitas, para ampliar “la base social” de la lucha, se da a conocer precisamente cuando la traición está sellada, con el acuerdo, aún secreto, entre Hitler y Stalin.

Resulta totalmente evidente tras la lectura –de éste como de otros libros que no sean de Carrillo o Elorza– que los soviéticos y sus lacayos del Comitern estaban enfrentados a dos guerras en España. Una militar, la otra político-policial. En el terreno militar, o sea contra el ejército franquista, la pobreza de los informes de los consejeros militares o políticos, es patente. Su obsesión es el mando único, la disciplina, la transformación de las milicias en ejército tradicional y, al mismo tiempo o sobre todo, el proyecto central de obtener todo el poder militar para los comunistas. No he leído el menor proyecto de estrategia militar, nada relacionado con el arte de la guerra. Sólo, a veces, y muy superficialmente, lamentos por el desorden en ciertas batallas perdidas.

Esto no hace sino confirmar un hecho: el ejército republicano fue pésimo y, sin ser genial, el franquista fue menos malo, y venció. Pero la guerra esencial, al menos así aparece en éste y en otros libros, fue la guerra contra “los enemigos del interior”: caballeristas, la CNT y sobre todo la FAI, y no hablemos del POUM, considerado como trotskista, y por lo tanto mucho peor que los nazis. En este terreno, las cosas están muy claras desde el principio: esos son, mucho más que los franquistas, los verdaderos enemigos de Moscú, del Comintern y, por ende, del PCE. Es así como Dimitrov en un informe del 30 de Julio de 1937 (o sea durante el gobierno del prosoviético Negrín), denuncia al ministro del Interior, el socialista Zugazagoitía, por trotskista, porque se resiste a ejercer la represión que exigen los comunistas contra los “fascistas” y “contrarrevolucionarios”, de la CNT-FAI, los socialistas caballeristas y, claro, el POUM. Ataca asimismo a Irujo, del PNV, ministro de Justicia, “un buen jesuita”, luego, “ese fascista de Irujo” que “quería detener a Carrillo, secretario general de la JSU, porque, cuando los fascistas estaban aproximándose de Madrid, dio la orden de fusilar varios funcionarios fascistas detenidos”. Así relata Dimitrov la masacre de Paracuellos. Evidentemente, Irujo se hacía ilusiones y Carrillo no fue procesado.

Este aspecto central de la lucha durará, como es lógico, hasta el final, porque la guerra civil constituye una magnífica coartada para asesinar al máximo de herejes. Se notará la sorpresa de los agentes soviéticos al constatar la fuerza, la independencia y la popularidad de la CNT-FAI: no se les puede liquidar así como así, como al pequeño POUM, por ejemplo. En relación con este partido si, pese a lo afirmado por Elorza y Tusell, se felicitan por los “duros golpes” que les han asestado, se indignan de que, después de la disolución de su partido y la detención de sus dirigentes, sigan actuando en la clandestinidad, protegidos por la CNT. No podían enfrentarse a la CNT-FAI. Y cuando lo intentaron, como en mayo de 1937 en Barcelona, con aquello de la Telefónica, la respuesta fue tan violenta que tuvieron que abandonar esa táctica de enfrentamiento directo para intentar dividir, seducir, reducir al máximo la influencia anarcosindicalista “en las masas”. En este sentido, lo que queda de la CNT y algunos nostálgicos, quienes intentaron hacer de Durruti, el Cid Campeador, el Che Guevara y el Tamerlán del anarquismo puro y duro, deberán matizar su entusiasmo, porque es el único líder anarquista que se salva en los comentarios de los más estalinistas agentes soviéticos o internacionales. Sería interesante releer, no del punto de vista literario, ya que no tiene el menor interés, sino político, la novela de la Malraux, La esperanza, una estafa “cominterniana” absoluta.

De vez en cuando, algún consejero militar soviético crítica de sus colegas por el total desprecio que manifiestan hacia los indígenas españoles. No es que realmente se indignen ante tal soberbia y xenofobia, sencillamente lo consideran poco hábil. Pero seguimos sin lo esencial. España fue traicionada varias veces por Stalin y el acuerdo secreto con Hitler no aparece nunca. Sólo al final, ya en Enero de 1939, algo muy remoto: se intercambian cartas para “explicar” que la petición de nuevas armas por parte de Gobierno Negrín no puede ser satisfecha, ya que la última entrega había sido secuestrada en Francia. Armas pagadas con el oro del Banco de España y vendidas diez veces más caras que su precio real, negocio redondo, no sólo para la URSS, también para el PCF. Pero evidentemente, a principios de 1939, y mucho antes, las cosas estaban terminadas para Stalin. Se trataba entonces de repartirse Polonia con los nazis, de “comerse” los países bálticos y de algunas cositas más. Total, una nueva confirmación del horror y la tragedia.

Acaso alguien, tras leer este libro que destruye la leyenda “antifascista” de la socialburocracia y de las Cortes, piense: “pues a fin de cuentas, menos mal que ganó Franco”. Yo no puedo, por la sencilla razón de que si ganó fue gracias a Hitler y Stalin. Lo peor de lo peor.

R. Radosh, Mary R. Habeck y G. Sevostianov, España traicionada. Stalin y la guerra civil, Ed. Planeta.

 

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De Largo Caballero a Corto Zapatero

 

 

Federico Jiménez Losantos

 

Setenta años después, España vuelve a tropezarse con su particular maldición: el PSOE, único partido político que desde hace más de un siglo ha estado siempre dispuesto a cargarse el régimen cuando no alcanzaba el poder o perdía la esperanza de recuperarlo pronto. Nacido como sección española de la Internacional Obrera, en su adscripción marxista, el PSOE ha defendido durante décadas la dictadura del proletariado, ha provocado para conseguirla la guerra civil más atroz de nuestra historia, ha utilizado las urnas cuando le convenía y las ha roto cuando no le servían. Ha hecho del sectarismo su única ideología real y ha sido incapaz de lealtad para con la Nación y de respeto a la Constitución. Se ha servido de la República y de la Monarquía, de la dictadura y de la democracia, pero nunca le ha dado a España ni más libertad ni más prosperidad. La fuerza política más antigua es la más antigua de nuestras rémoras y la más actual de nuestras pesadillas.

 

En 2004, cuando España es uno de los países más prósperos de Europa y con mejor calidad de vida del mundo, José Luis Rodríguez Zapatero, un típico líder del PSOE, es decir, intelectualmente mediocre (en línea con su  fundador Pablo Iglesias) y éticamente inexistente, (en una continuidad sin apenas excepción) , va camino de emular al obtuso y siniestro Francisco Largo Caballero, el “Lenin español”, quizás el dirigente político que más muertos y más miseria ha provocado desde Fernando VII. En 1934, tras perder las elecciones ante la Derecha en la II República, Largo consiguió la radicalización del partido y lo embarcó en una aventura golpista contra la República que estalló en Octubre de 1934, con los separatistas catalanes y vascos como compinches sediciosos. El proceso de “bolchevización” del PSOE a manos del “largocaballerismo” fue denunciado mientras se producía por Julián Besteiro y sus seguidores, y ha tenido su actualización historiográfica más implacable y reciente en las obras de Pío Moa. Pero ni el propio PSOE ni la derecha española han guardado memoria de ese episodio que precipitó a España en la guerra y la larguísima dictadura franquista posterior. De ella salimos pacíficamente sólo a la muerte del dictador y a pesar, cómo no, del PSOE, que de la mano de un joven líder llamado Felipe González promovía la Ruptura frente a la Reforma preconizada por el Rey y secundada por casi toda la derecha política nacional.

 

Zapatero, un líder débil, con menos voluntad que principios, y sin demasiadas esperanzas de alcanzar el Poder por la vía democrática, ya intentó derribar al gobierno legítimo de la derecha durante el año 2003 y está respaldando de forma cada vez más clara un proyecto separatista catalán dirigido como en 1934 por Esquerra Republicana. Ya nadie puede dudar de que todos los compromisos del PSOE en defensa de la Nación y la Constitución contra el terrorismo y el separatismo son papel mojado. Nadie puede creer que guarde la menor lealtad al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, propuesto por el propio Zapatero hace tres años. Nadie puede dejar de ver que la única esperanza que tiene el actual régimen constitucional español de sobrevivir es que este PSOE sea democráticamente derrotado en las urnas y su dirección política destruida. De aquel Largo Caballero a este Corto Zapatero, mucho ha cambiado España pero poco ha cambiado el PSOE. Ojalá los españoles sepan resistirlo hoy mejor que ayer. La nación, su libertad, su prosperidad, no sobrevivirían a su llegada al Poder. Esta vez, no.

LIBERTAD DIGITAL. 2004-02-01 - ESP.

 

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La farsa interminable

 

 

La memoria es falseada de arriba abajo. La historia se convierte en farsa, empezando por la denominación “republicanos”. Los tales no eran otra cosa que comunistas, anarquistas, socialistas y, sí, también algunos republicanos muy poco demócratas y entregados a los revolucionarios

 

POR PÍO MOA

 

Hay en el Círculo de Bellas Artes de Madrid una exposición sobre las Brigadas Internacionales. Como no tengo tiempo de ir a verla, leo en los periódicos que en ella se “rescata la memoria” de dichas Brigadas. Eso, simplemente, no puede ser así. Pocas cosas de la guerra están más “rescatadas”, pues no para de hablarse de ellas desde hace bastantes años. Y menos aún puede hablarse de memoria, si por tal entendemos un esfuerzo honrado por ceñirse a los hechos. Por lo que leo, se trata precisamente de lo contrario: de falsificar la historia y embaucar a quienes se dejen.

Al parecer, la mayoría de nuestros periodistas son incapaces ¡a estas alturas!, de distinguir la más burda perversión del lenguaje totalitario, y no les importa hablar de los “voluntarios de la libertad”. ¡Hombre!, si entendemos por libertad el sistema del Gulag, las checas, etc., entonces, sí. Aquellos voluntarios eran en su mayoría stalinistas, reclutados por los partidos stalinistas de todo el mundo, y en una empresa dirigida por el mayor genocida del siglo XX. Que estos hechos no levanten la menor objeción en casi ningún órgano de prensa indica mucho sobre la calidad de ella, bajísima en cuanto a conocimiento del pasado, en unos casos, y mala fe en otros.

Un aspecto fundamental de las Brigadas fue el terror ejercido en su seno por los dirigentes stalinistas. André Marty, uno de los principales jefes de la empresa, informaba de los delincuentes que, según él, se habían colado en las brigadas: “En vista de ello, no he dudado en ordenar las ejecuciones necesarias. Esas ejecuciones, en cuanto han sido dispuestas por mí, no pasan de quinientas”. La cifra es elevadísima, pero parecía baja a Marty, y seguramente aumentó mucho, pues, contra lo que él pretendía, la mayoría de las víctimas no eran delincuentes, sino acusados de desviación política. Federica Montseny observó escuetamente cómo los anarquistas extranjeros que cometieron el error de ingresar en aquellas brigadas, lo pagaron con la vida. Sandros Voros, un voluntario procedente de Usa y comunista convencido, escribía, en 1938: “Los líderes del Kremlin, aunque nos proporcionan material, confían sobre todo en el terror. Oficiales y soldados son implacablemente ejecutados siguiendo sus órdenes. El número de víctimas es particularmente elevado entre los polacos, eslavos, alemanes y húngaros”. Y así podríamos seguir largamente.

Estas cosas, máxime después de estudios como los de César Vidal o Ricardo de la Cierva, entre otros, debieran ser ampliamente conocidas, en particular de nuestros periodistas, pero no lo son. Su ignorancia es tan completa como su disposición a tragar ruedas de molino. Quienes en cambio sí conocen el asunto, pero mienten deliberadamente al respecto, son sus organizadores, empezando por un tal Michel Lefebvre. Éste ha dicho alegremente: “La memoria de la guerra civil no está en Salamanca, está en Moscú”. La frase es una perfecta sandez, pero tiene algo de reconocimiento inconsciente. Pues al haber sido Stalin prácticamente el amo del Frente Popular, es lógico que en Moscú se encuentren muchas claves, no de la guerra en general, pero sí de la parte relativa a las izquierdas.

Algo de eso vamos conociendo. Por ejemplo, el informe de Kléber o el de Sverchefski sobre las Brigadas, documentos no destinados a la propaganda, como lo está la exposición del Bellas Artes. Esos documentos, publicados en
España traicionada, revelan la conducta y actitudes de los “voluntarios de la libertad” hacia sus compañeros hispanos. A ellos me he referido en otra ocasión, pero merece la pena insistir, porque no hay que cansarse de replicar a la falsificación sistemática de nuestra historia a la que se dedican tenazmente gentes y medios poderosos:

“Todas nuestras flaquezas y fallos se excusaban aludiendo a la presencia española en nuestras brigadas.
Los españoles son cobardes, y así sucesivamente” “La XII Brigada, en el Jarama, mostró profunda indignación por la impertinencia del mando español, que osó insinuar con mucha cautela la conveniencia de que la brigada compartiese su abundancia de medios con los vecinos españoles, faltos de ellos” “La unidad sanitaria de Albacete atendía muy bien a los heridos internacionalistas, y sugería cínicamente que de los españoles se ocupara la división. Con magníficos hospitales en Albacete, Murcia, Alicante, Benicassim, equipados espléndidamente en personal y material, el responsable se negó tercamente y por largo tiempo a atender a soldados españoles”. En las brigadas internacionales ingresaron pronto gran número de indígenas, hasta el 60 por ciento y más de las plantillas, pero los extranjeros “tienen completo, absoluto poder. Todos los puestos clave y las posiciones políticas están ocupados firmemente por ellos”. Los oficiales rara vez se molestaban en aprender dos palabras de español, descansando en traductores y mermando la operatividad. Los españoles eran tratados con la exigencia de un “patrón insatisfecho”, y a la menor trasgresión les caía encima “la espada inexorable de la justicia”, siendo sometidos a “persecuciones sádico-fariseas, crueles, frías, desalmadas”. Etc., etc. ¿Acaso los organizadores de la exposición desconocen todo esto? Es imposible. Pero lo pasan por alto como si fueran minucias. El servilismo de los responsables del Círculo de Bellas Artes resulta en verdad indecente.

A Lefebvre no le falta arrogancia. Ha declarado que “en la batalla de la memoria, los republicanos, por fin, han ganado la guerra”. Ahí está, nuevamente, el reconocimiento de la manipulación. ¿Cómo pueden haber ganado en la memoria lo que perdieron en la realidad? Sólo pueden hacerlo si la memoria es falseada de arriba abajo, como efectivamente ocurre. Así la historia se convierte en farsa, empezando por la denominación “republicanos”. Los tales no eran otra cosa que comunistas, anarquistas, socialistas y, sí, también algunos republicanos muy poco demócratas y entregados a los revolucionarios. Según Paul Johnson, nuestra guerra civil es el acontecimiento de los años 30 sobre el que más se ha mentido. Probablemente tiene toda la razón. Y se sigue mintiendo, lo comprobamos a cada paso.

Si el ambiente intelectual y moral en el país fuera más sano, una desvergüenza como esta exposición, u otras por el estilo, levantaría innumerables protestas y aclaraciones, pero se ve que sólo estamos en los comienzos de una reacción muy necesaria.

2003-07-19 PÍO MOA – LIBERTAD DIGITAL. ESP.

 

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Los verdaderos olvidados de la Guerra Civil

 

Pío Moa es escritor
El reportaje «Las fosas del olvido» de hace unas semanas en TVE- 2, aunque menos sectario de lo que imaginaba, no deja de ser un falseamiento esencial de la historia.
   La idea básica es que, como las Cortes «condenaron»¬-saliéndose de sus competencias y conocimientos, obviamente¬ la sublevación de la derecha en el 36, esa sublevación fue la causante última de todos los crímenes. La realidad es muy distinta. Fue la izquierda, en especial los socialistas y los nacionalistas catalanes, la que se sublevó en octubre de 1934 contra un gobierno democrático y contra la legalidad republicana, con el propósito explícito no de dar un simple golpe de estado, sino de organizar una guerra civil, pues estaba convencida de que ganaría. Si entonces la derecha no hubiera defendido la legalidad republicana, allí habría acabado aquel régimen.
   Cuando las mismas izquierdas que protagonizaron la sangrienta revuelta de 1934 volvieron al poder en 1936, llenas de orgullo por su gesta, iniciaron un período revolucionario, de imposición y violencias. Con ello se deslegitimaron los gobiernos de Azaña y Casares, y abocaron a las derechas a la rebelión, planteada en principio como un golpe rápido y poco cruento. Entonces el gobierno no defendió la Constitución, al contrario que la derecha en el 34, sino que terminó de echarla por tierra al armar a las masas.
   Como tantas veces se ha dicho, cuando la legalidad cae por tierra, los crímenes proliferan, máxime después de años de cultivo del odio incondicional al contrario. Basta leer la prensa izquierdista de entonces para ver hasta qué punto sembraba ese odio, considerándolo una fuerza y una virtud revolucionarias.
    Por lo tanto fueron fundamentalmente las izquierdas quienes desataron las violencias de una guerra que, contra sus expectativas, terminaron perdiendo. Esta realidad se abre paso cada vez más al conocimiento público, tras veinte años de absoluto predominio de las versiones izquierdistas, basadas en Tuñón de Lara y que reproducen en lo esencial las tesis propagandísticas de la Comintern.
   Al lado de la falsedad dicha, en la que afortunadamente no insistió demasiado el reportaje, está la de presentar las brigadas internacionales o el maquis con ropaje ajeno: el maquis fue un intento del PCE de volver a la guerra, querencia natural suya, pues ya Lenin aclaró que un partido comunista tiene por fin preparar la guerra civil.
   Luego hubo deficiencias como mezclar las víctimas de crímenes con los caídos en combate, o dar por buenas las cifras de 800 fosas comunes y 30.000 enterrados. La asociación dedicada a estas cosas, después de cuatro años en que ha movido a numerosos voluntarios y obtenido colaboración y subvenciones de diversos organismos, reconoce no haber localizado más de 200 cadáveres, algunos del bando franquista y otros no fusilados, sino muertos en la lucha. Pero la izquierda siempre ha sido extraordinariamente «liberal» con las cifras. Se podría hacer un trabajo sobre sus habituales y enormes exageraciones.
   Tampoco cabe hablar de olvido de estas víctimas: desde comienzos de la transición, las campañas izquierdistas que las recuerdan son constantes, y han recibido un tratamiento de absoluto privilegio en los medios de masas. Eso no sería malo si el recuerdo no viniera teñido de rencor y del olvido despreciativo hacia las víctimas del bando contrario.
   Pero hay otras víctimas, éstas sí verdaderamente olvidadas, y son las producidas entre las propias izquierdas. Existen bastante informes de los anarquistas sobre matanzas contra ellos realizadas por los comunistas, e informes comunistas sobre matanzas de campesinos reacios a la colectivización llevadas a cabo por anarquistas. También existen sobre asesinatos de oficiales y soldados socialistas y anarquistas, que luego eran acusados de haber intentado desertar. Seguramente suman muchas más víctimas que las halladas en estos cuatros años por la asociación de las fosas, y sería una excelente ocasión de reivindicar, como ellos dicen, su memoria y su dignidad.
   No sería mala idea que alguien se hiciera cargo de la investigación pertinente.
   Un aspecto consolador del reportaje fue la casi general ausencia de rencor en los testimonios. La idea común es que una cosa así nunca debe repetirse. Y para que no se repita, es imprescindible que quienes quieran especular con los muertos del pasado para resucitar los viejos odios y mentiras, sean debida y constantemente desenmascarados. 
2004-03-02 – LA RAZÓN. ESP

 

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España medieval - ilustraciones ´cantigas Alfonso X el sabio´

 


Los auténticos olvidados

 

Por Pío Moa

En estos tiempos en que tantos se empeñan en limitar la memoria del lado más atroz y siniestro de la guerra y sólo de uno de los dos bandos, conviene mencionar a los auténticos olvidados: los izquierdistas víctimas del terror entre las propias izquierdas. No sobra hacer un llamamiento a los estudiosos y abretumbas para que incluyan en sus esfuerzos a estas personas, cuya dignidad y honor parecen traerles al fresco.

  

El caso más publicitado es el del comunista no ortodoxo Andrés Nin, salvajemente torturado y luego asesinado por la policía política soviética en una de sus prisiones secretas en España, prisiones que escapaban al control del propio Frente Popular español. Sin embargo su caso es tan sólo un ejemplo entre muchos.

Sólo por mencionar algunos casos que podrían incitar a investigar a los de la "memoria", encontramos en el libro comunista Guerra y revolución en España, editado en Moscú, denuncias como éstas contra los anarquistas que habían conquistado la mitad de Aragón: "La violencia y el terror continuaron campando por sus respetos". "Se perseguía, y aun se ejecutaba a los campesinos que se resistían a entrar en las llamadas colectividades agrícolas o por simples venganzas personales. En la zona del Cinca, en una noche fueron asesinados 128 campesinos (…) En Esplús, en un solo día aparecieron muertos 23 afiliados a la UGT" (tomo III, pgs. 262 y 264). O bien: "Cuando [los anarquistas] fueron al campo llevando consigo la antorcha de la revolución, lo primero que hicieron fue arrebatar al campesino todo medio de defensa… y una vez conseguido, le robaron hasta la camisa" (II, p. 30). Aparte de los asesinatos directos, estos desmanes dejaban a muchos labriegos al borde de la muerte por inanición, y bastantes de ellos llegaron probablemente a tal extremo.

 

Por su parte, los anarquistas acusan a los comunistas en testimonios como los de José Peirats en su libro Los anarquistas en la crisis política española: "Nunca llegó el crimen a extremos de tanto refinamiento como a partir del 15 de mayo de 1937. Es decir, a partir de cuando el gobierno [del Frente Popular] se jactó de ser dueño de los resortes del poder. A partir de entonces se cometieron los crímenes más horrendos de nuestra historia política. Las mazmorras de la GPU se multiplicaron como infiernos de Dante (…) El 2 de julio se celebró en Tarragona el consejo de guerra contra los supervivientes de las masacres cometidas por los comunistas en aquella misma ciudad en ocasión de los hechos de mayo [se refiere a la pequeña guerra civil en Barcelona entre anarquistas y un sector marxista, por un lado, y los comunistas y los nacionalistas de Companys por otro, que causó cientos de muertos]. En mayo, 36 militantes de la CNT habían sido asesinados en Tarragona por los comunistas del PSUC" (p. 243).  

El periódico cenetista Solidaridad Obrera mencionaba, sobre esos sucesos, "Los cadáveres espantosamente mutilados de 12 jóvenes de la CNT de San Andrés (barrio extremo de Barcelona)" o "los 5 del rondín de Eroles, asesinados también", o de otros quince asesinados también en Tarragona, y otros en diversos puntos de Cataluña. Menciona también el caso del libertario italiano Camilo Berneri (p. 234).

 

La dirigente anarquista Federica Montseny denunció la práctica comunista de secuestrar a rivales políticos, "Meterles en una casa particular (…) sacarles por la noche y asesinarles" (p. 247) 

Orwell también menciona "Las cosas más terribles. (…) Heridos arrastrados fuera del hospital y arrojados a la cárcel, gentes apretujadas en repugnantes mazmorras, presos golpeados y muertos de hambre", etc.

 

El citado Peirats retrata así al célebre SIM (Servicio de Información Militar), creado por Prieto a iniciativa de Orlof, jefe de la policía política de Stalin en España: "Era una red policíaca que se extendía por las pequeñas y grandes unidades del ejército y por el interior de los partidos y organizaciones, vigilando estrechamente las actividades de sus militantes (…) La táctica terrorista más inhumana era todo el secreto de sus éxitos. Pero este mismo sistema de tortura era aplicado a los elementos antifascistas no comunistas". Tenía también sus propios campos de concentración (p. 247-9).  

Sobre los métodos del SIM cuenta de pasada Azaña: "Denuncias sin firma del SIM. Unos mozalbetes condenados a muerte por cantar un himno. El delator no sabía cuál era. Malos tratos: uno sordo, otro ciego" (Memorias de guerra, p. 387) 

El anarquista Abad de Santillán escribe en Por qué perdimos la guerra: "Las torturas, los asesinatos, las cárceles clandestinas, la ferocidad con las víctimas culpables o inocentes, estaban a la orden del día (…) Lo ocurrido en las checas comunistas cuesta trabajo creerlo. En el Hotel Colón de Barcelona, en el casal Carlos Marx [menciona otros lugares] (…) se perpetraban crímenes que no tienen precedentes (…) El Ayuntamiento de Casteldefells tuvo que protestar por la serie de cadáveres que dejaba en la carretera todas las noches la cheka del castillo. Hubo días en que se encontraron 16 hombres asesinados, todos ellos antifascistas" (p. 266)

 

Y relata este suceso, que ya he reproducido en otras ocasiones: el XXIII Cuerpo de Ejército, de mando comunista, aprestó unos pelotones de "gente probada como antifascista" de distintos partidos de izquierda: "Se les dice que hay que eliminar a fascistas por el bien de la causa. Llegan a Turón (el de Granada, no el de Asturias) los designados y matan a 80 personas, entre las cuales la mayoría no tenía absolutamente por qué sufrir esa pena, pues no era desafecta y mucho menos peligrosa, dándose el caso de que elementos de la CNT, del partido socialista y de otros sectores mataron a compañeros de su propia organización ignorando que eran tales y creyendo que obraban en justicia, como les habían indicado sus superiores. También hay casos de violación de hijas [que se ofrecían] para evitar que sus padres fueran asesinados. Y lo más repugnante fue la forma de llevar a cabo dichos actos, en pleno día y ante todo el mundo, pasando una ola de terror trágico por toda aquella comarca" (p. 288). Nótese que la protesta viene por haber infligido, engañados, tales atrocidades a sus propios coreligionarios y no a los "fascistas". Asesinar a éstos o violar a sus hijas les parecía "obrar en justicia". 

Abundan también los testimonios sobre izquierdistas asesinados en el frente por sus compañeros-rivales políticos. Así, el comisario socialista Piñuela denunciaba la imposición comunista de "un sistema de terror que no se detiene ni ante la eliminación de los elementos disconformes, que después figuran en los partes como culpables de haber intentado pasarse a las filas enemigas" (fondo de la Fundación Pablo Iglesias, archivo de Largo Caballero, XXV, p. 1116 y siguientes). Es muy difícil saber cuántas víctimas causaron estos crímenes, pero debió de ser un número crecido.

El mismo Piñuela escribe: "La responsabilidad por las derrotas se exige cada día más estrechamente al soldado, sobre el que se hace caer duramente el código de Justicia Militar, interpretado con excesiva rigidez por los Tribunales Permanentes. La responsabilidad, que debe ser mayor cuanto más alta es la jerarquía militar, va difuminándose hasta desaparecer por completo conforme ascendemos en la escala jerárquica". Los reglamentos de Prieto y de Negrín daban a los mandos facilidades extraordinarias para fusilar a los soldados que se considerase desafectos. ¿Cuántos de ellos cayeron en los intentos de imponer una disciplina férrea cuando la guerra estaba ya perdida para las izquierdas y crecía la desmoralización? El cálculo no es fácil pero, desde luego, no se trató de casos aislados.  

Basten estos botones de muestra como motivo para iniciar una investigación a fondo, a fin de arrojar luz sobre aspectos hoy ocultados o disimulados de aquella guerra. Una argucia empleada por los recuperadores del odio –y no de la memoria— es que durante cuarenta años se estuvo homenajeando a los caídos o asesinados de uno de los bandos, y que ahora corresponde hacer lo mismo con los contrarios. En realidad desde la transición apenas se ha homenajeado y exaltado más que a estos últimos. El ejemplo más característico puede ser el de García Lorca, invocado sin cesar durante estos treinta años con olvido o desprecio hacia escritores como Ramiro de Maeztu o Muñoz Seca, asesinados por las izquierdas en circunstancias no menos trágicas. La derecha se ha sumado a los homenajes a García Lorca, pero todavía no hemos visto a las izquierdas hacer lo propio con autores como los dichos. Nadie puede percibir en tales actitudes, empezando por la del Nietísimo, un ánimo de reconciliación, sino, claramente, de recuperación de los viejos rencores.

 

Esta campaña permanente falsifica la historia al presentar como defensores de la libertad y la democracia a quienes luchaban, con más o menos convicción, bajo la tutela de Stalin y la dirección inmediata de partidos tan democráticos como el comunista, el socialista de entonces o los anarquistas. Y pretende meter en el mismo saco a los ejecutados por el bando nacional acusados de perpetrar crímenes horrendos (como García Atadell), y a los inocentes (como Peiró), víctimas estos últimos de unos odios cultivados de manera muy preferente por las izquierdas, según prueban documentos como los reproducidos en 1934. Empieza la guerra civil.  

No apreciamos en la izquierda, por tanto, voluntad de recuperar la memoria de la guerra, la cual de ningún modo se limita al capítulo de las atrocidades, y menos aún a las cometidas sólo por las derechas. Puestos a eso, deben recordarse también las cometidas por las izquierdas contra las derechas y, sobre todo, entre las izquierdas mismas, cuyas víctimas, insisto, son los auténticos olvidados en esta campaña. La cual, según está planteada, no refresca la memoria ni enseña a evitar la repetición de aquel pasado. Al contrario, incita a repetirlo.

 

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Recomendamos vivamente:  Historia de la Persecución Religiosa en España (1936-39) de Antonio Montero –Editorial ‘BAC’ excelente libro histórico y testimonial.

 

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"Miente, miente, que algo queda..."

 

 

La Iglesia bajo el Nacional Socialismo

 

Impedimentos a la educación católica, campañas de mala prensa contra la Iglesia sobre supuestos escándalos financieros o sexuales, hostigamientos contra la libertad de culto, restricciones a la libertad de expresión, persecución abierta y luego el martirio. El odio del nazismo para con la religión católica fue pronto prodigiosamente cambiado por una descabellada versión que pretende amordazar la verdad para proseguir las calumnias colocando esta vez, a las víctimas del brazo de los verdugos. D. Gonzalo Casanova presenta un extenso y acabado estudio que echa por tierra lo que jamás debió ser creído ni sostenido por gente seria e inteligente.

 

Por D. Gonzalo Casanova
gonzalocasanova@hotmail.com
Abogado

 

  "Nuestra Fe no se basa en mitos y leyendas,
sino en la inefable Revelación divina..."
Monseñor Guillermo Berning,
Obispo de Osnabrück 1934

 

Existen en torno a la Iglesia en general y al Papado en particular una serie de zonceras simplistas y cual más absurda que a los reflexivos de café les gusta repetir sin ton ni son; a saber: "Si eres de la realeza y tienes dinero te dan el divorcio igual", "Con el oro del Vaticano podría saciarse el hambre mundial", "El servicio de inteligencia de los curas es el mejor del mundo", etc. etc. Y así, repetido por figurones, actores, futbolistas y/o cantantes pop estas y otras sandeces se extienden en las charlas de poca monta o de TV como muestra incontrastable de lo que puede el escaso sufragio mental a la hora de seleccionar una o dos ideas poco originales para ser expresadas verbalmente ahorrándose en el mismo acto el más leve ejercicio de la razón y del análisis.

Sin embargo existe otro nivel de sentencias mejor construidas y que con pretensiones de cientificidad a veces se apropian de algún espacio de debate que saben colar en verdades a medias, fuentes secundarias y argumentos descontextualizados. Si las mencionadas originalmente podrían disculparse por inimputabilidad o simple falta de manejo neuronal, las segundas requieren de una respuesta contundente, ya que por su composición y estilo demuestran un grado de elaborada deshonestidad intelectual destinada a horadar maliciosamente la conciencia del prójimo.

El tema que nos ocupa hoy es aportar otra faceta con miras a despejar el pretendido contubernio o grado de complicidad  o silencio entre la Iglesia y el III Reich, una vez más desde el desafortunado mal gusto de la obra
El Vicario de Rolf Hochhuth dirigida a desacreditar la figura de Pio XII pasando por las patéticas alocuciones de León Degrelle, dirigidas a condenar la historia de la Iglesia toda, hasta el dudoso rigor histórico de las paginas de "El Papa de Hitler" del amateur John Cornwell (síntesis de los anteriores), hemos de dar cuenta de la fábula de uno y otro lado para gloria y loor de la Verdad. No por que ésta requiera de tan pésimo defensor sino por simple estética de la realidad histórica.

Lejos pues de la imagen que se pretende instalar de una Iglesia silenciosa y de un concordato de conveniencia, o de un Papa maquiavélico; (aún a sabiendas de que hablamos de hombres y no de ángeles), no hemos de repetir aquí el derrotero de quienes ya recopilaron las Actes et Documents du Saint Siège relatifs à la Seconde Guerre Mondiale o quienes como Antonio Gapari, el P. Gumpel o Pierre Blet se han tomado la molestia de rebatir punto por punto cada una de estas falacias; de quienes han sabido recordar la Shoah y el título de Justo que la comunidad judía otorgó a PIO XII por tanta labor y sacrificio para lograr salvar de la barbarie a cantidad de seres. Preferimos mostrar el absurdo de la imputación tomando la posta desde la "resistencia católica" y a partir de dos tópicos: Por un lado responder al porqué se persiguió al cristianismo; la estructura del pensamiento nacionalsocialista; es decir, su distancia ideológica y moral tanto en lo discursivo como en lo simbólico. Totalmente opuesta a cualquier concepción religiosa. Y por otro responder a cómo se persiguió al cristianismo; la realidad pasada, es decir los testimonios acerca de los mecanismos de opresión y la triste relación de una Iglesia alemana restringida, limitada y por fin, definitivamente perseguida y clandestina que por gracia de Dios, santidad de su Pastor y mérito de sus mártires supo resistir los embates del nazismo con la paz del Cordero y la fortaleza del Espíritu Santo.

Se propagó entonces, una falacia de perder - perder, ante la cual se debía optar o por el minimun de premisas políticas del partido o por todo; incluyendo el marco pseudo religioso del nazismo. Hubo agresiones aisladas desde la constitución del partido hasta la firma del Concordato en 1933. Transcurrido cierto período de calma los agravios no solo se reanudaron sino que se institucionalizaron. En 1937 la encíclica Mit Brennender Sorge constituyó la declaración de guerra; recogiendo las quejas de la jerarquía alemana, se condenaron allí la concepción panteísta del mundo y su mito de la sangre y de la raza, el intento de disociar la moral de la religión sobre una base utilitaria y colectivista en contra de las verdades eternas del orden sobrenatural, la dignidad y la libertad humana. La encíclica fue un prólogo fatalmente profético que se ratificó en el mensaje de Navidad de 1942 y concluyó con la triste comprobación histórica resumida en la alocución que Pio XII dirigió al sacro colegio el 2 de junio de 1945.

De la estructura del mal

 

"La persecución encarnizada contra 
la Iglesia Católica toma con frecuencia
una forma tal, que llega mucho más lejos
de la que se  vive en Rusia"
Monseñor Rackl, Obispo de Eichstaett 1936

 

La preocupación de la  Iglesia por el rumbo que empezaban a perfilar los totalitarismos llamados "de derecha" apareció tempranamente con las primeras manifestaciones fascistas de "estatolatría", es decir con el abuso autocrático del poder que reducía al individuo a un mero rol instrumental y que entonces era representado por el régimen de Benito Mussolini.

Bueno es recordar aquí que dentro de la sociedad civil coexisten un conjunto de sociedades donde  el Estado que es solo una de ellas, limitado por su ámbito territorial, histórico y de naturaleza  jurídica se ve impedido de absorber a su vez al resto de las pequeñas sociedades que lo integran (familias, municipios, corporaciones, etc.). El hombre que nace inclinado a la sociabilidad y no requiere de pacto alguno, vive en ella no como masa sin cohesión ni como repuesto de una gran maquinaria, sino que naturalmente inserto en la misma, se vale de ésta como medio en la búsqueda de su fin último. La meta por tanto de la vida social es el desarrollo pleno del hombre y por ello el poder civil tiene como objetivo el Bien Común. El totalitarismo de cualquier signo convierte al Estado en un fin en sí mismo al cual todo se subordina haciendo imposible la convivencia pacífica.

En 1926 Pio XI en carta al secretario de estado del Vaticano el Cardenal Gasparri ya le advertía sobre la dureza de los proyectos de ley sobre legislación eclesiástica. En ese mismo año el Santo Padre comenzó a denunciar las persecuciones del movimiento fascista a los católicos italianos produciéndose así una serie de fricciones que tuvieron su clímax cuando en mayo de 1931 una medida gubernamental cerró todos los locales juveniles católicos.

La respuesta no se hizo esperar: la encíclica Non Abbiamo Bisogno salió en defensa de la Acción Católica aprovechando no solo para denunciar el intento de separar a la juventud de la Iglesia en el marco de una campaña de prensa montada ad hoc, sino también los múltiples errores y  cercenamientos a las libertades individuales y derechos de las almas.

"La concepción del estado totalitario..." dice la encíclica "es inconciliable con la doctrina católica.". Non abbiamo bisogno iniciaba el documento: "No tenemos necesidad..." no hace falta, todo el mundo lo sabe, es fácil comprobar la persecución más o menos encubierta "No tenemos necesidad de anunciaros, venerables hermanos los sucesos que en estos últimos tiempos han tenido lugar en esta nuestra sede episcopal romana y en toda Italia,...", "...Se resumen en pocas y tristes palabras: se ha intentado herir de muerte cuanto en Italia era y será siempre lo más querido para nuestro corazón de Padre y Pastor de almas, y podemos, incluso debemos añadir: ´y el modo nos ofende más todavía´ " pese a que las primeras reacciones prometieron una escalada, la prudencia de ciertos funcionarios fue descomprimiendo el conflicto con el que, sabían era un pueblo religioso, esto fue así hasta que lograron un nuevo acuerdo con la Santa Sede para resolver la entonces llamada "cuestión romana" que reconoció al Vaticano el carácter de ciudad independiente y neutral. No obstante el problema siguió latente, ya que obviamente se trataba de dos concepciones antagónicas.

En cuanto al III Reich, Roma confió en el vallado que supondría un Concordato. Y su interlocutor, el ingenuo Von Papen por entonces vicecanciller alemán creyó hacer una gran  contribución a la paz. El 20 de julio de 1933 en 34 artículos y 14 enmiendas de un protocolo suplementario se creyó dejar a salvo: a) la libertad de comunicación de los Obispos con la Santa Sede, - art. 3- b) el ejercicio pastoral de los sacerdotes - art. 4 - c) el uso de vestiduras sacerdotales o hábitos - art 10 - d) la libertad de organización y circunscripción de las diócesis - art. 11 - e) la instrucción religiosa en las escuelas - art. 21 - f) la dirección pastoral castrense - art. 27 - g) la contención de minorías católicas residentes en Alemania - art. 29 - h) el respeto por la liturgia dominical y fiestas de precepto - art. 30 -

Pero el nazismo usó del Concordato para su propaganda, no teniendo la más mínima intención de honrar tal acuerdo; de hecho, iría aún más lejos que el fascismo, atacaría todas y cada una de las instituciones de origen religioso en general y judías en particular. La Iglesia Católica no constituyó la excepción y si hubo cierta gradación en el ataque, fue no por consideración o duda, sino por un mero manejo de los tiempos como parte de una estrategia política. No se trataba de repetir la mala prensa de México, España o Rusia. No se trataba de generar mártires como en tiempos de Diocleciano, sino de ir minando las almas, poniendo trabas, proscribiendo y finalmente si todo eso no era suficiente: eliminando. El proclamado "
cristianismo positivo" del Reich tenía mucho más que ver con los tiempos del emperador Juliano.

Ahora bien, para el III Reich no se trataba de una simple disputa por el poder o espacio mundano, no era una cuestión de mera ideología. Aquí suponía algo más siniestro, se trataba de una anti religión; una cosmovisión inversa (Weltanschauung) que abarcaba mucho más que el problema institucional, como bien señala Gaspari: "una verdadera cultura de la muerte" y así caerían bajo su arbitrio y en aras del gran monstruo racial (inspirado por Nietzsche, Gobinau y Chamberlain): gitanos, eslavos, mestizos, enfermos mentales, disminuidos físicos, etc. etc. Las hojas de "Mein Kampf" de Hitler y el "Mito del siglo XX" de Alfred Rosemberg plantaban la semilla de la nueva "Fe" nutriéndose en la sangre de los inocentes. Todo lo demás se entregaba al fuego.

El partido nacionalsocialista contenía en su programa un postulado que rezaba: "Nosotros queremos la libertad de todos los credos religiosos dentro del Estado alemán, siempre que no pongan en peligro su existencia o no choquen contra las costumbres y la disciplina moral del pueblo alemán. El partido, como tal
profesa un cristianismo positivo, sin ligarse, bajo el aspecto confesional a ningún credo determinado."

La incompatibilidad evidente con los principios católicos, la pretendida glorificación y mesianismo de esa entelequia denominada "raza germánica" llevó a que en septiembre de 1930 el obispado de Maguncia ordenara negar los sacramentos a los afiliados a dicho partido. De allí en más las cartas apostólicas y los sermones que se sucedían incitaban a no votar por el nuevo movimiento. El 30 de mayo de 1932 el canciller Bruening (que en alguna medida expresaba a los cristianos alemanes) debió renunciar por falta de apoyo parlamentario. De las estadísticas  de las elecciones políticas del 30 de enero de 1933 y también de las del 5 de marzo del mismo año, se desprende de modo evidente que la casi totalidad de los católicos había permanecido fiel al partido cristiano, el «Zentrum» -nacido en la época de Bismarck, como instrumento decisivo para poner fin a su "Kulturkampf" -, notoriamente opuesto al partido Nazi.

Nos dice el P. Gumpel que la secretaria de Pio XII, sor Pascalina y otros testigos, afirman que el entonces joven Secretario de Estado Pacelli (ex nuncio en Alemania hasta 1929), decía de Hitler: «Este hombre está completamente exaltado; todo lo que dice y escribe lleva la marca de su egocentrismo; es capaz de pisotear cadáveres y eliminar todo lo que le sea un obstáculo. No llego a comprender cómo hay tantas personas en Alemania que no lo entienden y no saben sacar conclusiones de lo que dice o escribe. ¿Quién de éstos al menos ha leído su espeluznante "Mein kampf"?» De los 44 discursos pronunciados por el futuro Pío XII  siendo nuncio en Alemania; 40 contenían enérgicas condenas al comunismo y al nacionalsocialismo.

Mientras tanto el Führer afirmaba:"La nueva Iglesia de Alemania debe ser eso, una Iglesia alemana, debe ser una iglesia aria. No debe ser como la Iglesia católica, una iglesia universal; debe ser una iglesia estrictamente alemana. Nosotros no queremos tener otro Dios que Alemania; el fanatismo en nuestra fe, en nuestra esperanza y en nuestro amor por Alemania, solo eso es nuestra religión".

Más explicito, su ídolo e íntimo colaborador el Mariscal Ludendorff, ex líder de los Stalhelm advertía: "En la  Iglesia Católica encontramos nuestro más peligroso enemigo. El
peligro negro en Alemania es más grande que el peligro rojo".

Y por si a alguien le quedaban dudas Rosenberg coronaba: "La principal influencia extranjera proviene del cristianismo eclesiástico, síntesis de corrupción
sirio-judaico-etrusca. Las doctrinas de la Iglesia Católica, en la medida en que no son un remedo del pueblo germánico, no son sino trasposiciones bastardas de algunos mitos sirios y persas; pero los herejes han sido en todos los tiempos los nobles defensores de la raza y de la civilización contra ese Cristianismo. Todo lo que es de la Iglesia es malo, todo lo que se opone a la Iglesia es noble", "...hoy se despierta una nueva fe, el mito de la sangre... la fe de que la sangre nórdica está figurada en este misterio que ha substituido a los antiguos sacramentos y ha triunfado de ellos".

Respecto de la obra de Rosenberg, el 9 de febrero de 1934 la Sagrada Congregación del Santo Oficio de Roma manda incluir el libro en el index de obras prohibidas. Y el 7 de junio de ese mismo año el episcopado alemán apoyaría la medida con una carta colectiva sobre el Neopaganismo en la que expresaba claramente: "Nosotros no podemos callarnos cuando un libro que de una manera tan radical, sirviéndose de un número de imposturas, se esfuerza por socavar la fe en Dios, la religión cristiana y el respeto de la autoridad de Cristo y de la Iglesia, es difundido en las escuelas, en los círculos docentes, en los cursos de dirigentes, en los campamentos de trabajo y se tiende a ponerlo como base de la concepción del mundo de todas las capas de la población".

El Cristianismo en general y la Iglesia Católica en particular eran vistos como  enemigos difíciles y sus pastorales como la expresión viva del "
catolicismo político". Die Bewegung del 1 de noviembre de 1938 bajo el título "Haced pedazos los ídolos" dice "...La Iglesia Católica no es hoy otra cosa que un partido internacional, que con sus problemas de la eternidad y del más allá persigue metas meramente terrenales... Nada le importa al Vaticano conservar una fe divina cualquiera, sino apoyar una penetración siempre más evidente de las actividades negativas internacionales del judaísmo mundial, de la masonería universal y del bolcheviquismo, para con ello realizar para sí sus ganancias... Hoy se encuentran las fuerzas y las potencias nacionales jóvenes de Europa frente a frente con un bloque cerrado de adversarios: judaísmo mundial, masonería internacional, Iglesia universal y bolcheviquismo general. ¡Estos son los ídolos de una época superada!".

Se acusa a la Iglesia de acumular fabulosas riquezas en contra de las necesidades populares, la encíclica Mit brennender Sorge es calificada como panfleto y escrito tendencioso contra Alemania y la Acción Católica es llamada la "Internacional negra". La moral racial identificaba lo Bueno con lo fuerte y bello, conceptos que redundan en todas las esculturas e imaginería del momento; por lo que censuraba entonces la libertad de procreación de "seres inferiores hereditarios" y propendía a la liberación sexual de los "arios", obviamente esto justificaba avalar las uniones libres, el divorcio, etc. Más aún se constituyeron asociaciones ad hoc; las "Lebensborn".que daban contención y asistencia a las madres solteras (de "raza aria" lógicamente) quienes podían concurrir desde el cuarto mes de embarazo y hasta ocho semanas después del parto. En esta particular escala de valores el "honor" reconocía un puesto de privilegio, tal y como lo remarcaba la nueva "Enciclopedia Alemana". Por lo tanto no es raro que las SS contemplaran el duelo dentro de su reglamento y en este sentido tampoco es de extrañar que los National - socialistische Maedchenerziehung (Cuadernos de educación nacional-socialista de las jóvenes, abril de 1937) consagraran la "ley de la venganza", "...la venganza" dice el libelo "...nos lleva a lo más hondo de la religiosidad germánica; no es un residuo de la antigüedad bárbara". Naturalmente, dentro de esta lógica tampoco la practica eugenésica o el suicidio eran vistos como actos condenables. Al contrario, el primer caso era una de las formas como los "impuros" o "improductivos" podían cumplir higiénicamente con su ciclo y el segundo podía ser la alternativa para salvar el buen nombre en esa deformación romántica que habían denominado eufemísticamente "honor".

SIMBOLO, IGLESIA Y DOGMA:

La mayor parte de los conceptos aquí ejemplificados no estaban absolutamente sistematizados, aunque circulaba una obra con propuestas oficiales de la Dirección de Propaganda para el ceremonial de las fiestas nacional-socialistas y había ciertos "Manuales" en la Juventud Hitleriana. no había, por decirlo de alguna manera,  un misal "oficial" pagano propiamente dicho, pero lo que sí existía, era un clima enrarecido donde por un lado eran posibles una serie de practicas de agresión a las confesiones que nadie impedía y por otro se divulgaban o estimulaban ideas esotéricas, horóscopos y hasta interpretaciones de las profecías de Nostradamus que favorecían al III Reich.

El partido nazi se identificó con la svástica, símbolo sánscrito que significaba "todo es todo", otrora fue también símbolo de los caballeros teutónicos, fue asimismo usada por Lanz von Liebenfels,  la sociedad Thule y cierto número de unidades de los Cuerpos Libres. Para muchos europeos y ciertas tribus indígenas de América del norte constituía la rueda del sol o el ciclo de la vida tal como lo recuerda John Toland; gráficamente sin embargo no deja de ser una cruz torcida con los extremos quebrados. Al signo vertical y horizontal, imagen del hombre unido al Creador y de los hombres entre sí, se le oponía no un hombre, sino una raza. Raza inspirada en el Sol, "raza superior" unida a los tiempos de la tierra por los lazos de una sangre privilegiada.

Hasta el alfabeto latino debía cambiarse por el tipo gótico de "antiqua" como una manera de sacudirse las extranjerizaciones simbólicas. Al decir de una editorial "¿Quién de nosotros - que tenga verdaderamente sentido de la sangre - no siente en lo más hondo de su alma una profunda y singular vergüenza al hallar de improviso en sus andanzas por tierras de Alemania una imagen del Crucificado, frente al panorama de cumbres nevadas de los Alpes o en medio del paisaje majestuoso de la landa de Westfalia? Los dioses de nuestros antepasados tenían otro aspecto. Eran hombres y empuñaban un arma, que simbolizaba lo típico de la tendencia vital ingénita a nuestra raza: el hecho activo de la responsabilidad para consigo mismo. ¡Qué distintos de aquel pálido crucificado, cuya actitud pasiva y cuyo aspecto acentuadamente lastimoso expresan humildad y abnegación extrema, cualidades opuestas a la tendencia básica heroica de nuestro concepto de sangre".

El 2 de septiembre de 1939 el periódico Nordland exigía que las cruces que se hallaban en la campaña y que solo servían de recuerdo por la guerra de los 30 años (que según explicaban solo había beneficiado al Papa) fueran reemplazadas por el águila, que deberá "imponer por su tamaño y por la fuerza de su contorno".

Cuando un niño cristiano nacía era costumbre ponerle el nombre de pila que surgía del almanaque y que a su vez respondía a algún santo o mártir. Lógicamente este santo no era necesariamente germánico y de este argumento se valió el Frente de Trabajo para iniciar en 1934 la divulgación de su "Almanaque del trabajo alemán", se advertía a los padres sobre la inconveniente "
extranjerización eclesiástica" de los nombres, oponiéndole "la viva fuerza de la libre denominación personal alemana" lo mismo sucedía con las instituciones, así la escuela San Luis se convirtió en la Horst- Wessel, la San Lamberti en la Schlageter, la de San Juan en la Richthofen, la de San José, la Weddingen, la de San Antonio, la Herbert Norkus, etc., etc.

- La liturgia dentro del pensamiento católico es el medio por el cuál los fieles viven y dan testimonio del Misterio de Cristo, es el anuncio y la celebración del mismo. Constituye la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia, es participación en la oración de Cristo y caridad en acto.

"El partido..." recomendaba el ministro de propaganda del Reich el 29 de julio de 1940 "...deberá organizar en las Jefaturas locales, cada dos semanas, las ceremonias necesarias en memoria de los caídos, para contrarrestar las ceremonias religiosas de las iglesias Católicas o Evangélicas. Al partido le está prohibido participar en esas ceremonias religiosas, puesto que se les ofrece la posibilidad de organizar las suyas propias".

- Una parroquia es el lugar donde todos los fieles pueden reunirse para la celebración dominical de la Eucaristía. La parroquia inicia al pueblo cristiano en la expresión ordinaria de la vida litúrgica, le congrega en esta celebración y le enseña la doctrina salvífica de Cristo.

Paradójicamente, Nüremberg que sería el destino final de los jerarcas nazis era la ciudad-templo del movimiento, el "santuario al que va en peregrinación la nueva Alemania". El partido veía que, más allá de su grandilocuente arquitectura  desarrollada en las ciudades principales, sus expresiones locales se veían limitadas en espacio para reuniones y antorcheriles procesiones. De hecho las cervecerías y salones de baile empezaban a quedar chicos y carecían de la sacralidad requerida por las circunstancias.

Ahora bien, el partido distinguía la Iglesia moderna construida con algún sentido funcional de la antigua y sus obras de arte, respecto de la primera no mostraba mayor interés en cuanto a las segundas advertía un artículo del Schwarze Korps del 16 de febrero de 1939: "Así pues donde las Iglesias no sepan conservar dignamente los bienes culturales alemanes que están a su disposición, a pesar del derecho de propiedad, la conservación de estos valores creados por el pueblo y pertenecientes al pueblo volverán a éste convertidos en deber". Con este pretexto la Iglesia de Torgau fue consagrada al Jefe nacional Rosenberg como templo nacional-socialista. ¿En qué consistían estos templos obtenidos por usurpación o construcción? Eran el símil de una vieja tradición germánica, imágenes del Walhalla, espacios también denominados "Casas de Thing" dedicados al culto y fe por voluntad del partido. De esta forma se construyeron templos en Heidelberg que originalmente había sido un antiguo santuario de Wotan, luego un templo romano dedicado a Mercurio y finalmente un monasterio cristiano de San Miguel. Otro fue el de Sachsenhain cerca de Verden. Y aún el mismísimo Rudolf Hess llego a inaugurar un templo - museo en un lazareto ubicado en la pre-Pomerania dedicado a los días en que Hitler estuviera instalado en él durante la I Guerra.

- El Magisterio de la Iglesia ejerce plenamente la autoridad que tiene de Cristo cuando define dogmas, es decir, cuando propone, de una forma que obliga al pueblo cristiano a una adhesión irrevocable de fe, verdades contenidas en la Revelación divina o también cuando propone de manera definitiva verdades que tienen con ellas un vínculo necesario.

Para el partido el dogma cristiano era un invento de "intelectuales megalómanos"; sin embargo no veía erróneo que el Dr Gross director de la oficina político-racial  planteara un nuevo dogma basado no ya en la razón sino en la fuerza: "Nos colocamos aquí en un punto de vista enteramente firme e inderogable, a saber: nada se cambia ni se altera en la idea básica nacional del movimiento nacional-socialista, en el concepto fundamental de la raza. Si esto no os agrada, si no podéis poneros en consonancia con nuestras formas, ideas y dogmas, cambiad vuestras formas, ideas y dogmas tantas veces como sea necesario, hasta que todas ellas se adapten a la vida que se vive realmente..."

ORACIÓN, Y SACRAMENTOS:

- Decía Santa Teresa del Niño Jesús que la oración era un impulso del corazón, una sencilla mirada al Cielo, un grito de agradecimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría. Es en definitiva la relación viviente y personal con el Dios vivo.

En Colonia y desde 1936 los niños que eran atendidos en la previsión social rezaban después de cada comida: "Gracias Führer, a ti por este sustento, protector de los jóvenes y de los viejos. Tienes penas, yo sé, pero nada te importe. Mi corazón es contigo de noche y de día. Pongo mi frente sobre tu regazo, seguro estás mi Führer, porque eres grande. ¡Viva mi Führer!", y en la isla de Sylt adultos y niños también recitaban: "Tierra que nos diste Sol que madurar lo hiciste, querida tierra, querido sol, nunca de ti me olvidaré yo". Dentro del partido existía una práctica oficial: cuando el tercio de la guardia de las S.A. formaba, el abanderado de la sección vociferaba: "El Führer" a lo que todos contestaban con gravedad "El Führer". En estas palabras resumían todo aquello en lo que creían.

- Nuestra profesión de Fe se inicia con el "Creo", son apenas cuatro letras que llevan el peso de los siglos, la respuesta firme y contundente del hombre a Dios que se revela y se entrega a él, dándole una luz sobreabundante para que encuentre el sentido último de su vida.

El 29 de septiembre de 1935 con motivo de la fiesta dedicada a las buenas cosechas, la radio transmitió una serie de alocuciones y poesías que terminaba con la siguiente confesión de fe: "Yo creo en la comunidad de todos los alemanes, en una vida puesta al servicio de esta comunidad. Creo en la revelación de la fuerza creadora de Dios, en la sangre pura, vertida en paz y en guerra por los hijos de la comunidad del pueblo alemán, sepultados en la tierra sagrada por esta causa, resucitados y vivientes en todo aquello por lo que esa sangre fue sacrificada. Creo en la vida eterna de esta sangre vertida y resurrecta sobre la tierra en todos los que reconocen el significado de este sacrificio y se han preparado a someterse... Así creo en un Dios eterno, en una Alemania eterna y en una vida eterna."

- El vocablo sacramento entronca en ultima instancia en el verbo latino sacrare, consagrar, así también por etimología, la cosa sagrada, santa y divina que de algún modo consagra, santifica y diviniza es apellidada sacramentum, sacramento. Es un signo sensible instituido con carácter permanente por Cristo para significar la Gracia y conferirla".

La unción de los enfermos desaparece porque el que agoniza ya no es útil al Estado, la Confesión solo se admite si es en carácter de delación, de denuncia del pecado "de otros" ante el confesionario de la Gestapo. Para todo lo demás había substitutos...

Bautismo:

- El Bautismo es el "vitae spiritualis ianua", el pórtico de la vida del espíritu, por él somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios.

En 1937 la llamada "consagración del nombre" (Namensweihe) se realizó en el pórtico de los antepasados de Guestrow (antigua Iglesia Católica expropiada). 10 parejas de padres se reunieron allí para jurar que "sabrán llevar a sus hijos a una vida dispuesta al sacrificio en la fe en Dios y en la eternidad de la sangre alemana en la comunidad de los alemanes. Era el "bautismo" ario.

En Linz sobre el Danubio se realiza otra "consagración del nombre" luego de una emotiva alocución pronunciada por el Asesor cultural del distrito, éste recita la formula de rigor al padrino: ¿Cómo ha de llamarse el niño? A lo que este responde: Ha de llamarse Horst ¡Ha de llegar a ser como nuestro campeón Horst Wessel!. Luego volviéndose a los padres: "Madre, sé para él la valiente preparadora del camino, padre, sé para él un fuerte camarada. Y tú niño, lleva orgullosamente tu nombre, no seas humilde y pequeño. Encuentra tu voluntad en la meta suprema de ¡Todo por Alemania". El mismo Hitler participó de una de estas ceremonias cuando hubo de "consagrarse" a Wolf Rediger hijo de Rudolf Hess

Matrimonio

- La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo Nuestro Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados

En septiembre de 1935 jefes de la Juventud Hitleriana realizaron una serie de casamientos públicos para los cuales crearon su propio ritual: El Jefe territorial Guenther Blum casó al comandante de los tercios juveniles en la capilla de Allstedt. El órgano tocaba "La tierra crea lo nuevo", las paredes estaban cubiertas con banderas de la Juventud Hitleriana, culminada la consagración el Jefe territorial de la infancia regaló a la pareja un ejemplar de "Mi lucha" como breviario para que les acompañe en la vida.

Un matrimonio famoso fue el de la Jefa de la Liga de las Jóvenes Alemanas, Hilde Koenigsbauer quién se casó con Gotthold Dziewas, presidente de la Cruz Roja alemana, fue en el Consejo Deliberante de Munich, el jefe cantonal invocó: "A las jóvenes de la liga, los camaradas del esposo, las banderas y la gigantesca fe que nos dio Adolf Hitler" luego de lo cual entregó los anillos y deseó una vida dichosa a los contrayentes.

Comunión o Confirmación:

- La comunión es la fuente y cima de toda la vida cristiana. Esta contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir Cristo mismo, nuestra Pascua. Por su parte la Confirmación junto con la Eucaristía y el Bautismo constituye el conjunto de los sacramentos de la iniciación. La Confirmación une más íntimamente a los bautizados con la Iglesia, los enriquece con la fortaleza especial del Espíritu Santo.

En 1939 la Runa de la victoria, periódico definido como de "modalidad nórdica" (¿?) escribe: "En todos los cantones alemanes han tenido lugar actos juveniles de afirmación de fe, para no despertar la impresión de que no podemos inventar algo mejor para oponer a la Comunión o la Confirmación. En el curso de la gran educación nacional-socialista del pueblo, en el futuro los actos de esta naturaleza marcarán la incorporación solemne de  nuestra juventud alemana de ambos sexos a la Juventud Hitleriana. Comprendemos acabadamente que estas ceremonias son los puentes tendidos al gran orden nuevo del porvenir"

Orden:

- El Orden es el sacramento por el cual la misión confiada por Cristo a sus apóstoles sigue siendo ejercida en la Iglesia hasta el fin de los tiempos.

Esto, en el nazismo no existe: "Debemos acostumbrarnos de nuevo a la idea de que para los alemanes el apóstol de lo divino no ha de ser un sacerdote empleado, sino solamente el combatiente:
el combatiente que obedece a los mandamientos y a las leyes de la vida con sus obras y con el riesgo de su vida".

FESTIVIDADES:

- Hacerse niño con relación a Dios es la condición para entrar en el Reino, para eso es necesario abajarse, nacer de Dios. El misterio de la Navidad se realiza en nosotros cuando Cristo toma forma en nosotros

En abril de 1939 el Dr. Karl Ruprecht dio una conferencia radial en Austria donde explicaba que en realidad la Iglesia se había apoderado de todas las costumbres populares de origen germánico contra todo derecho, y que la Navidad o la Pascua u otras festividades debían ser despojadas de su carácter cristiano artificial para retornar a su esencia de fiestas nórdicas. Brevemente el "
ciclo de Navidad" comprendería un período que va desde el 25 de noviembre hasta el 6 de enero. El 6 de diciembre San Nicolás pasaría a ser el día de Wotan; el 25 de noviembre Santa Catalina, el 4 de diciembre Santa Bárbara y el 13 de diciembre Santa Lucía pasarían a consagrarse a las Tres Diosas del Destino, el 25 de diciembre en vez de celebrarse el nacimiento de Cristo debía recuperarse la fiesta del "Sol invicto" o Mitras, divinidad persa. De hecho en Alemania la fiesta cristiana se comenzó a festejar en el año 813 en reemplazo de la dedicada al solsticio invernal. Esta tenía dos nombres, "Modranegh" en anglosajón y "Jul" en nórdico antiguo, vinculadas a su vez a dos leyendas tradicionales sobre un niño que nacería por esas fechas, inspirado por las diosas del destino. Su nombre sería "Nornagest" o "Helgi". Finalmente el 6 de enero, Día de Reyes, los buenos de Melchor, Gaspar y Baltasar se reemplazarían por los tres hermanos herreros: Odín, Onir y Loki, o bien Slagfid, Egil y Wieland.

En diciembre de 1937 el indignado obispo de Tréveris, Mons. Bornewasser, advertía contra las tentativas de reemplazar la festividad de Navidad por la del solsticio y L’Obsservatore Romano del 9 de febrero de 1938 tomaba ya nota de estos intentos de descristianizar las fiestas a partir de lo publicado en el número de noviembre del Die Neue Gemeinschaft sobre el Archivo del partido para la elaboración de las fiestas y vacaciones nacional-socialistas. Descaradamente se invitaba allí a despojar la Noche Buena de todo matiz cristiano y en cambio se proponía que se celebrara la "Navidad Alemana" cuyos símbolos eran el fuego, la svástica y el árbol. Y así, "mientras los ‘fanáticos cristianos de las Iglesias’ construyen sus pesebres, los alemanes a quienes se pretende ofender con el término ‘paganos’ adornan con la misma alegría su árbol". La Navidad Alemana era para recordar a los caídos por la Nación, por la conservación del III Reich y por la salud de aquél que sacó al pueblo de su pobreza y necesidad, o sea: Adolf Hitler.

 

Campo de concentración de Auschwitz - Agosto 1941:

"El Lagerfürer Fritsch ordenó la muerte de diez hombres como represalia por la fuga de un prisionero.

Los guardianes con sus fusiles automáticos y sus perros, rodearon nuestro barracón. El Lagerfürer Fitsch en persona seleccionó a las víctimas. Yo estaba en tercera fila y pude observar perfectamente el desarrollo de los hechos. En un momento dado, Fritsch señaló al prisionero François Gajownieczek, quien aterrado ante la idea de la muerte, suplicaba que le perdonaran la vida.

Entonces salió de la fila un prisionero, que yo reconocí como el padre Kolbe. El siervo de Dios se acercó a Fritsch y con voz serena, declaró en alemán que quería morir en el puesto de François Gajownieczek. Fritsch, irritado por el gesto, echo mano a su revolver y preguntó: ¿Te has vuelto loco?. El padre Maximilien repitió su petición con toda claridad, afirmando que su propia vida era menos útil que la de aquel hombre, es decir de Gajownieczek, que era un padre de familia. Después de un momento de silencio Fritsch preguntó: ¿Cual es tu profesión?. El padre Maximilien respondió: ´Soy sacerdote católico, franciscano´. Tras un nuevo silencio, Fritsch dio su aprobación y lo envió junto al grupo de prisioneros destinados a la muerte mientras que François Gajownieczek volvía a ocupar su puesto en la fila"

Del testimonio del profesor Miescislaw Koscielniak para el proceso de canonización del P. Maximiliano Kolbe - Citado por André Frossard "No os olvidéis del amor" Ediciones Palabra. Madrid 1999.

A la contundencia de la historia

"Lo que se persigue, si fuere posible
es destruir el cristianismo en Alemania
en el lapso de esta misma guerra,
antes que regresen los soldados..."
Pastoral colectiva del episcopado alemán, 1942

 

La supremacía racial mezclada por un lado con el darwinismo y un Fichte mal leído (o no) y por otro, con el folklore prusiano exacerbado en una probeta de miseria política y social con grandes inseguridades y por tanto fuertes reclamos simbólicos, dio un cocktail explosivo que fue el movimiento nacionalsocialista.

Las ideas arriba expresadas no eran nuevas, ya en 1928 la Congregación para la Doctrina de la Fe había tenido que expedirse en un documento que condenaba el antisemitismo y la discriminación racial; lo nuevo era su síntesis, recuperada y amplificada a través del partido nazi alemán.

La radio, la prensa, el cine, el teatro, etc. dependientes absolutamente del Ministerio de Propaganda acompañaban cada movimiento de hostigamiento: Der Stuermer (el Soldado de Asalto), Der Durchbruch (La Brecha), Der Blitz (El Rayo) y Die Stimme (La Voz) aportaban los argumentos escritos en una campaña anti religiosa sorda y sostenida.

La persecución fue pensada en cuatro ejes que no siempre se dieron en forma secuencial ni orgánica sino que las más de las veces se ejercieron simultánea y fragmentariamente; a saber: La disuasión, obstrucción, desacreditación y finalmente la supresión de instituciones y/o personas.

DISUASIÓN:

El 18 de noviembre de 1936 los obispos de Colonia y Paderborn denunciaban que : "...nos hacen llegar amargos llantos  por la opresión de conciencia, dura e inaudita de que son objeto los católicos. En términos llenos de tristeza, padres profundamente cristianos nos pintan cómo, sino en todas partes, ciertamente en muchas, en las escuelas y en el seno de poderosas organizaciones, a las que pertenecen sus hijos, los maestros y jefes se aplican por las palabras y por los escritos, a hacer despreciable, a los ojos de los niños la fe de sus padres... Adultos que ejercen las profesiones más diversas se nos lamentan de que se abuse de su dependencia en el dominio profesional y económico para obligarlos a violar su conciencia cristiana, a despreciar los mandamientos divinos y a renegar de Cristo y de su Iglesia".

El primer eje se expresó semánticamente con dos construcciones: ya vimos como el programa original del NSDAP se hablaba de un "cristianismo positivo", (es decir desvinculado de cualquier institución religiosa tradicional).

En 1937, Kerrl, ministro de asuntos religiosos del Reich aclaraba: "La obra del estado nacional-socialista en los últimos cuatro años y medio no ha sido otra cosa que un cristianismo absolutamente positivo, el que convirtió en realidad una Fe, que no solo fue capaz de mover las montañas, sino que realmente las movió".

Complemento y contracara de ésta, fue otra expresión acuñada en el 35 que cobraría vigor luego en 1937 cuando Pío XI publicara la encíclica Mit brennender Sorge: la de "
cristianismo político". Esta última sugería la existencia de un desdoblamiento entre el Vaticano como asiento de la Santa Sede y el Vaticano como estado asociado a los intereses de los aliados; respecto del primero no había objeciones en la medida que no se opusiera al principio ya mentado del programa del partido, en cuanto a la adhesión al segundo constituía per se un grave impedimento (cuando no una sospecha de traición) para acceder a cualquier escalón en la sociedad. La perversidad de la adjetivación consiste en construir laberintos inconducentes. Ya en agosto el episcopado alemán reunido en Fulda criticaba que con este nuevo santo y seña ("el cristianismo político") se reprochaba "que los católicos prestan demasiada atención a los asuntos de derecho constitucional, que solo pueden impresionar a personas incapaces de formar un juicio, solo a personas que no averiguan por qué se habla tanto de las supuestas usurpaciones del dominio público por parte de quienes sirven a la Religión y se habla tan poco de los políticos que usurpan el dominio de la Religión y de la Iglesia... Acerca de esto, la Conferencia de los Obispos ha dirigido un memorial al Führer y Canciller del Reich, refiriéndose al peligro de abuso de los nuevos métodos, así como otras tantas restricciones de la libertad religiosa y a las vejaciones impuestas a la conciencia cristiana... Nos sentimos inquietos por nuestra Iglesia pero experimentamos honda preocupación por nuestro pueblo y por nuestra Patria". Monseñor Banasch, canónigo de Berlín, encargado por la mencionada Conferencia Episcopal para recabar materiales de los numerosos incidentes que sufrían los católicos fue detenido por la Gestapo y puesto en la prisión preventiva de Moabit

En 1938 la imprenta del NSDAP llegó a publicar un opúsculo titulado: "Las grandes mentiras del Catolicismo Político" en el que a fuerza de eslogans, gráficos y datos estadísticos pretendía demostrar la expansión católica en Alemania; el mismo se preguntaba en tono de indignación: "¿Y se habla de persecución a la Iglesia?" la formidable maquinaria propagandística no solo era comparable a su par bélica, en términos de eficacia era mejor.

Aún el paradójico Carl Schmitt  se vio raleado de los círculos intelectuales en general por ser "demasiado católico" (¿?).

Más directa y focalizada contra la jerarquía eclesiástica fue la creación de la figura penal de: "
abuso de púlpito" con la que solían castigarse las lecturas de encíclicas y otros documentos propios del "cristianismo político" (entendiéndose por tal cualquier documento que viniera de Roma).

El 5 de abril de 1941 "El Ministro expresa..." diría en conferencia secreta Goebbels "...su postura en relación con las emisiones del Vaticano, que en los últimos tiempos es marcadamente enemistosa, y a veces incluso agresiva para nosotros. Ahora la emisora Vaticana se refiere a un sermón que al parecer pronunció el Cardenal Faulhaber, en Munich, el día 9 de marzo. La emisora se aprovecha de frases de ese sermón para hacer campaña de odio contra Alemania. El ministro encomienda al Director Ministerial Gutterer que, en colaboración con la Gestapo, compruebe si es cierto que el Cardenal Faulhaber pronunció el sermón en cuestión, que textualmente reúne todos los requisitos que caracterizan el delito de alta traición a la Patria".

OBSTRUCCIÓN:

La obstrucción en sentido lato podría tener muchos significados, aquí nos referimos al desapoderamiento del control eclesial, las confiscaciones, las restricciones a las comunicaciones y la ley sobre testamentos y pactos sucesorios.

En 1936 la mayor parte de las emisoras del Reich y Hamburgo suspendieron indefinidamente sus emisiones religiosas. El argumento fue que se tomaba la medida para no exacerbar la "lucha contra el confesionalismo en la vida pública", que el Estado había resuelto a costa de tanto trabajo (¿?).

A los sucesivos allanamientos ocurridos del 36 al 39 le sucedieron una serie de medidas destinadas a expulsar del país a todo aquel religioso que resultara inconveniente al régimen. Tal es caso del Obispo de Rottenburg, Mons Dr. Sproll el 18 de julio de 1938. La excusa oficial indicaba que fue el único ciudadano de su distrito que no concurrió a las elecciones del 10 de abril (que teóricamente eran libres) faltando así gravemente a sus deberes cívicos. En la practica esto significaba lisa y llanamente la destitución de un obispo. Análoga situación se presentó con el representante oficial del obispo de Münster en Oldenburgo. Canónigos de la talla de Kraus de Eichstaett grandes refutadores de los dislates del nazismo fueron "invitados" a abandonar el país.

Las expropiaciones, embargos, etc. a veces se acompañaban de alguna excusa oficial (que se "habían encontrado armas", por "actitudes hostiles al estado y el pueblo", etc. etc.), otras simplemente procedían sin dar mayores argumentos. Los fondos destinados a la fundación de una Universidad Católica en Salzburgo fueron confiscados, los hogares parroquiales austriacos fueron ocupados por la Juventud Hitleriana. También se disolvió La Orden Religiosa Alemana, se despojó de sus edificios educacionales a las Hermanas de la Doctrina Cristiana de Eggenberg. Los destacamentos de las SS ocuparon el convento benedictino de St. Lamprecht. Varias escuelas fueron secularizadas y otras como las casas pertenecientes a la Congregación Cristo Rey fueron directamente cerradas. En Renania el convento de franciscanos de Kelheim fue acusado de "vivir con lujo" por haberse encontrado en su interior manteca, grasa, 30 botellas de licor y 60 atados de cigarrillos. Se prohibió también a las instituciones recibir cualquier tipo de donaciones, lo que obligó a emigrar a algunas ordenes mendicantes. Tampoco se salvaron las instituciones de salud, la expropiación del hospital de Duisburg propiedad de la parroquia de San José se decidió cuanto la dirección del citado nosocomio se negó a practicar un aborto. El 19 de diciembre de 1937se dictó una ley sobre la oponibilidad a terceros de personas cuyos bienes habían sido confiscados por "actitud hostil hacia el gobierno". Lo cual restaba validez a la garantía hipotecaria de los edificios de la Iglesia. Así quien facilitó dinero a una imprenta y que más tarde fuera confiscada (por imprimir la encíclica "Mit Brennender sorge" por ejemplo) lo perdía a pesar de la garantía real.

Las autoridades seglares prohibieron determinados anuncios y colectas dentro de la Iglesia. Muchos sacerdotes fueron procesados por leer desde el púlpito las listas de personas que habían abjurado de su Fe. El 5 de noviembre de 1934 fue promulgada una ley donde se limitaban las colectas únicamente a las realizadas durante los Oficios Divinos en la Iglesia, para cualquier otra colecta, aún cuando fuera en especies, se requería un permiso especial que rara vez se concedía. Aún la gran colecta anual de Cáritas fue prohibida. 22 Parroquias padecieron cargos por colectas encubiertas. Promediando el año 37 el ministro de Asuntos Eclesiásticos Kerrl anunció la suspensión de todo tipo de subsidios para la Iglesia Católica, Protestante y de Viejos Católicos, cuando paralelamente se aumentaba el volumen impositivo y de contribuciones minando así las bases económicas de varias confesiones y tornando crítica la situación financiera de la Iglesia.

En el verano de 1938 la ley del Reich sobre testamentos y pactos sucesorios declaraba nulos de nulidad absoluta los legados y donaciones cuyos beneficiarios fueran instituciones de carácter religioso ya que según se decía estos podían haber sido inducidos. Y si a pesar de ello el testamento hubiera sido hecho ante un juez o escribano el heredero natural tenía derecho a impugnar su validez, con grandes posibilidades de éxito.

El 28 de marzo de 1941 Goebbels le comunicó al Ministro del Reich para asuntos religiosos lo siguiente: "La difícil situación en el mercado del papel, unida a la obligación de traspasar mano de obra de las imprentas a la industria bélica, me obliga a tomar medidas muy severas en el sector de la Prensa. Por lo tanto, he ordenado que toda la prensa confesional, con excepción de los periódicos que aparecen con carácter oficial, sea suprimida a partir de ahora y por tiempo indefinido". Sobre 580 periódicos fueron suprimidos 400. La prensa deportiva o la anticristiana como Nordland, apenas sintieron el impacto. No era necesario enfrentar directamente a las confesiones y echarse encima gratuitamente a millones de cristianos en todo el mundo, según su punto de vista en política había que saber esperar, tras la guerra, victoria mediante como era lógico, cuando el Führer diera a conocer las grandes medidas de tipo social, comunicaría también que la propiedad total de los bienes de las Iglesias pasaban al pueblo alemán.

DESACREDITACIÓN:

El Schwarze Korps, órgano oficial de las SS  editorializaba: "…nosotros no tenemos más confianza en vuestra moral. Nosotros temblamos por la juventud que os es confiada, por los seres encomendados a vuestros cuidados, por la fortuna del pueblo que administráis". "Es el soplo pestilencial de un mundo de podredumbre que se nos manifiesta aquí y que hace subir hasta el cielo su hediondez. Queremos hablar de los escandalosos acontecimientos, de los que son teatro las esferas religiosas y los conventos que nos presentan el registro completo del crimen desde el perjurio hasta el incesto pasando por el crimen sexual. Y ¿qué pensar todavía de todo lo que ha podido suceder detrás de los muros de los monasterios y en las filas de la confraternidad romana que no ha salido fuera y que no ha sido castigado por la ley?".

El descrédito moral que se pretendió afianzar en la población surgió de resonantes casos judiciales que derrocharon tinta en cuanto pasquín circulara por Alemania. Dos fueron los casos testigo para esta ocasión: la violación a la ley de divisas y el escándalo sexual.

Violación a la ley de divisas

En abril la Gestapo se dedicó a secuestrar información contable de las ordenes y monasterios. Un mes más tarde, el 17 de mayo de 1935 se iniciaba en Berlín el primer proceso por fraude fiscal contra Catalina Wiedendörfer religiosa de la Orden San Vicente de Paul. Se la acusaba de transferencia de fondos de la Casa Madre en Colonia hacia Bélgica por valor de 250.000 marcos. Al día siguiente un impresionante operativo de prensa muy típico del ministro Goebbels se puso en marcha. El Angriff, segundo diario de circulación del partido titulaba: "Trabajos forzosos para estafadores devotos", "Blasfemia infame" o: "Conventos de monjas transfieren con astucia millones de divisas al extranjero", 5 días más tarde se abría otro proceso contra la Orden Franciscana y el P. Otto Goertler; y el 22 de mayo el Das Schwarze Korps encabezaba: "Chanchulleros eclesiásticos de divisas y mártires clericales" y el Volskidcher Beobachter comentaba que "...la nación alemana era defraudada por los criminales de sotana". Los procesos que siguieron fueron del mismo estilo, y se comentaba que la cifra total era el equivalente al monto necesario para satisfacer las necesidades de materias primas que tenía la Alemania de entonces.

Demás está aclarar que estos procesos tuvieron sentencias adversas, la hermana Wiedendörfer fue condenada a 5 años de trabajos forzados, una multa de 250.000 marcos o 14 meses de trabajos forzados en caso de insolvencia, el R.P. Goertler fue condenado a 10 años de trabajos forzados, 5 años de pérdida de derechos civiles y 350.000 marcos de multa. Muchos casos fueron absueltos pero los pocos que terminaron en condena estaban teñidos de arbitrariedades, a saber:

1) La "denuncia" de que por intermedio del Dr. Hofius - consejero financiero de la mayor parte de las ordenes afectadas- el capital judío había contribuido a financiar los "planes" de la Iglesia Católica. (¿?)
2) A pesar de ser causas que tramitaban por "tribunales inferiores de jurados" y por tanto se podían fijar fianzas o cauciones, hubo varias detenciones con prisión preventiva negando dicha excepción.
3) Las condenas no contemplaron ningún tipo de atenuantes
4) No se concedía tiempo suficiente a la defensa para entrevistarse con el acusado, ni para el análisis de los documentos.

El escándalo sexual

En marzo de 1936 el mismo procedimiento: allanamiento y secuestro por parte de la Gestapo y posterior denuncia darían un nuevo giro al torniquete de calumnias que se extendía por toda Alemania. El primero de ellos se iniciaría en Coblenza contra los miembros de la congregación Waldbreitbach perteneciente a la Tercera Orden Franciscana dedicada al cuidado de alienados, epilépticos e idiotas. El cargo sería por atentado contra las buenas costumbres.

La DNB agencia noticiosa oficial informaba: "Hoy comienza en Coblenza un proceso contra más de 200 miembros de la Orden de Hermanos Franciscanos acusados de los peores crímenes de inmoralidad... los actos criminales han sido cometidos en todos los conventos y establecimientos de los Hermanos Franciscanos de Renania y Westfalia..." al caso Coblenza le siguieron otros tantos, en conventos e internados, la mayoría inventados, otros exagerados y escasísimos casos individuales que apenas pudieron confirmarse ocuparon un espacio privilegiado en los medios. Parte de la manipulación consistía en acusar a sujetos que alguna vez habían pertenecido a una asociación religiosa como miembro activo de la Iglesia; tal es el caso del Hermano Remigious que había sido expulsado del Karl -Realschule unos meses antes, o el caso de un tal Schülle en Baden a quien se lo acusaba también de inmoral sindicándolo como jefe de las juventudes católicas cuando resultaba ser apenas un alumno más de la escuela secundaria. Otro caso ocurrió en el Instituto Monage, en Bélgica en un correccional dirigido por los "Frères de la Charite" donde además había ocurrido un asesinato ¿Quién podría haber sido sino un religioso? La editorial del Schwarze Korps no se hizo esperar y con toda insidia preguntaba: "¡Huele hasta el cielo!: ¿Cuánto habrá sucedido tras los muros de conventos y entre las filas de las hermandades de Roma, qué jamás llegó a conocimiento del público y que jamás fue sancionado por los tribunales seculares? ¿Cuánto les habrá sido posible esconder a los círculos eclesiásticos?" más aún, en esos términos se obligó a difundir la noticia a través de los diarios anteriormente católicos. Meses más tarde cuando finalmente se descubrió que el asesino era un simple empleado de limpieza que trabajaba en el Instituto desde hacía poco tiempo, apenas mereció unas líneas. Y nuevamente el 28 de mayo de 1937 será el Dr. Goebbels quién se encargaría de poner la frutilla al postre; en mensaje radial transmitido en cadena: "Procesos sexuales están tramitándose contra un sinnúmero de miembros del clero católico... Lamentablemente no se trata solo de casos individuales, sino de una decadencia moral colectiva como la historia cultural de la humanidad no ha conocido jamás en tan espantosas e irritantes dimensiones... hasta ahora no se le ha ocurrido a ninguna otra clase social amparar tales inmundicias... desde que existe el mundo de nuestra cultura, ninguna clase social se ha entregado jamás de tal manera y colectivamente a excesos sexuales monstruosos y a toda clase de bajezas, como lo ha hecho el clero católico alemán...".

Para 1937, sobre 21.461 sacerdotes seculares, solo 49 fueron acusados, 21 fueron hallados culpables y otros 28 casos fueron suspendidos. Sobre 4.174 religiosos, 9 fueron acusados, 1 fue hallado culpable y 9 fueron suspendidos. Pero a nadie le importaban las cifras finales, aún cuando fueran discutibles. Lo medular consistía en optimizar la campaña contra la Iglesia presentándola como una banda de ladrones e inmorales.

Otras formas de hostigamiento y desacreditación fueron por ejemplo los
carteles. En 1935 Bad Toelz amaneció empapelada con uno que decía: "Para los frailes, Roma. Para los judíos, Palestina; pero para nosotros, Alemania"

Las
canciones de las distintas ramas del partido. El campamento Hochland de la Juventud Hitleriana cantaba: "Tú, Alemania trabajadora, despierta. En trono de seda está el Papa en Roma. A un hijo de madre alemana ¿qué le importa del Papa y de todos sus frailes? Nuestros abuelos fueron quemados por herejes, para gloria de la Iglesia militante...". También las SA crearon, aprovechando los escándalos judiciales, la "Canción del Convento" a saber: "La vida en el convento, es en verdad regalada, pues en vez de rezar, se puede hacer el contrabando de divisas...".

El
teatro. Con obras como "Uta de Naumburgo" de Félix Dhünen donde la heroína se veía privada de su amor por los prejuicios de la Iglesia, o "La confesión de amor" donde se trataban las "consecuencias psíquicas del celibato", o "El mentiroso y la monja" comedia de Cutr Gotz que ridiculizaba a las religiosas en general. El cine tampoco fue ajeno. Con "Juventud" por ejemplo, se pretendía arremeter contra "el fanatismo sacerdotal y sus dogmas"

SUPRESIÓN DE INSTITUCIONES:

El primer desmonte, se proyectó sobre las instituciones educativas

A) De las escuelas católicas

Hasta 1936 y Concordato mediante, el tema de las escuelas no se discutía, sin embargo existía un plan de reforma de la enseñanza que databa de febrero de 1934 y haría de la escuela un centro de adoctrinamiento nacional-socialista, se trataba del publicado por el Prof. Krieck en el Preussische Lehrerzeitung.

En 1936 la DNB advertía que "El Estado y el Partido empeñan todas sus energías en asegurar la actual unidad de la nación también para el porvenir, por medio de la escuela unificada. Para el logro de este fin, la escuela confesional les da tan solo garantías limitadas o no da ninguna".

Como siempre el proceso fue gradual: en 1937 se iniciaron los exámenes a profesores y preceptores para asegurar su intachable convicción política, en 1938 una nueva legislación impositiva agravó la situación de las escuelas privadas, inmediatamente después de la anexión se prohibió a los austriacos mandar a sus hijos a escuelas católicas salvo expresa autorización. Pero será en 1936 en Baviera donde se asestará el primer golpe; el consejero de Estado señor Boepple anunció la transformación: 1600 cátedras ocupadas por religiosos  pasarían a manos de los laicos. Los profesorados religiosos fueron cerrados sistemáticamente con distintas excusas, para diciembre de 1937 se habían suprimido 64 institutos de niñas con 12.957 alumnas y 18 institutos de varones con 2.545 alumnos.

En marzo de 1938 el Obispo de Maguncia Mons. Alberto Stokr comentaba en una pastoral: "Nuestro dolor (por la clausura de escuelas privadas católicas) sería más llevadero si supiéramos que nuestros niños podrían frecuentar otras escuelas dignas de confianza. Por el contrario, los vemos expuestos a una educación que nos causa sumo pesar. Desde hace años estamos observando apesadumbrados las medidas que tienden a la destrucción de la enseñanza religiosa en las escuelas públicas de nuestra diócesis. El número de horas dedicadas a la enseñanza religiosa va disminuyendo cada vez más y se aleja más y más a los sacerdotes de la instrucción religiosa...".

El plan de desarraigo para la transformación de escuelas religiosas en escuelas de "unidad", incluía "visitas" de los "blockwarter" a los padres indecisos, reuniones entre profesores y padres para explicar el alcance de la transformación, y la organización también de una "Semana de propaganda para la escuela alemana" como forma de divulgación de la nueva acción partidaria.

La enseñanza religiosa sería reemplazada por el nuevo "
concepto de la vida" de esta forma por ejemplo, las escuelas de Württemberg iniciaron el siguiente programa:

- En los grados inferiores se hablaba de la revelación divina en la Naturaleza y de la Comunidad real de sangre. Las explicaciones se daban por medio de cuentos e imágenes del solsticio.
- En los intermedios se explicaba lo mismo pero apelando a ejemplos históricos.
- En 7º se estudiaban tópicos tales como: el concepto judío del mundo, Jesús y el judaísmo, el catolicismo político, la inquisición, los Valdenses, la francmasonería y el marxismo, etc.
- En 8º se estudiaban por un lado los movimientos de oposición al
espíritu alemán: Jesuitas, el Partido del Centro durante la Guerra Mundial, Erzberger, la Acción Católica y su infiltración en el III Reich. Y por el otro el de los combatientes en pro del espíritu alemán: Rosemberg y Lunderdorff.

B)  De las asociaciones juveniles

El 27 de marzo de 1934 el Jefe de las Juventudes Hitlerianas Baldur von Schirach declaró: "La incorporación de las asociaciones protestantes juveniles será seguida lógicamente por la juventud católica (aplauso atronador). Cuando cada una pospone sus fines particulares entonces también una agrupación católica  pierde el derecho de llevar una existencia particular" y quienes pretendían autonomía amparándose en el Concordato no tardarían en ser tachados como enemigos del Estado.

De hecho desde 1935 la actuación pública de cualquier organización religiosa fue prohibida en casi toda Alemania y para 1939 la juventud católica de Alemania no existía orgánicamente, la mayor parte se había disuelto por el alto grado de presiones económicas, políticas y los continuos ataques físicos orquestados por las bandas de la Juventud Hitleriana.

C)  De las uniones profesionales

En 1934 el Dr. Ley, Jefe del Frente Alemán de Trabajo advirtió: "...los miembros de organizaciones profesionales y sociales, sobretodo los de asociaciones confesionales obreras o gremiales, no pueden ser miembros del Frente Alemán de Trabajo y de una de las asociaciones arriba mencionadas, perderán inmediatamente su calidad de miembros del Frente Alemán del Trabajo" el argumento era el mismo de siempre: las confesiones dividían, el Partido por el contrario procuraba no solo el bienestar sino la unión. Así por ejemplo el intendente de la ciudad de Laufen publicaba en Rupertigau-Boten Nº 200 que tanto los empleados públicos como sus familiares no podían pertenecer a centros confesionales, en la misma sintonía lo hizo luego el intendente de Dortmund, y el mismísimo Ministro del Interior, obviamente cundía el ejemplo.

Los Consejos Escolares, las Asociaciones de Estudiantes, cualquier núcleo civil prohibía o censuraba la participación en organizaciones religiosas de cualquier índole. La asociación de profesionales católicos fundada en 1913 con 180 centros y 13000 socios fue disuelta en enero de 1939, también ese mismo año se disolvieron las Asociaciones Católicas de Señoritas y Madres Cristianas por "
ejercicio de actividades de índole hostil al pueblo y al Estado"(¿?)

D) De la beneficencia

Káritas era una institución sumamente prestigiosa que prestaba atención social y sanitaria a numerosas personas. A partir de 1935 con la excusa de que las colectas que emprendía se superponían con las del Estado y el Partido se le asignó un nuevo cronograma: Podrían hacer una colecta anual durante una semana junto con la Cruz Roja, La Misión de la Iglesia Evangélica y la Liga Kriegsgröber.

A las restricciones de días se le sumó una reglamentación que limitó las posibilidades de ofrecer empleos calificados a través de las Bolsas de Trabajo. Se anularon las rebajas en transporte que permitían brindar veraneo a los niños de menos recursos y lógicamente se prohibió a los empleados públicos o del partido pertenecer a Káritas.

En 1937 por medio de la Ley de Colectas los establecimientos de caridad y hospitalarios reemplazaron su personal religioso con las llamadas "Hermanas Pardas" organización nazi fundada a tal fin.

SUPRESIÓN DE PERSONAS:

Dachau campo de concentración "modelo" pensado originalmente para 5000 hombres llegó a duplicar su capacidad, miles de católicos desfilaron dentro de sus alambrados al punto tal que se dedicaron 3 barracas especialmente para los "curas" (26, 28 y 30) a efectos de evitar el apostolado en el campo. Weiler, autor de "Sacerdotes en Dachau" nos cuenta que pasaron por este campo unos 2763 sacerdotes de 23 naciones - especialmente polacos, - en quienes los nazis se descargaban con mayor saña. 1.072 murieron, la mitad fueron polacos y uno de cada cuatro: alemanes.

Mártires en sentido estricto son los caídos no a causa de la guerra sino como resultado de una persecución religiosa; entre los más importantes cronológicamente podemos contar a:

1) Otto Neururer (1881-1940) párroco en Tirol, austriaco muerto en el campo de Buchenward, colgado de los pies
2) Edith Stein (1891-1942) carmelita descalza, judía alemana, asesinada en la cámara de gas de Auschwitz; canonizada en 1998 junto con un nutrido grupo de beatos.
3) Titus Brandsma (1881-1942) carmelita holandés, asesinado en Dachau con ácido fénico.
4) Bernhard Lichtenberg (1875-1943) arcipestre de Berlín muerto en Planegg cuando era trasladado a un campo de concentración.
5) Karl Leisner (1915-1945) sacerdote alemán, ordenado en secreto dentro de Dachau quien murió en el hospital al poco tiempo de salir del campo de concentración.
6) Michel Callo (1921-1945) joven obrero francés, murió en el campo de Güssen II de Mauthausen por agotamiento físico y psíquico.
7) Rupert Mayer (1876-1945) jesuita alemán, héroe de la Ira. Guerra Mundial condecorado con la cruz de hierro de 1ra. Clase, por acciones heroicas en combate donde perdió una pierna, ferviente católico y patriota murió internado en la abadía de Ettal debido a los sufrimientos padecidos en el campo de Sachsenhausen

Párrafo especial merece la comunidad católica de Polonia. Dividido el país entre Soviéticos y nazis, el estado polaco como tal (y cuya historia estaba absolutamente comprometida con el acontecer de la Iglesia) desapareció y con él, el Concordato de 1925 que al igual que el alemán del 33 pudo haber representado, al menos frente a la comunidad internacional, ciertos límites simbólicos. La Iglesia se halló pues en una situación crítica ya que carecía totalmente de contenciones jurídicas. Así fue como en algunas zonas como Warthegau se la aniquiló totalmente, no quedó en pie ni estructuras ni gente.

Entre sus mártires contamos a:

1)     Maximiliano Kolbe (1894-1941) franciscano conventual ejecutado en Auschwitz confinado a morir de hambre en un bunker y luego rematado con ácido fénico.
2) Antoni Julian Nowowiejski (1858-1941) arzobispo de Plock junto con 108 beatos mártires.
3) Henry Kaczorowski (1888-1942) sacerdote
4) Anicet Koplinski (1875-1942) sacerdote
5) Marianna Biernacka (1888-1943) seglar
6) Michal Kozal (1893-1943) auxiliar de Wroclaw, asesinado en Dachau con una inyección de ácido fénico.
7) Stefan Wincenty Frelichowski (1913-1945) sacerdote

Y así podríamos seguir desgranando las listas de cada país ocupado, como una especie de rosario hecho con hilos de sangre y semillas de Fe.

"De las prisiones, de los campos de concentración, de los penales, salen ahora, junto a los detenidos políticos, también las falanges de aquellos sacerdotes y seglares cuyo único crimen había sido la fidelidad a Cristo y a la fe de sus padres..." nos confirmará Pío XII. "Indecibles padecimientos han soportado muchos de aquellos sacerdotes y de aquellos seglares por causa de la Fe y su vocación. En cierta ocasión, el odio de los impíos contra Cristo llegó al punto de parodiar en un sacerdote internado, con alambre espinoso, la flagelación y la coronación de espinas del Redentor".

 

Cardenal Mindszenty primado de Hungría 1944 arrestado por los colaboracionistas:


"Corrí rápidamente arriba, me puse los ornamentos de los días de fiesta y fui al encuentro de los policías. Intentaron meterme dentro de su auto, pero fracasaron en su intento, pues 16 de mis estudiantes de teología que observaban lo que estaba ocurriendo desde el primer piso bajaron con sus tres profesores, me rodearon y frustraron así el propósito de los azorados policías. No les quedó otra alternativa que conducir el auto vacío precediéndonos

Nosotros caminábamos atrás, yo con los ornamentos solemnes; a mi izquierda una fila de estudiantes de teología, a la derecha sus profesores. Así caminamos ese crepúsculo del tardío otoño, cerca de un kilómetro y medio a través de la calle principal de la ciudad.

La gente se paraba delante de sus casas, otras acudían corriendo desde sus calles laterales. La multitud se arrodillaba en la acera y pedían postrados mi bendición. Una procesión, tan triste como grande nos acompañó hasta la dirección de policía. Antes de entrar en el edificio les pedí a todos que se volviesen a sus casas y que pasaran tranquilamente la noche".

Cardenal Mindszenty. Memorias. Emecé Editores Buenos Aires 1975

 

A modo de Conclusión

Retomando la idea que mencionáramos anteriormente digamos que la pretensión ideológica del nazismo es como una sombra entre dos espejos enfrentados, una sombra que se dispara en proyecciones infinitas. Alguien podría pensar que el fenómeno está en el espejo, en la imagen construida de aquello que la ideología dice que es, pero ni siquiera eso es cierto, el fenómeno es de percepción y cualquiera de las opciones que se tome es falsa. Entre el hombre ario y el hombre no ario o sub-hombre nada existe ya que su misma formulación es falaz y por tanto, aún el termino "hombre" esta vaciado de contenido, es solo una sombra. Entre cristianismo positivo y cristianismo político nadie puede optar por nada, constituye una mera abstracción esquizoide. Y en cuanto al espacio vital o espacio no vital solo es comprobable en las dimensiones del ascensor de mi casa.

Un país en ruinas, humillado después de la Gran Guerra, hambreado y al borde del caos, con una clase política decadente y de Cabaret, cayó en la trampa de optar, sobre la base exclusiva y excluyente de la Fortaleza y la entronización de la Voluntad (en desmedro de cualquier otra virtud, especialmente de la Prudencia) por la falacia fundamental: O un país en Orden o un país con Justicia. Y antes que preferir el equilibrio, antes que la búsqueda del Centro, antes de pensar en un país Justo y por lo tanto ordenado prefirió a Odin vestido de cabo (me disculpen todos los cabos). Las consecuencias ya las vimos, el progresivo estrangulamiento de la Fe, lo que en palabras de Su Santidad Juan Pablo II pronunciadas en 1997 se había convertido en: "Una horrible manifestación del odio racial y del genocidio, la creación de una cultura de la muerte, la violación, el rechazo y la negación de los derechos humanos y de la santidad de la vida, la construcción de una insana ideología que mueve al desprecio reciproco y al odio a los seres humanos, del hombre contra el hombre...un nuevo paganismo, la deificación de una nación".

 

Terminada la II Guerra Mundial, Monseñor O´Flaherty había sido el líder de la mayor red clandestina de evacuación de judíos y aliados en Roma:


"Durante aquellos años, Monseñor llevó a cabo otra extraordinaria obra de misericordia: El Coronel Kappler (ex-jefe de las SS en Roma) su mortal enemigo durante la ocupación nazi había sido juzgado como criminal de guerra y condenado a cadena perpetua por su participación en la matanza de las Cuevas Adreatinas. Prisionero en Gaeta - a mitad de camino entre Roma y Nápoles - nadie iba a visitarle, excepto una persona: Monseñor O´Flaherty, que se entrevistaba con él todos los meses y que al cabo de seis años pidió a los aliados y luego a las autoridades italianas que le liberasen. No lo consiguió pero en marzo de 1959 tuvo la alegría de bautizarlo y recibirlo como un hijo en el seno de la Iglesia Católica"

Purpura y Negro - J.P. Gallagher Ediciones Palabra. Madrid 1985

Bibliografía

· Entre la Iglesia y el Reich - P. Julio Meinvielle - Adsum. Buenos Aires - Argentina 1937

· El Cristianismo en el III Reich - Testis Fidelis - IIª edición. Editorial "La Verdad" Buenos Aires - Argentina 1941

· Diez años de Cristianismo en el III Reich (Documentos del Episcopado Católico Alemán) - Testis Fidelis - Información Católica Internacional. Buenos Aires - Argentina 1943

· Doctrina Pontificia Tomos I y II Documentos políticos, edición preparada por José Luis Gutiérrez García, contiene entre otros documentos las encíclicas Non Abbiamo Bisogno y Mit Brennender Sorge.  Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid - España 1958

· Propaganda Bélica Alemana 1939-1941 Conferencias ministeriales secretas en el ministerio de propaganda del Reich Tomos I y II -  Willi A. Boelcke - Luis de Caralt editor. Barcelona - España  1969

· Adolf Hitler, tomo I y II. - John Toland  Editorial Atlántida  Buenos Aires - Argentina. 1977

· Julio Steinkaul Un héroe de la primavera sagrada. - P. Joseph Klein - Editorial Patris Chile 1992

· Karl Leisner sacerdote y mártir. - P. Juan Pablo Catoggio -  Editorial Patris. Chile 1996

· Pie XII et la Seconde Guerre Mondiale d´après les archives du Vatican, - Pierre Blet - Librairie Académique Perrin, Francia 1997

· "El nacionalsocialismo y la Iglesia". -  Julio de la Vega - Hazas, en  Rev. Palabra, España, septiembre  1997

· Los Judíos, Pio XII y la leyenda negra - Antonio Gaspari - Planeta y Testimonio. Traducción de Justo Amado 1999

· Catecismo de la Iglesia Católica - Conferencia Episcopal Argentina -  Buenos Aires - Argentina 2000

· Persecuciones religiosas y Mártires del Siglo XX - Vicente Cárcel Ortí - Palabra. Madrid - España 2001


Libros y revistas nacionalsocialistas:

· Bayerische Kurier Nº 142, 1929

· Schlesische Volkszeitung 29 de marzo 1934

· Germania Nº 129 9 de mayo de 1935

· Thueringer Allgemeine Zeitung 11 de septiembre de 1935

· Veolkischer Beobachter 15 de noviembre 1936

· Reichsgesetzblatt Nº 134 pag. 133 de 1937

· Koelnische Volkszeitung Nº 92 del 4 de abril de 1937

· Neües Münchener Tagblatt 1-3-1937

· Das Schwarze Korps 18 de noviembre de 1937

· Ostseebote (Mensajero del mar oriental) 11 de nov. de 1937

· Reichpost 13 de junio de 1937

· Voelkischer Beobachter Nº 184 3 de julio 1937

· SA-Mann 26 de febrero de 1938

· "Ilusión o realidad - Ideas reveladas y fe mística". Dr. M. Ziegler. Cuadernos mensuales nacional - socialistas, 1938

· Das Schwarze Korps 15 de sept. de 1938 y 26 de enero de 1939

· Das Schwarze Korps 8 de junio de 1939

· Frankfurter Zeitung Nº 305/6 18 de junio 1939

· Mi Lucha - Adolf Hitler - Editorial Nuevo Orden. Buenos Aires - Argentina 1947

· El Mito del Siglo XX - Alfred Rosemberg - Editorial Nuevo Orden. Buenos Aires - Argentina 1948

· "Desconfesionalización" impreso por C Blech de Muelheim en el Ruhr s/a - s/f

 

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Comunicar con la fuerza del Espíritu Santo

 

13. El gran reto para los creyentes y para las personas de buena voluntad en nuestro tiempo es el de mantener una comunicación verdadera y libre, que contribuya a consolidar el progreso integral del mundo. A todos se les pide el saber cultivar un atento discernimiento y una constante vigilancia, madurando una sana capacidad crítica ante la fuerza persuasiva de los medios de comunicación.

 

También en este campo los creyentes en Cristo saben que pueden contar con la ayuda del Espíritu Santo. Ayuda aún más necesaria si se considera cuán grandes pueden ser las dificultades intrínsecas de la comunicación a causa de las ideologías, del deseo de ganancia y de poder, de las rivalidades y de los conflictos entre individuos y grupos, como también a causa de la fragilidad humana y de los males sociales. Las modernas tecnologías hacen crecer en modo impresionante la velocidad, la cantidad y el alcance de la comunicación, pero no favorecen del mismo modo el frágil intercambio entre mente y mente, entre corazón y corazón, que hoy día debe caracterizar toda comunicación al servicio de la solidaridad y del amor.

 

En la historia de la salvación Cristo se nos ha presentado como “comunicador” del Padre: “Dios ... en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo” (Heb 1,2). Él, Palabra eterna hecha carne, al comunicarse, manifiesta siempre respeto hacia aquellos que le escuchan, les enseña a comprender su situación y sus necesidades, impulsa a la compasión por su sufrimiento y a la firme resolución de decirles lo que tienen necesidad de escuchar, sin imposiciones ni compromisos, engaño o manipulación. Jesús enseña que la comunicación es un acto moral “El hombre bueno, del buen tesoro saca cosas buenas y el hombre malo, del tesoro malo saca cosas malas. Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio. Porque por tus palabras serás declarado justo y por tus palabras serás condenado” (Mt 12, 35-37).

 

14. El apóstol Pablo ofrece un claro mensaje para cuantos están comprometidos en el ámbito de la comunicación social –políticos, comunicadores profesionales, espectadores–: “Por tanto, desechando la mentira, hablad con verdad cada cual con su prójimo, pues somos miembros los unos de los otros. […]No salga de vuestra boca palabra dañosa, sino la que sea conveniente para edificar según la necesidad y hacer el bien a los que os escuchen” (Ef 4, 25.29).

 

A los operadores de la comunicación y, en especial a los creyentes que trabajan en este importante ámbito de la sociedad, renuevo la invitación que desde el inicio de mi ministerio de Pastor de la Iglesia universal he querido lanzar al mundo entero: “¡No tengáis miedo!”.

 

¡No tengáis miedo a las nuevas tecnologías!, ya que están “entre las cosas maravillosas” –“Inter mirifica”– que Dios ha puesto a nuestra disposición para descubrir, usar, dar a conocer la verdad, incluso la verdad sobre nuestra dignidad y nuestro destino de hijos suyos, herederos del Reino eterno.

 

¡No tengáis miedo a la oposición del mundo! Jesús nos ha asegurado “Yo he vencido al mundo” (Jn 16,33).

 

¡No tengáis miedo a vuestra debilidad y a vuestra incapacidad! El divino Maestro ha dicho: “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20). Comunicad el mensaje de esperanza, de gracia y de amor de Cristo, manteniendo siempre viva, en este mundo que pasa, la perspectiva eterna del cielo, perspectiva que ningún medio de comunicación podrá nunca alcanzar directamente: “Lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman. ” (1Cor 2, 9).

 

A María, que nos ha dado el Verbo de la vida y ha conservado en el corazón sus inmortales palabras, encomiendo el camino de la Iglesia en el mundo de hoy. Que la Virgen Santa nos ayude a comunicar por todos los medios, la belleza y la alegría de la vida en Cristo nuestro Salvador.

 

¡A todos imparto mi Bendición! S. S. Juan Pablo II – Magno.

Dado en el Vaticano, el 24 de enero de 2005, memoria de san Francisco de Sales, patrono de los periodistas.

 

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«Al que está hambriento, hasta las cosas amargas le parecen dulces».

 

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por seguir a Cristo, Pedro abandona su tan amado mar de Galilea

 

Quien ha encontrado verdaderamente a Cristo no puede tenerlo sólo para sí; debe anunciarlo

 

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Abraham Lincoln, apóstol de la libertad, solía repetir que «se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo».

 

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Un eficaz artificio con el que el intolerante suele disfrazarse de hombre tolerante: él mismo juzga quién es el intolerante y qué castigo merece recibir en nombre de “su” concepto de tolerancia.

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Hay toda la diferencia del mundo entre que pongamos la verdad en primer lugar o en el segundo.  Whateley

 

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La mejor perspectiva para un hombre que forma parte del cristianismo es la de hallarse precisamente fuera de él. Y resulta curioso que los críticos más habituales del cristianismo no se encuentren precisamente fuera de él. Su situación es francamente controvertida, en todos los sentidos de la palabra. Son dudosos en sus mismas dudas. Su crítica adopta un tono inquisitorial, con la carencia de oportunidad, falta de luces que caracterizan al impertinente, creando, de esta forma, tópicos generales y anticlericales que acaban convertidos en sal para todos los platos. Se quejarán de que los sacerdotes se vistan como tales, como si la gente fuera más libre si toda la policía vistiera de paisano. Se molestarán porque un sermón no se pueda interrumpir, calificando el púlpito de reducto de cobardes, pero no se atreverán a emplear el mismo calificativo para referirse al despacho de un redactor editorial.
Hay periodistas que escriben cartas y artículos tediosos e insustanciales comentando por qué las iglesias se encuentran vacías. Pero ni siquiera se dignan comprobar si realmente lo están, o cuáles se ajustan a sus críticas. (…) Se revolverán y acusarán a la Iglesia de no haber impedido la guerra, cosa que ni ellos mismos intentaron impedir. La Iglesia se ve justificada, no por el hecho de que sus hijos no pequen, sino precisamente porque lo hacen.
El cristiano escasamente formado, gradualmente, se convierte en agnóstico agresivo, para terminar en una animadversión de la que nunca entendió el principio; frustrado por una especie de heredado aburrimiento hacia no se sabe qué, y cansado ya de oír lo que nunca ha escuchado. (...)
Lo que desconcierta al mundo, a sus sabios filósofos e imaginativos poetas paganos, respecto a los sacerdotes y personas que forman parte de la Iglesia católica, es que todavía se comportan como si fueran mensajeros. Un mensajero no se para a considerar o discutir cuál podría ser el sentido de su mensaje; lo entrega tal cual es. No se trata de una teoría o de una suposición, sino de un hecho. (...) El ímpetu de los mensajeros del Evangelio aumenta mientras corren a extender su mensaje. Siglos después, todavía hablan como si algo acabara de suceder. No han perdido la frescura y el ímpetu. Sus ojos apenas han perdido la fuerza de los que fueron auténticos testigos. Es más novedoso en espíritu que las más recientes escuelas de pensamiento, y se encuentra, casi con toda seguridad, a las puertas de nuevos triunfos. Estos hombres sirven a una Madre que parece hacerse más hermosa a medida que surgen nuevas generaciones, y la llaman bendita. Muchas veces nos dará la impresión de que la Iglesia se hace más joven a medida que el mundo envejece.
Ésta es la última prueba del milagro: que algo tan sobrenatural se haya convertido en algo tan natural. Quiero decir que algo tan único visto desde fuera, pueda parecer universal sólo visto desde dentro. Pero la mente del creyente no siente vértigo; es la de los no creyentes la que lo padece. El misterio está en cómo algo tan sorprendente puede ser tan desafiante y dogmático y, sin embargo, convertirse en algo perfectamente normal y natural.
No me cabe en la cabeza cómo una torre tan frágil podría permanecer tanto tiempo en pie sin un fundamento firme. Y, aún menos, cómo pudo convertirse, cómo se convirtió, de hecho, en el hogar del hombre.
La mente católica es la única que permanece intacta frente a la desintegración del mundo. Si fuera un error, no hubiera podido durar más que un día. Si se tratara de un mero éxtasis, no podría aguantar más de una hora. Sin embargo, ha aguantado dos mil años, y el mundo, a su sombra, se ha hecho más lúcido, más equilibrado, más razonable en sus esperanzas, más sano en sus instintos, más gracioso y alegre ante el destino y la muerte, que todo el mundo que no se acoge a ella. Pues fue el alma del cristianismo lo que emanó del increíble Cristo, y el alma del cristianismo era sentido común. Aunque no nos atreviéramos a mirar Su rostro, podríamos contemplar Sus frutos, y por Sus frutos lo conoceríamos. 2004-11-07

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

Señor, tu amor llega hasta el cielo, 
hasta las nubes tu fidelidad, 
tu justicia es como los más altos montes,
tu derecho, un abismo insondable.
Tú, Señor, salvas a hombres y animales; 
oh Dios, ¡qué inapreciable es tu amor! 
Los hombres se acogen a la sombra de tus alas. 
Se sacian de la abundancia de tu casa, 
les das a beber en el río de tus delicias.
Porque en ti está la fuente 
de la vida y por tu luz vemos la luz.

 

Gracias por venir a visitarnos 

 

Debido a la existencia de páginas excelentes sobre apologética y formación,  lo que se pretende desde aquí es contribuir muy modestamente y sumarse a los que ya se interesan por el Evangelio de Cristo de manera mucho más eficaz.

Los cristianos deben defender sus convicciones “sin arrogancia pero sin pusilanimidad”. Un requisito fundamental para el cristiano del siglo XXI, es tener: "una conciencia moral recta, bien formada, fiel al magisterio de la Iglesia.

 

Recomendamos vivamente:

1º ‘CÓMO LA IGLESIA CONSTRUYÓ LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL’. Ninguna institución ha hecho más para dar forma a la civilización occidental que la Iglesia Católica, y en modos que muchos de nosotros hemos olvidado o nunca sabido. Como la Iglesia construyó la civilización occidental es una lectura esencial para redescubrir esta relegada verdad. De un modo senillo y muy atractivo. 2007.

Autor: Thomas E. WOODS Jr.-Editorial: CIUDADELA. 

Laus Deo +

 



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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).