Saturday 19 April 2014 | Actualizada : 2014-04-18
 
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Los "bienes culturales" comprenden "ante todo, los patrimonios artísticos de la pintura, la escultura, la arquitectura, el mosaico y la música, puestos al servicio de la misión de la Iglesia. Además, a estos hay que añadir los libros contenidos en las bibliotecas eclesiásticas y los documentos históricos contenidos en los archivos de las comunidades eclesiales. En fin, pertenecen a este ámbito las obras literarias, teatrales y cinematográficas producidas por los medios de comunicación social" (Juan Pablo II, Discurso a los participantes en la I asamblea plenaria de la Comisión pontificia para los bienes culturales de la Iglesia, 12 de octubre de 1995, n. 3:  L´Osservatore Romano, edición en lengua española, 20 de octubre de 1995, p. 12).

 

La armonía y belleza de una flor es tal un abrazo universal entre

humanos; pétalos entre mezclados como brazos entre hermanos

 

Los cristianos, desde la época de las catacumbas, recurrieron a expresiones artísticas por tres motivos fundamentales: por una función de culto, es decir, para poner al servicio de Dios todo lo más bello que podría ofrecer la creatividad humana; por una función de catequesis, por lo que la pintura y la escultura se convirtió en la Biblia pauperum; por una función de caridad, desarrollada, sobre todo, por las familias religiosas que hicieron de sus centros lugares de caridad laboriosa.

 

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1566, el 14 de agosto en Flandes, grupos de protestantes, dirigidos por sus predicadores calvinistas, se dedican a destruir estatuas religiosas de las principales Iglesias, saqueando Bibliotecas, archivos, registros, robano obras de arte y quemando parte de aquel el ‘Patrimonio de la humanidad’.

 

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Pintura religiosa de Dalí

 

Dali - Ntra.Señora de Fátima

 

 

por Donato Jiménez Sanz, Oar

En el año del centenario del nacimiento de Dalí (1904-1989) brindamos homenaje al genial pintor desde esta brevísima reseña sobre su pintura religiosa

 

Acaban de entrar en El Prado unos cuadros de tema religioso de Goya, el genial pintor aragonés de copiosa producción religiosa y profana. Ocasiones hay en que por cierta posición que pudo tomar en determinada época de su vida un pintor o, más bien, de ciertos críticos por intereses ideológicos, silencian y ocultan la obra religiosa de un autor. Goya mismo ha sufrido esa injusticia.

 

Algo parecido, aunque de modo distinto, ocurre con Picasso que manifestó su deseo de casarse canónicamente, de morir en la Iglesia y ser enterrado junto a su tío Pablo, canónigo, en la Catedral de Málaga. Apenas nos dan a conocer sus obras de temática religiosa, de su primera época, como el simpático Monaguillo, La Primera Comunión, Ciencia y Caridad.

 

Matisse ha hecho pintura religiosa al final de su vida y se ha sentido plenificado. La Capilla del Rosario de las Dominicas de Vence, la consideró su obra maestra. Porque había sentido la presencia de Alguien que está más arriba y más adentro. Hecho similar ocurre con muchos poetas.

 

Se da en el artista, allende la representación meramente formal, una actitud interna, religiosa, que conecta con valores y sentido trascendente que hace marca en su vida. Marca, quizás invisible para la crítica superficial o interesada, pero que es valor vivido y queda como confesión de auténtica palabra sentida en el alma y reflejada en el lienzo o el poema. A veces silencian injustamente el nombre o la obra de un autor por haber expresado su palabra religiosa, tal vez la más auténtica. Ni aun en el caso de apostasía, sería leal preterir u ocultar la obra religiosa que estilísticamente corresponde a una época, y que vivencialmente pertenece a la biografía más íntima.

 

Callar la obra religiosa, y especialmente la cristiana, es mutilar gravemente la cultura universal, la manifestación del espíritu y cercenar sangrantemente los horizontes del hombre que ansía el infinito y busca encontrarse con la persona de Dios. Críticos interesados, pretenden sesgar ideológicamente el arte religioso a una nostalgia o concepción de época.

 

Este año, se celebra el centenario del nacimiento de Dalí (1904-1989). Su biografía con sus excentricidades y grotescas actitudes, su porte extravagante, sus ideas, exóticas en todos los climas, su paradójica personalidad, su declarada paranoia, etc., han sido expuestas en numerosos libros. Él lo sabía y aun hacía gala de ello: La única diferencia entre un loco y yo, es que yo no estoy loco. No debía de estarlo tanto.

 

Lo que nadie le puede discutir es su genialidad como pintor, su trazo dibujístico llevado a la perfección, su dominio de la línea, “el hombre que mide con el metro amarillo” (García Lorca), su sabia distribución y mezcla de los colores.

 

Brindamos homenaje al genial pintor desde esta brevísima reseña sobre su pintura religiosa. Las “declaraciones” sobre sus ideas religiosas no pueden tomarse más en serio de lo que pueda tomarse esta otra de sus ocurrencias: Creo que todos nos volveremos ángeles. Lo único que retarda esa evolución es el socialismo, porque la primera condición para ser angélico es ser propietario. Después de todo, el autor de la blasfemia “Dios ha muerto”, despertó, curiosamente, en Dalí la idea de Dios. Fue gran admirador de Gaudí, el arquitecto de Dios.

 

Anotamos una lista incompleta de sus cuadros de temática religiosa y un breve comentario de algunos.

 

Cesta de pan: 1926

El Ángelus: 1935, óleo.

Virgen María con el Niño: 1942.

Cristo de El Vallés: 1942.

Virgen de los pájaros: 1943, acuarela.

La resurrección de la carne: 1949-45

La tentación de S. Antonio: 1946

La Anunciación: 1947

Madonna de Port Lligat: 1950

El Cristo de S. Juan de la Cruz: 1951

El Ángel de Port Lligat: 1952

Cristo hipercúbico: 1954

El Sacramento de la Cena: 1955

Santiago el Mayor, Apóstol: 1957

Jesús joven: 1957

S. Sebastián.

Virgen de Guadalupe: 1959, óleo.

Descubrimiento de América: 1959.

Cabeza de Virgen rafaelesca.

Concilio Ecuménico: 1960.

Madonna corpuscular.

 

El tema religioso, en Dalí, ya está presente en los años 40. Estudia la obra de Velázquez y el motivo religioso del Renacimiento y de Occidente. Dalí desarrolló su trabajo religioso–metafísico-místico: Cristos, Vírgenes, motivos eucarísticos …

 

También cultiva el arte “óptico”: efectos e ilusiones ópticas. En sus joyas crea cruces, cristos, el corazón real.

 

En el 58, Dalí y Gala se casan en la ermita Capilla de los Ángeles. Un acto privado, serio, el acto menos “daliniano” de su vida. Ofició el párroco que había sido de Cadaqués, D. Francisco. En el 59 visita a Juan XXIII en el Vaticano.

 

El Ángelus: Inspirado en el Ángelus de Millet que tanta importancia tiene para Dalí. Lo llama Reminiscencia arqueológica del Ángelus de Millet. Del cuadro religioso del francés, hace Dalí una estilización escultural de factura modernista. Actitud reverente y hondamente religiosa. Bien podemos llamar recreaciones de Dalí. (A veces, interpolaciones). Percibe la esencia y unción del cuadro y lo recrea magistralmente: Ese es el genio: “cantar siempre el mismo verso, pero con distinta agua”. De la definición de su método paranoico-crítico mejor no hacer caso.

 

El Cristo del Vallés: Marca el inicio de su creación religiosa católica que algunos grupos no le perdonaron nunca. Surrealismo y academicismo. El rostro suficientemente sugerido entre juego de luces y oscuros de nubarrones. La posición y el rostro en actitud tradicional. Corona de espinas y costado sangrando son los elementos más significativos de este Cristo.

 

La Crucifixión: Es obra capital de la etapa mística de Dalí. Pintado en 1951, el Cristo de San Juan de la Cruz es un acabado ejemplo de su técnica fotorrealista, que aquí expresa más bien la belleza de Cristo, antes que el horror de su muerte. Dalí imaginó al Crucificado sobre el paisaje de Port Lligat. Un Cristo que llegaba al mundo por medio de la belleza y no a través del sufrimiento.

 

Antes de pintar el suyo, Dalí ya había visto el Cristo que S. Juan de la Cruz, tras su éxtasis, dejó plasmado en un papel en 1568. La inspiración e influencia en el pintor surrealista es evidente.

 

En el cuadro se adivina un círculo y un triángulo. Los pies ocupan el centro del cuadro. El peso del cuerpo, anatómicamente perfecto, arquea suavemente los brazos. La cabeza hundida en el cuerpo de Cristo, representa el hundimiento de la pasión de Cristo. No hay clavos, no hay sangre. Cristo no es propiamente un crucificado. Es un Cristo bello que se ofrece de forma distinta de la sangrienta crucifixión histórica. La imponencia de este Crucificado hace solemne y tremendamente silenciosa la escena de la cruz que insinúa dar la vuelta sobre el mundo. Cruz y Cristo forman un todo, no clavado violentamente, cruentamente, sino asumido libremente. La misma cruz del cristiano será el propio cuerpo de Cristo encarnado. El mar recibe luz del cuerpo sobre la cruz. Hay un juego de direcciones.

 

Dios se abate sobre el mar, símbolo de vida y universalidad, y el espectador eleva la mirada hacia la Persona que se derrama curvándose sobre el mundo. El paisaje es conjunto perfecto: Port Lligat, la barca amarilla y negra de Dalí; pescadores con indumentaria de otra época faenan en sus labores.

 

El Cristo de S. Juan y el Hipercúbico: Se puede llegar a cierto misticismo por profundización humana y de belleza. Compenetración de Cristo con el cubo, otra forma de expresar lo perfecto. Etapa “mística” que culmina con su matrimonio canónico con Gala. Se arrima a Rafael, a Murillo.

 

El Sacramento de la Cena: De factura pictórica impecable. De belleza estética singular. Luz de poniente que inunda de luz la escena. El Verbo hecho carne. Palabra-presencia de Jesús, único rostro visible. El pan partido y el vino sobre el mantel, ya corporal. Coro de impresionante silencio religioso.

 

Intimidad y adoración. Cabezas que se hunden en las manos, ocultas entre las mangas de sus túnicas. Mar, cielo, paisaje, técnica: trasfondo de comunión cósmica.

 

Virgen de Guadalupe: De rasgos clásicos, modernistas y populares. Esfera y sol coronándola en aureola. Ángeles y orantes en veneración. Dos círculos de rosas flotantes.

 

Sta. Elena: Port Lligat idealizado.

 

Rosa Mística: riguroso academicismo flotando. Hacia la rosa mística de la letanía.

 

El Ángel de Port Lligat: En Port Lligat habita un ángel familiar. Un ángel junto a los pescadores. Un ángel junto a la casa de Dalí. Su Ángel de la Guarda fue grato a Dalí y lo reiteró en sus obras: “Nada me estimula tanto como la idea de un ángel”, dijo al dominico P. Bruno Froissart. Pudo haberle influido E. D’Ors, que profesaba a los ángeles culto, al menos, estético. La iconografía ha dotado al ángel, a veces, de un aspecto andrógino. Los ángeles de Dalí se representan en línea bíblico-eclesiástica.

 

Virgen de los pájaros: El rostro de la Virgen lo conforman grácilmente unos pájaros con las alas abiertas. El arte óptico por el que una figura sugiere un contorno o figura diferente. La figura evoca las Vírgenes renacentistas con el Niño Jesús y S. Juan.

  

Cristo – joya: No hay cruz. Simbolizado por fuego. Momento eterno de amor. Llama de amor viva. Completo abandono. Cristo es la Cruz, la madera no existe.·- ·-· -··· ·· ·-·
Donato Jiménez Sanz, Oar
  -  2004-II-10 – ‘ARBIL’ Nº 77

 

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Dali - Monje-1925. Óleo sobre lienzo. 92.3 x 68.5 cm.

Anteriormente Colección:

E. y A. Reynolds Morse. The Salvador Dalí Museum. San Petersburgo (FL).

 

Dali - Ángel-1950. Acuarela. Medidas desconocidas. Propiedad particular.

 

Dali - Concilio ecuménico

1960. Óleo sobre lienzo. Colección A. Reynolds Morse.

Museo Salvador Dalí. San Petersburgo. Florida. USA.

 

Dali - Cristo-1970. Acuarela y técnica mixta. 96.5 x 58.4 cm.

Propiedad privada.

 

Dali - Cristo apocalíptico, o Cristo tornasolado

1965. Óleo sobre placa óptica de plástico.

40.5 x 40.5 cm. Propiedad particular.

 

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Indicaciones históricas sobre la conservación

del patrimonio histórico-artístico


De todos es conocido el interés de la Iglesia, a lo largo de su historia, por su propio patrimonio histórico y artístico, como se constata en las deliberaciones de los Sumos Pontífices, de los Concilios ecuménicos, de los Sínodos locales y de cada uno de los obispos. Este cuidado se ha manifestado sea con el mecenazgo de obras de arte destinadas principalmente al culto y a la ornamentación de los lugares sagrados, sea en su tutela y conservación(11).

Para la conservación de los objetos valiosos -entre los que sobresalen los adornos litúrgicos y las reliquias con los relativos relicarios- fueron instituidos desde finales de la Edad Antigua los llamados "tesoros" anejos a las catedrales o a otros importantes lugares de culto (por ejemplo los santuarios), muy frecuentemente en un local contiguo a la sacristía y en adecuadas arcas o cofres. Esta colección tenía la función principal de depósito de objetos cultuales de particular valor para ser utilizados en las ceremonias más solemnes, y que poseían, además, un valor representativo, especialmente por la presencia de reliquias insignes y, en último término, podían tener la función de reserva áurea para los casos de necesidad. Luminoso ejemplo es la "Sacristía Papal" en el Vaticano.

Por todo ello es lícito considerar los "tesoros" medievales como verdaderas colecciones compuestas de objetos retirados (temporal o definitivamente) del circuito de las actividades utilitarias y sometidas a un particular control institucional. Las piezas que los componían eran expuestas también a la admiración del público en lugares y circunstancias oportunos. Una diferencia de estas colecciones con respecto a las colecciones privadas de la antigüedad consistía en el hecho de que los "tesoros" no eran obra de un solo individuo, sino de instituciones, de modo que se mantenía el uso público. Entre los "tesoros" más antiguos de Europa podemos recordar el de la abadía de Saint-Denis en Francia y el tesoro de la catedral de Monza en Italia, ambos constituidos en el siglo VI. Entre los más famosos tesoros medievales se pueden mencionar el del Sancta Sanctorum de Roma, el de la basílica de San Marcos en Venecia y el de San Ambrosio en Milán (Italia); los del santuario de Sainte Foy de Conques y de la catedral de Verdun-Metz (Francia); los de las catedrales de Colonia, Aquisgrán y Ratisbona (Alemania); el tesoro de la Cámara Santa de Oviedo (España); y el de la catedral de Clonmacnoise (Irlanda). Muchos de los "tesoros" mencionados cuentan con un inventario o catálogo, redactado de distintas formas a lo largo de los siglos.

El coleccionismo privado de objetos antiguos, preciosos o simplemente curiosos, documentado a partir del siglo XIV, fue también practicado de forma privada por eclesiásticos. Entre las mayores colecciones de obras clásicas que se reunieron a partir del nuevo interés humanístico por la antigüedad, desde el siglo XV, debemos colocar las colecciones promovidas por Papas y cardenales. En este contexto, un acontecimiento fundamental para la historia de la museología es la colocación en el Capitolio de Roma en 1471, por voluntad del Papa Sixto IV, de algunas antiguas estatuas de bronce con la intención de restituir al pueblo romano los restos que le pertenecían. Se trata del primer destino público de obras de arte por iniciativa de un soberano, concepto que se impondría universalmente a partir de finales del siglo XVIII y que produciría la apertura del Museo Capitolino y de los Museos Vaticanos en Roma, además de los grandes museos nacionales en las mayores capitales de Europa.

En el período postridentino, en el que el papel de la Iglesia en el ámbito cultural fue relevante, el cardenal Federico Borromeo, arzobispo de Milán -por citar un ejemplo- concibió su
colección de pintura como un lugar para la conservación y, al mismo tiempo, como un polo didáctico abierto a un público seleccionado. Por este motivo, le colocó al lado la Biblioteca Ambrosiana en 1609 y en 1618 la Academia de pintura, escultura y arquitectura, y publicó un catálogo  de esta colección en 1625, el Musaeon, con una intención estrictamente descriptiva. En tales iniciativas, que retoman los modelos del mecenazgo típicos de la aristocracia del momento, es evidente la integración de la Biblioteca-Museo-Escuela, para realizar un proyecto formativo y cultural unitario.

Entre los siglos XVI y XVII aparecieron progresivamente nuevas tipologías de museos, con una finalidad prevalentemente pedagógica y didáctica, que están representados ampliamente en el ámbito eclesiástico, como los museos científicos, de los que están dotados los seminarios, los colegios y otras instituciones de formación vinculados, sobre todo, a la Compañía de Jesús.

En tiempos más recientes, al lado de los "tesoros", han surgido los museos de las catedrales y los museos de la fábrica, con el fin de custodiar y exhibir obras de arte y objetos cultuales (o de otra naturaleza), que generalmente ya no están en uso, provenientes de las mismas catedrales o de sus sacristías. A finales del siglo XIX y comienzos del XX aparecieron los museos diocesanos, análogos a los precedentes, pero con piezas provenientes, también, de otras Iglesias de la ciudad y de la diócesis, concentrados en una única sede, para salvaguardarlas del abandono y de la dispersión. Con la misma finalidad, han surgido también los museos de las familias religiosas.

 

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Dali - Cristo de San Juan de la Cruz

1951. Óleo sobre lienzo. 205 x 116 cm.

The Glasgow Art Gallery. Glasgow. Escocia.

 

Dali - Cristo en "El Apocalipsis de San Juan"

1958-1960. Técnicas y medidas desconocidas. Propiedad particular.

 

 

Dali - Crucifixión

1954. Óleo sobre lienzo. 194.5 x 124 cm. Propiedad particular.

 

Dali -Crucifixión (Dedicatoria: Para Gala, del divino Dalí)

1965. Óleo sobre lienzo. 24 x 18.5 cm. Propiedad particular.

 

Dali - El Sagrado Corazón de Jesús

1962. Óleo sobre lienzo. 86.5 x 61 cm. Propiedad particular.

 

 

 

  

Del «Guernica» al «Cristo» de Dalí

 

Lara de Tucci
s muy difícil, en el año del centenario de Dalí –y con este trabajo contribuyó yo a los homenajes que en su memoria se vienen realizando– y año marcado trágicamente por los atentados del 11-M, substraerse a hacer una reflexión acerca de las muchas divergencias existentes entre el lienzo de su famoso «Cristo» y la aún más famosa pintura del «Guernica» de Picasso. Pintura esta que recuerda permanentemente los desastres de nuestra Guerra Civil y que, de la misma manera, puede constituir, según mi opinión, una remembranza de cualquiera de los hechos y sucesos apocalípticos sufridos por la humanidad a lo largo de la Historia, y, en consecuencia, de los referidos atentados de Atocha. He aquí, pues, otra de las habilidades de Picasso, añadida a las extraordinarias dotes pictóricas que acumulaba: la de haber sabido dejar, entre su valioso legado artístico, una obra que será causa de fustigación para todos los que la contemplen, de igual manera que lo viene siendo ya para cuentos la han visto; provocando, su panorámica dantesca, contradicciones entre las gentes.
   Es una herencia estigmatizante esta del «Guernica» para los españoles y para el mundo, independientemente de que el artista la realizará con buenos o malos propósitos –aunque a decir de los que le trataron, de estos últimos tenía Picasso muchos– e, independientemente también, de que el cuadro sea para bien o para mal de la psicología de aquellos que lo vean y pretendan captar íntegro el mensaje que presenta.
   Qué tendría en la mente y en corazón Picasso cuando se propuso la realización del «Guernica». Él, un hombre que llegó a decir, para justificar el dominio que ejercía sobre las mujeres, a quienes maltrataba también psicológicamente (y esto no acierta uno a comprender por qué no se lo tienen en cuenta los progresistas admiradores de su obra), que éstas eran simples máquinas de sufrir. Qué abrigaría en sus interioridades para realizar un cuadro que sólo refleja, en tan artísticos trazos, caos universal y división humana en el más amplio sentido de la palabra; fenómenos constatados en todas las figuras y elementos allí recreados. Incluso las bestias, como si las hubiera dotado de inteligencia, se lamentan con pavor de la anarquía dominante en la escena. Y las personas, con abrumadora desesperación por el dolor y el desgarro, claman contra todo, hasta contra consigo mismas. Todo, desde luego, como ocurre en una guerra, en un desastre natural o en un salvaje atentado como el del 11-M. Sólo que, tras las guerras, los desastres y los atentados, las capacidades humanas de recomposición de ideales, de recuperación anímica e, incluso, de perdón, van eliminando las heridas y el traumatismo hasta que se consigue el restablecimiento de un orden nuevo. Pero en el «Guernica» no es así: en el «Guernica», la desproporción del mal y sus imposiciones permanecerán para siempre.
   Ahí, precisamente, está la divergencia con el «Cristo» de San Juan de la Cruz, pintado en 1951 por Salvador Dalí como a vista de pájaro que tiene como objetivo la cabeza inclinada de Jesús. Este icono del Salvador –el pintor de Figueras tuvo el singular acierto de darle a su Cristo el nombre de un santo poeta–, suspendido en majestuosa levitación, compendia, ¡y mucho!, sobre la tierra y el mar, el mensaje evangélico. Pues, en el cuadro, se aprecia que todo lo pacifica y lo armoniza en un orden transido de esperanza, mientras lo escabroso y las tinieblas, presentes también en la obra, van cediendo paulatinamente al empuje de la más completa, sutil y diáfana seguridad de los espacios despejados, en cuyo seno se respira la paz que domina sobre las criaturas y las cosas cuando todo está ya ajustado –véase la mar en calma, donde reposa la barca, y la serenidad del paseante en el muelle– al equilibrio de una disposición recreante que ahuyenta desquiciamientos y esquizofrenias, y proporciona estabilidad para que nada se descontrole en la naturaleza que persigue la superior dignidad que reclama el espíritu humano cuando no está manipulado por extravíos.
   A Dalí, que fuera calificado de mal catalán porque dejara su herencia al Estado español, bien puede considerársele, únicamente por la concepción de su Cristo, de universalista. Ya que sólo la universalidad de la fe cristiana pudo inspirarle a sus pinceles tal obra; obra que se superpone, tal vez, en magnitud creativa a toda su producción y obra que condensa su arte en una realidad pictórica digna de la admiración de cuantos alientan sentimientos de unidad y fraternidad. Que aquí es adonde, creo yo, que Salvador Dalí quiso llegar tras su vuelta a España en los años cuarenta, cuando fraguó la idea de su «Cristo»; un lienzo que siempre ensombrecerá al «Guernica» de Picasso, al ser éste, dentro de su originalidad, que nadie le niega, y con sus duras imágenes, una fantasmagórica y caótica descomposición de la armonía y la convivencia del mundo, aunque tales valores, por otra parte, falten en realidad en bastantes lugares. Agradecemos al autor - Lara de Tucci es escritor – 2004-08-11

 

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Dali - Crucifixión - "Corpus hypercubicus". 1954. Óleo sobre lienzo.

194.5 x 124 cm. Donación de Chester Dale.

The Metropolitan Museum of Art. New York. USA.

 

 

"Caritas Cristhi urget nos" - “La Tradición apostólica va creciendo en la Iglesia con la ayuda del Espíritu Santo; es decir, crece la comprensión de las palabras e instituciones transmitidas cuando los fieles las contemplan y estudian repasándolas en su corazón (cf. Lc 2,19-51), y cuando comprenden internamente los misterios que viven, cuando las proclaman los obispos, sucesores de los Apóstoles en el carisma de la verdad. La Iglesia camina a través de los siglos hacia la plenitud de la verdad, hasta que se cumplan en ella plenamente las palabras de Dios” (Dei Verbum 8). Estas palabras preparan la afirmación del número siguiente. “...Por eso la Iglesia no saca exclusivamente de la Escritura la certeza de todo lo revelado. Y así se han de recibir y respetar con el mismo espíritu de devoción” (ibid. 9). Concilio Vaticano II

 

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"El cristianismo no teme a la cultura sino a la media cultura. Teme la superficialidad, los eslóganes, las críticas de oídas; pero quien puede hacer la ´crítica de la cultura´ puede volverlo a descubrir o seguir siendo fiel" JEAN GUITTON –filósofo fr. 1998.

 

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A la condena inicua se añade el ultraje de la flagelación.
Entregado en manos de los hombres, el cuerpo de Jesús es desfigurado.
Aquel cuerpo nacido de la Virgen Maria,
qué hizo de Jesús "el más bello de los hijos de Adán",
qué dispensó la unción de la Palabra
- "la gracia está derramada en tus labios" (Sal 45, 3)-,
ahora es golpeado cruelmente por el látigo.
El rostro transfigurado en el Tabor es desfigurado en el pretorio:
rostro de quién, insultado, no responde;
de quién, golpeado, perdona;
de quién, hecho esclavo sin nombre,
libera a cuantos sufren la esclavitud.
Jesús camina decididamente por la vía del dolor,
cumpliendo en carne viva, hecha viva voz,
la profecía de Isaías:
"Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
la mejilla a los que mesaban mi barba.
No oculté el rostro a insultos y salivazos" (Is 50, 6).
Profecía que se abre a un futuro de transfiguración.

 

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¡Gloria al que mueve nuestras manos y llena nuestra alma de luz... Cristo Jesús!

 

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La Iglesia una, santa, católica y apostólica». «Catolicidad significa universalidad, multiplicidad que se convierte en unidad; unidad que sin embargo sigue siendo multiplicidad».Que Dios nos guíe hacia la plena unidad de modo que el esplendor de la verdad, que sólo puede crear la unidad, sea de nuevo visible en el mundo». S. S. BENEDICTO XVI - 2005-06-29.

 

«La Iglesia no es santa por sí misma, sino que de hecho está formada por pecadores, lo sabemos y lo vemos todos», pero ésta «viene santificada de nuevo por el amor purificador de Cristo». «Dios no sólo ha hablado, nos ha querido (...) hasta la muerte de su propio hijo», S. S. Benedicto XVI – 29 Junio 2005 Festividad de San Pedro y Pablo; ambos mártires de la Iglesia católica, 64/7ca. en Roma. ITALIA.

 

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¡Rememos mar adentro! Esa es nuestra respuesta como cristianos:

"remar mar adentro", confiando en la palabra y en la presencia vivificante de Jesús,

a ejemplo de Pedro y Pablo. En el momento en que Jesús promete que la Iglesia fundada sobre Pedro prevalecerá a pesar de los ataques del mal, está implícitamente diciendo que esa barca frágil, con un hombre tan falible como Pedro al timón, simplemente no se puede hundir porque el poder de Dios está detrás de esa obra y la evidencia de ese poder es la supervivencia de la barca y el que su rumbo no sea alterado. Esto le es claro a quienquiera que lea los Evangelios con buena fe. Jesús, el mismo que parece dudar cuando dice: «Y cuando el Hijo del Hombre venga, ¿Hallará la fe sobre la tierra?», ahora pone el destino de su Iglesia en manos de Pedro, el impulsivo discípulo que duda, niega, se cree valiente, se retrae y falla tan humanamente en una situación tras otra.

«Duc in altum» (Lc 5,4) dijo Cristo al apóstol Pedro en el Mar de Galilea.

 

Virgen de Guadalupe, por Salvador DALI.

!Salve oh María, la madre de nuestro Maestro!


 

"El Bautismo nos hace piedras del edificio de Jesucristo; la Confirmación, nos hace arquitectos. Sé un buen arquitecto, que se luzca en alguna obra maestra, que condense todo tu ideal".

[Cinco minutos con Jesús, P. Alfonso Milagro]

 

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Filosofía socrática - Tiempos de sofistas: En tiempos de argumentaciones sofísticas y predominio de la retórica y el halago a las masas sobre la verdad (acaso lo sean todos los tiempos), nada tan pertinente como volver al viejo sabio que nada sabía, a Sócrates, a la meditación sobre su vida y muerte. Especialmente, a la imperecedera Defensa que escribió Platón. La filosofía no sólo es necesaria para la vida, sino que es la verdadera vida, la vida correcta. Y puede aprenderse. Ella convierte todo en pregunta, pero niega que los muchos, en cuanto muchos, piensen. Busca ante todo la excelencia. ¿Hay entendidos en la excelencia humana, como los hay en las demás artes? La filosofía es la tensión (no la improbable posesión) hacia la Sabiduría absoluta. Al fin, Sócrates nos revela la existencia de dos morales, dos formas de vida, incluso dos políticas: una busca halagar a los muchos; la otra, obrar siempre bien. Y ya sabemos cuál fue la opción y el destino de Sócrates, magistralmente expuestos por Miguel García-Baró. El pensar es una tarea moral, santa. Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA – 2005.

 

El camino mas corto y seguro para vivir con honor en este mundo es ser en realidad lo que aparentamos. Todas las virtudes humanas se incrementan y fortalecen. SÓCRATES.

 

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No dominio, sino servicio «gratuito» es la jerarquía en la santa Iglesia Católica, apostólica «fundada por Cristo Jesús»; con sede romana desde Pedro muerto mártir bajo Nerón, crucificado cabeza abajo y Pablo decapitado, ambos en Roma.

 

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"Si quieres ser sabio, aprende a interrogar razonablemente, 

escuchar con atención, responder serenamente

y callar, cuando no tengas nada bueno que decir".

 

Dali - La Virgen de las golondrinas

1977. Acuarela sobre cartón. 67.9 x 49.9 cm. Colección Italcambio.

 

 

Alégrese la madre naturaleza
con el grito de la luna llena:
que no hay noche que no acabe en día,
ni invierno que no reviente en primavera,
ni muerte que no dé paso a la vida;
ni se pudre una semilla
sin resucitar en cosecha.

 

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“Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos, 
la luna y las estrellas que has creado, 
¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, 
el ser humano, para darle poder? 
Lo hiciste poco inferior a los ángeles, 
lo coronaste de gloria y dignidad”(Ps. 8).   

 

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Dios habla al hombre a través de la creación visible. El cosmos material se presenta a la inteligencia del hombre para que vea en él las huellas de su Creador (cf Sb 13,1; Rm 1,19-20; Hch 14,17). La luz y la noche, el viento y el fuego, el agua y la tierra, el árbol y los frutos hablan de Dios, simbolizan a la vez su grandeza y su proximidad.

 

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Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Gen. 1, 24-25

 

La naturaleza canta las glorias del Creador y el hombre sepa gozar en armonía con todo lo creado.

 

¡Hoy la tierra y los cielos me sonríen
hoy llega hasta el fondo de mi alma el sol
hoy la he visto... la he visto y me ha mirado
Hoy creo en Dios!

 

¡Que tu conducta nunca sea motivo de injustificada inquietud a la creación, en la que tu eres el rey!

 

El ecologismo espiritual nos enseña a ir más allá de la pura «protección» y del «respeto» de la creación; nos enseña a unirnos a la creación en la proclamación de la gloria de Dios.

 

«La belleza podrá cambiar el mundo si los hombres consiguen gozar de su gratuidad» Susana Tamaro – católica, escritora - 2004.12.

 

¡Oh galaxias de los cielos inmensos, alabad a mi Dios porque es omnipotente y bueno! ¡Oh átomos, protones, electrones! ¡Oh canto de los pájaros, rumor de las hojas, silbar del viento, cantad, a través de las manos del hombre y como plegaria, el himno que llega hasta Dios!»

 

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Señor Jesús, queremos recoger la lección de S. Francisco que aprendió de la Iglesia.
Como él queremos verte en tus obras y a través de ellas llegar a Ti.
Que todo el universo sea para nosotros un cántico de alabanza en tu honor.
Que a través de nuestras buenas obras, los demás también Te glorifiquen y juntos construyamos esa fraternidad universal, de la cual el mundo entero está necesitado. AMÉN.

 

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Se multiplican los diagnósticos desesperados sobre el estado de la tierra:  "un hormiguero que se resquebraja", "un planeta que agoniza"... La ciencia describe cada vez con más detalles el posible escenario de la disolución final del cosmos. Se enfriarán la tierra y los demás planetas; se enfriarán el sol y las demás estrellas; se enfriará todo... Disminuirá la luz y aumentarán en el universo los agujeros negros... Un día, la expansión se agotará y comenzará la contracción; al final se asistirá al colapso de toda la materia y de toda la energía existente en una estructura compacta de densidad infinita. Se producirá entonces el "Big Crunch", o gran implosión, y todo volverá al vacío y al silencio que precedió a la gran explosión, o "Big Bang", de hace quince mil millones de años.

Nadie sabe si las cosas sucederán realmente así o de otro modo. Pero la fe nos asegura que, aunque fuese así, ese no sería el final total. Dios no ha reconciliado consigo al mundo para luego abandonarlo a la nada; no ha prometido permanecer con nosotros hasta el fin del mundo para luego retirarse, él solo, a su cielo, en el momento en que llegue ese fin. "Te he amado con un amor eterno", dijo Dios al hombre en la Biblia (Jr 31, 3) y las promesas de "amor eterno" de Dios no son como las del hombre.

 

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«Las catástrofes naturales nos sitúan en la verdad. A pesar de tantos progresos, no estamos en grado de poder gobernar la realidad en su totalidad. No encontramos respuesta a estos hechos porque hemos perdido el sentido de la grandeza de Dios»

 

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‘Si la técnica no se reconcilia con  la naturaleza, ésta se rebelará’ 12 nov.2000 S. S. Juan Pablo II - Magno

 

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San Pedro Crisólogo (380 ca. 450 ca.) en el Segundo discurso sobre el ayuno: "Son grandes las obras del Señor". Pero esta grandeza que vemos en la grandeza de la creación, este poder, es superado por la grandeza de la misericordia. En efecto, el profeta dijo:”Son grandes las obras de Dios"; y en otro pasaje añade:”Su misericordia es superior a todas sus obras". La misericordia, hermanos, llena el cielo y llena la tierra. (...) Precisamente por eso, la grande, generosa y única misericordia de Cristo, que reservó cualquier juicio para el último día, asignó todo el tiempo del hombre a la tregua de la penitencia. (...) Precisamente por eso, confía plenamente en la misericordia el profeta que no confiaba en su propia justicia:  "Misericordia, Dios mío —dice— por tu bondad" (Sal 50, 3)" (42, 4-5:  Discursos 1-62 bis, Scrittori dell area santambrosiana, 1, Milán-Roma 1996, pp. 299. 301).
Así decimos también nosotros al Señor:  "Misericordia, Dios mío, por tu bondad".


 

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«El cosmos creado ha sido confiado por Dios al ser humano» - En un libro sagrado, muy querido para millones de creyentes, se lee que, en el comienzo de los tiempos, Dios creó el universo en todos sus maravillosos aspectos: el cielo, la tierra, el mar y, al final, creó al hombre como rey de este cosmos, confiándolo a sus cuidados. Es la narración del Génesis.

La visión de la Iglesia católica, y de la Santa Sede en particular, sobre los problemas que se debaten aquí, se inspira en esas páginas de la Biblia. Permítanme que, por un breve momento, recordemos estas páginas que pertenecen al patrimonio de la humanidad. Ellas nos dicen que el cosmos creado ha sido confiado por Dios al ser humano, que ocupa un lugar central en el mundo, para que lo gobierne con sabiduría y responsabilidad, respetando el orden que Dios ha establecido en su creación (cf. Juan Pablo II Discurso a la Pontificia Academia de las ciencias, 22 de noviembre de 1991, n. 6).

 

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«Decálogo católico» sobre ética y ambiente

 

Presentado por el Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz- ROMA, 08.11.2005  expresa la enseñanza –síntesis- de la doctrina social de la Iglesia católica sobre el ambiente.
 
1) La Biblia tiene que dictar los principios morales fundamentales del designio de Dios sobre la relación entre hombre y creación.

2) Es necesario desarrollar una conciencia ecológica de responsabilidad por la creación y por la humanidad.

3) La cuestión del ambiente involucra a todo el planeta, pues es un bien colectivo.

4) Es necesario confirmar la primacía de la ética y de los derechos del hombre sobre la técnica.

5) La naturaleza no debe ser considerada como una realidad en sí misma divina, por tanto, no queda sustraída a la acción humana.

6) Los bienes de la tierra han sido creados por Dios para el bien de todos. Es necesario subrayar el destino universal de los bienes.

7) Se requiere colaborar en el desarrollo ordenado de las regiones más pobres.

8) La colaboración internacional, el derecho al desarrollo, al ambiente sano y a la paz deben ser considerados en las diferentes legislaciones.

9) Es necesario adoptar nuevos estilos de vida más sobrios.

10) Hay que ofrecer una respuesta espiritual, que no es la de la adoración de la naturaleza.

 

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En la creación del mundo y del hombre, Dios ofreció el primero y universal testimonio de su amor todopoderoso y de su sabiduría, el primer anuncio de su "designio benevolente" que encuentra su fin en la nueva creación en Cristo.

316 Aunque la obra de la creación se atribuya particularmente al Padre, es igualmente verdad de fe que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son el principio único e indivisible de la creación.

317 Sólo Dios ha creado el universo, libremente, sin ninguna ayuda.

318 Ninguna criatura tiene el poder Infinito que es necesario para "crear" en el sentido propio de la palabra, es decir, de producir y de dar el ser a lo que no lo tenía en modo alguno (llamar a la existencia de la nada) (cf DS 3624).

319 Dios creó el mundo para manifestar y comunicar su gloria. La gloria para la que Dios creó a sus criaturas consiste en que tengan parte en su verdad, su bondad y su belleza.

320 Dios, que ha creado el universo, lo mantiene en la existencia por su Verbo, "el Hijo que sostiene todo con su palabra poderosa" (Hb 1, 3) y por su Espirita Creador que da la vida.

321 La divina providencia consiste en las disposiciones por las que Dios conduce con sabiduría y amor todas las criaturas hasta su fin último.

322 Cristo nos invita al abandono filial en la providencia de nuestro Padre celestial (cf Mt 6, 26-34) y el apóstol S. Pedro insiste: "Confiadle todas vuestras preocupaciones pues él cuida de vosotros" (I P 5, 7; cf Sal 55, 23).

323 La providencia divina actúa también por la acción de las criaturas. A los seres humanos Dios les concede cooperar libremente en sus designios.

324 La permisión divina del mal físico y del mal moral es misterio que Dios esclarece por su Hijo, Jesucristo, muerto y resucitado para vencer el mal. La fe nos da la certeza de que Dios no permitiría el mal si no hiciera salir el bien del mal mismo, por caminos que nosotros sólo coneceremos plenamente en la vida eterna.

 

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Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Gen. 1, 24-25

 

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“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

 

Por venir a visitarnos, os agradecemos.-


Benedicto PP XVI: 2008.I.01 ‘Día mundial de la paz’ como cada primero de enero. Familia humana: comunidad de paz’ lema 01 enero para el 2008. 40 aniversario de la celebración de la primera Jornada Mundial de la Paz (1968-2008) ‘la celebración de esta Jornada, fruto de una intuición providencial del Papa Pablo VI’.-

Anno Domini 2008 - Mane nobiscum, Domine! ¡Quédate con nosotros, Señor!.

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¿Por qué repetimos y recomendamos algunos libros? - No responde esta habitual insistencia a ningún imperativo ni legal, ni moral, ni de compromiso alguno. El único compromiso es el del servicio a la conformación de una cultura católica que hoy es más necesaria que nunca.

‘MAESTRO DE LOS PUEBLOS’ - Una teología de Pablo, el Apóstol.
Jordi Sánchez Bosch - Verbo Divino - 735 páginas - 2008

2º ‘Educar en la verdad’ Diálogo entre la fe y la razón.

Autor: Javier Prades y Eduardo Toraño (eds.)
Editorial: Facultad de Teología San Dámaso - 2008-

3º ‘Jesús de Nazaret’ – ‘Benedicto XVI’. 2007;al siglo: Joseph Cardenal Ratzinger

4º ‘El Libro negro de las nuevas persecuciones anticristianas’, Thomás Grimaux es el autor - Favre, 160 páginas. Valeurs Actuelles, 2008

Traducción de Pablo López Herrera

Todo un acierto.

Las ilustraciones que adornan un expuesto, no son obligatoriamente alusivas al texto. Estando ya públicas en la red virtual, las miramos con todo respeto y sin menoscabo debido al ‘honor y buena reputación de las personas’. De allí, hayamos acatado el derecho a la intimidad, a la dignidad-mérito-honra-respetabilidad-pundonor, a la propia imagen y a la protección de datos. Tomadas de Internet, las estampas, grabados o dibujos que adornan o documentan este sitio web ‘CDV’, no corresponden ‘necesaria e ineludiblemente’ al tema presentado; sino que tienen por finalidad –a través del arte- hacer agradable la presentación. Tributamos homenaje de sumisión y respeto a todas las personas, particularmente cuyas imágenes aparecen publicadas, gracias.-

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Debido a la existencia de páginas excelentes sobre apologética y formación, lo que se pretende desde ‘CDV’ es contribuir muy modestamente, y sumarse a los que ya se interesan por el Evangelio de Cristo de manera mucho más eficaz. ‘CDV’ Gracias.-

In Obsequio Jesu Christi.

‘Te, Deum, laudamus. Te Dominum confitemur’.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).