Wednesday 8 September 2010 | Actualizada : 2010-08-31 
Inicio > Familia > 11 consejos para enseñar a pensar a los hijos; Dios papá María mamá; sexo
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Para dominarnos, nos quitan las referencias y valores del ‘papá y la mamá’.

Primero quieren separarnos del Dios-padre, luego abandonarnos de la María-madre

Más tarde alejarnos del padre-papá para privarnos de la madre-mamá…  Habiéndonos quitado la paternidad divina y maternidad humana de María, llegan a destruirnos las referencias naturales de un ‘papá y una mamá’.   Así, destrozado el núcleo familiar, nos imponen el género que era para las cosas, mientras que el sexo ‘masculino y femenino’  lo anulan. Arrasado queda el sexo, esa obra magnífica y edificadora de Dios en la naturaleza humana. Acusaban a la Iglesia de despreciar la sexualidad, mientras que ellos ahora quieren anularnos el sexo y transformarnos en cosas-géneros-trapos… para mejor dominarnos… como un harapo ¡que la vida nada cuesta! Proliferando las ‘carnicerías-aborteras’. O sea, con gran coherencia indican: alejar a Dios el Padre, ahuyentar a María la Madre, no existe el papá ni la mamá, todo les es igual. Mientras que Dios hizo al hombre libre, digno y sexuado*, ellos lo quieren esclavo, gregario, chacal y amorfo-μορφος, privados de Papá y Mamá.- MMVIII

*«No habéis leído que al principio el Creador los hizo varón y hembra...?» (Mt 19,4), y hace referencia al llamado primer relato de la creación del hombre, inserto en el ciclo de los siete días de la creación del mundo (Gen 1, 1-2.4).

 

 

La imaginación es una facultad natural de nuestra sensibilidad interna que conserva y reproduce mentalmente las sensaciones externas recibidas a través de la percepción, incluso en ausencia de éstas, cumpliendo con ello, una gradualidad de esenciales funciones cognoscitivas.

 

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«Lo importante es que los niños no reciban escándalo dentro de sus casas.
No se les educa por sermones, sino por lo que ven, que es lo que imitan»

 

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«La sociedad de mañana va a necesitar mucho policía, mucho psicólogo y mucho psiquiatra»

 

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Las nuevas formas de unión, como parejas de hecho u homosexuales, nunca deberían llamarse familia porque no tienen los mismos fundamentos básicos que la familia.

 

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  “A Vosotros que os he llevado en mis brazos desde vuestro nacimiento;

      De quienes me he preocupado desde el seno materno…

      Hasta la vejez de Uds, yo seré el mismo…

      Hasta que se les vuelva el pelo blanco,  

      yo me preocuparé de Uds!

      Ya lo tengo hecho!  Yo me encargaré!

      Yo me encargo de ello, Yo los salvaré!”   (Isaías 46,3-4)

Este es nuestro Dios!... Así es el corazón de carne de nuestro Señor Jesús.

 

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11 consejos para enseñar a pensar a los hijos

 

Luis Olivera
Escritor y periodista

 

1.Lo primero es actuar de acuerdo con la verdad de las cosas: enseñar a los hijos a no engañarse, a ser sinceros, a actuar con coherencia. “Podemos conocer la química cerebral que explica el movimiento de un dedo, pero eso no explica por qué ese movimiento se usa para tocar el piano o apretar un gatillo” (Marcus Jacobson).Y “no podemos abaratar la verdad” (F. Suárez), devaluando su valor, como si fuera época de rebajas.

2.Un segundo es que “el entrenamiento es una exclusiva de la inteligencia humana” (Marina). Hay que enriquecer el lenguaje, hay que fomentar el diálogo, el ejercicio mental de razonar, de defender una causa, de tener argumentos para las propias decisiones, y no hacer sólo lo que hacen los demás, como los borregos. Aprender a pensar es descubrir todo el inmenso poder que tiene la moda en el mundo y saber salir de la jaula mental en que puede encerrarnos. El pensador libre, es decir, el pensador, no debe sacrificar su libertad de pensar en el altar de la moda. Sacrificar la verdad en el altar de la moda es una de las perversiones más nocivas del pensador.. Sin embargo, con excesiva frecuencia se encarcela a la razón en la jaula de la moda. Entrenamiento y cultivo, dado que “la tierra que no es labrada, llevará abrojos y espinas, aunque sea fértil. Así sucede con el entendimiento del hombre” (Sta.
Teresa de Jesús).

3.Ya que es imposible no equivocarse nunca, al menos, por utilidad y por deber, hemos de aprender de nuestras equivocaciones: si queremos aprender a pensar, deberemos descubrir el mundo tan humano del error. "Equivocarse es humano", descubrieron los antiguos. El error es el precio que tiene que pagar el animal racional.

4.Deliberar es la segunda etapa de la voluntad. Seremos más inteligentes y más libres cuando conozcamos mejor la realidad, sepamos evaluarla mejor y seamos capaces de abrir más caminos. Sería un error pensar, observa Leonardo Polo, que el hombre inventó la flecha porque tenía necesidad de comer pájaros. También el gato tiene esa necesidad y, s.e.., no ideó nada. El hombre inventó la flecha porque su inteligencia descubre la oportunidad que le ofrece la rama.
5.Mantener abierta nuestra capacidad de dirigir nuestra conducta por valores pensados: hay que pasar del régimen del impulso irracional al régimen de la inteligencia. Más que enseñar a pensar, la función de los padres ha de consistir en motivar a los hijos para que quieran pensar, por cuenta propia. Con actitudes positivas, las niñas se comen el mundo; con actitudes negativas, el pensar aparece como algo cansino; el actuar, como mediocre.

6. Enseñar a tomar decisiones: la inteligencia es la capacidad de resolver problemas vitales. No es muy inteligente quien no sea capaz de decidir, aunque dentro de su refugio resuelva con soltura problemas de trigonometría. Si convenimos que educar es, esencialmente, crecer en libertad y en responsabilidad, aprender a decidir bien resulta uno de los aspectos claves de esa tarea: cuanta más capacidad de decisión, más libertad.

7.“Debemos recuperar de los niños, y fomentarla, la sana estrategia de preguntar continuamente. Las tres preguntas fundamentales son: ¿Qué es? ¿Por qué es así? y ¿Ud., cómo lo sabe? Aristóteles definía la ciencia como “el conocimiento cierto por las causas”. Pues, habituarse a formular por qués. Los padres deben estimular, motivar, comentar y promover el clima adecuado para favorecer los hábitos intelectuales de sus hijas.

8. La inteligencia que planteamos tiene que saber aprender y, sobre todo, tiene que disfrutar aprendiendo: formular preguntas que ayuden a ser más reflexivos, a interrogarse sobre el pensamiento: ¿Por qué piensa el hombre? ¿Has pensado por qué recuerda cosas? ¿Pensamos mientras dormimos? ¿Qué es lo que más te hace pensar? ¿Puedes pensar en dos cosas distintas a la vez? Leonardo Polo define al hombre como un ser que, no sólo soluciona problemas, sino que además se los plantea. En efecto, el ser humano progresa planteándose nuevos problemas y buscando solucionarlos.

9.La inteligencia debe de ser eficazmente lingüística: porque gracias al lenguaje, no sólo nos comunicamos con los demás, sino con nosotros mismos. La inteligencia no se parece a una colección de fotografías, sino a un río. Río e inteligencia “discurren”. Nuestra lengua natural, la materna, es un río donde confluyen miles de afluentes. "La pluma y la palabra son las armas del pensador" (JA Jauregui): aprender a pensar es aprender a tocar dos instrumentos del pensamiento: la pluma y la palabra.

10.Fomentar la lectura y controlar el uso de la TV: ya que hablamos del vuelo de la inteligencia, se trata de “ser más inteligentes que la TV” (Jiménez). Los libros “tienen que ser obras que alimenten la inteligencia sin dejar seco el corazón”. O sea, que deben iluminar la mente con la verdad y no sumirla en las nieblas de la duda o en la oscuridad del error” (F. Suárez).

11.Urge encontrar tiempos para reflexionar, para pensar, que es menos trabajoso y más barato que otras necesidades que nos creamos: sobre el sentido último de la vida, de las cosas, del hombre, de Dios. Cuando Unamuno dijo que solía ir a pasear con pastores de ovejas para aprender a pensar, para deshacerse de prejuicios y dogmas de escuela, todos se rasgaron las vestiduras. Sin embargo, Unamuno era sincero. Un pastor de ovejas tiene tiempo para pensar, para dar rienda suelta a su imaginación y descubrir nuevos horizontes filosóficos que no ha visto nunca ningún otro filósofo.
Fernando Corominas dice que hay que “sentar” en la mente y en el corazón de los hijos las cosas buenas, antes de que les lleguen las nocivas. Es llegar antes, es educar en futuro. Siempre que nos abandonamos, retornamos a la selva. La selva de la que hablo metafóricamente es siempre una claudicación de la inteligencia. «ARVO NET.»

 

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La excesiva permisividad con que los padres educan a sus hijos no parece ser el camino más adecuado para zanjar el problema. Si bien es cierto que ahora existe una comunicación más abierta entre padres e hijos con respecto al tema, todo suele quedar en una información que se apoya en las campañas de "sexo seguro", pero esa comunicación no profundiza en aspectos como la necesidad de que el joven consolide su carácter y ejerza su propio criterio, sin dejarse arrastrar por los modelos impuestos por los medios, o que tenga en cuenta los sentimientos, las sensaciones, el amor o la fidelidad, por poner algunos ejemplos de valores a tener en cuenta. Tampoco las campañas institucionales de prevención están dando buenos resultados, como se desprende de los datos aportados hasta ahora. El recurso de dar todas las facilidades para que la joven que ha tenido una relación sexual irresponsable pueda adquirir las pastillas abortivas llamadas "del día después", así como el resto de campañas de prevención que hacen alusión al uso del preservativo, no parecen alcanzar los objetivos deseados y, en ocasiones, como manifestaba la joven Courtney, producen el efecto contrario: animar a tener más relaciones, con el consiguiente riesgo de que los discutibles sistemas de prevención utilizados se muestren ineficaces o tengan algún fallo. Se hace necesaria, pues, una información integral a los adolescentes desde todos los ámbitos posibles que fomente una verdadera educación en valores.

 

 

La bendición de los niños

 

I. Jesús amó tiernamente a los niños porque reúnen las cualidades que  Él exige como condiciones indispensables para formar parte de su Reino. Al declarar que el Reino de los Cielos (Mateo 19, 13-15) pertenece a los niños, en primer lugar nos enseña, que hemos de tener gran cuidado en prepararlos y conducirlos a Él. Ante todo, deben ser bautizados cuanto antes, como repetidas veces, en todas las épocas (S. C. PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Instrucción sobre el bautismo de los niños), ha urgido Nuestra Madre la Iglesia, que desea tenerlos en su seno. Nos dice también el Señor que su Reino pertenece a quienes, como los niños, tienen una mirada limpia y un corazón puro, sin complicaciones, sencillo, sin pretensiones ni orgullo: ante Dios somos como niños pequeños, y así nos debemos comportar ante Él.

 

II. En su primera venida a la tierra en la Encarnación, el Hijo de Dios se nos presenta bajo la débil y frágil condición de un niño. Dios ha querido que nosotros, a imitación de su Hijo, nos comportemos como aquello que somos, hijos débiles, que necesitan continuamente su ayuda: éste es uno de los puntos centrales de nuestra fe. Para ser como niños se requiere en primer lugar, una firme voluntad de comportarse como hijos de Dios, dóciles a su Voluntad, con pureza de mente y de cuerpo, humilde y sencillo de espíritu. Hacernos como niños en la vida espiritual es un querer expreso del Señor que nos lleva a aceptar con corazón alegre y agradecido todo cuanto la vida quiera ofrecernos, lo dulce y lo amargo, como enviado, o permitido, por quien es infinitamente sabio, por quien más nos quiere, nuestro Padre Dios. La verdadera infancia espiritual lleva consigo madurez en la mente: visión sobrenatural, ponderación de los acontecimientos a la luz de la fe con la asistencia de los dones del Espíritu Santo,  sencillez y descomplicación, que lleva a ocuparse totalmente en la gloria de Dios.

 

III. Nuestra piedad debe ser filial, llena de amor. Hacerse como niños, la vida de infancia, es un camino espiritual que exige la virtud sobrenatural de la fortaleza para vencer la tendencia al orgullo y a la autosuficiencia que conduce -al ver los propios fracasos-, al desaliento, a la aridez y a la soledad. En cambio, la piedad filial fortalece la esperanza, la certeza de llegar a la meta, y da la paz y la alegría en esta vida porque sabemos que el Señor jamás nos abandona. Pidamos a Nuestra Madre, que nos lleve siempre de la mano como a niños pequeños por los caminos de la vida.

 

 

Fuente: Colección "Hablar con Dios" por Francisco Fernández Carvajal, Ediciones Palabra. Resumido por Tere Correa de Valdés Chabre

 

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La inteligencia moral del niño

 

 

 

 

 

(Título original: The moral intelligence of children)
de Robert Coles, Ed. Kairós. Barcelona, 1997.
Por Vicente Huerta

Sumario:

* El concepto de bondad moral
* Un cuento de Tolstoi
* Una historia del Bronx
* Los primeros años
* Los años de Primaria
* Se educa en todo momento

Tras el éxito editorial de la obra de Goleman Inteligencia emocional, el doctor Robert Coles, especialista en psiquiatría infantil y Premio Pulitzer, ha dado un paso más en la línea de afirmar que la importancia de la inteligencia va mucho más allá de lo que se suele reflejar en el "coeficiente intelectual". La inteligencia deberá servirnos ante todo para conocer el bien. Precisamente en este aspecto la presente obra viene a subsanar una de las deficiencias más criticadas en Inteligencia emocional: su deficit de contenidos y de horizonte ético, que son una carencia importante en una propuesta que se presenta con una pretensión de globalidad. Para educar integralmente no basta saber como funciona el cerebro ni cual es la estructura y la dinámica de las emociones. Es preciso conocer dónde está el bien y tratar de ponerlo en práctica. Muchas veces -afirma el autor- se pretenden poner remedios psiquiátricos a lo que son problemas morales.

El concepto de bondad moral

Lo primero a dilucidar, pues, será saber en qué consiste ser una buena persona. Si queremos facilitar a los niños el camino que les hará "moralmente inteligentes" habrá que empezar aclarando el concepto mismo de bondad moral. Los niños buenos -afirma- son niños y niñas que "han aprendido a tomar muy en serio el mismo concepto de bondad moral y su deseabilidad". Saben también que no es una abstracción, sino un modo concreto de comportarse con los demás siguiendo la regla de oro de tratar a los demás como nos gustaría que nos traten a nosotros. A esto se une la importancia del ejemplo, pues el niño entenderá el bien en la medida en que lo vea en acción, no como algo abstracto, sino como una presencia concreta. Los valores están para ser vividos o no se entienden. No pocas veces la incoherencia de los adultos deja sumidos a los niños en la confusión de mensajes contradictorios.

Un cuento de Tolstoi

Una buena manera de enseñar a discernir el bien moral puede ser la que nos brinda la literatura. El autor saca enorme partido a relatos que plantean cuestiones morales. Lo importante es la reflexión posterior. Un buen ejemplo es el que brinda Tolstoi con la historia titulada El viejo abuelo y el nieto, dice así:

El abuelo se había hecho ya muy viejo. Sus piernas no le obedecían, sus ojos ya no veían ni sus oídos oían, y además carecía de dientes. Cuando comía, la comida se le caía de la boca.

El hijo y la nuera dejaron de sentarle a la mesa y le servían las comidas detrás de la estufa. En cierta ocasión le llevaron la cena en un cuenco y cuando el anciano fue a cogerlo, se le cayó al suelo y se le hizo añicos. La nuera empezó a quejarse de su suegro, diciendo que lo rompía todo, y juró que desde aquél día le daría de comer en un balde de lavar los platos. El anciano se limitó a suspirar sin decir nada.

Poco después, el marido y su esposa vieron a su hijo pequeño jugando en el suelo con algunas planchas de madera; estaba intentando construir algo. Movido por la curiosidad, el padre le preguntó: "¿Qué estás haciendo, Misha?" y Misha respondió: "papá, estoy fabricando un balde para daros de comer en él cuando tú y mamá seáis viejos".

El marido y la mujer se miraron y empezaron a llorar, sintiéndose avergonzados de haber tratado así al abuelo.

Una historia del Bronx

También el cine puede aportar grandes momentos de reflexión. El autor recoge en su libro experiencias surgidas a partir de la película Una historia del Bronx dirigida e interpretada por Robert de Niro. En ella se plantean cuestiones morales de entidad. El protagonista, hijo de un modesto conductor de autobuses, se ve implicado en un incidente que le hace ganarse el favor de un gángster local, con el que se desarrolla una compleja amistad a la que se opone el padre trabajador y honrado. El análisis de esta película facilita reflexionar sobre diversos afectos, lealtades, deseos y anhelos que no siempre facilitan el discernimiento del bien moral.

Una de las consecuencias interesantes de esta reflexión es que el conocimiento del bien se plantea como camino hacia la libertad: una vez que se cede a los planteamientos mafiosos, se está pillado. El joven se introduce en un mundo en el que se consigue dinero fácil, mucho más de lo que hubiera podido ganar de otro modo, pero a costa de no ser libre, de quedar atado a la banda mafiosa local. El padre, en cambio, es fiel a unos principios morales y eso hace que sea en todo momento dueño de sí mismo. "Esta es la diferencia, -comenta uno de los alumnos de Coles a propósito de la película- si dejas que la gente te compre, pierdes el respeto por ti mismo. Si te mantienes firme en lo que crees, puedes mirarte en el espejo y no necesitas huir ni esconderte".

Los primeros años

El autor del libro no duda en afirmar que "los niños son modelados en el mismo inicio de su vida por los valores de determinados adultos". Existe una vida moral que precede al uso del lenguaje y que se basa en el trato que recibe el bebé. Hay niños que son gravemente descuidados por sus padres y se vuelven apáticos y retraídos de un mundo que es percibido más como amenaza que como origen de bienes. Otros niños, no tan claramente rechazados, son simplemente rehuidos y tendrán sus propias formas de responder a un entorno que de algún modo falla a la hora de ofrecerles seguridad. Estos niños se vuelven irritables e inquietos; pueden ser exigentes e intentar afirmarse una y otra vez cuya benevolencia (o falta de ella) va marcando su destino día a día. Un niño aprenderá el camino del bien (a amar) en la medida en que es amado.

Aunque se trate de niños tan pequeños que aún no han desarrollada el habla ni la capacidad de razonar, eso no significa que no estén necesitando una formación moral. Esta formación se basa en que aprendan el "si" y el "no". El niño de pocos meses puede desafiar a los adultos que le rodean "exigiendo" determinadas respuestas. "Si le das a un bebé todo lo que pide y nunca te resistes a sus demandas -afirma- le estás enseñando a no esperar nunca una negativa, y me temo que eso no es una buena preparación para la vida". Efectivamente se puede malcriar a un bebé haciéndole pensar que el mundo gira totalmente alrededor de él. Nunca es demasiado pronto para enseñarle a distinguir lo que está bien de lo que está mal.

A partir del tercer año de vida, con la aparición del lenguaje y del control muscular, aumentan exponencialmente las posibilidades para una educación moral explícita. El niño o la niña ya saben hablar y lo que escuchan puede tener un significado sustancial. Continuamente, a menudo sin tener conciencia de ello, los padres están proporcionando a sus hijos de dos o tres años, con lo que dicen o hacen, una vía moral: sugerencias, instrucciones, explicaciones, gestos, tonos de voz, etc. "Así es como se hace esto, allí es donde vamos o no vamos, ahora es el momento de intentar tal cosa, en cuanto a lo que acabas de hacer, que no vuelva a ocurrir..." El doctor Coles advierte claramente, a todo tipo de educadores y personas que tratan con niños, del peligro que existe en prestar más atención a los "acontecimientos psicológicos" que a los mensajes morales que se trasmiten en los primeros años de vida.

Los años de Primaria

En la escuela Primaria, tal vez como nunca antes ni después, el niño se convierte en una criatura "intensamente moral", totalmente interesada en comprender las razones de este mundo: cómo y por qué funcionan las cosas, pero también cómo debe comportarse en las diversas situaciones y por qué. Es la edad del despertar de la conciencia.

El niño que asiste a la escuela Primaria es mucho más capaz que los más pequeños de reflexionar, de preguntarse en voz alta y detenerse a pensar en silencio sobre lo que ha preguntado, de intentar ser bueno y de ponderar cuán "bueno" es. En esta etapa, la capacidad de utilizar el lenguaje es clave para su desarrollo moral. El gran desafío de padres y educadores en estos momentos es responder a las innumerables preguntas que hacen los niños. En la misma naturaleza del niño de esta edad está el preguntar y preguntar, proporcionando a quienes se dirigen esas preguntas la oportunidad de brindar respuestas directas e indirectas a través de lo que sugerimos o recomendamos, de las historias que contamos, de los recuerdos que compartimos, de las experiencias que ofrecemos como ejemplos, etc.

Se educa en todo momento

Es importante, en esta etapa, ser conscientes de que en cualquier momento podemos estar transmitiendo un importante mensaje moral, tanto si el encuentro ha sido planificado como si surge sin pensarlo: esos cuentos contados a la hora de dormir, esos comentarios informales hechos durante una comida, en el interior del coche, esas afirmaciones de respuesta ante algo oído en la radio o visto en la televisión, esas observaciones escuchadas en una conversación telefónica, un simple tono de voz, todo se puede convertir en parte de la experiencia moral del niño, todo puede ser para él una adquisición o una respuesta ante la pregunta sobre lo que es importante y por qué, sobre cómo debe uno hablar y estar con los demás, etc.

Los niños de la escuela Primaria muestran una gran capacidad para probar el análisis moral de las creencias y valores puestos en práctica. Detectan con facilidad la capacidad para comprometerse con lo que uno cree, lo que uno considera valioso como algo que es posible para sí mismo y para los demás. Por eso es tan fundamental la coherencia de los adultos. La inteligencia moral les lleva a comprobar el valor en la práctica. De ahí la confusión que se puede crear cuando se encuentran ante mensajes morales cruzados o contradictorios.

Para los educadores es importante estar orientados en buena dirección (saber qué virtudes quieren desarrollar en sus hijos) pero los discursos morales abstractos se olvidan fácilmente, principalmente se enseña por medio del ejemplo y eso ocurre continuamente, casi sin darnos cuenta.
Vicente Huerta

 

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En algunos casos no es fácil comprender si es mejor corregir o dejar pasar, hablar o callar. Por este motivo es importante tener en cuenta la regla de oro, válida para todos los casos, que el apóstol Pablo ofrece en la segunda lectura (Romanos 13, 8-10) de este domingo: «Con nadie tengáis otra deuda que la del mutuo amor... La caridad no hace mal al prójimo». Es necesario asegurarse, ante todo, de que en el corazón se dé la disposición de acogida a la persona. Después, todo lo que se decida, ya sea corregir o callar, estará bien, pues el amor «no hace mal a nadie».

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La vida de los hijos de Dios  

 

“Ya que habéis purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, para una caridad fraterna no fingida, amaos de corazón intensamente unos a otros, como quienes han sido engendrados de nuevo no de un germen corruptibile, sino incorruptibile, por medio de la palabra de Dios, viva y permanente. Pues Toda carne es como heno, y toda su gloria como flor de heno;  se seca el heno y cae la flor, pero la palabra del Señor permanece para siempre. Esta es la palabra que os ha sido anunciada como buena nueva.  

Así, pues, habiéndoos despojado de toda malicia y de todo engaño, de hipocresías, envidias y de toda suerte de maledicencias, apeteced, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que con ella crezcáis en orden a la salvación, si es que habéis gustado qué bueno es el Señor.   

Acercándoos a él, piedra viva, desechada por los hombres, pero escogida y preciosa delante de Dios, también vosotros -como piedras vivas- sois edificados como edificio espiritual en orden a un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por medio de Jesucristo. Por lo que dice la Escritura: He aquí que pongo en Sión una piedra angular escogida, preciosa; quien crea en ella, no sera confundido. Para vosotros, pues, los creyentes, el honor; pero para los incrédulos: La piedra que desecharon los constructores, ésta se ha convertido en la piedra angular, y en piedra de tropiezo y roca de escándalo.   

Ellos tropiezan, porque no creen en la palabra: para esto habían sido destinados. Pero vosotros sois linaje escogido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido en propiedad, para que pregonéis las maravillas de Aquel que os llamó de las tiniebias a su admirable luz: los que un tiempo no erais pueblo, ahora sois pueblo de Dios, los que antes no habíais alcanzado misericordia, ahora habéis alcanzado misericordia. 

De la primera Carta de San Pedro apóstol (1, 22 - 2, 10)  

 

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La Iglesia, desde el inicio, es católica,

esta es su esencia más profunda, dice Pablo.

 

El nuevo pueblo de Dios, la Iglesia, es un pueblo que proviene de todos los pueblos. La Iglesia, desde el inicio, es católica, esta es su esencia más profunda. San Pablo explica y destaca esto en la segunda lectura, cuando dice:  "Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu" (1 Co 12, 13). La Iglesia debe llegar a ser siempre nuevamente lo que ya es: debe abrir las fronteras entre los pueblos y derribar las barreras entre las clases y las razas. En ella no puede haber ni olvidados ni despreciados. En la Iglesia hay sólo hermanos y hermanas de Jesucristo libres. S. S. Benedicto XVI – P.P. 2005

 

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Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Gen. 1, 24-25

 

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“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.

 

 

 

Gracias de la visita 

Debido a la existencia de páginas excelentes sobre apologética y formación,  lo que se pretende desde aquí es contribuir muy modestamente y sumarse a los que ya se interesan por el Evangelio de Cristo de manera mucho más eficaz.

“Estemos alerta, no renunciemos a nuestros derechos fundamentales y, en todo momento, demos con serenidad y confianza razones de nuestra esperanza en Cristo, sabiendo que todo lo podemos en Aquel que nos conforta".


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