Friday 28 April 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
Inicio > Leyendas Negras > España - 1492 - 1º gesta hispánica lleva la Universidad, cultura canibalismo

Adriano representa, junto con Trajano, la consolidación de una dinastía y el poder del partido hispano en Roma. Su época fue la auténtica Edad de Oro de Hispania romana. Nacido en el año 76 d.C., probablemente en la ciudad de Itálica, los historiadores se muestran unánimes al aceptar sus orígenes hispanos. Fue un intelectual que llevó su erudición hasta la afectación, un alma atormentada, un talento excepcional, una personalidad avasalladora y un hombre que vivió con una idea fatalista y melancólica del mundo.

 

 

HISTORIA - Para adentrarse en la época de la gran gesta hispánica [1492-1592] y analizar la magnitud del descubrimiento, es necesario penetrarlo estudiando el contexto histórico; solo así podremos llegar a un discernimiento moderado y con el sentimiento sano del deber o de una conciencia objetiva. Con este objetivo presentamos tantos temas y acontecimientos -aparentemente- en discontinuidad.

 

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DISCERNIR - A todos se les pide el saber cultivar un atento discernimiento y una constante vigilancia, madurando una sana capacidad crítica ante la fuerza persuasiva de tantos medios de comunicación que no cesan de inventar, suponer o repetir ‘leyendas negras’, difamaciones o mentiras históricas… mienten sabiendo de mentir.

Los que escuchan no deben ser obligados a imposiciones ni compromisos, engaño o manipulación. Jesús enseña que la comunicación es un acto moral “El hombre bueno, del buen tesoro saca cosas buenas y el hombre malo, del tesoro malo saca cosas malas. Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio. Porque por tus palabras serás declarado justo y por tus palabras serás condenado” (Mt 12, 35-37).

“Por tanto, desechando la mentira, hablad con verdad cada cual con su prójimo, pues somos miembros los unos de los otros. […]No salga de vuestra boca palabra dañosa, sino la que sea conveniente para edificar según la necesidad y hacer el bien a los que os escuchen” (Ef 4, 25.29).

 

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Para no caer en el anacronismo, es necesario tener la humildad y la inteligencia de leer los hechos del pasado no con las categorías mentales de hoy, más, dentro el marco histórico temporal en que se efectuaron. 

Al igual que ocurre con cualquier otra expresión de la mente humana, quizás la objetividad plena es imposible, pero lo que se le pide a cualquier intelectual honrado es que, cuando menos, haga el esfuerzo de buscarla, tenga la valentía de acercarse serena y responsablemente al mayor grado de objetividad histórica posible.

 

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La lógica de los sacrificios humanos
Una peculiaridad de su cultura fue la abundancia de sacrificios humanos, acompañados de canibalismo. Se ofrendaban hombres, mujeres y niños a diversos dioses, pero especialmente al del sol y la guerra, Huitzilopochtli. El sol, con su misterioso paso diario por el cielo, del que depende la luz y la vida, ejerció una fuerte impresión sobre la psique humana. Para los aztecas, el fin del mundo podría acaecer cada 52 años y, para evitarlo y merecer la vida, el sol debía ser alimentado con sangre de corazones humanos: un sacerdote abría el pecho a la víctima con un cuchillo de obsidiana, le extraía el corazón y lo ofrendaba al sol. A menudo la víctima era desollada y el sacerdote se cubría con su piel. Cortada la cabeza, el cuerpo era echado abajo de la pirámide y comido. Alimentar al sol exigía capturar víctimas, a cuyo efecto se instituyó la guerra ritual o “florida”. El número de sacrificados tenía que ser muy alto, aunque no son creíbles cifras ofrecidas por los propios aztecas, como los 84.000 sacrificados en cuatro días por un solo sacerdote en la reconsagración de la Gran Pirámide de la capital, en 1482. La cifra, imposible, debe dividirse por diez, incluso por cien y más. La exageración en las cifras es una constante en los documentos históricos, aun en nuestros días: baste pensar en el célebre millón de muertos de la guerra civil española, menos de un tercio en la realidad; o en las cifras sobre muertos en Guernica,  multiplicados por diez, veinte y más, en Badajoz, etc.   



Aunque pocos pueblos llevaron los sacrificios humanos y el canibalismo al extremo de los aztecas, esas prácticas estaban muy extendidas por América, también entre los incas. Pese a la mentalidad posterior, su práctica ha sido probablemente universal. Quizá se explica por la situación del hombre en un mundo que, como dice el psicólogo Paul Diel, le acoge y le aterra simultáneamente. Siempre han inquietado e intrigado al ser humano fenómenos como la alternancia del día y la noche, la presencia del sol y las estrellas, la cambiante naturaleza, que tanto ofrece sus dádivas como golpea con pestes, catástrofes y la muerte final. Un modo primario, pero lógico, de explicarlos y calmar la angustia asociada a ellos consiste en personificar las fuerzas naturales, interpretándolas de modo parejo a las fuerzas que el ser humano percibe en su interior y que dan sentido a sus acciones: deseos, voluntad, amor, ira, odio… Puesto que el hombre forma parte de la naturaleza, esta debe portarse de modo análogo a él, debe haber una correlación entre la conducta humana en torno al bien y el mal, y la de las fuerzas naturales, infinitamente más poderosas y duraderas. Divinizadas estas, los mitos dan cuenta de cómo premian o castigan a los mortales según estos se porten. ¿Por qué no iba el sol a pararse o quemar la tierra si se irritaba o se cansaba? Para ganar el favor divino se ofrendaba lo más valioso: la propia vida humana, víctimas propiciatorias que salvaran al conjunto del pueblo y permitieran la continuidad de la vida y la cultura. Las viejas civilizaciones euromediterráneas habían refinado su religiosidad y comprensión del mundo, y abandonado esas prácticas muchos siglos atrás, y en la religión judaica habían sido anatema y un signo de diferenciación con los politeísmos del entorno; pero aún no había ocurrido así en América.

El concepto de que la naturaleza debe comportarse de modo análogo al hombre ha evolucionado al contrario: no solo la naturaleza obra sin ningún sentido ni finalidad, sino que a la propia vida humana le pasa lo mismo, siendo la apariencia de lo contrario una mera ilusión.
04 de Junio de 2009 - 07:24:32 - Pío Moa

 

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1480 - Los Reyes Católicos promulgan la primera ley reguladora del libro impreso. Por ella queda libre del pago de todo tipo de tributos la introducción en España de libros extranjeros. Facilitada quedó la tarea de educación y grandes conocimientos, incluidas las ´nuevas tierras´.

 

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Fray Bartolomé de las Casas emprendió su misión convencido de que los indios también tenían alma como él mismo y de que procurar remedio a sus penurias era una encomienda divina. Las orgías solidarias ‘del progre’ parten de la premisa contraria: «Puesto que yo no tengo alma, tampoco pueden tenerla los pobres; habré, pues, de arrastrarlos a mi vida desalmada». Este propósito de arrastrarlos a su propia vida, que es la «vida digna» de los cadáveres plastificados y expuestos en la vitrina de la atención mediática, es el último recurso que le queda ‘al progre’ cuando le han fallado los otros recursos más aseados que practica. 2007

 

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Una hermosa indicación de Juan Pablo II hablando de la memoria histórica: La memoria se configura como un derecho que corresponde a cada grupo humano (sociedad, Iglesia, partidos y sindicatos) para profundizar en la propia identidad, pero es esencial que esa memoria no sea selectiva y sesgada, ni intente imponer a todos una visión uniforme, sino que se desarrolle a partir de una aproximación «abierta, objetiva y científica» a los hechos.

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…[…]… «Sí que reivindicó el derecho de cada colectivo, «la Iglesia católica, una congregación religiosa, un partido político, un sindicato, una institución académica», a rememorar su historia para profundizar «en su identidad». Monseñor Ricardo Blázquez, Obispo de Bilbao-Esp. 2007.XI.

 

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Historiadores serios, responsables investigadores, sanos intelectuales deben estudiar la historia. La Iglesia universal está muy por encima de circunstancias coyunturales, y debe ser capaz de transmitir un mensaje de fe y de esperanza. La historia tiene que quedar en manos de los historiadores porque nadie tiene derecho a imponer una «verdad oficial», propia de los sistemas totalitarios. En el marco de la razón y el sentido común, el recuerdo de los antecesores -en este caso, de quienes dieron la vida por la fe ‘mártires de la Iglesia Católica’- refuerza la propia identidad y ayuda a comprender el complejo mundo en que vivimos. 2007-XI

 

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Las calzadas romanas fueron fundamentales en la formación de España.

 

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Instrumentos musicales del siglo XV - La formación valenciana dedicada a la interpretación de música antigua «Capella de Ministrers» y el Cor de la Generalitat Valenciana, dirigidos por Carles Magraner fueron los músicos que interpretaron ayer el «Canto de la Sibila» ante el Papa Benedicto XVI. En esta actuación en honor del Santo Padre, Capella de Ministrers utilizó una réplica de los instrumentos que ha fabricado un grupo de prestigiosos luthiers a partir de los frescos renacentistas hallados en la cúpula barroca y recién restaurados. Estos instrumentos, que en los frescos de Paolo de San Leocadio y Francesco Pagano aparecen de la mano de unos ángeles, fueron pintados en la cúpula del altar mayor de la sede catedralicia entre 1472 y 1481 y han sido redescubiertos en 2004. En las pinturas, que representan unos ángeles tocando diversos instrumentos, once en total, entre los que se encuentran la chirimía, la dulcema, la trompeta, la flauta doble, la vihuela y la vihuela de arco, el laúd, el arpa, el aro de sonajas, la cítara y el órgano portátil. Todos ellos, en perfecta réplica sonaron ayer para el Papa en el interior de la catedral valenciana. 2006-07-08

 

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"La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar estos conocimientos en la práctica." (Aristóteles)

 

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La Casa de Medina-Sidonia está considerada la más importante de España por ser el primer ducado hereditario que se concedió, en el año 1445. La residencia principal de este ducado, que conserva un importante archivo, está situada en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).

 

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Hay que poner de manifiesto que -y no solo- durante la época de Alfonso X, el Sabio, la astrología, rozando o reuniendo diversas disciplinas, gozaba de carácter científico (sabiduría y astrología llegaron a ser sinónimos en su época); ver la obra astromágica del Rey (Lapidario, Picatrix, Liber Racielis, Libro de las Formas, etc.). Alfonso X, el Sabio (1252-1284).

 

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El nombre de ‘leyenda negra’ es relativamente reciente. Pero el nombre es lo de menos. Importa el hecho. Desde el siglo XVI, se desarrolla en muchos países de Europa una campaña de descrédito contra España y, ciertamente, la ofensiva del protestantismo contra la Iglesia Católica. A partir del siglo XVIII, la campaña contra la reputación  de España y de la religión católica, entra a formar parte de la habitual propaganda de las distintas formaciones masónicas, hasta hoy mismo: 2006-

 

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PASADO - El gran Montalembert escribía: «Para juzgar el pasado deberíamos haberlo vivido; para condenarlo no deberíamos deberle nada». Todos, creyentes o no, católicos o laicos, nos guste o no, tenemos una deuda con el pasado y todos, en lo bueno y en lo malo, estamos comprometidos con él.

 

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PASADO HISTORIA - La inscripción del templo de Delfos, que inspiró a Sócrates: conócete a ti mismo. Se trata de una verdad fundamental: conocerse a sí mismo es típico del hombre. En efecto, el hombre se distingue de los demás seres creados sobre la tierra por su capacidad de plantearse la cuestión del sentido de su propia existencia. Gracias a lo que conoce del mundo y de sí mismo, el hombre puede responder a otro imperativo que nos ha transmitido también el pensamiento griego: llega a ser lo que eres.

Por tanto, el conocimiento tiene una importancia vital en el camino que el hombre recorre hacia la realización plena de su humanidad: esto es verdad de modo singular por lo que atañe al conocimiento histórico. En efecto, las personas, como también las sociedades, llegan a ser plenamente conscientes de sí mismas cuando saben integrar su pasado.

 

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Petición de perdón - Para concluir, quisiera haceros partícipes de una reflexión, que me interesa particularmente. La petición de perdón, de la que tanto se habla en este período, atañe en primer lugar a la vida de la Iglesia, a su misión de anunciar la salvación, a su testimonio de Cristo, a su compromiso en favor de la unidad, en una palabra, a la coherencia que debe caracterizar a la existencia cristiana. Pero la luz y la fuerza del Evangelio, del que vive la Iglesia, pueden iluminar y sostener, de modo sobreabundante, las opciones y las acciones de la sociedad civil, en el pleno respeto a su autonomía. Por este motivo, la Iglesia no deja de trabajar, con los medios que le son propios, en favor de la paz y de la promoción de los derechos del hombre. En el umbral del tercer milenio, es legítimo esperar que los responsables políticos y los pueblos, sobre todo los que se hallan implicados en conflictos dramáticos, alimentados por el odio y el recuerdo de heridas a menudo antiguas, se dejen guiar por el espíritu de perdón y reconciliación testimoniado por la Iglesia, y se esfuercen por resolver sus contrastes mediante un diálogo leal y abierto. 31. X. 1998 S.S. Juan Pablo II – Magno

 

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«No se descubrirá nunca nada, si se considera satisfecho de lo ya descubierto». Séneca.

 

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HECHOS HISTÓRICOS - Se perfilan así diversos interrogantes: ¿se puede hacer pesar sobre la conciencia actual una culpa vinculada a fenómenos históricos irrepetibles, como las cruzadas o la inquisición? ¿No es demasiado fácil juzgar a los protagonistas del pasado con la conciencia actual (como hacen escribas y fariseos, según Mt 23,29-32), como si la conciencia moral no se hallara situada en el tiempo? ¿Se puede acaso, por otra parte, negar que el juicio ético siempre tiene vigencia, por el simple hecho de que la verdad de Dios y sus exigencias morales siempre tienen valor? Cualquiera que sea la actitud a adoptar, ésta debe confrontarse con estos interrogantes y buscar respuestas que estén fundadas en la revelación y en su transmisión viva en la fe de la Iglesia. La cuestión prioritaria es, por tanto, la de esclarecer en qué medida las peticiones de perdón por las culpas del pasado, sobre todo cuando se dirigen a grupos humanos actuales, entran en el horizonte bíblico y teológico de la reconciliación con Dios y con el prójimo.  

 

La identificación de las culpas del pasado de las que enmendarse implica, ante todo, un correcto juicio histórico, que sea también en su raíz una valoración teológica. Es necesario preguntarse: ¿qué es lo que realmente ha sucedido?, ¿qué es exactamente lo que se ha dicho y hecho? Solamente cuando se ha ofrecido una respuesta adecuada a estos interrogantes, como fruto de un juicio histórico riguroso, podrá preguntarse si eso que ha sucedido, que se ha dicho o realizado, puede ser interpretado como conforme o disconforme con el Evangelio, y, en este último caso, si los hijos de la Iglesia que han actuado de tal modo habrían podido darse cuenta a partir del contexto en el que estaban actuando. Solamente cuando se llega a la certeza moral de que cuanto se ha hecho contra el Evangelio por algunos de los hijos de la Iglesia y en su nombre habría podido ser comprendido por ellos como tal, y en consecuencia evitado, puede tener sentido para la Iglesia de hoy hacer enmienda de culpas del pasado.

 

La relación entre «juicio histórico» y «juicio teológico» resulta, por tanto, compleja en la misma medida en que es necesaria y determinante. Se requiere, por ello, ponerla por obra evitando los desvaríos en un sentido y en otro: hay que evitar tanto una apologética que pretenda justificarlo todo, como una culpabilización indebida que se base en la atribución de responsabilidades insostenibles desde el punto de vista histórico. Juan Pablo II ha afirmado respecto a la valoración histórico-teológica de la actuación de la Inquisición: «El Magisterio eclesial no puede evidentemente proponerse la realización de un acto de naturaleza ética, como es la petición de perdón, sin haberse informado previamente de un modo exacto acerca de la situación de aquel tiempo. Ni siquiera puede tampoco apoyarse en las imágenes del pasado transmitidas por la opinión pública, pues se encuentran a menudo sobrecargadas por una emotividad pasional que impide una diagnosis serena y objetiva... Ésa es la razón por la que el primer paso debe consistir en interrogar a los historiadores, a los cuales no se les pide un juicio de naturaleza ética, que rebasaría el ámbito de sus competencias, sino que ofrezcan su ayuda para la reconstrucción más precisa posible de los acontecimientos, de las costumbres, de las mentalidades de entonces, a la luz del contexto histórico de la época» 

 

La interpretación de la historia

 

¿Cuáles son las condiciones de una correcta interpretación del pasado desde el punto de vista del conocimiento histórico? Para determinarlas hay que tener en cuenta la complejidad de la relación que existe entre el sujeto que interpreta y el pasado objeto de interpretación 65; en primer lugar se debe subrayar la recíproca extrañeza entre ambos. Eventos y palabras del pasado son ante todo «pasados»; en cuanto tales son irreductibles totalmente a las instancias actuales, pues poseen una densidad y una complejidad objetivas, que impiden su utilización únicamente en función de los intereses del presente. Hay que acercarse, por tanto, a ellos mediante una investigación histórico‑crítica, orientada a la utilización de todas las informaciones accesibles de cara a la reconstrucción del ambiente, de los modos de pensar, de los condicionamientos y del proceso vital en que se sitúan aquellos eventos y palabras, para cerciorarse así de los contenidos y los desafíos que, precisamente en su diversidad, plantean a nuestro presente.

 

En segundo lugar, entre el sujeto que interpreta y el objeto interpretado se debe reconocer una cierta copertenencia, sin la cual no podría existir ninguna conexión y ninguna comunicación entre pasado y presente; esta conexión comunicativa está fundada en el hecho de que todo ser humano, de ayer y de hoy, se sitúa en un complejo de relaciones históricas y necesita, para vivirlas, de una mediación lingüística, que siempre está históricamente determinada. ¡Todos pertenecemos a la historia! Poner de manifiesto la copertenencia entre el intérprete y el objeto de la interpretación, que debe ser alcanzado a través de las múltiples formas en las que el pasado ha dejado su testimonio (textos, monumentos, tradiciones...), significa juzgar si son correctas las posibles correspondencias y las eventuales dificultades de comunicación con el presente, puestas de relieve por la propia comprensión de las palabras o de los acontecimientos pasados; ello requiere tener en cuenta las cuestiones que motivan la investigación y su incidencia sobre las respuestas obtenidas, el contexto vital en que se actúa y la comunidad interpretadora, cuyo lenguaje se habla y a la cual se pretenda hablar. Con tal objetivo es necesario hacer refleja y consciente en el mayor grado posible la precomprensión, que de hecho se encuentra siempre incluida en cualquier interpretación, para medir y atemperar su incidencia real en el proceso interpretativo.

 

Finalmente, entre quien interpreta y el pasado objeto de interpretación se realiza, a través del esfuerzo cognoscitivo y valorativo, una ósmosis («fusión de horizontes»), en la que consiste propiamente la comprensión. En ella se expresa la que se considera inteligencia correcta de los eventos y de las palabras del pasado; lo que equivale a captar el significado que pueden tener para el intérprete y para su mundo. Gracias a este encuentro de mundos vitales, la comprensión del pasado se traduce en su aplicación al presente: el pasado es aprehendido en las potencialidades que descubre, en el estímulo que ofrece para modificar el presente; la memoria se vuelve capaz de suscitar nuevo futuro.

 

A una ósmosis fecunda con el pasado se accede merced al entrelazamiento de algunas operaciones hermenéuticas fundamentales, correspondientes a los momentos ya indicados de la extrañeza, de la copertenencia y de la comprensión verdadera y propia. Con relación a un «texto» del pasado, entendido en general como testimonio escrito, oral, monumental o figurativo, estas operaciones pueden ser expresadas del siguiente modo: «1) comprender el texto, 2) juzgar la corrección de la propia inteligencia del texto y 3) expresar la que se considera inteligencia correcta del texto» 66. Captar el testimonio del pasado quiere decir alcanzarlo del mejor modo posible en su objetividad, a través de todas las fuentes de que se pueda disponer; juzgar la corrección de la propia interpretación significa verificar con honestidad y rigor en qué medida pueda haber sido orientada, o en cualquier caso condicionada, por la precomprensión o por los posibles prejuicios del intérprete; expresar la interpretación obtenida significa hacer a los otros partícipes del diálogo establecido con el pasado, sea para verificar su relevancia, sea para exponerse a la confrontación con otras posibles interpretaciones.

 

Para que la Iglesia realice un adecuado examen de conciencia histórico delante de Dios, con vistas a la propia renovación interior y al crecimiento en la gracia y en la santidad, es necesario que sepa reconocer las «formas de antitestimonio y de escándalo» que se han presentado en su historia, en particular durante el último milenio. No es posible llevar a cabo una tarea semejante sin ser conscientes de su relevancia moral y espiritual. Ello exige la definición de algunos términos clave, además de la formulación de algunas precisiones necesarias en el plano ético. MM.

 

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Transcribiendo manuscritos, almacenando códices, propulsando el saber, acumulando ciencias y libros, creando las Universidades y protegiendo el arte, las instituciones de la Iglesia asientan bases contra la ignorancia ciudadana... y la burla de la inteligencia. Papa Nicolás V* (1397 † 1455), indicaba tal finalidad con las palabras: "Pro communi doctorum virorum commodo", "Para la utilidad y el interés común de los hombres de ciencia". Análogamente subrayada por el Papa Sixto IV** al nacer el Renacimiento: "Ad decorem militantis Ecclesiae et fidei augmentum", "Para decoro de la Iglesia militante y para la difusión de la fe".

*Al siglo Tommaso Parentucelli, nacido en Sarzana-It. el 15 de noviembre de 1397 y † Roma el 24 de marzo de 1455 (PP. entre 1447 y 1455).

**Al siglo Francesco Della Rovere, nacido en Albisola-Savona-It. el 21 de Julio de 1414 y † Roma, 12 de Agosto de 1484 (PP. Entre 1471 y 1484).

 

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«No hay poder político más inquebrantable que el que se asienta sobre la ignorancia ciudadana. …y la burla de la inteligencia».

 

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Precisamente en cuanto cada acto humano pertenece a quien lo hace, cada conciencia individual y cada sociedad elige y actúa en el interior de un determinado horizonte de tiempo y espacio. Para comprender de verdad los actos humanos y los dinamismos a ellos unidos, deberemos entrar, por tanto, en el mundo propio de quienes los han realizado; solamente así podremos llegar a conocer sus motivaciones y sus principios morales. Y esto se afirma sin perjuicio de la solidaridad que vincula a los miembros de una específica comunidad en el discurrir del tiempo. MM.

 

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Las estampas, grabados o dibujos que adornan o documentan esta página, no corresponden ‘necesaria e ineludiblemente’ al texto presentado; tienen por finalidad –a través del arte- hacer agradable la presentación. Gracias.

 

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Catolicismo y unidad - Isabel fue, en verdad, una reina que profesó, a lo largo de toda su vida, con obras y palabras, la fe católica, hasta ese punto de la entrega de su persona a los suyos –su familia y sus reinos: su pueblo– que merece la calificación de heroica. Son conmovedoras las disposiciones últimas de su Testamento, legando todos sus bienes personales a los pobres y mandando que lo que fuese a gastarse en boato en sus exequias, que se diese a los pobres. Su conducta como reina estuvo inspirada en los ideales de justicia y de solidaridad, llevados a la práctica insobornable pero también misericordiosa y pacientemente: defendiendo siempre y con todo vigor a los más humildes. Lo atestiguan elocuentemente sus desvelos por la liberación de las gentes del campo en toda España.
La unidad de los reinos de España la aceptó y cuidó Isabel la Católica como un gran bien para todos: para su presente y su futuro. Un bien no solamente de naturaleza pragmática y utilitarista, a disposición de cualquiera, sino, sobre todo, de valor moral, humano y espiritual de la máxima importancia. ¿Cómo no van a ser los cristianos, máxime los situados en puestos de responsabilidad pública, los primeros en defender y promover el bien de la unidad de los pueblos y de las naciones, con el respeto exquisito a todas las legítimas diversidades, si los guía el mandamiento del amor mutuo que incluye los deberes de la justicia y de la solidaridad privada y pública, y aun los supera? Así lo enseñábamos los obispos en la Conferencia Episcopal Española no hace mucho tiempo.
Lo católico ha brillado en ella, como reina, cuando promueve la evangelización de la América recién descubierta, con un fino sentido cristiano del valor inalienable de todo ser humano: persona, creatura e hijo de Dios siempre. Así mandaba en su Codicilo, que adjuntó a su Testamento, a su hija, la heredera, doña Juana, y a su marido don Felipe: «Que no consientan ni den lugar a que los indios, vecinos y moradores de las dichas Indias y Tierra firme, ganadas o por ganar, reciban agravio alguno en sus personas ni bienes, mas manden que sean bien y justamente tratados, y si algún agravio han recibido, lo remedien y prevean por manera que no se exceda en cosa alguna».
+ Antonio Mª Rouco Varela - En la Misa del V Centenario de Isabel la Católica (10-XII-2004)

 

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Cada objeto aterrizado en Europa es la huella del expolio que conllevó. Pero, cada objeto de nuestra civilización que está fuera de Europa, es el mismo expolio y despojo a la inversa. Mas, la historia no da marcha atrás, y un mea culpa eterno y paralizador no resultará útil a nadie.

 

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Análisis histórico - Con frecuencia en los análisis históricos se peca de falta de objetividad por juzgar con valores actuales los sucesos del pasado. Esto no significa relativizar el juicio valórico de los sucesos, sino extirpar ciertos moralismos actuales que no son reales, que suponen una "moral" moderna y postmoderna que juzga enloquecidamente las cosas. Desde una perspectiva objetiva tenemos que condenar sin reserva los errores ocurridos en l período analizado, pero sin rasgar vestiduras por la "monstruosa" noticia del descubrimiento y civilización europea en América, maldiciendo la hora en que se produjo al estilo del cuestionado activista verde Jacques Cousteau quien declaró en 1992 que la llegada de la Colón a América "fue un desastre peor que la lluvia de meteoritos que acabó con los dinosaurios en la prehistoria"

Aquí la premisa tribalista de "cada uno en su tierra sin invadir otra" queda desvanecida por el absurdo ante el dinamismo y realidad de la historia. Toda civilización es el fruto de una mezcla frecuentemente nada pacífica. La misma epopeya del Pueblo de Dios suponía conquistar una tierra prometida ocupada por tribus locales. Los mismos europeos provienen de invasiones y nuevas invasiones que mezclaron sus sangres e hicieron nacer las distintas culturas que dan alma al Viejo Mundo.

 

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ESPAÑA - P: Dicen algunos historiadores que jamás existió una conciencia de unidad peninsular en Hispania, que sólo era una provincia romana, una mera entidad geográfica, y que Isidoro de Sevilla es el que inventa esa historia de que Hispania venía de siempre, ¿Qué opina?

 

R: Si Isidoro inventó esa conciencia –cosa que no comparto– significaría que por lo menos desde él existió esa conciencia y que ésta no es posterior. En otras palabras, la conciencia nacional de España tendría casi milenio y medio. Dicho esto, no tengo problema en admitir que esa conciencia no existía, por ejemplo, en el siglo I a. de C. cuando Hispania era sólo una provincia.

Dr. César Vidal. 2004.III.02 - L.D.

 

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Hilvanando hechos, acontecimientos y documentos…

 

  

LA UNIVERSIDAD – ESPAÑA 1492

 

La síntesis del saber teológico, filosófico y de otras ciencias realizada por las Universidades en los siglos XIII y XIV, en que se forma el Humanismo, es impensable sin el cristianismo. 

Comprendiendo la cultura en que se gestó, llegaremos a una visión más equilibrada para cualificar la gesta hispánica ¡el descubrimiento de América!

 

Francisco de Vitoria , al tener conocimiento en 1536 de las violencias cometidas durante la conquista de Perú, escribe su relección De indis, en la que declara que los indios no son seres inferiores a los que es legítimo esclavizar y explotar sino seres libres, con iguales derechos que los españoles y dueños de sus tierras y bienes. De este modo se inició el derecho de gentes.

 

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LA IGLESIA CATÓLICA FUNDA

LAS UNIVERSIDADES EN AMÉRICA

 

 

En el siglo XVI, mientras los colonos franceses e ingleses intentaban comprar pieles a los indios norteamericanos, en América Latina se edificaban universidades: Santo Domingo (1538), San Marcos de LIma (1551), México (1551), La Plata (1552), Santiago de la Paz (1558), Santa Fe de Bogotá (1580), San Fulgencio de Quito (1586)... En el siglo XVII, una mexicana como sor Juana Inés de la Cruz o el obispo Palafox de Puebla tenían bibliotecas con más de 4.000 volúmenes. Gramáticas, evangelios y otros libros se editaban e imprimían en latín, español o lenguas indígenas y las órdenes religiosas se planteaban una y otra vez el aislar a los indígenas de los colonos, considerados un mal ejemplo que impedían la evangelización. Es la historia de un Nuevo Mundo que nace con imparable originalidad en el periodo llamado "del Imperio Hispánico" aunque las autoras prefieren la denominación, más exacta, de Monarquía Hispánica, de 1474 a 1700.

 

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Entre 1200 y 1400 se fundaron en Europa 52 universidades, 29 de ellas pontificias. Según orden de antigüedad, no en importancia, puesto que la de París fue la más destacada, las fechas de fundación parecen ser las siguientes: Palencia (1208-12), Oxford (1214), París (1215), Padua (1222), Nápoles (1224), Salamanca (1228), Toulouse (1229), Bolonia (1230). Valladolid fue fundada a mediados del S. XIII (1250).

 

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La Universidad y, de modo más amplio, la cultura universitaria constituyen una realidad de importancia decisiva. En su ámbito se juegan cuestiones vitales, profundas transformaciones culturales, de consecuencias desconcertantes, suscitan nuevos desafíos. La Iglesia no puede dejar de considerarlos en su misión de anunciar el Evangelio.

 

La Universidad es, en su mismo origen, una de las expresiones más significativas de la solicitud pastoral de la Iglesia. Su nacimiento está vinculado al desarrollo de escuelas establecidas en el medioevo por obispos de grandes sedes episcopales. Si las vicisitudes de la historia condujeron a la « Universitas magistrorum et scholarium » a ser cada vez más autónoma, la Iglesia continúa igualmente manteniendo aquel celo que dió origen a la institución.3 Efectivamente, la presencia de la Iglesia en la Universidad no es en modo alguno una tarea ajena a la misión de anunciar la fe. « La síntesis entre cultura y fe no es sólo una exigencia de la cultura, sino también de la fe... Una fe que no se hace cultura es una fe que no es plenamente acogida, enteramente pensada o fielmente vivida ».4 La fe que la Iglesia anuncia es una fides quaerens intellectum, que debe necesariamente impregnar la inteligencia del hombre y su corazón, ser pensada para ser vivida. La presencia eclesial no puede, pues, limitarse a una intervención cultural y científica. Tiene que ofrecer la posibilidad efectiva de un encuentro con Jesucristo.

Concretamente, la presencia y la misión de la Iglesia en la cultura universitaria revisten formas diversas y complementarias. Primeramente está la tarea de apoyar a los católicos comprometidos en la vida de la Universidad como profesores, estudiantes, investigadores o colaboradores. La Iglesia se preocupa luego por el anuncio del Evangelio a todos los que en el interior de la Universidad no lo conocen todavía y están dispuestos a acogerlo libremente. Su acción se traduce también en diálogo y colaboración sincera con todos aquellos miembros de la comunidad universitaria que estén interesados por la promoción cultural del hombre y el desarrollo cultural de los pueblos.

 

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Bula de Fundación de la Universidad

de París por la Iglesia Católica Año 1231

 

 

Origen de la Universidad de París

 

La Universidad de París vio la luz casi al mismo tiempo que la Universidad de Bolonia pero con características muy diferentes. Desde fines del siglo XI encontramos en esa ciudad un florecimiento de escuelas privadas regenteadas por diversos maestros independientes. Junto a ellas existía la escuela catedralicia de Notre-Dame con maestros a lo largo del siglo XII de la talla de Pedro Lombardo, Pedro Comestor y Pedro el Chantre, que compusieron los manuales que habrían de usarse hasta finales de la Edad Media (1) Estas escuelas y sobre todo el singular crecimiento que tuvieron por la llegada de estudiantes de los lugares mas remotos serán el ámbito y el soporte de la nueva institución.

"El nacimiento de la Universidad de París se puede interpretar como un tipo de compomiso entre las partes implicadas (maestros, alumnos, autoridades civiles y religiosas). Permitió a los maestaros y en particular a los maestros en artes, reunisrse en una corporación autónoma, con certeza hacia 1208-10, dotarse de estatutos, reclutar a sus nuevos colegas y eludir el control directo y los abusos del canciller de Notre-Dame... Por otra parte, las autoridades eclesiásticas, junto con los mestros ya establecidos, en particular los maestros de teología, se beneficiaban de la institución de compendios obligatorios, curricula detallados, exámenes rigurosos y garantías válidas contra la proliferacón de nuesvas escuelas y la anárquica "confusión" de disciplinas... Este compromiso no se logró sin luchas, que duraron hasta 1231." (2)

La bula de la creación de la Universidad que aquí presentamos proviene de la Cancillería del Papa Gregorio IX (1227-1241) y está fechada el 13 de abril de 1231.(3) El Papa establece los principales privilegios que darán la independencia jurisdiccional e intelectual a la Universidad. En este momento el término "Universitas" designa a un grupo de maestros que tienen lazos orgánicos y una común pertenencia. 

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Gregorio, obispo, siervo de los siervos de Dios, a sus hijos dilectos, todos los maestros y estudiantes de París, salud y bendiciones apostólicas. 

París, madre de las ciencias, como otra Cariátide Sepher (4), ciudad de las letras, brilla con un destello precioso, grande sin duda pero que hace esperar más grandes cosas gracias a los que aprenden y a los que enseñan (...) Es por esto que no cabe duda que aquellos que en la dicha ciudad se esfuerzan de alguna manera por enturbiar una gracia tan gloriosa o aquellos que no se oponen claramente y con fuerza a los que la enturbian, desagadarán profundamente a Dios y a los hombres. 

Es por esto que, luego de haber considerado atentamente los problemas que nos han sido presentado en relación de la discordia que ha nacido allí por instigación del diablo y de los que obstaculizan gravemente los estudios, asistidos del consejo de nuestros hermanos, hemos pensado que es preferible resolver estos problemas con un reglamento sabio más que con una desición de caracter judicial.

De esta manera, en lo que concierne al estatuto de los estudiantes y las escuelas, hemos decidido que se apliquen las siguientes reglas:

·         Aquél que sea elegido como Canciller de París, deberá, desde el momento de su elección, jurar delante del obispo, o si él lo designa en el capítulo de Paris, en presencia de dos maestros convocados por él y que representen a la Universidad y a los estudiantes, que por la agrupación de la teología y los decretos, lealmente y según su conciencia, no dará la licencia para enseñar mas que a hombres dignos en función del lugar y del momento, según los estatutos de la ciudad, el honor y el renombre de las facultades, y que se la negará a los indignos, descartanto todos los prejuicios personales y de origen.

·         Antes de otorgar una licencia a quien quiera que sea, dentro de los tres meses a partir de la petición de la licencia, deberá hacerlo examinar con diligencia por todos los maestros en teología presentes en la ciudad y por otras personas honestas y cultivadas, mediante las cuales se pueda conocer el valor, sus ambiciones y otras cosas que haya que examinar en estas circumstancias

·         Luego de haberlo así examinado como conviene y parece oportuno y bajo el peso de su conciencia, le dará o negará al candidato la licencia requerida.

·         En cuando a los maestros en teología y en decretos, antes de que comienzen a enseñar, harán un juramento público de observar fielmente las cosas sobredichas. El canciller jurará también de no revelar en ningún caso las intenciones de los maestros en detrimento suyo; la libertad y el derecho de los canónigos de París permanecerán en su rigor inicial. 

·         Para los médicos, los artistas y los demás, el canciller prometerá examinar lealmente a los maestros y admitir a las personas dignas y excluir a las indignas.

·         En cuanto al resto, es verdad que el mal se desliza facilmente allí donde reina el desorden; os otrogamos el poder para establecer constituciones y reglamentos sabios sobre los métodos y los horarios de las clases, sobre las discusiones, sobre las festividades, las ceremonias funerarias, sobre los bachilleres, quién debe darles las lecciones, en qué horario y que autor escoger; sobre los impuestos de los abogados y la prohibición de ciertas casas; y el poder de castigar como se hace a quien se rebela contra las constituciones y reglamentos y expulsarlos (...).

·         Aquél que haya cometido un crimen y sea necesario encarcelarlo, será detenido en la prisión del obispo; le está prohibido al canciller tener una prisión particular. Prohibimos de la misma manera que un estudiante sea arrestado por una deuda ya que esto también está prohibido por los cánones regulares.

·         Ni el obispo, ni su oficial, ni el canciller, deberán dictar penas pecuniarias con el fin de levantar excomuniones o cualquier otra censura. El canciller no deberá exigir a los maestros a los cuales ha otrorgado la licencia ningún juramento, ninguna manera de sumisión u otra caución y no reclamará por este acuerdo ninguna suma de dinero u obligación, sino que se contentará con el juramento mencionado más arriba.

·         Prohibimos formalmente que los estudiantes porten armas y que la Universidad defienda a los que perjudican la paz del estudio. Aquellos que fingen ser estudiantes, sin asistir a las clases ni tener maestros no deberán gozar de los privilegios de los estudiantes (...)

·         Que nadie infrinja esta desición, constitución, concesión, defensa y prohibición y no ose oponerse a ella con audacia temeraria. Y si alguno lo osare y atentare contra ella, que sepa que atraerá sobre si la indignación de Dios todopoderoso y la del bienaventurado Pedro y Pablo apóstoles.

Dado en Letrán, a los dos días de abril, en el quinto año de nuestro pontificado.

 

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San Simón Stock (+1265)

«Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica

¡Laudetur Iesus Christus!

 

Este santo inglés, nacido en Aylesforth, Kent, fue un ermitaño  que se unió más tarde a un grupo de carmelitas que venían huyendo del dominio musulmán en Palestina. En 1245 fue elegido prior general de la orden, y bajo su mandato ésta efectuó una gran transformación, modificando su regla para adaptarse a un género de vida muy distinto;  se trataba nada menos que de renunciar a sus orígenes eremíticos para habitar en conventos dentro de ciudades y ponerse al servicio directo de los fieles.

 

La reforma suscitó una grave crisis, hubo muchos descontentos, y en este difícil período se sitúa la aparición de la Santísima Virgen  a Simón Stock concediendo al escapulario de la orden el privilegio de que quien muriera con él tenía asegurada la salvación (ésta es una de las devociones más extendidas entre los católicos y más recomendadas también por la Iglesia).

 

Tras veinte años de gobierno- durante los cuales fundó nuevos conventos en las grandes ciudades universitarias, como Cambridge, Oxford, París y Bolonia-, murió en Burdeos, de donde es patrón, y sus reliquias, que se salvaron durante la Revolución Francesa fueron trasladadas a Aylesforth en 1951.

 

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UNIVERSIDADES – IGLESIA – HISTORIA’1º

 

 

1 El marco medieval. Origen y consolidaciones


Conviene advertir, de inicio, que la institución universitaria es hija de la Cristiandad europea medieval, y se vincula al renacimiento urbano de sus etapas finales. En este contexto tienen lugar asociaciones gremiales para el desarrollo y protección de los intereses de un mismo oficio, artesano o mercantil. Y así surge también la universidad, como corporación de colaboración y apoyo para el aprendizaje intelectual: universitas magistrorum et scholarium. Se trata, pues, de un gremio de maestros y aprendices en torno a los nuevos métodos intelectuales desarrollados desde el siglo XII: planteamiento de un problema (quaestio), argumentación en torno al mismo (disputatio) y búsqueda de una conclusión sintetizadora (sententia, conclusio). De este modo, junto al afianzamiento del Derecho canónico y romano, quedaba inaugurado un método dialéctico aplicable a la filosofía y a la teología. 

El gremio de maestros universitarios (universitas magistrorum) se reservaba el derecho de admisión y aprobación de los aprendices, promoviéndolos, en su caso, a la maestría mediante una licencia o graduación. Esta graduación, que habilitaba para enseñar, se convertirá en la llamada licentia ubique docendi que, por patrocinio pontificio a estos gremios de estudiosos (especializados en cánones o teología...) pasa a poder ejercerse en todo el orbe de la Cristiandad romana. De este modo, la validación papal de los grados otorga a nuestros intelectuales una dimensión supraterritorial, y los libera de la tutela de escuelas y poderes eclesiásticos preexistentes. Al mismo tiempo, estos gremios de estudiosos van a recibir la protección de emperadores y reyes, interesados en el desarrollo de la burocracia y del derecho. Poco a poco, van desbordando el ámbito territorial cercano, a partir de privilegios y franquicias reales, que otorgan independencia y autonomía jurídica respecto a los poderes civiles locales y los concejos municipales. 

El juego de la doble protección, pontificia y regia, va configurando las peculiaridades de unas corporaciones de amplia proyección, con autonomía económica, administrativa y jurídica. Se va gestando la imagen de una Cristiandad de cultura superior unificada, con el latín como instrumento lingüístico de intercambio, planes de estudio semejantes en las universidades existentes, y una movilidad potencial de eruditos y estudiosos. 

Resulta, pues, clarificador, considerar a la universidad como una institución docente con otorgamiento de grados reconocido por autoridad del Rey y del Pontífice (auctoritate regia et auctoritate pontificia). Si carecían de alguna de ellas quedaban en una categoría intermedia, como centros de estudios (studia) generales o particulares. Es por ello que, en ocasiones, puede producirse una cierta confusión entre los términos studium y universitas. 

El concepto de studium generale se identifica para algunos autores con el de universitas que, progresivamente, habría ido usurpando la significación de aquél y ascendiendo desde su etimología originaria de corporación. En este sentido, un estudio general sería el lugar en donde se impartirían saberes múltiples y habría sido ratificado por una autoridad ecuménica: Papado, Emperador o Rey. Así lo encontramos en el título XXXI, partida 2, de Las Partidas de Alfonso X el Sabio. Según este autor, la amplitud de saberes de un  studium generale debía comprender artes/filosofía, gramática y retórica, aritmética, astrología, cánones y leyes. Asimismo, según Las Partidas, los reyes eran emperadores en sus reinos y, por ello, tenían potestad para la creación de las universidades. Otros autores consideran que el término studium generale se vinculaba al ámbito restrictivo de un Reino, y que el de universitas fue denotando una mayor apertura internacional y de validez de graduación. 

De cualquier forma, sí queda claro que por estudio particular se entendía el que no cumplía con una suficiente oferta de saberes, o se restringía localmente, por procedencia de escolares y maestros, o por la autoridad que lo había constituido (municipio, orden religiosa, obispo...). Manifiestamente, un estudio particular no poseía la ratificación de poderes ecuménicos como el pontificio o el de los emperadores (y reyes). 

Hacia el siglo XIII, en los reinos de Castilla y León, por iniciativa y apoyos regios, van a establecerse las primeras universidades ibéricas. Entre 1208 y 1214 aparece Palencia, erigida por Alfonso VIII de Castilla, a partir de la escuela catedralicia, y con la colaboración del obispo Tello Téllez. Hacia 1218, Alfonso IX de León funda Salamanca, también en estrecha vinculación a una preexistente escuela de la catedral. Posteriormente, hacia mediados de siglo, los reyes castellanos apoyan el desarrollo de Valladolid, en cuyo núcleo originario parece existir una escuela municipal o abacial. Puede observarse con claridad una tendencia a que cada reino poseyera su studium generale, del mismo modo que ocurría en el resto de la Península. En Aragón es Jaime II quien erige Lérida en 1279/1300; y el rey don Dionís funda la Universidad de Lisboa en 1288/90, posteriormente trasladada a Coimbra en 1308. 

Este apoyo regio fue, posteriormente, completado por las bulas papales de reconocimiento: Alejandro IV para Salamanca (1255) y Clemente VI para Valladolid (1346). Así como las bulas de 1300 y 1290 para Lérida y Lisboa. 

El debilitamiento de los poderes monárquicos en la Castilla bajomedieval irá unido a los apoyos otorgados por el papado de Avignon durante el Cisma de la Iglesia (1378-1417), el cual se muestra interesado en procurarse centros universitarios favorables a su causa. De este modo, las universidades castellanas estrechan sus relaciones con la Curia pontificia, y el Pontífice se convierte en la instancia de referencia y consolidación de las universidades de la Corona de Castilla en el siglo XV. Influencia que se mantendrá hasta las paulatinas medidas de control monárquico y estatal que se inician con los Reyes Católicos.  En contraste con este proceso, en la mayor parte de las universidades de la Corona de Aragón existió siempre una mayor dependencia de los intereses locales y municipales. De modo que se mantiene una intervención directa de las oligarquías civiles y eclesiásticas, tanto en aspectos financieros como en cuestiones de administración y régimen interno. 

En otro orden de cosas, estas universidades ibéricas creadas en el siglo XIII estuvieron orientadas preferentemente hacia los estudios jurídicos (cánones y leyes civiles) y las necesidades burocráticas de la Iglesia, la administración del Estado y los oficios reales. El modelo más cercano fue, por ello, el de Bolonia, con destacada importancia de la corporación de alumnos y predominio del derecho. Todo ello en contraste con el modelo nórdico (París, Cambridge...), en el que predomina la corporación de profesores, el peso progresivo de las organizaciones colegiales, y el prestigio de las artes liberales y los estudios teológicos. La teología únicamente se incorporó, por privilegios papales, a partir de fines del siglo XIV y principios del XV. Hasta entonces, y dado el monopolio de las graduaciones de la Universidad de París, se impartían clases en estudios y conventos particulares de dominicos y franciscanos. Pero, desde el siglo XVI, por las repercusiones de las reformas religiosas, y tras el Concilio de Trento, la teología aumentó mucho su influencia, al tiempo que se fue diversificando en escuelas múltiples, vinculadas a las órdenes religiosas. 

Pero esto ocurrirá más tarde. Las universidades meseteñas de la Edad Media se polarizaban hacia el derecho, preferentemente eclesiástico o canónico, y atraían a canónigos, prebendados, clérigos y aspirantes a la burocracia eclesiástica y la justicia del Rey. En estas universidades se hacía, por lo tanto, carrera eclesiástica hacia los beneficios y dignidades, o bien carrera civil hacia los oficios del Rey. La teología y filosofía constituían una patrimonio muy vinculado a las órdenes religiosas; y a todo ello se añadían unos cuantos estudiantes de medicina. Frailes, canónigos catedralicios y algunos juristas constituían el profesorado habitual. 

Los alumnos se reclutaban en las diócesis cercanas, y cuantos pretendían una formación más sólida completaban sus saberes en el extranjero: los teólogos en París, los juristas en Bolonia, los médicos en Montpellier. Por el contrario, eran muy escasos los alumnos foráneos en las universidades castellanas medievales, en contraste con la atracción que ejercerían posteriormente, en los siglos XVI y XVII. Mientras tanto, durante el siglo XIV y primera mitad del XV, las universidades hispanas, quizás con la excepción de Salamanca, cuentan con escasa reputación, su desarrollo resulta precario y sus rentas problemáticas.

2. La Edad Moderna: Universidades de la Monarquía Católica. Plétora y diversidad

Con el advenimiento del Estado Moderno de los Reyes Católicos y de los Austrias las universidades medievales peninsulares van a convertirse, progresivamente, en universidades de la Monarquía Hispánica en expansión, verdaderas universidades del Imperio, vivero de profesionales de la administración y la política en la Península, en las Indias y en los territorios hispanos de Europa. Al mismo tiempo, tras los conflictos religiosos de las Reformas, se transforman en bastiones del catolicismo militante, con una proyección internacional que desbordaba sus viejos orígenes regionales. 

Por ello, entre 1475 y 1625 asistimos a una verdadera plétora de nuevas fundaciones universitarias en la Península Ibérica. Las causas resultan complejas, pero, como hemos dicho, cabe asignar un importante papel a la necesidad de formación de un funcionariado eclesiástico y una burocracia estatal, sobre todo en relación con los estudios jurídicos. Asimismo, hay que contar con los proyectos de defensa y expansión de la fe católica, vinculados a la formación sacerdotal y a los estudios de teología. A ello se añaden los beneficios que al conjunto social podía aportar la educación en general y ciertas enseñanzas como la medicina en particular. Los sentimientos de promoción regional-localista y el de fama póstuma contribuyen a desarrollar un espíritu emulador por parte de los fundadores. De este modo se despliega un abanico de instituciones con patronazgo mayoritario de prelados o eclesiásticos influyentes, seguidas de otras de patronato real directo o incluso debidas a la aristocracia laica. 

Estos nuevos estudios (studia) surgidos entre 1475 y 1625 se acercan más a la tradición parisina que a la boloñesa de las universidades medievales. El modelo que adoptan es el de colegio-universidad o convento-universidad, es decir, consistente en organizar la enseñanza universitaria en el seno de una comunidad de estudiantes escogidos y becados, cortos en número, austeramente gobernados y sujetos a determinados estatutos fundacionales; o bien en el seno de una comunidad religiosa previamente existente. 

De la expansión universitaria del siglo XVI peninsular da idea el hecho de que las aproximadamente ocho universidades con grados reconocidos existentes en 1475 se hubieran convertido en 32 hacia 1625. En dicha fecha, los reinos de la Corona de Castilla totalizan 18 de ellas, entre las que se cuentan las tres llamadas mayores de Salamanca, Valladolid y Alcalá (bula pontificia de erección en 1499 y confirmación real de 1512), además de ocho colegios-universidad y cinco conventos-universidad, correspondiendo a las dos Mesetas (las Castillas) la mitad del monto global. Por su parte, la Corona de Aragón cuenta con once universidades, y de ellas cuatro son conventos-universidad. En el Reino de Portugal existen, por esta época, dos universidades, una de ellas convento. Puede observarse claramente una concentración universitaria en el ámbito meseteño, entre el Duero y el Tajo (corazón de las Castillas), así como en el principado de Cataluña. Además, las proporciones de universidades de orígenes medievales, y de control municipal, son mayores en el caso de la Corona aragonesa, frente a la plétora de las nuevas fundaciones castellanas, muy vinculadas al tipo de colegio-universidad.

Más concretamente, la expansión universitaria de que venimos hablando registra su plétora entre 1540/45 y 1570/75, ámbito de ebullición religiosa y política en los territorios de la Corona de Castilla. En este breve período se erigen no menos de seis conventos-universidad y cinco colegios-universidad, así como un seminario-universidad y una universidad propiamente dicha. Por el contrario, entre 1475 y 1500 las fundaciones peninsulares habían sido tan sólo una, y de 1500 a 1540 unas seis, centradas en el primer cuarto del siglo, con el mencionado predominio de los colegios-universidades. Decae la expansión entre 1575 y 1600, con el convento-universidad de San Lorenzo del Escorial como única excepción, y de 1600 a 1625 vuelven a erigirse dos conventos-universidad, junto al espaldarazo definitivo de la Universidad de Oviedo, la cual venía gestándose desde 1575. A partir de aquí, y por saturación de la oferta, las nuevas fundaciones decaen considerablemente hasta finales de la siguiente centuria. 

Utilizando como referencia las fechas de aprobación pontificia y regia, podemos esbozar la siguiente periodización universitaria peninsular en la Edad Moderna: 

Universidades fundadas antes de 1475: Barcelona, Lisboa/Coimbra, Gerona, Huesca, Lérida, Perpiñán, Salamanca y Valladolid; además de la extinta de Palencia.

Universidades fundadas entre 1475 y 1600: Alcalá, Almagro, Ávila, Baeza, Évora, El Escorial, Gandía, Granada, Irache, Oñate, Orihuela, Burgo de Osma, Osuna, Santiago de Compostela, Sevilla, Sigüenza, Tarragona, Toledo, Valencia, Vich y Zaragoza.

Fundadas entre 1600 y 1700: Mallorca, Oviedo, Pamplona, Solsona, Tortosa.

Fundadas entre 1700 y 1800: Cervera y La Laguna (Canarias).

Universidades peninsulares hacia 1625

 

En este contexto de expansión y diversidad, las tres universidades mayores castellanas de Salamanca, Valladolid y Alcalá adquirieron la categoría de verdaderas universidades de la Monarquía, y actuaron como centros dinámicos de atracción y proyección, atenuando la incidencia de las fuerzas centrípetas, territoriales y locales. Fue en estas circunstancias cuando se configuró el estereotipo de Salamanca, que, a partir de los siglos XVI y XVII, constituirá (en la imaginación colectiva) una de las más famosas referencias simbólicas de la cultura española. 

Por su parte, el resto de los conventos-universidades y colegios-universidades dieron origen a las que convencionalmente se llamarían «universidades menores». Tendieron éstas a atender las necesidades culturales y religiosas de entornos locales, y fueron por ello apoyadas por prohombres y notables destacados. Fueron creadas, en su mayoría, por mecenas eclesiásticos, y algunos seculares, que las dotaron con rentas del diezmo, deuda pública o patrimonios personales. Las cátedras lo fueron en número reducido, limitándose a unas cuantas de gramática latina, derecho o medicina, así como de artes liberales y teología en el caso de los conventos. No obstante, la posibilidad que brindaban para realizar estudios locales, sin los costes de desplazamiento y estancias, al tiempo que las menores exigencias y mayor facilidad y baratura de los grados, contribuirían a mermar la clientela de las grandes universidades imperiales, conforme nos adentremos en los siglos XVII y XVIII. 

En medio de esta plétora, conviene distinguir, también, los colegios-universidades, con enseñanza propia y otorgamiento de grados, de otro tipo de colegios, vinculados a universidades preexistentes. La mayoría de sus fundadores fueron jerarcas de la Iglesia, y destinaron sus instituciones a la acogida de estudiantes pobres, preferentemente clérigos, posibilitándoles, de este modo, protección y cobijo. Con el tiempo, muchos de ellos se desviaron de las intenciones fundacionales y fueron dando cabida a grupos privilegiados y oligarquías de letrados. En contraste con sus homónimos de París u Oxford, se trata mayoritariamente de estudiantes residentes, que acuden a las aulas públicas de la universidad central. Únicamente los llamados colegios mayores (seis en total, San Bartolomé, Cuenca, Oviedo y Arzobispo, todos ellos en Salamanca, Santa Cruz de Valladolid y San Ildefonso de Alcalá) se constituyen como comunidades de licenciados o graduados expectantes y pretendientes de cátedras y cargos burocráticos, y tan sólo en el caso del mayor de Alcalá coinciden con un colegio-universidad. De este modo, en la morfología urbana, y a lo largo de los siglos modernos, un cinturón de colegios seculares y de conventos regulares fue ciñendo los recintos universitarios de mayor prestigio. 

Por su parte, las Américas de los siglos XVI y XVII constituían territorios periféricos dentro del ámbito general de la Monarquía Hispánica. Las iniciativas académicas que se plantearon en ellos tomaron como referencia las soluciones peninsulares de la metrópoli: el modelo de convento-universidad vinculado a órdenes religiosas concretas, o el modelo corporativo claustral, más complejo, significado en Salamanca, y aplicado en los centros administrativos virreinales de Lima y México a las universidades de patronato regio allí fundadas. Sin embargo, el modelo de colegio-universidad no parece que contó con patronos privados de suficiente garantía y estabilidad económica. Pues bien, las universidades hispanoamericanas fueron evolucionando al calor de fuertes intereses locales, vinculadas a sus clerecías y a los oficios medios de la administración colonial. Salamanca, universidad prototípica del modelo claustral corporativo en el ámbito cultural hispano, estuvo más presente en Lima o México que en las restantes universidades conventuales de la América Hispana; pero el patrón salmantino se readaptaría posteriormente, y se iría acomodando a las condiciones concretas de los nuevos territorios ultramarinos.

3. Etapa contemporánea: Centralismo liberal. Universidades de distrito

Las reformas ilustradas del siglo XVIII, que parten de lo particular (planes de estudios universitarios establecidos entre 1769 y 1786), culminan en el llamado Plan Caballero de 1807, que pretendía aplicar un modelo uniforme a todas las universidades de la Monarquía. Además del control estatal, quedaba reforzada la figura del rector y se concentraban poderes en los claustros de catedráticos. Ese mismo año se suprimieron muchas de las llamadas universidades menores, es decir, las instituciones académicas de proyección más localista; en parte por su excesivo número, y por el deterioro académico y la penuria económica de muchas de ellas. Y la función anteriormente cumplida por estas universidades menores, en el ámbito regional, sería transferida y multiplicada con la consolidación de los llamados institutos de segunda enseñanza. Simbólicamente, entre 1836 y 1841, los edificios y bienes de aquellas universidades pasaron a éstos.

Mientras tanto, se suceden alternativas de reformas liberales y restauraciones absolutistas, al ritmo de las oscilaciones políticas generales. Y en medio de este tejer y destejer se van desmoronando, progresivamente, las bases estructurales de las universidades tradicionales. En 1837 desaparecen los diezmos eclesiásticos, que constituían su fuente de financiación; y, por el plan de 1838, quedaba establecido que dichas universidades se financiasen a partir de los derechos de matrícula y académicos, así como de cantidades otorgadas por los presupuestos generales del Estado. Desaparecen, también, los privilegios jurisdiccionales, y, en general, se va imponiendo paulatinamente la política educativa liberal, según normas centralizadas, emanadas y difundidas desde Madrid. De este modo, pasamos de la universidad del Antiguo Régimen, autónoma en lo financiero y organizativo, a la universidad liberal, centralizada, uniforme y jerarquizada, financiada y controlada por el Estado, rama de la administración del Estado y con un profesorado funcionario. Los estudios eclesiásticos se diluyen, y el alumnado pasa del manteo a la levita.

Esta nueva universidad contemporánea va a construirse sobre proyectos liberales moderados: sobre todo el plan Moyano (1857), que ya se prefijaba en el Plan Pidal (Gil de Zárate) de 1845. En estos planes, como ha sido señalado, se separaba una enseñanza, llamada media, de la propiamente universitaria. Como consecuencia, se crearán institutos provinciales de segunda enseñanza. Surgen como consecuencia de la Ley Pidal, y se estructuran a partir de esquemas y asignaturas de la antigua facultad universitaria de Artes. Y en medio de estos cambios, la facultad de Teología era suprimida por decreto de mayo de 1852; aunque esta disposición no fuera aplicada hasta la supresión definitiva de 1868, tras la «Gloriosa» revolución.

La universidad liberal quedó definitivamente asentada con las leyes de Claudio Moyano (1857), ministro que había sido anteriormente profesor y rector de la Universidad de Valladolid. Podemos considerar algunas peculiaridades del nuevo marco legal. En principio, las universidades quedaban dependientes del Ministerio de Fomento, a través de una Dirección General y un Real Consejo de Instrucción Pública. El rector pasa a convertirse en una figura política de designación ministerial. Se consolida, asimismo, un cuerpo de catedráticos funcionarios, de rango nacional y a partir de oposiciones centralizadas. Se ratifican los institutos de segunda enseñanza, los cuales otorgarían el título de bachiller en Artes, tradicionalmente concedido por la facultad de este nombre. Quedan establecidas, además, seis facultades superiores: filosofía y letras; ciencias exactas; físicas y naturales; farmacia; medicina; derecho; y teología.

Otra peculiaridad de la Ley Moyano, que posee una directa incidencia en el tema que nos ocupa, fue la organización de las universidades en diez distritos o ámbitos territoriales propios. Un distrito central (Madrid) predominante, en el que se impartirían todos los estudios hasta el grado de doctor, y que serviría de modelo y atracción para las restantes universidades de provincias. Los otros distritos correspondían a las universidades de Barcelona, Granada, Oviedo, Salamanca, Santiago, Sevilla, Valencia, Valladolid y Zaragoza. Como puede observarse, el papel hegemónico tradicional de Salamanca, Valladolid y Alcalá, ha pasado a concentrarse en Madrid que, sustituyendo a Alcalá (a partir del año 1836), mantiene también la influencia de ésta sobre Castilla la Nueva. No obstante, las universidades de Valladolid y Salamanca mantienen una cierta importancia relativa, situadas en una región (Castilla/León) que hacia 1900 suponía el 12,4% de la población española.

Estos marcos jurídicos uniformes intentarán renovarse con la ley César Silió de 1919, que suponía el reconocimiento de mayor autonomía administrativa para las universidades. Se trataba de modificar el modelo centralista decimonónico; pero el proyecto quedó suspendido con el advenimiento de la dictadura de Primo de Rivera. 2003-08-18

 

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UNIVERSIDAD, MEDIOEVO Y LA IGLESIA.

HISTORIA

 

 

Históricamente, la universidad nace al amparo de la Iglesia. Los Estudios Generales promovidos por las autoridades civiles, diócesis u órdenes religiosas necesitaban de la aprobación pontificia para poder expedir sus títulos académicos. Naciente institución universitaria aportaba algo nuevo y especifico, una concepción del saber iluminado por la fe. La idea fundamental era la de unidad, unidad que se veía realizada en diversas Facultades, que incipientemente fueron las de Artes, Filosofía, Teología, Derecho y, poco más tarde y no en todos los sitios, Medicina.
Esa idea de unidad centraba el objetivo de la actividad académica en torno a algo aparentemente obvio, el deseo de saber. Ningún saber es auténtico si, de alguna manera, no permite captar la armonía de las partes y percibir, como un todo ordenado, el flujo de experiencias que el hombre recibe de la realidad. Que lo propio del sabio es ordenar ya lo había dicho Aristóteles, pero fue después de una larga sedimentación cuando la sociedad se vio capaz para explicitar ese orden y proponerlo, y ése fue el origen de la universidad. Y esa intuición medieval, que se fraguó en el estudio personal y en la vida contemplativa de los monasterios para fructificar en las ciudades, continúa siendo plenamente actual.
La progresiva especialización inconexa en que han venido a caer las distintas disciplinas científicas, no se entiende sino como un proceso paralelo a la fragmentación que vive el hombre actual; esa sensación de ruptura y ese ansia constante de huir de lo que le es dado. De hecho, el drama que se vive en el corazón del hombre es el mismo que se experimenta para integrar la Física o la Biología con la Ética. No vale la pena dedicarse al estudio de la Historia si, finalmente, no va a conducir a dar un sentido a la vida de los individuos y los pueblos. Tampoco parece adecuado dedicarse a la arquitectura si uno olvida el hombre para quien se construyen las casas o diseñan las plazas de las ciudades. Probablemente, los callejones sin salida a los que conducen algunos posicionamientos en el ámbito de la genética son más herederos de los antiguos alquimistas que buscaban la piedra filosofal, que no de lo que se inició en las primeras universidades. Lo científico, si verdaderamente se puede decir que lo es, es profundamente humano y conduce a una admiración y agradecimiento que distan mucho de la actual soberbia con que se afrontan algunos hallazgos denominados científicos.
Esta reflexión, que he desarrollado brevemente, ha estado presente a lo largo del proceso que ha conducido a la creación de la Universidad Abat Oliba-CEU. Pero también hay otro aspecto que me parece importante subrayar. La institución universitaria se caracterizó, desde su inicio, por una multiplicidad de maestros que tendían a algo uno. En esto se distinguían notablemente de las antiguas escuelas. Era también su garantía de pervivencia en el tiempo. De hecho, la universidad superó el concepto de escuela cuya vida estaba condicionada a la presencia del maestro, desapareciendo en muchas ocasiones al desaparecer éste. Pero esa convivencia y colaboración intelectual no habría sido posible sin, al menos, dos cosas: una firme convicción en la posibilidad de conocer la verdad y una auténtica amistad. Si no hubieran vivido en la certeza de que conocer la verdad y comunicarla es posible, no habría sido posible la colaboración de unos con otros. Si hay algo específicamente antiuniversitario es el escepticismo, que corroe y esteriliza cualquier actividad intelectual.
Dicha confianza hundía sus raíces en el convencimiento de que Dios ha creado un mundo ordenado y que invita a los hombres a la amistad con Él. Esta afirmación, que podrá parecer obvia o extravagante, según quien la lea, es la que justifica el abandono de la magia, la pérdida de credibilidad de los brujos y hechiceros y, en definitiva, la creencia en un progreso que no es tanto una creación del hombre cuanto un descubrimiento, hecho a diario y sólo posible desde la humildad, de las maravillosas leyes escritas por Dios en todos las cosas que componen el mundo.
Esa experiencia que dio origen a la universidad se fraguó en el seno de la Iglesia. Convertir una universidad en un agregado de Facultades es una tentación fácil y, aparentemente, eficaz. Construirla desde el convencimiento de la unidad es una tarea harto difícil y sólo posible desde la visión que otorga la fe. Ése es el reto que tiene planteado la Universidad Abat Oliba. En la medida en que lo vaya cumpliendo, los licenciados que se formen en las diversas especialidades serán más competentes, no sólo porque hayan adquirido unos conocimientos particulares más extensos, sino, y sobre todo, porque habrán percibido con mayor profundidad que ese ámbito reducido sobre el que aplicarán su saber, forma parte de algo mucho más grande y que, de ninguna de las maneras, podrán entenderlo plenamente, si lo separan de él. 
Antonio Arcones - 2003-07-18 ALFA Y OMEGA. ESP.

 

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Hasta el siglo XII no tendríamos que esperar un despunte cultural de una Europa en expansión. El Renacimiento Otoniano, de este siglo, supuso una apertura intelectual a las innovadoras corrientes del pensamiento. Figuras destacadas fueron SAN ANSELMO (1033/4-1109) o PEDRO ABELARDO (1079-1142).

El siglo XIII fue «gracias a la Iglesia» el siglo de las Universidades. La Universidad- Universitas magistrorum et scholarium- surgió como una comunidad heterogénea, resultado el impacto cara el mundo de los estudios, del movimiento corporativo general que estaba llevando a los oficios a agruparse para la defensa de sus intereses. El intelectual universitario fue, a la postre, un producto más de la expansión urbana del pleno Medievo.

París pasa por tener la corporación universitaria arquetípica con sus cuatro facultades: Artes, Decretos, Medicina y Teología. Toda Universidad gozaba de unos privilegios esenciales: autonomía jurisdiccional con posibilidad de apelación al Papa; monopolio en la promoción de los puestos de enseñanza y derecho a la secesión y a la huelga.

Antes del 1300, había fundadas en Europa cuarenta y cuatro Universidades, en las que se forja un individuo especial dotado de cierta uniformidad: homo scholasticus

 

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La Universidad puede contribuir a superar divisiones, afirma monseñor Grab
En el Simposio «Universidad e Iglesia en Europa» que se celebra en Roma


ROMA, 18 julio 2003 .- De acuerdo con el presidente del Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas (CCEE), en un mundo universitario «formado por vidas paralelas que raramente se encuentran» es esencial una «investigación ecuménica» capaz de superar la «tensión entre unidad y división» típica de la Europa contemporánea.

De hecho, en el contexto universitario dominan «la desintegración del proyecto de una ciencia universal propio de las primeras grandes universidades», la «especialización» y la «fragmentación del saber».

Así se expresó monseñor Amédée Grab al introducir los trabajos del Simposio internacional sobre «Universidad e Iglesia en Europa» que hasta el domingo acoge la Universidad Pontificia Lateranense con la participación de 1400 personas de 40 países.

«En el momento en que la Unión Europea se está ampliando –observó monseñor Grab--, muchos sienten la necesidad de afirmar su propia identidad, cultura e idioma. Es muy difícil gestionar la unión respetando al mismo tiempo todas las diferencias».

El obispo de Chur (Suiza) reconoció también el temor en muchas personas derivado «de la experiencia, vivida en muchas esferas de la vida, de la desintegración de las relaciones humanas», recogió el jueves la agencia «Sir».

De aquí la necesidad de una «investigación ecuménica» a partir del «servicio del pensamiento» propio de las universidades y en la perspectiva del «humanismo cristiano» deseado por el Papa.

«La reconstrucción de una universalidad de los programas de estudio –concluyó el presidente del CCEE— sería también una gran contribución a la reconstrucción de la política como instrumento y ministerio de la reconciliación, del diálogo y de la unidad». ZS03071809

 

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1543 - IGLESIA FUNDA ESCUELAS

PARA LOS MÁS DESFAVORECIDOS

 

 

Entre tantas escuelas y orfanatos educacionales fundados en el nuevo continente, la Iglesia católica funda –al mismo tiempo- en Madrid el famoso colegio de San Idelfonso nacido en el año de 1543, con la finalidad de educar a los más desfavorecidos y corregir las desigualdades sociales.

En principio, el colegio era un internado que acogía exclusivamente a niños huérfanos. Los fines, con el paso del tiempo, permanecen vivos: ayudar a los más desfavorecidos. Hoy 2004, el colegio funciona como internado y cómo escuela pública.

 

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La universidad: Otro aporte de la

Iglesia a Europa y el mundo

 

CASTELGANDOLFO, 20 Jul. 03El Juan Pablo II hizo un nuevo llamamiento a no olvidar las raíces cristianas de Europa al recibir a los participantes del Congreso 

“Universidad e Iglesia en Europa”, promovido por el Consejo de Conferencias Episcopales de Europa  y de la Comisión Episcopal Italiana para la Universidad.

Durante el encuentro con los participantes del  evento que se celebró en Roma para celebrar los 700 años de la Universidad de “La Sapienza”, el Pontífice señaló que  la reunión tenía por objeto “reflexionar sobre la relación entre Universidad e Iglesia, al inicio del Tercer Milenio”.

“Esta relación nos conduce directamente a corazón de Europa, allí donde su civilización  ha llegado a expresarse en una de sus instituciones más emblemáticas”, dijo el Santo Padre; y se refirió al origen de la universidad en Europa como “la época en la que toma forma el ‘Humanismo’, como felicísima síntesis entre el saber teológico, el filosófico y las demás ciencias”.

Juan Pablo II señaló que esta síntesis es “impensable sin el cristianismo y por tanto sin la secular obra de evangelización realizada por la I! glesia en el encuentro con las múltiples realidades étnicas  y culturales del continente”.

“Esta memoria histórica –continuó el Papa- es indispensable para fundar la perspectiva cultural de la Europa de hoy y del mañana, en cuya construcción la universidad está llamada a cumplir un papel insustituible”.

 

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 Universidad y Cristianismo en Europa

 

 


La síntesis del saber teológico, filosófico y de otras ciencias realizada por las Universidades en los siglos XIII y XIV, en que se forma el Humanismo, es impensable sin el cristianismo.

El pasado 19 de julio, en el patio del palacio apostólico de Castelgandolfo, Juan Pablo II recibió a 1.500 participantes en el simposio europeo que se celebra en Roma con motivo del séptimo centenario de la universidad más antigua de la urbe, La Sapienza. El tema del simposio, al que asisten rectores, profesores y estudiantes, así como obispos y sacerdotes de todo el Viejo Continente es: "Universidad e Iglesia en Europa".

La relación entre la Iglesia y las universidades, dijo el Papa, "nos lleva directamente al corazón de Europa, donde su civilización se ha expresado en una de sus instituciones más emblemáticas. Nos encontramos en los siglos XIII y XIV: la época en que se forma el Humanismo, como síntesis feliz entre el saber teológico, el filosófico y otras ciencias. Síntesis impensable sin el cristianismo y por tanto sin la secular obra de evangelización llevada a cabo por la Iglesia en el encuentro con las múltiples realidades étnicas y culturales del continente".

La universidad juega un papel irreemplazable en la fundación de la perspectiva cultural del presente y del futuro de Europa, agregó el Santo Padre, subrayando que "la universidad es por excelencia el lugar donde se busca la verdad" y "si bien deba insertarse en el tejido social y económico, no puede rebajarse a sus exigencias, so pena de extraviar su propia naturaleza, que es eminentemente cultural".

Juan Pablo II observó que la Iglesia puede ofrecer su propia contribución a la universidad con "la presencia de profesores y estudiantes -dijo- que sepan unir la competencia y el rigor científico con una intensa vida espiritual" y con "universidades católicas, en las que se actualiza la herencia de las antiguas universidades, nacidas "ex corde Ecclesiae" (del corazón de la Iglesia)".

Después recalcó la importancia de los "laboratorios culturales (...) en los que se lleva a cabo un diálogo constructivo entre fe y cultura, entre ciencia, filosofía y teología, y la ética se considera una exigencia intrínseca de la investigación para un servicio auténtico al ser humano".

Al final, el Papa pidió a todos que empleasen bien los talentos recibidos y afirmó que esperaba que colaborasen "siempre en la promoción de la vida y la dignidad del ser humano".

Tras los saludos en francés, inglés, alemán, español y polaco, el Santo Padre encendió una antorcha que se llevará a la iglesia de San Ivo alla Sapienza (en la sede de la antigua universidad romana) y desde allí a otras sedes universitarias de Roma. Cfr. VIS 030721 (420)

 

CRISTIANISMO, ELEMENTO CENTRAL

EN LA HISTORIA EUROPEA

 

CIUDAD DEL VATICANO, 20 JUL 2003 (VIS).-Esta mañana en su residencia veraniega, el Santo Padre rezó el Angelus con los peregrinos llegados a Castelgandolfo y dedicó unas palabras a la futura constitución europea y a los fuertes lazos del continente con el cristianismo.

El Papa recordó que los últimos meses habían estado dedicados a elaborar la nueva constitución, "cuya versión definitiva será aprobada por la Conferencia intergubernamental a partir del próximo mes de octubre. A esta tarea tan importante, que interesa a todos los elementos de la sociedad europea, también la Iglesia quiere ofrecer su aportación propia".

La Iglesia, prosiguió Juan Pablo II, "recuerda entre otras cosas, como observé en la exhortación apostólica post-sinodal "Ecclesia in Europa", que "Europa ha sido impregnada amplia y profundamente por el cristianismo", que constituye, en la compleja historia del continente, un elemento central y calificador, que se ha consolidado sobre la base de la herencia clásica y de las diversas aportaciones ofrecidas por los flujos étnicos-culturales que se han sucedido a lo largo de los siglos".

"Podríamos decir que la fe cristiana ha plasmado la cultura europea y se ha entrelazado con su historia, y a pesar de la dolorosa separación entre Oriente y Occidente, el cristianismo se ha afirmado como "la religión de los europeos". Su influjo ha sido notable también en la época moderna y contemporánea, no obstante el fenómeno, fuerte y difundido, de la secularización".

El Santo Padre concluyó sus palabras subrayando que "la Iglesia sabe que su interés por Europa brota de su misma misión. En cuanto depositaria del Evangelio, ha fomentado los valores que han hecho universalmente apreciada la cultura europea. Este patrimonio no puede disiparse. Al contrario, hay que ayudar a la nueva Europa a "construirse a sí misma, revitalizando las raíces cristianas que le han dado origen"". VIS 030721 (320)

 

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Francisco de Vitoria - 1536 - «Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica - El descubrimiento de América acarreó una serie de problemas que, frente a las riquezas y poder que supuso, hubiera sido quizá más cómodo no plantear. Sin embargo, la Universidad de Salamanca supo tomar partido por la justicia en lo referente a las cuestiones morales que suscitaban los abusos de los conquistadores. Así, Francisco de Vitoria , al tener conocimiento en 1536 de las violencias cometidas durante la conquista de Perú, escribe su relección De indis, en la que declara que los indios no son seres inferiores a los que es legítimo esclavizar y explotar sino seres libres, con iguales derechos que los españoles y dueños de sus tierras y bienes. De este modo se inició el derecho de gentes. La primera reacción del poder, encarnado por Carlos V, es, según la leyenda, un grito airado: "¡Que callen esos frailes!". Sin embargo, la tesis de Vitoria acaba venciendo en la Corte, y en 1542 se promulgaron las Leyes Nuevas que ponen al indio bajo la protección de la Corona.

 

Francisco de Vitoria, con maestros de la talla de Domingo de Soto, encabeza la renombrada Escuela de Salamanca, que teoriza sobre materia económica desde un punto de vista moral.

 

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REFORMA Y CULTURA

 

1.- Continuidad y novedad.

Además de las armas espirituales, la oración, el ascetismo, la observancia, hacían falta más luces, .hacer cultura. y trasmitirla. El primer instrumento para ello fue la Universidad, y el segundo fue la imprenta.

1.1.- La Universidad:

La Universidad en esta época dependía del sistema beneficial de la Iglesia, por medio del cual ésta tenía un gran poder.

Muchos príncipes y ciudades se empeñaron en fundar nuevas universidades. Dentro de la Universidad se crearon colegios para los alumnos y docentes célibes. Se empieza a cuestionar la división por naciones, realizándose por facultades, a la cabeza de cada una estaba el decano y un consejo académico. Por encima estaba el rector elegido cada seis meses. Para poder conferir los grados de teología la Universidad obtenía una bula papal. El porcentaje de los que terminaban los estudios no era muy alto, debido a las condiciones en que los estudiantes estaban obligados a vivir.

El tipo de enseñanza era todavía el medieval, basado sobre las artes (filosofía) como elemento común. La filosofía base era la aristotélica, pero según las tres vías: tomista, scotista, nominalista  (moderna).

Los estudiantes tras el curso base de las artes se dividían en la Facultad de Derecho, Medicina y Teología. Esta última era la disciplina príncipe, aunque en los siglos XV y XVI perdió el primado.

La crítica de los humanistas era: el sectarismo de las escuelas, con el abuso del argumento de autoridad; el lenguaje bárbaro y oscuro; la complacencia en la indagación sobre cuestiones inútiles y chinchorreras.

Los reformados insisten sobre la ausencia de inspiración bíblica de las obras teológicas de los humanistas, por lo que Lutero definirá la Universidad como .Burdel de Satanás..

Los mayores responsables de esta situación habrían sido los representantes de la escolástica tradicional (vía antigua), incapaces de renovarse, y los de la vía moderna, que han llevado a la filosofía y la Teología a un camino peligroso.

El nominalismo de Ockham negaba la correspondencia entre ideas y realidad. De aquí derivaba un pesimismo racional, que prohibía a la razón superar el dato fenomenológico. La Metafísica era vaciada de contenido, y considerada una ciencia de puros conceptos. A nivel de voluntad sostenía un voluntarismo absoluto. Las leyes morales no se fundaban sobre la Naturaleza de las cosas, sino sobre la voluntad: un acto es bueno porque ha sido decidido así. Dios, con su potencia absoluta, podría condenar a un justo al infierno y salvar a un pecador impenitente sin una renovación interior, pero sólo por medio de una aceptación extrínseca por su parte. Los nominalistas por otra parte en la exaltación de las posibilidades de la voluntad la consideraban capaz de una decisión tal, que la permitiese amar a Dios, sobre todas las cosas y resistir a las tentaciones, cayendo por tanto en un semipelagiansimo. El nominalismo, no obstante, no era toda la Teología.

El ambiente en el cual florece una teología más profunda y refinada fue España, con estas características:

se eliminó la verborrea, las cuestiones sutiles, las discusiones que terminaban en sí mismas, para centrarse sobre problemas de fondo y responder a preguntas de actualidad. El espíritu sectario departido, cedió el lugar a un enfrentamiento serio. Cisneros inauguró en Alcalá el método .de las tres vías.. Se instituyeron tres cátedras paralelas (tomista, scotista y nominalista). Cada profesor impartía su curso, pero para los alumnos no había obligación de decantarse por un autor o escuela, con tal de que aceptasen el dato revelado y el dogma definido. Esto favoreció el enfrentamiento crítico y sofocó las polémicas, en cuanto que la adhesión a cada catedrático, derivaba de los argumentos que desarrollaba y no de lo que prometía.

La escuela teológica de Salamanca sustituyó finalmente a Pedro Lombardo con la Summa de Sto. Tomás. En esta escuela se unió la cualidad formal y la exigencia crítica del humanismo a la agudeza de la escolástica. La investigación no fue un fin en sí mismo, sino que debía repercutir en la vida. Por esto prestó particular atención a cuestiones de actualidad. Francisco de Vitoria, hombre dotado de una óptima formación humanística y teológica, se aventuró en el estudio de cuestiones del momento, como el derecho de España al Nuevo Mundo. Procedió con método, con rigor y con fines pedagógicos, partiendo del concepto de justicia para llegar al de derecho, y no al revés.

Siempre en Salamanca fue tratado con rigor el problema del método teológico con Melchor Cano. Rechazó la unilateralidad y el exclusivo recurso a la sola Biblia y a la sola razón, evitando de este modo tanto el fideismo como el racionalismo. Competencia del teólogo es: la búsqueda del dato revelado en la Sagrada Escritura y en la tradición; la deducción de las conclusiones; la defensa de las herejías; la ilustración y la divulgación del dato revelado con el auxilio de las ciencias humanas. Se alcanza por tanto el establecimiento de un equilibrio profundo entre la fe y la razón, las cuales no entran en conflicto. El teólogo formado de esta manera traduce la certeza de la fe en una evidencia racional. Todo esto lo realizó en su obra De Locis Theologicis: éstos son los diversos tipos de fuentes de los que se deducen las pruebas en Teología, con un valor descendente: Escritura, tradición, autoridad de la Iglesia, concilios, autoridad de la Iglesia romana, Santos Padres, Teología Escolástica, Razón Natural, Filosofía, Historia humana.

1.2.- El arte de la imprenta:

La invención de la imprenta fue un hecho de civilización de enorme repercusión. Se debe a muchos padres. Juan Gutenberg (+ 1468 ca.) es considerado el inventor de los caracteres móviles de imprenta. Era una invención que ya estaba madura. Concurrieron dos hechos:

      los progresos de la metalurgia, que permitieron crear aleaciones adaptadas;

      la sustitución del pergamino con el papel fabricado con los retales de los trajes de lino y cáñamo.

Para llegar a la impresión del libro, la técnica pone a disposición de los impresores tres recursos:

      los caracteres móviles (góticos y más tarde redondos, según el modelo de la escritura Carolina);

      la tinta grasa;

      la prensa manual.

La imprenta permitía la difusión de todo tipo de obras a precios asequibles. Llega en un momento en el que nivel cultural medio se había elevado, y por tanto la búsqueda del libro escrito era viva, mientras no era muy alta la estima por el clero. Fue un arma de doble filo, porque si fue rápidamente entendida y utilizada por la Iglesia, después se volvió contra ella. La tipografía se difundió en toda Europa con gran rapidez. Fueron impresas todo tipo de obras, por lo que en 1475 se siente la necesidad de introducir una censura sobre los libros peligrosos. En 1515 León X prohibirá la publicación de los libros que no vayan acompañados de la autorización del obispo. La dominante religiosa era clarísima.

Naturalmente el primer puesto en la producción de libros lo ocupaba la Biblia, de la que además de la Vulgata, aparecieron rápidamente muchas traducciones. En 1470 aparece la primera Biblia ilustrada, de menor calidad que la de Wahlgemuth de 1483. El relato bíblico se divulgó a través de paráfrasis, descripciones de la Pasión y ediciones simples, pero ilustradas, llamadas Biblia de los pobres. De muy alto nivel fue la Biblia Poliglota de Alcalá. La Biblia Complutense se hizo en 6 volúmenes en folio comprendiendo el A.T. en hebreo griego y latín, el N.T., bilingüe, en griego y en latín con aparato crítico. El último volumen comprendía el aparato crítico del A.T., con un diccionario hebreo. El volumen V fue el primero en aparecer en 1514; después el VI y los demás. Se puso a la venta en 1520 con la autorización de León X.

La obra fue precedida por la edición del N.T. de Erasmo, que había estudiado con pasión el griego y había refinado el método crítico a través de las Adnotationes de Lorenzo Valla. En 1514 se trasladó a Basilea y en dos años publicó el N.T. que contiene la versión griega con una traducción latina autónoma de la Vulgata.

Además de la Biblia la imprenta se empeñó en la divulgación de otros libros religiosos. Todavía no había terminado el siglo XV y la Imitación de Cristo ya había tenido 60 ediciones. Eran numerosos los libros ofrecidos a los fieles como los diversos Espejos: Espejo del cristiano de D. Coelde, El Espejo de los pecadores, el Espejo áureo, el Espejo de la perfección...

Para los sacerdotes también se imprimieron muchos libros. Reflejo de la cultura de este tiempo fue también las obras que tenían como argumento la .realidad última., en modo particular la muerte. Fue un género que se expandió rápidamente, con mucha imaginación y prefiguración de la historia de la salvación humana.

Para la élite también se imprimieron textos importantes de derecho, los clásicos de la teología, los Padres de la Iglesia.

2.- El Renacimiento.

2.1.- El problema historiográfico:

El debate crítico sobre el renacimiento aún no ha terminado: la historia de la historiografía del Renacimiento presenta un movimiento en espiral que aún no ha terminado.

Antes del estudio del renacimiento debemos de nombrar algunas cuestiones:

1)  Si se debe distinguir Humanismo de Renacimiento.

2)  Si el renacimiento literario puede ser tomado del modelo de la época.

3)  Si en torno al tema de la belleza se puede reunir las obras de los políticos.

4)  Si existe un filosofía del Renacimiento o si es un recomposición de la filosofía antigua.

5)  Si se puede hablar de paganismo o de laicismo naciente o de espíritu religioso crítico.

2.1.1.- El humanista:

En el 400 fue llamado humanista aquel que se dedicaba al estudio de las humane litterae; esto es, a las disciplinas literarias en sus diversos niveles, comenzó a delinearse una idea diversa de los métodos y de los fines propios de las ciencias morales, en relación con una nueva dignidad y un nuevo valor atribuido a la llamada .humanas.. Los valores humanos, realzados en la antigüedad son ahora redescubiertos, sobre todo en las obras literarias de la época clásica, se afirman como fines, expresan esto que no ha sido corrompido por el tiempo y que realiza el propio mensaje por medio de la interpretación filológica y la obra poética.

Este modo de pensar que ya se advierte en el 300, llega a ser universal en la cultura del 400 y 500, de la que hoy somos herederos. La humanitas se funda no sólo en una oposición entre humano y divino, sino también, por un lado , entre la razón, donde está la virtud, y de otro lado lo salvaje, la irracionalidad.

La primera definición de Humanismo es de los propios humanistas, conscientes del clima de renovación artística y espiritual, en el cual desarrollan su actividad cultural, exaltando el renacimiento de las artes liberales. Había una fuerte autoconciencia de los intelectuales, que demuestra la conciencia ideológica de la cultura humanista, que se presenta como renovación de la palabra y por tanto del mundo.

2.1.2.- Interpretaciones:

Una de las cuestiones a debatir es la relación de la cultura humanista y renacentista con el medievo. ¿Es una ruptura o una continuación?.

Es importante observar que han sido los estudiosos y los literatos del 400 los que han formulado la definición de media tempestas o media aetas, como indicación del periodo que va entre la antigüedad clásica y el renacimiento del cual se sentían protagonistas. Tal definición presuponía una fase de decadencia comenzada con el final del mundo antiguo y podría llegar hasta los inicios del 200, cuando se sabría ocurridos los primeros indicios del cambio, por ejemplo en la pintura con Giotto. Esta noción viene después mantenido, con significado negativo, por los historiadores del siglo XVII, esto va a continuar en la edad de la ilustración.

2.1.2.1.- Voltaire en la mitad del 800:

Voltaire (1751) ha condenado la edad medieval como un periodo de oscurantismo, resaltando a su vez el Renacimiento, como descubrimiento del hombre y de la Naturaleza, en antítesis al visión final y escatológica del Cristianismo.

En esta edad romántica continua el concepto de ruptura pero rebelado a favor del Medievo, pero sin desarrollar del todo el Renacimiento, visto con una visión estoicista, como el seguirse de las diversas fases del desarrollo social, civil, cultural y considerado en el interior de la dinámica que preside el progreso de la humanidad, generalmente se critica el individualismo y el ateísmo renacentista.

En particular la cultura del 800 italiana, en relación al problema de la independencia y de la unidad nacional, ha privilegiado el Medievo y la edad comunal, como edad de la fe y de la fuerza colectiva, mientras la edad renacentista, también considerada como edad de un gran esplendor, coincidía con el periodo histórico en el cual Italia había obtenido la independencia política.

J. Michelet (1855) ha considerado de manera extremamente critica el Medievo subrayando la ruptura con el Renacimiento visto casi como un milagro.

G. Voigt (1859) ha tomado, pero de forma más documentada; esta teoría, viendo en el Renacimiento la exaltación del hombre en sentido inmanente y terrenal. Se trata de una recuperación de lo clásico en oposición al Medievo y al Cristianismo.

De Sanctis (1870-71) ha evidenciado como en Italia en el curso de la edad renacentista se ha sustituido el conformismo intelectual de las cortes por la vida civil.

2.1.2.2.- Burckhardt:

El verdadero debate crítico sobre la sociedad del Renacimiento llega con la publicación de la obra del suizo J. Burckhardt (1860) que se funda en estas ideas:

1)  En el 200 y 300 en Italia se desarrolló una civilización urbana extremamente vital. La parcelación política de la península provocó el nacimiento de estructuras políticas muy limitadas territorialmente, en las cuales se desarrolló la tendencia a crear una organización estatal ideal, para moderar el estado como .obra de arte., que fue modelo para las otras naciones europeas en su proceso de modernización.

2)  A partir del 300 se puede asistir a la progresiva conquista individual del hombre, puesto en el centro de un mundo que mira de forma objetiva para poder autoafirmarse.

3)  El Humanismo y el redescubrimiento de los clásicos fueron considerados como efecto de las nuevas tendencias individualistas.

4)  El Humanismo viene considerado como un fenómeno típicamente italiano difundido después en Europa.

5)  Se subrayó el descubrimiento del mundo exterior y del hombre a través de la literatura, la pintura los estudios naturales.

6)  Se observa la fisonomía laica de la cultura renacentista, como voluntad de valorar los aspectos individuales de la existencia, que se concretizan en una nueva visión estética y en la valoración de los aspectos mundanos de la existencia.

La interpretación de Burckhardt triunfó en la cultura de finales del 800. Por ejemplo Juan Gentile (1923), veía en esta época el momento en el cual la civilización occidental toma conciencia de si misma.

Tampoco han faltado interpretaciones, que partiendo de Burckhardt son añadidas con pensamientos particulares. Por ejemplo F. Nietzsche (1923) ha indicado el Renacimiento, como el momento en el cual la estirpe del Superhombre ha puesto de manifiesto su existencia, como afirmación de la fuerza del Espíritu humano contra el conformismo del Cristianismo.

2.1.2.3. Crítica a Burckhardt:

Con el paso del tiempo el debate crítico se ha alargado, poniéndose cada vez más objeciones a las ideas de Burckhardt; sobre todo en climas nacionalistas, es difícil por parte de los estudiosos aceptar la idea del Renacimiento como fenómeno italiano.

Con el progreso de los estudios, los límites del historiador se pueden individualizar en los siguientes: conocía poco el Medievo; no prestaba atención a la historia económica y política; se ocupaba exclusivamente de la cultura de las clases altas; ha descuidado el aspecto filosófico de la cultura del Renacimiento exagerando el paganismo.

Los aspectos filosóficos del Renacimiento son desarrollados con notable atención por Ernst Cassirer (1927), cuya obra se funda en la importancia de las ideas filosóficas renacentistas, como expresión de una Weltanschauung, que en esta época era totalmente renovada.

Radical es la crítica que hacen los estudiosos católicos y protestantes a Burckhardt, que refutaban la idea de un Renacimiento pagano y anticristiano, Thode indicaba que en San Francisco y en el movimiento franciscano, el origen de la concepción del hombre estaba en relación con la Naturaleza, que habría dado cuerpo a mucha parte de la cultura renacentista.

Tal tesis es retomada por K. Burdach (1918), que ha puesto en relieve la importancia de la reforma espiritual y religiosa, para el nacimiento de la civilización renacentista. Ha subrayado, en modo, particular la importancia, sea de las aspiraciones místico-religiosa del 200 italiano, sea en el espíritu evangélico de San Francisco y del movimiento franciscano. Habría sido un renacer ético-religioso, colegiado a la necesidad de una renovación medieval. Ha rebatido la continuidad entre el Medievo y el Renacimiento, focalizando el carácter colectivo, universal del Renacimiento, en el cual la individualidad y la universalidad resultan armonizadas y no en oposición.

A esta posición se ha unido J. Huizinga, que en su obra El otoño del Medievo (1919) ha escrito que la crisis del Medievo se identifica con el origen del Renacimiento, sacando a la luz la continuidad entre los dos periodos históricos.

También G. Toffani ha subrayado el carácter extremamente religioso del Renacimiento; por tanto el Humanismo sería una lucha por la ortodoxia contra el espíritu herético del siglo XIII, y la recuperación del latín significaría la recuperación de la Roma cristiana y católica. Para él, el Renacimiento sería por tanto herético, progresista, antireligioso, mientras el Humanismo representaría la tradición clásica y patrística y sería profundamente religioso.

Una profundización en esto fue hecho por F. Chabod, que ha sostenido la modernidad del Renacimiento, caracterizado por un nuevo individualismo y realismo de carácter especulativo, mientras el individualismo y el realismo medieval están aún en la práxis. Ha nacido por tanto una nueva civilización que ha manifestado un evidente carácter autónomo de valores. Ha nacido el arte por el arte, la política por la política, sin negarle la importancia al aspecto religioso.

2.1.2.4.- Eugenio Garin y la interpretación más reciente:

La obra de Eugenio Garin tiene en cuenta la moderna conciencia historiográfica, según la cual los cambios culturales y de civilización están relacionados con aspectos de la vida política, económica e intelectual.

1)  Los estudios sobre la cultura medieval han evidenciado, como del siglo XII al XIV son revisados las concepciones relativas al papel del hombre en el mundo y a la experiencia sobrenatural. Se focaliza la atención en los centros donde se desarrollaron las tendencias pre-humanísticas, Padua y Bolonia.

2)  El análisis de la crisis de la filosofía escolástica ha permitido observar como los últimos éxitos de la filosofía, preanunciaron muchos aspectos del pensamiento renacentista.

3)  No se debe hablar de neta ruptura entre el Renacimiento y Medievo, se puede observar a finales del 300 y los comienzos del 400, un profundo cambio de las perspectivas culturales, en la cual si todo no es nuevo, es fundamentalmente el reconocimiento del cambio de perspectiva, llevado a cabo tanto a nivel intelectual como cultural.

4)  Viene rebatida la importancia del Humanismo, no interpretable sólo como descubrimiento de la antigüedad o ejercicio de la retórica, sino como proyecto de educación total del hombre.

5)  Viene observado como ámbito humanístico-renacentista, una renovación de la sensibilidad religiosa como reivindicación de la autonomía espiritual y de la necesidad de regeneración de la Iglesia y del culto. Es posible por tanto encontrar los puntos de contacto entre los humanistas del 400 y los reformadores posteriores.

6)  Sobre el problema de si el Humanismo y el Renacimiento son fenómenos italianos, se observa que la nueva cultura tiene su primer desarrollo en algunos centros italianos, que después se trasladó a otros países europeos, y es innegable que fueron elaborados ejemplos autónomos italianos en Francia, España, Inglaterra, cada uno con su propia fisonomía.

7)  Se pone el acento sobre la imposibilidad de dar una definición unívoca del Renacimiento, en cuanto encontramos varias posiciones, tensiones y contradicciones internas.

3.- Características del renacimiento.

3.1.- Las concepciones artísticas:

Si el término renacimiento es aún debatido como definición de una época histórica y cultural, resulta menos controvertido si es aplicado a las artes: los siglos XV y XVI constituyen la edad renacentista, que ya Giorgo Vasari (1511-1574) definía como rinascenza.

El Renacimiento artístico tiene su origen en Florencia y de aquí se difundió hacia los otros centros humanísticos, en los artistas florentinos hay un orgullo y conciencia de una cultura que no sólo está en grado de igualar, sino también de superar el modelo de la antigüedad.

En el periodo que va entre él 1380 y él 1430 Florencia, resistiendo la crisis del 300, ha obtenido una cierta estabilidad política, ya sea con el asentamiento de la oligarquía mercantil (1382), ya con la resistencia al expansionismo de Gian Galeazzo Visconti (entre 1390 y 1402) y la conquista de Pisa (1406); este nuevo entusiasmo cívico se tradujo en grandes obras públicas. Y en la vuelta al mundo clásico como elemento fundamental: no es pura erudición sino que tiene una fuerte carga de actualidad en su conexión con la vida política y como defensa ideológica de la libertad de Florencia. Los artista del primer 400 son consciente de participar en este proceso cultural; el clasicismo no es una reinvocación o símbolo, sino una renovación de las formas; instrumento de análisis, de conciencia y por tanto de cambio real.

Italia en el curso del 400 asume el papel de país guía en Europa; se asiste al influjo de los artistas extranjeros que vienen a aprender las nuevas soluciones técnicas, en la península; contemporáneamente los artista italianos son llamados hacia las cortes extranjeras, se tiene un encuentro de escuelas y de experiencias diferentes.

Se asiste a la redefinición de la figura y de la colocación del artista, que abandona no sólo idealmente la tienda artesanal, para llegar a ser el protagonista de la renovación, consciente de su propia dignidad cultural.

3.2.- La recuperación de lo antiguo:

El renovado interés por la antigüedad que está en la base del Humanismo, se caracteriza por ser una búsqueda de un modelo de vida. Esto lleva a la búsqueda y descubrimiento de los manuscritos. La atención hacia los clásicos se ha desarrollado ya hacia la mitad del XIII y los comienzos del XIV en Padua, en el cenáculo promovido por Lovato Lovati (1241-1309) y después animado por Albertino Mussato (1261-1339); también en la Biblioteca Capitular de Verona se organiza una corriente de estudios dirigida hacia la búsqueda erudita y filológica. Estos centros constituyen el modelo para el desarrollo de otros cenáculos culturales dirigidos al estudio de la antigüedad.

El impulso mayor para la corriente humanística viene de la amplia posibilidad de cambios culturales después de la mala experiencia avignonense. Fue de hecho Petrarca, que ha vivido en la esfera de la corte papal, el que inaugura el nuevo ánimo en el enfrentamiento con la época clásica; la obra antigua no sólo es leía con solicitud, sino que se crean una serie de relaciones entre los estudiosos, integrando el texto antiguo, en una visión global de la civilización clásica por la cual es estimulada la nueva civilización.

El ejemplo de Petrarca fue seguido por Bocaccio que llevó a Florencia la Metamorfosis de Apuleio, los Anales de Tácito y el De lingua latina de Varrone.

Durante el 400 esta tendencia se hace más sistemática. Un impulso notable viene del concilio de Costanza. Otro aspecto peculiar del Humanismo es el redescubrimiento del griego, nacido de la exigencia de leer en los originales a Platón y Aristóteles. Desde la segunda mitad del 300 hay infinidad de relaciones con el mundo bizantino gracias también al concilio de Ferrara y de Florencia (1438-39) y la caía de Constantinopla (1453), por lo cual llegaron a Italia datos del Asia Menor y de Grecia.

3.3.- La filología:

El estado de degradación de muchos manuscritos pone a los humanistas frente a la obligación moral de retornar a la forma original, por esto se desarrolló una verdadera ciencia gracias a Lorenzo Valla (1405-1457), Ermolao Barbaro (1453-1493), Agnolo Poliziano (1454-1494).

Ser filólogo no significaba para ellos sólo corregir textos, sino también interpretarlos en sus componentes estilísticos, culturales, históricos. La filología humanística llega a ser una metodología universal de conocimiento. El comentario humanístico interroga a los textos y a las obras para trasmitir su auténtico mensaje en la civilización que lo ha expresado. Los resultados han traspasado los límites de los estudios literarios, en cuanto que han favorecido el crecimiento de la conciencia histórica, la profundización de la conciencia lingüística y la evolución histórica de las lenguas, la renovación del concepto de estilo; una nueva interpretación de los textos sagrados.

En Florencia, Roma, Nápoles, la vida cultural se organizó bajo la forma de academias protegidas por señores y soberanos. En Florencia en la villa de Carreggi, donación del 1462 de Cosimo I de Medici, Marsilo Ficino organizó la Academia platónica donde se buscaba de conciliar la filosofía platónica con el pensamiento cristiano. En Roma Pomponio Leto fundó la  Academia pomponica de una marcada dirección arqueológica. En Nápoles se fundará la Academia pontoniana por Juan Pontano. A pesar de que en la segunda mitad del siglo la cultura humanística aparece integrada en la corte, ha perdido la incidencia civil y política, que había caracterizado al primer humanismo.

Fue importante la aplicación del método filológico a las Sagradas Escrituras; Lorenzo Valla se pone de frente a la Biblia como un texto de indudable sacralidad pero que, como colección de libros antiguos debe ser sometida a la valoración filológica. Se descubre así errores e inexactitudes en las traducciones del hebreo al griego y al latín en la Vulgata de San Jerónimo.

3.4.- El literato y la literatura:

En el 400 se pueden considerar cuatro áreas cronológicas correspondientes a un programa de producciones literarias, a su vez ligados a un modelo de ideología propuesta por las clases poderosas. Es clara la relación entre el intelectual y el poder político, que se disgregará en el 500 cuando el intelectual entra en relación con el público, en sentido moderno. Y la relación con la política adquiere un papel diverso, entendido en su sentido laxo y como un sector más vasto.

      entre 1380-1430: construcción de la cultura humanista como reacción a la crisis del siglo pasado. El papel del intelectual es el de funcionario, en cuanto que elabora la cultura como ideología. Pertenecen a esta fase las dos primeras generaciones de humanistas: Salutati y Niccoli, Bruni, Traversari;

      entre 1430-1454: el hecho fundamental para Italia es el Concilio de los Griegos (1439); surgen algunas figuras de príncipes como Felipe María Visconti, Cosimo de Medici, Eugenio IV, Alfonso de Aragón. Para los estados italianos son años de reforzamiento estatal interno y de manifestaciones expansionistas en el exterior. La literatura empieza a transformarse en un hecho de puro y simple prestigio, adquiere un espacio y un público más vasto. El intelectual asume el papel del transmisor de la cultura, ya sea en la variante laica del profesor universitario, ya en la religiosa del predicador. Pertenecen a esta fase la tercera y cuarta generación: Filelfo, Manetti, Valla, Piccolomini.

      entre la paz de Lodi (1454) y 1480: es un periodo de equilibrio asistiéndose a la cristianización de las oligarquías, que transformaron los estados en principados. La literatura parece celebrar el fasto de las cortes, se destaca la ideología, se privilegia el componente hedonista, ya como indiferencia, ya como melancolía. El intelectual tiene el papel de cortesano; no hay ruptura entre intelectual y poder: es así la última realización del proyecto humanístico.

      entre 1480 y el final del siglo: se observa el triunfo también artístico del poder señorial; hubo una decidida actividad de la clase política en el campo cultural, destacando Lorenzo el magnífico. La literatura laurenciana es una experiencia contemplativa en virtud del Neoplatonismo de Ficino, pero también un programa querido por el príncipe. No tiene contenido político, todavía no es libre: se recrea la convergencia entre la clase dominante y la intelectual característica del primer humanismo. El literato es sobre todo un mediador y un especialista, emblemático es el doble papel del Magnífico: príncipe y poeta.

3.5.- El individuo:

Al final del primer 400 Manetti que fue comerciante y humanista, escribe De Dignitate et excellencia hominis que exalta la cualidad del hombre y los valores de los sentidos y de la mente.

En la cultura humanístico-renacentista debemos hablar de cambio de perspectiva en la concepción del individuo; sería de suyo una simplificación negar valor o centralidad al hombre medieval y por otro lado erróneo atribuir al pensamiento humanístico una acrítica exaltación del hombre privado de la tensión a la trascendencia.

Ya en el XIV el pensamiento filosófico, tras la crisis de la escolástica, había puesto en evidencia la importancia de la voluntad en la acción humana, el primado de la dignidad humana como base para la libertad. Los humanistas retomaron profundizándola esta reflexión y subrayando las posibilidades de conocimiento y de acción en la vida de cada uno. Las letras humanas y los estudios de humanidades permitieron a los hombres elevarse hacia la propia perfección. El hombre que se habla tiene como finalidad la formación integral de la propia personalidad, en el esfuerzo de perfeccionamiento interior que mira a incidir sobre el mundo y sobre la realidad. La virtud, que caracteriza al hombre es virtud activa que se realizará también el vida civil; son ejemplares en este sentido las figuras de los cancilleres humanistas, Salutati, Bruni y Bracciolini.

3.6.- Sociedad:

Sobre todo en el primer humanismo, se subraya la importancia de la activa participación en la vida social. El primer núcleo es la familia, criticándose por tanto el celibato propugnado por algunos escritores medievales como Petrarca. El elogio del matrimonio es uno de los más queridos por los humanistas del primer 400. Es después importante participar activamente en la vida política y civil de la propia patria. Se desarrollan tratados sobre los deberes de los magistrados y sobre las leyes: templanza, justicia, empeño, vienen exaltadas en contraposición a egoísmo, prepotencia y espíritu sectario.

3.7.- La moral económica:

En la vida del 300-400 una de las cuestiones fundamentales era la de la conciliación entre ética cristiana y la actividad comercial, en particular era delicada la posición de la Iglesia con relación a la usura, condenada por ella; en una sociedad fundada sobre la economía de crédito, la Iglesia debía asumir posiciones más suaves que llevaran, por ejemplo a la absolución de los banqueros. Incluso algunas actividades permanecen prohibidas y los comerciantes crearon una praxis propia fundada en la moral laica y económica. Comienza a nacer una clase burguesa, con dinero y aliada con el poder.

3.8.- La educación:

Uno de los aspectos innovadores está en la importancia de la educación y de la mujer en la sociedad. La mujer puede regir los destinos de la familia en ausencia del marido. Es también interesante observar como en las representaciones artísticas del Renacimiento la Virgen por primera vez sonríe al Niño y lo sostiene en su seno, en un abrazo entre madre e hijo. Tiene también consecuencias en una modificación de la pedagogía que se funda sobre la conciencia de la autonomía de la infancia. No se desconfía de los niños y de los adolescentes, ni se consideran a los niños como adultos ante litteram. La praxis educativa se basa, por tanto, sobre la comprensión y la discusión, más bien que sobre la fuerza y la autoridad.

Además de una educación fundada sobre el conocimiento de los textos clásicos y de los religiosos, se descubre también una educación de la voluntad mediante la práctica del esfuerzo gracias a ejercicios físicos.

 

3.9.- El hombre y la Naturaleza:

El primer humanismo se presenta en polémica contra las ciencias naturales, que durante el 300 habían adquirido una especificidad dentro de la doctrina aristotélica. Hipócrates, Aristóteles, Euclides, Galeno, Ptolomeo, eran autores de los cuales no se ponían en discusión sus doctrinas.

En la mitad del XV con la afirmación de la doctrina neoplatónica, el hombre es visto como copula mundi, como microcosmos en la totalidad de la Naturaleza, que a su vez está comprendida en el hombre, que por tanto es el culmen de la jerarquía y del orden natural. De esta manera la idea negativa de la naturaleza viene al menos en parte modificada, no más como reino de la materia sino como lugar de la libre acción del hombre. Este componente, a pesar de la aparente incongruencia con el desarrollo del pensamiento moderno, presenta aspectos significativos para la revolución científica, como la relación entre humanidad y cosmos y el carácter racional de las leyes, que regulan tales relaciones; el cambio de atención de los fines a las causas de los fenómenos.

3.10.- El platonismo:

El platonismo renacentista, sobre todo de Pico y Ficino es una doctrina sincretista en la que se retoman elementos de pensamiento de Platón, de los neoplatónicos clásicos y cristianos, de la literatura órfica, hermética y pitagórica y también de la cábala hebrea. Nace de la convicción de que los elementos del pensamiento sean una sola doctrina a la revelación divina, que se manifiesta en la razón natural de los paganos. Este es el motivo de continuidad entre el platonismo medieval y el renacentista. Todavía en edad humanístico-renacentista se pone en evidencia el tema antropológico; por tanto, la investigación especulativa se orientó hacia problemas como la inmortalidad del alma, su interioridad y espiritualidad, el hombre como microcosmos, el amor. Como consecuencia, la atención a los temas morales y políticos.

Un importante impulso al platonismo viene del Concilio de Florencia y de los doctos bizantinos venidos a Italia como Gemisto Pletone. Los años de difusión del platonismo están unidos a la actividad de Ficino y a la Academia platónica en Florencia, entre 1462-92, año de la muerte del Magnífico. La academia estaba constituida por un círculo de amigos, en las lecciones de Ficino se realizaba una lectura que se llevaba a cabo, o en una estancia para un círculo restringido o en una Iglesia para un grupo más amplio.

El platonismo tiene una gran difusión en Italia y consigue notable importancia, tanto en la política como en la cultura. El reforzamiento de las señorías y el equilibrio que se creó con la paz de Lodi (1452), cambian el papel de los intelectuales que no se dedican tanto al gobierno y a su administración, cuanto a ser un hombre de corte compensados por el prestigio adquirido y por la protección del señor. Se produce la tendencia en el humanismo de la mitad del 400 a la contemplación, a la evasión. Además el arte del Renacimiento, de inspiración platónica, se realiza como voluntad de reproducir la belleza y la armonía de lo creado, emanación y revelación de Dios. En las obras de arte del periodo laurenciano triunfan los sujetos mitológicos, la alegoría, el simbolismo. El retorno a lo antiguo no es más un modelo de vida civil y moral, sino un mudo de sueño de felicidad perdida, de melancolía.

4.- El renacimiento en Italia.

4.1.- La breve estación:

La Italia del 400 aunque fragmentada, gozaba generalmente de una situación florida. La paz de Lodi (1454) aseguró 40 años de paz entre los estados italianos, empeñados en respetar los límites definitivos y no mirando el papel y la hegemonía en el interior de la península. Pero se rompió el equilibrio de esta paz e Italia llegó a ser un lugar de encuentro de las tendencias hegemónicas de los diversos países europeos. Y con esto terminó la paz.

A pesar de esto, la crisis política y la pérdida de la autonomía. Se observa una gran difusión de la cultura italiana, que se impone como un modelo con prestigio. La Europa del 400 favorecía la pintura flamenca, pero que en relación con los pintores italianos, resultaba demasiado medieval, por este motivo Albrecht Durer sentía la necesidad de un viaje de estudio a Italia para confrontar con la interpretación clásica y con las variadas escuelas.

4.2.- La civilización urbana:

Las condiciones de equilibrio entre las grandes potencias italianas permite el desarrollo de los centros menores, era un reto para las dinastías de los señores locales. Se avivó un policentrismo, que favoreció las diversas realizaciones artísticas. Se puede hablar entonces de .renacentista., por cuanto Florencia seguramente hacía escuela, pero todas las cortes tenían realizaciones particulares.

El Renacimiento italiano tiene una fisonomía urbana y la propia ciudad respira este nuevo espíritu. En el 200-300 la ciudad se proyectó de tal forma que ahora era considerada como capital de un territorio más vasto y expresión política del señor.

La racionalización del proyecto urbanístico se afirmó con De re aedificatoria (1452) de Leon Battista Alberti, en el cual se trata de la .ciudad ideal., proyectada según los cánones de racionalidad, simetría, proporción. Tal proyecto no se llevó a cabo, porque la ciudad era suficiente todavía para la población que existía, y además los proyectos arquitectónicos y artísticos estaban ligados a la suerte inestable de los señores, por lo que no se podía llevar a cabo la realización de un programa. En el interior del territorio urbanístico del 400 encontramos tipologías nuevas como el palacio principesco, las calles y las plazas llegan a ser el emblema del prestigio principesco.

El elemento cualificante de la ciudad es la corte. Se asiste al desarrollo del mecenazgo, no sólo en las grandes ciudades, sino también en los pequeños centros donde el señor, que ha adquirido un pequeño poder, con la fuerza, con el trámite del arte afirma y legitima su poder. Se observa como se llega a la organización de un consenso mediante la obra del artista de corte, que era pagado por los servicios y debía llevar a cabo prestaciones diversas.

4.3.- Centros principales:

4.3.1.- Florencia:

Después del tumulto de los Ciompi (1378), se consolidó el régimen republicano y se llevo a cabo el Humanismo civil, cuyos protagonistas fueron Salutati, Bruni y Braccioli. Viene exaltada la libertad florentina en relación a la libertas de la república romana. Los héroes eran Bruto, Marcello, Camillo en contraposición a Cesar.

Del 1382 al 1434 domina la burguesía de los Albrizzi, de los Capponi, de los Da Uzzano. Cuando en 1434 Cosimo de Medici, sirviéndose del prestigio de la familia, volvió a Florencia, después de un año de exilio, dio comienzo el señorío de los Medici. A nivel figurativo se expresa en la representación de los Magos, cuya imagen era asociada los propios Medici. La sabiduría garantizaba el dominio político, es como si la política fuese un elemento de la armonía universal.

Después del Concilio en Florencia se encontraron artistas como Bruni, Niccoli, Bracciolini, Alberti, Flavio Biondo. Durante el gobierno de Lorenzo de Medici (1469-1492), triunfaron el Humanismo platonizante del Magnífico, y artistas como Verrocchio, Botticelli, Benozzo Gozzoli, Filippino Lippi y Miguel Angel.

El siglo se cerrará con la restauración republicana (1494), preparada por la predicación de Jerónimo Savonarola (1452-1498).

4.3.2.- Roma:

Después del retorno (1443) de la curia querido por Eugenio IV, se hicieron una serie de trabajos destinados a embellecer la ciudad. Durante el tiempo de Martín V trabajaron en el Vaticano y en Laterano. Con Nicolás V se le restituye a la ciudad el papel de capital y se aumentan las exigencias de la producción artística. Trabajan en Roma arquitectos como Leon Battiata Alberti, Bernardo Rossellino, Giuliano de Maiano; se piensa en una ampliación de la basílica de San Pedro. La obra comenzada por Nicolás V, viene seguida por Sixto IV, recordado como el restaurator urbis por su empeño en renovar la ciudad.

Sobre todo Sixto IV tiene el mérito de llamar a Roma a los mejores pintores de Toscana y de Umbría para decorar la capilla hecha construir por él, y llamada por esto Sixtina.

En los inicios del 500, se tiene el primado cultural y artístico de Roma con Julio II (1503-13) y León X Medici (1513-21), que fueron dos grandes mecenas.

La Curia ostentaba un lujo y un fasto secular de corte principesca. Por esto cuando el saqueo de Roma (1527) se consideró como un castigo divino.

Se observa también el culto de la personalidad por parte de los pontífices, sólo basta recordar el proyecto de la tumba de Julio II que encargó a Miguel Angel y que no fue completado. Durante estos años se dio el nepotismo, que tuvo su máxima expresión con Martín IV, que favoreció en exceso a su propia familia, los Colonna, o Calixto III, que apoyó a los Borgia. O incluso papas con hijos como Alejandro VI. Los motivos del desarrollo de este fenómeno son la necesidad de reducir el poder de los cardenales, cercanos a las políticas de los soberanos y para obstaculizar la hostilidad de las grandes familias, en particular las romanas.

La consecuencias negativas fueron el mal gobierno del Estado pontificio (se concedían beneficios también a los niños, pensemos en Cesar Borgia) y el absentismo pastoral y espiritual.

4.3.3.- Venecia:

Es el estado italiano que gozaba de la mayor estabilidad política y económica, con un gobierno oligárquico que mantenía el poder de varios siglos. Ya en el 300 había tenido una política de expansión.

En la primera mitad del siglo se mudó Guarino Gaurini, rápidamente hace sentir la influencia filológica y filosófica Ermolao Barbaro. En la ciudad trabajaban ilustres artistas florentinos como Castagno, Verrocchino, Paolo Uccello. Se desarrolló también una escuela pictórica veneciana, síntesis de arte flamenco y renacentista con Vivarini, Carpaccio y Bellini. Es notorio también que Venecia llega a ser capital de la imprenta. En 1499 Lado Manuzio imprime la edición del Hypnerotomachia Poliphili de Francesco Colonna, corregida por 168 xilógrafos de la escuela mantegnesca

4.3.4.- Otros centros:
4.3.4.1- Padua:

Sede de una de las más p.restigiosas universidades de Europa, por las enseñanzas de Lovato Lovati, Albertino Mussato y Guarino Guarini. Trabajó entre 1443 y 1452 Donatello, que en el curso del 400 retomó los estudios de la escultura ecuestre romana.

4.3.4.2.- Milán:

La ciudad, en el curso del 400, ve el primer señorío de los Visconti hasta el 1450, cuando la ciudad es conquistada por Francisco Sforza.

En Pavía que era parte de los dominios de ducado enseñaron Valla y Gasparino Barzizza. El periodo de máximo esplendor se alcanza, por Milán, bajo Ludovico el Moro, cuando trabajaban Leornado da Vinci y el Bramante.

4.3.4.3.- Nápoles:

En 1443 Alfonso V de Aragón alcanza a apropiarse del reino, después de la muerte de Juana II. El rey inicio una obra de embellecimiento de la ciudad, estimulando la cultura humanista.

4.3.4.5.- Ferrara:

La ciudad llega ser un centro culturalmente muy vivaz durante el gobierno de Nicolás III, entre el 1343 y 1441.

4.3.4.6.- Mantua:

En 1435 los Gonzaga, obtienen el título de duques de Mantua, se emanciparon de Milán. La ciudad llegó a ser con Ludovico Gonzaga un importante polo cultural.

4.3.4.7.- Urbino:

El ducado de Urbino conoce un periodo de esplendor bajo Federico de Montefeltro, educado por Vittorino de Feltre. Entre 1466 y 1472 fue proyectado por Luciano Laurana el palacio ducal, donde se recogieron obras pictóricas de gran importancia y fue organizada una importante biblioteca de códices.

4.4.- Algunas figuras:

4.4.1.- Marsilio Ficino:

Nace en 1433 en Figline Valdarno, había estudiado en Pisa y Florencia, llegándose en un principio a los estudios aristotélicos. En 1459 entró en relación con Cosimo I, conoció a Cristóbal Landino y se dirigió al platonismo. En 1459 Cosimo le donó la villa de Carreggi, y también los Volumina Platonica, probablemente la Eneida, los diálogos platónicos. Esta fecha señala el inicio de la traducción del corpus. Entre 1463-64 comenzó a traducir los diálogos, que terminó en 1468, añadiéndole un comentario, entre los cuales destaca el famoso que hizo al Banquete en 1469. Traduce también a Plotino y otros neoplatónicos y el Pseudo-Dionisio. Entre 1469 y 1474 compuso los textos más famosos y significativos de su pensamiento: Theologia Platonica (impresa en 1482) y De Christiana religione (impresa en 1474).

El centro del pensamiento de Ficino es la metafísica de Plotino:

 Dios, perfección absoluta representa la unidad inmutable a la cual tienden todas las criaturas por Él originadas por emanación. El orden universal es escandido por un orden realizado en cinco grados concatenados: Dios, los ángeles, el alma del mundo, la cualidad, la materia.

El mundo sensible es el lugar de las tinieblas que encarcela en el cuerpo al alma humana.

El alma es el .medius gradus rerum. que puede ascender a lo divino y descender al mundo de la materia, puede realizar la reunión con Dios en un místico acto de amor, ligada por la experiencia personal. En la relación entre vida activa y contemplativa viene rebatida la superioridad de la contemplación, la cual asciende del alma a Dios con la profundización en la propia interioridad.

Otro elemento es que el Verbo o Logos divino es el complemento de un proceso iniciado en la edad antigua por Ermete Trismégisto, Orfeo, Pitágoras, Platón, según esta serie histórica él habla de pía filosofía que se identifica con la docta religión, compleja y misteriosa y que no puede ser divulgada a todos.

La teología de Ficino tiene gran influencia en el 500 y se presenta como expresión de numerosas instancias:

1)  Para el punto de vista religioso el pensamiento de Ficino, en su voluntad de conciliación, puede ser interpretado como signo de tolerancia religiosa.

2)  A pesar del fuerte misticismo, las ideas de Ficino permanecen ligadas al ideal humanístico del hombre, como centro del universo.

3)  Muy importante fue la teoría del amor platónico, en el cual se diferencian amor sensual y espiritual, como participación del Eros, que une todo el universo; en otras es el principio que mueve a todas las criaturas hacia Dios.

4)  Concepción del arte como expresión de la tensión de la idea hacia lo absoluto, subrayando de gran manera la figura del artista.

4.4.2.- León Battista Alberti:

Para entenderlo hay que tener en cuenta dos elementos: la posición de hijo ilegítimo y el nacimiento en el exilio; la formación padana. Nace en Génova en 1404, miembro de una familia de las más antiguas de Florencia y exiliada en 1400. De aquí se entiende su nostalgia por Florencia y por el Paraíso de los Alberti. Se establece en Padua donde estudia bajo la guía de Gasparino Barzizza. Después fue a Bolonia para estudiar derecho canónico. Por aquel tiempo la muerte de su padre, y la hostilidad de sus parientes, que trataban de privarlo de sus derechos, le inspiraron una visión pesimista de la vida, que puede explicar el nivel psicológico, la necesidad de integración como individuo y como literato.

En Bolonia entró en contacto con los círculos humanistas; conoce y aprecia a Luciano de Samosata. Se dedicó a los estudios de Matemáticas y física. En 1428 consigue el doctorado. Escribe una comedia Philodoxeos, que la hizo circular anónimamente (1424-26) después escribe De comodis litterarum atque incommodis (1430), en la que exalta la vida contemplativa en nombre de la virtud.

Viajó a Francia y Alemania con el séquito del cardenal Albergati. En 1432 forma parte de la curia pontificia en Roma donde nacerá los Libri familiae, que se presenta como la .Summa. de la moral del primer 400: donde afrontaba los problemas de la moral económica, resolviéndolos de manera extremadamente moderna. El beneficio comercial viene justificado como pago del trabajo del comerciante; explica la utilidad de la industria, afirma que la actividad de los obreros económicos son .honestas y laudables.. Evidencia que una de los motivos para vivir es la acumular riquezas. La riqueza viene alabada como libertad individual.

En moral reelaboró el concepto de .mediocritas., de justo medio, como elemento humano y fundamento de las buenas costumbres: modestia, moderación, afabilidad y humanidad. En esta época es revocado el bando contra los Alberti y va a Florencia, su gran ilusión.

En 1435 fue a Florencia con el séquito del papa Eugenio IV. Entró en contacto con el ambiente artístico y cultural: conoce a Masaccio y Brunelleschi. Compone De pictura, que daba inicio al estudio científico del arte; es la exaltación del hombre y de su conquista del mundo; pero es un modo también para sugerir la relatividad de las formas. Se subraya la relación entre el objeto representado y el ojo del observador; entre objetividad y subjetividad.

En 1444 fue a Roma, donde se dedicó al estudio de los restos de los edificios antiguos y a sus medidas, elaborando proyectos, haciendo diseños y plantas. Escribe De re aedificatoria (1452). En el noveno libro da la más completa definición de belleza en sentido humanístico: ella es medida, proporción, simetría en las partes, de la cual nace una armonía suprema. La arquitectura llega a ser el emblema de la ideología humanística como armonía totalizante.

Se alejó de Roma para sus mansiones de arquitecto. En 1460 proyectó S. Sebastian en Mantua y el Palacio Rucellai en Florencia; en 1470 San Andrés en Mantua y la fachada de Santa María Novella en Florencia. Muere en 1472.

4.4.3.- Leonardo da Vinci:

Nace en Vinci en 1452. Se proclamó .hombre sin letras., contraponiéndose a la cultura de su época, a las .ciencias mentales. que se fundan exclusivamente sobre la autoridad del libro.

Para él es esencial el lenguaje visual y material del pintor o del técnico: el diseño puede reproducir sin falsificación la naturaleza. Se dice .mediador entre la naturaleza y los hombres. y por esto su atención a la experiencia, por lo que se dedicó a las Matemáticas. Emerge siempre más del análisis de sus investigaciones una mentalidad universal, en el sentido enciclopédico y de investigación unitaria.

Leonardo volviendo el mito platónico, se presento a sí mismo de frente al misterio de la naturaleza: inclinado hacia la puerta de la caverna oscura para conocer el interior como si fuese una cosa milagrosa. En sus notas la naturaleza bien vista como fuerza inquietante y no como elemento tranquilizador o repertorio figurativo. La caverna de su iniciación viene retratada en las Vírgenes de las rocas. Pero la imagen de la naturaleza aparece como circularidad dramática de crecimiento y de destrucción de la materia, se encuentra esto también en una obra no terminada La Adoración de los Magos  (1481).

En 1481 fue a la corte de Ludovico el Moro donde permanece 17 años. Fue un periodo de gran producción artística y literaria. De este periodo es el primer libro del Tratado de la pintura; Leonardo exaltaba la pintura como arte superior, ella sola puede analizar los secretos de la naturaleza y recrearme en el milagro, por esto antes que disciplina es ciencia. Tiene una visión diferente que Alberti; mientras para este la perfección está en las dimensiones, para Leonardo son los colores, las gradaciones cromáticas y el claroscuro, gran importancia tiene el agua capaz de asumir infinitos aspectos y de tomar las cualidades de las cosas por las que atraviesa, este interés se manifiesta en los estudios de hidrografía y de fisiología y anatomía, en los cuales considera el cuerpo como un microcosmos, animado en el interior por el flujo sanguíneo. Así las máquinas (tema que le apasiona) para la guerra o para volar, son traducciones de la naturaleza, realizaciones de la .máquina del mundo..

También la reflexión sobre la naturaleza lleva a descubrir en ella elementos negativos: para ciertos aspectos madre y para otros madrastra. Se encuentra una reflexión sobre la pequeñez del hombre; en muchos se encuentran reflexiones melancólicas sobre el sentido del tiempo, sobre el olvido, sobre la caída de las esperanzas. Sobre todo es crítico su juicio de las costumbres del hombre; polemiza contra los .grandes hombres., condenando la crueldad, la violencia, la lujuria como vicio del intelecto.

Después de la llegada de los franceses a Italia fue a Venecia, Urbino y a Romagna con el séquito de Cesar Borgia. Entre 1503-07, está en Florencia. Hace los cuadros de Santa Ana y la Virgen con el Niño y la Gioconda.

Retorna a Milán, después Roma, protegido por Giuliano de Medici, hermano de León X, pero es un extraño en la corte, se dedicó a los estudios de anatomía, de mecánica, de astronomía. Finalmente aceptó la invitación de Francisco I, que lo nombra pintor de la corona. Muere en Amboise en 1519.

5.- El Renacimiento en Europa.

5.1.- Iter italicum:

El milagro italiano llamó la atención de los doctos europeos. De vuelta de Italia Guillaume Fichet, profesor de la Sorbona, implantó una tipografía.

John Colet, absorbió y llevó a Inglaterra el concepto de la docta religio, y de la devotio litterata, que llevaba una religiosidad menos ligada a la liturgia y a la religión popular. Erasmo que viajó a Italia entre 1506 y 1509 también vuelve muy admirado de lo que ha descubierto.

El aristotélico Lefevre d.Etaples se convirtió al humanismo después de haber visitado la península.

5.2.- Erasmo:

Erasmo (1496-1536) nacido en Rotterdam, era hijo ilegítimo de un sacerdote. Estudió junto a los Hermanos de la vida común, definiendo estos años como los perdidos. Después de la muerte de sus padres en 1487, sin vocación, entró en los canónigos regulares de s. Agustín en Steyn.

El monasterio le permite dedicarse al estudio, aunque para él es una cárcel. Obtiene la exclaustración y marcha a París a estudiar.

Fue a Inglaterra donde se encontró con Tomás Moro y Colet, que lo indujeron a aprender bien el hebreo y el griego y allí presentó el ideal de una religión simplificada. Hizo amistad con Tomás. El Elogio de la locura y la Utopía nacerán de la amistad entre ambos.

Obtenido el abandono de la orden se trasladó a Basilea donde realizó diversas ediciones críticas.

Erasmo, uno de los hombres más eruditos de su tiempo, deseaba armonizar pietas y eriditio. Para él era inconcebible poner como ideal evangélico la docta ignorantia. El único horizonte plausible era la docta pietas, una piedad que se hace búsqueda intelectual y una búsqueda intelectual que se hace piedad. Para esto sigue dos criterios:

      valoración de la cultura clásica;

      llevar al cristianismo a sus fuentes.

El estudio de la cultura clásica, para él debía servir para entender mejor el cristianismo. Este debía ser estudiado a la luz de las fuentes bíblicas y patrísticas. Sobre la base está la idea de hacer una reforma .Cultural de la Iglesia., una reforma a través del conocimiento.

Lo intentó con Enchiridion militis christiani (1503). También con la obra El elogio de la locura, con ambas hace una crítica contra los vicios de la época, en modo particular contra los sacerdotes y los religiosos.

Si la Iglesia había decaído era sobre todo, porque había dado demasiada importancia a las discusiones escolásticas. Había por tanto que volver a las fuentes genuinas, a través de una rigurosa aplicación del método histórico positivo.

Siguiendo a Colet ha buscado descubrir un cristianismo esencial, sin demasiados dogmas, sin demasiadas superestructuras. El cristianismo consiste en el misterio de Cristo, que revela el amor del Padre y se pone como salvador de los hombres. La respuesta del creyente debe ser, la práctica de una religión, iluminada por la Palabra de Dios, vivificada por la caridad y sujeta a la esperanza.

Peregrinaciones, mortificaciones, votos, ceremonias, eran todas referidas al beneficio de una religiosidad .interior. centrada sobre estos puntos fundamentales:

      adoración de Dios .en espíritu t verdad.;

      Evangelio;

      observancia de los mandamientos;

      imitación y seguimiento de Cristo en su misterio de muerte y resurrección.

Podemos observar que Erasmo fue más un teólogo que un maestro de vida espiritual.

Tiene intuiciones importantes, como el reconducir la vida espiritual al bautismo. En él recibe el cristiano el Espíritu Santo, que lo introduce en un horizonte de libertad y de amor. Este territorio está asediado constantemente por enemigos. El cristiano debe sostener una lucha dura que él llamó .militia.,. Ésta pone al bautizado en el interior de la ley y de la cruz, en un dinamismo de muerte y resurrección, que lo conduce a revestir al hombre nuevo, en el cual triunfa la ley de la caridad.

Por fuerza del .primero y único voto del bautismo., el cristiano es llamado a la santidad. Refuta la distinción entre consejos y preceptos. En el Evangelio todo es precepto y por eso el fiel debe conformar la vida hacia ello. Tiene un ideal común de vida para laicos y religiosos. La vida religiosa no añade nada, no representa un grado de vida superior. El monasterio no es lugar que cambia la vida del hombre. Se puede ser religioso también en el mundo, porque no se es del mundo. El bautismo separa del mundo.

Erasmo en su polémica contra la vida religiosa llega a crear una especie de herejía, casi como que Jesús no hubiese sido el Salvador de todos.

Su eclesiología no es de tipo piramidal. La Iglesia tiene su fundamento en Cristo-piedra. La dimensión cristocéntrica es absolutamente esencial. Sobre esto buscó en diferentes caminos:

      para los sacerdotes, que deben estar cautivados por Cristo, para ser purificados por Él;

      para los príncipes y magistrados, que los sacerdotes deben animar, porque ellos trabajan en vista de la paz y de sus razones;

      para el pueblo cristiano, el cual debe ser ayudado a vivir su cristianismo.

Con estos valores, la propuesta de Erasmo no tenía mucho espacio. Era docta, desencarnada, aséptica. Destruía en vez de construir. Llevaba al abandono de los ritos en vez de llenarlos de interioridad.

 [1] Los trabajos más recientes son: B. Bennasar, Storia dell.Inquisizione spagnola da XV al XVI secolo, Milano 1994 (ed. Orig. 1979); H. Kanen, Inquisition and Society in Spain en the sisteenth and seventeenth centuries, Indianapolis 1985; AA.VV.,The Inquisition in Early Modern Europe: Studies on Sources and Methos, Dekalb 1986; E. Peters, Inquisition, Berkeley 1989; B. VanHove, Oltre il mito dell.Inquisizione, in La Civiltá Cattololica (1992) 4  458-67; 578-588.

 

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Medieval - El único momento histórico en que Europa tuvo su unidad fue con la cristiandad medieval. Era la Europa católica. La cristianitas de la Europa medieval era la patria común. La reforma luterana destruyó todo esto, separó a los países y creó los nacionalismos.

Vittorio Messori; escritor, periodista, comentarista e investigador histórico. MMV.

 

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Gracias a la Iglesia Católica, antes del 1300, había fundadas en Europa cuarenta y cuatro Universidades, en las que se forja un individuo especial dotado de cierta uniformidad: homo Scholasticus.

 

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Medioevo - La gran figura histórica del emperador Carlomagno evoca las raíces cristianas de Europa, remitiendo a cuantos la estudian a una época que, a pesar de los límites humanos siempre presentes, se caracterizó por un imponente florecimiento cultural en casi todos los campos de la experiencia. Al buscar su identidad, Europa no puede prescindir de un esfuerzo enérgico de recuperación del patrimonio cultural legado por Carlomagno y conservado durante más de un milenio. La educación en el espíritu del humanismo cristiano garantiza la formación intelectual y moral que forma y ayuda a la juventud a afrontar los serios problemas planteados por el desarrollo científico-técnico. En este sentido, también el estudio de las lenguas clásicas en las escuelas puede ser una valiosa ayuda para introducir a las nuevas generaciones en el conocimiento de un patrimonio cultural de inestimable riqueza.

 

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Durante el luminoso medioevo - En términos cuantitativos, las catedrales góticas son tan asombrosas como las Pirámides egipcias. Sólo en Francia, durante noventa años, desde 1180 a 1270, se vio la construcción de 80 catedrales y casi 500 abadías.

 

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Es bueno valorar acontecimientos y hechos que han sucedido en el pasado, reflexionar sobre ellos, para caminar con los talentos de la historia como bastón de guía.

 

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La historia no puede hacerse sin acudir a las fuentes. Estas fuentes son testimonios, y, como tales testimonios, pueden ser parciales. Para el estudio de los tres primeros siglos del cristianismo, las fuentes son escasas. Pero en este período que estudiamos —especialmente en el siglo IV— son muy numerosas. La abundancia de los escritos de este período se debe probablemente al hecho de que en él la educación retórica era tenida en grandísima consideración y permitía subir fácilmente en la escala social. Hablar hoy de retórica presenta una gran carga peyorativa, mas en aquella época no era así. De hecho, la educación que se recibía entonces se dividía en dos grandes momentos: gramática —correspondería a la escuela media— y retórica —estudios ya universitarios—. Había no sólo que decir las cosas, sino decirlas bien. Y para expresarse bien había que tener un buen conocimiento de los clásicos. Los hombres eminentes tenían la posibilidad de llegar muy alto en la escala social. Esto ocurría así hasta que, a causa de las reformas de Diocleciano y de Constantino, se impuso un orden social más estable para garantizar las ganancias fiscales.

Naturalmente las obras de mayor interés para la historia de la Iglesia son aquéllas de carácter religioso. Mas conviene tener presente la importancia que para el mismo propósito revisten también los autores paganos: en primer lugar, ellos nos permiten conocer mejor el contexto histórico-político y cultural en el cual se desarrollan los acontecimientos de la Iglesia; en segundo lugar, a tales acontecimientos los mismos autores hacen a veces referencia, revelando así su punto de vista diverso. Cultura profana y cultura cristiana, en cambio, fueron tal vez muy cercanas entre ellas: el filósofo pagano Temistio, por ejemplo, estuvo al servicio de emperadores cristianos; y Juliano, antes de volverse pagano, había recibido una educación cristiana.

 

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Eliminar la calumnia de nuestra lengua, evitar toda acción que pueda causar daño a nuestro hermano, no difamar a los que viven a nuestro lado cada día.

 

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La Iglesia "...no tiene miedo a la verdad que emerge de la historia y está dispuesta a reconocer equivocaciones allí donde se han verificado, sobre todo cuando se trata del respeto debido a las personas y a las comunidades. Pero es propensa a desconfiar de los juicios generalizados de absolución o de condena respecto a las diversas épocas históricas. Confía la investigación sobre el pasado a la paciente y honesta reconstrucción científica, libre de prejuicios de tipo confesional o ideológico, tanto por lo que respecta a las atribuciones de culpa que se le hacen como respecto a los daños que ella ha padecido". Juan Pablo II, discurso del 1 de Septiembre 1999

 

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El compromiso por la verdad abre el camino al perdón y a la reconciliación. Surge una objeción ante la conexión indispensable entre el compromiso por la verdad y la paz: las diferentes convicciones sobre la verdad dan lugar a tensiones, a incomprensiones, a debates, tanto más fuertes cuanto más profundas, son las convicciones mismas. A lo largo de la historia, éstas también han dado lugar a violentas contraposiciones, a conflictos sociales y políticos, e incluso a guerras de religión. Esto es verdad, y no se puede negar; pero esto ha ocurrido siempre por una serie de causas concomitantes, que poco o nada tenían que ver con la verdad y la religión, y siempre porque se quiere sacar provecho de medios realmente irreconciliables con el puro compromiso por la verdad y con el respeto de la libertad requerido por la verdad. Por lo que concierne específicamente a la Iglesia católica, ella condena los graves errores cometidos en el pasado, tanto por parte de sus miembros como de sus instituciones, y no ha dudado en pedir perdón. Lo exige el compromiso por la verdad.

La petición de perdón y el don del perdón, igualmente debido - porque para todos vale la advertencia de Nuestro Señor: “¡el que esté sin pecado, que tire la primera piedra!” (cf. Jn 8,7) - son elementos indispensables para la paz. La memoria queda purificada, el corazón apaciguado, y se vuelve pura la mirada sobre lo que la verdad exige para desarrollar pensamientos de paz. No puedo dejar de recordar las iluminadoras palabras de Juan Pablo II: “No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón” (01 enero 2002).

El compromiso por la paz abre camino a nuevas esperanzas. Es como una conclusión lógica de lo que he tratado de ilustrar hasta ahora. ¡Porque el hombre es capaz de verdad! Lo es tanto sobre los grandes problemas del ser, como sobre los grandes problemas del obrar: en la esfera individual y en las relaciones sociales, en el ámbito de un pueblo como de la humanidad entera. La paz, hacia la que debe y puede llevarla su compromiso, no es sólo el silencio de las armas; es, más bien, una paz que favorece la formación de nuevos dinamismos en las relaciones internacionales, dinamismos que a su vez se transforman en factores de conservación de la paz misma. Y sólo lo son si responden a la verdad del hombre y a su dignidad. Y por esto no se puede hablar de paz allá donde el hombre no tiene ni siquiera lo indispensable para vivir con dignidad. Pienso ahora en las multitudes inmensas de poblaciones que padecen hambre. Aunque no estén en guerra, la suya no se puede llamar paz: más aún, son víctimas inermes de la guerra. Vienen también espontáneamente a mi mente las imágenes sobrecogedoras de los grandes campos de prófugos o de refugiados –en muchas partes del mundo– acogidos en precarias condiciones para librarse de una suerte peor, pero necesitados de todo. Estos seres humanos, ¿no son nuestros hermanos y hermanas? ¿Acaso sus hijos no vienen al mundo con las mismas esperanzas legítimas de felicidad que los demás? Mi pensamiento se dirige también a todos los que, por condiciones de vida indigna, se ven impulsados a emigrar lejos de su País y de sus seres queridos, con la esperanza de una vida más humana. Ni podemos olvidar tampoco la plaga del tráfico de personas, que es una vergüenza para nuestro tiempo. Lunes 9 de enero de 2006 – S.S. Benedicto P.P. XVI

 

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«Pedro expresó en primer lugar, en nombre de los apóstoles, la profesión de fe: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo". Esta es la tarea de todos los sucesores de Pedro: ser la guía en la profesión de fe en Cristo, el Hijo del Dios vivo».

S. S. Benedicto XVI reconoció que «esta potestad de enseñanza da miedo a muchos hombres dentro y fuera de la Iglesia. Se preguntan si no es una amenaza a la libertad de conciencia, si no es una presunción que se opone a la libertad de pensamiento. No es así», aseguró Su Santidad.

«El poder conferido por Cristo a Pedro y a sus sucesores es, en sentido absoluto, un mandato a servir --señaló--. La potestad de enseñar, en la Iglesia, comporta un compromiso al servicio de la obediencia a la fe. El Papa no es un soberano absoluto, cuyo pensamiento y voluntad son ley. Por el contrario, el ministerio del Papa es garantía de la obediencia a Cristo y a su Palabra».

«Él no debe proclamar sus propias ideas, sino vincularse constantemente y vincular a la Iglesia a la obediencia a la Palabra de Dios, ante los intentos de adaptarse y aguarse, así como ante todo oportunismo».

Según el Papa, esta fue la misión de Juan Pablo II, «cuando ante todos los intentos, aparentemente benévolos, ante las erradas interpretaciones de la libertad, subrayó de manera inequívoca la inviolabilidad del ser humano, la inviolabilidad de la vida humana desde su concepción hasta la muerte natural».

«La libertad de matar no es una verdadera libertad, sino una tiranía que reduce el ser humano a la esclavitud», aclaró S. S. Benedicto XVI


«El Papa es consciente de estar, en sus grandes decisiones, ligado a la gran comunidad de la fe de todos los tiempos, a las interpretaciones vinculantes desarrolladas a través del camino de peregrinación de la Iglesia» 2005.05 Vat.

 

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¿Por qué no soñar con un país de la verdad?. Un país establecido sobre el fundamento de la verdad. En el que esté prohibido decir mentiras. Que cada cual se ciña el cinturón de la responsabilidad. Que las actuaciones de cada individuo no estén reñidas con las buenas costumbres. Un país que mantenga como estandarte la paz sustentada en la verdad. La verdad, expuesta bajo el manto de la sinceridad. La carta sustantiva de un país con esas características, es el amor a la verdad. El amor a la verdad, que es su mejor defensa contra el relativismo moral y el cómodo conformismo. El amor, que lleva a todos al discernimiento para que abandonen el juicio sumario y temerario contra las personas, las opiniones sectarias y la deformación de los valores morales. En el país de la verdad, siempre están abiertas las puertas, para que cada ciudadano rectifique del falso juicio que se ha formado de los demás, bajo estrictas medidas, que no le haya dado cabida a la calumnia la difamación y la maledicencia. En el país de la verdad se respeta la intimidad de las personas. Sin excepción, todo aquel que viole las reglas establecidas, ya sea que atente contra la integridad moral de las personas o que de alguna manera su opinión o pronunciamiento faltare a la verdad, la pena capital impuesta es el destierro “in situ”, pena que consiste en el descreimiento e indiferencia absoluta a cualquier cosa que haga o diga el inculpado en cuestión. En un país así vale la pena vivir, porque no hay doblez, no hay cabida para la falta de veracidad, que se manifiesta también en la hipocresía o lo que es lo mismo falta de unidad de vida. 2005.05

 

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“La libertad de matar no es verdadera libertad, sí una tiranía que reduce al ser humano en esclavitud” 2005-V-07 – S. S. Benedicto XVI – San Juan de Letrán.

 

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“Las Escrituras no se pueden interpretar solo con los instrumentos de la ciencia de la exégesis –como hacen los protestantes-, mas va leída a la luz de la Tradición del Magisterio”. “En la Iglesia, las Sagradas Escrituras, cuya comprensión crece bajo la inspiración del Espíritu Santo, y el misterio de la interpretación auténtica, dado a los apóstoles, pertenecen el uno al otro en modo indisoluble. Y entonces, allí donde la Sagrada Escritura viene separada de la voz viviente de la Iglesia, vemos que esa cae prisionera a las disputas de los expertos”.

2005-05-07 – S. S. Benedicto XVI – San Juan de Letrán.

 

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«Duc in altum» (Lc 5,4) dijo Cristo al apóstol Pedro en el Mar de Galilea.

 

“El Papa no es un soberano absoluto que lo que piensa y quiere es ley. Al contrario, su ministerio es garantía de la obediencia hacia Cristo y a su Palabra. Él no debe proclamar sus propias ideas, mas debe vincularse constantemente él propio y la Iglesia a la obediencia hacia la Palabra de Dios, en frente a todos los tentativos de acomodamientos y diluentes, como así también afrontar cualquier oportunismo”. 

2005-05-07 – S. S. Benedicto XVI – San Juan de Letrán.

 

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"La identificación de la conciencia con el conocimiento superficial y la reducción del hombre a la subjetividad no liberan, sino que esclavizan; nos hacen completamente dependientes de las opiniones dominantes y reducen día a día el nivel de las mismas opiniones dominantes." (Ratzinger, Verdad, 55) S.S. Benedicto XVI - P. P.

 

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La vocación primitiva del hombre - "No será dificultoso el advertir que fue mucho mejor lo que Dios hizo cuando de un solo hombre, que crió al principio, multiplicó el género humano, que si le empezara por muchos. Porque habiendo criado a los demás animales, a unos solitarios, agrestes, y en cierto modo solivagos, esto es, que apetecen y gustan más de la soledad y de vivir solos, como son las águilas, milanos, leones, lobos y todos los demás que son de esta especie; a otros los hizo aficionados a la sociedad y a vivir congregados para habitar juntos en bandadas y en rebaños, como son las palomas, estorninos, ciervos, gamos y otros semejantes; con todo, no propagó y multiplicó estos dos géneros principiando por uno, sino mandó que fuesen muchos juntos. Pero el hombre, cuya naturaleza la criaba en cierto modo media entre los ángeles y las bestias; de tal suerte, que si se sujetase a su Criador como a verdadero Señor, y guardase con piadosa obediencia su precepto y mandato, pasase al bando y sociedad de los ángeles sin intermisión de la muerte, alcanzando la bienaventurada inmortalidad sin fin, y si usando de su libre voluntad con soberbia y desobediencia ofendiese a Dios, su Señor, condenado a muerte viviese bestialmente y fuese siervo de su apetito, y después de la muerte destinado a la pena eterna; le crió uno y singular, no para dejarle solo sin la humana compañía, sino para encomendarle con esto más estrechamente la unión con la misma compañía y el vínculo de la concordia; viniéndose a juntar los hombres entre sí, no sólo por la semejanza de la naturaleza, sino también por el afecto del parentesco, pues aun a la misma mujer que se había de unir con el varón, no la quiso criar como a él, sino de él, a fin de que todo el género humano se propagase y extendiese de un solo hombre. Que supo y previó Dios que el primer hombre que crió había de pecar; y juntamente vio el número de los santos y piadosos que de su generación, por su gracia, había de trasladar a la compañía de los ángeles.

 

No ignoraba Dios que el hombre había de pecar, y que, estando ya sujeto a la muerte, había de procrear y propagar hombres asimismo sujetos a la muerte, y que habían de excederse sobremanera los mortales con la licencia y demasía del pecar; que más seguras y pacíficas habían de vivir entre sí, sin tener voluntad racional las bestias de una especie (cuya propagación empezó de muchas, parte en el agua y parte en la tierra) que los hombres, cuya generación para fomentar la concordia se comenzó a propagar de uno solo. Porque nunca han traído tales guerras entre sí los leones o los dragones, como los hombres. Pero consideraba al mismo tiempo Dios que con su gracia había de convidar y llamar al pueblo piadoso y devoto a su adopción; y que, absuelto de los pecados y justificado por el Espíritu Santo, le había de unir inseparablemente con los santos ángeles en la paz eterna, habiendo destruido al último enemigo, que es la muerte; al cual pueblo le había de ser no de poca importancia la consideración de cómo Dios, para manifestar a los hombres cuán acepta le es también la unión entre muchos, crió el linaje humano y le propagó de un solo individuo.

 

Crió Dios al hombre a imagen y semejanza suya, porque le dio una alma de tal calidad, que por la razón y el entendimiento fuese aventajada a todos los animales de la tierra, del agua y del aire, que no tendría otra tal mente. Y habiendo formado al hombre del polvo o limo de la tierra, y habiéndole infundido una alma, como dije (ya la hubiese hecho, y se la infundiese soplando, ya, por mejor decir, la hiciese soplando) y queriendo que aquel soplo se hizo soplando ( porque ¿qué otra cosa es soplar sino hacer soplo?) fuese el alma del hombre, también le crió una mujer para su compañía y auxilio en la generación, sacándole una costilla del lado, obrando como Dios. Porque no hemos de imaginar esto al modo común de la carne, como vemos que los artífices fabrican de cualquiera materia cosas terrenas con los miembros corporales, lo mejor que pueden con la industria de su parte. La mano de Dios es la potencia de Dios, el cual, aun las cosas visibles las obra invisiblemente. Pero estas cosas las tienen por fabulosas más que por verdaderas los que miden por estas obras ordinarias y cotidianas la virtud y sabiduría de Dios, que sabe y puede sin semilla criar la misma semilla; pero las que primeramente crió Dios, porque no las entienden, las imaginan infielmente, como si estas mismas cosas que salen y entienden acerca de las generaciones y partos de los hombres, contándolas a los que no tuvieran experiencia de ellas ni las supieran, no se les hiciesen más increíbles, aunque hay muchos que estas mismas las atribuyen antes a las causas corporales de la naturaleza que a las admirables obras de la divina Providencia".

S. Agustín, Ciudad de Dios, XII, 22 – 24.

 

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Lo que contamina al hombre - «Oídme todos y entended. Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. [...] Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre».

En el pasaje del Evangelizo de este domingo Jesús corta de raíz la tendencia a dar más importancia a los gestos y a los ritos exteriores que a las disposiciones del corazón, el deseo de aparentar que se es -más que de serlo- bueno. En resumen, la hipocresía y el formalismo.

Pero podemos sacar hoy de esta página del Evangelio una enseñanza de orden no sólo individual, sino también social y colectivo. La distorsión que Jesús denunciaba de dar más importancia a la limpieza exterior que a la pureza del corazón se reproduce hoy a escala mundial.
Hay muchísima preocupación por la contaminación exterior y física de la atmósfera, del agua, por el agujero en el ozono; en cambio silencio casi absoluto sobre la contaminación interior y moral. Nos indignamos al ver imágenes de pájaros marinos que salen de aguas contaminadas por manchas de petróleo, cubiertos de alquitrán e incapaces de volar, pero no hacemos lo mismo por nuestros niños, precozmente viciados y apagados a causa del manto de malicia que ya se extiende sobre cada aspecto de la vida.

Que quede bien claro: no se trata de oponer entre sí los dos tipos de contaminación. La lucha contra la contaminación física y el cuidado de la higiene es una señal de progreso y de civilización al que no se puede renunciar a ningún precio. Jesús no dijo, en aquella ocasión, que no había que lavarse las manos o los jarros y todo lo demás; dijo que esto, por sí solo, no basta; no va a la raíz del mal.

Jesús lanza entonces el programa de una ecología del corazón. Tomemos alguna de las cosas «contaminantes» enumeradas por Jesús, la calumnia con el vicio a ella emparentado de decir maldades a costa del prójimo. ¿Queremos hacer de verdad una labor de saneamiento del corazón? Emprendamos un lucha sin cuartel contra nuestra costumbre de descender a los chismes, de hacer críticas, de participar en murmuraciones contra personas ausentes, de lanzar juicios a la ligera. Esto es un veneno dificilísimo de neutralizar, una vez difundido.

Una vez una mujer fue a confesarse con San Felipe Neri acusándose de haber hablado mal de algunas personas. El santo la absolvió, pero le puso una extraña penitencia. Le dijo que fuera a casa, tomara una gallina y volviera adonde él desplumándola poco a poco a lo largo del camino. Cuando estuvo de nuevo ante él, le dijo: «Ahora vuelve a casa y recoge una por una las plumas que has dejado caer cuando venías hacia aquí». «¡Imposible! -exclamó la mujer- Entretanto el viento las ha dispersado en todas direcciones». Es ahí donde quería llegar San Felipe. «Ya ves –le dijo- como es imposible recoger las plumas una vez que se las ha llevado el viento; igualmente es imposible retirar las murmuraciones y calumnias una vez que han salido de la boca». 03.IX.2006

XXI Domingo del tiempo ordinario (B)
Deuteronomio 4, 1-2. 6-8; Santiago 1, 17-18.
21. 27; Marcos7, 1-8. 14-15. 21-23

 

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El séptimo mandamiento exige el respeto de la integridad de la creación. Los animales, como las plantas y los seres inanimados, están naturalmente destinados al bien común de la humanidad pasada, presente y futura (cf Gn 1, 28-31). El uso de los recursos minerales, vegetales y animales del universo no puede ser separado del respeto a las exigencias morales. El dominio concedido por el Creador al hombre sobre los seres inanimados y los seres vivos no es absoluto; está regulado por el cuidado de la calidad de la vida del prójimo incluyendo la de las generaciones venideras; exige un respeto religioso de la integridad de la creación (cf CA 37-38).

 

Gracias por venir a visitarnos

 

Cinco libros sin imposturas ni ocultamientos:

España Frente al Islam - De Mahoma a Ben Laden - Dr. hist. César VIDAL -

Roma dulce hogar. De protestantes, nuestro camino al catolicismo. Ed. Rialp

Leyendas negras de la Iglesia. Vittorio Messori. Ed. Planeta+ Testimonio.

Nueve siglos de cruzadas. Luis María Sandoval. Ed. Criterio-Libros.

Por qué no soy musulmán. Ibn Warraq. Ediciones del bronce.

 

Las ilustraciones que adornan un expuesto, no son obligatoriamente alusivas al texto. Estando ya públicas en la red virtual, las miramos con todo respeto y sin menoscabo debido al ‘honor y buena reputación de las personas’. De allí, hayamos acatado el derecho a la intimidad, al honor, a la propia imagen y a la protección de datos. Tomadas de Internet, las estampas, grabados o dibujos que adornan o documentan este sitio web ‘CDV’, no corresponden ‘necesaria e ineludiblemente’ al tema presentado; sino que tienen por finalidad –a través del arte- hacer agradable la presentación. Tributamos homenaje de sumisión y respeto a todas las personas, particularmente cuyas imágenes aparecen publicadas, gracias.-

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“Conocereisdeverdad.org = CDV” no necesariamente se identifica con todas las opiniones y matices vertidos por autores y colaboradores en los artículos publicados; sin embargo, estima que son dignos de consideración en su conjunto. ‘CDV’ Gracias.-

CDV” intenta presentar la fe cristiana para la gente más sencilla (catequistas, etc.), en especial para los estratos aparentemente más bajos. ¿La razón? Simple: «Son ellos quienes más necesitan conocer la alegría de Cristo».-

Debido a la existencia de páginas excelentes sobre apologética y formación,  lo que se pretende desde ‘CDV’ es contribuir muy modestamente y sumarse a los que ya se interesan por el Evangelio de Cristo de manera mucho más eficaz. ‘CDV’ Gracias.-

 

Las discriminaciones y los graves ataques de los que han sido víctimas, … millares de cristianos, muestran cómo la que socava la paz no es sólo la pobreza material, sino también la pobreza moral. De hecho, es en la pobreza moral donde dichas atrocidades hunden sus raíces. Al reafirmar la valiosa contribución que las religiones pueden dar a la lucha contra la pobreza y a la construcción de la paz, quiero repetir ante esta asamblea que representa idealmente a todas las naciones del mundo:  el cristianismo es una religión de libertad y de paz, y está al servicio del auténtico bien de la humanidad. Discurso del Papa Benedicto XVI al Cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, lunes 8 de enero 2009- †  

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).