Monday 27 February 2017 | Actualizada : 2017-02-03
 
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El único momento histórico en que Europa tuvo su unidad fue con la cristiandad medieval. Era la Europa católica. La cristianitas de la Europa medieval era la patria común. La reforma luterana destruyó todo esto, separó a los países y creó los nacionalismos.

Vittorio Messori; escritor, periodista, comentarista e investigador histórico. MMV.

 

 

Gracias a la Iglesia Católica, antes del 1300, había fundadas en Europa cuarenta y cuatro Universidades, en las que se forja un individuo especial dotado de cierta uniformidad: homo Scholasticus.

 

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Es bueno valorar acontecimientos y hechos que han sucedido en el pasado, reflexionar sobre ellos, para caminar con los talentos de la historia como bastón de guía.

 

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Calumnia (imputación de un delito hecha con conocimiento de su falsedad), ni una injuria, (expresión que lesiona la dignidad de otra persona, menoscabando su fama, cuando por su naturaleza, efectos y circunstancias, sean tenidas en el concepto público por graves). Lo que hizo, además de una soberbia estupidez fue sólo una figura retórica. Elijan ustedes: alegoría, asociación de una imagen y un concepto empleados como metáfora; elipsis, omisión deliberada de alguna parte de lo que se quiere decir; prosopopeya; atribución a alguien de cualidades que no se corresponden con su naturaleza; eufemismo, expresión que representa de forma no ofensiva algo que sí lo sería dicho en su manera directa.

 

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Ya San Ignacio escribió en 1549 para los tres jesuitas que iban a la Universidad de Ingolstadt: "De tal modo defiendan la Sede Apostólica y su autoridad, que atraigan a todos a su verdadera obediencia; y por defensas imprudentes no sean tenidos por papistas (tamquam papistae), y por eso menos creídos".

 

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España, esencia histórica inmortal

 

España se ha distinguido, como ninguna otra nación en la Historia, por su heroico y fecundo servicio a la Verdad. Por eso resulta España tan polémica como la Verdad misma.

 

 

Ahora que desde algunas instituciones creadas por el sistema se pone en cuestión la unidad, incluso la existencia de España, conviene recordar algunos elementos de una realidad bimilenaria, que no solo es política sino moral.

España fué continuadora de Roma y algo muy diferente de los demás pueblos bárbaros como demostraban su "Lex romana wisigothorum" ahora convertida en Codex de Recesvinto, sus Concilios, su alta cultura transmitida por medio de bibliotecas, y su propio nombre. Los nuevos reyes no habían impuesto un nombre germano, como en Francia, Inglaterra o Deutschland. Lo que significaba, también, que la romanidad había sido capaz de absorber y transformar el germanismo.

El comienzo de la conciencia nacional hispana se sitúa así con San Isidoro de Sevilla y se consolida con el III Concilio de Toledo y con la conversión de Recaredo (589).

Todo se perdió el 711 a causa de la invasión musulmana. Pero la cultura isidoriana se salvó en los pequeños reductos al principio pequeños y después crecientes de la Reconquista, ejerciendo su influencia positiva en la naciente Europa cristiana a través de los Pirineos.

Los primeros reinos cristianos surgidos en España en el avance de la Reconquista asumieron plenamente el Derecho natural en sus leyes, en su organización municipal, hasta alcanzar una forma política ejemplar en su tiempo y primera en Europa: las Cortes de León. Cuando el conde de Leicester, antiguo peregrino a Santiago, se detuvo en León para estudiar el sistema de representación de los ciudadanos a través de las Cortes llevó la idea a Inglaterra, donde siglo y medio después de existencia que contaban nuestras Cortes, se reunieron por primera vez los Comunes en el Parlamento inglés.

Una característica ejemplar de la Historia de España, es la de haber elaborado las más sabias y luminosas leyes que se han conocido en el mundo. España fué realmente la depositaria de la gloria jurídica de Roma, superada por su propio genio, con un sentido cristiano en su legislación política, social y económica.

Las leyes de Indias, en expresión del Cardenal Antoniutti, son un monumento a la sabiduría y a la generosidad universal.

El P. Vitoria y la Escuela de Salamanca alumbraron el Derecho de gentes, básico para las relaciones y la convivencia pacífica entre las personas y naciones.

Nebrija explicaba en 1492 a la reina Isabel de qué modo esta conciencia tenía que ser servida por una "lengua de imperio", pues ese había sido el secreto de la penetración de Roma. En aquel momento entregaba a sus soberanos el primer ejemplar de la Gramática: el más rico, bello y completo compendio lingüístico que se conoce en el mundo, capaz de expresar con precisión los más profundos y sutiles pensamientos y afectos. Una lengua que Carlos V declararía apta para hablar con Dios.

Con este bagaje se lanzaría España a la gran aventura de América: su conciencia histórica, su fe, su Derecho y su lengua, dejaron de pertenecerle porque pasaron a ser patrimonio de una comunidad mucho más grande. Al arraigar en espacios nuevos y dilatados, España se desvivió para poder contribuir a la existencia de un mundo nuevo. Durante su estancia en Santo Domingo, en 1984, Juan Pablo II dedicó a esta empresa ecuménica española uno de sus cordiales alientos con ese: Gracias España, porque la parcela más numerosa de la Iglesia de hoy cuando se dirige a Dios lo hace en español.

Sánchez Albornoz en su libro "Mi Testamento Político" reflexiona: "Fuimos a un tiempo rodela y maestra de Occidente. Evitemos hoy el bache depresivo: ese mirar fuera de España como si hubiésemos sido una comunidad histórica sólo capaz del heroico manejo de la espada. Sin esas batallas, porque fueron muchas, el Occidente no sería como es. Otros pueblos hubieran debido librarlas o Europa hubiera sido piltrafa del Islam y no existiría esta nueva maravilla que es América. Pero hemos hecho mucho más que mantener a raya el islamismo en el solar hispano primero y contra los turcos despúes. Hemos hecho mucho más que descubrir, evangelizar y civilizar América. Hicimos la gran cultura española y universal de la Modernidad. No reneguemos de nuestro ayer. Hemos hecho maravillas por obra de nuestro genio bimilenario …".

Muchos hombres marginan la Verdad o la rechazan de manera rabiosamente polémica. ¿Y por qué la Historia de España resulta para muchos tremendamente polémica? No hay nación alguna en el mundo cuya Historia suscite semejante apasionamiento, desde el principio hasta hoy.

La única explicación posible de ello es que España se ha distinguido, como ninguna otra nación en la Historia, por su heroico y fecundo servicio a la Verdad. Por eso resulta España tan polémica como la Verdad misma.

Esta es su incomparable grandeza. Y a la evidencia de esta explicación, que se conoce por el estudio riguroso de la Historia, se añade la de ser la explicación única. Por eso sólo España tiene "leyenda negra" que mucho la honra, a la vez que envilece a sus autores de los dos últimos siglos..

http://www.iespana.es/revista-arbil/(74)edit.htm

 

 

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El Estado democrático de Derecho encontraría su último y efectivo sostén en el Derecho internacional. ¿Habría finalmente triunfado la doctrina sobre el valor universal del derecho de gentes –del ius gentium– con la que los maestros de la Escuela de Salamanca responden en los siglos XVI y XVII al doble y formidable reto del descubrimiento del Nuevo Mundo y del nacimiento de los Estados nacionales, a renglón seguido de la crisis irreversible de la cristiandad europea? Tristemente, no. Los maestros salmantinos fundaban su teoría del ius gentium en el derecho y la ley natural, inscrita por Dios en el ser personal y social del hombre, y reconocible objetivamente por éste en el sagrario de la conciencia como una exigencia ética primordial. Las Naciones Unidas, en cambio, y las teorías políticas y jurídicas que las inspiraban no pretendían –ni parece que pretendan hasta el momento– superar el plano doctrinal y moral del puro positivismo jurídico, de la teoría pura del Derecho –la reine Rechtslehre– de Hans Kelsen.

 

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P: ¿Podría exponer un breve argumentario que contrarreste la leyenda negra de la conquista española de América?

 

R: Existe una parte de verdad en la leyenda negra como pueden ser episodios de opresión o conversiones forzosas. Sin embargo, no es menos cierto que hubo leyes de Indias favorables a los indios desde el principio, que se abogó por la persuasión religiosa y no la fuerza desde el principio y que los resultados culturales desde muchos puntos de vista fueron muy positivos.

Este diálogo con el doctor historiador y filósofo don César Vidal tuvo lugar entre las 17.00 y las 18.00 del martes 09 de enero 2007. L.D. Esp.

 

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P: Soy licenciado en Historia y tengo una gran duda. ¿Existió alguna vez España?

 

 

R: Si la pregunta se la hubiera formulado a san Isidoro de Sevilla en el siglo VII le habría contestado no sólo que España ya existía sino que además le hubiera obsequiado con un hermoso himno a España. Si en el siglo XIII esa pregunta se la hubiera hecho a Alfonso X hubiera repetido el himno y además le hubiera encaminado hacia su "Historia de España". Por supuesto, en los siglos siguientes nadie la hubiera planteado porque sería tanto como preguntarse ahora si el sol existe.

 

 

2003-12-23. L.D. ESP. Dr. en historia antigua, filósofo, teólogo, don CÉSAR VIDAL.

 

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ESPAÑA – 1492 (1412 – 1414) – Nación

 

El Concilio de Constanza, reunido entre 1412 y 1414 para poner remedio a la primera de las grandes divisiones entre europeos, definió que éstos se encuentran distribuidos entre cinco naciones: Italia, Alemania, Francia, España e Inglaterra. Nación no era entonces un término político, sino que aludía al patrimonio cultural que cada una de ellas significaba. Y, desde luego, los padres conciliares no se equivocaban: basta con traer aquí cinco nombres: Dante, Goethe, Moliére, Cervantes y Shakespeare, para descubrir los signos de identidad. Pero se referían también a esa plataforma común, Cristiandad, que, en todos esos autores, se halla presente. No podemos prescindir de ella: el cristianismo, presentando a la persona humana racional y libre, como una criatura trascendente, ha sido capaz de establecer los rasgos esenciales de aquel que reconocemos como hombre europeo, el cual, en un pasado todavía reciente, llegó a convertirse en educador del mundo. Escribe el catedrático y académico de la Historia don Luis Suárez.

 

Es fácil detectar el origen romano: Italia, Hispania, Galias, Britannia y Germania ya existían en los esquemas administrativos del final del Imperio. Sucede, sin embargo, que sólo dos de ellas conservaron su nombre sin someterse a la primacía de los ocupantes germánicos. España demostró de este modo su absoluta latinidad (no se encuentran inscripciones que no sean latinas en ningún lugar). La consecuencia fue que, desde el 589, alcanzada la unidad disciplinaria católica, España se convierte en el primer lugar de Occidente en que se logra la síntesis completa entre romanidad y cristianismo. Lo llamamos cultura isidoriana. Este movimiento cobraría enorme importancia en el llamado renacimiento carlovingio, en la creación de escuelas y en la formación de bibliotecas. Las divisiones políticas que, por necesidades de tiempos muy duros, llegarían a producirse, no alterarían la conciencia de unidad. España llegará a ser una suma de reinos dentro de una misma nación, y no, como ahora se pretende, una suma de naciones dentro del reino.
Sucedió que, en 711, la monarquía visigoda sucumbió a una invasión musulmana. Un anónimo cronista mozárabe, que continuaba a san Isidoro, la llamó pérdida de España. Pues los árabes no se proponían conservar ese patrimonio, sino destruirlo, cambiando la lengua, olvidando el nombre que pasó a ser al-Andalus, y renunciando incluso a ocupar el espacio peninsular. Una tercera parte del mismo quedó más allá de la frontera. Sin embargo, ahí se organizaron núcleos de resistencia, envueltos en curiosas leyendas que apelaban a milagrosas intervenciones de la Virgen María o del apóstol Santiago, afirmando así la pervivencia cris-tiana. A principios del siglo X ya detectamos una conciencia de que Hispania no se había perdido del todo, y que, en breve tiempo, sería restaurada.
Las características esenciales de esta España que resucitaba eran una jurisprudencia emanada de Roma y que iba tomando forma en las versiones regionales, desde el Fuero de León a los Usatges; un cristianismo que buscaba raíces más profundas en el sepulcro de Santiago, y una forma lingüística neolatina, que adoptaba usos distintos según las regiones. Entre 1085 y 1140, se hizo el primer ensayo de unidad política, asumiendo los reyes Alfonso VI y Alfonso VII esa calidad de regir la tota Hispania, aunque sobreviviesen Administraciones distintas. Las fuertes reacciones africanas, almorávide y almohade, inclinadas cada vez más rigurosamente al fundamentalismo musulmán, lo impidieron. La guerra imponía la división en cinco sectores que pudieran resistir la acometida, sin que pudiera librarse esa batalla resolutiva. Sin embargo, la conciencia hispana se mantuvo: el autor del Poema de Fernán González diría que, «de toda España, Castilla es lo mejor», mientras que la Crónica de Pedro el Ceremonioso insistiría en llamar a Cataluña la mejor tierra de España. Y los cinco reinos consideraban que su unidad de destino les empujaba a una recuperación de la España perdida, fijando sobre el mapa los límites del espacio que, a cada uno, debía corresponder.
Esta tarea se concluyó a mediados del siglo XIII. Y entonces se planteó a los monarcas peninsulares la ardua pregunta de cómo hacer compatible la unidad deseada con la conservación de estructuras de gobierno que afectaban a los intereses de muchas personas. Nunca han faltado, tampoco, minorías que, por egoísmo posesivo, preferían renunciar a las ventajas de la unidad que establece comunicación y mayores dosis de libertad. Tampoco faltaron respuestas equivocadas: Alfonso X pensó en adoptar el sistema europeo del Imperio, y un descendiente suyo, Pedro I, que no andaba muy bien de la cabeza, quiso recurrir a las armas para doblegar resistencias. Esto no podía conducir a libertad, sino a odio. Fue Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso, antes mencionado, quien dio el primer paso decisivo, descubriendo la diferencia que existe entre soberanía y administración. La primera pertenece en exclusiva a la Corona, y en ella están la suprema justicia, la diplomacia, la economía y todas aquellas funciones que corresponden al bien común de la república. La segunda permite a cada reino conservar sus fueros, usos y costumbres, que en aquel tiempo eran llamadas libertades. Cuando en 1410 se produjo una vacante difícil en la Corona de Aragón, los reinos dijeron que la unidad, superior, debía ser a toda costa conservada.
Después de 1368, los Trastámara, que utilizaron el Ordenamiento de Pedro IV para sus propias reformas, añadieron dos principios: cesar en cualquier apetencia territorial y establecer matrimonios recíprocos, de tal manera que los reinos se rigiesen todos por una sola dinastía. De este modo, y como una consecuencia natural, un día habría de llegar en que un castellano, Fernando el de Antequera, se sentase en el trono de Aragón, y en que otro aragonés del mismo nombre ciñera con su esposa la corona de Castilla, y luego la de Navarra.
Pero esta unidad política sin traumas no se presentaba como destrucción del pasado, sino como término de llegada de una comunidad que, por ser esencialmente cristiana, garantizaba a todos –leyes de Guadalupe– la libertad sin servidumbres, la comunicación económica interna y lo que los pensadores de la Escuela de Salamanca llamaron derechos de gentes, aunque es preferible referirse a ellos como derechos naturales humanos. La clave fundamental, que hacía compatible esa pluralidad de base con la unidad esencial de la nación, estaba precisamente en el cristianismo, que reclamaba el sometimiento de las leyes a un orden moral objetivo y preexistente.
No debe extrañarnos que la pérdida de unidad, en la conciencia se vaya traduciendo, también, en las desgarraduras que algunos lamentamos. Aquella nación española que alcanzó madurez en el siglo XVI ha perdido, entre nosotros, una dimensión esencial. Y, naturalmente, los errores acaban pasando factura.
Luis Suárez Fernández - 
2004-02-20 – ALFA Y OMEGA. ESP.

 

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LA HISPANIDAD - Si penetramos en lo profundo, encontraremos, mejor que en la España metropolitana, en la atlántica, la génesis ideal que ha permitido que el verbo de la Hispanidad se hiciera carne y se lanzara a su obra de luz. Esta génesis sólo podía producirse allí donde se hubiera superado la oposición entre los conceptos de nacionalidad y extranjería: allí donde se supiese, y se supiese por lo vivo, que, para un hombre, puede existir más de una patria. Con ningún nacionalismo era compatible el servicio auténtico de la Hispanidad. Al hombre argentino, al filipino o al venezolano, el principio de las nacionalidades no deja más salida que la de recaer en la categoría de colonia o la de considerarse sustantivamente ajenos todos ellos a España –y, para colmo, sustantivamente ajenos entre sí–, sólo simpatizantes, si acaso con ella, en la vaguedad de algunas afirmaciones estéticas reconocidas… Todavía diré más, en confirmación de este origen americano que atribuyo a la idea hispánica. Diré que, si ésta no hubiera nacido en América, hubiera nacido en Cataluña. Aquí, donde –en perpetua contradicción con todo nacionalismo y con el separatismo de cualquier pelaje– se concibió la posibilidad de soberanías sin tierra.
Eugenio D’Ors -  Novísimo glosario -
2004-02-20 – Alfa y Omega. Esp.

 

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Una cultura irrenunciable - La fuerza dominante en la creación de una cultura común entre distintos pueblos es la religión. Estoy simplemente constatando un hecho. Hablo de la tradición cristiana común que ha hecho de Europa lo que es, y de los elementos culturales comunes que ese cristianismo ha traído consigo. Si mañana Asia se convirtiera al cristianismo, no pasaría por ello a formar parte de Europa. Nuestras artes se han desarrollado dentro del cristianismo; en él se basaban hasta hace poco las leyes europeas. Todo nuestro pensamiento adquiere significado por los antecedentes cristianos. Un europeo puede no creer en la verdad de la fe cristiana, pero todo lo que dice, crea y hace, surge de su herencia cultural cristiana, y sólo adquiere significado en relación a esa herencia. Sólo una cultura cristiana ha podido producir un Voltaire o un Nietzsche. No creo que la cultura europea sobreviviera a la desaparición de la fe cristiana. Si el cristianismo desaparece, toda nuestra cultura desaparecerá con él.
Son muchas las cosas que debemos a nuestra herencia cristiana, aparte de la fe religiosa. A través de ella, trazamos la evolución de nuestro arte, tenemos una concepción del Derecho romano que tanto ha contribuido a modelar el mundo occidental, una concepción de la moral privada y pública. Y, a través de esa herencia, tenemos en las literaturas de Grecia y Roma nuestros modelos literarios comunes.
Lo que pretendo decir es que, entre nosotros, el verdadero vínculo es esa unidad de elementos culturales comunes, formada a través de tantos siglos. Ninguna organización política o económica, por muy buenas intenciones que albergue, puede reemplazar lo que nos da esa unidad cultural.
T.S. Elliot - La unidad de la cultura europea - iciones Encuentro)
2004-02-20

 

 

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ESPAÑA: 1492- COLONIZACIÓN- Estabilidad

 

Por JULIÁN MARÍAS, de la Real Academia Española - filósofo

 

DSPUÉS del complejo, dramático y tumultuoso año 1870, Europa entró en una larguísima fase de relativa estabilidad, que duró casi medio siglo, hasta la Gran Guerra de 1914-1918. Rara vez se ha mantenido tal grado de normalidad, convivencia pacífica, usos comunes, vigencias arraigadas durante tanto tiempo.

Un factor de estabilidad fue Inglaterra, que llevaba muchos decenios de continuidad bajo la Reina Victoria, con incesante avance de la colonización, en general pacífica, con la excepción a fines del siglo XIX de la guerra de los Boers en el Transvaal, que conmovió por un momento al mundo. Se decía Inglaterra, más que Gran Bretaña; ahora suele decirse Reino Unido (de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, habría que decir). Los mapas se iban llenando de puntos y manchas rojas, señales de la colonización inglesa en todos los hemisferios.

Fue el momento de la consolidación de la colonización europea en África, en la segunda mitad del siglo XIX y que perduró hasta 1960. África había sido siempre un continente mal conocido; recuérdense las expediciones de Livingstones, Stanley y tantos otros buscando las Fuentes del Nilo o los Grandes Lagos. Se hablaba del «África tenebrosa», y así lo era: primitivismo, luchas incesantes, caza de esclavos que se vendían a los árabes y luego a los europeos, conmociones. A la antigua colonización portuguesa en Angola y Mozambique y la mínima española en Guinea siguieron el Congo Belga, las colonias francesas e inglesas y las hoy olvidadas alemanas en África occidental y oriental, que perdió Alemania después de la Primera Guerra Mundial.

La colonización europea fue con frecuencia egoísta, explotadora, pero hizo habitable durante un siglo escaso el inmenso continente. Carreteras, ferrocarriles, telégrafos y teléfonos, hospitales, escuelas; y sobre todo cesaron las habituales matanzas, que han «reverdecido» con extraña frecuencia en los últimos decenios.

En esa época de bastante paz -no se olvide la guerra ruso-japonesa y otros episodios menores- se produjo un gran desarrollo técnico, científico y económico de Europa; se elevó el nivel de vida, se extendió la democracia, hasta llegar en varios países, incluso en España, al sufragio universal, por supuesto masculino. Se fueron acentuando las diferencias entre las diversas naciones, que a pesar de todo convivían; fueron naciendo rivalidades económicas o de prestigio y poder, lo que creó el clima que hizo posible la desastrosa ruptura de 1914. Se habían ido estableciendo diversas alianzas, con el fin de asegurar distintas hegemonías parciales, que resultaron funestas, porque fueron lo que desencadenó con poco motivo la Gran Guerra.

Esta, como casi todos los grandes males que sobrevienen a la humanidad, fue una inmensa exageración. El doble asesinato de los Príncipes austro-húngaros en Sarajevo hubiera podido ser un simple crimen, un penoso incidente sin más consecuencias. Llevó a una guerra de cuatro años, naval, por primera vez aérea y sobre todo de trincheras, que costó millones de muertos.

Reclamaciones de una nación a otra, pretensión de intervención en las investigaciones, orgullos nacionales, invocación de las alianzas, todo ello fue enlazándose, multiplicando los equívocos, las sinrazones, hasta llegar a uno de los desastres máximos de la historia europea. La intervención del Japón y finalmente de los Estados Unidos hizo que la llamada Guerra Europea se convirtiera en la Primera Guerra Mundial.

A aquella larga estabilidad siguió un afán de transformaciones cuyo balance deja perplejo al que tiende la mirada por la historia del último siglo. Desapareció la Monarquía en lugares en que estaba sólidamente asentada. Se produjo la desmembración del Imperio Austro-Húngaro, obra de gran sabiduría, que había mantenido la cohesión en una gran zona de Europa en que había sido problemático el proceso de nacionalización, iniciado en España y Portugal a fines del siglo XV, seguido de cerca por Francia e Inglaterra, luego por Prusia, Suecia y hasta el nacimiento de algo así como una nación en Rusia. La fragmentación de la antigua unidad centrada en Viena, con otro elemento en Budapest -faltó haber añadido a lo germánico y lo magiar el elemento eslavo, cuyo centro hubiera debido ser Praga-, hizo que toda esa parte de Europa se llenara de «naciones», por supuesto Repúblicas, que han sido problemas constantes desde entonces.

Se desmembró igualmente el Imperio Otomano, defectuoso y lleno de problemas, ciertamente, pero si se compara aquel mapa con los resultados las pérdidas parecen aterradoras.

El afán de transformación ha sido desde entonces incontenible. Se buscaron defensas, garantías, asociaciones de todo tipo, con frecuencia inestables y sin criterios claros. Conviene no olvidar que en el plazo de muy pocos años, entre 1918 y 1939, se produjo nada menos que la segunda y gigantesca Guerra Mundial, y que se pudo llamar período de «entre guerras» a lo que medió entre ambos desastres.

¿Quiere esto decir que la estabilidad de los tres cuartos de siglo fue engañosa, mera apariencia? No, fue real, creadora, lo que debió ser el punto de partida para seguir adelante. Fue petulante, vanidosa, en algún sentido frívola. Faltó la cautela, la previsión de los riesgos, de las consecuencias de lo que parecía inofensivo o deseable. En suma, falta de un ejercicio suficiente de la inteligencia, una acumulación de errores que hoy parecen evidentes. ¿No lo eran entonces? Creo que sí; si se mira bien, se ve que algunas cabezas claras se dieron cuenta; otras, eminentes, no. La mayor parte de las primeras no tenían el mundo en sus manos, no podían apenas influir. Y esto lleva a pensar en una cuestión delicada: ¿en manos de quién están las cosas decisivas? ¿De quién se puede uno fiar? ¿Hay algún medio de que se cuente en la vida colectiva con lo responsable, lo que puede ser clarividente?

Desde casi un año el mundo ha entrado en una fase inquietante. Sería el momento de exigir claridad, rigor en el pensamiento. El error es lo más peligroso de todo. ABC.XV. VIII. MMII

 

 

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Comentarios:

 

 

P: ¿Debemos seguir el ejemplo de Evo Morales (líder cocalero boliviano) y exigir compensaciones a Berlusconi por el saqueo de Las Médulas?

 

 

R: Y por los daños medio ambientales que crearon las calzadas romanas y por las ruinas del imperio que aparecen cada vez que excavamos para hacer un aparcamiento y por habernos privado del turdetano para enseñarnos latín... la deuda histórica que tiene que pagarnos Roma por su imperialismo es inmensa…..

 

 

 

P: ¿Qué opinión tiene sobre el colonialismo? ¿No cree que en muchos países se viviría mejor si no fuesen independientes?

 

 

R: Creo que la respuesta exige una cuidadosa matización. No creo que el fenómeno fuera del todo negativo y en algunos aspectos sin duda fue positivo. Por otro lado, coincido en que algunas naciones nacidas durante la descolonización han vivido una historia que es para añorar la dominación europea.

 

 

 

P: ¿Qué destacaría de Juan Pablo II positiva y negativamente? ¿Es quizás el mejor Papa de la historia?

 

 

R: 1. Positivamente, su firmeza frente a los regímenes comunistas y la teología de la liberación y su fidelidad al mensaje católico posterior al Vaticano II. Desde una perspectiva meramente católica, sinceramente no veo las tachas que puedan señalarse. 2. Es difícil decirlo pero sin duda es uno de los más importantes.

 

 

 

P: He leído su libro sobre las checas de Madrid. Mi padre me contó (con menos detalle) lo que ocurría en la capital, pero también me relataba los asesinatos en la cuneta de maquis en el País Vasco. Sólo se les ofrecía confesión. ¿Existe alguna diferencia cualitativa entre la represión en ambos bandos?

 

 

R: Sí, varias y no de escasa entidad. En el bando alzado, la represión no se extendió a los propios compañeros –como pasó en el frentepopulista donde el PCE persiguió al POUM y a la CNT–, no pretendía el exterminio total de determinados segmentos sociales y no adquirió características "científicas" como pasó en las checas donde se experimentó con formas de tortura.

 

 

 

Así han visto a España

 

 

 

 

Las reflexiones acerca de España de algunos de sus más ilustres hijos aparecen recogidas en el libro Voces de España. Antología de autores españoles, editado por la Fundación Tomás Moro y por la Fundación Altadis. Ésta es una muestra:


Pues creemos, ciertamente, que nadie podría encontrar malo esto, ya que nosotros lo hacemos, en primer lugar, por Dios, en segundo lugar para salvar a España, y en tercer lugar para que nosotros y vosotros adquiramos buena fama y gran nombre por haber salvado España. Y, por la fe que debemos a Dios, puesto que el de Cataluña es el mejor reino de España, y el más honrado y el más noble.
Jaime I, el Conquistador

Nunca he experimentado mayor placer que la primera vez que saboreé la libertad de pensar… Pagué exorbitantes precios por cualquier libro irreligioso francés… Sospecho que, de esta manera, he adquirido de mis maestros franceses algunas ideas falsas y mal fundadas. Pero mis circunstancias me impiden tener la calma y el juicio desapasionado que debiera. Exasperado por la necesidad diaria de someterme externamente a doctrinas y personas que detesto y desprecio, mi alma está inundada de amargura. Aunque reconozco las ventajas de la moderación, al ver que los demás no las usan conmigo, me encuentro con que, de hecho, y a pesar de mi mejor juicio, me estoy haciendo un fanático de mis propias ideas.
Blanco White
en Cartas de España

El humanismo español es una fe profunda en la igualdad esencial de los hombres… A los ojos del español, todo hombre, sea cual sea su posición social, su carácter, su nación o su raza es siempre un hombre; por bajo que se muestre, el rey de la creación. No hay pecador que no pueda redimirse, ni justo que no esté al borde del abismo. Este humanismo español es de origen religioso. Es la doctrina del hombre que enseña la Iglesia católica. Pero ha penetrado tan profundamente en las conciencias españolas, que la aceptan, con ligeras variantes, hasta las menos religiosas. No hay nación más reacia que la nuestra a admitir la superioridad de unos pueblos sobre otros, o de unas clases sociales sobre otras.
Ramiro de Maeztu
en Defensa de la Hispanidad

Los males inveterados de España obedecen, a mi ver, a tres condiciones principales. A que cada institución o clase social se estima como un fin y no como un medio, creciendo viciosa e hipertróficamente a expensas del Estado. A que, salvo contadas excepciones, nadie ocupa su puesto: los altos cargos políticos, militares y administrativos se adjudican a gentes sin adecuada preparación, con tal de pertenecer al partido imperante, por donde aviene su rápido desprestigio. A que, cualquiera que sean los fracasos, jamás se les inflinge ninguna sanción. Sólo en la desventurada España, según se ha repetido hasta la saciedad, se da la monstruosa paradoja de galardonar con ascensos las derrotas, imprevisiones e insensateces de los próceres de la política o de la milicia.
Santiago Ramón y Cajal
en Charlas de café

Siendo un hombre dispuesto a destruir todo lo que estorbe la marcha del régimen republicano, soy quizá el español más tradicionalista. Pero ¿de qué tradición hablo yo? Yo hablo de la tradición humanista y liberal española. España no ha sido siempre un país inquisitorial, ni un país intolerante, ni un país fanatizado… Ha habido siempre, durante siglos, un arroyuelo murmurante de gentes descontentas, del cual arroyuelo nosotros venimos y nos hemos convertido en ancho río… Liberalismo no es más que humanismo, es decir, libertad de conciencia, libertad de pensamiento, anchura de espíritu para recibir en él todas las experiencias de la vida y elaboradas en un sentido propio.
Manuel Azaña
en Discurso en Bilbao: 9-IV-1933

Desde principios del siglo XIX han vivido en el área nacional dos Españas. Una España detenida, aferrada a lo antiguo, cristalizada muchas veces en lo tradicional, entendida, por otra parte, la tradición muchas veces en formas viciosas y mezquinas; España opuesta, casi sistemáticamente, a toda novedad.
Otra España, por el contrario, desconocedora o poca estimadora de los valores de la raza, ajena al sentido íntimo de nuestra peculiar constitución nacional. Fácil en admirar la ideología o las instituciones de otros países…
¿Dos Españas? ¿No será más exacto decir tres Españas? Sí, siempre ha habido una tercera España. Una España, de un lado, tradicional, sabia y genuinamente tradicional en lo que existe en nuestra historia, en nuestra ideología y en nuestras instituciones de definitivo y eterno. Y, por otro, ampliamente progresiva, deseosa de recibir y adaptar las enseñanzas de otros pueblos.
Ángel Herrera Oria

en Meditación sobre España

 

Yo quisiera que España fuera muy moderna, persistiendo en su línea antigua; yo quisiera que reuniera el estoicismo de Séneca y la serenidad de Velázquez, la prestancia del Cid y el brío de Loyola. En ese foco de civilización hispánica, me gustaría ver el País Vasco como un núcleo no latino, como una fuente de energía, de pensamiento y de acción, que representara los instintos de la vieja y obscura raza nuestra, antes de ser saturada de latinidad y de espíritu semítico.
Pío Baroja
en Divagaciones apasionadas

Un pueblo se constituye al singularizarse y afirmarse frente a otros; y el que adquiera luego dimensión histórica depende de su justificada pretensión de ser más, no de su apego a formas milenarias de entrojar el grano o conjurar el mal de ojo… Los españoles fueron el resultado de la voluntad y del esfuerzo de ciertos habitantes de la Península, interesados en constituirse como grupo social y político. Lo lograron, sobre todo, por medio de la guerra, aunque ya en el siglo XI Portugal se desgajó para siempre de aquel conjunto. La unidad de los restantes pueblos de la Península se realizó plenamente en unos casos, y en otros no.
Américo Castro
en La realidad histórica de España

Contribuimos eficazmente a crear la civilización occidental y nos consagramos a su servicio. En ese servicio se forjó nuestro estilo de vida, pero nos agotamos y llegamos a vivir al margen del ímpetu creacional de Europa. Asistimos a la crisis de la sociedad y de la cultura occidentales. España, los españoles pueden enfrentarla con más confianza que los otros pueblos de Occidente, precisamente, por lo relativamente singular de nuestra herencia temperamental… Necesitamos ante todo tener fe en España y en nosotros mismos. No dudar de la capacidad de los españoles para hacer lo que hayan hecho y hagan los pueblos más inteligentes de la tierra. Y para, olvidados de nuestras supuestas frustraciones creacionales, aplicar todo el potencial humano que existe en nosotros a renovar la vida hispana.
Claudio Sánchez Albornoz
en España, un enigma histórico

Los españoles insistimos en afirmar que somos demasiado diferentes de los demás humanos, para que se nos pueda medir por el mismo rasero que a los demás. En el interior de España, un afán idéntico empuja a varios grupos regionales a demostrar y poner exageradamente de relieve las diferencias que distinguen a sus regiones respectivas del resto de las regiones españolas… Las verdades, a fuerza de exagerarse, se falsean. Claro que somos diferentes. Pues ¿quién no es diferente en este mundo? ¿Quién no lo es, muy singularmente, en esta Europa y esta España nuestras, tan pequeñas y tan homogéneas, y al mismo tiempo tan variadas, tan compartimentadas por la geografía, por la Historia, por la cultura? A fuerza de querer cargarnos de razón, la perdemos y quedamos en ridículo.
José Miguel Azaola
en El quehacer cultural de los vascos de nuestro tiempo

Comenzó España siendo una sed, la inmensa, descomunal, infinita sed de horizontes nuevos y realidades plenarias que van constituyendo sus nunca enteramente logradas empresas: la unidad política de sus tierras, la conquista y la colonización cristiana del Nuevo Mundo, la mística aventura interior de sus santos, la unidad católica de Europa, el quijotesco sueño de una Humanidad trabada por la fraternidad y regida por la justicia. ¿No dijo Nietzsche que lo propio de España –de la España cuya historia termina en Rocroi– fue precisamente haber querido demasiado?
Sin haber dejado de ser una sed, la vida española se hizo pronto y ha seguido siendo un conflicto, pintoresco unas veces y dramático otras. Pero nuestro indudable conflicto, ¿no llevará en su seno la indecisa posibilidad de una vida futura?
Pedro Laín Entralgo -  A qué llamamos España - 
2004. Feb. Alfa y Omega nº 390 - Esp.

 

 

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Aclarando algunos conceptos –

expulsión de los judíos España

 

 

Pío Moa

 

 

El señor Alex Baer ha escrito una carta sugiriendo mi exclusión de Libertad Digital por antisemita. Creo que este señor confunde algunas cosas elementales, y no estará de más aclararlas, porque no sólo a él le pasa.

 

– Lo que llama revisionismo es un fundamento del “Discurso del método” cartesiano y una norma elemental en el trabajo científico. Negarlo es tratar de imponer el dogmatismo.

 

– Sobre el Holocausto hay material de sobra. Estoy seguro de que cualquier revisión honrada no hará sino confirmar el horror o añadirle más. 

 

– El hecho de que millones de judíos hayan sido asesinados por los nazis no quiere decir que  los judíos en bloque pasen a ser santos o libres de crítica. Entre ellos, como en cualquier otro pueblo, ha habido también criminales.

 

– Creo que el estado de Israel tiene derecho a existir. Soy consciente de que ha cometido y comete algunas brutalidades, pero también de que no se le puede juzgar desde la comodidad de Europa. Es un país acosado sin piedad, al que cualquier claudicación o error puede conducir a la catástrofe. Si Israel dependiera de la actitud falsamente humanitaria de Europa, habría sufrido ya un segundo holocausto.

 

– Las atrocidades del franquismo no tienen nada en absoluto que ver con el Holocausto. Los judíos, como pueblo, no habían hecho nada contra Alemania, más bien al contrario, y por eso su exterminio tiene un aspecto especialmente siniestro. En España había mediado una guerra civil en la que los dos bandos cometieron atrocidades, y en que hubo las consiguientes venganzas, como las hubo en Alemania o Italia según terminaba la guerra.

 

– Sobre las atrocidades del franquismo, el señor Baer, como judío, podía recordar que su pueblo tiene una importante deuda de gratitud con Franco.

 

– Equiparar la expulsión de los judíos de España en el siglo XV con el Holocausto, como hace Wisenthal, es como igualar un desahucio injusto con un asesinato. Es tan absurdo que habría que pensar en los motivos de semejante comparación.

 

– Decir que con la expulsión de los judíos España perdió  sus mejores elementos humanos, como hacen Américo Castro o Goytisolo, es, aparte de una notable tontería, una idea claramente racista.

 

– La expulsión de los judíos por los Reyes Católicos sí puede compararse a la expulsión de palestinos por los judíos en tiempos recientes. Es cierto que muchos palestinos salieron porque sus líderes se lo pidieron, para volver en tromba y en plan exterminador, pero otros muchos huyeron por el terror. Decir esto no es hacer antisemitismo, sino señalar un hecho cierto. Entre los judíos, como en cualquier otro pueblo, no faltan los fanáticos, y la frase de Wisenthal es propia de un fanático. 

 

– Dice que mis libros  son  antiprogresistas. Está claro que lo que el señor Baer y yo consideramos progresista no coincide. Nunca me parecerá progresista una “democracia” compuesta por comunistas, socialistas marxistas, anarquistas, racistas y republicanos que intentaban golpes de estado al perder las elecciones. El señor Baer tiene, por supuesto, derecho a pensar de otro modo, pero no a querer imponer su punto de vista y sugerir que quien no piensa como él debería ser excluido de Libertad digital.

 

– Dice el señor Baer que yo falseo la realidad histórica al negar la matanza de Badajoz o rebajar sus cifras. También él está en su derecho de creerse panfletos basados en la metodología de la “lucha de clases”, como el del señor Espinosa. Pero no tanto derecho a retorcer mi punto de vista. Que la matanza de la plaza de toros con toda aquella parafernalia de la leyenda fue un invento de la propaganda, no hay la menor duda de ello, y el propio Espinosa se ve obligado a reconocerlo, con sumo pesar. Yo no niego que hubiera otras matanzas, como en tantos otros lugares. ¿Cuánta gente murió? Las cifras de Espinosa deben ser indudablemente revisadas, ya que su metodología marxistoide arroja sobre ellas la mayor sospecha de propaganda. Él simplemente junta todos los nombres de muertos izquierdistas, cayeran en combate, en fusilamientos o por otras causas, en muchos lugares y ocasiones, y deja que el lector, como el señor Baer, se los imagine juntos en la famosa “matanza de Badajoz”. La experiencia de falseamiento de la historia por historiadores tipo “lucha de clases” es tan abrumadora, que nadie medianamente serio puede aceptar sus tesis sin una fuerte dosis de escepticismo. Los mismos nombres ofrecidos por Espinosa tendrían que ser revisados a fondo para creérselos. No sería la primera vez que se ofrecen víctimas con la ideología cambiada.

 

– El revisionismo histórico del que me acusa es, repito, una virtud y una necesidad científica, aunque al dogmático señor Baer le moleste. Y la acusación de antisemitismo que también me hace es sólo una falsedad interesada, para apoyar sus pretensiones dogmáticas y censoras. Utiliza el término en el mismo sentido en que los comunistas el de “antisoviético”. Ya conocemos esas cosas. 

 

2003-12-03 – Esp.

 

 

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JESÚS EL REY DE LOS JUDÍOS - Se debe tener en cuenta que el Nuevo Testamento es un libro judío sobre un mesías judío de familia y seguidores judíos; y que los personajes que aparecen bajo una luz negativa en sus páginas como algunos fariseos o saduceos, aparecen aún peor retratados en el Talmud o los documentos de Qumrán.

 

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P: ¿Es cierto que los judíos españoles expulsados por los RRCC «reyes católicos» siguen aun manteniendo el español como lengua? ¿Sabe si tienen derecho a la nacionalidad española?

 

 

R: 1. Muchos sí, aunque lógicamente el sefardí -o ladino- se ha ido perdiendo. 2. Sí, es un derecho que se les ha reconocido en distintas ocasiones vg: durante la dictadura de Primo de Rivera, con Franco...

2003-12-23. CÉSAR VIDAL ESP. L. D.

 

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ESPAÑA – DE LOS REYES CATÓLICOS

 

 

 

 

El señor Baer sigue confundiendo algunas cosas elementales. Pero es bueno insistir  en ellas porque después de todo se trata de errores, lógicos o de hecho, que han sido muy difundidos en estos años, más o menos interesadamente.

  

Wiesenthal  dice, como yo señalaba en el artículo cuestionado por el señor Baer, que la expulsión de los judíos fue un precedente del Holocausto. Y yo decía que, en todo caso, sería un precedente de  la expulsión de numerosos palestinos por los judíos en pleno siglo XX y con métodos peores que los de los Reyes Católicos. Esto no es antisemitismo, sino la constatación de un hecho.

   

El señor Baer intenta desviar la cuestión hacia el supuesto totalitarismo precursor de los Reyes Católicos, que, según él, defienden libros “serios”. Tan serios, seguramente, como la opinión de Wiesenthal. El antisemitismo en España fue fundamentalmente religioso, y la atención a la raza, o a algo muy parecido, está profundamente enraizada en el propio judaísmo.

  

Por supuesto, constatar estos hechos no significa justificar la expulsión del siglo XVI. Pero tampoco conviene creer lo que imagina el señor Baer, es decir, que la expulsión  “dejó un vacío en el comercio, la medicina y el pensamiento que la población católica española no pudo llenar, lo mismo que ocurrió con los moriscos en la agricultura”. Todas esas cosas están siendo sometidas a revisión por historiadores solventes, y la propia lógica le dará al señor Baer algunas pistas: la expulsión de los judíos coincidió con la ascensión de España a primera potencia mundial, y la creación de una cultura de primer orden en literatura, pintura, pensamiento, etc. Aunque los españoles no prestaron excesiva atención al comercio, desarrollaron un importante pensamiento económico, y gracias a sus empresas políticas y comerciales establecieron, por primera vez en la historia, la intercomunicación entre todos los continentes. Podríamos seguir así mucho rato. En mi artículo argumentaba: ¿Es que todas estas cosas ocurrieron gracias a la expulsión de los judíos? Evidentemente no: sostenerlo sería tan estúpido como pretender que dicha expulsión privó a España del principal nervio cultural. No  crea el señor Baer, acríticamente,  lo que cuentan algunos libros “serios”.

  

Y por supuesto que hay un fondo racista en su interpretación: pretende que los elementos progresistas  y culturalmente valiosos en España serían los judíos y los moriscos, mientras que los católicos –los españoles propiamente dichos en aquella época– serían los factores de atraso. Algo así, aunque con otros calificativos, decían los nazis de los hebreos.

   

Encontramos la misma credulidad  en el señor Baer con respecto al salvamento de judíos por el franquismo durante la II Guerra Mundial. Decir que el rescate de judíos por diplomáticos españoles –que eran muy franquistas–, se hizo “a pesar del régimen”, ya revela poco respeto a la lógica y poco conocimiento de la época. Es parte de un falseamiento de la historia como el que realizan los Espinosa, Blanco Escolá, Preston, Carcedo y tantos otros a quienes el señor Baer concede un crédito realmente excesivo.  Los que él llama “historiadores pro republicanos” no hacen más que repetir, con uno u otro matiz, la propaganda desarrollada por la Comintern en aquellos años, y ese solo hecho ya debía hacerle reflexionar.

   

El señor Baer revela muy poca honestidad, por no decir algo más enérgico, cuando sugiere que mis tesis se parecen a las de quienes niegan el Holocausto: tergiversa, omite, desvirtúa mis tesis, y trata de engañar o de engañarse respecto de ellas. Eso suele llamarse fanatismo.

 

PÍO MOA. 2003- XII -08

 

 

 

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P: Estoy de acuerdo con el criterio tantas veces expresado por usted de reconocimiento, como gran estadista, de Isabel la Católica. Pero siempre me queda una duda. ¿Cómo serlo con la expulsión de los judios?

  

R: La expulsión de los judíos fue un gravísimo error. Tengo la impresión de que vino motivada de manera inmediata por el caso del Niño de la Guardia que, en términos estrictamente legales, fue un proceso impecable pero, moralmente, constituyó un verdadero atropello antisemita.

 

Libertad Digital. 2003-11-21 – César Vidal. Esp.

 

 

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La otra orilla de la fe

 

POR FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR COMISARIO PARA LA CONMEMORACIÓN DEL V CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE SAN FRANCISCO JAVIER

 

... Creada por un viajero infatigable, la Compañía de Jesús es, en su origen, misionera. Al igual que en Ignacio de Loyola, en Francisco Javier hay un gran deseo por trascender fronteras, una universalidad añorada y deseada por el hombre inquieto del siglo XVI...

UNO de los hechos capitales de la historia europea es el descubrimiento de Oriente, palabra espléndida que abarca tantas y famosas historias. Herodoto, Alejandro de Macedonia, Marco Polo, Vasco de Gama, Las mil y una noches y Kipling son diversas etapas de esta aventura. Otra es la escrita por el misionero que en 1549 entra a bordo de un junco chino en el pequeño puerto de Kagoshima, la más meridional de las islas del archipiélago japonés, y que poco antes ha redactado estas palabras al Rey de Portugal:

«Yo, Señor, porque sé lo que acá pasa, ninguna esperanza tengo que se han de cumplir en la India mandatos ni provisiones que, a favor de la cristiandad, ha de mandar, y por eso casi voy huyendo para Japón, por no perder más tiempo del pasado».

Este misionero que mira al misterioso Japón, donde anhela encontrar un ambiente esperanzador para su apostolado, había nacido en Navarra el siete de abril de 1506, año que se extinguía la vida de Cristóbal Colón. Su infancia y primera juventud, transcurridas en el castillo de Javier, coinciden con una época turbulenta de cambios para el reino de Navarra, que vive los últimos estertores de su independencia y los iniciales de su incorporación a un nuevo proyecto político bajo Fernando el Católico, primero, y los Austrias, después.

Tiempo de hidalgos y soldados de fortuna, de pícaros y místicos, el mundo al que abre los ojos Francisco Javier es un mundo cambiante en el que el aventurero ensancha los horizontes conocidos y el poeta anuncia al guerrero la edad gloriosa de un monarca, un imperio y una espada. Herencias, matrimonios, disparos de arcabuz y conquistas coloniales ponen a los Austrias en posición de restablecer en beneficio propio y con centro en Castilla el Sacro Imperio, hecho que no podían tolerar ni los Valois ni los Tudor ni el Papa, y contra el que se sublevarán los príncipes protestantes de Alemania. Cuando a los diecinueve años, el santo navarro parte para París, donde unos buenos estudios no pueden sino augurarle la atribución de un importante beneficio eclesiástico en la diócesis de Pamplona, reinan ya Carlos V y Francisco I y la guerra se ha instalado en el viejo continente.

Las resonantes victorias de los tercios españoles o las conquistas de los imperios ultramarinos por Cortés y Pizarro, que harán de Sevilla la reina del Atlántico, ya están ahí, del mismo modo que ya están ahí los representantes de una Europa que, enraizada en la tradición cristiana, da el paso hacia la Edad Moderna. Copérnico ha revelado que los descubridores tan sólo son los pasajeros de uno de los barcos de una flota innumerable. Maquiavelo ha soñado a su príncipe. Tras Erasmo, que se ha liberado de los hábitos agustinos, toda una pléyade de eruditos proclama que el estudio de las letras antiguas hará al hombre más consciente de sí mismo, más civilizado y más humano.

El período de los estudios de Javier en París -once años en total-, que le proporcionarán su formación académica universitaria, coincide también con el auge de Lutero y Calvino, de Tomás Moro, Canciller de Inglaterra, y Francisco de Vitoria y de otros grandes humanistas como el valenciano Luis Vives y el habitual de los lupanares y fraile retirado, el francés Rabelais, que al imaginar a su majestad Pantagruel, rey de la comida y del vino, da al mundo una de las grandes invenciones del espíritu moderno, algo que ni Homero ni Virgilio ni Ariosto habían conocido y que no es la risa, ni la burla, ni la sátira, sino un aspecto particular de lo cómico que convierte en ambiguo todo lo que toca, el humor.

En este clima intelectual que exalta la iniciativa individual y el ideal cristiano militante en el ámbito de la cultura y la sociedad política, en el efervescente París de Francisco I, feria de humanidades donde las disputas de las escuelas se alternan con el fuego de las hogueras, es donde Javier cobra plena conciencia de su identidad creyente y donde se une a la cohorte de piadosos rebeldes y teólogos vagabundos que rodea a Ignacio de Loyola. Desde entonces, sus pasos, siempre dentro de la Compañía de Jesús, y respondiendo a la solicitud de Juan III, Rey de Portugal, toman la ruta de Oriente.

En la era de los descubrimientos, un religioso podía ser Simbad. Francisco Javier no se limitó a ser un espectador privilegiado de su tiempo. Fue protagonista de él. Mientras sus compañeros terminan de construir la Compañía, convierten a Ignacio en su jefe institucional, polemizan en Trento y fundan sus primeros colegios, él se transforma en un Ulises de la fe y viaja zarandeado por los mares, del Cabo de Buena Esperanza a Mozambique y de la Costa de los Piratas a Goa y las Molucas. Recubierto con el título de nuncio apostólico, pero vestido con una sotana zurcida, recorre el sudeste asiático predicando en una jerga hecha de su extraño portugués y de uno u otro de los innumerables idiomas que se hablan en la India y Malasia, consagrado a una soledad que queda rota por la comprometedora protección de los hombres armados del Rey Juan III.

Creada por un viajero infatigable, la Compañía de Jesús es, en su origen, misionera. Al igual que en Ignacio de Loyola, en Francisco Javier hay un gran deseo por trascender fronteras, una universalidad añorada y deseada por el hombre inquieto del siglo XVI. Con su empresa oriental, el aventurero navarro representa el abrazo de dos orillas distantes, dos continentes hasta entonces aislados e incomunicados, Europa, patria de navegantes y conquistadores, y Asia, una de esas extensiones que los cartógrafos de la época señalaban con hic sunt leones (aquí hay leones). Pero si de su epopeya apostólica he destacado la anónima entrada que protagoniza en el puerto de Kagoshima es porque el Francisco Javier que emprende la aventura japonesa ya no es el conquistador en sotana que sólo piensa en convertir masas de infieles («hay tardes en que me duele el brazo») sino el humanista cristiano que anhela el conocimiento y persigue un diálogo a escala humana.

Es en busca de otro rostro, en busca de un ser dialogante, con preguntas y respuestas, y sin que ningún ejército ni autoridad dotada de fuerza se mezcle en su nueva empresa, la manera en que el recolector de almas indias afronta los mares del Extremo Oriente. Al término del viaje, claro está, se halla siempre la evangelización, pero a partir de ahora sobre la base del conocimiento y del intercambio cultural. Como si Colón, percatándose de su error a la vista de las islas del Caribe, hubiese desandado su camino y se hubiese dirigido al verdadero Oriente, así este misionero español, que escribe:

«Los japoneses escriben muy diferente de los demás pueblos, pues comienzan en la parte superior de la página y bajan derecho hacia abajo. Preguntando yo por qué no escribían como nosotros, me respondieron: ¿por qué más bien vosotros no escribís al modo nuestro? Porque así como el hombre tiene la cabeza en lo alto y los pies en lo bajo, así, también, debería escribir derecho de arriba abajo».

Sospechaba Borges que la historia, la verdadera historia, que es ajena al influjo de las superproducciones cinematográficas, es más pudorosa y que sus fechas esenciales pueden ser, asimismo, durante largo tiempo, secretas. Los ojos ven lo que están habituados a ver. Tácito no percibió el alcance de la Crucifixión, aunque la registra su libro. Cien años, y con mayor razón quinientos, aparecen bajo nuestra mirada como una unidad de tiempo evocadora y suficiente para volver la vista atrás y dejar hablar otras fechas y aventuras que han venido construyendo el ancho mundo que habitamos. No el día en que el paternalista Bartolomé de las Casas, compadecido de los indios que se extenuaban en los infiernos de las minas de oro antillanas y a los que evangeliza a la sombra del conquistador, propuso al Emperador Carlos V la importación de esclavos negros a América, sino aquel otro día en que un religioso español venido de Lisboa conversa de lo divino y de lo humano con un viejo y sabio japonés de Yamaguchi, marca una fecha histórica. Una jornada que señala una doble revolución: del sistema de conversión en masa al diálogo con el otro y del rechazo cultural al intercambio que supera y trasciende la barrera de las sangres y las naciones.

¿Diríamos que este misionero jesuita que anhela fijar un puente entre el hombre del Renacimiento definido por Erasmo y aquellos hombres diferentes que «escriben de arriba abajo» y que tienen, para hacerlo así, «tan buenas razones», anticipa a los trotamundos ilustrados del siglo XVIII? La respuesta aguarda la celebración de un sí no suficientemente evocado, pues el camino iniciado por Francisco Javier, muerto en una pequeña isla mientras oteaba el horizonte del imperio chino, ha vuelto a ser pisado y recorrido una y otra vez. Todo su legado forma parte de la mejor historia viajera de España, que ha impregnado al resto de la humanidad de ideas y valores y que con sus personajes y sus obras ha enriquecido el patrimonio universal y sin cuya aportación nuestro mundo no sería el mismo. ‘ABC’03. XII. MMV

 

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LA VIRGEN MARÍA - Madre Común

 

Santiago MARTÍN
Escribe Menéndez Pelayo, en «Historia de los heterodoxos españoles», refiriéndose a los efectos que el cristianismo tuvo para la unidad de las gentes que habitaban en España: «Sin un mismo Dios, sin juzgarse todos hijos del mismo Padre y regenerados por un sacramento común, ¿qué pueblo habrá grande y fuerte? Esta unidad se la dio a España el cristianismo... No elaboraron nuestra unidad el hierro de la conquista ni la sabiduría de los legisladores: la hicieron los dos apóstoles... El sentimiento de patria es moderno: no hay patria en aquellos siglos, no la hay en rigor hasta el Renacimiento; pero hay una fe, un bautismo, una Iglesia, una liturgia».
   Recurro a esta cita porque vamos a celebrar una fiesta que une a todos los españoles desde muchos siglos antes que lo hiciera la de la Constitución. Me refiero a la solemnidad de la Inmaculada, patrona de España. Ella, la Madre común, me parece en este momento la única capaz de aunar a todos sus hijos en torno a algunos puntos fundamentales que permitan nuestra convivencia en esto que ahora llaman «Estado» y que antes llamábamos simplemente España. Es la misma y única Virgen María la que veneran los lucenses con ese piropo tan hermoso: Virgen de los ojos grandes. O la que casi adoran los asturianos en Covadonga. Es la misma patrona de España, la Inmaculada, la que se venera en Aránzazu, en Montserrat, en la Almudena o en el Pilar. Si los extremeños se rinden ante los pies de la guadalupana, no lo hacen menos los valencianos ante la Virgen de los Desamparados, los andaluces ante la Macarena, los mallorquines ante la Virgen de Lluc o los canarios ante la Candelaria. ¿Y no podríamos, los que tanto amamos a la misma Madre, ponernos de acuerdo en cosas tan básicas como el rechazo de la violencia y de los frutos que pretenden conseguirse con esa violencia?

2003-XII-03

 

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Nacionalismos secundarios

 

Por Pío Moa

 

La impresión psicológica creada por el Desastre del 98 tuvo una importancia crucial en el asentamiento de los separatismos en España: fue entonces cuando empezaron a tomar auge los nacionalismos vasco y catalán. Pero hubo otra oleada posterior de nacionalismos en la segunda mitad de la I Guerra mundial.

 

Esa oleada surgió cuando los Aliados fomentaron el principio de las nacionalidades, especialmente en los 14 puntos de Wilson, con el fin de desintegrar el Imperio Austrohúngaro. La situación internacional, unida a la impresión de ruina del régimen liberal de la Restauración después de la crisis de verano de 1917, dio impulso a movimientos similares al vasco y al catalán en otras regiones.

 

Uno de los más significativos fue el andaluz, promovido por un notario malagueño, Blas Infante, pergeñador de una doctrina en nada inferior a las de Arana o Prat de la Riba. Aspiraba Infante a "vivir en andaluz, percibir en andaluz, ser en andaluz y escribir en andaluz". No llegó a escribir mucho en ese idioma, pero descubrió que "el lenguaje andaluz tiene sonidos los cuales no pueden ser expresados en letras castellanas. Al alifato, mejor que al español, hay necesidad de acudir para poder encontrar una más exacta representación gráfica de aquellos sonidos". Estas particularidades "se deben a influjos clásicos de una gran cultura pretérita". Por tanto creía en la conveniencia de "reconstruir un alfabeto andaluz" para separarlo del "español", aunque entre tanto fuera preciso "valernos de los signos alfabéticos de Castilla".

 

A juicio de Infante, la historia de su región había sido muy mal contada, debido a intereses bastardos que intentaban disimular su realidad nacional. Andalucía había sido nación en tres ocasiones: la protohistórica Tartessos, la Bética del imperio romano, y la Al Andalus musulmana (la palabra Al Andalus permanece en Andalucía, pero no designaba a esta región, sino a toda la parte de la península que llegó a estar bajo poder musulmán). Después habían llegado la miseria y la opresión españolas. De aquellos tres momentos, el más interesante para él era el tercero, por más reciente: en la "comprensión" del período andalusí debía descansar la recuperación de la "conciencia" andaluza. De modo parecido a Arana, diseñó para su "nación" un escudo y la bandera verde y blanca, colores de los omeyas y los almohades respectivamente. Ante las burlas y quejas, Infante exclamó: "¡Que gobierno, que país! llegar a sentir alarma ante el flamear de una bandera de inocentes colores, blanca y verde! Le hemos quitado el negro como el duelo después de las batallas y el rojo como el carmín de nuestros sables, y todavía se inquietan" ¡Un inocente, el buen Infante!, y lo del "carmín de nuestros sables" está sin duda muy logrado. Su fervor por Al Andalus le llevó a peregrinar a Marruecos en pos de la tumba del rey de la taifa sevillana Al Motamid, y a escribir dramas en honor de él y de Almanzor, enalteciendo las glorias árabes.

 

De acuerdo con esas ideas, y remitiéndose al principio de autodeterminación, escribía en un manifiesto, el 1 de enero de 1919: "Sentimos llegar la hora suprema en que habrá que consumarse definitivamente el acabamiento de la vieja España (...). Declarémonos separatistas de este Estado que, con relación a individuos y pueblos, conculca sin freno los fueros de la justicia y del interés y, sobre todo, los sagrados fueros de la Libertad; de este Estado que nos descalifica ante nuestra propia conciencia y ante la conciencia de los Pueblos extranjeros. Avergoncémonos de haberlo sufrido y condenémoslo al desprecio. Ya no vale resguardar sus miserables intereses con el escudo de la solidaridad o la unidad, que dicen nacional".

 

Su modo de pensar evolucionó, y contrapuso al "principio de las nacionalidades" de Wilson, ajeno al espíritu andaluz, creía él, un "principio de las culturas", más revolucionario a su juicio. Pues sentía inclinación por el anarquismo, y le caían en gracia sus ataques al estado (Andalucía era, con Cataluña, la región de mayor influencia ácrata). Inventó un himno andaluz cuya letra exigía "Tierra y libertad", un poco al estilo ácrata. Pero el mensaje de Blas Infante apenas iba a cuajar en Andalucía, y por ello el nacionalismo andaluz tuvo escasa trascendencia en la historia de España. Ha sido en la transición posfranquista cuando diversos movimientos, no sólo los "andalucistas", han reivindicado al botarate.

 

Mayor relieve cobró el nacionalismo gallego, que, aunque con antecedentes significativos como el regionalismo de Brañas, apareció con ese nombre en 1916, promovido por Antón Vilar Ponte, fundador, con un hermano suyo, de las Irmandades da fala. El movimiento, entre cultural y político, también influido por la insurrección irlandesa de ese año, quería diferenciarse netamente de los nacionalismos vasco y catalán, pues sólo así podría sentirse propiamente autóctono. Recibió en 1920 un cierto contenido doctrinal de la pluma de Vicente Risco, el ensayista gallego más destacado de su tiempo. Risco aportó a la causa un vitalismo nietzscheano, afirmando su voluntad de llevar el genio étnico a un destino glorioso. La historia de Galicia en la unidad de España habría sido un desastre, como habría ocurrido con la de Cataluña, Vasconia, Andalucía y, seguramente, la misma Castilla. Para salir del pozo, Galicia debía recobrar sus raíces célticas, víctimas del antiguo expansionismo romano y que la hermanaban con países o regiones como Irlanda, Bretaña, Gales o Escocia. Al hacerse conscientes de su raza céltica, los gallegos podrían ser ellos mismos y desarrollar de modo apropiado su auténtica cultura. El mito de la cultura celta gallega, inventado a mediados del siglo XIX, recibió mayor lustre en Risco y otros, y, como otros muchos mitos, procedía de fantasías románticas de precaria base histórica.

 

El celtismo se combinaba con el "atlantismo", que a su vez hermanaba a Galicia con Portugal: "la misión histórica de Galicia y Portugal es la de oponer al mediterraneísmo el atlantismo, fórmula de la Era futura. Detrás de nosotros, España entera, hasta ahora infestada de mediterraneísmo (…) se incorporará toda ella a la civilización atlántica". "Nuestro destino futuro es crear e imponer esta civilización nuestra que ha de ser la civilización atlántica". El contenido del atlantismo y el celtismo era nebuloso en extremo, pero, se suponía, debía inducir un espléndido florecer de las energías políticas e intelectuales de Galicia, como lo había esperado Prat de su nacionalismo en Cataluña.

 

Como intelectual, Risco superaba a Arana y a Prat, y sus construcciones doctrinales no resultan menos originales que las de éstos; pero les era netamente inferior en capacidad política, entrega y perseverancia. Ni él ni otros dirigentes gallegos se sentían tan poderosamente iluminados como los líderes vascos y los catalanes, y cabe sospechar que no acababan de estar convencidos de sus propias invenciones. El nacionalismo gallego fue, así, más débil que los otros dos. No obstante, la doble presión de aquellos años, es decir, el auge nacionalista en Europa y la descomposición de la Restauración, radicalizó también al galleguismo.

 

He indicado en otros lugares que lo que dio su fuerza a los nacionalismos vasco y catalán fue la combinación de las personalidades, realmente iluminadas, de sus fundadores, con el desastre del 98. Ni Infante ni Risco tenían, como líderes, la calidad de Arana o de Prat o Cambó. Pero hubo otro factor que explica la diferencia entre la fuerza de los primeros y la de los segundos: el tiempo. Cuando Infante, Vilar o Risco salieron al ruedo, les quedaban sólo cinco o seis años de explotar las ventajas y libertades de la Restauración para socavarlas y hundirlas, mientras que Arana o Prat llevaban ya un cuarto de siglo en esa actividad. En consecuencia, no pudieron arraigar del mismo modo.2003-11-22

 

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Roma - 199 al 201 d.Cristo

 

El Consorcio recuperará las cisternas romanas ocultas en los sótanos de Hacienda

bajo toneladas de escombro

 

L. L. CARO

Se trata de una red de 4 aljibes, y la retirada de pedruscos y cascotes, testimonio de antiguas obras, deberá realizarse a mano para no dañar posibles restos

TOLEDO. Un complejo de cisternas de la época romana con capacidad para mil personas donde, se intuye, podrían localizarse relieves y otras piezas de valor arqueológico. Ocultos entre toneladas de escombros, esos son los restos que hoy esconden los sótanos de la Delegación de Hacienda, según consta en el estudio realizado por el Consorcio del Real Patronato de Toledo, que en breve emprenderá una intervención para despejar ese subterráneo de cascotes y proceder, en el futuro, a la puesta en valor de un espacio que vendrá muy bien a un edificio que echa de menos tener más metros cuadrados.

Y es que, en este inmueble que en 1.628 fue Casa Profesa de los Jesuitas, luego Colegio de San Eugenio y San Ildefonso, sitio de la Inquisición, oficina del corregidor y de la policía, y así un largo etcétera, hasta convertirse en domicilio del fisco, parece que la costumbre ha sido acumular los pedruscos de las reformas en el subsuelo. Así, los retales de las obras practicadas a lo largo del tiempo para adecuar la construcción a sus distintas funciones colmatan hoy lo que fuera una red de aljibes que se abrió hace siglos sobre la roca madre.

De acuerdo con el informe de los expertos, se trata de un conjunto de cuatro cisternas, de las cuales tres tienen una longitud de más de cinco metros, con la particularidad de que la primera presenta una cubierta abovedada, la segunda un respiradero que la comunica con el acerado de la calle Alfonso X y la tercera conserva dos registros con ladrillo. Por último, la cuarta constituye una estructura de reducidas dimensiones con cubierta de cañón, situada de forma transversal a las anteriores.

Sin que hoy por hoy se sepa en qué podrían emplearse estos habitáculos, lo cierto es que se ha decidido recuperarlos, aún a sabiendas de que el trabajo será costoso y pesado: se realizará a mano. En este sentido, el Consorcio será el encargado de supervisar la labor, que incluirá la documentación «de todos aquellos elementos aparecidos», de forma que quede constancia de su situación estatigráfica para posterior estudio.2003-11-24

 

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Texto clásico: El idioma español en Filipinas

 

Por Guillermo Gómez Rivera

El autor, de la Academia Filipina, correspondiente de la Real Academia Española de la Lengua muestra la presencia natural del español en las Filipinas y la persecución genocida por parte de los Estados Unidos, tras la invasión y ocupación de las mismas, primero militar y despues económica. 

Una réplica a la equivocada aseveración de que el español nunca se habló en filipinas

Es verdad que nunca fueron todos los habitantes de las Islas Filipinas los que tuvieron al idioma español como su lengua materna. Pero tampoco es justo decir que este idioma nunca se habló en Filipinas en escala nacional. El mero hecho de que el español empezó a ser el idioma oficial de las Islas Filipinas desde el 24 de junio de 1571, día de la fundación de Manila como la ciudad cabecera del Estado Filipino bajo la Corona de España, hasta en 1987, año en que se promulgó la cuestionable constitución de la presidente Corazón ´Cory´ C. Aquino, bien puede poner en solfa a todos aquellos que digan que este idioma nunca se habló en, o que nunca llegó a, Filipinas. Siendo idioma oficial durante tantos siglos debe muy bien entenderse que fue el idioma de la judicatura, de la legislatura y de las escrituras y las publicaciones oficiales, como judiciales, de este Archipiélago. También es innegable que existe un gran cuerpo de obras literarias, en fin una tradición literaria, por autores filipinos desde 1593, año en que se fundó la primera imprenta en estas islas, hasta el presente. Todo esto es evidencia de que el idioma español bien se habló en Filipinas, y no en la extensión regateada en que los cuestionables documentos usenses o norteamericanos nos quieren decir. Y decimos ‘cuestionables documentos’ porque ya es un hecho que los colonialistas usenses han tenido, -¡y tienen!-, una "language agenda" a favor del inglés desde 1898 y en contra del idioma español en Filipinas al que miran como un obstáculo latente a sus objetivos "lingüísticos" y de imperio económico.

De Agustín de Cavada A Malolos

Pasemos ahora al campo de las estadísticas. Es verdad que cuando Filipinas tan solamente tenía una población de un poco más de cuatro millones y medio (4,500,000), Agustín de la Cavada y Méndez de Vigo, señaló que los indios, o indígenas, que hablaban español en estas islas no rebasaban el 2.8 por ciento del número de la población citada. Pero este libro de tal estadística salió a la luz en 1870 o tan solamente

siete años después de que, por decreto de la Reina Isabel II en el año 1863, se establecía el sistema de instrucción pública en todas las islas cuyo medio de instrucción era predominantemente el español, -con los idiomas principales del archipiélago sirviéndo de medios auxiliares de educación. Al llegar el año de 1898, en que se separó Filipinas de España, el porcentaje de los filipinos de habla española tendría que haber aumentado considerablemente. Y si, de hecho, el aumento del número de hispano- hablantes no hubiese crecido en proporciones más altas y de extensiones más profundas en todas estas islas a partir del dado 2.8 por ciento en 1870, los delegados filipinos a la primera convención constituyente celebrada en Malolos, Bulacán, en 1898, no hubiesen declarado al idioma español como la optada lengua oficial de la República.de Filipinas, ----tal como nos lo tiene provisto la Constitución de Malolos. Tampoco hubiesen utilizado, los gobernantes filipinos bajo el Presidente Emilio Aguinaldo, al idioma español en todas sus proclamas y sus publicaciones oficiales, ----entre los cuales se encuentra el diario denominado "La Independencia". Y José Rizal, un políglota que bien sabía siete lenguas Incluyendo la tagala y la inglesa, no hubiese escrito sus obras fundamentales en español. Los hubiese escrito en inglés y en tagalo. ¡Pero no! Todo lo escribió José Rizal en español para sus compatriotas que naturalmente podían leerle en esta misma lengua.

Manuel Arellano Remondo

En un libro publicado en 1908 por la Tipografía del Colegio de Santo Tomás de Manila, titulado Geografía General de Las Islas Filipinas, cuyo autor es el Muy Reverendo Padre Fray Manuel Arellano Remondo, se encuentra el siguiente dato en la página 15. "La población disminuyó por razón de las guerras, en el quinquenio de 1895 a 1900, pues al empezar la primera insurrección se calculaba en 9,000,000 y actualmente (1908) no llegarán a 8,000,000 los habitantes del Archipiélago." La referida "primera insurrección" fue la que ocurrió el 29 de agosto de 1896 en contra del gobierno español. En ese caso, la población de Filipinas en ese año llegaba a los citados nueve millones (9,000,000) de habitantes.


Las estadisticas de 1903-05 se hicieron a base de una adrede calculación equivocada

Los censos norteamericanos de 1903 y 1905, calculan de soslayo que los hispano- hablantes de este archipiélago nunca han rebasado, en su número, a más del diez porciento (10%) de la población durante la última década de los mil ochocientos (1800s). Esto quiere decir que 900,000 filipinos, el diez porciento de los dados nueve millones citados por el Fray Manuel Arellano Remondo, tenían al idioma español como su primera y única lengua. No es verdad que ese 10% de aludidos filipinos tenía al idioma español tan solamente como una segunda, o una tercera, lengua. Subrayamos, a riesgo de repetirnos, que lo tenían como su única lengua. Su primera lengua. Su lengua materna. Además de esos nueve cientos mil (900,000), Don Luciano de la Rosa, katipunero y el abogado defensor de los demandados por libelo a raiz del editorial "Aves de Rapiña" del diario manileño, ‘EL RENACIMIENTO FILIPINO’ de 1907, concluye, en un estudio que citamos en el libro: Filipino: Origen y Connotación, Manila, 1960, "que es el 60% de los filipinos" de su tiempo "los que tenían al idioma español como su segunda lengua". Si añadimos a los 60% los anteriores 10%, tenemos al 70% de la población filipina como usuaria cotidiana del idioma español entre 1890 y 1940.

Dean C. Worcester, verdugo de la prensa libre en Filipinas

El dato dado por el abogado Luciano de la Rosa queda coroborado por la declaración jurada del Secretario del Interior y el demandante en aquel escandaloso caso contra el diario "El Renacimiento", Dean C. Worcester, cuando éste reveló bajo juramento judicial que: "El español se habla y se lee a un grado más o menos alto en todos los pueblos; en prácticamente todos los barrios importantes, y, a un grado limitado, en el territorio habitado por las tribus no-cristianas." (Vide: página 86 de."TRIAL TECHNIQUE AND PRACTICE IN COURT" Vol. IV, 3ra Edición, Por el abogado Vicente J. Francisco (fundador del famoso "Francisco Law School"), que contiene el archivo del célebre caso de libelo contra el diario El Renacimiento sobre su editorial "Aves de Rapiña" en 1908.) Por otro lado, unos recientes estudios por el Dr. Rafael Rodríguez Ponga señalan, sin embargo, que los filipinos de habla-española, al liquidarse la presencia peninsular en este arhipiélago, llegaban al catorce (14%) porciento de la población de la década 1891-1900. Es decir, el 14% de una población de nueve millones (9,000,000), que serían un millón (1,260,000) y dos cientos sesenta mil de filipinos que eran primordialmente de habla-hispana. (Vea Cuadernos Hispanoamericanos, enero de 2003).


El primer genocidio sangriento

El Padre Fray Manuel Arellano Remondo, al informarnos que "la población disminuyó por razón de las guerras", se refiere indudablemente a las víctimas de la Guerra entre la primera República de Filipinas de 1898 y Estados Unidos de Norteamérica. Esa disminución de la población filipina nos lo señala luego otra fuente, esta vez usense norteamericana, como constituyendo "la sexta parte de la población filipina". La fuente norteamericana a la que nos referimos es la del historiador James B. Goodno autor del libro The Philippines: Land of Broken Promises, Nueva York, 1998, cuya página 31 nos suministra esa importante cifra y dato. Si hemos de creer que fue LA SEXTA PARTE de la población filipina la que pereció como víctima de las sangrientas masacres perpetradas por la soldadesca invasora de Estados Unidos entre 1898 y 1902, las bajas de una población total de nueve millones sumarían, de hecho, a un millón y medio (1,500,000). Y, diga lo que se diga, este hecho histórico es evidencia de nada menos que de un genocidio cometido en contra del pueblo filipino que precisamente es de habla española. Si ahora se puede inclusive decir que el español "nunca se habló en Filipinas", ese resultado es la evidencia misma del genocidio perpetrado durante la guerra filipino-usense que se prolongó hasta 1907, ----incluyendo la masiva resistencia armada puesta frente a la invasión militar de Estados Unidos, por parte del segundo presidente y general de la República Filipina de 1898, Macario Sacay y de León. (El Presidente Macario Sacay asumió el poder tras la captura y arresto domiciliar del Presidente Emilio Aguinaldo. Pero en 1906 Sacay fue engañado, mediante políticos filipinos (que empezaron a creer en la "benevolencia" norteamericana), con una falsa oferta de amnistía y un posible puesto en la proyectada Asamblea Nacional de 1907. Tras capturado durante un baile dado en su honor, el Presidente Macario Sacay fue calladamente ahorcado en 1907 de una forma injusta y totalmente criminal en comparación con el caso de José Rizal. ¡Ahorcaron criminalmente al segundo presidente de la República de Filipinas! Pero ningún libro de texto para la enseñanza de la historia filipina denuncia este crimen de la misma forma en que se denuncia el fusilamiento de José Rizal.) El citado Don Luciano de la Rosa también nos informa que "es de esperar que una enorme proporción de esas bajas sean filipinos de habla hispana ya que eran los de este habla los que mejor entendían los conceptos de independencia y libertad y los que escribierón obras en idioma español sobre dichas ideas".


El manipulado censo de 1903-05

Es por eso que es el mismo libro del P. Arellano Remondo el que nos da la siguiente información estadística, para la primera década de los mil nueve cientos.(1900s), en los siguientes términos: "6o. Población. -El censo oficial de 1903 obtuvo el siguiente resultado en su conjunto: 7,635,426. Y, de éstos eran civilizados o cristianos unos 7,000,000, y salvajes, o no-cristianos, 647,000." (Página 15, Op. Cit.) Ese mismo censo de 1903 informa que los criollos, luego mestizos, de español eran 75,000, o apenas un (1%) porciento de la población. Se quiso dar a entender que éstos eran los que primordialmente hablaban español. Al decir mestizos de español se entiende que el padre es penínsular y la madre es indígena. No se contaron como también de habla española a los que eran hijos de matrimonios entre mestizos de español e indígenas que, por cierto, eran más numerosos que los dados 75,000 de mestizos a razón del 50 al 50. Tampoco se contaron a los descendientes de los chinos cristianos, muchos de ellos siendo mestizos terciados por ser mezcla de español, indígena y chino, que constituían el grupo más numeroso que tenía al idioma español como su primera lengua. Tampoco se clasificaron como de habla española a los indígenas que componían las comunidades de habla criollo, o chabacano, de Cavite y los de Extramuros de Manila, (Ermita, Pacô, Binondo, San Miguel y Quiapo), amén de los de Zamboanga, Cotabato, Davao, Joló y Basilan en Mindanao que muy facilmente sumaban a otros 500,000.

Tirso De Irrureta Goyena en 1916

En 1916, el escritor y abogado Don Tirso de Irrureta Goyena hace la siguiente observación en el capítulo titulado "El Castellano, Único Idioma Nacional´" de su libro "Por el Idioma y Cultura Hispanos", impreso por la Imprenta de Santo Tomás, Manila, 1917, (Pp.38 y 39). "Hay una minoría de filipinos, descendientes de individuos de raza española que tiene el castellano naturalmente como idioma propio y casi por decir único." "Hay algunas localidades donde filipinos indígenas, de pura raza nativa, como Cavite, San Roque, Caridad, Zamboanga, y aun muchos de los que en Manila y en otras capitales importantes viven, que no poseen asimismo otro idioma que el castellano más ó menos adulterado." "Y, los mestizos de americanos son una minoría microscópica, en muchos de cuyos descendientes, se ve el curioso fenómeno de adoptar el castellano ó alguno de los idiomas nativos, dejando por completo el idioma inglés." ("No necesitó del inglés el pueblo filipino para dar el grito de Caloocan y luchar con Bonifacio en Balintawak; ni conocía el idioma de Shakespeare aquella hueste heróica que en los llanos del centro de Luzón hizo frente, con tanta grandeza de corazón como escasez de balas y fusiles, a los ejércitos de Norteamérica dotados de todos los medios de combate y provistos de numerosa artillería. "Y el Congreso de Malolos, que promulgó una constitución para el pueblo entre el silbido de los proyectiles y el estruendo de las bocas de fuego, deliberó en castellano y lo declaró idioma oficial de la República Filipina. (Vide el libro: "Por el Idioma y La Cultura Hispanos", Tip. Linotype de Santo Tomás (UST), Manila, 1917.)

David P. Barrows o los informes wasp usenses sobre el español frente al inglés

En el Octavo Informe Anual (Eight Annual Report) del Sr. Director de Educación, David P. Barrows, fechado 1 de agosto, 1908, (publicado por el Bureau of Printing, 1957, Manila) se encuentran las siguientes observaciones sobre el idioma español: "Of the adult population, including persons of mature years and social influence, the number speaking English is relatively small. This class speaks Spanish, and as it is the most prominent and important class of people in the Islands, Spanish.continues to be the most important language spoken in political, juornalistic and commercial circles."(P.94. Op.Cit.) Esta observación señala que la población adulta del país, que incluye a personas de años maduros y de influencia social, "tenía al idioma español como su lengua por lo que el mismo idioma español continuaba siendo la lengua más importante hablada en todos los círculos comerciales, políticos y de prensa." Esta observación confirma el dato dado por el abogado Don Luciano de la Rosa sobre el español siendo el segundo idioma del sesenta (60%) por cien de la población total de Filipinas durante las primeras cuatro (4) décadas de 1900.


Aumentan, en vez, los hispano-parlantes con el inglés

Lo más curiosamente significativo es que la supuesta alfabetización o escolarización en inglés, dada en las escuelas públicas establecidas por los norteamericanos desde 1900, "tendía a producir a un número mayor de filipinos de habla española y no de habla inglesa". Es por eso que es el mismo Director de Instrucción, Mr. David P. Barrows, el que, alarmado y casi indignadamente, escribe lo que sigue: "It is to be noted that with the increased study and use of English, there has been an increased study of Spanish. I think it is a fact that many more people in these islands have a knowledge of Spanish now than they did when the American occupation occurred." (Los subrayados son nuestros.)(p.96. Op.Cit.). Tras pedir más fondos con miras de presupuestar "night schools", o escuelas que también tengan classes nocturnas, por las que se tenía que redoblar la enseñanza e imposición del inglés sobre los niños y adultos filipinos con el objetivo de no dejarles dentro de la influencia del predominante idioma español, dicho Mr. Barrows se pone a asegurar al mundo, y muy a la manera de un autoconsuelo para si mismo y para sus superiores en Washington D.C., que el idioma español, con ciertas medidas tomadas en su contra, tendría que desaparecer a la larga porque los filipinos están lejos de los países de habla española por lo que no podrían tener ningun apoyo por parte de aquéllos. Afirma Mr. Barrows: "Pero, a pesar de estos hechos, a favor suyo, el idioma español va a desaparecer porque carece del apoyo de los países de habla española adyacentes a nosotros…" (p.96, Op. Cit.) En esta observación bien puede espigarse la política de los WASP usenses de adrede aislar a Filipinas del mundo hispánico al que pertenece.

Los filipinos de origen chino adoptan el español como su lengua

Por otro lado, el memorándum-informe sometido por Don Carlos Palanca a la "Schurmann Commission" de 1906 señala que: "…fuera de las ocho (8) provincias tagalas a quienes describe como de habla-española, todavía viven otras ocho (8) provincias más, fuera de aquéllas, que son igualmente de habla española." (Tomado de Tulay (Puente), semanario de la comunidad china de Manila, en su edición del 19 de abril de 1997, en un artículo escrito por el historiador Pío Andrade.) Además de estas dieciseis provincias de habla-española, añade el mencionado artículo de Tulay, Don Carlos Palanca nos señala a cinco (5) otras provincias más donde "se habla poco el español". Los datos dados por Don Carlos Palanca fueron altamente considerados como de "mucho peso" por la Comisión Investigadora y Legislativa de Schurmann porque venían del chino cristiano más rico de las islas y que encabezaba el poderoso.Gremio de Comerciantes Chinos que, a su vez, tenía al día todos los datos pertinentes al mercado local que servía.


El informe ford de 1916 desmiente la cifra del 10% del Censo de 1903-05

Otra fuente reveladora de la extensión nacional en que se utilizaba el idioma español en Filipinas es el Informe de Henry Ford de 1916 al Presidente de Estados Unidos. Aunque el Censo de 1903, preparado por el gobierno de ocupación usense, dió a entender que el idioma español "lo hablaría tan solamente el diez (10) porciento de los filipinos", el citado Informe de Ford nos lo desmiente con sus observaciones. Dice: "Hay, sin embargo, otro aspecto en este caso que se debe considerar. Este aspecto se me presentó a mi mismo cuando yo iba viajando por las islas, usando la trasportación ordinaria y mezclándome con toda clase de gente de todas las condiciones." "Aunque a base de estadísticas escolares se hace la declaración de que son más (numerosos) los filipinos que hablan inglés frente a cualquier otro lenguaje, nadie ha de estar de acuerdo con esta declaración si ha de depender del testimonio de lo que le llega al oido." "En todas partes el español es el idioma del negocio y del intercambio social." "Para que cualquiera pueda conseguir una pronta atención de quienes sea, el español resulta ser más útil que el inglés." "Y fuera de Manila, es casi indispensable. Los Americanos que viajan por todas las islas lo usan de costumbre." ." (The Ford Report of 1916. #3. The Use of English. Pages 365-366.Op.cit.)-

El español es la lengua de la política, el comercio y la sociedad en filipinas

Como ya lo hemos señalado con las observaciones, en 1908, del Director de Educación, Mr. Barrows, la preponderancia del español seguía alarmando a los WASP usenses puesto que su agenda, de tiránicamente imponer el idioma inglés sobre el pueblo filipino, corría el peligro de fracasar. Bien seguros estaban de imponer el inglés en sólo diez años más a partir de 1916, año en que también se aprobó la supuesta ley Jones de independencia para Filipinas. Pero, es el mismo Henry Ford, el que, en 1916, dió la segunda voz de alarma. Y la dio en los siguientes términos. "Mientras tanto, el uso del español, en vez de disminuir ante la propagación del Inglés, parece expandirse por su propia cuenta. Este hecho ha merecido la atención oficial. El informe del Director de Educación para el año 1908 dice en su página 9 lo que sigue: "El español continúa siendo la lengua más prominente e importante hablada en los círculos políticos, periodísticos y comerciales. El inglés tiene rivales activos como el lenguaje de intercambio y de instrucción. Es igualmente probable que ha ocurrido una disminución de interés por parte de la población adulta de aprender el idioma inglés."

La prensa filipina está en español y no en inglés

Las quejas en contra de la popularidad del idioma español en Filipinas venían una tras otra por parte de la citada autoridad "educativa" empeñada en nada más que en la imposición del inglés. "Creo que es un hecho el que mucha más gente ahora conoce más el idioma español que cuando nosotros, los norteamericanos zarparon a estas islas y ocurrió su ocupación…" "La demanda general de los despachadores es que sepan el inglés y el español." "A través del gran aumento en número y circulación de diarios y periódicos, hay mucha más lectura ahora en español que antes…" "Hay.un significado inconfundible en el hecho de que en todas estas islas no exista un periódico filipino publicado en inglés. " "Todos los periódicos indígenas se publican en español y en el vernáculo. La Vanguardia, el diario de Manila de mayor circulación, tiene su sección en español y su sección en el vernáculo y la mayoría de los periódicos isleños siguen esta práctica." "La Philippine Free Press, el periódico de más circulación bajo control norteamericano se publica en inglés y en español y todo el resto de los periódicos norteamericanos usan el español en conjunción con el inglés." "El único periódico puramente bajo control filipino que también usa el inglés es el órgano revolucionario The Philippine Republic que se publica en Hong Kong. Está en inglés y en español siendo su meta llegar a lectores norteamericanos en su interés de fomentar la independencia filipina".


El genocidio como política

El informe del Director de Educación en 1908 atribuye la rémora, en la propagación del inglés, a la acción del gobierno de extender el tiempo durante el cual se siga permitiendo el uso del español en los documentos oficiales. Continúa diciendo el Ford Report : "….la fecha fijada para que el inglés sea la lengua de los tribunales fue aplazada hasta el 1 de enero de 1911. Esta acción, aunque recomendada por el hecho de que un mayor número de juéces y abogados quedan insuficientemente entrenados en inglés, ha tenido un efecto desventurado sobre la confianza pública en la adopción final del inglés como la lengua oficial del gobierno." Sin embargo, el Director de Educación expresa la creencia de que la ascendencia del español era tan solamente temporaria. Dijo: "La nueva generación, que se impondrá en los asuntos de estas islas dentro de diez años más, no va a usar el español para sus propósitos de ordinario y su influencia será decisiva. El español cesará de ser la lengua de los tribunales el 1 de enero de 1911. Está rápidamente cesando como medio de la correspondencia administrativa. Es probable que tardará más aun su uso oficial como la lengua de los legisladores." Pero el vaticinio sobre la desaparición proyectada del idioma español en Filipinas no se cumplía a pesar de tantos años de trabajo y dinero invertidos en su contra. Es por eso que Mr. Ford nos lo señala en los siguientes términos: "Esto se dijo hace cinco años, pero los sucesos desde aquella fecha no se han cumplido con estos vaticinios. El uso del español como lengua oficial se ha extendido hasta el 1 de enero de 1920. Su uso general parece expandirse más aun." La persistencia del español como lengua filipina no podía desaparecer mientras la paz permitía la normal sucesión de las generaciones filipinas. Se tenía que tomar una medida violenta. Y esa medida violenta se tomó en lo sucesivo mediante masacres llevados a cabo con disimulo so pretexto de una guerra o una revolución creada por la misma potencia WASP usense.


Adquisición más fácil del español por parte del indígena filipino

Henry Ford muy claramente observó que los indígenas filipinos estaban predispuestos a fácil y rápidamente adquirir el español por encima del inglés que es más difícil para ellos por ser un idioma antifonético. Dice Mr Ford: "Los indígenas lo adquieren como una lengua viva. Lo oyen de gente que acaudilla a la comunidad y su oido está acostumbrado a su pronunciación. "Por otro lado, este pueblo está prácticamente sin la menor base fonética de adquirir el inglés y el resultado es que lo aprenden como un lenguaje de los libros en vez de aprenderlo como un idioma vivo." "El inglés queda valorado como una cualificación importante para ganarse un empleo,.particularmente en el servició del gobierno, pero es cierto que hasta la fecha no demuestra la menor tendencia de haberse impuesto por encima del español o del vernáculo de uso común." (OP. Cit.) Uno de los importantes aspectos del Ford Report, es la obvia desesperación por parte de los WASP usenses ante el continuado uso oficial del idioma español en Filipinas amén de su influencia de raíz en las lenguas indígenas de Filipinas, en el idioma tagalo sobretodo. Esa desesperación es la razón tras los siguientes pasos "legales" que tomaron en contra del idioma español en estas islas. a costa del progreso de as futuras generaciones de filipinos que después de forzarseles el inglés, a costa del mismo dinero que contribuyen a su República Filipina, ni lo hablan bien ni lo escriben con corrección. Y cuando esos pasos "legales" fracasan, no vacilan en recurrir al genocidio como se va viendo en otros casos, y sucesos, donde la intervención WASP usense cobra un papel principal.


Vicente Blasco Ibañez en 1924

El novelista más leido de aquel tiempo era el español Don Vicente Blasco Ibañez. La mayoría de sus novelas fueron traducidas al inglés y producidas en forma de exitosas películas de Holliwood como "Los cuatro ginetes del Apocalipsis" cuyo primer protagonista fue el ídolo del público norteamericano, Rodolfo Valentino. En 1924 Don Vicente pasó por Filipinas mientras hacía un viaje al rededor del mundo. Al llegar a Manila fue muy calurosamente recibido por ambos el gobierno usense aquí y el subyugado pueblo filipino. Hasta la Legislatura Filipina encabezada por Quézon y Osmeña, le recibieron con honores a Don Vicente durante una sesión plenaria de dicha legislatura a la que el novelista dirigió unas palabras. Don Vicente dió dos o tres conferencias, una en la Universidad Estatal de Filipinas (UP) y otra en la Escuela Normal de Filipinas fundada durante el tiempo español (PNC). En una de sus conferencias, Don Vicente Blasco Ibañez dijo: "y os encuentro especialmente a todos vosotros, hijos de las islas filipinas, que verdaderamente me habeis sorprendido, porque yo, al llegar a este país me imaginé que únicamente me encontraría con algunos intelectuales que hablarían el español, que conservarían el recuerdo del idioma español, y me he encontrado con un pueblo culto, con un pueblo vigoroso, con un pueblo que tiene derecho a una vida amplia, inmensa, y como símbolo espiritual de su personalidad, emplea el idioma de españ a, idioma de sus padres, el idioma de la civilización europea que vino aqui por primera vez." (Vide el libro "Vicente Blasco Ibañez en Manila" por José Hernández Gavira, Imprenta The Times Press, 1924, Manila).


Forzando el inglés con una serie de leyes neo-coloniales

Sigue diciendo el Ford Report.: "El archivo sobre la acción oficial en cuanto al idioma demuestra una serie de pasos de rendición frente al continuado uso del español ante el stress, o el apuro, de la necesidad. La intención original fue imponer la rápida substitución del inglés. "La ley No. 190 de la Comisión tenía provisto que el inglés debe imponerse como la lengua oficial de todos los tribunales y todos sus archivos después del 1 de enero de 1906. La ley No. 1427 extendió ese tiempo al 1 de enero de 1911. "La Ley No. 1946 extendió otra vez ese tiempo a enero 1 de 1913. Por Orden Ejecutiva No. 44, fechada 8 de agosto de 1912, el requisito legal fue enmendado y terminó siendo nada más que una expresión de preferencia por el inglés. Este documento instructivo se incluye aquí como el Anejo B. "La imposibilidad de sustituir.el español con el inglés en el proceso judicial y en los gobiernos provincial y municipal es de tal índole que aun queda la probabilidad de que aunque se declare oficial el idioma inglés el 1 de enero de 1913, el español ha de continuar usándose por conivencia oficial". "Esta situación anormal tampoco fue terminada por una ley pasada el 11 de febrero de 1913. Esta ley tiene provisto que mientras el inglés es la lengua oficial, el español también será una lengua oficial hasta el 1 de enero de 1920. (Vea el Anejo C)" "No existe ninguna perspectiva en el tiempo actual que nos indique que el español pueda ser descartado en 1920 o en otro año futuro ya que, por lo visto, su puesto como lengua oficial queda aseguradamente establecido." (Ford Report of 1916, #4. Increasing the use of Spanish, páginas 366 y 368; #5. Legislation as to Language. Páginas 368-369, Op. Cit.).

  

 

Los des-educados en inglés fueron denominados como "ex-filipinos" por sus mayores

Un editorial de ‘El Comercio" de 1924 califica de "ex-filipinos" a ciertos individuos subsirvientes que demandaban la imposición forzosa del idioma inglés como el único oficial del país. El aludido periódico, representante como era de los filipinos que, como Rizal y Mabini, hablaban y escribían en español, rotundamente condenaron, a los referidos individuos como "ex-filipinos" en la misma manera, más o menos, en que los activistas de nuestros días los condenarían como una manada de "perros del WASP usense" (mga tutâ ng Kanô) puesto que, a pesar de lo que les recomendó Blasco Ibañez en aquel momento prefirieron la degradación y la miseria por encima del honor y de la prosperidad y de la libertad de su propia Patria. Dice aquel editorial: "Y ahora que Blasco ibañez se ha ido, ahora que la duda que abrigábamos sobre su españolismo se ha desvanecido para siempre, ahora que tenemos la solemne promesa de que su pluma está al servicio de Filipinas, algunos ex-filipinas, renegando de su pasado y de su historia, en estos precisos momentos históricos, y atacados de rinderpest mental, vuelven a pedir, --y en estos momentos, repetimos, de gloria para España y Filipinas,-- la implantación del inglés entiéndase bien, como único lenguaje oficial de Filipinas que habla, y habló, el castellano durante tres centurias, y cuya constitución como pueblo también se halla escrita en castellano! "La historia de nuestra indignidad como pueblo está escrita. No. De nosotros no protestamos. Protestamos en contra de esa generación insuficiente que pretende ser superior a la civilización hispana. Y, ¿por qué méritos? Por su audacia y su ignorancia amen de su cobardía!" "Hablad en inglés -dijo Blasco Ibañez-. Es un idioma mundial. Pero hablad también en español que es otro idioma mundial." "Si el filipino olvidase el español, sería semejante al soldado que dispusiera de un magnífico fusil de repetición, de tiro larguísimo, y lo arrojase al suelo prefiriendo mejor un arcabuz más corto. (ESCRIPTUM EST, editorial de "El Comercio" de Manila, 18 de enero de 1924) Pero la agenda de borrar el español no conoce límites. Y esa misma agenda se ha vuelto ahora en contra del idioma tagalo como la base que es del idioma nacional, el Filipino. El inglés demuestra ser un idioma tan pobre y tan débil, por antifonético e inconsistente, que no puede convivir con ninguna otra lengua por mucho tiempo. Y más cuando son lenguas fonéticas y más fáciles como el español o el tagalo. Es tan débil y tan pobre que para sobrevivir se tienen que matar a las otras lenguas con las cuales no puede convivir ni competir. Es por eso que la agenda por el inglés se reduce a un implacable genocidio..


Pero cuando la legislatura filipina pasó la ley incluyendo como asignatura al idioma español, los lacayos de los wasp usenses objetaron por ser ésta, según ellos, "una lengua legislada"

El neocolonizador WASP usense impuso el inglés sobre los incautos filipinos por fuerza de leyes neocoloniales tal como ya lo citamos más arriba, pero cuando la entonces independiente Legislatura Filipina aprobó las leyes de Magalona (1957) y Cuenco (1960), incluyendo al idioma español como una asignatura en el programa general de estudios universitarios, los WASP usenses, desde la sombra, se agitaron y trabajaron sobre sus lacayos ‘pinoyes’, en las esferas de la educación como de la política, para que éstos atacasen en la prensa esas leyes a favor del idioma español, a cada apertura escolar de cada semestre. No querían, los sectarios WASP usenses, que el español permaneciera ni siquiera como una mera asignatura regular en el programa general de estudios del sistema educativo pagado por contribuyentes filipinos. Los ataques se hacían con bastante frecuencia en la prensa local controlada por anuncios de compañías locales y transnacionales que dependían de empréstitos y dinero norteamericanos. Alegaban que todos los españoles son malos y que el idioma español es inútil para los filipinos. La mayoría de los incautos estudiantes filipinos de aquelloss días, eran unos despistados por su educación en inglés, y tan solamente pensaron en tener una asignatura menos. Buen número de ellos llegaron a odiar al idioma español porque estaban mentalmente envenenados en sus clases de historia en contra de la labor de España en estas islas y aquellos ataques en contra de los españoles y todo lo que es Hispanidad parecían coroborrar lo que habían aprendido. Sin que lo supiesen, dichos estudiantes fueron utilizados osada y astutamente por los WASP usenses a través de sus espías y lacayos locales. Muchos de dichos estudiantes fueron pagados con dinero y organizados en asambleas manipuladas a fin de supuestamente protestar en contra de la enseñanza "obligatoria" del español. Repetían como meros papagayos lo que les dictaban los esbirros políticos y "educadores" de los WASP usenses a decir puesto que éstos, los referidos esbirros y lacayos de los WASP usenses, ya estaban infiltrados en la dirección de las escuelas del país. Es por eso que venían alegando que el español era un idioma muerto. Y por serlo, concluían erróneamente, que este idioma era de hecho innecesario para el desarrollo intelectual de los estudiantes filipinos. Se les dijo igualmente a los estudiantes que las cuatro (4) clases de español eran una carga económica para ellos y que se ahorrarían en tiempo y dinero si votaban a favor de la Constitución Cory de 1987 que, a su vez, abrogaría la enseñanza regular de dicho idioma español.en el nivel universitario. Tras la supresión del español como asignatura regular, lo que ya se viene identificando como una cargá económica es la imposición de muchas más asignaturas de inglés, en todos los niveles de la educación "filipina", para luego tener a los graduados en un estado de analfabetización funcional puesto que la inmensa mayoría de los graduandos filipinos no llegan a dominar el inglés pasablemente bien. Para colmo, ni llegan a dominar lo suficientemente su propia lengua nacional como para usuarlo oficialmente o literariamente como una alternativa al inglés obligatorio que se les impone implacablemente. A raiz de esta confusión lengual y pobreza mental, dichos graduandos filipinos quedan usualmente desempleados y económicamente dislocados en su propio país y no encuentran, en su inmensísima mayoría, el puesto de trabajo que se les promete aunque se diga que sepan chapurrear el inglés. Se les tiene que exportar como ganado en el Medio Oriente, o en los vecinos países para servir de domésticos o de elementos de prostitución..


El grupo de identidad neo-colonial: sectarios secretarios de educación y políticos que endeudan por su corrupción al pueblo filipino

Desde los 1950, casi todos los Secretarios filipinos de educación eran Protestantes sectarios y anticatólicos. Por ese trasfondo sectario que tienen, iban erróneamente asociando al idioma español con el catolicismo. Con los políticos filipinos de habla inglesa, los referidos Secretarios "de Educación y cultura filipinas" eran y son, los que obedecían, y obedecen, a ciegas las instrucciones de los WASP usenses que controlan el Banco Mundial (WB), el Summer Institute of Linguistics y el Fondo (IMF) Monetario Internacional porque, para colmo, el mismo departamento de educación de Filipinas (DECS), como todo el gobierno filipino, ya está profundamente endeudado a estos bancos.. Es este tinglado de educadores traidores y políticos desfilipinizados el que han venido endeudando al pueblo filipino a dichos bancos por lo que aquéllos, con descaro, obligan ahora al entero estudiantado filipino a pagar altas matrículas por las asignaturas obligatorias de inglés además de igualmente obligar, a todos los filipinos, a igualmente pagar el muy alto costo de la electricidad y de las aguas potables amén del alimento, la medicina y la vivienda. Es por eso, que el pueblo filipino de hoy vive arruinado ecómicamente por la terrible corrupción, el pillaje (plunder) y la avaricia (greed) de los políticos controlados por los neocolonialistas WASP usenses. Si se comparan los supuestos abusos y desmanes de los gobernantes españoles en estas islas con este terrible pillaje económico, dichos gobernantes españoles del pasado, resultarían verdaderamente buenos frente a sus actuales sucesores que chapurrean el Taglish. Al compararse los supuestos atropellos españoles, tal como nos lo dice José Rizal en sus dos novelas (Noli me tágere y El filibusterismo) y demás escritos, con los crímenes de lesa patria que WASP usenses, y los denominados políticos "pinoyes" de hoy, perpetran en contra del incuato pueblo filipino, lo denunciado contra todos aquellos españoles y frailes misioneros resultarian insignificantes si no mentiras y calumnias fabricadas. Rizal, si viviese hasta ahora, igualmente señalaría, como Claro M. Recto nos lo señaló, que es el WASP usense el mismo, y nefasto, elemento neocolonizador que sigue ordenando la supresión de la enseñanza regular del idioma español tras perpetrar su irracional abolición como nuestra otra lengua oficial. Y, a la postre, es igualmente este mismo elemento invasor el que ahora ordena que se suprima el idioma filipino como medio de instrucción en Filipinas para tan solamente obligar a todos el costoso aprendizaje del antifonético idioma inglés, quiéranlo o no los mismos filipinos. La orden de suprimir el español se cumplió en su plenitud cuando Cory Aquino dictatorialmente mandó escribir la innecesaria Constitución de 1987 por la que el español quedó unilateralmente suprimido como mera asignatura y como lengua oficial de Filipinas. Se hizo inclusive la indecorosa campaña política con la desvergonzada promesa política a los estudiantes, hechos votantes, que ya no tendrían que estudiar español si aprobaban con su voto en el intervenido plebiscito, la muy cuestionable Constitución Cory. Hasta a ese extremo de canallas se llegó para suprimir el idioma español en Filipinas de forma ilegal como irracional mediante una "constitución" de origen muy cuestionable y oscura..

Engaño político en la supresión de la docencia como de la oficialidad del idioma español en filipinas

La inmensa mayoría de los votantes filipinos tampoco sabían que al aprobar la innecesaria Constitución Cory de 1987 también le daban a la misma Corazon "Cory" Aquino, seis (6) años más de presidente sin pasar por una democrática elección presidencial. Por eso, Corazón Aquino queda conocida como la "inelecta presidente de Filipinas" porque subió a ese puesto sin la debida elección democrática de entre candidatos contrincantes debidamente autorizados a presentarse como tales. Por otro lado, los sucesivos gobiernos filipinos firmaron un tratado de cooperación con España por la que se debiera dar paso a la enseñanza del español, pero el actual gobierno filipino, como no es independiente en realidad, sigue haciendo caso omiso de la enseñanza regular que debiera hacer del idioma español en todas las escuelas y los colegios del país. Recientemente, y en enero del año 2003, otra presidenta inelecta de este país, ordenó muy unilateralmente la imposición del inglés como el único medio de instrucción suprimiendo de esta forma hasta el uso oficial, aunque ya a un nivel secundario, del mismo idioma nacional filipino como medio de instrucción en casi todas las asignaturas filipinas en el Programa General de Estudios elementales y secundarios. La supresión del tagalo, base inicial del idioma Filipino por constitución, se hace a drede y muy desvergonzadamente aunque sea un hecho el que esta actual juventud bien aprende, y con muchísima más facilidad, sus lecciones cuando se le enseña en su propia lengua en vez del antifonético é inconsistente idioma inglés.


Una agenda genocida en contra del pueblo filipino

Al leer las quejas de los mismos administradores usenses en contra del uso preponderante del idioma español por parte del pueblo filipino, lo que siempre se hubo señalado como una existente agenda genocida contra los filipinos por parte del espionaje militar de los mismos WASP usenses, salta a la vista. Y esa agenda consiste en asesinar, disimuladamente desde luego, a la población filipina de habla-hispana, y ahora de habla-tagala o de habla-visaya y de habla-zambonagueña, sopretexto de guerras o disturbios aislados. La existencia de esta agenda genocida por parte de los que quieren dominar, desde la sombra por medio de su anitfonético idioma, a todo el gobierno y pueblo de Filipinas, ya se vió confirmado de forma patente cuando se asesinaron por millares a los residentes de habla-hispana de Manila y cercanías, sopretexto de la "guerra de liberación" de Filipias en 1945 contra los ocupantes japoneses. . El cañoneo, estilo alfombra, que en 1944-45, adrede se ordenó sobre un Intramuros de habla española (juntamente con los cercanos distritos de Ermita y Binondo, (donde también se hablaba el idioma criollo, o chabacano del español), queda desenmascarado como una taimada medida genocida tomada, no tan solamente en contra de las existentes iglesias católicas sino igualmente en contra de la población filipina que rezaba en español en esas mismas iglesias. La resistencia, por parte del piloto usense, Major John Cox, de desobedecer la orden "de arriba" de bombardear a la iglesia de San Agustin de Intramuros, puesto que en la misma ya no había japoneses sino gente de habla hispana, ya es una prueba suficiente del genocidio que se hizo mediante la violencia de las armas bélicas. (Vea la página 34 del libro "San Agustin, Art & History, 1571-200," publicado por "Solutions" en Hong-Kong, ISBN 971-91571-8-6, escrito por Pedro E Galende, OSA, y Regalado Trota José.).

Otras pruebas más del referido genocidio

También queda como otra prueba contundente del referido genocidio, el conocido proyecto WASP usense de precisamente aterrizar sus tropas en Filipinas, en vez de Okinawa o Formosa. Pero el objetivo de destruir el componente hispánico de la identidad nacional filipina, con la destrucción del idioma español en estas islas (además del otro objetivo de recolonizar a los incautos filipinos después de 1946) azuzó al alto mando WASP usenses en Manila que se ordene su aterrizaje en Filipinas con el fin de enloquecer más aun a las ya desesperadas restantes tropas japonesas, aisladas en Manila, y empujarles hacia la orgía de matanza y de incendios que registra la historia. Es obvio que los WASP usense de hecho proyectaron efectuar, después de las matanzas y los incendios destructivos, una "nueva reocupación neo-colonial sobre Filipinas" con el objetivo de socavar, cuando no anular, la supuesta dación de independencia filipina tal como nos lo aseguraban las leyes Tydings-MacDuffie y Jones. (Vea el documentado ensayo en tres partes del Dr. y Ex-Diputado Jesús B. Lava titulado: "Liberation or Reoccupation?", (1.a) "Was the destruction of Manila during WW II necessary?" (¿Era necesaria la destrucción de Manila durante la Segunda Guerra Mundial?), (2.a) "MacArthur´s main mission: Install a US puppet gov´t.", (La Misión principal de MacArthur fue instalar un gobierno títere de los EE.UU.") (3.a) "Lack of nationalism did us in" (La Falta de Nacionalismo nos Perdió) . Philippine Daily Inquirer, Feb. 2,3, y 4, 1995.) Se cometieron, por lo visto, dos verdaderos genocidios (uno entre los años 1899- 1907 y otro en 1945) cuyos resultados posteriores todavía los podemos ver en la circular #59, serie de 1996, expedida por la actual "Comission on Higher Education", o la "Comisión de Educación Superior", (CHED) por la que no se le quiere dar el menor espació a unas asignaturas regulares de español, a escoger frente al árabe, en el programa universitario de la "educación" de Filipinas. El truco consiste en no darle créditos en unidades oficiales a las asignaturas de español, o de árabe.


Otra evidencia más del mismo genocidio

Existe otra prueba más de la existencia del citado genocidio como proyecto por parte de los WASP usenses frente a la Herencia Española de Filipinas puesto que los filipinos de habla-hispana en Manila se hubiesen salvado si el alto mando norteamricano hubiese aterrizado antes en Okinawa, o Formosa, tal como era su proyecto original. Pues bien. La destrucción de Intramuros, la originaria ciudad de Manila, donde vivía toda una comunidad de filipinos de habla española, fue adredemente llevada a cabo para dispersar a los elementos de esta comunidad. Es verdad que los enloquecidos soldados japoneses quemaron muchas casas y edificios antiguos de Intramuros, pero cuando ya se terminó la guerra y los originarios residentes de Intramuros quisieron volver a sus hogares, para reconstruirlos y volver a vivir en ellos, los militares WASP usenses prohibieron dicha reconstrucción porque no querían que la comunidad de habla española de Intramuros continuase en su sitio puesto que el idioma español irradiaría, desde la Manila originaria, sobre el resto de las Islas Filipinas. (Testimonio de Francisco González, residente originario de Intramuros, presentado al Foro Cervantes, Manila, 27 de agosto, 2003.) Y para que dicha comunidad de hecho no se forme de nuevo, los militares WASP usenses bajo órdenes, incomprensibles para los afectados de aquellos tiempos, entraron en Intramuros con tanques de guerra y gruas para derribar todo lo que quedaba en pie. Como otro testimonio denunciador, esta vez pictórico, existe un retrato de un tanque de guerra.WASP usense forzando su entrada en el estrecho portal del Fuerte de Santiago, destruyéndolo en el acto.


Un mal que se hizo y que se sigue haciéndo hasta ahora para anular al filipino y sus derechos de nación

Queda, por cierto, bien claro el hecho de que fueron los endemoniados WASP usenses los que decidieron la unilateral supresión del español como una condición necesaria para la imposición unilateral y por ley del idioma inglés sobre el entero pueblo isleño a través de un sistema de educación que opera hasta ahora a costa del dinero de los mismos filipinos con el agravio de ignorar la opinión general de los mismos. Y esa opinión general se oponía bien claramente a lo que descaradamente han venido haciendo hasta ahora los referidos sectarios usenses y sus lacayos ‘pinoyes’. Esa opinión filipina a favor del idioma español se ha articulado como sigue: "Pues, a nuestro humilde juicio, Filipinas tenía un lenguaje nacional cuando formaba parte de la nación española, y es el mismo lenguaje nacional de España, el castellano; porque Filipinas formaba parte integrante de España y nosotros éramos tan españoles como los que nacieron en la península; pero, vinieron los Estados Unidos y sin hacernos parte de su territorio, ni hacernos tan ciudadanos americanos como ellos, nos han impuesto, sin embargo, su lenguaje nacional o sea el inglés." (Página 24 de ISAGANI, revista mensual de asuntos generales, Año 1, Núm. 5, Junio de 1925, con oficinas en Calle Nuevam 466, Binondo, Manila, I.F. Tel. 2-55-37, por Modesto Reyes Lim.).


Insistencia en imponer el inglés frente al derecho filipino a su cultura y a su soberanía nacional

En otra, y subsiguiente, edición de ISAGANI, quincenario rizalista, fechada en septiembre de 1925, y en la página 22 de la misma, el mismo Modesto Reyes Lim otra vez escribe y hace el siguiente comentario. "Un cuarto de siglo y una Comisión (Monroe) de sabios escogidos de ciento y tantos millones de ciudadanos de la nación (Estados Unidos) que encabeza y dirige ahora el mundo, se han necesitado para venir en conocimiento de que a un pueblo, como el filipino, no se le puede imponer el lenguaje (inglés) de otro pueblo por más dinero y poder que éste tuviera." "No otra cosa se deduce de la importante revelación que la Comisión Monroe hace en el capítulo primero de su report, después de haber examinado y observado de visu y detenidamente los resultados obtenidos del sistema de educación implantado en el país por su actual soberano, hace la friolera de un cuarto de siglo." "He aquí las muy elocuentes palabras de esa mismísima Comisión: "Al salir de la escuela, más del 99 por ciento de los filipinos no hablarán el inglés en sus hogares. Probablemente, no más del 10 o 15 por ciento de la próxima generación usará ese lenguaje en sus ocupaciones. De hecho, solamente los empleados, los profesionales, é individuos que se hallan al servicio del gobierno, harán uso de ese modo tal lenguaje." "Según pues esta predicción, el inglés en Filipinas no será el lenguaje del pueblo, y a lo sumo será el lenguaje oficial, o del gobierno, pero, sólo para consigo mismo, por lo que necesitará siempre de la interpretación y traducción al dialecto (y al español) correspondiente del país, cuando ese gobierno quiera comunicarse directamente con el pueblo." "Si se hubiera reflexionado debidamente cuando se implantó aquí la actual soberanía (de EE.UU.) y procedido con más ecuanimidad y respeto a lo que aquí había encontrado, cual es la obra de la civilización occidental por espacio de más de tres cientos años, sobre la más grande y más firme base como es el cristianismo, no se hubiera tenido por.malo y despreciable todo lo que aquí existía, visto tras los cristales del egoismo y su hermana la ignorancia, y se hubieran venerado tantas otras instituciones tan sagradas como nuestra legislación que ya quisieran tenerla otros pueblos mucho más grandes que el filipino." "Entre aquellas respetables instituciones estaba la lengua de Alfonso el Sabio y del Manco de Lepanto".


Los filipinos cuestionaron el derecho usense de forzar el idioma inglés sobre sus escuelas como medio de instrucción y como lengua oficial en lugar del español.

Continúa el comentario popular del Director de la citada revista rizalina, Isagani. "Fuera del derecho (si lo hay) del soberano de imponer su lenguaje al pueblo a él sometido, por designios de la Providencia, según él, y por el tratado de París y los veinte millones de dollars, según la historia, ¿qué razón ni motivo ha habido para proscribir de este país el castellano y sustituirlo con el inglés?" "¿No es acaso de sentido común, que hubiera sido muy fácil propagar más el castellano, que ya se usaba como lengua oficial y se hablaba ya por muchísimas familias filipinas dentro y fuera de sus hogares, y del cual contaba entonces el país con muchos literatos, poetas y estcritores distinguidos? "Indudablemente, como dice un ilustre filipino miembro actual prominente de la administración de justicia, que con el mismo tiempo y dinero gastado, sistema y otras medios modernos de instrucción empleados en la enseñanza del inglés, si en lugar de éste se hubiera continuado la enseñanza del castellano, éste se hubiera propagado en mucha mayor proporción que se haya hoy propagado el inglés." "Ahora, con ese fracaso del inglés, no es nada más que natural y justo que se piense en adoptar uno de los dialectos del país como lengua oficial primero y nacional después." En breve, los neocolonizadores WASP forzaron de forma muy brutal y caprichosa el idioma inglés sobre el pueblo filipino sin el menor respeto por el deseo a favor del idioma español.


Demanda por el cine en español: se reitera la popularidad del idioma español en Filipinas

La preponderancia del idioma español no solamente nos lo atestigua su uso cuotidiano y oficial por la inmensa mayoría de los filipinos de los años 10 y 20 sino que hasta en los años 30 y 40 cuando la industria holiwoodense del cine norteamericano encontraba un potente mercado filipino para sus películas habladas en español. La revista Excelsior de Manila, en su número para Julio de 1930, censura la práctica adoptada por las oficinas de la Metro-Goldwyn-Mayer en Manila de devolver a Estados Unidos las películas holiwoodenses que se producían en español. La devolución se hacía para ayudar a las autoridades WASP usenses de Manila en su campaña genocida de suprimir el uso de este idioma en Filipinas. Dice el artículo titulado "Talkies en Castellano" de la mencionada revista mensual publicada en la Calle Potenciana de Intramuros de Manila. "Respecto al cultivo y difusión del idioma castellano en Filipinas, una vigorosa protesta del Círculo Cervantino, del Círculo Escénico, la Asociación Talía, la Cultura Hispánica, la Peña Ibérica y otras instituciones y centros docentes cuyos nombres no se mencionan, contra el proceder de la "Metro- Goldwyn-Mayer" de no exhibir películas habladas en español, devolviéndolas "inéditas" (es decir, sin antes estrenarlas en Filipinas como era el objetivo de su envío a.estas islas) devolviéndolas a los Estados Unidos." "De injusto califican (dichas entidades y pueblo en protesta) semejante proceder, pues hablando y poseyendo un cuarenta por ciento de la antigua y de la actual generaciones, el idioma de Cervantes mucho mejor que el de Shakespeare, no hay razón alguna para imponerles sólo el inglés, contra todos los cánones de la equidad."

Hondas raíces de la lengua, cultura y civilización hispanas en Filipinas

"Y menos aun cuando, olvidándose la mencionada empresa de que "la cultura y la civilización hispanas en este país han echado hondas raíces en el alma filipina" y de que puede facilmente, y sin prejuicio para ella, satisfacer a esa respetable porción del público insular, llevada de un mal entendido egoismo o de una economía peor comprendida," "Se debe considerar, además, que las películas habladas en castellano "hallan franca acogida en el público de Filipinas", como lo demostró, según los protestantes manifiestan, la última cinta de la "Metro Goldwyn Mayer´, titulada "In Gay Madrid", rodada en el Cine Ideal, que se proyectó durante varias semanas con llenos constantes y sin precedentes." El artículo, después de comentar sobre el atropello que la "Metro Goldwyn Mayer" hacía a la "tan cacareada Democracia" y la libertad de expresión, termina con el siguiente párrafo. (Los subrayados son nuestros.) "Confíamos en que volverá de su acuerdo y tornaremos a ver en el Cine Ideal películas totalmente hechas y habladas en castellano, como sucede en otros cines que no son tan exclusivistas, sino que atienden, como puede apreciarse en su programa, al público gustoso en ver películas habladas en español." (página 11, Op. Cit.)

Privándole al cine filipino de lo que empezó a ser su mercado internacional

Lo que no añade este artículo es el hecho de la existencia de un cine filipino en lengua española. En las historias que se escribieron del cine filipino siempre se omitió ese capítulo de películas filipinas en español siendo la primera de ellas, producida en 1936 "Secreto de Confesión". Esta película, además de exhibirse con éxito en Filipinas, fue exportada a España, a Estados Unidos y a casi todos los países sudamericanos donde fue aplaudida. Es la película que abrió un mercado internacional para el cine filipino. Pero los WASP usenses, que también producían películas habladas en español desde Holliwood, posiblemente vieron en estas películas filipinas habladas en español, una posible competencia a sus referidas películas en el Mundo Hispánico. Sería por eso que intensificaron la campaña de matar el idioma español en Filipinas para que los filipinos no compitan con ellos en el mercado internacional hispánico. La economía filipina de hoy, como su industria pelicura, pudieran haberse beneficiado grandemente por las divisas, o dólares, que dichas películas traerían devuelta a Manila. Tras suprimir genocidamente el español y entorpecer a los filipinos sobre su historia enseñada en inglés, el cine filipino tan solamente se hacen ahora en tagalo y si se está muriendo como industria y como arte popular, es porque perdió con el idioma español el acceso que un tiempo logró tener al mercado internacional de habla hispana.


El genocidio en Filipinas ya es legal. ¿qué hacer?

Después de la terrible segunda guerra mundial, en 1945, mediante el bombardeo WASP usense de Manila y de cabeceras provinciales de Filipinas, el censo de 1950.todavía decía que los filipinos de habla-española constituían un seis (6%) por ciento de la población, por la que la Legislatura Nacional pasó dos leyes por las que se incluyeron 24 unidades de español y literatura filipina en el nivel universitario puesto que este idioma seguía siendo oficial a la par del inglés y del tagalo. Pero vino la nefasta constitución Cory de 1987 y unilateralmente suprimió la oficialidad constituyente como la docencia regular de este idioma en todos los colegios filipinos. Esta medida "legal" constituye, a sabiendas o no, otra fase más de la agenda genocida en contra de los filipinos de habla-hispana, estén vivos o muertos; porque lo que se persigue, como objetivo final, es privar al entero pueblo filipino de su memoria como pueblo para luego entorpecerlo y económicamente explotarlo de forma absoluta. A pesar de esas medidas genocidas, quedan casi medio millón de filipinos que todavía son de habla hispana fuera de los de habla criolla que suman más de un millón aparte. Éstos se reparten entre Zamboanga, Basilan, Cotabato y Cavite. Su ventaja es vivir como una comunidad separada. Estos actuales supervivientes de habla-hispana podrían potenciarse mediante un atinado programa recastellanizador por parte del gobierno español de nuestros días mediante la Agencia Española de Cooperación Internacional y el Instituto Cervantes de Manila. ¿Lo harán? Porque si lo hacen, España e Iberoamérica tendrían una nueva, permanente y amistosa base en el Asia del futuro. #

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Guillermo Gómez Rivera

Bibliografia y otras referencias

1 Este estudio sobre el idioma español en Filipinas fue provocado por un artículo, escrito por un periodista español, Ramón Lobo, titulado "Cervantes Nunca Llegó a Filipinas" publicado por el diario ‘El País" de Madrid el 25 de febrero de 2001. Este mencionado artículo recoge todas las mentiras fabricadas por los colonialistas WASP usenses de Filipinas sobre el idioma español desde su llegada en 1898. Dichas mentiras fueron fabricadas por los mencionados para encubrir el genocidio lengual y cultural que iniciaron desde aquel año y que continúa hasta en el tiempo presente sobre los incautos filipinos.

2. La fundación de Manila como cabecera del Estado Filipino bajo la corona española en 24 de junio 1571 no solamente lo señalan varios libros de historia filipina sino que, de hecho, queda conmemorada dicha fecha por la Alcaldia de Manila como "Araw ng Maynila" o "Día de Manila".

3. Agustín de la Cavada y Mendez de Vigo fue un escritor peninsular que vino a vivir en Filipinas desde las segunda mitad del siglo 1800.

4. El Censo de 1905 ordenado por los invasores WASP usenses en aquel año. Se publicó en español e inglés.

5. La República Filipina, por el académico filipino Antonio M. Abad, Manila, 1962, reune todos los decretos y leyes con la Ley orgánica de dicha República que funcionó des 1896 hasta 1908.

6. Geografía General de las Islas Filipinas por el Fray Manuel Arrellano Remondo, Imprenta UST, Manila, 1908.

7. Luciano de la Rosa, abogado del diraio El Renaciiento y autor de un artículo titulado "El Castellano en Filipinas" publicado en El debate de 1960 en Manila.

8. Macario Sacay, Segundo presidente de hecho de la Primera República de Filipinas entre 1900 y 1907.

9. Vea el documentado ensayo en tres partes del Doctor. y Ex- Diputado Jesús B. Lava titulado: "Liberation or Reoccupation?", (1.a) "Was the destruction of Manila during WW II necessary?" (¿Era necesaria la destrucción de Manila durante la Segunda Guerra Mundial?), (2.a) "MacArthur´s main mission: Install a US puppet gov´t.", (La Misión principal de MacArthur fue instalar un gobierno títere de los EE.UU.") (3.a) "Lack of nationalism did us in" (La Falta de Nacionalismo nos Perdió) . Philippine Daily Inquirer, Feb. 2,3, y 4, 1995.

10. "Por el Idioma y La Cultura Hispanos", Tip. Linotype de Santo Tomás (UST), Manila, 1917.).

11. ISAGANI, revista mensual de asuntos generales, Año 1, Núm. 5, Junio de 1925, con oficinas en Calle Nuevam 466, Binondo, Manila, I.F. Tel. 2-55-37, por Modesto Reyes Lim.

12. Vicente Blasco Ibañez en Manila" por José Hernández Gavira, Imprenta The Times Press, 1924, Manila.

13. San Agustin, Art & History, 1571-200," por "Solutions" en Hong-Kong, ISBN 971-91571-8-6, escrito por Pedro E Galende, OSA, y Regalado Trota José.

14. Ford Report of 1916, #4. Increasing the use of Spanish, p.366 y 368; #5. Legislation as to Language. Pp/368-369, Op. Cit.).

2003-11-24 - Revista ‘arbil’ nº. 74

 

 

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Una reflexión sobre las tres culturas

 

 

Los pobladores de la España de 1492

Por Antonio Domínguez Ortiz
Las relaciones entre las diferentes culturas de los pobladores del territorio español en la época de la conquista de América ha sido uno de los temas que más ha ocupado las reflexiones de los historiadores. El profesor Domínguez Ortiz dedica estas páginas a mostrar el alcance de cada una de esas tres culturas y las mutuas influencias que en su convivencia —a veces difícil— podemos descubrir. Es una reflexión sobré el momento más importante de la historia de España.


Entramos en 1992 en pleno debate sobre los centenarios, sobre la pertinencia y significado de su conmemoración. Resido en Granada, que es como estar en el ojo del huracán, porque en esta ciudad confluyeron los hechos más importantes y los más debatidos; se abrió aquel año con la entrada de los Reyes Católicos en la capital del reino nazarita; tres meses después los soberanos promulgaban aquí el decreto de expulsión de los judíos, y con muy corta diferencia de tiempo firmaban con Colón las Capitulaciones de Santa Fe. ¡Jamás, en la historia de España, se han acumulado hechos tan trascendentales al mismo tiempo y en el mismo lugar! Estos hechos están siendo analizados dentro de una variadísima gama de actitudes, desde la investigación profunda a la diatriba irresponsable. Quizás lo que llega al gran público no sea lo mejor, porque lo que los grandes medios de comunicación transmiten no suele ser las conclusiones de los congresos y simposios especializados, sino lo que, a su juicio, tiene más garra: declaraciones de políticos, declamaciones de ideólogos e via dicendo. La manipulación, la instrumentación de la historia sigue estando a la orden del día. Pero bajo esta gran faramalla se esconde mucho trabajo serio, no sólo de aportación de nuevos datos, sino de interpretación de los ya conocidos: Yo temí que estas conmemoraciones se redujeran a ejercicios de retórica hueca y actos de relumbrón, y mis temores aumentaron al ver que en el Comité Nacional del V Centenario se daba de lado, no sé si intencionadamente, a los historiadores; pero veo que, al margen de las celebraciones oficiales, se está haciendo mucho trabajo serio. Un acto celebrado recientemente en esta ciudad sobre la convergencia de las Tres Culturas me ha obligado a reflexionar, a replantearme un aspecto de dicha convivencia.

Estoy de acuerdo con el gran historiador sefardí David Romano en que durante nuestra Edad Media, más que de convivencia, cabe hablar de una difícil coexistencia. Se exagera mucho acerca de la fraternización de pueblos y religiones en nuestro suelo; cierto que antes del conflictivo siglo XIV las aristas eran menos agudas, los choques menos violentos, pero, aun prescindiendo de la intolerancia bien demostrada de almorávides y almohades, es innegable que un verdadero espíritu de colaboración sólo se dio en ciertos lugares y en ciertas épocas, y que las diferencias religiosas eran un telón de fondo que separaba a los pueblos peninsulares. Una desdeñosa tolerancia, con no pocas huellas de subordinación y desprecio, eran el lote de los cristianos en territorio musulmán, de los musulmanes en tierra cristiana y de los judíos en ambas comunidades.

La colaboración cultural es lo que más se ha estudiado, lo que más se ha querido resaltar. La Escuela de Traductores de Toledo ha monopolizado la atención; en realidad, no hubo Escuela, sino labor personal, individual; y no se limitó a Toledo: Zaragoza, Vich, Guadalajara, Sevilla y otras ciudades fueron también escenario de estos encuentros, que se realizaron (esto es importante recordarlo) en una sola dirección: los cristianos accedían a las fuentes árabes por intermedio de judíos bilingües. El Occidente reconocía su inferioridad intelectual y trataba de superarla apropiándose del saber contenido en manuscritos árabes. No se dio una postura correlativa por parte de los árabes; puede que hubiera excepciones que desconozco, pero los musulmanes de Al Andalus no intentaron aprender nada de Occidente. Esta actitud podía justificarse hasta el siglo XII por la evidente superioridad del pensamiento oriental. Ya entre fines de aquel siglo y comienzos del XIII Europa había progresado lo suficiente como para que pueda hablarse de un equilibrio entre las dos grandes culturas.

Arrojados de Sicilia, que también había sido un importante centro de intercambios, el Islam occidental quedó reducido al reino de Granada tras las grandes conquistas de Femando III y Jaime I. La historia del reino nazarita es la de una larga agonía, lo mismo en el terreno político que en el cultural. Su última personalidad relevante, Ibn-al-Jatib, teólogo, filósofo, poeta y hombre de Estado, murió en el destierro, en Marruecos, en 1378. Previamente había aconsejado a familiares y amigos que no invirtieran en bienes raíces; tenía la suficiente clarividencia para comprender que el Islam español ya no tenía ningún porvenir. Evidentemente, un Estado reducido a luchar por la supervivencia no podía permitirse el lujo de hacer grandes inversiones culturales.

Sin embargo, de esa época, de ese fatídico siglo XIV datan las construcciones esenciales de la Alhambra, que no es sólo un monumento arquitectónico, sino una especie de álbum marmóreo, que recoge en sus paredes poesías de los mejores vates de su época. La fuente de la inspiración poética no se había secado; lo que había retrocedido enormemente era el nivel científico; ya no había cosmógrafos, cartógrafos, matemáticos y astrónomos; la Madrasa o Medersa granadina sólo formaba teólogos, juristas y, accesoriamente, médicos. La escena, emitida en una reciente serie televisiva, en la que un cosmógrafo granadino instruye a Colón sobre la ruta que debe seguir en su viaje transatlántico no es más que una de esas groseras supercherías a las que nos tiene acostumbrados el más potente de nuestros mass media. Colón nada aprendió ni podía aprender de los granadinos; su ciencia náutica se forjó al contacto con la técnica occidental, con la experiencia marítima de los lusitanos, con el globo terrestre de Beheim, con el italiano Toscanelli, con la tradición cartográfica y cosmográfica de los judíos españoles, cuyo más notorio representante, Abraham Zacut, protegido por el obispo de Salamanca, al llegar el infausto decreto de 1492 prefirió exiliarse y permanecer fiel a su fe.

Por estos rodeos llegamos a la pregunta que yo quería formularme: ¿Por qué la cultura hebraicoespañola resistió mucho mejor que la arábiga? ¿Por qué ésta sucumbió y aquélla salió de la terrible prueba de la persecución y el exilio con renovada brillantez? Ante todo, hay que aclarar que esto no pudo deberse a un mejor comportamiento de la sociedad cristiana vieja hacia la minoría hebrea y su cultura. Más bien ocurrió lo contrario. Dentro del rechazo común había grados, y el que sufrieron los judíos y sus descendientes fue mayor que el que se abatió sobre los islámicos. La especie de horror casi supersticioso con que llegó a mirarse el más leve vestigio de sangre judía no admitía excepciones; en el caso de los descendientes de sarracenos, sí; no pocos miembros de familias de la aristocracia granadina y de la dinastía nazarita obtuvieron en Castilla títulos, honores, incluso hábitos de Ordenes militares, a pesar de que el Consejo de las Ordenes hilaba muy fino en sus probanzas. Y lo mismo puede afirmarse que ocurría a un nivel más bajo, a un nivel popular; hubo en los siglos XVI-XVII una maurofilia literaria sin correspondencia en el lado hebraico.

Tampoco puede buscarse la razón en una inicial superioridad. Las Tres Culturas en su raíz eran una sola, por tener un tronco religioso común y porque el patrimonio científico, basado en el sustrato helenístico, era también común. Andando el tiempo, la rama cristiana se destacó cada vez con más fuerza, mientras la hebraica siguió apegada a la cultura islámica; no hay que olvidar que en los siglos X-XII notables poetas y pensadores hispanohebreos se expresaron habitualmente en lenguaje árabe, y su cultura fue como un apéndice de la arábiga; pero no faltaban los judíos que, en ciudades y territorios fronterizos, conocieran y utilizaran también el latín y el romance; justamente por ello fue tan notable su papel como traductores.

Desde el siglo XIII el agotamiento de la cultura arabigoespañola es evidente, mientras la judeoespañola (que se expresaba en castellano, catalán y latín) no sólo mantenía su vigor, sino que se fortalecía. Llega la fecha crucial, 1492; salen de España figuras insignes: Zacut, Ben Verga, Isaac Abravanel, los autores de la Biblia de Ferrara... Más elevado aún fue el nivel de los que en España quedaron a título de conversos; su número ha crecido en los últimos años y crece como consecuencia de las recientes investigaciones. Resulta penoso confrontar esta realidad con el pobre nivel de los musulmanes españoles en su etapa final; no ya desde 1492, sino desde fechas bastante anteriores, es difícil hablar de la existencia en España de Tres Culturas, a menos que tomemos la palabra cultura en un sentido amplio, centrada más bien en el folklore y la antropología que en las manifestaciones culturales superiores. Frente a una cultura cristiana que iniciaba su etapa más gloriosa y una cultura hebraica de gran vitalidad, de gran capacidad creativa, las manifestaciones de la cultura árabe son francamente pobres, degradadas, en vías de extinción. ¿Por qué?

Sociedad urbana y sociedad rural

Una primera clave nos la puede proporcionar el carácter urbano de los judíos y conversos españoles en contraste con la adscripción mayoritariamente rural de los moriscos. Los documentos nos hablan de judíos que vivían en pequeños núcleos de población, que poseían tierras, de algunos se sabe que las labraban con sus manos. Pero eran casos minoritarios. Los que vivían en pueblos solían tener ocupaciones no agrícolas; eran comerciantes, escribanos, artesanos, administradores, etc. Los escritores antisemitas insistían en este aspecto; el Cura de los Palacios, por ejemplo, que escribía sus Memorias en el reinado de los Reyes Católicos, después de censurar su «empinación e lozanía», decía de ellos que «todos vivían de oficios holgados... Nunca quisieron tomar oficios de arar ni cavar, ni andar por los campos criando ganados, ni lo enseñaron a sus fijos, salvo oficios de poblados, y de estar sentados ganando de comer con poco trabajo», acusación que va a seguir repitiéndose hasta el siglo XVIII.

Formar parte de la sociedad urbana en una época en que ésta representaba sólo un pequeño porcentaje de la población total implicaba un nivel de vida más elevado, mayores oportunidades para la comunicación y la instrucción, para las lecturas y los viajes. Estar adscritos al terruño significaba estar ausente de estas ventajas. Los moriscos de Valencia y Aragón tenían conciencia de ello, y de algún modo lucharon contra su destino; se sabe que hubo escuelas clandestinas en las que, además del Corán, se impartían rudimentos de medicina y derecho islámico; hallazgos accidentales han puesto al descubierto minúsculas bibliotecas privadas, si bien los documentos y manuscritos se hallan más en romance o aljamiado que en lengua árabe. Estos esfuerzos no podían compensar la enorme desventaja que para aquellas comunidades suponía su condición rural. En el reino de Granada sí hubo, en un primer momento, una minoría culta, una débil burguesía urbana, pero la política de los Reyes Católicos tendente a vaciar los recintos fortificados de los vencidos por razones de seguridad y la emigración espontánea de las clases dirigentes redujo al mínimo el coeficiente de población urbana morisca.

No tenemos, en cuanto a estas minorías, estadísticas de alfabetización, pero simplemente con aplicar los índices que diversos autores, como Bennassar o Larquié han hallado, y que muestran el enorme desfase entre una población urbana capaz, al menos, de estampar su firma, y las masas rurales iliteratas, podemos sacar conclusiones por analogía; el analfabetismo morisco debía de ser casi general, y agravado por la extraña alergia del Islam a la letra impresa. Faltando el escalón primario, pocos progresos podían hacer en la carrera de las letras. Añadamos la falta de oportunidades en un medio rural para entablar relaciones, adquirir noticias, contrastar opiniones, contemplar monumentos, acceder de alguna manera a niveles superiores de cultura, y tendremos aquí una de las claves de la inferioridad cultural de la minoría islámica en los albores de los tiempos modernos.

Sin embargo, como todo es relativo, los mudéjares y moriscos emigrados a tierras del Magreb no sólo vitalizaron zonas rurales, sino el débil tejido urbano, dotando a aquellos países de un elemento indispensable para apoyar unas estructuras estatales harto rudimentarias. Un contraste que sólo cobra sentido cuando se piensa en la distancia abismal que existía entre la Europa renacentista y el decaído mundo del Islam occidental.

Lazos más profundos

Aunque las tres grandes religiones monoteístas tienen raíces comunes, no cabe duda de que es más estrecho el parentesco de la Iglesia con la Sinagoga que con el Islam. A pesar del odio profundo que llegó a separarlos, cristianos y judíos tenían una herencia común que incluía todo el Antiguo Testamento, y de aquí se derivaban consecuencias de gran alcance; entre ellas, una de gran interés cultural: la imposibilidad de proscribir el hebreo como llegó a proscribirse la lengua árabe. No sólo fue perseguida a nivel popular, como parte de un complejo sociológico que se quería destruir: incluso en el plano académico, universitario, en el terreno de la ciencia pura, se pasó de un clima de interés a otro totalmente adverso.

Esta actitud contrasta con el interés que en la Baja Edad Media había despertado (y no sólo por motivos misionales) el estudio de la lengua árabe; en 1298 el beato Lulio pidió a la Sorbona que estableciera una cátedra, y éste es sólo un detalle del interés que inspiraba al sabio mallorquín. Más tarde tenemos la gran figura de Fray Pedro de Alcalá, cuyo vocabulario árabe-hispánico interesa más allá de los límites de la pura filología. Pero no ya el conocimiento científico de la lengua, sino su mero uso a nivel popular cayeron en barrena a raíz de las medidas persecutorias; las escuelas coránicas que solían ir adosadas a las mezquitas, incluso en pueblos pequeños, se cerraron y no fueron sustituidas. El ambiente que reinaba en Andalucía poco después de 1492 lo pinta gráficamente una peripecia biográfica de Clenard narrada por Bataillon. Clenard era un humanista flamenco, profesor del Colegio Trilingüe de Lovaina. Vino a España deseoso de aprender árabe; se le dieron las señas de un morisco que vivía en Sevilla, hombre docto aunque reducido a la pobreza, trabajaba en un taller de cerámica de Triana. Cuando escuchó la pretensión del flamenco se negó en redondo, alegando que él había ganado ya fama de buen cristiano y no quería ponerla en peligro.

En el terreno de la ciencia pura, al prejuicio religioso se unía el desprecio de los humanistas por las versiones arábigas de obras clásicas que se habían utilizado en la Edad Media y que ahora habían sido desplazadas por versiones más fidedignas o por el estudio directo de los originales; los médicos humanistas despreciaban el. Canon de Avicena, como los filósofos despreciaban el Aristóteles arábigo; Dioscorides y Tolomeo eran estudiados en sus originales griegos. Quizás esto explica que en 1544 Salamanca cerrara la única cátedra de árabe que existía en España. Naturalmente, había espíritus selectos que no participaban de esta manera de pensar, que conocían la importancia del legado árabe, superior al mero mecanismo de transmisión. Felipe II, que en materias culturales siempre tuvo amplitud de criterios, aprobó la idea, compartida por Arias Montano y Sigüenza, de que en la biblioteca de El Escorial hubiera un fondo árabe, y con este objeto se hicieron adquisiciones importantes, procedentes de las bibliotecas particulares de Hurtado de Mendoza y Páez de Castro. El fondo se acreció posteriormente, en particular con la captura de un barco que transportaba una biblioteca completa para el rey de Marruecos. Pero aquellas riquezas permanecieron largo tiempo inexplotadas; El Escorial fue un almacén de libros, no un centro de estudios arábigos hasta épocas muy posteriores.

Entre tanto, el estudio de la lengua hebraica, aunque rudamente amenazado por los sectores más oscurantistas, no era prohibido ni podía serlo. De nuevo hay que evocar a Felipe II, que cubrió con su autoridad la edición mejorada de la Políglota, la Biblia Regia de Amberes. Los decretos romanos contra la lectura de la Biblia en lengua vulgar no podían alcanzar a los doctos que la leían en sus lenguas originales. A pesar de las tensiones que cristalizaron en el proceso de Fray Luis de León, no se interrumpió la enseñanza del hebreo en Salamanca; siempre hubo una minoría que, junto con la lengua, preservó el conocimiento de unas parcelas de la cultura hebraica.

El papel de los conversos

A estas alturas no es preciso insistir en la importancia que en el terreno cultural tuvo la existencia de la minoría judeoconversa dentro y fuera de España. Ya fueran conversos sinceros, ya criptojudíos, ya vacilaran entre ambas creencias, constituyeron un eslabón entre dos culturas con resultados enriquecedores para ambas. Ya en los siglos XIV y XV había hombres como Pablo de Santa María, el famoso arzobispo de Burgos, que dominaron con igual intensidad el hebreo y el latín, la Torah y la Escolástica, el conocimiento del Talmud y el de los Santos Padres. Y esta simbiosis, aunque decantada hacia la polémica anticristiana, la hallamos siglos después en grandes figuras del exilio como Isaac Cardoso, Orobio de Castro y el mismo Benito Espinosa.

Márquez Villanueva, en un artículo titulado Los otros conversos, aduce algunos casos de moriscos que también intentaron una integración o una síntesis de ambas culturas; pero, sin negar la existencia de este fenómeno, es innegable que no puede compararse en intensidad al de los judeoconversos. Quizás el caso más curioso es el de los moriscos granadinos Miguel de Luna y Alonso del Castillo, autores de la gran superchería que ha pasado a la historia con el nombre de Los Plomos del Sacro Monte, descabellado intento de sincretismo cristiano-islámico cuya finalidad presumible sería rehabilitar el Islam y sus seguidores a los ojos de los cristianos y aliviar la situación en que se encontraban los moriscos y sus descendientes. No conozco ninguna tentativa semejante por parte de los judeoconversos; lo que sí es patente en muchos de ellos es la penetración de conceptos cristianos injertados en un fondo de fe mosaica; aludiendo a este tipo de simbiosis, J. A. van Praag escribió acerca de La certeza del camino, obra escrita en Amsterdam por Tomás Rodríguez Pereira, uno de aquellos judíos hispanoportugueses que, tras recibir una educación católica, volvió a la fe primitiva: «Respira espíritu católico; el profundo concepto del pecado, la creencia en el demonio, el dedicar sendos capítulos a los siete pecados capitales, la necesidad de la fe y las buenas obras para alcanzar la salvación, la preocupación por la predestinación, la gracia y el libre albedrío, el recomendar la mortificación y la penitencia, la representación plástica de las penas del infierno y especialmente el poner por encima de todas las cosas la salvación del alma. Todo esto es católico.»

Una tal compenetración con la cultura dominante, conservando la suya propia, no la alcanzaron ni de lejos los moriscos; minoría enquistada y carente de esa flexibilidad, esa capacidad de adaptación que caracteriza al judío, su empobrecida cultura cayó víctima a la vez de desplome interior y de acoso exterior. Las barreras que los judeoconversos salvaban por ingeniosos métodos resultaron infranqueables para los moriscos. García Ballester ha relatado los esfuerzos que hicieron para salvar del naufragio al menos una parcela de su tradición cultural que habían cultivado con predilección: la Medicina, que era entonces entendida como un saber enciclopédico, con mucho contenido filosófico. Carentes de formación humanística, el pequeño número de los que aspiraban a renovar o al menos mantener un ejercicio médico, que podía proporcionarles prestigio social, trató de obtener el ingreso en alguna facultad de Medicina (Granada, Valencia, Toledo) o, al menos, poder examinarse ante el tribunal del Protomedicato, que despachaba títulos a los médicos romancistas, menos prestigiosos que los latinistas. Sus esfuerzos fueron vanos ante la exigencia de limpieza de sangre, las protestas de las Cortes y otras barreras que levantó frente a ellos la sociedad cristiana vieja. Decaídos a la categoría de meros sanadores y curanderos, su pobre bagaje cultural no tardó en contaminarse con elementos supersticiosos y mágicos. O sea, que podían ser perseguidos no sólo por la autoridad civil por intrusismo profesional, sino por las autoridades eclesiásticas por hechicería. Y la amenaza se materializó en no pocos casos.

En resumen, el doble proceso que sancionó el auge de la cultura judeo-hispánica y el hundimiento de la arábiga no dependió de la esencia de estas culturas, que en gran medida eran una y la misma, sino de la distinta capacidad de recepción y adaptación de su base social, de su base humana. Los judíos se enlazaron como la hiedra al tronco arábigo en su época vital y lo abandonaron por el cristiano occidental cuando éste se manifestó más potente. Esta estrategia tenía el peligro de perder su identidad, dejarse absorber. El reto fue asumido; una gran masa de judíos españoles abandonó su antigua fe, y los que la conservaron quedaron marcados por no pocos rasgos ajenos. Pero tanto unos como otros mantuvieron un alto nivel. Los islámicos se mantuvieron más fieles a su identidad, pero la falta de transfusiones vitales, el aislamiento ideológico y social por propia elección o por la interposición de barreras que no pudieron superar, condujeron al agotamiento y disolución de lo que en tiempos fue una brillante cultura.

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Publicado en el nº 10 de la revista Atlántida
Edición autorizada de arvo.net

 

 

 

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Racista, xenófoba y etnicista de Sabino Arana

 

 

 

Cuando el PNV, partido fundado por Sabino Arana Goiri, se dispone a celebrar el centenario de su muerte, el PP de Bilbao considera necesario recordar que su pensamiento se caracterizó por ser racista, xenófobo y etnicista. Las citas escogidas proceden de los periódicos y revistas en los que difundió su ideario, como "Bizkaitarra" "Baserritarra", "La Patria".

  

"El bizkaino es de andar apuesto y varonil; el español o no sabe andar, o si es apuesto, es tipo femenino". Bizkaitarra, nº 29.

 

"Es preciso aislarnos de los maketos. De otro modo, aquí en esta tierra que pisamos, no es posible trabajar por la gloria de Dios". Bizkaitarra, nº 19.

 

"Nosotros, los vascos, evitemos el mortal contagio, mantengamos firme la fe de nuestros antepasados y la seria religiosidad que nos distingue, y purifiquemos nuestras costumbres, antes tan sanas y ejemplares, hoy tan infestadas y a punto de corromperse por la influencia de los venidos de fuera". La Patria, nº 39.

 

"Conste que desde luego que de ese roce del maketo con el bizkaino solo brotan en este país irreligiosidad e inmoralidad. Eso lo demuestran los hechos y se explica perfectamente". Bizkaitarra, nº 6 bis.

 

"Ya hemos indicado, por otra parte, que el favorecer la irrupción de los maketos es fomentar la inmoralidad en nuestro país; porque si es cierto que las costumbres de nuestro Pueblo han degenerado notablemente en esta época, débese sin duda alguna a la espantosa invasión de los maketos, que traen consigo la blasfemia y la inmoralidad". Bizkaitarra, nº 10.

 

"Nosotros odiamos a España con nuestra alma, mientras tenga oprimida a nuestra Patria con las cadenas de la esclavitud. No hay odio que sea proporcionado a la enorme injusticia que con nosotros ha consumado el hijo del romano. No hay odio con que puedan pagarse los innumerables que nos causan los largos años de dominación". Bizkaitarra, nº 16.

 

"Nosotros a ningún maketo, a ningún españolista odiamos tanto como al español o españolista que, conociendo de alguna manera la historia de Bizkaya, se la da falseada, adulterada y españolizada al pueblo bizkaino, para servirse del en provecho de algún partido español". Bizkaitarra, nº 22

 

"Ese camino del odio al maketismo es mucho más directo y seguro que el que llevan los que se dicen amantes de los Fueros, pero no sienten rencor hacia el invasor". Bizkaitarra, nº 4.

 

"¡Cuándo llegaran todos los bizkainos a mirar como enemigos suyos a todos los que les hermanan con los que son extranjeros y enemigos naturales suyos!". Bizkaitarra, nº 22.

 

"Les aterra oír que a los maketos se les debe despachar de los pueblos a pedradas. ¡Ah la gente amiga de la paz..! Es la mas digna del odio de los patriotas". Bizkaitarra, nº 21

 

"Cuando el pueblo español se alzo en armas contra el agareno invasor y regó su suelo con sangre musulmana para expulsarlo, obro con caridad. Pues el nacionalismo bizkaino se funda en la misma caridad." Bizkaitarra, nº 28.

 

"Gran numero de ellos parece testimonio irrecusable de la teoría de Darwin, pues mas que hombres semejan simios poco menos bestias que el gorila: no busquéis en sus rostros la expresión de la inteligencia humana ni de virtud alguna; su mirada solo revela idiotismo y brutalidad". Bizcaitarra, nº 27.

 

"Antiliberal y antiespañol es lo que todo bizkaino debe ser". Bizkaitarra, nº 1.

 

"En pueblos tan degenerados como el maketo y maketizado, resulta el sufragio universal un verdadero crimen, un suicidio".  Bizakaitarra, nº 27.

 

"El roce de nuestro pueblo con el español causa inmediata y necesariamente en nuestra raza ignorancia y extravío de inteligencia, debilidad y corrupción de corazón". Baserritarra, nº 11.

 

"La fisionomía del bizkaino es inteligente y noble; la del español inexpresiva y adusta. El bizkaino es nervudo y ágil; el español es flojo y torpe. El bizkaino es inteligente y hábil para toda clase de trabajos; el español,. Es corto de inteligencia y carece de maña para los trabajos más sencillos. Preguntadselo a cualquier contratista de obras, y sabréis que un bizkaino hace en igual tiempo tanto como tres maketos juntos". Bizkaitarra, nº 29.

 

"El bizkaino es laborioso; el español perezoso y vago".  Bizkaitarra, nº 29.

 

"El bizkaino degenera en carácter si roza con el extraño; el español necesita de cuando en cuando una invasión extranjera que lo civilice". Bizkaitarra, nº 29.

 

"Oídle hablar a un bizkaino, y escuchareis la más eufórica, moral y culta de las lenguas; oidle a un español, y si solo le oís rebuznar, podéis estar satisfechos, pues el asno no profiere voces indecentes ni blasfemias".  Bizkaitarra, nº 29.

 

"Entre él cumulo de terribles desgracias que afligen a nuestra amada Patria, ninguna tan terrible y aflictiva, juzgada en sí misma cada una de ellas, como el roce de sus hijos como el roce con los hijos de la nación española". Baserritarra, nº 11.

 

"Muchos son los euskerianos que no saben euskera. Malo es esto. Son varios los que lo saben. Esto es peor. Gran daño hacen a la patria cien maketos que no saben euzkera. Mayor es el que le hace solo maketo que lo sepa. Para el corazón de la Patria, cada vasco que no sabe euzkera es una espina; dos espinas cada vasco que lo sabe y no es patriota; tres espinas cada español que habla euzkera". Baserritarra, nº 8.

 

"Etnográficamente hay diferencia entre ser español y ser euskeriano, la raza euskeriana es sustancialmente distinta a la raza española". Bizkaitarra, nº 11.

 

"Si fuese moralmente posible una Bizcaya foral y euzkeldun, pero con raza maketa, su realizacion seria la cosa más odiosa del mundo, la más rastrera aberración de un pueblo". Bizkaitarra, nº 4

 

"¡Ya lo sabéis, Euzkeldunes, para amar el Euzkera tenéis que odiar a España". Bizkaitarra, nº 31.

 

"Si hubieran estudiado una miaja de Geografía política y hubiesen tenido una apizca de sentido común, sabrían que al norte de Marruecos hay un pueblo cuyos bailes peculiares son indecentes hasta la fetidez, y que otro al norte de este segundo pueblo hay otro cuyas danzas son honestas y decorosas hasta la perfección; y entoncesn les chocaria que el alcalde de un pueblo euskeriano prohibiese bailar al uso maketo, como es hacerlo abrazado a la pareja, para restaurar en su lugar el baile nacional de Euskeria". Baserritarra, nº 11.

 

"Morir por la patria, como por la patria se entienda no un pedazo de este planeta que llamamos Tierra, ni un grupo físico de estos habitantes suyos que llamamos hombres considerado solo en orden a su bienestar material, sino la sociedad, pueblo, nación, o gran familia a que por naturaleza pertenezca uno, constituida y organizada en orden al santo fin de toda sociedad de hombres: no es morir por causa mundana, sino morir por dios, fin ultimo de todas las cosas". Baserritarra, nº 4.

 

"Con esa invasión maketa,...la impiedad, todo genero de inmoralidad, la blasfemia, el crimen, el libre pensamiento, la incredulidad, el socialismo, el anarquismo..todo es obra suya". Bizkaitarra, nº 19.

 

"Que el obrero catalán se lance en brazos del socialismo o del anarquismo, no puede sorprendernos. Pero que los jóvenes vascos busquen en las promesas de gente invasora...". La Patria, nº 18.

 

"Lo que es realmente extraño es que haya un solo obrero euskeriano entre los socialistas.. ¿Por qué los obreros euskerianos no se asocian entre si separándose completamente de los maketos y excluyéndolos en absoluto?". Baserritarra, nº 5.

 

"Cien vidas que tuviera, cien padres, cien madres, cien hermanos, cien esposas y cien hijos, ahora mismo los daría todos, si de ello se siguiera la salvación de mi patria". Bizkaitarra, nº 101.

 

"Dichosos aquellos antepasados nuestros que perdieron su vida por mantener incólume la independencia de Bizkaya". Bizkaitarra, nº 15.

 

"Ningún bizkaino digno de este nombre podría ya vivir en su patria, si no tuviese la esperanza de vengarla algún día". 2003-11-17

 

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¿Por qué fracasó la alianza de

Felipe II con Inglaterra? 1º

 

Por César Vidal

 

 

 

Carlos V concibió entonces la idea de una alianza hispano-inglesa que no sólo recuperara la isla atlántica para Roma sino que además pudiera enfrentarse con éxito a la expansión del protestantismo. Sin embargo, los resultados del proyecto distaron mucho de ser los esperados. ¿Por qué fracasó la alianza de Felipe II con Inglaterra?

 

 

Desde hacía varias décadas, una de las preocupaciones que más quebraderos de cabeza había ocasionado a Carlos I, emperador y rey de España, había sido el inicio de la Reforma protestante. Ciertamente, los protestantes se proclamaban leales a la autoridad civil y tan sólo solicitaban que se les reconociera el derecho a la libertad de conciencia pero su cuestionamiento, a partir de la Biblia, de buena parte del edificio doctrinal católico mal podía casar con un personaje como Carlos V, que soñaba con revivir el imperio romano-germánico de la Edad Media.

 

A la sazón, amplias zonas del imperio alemán —que incluía regiones de las actuales Hungría, Polonia o Chequia— y de los Países Bajos parecían ganadas, al menos de momento, para la Reforma. De igual manera, la influencia de las ideas reformadas era obvia en países como Francia o las monarquías escandinavas. Sin embargo, lo que pudiera quedar al final de ese influjo era difícil de adivinar y no resultaba en absoluto disparatado pensar que algunas zonas de Europa que se habían desgajado de la obediencia a Roma pudieran regresar a ella. El caso más obvio al respecto era el de Inglaterra, ya que en este país nórdico no se había producido realmente una reforma sino meramente un cisma —al que nos referimos en un enigma anterior— en el curso del cual los protestantes ingleses fueron encarcelados, torturados y ejecutados y en no escaso número huyeron al continente.

 

Inglaterra presentaba, pues, características peculiares en el enfrentamiento entre la Reforma y la iglesia católica. Que se había separado de ésta era obvio pero no lo era menos que compartía su corpus doctrinal y que se manifestaba claramente enemiga de la Reforma. La muerte de Enrique VIII fue precisamente la que proporcionó a los protestantes la oportunidad de iniciar la Reforma en Inglaterra pero, al morir Eduardo VI, hijo y sucesor de Enrique VIII, el temor a una alteración demasiado drástica de la situación política permitió en tan sólo unos días que María Tudor, hija de Enrique VIII y hermana de Eduardo VI, precipitara un golpe de estado que puso la corona en sus manos. Para Carlos V, la llegada al trono de María Tudor significó un acontecimiento de enorme relevancia. Ante él se abría la posibilidad de reconducir a Inglaterra a la obediencia a Roma y así reconstruir la alianza hispano-inglesa contra Francia que había existido en los primeros años de Enrique VIII. Con tal finalidad, solicitó la mano de María en nombre de su hijo que, a la sazón, era viudo desde hacía nueve años. Que la reina tuviera doce años más que el príncipe Felipe, que resultara poco agraciada o que fuera tía segunda del pretendiente no se consideraron obstáculos para el plan. Las dos primeras circunstancias eran pequeños sacrificios naturales en los matrimonios de Estado como lo era aquel y la tercera exigía una dispensa papal que, obviamente, se consiguió con facilidad.

 

Sin embargo, la razón de Estado, en este caso impregnada de motivaciones religiosas, no era fría por ambas partes. A diferencia de Felipe que manifestó a su padre por carta que se sometía al proyecto porque “soy hijo obediente y no tengo más deseo que el suyo (el del emperador)”, María sí estaba profundamente ilusionada con la idea del enlace. Las capitulaciones se firmaron en Londres, representando a la parte española el conde de Egmont, y la boda se celebró por poderes el 5 de enero de 1554. El mes de mayo del mismo año, Felipe inició su viaje a Inglaterra. Como muestra de las finalidades del matrimonio, resulta significativo que se le atribuyera la frase “Yo no parto para una fiesta nupcial, parto para una cruzada” y que entre los acompañantes de Felipe tuviera un papel especial el cardenal Carranza al que se había encomendado incluso la redacción de un catecismo que facilitara la reincorporación de Inglaterra a la causa de Roma.

 

Los comentarios de los contemporáneos señalan que la mayor preocupación de todos era que María quedara embarazada cuanto antes y, al respecto, no eran pocos los ingleses que afirmaban que, una vez encinta de un heredero, Felipe podía regresar a España por donde había venido. La tarea no debió ser fácil porque María, profundamente enamorada, gustaba de prodigar a Felipe innumerables ternezas que éste soportaba de la mejor manera posible. Ruy Gómez de Silva, escribiendo a Francisco de Eraso, secretario de Carlos V, indicaría, por ejemplo, que si María hubiera utilizado los “vestidos y tocados (españoles).se le parecería menos la vejez y la flaqueza” y señala de manera bien abierta que “para hablar verdad con vuestra merced, mucho Dios es menester para tragar este cáliz; y lo mejor del negocio es que el Rey lo ve y entiende que no por la carne se hizo este casamiento, sino por el remedio deste Reino y la conservación destos Estados”.

 

Con todo, no cabía engañarse. El placer que Felipe, presumiblemente, no encontraba en María, no tardó en hallarlo en otros cuerpos femeninos. Durante su breve estancia en Inglaterra, Felipe iba a tener relaciones íntimas, como mínimo, con Catalina Laínez, con una panadera y con Magdalena Dacre, doncella de honor de la reina María Tudor. Según se desprende de fuentes de la época, fruto de aquellos devaneos extraconyugales fueron algunos bastardos. Aquellas circunstancias no tuvieron mayor relevancia, en parte, porque eran práctica habitual; en parte, porque María Tudor conocía su oficio y estaba profundamente enamorada, y en parte, y no escasa, porque a comienzos de 1554 comenzó a extenderse la noticia de que la reina estaba embarazada. El aumento de tamaño del vientre regio así como la desaparición de las reglas constituían buenas razones para creer en ello. El optimismo que esto provocó en el clero católico fue inenarrable.

 

El cardenal Pole llegó a saludar a la reina diciéndole “Dios te salve María, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre”. Sin duda, rozaba el prelado la irreverencia pero no era cosa baladí recuperar Inglaterra para Roma. A finales de noviembre, se comunicó al Consejo oficialmente la existencia del embarazo dándose cuentas igualmente al Parlamento. De manera bien significativa, se ordenó a los obispos la celebración de misas de acción de gracias así como que en todos los oficios divinos se incluyeran preces por los reyes y el futuro príncipe. No menor fue la satisfacción del emperador Carlos V. Su hijo Felipe, a la sazón rey de Inglaterra, estaba garantizando con su simiente el triunfo de la iglesia católica y del proyecto imperial. Por si fuera poco, el 3 de enero de 1555, el Parlamento, que se mostró tan dócil con María como con su padre, votó el regreso a la obediencia a Roma y el final del cisma. Inglaterra volvía a ser oficialmente católica.

 

Los cálculos señalaban los finales del mes de abril como fecha del parto y con la intención de facilitar éste se dispuso el traslado de la reina María al palacio de Hampton Court. Sin embargo, llegó la fecha, pasó, y no se produjo el esperado alumbramiento sino una notable reducción del vientre de la reina. Para cuando la corte —y los reyes— se desengañaron, María había sufrido dolores de parto, los sacerdotes de Hampton Court habían elevado innumerables preces e incluso se habían disparado salvas desde los barcos, volteado las campanas y cantado Te Deum en las iglesias. Posiblemente, María padeció un embarazo histérico y, de hecho, estuvo durante varios días sentada con la cabeza a la altura de las rodillas para facilitar un parto que nunca tuvo lugar.

 

Tan fiados estaban María, Felipe y las cortes católicas en que Dios tenía que ayudar la causa romana con aquel nacimiento que el golpe resultó descomunal aunque no faltó enseguida quien pensó en obtener beneficio de la situación. Bonner, el obispo de Londres, anunció a la reina que el episodio no era sino un castigo divino por no llevar a cabo con suficiente entusiasmo la persecución de los protestantes. María tomó buena nota del consejo episcopal y en los tres meses siguientes fueron quemadas en la hoguera cincuenta personas relacionadas con la fe de la Reforma. Sin embargo, a esas alturas, las esperanzas de embarazo habían disminuido considerablemente. Felipe, que había desempeñado hasta entonces su deber conyugal con innegable tesón, decidió abandonar el país y el 29 de agosto de 1555 zarpó en dirección a Flandes. Llegado a este lugar, escribiría que “su mujer le estuvo haciendo creer un año entero que se hallaba encinta para retenerle a su lado, y que de ello estaba tan confuso y sentido, que si él volvía a España no saldría jamás de allí para no sufrir otro bochorno semejante”.2004-02-09

 

 

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¿Por qué fracasó la alianza de

Felipe II con Inglaterra? 2º

 

Por César Vidal

Durante los siguientes años, Felipe no dejó de sumar excusa a excusa para no regresar al tálamo de su regia esposa. En marzo de 1557, volvió a cruzar el Canal con la intención de afianzar la alianza contra Francia. La reina le recibió pletórica de alegría porque a sus cuarenta y dos años no había perdido la esperanza de quedar embarazada de su joven esposo.

 

Hasta primeros de julio del mismo año, quedó Felipe a su lado. Marchó ya de manera definitiva y María volvió a experimentar —¿nuevo síntoma de una naturaleza histérica?— otro embarazo psicológico que esta vez ya no convenció a nadie. El mismo Felipe comisionó al duque de Feria para que viajase a Inglaterra y felicitase de su parte a la reina, si bien averiguando lo que de verdad había en la noticia. El duque de Feria no tardó en contestar a Felipe que la reina no estaba encinta y que para colmo de males era presa de insomnio y melancolías.

María, sin embargo, no perdía la esperanza de una intervención divina que favoreciera a ella, fiel hija de la iglesia de Roma y restauradora del catolicismo en Inglaterra. En su testamento iba a señalar que se creía embarazada. Se equivocaba y, para colmo, no iba a tardar en morir. Se ha especulado mucho con su enfermedad, apuntándose desde la hidropesía cardiaca al cáncer abdominal pasando por la peritonitis tuberculosa de forma ascíticotumoral. Nada es seguro. Sí parece mejor establecido que contrajo una gripe que la llevó en agosto a guardar cama inexcusablemente. El 17 de noviembre de 1558, comparecía ante el juicio del Dios al que había creído servir.

María había sido reina de España sin haber pisado nunca esta nación y sin proporcionarle un solo vástago regio. Difícilmente podría haber fracasado la empresa de manera más estrepitosa. María, pronto apodada “la sanguinaria”, devolvió a Inglaterra al seno de la iglesia de Roma y ejecutó a 273 protestantes mientras los exiliados se elevaban a centenares. Ciertamente, tales acciones fueron aplaudidas —e incluso impulsadas— por la jerarquía católica inglesa y la Santa Sede pero también tuvieron un efecto negativo para la causa romana. Quizá una política más tolerante habría conservado a buena parte de la población en el seno del catolicismo pero las hogueras de María obtuvieron el efecto contrario. Cuando expiró, la mayoría de los ingleses respiró con alivio y los protestantes reanudaron su proyecto reformador.

 

Sin embargo, todas esas circunstancias no resultaban tan obvias en aquel entonces. De hecho, el fallecimiento de María Tudor no implicó de manera inmediata el abandono de la política inglesa por parte del emperador Carlos V y de su hijo Felipe. En realidad, puede afirmarse que casi hacía más imperativa esta línea de acción siquiera para evitar la sensación de fracaso, no exento de ribetes ridículos, en que había terminado el matrimonio con la hija de Enrique VIII y Catalina de Aragón. Con esa finalidad, se cursaron órdenes a los españoles que se hallaban en la corte inglesa a fin de que analizaran las posibilidades de un enlace entre el príncipe Felipe e Isabel Tudor que se había convertido en reina de Inglaterra y que, siquiera por las apariencias, no parecía nada inclinada a abandonar el catolicismo en favor de la causa de la Reforma.

La Naturaleza —¿la Providencia?— se manifestaría en contra de ese proyecto y, por segunda vez, fracasaría. Fue el duque de Feria el encargado de informar a Felipe que el matrimonio con Isabel era implanteable ya que la nueva reina de Inglaterra se hallaba imposibilitada para el mismo. La incapacidad residía en un trastorno genital que incluía la ausencia de menstruación y una aplasia vaginal. Que Isabel podía tener relaciones sexuales es algo de lo que daría ejemplo repetido a lo largo de su vida pero no resultaba menos obvio, aunque se mantuviera en secreto, que era incapaz de concebir y alumbrar lo que, no hace falta insistir en ello, era requisito indispensable para una mujer que aspirara a ser reina de España.

De todos es sabido que Isabel mantuvo una línea de tolerancia hacia el protestantismo que contrastó marcadamente con el fanatismo católico de María Tudor. De la misma manera, tampoco fueron inquietados los católicos en el ejercicio de su religión siempre que no incluyera la conspiración contra la corona. Al fin y a la postre, la tolerancia de Isabel Tudor fue tan considerable que hasta 1570 el papa no la excomulgó. Sin embargo, actuando así, el pontífice sólo consiguió afianzarla en el trono y convertir en irreversible la Reforma en Inglaterra. Los caminos del Señor son ciertamente inescrutables.

Al final, la alianza de Felipe II con Inglaterra fracasó por razones que más que políticas o religiosas fueron biológicas. A pesar de lo que se ha escrito, es obvio que la Historia no fue distinta por la nariz de Cleopatra. Sí lo fue por la especial configuración del aparato genital de dos reinas inglesas. 2004-02-14 L.D. ESP.

 

 

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El mayor extravío de la mente humana es creer algo porque uno desee que sea así. Pasteur

 

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El ideal o el proyecto más noble puede ser objeto de burla o de ridiculizaciones fáciles. Para eso no se necesita la menor inteligencia.  Alexander Kuprin

 

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Se recurre con frecuencia a la calumnia, la mentira, el infundio,sin preocuparse de contrastar la información para comprobar su veracidad. Ello obedece a la táctica de que se sabe que una vez vertida una información negativa sobre algo o alguien, cosa que es muy fácil, demostrar la verdad requiere un gran esfuerzo y tiempo y gran parte del daño queda hecho de todas maneras."  (Jesús Sáiz Luca de Tena y Mercedes Soto Falcó)

 

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«Usted no debe decirnos lo que dijo el soldado ni ninguna otra persona, señor», respondió el Juez: «Esto no es evidencia.»

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Gen. 1, 24-25

 

Gracias por elegirnos. Gracias por seguirnos. Gracias por leernos y por sugerirnos ideas y comentarios.

 

Recomendamos vivamente:

1º ‘CÓMO LA IGLESIA CONSTRUYÓ LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL’. Ninguna institución ha hecho más para dar forma a la civilización occidental que la Iglesia Católica, y en modos que muchos de nosotros hemos olvidado o nunca sabido. Como la Iglesia construyó la civilización occidental es una lectura esencial para redescubrir esta relegada verdad. De un modo senillo y muy atractivo. 2007.

Autor: Thomas E. WOODS Jr.-Editorial: CIUDADELA. 

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2º Recomendamos vivamente: ‘Inquisición’  historia crítica.

Autores: Catedrático e historiador ‘Ricardo García Cárcel’ y la licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Barcelona-España ‘Doris Moreno Martínez’, investigadora. (Editado por Ediciones Temas de Hoy. Esp.). Cerca de doscientos años después de que Juan Antonio Llorente redactara su clásica ‘Historia crítica de la Inquisición’, los autores de este libro han querido escribir una nueva historia crítica del Santo Oficio, elaborada con la intención de huir del resentimiento, del morbo, los sectarismos, pero con fiel memoria –racional y sentimental- de las victimas de aquella institución, que fue muchas cosas al mismo tiempo: tribunal con jurisdicción especial, empresa paraestatal, instrumento aculturador, símbolo de representación y de identificación ideológica, arma en manos de otros poderes, poder en sí mismo. En este libro se examina la poliédrica identidad de la Inquisición y se responde a muchas preguntas que han inquietado a los historiadores: ¿por qué y para qué se creó el Santo Oficio?. ¿Por qué duro tanto? ¿Fueron los inquisidores hombres o demonios? Los procedimientos penales de la Inquisición ¿fueron normales o excepcionales?. ¿Cuántas víctimas hubo?. ¿Fue la Inquisición culpable del atraso cultural español respecto a Europa?. ¿Gozó de la complicidad o del rechazo de la sociedad?.

 

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Recomendamos vivamente:

‘LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA’. Autor Vittorio MESSORI – Editorial “PLANETA-TESTIMONIO” 10ª EDICIÓN – Óptimo libro para defenderse del cúmulo de opiniones arbitrarias, deformaciones sustanciales y auténticas mentiras que gravitan sobre todo en lo que concierne a la Iglesia.

In Obsequio Jesu Christi.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).