Wednesday 29 March 2017 | Actualizada : 2017-03-03
 
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1506 – El 10 de diciembre terminan las obras de la catedral de Sevilla, iniciadas 103 años antes.

 

1545 – El 13 de diciembre apertura oficial del Concilio de Trento, convocado para hacer frente al protestantismo y que duró hasta 1563.

 

 

En una sociedad como la nuestra, en la que predomina la pérdida de la memoria, o su utilización para los propios fines, es necesario que ustedes nos recuerden la historia: la vida, la riqueza, la humanidad, la plasmación y entrega de lo mejor de los que nos han precedido. En Toledo, se creó la España con la unidad de godos y romanos, arrianos y católicos, la unidad del espíritu, la unidad de todos los pueblos. Toledo es el lugar donde se acrisola lo que ha caracterizado a la Edad Media: el alma de pueblo que, relegado a un reducto, trata de recuperar su identidad luchando por la fe y las raíces cristianas que lo sustentan». MMVI.

 

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Ya San Ignacio escribió en 1549 para los tres jesuitas que iban a la Universidad de Ingolstadt: "De tal modo defiendan la Sede Apostólica y su autoridad, que atraigan a todos a su verdadera obediencia; y por defensas imprudentes no sean tenidos por papistas (tamquam papistae), y por eso menos creídos".

 

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Los grandes maestros espirituales del nunca superado Siglo de oro, sobresale el jesuita Luis de la Palma, con su Historia de la sagrada pasión de N.S. Jesucristo, en línea ascética y mística con Ignacio de Loyola, Juan de Ávila, Fray Luis de Granada, Juan de la Cruz y Teresa de Jesús.

 

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DISCERNIR - A todos se les pide el saber cultivar un atento discernimiento y una constante vigilancia, madurando una sana capacidad crítica ante la fuerza persuasiva de tantos medios de comunicación que no cesan de inventar, suponer o repetir ‘leyendas negras’, difamaciones o mentiras históricas… mienten sabiendo de mentir.

Los que escuchan no deben ser obligados a imposiciones ni compromisos, engaño o manipulación. Jesús enseña que la comunicación es un acto moral “El hombre bueno, del buen tesoro saca cosas buenas y el hombre malo, del tesoro malo saca cosas malas. Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio. Porque por tus palabras serás declarado justo y por tus palabras serás condenado” (Mt 12, 35-37).

 

“Por tanto, desechando la mentira, hablad con verdad cada cual con su prójimo, pues somos miembros los unos de los otros. […]No salga de vuestra boca palabra dañosa, sino la que sea conveniente para edificar según la necesidad y hacer el bien a los que os escuchen” (Ef 4, 25.29).

 

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El Renacimiento y la Reforma han configurado el individuo occidental moderno, que no se siente agobiado por cargas externas, como la autoridad meramente extrínseca y la tradición. Hay muchos que sienten cada vez menos la necesidad de «pertenecer» a las instituciones (pese a lo cual, la soledad sigue siendo en gran medida un azote de la vida moderna), y no se inclinan a dar a las opiniones «oficiales» mayor valor que a las suyas propias. Con este culto a la humanidad, la religión se interioriza, de manera que se va preparando el terreno para una celebración de la sacralidad del yo; en el plano histórico, se cultiva el caldo del relativismo atenuando las responsabilidades importantes. Lo que importa señalar aquí y ahora es que, en ciertas prácticas de algunos grupos protestantes y la masonería en general, gustan recurrir constantemente a la mentira, a la desfiguración de los hechos quitándoles del contexto, o insisten recurrir llana y repetitivamente «sin vergüenza alguna» a las conocidas ‘leyendas negras’.

 

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LAS PRIMERAS ÓRDENES RELIGIOSAS EN LA NUEVA ESPAÑA

Aunque con Hernán Cortés vinieron algunos sacerdotes para atender las necesidades religiosas de la tropa, y en 1522 Carlos V mandó a la Nueva España a tres franciscanos, entre los que se encontraba fray Pedro de Mura, conocido después como fray Pedro de Gante, fue hasta el 13 de mayo de 1524 cuando llegó a Veracruz un grupo de 13 franciscanos procedentes de Sanlúcar de Barrameda, los cuales se dirigieron a la ciudad de México para iniciar, al igual que las demás órdenes religiosas que arribaron después, una labor evangelizadora, educativa, y en defensa de los indios contra las crueldades de los encomenderos. En 1526 llegaron, por la misma ruta que los anteriores, 11 dominicos que se alojaron provisionalmente en la casa que ya tenían los franciscanos, y dos años después arribaron otros 24 predicadores, lo que favoreció el desarrollo de esta orden. En 1533 llegaron a la Nueva España 7 religiosos agustinos, quienes se hospedaron inicialmente en el convento de Santo Domingo, y poco después, en una casa prestada en la calle de Tacuba; para 1536  arribaron 17 más, y al poco tiempo se extendieron por todo Michoacán. El 9 de septiembre de 1572 desembarcaron en Veracruz los 12 primeros jesuitas, designados por el general de la orden que entonces era Francisco de Borja y de Aragón, quien en 1671 sería proclamado santo. Tiempo después, los discípulos de Loyola realizaron durante 70 años una extraordinaria labor en la lejana provincia de California, la cual fue interrumpida por la expulsión decretada en su contra por Carlos III, que se hizo efectiva el 3 de febrero de 1768.

 

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El Padre Luís de la Palma, jesuita español (1560†1641), es uno de los mejores escritores ascéticos y sin duda el más fiel comentador, en su «Camino espiritual», de la doctrina de San Ignacio en los Ejercicios. Fue por dos veces provincial de Toledo y predicador insigne en el Colegio Imperial de Madrid. Allí escribió la Historia de la Sagrada Pasión, publicada por indicación del P. Mucio Vitelleschi, prepósito general de la Compañía, en Alcalá el año 1624. Es obra no superada en su género, fundada en las narraciones evangélicas y presentada en forma de meditaciones llenas de sólida doctrina, tierna devoción y fervorosos afectos. Ha sido traducida a diferentes idiomas. Su censor, Dr. Cristóbal de Zamora, dijo: «Sí como compuso sola la Pasión de Cristo, hubiere compuesto toda su vida, nos quitara el trabajo de estudiar en otros libros, porque el suyo sólo bastará para tener la noticia entera y puntual de todo lo que Cristo obró y dijo, con tanta propiedad y tan elegante estilo que ninguno le hace ventaja y él la hace a muchos de los más aplaudidos que han escrito».

 

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El 26 de octubre de 1546 se pronunció uno de los discursos más importantes, en la historia de la humanidad, sobre la libertad y la dignidad humanas. Fue el teólogo español Diego Laínez, que luego llegaría a ser Prepósito General de la Compañía de Jesús, quien con sus palabras marcaría esa sesión del Concilio de Trento, hasta el punto de que, en las actas de este sínodo, este discurso es el único que se conserva íntegro junto a las decisiones de los padres conciliares.

Curiosamente la propaganda de la cultura dominante de los últimos siglos machaconamente insiste en hacer pasar al Concilio tridentino como algo represor y contrario a la libertad humana, cuando en realidad fue todo lo contrario. Difícilmente se encontrarán afirmaciones más tajantes y contundentes en la afirmación de la libertad, dignidad y destinos del hombre. La lástima es que nos tragamos la propaganda y ahí está su fuerza, en nuestra irreflexión.

 

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La expresión "se obedece, pero no se cumple". Hay quien opina que habría sido mejor recurrir a la expresión clásica de "se acata, pero no se cumple" que se empleaba, por ejemplo, respecto a las leyes de Indias. Es verdad. El "acatamiento" es una fórmula de cortesía política, de reconocer la legitimidad de la ley. Pero la ley se desobedece o se incumple cuando, al mismo tiempo, se considera que es de imposible o perjudicial cumplimiento. Hay también otra expresión clásica, la de "banderas fuera". Se refiere al momento en que las tropas de los Tercios de Flandes se amotinaban al no recibir las correspondientes pagas. El motín era contra esa decisión de los mandos y no contra España o su Rey. Esa autoridad máxima se simbolizaba por la bandera del Tercio. De esa forma, con las banderas fuera, el honor quedaba a salvo y los soldados, una vez terminado el motín, podían volver a las filas sin menoscabo del honor". Añado: ¿se entenderá ahora la importancia del símbolo de la bandera?

 

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Comprendiendo la cultura en que se gestó, llegaremos a una visión más equilibrada para cualificar la gesta hispánica ¡el descubrimiento de América!

 

Francisco de Vitoria , al tener conocimiento en 1536 de las violencias cometidas durante la conquista de Perú, escribe su relección De indis, en la que declara que los indios no son seres inferiores a los que es legítimo esclavizar y explotar sino seres libres, con iguales derechos que los españoles y dueños de sus tierras y bienes. De este modo se inició el derecho de gentes.

 

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Santa Teresa de Jesús

«Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica

¡Laudetur Iesus Christus!

 

La intuición de Santa Teresa se manifestaba sobre todo en la elección de las novicias. Lo primero que exigía, aun antes que la piedad, era que fuesen inteligentes, es decir, equilibradas y maduras, porque sabía que es más fácil adquirir la piedad que la madurez de juicio. "Una persona inteligente es sencilla y sumisa, porque ve sus faltas y comprende que tiene necesidad de un guía. Una persona tonta y estrecha es incapaz de ver sus faltas, aunque se las pongan delante de los ojos; y como está satisfecha de sí misma, jamás se mejora". "Aunque el Señor diese a esta joven los dones de la devoción y la contemplación, jamás llegará a ser inteligente, de suerte que será siempre una carga para la comunidad". ¡Que Dios nos guarde de las monjas tontas!" Eclesial doctora Doña Teresa de Jesús, maestra espiritual.

 

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Eclesial doctora

 

Santa Teresa de Jesus de Ávila

«Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica

 

Nace Teresa de Ahumada -Santa Teresa de Jesús-en 1.515., en Ávila, un Miércoles día 28 del mes de Marzo, a las cinco y media de la mañana, en el lugar donde hoy se alza el templo que la venera.
Hija de los nobles Alonso Sánchez de Cepeda y Beatriz Dávila Ahumada.

 

Pensamiento dominante de todas las obras de la Santa es una afirmación clara y precisa de lo sobrenatural, difícil de encontrar igual, fuera del evangelio y de las cartas paulinas.

 

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En tierras de España nace Teresa Cepeda de Ahumada.

 

1515 + 1584

 

MUERE TERESA CEPEDA DE AHUMADA – ÁVILA.

CARMELITA, MAESTRA Y DE GENTES.

MUJER ÍNTEGRA Y VISIONARIA ‘PRECLARÍSIMA, ILUSTRÍSIMA Y ADMIRADA’.

«TAL VEZ» COMO MUJER MÍSTICA Y LITERATA, LA MÁS GRANDE DE LA HISTORIA HUMANA. DOCTORA DE LA IGLESIA CATÓLICA.

COMO POETISA MÍSTICA, SUBLIME, EXCELSA, NUNCA SUPERADA, DIGNÍSIMA.

 

Contemplativa, fundadora de las Carmelitas Descalzas,
Doctora de la Iglesia - Fiesta: 15 de octubre
 

Algunos pensamientos de la santa

 

"Darse del todo al Todo, sin hacernos partes"

"Juntos andemos Señor, por donde fuisteis, tengo que ir;
por donde pasastes, tengo que pasar"

"Todo el daño nos viene de no tener puestos los ojos en Vos,
que si no mirásemos otra
cosa que el camino, pronto llegaríamos..."

"Es imposible... tener ánimo para cosas grandes,
quien no entiende que está favorecido
de Dios"
 

Su ficha:

 

 1515.28.3:

Miércoles de Pasión, nace en Ávila, de don Alonso Álvarez de Cepeda y de doña Beatriz de Ahumada.

1522:

Huye con su hermano Rodrigo a "tierra de moros".

1528:

Escibe un libro de caballería, que quema. Muere su madre y se apega a un primo y a una pariente.

1531:

Es internada en Santa María de Gracia.

1532:

Sale enterma de su internado.

1533:

Declara a su padre la vocación religiosa.

1535.2.11:

Huye de casa y entra en el convento de la Encarnación.

1536.2.11:

Viste el hábito del Carmen.

1537.3.11:

Hace la profesión.

1537:

Otoño: Sale enferma y lee el libro Tercer Abededario.

1539:

Cae gravemente enferma. Pide confesión y queda cuatro días como muerta, pero su padre no deja enterrarla.

1539:

Regresa tullida al convento de la Encarnación y así permanece tres años.

1542:

Se siente curada por intercesión de San José.

1543.26.12:

Muere su padre y le asiste.

1554:

La vista del Cristo llagado y la lectura de las Confesiones de San Agustín ayudan a su conversión definitiva.

1556:

Mayo: Desposorio Místico de Santa Teresa.

1557:

Invierno: Pasa por Avía San Francisco de Borja y la aconseja.

1559.29.6:

Su primera visión intelectual de Cristo.

1560:

Transverberación en casa de doña Guio mar Escribe la primera Cuenta de conciencia. Hace voto de obrar lo más perfecto.

1562.7.2:

Pío IV otorga el breve de la fundación de San José de Ávila.

1562:

Junio. Concluye el libro de la Vida.

1562.24.8:

Vistieron el hábito las cuatro primeras des calzas y se puso el Santísimo en la Capilla de San José.

1563:

Escribe las Constituciones que aprobará en 1565 Pío IV.

1567:

El Padre general Rubeo se encuentra con Santa Teresa y aprueba lo que ha hecho por la Reforma.

1567.17.4:

Rubeo le da permiso para fundar otros conventos de monjas.

1567.16.8:

Le permite Rubeo fundar dos conventos de frailes.

1567.28.11:

Empieza la reforma de ¡os Padres con la inauguración de Duruelo.

1569:

Escribe Exclamaciones.

1572:

Septiembre: Escribe el Desafío espiritual.

1573:

Firma y aprueba una copia del Camino de Perfección.

1573.25.8:

Empieza a escribir las Fundaciones.

1574:

Escribe la segunda redacción de Meditaciones sobre el Cantar de los Cantares.

1577.6.2:

Escribe el Vejamen.

1577.2.6:

Empieza a escribir las Moradas, que acaba el 29.11.

1577:

Noche de Navidad: se cayó e hirió el brazo izquierdo, y desde entonces siente la necesidad de una secretaria y elige a la beata Ana de San Bartolomé.

1582.4.10:

Muere en Alba de Tormes a los 67 años y medio a las nueve de la noche.

1614.24.4:

Beatificada por Pablo V.

1622.12.3:

Canonizada por Gregono XV.

1965.18.8:

Pablo VI la nombra Patrona de los escritores españoles.

1970.27.9:

Pablo VI la nombra la primera mujer Doctora de la Iglesia.

 

 

Su vida

Ya está recogida en su ficha. Por otra parte, es tan sumamente rica su vida que es imposible encerrarla en estas breves notas La resumimos en las facetas más importantes como lo recogíamos en nuestra obra -ya agotada- Teresa de Jesús, Recordando un Centenario. Dividíamos la obra en tres partes:

1) Personalidad de Teresa: La estudiamos como: Mujer, Reformadora, Escritora, Doctora y Santa.

2) Doctrina sublime de Teresa: Cantora de Jesucristo; Mariana y Josefina; Hija de la Iglesia; Maestra de Oración; Huerto donde florecieron todas las virtudes.

3) Reconocimiento universal de Teresa: Su culto en la Iglesia; La Santa universal; Puente ecuménico para os separados; Plebiscito universal, Actualidad de su mensaje...

De su rara belleza nos da una descripción gallarda Sor Maria de San José. Dice: "Era esta santa de mediana estatura, antes grande que pequeña. Tuvo en su mocedad fama de muy hermosa y hasta su última edad mostraba serlo. Era un rostro no nada común, sino extraordinario, y de suerte que no se puede decir redondo ni aguileño; los tercios de él iguales, la frente ancha e igual y muy hermosa; las cejas de color rubio oscuro, con poca semejanza de negro, anchas y algo arqueadas; los ojos vivos, negros y redondos, no muy grandes, más bien puestos. La nariz redonda y en derecho de los lagrimales para arriba, disminuidas hasta igualar con las cejas, formando un apacible entrecejo...

Era gruesa más que flaca, y en todo bien proporcionada; tenía muy lindas manos, aunque pequeñas; en el rostro, al lado izquierdo, tres lunares... en derecho unos de otros, comenzando desde abajo de la boca el que mayor y otro entre la boca y la nariz y el último en la nariz, más cerca de abajo que de arriba. Era en todo perfecta"

Su fiesta la celebra el Carmelo y toda la Iglesia el 15 de octubre.

Sus obras

 

Teresa de Jesús, por medio de sus libros ha ayudado a innumerables

almas a encontrar el verdadero camino, y correr por él hacia

la más encumbrada perfección.

 

Todas sus enseñanzas están basadas en lo que ella ha visto y ha vivido.

He aquí el elenco de las mismas:

Obras Mayores:

1. Autobiografía: La escribe por obediencia para iluminar a sus directores en el periodo más difícil de su vida: 1562-1565.

2. Camino de Perfección: La autobiografía no era para todos El P. Báñez, le manda escriba esta obra. Lo hizo entre 1564-67.

3. Castillo interior: Es su mejor obra. Completa el Camino. Escrita por obedecer al P. Gracián. La escribió del 2 de junio al 29 de noviembre de 1577. Tenía 62 años.

4. Las fundaciones: Escrito en varias etapas. Histórico.

Obras Menores:

1. Relaciones espirituales: 66, sirven para dar a conocer su vida interior a los confesores.

2. Pensamientos sobre el amor de Dios: Un breve tratado sobre el Cantar de los Cantares En 1571 lo presentó al P. Diego Yagúes, O.P., y lo quemó, pero había copias y pudo salvarse.

3. Exclamaciones del alma: 1567. Sentimientos espontáneos, después de la comunión.

4. Constituciones para las Monjas. Son un monumento de experiencia. En 1567 las presentó al P. Rubeo.

5. Modo de visitarlos conventos: Por obediencia al P. Gracián lo escribió entre 1576-1580.

6. Poesías: Sin preocuparse demasiado de rimas. Desahogo del corazón y alegría para las Hermanas.

7. Cartas- Epistolario: Son muchas y muy importantes y tratan de los temas más variados.

8. Avisos y escritos varios: Atribuidos a la Santa y escritos en diversas épocas de su vida.

 

Su espiritualidad

 

Entre las estatuas de los más ilustres fundadores de las Ordenes religiosas que ornamentan San Pedro del Vaticano, se encuentra la de la Santa Doctora con este título: "Madre espiritual".

Ella es, sobre todos los demás Maestros, Madre espiritual y Madre de las almas que aspiran a la vida de perfección.

Santa Teresa, con San Juan de la Cruz, son los Maestros insuperables de la espiritualidad carmelitana que juntando la experiencia y la doctrina, la teoría y la práctica, la psicología y la metafísica, lograron organizar perfectamente la espiritualidad carmelitana. Entre los dos le dieron una forma acabada. Más descriptiva y analista la santa, más filósofo y sintético el santo, se completan mutuamente.

En ellos la espiritualidad carmelitana se reviste del rigor de ciencia con su unidad, extensión y método, sin dejar por eso de ser algo hondamente sentido y vivido y a la vez expresado con todo realismo.

 

Pensamiento dominante de todas las obras de la Santa es una afirmación clara y precisa de lo sobrenatural, difícil de encontrar igual, fuera del evangelio y de las cartas paulinas.

 

Dos son las obras importantes "Camino de Perfección" y "Las Moradas".

La primera más bien ascética y la segunda, que es la principal, más bien mística.

Constituyen las dos juntas un tratado de vida espiritual sencillo y claro por su exposición, completo por su amplitud, sólido por su justeza y fundamentos, amable por su atractivo y sinceridad divino-humana y grandioso por su concepción sublime.

Es de lo mejor y más hermoso, lleno de ese sentido común que es expresión de la más alta y celestial sabiduría desde un punto de vista estrictamente experimental y descriptivo.

La fuerza interior, el secreto, la luz y el alma de Santa Teresa están en esa corriente de ley de amor de Dios, de oración y de deseo del bien, que marcaron para siempre su vida y su aprecian singularmente en sus escritos.

Su lenguaje es el de la mística a la experiencia de las almas contemplativas y especialmente a la suya personal. sobre la cual se apoya efectivamente toda su exposición.

Supo encuadrar tan perfectamente las gracias contemplativas y místicas en el conjunto de la vida espiritual que su enseñanza constituye un verdadero cuerpo de doctrina de la vida contemplativa y es excelente guía para todas las almas de vida interior.

Su mística es además predominantemente cristológica. Tuvo un sentido profundo de la función mediadora de Cristo y recomendó positivamente al alma dedicada a la oración el cultivo del contacto con aquel que en el mundo de las gracias místicas es el camino que conduce al Padre.

Complemento histórico de su doctrina es el "Libro de la vida", encantadora historia de un alma sublime en torno al gran tema de la oración.

El papa Pablo VI al declararla Doctora de la Iglesia, la proclamó maestra preclarísima y lumbrera universal de la Iglesia.

Su estela

Ya en vida arrastraba a cuantos la trataban. El mismo General de la Orden, Juan Bta. Rossi (+1578), escribió a la Priora de Medina:

"Doy infinitas gracias a la Divina Majestad de tanto favor concedido a esta religión por la diligencia y bondad de la nuestra Rvda. Teresa de Jesús. Ella hace más provecho a la Orden que todos los frailes carmelitas de España..."

Llenaría un grueso volumen recoger los elogios que de ella han hecho papas, literatos y toda clase de personas.

Su mensaje

 

·         que dejemos actuar a Dios en nuestro corazón.

 

 

·         que procuremos crecer en amistad con Dios por la oración.

 

 

·         que luchemos contra cuanto nos aleja del Señor.

 

 

·         que procuremos alcanzar la santidad cueste lo que cueste.

 

Su oración

Señor, Dios nuestro, que, por tu Espíritu, has suscitado a Santa Teresa para mostrar a tu Iglesia el camino de la perfección, concédenos vivir de su doctrina y enciende en nosotros el deseo de la verdadera santidad. Amén.

 

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Vida de Santa Teresa

Se cree que la palabra "Teresa" viene de la palabra griega "teriso" que se traduce por "cultivar"; cultivadora. O de la palabra "terao" que significa "cazar", "la cazadora". Como bien dice el Padre Sálesman en su biografía, ambos títulos le quedan bien a Santa Teresa, por ser ella "Cultivadora" de las virtudes y "cazadora" de almas para llevarlas al cielo.

Santa Teresa es, sin duda, una de las mujeres más grandes y admirables de la historia. Es una de las tres doctoras de la Iglesia. Las otras dos son Santa Catalina de Siena y Santa Teresa del Niño Jesús

Sus padres eran Alonso Sánchez de Cepeda y Beatriz Dávila y Ahumada. La santa habla de ellos con gran cariño. Alonso Sánchez tuvo tres hijos de su primer matrimonio, y Beatriz de Ahumada le dio otros nueve. Al referirse a sus hermanos y medios hermanos, Santa Teresa escribe: "por la gracia de Dios, todos se asemejan en la virtud a mis padres, excepto yo".

Teresa nació en la ciudad castellana de Ávila, el 28 de marzo de 1515. A los siete años, tenía ya gran predilección por la lectura de las vidas de santos. Su hermano Rodrigo era casi de su misma edad de suerte que acostumbraban jugar juntos. Los dos niños, eran muy impresionados por el pensamiento de la eternidad, admiraban las victorias de los santos al conquistar la gloria eterna y repetían incansablemente: "Gozarán de Dios para siempre, para siempre, para siempre . . ."
 

Busca el martirio

Teresa y su hermano consideraban que los mártires habían comprado la gloria a un precio muy bajo y resolvieron partir al país de los moros con la esperanza de morir por la fe. Así pues, partieron de su casa a escondidas, rogando a Dios que les permitiese dar la vida por Cristo; pero en Adaja se toparon con uno de sus tíos, quien los devolvió a los brazos de su afligida madre. Cuando ésta los reprendió, Rodrigo echó la culpa a su hermana.

En vista del fracaso de sus proyectos, Teresa y Rodrigo decidieron vivir como ermitaños en su propia casa y empezaron a construir ermitillas en el jardín, que siempre se les caían. Teresa amaba desde entonces la soledad. En su habitación tenía un cuadro que representaba al Salvador que hablaba con la Samaritana y solía repetir frente a esa imagen: "Señor, dame de beber para que no vuelva a tener sed".

 

Toma a la Virgen como Madre

La madre de Teresa murió cuando ésta tenía catorce años. "En cuanto empecé a caer en la cuenta de la pérdida que había sufrido, comencé a entristecerme sobremanera; entonces me dirigí a una imagen de Nuestra Señora y le rogué con muchas lágrimas que me tomase por hija suya".
 

El peligro de la mala lectura y las modas

Por aquella época, Teresa y Rodrigo empezaron a leer novelas de caballerías y aun trataron de escribir una. La santa confiesa en su Autobiografía: "Esos libros no dejaron de enfriar mis buenos deseos y me hicieron caer insensiblemente en otras faltas. Las novelas de caballerías me gustaban tanto, que no estaba yo contenta cuando no tenía una entre las manos. Poco a poco empecé a interesarme por la moda, a tomar gusto en vestirme bien, a preocuparme mucho del cuidado de mis manos, a usar perfumes y a emplear todas las vanidades que el mundo aconsejaba a las personas de mi condición".

El cambio que paulatinamente se operaba en Teresa, no dejó de preocupar a su padre, quien la envió, a los quince años de edad a educarse en el convento de las agustinas de Ávila, en el que solían estudiar las jóvenes de su clase.
 

Enfermedad y conversión

Un año y medio más tarde, Teresa cayó enferma, y su padre la llevó a casa. La joven empezó a relexionar seriamente sobre la vida religiosa que le atraía y le repugnaba a la vez. La obra que le permitió llegar a una decisión fue la colección de "Cartas" de San Jerónimo, cuyo fervoroso realismo encontró eco en el alma de Teresa. La joven dijo a su padre que quería hacerse religiosa, pero éste le respondió que tendría que esperar a que él muriese para ingresar en el convento. La santa, temiendo
flaquear en su propósito, fue a ocultas a visitar a su amiga íntima, Juana Suárez, que era religiosa en el convento carmelita de la Encarnación, en Avila, con la intención de no volver, si Juana le dejaba quedarse, a pesar de la pena que le causaba contrariar la voluntad de su padre.

"Recuerdo . . . que, al abandonar mi casa, pensaba que la tortura de la agonía y de la muerte no podía ser peor a la que experimentaba yo en aquel momento . . . El amor de Dios no era suficiente para ahogar en mí el amor que profesaba a mi padre y a mis amigos".

La santa determinó quedarse en el convento de la Encarnación. Tenía entonces veinte años. Su padre, al verla tan resuelta, cesó de oponerse a su vocación. Un año más tarde, Teresa hizo la profesión. Poco después, se agravó un mal que había comenzado a molestarla desde antes de profesar, y su padre la sacó del convento. La hermana Juana Suárez fue a hacer compañía a Teresa, quien se puso en manos de los médicos. Desgraciadamente, el tratamiento no hizo sino empeorar la
enfermedad, probablemente una fiebre palúdica. Los médicos terminaron por darse por vencidos, y el estado de la enferma se agravó.

Teresa consiguió soportar aquella tribulación, gracias a que su tío Pedro, que era muy piadoso, le había regalado un librito del P. Francisco de Osuna, titulado: "El tercer alfabeto espiritual". Teresa siguió las instrucciones de la obrita y empezó a practicar la oración mental, aunque no hizo en ella muchos progresos por falta de un director espiritual experimentado. Finalmente, al cabo de tres años, Teresa recobró la salud.
 

 Disipaciones, lucha con la oración y justificaciones

Su prudencia, amabilidad y caridad, a las que añadía un gran encanto personal, le ganaron la estima de todos los que la rodeaban. Según la reprobable costumbre de los conventos españoles de la época, las religiosas podían recibir a cuantos visitantes querían, y Teresa pasaba gran parte de su tiempo charlando en el recibidor del convento. Eso la llevó a descuidar la oración mental y el demonio contribuyó, al inculcarle la íntima convicción, bajo capa de humildad, de que su vida disipada la
hacía indigna de conversar familiarmente con Dios. Además, la santa se decía para tranquilizarse, que no había ningún peligro de pecado en hacer lo mismo que tantas otras religiosas mejores que ella y justificaba su descuido de la oración mental, diciéndose que sus enfermedades le impedían meditar. Sin embargo, añade la santa, "el pretexto de mi debilidad corporal no era suficiente para justificar el abandono de un bien tan grande, en el que el amor y la costumbre son más importantes que las fuerzas. En medio de las peores enfermedades puede hacerse la mejor oración, y es un error pensar que sólo se puede orar en la soledad".

Poco después de la muerte de su padre, el confesor de Teresa le hizo ver el peligro en que se hallaba su alma y le aconsejó que volviese a la práctica de la oración. La santa no la abandonó jamás desde entonces. Sin embargo, no se decidía aún a entregarse totalmente a Dios ni a renunciar del todo a las horas que pasaba en el recibidor y al intercambio de regalillos. Es curioso notar que, en todos esos años de indecisión en el servicio de Dios, Santa Teresa no se cansaba jamás de oír sermones
"por malos que fuesen"; pero el tiempo que empleaba en la oración "se le iba en desear que los minutos pasasen pronto y que la campana anunciase el fin de la meditación, en vez de reflexionar en las cosas santas".

Convencida cada vez más de su indignidad, Teresa invocaba con frecuencia a los grandes santos penitentes, San Agustín y Santa María Magdalena, con quienes están asociados dos hechos que fueron decisivos en la vida de la santa. El primero, fue la lectura de las "Confesiones" de San Agustín. El segundo fue un llamamiento a la penitencia que la santa experimentó ante una imagen de la Pasión del Señor: "Sentí que Santa María Magdalena acudía en mi ayuda . . . y desde entonces he progresado mucho en la vida espiritual".
 

Visiones y comunicaciones

Una vez que Teresa se retiró de las conversaciones del recibidor y de otras ocasiones de disipación y de faltas (los santos son capaces de ver sus faltas), Dios empezó a favorecerla frecuentemente con la oración de quietud y de unión. La oración de unión ocupó un largo periodo de su vida, con el gozo y el amor que le son característicos, y Dios empezó a visitarla con visiones y comunicaciones interiores. Ello la inquietó, porque había oído hablar con frecuencia de ciertas mujeres a las que el demonio había engañado miserablemente con visiones imaginarias. Aunque estaba persuadida de que sus visiones procedían de Dios, su perplejidad la llevó a consultar el asunto con varias personas; desgraciadamente no todas esas personas guardaron el secreto al que estaban obligadas, y la noticia de las visiones de Teresa empezó a divulgarse para gran confusión suya.

Una de las personas a las que consultó Teresa fue Francisco de Salcedo, un hombre casado que era un modelo de virtud. Este la presentó al Padre Daza, doctor tenido por muy virtuoso, quien dictaminó que Teresa era víctima de los engaños del demonio, ya que era imposible que Dios concediese favores tan extraordinarios a una religiosa tan imperfecta como ella pretendía ser. Teresa quedó alarmada e insatisfecha. Francisco de Salcedo, a quien la propia santa afirma que debía su salvación, la animó en sus momentos de desaliento y le aconsejó que acudiese a uno de los padres de la recién fundada
Compañía de Jesús. La santa hizo una confesión general con un jesuita, a quien expuso su manera de orar y los favores que había recibido. El jesuita le aseguró que se trataba de gracia de Dios, pero la exhortó a no descuidar el verdadero fundamento de la vida interior. Aunque el confesor de Teresa estaba convencido de que sus visiones procedían de Dios, le ordenó que tratase de resistir durante dos meses a esas gracias. La resistencia de la santa fue en vano.

Otro jesuita, el P. Baltasar Alvarez, le aconsejó que pidiese a Dios ayuda para hacer siempre lo que fuese más agradable a sus ojos y que, con ese fin, recitase diariamente el "Veni Creator Spiritus". Así lo hizo Teresa. Un día, precisamente cuando repetía el himno, fue arrebatada en éxtasis y oyó en el interior de su alma estas palabras: "No quiero que converses con los hombres sino con los  ángeles".

Ella dirá después: "El Espíritu Santo como fuerte huracán hace adelantar más en una hora la navecilla de nuestra alma hacia la santidad, que lo que nosotros habíamos conseguido en meses y años remando con nuestras solas fuerzas".

La santa, que tuvo en su vida posterior repetidas experiencias de palabras divinas afirma que son más claras y distintas que las humanas; dice también que las primeras son operativas, ya que producen en el alma una tendencia a la virtud y la dejan llena de gozo y de paz, convencida de la verdad de lo que ha escuchado.

 

Persecuciones

En la época en que el P. Alvarez fue su director, Teresa sufrió graves persecuciones, que duraron tres años; además, durante dos años, atravesó por un periodo de intensa desolación espiritual, aliviado por momentos de luz y consuelo extraordinarios. La santa quería que los favores que Dios le concedía, permaneciesen secretos, pero las personas que la rodeaban estaban perfectamente al tanto y, en más de una ocasión, la acusaron de hipocresía y presunción.

El P. Alvarez era un hombre bueno y timorato, que no tuvo el valor suficiente para salir en defensa de su dirigida, aunque siguió confesándola. Lamentablemente, los mediocres siempre son la mayoría. Estos se molestan ante la auténtica santidad porque no saben como lidiar con las intervenciones sobrenaturales por claras que sean. Prefieren descartarlas o ignorarlas, asumiendo que son producto de la exageración o el desequilibrio. Para justificar su posición apelan a las verdaderas exageraciones y desequilibrios y agrupan lo auténtico con lo falso. En otras palabras, carecen de discernimiento espiritual.

En 1557, San Pedro de Alcántara pasó por Ávila y, naturalmente, fue a visitar a la famosa carmelita. El santo declaró que le parecía evidente que el Espíritu de Dios guiaba a Teresa, pero predijo que las persecuciones y sufrimientos seguirían lloviendo sobre ella. Las pruebas que Dios le enviaba purificaron el alma de la santa, y los favores extraordinarios le enseñaron a ser
humilde y fuerte, la despegaron de las cosas del mundo y la encendieron en el deseo de poseer a Dios.

En algunos de sus éxtasis, de los que nos dejó la santa una descripción detallada, se elevaba hasta un metro. Después de una de aquellas visiones escribió la bella poesía que dice: "Tan alta vida espero que muero porque no muero". A este propósito, comenta Teresa: Dios "no parece contentarse con arrebatar el alma a Sí, sino que levanta también este cuerpo mortal, manchado con el barro asqueroso de nuestros pecados".

En esos éxtasis se manifestaban la grandeza y bondad de Dios, el exceso de su amor y la dulzura de su servicio en forma sensible, y el alma de Teresa lo comprendía con claridad, aunque era incapaz de expresarlo. El deseo del cielo que dejaban las visiones en su alma era inefable. "Desde entonces, dejé de tener miedo a la muerte, cosa que antes me atormentaba mucho". Las experiencias místicas de la santa llegaron a las alturas de los esponsales espirituales, el matrimonio místico y la transverberación.

Santa Teresa nos dejó el siguiente relato sobre el fenómeno de la transverberación: "Vi a mi lado a un ángel que se hallaba a mi izquierda, en forma humana. Confieso que no estoy  acostumbrada a ver tales cosas, excepto en muy raras ocasiones. Aunque con frecuencia me acontece ver a los ángeles, se trata de visiones intelectuales, como las que he referido más arriba . . . El ángel era de corta estatura y muy hermoso; su rostro estaba encendido como si fuese uno de los ángeles más altos que son todo fuego. Debía ser uno de los que llamamos querubines . . . Llevaba en la mano una larga espada de oro, cuya punta parecía un ascua encendida. Me parecía que por momentos hundía la espada en mi corazón y me traspasaba las entrañas y,
cuando sacaba la espada, me parecía que las entrañas se me escapaban con ella y me sentía arder en el más grande amor de Dios. El dolor era tan intenso, que me hacía gemir, pero al mismo tiempo, la dulcedumbre de aquella pena excesiva era tan extraordinaria, que no hubiese yo querido verme libre de ella.

El anhelo de Teresa de morir pronto para unirse con Dios, estaba templado por el deseo que la inflamaba de sufrir por su amor. A este propósito escribió: "La única razón que encuentro para vivir, es sufrir y eso es lo único que pido para mí". Según reveló la autopsia en el cadáver de la santa, había en su corazón la cicatriz de una herida larga y profunda.  El año siguiente (1560), para corresponder a esa gracia, la santa hizo el voto de hacer siempre lo que le pareciese más perfecto y agradable a Dios. Un voto de esa naturaleza está tan por encima de las fuerzas naturales, que sólo el esforzarse por cumplirlo puede justificarlo. Santa Teresa cumplió perfectamente su voto.

 

 

  Escritora Mística

El relato que la santa nos dejó en su "Autobiografía" sobre sus visiones y  experiencias espirituales da muestra de una extraordinaria sencillez de estilo y de una preocupación constante por no exagerar los hechos. La Iglesia califica de "celestial" la doctrina de Santa Teresa, en la oración del día de su fiesta. Las obras de la mística Doctora" ponen al descubierto los rincones más recónditos del alma humana. La santa explica con una claridad casi increíble las experiencias más inefables. Y debe hacerse notar que Teresa era una mujer relativamente inculta, que escribió sus experiencias en la común lengua castellana de los habitantes de Avila, que ella había aprendido "en el regazo de su madre"; una mujer que escribió sin valerse de otros libros, sin haber estudiado previamente las obras místicas y sin tener ganas de escribir, porque ello le impedía dedicarse a hilar; una mujer, en fin, que sometió sin reservas sus escritos al juicio de su confesor y sobre todo, al juicio de la Iglesia.

La santa empezó a escribir su autobiografía por mandato de su confesor" "La obediencia se prueba de diferentes maneras". Por otra parte, el mejor comentario de las obras de la santa es la paciencia con que sobrellevó las enfermedades, las acusaciones y los desengaños; la confianza absoluta con que acudía en todas las tormentas y dificultades al Redentor crucificado y el invencible valor que demostró en todas las penas y persecuciones. Los escritos de Santa Teresa subrayan sobre todo el espíritu de oración, la manera de practicarlo y los frutos que produce. Como la santa escribió precisamente en la época en que estaba consagrada a la difícil tarea de fundar conventos de carmelitas reformadas, sus obras, prescindiendo de su naturaleza y contenido, dan testimonio de su vigor, industriosidad y capacidad de recogimiento.

Santa Teresa escribió el "Camino de Perfección" para dirigir a sus religiosas, y el libro de las "Fundaciones" para edificarlas y alentarlas. En cuanto al "Castillo Interior", puede considerarse que lo escribió para instrucción de todos los cristianos, y en esa obra se muestra la santa como verdadera doctora de la vida espiritual.
 

Fundadora

Las carmelitas, como la mayoría de las religiosas, habían decaído mucho del primer fervor, a principios del siglo XVI. Ya hemos visto que los recibidores de los conventos de Ávila eran una especie de centro de reunión de las damas y caballeros de la ciudad. Por otra parte, las religiosas podían salir de la clausura con el menor pretexto, de suerte que el convento era el sitio ideal para quien deseaba una vida fácil y sin problemas. Las comunidades eran sumamente numerosas, lo cual era a la vez causa y efecto de la relajación. Por ejemplo, en el convento de Ávila había más de 180 religiosas.

Santa Teresa comenta más tarde: "La experiencia me ha enseñado lo que es una casa llena de mujeres. ¡Dios nos guarde de ese mal" Ya que tal estado de cosas se aceptaba como normal, las religiosas no caían generalmente en la cuenta de que su modo de vida se apartaba mucho del espíritu de sus fundadores. Así, cuando una sobrina de Santa Teresa, que era también religiosa en el convento de la Encarnación de Ávila, le sugirió la idea de fundar una comunidad reducida, la santa la consideró como una especie de revelación del cielo, no como una idea ordinaria. Teresa, que llevaba ya veinticinco años en el convento, resolvió poner en práctica la idea y fundar un convento reformado. Doña Guiomar de Ulloa, que era una viuda muy rica, le ofreció ayuda generosa para la empresa.

San Pedro de Alcántara, San Luis Beltrán y el obispo de Ávila, aprobaron el proyecto, y el Provincial de las carmelitas, autorizó a Teresa a ponerlo en práctica. Sin embargo, el revuelo que provocó la ejecución del proyecto hizo que el provincial retirase el permiso y Santa Teresa fue objeto de las críticas de sus propias hermanas, de los nobles, de los magistrados y de todo el pueblo. A pesar de eso, el P. Ibañez, dominico, alentó a la santa a proseguir la empresa con la ayuda de Doña Guiomar.

Doña Juana de Ahumada, hermana de Santa Teresa, emprendió con su esposo la construcción de un convento en Ávila en 1561, pero haciendo creer a todos que se trataba de una casa en la que pensaban habitar. En el curso de la construcción, una pared del futuro convento se derrumbó y cubrió bajo los escombros al pequeño Gonzalo, hijo de Doña Juana, que se hallaba ahí jugando. Santa Teresa tomó en brazos al niño, que no daba ya señales de vida, y se puso en oración; algunos minutos más tarde, el niño estaba perfectamente sano, según consta en el proceso de canonización. En lo sucesivo, Gonzalo solía repetir a su tía que estaba obligada a pedir por su salvación, puesto que a sus oraciones debía el verse privado del cielo.

Por entonces, llegó de Roma un breve que autorizaba la fundación del nuevo convento. San Pedro de Alcántara, Don Francisco de Salcedo y el Dr. Daza, consiguieron ganar al obispo a la causa, y la nueva casa se inauguró bajo sus auspicios el día de San Bartolomé de 1562. Durante la misa que se celebró en la capilla con tal ocasión, tomaron el velo la sobrina de la santa y otras tres novicias.

La inauguración causó gran revuelo en Ávila. Esa misma tarde, la superiora del convento de la Encarnación mandó llamar a Teresa y la santa acudió con cierto temor, "pensando que iban a encarcelarme". Naturalmente tuvo que explicar su conducta a su superiora y al P. Ángel de Salazar, provincial de la orden. Aunque la santa reconoce que no faltaba razón a sus superiores para estar disgustados, el P. Salazar le prometió que podría retornar al convento de San José en cuanto se calmase la excitación del pueblo.

La fundación no era bien vista en Ávila, porque las gentes desconfiaban de las novedades y temían que un convento sin fondos suficientes se convirtiese en una carga demasiado pesada para la ciudad. El alcalde y los magistrados hubiesen acabado por mandar demoler el convento, si no los hubiese disuadido de ello el dominico Báñez. Por su parte, Santa Teresa no perdió la paz en medio de las persecuciones y siguió encomendando a Dios el asunto; el Señor se le apareció y la reconfortó.

Entre tanto, Francisco de Salcedo y otros partidarios de la fundación enviaron a la corte a un sacerdote para que defendiese la causa ante el rey, y los dos dominicos, Báñez e Ibáñez, calmaron al obispo y al provincial. Poco a poco fue desvaneciéndose la tempestad y, cuatro meses más tarde, el P. Salazar dio permiso a Santa Teresa de volver al convento de San José, con otras cuatro religiosas de la Encarnación.

 

Convento de San José

La santa estableció la más estricta clausura y el silencio casi perpetuo. El convento carecía de rentas y reinaba en él la mayor pobreza; Las religiosas vestían toscos hábitos, usaban alpargatas de cáñamo en vez de zapatos (por ello se les llamó "descalzas") y estaban obligadas a la perpetua abstinencia de carne. Santa Teresa no admitió al principio más que a trece religiosas, pero más tarde, en los conventos que no vivían sólo de limosnas sino que poseían rentas, aceptó que hubiese veintiuna.

Teresa, la gran mística, no descuidaba las cosas prácticas sino que las atendía según era necesario. Sabía utilizar las cosas materiales para el servicio de Dios.

 

Mas fundaciones

En 1567, el superior general de los carmelitas, Juan Bautista Rubeo, visitó el convento de Ávila y quedó encantado de la priora y de su sabio gobierno; concedió a Santa Teresa plenos poderes para fundar otros conventos del mismo tipo (a pesar de que el de San José había sido fundado sin que él lo supiese) y aun la autorizó a fundar dos conventos de frailes reformados ("carmelitas contemplativos"), en Castilla.

Santa Teresa pasó cinco años con sus trece religiosas en el convento de san José, precediendo a sus hijas no sólo en la oración, sino también en los trabajos humildes, como la limpieza de la casa y el hilado. Acerca de esa época escribió: "Creo que fueron los años más tranquilos y apacibles de mi vida, pues disfruté entonces de la paz que tanto había deseado mi alma ...  Su Divina Majestad nos enviaba lo necesario para vivir sin que tuviésemos necesidad de pedirlo, y en las raras ocasiones en que nos veíamos en necesidad, el gozo de nuestras almas era todavía mayor".

En agosto de 1567, Santa Teresa se trasladó a Medina del Campo, donde fundó el segundo convento, a pesar de las múltiples dificultades que surgieron. A petición de la condesa de la Cerda se fundo un convento en Malagón. Después siguieron los de Valladolid y Toledo. Esta última fue una empresa especialmente difícil porque la santa sólo tenía cinco ducados al comenzar.

Una joven de Toledo, que gozaba de gran fama de virtud, pidió ser admitida en el convento y dijo a la fundadora que traería consigo su Biblia. Teresa exclamó: "¿Vuestra Biblia? ¡Dios nos guarde! No entréis en nuestro convento, porque nosotras somos unas pobres mujeres que sólo sabemos hilar y hacer lo que se nos dice".  No es que la santa rechazare la Biblia, sino que supo descubrir que esta se habría convertido en un pretexto para faltar en humildad.

La santa había encontrado en Medina del Campo a dos frailes carmelitas que estaban dispuestos a abrazar la reforma: uno era Antonio de Jesús de Heredia, superior del convento de dicha ciudad y el otro, Juan de Yepes, más conocido con el nombre de San Juan de la Cruz.

Aprovechando la primera oportunidad que se le ofreció, Santa Teresa fundó un convento de frailes en el pueblecito de Duruelo en 1568; a este siguió, en 1569, el convento de Pastrana. En ambos reinaba la mayor pobreza y austeridad. Santa Teresa dejó el resto de las fundaciones de conventos de frailes a cargo de San Juan de la Cruz.

La santa fundó también en Pastrana un convento de carmelitas descalzas. Cuando murió Don Ruy Gómez de Silva, quien había ayudado a Teresa en la fundación de los conventos de Pastrana, su mujer quiso hacerse carmelita, pero exigiendo numerosas dispensas de la regla y conservando el tren de vida de una princesa. Teresa, viendo que era imposible reducirla a la humanidad propia de su profesión, ordenó a sus religiosas que se trasladasen a Segovia y dejasen a la princesa su casa de Pastrana.

En 1570, la santa, con otra religiosa, tomó posesión en Salamanca de una casa que hasta entonces había estado ocupada por ciertos estudiantes "que se preocupaban muy poco de la limpieza". Era un edificio grande, complicado y ruinoso, de suerte que al caer la noche la compañera de la santa empezó a ponerse muy nerviosa. Cuando se hallaban ya acostadas en sendos montones de paja ("lo primero que llevaba yo a un nuevo monasterio era un poco de paja para que nos sirviese de lecho"), Teresa preguntó a su compañera en qué pensaba. La religiosa respondió: "Estaba yo pensando en qué haría su reverencia si muriese yo en este momento y su reverencia quedase sola con un cadáver". La santa confiesa que la idea la sobresaltó, porque,
aunque no tenía miedo de los cadáveres, la vista de ellos le producía siempre "un dolor en el corazón". Sin embargo, respondió simplemente: "Cuando eso suceda, ya tendré tiempo de pensar lo que haré, por el momento lo mejor es dormir".

En julio de ese año, mientras se hallaba haciendo oración, tuvo una visión del martirio de los beatos jesuitas Juan Acevedo y sus compañeros, entre los que se contaba su pariente Francisco Pérez Godoy. La visión fue tan clara, que Teresa tenía la impresión de haber presenciado directamente la escena, e inmediatamente la describió detalladamente al P. Álvarez, quien un mes más tarde, cuando las nuevas del martirio llegaron a España, pudo comprobar la exactitud de la visión de la santa.
 

Priora de La Encarnación

Por entonces, San Pío V nombró a varios visitadores apostólicos para que hiciesen una investigación sobre la relajación de las diversas órdenes religiosas, con miras a la reforma. El visitador de los carmelitas de Castilla fue un dominico muy conocido, el P. Pedro Fernández. El efecto que le produjo el convento de La Encarnación de Ávila fue muy malo, e inmediatamente mandó llamar a Santa Teresa para nombrarla superiora del mismo. La tarea era particularmente desagradable para la santa, tanto porque tenía que separarse de sus hijas, como por la dificultad de dirigir una comunidad que, desde el principio, había visto con recelo sus actividades de reformadora.

Al principio, las religiosas se negaron a obedecer a la nueva Priora, cuya sola presencia producía ataques de histeria en algunas. La santa comenzó por explicarles que su misión no consistía en instruirlas y guiarlas con el látigo en la mano, sino en servirlas y aprender de ellas: "Madres y hermanas mías, el Señor me ha enviado aquí por la voz de la obediencia a desempeñar un oficio en el que yo jamás había pensado y para el que me siento muy mal preparada… Mi única intención es serviros … ". De esta manera se ganó la simpatía y el afecto de la comunidad y le fue menos difícil restablecer la disciplina entre las carmelitas calzadas, de acuerdo con sus constituciones. Poco a poco prohibió completamente las visitas demasiado frecuentes (lo cual molestó mucho a ciertos caballeros de Ávila), puso en orden las finanzas del convento e introdujo el verdadero espíritu del claustro. En resumen, fue aquella una realización característicamente teresiana.

 

Sevilla

En Beas de Segura, a donde había ido a fundar un convento, la santa conoció al P. Jerónimo Gracián, quien la convenció fácilmente para que extendiese su campo de acción hasta Sevilla. El P. Gracián era un fraile de la reforma carmelita que acababa precisamente de predicar la cuaresma en Sevilla.

Fuera de la fundación del convento de San José de Ávila, ninguna otra fue más difícil que la de Sevilla; entre otras dificultades, una novicia que había sido despedida, denunció a las carmelitas descalzas ante la Inquisición como "iluminadas" y otras cosas peores.

La persecución lleva a la separación entre calzados y descalzos.

Los carmelitas de Italia veían con malos ojos el progreso de la reforma en España, lo mismo que los carmelitas no reformados de España, pues comprendían que un día u otro se verían obligados a reformarse. El P. Rubeo, superior general de la orden, quien hasta entonces había favorecido a santa Teresa, se pasó al lado de sus enemigos y reunió en Plasencia un capítulo general que aprobó una serie de decretos contra la reforma. El nuevo nuncio apostólico, Felipe de Sega, destituyó al P. Gracián de su cargo de visitador de los carmelitas descalzos y encarceló a San Juan de la Cruz en un monasterio; por otra parte, ordenó a Santa Teresa que se retirase al convento que ella eligiera y que se abstuviese de fundar otros nuevos.

La santa, al mismo tiempo que encomendaba el asunto a Dios, decidió valerse de los amigos que tenía en el mundo y consiguió que el propio Felipe II interviniese en su favor. En efecto, el monarca convocó al nuncio y le reprendió severamente por haberse opuesto a la reforma del Carmelo.

En 1580 obtuvo de Roma una orden que eximía a los carmelitas descalzos de la jurisdicción del provincial de los calzados. "Esa separación fue uno de los mayores gozos y consolaciones de mi vida, pues en aquellos cinco años nuestra orden había sufrido más persecuciones y pruebas de las que yo podría escribir en un libro. Ahora estábamos por fin en paz, calzados y descalzos, y nada iba a distraernos del servicio de Dios".
 

Águila y paloma

Indudablemente Santa Teresa era una mujer excepcionalmente dotada. Su bondad natural, su ternura de corazón y su imaginación chispeante de gracia, equilibradas por una extraordinaria madurez de juicio y una profunda intuición, le ganaban generalmente el cariño y el respeto de todos. Razón tenía el poeta Crashaw al referirse a Santa Teresa bajo los símbolos aparentemente opuestos de "el águila" y "la paloma". Cuando le parecía necesario, la santa sabía hacer frente a las más altas autoridades civiles o eclesiásticas, y los ataques del mundo no le hacían doblar la cabeza. Las palabras que dirigió al P. Salazar: "Guardaos de oponeros al Espíritu Santo", no fueron el reto de una histérica sino la verdad.

Pero el águila no mata a la paloma, como puede verse por la carta que escribió a un sobrino suyo que llevaba una vida alegre y disipada: "Bendito sea Dios porque os ha guiado en la elección de una mujer tan buena y ha hecho que os caséis pronto, pues habíais empezado a disiparos desde tan joven, que temíamos mucho por vos. Esto os mostrará el amor que os profeso".

El ingenio y la franqueza de Teresa jamás sobrepasaban la medida, ni siquiera cuando los empleaba como un arma. En cierta ocasión en que un caballero indiscreto alabó la belleza de sus pies descalzos, Teresa se echó a reír y le dijo que los mirase bien porque jamás volvería a verlos. Los famosos dichos "Bien sabéis lo que es una comunidad de mujeres" e "Hijas mías, estas son tonterías de mujeres", demuestran el realismo con que la santa consideraba a sus súbditas.

Criticando un escrito de su buen amigo Francisco de Salcedo, Teresa le escribía: "El señor Salcedo repite constantemente: ‘Como dice el Espíritu Santo’, y termina declarando que su obra es una serie de necedades. Me parece que voy a denunciarle a la Inquisición".

La intuición de Santa Teresa se manifestaba sobre todo en la elección de las novicias. Lo primero que exigía, aun antes que la piedad, era que fuesen inteligentes, es decir, equilibradas y maduras, porque sabía que es más fácil adquirir la piedad que la madurez de juicio. "Una persona inteligente es sencilla y sumisa, porque ve sus faltas y comprende que tiene necesidad de un guía. Una persona tonta y estrecha es incapaz de ver sus faltas, aunque se las pongan delante de los ojos; y como está satisfecha de sí misma, jamás se mejora". "Aunque el Señor diese a esta joven los dones de la devoción y la contemplación, jamás llegará a ser inteligente, de suerte que será siempre una carga para la comunidad". ¡Que Dios nos guarde de las monjas tontas!"

 

Últimos años

En 1580, cuando se llevó a cabo la separación de las dos ramas del Carmelo, Santa Teresa tenía ya sesenta y cinco años y su salud estaba muy debilitada. En los dos últimos años de su vida fundó otros dos conventos, lo cual hacía un total de diecisiete. Las fundaciones de la santa no eran simplemente un refugio de las almas contemplativas, sino también una especie de reparación de los destrozos llevados a cabo en los monasterios por el protestantismo,  principalmente en Inglaterra y Alemania.

Dios tenía reservada para los últimos años de vida de su sierva, la prueba cruel de que interviniera en el proceso legal del testamento de su hermano Lorenzo, en la chancillería de Valladolid. Es de destacar la dureza con que la trataron los abogados y sus propias sobrinas. Teresa se quedó sin palabra cuando la M. María Bautista, una de sus más queridas sobrinas, que hasta entonces había sido una excelente religiosa, la puso a la puerta del convento de Valladolid, que ella misma había fundado. Poco después, la santa escribía a la madre de María de San José: "Os suplico, a vos y a vuestras religiosas, que no pidáis a Dios que me alargue la vida. Al contrario, pedidle que me lleve pronto al eterno descanso, pues ya no puedo seros de ninguna utilidad".

En la fundación del convento de Burgos, que fue la última, las dificultades no escasearon. En julio de 1582, cuando el convento estaba ya en marcha, Santa Teresa tenía la intención de retornar a Ávila, pero se vio obligada a modificar sus planes para ir a Alba de Tormes a visitar a la duquesa María Enríquez. La Beata Ana de San Bartolomé refiere que el viaje no estuvo bien proyectado y que Santa Teresa se hallaba ya tan débil, que se desmayó en el camino. Una noche sólo pudieron comer unos cuantos higos. Al llegar a Alba de Tormes, la santa tuvo que acostarse inmediatamente.

Tres días más tarde, dijo a la Beata Ana: "Por fin, hija mía, ha llegado la hora de mi muerte". El P. Antonio de Heredia le dio los últimos sacramentos  y le llevó el viático, la santa consiguió erguirse en el lecho, y exclamó: "¡Oh, Señor, por fin ha llegado la hora de vernos cara a cara!" Santa Teresa de Jesús, visiblemente transportada por lo que el Señor le mostraba, murió en brazos de la Beata Ana a las 9 de la noche del 4 de octubre de 1582.

Precisamente al día siguiente, entró en vigor la reforma gregoriana del calendario, que suprimió diez días, de suerte que la fiesta de la santa fue fijada, más tarde, el 15 de octubre.

Santa Teresa fue sepultada en Alba de Tormes, donde reposan todavía sus reliquias.

Su canonización tuvo lugar en 1622.

El 27 de septiembre de 1970 Pablo VI Pont Papa le reconoció el título de Doctora de la Iglesia.

En la actualidad, las carmelitas descalzas son aproximadamente 14.000 repartidas en 835 conventos en el mundo entero. Los carmelitas descalzos son 3.800 en 490 conventos.

 

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Santa Teresa de Jesus de Ávila -  

1584 + MUERE TERESA CEPEDA DE AHUMADA – ÁVILA.

CARMELITA, MAESTRA Y DE GENTES. MUJER ÍNTEGRA Y VISIONARIA. COMO MUJER MÍSTICA, QUIZÁ LA MÁS GRANDE DE LA HISTORIA HUMANA. DOCTORA DE LA IGLESIA CATÓLICA. COMO POETISA MÍSTICA: SUBLIME, EXCELSA, NUNCA JAMÁS SUPERADA. MMV.

 

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Vuestra soy, para Vos nací

 

Santa Teresa de Jesús 

 

Vuestra soy, para Vos nací,
¿qué mandáis hacer de mí?

Soberana Majestad,
eterna sabiduría,
bondad buena al alma mía;
Dios alteza, un ser, bondad,
la gran vileza mirad
que hoy os canta amor así:
¿qué mandáis hacer de mí?

Vuestra soy, pues me criasteis,
vuestra, pues me redimisteis,
vuestra, pues que me sufristeis,
vuestra pues que me llamasteis,
vuestra porque me esperasteis,
vuestra, pues no me perdí:
¿qué mandáis hacer de mí?

¿Qué mandáis, pues, buen Señor,
que haga tan vil criado?
¿Cuál oficio le habéis dado
a este esclavo pecador?
Veisme aquí, mi dulce Amor,
amor dulce, veisme aquí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Veis aquí mi corazón,
yo le pongo en vuestra palma,
mi cuerpo, mi vida y alma,
mis entrañas y afición;
dulce Esposo y redención,
pues por vuestra me ofrecí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Dadme muerte, dadme vida:
dad salud o enfermedad,
honra o deshonra me dad,
dadme guerra o paz crecida,
flaqueza o fuerza cumplida,
que a todo digo que sí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Dadme riqueza o pobreza,
dad consuelo o desconsuelo,
dadme alegría o tristeza,
dadme infierno o dadme cielo,
vida dulce, sol sin velo,
pues del todo me rendí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Si queréis, dadme oración,
si no, dadme sequedad,
si abundancia y devoción,
y si no esterilidad.
Soberana Majestad,
sólo hallo paz aquí:
¿qué mandáis hacer de mi?

Dadme, pues, sabiduría,
o por amor, ignorancia;
dadme años de abundancia,
o de hambre y carestía;
dad tiniebla o claro día,
revolvedme aquí o allí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Si queréis que esté holgando,
quiero por amor holgar.
Si me mandáis trabajar,
morir quiero trabajando.
Decid, ¿dónde, cómo y cuándo?
Decid, dulce Amor, decid:
¿qué mandáis hacer de mí?

Dadme Calvario o Tabor,
desierto o tierra abundosa;
sea Job en el dolor,
o Juan que al pecho reposa;
sea viña fructuosa
o estéril, si cumple así:
¿qué mandáis hacer de mí?

Sea José puesto en cadenas,
o de Egipto adelantado,
o David sufriendo penas,
o ya David encumbrado;
sea Jonás anegado,
o libertado de allí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Esté callando o hablando,
haga fruto o no le haga,
muéstreme la ley mi llaga,
goce de Evangelio blando;
esté penando o gozando,
sólo vos en mí vivid:
¿qué mandáis hacer de mí?

Vuestra soy, para vos nací,
¿qué mandáis hacer de mí?

 

 

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Santa Teresa de Jesus de Ávila -  

 Teresa Sánchez Cepeda Dávila y Ahumada, nació en Ávila, Castilla la Vieja, el 28 de marzo de 1515; y murió en Alba de Tormes, el 4 de octubre de 1582. Fue el tercer hijo de Don Alonso Sánchez de Cepeda, con su segunda esposa, doña Beatriz Dávila y Ahumada, la cual murió cuando la santa tenía catorce años de edad. Teresa fue criada por su piadoso padre, que era amante de libros serios, y por una tierna y piadosa madre. Después de su muerte y del matrimonio de su hermana mayor, Teresa fue enviada a las monjas Agustinas en Ávila para ser educada, teniendo que abandonarlas luego de dieciocho meses, debido a una enfermedad, permaneciendo durante unos años con su padre, y en algunas ocasiones, con otros parientes. En una de estas ocasiones, su tío la relacionó con las Cartas de San Jerónimo, las que hicieron se decida por la vida religiosa, pero no tanto debido a una atracción hacia ella, sino por el deseo de escoger el camino más seguro. Al no obtener el consentimiento de su padre, en noviembre de 1535, abandona en secreto la casa paterna, ingresando en el Convento Carmelita de la Encarnación, en Ávila, el cual contaba en ese entonces con 140 monjas. El dejar a su familia la causó gran dolor, el cual comparaba luego con el que se siente por la muerte. Sin embargo, finalmente su padre cedió y Teresa tomó el hábito.

Después de su profesión —al año siguiente—, ella enfermó gravemente, teniendo que soportar una larga convalecencia, la cual, unida a los torpes tratamientos médicos, la dejaron reducida a un estado más calamitoso, e incluso, después de su parcial recuperación, gracias a la intercesión de San José, su salud siempre fue pobre. Durante estos años de sufrimientos empezó la práctica de la oración mental, pero, temiendo que las conversaciones sobre temas mundanos que realizaba con algunos parientes que visitaban con frecuencia el convento la hicieran indigna de las gracias que Dios le concedía por medio de la oración, abandonó esta práctica, hasta que fue influenciada primero por los dominicos y luego por los jesuitas. Entretanto, Dios había empezado a visitarla con "visiones intelectuales y locuciones", en las que sus sentidos no eran para nada afectados, pues veía las imágenes y escuchaba las palabras en su mente, también la alentaba y fortalecía para poder sobrellevar sus pruebas, reprendía por su falta de fe, y consolaba en sus problema. Incapaz de reconciliar estas gracias recibidas con sus defectos, los cuales su delicada conciencia le hacía ver como grandes faltas, recurrió no sólo a los confesores más espirituales que encontraba, sino también a algunos santos laicos, los cuales, al no saber que los relatos que ella les hacia de sus pecados eran bastante exagerados, creyeron que eran obra del maligno. Cuanto más ella luchaba por rechazarlos, tanto más Dios obraba maravillosamente en su alma. Toda la ciudad de Ávila vivía inquieta a causa de los informes acerca de las visiones de esta monja. Se le pidió a San Francisco de Borja y San Pedro de Alcántara, y después a varios dominicos (particularmente a Pedro Ibáñez y a Domingo Bañez), jesuitas, y a otros religiosos y sacerdotes seculares, discernir la obra de Dios y guiarla por un camino seguro.

 

Los relatos contenidos en su "Autobiografía" (terminada en 1565, una versión más temprana se ha perdido), en las "Relaciones", y en el "Castillo Interior" acerca de su vida espiritual conforman una de las biografías espirituales más importantes, comparadas sólo con las "Confesiones de San Agustín". A este periodo también pertenecen las extraordinarias manifestaciones, como la transverberación del corazón que experimentó, sus desposorios espirituales, y su matrimonio místico. Una visión en la que vio el lugar en el infierno que le era destinado si no fuera fiel a las gracias recibidas, hizo que se determinara a llevar una vida más perfecta. Después de muchos problemas y oposiciones, Santa Teresa fundó el convento de Monjas de Carmelitas Descalzas de la Antigua Observancia de la Regla de San José de Ávila (24 de agosto de 1562), y, después de seis meses, obtuvo el permiso para poder residir en él. Cuatro años después, recibió la visita de Juan Bautista Rubeo (Rossi), el General de los Carmelitas, quién no sólo aprobó lo que ella había hecho, sino que además le dio licencia para fundar otros conventos, tanto de frailes como de monjas. Casi de inmediato, fundó un convento de monjas en Medina del Campo (1567), Malagón y Valladolid (1568), Toledo y Pastrana (1569), Salamanca (1570), Alba de Tormes (1571), Segovia (1574), Beas y Sevilla (1575), y Caravaca (1576). En el "Libro de las Fundaciones", ella relata la historia de estos conventos, los cuales, en su mayoría, fueron fundados a pesar de existir grandes oposiciones, pero con la ayuda manifiesta del cielo. Por todas partes ella encontraba almas generosas que querían abrazar las austeridades de la regla primitiva del Carmelo. Luego de conocer a Antonio de Heredia, prior de Medina, y a San Juan de la Cruz (q.v.), empezó su reforma de los frailes (28 de noviembre de 1568), los primeros conventos fueron los de Duruelo (1568), Pastrana (1569), Mancera, y Alcalá de Henares (1570).

 

Una nueva época se dio inicio con la entrada en religión de Jerónimo Gracián, ya que a este importante hombre, el nuncio, al poco tiempo, le dio el cargo de Visitador Apostólico de los frailes y monjas carmelitas de la estricta observancia de Andalucía, y como tal, se consideró con el derecho a oponerse a las restricciones dadas por el general y el capítulo general. A la muerte del nuncio y con la llegada de su sucesor, empezó una gran tormenta sobre Santa Teresa y su obra, la que duró cuatro años y pareció sería el final de la naciente reforma. Los hechos de esta persecución están bien descritos en sus cartas. La tormenta al fin pasó y la provincia de carmelitas descalzos, contando con el apoyo de Felipe II, fue aprobada y canónicamente establecida el 22 de junio de 1580. Santa Teresa, estando ya anciana y con la salud resquebrajada, realizó más fundaciones, en Villanueva del la Jara y Palencia (1580), Soria (1581), Granada (a través de su asistenta la Beata Ana de Jesús), y Burgos (1582). Ella abandonó este último lugar a finales de julio, y, deteniéndose en Palencia, Valladolid, y en Medina del Campo, llegó a Alba de Tormes en septiembre, soportando grandes sufrimientos corporales. Al poco tiempo tuvo que guardar cama, falleciendo el 4 de octubre de 1582. El día siguiente, debido a la reforma del calendario, debía de ser considerado 15 de octubre. Después de algunos años su cuerpo fue trasladado a Ávila, pero luego fue nuevamente trasladado Alba, en donde todavía se conserva incorrupto. Su corazón, el cual muestra las marcas de la transverberación, está también expuesto para ser venerado por los creyentes. Ella fue beatificada en 1614, y canonizada en 1622 por el Papa Gregorio XV, su fiesta fue fijada en el día 15 octubre.

 

El lugar de Santa Teresa entre los escritores de teología mística no tiene comparación. En sus escritos sobre este tema, narra sus experiencias personales, las cuales, gracias a una visión profunda y a un don analítico, explica con claridad. El substrato tomista puede remontarse a la influencia de sus confesores y directores, muchos de los cuales pertenecían a la orden dominica. Ella no tuvo ninguna intención de fundar una escuela, en el sentido literal del término, y no existe vestigio alguno en sus escritos de algún tipo de influencia del Areopagita, ni de las escuelas de mística patrística o escolástica, como se puede ver entre otros, en los místicos dominicos alemanes. Ella es intensamente personal, su sistema va exactamente hasta donde sus experiencias llegan, no dando un paso más allá.

Una última palabra debe ser agregada sobre la ortografía de su nombre. Últimamente se ha puesto de moda escribir su nombre Teresa o Teresia, sin "h", no sólo en español e italiano, en los que la "h" no tiene sentido, sino también en francés, alemán, y latín, los cuales deberían conservar la ortografía etimológica. Como se deriva de un nombre griego, Tharasia, la santa esposa de San Paulino de Nola, en alemán y latín debe escribirse Theresia, y Thérèse, en francés.

BENEDICT ZIMMERMAN - Transcrito por Marie Jutras
Traducido por Bartolomé Santos

 

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De hombres, hechos, notas y acontecimientos de tal época para comprender el contexto:

 

1480 - Los Reyes Católicos promulgan la primera ley reguladora del libro impreso. Por ella queda libre del pago de todo tipo de tributos la introducción en España de libros extranjeros. Amantes de las ciencias y venerantes de la cultura, los Reyes Católicos impulsaron el saber que, afortunadamente llegó hasta la creación de las grandes Universidades en el nuevo Continente, a menos de 50 años del magno descubrimiento.

 

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Desde el año 1480 - La restauración de la Embajada española cerca de la Santa Sede ha permitido recuperar el aspecto original de este antiguo Palacio romano, cuya fachada estará adornada con antiguos reposteros que reproducen los escudos históricos de España. El edificio luce en su fachada, a partir de ahora, un color marfil travertino, similar al original de 1647, cuando el edificio pasó a ser para siempre representación de los reyes españoles ante el Papa. Los embajadores españoles, en realidad, operaban en Roma desde el año 1480, aunque en sedes que no eran propias. La escalera interior es de Borromini, y en un salón, como quien tiene un cenicero, hay dos famosos bustos de Bernini. Pero cuando un huésped visita la Embajada, lo que más agrada a don Francisco Vázquez es levantar los paramentos de un pequeño altar y mostrar el cuerpo incorrupto de san Lactancio. La rica Biblioteca del Palacio se encuentra depositada en el Centro de Estudios Eclesiásticos de la Iglesia Nacional de Santiago y Montserrat, de Roma, desde 1957, mientras que su Archivo Histórico, el más antiguo del Ministerio de Exteriores, se encuentra microfilmado en el mismo Palacio, quedando los originales manuscritos en Madrid.
En el Palacio se alojaron personajes ilustres como Garcilaso de la Vega, Giacomo Casanova y el pintor Diego Velázquez, que aquí pintó sus obras La fragua de Vulcano y La túnica de José ; y, a través de la lista de los embajadores que lo han ocupado - grandes hombres políticos de todos estos siglos - , se traza la historia de España desde los Reyes Católicos hasta nuestros días.
Jesús Colina. Roma 2007.XII.08

 

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1480 – Las hordas invasores musulmanas, atacan, ocupan y saquean el Patrimonio cultural en Otranto-Italia, mientras masacran horriblemente a los cristianos, que era toda la población.

 

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San Pedro de Alcántara - 1499-1562

 «Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica

¡Laudetur Iesus Christus!

 

Patrono de la Diócesis de Coria-Cáceres
y copatrono de Extremadura, España.

 

Los santos se buscan y se ayudan. San Pedro contó entre sus amigos a San Francisco de Borja y Santa Teresa de Avila.

 

Cronología de san Pedro de Alcántara 

1499 Nace en Alcántara (Cáceres), sus padres son Alonso Garabito y María Vilela de Sanabria. Su nombre de pila: JUAN DE SANABRIA.

1507  Queda huérfano de padre.

1509  Su madre se casa en segundas nupcias con el también viudo don Alonso Barrantes, de cuyo matrimonio nacieron dos hijos.

1511-1515  Estudia en la Universidad de Salamanca.

1515 Toma el hábito en Santa María o San Francisco de los Majaretes, Extremadura. Cambió su nombre por Pedro. Después de profeso es trasladado al convento de San Francisco de Belvis de Monroy. Aquí conoció a la Maldonado y a los condes de Deleitosa, tan bienhechores del convento.

1521 Es destinado al convento de San Gabriel de Badajoz.

1522-1524 Es ordenado de subdiácono, diácono y sacerdote.

2 de febrero de 1529 Muere en Alcántara su padrastro Alonso Barrantes.

Diciembre de 1532  Es elegido en guardián de San Onofre de la Lapa (Badajoz), donde escribe el "Tratado de la oración y de la meditación".

1534  Es nombrado por la provincia procurador, juntamente con los guardianes de Monteceli y de los Angeles, ante los obispos de Coria y Plasencia

1537  Es llamado a Portugal por el rey don Juan III. 

Octubre de 1538  Es elegido en el Capítulo provincial de Madre de Dios de Alburquerque Ministro provincial de San Gabriel y recibe la fundación del convento de Nuestra Señora de la Esperanza de Villanueva del Fresno (Badajoz)

Marzo de 1541  Sale para el Capítulo general de Mantua, no pudiendo continuar su viaje más allá de Barcelona, por haber enfermado con grave indisposición. Aquí conoció y trabó estrecha amistad con el virrey de Cataluña quién llegó también a ser santo: Francisco de Borja.

1541-1542  A finales del primero o principios de 1542 marcha a Portugal. Llega a las montañas de la Arrábida y construye con los demás religiosos las ermitas y recibe la visita del Ministro general, que aprueba el género de vida y funda la custodia de la Arrábida. Edifica también el convento de Palhâes, siendo su primer guardián y el primer Maestro de novicios de la custodia.

3 de octubre de 1544  Es elegido por segunda vez Definidor de la provincia en el Capítulo de Madre de Dios de Alburquerque. Funda un Beaterio de doncellas en Jerez de los Caballeros. Muere también su madre en Alcántara, dejando su testamento hecho en 1540

13 de febrero de 1549  Escribe san Francisco de Borja desde Gandía una carta a san Pedro de Alcántara y se ofrece para apoyar las pretensiones del santo con el Papa Julio III sobre el porvenir de la custodia de la Arrábida

1550   Viaja otra vez a Portugal para asegurar el porvenir de la custodia y la fundación de la futura provincia de la Arrábida

4 de octubre de 1554  Se celebró Capítulo general en San Francisco de los Majaretes. Quedó en él sin oficio. Se le dio autorización a Pedro para hacer vida eremítica en Santa Cruz de Paniagua o de las Cebollas y en el Palancar.

22 de agosto de 1557.  Francisco de Borja escribe a Pdero de Alcántara desde Jarandilla, prometiéndole visitarle en su eremitorio del Palancar. Lo cumplió con toda probabilidad en noviembre a su regreso a Plasencia.

21 de septiembre de 1558. Muere el emperador Carlos V en el monasterio de Yuste. Había intentado escoger en su vida y retiro a Pedro de Alcántara por confesor y director de su conciencia.

17-25 de agosto de 1560  Estancia en Ávila de fray Pedro, llamado por doña Guiomar de Ulloa, para tratar de la fundación del convento en la dehesa de "Aldea del Palo" (Zamora). Con este motivo conoció a Teresa de Ahumada, empezando su interminable amistad espiritual con la reformadora del Carmelo. Se entendieron admirablemente, dando Teresa cuenta detallada de su conciencia a Pedro, que la aprobó y serenó con sus consejos y experiencias (Vida, cap.30, n.7)

14 de abril de 1562  Carta de Pedro de Alcántara a Teresa de Jesús, estante en Toledo, desde Ávila, en la que le recomienda las fundaciones de conventos sin renta con el mejor encomio de la dama pobreza. Le da consejos prudentes para su gobierno

Agosto de 1562  Escribe al obispo de Ávila, D. Alvaro de Mendoza, para que recibiese y amparase a Teresa de Jesús en sus fundaciones

14 de octubre de 1562   Última carta del alcantarino a Teresa de Jesús animándola en las persecuciones que sufría por la fundación del convento de San José de Ávila

18 de octubre de 1562   Muere Pedro de Alcántara en Arenas (Ávila) "el domingo por la mañana, día de san Lucas, de 1562; a la edad de 63 años y de hábito 47"

18 de abril de 1622  Es beatificado por el Papa Gregorio XV por su breve "In sede Principis Apostolorum"

19 de octubre de 1622  La villa de Arenas y su comarca hacen solemne juramento y voto para guardar como día de fiesta el aniversario de la muerte de san Pedro y le eligen por Patrono principal, autorizados por el obispo de Ávila

28 de abril de 1669  Es canonizado por Clemente IX

22 de octubre de 1674  Es elegido Patrono principal de la diócesis y ciudad de Coria.

23 de diciembre de 1675   Clemente X extiende el rescripto de aprobación del Patronato de san Pedro sobre la diócesis de Coria y su catedral.

31 de mayo de 1826   D. Pedro de Alcántara, primer Emperador de Brasil, proclama a san Pedro de Alcántara como "principal patrón de todo el Imperio de Brasil".

22 de febrero de 1962   Juan XXIII declara a San Pedro de Alcántara Patrón principal, juntamente con Santa María de Guadalupe, de toda la región extremeña. por su breve "Commune patriae solum".

 

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Contexto histórico par mejor comprender la magna gesta hispánica.

 

ESPAÑA, ARMADA INVENCIBLE – 1588

 

EL 19.06.1588 ENTRA DE ARRIBADA EN EL PUERTO DE LA CORUÑA, LA ARMADA INVENCIBLE QUE, AL MANDO DEL DUQUE DE MEDINA SIDONIA, HABÍA PARTIDO DE LISBOA EL 31 DE MAYO. SE COMPONÍA DE 130 BARCOS CON 2.500 CAÑONES, 8.000 MARINEROS Y 19.999 SOLDADOS.

 

ESPAÑA - 15 de Marzo de 1595


El buscador de tesoros Sebastián López, de Jaén, encuentra en una cueva una lámina de plomo con unas inscripción en latín que decía "Cuerpo quemado de San Mestión martir", fue el primer hallazgo de los llamados Libros Plúmbeos de Granada.

 

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Fajardo Diego de Saavedra – 1584 - 1648

 

Estadista y autor, nacido en Algezares, Murcia, España, en 1584; murió en Madrid en 1648. Realizó sus estudios en la Universidad de Salamanca donde recibió su grado en leyes. Después de haber sido secretario del Cardenal Borgia, embajador español en Roma, lo sucedió en esa posición. Saavedra disfrutó de la plena confianza de Felipe IV, conduciendo los asuntos políticos y diplomáticos de éste durante el transcurso de treinta y cinco años en Italia, Alemania, y Suiza. Sus cualidades y habilidades como estadista se muestran tanto en sus trabajos como en sus hechos. Su "Idea de un príncipe. . .representado en cien empresas" (Madrid, 1670), traducción de J.E. (Londres, 1827), estaba cubierto de un agradable de humor. Otros trabajos secundarios de Saavedra son: "Corona gótica" (1670), "Locuras de Europa" y "Política y razón de estado del Rey Católico D. Fernando." Una edición completa de todo sus trabajos apareció en Madrid en 1853. Saavedra no sólo es uno de los escritores prosaicos más destacados de España, es también es uno de las más grandes glorias de la diplomacia española.

TICKNOR, Historia de Literatura española, III (Nueva York, 1854), 185; MENENDEZ Y PELAYO, Historia del las ideas estéticas en Españaa, III (Madrid, 1888); DE PIUBUSQUE, Histoire comparee des litterateures espagnole et francaise (París, 1854); CORTINES Y MURUBE, Ideas jurídicas de Saavedra Fajardo (Madrid, 1908): Este último trabajo es prologado por una información muy buena de la vida de Saavedra y sus misiones diplomáticas.

WILLIAM FURLONG
Transcrito por Michael T. Barrett
Dedicado a la memoria de Fajardo Saavedra
Traducido por Armando Llaza Corrales

 

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El ejército en la cultura del siglo de oro

 

Con los reyes Católicos, se inicia el inicio del florecimiento de los literatos que llenaran el siglo XVI.

En España, en sus épocas de plenitud, como dijo el clásico "Nunca la Pluma estuvo reñida con la Espada"

 

Desde los primeros tiempos los hombres de la milicia han dejado testimonio de tener aficiones complementarias a las artes de Marte.

En la Grecia clásica, Tucidides y Jenofonte escribieron las crónicas militares de su tiempo aprovechando el protagonismo que ellos tuvieron en ellas, consiguiendo ser los pioneros en la salvaguarda de nuestra historia. Del mismo modo, en Roma el ejemplo griego se prolongó en los latinos, Quinto Horacio, contemporáneo de Virgilio y estudiante de filosofía en Atenas, fue soldado a las órdenes de Augusto, del cual se hizo amigo. Las obras de Horacio teñidas de consejos morales y su lírica serena, clara y elegante denotan la austeridad y sencillez de las cualidades militares del legionario romano. Su influjo se hizo notar en el Renacimiento, época donde otros soldados siguieron su ejemplo.

Con los reyes Católicos, se inicia el inicio del florecimiento de los literatos que llenaran el siglo XVI.

Jorge Manrique (1440-1479), poeta de carácter cortesano y famoso por su obra "Coplas por la muerte de su padre", participó activamente en las guerras civiles de Castilla en el bando de Isabel la Católica. Murió combatiendo en el campo de Calatrava, frente al castillo conquense de Garci-Muñoz, luchando contra el marqués de Villena.

En la vecina Corona de Aragón, el valenciano Ausias March (1397-1459), nacido en una familia de poetas, recibió una severa formación de caballería, y sirvió de halconero al rey Alfonso V, participando en sus campañas de Córcega y Cerdeña. Su lírica en valenciano, funde la técnica trovadesca provenzal con la filosofía escolástica y el humanismo renacentista. Su vida amorosa fue tumultuosa y le creó problemas, y fue antecedente de los grandes poetas españoles del XVI.

Juan Boscán (fines del XV-1542), barcelonés, acompañó en calidad de ayo al duque de Alba en diferentes hechos de armas, y se hizo famoso por su introducción del endecasílabo en el castellano y su habilidad en la técnica de las formas octosilábicas, fue el precursor de la perfección de Garcilaso.

El toledano Garcilaso de la Vega (1501-1536), fue el símbolo más representativo de la simbiosis armas y letras, siendo un héroe de la milicia y el mejor poeta de su tiempo. Participó en las campañas de Túnez, Rodas, defensa de Navarra, Florencia y murió en el asalto al castillo de Le Muey en Fréjus. Junto con el catalán Boscán introdujo los metros italianos en el castellano. Su idealismo en el amor a Isabel, fue el cenit de la poesía humanista del Renacimiento. Garcilaso fue un hábil militar, poeta, políglota (latín, griego y francés) y tañedor del arpa y la vihuela.

Distinto Garcilaso es el llamado el Inca, hijo de una princesa india y un conquistador, participante en la campaña de las Alpujarras y en la Armada Invencible, humanista, traductor e historiador es representante del intelectual del momento y está dentro de la corriente universalizadora y católica en que estaba situada la vida española de la época. Así debate la conveniencia de cristianizar la Florida e incorporarla al Imperio Español, pues concibe a España como el brazo de la Providencia en el mundo. En su prosa histórica, abundante, clara y expresiva, mezcla datos de economía política, problemas de cronología, concordancia de fuentes orales y escritas y aporta documentos de primera mano.

Otro de los principales humanistas guerreros fue Diego Hurtado de Mendoza (1503-1575), sobrino del marqués de Santillana, también recibió una esmerada educación en Granada y Salamanca. Estuvo combatiendo en Italia (Pavía) a las órdenes del emperador Carlos V, donde en los descansos invernales aprovechó para frecuentar las academias renacentistas italianas. Experto en lenguas muertas, numismática, traductor de Cicerón, arabista, mecenas, poeta y autor religioso. Su papel posterior fue en la diplomacia, pero entre sus obras destacó La guerra de Granada hecha por el rey don Felipe II contra los moriscos. Juan de Herrera, el genial arquitecto de El Escorial, también participó como soldado en las duras campañas del Piamonte y Flandes, y formó parte de la guardia personal del emperador Carlos V a su vuelta a España.

Alonso de Ercilla y Zúñiga, cortesano, soldado, viajero, lector de los clásicos y poeta, su vida sintetiza las características principales del hombre ideal del Siglo de Oro. Participó en diversas campañas por América y en especial en la de los Araucanos, en Chile, donde compuso el poema épico La Araucana exaltando el valor y nobleza de los caudillos indígenas. Caballero de Santiago y Gentilhombre de Felipe II tuvo importantísimas misiones diplomáticas. Entre los soldados anónimos, tenemos a Miguel de Cervantes (1547-1616) quien combatió en Lepanto contra el turco y participó en la expedición de Túnez, aunque fue apresado y llevado a Argel. Después fue el genial escritor de El Quijote, la mejor obra de nuestra lengua.

En la decadencia, Calderón de la Barca (1600-1681), fue uno de los últimos príncipes de las letras que simultaneó por un corto período el arte de las armas y las letras. Estuvo en Italia y en Flandes, y como miembro de la orden de Santiago, combatió contra los franceses en la liberación de Cataluña de su poder. Después, el autor de La vida es sueño, El Alcalde de Zalamea y El gran teatro del mundo entró en la vida religiosa abandonando su vida militar.

Estos son solo algunos ejemplos destacados entre la multitud de soldados ilustrados

Nunca como entonces fue cierto el contenido que expresaba D. Quijote en su "discurso de las armas y las letras", donde nos cuenta como los soldados defienden y extienden la civilización y la cultura.
Agradecemos al autor: Jose Luis Orella * ARBIL.2000.-

 

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ESPAÑA - 19 de Marzo de 1601 - Nace en Granada el pintor y escultor Alonso Cano. Fue una de las figuras más destacadas del barroco.

 

ESPAÑA, 1602 - Los españoles invaden Irlanda, pero son derrotados.

 

ESPAÑA – 1609 - Los moriscos son expulsados de España.

 

La "Majestätbrief" del emperador Rodolfo II permite la libertad de cultos en Bohemia. Képler publica su "Astronomia Nova".

 

ESPAÑA 1625 - EL 24 DE SEPTIEMBRE DE 1625 UNA ESCUADRA HOLANDESA ATACA LA CIUDAD DE SAN JUAN DE PUERTO RICO, QUE FUE SAQUEADA E INCENDIADA.

 

ESPAÑA 1652 - EL 2 DE SEPTIEMBRE DE 1652 MUERE EN NÁPOLES EL PINTOR JOSÉ RIBERA, LLAMADO «EL ESPAÑOLETO», MAESTRO DEL TENEBRISMO.

 

ESPAÑA, 1668 - TRATADO HISPANO PORTUGUÉS ISLA PEREJIL

 

ISLA PEREJIL

 

Jorge VILA LOZANO
La Isla Perejil, con una dimensión de 1 milla de bojeo y 74 metros en su punto más alto, ha sido desde tiempos inmemoriales parte integrante de Ceuta. Los antecedentes históricos, desde el Tratado Hispanoportugués de 1668, así lo refrendan. A partir de entonces, el «terruño» ha padecido diversas vicisitudes de índole castrense ¬dada su posición estratégica en el Estrecho de Gibraltar¬ con un preeminente sabor rojigualdo. Los asentamientos militares, o de otra naturaleza, españoles han sido periódicos: 1808 durante la Guerra de Independencia para controlar el paso de navíos napoleónicos; 1848 expulsión de indígenas de la kabila de Anyera por el Gobierno español de Narváez; 1887 en uso de la soberanía española se intenta establecer, por el Ministerio de Fomento, un faro para facilitar la navegación; 1912 Tratado Franco-español delimitador del Protectorado español de Marruecos, mediante el que se reconoce nuestra soberanía sobre la isla, quedando habitada por una avanzadilla militar española hasta principios de los años 60. Ni al final del Protectorado español, año 1956, ni en las desproporcionadas reclamaciones de la ex colonia de 1975 ante las Naciones Unidas, se contemplaba otra soberanía que la hispánica. En los borradores del Estatuto de Autonomía de la ciudad de Ceuta, se consideró que la Isla Perejil pertenecía a la zona española. Sin embargo, en el texto definitivo no se plasmó, por desgracia, esa vinculación. Con independencia de esas y otras referencias históricas encaminadas a demostrar la consideración del islote como parte del territorio español, el fenómeno de la grotesca invasión del día 11 de julio admite un enfoque que, paradójicamente, no ha merecido la atención de los analistas. Y es que, si bien se mira, la ejecución de una orden dictada por un gobierno extranjero mediante la que se atenta contra la independencia o la seguridad del Estado, es un delito que el Código Penal contempla en su artículo 589, entre los llamados delitos que comprometen la paz o la independencia del Estado. Dicho con otras palabras, la crisis de la Isla Perejil es algo más que una crisis política. Encierra una dimensión jurídica que no debiera ser menospreciada. La repetida invocación al «status quo» existente con anterioridad a la invasión representa el deseo de preservar un bien jurídico que, en la medida en que conecta con la idea de soberanía, es objeto de protección penal. En el estricto análisis jurídico, el pintoresco movimiento marcial marroquí dio vida a una acción delictiva que menoscabó un bien jurídico penalmente tutelado. No sería sensato defender la puesta a disposición judicial de esos entusiastas invasores. Su deportación por la propia armada española implicaba un acto cuyo acierto político nadie pone en duda. Sin embargo, en puridad de principios, quienes quebrantan la ley penal española provocan la incoación de un proceso penal orientado a esclarecer las circunstancias del delito cometido y su declaración ante el juez constituye uno de los primeros y obligados actos procesales. Creo firmemente que nuestro sistema procesal penal, frente a otros modelos europeos, adolece de una excesiva rigidez. El obligado ejercicio de la acción penal por parte del ministerio fiscal y la generosidad de nuestras leyes procesales, que invitan a cualquier ciudadano a ejercer la acción popular en todo tipo de procesos, son características que pueden llegar a entorpecer el desenlace político de controversias esencialmente políticas. Quizás la crisis de Perejil sirva para reflexionar acerca de la conveniencia de una reforma legislativa que dé cobertura jurídica a decisiones como la acordada por el ministro de Defensa. El aplauso colectivo ¬al que puedo llegar a sumarme¬ no está reñido con la conveniencia de un mayor respaldo jurídico cuando de lo que se trata, entre otras cosas, es de defender un bien jurídico protegido por una norma penal. No sé qué diría si viviera uno de nuestros más insignes penalistas, Jiménez de Asúa quien, por cierto, fue desterrado por el dictador Primo de Rivera a las Chafarinas en 1926.
   Para mí, desde luego, el Derecho Penal, en determinados casos, sobra.

LA RAZÓN. X. IX. MMII. ESPAÑA

 

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ESPAÑA – 1680 - EL 18 DE MAYO DE 1680 SE PUBLICA LA RECOPILACIÓN DE LAS LEYES DE INDIAS, QUE CONSTA DE NUEVE LIBROS Y MÁS DE SEIS MIL LEYES.

 

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"El cristianismo no teme a la cultura sino a la media cultura. Teme la superficialidad, los eslóganes, las críticas de oídas; pero quien puede hacer la ‘crítica de la cultura’ puede volverlo a descubrir o seguir siendo fiel" JEAN GUITTON –filósofo fr.

 

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La verdad nos hace libres, la mentira nos esclaviza y nos hunde en el rencor. Por eso es imprescindible revisar sin imposturas, todas las falsificaciones que nos han venido sirviendo en estos años los historieteros de turno y charlatanes con poses y mohines.

 

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«No olvidemos que la violencia no existe ni puede existir por sí sola: está infaliblemente entrelazada con la mentira. Unen a ambos los lazos familiares y más profundamente naturales: la violencia no puede encubrirse con nada, salvo con la mentira; y el único sostén de la mentira es la violencia. Todo aquél que una sola vez ha proclamado como método la violencia, inexorablemente deberá elegir como principio la mentira»

Solzhenitsyn – 1973

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Poco más tarde, en un artículo titulado «¡Rechacemos la mentira», difundido contemporáneamente a su detención, febrero de 1974, advertía Solzhenitsyn:

«No cada día, ni en cada hombro, posa la violencia su pesada zarpa: sólo exige de nosotros sumisión a la mentira [...] Aquí yace precisamente la clave que despreciamos. La más sencilla, la más asequible para nuestra liberación: ¡la no participación personal en la mentira! [...] Cuando las gentes se apartan de la mentira, ésta sencillamente, deja de existir»

Comentando estos párrafos el argentino Luis María Sandoval apostilla: «es de recordar que Cristo Nuestro Señor no llamó al Demonio «padre de la violencia», sino padre de la mentira (Jn 8, 44)» ("Cuando se rasga el telón", Speiro, 1992, pág. 220)

 

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«La escritura de la historia se ve obstaculizada a veces por presiones ideológicas, políticas o económicas; en consecuencia, la verdad se ofusca y la misma historia termina por encontrarse prisionera de los poderosos. El estudio científico genuino es nuestra mejor defensa contra las presiones de ese tipo y contra las distorsiones que pueden engendrar» (1999).
S.S. JUAN PABLO II – MAGNO – PONT. MAX.

 

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Juan Pablo II, Pont. Papa (1920-2005)
Redemptoris missio, 86 

 

“La mies es abundante...” (Mt (9,37) -       Si uno echa una mirada superficial sobre nuestro mundo, se queda impactado por muchos hechos negativos que le pueden llevar al pesimismo. Pero no deja de ser un sentimiento injustificado. Tenemos fe en Dios, Padre y Señor, en su bondad y su misericordia. Estando ya cerca del Tercer Milenio de la redención, Dios está a punto de preparar para el cristianismo una gran primavera que ya apunta. En efecto, ya sea en el mundo no cristiano como en las cristiandades antiguas, los pueblos tienen tendencia de acercarse progresivamente a los ideales y los valores evangélicos. Esta tendencia se ve favorecida por el esfuerzo de la Iglesia. Hoy se percibe entre los pueblos una nueva convergencia hacia estos valores: el rechazo de la violencia o la guerra, el respeto de la persona humana y de sus derechos, la sed de libertad, de justicia y de fraternidad, la tendencia a superar los racismos y los nacionalismos exacerbados, la afirmación de la dignidad de la mujer y su estima.
     La esperanza cristiana nos sostiene para comprometernos a fondo en la nueva evangelización y en la misión universal. Nos empuja a orar como Jesús nos lo ha enseñado: “Que venga a nosotros tu reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo”. (Mt 6,10).
      Aún son incalculables las personas que esperan la venida de Cristo. Los espacios humanos y culturales donde todavía no ha llegado el anuncio del evangelio o donde la Iglesia está poco presente son inmensos, hasta el punto de exigir la unión de todas las fuerza de la Iglesia. Preparando la celebración del jubileo del año 2000, toda la Iglesia está comprometida en un nuevo Adviento misionero. Debemos alimentar en nosotros la pasión apostólica para transmitir a los demás la luz y la alegría de la fe, y debemos formar al pueblo de Dios en estas actitudes.

 

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En pocas palabras: si Cristo fundó una Iglesia y el diablo la corrompió y luego tuvo que venir Lutero para "reformarla"; ¿Qué papel hace Cristo prometiendo una Iglesia invencible? Y si eso fuera posible; ¿Cuál de las miles de divisiones del protestantismo heredó el "Espíritu de Verdad" del que Cristo habla y que promete con tanta certeza.

 

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San Agustín (354-430) obispo de Hipona, doctor de la Iglesia Católica
Sermón 256, para la fiesta de Pascua

 

“Levántate y anda” (cf Mt 9,6).       “Si el Espíritu de Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el mismo que resucitó a Jesús de entre los muertos hará revivir vuestros cuerpos mortales...” (Rm 8,11) Ahora es un cuerpo humano, natural; luego será un cuerpo espiritual. “Adán, el primer hombre, fue creado como un ser con vida. El nuevo Adán, en cambio, es espíritu que da vida.” (1Cor 15,45) Por esto “hará revivir vuestros cuerpos mortales por medio de ese Espíritu suyo que habita en vosotros.” (Rm 8,11).
      ¡Oh que aleluya tan glorioso cantaremos entonces, qué seguridad! Ya no más adversarios, ya no más enemigos, ya no perderemos a ningún amigo. Aquí abajo cantamos las alabanzas de Dios en medio de nuestras preocupaciones. En el cielo las cantaremos con total paz y tranquilidad. Aquí las cantamos destinados a morir; en el cielo en una vida sin fin. Aquí, en la esperanza, allá en la realidad. Aquí, somos viajeros, allá estaremos en nuestra patria. Cantemos pues, ya desde ahora, hermanos, no para saborear ya el reposo, sino para aligerar nuestras penas. Cantemos como lo hacen los viajeros. Canta, pero no dejes de caminar; canta para animarte en medio de las fatigas... ¡Canta y camina!
       ¿Qué quiere decir, camina? Ve adelante, haz progresos en el bien obrar...Camina hacia el bien, avanza en la fe y en la pureza de las costumbres. ¡Canta y camina! ¡No te desvíes, no te eches atrás, no te quedes parado! ¡Volvámonos hacia el Señor!

 

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El hombre fue honrado por Dios y colocado por encima de toda criatura: «El cielo no fue hecho a imagen de Dios, ni la luna, ni el sol, ni la belleza de las estrellas, ni nada de lo que aparece en la creación. Sólo tú (alma humana) has sido hecha a imagen de la naturaleza que supera toda inteligencia, semejante a la belleza incorruptible, huella de la verdadera divinidad, espacio de vida bienaventurada, imagen de la verdadera luz, y al contemplarte te conviertes en lo que Él es, pues por medio del rayo reflejado que proviene de tu pureza tú imitas a quien brilla en ti. Nada de lo que existe es tan grande que pueda ser comparado a tu grandeza» («Homilia in Canticum 2»: PG 44,805D).  San Gregorio de Nisa - Dos grandes doctores de la Iglesia del siglo IV, Basilio y Gregorio Nacianceno, obispo en Capadocia, en la actual Turquía. El hermano de Basilio, san Gregorio de Nisa, hombre de carácter meditativo, con gran capacidad de reflexión y una inteligencia despierta, abierta a la cultura de su tiempo. Se convirtió así en un pensador original y profundo de la historia del cristianismo.

La fe indefectible de Santa María Virgen –madre de nuestro Salvador-, que sostuvo la fe de Pedro y de los demás Apóstoles, durante más de dos mil años, siga sosteniendo la de las generaciones cristianas, aquella y siempre misma fe. Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros. Amen ¡Gracias!

 

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«El cielo no fue hecho a imagen de Dios, ni la luna, ni el sol, ni la belleza de las estrellas, ni nada de lo que aparece en la creación», decía el santo Doctor y Padre de la Iglesia -Gregorio de Niza, hermano de san Basilio y de santa Macrina en el siglo IV.
«Sólo tú (alma humana) --añadía-- has sido hecha a imagen de la naturaleza que supera toda inteligencia, semejante a la belleza incorruptible, huella de la verdadera divinidad, espacio de vida bienaventurada, imagen de la verdadera luz».
Y dicho Padre y Doctor de la Iglesia, explicaba: «Si con un estilo de vida diligente y atento lavas las fealdades que se han depositado en tu corazón, resplandecerá en ti la belleza divina… Contemplándote a ti mismo verás en ti al deseo de tu corazón y serás feliz».

 

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Por venir a visitarnos, nuestro agradecimiento.

Por la gracia de Dios, en el año del Señor 2007: Anno Domini

"In Te, Domine, speravi; non confundar in aeternum!".

Mane nobiscum, Domine! ¡Quédate con nosotros, Señor!

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La Iglesia testimonia el Evangelio por los caminos del mundo, ¡por eso es católica!; desde que Cristo la fundara, hace dos milenios.

“El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).

Si la presencia de Cristo es la que hace sentirse de veras en casa, es precisamente porque impulsa la libertad del cristiano más allá de los muros de la casa, pues es consciente de que el horizonte de su casa es el mundo-global-universalidad-catolicidad. Por el camino de cada día, vivamos el Evangelio que la Iglesia propone.

"Marana tha, ven, Señor Jesús" (Ap 22, 20).

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Dones y frutos del Espíritu Santo - La vida moral de los cristianos está sostenida por los dones del Espíritu Santo. Estos son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu Santo.

Los siete dones del Espíritu Santo son: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Pertenecen en plenitud a Cristo, Hijo de David (cf Is 11, 1-2). Completan y llevan a su perfección las virtudes de quienes los reciben. Hacen a los fieles dóciles para obedecer con prontitud a las inspiraciones divinas.

Tu espíritu bueno me guíe por una tierra llana (Sal 143,10).
Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios... Y, si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos de Cristo (Rm 8,14.17)

Los frutos del Espíritu son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la gloria eterna. La tradición de la Iglesia enumera doce: ‘caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad’ (Ga 5,22-23, vg.).

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Recomendamos vivamente la siguiente lectura:

CÓMO LA IGLESIA CONSTRUYÓ LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL’

Ninguna institución ha hecho más para dar forma a la civilización occidental que la Iglesia Católica, y en modos que muchos de nosotros hemos olvidado o nunca sabido. Como la Iglesia construyó la civilización occidental es una lectura esencial para redescubrir esta relegada verdad. De un modo senillo y muy atractivo. 2007.

Autor: Thomas E. WOODS Jr. -

Editorial: CIUDADELA. 

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Las ilustraciones que adornan un expuesto, no son obligatoriamente alusivas al texto. Estando ya públicas en la red virtual, las miramos con todo respeto y sin menoscabo debido al ‘honor y buena reputación de las personas’. De allí, hayamos acatado el derecho a la intimidad, al honor, a la propia imagen y a la protección de datos. Tomadas de Internet, las estampas, grabados o dibujos que adornan o documentan este sitio web ‘CDV’, no corresponden ‘necesaria e ineludiblemente’ al tema presentado; sino que tienen por finalidad –a través del arte- hacer agradable la presentación. Tributamos homenaje de sumisión y respeto a todas las personas, particularmente cuyas imágenes aparecen publicadas, gracias.-

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In Obsequio Jesu Christi.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).