Tuesday 23 May 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
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En Grecia y Roma -mal que le pese al lobby gay- la homosexualidad estaba penada.

 

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En casa estamos leyendo "Luces y sombras de la España imperial", de M. Fernández Álvarez, y nos hemos sorprendido de lo tarde que entró en España la Inquisición (cuando todo indicaba que era un invento castellano). Entonces, ¿quién, cómo, cuándo, dónde y por qué se inventa la Inquisición?

 

La primera ejecución por razones religiosas se dio ya muy avanzado el siglo IV, pero el sistema inquisitorial no surge hasta la plena Edad Media como una manera de combatir nuevas herejías en Francia. En España es tardía y no castellana, desde luego.

Don César VIDAL dr.en historia, y filosofía y teología, es abogado;2005-01-11 L.D.

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{… y todos los mártires de la Iglesia católica durante las persecuciones romanas…}

 

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…DE LO QUE NO HIZO LA INQUISICIÓN Y HACEN HOY

 LOS NUEVOS, Y DE LEJOS, PEORES INQUISIDORES…

 

Revolución cultural – 2007.

José Fuentes / Badajoz -

 

La Revolución cultural china quería acabar con cuatro antigüedades: la antigüedad de las ideas, la antigua cultura, los antiguos hábitos y las antiguas costumbres. Los libros eran quemados y los escritores eran humillados y apaleados, la mayoría de los cuales terminaban suicidándose. Esas son las ideas y los hechos, que hace unos años, en la culta Europa, tuvieron innumerables seguidores. En la sociedad española, ahora que nuestros dirigentes políticos quieren eliminar la educación humanista, en aras de un tecnicismo y progresismo mal entendidos, parece que se desea implantar otra revolución cultural, no tan cruel por supuesto, pero sí de efectos devastadores a medio o largo plazo. Esta revolución nuestra, más casera, va encaminada a derribar nuestro pasado cultural, la historia colectiva y muchas tradiciones buenas y santas; a inculcar en las nuevas generaciones la frivolidad, el materialismo y la uniformidad de pensamiento, para que, en un futuro más o menos próximo, convertir a todos los ciudadanos en personas incultas, maleables y dóciles a las imposiciones de un Estado cada vez más opresor. Esto siempre que este Estado, antes llamado España, no se divida en «miniestados» o reinos de taifas, para volver a la época anterior a los Reyes Católicos. ‘LA RAZÓN-ESP.2007-02-09

 

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Vivimos actualmente el proceso judicial de personas como Oriana Fallaci o Michel Houellebecq, por supuestos ataques al Islam. ¿Estamos asistiendo en Europa a un nuevo tipo de Inquisición democrática dictada por progres pro-islámicos, o qué está ocurriendo con el libre pensamiento característico en Europa? ¿Es que queremos un futuro pensamiento único.......islámico?

 

No le quepa la menor duda de que esa inquisición existe. En ocasiones se viste de rosa, en otras del verde musulmán y en otras del rojo progre.2005

 

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Hace poco Turquía nos ha dado un ejemplo de los riesgos que entraña conceder al funcionario nacionalista la potestad de fabricar verdades y certezas. El pasado mes de febrero el escritor Orhan Pamuk dijo que en Turquía habían muerto asesinados un millón de armenios y 30.000 kurdos. Entre los historiadores serios de todo el mundo es bien sabido que, en la época otomana, numerosos armenios fueron deportados, acusados de haber tomado partido contra el Imperio durante la Primera Guerra Mundial, y muchos fueron asesinados por el camino, pero los portavoces de Estambul siguen negando aquel genocidio. Tan pronto como desafió el tabú, Pamuk sufrió su furor. Varios periódicos emprendieron campañas de insultos contra el escritor, algunos columnistas llegaron a decir que había que silenciarle de una vez por todas, grupos extremistas organizaron concentraciones y manifestaciones para protestar contra la traición y, finalmente, un fiscal le abrió un proceso por haber denigrado públicamente la identidad turca. MMV. XII.

 

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Las costumbres cambian, es cierto, igual que cambian las modas. Pero el bien y el mal son fácilmente discernibles. Hay verdades que no dependen del valor subjetivo que les demos y que serán verdades siempre y a pesar de los nuevos inquisidores, la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.

 

 

Los nuevos inquisidores

 

 

HOY pocos son los que se atreven a decir lo que está bien o lo que está mal. Aquello de que nada es verdad ni es mentira, sino que todo depende del color del cristal con que se mira, ha quedado elevado a categoría absoluta. Lo importante ya no es lo que miramos, sino el color del cristal a través del cual miramos. Lo importante ya no es la verdad, sino el valor que le demos a esa verdad.

Por Jorge Trias Sagnier
ABC, 5/7/2004

Es decir, lo que era un medio para acercarnos a la verdad ahora lo hemos convertido en el canon a través del cual juzgamos -y señalamos- lo que es correcto y lo que no lo es, lo asumible y lo rechazable, la verdad y la mentira. Es el canon de la tolerancia. El canon que nos imponen los nuevos inquisidores. Todo, pues, tiene en nuestras sociedades tolerantes el mismo valor. Un filósofo alemán, Robert Spaemann, ha puesto el dedo en la llaga en una sugerente conferencia que pronunció en la Universidad de Navarra: «El precio que exige el pluralismo total es demasiado elevado. Destruiría cualquier cultura desarrollada y haría imposible la convivencia de los hombres».

La democracia que conocemos se basa en el respeto de las opiniones de las minorías, pero también, y sobre todo, en el gobierno de las mayorías. Ahora, sin embargo, se nos pretende convencer de lo contrario, pues son las minorías, desde la perspectiva del igualitarismo absoluto, las que acaban imponiendo sus criterios y opiniones sobre los de las mayorías. Veamos algunos ejemplos: una película sobre la muerte de Jesucristo fue un éxito de taquilla sin precedentes, pero los propietarios del canon de lo correcto la tildaron de cruel y sanguinaria, curiosamente los mismos que desde «The New York Times» le dedicaron media página a un tal Gunther von Hagens, llamado «Doctor Muerte», que expone cadáveres humanos como si fuesen esculturas, limitándose la crítica al cínico argumento de que los cuerpos quizá podrían ser de chinos ejecutados. Otro ejemplo: la noticia de que unos cuantos curas norteamericanos fueron procesados por abusos sexuales ocupó las primeras planas de todos los periódicos. Correcto. Pero la de que otros cientos de sacerdotes mueren cada año en defensa de los débiles en África o América o que luchan por la libertad religiosa y de culto en Asia o en los países árabes apenas tiene un par de líneas en ningún periódico. Sigamos: quienes creen que el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer y piensan que el llamado «matrimonio gay» es algo que no tiene sentido o cuyo único sentido es la disolución de la institución matrimonial y familiar será fulminado como «homófobo», curiosamente por aquellos mismos que anualmente toman las ciudades en una especie de acrónico carnaval a mitad de camino entre el exhibicionismo y la pornografía. Por último: todos estamos contra la pedofilia, decimos, pero, que yo sepa, sólo Maruja Torres tuvo el valor de denunciar por escrito el anuncio de un conocido diseñador italiano que claramente incitaba a ella.

Las costumbres cambian, es cierto, igual que cambian las modas. Pero el bien y el mal son fácilmente discernibles. Hay verdades que no dependen del valor subjetivo que les demos y que serán verdades siempre y a pesar de los nuevos inquisidores, pues como hablaba Juan de Mairena a sus alumnos, la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.
2004

 

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Tapiar la mirada –

 

POR FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR. Catedrático de Historia Contemporánea. Universidad de Deusto

 

... ¿Habrá que decir que en España el inquisidor ha cambiado de hábito, pero no de alma, que nuevas quimeras le sorben el seso, pero sigue medrando y ejerciendo según los totalitarios mandatos de la sangre y de la tierra?...

QUÉ vulnerables han sido las palabras y los ojos. Qué vulnerables son ante el poder, legítimo o no. Siempre les han acechado peligros incontables y por su esencial fragilidad siempre han sido objeto de constantes ataques. Desde sellar a fuego la mirada hasta sepultar los labios con una buena cantidad de tierra, la historia ofrece una extensa gama de métodos eficaces para cegar y hacer callar a los que querían ver y decir algo. Hubo tiranos en la Antigüedad que soñaron con cegar a sus súbditos para acabar con los ojos que a hurtadillas vigilaban su impunidad.
De la Inquisición y su forma de quemar hombres se ha escrito lo suficiente para saber cómo la existencia se convirtió bajo su gobierno en un ejercicio de representación colectiva, en el que nadie era lo que decía ser. Sobrevivir era el único objetivo. Recuérdese aquello que decía Moratín en el siglo XVIII:

«No escribas, no imprimas, no hables, no bullas, no pienses, no te muevas y aún quiera Dios que con todo y con eso te dejen en paz».

Convertir la voz en polvo. Hacer de la mirada piedra. Cualquiera que sea la época que visitemos siempre encontraremos furias revolviéndose contra la palabra y los ojos. Déspotas de Dios, generales y faraones comunistas han sido amigos de la indiferencia y desinterés de sus súbditos, de la palabra asfixiada y los ojos vacíos.

Cuántos inquisidores voluntarios y comisarios políticos entregados a pisar los talones del librepensador que quería hablar y escribir en nuestro pasado. ¿Cuántos en el horizonte, preparados para quemar papeles o hacérselos tragar a quien ose escribirlos? Tampoco hoy, como recientemente ha demostrado el Parlamento catalán, ni siquiera en democracia, estamos a salvo de esta plaga histórica. Curiosa unanimidad -excepción hecha de Piqué y sus solitarios correligionarios- la de estos diputados que entregados a la construcción de una patria devuelven a sus ciudadanos a los tiempos de la mordaza. Curiosas competencias las atribuidas al Consejo Audiovisual de Cataluña, que ponen al periodista y su libertad de ojo y de palabra bajo la vigilancia política de funcionarios partidistas, erigidos por ley en nuevos y celosos guardianes custodios de la verdad.

¿Será que hemos condenado el franquismo para gratificar solamente nuestra conciencia con nuestra indignación y que cuanto más fuerte y petulante era nuestra indignación y más tranquila se mostraba la conciencia más nos parecíamos al aborrecido? ¿Habrá que decir que en España el inquisidor ha cambiado de hábito, pero no de alma, que nuevas quimeras le sorben el seso, pero sigue medrando y ejerciendo según los totalitarios mandatos de la sangre y de la tierra? No en vano Nietzsche escribió: «No luches contra monstruos, pues te convertirás en uno. Cuando miras al abismo, el abismo también te mira a ti».

Quizá de tanto aborrecer la España uniformista y dogmática del dictador, de tanto vituperar a los cortesanos del inquilino de El Pardo, los constructores de la nación catalana han terminado convirtiéndose en su caricatura. ¿De qué otra manera explicar si no el hecho de que hasta los representantes políticos que se llaman a sí mismos progresistas y republicanos hablen en Cataluña el mismo dialecto del falangista y su homónimo soviético? ¿Será una deformación que les viene de cuando hacer política significaba conspirar entre unos pocos, rodeados por el enemigo, y proyectar un Estado en el que ellos mismos, en tanto poder único, definirían qué era lo democrático y qué no lo era? Cuando al primer comisario del pueblo para la Cultura de Stalin se le echó en cara haber instaurado un régimen de censura respondió también con las palabras que ahora repiten los diputados catalanes frente a quienes les reprochan su tic autoritario:

«¡Censura! ¡Qué palabra más horrible!»

Hay, sin embargo, varias razones para sentir estupor. Cuando éramos niños y nos daba miedo una película cerrábamos los ojos para no seguir viendo, pero los peligros latentes en el afán intervencionista y comisarial del tripartito catalán son demasiado reales para que se desvanezcan mediante ese remedio infantil. Hay pesadillas y formas de miedo que no se disipan tan fácilmente. Porque... ¿qué significa que un funcionariado político juzgará el contenido de las informaciones para decidir sin son veraces o no? ¿Supone que el periodista, como en la actual República de Turkmenistán, deberá atenerse a un voto nacional de lealtad? ¿Es decir, que antes de hablar habrá de avisarse silencio y repetirse...?:

«Que mi mano se paralice el día que la levante contra ti, oh Turkmenistán. Que mi lengua se deseque el día que hable mal de ti, oh mi patria querida. Que mi aliento se extinga el día que te traicione, oh Turkmenbashi -caudillo de los turcomanos», título éste que, como buen pachá moderno, se atribuyó el primer presidente de esta ex república soviética al derrumbarse el Imperio forjado por Stalin.

Porque... ¿qué quiere decir que el control sobre la veracidad y pluralidad de la información corresponde al Consejo Audiovisual de Cataluña? ¿Son verdad las famosas comisiones del tres por ciento? ¿Son verdad o falsedad las conversaciones del líder de Esquerra Republicana con ETA? Cuando los políticos se conceden a sí mismos la facultad para fijar qué es y no es cierto no sólo tapian esos dos glóbulos de materia blanda, de irisaciones delicadas pero de inquietante fijeza e insistencia que es la mirada ajena, condición necesaria para la existencia de la opinión pública y de una sociedad informada y capaz de controlar el ejercicio del poder político, sino que también se dotan de la capacidad para reescribir el pasado y manipular el presente a su conveniencia. Llegado el caso, si el líder político dice de tal hecho «eso no ocurrió», pues no ocurrió.

Hace poco Turquía nos ha dado un ejemplo de los riesgos que entraña conceder al funcionario nacionalista la potestad de fabricar verdades y certezas. El pasado mes de febrero el escritor Orhan Pamuk dijo que en Turquía habían muerto asesinados un millón de armenios y 30.000 kurdos. Entre los historiadores serios de todo el mundo es bien sabido que, en la época otomana, numerosos armenios fueron deportados, acusados de haber tomado partido contra el Imperio durante la Primera Guerra Mundial, y muchos fueron asesinados por el camino, pero los portavoces de Estambul siguen negando aquel genocidio. Tan pronto como desafió el tabú, Pamuk sufrió su furor. Varios periódicos emprendieron campañas de insultos contra el escritor, algunos columnistas llegaron a decir que había que silenciarle de una vez por todas, grupos extremistas organizaron concentraciones y manifestaciones para protestar contra la traición y, finalmente, un fiscal le abrió un proceso por haber denigrado públicamente la identidad turca.

Un caso extremo, se dirá. Pero quizá no tanto. Porque... ¿qué lógica guía a unos representantes políticos que se quejan de que sus enemigos de Madrid difunden por el mundo informaciones falsas de Cataluña, mientras a las voces críticas del interior responden con un nacionalismo violento e intolerante? Cuando pienso en la reacción airada que provocó aquel grupo de intelectuales catalanes con su manifiesto por Un nuevo partido en Cataluña o en la profesora de la Universidad del País Vasco a la que se impidió dar una conferencia porque su pertenencia al Foro de Ermua y sus ideas sobre el nacionalismo la invalidaban como testigo complaciente, imagino a Pla y a Gaziel carcajeándose del espíritu democrático de sus paisanos.

¡Tan difícil les resulta comprender a los parlamentarios catalanes de izquierdas y derechas que privamos de su humanidad a quienes negamos la palabra, que los dejamos indefensos y absurdos! Contra lo que piensan los ingenuos también en democracia se puede asfixiar la libertad, pues ésta y aquélla no son términos equivalentes sino complementarios. Sin libertad la democracia es despotismo, sin democracia la libertad es quimera. Logro precario y frágil es y ha sido la unión de ambas, pues la libertad resulta preciosa como el agua y, como ella, si no la guardamos, se derrama, se nos escapa y se disipa. De ahí que se vuelva tiranía en cuanto pretendemos imponerla a los otros. De ahí que la libertad de opinión sea siempre la libertad de aquél que no piensa como nosotros. Su libertad, hecha de palabra y de ojo, es condición de la mía. De ahí que en su isla Robinson no sea realmente libre, pues aunque no sufre voluntad ajena y nadie le constriñe, su libertad se despliega en el vacío. Como la del déspota, está poblada de espectros. Como Cataluña, está poblada de déspotas. He ahí nuestro drama. Sus gobernantes anhelan súbditos como el Edipo que camina con los ojos arrancados para no ver la realidad que lo circunda. 2005-12-31 – ABC. España, Agradecemos al autor.

 

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"Sed maestros de la verdad, de la verdad que el Señor quiso confiarnos no para ocultarla o enterrarla, sino para proclamarla con humildad y coraje, para potenciarla, para defenderla cuando está amenazada." [S.S. Juan Pablo II]

 

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INQUISICIÓN ‘GAY’ - "Inquisición rosa" repugnante, bochornosa, perversa, malintencionada, zafia y ruín que condena a quién no comulgue con sus ideales.

 

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Una asociación de gays denuncia a un sacerdote por opinar en contra de las uniones homosexuales

 

Sr. Director:

Las inquisiciones y los ataques y acosos a las personas por expresar su opinión me dan miedo y las rechazo. He de solidarizarme con sus víctimas.

Las inquisiciones son de muchos colores: negra, roja, amarilla o rosa. En este caso, me da miedo la inquisición rosa, que son unas maneras y procedimientos que utilizan los fanáticos del  homosexualismo para imponer sus tremendas ideologías.

Por ejemplo, a veces puede darse el caso de que den charlas pro-homosexualismo a los alumnos de los colegios e  institutos de Andalucía, Madrid o Valencia o Castilla-León,  sin que los padres los hayan autorizado a "comerles el coco" a los hijos. ¿Es eso adoctrinamiento pro ideología homosexual? ¿Les gustan a los padres esas doctrinas del homosexualismo? ¿Acaso no es razonable que a los padres que les guste la ideología homosexualista, que autoricen a sus hijos que se les den charlas y a los que no, que los dejen tranquilos o no? 

He tenido conocimiento de que la Asociación Gylda ha denunciado ante la Fiscalía al sacerdote don Carlos Moreda de Lecea por el artículo que publicó en su medio el pasado mes de julio. Quiero mostrar mi apoyo al señor Moreda, a la vez que me adhiero a su postura de defensa del verdadero matrimonio. 

Vaya por delante mi respeto hacia todos los homosexuales quienes, como cualquier otro ser humano, gozan de derechos y libertades inalienables. No obstante, me resulta, cuando menos sorprendente, la reacción de Gylda ante el artículo de don Carlos Moreda en el que, por más que lo leo, no encuentro ni justificación de racismo (¿qué tiene que ver el racismo con la homosexualidad?) ni de la homofobia. Simplemente, se limita a defender el matrimonio como unión de un hombre con una mujer y a advertir de las nefastas consecuencias de la desnaturalización de esta institución. 

Recientemente se han publicado estudios que desvelan que la población homosexual española es aproximadamente del 1%, dato que basta por sí solo para concluir que no es suficiente para cambiar la que probablemente sea la institución más antigua de la Humanidad. Hay en España muchos más musulmanes que homosexuales ¿Por qué no se admite como matrimonio la poligamia, o la poliandria, libremente querida por hombres y mujeres mayores de edad? ¿Por qué los familiares no pueden casarse entre sí, si libremente lo desean? No existe discriminación alguna al impedir el matrimonio entre personas del mismo sexo. Simplemente, como indica don Carlos Moreda, es tratar de modo distinto situaciones esencialmente desiguales y, como siempre, con todos los respetos.

Vanesa M. García - 2004-08-13  marcoscantabria@terra.es

 

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No acusarse uno mismo ni acusar a los demás demuestra que la educación ha sido completada. Epícteto

 

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INQUISICIÓN DE IZQUIERDA - SIGLO XX -

 

 

De cartas y destrucción de libros

 

 

Pío Moa

 

Durante la guerra civil esa furia contra la cultura (“burguesa” o “reaccionaria”) alcanzó un verdadero paroxismo con la devastación de cientos de bibliotecas, a veces valiosísimas, guardadas en domicilios privados, monasterios, edificios públicos, etc

 

En los últimos años he tenido que trabajar tan intensamente (a veces me he sentido realmente agotado), que he reducido al mínimo mi vida social y me ha sido imposible contestar al gran número de cartas enviadas por lectores. Había en ellas de todo, desde maldiciones explícitas (pocas) hasta palabras de ánimo (la mayoría), libros y numerosas aportaciones de datos o conocimientos que me han venido muy bien. No obstante, ya digo, la falta de tiempo me ha impedido corresponder en la gran mayoría de los casos, y ello, unido a veces a mi mala memoria para nombres y caras, me ha hecho quedar bastante mal con muchas personas. Pido disculpas y espero que, si me leen aquí, sepan comprender el problema.

 

En los últimos días he revisado estas cartas, que suponen ya un montón considerable, y entre ellas encuentro una comunicación enviada por Gonzalo Fernández de la Mora poco antes de su muerte, con membrete de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, que merece la pena reproducir:

 

“Como ampliación de nuestra reciente charla sobre la destrucción por el Gobierno socialista de los fondos de publicaciones de Editora Nacional, Instituto de Estudios Políticos, Instituto de Cultura Hispánica, Secretaría General del Movimiento, Sindicatos, etc., le adjunto fotocopia del artículo del ex director general de Archivos, José Antonio García Noblejas, donde se refiere a destrucciones de documentos durante la guerra civil.

 

“Natalio Rivas, en su biografía del ministro López Ballesteros, narra la destrucción de más de un millón de legajos del Ministerio de Hacienda entre 1936 y 1939.

 

 “Personalmente he sido testigo del envío a papel de los fondos del Instituto de Estudios Políticos donde pude adquirir, la víspera de la destrucción una remanente decena de ejemplares de mi libro La partitocracia.

 

“La experiencia con mi libro El Estado de obras fue aún peor, pues mis cartas no fueron contestadas, mis gestiones tropezaron con un muro de silencio y no pude adquirir el resto de la edición que, como toda la serie Doncel, fue reducida a pasta de papel.

 

“Al lado de este masivo holocausto intelectual, las tachaduras a que condenaba nuestra Inquisición resultan nimias”

 

Creo que el documento merece la pena ser conocido. Como se recordará, en 1931, apenas estrenada la república, fueron quemadas importantes bibliotecas, y en la revuelta de 1934 sufrieron el mismo destino otras como la de la universidad de Oviedo o la de un palacio, por entonces muy conocido, de Portugalete, importante museo artístico además. Y durante la guerra civil esa furia contra la cultura (“burguesa” o “reaccionaria”) alcanzó un verdadero paroxismo con la devastación de cientos de bibliotecas, a veces valiosísimas, guardadas en domicilios privados, monasterios, edificios públicos, etc. Alberti dedicó algún poema a aquel “deporte” tan definitorio.

 

Seguramente las autoridades socialistas actuales estarán en condiciones de desmentir esta información de Fernández de la Mora, o de corroborarla. En este último caso debe reconocerse que la afición de nuestra izquierda a destruir libros no ha cesado en la democracia actual. 2005.03.14 LD. ESPAÑA

 

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INQUISICIÓN DE IZQUIERDA-COMUNISTAS:

SIGLO XX - Quema de conventos...

y de bibliotecas y aulas y arte

 

  

UNA VISIÓN CRÍTICA SOBRE LA REPÚBLICA

Y LA GUERRA CIVIL

Quema de conventos... y de bibliotecas y aulas

 

Tampoco menciona casi ninguno de esos historiadores la gran cantidad de libros y bienes culturales e históricos quemados por tan "populares" delincuentes, amparados de hecho por el Gobierno; acaso porque esa realidad suscita dudas sobre el mito de unos republicanos muy intelectuales y decididos elevar el nivel cultural de la población.

 

Por Pío Moa

 

La mayoría de la gente tiene hoy la imagen de la República proyectada por una historiografía muy politizada: un régimen de izquierdas llegado con la misión de solucionar una serie de problemas ancestrales nacidos de la incuria y los privilegios de la derecha. La realidad, como recordará el lector, es harto diferente.

Fueron los políticos derechistas Alcalá-Zamora y Maura quienes unieron a los republicanos y los impulsaron a tomar el poder, y lo hicieron con el fin no de cumplir supuestas "misiones", sino de instaurar una democracia normal, con posibilidad de alternancia entre derechas e izquierdas y solución de los problemas según dictase el voto mayoritario. La iniciativa de dichos dos políticos tuvo otro doble efecto de alcance: debilitó a los monárquicos y calmó la desconfianza de gran parte de la opinión pública ante los conocidos mesianismos republicanos. Gracias a ello la República "advino" entre el entusiasmo de unos, la confianza de otros y sin ninguna oposición significativa (salvo la de los comunistas, muy pocos por entonces).

 

Maura y Alcalá-Zamora conocían el mesianismo y las manías antirreligiosas de las izquierdas, pero creían poder neutralizarlas mediante el establecimiento de unas libertades generales, elecciones libres y la participación activa de las derechas en el proceso republicano. Y había otro hecho alentador: el PSOE constituía, con gran diferencia, la fuerza más potente, organizada y disciplinada del nuevo régimen, tanto en la izquierda como en la derecha. Debía esa ventaja, como hemos observado, a su colaboración con la dictadura de Primo de Rivera.

 

Pues bien, bajo la dictadura los socialistas habían renunciado en la práctica a sus violentos extremismos anteriores, inclinándose por la moderación socialdemócrata. Lógicamente, esa tendencia debía acentuarse en la República, un régimen más afín a sus aspiraciones, convirtiendo al PSOE en un decisivo factor de equilibrio.

 

Esas expectativas razonables iban a recibir enseguida un tremendo golpe: la llamada "quema de conventos". El 11 de mayo, antes de un mes desde la ocupación del poder por los republicanos, las turbas izquierdistas comenzaron en Madrid una oleada de incendios de edificios religiosos, tras un frustrado intento de asaltar el diario monárquico ABC.

 

Típicamente, la agresión comenzó fabricando un incidente por la supuesta emisión de la Marcha Real desde un piso de monárquicos (algo perfectamente legítimo, si realmente ocurrió), y difundiendo bulos sobre el imaginario asesinato de un trabajador por el marqués de Luca de Tena. Métodos usados desde las matanzas de frailes del siglo XIX, so pretexto de que envenenaban las fuentes públicas.

 

Todo indica que, como el 13 de abril, los incendiarios salieron del Ateneo, convertido desde meses atrás en centro de agitación republicano con fuerte influencia masónica.

 

Los incendios cundieron los días siguientes por Andalucía y Levante, dejando un balance final de unos cien edificios destruidos, incluyendo iglesias, varias de gran valor histórico y artístico, centros de enseñanza como la escuela de Artes y Oficios de la calle Areneros, donde se habían formado profesionalmente miles de trabajadores, o el colegio de la Doctrina Cristiana de Cuatro Caminos, donde recibían enseñanza cientos de hijos de obreros; escuelas salesianas, laboratorios, etc. Ardieron bibliotecas como la de la calle de la Flor, una de las más importantes de España, con 80.000 volúmenes, entre ellos incunables, ediciones príncipe de Lope de Vega, Quevedo o Calderón, colecciones únicas de revistas, etcétera; o la del Instituto Católico de Artes e Industrias, con 20.000 volúmenes y obras únicas en España, más el irrecuperable archivo del paleógrafo García Villada, producto de una vida de investigación. Quedaron reducidas a cenizas cuadros y esculturas de Zurbarán, Valdés Leal, Pacheco, Van Dyck, Coello, Mena, Montañés, Alonso Cano, etcétera, así como artesonados, sillerías de coro, portadas y fachadas de gran antigüedad y belleza… Un desastre casi inconcebible.

 

Pero lo más revelador fue la reacción del Gobierno y de las izquierdas. Azaña paralizó en seco cualquier intento de frenar los disturbios, arguyendo: "Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano". Alcalá-Zamora, jefe del Gobierno provisional, escribe con amargura en sus memorias: "La furiosa actitud de Azaña planteó, con el motín y el crimen ya en la calle, la más inicua y vergonzosa crisis de que haya memoria". Pero omite su propia actitud contemporizante y amedrentada, reseñada en cambio por Maura. A los pocos días, en una reacción final muy desmesurada cuando el mal estaba hecho, el Gobierno declaró el estado de excepción y movilizó al Ejército, cesando instantáneamente los desmanes. Unas pocas compañías de la Guardia Civil habrían bastado para impedirlos.

 

Las izquierdas en general justificaron las tropelías atribuyéndolas "al pueblo", y culpando a las derechas por haber "provocado a los trabajadores". El Socialista amenazaba: "Si de algo han pecado los representantes de la revolución victoriosa es de excesivas contemplaciones con los vencidos" (no habían vencido a nadie, los monárquicos les habían regalado el poder).Viejo talante, que identificaba al pueblo con unas turbas de delincuentes y, lógicamente, a las mismas izquierdas con semejante "pueblo". Aún más graves que los incendios resultó esta clara inclinación de las izquierdas a vulnerar la ley y amparar las violencias so pretexto de un pretendido carácter popular.

 

La Iglesia y los católicos protestaron, pero sin violencia. Ello no aplacaría a las izquierdas, que lo interpretaron como signo de flojera y mantuvieron su agresividad. Contra toda evidencia, siguieron acusándolos de violentos e intolerantes, manifestando al mismo tiempo burla y desprecio hacia ellos y sosteniendo, con sorna contradictoria, que la misma Iglesia había provocado adrede los disturbios, para desprestigiar a la República.

 

Pero la casi increíble mansedumbre de la reacción derechista, debida en parte a su desorganización, no impidió que en aquel momento se abriese una grieta profunda en la opinión pública. Quienes desconfiaban del nuevo régimen vieron confirmados sus temores, y muchos que lo habían recibido con tranquilidad, incluso con alborozo, mostraron su preocupación. Entre ellos Ortega. Empezaron también las conspiraciones monárquicas en el Ejército, aunque tan irrelevantes como las republicanas anteriores.

 

No cabe exagerar las consecuencias políticas, bien descritas, tardíamente, por Alcalá-Zamora: los incendios crearon a la República "enemigos que no tenía; quebrantaron la solidez compacta de su asiento; mancharon un crédito hasta entonces diáfano; motivaron reclamaciones de países tan laicos como Francia o violentas censuras de Holanda. Se envenenó la relación entre los partidos". Calla otro efecto, oculto pero no menos trascendental: su pusilánime gestión de la crisis al frente del Gobierno le hizo perder el liderazgo moral y político de la derecha, y esa frustración le llevaría a sabotear a los nuevos líderes de Acción Popular, con efectos finalmente trágicos.

 

En cuanto a Maura, ministro de Gobernación, había intentado atajar a tiempo los desmanes, sin conseguirlo, por la oposición de Azaña y las izquierdas y la indecisión de Alcalá-Zamora. A partir de entonces, "dejé prácticamente de ser ministro de un Gobierno para pasar a ser cabo de vara o loquero mayor de un manicomio suelto y desbordado", empeñado en "la lucha a brazo partido con las bandas de insensatos que estaban hiriendo de muerte a un régimen recién nacido, régimen que les había devuelto las libertades y derechos".

 

Cualquier historiador de mediana solvencia ha de dar a estos hechos su importancia política y psicológica, pero no suele ser así. Beevor los menciona muy de pasada, tergiversándolos y sin entrar en detalles:

 

"Estos disturbios obligaron finalmente al gobierno provisional a decretar la ley marcial y reprimir con dureza a los revoltosos. Pero la derecha no olvidaría nunca la frase que se atribuyó a Azaña de que todas las iglesias de España no valían la vida de un solo republicano".

 

Por algo el grupo Prisa y Santos Juliá han promocionado con tanto fervor el libro de Beevor. Todavía lo empeora Javier Redondo en la historia publicada por El Mundo:

 

"La tensión se extiende por toda España y el Gobierno es censurado por monárquicos y católicos por su debilidad. En la mañana del día 11 los disturbios se recrudecen y la ira popular se concentra contra la Iglesia y particularmente contra los jesuitas. Arden varios conventos, iglesias y centros religiosos".

 

Redondo llama "ira popular" a las tropelías de grupos de criminales, identificando (es tradición, como hemos visto) al pueblo con la delincuencia. Bennassar, más drástico, simplemente ignora el crucial episodio, refiriéndose meramente a la "indiferencia" de Azaña ante los incendios. Desde luego, queda muy en cuestión su aserto de un Azaña dedicado a "gobernar con la razón". Otros, incluso de derecha, atribuyen a la Iglesia una "reacción excesiva"…

 

Ninguno observa la reacción pacífica de los católicos ante agresión tan brutal y premonitoria, ni la crisis abierta en la opinión pública, ni las consecuencias políticas generales. Tengo la impresión de que estas omisiones encajan con el presupuesto de que, en definitiva, las izquierdas tenían cierto derecho a sus violencias, pues venían a resolver grandes problemas del país y la Iglesia constituía un obstáculo a sus bellos proyectos. Esos historiadores simpatizan, más o menos claramente, con los mesianismos de entonces y, de un modo u otro, hacen suya la democrática advertencia del periódico izquierdista La Época a las derechas: "Callen y aguanten. La vida es así. Y hay que aceptarla como es".

 

Tampoco menciona casi ninguno de esos historiadores la gran cantidad de libros y bienes culturales e históricos quemados por tan "populares" delincuentes, amparados de hecho por el Gobierno; acaso porque esa realidad suscita dudas sobre el mito de unos republicanos muy intelectuales y decididos elevar el nivel cultural de la población. Quede ese tema para otro artículo.  Agradecemos al autor – L.D.com. España 2006-02-03

 

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Inquisición – y exclusión y descartar - Evo Morales [cocalero boliviano] sostiene que él desciende de los pobladores originales de América. ¿Se puede excluir de la identidad americana a los blancos, mestizos, negros y mulatos que llevan también siglos allí o acaban de llegar?

¿Y a quién se refiere cuando habla de los pobladores originales de América? Porque, en último término, el primitivo habitante de América es fruto de una inmigración procedente de Asia. En sentido estricto, no existe población autóctona americana. El empleo de estos términos podría ser calificado de frivolidad, si no fuera porque están cargados de intencionalidad manipuladora y engañosa, tremendamente peligrosa cuando salen de los labios de un gobernante. MMVI.II.

 

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Los movimientos indigenistas, con toda su carga de racismo, nacen en la segunda mitad del siglo XX y son directamente promovidos por los ideólogos de orientación marxista-leninista ¿Qué trato han recibido los indios en las épocas virreinal e independiente?

Durante la época de los Virreinatos, el indio recibía exactamente el mismo trato que el resto de los súbditos de la Corona: es decir, un indígena americano recibía la misma consideración que un campesino de Castilla. Con una salvedad: durante años se les consideró “menores de edad” y, por tanto, menos responsables de sus acciones que los nacidos en Europa. Esta situación, lejos de perjudicar al nativo, generó actitudes que, en ocasiones, pudieron pecar de paternalistas, pero que, en todo caso, favorecían en el trato a los nuevos súbditos.

Por otra parte, uno de los grandes monumentos levantados por España en América es el ingente cuerpo legislativo creado para las Indias. Desde las primeras disposiciones de Isabel la Católica, hasta las últimas leyes redactadas por sus sucesores en el Trono (especialmente los monarcas de la dinastía Habsburgo), queda reflejada esa preocupación por el trato favorable que debía recibir el indígena. De hecho, durante años se castigaba con mayor dureza la falta cometida por un español que la del indígena, precisamente por considerar que aún no estaban preparados para asumir en plenitud las cargas derivadas de su incorporación la Corona.

¿A qué atribuye que el movimiento indigenista esté apoyado por la izquierda, que en su origen quería diluir las diferencias sociales y establecer la igualdad absoluta entre la personas?

Más que apoyado, pienso que es un movimiento inventado por la izquierda. El indigenismo no tiene su huella (aunque muchos lo quieran ver así) en las malas condiciones de vida de los nativos en tiempo virreinal. No, los movimientos indigenistas, con toda su carga de racismo, nacen en la segunda mitad del siglo XX y son directamente promovidos por los ideólogos de orientación marxista-leninista empeñados en crear un caldo de cultivo social en el que prendan unas tendencias que ya no se prolongarían mucho en Europa.

Los Estados iberoamericanos vivieron en aquellas décadas serias crisis políticas acompañadas de situaciones sociales realmente injustas y denunciables. Esta realidad fue aprovechada, repito, por grupos marxistas para promover su praxis de lucha contra el capitalismo. La ‘bestia negra’ eran los Estados Unidos, pero realmente estos son simplemente el blanco más cercano para aquellos intelectuales. Algunos de estos movimientos promovieron grupos guerrilleros (terroristas) que han asolado las regiones campesinas andinas y selváticas durante años, como Sendero Luminoso, responsable de casi 30.000 muertes. MMVI.II

 

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A vueltas con la Inquisición

 

Vittorio MESSORI escritor, historiador y periodista
La imprudencia –o la impudicia– de las ideologías no deja de llenarme de estupor. Un publicista, Adriano Petta, ha publicado un artículo titulado «Los esqueletos de la Santa Inquisición». Dejá vu, naturalmente. Digamos, de al menos dos siglos y medio. Es como para pasar de largo, si no fuera porque el texto ha sido publicado en «Il Manifesto», uno de los dos o tres periódicos en todo Occidente que todavía se proclama en la cabecera «diario comunista».
   Para otros periodos históricos se han hecho recuentos precisos: un sólo año de Revolución Francesa, el 1793 del Gran Terror, causó muchas más víctimas que todos los siglos de todas las inquisiciones unidas (los protestantes, de hecho, no bromearon: la Ginebra de Calvino se iluminó con las hogueras, la Alemania luterana se dio a la caza de brujas casi como un deporte nacional; la última masacre alentada por los pastores puritanos de Salem, Massachusetts, raya el umbral de 1800). En cuanto al comunismo, sigue aumentando el número –¿cien millones de muertos?– pero quizá no se sepan nunca las cifras precisas de una masacre que duró setenta años, en nombre de la exigencia de imponer «la ortodoxia» contra las «desviaciones». Que es justo lo que se denuncia en el fenómeno inquisitorial cristiano. Resulta difícil, por tanto, tomarse en serio las prédicas que llegan desde ciertos púlpitos.
 Propaganda antiespañola. Sea como sea, el colaborador de «Il Manifesto» termina su arenga contra la Inquisición que le indigna, la religiosa, con un vigoroso «¡Basta ya de vanas tentativas de revisionismo!». Es curioso: un estudioso de la Historia que pretende congelar un esquema previo de condena, rechazando someter la vulgata del panfleto decimonónico a la verificación de los hechos. En realidad, todo aquel que frecuenta la bibliografía actualizada, sabe que el juicio sobre las Inquisiciones (incluso sobre la española, la más difamada de todas) está hoy mucho más articulado. Existe todavía quien, como Luigi Firpo, insospechado maestro del laicismo y de anticlericalismo, ya hace veinte años auspiciaba la apertura de los archivos, llevada a cabo más tarde por el cardenal Ratzinger: «El examen de los dossieres beneficiaría mucho a la Iglesia. Caerían muchos pedazos de la Leyenda Negra, descubriendo que los procesos se caracterizaban por una gran corrección formal y una red de garantías inimaginable para los tribunales laicos de la época. Las condenas a muerte y las torturas fueron la excepción: las imágenes que todos tenemos de los tormentos y que hemos visto en los libros del colegio fueron impresas en Amsterdam y Londres, alentadas por la propaganda protestante en el marco de la lucha contra España por la hegemonía en el Atlántico.
 El pecado del anacronismo. No se trata, naturalmente, de pasar de la execración a la admiración: es cierto que, más allá de la redimensión (necesaria) de los horrores, el historiador auténtico debe evitar aquí, como en cualquier otro lugar, el pecado mortal del anacronismo. El pasado hay que valorarlo según sus categorías, no según las nuestras: la actividad de aquellos tribunales se inspiraba en la necesidad de proteger la vida social, cuya tranquilidad se basaba en una fe común; y estaba movida por el ansia sincera de practicar la más alta de las caridades: la espiritual.
   Así como las autoridades de hoy en día consideran su obligación la tutela de la salud de los ciudadanos, la Iglesia católica estaba convencida de tener que responder ante Dios de la salvación eterna de sus hijos. Salvación que corría peligro a causa del más tóxico de los venenos: la herejía.
 Burda propaganda. Discursos complejos, se entiende, que exigirían otro artículo. Aquí, basta poner sobre aviso y señalar que pertenece a una burda propaganda y no a una historiografía presentable el sumario del artículo de «Il Manifesto»: «Un programa de la RAI se hace cómplice del Vaticano para reescribir la Historia y rehabilitar a la Inquisición, madre de todas las torturas y masacres de inocentes». Los lectores merecen algo mejor. 2005.06.08L.R. Esp.

 

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Un tribunal obliga a una organización católica

a incluir condones en el seguro médico

 

Efe - California.-

Una organización caritativa católica debe incluir métodos anticonceptivos en el seguro médico de sus trabajadores aunque se oponga moralmente a ellos, según sentenció el Tribunal Supremo de California.

 

Los 183 trabajadores a tiempo completo de la organización «Catholic Charities», de Sacramento (California, EE.UU.), tienen derecho a que se pague los métodos anticonceptivos que utilicen, según determinó el máximo tribunal de ese estado por seis votos a favor y uno en contra. La decisión no sólo afecta a esos trabajadores; los miles de empleados que trabajan en hospitales católicos y otras instituciones en ese estado también podrían tener derecho a que su seguro les reembolsase estos gastos. Esta organización no ofrece métodos anticonceptivos porque sigue los dictámenes de la Iglesia católica, que considera pecado su uso. 2004-03-03

 

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“Estemos alerta, no renunciemos a nuestros derechos fundamentales y, en todo momento, demos con serenidad y confianza razones de nuestra esperanza en Cristo, sabiendo que todo lo podemos en Aquel que nos conforta".

 

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«El mayor error de los cristianos del siglo XXI será dejar que el mundo se haga sin ellos, y, por tanto, sin Dios o contra Él. Y, el renunciar, abdicar o inhibirse ante una realidad presente, significa dejar el campo libre al mal, pero, además, no permite colaborar con el bien.»

 

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Historia - Iglesia y la libertad - ¿O de los mártires de la persecución religiosa en España de 1936 a 1939; o del totalitarismo nazi? No está de más recordar lo que de éste escribió el judío Albert Einstein, en el Time Magazine de diciembre de 1940: «Por ser un amante de la libertad, cuando tuvo lugar la revolución en Alemania (la llegada de Hitler) miré con confianza hacia las universidades, sabiendo que siempre se habían enorgullecido de su devoción a la causa de la verdad. Pero las universidades permanecieron en silencio. Entonces miré a los grandes editores de periódicos que en ardientes editoriales proclamaban su amor por la libertad. Pero también ellos, como las universidades, se redujeron al silencio, sofocados en el curso de pocas semanas. Solamente la Iglesia se opuso plenamente a la campaña de Hitler que pretendía suprimir la verdad. Nunca había tenido un interés especial por la Iglesia, pero ahora siento por ella un gran amor y admiración, porque solamente la Iglesia tuvo el coraje y la perseverancia de defender la libertad intelectual y la libertad moral. Debo confesar que aquello que antes había despreciado, ahora lo admiro incondicionalmente». Albert Einstein

 

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HISTORIA: -Según una definición no menos acertada que otras, la historia es el conjunto de todos los hechos ocurridos en tiempos pasados.

Según otra más prolija, puede considerarse la historia, y es también definición que muchos historiadores consideran válida, como la narración y el estudio de los hechos del pasado, públicos y privados, pero trascendentes, merecedores de recuerdo, y su relación con el hombre civilizado y las sociedades humanas.

Pero algunos historiadores prefieren el término investigación a narración. Recogen la opinión de Volney: «La palabra historia parece haber sido empleada por los antiguos en una acepción muy diferente de la de los modernos; los griegos, sus autores, entendían por ella una persquisición, una investigación hecha con cuidado. Y en ese sentido la emplea Herodoto».

Hay otras definiciones del término historia, supongo que muchas, mas para entendernos en la divagación con que hoy pienso perder el tiempo, creo que con estas dos tenemos bastante.

Recientemente ha surgido de manera todavía imprecisa este otro término: retrohistoria, que algunos utilizan humorísticamente y otros, que lo toman más en serio, lo entienden como opuesto a la historia, pero en realidad no es así, sino que significa un modo diferente de describir o investigar -o quizás simplemente de ordenar para su estudio- los acontecimientos históricos.

La retrohistoria es opuesta a la historia, tal como a la historia se la ha entendido hasta ahora, pero no la niega ni la rechaza sino que la complementa. Y pretende dotarla de mayor eficacia. Esta es su intención y lo que impulsa a los historiadores partidarios de esta tendencia.

En la historia destaca, y esta es la voluntad del historiador, la narración (o investigación) de la sucesión de los hechos, de su encadenamiento desde el remoto ayer hasta el presente, sin adentrarse vanamente en las incógnitas del insondable futuro.

Aun siendo opuestas, en algo se asemejan la historia y la retrohistoria: en ambas se trabaja con materiales inexistentes. Inexistentes en el momento en que alguien se dispone a trabajar sobre ellos. No se diferencian en la calidad de dichos materiales sino en el orden en que se narra su aparición y su fugaz existencia.

Puede aceptarse la idea, sostenida por algunos comentaristas actuales, de que el concepto de retrohistoria ha surgido de la necesidad de estudiar no sólo los acontecimientos históricos sino, casi podría afirmarse que muy primordialmente, las respectivas causas de esos acontecimientos.

Poco importa al hombre conocer lo que ha sucedido o lo que está sucediendo, para bien o para mal, si desconoce el porqué del suceso, su causa. Al no conocerse las causas de los acontecimientos la historia pierde lo que puede tener para el ser humano de enseñanza provechosa y quedarse en mero entretenimiento.

Esta causa siempre necesariamente fue anterior al acontecimiento. El investigador histórico debe, por consiguiente, retroceder en el tiempo en vez de avanzar o de quedarse quieto o de saltarse varios siglos de un golpe o de embarcarse con Herbert George Wells en viajes al futuro. Pero he aquí que la causa suele ser al mismo tiempo un acontecimiento y, por lo tanto, el investigador histórico, si es consciente y riguroso, deberá investigar también la causa de este acontecimiento, retrocediendo, por lo tanto, en el tiempo histórico; y al proceder así sucesivamente se hallará inmerso en plena retrohistoria. Y para ello habrá utilizado un cambio radical de perspectiva.

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Análisis histórico - Con frecuencia en los análisis históricos se peca de falta de objetividad por juzgar con valores actuales los sucesos del pasado. Esto no significa relativizar el juicio valórico de los sucesos, sino extirpar ciertos moralismos actuales que no son reales, que suponen una "moral" moderna y postmoderna que juzga enloquecidamente las cosas. Desde una perspectiva objetiva tenemos que condenar sin reserva los errores ocurridos en l período analizado, pero sin rasgar vestiduras por la "monstruosa" noticia del descubrimiento y civilización europea en América, maldiciendo la hora en que se produjo al estilo del cuestionado activista verde Jacques Cousteau quien declaró en 1992 que la llegada de la Colón a América "fue un desastre peor que la lluvia de meteoritos que acabó con los dinosaurios en la prehistoria"

Aquí la premisa tribalista de "cada uno en su tierra sin invadir otra" queda desvanecida por el absurdo ante el dinamismo y realidad de la historia. Toda civilización es el fruto de una mezcla frecuentemente nada pacífica. La misma epopeya del Pueblo de Dios suponía conquistar una tierra prometida ocupada por tribus locales. Los mismos europeos provienen de invasiones y nuevas invasiones que mezclaron sus sangres e hicieron nacer las distintas culturas que dan alma al Viejo Mundo.

 

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Historia - La conciencia renacentista e ilustrada era mucho menos cristiana que la conciencia medieval. La conciencia de aquellos cristianos toleró la esclavitud más o menos como la conciencia actual de muchos cristianos e ilustrados filántropos ha resistido que el comunismo haya matado más de cien millones de hombres, sin mayores aspavientos, o como tolera que la matanza de los niños inocentes, por el aborto, se haya hecho legal y subsidiada.

 

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Saber el origen de la expresión “colgar el sambenito” y si tiene algo que ver con el Papa Benedicto XVI. El nombre del Papa viene de San Benito, el fundador de la orden del mismo nombre (los benedictinos), realmente el patrono y fundador de Europa. El sambenito era una especie de capotillo (capa con caperuza), que la Inquisición ponía sobre los reos para provocar el ridículo. Semejaba al hábito de los benedictinos y más propiamente al traje típico de los sayagueses. Llevar o colgar el sambenito es hoy, por analogía, tener mala fama o descrédito por alguna mala acción, muchas veces simplemente presunta.

 

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«La Iglesia de Cristo es la Iglesia católica y permanece en ella para siempre en su plenitud»

 

La única Iglesia de Cristo» «subsiste en ["subsistit in"] la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los obispos en comunión con él».

 

«En las demás comunidades cristianas existen elementos eclesiales de verdad y de santificación que son propios de la Iglesia católica y empujan hacia la unidad con ella».

 

«La Iglesia de Cristo actúa en las comunidades cristianas, pues Cristo, en cuanto cabeza (no cuerpo) de ella, actúa en estas comunidades. Cristo y el Espíritu Santo actúan en ellas reforzando los elementos que empujan hacia la unidad de los cristianos en la única Iglesia».

 

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Jesucristo:
1. Hijo, mi gracia es preciosa, no admite mezcla de cosas extrañas, ni de consolaciones terrenas. Conviene desviar todos los impedimentos de la gracia, si deseas que se te infunda. Busca lugar secreto para ti; desea estar a solas contigo; deja las conversaciones, y ora devotamente a Dios, para que te dé compunción de corazón y pureza de conciencia. Reputa por nada todo el mundo, y prefiere a todas las cosas exteriores el ocuparte en Dios. Porque no podrás ocuparte en Mí, y juntamente deleitarte en lo transitorio. Conviene desviarse de conocidos y de amigos, y tener el espíritu retirado de todo placer temporal. Así desea que se abstengan todos los fieles cristianos el apóstol San Pedro, portándose como extranjeros y peregrinos en este mundo.

2. ¡Oh, cuánta confianza tendrá en la muerte aquel que no tiene afición a cosa alguna de este mundo! Pero tener así el corazón desprendido de todas las cosas, no lo alcanza el alma todavía enferma; ni el hombre carnal conoce la libertad del hombre espiritual. Mas si quiere ser verdaderamente espiritual, es preciso que renuncie a los extraños y a los allegados, y que de nadie se guarde más que de sí mismo. Si a ti te vences perfectamente, todo lo demás lo sujetarás con más facilidad. La perfecta victoria es vencerse a sí mismo. Porque el que se tiene sujeto a sí mismo, de modo que la sensualidad obedezca la razón, y la razón me obedezca a Mí en todo, este es verdaderamente vencedor de sí y señor del mundo.

3. Si deseas subir a esta cumbre, conviene comenzar varonilmente, y ponerla segura a la raíz, para que arranques y destruyas la oculta desordenada inclinación que tienes a ti mismo, y a todo bien propio y corporal. De este amor desordenado que se tiene el hombre a sí mismo, depende casi todo lo que se ha de vencer radicalmente: vencido y señoreado este mal, luego hay gran paz y sosiego. Mas porque pocos trabajan en morir perfectamente a sí mismo, y no salen enteramente de su propio amor, por eso se quedan envueltos en sus afectos, y no se pueden levantar sobre sí en espíritu. Pero el que desea andar libre conmigo, es necesario que mortifique todas sus malas y desordenadas aficiones, y que no se pegue a criatura alguna con amor apasionado.

 

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Evangelio de Ntro. Señor Jesucristo según S.Mateo - (20,1-16) XXV del tiempo ordinario (año A)


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. [...] Pero el propietario contestó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario? Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti. ¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O vas a ser envidioso porque yo soy bueno? Así, los últimos será primeros y los primeros, últimos”».

Id a mi viña

La parábola de los obreros enviados a trabajar en la viña en horas diferentes, que reciben todos, la misma paga de un denario, ha plantado siempre problemas a los lectores del Evangelio. ¿Es aceptable el modo de actuar del propietario? ¿No viola el principio de la recompensa justa? Los sindicatos se sublevarían al unísono si alguien actuara como ese propietario.

La dificultad nace de un equívoco. Se considera el problema de la recompensa en abstracto, o bien en referencia a la recompensa eterna. Vista así, el tema contradiría en efecto el principio según el cual Dios «dará a cada cual según sus obras» (Rm 2,6). Pero Jesús se refiere aquí a una situación concreta. El único denario que se da a todos es el Reino de los Cielos que Jesús ha traído a la tierra; es la posibilidad de entrar a formar parte de la salvación mesiánica. La parábola comienza: «El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana...». Es el Reino de los Cielos por lo tanto el tema central y el fondo de la parábola. El problema es, una vez más, el de la postura de judíos y paganos, o de justos y pecadores, frente a la salvación anunciada por Jesús. Si bien los paganos (respectivamente los pecadores, los publicanos, las prostitutas, etc.) sólo ante la predicación de Jesús se decidieron por Dios, mientras que antes estaban lejanos («ociosos»), no por esto ocuparán en el Reino una posición de segunda clase. También ellos se sentarán en la misma mesa y gozarán de la plenitud de los bienes mesiánicos.

Más aún, puesto que los paganos se muestran más dispuestos a acoger el Evangelio que los llamados «justos» (los fariseos y los escribas), se realiza aquello que Jesús dice como conclusión de la parábola: «Los últimos serán primeros y los primeros, últimos». Una vez conocido el Reino, esto es, una vez abrazada la fe, entonces sí que hay lugar para las diferenciaciones. No es idéntica la suerte de quien sirve a Dios toda la vida, haciendo rendir al máximo sus talentos, respecto a quien da a Dios sólo las sobras de la vida, con una confesión reparadora, en cierto modo, en el último momento.

Aclarado este punto central, es legítimo sacar a la luz las otras enseñanzas de la parábola. Una es que Dios llama a todos y a todas horas. ¡Existe una llamada universal a la viña del Señor! Se trata, en resumen, del problema de la llamada más que del de la recompensa. Este es el modo en que nuestra parábola es utilizada en la exhortación de Juan Pablo II «sobre vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo» («Christifideles laici»): «Los fieles laicos pertenecen a aquel Pueblo de Dios representado en los obreros de la viña... "Id también vosotros a mi viña"» (n. 1-2).

La parábola evoca también el problema del desempleo: «¡Nadie nos ha contratado!»: esta respuesta desconsolada de los obreros de la última hora podrían hacerla propia millones de desempleados. Todos sabemos lo que significa estar desempleado para quien tiene familia o para un joven que quiere casarse y no puede porque falta trabajo y con él la mínima garantía de poder mantener dignamente a la familia. Si falta trabajo para muchos, uno de los motivos (no el único, no el principal, pero ciertamente relevante) es que algunos tienen demasiado. Acumulando diferentes trabajos, todos, en modo distinto, retribuidos.

Otra enseñanza se puede sacar de la parábola. Aquel propietario sabe que los obreros de la última hora tienen las mismas necesidades que los demás, tienen también sus niños que alimentar, como los de la primera hora. Dando a todos la misma paga, el propietario muestra no tener en cuenta tanto el mérito como la necesidad. Muestra ser no sólo justo, sino también «bueno», generoso, humano.
ZS05091601

 

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La dignidad regia del hombre - LA la manera que, en las cosas humanas, los artífices dan a los instrumentos que fabrican aquella forma que parece ser la más idónea al uso a que se destinan, así el Artífice sumo fabricó nuestra naturaleza como una especie de instrumento, apto para el ejercicio de la realeza; y para que el hombre fuera completamente idóneo para ello, le dotó no sólo de excelencias en cuanto al alma, sino en la misma figura del cuerpo. Y es así que el alma pone de manifiesto su excelsa dignidad regia, muy ajena a la bajeza privada, por el hecho de no reconocer a nadie por señor y hacerlo todo por su propio arbitrio. Ella, por su propio querer, como dueña de sí, se gobierna a sí misma. .¿Y de quién otro, fuera del rey, es propio semejante atributo?

Según la costumbre humana, los que labran las imágenes de los emperadores tratan primeramente de reproducir su figura y, revistiéndola de púrpura, expresan juntamente la dignidad imperial. Es ya uso y costumbre que a la estatua del emperador se le llame emperador; así, la naturaleza humana, creada para ser señora de todas las otras criaturas, por la semejanza que en sí lleva del Rey del universo, fue levantada como una estatua viviente y participa de la dignidad y del nombre del original primero. No se viste de púrpura, ni ostenta su dignidad por el cetro y la diadema, pues tampoco el original lleva esos signos. En vez de púrpura se reviste de virtud, que es la más regia de las vestiduras; en lugar de cetro se apoya y estriba sobre la bienaventuranza de la inmortalidad; y en el puesto de la diadema se ciñe la corona de la justicia; de suerte que, reproduciendo puntualmente la belleza del original, el alma ostenta en todo la dignidad regia". San Gregorio de Nisa + 394 ca. La creación del hombre, 4

 

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La vida del hombre es la visión de Dios

"Y la claridad de Dios da la vida: es decir, quienes ven a Dios tienen parte en la vida. Por eso el que no puede ser abarcado, comprendido ni visto, concede a los seres humanos que lo vean, lo comprendan y abarquen, a fin de darles la vida una vez que lo han visto y comprendido. Así como su grandeza es insondable, así también es inefable su bondad, por la cual da la vida a quienes lo ven: porque vivir sin tener la vida es imposible, la vida viene por participar de Dios, y participar de Dios es verlo y gozar de su bondad.

Pues los hombres verán a Dios para vivir, haciéndose inmortales por la visión, por la que se aproximarán a Dios. Y, como antes dije, los profetas explicaban por medio de figuras que verían a Dios todos los hombres portadores de su Espíritu, que sin desmayar esperan su venida. Así como enseña Moisés en el Deuteronomio: En aquel día veremos que Dios hablará al hombre, y éste vivirá (Dt 5,24).

[...]

Pero, puesto que es Dios quien obra todo en todos, el saber cómo o cuán grande sea, es invisible e inefable para todas sus criaturas; mas no es en modo alguno desconocido: pues todas ellas aprenden por el Verbo, que hay un Dios Padre, que contiene todas las cosas y a todas les da el ser, como está escrito en el Evangelio: Nadie vio jamás a Dios; el Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha revelado (Jn 1,18).

El Hijo habla del Padre desde el principio, porque desde el principio está con el Padre, y comunica al género humano, para su utilidad, las visiones proféticas, la repartición de los carismas y sus ministerios, y en forma continuada y al mismo tiempo la glorificación del Padre, en el tiempo oportuno. Pues donde hay continuidad hay constancia, y donde hay constancia hay desarrollo en el tiempo, y donde hay desarrollo en el tiempo hay utilidad: por eso el Verbo fue hecho dispensador de la gracia del Padre para utilidad de los hombres, por los cuales ordenó toda esta economía, para mostrar a Dios a los hombres y presentar el hombre a Dios. De esta manera custodió la invisibilidad del Padre, por una parte para que el hombre nunca despreciase a Dios y para que siempre tuviese en qué progresar; y por otra parte para revelar a Dios a los hombres mediante una rica economía, a fin de que el hombre no cesase de existir faltándole Dios enteramente. Porque la gloria de Dios es el hombre viviente: y la vida del hombre es la visión de Dios. Si la manifestación de Dios por la creación da vida en la tierra a todos los vivientes, mucho más la manifestación por el Verbo del Padre da vida a aquellos que contemplan a Dios". Ireneo de Lyon + 202 ca. Contra los herejes, 4,20,5-7

 

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Jesucristo:
1. Hijo, encomiéndame siempre tus negocios, y yo los dispondré bien y oportunamente. Espera mi voluntad, y sentirás provecho.

El Alma:
2. Señor, de muy buena gana te encomiendo todas las cosas, porque poco puede aprovechar mi cuidado. ¡Ojalá que no me ocupasen mucho los acontecimientos que me pueden venir, sino que me ofreciese sin tardanza a tu voluntad!

Jesucristo:
3. Hijo, muchas veces el hombre negocia con ahínco lo que desea; mas cuando ya lo alcanza, comienza a pensar de otro modo, porque las aflicciones no duran mucho cerca de una misma cosa; sino que nos llevan de una cosa a otra. Por lo cual no es poco dejarse a sí mismo, aun en las cosas pequeñas.

4. El verdadero aprovechar es negarse a sí mismo; y el hombre negado a sí es muy libre y está seguro. Mas el enemigo antiguo y adversario de todos los buenos, no cesa de tentar; sino que de día y de noche pone graves asechanzas para precipitar, si pudiere, al incauto en el lazo del engaño. Velad y orad, dice el Señor, para que no entréis en tentación.

 

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El Evangelio de Cristo del siglo I al XXI la Iglesia Católica fielmente proclama.

 

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Alabemos con las poéticas palabras del teólogo san Gregorio Nacianceno, doctor de la Iglesia Católica, año 330+390:

 

« Gloria a Dios Padre y al Hijo,
Rey del universo.
Gloria al Espíritu,
digno de alabanza y santísimo.
La Trinidad es un solo Dios
que creó y llenó cada cosa:
el cielo de seres celestes
y la tierra de seres terrestres.
Llenó el mar, los ríos y las fuentes
de seres acuáticos,
vivificando cada cosa con su Espíritu,
para que cada criatura honre
a su sabio Creador,
causa única del vivir y del permanecer.
Que lo celebre siempre más que cualquier otra
la criatura racional
como gran Rey y Padre bueno ».

(9) Poemas dogmáticos, XXXI, Hymnus alias: PG 37, 510-511

 

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«Cuando digo a un joven: mira, allí hay una estrella nueva, una galaxia, una estrella de neutrones, a cien millones de años luz de lejanía. Y, sin embargo, los protones, los electrones, los neutrones, los mesones que hay allí son idénticos a los que están en este micrófono (...). La identidad excluye la probabilidad. Lo que es idéntico no es probable (...). Por tanto, hay una causa, fuera del espacio, fuera del tiempo, dueña del ser, que ha dado al ser, ser así. Y esto es Dios (...). «El ser, hablo científicamente, que ha dado a las cosas la causa de ser idénticas a mil millones de años-luz de distancia, existe. Y partículas idénticas en el universo tenemos 10 elevadas a la 85a potencia... ¿Queremos entonces acoger el canto de las galaxias? Si yo fuera Francisco de Asís proclamaría: ¡Oh galaxias de los cielos inmensos, alabad a mi Dios porque es omnipotente y bueno! ¡Oh átomos, protones, electrones! ¡Oh canto de los pájaros, rumor de las hojas, silbar del viento, cantad, a través de las manos del hombre y como plegaria, el himno que llega hasta Dios!» Por Enrico Medi  2005.

 

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El Sabbat, culminación de la obra de los "seis días". El texto sagrado dice que "Dios concluyó en el séptimo día la obra que había hecho" y que así "el cielo y la tierra fueron acabados"; Dios, en el séptimo día, "descansó", santificó y bendijo este día (Gn 2, 1-3). Estas palabras inspiradas son ricas en enseñanzas salvíficas:

346 En la creación Dios puso un fundamento y unas leyes que permanecen estables (cf Hb 4, 3-4), en los cuales el creyente podrá apoyarse con confianza, y que son para él el signo y garantía de la fidelidad inquebrantable de la Alianza de Dios (cf Jr 31, 35-37, 33, 19-26). Por su parte el hombre deberá permanecer fiel a este fundamento y respetar las leyes que el Creador ha inscrito en la creación.

347 La creación está hecha con miras al Sabbat y, por tanto, al culto y a la adoración de Dios. El culto está inscrito en el orden de la creación (cf Gn 1, 14). "Operi Dei nihil praeponatur" ("Nada se anteponga a la dedicación a Dios"), dice la regla de S. Benito, indicando así el recto orden de las preocupaciones humanas.

348 El Sabbat pertenece al corazón de la ley de Israel. Guardar los mandamientos es corresponder a la sabiduría y a la voluntad de Dios, expresadas en su obra de creación.

349 El octavo día. Pero para nosotros ha surgido un nuevo día: el día de la Resurrección de Cristo. El séptimo día acaba la primera creación. Y el octavo día comienza la nueva creación. Así, la obra de la creación culmina en una obra todavía más grande: la Redención. La primera creación encuentra su sentido y su cumbre en la nueva creación en Cristo, cuyo esplendor sobrepasa el de la primera (cf MR, vigilia pascual 24, oración después de la primera lectura).

 

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Creemos firmemente que Dios es el Señor del mundo y de la historia. Pero los caminos de su providencia nos son con frecuencia desconocidos. Sólo al final, cuando tenga fin nuestro conocimiento parcial, cuando veamos a Dios "cara a cara" (1 Co 13, 12), nos serán plenamente conocidos los caminos por los cuales, incluso a través de los dramas del mal y del pecado, Dios habrá conducido su creación hasta el reposo de ese Sabbat (cf Gn 2, 2) definitivo, en vista del cual creó el cielo y la tierra.

 

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“Alegraos en el Señor siempre; lo repito: alegraos. Que vuestra bondad sea notoria a todos los hombres. El Señor está cerca. No os inquietéis por cosa alguna, sino más bien en toda oración y plegaria presentad al Señor vuestras necesidades con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, considerad lo que hay de verdadero, de noble, de buena fama, de virtuoso, de laudable; practicad lo que habéis aprendido y recibido, lo que habéis oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con vosotros.” San Pablo en su carta a los Filipenses 4, 4-9vs.

 

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¡Que tu conducta nunca de motivos de injustificada inquietud a la creación, de la que tú eres el rey!

 

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Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Gen. 1, 24-25

 

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“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

 

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VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.

 

Las sectas y su invasión del mundo hispánico: una guía  (2003) también por Manuel Guerra Gómez, editada por Eunsa. - Sinopsis. - Para visitar con provecho a una ciudad desconocida, aconsejan el uso de una Guía con su plano, la descripción de sus monumentos, etc. Esta obra pretende prestar un servicio similar con respecto a las sectas implantadas en el mundo hispano. Para no correr el riesgo de extraviarse entre las más de 35.500 sectas inventariadas hasta el momento, para poder recorrer sus nombres que cambian con frecuencia y para ni acumular más inseguridad e inquietud, se presenta esta Guía en el mercado. El autor trata de reflejar la realidad de cada secta con la mayor objetividad posible y de perfilar sus señales de identidad de acuerdo con los datos -no siempre completos- que facilitan su identificación.

 

Recomendamos vivamente:

LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA. Autor Vittorio MESSORI – Editorial “PLANETA-TESTIMONIO” 10ª EDICIÓN – Óptimo libro para defenderse del cúmulo de opiniones arbitrarias, deformaciones sustanciales y auténticas mentiras que gravitan sobre todo en lo que concierne a la Iglesia.

 

Recomendamos vivamente: Cristóbal Colón y el descubrimiento de América

Autores: Florentino Perez-Embid / Charles Verlinden

Esta pequeña obra maestra es uno de los trabajos más certeros sobre la vida y personalidad de Colón, y sobre el descubrimiento de América. Ofrece un enfoque realista, preciso, completo y esclarecedor de todos esos importantes hechos históricos. Ediciones ‘RIALP’

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).