Confianza en la vida reclaman silenciosamente los niños que aún no han nacido. Confianza piden también los numerosos niños que, habiendo quedado sin familia por diversos motivos, pueden encontrar un hogar que los acoja a través de la adopción y del cuidado temporal.
+++
Ni en el aborto, ni en la adopción de niños por homosexuales, se habla del interés del niño.

Si se toma en consideración la problemática "sexual" en su conjunto, conviene quizá prestar brevemente atención a otro aspecto; es decir, al nexo existente entre la moralidad, la ley y la medicina, que aparece evidente en los respectivos Libros del Antiguo Testamento. Los cuales contienen no pocas prescripciones prácticas referentes al ámbito de la higiene, o también al de la medicina, marcado más por la experiencia que por la ciencia, según el nivel alcanzado entonces. Por lo demás, el enlace experiencia-ciencia es notoriamente todavía actual. En esta amplia esfera de problemas, la medicina acompaña siempre de cerca a la ética; y la ética, como también la teología, busca su colaboración.
¿Padres? No. Madre y Padre
Josemanuel Tarrío
El proceso educativo requiere la dedicación específica del padre y de la madre. Y esta dedicación ha de ser así porque ambos juegan un papel distinto en el proceso formativo de los hijos.
Esta realidad se está olvidando. La apuesta actual por la igualdad nos está haciendo olvidar las diferencias.
Hombre y mujer son esencialmente iguales. Pero el modo específico de constitución de su yo –siendo iguales en dignidad y derechos- es distinto en su corporeidad, sensibilidad, psicología y afectividad.
Hombre y mujer enriquecen de modo inagotable el mundo del ser personal.
Aunque la tarea educativa sea tarea de los dos y estos roles no sean excluyentes el uno del otro, absurdo sería no contemplar la evidencia de lo que, inicialmente, la biología hace patente: iguales y distintos. No clónicos.
Resumiendo, educar es proporcionar al hijo madurez afectiva y psicológica.
Aunque con dificultades, es posible conseguir una adecuada existencia afectiva aunque a un niño le falte un padre, o una madre, o ambos. El cariño, se puede volcar en tantas posibilidades.
La maduración psicológica funciona de otra manera. Necesita del referente del padre y de la madre. Y esto es así porque, en este campo, hay estructuras que sólo las aporta la maternidad. Y otras que sólo las aporta la paternidad. No se pueden suplir.
Cuántas madres viudas me han comentado, en más de una ocasión: ¡Qué difícil hacer de padre y de madre a la vez!
Y aquí, de nuevo, se muestra el error de las modas de opinión. Esa que dice que lo importante es querer a los hijos. Es importante, pero no es lo único ni resulta suficiente por sí solo.
Necesitan las agarraderas psicológicas que aportan una figura masculina y una figura femenina. 2004-III-04. ESP.
+++
“Una sociedad con varios millones de parados, que mata impune y sistemáticamente a sus hijos más inocentes, que administra la justicia según los colores políticos, que miente con descaro y desde las más altas instancias, que viola los pactos más sagrados, que fomenta el odio y el enfrentamiento entre sus miembros, que impide el ejercicio libre de la religión, que destruye la inocencia de los niños desde su más tierna edad, que azuza las pasiones de los jóvenes, que niega que haya acciones buenas y malas con independencia de tiempo y circunstancias, que convierte la escuela en un instrumento ideológico y el poder político en trampolín para el enriquecimiento personal y el medro de los suyos, que se empeña en no tener hijos, en una palabra, una sociedad cuarteada en sus estructuras básicas y removida en sus cimientos éticos es una sociedad decadente y enferma de extrema gravedad”.
Monseñor Francisco Gil Hellín – Arzobispo de Burgos – Esp. 28.II.MMX
+++

Al mismo tiempo que en Portugal se aprueba el matrimonio homosexual (por ahora sin posibilidad de adopción) y en España se pretende modificar la ley del Registro Civil, a fin de que –para no discriminar a nadie– se sustituya el término “padre” y “madre” por “progenitor A” y “progenitor B” al momento de inscribir a un recién nacido o a un niño adoptado, en este mismo orden de cosas, se ha producido en Estados Unidos un preocupante caso que sin duda llama a reflexión.
La situación es la siguiente: en 2002, en Vermont, dos mujeres pactaron una unión civil y con posterioridad, una de ellas, luego de someterse a una inseminación artificial, tuvo una hija. Un poco después, en 2004, ambas mujeres se separaron, puesto que la madre se convirtió al cristianismo, lo cual la motivó a abandonar el lesbianismo. Sin embargo, la otra mujer inició un proceso judicial solicitando la custodia de la hija de su ex pareja. El juez accedió, otorgándole amplios y generosos derechos de visita, a lo cual la madre desobedeció, al no querer que su hija tuviera contacto con un ambiente homosexual. De esta forma, ante su desacato, y puesto que la demandante no consideraba oportuno a su vez, que la niña tuviera la influencia de una atmósfera cristiana (la de su madre), el tribunal acabó concediéndole la custodia exclusiva. Finalmente, la madre biológica, indignada y temiendo por la formación de su hija, nuevamente desobedeció la sentencia y se encuentra prófuga con la niña, siendo hasta la fecha su paradero desconocido.
En realidad, esta insólita situación muestra muy a las claras cómo una ideología puede literalmente cegar a la justicia, desvirtuándola en definitiva. Ello, porque parece absurdo darle más derechos a un ex conviviente, quien ha tenido un escaso contacto con el menor en disputa, que a su propia progenitora, lo cual incluso podría formar un precedente en tal sentido.
Esto, sin perjuicio de que la niña está siendo tratada como un simple objeto (lo que por lo demás, sin querer hizo también la madre, al inseminarse artificialmente), fruto de la irresponsabilidad, desconocimiento o deseos de las mujeres en pugna. Es por eso que lo que ha faltado de manera clara y escandalosa en todo este embrollo, es la consideración del interés superior de la menor.
Sin embargo, tal vez lo más chocante es que con esto surge una sombra de duda acerca de los alcances que pretenden darse a una unión civil. ¿Pueden pasar sobre los legítimos derechos de los verdaderos progenitores de un menor? ¿Quiere decir, por tanto, que tiene más fuerza y legitimidad una simple declaración de voluntad que los lazos naturales? ¿A tanto llega el deseo de algunos de ir contra la realidad y el sentido común?
Max Silva Abbott 2.III.MMX analisis-arcol
+++

Homosexualidad y Adopción
En un país como el nuestro, donde hay muchísimos más matrimonios que desean adoptar niños que niños que puedan ser adoptados, creo que siempre hay que conceder la primacía a un matrimonio normal.
Pedro Trevijano
Entre los debates que hay en torno a la homosexualidad, uno de los más importantes es si las parejas homosexuales, tanto de un sexo como de otro, tienen o no derecho a adoptar niños. Pienso así:
En un país como el nuestro, donde hay muchísimos más matrimonios que desean adoptar niños que niños que puedan ser adoptados, creo que siempre hay que conceder la primacía a un matrimonio normal. La sociedad debe velar para que un niño sea acogido, protegido y educado en las mejores condiciones posibles. El niño tiene un derecho inalienable a ser educado por un padre y una madre, pues los necesita, siendo antinatural privarle de uno de ellos, pues de lo que estamos tratando aquí es de una relación de filiación, siendo lo más conveniente para él lo que debe prevalecer. La pareja homosexual puede ofrecer el afecto necesario, pero no los esquemas básicos de desarrollo de la personalidad. En efecto, no puede discutirse la transcendencia del entorno familiar para la personalización del nuevo ser. El niño necesita los referentes materno y paterno, como nos lo recuerda el sentido común, siendo distintas las funciones de cada uno en este cometido. Un hijo adoptado ha de educarse en un ambiente estable en que se vea esa complementariedad, donde haya un padre y una madre, cada uno con su papel en la familia, que es lo que le va a permitir sentirse miembro de ella.
Ya el Derecho Romano establecía que adoptar era imitar a la naturaleza, no tergiversarla. El niño recibe, a través de los mil detalles de la vida diaria, la distinción clara entre la persona del padre y de la madre, del varón y de la mujer, doble percepción que determina y configura su formación afectiva y humana, en las que aprende la mayor parte de las cosas por imitación de los mayores, hasta el punto de que la falta de cualquiera de estos dos referentes, no se sufre sin graves dificultades en el desarrollo de la personalidad, como pueden ser narcisismo, inmadurez y obsesiones. Casi todos los psicólogos reconocen la gran importancia de las imágenes paterna y materna en la construcción de la personalidad del niño y lo fundamental que éste posea en su ámbito más cercano un progenitor que le sirva de modelo de identificación y otro que le propone un modelo de complementación. Incluso en el caso de padres o madres viudos, en el que falta uno de los dos, para el niño no es lo mismo que falte porque ha muerto, porque en este caso el progenitor está presente de continuo, amorosamente, que no que no esté porque así se ha querido voluntariamente. El ambiente familiar homosexual no es el más adecuado para el crecimiento y desarrollo adecuado y completo del niño. Por todo ello y porque lo que está en juego es una persona humana, es incomparablemente mejor que cuide del niño un matrimonio y una familia normal que ese muy arriesgado modelo de adopción que una pareja homosexual puede proponer.
No nos olvidemos además de la mayor promiscuidad y facilidad de ruptura de las uniones homosexuales, con las consiguientes consecuencias para estos niños que ya han sufrido un abandono y están muy necesitados de seguridad. En cuanto a sus tendencias sexuales futuras los niños así educados no están abocados fatalmente a la homosexualidad, aunque sí parece que se da en ellos con más frecuencia, porque el medio ambiente no es un determinante absoluto, pero sí poderoso. Todo ello hace que la Asociación Española de Pediatría sea contundente: “Un núcleo familiar con dos padres o dos madres es, desde el punto de vista pedagógico y pediátrico, claramente perjudicial para el armónico desarrollo y adaptación social del niño”.
La Congregación para la Doctrina de la Fe nos dice: “Como demuestra la experiencia, la ausencia de la bipolaridad sexual crea obstáculos al desarrollo normal de los niños eventualmente integrados en estas uniones. A éstos les falta la experiencia de la maternidad o de la paternidad. La integración de niños en las uniones homosexuales a través de la adopción significa someterlos de hecho a violencias de distintos órdenes, aprovechándose de la débil condición de los pequeños, para introducirlos en ambientes que no favorecen su pleno desarrollo humano”(31-VII-2003, nº 7).
Pero, como ya hemos dicho, el fin de la adopción es ofrecer al niño abandonado asistencia y afecto. Por ello y recordando que hay países como China, donde el destino de las niñas es con frecuencia el orfanato o el infanticidio; Brasil o Colombia donde uno de los grandes problemas nacionales, si no incluso el mayor, es el de los niños abandonados que pululan por las calles y que a los doce o catorce años empiezan a producir nuevos niños abandonados, es indudable que un niño de éstos está mejor en una casa, aunque lo atienda una pareja de homosexuales, que en la calle. Pero estos países no permiten la adopción a las parejas homosexuales, e incluso el que se permita en nuestro país esa adopción es otra nueva dificultad.
En pocas palabras: con la adopción lo que se debe pretender es el bien del niño, poniendo a éste en las mejores condiciones posibles para que pueda desarrollarse plenamente como persona. Éste está mejor en una familia normal que en un hogar incompleto o pareja de personas del mismo sexo, pero está mejor con éstos que abandonado.
Pedro Trevijano, sacerdote - 2009-III-04
Francis S. Collins, Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Director del Proyecto Genoma Humano en su libro "¿Cómo habla Dios?" página 278 escribe: "Un área de interés público particularmente fuerte es la base genética de la homosexualidad. Evidencia en estudios con gemelos de hecho apoya la conclusión de que factores hereditarios juegan un papel en la homosexualidad masculina. Sin embargo, la probabilidad de que gemelos idénticos de un hombre homosexual también sean homosexuales es de cerca del 20 por ciento (comparado con el 2 a 4 por ciento de los hombres en la población en general), lo que indica que la orientación sexual se ve genéticamente influenciada, pero no que esté integrada en el ADN, y que los genes que estén involucrados representan predisposición, no predeterminación".
Enviado por Pedro Trevijano el 3 Marzo 2009 - 12:57pm.
http://www.religionenlibertad.com/opiniones/homosexualidad-adopcion
+++
"Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo... en él nos eligió antes de la constitución del mundo para que fuésemos santos e inmaculados ante Él en caridad y nos predestinó a la adopción de hijos suyos por Jesucristo conforme al beneplácito de su voluntad, para la alabanza del esplendor de su gloria que nos otorgó gratuitamente en su amado" (Ef 1, 3-6).
+++

Por desgracia, en el ámbito delicado de la generación de la vida no faltan tampoco síntomas preocupantes de una cultura que no se inspira para nada en el verdadero amor. Esto aparece con evidencia cuando se excluye o, incluso, se suprime la vida naciente; pero, paradójicamente, se aplica también a los casos en que se pretende la vida a toda costa, utilizando para ese fin medios moralmente desordenados. En efecto, se difunden con un ritmo creciente tecnologías de la generación humana —como la fecundación artificial o el alquiler de la madre gestante y otras parecidas— que plantean serios problemas de orden ético. Entre otras graves consecuencias, baste recordar que en esos procedimientos se priva al ser humano de su derecho a nacer de un acto de amor verdadero y según los procesos biológicos normales, y así queda marcado desde el comienzo por problemas de orden psicológico, jurídico y social, que lo acompañarán durante toda su vida.
En realidad no se puede interpretar el deseo legítimo de un hijo como una especie de derecho al hijo, que hay que satisfacer a toda costa. Eso significaría tratarlo como un objeto. Por lo que atañe a la ciencia, tiene el deber de apoyar los procesos generativos naturales, pero no la tarea de sustituirlos artificialmente. Sobre todo cuando el deseo de tener hijos puede hacerse realidad también a través del mecanismo jurídico de la adopción, que convendría organizar y promover cada vez mejor, y de otras formas de servicio y de dedicación social, como expresiones de acogida de tantos niños que, de otro modo, quedarían privados del calor de una familia.
+++

En realidad no se puede interpretar el deseo legítimo de un hijo como una especie de derecho al hijo, que hay que satisfacer a toda costa. Eso significaría tratarlo como un objeto. Por lo que atañe a la ciencia, tiene el deber de apoyar los procesos generativos naturales, pero no la tarea de sustituirlos artificialmente. Sobre todo cuando el deseo de tener hijos puede hacerse realidad también a través del mecanismo jurídico de la adopción, que convendría organizar y promover cada vez mejor, y de otras formas de servicio y de dedicación social, como expresiones de acogida de tantos niños que, de otro modo, quedarían privados del calor de una familia.
“derecho” a adoptar. Es más, ¿hay efectivamente un derecho para que este tipo de parejas lo hagan y, si existe, dónde queda el derecho de los niños a nacer y crecer en una familia según las leyes de la naturaleza?
Los homosexuales suelen apelar a un pretendido derecho a tener descendencia, lo que justificaría buscar los medios necesarios para tener un hijo: desde la adopción hasta la renta de donadores de esperma, si se trata de mujeres, o de óvulos y vientre, si se trata de hombres. Un planteamiento así presente varias objeciones:
1. En primer lugar, una demanda así, responde a la lógica de la producción y del dominio y no a la del amor y la donación. El niño se considera un objeto que no nace como don de amor sino como exigencia de un deseo. La vida humana proviene naturalmente del amor que se expresa sexualmente entre dos cónyuges unidos en matrimonio; sólo la unión afectiva-espiritual entre el varón y la mujer implica la posibilidad de la vida.
2. Desear un hijo no implica un derecho a tenerlo. Un hijo no puede ser querido como objeto de derecho pues tiene dignidad de sujeto; y como sujeto, sí tiene derecho a ser concebido en pleno respeto a su dignidad de ser humano.
3. Aun en las parejas heterosexuales que experimentan un fuerte deseo psicológico para procrear, no hay una necesidad vital para hacerlo. Nadie muere ni pone en peligro su salud física o psíquica si no tiene hijos.
4. No hay un derecho a tener un hijo pues ninguna persona es debida a otra como si fuese un bien instrumental. Por tanto no existe un derecho a “tener” un hijo a cualquier precio. Eso significaría ir contra su dignidad.
Los países que están legislando a favor de la adopción por parte de personas del mismo sexo, están olvidando los legítimos derechos que tienen los niños a crecer y desarrollarse en núcleos adecuados a su condición de seres humanos con una naturaleza que precisa de la figura y papel de una madre y un padre. Si tan grande es la sensibilidad que hay hacia la protección de la infancia en todo el mundo, ¿por qué no se les pregunta a los que van a ser adoptados si desean tener una mujer a la cual llamar mamá y un hombre al cual llamar papá o dos mamás o dos papás?
+++

Por desgracia, en el ámbito delicado de la generación de la vida no faltan tampoco síntomas preocupantes de una cultura que no se inspira para nada en el verdadero amor. Esto aparece con evidencia cuando se excluye o, incluso, se suprime la vida naciente; pero, paradójicamente, se aplica también a los casos en que se pretende la vida a toda costa, utilizando para ese fin medios moralmente desordenados. En efecto, se difunden con un ritmo creciente tecnologías de la generación humana —como la fecundación artificial o el alquiler de la madre gestante y otras parecidas— que plantean serios problemas de orden ético. Entre otras graves consecuencias, baste recordar que en esos procedimientos se priva al ser humano de su derecho a nacer de un acto de amor verdadero y según los procesos biológicos normales, y así queda marcado desde el comienzo por problemas de orden psicológico, jurídico y social, que lo acompañarán durante toda su vida.
Se están llevando a cabo iniciativas en ámbitos sumamente diferentes, pero todas encaminadas a salvar al niño del abandono cuando ambos padres han fallecido o cuando los niños son "huérfanos de padres vivos"(9). La adopción por parte de matrimonios puede ser un testimonio concreto de solidaridad y amor(10). En su gratuidad y generosidad, la adopción es un signo que indica que el mundo debería saber acoger a los niños. Las parejas estériles que eligen la adopción son un signo elocuente de caridad conyugal ejemplar(11). Por desgracia, muchas parejas tienen la tentación de recurrir a técnicas inmorales de procreación artificial, que se insertan en una mentalidad de "niño a toda costa" y de "derecho al niño", que están en contraste con la Revelación divina sobre la procreación como don de Dios, y sobre la sexualidad matrimonial como cooperación con Dios creador(12). La paternidad responsable conlleva una profunda relación con el orden moral establecido por Dios(13). También es preciso aludir a intentos recientes de legalizar adopciones por parte de personas homosexuales, que deben ser rechazados enérgicamente. Es evidente que ese no es el lugar para una verdadera educación, para un crecimiento personalizante. "No puede constituir una verdadera familia la unión de dos hombres o dos mujeres, y mucho menos se puede atribuir a esa unión el derecho a la adopción de hijos privados de familia"(14). En materia de acogida y adopción, el gran principio que se ha de aplicar es siempre el bien superior del niño, que debe prevalecer sobre otras consideraciones.
Al referirnos a la vida familiar, hemos analizado las relaciones entre generaciones, "en la biología de la generación está inscrita la genealogía de la persona" (Carta a las familias, 9). Se dio gran relieve a la contribución de los abuelos en la educación de sus nietos. Los abuelos comunican con especial ternura una experiencia de vida y de fe, y a menudo son hoy un factor importantísimo de evangelización, particularmente cuando la misión de los padres de transmitir la fe falla por diversos motivos. En la transmisión de los valores, especialmente de los religiosos, la función de los abuelos resulta hoy de importancia fundamental frente al peligro de un vacío de la educación a este respecto.
+++

Una promiscuidad sin límites, excesiva y sin una disciplina ni orden moral,
con políticas permisivas, hacen siempre del niño, la primera victima.
Puedmos imaginarnos las dificultades sin fin de vuestro asentamiento: precaria estabilidad, afanosa búsqueda de los materiales para construir una vivienda de emergencia, condiciones higiénicas y sanitarias insuficientes, ausencia de servicios públicos, etc. ¡Cuántas luchas para superar amenazas de todo tipo: explotación, caciquismo, demagogias, violencia, promiscuidad! ¡Cuántos desafíos para no dejaros seducir por campañas proselitistas, promovidas por grupos o sectas de poco contenido religioso, orientadas a haceros perder vuestra fe católica!
La pobreza tiene diversos significados. El más inmediato es la falta de medios materiales suficientes. Esta pobreza, que para muchos de nuestros hermanos llega hasta la miseria, constituye un escándalo. Se manifiesta de múltiples formas y está en conexión con muchos y dolorosos fenómenos: la carencia del necesario sustento y de la asistencia sanitaria indispensable; la falta o la penuria de vivienda, con las consecuentes situaciones de promiscuidad; la marginación social para los más débiles y de los procesos productivos para los desocupados; la soledad de quien no tiene a nadie con quien contar; la condición de prófugo de la propia patria y de quien sufre la guerra o sus heridas; la desproporción en los salarios; la falta de una familia, con las graves secuelas que se pueden derivar, como la droga y la violencia. La privación de lo necesario para vivir humilla al hombre: es un drama ante el cual la conciencia de quien tiene la posibilidad de intervenir no puede permanecer indiferente.
Existe también otra pobreza, igualmente grave, que consiste en la carencia, no de medios materiales, sino de un alimento espiritual, de una respuesta a las cuestiones esenciales, de una esperanza para la propia existencia. Esta pobreza que afecta al espíritu provoca gravísimos sufrimientos. Tenemos ante nuestros ojos las consecuencias, frecuentemente trágicas, de una vida vacía de sentido. Tal forma de miseria se manifiesta sobre todo en los ambientes donde el hombre vive en el bienestar, materialmente satisfecho, pero espiritualmente desprovisto de orientación. Se confirma la palabra del Señor en el desierto: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mt 4,4). En lo íntimo de su corazón, el ser humano pide sentido y pide amor.
A esta pobreza se responde con el anuncio, corroborado con los hechos, del Evangelio que salva, que lleva luz también a las tinieblas del dolor, porque comunica el amor y la misericordia de Dios. En última instancia lo que consume al hombre es el hambre de Dios: sin el consuelo que proviene de Él, el ser humano se encuentra abandonado a sí mismo, necesitado porque falto de la fuente de una vida auténtica.
Desde siempre la Iglesia combate todas las formas de pobreza, porque es Madre y se preocupa de que cada ser humano pueda vivir plenamente su dignidad de hijo de Dios. El tiempo de Cuaresma es especialmente indicado para recordar a los miembros de la Iglesia este compromiso suyo en favor de los hermanos.
+++

Fue niña en un hogar gay y ahora publica
una web para ayudar a víctimas de esta situación
Explica cómo en su infancia estuvo expuesta a intercambios de parejas gays, playas nudistas y la falta de afirmación en su feminidad.
Dawn Stefanowicz es una mujer de algo más de 40 años que vive en Ontario, Canadá, con su marido de toda la vida (más de 20 años de matrimonio) y sus dos hijos, a los que ha educado en casa.
Sin embargo, su infancia fue muy desordenada: su padre era homosexual y la expuso a todo un ritmo de "vida gay" que ella lamenta. En su web www.dawnstefanowicz.com cuenta su testimonio, cómo le hirió el estilo de vida en el que creció, y ofrece ayuda, consejo e información para otras personas que han crecido heridas en un entorno de "familia" gay, un estilo de "familia" que ella no desea para nadie y que cree que las leyes españolas y canadienses no deberían apoyar.

El testimonio de Dawn - Me llamo Dawn Stefanowicz. Crecí en un hogar homosexual en los años 60 y 70 en Toronto, expuesta a muchas personas distintas de la subcultura GLBT (gay, lesbiana, bisexual, transexual) y a prácticas sexuales explícitas.
Estuve expuesta a un alto riesgo de enfermedades de transmisión sexual debido al abuso sexual, a los comportamientos de alto riesgo de mi padre y a numerosas parejas. Incluso cuando mi padre estaba en lo que parecían relaciones monógamas, continuaba haciendo "cruising" buscando sexo anónimo.
Llegué a preocuparme profundamente, a amar y entender con compasión a mi padre. Compartía conmigo lo que lamentaba de la vida. Desgraciadamente, siendo niño unos adultos abusaron sexual y físicamente de él. Debido a esto, vivió con depresión, problemas de control, estallidos de rabia, tendencias suicidas y compulsión sexual. Intentaba satisfacer su necesidad por el afecto de su padre, por su afirmación y atención, con relaciones promiscuas y transitorias. Las (ex)parejas de mi padre, con los que me traté y llegué a apreciar con sentimientos profundos, vieron sus vidas drásticamente acortadas por el Sida y el suicidio. Tristemente, mi padre murió de Sida en 1991.
Las muchas experiencias personales, profesionales y sociales con mi padre no me enseñaron el respeto por la moralidad, la autoridad, el matrimonio o el amor paterno. Me sentía temerosamente acallada porque mi padre no me permitía hablar de él, sus compañeros de casa, su estilo de vida y sus encuentros en esa subcultura. Mientras viví en casa, tuve que vivir según sus reglas.
Sí, amaba a mi padre. Pero me sentía abandonada y despreciada porque mi padre me dejaba a menudo para estar varios días con sus compañeros. Sus parejas realmente no se interesaban por mí. Fui dañada por el maltrato doméstico homosexual, las tentativas sexuales con menores y la pérdida de parejas sexuales como si las personas fueran sólo cosas para usar. Busqué consuelo, busqué el amor de mi padre en diversos novios a partir de los 12 años.
Desde corta edad, se me expuso a charlas sexualmente explícitas, estilos de vida hedonistas, subculturas GLBT y lugares de vacaciones gay. El sexo me parecía gratuito cuando era niña. Se me expuso a manifestaciones de sexualidad de todo tipo incluyendo sexo en casas de baño, travestismo, sodomía, pornografía, nudismo gay, lesbianismo, bisexualidad, voyeurismo y exhibicionismo. Se aludía al sadomasoquismo y se mostraban algunos aspectos. Las drogas y el alcohol a menudo contribuían a bajar las inhibiciones en las relaciones de mi padre.
Mi padre apreciaba el vestir unisex, los aspectos de género-neutro, y el intercambio de ropas cuando yo tenía 8 años. Yo no veía el valor de las diferencias biológicamente complementarias entre hombre y mujer. Ni pensaba acerca del matrimonio. Hice votos de no tener nunca hijos, porque no crecí en un ambiente de hogar seguro, sacrificial, centrado en los niños.
Más de dos décadas de exposición directa a estas experiencias estresantes me causaron inseguridad, depresión, pensamientos suicidas, miedo, ansiedad, baja autoestima, insomnio y confusión sexual. Mi conciencia y mi inocencia fueron seriamente dañados. Fui testigo de que todos los otros miembros de la familia también sufrían.
Hasta que no llegué a los 20 y 30 años, hasta después de hacer las elecciones importantes de vida, no empecé a darme cuenta de cómo me había afectado crecer en este ambiente. Mi sanación implicó mirar de frente la realidad, aceptar las consecuencias a largo plazo y ofrecer perdón. ¿Podéis imaginar ser forzados a aceptar relaciones inestables y prácticas sexuales diversas desde corta edad y cómo afectó a mi desarrollo? Mi identidad de género, bienestar psicológico, relaciones con iguales quedaron afectadas. Desgraciadamente, hasta que mi padre, sus parejas sexuales y mi madre murieron, no pude hablar públicamente de mis experiencias.
Al final, los niños serán las víctimas reales y los perdedores del matrimonio legal del mismo sexo. ¿Qué esperanza puedo ofrecer a niños inocentes sin voz? Gobiernos y jueces deben defender el matrimonio entre hombre y mujer y excluir todos los otros, por el bien de nuestros niños.
La web de Dawn Stefanowicz declara los siguientes objetivos:
1. Servir como recurso a estas personas:
-los que vienen de hogares homosexuales, bisexuales, transexuales
-amigos y parientes preocupados
-organizaciones familiares, médicas y de investigación
-legisladores, políticos y educadores
2. Ofrecer asistencia
3. Construir redes de apoyo
4. Compartir testimonios entre los afectados
"Si eres un adulto que creció en un hogar homosexual, bisexual, transexual, espero que veas que eres valorado por quién eres; entendemos que a veces sentirás que no puedes hablar libremente de lo que de verdad sientes; estamos aquí para ofrecerte un lugar seguro", declara Dawn a los visitantes de la web.
.
Lea también: Gays que adoptan niños - por qué esta ley es injusta 2007.II.05
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=6550&id_seccion=21
+++

Sobre la adopción por lesbianas
Una reciente sentencia judicial ha abierto un debate en la opinión pública sobre la adopción de niños por parejas de lesbianas. Los medios han dedicado generoso espacio a recoger opiniones divergentes sobre el tema. Algunas de las informaciones aparecidas requieren ser matizadas y analizadas en mayor profundidad.
Jokin de Irala
Profesor titular de Medicina Preventiva
y Salud Pública
Miguel Ángel Martínez-González
Director del departamento de Medicina
Preventiva y Salud Pública
Universidad de Navarra
1 de marzo de 2004
Diario de Navarra
Una reciente sentencia judicial ha abierto un debate en la opinión pública sobre la adopción de niños por parejas de lesbianas. Los medios han dedicado generoso espacio a recoger opiniones divergentes sobre el tema. Algunas de las informaciones aparecidas requieren ser matizadas y analizadas en mayor profundidad.
Vaya por delante que una visión completa del problema debe ser sosegada, sin perder nunca el enfoque comprensivo y humano. Esto supone una actitud de acogida, respeto y delicadeza tanto hacia la persona homosexual como hacia quienes no comparten la idea de que estas adopciones deban ser permitidas.
El Diario de Navarra, en su portada del 19-02-04 y pag 29, nos informaba de un estudio sociológico sobre sólo 25 casos del que se afirma en titulares que "un estudio universitario no ve diferencias en los niños que crecen con gays o lesbianas". El nudo gordiano del problema está no solamente en el derecho que tienen los niños a tener padre y madre sino además a que se les adjudique la mejor opción de "padre y madre" posible en el caso de que alguien tenga que tomar la decisión para ellos. Para defender este derecho, no es necesario tener unas posiciones religiosas o confesionales, como parecen querer hacernos creer quienes lo niegan. Basta apoyarse en el derecho del ser humano a su propia salud. El séptimo principio de la Declaración Universal del Derecho del Niño estipula que "el interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tienen la responsabilidad de su educación y orientación". Como profesionales de la salud pública no podemos silenciar nuestra opinión y hemos de salir en defensa del derecho a la salud de quienes más necesitan que se les defienda.
Para la mayoría de nosotros, nuestra realidad ha sido el tener un padre y una madre y a pesar de que muchos hayan tenido la suerte de lograr salir adelante faltando uno de los dos o ambos, no parece prudente que la experiencia milenaria de construir de este modo con éxito la familia humana se eche abajo mediante un estudio que incluya 25 casos diferentes. Probablemente cualquiera se da cuenta de que, en el fondo, todo este revuelo pretende ir sentando precedentes que acaben equiparando cualquier situación de paternidad o maternidad como si fueran indiferentes para los niños. Algunos trabajos de este tipo se han publicado en revistas científicas y han sido duramente criticados por diferentes autores en el British Medical Journal (publicación científica médica con prestigio) por ser ejemplos donde "desafortunadamente la ciencia se rinde a lo políticamente correcto". Por otra parte, estos autores también afirman que la prudencia en la cuestión de las adopciones por personas homosexuales es obligatoria ya que no se han podido valorar efectos a largo plazo todavía.
Las nuevas personas que vienen al mundo tienen el derecho de que no se les prive de lo que ya ha funcionado bien durante milenios.
Es una pena que no se valoren siempre con más sentido crítico los estudios citados en los medios de comunicación porque algunos son realmente deficientes desde el punto de vista del rigor metodológico. Pero el simple hecho de salir en los medios les convierte en "creadores de opinión".
Y es que la evidencia disponible para sostener el aserto antes citado es realmente pobre. Efectivamente, la privación del padre o de la madre puede acarrear consecuencias adversas para la salud tanto física como psíquica de los hijos. Esta afirmación está apoyada en un amplio cúmulo de evidencias científicas (Tripp, Archives of Disease in Childhood, 1998).
No negamos el mérito que ha tenido el equipo de investigación dirigido desde Sevilla para localizar a esos 25 niños, ya que al parecer son "casos difíciles de encontrar". Pero es llamativo que ya esto contradiga lo que se dice en la página anterior ("400 niños nacen al año en España por inseminación artificial de lesbianas"). Esta muestra de 25 niños parece ser una muestra muy especialmente seleccionada ya que los autores del estudio afirman que estas parejas de homosexuales están bien relacionadas con otras parejas como ellas porque conocen cada una a alrededor de otras cinco parejas en su misma situación. Nos podríamos preguntar por qué no han incluido a todas estas parejas o a alguna más en el estudio. O es verdad que hay muchos casos o es verdad que son difíciles de encontrar, pero no ambas cosas a la vez.

Un principio básico de la investigación científica es que para poder comparar hay que disponer de un grupo adecuado de comparación al que se le llama grupo control. Nos llama la atención, al valorar los resultados de este estudio, que la presentación de parámetros como las características de la selección de la muestra y de los controles es deficiente. Son escasas las pruebas de significación estadística y la utilización de intervalos de confianza. Los investigadores tampoco se extienden en algo tan imprescindible, al valorar cualquier estudio, como la valoración de los posibles sesgos (errores sistemáticos) y del efecto de los mismos sobre sus resultados.
Como profesionales que trabajamos a diario precisamente en la epidemiología, que es la metodología científica de las investigaciones sociales sobre la salud (de Irala y cols., Epidemiología Aplicada, Ariel, 2004), nos preocupa pensar que estos 25 niños sean precisamente los hijos de parejas homosexuales peculiarmente estables o responsables (sesgo de selección), también nos hacemos preguntas sobre la orientación de los entrevistadores y su influencia en la recogida de datos (sesgo de información), así como otras muchas precauciones que a todas luces no se han tomado en este estudio: control por el nivel socio-económico o nivel de estudios de los padres (sesgo de confusión), fiabilidad, exhaustividad y globalidad en la valoración del estado de salud física y psíquica de los chicos, seguimiento prospectivo, etc.
Pero más allá de todas estas preguntas que podrían parecer excesivamente exigentes al profano en la materia, hay algo mucho más elemental. Todos los que tenemos experiencia de realizar investigaciones sociológicas en salud sabemos que un estudio con 25 casos no suele ser suficiente para llegar a conclusiones fiables y que cuando, en un estudio pequeño como éste, no se encuentran diferencias, nunca se puede descartar que sea por trabajar con un tamaño de muestra insuficiente. A esto se le llama en estadística error tipo 2 (Martínez-González y cols., Bioestadística Amigable, Diaz Santos, 2001). Es aun menos posible establecer la igualdad en todas las posibles consecuencias adversas de ser hijo/a de lesbiana. El número de 25 ya resulta pequeño, pero habría que analizar separadamente tres grupos, el de hijos nacidos de quienes antes tuvieron uniones heterosexuales pero ahora se declaran homosexuales; el de adoptados y el de inseminadas. En el trabajo que nos ocupa, estos grupos son de 15, 5 y 5 niños cada uno. Cualquier epidemiólogo o sociólogo honrado se negaría a extraer conclusiones con tales tamaños de muestra.
Por esto, resulta muy lógica la opinión de uno de los sociólogos que más trabajos de campo de gran envergadura ha realizado en España, el Prof. Amando de Miguel, que afirma sin morderse la lengua que "esta adopción es una barbaridad y que es aberrante" (Diario de Navarra, 19-02-04, pag 29).
Nosotros hemos trabajado con una muestra de 2862 chicas representativas de la población adolescente de Navarra, haciéndoles un seguimiento individual de cerca de dos años para valorar los factores asociados a la aparición de nuevos trastornos de conducta alimentaria (anorexia, bulimia, etc.). No nos limitábamos a una encuesta y, menos a la opinión de sus compañeras de clase, sino que se realizaban, después de un tiempo de seguimiento, diagnósticos mediante entrevista por psiquiatra y aplicando los criterios de la Asociación Psiquiátrica Americana (DSM-IV). Este estudio, publicado el año pasado (Martínez-González y cols., Pediatrics, 2003) encuentra el doble de trastornos en las hijas de divorciados, viudos y otras situaciones distintas a las de la familia tradicional (padre y madre biológicos que además estén casados). Pero nuestro estudio sólo analiza los trastornos de alimentación. Hemos de ser modestos y concluir que nuestro hallazgo es sólo una gota más de agua. Pero esa gota está inmersa en un océano de muchos otros estudios serios y rigurosos realizados no con 25 casos, sino con muchos miles de personas que establecen firmemente que el ser hijo de divorciado o de personas en otros estados civiles es un determinante de enfermedad psíquica en el futuro. Eso no se puede silenciar. No son opiniones, son hechos.
Cuando se empezó a fumar en Europa, nadie sospechaba, ni de lejos, que el tabaco causaría cáncer de pulmón. Si entonces se hubiese estudiado a sólo 25 fumadores empedernidos no se habrían encontrado diferencias entre ellos y el resto de la población en cuanto a su riesgo de cáncer de pulmón. Sin embargo el sentido común hace pensar que al ser humano lo que más le convenía no era respirar humo, sino aire puro.
Actualmente, cada año, mueren más de un millón de personas en el mundo por cáncer de pulmón. La mayoría de estas muertes se deben a que hay gente que pasa mucho tiempo respirando humo en vez de respirar aire. Ahora nos quieren hacer creer que, tras estudiar a 25 niños adoptados o criados por parejas homosexuales, no han encontrado que esta peculiar situación les perjudique física o psicológicamente. Sin embargo el sentido común hace lógico pensar que nada bueno para la salud de estos niños se derivará de tales situaciones. Es mejor no esperar a que pase el tiempo o a que se extienda la práctica para contabilizar entonces las secuelas físicas y psicológicas que esto traerá. El principio de precaución que habitualmente se aplica en otras áreas de la Salud Pública exige no hacer experimentos con estos seres humanos. 2004-III-06 – www.arvo.net
+++

La maternidad se presenta a veces como un retroceso o una limitación de la libertad de la mujer, distorsionando así su verdadera naturaleza y su dignidad. Los hijos son presentados no como lo que son —un gran don de Dios—, sino como algo contra lo que hay que defenderse. La situación social que se ha vivido en este amado País ha acarreado también no pocas dificultades a la estabilidad familiar: las carencias materiales —como cuando los salarios no son suficientes o tienen un poder adquisitivo muy limitado—, las insatisfacciones por razones ideológicas, la atracción de la sociedad de consumo. Éstas, junto con ciertas medidas laborales o de otro género, han provocado un problema que se arrastra en Cuba desde hace años: la separación forzosa de las familias dentro del País y la emigración, que ha desgarrado a familias enteras y ha sembrado dolor en una parte considerable de la población. Experiencias no siempre aceptadas y a veces traumáticas son la separación de los hijos y la sustitución del papel de los padres a causa de los estudios que se realizan lejos del hogar en la edad de la adolescencia, en situaciones que dan por triste resultado la proliferación de la promiscuidad, el empobrecimiento ético, la vulgaridad, las relaciones prematrimoniales a temprana edad y el recurso fácil al aborto. Todo esto deja huellas profundas y negativas en la juventud, que está llamada a encarnar los valores morales auténticos para la consolidación de una sociedad mejor.
+++
Experiencias no siempre aceptadas y a veces traumáticas son la separación de los hijos y la sustitución del papel de los padres a causa de los estudios que se realizan lejos del hogar en la edad de la adolescencia, en situaciones que dan por triste resultado la proliferación de la promiscuidad, el empobrecimiento ético, la vulgaridad, las relaciones prematrimoniales a temprana edad y el recurso fácil al aborto. Todo esto deja huellas profundas y negativas en la juventud, que está llamada a encarnar los valores morales auténticos para la consolidación de una sociedad mejor.
El camino para vencer estos males no es otro que Jesucristo, su doctrina y su ejemplo de amor total que nos salva. Ninguna ideología puede sustituir su infinita sabiduría y poder.
+++
…[…]… Son, en efecto, los más débiles las víctimas de las condiciones de vida inhumana, degradantes para las conciencias y dañosas para la institución familiar: la promiscuidad de las viviendas populares hace imposible un mínimo de intimidad; los matrimonios jóvenes, en la vana espera de una vivienda decente y a un precio asequible, se desmoralizan y hasta su misma unidad puede quedar comprometida; los jóvenes abandonan un hogar demasiado reducido y buscan en la calle compensaciones y compañías incontrolables. Es un deber grave de los responsables tratar de dominar y orientar este proceso.
Urge reconstruir, a escala de calle, de barrio o de gran conjunto, el tejido social, dentro del cual hombres y mujeres puedan dar satisfacción a las exigencias justas de su personalidad. Hay que crear o fomentar centros de interés y de cultura a nivel de comunidades y de parroquias, en sus diversas formas de asociación, círculos recreativos, lugares de reunión, encuentros espirituales, comunitarios, donde, escapando al aislamiento de las multitudes modernas cada uno podrá crearse nuevamente relaciones fraternales.
12. Construir la ciudad lugar de existencia de las personas y de sus extensas comunidades, crear nuevos modos de proximidad y de relaciones, percibir una aplicación original de la justicia social, tomar a cargo este futuro colectivo que se anuncia difícil, es una tarea en la cual deben participar los cristianos. A estos seres humanos amontonados en una promiscuidad urbana que se hace intolerable, hay que darles un mensaje de esperanza por medio de la fraternidad vivida y de la justicia concreta. Los cristianos, conscientes de esta responsabilidad nueva, no deben perder el ánimo en la inmensidad amorfa de la ciudad, sino que deben acordarse de Jonás, quien por mucho tiempo recorre Nínive, la gran ciudad, anunciar en ella la Buena Nueva de la misericordia divina, sostenido en su debilidad por la sola fuerza de la palabra de Dios todopoderoso. En la Biblia, la ciudad es frecuentemente, en efecto, el lugar del pecado y del orgullo; orgullo del ser humano que se siente suficientemente seguro para construir su vida sin Dios y también para afirmar su poder contra Dios. Pero existe también Jerusalén, la ciudad santa, el lugar de encuentro con Dios, la promesa de la ciudad que viene de lo alto
8).
Los jóvenes
13. La transformación de la vida urbana provocada por la industrialización pone al descubierto, por otra parte, problemas hasta ahora poco conocidos. ¿Qué puesto corresponderá, por ejemplo, a los jóvenes y a la mujer en la sociedad que está surgiendo?
Por todas partes se presenta difícil el diálogo entre una juventud portadora de aspiraciones, de renovación y también de inseguridad ante el futuro, y las generaciones adultas. ¿Quién no ve que hay una fuente de graves conflictos, de rupturas y de abandonos, incluso en el seno de la familia, y un problema planteado sobre las formas de autoridad, la educación de la libertad, la transmisión de los valores y de las creencias, que toca a las raíces más profundas de la sociedad?
El puesto de la mujer
Asimismo, en muchos países, una legislación sobre la mujer que haga cesar esa discriminación efectiva y establezca relaciones de igualdad de derechos y de respeto a su dignidad, es objeto de investigaciones y a veces de vivas reivindicaciones. Nos no hablamos de esa falsa igualdad que negaría las distinciones establecidas por el mismo Creador, y que estaría en contradicción con la función específica, tan capital, de la mujer en el corazón del hogar y en el seno de la sociedad. La evolución de las legislaciones debe, por el contrario, orientarse en el sentido de proteger la vocación propia de la mujer, y al mismo tiempo reconocer su independencia en cuanto persona y la igualdad de sus derechos a participar en la vida económica, social, cultural y política. 1981.
+++

…[…]… Los niveles de indigencia se expresan dramáticamente en la actualidad y en nuestro futuro próximo, con consecuencias ciertas a partir de carencias nutritivas, ambientales, insalubridad, violencia y promiscuidad naturalizadas, que condicionan su crecimiento, problematizan su relación personal y tornan dificultosa su inserción social y comunitaria. Resulta escalofriante que algunas empresas de turismo, como parte de tours que organizan en nuestra ciudad, incorporen a las Villas de Emergencia, donde viven niños en estado de indigencia o pobreza, como lugares de observación y visita para los visitantes extranjeros. Buenos Aires – Argentina - Card. Jorge Mario Bergoglio, S.J.
Arzobispo de Buenos Aires - Dic. 2005.
+++
La adopción de niños por parejas homosexuales es, desde el punto de vista psiquiátrico, perjudicial para el libre desarrollo de su personalidad. Véanse entre otros estudios de Aquilino Polaino (Catedrático de Psiquiatría de la U. Complutense), Gerard Van den Aardweg (Catedrático de Psicología de la U. de Amsterdam) y Robert L. Spitzer (de la U. de Columbia). 2004.
+++
En cuanto a la adopción, me parece bien que tengan el mismo derecho que los heterosexuales; es decir, ninguno. El derecho de adopción no existe, y eso lo deberían saber bien, al menos los señores fiscales. Lo que sí existe es el derecho a ser adoptado, y quien lo ostenta son los menores de edad. Y que a mí me conste, en toda la historia de la humanidad no existen precedentes jurídicos de que ese derecho se haya sustanciado en la posibilidad de tener dos padres o dos madres. Siempre se ha concretado en que puedan tener un padre y una madre; no porque así lo haya aprobado ningún Parlamento, sino porque la misma naturaleza se lo ha otorgado. Y es que lo que la naturaleza no da, no lo prestan ni políticos ni fiscales por muy progresistas que sean. 2004.
+++

Quizá merezca la pena añadir que en la interpretación vétero-testamentaria, cuanto más la prohibición del adulterio está marcada —pudiéramos decir— por el compromiso de la concupiscencia del cuerpo, tanto más claramente se determina la posición respecto a las desviaciones sexuales. Esto lo confirman las prescripciones correspondientes, las cuales establecen la pena capital para la homosexualidad y la bestialidad. En cuanto a la conducta de Onán, hijo de Judá, (de quien toma origen la denominación moderna de "onanismo") la Sagrada Escritura dice que "... no fue del agrado del Señor, el cual hizo morir también a él" (Gén 38, 10).
El derecho matrimonial del Antiguo Testamento, en su más amplio conjunto, pone en primer plano la finalidad procreativa del matrimonio y en algunos trata de demostrar un tratamiento jurídico de igualdad entre la mujer y el hombre; por ejemplo, respecto a la pena por el adulterio se dice explícitamente: "Si adultera un hombre con la mujer de su prójimo, hombre y mujer adúlteros serán castigados con la muerte" (Lev 20, 10); pero en conjunto prejuzga a la mujer tratándola con mayor severidad.
"En caso de hallar un enlace o sub-enlace en desacuerdo con las enseñanzas de la Iglesia Católica, notifíquenos por e-mail, suministrándonos categoría y URL, para eliminarlo. Queremos proveer sólo sitios fieles al Magisterio".
+++
Robert Spaemann ‘filósofo alemán’ afirma que ni en el aborto, ni en la adopción de niños por homosexuales, se habla del interés del niño
El filósofo alemán Robert Spaemann, conocido especialmente por sus trabajos en el ámbito de la filosofía práctica, mantuvo esta mañana en Madrid un encuentro con periodistas, en el que se refirió a algunas cuestiones presentes en la opinión pública, como el aborto, la adopción de niños por parte de homosexuales o el uso de la televisión.
Para Spaemann "la difusión del aborto" obedece a una tendencia vigente desde hace tiempo, por la cual "la dignidad de la persona se define según el concepto de conciencia actualizada". El defensor más conocido de esta postura, Peter Singer, ha llegado a afirmar que "la vida de un cerdo adulto es más valiosa que la de un recién nacido".
Cualquier ser humano que no entre activamente en el "estado de conciencia": los no nacidos, los dementes, los ancianos o incluso los menores de dos años, no deberían ser considerados personas. Siguiendo esta teoría se podría afirmar también que una persona que duerme no es persona, no tiene dignidad.
Para Spaemann, la postura de Singer y sus seguidores "tiene consecuencias enormes que en el fondo nadie desea". El filósofo afirmó que "detrás del aborto cada vez más libre no hay argumentos convincentes sino una "voluntad de poder" propia de las sociedades hedonistas".
Respecto a la adopción de niños por parejas homosexuales, el filósofo dijo que "primero hay que mirar las circunstancias y el ambiente donde se va a introducir al niño, de modo que sea lo más sano y normal posible".
Además, el pensador hizo notar que los niños adoptivos provienen ya de situaciones problemáticas, y que tanto en este caso como en el de los niños que son abortados "no se habla del interés del niño".
"En los dos casos, el niño está sólo para que los adultos consigan su satisfacción", añadió y dijo que "en una adopción, es irresponsable no partir del interés del niño".
Spaemann dijo que hablar de matrimonio como algo normal para las uniones homosexuales es hacer "un juego de palabras", porque "el matrimonio se refiere a la unión entre un hombre y una mujer, es decir entre dos sexos, que además de quererse están abiertos a la vida mediante la reproducción".
A este respecto, el filósofo afirmó que la crisis de la filosofía occidental es sobre todo una crisis del pensamiento "porque las cosas empiezan con frecuencia por ideas equivocadas y por falsas palabras". Spaemann dijo que en la actualidad "se hace políticas con palabras" y recordó la sentencia de Confucio según la cual "el gobernante debe atender que el sentido genuino de las palabras no sea corrompido".
Spaemann continúo explicando las diferencias entre matrimonio y uniones homosexuales y criticó como "débil" el argumento según el cual la unión homosexual debería regularse por ser "una comunidad solidaria que se quiere".
"Si fuera un argumento sólido no sería razonable limitar a 2 personas esas comunidades, por qué no regular también las uniones de 3, 4 o 7 personas, por qué no regular la convivencia de un abuelo y su nieto o de las comunidades religiosas", se preguntó.
El filósofo recordó que en Francia se hizo la propuesta de ampliar esos "pactos civiles" y los homosexuales protestaron porque querían ese privilegio en exclusiva.
Por otra parte, el pensador recordó que "cuando se empezó a hablar públicamente de los homosexuales, éstos demandaban al Estado que no debía inmiscuirse en la privacidad, ahora es al revés, parece que el Estado debe preocuparse de lo que pasa en la alcoba".
"Al menos hay dos argumentos por los que el Estado debe mezclarse en asuntos sexuales: para proteger a los menores de edad y para asegurar la continuidad de la sociedad", añadió, y concluyó su argumentación diciendo que "por eso el Estado debe estar interesado en la protección de la familia que asegura esas cosas", dijo.
Finalmente, y respecto al uso de la televisión en la sociedad actual, Spaemann coincide con Popper en considerarla "la amenaza mayor de la democracia".
"Es inquietante que la mayor parte de la población dependa cada vez más en su tiempo libre de lo que un pequeño grupo de personas diseña para ellos", afirmó.
Además de "anular la creatividad de los niños y las relaciones interpersonales", la televisión presenta todo como algo normalizado, donde toda distinción entre la normalidad y la perversión se relativiza. Al final, la visión del mundo se desprende de la televisión y todo vale lo mismo".
2004-06-01 – ESPAÑA
+++

Los niños tienen derechos
Ante el propósito del Gobierno de permitir la adopción de menores por parejas homosexuales, profesionales implicados en los derechos, la educación y el desarrollo de los niños manifestamos:
- La adopción pretende proporcionar a los menores un hogar estable y adecuado para su crecimiento físico, intelectual y moral, un entorno que sustituya, en la medida de lo posible, al padre y a la madre biológicos. Por este motivo, las Administraciones públicas establecen una serie de requisitos que deben cumplir las familias.
- Los niños, desde los primeros meses, elaboran la figura del padre y de la madre independientemente de que conozcan o no a sus padres biológicos. Así, la figura masculina con la que tienen más relación es su referencia de padre, y la de la mujer, es la figura de la madre.
- La legislación española establece que el régimen jurídico de la adopción se fundamenta en los principios de integración del niño en una familia y en la primacía del beneficio del menor que va a ser adoptado.
- No existen estudios científicos rigurosos sobre las consecuencias que tendría en los niños la adopción por homosexuales. La realización de estas investigaciones implicaría que se está empleando a menores de edad como objetos de experimentación.
- El rechazo o la prevención respecto a la adopción de niños por parejas de homosexuales ha sido expresado por juristas, médicos, psiquiatras y personalidades públicas.
Afirmamos:
- Los niños tienen derecho a un referente masculino y otro femenino.
- Los niños tienen derecho a formar parte de una familia semejante a la natural, formada por un hombre y una mujer.
- Los niños tienen derecho a crecer en un entorno que les permita el desarrollo de su personalidad física, intelectual y moral. No existe el derecho del adulto a tener un hijo.
- El niño tiene derecho, igualmente, a no ser discriminado ni sometido a experimentos traumáticos.
Profesionales por la Ética - 2004-07-01. Alfa y Omega. Madrid – España
+++
"El laicismo pretende un desalojo progresivo del cristianismo"
+++

Homosexuales y Adopción de menores.
Hasta hace muy pocos años todo el mundo sabía lo que era un “matrimonio normal”, lo que era un “homosexual” y quienes podían o no adoptar a un menor. A nadie, desde hace miles de años, se le ha ocurrido igualar la unión entre dos homosexuales con el matrimonio. De pronto, llegan los progres; y en nombre de su peculiar sentido de la libertad, igualdad y fraternidad, utilizan las palabras matrimonio y homosexual con significados opuestos al sentir general de la sociedad. Sorprendentemente, la adopción de menores por los homosexuales, se torna una exigencia, un derecho.
Zapatero, Presidente del Gobierno español, prometió que: “no sólo piensa aprobar los “matrimonios” homosexuales, sino también la adopción de niños por éstos “si hay consenso social” O sea, cuando él quiera.
“Ni qué decir tiene que los homosexuales son ciudadanos de pleno derecho, y por ello, acreedores de la misma consideración y respeto que merecen quienes no lo son. Pero eso no les da derecho, por muy bien organizados y concienciados que estén, a tratar de imponer a la mayoría, a través de poderosos grupos de presión, su particular visión del matrimonio y de las adopciones de menores”
Además, ¿a cuento de que viene crear este problema artificial? ¿Ignoran que por cada niño que en España necesita adopción hay muchísimas familias “normales” que para a adoptar a los niños tienen que ir a por ellos a China o al Perú? Nó, no lo ignoran, y esto quiere decir que les importan un comino los homosexuales y los niños, los cuales se utilizan como medio para arrebañar votos y conseguir el poder; para ello, los partidos de izquierda y algunos políticos despistados de la derecha o centro, no sólo tratan de cambiar el Derecho de Familia sino también el diccionario y el sentido del lenguaje. Se empieza por llamar matrimonio a cualquier unión de dos homosexuales, después se pedirá para las uniones de tres o más personas del mismo o diferente sexo, después… para lo que haga falta. Resultado: el desprestigio del verdadero matrimonio.
Destruyendo al matrimonio, se destruirá la familia y destruyendo la familia habremos destruido la sociedad. Entonces tendremos vía libre para implantar una nueva sociedad, que nadie sabe como será. En último término, el movimiento gay es sólo un eslabón más, de nuevas ideologías que pretenden la destrucción de la sociedad occidental: judeocristiana, romana y griega. Ya lo intentaron en Rusia y en China con consecuencias desastrosas. ¿Por qué la sustituiremos? ¿Por el islamismo, el budismo, la Nueva Era,…?
Todas las personas tenemos limitaciones, los homosexuales también, y con esas limitaciones hay que contar. Digan lo que digan las leyes, ignorarlas sería engañarnos y engañar a los demás. ¿Es una de esas limitaciones la adopción de menores? ¿Por qué se aducen tantas “razones” morales, físicas, científicas para justificar esas adopciones?. Generalmente, cuando se aducen muchas razones es porque no se tiene razón. Jarabes para la tos hay muchos porque ninguno cura.
Una duda nos ronda: El movimiento gay, parte de cuyas exigencias pueden ser legítimas, ¿Es un movimiento genuino o está siendo orquestado y utilizado por poderes ocultos, por gentes a quienes sólo interesa el voto, el poder y que han visto en los homosexuales una fuente de votos e influencias?
La Iglesia Católica, como siempre, va muy por delante en materias de igualdad y libertad sobre las progresías de turno. Para empezar, el homosexual es considerado un hermano nuestro, hijo del mismo Padre. Sigue con el mandamiento básico: Amarás al prójimo como a ti mismo. El Catecismo de la Iglesia Católica continúa: «Deben ser acogidos – los homosexuales- con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta» (No. 2358) ¿Por qué se ocultan estas afirmaciones en los medios de difusión?
Por otra parte, el Catecismo se muestra no menos claro al tratar con la moralidad de los matrimonios entre homosexuales: «Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso» (No. 2357). ¿Pero es que alguien no sabía esto?
Lo realmente vergonzoso y lamentable es que se haya elevado a la categoría de dogma político lo que no pasa de vulgar prostitución social y política. Como hay que justificar lo injustificable, se echa mano del “Relativismo Moral y Social” que como un cáncer esta minando el tejido de nuestras sociedades. Siempre se encuentra un “filósofo” capaz de convertir en verdad profunda, lo que no es más que una simple aberración. Así, todo vale. La única vara de medir son nuestros intereses, pasiones y deseos particulares. Lógicamente, chocan con la Iglesia Católica. Sin embargo, lo que la Iglesia condena en los homosexuales es lo mismo que condena en los heterosexuales: el uso del sexo fuera de los límites de toda razón y moral, el engaño disimulado y la degeneración social. Y esto si lo están imponiendo las mayorías políticas dominantes, no la Iglesia. La demagogia es letal para las democracias.
¿Saben Vds de algún político dispuesto a dar uno de sus hijos o hijas en adopción a una pareja de gays o lesbianas? ¿Qué dirían los políticos de relieve si a los porteros de los ministerios les llamamos “Ministros”, a los bedeles de Institutos le ponemos el nombre de “Catedráticos”, y a los cabos del regimiento les llamamos “Coroneles”?. No por eso dejarían de ser respetados porteros, bedeles y cabos; pero ministros, catedráticos y coroneles se habrían convertido en motivos de risas y chanzas, primer paso para su eliminación.
Legíslese para que ningún ciudadano sea injustamente discriminado. Ténganse en cuenta las deficiencias y limitaciones de cualquier grupo humano: Un ciego no debe conducir un autobús, ni un enfermo mental regir un hospital. Dejemos de enredar con las adopciones de menores, y pongamos a las uniones de homosexuales cualquier nombre, pero ¡nunca!, ¡nunca!, el de matrimonio; a no ser que lo que realmente se esté intentando sea destruir al matrimonio y a la familia.
«La escritura de la historia se ve obstaculizada a veces por presiones ideológicas, políticas o económicas; en consecuencia, la verdad se ofusca y la misma historia termina por encontrarse prisionera de los poderosos. El estudio científico genuino es nuestra mejor defensa contra las presiones de ese tipo y contra las distorsiones que pueden engendrar» (1999).
S.S. JUAN PABLO II
+++

Incesto es la relación carnal entre parientes dentro de los grados en que está prohibido el matrimonio (cf Lv 18, 7-20). San Pablo condena esta falta particularmente grave: ‘Se oye hablar de que hay inmoralidad entre vosotros... hasta el punto de que uno de vosotros vive con la mujer de su padre... en nombre del Señor Jesús... sea entregado ese individuo a Satanás para destrucción de la carne...’ (1 Co 5, 1.4-5). El incesto corrompe las relaciones familiares y representa una regresión a la animalidad.
2389 Se puede equiparar al incesto los abusos sexuales perpetrados por adultos en niños o adolescentes confiados a su guarda. Entonces esta falta adquiere una mayor gravedad por atentar escandalosamente contra la integridad física y moral de los jóvenes que quedarán así marcados para toda la vida, y por ser una violación de la responsabilidad educativa.
+++
Si eres cristiano se tiene que ver tu fe.
+++
Muchos pueblos por mí han renacido en Dios - "Sin cesar doy gracias a Dios que me mantuvo fiel en el día de la tentación. Gracias a él puedo hoy ofrecer con toda confianza a Cristo, quien me liberó de todas mis tribulaciones, el sacrificio de mi propia alma como víctima viva, y puedo decir: ¿Quién soy yo, y cuál es la excelencia de mi vocación, Señor, que me has revestido de tanta gracia divina? Tú me has concedido exultar de gozo entre los gentiles y proclamar por todas partes tu nombre, lo mismo en la prosperidad que en la adversidad. Tú me has hecho comprender que cuanto me sucede, lo mismo bueno que malo, he de recibirlo con idéntica disposición dando gracias a Dios que me otorgó esta fe inconmovible y que constantemente me escucha. Tú has concedido a este ignorante el poder realizar en estos tiempos esta obra tan piadosa y maravillosa, imitando a aquellos de los que el Señor predijo que anunciarían su Evangelio como «testimonio para todas las gentes».
¿De dónde me ha venido esta sabiduría que antes no tenía, pues ni conocía el número de mis días ni gustaba de Dios? Cómo me fue dado este don tan grande de conocer a Dios y amarle, dejando mi patria y mi familia para venir a Irlanda a predicar el Evangelio, sufriendo los ultrajes de los infieles — para experimentar las calamidades de mi condición mortal — y las persecuciones, hasta ser encarcelado, y, finalmente, el poder entregar mi alma por el bien de los demás?.
Si Dios me juzga digno de ello, estoy dispuesto a dar mi vida gustoso y sin vacilar por su nombre, gastándola hasta la muerte. Mucho es lo que debo a Dios que me concedió gracia tan grande de que muchos pueblos renacieron a Dios por mi. Y después les dio crecimiento y perfección. Y también porque pude ordenar en todos aquellos lugares, a los ministros para el servicio del pueblo recién convertido; pueblo que Dios había llamado desde los confines de la tierra, como lo había prometido por los profetas: «De los cónfines del mundo vendrán las gentes y dirán: ¡Qué falsos eran los ídolos de nuestros padres y de qué poco sirven!» Y también: «Te he hecho luz para los gentiles, para que seas su salvación hasta los confines de la tierra».
Allí quiero esperar el cumplimiento de su promesa infalible, como afirma en el Evangelio: «Vendrán del Oriente y del Occidente, y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob». Como lo afirma nuestra fe, los creyentes vendrán de todas las partes del mundo.".
De la Confesión de San Patricio, obispo (Cap. 14-16: PL 53, 808-809)
+++

† La misión del Papa es de estar al timón de la barca de Pedro, de la barca de Cristo.
«La Iglesia no es sólo una corporación como el Estado, es un cuerpo. No es una organización, sino un organismo». Benedicto Pont. Max. XVI 2008.XI.10
La Iglesia, desde el inicio, es católica, esta es su esencia más profunda, dice Pablo.
El nuevo pueblo de Dios, la Iglesia, es un pueblo que proviene de todos los pueblos. La Iglesia, desde el inicio, es católica, esta es su esencia más profunda. San Pablo explica y destaca esto en la segunda lectura, cuando dice: "Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu" (1 Co 12, 13). La Iglesia debe llegar a ser siempre nuevamente lo que ya es: debe abrir las fronteras entre los pueblos y derribar las barreras entre las clases y las razas. En ella no puede haber ni olvidados ni despreciados. En la Iglesia hay sólo hermanos y hermanas de Jesucristo libres. S. S. Benedicto XVI – P.P. 2005
+++
Recristianizar una sociedad cada vez más pagana no será fácil.
Y las sectas escondidas detrás de máscaras ‘pesudo-cristianas’,
progresan en el carnaval de la ignorancia materialista y hedonista.
+++
Predicación y fidelidad de la Iglesia Católica a la revelación de Cristo:
“No podemos callar lo que hemos visto y oído” (He 4, 20)
+++
Hoy en día se persigue y fustiga a los católicos con impunidad escandalosa. Y se les condena a tener que aceptar ‘en silencio y de manos atadas’ toda calumnia, injuria y sospecha. No sea que además de todas sus afrentas se les acuse de prepotentes por replicar conforme al derecho de toda persona a defender su honra.
+++

"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".
Para una visión optimista del universo, optemos por mirar el lado bueno de las cosas. El agua, el viento, el fuego, el hielo, los relámpagos, las nubes, las tinieblas, las fieras... No siempre nos son favorables. El viento destroza y arrasa. El hielo destruye los tiernos brotes. Las nubes a veces son devastadoras. Cada cosa de la creación tiene su lado bueno y su lado malo. Sobre el acero del riel pasa el tren, pero su peso y dureza pueden aplastar al obrero que hace un mal movimiento. El fuego sólo es un mal "cuando deja de sernos útil: ya que quema, sirve para cocer los alimentos o afinar los metales". Una parte del ‘problema del mal’, tan doloroso para el hombre moderno, ocurre por la falta de realismo de la humanidad pretenciosa, que quiere evitar todo riesgo. ¡Las cosas son lo que ellas son! Nos toca conocerlas... Utilizar su aspecto favorable, neutralizar su lado negativo. ¡Obras todas del Señor, bendecid al Señor!
Es vuestra visita la que nos honora y agradecemos.
Quepa claro: "hablamos no solo para comunicarnos, sino para distinguirnos". Por lo mismo, nos vestimos no solo para evitar el frío, sino para reafirmar nuestra personalidad. Publicamos porque creemos en la verdad y solo ella nos hace libres.
Pedimos disculpas por los errores que tantas veces cometemos. No son por mala voluntad, ni por ignorancia, sino por no saber. No está mal recordar que una cosa es la ignorancia (= no saber lo que a uno no se le alcanza) y la nescencia (= no saber lo que uno debería saber).
‘Apud Dominum misericordia et copiosa apud Eum redemptio’
Jesús misericordia : Kyrie eleison. Christe eleison. Kyrie eleison.
¿Por qué repetimos y recomendamos algunos libros? - No responde esta habitual insistencia a ningún imperativo ni legal, ni moral, ni de compromiso alguno. El único compromiso es el del servicio a la conformación de una cultura católica que hoy es más necesaria que nunca.
Recomendamos vivamente:
1º Título: ‘EL ARTE DE SER FELIZ’ – Autor: Ignacio Larrañaga
Libros Libres - Madrid 2008 - 139 páginas - (El padre Larrañaga nos enseña recetas contra la depresión, la obsesión y la angustia, de sentido común y experiencia.
Nunca he sido amigo de los libros de autoayuda. Una vez ojeé algo de Paulo Cohelo y me pareció que en vez de sanar al hombre lo desintegraban. La experiencia corroboró la idea previa. Como he oído hablar mucho y bien del padre Larrañaga, superando ciertos prejuicios con no poco esfuerzo, he decidido dar una mirada a El arte de ser feliz. Sin ser un especialista en un género que vende mucho pero del que desconozco casi todo, y espero que por mucho tiempo, este libro me ha dado una sorpresa. El Padre Larrañaga no es un gurú, la reencarnación de un chamán selvático que no alcanzó el éxito esperado en su vida anterior porque en su tribu no eran unos ilusos).
2º Título: ‘Cristo y el tiempo’ - La Historia, como historia de la salvación -
Autor: Oscar Cullmann - Editorial: Cristiandad -
†
Las ilustraciones que adornan un expuesto, no son obligatoriamente alusivas al texto. Estando ya públicas en la red virtual, las miramos con todo respeto y sin menoscabo debido al ‘honor y buena reputación de las personas’. De allí, hayamos acatado el derecho a la intimidad, a la dignidad-mérito-honra-respetabilidad-pundonor, a la propia imagen y a la protección de datos. Tomadas de Internet, las estampas, grabados o dibujos que adornan o documentan este sitio web ‘CDV’, no corresponden ‘necesaria e ineludiblemente’ al tema presentado; sino que tienen por finalidad –a través del arte- hacer agradable la presentación. Tributamos homenaje de sumisión y respeto a todas las personas, particularmente cuyas imágenes aparecen publicadas, gracias.-
Si de manera involuntaria se ha incluido algún material protegido por derechos de autor, rogamos que se pongan en contacto con nosotros a la dirección electrónica, indicándonos el lugar exacto- categoría y URL- para subsanar cuanto antes tal error. Gracias. ‘CDV’.-
“CDV” intenta presentar la fe cristiana para la gente más sencilla (catequistas, etc.), en especial para los estratos aparentemente más bajos. ¿La razón? Simple: «Son ellos quienes más necesitan conocer la alegría de Cristo».-
Este sitio web ‘CDV’ no pretende ser un campo en el que eruditos intelectuales, ya desde los ámbitos de la teología y la filosofía, señalen el camino para descubrir a Cristo. Sí tiene como objeto mostrar desde un punto de vista elemental, respetuoso y claro, el hermoso rostro del Salvador. Poner en el tapete los problemas del hombre de hoy, de una sociedad cada vez más individualista y volcada en el consumismo. Y todo ello con un lenguaje comprensible, claro y atractivo.
Debido a la existencia de páginas excelentes sobre apologética y formación, lo que se pretende desde ‘CDV’ es contribuir muy modestamente, y sumarse a los que ya se interesan por el Evangelio de Cristo de manera mucho más eficaz. ‘CDV’ Gracias.-
“Conocereisdeverdad.org = CDV” no necesariamente se identifica con todas las opiniones y matices vertidos por autores y colaboradores en los artículos publicados; sin embargo, estima que son dignos de consideración en su conjunto. ‘CDV’ Gracias.-
Grüss Gott. Salve, oh Dios.
†