Monday 27 March 2017 | Actualizada : 2017-03-03
 
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El 30 de noviembre de 1831 – tratado entre Francia e Inglaterra para suprimir la trata de negros; mientras el tráfico -consistente en vender seres humanos como esclavos- continuaba entre los mahometanos sub-saharianos hacia los países de Arabia y algunos de Oriente, bien entrado el siglo XX.

 

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Cristianismo y esclavitud

 

La esclavitud, que aún persiste en algunos lugares del mundo, era común en las civilizaciones antiguas precristianas. Su origen está en razones de guerra (prisioneros), herencia (hijos de esclavos) o grandes delitos sociales (crímenes, violaciones, deudas, etc. ). Nadie, ni siquiera Aristóteles en sus Éticas, la consideraba como un mal deplorable. Era un hecho común aceptado por todos. La aparición del cristianismo, que proclamaba la igualdad de todos los hombres, supuso un cambio de mentalidad total, que fue dando frutos paulatinamente. Se puede decir que, a medida que han ido predominando las ideas cristianas, la esclavitud ha cedido terreno. Sólo lo ha recuperado en épocas de cierto olvido del cristianismo.

Ya desde la predicación apostólica se marca el comienzo de esta línea de redención, que se procura hacer sin violencias y atacando el mal en su raíz. Se le deja sin fundamento al enseñar la igualdad originaria y radical de los hombres ante Dios, que manda también amar a todos como a uno mismo. A este respecto es muy significativa la Carta de San Pablo a Filemón, en la que brilla la ternura y preocupación por el esclavo Onésimo, que huye de su amo y es convertido y devuelto por el Apóstol. San Pablo no envía a Onésimo a un curso de guerrilla urbana o de terrorismo, sino que le pide que vuelva a su trabajo. A la vez, manda a Filemón -también cristiano convertido por el Apóstol- que lo reciba «no ya como esclavo, sino como un hermano amado»
[21]. De esta forma se da acertada solución a un problema entonces nada fácil, sin tener que recurrir a odios y violencias.

 

 

«No duda el cristianismo, frente a la sociedad romana en que el esclavo no tiene religión, en acogerle totalmente en un plano igualitario, con lo que muestra que es posible una sociedad (...) donde no haya diferencias entre libre y esclavo. Así puede afirmar Lactancio que "para nosotros no hay siervos, sino que a éstos los consideramos y llamamos hermanos en el espíritu y consiervos en la religión"[22]. Y San Cirilo proclama que entre los Obispos, sacerdotes o diáconos hay esclavos y libres, del mismo modo que autores como San Ireneo, Tertuliano, Taciano, por citar algunos, al hacerse eco de la misma doctrina, se muestran orgullosos de haber roto una desigualdad que no podía tolerar la ley natural ni la ley de Cristo. Por lo mismo, San Gregorio Nacianceno declara incompatible la esclavitud con el cristianismo, y San Cipriano la reprueba en los cristianos como un delito (...). Espíritu y doctrina cristianos que van cuajando en realidades, como la plena participación del esclavo en las asambleas, en la vida religiosa, en los ritos y sacramentos; que lleva, incluso, a la paradoja de que el sometido y sin derechos en la sociedad civil, tenga un rango superior en la vida religiosa.

»De ahí, también, la defensa de la legitimidad del matrimonio entre los esclavos (...) y que el Papa Calixto autorice, contra la costumbre y leyes romanas, el matrimonio de libres con esclavos o libertos, así como el que en los cementerios cristianos no se haga mención de la condición de esclavos de los allí enterrados, lo que, en cambio, se hacía notar en los cementerios civiles. Añádase la llamada limosna de la libertad, considerada desde su origen en la Iglesia como la primera de las limosnas. Habla San Ignacio de Antioquía de que una parte de lo que daban los fieles era para liberar esclavos; se recogen cotizaciones en época de San Cipriano para liberar esclavos en Numidia; San Ambrosio vende con el mismo fin los vasos sagrados, no siendo éste el único caso. San Clemente Romano exalta el ejemplo de los cristianos heroicos que se sometieron a esclavitud para liberar a otros (...). Práctica y acción cristianas que se van abriendo paso en una época hostil, afianzando en el esclavo su conciencia de persona con ciertos derechos inalienables; y estos esclavos, que antes se consideraban carentes de todo derecho y forzados únicamente a obedecer, se enfrentan ahora, conscientes de sí, a las autoridades o a sus amos en defensa de su fe o de su honra»
[23].

 

 

Estos avances sólo ceden, por ejemplo, con Juliano el Apóstata, emperador anticristiano y paganizante, que los perseguía. También se da un retroceso con la invasión de los pueblos bárbaros, que admitían la esclavitud, hasta que son cristianizados paulatinamente. Más tarde, con el Renacimiento y la vuelta que supuso a las ideas paganas de Grecia y Roma, se volvió a desarrollar la esclavitud. La plaga crece, sobre todo, ante las ansias de enriquecerse en las nuevas tierras recién conocidas de América. Con la trata de negros para el continente americano la esclavitud, alimentada por ideas anticristianas, alcanza unos niveles de opresión, por su falta de humanidad, sólo comparable a las épocas más duras de la antigüedad. Aquí también es el cristianismo quien toma a su cargo la defensa de los indios o de los esclavos negros. La Iglesia, «una vez más, se ve obligada a intervenir, y ya en 1462 Pío II califica la trata de "gran crimen". Paulo III, en 1537, manda al Obispo de Toledo proteger a los indios y excomulga a quienes los redujesen a esclavitud y quitasen sus bienes»[24]. Las intervenciones papales se suceden continuamente; de forma paralela los teólogos católicos desarrollan las bases del futuro derecho internacional (iniciado por Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca) y los misioneros combaten esforzadamente los abusos, destacando en esta labor San Pedro Claver.

Para acabar, «aunque suprimido este lastre social tomado en su forma estricta, la conciencia cristiana, que vio siempre en él un abuso contrario a la naturaleza, protesta también contra ciertas formas que disimulan su práctica, como son todas aquellas que admiten una discriminación degradante entre los hombres, sea en función de la raza, del sexo o de la posición social. En este sentido la Iglesia recuerda que hay todavía bastante por hacer, advirtiendo hechos como los de segregaciones raciales, las discriminaciones injustas, etc.. El Concilio Vaticano II se pronuncia abierta y reiteradamente contra todas estas situaciones, proclamando la dignidad de la persona, la igualdad de todos los hombres y los derechos inherentes a los mismos como seres libres. La Encíclica Pacem in terris, de Juan XXIII, como Carta de derechos fundamentales, es el mejor exponente de esta solicitud»
[25].

 

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Desde el siglo VIII, no sólo en África, sino en todo el Mediterráneo y el Indico, el comercio de esclavos se va organizando por navegantes y comerciantes procedentes de Arabia y Turquía, a través de una red de caravanas por el Sahara hasta los pueblos sudaneses.

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Abolición de la esclavitud  - El 2 de junio de 1963 el Príncipe mahometano regente de Arabia, Faisal, decreta la abolición de la esclavitud en el país, última nación en el mundo donde aún existía.

Fue el último en derogar tal ley, pero el tráfico de doncellas continúa en el 2008 donde ricos príncipes árabes por pedido, reciben suministros de mujeres provenientes de otras regiones africanas, según los apetitos personales.

 

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Mercaderes musulmanes y esclavitud como comercio - En África existe una gran presencia histórica de los musulmanes. Entre los años 900 y 1500, los musulmanes salieron de Arabia y Egipto por el Nilo hacia Sudán y se extendieron por todo el desierto del Sahara llegando hasta Mali. Los mercaderes musulmanes recorrían el desierto hacia el oeste en caravanas de camellos llevando sal y armas a cambio de oro, pieles y esclavos. Quinientos años más tarde, los terroristas yihadistas han rehecho el camino sobre las pisadas de sus ancestros. A parte del Magreb, hoy hay tres grandes presencias musulmanas en Sudán, Ghana y Mali. Justo donde se plantean las trincheras del yihadismo y la extensión del Califato.
Para que la musulmanización de Occidente tenga éxito, no puede haber dudas de que su jardín está en orden y cuidado. La mesiánica organización de la vida bajo la ley islámica impone estrictos compromisos personales para contentar a la causa religiosa superior. En África, este tipo de compromiso no es bien recibido por los descendientes de tribus nómadas de origen no árabe y que además suelen ser milicias muy bien armadas para evitar que se les robe el ganado y las mujeres. Este choque produce situaciones tan dramáticas como la que hoy se vive en Darfur. Las milicias musulmanas, a sueldo del Gobierno sudanés, tienen orden de arrasar a toda tribu que no se convierta al islam puro. Todo vale, matar, violar, secuestrar y quemar la tierra, un paisaje cotidiano en Sudán y olvidado por las democracias.

 2007.XII.03

 

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No se puede negar que en algunos hombres la idea de Dios nazca así (de la idealización, como instrumento político, del miedo, etc.). En cierta manera, tal objeción puede ser saludable (la había avanzado ya Senófanes en el siglo VI a. C.) porque nos obliga a no construir una imagen de Dios según nuestro uso y costumbre, al modo, por ejemplo, de Voltaire (1694-1778). De hecho, no todos saben que éste, venerado campeón de la tolerancia y crítico despiadado de la Iglesia, acusada de ser contraria a un verdadero humanismo, se dedicaba (Voltaire) a una actividad deshumana como el tráfico de esclavos. Es lógico por lo tanto que para él la imagen de Dios se la de un Dios lejano que no se preocupa de los acontecimientos del hombre, es decir una imagen de comodidad extrema, porque concernía a un Dios que le dejaba inmutable para proseguir con sus negocios.

 

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...de esclavos comprados por musulmanes entre los siglos VIII y XIX…  

…o que puede decirse es que esos esclavos negros elegidos para ser castrados en el norte de África con el fin de convertirlos en eunucos…

 

Esclavos y esclavos de la Historia

 

DURANTE todo este año se han celebrado en Inglaterra gran cantidad de exposiciones y encuentros dedicados a la conmemoración del segundo centenario de la abolición del comercio de esclavos africanos, que tuvo lugar en 1807. La biblioteca de la Universidad de Cambridge, el nuevo Museo del Esclavo en Liverpool, el Gran Salón del Palacio de Westminster en las cámaras del Parlamento y el Museo del Imperio en Bristol han tenido su recuerdo. Supongo que ha habido muchos otros lugares que también han tenido el suyo. Yo mismo participé en un curioso encuentro en una versión moderna de un barco de esclavos amarrado, muy apropiadamente, en Sugar Quay, en la ciudad de Londres.

Algunas de las exposiciones sobre el tema incluían fotos conmovedoras, interesantes e incluso nuevas sobre algún aspecto u otro de la trata de esclavos. Es oportuno rememorar este acontecimiento de 1807, puesto que señala el fin triunfal de una campaña parlamentaria bien librada que dirigió un elocuente político conservador de la época dorada de la política parlamentaria en Inglaterra, William Wilberforce.

Wilberforce consagró todo su tiempo y esfuerzo a la causa entre 1788 y 1807, cerca de veinte años de dedicación. Además, el triunfo de Wilberforce no sólo señaló el final del comercio británico de esclavos, sino también el principio del fin del comercio en otros países europeos, entre ellos España, y, a la larga, incluso de la esclavitud, que había sido una institución en todas las sociedades desde el albor de los tiempos.

Estos aspectos de la necesidad de conmemorarlo no se han mencionado demasiado en Inglaterra este año, pero es deseable hacerlo. La trata en otros países ha sido olvidada, y ni los nombres de los abolicionistas españoles Cánovas del Castillo y Vizcarrando, ni de los franceses, como el brillante novelista Benjamin Constant, y ni siquiera el del destacado estadounidense Benezet, han figurado lo más mínimo en estas celebraciones.

Ha habido otras tres cuestiones que han sido pasadas por alto y el silencio respecto a ellas ha sido un error. Primero, la más compleja de todas. Se trata de la inmensa cantidad de esclavos transportados desde puertos africanos hasta el nuevo mundo a través del Atlántico entre, pongamos, 1500 y 1870. Un 90 por ciento, o tal vez más, fueron vendidos a capitanes y comerciantes europeos por reyes, mercaderes y nobles africanos. A este respecto, el gran Voltaire, en su Dictionnaire Philosophique, vertía uno de sus habituales comentarios secos y agudos: «La gente que trafica con sus propios hijos es más condenable que los compradores. Este tráfico de esclavos demuestra nuestra superioridad (es decir, la europea)».

 

A Voltaire tal vez le hubiera sorprendido que en las exposiciones dedicadas en 2007 a la abolición no se nos lleve a reconocer a vendedores africanos de esclavos de la talla de los reyes de Dahomey o Congo, o los comerciantes de la costa de Nigeria o de lo que ahora constituye el África Ecuatorial; Goree o el río Senegal permanecen ocultos para nosotros.

 

Luego hay que reconocer que mucho antes del comienzo de la trata atlántica de esclavos, y posteriormente, también los mercaderes árabes estaban atareados con la venta de esclavos procedentes de África Occidental, a los que trasladaban al norte de África a través del Sahara a una escala comparable al tráfico marítimo de esclavos por el Atlántico.

 

Algunos eruditos franceses en particular sostienen que el número de esclavos que fueron transportados por el Sahara entre los siglos VIII y XIX era similar al que cruzó el Atlántico. Lo que puede decirse es que esos esclavos negros elegidos para ser castrados en el norte de África con el fin de convertirlos en eunucos no lo pasaron demasiado bien en su periodo de recuperación.

 

En tercer lugar, se diga lo que se diga sobre la naturaleza del gran comercio inglés de esclavos efectuado a través del Atlántico antes de la abolición, cabe reconocer que las dos generaciones posteriores a 1808 sí presenciaron la actividad de la flota británica frente a las costas de África, Cuba y Brasil para intentar impedir que continuara el tráfico.

Nuestro bullicioso ministro de Asuntos Exteriores Lord Palmerston (conocido como «Cupido» entre sus amigos, y sobre todo entre sus numerosas amigas) dijo que su contribución a la destrucción del comercio de esclavos brasileño era el logro del que se sentía más orgulloso. Julián de Zulueta, el gran importador vasco de esclavos a Cuba, poseía buques de vapor que eran mucho más rápidos y potentes que los viejos barcos de la armada británica. Pese a ello, al final el tráfico de esclavos de Zulueta tocó a su fin en torno a 1870, y uno de los motivos fue la actividad naval de Gran Bretaña.

Los franceses y los estadounidenses se mostraban particularmente cínicos en esto. Creían que a los británicos les interesaba reafirmar su poder mundial mediante un altruismo marítimo superficial. Un planteamiento más equilibrado reconocería el debido mérito. Recordando que los mercaderes británicos traían algodón de plantaciones trabajadas por esclavos, los franceses comentaban con sorna que no éramos más filántropos que una bola de algodón.

Merece la pena estudiar parte de la historia por la luz que un conocimiento de la misma arroja sobre el presente. Ahora que el comercio de esclavos parece entrar en el temario de muchas escuelas inglesas, vale la pena intentar establecer un planteamiento justo que dé margen a un elemento de satisfacción patriota.

Naturalmente, hubo contradicciones en el movimiento abolicionista, como en todos los acontecimientos históricos. Pero el fin de la trata de esclavos en el Atlántico es algo de lo que los ingleses pueden sentirse bastante orgullosos. Sin embargo, en las exposiciones que se han presentado este año lo que cobra protagonismo es la brutalidad de los acontecimientos que tuvieron lugar antes de 1807. Esto nos dice mucho sobre nuestro tratamiento moderno de la historia, y no sólo en Inglaterra.

HUGH THOMAS – Historiador – ‘ABC’Esp. 2007-X-15

 

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ESCLAVITUD INFANTIL

 

NOTICIAS sobre ESCLAVITUD INFANTIL (enero de 2005).
Noticias de la Revista Autogestión : Monsanto, Bayer y Unilever acusadas de explotar niños // El Gobierno de Zimbabue tortura a menores // China sigue violando los derechos de la infancia.// Catástrofe infantil en Gaza // Niños sindicalistas militantes.// La juventud española en el laberinto de una educación para el capricho

 

Revista Autogestión
nº 56 , enero de 2005

EN EL MUNDO:

MONSANTO, BAYER Y UNILEVER ACUSADAS DE EXPLOTAR NIÑOS

Unos 84.000 niños son explotados en “horrendas condiciones” en campos de semilla de algodón del Estado indio de Andhra Pradesh (sureste), al servicio de empresas locales o de filiales de multinacionales como Monsanto, Bayer y Unilever según informa el Comité Indio de Paises Bajos y el Fondo Internacional por los Derechos Laborales. Este documento se completa con una segunda investigación relativa a la situación en los Estados de Gujarat y Karnataka, donde unos 117.000 menores de 15 años se encuentran en la misma situación
Esperamos la acción solidaria de nuestros sindicatos españoles en relación a estas empresas en España, aunque mucho nos tememos que hace tiempo abandonaron su “internacionalismo solidario”. Acabar con la esclavitud infantil merecería una huelga general.

EL GOBIERNO DE ZIMBABUE TORTURA A MENORES.

El gobierno de Zimbabwe, a la cabeza del cual se encuentra el presidente Robert Mugabe, tiene a miles de menores “entrenándose” militarmente en campamentos secretos para ser utilizados como fuerza de choque frente a la oposición. Según su presidente los niños están allí para aprender oficios. Pero según una investigación llevada a cabo por la BBC, los menores allí son maltratados física y mentalmente, reciben numerosas palizas y son víctimas de torturas y violaciones
Afirma además que el presidente Mugabe está preparando una legislación por la que será obligatorio para todos los jóvenes participar en estos campos de entrenamiento.
Nada que no hayan inventado ya las dictaduras y los regímenes totalitarios. Y también, una vez más, con el consentimiento del resto de la Comunidad Internacional que no considera el maltrato sistemático a la infancia terrorismo, ni maneja la misma vara con todos los países. Exigimos a nuestro Gobierno, si se quiere enterar, las acciones de protestas y de boicot oportunas.

CHINA SIGUE VIOLANDO LOS DERECHOS DE LA INFANCIA.

Los horrores del régimen chino, de los que no hemos escuchado nunca ni una palabra en voz alta a nuestros compañeros de IU y el Partido Comunista, acabarán saliendo a la luz. Y nadie va a pedir cuenta de ellos. Pinochet va a parecer una hermana de la Caridad.

En China se sigue aplicando estrictamente la política del hijo único. Esto sigue siendo la pesadilla de millones de familias, obligadas a abortar y torturadas por no querer hacerlo o incumplir la ley. Una denuncia reciente de la ciudadana Mao Hengfeng lo saca a la luz pública a través de Human Right. Pero esta denuncia viene ahora sumada a otra de Amnistía Internacional que ha informado que centenares de alumnos de las escuelas chinas son obligados a asistir con sus profesores a las ejecuciones públicas que conmemoran el Día Nacional.
Nadie dice nada en voz muy alta. China es… el próximo mercado a asaltar. 1.300 millones de personas es un botín demasiado valioso para el capitalismo transnacional. “Dictaduras bondadosas” se llaman ahora en las escuelas de economía.

CATÁSTROFE INFANTIL EN GAZA

El 66% de los palestinos vive sumido en la pobreza (menos de dos dólares al día) y el 13% de los niños pasa hambre. La franja de Gaza, uno de los lugares con mayor densidad de habitantes del mundo y un paro que afecta al 50% de la población, está sumida en una guerra de destrucción. Otro muro más se está construyendo para poner fronteras a la justicia.

NIÑOS SINDICALISTAS MILITANTES.

En el mundo de la esclavitud infantil siguen formándose millares de niños sindicalistas que son capaces de dar su vida por la liberación de sus “hermanos”. De esto, nuestra educación de nuevos ricos en el “capricho”, y no digamos las propuestas sindicales para los jóvenes que hacen nuestras centrales sindicales- ¡Ninguna!- no tiene ni idea.
En la lista de los nominados a los World´s Children´s Prize por los Derechos de los Niños, encontramos los siguientes testimonios:

 

  • Paul y Mercy Baskar. Son nominados por sus 20 años de lucha contra la Esclavitud Infantil en la India, donde se estima que cerca de 50 millones de niños viven en esas condiciones. Paul tomó conciencia del problema en contacto con organizaciones de derechos humanos y organizan Peace Truts para erradicar la esclavitud infantil.
  • Liz Gaynes y Emani Davis. Emani tenía 6 años cuando su padre fue condenado a 107 años de prisión. Entonces nadie pensaba en el sufrimiento de los niños con padres en la prisión. Dos millones de niños en EEUU comparten esa situación. Ellos luchas por los hijos de los presos.
  • Prateep Ungsongtham Hata: A los 10 años raspaba óxido de los remolcadores en el puerto de Bankok. A los 16, fundó una escuela para niños esclavos en Tailandia. Hoy, que ya tiene 51 años, lleva 35 años en la lucha.


Tomemos nota. La lucha da sentido a la vida.

 

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Cristo libera al hombre de la esclavitud

del pecado para la libertad en la verdad

 

1. Cristo es el Salvador, en efecto ha venido al mundo para liberar, por el precio de su sacrificio pascual, al hombre de la esclavitud del pecado. Lo hemos visto en la catequesis precedente. Si el concepto de "liberación" se refiere, por un lado, al mal, y liberados de él encontramos "la salvación"; por el otro, se refiere al bien, y para conseguir dicho bien hemos sido liberados por Cristo, Redentor del hombre, y del mundo con el hombre y en el hombre. "Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" (Jn 8, 32). Estas palabras de Jesús precisan de manera muy concisa el bien, para el que el hombre ha sido liberado por obra del Evangelio en el ámbito de la redención de Cristo. Es la libertad en la verdad. Ella constituye el bien esencial de la salvación, realizada por Cristo. A través de este bien el reino de Dios realmente "está cerca" del hombre y de su historia terrena.

2. La liberación salvífica que Cristo realiza respecto al hombre contiene en sí misma, de cierta manera, las dos dimensiones: liberación "del" (mal) y liberación "para el" (bien), que están íntimamente unidas, se condicionan y se integran recíprocamente.

Volviendo de nuevo al mal del que Cristo libera al hombre ―es decir, al mal del pecado―, es necesario añadir que, mediante los "signos" extraordinarios de su potencia salvífica (esto es: los milagros), realizados por Él curando a los enfermos de diversas dolencias, Él indicaba siempre, al menos indirectamente, esta esencial liberación, que es la liberación del pecado, su remisión. Esto se ve claramente en la curación del paralítico, al que Jesús primero dice: "Tus pecados te son perdonados", y sólo después: "Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa" (Mc 2, 5. 11). Realizando este milagro, Jesús se dirige a los que le rodeaban (especialmente a los que le acusaban de blasfemia, puesto que solamente Dios puede perdonar los pecados): "Para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados" (Mc 2, 10).

3. En los Hechos de los Apóstoles leemos que Jesús "pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él" (Act 10, 38). En efecto, se ve por los Evangelios que Jesús sanaba a los enfermos de muchas enfermedades (como por ejemplo, la mujer encorvada, que "no podía en modo alguno enderezarse" (cf. Lc 13, 10-16). Cuando se le presentaba la ocasión de "expulsar a los espíritus malos", si le acusaban de hacer esto con la ayuda del mal, Él respondía demostrando lo absurdo de tal insinuación y decía: "Pero si por el Espíritu de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el reino de Dios" (Mt 12, 28; cf. Lc 11, 20). Al liberar a los hombres del mal del pecado, Jesús desenmascara a aquél que es el "padre del pecado". Justamente en él, en el espíritu maligno, comienza "la esclavitud del pecado" en la que se encuentran los hombres. "En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo. Y el esclavo no se queda en casa para siempre; mientras el hijo se queda para siempre; si, pues, el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres" (Jn 8, 34-36).

4. Frente a la oposición de sus oyentes, Jesús añadía: "...he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que él me ha enviado. ¿Por qué no reconocéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi Palabra. Vosotros sois de vuestro padre el diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Este era homicida desde el principio, y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él; cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira" (Jn 8, 42-44). Es difícil encontrar otro texto en el que el mal del pecado se presente de manera tan fuerte en su raíz de falsedad diabólica.

5. Escuchamos una vez más la Palabra de Jesús: "Si, pues, el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres" (Jn 8, 36). Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" (Jn 8, 31-32). Jesucristo vino para liberar al hombre del mal del pecado. Este mal fundamental tiene su comienzo en el "padre de la mentira" (como ya se ve en el libro del Génesis, cf. Gén 3, 4). Por esto la liberación del mal del pecado, llevada hasta sus últimas raíces, debe ser la liberación para la verdad, y por medio de la verdad. Jesucristo revela esta verdad. Él mismo es "la Verdad" (Jn 14, 6). Esta Verdad lleva consigo la verdadera libertad. Es la libertad del pecado y de la mentira. Los que eran "esclavos del pecado", porque se encontraban bajo el influjo del "padre de la mentira", son liberados mediante la participación en la Verdad, que es Cristo, y en la libertad del Hijo de Dios ellos mismos alcanzan "la libertad de los hijos de Dios" (cf. Rom 8, 21). San Pablo puede asegurar: "La ley del espíritu que da la vida en Cristo Jesús te liberó de la ley del pecado y de la muerte" (Rom 8, 2).

6. En la misma Carta a los Romanos, el Apóstol presenta de modo elocuente la decadencia humana, que el pecado lleva consigo. Viendo el mal moral de su tiempo, escribe que los hombres, habiéndose olvidado de Dios, "se ofuscaron en sus razonamientos, y su insensato corazón se entenebreció" (Rom 1, 21). "Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en vez del Creador" (Rom 1, 25). "Y como no tuvieron a bien guardar el verdadero conocimiento de Dios, entrególos Dios a su mente insensata, para que hicieran lo que no conviene" (Rom 1, 28).

7. En otros párrafos de su Carta, el Apóstol pasa de la descripción exterior, al análisis del interior del hombre, donde luchan entre sí el bien y el mal. "Mi proceder no lo comprendo; pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que aborrezco. Y, si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo con la ley en que es buena; en realidad, ya no soy yo quien obra, sino el pecado que habita en mí" (Rom 7, 15-17). "Advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi razón y me esclaviza a la ley del pecado...". "¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo que me lleva a la muerte? ¡Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo Nuestro Señor!" (Rom 7, 23-25). De este análisis paulino resulta que el pecado constituye una profunda alienación, en cierto sentido "hace que se sienta extraño" el hombre en sí mismo, en su íntimo "yo". La liberación viene con la "gracia y la verdad" (cf. Jn 1, 17), traída por Cristo.

8. Se ve claro en qué consiste la liberación realizada por Cristo: para qué libertad El nos ha liberado. La liberación realizada por Cristo se distingue de la que esperaban sus coetáneos en Israel. Efectivamente, todavía antes de ir de forma definitiva al Padre, Cristo era interrogado por aquellos que eran sus más íntimos: "Señor, ¿es en este momento cuando vas a restablecer el reino de Israel?" (Act 1, 6). Y así todavía entonces ―después de la experiencia de los acontecimientos pascuales― ellos seguían pensando en la liberación en sentido político: bajo este aspecto se esperaba el mesías, descendiente de David.

9. Pero la liberación realizada por Cristo al precio de su pasión y muerte en la cruz, tiene un significado esencialmente diverso: es la liberación de lo que en lo más profundo del hombre obstaculiza su relación con Dios. A ese nivel, el pecado significa esclavitud; y Cristo ha vencido el pecado para injertar nuevamente en el hombre la gracia de la filiación divina, la gracia liberadora. "Pues no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre!" (Rom 8, 15).

Esta liberación espiritual, esto es, "la libertad en el Espíritu Santo", es pues el fruto de la misión salvífica de Cristo: "Donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad" (2 Cor 3, 17). En este sentido hemos "sido llamados a la libertad" (Gál 5, 13) en Cristo y por medio de Cristo. "La fe que actúa por la caridad" (Gal 5, 6), es la expresión de esta libertad.

10. Se trata de la liberación interior del hombre, de la "libertad del corazón". La liberación en sentido social y político no es la verdadera obra mesiánica de Cristo. Por otra parte, es necesario constatar que sin la liberación realizada por Él, sin liberar al hombre del pecado, y por tanto de toda especie de egoísmo, no puede haber una liberación real en sentido socio-político. Ningún cambio puramente exterior de las estructuras lleva a una verdadera liberación de la sociedad, mientras el hombre esté sometido al pecado y a la mentira, hasta que dominen las pasiones, y con ellas la explotación y las varias formas de opresión.

11. Incluso la que se podría llamar liberación en sentido psicológico, no se puede realizar plenamente, si no con las fuerzas liberadoras que provienen de Cristo. Ello forma parte de su obra de redención. Solamente Cristo es "nuestra paz" (Ef 2, 14). Su gracia y su amor liberan al hombre del miedo existencial ante la falta de sentido de la vida, y de ese tormento de la conciencia que es la herencia del hombre caído en la esclavitud del pecado.

12. La liberación realizada por Cristo con la verdad de su Evangelio, y definitivamente con el Evangelio de su cruz y resurrección, conservando su carácter sobre todo espiritual e "interior", puede extenderse en un radio de acción universal, y está destinada a todos los hombres. Las palabras "por gracia habéis sido salvados" (Ef 2, 5), conciernen a todos. Pero al mismo tiempo, esta liberación, que es "una gracia", es decir, un don, no se puede realizar sin la participación del hombre. El hombre la debe acoger con fe, esperanza y caridad. Debe "esperar su salvación con temor y temblor" (cf. Flp 2, 12). "Dios es quien obra en vosotros el querer y el obrar, como bien le parece" (Flp 2, 13). Conscientes de este don sobrenatural, nosotros mismos debemos colaborar con la potencia liberadora de Dios, que con el sacrificio redentor de Cristo, ha encontrado en el mundo como fuente eterna de salvación.

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El Mahoma guerrero: crímenes y esclavitud

 

 

Islam - No obstante, hay que reconocer que en la historiografía musulmana y en el propio Corán quedan testimonios de episodios de violencia liderados por el propio profeta o convalidados posteriormente por una revelación. Por citar sólo dos incidentes resumiré los siguientes. La batalla de Badr en marzo de 624, en la que una emboscada de Mahoma a la caravana de Abû Sufyân, acabó con una victoria de 300 musulmanes sobre 1.000 mequíes que acudieron en auxilio de la caravana, de los que 70 murieron en lucha y otros tantos cayeron prisioneros.

Este episodio es presentado en el Corán como una victoria que Dios concedió a sus fieles: "No erais vosotros quienes les mataban, era Dios quien les mataba" (Corán 8,17). La victoria es presentada como prueba de la verdad de la revelación coránica. La batalla del foso en abril de 627 fue iniciada por los mequíes con objeto de acabar con dos años de guerra de guerrillas. En torno a 10.000 guerreros se dirigieron contra Medina. Una trinchera ante la ciudad detuvo a los confederados mientras Mahoma negociaba secreta y exitosamente con algunas de las tribus de la confederación mecana en medio de diversos combates aislados, hasta que consiguió sobornarlas.

Una tempestad cayó sobre el campamento mecano y provocó el retorno de los confederados a la Meca. Impulsado por esta victoria a medias,
Mahoma atacó a la última tribu judía de Medina, los Banû Qurayza, que había pactado con los mequíes. Puestos anteb la alternativa de conversión o muerte, solo cuatro se convirtieron al islam, mientras entre 600 y 900 hombres fueron decapitados, siendo las mujeres y los niños reducidos a la esclavitud (Cfr. Corán 32,26).

 

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Durante más de un siglo, Portugal monopolizó el comercio gracias a la colaboración indispensable de los comerciantes árabes –MUSULMANES del norte de África, que desde siglos, enviaban esclavos de África central a los mercados de Arabia, Irán y la India.

 

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TRAFICO DE ESCLAVOS AFRICANOS NEGROS

POR MAHOMETANOS CAPTURADOS Y VENDIDOS

 

 

 

La presencia del negro-africano en España es muy antigua, pero creció con la invasión árabe porque una gran parte de los ejércitos bereberes musulmanes, estaban reforzados con tropas de esclavos negros mahometanos, que desempeñaron un gran papel en el desarrollo de los enfrentamientos bélicos. Según la crónica Rawd al-Qirtas, escrita por un letrado de Fes en el primer tercio del siglo XIV, para la batalla de las Navas de Tolosa (1212) “el grueso del ejército se componía de 300.000 hombres; los negros {mahometanos}, que iban delante de él en la guerra y que formaban su guardia (la de Al-Nasir, el jefe), eran 30.000”. Para este autor, las mejores riquezas de los benimerines, nombre genérico dado a los invasores árabo-africanos, “eran los caballos, los camellos y los negros”.

Vese perfectamente la práctica de la esclavitud y el tráfico de esclavos por parte del poder mahometanos que esclavizaban y comercializaban a otros musulmanes.

En la relación de otras batallas que se describen en la misma crónica, como la de Santarem (1184) o la de Alarcos (1195) de signo favorable a los árabes, se hace referencia a la relevante intervención de los negros. La mayor parte de éstos se quedaron en España, muchos continuaron en su condición servil {de trabajo bajo o humilde, pero no en calidad de esclavos}, formando parte de las tropas y otros consiguieron su libertad y se instalaron en diferentes tierras cristianas o lugares liberados del yugo islámico, desempeñando alguna actividad. Ocasionalmente, aparecen en relatos literarios y en crónicas cuando protagonizan algún hecho destacable; también de forma más esporádica y rara se detecta su semblante en algún cuadro o conjunto escultórico, dando un tono de exotismo y de anécdota a toda la escena.

El negro pasa así más o menos “desapercibido”, hasta que los portugueses comenzaron los descubrimientos africanos de la vertiente atlántica, en la segunda mitad del siglo XV. Aunque su intención primera fue el comercio del oro y de las especias, pronto se dieron cuenta de que ambos productos no eran tan abundantes como habían pensado, y, para amortizar los gastos de armadura, recurrieron al comercio de esclavos, comercio consistente en comprar y transportar al esclavo.

Tales esclavos eran capturados por hacendados negros y musulmanes en su inmensa mayoría, que hacían comercio vendiéndolos a los compradores [cristianos] e intermediarios que disponían de embarcaciones y transporte. Esto indica la enraizada práctica de la esclavitud en el mundo africano y aumentada bajo los seguidores de Mahoma que abastecían el fructífero comercio de esclavos hacia la península arábica como hacia el norte de África. Dicho comercio rendía conspicuamente si eran féminas adolescentes, y hasta niñas que servirían a los apetitos -bajo un solo hombre macho mahometano- del harem.  

 

El cronista portugués Zurara narra cómo el infante don Enrique envió durante más de doce años expediciones para sobrepasar el cabo de Bojador, y no se conseguía este objetivo; pero añade inmediatamente que “no se volvían sin honra”, porque “unos iban a la costa de Granada y otros corrían por el mar de Levante hasta que capturaban muchas presas de infieles con las que se volvían honradamente para el reino” (Crónica de Guiné, cap. VIII).

Se reglamentó el comercio, según la necesidad que había de mano servil en las tareas colonizadoras. El primer comercio oficial de esclavos africanos en Europa tuvo lugar el 8 de agosto de 1444 en Lagos (Portugal). Allí se vendieron 235 cautivos traídos en la expedición de Lanzarote: “Comenzaron los marineros a traer sus barcos y a sacar aquellos cautivos para llevarlos donde se les mandara; puestos en aquel lugar, era una cosa maravillosa ver que entre ellos había algunos de razonada blancura, hermosos y apuestos; otros, menos blancos, parecían pardos; otros tan negros como etíopes, tan desaliñados en sus caras como en sus cuerpos... parecían vivas imágenes del hemisferio más bajo” (Ibidem, cap. XXV).

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“Conocereisdeverdad.org” no se identifica necesariamente con todas las opiniones y matices vertidos por los autores en los artículos aquí publicados, sin embargo, estima que son dignos de consideración en su conjunto.

 

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¡Te necesito a ti, solo a ti! Deja que lo repita sin cansarse mi corazón. Los demás deseos, que día y noche me embargan, son falsos y vanos hasta sus entrañas. Como la noche esconde en su oscuridad la súplica de la luz, en la oscuridad de mi inconciencia resuena este grito: ¡Te necesito a ti, solo a ti! Como la tormenta está buscando paz cuando golpea la paz con su poderío, así mi rebelión golpea contra tu amor y grita: ¡Te necesito a ti, solo a ti!  Tagore.

 

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Su Santidad Juan Pablo II, «heraldo del Evangelio de Cristo en el corazón de las culturas». Ya conocido como: Juan Pablo Magno - 01.01.2004

 

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La vida cristiana no es solamente una vida entre cristianos. Hace falta un profundo respeto hacia todas las personas, cualquiera que sea su creencia o ideología. Un "discípulo" de Cristo es uno que aprende continuamente, como el propio nombre indica. Es uno que está dispuesto a dialogar en serio con los demás, y a descubrir los elementos de verdad que cada planteamiento contiene. Jutta Burggraf

 

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«La mentalidad fundamentalista se reconoce en la propensión a meter en el mismo plano lo principal y lo secundario, dando una importancia desproporcionada a elementos marginales. El mal que los fundamentalistas sienten el deber de combatir es siempre un mal cuyos culpables son siempre los otros». Card. Cottier. 2004.

 

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"Recordemos que en el juicio de Nüremberg fueron juzgados y castigados magistrados alemanes que habían aplicado leyes nazis inicuas y fueron castigados, no por haberlas aplicado mal, sino precisamente por haberlas aplicado".

 

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…como Pedro y Pablo, afrontar mares y romper confines anunciando a Cristo…

«Duc in altum» (Lc 5,4) dijo Cristo al apóstol Pedro en el Mar de Galilea.

 

San Policarpo (69-155) obispo y mártir en la naciente Iglesia Católica - Carta a los Filipenses; SC 10, pag. 214-217; 221

 

“Igual que me han perseguido a mí, os perseguirán a vosotros.” (Jn 15,20).

 

Hermanos míos, permanezcamos siempre sólidamente unidos a nuestra esperanza y a la prenda de nuestra justificación, a Cristo Jesús... Imitemos su paciencia y si padecemos por causa de su nombre, démosle gracias. Este es el modelo de vida que él nos ha presentado y en el que nosotros hemos creído. 

       Os exhorto a todos a obedecer a la palabra de justicia y a perseverar en la paciencia que habéis contemplado con vuestros propios ojos, no únicamente en el bienaventurado Ignacio, Zósimo y Rufus, sino también en otros miembros de vuestra comunidad, y en Pablo mismo y los otros apóstoles. Estad convencidos de que todos estos no han corrido en vano sino animados por la fe y la justicia y que ahora están junto al Señor, en el lugar que él les había prometido por haber sufrido con él. No amaron “el tiempo presente” (2Tim 4,10) sino a Cristo que murió por ellos y que Dios resucitó para ellos...

       Que Dios, el Padre de Nuestro Señor Jesucristo, y él mismo, el Sumo Sacerdote eterno, el Hijo de Dios, Jesucristo, os haga crecer en la fe y en la verdad, en toda dulzura y sin cólera, en paciencia y longanimidad, perseverancia y castidad. Que os conceda tener parte en la herencia de los santos y a nosotros juntamente con vosotros y a todos los que viven bajo el cielo y creen en Nuestro Señor Jesucristo y en su Padre que lo ha resucitado de entre los muertos. Orad por todos los santos. Pedid por los reyes y autoridades, orad por los que os persiguen y os odian y por los enemigos de la cruz. Así el fruto de vuestra vida será visible a todos y seréis perfectos en el Señor Jesucristo.

 

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El sacrificio espiritual - "La oración es el sacrificio espiritual que abrogó los antiguos sacrificios. «¿Qué me importa el número de vuestros sacrificios?» dice el Señor, «estoy harto de holocaustos de carneros, de grasa de cebones; la sangre de toros, corderos y chivos no me agrada. ¿Quién pide algo de vuestras manos?» Lo que Dios desea, nos lo dice el evangelio: «Se acerca la hora», dice, «en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad. Porque Dios es espíritu» y desea un culto espiritual.

Nosotros somos, pues, verdaderos adoradores y verdaderos sacerdotes cuando oramos en espíritu y ofrecemos a Dios nuestra oración como aquella víctima propia de Dios y acepta a sus ojos.

Esta víctima, ofrecida del fondo de nuestro corazón, nacida de la fe, nutrida con la verdad, intacta y sin defecto, íntegra y pura, coronada por el amor, hemos de presentarla ante el altar de Dios, entre salmos e himnos, acompañada del cortejo de nuestras buenas obras, y ella nos alcanzará de Dios todos los bienes.

¿Podrá Dios negar algo a la oración hecha en espíritu y verdad, cuando es él mismo quien la exige? ¡Cuántos testimonios de su eficacia no hemos leído, oído y creído!

Ya la oración del Antiguo Testamento liberaba del fuego, de las fieras y del hambre, y, sin embargo, no había recibido aún de Cristo toda su eficacia.

¡Cuanto más eficazmente actuará, pues, la oración cristiana! No coloca un ángel para apagar con agua el fuego, ni cierra las bocas de los leones, ni lleva al hambriento la comida de los campesinos, ni aleja, con el don de su gracia, ninguna de las pasiones de los sentidos; pero sí que enseña la paciencia y aumenta la fe de los que sufren, para que comprendan lo que Dios prepara a los que padecen por su nombre.

En el pasado, la oración alejaba las plagas, desvanecía los ejércitos de los enemigos, hacía cesar la lluvia. Ahora la verdadera oración aleja la ira de Dios, implora a favor de los enemigos, suplica por los perseguidores. ¿Y qué tiene que sorprenderte que pueda hacer bajar del cielo el agua (del bautismo) si pudo también impetrar las lenguas de fuego? Solamente la oración vence a Dios; pero Cristo la quiso incapaz del mal y todopoderosa para el bien.

La oración sacó a las almas de los muertos del mismo seno de la muerte, fortaleció a los débiles, curó a los enfermos, liberó a los endemoniados, abrió las mazmorras, soltó las ataduras de los inocentes. La oración perdona los delitos, aparta las tentaciones, extingue las persecuciones, consuela a los pusilánimes, recrea a los magnánimos, conduce a los peregrinos, mitiga las tormentas, aturde a los ladrones, alimenta a los pobres, rige a los ricos, levanta a los caídos, sostiene a los que van a caer, apoya a los que están en pie.

Los ángeles oran también, oran todas las criaturas, oran los ganados y las fieras que se arrodillan al salir de sus establos y cuevas y miran al cielo: pues no hacen vibrar en vano el aire con sus voces. Incluso las aves cuando levantan el vuelo y se elevan hasta el cielo, extienden en forma de cruz sus alas, como si fueran manos, y hacen algo que parece también oración. ¿Qué más decir en honor de la oración? Incluso oró el mismo Señor a quien corresponde el honor y la fortaleza por los siglos de los siglos". Del Tratado sobre «La Oración», de Tertuliano, presbítero (Cap. 28-29: CCL 1, 273-274)

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

¡Gloria y alabanza a ti, Santísima Trinidad, único y eterno Dios!

"El salmista, llamándolos por su nombre, pone en orden los seres: en el cielo, dos astros según los tiempos, y aparte las estrellas; por un lado, los árboles frutales, por el otro, los cedros; en un plano, los reptiles, y en otro los pájaros; aquí los príncipes y allí los pueblos; en dos filas, quizá dándose la mano, jóvenes y doncellas... Dios los ha establecido, atribuyéndoles un lugar y una función; el hombre los acoge, dándoles un lugar en el lenguaje, y, así dispuestos, los conduce a la celebración litúrgica. El hombre es "pastor del ser" o liturgo de la creación" (Luis Alonso Schökel, Trenta salmi:  poesia e preghiera, Bolonia 1982, p. 499).Sigamos también nosotros este coro universal, que resuena en el ábside del cielo y tiene como templo el cosmos entero. Dejémonos conquistar por la alabanza que todas las criaturas elevan a su Creador.

Sin embargo, el Dios soberano de todo, omnipotente e invencible, está siempre cerca de su pueblo, al que da sus enseñanzas. Esta es la idea que el salmo 92 ofrece en su último versículo:  al trono altísimo de los cielos sucede el trono del arca del templo de Jerusalén; a la potencia de su voz cósmica sigue la dulzura de su palabra santa e infalible:  "Tus mandatos son fieles y seguros; la santidad es el adorno de tu casa, Señor, por días sin término" (v. 5).

Así concluye un himno breve pero profundamente impregnado de oración. Es una plegaria que engendra confianza y esperanza en los fieles, los cuales a menudo se sienten agitados y temen ser arrollados por las tempestades de la historia y golpeados por fuerzas oscuras y amenazadoras.
Un eco de este salmo puede verse en el Apocalipsis de san Juan, cuando el autor inspirado, describiendo la gran asamblea celestial que celebra la derrota de la Babilonia opresora, afirma:  "Oí el ruido de muchedumbre inmensa como el ruido de grandes aguas y como el fragor de fuertes truenos. Y decían:  "¡Aleluya!, porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo"" (Ap 19, 6).

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Sin imposturas ni ocultamientos:

La Espada del islam – Autor ‘Roberto PAYNE’

Biblioteca universal – Caralt-editor- Sta.Amelia 22,Barcelona-España

España Frente al Islam - De Mahoma a Ben Laden -Dr.historiador

don César VIDAL-Ediciones - ‘La esfera de los libros’.

 

JEAN GUITTON: ‘APRENDER A VIVIR Y A PENSAR’. 

Encuentro (Madrid), 2007, 94 páginas.

 

S. S. Benedicto XVI [al siglo: RATZINGER JOSEPH] obras imprescindibles

para aprender a conocer la IGLESIA fundada por Cristo hace 2000 años:

 

SER CRISTIANO EN LA ERA NEOPAGANA Ed. Encuentro

LA IGLESIA’, una comunidad siempre en camino

INTRODUCCIÓN AL CRISTIANISMO’ Ed. Sígueme

DEMOCRACIA EN LA IGLESIA. ED. San Pablo´

FE, VERDAD Y TOLERANCIA. Y religiones en el mundo. Ed. Sígueme

TEORÍA DE LOS PRINCIPIOS TEOLÓGICOS. Ed. Biblioteca Herder

VERDAD, VALORES, PODER. Ed. Rialp

PRINCÍPIOS DE MORAL CRISTIANA COMPENDIO. Ed. Edicep

MIRAR A CRISTO. Ed. Edicep

† Contigo, Señor, todos seremos compasivos y disfrutaremos de tu Amor.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).