Thursday 27 April 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
Inicio > Leyendas Negras > Inquisición - 8º protestantes, razón de ser del tribunal; hoguera medieval

En la Sajonia protestante, la blasfemia tenía pena de muerte, la Inquisición española te sometía a una pequeña penitencia por el mismo delito. Calvino mandó quemar a Servet (médico católico que descubrió la circulación de la sangre, y a quien eliminaron por “contradecir” a la Biblia con dicho descubrimiento) entre otros motivos.

Lutero también escribía: “Los herejes deben ser condenados sin oírlos”… fue el cuerpo y la disposición a la terrible e intolerante inquisición protestante.

 

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P: ¿Cuáles fueron las inquisiciones más duras y letales por países?

 

R: Si se refiere a instituciones de carácter religioso, posiblemente la inquisición en Francia no ha sido superada ni por la española en la época de hegemonía europea. Si utiliza el término en un sentido figurado, cualquier inquisición fue una excursión de jesuitinas comparada con los aparatos creados por Lenin y Hitler.

 

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A la luz de la fe no hay sólo «puros» o sólo «corruptos»: la condición humana y sus contradicciones nos unen a todos. Sólo Cristo está libre de pecado.

 

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Cuando la religiosidad abandona la senda de la razón, y se deja llevar por un miedo incontrolado, se convierte en superstición, fanatismo, profetismo... y violencia.  En favor de la razón, los tribunales de la Inquisición investigaron a los charlatanes-brujos, fantasmagóricos adivinos…

 

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La ponencia del eminente profesor Gustav Heningsen sobre la quema de brujas revela que la Inquisición quemó a 4 mujeres en Portugal, 59 en España y 36 en Italia. En esa época de locura, los tribunales civiles de Europa procesaron por brujería a más de 100.000 mujeres, de las que dieron muerte a más de 50.000. El cardenal Georges Cottier no excluyó que la Iglesia tenga que pedir perdón en el futuro por escándalos más recientes, y recordó que «la pena de muerte sólo fue abolida en Francia en 1976». Roger Etchegaray añadió que el Papa pone en práctica la declaración «Dignitatis humanae» del Vaticano II: «La verdad sólo puede imponerse por la fuerza misma de la verdad». 2004-06-15 Roma – Italia

 

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La Polonia Católica, ejemplo de tolerancia frente a la inquisición protestante alemana, sc. XVI…
La Polonia de los siglos XV y XVI era también un país abierto a las nuevas corrientes religiosas. Al contrario de las otras partes de

Europa, aquí no llegaron a estallar guerras religiosas, los disidentes encontraban en Polonia no sólo refugio sino incluso protección por parte de los monarcas y de los magnates. El resultado de esa actitud fue el enriquecimiento de la vida cultural y científica con nuevas ideas y obras literarias, además de crear la imagen de Polonia como un país tolerante. Un destacado ejemplo de esta actitud fue la llamada "Confederación Varsoviana", firmada en 1573, que concedía a los protestantes los mismos derechos que a los católicos. El último rey de la dinastía de los Jaguelones, Zygmunt August (Segismundo Augusto), pronunció en la Dieta la famosa declaración: "No soy rey de vuestras conciencias".
No sin razón, los contemporáneos, y también las generaciones posteriores, denominaron el "Siglo de Oro" a la época de los Jaguelones, y en particular al siglo XVI.

 

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Abriendo a los estudiosos los ‘Archivos Históricos’, la Iglesia

expone los documentos de época para estudiar y así averiguar,

por el ejercicio de las facultades intelectuales, la naturaleza,

cualidades y relaciones de las cosas. Las fábulas como las

leyendas se desmoronan en su propia ignorancia, por falta de

ciencias, letras y noticias como de honestidad intelectual.  

 

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Inquisición luterana: Tomás Müntzer (1467-1525) es un personaje contestado, controvertido, perennemente en fuga. Lutero nos ha transmitido la imagen de un hombre faccioso, sedicioso, fanático, loco, borracho, digno de ser condenado por Dios y por los hombres, .profeta perverso y sanguinario., que osó instigar a los campesinos pretendiendo «usar la espada para llevar a cabo sus empresas». Después de la ejecución de Müntzer, Lutero exclamó: «Estoy particularmente contento de la caída de Tomás Müntzer, porque quien ha visto a Müntzer, puede decir que ha visto al mismo diablo». Está clara la visión parcial de Lutero, el cual no hace reflexión sobre el pensamiento teológico del adversario.

 

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Estrofas del himno popular bávaro, tierra de grandes católicos: «Dios esté contigo, país de los bávaros, tierra alemana, ¡Patria! Sobre tus vastos territorios repose su mano que bendice. Él proteja sus campos y los edificios de la ciudades y conserve los colores de su cielo blanco y azul».

 

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«Toda forma de adivinación debe ser rechazada. Consultar horóscopos, astrólogos, lectura de la mano, recurrir a los mediums, son prácticas que esconden el deseo de poder sobre el tiempo, la historia y, por último, sobre los seres humanos. Un comportamiento correcto cristiano consiste, en cambio, en ponerse en las manos de la Providencia».

 

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Este año 2008 es un aniversario para los católicos británicos: se cumplen 230 años del Acta de Socorro (Catholic Relief Act). En 1778, la ley que prohibía el culto católico y que penaba con la muerte el mero hecho de ser sacerdote fue reducida por primera vez desde los tiempos del reinado de Isabel I de Inglaterra.

 

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Una hermosa indicación de Juan Pablo II hablando de la memoria histórica: La memoria se configura como un derecho que corresponde a cada grupo humano (sociedad, Iglesia, partidos y sindicatos) para profundizar en la propia identidad, pero es esencial que esa memoria no sea selectiva y sesgada, ni intente imponer a todos una visión uniforme, sino que se desarrolle a partir de una aproximación «abierta, objetiva y científica» a los hechos.

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…[…]… «¡Sí que reivindicó el derecho de cada colectivo!, ‘la Iglesia católica, una congregación religiosa, un partido político, un sindicato, una institución académica’, a rememorar su historia para profundizar «en su identidad». Monseñor Ricardo Blázquez, Obispo de Bilbao-Esp. 2007.XI.

 

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Historiadores serios, responsables investigadores, sanos intelectuales deben estudiar la historia. La Iglesia universal está muy por encima de circunstancias coyunturales, y debe ser capaz de transmitir un mensaje de fe y de esperanza. La historia tiene que quedar en manos de los historiadores porque nadie tiene derecho a imponer una «verdad oficial», propia de los sistemas totalitarios. En el marco de la razón y el sentido común, el recuerdo de los antecesores -en este caso, de quienes dieron la vida por la fe ‘mártires de la Iglesia Católica’- refuerza la propia identidad y ayuda a comprender el complejo mundo en que vivimos. 2007-XI

 

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Históricamente, el papel de la Virgen María ha representado algunas de las divisiones más profundas de las Iglesias. En 1538, la furia iconoclasta del rey Enrique VIII, fundador del anglicanismo, acabó con la famosa virgen de Walsingham, que fue trasladada a Chelsea e inmolada públicamente. Nueve hombres que se negaron a destrozar la estatua fueron ejecutados. Pero es sólo un ejemplo de la ira extendida por Europa durante un siglo: otras imágenes de la Virgen fueron destrozadas y exhibidas en burdeles antes de ser destruidas.
   Lutero, sin embargo, era declarado admirador de María. Pero su generación de reformadores condenaron la «abominable idolatría» de su papel como intercesora del cielo.

 

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La Inquisición procurando encuadrarse en el derecho, la razón y la equidad, que desconfiaba de los iluminados, cometió tantos errores y faltas. Pero cuánto bien hizo desconfiando de las adulteradas religiosidades, aduladores y chismorreos, adulzados o veleidosos como desmoderados religiosos. Tal como sucede con la justicia actual, errores y faltas, pero cuánto bien hace y cual necesaria es. ¡Qué débiles somos los humanos!, otrora como hoy.

 

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Los amedrentadores nunca trabajan solos…es el trabajo de las sectas.

Las carátulas, muchas veces con ingenio y creatividad, que usan las sectas

contra la Iglesia fundada por Cristo, se descolan frente a la verdad evangélica.

El Espíritu Paráclito fue enviado a María y a los discípulos.

Desde allí la Buena Nueva se difundió por el mundo porque, llenos del

Espíritu Santo, «predicaban la Palabra de Dios con valentía Hch 4, 31). Desde entonces -es historia-, la Iglesia ‘una, santa, católica y apostólica, parece estar siempre contra las cuerdas, pero es la única que persiste a lo largo de los siglos: 2000 años, solo ella. ‘Las sectas, falazmente instaladas –construidas con patrañas después-, usan la Sagrada Escritura. Crean expectativas apocalípticas del fin del mundo, regularmente desmentido por los hechos. Con singulares oradores, aprovechan a inventarse interpretaciones inspiradas por antojo, vertiendo a través de ellos, infundios y tergiversaciones, denigrando sobre todo a la Iglesia fundada por Cristo. La constitución de la Iglesia se consumó el día de Pentecostés, y a partir de entonces comienza propiamente su historia. Las sectas llegaron siglos y siglos después y continúan apareciendo. Que una persona en una secta, esté errada doctrinalmente no prejuzga nada de su condición moral. Pero siempre, siempre:  ‘cuando se encasquilla la razón se disparan las sectas’.

 

Mientras que Francia aplica la pena de muerte hasta el año 1976 y los EE.UU. Arabia Saudita, Sudán, Irán, Pakistán, Irak,  etc. la siguen aplicando en el 2004…

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Al estudiar la historia, se suele hacer desde los prejuicios de la mentalidad actual, cosa que esteriliza la  labor principal del historiador. No podemos dar a conocer unos hechos del pasado sin antes reflejar el imaginario colectivo de la época donde tuvieron lugar.

 

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“Un Islam hecho de crucifixiones, decapitaciones, de esclavitud, mutilaciones, de conversiones forzadas y de engaño”. Mons. Cesare Mazzolari, Misionero Comboniano y Obispo de Rumbek, en el Sudán – Y estamos en el 2004-06-03

 

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La Congregación para la Doctrina de la Fe fue fundada por Pablo III en 1542 con la Constitución «Licet ab initio», para defender a la Iglesia de las herejías. Es la más antigua de las nueve Congregaciones de la Curia romana. En 1908, el Papa San Pío X cambió su nombre por el de Sagrada Congregación del Santo Oficio. Finalmente, en 1965, recibió el nombre actual. De acuerdo con sus diversas competencias, la Congregación cuenta con tres secciones distintas: la sección doctrinal, la disciplinar y la matrimonial; en ellas presta servicio un equipo de 33 personas. El Papa se reúne todas las semanas, generalmente los viernes, con el Prefecto de la Congregación. 2005-05-14

 

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Miguel de Cervantes. “Don Quijote de la Mancha”(1)

 

Otra cosa que no podemos dejar de remarcar ya que posiblemente sea el mayor estorbo con que se encuentra la inquisición ( y España también ), es la tristemente célebre leyenda negra a la que dedicaremos todo un capítulo del trabajo. Es fundamental que todos los españoles sepamos que pesa sobre nosotros toda una serie de mitos que no nos hacen ningún favor.

 

En el trabajo que me dispongo a realizar, pretendo desmitificar el Santo Oficio. Puede que consiga demostrar que los crímenes no fueron tales, los ajusticiados no tantos, que las severidades tuvieron su provecho, porque creo que el defender lo justo del tirano no es en absoluto defender la tiranía.

 

Aunque sé de antemano que hacer justicia a la inquisición no tiene ningún provecho, ya que para nuestra concepción maniquea de la vida, la inquisición debe ser el mal para que su oposición sea el bien. 

 

El Santo Oficio no debe ser concebido como fuente de todo mal, sino que existió con sus virtudes  y defectos típicos de la imperfección del hombre.

 

LA LEYENDA NEGRA

 

En el S XVI, España era la potencia mundial mas importante y ademas estaba en guerra, esto  generó una propaganda de descrédito que se fundamenta en el odio, la envidia y los intereses geopolíticos ya que nos encontramos ante un periodo histórico donde tres grandes potencias tales como España, Francia e Inglaterra se discuten la hegemonía mundial. Sorprendentemente en un principio no tuvieron nada que ver los conversos en este asunto.

 

¡ Oh, envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes! Todos los vicios, Sancho, traen un no sé qué de deleite consigo; pero el de la envidia no trae sino disgustos, rencores y rabias! (2)

 

La leyenda tiene dos propulsores evidentes, uno es el protestante y el otro es auque parezca mentira católico ambos con ciertos intereses territoriales.

 

En el caso protestante, empieza a difundirse en Europa a mediados del S. XVI, coincidiendo con el reinado de Carlos V quien lucha contra la reforma para mantener la unidad del imperio, convirtiéndose así en objeto de calumnias. Sus enemigos mediante la imprenta se dedicaron a publicar obras contra la nación que tanto les combatía y que al mismo tiempo era símbolo del catolicismo.

 

Pero sobretodo la ira luterana se ciñó contra Felipe II que luchó contra Holanda, Inglaterra y Francia quienes le convertirían en la encarnación de todo mal, de todos los vicios habidos y por haber,  y de todas las crueldades. Fue acusado de intentar frenar el progreso de la libertad política. Con el tiempo se supuso que todos los gobernados por el serían a su imagen y semejanza.

 

La rebelión de los Países Bajos recibe apoyo en 1581 de Inglaterra y Francia, Felipe II  llama traidor a Guillermo de Orange, quien publica el manifiesto “Apología”(1581) dirigiéndose a todas las monarquías de Europa donde acusa a Felipe II de incestuoso por haberse casado con una sobrina carnal, del asesinato de su esposa Isabel de Valois, de su hijo Carlos y del secretario Escobedo así como de adulterio y bigamia.

 

Sobre estas acusaciones no se ha encontrado evidencia alguna. Este manifiesto amplia su crítica a todos los españoles que según el serían orgullosos, avaros, fanáticos, crueles, vengativos, despreciativos con respecto a lo extranjero, incultos... Guillermo como luterano tuvo de su parte a los protestantes, como antiespañol a los franceses, e  ingleses.

 

Las publicaciones contra el rey, España y la Inquisición se sucederán una tras otra, como por ejemplo la de Antonio Pérez quien  fue secretario de estado y procesado, huyó a Francia, mas tarde en Londres escribe “relaciones” usando el seudónimo de Rafael Peregrino. También bajo el seudónimo de Regionaldus Gonzalvus Montanus, dos protestantes exiliados de nombre Casiodoro de la Reina y Antonio del Carro escribirían en1567 la obra titulada Sanctae Inquisitoris Hispaniae Artes” dando a los protestantes una visión poco real sobre el tribunal. Estas obras constituyen uno de los pilares básicos de la difamación de Felipe II. y la Inquisición española.

 

También  Reinaldo González Montes contribuye a la formación de la leyenda tratando el tema de la ejecución de los protestantes de España en su libro “Integro, amplio y puntual descubrimiento de las bárbaras, sangrientas e inhumanas prácticas de la Inquisición española contra los protestantes, manifestadas en sus procedimientos contra varias personas particulares, así inglesas como otras, en quienes han ejecutado su diabólica tiranía. Obra adecuada para estos tiempos y que sirve para apartar el afecto de todos los buenos cristianos de esa religión que no puede sustentarse sin esos puntales del infierno”este sería publicado hasta mediados del S XIX. Es una obra totalmente distorsionadora de la realidad y con fines claramente difamatorios. En Inglaterra también encontramos la obra de título “stapleton” con una finalidad similar. Esta propaganda acusó implacablemente a la Inquisición española como instrumento católico, asegurando que la reforma protestante acabaría con ella librando al mundo de la tiranía. Pero que lejos estaban los luteranos de la tolerancia y la paz, recordemos el mensaje que escribe Lutero a los nobles en 1525 en el que dice: “Matad cuantos campesinos podáis, pegue, degüelle quien pueda. Feliz si mueres en ello, mueres en obediencia a la Palabra divina”.

 

En la Sajonia protestante, la blasfemia tenía pena de muerte, la Inquisición española te sometía a una pequeña penitencia por el mismo delito. Calvino mandó quemar a Servet (médico católico que descubrió la circulación de la sangre, y a quien eliminaron por “contradecir” a la Biblia con dicho descubrimiento) entre otros.

 

 

 

En 1560 el Parlamento escocés decretó pena de muerte contra todos los católicos.Tenemos algunos de los artículos del código inglés para Irlanda:

 

-El Católico que enseña a otro católico o protestante será ahorcado.

 

-Si un católico adquiere tierras, todo protestante tiene derecho a despojarle.

 

-Destierro perpetuo a todo sacerdote católico; quienes lo eludan serán ahorcados vivos y luego descuartizados.

 

Las comunidades calvinistas de París, Ruan, Lyon, Angey en sínodo general en 1559, decretan pena de muerte a los herejes.

 

En Alemania fueron quemadas más de 100.000 brujas. Un juez solo en 16 años quemó 800 brujas.

 

Cabe destacar que los Estados Unidos deben su fundación a puritanos que huían de la persecución religiosa de Inglaterra.

 

Estos eran los que en nombre de la tolerancia se horrorizaban ante la Inquisición española. Con esto no pretendo distorsionar el tema y mucho menos evadirlo, tan solo deseo dar a conocer la naturaleza de la acusación.

 

El tema de la creación de la armada invencible también colaboró en cierta medida a la ampliación de las calumnias, ya que la monarquía inglesa subvencionó la propaganda protestante antiespañola, como por ejemplo el panfleto titulado “A Fig Spaniards” de 1591, con una clarísima finalidad política.

 

Pero no fueron solamente los de la reforma los únicos interesados en desprestigiar a España y su tribunal de la inquisición, sino que otro frente era católico.Los orígenes de esta calumnia los encontramos en la política exterior española de 1494, cuando los españoles frenaron la expansión francesa por Italia para más tarde asentarse en ella. Esto no sentó muy bien ni a los italianos ni al papado que vieron a los españoles como una potencia opresora, entonces decidieron poner su granito de arena en la leyenda negra española que se extendió también a la Inquisición. En 1547 y 1564, durante el reinado de Felipe II, en Nápoles se sucedieron toda una serie de revueltas provocadas por el rumor de que el rey quería instaurar el tribunal español, pero es sabido que el monarca jamás tuvo tal intención, todo se debía a una larga lista de difamaciones.

 

Siempre que los Italianos visitaban la península, la describían como una nación pobre, ignorante, cuyas letras eran perseguidas por la intolerancia religiosa...  Ciertos embajadores italianos, tales como Contarini (veneciano), Badoero, Tiepolo, entre otros, todos ellos se referían a la población española como una población horrorizada por la Inquisición, sometida, perseguida. Con respecto al origen del tribunal, decían que realmente los españoles no velaban por la pureza de la religión (ya que eran tan solo católicos en apariencia) sino que se constituyó para expoliar a los judíos.

 

Como veremos más adelante, toda esta literatura que se escribía sobre el Santo oficio no eran más que necedades.

 

En el siglo XVIII la leyenda negra adquiere una magnitud extraordinaria.En este siglo, el ataque a la Inquisición toma más fuerza, gracias en gran medida a el papel que tienen varios pensadores y filósofos extranjeros como Voltaire o Montesquieu, en su mayoría liberales que veían en el tribunal un freno para sus propósitos de destruir el antiguo régimen al que denominan de tiránico. Así pues la crítica no será en su mayoría a los métodos o a conflicto religioso sino a principios ideológicos.

 

 Según Voltaire, los errores de la escolástica serían perpetuados por la inquisición en España ( en esta afirmación podemos observar con exactitud lo que comentábamos anteriormente de la lucha ideológica, ya que no es una crítica de métodos, sino filosófica, de esencia, por lo tanto  es relativa  ya que solo será aceptada por los que consideren que la escolástica tiene errores, y acepten como estos los mismos que el autor ). El mismo pensador en su “ensayo acerca de las costumbres y el espíritu de las naciones”nos explica como “los Papas crearon, por razones políticas, estos tribunales, y los españoles les añadieron la barbarie... Torquemada fue quien dio a este tribunal español esa forma jurídica contraria a todas las leyes humanas... En catorce años procesó a ochenta mil personas y mandó quemar a seis mil...”

 

Por lo visto, o Voltaire no estaba muy fino en la materia y realiza esta afirmación por ignorancia, o es que realmente se vio arrastrado por su mala fe política hacia esta clase de aberración. Es de sobras sabido que la barbarie no fue tal, Que casualmente fue Torquemada quién dotó al Santo Oficio de una estructura legal que protegía al reo de la arbitrariedad de los inquisidores haciendo al tribunal mas justo, y por supuesto sabemos que Torquemada no condenó a toda esa gente y mucho menos mandó quemar la cifra de seis mil personas. Y ademas me gustaría saber que leyes son esas que el llama humanas, jamás algo creado por el hombre és infinito y siempre será relativo, solo la divinidad es trascendente y eterna. Así que no sé que dogma és ese de las leyes humanas a las que no puede irsele en contra. 

 

También el señor Montesquieu nos dedica a los españoles y a nuestra inquisición un capítulo de su libro “Cartas persas” para nosotros és la carta LXXVIII, no reproduciremos ningún fragmento pero decir que no es en absoluto favorable sino todo lo contrario.

 

Nos encontramos que la leyenda negra no se ciñe tan solo a la Inquisición, cosa que en cierta  medida seria justificable, sino que repercute a todos los españoles,  ya que se acusa a toda la población de infinidad de delitos que no pasan de suposiciones.

Otro libro de este siglo que vale la pena citar és  “Historia del despotismo y de las horribles crueldades de FelipeII”, el título habla por si solo, el autor es Luis Sebastián Mercier escrito en 1786.

 

Otro autor, Smollet, nos dice:

 

“Por lo que hace a la religión, los españoles son celosos romanistas. En ninguna parte hay más pompa, farsa y aparato en punto a religión y en ninguna parte hay menos cristianos. Su celo y su superstición sobrepujan a la de cualquier otro país católico, salvo, quizá, Portugal. En ninguna parte impera la Inquisición con más horror...” (3)

 

Decir también que este S XVIII nos da ciertos autores que desarrollan una apología del tribunal que también carecen veracidad ya que son tendenciosos y con una clara finalidad política ( no citaremos mas autores de este siglo para no extendernos demasiado, creo que los citados son realmente representativos).

 

El S XIX también se apresurará a participar en el proceso, resurge la figura de Felipe II como personaje negro, oculto, paladín de la Inquisición y exterminador de herejes. Encontramos una larga lista de autores de este siglo que siguen alimentando la leyenda, William Hickling Prescott, John Lothrop Motley, y Frounde... Todos ellos enemigos declarados de la Iglesia Católica Romana, sus obras eran poco más que defensoras de los protestantes españoles.

 

En 1863 el reverendo Ingram Cobbin añadió el siguiente relato sobre la Inquisición en “the book of the Martyrs”, un libro  de Foxe: Durante la invasión napoleónica aseguraba el reverendo, que cuando las tropas francesas penetraban en las celdas del tribunal de Madrid:

 

“...Allí hallaron instrumentos de tortura, de todas clases, todo lo que la inventiva de los hombres o del diablo pudiera imaginar. El primer instrumento en el que se fijaron fue una maquina en la que era confinada la victima, y luego, comenzando por los dedos, todas las articulaciones de las manos, brazos y cuerpo eran despedazadas y arrancadas una tras otra, hasta que la víctima moría. El segundo era el tormento del agua. El tercero era una máquina infernal, colocada horizontalmente, a la cual era atada la víctima; el aparato era entonces colocado entre dos filas de cuchillos, tan sujetos, que moviendo la máquina con una manivela que la carne del paciente era arrancada de sus miembros en trocitos. La cuarta sobrepasa a las otras en perversa inventiva. Su exterior era una gran muñeca ricamente vestida, con la apariencia de una mujer hermosa, con los brazos extendidos, dispuestos para abrazar a su víctima. En torno a ella había sido trazado un semicírculo, y la persona que pasaba esta señal fatal tocaba un resorte que hacia que el diabólico ingenio se abriera; sus brazos lo agarraban inmediatamente, y mil cuchillos lo cortaban en otros tantos pedazos...” (4)

 

Sobre esto, poco hay que comentar, simplemente que es un disparate debido a que la Inquisición española jamás utilizó dichas torturas. Esas invenciones solo pueden originarse en una mente perversa, enferma y retorcida.

 

Importantísimo de estos tiempos la persona de Juan Antonio LLorente, está considerado como el primer historiador moderno del tribunal. Ocupó algún cargo en el Santo Oficio. Fue afrancesado lo que provocó su exilio. Tras la invasión Napoleónica, se encargó del rapto de documentación que le serviría más tarde para escribir, en el exilio, una obra sobre el tribunal. Este documento nutrió la propaganda antiinquisitorial del S XIX, su parcialidad és evidente. Cuando LLorente calló sobre su propio peso, la polémica anticatólica la tomó el norteamericano Henry Charles Lea, aunque escribe su obra con ciertos prejuicios, se puede decir que es serio, publica un trabajo en 19068 “Historia de la Inquisición en España” donde se puede decir que recupera la Inquisición hasta entonces en manos de la historia inventada.

 

Los sensibles románticos liberales se horrorizaron de los pobres huérfanos y viudas de las hogueras, pintaron una España tétrica y misteriosa que jamás existió más allá de su enfermiza imaginación. En el apogeo positivista, se sobrecogían con tanto prejuicio padecido por la ciencia.

 

De este período encontramos la obra de Rafael Sabatini “Torquemada y la inquisición española” que se encuentra a caballo entre el mito y el engaño. Como decíamos anteriormente, tampoco faltan las producciones de corte liberal y anticlerical como la de Julio Melganes de título “Procedimientos de la Inquisición”.

 

Poco a poco nos encontramos con el S XX, donde hallamos dos corrientes preponderantes que aunque conociendo los hechos poseen cierta visión subjetiva. Una acaudillada por Américo Castro quien sostenía la teoría de que la Inquisición fue una gran opresora de la creatividad en España, debido a que consideraba a los judíos como los únicos capaces de tener esa cualidad.

 

La otra corriente está encabezada por estudiosos judíos, inspirados por Yitzhak Baer, quienes resaltan el origen antisemita del tribunal y aseguran que en España judíos y conversos eran un solo pueblo.

 

Tampoco faltarán los polemistas como Th. Hupe y su obra”Torquemada, el azote de los judíos”,  es una historia morbosa y macabra. Pero en general este siglo ha dado mucho material sobre el tema, en gran medida puede afirmarse que se ha hecho justicia, encontramos obras como la de Bernardino Llorca,  Henry Kamen o Beatriz Comella (también la reciente obra de García Cárcel), que se acercan bastante a la realidad. Además de estos historiadores que tratan de desmitificar la Inquisición, nos tropezamos con estudios culminantes sobre la leyenda negra española en su aspecto más amplio.

 

¿Que más podemos decir referente a la leyenda? los artífices, muchos ya han sido citados, sus móviles de actuación en gran parte también .Solo indicar que la tan mencionada leyenda negra no abarca tan solo lo que a la inquisición se refiere, sino que España y sus gentes están profundamente afectados ya que la conducta española és cruelmente acusada.

 

Los enemigos de la religión detectaron como punto débil de esta a la Inquisición, empezaron por criticarla a ella  para luego atentar contra la Iglesia y finalmente lo harían con la religión.

 

Con respecto al tema del tribunal, la Iglesia Católica lo atribuye a los tiempos oscuros de la España moderna con tal de salvar su reputación y no dar armas tan eficaces a todos aquellos que disfrutan metiéndose con la Iglesia. Pero a todo esto España es la gran perjudicada.   

 

Para los que afirmaban que todos los males de España emanaban de la Inquisición, Menéndez Pelayo tiene una pequeña sátira que exponemos a continuación:

 

“¿Por qué no había industria en España? Por la Inquisición. ¿Por qué somos holgazanes los españoles? Por la Inquisición. ¿Por qué duermen los españoles la siesta? Por la Inquisición. ¿Por qué hay corridas de toros en España? Por la Inquisición.” (5)

 

La leyenda negra a pesar de todo no se libró de la crítica de ciertos autores que intentaron dar una respuesta a la campaña de ultraje.

 

El célebre Quevedo en su obra “España defendida y los tiempos de ahora, de las calumnias de los noveleros y sediciosos” creada en1609 defiende a ultranza a España de los agravios extranjeros, aunque lamentablemente el texto está inacabado pudiendo llegar el autor tan solo al capítulo IV.

 

 Más tarde ya en el S XIX la réplica es mas razonada y docta: Menéndez y Pelayo, Juan Valera, Luis Vidard, Juan Pérez de Guzmán por citar algunos son los abanderados de este movimiento historiográfico.

 

“Oh desdichada España! Revuelto he mil veces en la memoria tus antigüedades y anales y no he hallado por qué causas seas digna de tan porfiada persecución.” (6)

 

Para ver la magnitud de las mentiras se requiere dar un pequeño paseo por los tiempos en los que el tribunal de la Santa Inquisición aplicaba su ley en España.

 

RAZÓN DE SER DE LA INQUISICIÓN

 

Antecedentes.

 

La hoguera tiene orígenes paganos, desde los tiempos de Nerón, se aplicó tanto a cristianos como a maniqueos. Sobre la pena de muerte contra la herejía la encontramos ya en el 313, con el Edicto de Milán. Poco mas tarde el Código Teodosiano también la aplicará (muerte de Prisciliano).

 

En el Imperio Romano de Oriente, Justiniano, propuso leyes que condenaban a muerte a los paganos y a los herejes. En la España visigoda tampoco faltaron leyes de este tipo.

 

La Inquisición medieval.

 

Pedro II en 1197, escribe: “Sepase que si alguna persona noble o plebeya descubre en nuestros reinos algún hereje y le mata o mutila o despoja de sus bienes o le causa cualquier otro daño, no por eso ha de tener ningún castigo: antes bien, merecerá nuestra gracia”. Jaime I escribiría algo muy similar en 1226.

 

 La herejía era causa de desordenes públicos, debido a eso el concilio de Letrán (1179) autorizó al poder secular para perseguir la herejía. De la investigación se encargarían los clérigos, pero el castigo sería competencia del poder civil. En este concilio y en el de Verona (1184) la herejía fue declarada delito.

 

En aquellos tiempos la cristiandad se veía azotada por la presencia de la herejía cátara (seguidores radicales del Evangelio) quienes fueron perseguidos hasta su desaparición. En territorio español se refugiaron muchos de estos exiliados del sur de Francia, y Raimundo de Peñafort consciente de ello convenció al rey y al papa para establecer medidas de persecución.

 

En 1232 Gregorio IX mediante una bula al obispo de Tarragona ordenó el establecimiento de la Inquisición en Aragón. Raimundo de Peñafort organizó esta Inquisición en el Concilio de Tarragona de 1242, de aquí surgió el manual del inquisidor. Castilla no tendría Inquisición hasta 1480.

 

“En general, debemos decir que los inquisidores medievales, pese a la opinión contraria de tantos adversarios de la Inquisición, que fueron hombres de ciencia, austeras costumbres y con frecuencia verdaderos héroes y santos”.(7)

 

La Inquisición en España.

 

Debido a toda una serie de disturbios, muchos judíos optaron por la conversión al cristianismo creando lo que recibe el nombre de criptojudaismo o de marranos. Estos marranos seguían ostentando prácticas judaicas tanto en el campo religioso como el económico, seguían con la usura, ejercían de recaudadores de impuestos y eran grandes prestamistas que llegaron a hipotecar al monarca. Eran detectables pues, tanto en lo económico como en lo social.

 

Los marranos, aunque seguían con sus prácticas religiosas, con el cambio de religión pudieron acceder a cargos públicos aumentando así su poder (en Cuenca a finales del S XV los criptojudaicos ocupaban el 85 por ciento de los puestos del concejo).

 

“Precisamente estos conversos, los llamados marranos, se convirtieron en un verdadero peligro para la unidad nacional y eclesiástica de España, pues la mayor parte de ellos, conservaban ocultamente sus antiguas costumbres, y al mismo tiempo se dedicaban con el más ardoroso celo al proselitismo. Su influencia fue tanto más peligrosa cuanto que ellos tenían en sus manos las fuentes financieras de la nación”. (8)

 

Los criptojudíos como ya hemos dicho tenían mucha responsabilidad económica, así pues la decadencia se les atribuirá a ellos.

 

En su escalada social, los marranos accedieron a la nobleza. Muchos nobles arruinados decidían contraer matrimonio con una hija de conversos para recuperar su solvencia, así poco a poco los intereses de estos nobles serían los mismos que los de los cristianos nuevos o conversos, que pronto accederían también a la Iglesia. Este proceso de escalada fue detectado por una serie de personajes, como fray Alonso de Espina, que realizaban panfletos antisemitas asegurando cosas tales como que los judíos conspiraban para destruir el sistema desde dentro, que los judíos eran traidores, sodomitas, blasfemos, infanticidas, asesinos, envenenadores y usureros. Todo esto creó un ambiente de conflicto que desembocaría en una obsesión por la limpieza de sangre.

 

Los disturbios entre cristianos nuevos y viejos aumentaban creando un ambiente de guerra civil, la propaganda contra los criptojudíos desató la ira del pueblo. Los antisemitas recibieron el apoyo de la monarquía.

 

“Conversos y judíos eran un solo pueblo, unido por un solo destino” (9)

 

Aunque también cabe señalar que algunos judíos se habían convertido sinceramente.

 

Los conversos, aunque supuestamente cristianos, llevaban una vida a parte, se casaban entre ellos estaban orgullosos de su ascendencia judía. En Aragón se autodenominaban cristianos de Israel y se creían superiores por pertenecer al pueblo de Cristo.

 

Kamen, duda de que en la época hubiera un movimiento judaizante intencionado, pero no duda de que los cristianos creyeron detectarlo y por consiguiente lo combatieron. Yo no sé si lo hubo o no, si los cristianos combatieron a un enemigo real o por lo contrario intentaron destruir algo que solo existía en su imaginación. Pero lo que sí es cierto es que la Inquisición fue sincera en cuanto a sus objetivos, perseguir a los enemigos de la fe y restablecer el orden, osea todas las tesis que quieren hacer creer que el tribunal escondía finalidades de tipo económico (expolio de judaizantes) las considero absolutamente falsas, y carentes de sentido.

 

Si en un principio nos encontramos ante la duda de si hubo o no una mentalidad judaizante, esto no ocurre a partir de 1492 cuando los judíos eran obligados a convertirse o marcharse. Entonces, muchos optaban por la conversión forzada. Estos sí eran criptojudíos.

 

“Todos los conversos hicieron lo que pudieron por cumplir con los preceptos mosaicos, y debe considerarse como sincero el ideal que todos ellos se propusieron: vivir como judíos” (10)

 

Presionados por los disturbios los reyes Católicos pidieron al Romano Pontífice el visto bueno para crear un tribunal inquisitorial (Bula “Exigit sincerae devotionis”), en 1480 se constituye el tribunal de la Santa Inquisición (a diferencia de la medieval esta dependería directamente del monarca) con aprobación del Papa Sixto IV. En un principio la Inquisición se estableció en el sur, Sevilla y Córdoba por ser los lugares donde los conflictos se habían manifestado con más fuerza, el 27 de septiembre de ese mismo año fueron asignados en Medina del Campo como inquisidores don Juan de San Martín y don Miguel de Morillo. También en 1480 se decretó que los judíos debían portar un distintivo, que debían vivir separados del resto de la sociedad y se les impuso un toque de queda. En 1481 se celebró el primer auto de fe.

 

La Inquisición fue extendiendose por toda Castilla, en 1492 encontramos tribunales en Ávila, Córdoba, Jaén, Medina del Campo, Segovia, Sigüenza, Toledo y Valladolid. Esta extensión obtuvo resistencia a la hora de implantarla en Aragón ya que estos poseían la suya propia de tiempos medievales (Con respecto a la oposición en Aragón a la Inquisición, García Cárcel en su obra “Inquisición Historia crítica” llega a una conclusión un tanto distinta. Asegura que Cataluña en concreto quiso la Inquisición ya que tuvo la oportunidad de suprimirla en 1641, 1697 y 1705 pero no quiso. En el pacto con Luis XIII los catalanes pidieron la no abolición del Santo Oficio). El Papa Sixto IV en un principio se negó a la implantación en Aragón del nuevo tribunal, pero finalmente cede y el 17 de octubre de 1483 nombra a fray Tomás de Torquemada como Inquisidor general de España, este personaje sería el primer español en tener un cargo que gozara de competencia en todo el territorio nacional. Se ha dicho que esta figura fue la que impulsó a los reyes Católicos a la formación del Santo Oficio, cosa que no es cierta ( Lea dice que Torquemada, como confesor de la reina, le hizo hacer un voto con el que se comprometía a perseguir a los judíos, esto es simplemente mentira) . Los que realmente influyeron fueron por un lado Fray Alonso de Espina con su obra “Fortalitium Fidei” (1460) reivindicando la Inquisición en Castilla y atacando a los falsos conversos, y por otro lado fray Alonso de Hojeda que intentaba descubrir a los falsos conversos (1475).

 

Los del inicio de la Inquisición fueron los años más severos de toda su existencia; como afirma Kamen unas tres cuartas partes de los relajados lo serían durante los primeros cincuenta años. W. Manter hace una valoración de unas dos mil personas ejecutadas hasta 1530. Roma recibió muchas quejas por el rigor de los primeros años, encontramos una carta de Sixto IV en 1482 donde llama la atención a los inquisidores.

 

¿Como reaccionaron los judíos a todo esto? Gran parte se fugaron, esto lo vemos porque hay una gran cantidad de relajados en estatua. Otros se quedaron y acataron las consecuencias, y otros según parece optaron por la vía de la resistencia violenta. En 1481 se descubrió una tentativa terrorista liderada por Diego Susán, fue detectada a tiempo y los conspiradores detenidos; en Toledo fue detectada otra en 1485 el día del Corpus; el 14 de septiembre se produjo el asesinato del inquisidor de Aragón, Pedro de Arbués, en la catedral de Zaragoza. Los culpables, Juan Esperandeo, Vidal Duranso y otros siete individuos fueron condenados a muerte, mientras los dos principales organizadores consiguieron huir (esto despertó todavía más el odio hacia los judíos y provocó una aceptación a la Inquisición castellana por parte de los zaragozanos) .

 

Sobre estos casos de terrorismo no he encontrado información del todo veraz, así que no aseguro que sea completamente cierto. Aunque realmente sería una reacción normal por parte de los judíos frente a la fuerte presión que recibían, tiene totalmente cabida la posibilidad de una venganza.

 

¿Que podemos decir sobre este tema? Desde una perspectiva actual donde el termino tolerancia aparte de escribirse con mayúsculas se ha convertido en dogma, la persecución de alguien por tendencias religiosas puede parecer totalmente absurdo y aberrante. Pero tenemos que comprender que esto no ha sido siempre así y que en otros tiempos dominaron otras leyes, otras cosmovisiones del mundo, otros credos.

 

Para nuestra ascendencia tener una concepción tolerante de la vida significaba mostrarse indiferente ante la verdad y el error, el bien y el mal, lo hermoso y lo feo, lo sano y lo enfermo. Así que ellos defendían con sangre y fuego lo que consideraban verdadero, bueno, hermoso y sano; y erradicaban todo lo que creían erróneo, malo, feo y enfermo. Personalmente no creo que haya nada de malo en ello, pero si que cabe hacerse una pregunta: ¿la verdad y el error, el bien y el mal... son cosas que cambian con el tiempo?

 

PROCEDIMIENTO DE LA INQUISICIÓN

 

La Inquisición española se creó para velar por la unidad de la fe católica, y con ello perpetuar el sistema vigente. En un mundo en que Iglesia y Estado tenían una relación muy estrecha, diferir en términos religiosos significaba ser disidente político, y eso no interesaba en absoluto a la monarquía. Para las gentes de aquella época era mas grave corromper la fe, que constituía la vida del alma, que alterar el valor de la moneda, que aseguraba el sustento del cuerpo. ¿A que procedimientos debían someterse estos disidentes? Esto es lo que trataremos a continuación.

 

La leyenda negra se ensaña especialmente en cuanto a los procedimientos se refiere, intentaremos dar una visión real de los pasos que tenía que dar el reo desde que era denunciado hasta el veredicto final.

 

Denuncia y acusación.

 

Fundamentada en las denominadas Inquisitio y acusatio.

 

La acusatio consistía en incitar al hereje a la confesión, y al pueblo a dar parte de todos aquellos casos que conocieran. Todo esto se hacía según el siguiente procedimiento: Se recurría a la“visita del partido”, normalmente en día festivo,  que consistía en que un inquisidor y un notario citaban todos los casos que implicaban  herejía. Se promulgaba el “edicto de gracia” que radicaba en dejar un plazo de tiempo de unos 30 o 40 días para que se realizaran las confesiones, si se hacia en esta fase las penas serian leves siendo reconciliados con la Iglesia ( En 1500  los edictos de gracia serían sustituidos por los de fe que no disponían de periodo de gracia, pero en el S XVI se retomaron).

 

El tribunal no se precipitaba en hacer caso de las denuncias (aunque muchos insistan en lo contrario) ya que muchas podían ser movidas por el odio y las rivalidades personales, la falsa acusación también era condenada. Teóricamente se procedía contra alguien tras haber recibido varias denuncias sobre el y sin ser aceptadas las de origen anónimo.

 

Para llevar a cabo la acusatio, era esencial la colaboración popular, para garantizarla se mantenía en secreto la identidad del delator (cosa muy criticada por los historiadores) con la finalidad de preservar a este de posibles represalias por parte del acusado o familiares de este. En 1516 en una carta, Cisneros explica a Carlos V como ha sido asesinado un testigo por declarar contra un rico judaizante, y prosigue: “si se da lugar a que se publiquen los testigos, no sólo en la soledad, sino en la misma plaza y aun en la iglesia, darán muerte a un testigo (...) Ninguno querrá delatar con peligro de su vida, con que el tribunal queda perdido y la causa de Dios sin quien la defienda”.

 

La inquisitio consistía en llevar a cabo una investigación para indagar en los casos no confesos. Esta función de espionaje la desarrollaban los denominados familiares, de los que se ha exagerado un poco el terror que causaban en la población. Otro surtidor de información eran los mismos reos que descubrían a sus cómplices por miedo y a veces bajo el procedimiento del tormento; también tenemos indicios de que muchos conversos declaraban contra otros conversos si no les pagaban una cantidad considerable para que no lo hicieran.

 

Antes de detener al acusado, se presentaban las pruebas a unos teólogos que establecían si era o no herejía, si el veredicto resultaba afirmativo se procedía a la detención del reo (esto no siempre se cumplía en el mismo orden).

 

Prisión preventiva.

 

Este tema está muy bombardeado por las falacias interesadas. Todos alguna vez hemos escuchado comentarios sensacionalistas como que los reos eran mantenidos a pan y agua, que las celdas eran antihigiénicas, oscuras, pequeñas, con un pequeño montón de paja corrupta que debía servir de lecho al reo.

 

Realmente, se puede afirmar que las prisiones inquisitoriales eran las mejor organizadas de su tiempo, eran consideradas menos duras que las reales o los calabozos eclesiásticos ordinarios. Hallamos ocasiones en las que presos comunes provocan su traslado a prisiones del Santo Oficio mediante pequeños delitos religiosos. Tenemos un caso que muestra la preocupación por parte de los inquisidores hacia los reos en Barcelona, lugar donde en 1624 se produce una superpoblación en las prisiones del tribunal pero los inquisidores rehusaban enviar los prisioneros excedentes a prisiones municipales donde dicen que “hay mas de cuatrocientos presos los cuales se mueren de hambre y cada día sacan de ellos muertos tres o cuatro”.

 

Henry Kamen en su obra nos revela como en una ocasión las autoridades informan que “el edificio de la Inquisición, separado del resto de la ciudad, aislado y batido por todos los costados de los vientos, espacioso, abundante en aguas, con cloacas bien distribuidas y proporcionado para distribuir los presos, con la separación y ventilación necesaria para conservar la salud de los presos” (6).

 

 

Esto no quiere decir que todas los presidios del tribunal dispusieran de unas instalaciones presentables, los hay que someten al reo a unas condiciones infrahumanas.

 

Referente a la comida, el tópico del pan y agua no es más que eso, un tópico. A los presos se les daba de comer regularmente y de modo conveniente (pan, carne, vino), incluso según un documento original de Madrid, se presentaba la siguiente dieta: pan, cordero, merluza, sardinas, sopa, verdura, lechuga, higos, aceite, vinagre y vino (de relativa calidad todo hay que decirlo). Todo esto lo costeaban los propios reos, ya que la detención iba acompañada de la confiscación de bienes, lo que suponía una medida nefasta para la familia que se quedaba en la mayoría de las ocasiones en la peor de las miserias. Tendremos que esperar a 1561 donde se declara una ley por la cual las familias de los reos serían mantenidas con esos mismos bienes.

 

A los cautivos, también se les permitía gozar de algunos artículos según sus posibilidades hay quien tenía desde alfombras, mesas... se consentía la lectura y la escritura, cosa que solo se podría realizar en ciertas condiciones. A los pobres se les suministraba ropa y víveres entre otras cosas. Si hay algunas quejas por parte de los presos son similares a las de otras prisiones. El preso esperaría aquí hasta el juicio. El tiempo no está muy bien definido, según Bernardino Llorca sería de ocho días, esto se supone que fue respetado aunque algunas veces podían esperar durante meses.

 

Juicio.

 

En un principio no se informaba al preso del porque de su detención, se intentaba que confesase espontáneamente. Se le toma juramento de que dirá la verdad, se le hace un reconocimiento personal y su genealogía, se le preguntaba acerca de su modo de vida,  las oraciones católicas y  si tenía indicios de porqué había sido detenido. Se le sometía a un interrogatorio que jugaba con su mente, en cierto modo similar al procedimiento policial actual con el sistema de “el poli bueno y el poli malo”. Cuando las pruebas parecían concluyentes, era responsabilidad del reo probar su inocencia, la función de la inquisición era obtener la confesión.

 

Los inquisidores le amonestaban tres veces para obtener una confesión, después el fiscal le leía al denunciado la acusación que se le hacía, amenazándole para que confesara. Una vez leída la acusación se le tomaba juramento de que rehusaría a la mentira.  Cuando era definitivamente acusado se le daban unas copias de las pruebas que lo culpaban, con la finalidad de que pudiera preparar su defensa, para lo que el reo disponía de toda una serie de medios.

 

Primeramente su propia palabra, podía publicar una lista de enemigos suyos para ver si los denunciantes estaban incluidos entre los que le querían mal. Podía presentar testigos que hablaran en su favor. Disponía de abogado, ( en los primeros años el reo lo podía escoger, más adelante serán escogidos por la inquisición) el defecto de estos era que pertenecían a la Inquisición, es decir, que se movían por los mismos estímulos. El abogado intentaba demostrar que el reo era un buen católico, intentando desmentir la acusación y discutía cada punto de esta con el reo.

 

En el momento que se consideraba que las pruebas eran suficientes para condenarle, el abogado abandonaba la defensa ya que su misión final era velar por la salud de la fe. 

 

Cuando tanto la acusación como la defensa concluían su labor, si la causa estaba clara, el caso podía darse por zanjado para dictar sentencia. Pero si quedaba algún tipo de duda, antes de condenar al recluso se le sometía a tormento como última alternativa de extraer una confesión.

 

El tormento.

 

La tortura de la Inquisición española no es tan cruel pese a lo que se ha llegado a decir malintencionadamente.

 

Un tanto por ciento muy reducido de los encausados fue sometido a un procedimiento de tortura, solo se recurría a esta en casos muy limitados: si había contradicción en las declaraciones del acusado, si negaba  intención herética después de haberse comprobado lo contrario y  cuando hacía  una confesión parcial.

 

Aunque se habla de torturas extremadas tales como emparedamientos, garfios metálicos con los que perforaban los cuerpos, braseros encendidos para tostar los pies del reo... estas jamás fueron utilizadas por ningún tribunal de la Inquisición española, o como mínimo no hay pruebas serias que lo testifiquen. Pero sí és cierto que tales suplicios fueron empleados por otros tribunales contemporáneos a nuestra Inquisición. En Francia, por ejemplo, por alta traición se solía hervir a un hombre vivo. Otro ejemplo a tomar es el de Inglaterra, donde uno podía ser mutilado, colgado, descuartizado por caballos y luego cortado en pedazos; esta condena estuvo vigente hasta el SXVIII.

 

Los inquisidores españoles mediante el procedimiento del martirio querían causar dolor temporal aunque intenso pero no heridas ni mutilaciones, siempre se desarrollaba con la presencia de un médico que determinaba si el tormento debía cesar o no, jamás se ponía en peligro la vida del reo. La duración podía ser de aproximadamente una hora, una vez llegado a este punto no se podía  recurrir más, uno solo se libraba por confesión o por falta de salud.

 

Encontramos tres sistemas: El de cordeles, el agua y el de la garrucha.

 

Se comenzaba por el del cordel: se situaba al reo sobre un banco de madera, se  ataba  y se le daba una vuelta al cordel sucesivamente sobre los brazos del reo. Si esto no provocaba la confesión se pasaba al tormento del agua que consistía en poner un trapo en la boca del reo y verter agua impidiendo la respiración. La garrucha tenia una aplicación independiente a las anteriores, se ataba al reo con las manos alzadas dejándolo caer hasta rozar el suelo.

 

El reo solo podía ser torturado una vez, tenía que estar presente un inquisidor, un notario y también todos los jueces.

 

Estos suplicios serían los menos horribles y los más suaves de su tiempo. Era impensable en la época que un tribunal de estas características no empleara tales métodos ya que este sistema, proveniente de los romanos, se encontraba generalizado por toda Europa. No emplearlo hubiera correspondido a una revolución que nadie quiso abrazar. Además el tormento no se aplicó como castigo, sino como medicina para salvar el alma, ya que los Inquisidores concebían que si el reo ni confesaba ni se arrepentía recibiría castigo eterno.

 

Concebir el tormento como una crueldad solo puede efectuarse con la mentalidad del S XX, pero en el S XV no llamaba en absoluto la atención. Llamar bárbaros a estas gentes por sus procedimientos judiciales, viene a ser lo mismo que llamar atrasado a Platón o a Santo Tomás de Aquino por no comunicarse por Internet.

 

 Una vez finalizado todo el proceso, se pasaba a la consulta de fe (conjunto de inquisidores, un representante del obispo y licenciados en teología o leyes) que votaba el caso. En el caso de no llegar a una conclusión el caso se transfería a la Suprema (en el S XVIII se aboliría la consulta de fe y todos los casos pasarían directamente a la suprema).

 

¿A que podía ser condenado el reo? Es cierto que los principios por los cuales se dictaba sentencia estaban ya establecidos, pero según el tiempo se interpretaban de una manera o de otra.

 

La sentencia de absolución no existía, si un caso se anulaba el procedimiento alegando que no se había probado la culpabilidad del reo, quedando este como sospechoso. Estos absueltos ad cautelam no aparecían en los autos de fe.

 

El reo podía ser reconciliado con la Iglesia tras una penitencia que podía tratarse de multas, ayunos, peregrinaciones, destierro (de la localidad), galeras (muy temida, la creó Fernando el Católico), azotes (condena que conllevaba deshonor, solo podía aplicarse a los estamentos bajos, consistía en subir al reo en un burro y pasearlo mientras el verdugo le atizaba, en la mayoría de las ocasiones el pueblo se unía a tirarle cosas). Las penas a prisión perpetua, aunque recibieran esta denominación no solían durar más de diez años, podían desarrollarse en el propio domicilio, en conventos, hospitales, pero también en prisiones, en este último caso los presos gozaban de régimen abierto aunque debían respetar unas normas.

 

La pena más grande era la relajación, la Inquisición cedía los presos al brazo secular quién se encargaba de la ejecución. El método era la hoguera.

 

Podían ser condenados a la pena capital los herejes que se negaban a confesar tras haberse probado su culpabilidad, y los reincidentes. Solo los que se negaban a reconciliarse con la Iglesia eran quemados vivos, los que confesaban antes de finalizar el auto de fe eran primero parados por garrote (estrangulados) y posteriormente se incineraban sus cadáveres

 

¿Que ocurría con aquellos que se escapaban o se descubría su culpabilidad después de muerto? Pues estos eran quemados en estatua (este constituía el grupo más numeroso de los relajados) , o sus restos enviados a la hoguera. Todos los condenados, relajados o no, solían ser despojados de sus  bienes, y se convertían en portadores de Sambenito (proviene de saco bendito), vestimenta provinente de la Inquisición medieval; era muy temido ya que comportaba el rechazo de la sociedad. Los relajados vestían uno negro con llamas y demonios, tras su ejecución este se colgaba en la iglesia con su nombre para que toda su familia y descendencia se viera afectada por su delito, ya que se les impedía acceder a cargos públicos entre otras cosas. Los que no iban a ser relajados cargaban con uno amarillo con dos aspas pintadas de rojo, en este caso también la familia quedaba marcada.

 

La pena de muerte también es un tema polémico, se han dicho reales disparates al respecto. Lo que está claro es que la Inquisición Española no fue en absoluto una máquina de la muerte. Aunque en los primeros años actuó con rigor a medida que pasaba el tiempo se iba suavizando y el porcentaje de muertes era bajo.

 

No me atreveré yo aquí a dar un número de víctimas ya que no dispongo de material suficiente que sea veraz, lo que sí haré es facilitar unos cuantos datos de estudiosos del tema:

 

El afrancesado Juan Antonio Llorente es quien da las cifras más elevadas, los historiadores actuales las consideran exageradas y su sistema de cálculo ridículo. Estas cifras fantásticas son para todo el periodo de 1481 a 1808 de unas 31.912 personas muertas. Bernardino Llorca por el contrario calcula de entre 10.000 y 15.000 relajados. Henry Kamen no da una cifra total pero dice que durante los siglos XVI y XVII anualmente fueron ejecutados tres personas en todo el territorio de la monarquía hispánica ( desde Sicilia a Perú), y que en el S XVIII en 29 años de reinado de Carlos III y Carlos IV solo fueron ajusticiados 4 personas. Beatriz Comella dice que del 1540 a 1700, época de mayor actividad inquisitorial serían ejecutadas entre Aragón y Castilla 1.346 personas, un total del 1´9 % de los enjuiciados.

 

Aunque las cifras de Llorente fuesen ciertas, no hay comparación posible con las grandes matanzas que se desarrollaron en Europa debido a las guerras de religión, guerras que en España no sucedieron gracias al tribunal de la Inquisición. En Francia se catalogan 200.000 muertes debidas a estas guerras. Otras naciones realizaron matanzas mucho mayores que las de nuestra Inquisición y la historia no les ha hecho justicia. Kurtz totaliza la caza de brujas en el continente de 300000 víctimas de las cuales 200000 serían en Alemania. Según Robert Steel, 70000 en Inglaterra. Esta nación quemó 30 o 40 veces más personas que España en las indias debido a la herejía.

 

Retomando el caso de España, la sentencia podía ser pública y desarrollarse en un auto de fe o privada, todo según la gravedad del asunto. Para las sentencias graves se hacía un auto de fe.

 

Hay infinidad de pinturas tendenciosas sobre autos de fe totalmente ficticios, que intentan hacer creer que el público accedía para disfrutar de la quema de los herejes.

 

Se anunciaba el auto con un mes de anticipación, la noche antes el tribunal realizaba una procesión con las cruces verde y blanca. El día de la celebración, abrían la marcha los menos culpables con sus sambenitos amarillos y la concluían los que iban a ser relajados. El acto se iniciaba con el sermón de algún inquisidor, tras esto se procedía a la lectura de las sentencias. Se concluía con una misa, el acto podía alargarse durante infinitas horas. Los condenados no eran quemanos en la misma plaza donde se hacía la ceremonia, sino que los desplazarían a las afueras de la ciudad.

 

 

COMPETENCIA DE LA INQUISICIÓN

 

Ya hemos visto un poco por encima como funcionaba la inquisición, ahora pasaremos a analizar cuales eran los casos que perseguía el tribunal. En un principio tenemos como obligación hacer una pequeña desmitificación, y es decir que la Inquisición jamás obligó a nadie a convertirse al cristianismo, tan solo disponía de jurisdicción con aquellos que ya formaban parte de la Iglesia.

 

Criptojudíos: Los judíos convertidos falsamente al Catolicismo constituyeron la causa primera del tribunal de la Inquisición. Eran considerados judaizantes por hacer proselitismo de la religión judaica. Tras la expulsión de los judíos en 1492 el problema se acrecentó, ya que muchos se vieron obligados a la conversión si no querían ser expulsados. Esta conversión forzosa aumentó considerablemente el número de judaizantes en España. En un principio fueron el principal blanco de la Inquisición, pero a finales del S XVI los casos de judaizantes disminuyen, de hecho puede decirse que el judaísmo había sido aniquilado.

 

Moriscos: tras la conquista de Granada (1492) se estableció una convivencia pacífica entre cristianos y musulmanes, a quienes se les permitía conservar su religión y sus costumbres. Pero esta situación no duraría mucho. Cisneros inició toda una campaña de conversiones en ocasiones forzadas, esto fue visto por los musulmanes como un atentado contra el pacto y persiguieron a Cisneros. Esto no hizo más que empeorar la situación ya que Cisneros como represalia ordenó que muchos libros islámicos fueran lanzados a las llamas. Esto provocó el famoso levantamiento de las Alpujarras.

 

Cisneros en 1502 les dio a los mahometanos dos opciones; la conversión o la expulsión. Crea así un grupo de criptoislámicos denominados tornadizos o moriscos, que serán punto de mira de la Inquisición.

 

Mediante decretos se intentó que los conversos abandonaran sus prácticas religiosas; en 1526 se trasladó el tribunal de Jaén a Granada. Carlos V obliga a la conversión a todos los mudéjares del  reino, en 1526 el Islam ya no existe en España (teóricamente al menos).

 

Los moriscos de Granada se sublevarán en 1568, se unirán a los piratas berberiscos y a todos los enemigos de España, convirtiéndose en una quinta columna intolerable. Felipe III fue consciente de ello y en 1609 decreta la expulsión de los moriscos. 

 

Iluminados, alumbrados: este movimiento fue conocido con Pedro Ruiz de Alcaraz (de ascendencia judía), quien predicaba que la doctrina de los santos no tenía valor, solo aceptaba las Santas Escrituras. Considera como estorbos las manifestaciones exteriores tales como obras piadosas. Predica un diálogo directo con la divinidad, y que la única salvación es la vía de la fe.

 

Alcaraz fue condenado (1529) a cadena perpetua y a flagelación pública en todos los pueblos en los que predicó.

 

A pesar de la condena, un pseudomisticismo brotó en la sociedad de la época. Surgió en imitación a lo que promovían los franciscanos, Fray Francisco de Osuna, publicó en 1527 un escrito donde decía que Dios “debe ser buscado en la intimidad del alma, fuera de toda cosa creada, de toda ceremonia exterior y de todo rezo oral”. Esta teoría recibe el nombre de recogimiento (no fue perseguida por el tribunal).Los pseudomísticos denominados “dejados” (dejados al amor de Dios) carecían de una doctrina común para todos partidarios. Estos iluminados existían antes de la aparición de Lutero en la escena religiosa europea así pues no existe ningún tipo de parentesco entre ellos, aunque sí tenían puntos en común. Muchos religiosos célebres fueron acusados de este delito, es el caso de San Ignacio de Loyola, Fray Luis de León, San Juan de Ávila, Santa Teresa de Jesús (todos ellos de ascendencia judía). Los casos de iluminados llegaron hasta el S XVIII.

 

Protestantismo: el luteranismo tardó en convertirse en una amenaza ya que en 1520 a Lutero todavía no se le conocía en España, cuando llegó tampoco cuajó mucho. En España las herejías no habían penetrado nunca y ahora no sería distinto.

 

La pequeña influencia que pudo haber fue erradicada de inmediato. Carlos V, vio la presencia del virus que dividió a media Europa, creando conflictos civiles, y decidió acabar con el. El inquisidor Valdés se encargó de llevar a cabo la empresa y la desarrolló con éxito. Mediante viajeros se introducían libros heréticos en España, el Santo Ofició actuó en contra de su propagación. Se dice que los grupos heterodoxos peninsulares serían fruto de una evolución del iluminismo que a su tiempo podía tener raíces judaicas. Desde 1557 se denunció la propaganda protestante en Sevilla, y en 1558 descubrían actividades heréticas en Valladolid.

 

En estos tiempos en España se repartían panfletos propagandísticos reformistas que decían lo siguiente:

 

“La Iglesia Católica no es la Iglesia se Jesu Christo sino la Iglesia del demonio y del Anticristo su hijo, el Papa anticristo.”

 

“Rogad a Dios por su verdadera Iglesia, para que firme y constante en la verdad sufra y padezca la persecución de la Sinagoga de Satanás.” (11)

 

Muchos de los comprometidos con la causa protestante eran personas muy influyentes en el clero y altos cargos eclesiásticos, por lo tanto, los castigos serían más duros para los que gozaran de los cargos de mayor rango. La actividad inquisitorial duro de 1558 a 1562, tiempo en el que se realizaron cuatro autos de fe.

 

El protestantismo se eliminó en España antes que dividiera a la población y generara una guerra de religión similar a las que asolaban Europa en aquellos tiempos. Las guerras de religión continentales se cobraron centenares de miles de vidas, superando infinitamente todas las víctimas de la Inquisición española a lo largo de toda su existencia.

Brujería: Aunque en España hubieron muchas brujas no padecieron las persecuciones de los países anglosajones. Las zonas más afectadas fueron Navarra, la Rioja y las provincias vascongadas.

 

Estos brujos fueron acusados de crímenes horrendos como matar niños, chupar sangre, mantener relaciones sexuales con el mismísimo diablo, celebrar el sábado judío y realizar ritos macabros. También se decía que tenían extraños poderes tales como que flotaban al igual que corchos, que eran insensibles al dolor y que tenían marcas satánicas.

 

Los inquisidores consideraron que todos estos crímenes no estaban probados en absoluto, y consideraron la brujería como parte de la ignorancia popular. Para erradicar este mal construyeron iglesias y enviaron predicadores a las zonas donde las brujas celebraban sus aquelarres.

 

En caso de imponer algún castigo siempre se optaba por los más leves; flagelación, exilio, multas o la vergüenza pública. Aunque se decía que la mejor manera de luchar contra esta ignorancia era el adoctrinamiento.

 

El único auto de fe importante por delitos de brujería fue en1610 en Logroño donde se descubrió un importante grupo de personas que practicaban aquelarres obscenos y blasfemos.

 

Los casos de brujería quedaban entremezclados con la superstición popular, todos los pueblos poseían su curandero que tenía unas formas de curación poco ortodoxas, componía hechizos para que una mujer captara el amor de su enamorado, curaba animales heridos, preparaba encantamientos... Todo esto no fue concebido como un problema hasta la bula del Papa Inocencio VIII (1484) donde dijo que estas prácticas debían ser eliminadas.

 

Mientras en Europa las brujas se aniquilaban a miles, en España apenas se condenaban a algunas a penas leves. España fue más benevolente en este tema que muchas naciones europeas, y sin embargo, acabó con la superstición popular.

 

 “Durante todos lo siglos de la Inquisición, sobre toda la extensión de Castilla la Nueva, ni una sola persona murió acusada de brujería. En cuanto a los procesos instruidos por este motivo, fueron tan poco numerosos, que uno llega a creer que el buen sentido, de cuya falta adolecía Europa, se había refugiado entre los castellanos”. (12)

 

Delitos sexuales: eran considerados como tales la solicitación, la bigamia, la infidelidad del clero, la sodomía, y el bestialismo.

 

La bigamia era perseguida tanto por los tribunales seculares como por los eclesiásticos, en caso de bigamia el acusado podía ser juzgado por tres tribunales: el secular por el engaño a la mujer, el episcopal en lo relativo a la validez o invalidez del matrimonio, y la Inquisición porque se podía estar frente a un caso de herejía con respecto al sacramento en si (la poligamia era una costumbre mahometana). A la inquisición no le importaba si uno había estado casado o no, lo que realmente le importaba es que no se despreciara el sacramento del matrimonio. Parece ser que la bigamia era bastante habitual en la época, ya que en una sociedad que no admitía el divorcio la única solución era marcharse a otra ciudad y casarse de nuevo.

 

La sodomía también era competencia de las jurisdicciones secular y eclesiástica, en la Edad Media los culpables de este delito eran condenados a muerte, lapidados o castrados. Este era el peor delito contra la moralidad. 1509 la suprema se desentendió de este delito, siempre y cuando no implicara herejía. Pero en Aragón aun se seguía condenando, aunque algunas veces se suprimía la pena capital siendo la Inquisición más suave que los tribunales seculares.

 

La sodomía la solían practicar aquellos que no tenían acceso a mujeres, como mendigos, esclavos, soldados, marineros y clérigos.

 

El bestialismo además de ser poco común estaba visto con horror, se castigaba con la hoguera. A finales del S XVII fue visto como patología mental y se suprimió la pena capital. Los havituales de esta clase de delito eran gentes de montaña sin acceso a mujeres. Para prevenir falsas denuncias, siempre se exigía un reconocimiento médico que determinaba si había o no delito.

 

La solicitación de mujeres penitentes por parte de sus confesores fue un fenómeno relativamente frecuente en la época medieval. A partir del S XVI los confesionarios se situaron en lugares visibles para evitar abusos. El problema no se erradicó por completo, ya que en el confesionario se seguía requiriendo a las penitentes. Aunque este delito fue competencia de tribunales episcopales la Inquisición intervino, ya que consideraban que ese abuso del sacramento era una degeneración de la fe. Sobre este aspecto la Inquisición recibió muchos falsos testimonios.

 

A parte de este abuso, otros también fueron vigilados por el tribunal, por ejemplo cuando el confesor aplicaba abusivamente penitencia.

 

La infidelidad del clero siempre fue un tema que inquietó a la Inquisición, ya que no se podía permitir que un sacerdote faltara a sus votos.

 

Blasfemia: en este caso la inquisición solo podía condenar cuando entrañaba la negación de un artículo de fe. Estamos ante una sociedad prealfabetizada, esto quiere decir que las cosas se transmitían oralmente así pues este delito tenía su importancia. La blasfemia constituía un delito contra Dios y era condenado tanto por la Iglesia como por el estado.

 

La mayoría de los que cometían estos delitos no lo hacían malintencionadamente, sino por ignorancia, eso lo comprendieron los inquisidores desde el primer momento y decidieron crear escuelas donde se les obligaba a aprender y a escuchar sermones. Estos  sermones constituían el mejor método de propaganda de la época, serían lo mismo que la televisión para la sociedad actual.

 

La Inquisición no investigaba especialmente a los que cometían esta clase de delitos, sino que era el mismo pueblo quienes les denunciaban. Aquí la inquisición actuó con tolerancia.

Más que reprimir a la población, lo que quiso la Inquisición fue educar a la población, hacerles ver que blasfemar significaba faltar a Dios y ello implicaba faltar a toda la comunidad. Fue en estos pequeños casos donde la Inquisición española entró en contacto con el pueblo menudo.

 

LA REPRESIÓN DE LA CULTURA

 

Se suele decir que la inquisición sometió a España a una incultura sin igual, que los españoles tenían vetados todas las obras del pensamiento, y eso no es cierto. En España la Inquisición coincidió con el siglo de oro de las letras, se escribió más y mejor que en cualquier otra época. Si que es cierto que habían listas de libros prohibidos, pero eso tiene una fácil explicación: En el S XV, con la difusión de la imprenta, las autoridades europeas se dan cuenta de que deben controlar la producción de libros. En España, los reyes Católicos, promulgan una ley por la cual se hacía totalmente necesario obtener unas licencias tanto para editar libros como para importarlos.

 

Los concilios de Letrán (1515) y Trento (1564) conceden a los obispos de toda Europa el poder conceder esas licencias.

 

Con la aparición de la reforma se produjo toda una serie de literatura que fue perseguida por toda Europa. España quiso impedir la entrada de esos libros y decretó en1558 que no se podía introducir ningún libro del extranjero que no tuviera una licencia (saltarse esta norma o la censura jamás provocó la muerte de nadie).

 

Los primeros índices de libros prohibidos fueron publicados por las universidades de París (1542) y Lovaina (1546), una copia de este con un pequeño anexo de libros españoles fue publicado por el inquisidor Valdés (1551) como primer índice español de libros prohibidos. Poco más tarde el mismo inquisidor publicó otro en1559, sería el más severo de la inquisición española (a pesar de eso era mucho más benévolo que el índice romano de Paulo IV 1558).

 

“El fin de la Inquisición no era anular el pensamiento excepto en el caso de que fuera heterodoxo. De ello resulta que las prohibiciones de la Sorbona o los Índices romanos son más rigurosas que las listas españolas.” (13)

 

 En los índices no se nos aísla a los españoles en absoluto de la cultura, no aparecían filósofos antiguos, ni que fuesen judíos o moros; se podrá leer a Pomponazzi, a casi todos los filósofos del renacimiento, a Giordano Bruno, Descartes, Leibnitz, Tomas Hobbes, Espinoza... No se prohibieron científicos como Copérnico, Galileo (este pensó en huir a España tras la advertencia de la inquisición romana), Newton. La Inquisición tampoco fue un obstáculo para los escritores españoles, quienes pudieron desarrollar todas sus capacidades creando una época de esplendor para las letras de su patria. En Europa eran valoradas las obras españolas sobre navegación, geografía, historia natural y medicina, hasta 1800 se publicaron en el extranjero unas 1.226 ediciones de obras españolas casualmente escritas en el período de más actividad inquisitorial (1475 - 1600).

 

Habían ciertos libros que sí se prohibían, estos eran los escritos por herejes como Lutero, Zuinglio y Calvino, también se prohibían libros hostiles a la religión cristiana tales como el Talmud o el Corán, también la Biblia en lengua vulgar (para evitar malas interpretaciones), traducciones heréticas de esta misma, todos los libros sobre magia, los que utilizaban trozos de las Santas Escrituras en sentido profano, obras anticatólicas y todos aquellos libros escritos desde 1515 que no tuvieran especificado el autor y el editor. Se prohibieron unos 700 libros en total, que no fueron más que una recopilación de todos los títulos prohibidos en otros países del continente.

 

Más tarde el inquisidor Gaspar de Quiroga publica en 1583 otro índice que contendría el número de 2.315 títulos prohibidos, señalaba todos los autores de todos los tiempos y todas las naciones. Aunque la cifra sea escandalosa, lo que realmente hizo Quironga no fue más que plagiar las listas de todas las naciones de confesión católica. Muchos de estos títulos se nombraban por nombrar, ya que no constituían ningún peligro para la población debido a que los españoles ni siquiera habían oído hablar de ellos, y tampoco se encontraban disponibles en lengua española. Tras este se publicaron otros índices (1612, 1632, 1640) .

 

Con respecto a la literatura la Inquisición no se dedicaba a perseguir, sino que hacía los índices basándose en las denuncias de la gente.

 

El campo de las ciencias no fue muy cultivado por los españoles, y los pocos que lo hacían se marchaban a Italia. La Inquisición no impidió la introducción de la tecnología ni la presencia de ingenieros. Todas las obras de católicos circulaban libremente por la península, la censura en este campo se limitaba a libros de astrología, alquimia.

 

La visión de los inquisidores como gente inculta y oscura tampoco es cierta, Menéndez Pelayo nos nombra unos cuantos personajes ilustres que al mismo tiempo fueron inquisidores. Podemos encontrar gente como el Cardenal Cisneros, fundador de la Universidad Complutense; Diego de Deza, fundador del colegio de Santo Tomás de Sevilla, o Alfonso Manrique, mantenía correspondencia con Erasmo; Valdés Sala, fundador de la Universidad de Oviedo...

 

Con el tiempo España entrará en crisis y padecerá un retroceso científico y un aislamiento cultural,  pero de eso no tubo la culpa el tribunal de la Inquisición; este realmente no quiso reprimir la libertad intelectual de la población, sino educar activamente a los españoles. La inquisición ni favoreció ni perjudicó a la cultura española, se produjo un siglo de oro independiente. 

 

La imagen del español como un pueblo tétrico, aislado, intolerante y cerrado, no es ni mucho menos cierta, ya que España era todo un imperio con todo lo que ello conllevaba. España dominaba territorios de muy distintas culturas, en tiempos de guerra las tropas viajaban por toda Europa relacionandose con todo tipo de gente, y con todo tipo de teorías.

 

Por consiguiente afirmaremos que España fue más culta y menos cerrada de lo que la gente cree. 

 

TORQUEMADA

 

Este nombre suele asociarse a parrilladas inmensas de carne humana, a tormento y a odio.

 

Pero, ¿quien fue realmente Torquemada?

 

Aunque este personaje de la historia de España necesitaría unos cuantos volúmenes para plasmar toda su obra, yo me limitaré a dar unas pinceladas superficiales sobre su vida y lo que significó su obra.

 

La opinión pública ha hecho de Fray Tomas de Torquemada el inquisidor general por excelencia, se puede decir que és el inquisidor más célebre de todos. ¿A que se debe tal fama? La pregunta tiene una muy respuesta: la gente conoce el mito de Torquemada, esa aureola de fantasía que le acompaña a todas partes. Porque, como el tribunal al que perteneció el no se libraría de la leyenda negra. Nuestro trabajo no será otro que el de destruir esa leyenda, presentar al hombre que dio cuerpo al tribunal de la Inquisición.

 

 Este inquisidor recibe el nombre de su pueblo natal, Torquemada. Ingresó en la orden de Santo Domingo, fue bachiller en teología. A los 22 años fue nombrado prior del Convento de Santa Cruz de Segovia, también fue confesor de la reina Isabel. Pero fue conocido por su cargo de inquisidor general, cargo que recibió de los reyes y del Papa (1483). Fue el primer español en tener un cargo con competencia en todo el territorio que dominaba la monarquía.

 

Era un hombre duro para con los demás, pero no lo sería menos con sigo mismo (dormía en una tabla de madera y totalmente desnudo). A Torquemada no le gustaban en absoluto los judíos, consideraba que a parte de poner en duda la verdad divina, ponían en evidencia la unidad católica de su patria. No hay que olvidar que este inquisidor era de ascendencia conversa, y como cristiano nuevo sinceramente católico, sentía animadversión por criptojudíos y judíos (como todos los de su condición).

 

Su obra fue espectacular,  por un lado realizó una impresionante red de tribunales repartidos por toda España, todos ellos situados en los lugares más conflictivos: Guadalupe, Llerena, Murcia, Cuenca, Granada, Jerez de la Frontera, Canarias, Medina del Campo, Valladolid, Burgos, Avila, Calahorra, Palencia y León.

 

Por otro lado dotó al tribunal de una fuerte legislación: redactó 5 instrucciones con las que se regiría el tribunal por mucho tiempo. En la primera instrucción (1484) fue donde fijó la duración del edicto de gracia, sería de un periodo de 30 a  40 días; extendió la jurisdicción del Santo Oficio a las tierras de señoríos, que anteriormente eran independientes en este sentido; distinguió entre las penas de los reos arrepentidos y los contumaces; hizo que el testimonio de tres testigos anónimos constituyera la prueba de más importancia. La segunda Instrucción (1485)  trataría de temas exclusivamente económicos.

 

En la tercera (1488) se presionó a los magistrados para que fuesen más dinámicos con la finalidad de no perjudicar a los reos; a partir de aquí la pena de prisión perpetua se pudo cumplir bajo arresto domiciliario. En 1493 redactó otras para Cataluña y finalmente aparecieron las de 1498, pero en este caso fueron redactadas por sus colaboradores y el dio su aprobación.

 

También consiguió que la oposición al tribunal fuese concebida como delito, y la capacidad de pedir la extradición de un fugitivo.

 

Con estas instrucciones los reos de la inquisición serían tratados con menos rudeza que los de los tribunales seculares. Torquemada lo que hizo fue legislar la inquisición para evitar abusos y crear unas pautas de actuación para evadir la arbitrariedad de los procedimientos; así pues Torquemada suavizó el tribunal haciéndolo más justo.

 

En 1488  empiezan las prematuras acusaciones contra el inquisidor, tenían que ver con el financiamiento del tribunal,  los reyes Católicos demostraron que tales acusaciones procedían de los enemigos del tribunal. No podemos negar que fue riguroso con los enemigos de la fe y el estado, pero cabe destacar que su mandato no fue tan sanguinario como algunos pretenden. Se le ha llegado a acusar de condenas efectuadas en 1481, mientras que Torquemada fue nombrado inquisidor en 1483!!!

 

Como decíamos anteriormente, este personaje no eludió las calumnias sobre su persona, y fue maltratado por muchos pensadores e historiadores. Entre los que atacan tendenciosamente al Inquisidor, podríamos destacar al romántico Víctor Hugo, quien representa un Torquemada sádico e intransigente. Otro autor sería Jean d´Ormesson que en su obra “Histoire du Juif errant” también hace una exageración de la Inquisición y de Torquemada.

 

Pero la encarnación de todos los males de la Inquisición en la figura de Torquemada, se debe a un español, Juan Antonio Llorente. Este profesional de la mentira, dice que Torquemada causaría la desorbitada cifra de25.000 víctimas en Sevilla, 35.000 en Toledo, y toda una lista en el resto de España que darían un total de 1.000.000 de judíos!!! Hemos de decir que actualmente nadie se cree semejantes tonterías. También que este autor era enemigo de la Inquisición y colaborador convencido de Napoleón.

 

En 1498 Fray Tomás de Torquemada falleció en el Convento de Santo Tomas de Ávila, que fundó el mismo.

 

CONCLUSIÓN

 

Como hemos repetido anteriormente, un acontecimiento histórico lo hemos de situar en el tiempo y el espacio que le corresponden, y a la inquisición le corresponde uno muy determinado. Pero esta situación espacial y temporal no nos debe llevar tan solo a la comprensión de su existencia, sino a entender toda la cantidad de mentiras que se han vertido sobre ella. Penetrando en la situación política de la época descifraremos el porqué de la leyenda negra.

 

A parte de la geopolítica de aquellas naciones enemigas de España (por supuesto nada tiene que ver la idea de la España de esos tiempos con la actual, pues me parece que hoy día no la hay o deberíamos preguntárnosla), también ha habido unos intereses de mantener la leyenda para desacreditar a la Iglesia y desmantelar el “viejo” orden para la instauración de la ideas fruto del liberalismo, en todos sus aspectos.

 

Este fenómeno ha perdurado hasta hoy día. No sólo al nivel político avanzó el liberalismo, sino que se extendió al plano eclesiástico mediante las ideas del modernismo y el concilio ecuménico del Vaticano II. Una nueva iglesia progre y liberal, fruto de estas revoluciones, es la que impera en nuestra sociedad, apartada totalmente del aparato político y social. Si bien la tradición católica hablaba de un estado confesional, el cual delega no el poder jurídico, ni el ejecutivo ni tan sólo el legislativo, sino que  delegaba en la iglesia lo que a esta le atañe: “salvar almas”. Fue esta concepción, en la que la iglesia no tenía la capacidad legislativa ni ejecutora para “condenar” al reo, la que llevó al “aparato político”, declarado confesional, ha crear un órgano para que en aquellas cuestiones morales fuese la iglesia quien opinase sobre los casos que éste era incapaz de resolver por cuestiones obvias; es decir, la iglesia marcaba el código y el comportamiento moral y ético, el estado consultaba y ejecutaba. Por tanto, el papel de la Iglesia era simplemente de consultoría moral.

 

Aunque con el transcurso del tiempo la Inquisición se convirtiera en un instrumento político; sus orígenes están, a mi modo de ver los acontecimientos, totalmente justificados. La inquisición erradicaba de la sociedad lo que para los contemporáneos de la época era el mal. Hoy los grupos y tendencias ideológicas que encarnan el mal son muy distintos a los de tiempos anteriores, pero también son perseguidos aunque ello suponga saltarse todas las constituciones y todos los derechos que el hombre se ha proclamado para si mismo.

 

La inquisición ha sido perseguida ya no tan solo por sus métodos, sino por algunas de sus finalidades ideológicas tales como el control social, la coacción...

 

En el tema del control social, no podemos negar que la Inquisición fue un medio eficaz para llevarlo a cabo, aunque su eficiencia fue un tanto relativa. En aquellos tiempos, los métodos de control social de los que disponían las monarquías eran un tanto deficientes. Los estados ni tan solo eran capaces de realizar censos veraces, así pues un estado con estas limitaciones difícilmente puede hacer un control exhaustivo de la población. En cambio en la actualidad el tema es muy distinto y los estados disponen de una tecnología mayor y con ello una capacidad de control impensable. Cabe destacar la presencia de medios de comunicación que realizan su trabajo con una eficacia extraordinaria.

 

Con respecto al tema de la coacción, subrayar que no es un aspecto exclusivo de los diversos tribunales inquisitoriales. Ni siquiera podemos delimitarlo en un espacio de tiempo determinado, sino que absolutamente todos los estados se sustentan en el poder de coacción. Esto ocurría antes, ocurre ahora, y ocurrirá siempre, ya que el lema de todo sistema es el de por la razón o por la fuerza.

 

La coacción se muestra totalmente legítima si lo que queremos es mantener el orden social y asegurar un correcto cumplimiento de la ley (independientemente de si esta es justa o no). Decir también que cualquier normativa debe tener tras ella un poder coactivo para asegurar su estricto cumplimiento.

 

También querría destacar el aspecto de la  persecución de los disidentes. Diré que incluso los que teorizaban sobre la tolerancia política persiguieron a los que osaban enfrentárseles. Me atreveré a asegurar que la verdadera tolerancia política ni ha existido ni existe. Los gobiernos tan solo se disponen a permitir aquellos movimientos de opositores que no representan ningún peligro para la continuidad del sistema imperante, así pues un movimiento tolerado es un movimiento sin opción real a gobernar. En cuanto más débil es el poder más intolerante se muestra con la oposición.

 

Lógicamente este aspecto no sería menos en nuestro tiempo y patria, donde nos encontramos tendencias ideológicas totalmente proscritas. Aunque no con tanta fuerza, el tema de la censura sigue vigente aquí y ahora. Y por supuesto que el cese de la persecución no muestra en absoluto un esfuerzo por la tolerancia, sino que es simplemente una consecuencia de la homogeneización del pensamiento y de la extenuación de la disparidad.

 

Quisiera decir también que la leyenda negra ha despertado en el español un sentimiento de culpabilidad y de vergüenza para con su pasado, y esto no es en absoluto positivo. Debemos los españoles reconciliarnos con nuestra historia, ya que solamente respira profundamente y confiadamente aquella nación que está en paz con sus recuerdos y alimenta su memoria no solamente con el presente, sino reconociendo y queriendo su pasado.

 

¿Que decir más sobre este tema? Creo que en el trabajo ya he ido realizando comentarios a nivel de conclusión sobre los diversos aspectos que se han ido tocando, y  no desearía repetir aquí todas esas conclusiones. Pero sí decir que en historia se han cometido muchas injusticias, y que es tiempo de revisarlas, aunque sean al menos las que se remontan a tiempos muy lejanos. Y digo lo de los aspectos lejanos en

el tiempo porque es de sobras sabido el papel que adopta la ideología a la hora de analizar los temas de actualidad.

 

Para concluir con el trabajo tan solo decir que la Inquisición española no fue ni la más cruel, ni la más torturadora, ni la más arbitraria. La Inquisición española respondió a los problemas de su tiempo con los métodos de su tiempo, y no fue en ningún momento causa de atraso y mucho menos una máquina de matar.

Sergio Palomo. Barcelona ESPAÑA-2001

 

 

CITAS

(1)” Don Quijote de la Mancha”, Cervantes , parte primera.

(2)”Don Quijote de la Mancha”,Cervantes parte segunda.

(3)”The present State of All Nations containing a geographical, natural, comercial and political History of all the countries in the known Worl”, T. Smollet, Londres 1769 (vol. V cap. I, pags.265).

(4)”The book of the martirs”, Ingram Cobbin, Londres, 1863 pag. 1060.

 (5)”La ciencia española”, Menendez Pelayo, Madrid 1953 pag.102.

(6)”España defendida”, Quevedo.

(7)”La Inquisición española”, Bernardino Llorca pag. 58.

(8)Cita extraída del libro de Llorca, pertenece a  Schäfer.

(9)Extraida de la obra de Kamen, pertenece a Yithak Baer.

 

(10)Extraida de la obra de Kamen, pertenece a H. Bernart.

(11)Panfletos protestantes extraidos de la obra de Kamen.

(12)”La Inquisición”, Guy Testas Jean Testas.

(13)”La Inquisición”, Guy Testas Jean Testas.

2003-06-29 http://www.lesclat.com/textos/Santo%20Oficio.htm 

 

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Dirigida por el Espíritu Santo, la Iglesia, como madre, no cesa de exhortar a sus hijos a la purificación y a la renovación para que brille con mayor claridad la señal de Cristo en el rostro de la Iglesia.

 

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Chesterton afirma: "Si alguien me pregunta, desde el punto de vista exclusivamente intelectual, por qué creo en el cristianismo, sólo puedo contestarle que creo en él racionalmente, obligado por la evidencia".

 

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CONTRA LA CONTAMINACIÓN HISTÓRICA -

La Inquisición española y americana, -diversamente en forma y medida, a la Inquisición protestante, por ejemplo con respecto a los judíos-*, sí tuvo jurisdicción sobre los ciudadanos cristianos cuyas conductas afectaban los valores básicos de la propia identidad colectiva. La justicia penal ordinaria actuaba bajo conceptos e instrumentos similares. Ambas, derecho civil y derecho religioso, entraban en un comportamiento lógico estructural de la existencia misma del “Tribunal”, que resulta ser en definitiva, formalización en el tiempo de una función sociológica universal y permanente –la función de ‘control social’- ejercida absolutamente por todas las sociedades humanas conocidas para defender los valores que se consideran básicos en el mantenimiento de la propia identidad colectiva.  La justicia siempre necesita una investigación judicial, cuyas estructuras, coyunturas y acontecimientos van modificándose acordes a los tiempos históricos que toca vivir. En cada cabeza departamental, existe hoy un ‘Tribunal’ con un comportamiento lógico estructural a su misma existencia; que podemos mejorar pero nadie atiza fuegos para destruirlo… acontece más bien lo contrario. Caminando se dejan huellas e hilvanan un tejido histórico que suscitará mañosas como hábiles polémicas; con ardid, controversias alimentadas por las deformaciones ideológicas interesadas o, careciendo de conocimientos en las fuentes, muchos faltarán de objetividad. Historiadores artificiosos -contaminados y contaminantes- que confunden en analizar las tensiones, cometen errores de análisis y caen en parcialidades para mostrarlas como un todo. Obvio que todo Tribunal puede caer en excesos, disminuir importancias, descuidar datos y hasta tergiversar la propia investigación con consecuencias desastrosas. Lo esencial contra la contaminación es ubicarse en el contexto histórico, conocer el sistema orgánico del momento y sus reglas sociales; captar la mentalidad de época, sus lenguajes -inexactos a nos como técnicas inapropiadas-. Otrora, el judío converso, es decir, el judío que abandonaba su religión y abrazaba la cristiana, ya fuera por convencimiento, miedo, conveniencia política o por intereses financieros, dejaba de ser judío y a partir de ese momento se le consideraba cristiano.  Si su nuevo credo se deterioraba o practicaba la anterior religión, entonces sí, caía bajo la jurisdicción de la Inquisición. Pero no como judío, sino como ciudadano cristiano. Ahora bien, quien piensa que el judío converso seguía siendo judío por su origen de sangre, entonces ya nos habla de raza. El exclusivismo judío no es una quimera, es una realidad histórica, desde –continuar a finales del segundo milenio- a creerse el pueblo elegido de Dios, «único, exclusivo y excluyente», como si los demás pueblos no fueran hijos de Dios. Y en realidad, la tendencia a no mezclarse con los gentiles por medio de matrimonio, puede denotar –en ciertos casos- una señal con algo de exclusivismo. Conducta esta que también sedujo a ciertos  cristianos, pero condenada por el Rey de lo judíos: Cristo Jesús.

*[En la Edad Media se esgrimía una razón religiosa para alimentar el odio contra los judíos. Sin embargo, para el pueblo judío, el mundo moderno Lenin y Hitler –sc.XX- aún fue mucho más cruel que la Edad Media». Hubo dos antisemitismos clásicos, el más benigno fue el religioso (España), el más terrible, el racial (Francia, Alemania bajo Lutero, Ucrania, Rusia, Centro Europa...). Aarón Appelfeld-(judío)  ‘ABC’ 2005-02-08]

CDV. 2006-11-11

 

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¿Era mejor Torquemada?

 

Salman Rushdie acaba de lanzar una llamada desesperada que ha aparecido recientemente en las publicaciones más importantes de Occidente. En Italia la ha divulgado Panorama.

Rushdie, como todos saben, es el escritor en lengua inglesa de origen indio y musulmán al que el ayatolá y déspota iraní Jomeini hizo condenar a muerte en contumacia por un libro que se juzgó irreverente con Mahoma. Superando los conflictos y divisiones teológicas, la práctica totalidad del mundo musulmán aprobó la «sentencia» del líder político-religioso de Irán. En todos los países en los que había seguidores del islam se elevó un grito unánime: «¡Matad al blasfemo!» También en Londres y otras capitales europeas se produjeron manifestaciones de grupos de inmigrantes musulmanes que pedían la cabeza de Rushdie.

Con el fin de reforzar la creencia de que la eliminación del escritor blasfemo era un firme deber religioso de todo buen islámico, el gobierno iraní ha ofrecido como un motivo de aliento añadido una elevada cifra de dinero destinada a aquel fiel que triunfe en el intento. Gracias a suscripciones populares la «recompensa» ha aumentado muchísimo, de tal modo que quien hoy lograra matar a Rushdie habría solucionado todos sus problemas económicos y los de sus descendientes.

Si hasta ahora el condenado ha logrado escapar a un trágico final se lo debe al gobierno británico, que lo ha mantenido oculto trasladándolo de una localidad secreta a otra, poniéndolo bajo la custodia de los mejores comandos antiterroristas. En cambio, traductores y editores de la obra han sufrido durante ese tiempo diversos atentados.

Después de los más de tres años de esta no vida, Rushdie ha escrito la llamada a la que aludíamos. Dice que ya no puede más, que lo ha intentado todo para obtener el «perdón» de sus hermanos de fe habiendo tropezado siempre con respuestas feroces y con la advertencia de que ofender la reputación del Profeta es un pecado imperdonable en esta vida e inexpiable en el más allá.

También ha sido inútil su afirmación de ser un buen practicante, de haber sido incomprendido y de querer disculparse si no había llegado a hacerse entender.

Ahora Rushdie declara que ha perdido toda esperanza y que ve con resignación que «"musulmán" se está convirtiendo en una palabra aterradora». Por otro lado, dice que el Islam «no ha logrado crear en ningún lugar de la tierra una sociedad libre y no me permitirá de ningún modo que yo favorezca el advenimiento de ese tipo de comunidad». Menciona a un notable musulmán a quien se había dirigido para suplicar su mediación: «Me respondió con orgullo que, mientras él hablaba por teléfono, su esposa le cortaba las uñas de los pies, y me sugirió que encontrara una esposa así, obediente y humilde como desea ese Corán al que yo habría despreciado.»

Rushdie concluye diciendo que lo que, a semejanza del difunto «Socialismo Real», denomina «el Islam Realmente Existente», «ha hecho un dios de su Profeta, ha sustituido una religión sin sacerdotes con un cargamento de sacerdotes, hace de la adhesión a la letra del texto un arma y de la interpretación un crimen: por lo tanto, nunca permitirá que sobreviva una persona como yo».

Cometería un error quien se encogiera de hombros diciendo: «Son asuntos de ellos. Que se arreglen entre musulmanes.» Se equivocaría, además, porque acaba de llegar una pésima noticia a la que, al menos en Italia, nadie ha prestado atención. En París se ha dictado otra sentencia de muerte que, por primera vez, afecta a un escritor no islámico. Es más, se trata de un ensayista católico conocido y apreciado también entre nosotros y, por añadidura, en los ambientes «progresistas», esos que teorizan sobre la necesidad de «dialogar» siempre y en todas partes.

El condenado se llama Jean-Claude Barreau, y su última obra se titula De l´Islam en général et du monde moderne en particulier («Del Islam en general y del mundo moderno en particular»). Las predicciones del católico «progresista» Barreau a favor de una apertura del islamismo a una sociedad pluralista y democrática han agradado tan poco a la enorme y siempre en aumento masa de inmigrantes musulmanes en Francia (en la actualidad más de tres millones) como para inducir a la decisión de asesinar al incauto. Como informa la prensa francesa, Barreau ha tenido que mantenerse en la clandestinidad al igual que Rushdie. Los edificios en los que reside están vigilados día y noche por la policía armada y no puede moverse sin llevar escolta.

Es una señal inquietante de lo que nos espera. Así, esa intelligentsia que combate el cristianismo desde hace más de dos siglos en nombre de la libertad de expresión, conocerá los beneficios de tener que expresarse bajo la continua amenaza de muerte decretada por la Umma, la comunidad islámica.

Recalcaremos que la condena, a diferencia de las de la Inquisición, la sentencia un tribunal anónimo e inapelable que no contempla ninguna posibilidad de perdón o, al menos, de expiación incruenta. Como profetizaba Léon Bloy a principios de este siglo, ¿llegará el tiempo en que echaremos de menos a Torquemada?

Agradecemos al autor Vittorio Messori– ConoZe.com – MMV.XII

 

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Congregación para la Doctrina de la Fe - La Congregación para la Doctrina de la Fe, originalmente llamada Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición, fue fundada por Pablo III en 1542 con la Constitución "Licet ab initio", para defender a la Iglesia de las herejías. Es la más antigua de las nueve Congregaciones de la Curia.

En 1908, el Papa San Pío X cambió su nombre por el de Sagrada Congregación del Santo Oficio. Finalmente, en 1965, recibió el nombre actual bajo el Pontificado de Pablo VI. Hoy, según el Artículo 48 de la Constitución Apostólica sobre la Curia Romana "Pastor bonus", promulgada por el Santo Padre Juan Pablo II el 28 de junio de 1988, "la tarea propia de la Congregación para la Doctrina de la Fe es promover y tutelar la doctrina de la fe y la moral en todo el mundo católico. Por esta razón, todo aquello que, de alguna manera toca este tema, cae bajo su competencia".

La Congregación está formada actualmente por 18 Miembros -Cardenales y Arzobispos- y está presidida por el Cardenal alemán Joseph Ratzinger. Cada dos años la Congregación celebra su Asamblea Plenaria. El Secretario del Dicasterio es el Arzobispo italiano Tarcisio Bertone, S.D.B. y el Subsecretario el P. Joseph Augustine Di Noia, O.P. De acuerdo con sus diversas competencias, la Congregación tiene tres secciones distintas: la sección doctrinal, la disciplinar y la matrimonial; en ellas presta servicio un equipo de 33 personas, según los datos del Anuario Pontificio 2002. El Dicasterio dispone además de un Colegio de 29 Consultores. Todas las semanas -normalmente los viernes- se celebran reuniones en las que participan sus Oficiales y Consultores. La Congregación, en conformidad con su razón de ser, promueve colegialmente encuentros e iniciativas para "difundir la sólida doctrina y defender aquellos puntos de la tradición cristiana que parecen estar en peligro, como consecuencia de doctrinas nuevas no aceptables". Cuando los Obispos vienen a Roma para realizar su visita "ad limina" cada cinco años, pasan por la Congregación para la Doctrina de la Fe, y también por otros dicasterios de la Curia Romana, "para intercambiar información y preocupaciones recíprocas". Se da también una amplia colaboración con la Pontificia Comisión Bíblica y la Comisión Teológica Internacional, ambas presididas por el Cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. En las oficinas del Dicasterio tiene su sede también la Secretaría de la Comisión Interdicasterial para el Catecismo de la Iglesia Católica, cuyo Presidente es el Cardenal Prefecto de la misma Congregación.Desde hace unos años, la Congregación, en colaboración con la Librería Editora Vaticana, publica sus documentos en la Colección "Documenti e Studi".

 

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Así como la Virgen nunca estuvo ausente de lo que era realmente importante para la salvación del hombre, no puede tampoco ahora estar ausente de la vida de la Iglesia y de la vida de cada uno de los cristianos, pues sin ella nada de lo que nuestra fe celebra hubiera sido posible.

 

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--Una de las cuestiones que me parece crucial hoy es la que de modo bastante lacónico se expresa con el eslogan «Dios sí, Iglesia no». Usted en el libro responde con una preocupación ulterior sobre este aspecto. ¿Desea aclararla?

--Cardenal Ratzinger: Sí, porque diciendo «Dios sí, o tal vez incluso Cristo sí, Iglesia no» se crea un Dios, un Cristo según las propias necesidades y según la propia imagen. Dios ya no es realmente una instancia que está frente a mi, sino que se convierte en una visión mía, que yo tengo, y por lo tanto responde también a mis ideas. Dios se convierte en una verdadera instancia, un verdadero juez de mi ser, por lo tanto también en la verdadera luz de mi vida, si no es sólo una idea mía, sino si vive en una realidad concreta, si verdaderamente se sitúa ante mí y no es manipulable según mis ideas o deseos. Por eso separar a Dios de la realidad en la que Dios está presente y habla a la Tierra quiere decir no tomar en serio a este Dios, que se hace por lo tanto manipulable según mis necesidades y deseos. Considero por esto un poco ficticia esta distinción. 2001.

--Usted habla en su texto también del hecho de que tal vez se tiende a estar de acuerdo hoy con el eslogan «Dios no, religión sí».

--Cardenal Ratzinger: Éste es otro aspecto del problema actual: se busca algo religioso, algo religioso que dé cierta satisfacción, porque el hombre tiene este deseo de encontrarse con el infinito, de tener esta respuesta de otra dimensión, de un más allá que además le dé también una dulzura, una esperanza que las cosas materiales no pueden dar. Pienso que ésta es realmente una gran tendencia de hoy: separarse de la necesidad de fe, de un sí concreto y pleno de contenidos, por un sentimiento satisfactorio, por una especie de mística anónima que me da un poco de respiro, pero que por otro lado no exige mi compromiso. Por un momento puede ser algo muy bello encontrarse con esta dimensión mística, tener esta especie de ensanchamiento de mi yo, pero sin un compromiso mío, sin una respuesta mía, se transforma también en algo vacío, una auto-satisfacción en la que al final el yo permanece en la cárcel del yo. 2001


--Su libro apareció en las librerías de Italia dos días después de los atentados en los EE. UU. Si hubiera salido un poco más tarde, ¿qué habría querido añadir a la luz de aquellos sucesos?

--Cardenal Ratzinger: Mencionaría probablemente este problema del abuso del nombre de Dios; porque estos atentados se llevan a cabo también en nombre de Dios, en nombre por lo tanto de una religión de la que se abusa por los propios objetivos, una religión politizada y sometida así al poder, que se convierte en un factor del poder. Por otra parte tal vez habría hablado más de la necesidad de conocer a Dios con su cara y su rostro humano. Si vemos a Cristo, el rostro de Cristo, de un Dios que sufre por nosotros y no usa la omnipotencia para regular con un golpe de poder la realidad del mundo, sino que va a nuestro corazón y tiene un amor que incluso se hace matar por nosotros, tenemos una visión de un Dios que excluye todo tipo de violencia; así, el rostro de Cristo me parece la respuesta más adecuada al abuso de un Dios que sería instrumento de nuestro poder. 2001

--«Me atrevería a decir que nadie puede matar a otro hombre sin saber que esto está mal»: así se expresa usted en el libro respondiendo a la pregunta «¿Hay personas sin conciencia?». Me pregunto: los fundamentalistas, de cualquier naturaleza, se expresan en nombre del bien, invocando el nombre de Dios. Entonces, ¿qué podemos decir?

--Cardenal Ratzinger: Sí, naturalmente los fundamentalistas son muy diferentes entre sí. Diría que, por ejemplo, entre los evangélicos en los Estados Unidos hay personas que se identifican hasta el final con las palabras de la Sagrada Escritura, y pueden así, si son realmente fieles a la palabra de la Escritura, superar el peligro del fanatismo y de una religión que se hace violencia. Pero en todo caso es importante que la religión no sea definida por nosotros mismos, sino que es un don que nos viene del Señor, y que sea vivido en una realidad viva como la Iglesia, que excluye la manipulación por mi parte y que por otro lado está ligada, vinculada a la palabra de Dios; de esta forma diría que tenemos este equilibrio entre una realidad no manipulable, la Palabra de Dios, y la libertad que vive esta palabra y que la interpreta en la vida. 2001

--¿Pero en su opinión existe una guerra justa?

--Cardenal Ratzinger: Esto es un gran problema. En la preparación del Catecismo había dos problemas: la pena de muerte y la guerra justa eran los temas más debatidos. Es un discurso que ahora se hace concreto en el caso de las respuestas de los americanos.
O bien podemos hacer referencia a otro ejemplo, el de Polonia, que se defendió contra Hitler. Diría, no se puede excluir según toda la gran tradición cristiana, en un mundo marcado por el pecado, que existe una agresión del mal que amenaza con destruir no sólo muchos valores, muchas personas, sino la imagen del hombre como tal. En ese caso, defenderse, defenderse también para defender al otro, puede ser un deber. Digamos, por ejemplo, que un padre de familia que ve agredidos a los suyos tiene el deber de hacer lo posible para defender a la familia, la vida de las personas a él confiadas, incluso eventualmente con una violencia proporcionada. Por lo tanto el problema de la guerra justa se define en base a estos parámetros: 1. Si se trata realmente de la única posibilidad de defender vidas humanas, defender valores humanos. Todo ponderado realmente en la conciencia y ponderando todas las otras alternativas. 2. Que se apliquen sólo los medios inmediatos aptos a esta defensa y que se respete siempre el derecho; en una guerra tal el enemigo debe ser respetado como hombre y todos los derechos fundamentales deben ser respetados. Pienso que la tradición cristiana sobre este punto ha elaborado respuestas que deben ser actualizadas sobre la base de las nuevas posibilidades de destrucción, de los nuevos peligros. Provocar, por ejemplo, con una bomba atómica la destrucción de la humanidad puede tal vez incluso excluir toda defensa. Por lo tanto hay que actualizarlas, pero diría que no se puede excluir totalmente a priori toda necesidad, incluso moral, de una defensa de personas y valores con los medios adecuados, contra agresores injustos. 2001.

--Hablaba del respeto de la dignidad de la persona. Se me ocurre pensar también en la necesidad y en la dificultad del perdón. ¿A usted le resulta siempre tan fácil perdonar?

--Cardenal Ratzinger: Naturalmente si uno está herido íntimamente debe superar también esta amargura dada por la herida, y no puede ser algo fácil, porque el hombre está atacado en lo íntimo de su ser, debe purificarse, debe superar las agresiones innatas, y sólo en un camino de purificación interior, que puede ser también difícil, se llega al verdadero perdón; pero en este sentido la necesidad del perdón es también una gracia para el hombre, porque así él mismo es purificado y renovado y se hace más auténtico hombre en el proceso de purificación y de perdón. 2001

--¿Qué es el castigo en la lógica de Dios?

--Cardenal Ratzinger: Dios no nos hace el mal; ello iría contra la esencia de Dios, que no quiere el mal. Pero la consecuencia interior del pecado es que sentiré un día las consecuencias inherentes al mal mismo. No es Dios quien nos impone algún mal para curarnos, pero Dios me deja, por así decirlo, a la lógica de mi acción y, dejado a esta lógica de mi acción, soy ya castigado por la esencia de mi mal. En mi mal está implicado también el castigo mismo; no viene del corazón, viene de la lógica de mi acción, y así puedo entender que he estado en oposición con mi verdad, y estando en oposición con mi verdad estoy en oposición con Dios, y debo ver que la oposición con Dios es siempre autodestructiva, no porque Dios me destruya, sino porque el pecado destruye. 2001

2001
--Eminencia, usted ocupa el cargo de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe desde hace 20 años. Su tarea es defender la verdad de Cristo en la fidelidad absoluta a las Escrituras, pero en la encarnación del tiempo presente. Es una tarea extremadamente delicada y difícil, tal vez también por que no todos quieren saber la verdad...

--Cardenal Ratzinger: Es ciertamente un encargo difícil, también porque el concepto de autoridad ya casi no existe. Que una autoridad pueda decir algo parece ya incompatible con la libertad de todos a hacer lo que quieren y sienten. Es difícil también porque muchas tendencias generales de nuestra época se oponen a la fe católica, se busca una simplificación de la visión del mundo en el sentido de que Cristo no podría ser Hijo de Dios, sino que se le considera como mito, como gran personalidad humana, que Dios no puede haber aceptado el sacrificio de Cristo, que Dios sería un Dios cruel... En fin, hay muchas ideas que se oponen al cristianismo y muchas verdades de la fe que realmente deben ser reflexionadas nuevamente para ser expresadas adecuadamente al hombre de hoy. Así, uno que está encargado de defender la identidad de la fe católica en estas corrientes que se oponen a nuestra visión del mundo necesariamente se ve en oposición con muchas tesis dominantes de nuestro tiempo, y por lo tanto puede parecer como una especie de oposición a la libertad del pensamiento, como una opresión del pensamiento libre; por lo tanto necesariamente este trabajo crea oposición y reacciones negativas. Pero debo decir que también muchos están agradecidos porque en la Iglesia católica persiste una fuerza que expresa la fe católica y da un fundamento sobre el que poder vivir y morir. Y esto es para mí lo consolador, satisfactorio, y que veo muchas personas que están agradecidas porque esta voz existe, porque la Iglesia sin violencia, sólo con los medios de convicción, busca responder a los grandes desafíos de nuestro tiempo. 2001

 

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«Venciste, galileo»

Santiago MARTÍN
 -MMV.XII.XIV.

Poco a poco, sin prisas pero sin pausas, se van introduciendo por aquí y por allá elementos que ahondan el proceso de secularismo que padecemos. En Boston, las autoridades municipales han rebautizado al «árbol de Navidad» como «árbol de las fiestas», para no tener que mencionar una palabra que les suena cada vez peor. El mismo Bush, tan cristiano, ha decidido suprimir ese término de las felicitaciones que envía la Casa Blanca. La Cruz Roja ha dejado de denominarse así y ahora se llamará el «Cristal Rojo» –no es una broma, se lo aseguro–, sustituyendo sus banderas tradicionales –con la cruz o la media luna– por un rombo un poco ladeado. La excusa, en todos los casos, es la misma: como hay gente que no se siente identificada con los signos religiosos –mayormente con los cristianos–, hay que suprimirlos de toda actividad o representación pública, para no molestar. Lo de la ex Cruz Roja, sinceramente, no me parece tan mal. Al menos no identificarán a la Cruz de Cristo con actividades como el autobús «Sexo con seso» que han organizado los jóvenes de esa institución; actividad financiada, por cierto, con dinero de la Comunidad de Madrid.
   Lo que llevo peor es lo de la Navidad. Vería bien que, para no molestar, Bush no enviara felicitaciones a los ateos, a los judíos o a los musulmanes o, si le resulta complicado discernir, que no se las enviara a nadie. Pero la Navidad es la Navidad. Es la celebración de un hecho histórico: el nacimiento en Belén de Jesús de Nazaret. Celebrar la Navidad sin querer recordar cuál fue su origen es como festejar el 12 de octubre sin hacer alusión a que ese día Colón llegó a América. Que no adornen árboles, que no envíen felicitaciones e incluso, si así lo deciden, que deje de ser fiesta laboral. Pero que no jueguen a estar a la vez en misa y repicando: comiéndose el turrón y olvidándose de por qué se lo comen.
   En todo caso, es un síntoma, uno más. La secularización avanza imparable y la excusa es que nuestra simple presencia pública molesta a los que no piensan como nosotros. La apisonadora laicista presiona para que nos metamos en las catacumbas. Lo que han olvidado es que allí ya estuvimos y de allí salimos victoriosos. No sé cuánto tardará, pero volveremos a escuchar a un nuevo Juliano el apóstata decir: «Venciste, galileo».

 

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Las Iglesias protestantes de EE UU dan ahora

un mayor protagonismo a la Virgen María

 

Los revisionistas reconocen un menosprecio histórico al verdadero papel de la madre de Jesús

 

Una Reforma a la inversa está tomando cuerpo en las iglesias protestantes de EE UU. Su protagonista es la figura de la Virgen María, tan poco presente tradicionalmente en la doctrina protestante, que siempre le ha relegado a un papel secundario. Los revisionistas reconocen que pueden haber caído en un histórico menosprecio del verdadero papel de la madre de Jesús en la Biblia. Esta Semana Santa, en la que coinciden en el mismo día –25 de marzo– las celebraciones de la Anunciación y el Viernes Santo, es buena ocasión para que los protestantes se replanteen la importancia de la Virgen.

 

Marta G. Hontoria - 2005-03-23.L.R.
Washington- Sin llegar a aceptar la devoción de la Virgen que profesan los católicos, o incluso animarse a rezar la Salve Regina, un número creciente de pensadores protestantes ha llegado a la conclusión de que han estado menospreciando el papel de María precisamente en el campo del que más se precia su credo: la lectura minuciosa de la Biblia. Los nuevos argumentos a favor de la Virgen han proliferado en gran cantidad de ensayos y artículos en la prensa especializada estadounidense, tanto en foros conservadores (la revista «Christianity Today» es uno de los principales) como liberales («Christian Century»). Este cambio de actitud respecto a la figura de la Virgen no sólo se predica en modestas congregaciones, sino también en púlpitos tan poderosos como la Cuarta Iglesia Presbiteriana de Chicago.
   Este año, además, se da un curioso conflicto en el calendario. El día 25 marzo, día de la Anunciación, coincide con el Viernes Santo. La Iglesia católica, que observa ambas fechas, ha pasado la celebración de la Anunciación al 4 de abril este año. Pero no los protestantes. Así que, para ellos, ese día representará tanto el nacimiento como la muerte de Jesús, y resulta una excelente pretexto para hablar a sus fieles de la figura clave de María.
   En declaraciones a la revista Time, la profesora de literatura de Nuevo Testamento de la Universidad de Princeton, Berverly Gaventa, ha retratado a María como la víctima de «una conspiración protestante de silencio teológico, litúrgico y de devoción», y señala así de gráficamente la realidad: «Una vez pasada la Navidad, algunos protestantes meten a María en la caja del Belén y hasta el año que viene». Pero las cosas están empezando a cambiar.

 

Mayor importancia de Maria . La muralla en torno a la Virgen María empieza a desmoronarse. Durante prácticamente 300 años y hasta 1900, los protestantes otorgaban a María su papel indiscutible como la Madre de Jesús, pero cualquier muestra mayor de entusiasmo era considerado equivalente a la mariolatría, la teórica elevación de la Virgen a un status cercano a Cristo que muchos entendieron como el inicio de su ruptura con el catolicismo.
   Hoy, sin embargo, católicos y protestantes se sienten más libres para explorar las creencias y prácticas del otro. Las ideas feministas han avivado la especulación popular sobre las vidas de las figuras femeninas de la Biblia reforzada por best-sellers como El Código da Vinci. En EE UU, la influencia de los millones de inmigrantes hispanos de culturas católicas en el protestantismo estadounidense podrían acelerar el proceso hacia una iglesia pro-María, y una reevaluación de los mensajes actuales de la Reforma. No en vano hay ocho millones de protestantes hispanos en EE UU, un número que crece cada año. Además, muchos proceden de México, una sociedad históricamente católica, donde la Virgen de Guadalupe es un icono religioso y nacional.

 

Evolución. Históricamente, el papel de la Virgen María ha representado algunas de las divisiones más profundas de las Iglesias. En 1538, la furia iconoclasta del rey Enrique VIII, fundador del anglicanismo, acabó con la famosa virgen de Walsingham, que fue trasladada a Chelsea e inmolada públicamente. Nueve hombres que se negaron a destrozar la estatua fueron ejecutados. Pero es sólo un ejemplo de la ira extendida por Europa durante un siglo: otras imágenes de la Virgen fueron destrozadas y exhibidas en burdeles antes de ser destruidas.
   Lutero, sin embargo, era declarado admirador de María. Pero su generación de reformadores condenaron la «abominable idolatría» de su papel como intercesora del cielo.

 

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«No hay una figura comparada a ella» - Algunos expertos protestantes admiten que María aparece en el Nuevo Testamento más de lo que algunas iglesias reconocen, mientras otros disuaden a los fieles de «flirtear con la devoción católica». Para la profesora Gaventa, aunque las apariciones de la Virgen María en la Biblia sean breves, «no hay una figura comparada a ella». María está presente en los momentos más trascendentes de la vida de Jesús. En tres de ellos, los expertos creen que su papel ha sido infravalorado: la Anunciación, la Natividad y en Pentecostés.
   En el primero, muchos protestantes han visto en el anuncio del ángel Gabriel como un ejemplo arquetípico de que Dios da el regalo de su gracia incluso a los más humildes. Pero algunos de los revisionistas de María ven un acto que establece a María como la primera creyente en su hijo y su primer discípulo.
   En muchas congregaciones religiosas es raro que María sea protagonista de la Natividad, a no ser en los pasajes y sermones de la misma. Pero un número creciente de estudiosos y sacerdotes señalan otros momentos significativos durante la vida de su hijo, como la presentación de Jesús en el templo después de su nacimiento y su papel en la bodas de Caná, donde le incita a hacer su primer milagro de transformar el agua en vino.
   Respecto a Pentecostés, los Hechos de los Apóstoles describen la primera reunión en Jerusalén de los discípulos en una «estancia superior». El grupo se ha entendido tradicionalmente como el núcleo de la primera iglesia y María es la única mujer de la «estancia» que es nombrada por su nombre. Sus defensores ven esto como un signo de la importancia de la Virgen María como discípulo de Jesús.

 

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Marcus Fabius Quintilianus: La murmuración se parece al humo porque se disipa pronto, pero ennegrece todo lo que toca.

 

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"La conciencia vale por mil testigos." Quintiliano, nació en Hispania-30ca.+90ca.d.C.

 

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Señor: parece que tomas por obligación, desde las primeras páginas del evangelio, repetirnos una y otra vez: “No quiero la muerte del pecador sino que se convierta y viva.” (Ez 18,23) O Dios, Padre de misericordia, nos quieres decir que hay esperanza y gracia incluso para los culpables, irremediablemente envilecidos, los más desgraciados, los más manchados por la culpa. Los que a los ojos de los hombres son los más despreciables y hundidos, son para ti nobles y agraciados a tus ojos. Que se arrepienten, que digan como David: “He pecado.” (2S 12,13) Tú abres generosamente los tesoros de tu gracia para estas almas que el mundo da por perdidas y que tú has reencontrado, regenerado, purificado, embellecido. Ningún favor tuyo les es negado, ninguna grandeza les es inaccesible.

 

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Cecilia Böhl de Faber, cuyo seudónimo para sus obras literarias era el de «Fernán Caballero» afirmaba: «La fe en Dios, además de ser la primera de las virtudes teologales, es el mayor de los consuelos».


   Publio Siro (siglo I a.C.), poeta latino, decía acertadamente: «Quien pierde la fe... no puede perder más».


   San Gregorio Magno, uno de los cuatro doctores de la Iglesia de Occidente, decía: «Los que tenemos en el cielo un Testigo de nuestra vida, no tenemos por qué temer el juicio de los hombres».

 

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Sobre los altares es suficiente con que brille la Hostia Sagrada. Sino, como dijo san Hilario + 367 ca., construiríamos iglesias para destruir la fe.

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

Las leyes, sin embargo, no bastan para modificar los comportamientos. Un cambio de actitud exige «un empeño personal y la convicción ética del valor de la solidaridad», así como «una relación equitativa entre los países ricos y los pobres, imponiendo especiales deberes a las estructuras industriales a gran escala, ya sea en los países desarrollados, como en aquellos en vías de desarrollo, para que tomen en serio medidas para la defensa medioambiental».   Una actitud más atenta respecto a la naturaleza, comentó, puede ser además alcanzada y mantenida mediante la educación y una «campaña de conciencia constante».  «Cuantas más personas conozcan los diversos aspectos de los desafíos medioambientales que afrontan, mejor se podrá responder». Arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede ante Naciones Unidas. 2007.X.31

 

 

Gracias por venir a visitarnos; gracias por elegirnos, por sugerirnos ideas y comentarios.

 

Recomendamos vivamente:

1º Jesús de Nazaret – Al siglo Joseph Cardenal Ratzinger ‘Benedicto XVI’. 2007

2º ‘CÓMO LA IGLESIA CONSTRUYÓ LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL’. Ninguna institución ha hecho más para dar forma a la civilización occidental que la Iglesia Católica, y en modos que muchos de nosotros hemos olvidado o nunca sabido. Como la Iglesia construyó la civilización occidental es una lectura esencial para redescubrir esta relegada verdad. De un modo senillo y muy atractivo. 2007.

Autor: Thomas E. WOODS Jr.-Editorial: CIUDADELA. 

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Recomendamos: ‘Desafíos cristianos de nuestro tiempo’, editado por Rialp. El autor, sacerdote, repasa algunos de los problemas más habituales a los que se enfrentan los cristianos hoy. Toca, por ejemplo, la cuestión del evolucionismo y el creacionismo para explicar de qué manera son complementarios, apoyándose en el magisterio de los distintos Papas. Otro tema de actualidad que no soslaya es la presencia del mal en el mundo. Y tampoco evita el cómo enfrentarse al dolor y a la muerte.  En opinión del autor, «la crisis del amor constituye el mar de fondo de las tormentas que agitan las aguas del Primer Mundo», y corresponde a los cristianos retomar el mandamiento nuevo del Señor. El laicismo intransigente en que vivimos anima a tomar ejemplo de los mártires y a hacernos presentes en la vida pública. 2007

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: ‘Inquisición’  historia crítica - Autores: Catedrático e historiador ‘Ricardo García Cárcel’ y la licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Barcelona-España ‘Doris Moreno Martínez’, investigadora. (Editado por Ediciones Temas de Hoy. Esp.). Cerca de doscientos años después de que Juan Antonio Llorente redactara su clásica ‘Historia crítica de la Inquisición’, los autores de este libro han querido escribir una nueva historia crítica del Santo Oficio, elaborada con la intención de huir del resentimiento, del morbo, los sectarismos, pero con fiel memoria –racional y sentimental- de las victimas de aquella institución, que fue muchas cosas al mismo tiempo: tribunal con jurisdicción especial, empresa paraestatal, instrumento aculturador, símbolo de representación y de identificación ideológica, arma en manos de otros poderes, poder en sí mismo. En este libro se examina la poliédrica identidad de la Inquisición y se responde a muchas preguntas que han inquietado a los historiadores: ¿por qué y para qué se creó el Santo Oficio?. ¿Por qué duro tanto? ¿Fueron los inquisidores hombres o demonios? Los procedimientos penales de la Inquisición ¿fueron normales o excepcionales?. ¿Cuántas víctimas hubo?. ¿Fue la Inquisición culpable del atraso cultural español respecto a Europa?. ¿Gozó de la complicidad o del rechazo de la sociedad?.

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5º: ‘LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA’. Autor Vittorio MESSORI – Editorial “PLANETA-TESTIMONIO” 10ª EDICIÓN – Óptimo libro para defenderse del cúmulo de opiniones arbitrarias, deformaciones sustanciales y auténticas mentiras que gravitan sobre todo en lo que concierne a la Iglesia.

In Obsequio Jesu Christi.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).